miércoles, 9 de noviembre de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 9

Ahora sí que estamos a mitad de temporada. Todos los equipos han disputado al menos ocho partidos. Ya podemos repartir los midseason awards. Con el fin de abreviar los Plácidos domingos pensaba dejar de cambiar cada semana los nombres de las secciones. Hablamos, a secas, de lo mejor, lo regulero, lo peor, etc. Pero esta semana vamos a matar dos pájaros de un tiro. Los nombres de las secciones se dedicarán a los galardonados con los premios de media temporada. A continuación, diremos quiénes merecen esos premios en esta jornada. Espero que se entienda.

Música. Comentamos la jornada nine. Strychnine, de los Sonics.



La edad de oro del juego de pase (lo más comentado)

¿Cuál ha sido la historia más comentada de lo que llevamos de temporada? Es complicado decidirse por una sola, así que hablaré de la tendencia general de estas nueve jornadas: la del dominio de los ataques sobre las defensas. El cierre patronal impidió a los equipos prepararse de marzo a agosto. Se suponía que esta falta de entrenamiento iba a perjudicar a los ataques, donde los errores de sincronización abundarían. Justo al revés. Las defensas han sido las grandes perjudicadas, la asimilación de los sistemas defensivos ha costado más de la cuenta y los novatos han tenido más problemas de los habituales para ajustarse a las nuevas tareas. Lo comentaba Easterbrook. El pase ha dominado la NFL. El mejor equipo de la liga hasta ahora, Green Bay, basa su éxito en un ataque aéreo imparable, y apenas sufre la ineptitud de su defensa, la que más yardas concede de toda la NFL. Hemos asistido aun festival aéreo casi sin precedentes. Un festín de los ataques. Hasta tres quarterbacks (Brees, Newton y Rodgers) llevan ritmo de batir el histórico récord de yardas de pase de Dan Marino.

Pero la tendencia comienza a remitir. Ya empezamos a ver a algunos equipos que terminan partidos sin anotar. Asistimos a deprimentes exhibiciones defensivas como las perpetradas en el Jacksonville-Baltimore o en el Cleveland-Seattle. En la NFC el que mejor ataca sigue en cabeza, pero en la AFC los Patriots comienzan a pagar muy caros sus errores. Cabe esperar que en la segunda mitad de la temporada las defensas sigan ajustándose, y la media de yardas ofensivas continúe bajando.

Sin embargo, esta sigue siendo la edad de oro del juego de pase, y por mucho que tu defensa sea buena, o incluso muy buena, en estos momentos lo que marca las diferencias es el quarterback.

Menciones de honor: Tebow y Luck. Anda que no se ha hablado de estos tíos. ¿Qué han hecho en la NFL? Casi nada y nada, pero han sido objeto de una diarrea de titulares.

Vamos con lo más comentado de esta jornada.


Robert Kraft sufre de mal de kickers. El dueño de los Patriots debía de ser de los tipos más envidiados este fin de semana. Iba a asistir a dos de los partidos más atractivos (a priori) de la temporada: el partido del siglo del fútbol universitario y la revancha de la Super Bowl entre Patriots y Giants. Pero en ambos casos salió escaldado con errores garrafales de los kickers de sus equipos favoritos.

Kraft presenció el Alabama-LSU en la banda del Bryant-Denny Stadium con su escarapela de "Roll Tide". El magnate iba con Alabama. Y el equipo local comenzó dominando el partido. En un partido controlado por las defensas, Alabama conseguía quedarse a una distancia asequible de la goal line unas cuantas ocasiones. Por lo menos para intentar chutar field goals. Un poco largos, sí, pero factibles. Tras dos desastres en sus dos primeros intentos, Alabama cambió de kicker. Sacaron al que chuta desde más cerca. Y el resultado no fue mejor que cuando chutaba el que le pegó en las dos primeras ocasiones.


Alabama falló tres field goals en los cuatro primeros cuartos del partido. 6-6 y a la prórroga. En el tiempo extra, fallaron otro más. LSU, no. Primer disgusto para Kraft. Y qué partido. Los amantes del juego defensivo habrán disfrutado, pero me pareció un partido muy decepcionante. El fútbol americano, también el universitario, es un espectáculo. Las más de cien mil personas que se dejaron una pasta para ver ese partido en directo y los millones que lo veían por la tele seguro que esperaban otra cosa. Para mí eso no era un espectáculo en condiciones. Ni siquiera un espectáculo defensivo. Las defensas pueden ser espectaculares, pero creo que no fue el caso. Mal escaparate para la NCAA.

Para echarse a llorar.


El domingo, más disgustos para Kraft por culpa (entre otros) de su kicker. No fue la jugada decisiva, ni mucho menos, pero manda huevos. Gostkowski, el kicker de los Patriots, falló un field goal de 27 yardas cuando terminaba el segundo cuarto con 0-0 en el marcador. Sí, las defensas van ajustándose. No es normal que lleguemos al descanso de un partido sin anotación de ninguno de los equipos. Menos aún con los Patriots en el ajo, tanto por lo bien que suelen atacar como por lo mal que suelen defender. Pero sin la cagada monumental de su kicker, por lo menos habrían gozado de una ventaja de 3 puntos.

Aquí se terminaron los errores del kicker. Pero no los de los Patriots. Ni de los Giants. En este partido se produjeron seis pérdidas de balón. Cuatro de New England, dos de los Giants. Demasiados errores. Hoy todos cantan las virtudes de Eli Manning (you can't write "elite" without "Eli"), pero la intercepción que lanza en la red zone es para cortarle las pelotas. Y no es la primera vez que hace una de estas en lo que llevamos de liga (remember Seattle). Así que sí, Eli está haciendo una gran temporada, pero es un sospechoso habitual y le tenemos tomada la matrícula.

Del último drive no hablamos ahora, lo dejamos para más adelante, porque es un déjà vu.

San Francisco 49ers y Cincinatti Bengals (la sorpresa)

La gran sorpresa de la temporada son los San Francisco 49ers. Algunos esperábamos que ganasen su división, pero nadie creía que tras media temporada los Niners fuesen a estar luchando por la primera plaza de su conferencia (y de toda la NFL). Algunos podrán pensar que la situación privilegiada de San Francisco se debe a su calendario sencillo. Es verdad que es una suerte estar en la NFC Oeste. Pero los Niners ya han derrotado a más de un peso pesado, y fuera de casa. Las victorias en Philadelphia y Detroit muestran que este equipo va en serio. Ah, los 49ers también han ganado en Cincinatti, algo que en su momento podría parecer poco meritorio, pero los Bengals son ahora mismo líderes de la AFC.

Esa es la otra gran sorpresa de la temporada. Cincinnati. El rendimiento de los Bengals no impresiona tanto si atendemos a su calendario, bastante sencillo hasta la fecha (solo se han enfrentado a dos equipos con balance positivo, Buffalo y Tennessee), pero si atendemos a la configuración de su plantilla, resulta aún más llamativo que el éxito de San Francisco. Los Niners tenían nombres que no se venían comportando como se esperaba de ellos. Pero su calidad estaba bastante contrastada. En el caso de Cincinnati, encontramos una plantilla teóricamente en reconstrucción, que había perdido a sus jugadores más importantes (Carson Palmer, Johnathan Joseph, Chad Ochocinco, Terrell Owens...) e imponía a sus novatos (Andy Dalton, A.J. Green) un rol demasiado destacado. Por si fuera poco, contaba con unos cuantos elementos conflictivos en su vestuario (Cedric Benson, Pacman Jones) y un entrenador muy cuestionado. El éxito es rotundo. 6-2. A media temporada, el equipo con mejor registro de la AFC. Joder.

Menciones de honor: Buffalo Bills, Miami Dolphins, Philadelphia Eagles. En el apartado positivo, los Bills merecen también ser citados. Un equipo basado en jugadores desechados, en una de las divisiones más duras de la NFL, empatado en cabeza de su división con otros cocos. En el apartado negativo, Eagles y Dolphins. Muy decepcionantes. Por plantilla, Philadelphia debería estar entre los mejores de la NFL, pero con su actual balance de 3-5 está muy cerca de quedar eliminado de la lucha por los playoffs. Los Dolphins son un equipo con el talento suficiente como para realizar una temporada aseada, no para tener el segundo peor balance de la liga.

Las sorpresas de la jornada: Miami gana en Kansas City y Chicago en Philadelphia. Decía antes que los Dolphins no tienen tan mal equipo. Y es verdad. Por plantilla, un 0-7 es inadmisible. El domingo lo demostraron, aplastando contundentemente a unos Chiefs que venían enrachados. Buenas noticias para la higiene personal de Todd Haley.

No era normal que todo hubiese ido tan mal a Miami durante los siete primeros partidos, aunque tampoco creo que lo sea que vaya tan bien como el domingo. Matt Moore se vistió de quarterback de verdad, Reggie Bush de running back de verdad y su defensa hostigó como puede hacerlo a un ataque de Kansas City que rememoró su inicio de temporada. Es que a los Dolphins no les falta talento, ni en ataque ni en defensa: Brandon Marshall, Anthony Fasano, Cameron Wake y Karlos Dansby serían jugadores importantes en casi cualquier franquicia de la NFL.

Con todo, nadie esperaba lo del domingo. Suele suceder cuando un equipo encadena siete derrotas consecutivas y otro cuatro victorias seguidas. Pero no hubo color. 31-3, victoria contundente de los Dolphins que les aleja de la carrera por Andrew Luck.

El resultado del partido entre Bears y Eagles no es tan sorprendente. Entra dentro de lo predecible, pero Philadelphia jugaba en casa y parecía haber dado por fin con la tecla tras sus victorias ante Redskins y Cowboys. El caso es que Chicago también ha encontrado la fórmula. Que no es muy distinta de la que estaba funcionando últimamente en Philadelphia: darle el balón al corredor.

Sí, tan simple como eso. La dirección técnica de los ataques de Eagles y Bears está en manos de locos del pase. Individuos que en una situación de 4.ª y pulgadas tienen como primera opción el pase profundo. Hablo de Andy Reid y Mike Martz, claro. Ambos técnicos tienen a su disposición a dos corredores de primera: LeSean McCoy en Philadelphia y Matt Forté en Chicago. La mejoría de ambos equipos coincide con un mayor protagonismo de estos jugadores.

¿Qué sucedió el lunes por la noche en Philadelphia? Que los Bears realizaron 34 intentos de carrera y 32 de pase, mientras que los Eagles intentaron 39 pases y 23 carreras. A pesar de que los Eagles consiguieron la nada despreciable cantidad de 5,2 yardas por carrera y de que llegaron a gozar de ventajas en el marcador (el abuso del pase no se debió a la necesidad de remontada, como sucede en muchas ocasiones), Reid decidió pasar casi el doble de veces que correr. Y sabemos lo que suele suceder a quien abusa del pase frente a la defensa de Chicago. Que te lo hace pagar. La defensa de los Bears está recuperando el nivel del año pasado. Lo mostró en Wembley y lo ha vuelto a mostrar en el Lincoln Financial Field. Y eso que el resultado habría sido más contundente si Matt Forté no hubiese cometido dos fumbles que acabaron convirtiéndose en 14 puntos de los Eagles. Ni con esas.

Green Bay Packers (todo sigue igual)

Nada ha cambiado por Green Bay. Los Packers cerraron la pasada temporada con seis victorias consecutivas. Esta la han comenzado igual, con ocho partidos ganados. Catorce seguidos en total, la mejor racha de la historia de la franquicia. Eso es mucho decir, porque esta franquicia existe desde hace mucho tiempo y ha tenido muchos equipos muy buenos. Bueno, podemos decir que todo sigue sustancialmente igual, porque la temporada pasada Green Bay sustentaba su éxito no solo en un muy buen ataque, sino también en una gran defensa. Este año es un poco diferente: el ataque es aún mejor, prácticamente imparable, mientras que la defensa... En fin. Por lo menos es oportunista. O visto de otra manera, no la caga del todo.

Menciones de honor: San Diego Chargers, Cleveland Browns. Citar aquí a San Diego puede resultar sorprendente para algunos, porque este año los Chargers de Norv Turner han hecho lo contrario de lo que solían: solían empezar muy mal y acabar muy bien. En septiembre y octubre eran un equipo flojo; en noviembre y diciembre eran imparables. Este año han comenzado muy bien (4-1) y han empeorado después (4-4). Sin embargo, cuando me refiero a que algo nunca cambia en San Diego, me refiero a otra cosa: el desperdicio de talento, la búsqueda de nuevas formas de cagarla, el desaprovechamiento de oportunidades. Siempre igual. Es increíble que los Chargers, con lo que tienen, estén como estén. La mención a los Browns viene por su constante estado depresivo. La temporada pasada tuvieron ciertos "puntos de esperanza" en Colt McCoy y Peyton Hillis. Espejismos.

Los Giants se la clavan a los Patriots en el último drive. Es complicado encontrar diferencias entre lo sucedido en Foxborough el domingo en el último minuto y medio y el siguiente vídeo.


Pocas diferencias. En 2008 fue más épico, mejor desde un punto de vista estético, y sin pass interferences polémicos. El 85 de 2011 es Ballard en vez de Tyree. Todo prácticamente igual.

Indianapolis Colts (todo cambia)

Junto con los Patriots, los Colts fueron el mejor equipo en temporada regular de la última década. Su dominio de la AFC Sur fue tiránico. Enero era diferente, pero de septiembre a diciembre, el equipo de Peyton Manning mandaba. Ahora es el peor de la NFL. 0-9. Líderes destacados de la carrera por Andrew Luck.

Menciones de honor: Detroit Lions, Houston Texans. A estos les sucede lo contrario que a los Colts. Los Lions eran los perdedores por excelencia de la última década. Este año, 6-2 y serias opciones de playoffs (o incluso más). Los Texans son el único equipo de la NFL que jamás ha disputado un partido en postemporada. Sí, también son la franquicia más joven (diez añitos tiene la criatura), pero ya va siendo hora. Parece que este año, por fin, cambiará su suerte. Por primera vez, los Texans llevan 3 victorias más que derrotas, y lideran con relativa comodidad la AFC Sur.

Punto de inflexión en el estado de Nueva York. Cambio de rumbo para dos equipos. En el estado de Nueva York se citaban el único equipo de ese estado, los Buffalo Bills, frente a otro equipo de otro estado, pero que lleva a Nueva York en su nombre, los Jets. Los Bills, liderados por un Fred Jackson excepcional, estaban completando una temporada brillante, con un ataque muy solvente y una defensa oportunista. Y nadie les había ganado en su estadio. Enfrente, llegaban unos Jets que venían sufriendo en defensa más de la cuenta. Ya no eran un muro contra la carrera. A esa defensa se le podía meter mano.

Las anteriores tendencias se invirtieron el domingo. Los Bills palmaron por primera vez en su estadio, y su ataque se mostró por primera vez impotente ante la defensa rival. La defensa rival fue capaz de contener a Fred Jackson. Su estadística engaña, porque aunque parezca que el partido de Jackson fue bueno (82 yardas de carrera y 38 de recepción), en los momentos decisivos del partido fue incapaz de superar a los Jets. Incluso cometió un fumble que posteriormente recuperaron los de New Jersey. Los Jets fueron un muro defensivo. Al final Buffalo maquilló un poco el marcador y las estadísticas, que no reflejan suficientemente la superioridad de los Jets. Jugando así, los de verde volverán a aspirar a todo en la AFC. El reino de la anarquía, en el que todos están a tiempo de triunfar. Bueno, los Colts no.

Flacco y Tebow: hoy canela, no veneno. Repitamos coña marinera. Los que lleven leyendo este blog desde hace tiempo la conocerán:


El vídeo anterior ilustra perfectamente lo que son Joe Flacco y Tim Tebow. Unas semanas canela, otras veneno. Esta jornada tocó canela en ambos casos.

Flacco guió a los Ravens a la victoria en Heinz Field con un drive magistral de 92 yardas. Sobresaliente:


En ese mismo drive, como habéis podido ver, Torrey Smith fue veneno (cuando fue incapaz de completar su primer intento de recepción en la end zone) y canela (cuando sí lo hizo).

En el caso de Tebow, tras su desastrosa actuación de la semana anterior, completó un partido más que decente en Oakland, que sitúa a su equipo a tan solo una victoria del liderato de la división. No llegó a completar el 50% de sus pases, pero no cometió ninguna cagada importante en forma de intercepción e hizo lo que mejor sabe. Correr. No sé qué es mejor, si la carrera o la narración de Gus Johnson.


Aaron Rodgers (lo mejor)

Rodgers es el mejor jugador de lo que llevamos de temporada a años luz de los demás. En la era del pase, nadie lanza como él. Nadie. No cabe discusión alguna sobre quién está siendo el MVP de la temporada. La duda consiste en si es la mejor media temporada de la historia de la posición de quarterback.

Por números lo es. No aburro con estadísticas. Nadie ha completado jamás tantos pases, nadie ha acertado tanto equivocándose tan poco. El problema para medir si esta temporada es la mejor de un quarterback en toda la historia es que Rodgers no juega bajo las mismas reglas que los que lo hacían hace 10, 20 o 30 años. Cada vez es más fácil. El pasador es prácticamente intocable, los árbitros cada vez son más sensibles a los contactos entre defensores y receptores, y los métodos de placaje se restringen para proteger la salud de los atacantes. Sí, las yardas de penalización no computan en la estadística del quarterback, pero la probabilidad de que se señale una interferencia o una falta personal sin duda condiciona el juego de los defensores.

No sé si la media temporada de Rodgers es la mejor de la historia. No puedo compararlo. Pero sí tengo muy claro que ha sido, con una diferencia abismal, el mejor jugador de la NFL.

Lo que me lleva, como aficionado de los Packers y prudente-pesimista crónico, a la siguiente cautela: demasiado bien está jugando y de demasiado poco vale. A estas alturas de la temporada pasada, de Rodgers y de los Packers no se hablaba mucho. Su temporada era correcta, sin más. Y qué. Lo importante llega en diciembre y enero. Lo hecho hasta ahora vale para no perder el tren. Tened esperanza, aficionados de equipos rivales de Green Bay. Y prudencia, aficionados de los Packers. Sí, da gusto ver a este ataque cada fin de semana. Es una gozada. Sin embargo, lo gordo está por venir.

Menciones de honor: Fred Jackson, Matt Forté, Calvin Johnson, Jared Allen. De los tres atacantes no hace falta hablar más. Todo está dicho, aunque esta no haya sido la mejor jornada para Jackson y Forté. A Jared Allen le perjudica estar en un equipo perdedor. Su brillante temporada queda ensombrecida por el carro de derrotas que acumula su equipo. El grupo no ha respondido, pero Allen ha hecho todo lo posible para conseguir más victorias. Sigue siendo el ogro que aterroriza a los pasadores rivales y está a ritmo de batir el récord histórico de sacks en una temporada. Joder, qué miedo.

Hablemos ahora de la novena jornada.

Aaron Rodgers. ¿Otra vez? Sí otra vez. El premio Aaron Rodgers va para Aaron Rodgers. Qué partido hizo el domingo en San Diego. En el pocket, en carrera, bajo presión, contra el blitz, contra coberturas de hasta ocho defensores. Si es que da igual. No hay manera. Aunque la defensa rival colapse el pocket, aunque la protección de su línea sea débil, él siempre encuentra la manera. Siempre. Una exhibición. Como en su casa. Bueno, realmente el Qualcomm Stadium parecía el estadio de los Packers. Los aficionados de Green Bay hacían más ruido que los de San Diego. En fin, que volviendo a Rodgers, me quedo con este pase. Inmenso.

Julio Jones. Tres recepciones fueron suficientes para asombrarnos a todos, sobre todo la primera (la última en el siguiente vídeo). Jo. Der.


Joe Flacco (lo regulero)

¿Existe jugador más irregular que Joe Flacco? No, irregular no, regular. Flacco es un jugador regular. Su mitad de temporada no es ni buena ni mala. Alterna partidos pésimos como el de Jacksonville con momentos brillantes como el segundo tiempo ante Arizona o el drive final en Heinz Field. En términos de passer rating Joe Flacco es el 25.º quarterback de la NFL. Ahí es nada. Vaya mierda, ¿no? Pero lo que hizo en el final de los últimos partidos vale más que lo que se refleja en los números. Un jugador regulero. Para mí, el regulero por excelencia.

Menciones de honor: Josh Freeman, Matt Ryan, Sam Bradford, B.J. Raji. Los tres quarterbacks citados están completando una media temporada decepcionante. Freeman parece haber empeorado en comparación con la temporada pasada. Acumula más intercepciones en estos ocho partidos que en los dieciséis anteriores. Ryan, bastante aFlaccado. Compañeros de draft y de mediocridades. Bradford también está más flojo que el año pasado, y ya ha sembrado algunas dudas acerca de su idoneidad para ser el quarterback franquicia que los Rams necesitan en el futuro. Por último, B.J. Raji. ¿Os acordáis de él? Sí, hombre, el gordito que bailaba de forma tan cómica en la final de la NFC. Yo me acuerdo de él, pero llevo toda la temporada sin verlo. Si alguien tiene noticias suyas, que por favor avise.

Pasadores frustrados. Los cuatro quarterbacks que más yardas de pase han conseguido esta jornada han visto cómo sus equipos palmaban. Rivers, Brady, Palmer y Roethlisberger superaron las 300 yardas, pero ni así. También es verdad que todos lanzaron al menos una intercepción, por lo que su actuación no fue ni mucho menos inmaculada. Jornada regulera para estos pasadores. Y, en general, baja la media de yardas de pase. Esta semana nadie ha llegado a 400. Esta temporada, esto es noticia.

Primera sesión del domingo. Joder, cuánto esperábamos de este fin de semana y cuánto le costó arrancar. Del partido del siglo universitario ya lo he dicho todo. La jornada de NFL no empezó mucho mejor. Menudos bodrios. Salvo el Saints-Bucs, que tuvo un poquito de emoción al final (sin pasarse), todo quedó decidido mucho antes de terminar. Resumen:


Chris Johnson (lo peor).

El fiasco de la temporada. Hay otros (véase abajo), pero ninguno había levantado tantas esperanzas como él. De él se esperaba lo mejor. Él llevaba dando el coñazo incesantemente para que le pagasen lo que merecía. Pero Johnson, empeñado en tener en todo momento un salario nada acorde con su rendimiento. Antes merecía cobrar mucho más. Ahora merece pagar por jugar. Manda huevos, de verdad. ¿El corredor más inútil de la NFL ahora mismo? Puede. Y el mejor pagado.

Menciones de honor: Chad Ochocinco, Albert Haynesworth, Donovan McNabb. Exitazo total del plan de reinserción de jugadores conflictivos de Bill Belichick. Haynesworth acaba de ser despedido. Ochocinco es un completo inútil. En cuanto a McNabb, la apresurada titularidad de Ponder habla por sí sola. Con un quarterback malo, los Vikings habrían cosechado más victorias en sus primeros partidos.

Cleveland Browns y Kansas City Chiefs. Ya lo he dicho, pero insisto: qué deprimente es el panorama en Cleveland. Esta jornada, en Houston, no se salvó nada. No hay ataque aéreo. Colt McCoy es otro de los quarterbacks de segundo año que tenía mucha mejor pinta en su temporada de novato. Claro que entonces lo que le rodeaba ayudaba mucho más. Antes había un juego de carrera sólido. Peyton Hillis era uno de los corredores de moda. Ahora, un solar. Hillis sufre la terrible maldición del Madden y enfermedades de lo más variado, y su alternativa, Montario Hardesty, sin maldición, sigue encadenando lesiones. Resultado: 172 yardas totales de ataque en Houston. La defensa, también ausente. Ejemplar la manera en la que detuvieron la carrera: dos corredores de los Texans superaron las 100 yardas de carrera. Cada uno. En fin, que los aficionados se manifiesten, que ellos son quienes mejor saben lo que se sufre:


En cuanto a los Chiefs, vuelta a las andadas. Sus dos últimas victorias ya eran un tanto sospechosas. En Oakland ganan gracias a la ineptitud del ataque de los Raiders. Y a San Diego, gracias a la ineptitud del de los Chargers, que tenían el partido ganado. Este domingo, los Chiefs implosionaron. 3 puntitos consiguieron anotar. Y recibieron 31. Ante un equipo carente hasta ahora de victorias. En su estadio. Pero bueno, que siguen líderes de su división. Manda huevos. AFC Worst. Que gane el menos malo.

Mark Sanchez se caga. ¡No mames, güey! ¡Sé un hombre!


Cómo está la clasificación para playoffs y cómo creo que quedará

NFC y AFC, mundos opuestos. Mientras en la Nacional tres de sus cuatro divisiones parecen aclararse, en la Americana la igualdad es absoluta.

Así están las cosas en la NFC, con tres divisiones con un líder claro y la cuarta con dos equipos destacados (Saints y Falcons).


Así creo que terminará.


1.- Green Bay Packers. Visto lo visto, como para cambiar esta apuesta.

2.-San Francisco 49ers. Estos siguen a lo suyo. La jornada que viene, partido grande, contra los Giants.

3.- New Orleans Saints. Ojo al partidazo en la primera sesión del próximo domingo. Falcons-Saints. No hace falta destacar lo decisivo que resulta para la NFC Sur.

4.- New York Giants. No me queda más remedio que ceder. Lo de los Eagles ya no me lo creo. Philadelphia está a tres partidos de los Giants, habiendo perdido ya un enfrentamiento directo contra el equipo de New Jersey.

5.- Atlanta Falcons. Lo dicho, mucha atención al partido del próximo domingo contra los Saints.

6.- Detroit Lions. Los Lions visitan a unos Bears en alza en la segunda sesión del domingo que viene. Necesitan ganar para no poner en serio peligro sus opciones de playoffs.


En la AFC, caos absoluto. Ojo, que van nueve jornadas, más de media temporada, y los Bengals ocupan el primer lugar. Son el equipo que menos derrotas ha sufrido. El resto, han perdido por lo menos tres partidos. Anarquía absoluta.


Esta es mi apuesta. Que nadie descarte un cambio radical en un par de semanas.


1.- Baltimore Ravens. Cambio de nuevo mi apuesta. Me parece complicado que los Steelers ganen un partido más que ellos.

2.- Houston Texans. Por calendario e irregularidad en el Este, apuesto por que los Texans disfrutan de una semana libre antes de su primer partido de playoffs en su historia.

3.- New England Patriots. Creo que el alarmismo en torno a ellos es excesivo. Qué peligro tienen.

4.- San Diego Chargers. Los menos malos del Oeste.

5.- Pittsburgh Steelers. Su partido del próximo domingo en Cincinnati es una final. Vuelve James Harrison, y la defensa irá incorporando efectivos. Apuesto por ellos.

6.- Cincinnati Bengals. Comienza lo duro para los líderes de la AFC. A ver si aguantan.


* * *

La siguiente jornada empieza la madrugada del jueves al viernes con el Chargers-Raiders. A partir de ahora y hasta la penúltima jornada tendremos Thursday Night Football.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Ojo qué fin de semana

No soy muy de hacer previas, pero creo que el menú footballístico de este fin de semana lo merece.

En torno al fin de semana se han compuesto muchas canciones y muy buenas. El Weekend de los Dictators o el Friday I'm in love de The Cure, por ejemplo. El que me molaba a mí de pequeño era un tema que ponían en el Xabarín Club, el programa infantil de la Televisión de Galicia. El Xabarín era la puta hostia: series de dibujos animados cojonudas, sketches estúpidos y canciones infantiles (aunque no muy infantiles) de puta madre. Fin de semana, de los Recienes, era una de ellas. ¡Que ben se pasa na fin de semana!


Lo dicho, que el finde promete. Y no solo por lo que tendremos de NFL, sino también de fútbol americano universitario. A continuación, el menú de lo más atractivo (como siempre, a priori). Todas las horas, en horario peninsular español. Ojo porque en Estados Unidos atrasan la hora en su madrugada del sábado al domingo. Por ese motivo, el sábado (para los partidos universitarios) habrá cinco horas de diferencia entre la España peninsular y la costa este estadounidense, mientras que el domingo (para la NFL) volveremos a las seis horas de diferencia habituales.

Madrugada del sábado al domingo, 1.00: Alabama Crimson Tide-LSU Tigers

Las emociones fuertes comienzan con el fútbol universitario. Iba a decir que no soy un experto en NCAA (siglas de National Collegiate Athletic Association, organismo responsable de la gestión del deporte universitario estadounidense), pero realmente no es que no sea experto, es que no tengo ni zorra. Bueno, sé un poquito, pero lo mínimo.

¿Qué tiene de especial este partido? Que enfrenta a los dos primeros clasificados en el ranking de la BCS. ¿Qué coño es el "ranking de la BCS"? Bueno, esto es un poco complicado de explicar, pero la cosa va más o menos así: como imaginaréis, en los Estados Unidos hay tropecientas mil universidades con equipo de fútbol americano. La temporada es corta (13 partidos de temporada regular) y los partidos son más que insuficientes para enfrentar a unos contra otros. Las universidades se organizan en grandes agrupaciones, "divisiones" en el sentido europeo de la palabra. La primera división de NCAA footballera se llama Football Bowl Subdivision (FBS). Esta "primera división" está a su vez integrada por 120 equipos, que como en la NFL se agrupan en varias conferencias (bueno, algunos son "independientes", ni siquiera están en una conferencia). El número de conferencias y sus miembros es altamente inestable; los rumores sobre cambios de universidades de una conferencia a otra son constantes y las prebendas que se mueven son oscuras y jugosas. Cada conferencia tiene su propio comisionado y comercializa por separado sus derechos, por lo que son una suerte de reinos de Taifas particulares que están siempre a la gresca. Un lío de cojones.

Para terminar de liar la cuestión, cuando termina la temporada regular no hay playoffs como en la NFL, sino que los mejores equipos disputan los denominados "bowl games", competiciones a partido único por un trofeo (el bowl). Los dos mejores de la temporada regular compiten por el "título nacional" en el denominado BCS National Championship Game. Y claro, llega la duda: ¿cómo se determina qué equipos son los mejores? Hay demasiados, y los balances de victorias-derrotas no resultan comparables, puesto que no compiten con los mismos rivales y la dureza de cada conferencia dentro del FBS varía ostensiblemente. Por eso, a falta de playoffs "objetivos", la NCAA debe inventarse un criterio para clasificar a las universidades que componen la FBS. Ese criterio es el ranking de la BCS, que se recalcula tras cada jornada de FBS desde la octava (hasta la octava jornada no se publica el primer ranking, porque se entiende que no existen suficientes elementos de juicio para hacer el ranking).

El ranking de la BCS no es objetivo. No totalmente. No solo depende de las victorias y derrotas de cada equipo (aunque obviamente influye mucho). Depende también de opiniones. Os ahorro la historia de cómo se ha llegado al actual sistema de ranking. Que sepáis que, como podéis imaginar, es fruto de una serie de encendidas polémicas entre partidarios de unos criterios u otros, y que existen medidores alternativos, aunque  "no oficiales" (señaladamente, la encuesta de Associated Press, AP poll). El ranking BCS es un algoritmo que tiene en cuenta, a su vez, tres rankings: el de la encuesta de Harris Interactive, el de la encuesta de entrenadores llevada a cabo por USA Today y el que es fruto de unos programas de ordenador. Todo muy claro, ¿verdad? Es lo que hay. Tan oscuro y confuso, que no pocas voces reclaman unos playoffs como Alá manda y dejarse de historias raras (entre los que piden playoffs, un tal Barack Obama). Por ahora, la idea de playoffs no ha cuajado. La tradición (que NO es un argumento per se, como siempre que tengo ocasión recuerdo) pesa demasiado.

Toda esta explicación para destacar que este fin de semana el número 2 del ranking, Alabama, recibe en su estadio al número 1, Louisiana State University (LSU). Alabama y LSU son los primeros tanto del ranking oficial como del "oficioso" de AP. Me diréis, ¿y qué tiene eso de especial? Pues que es poco frecuente que los dos primeros del ranking se enfrenten en la regular season. Solo ha sucedido en 25 ocasiones en la historia del football universitario, 5 en la "era BCS". Y en este caso, además, son miembros de la misma conferencia, de la misma división. Hay rivalidad. Y motivos para el morbo.

Alabama y LSU forman parte de la Southeastern Conference (la "SEC" para los amigos) y, en particular, de su división del oeste. Enemigos íntimos, vamos. Aunque (cierto es) no son respectivos eternos rivales. Pero empieza a fraguarse el odio. La SEC es de las conferencias con más solera de la FBS, y la más potente económicamente. Ambos equipos, además, llegan invictos, con inmaculados registros de 8-0. Os vais imaginando la que se está liando en los Estados Unidos con el partido. El partido del siglo. Calentemos un poco más el asunto con el anuncio del partido de la ESPN:




Apuntaba antes que el partido tenía morbo. El head coach de Alabama, Nick Saban, es un ex de LSU. Saban llevó en 2003 a LSU al campeonato nacional. El morbo no es tan grande porque no es la primera vez que se enfrentan. De hecho, este ya es el quinto año de Saban en Alabama (en LSU estuvo cinco años; después de esa etapa, pasó un par de años en los Miami Dolphins y llegó a Alabama). La marea carmesí de Alabama ya obtuvo el título nacional con Saban en la 2009-2010, con Mark Ingram (hoy en los Saints) como estrella. Pero algo de morbo siempre queda.


El otro head coach, el de LSU, es Les Miles. Unas imágenes valen más que mil palabras, aunque mucha atención a sus palabras (aguantad hasta después de la publicidad, que merece la pena):


No voy a analizar nada más de este partido. No sería honesto, porque mi criterio es escaso. Pero solo con lo que os he contado creo que es suficiente como para que el partido os llame la atención.

¿Cómo verlo desde España? Por Internet, no queda otro remedio. Por los streams clásicos que todos conocéis o descargándooslo al día siguiente en las webs habituales. Para ver college football existe también un medio más seguro, pagando, a través del ESPN Player. Es una especie de Game Pass de NCAA, que no solo incluye fútbol americano (también otros deportes universitarios) ni incluye todo el fútbol americano universitario, pero sí los partidos más relevantes. Cuesta 20 euros al mes (bueno, 19,99, para ser exactos). ¿Incluye el ESPN Player el partido de la semana? No os lo puedo asegurar. Al menos NO aparece ahora en su programación. El partido lo da también la CBS, que lo da gratis online para Estados Unidos, pero que no permite acceder a usuarios de fuera de Estados Unidos En cualquier caso, tampoco es descartable que finalmente el ESPN Player ofrezca el partido, porque este servicio no funciona tan bien como el Game Pass, ya que la antelación con la que se anuncian los partidos es bastante mejorable. No lo sé.

Domingo, 19.00. Primera sesión de NFL: enfrentamientos divisionales

Vamos con la NFL. De esto os puedo hablar con más conocimiento de causa (tampoco mucho, para qué engañarnos. Como anticipaba en el Plácido domingo, la novena jornada viene cargadita. Algunos partidos divisionales decisivos y  algunos partidazos a secas

Buffalo Bills-New York Jets (Digital+)

Los Bills reciben a los Jets en Buffalo como líderes de la AFC Este, pero los Jets están a tiro. Es un partido capital para los de New Jersey. Si ganan, alcanzarán a Buffalo y, dependiendo de lo que hagan los Patriots ante los Giants, podrían situarse en cabeza de la división empatados con Buffalo y New England. Si los Jets pierden, se situarán a dos victorias de Bills y quizá también de los Patriots, habiendo perdido los partidos divisionales que les enfrentaron a ambos. Vamos, que si los Jets palman, se complica mucho su clasificación para playoffs, Hay mucho en juego, mucho.

Si nos guiamos por lo que vienen haciendo esta temporada, los Jets lo tienen jodido: Buffalo ha ganado los cuatro partidos que ha disputado en casa, y los Jets han perdido los tres que han jugado fuera. Si quieren tener opciones, los Jets deberán contener a Fred Jackson, hasta ahora uno de los jugadores ofensivos de la temporada. Hasta hace poco los Jets defendían la carrera mejor que nadie. Rex Ryan se jactaba de que a él no le corrían (qué mal suena). Sin embargo, esta temporada permiten 126,9 yardas de carrera por partido. Necesitan mejorar.

Partido grande.

New Orleans Saints-Tampa Bay Buccaneers

Este partido resulta más atractivo por cómo está la clasificación de la NFC Sur que por el estado de forma de ambos equipos. Los Saints están 5-3 y los Bucs 4-3. Atlanta (4-3) juega contra Indianápolis, por lo que cabe prever que el que palme en el Superdome se descuelga. Presión para los dos. Ambos vienen de partidos decepcionantes, aunque Tampa con una semana de descanso de por medio. Los Saints cayeron ante los Rams y los Bucs ante los Bears. En ambos casos, dando muy malas sensaciones, con demasiadas pérdidas de balón.

Diría que los Saints son favoritos, pero también lo eran la última vez que jugaron estos equipos, hace tan solo tres semanas, en Tampa, y vencieron los Buccaneers. Los Buccaneers también vencieron en sus dos últimas visitas al Superdome. Además, New Orleans tiene algo más de presión por ganar que Tampa Bay: si pierden, los Saints se pondrían 5-4 y con los dos partidos contra Tampa Bay perdidos. Esas dos derrotas divisionales les harían mucho daño para eventuales desempates con Bucs o Falcons.

LeGarrete Blount vuelve a estar disponible en Tampa. Su equipo lo necesita. Como también necesita que Josh Freeman deje de cometer errores y recupere el nivel de la pasada temporada.

Domingo, 22.15. Segunda sesión: partidazos entre equipos de distintas conferencias

En la segunda sesión, turno para partidazos raros. Raros porque, como sabréis, es poco frecuente el enfrentamiento entre equipos de conferencias diferentes (AFC y NFC). Pueden no repetirse hasta dentro de cuatro años. Hay dos a las diez y cuarto del domingo que tienen especial buena pinta.

San Diego Chargers-Green Bay Packers (Digital+)

Os podéis imaginar mi pánico al ver esta imagen.


No me jodas, portada de Sports Illustrated. Pues nada, el domingo los Packers palman en San Diego. Maldita sea esta maldición. Claro, luego es muy fácil hacer la predicción de Peter King.


Será cabrón. Ponen a Green Bay en portada y luego apuestan en su contra. Así cualquiera. En fin. Que no lo digo de coña, yo creo mucho en estos gafes. Ya veréis qué partidito de Rodgers y sus receptores.

Los que salen sin margen de error son los Chargers. Deben redimirse tras el esperpento del pasado lunes. Rivers ya empieza a estar cuestionado públicamente. No se pone en duda su titularidad, pero sí se critica duramente su desastrosa temporada. Me da miedo, mucho miedo. La defensa de Green Bay hace aguas contra el pase, y Vincent Jackson y Antonio Gates crean matchup problems (problemas de marcaje) difíciles de solventar. Además, vuelve Mike Tolbert, jugador clave para el ataque de los Chargers. En cambio, es probable baja Ryan Mathews. Con Tolbert y el sorprendente Curtis Brinkley en la recámara, creo que los Chargers salen ganando.

Por cierto, como curiosidad, es la primera vez que Green Bay se enfrenta a un equipo que en el momento del choque registra balance positivo. Aunque los Packers se han enfrentado a rivales que hoy tienen más victorias que derrotas, en el momento del choque llegaban con un 50% (los Saints 0-0, los Bears  1-1 y los Falcons 2-2).

Algunos ven en este partido el gran escollo de Green Bay para completar la temporada perfecta. Para mí, es uno más. No creo que los Packers estén para terminar 16-0. Y no solo por este partido. Eso sí, San Diego aún no ha perdido en su estadio. Una de las dos rachas victoriosas, la de los Chargers en casa o la de Green Bay en donde sea, se cortará.

Se prevé tormenta ofensiva el domingo en San Diego.

New England Patriots-New York Giants

No hay semana en que el encuentro de los Patriots no parezca un partidazo. El primer mes de NFL bromeábamos (o no) con el hecho de que Digital+ siempre diese sus partidos (durante las cuatro primeras jornadas fue así), pero a pesar de que sus rivales vienen siendo potentes, no han retransmitido ni un partido de New England en las cuatro últimas jornadas (Jets, Cowboys, Steelers y ahora Giants). Como comprenderéis, prefiero el Chargers-Packers, que es el que da Digital+, pero entiendo las quejas de los aficionados patrioteros. No se puede programar a gusto de todos. Por lo menos esta jornada es a cambio de un partido de verdad, no como la pasada.

¿Repito lo de partido importante? Es que es así. Los dos se juegan bastante. Los Patriots tienen las mismas victorias que los Bills (aunque cuando se juegue el partido tendrán una victoria o una derrota menos que Buffalo), y no pueden aflojar si quieren ser campeones de la AFC Este. Los Giants saben que los Eagles vienen fuertes por detrás, y con el calendario que les espera las próximas semanas, toda victoria es necesaria.

En los Giants se lleva especulando toda la semana con el estado de salud de Ahmad Bradshaw. Que tiene el pie roto. Pero, a pesar de ello, se decía que en función del grado de dolor podría estar disponible. En estos momentos, oficialmente, es duda. Igual que Hakeem Nicks. ¿Seguirá Eli Manning al gran nivel de las últimas semanas? La secundaria de los Patriots no es la más exigente. El otro Manning querrá demostrar que, tal y como dijo en pretemporada (aunque nadie en su sano juicio lo cree) está en el mismo nivel que Tom Brady, delante del propio Brady.

Los Patriots llevan unas semanas moviditas. Tras la movida de Gronkowski con la actriz porno, esta semana Julian Edelman era acusado de abuso sexual. A Belichick se le está revolucionando el gallinero más de la cuenta. Y los cabecillas no son Ochocinco ni Haynesworth. Wes Welker es duda por molestias en el cuello (el placaje ilegal de Polamalu cuya foto tenéis en el último Plácido domingo debió de ser la causa), pero parece que estará.

Con todo, lo que no sea una victoria de los Patriots será una sorpresa. New England aún no ha perdido en casa.

Madrugada del domingo al lunes, 2.30: Pittsburgh Steelers-Baltimore Ravens (Digital+ en V.O.)

El derbi de la NFL en estos momentos. El partido de la jornada. Enfrenta a los dos equipos que se profesan más odio. Además, empatados a derrotas en cabeza de la AFC Norte, el partido resultará decisivo para la clasificación final. Es muy aventurado con media temporada por jugarse, pero creo que el que se lleve el partido del domingo en Heinz Field se lleva la división.

Como suele suceder con estos choques, el partido llega calentito. No sé si se puede hacer más por meter cizaña que lo que ha hecho esta semana Terrell Suggs. Esta es la camiseta que luce orgulloso:


Y a través de este enlace podéis leer algunas de sus declaraciones en la llamada con los medios. Otro que ha querido meter mierda es el cornerback de los Ravens Lardarius Webb. Webb Dijo el miércoles que para él Antonio Brown era mejor que Mike Wallace. También dijo que los Steelers jugaban mejor sin Hines Ward. Declaraciones que sin duda intentan meter mierda en el vestuario de Pittsburgh, pero que Mike Wallace capeó muy bien preguntando quién coño era Lardarius Webb.

Como suele suceder entre estos equipos, paz y hermandad.

En lo deportivo, muchas dudas en cuanto al estado físico de los linebackers de los Steelers. James Harrison, James Farrior y LaMarr Woodley son duda. Ahí es nada. No es que el ataque de los Ravens plantee las mayores exigencias, pero si faltan los tres los Steelers sufrirán. Se prevé un día ajetreado para Ray Rice. A ver si Flacco y sus receptores le echan una mano.

No sé si el precedente de la primera jornada es muy representativo. Entonces, los Ravens arrasaron a los Steelers en Baltimore. Pero estos Steelers parecen mucho mejores que aquellos (en ataque, sin duda), y ese tipo de precedentes suele ser un factor motivante muy importante para el equipo derrotado.

Madrugada del lunes al martes, 2.30: Philadelphia Eagles-Chicago Bears (Digital+)

La jornada se cierra con un partido entre equipos de la NFC que están haciendo la goma. Vienen remontando, pero sin margen de error. Los Bears llevan un balance mejor, pero su división está tan fuerte que su lucha casi debe centrarse ya en conseguir una plaza de wild card. A sumar victorias, y que sean más que las de los demás segundos de la NFC. Tras la semana de descanso, llegan con casi todos sus efectivos sanos, aunque con la polémica que rodea la situación contractual de Matt Forté. La indiscutible estrella del ataque de Chicago esta temporada ya se queja públicamente del trato que recibe de su actual franquicia.

Por su parte, los Eagles tratarán de continuar el ascenso que comenzaron ante los Redskins. Esta jornada puede ser buena para ellos. Si ganan en su estadio a los Bears y los Giants pierden ante los Patriots, se pondrían a tan solo una victoria del liderato de su división. Tras haber empezado 1-4, no está nada mal. La defensa de los Bears, un duro escollo para Vick, McCoy y compañía. La temporada pasada ya les dieron por saco en Chicago.

* * *

Qué paséis buen finde. Por falta de football no será.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Nadie es imprescindible?

Antes de entrar al tema del que vengo a hablar, unas líneas para reflexionar sobre cuestiones relativas a este blog. Es que le he estado dando vueltas a esto últimamente. El caso es que el blog se está convirtiendo en (casi) únicamente una entrega semanal del Plácido domingo, jodido lunes, y no sé si termina de gustarme la idea. El 90% de lo que escribo es para esos fines. Además, hay otro tema relacionado con el anterior: que para preparar cada edición del Plácido domingo me tiro una burrada de horas. Y claro, acabo tan cansado de escribir ese artículo que durante el resto de la semana apenas me quedan ganas para publicar nada más. La preparación de ese artículo semanal está entrando peligrosamente en el terreno de la obligación. No me gusta nada. Aquí escribo por pura diversión. Si no, lo dejo. Esa es la idea. Si paso de la diversión a la obligación, mejor paro. Por eso, es probable que el próximo Plácido domingo, jodido lunes vea reducida su extensión significativamente. También aprovecho para recordar que no en todas las jornadas prepararé el dichoso artículo, porque la NFL es uno de mis vicios, no un negocio. Por eso, si en alguna jornada tengo un vicio alternativo que me apetezca más, al Plácido domingo le darán por saco. Por ejemplo, el próximo domingo 13, mi prioridad será el Dépor-Celta. Eso no implica necesariamente falta de Plácido domingo (el derbi comienza a las 8 y termina poco antes de las 10). Y el primer fin de semana de diciembre espero irme de puente, con lo que poca NFL veré. Que tampoco pasa nada, porque por suerte hay muchas −cada vez más− y mejores maneras para informarse de lo que sucede cada fin de semana en los emparrillados estadounidenses. No es imprescindible.

Bueno, tras esta introducción tan egocentrada, un poco de música y al lío. ¿Conocéis a los Nomads? Deberíais. Esto es Can't keep my mind off you. Justo lo que le pasa al equipo del que vamos a hablar con el jugador del que vamos a hablar.



Vamos a hablar de la imprescindibilidad. Y quién mejor para introducir el tema que Jorge Garbajosa. Un tipo al que, antes de que dijese la frase que voy a citar, le tenía bastante simpatía. Pero que en cuanto la soltó, entró en el amplio grupo de gente que considero (seré suave) prescindible. Supongo que todos lo conocéis. Garbajosa fue un excelente jugador de baloncesto. Brillante. Y, en la pista, muy inteligente. Pero un desgraciado día, en la cancha de los Celtics, Garbajosa se lesionó de gravedad. Y a partir de ahí se convirtió en un jugador mediocre. Mediocre siendo generosos.

Esa lesión hizo que Garbajosa se tirase sin jugar muchos meses. Tantos, que su participación en el Eurobasket  de 2007 peligraba seriamente. La conveniencia de su convocatoria era más que dudosa, ya que no había disputado ni un solo partido entre el día de su lesión y el torneo. Sin embargo, Pepu Hernández lo convocó. Supongo que todos recordaréis el machacón eslogan que repetía durante aquel Eurobasket Andrés Montes: cómo se lo han currado los de la Mutua. Se refería al seguro que permitía que Garbajosa estuviese en ese torneo. Su rendimiento no fue bueno. No era ni la sombra del jugador del Mundobasket de Japón. Nunca volvió a serlo. Pero el caso es que el seleccionador, a pesar de los pesares, contó con él.

Unos meses después, poco antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, en uno de los episodios más turbios de la historia reciente del baloncesto español, el presidente de la Federación decidió despedir a Pepu Hernández sobre la base de pretextos infames. Se decía que Pepu tenía un acuerdo con un club ACB (falso, como luego se probó; irónicamente, el que le sustituyó como seleccionador sí lo tenía) y que su dedicación no era plena. Lamentables excusas para ocultar la única verdad: que al presidente de la Federación le caía mal y decidió echarle. Punto. No hay más. Habrá quien crea acertada la decisión y quien crea que era un error, pero el único y exclusivo motivo del despido era ese: que al jefe le caía mal.

Nada más confirmarse la noticia, se pidió opinión a los jugadores. Ahí Garbajosa dio una muestra de su calidad humana, de la pasta que está hecho este tipo:

"Nadie es imprescindible".

Garbajosa se había pasado de nuevo el año lesionado, y su participación en los Juegos Olímpicos era más que dudosa. Personalmente, creo que esas declaraciones disiparon todas las dudas. Para ese torneo y hasta el fin de los tiempos. Un fijo hasta que dijo que se retiraba hace unos meses (menos mal), cuando recibió el correspondiente homenaje de la FEB. Tras abandonar la NBA, la sombra del antiguo Garbajosa firmó un par de contratos suculentos que fueron resueltos de forma anticipada por los clubes que le pagaban tan generosamente. La paciencia tiene un límite, claro. Y nadie es imprescindible.

¿Nadie es imprescindible?

Una de las conclusiones más claras de lo que llevamos de temporada es que en la NFL sí existe un tipo imprescindible. Más que ninguno. Ese es Peyton Manning. Con él, los Indianapolis Colts aspiran al anillo. Sin él, aspiran al número 1 del draft. O uno de los mejores equipos de la NFL (con) o uno de los peores (sin).

Aunque la debacle ante la ausencia de Manning era bastante previsible, no lo era hasta el punto que estamos observando. Estos Indianapolis Colts, con sustancialmente la misma plantilla que la actual (pero con Manning), completaron una temporada casi perfecta hace tan solo dos años. Con Manning, esa temporada, solamente cayeron en un partido (perdieron tres, pero sin Manning en faena). En el más importante, eso sí, en la Super Bowl contra los Saints, Indianápolis palmó.

Algunos analistas bromean (o no) sobre la posibilidad de otorgar el MVP de la presente temporada a Peyton Manning. La diferencia entre su presencia o ausencia en la franquicia es abismal. Manning, por sí solo, aportaría unas 11 o 12 victorias. Ahí es nada.

Se compara lo que está sucediendo ahora con los Colts con lo que les pasó a los Patriots en la temporada 2008-2009. Entonces, en el primer partido de la temporada regular, Tom Brady se lesionó gravemente y se perdió toda la temporada. A pesar de la ausencia del quarterback estrella, los Patriots terminaron con un muy buen balance de 11-5 (que, sin embargo, no les valió para clasificarse para los playoffs, porque en los partidos más importantes no dieron la talla). También se alude, aunque menos, al partido que jugaron los Packers el año pasado sin Aaron Rodgers en Foxborough ante unos Patriots que se paseaban por la NFL apalizando al personal. En ese partido, los Packers se quedaron a las puertas del triunfo. Pese a la baja de Rodgers, Green Bay compitió con el entonces mejor equipo de la NFL.

Supuesta conclusión: Peyton Manning es imprescindible. Más que nadie. Porque con él los Colts serían aspirantes al anillo.

¿Seguro? Yo no lo estoy tanto. Ah, la incomparabilidad de la información. Que no, que no son sucesos comparables. La anterior conclusión se basa en ciertas afirmaciones cuya certeza es más que cuestionable. A pocos nos cabían dudas de que los Colts sin Manning serían una mierda (aunque no hasta este punto). Pero, ¿seguro que con Manning serían aspirantes? Pues no. Eso no lo sabemos. La temporada pasada los Colts ya dieron algunas señales de alarma. Es cierto que una epidemia de lesiones se cebó con ellos, pero caminaron en el alambre durante buena parte de la temporada regular. Recordemos que los Jacksonville Jaguars, (¡los Jacksonville Jaguars!) visitaron el Lucas Oil Stadium a falta de dos jornadas para la conclusión de la temporada en un partido que, si ganaban, les daba la división. Si los Jaguars hubiesen vencido en ese partido, los Colts habrían dejado de ganar una de las divisiones más flojas de la NFL.

No sabemos qué habrían hecho estos Colts con Manning. Eso es deporte-ficción. Pero lo que tengo claro es que algunos de sus males no son directamente imputables a la ausencia de Manning. ¿Peyton Manning defendía? Es que no lo recuerdo bien. Me parece que no. Es que los Colts son el segundo equipo que más yardas por partido concede y el que más puntos por partido recibe. ¿Con Manning habría sido diferente? No lo sabemos, pero esa defensa ya venía dando señales preocupantes. Y digo que no lo sabemos porque los rivales no atacarían igual si la "amenaza Manning" estuviese acechando en la banda. Peyton Manning, en cierto modo, condicionaba el ataque rival: había que mantener a Manning fuera del partido, por lo que había que estirar la posesión del balón al máximo. Así que sí, algo influye, pero no tanto.

Hace un par de semanas los Colts recibieron 62 puntos. Lo más vergonzoso del asunto es que con 41 a 7 en el marcador, los Saints sentaron a Brees y a otros titulares. No realizaron un solo intento de pase más en el resto del partido. E Indianápolis recibió un touchdown en un drive que consistió en seis carreras consecutivas. Vergonzoso. A pesar de que la defensa de los Colts sabía que los Saints iban a correr, fue incapaz de pararlos.

La semana pasada ocurrió esto:


¿Con Manning en el campo (en la banda) habría sido diferente? Pues eso.

Lo que sin duda revelan los resultados de los Colts durante el presente año es el fracaso de Bill Polian y Jim Caldwell. Y, en cierta medida, también de Peyton Manning. Polian es el general manager de la franquicia. El máximo responsable de la gestión del equipo. La situación actual revela una falta de previsión imperdonable. La plantilla confeccionada por Polian es un desastre. Es cierto que es complicado atraer a un quarterback suplente de garantías con Manning en tu plantilla, porque la condena al ostracismo estaba casi asegurada (hasta esta temporada Manning no se había perdido ni un solo partido por lesión), pero el plan B era necesario. No supieron encontrar su Matt Cassel. El siguiente culpable, Caldwell, el head coach. Desde que llegó, se sospecha de su incompetencia. Incompetencia entendida como ausencia de competencias, de funciones. Siempre había parecido que Peyton Manning era el que mandaba en ese equipo. Caldwell aparentaba ser una marioneta. Sea así o no, el desastre de la temporada es también directamente imputable a él. Estos Colts son un equipo sin alma. Da pena verlos. Y van a peor. Porque antes por lo menos plantaban cara (Kansas City, Pittsburgh y Tampa Bay sufrieron lo suyo para ganar a los Colts), pero ahora se dejan llevar. Algo que no puede permitir un entrenador.

El último fracasado es el propio Peyton Manning. Porque él, coordinador ofensivo de facto de los Colts, ha sido incapaz de enseñar absolutamente nada a sus compañeros. No saben vivir sin él. Que desde un punto de vista personal es cojonudo para Manning, pero como "jugador de equipo" resulta bastante reprochable. Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida. ¿Qué ha enseñado Manning a sus compañeros? Es evidente que de donde no hay no se puede sacar, y no se puede imputar a Manning la ineptitud de Curtis Painter. Eso es culpa de quien lo seleccionó, fundamentalmente. Pero más que enseñar a pescar parece que Manning ha creado una situación de dependencia funesta para los Colts.

¿Nadie es imprescindible? Relativamente.

El futuro de la franquicia es complicado. Depende de dos factores: de si terminan en el último lugar de la NFL y de si Peyton Manning se recupera para la práctica del football. Si los Colts son últimos, tendrán oportunidad de seleccionar a Andrew Luck en el próximo draft. Luck es la mayor promesa de este deporte desde el propio Peyton Manning. El sábado pasado, su universidad, Stanford, jugó contra el equipo de Los Ángeles, USC (una de las claves que explican que no haya franquicias de NFL en Los Ángeles, son de USC, con este equipo tienen saciada su sed de football). Era uno de los mayores retos de Andrew Luck esta temporada, e hizo esto (ahí tenéis TODAS sus jugadas, para que juzguéis vosotros mismos).



La locura por Luck no entiende de límites. A pesar de la inmensa cagada que cometió al final del 4.º cuarto con el partido empatado (lanza una intercepción retornada para touchdown), los analistas se deshacen en elogios por saber reponerse de esa cagada. En el siguiente drive Stanford empata el partido. Claro que en ese ataque resulta decisiva una discutible pass interference señalada contra USC en tercer down. Stanford gana el partido tras tres prórrogas (las reglas NCAA son distintas de las de NFL, ahí el que recibe la anotación en el primer drive de la prórroga puede responder, y puede haber varias prórrogas), con Luck como héroe.

Si pueden, ¿elegirán los Colts a Luck? Todo indica que sí, pero eso dependerá de lo que suceda con Manning. Si se recupera Peyton (algo que no es seguro), tendrán que elegir entre uno u otro. No parecen compatibles. Nadie considera que hagan un Rodgers-Favre. Luck está para jugar ya. Y Peyton se tomaría como un agravio la elección de Andrew. Las alternativas son las siguientes, en ese escenario (en el de un Manning "sano" en marzo y unos Colts con la primera elección del draft):

1.- Traspaso de Manning a otro equipo y elección de Luck. Escenario más probable. Se quedarían con el QB de fiabilidad dudosa (en NFL) y se desharían del QB fiable, pero con una vida útil corta y de salud frágil. Por Manning recibirían un carro de elecciones del draft. Recordemos que por Carson Palmer (¡Carson Palmer! no me jodas...) se dio una primera ronda de 2012 y una segunda o primera de 2013 (será primera si los Raiders llegan a la final de conferencia de la AFC esta temporada o la que viene). Es decir, que tendrían a Luck, el (supuesto) mayor talento joven de los últimos años y multitud de elecciones para reclutar aún más talento joven.

2.- Traspaso de los derechos por el número 1 del draft a otro equipo. Los Colts recibirían una "millonada" (imaginaria) en elecciones de primera y otras rondas. Se quedarían con el QB fiable y podrían incorporar talento joven a su alrededor. Eso sí, deberían abordar la cuestión del suplente de Manning.

3.- Convivencia de ambos. Muy improbable. El coste de oportunidad sería muy alto.

Conclusión: que si hay alguien imprescindible en la NFL, ese parece ser Peyton Manning. Pero los Colts (probablemente) prescindirán de él en marzo si llega la ocasión. Aunque claro, ese Peyton Manning no es aquel Peyton Manning. Qué lío.

martes, 1 de noviembre de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 8

Ya se nos ha ido casi media temporada regular. Casi. Que todavía no, eh. Esta semana veréis publicados muchos análisis sobre lo mejor y lo peor de la media temporada que llevamos. Pero es mentira, porque aún no se han disputado la mitad de los partidos. Así que de midseason awards nada, que se espere todo el mundo un poco porque la mayoría de equipos no ha disputado aún la mitad de sus partidos. En este blog, si todo va según lo previsto (que no suele), los midseason awards se entregarán la semana que viene cuando (ya sí) todos los equipos hayan disputado al menos la mitad de su temporada.

Antes de seguir, la música. Turn on the news. De Hüsker Dü, de su mítico disco Zen Arcade.



Mi segundo grupo favorito. Aparte de la música, la letra. Esto lo escribieron en 1983 (aunque el disco se publicó en el 84). Por desgracia, sigue plenamente vigente. Y seguirá.

If there's one thing that I can't explain
Is why the world has to have so much pain
With all the ways of communicating
We can't get in touch with who we're hating

So turn on turn on turn on the news

I hear it every day on the radio
Somebody shoots a guy he don't even know
Airplanes falling out of the sky
A baby is born and another one dies
Highways fill with refugees
Doctors finding out about disease
With all this uptight pushing and shoving
That keeps us away from who we're loving


El caso es que no se me ocurría el tema que darle a los nombres de las secciones de esta semana. Mal vamos, porque quedan muchas y se acaban las ideas. Este finde no paraban de dar la brasa con Halloween, pero no me vale como tema. ¿Qué coño voy a escribir sobre Halloween, si es una fiesta que me resulta totalmente ajena? Ahora parece que aquí también está de moda “festejarlo”, pero vamos, que en mi puta vida. Creía que la época de los disfraces eran el Carnaval. Se ve que también ahora. Bueno, una excusa para que las tías se vistan como... eh, creo que voy a parar, porque puede ser delicado. En fin. Que no. Que no da para tema.

Entonces, me acordé de otra movida que me había hecho reflexionar (qué profundo parece, reflexionar). En los Plácido domingo, jodido lunes, siempre intento ilustrar el relato con vídeos que incrusto desde YouTube. Pero, según avanza la semana, los vídeos van desapareciendo, porque la NFL pide su retirada. Y al final, o lees estos artículos escasos minutos después de publicarse, o te arriesgas a no ver ni uno de los vídeos que deberían estar disponibles. El texto queda cojo. ¿Debo seguir metiéndolos, aun sabiendo que corren riesgo de inminente extinción? En principio lo haré, pero si veo que la deriva exterminadora de la NFL sigue, me lo pensaré otra vez.

Al hilo de la reflexión anterior, sobre los vídeos de YouTube, se me ocurrió el tema que daría nombre a las secciones de la semana: vídeos de YouTube. Sí, creo que puede valer.

Doblajes del niño alemán furioso y de El hundimiento (lo más comentado)

Por repetitivos, se llevan el premio a lo más comentado los vídeos que parodian el episodio del niño gordo alemán y de Hitler en El hundimiento. Más que "lo más comentado" es "lo más subtitulado". Pero oye, algunos tienen gracia. Este es el furioso chaval teutón:


Y, como sabéis, Hitler es muy fan de Favre, y así reacciona al saber que los Packers ganaron la Super Bowl sin él.


Anda, si en este vídeo se encuentran los dos:


Steelers-Patriots. Era el partido de la jornada y creo que no decepcionó. Los Patriots llegaban a Heinz Field como favoritos, no solo por su actual estado de forma, sino porque la historia mostraba que cuando Tom Brady dirige el ataque de New England, los Patriots destrozan a los Steelers. No esta vez. Y eso que los Steelers tenían bajas muy importantes en defensa. El partido, pese a la (corta) diferencia en el marcador, fue dominado en todo momento por Pittsburgh. No sé si intencionadamente o no, la clave fue el control de la posesión: los Steelers monopolizaban el balón, dejando frío al ataque de los Patriots en la banda, que además era incapaz de superar a la Steel Curtain.

El modo en que Pittsburgh conservó la posesión fue curioso: pasando una y otra vez. Una y otra vez, sin cesar. Pases precisos de corta y media distancia. Resulta sorprendente que con una estrategia tan volcada en el pase Pittsburgh amasase tanta posesión. Normalmente eso se consigue con la carrera: jugadas de menos yardas por intento, pero también menos arriesgadas y tras las cuales nunca se para el reloj. Con el pase, normalmente se consiguen más yardas por intento, y cada vez que no se completa, el reloj se para. Pues no. El modo de evitar que Brady pisase el campo fue pasar sin cesar.

No vimos los big plays a los que el combo Roethlisberger-Wallace nos tiene acostumbrado, aunque Mike Wallace fue clave en el partido, con 7 recepciones para 70 yardas. Al descanso, Roethlisberger había intentado la barbaridad de 32 pases. Sí, 32. Para que os hagáis una idea de lo exagerado que es ese número de intentos de pase, esta jornada muchos quarterbacks se quedaron por debajo de esa cifra en el partido completo (Michael Vick, Matt Schaub, Matthew Stafford, Andy Dalton, Christian Ponder, Kevin Kolb, Ryan Fitzpatrick y Alex Smith, entre otros). Al final Big Ben se quedó en 50, una burrada, pero “dentro de lo asumible”. Sorprende porque los Steelers fueron en todo momento por delante en el marcador. Un número elevado de intentos de pase suele revelar que el equipo en cuestión va a remolque, y no era el caso. Así, esta jornada pasaron de 40 intentos de pase jugadores de equipos que debían remontar: Joe Flacco, Curtis Painter, Eli Manning, Drew Brees y Tarvaris Jackson. Todos ellos comenzaron perdiendo (y por más de un touchdown, algo que no sucedió con los Steelers, sino al contrario. Por cuarto partido consecutivo, los Steelers anotaron 7 puntos en su primer drive ofensivo, y desde entonces no cedieron la iniciativa en el marcador.

La diferencia no fue mayor porque el ataque de los Steelers lo permitió. Sí, no se les puede poner muchos peros, pero (ahí tenéis un pero) si no es por la intercepción que lanza Roethlisberger con el culo pegado a su end zone y por la incapacidad de conseguir anotar touchdowns en sus viajes por la red zone (anotaban de 3 en 3 --cuando su kicker no fallaba-- en vez de 7 en 7), el partido se habría terminado mucho antes. Porque la defensa estuvo imperial. Pero de la defensa hablaremos más adelante, en la sección dedicada a lo mejor de la jornada.

Como decía, Pittsburgh no consiguió cerrar el partido a pesar de su rotundo dominio tanto en ataque como en defensa. Los Patriots llegaron a ponerse a 6 puntos a pocos minutos para terminar el partido y, tras uno de los peores onside kicks de la historia (los Patriots con Belichick al frente jamás han recuperado uno, y por lo visto ayer la disciplina requiere bastante trabajo todavía), la defensa consiguió recuperar el balón y darle una oportunidad a Brady. Entonces, la defensa de Pittsburgh volvió a imponerse, culminando un partido acojonante.

El final llegó con una jugada extraña. Fumble de Brady forzado por Keisel, balón suelto, y manotazo intencionado de Polamalu al balón, que termina saliendo por la end zone contraria. Safety a favor de los Steelers gracias a la pillería de Polamalu (irrevisable, además, dado que se trataba de una penalización). Aquí está la jugada, hasta que la borren de YouTube:


Habrá quien piense “qué listo Polamalu, que (aunque de manera ilegal) fuerza el safety”. Pues no. Quedaban 8 segundos para el final, y si la jugada sigue viva (o los Patriots recuperan la posesión), el partido se termina, porque el reloj no se para y no da tiempo a jugar más. Con esa jugada ilegal, con la que los Steelers suman 2 puntos más de ventaja (8 en total) se da un ligero atisbo de vida a los Patriots. Era improbable, pero New England conservaba una opción: recuperar el onside kick (drop kick) posterior al safety, e intentar anotar un touchdown a base de pases laterales, con posterior conversión de 2. Ya, era casi imposible, pero el puñetazo de Polamalu al balón, lejos de matar a los Patriots, les dio una ínfima esperanza.

En definitiva, un gran partido, con mucho que comentar, tras el que los dedos acusadores se dirigen a Bill Belichick. La semana pasada, con la secundaria hecha unos zorros, Belichick decidió despedir a uno de sus cornerbacks, Leigh Bodden, para hacer hueco a un corredor, el veterano Kevin Faulk. Mucho cariño está recibiendo el head coach de los Patriots por esa decisión. Nunca entenderemos los vulgares mortales los fundamentos de algunas decisiones de entrenadores.

Ah, y Roethlisberger cada día tiene la cara más rechoncha. Lorzas en vez de morros. Parece que se le van a salir del casco. ¡Gordo! Qué digo, ¡grande!

Partido de mierda de Tebow. Hablo de ello aquí porque, como no podía ser de otro modo, el partido de este chico fue (antes de disputarse y después) de lo más comentado de la jornada. Twitter está que arde con él. La primera semana era el elegido; la segunda, el elegido para reírse de él. Pero no jugó él solo, aunque dé esa sensación. Que el que deja solo a Titus Young en la end zone no es Tebow. En fin, que el partido que forzaron a Digital+ a dar fue poco emocionante. Apenas tuvo historia. En cuarto y medio los Lions habían despachado a los Broncos, dirigidos de forma absolutamente inepta por un lamentable Tim Tebow. Como leía en un tweet el domingo, seguro que John Fox habrá pensado “ahí tenéis al quarterback que pedíais en vuestras vallas publicitarias; a ver a quién pedís después”. El ídolo ya ha caído. Pero no nos pasemos ahora con el pobre Tebow, que ya ampliaremos en la sección dedicada a lo peor de la jornada. Y es que lo hizo tan rematadamente mal que no podía faltar por ahí. Que juegue este tipo en vez de Orton es un insulto. Así de claro.

Philadelphia aplasta a Dallas. Se anunciaba partidazo y no lo fue. Porque los Eagles, por fin, cumplieron con lo que anunciaban y no venían siendo. Sí, esto ya se parece más a un dream team. Bueno, olvidemos el palabrejo, que no funciona. Los Miami Heat de la NFL comienzan a asemejarse a los de la NBA: mal inicio de temporada y reacción. Están a tiempo. En el partido del prime time del domingo su ataque fue imparable para los Cowboys, tanto por tierra como por aire. LeSean McCoy (véase más abajo) y Michael Vick lideraron la ofensiva Eagle, tan estelar como su defensa, que casi deja a 0 al ataque de los Cowboys. Cuando parecía que Dallas había encontrado el camino −plantando cara en Foxborough y aplastando a los Rams−, los Cowboys vuelven a suscitar muchas dudas. Qué miedo me dan estos Eagles en enero. Pero qué miedo.

El panda asustado (la sorpresa)

Otro mítico vídeo de YouTube: el del panda asustado. Menuda sorpresa que se lleva al ver lo que hacen los Rams. Ah, los pandas, especie en peligro de extinción por su carácter de putos vagos de mierda. Pero qué entrañables, eh.


Los Rams consiguen su primera victoria, sin Bradford, ante los Saints. Michael Irvin daba como su "predicción osada" de la jornada que los Saints volverían a anotar más de 60 puntos. El cabroncete del falso John Madden decía en Twitter, minutos antes de que comenzase el partido, que los Rams ya iban palmando frente a los Saints. Y yo me jugaba en la quiniela que hago con un grupo de amigos el máximo número de puntos posible a que los Saints ganaban este partido (jugamos una quiniela un tanto complicada, en la que te juegas puntos de más a menos en función de la "confianza" que tienes en el resultado de un partido). Los Saints venían de cascarles 62 a los Colts, y jugaban contra un equipo de la "misma liga" que los Colts. Un equipo que no conocía la victoria y al que le faltaba su quarterback titular, los St. Louis Rams. Que, además, venía de caer humillado de Dallas. ¿Ataque imparable contra defensa frágil? Al revés. Los Rams construyeron su sorprendente victoria desde la defensa. Enorme partido defensivo ante uno de los mejores ataque de la NFL. Uno de "los tres", junto a Patriots y Packers. Que se quedó en cero al descanso, y siguió desquiciado durante la segunda mitad. En ataque, el nombre, el hombre es Steven Jackson. Pero de él ya hablamos más adelante.

Los Bills lideran la AFC Este. Que ya van siete partidos. Casi la mitad de la temporada. Y los Bills lideran una de las divisiones más duras de la NFL, la AFC Este. Seguro que nadie se lo esperaba. Los más generosos podrían darles un tercer puesto, pero ¿un primero? Y van ganando en solidez. En el partido que disputaron en Toronto el domingo (sí, Buffalo disputa todos los años un partido como local en la cercana localidad canadiense), hostigaron a unos Redskins en plena implosión, con una exhibición defensiva. Fred Jackson sigue al nivel estelar de toda la temporada (es, para mí, la sorpresa más positiva desde el punto de vista individual de lo que llevamos de temporada). Y Ryan Fitzpatrick acaba de renovar su contrato. Los Bills encontraron en Harvard a (parece) su QB franquicia. Que no se lesione, porque su suplente, Tyler Thigpen, parece que no está muy espabilado.


Freaks musicales (todo sigue igual)

En YouTube abundan los esperpentos musicales. Gente ridícula que alcanza un éxito inexplicable. Porque nos gusta reírnos de los demás, así de buena gente somos. Siempre la misma estructura, siempre igual: una puta mierda de canción y un friki cantando. Hay tantos ejemplos: Jessica Black, el Tito MC, Wendy Sulca, el Chacalonsito, Delfín hasta el fin... Sufrid, sufrid:


Dolphins y Colts siguen perdiendo. Los Dolphins amenazaron con cambiar la tendencia, pero se quedaron donde siempre. En la derrota. Los Colts ni siquiera. Hace unas semanas, parecía que la primera victoria de Indianápolis estaba a punto de caer. Perdían, sí, pero siempre daban guerra. Ya no. Ahora pierden con claridad. Miami está en la tendencia inversa: durante las dos últimas semanas ha tenido el partido en sus manos, pero en el 4.º cuarto lo dejaron escapar. ¿Ventaja Indianápolis en la carrera por Luck? No lo tengo claro, que los Colts están en una división peor y tendrán más difícil no ganar un partido.

Andy Reid gana después de la semana de descanso. Lo de este tío es increíble. Los Eagles, con él como head coach, acumulan trece victorias y ninguna derrota en los partidos disputados inmediatamente después de la semana de descanso. Este año no fue menos. Philadelphia tuvo bye la semana pasada y esta ganó a los Cowboys.

Carolina pierde con unos excelentes Newton y Smith; Cincinnati gana desde la defensa. En mis predicciones de la temporada he tenido algún acierto del que me siento orgulloso (San Francisco) y −muchos más− errores de bulto, como creer que Lions y Bills seguirían siendo últimos. Sin embargo, el mayor fallo fue mi (escasa) consideración hacia Cam Newton. Que, más allá de los números, es un quarterback de puta madre. Aunque, eso sí, su equipo nunca gana. Cam Newton y Steve Smith están realizando una temporada sobresaliente. El domingo, otro partido más. Sin embargo, sus aportaciones individuales son una semana más insuficientes para que Carolina gane.

Hace un par de semanas decía que los Cincinnati Bengals 2011 eran los Tampa Bay Buccaneers 2010. Tenemos otro símil: los Carolina Panthers 2011 son los Buffalo Bills 2010: un equipo perdedor, muy perdedor, pero que compite en todos sus partidos y (probablemente) la temporada siguiente dará aún más guerra. Volviendo a los Bengals, el domingo siguieron la tónica de la temporada. Partido ante rival débil (y no será el último) que resuelven con solvencia. Victoria por 34-12 en Qwest Field. Eso sí, esta vez la defensa no estuvo tan sólida, aunque sí oportunista (permitió más de 400 yardas al ataque de Seattle) El gran protagonista, Brandon Tate, que retornó un punt para touchdown.

Qué vida más triste (todo cambia)

Joder, QUÉ BUENOS son los putos vídeos de Qué vida más triste. Me encantan. Sublimes. Los pongo en la sección dedicada al cambio porque estos euskosketches se empezaron emitiendo solamente por Internet (por su web y YouTube) y en vista de su popularidad La Sexta decidió adquirir los derechos para emitir nuevas "temporadas" por televisión. Todo un cambio, aunque en estos momentos la serie se encuentra parada. Demasiado buena. Qué grandes el Borja y el Josebas. Un ejemplo:


Kansas City Chiefs. Hace un mes, cuando los Chiefs acumulaban su segunda derrota abultada y confirmaban las bajas para toda la temporada de su mejor jugador ofensivo (Jamaal Charles) y uno de los mejores en defensa (Eric Berry) escribía esto: "Mis condolencias a los aficionados de los Chiefs. Salvo milagro improbable (quizá esto es redundante, todos los milagros son por definición improbables, ¿no?), el mes de enero lo tendrán libre". Tras un inicio deprimente, 0-3, donde lo más aterrador no era el balance, sino el juego del equipo, los Chiefs han ganado cuatro partidos consecutivos, dos de ellos ante rivales divisionales (que valen doble). La clave, la defensa. Brandon Flowers está jugando a un nivel estelar en la secundaria, pero el auténtico líder es Tamba Hali. La manera de la que este jugador abusó de los tackles de los Chargers rozó lo obsceno. Cuatro semanas después, los Chiefs lideran la AFC Oeste. Todo un cambio. Cuanto más desharrapado parece Todd Haley, mejor le va.

Chris Johnson. El cambio radical (para mal) de Chris Johnson de un año a otro resulta complicado de explicar. Hace poco el mejor jugador ofensivo de la NFL, el jugador que amenazaba el histórico y aparentemente infranqueable récord de yardas de carrera de Eric Dickerson; hoy uno de los peores running backs de la NFL y sin duda el peor pagado. Porque también está mal pagado lo que no se debe pagar. Johnson se pasó la pretemporada en rebeldía reclamando un contrato acorde a su brillante rendimiento pasado. Es verdad que su salario no se ajustaba a su rendimiento. Pero ahora, menos todavía. Si tuviese otro nombre, su equipo no contaría con él. Pero es el corredor que más cobra de la liga, y no queda otra. Se dice que ya no pone empeño en romper placajes, que evita el contacto, que le falta motivación. No sé. Tiene que haber algo más. El caso es que lleva toda la temporada comportándose como un absoluto inepto. El domingo contra los Colts, 34 yardas de carrera en 14 intentos. Acumula 2,8 yardas por intento de carrera. Una puta mierda.

Malas noticias para Matt Forté y Fred Jackson, los corredores que ahora reclaman un contrato mejor: Bears y Bills estarán viendo el resultado del caso CJ2K y serán todavía más reacios a darles un contrato suculento.

New Orleans Saints. Los Saints, posiblemente el ataque más explosivo de la NFL, que venía de cascar 62 puntos a los Colts, anotó su primer punto en St. Louis cuando faltaba poco más de un minuto para terminar el tercer cuarto. Y lo tuvo que anotar su defensa. Los Saints se disfrazaron de equipo horroroso por Halloween.

Detroit Lions fuera de casa. Los Lions llegaron la temporada pasada a Tampa con una racha de 26 derrotas consecutivas fuera de su estadio. Desde ese día, han ganado todos sus partidos lejos del Ford Field. Seis seguidos llevan. El domingo, los Broncos opusieron escasa resistencia, pero ganar por más de 30 puntos fuera de casa en la NFL nunca es fácil.

La difusión musical (lo mejor)

Joder, podría haber puesto un vídeo con coñas marineras de puta madre, pero voy a hablar de un tema más o menos serio. Cuando de pequeño, o como se diría por Coruña, de chorbito (expresión bastante mierda, por otro lado), me empezaba a molar la música, y en concreto, la de los Ramones, acceder a su música era muy complicado. Tenía su aquel, para qué negarlo, pero también era caro y hasta frustrante. Ir de tienda de discos en tienda de discos preguntando por los CD que tienen, hacer encargos que te prometen y nunca llegan, un sindiós. La difusión de Internet y la llegada de Napster empezó a cambiar el panorama, pero YouTube es la auténtica revolución. En el apartado particular de los vídeos. Tardé la hostia en conseguir mi primer "material audiovisual" de los Ramones. No estaban, ni mucho menos, tan de moda como ahora, que parece que es cool decir que te molan, y conseguir un VHS (el DVD todavía no estaba desarrollado) era muy jodido. Recuerdo la ilusión que me hizo conseguir un CD pseudooficial llamado You don't come close y verlos en movimiento por primera vez.

Desde un punto de vista "romántico" podría decirse que YouTube ha empeorado la situación. Cuando cuesta conseguir algo se valora más. Pero es indudable que la difusión musical ha mejorado ostensiblemente. Este es el primer vídeo Ramoniano que vi. Mola.


La defensa de los Steelers. El ataque estuvo bien, pero la defensa se superó. Las bajas de James Harrison (al que le queda por lo menos una semana más de ausencia) y James Farrior debilitaban ostensiblemente la unidad de linebackers. Aaron Smith, otro de los líderes de la defensa, está fuera para lo que queda de temporada y, quizá, para siempre. Tres bajas devastadoras. Que ni se notaron. En 213 yardas totales se quedó el ataque de New England, que promedia más del doble. Es verdad que ante los Cowboys vimos los primeros síntomas de flaqueza del ataque de los Patriots, pero esta jornada se agravaron.

Marcaje al hombre a los receptores y no en zona, empujones dentro de las 5 yardas en que se permite el contacto físico, un pass rush eficiente y mucha, mucha agresividad. Esas fueron las claves. La teoría está muy bien. El papel lo aguanta todo, que dicen algunos. El caso es que para que funcione, hay que ejecutar el plan correctamente. Cuando LaMarr Woodley está en tu equipo, es más fácil. Qué partido del linebacker de los Steelers. Jugó por él y por los dos que faltaban. La secundaria también estuvo excelente. Cuando se plantean marcajes 1 a 1, los defensores tienen que ser fiables, y los Ryan Clark, Ike Taylor, Troy Polamalu, William Gay y Ryan Mundy estuvieron muy bien.

Steven Jackson y Chris Long. ¿Se puede jugar con más intensidad que Steven Jackson este domingo? Lo dudo. El corredor de los Rams llevó el peso del ataque de St. Louis y destrozó a la implacante (porque no placa bien) defensa de los Saints. 159 yardas de carrera y 2 touchdowns . Más allá de los números, apareció cuando más se le necesitaba. Como en la jugada de 4.º down en la que consigue 32 yardas.

Chris Long fue el protagonista en el apartado defensivo. La semana pasada había recibido un carro de palos por su rendimiento en lo que llevamos de temporada. Lejos de lo que se esperaba de él. Algún analista lo había citado entre los jugadores más decepcionantes de la liga hasta ahora. Eso motiva, supongo. 3 sacks consiguió el defensive end el pasado domingo. Otra buena noticia para St. Louis, que celebró esta semana el anillo conseguido por los Cardinals de béisbol.

LeSean McCoy. Los Eagles se enfrentaban a la (hasta esta jornada) mejor defensa contra la carrera de la NFL, la de los Dallas Cowboys. Pues bien, Philadelphia pasó de las 200 yardas de carrera, con 185 de ellas de LeSean McCoy. Con las 15 que sumó de pase, McCoy, él solito, llegó a las 200 yardas desde el scrimmage. Supongo que Reid se habrá dado cuenta ya de que tiene que usar más a este tipo. Qué peligro van a tener los Eagles según pasen las semanas, qué peligro.

Creatividad en el ataque de San Francisco. Cómo gusta ver cosas diferentes. Y, en particular, ver a un gordo portando el balón. Estas situaciones normalmente se dan en jugadas "no programadas": una intercepción, un fumble recuperado, un retorno (como el célebre de Dan Connolly)... El domingo en San Francisco vimos un par de jugadas en las que el pase al gordo estaba planeado. En uno de los casos, además, el receptor circunstancial era el nose tackle, Isaac Sopoaga. Un jugador de la línea defensiva. En la otra, un offensive lineman, Joe Staley. Viva la creatividad. Ahí tenéis el único vídeo disponible, en la mejor calidad que he encontrado, y mientras la NFL no ordene retirarlo:


Contigo no, bicho (lo regulero)

A mí es que no me hace puta gracia, la verdad. Pero es un vídeo mítico y tal. Dejémoslo en regulero, que somos generosos.


Baltimore Ravens y New York Giants. Sí, los dos ganaron, pero con muchos más apuros de la cuenta. Cardinals y Dolphins pusieron en evidencia a estos dos equipos durante buena parte del partido. Los Ravens, tras la decepción de la semana pasada en Jacksonville, continuaron su exhibición de incompetencia ofensiva en la primera parte contra los Cardinals. Flacco está volviendo a demostrar que no es de fiar. Menos mal que en la segunda parte del partido contra Arizona decidió buscar a Anquan Boldin, que humilló a la secundaria de los Cardinals, que tiene un problema cuando lanzan al jugador no cubierto por Patrick Peterson. Los Ravens debían demostrar que la derrota en Jacksonville no fue más que un accidente, pero el domingo, lejos de despejar dudas, las añadieron. Victoria in extremis tras ir perdiendo por 21 puntos frente a un equipo muy flojo.

En el caso de los Giants, su victoria es un alivio. No se podían permitir un nuevo desastre en New Meadowlands. Ya la cagaron ante los Seahawks, y si volvían a hacerlo frente a los Dolphins, su división se les complicaba mucho. Porque los partidos que les esperan ahora son tremendos. En cualquier caso, Eli Manning sigue a un nivel excelente. Y Victor Cruz, que sigue bailando salsa.


Patrick Peterson. Casi el único motivo de optimismo dentro del deprimente panorama de los Arizona Cardinals. Este jugador no solo es un excelente defensive back, sino también uno de los tipos más peligrosos en el juego de retorno. Esta maravilla no sirvió para ganar, pero ahí quedan las cinturas rotas:


Curtis Brinkley. Con Mike Tolbert y Ryan Mathews lesionados, un pequeño corredor cobró protagonismo en San Diego. Se llama Curtis Brinkley, y su historia da también para película. Al menos un corto. El corredor no drafteado, tras una de las sesiones de entrenamiento de pretemporada en San Diego, fue a su Philadelphia natal a visitar a su hermana. Cuando la iba a recoger al hospital en el que ella trabajaba, un exnovio celoso creyó que era su nuevo amante y disparó a Brinkley. Menos mal que estaba en un hospital. Eso le salvó la vida.

Pues bien, con las bajas de los primeros corredores de San Diego, Brinkley tuvo que llevar el peso de la carrera de los Chargers en los momentos decisivos, y no decepcionó. Muy al contrario. Sus números, 43 yardas de carrera y 24 de recepción, con 1 touchdown de carrera incluido, no reflejan el buen partido de Brinkley. Lo más positivo en la deprimente derrota de San Diego.

La he liao parda (lo peor)

No es que este vídeo sea malo. De hecho, me hace mucha gracia. Pero ilustra muy bien lo que han hecho los sujetos de los que hablamos en esta sección.


San Diego Chargers. Qué manera de cagarla. Es INCREÍBLE. Aprovechando que el martes era festivo, me quedé a ver en directo el Monday Night. No decepcionó. Los Chargers nos dejaron un partido para el recuerdo. Un recuerdo tortuoso para sus seguidores, sin duda. San Diego fue el mejor equipo en ataque y en defensa la temporada pasada. Lo repito mil veces, lo sé. Y, pese a ser los mejores en las dos disciplinas más importantes del juego, se quedaron fuera de playoffs. ¿Por qué? Por sus errores gravísimos en equipos especiales y sus pérdidas de balón. Los Chargers no solo no se han corregido, sino que se han superado. Es verdad que este año su ataque ha empeorado ostensiblemente. Philip Rivers está desconocido. Se habla de que juega mermado físicamente y eso está incidiendo en su juego y toma de decisiones. Puede ser. Rivers está considerado casi unánimemente en el "top 5" de quarterbacks de la NFL. Con Peyton Manning, Brady, Rodgers y Brees. El mejor quarterback sin anillo. Pero su temporada actual es muy mediocre, siendo generosos. Lejos de la élite. Y, no obstante, el inicio de San Diego era el mejor de los últimos años. Recordemos que este equipo con Norv Turner siempre comenzaba mal y remontaba en diciembre. Esta temporada parecen querer tomar el camino inverso.

Centrémonos en el partido del Monday Night. Su dominio del partido en Arrowhead fue casi total tras un primer cuarto en el que se vieron ampliamente superados por los Chiefs. Se fueron perdiendo por 10 puntos al descanso un partido que deberían haber (al menos) empatado; sufrieron para empatar en el 4.º cuarto cuando por su multitud de viajes a la red zone (que nunca transformaban en touchdown) deberían haber llegado con una cómoda ventaja; y cuando parecía que tenían el partido absolutamente ganado, cometen uno de los errores más lamentables de la historia reciente.

Partido empatado. Poco más de un minuto para el final del 4.º cuarto. San Diego tiene el balón en la 15 de los Chiefs. Posición cómoda para un field goal. Y a Kansas City no le quedan tiempos muertos. Si los Chargers se arrodillan un par de veces, chutan un field goal cómodo en el último segundo y se llevan la victoria. El partido era importantísimo, pues les enfrentaba con un rival divisional. Y sucede esto:


Era la cuarta pérdida de balón de San Diego. La más grave de todas. En la prórroga, el ataque de San Diego es incapaz de conseguir anotar y el de los Chiefs lo hace a la primera. Qué vergüenza. Otro episodio más en la historia de despropósitos de esta franquicia.

El arbitraje del Chiefs-Chargers. Qué desastre. Malo para los dos equipos, desquiciante para el aficionado neutral. Dos revisiones en vídeo que beneficiaron a San Diego, una de ellas especialmente incomprensible, y dos penalizaciones contra San Diego realmente indignantes. Obviaré las revisiones y me centraré en las penalizaciones. Como esto siga así, creo que la NFL debería plantearse la "revisabilidad" de algunas penalizaciones. Ahora mismo no se puede revisar ninguna. La primera de estas decisiones fue una falta personal por placaje ilegal a un "receptor indefenso". Un placaje de libro, en el que el defensor carga con el hombro y no va contra la cabeza del rival. Sí, va fuerte, muy fuerte, pero esto es la NFL. Un ejemplo de placaje penalizado. 15 yardas de penalización contra San Diego. En la siguiente jugada, los Chiefs anotan un touchdown. Una decisión arbitral irritante, de verdad. Aunque hay quien la defiende con el reglamento en la mano, como Easterbrook en el último TMQ. Dice que la nueva norma establece que un receptor está indefenso hasta que no recompone el paso, y este era uno de esos casos en el que un impacto excesivo debía ser considerado falta. Ya. De innecesario, nada. Que si algo estamos viendo esta temporada, son placajes fallados.

Para "compensar" el agravio contra las defensas, luego vimos otro contra el juego de ataque. Pero igualmente contra San Diego. Una interferencia en el pase que señalan a Antonio Gates en una recepción que terminaba en touchdown. Esa anotación habría empatado el partido. En cambio, la penalización aleja a San Diego de la goal line, y el drive termina con cero puntos para los Chargers. En la jugada se produce un levísimo toque de Gates a las manos del defensor, la típica en estas pugnas. No más fuerte que los empujones que el propio Gates recibía. Incomprensiblemente, se anula el touchdown por interferencia del atacante. Una decisión errónea e irrevisable. Si siguen así las cosas, la NFL debería reflexionar sobre la conveniencia de permitir revisar las penalizaciones. Será complicado que se dé marcha atrás a las decisiones iniciales, puesto que estas jugadas contienen elementos de "apreciación subjetiva" que un vídeo normalmente no podrá corregir (en la jugada en cuestión Gates toca al defensor), pero en algunos casos flagrantes puede que se llegue a un resultado más justo.

La línea ofensiva de los Redskins. El apodo de los Washington Redskins es "The Hogs". Los cerdos. Ese apodo hace referencia a la línea ofensiva del equipo durante la década de los 80. Una unidad excelente formada por jugadores tan gordos como buenos que resultó decisiva en la consecución de los éxitos de la franquicia durante aquellos años. Por lo visto el pasado domingo, ese apodo resulta en estos momentos más que inapropiado. John Beck recibió nueve sacks frente a los Buffalo Bills. La línea ofensiva no es la única responsable de los sacks al quarterback (este también tiene culpa), pero una cuota importante sí le corresponde. Una de las funciones esenciales de los offensive linemen es proteger al pasador. La otra es abrir huecos al corredor. Tarea igualmente desastrosa. 26 míseras yardas de carrera consiguieron los Redskins el domingo. Sí, lo intentaron poco, pero el número por intento de carrera es igualmente bochornoso: 2,2. Qué grande les viene ahora mismo el apodo de Hogs a los Redskins. Un equipo en pleno proceso de autodestrucción.

Tim Tebow. Es el precio de la fama, macho. La que te ha llevado a la titularidad, y la que, cuando juegas, amplifica tus errores. Que nadie se engañe. Si Tebow no fuese un icono mediático, no habría sido titular en los dos últimos partidos. Porque su habilidad como pasador, detalle importante para un quarterback, está lejos del mínimo requerido para la NFL. Ahora, sus vergüenzas quedan expuestas. Una humillación absoluta. Hasta sus rivales se reían de él sin el menor pudor. Parece que será titular la semana que viene, pero su crédito está agotado. Es lo que tiene la NFL. Mucha presión, mucha exigencia, ningún margen de error. Insisto, Tebow es un arma útil para cualquier equipo, pero bien utilizada. No como every-down-quarterback, sino en situaciones asimilables a wildcat, en las que el jugador que recibe el snap es un híbrido entre corredor (la mayoría de las veces) y pasador. Eso es lo que es ahora Tebow.

Ah, alguno decía que él no tenía culpa de que los medios hablasen tanto de él. Estoy en desacuerdo. Por supuesto que la tiene. Este chico está en boca de todos también por iniciativa propia. ¿Olvidamos que, aún antes de llegar a la NFL, apareció en un anuncio cristianista en el descanso de la Super Bowl? No nos chupemos el dedo. Seguro que sus agentes/relaciones públicas influyen. Ahora, a apechugar.

Olindo Mare. Esta temporada los kickers se estaban mostrando muy fiable. Hasta ahora, han acertado en el 85,9% de los intentos de field goal. Algunas actuaciones, además, han recibido el reconocimiento que merecen. Sebastian Janikowski, Josh Scobbe y Mason Crosby han recibido grandes elogios. Por eso la cagada de Olindo Mare canta más. Que no se puede fallar uno de 31 yardas cuando vas palmando por 3. Mare es de los kickers más reputados de la NFL. Los Panthers lo acaban de fichar por 4 años, pagándole una pasta: un total de 12 millones de dólares con 4 millones de bonus por el fichaje. Joder.


Cómo está la clasificación para playoffs y cómo creo que quedará

Salvo la NFC Oeste, que está ya decidida (los 49ers podrían proclamarse campeones de la división dentro de tan solo tres jornadas), todo está muy abierto. Máxima igualdad. Así da gusto. Solo los Packers y Giants gozan de más de un partido de ventaja en su división, pero hasta en este caso sus perseguidores dependen de sí mismos (porque los dos partidos entre líderes y segundos están pendientes). Triples empates en cabeza (como en la AFC Oeste), casi triples empates (en la AFC Norte y en la NFC Sur) y opciones para casi todos.

Así está el tema en la NFC:


Y así creo que terminará:


1.- Green Bay Packers. No hay argumentos para apostar por otra cosa en estos momentos. Aunque el calendario de San Francisco sea muy asequible, creo que por lo menos perderá un par de partidos.

2.-San Francisco 49ers. O segundos o primeros. En las demás divisiones va a haber hostias; en la suya, como que no.

3.- New Orleans Saints. Digamos que lo del domingo fue un accidente.

4.- Philadelphia Eagles. Hace dos semanas aposté por ellos, y desde entonces no han llegado más que motivos para reforzar la apuesta.

5.- Atlanta Falcons. Equipo en alza. Seguro que luchará por su división.

6.- Detroit Lions. No creo que ganen la NFC Norte, pero sumarán muchas victorias. Puede que las mismas que Atlanta, con quien tienen el desempate perdido.


En la AFC, así están las cosas:


Y así creo que acaban:

1.- Pittsburgh Steelers. Hace un par de semanas apostaba por los Ravens. No esperaba que Baltimore palmase en Jacksonville ni que los Steelers jugasen de la manera que lo están haciendo. El partido del próximo domingo será decisivo. Si ganan los Ravens, la división es suya; si gana Pittsburgh, creo que es de los Steelers. En vista del estado de forma de uno y otro, y de dónde juegan, apuesto por Pittsburgh.


2.- New England Patriots. El segundo lugar de la AFC lo ocupará el primero de la AFC Este. Casi seguro. Y aunque el calendario de los Patriots de ahora en adelante es muy duro, sigo pensando que son mejores que Bills y Jets.

3.- Houston Texans. Antes apostaba por San Diego para la tercera posición de la AFC. Sin embargo, creo que la competencia en la AFC Sur es menor, y que los Texans se la llevarán con más victorias que el campeón del Oeste.

4.- San Diego Chargers. Probablemente no es el mejor día para confiar en ellos, pero sigo creyendo que, a pesar de sus errores, deben llevarse la división.

5.- Baltimore Ravens. El quinto de la AFC será el segundo de la AFC Norte. Calendario facilito.

6.- Cincinnati Bengals. He estado tentado a poner aquí el nombre de los Jets. Apostemos por los Bucs 2010 versión 2011.


El fin de semana que viene nos esperan emociones fuertes: partidos divisionales que decidirán lideratos (momentáneos) y entre equipos fuertes. Mirad qué cinco partidos: en la primera sesión, Bills-Jets y Saints-Buccaneers; en la segunda, Chargers-Packers y Patriots-Giants; en el Sunday Night, Steelers-Ravens; y en el Monday Night, Eagles-Bears. Te cagas.