Mostrando entradas con la etiqueta Super Bowl. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Super Bowl. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de febrero de 2012

Football Giants

New York Football Giants, ese es su nombre completo. Puede que New York no, pero sin duda son los Football Giants.


Quién lo iba a decir.

jueves, 2 de febrero de 2012

#PreviaSB: la previa deportiva

He escrito ya sobre Nueva York y Boston, sobre con quién ir, sobre cómo seguir el partido y sobre las bandas sonoras de ambos contendientes. Supongo que algo hay que decir de la vertiente deportiva del evento. Intentaré ser breve. O no enrollarme demasiado.

Es momento de darlo todo. Give it all, como dicen Rise Against.



En primer lugar, un desmentido. Veréis que mucha gente vende el partido como un duelo entre Eli Manning y Tom Brady. La puta manía de convertir el fútbol americano en una competición de quarterbacks. Mentira. Que no. Que este es el deporte colectivo y estratégico por excelencia. El quarterback puede ser la pieza más importante, pero no deja de ser una más. Cualquier fallo de cualquier pieza puede condenar a un equipo. Por mucho que el quarterback complete un partido perfecto. Y al revés. Los partidos se pueden ganar pese al quarterback. Sin ir más lejos, lo que hicieron los Patriots en la final de conferencia. No ganaron gracias a Brady. Como él mismo reconocía al dirigirse a su público, su partido fue malo ese día. El del quarterback rival (Joe Flacco) fue mejor. Pero los Patriots ganaron. Porque los que ganan y pierden son los equipos. Sin emabargo, muchos anotarán la final de conferencia como una victoria "de Brady" y una derrota "de Flacco".

Pero es que además Brady y Manning no se enfrentarán este domingo. No, no lo harán. No coincidirán jamás en el turf del Lucas Oil Stadium. Brady y sus compañeros de ataque se enfrentarán a once defensores de los New York Giants, entre los que nunca estará Eli Manning. Manning y sus compañeros de ataque se enfrentarán a once defensores de los New England Patriots, entre los que nunca estará Tom Brady. Este no es un duelo entre Brady y Manning, a ver quién es mejor. No se defienden entre sí, como podría suceder en un partido de baloncesto. Cada uno se enfrenta a un contrincante diferente. Por eso, para prever lo que sucederá este domingo y cuáles pueden ser las claves, debemos analizar tres enfrentamientos diferentes: el del ataque de los Patriots contra la defensa de los Giants, el del ataque de los Giants contra la defensa de los Patriots y el de los respectivos equipos especiales.

Vaya por delante que creo que va a ganar New England. Mi motivo, el mismo que tenía el año pasado para pensar que ganarían los Packers (pese a la desconfianza que me generaban por ser mi equipo): que creo que son mejores. Y como lo normal es que gane el mejor, creo que los Patriots ganarán. Pero vamos a desmenuzar un poco el partido.

Ataque de los Patriots contra defensa de los Giants



Si me habéis escuchado en el podcast de Touchdown or nothing esto ya os sonará. La clave estará en la defensa del pase por los Giants. Probablemente, la clave de todo el partido. Si consiguen contener el ataque aéreo, los Giants tendrán opciones. Si no, creo que están perdidos.

Los Giants tienen motivos para el optimismo, basados en precedentes recientes. Supieron parar a un ataque aéreo parecido, el de los Packers. ¿Cómo? Presionando con cuatro (es decir, sin realizar blitzes) y molestando a los receptores, empujándolos (jamming the receivers), al inicio de sus rutas. Tan sencillo y ortodoxo como eso.

Como sé que en estas fechas hay no habituales que entran al blog, aclaro que un blitz consiste en que más de cuatro defensores vayan a por el quarterback y los otros siete se queden por detrás de la línea en cobertura. Los blitzes son arriesgados. La rentabilidad que puedes obtener es alta (un sack para pérdida de yardas, un fumble, una intercepción si el pasador lanza temerariamente...), pero el riesgo también es elevado, porque se dejan descubiertas áreas en las que normalmente habría un defensor. Los Giants tienen un front four potente que es capaz de llegar al pasador sin ayuda de más defensores. Hay que tener en cuenta que normalmente al menos cinco jugadores protegen al quarterback: los cinco gordos de la línea. A ellos se les puede sumar el back (un running back o un fullback) que se sitúa al lado del quarterback en la formación. En jugadas de pase, la función de ese back es en ocasiones identificar el blitz y bloquear al jugador que viene a por el pasador. En cualquier caso, si presionan cuatro, están en inferioridad, y tienen que ser lo suficientemente potentes para generar presión. Porque si un quarterback como Tom Brady está cómodo, puede ser letal.

Los jugadores de los Giants admiten que es clave presionar a Tom Brady. Atizarle. Pegarle para que se sienta inseguro y dude. Si no consiguen llegar a él, lo tendrán difícil. Personalmente, tengo dudas de que presionando con cuatro los Giants sean capaces de llegar a Brady. La línea de los Patriots es excelente. Su protección es cómoda y duradera para el pasador. Mirad esta jugada. El equipo contrario presiona con cuatro y Brady tiene casi tiempo para tomarse una caña antes de pasar.


La jugada anterior termina en pase incompleto, pero si dejan muchas así los Giants lo pagarán. Y, como digo, no tengo claro que sin recurrir al blitz vayan a poder llegar a Brady. Los cuatro jugadores de línea del equipo de *Nueva York (que no es de ahí, lo sé) son auténticas bestias, unos portentos físicos, pero creo que necesitarán ayuda. Recuerdo que en el partido de Green Bay la presión a Rodgers fue escasa. Hasta el tercer cuarto, apenas llegó. La clave estuvo en las buenas coberturas y en los errores de los receptores de los Packers.

Ahí puede volver a estar la clave: en la secundaria de los Giants. Una unidad a la que probablemente no se le esté reconociendo todo el mérito que se debe. Sus empujones a receptores, que deben alterar sus rutas, a los que se les impide llegar al lugar acordado en el momento preciso, son el primer paso. El segundo, claro, que el defensor esté encima. Pero falta otro elemento, forzar el error. O no forzarlo, pero que el receptor falle. Eso sucedió en Green Bay.

¿Puede volver a suceder este domingo? Lo dudo. Los Patriots sufrieron ante los Ravens en la final de conferencia, que utilizaron una estrategia similar, sufrieron. Pero no solo sufrieron por el acierto ajeno, sino también por los errores propios. Brady falló pases que no suele. Lanzó intercepciones que no suele. Que puede volver a pasar, por supuesto, pero lo veo complicado. Los genios no suelen fallar dos veces seguidas. Menos aún con tanta sed de venganza. Puede pasar, insisto, pero no lo creo. Porque tampoco la defensa de los Giants es la de los Ravens. La defensa de Baltimore está entre las mejores de la NFL, mientras que la de los Giants solo lo está a veces. Cuando falla, falla a lo grande. A esta defensa, los Saints le endosaron 49 puntos; los Seahawks, repito, ¡los Seahawks!, 36 puntos; Dallas 34 y Green Bay 38. Fue la cuarta peor de la NFL contra el pase en temporada regular. Sí, hubo lesiones, pero cuidado porque lleva demasiados partidos sin derrumbarse.

¿Y la carrera de New England? Ojo con ella. La línea de los Patriots no solo hace un excelente trabajo protegiendo a su pasador, sino también abriendo huecos para sus corredores. Los Patriots tienen un buen juego de carrera. De hecho, aunque parezca lo contrario, mejor que el de los Giants. Lo comenta Brian Burke. El ataque terrestre de New England es el cuarto de la NFL en tasa de éxito en la carrera (es complicado explicar qué significa, pero da una idea clara de que lo hacen bien). El backfield de New England es polivalente y profundo. Green-Ellis, Woodhead, Ridley (que parece que jugará) e incluso a veces Gronkowski. A Baltimore (irónicamente) los dominaron corriendo por el centro. Esta podría ser otra más de las claves del partido (joder, hay tantas...): que la carrera de los Patriots obligue a linebackers y defensive backs a acercarse a la línea para tapar huecos y apoyar al front four. Entonces se abrirán huecos para el pase y...

Dejo para el final la cuestión más comentada de la semana: el tobillo de Rob Gronkowski. Gronkowski y Hernández, los tight ends, son claves en el juego ofensivo de los Patriots. No solo saben bloquear, sino que son una amenaza de pase muy seria. En el partido disputado en Foxborough durante la temporada regular, Gronkowski superó las 100 yardas de recepción. No pudieron contenerle. Pero creo que aunque falte, los Patriots tienen suficientes armas como para paliar su baja. Tienen muchos recursos.

Sin embargo, hay una cuestión que me escama. Soy bastante supersticioso. Y me fijo mucho en las coincidencias. El caso Gronkowski de esta Super Bowl es idéntico al caso Pouncey el año pasado y al caso Freeney el anterior. Un jugador clave que llega tocado a la Super Bowl y de cuya participación se duda. Pouncey no pudo jugar; Freeney sí. ¿Pero sabéis qué tienen en común ambos casos? Que el equipo del jugador dudoso perdió el partido. Este año, el jugador dudoso es de los Patriots. Que toquen madera.

Ataque de los Giants contra defensa de los Patriots

La defensa de los Patriots fue, en temporada regular y por yardas concedidas, la penúltima de la NFL. Y no solo la penúltima de esta temporada, sino de toda la historia. Solo un equipo, en toda la historia del fútbol americano, concedió más yardas totales durante una temporada regular: los Packers de este año. Por ese motivo, los nuncios del apocalipsis intensificaron sus proclamas del fin del mundo. ¡Adónde hemos llegado, que los dos primeros equipos de cada conferencia son los que peor defienden! En términos de puntos recibidos, ni Packers ni Patriots estuvieron tan rematadamente mal (las intercepciones ayudaron mucho), pero nadie puede negar la ineptitud de esas defensas en temporada regular.

Llegado enero, los Packers siguieron defendiendo igual de mal. Cayeron. Mientras, los Patriots mejoraron ostensiblemente su defensa Están en la Super Bowl. New England ha mejorado tanto, que solo recibe 15 puntos por partido. Fue un muro contra Denver y defendió razonablemente bien contra Baltimore. Es cierto que los ataques de esos equipos son bastante flojos (especialmente el de Denver), pero la mejora es significativa.

Algunos hablan de que la vuelta de Patrick Chung a la secundaria es clave. Sí, es un jugador importante, sin duda, y a esa secundaria no le sobra nada, pero creo que ese no es el principal motivo de la mejora de New England en postemporada. Creo que su front seven, defensive linemen y linebackers, es clave. Vince Wilfork está rindiendo a un nivel estelar. El principio es parar la carrera. Eso funciona ante Broncos y Ravens, pero probablemente no contra los Giants.

Porque el ataque de los Giants, pese a contar con dos corredores glamurosos como Brandon Jacobs y Ahmad Bradshaw, depende del pase. Sin duda. Los Giants son un equipo eminentemente pasador. Si el ataque aéreo funciona, ganan; si la caga, pierden. No hay más. Aunque no pueden descuidar la defensa de la carrera, New England debe cambiar el chip. Ahora lo importante es contener el pase. ¿Podrán?

Lo dudo, de nuevo. Los Giants cuentan con una buena línea ofensiva (aunque no dominante, porque sufre mucho contra fronts poderosos como el de San Francisco) y un cuerpo de receptores temible. Sorprendentemente temible. Quién diría que Cruz, Nicks y Manningham, con la ayuda de Ballard, formarían no un potente, sino un correcto equipo de receptores. Pues lo es. El ataque aéreo de los Giants es especialmente peligroso en tercer down y largo. Casi imparable. ¿3.ª y 2? Problemas para el equipo de Coughlin. ¿3.ª y 13? Ningún problema, primer down casi asegurado. Al menos en playoffs. Cuando las defensas se vuelven conservadoras e intentan contener daños (presionar con pocos jugadores dejando a muchos en cobertura, para intentar evitar el primer down), los Giants son demoledores. Con tiempo y comodidad, Eli Manning está rindiendo a un nivel excelente. Siempre encuentra el hueco por el que colarle el balón a Cruz, Nicks y compañía. Malas compañías para la secundaria de los Patriots. Peores si el acompañante de alguno de esos tipos es Edelman. Un receptor y retornador reconvertido a defensor. Pa un apaño, bueno. Para el drive decisivo del partido... Uf.

Sin embargo, no puedo matar la mosca que tengo detrás de la oreja cada vez que Eli Manning juega un partido cuando todo el mundo le regala los oídos con elogios. Cuidado, cuidado. Demostró ante Seahawks y Redskins que cuando se relaja la puede cagar a lo grande. Y contra los Patriots, esta misma temporada, hasta un drive final inmaculado también sufrió mucho. Apenas completó la mitad de sus pases y se quedó en 250 yardas de pase con una intercepción. Cuidadito. Sobre todo si le llega la presión. Esa es la clave.

¿Mi pronóstico? Que los Giants anotarán con cierta soltura, pero tampoco será un festín. Eso sí, si les dan el balón en los últimos minutos con el partido en juego, no me extrañaría que se repitiese la historia de 2008... y de la pasada temporada regular.

Equipos especiales


Dejamos para el final a los grandes olvidados. De quienes solo nos acordamos cuando la cagan. Las unidades de field goal, punt y retorno de kickoff y punt. Nos olvidamos de ellos y resulta casi imposible predecir sus errores, pero muchos partidos acaban decidiéndose gracias o por culpa de ellos.

¡Anda, si tanto Patriots como Giants han llegado a Indianápolis gracias a errores de los equipos especiales contrarios! Los Patriots, por el fallo del field goal de Billy Cundiff; los Giants, por los dos balones perdidos por Kyle Williams retornando punts. ¡Anda, si el kicker de los Patriots, Gostkowski, falló un field goal sencillo en el partido de temporada regular! Pues sí. En estos pequeños grandes detalles puede estar el partido.

No me fío de ninguno de los dos kickers. Tanto a Tynes como a Gostkowski los veo muy capaces de cagarla. Pero mucho. Los punters tampoco están entre los mejores de la NFL. Son mediocres. Weatherford, el de los Giants, es un portento físico, pero eso no es importante para la función que debe cumplir. Los que viven de dar patadas al football pueden permitirse un físico un poquito descuidado.

Pero hay una unidad que hace algo muy bien y puede resultar decisiva: la de cobertura de retorno de los Giants. Que sabe forzar pérdidas. Que se lo digan a Kyle Williams. Randall Cobb estuvo a punto en la divisional. Y Woodhead, que retorna para los Patriots, demostró ante Baltimore que no es el jugador más seguro con el balón. Ojo.

El precedente

El precedente inmediato es el de temporada regular. No me remonto al remoto, al de 2008, porque ambos equipos han cambiado mucho y aunque no dudo que en los jugadores de los Patriots el ánimo de revancha está muy vivo, creo que de poco sirve para estimar qué sucederá el domingo. En el precedente inmediato ganaron los Giants. Así:


La simulación del Madden

En ocho de las diez últimas Super Bowls el Madden ha acertado el resultado final. Por suerte, la temporada pasada no fue una de ellas. Esto es lo que el videojuego cree que sucederá el domingo:


Mi pronóstico

Como anticipaba antes, creo que ganarán los Patriots porque creo que son mejores. Además, no veo a los Giants ganándoles otra vez. Lo hicieron en 2008 y en temporada regular, pero otra vez va a ser demasiado. Sin embargo, estoy prácticamente seguro de que sucederán situaciones como estas (me siento muy identificado con el que ve el partido con su novia, eso me tocó vivir el año pasado):



Que disfrutéis de la Super Bowl y que veamos un buen partido. Tanto los que lo veáis con colegas en casa o en un bar, como los que tengáis que verlo en soledad en vuestro salón sin hacer mucho ruido para no despertar a la familia o en un ordenador pillando un stream pirata. Disfrutémoslo porque después... Bueno, mejor no pensar en ello.

#PreviaSB: el duelo musical

Sinceramente, esperaba más de los cánticos dedicados a cada equipo. Cuando anuncié que iba a escribir una previa musical, no había buscado todavía con qué canciones contaba cada finalista. El año pasado había encontrado canciones interesantes para Steelers, Packers, Bears y Jets. Tanto tradicionales (como el Bear down, Chicago Bears) como recientes (como la de las Steeler ladies). Tenían su gracia. Pero este año estoy bastante decepcionado con el nivel musical de ambos equipos. Coño, que son de *Nueva York (vale, sé que no) y *Boston (vale, sé que no), deberían contar con un armamento musical de primera. Pero no.

Antes de entrar en las canciones, el New York Post sigue dándonos motivos para reírnos (de quienes escriben ahí). Esta es la portada de la edición de hoy:


La noticia, el mensaje de correo electrónico que Gisele Bündchen envía a los amigos de la familia Brady pidiéndoles que recen por su marido:

"My sweet friends and family,

This sunday will be a really important day in my husband’s life. He and his team worked so hard to get to this point and now they need us more than ever to send them positive energy so they can fulfill their dream of winning this super bowl . . .

So I kindly ask all of you to join me on this positive chain and pray for him, so he can feel confident, healthy and strong. Envision him happy and fulfilled experiencing with his team a victory this sunday.

Thank you for your love and support. Love, G :)
"

El Post interpreta este mensaje como una señal de desconfianza y debilidad. En fin. Que vamos con la música.

Este es el himno tradicional de los New York Football Giants (que así es su nombre completo). Se llama Touchdown y es así de insulso (la canción tiene letra, pero por algún motivo que no alcanzo a entender no la incorporan a la música):



Más recientemente, el rapero Jim Jones modificó su tema We fly high en homenaje a los Giants en 2006. Los G-Men la usan para celebrar los touchdowns. Qué queréis que os diga, me parece una mierda.



No está tan mal el vídeo que usan para presentar al equipo en New Meadowlands. No es música propiamente dicha, pero me vale:


Esta versión o (mejor dicho) parodia del New York State of Mind animaba a los Giants en su carrera de postemporada. Su autor está demasiado colgao. Entre la risa y (un poquito de) vergüenza ajena:


Terminamos el apartado dedicado a los chicos de Nueva Jersey con esta canción percutiva. Pse. Pero el vídeo mola.


Cambiemos de acera. Al norte. Los Patriots carecen de himno oficial. Sin embargo, esta canción compuesta en 1986 antes de la Super Bowl contra los Bears podría considerarse como más o menos oficiosa. Ojo qué mierda. Skin the Bears, se llamaba:


Los que salieron desollados ese día fueron los Patriots. Y merecidamente, aunque solo sea por perpetrar esa bazofia. Pero la anterior no fue la única canción compuesta para ese evento de tan mal recuerdo. También esta ochentera New England, the Patriots and me:


En descargo de aquellos Patriots del 86 hay que decir que lo que perpetraron musicalmente los Bears fue aún peor. Ojo con el Bears Super Bowl shuffle:


Más reciente es este Here we go Patriots, de una banda punk de la zona (Meat Depressed), pero no mejora mucho los anteriores temas dedicados al equipo de Nueva Inglaterra:


Sin embargo, los Patriots, como equipo de *Boston, tienen un himno popular: Dirty water, de los Standells. Esta sí que mola y de esta canción los bostonianos sí que se sienten orgullosos:



Cambiamos del apartado colectivo al individual. Vamos con canciones dedicadas a jugadores que serán protagonistas este domingo. O no. Como Gronkowski. ¿Estará, no estará? No se sabe, aunque los Patriots y él nos quieren hacer ver que sí. De lo que nadie os libra es de este I wanna Gronk, sonido hortera-metalero-noventero.


He de reconocer que este rap que enfrenta a Eli Manning y Tom Brady me ha hecho bastante gracia:


Esta versión de I believe I can fly transformada en I believe in Eli... Bueno, vosotros diréis. Por lo menos es pegadiza:


Entramos en terreno peligroso con este Brady, Brady pseudoJustinBieberiano de Al Dukes. La gracia de esta canción es que se compuso para el partido que enfrentó en temporada regular a Giants y Patriots. Ahí ya se predecía un reencuentro en playoffs.


Otra versión, terriblemente entonada, este Moves like Wes Welker.


En este tema, no tan mal entonado, se desea que Tom Brady gane un nuevo anillo:


Ojo que hasta Wilfork tiene su gilitema:


Bueno, creo que ya. Queda por advertir sobre quiénes actuarán antes y después del partido. Los músicos. Ah, que no. Este año la NFL decidió no invitar a músicos. Como el pasado. Después de un par de años en los que se invitaba a músicos de verdad como los Who o Bruce Springsteen, la NFL decidió cambiar de rumbo. Allá ellos. Yo paso. El himno lo cantará una pava de American Idol, el Operación triunfo de los Estados Unidos. En el descanso, Madonna. Lo peor de la Super Bowl, que el descanso dura 31 minutos en vez de los 12 ordinarios. Si por lo menos llevasen a una banda que mereciese la pena, bueno. Esta vez no.

* * *

Ya solo queda la previa deportiva. ¿Menos absurda que las anteriores? No creáis, porque de lo que decimos todos que va a suceder a lo que realmente suceda mediará un abismo. Hablaremos de las claves del partido, de los puntos fuertes o débiles de cada equipo, y al final nada tendrá que ver con lo predicho.

miércoles, 1 de febrero de 2012

#PreviaSB: los medios

Llega el momento de analizar la vertiente mediática de la Super Bowl. En palabras menos pedantes y más explícitas, los medios de comunicación por los que podremos seguir el partido en España.

De banda sonora, un tema que nada tiene que ver con lo que vamos a comentar, pero que es la polla. Wasted life, de Stiff Little Fingers.



Esta vez con letra, que mola más. Y explicando el contexto: Stiff Little Fingers son una banda de Belfast, de Irlanda del Norte. La canción es de 1978. El conflicto entre republicanos y unionistas, en pleno apogeo. Y esta es la letra:

I could be a soldier
Go out there and fight to save this land
Be a people's soldier
Paramilitary gun in hand
I won't be no soldier
I won't take no orders from no-one
Stuff their fucking armies
Killing isn't my idea of fun

They wanna waste my life
They wanna waste my time
They wanna waste my life
And they've stolen it away

I could be a hero
Live and die for their 'important' cause
A united nation
Or an independent state with laws
And rules and regulations
That merely cause disturbances and wars
That is what I've got now
All thanks to the freedom-seeking hordes

I'm not gonna be taken in
They said if I don't join I just can't win
I've heard that story many times before
And every time I threw it out the door

Still they come up to me
With a different name but the same old face
I can see the connection
With another time and another place
They ain't blonde-haired or blue-eyed
But they think that they're the master race
They're nothing but blind fascists
Brought up to hate and given lives to waste

El año pasado llamé a este artículo qué escuchar. Asumía que la señal televisiva sería la misma en todos los medios. Es decir, que la realización de Digital+ sería la misma que la de la Fox. No fue así. También asumía que el audio en versión original (inglés) que tendríamos disponible en Digital+ era el mismo que en la Fox (es decir, que escucharíamos a Joe Buck y Troy Aikman). Tampoco fue así. Y no sé qué va a suceder esta vez. Pero creo que el análisis debe ser un poco más amplio que el de qué escuchar. Se trata más bien de cómo seguirlo.

Esencialmente se me ocurren tres formas de ver el partido. Dos legales y una tercera más dudosa. Las legales, Digital+ y Game Pass. La dudosa, los streams de First Row Sports y similares. Asumo, aunque no lo sé, que la señal del Game Pass será la misma que la de la NBC. Es lo que ha venido sucediendo hasta ahora: el feed del Game Pass es el mismo que en los Estados Unidos, e incorpora también la publicidad de tiempos muertos y descansos (salvo desconexiones para anuncios locales).

Este año creo que en la SER no retransmitirán, digo, no se mamarán con la Super Bowl puesta en una tele. No lo he visto ni escuchado anunciado en ninguna parte. Es una pena, porque aunque se dediquen casi exclusivamente a beber y a hacer el cafre, hay basante gente que se ha aficionado a este deporte gracias a esas retransmisiones. La Cope, donde ahora están los que empezaron con esas emisiones (y en buena medida están en la Cope por las burradas que Hevia dijo en una de ellas) no puede emitirla porque la SER tiene exclusividad. Si alguien sabe más que me corrija, pero me temo que este año no hay opción radio.

Digital+

Uy, voy a andarme con ojo. Hablar de cómo lo hace el Plus es pisar arenas movedizas. Mejor dicho, decir que hacen algo mal es, digamos, delicado. El supuesto motivo, que somos muy pocos los que hablamos de fútbol americano en España y debemos llevarnos bien. Lo siento, pero no lo veo. Si alguien dice que un artículo mío es una mierda no me ofenderé. Es lo que tiene exponerlo al público. Y si me argumenta por qué cree que es una mierda, mejor. Así también aprenderé y podré corregir errores. Si yo digo que todo lo que se escribe y comenta sobre fútbol americano en España es estupendo, sin la menor crítica, mis elogios valdrán poco. Parecerán poco sinceros. No puede ser que todo esté de puta madre. La alabanza indiscriminada e injustificada (creo) es más dañina que una crítica justificada. De quien no solo alaba, sino que también critica, te puedes creer sus elogios. De quien solo alaba, no tanto.

El argumento que leí a través de terceros para defender que no debemos hablar (mal) de ellos es el que apuntaba antes: que éramos pocos y había que llevarse bien. Las críticas, en privado. Pero yo no tengo nada que ver yo con el Plus (aparte de que soy abonado). Yo no estoy en su círculo de pocos. Ni de mí ni de casi nadie ajeno a Prisa han hablado jamás. Jamás he hablado con ellos. No tengo absolutamente ningún contacto con ellos. No los conozco. Ni pretendo. En antena, solo se dan coba a ellos mismos y a otros medios de Prisa. Y bien que hacen, ojo, que no pido lo contrario. Es muy lícito que pretendan canalizar toda la afición a la NFL en España a través de ellos. Ellos pagan por dar la NFL (y también cobran). Para ellos la NFL sí es negocio, y hacen bien en pretender aglutinar toda la clientela en torno a sus cuentas de Twitter y Facebook, y en organizar quedadas con sus fans. Así generan una fidelidad que les hará más imprescindibles y les permitirá aprovechar el eventual crecimiento de la afición a la NFL en España. Me parece perfecto. No están ahí para promocionar a otros medios, foros, blogs o iniciativas.

Sí he criticado, y por ello se montó un pequeño pollo, que impidiesen la difusión del hashtag #NFLesp. No me gustó. Me disgustó que Zanoni impidiese a Miguel Ángel Calleja hablar del tema cuando comenzaba a hacerlo. No uséis Twitter, veníos a mi Facebook, venía a ser la recomendación. Que si no nos dispersamos y es un lío. Twitter, caca. Era la segunda jornada de NFL (creo); ahora ya conviene usar Twitter (que no el citado hashtag). Pero no pasa nada. Menos aún por criticarlos en un blog como este. No hay que engañarse, esto no lo lee ni dios (con todos mis respetos a los que me estáis leyendo). Pero sean muchos o pocos los que me lean, mientras escriba aquí no dejaré de escribir lo que me apetezca. Y ahora me apetece opinar sobre los medios que darán la Super Bowl. El primero, el Plus.

Comienzo poniendo la situación en contexto. Digital+ es la única televisión de calidad que existe en España. La única y con diferencia. Pero también te cobran (y bien) por la calidad. Un producto premium de verdad. No sé si me quedará snob o elitista, pero sinceramente creo que es así: el único (repito, único) modo de disfrutar de televisión de alta calidad en España es disponer de Digital+ e iPlus. Así de claro. Alta definición y contenidos cuidados y cojonudos. Tanto de producción ajena (series, cine, documentales) como propia (eventos deportivos). Nadie retransmite eventos deportivos tan bien como Digital+. Su trato a todos los contenidos para los que adquiere derechos es exquisito. Si el Plus compra los derechos para emitir el deporte que te mola, estás de enhorabuena (si es que puedes permitirte pagar el abono, claro, que si no estás jodido). Ninguna otra televisión cubre tan bien un evento deportivo. Todas están muy lejos de Digital+.

El fútbol americano no es excepción. Hoy en día, solamente el aficionado al fútbol puede considerar que la cobertura de su deporte en España es mejor que la de la NFL. Gracias a Digital+, podemos ver hasta cinco partidos en directo y en alta definición durante la temporada regular. Y todos los playoffs. No podemos pedir más. Un auténtico lujo.

En cuanto a las retransmisiones de NFL, mi impresión no es muy diferente de la de hace un año. Siguen los mismos: Miguel Ángel Calleja y Moisés Molina como narradores y Andrea Zanoni como comentarista especializado. A veces bien, a veces no tan bien y la mayoría de veces (para mí) regular. Ninguno de los narradores es especialista en NFL. Molina viene de la NHL y MAC del tenis. Sí eran footballeros de pro anteriores narradores como Guillermo Gómez o José Antonio Ponseti. No lo era Jesús Llama. Pero tanto Gómez y Ponseti como Llama me gustaban más. El motivo, muy simple: se atrevían a llevarle la contraria a Zanoni. Había debate, pique, lo que hacía la retransmisión mucho más interesante y dinámica. Ahora, aunque se hable de asuntos polémicos (anda que no los hay), los narradores siempre asienten. Sí, bwana. ¡Un poquito de picante, por favor! Eso hace que los tiempos muertos y parones, en los que el Plus no emite publicidad, resulten especialmente tediosos. Ahí tienen que hacer algo, porque ver a un pavo con cara mustia mirando su ordenador mientras el poco entusiasmado narrador le comenta cualquier cosa, resulta aburrido.

No sé si este año irán a Indianápolis a comentar la Super Bowl en directo. En la del año pasado fueron al Cowboys Stadium, pero en el anterior se quedaron en el estudio. Que estén en el estadio no garantiza que la retransmisión sea mejor. El año pasado no informaron de cuestiones claves del partido. En particular, de algunas lesiones en la defensa de Green Bay. No se enteraron. Y es normal, porque no disponen de los mismos medios que la televisión estadounidense, que cuenta con periodistas a pie de campo pendientes de este tipo de cuestiones. Por lo menos el año pasado, si solo escuchabas a los del Plus, te perdías cosas. Es un problema difícil de solucionar. Quizá estando atentos a Twitter pueden enterarse de todas las cuestiones relevantes y comentarlas en antena. No sé. Es comprensible.

Eso sí, os aseguro que ningún comentarista estadounidense (salvo Gus Johnson, que este domingo no estará) retransmitirá el partido con tanta pasión como Zanoni si suceden cosas como esta. Esto mola.


Dicho todo lo anterior, y poniendo las cosas de nuevo en contexto, la calidad de los comentarios de partidos de NFL es muy superior a la media nacional. Se nota que narradores y comentarista se preparan los partidos a conciencia. Se informan e intentan formar. Se ve que se esfuerzan. Es de justicia reconocerlo. También es verdad que la calidad de los comentarios es muy superior a la media nacional porque la media nacional es paupérrima. Pero ese es otro tema. ¿Es superior a la media Digital+? Uf, ahí no lo tengo tan claro. Los de fútbol, rugby, béisbol, hockey o balonmano lo hacen de puta madre. Aunque cuando veo al hijo de Iñaki Cano narrar partidos de NBA... Venga, que sí, que están en la media de la plataforma.

Finalmente, el tema de la realización, en el que Digital+ no tiene ninguna responsabilidad. El año pasado la señal internacional de la Super Bowl fue diferente de la de la Fox (de la señal para Estados Unidos, que este año corresponde a la NBC). Y durante el primer cuarto fue una putísima mierda. Indignante. Planos cenitales extraños, giros bruscos de cámara, ausencia de líneas de scrimmage y primer down... Espero que la NFL haya recibido las quejas oportunas y corrija el error, porque manda cojones.

En definitiva, si no sabéis inglés o si sois primerizos en NFL, el audio español de Digital+ es vuestra mejor opción. Si sabéis inglés y controláis más, yo me quedaría con Cris y Al. Hablo de ellos ahora.

Game Pass - NBC

En primer lugar, debo advertir de que no sé si la versión original del Plus coincidirá con la narración de la NBC. El año pasado no fue así. Yo esperaba encontrarme con Buck y Aikman y me topé con unos sosainas hablando en estándar, tipo videojuego. Mira que no me entusiasma el dúo de la Fox, pero las narraciones sosas estándar menos aún. Tenía pinta de señal en inglés sin chicha prestada por NFL Network. Muy oficialista. Poco recomendable. Normalmente la V.O. del Plus contiene el audio de la cadena estadounidense que retransmite el partido: Fox, CBS, NBC (Sunday Night), ESPN (Monday Night) o NFL Network (en los Thursday Night). Espero que en esta Super Bowl también sea así, aunque no soy optimista. En fin. Que supongo que por lo menos en el Game Pass respetarán la señal de la NBC. O al menos eso espero.

Porque de todos los equipos titulares de comentaristas televisivos estadounidenses, el de la NBC es el mejor. Son cojonudos. La incorporación de Mike Mayock a NFL Network pone un poco en cuestión ese trono (Mayock es el puto amo, no hay ningún comentarista que se prepare tan a conciencia un partido y transmita tan bien sus conocimientos al espectador), pero el dúo Al Michaels-Cris Collinsworth sigue siendo el mejor. Los demás están a bastante distancia. Vamos a hablar de todos ellos, aunque en esta Super Bowl los únicos que tendrán la oportunidad de narrar el evento en directo son los de la NBC.

En la Fox, aunque Joe Buck ha cambiado (a mejor) desde que la peña le recrimina su poca efusividad por Twitter (prueba de que las críticas ayudan a mejorar al narrador), pecan de austeridad. Tampoco es que los análisis de Aikman sean especialmente interesantes. Estos tipos son especialmente recordados por su casi total ausencia de entusiasmo al narrar la (posiblemente) jugada más espectacular de la historia de la Super Bowl. Juzgad vosotros mismos:


En la CBS, la pareja titular es Jim Nantz y Phil Simms. Aportan poco. Demasiadas obviedades. Los favoritos del Captain Obvious.


En la ESPN, los Monday Night los comenta el trío formado por Mike Tirico, Ron Jaworski y Jon Gruden. Para ellos, especialmente para Gruden, todos los jugadores son la rehostia. Reparten elogios a mansalva. No sé si es que Gruden quiere llevarse bien con todo en mundo de cara a una eventual vuelta a la dirección técnica de una franquicia de la NFL, pero todos los jugadores de los que habla son unos putos genios. Sus elogios no son creíbles. Vale que la ESPN sea de Disney, pero se pasan en dulzura. Y deben mejorar su coordinación en los choques.


El canal oficial de la NFL ha mejorado ostensiblemente la calidad de sus retransmisiones. Han pasado de contar con los peores comentaristas del panorama audiovisual estadounidense (Joe Theismann y Matt Millen) a contar con el mejor (Mike Mayock). Theismann era malo de cojones. No se enteraba de nada. Y no solo en los partidos.


Mike Mayock ha sustituido a Theismann como color commentator. La noche y el día. Con todo, a Brad Nessler y a Mike Mayock aún les queda para alcanzar la química de Michaels y Collinsworth.

Así llegamos a ellos, Al y Cris. Son la hostia. Como leí en alguna ocasión, la factura de los Sunday Night Football es tan buena que son capaces de retransmitir un insulso Jaguars-Browns y hacerte sentir que estás viendo un partidazo de la mayor importancia. Con Michaels y Collinsworth en la narración y comentarios y Michelle Tafoya a pie de campo, la NBC ofrece un producto inigualable. La voz grave de Michaels transmite la idea de que estás asistiendo a un asunto de la máxima importancia. Las intervenciones de Collinsworth aportan el equilibrio perfecto entre tecnicismo y divulgación, entre seriedad y humor. Explica las jugadas con el grado necesario de complejidad; se pone serio, pero también bromea. Mola. Y no todo son elogios. Sabe repartir caricias y palos en las dosis justas. Ellos serán los narradores de esta Super Bowl.

Si sabéis inglés y no sois primerizos, es la mejor opción. Y no solo por lo que digan. Hay dos factores adicionales que hacen más aconsejable la versión original. El primero, que el sonido ambiente se escucha mejor en versión original. El audio doblado se come gran parte de los sonidos del estadio, y merece la pena escucharlo. El segundo, los anuncios. Y aquí por versión original no me ciño al audio. También al vídeo. Si el Game Pass funciona como el resto del año, podremos ver los anuncios que se emitan en la NBC durante los parones. En la Super Bowl, eso es una parte importante del show. De hecho, en Estados Unidos hay quien disfruta más de los anuncios que del propio partido. Todos los anuncios se ruedan expresamente para este evento. 30 segundos de publicidad cuestan 3,5 millones de dólares. No está mal. Y suelen ser bastante ingeniosos, claro. Porque al día siguiente se publican sesudos (o no tanto) análisis de los mejores y peores anuncios de la Super Bowl.

Sin embargo, ver la Super Bowl por el Game Pass tiene un inconveniente importante: que va con un minutillo de retraso. El inconveniente no es tan grave como en un Mundial de fútbol, en el que unos pocos segundos de desfase te pueden joder un gol por los gritos del vecino (qué puta mierda es eso, eh). Pero te impide consultar Twitter a la vez que ves el partido, porque te destripa las jugadas. Y leer las opiniones de la peña en Twitter mientras ves el partido mola. La alternativa es tuitear solo durante los tiempos muertos.

En definitiva, que si podéis y lo entendéis, os recomiendo el audio de la NBC.

* * *

Termino con otro modo para seguir el gran partido: ir a un bar a verlo. En este caso, seguramente os importe poco si los comentarios son en español o en taiwanés. La cerveza y la compañía serán lo importante. Desde Football speech, Sports made in USA, Fans NFL Spain y NFL Hispano han preparado este mapa en el que se indican los locales en los que se puede ir a ver el partido en España. Ahí lo tenéis.

Para ver el mapa más grande en Google Maps, pincha aquí

martes, 31 de enero de 2012

#PreviaSB: colaboración en Touchdown or nothing y otros temas

Como anticipaba en la entrada de ayer, he colaborado en el podcast de esta semana de Touchdown or nothing, organizado por Jordi, de Illegal Return y Ginés, de NFL Notes. Lo podéis escuchar en Illegal Return, en NFL Notes o en iTunes. Veréis que digo las mismas gilipolleces de siempre. Nada, que gracias a los organizadores por la invitación, me lo pasé muy bien grabándolo. No tanto escuchándome, que no me molo, pero hay que joderse, que por algo no curro en la radio.

Bueno, como esto queda demasiado corto, vamos a aprovechar para hablar de otros temas. Nada tiene que ver con el fútbol americano, así que los que vengan aquí a informarse solamente de la NFL pueden parar ya de leer. Que luego os cagáis en mi madre. Quedáis todos advertidos.

Todos somos conscientes (o deberíamos serlo) de que lo que recibimos no se corresponde con lo que damos. Casi nunca se corresponde. Generalmente, se cobra más o menos de lo que se merece. Casi nadie es retribuido conforme a sus méritos. No cabe duda. El mundo es injusto, qué le vamos a hacer. Demasiada mierda distorsiona la justicia de la retribución: nepotismo, amiguismo, herencias, favores cruzados, etc. También es evidente que lo que cobra una persona es independiente de la calidad de su trabajo.

Todo lo anterior es verdad y, para mí, indiscutible. Pero eso no quita que cuando observemos algunas injusticias debamos callarnos. Esto va por el caso de Gonzalo Vázquez. Si seguís la NBA supongo que sabéis de quién hablo. Y si sois locos del Twitter a lo mejor os suena, porque ayer fue trending topic.

Puede que estéis en desacuerdo con sus opiniones (para mí demasiado LeBronófilas), puede que consideréis que sus escritos son largos de más, o puede que os parezca un poco pedante. Cuestión de gustos. Pero de lo que creo que no cabe duda es de que la calidad de sus textos es superior a todo lo que se escribe en español sobre baloncesto. Está a años luz. En este caso, en el reino de los ciegos, el lince es el rey.

En este artículo de su blog en Eurosport, Gonzalo Vázquez anuncia que se tiene que volver de Nueva York. Ahí, al Bronx, se había mudado para cubrir la NBA en 2009. Desde ahí preparó excelentes artículos sobre lo que estaba viviendo. Desde las canchas del Madison y del Prudential Center de los Nets tuiteaba sus impresiones. Desde ahí escribía sus artículos para Eurosport, ACB.com y Jot Down. Para este último medio concedía esta imprescindible entrevista. El suyo es un caso excepcional: un tipo que sabe (mucho) de baloncesto, que sabe escribir (muy bien) y que se desvive por contarlo. Cualidades despreciables para los medios de masas, por supuesto. Se tiene que volver porque nadie se ha interesado en sus servicios. Sin cobrar, no puede vivir del aire. En un país como España, que consume NBA en grandes cantidades (aunque los motivos son más patrioteros que estrictamente deportivos), en donde hay peña que come por hablar o escribir de NBA, el que mejor lo hace tiene que volverse por falta de medios. Y nunca mejor dicho.

Tremendo. ¿Habéis echado un vistazo al nivel de la página oficial de la NBA en España, que ahora lleva Marca? Para echarse a llorar. Hoy he leído esta frase en uno de los blogs de esa página: "en mi opinión, la canasta de James me gusta más". ¿¡Pero qué manera de redactar es esa!?

Mientras una persona que elabora un producto de calidad se tiene que volver por falta de medios (nunca mejor dicho), Tomás Roncero, José Luis Carazo, Paco García Caridad, Roberto Gómez, Manolete, Látigo Serrano, Siro López, Francisco Rabadán y el hijo de Iñaki Cano, entre muchos otros, cobran por su trabajo. Y sospecho que cobran bien. Una puta vergüenza. Toda esa peña debería pagar por verter sus residuos. Pero lo triste es que la coprófaga masa la consume con avidez. Si es que tenemos lo que nos merecemos. ¿Cuál es el canal de televisión más visto? ¿Qué diario es el más vendido? ¿Qué partidos políticos los más votados? ¿Qué equipo cuenta con más seguidores? ¿Qué música es la que más se vende? La respuesta a todas las anteriores preguntas es sustancialmente la misma.

Cambiando de tema y para terminar, supongo que todos habréis visto el documental Inside job. Si no, debéis hacerlo. Aquí lo tenéis:


Ah, dicen al inicio del documental, cuando comentan el caso islandés, que el regulador del mercado financiero no protegió a los ciudadanos islandeses, sino a los bancos. Un tercio de los reguladores financieros islandeses fueron empleados de los bancos. Conflicto de interés, se llama. El actual Ministro de Economía español fue empleado de Lehman Brothers. Él nos tranquiliza: si se considerase algo responsable de la crisis global no habría aceptado su cargo. Como si ese fuese el problema [por si acaso lo aclaro: el problema es que el regulador financiero no puede estar del bando de los bancos, sino que debe estar en el del interés general, y en este caso existen a priori dudas más que razonables de que lo esté].

lunes, 30 de enero de 2012

#PreviaSB: con quién ir

Es hora de decidir por quién tomar partido en la Super Bowl. Como vamos a hablar de amores y odios, Between love and hate, de los Strokes.



Aclaro en primer lugar que no siento afinidad por ninguno de los dos equipos. Por primera vez en mucho tiempo, ninguno de los dos contrincantes del gran partido me generan simpatía. No voy con ninguno, y me disgusta. Aunque esto creo que me lo vais a escuchar muy pronto de palabra en cierto podcast (salvo que su autor meta la tijera, que creo que va a hacer falta, porque hablando me enrollo tanto como escribiendo), tengo que decir que es la primera vez en mucho tiempo que no me alegraría de la victoria de ninguno de los dos equipos que disputan la Super Bowl. Los dos ganaron hace relativamente poco. Y no una vez, sino varias. Son habituales del gran partido en los últimos años. A diferencia del duelo de 2008, en el que había una clara cenicienta (los Giants), este año el partido se presenta muy abierto. Los Patriots son ligeros favoritos, pero no mucho. A diferencia de 2008, ninguno de los dos equipos cuenta con algún jugador veterano que está casi ante su última oportunidad de conseguir un anillo. En 2008 estaban Michael Strahan y Randy Moss. Este año tenemos a Wes Welker (30 años y sin anillo), pero creo que aún le queda bastante carrera. No es comparable.

Además, creo que ninguna de las ciudades vivirá por este partido como lo harían otras. Están mal acostumbradas. Nada que ver con cómo vivió Nueva Orleáns la Super Bowl de los Saints, cómo vivió Green Bay la de los Packers o, si me apuras, cómo vive Pittsburgh cada éxito de sus Steelers (pese a que se repiten con frecuencia). En Boston ganan demasiado, y los Patriots han venido ganando demasiado; en Nueva York no viven por los Giants, y no solo porque las pasiones se dividen entre Giants y Jets, sino porque la ciudad no se paraliza por la NFL. Imaginemos qué pasaría en Minnesota, Buffalo, Detroit o Kansas City. Sería increíble. O en otros sitios menos acostumbrados a ganar. Si es que me paro a pensar y me cuesta imaginar ciudades menos ilusionadas por una Super Bowl. Incluso las que hoy dan la espalda a sus equipos (Jacksonville, Tampa, Cincinnati) me da la sensación de que se movilizarían en caso de Super Bowl.

Con todo, siempre hay argumentos para ir a favor o en contra de ambos equipos. Vamos a buscarlos. Son argumentos para el aficionado neutral, claro, porque entiendo que los fans de Patriots y Giants ya están plenamente entregados a sus respectivas causas.

New England Patriots


A favor

1.-Belichick y Brady, dúo legendario. Antes de que esta pareja de entrenador y quarterback coincidiesen en Foxborough, los Patriots eran una franquicia perdedora. Desde su fundación en 1960, no habían ganado ni un solo anillo. Lo mejor que habían hecho es llegar a dos Super Bowls que perdieron ante Bears y Packers. Pero en la temporada 2001-2002, en la que un tal Tom Brady, un jugador elegido en sexta ronda, tuvo que hacerse con los mandos del ataque del equipo por lesión de Drew Bledsoe, el rumbo de la franquicia cambió radicalmente. Esos Patriots llegaron como víctimas a esa Super Bowl, que disputaron contra el Greatest Show on Turf, los Rams de Warner, Holt y Faulk. Las casas de apuestas daban como favorito a St. Louis por 14 puntos de diferencia. Ganó New England con un field goal en el último instante de Adam Vinatieri. Era el principio del dominio de la NFL por el equipo de Nueva Inglaterra. Con Belichick y Brady, ganaron tres anillos, perdieron otra Super Bowl, y ahora pueden lograr la cuarta. Si ganan este próximo domingo, se convertirían en el dúo head coach-quarterback con más anillos (igualados con Chuck Noll y Terry Bradshaw, de los Steelers, que vencieron en las cuatro Super Bowls que disputaron). Son muy buenos. Estrategas y ejecutores brillantes. Y merecen ocupar su lugar en la historia. Un argumento para ir con New England en la Super Bowl.

2.- Tío Karl, digo, Vince Wilfork. Quién no disfruta viendo a este entrañable y aparentemente bonachón defensor. Cada día se parece más al tío Karl de Cosas de casa.


Wilfork fue lanzador de peso y de disco en la universidad. Supongo que no sorprende. También ha constituido su propia fundación, que se dedica a promover la investigación contra la diabetes. Mola. Quién no ha disfrutado con sus cómicas intercepciones (menos el equipo que las sufre), eh.


3.- Wes Welker merece un anillo. Que sí, que aún le quedan bastantes años de carrera, pero quién sabe. Cuesta mucho llegar a la Super Bowl. De los desanillados, Welker es probablemente el más ilustre. Merece un campeonato. Seguro que Randy Moss no pensaba que la de 2008 sería su última gran oportunidad. Welker es un jugador hecho a sí mismo, varias veces despreciado. A pesar de su buen papel en el instituto, ninguna gran universidad lo quería. Lo consideraban demasiado menudo para el football universitario de elite. Por suerte para él y para Texas Tech, en el último minuto uno de los receptores inicialmente reclutados por esa universidad renunciaba a su beca, que ofrecieron a Welker. Ahí Welker hizo un muy buen papel y recibió varios premios por su labor como receptor y jugador de equipos especiales. Pero volvieron a considerarlo físicamente inepto para el siguiente nivel de football. No fue ni invitado al scouting combine. Por supuesto, no fue elegido en el draft. Tras ser contratado y despedido por San Diego, llegó a los Dolphins, donde jugó tres temporadas. Su última temporada fue bastante buena y le valió una buena oferta de los Patriots adonde llegó en 2007.

Desde su llegada a New England, Welker ha conseguido más recepciones que ningún otro jugador de la NFL. Es el quinto en yardas totales. Ha recibido al menos un pase en todos y cada uno de los partidos que ha jugado con los Patriots. Es el slot receiver por excelencia de la NFL (que no se alinea en el extremo de la formación). Y, pese a todo, sigue sin recibir todo el reconocimiento que merece. Es bajito, blanquito, no muy guapo, tampoco muy espectacular. Poco vistoso, poco agraciado. Pero merece un anillo como el que más.

4.- La vanguardia ofensiva. Los Patriots representan como nadie la nueva tendencia ofensiva de la NFL. Comentábamos hace unas semanas que probablemente la mayor revolución de la liga, que marca la evolución estratégica tanto en ataque como en defensa, es la aparición de tight ends superdotados físicamente, no solo capaces de bloquear y ocasionalmente salir a recibir, sino directamente ser una amenaza receptiva de primer nivel. Eso condicionaba no solo la estrategia ofensiva, sino también la defensiva, puesto que la defensa tiene que amoldarse de alguna manera a esos receptores tan difíciles de cubrir. Esos tight ends crean auténticas pesadillas a las defensas. No busquemos explicaciones conspirativas, es la evolución natural del deporte la que nos ha llevado aquí. Y los Patriots lo han visto mejor que nadie. En particular, en su draft de 2010 eligieron a dos tight ends excepcionales: Rob Gronkowski, en segunda ronda, y Aaron Hernandez, en la cuarta. Gronkowski no fue ni siquiera el primer tight end elegido en ese draft (antes los Bengals eligieron a Gresham, un muy buen jugador, aunque todavía algo lejos del nivel de los dos de los Patriots); antes que a Hernandez seleccionaron a muchos otros. Todo un acierto. El resultado, que hoy New England tiene a dos de los tres mejores tight ends de la NFL (el otro es Jimmy Graham, también elegido en ese draft). New England ha sabido crearse su ventaja competitiva, y merece un premio por ello. Los pioneros siempre deben ser recompensados.

5.- La revancha. La última vez perdieron. Resulta inevitable sentir un poquito de pena por ellos, ¿no? Si los otros ganaron en 2008, que estos ganen en 2012. La revancha les corresponde.

6.- Un equipo que sabe reinventarse. New England es un ejemplo de reinvención. Hablábamos antes del dúo Belichick-Brady, una constante en estos años de éxitos, pero aparte de ellos muchas cosas han cambiado. Los Patriots son un equipo que no teme arriesgar. Son poco conservadores. Su aversión al riesgo es escasa. Por ejemplo, si Randy Moss se pone tontito, a la puta calle. Tonterías las justas. Moss fue traspasado cuando aún era considerado un receptor de primera categoría. Tampoco se andan con miramientos si se les presenta la oportunidad de reclutar talento, aunque sea conflictivo. Chad Ochocinco y Albert Haynesworth se pusieron a tiro y los contrataron. Sí, luego ambos fichajes fueron un desastre, pero tampoco tienen problema en traspasar a uno (Haynesworth) y mandar chupar banquillo al otro hasta que espabile.

Los Patriots también son ejemplares en el aprovechamiento de jugadores con poco nombre. Dan oportunidades a su personal en función del rendimiento, no del renombre o el salario. Danny Woodhead llegó ahí tras ser despreciado por los Jets. Hablábamos antes del ejemplo de Welker. Hasta uno de sus héroes más recientes, el defensive back Sterling Moore, cuya zarpa arrebató el balón de la mano de Lee Evans, es un humilde jugador no drafteado.

Tercer ejemplo de la continua y casi temeraria adaptación a las circunstancias: el uso de no defensores como defensores. En 2004, ante la epidemia de bajas en defensa, Belichick ya alineó a un receptor como defensive back. Entonces fue Troy Brown, que incluso llegó a conseguir una intercepción ante los Bills. Esta temporada, en parte por las bajas, en parte por la ineptitud, Belichick ha vuelto a utilizar a un atacante como defensor. Ahora le ha tocado a Julian Edelman. Ahí lo veis en un blitz frente a los Eagles.


Que conste que la táctica me parece demasiado temeraria. Ver a Edelman cubriendo a Boldin en el drive decisivo de la final de conferencia daba escalofríos. Su cobertura no era ni mucho menos perfecta. Pero revela que esta gente no tiene ningún miedo a probar cosas diferentes. Ya hemos visto a Wes Welker chutar algún extra point.


E incluso a Doug Flutie chutando un drop.


Un equipo en constante reinvención. Mola.

7.- Es el equipo de Peter Griffin. Probablemente, el argumento de mayor peso para ir con los Patriots este domingo. Y hablo en serio.


8.- Son de la tierra de los Pixies y de los Dropkick Murphys. Dos grupazos de la hostia. Que no ocultan en sus temas su pertenencia al estado de Massachusets.

UMass (la universidad de Massachusets), de los Pixies:



La mítica I'm shipping up to Boston, de los Murphys:



9.- Myra H. Kraft. A ver, que tampoco quiero ser meapilas. A mí esto como que tampoco me motiva demasiado para ir con este equipo, pero bueno. El caso es que el pasado verano murió Myra H. Kraft, la mujer del propietario de los Patriots. También presidía una fundación benéfica del equipo de New England y estaba (dicen) muy unida al equipo. Por eso los Patriots llevan esta temporada un parche con las iniciales "MHK" en su uniforme. Y sería un bonito homenaje que ganasen el anillo. No sé, ya os digo que hasta el último momento estuve dudando si meter esto como argumento o no. Lo dejo por si a alguien le motiva.

10.- El peinado de Tiquan Underwood. Pues eso:


11.- Los (supuestos) valores de Boston. Decía Mark Twain que "in New York they ask 'how much money does he have?' In Philadelphia, they ask, 'who were his parents?' In Boston they ask, 'how much does he know?'". En Nueva York preguntan por el dinero que tiene, en Filadelfia por quiénes eran sus padres y en Boston por cuánto sabe. No sé hasta qué punto esa reflexión se correspondía con la realidad, y menos aún si hoy en día sigue estando en vigor (probablemente no), pero mola.


En contra

1.- Ya han ganado demasiado. Esta franquicia ha vivido demasiados éxitos en los últimos tiempos. Tantos, que parece que no aprecian de verdad el valor de un anillo. Es normal, inevitable. Creo que llevo un tiempo sin dar la brasa con el tema: la teoría de la satisfacción marginal decreciente de la victoria. La alegría global generada por un triunfo se compone de las alegrías experimentadas por cada aficionado. La alegría de cada aficionado tiende a decrecer cuando otros triunfos de su equipo están cercanos en el tiempo. Si hace poco su equipo cosechó éxitos, la alegría no será tan grande. Y al revés. Esta teoría trata de expresar en términos pedantes y grandielocuentes una obviedad: que nos malacostumbramos. Valoramos más lo que tenemos cuando no lo tenemos. Es lo que sucede por la tierra de los Patriots.

Y aquí abro un inciso para agradecer los comentarios en la anterior entrada que puntualizaban que igual que los Giants no son de Nueva York, los Patriots no son de Boston. Es verdad. Foxborough está 35 km al suroeste de Boston. Pero en este caso hay una diferencia: cuando Giants (y Jets) se mudaron de Nueva York a Nueva Jersey, mantuvieron su nombre original. Una mentira. Sin embargo, los Patriots lo cambiaron. El equipo se llamaba originalmente Boston Patriots. Cuando se trasladaron a Foxborough, a pesar de que Foxborough forma parte de lo que denominan Greater Boston, modificaron su denominación. Los Patriots ya no eran de Boston, sino de Nueva Inglaterra. Eso es verdad. En cambio, que Giants y Jets son de Nueva York es mentira. Decíais que ese cambio a Nueva Inglaterra suponía la asunción de una representación que no les correspondía: la de seis estados (no solo Massachusetts, también Connecticut, Maine, New Hampshire y Vermont). Hombre, en realidad todo equipo que lleva el nombre de su estado y no el de su ciudad se arroga ya una representación que no le ha sido concedida. Los Cardinals son de Glendale, no de toda Arizona; los Vikings son de Minneapolis, no de toda Minnesota; los Panthers son de Charlotte, no de toda Carolina... Y así. Además, Nueva Inglaterra es la única región reconocida por el gobierno federal en los Estados Unidos que no es un estado. Se considera que tiene una identidad cultural propia. Y Peter Griffin, que es de Quahog, Rhode Island, es de los Patriots. Que sí, que se atribuyen una representación que nadie les ha otorgado. Puro marketing. Es verdad. Pero creo que su identificación con Boston y Nueva Inglaterra en general es fuerte.

En lo que sin duda lleváis razón es en que si suelto una parrafada sobre la aceptación de los Giants como equipo de Nueva York, debería hacerlo también sobre la consideración de los Patriots como equipo de Boston. Toda la razón.

Tras este excurso, sigo. Las gentes de Boston, las gentes de Nueva Inglaterra, están empachadas de triunfos. Cierto, los Patriots no ganan un anillo desde 2005. Siete años ha. Pero comentaba en la anterior entrada que los demás equipos de la zona lo han hecho recientemente. Y se nota. Solo 15.000 personas asistieron a la despedida del equipo este domingo. Era gratis. Sí, creo que eran muy pocos. Hasta Brady dijo que esperaba que hubiese mucha más gente en la eventual celebración del anillo una semana después.


El contraargumento a este motivo para ir en contra de los Patriots, que los Giants han ganado el anillo hace aún menos tiempo.

2.- Su dirección técnica ha hecho trampas y sigue comportándose al límite del reglamento. Supongo que todos recordáis el Spygate. Está probado que Belichick y su gente hizo trampas. Grabaron las señas que entrenadores de equipos rivales realizaban desde la banda a sus jugadores. Algo que la NFL prohibía. A Belichick le impusieron la máxima multa que la NFL contemplaba entonces y le quitaron una primera ronda del draft a su equipo. Otros reclamaban un castigo mayor. Tramposos.



Su eventual anillo de la 2007-2008 (que no llegó) estaría manchado por este escándalo. En South Park dedicaron un capítulo a este episodio. Se llamó Eek, a penis! Aquí lo comentan sus autores:


La sombra de la duda persigue desde entonces a los Patriots. Son muy listos, sí, pero quizá demasiado listos. No ayuda a lavar su manchada imagen operaciones de dudosa ética como la contratación de Josh McDaniels un minuto después de que se conozca que los Patriots se enfrentarán al exequipo de Daniels en la ronda divisional. Lo permitía el reglamento, de eso no cabe duda, pero está en la frontera de la deslealtad competitiva.

3.- Sus aficionados son unos engreídos. Esto es una impresión personal, probablemente equivocada. Es mi sensación tras el partido que vi en Wembley entre Patriots y Buccaneers. Qué sobrados iban. Cómo despreciaban al rival. No solo al rival de ese día, sino a cualquier otro equipo de la NFL. Me repito, lo sé, pero recuerdo comentarios del tipo "el único equipo que nos puede plantar cara son los Colts". Se olvidaron de los Ravens, que eliminarían luego a los Patriots en Foxborough. Muy muy sobradetes, y no solo uno. Varios. Una victoria este domingo solo contribuiría a agrandar todavía más su ego.

4.- Brady te da envidia/te cae mal. Tu chica dice que es muy guapo. Él juega como los ángeles. Está casado con una supermodelo. Menudo cabrón. Y qué cabrón es, que dejó a su anterior novia embarazada de tres meses y se fue con la Bündchen. Anda y que le den al Brady este. Que sufra un poquito. Ah, y desde que está con la Bündchen no gana un anillo. Le ha succionado el mojo, que diría Austin Powers.

5.- Ochocinco no merece un anillo. A hacer el imbécil no le gana nadie, sin duda. Y ha completado muy buenas temporadas en Cincinnati, tampoco cabe duda. Pero este año, precisamente este año, no merece más que palos. ¿Se pasa una temporada tocándose las pelotas, y de premio un anillo? Ni de coña. Que después, además, hay que sufrir sus estupideces en Twitter y el eco mediático correspondiente.

6.- Un equipo sin defensa no debe ganar. Si eres un amante de la ortodoxia footballera no puedes ir con los Patriots. Ese equipo ha sido el segundo que más yardas ha concedido al contrario. Ha batido récords de ineptitud defensiva, que solo otro grupo de infames defensores ha superado. La victoria de New England significaría que con una defensa pésima se puede ganar un anillo. Terrible. El acabose. La victoria del circo aéreo frente al fútbol americano de toda la vida, el de verdad. La victoria de los acróbatas, de los globetrotters frente a los rudos jugadores de verdad. Un pésimo ejemplo para las jóvenes generaciones. un ejemplo de perversión.

Contra este argumento cabría decir que en playoffs sí han sabido defender. A los Broncos los anularon, y a los Ravens los contuvieron lo necesario para ganar. Sí, los ataques de ambos equipos son flojos, pero en el momento más importante la defensa ha respondido. Lo que tampoco quita que sea una defensa bien porosa, como dicen por los Estados Unidos.

7.- Crees que han tenido demasiada suerte para llegar a la Super Bowl. Lo comentaba Mariano Tovar. No comparto esta visión, pero no deja de ser verdad: los Patriots terminan la temporada regular sin ganar a un solo equipo con un récord superior al 50% de victorias. Y se plantan en la ronda divisional, donde tienen la suerte de enfrentarse a los Denver Broncos, un equipo flojérrimo. Sin ganar a nadie, se plantan en la final de la AFC, en su propio estadio. Ahí sí, vencen a los Ravens, pero sin alardes, con mucha fortuna. Si a Lee Evans no se le escapa el balón de las manos, probablemente habrían perdido. Si Cundiff no falla un sencillísimo field goal, el partido se habría decidido en la incierta prórroga. Mucha, mucha suerte.

Que conste que discrepo en lo de la sencillez de su calendario. No nos quedemos con el mero dato del 50%. Es una pequeña falacia. Y pongo un ejemplo: si los Patriots hubiesen perdido uno de los dos partidos que ganaron a los Jets, habrían ganado a un equipo con más de un 50% de victorias. Los Jets habrían terminado 9-7 y New England, al haber ganado el otro enfrentamiento, contaría con su victoria de calidad. Pero hay que ir más allá de los números. Los Patriots, insisto, tuvieron un calendario muy exigente y superaron a buenos equipos: Jets, Cowboys, Eagles, Chargers, e incluso los Dolphins de final de temporada. Equipos que, personalmente, me parecen mejores que otros que terminaron la temporada con más victorias como Titans o Bengals.

8.- Mandaron a Peter Griffin a las Niñeras Tontas de Londres. También conocidos como London Sillynannies. Las envidias de Tom Brady provocaron el traspaso de Peter a este británico y amanerado equipo. Cabronazo.


9.- Eres de Jets, Dolphins o Bills. Si eres fan de alguno de los rivales divisionales de los Patriots, probablemente les tengas ojeriza. Aquí no hay más que hablar.

New York Football Giants


A favor

1.- Te gusta el football ortodoxo y tradicional. Los Giants de Tom Coughlin son un ejemplo de ortodoxia. Aplican las fórmulas de toda la vida, sin complicarse. En ataque, equilibrio entre pase y carrera (siempre que la salud de sus corredores y la situación del partido lo permita). En defensa, una 4-3 con un front four potente, que no abusa del blitz. Nada de formaciones exóticas, estrategias sorprendentes o innovaciones arriesgadas. Lo de siempre. Si te gusta lo de siempre, los Giants son tu equipo.

2.- Son un ejemplo de estabilidad. A pesar de que están obligados a lidiar con uno de los entornos más inestables para el deporte profesional, el de la ciudad de Nueva York, los Giants han sabido ser pacientes y confiar en sus proyectos a largo plazo. Fueron pacientes en 2007, cuando se pedía la cabeza de Tom Coughlin durante una irregular temporada regular. Fueron pacientes durante la pasada offseason, cuando algunas voces pedían la destitución de Coughlin tras el descalabro en los últimos partidos de la anterior temporada regular. Y fueron pacientes esta misma temporada regular, cuando el culo de Coughlin volvía a calentarse tras una racha de cuatro derrotas consecutivas, alguna de ellas particularmente bochornosa. Hasta el propio Coughlin cuestionó la motivación de sus jugadores tras caer estrepitosamente en Nueva Orleáns. Pero la paciencia y la perseverancia da sus frutos. Los dio en 2008 y los está dando en 2012. Los ejecutivos de los Giants mantuvieron la confianza en el proyecto. Un anillo sería un merecido premio a esa confianza y un ejemplo para los trituradores de entrenadores. El cambio constante no es la solución.

3.- Disfrutas viéndolos defender. En muchos deporte, la buena defensa es casi sinónimo de tedio y el espectáculo viene casi exclusivamente de acciones ofensivas. Difícilmente consideraremos que un equipo de fútbol caracterizado por su solidez defensiva y nulidad ofensiva es espectacular. Ahí es complicado brillar desde la defensa. En baloncesto sucede algo parecido, aunque no tanto: los tapones son acciones muy vistosas. Pero, en general, lo que vende es el ataque. No nos engañemos, en el fútbol americano lo que vende (por lo menos para las grandes masas) también es el ataque. En particular, el ataque aéreo. Pero, a diferencia de otros deportes, las acciones defensivas sí pueden ser muy espectaculares. El fútbol americano es un deporte de colisión (no de contacto, eso es una mariconada), y las colisiones entre defensores y portadores del balón a veces son tremendas. Desde un punto de vista estético, un buen placaje es una jugada excelente. Se puede disfrutar, y mucho, viendo cómo juegan las buenas defensas.

Y la de los Giants, en el último mes, lo es. No lo fue durante buena parte de la temporada regular, pero de un tiempo a esta parte, con sus pilares fundamentales sanos, lo está siendo. Su front four está rindiendo a un nivel excelente. Da gusto verlos jugar.


Amantes de la defensa, los Giants son vuestro equipo en esta Super Bowl. Esa defensa no es la de San Francisco ni la de Baltimore, pero en enero no tiene nada que envidiarles.

4.- Víctor Cruz. Quién nos iba a decir cuando hablábamos de él en agosto de 2010 que iba a convertirse en el jugador en que se ha convertido esta temporada. Quién les iba a decir a los Jets que la vergüenza que sentían en aquel partido de pretemporada por el roto que les estaba haciendo ese desconocido la iban a volver a sentir las defensas más reputadas de la NFL esta temporada.

El de Cruz es un caso admirable. Se crió a pocos kilómetros del estadio de los Giants. En la ciudad de Paterson, que es una de las cien más peligrosas de los Estados Unidos. Su tasa de delincuencia más que triplica la media del estado de New Jersey. Tal es su fama que el lugar aparece en la primera temporada de Los Soprano. No se puede decir que creciese en un entorno ideal. Luego jugó en UMass (la universidad a la que cantaban los Pixies) y nadie lo quiso seleccionar en el draft. Un partido de pretemporada en el que consiguió 6 recepciones para 143 yardas y 3 touchdowns le valió un contrato. Quién no diría entonces que ese iba a ser el partido de su vida. Lo fue en cierto modo, porque ese partido es una muestra representativa de su posterior carrera. Tras una temporada 2010 en la que las lesiones y la competencia lo dejaron inédito, en 2011 llegó la oportunidad de este jugador de origen puertorriqueño. La baja de Steve Smith y las lesiones de Manningham y Hixon le dieron un papel protagonista. Y vaya si lo aprovechó.


En su primera temporada como titular en la NFL, Cruz ha batido el récord de yardas de recepción de esta histórica franquicia. En sus primeros partidos podría haberse beneficiado del factor sorpresa, de los descuidos o menosprecios de las defensas rivales a este jugador anónimo. Pero aun cuando era conocido y el público coreaba su nombre siguió destrozando a los rivales.

Cruz además es un tipo centrado. Que no os engañen sus bailecillos. Por ellos recibió una invitación para participar en el Mira quién baila estadounidense y dijo que no. Que él se debe a los Giants. Bien hecho.

5.- Eli Manning obtendrá el reconocimiento que merece. Eli Manning es un personaje polémico. Genera amores y odios bastante viscerales. Su cara de empanao y su pertenencia a una familia noble (en el ámbito del fútbol americano) crea adhesiones y desprecios. ¡Pero mira qué pintas de alelao lleva! ¡Ay, si no fuera hermano de quien es, dónde estaría! Esa es la postura de sus detractores. Pero también tiene seguidores que consideran que su carrera se ha visto ensombrecida y menospreciada por su pertenencia al clan Manning. Su rendimiento en los momentos más importantes de la temporada ha sido excepcional. Intachable. ¿Tienes un hermano mayor con el que te comparan y te da por saco? Eres de Eli.

6.- Los saltos de Bradshaw en la end zone son cojonudos. Tremendos sus saltos para celebrar un touchdown. Véase el minuto 2:25 del siguiente vídeo. Bueno, no, véase el vídeo entero, que aunque algo desfasado, es cojonudo.


7.- Su uniforme mola. Desde un punto de vista estético, la ventaja es de los Giants. Habría sido de los Patriots si hubiesen sido fieles a su uniforme histórico, que usan muy de vez en cuando, y si hubiesen mantenido a Pat the Patriot como mascota. Pero no es así. Hoy por hoy, el uniforme de los Giants mola más que el de los Patriots.


Aunque el uniforme blanco, que probablemente lucirán en la Super Bowl, me gusta mucho menos que el azul. A partir del próximo 1 de abril, cuando Nike asuma el diseño de todos los uniformes de la NFL, la cosa puede cambiar.

8.- Ellos sí han tenido que vencer a los mejores para llegar al gran partido. Los Giants están en modo playoffs desde una semana antes de comenzar la postemporada. Es una situación parecida a la de Green Bay el año pasado. Y como aquellos Packers, llegan a la Super Bowl tras eliminar fuera de su estadio a los dos primeros cabezas de serie de la conferencia. Vencieron en Lambeau Field al mejor equipo de la NFL en temporada regular y vencieron en Candlestick Park al segundo de la NFC. Su camino no ha sido nada fácil. Tampoco podemos decir que su temporada regular estuviese repleta de victorias de calidad (de hecho, el único equipo por encima del 50% al que han vencido son los propios Patriots), pero su carrera reciente es tortuosa. Si ganan el próximo domingo, habrán vencido a los tres primeros equipos de la NFL de la temporada regular.

9.- Son los tapados. No tanto (ni mucho menos) como en 2008, pero sí un poquito. Los Giants no eran los favoritos de la NFC para llegar a este partido. Packers y Saints estaban por delante. Quizá también San Francisco, aunque sea por el mero hecho de disputar la final de la NFC en su estadio. Y, por lo menos en las apuestas, los Patriots parten como favoritos. Si os va el rollo equipo pequeño, probablemente deberíais ir con los de Nueva Jersey.

10.- Son de la ciudad de los Ramones, los Dictators y tantos otros. Ahí estaba el CBGB (aunque ya no, hijos de puta); Nueva York es la cuna de varias de las mejores bandas de música de la historia. Lo es de la mejor (los Ramones) y de otra banda cojonuda de parecidos orígenes como los Dictators.

New York City, N.Y.C., pretty mean when it wants to be... (esta canción es de Motörhead, pero la versión ramoniana cantada por C.J. me mola más)



También los Dictators cantaban a New York, New York.



En contra

1.- Un equipo de 9-7 no es el mejor (o no debe serlo). Si te gusta que gane el mejor, hay argumentos para considerar que este equipo no lo es. Porque se supone que el anillo debe coronar al mejor equipo de la NFL, ¿no? Bueno, realmente no. Corona al mejor equipo de enero. Es así. Pero puedes querer que venza el mejor equipo considerada toda la temporada, y entre Patriots y Giants probablemente el equipo de Nueva Inglaterra merezca tal distinción. Coño, que los Giants terminaron la temporada regular 9-7. Estuvieron un mes sin ganar, cayeron ante 49ers, Packers, Saints, Eagles, Redskins (dos veces) y Seahawks. Demasiadas derrotas para un campeón. Un campeón no puede haber sido barrido por los Washington Redskins, no por estos Washington Redskins. No puede caer de forma tan lastimosa en el Superdome. No puede caer ante los Seahawks de Tarvaris Jackson y Charlie Whitehurst. Los Patriots han perdido partidos, es cierto, y entre esas derrotas figura una ante los Giants, pero siempre dieron la cara, y de 9-7 a 13-3 hay un buen trecho.

2.- La soberbia neoyorquina (en particular, del New York Post). Supongo que al ser la capital del mundo, resulta un poco inevitable que miren un poco por encima del hombro a los demás. Pero se pasan. Van demasiado de guays. En este sentido, el New York giliPost resulta especialmente vomitivo. Se trata de un panfleto que hace periodismo al estilo español. Es decir, forofista y despectivo con el rival. Os resultará familiar porque estamos hartos de ver esa mierda en Marca, As, Sport, El Mundo Deportivo, etc.

El último ejemplo es bien reciente. De hoy mismo. Esta es la manipuladora portada deportiva del día:


La chulería de Tom, dicen. Tergiversan y exageran el sentido de sus palabras. Brady realizó unas declaraciones de lo más normales: que espera volver a Foxborough dentro de una semana a celebrar la victoria. Guau, qué cabrón. Sorprende que en un periódico que abría con esta portada hace poco más de una semana, antes del partido de San Francisco, pongan el grito en el cielo por unas declaraciones así de blanditas.


3.- No aguantas a la familia Manning. No me extraña. Siempre dando la tabarra con la misma peña.


4.- También han ganado mucho. De hecho, llevan menos tiempo sin ganar que los Patriots. Fueron campeones en 2008, hace cuatro años. Desde 1980, esta es su cuarta aparición en la Super Bowl. Que pierdan para que aprendan a valorarlo, hombre.

5.- Jacobs y Pierre-Paul son unos bocazas. El respeto y la prudencia no son virtudes de las que Brandon Jacobs y Jason Pierre-Paul puedan presumir. Ambos frecuentan el mundo de la fanfarronería. Recordemos el incidente de Jacobs con Rex Ryan después de vencer a los Jets. Hay que saber ganar. Por mucho que Ryan sea otro bocazas, no puedes mandarlo a callar llamándole gordo. Está feo. Es propio de imbéciles. Pierre-Paul es otro que no duda en presumir de la dureza de su equipo. El jugador de segundo año es un habitual del trash talk. Su respeto por los contrarios, al menos en declaraciones públicas, no es muy patente. No dudó en garantizar una victoria en Green Bay porque ellos eran mejores ni en San Francisco porque solo Dios es más duro que nosotros. Una buena hostia para rebajar su pecho henchido no les vendría mal.

6.- Son sucios y fingen lesiones (como Pepe). Supongo que para algunos lo de dar hostias a traición y fingir lesiones (la nueva tendencia de moda en el jugador más desequilibrado de la liga española) es motivo de admiración. Si es así, interprétenlo como un argumento a favor de los Giants.

El asunto de los golpes sucios se destapó tras el partido en San Francisco. Y no es tanto una realidad como una estrategia. Tras ese partido algunos jugadores de los Giants reconocieron que uno de sus objetivos era provocar una conmoción cerebral a Kyle Williams, el receptor y retornador de los 49ers. Había que darle bien duro, porque con el historial de lesiones cerebrales de ese jugador, unos buenos golpes podían dejarlo fuera de juego. Tremendo. Qué hijos de puta.

Al fingimiento de lesiones recurrieron en su partido contra los Rams. La no huddle cansaba a su defensa, que quería parar el partido de cualquier manera.


7.- No te gusta cómo se comportaron con Plaxico Burress. Conozco a fans de Plaxico (Plaxico Antonio, su nombre completo) a los (realmente las) que no ha gustado nada el trato que ha recibido el delincuente receptor por parte de los Giants. Él mismo lo decía. Con todo lo que habían vivido juntos Coughlin, Manning y Burress, qué menos que una pequeña muestra de interés o de preocupación. Nada de nada. Que sí, que Plax cometió un grave error, pero tampoco (por suerte) hirió a nadie más que a sí mismo. Qué menos que un poquito de humanidad, aunque solo sea por los viejos tiempos.

8.- Te revienta lo de "Cruuuuuz" y el bailecito de marras. Cruz es un jugador admirable, pero el puto baile y el "Cruuuuz" que acompaña cada recepción de este jugador ya carga.

9.- Aún los odias por cómo ganaron a los Bills en 1991. En enero de 1991, como en enero de 2012, los Giants llegaron a la Super Bowl tras vencer en San Francisco con un field goal en la última jugada del partido. Se enfrentaban, como ahora, a un ataque potente. Probablemente más potente y en forma que el de los actuales Patriots, ya que Buffalo venía de anotar 44 y 51 puntos en los partidos de postemporada que le dieron acceso a la Super Bowl. Cierto es que esas anotaciones tan altas no se debían solo al poder ofensivo de los Bills, sino también a las pérdidas de balón que forzaron. Los Giants habían jugado ya anteriormente contra los Bills y habían perdido. En el Giants Stadium, además. Pero tenían clara la estrategia: llevar el partido a la trinchera, dejar al ataque de Buffalo el mayor tiempo posible pensando en la banda, impacientándose por lograr la posesión, y hacer que el partido se convirtiese en un duelo de tanteador bajo en el que cualquier error fuera decisivo.

Esas ideas las ejecutaron con un game plan ofensivo basado en una carrera tras otra y en pases tras jugadas de play action, es decir, en las que la apariencia inicial de la jugada es de carrera. Avances pequeños, pero constantes, que agotaban el tiempo e incrementaban la impaciencia del ataque rival. Para ejecutar ese plan no basta con ordenar jugadas de carrera una y otra vez. Es necesario que la carrera funcione. Si no, tres y fuera y a otra cosa. La clave es que los Giants tenían los ingredientes indispensables: una línea ofensiva potente y eficaces corredores. Además, la línea defensiva de los Bills era vulnerable. Por eso el plan tuvo éxito. En este excelente post del Fifth Down Blog lo explican en detalle. Los Giants ganaron por 19-17. Los Bills tuvieron la victoria en sus pies, en los de su kicker Scott Norwood, que no pudo convertir un field goal de 47 yardas cuando el tiempo expiraba.

Aquí tenéis el resumen de esa temporada. Como es muy largo, he configurado el vídeo para que se inicie en el resumen de aquella Super Bowl. Si queréis ver lo demás, no tenéis más que desplazar la barra de avance hasta el inicio.


Hay quien ve ese partido como un ejemplo de magnífica estrategia. Bueno, dudo que haya alguien que pueda considerar lo contrario. El plan de los Giants fue perfecto. Pero hay quien no perdona a los Giants aquella victoria. Esa victoria, lograda de un modo tan brillante como embarrado, y en la que la suerte también jugó un papel muy importante con el wide right final, hizo que los Giants se ganasen la antipatía de muchos. El juego feo se impone al bello. Para algunos, los Giants son ese monstruo feo y deforme, esa morcilla apestosa en palabras de Mariano Tovar, que agua la fiesta de brillantes escuadras que merecían un lugar en la historia, como aquellos Bills o los Patriots de la 2007-2008. En cierto modo, estos Giants son fieles a su historia: han sabido enfrentarse a un equipo comparable a aquellos, como los Packers, y les queda superar a otro, estos Patriots, para llegar a la meta final. Pero si te va

En homenaje a aquellos Bills, que no solo perdieron la Super Bowl de 1991, sino también las tres siguientes (te cagas, cuatro Super Bowls seguidas perdidas, y es una franquicia que no ha ganado un solo anillo todavía) se rodó este America's Game.


¿Creéis que aquellos Bills deben ser vengados, aunque sea un poquito? Vuestro equipo son los Patriots.

10.- Su ciudad no vive por ellos. Ni Nueva York ni Nueva Jersey viven o se desviven por los Giants. Son uno más de sus pasatiempos. La ciudad no se paraliza por ellos. Es demasiado grande como para ello. Demasiadas alternativas de ocio, también varios éxitos recientes que hacen que esta ocasión no sea la más especial. Aunque Boston esté bastante empachada, seguro que su grado de devoción a los Patriots es superior al de la Gran Manzana por los Giants. Lejos del que siente Green Bay por sus Packers, Nueva Orleáns por sus Saints o Pittsburgh por sus Steelers, si hablamos de los campeones más recientes.

11.- Eres de Cowboys, Eagles o Redskins. Lo mismo que decíamos respecto de los fans de Jets, Dolphins y Bills en el caso de los Patriots, mutatis mutandis.

* * *
Tres previas quedan: la mediática, la musical y la deportiva. Sigan atentos, que llegarán.