Esta semana anunciaba la NFL que, por primera vez, iba a montar un show televisado en el que se entregarían los premios a los mejores jugadores y jugadas de la temporada. El espectáculo tendrá lugar la noche antes de la Super Bowl. NFL Honors, se llamará, aunque quien decide quiénes son la mayoría de los agraciados no es la propia NFL, sino Associated Press. Hasta ese día no conoceremos quién es el MVP de la temporada regular, o quién ha sido el mejor entrenador, a pesar de que los votos de los 50 periodistas que deciden han sido ya enviados.
Un pequeño sinsentido, porque en el momento en el que se anuncien esos premios los agraciados pueden haber cometido graves cagadas en los playoffs que devalúen un poco el reconocimiento. Ahora es la hora. Los premios de la temporada regular, recién terminada la temporada regular. Y nada de "temporada 2011". Será "2011-2012". Aunque esta temporada solamente haya habido una jornada en 2012 (la del 1 de enero). Extraña manía la de algunos medios estadounidenses, para los que el campeón de esta temporada será el campeón de la temporada "2011", pese a que los playoffs se disputan íntegramente en 2012. Hasta algunos hablan de "playoffs 2011". Que no. Para evitar confusiones, 2011-2012.
Música. Ahora que vienen los reyes, una de los que se autoproclamaban kings of rock, Gluecifer. Esto es Reversed.
Vamos con los premios. A lo mejor y a lo peor.
Mejor jugador (lo que en Estados Unidos se denomina MVP)
Como apuntaba en mi anterior artículo, el fútbol americano es el deporte de equipo más de equipo que existe. La incidencia de cada individuo en el resultado es menor que en cualquier otro, porque nadie puede disputar los 60 minutos de partido. Los que más juegan, disputan aproximadamente la mitad del encuentro. Los atacantes poco pueden hacer en defensa, más allá de intentar conservar el máximo tiempo posible la posesión para dar descanso a sus compañeros. Poquito más. Y todos son parte de una "cadena de producción", en la que todas las piezas son importantes. Si alguien la caga, el equipo está perdido. Si un bloqueador se equivoca y deja libre a un pass rusher, el pasador recibirá un sack y la jugada será un fracaso. Si el receptor se equivoca en la ruta, o el quarterback lee mal la jugada, tres cuartos de lo mismo. Todos se necesitan. Si algún miembro de la secundaria se equivoca en su asignación de cobertura (busted coverage), el resultado puede ser fatal. La coordinación es capital.
Por ese motivo es complicado otorgar premios individuales, porque el resultado de un partido es producto de muchas pequeñas actuaciones singulares. Pero también es inevitable. Como también es inevitable que estos premios recaigan casi siempre en los jugadores más visibles para el público. Pocos notan el buen trabajo de un offensive tackle. Cuando alguien ve a los Patriots, admira el juego de Brady y sus receptores (tight ends incluidos), y no tanto el de una línea que frecuentemente da tiempo y espacio suficientes a su pasador para que se eche una siestecilla, llame a su familia, y luego dé cómodamente un pase. Es así. Miramos al que tiene el balón. Y el que más lo tiene es el quarterback. Algo menos, el running back. Y un poquito menos, el receptor principal.
Más excepcional aún resulta el reconocimiento al defensor. No suele anotar puntos, de hecho su labor es evitar que se reciban. Y esto se valora menos, aunque algunos equipos basan su éxito en la defensa.
Sin embargo, esta temporada los ataques han dominado a las defensas, sobre todo en la primera mitad. Los líderes de ambas conferencias construyen su éxito desde ataques demoledores, y el hecho de que sus defensas concedan yardas a granel les resulta casi inocuo.
El debate del MVP, tampoco nos engañemos, es este año un duelo entre Aaron Rodgers y Drew Brees. ¿Quién merece más el premio? Para mí, el que mayor valor ha contribuido a construir, y el que mejor temporada ha cuajado, también desde un punto de vista individual, computando no solo los aciertos sino también los errores.
1.- Aaron Rodgers (mejor jugador ofensivo de la temporada)
El MVP no puede ser otro. Y dado que juega en ataque, el premio al mejor jugador ofensivo de la temporada también debe ser para él. No comprendo la diferencia entre "MVP" y "offensive player of the year". Joder, si el más valioso juega en ataque, será el mejor jugador de ataque. Da la sensación de que el "offensive player of the year" es una especie de premio de consolación que se otorga a un jugador cuya temporada es también excelente, pero no lo suficiente para ser MVP. Pues no, un sinsentido.
Decía que solo Rodgers puede ser MVP. ¿Por qué? Pues porque su rival juega en su misma posición y su rendimiento fue peor que el de Rodgers, ni más ni menos. Salvo que no se tengan en cuenta los errores, claro.
El passer rating de Rodgers es más de 10 puntos superior al de Brees. Es superior al de Brees y al de cualquier quarterback en cualquier temporada. Y ese criterio, aun con sus carencias, es el mejor modo para medir el rendimiento de un pasador. Sí, es un poco oscuro y nada intuitivo, pero refleja la realidad: que considerando aciertos y errores, la temporada de Rodgers es mejor.
Es mejor porque cada vez que Rodgers ha intentado un pase, el número de yardas conseguidas ha sido mayor que el de Brees (9,25 a 8,34); es mejor porque ha cometido menos errores graves (intercepciones, 6 a 14); es mejor porque en ningún partido ha lanzado Rodgers múltiples intercepciones, y Brees lo ha hecho en cinco; es mejor porque no solo cuenta la segunda mitad de la temporada, sino la temporada entera, y en la primera mitad Brees ha tenido partidos malos que resultaron decisivos para que su equipo cayese derrotado (5 intercepciones acumula en sus derrotas en Tampa y St. Louis --equipos flojos--); y es mejor porque Rodgers ha contribuido a la creación de un valor superior que al que ha contribuido Brees (14-1 a 13-3). Además, y sin querer quitarle mérito, los números de Brees están un poco inflados en los minutos de la basura, sobre todo en los dos últimos partidos, en los que con la victoria ya asegurada los Saints jugaban para incrementar el número de yardas de Drew Brees.
Con todo, lo mejor para los Packers sería que no le diesen el MVP a Rodgers. Porque Rodgers es un picao, y tiene muy presente todas y cada una de las críticas y desprecios que recibe (sean razonables o no). Rodgers es un rencoroso, nunca olvida que no recibió ninguna beca de una universidad de primer nivel en su primer año en college, ni que pasaron de él 23 veces en el draft. Esta temporada dio nuevas muestras de lo picao que es, al ironizar después del partido inaugural contra los Saints lo fuera de forma que estaba el equipo por no haber organizado entrenamientos voluntarios durante el cierre patronal (los medios apuntaban que los Saints tendrían la ventaja de que Brees había cuidado de sus compañeros organizando estas actividades, mientras que los Packers habían sido unos negligentes). No dudo de que Rodgers está tomando buena nota de los que dicen ahora que es un "producto del sistema de los Packers", y que cualquiera (léase Flynn) lo haría igual de bien en su puesto. El problema es que el MVP de la temporada regular se anuncia la noche anterior a la Super Bowl, y no vendría nada mal ir contando, en su caso, con la motivación tras el desprecio.
Esta semana algunos defienden que Rodgers no es "tan valioso" porque sin él el ataque de los Packers destrozó a los Lions. El argumento tiene su punto, pero solo si equiparamos "más valioso" a "más imprescindible". Aunque son conceptos relacionados, no son iguales. Porque si se aceptase tal equiparación, Peyton Manning o Jay Cutler podrían aspirar al MVP, aunque no hubiesen creado valor. No sabemos qué habría sido de los Packers con Flynn al mando. Sin embargo, sí sabemos que la evolución como jugador de Flynn a la sombra de Rodgers parece excelente. Lo que hace a Rodgers más valioso, porque hace mejores a sus compañeros, también a los suplentes. ¿Y sabéis quién marcó las jugadas de ataque en los dos primeros cuartos del partido contra Detroit? Aaron Rodgers. Si vale hasta para coordinador ofensivo.
2.- Drew Brees
Que la temporada de Rodgers haya sido mejor que la de Brees no quita que la de este haya sido también brillante. Récord histórico de yardas de pase y récord de porcentaje de pases completados (que supera el que él mismo tenía). Brees ha sido el mejor jugador de la segunda mitad de temporada, donde ha dirigido un ataque imparable. Es el líder del equipo más en forma de la competición en estos momentos.
Algunos intentan hacer de menos el rendimiento de Brees aludiendo a que ha disputado 10 partidos en domes, mientras que Rodgers ha jugado solo tres a cubierto y Brady ninguno. Incluso se dice que el récord de Marino tenía más mérito, porque jugaba también contra los elementos. Por ese mismo motivo, dicen que el que realmente ha batido el récord de Marino es Brady, que jugaba en condiciones equiparables. Lo siento, pero no lo compro. Cada cual juega donde le toca. Los elementos no son excusa, ni para bien ni para mal.
*.- Terrell Suggs (mejor jugador defensivo de la temporada)
El asterisco indica que no creo que sea el tercer mejor jugador de la temporada regular, aunque sí creo que fue el mejor defensor, y de ahí la referencia. Me ha resultado complicado decantarme por un mejor jugador defensivo de la NFL. En ataque había mucho donde elegir, en defensa no tanto. Eso no debe sorprender, porque la defensa es una tarea aún más colectiva y oscura que el ataque, donde es más fácil que alguien destaque. Pero igual que digo que me cuesta encontrar un mejor jugador defensivo absoluto, encuentro demasiados buenos defensores novatos (aunque no tan buenos como para considerarlos los mejores de toda la liga).
¿Por qué Suggs? Porque fue el mejor de una de las mejores defensas de la NFL. Los Ravens, el segundo equipo de la AFC, construyen su éxito desde la defensa. ¿Por qué elijo a uno de Baltimore y no de San Francisco, el segundo de la NFC? Pues porque creo que los Ravens han tenido unos rivales de mayor altura, y cuando se enfrentaron San Francisco y Baltimore la defensa de los Ravens se mostró más sólida que la de los Niners.
Suggs es tan bocazas y provocador como buen jugador. 14 sacks, 7 fumbles forzados, 2 intercepciones y 70 placajes adornan su currículum. Aunque quizá más importante que eso es que, en su madurez, Suggs está listo para tomar el relevo de Ray Lewis como líder defensivo de los Baltimore Ravens.
También merecen reconocimiento: Tom Brady, Rob Gronkowski, Jimmy Graham, Patrick Willis, Justin Smith, Jordy Nelson, Haloti Ngata, Brian Cushing, Matthew Stafford y Calvin Johnson.
Jugador menos valioso
1.- Albert Haynesworth
Haynesworth, un jugador muy generosamente pagado (aunque ya no tanto como en Washington) para el rendimiento que ofrece. Un jugador que si quisiese podría ser uno de los mejores defensive lineman de la NFL, pero que no quiere. Resta más de lo que suma. Ahí tenéis los números, es todo un destructor de valor:
- Con él, los Patriots obtuvieron un balance de 5-3; sin él, 8-0.
- Sin él, los Buccaneers obtuvieron un balance de 4-4, con él, 0-8.
Obviamente, Haynesworth no fue el principal responsable de esos resultados. Ni mucho menos. Porque, lamentablemente, su incidencia en el juego es cada día menor. Aporta muy poquito. Su presencia no ha valido nada.
2.- Chris Johnson
¿La peor temporada de 1000 yardas de carrera de un running back? Probablemente. Los números engañan. Sí, Johnson ha conseguido apañar unos números discretos, pero ni eso justifica su astronómico salario (13 millones de dólares en 2011), que él ha llegado a defender sobre la base de su rendimiento pasado. ¿Cobrará algún día el jugador anteriormente conocido como CJ2K (ahora CJ1K) un sueldo acorde con su rendimiento? Los Titans han hecho una temporada razonablemente buena. Son el único equipo con más victorias que derrotas que se ha quedado fuera de los playoffs. Pero si con CJ1K acaban con 9-7, cómo habrían acabado con CJ1K.
3.- Mark Sánchez
El tercer clasificado de esta indeseable clasificación es el quarterback titular de los Jets. Sánchez cobra aún más que los jugadores que le preceden en la clasificación. 14,23 millones de dólares. Siento ser tan plasta con los salarios, pero me resulta inevitable tener este factor en cuenta para juzgar el rendimiento de un jugador. Las expectativas son importantes. Y en su tercera temporada, lejos de progresar, Sánchez sigue mostrándose como un jugador insulso, gris e incapaz de liderar a un equipo con aspiraciones. Si tu entrenador tiene que salir públicamente a defenderte semana tras semana, tu juego está siendo peor del esperado.
¿La maldición del quarterback de USC? Matt Barkley, el siguiente pasador prodigio de esa universidad, llegará probablemente a la NFL en 2013. De esa misma universidad proceden el propio Sánchez, Matt Leinart, Matt Cassel (aunque este era suplente en USC) y Carson Palmer. Su denominador común, la mediocridad.
También merecen reconocimiento: Chad Ochocinco, Gerald McCoy, Matt Cassel, Kevin Kolb, Terence Newman
Mejor novato
1.- Cam Newton
Lo admito, estaba totalmente equivocado con este jugador. Veo poco fútbol universitario. Cuando me coincide, veo los sábados por la tarde y de noche algunos partidos. También alguna bowl (las de la BCS, fundamentalmente) y el partido por el título nacional. Poco fundamento para evaluar la capacidad de un jugador. Los escándalos extradeportivos del entorno de Cam Newton parecían indicar que podríamos estar ante otro caso de estrella universitaria con la cabeza no muy bien amueblada. No es así. Él no tiene culpa de los desmanes de su padre. Su actuación en la final por el título universitario tampoco fue brillante. Veía a un portento físico, pero no demasiado fiable en el pase. Si sufre así ante la defensa de los Oregon Ducks, en la NFL lo pasará muy mal. Ahí no sería tan superior físicamente a sus rivales. En la NFL, además de un físico privilegiado, hace falta cabeza.
Cam Newton ha superado todas las expectativas. Su temporada no ha sido ni mucho menos perfecta, pero su presencia ha transformado a un equipo deprimido en una de las franquicias con más peligro de la NFL. Los Lions de 2010 son los Panthers de 2011. En él, Steve Smith ha encontrado su compañero perfecto (y viceversa). Carolina ha sido casi siempre un equipo competitivo. Ha tenido contra las cuerdas a equipos como Green Bay y Nueva Orleáns, que las pasaron canutas para llevarse una victoria de Charlotte.
Es demasiado temerario en sus pases (17 intercepciones), pero seguramente mejorará en el futuro. Tampoco le han ayudado en ese aspecto desde la banda, puesto que el playcalling ofensivo de los Panthers cargaba a Newton con más peso del conveniente.
Newton ha batido todos los récords de yardas de pase de un quarterback novato. No ha sido tan eficiente como otros (el mejor passer rating sigue estando en manos de Roethlisberger, con 98,1 en 2004, registro del que Newton se ha quedado lejos), pero su potencial es innegable. Además, él representa un paso más en la evolución del quarterback corredor. Es un portento físico que sabe pasar y sabe correr. Ha conseguido 14 touchdowns de carrera, cifra que solo un running back ha podido superar, LeSean McCoy.
Un auténtico temporadón, aunque su equipo no le haya acompañado. Y aclaro que sitúo a Newton por delante de Andy Dalton porque creo que su actuación individual ha sido muy superior. Es verdad que los Bengals han conseguido 9 victorias, por 6 de Carolina, pero hay que ver los calendarios de uno y otro equipo y cómo se ha llegado a ese resultado. Creo que el calendario de Carolina ha sido más complicado, y los Panthers pueden presumir de haber vencido a algún equipo de playoffs (Houston), algo que no ha hecho Cincinnati hasta ahora.
2.- Von Miller
Me ha costado decidirme entre Von Miller y Aldon Smith. Creo que la temporada de los dos ha sido espectacular, pero me decanto por Miller porque creo que ha tenido mayor protagonismo que Smith y que la defensa de Denver ha tenido que tirar más del carro del equipo que la de San Francisco (aunque la defensa de San Francisco también es la base del éxito de ese equipo). Además, Aldon Smith juega al lado de otros jugadores sobresalientes que ayudan a liberar presión a los nuevos (como Patrick Willis, Justin Smith o NaVorro Bowman).
Von Miller ha tenido un impacto inmediato en la NFL. Aunque en las primeras semanas los resultados de los Broncos no fueron buenos, su rendimiento sí lo fue. Además, alguna de sus acciones resultaron decisivas para las victorias de Denver (como por ejemplo, el sack a Mark Sanchez en el último drive del Broncos-Jets).
3.- Aldon Smith
Una de las claves de la temporada de San Francisco y del rendimiento de esa defensa, la mejor de la NFC. Termina con 14 sacks (más que ningún otro novato y que ningún otro jugador de esa estupenda defensa, y 5.º de toda la NFL) y 2 fumbles forzados. Así se debe celebrar un sack, sí señor:
También merecen reconocimiento: Patrick Peterson, Andy Dalton, A.J. Green, Torrey Smith, Julio Jones.
Peor novato
Es un poco cabroncete e injusto dar caña a un rookie. Se dice que hay que esperar unos tres años para poder evaluar si una elección en el draft es acertada. Sin embargo, aquí estamos para repartir. El criterio para elegir a los peores novatos del año es el de posición en el draft y rendimiento. Cuanto antes haya sido elegido y menos haya rendido, peor.
1.- Blaine Gabbert
En descargo de Gabbert hay que decir que contaba con el peor grupo de receptores de la NFL con mucha diferencia. Una absoluta mierda. No tenía a quién pasársela. Y también hay que decir que el rendimiento de otros quarterbacks novatos ha sido anormalmente bueno, lo que deja a Gabbert más en evidencia.
Pero de él se esperaba mucho. Fue elegido en el 10.º lugar del draft, y algunos pronosticaban que sería el mejor quarterback de su promoción. Muy lejos ha quedado de ello. Andy Dalton, por ejemplo, fue elegido mucho después.
Su passer rating, 65,4, es el peor de la NFL. Peor que el de Curtis Painter. 5,36 raquíticas yardas por intento de pase. Poco más que lo que conseguía Jones-Drew por intento de carrera. Penoso. Una nulidad.
Además, Jacksonville contaba con una defensa sólida (6.ª de la NFL) y el mejor running back de la NFL (Maurice Jones-Drew). Y juega en una de las divisiones más flojas de la NFL. Si se defiende y corre bien, y el equipo no consigue más que 5 victorias, la culpa es del juego de pase. El peor de toda la NFL. Y su director era Gabbert.
2.- Jonathan Baldwin
En su descargo hay que decir que las lesiones le perjudicaron bastante, pero de un receptor de primera ronda (número 26) se espera más. Solo 21 recepciones en 11 partidos jugados, únicamente 254 yardas. Demasiado poco para un receptor de primera ronda. Argumentos para los que defienden que en primera ronda, salvo casos excepcionales (Randy Moss, Calvin Johnson) no merece la pena seleccionar a un receptor.
La mejor recepción de Baldwin, esta que no valió por culpa de una absurda infracción.
3.- Derek Sherrod
Los Packers usaron su primera elección en el draft para reforzar su línea ofensiva con la elección de Sherrod. La falta de entrenamientos de offseason puede haber perjudicado mucho a este jugador, pero el mismo problema han tenido todos los novatos. Desde pretemporada se veía que Sherrod no estaba preparado todavía para la NFL. Era un desastre. Bryan Bulaga también parecía verde al principio de la temporada anterior, pero no tanto. En las primeras jornadas, no fue ni convocado, y solo las lesiones de otros jugadores de línea lo llevaron a la banda. Las lesiones continuaron, y Sherrod tuvo minutos de juego. Un desastre. Su temporada terminó en Kansas City, donde se fracturó su pierna derecha tras ser arrollado por Tamba Hali. Una temporada muy poco prometedora para este jugador de primera ronda.
Mejor entrenador
1.- Jim Harbaugh
Esta es fácil. Quién si no. Harbaugh ha justificado esta temporada todo el revuelo que se armó el pasado mes de enero cuando terminaba contrato con Stanford y media NFL y algunos de los equipos universitarios más pudientes se lo rifaban.
Con sustancialmente los mismos mimbres que Mike Singletary, Harbaugh ha sacado el máximo partido a la plantilla de los 49ers. Su fama de buen entrenador de quarterbacks se confirma con el rendimiento que ha sacado a Alex Smith, un jugador bajo constante sospecha al que tampoco le había beneficiado cambiar de sistema ofensivo cada temporada. Pero la principal mejora ha venido en la defensa. Estos 49ers son uno de los equipos más serios de la NFL. La fórmula, la típica de la familia: dureza defensiva, sólida carrera y pase correcto. Su juego no es espectacular, pero sus resultados sí.
Antes de empezar la temporada, muchos predecían un fracaso de Harbaugh (no yo, esta es una de las poquísimas predicciones en las que acerté). Algunos decían que no llegaba hasta diciembre. No fue ni mucho menos así. El entrenador del año, y con diferencia.
2.- Wade Philips
Ya, lo sé, Wade Philips no es head coach. El exentrenador de los Dallas Cowboys es ahora el coordinador defensivo de los Houston Texans. Unos Texans que contaban la temporada pasada con la tercera peor defensa de la liga, y que esta es la segunda mejor. Cambió el sistema base, de 4-3 a 3-4, y la transición no ha podido ir mejor. Jeff Saturday, el mítico center de los Colts, habla del front seven de los Texans como el mejor de la NFL. Nadie ha hostigado tanto al pasador como los Texans. La secundaria también ha ganado con la llegada de Jonathan Joseph. Los Texans, un equipo alegremente ofensivo, la solía cagar por su debilidad defensiva. Y ahora su defensa está en la elite de la NFL.
En todo esto hay que reconocer el mérito de Wade Philips.
3.- Mike McCarthy
Supongo que cuando uno es seguidor de un equipo le ve más defectos a su entrenador (salvo la mayoría de los del equipo-que-no-debe-ser-nombrado, a quienes su entrenador les tiene robado el corazón y de cuya mano se refugian en el reino de la irresponsabilidad y la arrogancia, donde son muy felices). ¡Pepu, pide tiempo, hostia! ¿Es que no ves que Ayoze es un puto desastre, Oltra? Bueno, algo parecido me pasa con McCarthy. ¡Que hay que correr un poquito, por favor!
Sin embargo, alguna culpa tendrá del éxito del mejor equipo de la NFL en la temporada regular. Después de ganar una Super Bowl, el campeón suele empeorar su rendimiento. Tras la cogorza, llega la resaca. No en esta ocasión. McCarthy ha sabido mantener el hambre de su plantilla, especialmente del ataque, que es el área en donde tiene mayor responsabilidad. En un ataque, además, donde abundan los playmakers y escasean los balones (se juega solo con uno), McCarthy ha sabido cortar de raíz cualquier tipo de polémica. Todos parecen centrados (excepto, en ocasiones, Jermichael Finley), los divismos parecen controlados (excepto, otra vez, el de Jermichael Finley). Hasta los suplentes parecen preparados para aprovechar. Muy distinto es el rendimiento defensivo, pero en ese apartado McCarthy tiene menos culpa. Ahí hay que preguntarle a Dom Capers.
También he de decir que me gusta el estilo de McCarthy. Es un tipo muy educado, que evita las polémicas absurdas, y que no necesita recurrir a bravuconadas para motivar a sus jugadores. Él habla de football, y no de gilipolleces. Insisto, me gusta.
Peor entrenador
Para otorgar este reconocimiento, nos basaremos en el talento individual de los jugadores de la plantilla correspondiente y los resultados obtenidos. Los premios se los llevarán los que hayan hecho menos con más.
Curiosamente, ninguno de los premiados ha sido despedido todavía. De hecho, los dos primeros han sido confirmados en su puesto.
1.- Andy Reid
Con el plantillón que tienen los Eagles, y con lo barata que ha estado este año la NFC Este, tiene mucho delito no conseguir llegar siquiera a los playoffs. No se puede conseguir menos con tanto. Un juego aéreo y de carrera explosivos (eso sí, por fin se aprovecha algo a LeSean McCoy) y una defensa que, aunque con algunas carencias (el cuerpo de linebackers necesita mejorar), cuenta con jugadores excepcionales. Con eso, Philadelphia ha sufrido derrotas humillantes e injustificables. Pienso, por ejemplo, en el partido que pierden los Eagles en Seattle, en el que fueron arrollados por los Seahawks.
Los fichajes de Steve Smith (el ex de los Giants) y Nnamdi Asomugha dieron mucho menos rendimiento del esperado. Asomugha jugó descolocado, en un rol que no es el que le ha llevado al status que tiene, la mayoría de la temporada. La secundaria de ensueño hizo aguas a menudo. Y hasta Michael Vick, una de las sensaciones de la pasada temporada, pareció un jugador peor esta.
La pésima gestión del reloj de Reid es conocida. Este año, tenemos otra nueva habilidad que añadir: la de no saber gestionar las ventajas en el 4.º cuarto. Hasta cinco partidos que iban ganando en el último periodo acabaron perdiendo: contra Falcons, 49ers, Giants, Bears y Cardinals. Manda huevos.
2.- Norv Turner
Enésimo fracaso de Norv Turner al frente de los San Diego Chargers. Eso sí, esta temporada han variado la forma de fracasar. Solían empezar de forma terrible para enderezar el rumbo después. Este año, empezaron bien (4-1) para cagarla lamentablemente después (4-7). La reacción final no fue suficiente, era demasiado tarde. Por segundo año consecutivo, pese a ser el equipo con más talento de una división muy barata, la AFC Oeste, los Chargers son incapaces de llegar a playoffs. Muy triste. Y Turner, confirmado en su cargo. Y Rivers y Gates a la Pro Bowl.
3.- Jim Caldwell
Se sospechaba que no pintaba nada, que el que mandaba ahí era Peyton Manning. Sin Manning tampoco es que abunde el talento, pero algo hay. Mathis, Freeney, Wayne, Garçon... Y no es de recibo que los Colts bajen los brazos del modo que vimos en algunos partidos. No entiendo cómo un entrenador cuyo equipo llega a ponerse 0-13 no es despedido. Y todavía no lo ha sido. Tremendo.
Mejor ejecutivo
1.- Mike Brown (Cincinnati Bengals)
Tras años y años de lamentable gestión, el propietario de los Cincinatti Bengals e hijo de Paul Brown puede presumir de una temporada de aciertos. Y eso que no podía presentarse peor. Con su quarterback titular declarando públicamente que prefería retirarse a seguir jugando en Cincinnati (olé tus huevos, Carson Palmer), con desbandada de estrellas (Jonathan Joseph y Chad Ochocinco, que aunque no lo parezca algún día lo fue) y con un entrenador ya muy quemado.
Los novatos no pudieron dar mejor resultado. Andy Dalton, elegido en segunda ronda después de muchos (Newton, Locker, Ponder y Gabbert), ha dado mejor rendimiento en su primera temporada que Palmer la pasada. A.J. Green, la primera elección de los Bengals, lleva camino de receptor estrella de la NFL. Y la joven defensa está entre las mejores de la liga.
Con todo, la mejor gestión estaba por llegar. A pesar de que Brown había manifestado que no pensaba traspasar a Palmer (lo que hace que las ofertas que lleguen sean más sustanciosas), atracó al primer desesperado que llamó a su puerta: los Oakland Raiders. Menudo atraco. Una primera ronda de 2012 más una segunda ronda condicional en 2013 que puede convertirse en primera si los Raiders llegan a la final de la AFC el año que viene (difícil, dicho sea de paso). Una auténtica burrada.
Los resultados deportivos, excelentes. Ganando a equipos mediocres (que hay que ganarlos, dicho sea de paso), los Bengals se plantan en playoffs. Y a partir de ahora, puede pasar de todo.
2.- Mickey Loomis (New Orleans Saints)
Los Saints tienen esta temporada mejor plantilla que hace un par de años, cuando ganaron el anillo. Reemplazaron a Reggie Bush, jugador caro, por Darren Sproles. Incorporan a Ingram para formar el backfield más profundo de la NFL junto al propio Sproles, Thomas e Ivory. Los Saints también consiguieron retener a su coordinador defensivo, Gregg Williams. El agujero en defensa que les costó la eliminación en Seattle tardó en corregirse, pero esa defensa ya no es un coladero. Y con un ataque así, basta poquito para ganar.
3.- Rick Smith (Houston Texans)
La contratación de Wade Philips ha sido un éxito. La plantilla contaba con la profundidad suficiente para reponerse a las constantes lesiones. Se han incorporado a jugadores importantes como Jonathan Joseph, y la elección de T.J. Yates ha dado buen resultado, dadas las circunstancias.
Peor ejecutivo
1.- Oakland Raiders
Ni Al Davis ni sus sucesores han estado inspirados en sus decisiones. Los Raiders, que están lejos de contar con la plantilla ideal, apostaron todo al presente, y en el presente están eliminados. ¿Cómo pueden mejorar? Sin apenas elecciones en el draft próximo y sin espacio salarial para fichar agentes libres, la situación parece complicada.
2.- Gene Smith (Jacksonville Jaguars)
Los Jaguars parecían darse por vencidos antes de empezar la temporada con el incomprensible despido de David Garrard. Cagada gorda. Sus receptores son lamentables, y el rendimiento del generosamente pagado Marcedes Lewis no ha sido bueno. Ahora llegan nuevos aires a la franquicia, que acaba de ser vendida a un millonario paquistaní, Shahid Khan.
3.- Thomas Dimitroff (Atlanta Falcons)
Los Falcons fueron el mejor equipo de la NFC la pasada temporada regular, pero su comportamiento durante la offseason era más propio de una franquicia en reconstrucción. Es verdad que su récord era un poco engañoso, puesto que en más de una victoria llegó tras dosis importantes de potra, pero tenían un estilo y las carencias más importantes eran las de su defensa. Sin embargo, en el draft pagaron un precio muy alto para seleccionar a un receptor, Julio Jones, que aunque tiene pinta de gran jugador, no parece solucionar los problemas de este equipo. Lejos de mejorar, los Falcons han empeorado, intentado cambiar su estilo de ataque para lograr mayor explosividad. En defensa, siguen siendo vulnerables, como mostraron hace un par de semanas los Saints. Si algo funciona, no hace falta revolucionarlo.
Regreso de la temporada (comeback player of the year)
1.- Steve Smith (Carolina Panthers)
Casi no nos acordábamos de él, pero Smith ha demostrado que si las lesiones lo respetan y su quarterback tiene el brazo y el atrevimiento suficientes, es una amenaza profunda de primera. Alguna de las jugadas más espectaculares de la temporada llevan la firma de Steve Smith.
2.- Matthew Stafford (Detroit Lions)
En su primera temporada sano, Stafford supera las 5000 yardas de pase. No estaba seguro de si debía incluirle en esta categoría, porque de vuelta está alguien que ya estuvo, y Stafford nunca estuvo a este nivel. No sé si se me entiende. Una temporada espectacular, en cualquier caso.
3.- Eli Manning (New York Giants)
Este sí que está de vuelta. Tras una temporada (sobre todo el final) lamentable, Eli Manning vuelve a ser el jugador fiable y decisivo en los últimos minutos de los partidos. Clave en el triunfo de los Giants en la NFC Este.
Mayor regresión de la temporada
1.- Josh Freeman
Su temporada es pésima. La falta de un juego de carrera de garantías (Blount no ha sido el de la temporada pasada, y ha sido baja en más de un partido) y el bajón de rendimiento de sus receptores han influido, pero lo más grave es su descuido del balón. Demasiadas pérdidas de balón.
2.- Chris Johnson
Ya hemos hablado de él. De CJ2K a CJ1K.
3.- Peyton Hillis
La maldición del Madden se cobra una nueva víctima. Entre lesiones y polémicas, Hillis ha jugado poco y sus compañeros le han acusado de no darlo todo por el equipo. Muy fea temporada.
Mejores partidos
1.- Green Bay Packers - New Orelans Saints (1.ª jornada)
Escribía después de verlo que dudaba mucho de que pudiésemos ver un partido tan espectacular como este en toda la temporada. Yo no lo vi. Sí, las defensas fallaron, pero ante unos ataques así poco se puede hacer. Y el partido lo gana el equipo cuya defensa fue más oportunista: la que forzó varias pérdidas de balón y protagonizó la goal line stand en la última jugada.
2.- San Francisco 49ers - New York Giants (10.ª jornada)
Un estilo de partido diferente. Más equilibrado. Defensas rocosas, pass rush de primera y sangre por cada yarda. Los touchdowns no llegaron hasta la segunda mitad, y gracias a la resistencia de su defensa en la red zone terminaron ganando los Niners. San Francisco confirmaba que iba en serio. Muy en serio.
3.- Detroit Lions - San Francisco 49ers (6.ª jornada)
Un partido que tuvo de todo. Jugadas brillantes, polémica arbitral, remontada y bronca final.
Peores partidos
1.- Denver Broncos - Kansas City Chiefs (17.ª jornada)
Se esperaba mucho de este partido. El campeonato de la AFC Oeste estaba en juego, y el morbo servido con la vuelta de Orton a Denver. Pero desde la lesión de Bowe el ataque de Kansas City apenas pudo hacer nada. El de los Broncos, un completo desastre. Apenas vimos espectáculo. También los árbitros estuvieron mal. Todos. Se tragaron un facemask clamoroso a Tim Tebow en la red zone. Para cerrar el círculo, el perdedor de este lamentable partido se proclamó campeón y, como premio, acogerá un partido de wild card en su estadio ante un equipo que logró cuatro victorias más.
2.- Cleveland Browns - Seattle Seahawks (7.ª jornada)
El duelo entre el equipo de Charlie Whitehurst y los Browns fue fiel a las expectativas.
3.- New Orleans Saints - Indianapolis Colts (7.ª jornada)
Un partido en prime time que no existió. No hubo partido. 62-7. Ni cuando los Saints renunciaron a atacar, recurriendo solamente a la carrera, fueron los Colts capaces de parar a New Orleans.
* * *
Aunque no constituye ningún premio en sí, terminamos con este resumen de las mayores rajadas de la temporada.
Mañana o pasado, la previa de la wild card round.
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jueves, 5 de enero de 2012
miércoles, 2 de noviembre de 2011
¿Nadie es imprescindible?
Antes de entrar al tema del que vengo a hablar, unas líneas para reflexionar sobre cuestiones relativas a este blog. Es que le he estado dando vueltas a esto últimamente. El caso es que el blog se está convirtiendo en (casi) únicamente una entrega semanal del Plácido domingo, jodido lunes, y no sé si termina de gustarme la idea. El 90% de lo que escribo es para esos fines. Además, hay otro tema relacionado con el anterior: que para preparar cada edición del Plácido domingo me tiro una burrada de horas. Y claro, acabo tan cansado de escribir ese artículo que durante el resto de la semana apenas me quedan ganas para publicar nada más. La preparación de ese artículo semanal está entrando peligrosamente en el terreno de la obligación. No me gusta nada. Aquí escribo por pura diversión. Si no, lo dejo. Esa es la idea. Si paso de la diversión a la obligación, mejor paro. Por eso, es probable que el próximo Plácido domingo, jodido lunes vea reducida su extensión significativamente. También aprovecho para recordar que no en todas las jornadas prepararé el dichoso artículo, porque la NFL es uno de mis vicios, no un negocio. Por eso, si en alguna jornada tengo un vicio alternativo que me apetezca más, al Plácido domingo le darán por saco. Por ejemplo, el próximo domingo 13, mi prioridad será el Dépor-Celta. Eso no implica necesariamente falta de Plácido domingo (el derbi comienza a las 8 y termina poco antes de las 10). Y el primer fin de semana de diciembre espero irme de puente, con lo que poca NFL veré. Que tampoco pasa nada, porque por suerte hay muchas −cada vez más− y mejores maneras para informarse de lo que sucede cada fin de semana en los emparrillados estadounidenses. No es imprescindible.
Bueno, tras esta introducción tan egocentrada, un poco de música y al lío. ¿Conocéis a los Nomads? Deberíais. Esto es Can't keep my mind off you. Justo lo que le pasa al equipo del que vamos a hablar con el jugador del que vamos a hablar.
Vamos a hablar de la imprescindibilidad. Y quién mejor para introducir el tema que Jorge Garbajosa. Un tipo al que, antes de que dijese la frase que voy a citar, le tenía bastante simpatía. Pero que en cuanto la soltó, entró en el amplio grupo de gente que considero (seré suave) prescindible. Supongo que todos lo conocéis. Garbajosa fue un excelente jugador de baloncesto. Brillante. Y, en la pista, muy inteligente. Pero un desgraciado día, en la cancha de los Celtics, Garbajosa se lesionó de gravedad. Y a partir de ahí se convirtió en un jugador mediocre. Mediocre siendo generosos.
Esa lesión hizo que Garbajosa se tirase sin jugar muchos meses. Tantos, que su participación en el Eurobasket de 2007 peligraba seriamente. La conveniencia de su convocatoria era más que dudosa, ya que no había disputado ni un solo partido entre el día de su lesión y el torneo. Sin embargo, Pepu Hernández lo convocó. Supongo que todos recordaréis el machacón eslogan que repetía durante aquel Eurobasket Andrés Montes: cómo se lo han currado los de la Mutua. Se refería al seguro que permitía que Garbajosa estuviese en ese torneo. Su rendimiento no fue bueno. No era ni la sombra del jugador del Mundobasket de Japón. Nunca volvió a serlo. Pero el caso es que el seleccionador, a pesar de los pesares, contó con él.
Unos meses después, poco antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, en uno de los episodios más turbios de la historia reciente del baloncesto español, el presidente de la Federación decidió despedir a Pepu Hernández sobre la base de pretextos infames. Se decía que Pepu tenía un acuerdo con un club ACB (falso, como luego se probó; irónicamente, el que le sustituyó como seleccionador sí lo tenía) y que su dedicación no era plena. Lamentables excusas para ocultar la única verdad: que al presidente de la Federación le caía mal y decidió echarle. Punto. No hay más. Habrá quien crea acertada la decisión y quien crea que era un error, pero el único y exclusivo motivo del despido era ese: que al jefe le caía mal.
Nada más confirmarse la noticia, se pidió opinión a los jugadores. Ahí Garbajosa dio una muestra de su calidad humana, de la pasta que está hecho este tipo:
"Nadie es imprescindible".
Garbajosa se había pasado de nuevo el año lesionado, y su participación en los Juegos Olímpicos era más que dudosa. Personalmente, creo que esas declaraciones disiparon todas las dudas. Para ese torneo y hasta el fin de los tiempos. Un fijo hasta que dijo que se retiraba hace unos meses (menos mal), cuando recibió el correspondiente homenaje de la FEB. Tras abandonar la NBA, la sombra del antiguo Garbajosa firmó un par de contratos suculentos que fueron resueltos de forma anticipada por los clubes que le pagaban tan generosamente. La paciencia tiene un límite, claro. Y nadie es imprescindible.
¿Nadie es imprescindible?
Una de las conclusiones más claras de lo que llevamos de temporada es que en la NFL sí existe un tipo imprescindible. Más que ninguno. Ese es Peyton Manning. Con él, los Indianapolis Colts aspiran al anillo. Sin él, aspiran al número 1 del draft. O uno de los mejores equipos de la NFL (con) o uno de los peores (sin).
Aunque la debacle ante la ausencia de Manning era bastante previsible, no lo era hasta el punto que estamos observando. Estos Indianapolis Colts, con sustancialmente la misma plantilla que la actual (pero con Manning), completaron una temporada casi perfecta hace tan solo dos años. Con Manning, esa temporada, solamente cayeron en un partido (perdieron tres, pero sin Manning en faena). En el más importante, eso sí, en la Super Bowl contra los Saints, Indianápolis palmó.
Algunos analistas bromean (o no) sobre la posibilidad de otorgar el MVP de la presente temporada a Peyton Manning. La diferencia entre su presencia o ausencia en la franquicia es abismal. Manning, por sí solo, aportaría unas 11 o 12 victorias. Ahí es nada.
Se compara lo que está sucediendo ahora con los Colts con lo que les pasó a los Patriots en la temporada 2008-2009. Entonces, en el primer partido de la temporada regular, Tom Brady se lesionó gravemente y se perdió toda la temporada. A pesar de la ausencia del quarterback estrella, los Patriots terminaron con un muy buen balance de 11-5 (que, sin embargo, no les valió para clasificarse para los playoffs, porque en los partidos más importantes no dieron la talla). También se alude, aunque menos, al partido que jugaron los Packers el año pasado sin Aaron Rodgers en Foxborough ante unos Patriots que se paseaban por la NFL apalizando al personal. En ese partido, los Packers se quedaron a las puertas del triunfo. Pese a la baja de Rodgers, Green Bay compitió con el entonces mejor equipo de la NFL.
Supuesta conclusión: Peyton Manning es imprescindible. Más que nadie. Porque con él los Colts serían aspirantes al anillo.
¿Seguro? Yo no lo estoy tanto. Ah, la incomparabilidad de la información. Que no, que no son sucesos comparables. La anterior conclusión se basa en ciertas afirmaciones cuya certeza es más que cuestionable. A pocos nos cabían dudas de que los Colts sin Manning serían una mierda (aunque no hasta este punto). Pero, ¿seguro que con Manning serían aspirantes? Pues no. Eso no lo sabemos. La temporada pasada los Colts ya dieron algunas señales de alarma. Es cierto que una epidemia de lesiones se cebó con ellos, pero caminaron en el alambre durante buena parte de la temporada regular. Recordemos que los Jacksonville Jaguars, (¡los Jacksonville Jaguars!) visitaron el Lucas Oil Stadium a falta de dos jornadas para la conclusión de la temporada en un partido que, si ganaban, les daba la división. Si los Jaguars hubiesen vencido en ese partido, los Colts habrían dejado de ganar una de las divisiones más flojas de la NFL.
No sabemos qué habrían hecho estos Colts con Manning. Eso es deporte-ficción. Pero lo que tengo claro es que algunos de sus males no son directamente imputables a la ausencia de Manning. ¿Peyton Manning defendía? Es que no lo recuerdo bien. Me parece que no. Es que los Colts son el segundo equipo que más yardas por partido concede y el que más puntos por partido recibe. ¿Con Manning habría sido diferente? No lo sabemos, pero esa defensa ya venía dando señales preocupantes. Y digo que no lo sabemos porque los rivales no atacarían igual si la "amenaza Manning" estuviese acechando en la banda. Peyton Manning, en cierto modo, condicionaba el ataque rival: había que mantener a Manning fuera del partido, por lo que había que estirar la posesión del balón al máximo. Así que sí, algo influye, pero no tanto.
Hace un par de semanas los Colts recibieron 62 puntos. Lo más vergonzoso del asunto es que con 41 a 7 en el marcador, los Saints sentaron a Brees y a otros titulares. No realizaron un solo intento de pase más en el resto del partido. E Indianápolis recibió un touchdown en un drive que consistió en seis carreras consecutivas. Vergonzoso. A pesar de que la defensa de los Colts sabía que los Saints iban a correr, fue incapaz de pararlos.
La semana pasada ocurrió esto:
¿Con Manning en el campo (en la banda) habría sido diferente? Pues eso.
Lo que sin duda revelan los resultados de los Colts durante el presente año es el fracaso de Bill Polian y Jim Caldwell. Y, en cierta medida, también de Peyton Manning. Polian es el general manager de la franquicia. El máximo responsable de la gestión del equipo. La situación actual revela una falta de previsión imperdonable. La plantilla confeccionada por Polian es un desastre. Es cierto que es complicado atraer a un quarterback suplente de garantías con Manning en tu plantilla, porque la condena al ostracismo estaba casi asegurada (hasta esta temporada Manning no se había perdido ni un solo partido por lesión), pero el plan B era necesario. No supieron encontrar su Matt Cassel. El siguiente culpable, Caldwell, el head coach. Desde que llegó, se sospecha de su incompetencia. Incompetencia entendida como ausencia de competencias, de funciones. Siempre había parecido que Peyton Manning era el que mandaba en ese equipo. Caldwell aparentaba ser una marioneta. Sea así o no, el desastre de la temporada es también directamente imputable a él. Estos Colts son un equipo sin alma. Da pena verlos. Y van a peor. Porque antes por lo menos plantaban cara (Kansas City, Pittsburgh y Tampa Bay sufrieron lo suyo para ganar a los Colts), pero ahora se dejan llevar. Algo que no puede permitir un entrenador.
El último fracasado es el propio Peyton Manning. Porque él, coordinador ofensivo de facto de los Colts, ha sido incapaz de enseñar absolutamente nada a sus compañeros. No saben vivir sin él. Que desde un punto de vista personal es cojonudo para Manning, pero como "jugador de equipo" resulta bastante reprochable. Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida. ¿Qué ha enseñado Manning a sus compañeros? Es evidente que de donde no hay no se puede sacar, y no se puede imputar a Manning la ineptitud de Curtis Painter. Eso es culpa de quien lo seleccionó, fundamentalmente. Pero más que enseñar a pescar parece que Manning ha creado una situación de dependencia funesta para los Colts.
¿Nadie es imprescindible? Relativamente.
El futuro de la franquicia es complicado. Depende de dos factores: de si terminan en el último lugar de la NFL y de si Peyton Manning se recupera para la práctica del football. Si los Colts son últimos, tendrán oportunidad de seleccionar a Andrew Luck en el próximo draft. Luck es la mayor promesa de este deporte desde el propio Peyton Manning. El sábado pasado, su universidad, Stanford, jugó contra el equipo de Los Ángeles, USC (una de las claves que explican que no haya franquicias de NFL en Los Ángeles, son de USC, con este equipo tienen saciada su sed de football). Era uno de los mayores retos de Andrew Luck esta temporada, e hizo esto (ahí tenéis TODAS sus jugadas, para que juzguéis vosotros mismos).
La locura por Luck no entiende de límites. A pesar de la inmensa cagada que cometió al final del 4.º cuarto con el partido empatado (lanza una intercepción retornada para touchdown), los analistas se deshacen en elogios por saber reponerse de esa cagada. En el siguiente drive Stanford empata el partido. Claro que en ese ataque resulta decisiva una discutible pass interference señalada contra USC en tercer down. Stanford gana el partido tras tres prórrogas (las reglas NCAA son distintas de las de NFL, ahí el que recibe la anotación en el primer drive de la prórroga puede responder, y puede haber varias prórrogas), con Luck como héroe.
Si pueden, ¿elegirán los Colts a Luck? Todo indica que sí, pero eso dependerá de lo que suceda con Manning. Si se recupera Peyton (algo que no es seguro), tendrán que elegir entre uno u otro. No parecen compatibles. Nadie considera que hagan un Rodgers-Favre. Luck está para jugar ya. Y Peyton se tomaría como un agravio la elección de Andrew. Las alternativas son las siguientes, en ese escenario (en el de un Manning "sano" en marzo y unos Colts con la primera elección del draft):
1.- Traspaso de Manning a otro equipo y elección de Luck. Escenario más probable. Se quedarían con el QB de fiabilidad dudosa (en NFL) y se desharían del QB fiable, pero con una vida útil corta y de salud frágil. Por Manning recibirían un carro de elecciones del draft. Recordemos que por Carson Palmer (¡Carson Palmer! no me jodas...) se dio una primera ronda de 2012 y una segunda o primera de 2013 (será primera si los Raiders llegan a la final de conferencia de la AFC esta temporada o la que viene). Es decir, que tendrían a Luck, el (supuesto) mayor talento joven de los últimos años y multitud de elecciones para reclutar aún más talento joven.
2.- Traspaso de los derechos por el número 1 del draft a otro equipo. Los Colts recibirían una "millonada" (imaginaria) en elecciones de primera y otras rondas. Se quedarían con el QB fiable y podrían incorporar talento joven a su alrededor. Eso sí, deberían abordar la cuestión del suplente de Manning.
3.- Convivencia de ambos. Muy improbable. El coste de oportunidad sería muy alto.
Conclusión: que si hay alguien imprescindible en la NFL, ese parece ser Peyton Manning. Pero los Colts (probablemente) prescindirán de él en marzo si llega la ocasión. Aunque claro, ese Peyton Manning no es aquel Peyton Manning. Qué lío.
Bueno, tras esta introducción tan egocentrada, un poco de música y al lío. ¿Conocéis a los Nomads? Deberíais. Esto es Can't keep my mind off you. Justo lo que le pasa al equipo del que vamos a hablar con el jugador del que vamos a hablar.
Vamos a hablar de la imprescindibilidad. Y quién mejor para introducir el tema que Jorge Garbajosa. Un tipo al que, antes de que dijese la frase que voy a citar, le tenía bastante simpatía. Pero que en cuanto la soltó, entró en el amplio grupo de gente que considero (seré suave) prescindible. Supongo que todos lo conocéis. Garbajosa fue un excelente jugador de baloncesto. Brillante. Y, en la pista, muy inteligente. Pero un desgraciado día, en la cancha de los Celtics, Garbajosa se lesionó de gravedad. Y a partir de ahí se convirtió en un jugador mediocre. Mediocre siendo generosos.
Esa lesión hizo que Garbajosa se tirase sin jugar muchos meses. Tantos, que su participación en el Eurobasket de 2007 peligraba seriamente. La conveniencia de su convocatoria era más que dudosa, ya que no había disputado ni un solo partido entre el día de su lesión y el torneo. Sin embargo, Pepu Hernández lo convocó. Supongo que todos recordaréis el machacón eslogan que repetía durante aquel Eurobasket Andrés Montes: cómo se lo han currado los de la Mutua. Se refería al seguro que permitía que Garbajosa estuviese en ese torneo. Su rendimiento no fue bueno. No era ni la sombra del jugador del Mundobasket de Japón. Nunca volvió a serlo. Pero el caso es que el seleccionador, a pesar de los pesares, contó con él.
Unos meses después, poco antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, en uno de los episodios más turbios de la historia reciente del baloncesto español, el presidente de la Federación decidió despedir a Pepu Hernández sobre la base de pretextos infames. Se decía que Pepu tenía un acuerdo con un club ACB (falso, como luego se probó; irónicamente, el que le sustituyó como seleccionador sí lo tenía) y que su dedicación no era plena. Lamentables excusas para ocultar la única verdad: que al presidente de la Federación le caía mal y decidió echarle. Punto. No hay más. Habrá quien crea acertada la decisión y quien crea que era un error, pero el único y exclusivo motivo del despido era ese: que al jefe le caía mal.
Nada más confirmarse la noticia, se pidió opinión a los jugadores. Ahí Garbajosa dio una muestra de su calidad humana, de la pasta que está hecho este tipo:
"Nadie es imprescindible".
Garbajosa se había pasado de nuevo el año lesionado, y su participación en los Juegos Olímpicos era más que dudosa. Personalmente, creo que esas declaraciones disiparon todas las dudas. Para ese torneo y hasta el fin de los tiempos. Un fijo hasta que dijo que se retiraba hace unos meses (menos mal), cuando recibió el correspondiente homenaje de la FEB. Tras abandonar la NBA, la sombra del antiguo Garbajosa firmó un par de contratos suculentos que fueron resueltos de forma anticipada por los clubes que le pagaban tan generosamente. La paciencia tiene un límite, claro. Y nadie es imprescindible.
¿Nadie es imprescindible?
Una de las conclusiones más claras de lo que llevamos de temporada es que en la NFL sí existe un tipo imprescindible. Más que ninguno. Ese es Peyton Manning. Con él, los Indianapolis Colts aspiran al anillo. Sin él, aspiran al número 1 del draft. O uno de los mejores equipos de la NFL (con) o uno de los peores (sin).
Aunque la debacle ante la ausencia de Manning era bastante previsible, no lo era hasta el punto que estamos observando. Estos Indianapolis Colts, con sustancialmente la misma plantilla que la actual (pero con Manning), completaron una temporada casi perfecta hace tan solo dos años. Con Manning, esa temporada, solamente cayeron en un partido (perdieron tres, pero sin Manning en faena). En el más importante, eso sí, en la Super Bowl contra los Saints, Indianápolis palmó.
Algunos analistas bromean (o no) sobre la posibilidad de otorgar el MVP de la presente temporada a Peyton Manning. La diferencia entre su presencia o ausencia en la franquicia es abismal. Manning, por sí solo, aportaría unas 11 o 12 victorias. Ahí es nada.
Se compara lo que está sucediendo ahora con los Colts con lo que les pasó a los Patriots en la temporada 2008-2009. Entonces, en el primer partido de la temporada regular, Tom Brady se lesionó gravemente y se perdió toda la temporada. A pesar de la ausencia del quarterback estrella, los Patriots terminaron con un muy buen balance de 11-5 (que, sin embargo, no les valió para clasificarse para los playoffs, porque en los partidos más importantes no dieron la talla). También se alude, aunque menos, al partido que jugaron los Packers el año pasado sin Aaron Rodgers en Foxborough ante unos Patriots que se paseaban por la NFL apalizando al personal. En ese partido, los Packers se quedaron a las puertas del triunfo. Pese a la baja de Rodgers, Green Bay compitió con el entonces mejor equipo de la NFL.
Supuesta conclusión: Peyton Manning es imprescindible. Más que nadie. Porque con él los Colts serían aspirantes al anillo.
¿Seguro? Yo no lo estoy tanto. Ah, la incomparabilidad de la información. Que no, que no son sucesos comparables. La anterior conclusión se basa en ciertas afirmaciones cuya certeza es más que cuestionable. A pocos nos cabían dudas de que los Colts sin Manning serían una mierda (aunque no hasta este punto). Pero, ¿seguro que con Manning serían aspirantes? Pues no. Eso no lo sabemos. La temporada pasada los Colts ya dieron algunas señales de alarma. Es cierto que una epidemia de lesiones se cebó con ellos, pero caminaron en el alambre durante buena parte de la temporada regular. Recordemos que los Jacksonville Jaguars, (¡los Jacksonville Jaguars!) visitaron el Lucas Oil Stadium a falta de dos jornadas para la conclusión de la temporada en un partido que, si ganaban, les daba la división. Si los Jaguars hubiesen vencido en ese partido, los Colts habrían dejado de ganar una de las divisiones más flojas de la NFL.
No sabemos qué habrían hecho estos Colts con Manning. Eso es deporte-ficción. Pero lo que tengo claro es que algunos de sus males no son directamente imputables a la ausencia de Manning. ¿Peyton Manning defendía? Es que no lo recuerdo bien. Me parece que no. Es que los Colts son el segundo equipo que más yardas por partido concede y el que más puntos por partido recibe. ¿Con Manning habría sido diferente? No lo sabemos, pero esa defensa ya venía dando señales preocupantes. Y digo que no lo sabemos porque los rivales no atacarían igual si la "amenaza Manning" estuviese acechando en la banda. Peyton Manning, en cierto modo, condicionaba el ataque rival: había que mantener a Manning fuera del partido, por lo que había que estirar la posesión del balón al máximo. Así que sí, algo influye, pero no tanto.
Hace un par de semanas los Colts recibieron 62 puntos. Lo más vergonzoso del asunto es que con 41 a 7 en el marcador, los Saints sentaron a Brees y a otros titulares. No realizaron un solo intento de pase más en el resto del partido. E Indianápolis recibió un touchdown en un drive que consistió en seis carreras consecutivas. Vergonzoso. A pesar de que la defensa de los Colts sabía que los Saints iban a correr, fue incapaz de pararlos.
La semana pasada ocurrió esto:
¿Con Manning en el campo (en la banda) habría sido diferente? Pues eso.
Lo que sin duda revelan los resultados de los Colts durante el presente año es el fracaso de Bill Polian y Jim Caldwell. Y, en cierta medida, también de Peyton Manning. Polian es el general manager de la franquicia. El máximo responsable de la gestión del equipo. La situación actual revela una falta de previsión imperdonable. La plantilla confeccionada por Polian es un desastre. Es cierto que es complicado atraer a un quarterback suplente de garantías con Manning en tu plantilla, porque la condena al ostracismo estaba casi asegurada (hasta esta temporada Manning no se había perdido ni un solo partido por lesión), pero el plan B era necesario. No supieron encontrar su Matt Cassel. El siguiente culpable, Caldwell, el head coach. Desde que llegó, se sospecha de su incompetencia. Incompetencia entendida como ausencia de competencias, de funciones. Siempre había parecido que Peyton Manning era el que mandaba en ese equipo. Caldwell aparentaba ser una marioneta. Sea así o no, el desastre de la temporada es también directamente imputable a él. Estos Colts son un equipo sin alma. Da pena verlos. Y van a peor. Porque antes por lo menos plantaban cara (Kansas City, Pittsburgh y Tampa Bay sufrieron lo suyo para ganar a los Colts), pero ahora se dejan llevar. Algo que no puede permitir un entrenador.
El último fracasado es el propio Peyton Manning. Porque él, coordinador ofensivo de facto de los Colts, ha sido incapaz de enseñar absolutamente nada a sus compañeros. No saben vivir sin él. Que desde un punto de vista personal es cojonudo para Manning, pero como "jugador de equipo" resulta bastante reprochable. Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida. ¿Qué ha enseñado Manning a sus compañeros? Es evidente que de donde no hay no se puede sacar, y no se puede imputar a Manning la ineptitud de Curtis Painter. Eso es culpa de quien lo seleccionó, fundamentalmente. Pero más que enseñar a pescar parece que Manning ha creado una situación de dependencia funesta para los Colts.
¿Nadie es imprescindible? Relativamente.
El futuro de la franquicia es complicado. Depende de dos factores: de si terminan en el último lugar de la NFL y de si Peyton Manning se recupera para la práctica del football. Si los Colts son últimos, tendrán oportunidad de seleccionar a Andrew Luck en el próximo draft. Luck es la mayor promesa de este deporte desde el propio Peyton Manning. El sábado pasado, su universidad, Stanford, jugó contra el equipo de Los Ángeles, USC (una de las claves que explican que no haya franquicias de NFL en Los Ángeles, son de USC, con este equipo tienen saciada su sed de football). Era uno de los mayores retos de Andrew Luck esta temporada, e hizo esto (ahí tenéis TODAS sus jugadas, para que juzguéis vosotros mismos).
La locura por Luck no entiende de límites. A pesar de la inmensa cagada que cometió al final del 4.º cuarto con el partido empatado (lanza una intercepción retornada para touchdown), los analistas se deshacen en elogios por saber reponerse de esa cagada. En el siguiente drive Stanford empata el partido. Claro que en ese ataque resulta decisiva una discutible pass interference señalada contra USC en tercer down. Stanford gana el partido tras tres prórrogas (las reglas NCAA son distintas de las de NFL, ahí el que recibe la anotación en el primer drive de la prórroga puede responder, y puede haber varias prórrogas), con Luck como héroe.
Si pueden, ¿elegirán los Colts a Luck? Todo indica que sí, pero eso dependerá de lo que suceda con Manning. Si se recupera Peyton (algo que no es seguro), tendrán que elegir entre uno u otro. No parecen compatibles. Nadie considera que hagan un Rodgers-Favre. Luck está para jugar ya. Y Peyton se tomaría como un agravio la elección de Andrew. Las alternativas son las siguientes, en ese escenario (en el de un Manning "sano" en marzo y unos Colts con la primera elección del draft):
1.- Traspaso de Manning a otro equipo y elección de Luck. Escenario más probable. Se quedarían con el QB de fiabilidad dudosa (en NFL) y se desharían del QB fiable, pero con una vida útil corta y de salud frágil. Por Manning recibirían un carro de elecciones del draft. Recordemos que por Carson Palmer (¡Carson Palmer! no me jodas...) se dio una primera ronda de 2012 y una segunda o primera de 2013 (será primera si los Raiders llegan a la final de conferencia de la AFC esta temporada o la que viene). Es decir, que tendrían a Luck, el (supuesto) mayor talento joven de los últimos años y multitud de elecciones para reclutar aún más talento joven.
2.- Traspaso de los derechos por el número 1 del draft a otro equipo. Los Colts recibirían una "millonada" (imaginaria) en elecciones de primera y otras rondas. Se quedarían con el QB fiable y podrían incorporar talento joven a su alrededor. Eso sí, deberían abordar la cuestión del suplente de Manning.
3.- Convivencia de ambos. Muy improbable. El coste de oportunidad sería muy alto.
Conclusión: que si hay alguien imprescindible en la NFL, ese parece ser Peyton Manning. Pero los Colts (probablemente) prescindirán de él en marzo si llega la ocasión. Aunque claro, ese Peyton Manning no es aquel Peyton Manning. Qué lío.
jueves, 6 de enero de 2011
Reparto de premios de la temporada regular 2010/2011
No seamos tan impuntuales como los Reyes Magos. Manda huevos, 12 días después del nacimiento del homenajeado. Supongo que todos los belenes están representando lo que sucede el 6 de enero, porque el 25 no puede ser. Ese día los Reyes no andaban por ahí. Por cierto, si dicen que Jesucristo nació el 25 de diciembre, ¿de qué año? Cuando se estableció el calendario gregoriano no existía el concepto de cero, por lo que no se consideró un año cero. En consecuencia, ¿nació el 25 de diciembre del 1 después de Cristo? En tal caso, menuda paradoja, porque del 1 de enero al 24 de diciembre del año 1 después de Cristo, lo de después es mentira. Si se entiende que nació el 25 de diciembre del 1 antes de Cristo estamos en las mismas, del 25 al 31 de diciembre del año 1 antes de Cristo lo de antes es falso. Todos sabemos que esa fecha de nacimiento es más falsa que un anuncio de retirada de Brett Favre, pero ¿por qué cuando se fijó el calendario gregoriano no tuvieron esto en cuenta? Esta paja mental nos surgió en la poco mágica noche de reyes mientras nos tomábamos unas copas.
Bueno, pues eso, que seremos más puntuales que los Reyes Magos. En el día más señalado para regalar, y justo después del fin de la temporada regular, entregamos los premios a los mejores y a los peores de la regular season.
¿Harto de las putas Navidades? ¿Celebrando que por fin se terminan? ¿Qué os parece escuchar otro tema navideño? Rocanrolero, eso sí, y muy noventero. Lonely X-mas, de los Backyard Babies.
Vamos con los premios. No solo premiaremos a los mejores, sino también a los peores.
Mejor jugador (lo que por ahí llaman MVP)
Estuve pensando mucho sobre cómo denominar esta sección. Todos sabemos de lo que hablamos, pero a veces no pensamos si la denominación que solemos utilizar es la mejor. En la NFL lo llaman most valuable player, MVP, jugador más valioso. No creo que sea la denominación más adecuada, la verdad. ¿Qué es lo más valioso? ¿Cómo lo mides? ¿Equivale a lo más imprescindible? Supongo que estará muy relacionado con lo más imprescindible, pero no creo que sea lo que pretende premiar este galardón, aunque viendo que Peyton Manning es el jugador que más veces lo ha conseguido, quizá sí. Porque ningún jugador es tan imprescindible como el Manning bueno. Gregg Easterbrook, a la hora de otorgar su premio al jugador más valioso que no sea quarterback ni running back, solo considera a jugadores de equipos que se hayan clasificado para playoffs. Por cierto, el agraciado fue el center de los Patriots, Dan Koppen. Dice que solo puede ser más valioso quien haya creado algo de valor, y los que no llegan a la postemporada nada de valor han conseguido. No creo que sea razonable. También los equipos que ya están de vacaciones consiguen cosas de valor. Lo de que no sea QB ni RB dice que lo hace porque parece que solo se considere a estos jugadores para el MVP. En el 99% de las ocasiones se les da a estos jugadores. Dice que es porque los analistas solo atienden adonde esté el balón, y con eso se pierden el 90% del juego. Parte de razón tiene, la verdad. De hecho, echo de menos tomas más lejanas en las retransmisiones televisivas. Cuando ves el partido en el estadio, puedes apreciar mucho mejor los desmarques y marcajes sobre los receptores, algo que nunca se ve en la tele. Tomas más lejanas ya, por favor. Que cuando sale un pase del QB nunca sabes ni a quién va ni cómo va. Mucha emoción, sí, pero prefiero conocimiento.
Bueno, al lío. Que al final lo he llamado "mejor jugador" porque creo que de lo que hablamos es del tipo que mejor ha jugado a lo largo de la temporada. Y no diferencio entre ofensivos, defensivos o de equipos especiales. El mejor jugador ofensivo es el que aparece más alto de entre los que realicen esas funciones de los que aparecen a continuación, y lo mismo digo del defensivo.
1.º: Tom Brady (Patriots). Mejor jugador ofensivo.
Aquí no cabe ninguna duda. Brady es, de muy lejos, el mejor jugador de la temporada. No hay ningún argumento que pueda discutirlo. El número de victorias conseguidas por su equipo con él al mando (14, más que ninguno, lo que da idea del valor creado), su passer rating (111,0, el mayor de la NFL), su récord histórico de pases consecutivos sin intercepción, su récord histórico en cuanto a ratio de touchdowns por intercepción (9, una auténtica barbaridad, antes solo un jugador, el propio Brady, había conseguido un ratio superior a 6). Todo esto en un ataque relativamente inexperto, con mucho novato y poca estrella (Hernandez, Gronkowski, Green-Ellis, Woodhead, el retornado Branch...). A excepción de Wes Welker, compañía de perfil más bien bajo. También merece la pena citar otros récords, como el de partidos consecutivos de 30 o más puntos, que dan una idea sobre lo excepcional de la temporada de Brady. Merece la pena recordar también la bronca que les echó a sus compañeros de ataque en la banda de Heinz Field, cuando las cosas no funcionaban tan bien como deseaba el 12 de los Patriots. Ahí supimos que el Brady más peligroso, el hambriento, estaba de vuelta. La mejor temporada regular de uno de los mejores jugadores de la historia.
Por cierto, el otro día comentaban Zanoni y Molina que Vick estaba por delante en la votación sobre el MVP que se estaba realizando en el Facebook de los del Plus. No sé qué llevará a alguien a votar por Vick. En todo, salvo en yardas de carrera, es peor que Brady. La diferencia es demasiado grande como para obviarla. Si bien a mitad de temporada el voto por Vick tenía cierto sentido, ahora resulta indefendible. Brady, claramente, es el mejor.
Un vídeo que resume su temporada no regular, sino excelente.
2.º: Troy Polamalu (Steelers). Mejor jugador defensivo.
Pocos jugadores crean tanto valor para su equipo como Troy Polamalu. Pese a las lesiones que le siguen acompañando todas las semanas y que le llevaron a perderse dos partidos esta temporada y a jugar mermado durante casi todos, es el segundo jugador de la NFL con más intercepciones (7), solo por detrás de otro superhombre tendente a las lesiones como Ed Reed. Polamalu suele aparecer, además, cuando más se le necesita, y sus acciones son decisivas para la victoria. ¿Ejemplos? La intercepción en la primera jornada que permite a los Steelers llegar a la prórroga (y ganarla) frente a Atlanta o el fumble forzado frente a los Ravens en Baltimore para recuperar la posesión en el último cuarto (en el posterior drive anotarían el touchdown de la victoria). No olvidemos tampoco que fue la defensa la que sostuvo a los Steelers durante los cuatro primeros partidos de la temporada, en los que Big Ben estaba ausente por sanción. Polamalu era el líder de esa defensa.
La estadística muestra, además, que cuando está Polamalu en el campo el porcentaje de victorias de Pittsburgh es muy superior al que obtiene cuando está fuera. La baja de Big Ben no se nota tanto como la de Troy. Cuando más tiempo faltó el hombre del pelo del millón de dólares, la temporada pasada, los Steelers fueron incapaces de obtener victorias suficientes para llegar a playoffs.
Me quedo con sus intentos de placaje a lo Supermán, planeando por encima de los jugadores situados en la línea de scrimmage.
Figura por debajo de Brady porque, cuando ambos se enfrentaron en Heinz Field, el ataque de los Patriots comandado por Brady destrozó a los Steelers. En cualquier caso, mejor jugador defensivo de la temporada regular.
3.º: Michael Vick (Eagles)
Pese a que creo que su rendimiento ha estado muy por debajo del de Brady y que también ha sido inferior al de Polamalu, hay que reconocer que la temporada de Vick ha sido excelente. Si no llega a empeorar tanto durante los últimos partidos (también las lesiones han tenido que ver, aunque con ese estilo de juego es normal que lleguen), quién sabe si podría haber luchado por el MVP por Brady. Durante semanas fue el líder de la NFL en passer rating. Vick es un quarterback mucho más peligroso que en su etapa en Atlanta. Ahora no corre en cuanto ve que no tiene pase a las primeras de cambio. Ahora espera en el pocket a que los receptores completen sus rutas, con paciencia, y tiene una mejor lectura de esos desmarques. Una palabra para resumir lo que siento ante el hecho de que Vick sea el QB que se enfrente a los Packers el próximo domingo: miedo.
Para la historia quedará su exhibición en Monday Night frente a los Redskins.
Jugador menos valioso (less valuable player, LVP)
1.º: Randy Moss (Patriots/Vikings/Titans)
Ningún jugador ha hecho tan poco a tan alto coste como Randy Moss esta temporada. Los tres equipos en los que ha estado han conseguido mejores resultados sin él. Con él, Patriots, Vikings y Titans acumulan un balance de 5-11. La mayoría de esas victorias las consiguió en New England, que no se resintió, sino todo lo contrario, de la baja de Moss. En Minnesota, aunque su rendimiento en el campo no fue malo, su comportamiento en el vestuario ocasionó su salida. Y en Tennessee, un total de 6 recepciones, 80 yardas y 0 touchdowns en 8 partidos. Números más propios de un solo partido que de ocho. El año no podía ser peor para Moss. Ha desaprovechado quizás su última oportunidad de conseguir un anillo. Esta temporada, cuando los Patriots vuelven a ser una máquina de matar, su bocaza provoca su traspaso. Sí, es culpa suya. Después de las victorias, montaba escándalos en las salas de prensa. A Belichick se le agotó la paciencia con él. Luego, también a Childress. Y en Tennessee Fisher no le consintió ni la primera. Tratamiento de receptor suplente con sueldo de superestrella. El LVP de la temporada regular.
De lo poco bueno que hizo esta temporada, esta obra de arte:
2.º: Chad Ochocinco (Bengals)
Mucho ruido y pocas nueces. Eso resume la temporada de Chad Ochocinco. Los números no son pésimos, 67 recepciones, 831 yardas y 4 touchdowns en 14 partidos, pasando de las 100 yardas en solo dos de ellos. Pero el valor creado ha sido nulo. El balance de los Bengals en los partidos en que ha sido titular es de 2-11. Sin él, el juego de pase ha funcionado mejor. Jerome Simpson (quien, por otro lado, tiene un serio problema de fumbling) se ha revelado como una buena alternativa, con la que Carson Palmer ha funcionado mejor. Ochocinco, un no factor.
3.º: Brett Favre (Vikings)
Quizá merecía un lugar más alto en esta clasificación, el primer premio no sería injusto en absoluto. Ha hecho méritos más que sobrados para el LVP: condicionar y destrozar la temporada de los Vikings. Sus lamentables números lo dicen todo: 69,9 de passer rating, antepenúltimo entre los quarterbacks titulares de la NFL. Solo supera a Jimmy Clausen y a Derek Anderson. 11 pases de touchdown y 19 intercepciones en 13 partidos. Un desastre de temporada recompensado con un mínimo de 16 millones de dólares (podría cobrar hasta 4 millones más por incentivos, que no sé si habrá cumplido). Y encima sus Bears pierden en Green Bay, pobrecillo.
Mejor entrenador
1.º: Bill Belichick (Patriots)
No hace falta escribir mucho para justificar la elección del mejor entrenador como mejor entrenador. La plantilla de los Patriots no es la que cuenta con más estrellas ni la que cuenta con jugadores más experto. Al contrario, es una plantilla en la que abundan jugadores de perfil bajo e inexpertos, de los que Belichick saca rendimiento como nadie. Nadie quiso a Woodhead, nadie quiso a Green-Ellis, nadie contaba ya con Deion Branch. Ingredientes suficientes para que Belichick construya un equipo casi invencible. Curiosamente, solo su odiado Eric Mangini y Mike McCarthy sin Aaron Rodgers (y otros tantos) pueden presumir de haber ganado la batalla táctica a Belichick. A todos los demás los superó con holgura. Mejor entrenador, por mucho.
2.º: Raheem Morris (Buccaneers)
De no ser por la extraordinaria temporada de los Patriots de Belichick, en la que mucho ha tenido que ver su entrenador, Raheem Morris sería el entrenador del año. Conseguir 10 victorias con un equipo formado por jugadores tan jóvenes e inexpertos como estos Bucs tiene mucho mérito. El equipo de Morris se quedó a las puertas de los playoffs (con las mismas victorias que tres de los clasificados en la NFC y con más victorias que otro más) con la plantilla más joven de la NFL: 25,6 años de media. Un ejemplo de entrenador que consigue que el rendimiento del grupo sea superior al que resultaría de la suma de cada uno de sus individuos. Conseguir que Freeman (22 años), Blount (24 años, novato no drafteado) y Mike Williams (23 años, novato de cuarta ronda) lideren un ataque tan competitivo, tiene mucho mérito. Además, los Buccaneers han sufrido lesiones graves de jugadores importantes (como la de Aquib Talib), sin que la capacidad competitiva del equipo se haya visto afectada negativamente.
3.º: Mike McCarthy (Packers)
Este premio quizá debería ser para Dom Capers, coordinador defensivo de los Packers, en vez de a McCarthy. El próximo domingo, al menos 7 (probablemente 8) de los 11 titulares en defensa de Green Bay, que jugaron en ese mismo estadio en la primera jornada de la regular season, serán baja por lesión. Esa defensa, que perdió a más de la mitad de sus titulares por lesión, es la segunda de la NFL en puntos permitidos. Solo la Steel Curtain permitió menos. Únicamente Brady y Belichick consiguieron superarla (aunque 14 de los 31 puntos recibidos por Green Bay no se deben a la defensa: un pick six y el inolvidable retorno de Dan Connolly tienen la culpa). En el ataque también ha habido bajas sensibles: la de Ryan Grant dejó a Green Bay casi sin juego de carrera (aunque en este apartado McCarthy y Ted Thompson tienen la responsabilidad de no haber querido solucionar el problema, y en particular de no haber pujado por la incorporación de Marshawn Lynch), la de Jermichael Finley sin el principal receptor (y principal recurso en terceros downs, donde la eficacia de los Packers se ha reducido significativamente en comparación con la temporada pasada), y bajas en la línea ofensiva obligaron a recurrir al novato Bryan Bulaga, todavía muy verde para ser titular. A pesar de tantas ausencias, los Packers no dejaron de competir en un solo partido. Nunca llegaron sin opciones al último drive de cada partido. Todas las derrotas llegaron por 4 puntos o menos. Hasta en Foxboro, con la baja de Rodgers, Green Bay estuvo a la altura. Por saber superar bajas tan importantes, premio para McCarthy.
Peor entrenador
En los siguientes casos, el resultado del grupo ha sido inferior al de la suma de las individualidades. Los siguientes entrenadores no supieron sacar partido de los jugadores de que disponían.
1.º: Mike Singletary (49ers)
La plantilla de San Francisco era la mejor de la NFC Oeste. Con diferencia. Que los Niners llegasen a la última jornada sin opciones de clasificación en la división más barata de la historia, con la mejor plantilla de los cuatro equipos, es más que suficiente para otorgar el premio al peor entrenador de la temporada a Mike Singletary. Parece mentira que Singletary haya sido jugador profesional (y de elite, además, de entre los entrenadores en activo esta temporada, sin duda el mejor como jugador). Nunca supo cómo llevar a sus jugadores. Las discusiones en público con Alex y Troy Smith y los aspavientos de Vernon Davis en Green Bay reclamando más jugadas para él son pruebas de ello. Un absoluto desastre.
2.º: Marvin Lewis (Bengals)
Lewis se queda a las puertas del título gracias a que su vestuario era un avispero. La plantilla de los Bengals estaba infestada por grandes egos (T.Ocho) jugadores, digamos, emocionalmente inestables (Pacman Jones) y con diversos problemas con la justicia (hasta a Cedric Benson lo detuvieron este verano). Una plantilla muy difícl de llevar. Pero tan difícil de gobernar como plagada de talento. Con tanto talento, no se pueden quedar en solo 4 victorias. Esa plantilla no es para conseguir el segundo peor récord de la liga.
3.º: Ken Wisenhunt (Cardinals)
No meto aquí a McDaniels porque creo que la mala temporada de Denver se debe, fundamentalmente, a la sucesión de pésimas decisiones tomadas en los despachos para la confección de la plantilla. Eso lo discutimos en otro apartado. Damos la medalla de bronce a Wisenhunt por su pésima gestión de los recursos disponibles. Se deshizo de Leinart sin llegar a probarlo en un partido de verdad, retiró la confianza a Derek Anderson para dársela a Max Hall, un novato al que el desafío le venía muy grande, recuperó a Anderson (que lo hizo de pena) y terminó la temporada con John Skelton. No supo cómo explotar la principal virtud de ese ataque, sus receptores (especialmente Larry Fitzgerald) y su equipo solo pudo competir en contadas ocasiones, casi siempre gracias al oportunismo de su defensa. Un desastre. Un equipo que venía de la Super Bowl y de la ronda divisional de los playoffs, completamente destruido. Su entrenador tiene una cuota de responsabilidad importante.
Mejor ejecutivo
1.º: Nick Caserio (Patriots)
Caserio-Belichick, deberíamos decir. Los Patriots se deshicieron de dos jugadores que aportaban poco o nada, como Randy Moss y Lawrence Maroney, e incorporaron a gente con ganas y capacidad para hacerlo mejor que los anteriores por un salario muy inferior. A principio de temporada nadie conocía a Danny Woodhead y a BenJarvus Green-Ellis. Creíamos que Deion Branch ya no estaba para demasiados trotes. Y en las quinielas de pocos figuraban Aaron Hernandez y Rob Gronkowski como algunos de los mejores novatos de la temporada. Tampoco se equivocaron al elegir a Devin McCourty en primera ronda del draft. Un cúmulo de decisiones acertadas sitúan a New England con una plantilla relativamente joven, que está jugando mejor que todas y sin grandes egos que puedan alterar la paz del vestuario. Por si fuera poco, gracias a todas estas operaciones, los Patriots son el equipo con más elecciones en el próximo draft.
2.º: Scott Pioli (Chiefs)
Scott Pioli compartió con Bill Belichick las labores de selección de personal en New England de 2001 a 2008. El plan de construir unos Patriots bis en Kansas City ya ha comenzado a dar frutos. Esta temporada, el título de la AFC Oeste. Una división dura, con buenos equipos como San Diego y Oakland. Ya no se duda de que la incorporación de Matt Cassel, pese a su alto salario, fue un acierto. Si exceptuamos su último mal partido, desde octubre Cassel es el único QB con un ratio de touchdown por intercepción comparable al de Brady. Los novatos elegidos en el draft han dado muy buen rendimiento (Eric Berry, Dexter McCluster, Tony Moeaki y Javier Arenas han jugado un papel protagonista, para bien, en muchos partidos). La incorporación de Thomas Jones ha contribuido a construir el mejor juego de carrera de la liga.
3.º: Mark Dominic (Buccaneers)
Igual que reconocemos el mérito de Raheem Morris por sacar partido de sus jóvenes jugadores, hay que alabar a quien los elige. El responsable de personal de los Bucs es Mark Dominic. Sobre todo, por el buen ojo de contratar a Mike Williams y LeGarrette Blount. La elección de Gerald McCoy, aunque al principio no tuviese el impacto inmediato que se suele pedir a un número 3 del draft, empezó a dar resultados a final de temporada. Dominic es responsable de construir una de las plantillas con más futuro de la NFL, tercer premio para él.
Peor ejecutivo
1.º: Brian Xanders (Broncos)
Xanders y McDaniels protagonizaron las peores operaciones de la temporada. Ya lo comenté varias veces, pero recapitulamos: poco menos que regalan a Brandon Marshall, un receptor de elite, a los Dolphins; con un quarterback más que solvente como Orton en plantilla, adquieren a Brady Quinn (innecesario e inédito esta temporada) a cambio de una contraprestación que incluye a Peyton Hillis (uno de los corredores revelación de la temporada, que bien le habría venido a un equipo muy flojo en el juego de carrera); y como tenían pocos quarterbacks en plantilla, regalan varias elecciones en el draft para adquirir a Tim Tebow en primera ronda. Probablemente nadie habría escogido a Tebow tan pronto. Quién iba a decir que un equipo que tenía esa posición bien cubierta iba a pagar un precio tan alto por él. Por lo menos este fichaje, desde el punto de vista mediático, no les salió tan mal. El resultado final es una plantilla inferior a la de la temporada pasada, y un balance final de 4-12, último lugar en la NFC Oeste.
2.º: Rick Spielman (Vikings)
No sé quién tiene mayor cuota de responsabilidad en la revuelta de Favre, si Spielman o Childress. El caso es que Minnesota arriesgó toda la temporada a la carta de Favre. Por el camino, se crearon agravios comparativos con otros jugadores, qué no sé hasta qué punto habrán enmierdado el ambiente en el vestuario. La apuesta no pudo salir peor. Continuando la huida hacia adelante, adquirieron a Randy Moss, a quien acabaron despidiendo tras apenas 4 partidos. En términos netos, regalaron una tercera ronda a los Patriots. Los "planes B" tampoco funcionaron. Lo poco que pudo jugar, Tarvaris Jackson no pareció estar a la altura. Joe Webb, un receptor reconvertido a quarterback, completó un buen partido en Philadelphia, pero tampoco parece ser el QB franquicia que necesitan los Vikings.
3.º: Bruce Allen (Redskins)
La cara plantilla de los Redskins no dio los resultados esperados. Allen está aquí porque los Redskins se han comido a McNabb. Tampoco quiero ir de listillo, cuando lo adquirieron, me pareció una buena operación para Washington y mala para Philadelphia por reforzar a un rival directo de división. Pero Shanahan no ha sabido sacarle partido. Y tras el primer incidente público entre McNabb y Shanahan (cuando este sentó al QB durante los últimos minutos del partido en Detroit por considerar que no estaba en condiciones físicas suficientes para dirigir el equipo en situación de prisa), la gerencia de los Redskins responde renovando a McNabb con una mejora del salario. Empeoraron el error inicial. La temporada termina con McNabb como tercer QB en el depth chart oficial de los Redskins. A ver a quién le endiñan el muerto ahora. Entre este y Haynesworth, se prevé mucho trabajo de colocación de personal en las oficinas de la franquicia de los tres estados (con nombre en el DC, oficinas en Virginia y estadio en Maryland).
Mejor novato del año
1.º: LeGarrette Blount (Buccaneers). Mejor novato ofensivo.
El mejor novato de la temporada regular ni siquiera fue drafteado. Todos los equipos pasaron de él durante las siete rondas del draft. El incidente que protagonizó en su último año universitario pudo tener que ver. Después un mal partido contra los Boise State Broncos, el entonces corredor de Oregon respondió con un puñetazo a una provocación de un rival. Era el primer partido de la temporada, y Blount fue sancionado para lo que restaba de temporada. Tras pedir perdón públicamente, se le levantó su sanción y pudo disputar los cuatro últimos partidos de los Oregon Ducks. Tras el draft, Blount llegó a un principio de acuerdo con los 49ers, pero tras una conversación con Jeff Fisher se decantó por los Tennessee Titans. Fue cortado a principios de septiembre para hacer hueco a jugadores de otras posiciones. Si nadie lo hubiese reclamado, parece que se habría quedado en Tennessee. Pero los Bucs lo reclamaron, y el resto de la historia más o menos ya la conocéis.
Blount se convierte en el segundo novato no drafteado de la historia de la NFL en superar las 1000 yardas de carrera en su primera temporada. El anterior fue Dominic Rhodes, de los Colts, en 2001. En un año en el que parecían llegar corredores potentes, sobre todo C.J. Spiller y Ryan Mathews, Blount fue el mejor. Su mérito es mayor si tenemos en cuenta que la posición parecía bien cubierta con el veterano Cadillac Williams. Blount aprovechó sus oportunidades y con Williams forma un muy buen backfield en Tampa. Sus números, 1007 yardas de carrera en 13 partidos (7 como titular) con un promedio de 5,0 yardas por intento. ¿No creéis que está más que justificada su elección como mejor novato del año?
Como dicen en el título de este vídeo, LeGarrette Blount is a beast.
2.º: Ndamukong Suh (Lions). Mejor novato defensivo.
Hace no mucho tiempo, los quarterbacks rivales poco menos que celebraban tener que jugar contra los Lions. Se daban auténticos festines. Desde la llegada de Suh, las cosas han cambiado por completo. Ndamukong Suh siembra el pánico entre los pasadores rivales. En ocasiones se pasa un par de pueblos, pero tiene toda la pinta de que será un defensive lineman que marcará época en Detroit. Su buen rendimiento no es inesperado. Fue elegido como número 2 del draft, y muchos analistas lo consideraban como le mejor jugador de la promoción (no fue número 1 porque los Rams necesitaban un QB). Como novato, 10 sacks, 1 intercepción, 1 fumble forzado y gran capacidad de liderazgo. Eso sí, que no vuelva a chutar a palos, que no se le da del todo bien.
3.º: Rob Gronkowski (Patriots)
Admito que he tenido muchas dudas para este tercer lugar. Sam Bradford era otro candidato claro, y el propio Aaron Hernandez, compañero de posición y de equipo de Gronkowski, estaba entre los posibles. También pensé en Jacoby Ford, que rindió a un nivel muy alto en Oakland, destacando como retornador (3 TD consiguió de este modo). Pero me decanto, por su regularidad, por Rob Gronkowski. Ya, tener a Brady como socio ayuda mucho, pero el rendimiento de Gronkowski ha sido excepcional. Entre él y Hernandez han planteado problemas insolubles a las defensas rivales. Con 21 añitos, este animalito consiguió 10 touchdowns y 30 primeros downs, destacando especialmente en la segunda mitad de la temporada, donde consiguió 7 de sus TD.
Peor novato del año
1.º: C.J. Spiller (Bills)
La apuesta casi unánime para mejor novato ofensivo de la temporada fue un fiasco. Creíamos que sería uno de los pocos motivos para que los aficionados de Buffalo acudiesen a su estadio a ver a los Bills. El número 9 del draft termina su primer año con un total de 282 yardas de carrera, poco más de 20 por partido, ningún TD, y una absoluta decepción.
2.º: Jimmy Clausen (Panthers)
Sí, en su descargo hay que decir que el panorama en Carolina era desolador. Clausen se tuvo que comer un buen marrón al ponerse al mando del inoperante ataque de los Panthers, pero también es verdad que los resultados no pudieron ser peores. En sus 10 partidos como titular, completó 3 pases de touchdown y 9 intercepciones. Entre los titulares, tiene el peor passer rating de toda la liga. Es el único pasador titular que no llega a 60, se queda en 58,4. Los Panthers elegirán en el primer lugar del próximo draft. Buscaban un quarterback. En particular, deseaban a Andrew Luck. Pero Luck acaba de anunciar que se queda un año más en Stanford. Sabia decisión, los mejores años son los universitarios (bueno, no tienes pasta, pero cómo te lo pasas).
3.º: Ryan Mathews (Chargers)
Otro corredor decepcionante. El sucesor de L.T. en el backfield de San Diego salvó su decepcionante temporada en los últimos partidos (especialmente en el último), pero eso no evita que su año pueda considerarse como malo. Gracias a ese final maquilló sus mediocres números. El número 12 del draft acumula 678 yardas de carrera, 56,7 por partido, y 7 TD. No está mal si tenemos en cuenta que durante la primera mitad de la temporada, cuando los Chargers asumieron un lastre del que no se pudieron deshacer al final, Mathews promediaba 48,6 yardas por partido. Su final de año invita a pensar que puede ser un gran running back en el futuro, lo que no quita que este año haya rendido muy por debajo de lo esperado.
Mejor retorno (comeback player of the year)
En este premio y en el siguiente, como lo que miden son retornos a un estado de forma perdido (o nunca alcanzado), escribiré menos y pondré los números que justifican cada elección.
1.º: Michael Vick (Eagles)
Evidente elección. Tras su paso por la cárcel, juega a un nivel al que jamás había llegado. Los números hablan por sí solos.
2.º: E.J. Henderson (Vikings)
En este caso, el mero hecho de que Henderson haya vuelto a pisar un campo de football es ya todo un triunfo. Mirad cómo se destroza la pierna el 56 (sensibles absténganse).
Henderson ya venía de una reconstrucción de su rodilla. Y después le sucedió eso. Lo más probable era que se tuviera que retirar. Pues bien, no solo ha vuelto, sino que ha sido de lo mejor de la decepcionante defensa de los Vikings esta temporada. Sus números son muy buenos, y aunque no fue seleccionado, su elección para la Pro Bowl no habría resultado descabellada. Estas son las estadísticas del linebacker durante las tres últimas temporadas. Quién diría que entre 2009 y 2010 se destrozó la pierna.
3.º: Mike Williams (Seahawks)
El retorno a la elite de este jugador es bastante peculiar. Mike Williams fue elegido por los Detroit Lions en el 10.º lugar de la primera ronda del draft de 2005. Llegaba para ser una estrella. Pero se quedó en estrellado. Su pasado era controvertido: después de solo dos años en la universidad, quería jugar en la NFL. Entonces, una norma exigía que hubiesen transcurrido al menos tres años desde que un jugador hubiese abandonado el instituto para ser elegible en el draft. Sin embargo, un running back de Ohio State que ahora vaga por ligas menores, Maurice Clarett, había impugnado la norma. Quería presentarse al draft tras solo dos años en la universidad. En primera instancia le dieron la razón. Mike Williams, en vista del resultado del pleito, abandonó su universidad y comenzó los trámites para ser elegido en el draft. La jugada le salió mal: en segunda instancia, se estimó la apelación, por lo que el requisito de los 3 años recobraba vigencia. Y ni Williams ni Clarett podían volver a la universidad. Total, que se tiraron un año sin jugar. Esto no impidió que Mike Williams fuera elegido en un puesto muy alto del draft. Pero ya revelaba que al chico le faltaba bastante madurez. Su carrera en Detroit fue un fiasco. Fue traspasado a Oakland en 2007. Un nuevo fracaso, marcado por su última jugada como Raider: en 4.º down, cometió un drop en la end zone rival. Eso le costó el partido a los Raiders y a él su puesto de trabajo. Terminó la temporada en los Titans (precisamente los rivales de Oakland en aquel partido). Problemas de peso (literal y figuradamente) llevaron a su despido.
Tras dos temporadas retirado, Mike Williams ha visto la luz en Seattle. El talento que parecía tener empieza a dar resultados. Ahí tenéis su evolución. Y pese a lo larga que resulta su historia, solo tiene 27 años.
Mayor regresión (go-back player of the year)
1.º: Brett Favre (Vikings)
Los números lo dicen todo. No diré más, que tiene muchos acólitos y se me cabrean.
2.º: Chris Johnson (Titans)
Cuando se viene de un año tan brillante como el 2009 de C.J., si no completas un año muy bueno, la caída será importante. Johnson pasó de completar una de las mejores temporadas de la historia a escala individual de cualquier jugador, a una temporada en la que no es elegido ni para la Pro Bowl. Una regresión muy significativa. A los números, de nuevo, me remito.
3.º: Darrelle Revis (Jets)
Otro que venía de un nivel excelente. La temporada pasada creo que habría sido el más justo ganador del premio al mejor defensor, por encima de Charles Woodson. El auténtico shutdown corner. Esta temporada comenzó mal, declarándose en rebeldía de su contrato porque quería que se le equiparase con el otro cornerback estrella de la NFL, Nnamdi Asomugha. Llegó la paz, pero Revis no fue el de la temporada pasada, ni mucho menos. También ha tenido problemas de lesiones que han afectado a su rendimiento (en el TD de Moss que puse más arriba se lesionó, lo que le llevó a perderse varios partidos). Moraleja: menos gilipolleces, más trabajo.
Mejor partido
No, no he visto todos los partidos de esta temporada. Por eso me temo que este premio y el siguiente presentan la carencia de que no consideran todos los partidos que me perdí.
1.º: Saints 24 - Falcons 27, jornada 3.
Qué partidazo. Cómo olvidar los gritos que pegábamos en el salón de mi casa. No faltó nada: alternativas constantes en el marcador, big plays, pérdidas de balón, conversiones de 4.º down, prórroga y hasta un field goal fallado en la prórroga por Garret Hartley. Y en el field goal ganador de los Falcons, Sean Payton pide tiempo muerto antes de que se chute un primer intento que había sido bloqueado por los Saints. Enorme partido. Aquí tenéis el resumen:
2.º: Patriots 31- Packers 27, jornada 15.
Con la ausencia de Aaron Rodgers, nadie esperaba demasiada emoción en este partido. Los Patriots venían de aplastar a un rival detrás de otro, y los Packers venían de perder en Detroit. Si aun con Rodgers los Patriots serían claros favoritos, con Matt Flynn no había discusión. Previsible paliza. No fue así. Green Bay plantó cara a New England en el Gillete Stadium como pocos esta temporada (de hecho, Packers y Ravens son de los pocos que dieron la talla hasta el final), en un partido que también dejó grandes jugadas, entre ellas el inolvidable retorno del offensive lineman Dan Connolly. Todo un partidazo.
3.º: Falcons 20 - Packers 17, jornada 12.
Partido muy esperado entre los que entonces eran los equipos más en forma de la NFC. La NFL impidió que se televisase en España al no ofrecérselo a Digital+, y qué partido se perdieron sus abonados. Una vez más, no faltó de nada: igualdad en el marcador (cada vez que Atlanta anotaba, Green Bay respondía), big plays, pérdidas de balón (una de ellas en la misma goal line), muchas conversiones en 4.º down y final agónico (con el empate con TD en 4.º down de los Packers y el posterior retorno con facemask y field goal de Matt Bryant cuando el tiempo se agotaba). Hasta hubo polémica arbitral. El resumen, a continuación.
Peor partido
1.º: Seahawks 16 - Rams 6, jornada 17.
Qué suplicio de partido. Cuando trasnochas para verlo, aún más. Y eso que interés no le faltaba. En ese partido se decidía el campeón de la NFC Oeste. Un auténtico partido de playoffs. Y resultó en un partido de baja anotación, dominado por las defensas, y con despropósitos arbitrales constantes. Como fue una mierda, os ahorro el resumen.
2.º: Saints 14 - Vikings 9, jornada 1.
Tras 7 meses sin NFL, todos esperábamos con ansia el partido inaugural. Y era la revancha de la final de la NFC, nada menos. Teníamos unas expectativas tan altas, que el mediocre partido que disputaron Saints y Vikings nos supo aún peor. Un partido soso, aburrido, y que terminó con los Saints agotando el crono con sucesivas carreras de Pierre Thomas. Como tampoco merece la pena, no incluimos vídeo.
3.º: Jaguars 3 -Titans 30, jornada 6.
Para ser partido de prime time, el Monday Night de la jornada 6, en principio no parecía el choque más atractivo posible. Un ni fu ni fa. Pero si encima tienes la mala suerte de que se lesionen los dos quarterbacks titulares y que el partido resulte en un paseo de uno de los equipos (los Titans), el resultado es este bodrio en un desangelado estadio vacío. Un partido para olvidar.
Mejor jugada
1.º: El milagro de DeSean Jackson en New Meadowlands
Esta jugada terminó costándoles a los Giants la eliminación. En un partido que parecía totalmente controlado para los de New Jersey, que ganaban por 21 a falta de poco más de 7 minutos para el final, los Eagles consiguieron empatar en los últimos segundos. No solo eso, sino que consiguieron parar al ataque de los Giants y forzar el siguiente punt. El retorno más famoso de la temporada. Por su espectacularidad y trascendencia, mejor jugada de la temporada (aunque le sobraron las poco elegantes maneras de DeSean Jackson antes de entrar a la end zone, me refiero a cuando comienza a levantar el balón y cuando remolonea su entrada --no, no creo que esté buscando un marcador, porque en el fondo en el que anota también se indicaba el tiempo, más bien creo que está haciendo el gilipollas--).
2.º: El hail mary de Garrard a Thomas (vía Glover Quin)
Pocas veces vemos un hail mary exitoso. Es una jugada muy complicada de ejecutar. Primero, porque los pass rushers saben que va a suceder y hacen lo imposible para que el quarterback deba lanzar antes de que sus receptores puedan llegar a la end zone. Y después, porque aunque los receptores lleguen a la end zone, el tráfico por la zona es masivo: está plagada de defensive backs con el firme objetivo de impedir que nadie reciba el balón. Si, encima, el balón llega con cierta claridad a las manos del defensor, la jugada está muerta. Salvo que tengas la suerte que tuvieron los Jags en el final de su partido contra Houston.
3.º: El fake punt de los Browns en Nueva Orleáns
Hubo un momento durante la temporada en el que los Browns se disfrazaron de equipo competitivo. Conseguía victorias frente a rivales de la categoría de los Saints o los Patriots, utilizando jugadas de engaño que sorprendían a los rivales. Este fake punt fue tremendo. Protagonizado por un punter de 37 años.
Peor jugada
1.º: Nate Clements no se arrodilla
La elijo como peor jugada de la temporada no solo porque terminó costándoles el partido a los Niners, sino porque, probablemente, si Clements se hubiese arrodillado en el Georgia Dome San Francisco estaría preparándose para acoger un partido de wild card en Candlestick Park. La jugada tiene una parte digna de elogio, el esfuerzo de Roddy White por recuperar el balón, pero si Nate Clements hubiese actuado con un mínimo de diligencia White no habría tenido esa oportunidad. Si Clements se hubiese arrodillado, San Francisco habría conservado la posesión a 1:22 para el final del partido. Ya, podría haber pasado de todo, que los Falcons, a quienes les quedaban tiempos muertos, hubiesen parado el ataque y hubiesen conseguido anotar, pero se trata de algo altamente improbable. Lo que es seguro es que se habría consumido tiempo y tiempos muertos de Atlanta, que habrían casi finiquitado el partido. Lamentable decisión de Nate Clements.
2.º: El drop de Stevie Johnson
Repetimos muchas veces que nunca los equipos malos fueron tan buenos como esta temporada. Los Buffalo Bills eran un buen ejemplo de ello. Una mosca cojonera de primera categoría. Contra los Pittsburgh Steelers consiguieron forzar la prórroga, y estuvieron a punto de conseguir la victoria si Stevie Johnson no deja caer este pase tan sencillo.
La jugada, además, dio lugar a uno de los tweets más tristes y graciosos que he leído. Cómo olvidarlo:
I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").
3.º: La peor intercepción del año
Comentábamos antes que durante unos partidos los Cleveland Browns se disfrazaron de equipo competitivo. También lo estaban siendo frente a los Jets. En la prórroga. En tercer down y largo, Mark Sanchez lanzó una sandía cerca de la end zone de Cleveland. Joe Haden interceptó el pase, en vez de desviarlo para que fuese incompleto. Una acción teóricamente positiva que terminó convirtiéndose en la tumba de los Browns para ese partido y tras la que no levantaron cabeza. La jugada, a fin de cuentas, resultó un punt perfecto. Los Browns no pudieron salir de las inmediaciones de su end zone y devolvieron el balón a los Jets en posición favorable para anotar. Lo consiguieron.
Con esto finaliza el reparto de premios, positivos y negativos. Si creéis que alguno de ellos es inmerecido, escucho vuestros argumentos. Feliz cuesta de enero a todos.
Bueno, pues eso, que seremos más puntuales que los Reyes Magos. En el día más señalado para regalar, y justo después del fin de la temporada regular, entregamos los premios a los mejores y a los peores de la regular season.
¿Harto de las putas Navidades? ¿Celebrando que por fin se terminan? ¿Qué os parece escuchar otro tema navideño? Rocanrolero, eso sí, y muy noventero. Lonely X-mas, de los Backyard Babies.
Vamos con los premios. No solo premiaremos a los mejores, sino también a los peores.
Mejor jugador (lo que por ahí llaman MVP)
Estuve pensando mucho sobre cómo denominar esta sección. Todos sabemos de lo que hablamos, pero a veces no pensamos si la denominación que solemos utilizar es la mejor. En la NFL lo llaman most valuable player, MVP, jugador más valioso. No creo que sea la denominación más adecuada, la verdad. ¿Qué es lo más valioso? ¿Cómo lo mides? ¿Equivale a lo más imprescindible? Supongo que estará muy relacionado con lo más imprescindible, pero no creo que sea lo que pretende premiar este galardón, aunque viendo que Peyton Manning es el jugador que más veces lo ha conseguido, quizá sí. Porque ningún jugador es tan imprescindible como el Manning bueno. Gregg Easterbrook, a la hora de otorgar su premio al jugador más valioso que no sea quarterback ni running back, solo considera a jugadores de equipos que se hayan clasificado para playoffs. Por cierto, el agraciado fue el center de los Patriots, Dan Koppen. Dice que solo puede ser más valioso quien haya creado algo de valor, y los que no llegan a la postemporada nada de valor han conseguido. No creo que sea razonable. También los equipos que ya están de vacaciones consiguen cosas de valor. Lo de que no sea QB ni RB dice que lo hace porque parece que solo se considere a estos jugadores para el MVP. En el 99% de las ocasiones se les da a estos jugadores. Dice que es porque los analistas solo atienden adonde esté el balón, y con eso se pierden el 90% del juego. Parte de razón tiene, la verdad. De hecho, echo de menos tomas más lejanas en las retransmisiones televisivas. Cuando ves el partido en el estadio, puedes apreciar mucho mejor los desmarques y marcajes sobre los receptores, algo que nunca se ve en la tele. Tomas más lejanas ya, por favor. Que cuando sale un pase del QB nunca sabes ni a quién va ni cómo va. Mucha emoción, sí, pero prefiero conocimiento.
Bueno, al lío. Que al final lo he llamado "mejor jugador" porque creo que de lo que hablamos es del tipo que mejor ha jugado a lo largo de la temporada. Y no diferencio entre ofensivos, defensivos o de equipos especiales. El mejor jugador ofensivo es el que aparece más alto de entre los que realicen esas funciones de los que aparecen a continuación, y lo mismo digo del defensivo.
1.º: Tom Brady (Patriots). Mejor jugador ofensivo.
Aquí no cabe ninguna duda. Brady es, de muy lejos, el mejor jugador de la temporada. No hay ningún argumento que pueda discutirlo. El número de victorias conseguidas por su equipo con él al mando (14, más que ninguno, lo que da idea del valor creado), su passer rating (111,0, el mayor de la NFL), su récord histórico de pases consecutivos sin intercepción, su récord histórico en cuanto a ratio de touchdowns por intercepción (9, una auténtica barbaridad, antes solo un jugador, el propio Brady, había conseguido un ratio superior a 6). Todo esto en un ataque relativamente inexperto, con mucho novato y poca estrella (Hernandez, Gronkowski, Green-Ellis, Woodhead, el retornado Branch...). A excepción de Wes Welker, compañía de perfil más bien bajo. También merece la pena citar otros récords, como el de partidos consecutivos de 30 o más puntos, que dan una idea sobre lo excepcional de la temporada de Brady. Merece la pena recordar también la bronca que les echó a sus compañeros de ataque en la banda de Heinz Field, cuando las cosas no funcionaban tan bien como deseaba el 12 de los Patriots. Ahí supimos que el Brady más peligroso, el hambriento, estaba de vuelta. La mejor temporada regular de uno de los mejores jugadores de la historia.
Por cierto, el otro día comentaban Zanoni y Molina que Vick estaba por delante en la votación sobre el MVP que se estaba realizando en el Facebook de los del Plus. No sé qué llevará a alguien a votar por Vick. En todo, salvo en yardas de carrera, es peor que Brady. La diferencia es demasiado grande como para obviarla. Si bien a mitad de temporada el voto por Vick tenía cierto sentido, ahora resulta indefendible. Brady, claramente, es el mejor.
Un vídeo que resume su temporada no regular, sino excelente.
2.º: Troy Polamalu (Steelers). Mejor jugador defensivo.
Pocos jugadores crean tanto valor para su equipo como Troy Polamalu. Pese a las lesiones que le siguen acompañando todas las semanas y que le llevaron a perderse dos partidos esta temporada y a jugar mermado durante casi todos, es el segundo jugador de la NFL con más intercepciones (7), solo por detrás de otro superhombre tendente a las lesiones como Ed Reed. Polamalu suele aparecer, además, cuando más se le necesita, y sus acciones son decisivas para la victoria. ¿Ejemplos? La intercepción en la primera jornada que permite a los Steelers llegar a la prórroga (y ganarla) frente a Atlanta o el fumble forzado frente a los Ravens en Baltimore para recuperar la posesión en el último cuarto (en el posterior drive anotarían el touchdown de la victoria). No olvidemos tampoco que fue la defensa la que sostuvo a los Steelers durante los cuatro primeros partidos de la temporada, en los que Big Ben estaba ausente por sanción. Polamalu era el líder de esa defensa.
La estadística muestra, además, que cuando está Polamalu en el campo el porcentaje de victorias de Pittsburgh es muy superior al que obtiene cuando está fuera. La baja de Big Ben no se nota tanto como la de Troy. Cuando más tiempo faltó el hombre del pelo del millón de dólares, la temporada pasada, los Steelers fueron incapaces de obtener victorias suficientes para llegar a playoffs.
Me quedo con sus intentos de placaje a lo Supermán, planeando por encima de los jugadores situados en la línea de scrimmage.
Figura por debajo de Brady porque, cuando ambos se enfrentaron en Heinz Field, el ataque de los Patriots comandado por Brady destrozó a los Steelers. En cualquier caso, mejor jugador defensivo de la temporada regular.
3.º: Michael Vick (Eagles)
Pese a que creo que su rendimiento ha estado muy por debajo del de Brady y que también ha sido inferior al de Polamalu, hay que reconocer que la temporada de Vick ha sido excelente. Si no llega a empeorar tanto durante los últimos partidos (también las lesiones han tenido que ver, aunque con ese estilo de juego es normal que lleguen), quién sabe si podría haber luchado por el MVP por Brady. Durante semanas fue el líder de la NFL en passer rating. Vick es un quarterback mucho más peligroso que en su etapa en Atlanta. Ahora no corre en cuanto ve que no tiene pase a las primeras de cambio. Ahora espera en el pocket a que los receptores completen sus rutas, con paciencia, y tiene una mejor lectura de esos desmarques. Una palabra para resumir lo que siento ante el hecho de que Vick sea el QB que se enfrente a los Packers el próximo domingo: miedo.
Para la historia quedará su exhibición en Monday Night frente a los Redskins.
Jugador menos valioso (less valuable player, LVP)
1.º: Randy Moss (Patriots/Vikings/Titans)
Ningún jugador ha hecho tan poco a tan alto coste como Randy Moss esta temporada. Los tres equipos en los que ha estado han conseguido mejores resultados sin él. Con él, Patriots, Vikings y Titans acumulan un balance de 5-11. La mayoría de esas victorias las consiguió en New England, que no se resintió, sino todo lo contrario, de la baja de Moss. En Minnesota, aunque su rendimiento en el campo no fue malo, su comportamiento en el vestuario ocasionó su salida. Y en Tennessee, un total de 6 recepciones, 80 yardas y 0 touchdowns en 8 partidos. Números más propios de un solo partido que de ocho. El año no podía ser peor para Moss. Ha desaprovechado quizás su última oportunidad de conseguir un anillo. Esta temporada, cuando los Patriots vuelven a ser una máquina de matar, su bocaza provoca su traspaso. Sí, es culpa suya. Después de las victorias, montaba escándalos en las salas de prensa. A Belichick se le agotó la paciencia con él. Luego, también a Childress. Y en Tennessee Fisher no le consintió ni la primera. Tratamiento de receptor suplente con sueldo de superestrella. El LVP de la temporada regular.
De lo poco bueno que hizo esta temporada, esta obra de arte:
2.º: Chad Ochocinco (Bengals)
Mucho ruido y pocas nueces. Eso resume la temporada de Chad Ochocinco. Los números no son pésimos, 67 recepciones, 831 yardas y 4 touchdowns en 14 partidos, pasando de las 100 yardas en solo dos de ellos. Pero el valor creado ha sido nulo. El balance de los Bengals en los partidos en que ha sido titular es de 2-11. Sin él, el juego de pase ha funcionado mejor. Jerome Simpson (quien, por otro lado, tiene un serio problema de fumbling) se ha revelado como una buena alternativa, con la que Carson Palmer ha funcionado mejor. Ochocinco, un no factor.
3.º: Brett Favre (Vikings)
Quizá merecía un lugar más alto en esta clasificación, el primer premio no sería injusto en absoluto. Ha hecho méritos más que sobrados para el LVP: condicionar y destrozar la temporada de los Vikings. Sus lamentables números lo dicen todo: 69,9 de passer rating, antepenúltimo entre los quarterbacks titulares de la NFL. Solo supera a Jimmy Clausen y a Derek Anderson. 11 pases de touchdown y 19 intercepciones en 13 partidos. Un desastre de temporada recompensado con un mínimo de 16 millones de dólares (podría cobrar hasta 4 millones más por incentivos, que no sé si habrá cumplido). Y encima sus Bears pierden en Green Bay, pobrecillo.
Mejor entrenador
1.º: Bill Belichick (Patriots)
No hace falta escribir mucho para justificar la elección del mejor entrenador como mejor entrenador. La plantilla de los Patriots no es la que cuenta con más estrellas ni la que cuenta con jugadores más experto. Al contrario, es una plantilla en la que abundan jugadores de perfil bajo e inexpertos, de los que Belichick saca rendimiento como nadie. Nadie quiso a Woodhead, nadie quiso a Green-Ellis, nadie contaba ya con Deion Branch. Ingredientes suficientes para que Belichick construya un equipo casi invencible. Curiosamente, solo su odiado Eric Mangini y Mike McCarthy sin Aaron Rodgers (y otros tantos) pueden presumir de haber ganado la batalla táctica a Belichick. A todos los demás los superó con holgura. Mejor entrenador, por mucho.
2.º: Raheem Morris (Buccaneers)
De no ser por la extraordinaria temporada de los Patriots de Belichick, en la que mucho ha tenido que ver su entrenador, Raheem Morris sería el entrenador del año. Conseguir 10 victorias con un equipo formado por jugadores tan jóvenes e inexpertos como estos Bucs tiene mucho mérito. El equipo de Morris se quedó a las puertas de los playoffs (con las mismas victorias que tres de los clasificados en la NFC y con más victorias que otro más) con la plantilla más joven de la NFL: 25,6 años de media. Un ejemplo de entrenador que consigue que el rendimiento del grupo sea superior al que resultaría de la suma de cada uno de sus individuos. Conseguir que Freeman (22 años), Blount (24 años, novato no drafteado) y Mike Williams (23 años, novato de cuarta ronda) lideren un ataque tan competitivo, tiene mucho mérito. Además, los Buccaneers han sufrido lesiones graves de jugadores importantes (como la de Aquib Talib), sin que la capacidad competitiva del equipo se haya visto afectada negativamente.
3.º: Mike McCarthy (Packers)
Este premio quizá debería ser para Dom Capers, coordinador defensivo de los Packers, en vez de a McCarthy. El próximo domingo, al menos 7 (probablemente 8) de los 11 titulares en defensa de Green Bay, que jugaron en ese mismo estadio en la primera jornada de la regular season, serán baja por lesión. Esa defensa, que perdió a más de la mitad de sus titulares por lesión, es la segunda de la NFL en puntos permitidos. Solo la Steel Curtain permitió menos. Únicamente Brady y Belichick consiguieron superarla (aunque 14 de los 31 puntos recibidos por Green Bay no se deben a la defensa: un pick six y el inolvidable retorno de Dan Connolly tienen la culpa). En el ataque también ha habido bajas sensibles: la de Ryan Grant dejó a Green Bay casi sin juego de carrera (aunque en este apartado McCarthy y Ted Thompson tienen la responsabilidad de no haber querido solucionar el problema, y en particular de no haber pujado por la incorporación de Marshawn Lynch), la de Jermichael Finley sin el principal receptor (y principal recurso en terceros downs, donde la eficacia de los Packers se ha reducido significativamente en comparación con la temporada pasada), y bajas en la línea ofensiva obligaron a recurrir al novato Bryan Bulaga, todavía muy verde para ser titular. A pesar de tantas ausencias, los Packers no dejaron de competir en un solo partido. Nunca llegaron sin opciones al último drive de cada partido. Todas las derrotas llegaron por 4 puntos o menos. Hasta en Foxboro, con la baja de Rodgers, Green Bay estuvo a la altura. Por saber superar bajas tan importantes, premio para McCarthy.
Peor entrenador
En los siguientes casos, el resultado del grupo ha sido inferior al de la suma de las individualidades. Los siguientes entrenadores no supieron sacar partido de los jugadores de que disponían.
1.º: Mike Singletary (49ers)
La plantilla de San Francisco era la mejor de la NFC Oeste. Con diferencia. Que los Niners llegasen a la última jornada sin opciones de clasificación en la división más barata de la historia, con la mejor plantilla de los cuatro equipos, es más que suficiente para otorgar el premio al peor entrenador de la temporada a Mike Singletary. Parece mentira que Singletary haya sido jugador profesional (y de elite, además, de entre los entrenadores en activo esta temporada, sin duda el mejor como jugador). Nunca supo cómo llevar a sus jugadores. Las discusiones en público con Alex y Troy Smith y los aspavientos de Vernon Davis en Green Bay reclamando más jugadas para él son pruebas de ello. Un absoluto desastre.
2.º: Marvin Lewis (Bengals)
Lewis se queda a las puertas del título gracias a que su vestuario era un avispero. La plantilla de los Bengals estaba infestada por grandes egos (T.Ocho) jugadores, digamos, emocionalmente inestables (Pacman Jones) y con diversos problemas con la justicia (hasta a Cedric Benson lo detuvieron este verano). Una plantilla muy difícl de llevar. Pero tan difícil de gobernar como plagada de talento. Con tanto talento, no se pueden quedar en solo 4 victorias. Esa plantilla no es para conseguir el segundo peor récord de la liga.
3.º: Ken Wisenhunt (Cardinals)
No meto aquí a McDaniels porque creo que la mala temporada de Denver se debe, fundamentalmente, a la sucesión de pésimas decisiones tomadas en los despachos para la confección de la plantilla. Eso lo discutimos en otro apartado. Damos la medalla de bronce a Wisenhunt por su pésima gestión de los recursos disponibles. Se deshizo de Leinart sin llegar a probarlo en un partido de verdad, retiró la confianza a Derek Anderson para dársela a Max Hall, un novato al que el desafío le venía muy grande, recuperó a Anderson (que lo hizo de pena) y terminó la temporada con John Skelton. No supo cómo explotar la principal virtud de ese ataque, sus receptores (especialmente Larry Fitzgerald) y su equipo solo pudo competir en contadas ocasiones, casi siempre gracias al oportunismo de su defensa. Un desastre. Un equipo que venía de la Super Bowl y de la ronda divisional de los playoffs, completamente destruido. Su entrenador tiene una cuota de responsabilidad importante.
Mejor ejecutivo
1.º: Nick Caserio (Patriots)
Caserio-Belichick, deberíamos decir. Los Patriots se deshicieron de dos jugadores que aportaban poco o nada, como Randy Moss y Lawrence Maroney, e incorporaron a gente con ganas y capacidad para hacerlo mejor que los anteriores por un salario muy inferior. A principio de temporada nadie conocía a Danny Woodhead y a BenJarvus Green-Ellis. Creíamos que Deion Branch ya no estaba para demasiados trotes. Y en las quinielas de pocos figuraban Aaron Hernandez y Rob Gronkowski como algunos de los mejores novatos de la temporada. Tampoco se equivocaron al elegir a Devin McCourty en primera ronda del draft. Un cúmulo de decisiones acertadas sitúan a New England con una plantilla relativamente joven, que está jugando mejor que todas y sin grandes egos que puedan alterar la paz del vestuario. Por si fuera poco, gracias a todas estas operaciones, los Patriots son el equipo con más elecciones en el próximo draft.
2.º: Scott Pioli (Chiefs)
Scott Pioli compartió con Bill Belichick las labores de selección de personal en New England de 2001 a 2008. El plan de construir unos Patriots bis en Kansas City ya ha comenzado a dar frutos. Esta temporada, el título de la AFC Oeste. Una división dura, con buenos equipos como San Diego y Oakland. Ya no se duda de que la incorporación de Matt Cassel, pese a su alto salario, fue un acierto. Si exceptuamos su último mal partido, desde octubre Cassel es el único QB con un ratio de touchdown por intercepción comparable al de Brady. Los novatos elegidos en el draft han dado muy buen rendimiento (Eric Berry, Dexter McCluster, Tony Moeaki y Javier Arenas han jugado un papel protagonista, para bien, en muchos partidos). La incorporación de Thomas Jones ha contribuido a construir el mejor juego de carrera de la liga.
3.º: Mark Dominic (Buccaneers)
Igual que reconocemos el mérito de Raheem Morris por sacar partido de sus jóvenes jugadores, hay que alabar a quien los elige. El responsable de personal de los Bucs es Mark Dominic. Sobre todo, por el buen ojo de contratar a Mike Williams y LeGarrette Blount. La elección de Gerald McCoy, aunque al principio no tuviese el impacto inmediato que se suele pedir a un número 3 del draft, empezó a dar resultados a final de temporada. Dominic es responsable de construir una de las plantillas con más futuro de la NFL, tercer premio para él.
Peor ejecutivo
1.º: Brian Xanders (Broncos)
Xanders y McDaniels protagonizaron las peores operaciones de la temporada. Ya lo comenté varias veces, pero recapitulamos: poco menos que regalan a Brandon Marshall, un receptor de elite, a los Dolphins; con un quarterback más que solvente como Orton en plantilla, adquieren a Brady Quinn (innecesario e inédito esta temporada) a cambio de una contraprestación que incluye a Peyton Hillis (uno de los corredores revelación de la temporada, que bien le habría venido a un equipo muy flojo en el juego de carrera); y como tenían pocos quarterbacks en plantilla, regalan varias elecciones en el draft para adquirir a Tim Tebow en primera ronda. Probablemente nadie habría escogido a Tebow tan pronto. Quién iba a decir que un equipo que tenía esa posición bien cubierta iba a pagar un precio tan alto por él. Por lo menos este fichaje, desde el punto de vista mediático, no les salió tan mal. El resultado final es una plantilla inferior a la de la temporada pasada, y un balance final de 4-12, último lugar en la NFC Oeste.
2.º: Rick Spielman (Vikings)
No sé quién tiene mayor cuota de responsabilidad en la revuelta de Favre, si Spielman o Childress. El caso es que Minnesota arriesgó toda la temporada a la carta de Favre. Por el camino, se crearon agravios comparativos con otros jugadores, qué no sé hasta qué punto habrán enmierdado el ambiente en el vestuario. La apuesta no pudo salir peor. Continuando la huida hacia adelante, adquirieron a Randy Moss, a quien acabaron despidiendo tras apenas 4 partidos. En términos netos, regalaron una tercera ronda a los Patriots. Los "planes B" tampoco funcionaron. Lo poco que pudo jugar, Tarvaris Jackson no pareció estar a la altura. Joe Webb, un receptor reconvertido a quarterback, completó un buen partido en Philadelphia, pero tampoco parece ser el QB franquicia que necesitan los Vikings.
3.º: Bruce Allen (Redskins)
La cara plantilla de los Redskins no dio los resultados esperados. Allen está aquí porque los Redskins se han comido a McNabb. Tampoco quiero ir de listillo, cuando lo adquirieron, me pareció una buena operación para Washington y mala para Philadelphia por reforzar a un rival directo de división. Pero Shanahan no ha sabido sacarle partido. Y tras el primer incidente público entre McNabb y Shanahan (cuando este sentó al QB durante los últimos minutos del partido en Detroit por considerar que no estaba en condiciones físicas suficientes para dirigir el equipo en situación de prisa), la gerencia de los Redskins responde renovando a McNabb con una mejora del salario. Empeoraron el error inicial. La temporada termina con McNabb como tercer QB en el depth chart oficial de los Redskins. A ver a quién le endiñan el muerto ahora. Entre este y Haynesworth, se prevé mucho trabajo de colocación de personal en las oficinas de la franquicia de los tres estados (con nombre en el DC, oficinas en Virginia y estadio en Maryland).
Mejor novato del año
1.º: LeGarrette Blount (Buccaneers). Mejor novato ofensivo.
El mejor novato de la temporada regular ni siquiera fue drafteado. Todos los equipos pasaron de él durante las siete rondas del draft. El incidente que protagonizó en su último año universitario pudo tener que ver. Después un mal partido contra los Boise State Broncos, el entonces corredor de Oregon respondió con un puñetazo a una provocación de un rival. Era el primer partido de la temporada, y Blount fue sancionado para lo que restaba de temporada. Tras pedir perdón públicamente, se le levantó su sanción y pudo disputar los cuatro últimos partidos de los Oregon Ducks. Tras el draft, Blount llegó a un principio de acuerdo con los 49ers, pero tras una conversación con Jeff Fisher se decantó por los Tennessee Titans. Fue cortado a principios de septiembre para hacer hueco a jugadores de otras posiciones. Si nadie lo hubiese reclamado, parece que se habría quedado en Tennessee. Pero los Bucs lo reclamaron, y el resto de la historia más o menos ya la conocéis.
Blount se convierte en el segundo novato no drafteado de la historia de la NFL en superar las 1000 yardas de carrera en su primera temporada. El anterior fue Dominic Rhodes, de los Colts, en 2001. En un año en el que parecían llegar corredores potentes, sobre todo C.J. Spiller y Ryan Mathews, Blount fue el mejor. Su mérito es mayor si tenemos en cuenta que la posición parecía bien cubierta con el veterano Cadillac Williams. Blount aprovechó sus oportunidades y con Williams forma un muy buen backfield en Tampa. Sus números, 1007 yardas de carrera en 13 partidos (7 como titular) con un promedio de 5,0 yardas por intento. ¿No creéis que está más que justificada su elección como mejor novato del año?
Como dicen en el título de este vídeo, LeGarrette Blount is a beast.
2.º: Ndamukong Suh (Lions). Mejor novato defensivo.
Hace no mucho tiempo, los quarterbacks rivales poco menos que celebraban tener que jugar contra los Lions. Se daban auténticos festines. Desde la llegada de Suh, las cosas han cambiado por completo. Ndamukong Suh siembra el pánico entre los pasadores rivales. En ocasiones se pasa un par de pueblos, pero tiene toda la pinta de que será un defensive lineman que marcará época en Detroit. Su buen rendimiento no es inesperado. Fue elegido como número 2 del draft, y muchos analistas lo consideraban como le mejor jugador de la promoción (no fue número 1 porque los Rams necesitaban un QB). Como novato, 10 sacks, 1 intercepción, 1 fumble forzado y gran capacidad de liderazgo. Eso sí, que no vuelva a chutar a palos, que no se le da del todo bien.
3.º: Rob Gronkowski (Patriots)
Admito que he tenido muchas dudas para este tercer lugar. Sam Bradford era otro candidato claro, y el propio Aaron Hernandez, compañero de posición y de equipo de Gronkowski, estaba entre los posibles. También pensé en Jacoby Ford, que rindió a un nivel muy alto en Oakland, destacando como retornador (3 TD consiguió de este modo). Pero me decanto, por su regularidad, por Rob Gronkowski. Ya, tener a Brady como socio ayuda mucho, pero el rendimiento de Gronkowski ha sido excepcional. Entre él y Hernandez han planteado problemas insolubles a las defensas rivales. Con 21 añitos, este animalito consiguió 10 touchdowns y 30 primeros downs, destacando especialmente en la segunda mitad de la temporada, donde consiguió 7 de sus TD.
Peor novato del año
1.º: C.J. Spiller (Bills)
La apuesta casi unánime para mejor novato ofensivo de la temporada fue un fiasco. Creíamos que sería uno de los pocos motivos para que los aficionados de Buffalo acudiesen a su estadio a ver a los Bills. El número 9 del draft termina su primer año con un total de 282 yardas de carrera, poco más de 20 por partido, ningún TD, y una absoluta decepción.
2.º: Jimmy Clausen (Panthers)
Sí, en su descargo hay que decir que el panorama en Carolina era desolador. Clausen se tuvo que comer un buen marrón al ponerse al mando del inoperante ataque de los Panthers, pero también es verdad que los resultados no pudieron ser peores. En sus 10 partidos como titular, completó 3 pases de touchdown y 9 intercepciones. Entre los titulares, tiene el peor passer rating de toda la liga. Es el único pasador titular que no llega a 60, se queda en 58,4. Los Panthers elegirán en el primer lugar del próximo draft. Buscaban un quarterback. En particular, deseaban a Andrew Luck. Pero Luck acaba de anunciar que se queda un año más en Stanford. Sabia decisión, los mejores años son los universitarios (bueno, no tienes pasta, pero cómo te lo pasas).
3.º: Ryan Mathews (Chargers)
Otro corredor decepcionante. El sucesor de L.T. en el backfield de San Diego salvó su decepcionante temporada en los últimos partidos (especialmente en el último), pero eso no evita que su año pueda considerarse como malo. Gracias a ese final maquilló sus mediocres números. El número 12 del draft acumula 678 yardas de carrera, 56,7 por partido, y 7 TD. No está mal si tenemos en cuenta que durante la primera mitad de la temporada, cuando los Chargers asumieron un lastre del que no se pudieron deshacer al final, Mathews promediaba 48,6 yardas por partido. Su final de año invita a pensar que puede ser un gran running back en el futuro, lo que no quita que este año haya rendido muy por debajo de lo esperado.
Mejor retorno (comeback player of the year)
En este premio y en el siguiente, como lo que miden son retornos a un estado de forma perdido (o nunca alcanzado), escribiré menos y pondré los números que justifican cada elección.
1.º: Michael Vick (Eagles)
Evidente elección. Tras su paso por la cárcel, juega a un nivel al que jamás había llegado. Los números hablan por sí solos.
2.º: E.J. Henderson (Vikings)
En este caso, el mero hecho de que Henderson haya vuelto a pisar un campo de football es ya todo un triunfo. Mirad cómo se destroza la pierna el 56 (sensibles absténganse).
Henderson ya venía de una reconstrucción de su rodilla. Y después le sucedió eso. Lo más probable era que se tuviera que retirar. Pues bien, no solo ha vuelto, sino que ha sido de lo mejor de la decepcionante defensa de los Vikings esta temporada. Sus números son muy buenos, y aunque no fue seleccionado, su elección para la Pro Bowl no habría resultado descabellada. Estas son las estadísticas del linebacker durante las tres últimas temporadas. Quién diría que entre 2009 y 2010 se destrozó la pierna.
3.º: Mike Williams (Seahawks)
El retorno a la elite de este jugador es bastante peculiar. Mike Williams fue elegido por los Detroit Lions en el 10.º lugar de la primera ronda del draft de 2005. Llegaba para ser una estrella. Pero se quedó en estrellado. Su pasado era controvertido: después de solo dos años en la universidad, quería jugar en la NFL. Entonces, una norma exigía que hubiesen transcurrido al menos tres años desde que un jugador hubiese abandonado el instituto para ser elegible en el draft. Sin embargo, un running back de Ohio State que ahora vaga por ligas menores, Maurice Clarett, había impugnado la norma. Quería presentarse al draft tras solo dos años en la universidad. En primera instancia le dieron la razón. Mike Williams, en vista del resultado del pleito, abandonó su universidad y comenzó los trámites para ser elegido en el draft. La jugada le salió mal: en segunda instancia, se estimó la apelación, por lo que el requisito de los 3 años recobraba vigencia. Y ni Williams ni Clarett podían volver a la universidad. Total, que se tiraron un año sin jugar. Esto no impidió que Mike Williams fuera elegido en un puesto muy alto del draft. Pero ya revelaba que al chico le faltaba bastante madurez. Su carrera en Detroit fue un fiasco. Fue traspasado a Oakland en 2007. Un nuevo fracaso, marcado por su última jugada como Raider: en 4.º down, cometió un drop en la end zone rival. Eso le costó el partido a los Raiders y a él su puesto de trabajo. Terminó la temporada en los Titans (precisamente los rivales de Oakland en aquel partido). Problemas de peso (literal y figuradamente) llevaron a su despido.
Tras dos temporadas retirado, Mike Williams ha visto la luz en Seattle. El talento que parecía tener empieza a dar resultados. Ahí tenéis su evolución. Y pese a lo larga que resulta su historia, solo tiene 27 años.
Mayor regresión (go-back player of the year)
1.º: Brett Favre (Vikings)
Los números lo dicen todo. No diré más, que tiene muchos acólitos y se me cabrean.
2.º: Chris Johnson (Titans)
Cuando se viene de un año tan brillante como el 2009 de C.J., si no completas un año muy bueno, la caída será importante. Johnson pasó de completar una de las mejores temporadas de la historia a escala individual de cualquier jugador, a una temporada en la que no es elegido ni para la Pro Bowl. Una regresión muy significativa. A los números, de nuevo, me remito.
3.º: Darrelle Revis (Jets)
Otro que venía de un nivel excelente. La temporada pasada creo que habría sido el más justo ganador del premio al mejor defensor, por encima de Charles Woodson. El auténtico shutdown corner. Esta temporada comenzó mal, declarándose en rebeldía de su contrato porque quería que se le equiparase con el otro cornerback estrella de la NFL, Nnamdi Asomugha. Llegó la paz, pero Revis no fue el de la temporada pasada, ni mucho menos. También ha tenido problemas de lesiones que han afectado a su rendimiento (en el TD de Moss que puse más arriba se lesionó, lo que le llevó a perderse varios partidos). Moraleja: menos gilipolleces, más trabajo.
Mejor partido
No, no he visto todos los partidos de esta temporada. Por eso me temo que este premio y el siguiente presentan la carencia de que no consideran todos los partidos que me perdí.
1.º: Saints 24 - Falcons 27, jornada 3.
Qué partidazo. Cómo olvidar los gritos que pegábamos en el salón de mi casa. No faltó nada: alternativas constantes en el marcador, big plays, pérdidas de balón, conversiones de 4.º down, prórroga y hasta un field goal fallado en la prórroga por Garret Hartley. Y en el field goal ganador de los Falcons, Sean Payton pide tiempo muerto antes de que se chute un primer intento que había sido bloqueado por los Saints. Enorme partido. Aquí tenéis el resumen:
2.º: Patriots 31- Packers 27, jornada 15.
Con la ausencia de Aaron Rodgers, nadie esperaba demasiada emoción en este partido. Los Patriots venían de aplastar a un rival detrás de otro, y los Packers venían de perder en Detroit. Si aun con Rodgers los Patriots serían claros favoritos, con Matt Flynn no había discusión. Previsible paliza. No fue así. Green Bay plantó cara a New England en el Gillete Stadium como pocos esta temporada (de hecho, Packers y Ravens son de los pocos que dieron la talla hasta el final), en un partido que también dejó grandes jugadas, entre ellas el inolvidable retorno del offensive lineman Dan Connolly. Todo un partidazo.
3.º: Falcons 20 - Packers 17, jornada 12.
Partido muy esperado entre los que entonces eran los equipos más en forma de la NFC. La NFL impidió que se televisase en España al no ofrecérselo a Digital+, y qué partido se perdieron sus abonados. Una vez más, no faltó de nada: igualdad en el marcador (cada vez que Atlanta anotaba, Green Bay respondía), big plays, pérdidas de balón (una de ellas en la misma goal line), muchas conversiones en 4.º down y final agónico (con el empate con TD en 4.º down de los Packers y el posterior retorno con facemask y field goal de Matt Bryant cuando el tiempo se agotaba). Hasta hubo polémica arbitral. El resumen, a continuación.
Peor partido
1.º: Seahawks 16 - Rams 6, jornada 17.
Qué suplicio de partido. Cuando trasnochas para verlo, aún más. Y eso que interés no le faltaba. En ese partido se decidía el campeón de la NFC Oeste. Un auténtico partido de playoffs. Y resultó en un partido de baja anotación, dominado por las defensas, y con despropósitos arbitrales constantes. Como fue una mierda, os ahorro el resumen.
2.º: Saints 14 - Vikings 9, jornada 1.
Tras 7 meses sin NFL, todos esperábamos con ansia el partido inaugural. Y era la revancha de la final de la NFC, nada menos. Teníamos unas expectativas tan altas, que el mediocre partido que disputaron Saints y Vikings nos supo aún peor. Un partido soso, aburrido, y que terminó con los Saints agotando el crono con sucesivas carreras de Pierre Thomas. Como tampoco merece la pena, no incluimos vídeo.
3.º: Jaguars 3 -Titans 30, jornada 6.
Para ser partido de prime time, el Monday Night de la jornada 6, en principio no parecía el choque más atractivo posible. Un ni fu ni fa. Pero si encima tienes la mala suerte de que se lesionen los dos quarterbacks titulares y que el partido resulte en un paseo de uno de los equipos (los Titans), el resultado es este bodrio en un desangelado estadio vacío. Un partido para olvidar.
Mejor jugada
1.º: El milagro de DeSean Jackson en New Meadowlands
Esta jugada terminó costándoles a los Giants la eliminación. En un partido que parecía totalmente controlado para los de New Jersey, que ganaban por 21 a falta de poco más de 7 minutos para el final, los Eagles consiguieron empatar en los últimos segundos. No solo eso, sino que consiguieron parar al ataque de los Giants y forzar el siguiente punt. El retorno más famoso de la temporada. Por su espectacularidad y trascendencia, mejor jugada de la temporada (aunque le sobraron las poco elegantes maneras de DeSean Jackson antes de entrar a la end zone, me refiero a cuando comienza a levantar el balón y cuando remolonea su entrada --no, no creo que esté buscando un marcador, porque en el fondo en el que anota también se indicaba el tiempo, más bien creo que está haciendo el gilipollas--).
2.º: El hail mary de Garrard a Thomas (vía Glover Quin)
Pocas veces vemos un hail mary exitoso. Es una jugada muy complicada de ejecutar. Primero, porque los pass rushers saben que va a suceder y hacen lo imposible para que el quarterback deba lanzar antes de que sus receptores puedan llegar a la end zone. Y después, porque aunque los receptores lleguen a la end zone, el tráfico por la zona es masivo: está plagada de defensive backs con el firme objetivo de impedir que nadie reciba el balón. Si, encima, el balón llega con cierta claridad a las manos del defensor, la jugada está muerta. Salvo que tengas la suerte que tuvieron los Jags en el final de su partido contra Houston.
3.º: El fake punt de los Browns en Nueva Orleáns
Hubo un momento durante la temporada en el que los Browns se disfrazaron de equipo competitivo. Conseguía victorias frente a rivales de la categoría de los Saints o los Patriots, utilizando jugadas de engaño que sorprendían a los rivales. Este fake punt fue tremendo. Protagonizado por un punter de 37 años.
Peor jugada
1.º: Nate Clements no se arrodilla
La elijo como peor jugada de la temporada no solo porque terminó costándoles el partido a los Niners, sino porque, probablemente, si Clements se hubiese arrodillado en el Georgia Dome San Francisco estaría preparándose para acoger un partido de wild card en Candlestick Park. La jugada tiene una parte digna de elogio, el esfuerzo de Roddy White por recuperar el balón, pero si Nate Clements hubiese actuado con un mínimo de diligencia White no habría tenido esa oportunidad. Si Clements se hubiese arrodillado, San Francisco habría conservado la posesión a 1:22 para el final del partido. Ya, podría haber pasado de todo, que los Falcons, a quienes les quedaban tiempos muertos, hubiesen parado el ataque y hubiesen conseguido anotar, pero se trata de algo altamente improbable. Lo que es seguro es que se habría consumido tiempo y tiempos muertos de Atlanta, que habrían casi finiquitado el partido. Lamentable decisión de Nate Clements.
2.º: El drop de Stevie Johnson
Repetimos muchas veces que nunca los equipos malos fueron tan buenos como esta temporada. Los Buffalo Bills eran un buen ejemplo de ello. Una mosca cojonera de primera categoría. Contra los Pittsburgh Steelers consiguieron forzar la prórroga, y estuvieron a punto de conseguir la victoria si Stevie Johnson no deja caer este pase tan sencillo.
La jugada, además, dio lugar a uno de los tweets más tristes y graciosos que he leído. Cómo olvidarlo:
I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").
3.º: La peor intercepción del año
Comentábamos antes que durante unos partidos los Cleveland Browns se disfrazaron de equipo competitivo. También lo estaban siendo frente a los Jets. En la prórroga. En tercer down y largo, Mark Sanchez lanzó una sandía cerca de la end zone de Cleveland. Joe Haden interceptó el pase, en vez de desviarlo para que fuese incompleto. Una acción teóricamente positiva que terminó convirtiéndose en la tumba de los Browns para ese partido y tras la que no levantaron cabeza. La jugada, a fin de cuentas, resultó un punt perfecto. Los Browns no pudieron salir de las inmediaciones de su end zone y devolvieron el balón a los Jets en posición favorable para anotar. Lo consiguieron.
Con esto finaliza el reparto de premios, positivos y negativos. Si creéis que alguno de ellos es inmerecido, escucho vuestros argumentos. Feliz cuesta de enero a todos.
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