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jueves, 6 de enero de 2011

Reparto de premios de la temporada regular 2010/2011

No seamos tan impuntuales como los Reyes Magos. Manda huevos, 12 días después del nacimiento del homenajeado. Supongo que todos los belenes están representando lo que sucede el 6 de enero, porque el 25 no puede ser. Ese día los Reyes no andaban por ahí. Por cierto, si dicen que Jesucristo nació el 25 de diciembre, ¿de qué año? Cuando se estableció el calendario gregoriano no existía el concepto de cero, por lo que no se consideró un año cero. En consecuencia, ¿nació el 25 de diciembre del 1 después de Cristo? En tal caso, menuda paradoja, porque del 1 de enero al 24 de diciembre del año 1 después de Cristo, lo de después es mentira. Si se entiende que nació el 25 de diciembre del 1 antes de Cristo estamos en las mismas, del 25 al 31 de diciembre del año 1 antes de Cristo lo de antes es falso. Todos sabemos que esa fecha de nacimiento es más falsa que un anuncio de retirada de Brett Favre, pero ¿por qué cuando se fijó el calendario gregoriano no tuvieron esto en cuenta? Esta paja mental nos surgió en la poco mágica noche de reyes mientras nos tomábamos unas copas.

Bueno, pues eso, que seremos más puntuales que los Reyes Magos. En el día más señalado para regalar, y justo después del fin de la temporada regular, entregamos los premios a los mejores y a los peores de la regular season.

¿Harto de las putas Navidades? ¿Celebrando que por fin se terminan? ¿Qué os parece escuchar otro tema navideño? Rocanrolero, eso sí, y muy noventero. Lonely X-mas, de los Backyard Babies.



Vamos con los premios. No solo premiaremos a los mejores, sino también a los peores.

Mejor jugador (lo que por ahí llaman MVP)

Estuve pensando mucho sobre cómo denominar esta sección. Todos sabemos de lo que hablamos, pero a veces no pensamos si la denominación que solemos utilizar es la mejor. En la NFL lo llaman most valuable player, MVP, jugador más valioso. No creo que sea la denominación más adecuada, la verdad. ¿Qué es lo más valioso? ¿Cómo lo mides? ¿Equivale a lo más imprescindible? Supongo que estará muy relacionado con lo más imprescindible, pero no creo que sea lo que pretende premiar este galardón, aunque viendo que Peyton Manning es el jugador que más veces lo ha conseguido, quizá sí. Porque ningún jugador es tan imprescindible como el Manning bueno. Gregg Easterbrook, a la hora de otorgar su premio al jugador más valioso que no sea quarterback ni running back, solo considera a jugadores de equipos que se hayan clasificado para playoffs. Por cierto, el agraciado fue el center de los Patriots, Dan Koppen. Dice que solo puede ser más valioso quien haya creado algo de valor, y los que no llegan a la postemporada nada de valor han conseguido. No creo que sea razonable. También los equipos que ya están de vacaciones consiguen cosas de valor. Lo de que no sea QB ni RB dice que lo hace porque parece que solo se considere a estos jugadores para el MVP. En el 99% de las ocasiones se les da a estos jugadores. Dice que es porque los analistas solo atienden adonde esté el balón, y con eso se pierden el 90% del juego. Parte de razón tiene, la verdad. De hecho, echo de menos tomas más lejanas en las retransmisiones televisivas. Cuando ves el partido en el estadio, puedes apreciar mucho mejor los desmarques y marcajes sobre los receptores, algo que nunca se ve en la tele. Tomas más lejanas ya, por favor. Que cuando sale un pase del QB nunca sabes ni a quién va ni cómo va. Mucha emoción, sí, pero prefiero conocimiento.

Bueno, al lío. Que al final lo he llamado "mejor jugador" porque creo que de lo que hablamos es del tipo que mejor ha jugado a lo largo de la temporada. Y no diferencio entre ofensivos, defensivos o de equipos especiales. El mejor jugador ofensivo es el que aparece más alto de entre los que realicen esas funciones de los que aparecen a continuación, y lo mismo digo del defensivo.

1.º: Tom Brady (Patriots). Mejor jugador ofensivo.

Aquí no cabe ninguna duda. Brady es, de muy lejos, el mejor jugador de la temporada. No hay ningún argumento que pueda discutirlo. El número de victorias conseguidas por su equipo con él al mando (14, más que ninguno, lo que da idea del valor creado), su passer rating (111,0, el mayor de la NFL), su récord histórico de pases consecutivos sin intercepción, su récord histórico en cuanto a ratio de touchdowns por intercepción (9, una auténtica barbaridad, antes solo un jugador, el propio Brady, había conseguido un ratio superior a 6). Todo esto en un ataque relativamente inexperto, con mucho novato y poca estrella (Hernandez, Gronkowski, Green-Ellis, Woodhead, el retornado Branch...). A excepción de Wes Welker, compañía de perfil más bien bajo. También merece la pena citar otros récords, como el de partidos consecutivos de 30 o más puntos, que dan una idea sobre lo excepcional de la temporada de Brady. Merece la pena recordar también la bronca que les echó a sus compañeros de ataque en la banda de Heinz Field, cuando las cosas no funcionaban tan bien como deseaba el 12 de los Patriots. Ahí supimos que el Brady más peligroso, el hambriento, estaba de vuelta. La mejor temporada regular de uno de los mejores jugadores de la historia.

Por cierto, el otro día comentaban Zanoni y Molina que Vick estaba por delante en la votación sobre el MVP que se estaba realizando en el Facebook de los del Plus. No sé qué llevará a alguien a votar por Vick. En todo, salvo en yardas de carrera, es peor que Brady. La diferencia es demasiado grande como para obviarla. Si bien a mitad de temporada el voto por Vick tenía cierto sentido, ahora resulta indefendible. Brady, claramente, es el mejor.

Un vídeo que resume su temporada no regular, sino excelente.


2.º: Troy Polamalu (Steelers). Mejor jugador defensivo.

Pocos jugadores crean tanto valor para su equipo como Troy Polamalu. Pese a las lesiones que le siguen acompañando todas las semanas y que le llevaron a perderse dos partidos esta temporada y a jugar mermado durante casi todos, es el segundo jugador de la NFL con más intercepciones (7), solo por detrás de otro superhombre tendente a las lesiones como Ed Reed. Polamalu suele aparecer, además, cuando más se le necesita, y sus acciones son decisivas para la victoria. ¿Ejemplos? La intercepción en la primera jornada que permite a los Steelers llegar a la prórroga (y ganarla) frente a Atlanta o el fumble forzado frente a los Ravens en Baltimore para recuperar la posesión en el último cuarto (en el posterior drive anotarían el touchdown de la victoria). No olvidemos tampoco que fue la defensa la que sostuvo a los Steelers durante los cuatro primeros partidos de la temporada, en los que Big Ben estaba ausente por sanción. Polamalu era el líder de esa defensa.

La estadística muestra, además, que cuando está Polamalu en el campo el porcentaje de victorias de Pittsburgh es muy superior al que obtiene cuando está fuera. La baja de Big Ben no se nota tanto como la de Troy. Cuando más tiempo faltó el hombre del pelo del millón de dólares, la temporada pasada, los Steelers fueron incapaces de obtener victorias suficientes para llegar a playoffs.

Me quedo con sus intentos de placaje a lo Supermán, planeando por encima de los jugadores situados en la línea de scrimmage.


Figura por debajo de Brady porque, cuando ambos se enfrentaron en Heinz Field, el ataque de los Patriots comandado por Brady destrozó a los Steelers. En cualquier caso, mejor jugador defensivo de la temporada regular.

3.º: Michael Vick (Eagles)

Pese a que creo que su rendimiento ha estado muy por debajo del de Brady y que también ha sido inferior al de Polamalu, hay que reconocer que la temporada de Vick ha sido excelente. Si no llega a empeorar tanto durante los últimos partidos (también las lesiones han tenido que ver, aunque con ese estilo de juego es normal que lleguen), quién sabe si podría haber luchado por el MVP por Brady. Durante semanas fue el líder de la NFL en passer rating. Vick es un quarterback mucho más peligroso que en su etapa en Atlanta. Ahora no corre en cuanto ve que no tiene pase a las primeras de cambio. Ahora espera en el pocket a que los receptores completen sus rutas, con paciencia, y tiene una mejor lectura de esos desmarques. Una palabra para resumir lo que siento ante el hecho de que Vick sea el QB que se enfrente a los Packers el próximo domingo: miedo.

Para la historia quedará su exhibición en Monday Night frente a los Redskins.


Jugador menos valioso (less valuable player, LVP)

1.º: Randy Moss (Patriots/Vikings/Titans)

Ningún jugador ha hecho tan poco a tan alto coste como Randy Moss esta temporada. Los tres equipos en los que ha estado han conseguido mejores resultados sin él. Con él, Patriots, Vikings y Titans acumulan un balance de 5-11. La mayoría de esas victorias las consiguió en New England, que no se resintió, sino todo lo contrario, de la baja de Moss. En Minnesota, aunque su rendimiento en el campo no fue malo, su comportamiento en el vestuario ocasionó su salida. Y en Tennessee, un total de 6 recepciones, 80 yardas y 0 touchdowns en 8 partidos. Números más propios de un solo partido que de ocho. El año no podía ser peor para Moss. Ha desaprovechado quizás su última oportunidad de conseguir un anillo. Esta temporada, cuando los Patriots vuelven a ser una máquina de matar, su bocaza provoca su traspaso. Sí, es culpa suya. Después de las victorias, montaba escándalos en las salas de prensa. A Belichick se le agotó la paciencia con él. Luego, también a Childress. Y en Tennessee Fisher no le consintió ni la primera. Tratamiento de receptor suplente con sueldo de superestrella. El LVP de la temporada regular.

De lo poco bueno que hizo esta temporada, esta obra de arte:


2.º: Chad Ochocinco (Bengals)

Mucho ruido y pocas nueces. Eso resume la temporada de Chad Ochocinco. Los números no son pésimos, 67 recepciones, 831 yardas y 4 touchdowns en 14 partidos, pasando de las 100 yardas en solo dos de ellos. Pero el valor creado ha sido nulo. El balance de los Bengals en los partidos en que ha sido titular es de 2-11. Sin él, el juego de pase ha funcionado mejor. Jerome Simpson (quien, por otro lado, tiene un serio problema de fumbling) se ha revelado como una buena alternativa, con la que Carson Palmer ha funcionado mejor. Ochocinco, un no factor.

3.º: Brett Favre (Vikings)

Quizá merecía un lugar más alto en esta clasificación, el primer premio no sería injusto en absoluto. Ha hecho méritos más que sobrados para el LVP: condicionar y destrozar la temporada de los Vikings. Sus lamentables números lo dicen todo: 69,9 de passer rating, antepenúltimo entre los quarterbacks titulares de la NFL. Solo supera a Jimmy Clausen y a Derek Anderson. 11 pases de touchdown y 19 intercepciones en 13 partidos. Un desastre de temporada recompensado con un mínimo de 16 millones de dólares (podría cobrar hasta 4 millones más por incentivos, que no sé si habrá cumplido). Y encima sus Bears pierden en Green Bay, pobrecillo.

Mejor entrenador

1.º: Bill Belichick (Patriots)

No hace falta escribir mucho para justificar la elección del mejor entrenador como mejor entrenador. La plantilla de los Patriots no es la que cuenta con más estrellas ni la que cuenta con jugadores más experto. Al contrario, es una plantilla en la que abundan jugadores de perfil bajo e inexpertos, de los que Belichick saca rendimiento como nadie. Nadie quiso a Woodhead, nadie quiso a Green-Ellis, nadie contaba ya con Deion Branch. Ingredientes suficientes para que Belichick construya un equipo casi invencible. Curiosamente, solo su odiado Eric Mangini y Mike McCarthy sin Aaron Rodgers (y otros tantos) pueden presumir de haber ganado la batalla táctica a Belichick. A todos los demás los superó con holgura. Mejor entrenador, por mucho.

2.º: Raheem Morris (Buccaneers)

De no ser por la extraordinaria temporada de los Patriots de Belichick, en la que mucho ha tenido que ver su entrenador, Raheem Morris sería el entrenador del año. Conseguir 10 victorias con un equipo formado por jugadores tan jóvenes e inexpertos como estos Bucs tiene mucho mérito. El equipo de Morris se quedó a las puertas de los playoffs (con las mismas victorias que tres de los clasificados en la NFC y con más victorias que otro más) con la plantilla más joven de la NFL: 25,6 años de media. Un ejemplo de entrenador que consigue que el rendimiento del grupo sea superior al que resultaría de la suma de cada uno de sus individuos.   Conseguir que Freeman (22 años), Blount (24 años, novato no drafteado) y Mike Williams (23 años, novato de cuarta ronda) lideren un ataque tan competitivo, tiene mucho mérito. Además, los Buccaneers han sufrido lesiones graves de jugadores importantes (como la de Aquib Talib), sin que la capacidad competitiva del equipo se haya visto afectada negativamente.

3.º: Mike McCarthy (Packers)

Este premio quizá debería ser para Dom Capers, coordinador defensivo de los Packers, en vez de a McCarthy. El próximo domingo, al menos 7 (probablemente 8) de los 11 titulares en defensa de Green Bay, que jugaron en ese mismo estadio en la primera jornada de la regular season, serán baja por lesión. Esa defensa, que perdió a más de la mitad de sus titulares por lesión, es la segunda de la NFL en puntos permitidos. Solo la Steel Curtain permitió menos. Únicamente Brady y Belichick consiguieron superarla (aunque 14 de los 31 puntos recibidos por Green Bay no se deben a la defensa: un pick six y el inolvidable retorno de Dan Connolly tienen la culpa). En el ataque también ha habido bajas sensibles: la de Ryan Grant dejó a Green Bay casi sin juego de carrera (aunque en este apartado McCarthy y Ted Thompson tienen la responsabilidad de no haber querido solucionar el problema, y en particular de no haber pujado por la incorporación de Marshawn Lynch), la de Jermichael Finley sin el principal receptor (y principal recurso en terceros downs, donde la eficacia de los Packers se ha reducido significativamente en comparación con la temporada pasada), y bajas en la línea ofensiva obligaron a recurrir al novato Bryan Bulaga, todavía muy verde para ser titular. A pesar de tantas ausencias, los Packers no dejaron de competir en un solo partido. Nunca llegaron sin opciones al último drive de cada partido. Todas las derrotas llegaron por 4 puntos o menos. Hasta en Foxboro, con la baja de Rodgers, Green Bay estuvo a la altura. Por saber superar bajas tan importantes, premio para McCarthy.

Peor entrenador

En los siguientes casos, el resultado del grupo ha sido inferior al de la suma de las individualidades. Los siguientes entrenadores no supieron sacar partido de los jugadores de que disponían.

1.º: Mike Singletary (49ers)

La plantilla de San Francisco era la mejor de la NFC Oeste. Con diferencia. Que los Niners llegasen a la última jornada sin opciones de clasificación en la división más barata de la historia, con la mejor plantilla de los cuatro equipos, es más que suficiente para otorgar el premio al peor entrenador de la temporada a Mike Singletary. Parece mentira que Singletary haya sido jugador profesional (y de elite, además, de entre los entrenadores en activo esta temporada, sin duda el mejor como jugador). Nunca supo cómo llevar a sus jugadores. Las discusiones en público con Alex y Troy Smith y los aspavientos de Vernon Davis en Green Bay reclamando más jugadas para él son pruebas de ello. Un absoluto desastre.

2.º: Marvin Lewis (Bengals)

Lewis se queda a las puertas del título gracias a que su vestuario era un avispero. La plantilla de los Bengals estaba infestada por grandes egos (T.Ocho) jugadores, digamos, emocionalmente inestables (Pacman Jones) y con diversos problemas con la justicia (hasta a Cedric Benson lo detuvieron este verano). Una plantilla muy difícl de llevar. Pero tan difícil de gobernar como plagada de talento. Con tanto talento, no se pueden quedar en solo 4 victorias. Esa plantilla no es para conseguir el segundo peor récord de la liga.

3.º: Ken Wisenhunt (Cardinals)

No meto aquí a McDaniels porque creo que la mala temporada de Denver se debe, fundamentalmente, a la sucesión de pésimas decisiones tomadas en los despachos para la confección de la plantilla. Eso lo discutimos en otro apartado. Damos la medalla de bronce a Wisenhunt por su pésima gestión de los recursos disponibles. Se deshizo de Leinart sin llegar a probarlo en un partido de verdad, retiró la confianza a Derek Anderson para dársela a Max Hall, un novato al que el desafío le venía muy grande, recuperó a Anderson (que lo hizo de pena) y terminó la temporada con John Skelton. No supo cómo explotar la principal virtud de ese ataque, sus receptores (especialmente Larry Fitzgerald) y su equipo solo pudo competir en contadas ocasiones, casi siempre gracias al oportunismo de su defensa. Un desastre. Un equipo que venía de la Super Bowl y de la ronda divisional de los playoffs, completamente destruido. Su entrenador tiene una cuota de responsabilidad importante.

Mejor ejecutivo

1.º: Nick Caserio (Patriots)

Caserio-Belichick, deberíamos decir. Los Patriots se deshicieron de dos jugadores que aportaban poco o nada, como Randy Moss y Lawrence Maroney, e incorporaron a gente con ganas y capacidad para hacerlo mejor que los anteriores por un salario muy inferior. A principio de temporada nadie conocía a Danny Woodhead y a BenJarvus Green-Ellis. Creíamos que Deion Branch ya no estaba para demasiados trotes. Y en las quinielas de pocos figuraban Aaron Hernandez y Rob Gronkowski como algunos de los mejores novatos de la temporada. Tampoco se equivocaron al elegir a Devin McCourty en primera ronda del draft. Un cúmulo de decisiones acertadas sitúan a New England con una plantilla relativamente joven, que está jugando mejor que todas y sin grandes egos que puedan alterar la paz del vestuario. Por si fuera poco, gracias a todas estas operaciones, los Patriots son el equipo con más elecciones en el próximo draft.

2.º: Scott Pioli (Chiefs)

Scott Pioli compartió con Bill Belichick las labores de selección de personal en New England de 2001 a 2008. El plan de construir unos Patriots bis en Kansas City ya ha comenzado a dar frutos. Esta temporada, el título de la AFC Oeste. Una división dura, con buenos equipos como San Diego y Oakland. Ya no se duda de que la incorporación de Matt Cassel, pese a su alto salario, fue un acierto. Si exceptuamos su último mal partido, desde octubre Cassel es el único QB con un ratio de touchdown por intercepción comparable al de Brady. Los novatos elegidos en el draft han dado muy buen rendimiento (Eric Berry, Dexter McCluster, Tony Moeaki y Javier Arenas han jugado un papel protagonista, para bien, en muchos partidos). La incorporación de Thomas Jones ha contribuido a construir el mejor juego de carrera de la liga.

3.º: Mark Dominic (Buccaneers)

Igual que reconocemos el mérito de Raheem Morris por sacar partido de sus jóvenes jugadores, hay que alabar a quien los elige. El responsable de personal de los Bucs es Mark Dominic. Sobre todo, por el buen ojo de contratar a Mike Williams y LeGarrette Blount. La elección de Gerald McCoy, aunque al principio no tuviese el impacto inmediato que se suele pedir a un número 3 del draft, empezó a dar resultados a final de temporada. Dominic es responsable de construir una de las plantillas con más futuro de la NFL, tercer premio para él.

Peor ejecutivo

1.º: Brian Xanders (Broncos)

Xanders y McDaniels protagonizaron las peores operaciones de la temporada. Ya lo comenté varias veces, pero recapitulamos: poco menos que regalan a Brandon Marshall, un receptor de elite, a los Dolphins; con un quarterback más que solvente como Orton en plantilla, adquieren a Brady Quinn (innecesario e inédito esta temporada) a cambio de una contraprestación que incluye a Peyton Hillis (uno de los corredores revelación de la temporada, que bien le habría venido a un equipo muy flojo en el juego de carrera); y como tenían pocos quarterbacks en plantilla, regalan varias elecciones en el draft para adquirir a Tim Tebow en primera ronda. Probablemente nadie habría escogido a Tebow tan pronto. Quién iba a decir que un equipo que tenía esa posición bien cubierta iba a pagar un precio tan alto por él. Por lo menos este fichaje, desde el punto de vista mediático, no les salió tan mal. El resultado final es una plantilla inferior a la de la temporada pasada, y un balance final de 4-12, último lugar en la NFC Oeste.

2.º: Rick Spielman (Vikings)

No sé quién tiene mayor cuota de responsabilidad en la revuelta de Favre, si Spielman o Childress. El caso es que Minnesota arriesgó toda la temporada a la carta de Favre. Por el camino, se crearon agravios comparativos con otros jugadores, qué no sé hasta qué punto habrán enmierdado el ambiente en el vestuario. La apuesta no pudo salir peor. Continuando la huida hacia adelante, adquirieron a Randy Moss, a quien acabaron despidiendo tras apenas 4 partidos. En términos netos, regalaron una tercera ronda a los Patriots. Los "planes B" tampoco funcionaron. Lo poco que pudo jugar, Tarvaris Jackson no pareció estar a la altura. Joe Webb, un receptor reconvertido a quarterback, completó un buen partido en Philadelphia, pero tampoco parece ser el QB franquicia que necesitan los Vikings.

3.º: Bruce Allen (Redskins)

La cara plantilla de los Redskins no dio los resultados esperados. Allen está aquí porque los Redskins se han comido a McNabb. Tampoco quiero ir de listillo, cuando lo adquirieron, me pareció una buena operación para Washington y mala para Philadelphia por reforzar a un rival directo de división. Pero Shanahan no ha sabido sacarle partido. Y tras el primer incidente público entre McNabb y Shanahan (cuando este sentó al QB durante los últimos minutos del partido en Detroit por considerar que no estaba en condiciones físicas suficientes para dirigir el equipo en situación de prisa), la gerencia de los Redskins responde renovando a McNabb con una mejora del salario. Empeoraron el error inicial. La temporada termina con McNabb como tercer QB en el depth chart oficial de los Redskins. A ver a quién le endiñan el muerto ahora. Entre este y Haynesworth, se prevé mucho trabajo de colocación de personal en las oficinas de la franquicia de los tres estados (con nombre en el DC, oficinas en Virginia y estadio en Maryland).

Mejor novato del año

1.º: LeGarrette Blount (Buccaneers). Mejor novato ofensivo.

El mejor novato de la temporada regular ni siquiera fue drafteado. Todos los equipos pasaron de él durante las siete rondas del draft. El incidente que protagonizó en su último año universitario pudo tener que ver. Después un mal partido contra los Boise State Broncos, el entonces corredor de Oregon respondió con un puñetazo a una provocación de un rival. Era el primer partido de la temporada, y Blount fue sancionado para lo que restaba de temporada. Tras pedir perdón públicamente, se le levantó su sanción y pudo disputar los cuatro últimos partidos de los Oregon Ducks. Tras el draft, Blount llegó a un principio de acuerdo con los 49ers, pero tras una conversación con Jeff Fisher se decantó por los Tennessee Titans. Fue cortado a principios de septiembre para hacer hueco a jugadores de otras posiciones. Si nadie lo hubiese reclamado, parece que se habría quedado en Tennessee. Pero los Bucs lo reclamaron, y el resto de la historia más o menos ya la conocéis.

Blount se convierte en el segundo novato no drafteado de la historia de la NFL en superar las 1000 yardas de carrera en su primera temporada. El anterior fue Dominic Rhodes, de los Colts, en 2001. En un año en el que parecían llegar corredores potentes, sobre todo C.J. Spiller y Ryan Mathews, Blount fue el mejor. Su mérito es mayor si tenemos en cuenta que la posición parecía bien cubierta con el veterano Cadillac Williams. Blount aprovechó sus oportunidades y con Williams forma un muy buen backfield en Tampa. Sus números, 1007 yardas de carrera en 13 partidos (7 como titular) con un promedio de 5,0 yardas por intento. ¿No creéis que está más que justificada su elección como mejor novato del año?

Como dicen en el título de este vídeo, LeGarrette Blount is a beast.


2.º: Ndamukong Suh (Lions). Mejor novato defensivo.

Hace no mucho tiempo, los quarterbacks rivales poco menos que celebraban tener que jugar contra los Lions. Se daban auténticos festines. Desde la llegada de Suh, las cosas han cambiado por completo. Ndamukong Suh siembra el pánico entre los pasadores rivales. En ocasiones se pasa un par de pueblos, pero tiene toda la pinta de que será un defensive lineman que marcará época en Detroit. Su buen rendimiento no es inesperado. Fue elegido como número 2 del draft, y muchos analistas lo consideraban como le mejor jugador de la promoción (no fue número 1 porque los Rams necesitaban un QB). Como novato, 10 sacks, 1 intercepción, 1 fumble forzado y gran capacidad de liderazgo. Eso sí, que no vuelva a chutar a palos, que no se le da del todo bien.

3.º: Rob Gronkowski (Patriots)

Admito que he tenido muchas dudas para este tercer lugar. Sam Bradford era otro candidato claro, y el propio Aaron Hernandez, compañero de posición y de equipo de Gronkowski, estaba entre los posibles. También pensé en Jacoby Ford, que rindió a un nivel muy alto en Oakland, destacando como retornador (3 TD consiguió de este modo). Pero me decanto, por su regularidad, por Rob Gronkowski. Ya, tener a Brady como socio ayuda mucho, pero el rendimiento de Gronkowski ha sido excepcional. Entre él y Hernandez han planteado problemas insolubles a las defensas rivales. Con 21 añitos, este animalito consiguió 10 touchdowns y 30 primeros downs, destacando especialmente en la segunda mitad de la temporada, donde consiguió 7 de sus TD.

Peor novato del año

1.º: C.J. Spiller (Bills)

La apuesta casi unánime para mejor novato ofensivo de la temporada fue un fiasco. Creíamos que sería uno de los pocos motivos para que los aficionados de Buffalo acudiesen a su estadio a ver a los Bills. El número 9 del draft termina su primer año con un total de 282 yardas de carrera, poco más de 20 por partido, ningún TD, y una absoluta decepción.

2.º: Jimmy Clausen (Panthers)

Sí, en su descargo hay que decir que el panorama en Carolina era desolador. Clausen se tuvo que comer un buen marrón al ponerse al mando del inoperante ataque de los Panthers, pero también es verdad que los resultados no pudieron ser peores. En sus 10 partidos como titular, completó 3 pases de touchdown y 9 intercepciones. Entre los titulares, tiene el peor passer rating de toda la liga. Es el único pasador titular que no llega a 60, se queda en 58,4. Los Panthers elegirán en el primer lugar del próximo draft. Buscaban un quarterback. En particular, deseaban a Andrew Luck. Pero Luck acaba de anunciar que se queda un año más en Stanford. Sabia decisión, los mejores años son los universitarios (bueno, no tienes pasta, pero cómo te lo pasas).

3.º: Ryan Mathews (Chargers)

Otro corredor decepcionante. El sucesor de L.T. en el backfield de San Diego salvó su decepcionante temporada en los últimos partidos (especialmente en el último), pero eso no evita que su año pueda considerarse como malo. Gracias a ese final maquilló sus mediocres números. El número 12 del draft acumula 678 yardas de carrera, 56,7 por partido, y 7 TD. No está mal si tenemos en cuenta que durante la primera mitad de la temporada, cuando los Chargers asumieron un lastre del que no se pudieron deshacer al final, Mathews promediaba 48,6 yardas por partido. Su final de año invita a pensar que puede ser un gran running back en el futuro, lo que no quita que este año haya rendido muy por debajo de lo esperado.

Mejor retorno (comeback player of the year)

En este premio y en el siguiente, como lo que miden son retornos a un estado de forma perdido (o nunca alcanzado), escribiré menos y pondré los números que justifican cada elección.

1.º: Michael Vick (Eagles)

Evidente elección. Tras su paso por la cárcel, juega a un nivel al que jamás había llegado. Los números hablan por sí solos.


2.º: E.J. Henderson (Vikings)

En este caso, el mero hecho de que Henderson haya vuelto a pisar un campo de football es ya todo un triunfo. Mirad cómo se destroza la pierna el 56 (sensibles absténganse).


Henderson ya venía de una reconstrucción de su rodilla. Y después le sucedió eso. Lo más probable era que se tuviera que retirar. Pues bien, no solo ha vuelto, sino que ha sido de lo mejor de la decepcionante defensa de los Vikings esta temporada. Sus números son muy buenos, y aunque no fue seleccionado, su elección para la Pro Bowl no habría resultado descabellada. Estas son las estadísticas del linebacker durante las tres últimas temporadas. Quién diría que entre 2009 y 2010 se destrozó la pierna.


3.º: Mike Williams (Seahawks)

El retorno a la elite de este jugador es bastante peculiar. Mike Williams fue elegido por los Detroit Lions en el 10.º lugar de la primera ronda del draft de 2005. Llegaba para ser una estrella. Pero se quedó en estrellado. Su pasado era controvertido: después de solo dos años en la universidad, quería jugar en la NFL. Entonces, una norma exigía que hubiesen transcurrido al menos tres años desde que un jugador hubiese abandonado el instituto para ser elegible en el draft. Sin embargo, un running back de Ohio State que ahora vaga por ligas menores, Maurice Clarett, había impugnado la norma. Quería presentarse al draft tras solo dos años en la universidad. En primera instancia le dieron la razón. Mike Williams, en vista del resultado del pleito, abandonó su universidad y comenzó los trámites para ser elegido en el draft. La jugada le salió mal: en segunda instancia, se estimó la apelación, por lo que el requisito de los 3 años recobraba vigencia. Y ni Williams ni Clarett podían volver a la universidad. Total, que se tiraron un año sin jugar. Esto no impidió que Mike Williams fuera elegido en un puesto muy alto del draft. Pero ya revelaba que al chico le faltaba bastante madurez. Su carrera en Detroit fue un fiasco. Fue traspasado a Oakland en 2007. Un nuevo fracaso, marcado por su última jugada como Raider: en 4.º down, cometió un drop en la end zone rival. Eso le costó el partido a los Raiders y a él su puesto de trabajo. Terminó la temporada en los Titans (precisamente los rivales de Oakland en aquel partido). Problemas de peso (literal y figuradamente) llevaron a su despido.

Tras dos temporadas retirado, Mike Williams ha visto la luz en Seattle. El talento que parecía tener empieza a dar resultados. Ahí tenéis su evolución. Y pese a lo larga que resulta su historia, solo tiene 27 años.


Mayor regresión (go-back player of the year)

1.º: Brett Favre (Vikings)

Los números lo dicen todo. No diré más, que tiene muchos acólitos y se me cabrean.


2.º: Chris Johnson (Titans)

Cuando se viene de un año tan brillante como el 2009 de C.J., si no completas un año muy bueno, la caída será importante. Johnson pasó de completar una de las mejores temporadas de la historia a escala individual de cualquier jugador, a una temporada en la que no es elegido ni para la Pro Bowl. Una regresión muy significativa. A los números, de nuevo, me remito.


3.º: Darrelle Revis (Jets)

Otro que venía de un nivel excelente. La temporada pasada creo que habría sido el más justo ganador del premio al mejor defensor, por encima de Charles Woodson. El auténtico shutdown corner. Esta temporada comenzó mal, declarándose en rebeldía de su contrato porque quería que se le equiparase con el otro cornerback estrella de la NFL, Nnamdi Asomugha. Llegó la paz, pero Revis no fue el de la temporada pasada, ni mucho menos. También ha tenido problemas de lesiones que han afectado a su rendimiento (en el TD de Moss que puse más arriba se lesionó, lo que le llevó a perderse varios partidos). Moraleja: menos gilipolleces, más trabajo.



Mejor partido

No, no he visto todos los partidos de esta temporada. Por eso me temo que este premio y el siguiente presentan la carencia de que no consideran todos los partidos que me perdí.

1.º: Saints 24 - Falcons 27, jornada 3.

Qué partidazo. Cómo olvidar los gritos que pegábamos en el salón de mi casa. No faltó nada: alternativas constantes en el marcador, big plays, pérdidas de balón, conversiones de 4.º down, prórroga y hasta un field goal fallado en la prórroga por Garret Hartley. Y en el field goal ganador de los Falcons, Sean Payton pide tiempo muerto antes de que se chute un primer intento que había sido bloqueado por los Saints. Enorme partido. Aquí tenéis el resumen:


2.º: Patriots 31- Packers 27, jornada 15.

Con la ausencia de Aaron Rodgers, nadie esperaba demasiada emoción en este partido. Los Patriots venían de aplastar a un rival detrás de otro, y los Packers venían de perder en Detroit. Si aun con Rodgers los Patriots serían claros favoritos, con Matt Flynn no había discusión. Previsible paliza. No fue así. Green Bay plantó cara a New England en el Gillete Stadium como pocos esta temporada (de hecho, Packers y Ravens son de los pocos que dieron la talla hasta el final), en un partido que también dejó grandes jugadas, entre ellas el inolvidable retorno del offensive lineman Dan Connolly. Todo un partidazo.


3.º:  Falcons 20 - Packers 17, jornada 12.


Partido muy esperado entre los que entonces eran los equipos más en forma de la NFC. La NFL impidió que se televisase en España al no ofrecérselo a Digital+, y qué partido se perdieron sus abonados. Una vez más, no faltó de nada: igualdad en el marcador (cada vez que Atlanta anotaba, Green Bay respondía), big plays, pérdidas de balón (una de ellas en la misma goal line), muchas conversiones en 4.º down  y final agónico (con el empate con TD en 4.º down de los Packers y el posterior retorno con facemask y field goal de Matt Bryant cuando el tiempo se agotaba). Hasta hubo polémica arbitral. El resumen, a continuación.


Peor partido

1.º: Seahawks 16 - Rams 6, jornada 17.

Qué suplicio de partido. Cuando trasnochas para verlo, aún más. Y eso que interés no le faltaba. En ese partido se decidía el campeón de la NFC Oeste. Un auténtico partido de playoffs. Y resultó en un partido de baja anotación, dominado por las defensas, y con despropósitos arbitrales constantes. Como fue una mierda, os ahorro el resumen.

2.º: Saints 14 - Vikings 9, jornada 1.

Tras 7 meses sin NFL, todos esperábamos con ansia el partido inaugural. Y era la revancha de la final de la NFC, nada menos. Teníamos unas expectativas tan altas, que el mediocre partido que disputaron Saints y Vikings nos supo aún peor. Un partido soso, aburrido, y que terminó con los Saints agotando el crono con sucesivas carreras de Pierre Thomas. Como tampoco merece la pena, no incluimos vídeo.

3.º:  Jaguars 3 -Titans 30, jornada 6.

Para ser partido de prime time, el Monday Night de la jornada 6, en principio no parecía el choque más atractivo posible. Un ni fu ni fa. Pero si encima tienes la mala suerte de que se lesionen los dos quarterbacks titulares y que el partido resulte en un paseo de uno de los equipos (los Titans), el resultado es este bodrio en un desangelado estadio vacío. Un partido para olvidar.

Mejor jugada

1.º:  El milagro de DeSean Jackson en New Meadowlands

Esta jugada terminó costándoles a los Giants la eliminación. En un partido que parecía totalmente controlado para los de New Jersey, que ganaban por 21 a falta de poco más de 7 minutos para el final, los Eagles consiguieron empatar en los últimos segundos. No solo eso, sino que consiguieron parar al ataque de los Giants y forzar el siguiente punt. El retorno más famoso de la temporada. Por su espectacularidad y trascendencia, mejor jugada de la temporada (aunque le sobraron las poco elegantes maneras de DeSean Jackson antes de entrar a la end zone, me refiero a cuando comienza a levantar el balón y cuando remolonea su entrada --no, no creo que esté buscando un marcador, porque en el fondo en el que anota también se indicaba el tiempo, más bien creo que está haciendo el gilipollas--).


2.º:  El hail mary de Garrard a Thomas (vía Glover Quin)

Pocas veces vemos un hail mary exitoso. Es una jugada muy complicada de ejecutar. Primero, porque los pass rushers saben que va a suceder y hacen lo imposible para que el quarterback deba lanzar antes de que sus receptores puedan llegar a la end zone. Y después, porque aunque los receptores lleguen a la end zone, el tráfico por la zona es masivo: está plagada de defensive backs con el firme objetivo de impedir que nadie reciba el balón. Si, encima, el balón llega con cierta claridad a las manos del defensor, la jugada está muerta. Salvo que tengas la suerte que tuvieron los Jags en el final de su partido contra Houston.


3.º:  El fake punt de los Browns en Nueva Orleáns

Hubo un momento durante la temporada en el que los Browns se disfrazaron de equipo competitivo. Conseguía victorias frente a rivales de la categoría de los Saints o los Patriots, utilizando jugadas de engaño que sorprendían a los rivales. Este fake punt fue tremendo. Protagonizado por un punter de 37 años.


Peor jugada

1.º: Nate Clements no se arrodilla

La elijo como peor jugada de la temporada no solo porque terminó costándoles el partido a los Niners, sino porque, probablemente, si Clements se hubiese arrodillado en el Georgia Dome San Francisco estaría preparándose para acoger un partido de wild card en Candlestick Park. La jugada tiene una parte digna de elogio, el esfuerzo de Roddy White por recuperar el balón, pero si Nate Clements hubiese actuado con un mínimo de diligencia White no habría tenido esa oportunidad. Si Clements se hubiese arrodillado, San Francisco habría conservado la posesión a 1:22 para el final del partido. Ya, podría haber pasado de todo, que los Falcons, a quienes les quedaban tiempos muertos, hubiesen parado el ataque y hubiesen conseguido anotar, pero se trata de algo altamente improbable. Lo que es seguro es que se habría consumido tiempo y tiempos muertos de Atlanta, que habrían casi finiquitado el partido. Lamentable decisión de Nate Clements.


2.º: El drop de Stevie Johnson

Repetimos muchas veces que nunca los equipos malos fueron tan buenos como esta temporada. Los Buffalo Bills eran un buen ejemplo de ello. Una mosca cojonera de primera categoría. Contra los Pittsburgh Steelers consiguieron forzar la prórroga, y estuvieron a punto de conseguir la victoria si Stevie Johnson no deja caer este pase tan sencillo.


La jugada, además, dio lugar a uno de los tweets más tristes y graciosos que he leído. Cómo olvidarlo:

I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").

3.º: La peor intercepción del año

Comentábamos antes que durante unos partidos los Cleveland Browns se disfrazaron de equipo competitivo. También lo estaban siendo frente a los Jets. En la prórroga. En tercer down y largo, Mark Sanchez lanzó una sandía cerca de la end zone de Cleveland. Joe Haden interceptó el pase, en vez de desviarlo para que fuese incompleto. Una acción teóricamente positiva que terminó convirtiéndose en la tumba de los Browns para ese partido y tras la que no levantaron cabeza. La jugada, a fin de cuentas, resultó un punt perfecto. Los Browns no pudieron salir de las inmediaciones de su end zone y devolvieron el balón a los Jets en posición favorable para anotar. Lo consiguieron.


Con esto finaliza el reparto de premios, positivos y negativos. Si creéis que alguno de ellos es inmerecido, escucho vuestros argumentos. Feliz cuesta de enero a todos.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Los abominables hombres de las nieves

No es la primera vez que baso un artículo en el Tuesday Morning Quarterback de Gregg Easterbrook. Algunos recordaréis aquel artículo que se llamaba En ocasiones veo blitzes. Lo escribí al hilo de uno de los temas recurrentes de Easterbrook. Este será otro más.

Un clásico, mi canción favorita de los Stones, para ambientar el artículo. Y es que el que escribe el Tuesday Morning Quarterback (TMQ) es un poco Street Fighting Man.



Antes de entrar al fondo del asunto, porque os vengo a hablar de la maestría de los Patriots en terreno nevado (de qué si no, leyendo el título), una pequeña introducción sobre el personaje en quien está inspirada esta entrada y sus TMQ.

Gregg Easterbook, interesante personaje, no es solamente un periodista deportivo. Iba a decir directamente que no es un periodista deportivo, pero el autor de una (enorme) columna semanal en ESPN.com como el TMQ difícilmente puede no ser considerado como tal. Easterbrook es un escritor y periodista que ha tratado temas de todo tipo. Desde el calentamiento global (que primero negaba y al que posteriormente se convirtió) hasta la teología cristiana, pasando por la crítica del programa espacial estadounidense o el estudio de la felicidad del individuo en el estado de bienestar. De todo, como podéis ver. En sus obras tiene un cierto tono contestatario y quizá algo provocador. Por ejemplo, en la cuestión del calentamiento global le gustaba decir que no existían pruebas de que fuese tal o, en último extremo, que el hombre fuese el causante. Luego rectificó.

Y no le faltan críticos. Idiota o imbécil (moron) son algunos de los calificativos que cosecha por la red. Lleva mucho la contraria, por lo que no es de extrañar. Su sinceridad incluso le costó un despido. Quizá no sabéis que la ESPN es de Disney. Y que el jefazo de Disney es judío. Pues bien, con ocasión de la peli Kill Bill, Easterbrook escribió esto:

Set aside what it says about Hollywood that today even Disney thinks what the public needs is ever-more-graphic depictions of killing the innocent as cool amusement. Disney's CEO, Michael Eisner, is Jewish; the chief of Miramax, Harvey Weinstein, is Jewish. Yes, there are plenty of Christian and other Hollywood executives who worship money above all else, promoting for profit the adulation of violence. Does that make it right for Jewish executives to worship money above all else, by promoting for profit the adulation of violence? Recent European history alone ought to cause Jewish executives to experience second thoughts about glorifying the killing of the helpless as a fun lifestyle choice.

(Traduzco: aparte de lo que dice de Hollywood que hoy hasta Disney piensa que lo que el público necesita es descripciones aún más gráficas de muertes de inocentes como divertimento. El consejero delegado de Disney, Michael Eisner, es judío; el jefe de Miramax, Harvey Weinstein, es judío. Sí, también hay un montón de cristianos y ejecutivos de Hollywood que adoran el dinero sobre todas las cosas, promoviendo para obtener beneficios económicos la adulación de la violencia. ¿Es correcto para un ejecutivo judío adorar el dinero sobre todo lo demás, promoviendo por dinero la adulación de la violencia? Bastaría la reciente historia de Europa para que los ejecutivos judíos se pensasen dos veces si deben glorificar la matanza de indefensos como un estilo de vida divertido.)

Este parrafillo provocó el despido de Easterbrook de la ESPN. Luego pidió perdón. Y publicó, durante un tiempo, el TMQ en Football Outsiders y, más tarde, en NFL.com. Finalmente volvió al redil de la ESPN, donde sigue desde 2006. Pero os hacéis ya a una idea de lo, digamos, sincero que es este hombre. No se calla lo que piensa.

A mí el TMQ me encanta. Es la hostia. Aunque te tiene que entrar bien. Porque no es la lectura más fácil. Primero, por la extensión. Bastante más largo que mis tochos. Y, después, por su peculiar estilo. Su vocabulario no es el más sencillo (incluso para los angloparlantes), y al principio no te enteras bien de qué equipos está hablando, porque suele utilizar sus propios apodos (nunca nombres reales) para referirse a ellos. Yo la verdad es que me parto. Sobre todo cuando pienso el porqué de los nombres. Los Moo Cows, los South Florida Dolphins, City of Tampa, Blue Men Group, Flaming Thumbtacks, Jersey/A o Jersey/B (el más humillante de todos, para mí, para referirse a los Jets)...

Easterbrook tiene otras manías, que refleja de forma recurrente en sus artículos, como la defensa inquebrantable de jugársela en 4.º down y corto en vez de chutar un punt o un field goal, o ir a por la conversión de 2 puntos cuando se consigue un touchdown cuando termina el partido y con el que, conseguido el extra point, empatarían (con lo que si se juegan la de 2 puntos, o ganan --si convierten-- o pierden --si no--).  Se argumenta en los TMQ que la posibilidad de vencer en la prórroga es del 50%, mientras que, si te juegas la conversión de 2 puntos, es algo mayor, ya que el número de yardas que se consiguen en cada snap, por promedio, es de 5. Ante esto, los críticos oponen que la conversión de 2 puntos, en la práctica, solo se consigue en un 40% de ocasiones. Easterbrook dice que es algo superior (entre 50% y 55%). En cualquier caso, dado que los Packers de McCarthy y Rodgers tienen un pésimo registro en prórrogas, espero que la próxima vez se jueguen la conversión de 2. Mejor irá. No puede ir peor en las prórrogas.

Los Patriots son los Flying Elvii para Easterbrook. Los "Elvis Voladores". Por su actual logo, en el que el patriota se parece, por su tupé, a Elvis Presley. Los propios Patriots admitieron que su logotipo estaba inspirado en el Rey del Rock. De todos modos, no me convence lo de "Elvii" como plural de "Elvis". Ese plural está tomado del latín. Por error (creo) considera "Elvis" como sustantivo de la segunda declinación, donde el plural del nominativo terminado en -us o -ius (dominus, filius) termina en -i (domini, filii). Por tanto, "Elvii" sería correcto como nominativo plural de "Elvius", pero si el sustantivo base es "Elvis", estaríamos ante un sustantivo de la tercera declinación. Y el plural de los sustantivos terminados en -is es en -es. En consecuencia, el plural de "Elvis" sería "Elves". "Flying Elves" me parecería mejor.

Volviendo a lo footballístico, todos conoceréis la última exhibición de los Patriots en territorio nevado. Fuera de su estadio, en el terreno de juego de un equipo que debería estar acostumbrado a esas condiciones meteorológicas, aplastaron al líder de la NFC Norte, los Chicago Bears. No es la primera vez que los Patriots humillan a un rival en territorio nevado. Belichick está 10-0 con nieve de por medio. La nieve convierte a los Patriots en abominables (para los contrarios) hombres de las nieves. [abominar significa aborrecer, condenar, maldecir, que es lo que hacen los rivales hacia los Patriots cuando nieva, ¡serán cabrones!] La temporada pasada, los Elvis Voladores masacraron a los Titans por 59-0; en 2008, con Matt Cassel al mando, avasallaron a los Arizona Cardinals de Kurt Warner, que más tarde llegarían a la Super Bowl, por 47-7; en 2005 ganaron a los Jets por 16-3 el temporada regular y más tarde 20-3 a los Colts en playoffs; en 2004, 24-14 otra vez a los Colts en el AFC Championship Game; en 2003, 27-13 a los Jaguars y 12-0 a los Dolphins...

Pero hay dos partidos especialmente célebres: el de la Tuck Rule, en el inicio de la dinastía de Brady y Belichick, y, antes de la llegada de este dúo, el Snow Plow Game. El histórico partido de la Tuck Rule: ronda divisional de los playoffs de la AFC. Dentro de los 2 últimos de partido, New England pierde por 3 puntos. Si pierden el balón, prácticamente se acaba el partido y gana Oakland. Y llega, probablemente, la decisión arbitral más polémica de la historia. Así fue su retransmisión en directo:


El otro, el Snow Plow Game. Una pequeña ayuda externa para el equipo local. ¿Ilegal? Stricto sensu, seguramente no. Pero inmoral. Porque todos sabemos, que al revés, no habrían limpiado el terreno de juego.


¿Por qué siempre que nieva, los Patriots ganan? Y en particular los de Belichick. ¿Casualidad? No solo es que ganen, sino es que últimamente aplastan a sus rivales. Que se lo digan a Bears, Titans o Cardinals, a quienes infringieron las mayores palizas en mucho tiempo. Easterbrook daba este martes su explicación: su odiado (muy odiado por sus casos de espionaje) aunque admirado Bill Belichick es el principal responsable. El único que ve que cuando nieva se debe atacar por el aire. El único que cuando nieva, hace que su equipo entrene a la intemperie, en vez de meterse en un pabellón, como hacen los Bears.

Las claves, según Easterbrook, son que en nieve es complicado presionar al quarterback, porque los defensive linemen no pueden conseguir el agarre necesario: les falta "tracción" para sortear a la línea ofensiva y llegar rápido al pasador. Por eso, cuando nieva, lo adecuado no es correr (como de forma intuitiva se me ocurriría) sino pasar. Y a fe que los Patriots recurrieron al pase. 40 pases intentó Brady, 27 de ellos completados. Los Bears no. Al descanso, la diferencia de yardas de pase era 193 a 14. Easterbrook destaca que en nieve, donde resulta complicado mantener el equilibrio y realizar cambios de dirección, hay que lanzar hacia el centro, no intentar cambios de dirección hacia las bandas ni carreras tipo sweeps o tosses. Los Bears hicieron lo último, los Patriots lo primero. Eso mismo les pasó a los Titans en 2009. En aquel partido, New England intentó 28 pases y 12 carreras en la primera parte, mientras que Tennessee corrió más de lo que pasó. ¿El resultado? 45-0 al descanso.

Además, como todo el mundo asume que en nieve hay que correr, la defensa se prepara para la carrera y deja un tanto descubierto el pase. De ahí tanta diferencia, según Easterbrook, que sí admite que cuando llueve hay que correr.

Finalmente, Easterbrook introduce otra de sus reflexiones más repetidas: la del excelente rendimiento que ofrecen los jugadores no drafteados. Siempre insiste en esto. Sobre todo en cuanto a los receptores. New England tiene entre sus titulares a cinco jugadores que, o no han sido drafteados, o han sido cortados alguna vez. Los más destacados, Danny Woodhead, BenJarvus Green-Ellis y Wes Welker. Argumenta Easterbrook que los jugadores seleccionados en la primera ronda del draft pueden tener un 10% más de talento que uno que no es seleccionado, como Welker, y que si ambos jugasen en la NFL con la misma motivación, probablemente el de primera ronda lo haría mejor. Pero esto no suele ser así, ya que el elegido en primera ronda suele dedicar mucho tiempo a quejarse y va un poco subidito, creyendo que tiene el éxito garantizado, que va a ser todo tan fácil como en la universidad. Mientras, el no drafteado sale a darlo todo y dedica todo su esfuerzo a aprender, a estudiar su playbook y ver vídeos. Puede tener un punto, aunque tampoco creo que se pueda generalizar. Habrá caraduras elegidos en primera ronda, y otros muchos (y por eso merecerán más ser elegidos antes) con la actitud correcta para triunfar. Hay ejemplos de todo.

Easterbrook alude también a otros factores menos misteriosos como claves del éxito de los Flying Elvii: que Brady es muy bueno, que todos los jugadores hacen algo durante las jugadas (mientras que en el resto, abundan los individuos que se dedican a mirar la jugada), que su línea ofensiva pone muy buenos bloqueos o el uso de formaciones con dos tight ends, que crean graves problemas a las defensas rivales.

Estoy preocupado. Como aficionado de los Packers. Es bastante probable que el domingo nieve en Foxboro. Y tras la cagada de la hostia (definición técnica del resultado del partido en Detroit del pasado domingo) Green Bay podría quedar matemáticamente eliminado de los playoffs si pierde en New England ante los abominables hombres de las nieves (muy probable, un 90% diría yo) y pasa todo lo siguiente (también probable): (1) los Giants vencen a los Eagles en New Jersey (probable, encima juegan en casa, pero digamos que es un partido al 50%); (2) Tampa gana a Detroit en Tampa (muy muy probable, 95%); (3) los Saints ganan a los Ravens en Baltimore (esta es complicada, partido al 50%); y (4) los Bears ganan a los Vikings en el exilio vikingo (muy muy probable, Minnesota está sin QB, sin aspiraciones y sin techo, con lo que los Bears se sentirán más en casa que el equipo local, 80% le doy). La probabilidad total estimada sería, pues, de 90% x 50% x 95% x 50% x 80% = 17,1%. Demasiado alta. En cualquier caso, como los Giants ganen a los Eagles, los Packers estarán bien jodidos. En definitiva, que estoy acojonao.

Patriots de las nieves, os abomino.

martes, 14 de diciembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 14

Advertencia previa: si no os gusta el fútbol o el Dépor en particular, os disgustará que haya dedicado los nombres de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes (y bastante más espacio) al club del que me hice socio en 1990 (todavía en Segunda División) y con el que sufro (bastante) y disfruto (muy poco o nada últimamente). Os aconsejo si ese es el caso, que os saltéis el primer párrafo de cada sección (y el vídeo incrustado correspondiente). Si, en cambio, sois del Dépor o simplemente os cae bien, disfrutaréis mucho recordando tiempos anteriores, sin duda mejores que los actuales, y que seguramente nunca volverán. ¿Por qué esto ahora? Pues no sé, la verdad. Me apetecía. Me puse nostálgico y este es el resultado. Ya le tocará el turno también al Estu. Joder, que esto es un blog, palabra que deriva de weblog, "diario web". Y un diario tiene que ser algo personal, ¿no?

Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!



Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.

Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.

El vomitorio (lo más comentado)

Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.


Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:


No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.

Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.

La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.


Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:


Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).

El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.

Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.


El ascenso a Primera (la vida cambia)

Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.


Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).

Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.

Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.

La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.

Fran (todo sigue igual)

La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.


Gano no ganó; su equipo perdió por su culpa.
Nunca dejamos de citar en esta sección a los Tampa Bay Buccaneers. Esta semana no será la excepción. Jugaban contra un equipo con récord negativo y, como siempre, vencieron. Con toneladas de suerte, gracias no solo al extra point que ni se llegó a chutar, sino también a que el kicker de los Redskins, Graham Gano, el mismo que se la clavó a los Packers desde su casa para ganar el partido (sí, soy muy rencoroso) falló dos field goals bastante asequibles. En cualquier caso, los Bucs siempre ganan a los malos, siempre pierden con los buenos. Pero como todas las victorias valen lo mismo (relativamente, como aclararemos más adelante), 8-5 y acechando los playoffs. Y tienen muchas opciones de conseguirlo. Si todo sigue igual, terminarán 10-6, pues ahora jugarán en su casa frente a Lions y Seahawks (equipos perdedores en estos momentos) y finalizan la regular season frente a los Saints. Con aún más suerte de la que han tenido (por el calendario que les ha tocado) quizá los Saints llegan a la última jornada sin nada en juego y reservan titulares. La leche. En ColdHardFootballFacts.com los consideran un fraude de equipo, ya que ahí tienen mucho en cuenta las Quality Standings, pero es lo que hay. Por mucho que dijeran la pasada semana "Tampa is the biggest fraud team in the NFL: 0-5 against Quality Teams, 7-0 against everybody else", los Bucs tienen bastantes papeletas para entrar en playoffs vía wild card (en cuyo caso jugarían contra el tercer mejor campeón de división de la NFC). Y ya hemos comentado muchas veces que esta temporada los equipos malos son muy buenos. Que se lo digan si no a los Packers.

Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.

Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.


Centenariazo (la sorpresa)

El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la institución mafiosa que más detesto, el día en el que celebraba su centenario, con toda la fiesta ya montada. Y en su propio estadio. Ah, al hilo de esto: el pasado mes de mayo, antes de la final de la Copa de Italia, cierto prepotente y bocazas entrenador dijo que nunca había visto que un equipo jugase la final de la Copa en su casa. Una situación "única en el mundo". Se ve que no conoce nada bien la historia reciente del club que entrena en la actualidad. Gallina de piel al recordar este sorprendente día:


Un balón imposible de atrapar para el receptor.
Inevitable intercepción.
En el Plácido domingo, jodido lunes de la pasada jornada decía esto: "Estamos tan curados de espanto que salvo que Carolina o Cincinnati ganen un partido (y estos estuvieron a punto), nada resulta sorprendente. En estos momentos, además de los dos equipos citados, los Buffalo Bills y los Detroit Lions son los equipos con menor número de victorias ¿Os extrañaría que los Bills o los Lions ganen a quien sea? A mí no. No me fío un pelo de que Green Bay gane en Detroit la próxima jornada". Bueno, aunque escribiese esto, no habría apostado por que los Lions derrotasen a los Packers. Para que eso sucediese, para que Drew Stanton (tan cafre como pasador como buen corredor) derrote a Aaron Rodgers, tiene que darse una sucesión de sorprendentes acontecimientos. Qué se yo, por ejemplo, que Greg Jennings, el receptor más en forma de la NFL, regale un pase de touchdown a su defensor para que lo intercepte, que Aaron Rodgers se lesione, que el ataque de Green Bay sea incapaz de anotar un mísero touchdown. Bueno, pues todos esos sorprendentes acontecimientos se dieron. Joder, si es que hasta Matt Flynn, quarterback suplente de los Packers, se le suponía un nivel, desde luego superior al de Stanton. No fue así. Sí, Flynn lo hizo menos mal que Stanton, lamentable pasador, que con Calvin Johnson, Brandon Pettigrew y Nate Burleson en el campo y un juego de carrera que requería toda la atención posible, llevaba 0 yardas de pase y 2 intercepciones en 41 minutos. La leche. Sin duda, la sorpresa de la jornada, por muy buenos que fuesen los Lions y muy mala suerte que tuviesen en el pasado.

¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.

Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.

Djalminha (lo mejor)

Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.


Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.

Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.

En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.

El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.

Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.

En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.

Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.


Tristán en Mónaco (lo regulero)

Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.


Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.


El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:


Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.

Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.

Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.


Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.

El penalti de Đukić (lo peor)

Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.

Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.


Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.

Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:


Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).

De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.

Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.

El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)

Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.

En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:


Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.

Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:


Mención especial también para Mike McCarthy, que después de que los árbitros diesen como incompleta una recepción de Greg Jennings en la end zone, como poco dudosa, decidió no pedir un challenge a pesar de os aspavientos de Jennings, quien se lo pedía acaloradamente. En una repetición parece pase completo. Habrían sido 7 puntos en vez de 3. Green Bay perdió 7-3, y McCarthy no pidió ningún challenge. En esas acciones siempre hay que pedir un challenge. La cagó por no hacerlo en Atlanta, terminó costando el partido, lo volvió a hacer ayer.

La carrera por los playoffs

Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada de NFL.com (actualizado a martes, la imagen está tomada de CBSSports.com, la web de la NFL está en estos momentos caída).


Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.

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Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
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Actualización del martes

Los partidos de la noche del lunes han dado mucho que hablar. El primero, por la ya referida ausencia de Brett Favre. Tenía que ser justo ahora que Green Bay le necesita (Minnesota jugaba contra tres rivales de los Packers en la lucha por los playoffs, contando con el partido de ayer: Giants, Bears y Eagles). Sin él, los Vikings fueron incapaces de plantar cara a los Giants, a pesar de los regalitos de Eli Manning. No sé qué pasa por New Jersey, pero los quarterbacks de sus equipos están fallando más de la cuenta últimamente. Ayer Eli lanzó dos intercepciones, que le sitúan como líder de la NFL en este apartado negativo superando a Brett Favre (19 y 18 cada uno; Brees y Palmer también llevan 18). A los Giants les está salvando su imponente defensa y su excelente juego de carrera. Este lunes tanto Brandon Jacobs como Ahmad Bradshaw pasaron de las 100 yardas de carrera, 116 y 103, respectivamente, con un touchdown para cada uno.

El otro partido supuso la eliminación definitiva de los Texans en la carrera por los playoffs. Y, otra vez, en un partido dramático. Igual que ante Jaguars, Eagles y Jets, pierden en el último suspiro. Esta vez, después de una remontada épica. Perdían por 28-7 mediado el tercer cuarto, y remontaron los 21 puntos de desventaja en el último suspiro, a tan solo 21 segundos para el final del partido, gracias a un touchdown con conversión de 2 puntos impresionante. 


Después, en la prórroga, la defensa de los Ravens ganó el partido.


Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...