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miércoles, 11 de abril de 2012

Asuntos (y palos) varios

Llevo bastante tiempo sin escribir y desde la última vez han pasado bastantes cosas. Hablemos de ellas. También de las que no tienen que ver con la NFL. Toca también repartir palos. Este blog está tocando últimamente muchos temas ajenos al fútbol americano. Quizá debería redefinirlo como un blog de NFL y otros muchos temas.

Para ambientar musicalmente el artículo, y al hilo de la subida de tarifas del metro de Madrid (de la que no podemos dejar de hablar), Charlie in the M.T.A., en la versión del Kingston Trio. Escuchad la advertencia de uno de los miembros de la banda antes de interpretar la canción: "the Metropolitan Transport Authority, better known as the MTA, is attempting to levy a burdensome tax on the population in the form of a subway fare increase. Citizens hear me out: this could happen to you".


La letra de la canción:

Let me tell you the story
Of a man named Charlie
On a tragic and fateful day
He put ten cents in his pocket,
Kissed his wife and family
Went to ride on the MTA

Estribillo:
Did he ever return,
No he never returned
And his fate is still unlearn'd
He may ride forever
'neath the streets of Boston
He's the man who never returned.

Charlie handed in his dime
At the Kendall Square Station
And he changed for Jamaica Plain
When he got there the conductor told him,
"One more nickel."
Charlie could not get off that train.

[Estribillo]

Charlie's wife goes down
To the Scollay Square station
Every day at quarter past two
And through the open window
She hands Charlie a sandwich
As the train comes rumblin' through.

[Estribillo]

Now you citizens of Boston,
Don't you think it's a scandal
How the people have to pay and pay
Fight the fare increase!
Vote for Tyrie O'Brien!
Get poor Charlie off the MTA.

[Estribillo]

Veamos. Desde mi último artículo, Tebow fichó por los Jets, se ha conocido la sanción a los Saints y Nike ha revelado los nuevos uniformes de la NFL. Vayamos por partes.


El fichaje de Tim Tebow por los Jets resulta un tanto desconcertante. Me da la sensación de que esa franquicia navega sin un rumbo claro. Todos sabemos cómo terminaron la temporada pasada. El ambiente del vestuario era irrespirable. Y dos de los discutidos jugadores que no se aguantaban, Mark Sanchez y Santonio Holmes, siguen. A pesar de que la dirección deportiva pregonaba su confianza en Sanchez, los Jets se postularon como pretendientes de Peyton Manning. Pero en cuanto vieron que les iban a dar calabazas, presentan su declaración de amor por Sanchez en forma de renovación. El mismo papelón que posteriormente protagonizaron los 49ers con Alex Smith. Uf, no sé, poco convincente. Pero es que en cuanto se presenta la siguiente opción (Tebow), van con todo a por ella.

Cuando los Broncos ficharon a Manning me abstuve de hacer apuestas sobre el destino de Tebow. Con razón. Jamás habría apostado por los Jets. Lo habría hecho por Jacksonville o Miami. ¿Cuál será el papel de Tebow en los Jets?

Como he dicho muchas veces, Tebow me parece un jugador muy aprovechable, pero no como every-down-quarterback. Sí como arma ofensiva en determinadas jugadas. No puedes hacer la read-option en todas las jugadas, pero sí en algunas. Y la presencia de Tebow en algunas formaciones seguro que sembrará la zozobra en las defensas rivales. Con moderación, ayuda. Si se abusa de él, puede resultar perjudicial.

Lo que tengo menos claro es si Tebow aceptará un rol secundario y cómo encajará con el head coach que más blasfema de toda la NFL. Si algo le sobra a los Jets es ruido mediático, y de eso Tebow trae toneladas. Veremos. Lo único seguro es que la historia va a dar que hablar, y un hipotético Hard Knocks (documental de HBO) en el training camp seguro que sería espectacular. De todos modos, parece que este año Rex Ryan no está por la labor.


Sobre las sanciones a los Saints por las primas por lesionar, poco puedo opinar. Poco puede opinar nadie, realmente. Mientras la NFL carezca de un sistema de infracciones y sanciones predeterminadas, toda sanción será arbitraria. Lo que a Goodell le dé la gana, básicamente. Primar por lesionar está mal. Debe ser castigado. ¿Pero cuánto? Nadie lo sabe. Pues eso.

En cualquier caso, los Saints tienen un problema serio. Comenzaban la offseason como uno de los máximos favoritos al próximo anillo, y tras toda esta movida sus aspiraciones se reducen considerablemente. No contar con Sean Payton es un golpe duro. Payton tiene prohibido incluso el contacto con jugadores y cuerpo técnico. Las sanciones a entrenadores en la NFL, a diferencia del fútbol europeo, son de verdad. En el fútbol europeo, las sanciones a entrenadores no se cumplen jamás. El supuestamente sancionado puede ver el partido en la grada y comunicarse por teléfono con su sustituto. Un fraude. La NFL no lo permite, por lo que la sanción es real. Además, Bill Parcells parece que les ha dicho que no. Problema gordo.

En cuanto al tema uniformes, tan trivial como interesante, he de decir que me ha gustado que Nike hiciera caso (o le impusieran hacer caso) a mi mensaje de hace año y medio. Pese a que anunciaban cambios drásticos, solo un equipo lo ha hecho. Un equipo que, además, necesitaba un cambio de imagen.

Los Seattle Seahawks han renovado su vestimenta. Creo que ha mejorado. No era difícil. Con todo, no termina de entusiasmarme. Como uniforme reflectante está genial. Pero como uniforme de mi equipo, no me gusta. Este es el vídeo de la esperadísima presentación. Mucho ruido y, afortunadamente, pocas nueces.



El mejor análisis de este asunto lo podéis leer en este blog imprescindible en asuntos estéticos, el Uni Watch. Este artículo desgrana, equipo por equipo, los cambios en sus uniformes.

Como veréis, casi todos se han negado a introducir cambios apreciables y algunos (entre ellos, los Packers) rechazan cualquier tipo de cambio, incluso las supuestas mejoras tecnológicas  (en cursiva porque me parece algo más de marketing que real). Creo que las franquicias no se fiaban de Nike en vista de algunas experiencias transgresoras en fútbol americano universitario (en particular, la de los Oregon Ducks).

En cualquier caso, por ahora solo hemos visto los uniformes primarios. Quién sabe si algún uniforme alternativo o throwback esconde alguna sorpresa.

Además, hay que tener en cuenta que la NFL prohíbe que se cambie de uniforme más de una vez cada cinco años. Por ese motivo, algunas franquicias estaban obligadas a quedarse como están. Qué diferente es la NFL del deporte europeo. Aún recuerdo cómo, hace unos cuantos años, los equipos no cambiaban cada temporada de uniforme. Ahora, como hay que vender, se cambia irremediablemente todos los años. Cuanto más exprimamos el bolsillo del aficionado, mejor. Las prioridades en la NFL son otras. La identidad corporativa es importante. No hay que marear. Y, además, son conscientes de que no todo el mundo se compra una camiseta nueva cada año. Con cinco años vale. Mucho que aprender.

Vayamos a los temas aparte.

Dilema profundo este domingo por la mañana. A casi la misma hora, Celta-Dépor y Estu-Granca. Como estoy en Madrid, siempre que coincide partido del Estu en casa con partido del Dépor, voy al Palacio a sufrir. Nunca he dejado de ir al Estu, aunque coincidiese con partido del Dépor. Este fin de semana no lo tengo tan claro. Recuerdo que el anterior Celta-Dépor que me perdí coincidió con un memorable Estu-Unicaja (que presenció el mismísimo Larry Bird). No me dolió nada perderme la victoria del Dépor en Vigo. Este fin de semana creo que me quedaré en casa viendo los dos partidos a la vez.

Quizá no debería hacerlo. El partido del Estu es menos dramático que el del Dépor, aunque el del Dépor tiene matices que lo convierten en imprescindible. No sé, alguno ya me está echando en cara que no vaya el domingo al Palacio.

Es que es un derbi. Una nueva cita con la rivalidad mal entendida, en el peor de los sentidos. A ver qué sucede, pero me temo lo peor. Se prevé que 4000 seguidores del Dépor acudan a Balaídos. De esos 4000, solo 1700 van con entrada destinada a seguidores del Dépor. Y ninguno irá en viaje organizado. Porque ninguna empresa de transportes ha aceptado el encargo. Como saben que reventarán las lunas de todos los autobuses que transporten seguidores del Dépor (como pasó con los del Celta que vinieron a Coruña en la primera vuelta), se niegan rotundamente a prestar sus buses. En fin, que se va a liar seguro. Una pena. Pero hay que verlo.


Por cierto, parece que el Celta retirará algunas de las lonas que cubren habitualmente el estadio de Balaídos. Al más puro estilo Montjuïc, el Celta cubría con lonas publicitarias parte de sus gradas para maquillar el triste aspecto de su estadio. Su afición abandonaba al equipo en Segunda. Eso sí, como buen equipo pequeño, las gradas de Balaídos se llenarán cuando juegue el Dépor. Parte de las famosas lonas se retirarán. No todas, porque el acuerdo publicitario con Estrella Galicia impide que algunas se retiren. Eso es afición, sí señor. Lo siento, pero no podía evitar la maldad.

En estos sombríos días de crisis y recortes a mansalva, de socialización de pérdidas (que no de beneficios, eso no lo veréis), la tristeza también llega al baloncesto. Por lo menos para mí. El Estu, salvo milagro, se nos va a la mierda. Sé que abundarán las tópicas explicaciones de los que no tienen ni puta idea. Gente que no ha visto ni un puto partido del Estu esta temporada nos dirá por qué nos vamos al hoyo. Algunos dirán que es por culpa de la "filosofía romántica" de la institución. Otros dirán que es por apartarnos de esa filosofía. Gilipolleces. Si bajamos, simple y llanamente, es porque somos peores que otros 16 equipos. Y si somos peores es porque los fichajes (que, dicho sea de paso, a todos nos ilusionaban antes de empezar la temporada) fueron un fiasco. Nadie esperaba que dos números 15 del draft de la NBA, uno de ellos además máximo reboteador de la liga griega, iban a ser los cánceres que son. Todos esperábamos mucho más de Pepu. Y de Jiménez. Y de Jaime Fernández, que nos ilusionaba en sus fugaces apariciones de la temporada pasada. Pero no nos anticipemos.

A pesar de los pesares, debemos seguir intentándolo hasta el final. En 2008, tras perder contra el Fuenlabrada, también parecía que estábamos desahuciados. Y entonces, hicimos algo que no habíamos hecho en toda la temporada. Ganar tres partidos seguidos y salvarnos. Ahora tenemos que hacer más o menos lo mismo que entonces: ganar todo lo que nos queda hasta el final. Entonces eran tres partidos; ahora son siete. Improbable (mucho), no imposible.

No me gusta nada cómo encaramos estos últimos partidos: fichando y desfichando con el dinero que no tenemos a quien no debemos. El episodio Bullock está siendo esperpéntico. El exjugador de los cornudos, cuasirretirado y medio lisiado, Louis Bullock, llega, pasa el reconocimiento médico, y cuando parece que ficha, se echa atrás porque no tiene buenas sensaciones. En fin. De patio de colegio.

No me resisto a comentar el último "incidente" entre Demencia y periodistas. Hace unos días, un aficionado del Estu colgó este vídeo en YouTube:


Habrá a quien le haga gracia y a quien le parezca una puta mierda. A mí me mola. En cualquier caso, nada para poner el grito en el cielo. A alguna gente en el Estu le gustó y lo colgó en la web oficial. Minutos después, la pandilla basura que escribe sobre baloncesto en Marca expresaba en Twitter su indignación por este vídeo. Gravísimo, en el vídeo se subtitula petemos al Marca. ¡Vive Dios, qué vergüenza! Las huestes marquistas hablaban del vídeo como de "mal gusto", que era "lamentable", que "demuestra que hay gente con problemas", y era "soez y violento". Todo esto salía de la pluma de las brigadas oligofrénico-baloncestísticas del Marca, que siempre se han caracterizado por su dignidad y brillantez profesional. El vídeo no tardó en retirarse de la web oficial del Estu. La pandilla basura agradecía públicamente al Departamento de Comunicación del Estudiantes que hubiese sido borrado de la web del club. En fin.

Los especialistas en baloncesto del Marca son fáciles de caracterizar en cuatro pinceladas. Su desconocimiento del deporte es profundo (como ejemplo, uno de los cabecillas de esta banda escribía hace unos años que si el M*****, tras perder el primer partido de playoffs, perdía también el segundo partido de una eliminatoria al mejor de tres partidos, "se complicaría su clasificación"), su prosa mediocre, lamen el culo a todo lo que huela a selección española de baloncesto, sobre todo a los dirigentes de la federación (hasta las últimas consecuencias), pregonan el patrioterismo barato, se creen muy competentes e importantes y son unos tontos del culo. Se creen que sus contactos con baloncestistas derivan de su capacidad profesional y no de, pura y simplemente, ser empleados del diario con mayor difusión de España. Vamos, que no son conscientes de lo bobos e incompetentes que son. Creen que Pau Gasol les da entrevistas porque son muy guays, en vez de por ser los empleados del Marca. Así de brillantes son. Eso sí, no se puede decir que no estén a la altura de la calidad de su periódico.

Con la Demencia la tienen tomada. ¿Por qué? Aparte de por la cornamenta que, por mucho que quieran, son incapaces de ocultar, porque a sus limitadas entendederas les ofende mucho todo insulto que se aparte del tradicional "hijo de puta" o "puta [insértese nombre del equipo visitante]". Unos cánticos que estamos tan acostumbrados a escuchar a las aficiones locales que ya casi ni ofenden. Y claro, como la Demencia elabora un poco las burlas al rival, ofende. Mucho. A Navarro, en vez de llamarle "hijo de puta" (lo cual seguramente no ofendería a estos ilustres plumillas), se le canta "no es una bomba, es un petardo". Un ultraje para esta gente. No pueden evitar escribir líneas de indignación al día siguiente en su panfleto. A Marc Gasol se le cantaba "tengo una vaca lecheeera, no es una vaca cualquieeera...". ¡Oprobio! Denunciemos a estos niñatos pijos de la Demencia. Estos son solo un par de ejemplos. Eso sí, cuando los aprendices de ultras (pobrecicos, qué pena da verlos) de la sección deficitaria de sus amores insultan al contrario, ellos callan como putas. Qué raro, ¿verdad?

Como adelantaba, el vídeo anterior fue retirado de la web oficial del Estu debido a las quejas de los periodistas marquistas. Más o menos, como si Pol Pot acusa a otro de genocida. Habló de putas la tacones. Están estos para dar lecciones de buen gusto. Los más firmes exponentes del periodismo basura. Unos tipos que trabajan para un diario que colocó a un árbitro bajo una diana. Además, se dice que uno de ellos es el responsable del blog Fuera de juego, en Marca.com. Una sección dedicada a colgar fotos de tipas en pelotas. ¿Y este es el que me viene a decir qué es o no de buen gusto? Mira tío, vete a tomar por el puto culo, estudia, aprende a escribir, y luego intenta ejercer la profesión de periodista con un poquito de dignidad y no tocar los cojones al personal. Soez y violento es que esa gente cobre por su trabajo.

Que bastante tenemos como para que esta panda de bobos venga a darnos lecciones de dignidad.


Sigamos con los palos. Libertad. Qué palabra tan bonita. Cuánto se abusa de ella. Qué poético resulta decir que eres liberal. La pena es que detrás de esa declaración, en la práctica, la conductas de los que ondean la bandera de la libertad no es muy respetuosa con la libertad de los demás. Siempre recomiendo el capítulo de Futurama A taste of freedom, del que está tomado el anterior vídeo y el siguiente. Viva la libertad, pero cuidado con usarla para tocar algo que no se puede tocar libremente. ¿Por qué? Pues porque no les sale de los cojones a los defensores de la libertad.


Estados Unidos, según su himno, es the land of the free. La tierra de los libres. El paraíso de las libertades. Un ejemplo para los que aquí se autodenominan liberales (que en Estados Unidos no pueden llamarse así, porque allí liberals son los que aquí los liberales detestan, los progres). En Estados Unidos, se supone, sus ciudadanos son libres de opinar lo que les venga en gana y de expresar sus opiniones (libertad de opinión y de expresión, respectivamente). Eso no sucede en los territorios de los enemigos de la libertad. En Cuba, por ejemplo. Uno de los estados más malvados del universo. Debe de serlo, sin duda, porque a ese régimen dictatorial se le aplican sanciones que los Estados Unidos no imponen a otras dictaduras como la china.

La diferencia entre Cuba y Estados Unidos está clara: en Cuba te pueden castigar por expresar libremente tus opiniones (sobre todo si molestan al régimen dictatorial); en Estados Unidos, sus ciudadanos son libres para expresar sus opiniones. Freedom of speech.

Bueno, quizá no tanto. Hace unos días, la revista Time publicaba una entrevista con el nuevo manager de los Miami Marlins (qué raro suena, hasta ahora se llamaban Florida Marlins) de la Major League Baseball. Aquí la podéis leer el principio. Es suficiente para que os deis cuenta de la causa de la polémica.

"I love Fidel Castro".

Eso dice en entrenador del equipo de Miami, cuyo estadio está situado en el barrio de Little Havana.

Sacrilegio. ¡A la mierda la libertad de expresión! ¡Ah, no, eso sí que no! ¿¡Cómo se atreve a elogiar a Fidel!? Con la de pasta que dedican los exiliados cubanos de Miami a joderle.

El castigo no ha tardado en producirse. A pesar de que Ozzie Guillén pidió inmediatamente disculpas y declaró su odio al régimen castrista, su propio equipo le ha impuesto una sanción de cinco partidos de suspensión de empleo y sueldo. Toma ya. La MLB podría tomar también medidas. ¿Por qué? Simplemente, por expresar su opinión. Muchos piden su despido.

Tócate las pelotas. Así que en la tierra de las libertades no puedes decir lo que piensas. Curioso, ¿no? Creía que si decías algo que disgustaba al pensamiento oficial solo en Cuba te sancionaban. Parece que Cuba y Miami no están tan lejos en cuanto a libertades. Cada uno tiene su respectivo pensamiento oficial y se castiga al disidente. Te cagas.

Con esto no pretendo defender la dictadura castrista. Aunque no debería hacer ni falta, lo aclaro: estoy en contra de esa dictadura. Totalmente. Creo que los cubanos deben ser libres para tomar sus decisiones. Que les gobierne quien ellos decidan, sea mejor o peor que Fidel. Ahora bien, los exiliados de Miami siempre me han caído bastante mal, y esto no hace sino reforzar esa idea.

Qué queréis que os diga, me parece que son unos cabrones. Estuve en Cuba hace unos años. Durante la carrera, en el viaje de ecuador. El país está bastante jodido. Mucha miseria. La Habana está en la ruina. Literalmente. Sin embargo, a pesar de la pobreza, a la gente se le ve bastante feliz. Por lo menos, da esa impresión. Eso sí, los alimentos no abundan. Cartilla de racionamiento y alimentos con no muy buena pinta es lo que tienen. Su educación y sanidad son muy buenas, pero la escasez de prestaciones esenciales para una vida digna es evidente. Como también lo es que ese país infringe flagrantemente los Derechos Humanos, y opinar diferente es peligroso. Una cosa no quita la otra.

Creo que de su miseria buena parte de culpa tiene el embargo de los Estados Unidos. Seguro que les perjudica. Grosso modo, el embargo impide a las empresas estadounidenses comerciar con Cuba, y limita los envíos de remesas y viajes a Cuba desde Estados Unidos. Las sanciones por infracción del embargo pueden llegar a la cárcel. Otras dictaduras comunistas, que tampoco muestran excesivo respetos con los Derechos Humanos (léase China) reciben un trato bien diferente.

Del embargo son principalmente responsables los cubanos exiliados en los Estados Unidos. No cabe ninguna duda de ello. Es acojonante. Para triunfar entre el electorado de Florida, un candidato a la presidencia de los Estados Unidos debe prometer dureza contra Cuba. Intensificar el embargo da votos. En otras palabras, los cubanos de Miami están a favor de joder a la gente que vive en Cuba. Obviamente, no son las elites de la dictadura las que más sufren. Es la población civil. Igual que me habría parecido inadmisible que los exiliados españoles promoviesen un embargo contra la España franquista (puesto que los que lo sufrirían no serían los dirigentes), me parece lamentable este embargo a Cuba. Mucho. Así quieren los exiliados cubanos a su tierra.

Se ve que los ciudadanos libres de Miami no tienen suficiente con limitar la libertad de los que residen en Cuba, sino que también restringen la de los que residen en la propia ciudad de Miami. Eso sí, cuando les escuchéis decir que ellos defienden la libertad, recordad que es mentira. Ellos defienden la libertad de pensar lo mismo que ellos. Si piensas diferente, ten cuidado. Es mentira que defiendan la libertad. Mentira.

Sigamos en los Estados Unidos. Sigamos en the land of the free. Supongo que conocéis el último escándalo del fútbol americano universitario: el despido de Bobby Petrino de la universidad de Arkansas. Aunque el motivo oficial de su destitución es la irregularidad en la contratación de su amante por la universidad (hecho que ocultó), el trasfondo del asunto es claramente moral. Ese tío era un adúltero. Inmoral. El caso me recuerda a mi gran descubrimiento audiovisual del último mes: la trilogía de documentales de Paradise lost.

Os recomiendo encarecidamente que los veais. Sobre todo el primero. Imprescindible. Esencial. El suceso me recuerda un poco al caso Petrino porque se desarrolla en el estado de Arkansas y la sanción a los protagonistas también está contaminada por juicios de (in)moralidad. Pero tiene poco que ver.

El caso que muestra Paradise lost trata del brutal asesinato de tres niños de ocho años en West Memphis, Arkansas. El retrato de la sociedad del lugar es increíble. Uno tiende a pensar que los clichés de los paletos del sur que muestran películas y series son exagerados. Que no pueden ser tan paletos, ignorantes y desdentados. Pues lo que se ve en este documental es aún peor. Pa cagarse. Este es el tráiler.


Hay que ver cómo funciona la justicia y la policía del lugar. En la tierra de las libertades, no eres tan libre de ser diferente. Vestir diferente, tener gustos diferentes, te puede convertir en sospechoso de asesinato. Qué digo sospechoso, puede convertirse en prueba para condenarte a cadena perpetua o a pena de muerte. Tal cual.

Ah, no está de más recordar que la pena de muerte es incompatible con los Derechos Humanos. El derecho a la vida, nada menos. No puede ser más contradictorio condenar el aborto y defender la pena de muerte. Sin embargo, no resulta infrecuente. Pero bueno, la coherencia es algo que no se estila mucho.

Estos días están emitiendo los tres documentales de la saga Paradise lost en Digital+. Si sois abonados, no os lo podéis perder. Si no sois abonados, intentad verlo, seguro que por Internet hay algún modo de conseguirlo.

Solo un dato: si no es por ese documental, un tipo que hoy es libre habría sido ejecutado. Es tremendo.

Hablemos de otra ilustre liberal. Esperanza Aguirre. Seguramente, la principal exponente del palabro liberal en España. Una caradura como cualquier otro, por otro lado. La lideresa madrileña defiende la reducción de impuestos (en pro de la libertad del individuo, por supuesto) y el fin del despilfarro público. Palabras que repite machaconamente, a pesar de que no predica con el ejemplo.

Esto decía ayer, horas antes del anuncio de subida de tarifas.


Mientras la tipa elimina algunos impuestos que paga todo quisqui (ricos y pobres) y reduce algún impuesto progresivo (que pagan más los ricos), sube el precio de otras prestaciones que pagan fundamentalmente los que tienen menos. Mira, Esperancita, vete a tomar por el culo. Hay que tener la cara pétrea para ir de liberal y hacer lo que has hecho con el metro. Claro, al bajar los impuestos y agravarse la crisis, la recaudación se resiente. Y qué mejor manera de ingresar más siendo fiel a tus principios que subiendo el precio de un servicio que no es un impuesto. El metro solo lo paga quien lo usa. Casualmente, los que usan el metro no suelen ser los que más tienen. Y la gente no lo usa por capricho, sino por necesidad. En la práctica funciona como un impuesto. Un impuesto regresivo, por supuesto, de los que gustan a los buenos liberales: que pague el pobre.

Algunos dicen es que el metro de Madrid es muy barato comparado con el de otras ciudades europeas. Falso. Hay que comparar precios reales, no simplemente nominales. Así:


Y sí, es verdad que el metro de Madrid es mucho mejor que el de Londres, París o Nueva York. Lo sé por experiencia propia. Pero en tiempos de crisis subir de este modo las tarifas es indecente.

Yo los tengo muy calados. Ser liberal significa déjame hacer lo que me salga de los huevos, que me sobran los medios, pero no hagas nada que me toques los cojones. Son los más fuertes en la ley de la selva. Normal que defiendan la ley de la selva, si son los más fuertes. Ni control ni hostias. Eso sí, no les toques sus símbolos, que por eso no pasan. ¡¡Ofensa!! ¡¡Oprobio!! Que no, hombre, que no. Que estáis más que calados. Por muy bonita que sea la palabra libertad, los atropellos que cometéis en su nombre no tienen justificación.

Pero qué decir de la aplicación de fondos públicos madrileños. Ahí tenemos a Telemadrid. Ríanse ustedes del Granma, diario oficial del régimen castrisita. Meros aprendices al lado de Telemadrid. Me da la risa cuando los caraduras del PP hablan de que TVE no es objetiva. TVE es un ejemplo de objetividad al lado de Telemadrid. Telemadrid es un canal público. Perdón, un instrumento de propaganda aguirrista (ni siquiera pepero). Un medio de manipulación pública sin igual. Una auténtica vergüenza. No hay problema en que un canal de televisión sea parcial. Es perfectamente legítimo que la Sexta o Intereconomía, cada uno en su bando, digan lo que quieran. Son medios privados. Que se gasten el dinero en lo que les dé la gana. En eso consiste la libertad de empresa y la libertad de expresión. Pero Telemadrid no debe hacerlo.

El ridículo de Telemadrid no termina ahí. Su gestión del dinero público es lamentable. Mientras sube significativamente el precio del transporte, el canal se gasta una MILLONADA en derechos de retransmisión de partidos de fútbol que da al mismo tiempo y en abierto otro canal de televisión. Los tontos del culo que gestionan Telemadrid pagan un pastón por emitir un partido de liga que está poniendo a la vez la Sexta. ¿¿Pero en qué cabeza cabe??

No, no hay un puto duro, pero para dar una mierda de partido que se ve a la vez en otro canal sí. Oligofrenia al poder. Ah, también se paga un dineral por la Champions. Y al inepto de Hugo Sánchez, que bate récords de ridículo cada vez que coge un micrófono. Quique Estebaranz no le va a la zaga. Eso sí, los comentaristas van muy en la línea editorial del canal: mintiendo y manipulando en pro de su bando. Si en política es el aguirrismo, en fútbol es mourinhismo (ni siquiera digo m*****ismo, porque sé que hay bastantes m*****istas que discrepan de la vergonzosa basura que defeca su entrenador). Muy de Telemadrid. Y es una pena, porque el narrador de los partidos, José María del Toro, es probablemente el mejor del país junto con Carlos Martínez.

Antes de subir el precio del metro, reduce los gastos superfluos de Telemadrid. Hay que tener la cara muy, pero que muy dura. Paguemos entre todos el sueldo de Hugo Sánchez y de Quique Estebaranz, claro que sí. Cojonudo.

Qué a gusto me he quedado, oye.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Just DON'T do it (clasificación estética a continuación)

Este artículo va a ser largo, lo advierto. Hace unas semanas, cuando empecé a escribirlo, se anunció que Nike ([naic] en España, [náiki] en Estados Unidos, [niké] en griego, de donde procede; era el nombre de la diosa de la victoria) había llegado a un acuerdo para sustituir a Reebok (¿[ríbuc] o [ríboc]? creo que más bien lo segundo; el nombre está inspirado en el antílope africano rhebok; de hecho, el logo representa un antílope) como firma diseñadora y fabricante de las equipaciones de los equipos de la NFL a partir de 2012 [inciso reflexivo: en el fútbol español ni siquiera se negocian colectivamente los derechos televisivos; la negociación conjunta con las firmas de ropa deportiva ni se plantea. Por algo el fútbol español está en la ruina y la NFL da beneficios ingentes].

Me preocupa la noticia. Me preocupa porque Nike ha anunciado que va a cambiar "dramatically" (que más que por "dramáticamente" creo que habría que traducir por "drásticamente") el diseño de los uniformes de las franquicias. Esto es lo que dice uno de los peces gordos de la compañía:

"We plan on changing the NFL jersey dramatically just like we've done with the college programs, using new thinking and the greatest technology available. The NFL program hasn't had the same type of advancement in recent years".

Preocupante, preocupante. En college ya han perpetrado auténticos estropicios. Esperemos que no se les permita en la NFL. Y es que, con carácter general, los uniformes de los equipos de fútbol americano profesional están de puta madre. Son generalmente sobrios, muy clásicos, y en ello radica su (para mí) éxito. Cuanto más "retro", cuanto más simple, mejor. Por eso me preocupan las declaraciones de Nike.

Vamos a decirle a Nike por qué no puede tocar algunas, muchas equipaciones. Vamos a responderle a la pregunta de Why can't I touch it? (estupenda canción de ese gran e infravalorado grupo que son los Buzzcocks):



Llegados a este punto, es momento de analizar qué equipaciones deben ser declaradas intocables, cuáles son modificables y cuáles deben ser sometidas a un proceso de importante. Para ello, clasificaremos los uniformes de todos los equipos de mayor a menor belleza.

El primer problema que debemos solventar es ¿qué uniforme tenemos en cuenta? ¿el de color distinto del blanco, el blanco o el retro (throwback)? Pues me ceñiré al que cada equipo utiliza como local, es decir, el de color distinto del blanco en todos los equipos menos en los Dallas Cowboys, cuya equipación por defecto en casa es la blanca. También los Washington Redskins (desde el 81) y los Miami Dolphins utilizan habitualmente el jersey blanco como locales, pero creo que son más representativos, sobre todo en el caso de los Redskins, sus jerseys coloreados. En algunos casos incluiré el uniforme throwback, dado que esos uniformes son bastante mejores que los modernos.

Sin más dilación, vamos con la clasificación.

Los intocables (Nike, ni te atrevas)

El primer y más numeroso grupo de intocables está formado por los equipos cuyas equipaciones son más clásicas. Equipos con solera, con tradición, que apenas han variado sus uniformes a lo largo de su historia. Como veréis, los puestos altos de la clasificación los copan las franquicias que conservan sus pinturas de guerra casi intactas. Bueno, también los copan los que mejor me caen. Es algo que me cuesta evitar. Aunque las camisetas de mis equipos en un principio me parezcan feas de cojones, acaban por gustarme. Me pasaba con las del Dépor de Umbro de la década de los 90 (no soy capaz de imaginar unas camisetas mejores, aunque me pongo en el lugar de un observador imparcial y dudo mucho que diga esto) y con las del Estudiantes de los últimos años (la del año pasado era fea y la de este peor; esta última indigna de un equipo profesional, pero cada día me gusta más y me la terminaré comprando).

Lo siguiente no es moda, Nike. Porque, como bien decía nuestro profesor de derecho romano, moda es lo que pasa de moda.

1.- Green Bay Packers

Estaba cantado, ¿no? Lo decía en el párrafo anterior. Me he convencido de que no hay equipación mejor que la de mis cheeseheads. Admito críticas, e incluso que penséis que no se merece el primer puesto de la clasificación en términos estéticos. Pero, y aquí no admito discusión, creo que no hay uniforme más intocable que el de Green Bay. ¿Por qué? Pues porque es la franquicia que representa la tradición. Porque desde los tiempos de Ray Nitschke no se cambia casi en absolutamente nada. Mirad esta foto, a que casi parece una equipación de hoy en día.


Pues bien, la anterior foto tiene 50 años de antigüedad. Si nadie se ha atrevido a tocar tan sagrados ropajes, que Nike no venga con gilipolleces. Ni Starter, ni Reebok, ni la propia Nike en su etapa anterior intentaron innovar. Ni se atrevan.

Si quieren innovaciones, que sean en uniformes alternativos, en throwbacks. Con todo, el que se presentó este año me parece cojonudo y, si por mi fuese, seguiría igual para las próximas temporadas. Os habréis dado cuenta de que fui a Wembley con mi throwback de Clay Matthews. Mirad qué guapada.


2.- Pittsburgh Steelers

Venga, vale, aquí también he caído en filias personales. Como me gustan los Steelers, los pongo de segundos. Algo de eso hay, es verdad, pero la equipación Steeler también me parece sagrada. Black and gold. El casco, con su logo únicamente en uno de los costados, intocable. Y esta camiseta, la que llevaron en todas sus Super Bowls, desde la década de los 70 hasta la era de Big Ben...


Inmodificable, sin duda. E igual que en el caso de los Packers, la throwback me parece muy chula, así que si por mí fuese tampoco permitiría su modificación.


3.- Washington Redskins

Como adelantaba al principio, los Washington Redskins eran uno de los pocos equipos que habitualmente jugaba de blanco en su estadio. Lo hacían desde la década de los 80, cuando su head coach Joe Gibbs impuso esta costumbre. Curiosamente, en la NBA pasa justo lo contrario: el equipo de casa utiliza su equipación blanca (o más clara, en el caso de los Lakers) y el visitante la más oscura. Como podéis ver en la siguiente foto, el jugador de blanco, Santana Moss, no está en un ambiente precisamente hostil.


Sin embargo, y aunque la equipación blanca de los Redskins no está nada mal, lo que realmente representa a esta franquicia es el burgundy and gold (borgoña y oro). Precisamente, esta temporada los Redskins han decidido volver a utilizar esas pinturas de guerra como locales, poniendo fin a la costumbre impuesta desde la era Gibbs. El partido del que está tomada la siguiente foto supone el comienzo de una nueva etapa para la franquicia del D.C. Me parece un uniforme precioso, intocable.



4.- Indianapolis Colts

Este va a ser un poco polémico. Lo intuyo. ¿Por qué los Colts tan arriba? ¡Si no tienen nada de especial! No, no lo tienen, su uniforme es simple, sobrio y sencillo. Y está muy bien. Camiseta azul; casco y pantalones blancos. Apenas se aprecian diferencias entre estos dos (en todos los sentidos):



Los Colts no habían variado jamás su equipación desde que debutaron en 1953. Ni su mudanza de Baltimore a Indianápolis supuso cambio alguno. Sin embargo, el pasado fin de semana los Colts innovaron un poco. En su visita a Philadelphia, utilizaron un nuevo uniforme "actualizado" que pretende ser una especie de throwback, aunque no lo es, ya que la franquicia nunca vistió de este modo. No me termina de convencer lo de las herraduras en la parte trasera del casco.


5.- Kansas City Chiefs

Otra franquicia que jamás ha cambiado su estilo. Los Chiefs, además, conservan el mismo logo desde que la franquicia se trasladó de Dallas a Kansas City en 1963. Camiseta roja con ribetes amarillos y pantalón blanco. Muy sencillo, no hace falta más. Me encanta. Si nadie se ha atrevido a tocar este diseño desde que el equipo llega a Kansas City, que Nike no sea el primero.


6.- Oakland Raiders

Black and silver. Negro y plata. Los intimidantes colores de los oscuros Oakland Raiders. Sin embargo, en sus primeros tres años de existencia, desde 1960 hasta 1963, la franquicia de Oakland vistió detalles dorados. Mirad esta curiosa estampa de una camiseta Raider manchada con mostaza.


Mucho mejor el actual diseño, también inmaculable. Todo un clásico. Since 1963. Hasta a un orondo kicker le queda aparente.


7.- Cleveland Browns

Me repito más que los callos. Otro clásico inmune al paso del tiempo. Diseño sobrio, clásico. Marrón y naranja. Con el color del lodo, el color del football de la trinchera [qué lírico]. El único casco sin logo de ningún tipo. Desde los tiempos de Paul y Jim Brown el diseño sigue inalterado, así que para ilustrarlo, os dejo la foto del mítico corredor de la franquicia de Cleveland.


8.- Chicago Bears

Probablemente esta es la mayor injusticia de la clasificación. Situar a los Bears tan abajo. Chicago tiene una equipación elegante, clásica y moderna. Sofisticada, también. Aúna tradición y modernidad [la madre que me parió, la de gilipolleces que estoy escribiendo, quien me conozca tiene que estar partiéndose el culo]. Podrían ser los primeros en esta clasificación. No obstante, ese cierto look modernillo es lo que no me termina de convencer y es el motivo por el que caen hasta la octava posición. Y que conste que es un modernillo aparente, pues como podéis ver en su página web, donde detallan la historia de sus equipaciones, el diseño actual es sustancialmente igual al que se utilizaba en los años 50. Mirad a Jay, que también, como manda la tradición de esta temporada, va a ser golpeado por las zarpas de un defensor rival:


La versión throwback que utilizaron este año en el Monday Night contra Green Bay me gustó también bastante. Como casi siempre, lo "retro" mola (lo siento, no existen imágenes de Cutler en las que no esté a punto de ser aplastado por un defensor rival).


9.- Dallas Cowboys

Llegamos al equipo blanco. Estos son los únicos cuya camiseta más característica es la blanca. En su estadio, siempre la utilizan. También los Dolphins, pero no tanto, porque cuando pensamos en el equipo de la estrella solitaria, lo hacemos en su camiseta blanca con detalles azules y plateados. No me caen muy bien, pero debo superar mi aversión al blanco (fijándome en que, en cierto modo, es el equipo blanquiazul) y reconocer que el diseño de sus equipaciones mola. En todo caso, está dentro del grupo de los intocables.


10.- Philadelphia Eagles (kelly green)

Os habréis fijado que el título está cualificado. No hablo de los Philadelphia Eagles a secas, sino que me refiero a su uniforme de color kelly green. No es fácil traducir kelly. El traductor de Google no sabe hacerlo, y en los foros de Wordreference se dan algunas orientaciones, pero no hay una respuesta definitiva. Quizá verde chillón, o verde verdoso. Me dejo de tonterías, una imagen vale más que mil palabras. Este es el uniforme de los Eagles que mola que te cagas:


La franquicia de Philadelphia es el perfecto ejemplo de por qué no se deben modernizar las equipaciones cuando todo va bien. El anterior uniforme se sale. El siguiente, mucho más "moderno", es mediocre, siendo generosos. Vamos, que considerando únicamente su equipación actual, los Eagles estarían mucho más abajo en esta clasificación. Y es que la "metalización" de los colores de Philadelphia no le sienta nada bien. Temo que la evolución que pretende Nike suponga un giro de este tipo. Del kelly green a esto:


11.- New York Giants

Otro equipo que ha sabido preservar sustancialmente sus colores sin intentar introducir moderneces impertinentes. Los principales cambios en el uniforme de la franquicia de New Jersey (anteriormente, y todavía en cuanto al nombre, de New York) se produjeron en el logo que figura en el casco. Y el actual es seguramente el mejor. Que no lo toquen. Camiseta azul, pantalón gris, casco azul con raya roja. Muy neoyorkino.


12.- Houston Texans

Los Houston Texans son la excepción a la regla de que los equipos profesionales estadounidenses creados a partir de la década de los 90 tienen uniformes horribles. Desafiando la corriente hortera que asola las jóvenes franquicias, los Texans cuentan con unos uniformes de puta madre. Sobrios pero modernos y sofisticados. Que no los toquen, por favor.


13.- New Orleans Saints

Los uniformes de los Saints se quedan al borde de la delgada línea que separa lo original de lo hortera. Son aún más adecuados por ser de una ciudad tan festiva y alegre como Nueva Orleáns. Como en las mejores familias, los Saints apenas variaron sus equipaciones desde su fundación. Que así siga.


14.- New England Patriots (mejor en throwback)

Este es uno de los equipos cuyo uniforme principal, el moderno, no es nada de otro mundo, pero si adoptaran los throwbacks otro gallo cantaría. Su uniforme vintage es cojonudo, no me digáis que no, y si le pones nieve todavía más:


Sin embargo, igual que en el caso de los Buccaneers (ya llegaremos a ellos) el uniforme retro está asociado a la era perdedora de la franquicia. Los años dorados de los Patriots llegaron con el logo de Elvis Presley (por el tupé) y el diseño modenno, sin duda mucho más feo. Mirad a Vinatieri justo después de dar la patada con la que la franquicia de Boston consigue su primer anillo:


Los retocables (se admiten sugerencias)

Cambiamos de tercio. Pasamos al grupo de equipos que, sin ser horribles sus equipaciones, admiten retoques. Como veréis, predominan diseños más complejos, estilos menos clásicos; lo que podemos entender como modernos. En todo caso, más feos que los anteriores.

15.- Tennessee Titans

Los Titans son los Houston Oilers con otro nombre y en otra ciudad. En vez de, como los Colts, conservar su nombre y signos distintivos, en Tennessee decidieron crear una nueva identidad. Que conste, como he dicho en numerosas ocasiones, que esa me parece la mejor opción. Cuando un equipo se muda, se convierte en otro diferente. Permitan a la ciudad abandonada conservar la historia y el nombre del equipo por si en el futuro vuelve (como pasó con Cleveland). Los uniformes de los Titans, ni fu ni fa. La combinación del azul oscuro con el azul claro me gusta, pero el tipo de número que utilizan no me convence, ni esos cascos blancos.


La equipación y el escudo de los Oilers eran mucho mejores. Tanto, que estarían en la elite estética de la NFL. Sin embargo, en tanto que esa franquicia para mí ha muerto, no tomo en consideración sus uniformes para el caso de Tennessee, aunque es verdad que cuando los usan son la envidia del barrio. Mirad qué majos los throwbacks.


16.- San Francisco 49ers

Estoy seguro de que esta va a ser una de las posiciones más polémicas de la clasificación. ¿Por qué los Niners tan abajo? ¿Qué ha hecho esta histórica franquicia para no formar parte del grupo de intocables? Pues tocar, y varias veces, sus uniformes. Cuando San Francisco completó la transición de Joe Montana a Steve Young no solo cambiaron al quarterback titular. Este era el diseño de las camisetas durante la etapa del 16:


Y así cuando el 8 era el líder del equipo:


Me diréis que el cambio no es tan radical. Yo creo que sí. El diseño de la era Young es la versión actualizada del anterior. Con un tipo de número diferente, un casco diferente (en vez de una franja blanca rodeada por barras rojas, lo atraviesa una franja roja rodeada por barras negras). Todo más feo, aunque, eso sí, mas moderno. Los 49ers cayeron en la trampa. Posteriormente la corrigieron, y hoy las camisetas son más parecidas a las de la etapa de Joe Montana, pero por caer en la tentación de la modernidad, la franquicia de Santa Clara pierde fuerza moral para oponerse al cambio de uniforme.

Además, no termina de convencerme la combinación entre el dorado y el rojo Niner. Ese dorado es más feo que el de los Redskins, nada que ver.

17.- Tampa Bay Buccaneers (mejor en throwback)

El uniforme de los Bucs, versión moderna, es casi igual que el de San Francisco. La combinación de colores es la misma; varía el logo y poco más. Como estos fueron los copiones, y su estilo es ligeramente más feo, los pongo a continuación de SanFran.


A Tampa le pasa algo parecido a New England. Sus nuevos colores de guerra, más feos que los primitivos, los llevaron al éxito. Eso hace difícil que puedan volver al pasado, aunque deberían. Puede que no estéis de acuerdo, porque es una equipación, como poco, llamativa, pero me encantan los antiguos colores de los Buccaneers. El año pasado les dio suerte frente a Green Bay. Deberían usarlos más, y subirían puestos en la clasificación. El antiguo logo, con la cara del pirata, cojonudo.


18.- New York Jets (mejor en throwback)

La camiseta de los J-E-T-S es un poco F-E-A. Su verdiblanco no me convence en absoluto. Más que el verdiblanco, cómo están distribuidos el verde y el blanco. Sí, Darrelle, no me mires con esa cara.


Los uniformes inspirados en cuando este equipo se llamaba Titans of New York eran mucho mejores. Colores old school, casco sin logo, look cojonudo.


19.- Denver Broncos (mucho mejor en throwback)

Seguro que cuando leéis "mucho mejor en throwback" pensáis que me refiero a la camiseta naranja que durante años portaba John Elway cuando se quedaba a las puertas del anillo. No, no me refiero a esa. De hecho, esa equipación no me gusta demasiado. Me parece bastante cutre. El logo, feísimo.


Me refiero a las equipaciones que utilizaron la temporada pasada. Si encima se ponen los calcetines torcidos, les da un aire loco-psicodélico (pero guay) brutal. El número en el casco remata la jugada. Estremecedor (y encima les dio suerte).


La camiseta actual no me gusta. Moderna, y tal, pero mierdecilla. Si la cambian, nada pasa.


20.- Minnesota Vikings

Un tío con un disfraz lila y con cuernos no impone respeto. No, no hablo de un Teletubbie. Precisamente ese Teletubbie, el... bueno, dejémoslo ahí. Admito que la manía que le tengo al equipo ha influido en su clasificación. Pero no me gusta el lila. No, no queda bien en un equipo. Mirad cómo se estudia el playbook de Brad Childress su quarterback, Brett Favre (tiene pinta de que, efectivamente, el playbook de Chilly es bastante simple):


Venga, vale, pongo a otro jugador, que estoy harto del afán de protagonismo que tiene el anterior.


21.- Miami Dolphins

Nos adentramos en el terreno de los colores mustios, descoloridos. De los equipos que parece que han dejado sus equipaciones en el escaparate de un quiosco durante cinco años. Así es el verde de los Miami Dolphins. Feo. Ya, son colores tropicales, por aquello del calor de Miami, tusabe, pero inapropiados para la NFL.


22.- Baltimore Ravens

Otros lilas. Y modernos. Y con un pájaro feo en el casco. Y con un escudo feo. Esa ave carroñera. Un tanto repugnante. Demasiados defectos. Por eso están tan abajo y por eso no me importaría nada que Nike revolucionas e su indumentaria.


23.- Buffalo Bills (¡que vuelvan al throwback!)

A los Bills les salvan su throwback uniforms de no caer en el grupo de modificaciones obligatorias. Porque si los utilizan, tienen un pase. Sus innovaciones, con esos pegotes rojos en los laterales y las líneas de color azul más claro, lamentables.


Esa silueta de búfalo de verdad, reflexivo pero amenazante, mucho mejor. Así sí que molan.


Los que deben ser dramáticamente modificados

24.- San Diego Chargers

Qué bien les vendría un buen lavado de cara a los Bolts. No me gusta nada su uniforme. Lo siento, pero ese rayo cutre no pega ni con cola. El casco, amarillo sobre blanco. ¿No saben que eso vulnera las normas de la heráldica, trasladadas luego a la vexilología? Solo el Vaticano se permite combinar blanco y amarillo, y lo hace porque se cree (nunca mejor dicho) que su autoridad le viene dada por Dios en vez de por el hombre, y ninguna norma humana puede limitar su voluntad. Por eso en el diseño de su bandera combinó el amarillo y el blanco, violando de forma intencionada una norma de los hombres. O sea, que los Chargers y el Vaticano. No, no me convence (vale, estoy haciendo una pequeña trampa, estoy obviando que el amarillo y el blanco no se "tocan", sino que el rayo tiene un borde azul). Camiseta fea, en todo caso. Y sus números no me gustan nada.


25.- Carolina Panthers

Ejemplo prefecto de franquicia joven con estilo bastante deplorable. Toman nombre de un felino (mala señal, como veremos en más de una ocasión) y eligen un color inédito. Como todos los buenos están ya cogidos, seamos originales. Ese no es el camino. Que lo cambien.


26.- Seattle Seahawks

Los Seahawks tienen un grave problema de combinación de colores. Los colores metalizados pueden estar bien para los coches, pero no lo están para las camisetas de los equipos de football. Si encima lo combinan con detalles en verde chillón, la combinación es implosiva.


27.- St. Louis Rams

Otros cornudos. Estos con colores tristes. Eso sí, tienen los colores tristes desde hace poco, porque antes llevaban una indumentaria esperpéntica, de payaso, que parecía diseñada por alguien hasta arriba de lisérgicos. Pues eso, que ni la de ahora:


Ni, como excepción (porque suelen ser bonitas), la equipación antigua:

28.- Arizona Cardinals y Atlanta Falcons

Juguemos a encontrar las diferencias. ¿Hay alguna diferencia entre la camiseta de los Cardinals y la de los Falcons?


Joder, es que si por lo menos la camiseta fuera bonita, entendería la copia, pero es que ni siquiera. No me gusta el detalle blanco por el sobaco, ni el tipo de número. Feo. ¡¡Que lo cambien, por favor!!

(vale, los Falcons usan con cierta frecuencia su uniforme retro, precisamente esta madrugada contra Baltimore, pero entonces se me estropea el chiste)

30.- Detroit Lions

Nada mejor para acompañar a un equipo con un pasado reciente tan triste como una camiseta triste. Azul triste. Insulsa. Fea. La equipación de los Detroit Lions transmite sensación de hastío, de cansancio. Su azul-desilusión, combinado con ese gris plomizo son una combinación perfecta para la depresión. Urge revolución estética por Detroit.

31.- Jacksonville Jaguars

En Jacksonville se juntan tres factores que no pueden dar otro resultado que un desastre estético: (i) franquicia fundada en los 90; (ii) nombre felino; y (iii) color triste. El resultado, una equipación lamentable. Que las gentes de la ciudad del norte de Florida se den prisa en cambiarla, porque solo por la posibilidad de cambio de imagen que abre una mudanza, se hace más deseable el traslado de los Jaguars a otra ciudad.


32.- Cincinnati Bengals

Estaba cantado. Quién si no iba a ser el último en la clasificación, y, por tanto, más necesitado de un cambio radical en su uniforme. Cada vez que vemos un partido de los Bengals, afloran los comentarios sobre lo feas que son sus camisetas y su casco. Estos tigres son a la estética footballera, lo que la Tigresa del Oriente y sus amigos a la música. Por si no los conocéis, aquí los tenéis (advertencia: el siguiente vídeo puede herir seriamente su sensibilidad):


Como iba diciendo, el uniforme de los Bengals es a la estética lo que la Tigresa a la música. Bazofia pura. Urge un lavado de cara a fondo. Ya cuando les añaden detalles rosas, es el acabose.


Por mí, como si vuelven a sus orígenes, cuando eran una copia estricta de los Cleveland Browns. Los C.B. plagiando a los C.B.


* * *

¿Ya están todos, no? Ah, no, perdón, que me olvidaba de los árbitros, que también tienen sus fans. No sé si será por la novedad, pero me gustan más los throwbacks que utilizaron la temporada pasada en los partidos en los que se conmemoraba en 50.º aniversario de la AFL.


* * *

Bueno, mi conclusión es clara. Lo clásico es lo mejor. Si Nike pretende revolucionar la vestimenta de las franquicias de la NFL hacia estándares más "modernos" utilizando los mismos patrones que en fútbol universitario, mal vamos. Así que, por favor, just don't do it.