Estamos de vuelta. Se me han acabado las vacaciones, estoy de vuelta en ese infierno que es en verano Madrid. Vuelta a la normalidad. También en la NFL. Ya habréis podido disfrutar (es un decir) de los primeros partidos de pretemporada. Mañana martes vuelve el Tuesday Morning Quarterback de Gregg Easterbrook. No todo es malo en la vuelta a la dura realidad.
Here we go again (cómo molaban los Hives en sus inicios, bastante más que ahora --que tampoco están nada mal, pero bueno--).
El pasado jueves comenzaba la pretemporada de NFL. No he visto ninguno de los partidos de la primera sesión de pachangas preparatorias. Sí he leído las crónicas y las estadísticas de los partidos. Ante todo, mucha prudencia.
Lo comentaba por Twitter. Los partidos de pretemporada NFL no son una bacalá. Ni siquiera llegan a ese rango. Son entrenamientos con público. Desde un punto de vista competitivo, carecen de toda importancia. Con esto quiero decir que el resultado es lo de menos. No os fiéis de los resultados de pretemporada. No indican nada. Como prueba de ello, el caso de los Indianapolis Colts. El eterno campeón de la AFC Sur lleva siglos sin vencer en partidos de pretemporada. Es el peor equipo de la NFL en estas fechas. Y, sin embargo, es junto a los Patriots el mejor equipo de la NFL en temporada regular durante la última década. Como no podía ser de otro modo, este fin de semana los Colts cayeron en su estreno de pretemporada.
¿Por qué sucede esto? Por dos motivos. Por los dos objetivos primordiales que persiguen las franquicias en estas fechas. El primero es evitar las lesiones de sus mejores jugadores, pero, a la vez, contribuir a que cojan la forma. Por este motivo, los titulares apenas juegan minutos. Sin ir más lejos, este fin de semana ni Peyton Manning ni Tom Brady jugaron un solo snap. Lo esencial es evitar el desastre que supondría una lesión. Por eso los Colts siempre pierden, porque Manning no juega y sin él su ataque es un desastre. Carecen de un recambio mínimamente fiable. Esto lleva al debate de si las franquicias deberían comportarse de otro modo por respeto al aficionado que paga su entrada para estos partidos (no precisamente baratas), pero quien va ya sabe qué va a ver.
El segundo objetivo principal de las franquicias es confeccionar sus plantillas. Aunque de lo dicho hasta ahora puede parecer que la pretemporada es algo totalmente prescindible e inútil, para la planificación deportiva de los equipos es esencial. No digo que para el aficionado no sea basura (en eso se basaba Goodell, aunque sin datos, para sugerir su reducción a solamente dos partidos, que pasarían a formar parte de una temporada regular de 18). Hay que tener en cuenta que en estos momentos las plantillas están compuestas por 90 jugadores, a los que se añaden los que disputan los entrenamientos. Una muchedumbre. En septiembre, solo quedarán 53 (más los del practice squad, pero estos no son formalmente de la plantilla de competición). Los partidos de pretemporada, además de los entrenamientos, sirven para realizar el casting entre los jugadores menos afamados, muchos de ellos no drafteados, que buscan una oportunidad en la NFL. Estos partidos son esenciales para estas labores. Un gran partido en estas fechas puede valer un contrato. Por ejemplo, el año pasado Frank Zombo, linebacker de los Green Bay Packers, protagonizó excelentes partidos que le valieron para lograr un puesto importante en la plantilla de los luego campeones de la NFL. Por eso juegan tantos desconocidos, porque son ellos los que se la juegan de verdad. Y estos sí que van con todo.
Dicho esto, la excepción está en el tercer partido. En el tercer partido de pretemporada se ve algo de football de verdad, con los jugadores que luego serán titulares en la primera jornada de NFL. En ese partido los equipos hacen los ensayos serios de mayor duración. Ahí podemos ver medio partido con los titulares de ambos equipos, que aunque con las precauciones normales de la ocasión, ya muestran sus cartas. Ya lo sabéis, tercera jornada, ahí hay chicha.
La pretemporada sirve también para evaluar el impacto de las nuevas normas en el juego. No hay temporada en la que se introduzca alguna novedad en el reglamento. Si el año pasado la polémica vino de la situación del árbitro umpire y en la obligación que tenían los equipos de esperar a que se colocasen los árbitros antes de iniciar la jugada (que provocó las iras de los Colts y de Manning en particular, ya que parecía que iba a perjudicar su no-huddle offense)se), este año la tenemos liada con el adelantamiento de la posición desde la que se chutan los kickoffs.
Hasta la temporada pasada, los kicks se chutaban desde la yarda 30 del campo propio. Esta temporada, con el fin de reducir el número de retornos (y, en consecuencia, de choques y lesiones), los kicks se chutarán desde la 35. 5 yardas adelante. El balón llegará más lejos y los defensores antes, por lo que el retornador se arrodillará en su propia end zone con mayor frecuencia. Touchback, que se llama. Menos espectáculo, más seguridad, se supone. Y como esto es un espectáculo, no gusta.
Este fin de semana, según indica Peter King, el porcentaje de touchbacks ha sido del 33,9%. La temporada pasada fue del 16,4%. Pero es que además el dato de este fin de semana debería ser inferior al normal, ya que muchos equipos habrían intentado permitir los retornos (con patadas más cortas) para ver cómo responden sus defensores de retorno a prueba. Incluso los Chicago Bears decidieron chutar desde su 30, algo que no ha gustado a la NFL y que parece que no va a permitir. Si quieren permitir el retorno, que chuten menos profundo, pero no desde la 30. Con lo espectacular que es el juego de retorno. Sin ir más lejos, el pasado jueves vimos una muestra de ello:
Los próximos días, si nada me lo impide, comenzaré a publicar mis absurdas predicciones sobre cada una de las divisiones. No tan largas como las del año pasado, porque no tengo tiempo, pero parecidas.
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lunes, 15 de agosto de 2011
viernes, 10 de septiembre de 2010
Enfrentamiento bloguero: 16 o 18
Hace una semana tuve la oportunidad de entrometerme en el blog de Jordi, Illegal Return. Creo que a esas colaboraciones interblogueras las llaman los entendidos crossover de blogs. Hoy tenemos la suerte de contar con su colaboración. Supongo que ya conoceréis el blog y a su autor. Lo contrario sería imperdonable, así que estáis tardando.
Como algunos habréis adivinado, no me gustan las ñoñerías. Este blog se llama Rudeza Necesaria, y debe hacer honor a su nombre. Por eso, y coincidiendo con el inicio de las hostilidades en la NFL, traemos a Jordi pero no para recibir flores, sino para un duro enfrentamiento dialéctico. Vaya por delante mi agradecimiento por su colaboración. La verdad es que ha sido muy flexible en las negociaciones y no se ha hecho de rogar tanto como uno de sus ídolos, el 4 de Minnesota. Tampoco ha recurrido a un holdout para mejorar la retribución por su aportación, a pesar de que su caché ha ido subiendo desde que llegamos al acuerdo inicial.
Sin más gilipolleces, planteo el debate: ampliación de la temporada regular a 18 partidos, ¿sí o no? Como sabéis, Roger Goodell, el jefe de la NFL, está decidido a incrementar el número de partidos de regular season de los 16 actuales a 18. 2 partidos más, y 2 partidos menos de pretemporada, que pasaría a constar de 2 encuentros en vez de los 4 actuales.
Como también nos interesa conocer vuestra opinión, se abre encuesta: ¿16 o 18? [Nota ortotipográfica: no pongo tilde en la o que separa ambas cifras porque aunque la RAE sigue recomendando su uso para evitar confusiones con el número 0, me parece del todo innecesario. Si alguien se confunde debe graduarse la vista. Esto es lo que dice el Panhispánico de dudas: Por razones de claridad, ha sido hasta ahora tradición ortográfica escribir la o con tilde cuando iba colocada entre números, para distinguirla del cero: 3 ó 4, 10 ó 12. La escritura mecanográfica hace cada vez menos necesaria esta norma, pues la letra o y el cero son tipográficamente muy diferentes. No obstante, se recomienda seguir tildando la o en estos casos para evitar toda posible confusión.]
Finalmente, debe saber el lector que cada uno de nosotros preparó su parte sin conocer la del otro. Vamos, que lo hicimos a ciegas.
Comenzamos con la opinión de Jordi, que defiende la ampliación. Siguiendo sus instrucciones, para ambientar la lectura de sus alegaciones, 18 Days, de Saving Abel.
A partir del siguiente punto y aparte, todo cosecha de Jordi, como reconoceréis por su estilo (y letra Arial, típica de su blog).
Recogiendo el guante que en su día me lanzara 555, acepto el desafío y participo, todo un placer, en su magnífico blog, para disertar sobre la conveniencia o no de ampliar la temporada regular –o regular season-, hasta los dieciocho partidos (18-regular-game-season ó 18Rgs). Empezaré posicionándome claramente a favor de aceptar la propuesta aprobada por los dueños de las franquicias de la NFL. Es más, creo que, en la balanza de la consideración serena en la que dicho planteamiento debe ser sopesado, el fiel se inclinará hacia el platillo del grupo pro-ampliación. Este artículo rebatirá, uno por uno, los impedimentos de los que se oponen a la 18Rgs y al final de su lectura, no tengo duda alguna, su buen juicio les conducirá a la misma conclusión que defiendo.
LA NFL COMO NEGOCIO. Empezaré recordando una verdad universal que a menudo se olvida: la NFL es un negocio vehiculado a través del deporte y no al contrario. Como tal, los empresarios que se juegan sus buenos dineros, tienen el derecho de tomar todas aquellas medidas que tiendan a aumentar sus cuentas de ingresos y, al fin y al cabo, de beneficios. Evidentemente si quieren tener éxito en la 18Rgs, deberán compensar debidamente a todos y cada uno de los individuos o colectivos que hacen posible que este circo funcione pero, o mucho me equivoco o el tiempo acabará demostrando que la inicial oposición que la propuesta ha levantado entre algún grupo es, en realidad, una lógica toma de posiciones orientada a negociar esa justa retribución monetaria. Fue en este sentido que Matt Wilhelm, linebacker de los 49ers, ya apuntó que “obviamente, los jugadores quieren ser compensados por dos partidos más”. Blanco y en botella, leche.
LA PRETEMPORADA NECESITA UNA REFORMA. Como segundo argumento de peso escribiré una verdad que está en boca de todos: la pretemporada es una enorme pérdida de tiempo. Sí, los jugadores nos dirán que es un tiempo dedicado a la preparación física; los offensive/defensive coordinators afirmarán que deben preparar sus playbooks, los head coach de turno clamarán a favor de la preparación general del roster y a los tests necesarios para descartar o dar continuidad a algunos jugadores e incluso los assistants to special teams alzarán sus brazos a los cielos implorando más tiempo para practicar sus inútiles estrategias, etc… pero todo eso sencillamente es el botón de muestra de una forma de organizar la competición francamente mejorable. Para el espectador –quien siguiendo el razonamiento del punto anterior no olvidemos que es, en definitiva, el cliente-, la preseason no tiene ningún aliciente; de todos es sabido que los equipos apenas hacen jugar a sus estrellas más que algún cuarto de forma discontinua y que, por miedo a posibles lesiones, es imposible ver sobre el terreno de juego, durante la última jornada de pretemporada, a ningún titular. Así pues, asumiendo una pretemporada francamente mejorable, el modelo de organización de la NBA puede aún enseñar varias cosas a la NFL, como la D-league o el summer basketball camp, lugares donde dirimir qué piezas interesan y cuáles no, totalmente al margen de las formaciones titulares, etc. No será tan descabellada la idea de cargarse parte de la pretemporada cuando son los propios jugadores quienes opinan que “quitaría dos partidos de pretemporada” a juicio de Desmond Clark, el TE de los Chicago Bears.
UNA CLASIFICACIÓN MÁS JUSTA. Carson Palmer mostró su disconformidad con la propuesta al declarar, con una lógica cartesiana de las que sientan cátedra, que “con 18 partidos, cada uno de ellos pierde un poco. 16 está más compensado”. Según el QB de los Cincinnatti Bengals, las franquicias son conscientes de la importancia que supone ser derrotadas en un partido por la pérdida de posibilidades de llegar a los playoffs. Efectivamente, añadiría yo, una pérdida de 1/16 para ser exactos; pero por esa regla de tres, ¿por qué no aprobamos una reducción de la regular season a 14 partidos?, sin duda la carga de dramatismo en cada partido sería mayor!. Carson remató sus manifestaciones con un lacónico “a más partidos, menos emoción” pero lo cierto es que adoptar la 18Rgs significaría también hacer una competición más justa ya que de esta forma se contribuiría a evitar aquellos famosos dobles y triples empates en los que uno o varios equipos quedan fuera de los playoffs por diferencias no significativas. Quizá sería buena idea esperar a que la próxima regular season finalice, cuando los Bengals queden fuera de los wildcard en un cuádruple empate, para saber si Carson Palmer sigue creyendo que un par de partidos más no hubieran contribuido a que realmente el mejor equipo fuera el que se clasificara, ¿verdad?.
CUANDO EL CANSANCIO Y LAS LESIONES SOLO SON UNA EXCUSA. Uno de los argumentos de mayor peso que se utilizan para rebatir la 18Rgs es aquel que plantea dudas en cuanto a la capacidad de un deportista de élite, sólidamente entrenado durante un mínimo de diez años, fortalecido su cuerpo hasta límites difíciles de concebir, sometido a exhaustivos chequeos médicos, controlado por un régimen nutritivo ajustado a sus altas necesidades energéticas y con una mentalidad enfocada a triunfar en la NFL, sea capaz de soportar los perniciosos efectos del cansancio por… dos partidos de más. Empecemos dejando claro que, desde este punto de vista, la tan cacareada regular season consiste en jugar –en el término absoluto de la palabra-, 16 y no 17 partidos, con una periodicidad semanal. En la NBA, cada equipo disputa un mínimo de 82 partidos por temporada a menudo jugando tres veces por semana, desplazamientos, entrenamientos y tiempo de recuperación de golpes incluidos. También es necesario puntualizar que para la mayoría de las 32 franquicias, concretamente para 20 de ellas, la temporada acaba con esos 16 partidos pues quedan eliminados al llegar enero… y sólo un par de partidos más tarde únicamente quedan 4 equipos en competición!. Un finalista de la Super Bowl que proceda de los wildcard nunca llegará a superar los veinte partidos por temporada, pero estaremos hablando de cifras cercanas al centenar para un campeón de la NBA; son deportes diferentes con exigencias distintas, sí, pero de igual forma debemos tener en cuenta la carga física repercutida al deportista. Si consideramos que, de media y sumando los tiempos discontinuos, podemos conceder, siendo muy generosos, que un individuo juega 1 partido completo durante la pretemporada y si destaca lo suficiente puede llegar a participar en la Pro Bowl, más una temporada regular sin lesiones, las cifras están tan próximas a la propuesta de 18Rgs que casi parece una broma aducir riesgo de cansancio o lesiones.
Por cierto, añadir dos partidos más a una temporada vendría a ser, en el global de la vida deportiva de un jugador, como si éste hubiera prorrogado su carrera en poco más de un año. ¿Es preferible para ese profesional hacerlo de forma prorrateada, con capacidad física para superar cualquier lesión o hacerlo en el fin de sus días de gloria, con un ya cuerpo castigado?. ¿Cuál de las dos alternativas le interesará más a su equipo?. ¿Y al público?, ¿preferiremos ver una versión extendida de Jared Allen, Larry Fitzgerald o Chris Johnson ahora o dentro de 8 años?.
Por si no bastaran todos estos argumentos, debemos recordar en este punto que no es la primera vez que en la historia de la NFL se plantea ampliar la temporada regular. Hasta 1960 la regular season estaba compuesta por 12 partidos; se mantuvo en 14 hasta la incorporación en 1977 de las nuevas franquicias de Tampa Bay & Seattle alcanzando las actuales 17 jornadas. En todos y cada uno de los cambios siempre existió un riesgo de cansancio o lesión añadido pero, la historia se ha encargado de demostrar que es algo controlable.
Para concluir; la ampliación de la regular season a 18 partidos es una oportunidad para disfrutar de este deporte. No constituye un riesgo excesivo de perjuicio físico a los jugadores y de hecho, la realidad demostrará que todo será una cuestión de precio, de salario, de emolumentos, de pasta, vamos. La competición ganará en espectáculo sin correr el peligro de convertirse en interminable, tediosa o aburrida. La NFL tendrá la oportunidad de continuar adelante, como siempre lo ha hecho, mejorando aquello que revierta en beneficio, en este caso, ajustando la temporada a su debido cometido y tamaño. Y es que, al fin y al cabo, quien puede rechazar el caramelo de ver a nuestro equipo favorito un par de partidos más al año? Todos los sabemos en febrero, ¡esto acaba demasiado rápido!
Illegal Return
Jordi
Terminada la exposición de Jordi, voy con mi turno. No se me ocurre una canción más adecuada para acompañar mis alegaciones que 16 Forever, de los Dictators.
He de admitir que cuando se empezó a comentar la propuesta de ampliación de la temporada regular me pareció una buena idea. Aparte de pensar qué bien, voy a poder disfrutar de más NFL, me pareció una vía de desatascar el conflicto entre clase obrera y capitalista. Creía que, como iba a crecer la tarta, tocaría más para repartir, y de ese modo se llegaría a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo de la NFL (como sabéis, si no se llega a un acuerdo para la próxima temporada, no tendremos liga). Lamentablemente, la clase propietaria no tenía pensado hacer concesiones. Sin perjuicio de que quizá en el futuro esta pueda ser una vía de solución al conflicto, a día de hoy no parece que lo sea.
Y así, con el paso del tiempo, mi postura a favor de la ampliación de la temporada regular a 18 partidos por equipo se tornó en contraria. Todo se puede resumir en un motivo, que se desglosará después en varios fundamentos diferentes, pero que todos tienden a él: el espectáculo va a ser peor. O dicho de otro modo, prefiero ver 17 jornadas buenas que 19 no tan buenas y unos playoffs peores. El nivel de juego muy probablemente bajaría. ¿En qué me baso para decir esto?
En primer lugar, las lesiones y el desgaste. Este es un argumento impopular. La primera vez que te lo dicen piensas "venga ya, hombre, que no son nenas". Ya, pero aunque también suene impopular decirlo, sobre todo teniendo en cuenta lo que cobran los susodichos, los jugadores no son máquinas. El football es un deporte salvaje, con un riesgo de lesión supremo. Es evidente: cuantos más partidos, más lesiones. Con ello, las bajas para playoffs, cuantitativa y cualitativamente serán superiores. Creo que eso es lo más grave: que cuando llega la parte más importante, emocionante e interesante de la temporada, falten estrellas o jugadores importantes. Además, los que no lleguen lesionados, llegarán más cansados. Prefiero menos partidos de temporada regular a cambio de que lleguen más jugadores y en mejores condiciones a la postemporada. Los partidos de Verdad, con mayúsculas, son los de los playoffs. No me negaréis que lo que todos esperáis con impaciencia es que lleguen las eliminatorias. ¿Queréis que se aplace su llegada un par de semanas, que los jugadores que lleguen lo hagan más cansados, y otros no puedan competir? Ni de coña, Sr. Goodell.
También se acortaría el ciclo de vida de los jugadores, tanto por las lesiones adicionales como por el desgaste superior. Sobre todo en algunas posiciones, como running back, donde la esperanza de vida es relativamente corta, el cambio sería muy perjudicial. Prefiero disfrutar de los Chris Johnson, Maurice Jones-Drew, Adrian Peterson y compañía durante más años que verlos un par de partidos más cada temporada.
En relación con lo anterior, las plantillas deberían estar compuestas por más jugadores. Más que 53, como ahora, y con más gente en el practice squad. Entrarían jugadores de menor nivel. Morralla, esta es vuestra oportunidad (iba a poner "con todos los respetos", pero llamándoles "morralla" creo que no cabe utilizar esa expresión). El problema sería parecido al que encontramos, en un nivel superior, con la "sobreexpansión de las ligas". Este es un mal que sufren, creo, todas las Grandes Ligas. Sobran equipos. No hay tantos jugadores buenos en el mercado como para confeccionar 32 plantillas competitivas. Siempre hay equipos pésimos. Con 20-24 equipos, no veas el nivelazo que habría. Económicamente no tiene sentido, pero deportivamente sí. Con la ampliación del calendario regular sucedería algo similar. Entraría mucho jugador mediocre.
En segundo lugar, la pretemporada. Sí, esa puta mierda. Esos partidos carentes de interés alguno para el aficionado. Esos cuatro partidos que Goodell dice que no son necesarios porque los aficionados no los quieren. Bueno, por una parte dice que los partidos de pretemporada no interesan a los aficionados, pero al mismo tiempo NFL.com promociona el Preseason Pass (sólo disponible en Estados Unidos) que por un precio de 40 dólares permitía ver todos los partidos de pretemporada: ¿si no interesa la pretemporada, por qué la intentas vender por el nada módico precio de 40 dólares? ¡viva la coherencia, Sr. Goodell! Dice Goodell que mejor dejamos la pretemporada en dos partidos. Ni de coña, vamos. La pretemporada es FUNDAMENTAL para poder ver a los mejores en la regular season. Es una parte esencial del "proceso de selección" de los empleados de cada equipo.
Como sabéis, el equipo titular, entre los cuatro partidos de pretemporada, disputa aproximadamente el equivalente a un partido completo. La mayor parte del tiempo la protagonizan segundas, terceras y enésimas unidades. Muchos jugadores desconocidos, no drafteados, intentan hacerse un hueco en las plantillas. Tienen tiempo: aproximadamente, el equivalente a tres partidos completos. Si la pretemporada es de dos partidos, los titulares volverán a disputar el equivalente a un partido completo. Solo queda un partido completo para el resto de la tropa. Tiempo sin duda insuficiente para que los desconocidos muestren su talento. Y si lo muestran, no podrán confirmarlo en otros partidos. Un ejemplo: Frank Zombo, linebacker no drafteado de los Packers. Hace un mes, un completo desconocido. Hoy es un jugador más de la plantilla de Green Bay, y quizá importante, gracias a su excepcional rendimiento en pretemporada. En particular, el tercer partido, contra los Colts, fue espectacular. Partido que no habría existido si se hubiese aprobadoya la reforma propuesta por Goodell. Como este, ejemplos a patadas. ¿Que los partidos de pretemporada son un tostón para el aficionado? De acuerdo, pero son muy útiles para el "proceso de selección" de las franquicias. Tanto, que esta cuestión fue la clave para que cambiase mi opinión acerca de la reforma de la regular season. Otra cuestión que contribuiría al descenso del nivel medio de la competición, sin duda, ya que muchos talentos se quedarían fuera de la liga por falta de oportunidades.
En tercer lugar, la pérdida de importancia de cada partido de la temporada regular. Este es un argumento que se escucha más en college football entre los que defienden la estructura de competición actual, sin playoffs, pero claramente es exportable al caso. Uno de los factores que hace de la temporada regular de la NFL la más interesante de las Grandes Ligas es que el margen de error es ínfimo. Sólo 16 partidos. Una mala racha, y estás fuera. Por eso cada partido es casi una final. Cuanto más se amplíe la regular season, menos importantes serán los partidos, más descafeinados.
En particular, los duelos divisionales perderán importancia. El sistema de clasificación para playoffs se basa en las divisiones. Si bien los balances de victorias-derrotas entre equipos de distintas divisiones no resultan comparables, pues juegan contra rivales diferentes, en el ámbito intradivisional sí lo son. 14 de los 16 partidos son comunes, y de esos 14 partidos, 6 son contra rivales de división. Por tanto, no cabe duda de que casi siempre el que queda campeón de división ha sido el mejor de los cuatro. Podemos discutir si el sistema es más o menos equitativo (ya lo hice en este este artículo), pero si se opta por el sistema de divisiones, más partidos implicará menor importancia de los enfrentamientos directos intradivisionales, y, por tanto, se puede dar el caso de que un equipo que pierde todos los enfrentamientos directos contra un rival de división queda por delante de este en la clasificación final, algo que aunque hoy es posible, resulta difícil. ¿Por qué Green Bay fue segundo de la NFC Norte y los Vikings primeros? Simplemente, porque Minnesota ganó los dos duelos divisionales. Con que los Packers hubiesen arañado una victoria contra Minnesota, habrían sido campeones de división. Creo que sería injusto que los Packers quedasen por delante de los Vikings habiendo perdido los dos enfrentamientos directos. Si ampliamos a 18, los duelos divisionales serán menos trascendentes, y la clasificación de cada división, menos representativa de qué equipo ha sido mejor entre los cuatro.
Finalmente, y aunque no tiene que ver con el nivel de juego, no me resisto a apuntarlo: los récords. ¿Es que nadie ha pensado en los niños, digo, los récords? ¿A que os gusta, os intriga, saber si Chris Johnson bate el récord de yardas de carrera de Eric Dickerson? Todos los años estamos pendientes de los récords. La estadística. Cómo nos gusta comparar. Y poder decir: supera el récord de yardas de pase de la franquicia. O, sin ser tan grandilocuentes, comparar el rendimiento de unos jugadores con otros. Desde 1978, la temporada regular es de 16 partidos. Por tanto, las estadísticas individuales y colectivas son comparables desde esa temporada. Todo eso lo perdemos si se amplía la temporada regular. Sin duda no es un argumento concluyente, pero bueno, sería una mierda. Ya no puedes comparar a Dickerson o a CJ con el nuevo fenómeno que supera sus récords. O aspirar a batir a Dan Marino. No, los datos ya no son comparables. Y no me vale con hacer promedios u otro tipo de ajustes, porque estarán siempre viciados. Amantes de la estadística, levantaos contra los reformistas.
En resumidas cuentas, quedémonos como estamos, que estamos muy bien. A ver si de tanto estirar la goma va a terminar por romperse.
Y que nadie se lleve a engaño: cuando Goodell dice que su propuesta es "por los fans" no miente, pero la frase está incompleta. Es una metonimia, el todo por la parte. Realmente es lo hace "por los bolsillos de los aficionados". De ahí quiere sacar más dinero. Que no tiene nada de malo, pero que diga toda la verdad. Menos hipocresía, por favor. No tengo ninguna duda de que de lo único que depende que la ampliación de la temporada regular salga adelante es del vil metal: si se llega a un acuerdo económico entre jugadores y propietarios, habrá más partidos. El deporte es lo que menos importa, como siempre.
Muchas gracias a Jordi por su colaboración, creo que esto ha quedado de puta madre. No es peloteo. Me encanta discutir, como bien saben los que sufren de mi compañía. Nada mejor para enterarse de un tema que conocer varios puntos de vista. Espero que este sea el primero de muchos enfrentamientos blogueros.
Ya conocéis nuestras opiniones. ¿Vosotros qué preferís, 16 o 18? Abro encuesta para que el ciberpueblo se pronuncie.
Como algunos habréis adivinado, no me gustan las ñoñerías. Este blog se llama Rudeza Necesaria, y debe hacer honor a su nombre. Por eso, y coincidiendo con el inicio de las hostilidades en la NFL, traemos a Jordi pero no para recibir flores, sino para un duro enfrentamiento dialéctico. Vaya por delante mi agradecimiento por su colaboración. La verdad es que ha sido muy flexible en las negociaciones y no se ha hecho de rogar tanto como uno de sus ídolos, el 4 de Minnesota. Tampoco ha recurrido a un holdout para mejorar la retribución por su aportación, a pesar de que su caché ha ido subiendo desde que llegamos al acuerdo inicial.
Sin más gilipolleces, planteo el debate: ampliación de la temporada regular a 18 partidos, ¿sí o no? Como sabéis, Roger Goodell, el jefe de la NFL, está decidido a incrementar el número de partidos de regular season de los 16 actuales a 18. 2 partidos más, y 2 partidos menos de pretemporada, que pasaría a constar de 2 encuentros en vez de los 4 actuales.
Como también nos interesa conocer vuestra opinión, se abre encuesta: ¿16 o 18? [Nota ortotipográfica: no pongo tilde en la o que separa ambas cifras porque aunque la RAE sigue recomendando su uso para evitar confusiones con el número 0, me parece del todo innecesario. Si alguien se confunde debe graduarse la vista. Esto es lo que dice el Panhispánico de dudas: Por razones de claridad, ha sido hasta ahora tradición ortográfica escribir la o con tilde cuando iba colocada entre números, para distinguirla del cero: 3 ó 4, 10 ó 12. La escritura mecanográfica hace cada vez menos necesaria esta norma, pues la letra o y el cero son tipográficamente muy diferentes. No obstante, se recomienda seguir tildando la o en estos casos para evitar toda posible confusión.]
Finalmente, debe saber el lector que cada uno de nosotros preparó su parte sin conocer la del otro. Vamos, que lo hicimos a ciegas.
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| El 18 por excelencia de la NFL |
A partir del siguiente punto y aparte, todo cosecha de Jordi, como reconoceréis por su estilo (y letra Arial, típica de su blog).
Recogiendo el guante que en su día me lanzara 555, acepto el desafío y participo, todo un placer, en su magnífico blog, para disertar sobre la conveniencia o no de ampliar la temporada regular –o regular season-, hasta los dieciocho partidos (18-regular-game-season ó 18Rgs). Empezaré posicionándome claramente a favor de aceptar la propuesta aprobada por los dueños de las franquicias de la NFL. Es más, creo que, en la balanza de la consideración serena en la que dicho planteamiento debe ser sopesado, el fiel se inclinará hacia el platillo del grupo pro-ampliación. Este artículo rebatirá, uno por uno, los impedimentos de los que se oponen a la 18Rgs y al final de su lectura, no tengo duda alguna, su buen juicio les conducirá a la misma conclusión que defiendo.
LA NFL COMO NEGOCIO. Empezaré recordando una verdad universal que a menudo se olvida: la NFL es un negocio vehiculado a través del deporte y no al contrario. Como tal, los empresarios que se juegan sus buenos dineros, tienen el derecho de tomar todas aquellas medidas que tiendan a aumentar sus cuentas de ingresos y, al fin y al cabo, de beneficios. Evidentemente si quieren tener éxito en la 18Rgs, deberán compensar debidamente a todos y cada uno de los individuos o colectivos que hacen posible que este circo funcione pero, o mucho me equivoco o el tiempo acabará demostrando que la inicial oposición que la propuesta ha levantado entre algún grupo es, en realidad, una lógica toma de posiciones orientada a negociar esa justa retribución monetaria. Fue en este sentido que Matt Wilhelm, linebacker de los 49ers, ya apuntó que “obviamente, los jugadores quieren ser compensados por dos partidos más”. Blanco y en botella, leche.
LA PRETEMPORADA NECESITA UNA REFORMA. Como segundo argumento de peso escribiré una verdad que está en boca de todos: la pretemporada es una enorme pérdida de tiempo. Sí, los jugadores nos dirán que es un tiempo dedicado a la preparación física; los offensive/defensive coordinators afirmarán que deben preparar sus playbooks, los head coach de turno clamarán a favor de la preparación general del roster y a los tests necesarios para descartar o dar continuidad a algunos jugadores e incluso los assistants to special teams alzarán sus brazos a los cielos implorando más tiempo para practicar sus inútiles estrategias, etc… pero todo eso sencillamente es el botón de muestra de una forma de organizar la competición francamente mejorable. Para el espectador –quien siguiendo el razonamiento del punto anterior no olvidemos que es, en definitiva, el cliente-, la preseason no tiene ningún aliciente; de todos es sabido que los equipos apenas hacen jugar a sus estrellas más que algún cuarto de forma discontinua y que, por miedo a posibles lesiones, es imposible ver sobre el terreno de juego, durante la última jornada de pretemporada, a ningún titular. Así pues, asumiendo una pretemporada francamente mejorable, el modelo de organización de la NBA puede aún enseñar varias cosas a la NFL, como la D-league o el summer basketball camp, lugares donde dirimir qué piezas interesan y cuáles no, totalmente al margen de las formaciones titulares, etc. No será tan descabellada la idea de cargarse parte de la pretemporada cuando son los propios jugadores quienes opinan que “quitaría dos partidos de pretemporada” a juicio de Desmond Clark, el TE de los Chicago Bears.
UNA CLASIFICACIÓN MÁS JUSTA. Carson Palmer mostró su disconformidad con la propuesta al declarar, con una lógica cartesiana de las que sientan cátedra, que “con 18 partidos, cada uno de ellos pierde un poco. 16 está más compensado”. Según el QB de los Cincinnatti Bengals, las franquicias son conscientes de la importancia que supone ser derrotadas en un partido por la pérdida de posibilidades de llegar a los playoffs. Efectivamente, añadiría yo, una pérdida de 1/16 para ser exactos; pero por esa regla de tres, ¿por qué no aprobamos una reducción de la regular season a 14 partidos?, sin duda la carga de dramatismo en cada partido sería mayor!. Carson remató sus manifestaciones con un lacónico “a más partidos, menos emoción” pero lo cierto es que adoptar la 18Rgs significaría también hacer una competición más justa ya que de esta forma se contribuiría a evitar aquellos famosos dobles y triples empates en los que uno o varios equipos quedan fuera de los playoffs por diferencias no significativas. Quizá sería buena idea esperar a que la próxima regular season finalice, cuando los Bengals queden fuera de los wildcard en un cuádruple empate, para saber si Carson Palmer sigue creyendo que un par de partidos más no hubieran contribuido a que realmente el mejor equipo fuera el que se clasificara, ¿verdad?.
CUANDO EL CANSANCIO Y LAS LESIONES SOLO SON UNA EXCUSA. Uno de los argumentos de mayor peso que se utilizan para rebatir la 18Rgs es aquel que plantea dudas en cuanto a la capacidad de un deportista de élite, sólidamente entrenado durante un mínimo de diez años, fortalecido su cuerpo hasta límites difíciles de concebir, sometido a exhaustivos chequeos médicos, controlado por un régimen nutritivo ajustado a sus altas necesidades energéticas y con una mentalidad enfocada a triunfar en la NFL, sea capaz de soportar los perniciosos efectos del cansancio por… dos partidos de más. Empecemos dejando claro que, desde este punto de vista, la tan cacareada regular season consiste en jugar –en el término absoluto de la palabra-, 16 y no 17 partidos, con una periodicidad semanal. En la NBA, cada equipo disputa un mínimo de 82 partidos por temporada a menudo jugando tres veces por semana, desplazamientos, entrenamientos y tiempo de recuperación de golpes incluidos. También es necesario puntualizar que para la mayoría de las 32 franquicias, concretamente para 20 de ellas, la temporada acaba con esos 16 partidos pues quedan eliminados al llegar enero… y sólo un par de partidos más tarde únicamente quedan 4 equipos en competición!. Un finalista de la Super Bowl que proceda de los wildcard nunca llegará a superar los veinte partidos por temporada, pero estaremos hablando de cifras cercanas al centenar para un campeón de la NBA; son deportes diferentes con exigencias distintas, sí, pero de igual forma debemos tener en cuenta la carga física repercutida al deportista. Si consideramos que, de media y sumando los tiempos discontinuos, podemos conceder, siendo muy generosos, que un individuo juega 1 partido completo durante la pretemporada y si destaca lo suficiente puede llegar a participar en la Pro Bowl, más una temporada regular sin lesiones, las cifras están tan próximas a la propuesta de 18Rgs que casi parece una broma aducir riesgo de cansancio o lesiones.
Por cierto, añadir dos partidos más a una temporada vendría a ser, en el global de la vida deportiva de un jugador, como si éste hubiera prorrogado su carrera en poco más de un año. ¿Es preferible para ese profesional hacerlo de forma prorrateada, con capacidad física para superar cualquier lesión o hacerlo en el fin de sus días de gloria, con un ya cuerpo castigado?. ¿Cuál de las dos alternativas le interesará más a su equipo?. ¿Y al público?, ¿preferiremos ver una versión extendida de Jared Allen, Larry Fitzgerald o Chris Johnson ahora o dentro de 8 años?.
Por si no bastaran todos estos argumentos, debemos recordar en este punto que no es la primera vez que en la historia de la NFL se plantea ampliar la temporada regular. Hasta 1960 la regular season estaba compuesta por 12 partidos; se mantuvo en 14 hasta la incorporación en 1977 de las nuevas franquicias de Tampa Bay & Seattle alcanzando las actuales 17 jornadas. En todos y cada uno de los cambios siempre existió un riesgo de cansancio o lesión añadido pero, la historia se ha encargado de demostrar que es algo controlable.
Para concluir; la ampliación de la regular season a 18 partidos es una oportunidad para disfrutar de este deporte. No constituye un riesgo excesivo de perjuicio físico a los jugadores y de hecho, la realidad demostrará que todo será una cuestión de precio, de salario, de emolumentos, de pasta, vamos. La competición ganará en espectáculo sin correr el peligro de convertirse en interminable, tediosa o aburrida. La NFL tendrá la oportunidad de continuar adelante, como siempre lo ha hecho, mejorando aquello que revierta en beneficio, en este caso, ajustando la temporada a su debido cometido y tamaño. Y es que, al fin y al cabo, quien puede rechazar el caramelo de ver a nuestro equipo favorito un par de partidos más al año? Todos los sabemos en febrero, ¡esto acaba demasiado rápido!
Illegal Return
Jordi
* * *
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| Quién si no iba a ilustrar el 16 |
He de admitir que cuando se empezó a comentar la propuesta de ampliación de la temporada regular me pareció una buena idea. Aparte de pensar qué bien, voy a poder disfrutar de más NFL, me pareció una vía de desatascar el conflicto entre clase obrera y capitalista. Creía que, como iba a crecer la tarta, tocaría más para repartir, y de ese modo se llegaría a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo de la NFL (como sabéis, si no se llega a un acuerdo para la próxima temporada, no tendremos liga). Lamentablemente, la clase propietaria no tenía pensado hacer concesiones. Sin perjuicio de que quizá en el futuro esta pueda ser una vía de solución al conflicto, a día de hoy no parece que lo sea.
Y así, con el paso del tiempo, mi postura a favor de la ampliación de la temporada regular a 18 partidos por equipo se tornó en contraria. Todo se puede resumir en un motivo, que se desglosará después en varios fundamentos diferentes, pero que todos tienden a él: el espectáculo va a ser peor. O dicho de otro modo, prefiero ver 17 jornadas buenas que 19 no tan buenas y unos playoffs peores. El nivel de juego muy probablemente bajaría. ¿En qué me baso para decir esto?
En primer lugar, las lesiones y el desgaste. Este es un argumento impopular. La primera vez que te lo dicen piensas "venga ya, hombre, que no son nenas". Ya, pero aunque también suene impopular decirlo, sobre todo teniendo en cuenta lo que cobran los susodichos, los jugadores no son máquinas. El football es un deporte salvaje, con un riesgo de lesión supremo. Es evidente: cuantos más partidos, más lesiones. Con ello, las bajas para playoffs, cuantitativa y cualitativamente serán superiores. Creo que eso es lo más grave: que cuando llega la parte más importante, emocionante e interesante de la temporada, falten estrellas o jugadores importantes. Además, los que no lleguen lesionados, llegarán más cansados. Prefiero menos partidos de temporada regular a cambio de que lleguen más jugadores y en mejores condiciones a la postemporada. Los partidos de Verdad, con mayúsculas, son los de los playoffs. No me negaréis que lo que todos esperáis con impaciencia es que lleguen las eliminatorias. ¿Queréis que se aplace su llegada un par de semanas, que los jugadores que lleguen lo hagan más cansados, y otros no puedan competir? Ni de coña, Sr. Goodell.
También se acortaría el ciclo de vida de los jugadores, tanto por las lesiones adicionales como por el desgaste superior. Sobre todo en algunas posiciones, como running back, donde la esperanza de vida es relativamente corta, el cambio sería muy perjudicial. Prefiero disfrutar de los Chris Johnson, Maurice Jones-Drew, Adrian Peterson y compañía durante más años que verlos un par de partidos más cada temporada.
En relación con lo anterior, las plantillas deberían estar compuestas por más jugadores. Más que 53, como ahora, y con más gente en el practice squad. Entrarían jugadores de menor nivel. Morralla, esta es vuestra oportunidad (iba a poner "con todos los respetos", pero llamándoles "morralla" creo que no cabe utilizar esa expresión). El problema sería parecido al que encontramos, en un nivel superior, con la "sobreexpansión de las ligas". Este es un mal que sufren, creo, todas las Grandes Ligas. Sobran equipos. No hay tantos jugadores buenos en el mercado como para confeccionar 32 plantillas competitivas. Siempre hay equipos pésimos. Con 20-24 equipos, no veas el nivelazo que habría. Económicamente no tiene sentido, pero deportivamente sí. Con la ampliación del calendario regular sucedería algo similar. Entraría mucho jugador mediocre.
En segundo lugar, la pretemporada. Sí, esa puta mierda. Esos partidos carentes de interés alguno para el aficionado. Esos cuatro partidos que Goodell dice que no son necesarios porque los aficionados no los quieren. Bueno, por una parte dice que los partidos de pretemporada no interesan a los aficionados, pero al mismo tiempo NFL.com promociona el Preseason Pass (sólo disponible en Estados Unidos) que por un precio de 40 dólares permitía ver todos los partidos de pretemporada: ¿si no interesa la pretemporada, por qué la intentas vender por el nada módico precio de 40 dólares? ¡viva la coherencia, Sr. Goodell! Dice Goodell que mejor dejamos la pretemporada en dos partidos. Ni de coña, vamos. La pretemporada es FUNDAMENTAL para poder ver a los mejores en la regular season. Es una parte esencial del "proceso de selección" de los empleados de cada equipo.
Como sabéis, el equipo titular, entre los cuatro partidos de pretemporada, disputa aproximadamente el equivalente a un partido completo. La mayor parte del tiempo la protagonizan segundas, terceras y enésimas unidades. Muchos jugadores desconocidos, no drafteados, intentan hacerse un hueco en las plantillas. Tienen tiempo: aproximadamente, el equivalente a tres partidos completos. Si la pretemporada es de dos partidos, los titulares volverán a disputar el equivalente a un partido completo. Solo queda un partido completo para el resto de la tropa. Tiempo sin duda insuficiente para que los desconocidos muestren su talento. Y si lo muestran, no podrán confirmarlo en otros partidos. Un ejemplo: Frank Zombo, linebacker no drafteado de los Packers. Hace un mes, un completo desconocido. Hoy es un jugador más de la plantilla de Green Bay, y quizá importante, gracias a su excepcional rendimiento en pretemporada. En particular, el tercer partido, contra los Colts, fue espectacular. Partido que no habría existido si se hubiese aprobadoya la reforma propuesta por Goodell. Como este, ejemplos a patadas. ¿Que los partidos de pretemporada son un tostón para el aficionado? De acuerdo, pero son muy útiles para el "proceso de selección" de las franquicias. Tanto, que esta cuestión fue la clave para que cambiase mi opinión acerca de la reforma de la regular season. Otra cuestión que contribuiría al descenso del nivel medio de la competición, sin duda, ya que muchos talentos se quedarían fuera de la liga por falta de oportunidades.
En tercer lugar, la pérdida de importancia de cada partido de la temporada regular. Este es un argumento que se escucha más en college football entre los que defienden la estructura de competición actual, sin playoffs, pero claramente es exportable al caso. Uno de los factores que hace de la temporada regular de la NFL la más interesante de las Grandes Ligas es que el margen de error es ínfimo. Sólo 16 partidos. Una mala racha, y estás fuera. Por eso cada partido es casi una final. Cuanto más se amplíe la regular season, menos importantes serán los partidos, más descafeinados.
En particular, los duelos divisionales perderán importancia. El sistema de clasificación para playoffs se basa en las divisiones. Si bien los balances de victorias-derrotas entre equipos de distintas divisiones no resultan comparables, pues juegan contra rivales diferentes, en el ámbito intradivisional sí lo son. 14 de los 16 partidos son comunes, y de esos 14 partidos, 6 son contra rivales de división. Por tanto, no cabe duda de que casi siempre el que queda campeón de división ha sido el mejor de los cuatro. Podemos discutir si el sistema es más o menos equitativo (ya lo hice en este este artículo), pero si se opta por el sistema de divisiones, más partidos implicará menor importancia de los enfrentamientos directos intradivisionales, y, por tanto, se puede dar el caso de que un equipo que pierde todos los enfrentamientos directos contra un rival de división queda por delante de este en la clasificación final, algo que aunque hoy es posible, resulta difícil. ¿Por qué Green Bay fue segundo de la NFC Norte y los Vikings primeros? Simplemente, porque Minnesota ganó los dos duelos divisionales. Con que los Packers hubiesen arañado una victoria contra Minnesota, habrían sido campeones de división. Creo que sería injusto que los Packers quedasen por delante de los Vikings habiendo perdido los dos enfrentamientos directos. Si ampliamos a 18, los duelos divisionales serán menos trascendentes, y la clasificación de cada división, menos representativa de qué equipo ha sido mejor entre los cuatro.
Finalmente, y aunque no tiene que ver con el nivel de juego, no me resisto a apuntarlo: los récords. ¿Es que nadie ha pensado en los niños, digo, los récords? ¿A que os gusta, os intriga, saber si Chris Johnson bate el récord de yardas de carrera de Eric Dickerson? Todos los años estamos pendientes de los récords. La estadística. Cómo nos gusta comparar. Y poder decir: supera el récord de yardas de pase de la franquicia. O, sin ser tan grandilocuentes, comparar el rendimiento de unos jugadores con otros. Desde 1978, la temporada regular es de 16 partidos. Por tanto, las estadísticas individuales y colectivas son comparables desde esa temporada. Todo eso lo perdemos si se amplía la temporada regular. Sin duda no es un argumento concluyente, pero bueno, sería una mierda. Ya no puedes comparar a Dickerson o a CJ con el nuevo fenómeno que supera sus récords. O aspirar a batir a Dan Marino. No, los datos ya no son comparables. Y no me vale con hacer promedios u otro tipo de ajustes, porque estarán siempre viciados. Amantes de la estadística, levantaos contra los reformistas.
En resumidas cuentas, quedémonos como estamos, que estamos muy bien. A ver si de tanto estirar la goma va a terminar por romperse.
Y que nadie se lleve a engaño: cuando Goodell dice que su propuesta es "por los fans" no miente, pero la frase está incompleta. Es una metonimia, el todo por la parte. Realmente es lo hace "por los bolsillos de los aficionados". De ahí quiere sacar más dinero. Que no tiene nada de malo, pero que diga toda la verdad. Menos hipocresía, por favor. No tengo ninguna duda de que de lo único que depende que la ampliación de la temporada regular salga adelante es del vil metal: si se llega a un acuerdo económico entre jugadores y propietarios, habrá más partidos. El deporte es lo que menos importa, como siempre.
* * *
Muchas gracias a Jordi por su colaboración, creo que esto ha quedado de puta madre. No es peloteo. Me encanta discutir, como bien saben los que sufren de mi compañía. Nada mejor para enterarse de un tema que conocer varios puntos de vista. Espero que este sea el primero de muchos enfrentamientos blogueros.
Ya conocéis nuestras opiniones. ¿Vosotros qué preferís, 16 o 18? Abro encuesta para que el ciberpueblo se pronuncie.
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martes, 17 de agosto de 2010
De vuelta
El football está de vuelta. No realmente, porque lo que hemos podido ver este fin de semana y el pasado no es todavía NFL de verdad. Yo también estoy de vuelta de vacaciones. No realmente, porque me queda todavía una semanita antes de la fatídica vuelta al curro. Pero estoy de vuelta al blog tras una semana de desconexión en Nueva York, así que aprovecho para escribir sobre una serie de temas al hilo de mi visita a los States.
Para ambientar esta alegre entrada, porque la NFL está de vuelta y yo sigo de vacaciones, aunque "going back to España", The Mockers y su Mola, guay, OK, que comienza con la frase entrecomillada anterior.
Como había comentado en un artículo anterior, mi fecha de vuelta de NYC coincidía con el primer partido de football en el New Medowlands Stadium entre Jets y Giants. Una putada habérmelo perdido, pues aunque no sea un partido de verdad, anda que no tiene que molar estar ahí para conocer el estadio y el ambientillo. Una pena, me perdí imágenes como esta:
Ganaron los Giants, pero eso es lo de menos. Y es que en pretemporada lo importante, por este orden, es evitar las lesiones, que tus titulares cojan forma y se acoplen, y confeccionar definitivamente la plantilla. Por eso los titulares apenas juegan un par de posesiones; la mayoría del tiempo de los partidos de pretemporada está protagonizado por segundas, terceras, cuartas y enésimas unidades, por muchos jugadores que no integrarán el roster del equipo durante la temporada y que precisamente en esos partidos es cuando deben ganarse su derecho a integrar el depth chart.
Que nadie se alarme si su equipo pierde en pretemporada. Hombre, no voy a negar que me preocupó ver que los Packers perdían contra los Browns en Lambeau Field, también cuando estaban los titulares, aunque el partido de Rodgers fue de nuevo estelar (12/13 pases, 159 yardas), no tanto el de la defensa, y encima Ryan Grant sufrió una conmoción tras un golpe. Pero, como decía, que nadie se alarme salvo que alguien importante en su equipo se lesione. Leía el otro día que desde 2001 el equipo con menos victorias en pretemporada si descontamos a los Texans (que se fundan en 2002) son los Indianapolis Colts, el equipo con más victorias en partidos oficiales durante el mismo periodo. Siguiendo la tradición, los Colts han sido apalizados por los 49ers en el primer partido de pretemporada (el pésimo QB que es Curtis Painter ayuda mucho a ello). Pues eso, que no cunda el pánico ni la euforia, que los resultados de pretemporada no indican demasiado.
Eso sí, estos partidos sirven para que desconocidos jugadores se ganen su puesto en la plantilla. A ellos les va la vida. El primer desconocido en mostrar sus capacidades y, seguramente, ganarse un puesto en el roster, es Victor Cruz. La primera estrella de pretemporada. En el primer Monday Night Football del año jugado un lunes, en la inauguración del New Meadowlands Stadium, este novato que ni siquiera fue drafteado, que juega de wide receiver, consiguió 3 touchdowns en 6 recepciones, para un total de 145 yardas, incluyendo una increíble recepción a una mano que podéis ver a continuación (el vídeo está pillado de YouTube, así que es probable que se retire en breve, ya que la NFL es especialmente celosa de que no se cuelguen vídeos no autorizados en esa página):
Del resto de partidos de pretemporada, os paso el enlace al resumen de lo más importante (dentro de lo que cabe) que ha pasado en la primera jornada según Shutdown Corner.
No sé si tiene mucho sentido que os cuente de qué se hablaba más por los States en relación con la NFL. Hoy en día todos tenemos Internet (desde luego, todos los que estáis leyendo esto) así que con meteros en la webs de la ESPN o de Sports Illustrated ya sabréis cuáles son los temas más candentes. Esto es, el hold out de Darelle Revis, el mejor cornerback de la liga, que podría perderse toda la temporada a voluntad propia por no estar de acuerdo con las condiciones actuales de su contrato (sobre el tema de los hold outs y lo mal que me parecen estas actitudes de los jugadores, por muy mal pagados que estén, ya escribiré un artículo separado), que Haynesworth ya ha pasado las pruebas físicas de los Redskins y que ahora está contento con la defensa 3-4 que propone Shanahan, un poco de Favre (muy poco, por suerte) y no mucho más, pretemporada aparte.
Sí que me gustaría comentar dos cuestiones ajenas al deporte en sentido estricto. La primera es que fui a varias librerías y quiscos a curiosear las revistas sobre NFL que tenían. Fundamentalmente buscaba las previas de la temporada que comienza en breve. Pues bien, para mi sorpresa, era casi imposible encontrar una previa de la liga. Sin embargo, había chorrocientas revistas sobre fantasy football. No exagero cuando digo que había al menos quince revistas sobre fantasy en cada establecimiento, en Barnes&Noble, en los quioscos de la calle, en el aeropuerto... de todo menos análisis del deporte en sí. Ya escribí sobre las dimensiones de los deportes fantásticos en los Estados Unidos, pero esto es demasiado. La fantasía se está comiendo a la realidad, por lo menos en los quioscos. No me mola nada, la verdad. Imposible encontrar la ESPN Magazine, pero en ningún sitio falta la revista sobre fantasy football de la ESPN.
La segunda cuestión que quería comentar tiene que ver con las compras. Nueva York es la ciudad del gasto por excelencia. Una máquina de succionar el dinero que llevas en los bolsillos. La NBA y la NHL lo han entendido y han montado sus tiendas, con todo tipo de artilugios de todas las franquicias de las respectivas ligas (de unas más que otras, evidentemente). No existe nada similar sobre la NFL. Una pena. Entiendo que la NFL no tiene la proyección internacional de las ligas de baloncesto o del hockey, donde abundan los deportistas extranjeros y existe competición profesional más allá de Norteamérica. A pesar de eso, creo que deberían imitar la idea. Seguro que iba a tener mucho éxito, con tanto turista dispuesto a dejarse sus ahorros en souvenirs típicos de los Estados Unidos. Casualmente encontré la tienda oficial de los Jets, casi escondida en unos soportales de la calle 50 entre Madison y Park Avenue. Una tienda bastante pequeña, aunque con el espacio bastante bien aprovechado. Muchos jerseys, aunque no encontré el que buscaba, el throwback de los Titans of New York ("de todo" no se puede decir que tuviese la tienda). No vi nada igual de los Giants. Podías encontrar camisetas y merchandising en tiendas de deportes o de recuerdos típicos neoyorkinos, pero no había (o yo no la encontré) tienda oficial. Los Yankees y los Mets también tenían las suyas. Goodell, ya estás tardando en abrir la NFL Shop en Manhattan. Ah, en la tienda de la NBA tenían muchas camisetas de Sergio Rodríguez, el que acaba de pasarse al reverso tenebroso. No de las camisetas de juego, sino de las de manga corta típicas que imitan el uniforme de los equipos. A 25 dólares. Las va a comprar Rita, ya las pueden quemar porque dudo que nadie dé un duro, mejor dicho, un nickel por ellas. Ahí las podéis ver (no pude evitar sacarles una foto para reírme un poco).
Termino con unas recomendaciones ajenas a lo footballístico. Las mejores hamburguesas, las de PJ Clarke's, sitio que recomiendo encarecidamente. Está en la Tercera Avenida, esquina con la calle 55. Nos habían dicho que eran las de JG Melon, pero no es así (aunque la tarta de queso de este último sitio era cojonuda). Mucho mejor las hamburguesas de PJ. Para tomar algo (beber, nada de comer) en un ambiente rockandrollero, el Manitoba's, el bar del cantante de los Dictators. Está en Avenue B, en el Alphabet District, entre la calle 6 y la 7. Ah, y una recomendación negativa: aunque está muy de moda, no vayáis al Spice Market, en Meatpacking District. Es un restaurante pijo y caro, que hace cocina-fusión asiática. Es una mierda, aunque muy cool, eso sí.
Nada más, ya que estoy de vuelta lo próximo serán las absurdas predicciones de la AFC Oeste (a ver si esta vez sí).
Para ambientar esta alegre entrada, porque la NFL está de vuelta y yo sigo de vacaciones, aunque "going back to España", The Mockers y su Mola, guay, OK, que comienza con la frase entrecomillada anterior.
Como había comentado en un artículo anterior, mi fecha de vuelta de NYC coincidía con el primer partido de football en el New Medowlands Stadium entre Jets y Giants. Una putada habérmelo perdido, pues aunque no sea un partido de verdad, anda que no tiene que molar estar ahí para conocer el estadio y el ambientillo. Una pena, me perdí imágenes como esta:
Ganaron los Giants, pero eso es lo de menos. Y es que en pretemporada lo importante, por este orden, es evitar las lesiones, que tus titulares cojan forma y se acoplen, y confeccionar definitivamente la plantilla. Por eso los titulares apenas juegan un par de posesiones; la mayoría del tiempo de los partidos de pretemporada está protagonizado por segundas, terceras, cuartas y enésimas unidades, por muchos jugadores que no integrarán el roster del equipo durante la temporada y que precisamente en esos partidos es cuando deben ganarse su derecho a integrar el depth chart.
Que nadie se alarme si su equipo pierde en pretemporada. Hombre, no voy a negar que me preocupó ver que los Packers perdían contra los Browns en Lambeau Field, también cuando estaban los titulares, aunque el partido de Rodgers fue de nuevo estelar (12/13 pases, 159 yardas), no tanto el de la defensa, y encima Ryan Grant sufrió una conmoción tras un golpe. Pero, como decía, que nadie se alarme salvo que alguien importante en su equipo se lesione. Leía el otro día que desde 2001 el equipo con menos victorias en pretemporada si descontamos a los Texans (que se fundan en 2002) son los Indianapolis Colts, el equipo con más victorias en partidos oficiales durante el mismo periodo. Siguiendo la tradición, los Colts han sido apalizados por los 49ers en el primer partido de pretemporada (el pésimo QB que es Curtis Painter ayuda mucho a ello). Pues eso, que no cunda el pánico ni la euforia, que los resultados de pretemporada no indican demasiado.
Eso sí, estos partidos sirven para que desconocidos jugadores se ganen su puesto en la plantilla. A ellos les va la vida. El primer desconocido en mostrar sus capacidades y, seguramente, ganarse un puesto en el roster, es Victor Cruz. La primera estrella de pretemporada. En el primer Monday Night Football del año jugado un lunes, en la inauguración del New Meadowlands Stadium, este novato que ni siquiera fue drafteado, que juega de wide receiver, consiguió 3 touchdowns en 6 recepciones, para un total de 145 yardas, incluyendo una increíble recepción a una mano que podéis ver a continuación (el vídeo está pillado de YouTube, así que es probable que se retire en breve, ya que la NFL es especialmente celosa de que no se cuelguen vídeos no autorizados en esa página):
Del resto de partidos de pretemporada, os paso el enlace al resumen de lo más importante (dentro de lo que cabe) que ha pasado en la primera jornada según Shutdown Corner.
No sé si tiene mucho sentido que os cuente de qué se hablaba más por los States en relación con la NFL. Hoy en día todos tenemos Internet (desde luego, todos los que estáis leyendo esto) así que con meteros en la webs de la ESPN o de Sports Illustrated ya sabréis cuáles son los temas más candentes. Esto es, el hold out de Darelle Revis, el mejor cornerback de la liga, que podría perderse toda la temporada a voluntad propia por no estar de acuerdo con las condiciones actuales de su contrato (sobre el tema de los hold outs y lo mal que me parecen estas actitudes de los jugadores, por muy mal pagados que estén, ya escribiré un artículo separado), que Haynesworth ya ha pasado las pruebas físicas de los Redskins y que ahora está contento con la defensa 3-4 que propone Shanahan, un poco de Favre (muy poco, por suerte) y no mucho más, pretemporada aparte.
Sí que me gustaría comentar dos cuestiones ajenas al deporte en sentido estricto. La primera es que fui a varias librerías y quiscos a curiosear las revistas sobre NFL que tenían. Fundamentalmente buscaba las previas de la temporada que comienza en breve. Pues bien, para mi sorpresa, era casi imposible encontrar una previa de la liga. Sin embargo, había chorrocientas revistas sobre fantasy football. No exagero cuando digo que había al menos quince revistas sobre fantasy en cada establecimiento, en Barnes&Noble, en los quioscos de la calle, en el aeropuerto... de todo menos análisis del deporte en sí. Ya escribí sobre las dimensiones de los deportes fantásticos en los Estados Unidos, pero esto es demasiado. La fantasía se está comiendo a la realidad, por lo menos en los quioscos. No me mola nada, la verdad. Imposible encontrar la ESPN Magazine, pero en ningún sitio falta la revista sobre fantasy football de la ESPN.
La segunda cuestión que quería comentar tiene que ver con las compras. Nueva York es la ciudad del gasto por excelencia. Una máquina de succionar el dinero que llevas en los bolsillos. La NBA y la NHL lo han entendido y han montado sus tiendas, con todo tipo de artilugios de todas las franquicias de las respectivas ligas (de unas más que otras, evidentemente). No existe nada similar sobre la NFL. Una pena. Entiendo que la NFL no tiene la proyección internacional de las ligas de baloncesto o del hockey, donde abundan los deportistas extranjeros y existe competición profesional más allá de Norteamérica. A pesar de eso, creo que deberían imitar la idea. Seguro que iba a tener mucho éxito, con tanto turista dispuesto a dejarse sus ahorros en souvenirs típicos de los Estados Unidos. Casualmente encontré la tienda oficial de los Jets, casi escondida en unos soportales de la calle 50 entre Madison y Park Avenue. Una tienda bastante pequeña, aunque con el espacio bastante bien aprovechado. Muchos jerseys, aunque no encontré el que buscaba, el throwback de los Titans of New York ("de todo" no se puede decir que tuviese la tienda). No vi nada igual de los Giants. Podías encontrar camisetas y merchandising en tiendas de deportes o de recuerdos típicos neoyorkinos, pero no había (o yo no la encontré) tienda oficial. Los Yankees y los Mets también tenían las suyas. Goodell, ya estás tardando en abrir la NFL Shop en Manhattan. Ah, en la tienda de la NBA tenían muchas camisetas de Sergio Rodríguez, el que acaba de pasarse al reverso tenebroso. No de las camisetas de juego, sino de las de manga corta típicas que imitan el uniforme de los equipos. A 25 dólares. Las va a comprar Rita, ya las pueden quemar porque dudo que nadie dé un duro, mejor dicho, un nickel por ellas. Ahí las podéis ver (no pude evitar sacarles una foto para reírme un poco).
Termino con unas recomendaciones ajenas a lo footballístico. Las mejores hamburguesas, las de PJ Clarke's, sitio que recomiendo encarecidamente. Está en la Tercera Avenida, esquina con la calle 55. Nos habían dicho que eran las de JG Melon, pero no es así (aunque la tarta de queso de este último sitio era cojonuda). Mucho mejor las hamburguesas de PJ. Para tomar algo (beber, nada de comer) en un ambiente rockandrollero, el Manitoba's, el bar del cantante de los Dictators. Está en Avenue B, en el Alphabet District, entre la calle 6 y la 7. Ah, y una recomendación negativa: aunque está muy de moda, no vayáis al Spice Market, en Meatpacking District. Es un restaurante pijo y caro, que hace cocina-fusión asiática. Es una mierda, aunque muy cool, eso sí.
Nada más, ya que estoy de vuelta lo próximo serán las absurdas predicciones de la AFC Oeste (a ver si esta vez sí).
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