Mostrando entradas con la etiqueta Sistema de competición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sistema de competición. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de diciembre de 2011

El cuento de la lechera

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. "Como esta leche es muy buena", se decía, "dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: "¡así!".

La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.




A dos semanas del fin de la temporada regular, es inevitable ponerse a hacer cuentas. ¿Qué tiene que hacer mi equipo para conseguir el objetivo? Pues tiene que perder este equipo, ganar este otro, y cuando nosotros hayamos ganado lo que nos queda, llegamos a playoffs y campeones. Sí, pero cuidado, porque lo primero es que tu equipo haga "lo suyo". Que no es fácil. A ver si de tanto hacer cuentas uno deja de cumplir con sus propios deberes y se va todo a tomar por culo.

Música. A algunos se les va a pasar el tren. Aprovechemos la circunstancia para recordar esta canción que hizo furor en los noventa al hilo de un anuncio de Pepsi. Tiene su gracia. Train, de Undrop.



Definamos objetivos. A falta de dos jornadas, esto es lo que está en juego: (1) la ventaja de de campo en playoffs, que se asegura el primer clasificado de cada conferencia; (2) el pase directo a la ronda divisional (first-round bye), que obtienen los dos primeros de cada conferencia; (3) la clasificación para playoffs como campeón de división, que permite al campeón en cuestión jugar el primer partido de playoffs en su estadio; y (4) la clasificación para playoffs como equipo de wild card, que obtienen los dos mejores no campeones de división de cada conferencia.

Ninguno de esos objetivos está ahora mismo definido en ninguna de las dos conferencias. Vayamos por partes.

1.- Ventaja de campo en playoffs

El primero de cada conferencia jugará siempre en casa hasta la Super Bowl. ¿Asegura esto el éxito? Está claro que no. La temporada pasada, los números 1 de las respectivas conferencias cayeron a las primeras de cambio: los Falcons fueron desplumados, despiezados y cocinados vilmente en su hogar por los Packers, mientras que los Patriots vieron cómo los Jets vengaban su humillante derrota de la temporada regular. Sin embargo, todos los equipos prefieren jugársela en casa. La temporada anterior, en 2010, los dos números 1, Colts y Saints, llegaron a la Super Bowl. Puede que para un equipo de dome sea más importante asegurarse jugar en casa. Sobre todo si tienen que jugársela en condiciones meteorológicas a las que no están acostumbrados.

NFC

Quiénes se la juegan. Green Bay Packers (13-1) y San Francisco 49ers (11-3). Los Saints, a pesar de ir 11-3, están fuera de la batalla por haber perdido contra Green Bay, lo que les perjudica en caso de empate a victorias con los Packers.

Qué tienen que hacer. A los Packers les vale con ganar un partido o que San Francisco pierda uno. Los Niners, pues, necesitan ganar sus dos partidos y que Green Bay palme ambos.

Partidos en los que se decidirá. El sábado a las 22.15, Seattle-San Francisco. Los Packers juegan en la madrugada del domingo al lunes contra Chicago. Si los 49ers han perdido, Green Bay ya no se jugará nada el domingo. Además, si Detroit y Atlanta han ganado el sábado, Chicago no se jugará tampoco nada. Todo son ventajas para Green Bay.

Si gana San Francisco y pierde Green Bay, todo quedará para la última jornada, en la que los Packers reciben a los Lions y los Niners viajan a St. Louis.

AFC

Quiénes se la juegan. New England Patriots (11-3), Baltimore Ravens (10-4), Houston Texans (10-4) y Pittsburgh Steelers (10-4). Actualización: los Texans han palmado en Indianápolis, así que están 10-5, con lo que se complica seriamente su primer puesto en la AFC y su first-round bye.

Qué tienen que hacer. Los Patriots se aseguran el número 1 ganando los dos partidos que le quedan. Si palman alguno y sus rivales no, lío de cojones. Si empatan solo con Baltimore, como no han jugado entre sí y tendrán el mismo récord en su conferencia, habrá que comparar el récord en partidos comunes, siempre que sean al menos 4. Como no los hay, habría que acudir al criterio de "strength-of-victory", en el que ahora mismo gana Baltimore. Si empatan solo con Houston, ganarán los Texans porque tendrán mejor récord en la conferencia. Y si empatan solo con Pittsburgh, ganan los Steelers porque Pittsburgh ganó el partido en el que se enfrentaron.

Si hay triples empates con los Patriots de por medio, me temo que habrá que acudir al strength-of-victory. Ahora mismo, por este criterio ganan los Ravens (50,7%) y les siguen Steelers (45,0%), Patriots (44,8%) y Texans (40,0%). Un carajal de la hostia.

Los demás necesitan, obviamente, que los Patriots palmen alguno de sus partidos y que el equipo contra el que empaten haya perdido con ellos; si no han jugado, tengan un balance peor en la misma conferencia; y si tienen el mismo balance, tengan menos strength-of-victory.

Estos son los resultados de los equipos implicados esta temporada: los Steelers han ganado a los Patriots, los Ravens han ganado (dos veces) a los Steelers y a los Texans. Los Texans no han ganado a nadie han ganado a los Steelers [corregido, gracias al tercer comentario], pero tienen el mejor balance "intraconferencia".

Partidos en los que se decidirá. El sábado a las 7, los Patriots reciben a los Dolphins y en la última jornada recibirán a los Bills. Baltimore recibe a Cleveland el sábado a las 7 y viaja a Cincinnati en la última jornada. Houston juega hoy jueves en Indianápolis y recibe a los Titans el 1 de enero. Y Pittsburgh recibe a St. Louis y viaja a Cleveland para cerrar la temporada. Vamos, que todos deberían ganar todo, porque se enfrentan a equipos teóricamente inferiores. Probablemente los rivales más peligrosos son los Dolphins (para New England) y los Bengals (para los Ravens).

2.- Pase directo a ronda divisional

Anda que no viene bien una semanita más para recuperar lesionados. Aunque también existe el peligro de "oxidación", de que los jugadores pierdan la forma. En las últimas temporadas siempre cae alguno de los equipos que pasan directamente a la divisional. Patriots y Falcons la temporada pasada; los Chargers en la 2009-2010; Titans, Giants y Panthers en al 2008-2009; Cowboys y Colts en la 2007-2008...

NFC

Quienes se la juegan. Los Packers ya lo tienen asegurado, la otra plaza se la juegan 49ers (11-3) y Saints (11-3). Los Falcons podrían ganar la NFC Sur y terminar con el mismo balance que San Francisco, pero creo que por strength-of-victory siempre saldrían perdiendo y los Niners se llevarían el bye.

Qué tienen que hacer. Los Niners que hacer lo mismo que los Saints. Con eso se aseguran el pase directo a la divisional, porque en caso de empate su balance dentro de la NFC es mejor. Los Saints tienen que ganar un partido más que San Francisco.

Partidos en los que se decidirá. De los de San Francisco ya hemos hablado. Los Saints tienen un primer partido muy complicado, el Monday Night ante los Falcons, y otro "trampa", contra Carolina. Los dos en Nueva Orleáns.

AFC

Quiénes se la juegan. Los mismos que el primer puesto de la conferencia: Patriots, Ravens, Steelers y Texans.

Qué tienen que hacer. En este caso hay dos plazas, por lo que hay dos equipos que dependen de sí mismos, Patriots y Ravens. Si ambos ganan sus dos partidos, los dos se ahorran la primera ronda. Baltimore, aunque con las mismas victorias que Texans y Steelers, los supera al haberles vencido en sus duelos de temporada regular. Sobre los triples empates en los que los Patriots estén involucrados, véase lo dicho antes. Lío de cojones.

Partidos en los que se decidirá. Están dichos en el punto anterior.

3.- Campeonato de división

Recordemos que bajo el sistema de competición de la NFL, todo campeón de división, con independencia de su balance global, tiene garantizada una plaza en postemporada. Esta temporada no creo que se produzca ningún caso polémico. La pasada, menuda se montó por la clasificación de los Seahawks. Eran el cuarto cabeza de serie de la NFC a pesar de que su balance era un paupérrimo 7-9, peor que el de varios de los equipos que se quedaron fuera (en particular, que el de Bucs y Giants, que terminaron 10-6). No solo eso, sino que su posición en playoffs era mejor que la de otros clasificados con más victorias (Saints y Packers). Gracias a ello, Seattle acogió un partido de wild card en su propio estadio, en el que eliminó a los Saints (con todo merecimiento, por otro lado). Así pues, veamos qué divisiones no están aún decididas.

NFC

Quiénes se la juegan. El Norte y el Oeste ya está decidido. Packers y 49ers son los vencedores. En el Sur los Falcons conservan esperanzas, aunque lo tienen complicado, puesto que los Saints tienen dos partidos de ventaja a falta de otros tantos. El Este está muy abierto: Cowboys (8-6), Giants (7-7) y Eagles (6-8) tienen opciones.

Qué tienen que hacer. En el Sur, con una victoria propia o una derrota de los Falcons, los Saints ganan la división. Atlanta debería ganar los dos partidos que le faltan (el primero contra los Saints) y esperar que Nueva Orleáns palme ante Carolina.

En el Este, lío. Dallas se clasificaría esta misma jornada si gana su partido ante los Eagles y los Giants palman frente a los Jets. Si no, deben esperar a la última jornada, en la que juegan contra los Giants. Los Giants no pueden asegurarse nada esta jornada, pero dependen de sí mismos. Si ganan los dos partidos que les quedan, están dentro. Eso sí, como pierdan este domingo frente a los Jets, dependerán de terceros. Finalmente, los Eagles son los que lo tienen tan complicado, aunque que lleguen con opciones en estos momentos ya es todo un éxito. La combinación, de todos modos, no es tan descabellada: necesitan que los Jets ganen a los Giants, vencer a los Cowboys esta jornada (en Dallas), que los Giants derroten a los Cowboys en la siguiente jornada y ganar ellos también a los Redskins.

Partidos en los que se decidirá. La división Sur puede quedar decidida el Monday Night si los Saints vencen en su estadio a los Falcons. Si no, habrá que esperar a la última jornada.

En cuanto al Este, las hostilidades comienzan el sábado a las 7 con el derbi de New Meadowlands, Jets-Giants (que llega calentito, con Cruz diciendo que ya nadie teme a Revis, con Plaxico prometiendo múltiples touchdowns frente a su exequipo y con Rex Ryan sacando la bocaza a paseo); a continuación, a las 22.15, seguirá el lío. Dependiendo del resultado del primer partido, los Eagles se jugarán algo o no. Si los Giants han vencido, Philadelphia ya no se jugará nada, y Dallas tendrá más presión, porque los Giants les habrán empatado a victorias. Si los Giants han perdido, los Eagles saldrán más motivados y los Cowboys verían una oportunidad de oro para cerrar su clasificación. De todos modos, a Dallas le quedaría la bala de la última jornada.

AFC

Quiénes se la juegan. Los campeones del Sur y del Este ya están decididos. Houston, por primera vez, y New England, como siempre. Queda por definir el campeón de la AFC Norte, Baltimore o Pittsburgh, y el de la AFC Oeste, cualquiera (Broncos, Raiders, Chargers y Chiefs).

A favor de Denver juega un factor fundamental: todas las temporadas, un equipo que ha sido último de división en la temporada anterior termina como campeón. La temporada pasada, los últimos clasificados fueron Minnesota, Washington, Carolina, Arizona, Buffalo, Cincinnati, Tennessee y Denver. Solo Denver tiene opciones de ser primero. Siempre sucede.

Qué tienen que hacer. En el Norte, ya lo hemos comentado. A Baltimore le basta con hacer lo mismo que Pittsburgh y Pittsburgh debe ganar un partido más que Baltimore.

En el Oeste, tremendo lío. Quien mejor lo lleva son los Broncos. Lideran la división con un partido de ventaja sobre Oakland y San Diego y dos sobre Kansas City. Si ganan y Oakland no lo hace, la división es suya. Si no, a esperar a la última jornada. Oakland y San Diego necesitan una derrota de Denver en el partido contra Kansas City. Si Denver pierde en Buffalo, la derrota no les hace apenas daño a los Broncos, porque no es contra un rival divisional y cuenta menos en caso de desempate. Denver seguiría estando dentro si gana a los Chiefs en Mile High.

Oakland, pues, necesita ganar sus dos partidos y que Denver pierda el último partido en su estadio ante Kansas City.

San Diego necesita que, además de perder contra Kansas City, los Broncos pierdan en Buffalo. Aparte de esto, los Chargers deben ganar sus dos partidos.

Los terceros en discordia son los Chiefs. Su opción puede parecer muy remota, pero no lo es tanto. Necesitan que San Diego pierda en Seattle, que Denver pierda en Buffalo y ganar sus dos partidos. Porque sus dos partidos son frente a Oakland y Denver. De hecho, si en los partidos de la AFC Oeste de esta jornada ganan todos los equipos de casa, el Broncos-Chiefs de la última jornada será una final: el que gane, a playoffs. ¿Se os ocurre un escenario más morboso para la vuelta de Kyle Orton a Mile High?

Partidos en los que se decidirá. De los de la AFC Norte ya hemos hablado. En la AFC Oeste, este es el calendario: el sábado a las 7, Kansas City-Oakland y Buffalo-Denver; a las 10.05 (hora de la cena de Nochebuena), Detroit-San Diego (un partidazo que podría perder atractivo si Denver ha ganado en Buffalo). La última jornada, Oakland-San Diego y Denver-Kansas City.

4.- Clasificación por wild card

El último carro a la postemporada, el de la wild card. Los dos mejores equipos que no han vencido en sus divisiones. En la última década, dostres equipos han logrado el anillo viniendo de la wild card: los Steelers de la 2005-2006, los Giants en la 2007-2008 y los Packers del año pasado [corregido, gracias a Josemanuel]. Que un equipo de wild card llegue a la Super Bowl ya no sorprende tanto. Y esta temporada tiene pinta de que todos los equipos que se clasifiquen por esta vía tendrán más peligro que un alto cargo de Lehman Brothers de Ministro de Economía o un directivo de una empresa de armamento como Ministro de Defensa (...un momento...).

NFC

Quiénes se la juegan. Atlanta (9-5) y Detroit (9-5) lo tienen casi hecho. Seahawks, Bears, y Cardinals (todos con 7-7) tienen opciones, más teóricas que reales. No incluyo aquí a los Giants, porque si llegan a las 9 victorias habrán vencido a los Cowboys y serán los campeones de su división, por lo que dejarán libre la plaza de wild card.

Qué tienen que hacer. A Falcons y Lions les basta con ganar un partido. Los otros cuatro necesitan que alguno de los dos primeros pierdan sus dos partidos y ellos los ganen para empezar a hacer cuentas. El galimatías es demasiado complejo como para entrar en detalles. No obstante, si Atlanta o Detroit fallan en sus dos partidos, que los aficionados de los equipos con 7-7 no pierdan las esperanzas.

Partidos en los que se decidirá. Detroit juega el sábado a las 10.15 contra San Diego. Si Denver ha palmado, los Chargers saldrán a por todas; si no, los Lions lo tendrán más fácil. Atlanta juega el Monday Night el lunes en Nueva Orleáns. La última jornada, Detroit viaja a Lambeau Field y Atlanta recibe a Tampa. En cuanto a los demás, Seattle se enfrentará a San Francisco y Arizona; Chicago a Green Bay y Minnesota; y Arizona a Cincinnati y Seattle.

AFC

Quiénes se la juegan. El segundo de la AFC Norte (Steelers o Ravens) tiene asegurada una de las dos plazas. La otra se la juegan Jets (8-6), Bengals (8-6), Broncos (8-6) y, aunque a una victoria, Titans (7-7), Chargers (7-7) y Raiders (7-7).

Si los Ravens son segundos de la AFC Norte, hay quien considera que los Jets serán sus acompañantes en la wild card. Porque exactamente eso ha sucedido en las dos últimas temporadas.

Qué tienen que hacer. Me centro en la sexta plaza, la vacante. Los Jets lo tienen en la mano. Si ganan sus dos partidos, están dentro. Pero mucho ojo con el partido del sábado contra los Giants, porque como palmen, están prácticamente fuera. Porque caen en casi todos los desempates.

Cincinnati necesita ganar sus dos partidos y que los Jets palmen uno. Y los demás, que Jets y Bengals pierdan alguno. Los desempates entre ellos son maquiavélicos. Los que lo tienen peor son los Titans.

* * *
Menudo rollo que os acabo de contar. No sé si he aclarado o complicado más las cosas. Quizá lo más fácil es que vosotros mismos hagáis las cuentas dándole a la maquinita que te hace el cuento de la lechera.

Termino con la clasificación de los equipos que llevan más años sin conseguir ninguno de los anteriores objetivos. Es decir, las franquicias que acumulan más temporadas consecutivas sin pisar los playoffs. Así están las cosas:


La clasificación anterior es un poco tramposa, porque cuenta a los equipos con plaza asegurada en los próximos playoffs como "fuera de sequía". En particular, aunque ahí aparezca que 49ers y Texans están libres de sequía, esos equipos llevaban la tira de años sin jugar postemporada. Desde 2002. Otros que están a punto de terminar con la mala racha son los Lions, que probablemente dejarán a los Bills como líderes en solitario de este deprimente ranking.

¡Feliz Navidad y esas mierdas que se dicen! Y que vuestros equipos logren sus objetivos. Si es en una última jornada de infarto, mejor. Más disfrutaremos todos, aunque más sufriréis vosotros.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Los elementos

¿Habrá que responder a Mariano, no? Que el tema está interesante. Como en mi artículo anterior, algunas cuestiones contestarán a opiniones de Mariano, otras no. Se trata de comentar un par de temas que me parecen bastante interesantes y en los que la NFL me parece un ejemplo para cualquier deporte.

The laws have changed, de los New Pornographers.



Mandé mis barcos a luchar contra los hombres, no contra los elementos.

Célebre frase de un vallisoletano. No Mariano Tovar, sino Felipe II. Una frase que resume muy bien cierta parte de la idiosincrasia del español: la de no asumir la propia responsabilidad. Echar la culpa al empedrado. A cualquier otro menos a uno mismo.

La frase no puede ser más tramposa. No la comparto. A ver, Felipe, claro que mandaste a tus hombres a luchar contra los elementos. Mejor dicho, en los elementos. ¿Dónde coño iban a batallar? ¿A las apacibles aguas del Mar Menor o a la costa inglesa? Los elementos juegan un papel importante. Hay que tenerlos en cuenta. Y asumir la responsabilidad de la derrota. Algo que cuesta mucho por estos lares, donde no dimite ni dios, donde la culpa siempre es de otro. Desde los tiempos en los que en el Imperio no se ponía el sol. Así nos va.

En el deporte, los elementos no son solo meteorológicos. No solo hay que tener en cuenta el frío de Lambeau Field, la altura de Mile High o el sofoco de Miami. También hay elementos humanos. Primero, el público. Si vas a jugar a Seattle, tienes que preparar una estrategia para vencer el ruido. Pero hay otros elementos. Y menudos elementos. Los árbitros. La excusa universal. Los árbitros son responsables de aplicar el reglamento. Otro elemento importante. Analicemos los dos por separado. ¿Se arbitra bien en la NFL? ¿Inciden de forma esencial los árbitros con sus (equivocadas) decisiones en el resultado de los partidos? ¿El reglamento persigue a las defensas? ¿Ha cambiado la NFL de tal modo que se ha convertido en un festival ofensivo, impidiendo el normal desarrollo del juego defensivo? Analicemos ambas cuestiones, árbitros y reglamento, por separado.

Los árbitros

Lo siento, pero voy a hacer referencia a deportes distintos del fútbol americano. La comparación es necesaria, porque el bien y el mal son conceptos relativos. La evaluación dependerá del estándar de exigencia. Para fijar ese estándar creo que tenemos dos referencias: cómo se arbitra en otros deportes (los errores y arbitrariedades --nunca mejor dicho-- que se perpetran en competiciones diferentes) y cómo se ha arbitrado antes en la NFL (es decir, si ahora se cometen más o menos fallos arbitrales que antes).

Empecemos la comparación con otros deportes. Célebres son algunos errores arbitrales que elevan a la categoría de "robo" algunos resultados. Por ejemplo, en baloncesto, quién no recuerda el tapón ilegal de Vrankovic a Montero en la final de la Euroliga (esa jugada es una sucesión de infracciones, porque Montero hace pasos antes de tirar y el reloj se queda parado en medio de la jugada).


En fútbol, probablemente el error arbitral más famoso de la historia es el gol que se concede a Inglaterra en la final del Mundial de 1966 ante Alemania. En la prórroga, con 2-2 en el marcador, Geoff Hurst recibe dentro del área, tira, el balón da en el larguero y bota...


...en la línea. Si bota en la línea no es gol. Pero los árbitros lo concedieron. Era 1966, pero el fútbol no ha progresado desde entonces. Con los mismos equipos, este error se repitió, pero al revés, en el Mundial 2010.


Por suerte, es difícil que en la NFL se produzcan este tipo de errores hoy. Hoy, insisto. Porque hoy estamos mejor que ayer. Y si se producen errores garrafales, la NFL hará algo para remediarlo. ¿Por qué? Porque en la NFL hay sentido común. Un mínimo de sentido común que no existe en los demás deportes. Cuando en la NFL se dieron cuenta de algo tan sencillo como que las repeticiones de las jugadas, disponibles de manera inmediata, mostraban que una decisión arbitral estaba equivocada, decidieron hacer posible la revisión de las jugadas en vídeo (si veis entero el vídeo, de hace ya unos años, veréis a alguien diciendo unas palabras que os sonarán "que siempre se busca hacer la vida imposible a las defensas" --qué poco hemos cambiado--).


Sí, el vídeo, el aliado del árbitro, hace que en la NFL el margen de error sea mucho menor que en otros deportes. Lo han conseguido, simplemente, aplicando el sentido común. Por tanto, aplicando el criterio interdeportivo, podemos concluir que el arbitraje NFL es mucho mejor que el estándar.

Y no solo se revisa, sino que además se explica. Árbitros exponiendo públicamente el fundamento de sus decisiones. Para hacerles un monumento. Bueno, de hecho conozco a una persona que es fan de los árbitros de la NFL. Pero tan fan que en su día le regalaron un kit arbitral, con sus pañuelicos amarillos y todo.

Vamos con el criterio temporal. ¿Vamos a peor? Es decir, ¿estamos hoy peor que ayer? La respuesta depende de qué interpretemos por ayer. En la era del instant replay se cometen menos errores arbitrales que en la etapa pretelevisiva. Esto es indudable y creo que indiscutible.

Ahora bien, dentro de la etapa en la que se permiten repeticiones ¿vamos a mejor? Yo creo que sí. Por un sencillo motivo: cada vez se revisan más jugadas. El ámbito de la revisión se ha ido ampliando año a año. Y no solo se incrementa qué se revisa, sino cuánto se revisa. Desde esta temporada se revisan automáticamente todas las anotaciones, sin necesidad de challenge del entrenador. Así se evitan situaciones injustas de otras temporadas, en las que una anotación claramente improcedente no se puede revisar por falta de challenges del equipo perjudicado. Vamos avanzando. En cuanto a qué se revisa, esto es todo lo que está sujeto a la comprobación en vídeo:

- anotaciones;
- si un pase es completo, incompleto o interceptado;
- si el portador del balón está fuera de banda;
- si el balón se ha recuperado dentro o fuera de banda;
- si un pase ha sido tocado por un receptor no elegible o por un defensor;
- si el quarterback ha dado un pase incompleto o ha cometido un fumble;
- si un pase hacia adelante se realiza de forma ilegal;
- si un pase se ha realizado hacia adelante o hacia atrás;
- si el portador del balón está o no down by contact;
- si se ha avanzado hasta llegar al primer down;
- si se ha tocado el balón tras una patada;
- jugadas relativas a la posición del balón; y
- el número de jugadores que están en el campo durante el snap.

Obviamente, la repetición no es un remedio infalible. Sigue habiendo jugadas no revisables (cada vez menos) y no siempre la repetición ofrece pruebas irrefutables de cuál es la decisión correcta. Por eso la decisión inicial sigue pesando mucho.

El principal "lunar" del actual arbitraje está en las penalizaciones. La mayoría no son revisables. Una falta personal (roughing the passer y facemask, las más frecuentes), una interferencia en pase o un holding no se pueden revisar. La decisión del árbitro es la que cuenta. Ahí queda el margen de error. Es importante, no lo dudo, pero creo que en el futuro, sobre todo si los acontecimientos siguen el cariz actual, terminarán revisándose estas jugadas.

En particular, en el tema de las pass interferences. Y sinceramente creo que los principales culpables del poco edificante festival de pañuelos que vemos de vez en cuando son los jugadores. En el fútbol americano el respeto por el compañero y por el propio deporte es muy superior al del fútbol, donde el engaño se consiente y se practica por casi todos. Es una puta vergüenza ver a jugadores como Dani Alves o Di María rebozándose por el campo, fingiendo agresiones o dolencias para que el rival reciba una mísera tarjeta amarilla. Casi todos los futbolistas lo hacen. Me da un asco que no puedo con ello. Carecen del mínimo respeto por el compañero y por su profesión.

Por desgracia, últimamente en la NFL hemos podido asistir a algunos casos parecidos. Jugadores que fingen agresiones, como Jerome Simpson o Brad Jones. Como de la actuación de Simpson ya hemos hablado en otra ocasión, exponemos al linebacker de los Packers a la vergüenza pública ahora:


Con el pass interference tenemos un problema. Es verdad. Muchos receptores lo buscan. Buscan al defensive back, exageran el contacto y alzan sus brazos para conseguir que el árbitro tire el pañuelo amarillo. La consecuencia, además, es grave para la defensa: el balón avanza hasta el lugar de la falta, con primer down automático. Y tiene difícil solución, porque si la consecuencia fuese avanzar hasta un determinado número máximo de yardas (como en el fútbol universitario), se estaría alentando a los defensores a cometer interferencias si el pase es más largo que ese máximo y el receptor tuviese clara ventaja. Es un problema difícil de resolver. Si los jugadores no ponen de su parte, estamos jodidos. Por cierto, no está de más recordar que para que exista pass interference el receptor tiene que tener posibilidades de recibir el balón. Si el pase es inatrapable, hay contacto ilegal, no pass interference.

En todo caso, creo que la culpa la tienen los asesinos, y no la policía. Aunque el deber de la policía sea perseguir los delitos y debamos reprochar las negligencias que cometa, la principal carga de responsabilidad debe seguir recayendo en los asesinos. Los jugadores. Porque son jugadores y entrenadores los que dominan el juego y su resultado.

En fin, que los contendientes siguen siendo los principales responsables del resultado de un partido. Siempre. Sobre todo en la NFL. Más que en ningún otro deporte y hoy más que nunca. Los árbitros pueden incidir si aplican de forma equivocada el reglamento, pero es inevitable. Son humanos. Igual que el "humano jugador" falla, el "humano árbitro" puede fallar. Claro que podemos criticar esos errores. Pero de ahí a ver teorías de la conspiración, a presumir que los errores no son tales sino que son voluntarios, va un trecho. Si no quieres ser víctima de un error arbitral, no des a los árbitros la posibilidad de equivocarse. Montero está lento (y comete pasos), Calvin Johnson tira innecesariamente el balón al suelo, los futbolistas hacen teatro, los jugadores de la NFL cada vez respetan menos al compañero y a la profesión... Ellos también tienen culpa de esto. Mucha.

Pero tampoco voy a ser cínico. Soy el primero en ponerme como un basilisco durante los partidos cuando veo que una decisión arbitral perjudica a mi equipo. Como todo el mundo. Me levanto y me pongo a bramar como un descosido. Naturalmente. Ahora, de ahí a considerar que el árbitro es el principal responsable de un resultado hay un trecho. Y ninguna liga, ninguna, hace tanto como la NFL por evitar el error humano. Ninguna pone tantos medios para remediarlo. Hoy estamos mejor que en 1970. Sin ninguna duda. Y en 2011 se pueden revisar más jugadas que en 2010. Cada vez se revisan más. Seguro que seguirá ampliándose el catálogo de jugadas revisables. Yo espero que algún día lleguen a revisarse penalizaciones como las pass interferences, donde es verdad que la liga tiene un problema.

El reglamento

Tras la cuestión arbitral, es decir, de si se aplica correctamente el reglamento, hay que hablar del propio reglamento. En todos los deportes las normas evolucionan. Algunos son más rígidos, como el fútbol, otros más flexibles, como el baloncesto, y otros están en constante evolución, como el fútbol americano.

Son diferentes respuestas a cada realidad. Los amantes de las tradiciones estarán más a favor de la inmovilista FIFA que de la turbulenta NFL, pero yo prefiero que el regulador sea sensible a lo que sucede en la práctica del deporte, y que intente evitar que se repitan acciones que se consideren inadecuadas. Porque si algo nos demuestra la historia de la NFL es que los cambios de normas se han debido a lances del juego que se entendían irrazonables, que no se debían permitir. A jugadas "históricas", cuyos protagonistas han dado nombre a las nuevas normas que prohíben su reedición. Atención a la retahíla de normas conocidas popularmente por los nombres jugadores o entrenadores que han estado detrás de ellas (por orden alfabético):

Bert Emanuel rule — el balón puede tocar el suelo y el pase considerarse completo siempre que el receptor mantenga el control del balón. Aprobada debido a esta jugada de la final de la NFC de 1999:


Bill Belichick rule — dos defensores, un titular y un suplente, pueden recibir comunicaciones por radio en sus cascos, de igual modo que el quarterback. Esta modificación se aprobó en 2008 tras salir a la luz el "Spygate", las grabaciones ilegales que realizaron los Patriots a las señas de los entrenadores defensivos de los Jets. Antes, la defensa se comunicaba mediante señas. Desde entonces, también por radio.

Jerome Bettis rule — las apuestas por cara o cruz (heads o tails) deben hacerse antes de que el árbitro tire la moneda al aire, y al menos dos árbitros deben estar presentes en el acto. Esta medida se tomó tras un partido entre Lions y Steelers en el que Bettis apostó por tails mientras la moneda estaba en el aire, pero a lo que el árbitro entendió heads. Salió tails, dieron la posesión a Detroit y los Lions anotaron en su primer drive, ganando el partido.

Bronko Nagurski rule — se puede pasar desde cualquier lugar por detrás de la línea de scrimmage. Esta norma, tan evidente hoy, se aprobó tras un partido de playoffs de 1932 en el que el touchdown de la victoria, tras un pase del citado jugador, pareció haberse dado menos de cinco yardas detrás de la línea (aunque el touchdown valió). Entonces, solo se podía pasar desde 5 yardas por detrás de la línea. Si es que ya desde el 32 se viene jodiendo al defensor.

Deacon Jones rule — no vale ahostiar en la cabeza. Aprobada en 1977 en respuesta a la técnica frecuentemente usada por este defensive end. Para NFL Network, el mejor pass rusher de la historia. Su head slapping technique, mítica.


Ed Hochuli rule — Se puede usar el vídeo para revisar si ha habido fumble o pase incompleto. En 2009 no se podía, y este claro fumble fue considerado como pase incompleto. Hoy hemos avanzado, y se puede revisar este tipo de acciones.


Fran Tarkenton rule — se añade un sexto árbitro, en la banda, para asegurarse de que el pase se realiza por detrás de la línea de scrimmage. La decisión se toma en 1965 como respuesta al estilo de Frank Tarkenton, que frecuentemente corría por el backfield antes de lanzar y volvía locos a los árbitros, que ni sabían dónde había empezado la jugada.

Greg Pruitt rule — se prohíbe jugar con equipaciones rotas. Greg Pruitt lo hacía para que sus placadores se quedasen con la camiseta, en vez del jugador, en sus manos. Otro que usaba esta "técnica" era Earl Campbell:


Hines Ward rule — Es ilegal realizar bloqueos ciegos con el casco, con el antebrazo o con el hombro contra la cabeza o el cuello del defensor. Norma aprobada en 2009 después de la rotura de mandíbula provocada por Hines Ward a Keith Rivers en un salvaje bloqueo.


Ken Stabler rule — esta norma es consecuencia del conocido "Holy Roller". Si un jugador comete un fumble en 4.º down o en cualquier momento durante los dos últimos minutos del segundo y el cuarto cuarto, y el balón sale hacia adelante, solo el jugador que comete el fumble puede recuperarlo y avanzar con él. Si lo recupera un compañero, el balón se queda en el lugar del fumble. Cualquier jugador del equipo contrario puede recuperarlo y avanzar.

Esta norma pretende evitar situaciones como esta, en la que el quarterback pierde el balón y el tight end se convierte en Messi.


Lester Hayes rule — prohibido usar pegamento (Stickum) para mejorar la adherencia. Aprobada en 1981 para prohibir conductas como la del defensive back de los Raiders.

Mel Blount rule — Con este nombre (también) se conoce la norma que restringe el contacto entre defensores y receptores. El gran cambio de 1978. Toma nombre de Blount porque este jugador castigaba duramente a los receptores rivales que cubría.

Mel Renfro rule — permite a un segundo jugador ofensivo atrapar un balón rechazado, sin que sea necesario que un defensor lo haya tocado antes. Se aprobó en 1978. Se habla de la regla Renfro porque este jugador fue víctima del "antiguo régimen" en la Super Bowl V: su rechace permitió a un jugador rival atrapar legalmente el balón y correr con él para conseguir un touchdown de 75 yardas. Se ve en el segundo 30 de este vídeo:


Ricky (Williams) rule — Aprobada en 2003, permite placar por el pelo. Antes no. Bueno para la defensa.

Roy Williams rule — se prohíben los horse-collar tackles. Agarrones por el cuello del uniforme. Aprobada en 2005 después de que este jugador causase dos graves lesiones a rivales usando esta técnica.

Tom Brady rule — Prohíbe al defensor que está en el suelo tirarse a por las piernas del quarterback a menos que el defensor haya sido bloqueado o desplazado hacia el jugador. Se aprueba como consecuencia de esta jugada, que lesionó gravemente a Tom Brady:


Cosas pasan, la NFL responde. ¿Siempre contra la defensa? No. De las normas enumeradas, unas cuantas perjudican al ataque.

La afirmación de Mariano que menos comparto es la que achaca a Goodell la voluntad de acabar con las defensas. De verdad que no lo veo. Para contrastar si puede ser así, lo primero que debemos comprender es cómo se cambias las reglas del juego en la NFL. Para aprobar un cambio de normas en la NFL, los propietarios de las franquicias deben aprobarla. Son los equipos, en último término, los que deciden si cambian o no las reglas del juego. Si hay nueve equipos en contra de una modificación, el cambio propuesto no sale adelante. Es decir, que con menos de un 30% de los votos se tiene poder de veto. Por tanto, los cambios no son "de Goodell", son "de la NFL", dado el amplio consenso necesario para aprobarlos. Evidentemente, Goodell tiene mucha influencia, porque es el que propone, pero no tanta como para que podamos imputarle la responsabilidad de estos cambios.

Lo siguiente que debemos analizar es si realmente los cambios de normas o su aplicación arbitral han perjudicado sensiblemente a la defensa. Que ya adelanto que no. Si bien admito que la tendencia de las tres últimas décadas es la de favorecer el ataque (algo que entiendo, puesto que la NFL es un negocio y sin espectáculo el negocio se cae, y aunque a algunos les pese el espectáculo más digerible para las masas es el ofensivo), otras modificaciones perjudican al ataque. Ya he citado antes unas cuantas, pero hay tres bastante recientes que merece la pena comentar.

El cambio más importante a favor de la defensa (y de la claridad interpretativa del reglamento) es el que exige para completar un pase al receptor tocar con sus dos pies el campo de juego con el balón en posesión. Posesión del balón y dos pies en el suelo. Antes, un pase también se consideraba completo si el receptor no tocaba con los dos pies dentro del terreno de juego por haber sido empujado por un defensor hacia fuera del campo (force out rule). Desde 2008, no. Importante modificación a favor del defensor.

El siguiente cambio, también importante, es la interpretación de la "regla Calvin Johnson". La posesión del balón y los dos pies en el suelo pueden no ser suficientes para completar el pase. Si el receptor, en el proceso de conseguir la posesión del balón, está cayendo al suelo, debe conservar la posesión tras la caída. Esto da margen al defensor para intentar provocar la caída y . Esta temporada he visto bastantes pases que parecían completos que se van al garete por la habilidad del defensor de turno al provocar la caída y la pérdida de la posesión. Es un arma que Tramon Williams usa bastante bien.

Otro de los recientes (y polémicos) cambios en las reglas del juego que ha ayudado a las defensas es el desplazamiento del kickoff de la yarda 30 a la 35. El número de touchbacks se ha incrementado muy significativamente, y aunque seguimos viendo de vez en cuando retornos espectaculares hasta la goal line contraria, las posesiones ofensivas casi siempre comienzan en la 20. Es decir, que el ataque debe avanzar más yardas para llegar a anotar.

Por cierto, ojo con medir el potencial ofensivo de un equipo por los puntos totales que anota. No solo anotan los atacantes. También los defensores y los equipos especiales. Aunque las anotaciones ofensivas son las más frecuentes, en algunas ocasiones son las defensas las que llevan el peso de la anotación. Recordemos la Super Bowl que Tampa gana a Oakland. El resultado fue 48-21. Viendo el resultado, podríamos interpretar que se trataba de una exhibición ofensiva, cuando no fue ni mucho menos así. Ese partido lo dominó una defensa. La mejor defensa de aquella temporada, la de Tampa, aplastó al ataque de los Raiders consiguiendo cinco intercepciones (tres retornadas para touchdown). Sí, en ocasiones la alta anotación se debe a la inspiración defensiva. ¿Recordáis el partido que gana Kansas City en Oakland por 0-28? Todo defensa. Por tanto, a la hora de evaluar si los ataques consiguen mejores resultados que antes no vale tener en cuenta los puntos totales de cada equipo. Habrá que atenerse a otros criterios: puntos ofensivos y yardas de ataque.

Sinceramente, creo que las defensas siguen contando sustancialmente con las mismas armas para detener a los ataques rivales. Las mismas. Sí, cada vez más tipos de placajes son ilegales, pero su incidencia en el juego no es tan importante. La defensa de Baltimore sigue aplastando a sus rivales, aunque ahora hay más golpes que se consideran "tardíos" a un quarterback o aunque el receptor deba "reestablecerse" antes de ser golpeado violentamente. Una defensa dominante sigue teniendo capacidad para imponerse al ataque rival. Es mi impresión.

Pero como mis impresiones no son más que impresiones, vamos a contrastarlas con datos. Ahí están los números ofensivos, por equipo, en los últimos 36 años de historia de la NFL, según Pro Football Reference.


La verdad, en vista de los números, no aprecio un cambio sustancial. 22 puntos por partido, en línea con otros registros históricos. Las yardas por jugada ofensiva (Y/P) están en máximos históricos, es verdad, pero esas 5,4 yardas que se consigue por snap de ataque no se alejan mucho de las 5,0-5,1 que se vinieron consiguiendo durante los 80 y los 90 (la diferencia es de un 5%). Las yardas ofensivas totales tampoco sobresalen tanto. 345 por partido, no muchas más que en 1981 (la diferencia es de poco más de un 3%). ¿De dónde viene la mejora ofensiva? Del ataque aéreo. Es verdad que las 229 yardas de pase por partido suponen una sustancial mejora con respecto de los números de los 70. Mi explicación, los excelentes pasadores y receptores que ahora juegan.

Retrocedamos aún más en el tiempo.


Joder, menudo festival en 1962, ¿no? 5,3 yardas por jugada de ataque. Casi, casi, como ahora. En fin, que no veo una evolución, o una revolución, tan contundente a favor del ataque. Y es verdad que la carrera ha perdido importancia. Importancia relativa, porque en términos absolutos el descenso no es tan significativo. Se intentan menos carreras hoy (27,2 por partido, lejos de las casi 38 de 1956), porque el pase sale más rentable.

No, no veo la revolución. En la AFC Oeste hay un equipo ganando a base de defensa, defensa y defensa; carrera, carrera y carrera. Un equipo que llega 0-0 a los descansos; que anota poco, pero al que le anotan menos. Eso sí, cuenta con la ayuda de la divinidad, más preocupada por que gane quien le reza que por acabar con el hambre en el mundo (me pongo a cubierto, que vienen las fans). Ese equipo demuestra que se puede vencer sin juego de pase. Con tácticas cavernícolas. Otros equipos ganan pasando hasta el amanecer (Green Bay, New England), pero no es la única vía.

El hecho es que en 2011 se anotan 22 puntos ofensivos por partido. De 1962 a 1965 se anotaba incluso más. Por tanto, hoy, igual que ayer, quien supere los 22 puntos ofensivos tendrá muchas papeletas para llevarse la victoria. De igual modo, quien consiga recibir menos de esos 22 puntos, habrá hecho más fácil la vida a su ataque para ganar.

Las normas cambian; los resultados, no tanto.

Conclusión

Creo que la NFL es un ejemplo de cómo se debe arbitrar y reglamentar. Ojalá todos los deportes pusiesen la tecnología al servicio del arbitraje como lo hace la NFL. Ojalá todos los árbitros explicasen públicamente sus decisiones controvertidas. Ojalá todos los reguladores respondiesen a los problemas que se ponen de manifiesto en la práctica. Pero eso son meros elementos, lo importante es la batalla. Una batalla que sigue existiendo, y en la que los contendientes, atacantes y defensores, disponen de potentes armas por decidir por sí mismos el resultado. Gana el mejor, no quien los árbitros o la liga quieran que gane.

En España tenemos un vicio que me revienta cuando vemos un acontecimiento deportivo: nos fijamos demasiado en los elementos, y no en los contendientes, o por lo menos no tanto como merecen. Por suerte, en los Estados Unidos ese vicio está más controlado. Y que siga. Por aquí, no. Los elementos son siempre excusa.

Algunos medios potencian ese espíritu del noesmiculpismo. En vez de admirar o, siquiera, reconocer los méritos de un equipo que está marcando una época como el actual Barcelona, los medios deportivos españoles de mayor tirada se centran en defender absurdas conspiraciones. Basura. Por la que hay peña que encima cobra. Te cagas. Vergüenza debería darles. Qué asco, joder. De ahí mi indignación cuando leo opiniones conspiracionistas en la NFL. Espero que el debate sobre la NFL no se rebaje a los estándares de la prensa deportiva futbolera, en la que el volumen de información es tan abundante como poco interesante. La obra periodística que produce el fútbol patrio habla poco del juego y mucho de los elementos. Algo que, por cierto, viene muy bien a los especialistas en buscar excusas que maquillen sus fracasos.

Que hay que asumir las responsabilidades. El principal responsable del rendimiento de uno es uno mismo. Si los elementos te joden, haz lo posible para evitarlos. Claro que mandaste a tus barcos a luchar en los elementos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Dificultades de calendario

Las cuestiones de calendario son complicadas en el fútbol americano en general y en la NFL en particular. Complicadas en todos los sentidos. Es difícil organizar los calendarios de partidos, es difícil comparar los balances de victorias y derrotas de cada equipo y es muy delicado mentar la facilidad del calendario al aficionado de un equipo para explicarle el porqué del elevado número de victorias de la franquicia de sus amores. No veas cómo se pueden poner.

Antes de seguir, la música. Este viernes tocan los Barracudas en Madrid. Qué putada que me pire de puente, joder. Ya es casualidad. Bueno, dificultades de calendario. Esto es I can't pretend.



Contextualicemos, aunque nos repitamos. Fútbol americano. Muchos equipos, pocos partidos. El riesgo para la salud del deportista impide que las temporadas tengan más partidos. Por fuerza, se disputará un número de partidos insuficiente para que puedan jugar todos contra todos. Ahí reside el origen del problema. De entre todos esos muchos equipos, debe proclamarse un campeón. ¿Cómo se hace? Hay varias alternativas.

Cuando el número de equipos es exorbitante en relación con el de partidos, como sucede en fútbol universitario, y el encuadre en una u otra conferencia resulta decisivo para determinar el número de victorias de un equipo, se recurre a la encuesta. Porque todo el mundo es consciente de que no es lo mismo conseguir 11 victorias en la Southeastern Conference (de las más duras de la competición) que en la Conference USA (más floja). La competición universitaria tiene la dificultad añadida de que no hay playoffs: los dos mejores equipos de la competición son los dos mejores de la temporada regular, que no tienen por qué ser los equipos con mejor balance victorias-derrotas. Tanto es así, que en estos momentos el segundo clasificado global (Alabama Crimson Tide) presenta peor balance que los Houston Cougars (que, invictos, son sextos).

El partido por el campeonato nacional lo juegan los primeros del BCS ranking, que se determina, en parte, por lo que digan entrenadores y periodistas. Por ese motivo, cómo y a quién se gane es importante. No es lo mismo perder por 3 que por 30. Eso sí, entrenadores y periodistas son libres de clasificar a cada universidad en el lugar que les dé la gana. No es necesario justificar por qué tal o cual universidad está clasificada en tal o cual lugar. Y de vez en cuando saltan polémicas que ponen en cuestión la equidad del sistema. Esta misma semana tenemos un caso. Craig James, narrador de ABC y ESPN, ha hecho una clasificación de dudosa justicia. En este artículo, con razón, lo ponen a parir. No tiene pies ni cabeza. Deficiencias del sistema. Son inevitables. Haber dado el poder a gente más razonable.

En la NFL el sistema es objetivo. Pero también es polémico. 32 equipos, 16 partidos. De los 32 equipos, solamente 12 acceden a la postemporada. El sistema es claro: dividimos a los 32 equipos en 2 conferencias (Nacional y Americana); cada conferencia en 4 divisiones (Norte, Sur, Este y Oeste) y los campeones de cada división acceden a los playoffs. Además, como "repesca", los dos mejores no campeones de división de cada conferencia tienen plaza de playoff. Claro como el agua.

Pero, como en el caso universitario (aunque no tanto) las victorias no son igual de meritorias. El calendario es muy importante. 6 de los 16 partidos se juegan contra rivales de la misma división. Otros ocho partidos, contra los equipos de otra división. 14 de los 16 partidos son comunes entre equipos de la misma división. Los 2 restantes se fijan contra equipos clasificados en el mismo lugar que tú en tu división. Si quedas primero, juegas contra primeros de otras divisiones. Si eres segundo, contra segundos. Esto comporta una injusticia: que los buenos de una temporada no tienen por qué seguir siéndolo la siguiente.

Por ejemplo, esta jornada se disputa el otrora mítico Patriots-Colts. Estos equipos juegan entre sí porque ambos fueron los primeros clasificados de sus divisiones la temporada pasada. Sin embargo, por mucho que Belichick se ponga así...


...en estos momentos es una suerte jugar contra los Colts. Mejor contra ellos que contra Texans, Titans e incluso Jaguars. Esto sucede en todas las divisiones en las que el dominio ha cambiado de un año a otro. Si juegas contra solo un equipo de la NFC Oeste prefieres enfrentarte al primero o al segundo del año pasado (Seahawks o Rams) en vez de al tercero (49ers).

Otro factor importante es el orden de los partidos. Creo que no se puede ignorar. No quiero apuntarme un yaoslodije, pero al ver el calendario de los Rams antes de empezar la temporada, uno ya podía adivinar que iba a ser un año duro. A pesar de jugar en una de las divisiones más flojas de la NFL, St. Louis no iba a "disfrutar" de un duelo divisional hasta la novena jornada de competición (octava para ellos). Así llegaron a ese partido divisional: 1-7. Desahuciados.

También debemos tener en cuenta las diferencias de calendario si queremos comparar el rendimiento entre equipos diferentes. Hace unas cuantas semanas, las cuatro mejores defensas de la NFL eran las de los cuatro equipos de la AFC Norte. Lo comentó Manolo Arana en su power ranking de Zona Roja. Al hilo de eso dejé un comentario en el que indicaba que creía que la excelencia defensiva de esos equipos no se debe solamente a su mérito, sino también al demérito ofensivo de los rivales. Porque la AFC Norte se enfrenta esta temporada a la NFC Oeste (ninguna potencia ofensiva a la vista) y a la AFC Sur (salvo Houston, cuando conserva la salud, tampoco). Craso error por mi parte mentar el calendario. No veais cómo ofende. ¡Mi equipo es bueno porque es bueno! Vale, vale, que sí. Que tu equipo es mu güeno. No digo nada.

Pero la NFL sí. Aunque el número de victorias sigue siendo el criterio primero y esencial para ordenar equipos, en caso de empate el calendario se tiene en cuenta.

Eso sí, se tiene en cuenta la dureza del calendario en función de los resultados de esta temporada, no de la anterior. Porque a principio de temporada se publican rankings de dureza del calendario y parece que hay gente que se queda con la copla de que tal o cual equipo tiene este año un calendario fácil o difícil. No es así. Tienen un calendario teóricamente fácil o difícil, teniendo en cuenta lo visto la temporada pasada. Y en la NFL lo normal es que los resultados no se repitan. ¿Quiénes llevan un calendario más fácil hasta el momento? Aquí tenéis la clasificación de "dureza de calendario". Se indica en la columna "SOS" (strength of schedule), el porcentaje de victorias de los equipos contra los que se ha enfrentado cada franquicia. La columna de la izquierda indica el lugar que cada equipo ocupa en su conferencia. De más duro a más sencillo, este es el ranking de strength of schedule:


Mira tú, Green Bay, junto con Arizona, es el equipo que ha tenido un calendario más fácil. No pasa nada por reconocerlo. Es así. Pero también hay que tener en cuenta que los Packers "contribuyen" a que su calendario sea más sencillo que el de los demás. ¿Cómo? Ganando todos los partidos. De ese modo, empeora la dureza de calendario propia y mejora la ajena. Los rivales de Green Bay se han enfrentado a un rival que lleva un 100% de victorias, mientras que los Packers lo han hecho a rivales "vencidos". Lo que no quita, y es verdad, que esta temporada, hasta ahora, los Packers han tenido un calendario fácil. No obstante, esperemos hasta el final de temporada, porque a Green Bay aún le quedan partidos frente a rivales con balance positivo (Giants, Raiders, Bears y Lions) que harán que suba esa dureza.

En el lado contrario, los Buccaneers. Han tenido la desgracia de caer en una división complicada y de enfrentarse a la NFC Norte, que cuenta con tres gallitos. Además, por balance divisional de la temporada anterior les ha tocado jugar contra el tercero de la NFC Oeste, San Francisco, que este año no es precisamente un rival asequible. Además, dado que Tampa ha perdido muchos partidos, su dureza de calendario es mayor.

Como no se debe penalizar la victoria (y desempatar en función del "strength of schedule" lo haría), la NFL da prioridad a otro criterio que tiene en cuenta el calendario: la "dureza de la victoria". Es decir, el balance de los rivales a los que has ganado. Que es verdad que también penaliza la victoria propia, pero por lo menos no reconoce méritos por partidos que tu equipo ha palmado, en los que se ha visto beneficiado de Así va esta clasificación. La "dureza de la victoria" se indica en la columna "SOV" ("strength of victory").


Los Ravens son los líderes. No debe extrañar. Baltimore ha ganado todos los partidos grandes que ha tenido esta temporada (los que le ha enfrentado a rivales de su división, fundamentalmente) y ha perdido en los supuestamente sencillos (ante Seahawks, Jaguars y Titans). Además, los balances de algunos de sus rivales creo que están algo inflados por la facilidad de su calendario. Me refiero a Bengals, 49ers y Texans. Ojo porque lo de la "dureza de la victoria" también engaña. Si en tu división tienes un calendario fácil, como sucede en la AFC Norte, cualquier victoria contra un rival divisional (que tendrá un récord "inflado") te aportará muchos puntos en esta clasificación, sin que esto quiera decir que tu calendario haya sido infernal. Es una opinión personal, por supuesto. Que nadie se ofenda. También vemos en esta clasificación que los Packers ya no están en última posición, sino en la mitad noble. Algo de lo que no puede presumir Houston, el otro líder de conferencia.

Estos criterios de desempate, en función de victorias y calendario, son subsidiarios. Antes de recurrir a la "dureza de la victoria" y a la "dureza del calendario", se echa mano de los enfrentamientos directos entre los equipos empatados, del balance en partidos contra equipos de la misma división (para desempate divisonal) o de la misma conferencia (para desempate en la clasificación de la conferencia en cuestión), balance en partidos contra rivales comunes y, si todos los criterios anteriores son incapaces de resolver el empate, dureza de la victoria y, si es necesario, de calendario. Es difícil, pero posible, que se llegue a este punto.

Pero que no se indigne nadie por esto. En la NFL el calendario influye mucho. Creo que los Bucs de 2010 o los Bengals de esta temporada no tendrían tantas victorias si su calendario hubiese sido más complicado. Puedo estar equivocado, claro. Y también hay que tener en cuenta que los Packers hasta el momento se han visto favorecidos por un calendario poco exigente si lo comparamos con el de los demás equipos de la NFL.

Poca solución tiene la complicada cuestión. Es imposible que jueguen todos contra todos. Y lo de las encuestas, como que no lo veo. La que se puede liar entonces.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Enfrentamiento bloguero: 16 o 18

Hace una semana tuve la oportunidad de entrometerme en el blog de Jordi, Illegal Return. Creo que a esas colaboraciones interblogueras las llaman los entendidos crossover de blogs. Hoy tenemos la suerte de contar con su colaboración. Supongo que ya conoceréis el blog y a su autor. Lo contrario sería imperdonable, así que estáis tardando.

Como algunos habréis adivinado, no me gustan las ñoñerías. Este blog se llama Rudeza Necesaria, y debe hacer honor a su nombre. Por eso, y coincidiendo con el inicio de las hostilidades en la NFL, traemos a Jordi pero no para recibir flores, sino para un duro enfrentamiento dialéctico. Vaya por delante mi agradecimiento por su colaboración. La verdad es que ha sido muy flexible en las negociaciones y no se ha hecho de rogar tanto como uno de sus ídolos, el 4 de Minnesota. Tampoco ha recurrido a un holdout para mejorar la retribución por su aportación, a pesar de que su caché ha ido subiendo desde que llegamos al acuerdo inicial.

Sin más gilipolleces, planteo el debate: ampliación de la temporada regular a 18 partidos, ¿sí o no? Como sabéis, Roger Goodell, el jefe de la NFL, está decidido a incrementar el número de partidos de regular season de los 16 actuales a 18. 2 partidos más, y 2 partidos menos de pretemporada, que pasaría a constar de 2 encuentros en vez de los 4 actuales.

Como también nos interesa conocer vuestra opinión, se abre encuesta: ¿16 o 18? [Nota ortotipográfica: no pongo tilde en la o que separa ambas cifras porque aunque la RAE sigue recomendando su uso para evitar confusiones con el número 0, me parece del todo innecesario. Si alguien se confunde debe graduarse la vista. Esto es lo que dice el Panhispánico de dudas: Por razones de claridad, ha sido hasta ahora tradición ortográfica escribir la o con tilde cuando iba colocada entre números, para distinguirla del cero: 3 ó 4, 10 ó 12. La escritura mecanográfica hace cada vez menos necesaria esta norma, pues la letra o y el cero son tipográficamente muy diferentes. No obstante, se recomienda seguir tildando la o en estos casos para evitar toda posible confusión.]

Finalmente, debe saber el lector que cada uno de nosotros preparó su parte sin conocer la del otro. Vamos, que lo hicimos a ciegas.

El 18 por excelencia de la NFL
Comenzamos con la opinión de Jordi, que defiende la ampliación. Siguiendo sus instrucciones, para ambientar la lectura de sus alegaciones, 18 Days, de Saving Abel.



A partir del siguiente punto y aparte, todo cosecha de Jordi, como reconoceréis por su estilo (y letra Arial, típica de su blog).


Recogiendo el guante que en su día me lanzara 555, acepto el desafío y participo, todo un placer, en su magnífico blog, para disertar sobre la conveniencia o no de ampliar la temporada regular –o regular season-, hasta los dieciocho partidos (18-regular-game-season ó 18Rgs). Empezaré posicionándome claramente a favor de aceptar la propuesta aprobada por los dueños de las franquicias de la NFL. Es más, creo que, en la balanza de la consideración serena en la que dicho planteamiento debe ser sopesado, el fiel se inclinará hacia el platillo del grupo pro-ampliación. Este artículo rebatirá, uno por uno, los impedimentos de los que se oponen a la 18Rgs y al final de su lectura, no tengo duda alguna, su buen juicio les conducirá a la misma conclusión que defiendo.

LA NFL COMO NEGOCIO. Empezaré recordando una verdad universal que a menudo se olvida: la NFL es un negocio vehiculado a través del deporte y no al contrario. Como tal, los empresarios que se juegan sus buenos dineros, tienen el derecho de tomar todas aquellas medidas que tiendan a aumentar sus cuentas de ingresos y, al fin y al cabo, de beneficios. Evidentemente si quieren tener éxito en la 18Rgs, deberán compensar debidamente a todos y cada uno de los individuos o colectivos que hacen posible que este circo funcione pero, o mucho me equivoco o el tiempo acabará demostrando que la inicial oposición que la propuesta ha levantado entre algún grupo es, en realidad, una lógica toma de posiciones orientada a negociar esa justa retribución monetaria. Fue en este sentido que Matt Wilhelm, linebacker de los 49ers, ya apuntó que “obviamente, los jugadores quieren ser compensados por dos partidos más”. Blanco y en botella, leche.

LA PRETEMPORADA NECESITA UNA REFORMA. Como segundo argumento de peso escribiré una verdad que está en boca de todos: la pretemporada es una enorme pérdida de tiempo. Sí, los jugadores nos dirán que es un tiempo dedicado a la preparación física; los offensive/defensive coordinators afirmarán que deben preparar sus playbooks, los head coach de turno clamarán a favor de la preparación general del roster y a los tests necesarios para descartar o dar continuidad a algunos jugadores e incluso los assistants to special teams alzarán sus brazos a los cielos implorando más tiempo para practicar sus inútiles estrategias, etc… pero todo eso sencillamente es el botón de muestra de una forma de organizar la competición francamente mejorable. Para el espectador –quien siguiendo el razonamiento del punto anterior no olvidemos que es, en definitiva, el cliente-, la preseason no tiene ningún aliciente; de todos es sabido que los equipos apenas hacen jugar a sus estrellas más que algún cuarto de forma discontinua y que, por miedo a posibles lesiones, es imposible ver sobre el terreno de juego, durante la última jornada de pretemporada, a ningún titular. Así pues, asumiendo una pretemporada francamente mejorable, el modelo de organización de la NBA puede aún enseñar varias cosas a la NFL, como la D-league o el summer basketball camp, lugares donde dirimir qué piezas interesan y cuáles no, totalmente al margen de las formaciones titulares, etc. No será tan descabellada la idea de cargarse parte de la pretemporada cuando son los propios jugadores quienes opinan que “quitaría dos partidos de pretemporada” a juicio de Desmond Clark, el TE de los Chicago Bears.

UNA CLASIFICACIÓN MÁS JUSTA. Carson Palmer mostró su disconformidad con la propuesta al declarar, con una lógica cartesiana de las que sientan cátedra, que “con 18 partidos, cada uno de ellos pierde un poco. 16 está más compensado”. Según el QB de los Cincinnatti Bengals, las franquicias son conscientes de la importancia que supone ser derrotadas en un partido por la pérdida de posibilidades de llegar a los playoffs. Efectivamente, añadiría yo, una pérdida de 1/16 para ser exactos; pero por esa regla de tres, ¿por qué no aprobamos una reducción de la regular season a 14 partidos?, sin duda la carga de dramatismo en cada partido sería mayor!. Carson remató sus manifestaciones con un lacónico “a más partidos, menos emoción” pero lo cierto es que adoptar la 18Rgs significaría también hacer una competición más justa ya que de esta forma se contribuiría a evitar aquellos famosos dobles y triples empates en los que uno o varios equipos quedan fuera de los playoffs por diferencias no significativas. Quizá sería buena idea esperar a que la próxima regular season finalice, cuando los Bengals queden fuera de los wildcard en un cuádruple empate, para saber si Carson Palmer sigue creyendo que un par de partidos más no hubieran contribuido a que realmente el mejor equipo fuera el que se clasificara, ¿verdad?.

CUANDO EL CANSANCIO Y LAS LESIONES SOLO SON UNA EXCUSA. Uno de los argumentos de mayor peso que se utilizan para rebatir la 18Rgs es aquel que plantea dudas en cuanto a la capacidad de un deportista de élite, sólidamente entrenado durante un mínimo de diez años, fortalecido su cuerpo hasta límites difíciles de concebir, sometido a exhaustivos chequeos médicos, controlado por un régimen nutritivo ajustado a sus altas necesidades energéticas y con una mentalidad enfocada a triunfar en la NFL, sea capaz de soportar los perniciosos efectos del cansancio por… dos partidos de más. Empecemos dejando claro que, desde este punto de vista, la tan cacareada regular season consiste en jugar –en el término absoluto de la palabra-, 16 y no 17 partidos, con una periodicidad semanal. En la NBA, cada equipo disputa un mínimo de 82 partidos por temporada a menudo jugando tres veces por semana, desplazamientos, entrenamientos y tiempo de recuperación de golpes incluidos. También es necesario puntualizar que para la mayoría de las 32 franquicias, concretamente para 20 de ellas, la temporada acaba con esos 16 partidos pues quedan eliminados al llegar enero… y sólo un par de partidos más tarde únicamente quedan 4 equipos en competición!. Un finalista de la Super Bowl que proceda de los wildcard nunca llegará a superar los veinte partidos por temporada, pero estaremos hablando de cifras cercanas al centenar para un campeón de la NBA; son deportes diferentes con exigencias distintas, sí, pero de igual forma debemos tener en cuenta la carga física repercutida al deportista. Si consideramos que, de media y sumando los tiempos discontinuos, podemos conceder, siendo muy generosos, que un individuo juega 1 partido completo durante la pretemporada y si destaca lo suficiente puede llegar a participar en la Pro Bowl, más una temporada regular sin lesiones, las cifras están tan próximas a la propuesta de 18Rgs que casi parece una broma aducir riesgo de cansancio o lesiones.

Por cierto, añadir dos partidos más a una temporada vendría a ser, en el global de la vida deportiva de un jugador, como si éste hubiera prorrogado su carrera en poco más de un año. ¿Es preferible para ese profesional hacerlo de forma prorrateada, con capacidad física para superar cualquier lesión o hacerlo en el fin de sus días de gloria, con un ya cuerpo castigado?. ¿Cuál de las dos alternativas le interesará más a su equipo?. ¿Y al público?, ¿preferiremos ver una versión extendida de Jared Allen, Larry Fitzgerald o Chris Johnson ahora o dentro de 8 años?.

Por si no bastaran todos estos argumentos, debemos recordar en este punto que no es la primera vez que en la historia de la NFL se plantea ampliar la temporada regular. Hasta 1960 la regular season estaba compuesta por 12 partidos; se mantuvo en 14 hasta la incorporación en 1977 de las nuevas franquicias de Tampa Bay & Seattle alcanzando las actuales 17 jornadas. En todos y cada uno de los cambios siempre existió un riesgo de cansancio o lesión añadido pero, la historia se ha encargado de demostrar que es algo controlable.

Para concluir; la ampliación de la regular season a 18 partidos es una oportunidad para disfrutar de este deporte. No constituye un riesgo excesivo de perjuicio físico a los jugadores y de hecho, la realidad demostrará que todo será una cuestión de precio, de salario, de emolumentos, de pasta, vamos. La competición ganará en espectáculo sin correr el peligro de convertirse en interminable, tediosa o aburrida. La NFL tendrá la oportunidad de continuar adelante, como siempre lo ha hecho, mejorando aquello que revierta en beneficio, en este caso, ajustando la temporada a su debido cometido y tamaño. Y es que, al fin y al cabo, quien puede rechazar el caramelo de ver a nuestro equipo favorito un par de partidos más al año? Todos los sabemos en febrero, ¡esto acaba demasiado rápido!

Illegal Return

Jordi

* * *

Quién si no iba a ilustrar el 16
Terminada la exposición de Jordi, voy con mi turno. No se me ocurre una canción más adecuada para acompañar mis alegaciones que 16 Forever, de los Dictators.



He de admitir que cuando se empezó a comentar la propuesta de ampliación de la temporada regular me pareció una buena idea. Aparte de pensar qué bien, voy a poder disfrutar de más NFL, me pareció una vía de desatascar el conflicto entre clase obrera y capitalista. Creía que, como iba a crecer la tarta, tocaría más para repartir, y de ese modo se llegaría a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo de la NFL (como sabéis, si no se llega a un acuerdo para la próxima temporada, no tendremos liga). Lamentablemente, la clase propietaria no tenía pensado hacer concesiones. Sin perjuicio de que quizá en el futuro esta pueda ser una vía de solución al conflicto, a día de hoy no parece que lo sea.

Y así, con el paso del tiempo, mi postura a favor de la ampliación de la temporada regular a 18 partidos por equipo se tornó en contraria. Todo se puede resumir en un motivo, que se desglosará después en varios fundamentos diferentes, pero que todos tienden a él: el espectáculo va a ser peor. O dicho de otro modo, prefiero ver 17 jornadas buenas que 19 no tan buenas y unos playoffs peores. El nivel de juego muy probablemente bajaría. ¿En qué me baso para decir esto?

En primer lugar, las lesiones y el desgaste. Este es un argumento impopular. La primera vez que te lo dicen piensas "venga ya, hombre, que no son nenas". Ya, pero aunque también suene impopular decirlo, sobre todo teniendo en cuenta lo que cobran los susodichos, los jugadores no son máquinas. El football es un deporte salvaje, con un riesgo de lesión supremo. Es evidente: cuantos más partidos, más lesiones. Con ello, las bajas para playoffs, cuantitativa y cualitativamente serán superiores. Creo que eso es lo más grave: que cuando llega la parte más importante, emocionante e interesante de la temporada, falten estrellas o jugadores importantes. Además, los que no lleguen lesionados, llegarán más cansados. Prefiero menos partidos de temporada regular a cambio de que lleguen más jugadores y en mejores condiciones a la postemporada. Los partidos de Verdad, con mayúsculas, son los de los playoffs. No me negaréis que lo que todos esperáis con impaciencia es que lleguen las eliminatorias. ¿Queréis que se aplace su llegada un par de semanas, que los jugadores que lleguen lo hagan más cansados, y otros no puedan competir? Ni de coña, Sr. Goodell.

También se acortaría el ciclo de vida de los jugadores, tanto por las lesiones adicionales como por el desgaste superior. Sobre todo en algunas posiciones, como running back, donde la esperanza de vida es relativamente corta, el cambio sería muy perjudicial. Prefiero disfrutar de los Chris Johnson, Maurice Jones-Drew, Adrian Peterson y compañía durante más años que verlos un par de partidos más cada temporada.

En relación con lo anterior, las plantillas deberían estar compuestas por más jugadores. Más que 53, como ahora, y con más gente en el practice squad. Entrarían jugadores de menor nivel. Morralla, esta es vuestra oportunidad (iba a poner "con todos los respetos", pero llamándoles "morralla" creo que no cabe utilizar esa expresión). El problema sería parecido al que encontramos, en un nivel superior, con la "sobreexpansión de las ligas". Este es un mal que sufren, creo, todas las Grandes Ligas. Sobran equipos. No hay tantos jugadores buenos en el mercado como para confeccionar 32 plantillas competitivas. Siempre hay equipos pésimos. Con 20-24 equipos, no veas el nivelazo que habría. Económicamente no tiene sentido, pero deportivamente sí. Con la ampliación del calendario regular sucedería algo similar. Entraría mucho jugador mediocre.

En segundo lugar, la pretemporada. Sí, esa puta mierda. Esos partidos carentes de interés alguno para el aficionado. Esos cuatro partidos que Goodell dice que no son necesarios porque los aficionados no los quieren. Bueno, por una parte dice que los partidos de pretemporada no interesan a los aficionados, pero al mismo tiempo NFL.com promociona el Preseason Pass (sólo disponible en Estados Unidos) que por un precio de 40 dólares permitía ver todos los partidos de pretemporada: ¿si no interesa la pretemporada, por qué la intentas vender por el nada módico precio de 40 dólares? ¡viva la coherencia, Sr. Goodell! Dice Goodell que mejor dejamos la pretemporada en dos partidos. Ni de coña, vamos. La pretemporada es FUNDAMENTAL para poder ver a los mejores en la regular season. Es una parte esencial del "proceso de selección" de los empleados de cada equipo.

Como sabéis, el equipo titular, entre los cuatro partidos de pretemporada, disputa aproximadamente el equivalente a un partido completo. La mayor parte del tiempo la protagonizan segundas, terceras y enésimas unidades. Muchos jugadores desconocidos, no drafteados, intentan hacerse un hueco en las plantillas. Tienen tiempo: aproximadamente, el equivalente a tres partidos completos. Si la pretemporada es de dos partidos, los titulares volverán a disputar el equivalente a un partido completo. Solo queda un partido completo para el resto de la tropa. Tiempo sin duda insuficiente para que los desconocidos muestren su talento. Y si lo muestran, no podrán confirmarlo en otros partidos. Un ejemplo: Frank Zombo, linebacker no drafteado de los Packers. Hace un mes, un completo desconocido. Hoy es un jugador más de la plantilla de Green Bay, y quizá importante, gracias a su excepcional rendimiento en pretemporada. En particular, el tercer partido, contra los Colts, fue espectacular. Partido que no habría existido si se hubiese aprobadoya la reforma propuesta por Goodell. Como este, ejemplos a patadas. ¿Que los partidos de pretemporada son un tostón para el aficionado? De acuerdo, pero son muy útiles para el "proceso de selección" de las franquicias. Tanto, que esta cuestión fue la clave para que cambiase mi opinión acerca de la reforma de la regular season. Otra cuestión que contribuiría al descenso del nivel medio de la competición, sin duda, ya que muchos talentos se quedarían fuera de la liga por falta de oportunidades.

En tercer lugar, la pérdida de importancia de cada partido de la temporada regular. Este es un argumento que se escucha más en college football entre los que defienden la estructura de competición actual, sin playoffs, pero claramente es exportable al caso. Uno de los factores que hace de la temporada regular de la NFL la más interesante de las Grandes Ligas es que el margen de error es ínfimo. Sólo 16 partidos. Una mala racha, y estás fuera. Por eso cada partido es casi una final. Cuanto más se amplíe la regular season, menos importantes serán los partidos, más descafeinados.

En particular, los duelos divisionales perderán importancia. El sistema de clasificación para playoffs se basa en las divisiones. Si bien los balances de victorias-derrotas entre equipos de distintas divisiones no resultan comparables, pues juegan contra rivales diferentes, en el ámbito intradivisional sí lo son. 14 de los 16 partidos son comunes, y de esos 14 partidos, 6 son contra rivales de división. Por tanto, no cabe duda de que casi siempre el que queda campeón de división ha sido el mejor de los cuatro. Podemos discutir si el sistema es más o menos equitativo (ya lo hice en este este artículo), pero si se opta por el sistema de divisiones, más partidos implicará menor importancia de los enfrentamientos directos intradivisionales, y, por tanto, se puede dar el caso de que un equipo que pierde todos los enfrentamientos directos contra un rival de división queda por delante de este en la clasificación final, algo que aunque hoy es posible, resulta difícil. ¿Por qué Green Bay fue segundo de la NFC Norte y los Vikings primeros? Simplemente, porque Minnesota ganó los dos duelos divisionales. Con que los Packers hubiesen arañado una victoria contra Minnesota, habrían sido campeones de división. Creo que sería injusto que los Packers quedasen por delante de los Vikings habiendo perdido los dos enfrentamientos directos. Si ampliamos a 18, los duelos divisionales serán menos trascendentes, y la clasificación de cada división, menos representativa de qué equipo ha sido mejor entre los cuatro.

Finalmente, y aunque no tiene que ver con el nivel de juego, no me resisto a apuntarlo: los récords. ¿Es que nadie ha pensado en los niños, digo, los récords? ¿A que os gusta, os intriga, saber si Chris Johnson bate el récord de yardas de carrera de Eric Dickerson? Todos los años estamos pendientes de los récords. La estadística. Cómo nos gusta comparar. Y poder decir: supera el récord de yardas de pase de la franquicia. O, sin ser tan grandilocuentes, comparar el rendimiento de unos jugadores con otros. Desde 1978, la temporada regular es de 16 partidos. Por tanto, las estadísticas individuales y colectivas son comparables desde esa temporada. Todo eso lo perdemos si se amplía la temporada regular. Sin duda no es un argumento concluyente, pero bueno, sería una mierda. Ya no puedes comparar a Dickerson o a CJ con el nuevo fenómeno que supera sus récords. O aspirar a batir a Dan Marino. No, los datos ya no son comparables. Y no me vale con hacer promedios u otro tipo de ajustes, porque estarán siempre viciados. Amantes de la estadística, levantaos contra los reformistas.

En resumidas cuentas, quedémonos como estamos, que estamos muy bien. A ver si de tanto estirar la goma va a terminar por romperse.

Y que nadie se lleve a engaño: cuando Goodell dice que su propuesta es "por los fans" no miente, pero la frase está incompleta. Es una metonimia, el todo por la parte. Realmente es lo hace "por los bolsillos de los aficionados". De ahí quiere sacar más dinero. Que no tiene nada de malo, pero que diga toda la verdad. Menos hipocresía, por favor. No tengo ninguna duda de que de lo único que depende que la ampliación de la temporada regular salga adelante es del vil metal: si se llega a un acuerdo económico entre jugadores y propietarios, habrá más partidos. El deporte es lo que menos importa, como siempre.

* * *

Muchas gracias a Jordi por su colaboración, creo que esto ha quedado de puta madre. No es peloteo. Me encanta discutir, como bien saben los que sufren de mi compañía. Nada mejor para enterarse de un tema que conocer varios puntos de vista. Espero que este sea el primero de muchos enfrentamientos blogueros.

Ya conocéis nuestras opiniones. ¿Vosotros qué preferís, 16 o 18? Abro encuesta para que el ciberpueblo se pronuncie.