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lunes, 6 de febrero de 2012

Football Giants

New York Football Giants, ese es su nombre completo. Puede que New York no, pero sin duda son los Football Giants.


Quién lo iba a decir.

jueves, 2 de febrero de 2012

#PreviaSB: la previa deportiva

He escrito ya sobre Nueva York y Boston, sobre con quién ir, sobre cómo seguir el partido y sobre las bandas sonoras de ambos contendientes. Supongo que algo hay que decir de la vertiente deportiva del evento. Intentaré ser breve. O no enrollarme demasiado.

Es momento de darlo todo. Give it all, como dicen Rise Against.



En primer lugar, un desmentido. Veréis que mucha gente vende el partido como un duelo entre Eli Manning y Tom Brady. La puta manía de convertir el fútbol americano en una competición de quarterbacks. Mentira. Que no. Que este es el deporte colectivo y estratégico por excelencia. El quarterback puede ser la pieza más importante, pero no deja de ser una más. Cualquier fallo de cualquier pieza puede condenar a un equipo. Por mucho que el quarterback complete un partido perfecto. Y al revés. Los partidos se pueden ganar pese al quarterback. Sin ir más lejos, lo que hicieron los Patriots en la final de conferencia. No ganaron gracias a Brady. Como él mismo reconocía al dirigirse a su público, su partido fue malo ese día. El del quarterback rival (Joe Flacco) fue mejor. Pero los Patriots ganaron. Porque los que ganan y pierden son los equipos. Sin emabargo, muchos anotarán la final de conferencia como una victoria "de Brady" y una derrota "de Flacco".

Pero es que además Brady y Manning no se enfrentarán este domingo. No, no lo harán. No coincidirán jamás en el turf del Lucas Oil Stadium. Brady y sus compañeros de ataque se enfrentarán a once defensores de los New York Giants, entre los que nunca estará Eli Manning. Manning y sus compañeros de ataque se enfrentarán a once defensores de los New England Patriots, entre los que nunca estará Tom Brady. Este no es un duelo entre Brady y Manning, a ver quién es mejor. No se defienden entre sí, como podría suceder en un partido de baloncesto. Cada uno se enfrenta a un contrincante diferente. Por eso, para prever lo que sucederá este domingo y cuáles pueden ser las claves, debemos analizar tres enfrentamientos diferentes: el del ataque de los Patriots contra la defensa de los Giants, el del ataque de los Giants contra la defensa de los Patriots y el de los respectivos equipos especiales.

Vaya por delante que creo que va a ganar New England. Mi motivo, el mismo que tenía el año pasado para pensar que ganarían los Packers (pese a la desconfianza que me generaban por ser mi equipo): que creo que son mejores. Y como lo normal es que gane el mejor, creo que los Patriots ganarán. Pero vamos a desmenuzar un poco el partido.

Ataque de los Patriots contra defensa de los Giants



Si me habéis escuchado en el podcast de Touchdown or nothing esto ya os sonará. La clave estará en la defensa del pase por los Giants. Probablemente, la clave de todo el partido. Si consiguen contener el ataque aéreo, los Giants tendrán opciones. Si no, creo que están perdidos.

Los Giants tienen motivos para el optimismo, basados en precedentes recientes. Supieron parar a un ataque aéreo parecido, el de los Packers. ¿Cómo? Presionando con cuatro (es decir, sin realizar blitzes) y molestando a los receptores, empujándolos (jamming the receivers), al inicio de sus rutas. Tan sencillo y ortodoxo como eso.

Como sé que en estas fechas hay no habituales que entran al blog, aclaro que un blitz consiste en que más de cuatro defensores vayan a por el quarterback y los otros siete se queden por detrás de la línea en cobertura. Los blitzes son arriesgados. La rentabilidad que puedes obtener es alta (un sack para pérdida de yardas, un fumble, una intercepción si el pasador lanza temerariamente...), pero el riesgo también es elevado, porque se dejan descubiertas áreas en las que normalmente habría un defensor. Los Giants tienen un front four potente que es capaz de llegar al pasador sin ayuda de más defensores. Hay que tener en cuenta que normalmente al menos cinco jugadores protegen al quarterback: los cinco gordos de la línea. A ellos se les puede sumar el back (un running back o un fullback) que se sitúa al lado del quarterback en la formación. En jugadas de pase, la función de ese back es en ocasiones identificar el blitz y bloquear al jugador que viene a por el pasador. En cualquier caso, si presionan cuatro, están en inferioridad, y tienen que ser lo suficientemente potentes para generar presión. Porque si un quarterback como Tom Brady está cómodo, puede ser letal.

Los jugadores de los Giants admiten que es clave presionar a Tom Brady. Atizarle. Pegarle para que se sienta inseguro y dude. Si no consiguen llegar a él, lo tendrán difícil. Personalmente, tengo dudas de que presionando con cuatro los Giants sean capaces de llegar a Brady. La línea de los Patriots es excelente. Su protección es cómoda y duradera para el pasador. Mirad esta jugada. El equipo contrario presiona con cuatro y Brady tiene casi tiempo para tomarse una caña antes de pasar.


La jugada anterior termina en pase incompleto, pero si dejan muchas así los Giants lo pagarán. Y, como digo, no tengo claro que sin recurrir al blitz vayan a poder llegar a Brady. Los cuatro jugadores de línea del equipo de *Nueva York (que no es de ahí, lo sé) son auténticas bestias, unos portentos físicos, pero creo que necesitarán ayuda. Recuerdo que en el partido de Green Bay la presión a Rodgers fue escasa. Hasta el tercer cuarto, apenas llegó. La clave estuvo en las buenas coberturas y en los errores de los receptores de los Packers.

Ahí puede volver a estar la clave: en la secundaria de los Giants. Una unidad a la que probablemente no se le esté reconociendo todo el mérito que se debe. Sus empujones a receptores, que deben alterar sus rutas, a los que se les impide llegar al lugar acordado en el momento preciso, son el primer paso. El segundo, claro, que el defensor esté encima. Pero falta otro elemento, forzar el error. O no forzarlo, pero que el receptor falle. Eso sucedió en Green Bay.

¿Puede volver a suceder este domingo? Lo dudo. Los Patriots sufrieron ante los Ravens en la final de conferencia, que utilizaron una estrategia similar, sufrieron. Pero no solo sufrieron por el acierto ajeno, sino también por los errores propios. Brady falló pases que no suele. Lanzó intercepciones que no suele. Que puede volver a pasar, por supuesto, pero lo veo complicado. Los genios no suelen fallar dos veces seguidas. Menos aún con tanta sed de venganza. Puede pasar, insisto, pero no lo creo. Porque tampoco la defensa de los Giants es la de los Ravens. La defensa de Baltimore está entre las mejores de la NFL, mientras que la de los Giants solo lo está a veces. Cuando falla, falla a lo grande. A esta defensa, los Saints le endosaron 49 puntos; los Seahawks, repito, ¡los Seahawks!, 36 puntos; Dallas 34 y Green Bay 38. Fue la cuarta peor de la NFL contra el pase en temporada regular. Sí, hubo lesiones, pero cuidado porque lleva demasiados partidos sin derrumbarse.

¿Y la carrera de New England? Ojo con ella. La línea de los Patriots no solo hace un excelente trabajo protegiendo a su pasador, sino también abriendo huecos para sus corredores. Los Patriots tienen un buen juego de carrera. De hecho, aunque parezca lo contrario, mejor que el de los Giants. Lo comenta Brian Burke. El ataque terrestre de New England es el cuarto de la NFL en tasa de éxito en la carrera (es complicado explicar qué significa, pero da una idea clara de que lo hacen bien). El backfield de New England es polivalente y profundo. Green-Ellis, Woodhead, Ridley (que parece que jugará) e incluso a veces Gronkowski. A Baltimore (irónicamente) los dominaron corriendo por el centro. Esta podría ser otra más de las claves del partido (joder, hay tantas...): que la carrera de los Patriots obligue a linebackers y defensive backs a acercarse a la línea para tapar huecos y apoyar al front four. Entonces se abrirán huecos para el pase y...

Dejo para el final la cuestión más comentada de la semana: el tobillo de Rob Gronkowski. Gronkowski y Hernández, los tight ends, son claves en el juego ofensivo de los Patriots. No solo saben bloquear, sino que son una amenaza de pase muy seria. En el partido disputado en Foxborough durante la temporada regular, Gronkowski superó las 100 yardas de recepción. No pudieron contenerle. Pero creo que aunque falte, los Patriots tienen suficientes armas como para paliar su baja. Tienen muchos recursos.

Sin embargo, hay una cuestión que me escama. Soy bastante supersticioso. Y me fijo mucho en las coincidencias. El caso Gronkowski de esta Super Bowl es idéntico al caso Pouncey el año pasado y al caso Freeney el anterior. Un jugador clave que llega tocado a la Super Bowl y de cuya participación se duda. Pouncey no pudo jugar; Freeney sí. ¿Pero sabéis qué tienen en común ambos casos? Que el equipo del jugador dudoso perdió el partido. Este año, el jugador dudoso es de los Patriots. Que toquen madera.

Ataque de los Giants contra defensa de los Patriots

La defensa de los Patriots fue, en temporada regular y por yardas concedidas, la penúltima de la NFL. Y no solo la penúltima de esta temporada, sino de toda la historia. Solo un equipo, en toda la historia del fútbol americano, concedió más yardas totales durante una temporada regular: los Packers de este año. Por ese motivo, los nuncios del apocalipsis intensificaron sus proclamas del fin del mundo. ¡Adónde hemos llegado, que los dos primeros equipos de cada conferencia son los que peor defienden! En términos de puntos recibidos, ni Packers ni Patriots estuvieron tan rematadamente mal (las intercepciones ayudaron mucho), pero nadie puede negar la ineptitud de esas defensas en temporada regular.

Llegado enero, los Packers siguieron defendiendo igual de mal. Cayeron. Mientras, los Patriots mejoraron ostensiblemente su defensa Están en la Super Bowl. New England ha mejorado tanto, que solo recibe 15 puntos por partido. Fue un muro contra Denver y defendió razonablemente bien contra Baltimore. Es cierto que los ataques de esos equipos son bastante flojos (especialmente el de Denver), pero la mejora es significativa.

Algunos hablan de que la vuelta de Patrick Chung a la secundaria es clave. Sí, es un jugador importante, sin duda, y a esa secundaria no le sobra nada, pero creo que ese no es el principal motivo de la mejora de New England en postemporada. Creo que su front seven, defensive linemen y linebackers, es clave. Vince Wilfork está rindiendo a un nivel estelar. El principio es parar la carrera. Eso funciona ante Broncos y Ravens, pero probablemente no contra los Giants.

Porque el ataque de los Giants, pese a contar con dos corredores glamurosos como Brandon Jacobs y Ahmad Bradshaw, depende del pase. Sin duda. Los Giants son un equipo eminentemente pasador. Si el ataque aéreo funciona, ganan; si la caga, pierden. No hay más. Aunque no pueden descuidar la defensa de la carrera, New England debe cambiar el chip. Ahora lo importante es contener el pase. ¿Podrán?

Lo dudo, de nuevo. Los Giants cuentan con una buena línea ofensiva (aunque no dominante, porque sufre mucho contra fronts poderosos como el de San Francisco) y un cuerpo de receptores temible. Sorprendentemente temible. Quién diría que Cruz, Nicks y Manningham, con la ayuda de Ballard, formarían no un potente, sino un correcto equipo de receptores. Pues lo es. El ataque aéreo de los Giants es especialmente peligroso en tercer down y largo. Casi imparable. ¿3.ª y 2? Problemas para el equipo de Coughlin. ¿3.ª y 13? Ningún problema, primer down casi asegurado. Al menos en playoffs. Cuando las defensas se vuelven conservadoras e intentan contener daños (presionar con pocos jugadores dejando a muchos en cobertura, para intentar evitar el primer down), los Giants son demoledores. Con tiempo y comodidad, Eli Manning está rindiendo a un nivel excelente. Siempre encuentra el hueco por el que colarle el balón a Cruz, Nicks y compañía. Malas compañías para la secundaria de los Patriots. Peores si el acompañante de alguno de esos tipos es Edelman. Un receptor y retornador reconvertido a defensor. Pa un apaño, bueno. Para el drive decisivo del partido... Uf.

Sin embargo, no puedo matar la mosca que tengo detrás de la oreja cada vez que Eli Manning juega un partido cuando todo el mundo le regala los oídos con elogios. Cuidado, cuidado. Demostró ante Seahawks y Redskins que cuando se relaja la puede cagar a lo grande. Y contra los Patriots, esta misma temporada, hasta un drive final inmaculado también sufrió mucho. Apenas completó la mitad de sus pases y se quedó en 250 yardas de pase con una intercepción. Cuidadito. Sobre todo si le llega la presión. Esa es la clave.

¿Mi pronóstico? Que los Giants anotarán con cierta soltura, pero tampoco será un festín. Eso sí, si les dan el balón en los últimos minutos con el partido en juego, no me extrañaría que se repitiese la historia de 2008... y de la pasada temporada regular.

Equipos especiales


Dejamos para el final a los grandes olvidados. De quienes solo nos acordamos cuando la cagan. Las unidades de field goal, punt y retorno de kickoff y punt. Nos olvidamos de ellos y resulta casi imposible predecir sus errores, pero muchos partidos acaban decidiéndose gracias o por culpa de ellos.

¡Anda, si tanto Patriots como Giants han llegado a Indianápolis gracias a errores de los equipos especiales contrarios! Los Patriots, por el fallo del field goal de Billy Cundiff; los Giants, por los dos balones perdidos por Kyle Williams retornando punts. ¡Anda, si el kicker de los Patriots, Gostkowski, falló un field goal sencillo en el partido de temporada regular! Pues sí. En estos pequeños grandes detalles puede estar el partido.

No me fío de ninguno de los dos kickers. Tanto a Tynes como a Gostkowski los veo muy capaces de cagarla. Pero mucho. Los punters tampoco están entre los mejores de la NFL. Son mediocres. Weatherford, el de los Giants, es un portento físico, pero eso no es importante para la función que debe cumplir. Los que viven de dar patadas al football pueden permitirse un físico un poquito descuidado.

Pero hay una unidad que hace algo muy bien y puede resultar decisiva: la de cobertura de retorno de los Giants. Que sabe forzar pérdidas. Que se lo digan a Kyle Williams. Randall Cobb estuvo a punto en la divisional. Y Woodhead, que retorna para los Patriots, demostró ante Baltimore que no es el jugador más seguro con el balón. Ojo.

El precedente

El precedente inmediato es el de temporada regular. No me remonto al remoto, al de 2008, porque ambos equipos han cambiado mucho y aunque no dudo que en los jugadores de los Patriots el ánimo de revancha está muy vivo, creo que de poco sirve para estimar qué sucederá el domingo. En el precedente inmediato ganaron los Giants. Así:


La simulación del Madden

En ocho de las diez últimas Super Bowls el Madden ha acertado el resultado final. Por suerte, la temporada pasada no fue una de ellas. Esto es lo que el videojuego cree que sucederá el domingo:


Mi pronóstico

Como anticipaba antes, creo que ganarán los Patriots porque creo que son mejores. Además, no veo a los Giants ganándoles otra vez. Lo hicieron en 2008 y en temporada regular, pero otra vez va a ser demasiado. Sin embargo, estoy prácticamente seguro de que sucederán situaciones como estas (me siento muy identificado con el que ve el partido con su novia, eso me tocó vivir el año pasado):



Que disfrutéis de la Super Bowl y que veamos un buen partido. Tanto los que lo veáis con colegas en casa o en un bar, como los que tengáis que verlo en soledad en vuestro salón sin hacer mucho ruido para no despertar a la familia o en un ordenador pillando un stream pirata. Disfrutémoslo porque después... Bueno, mejor no pensar en ello.

#PreviaSB: el duelo musical

Sinceramente, esperaba más de los cánticos dedicados a cada equipo. Cuando anuncié que iba a escribir una previa musical, no había buscado todavía con qué canciones contaba cada finalista. El año pasado había encontrado canciones interesantes para Steelers, Packers, Bears y Jets. Tanto tradicionales (como el Bear down, Chicago Bears) como recientes (como la de las Steeler ladies). Tenían su gracia. Pero este año estoy bastante decepcionado con el nivel musical de ambos equipos. Coño, que son de *Nueva York (vale, sé que no) y *Boston (vale, sé que no), deberían contar con un armamento musical de primera. Pero no.

Antes de entrar en las canciones, el New York Post sigue dándonos motivos para reírnos (de quienes escriben ahí). Esta es la portada de la edición de hoy:


La noticia, el mensaje de correo electrónico que Gisele Bündchen envía a los amigos de la familia Brady pidiéndoles que recen por su marido:

"My sweet friends and family,

This sunday will be a really important day in my husband’s life. He and his team worked so hard to get to this point and now they need us more than ever to send them positive energy so they can fulfill their dream of winning this super bowl . . .

So I kindly ask all of you to join me on this positive chain and pray for him, so he can feel confident, healthy and strong. Envision him happy and fulfilled experiencing with his team a victory this sunday.

Thank you for your love and support. Love, G :)
"

El Post interpreta este mensaje como una señal de desconfianza y debilidad. En fin. Que vamos con la música.

Este es el himno tradicional de los New York Football Giants (que así es su nombre completo). Se llama Touchdown y es así de insulso (la canción tiene letra, pero por algún motivo que no alcanzo a entender no la incorporan a la música):



Más recientemente, el rapero Jim Jones modificó su tema We fly high en homenaje a los Giants en 2006. Los G-Men la usan para celebrar los touchdowns. Qué queréis que os diga, me parece una mierda.



No está tan mal el vídeo que usan para presentar al equipo en New Meadowlands. No es música propiamente dicha, pero me vale:


Esta versión o (mejor dicho) parodia del New York State of Mind animaba a los Giants en su carrera de postemporada. Su autor está demasiado colgao. Entre la risa y (un poquito de) vergüenza ajena:


Terminamos el apartado dedicado a los chicos de Nueva Jersey con esta canción percutiva. Pse. Pero el vídeo mola.


Cambiemos de acera. Al norte. Los Patriots carecen de himno oficial. Sin embargo, esta canción compuesta en 1986 antes de la Super Bowl contra los Bears podría considerarse como más o menos oficiosa. Ojo qué mierda. Skin the Bears, se llamaba:


Los que salieron desollados ese día fueron los Patriots. Y merecidamente, aunque solo sea por perpetrar esa bazofia. Pero la anterior no fue la única canción compuesta para ese evento de tan mal recuerdo. También esta ochentera New England, the Patriots and me:


En descargo de aquellos Patriots del 86 hay que decir que lo que perpetraron musicalmente los Bears fue aún peor. Ojo con el Bears Super Bowl shuffle:


Más reciente es este Here we go Patriots, de una banda punk de la zona (Meat Depressed), pero no mejora mucho los anteriores temas dedicados al equipo de Nueva Inglaterra:


Sin embargo, los Patriots, como equipo de *Boston, tienen un himno popular: Dirty water, de los Standells. Esta sí que mola y de esta canción los bostonianos sí que se sienten orgullosos:



Cambiamos del apartado colectivo al individual. Vamos con canciones dedicadas a jugadores que serán protagonistas este domingo. O no. Como Gronkowski. ¿Estará, no estará? No se sabe, aunque los Patriots y él nos quieren hacer ver que sí. De lo que nadie os libra es de este I wanna Gronk, sonido hortera-metalero-noventero.


He de reconocer que este rap que enfrenta a Eli Manning y Tom Brady me ha hecho bastante gracia:


Esta versión de I believe I can fly transformada en I believe in Eli... Bueno, vosotros diréis. Por lo menos es pegadiza:


Entramos en terreno peligroso con este Brady, Brady pseudoJustinBieberiano de Al Dukes. La gracia de esta canción es que se compuso para el partido que enfrentó en temporada regular a Giants y Patriots. Ahí ya se predecía un reencuentro en playoffs.


Otra versión, terriblemente entonada, este Moves like Wes Welker.


En este tema, no tan mal entonado, se desea que Tom Brady gane un nuevo anillo:


Ojo que hasta Wilfork tiene su gilitema:


Bueno, creo que ya. Queda por advertir sobre quiénes actuarán antes y después del partido. Los músicos. Ah, que no. Este año la NFL decidió no invitar a músicos. Como el pasado. Después de un par de años en los que se invitaba a músicos de verdad como los Who o Bruce Springsteen, la NFL decidió cambiar de rumbo. Allá ellos. Yo paso. El himno lo cantará una pava de American Idol, el Operación triunfo de los Estados Unidos. En el descanso, Madonna. Lo peor de la Super Bowl, que el descanso dura 31 minutos en vez de los 12 ordinarios. Si por lo menos llevasen a una banda que mereciese la pena, bueno. Esta vez no.

* * *

Ya solo queda la previa deportiva. ¿Menos absurda que las anteriores? No creáis, porque de lo que decimos todos que va a suceder a lo que realmente suceda mediará un abismo. Hablaremos de las claves del partido, de los puntos fuertes o débiles de cada equipo, y al final nada tendrá que ver con lo predicho.

martes, 31 de enero de 2012

#PreviaSB: colaboración en Touchdown or nothing y otros temas

Como anticipaba en la entrada de ayer, he colaborado en el podcast de esta semana de Touchdown or nothing, organizado por Jordi, de Illegal Return y Ginés, de NFL Notes. Lo podéis escuchar en Illegal Return, en NFL Notes o en iTunes. Veréis que digo las mismas gilipolleces de siempre. Nada, que gracias a los organizadores por la invitación, me lo pasé muy bien grabándolo. No tanto escuchándome, que no me molo, pero hay que joderse, que por algo no curro en la radio.

Bueno, como esto queda demasiado corto, vamos a aprovechar para hablar de otros temas. Nada tiene que ver con el fútbol americano, así que los que vengan aquí a informarse solamente de la NFL pueden parar ya de leer. Que luego os cagáis en mi madre. Quedáis todos advertidos.

Todos somos conscientes (o deberíamos serlo) de que lo que recibimos no se corresponde con lo que damos. Casi nunca se corresponde. Generalmente, se cobra más o menos de lo que se merece. Casi nadie es retribuido conforme a sus méritos. No cabe duda. El mundo es injusto, qué le vamos a hacer. Demasiada mierda distorsiona la justicia de la retribución: nepotismo, amiguismo, herencias, favores cruzados, etc. También es evidente que lo que cobra una persona es independiente de la calidad de su trabajo.

Todo lo anterior es verdad y, para mí, indiscutible. Pero eso no quita que cuando observemos algunas injusticias debamos callarnos. Esto va por el caso de Gonzalo Vázquez. Si seguís la NBA supongo que sabéis de quién hablo. Y si sois locos del Twitter a lo mejor os suena, porque ayer fue trending topic.

Puede que estéis en desacuerdo con sus opiniones (para mí demasiado LeBronófilas), puede que consideréis que sus escritos son largos de más, o puede que os parezca un poco pedante. Cuestión de gustos. Pero de lo que creo que no cabe duda es de que la calidad de sus textos es superior a todo lo que se escribe en español sobre baloncesto. Está a años luz. En este caso, en el reino de los ciegos, el lince es el rey.

En este artículo de su blog en Eurosport, Gonzalo Vázquez anuncia que se tiene que volver de Nueva York. Ahí, al Bronx, se había mudado para cubrir la NBA en 2009. Desde ahí preparó excelentes artículos sobre lo que estaba viviendo. Desde las canchas del Madison y del Prudential Center de los Nets tuiteaba sus impresiones. Desde ahí escribía sus artículos para Eurosport, ACB.com y Jot Down. Para este último medio concedía esta imprescindible entrevista. El suyo es un caso excepcional: un tipo que sabe (mucho) de baloncesto, que sabe escribir (muy bien) y que se desvive por contarlo. Cualidades despreciables para los medios de masas, por supuesto. Se tiene que volver porque nadie se ha interesado en sus servicios. Sin cobrar, no puede vivir del aire. En un país como España, que consume NBA en grandes cantidades (aunque los motivos son más patrioteros que estrictamente deportivos), en donde hay peña que come por hablar o escribir de NBA, el que mejor lo hace tiene que volverse por falta de medios. Y nunca mejor dicho.

Tremendo. ¿Habéis echado un vistazo al nivel de la página oficial de la NBA en España, que ahora lleva Marca? Para echarse a llorar. Hoy he leído esta frase en uno de los blogs de esa página: "en mi opinión, la canasta de James me gusta más". ¿¡Pero qué manera de redactar es esa!?

Mientras una persona que elabora un producto de calidad se tiene que volver por falta de medios (nunca mejor dicho), Tomás Roncero, José Luis Carazo, Paco García Caridad, Roberto Gómez, Manolete, Látigo Serrano, Siro López, Francisco Rabadán y el hijo de Iñaki Cano, entre muchos otros, cobran por su trabajo. Y sospecho que cobran bien. Una puta vergüenza. Toda esa peña debería pagar por verter sus residuos. Pero lo triste es que la coprófaga masa la consume con avidez. Si es que tenemos lo que nos merecemos. ¿Cuál es el canal de televisión más visto? ¿Qué diario es el más vendido? ¿Qué partidos políticos los más votados? ¿Qué equipo cuenta con más seguidores? ¿Qué música es la que más se vende? La respuesta a todas las anteriores preguntas es sustancialmente la misma.

Cambiando de tema y para terminar, supongo que todos habréis visto el documental Inside job. Si no, debéis hacerlo. Aquí lo tenéis:


Ah, dicen al inicio del documental, cuando comentan el caso islandés, que el regulador del mercado financiero no protegió a los ciudadanos islandeses, sino a los bancos. Un tercio de los reguladores financieros islandeses fueron empleados de los bancos. Conflicto de interés, se llama. El actual Ministro de Economía español fue empleado de Lehman Brothers. Él nos tranquiliza: si se considerase algo responsable de la crisis global no habría aceptado su cargo. Como si ese fuese el problema [por si acaso lo aclaro: el problema es que el regulador financiero no puede estar del bando de los bancos, sino que debe estar en el del interés general, y en este caso existen a priori dudas más que razonables de que lo esté].

lunes, 30 de enero de 2012

#PreviaSB: con quién ir

Es hora de decidir por quién tomar partido en la Super Bowl. Como vamos a hablar de amores y odios, Between love and hate, de los Strokes.



Aclaro en primer lugar que no siento afinidad por ninguno de los dos equipos. Por primera vez en mucho tiempo, ninguno de los dos contrincantes del gran partido me generan simpatía. No voy con ninguno, y me disgusta. Aunque esto creo que me lo vais a escuchar muy pronto de palabra en cierto podcast (salvo que su autor meta la tijera, que creo que va a hacer falta, porque hablando me enrollo tanto como escribiendo), tengo que decir que es la primera vez en mucho tiempo que no me alegraría de la victoria de ninguno de los dos equipos que disputan la Super Bowl. Los dos ganaron hace relativamente poco. Y no una vez, sino varias. Son habituales del gran partido en los últimos años. A diferencia del duelo de 2008, en el que había una clara cenicienta (los Giants), este año el partido se presenta muy abierto. Los Patriots son ligeros favoritos, pero no mucho. A diferencia de 2008, ninguno de los dos equipos cuenta con algún jugador veterano que está casi ante su última oportunidad de conseguir un anillo. En 2008 estaban Michael Strahan y Randy Moss. Este año tenemos a Wes Welker (30 años y sin anillo), pero creo que aún le queda bastante carrera. No es comparable.

Además, creo que ninguna de las ciudades vivirá por este partido como lo harían otras. Están mal acostumbradas. Nada que ver con cómo vivió Nueva Orleáns la Super Bowl de los Saints, cómo vivió Green Bay la de los Packers o, si me apuras, cómo vive Pittsburgh cada éxito de sus Steelers (pese a que se repiten con frecuencia). En Boston ganan demasiado, y los Patriots han venido ganando demasiado; en Nueva York no viven por los Giants, y no solo porque las pasiones se dividen entre Giants y Jets, sino porque la ciudad no se paraliza por la NFL. Imaginemos qué pasaría en Minnesota, Buffalo, Detroit o Kansas City. Sería increíble. O en otros sitios menos acostumbrados a ganar. Si es que me paro a pensar y me cuesta imaginar ciudades menos ilusionadas por una Super Bowl. Incluso las que hoy dan la espalda a sus equipos (Jacksonville, Tampa, Cincinnati) me da la sensación de que se movilizarían en caso de Super Bowl.

Con todo, siempre hay argumentos para ir a favor o en contra de ambos equipos. Vamos a buscarlos. Son argumentos para el aficionado neutral, claro, porque entiendo que los fans de Patriots y Giants ya están plenamente entregados a sus respectivas causas.

New England Patriots


A favor

1.-Belichick y Brady, dúo legendario. Antes de que esta pareja de entrenador y quarterback coincidiesen en Foxborough, los Patriots eran una franquicia perdedora. Desde su fundación en 1960, no habían ganado ni un solo anillo. Lo mejor que habían hecho es llegar a dos Super Bowls que perdieron ante Bears y Packers. Pero en la temporada 2001-2002, en la que un tal Tom Brady, un jugador elegido en sexta ronda, tuvo que hacerse con los mandos del ataque del equipo por lesión de Drew Bledsoe, el rumbo de la franquicia cambió radicalmente. Esos Patriots llegaron como víctimas a esa Super Bowl, que disputaron contra el Greatest Show on Turf, los Rams de Warner, Holt y Faulk. Las casas de apuestas daban como favorito a St. Louis por 14 puntos de diferencia. Ganó New England con un field goal en el último instante de Adam Vinatieri. Era el principio del dominio de la NFL por el equipo de Nueva Inglaterra. Con Belichick y Brady, ganaron tres anillos, perdieron otra Super Bowl, y ahora pueden lograr la cuarta. Si ganan este próximo domingo, se convertirían en el dúo head coach-quarterback con más anillos (igualados con Chuck Noll y Terry Bradshaw, de los Steelers, que vencieron en las cuatro Super Bowls que disputaron). Son muy buenos. Estrategas y ejecutores brillantes. Y merecen ocupar su lugar en la historia. Un argumento para ir con New England en la Super Bowl.

2.- Tío Karl, digo, Vince Wilfork. Quién no disfruta viendo a este entrañable y aparentemente bonachón defensor. Cada día se parece más al tío Karl de Cosas de casa.


Wilfork fue lanzador de peso y de disco en la universidad. Supongo que no sorprende. También ha constituido su propia fundación, que se dedica a promover la investigación contra la diabetes. Mola. Quién no ha disfrutado con sus cómicas intercepciones (menos el equipo que las sufre), eh.


3.- Wes Welker merece un anillo. Que sí, que aún le quedan bastantes años de carrera, pero quién sabe. Cuesta mucho llegar a la Super Bowl. De los desanillados, Welker es probablemente el más ilustre. Merece un campeonato. Seguro que Randy Moss no pensaba que la de 2008 sería su última gran oportunidad. Welker es un jugador hecho a sí mismo, varias veces despreciado. A pesar de su buen papel en el instituto, ninguna gran universidad lo quería. Lo consideraban demasiado menudo para el football universitario de elite. Por suerte para él y para Texas Tech, en el último minuto uno de los receptores inicialmente reclutados por esa universidad renunciaba a su beca, que ofrecieron a Welker. Ahí Welker hizo un muy buen papel y recibió varios premios por su labor como receptor y jugador de equipos especiales. Pero volvieron a considerarlo físicamente inepto para el siguiente nivel de football. No fue ni invitado al scouting combine. Por supuesto, no fue elegido en el draft. Tras ser contratado y despedido por San Diego, llegó a los Dolphins, donde jugó tres temporadas. Su última temporada fue bastante buena y le valió una buena oferta de los Patriots adonde llegó en 2007.

Desde su llegada a New England, Welker ha conseguido más recepciones que ningún otro jugador de la NFL. Es el quinto en yardas totales. Ha recibido al menos un pase en todos y cada uno de los partidos que ha jugado con los Patriots. Es el slot receiver por excelencia de la NFL (que no se alinea en el extremo de la formación). Y, pese a todo, sigue sin recibir todo el reconocimiento que merece. Es bajito, blanquito, no muy guapo, tampoco muy espectacular. Poco vistoso, poco agraciado. Pero merece un anillo como el que más.

4.- La vanguardia ofensiva. Los Patriots representan como nadie la nueva tendencia ofensiva de la NFL. Comentábamos hace unas semanas que probablemente la mayor revolución de la liga, que marca la evolución estratégica tanto en ataque como en defensa, es la aparición de tight ends superdotados físicamente, no solo capaces de bloquear y ocasionalmente salir a recibir, sino directamente ser una amenaza receptiva de primer nivel. Eso condicionaba no solo la estrategia ofensiva, sino también la defensiva, puesto que la defensa tiene que amoldarse de alguna manera a esos receptores tan difíciles de cubrir. Esos tight ends crean auténticas pesadillas a las defensas. No busquemos explicaciones conspirativas, es la evolución natural del deporte la que nos ha llevado aquí. Y los Patriots lo han visto mejor que nadie. En particular, en su draft de 2010 eligieron a dos tight ends excepcionales: Rob Gronkowski, en segunda ronda, y Aaron Hernandez, en la cuarta. Gronkowski no fue ni siquiera el primer tight end elegido en ese draft (antes los Bengals eligieron a Gresham, un muy buen jugador, aunque todavía algo lejos del nivel de los dos de los Patriots); antes que a Hernandez seleccionaron a muchos otros. Todo un acierto. El resultado, que hoy New England tiene a dos de los tres mejores tight ends de la NFL (el otro es Jimmy Graham, también elegido en ese draft). New England ha sabido crearse su ventaja competitiva, y merece un premio por ello. Los pioneros siempre deben ser recompensados.

5.- La revancha. La última vez perdieron. Resulta inevitable sentir un poquito de pena por ellos, ¿no? Si los otros ganaron en 2008, que estos ganen en 2012. La revancha les corresponde.

6.- Un equipo que sabe reinventarse. New England es un ejemplo de reinvención. Hablábamos antes del dúo Belichick-Brady, una constante en estos años de éxitos, pero aparte de ellos muchas cosas han cambiado. Los Patriots son un equipo que no teme arriesgar. Son poco conservadores. Su aversión al riesgo es escasa. Por ejemplo, si Randy Moss se pone tontito, a la puta calle. Tonterías las justas. Moss fue traspasado cuando aún era considerado un receptor de primera categoría. Tampoco se andan con miramientos si se les presenta la oportunidad de reclutar talento, aunque sea conflictivo. Chad Ochocinco y Albert Haynesworth se pusieron a tiro y los contrataron. Sí, luego ambos fichajes fueron un desastre, pero tampoco tienen problema en traspasar a uno (Haynesworth) y mandar chupar banquillo al otro hasta que espabile.

Los Patriots también son ejemplares en el aprovechamiento de jugadores con poco nombre. Dan oportunidades a su personal en función del rendimiento, no del renombre o el salario. Danny Woodhead llegó ahí tras ser despreciado por los Jets. Hablábamos antes del ejemplo de Welker. Hasta uno de sus héroes más recientes, el defensive back Sterling Moore, cuya zarpa arrebató el balón de la mano de Lee Evans, es un humilde jugador no drafteado.

Tercer ejemplo de la continua y casi temeraria adaptación a las circunstancias: el uso de no defensores como defensores. En 2004, ante la epidemia de bajas en defensa, Belichick ya alineó a un receptor como defensive back. Entonces fue Troy Brown, que incluso llegó a conseguir una intercepción ante los Bills. Esta temporada, en parte por las bajas, en parte por la ineptitud, Belichick ha vuelto a utilizar a un atacante como defensor. Ahora le ha tocado a Julian Edelman. Ahí lo veis en un blitz frente a los Eagles.


Que conste que la táctica me parece demasiado temeraria. Ver a Edelman cubriendo a Boldin en el drive decisivo de la final de conferencia daba escalofríos. Su cobertura no era ni mucho menos perfecta. Pero revela que esta gente no tiene ningún miedo a probar cosas diferentes. Ya hemos visto a Wes Welker chutar algún extra point.


E incluso a Doug Flutie chutando un drop.


Un equipo en constante reinvención. Mola.

7.- Es el equipo de Peter Griffin. Probablemente, el argumento de mayor peso para ir con los Patriots este domingo. Y hablo en serio.


8.- Son de la tierra de los Pixies y de los Dropkick Murphys. Dos grupazos de la hostia. Que no ocultan en sus temas su pertenencia al estado de Massachusets.

UMass (la universidad de Massachusets), de los Pixies:



La mítica I'm shipping up to Boston, de los Murphys:



9.- Myra H. Kraft. A ver, que tampoco quiero ser meapilas. A mí esto como que tampoco me motiva demasiado para ir con este equipo, pero bueno. El caso es que el pasado verano murió Myra H. Kraft, la mujer del propietario de los Patriots. También presidía una fundación benéfica del equipo de New England y estaba (dicen) muy unida al equipo. Por eso los Patriots llevan esta temporada un parche con las iniciales "MHK" en su uniforme. Y sería un bonito homenaje que ganasen el anillo. No sé, ya os digo que hasta el último momento estuve dudando si meter esto como argumento o no. Lo dejo por si a alguien le motiva.

10.- El peinado de Tiquan Underwood. Pues eso:


11.- Los (supuestos) valores de Boston. Decía Mark Twain que "in New York they ask 'how much money does he have?' In Philadelphia, they ask, 'who were his parents?' In Boston they ask, 'how much does he know?'". En Nueva York preguntan por el dinero que tiene, en Filadelfia por quiénes eran sus padres y en Boston por cuánto sabe. No sé hasta qué punto esa reflexión se correspondía con la realidad, y menos aún si hoy en día sigue estando en vigor (probablemente no), pero mola.


En contra

1.- Ya han ganado demasiado. Esta franquicia ha vivido demasiados éxitos en los últimos tiempos. Tantos, que parece que no aprecian de verdad el valor de un anillo. Es normal, inevitable. Creo que llevo un tiempo sin dar la brasa con el tema: la teoría de la satisfacción marginal decreciente de la victoria. La alegría global generada por un triunfo se compone de las alegrías experimentadas por cada aficionado. La alegría de cada aficionado tiende a decrecer cuando otros triunfos de su equipo están cercanos en el tiempo. Si hace poco su equipo cosechó éxitos, la alegría no será tan grande. Y al revés. Esta teoría trata de expresar en términos pedantes y grandielocuentes una obviedad: que nos malacostumbramos. Valoramos más lo que tenemos cuando no lo tenemos. Es lo que sucede por la tierra de los Patriots.

Y aquí abro un inciso para agradecer los comentarios en la anterior entrada que puntualizaban que igual que los Giants no son de Nueva York, los Patriots no son de Boston. Es verdad. Foxborough está 35 km al suroeste de Boston. Pero en este caso hay una diferencia: cuando Giants (y Jets) se mudaron de Nueva York a Nueva Jersey, mantuvieron su nombre original. Una mentira. Sin embargo, los Patriots lo cambiaron. El equipo se llamaba originalmente Boston Patriots. Cuando se trasladaron a Foxborough, a pesar de que Foxborough forma parte de lo que denominan Greater Boston, modificaron su denominación. Los Patriots ya no eran de Boston, sino de Nueva Inglaterra. Eso es verdad. En cambio, que Giants y Jets son de Nueva York es mentira. Decíais que ese cambio a Nueva Inglaterra suponía la asunción de una representación que no les correspondía: la de seis estados (no solo Massachusetts, también Connecticut, Maine, New Hampshire y Vermont). Hombre, en realidad todo equipo que lleva el nombre de su estado y no el de su ciudad se arroga ya una representación que no le ha sido concedida. Los Cardinals son de Glendale, no de toda Arizona; los Vikings son de Minneapolis, no de toda Minnesota; los Panthers son de Charlotte, no de toda Carolina... Y así. Además, Nueva Inglaterra es la única región reconocida por el gobierno federal en los Estados Unidos que no es un estado. Se considera que tiene una identidad cultural propia. Y Peter Griffin, que es de Quahog, Rhode Island, es de los Patriots. Que sí, que se atribuyen una representación que nadie les ha otorgado. Puro marketing. Es verdad. Pero creo que su identificación con Boston y Nueva Inglaterra en general es fuerte.

En lo que sin duda lleváis razón es en que si suelto una parrafada sobre la aceptación de los Giants como equipo de Nueva York, debería hacerlo también sobre la consideración de los Patriots como equipo de Boston. Toda la razón.

Tras este excurso, sigo. Las gentes de Boston, las gentes de Nueva Inglaterra, están empachadas de triunfos. Cierto, los Patriots no ganan un anillo desde 2005. Siete años ha. Pero comentaba en la anterior entrada que los demás equipos de la zona lo han hecho recientemente. Y se nota. Solo 15.000 personas asistieron a la despedida del equipo este domingo. Era gratis. Sí, creo que eran muy pocos. Hasta Brady dijo que esperaba que hubiese mucha más gente en la eventual celebración del anillo una semana después.


El contraargumento a este motivo para ir en contra de los Patriots, que los Giants han ganado el anillo hace aún menos tiempo.

2.- Su dirección técnica ha hecho trampas y sigue comportándose al límite del reglamento. Supongo que todos recordáis el Spygate. Está probado que Belichick y su gente hizo trampas. Grabaron las señas que entrenadores de equipos rivales realizaban desde la banda a sus jugadores. Algo que la NFL prohibía. A Belichick le impusieron la máxima multa que la NFL contemplaba entonces y le quitaron una primera ronda del draft a su equipo. Otros reclamaban un castigo mayor. Tramposos.



Su eventual anillo de la 2007-2008 (que no llegó) estaría manchado por este escándalo. En South Park dedicaron un capítulo a este episodio. Se llamó Eek, a penis! Aquí lo comentan sus autores:


La sombra de la duda persigue desde entonces a los Patriots. Son muy listos, sí, pero quizá demasiado listos. No ayuda a lavar su manchada imagen operaciones de dudosa ética como la contratación de Josh McDaniels un minuto después de que se conozca que los Patriots se enfrentarán al exequipo de Daniels en la ronda divisional. Lo permitía el reglamento, de eso no cabe duda, pero está en la frontera de la deslealtad competitiva.

3.- Sus aficionados son unos engreídos. Esto es una impresión personal, probablemente equivocada. Es mi sensación tras el partido que vi en Wembley entre Patriots y Buccaneers. Qué sobrados iban. Cómo despreciaban al rival. No solo al rival de ese día, sino a cualquier otro equipo de la NFL. Me repito, lo sé, pero recuerdo comentarios del tipo "el único equipo que nos puede plantar cara son los Colts". Se olvidaron de los Ravens, que eliminarían luego a los Patriots en Foxborough. Muy muy sobradetes, y no solo uno. Varios. Una victoria este domingo solo contribuiría a agrandar todavía más su ego.

4.- Brady te da envidia/te cae mal. Tu chica dice que es muy guapo. Él juega como los ángeles. Está casado con una supermodelo. Menudo cabrón. Y qué cabrón es, que dejó a su anterior novia embarazada de tres meses y se fue con la Bündchen. Anda y que le den al Brady este. Que sufra un poquito. Ah, y desde que está con la Bündchen no gana un anillo. Le ha succionado el mojo, que diría Austin Powers.

5.- Ochocinco no merece un anillo. A hacer el imbécil no le gana nadie, sin duda. Y ha completado muy buenas temporadas en Cincinnati, tampoco cabe duda. Pero este año, precisamente este año, no merece más que palos. ¿Se pasa una temporada tocándose las pelotas, y de premio un anillo? Ni de coña. Que después, además, hay que sufrir sus estupideces en Twitter y el eco mediático correspondiente.

6.- Un equipo sin defensa no debe ganar. Si eres un amante de la ortodoxia footballera no puedes ir con los Patriots. Ese equipo ha sido el segundo que más yardas ha concedido al contrario. Ha batido récords de ineptitud defensiva, que solo otro grupo de infames defensores ha superado. La victoria de New England significaría que con una defensa pésima se puede ganar un anillo. Terrible. El acabose. La victoria del circo aéreo frente al fútbol americano de toda la vida, el de verdad. La victoria de los acróbatas, de los globetrotters frente a los rudos jugadores de verdad. Un pésimo ejemplo para las jóvenes generaciones. un ejemplo de perversión.

Contra este argumento cabría decir que en playoffs sí han sabido defender. A los Broncos los anularon, y a los Ravens los contuvieron lo necesario para ganar. Sí, los ataques de ambos equipos son flojos, pero en el momento más importante la defensa ha respondido. Lo que tampoco quita que sea una defensa bien porosa, como dicen por los Estados Unidos.

7.- Crees que han tenido demasiada suerte para llegar a la Super Bowl. Lo comentaba Mariano Tovar. No comparto esta visión, pero no deja de ser verdad: los Patriots terminan la temporada regular sin ganar a un solo equipo con un récord superior al 50% de victorias. Y se plantan en la ronda divisional, donde tienen la suerte de enfrentarse a los Denver Broncos, un equipo flojérrimo. Sin ganar a nadie, se plantan en la final de la AFC, en su propio estadio. Ahí sí, vencen a los Ravens, pero sin alardes, con mucha fortuna. Si a Lee Evans no se le escapa el balón de las manos, probablemente habrían perdido. Si Cundiff no falla un sencillísimo field goal, el partido se habría decidido en la incierta prórroga. Mucha, mucha suerte.

Que conste que discrepo en lo de la sencillez de su calendario. No nos quedemos con el mero dato del 50%. Es una pequeña falacia. Y pongo un ejemplo: si los Patriots hubiesen perdido uno de los dos partidos que ganaron a los Jets, habrían ganado a un equipo con más de un 50% de victorias. Los Jets habrían terminado 9-7 y New England, al haber ganado el otro enfrentamiento, contaría con su victoria de calidad. Pero hay que ir más allá de los números. Los Patriots, insisto, tuvieron un calendario muy exigente y superaron a buenos equipos: Jets, Cowboys, Eagles, Chargers, e incluso los Dolphins de final de temporada. Equipos que, personalmente, me parecen mejores que otros que terminaron la temporada con más victorias como Titans o Bengals.

8.- Mandaron a Peter Griffin a las Niñeras Tontas de Londres. También conocidos como London Sillynannies. Las envidias de Tom Brady provocaron el traspaso de Peter a este británico y amanerado equipo. Cabronazo.


9.- Eres de Jets, Dolphins o Bills. Si eres fan de alguno de los rivales divisionales de los Patriots, probablemente les tengas ojeriza. Aquí no hay más que hablar.

New York Football Giants


A favor

1.- Te gusta el football ortodoxo y tradicional. Los Giants de Tom Coughlin son un ejemplo de ortodoxia. Aplican las fórmulas de toda la vida, sin complicarse. En ataque, equilibrio entre pase y carrera (siempre que la salud de sus corredores y la situación del partido lo permita). En defensa, una 4-3 con un front four potente, que no abusa del blitz. Nada de formaciones exóticas, estrategias sorprendentes o innovaciones arriesgadas. Lo de siempre. Si te gusta lo de siempre, los Giants son tu equipo.

2.- Son un ejemplo de estabilidad. A pesar de que están obligados a lidiar con uno de los entornos más inestables para el deporte profesional, el de la ciudad de Nueva York, los Giants han sabido ser pacientes y confiar en sus proyectos a largo plazo. Fueron pacientes en 2007, cuando se pedía la cabeza de Tom Coughlin durante una irregular temporada regular. Fueron pacientes durante la pasada offseason, cuando algunas voces pedían la destitución de Coughlin tras el descalabro en los últimos partidos de la anterior temporada regular. Y fueron pacientes esta misma temporada regular, cuando el culo de Coughlin volvía a calentarse tras una racha de cuatro derrotas consecutivas, alguna de ellas particularmente bochornosa. Hasta el propio Coughlin cuestionó la motivación de sus jugadores tras caer estrepitosamente en Nueva Orleáns. Pero la paciencia y la perseverancia da sus frutos. Los dio en 2008 y los está dando en 2012. Los ejecutivos de los Giants mantuvieron la confianza en el proyecto. Un anillo sería un merecido premio a esa confianza y un ejemplo para los trituradores de entrenadores. El cambio constante no es la solución.

3.- Disfrutas viéndolos defender. En muchos deporte, la buena defensa es casi sinónimo de tedio y el espectáculo viene casi exclusivamente de acciones ofensivas. Difícilmente consideraremos que un equipo de fútbol caracterizado por su solidez defensiva y nulidad ofensiva es espectacular. Ahí es complicado brillar desde la defensa. En baloncesto sucede algo parecido, aunque no tanto: los tapones son acciones muy vistosas. Pero, en general, lo que vende es el ataque. No nos engañemos, en el fútbol americano lo que vende (por lo menos para las grandes masas) también es el ataque. En particular, el ataque aéreo. Pero, a diferencia de otros deportes, las acciones defensivas sí pueden ser muy espectaculares. El fútbol americano es un deporte de colisión (no de contacto, eso es una mariconada), y las colisiones entre defensores y portadores del balón a veces son tremendas. Desde un punto de vista estético, un buen placaje es una jugada excelente. Se puede disfrutar, y mucho, viendo cómo juegan las buenas defensas.

Y la de los Giants, en el último mes, lo es. No lo fue durante buena parte de la temporada regular, pero de un tiempo a esta parte, con sus pilares fundamentales sanos, lo está siendo. Su front four está rindiendo a un nivel excelente. Da gusto verlos jugar.


Amantes de la defensa, los Giants son vuestro equipo en esta Super Bowl. Esa defensa no es la de San Francisco ni la de Baltimore, pero en enero no tiene nada que envidiarles.

4.- Víctor Cruz. Quién nos iba a decir cuando hablábamos de él en agosto de 2010 que iba a convertirse en el jugador en que se ha convertido esta temporada. Quién les iba a decir a los Jets que la vergüenza que sentían en aquel partido de pretemporada por el roto que les estaba haciendo ese desconocido la iban a volver a sentir las defensas más reputadas de la NFL esta temporada.

El de Cruz es un caso admirable. Se crió a pocos kilómetros del estadio de los Giants. En la ciudad de Paterson, que es una de las cien más peligrosas de los Estados Unidos. Su tasa de delincuencia más que triplica la media del estado de New Jersey. Tal es su fama que el lugar aparece en la primera temporada de Los Soprano. No se puede decir que creciese en un entorno ideal. Luego jugó en UMass (la universidad a la que cantaban los Pixies) y nadie lo quiso seleccionar en el draft. Un partido de pretemporada en el que consiguió 6 recepciones para 143 yardas y 3 touchdowns le valió un contrato. Quién no diría entonces que ese iba a ser el partido de su vida. Lo fue en cierto modo, porque ese partido es una muestra representativa de su posterior carrera. Tras una temporada 2010 en la que las lesiones y la competencia lo dejaron inédito, en 2011 llegó la oportunidad de este jugador de origen puertorriqueño. La baja de Steve Smith y las lesiones de Manningham y Hixon le dieron un papel protagonista. Y vaya si lo aprovechó.


En su primera temporada como titular en la NFL, Cruz ha batido el récord de yardas de recepción de esta histórica franquicia. En sus primeros partidos podría haberse beneficiado del factor sorpresa, de los descuidos o menosprecios de las defensas rivales a este jugador anónimo. Pero aun cuando era conocido y el público coreaba su nombre siguió destrozando a los rivales.

Cruz además es un tipo centrado. Que no os engañen sus bailecillos. Por ellos recibió una invitación para participar en el Mira quién baila estadounidense y dijo que no. Que él se debe a los Giants. Bien hecho.

5.- Eli Manning obtendrá el reconocimiento que merece. Eli Manning es un personaje polémico. Genera amores y odios bastante viscerales. Su cara de empanao y su pertenencia a una familia noble (en el ámbito del fútbol americano) crea adhesiones y desprecios. ¡Pero mira qué pintas de alelao lleva! ¡Ay, si no fuera hermano de quien es, dónde estaría! Esa es la postura de sus detractores. Pero también tiene seguidores que consideran que su carrera se ha visto ensombrecida y menospreciada por su pertenencia al clan Manning. Su rendimiento en los momentos más importantes de la temporada ha sido excepcional. Intachable. ¿Tienes un hermano mayor con el que te comparan y te da por saco? Eres de Eli.

6.- Los saltos de Bradshaw en la end zone son cojonudos. Tremendos sus saltos para celebrar un touchdown. Véase el minuto 2:25 del siguiente vídeo. Bueno, no, véase el vídeo entero, que aunque algo desfasado, es cojonudo.


7.- Su uniforme mola. Desde un punto de vista estético, la ventaja es de los Giants. Habría sido de los Patriots si hubiesen sido fieles a su uniforme histórico, que usan muy de vez en cuando, y si hubiesen mantenido a Pat the Patriot como mascota. Pero no es así. Hoy por hoy, el uniforme de los Giants mola más que el de los Patriots.


Aunque el uniforme blanco, que probablemente lucirán en la Super Bowl, me gusta mucho menos que el azul. A partir del próximo 1 de abril, cuando Nike asuma el diseño de todos los uniformes de la NFL, la cosa puede cambiar.

8.- Ellos sí han tenido que vencer a los mejores para llegar al gran partido. Los Giants están en modo playoffs desde una semana antes de comenzar la postemporada. Es una situación parecida a la de Green Bay el año pasado. Y como aquellos Packers, llegan a la Super Bowl tras eliminar fuera de su estadio a los dos primeros cabezas de serie de la conferencia. Vencieron en Lambeau Field al mejor equipo de la NFL en temporada regular y vencieron en Candlestick Park al segundo de la NFC. Su camino no ha sido nada fácil. Tampoco podemos decir que su temporada regular estuviese repleta de victorias de calidad (de hecho, el único equipo por encima del 50% al que han vencido son los propios Patriots), pero su carrera reciente es tortuosa. Si ganan el próximo domingo, habrán vencido a los tres primeros equipos de la NFL de la temporada regular.

9.- Son los tapados. No tanto (ni mucho menos) como en 2008, pero sí un poquito. Los Giants no eran los favoritos de la NFC para llegar a este partido. Packers y Saints estaban por delante. Quizá también San Francisco, aunque sea por el mero hecho de disputar la final de la NFC en su estadio. Y, por lo menos en las apuestas, los Patriots parten como favoritos. Si os va el rollo equipo pequeño, probablemente deberíais ir con los de Nueva Jersey.

10.- Son de la ciudad de los Ramones, los Dictators y tantos otros. Ahí estaba el CBGB (aunque ya no, hijos de puta); Nueva York es la cuna de varias de las mejores bandas de música de la historia. Lo es de la mejor (los Ramones) y de otra banda cojonuda de parecidos orígenes como los Dictators.

New York City, N.Y.C., pretty mean when it wants to be... (esta canción es de Motörhead, pero la versión ramoniana cantada por C.J. me mola más)



También los Dictators cantaban a New York, New York.



En contra

1.- Un equipo de 9-7 no es el mejor (o no debe serlo). Si te gusta que gane el mejor, hay argumentos para considerar que este equipo no lo es. Porque se supone que el anillo debe coronar al mejor equipo de la NFL, ¿no? Bueno, realmente no. Corona al mejor equipo de enero. Es así. Pero puedes querer que venza el mejor equipo considerada toda la temporada, y entre Patriots y Giants probablemente el equipo de Nueva Inglaterra merezca tal distinción. Coño, que los Giants terminaron la temporada regular 9-7. Estuvieron un mes sin ganar, cayeron ante 49ers, Packers, Saints, Eagles, Redskins (dos veces) y Seahawks. Demasiadas derrotas para un campeón. Un campeón no puede haber sido barrido por los Washington Redskins, no por estos Washington Redskins. No puede caer de forma tan lastimosa en el Superdome. No puede caer ante los Seahawks de Tarvaris Jackson y Charlie Whitehurst. Los Patriots han perdido partidos, es cierto, y entre esas derrotas figura una ante los Giants, pero siempre dieron la cara, y de 9-7 a 13-3 hay un buen trecho.

2.- La soberbia neoyorquina (en particular, del New York Post). Supongo que al ser la capital del mundo, resulta un poco inevitable que miren un poco por encima del hombro a los demás. Pero se pasan. Van demasiado de guays. En este sentido, el New York giliPost resulta especialmente vomitivo. Se trata de un panfleto que hace periodismo al estilo español. Es decir, forofista y despectivo con el rival. Os resultará familiar porque estamos hartos de ver esa mierda en Marca, As, Sport, El Mundo Deportivo, etc.

El último ejemplo es bien reciente. De hoy mismo. Esta es la manipuladora portada deportiva del día:


La chulería de Tom, dicen. Tergiversan y exageran el sentido de sus palabras. Brady realizó unas declaraciones de lo más normales: que espera volver a Foxborough dentro de una semana a celebrar la victoria. Guau, qué cabrón. Sorprende que en un periódico que abría con esta portada hace poco más de una semana, antes del partido de San Francisco, pongan el grito en el cielo por unas declaraciones así de blanditas.


3.- No aguantas a la familia Manning. No me extraña. Siempre dando la tabarra con la misma peña.


4.- También han ganado mucho. De hecho, llevan menos tiempo sin ganar que los Patriots. Fueron campeones en 2008, hace cuatro años. Desde 1980, esta es su cuarta aparición en la Super Bowl. Que pierdan para que aprendan a valorarlo, hombre.

5.- Jacobs y Pierre-Paul son unos bocazas. El respeto y la prudencia no son virtudes de las que Brandon Jacobs y Jason Pierre-Paul puedan presumir. Ambos frecuentan el mundo de la fanfarronería. Recordemos el incidente de Jacobs con Rex Ryan después de vencer a los Jets. Hay que saber ganar. Por mucho que Ryan sea otro bocazas, no puedes mandarlo a callar llamándole gordo. Está feo. Es propio de imbéciles. Pierre-Paul es otro que no duda en presumir de la dureza de su equipo. El jugador de segundo año es un habitual del trash talk. Su respeto por los contrarios, al menos en declaraciones públicas, no es muy patente. No dudó en garantizar una victoria en Green Bay porque ellos eran mejores ni en San Francisco porque solo Dios es más duro que nosotros. Una buena hostia para rebajar su pecho henchido no les vendría mal.

6.- Son sucios y fingen lesiones (como Pepe). Supongo que para algunos lo de dar hostias a traición y fingir lesiones (la nueva tendencia de moda en el jugador más desequilibrado de la liga española) es motivo de admiración. Si es así, interprétenlo como un argumento a favor de los Giants.

El asunto de los golpes sucios se destapó tras el partido en San Francisco. Y no es tanto una realidad como una estrategia. Tras ese partido algunos jugadores de los Giants reconocieron que uno de sus objetivos era provocar una conmoción cerebral a Kyle Williams, el receptor y retornador de los 49ers. Había que darle bien duro, porque con el historial de lesiones cerebrales de ese jugador, unos buenos golpes podían dejarlo fuera de juego. Tremendo. Qué hijos de puta.

Al fingimiento de lesiones recurrieron en su partido contra los Rams. La no huddle cansaba a su defensa, que quería parar el partido de cualquier manera.


7.- No te gusta cómo se comportaron con Plaxico Burress. Conozco a fans de Plaxico (Plaxico Antonio, su nombre completo) a los (realmente las) que no ha gustado nada el trato que ha recibido el delincuente receptor por parte de los Giants. Él mismo lo decía. Con todo lo que habían vivido juntos Coughlin, Manning y Burress, qué menos que una pequeña muestra de interés o de preocupación. Nada de nada. Que sí, que Plax cometió un grave error, pero tampoco (por suerte) hirió a nadie más que a sí mismo. Qué menos que un poquito de humanidad, aunque solo sea por los viejos tiempos.

8.- Te revienta lo de "Cruuuuuz" y el bailecito de marras. Cruz es un jugador admirable, pero el puto baile y el "Cruuuuz" que acompaña cada recepción de este jugador ya carga.

9.- Aún los odias por cómo ganaron a los Bills en 1991. En enero de 1991, como en enero de 2012, los Giants llegaron a la Super Bowl tras vencer en San Francisco con un field goal en la última jugada del partido. Se enfrentaban, como ahora, a un ataque potente. Probablemente más potente y en forma que el de los actuales Patriots, ya que Buffalo venía de anotar 44 y 51 puntos en los partidos de postemporada que le dieron acceso a la Super Bowl. Cierto es que esas anotaciones tan altas no se debían solo al poder ofensivo de los Bills, sino también a las pérdidas de balón que forzaron. Los Giants habían jugado ya anteriormente contra los Bills y habían perdido. En el Giants Stadium, además. Pero tenían clara la estrategia: llevar el partido a la trinchera, dejar al ataque de Buffalo el mayor tiempo posible pensando en la banda, impacientándose por lograr la posesión, y hacer que el partido se convirtiese en un duelo de tanteador bajo en el que cualquier error fuera decisivo.

Esas ideas las ejecutaron con un game plan ofensivo basado en una carrera tras otra y en pases tras jugadas de play action, es decir, en las que la apariencia inicial de la jugada es de carrera. Avances pequeños, pero constantes, que agotaban el tiempo e incrementaban la impaciencia del ataque rival. Para ejecutar ese plan no basta con ordenar jugadas de carrera una y otra vez. Es necesario que la carrera funcione. Si no, tres y fuera y a otra cosa. La clave es que los Giants tenían los ingredientes indispensables: una línea ofensiva potente y eficaces corredores. Además, la línea defensiva de los Bills era vulnerable. Por eso el plan tuvo éxito. En este excelente post del Fifth Down Blog lo explican en detalle. Los Giants ganaron por 19-17. Los Bills tuvieron la victoria en sus pies, en los de su kicker Scott Norwood, que no pudo convertir un field goal de 47 yardas cuando el tiempo expiraba.

Aquí tenéis el resumen de esa temporada. Como es muy largo, he configurado el vídeo para que se inicie en el resumen de aquella Super Bowl. Si queréis ver lo demás, no tenéis más que desplazar la barra de avance hasta el inicio.


Hay quien ve ese partido como un ejemplo de magnífica estrategia. Bueno, dudo que haya alguien que pueda considerar lo contrario. El plan de los Giants fue perfecto. Pero hay quien no perdona a los Giants aquella victoria. Esa victoria, lograda de un modo tan brillante como embarrado, y en la que la suerte también jugó un papel muy importante con el wide right final, hizo que los Giants se ganasen la antipatía de muchos. El juego feo se impone al bello. Para algunos, los Giants son ese monstruo feo y deforme, esa morcilla apestosa en palabras de Mariano Tovar, que agua la fiesta de brillantes escuadras que merecían un lugar en la historia, como aquellos Bills o los Patriots de la 2007-2008. En cierto modo, estos Giants son fieles a su historia: han sabido enfrentarse a un equipo comparable a aquellos, como los Packers, y les queda superar a otro, estos Patriots, para llegar a la meta final. Pero si te va

En homenaje a aquellos Bills, que no solo perdieron la Super Bowl de 1991, sino también las tres siguientes (te cagas, cuatro Super Bowls seguidas perdidas, y es una franquicia que no ha ganado un solo anillo todavía) se rodó este America's Game.


¿Creéis que aquellos Bills deben ser vengados, aunque sea un poquito? Vuestro equipo son los Patriots.

10.- Su ciudad no vive por ellos. Ni Nueva York ni Nueva Jersey viven o se desviven por los Giants. Son uno más de sus pasatiempos. La ciudad no se paraliza por ellos. Es demasiado grande como para ello. Demasiadas alternativas de ocio, también varios éxitos recientes que hacen que esta ocasión no sea la más especial. Aunque Boston esté bastante empachada, seguro que su grado de devoción a los Patriots es superior al de la Gran Manzana por los Giants. Lejos del que siente Green Bay por sus Packers, Nueva Orleáns por sus Saints o Pittsburgh por sus Steelers, si hablamos de los campeones más recientes.

11.- Eres de Cowboys, Eagles o Redskins. Lo mismo que decíamos respecto de los fans de Jets, Dolphins y Bills en el caso de los Patriots, mutatis mutandis.

* * *
Tres previas quedan: la mediática, la musical y la deportiva. Sigan atentos, que llegarán.

jueves, 26 de enero de 2012

#PreviaSB: Nueva York y Boston

No me resisto a comentar un par de cuestiones tras el último partido entre el equipo-que-no-debe-ser-nombrado y su único rival de similar presupuesto. El innombrable jugó mejor (mucho mejor) que el Barcelona y mereció ganar (por juego y ocasiones). Sin embargo, el show final fue propio de imbéciles perdidos. Su capitán es gilipollas. Con todas las letras. Tonto perdido. Cómo cojones se le puede echar la culpa al árbitro y comportarse de ese modo. El árbitro estuvo mal, pero para ambos equipos. Y si uno puede quejarse, seguramente es el Barcelona. Lass expulsiones, Pepe Camps... Pero da igual. Ojalá siga el m******ismo en ese estado de infantil negación de la responsabilidad propia durante muchos años. Como niños pequeños. Yo no he sido, que decía Bart Simpson. Gilipollas perdidos. Retrasados mentales. Con todas las letras. Su edad mental no es acorde con la física. Su entrenador, además, es un cínico y un puto maleducado de la hostia. Con todas las letras, de nuevo. Resulta irónico (o no) que quien presume de no ser hipócrita (dime de qué presumes y te diré de qué careces) sea la pura personificación de esa cualidad. Espero que sigan con esa actitud muchos años. La culpa es siempre de los elementos.

Sé que cada vez menos seguidores del equipo-que-no-debe-ser-nombrado comparten esa actitud. Muchos se han bajado ya de la burra de la estupidez y se han incorporado a la realidad. Mis amigos m******istas con los que he hablado hoy reconocen que el árbitro nada tuvo que ver en el resultado final y que no tiene sentido quejarse por eso. Me preocupa, porque prefiero que sigan creyendo en malignas teorías conspiratorias y comportándose como unos niñatos malcriados y arrogantes. Espero que su entrenador y capitanes continúen con ese comportamiento. Esa es la imagen que tengo yo de esa oscura entidad, cuyo himno es una oda a la ironía: cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores como bueno y fiel hermano.

Bien, ya le podéis dar al es una mierda. Seguimos con NFL.

Como va a haber una entrada dedicada al duelo musical, hay que reservar canciones conmemorativas para ese día. Sin embargo, no podemos dejar de escuchar una canción por cada ciudad.

Por Boston, For Boston, la versión de los Dropkick Murphys de la canción de guerra de Boston College.



Por Nueva York, I love New York City, de Andrew WK.



Iba a decidirme por equiseleuvepalito para hablar de la Super Bowl. XLVI. Sonaba ridículo, sin duda, pero como lo de equisuvepalito (sin ele intercalada) estuvo de moda este verano, me parecía apropiado. Luego recordé que desde NFL Hispano, Sports Made In USA, Fans NFL Spain y Football Speech nos habían pedido que usásemos el hashtag #PreviaSB para hablar de la Super Bowl en los días previos al evento. Ya, lo del hashtag es para Twitter, no para un blog, pero así se entera más gente. Para comentar la propia Super Bowl el día del partido se promoverá otro hashtag que aún no revelo porque dicen que es esencial que no se use antes de tiempo. Pues eso.

Con carácter preliminar, hay que aclarar que aceptamos barco como animal acuático. Es decir, que admitimos a los Giants como equipo de Nueva York. No lo son. El único equipo de la NFL de Nueva York son los Buffalo Bills. Buffalo está en el estado de Nueva York. Giants y Jets son de New Jersey. Los New Jersey Nets no son los New York Nets. Y con razón. En breve se mudarán a Brooklyn y serán los Brooklyn Nets, pero por ahora son un equipo de Newark, New Jersey. Tanto Jets como Giants son de East Rutherford, New Jersey. Sus sedes y campos de entrenamiento están en el estado de New Jersey. No son de Nueva York. Lo fueron, y cuando se mudaron decidieron conservar el nombre de "New York", que queda como más guay.

Aceptamos a los Giants como equipo de Nueva York, aparte de porque lo llevan en el nombre (argumento de relativamente poco peso, ¿el Barcelona de Guayaquil vale como de Barcelona?), porque su masa social se concentra en la Gran Manzana. Creo que en Nueva York lo consideran como suyo, así que me vale. Pero son de New Jersey, eh.

Hecha esta aclaración, continuamos. La NFL ha tenido suerte con el emparejamiento de esta Super Bowl. Se cruzan dos equipos de mercado grande. Dos equipos de importantes centros económicos. Franquicias con una masa importante de seguidores y que, además, tienen bastante tirón en todo el país. Que no es un Jaguars-Buccaneers, vamos (con todos mis respetos a sus seguidores). Todo lo contrario.

Nueva York y Boston son dos de los mayores "mercados deportivos" de los Estados Unidos. Nueva York es el mayor mercado. Por eso hay dos equipos. Del segundo mercado, el de Los Ángeles, no hay equipo en la NFL. El tercer mercado es el de Chicago. Chicago está a tres horillas en coche de la sede de la Super Bowl, Indianápolis. Así que los locos del fútbol americano de esa ciudad también pueden acercarse. Y a continuación, Boston. Podría decirse, pues, que es un choque afortunado para la NFL.

Boston y Nueva York, dos ciudades enfrentadas desde los tiempos de la Revolución Americana. Boston era posiblemente la capital cultural, artística y económica por su proximidad a Europa. Nueva York, la ciudad en en eclosión, en crecimiento. Tanto creció que durante el siglo XIX y principios del XX la superó.

Hoy Nueva York es la ciudad más poblada de los Estados Unidos, el centro financiero, artístico, mediático, cultural y multicultural del planeta. La capital del mundo (que no lo es ni de su propio estado). De algún modo, Nueva York representa la vanguardia.

De Boston puedo hablar con menos conocimiento de causa, porque nunca he estado allí. Pero es un lugar sobre se ha escrito, compuesto y rodado mucho. Una de las ciudades más antiguas de los Estados Unidos, sin tanto glamour como Nueva York, aunque quizá algo más blue-collar. Boston es otro importante centro financiero, cultural y educativo de los Estados Unidos. Y, sin duda, deportivo. De hecho, en términos deportivos, probablemente estamos ante la ciudad más rica de los Estados Unidos. Es una ciudad orgullosa de sus equipos, que han dado muchos motivos para ello en la historia reciente.


Todos sus equipos han sido campeones en la última década. Algunos varias veces. Los Bruins ganaron esta pasada temporada la Stanley Cup de la NHL. Los Celtics fueron campeones de la NBA en 2008 y finalistas en 2010. Los Red Sox pusieron fin a una sequía casi eterna (86 años duró) en 2004 ganando las Series Mundiales de la MLB, y repitieron en 2007. Y los Patriots ganaron la Super Bowl en 2002, 2004 y 2005, estuvieron a punto en 2008 y pueden conseguirlo en 2012. Ninguna otra ciudad estadounidense puede presumir de un palmarés tan rico.

Se enfrentan, además, dos ciudades que históricamente han desarrollado una intensa rivalidad en casi todos los grandes deportes profesionales norteamericanos. Podríamos decir que solamente en hockey sobre hielo la relación entre estas dos ciudades es pacífica. Los grandes rivales de los Boston Bruins son los Montreal Canadiens, no los equipos de Nueva York (Rangers e Islanders). Lo que no quita que los Bruins hayan protagonizado algún incidente notorio en Nueva York. Así la liaron en el Madison Square Garden en diciembre de 1979. A hostias con el público.


En la NBA, Knicks y Celtics comparten división, aunque su rivalidad, que existe, está un poco descafeinada por la superioridad histórica del equipo de Boston. Aquí podéis ver algunos de los momentos más significativos de esa rivalidad, cuyo último episodio vivimos el pasado día de Navidad.


Pero sin duda la mayor rivalidad entre Boston y Nueva York la encontramos en el béisbol. Muchos consideran que es el derbi por excelencia del deporte profesional estadounidense. Ningún pique como el de Yankees y Red Sox, equipos y aficiones que se profesan un odio visceral. Una rivalidad con más de cien años de historia, muy presente en el día a día de la sociedad del noreste estadounidense.


Una rivalidad que vivió uno de sus episodios más memorables en 2004, cuando los todavía malditos Red Sox se enfrentaban a los Yankees en la final de conferencia. En una serie al mejor de siete, los Yankees ganaron los tres primeros partidos. Nunca nadie había remontado esa desventaja. Y entonces, llegó el milagro. Los Red Sox ganaron los cuatro partidos siguientes, llegaron a las Series Mundiales y se proclamaron campeones rompiendo una maldición que duraba 86 años. Hasta tuvieron que cambiar el guión de la versión estadounidense de la película Fever pitch, que se estaba rodando entonces y se ambientaba en la peculiar maldición de los Red Sox.


Y llegamos al football. Jets contra Patriots. Un odio recíproco que acabo de comentar en mi anterior entrada y que un par de comentarios que me han dejado aficionados de los Jets confirman. Siempre a la gresca, siempre intercambiándose golpes bajos y jodiéndose mutuamente la vida. Al bando neoyorquino se pueden incorporar los Giants. Hasta hace relativamente poco, la rivalidad entre Giants y Patriots era escasa. Al estar encuadrados en diferentes conferencias, no jugaban más que una vez cada cuatro temporadas (en temporada regular). Eso impide que pueda surgir una rivalidad en condiciones. Pero en 2008 sus caminos se cruzaron en el gran partido, y en 2012 vuelven a encontrarse. En 2008, los Giants frustraron la temporada perfecta del equipo de Boston. Impidieron que consiguieran un hito histórico. Ningún equipo ha conseguido jamás ganar todos los partidos de una temporada desde que el formato de la regular season es de dieciséis partidos. Solo los Dolphins de 1972 se proclamaron campeones invictos, pero entonces la temporada regular constaba de catorce partidos. Los Patriots tratarán ahora de vengarse de la derrota de 2008. Se está fraguando otra rivalidad intensa. Cuando dos equipos se topan en repetidas ocasiones en el partido más importante, es inevitable que el odio surja. De nuevo, Nueva York contra Boston.


Boston y Nueva York, ciudades enfrentadas. Una rivalidad que puede resumirse en esta pieza que publicaba la revista de la ESPN el pasado mes de octubre, con las opiniones de un aficionado de cada ciudad sobre la otra.


En pocos días, un nuevo episodio de este enfrentamiento.