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miércoles, 11 de abril de 2012

Asuntos (y palos) varios

Llevo bastante tiempo sin escribir y desde la última vez han pasado bastantes cosas. Hablemos de ellas. También de las que no tienen que ver con la NFL. Toca también repartir palos. Este blog está tocando últimamente muchos temas ajenos al fútbol americano. Quizá debería redefinirlo como un blog de NFL y otros muchos temas.

Para ambientar musicalmente el artículo, y al hilo de la subida de tarifas del metro de Madrid (de la que no podemos dejar de hablar), Charlie in the M.T.A., en la versión del Kingston Trio. Escuchad la advertencia de uno de los miembros de la banda antes de interpretar la canción: "the Metropolitan Transport Authority, better known as the MTA, is attempting to levy a burdensome tax on the population in the form of a subway fare increase. Citizens hear me out: this could happen to you".


La letra de la canción:

Let me tell you the story
Of a man named Charlie
On a tragic and fateful day
He put ten cents in his pocket,
Kissed his wife and family
Went to ride on the MTA

Estribillo:
Did he ever return,
No he never returned
And his fate is still unlearn'd
He may ride forever
'neath the streets of Boston
He's the man who never returned.

Charlie handed in his dime
At the Kendall Square Station
And he changed for Jamaica Plain
When he got there the conductor told him,
"One more nickel."
Charlie could not get off that train.

[Estribillo]

Charlie's wife goes down
To the Scollay Square station
Every day at quarter past two
And through the open window
She hands Charlie a sandwich
As the train comes rumblin' through.

[Estribillo]

Now you citizens of Boston,
Don't you think it's a scandal
How the people have to pay and pay
Fight the fare increase!
Vote for Tyrie O'Brien!
Get poor Charlie off the MTA.

[Estribillo]

Veamos. Desde mi último artículo, Tebow fichó por los Jets, se ha conocido la sanción a los Saints y Nike ha revelado los nuevos uniformes de la NFL. Vayamos por partes.


El fichaje de Tim Tebow por los Jets resulta un tanto desconcertante. Me da la sensación de que esa franquicia navega sin un rumbo claro. Todos sabemos cómo terminaron la temporada pasada. El ambiente del vestuario era irrespirable. Y dos de los discutidos jugadores que no se aguantaban, Mark Sanchez y Santonio Holmes, siguen. A pesar de que la dirección deportiva pregonaba su confianza en Sanchez, los Jets se postularon como pretendientes de Peyton Manning. Pero en cuanto vieron que les iban a dar calabazas, presentan su declaración de amor por Sanchez en forma de renovación. El mismo papelón que posteriormente protagonizaron los 49ers con Alex Smith. Uf, no sé, poco convincente. Pero es que en cuanto se presenta la siguiente opción (Tebow), van con todo a por ella.

Cuando los Broncos ficharon a Manning me abstuve de hacer apuestas sobre el destino de Tebow. Con razón. Jamás habría apostado por los Jets. Lo habría hecho por Jacksonville o Miami. ¿Cuál será el papel de Tebow en los Jets?

Como he dicho muchas veces, Tebow me parece un jugador muy aprovechable, pero no como every-down-quarterback. Sí como arma ofensiva en determinadas jugadas. No puedes hacer la read-option en todas las jugadas, pero sí en algunas. Y la presencia de Tebow en algunas formaciones seguro que sembrará la zozobra en las defensas rivales. Con moderación, ayuda. Si se abusa de él, puede resultar perjudicial.

Lo que tengo menos claro es si Tebow aceptará un rol secundario y cómo encajará con el head coach que más blasfema de toda la NFL. Si algo le sobra a los Jets es ruido mediático, y de eso Tebow trae toneladas. Veremos. Lo único seguro es que la historia va a dar que hablar, y un hipotético Hard Knocks (documental de HBO) en el training camp seguro que sería espectacular. De todos modos, parece que este año Rex Ryan no está por la labor.


Sobre las sanciones a los Saints por las primas por lesionar, poco puedo opinar. Poco puede opinar nadie, realmente. Mientras la NFL carezca de un sistema de infracciones y sanciones predeterminadas, toda sanción será arbitraria. Lo que a Goodell le dé la gana, básicamente. Primar por lesionar está mal. Debe ser castigado. ¿Pero cuánto? Nadie lo sabe. Pues eso.

En cualquier caso, los Saints tienen un problema serio. Comenzaban la offseason como uno de los máximos favoritos al próximo anillo, y tras toda esta movida sus aspiraciones se reducen considerablemente. No contar con Sean Payton es un golpe duro. Payton tiene prohibido incluso el contacto con jugadores y cuerpo técnico. Las sanciones a entrenadores en la NFL, a diferencia del fútbol europeo, son de verdad. En el fútbol europeo, las sanciones a entrenadores no se cumplen jamás. El supuestamente sancionado puede ver el partido en la grada y comunicarse por teléfono con su sustituto. Un fraude. La NFL no lo permite, por lo que la sanción es real. Además, Bill Parcells parece que les ha dicho que no. Problema gordo.

En cuanto al tema uniformes, tan trivial como interesante, he de decir que me ha gustado que Nike hiciera caso (o le impusieran hacer caso) a mi mensaje de hace año y medio. Pese a que anunciaban cambios drásticos, solo un equipo lo ha hecho. Un equipo que, además, necesitaba un cambio de imagen.

Los Seattle Seahawks han renovado su vestimenta. Creo que ha mejorado. No era difícil. Con todo, no termina de entusiasmarme. Como uniforme reflectante está genial. Pero como uniforme de mi equipo, no me gusta. Este es el vídeo de la esperadísima presentación. Mucho ruido y, afortunadamente, pocas nueces.



El mejor análisis de este asunto lo podéis leer en este blog imprescindible en asuntos estéticos, el Uni Watch. Este artículo desgrana, equipo por equipo, los cambios en sus uniformes.

Como veréis, casi todos se han negado a introducir cambios apreciables y algunos (entre ellos, los Packers) rechazan cualquier tipo de cambio, incluso las supuestas mejoras tecnológicas  (en cursiva porque me parece algo más de marketing que real). Creo que las franquicias no se fiaban de Nike en vista de algunas experiencias transgresoras en fútbol americano universitario (en particular, la de los Oregon Ducks).

En cualquier caso, por ahora solo hemos visto los uniformes primarios. Quién sabe si algún uniforme alternativo o throwback esconde alguna sorpresa.

Además, hay que tener en cuenta que la NFL prohíbe que se cambie de uniforme más de una vez cada cinco años. Por ese motivo, algunas franquicias estaban obligadas a quedarse como están. Qué diferente es la NFL del deporte europeo. Aún recuerdo cómo, hace unos cuantos años, los equipos no cambiaban cada temporada de uniforme. Ahora, como hay que vender, se cambia irremediablemente todos los años. Cuanto más exprimamos el bolsillo del aficionado, mejor. Las prioridades en la NFL son otras. La identidad corporativa es importante. No hay que marear. Y, además, son conscientes de que no todo el mundo se compra una camiseta nueva cada año. Con cinco años vale. Mucho que aprender.

Vayamos a los temas aparte.

Dilema profundo este domingo por la mañana. A casi la misma hora, Celta-Dépor y Estu-Granca. Como estoy en Madrid, siempre que coincide partido del Estu en casa con partido del Dépor, voy al Palacio a sufrir. Nunca he dejado de ir al Estu, aunque coincidiese con partido del Dépor. Este fin de semana no lo tengo tan claro. Recuerdo que el anterior Celta-Dépor que me perdí coincidió con un memorable Estu-Unicaja (que presenció el mismísimo Larry Bird). No me dolió nada perderme la victoria del Dépor en Vigo. Este fin de semana creo que me quedaré en casa viendo los dos partidos a la vez.

Quizá no debería hacerlo. El partido del Estu es menos dramático que el del Dépor, aunque el del Dépor tiene matices que lo convierten en imprescindible. No sé, alguno ya me está echando en cara que no vaya el domingo al Palacio.

Es que es un derbi. Una nueva cita con la rivalidad mal entendida, en el peor de los sentidos. A ver qué sucede, pero me temo lo peor. Se prevé que 4000 seguidores del Dépor acudan a Balaídos. De esos 4000, solo 1700 van con entrada destinada a seguidores del Dépor. Y ninguno irá en viaje organizado. Porque ninguna empresa de transportes ha aceptado el encargo. Como saben que reventarán las lunas de todos los autobuses que transporten seguidores del Dépor (como pasó con los del Celta que vinieron a Coruña en la primera vuelta), se niegan rotundamente a prestar sus buses. En fin, que se va a liar seguro. Una pena. Pero hay que verlo.


Por cierto, parece que el Celta retirará algunas de las lonas que cubren habitualmente el estadio de Balaídos. Al más puro estilo Montjuïc, el Celta cubría con lonas publicitarias parte de sus gradas para maquillar el triste aspecto de su estadio. Su afición abandonaba al equipo en Segunda. Eso sí, como buen equipo pequeño, las gradas de Balaídos se llenarán cuando juegue el Dépor. Parte de las famosas lonas se retirarán. No todas, porque el acuerdo publicitario con Estrella Galicia impide que algunas se retiren. Eso es afición, sí señor. Lo siento, pero no podía evitar la maldad.

En estos sombríos días de crisis y recortes a mansalva, de socialización de pérdidas (que no de beneficios, eso no lo veréis), la tristeza también llega al baloncesto. Por lo menos para mí. El Estu, salvo milagro, se nos va a la mierda. Sé que abundarán las tópicas explicaciones de los que no tienen ni puta idea. Gente que no ha visto ni un puto partido del Estu esta temporada nos dirá por qué nos vamos al hoyo. Algunos dirán que es por culpa de la "filosofía romántica" de la institución. Otros dirán que es por apartarnos de esa filosofía. Gilipolleces. Si bajamos, simple y llanamente, es porque somos peores que otros 16 equipos. Y si somos peores es porque los fichajes (que, dicho sea de paso, a todos nos ilusionaban antes de empezar la temporada) fueron un fiasco. Nadie esperaba que dos números 15 del draft de la NBA, uno de ellos además máximo reboteador de la liga griega, iban a ser los cánceres que son. Todos esperábamos mucho más de Pepu. Y de Jiménez. Y de Jaime Fernández, que nos ilusionaba en sus fugaces apariciones de la temporada pasada. Pero no nos anticipemos.

A pesar de los pesares, debemos seguir intentándolo hasta el final. En 2008, tras perder contra el Fuenlabrada, también parecía que estábamos desahuciados. Y entonces, hicimos algo que no habíamos hecho en toda la temporada. Ganar tres partidos seguidos y salvarnos. Ahora tenemos que hacer más o menos lo mismo que entonces: ganar todo lo que nos queda hasta el final. Entonces eran tres partidos; ahora son siete. Improbable (mucho), no imposible.

No me gusta nada cómo encaramos estos últimos partidos: fichando y desfichando con el dinero que no tenemos a quien no debemos. El episodio Bullock está siendo esperpéntico. El exjugador de los cornudos, cuasirretirado y medio lisiado, Louis Bullock, llega, pasa el reconocimiento médico, y cuando parece que ficha, se echa atrás porque no tiene buenas sensaciones. En fin. De patio de colegio.

No me resisto a comentar el último "incidente" entre Demencia y periodistas. Hace unos días, un aficionado del Estu colgó este vídeo en YouTube:


Habrá a quien le haga gracia y a quien le parezca una puta mierda. A mí me mola. En cualquier caso, nada para poner el grito en el cielo. A alguna gente en el Estu le gustó y lo colgó en la web oficial. Minutos después, la pandilla basura que escribe sobre baloncesto en Marca expresaba en Twitter su indignación por este vídeo. Gravísimo, en el vídeo se subtitula petemos al Marca. ¡Vive Dios, qué vergüenza! Las huestes marquistas hablaban del vídeo como de "mal gusto", que era "lamentable", que "demuestra que hay gente con problemas", y era "soez y violento". Todo esto salía de la pluma de las brigadas oligofrénico-baloncestísticas del Marca, que siempre se han caracterizado por su dignidad y brillantez profesional. El vídeo no tardó en retirarse de la web oficial del Estu. La pandilla basura agradecía públicamente al Departamento de Comunicación del Estudiantes que hubiese sido borrado de la web del club. En fin.

Los especialistas en baloncesto del Marca son fáciles de caracterizar en cuatro pinceladas. Su desconocimiento del deporte es profundo (como ejemplo, uno de los cabecillas de esta banda escribía hace unos años que si el M*****, tras perder el primer partido de playoffs, perdía también el segundo partido de una eliminatoria al mejor de tres partidos, "se complicaría su clasificación"), su prosa mediocre, lamen el culo a todo lo que huela a selección española de baloncesto, sobre todo a los dirigentes de la federación (hasta las últimas consecuencias), pregonan el patrioterismo barato, se creen muy competentes e importantes y son unos tontos del culo. Se creen que sus contactos con baloncestistas derivan de su capacidad profesional y no de, pura y simplemente, ser empleados del diario con mayor difusión de España. Vamos, que no son conscientes de lo bobos e incompetentes que son. Creen que Pau Gasol les da entrevistas porque son muy guays, en vez de por ser los empleados del Marca. Así de brillantes son. Eso sí, no se puede decir que no estén a la altura de la calidad de su periódico.

Con la Demencia la tienen tomada. ¿Por qué? Aparte de por la cornamenta que, por mucho que quieran, son incapaces de ocultar, porque a sus limitadas entendederas les ofende mucho todo insulto que se aparte del tradicional "hijo de puta" o "puta [insértese nombre del equipo visitante]". Unos cánticos que estamos tan acostumbrados a escuchar a las aficiones locales que ya casi ni ofenden. Y claro, como la Demencia elabora un poco las burlas al rival, ofende. Mucho. A Navarro, en vez de llamarle "hijo de puta" (lo cual seguramente no ofendería a estos ilustres plumillas), se le canta "no es una bomba, es un petardo". Un ultraje para esta gente. No pueden evitar escribir líneas de indignación al día siguiente en su panfleto. A Marc Gasol se le cantaba "tengo una vaca lecheeera, no es una vaca cualquieeera...". ¡Oprobio! Denunciemos a estos niñatos pijos de la Demencia. Estos son solo un par de ejemplos. Eso sí, cuando los aprendices de ultras (pobrecicos, qué pena da verlos) de la sección deficitaria de sus amores insultan al contrario, ellos callan como putas. Qué raro, ¿verdad?

Como adelantaba, el vídeo anterior fue retirado de la web oficial del Estu debido a las quejas de los periodistas marquistas. Más o menos, como si Pol Pot acusa a otro de genocida. Habló de putas la tacones. Están estos para dar lecciones de buen gusto. Los más firmes exponentes del periodismo basura. Unos tipos que trabajan para un diario que colocó a un árbitro bajo una diana. Además, se dice que uno de ellos es el responsable del blog Fuera de juego, en Marca.com. Una sección dedicada a colgar fotos de tipas en pelotas. ¿Y este es el que me viene a decir qué es o no de buen gusto? Mira tío, vete a tomar por el puto culo, estudia, aprende a escribir, y luego intenta ejercer la profesión de periodista con un poquito de dignidad y no tocar los cojones al personal. Soez y violento es que esa gente cobre por su trabajo.

Que bastante tenemos como para que esta panda de bobos venga a darnos lecciones de dignidad.


Sigamos con los palos. Libertad. Qué palabra tan bonita. Cuánto se abusa de ella. Qué poético resulta decir que eres liberal. La pena es que detrás de esa declaración, en la práctica, la conductas de los que ondean la bandera de la libertad no es muy respetuosa con la libertad de los demás. Siempre recomiendo el capítulo de Futurama A taste of freedom, del que está tomado el anterior vídeo y el siguiente. Viva la libertad, pero cuidado con usarla para tocar algo que no se puede tocar libremente. ¿Por qué? Pues porque no les sale de los cojones a los defensores de la libertad.


Estados Unidos, según su himno, es the land of the free. La tierra de los libres. El paraíso de las libertades. Un ejemplo para los que aquí se autodenominan liberales (que en Estados Unidos no pueden llamarse así, porque allí liberals son los que aquí los liberales detestan, los progres). En Estados Unidos, se supone, sus ciudadanos son libres de opinar lo que les venga en gana y de expresar sus opiniones (libertad de opinión y de expresión, respectivamente). Eso no sucede en los territorios de los enemigos de la libertad. En Cuba, por ejemplo. Uno de los estados más malvados del universo. Debe de serlo, sin duda, porque a ese régimen dictatorial se le aplican sanciones que los Estados Unidos no imponen a otras dictaduras como la china.

La diferencia entre Cuba y Estados Unidos está clara: en Cuba te pueden castigar por expresar libremente tus opiniones (sobre todo si molestan al régimen dictatorial); en Estados Unidos, sus ciudadanos son libres para expresar sus opiniones. Freedom of speech.

Bueno, quizá no tanto. Hace unos días, la revista Time publicaba una entrevista con el nuevo manager de los Miami Marlins (qué raro suena, hasta ahora se llamaban Florida Marlins) de la Major League Baseball. Aquí la podéis leer el principio. Es suficiente para que os deis cuenta de la causa de la polémica.

"I love Fidel Castro".

Eso dice en entrenador del equipo de Miami, cuyo estadio está situado en el barrio de Little Havana.

Sacrilegio. ¡A la mierda la libertad de expresión! ¡Ah, no, eso sí que no! ¿¡Cómo se atreve a elogiar a Fidel!? Con la de pasta que dedican los exiliados cubanos de Miami a joderle.

El castigo no ha tardado en producirse. A pesar de que Ozzie Guillén pidió inmediatamente disculpas y declaró su odio al régimen castrista, su propio equipo le ha impuesto una sanción de cinco partidos de suspensión de empleo y sueldo. Toma ya. La MLB podría tomar también medidas. ¿Por qué? Simplemente, por expresar su opinión. Muchos piden su despido.

Tócate las pelotas. Así que en la tierra de las libertades no puedes decir lo que piensas. Curioso, ¿no? Creía que si decías algo que disgustaba al pensamiento oficial solo en Cuba te sancionaban. Parece que Cuba y Miami no están tan lejos en cuanto a libertades. Cada uno tiene su respectivo pensamiento oficial y se castiga al disidente. Te cagas.

Con esto no pretendo defender la dictadura castrista. Aunque no debería hacer ni falta, lo aclaro: estoy en contra de esa dictadura. Totalmente. Creo que los cubanos deben ser libres para tomar sus decisiones. Que les gobierne quien ellos decidan, sea mejor o peor que Fidel. Ahora bien, los exiliados de Miami siempre me han caído bastante mal, y esto no hace sino reforzar esa idea.

Qué queréis que os diga, me parece que son unos cabrones. Estuve en Cuba hace unos años. Durante la carrera, en el viaje de ecuador. El país está bastante jodido. Mucha miseria. La Habana está en la ruina. Literalmente. Sin embargo, a pesar de la pobreza, a la gente se le ve bastante feliz. Por lo menos, da esa impresión. Eso sí, los alimentos no abundan. Cartilla de racionamiento y alimentos con no muy buena pinta es lo que tienen. Su educación y sanidad son muy buenas, pero la escasez de prestaciones esenciales para una vida digna es evidente. Como también lo es que ese país infringe flagrantemente los Derechos Humanos, y opinar diferente es peligroso. Una cosa no quita la otra.

Creo que de su miseria buena parte de culpa tiene el embargo de los Estados Unidos. Seguro que les perjudica. Grosso modo, el embargo impide a las empresas estadounidenses comerciar con Cuba, y limita los envíos de remesas y viajes a Cuba desde Estados Unidos. Las sanciones por infracción del embargo pueden llegar a la cárcel. Otras dictaduras comunistas, que tampoco muestran excesivo respetos con los Derechos Humanos (léase China) reciben un trato bien diferente.

Del embargo son principalmente responsables los cubanos exiliados en los Estados Unidos. No cabe ninguna duda de ello. Es acojonante. Para triunfar entre el electorado de Florida, un candidato a la presidencia de los Estados Unidos debe prometer dureza contra Cuba. Intensificar el embargo da votos. En otras palabras, los cubanos de Miami están a favor de joder a la gente que vive en Cuba. Obviamente, no son las elites de la dictadura las que más sufren. Es la población civil. Igual que me habría parecido inadmisible que los exiliados españoles promoviesen un embargo contra la España franquista (puesto que los que lo sufrirían no serían los dirigentes), me parece lamentable este embargo a Cuba. Mucho. Así quieren los exiliados cubanos a su tierra.

Se ve que los ciudadanos libres de Miami no tienen suficiente con limitar la libertad de los que residen en Cuba, sino que también restringen la de los que residen en la propia ciudad de Miami. Eso sí, cuando les escuchéis decir que ellos defienden la libertad, recordad que es mentira. Ellos defienden la libertad de pensar lo mismo que ellos. Si piensas diferente, ten cuidado. Es mentira que defiendan la libertad. Mentira.

Sigamos en los Estados Unidos. Sigamos en the land of the free. Supongo que conocéis el último escándalo del fútbol americano universitario: el despido de Bobby Petrino de la universidad de Arkansas. Aunque el motivo oficial de su destitución es la irregularidad en la contratación de su amante por la universidad (hecho que ocultó), el trasfondo del asunto es claramente moral. Ese tío era un adúltero. Inmoral. El caso me recuerda a mi gran descubrimiento audiovisual del último mes: la trilogía de documentales de Paradise lost.

Os recomiendo encarecidamente que los veais. Sobre todo el primero. Imprescindible. Esencial. El suceso me recuerda un poco al caso Petrino porque se desarrolla en el estado de Arkansas y la sanción a los protagonistas también está contaminada por juicios de (in)moralidad. Pero tiene poco que ver.

El caso que muestra Paradise lost trata del brutal asesinato de tres niños de ocho años en West Memphis, Arkansas. El retrato de la sociedad del lugar es increíble. Uno tiende a pensar que los clichés de los paletos del sur que muestran películas y series son exagerados. Que no pueden ser tan paletos, ignorantes y desdentados. Pues lo que se ve en este documental es aún peor. Pa cagarse. Este es el tráiler.


Hay que ver cómo funciona la justicia y la policía del lugar. En la tierra de las libertades, no eres tan libre de ser diferente. Vestir diferente, tener gustos diferentes, te puede convertir en sospechoso de asesinato. Qué digo sospechoso, puede convertirse en prueba para condenarte a cadena perpetua o a pena de muerte. Tal cual.

Ah, no está de más recordar que la pena de muerte es incompatible con los Derechos Humanos. El derecho a la vida, nada menos. No puede ser más contradictorio condenar el aborto y defender la pena de muerte. Sin embargo, no resulta infrecuente. Pero bueno, la coherencia es algo que no se estila mucho.

Estos días están emitiendo los tres documentales de la saga Paradise lost en Digital+. Si sois abonados, no os lo podéis perder. Si no sois abonados, intentad verlo, seguro que por Internet hay algún modo de conseguirlo.

Solo un dato: si no es por ese documental, un tipo que hoy es libre habría sido ejecutado. Es tremendo.

Hablemos de otra ilustre liberal. Esperanza Aguirre. Seguramente, la principal exponente del palabro liberal en España. Una caradura como cualquier otro, por otro lado. La lideresa madrileña defiende la reducción de impuestos (en pro de la libertad del individuo, por supuesto) y el fin del despilfarro público. Palabras que repite machaconamente, a pesar de que no predica con el ejemplo.

Esto decía ayer, horas antes del anuncio de subida de tarifas.


Mientras la tipa elimina algunos impuestos que paga todo quisqui (ricos y pobres) y reduce algún impuesto progresivo (que pagan más los ricos), sube el precio de otras prestaciones que pagan fundamentalmente los que tienen menos. Mira, Esperancita, vete a tomar por el culo. Hay que tener la cara pétrea para ir de liberal y hacer lo que has hecho con el metro. Claro, al bajar los impuestos y agravarse la crisis, la recaudación se resiente. Y qué mejor manera de ingresar más siendo fiel a tus principios que subiendo el precio de un servicio que no es un impuesto. El metro solo lo paga quien lo usa. Casualmente, los que usan el metro no suelen ser los que más tienen. Y la gente no lo usa por capricho, sino por necesidad. En la práctica funciona como un impuesto. Un impuesto regresivo, por supuesto, de los que gustan a los buenos liberales: que pague el pobre.

Algunos dicen es que el metro de Madrid es muy barato comparado con el de otras ciudades europeas. Falso. Hay que comparar precios reales, no simplemente nominales. Así:


Y sí, es verdad que el metro de Madrid es mucho mejor que el de Londres, París o Nueva York. Lo sé por experiencia propia. Pero en tiempos de crisis subir de este modo las tarifas es indecente.

Yo los tengo muy calados. Ser liberal significa déjame hacer lo que me salga de los huevos, que me sobran los medios, pero no hagas nada que me toques los cojones. Son los más fuertes en la ley de la selva. Normal que defiendan la ley de la selva, si son los más fuertes. Ni control ni hostias. Eso sí, no les toques sus símbolos, que por eso no pasan. ¡¡Ofensa!! ¡¡Oprobio!! Que no, hombre, que no. Que estáis más que calados. Por muy bonita que sea la palabra libertad, los atropellos que cometéis en su nombre no tienen justificación.

Pero qué decir de la aplicación de fondos públicos madrileños. Ahí tenemos a Telemadrid. Ríanse ustedes del Granma, diario oficial del régimen castrisita. Meros aprendices al lado de Telemadrid. Me da la risa cuando los caraduras del PP hablan de que TVE no es objetiva. TVE es un ejemplo de objetividad al lado de Telemadrid. Telemadrid es un canal público. Perdón, un instrumento de propaganda aguirrista (ni siquiera pepero). Un medio de manipulación pública sin igual. Una auténtica vergüenza. No hay problema en que un canal de televisión sea parcial. Es perfectamente legítimo que la Sexta o Intereconomía, cada uno en su bando, digan lo que quieran. Son medios privados. Que se gasten el dinero en lo que les dé la gana. En eso consiste la libertad de empresa y la libertad de expresión. Pero Telemadrid no debe hacerlo.

El ridículo de Telemadrid no termina ahí. Su gestión del dinero público es lamentable. Mientras sube significativamente el precio del transporte, el canal se gasta una MILLONADA en derechos de retransmisión de partidos de fútbol que da al mismo tiempo y en abierto otro canal de televisión. Los tontos del culo que gestionan Telemadrid pagan un pastón por emitir un partido de liga que está poniendo a la vez la Sexta. ¿¿Pero en qué cabeza cabe??

No, no hay un puto duro, pero para dar una mierda de partido que se ve a la vez en otro canal sí. Oligofrenia al poder. Ah, también se paga un dineral por la Champions. Y al inepto de Hugo Sánchez, que bate récords de ridículo cada vez que coge un micrófono. Quique Estebaranz no le va a la zaga. Eso sí, los comentaristas van muy en la línea editorial del canal: mintiendo y manipulando en pro de su bando. Si en política es el aguirrismo, en fútbol es mourinhismo (ni siquiera digo m*****ismo, porque sé que hay bastantes m*****istas que discrepan de la vergonzosa basura que defeca su entrenador). Muy de Telemadrid. Y es una pena, porque el narrador de los partidos, José María del Toro, es probablemente el mejor del país junto con Carlos Martínez.

Antes de subir el precio del metro, reduce los gastos superfluos de Telemadrid. Hay que tener la cara muy, pero que muy dura. Paguemos entre todos el sueldo de Hugo Sánchez y de Quique Estebaranz, claro que sí. Cojonudo.

Qué a gusto me he quedado, oye.

lunes, 5 de marzo de 2012

Primas y primos —y diez años después—

Me ahorro la introducción porque todos sabréis a estas alturas la que se ha montado. Ay, las primas.

Como también hablaremos del décimo aniversario de un magno evento, escuchemos a Ten Years After. I'd love to change the world.



En el deporte europeo se habla más de las primas a (y de) terceros. Las que pagan unos equipos a otros por vencer a su rival o (lo que sería realmente grave) por dejarse ganar. Ambas prohibidas, aunque las primas por ganar se toleran. Se sabe que existen y nadie persigue su pago. Por lo menos si es por ganar. Primas polémicas y un tanto puñeteras, en cualquier caso.

Más recientemente, en el ámbito financiero, la prima de riesgo. En el contexto de las emisiones de deuda pública, este término designa la diferencia de interés que ofrecen los bonos emitidos por un determinado estado en comparación con los del bono alemán. Los estados necesitan dinero para financiar sus operaciones (más dinero del que pueden obtener mediante tributos). Los banqueros particulares de los estados reclaman un interés por prestarles dinero a los estados. Cuanto mayor es el riesgo de impago que presenta un estado, mayor es el interés que exige el mercado (en cursiva, porque el mercado no existe, existen los agentes económicos, muchos de los cuales son unos hijos de la gran puta, uno de los motivos fundamentales por los que el liberalismo económico —la ausencia de normas que restrinjan la libertad de los agentes del mercado— NO FUNCIONA, a ver si nos enteramos). Los "titulares de la deuda de los estados", los que en primer término prestan dinero en las emisiones de deuda, pueden "vender" la posición deudora a otros individuos. En los mercados secundarios. Por eso la prima de riesgo varía constantemente. Porque la deuda se renegocia. Y si la diferencia entre lo que se paga por la deuda alemana (supuestamente la más segura) y la que se paga por un determinado estado es alta, señal de que la confianza del mercado en que ese estado pague a tiempo sus deudas es baja. Señal de que su economía va mal. Y como en estos días lo más importante no es que las condiciones de vida de los ciudadanos de un estado sean las mejores, sino que los acreedores de esos estados cobren, a apretarse el cinturón. Otra prima puñetera, la prima de riesgo.

La NFL tiene también su prima puñetera. La prima por lesión. O, mejor dicho, por excluir al rival del partido. La historia es conocida. La NFL ha descubierto que durante las tres últimas temporadas en la defensa de los Saints se había establecido un programa de incentivos económicos en virtud del cual si un jugador conseguía que un rival abandonase temporalmente un partido, se ganaba diez mil dólares. Si el abandono del partido era definitivo, la prima ascendía a quince mil dólares. El cerebro de la trama, que diría un periodista de investigación, era el coordinador defensivo, Gregg Williams. Ahora parece que Williams había implantado el mismo sistema en anteriores equipos (señaladamente, Bills y Redskins). Formaba parte de su filosofía de trabajo. Una filosofía que el head coach, Sean Payton, y el general manager, Mickey Loomis, conocían y consentían.

El escándalo es de una dimensión mayúscula. Las sanciones que podrían imponerse a Williams, Payton, Loomis y a los Saints son muy importantes. Además de las multas económicas correspondientes, a los tres primeros se les podría inhabilitar, mientras que los Saints podrían perder elecciones en el draft. Como dice Peter King, es un mal momento para estar en el lado equivocado en asuntos relacionados con la salud de los jugadores.


Si es que hay que ser primo.

No pretendo defender a los Saints, aunque al final va a salir un poco así. La conducta de los responsables del asunto es deplorable. Pero tampoco hay que ser iluso. Cuántas veces habremos escuchado a un defensor decir antes de un partido que su objetivo es sacar a un determinado jugador (a golpes) de un partido. En particular, a un quarterback. Sin dinero de por medio, eso sí. Pero lo dicen igualmente. Y no pasa nada. Cuidado, con esto no quiero decir que si lo hacen todos está bien. No. Que una conducta sea peor que otra no mejora la condición de la segunda, que puede ser igualmente mala.

Pero no olvidemos que la NFL es un deporte de colisión, y el defensor está habilitado para golpear. Es más, está obligado a hacerlo. Dentro de unos límites (los que marca el reglamento), sin duda, pero no pequemos de ilusos: cualquier defensor presumirá de mandar a un jugador rival a la grada. Seguro.

¿Es censurable que se ofrezcan incentivos económicos por lesionar a un rival? Sí. Es desleal con el compañero. Pero tampoco nos rasguemos las vestiduras, porque el noqueo es un trofeo que todo defensor persigue y celebra. Lo realmente censurable es que se utilicen malas artes. Que los golpes sean ilegales. La marrullería es el principal problema. El dinero también, pero el juego sucio es lo peor. Lo que debemos ahora analizar es si la defensa de los Saints ha sido marrullera durante estas tres temporadas.

Dicho esto, me hace gracia el doble rasero de algunos. No pocos admiraban a los Oakland Raiders de los setenta. Un equipo que no se caracterizaba precisamente por el respeto al rival ni al reglamento. Atención a este vídeo, en especial desde el minuto 1:33.


¿Son aquellos Raiders un equipo despreciado hoy en día? Creo que más bien al revés. Se trata de un equipo que se recuerda más bien con admiración.

Ojo, no pretendo defender a los Saints. Insisto, sus primas por lesión son despreciables. De una bajeza moral totalmente deleznable. Pero no nos pasemos, o por lo menos midamos a todos con el mismo rasero. Si bien hoy se sabe hacer mucho más daño que entonces, el juicio que deben merecer las acciones antideportivas debería ser el mismo.

Pero es que además los Saints son unos primos. Hoy todo el mundo habla del sucio golpe a Brett Favre en la célebre final de la NFC. Esa fue, supuestamente, la primera temporada en la que el programa de primas por lesión estuvo vigente. Entonces la defensa de los Saints, sin ser ni mucho menos gran cosa, por lo menos funcionaba decentemente. Su oportunismo la salvaba.

En las dos temporadas siguientes, ni siquiera. Si de algo es ejemplo la defensa primada por lesionar es de ineptitud defensiva. De ineptitud de la hostia. Nada tiene que ver con aquellos sucios Raiders. Aquellos Raiders por lo menos eran efectivos. Estos Saints, no. De hecho, la defensa es la principal culpable del fracaso de su equipo en las dos últimas temporadas. Un ejemplo de cómo no se debe placar. Un chollo para los rivales. Un puto chollo.

¿O es que ya nos hemos olvidado del touchdown de Marshawn Lynch en la wild card de hace un par de temporada?


Esa jugada es solo una muestra. Una muestra muy representativa de lo que viene siendo estos años la defensa de los Saints. Un auténtico desastre incapaz de placar.

Unos primos, eso es lo que son.

Ahora algunos pongan en duda la legitimidad de su anillo. Vamos, no me jodas. ¿Su anillo se debió a su abuso de golpes ilegales? Rotundamente, no. Su anillo fue más que merecido. No tengo ninguna duda de ello. Fueron campeones porque esa temporada fueron los mejores, y no fueron los mejores porque su defensa estuviese primada para lesionar. Quien defienda lo contrario, que muestre por favor acciones que lo prueben. Y no me vale un golpe a un jugador. Los Vikings perdieron aquella final principalmente por errores propios. Recordemos los doce jugadores en el huddle (¡viniendo de un tiempo muerto!) y la intercepción subsiguiente. Lo demás, milongas.

No es mi intención defender lo indefendible, pero creo que hay que poner las cosas en su contexto. Parecía que en los últimos años veíamos partidos de la National Flag Football League, que este ya no era un deporte de homres sino de nenazas, y ahora nos damos cuenta de que cuando veíamos a los Saints contemplábamos a un equipo sanguinario. Perdonad que, visto lo visto, lo dude.

Iba a decir que ahora lo suyo es que a los responsables les caigan las sanciones correspondientes, pero en el peculiar sistema sancionador de la NFL, en el que las infracciones y sanciones no están escritas, predeterminadas, el amo Goodell es el que hace y deshace a su antojo. Pues nada, que sea lo que Goodell quiera.

* * *
Mañana martes hace ya diez años de esto. Diez años después.


No diré que parece que fue ayer, porque las cosas han cambiado tanto que parece que ha pasado una eternidad desde entonces. Hace diez años jugábamos una final de Copa y disputábamos la Champions. Después de aquella final jugamos en Highbury, en otro partido inolvidable (la crónica que enlazo está a la altura de ese partido). Ahora estamos en Segunda y los escenarios son muy diferentes.

Pero ojo, que tampoco estamos tan mal. De hecho, creo que estamos mejor que durante las cinco temporadas anteriores. ¿Por qué? Porque este era el aspecto de la grada de Riazor el pasado viernes en el partido contra el Alcorcón.


Durante las últimas temporadas en Primera, los años de Caparrós y Lotina, la asistencia no llegaba ni a la mitad de lo que veis ahí. Riazor era uno de los estadios más desangelados de España. Muy triste. Los aficionados también tuvimos mucha culpa de la decadencia, no pretendo ahora presumir de lo que no corresponde. Nada que ver con lo que muestra la anterior imagen. Por suerte, en este aspecto, para mí muy importante, hemos mejorado mucho.

No sé si representaré el sentimiento de más gente, pero creo que este descenso, por contradictorio que parezca, nos ha devuelto la ilusión en el Dépor. Quien no se consuela es porque no quiere, quizá penséis. Probablemente llevéis razón, pero a las pruebas de la grada me remito. El ajuste de los precios de las entradas de Riazor a su valor real tiene mucho que ver, sin duda. Pero con casi los mismos precios en los abonos, el número de abonados es hoy muy superior al las últimas temporadas de Primera. Lo mismo en los desplazamientos a otros estadios. Al partido del próximo domingo en Guadalajara creo que iremos más de mil deportivistas. Muchos iremos desde Madrid, pero la mayoría desde Galicia y por carretera. No está precisamente cerca. Y por mucho que nos desvivamos por estos temas, que lo hacemos, no son más que una alternativa de ocio. Y como alternativa de ocio, el Dépor ha mejorado mucho esta temporada.

Es más, el viernes pasado engañé a unos compañeros de curro para quedar a tomar unas cañas en un bar en el que sabía que iban a poner el partido del Dépor. Lo que no sabía es que, en pleno centro de Madrid, cerca de la glorieta de Bilbao, me iba a encontrar con un bar abarrotado —casi ni se podía entrar— de gente con camisetas del Dépor y absolutamente abducida por un Dépor-Alcorcón. Ojo, un Dépor-Alcorcón. Mis compañeros fliparon. Con un ambiente que no encontraríamos diez años antes (en Madrid) ni de coña.

Eso sí, que el Estu no siga el mismo rumbo —mucho me temo que suceda—, porque en ese caso desaparecemos seguro. El baloncesto no es el fútbol. El descenso implica la desaparición. El plan de viabilidad aprobado tras el concurso de acreedores es insostenible en LEB. Y si el plan no se cumple, la sociedad desaparece.

Cualquier tiempo pasado fue anterior, pero merece la pena brindar por ese tiempo anterior cuyas cotas probablemente no volvamos a alcanzar jamás. O sí. Quién sabe.

En un día como hoy, recordemos cómo entrábamos en aquel estadio como corderos que llegaban al matadero. Recordemos aquel cumpleaños feliz que cantábamos en los últimos minutos de la primera parte. Recordemos aquellos abrazos con desconocidos. Recordemos el sufrimiento de la segunda parte cuando parecía que no íbamos a llegar a la meta. Recordemos la explosión de euforia cuando terminó el partido. Recordemos a qué equipo derrotábamos, en qué lugar y en qué fecha. Solo recuerdos, pero qué recuerdos.

Y como de recuerdos no se vive, el sábado viajaremos a Guadalajara a pasárnoslo de puta madre. Quién sabe si saldremos escaldados, como de otros estadios de Segunda. Aunque eso no es lo más importante. Porque, mal que bien, aún nos lo podemos pasar de puta madre.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El FOOTBALL ha vuelto

Eran las 7 de la mañana, llevaba casi 24 horas despierto, pero no tenía ningún sueño. Había pasado más de una hora desde que el partido había terminado. Y no me habría ido a dormir. Supongo que era lo suyo, claro. Después de lo que acababa de ver, después de tanto tiempo sin ver nada parecido, no podía pensar en otra cosa. Hoy me desperté tras haber dormido poco más de 4 horas. Y lo primero que hice fue volver al Game Pass, revivir las mejores jugadas, y devorar las crónicas del PARTIDO.


No pensaba escribir hoy sobre esto, sino preparar las telegráficas (y absurdas) predicciones de la AFC. Pensaba incluir este partido dentro del primer Plácido domingo, jodido lunes. Pero, joder, no tiene sentido que escriba sobre otra cosa. Y tengo que escribir ya sobre ello. Es que ha sido acojonante. El FOOTBALL ha vuelto.

Han vuelto los Heroes from our past.



42-34. Los más rancios dirán "uy, demasiados puntos". "Mal partido, porque las defensas no existieron". Bah, estupideces. Sí, claro que hubo errores defensivos. Individuales (como placajes fallidos) y de estrategia (como asignar a un novato cubrir hombre-a-hombre a Greg Jennings). Los hubo, pero la anotación de los ataques, que realmente fue 35-27 (pues dos touchdowns se produjeron en retornos), se debió más al mérito ofensivo que al demérito defensivo. La ejecución de las jugadas fue impecable. Indefendible. Los receptores atrapaban balones con uno o dos tipos colgados de sus espaldas, los quarterbacks ejecutaban con extrema precisión pases lanzados bajo mucha presión.

Y, al final, venció el equipo cuya defensa fue mejor. La goal line stand con la que terminó el partido es el ejemplo final, pero antes la defensa de Green Bay ya había sido decisiva forzando una pérdida de balón con un fumble y parando a New Orleans en cuarto down.

Pero vayamos por orden. El partido lo merece. Y el prepartido.

La NFL está a años luz del deporte europeo en cuanto al envoltorio del producto. La game-day experience, la realización televisiva, los comentaristas y, en general, la puesta en escena son impecables. Pero bueno, esto es conocido.


El partido empezó como terminó la temporada pasada. Y como la defensa de los Saints hacía presumir en la pretemporada. Con un ataque de Green Bay absolutamente imparable y con una defensa de los Saints desastrosa. 14-0 y amenaza de quedarnos prontito sin partido. Esto sirvió para descartar algunos mitos que pululaban estos días, a saber: (1) que la falta de entrenamientos de offseason iba a perjudicar a los ataques; y (2) en particular, que los Packers iban a pasarlo pero que el resto porque sus jugadores no se habían entrenado durante el lockout (por ejemplo, Drew Brees había organizado sesiones de entrenamiento pagadas de su bolsillo para que sus compañeros de equipo estuviesen preparados cuando se levantase el lockout). A Rodgers le tocaron mucho las pelotas esta semana con este tema y al final del partido, en rueda de prensa, estuvo especialmente incisivo con el tema. No me gustó mucho esta actitud de Rodgers, no hacía falta recriminar nada a nadie. Además, me parece que humillaba innecesariamente a los Saints (si nosotros tocándonos los huevos les cascamos 42 a unos tíos que no paran de entrenar, qué habría pasado al revés). Pero bueno, esto es una anécdota.

El ataque de los Saints reaccionó. Advertía hace unos días de lo bien que les va a venir a los Saints el fichaje de Sproles (e Ingram). Y, pese a que ayer no anotaron tantos puntos como los Packers, me mantengo en que pueden ser el mejor ataque de la NFL en estos momentos. Obviamente tienen una defensa que no está ni mucho menos a la altura, pero pocas veces se encontrarán enfrente con unos pistoleros que puedan estar a su altura. El partido de Sproles fue increíble. El juego de pase de los Saints, que casi llegan a las 500 yardas, excelente (tiene que ver que siempre fuesen a remolque, es verdad, pero hay que conseguirlas). Creo que no exagero si digo que se enfrentaban a la mejor secundaria de la NFL. Sí, está la de los Eagles, pero tenemos que ver todavía cómo funcionan todas esas estrellas juntas. La secundaria de Green Bay hizo un muy buen partido, con marcajes estrechos, sin apenas cometer errores (más allá de los placajes fallidos que comentamos), y aún así, 477 yardas de pase permitidas. Pero cuando Brees lanza bajo presión un pase forzado a un receptor perfectamente cubierto que se lanza a por un balón y lo coge en el único resquicio por el que podía pasar, no puedes hacer nada.

Con los dos ataques ya a velocidad de crucero, echábamos de menos un par de facetas del juego: el retorno y la carrera. También se unieron a la fiesta. La primera vez que los Saints pudieron retornar, un punt de 52 yardas de Masthay, Darren Sproles nos hizo recordar a Reggie Bush. Sí, todos lo recordamos para decir que los Saints ya se habían olvidado de él. Llega uno mejor y más barato. Más pequeño, más rápido, más fiable. Mejor. Qué jugadorazo.


Mención aparte merece Randall Cobb. Cobb fue el pasado mes de marzo el último jugador invitado a asistir en persona al draft en ser elegido. Todos sus compañeros del green room habían sido elegidos. Él tuvo que esperar a la segunda ronda. En el campo había otro tipo que también había sido el último del green room su año. Era Aaron Rodgers. Volvamos a Cobb. La principal flaqueza de Green Bay eran los equipos especiales de retorno (retornando y siendo retornados). La defensa del retorno sigue siendo una puta basura, en eso no hemos mejorado. Pero el retorno... Joder. Se sabía que Cobb era una amenaza, pero nadie esperaba que en su primer partido hiciese lo que hizo. ¿Qué hizo Cobb? No hacer caso a su entrenador. Dijo McCarthy en su rueda de prensa que cuando vio que Cobb no se arrodillaba no apoyaba precisamente la decisión del jugador. Se cagaba en sus muertos, dado que contravenía las instrucciones del entrenador. Yendo por delante en el marcador, recibiendo en la -8, con defensores cerca, ¿qué sentido tenía retornar? Pues este. Récord de la liga.


Ah, por cierto, Randall Cobb juega de receptor. Antes de su retorno ya había demostrado que no es malo jugando en esa posición. Por si a los Packers les faltase gente en esa posición, llegan este y Jermichael Finley.


Ah, la carrera. Esa extraña disciplina que parece que ya no sirve. Pues sí, como no te prepares para defenderla, te la meten adentro. Lo decía ayer Collinsworth. Los Saints decidieron reforzar su defensa del pase, dejando vulnerable el centro, y James Starks confirmó las sensaciones de los pasados playoffs.


La segunda parte estuvo plagada de lo que los estadounidenses llaman momentum swings. Cambios de inercia. Cuando parecía que los Packers se iban, los Saints se reenganchaban. Cuando parecía que los Saints podían empatar, se quedaban unas pulgadas por detrás de su objetivo.

De la segunda parte, dos reflexiones: (1) los Saints tienen unos huevos del tamaño de camiones; y (2) McCarthy no aprende: cuando su ataque no ataca y la defensa activa el modo prevención de catástrofe, se masca la tragedia.

Lo primero: vaya cojones que tienen estos tipos. Para ponerse en pie. Muchas veces tuvieron los Saints perdido el partido, pero hasta cuando el marcador estaba en 00:00 estaban vivos (Brees tenía el balón amenazando el pase). A pesar de ir perdiendo por 15 a falta de dos minutos y medio para el final, nunca bajaron los brazos. A pesar de las pérdidas de balón, de las puñaladas morales que supusieron algunas jugadas (el retorno de Cobb, la pérdida en 4.º down) siguieron luchando. Y bien pudieron, por lo menos, haber empatado el partido. Nos dejan un partido memorable. Hasta su defensa en la segunda parte estuvo a la altura. Recuerdo que en toda la segunda parte (tercer y cuarto cuarto) la defensa de los Saints solamente recibió 7 puntos.

Lo segundo: a ver cuándo cojones aprende McCarthy. Si tienes un ataque imparable, ¡¡ataca!! No defiendas. El ataque de Green Bay no está para defender. Lo que sabe es atacar, y lo hace de puta madre. Pero cuando se dedica a hacer el imbécil, a mirar el reloj en vez del campo contrario, la caga. Y la defensa, tiene que defender. No "contener daños". Eso es una mierda. Y si le das un centímetro a los Saints, acaban empujándote hasta tu end zone. Mismos errores que la temporada pasada, pero, también igual que el año pasado, final feliz.

Dicen que el football es un game of inches, cuestión de pulgadas, y ayer no pudo ser más cierto. El partido estuvo en dos "últimos downs". El 4.º down del tercer cuarto y la última jugada del partido. Y, en los dos casos, los analistas ponen a parir a Sean Payton. En el primer caso, por intentar una jugada de pase cuando estás en 4.ª y pulgadas (y eso que anteriormente, en un 3.º y 1, se jugaron un pase profundo que terminó en touchdown). Decían que o chutas un field goal o te la juegas con la carrera, pero lo que había hecho, de intentar un pase, en donde le pillaron con el carrito del helado, carecía de todo sentido. Esos mismos críticos se echan las manos a la cabeza cuando ven que se juegan una carrera en la última jugada del partido, en una situación exactamente igual, en la que necesitaban un palmo de terreno para conseguir su objetivo. ¡Pero cómo corres cuando tienes a un quarterback absolutamente imparable! Resultadismo puro y duro, ni más ni menos. Para mí, el mérito de esas jugadas, es de la defensa de Green Bay. Brillantes jugadas defensivas. ACOJONANTES jugadas defensivas. La última goal line stand fue el final digno de un PARTIDO DE FOOTBALL.


El football ha vuelto.

martes, 6 de septiembre de 2011

Mis absurdas predicciones 2011 (edición exprés): NFC Sur

Seguimos la ronda. Nos vamos al Sur. Estas predicciones van a ser bastante más cortas que las anteriores. Eso sí, no escatimaremos en lo importante, la música y la historia de las franquicias. NFC Sur, división de franquicias relativamente jóvenes. Dos de sus franquicias (Saints y Falcons) fueron fundadas en los 60, otra en los 70 (Buccaneers) y la más joven en los 90 (Panthers). La NFC Sur viene siendo una de las divisiones más duras de la NFL durante las últimas temporadas. La pasada, hasta tres de sus equipos lograron al menos 10 victorias. Además, desde que en 2002 se implantó la estructura actual de divisiones en la NFL, es la única división en la que todos sus equipos han conseguido disputar al menos una final de conferencia. Todos ellos, además, han disputado una Super Bowl. Al lío.

New Orleans Saints
Temporada pasada: 11-5. 2.º NFC Sur, 3.º NFC (pero 5.º cabeza de serie en playoffs). Playoffs: perdieron en ronda de wild card frente a los Seattle Seahawks. 




Quiénes son. Hasta hace bien poco, los Saints eran una puta mierda. Se decía que estaban malditos y los llamaban los Aints.


Todo cambió con la llegada de Drew Brees y Sean Payton. Los eternos perdedores se convirtieron en un equipo ganador, y en la 2009-2010 lograron el anillo frente a los Colts.


Música. Nueva Orleáns, la cuna del jazz. No puede haber nada más apropiado que Louis Armstrong y When the saints go marching in, ¿no?



Qué se espera de ellos. La NFC Sur es una división muy dura, que genera pronósticos para todos los gustos. Sin embargo, creo que son mayoría los pronósticos que dan a los Saints como favoritos para llevarse la división. Algunos van más allá. Rick Relly, de la ESPN, dice que van a ganar el anillo. Sin embargo, Peter King hace una cosa más rara: dice que la NFC Sur la ganan los Saints, pero el anillo se lo llevan los Falcons (que serían segundos de la NFC Sur). Un poco raro, aunque teniendo en cuenta que el año pasado King acertó que la Super Bowl sería Packers-Steelers (cuando nadie daba un duro por Pittsburgh a principio de temporada), más de un aficionado de Falcons (de esto doy fe) y Chargers (el otro supuesto finalista) se ha [censurado por obsceno] de gusto.

Qué espero de ellos y por qué. Creo que los partidos de los Saints van a ser auténticos shootouts: partidos de altísima puntuación. Y creo que la excelencia de su ataque será superior a la fragilidad de su defensa. Sí, creo que los Saints tienen el mejor ataque de la NFL. Habéis leído bien: un quarterback de elite que ha demostrado su capacidad de cambiar la historia de una franquicia y guiarla al anillo, que está en su plenitud; una excelente línea ofensiva, con dos jugadores que fueron incluidos en el Top 100 de la NFL esta offeason; un equipo de receptores de primera categoría; y un backfield profundo, polivalente y con más peligro que . Joder, si es que lo tienen absolutamente todo. Me encantan los fichajes de Darren Sproles y Mark Ingram. Me gusta que se hayan deshecho de Reggie Bush. Brutal.

Luego está la defensa, que abre bastantes interrogantes sobre este equipo. Creo que lleva siendo un problema desde hace tiempo, incluso cuando ganaron el anillo. Entonces tampoco era una defensa dominante, pero tenía el don de la oportunidad, como demostraron en los partidos más importantes. La temporada pasada se vio su flojera, y que necesitaba ser renovada urgentemente. Llegan refuerzos, sí. Sobre todo en la línea defensiva. A ver cómo evolucionan, pero creo que sigue siendo una defensa a la que es relativamente asequible meter mano.

Enorme ataque, regulera defensa. Partidazo la madrugada del jueves al viernes en Lambeau Field, y el viernes en Madrid es festivo (¡de puta madre!).

Pronóstico. Ganan su división. Este año tendrán la suerte que les faltó el pasado.

Atlanta Falcons
Temporada pasada: 13-3. 1.º NFC Sur, 1.º NFC. Playoffs: perdieron en ronda divisional contra los Green Bay Packers.



Quiénes son. Tengo un colega de los Falcons que me suele contar las alegrías y las penas de este equipo. Que me comenta cómo son un poco pringadillos, cómo hasta 2009, cuando ni siquiera llegaron a playoffs, este equipo no había encadenado jamás dos temporadas consecutivas con balance positivo. Llevan ya tres, y muy raro sería que la siguiente temporada no fuera también positiva. Me comenta cómo el mayor éxito de la historia de este equipo poco dominante fue llegar a la Super Bowl de la 1998-1999, tras vencer en un dramático partido en Minnesota. Este es el resumen de la hasta ahora mejor temporada de los Falcons.


Qué suerte tuvieron los jodíos en la final de conferencia. Un kicker que había batido récords en la temporada regular al no fallar ni un solo field goal falla la patada decisiva que les habría dado la victoria. ¡El pateador infalible, en un dome, jugando en casa! Luego en la Super Bowl fueron aplastados, pero ese es otro cantar.

Música. No creo que vaya a encontrar nada mejor que R.E.M. en el estado de Georgia. Como los Falcons se las prometen felices el año que viene, Shiny happy people.



Qué se espera de ellos. Las expectativas son muy altas. Los Falcons fueron el mejor equipo de la NFC la pasada temporada regular. Luego llegó el fiasco de los playoffs, que rebaja considerablemente el hype alrededor de este equipo, pero sigue figurando entre los favoritos. De hecho, algunos consideran que esa abultada derrota servirá para motivar a los Falcons. Sed de venganza. Quién sabe. En estos tiempos en el que el calificativo de dream team se asigna con tanta ligereza, hasta se ha dicho esto de Atlanta. Un poco exagerado, creo yo.

Qué espero de ellos y por qué. Vaya por delante que son un equipazo. Pero creo que en todo están un poquito por debajo de los Saints, y creo que han confundido prioridades esta offseason. Por eso los pongo un escalón por debajo de Nueva Orleáns. Tienen un quarterback un poquito peor (Ryan todavía está por detrás de Brees); tienen un gran corredor en el backfield, pero de salud delicada y sin tantos recambios; tienen una excelente línea ofensiva, pero la temporada pasada no estuvo a la altura a la hora de la verdad; tienen a un receptor estrella, pero no tienen tanto personal como los Saints. Esto supongo que será polémico porque habrá quien vea que con Roddy White, Tony Gonzalez y Julio Jones la unidad es hasta mejor. No lo tengo claro.

Y aquí vamos a la confusión de prioridades. Los Falcons se despidieron de la pasada temporada recibiendo 48 puntos en su propio estadio frente a los Packers. El punter de Green Bay no salió ni una sola vez al terreno de juego. Una sangría. Vale que fue algo anormal, pero indica que algo falla en tu defensa. ¿Qué hicieron los Falcons para corregir este defecto estos meses? Prácticamente nada. Vendieron su alma para conseguir un receptor, Julio Jones. Dicen que es la rehostia en verso, sí, pero ¿les hacía tanta falta? Seguramente menos que reforzar bien la defensa.

Y ojo, que la defensa de los Falcons no está entre las peores de la liga. Tampoco entre las mejores. Pero a ver cómo le va a John Abraham con un año más. No sé, los veo bastante vulnerables.

Pronóstico. Segundos de la NFC Sur, tras una competida lucha con los Saints. El año pasado tuvieron mucha suerte, dos años seguidos me parece demasiado. Ah, serán el equipo más peligroso en la wild card round. Eso sí, dos señales para la esperanza de los seguidores de los Falcons (aparte de mi nula fiabilidad): (1) que Peter King les da como finalistas, y el año pasado acertó quién jugaba la Super Bowl; y (2) que el actual campeón es el equipo que se despidió la temporada anterior de los playoffs recibiendo más puntos.

Tampa Bay Buccaneers
Temporada pasada: 10-6. 3.º NFC Sur, 7.º NFC. No se clasificaron para playoffs.



Quiénes son. De este equipo también tengo colegas, así que me tengo que andar con ojo. Bah, en realidad no, qué mas da. Los Bucs son el equipo que más debemos sufrir podemos disfrutar los aficionados europeos. Como su estadio es el más grande de la NFL (es un decir, es el más grande porque no se llena nunca) les gusta venir a Londres a deleitar con su juego a los aficionados europeos. Bueno, aunque no deleiten suscitan simpatías. Esta franquicia se fundó a mediados de los 70, pero sus inicios fueron pestilentes. Mientras sus uniformes molaban, perdían. Cuando los cambiaron por unos feillos, ganaron. Sí, este equipo de Florida tiene un anillo. Gracias a la defensa. Así fue la temporada 2001-2002, en la que fueron campeones.


Música. De cerquita de Tampa (que es el nombre de la ciudad, "Tampa Bay" como tal no existe en tierra firme) son Against Me!  Esto es I was a teenage anarchist.



Qué se espera de ellos. La pasada temporada, no pocos pronosticaban que los Bucs serían el peor equipo de la NFL. Sin embargo, a casi nada se quedaron de lograr una plaza de playoffs. Una victoria en casa ante el equipo que llevaba años sin ganar fuera y cuyos dos primeros quarterbacks estaban lesionados habría sido suficiente. Uy.  Para el año que viene las expectativas son moderadamente optimistas. No he visto que nadie prediga que ganarán la división, a lo más que llegan algunos augures es a otorgarles un segundo puesto. Sin embargo, el futuro es suyo. 10 victorias con el equipo más joven de la NFL. Promete.

Qué espero de ellos y por qué. El año pasado repetí incesantemente que los Bucs ganaban a los malos y perdían contra los buenos. Hasta la antepenúltima jornada cumplieron fielmente la norma: perdían contra los equipos con balance positivo y ganaban a los que lo tenían negativo. Como el calendario era especialmente benévolo, 10-6. Sigo creyendo que ese balance era un poco exagerado. La verdad es que esta temporada tienen un inicio asequible (Detroit en casa y Minnesota), pero ya nadie los subestimará.

Sí, tienen un equipo muy prometedor. Josh Freeman parece que va a ser la hostia, Mike Williams tiene una pintaza que te cagas, LeGarrete Blount embiste como un camión (¿los camiones embisten?), y la joven defensa debería progresar la próxima temporada. Algunos jugadores como Gerald McCoy creo que mejorarán. Sí, con talento y jóvenes, pero no tan buenos como los otros dos ogros de su división.

Pronóstico. Se esTampa. Quería hacer la coña marinera. Creo que lo harán bien, pero no tanto como para conseguir uno de los dos primeros puestos.

Carolina Panthers
Temporada pasada: 2-14. 4.º NFC Sur, 16.º NFC (y últimos de toda la NFL).



Quiénes son. Los Panthers son el equipo más joven de la división. Creados a principios de los 90, tienen uno de los uniformes más feos de la liga y una de las traducciones más ridículas al español, que se emplea por algunos medios hispanos. Las Panteras. Te cagas, vamos a ver el juego de las Panteras. ¡¡No hombre, no!! ¡¡Eso no es serio!! En algún partido de los Panthers puse el audio español en el Game Pass. Las Panteras. Por favor. Bueno, que los Panthers, a pesar de su corta historia llegaron a la Super Bowl y brindaron uno de los partidos, o más bien finales, más memorables de la historia. Liderados por ese jugador tan querido por la blogosfera hispana como Jake Delhomme. Recordemos ese día.


Música. Nina Simone es de esas tierras de Carolina del Norte. Como los Panthers hoy en día le importan a poca gente, pero seguro que a sus aficionados un montón, My baby just cares for me.



Qué se espera de ellos. Poco. Que no sean el peor equipo de la NFL, como el año pasado. Pero no les ayuda la compañía divisional que tienen. Se dice que no eran tan malos como su balance de 2-14 indica. Se culpa a la nula motivación de su exentrenador John Fox. Quién sabe. Es verdad que tienen varios nombres ilustres. Pero también la mayoría considera que su QB titular no está preparado para esto.

Qué espero de ellos y por qué. No demasiado. No me convence nada Cam Newton. Nada de nada. Seguramente no le he visto lo suficiente como para emitir un juicio con el suficiente conocimiento de causa, pero me parece que corre mejor que pasa. Cuando juegas de quarterback, eso es un problema. Creo que se la va a pegar. Bien harían en fundamentar su ataque en la carrera, mientras la salud de DeAngelo Williams y Jonathan Stewart aguante. Bueno, han fichado a jugadores interesantes para recibir balones, como Legedu Naanee, Greg Olsen y Jeremy Shockey (sí, para un año más creo que le queda cuerda), que junto con Steve Smith pueden formar un equipo interesante, pero se la tienen que pasar...

La defensa tiene jugadores de mucha calidad como Jon Beason y Charles Johnson. Se espera también que el nuevo head coach Ron Rivera y su coordinador defensivo, Sean McDermott, den otro aire a la defensa. A ver. Es cierto que nombres tiene.

Ah, los Carolina Panthers tienen teóricamente el calendario más complicado de la NFL. Por si tuvieran poco con lo que tienen.

Pronóstico. Últimos de la NFC Sur. No darán tanta pena como el año pasado, pero están lejos de los otros tres.

miércoles, 12 de enero de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: wild card round

Nunca subestiméis el poder del nobody believes in us factor (el factor "nadie cree en nosotros"). Recordemos las palabras de Kurt Warner hace un par de años, después de ganar la final de la NFC.


When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.

No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.

No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.



Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.

Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.

Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.

Favre Watch (lo más comentado)

En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.

Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?

Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad.  ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.

Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.

El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning  no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.

Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).

El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.

Super Bowl III (la sorpresa)

Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.

Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.


Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.

Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.

Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.

Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.

El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...

La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.

Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.

Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.

En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.

Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.

La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)

De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.

Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.

El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.

Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:


La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)

Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.

¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.

El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.

Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.


Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.

Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.

Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.

Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.

Hall of Fame (lo mejor)

Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:

1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.

2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.

3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.

4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.

5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.

6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.

7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.

8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.

9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.

10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.

11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.

12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.

13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.

14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.

15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).

16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.

17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.

Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.

Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.

Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...

En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.

Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.

Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.

Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!



Partido de Pro Bowl (lo regulero)

Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.

Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.

En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.

Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.

No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.

Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.

Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.

La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.

Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.

Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.

Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).

Pick-six en la prórroga (lo peor)

La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.

Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.

En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.

Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.

Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.

Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)

Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.


La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.

Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.


Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.

Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?

Próxima ronda

Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:

Sábado:

- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):


- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.

Domingo:

- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.

- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.