Llevo bastante tiempo sin escribir y desde la última vez han pasado bastantes cosas. Hablemos de ellas. También de las que no tienen que ver con la NFL. Toca también repartir palos. Este blog está tocando últimamente muchos temas ajenos al fútbol americano. Quizá debería redefinirlo como un blog de NFL y otros muchos temas.
Para ambientar musicalmente el artículo, y al hilo de la subida de tarifas del metro de Madrid (de la que no podemos dejar de hablar), Charlie in the M.T.A., en la versión del Kingston Trio. Escuchad la advertencia de uno de los miembros de la banda antes de interpretar la canción: "the Metropolitan Transport Authority, better known as the MTA, is attempting to levy a burdensome tax on the population in the form of a subway fare increase. Citizens hear me out: this could happen to you".
La letra de la canción:
Let me tell you the story
Of a man named Charlie
On a tragic and fateful day
He put ten cents in his pocket,
Kissed his wife and family
Went to ride on the MTA
Estribillo:
Did he ever return,
No he never returned
And his fate is still unlearn'd
He may ride forever
'neath the streets of Boston
He's the man who never returned.
Charlie handed in his dime
At the Kendall Square Station
And he changed for Jamaica Plain
When he got there the conductor told him,
"One more nickel."
Charlie could not get off that train.
[Estribillo]
Charlie's wife goes down
To the Scollay Square station
Every day at quarter past two
And through the open window
She hands Charlie a sandwich
As the train comes rumblin' through.
[Estribillo]
Now you citizens of Boston,
Don't you think it's a scandal
How the people have to pay and pay
Fight the fare increase!
Vote for Tyrie O'Brien!
Get poor Charlie off the MTA.
[Estribillo]
Veamos. Desde mi último artículo, Tebow fichó por los Jets, se ha conocido la sanción a los Saints y Nike ha revelado los nuevos uniformes de la NFL. Vayamos por partes.
El fichaje de Tim Tebow por los Jets resulta un tanto desconcertante. Me da la sensación de que esa franquicia navega sin un rumbo claro. Todos sabemos cómo terminaron la temporada pasada. El ambiente del vestuario era irrespirable. Y dos de los discutidos jugadores que no se aguantaban, Mark Sanchez y Santonio Holmes, siguen. A pesar de que la dirección deportiva pregonaba su confianza en Sanchez, los Jets se postularon como pretendientes de Peyton Manning. Pero en cuanto vieron que les iban a dar calabazas, presentan su declaración de amor por Sanchez en forma de renovación. El mismo papelón que posteriormente protagonizaron los 49ers con Alex Smith. Uf, no sé, poco convincente. Pero es que en cuanto se presenta la siguiente opción (Tebow), van con todo a por ella.
Cuando los Broncos ficharon a Manning me abstuve de hacer apuestas sobre el destino de Tebow. Con razón. Jamás habría apostado por los Jets. Lo habría hecho por Jacksonville o Miami. ¿Cuál será el papel de Tebow en los Jets?
Como he dicho muchas veces, Tebow me parece un jugador muy aprovechable, pero no como every-down-quarterback. Sí como arma ofensiva en determinadas jugadas. No puedes hacer la read-option en todas las jugadas, pero sí en algunas. Y la presencia de Tebow en algunas formaciones seguro que sembrará la zozobra en las defensas rivales. Con moderación, ayuda. Si se abusa de él, puede resultar perjudicial.
Lo que tengo menos claro es si Tebow aceptará un rol secundario y cómo encajará con el head coach que más blasfema de toda la NFL. Si algo le sobra a los Jets es ruido mediático, y de eso Tebow trae toneladas. Veremos. Lo único seguro es que la historia va a dar que hablar, y un hipotético Hard Knocks (documental de HBO) en el training camp seguro que sería espectacular. De todos modos, parece que este año Rex Ryan no está por la labor.
Sobre las sanciones a los Saints por las primas por lesionar, poco puedo opinar. Poco puede opinar nadie, realmente. Mientras la NFL carezca de un sistema de infracciones y sanciones predeterminadas, toda sanción será arbitraria. Lo que a Goodell le dé la gana, básicamente. Primar por lesionar está mal. Debe ser castigado. ¿Pero cuánto? Nadie lo sabe. Pues eso.
En cualquier caso, los Saints tienen un problema serio. Comenzaban la offseason como uno de los máximos favoritos al próximo anillo, y tras toda esta movida sus aspiraciones se reducen considerablemente. No contar con Sean Payton es un golpe duro. Payton tiene prohibido incluso el contacto con jugadores y cuerpo técnico. Las sanciones a entrenadores en la NFL, a diferencia del fútbol europeo, son de verdad. En el fútbol europeo, las sanciones a entrenadores no se cumplen jamás. El supuestamente sancionado puede ver el partido en la grada y comunicarse por teléfono con su sustituto. Un fraude. La NFL no lo permite, por lo que la sanción es real. Además, Bill Parcells parece que les ha dicho que no. Problema gordo.
En cuanto al tema uniformes, tan trivial como interesante, he de decir que me ha gustado que Nike hiciera caso (o le impusieran hacer caso) a mi mensaje de hace año y medio. Pese a que anunciaban cambios drásticos, solo un equipo lo ha hecho. Un equipo que, además, necesitaba un cambio de imagen.
Los Seattle Seahawks han renovado su vestimenta. Creo que ha mejorado. No era difícil. Con todo, no termina de entusiasmarme. Como uniforme reflectante está genial. Pero como uniforme de mi equipo, no me gusta. Este es el vídeo de la esperadísima presentación. Mucho ruido y, afortunadamente, pocas nueces.
El mejor análisis de este asunto lo podéis leer en este blog imprescindible en asuntos estéticos, el Uni Watch. Este artículo desgrana, equipo por equipo, los cambios en sus uniformes.
Como veréis, casi todos se han negado a introducir cambios apreciables y algunos (entre ellos, los Packers) rechazan cualquier tipo de cambio, incluso las supuestas mejoras tecnológicas (en cursiva porque me parece algo más de marketing que real). Creo que las franquicias no se fiaban de Nike en vista de algunas experiencias transgresoras en fútbol americano universitario (en particular, la de los Oregon Ducks).
En cualquier caso, por ahora solo hemos visto los uniformes primarios. Quién sabe si algún uniforme alternativo o throwback esconde alguna sorpresa.
Además, hay que tener en cuenta que la NFL prohíbe que se cambie de uniforme más de una vez cada cinco años. Por ese motivo, algunas franquicias estaban obligadas a quedarse como están. Qué diferente es la NFL del deporte europeo. Aún recuerdo cómo, hace unos cuantos años, los equipos no cambiaban cada temporada de uniforme. Ahora, como hay que vender, se cambia irremediablemente todos los años. Cuanto más exprimamos el bolsillo del aficionado, mejor. Las prioridades en la NFL son otras. La identidad corporativa es importante. No hay que marear. Y, además, son conscientes de que no todo el mundo se compra una camiseta nueva cada año. Con cinco años vale. Mucho que aprender.
Vayamos a los temas aparte.
Dilema profundo este domingo por la mañana. A casi la misma hora, Celta-Dépor y Estu-Granca. Como estoy en Madrid, siempre que coincide partido del Estu en casa con partido del Dépor, voy al Palacio a sufrir. Nunca he dejado de ir al Estu, aunque coincidiese con partido del Dépor. Este fin de semana no lo tengo tan claro. Recuerdo que el anterior Celta-Dépor que me perdí coincidió con un memorable Estu-Unicaja (que presenció el mismísimo Larry Bird). No me dolió nada perderme la victoria del Dépor en Vigo. Este fin de semana creo que me quedaré en casa viendo los dos partidos a la vez.
Quizá no debería hacerlo. El partido del Estu es menos dramático que el del Dépor, aunque el del Dépor tiene matices que lo convierten en imprescindible. No sé, alguno ya me está echando en cara que no vaya el domingo al Palacio.
Es que es un derbi. Una nueva cita con la rivalidad mal entendida, en el peor de los sentidos. A ver qué sucede, pero me temo lo peor. Se prevé que 4000 seguidores del Dépor acudan a Balaídos. De esos 4000, solo 1700 van con entrada destinada a seguidores del Dépor. Y ninguno irá en viaje organizado. Porque ninguna empresa de transportes ha aceptado el encargo. Como saben que reventarán las lunas de todos los autobuses que transporten seguidores del Dépor (como pasó con los del Celta que vinieron a Coruña en la primera vuelta), se niegan rotundamente a prestar sus buses. En fin, que se va a liar seguro. Una pena. Pero hay que verlo.
Por cierto, parece que el Celta retirará algunas de las lonas que cubren habitualmente el estadio de Balaídos. Al más puro estilo Montjuïc, el Celta cubría con lonas publicitarias parte de sus gradas para maquillar el triste aspecto de su estadio. Su afición abandonaba al equipo en Segunda. Eso sí, como buen equipo pequeño, las gradas de Balaídos se llenarán cuando juegue el Dépor. Parte de las famosas lonas se retirarán. No todas, porque el acuerdo publicitario con Estrella Galicia impide que algunas se retiren. Eso es afición, sí señor. Lo siento, pero no podía evitar la maldad.
En estos sombríos días de crisis y recortes a mansalva, de socialización de pérdidas (que no de beneficios, eso no lo veréis), la tristeza también llega al baloncesto. Por lo menos para mí. El Estu, salvo milagro, se nos va a la mierda. Sé que abundarán las tópicas explicaciones de los que no tienen ni puta idea. Gente que no ha visto ni un puto partido del Estu esta temporada nos dirá por qué nos vamos al hoyo. Algunos dirán que es por culpa de la "filosofía romántica" de la institución. Otros dirán que es por apartarnos de esa filosofía. Gilipolleces. Si bajamos, simple y llanamente, es porque somos peores que otros 16 equipos. Y si somos peores es porque los fichajes (que, dicho sea de paso, a todos nos ilusionaban antes de empezar la temporada) fueron un fiasco. Nadie esperaba que dos números 15 del draft de la NBA, uno de ellos además máximo reboteador de la liga griega, iban a ser los cánceres que son. Todos esperábamos mucho más de Pepu. Y de Jiménez. Y de Jaime Fernández, que nos ilusionaba en sus fugaces apariciones de la temporada pasada. Pero no nos anticipemos.
A pesar de los pesares, debemos seguir intentándolo hasta el final. En 2008, tras perder contra el Fuenlabrada, también parecía que estábamos desahuciados. Y entonces, hicimos algo que no habíamos hecho en toda la temporada. Ganar tres partidos seguidos y salvarnos. Ahora tenemos que hacer más o menos lo mismo que entonces: ganar todo lo que nos queda hasta el final. Entonces eran tres partidos; ahora son siete. Improbable (mucho), no imposible.
No me gusta nada cómo encaramos estos últimos partidos: fichando y desfichando con el dinero que no tenemos a quien no debemos. El episodio Bullock está siendo esperpéntico. El exjugador de los cornudos, cuasirretirado y medio lisiado, Louis Bullock, llega, pasa el reconocimiento médico, y cuando parece que ficha, se echa atrás porque no tiene buenas sensaciones. En fin. De patio de colegio.
No me resisto a comentar el último "incidente" entre Demencia y periodistas. Hace unos días, un aficionado del Estu colgó este vídeo en YouTube:
Habrá a quien le haga gracia y a quien le parezca una puta mierda. A mí me mola. En cualquier caso, nada para poner el grito en el cielo. A alguna gente en el Estu le gustó y lo colgó en la web oficial. Minutos después, la pandilla basura que escribe sobre baloncesto en Marca expresaba en Twitter su indignación por este vídeo. Gravísimo, en el vídeo se subtitula petemos al Marca. ¡Vive Dios, qué vergüenza! Las huestes marquistas hablaban del vídeo como de "mal gusto", que era "lamentable", que "demuestra que hay gente con problemas", y era "soez y violento". Todo esto salía de la pluma de las brigadas oligofrénico-baloncestísticas del Marca, que siempre se han caracterizado por su dignidad y brillantez profesional. El vídeo no tardó en retirarse de la web oficial del Estu. La pandilla basura agradecía públicamente al Departamento de Comunicación del Estudiantes que hubiese sido borrado de la web del club. En fin.
Los especialistas en baloncesto del Marca son fáciles de caracterizar en cuatro pinceladas. Su desconocimiento del deporte es profundo (como ejemplo, uno de los cabecillas de esta banda escribía hace unos años que si el M*****, tras perder el primer partido de playoffs, perdía también el segundo partido de una eliminatoria al mejor de tres partidos, "se complicaría su clasificación"), su prosa mediocre, lamen el culo a todo lo que huela a selección española de baloncesto, sobre todo a los dirigentes de la federación (hasta las últimas consecuencias), pregonan el patrioterismo barato, se creen muy competentes e importantes y son unos tontos del culo. Se creen que sus contactos con baloncestistas derivan de su capacidad profesional y no de, pura y simplemente, ser empleados del diario con mayor difusión de España. Vamos, que no son conscientes de lo bobos e incompetentes que son. Creen que Pau Gasol les da entrevistas porque son muy guays, en vez de por ser los empleados del Marca. Así de brillantes son. Eso sí, no se puede decir que no estén a la altura de la calidad de su periódico.
Con la Demencia la tienen tomada. ¿Por qué? Aparte de por la cornamenta que, por mucho que quieran, son incapaces de ocultar, porque a sus limitadas entendederas les ofende mucho todo insulto que se aparte del tradicional "hijo de puta" o "puta [insértese nombre del equipo visitante]". Unos cánticos que estamos tan acostumbrados a escuchar a las aficiones locales que ya casi ni ofenden. Y claro, como la Demencia elabora un poco las burlas al rival, ofende. Mucho. A Navarro, en vez de llamarle "hijo de puta" (lo cual seguramente no ofendería a estos ilustres plumillas), se le canta "no es una bomba, es un petardo". Un ultraje para esta gente. No pueden evitar escribir líneas de indignación al día siguiente en su panfleto. A Marc Gasol se le cantaba "tengo una vaca lecheeera, no es una vaca cualquieeera...". ¡Oprobio! Denunciemos a estos niñatos pijos de la Demencia. Estos son solo un par de ejemplos. Eso sí, cuando los aprendices de ultras (pobrecicos, qué pena da verlos) de la sección deficitaria de sus amores insultan al contrario, ellos callan como putas. Qué raro, ¿verdad?
Como adelantaba, el vídeo anterior fue retirado de la web oficial del Estu debido a las quejas de los periodistas marquistas. Más o menos, como si Pol Pot acusa a otro de genocida. Habló de putas la tacones. Están estos para dar lecciones de buen gusto. Los más firmes exponentes del periodismo basura. Unos tipos que trabajan para un diario que colocó a un árbitro bajo una diana. Además, se dice que uno de ellos es el responsable del blog Fuera de juego, en Marca.com. Una sección dedicada a colgar fotos de tipas en pelotas. ¿Y este es el que me viene a decir qué es o no de buen gusto? Mira tío, vete a tomar por el puto culo, estudia, aprende a escribir, y luego intenta ejercer la profesión de periodista con un poquito de dignidad y no tocar los cojones al personal. Soez y violento es que esa gente cobre por su trabajo.
Que bastante tenemos como para que esta panda de bobos venga a darnos lecciones de dignidad.
Sigamos con los palos. Libertad. Qué palabra tan bonita. Cuánto se abusa de ella. Qué poético resulta decir que eres liberal. La pena es que detrás de esa declaración, en la práctica, la conductas de los que ondean la bandera de la libertad no es muy respetuosa con la libertad de los demás. Siempre recomiendo el capítulo de Futurama A taste of freedom, del que está tomado el anterior vídeo y el siguiente. Viva la libertad, pero cuidado con usarla para tocar algo que no se puede tocar libremente. ¿Por qué? Pues porque no les sale de los cojones a los defensores de la libertad.
Estados Unidos, según su himno, es the land of the free. La tierra de los libres. El paraíso de las libertades. Un ejemplo para los que aquí se autodenominan liberales (que en Estados Unidos no pueden llamarse así, porque allí liberals son los que aquí los liberales detestan, los progres). En Estados Unidos, se supone, sus ciudadanos son libres de opinar lo que les venga en gana y de expresar sus opiniones (libertad de opinión y de expresión, respectivamente). Eso no sucede en los territorios de los enemigos de la libertad. En Cuba, por ejemplo. Uno de los estados más malvados del universo. Debe de serlo, sin duda, porque a ese régimen dictatorial se le aplican sanciones que los Estados Unidos no imponen a otras dictaduras como la china.
La diferencia entre Cuba y Estados Unidos está clara: en Cuba te pueden castigar por expresar libremente tus opiniones (sobre todo si molestan al régimen dictatorial); en Estados Unidos, sus ciudadanos son libres para expresar sus opiniones. Freedom of speech.
Bueno, quizá no tanto. Hace unos días, la revista Time publicaba una entrevista con el nuevo manager de los Miami Marlins (qué raro suena, hasta ahora se llamaban Florida Marlins) de la Major League Baseball. Aquí la podéis leer el principio. Es suficiente para que os deis cuenta de la causa de la polémica.
"I love Fidel Castro".
Eso dice en entrenador del equipo de Miami, cuyo estadio está situado en el barrio de Little Havana.
Sacrilegio. ¡A la mierda la libertad de expresión! ¡Ah, no, eso sí que no! ¿¡Cómo se atreve a elogiar a Fidel!? Con la de pasta que dedican los exiliados cubanos de Miami a joderle.
El castigo no ha tardado en producirse. A pesar de que Ozzie Guillén pidió inmediatamente disculpas y declaró su odio al régimen castrista, su propio equipo le ha impuesto una sanción de cinco partidos de suspensión de empleo y sueldo. Toma ya. La MLB podría tomar también medidas. ¿Por qué? Simplemente, por expresar su opinión. Muchos piden su despido.
Tócate las pelotas. Así que en la tierra de las libertades no puedes decir lo que piensas. Curioso, ¿no? Creía que si decías algo que disgustaba al pensamiento oficial solo en Cuba te sancionaban. Parece que Cuba y Miami no están tan lejos en cuanto a libertades. Cada uno tiene su respectivo pensamiento oficial y se castiga al disidente. Te cagas.
Con esto no pretendo defender la dictadura castrista. Aunque no debería hacer ni falta, lo aclaro: estoy en contra de esa dictadura. Totalmente. Creo que los cubanos deben ser libres para tomar sus decisiones. Que les gobierne quien ellos decidan, sea mejor o peor que Fidel. Ahora bien, los exiliados de Miami siempre me han caído bastante mal, y esto no hace sino reforzar esa idea.
Qué queréis que os diga, me parece que son unos cabrones. Estuve en Cuba hace unos años. Durante la carrera, en el viaje de ecuador. El país está bastante jodido. Mucha miseria. La Habana está en la ruina. Literalmente. Sin embargo, a pesar de la pobreza, a la gente se le ve bastante feliz. Por lo menos, da esa impresión. Eso sí, los alimentos no abundan. Cartilla de racionamiento y alimentos con no muy buena pinta es lo que tienen. Su educación y sanidad son muy buenas, pero la escasez de prestaciones esenciales para una vida digna es evidente. Como también lo es que ese país infringe flagrantemente los Derechos Humanos, y opinar diferente es peligroso. Una cosa no quita la otra.
Creo que de su miseria buena parte de culpa tiene el embargo de los Estados Unidos. Seguro que les perjudica. Grosso modo, el embargo impide a las empresas estadounidenses comerciar con Cuba, y limita los envíos de remesas y viajes a Cuba desde Estados Unidos. Las sanciones por infracción del embargo pueden llegar a la cárcel. Otras dictaduras comunistas, que tampoco muestran excesivo respetos con los Derechos Humanos (léase China) reciben un trato bien diferente.
Del embargo son principalmente responsables los cubanos exiliados en los Estados Unidos. No cabe ninguna duda de ello. Es acojonante. Para triunfar entre el electorado de Florida, un candidato a la presidencia de los Estados Unidos debe prometer dureza contra Cuba. Intensificar el embargo da votos. En otras palabras, los cubanos de Miami están a favor de joder a la gente que vive en Cuba. Obviamente, no son las elites de la dictadura las que más sufren. Es la población civil. Igual que me habría parecido inadmisible que los exiliados españoles promoviesen un embargo contra la España franquista (puesto que los que lo sufrirían no serían los dirigentes), me parece lamentable este embargo a Cuba. Mucho. Así quieren los exiliados cubanos a su tierra.
Se ve que los ciudadanos libres de Miami no tienen suficiente con limitar la libertad de los que residen en Cuba, sino que también restringen la de los que residen en la propia ciudad de Miami. Eso sí, cuando les escuchéis decir que ellos defienden la libertad, recordad que es mentira. Ellos defienden la libertad de pensar lo mismo que ellos. Si piensas diferente, ten cuidado. Es mentira que defiendan la libertad. Mentira.
Sigamos en los Estados Unidos. Sigamos en the land of the free. Supongo que conocéis el último escándalo del fútbol americano universitario: el despido de Bobby Petrino de la universidad de Arkansas. Aunque el motivo oficial de su destitución es la irregularidad en la contratación de su amante por la universidad (hecho que ocultó), el trasfondo del asunto es claramente moral. Ese tío era un adúltero. Inmoral. El caso me recuerda a mi gran descubrimiento audiovisual del último mes: la trilogía de documentales de Paradise lost.
Os recomiendo encarecidamente que los veais. Sobre todo el primero. Imprescindible. Esencial. El suceso me recuerda un poco al caso Petrino porque se desarrolla en el estado de Arkansas y la sanción a los protagonistas también está contaminada por juicios de (in)moralidad. Pero tiene poco que ver.
El caso que muestra Paradise lost trata del brutal asesinato de tres niños de ocho años en West Memphis, Arkansas. El retrato de la sociedad del lugar es increíble. Uno tiende a pensar que los clichés de los paletos del sur que muestran películas y series son exagerados. Que no pueden ser tan paletos, ignorantes y desdentados. Pues lo que se ve en este documental es aún peor. Pa cagarse. Este es el tráiler.
Hay que ver cómo funciona la justicia y la policía del lugar. En la tierra de las libertades, no eres tan libre de ser diferente. Vestir diferente, tener gustos diferentes, te puede convertir en sospechoso de asesinato. Qué digo sospechoso, puede convertirse en prueba para condenarte a cadena perpetua o a pena de muerte. Tal cual.
Ah, no está de más recordar que la pena de muerte es incompatible con los Derechos Humanos. El derecho a la vida, nada menos. No puede ser más contradictorio condenar el aborto y defender la pena de muerte. Sin embargo, no resulta infrecuente. Pero bueno, la coherencia es algo que no se estila mucho.
Estos días están emitiendo los tres documentales de la saga Paradise lost en Digital+. Si sois abonados, no os lo podéis perder. Si no sois abonados, intentad verlo, seguro que por Internet hay algún modo de conseguirlo.
Solo un dato: si no es por ese documental, un tipo que hoy es libre habría sido ejecutado. Es tremendo.
Hablemos de otra ilustre liberal. Esperanza Aguirre. Seguramente, la principal exponente del palabro liberal en España. Una caradura como cualquier otro, por otro lado. La lideresa madrileña defiende la reducción de impuestos (en pro de la libertad del individuo, por supuesto) y el fin del despilfarro público. Palabras que repite machaconamente, a pesar de que no predica con el ejemplo.
Esto decía ayer, horas antes del anuncio de subida de tarifas.
Mientras la tipa elimina algunos impuestos que paga todo quisqui (ricos y pobres) y reduce algún impuesto progresivo (que pagan más los ricos), sube el precio de otras prestaciones que pagan fundamentalmente los que tienen menos. Mira, Esperancita, vete a tomar por el culo. Hay que tener la cara pétrea para ir de liberal y hacer lo que has hecho con el metro. Claro, al bajar los impuestos y agravarse la crisis, la recaudación se resiente. Y qué mejor manera de ingresar más siendo fiel a tus principios que subiendo el precio de un servicio que no es un impuesto. El metro solo lo paga quien lo usa. Casualmente, los que usan el metro no suelen ser los que más tienen. Y la gente no lo usa por capricho, sino por necesidad. En la práctica funciona como un impuesto. Un impuesto regresivo, por supuesto, de los que gustan a los buenos liberales: que pague el pobre.
Algunos dicen es que el metro de Madrid es muy barato comparado con el de otras ciudades europeas. Falso. Hay que comparar precios reales, no simplemente nominales. Así:
Y sí, es verdad que el metro de Madrid es mucho mejor que el de Londres, París o Nueva York. Lo sé por experiencia propia. Pero en tiempos de crisis subir de este modo las tarifas es indecente.
Yo los tengo muy calados. Ser liberal significa déjame hacer lo que me salga de los huevos, que me sobran los medios, pero no hagas nada que me toques los cojones. Son los más fuertes en la ley de la selva. Normal que defiendan la ley de la selva, si son los más fuertes. Ni control ni hostias. Eso sí, no les toques sus símbolos, que por eso no pasan. ¡¡Ofensa!! ¡¡Oprobio!! Que no, hombre, que no. Que estáis más que calados. Por muy bonita que sea la palabra libertad, los atropellos que cometéis en su nombre no tienen justificación.
Pero qué decir de la aplicación de fondos públicos madrileños. Ahí tenemos a Telemadrid. Ríanse ustedes del Granma, diario oficial del régimen castrisita. Meros aprendices al lado de Telemadrid. Me da la risa cuando los caraduras del PP hablan de que TVE no es objetiva. TVE es un ejemplo de objetividad al lado de Telemadrid. Telemadrid es un canal público. Perdón, un instrumento de propaganda aguirrista (ni siquiera pepero). Un medio de manipulación pública sin igual. Una auténtica vergüenza. No hay problema en que un canal de televisión sea parcial. Es perfectamente legítimo que la Sexta o Intereconomía, cada uno en su bando, digan lo que quieran. Son medios privados. Que se gasten el dinero en lo que les dé la gana. En eso consiste la libertad de empresa y la libertad de expresión. Pero Telemadrid no debe hacerlo.
El ridículo de Telemadrid no termina ahí. Su gestión del dinero público es lamentable. Mientras sube significativamente el precio del transporte, el canal se gasta una MILLONADA en derechos de retransmisión de partidos de fútbol que da al mismo tiempo y en abierto otro canal de televisión. Los tontos del culo que gestionan Telemadrid pagan un pastón por emitir un partido de liga que está poniendo a la vez la Sexta. ¿¿Pero en qué cabeza cabe??
No, no hay un puto duro, pero para dar una mierda de partido que se ve a la vez en otro canal sí. Oligofrenia al poder. Ah, también se paga un dineral por la Champions. Y al inepto de Hugo Sánchez, que bate récords de ridículo cada vez que coge un micrófono. Quique Estebaranz no le va a la zaga. Eso sí, los comentaristas van muy en la línea editorial del canal: mintiendo y manipulando en pro de su bando. Si en política es el aguirrismo, en fútbol es mourinhismo (ni siquiera digo m*****ismo, porque sé que hay bastantes m*****istas que discrepan de la vergonzosa basura que defeca su entrenador). Muy de Telemadrid. Y es una pena, porque el narrador de los partidos, José María del Toro, es probablemente el mejor del país junto con Carlos Martínez.
Antes de subir el precio del metro, reduce los gastos superfluos de Telemadrid. Hay que tener la cara muy, pero que muy dura. Paguemos entre todos el sueldo de Hugo Sánchez y de Quique Estebaranz, claro que sí. Cojonudo.
Qué a gusto me he quedado, oye.
Mostrando entradas con la etiqueta Tebow. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 11 de abril de 2012
martes, 20 de marzo de 2012
El gran baile
Este marzo, el del baloncesto universitario no es el único gran baile. La NFL se une a la danza. Esta offseason está deparando un baile de jugadores casi sin precedentes. El movimiento está siendo muy intenso. Un terremoto. El epicentro, el factor desencadenante, el despido de Manning. Menudo baile. Hasta quienes menos esperábamos responden que sí a la pregunta. Do you wanna dance?
La NFL no es solo el reino de la incertidumbre durante la temporada deportiva. No es solo la competición profesional más impredecible de cuantas se disputan en el planeta. Por eso despierta tanto interés. Es la mejor novela de misterio. Ni sus autores conocen el desenlace, siempre diferente, muchas veces sorprendente y plagado de momentos inolvidables. Esa es una de las principales claves de su éxito. Éxito deportivo y económico. Es la competición más rentable del mundo. Cada año más. Eso no sorprende.
Esta offseason también viene plagada de sorpresas. ¿Recordáis este momento?
Quién les iba a decir a los extasiados aficionados de los Broncos que ese pase es (probablemente) el último de Tim Tebow como local en Mile High. Igual que no daban crédito a lo que estaban entonces contemplando, no darían crédito a lo que estoy ahora mismo escribiendo.
Peyton Manning ha fichado por los Denver Broncos. Un auténtico sorpresón. Os lo decía cuando fue despedido de los Colts. Para qué vamos a hacer predicciones, si al final terminará donde menos sospechamos. No tengo ni idea, decía. Y tanto.
Pensaba en equipos sin un quarterback de confianza y con pocas opciones de cubrir la posición vía draft. Seattle, Miami, Arizona... Incluso, si me apuras, los Jets, de los que se habló mucho en principio. Nada, que no teníamos ni puta idea. Ninguno de esos teóricos favoritos de alzarse con el trofeo Manning llegaron siquiera a la final.
Los dos finalistas que se quedaron con la miel en los labios fueron Tennessee y San Francisco. Los Titans no eran una opción descabellada, pero tenían en plantilla a Jake Locker, a quien habían elegido en el 8.º puesto de la primera ronda del pasado draft. Y lo poco que se le vio la temporada pasada fue bastante prometedor. No era uno de los contendientes más claros por Manning. Y sin embargo fue el que apostó más fuerte por su fichaje. Básicamente, le dieron un cheque en blanco. Pide lo que quieras, que te lo damos. Después de tantos años sufriendo la tiranía de Peyton Manning, los Titans querían hacerse con sus servicios a toda costa. Claro que, me parece, daban por sentado algo sobre lo que todavía no existe certeza. Que el actual Peyton Manning es como aquel Peyton Manning. O parecido. Porque el actual es más viejo, más débil y más fragil que aquel.
El segundo soprendente finalista, que de hecho parecía el mejor postor por potencial de plantilla, era San Francisco. ¡Los 49ers! Con estos si que nadie contaba. Y conocimos su nombre al final del proceso. A toro pasado todos decían que tenía sentido, pero no nos engañemos, porque nadie contaba con ellos. Los 49ers contaban con un quarterback que había cumplido más que sobradamente esta temporada. Jim Harbaugh parecía haber recuperado para la causa a Alex Smith. Un jugador válido, que había demostrado tener lo que hay que tener en los momentos más importantes. Que se lo digan si no a los Saints. Pues bien, los 49ers han mostrado claramente que Alex Smith no les convence. Su comportamiento es más propio de un equipo desesperado que de un equipo que realmente confía en su quarterback. Smith ya estaba buscándose la vida lejos de San Francisco, así que con eso queda todo dicho. Harbaugh tiene el mismo trabajo que la temporada pasada: recuperar la confianza de un quarterback despreciado. Muy sorprendente. ¡Pero qué necesidad tenían los 49ers de meterse en este berenjenal! Después de encontrar una ruta hacia la victoria, deciden cambiar radicalmente su estilo. En fin.
Y llegamos al vencedor. ¡¡Los Denver Broncos!! Increíble. Sabéis que no soy de Tebow. No lo querría para mi equipo ni en pintura. Pero también resulta innegable que la gran mayoría de la afición de Denver lo adoraba. Y, aunque fuera ilusorio e injustificado, él había devuelto la ilusión a muchos aficionados por su equipo. Sigo pensando que él no fue el principal causante de las victorias de la segunda mitad de temporada en Denver, pero estaba ahí y muchos veían en él a un ganador. Un tipo con místicas cualidades que hacían a su equipo ganar. Sus compañeros, dicen los que le adoran, son mejores con él. Y sus rivales peores, también parecía. En cualquier caso, y aunque era notorio que no era santo de la devoción (nunca mejor dicho, aunque Tebow no crea en los santos) de John Elway, no podíamos esperar un movimiento de este calibre para dar la patada a Tebow.
Elway se la ha jugado. La apuesta no puede ser más arriesgada. Insisto, no sabemos cómo es este Peyton Manning. Este no es aquel. Este cumple 36 años el próximo sábado. Este viene de cuatro delicadas operaciones cervicales. Este ha tenido que someterse a las más innovadoras técnicas de curación para rehabilitar su dañado cuello. Este es de cristal. Aquel era de acero. Aquel no se había perdido ni un solo partido en toda su carrera por lesión. Aquel no tenía un cuello de cristal. Aquel tenía una franquicia entregada a él. Aquel tenía guardaespaldas y receptores de plena confianza. Aquel jugaba en un dome, en una atmósfera perfecta para un ataque aéreo. Este tendrá que enfrentarse a los elementos. Los Broncos juegan un solo partido a cubierto la temporada que viene, en Atlanta. Demasiadas incógnitas.
Hace un año, Denver contaba con tres quarterbacks que aspiraban a la titularidad. Kyle Orton, Tim Tebow y Brady Quinn. Os gustarán más o menos, pero Orton era un titular consolidado en la NFL y los otros dos habían sido elegidos en primera ronda del draft y habían completado carreras universitarias brillantes. Superávit de quarterbacks. Ahora, si (como parece) se confirma el traspaso de Tebow, los Broncos se verán en déficit de quarterbacks. Antes había una multitud de tres. De esos tres, en menos de un año, no quedará ni uno. Quedará solo un hombre de cristal. Como se lesione, veréis qué risas. En la vorágine por Manning, en el frenesí pujador, no eran los equipos los que entrevistaban al jugador para evaluar su fichaje. Nada de eso. Al contrario, era el jugador el que entrevistaba a los equipos. Las exigencias venían de Manning. Los que pujaban por él se rendían a sus pies. Y no sé si siendo plenamente conscientes de que Peyton Manning lleva una temporada completa sin jugar y con serias dudas sobre su rehabilitación. Unas dudas que no se han podido despejar todavía. ¿Resistirá el cuello de Peyton Manning a la embestida de las bestias? Aunque no estén primados por lesionar, os aseguro que para los Tamba Hali, Richard Seymour, Antonio Garay y demás cazadores, el trofeo Peyton Manning será muy apetecible. Es parte del fútbol americano. Tienes que estar listo para recibir.
Riesgo, mucho riesgo.
No solo se la ha jugado Elway. También el propio Peyton Manning. No creo que Denver sea la mejor opción. Para mí, era Arizona. Un equipo que juega en un dome. En la NFC Oeste, que a pesar de la espectacular pasada temporada de los 49ers sigue siendo una división flojilla. Con un tal Larry Fitzgerald para atrapar pases imposibles. Con promesas emergentes como Patrick Peterson que están revitalizando la franquicia. Con una presión mediática nula. En un destino que ya sirvió a un ilustre veterano como Kurt Warner para reeditar páginas brillantes. Pero los Cardinals no fueron ni finalistas. Ellos sabrán. Tampoco otros teóricos aspirantes como Seahawks o Dolphins.
En Denver, Manning se encontrará con la presión de ser el sustituto de Tebow. Este Manning es el que da la patada a Tebow. A poco que falle, se lo recordarán. Se lo recordará la prensa. Tebow es el fenómeno mediático más importante de la NFL en los últimos tiempos. Se lo recordará la afición. Recordemos que para que jugase Tebow los aficionados pagaban anuncios de su propio bolsillo. Denver viene de ser campeón de división. Sí, con 8-8, pero campeón de división. Y viene de ganar un partido de playoffs. Vamos, que los Broncos no están sumidos en una profunda depresión. No hay nada que perder. Además, el sistema ofensivo de Denver estaba basado casi exclusivamente en la carrera. Nada que ver con un Manningsistema. Completamente opuesto. Por eso se había prescindido de jugadores poco útiles para estos planteamientos como Brandon Lloyd. Ahora, además de adaptar la estrategia, de entrenar las nuevas jugadas, hay que fichar jugadores válidos para estos fines. Hacen falta receptores.
Como veis, mucha sorpresa y mucho riesgo. Hablando de riesgos y de sorpresas, el otro quarterback estrella de la agencia libre ha encontrado destino. Matt Flynn ha fichado por los Seattle Seahawks. Este jugador también presentaba un riesgo importante: solo había disputado dos partidos en su carrera profesional. Muy buenos, pero solo dos. Ante dos defensas muy flojas, como las de New England y Detroit. Y con un grupo de compañeros de ataque excepcional. Eso sí, el chico lo hizo de puta madre en esos dos partidos. Tanto, que le han dado un contratazo de 10 millones de dólares anuales. Matt Flynn va a ganar más dinero que Aaron Rodgers la próxima temporada. Sorprende.
Y hay otro tema que también sorprende mucho en el desenlace del tema Flynn. Una sorpresa que alimenta las sospechas sobre el grado de riesgo que conlleva el fichaje de este jugador: que los Miami Dolphins, entrenados por su antiguo coordinador ofensivo, no lo hayan fichado. Joe Philbin no ha echado el resto por el fichaje de Matt Flynn. Ni mucho menos. Y nadie conocía a Flynn mejor que Philbin. Él era el responsable del día a día de Flynn en Green Bay. Pero no lo quiso. O no lo quiso mucho. Dicho esto, también puede uno hacerse la pregunta inversa: ¿será tan bueno Joe Philbin si Matt Flynn, que tanto lo conocía, no ha querido irse con él? Otra sorpresa más. Eso sí, entre unas cosas y otras los Dolphins son los grandes perdedores de este gran baile. Ni Luck (esto lo sabíamos), ni Robert Griffin III, ni Manning, ni Flynn. Y si me apuras, ni Kyle Orton (fichado por Dallas), que visto el panorama parecería ahora una muy buena opción para Miami.
Ah, Miami. Equipo de Florida. Que necesita un quarterback. ¿Qué quarterback ahora en el mercado fue un ídolo en Florida? Bueno, hay otra franquicia de Florida, también necesitada de quarterback, que juega todavía más cerca de donde lo hacía ese afamado quarterback.
¿Veis? El baile no ha terminado, ni mucho menos.
La NFL no es solo el reino de la incertidumbre durante la temporada deportiva. No es solo la competición profesional más impredecible de cuantas se disputan en el planeta. Por eso despierta tanto interés. Es la mejor novela de misterio. Ni sus autores conocen el desenlace, siempre diferente, muchas veces sorprendente y plagado de momentos inolvidables. Esa es una de las principales claves de su éxito. Éxito deportivo y económico. Es la competición más rentable del mundo. Cada año más. Eso no sorprende.
Esta offseason también viene plagada de sorpresas. ¿Recordáis este momento?
Quién les iba a decir a los extasiados aficionados de los Broncos que ese pase es (probablemente) el último de Tim Tebow como local en Mile High. Igual que no daban crédito a lo que estaban entonces contemplando, no darían crédito a lo que estoy ahora mismo escribiendo.
Peyton Manning ha fichado por los Denver Broncos. Un auténtico sorpresón. Os lo decía cuando fue despedido de los Colts. Para qué vamos a hacer predicciones, si al final terminará donde menos sospechamos. No tengo ni idea, decía. Y tanto.
Pensaba en equipos sin un quarterback de confianza y con pocas opciones de cubrir la posición vía draft. Seattle, Miami, Arizona... Incluso, si me apuras, los Jets, de los que se habló mucho en principio. Nada, que no teníamos ni puta idea. Ninguno de esos teóricos favoritos de alzarse con el trofeo Manning llegaron siquiera a la final.
Los dos finalistas que se quedaron con la miel en los labios fueron Tennessee y San Francisco. Los Titans no eran una opción descabellada, pero tenían en plantilla a Jake Locker, a quien habían elegido en el 8.º puesto de la primera ronda del pasado draft. Y lo poco que se le vio la temporada pasada fue bastante prometedor. No era uno de los contendientes más claros por Manning. Y sin embargo fue el que apostó más fuerte por su fichaje. Básicamente, le dieron un cheque en blanco. Pide lo que quieras, que te lo damos. Después de tantos años sufriendo la tiranía de Peyton Manning, los Titans querían hacerse con sus servicios a toda costa. Claro que, me parece, daban por sentado algo sobre lo que todavía no existe certeza. Que el actual Peyton Manning es como aquel Peyton Manning. O parecido. Porque el actual es más viejo, más débil y más fragil que aquel.
El segundo soprendente finalista, que de hecho parecía el mejor postor por potencial de plantilla, era San Francisco. ¡Los 49ers! Con estos si que nadie contaba. Y conocimos su nombre al final del proceso. A toro pasado todos decían que tenía sentido, pero no nos engañemos, porque nadie contaba con ellos. Los 49ers contaban con un quarterback que había cumplido más que sobradamente esta temporada. Jim Harbaugh parecía haber recuperado para la causa a Alex Smith. Un jugador válido, que había demostrado tener lo que hay que tener en los momentos más importantes. Que se lo digan si no a los Saints. Pues bien, los 49ers han mostrado claramente que Alex Smith no les convence. Su comportamiento es más propio de un equipo desesperado que de un equipo que realmente confía en su quarterback. Smith ya estaba buscándose la vida lejos de San Francisco, así que con eso queda todo dicho. Harbaugh tiene el mismo trabajo que la temporada pasada: recuperar la confianza de un quarterback despreciado. Muy sorprendente. ¡Pero qué necesidad tenían los 49ers de meterse en este berenjenal! Después de encontrar una ruta hacia la victoria, deciden cambiar radicalmente su estilo. En fin.
Y llegamos al vencedor. ¡¡Los Denver Broncos!! Increíble. Sabéis que no soy de Tebow. No lo querría para mi equipo ni en pintura. Pero también resulta innegable que la gran mayoría de la afición de Denver lo adoraba. Y, aunque fuera ilusorio e injustificado, él había devuelto la ilusión a muchos aficionados por su equipo. Sigo pensando que él no fue el principal causante de las victorias de la segunda mitad de temporada en Denver, pero estaba ahí y muchos veían en él a un ganador. Un tipo con místicas cualidades que hacían a su equipo ganar. Sus compañeros, dicen los que le adoran, son mejores con él. Y sus rivales peores, también parecía. En cualquier caso, y aunque era notorio que no era santo de la devoción (nunca mejor dicho, aunque Tebow no crea en los santos) de John Elway, no podíamos esperar un movimiento de este calibre para dar la patada a Tebow.
Elway se la ha jugado. La apuesta no puede ser más arriesgada. Insisto, no sabemos cómo es este Peyton Manning. Este no es aquel. Este cumple 36 años el próximo sábado. Este viene de cuatro delicadas operaciones cervicales. Este ha tenido que someterse a las más innovadoras técnicas de curación para rehabilitar su dañado cuello. Este es de cristal. Aquel era de acero. Aquel no se había perdido ni un solo partido en toda su carrera por lesión. Aquel no tenía un cuello de cristal. Aquel tenía una franquicia entregada a él. Aquel tenía guardaespaldas y receptores de plena confianza. Aquel jugaba en un dome, en una atmósfera perfecta para un ataque aéreo. Este tendrá que enfrentarse a los elementos. Los Broncos juegan un solo partido a cubierto la temporada que viene, en Atlanta. Demasiadas incógnitas.
Hace un año, Denver contaba con tres quarterbacks que aspiraban a la titularidad. Kyle Orton, Tim Tebow y Brady Quinn. Os gustarán más o menos, pero Orton era un titular consolidado en la NFL y los otros dos habían sido elegidos en primera ronda del draft y habían completado carreras universitarias brillantes. Superávit de quarterbacks. Ahora, si (como parece) se confirma el traspaso de Tebow, los Broncos se verán en déficit de quarterbacks. Antes había una multitud de tres. De esos tres, en menos de un año, no quedará ni uno. Quedará solo un hombre de cristal. Como se lesione, veréis qué risas. En la vorágine por Manning, en el frenesí pujador, no eran los equipos los que entrevistaban al jugador para evaluar su fichaje. Nada de eso. Al contrario, era el jugador el que entrevistaba a los equipos. Las exigencias venían de Manning. Los que pujaban por él se rendían a sus pies. Y no sé si siendo plenamente conscientes de que Peyton Manning lleva una temporada completa sin jugar y con serias dudas sobre su rehabilitación. Unas dudas que no se han podido despejar todavía. ¿Resistirá el cuello de Peyton Manning a la embestida de las bestias? Aunque no estén primados por lesionar, os aseguro que para los Tamba Hali, Richard Seymour, Antonio Garay y demás cazadores, el trofeo Peyton Manning será muy apetecible. Es parte del fútbol americano. Tienes que estar listo para recibir.
Riesgo, mucho riesgo.
No solo se la ha jugado Elway. También el propio Peyton Manning. No creo que Denver sea la mejor opción. Para mí, era Arizona. Un equipo que juega en un dome. En la NFC Oeste, que a pesar de la espectacular pasada temporada de los 49ers sigue siendo una división flojilla. Con un tal Larry Fitzgerald para atrapar pases imposibles. Con promesas emergentes como Patrick Peterson que están revitalizando la franquicia. Con una presión mediática nula. En un destino que ya sirvió a un ilustre veterano como Kurt Warner para reeditar páginas brillantes. Pero los Cardinals no fueron ni finalistas. Ellos sabrán. Tampoco otros teóricos aspirantes como Seahawks o Dolphins.
En Denver, Manning se encontrará con la presión de ser el sustituto de Tebow. Este Manning es el que da la patada a Tebow. A poco que falle, se lo recordarán. Se lo recordará la prensa. Tebow es el fenómeno mediático más importante de la NFL en los últimos tiempos. Se lo recordará la afición. Recordemos que para que jugase Tebow los aficionados pagaban anuncios de su propio bolsillo. Denver viene de ser campeón de división. Sí, con 8-8, pero campeón de división. Y viene de ganar un partido de playoffs. Vamos, que los Broncos no están sumidos en una profunda depresión. No hay nada que perder. Además, el sistema ofensivo de Denver estaba basado casi exclusivamente en la carrera. Nada que ver con un Manningsistema. Completamente opuesto. Por eso se había prescindido de jugadores poco útiles para estos planteamientos como Brandon Lloyd. Ahora, además de adaptar la estrategia, de entrenar las nuevas jugadas, hay que fichar jugadores válidos para estos fines. Hacen falta receptores.
Como veis, mucha sorpresa y mucho riesgo. Hablando de riesgos y de sorpresas, el otro quarterback estrella de la agencia libre ha encontrado destino. Matt Flynn ha fichado por los Seattle Seahawks. Este jugador también presentaba un riesgo importante: solo había disputado dos partidos en su carrera profesional. Muy buenos, pero solo dos. Ante dos defensas muy flojas, como las de New England y Detroit. Y con un grupo de compañeros de ataque excepcional. Eso sí, el chico lo hizo de puta madre en esos dos partidos. Tanto, que le han dado un contratazo de 10 millones de dólares anuales. Matt Flynn va a ganar más dinero que Aaron Rodgers la próxima temporada. Sorprende.
Y hay otro tema que también sorprende mucho en el desenlace del tema Flynn. Una sorpresa que alimenta las sospechas sobre el grado de riesgo que conlleva el fichaje de este jugador: que los Miami Dolphins, entrenados por su antiguo coordinador ofensivo, no lo hayan fichado. Joe Philbin no ha echado el resto por el fichaje de Matt Flynn. Ni mucho menos. Y nadie conocía a Flynn mejor que Philbin. Él era el responsable del día a día de Flynn en Green Bay. Pero no lo quiso. O no lo quiso mucho. Dicho esto, también puede uno hacerse la pregunta inversa: ¿será tan bueno Joe Philbin si Matt Flynn, que tanto lo conocía, no ha querido irse con él? Otra sorpresa más. Eso sí, entre unas cosas y otras los Dolphins son los grandes perdedores de este gran baile. Ni Luck (esto lo sabíamos), ni Robert Griffin III, ni Manning, ni Flynn. Y si me apuras, ni Kyle Orton (fichado por Dallas), que visto el panorama parecería ahora una muy buena opción para Miami.
Ah, Miami. Equipo de Florida. Que necesita un quarterback. ¿Qué quarterback ahora en el mercado fue un ídolo en Florida? Bueno, hay otra franquicia de Florida, también necesitada de quarterback, que juega todavía más cerca de donde lo hacía ese afamado quarterback.
¿Veis? El baile no ha terminado, ni mucho menos.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Unas cuantas reflexiones pospuente
Vuelta de puente a la dura realidad. Bueno, que no es para tanto. Tampoco tan dura. He pasado estos días en varios pueblecillos situados las orillas del Rin (Wiesbaden, Eltville, Rüdesheim, Mainz --mejor dicho, Maguncia-- y Heidelberg --este, a las orillas del Neckar--). Todos ellos, destinos muy recomendables, sobre todo si tenéis colegas que os acojan en sus casas. Así pasé el puente, de Weihnachtsmarkt en Weihnachtsmarkt, entre Wurst, Kartoffel y Glühwein. Uf, esto me está quedando más incomprensible (aún) de lo habitual. Como supongo que esto interesa entre poco y nada al lector, me centro en la NFL. Creía que no iba a poder seguir casi nada de esta jornada, aunque he visto bastante. El final de los partidos de la primera sesión del domingo y la segunda parte de los de la segunda. Que los chiringuitos cierren a las 9 en Alemania (y que tu morada tenga Internet) ayudan. También he visto, en diferido y formato condensado, el Sunday y Monday Night.
It's a long way back (to Germany).
Sin más dilación, a continuación una serie de reflexiones más o menos desordenadas sobre lo recién sucedido en la NFL.
El ataque de Denver, esta vez sí, fue el principal culpable de la victoria de los Broncos ante los todopoderosos Minnesota Vikings. Por primera vez en la era Tebow, el ataque cavernícola de los Broncos se convierte en el principal protagonista de la victoria de Denver. Cavernícola, sí, pero efectivo. No cabe duda. A pesar de producir bastantes menos yardas que su rival (esta semana, más de 150 yardas menos), el ataque de los Broncos tiene una virtud muy importante: no comete pérdidas de balón. Esto tiene una importancia capital en la NFL. Sobre esta base, los Jets de Mark Sanchez consiguieron llegar a sendas finales de conferencia las dos últimas temporadas. Podemos disertar todo lo que queráis sobre el estilo high school de este ataque. Para mí, lo más relevante, es que no la caga. Los Broncos no dominaron la posesión en Minnesota: 22:09 de Denver por 37:51 de Minnesota. Creo que con esto se abandona la milonga de que con este tipo de ataque garantiza el descanso de la defensa. No es así. Pero lo importante es que responde cuando más se le necesita. En el último cuarto. Olé por ellos. Y en este partido, en otros momentos. Porque la defensa no estuvo tan inspirada como en otras ocasiones.
Y hay que decirlo: gran partido de Tim Tebow. Por primera vez, el quarterback filipino completó más del 50% de sus pases. Nuevamente, ninguno de sus pases fue interceptado. Ningún defensor intercepta un pase de Tebow desde hace cinco partidos. Su ratio de pases de touchdown por intercepciones (10 a 1) es incluso mejor que el de Aaron Rodgers. No lanzar intercepciones no es espectacular. Pero es una de las mayores virtudes que puede adornar a un quarterback. Citaba a Mark Sanchez. En cierto modo, estos Broncos se parecen a los Jets de la 2009-2010: un equipo que empieza regular y que, sobre la base de una defensa sólida, un juego de carrera potente y un quarterback novato (pero que no comete errores) consigue llegar a playoffs. Esos Jets llegaron a la final de la AFC y les dieron un buen susto a los Colts de Peyton Manning. Estos Broncos me recuerdan a aquellos Jets. Con más parafernalia y ruido mediático, pero un estilo algo similar. Dicho esto, ¿querría yo a Tebow para mi equipo? La respuesta, la misma que si me la hacéis sobre Mark Sanchez.
¿Llegarán tan lejos los Broncos como aquellos Jets? No lo creo, pero en estos momentos parecen los mejor situados para llevarse la AFC Oeste. Dicho esto, confieso que no me fío de ninguno de sus equipos para ganar la división. Los Raiders parecían los más consistentes, pero el batacazo de esta semana y el calendario que se les avecina siembran serias dudas. Probablemente los Broncos son los que llevan las de ganar, aunque tampoco me sorprendería que palmasen los cuatro partidos que quedan. Y ahí podría entrar San Diego si sigue como este lunes. Menudo lío.
En todo caso, lo que está sucediendo con Tebow es de película.
(por si alguien se lo había creído, el tráiler anterior es de coña)
Luces y sombras de los Packers. A ver si dejamos de hablar de temporada perfecta. Que un equipo gane todos sus partidos no quiere decir necesariamente que su juego sea perfecto. Solo significa que en cada uno de sus partidos suma más puntos que el contrario. Sin embargo, muchos interpretan el 12-0 de Green Bay como la dichosa temporada perfecta.
El domingo, defensa, ataque y equipos especiales de los Packers tuvieron algunos momentos brillantes y otros poco afortunados. Empiezo por la defensa. Muy de moda está defender a la defensa de los Packers. Y muchos de los defensores de esta defensa aportan argumentos que yo no comparto. Seamos claros: en líneas generales, la defensa de Green Bay estuvo regular tirando a mal en New Meadowlands. Especialmente, desde que Charles Woodson se lesionó. Los Packers no pueden permitirse la baja de Woodson. Sin él, esta defensa se convierte en un juguete. Sucedió en la Super Bowl y sucedió este domingo. Se dice que la defensa de los Packers se crece cuando más lo necesita el equipo. Se puede sostener tal afirmación con carácter general, pero no este domingo. Cuando más se necesitaba a la defensa, en el cuarto cuarto, con 8 puntos de ventaja, esta defensa fue incapaz de impedir que los Giants anotasen un touchdown y consiguiesen la conversión de dos puntos. Setenta yardas cabalgó el general Manning sobre las huestes queseras. Esta defensa es la penúltima de la NFL en yardas de pase concedidas. ¿Que se crece cerca de la goal line? No lo creo. En Cold, hard football facts utilizan un ratio para medir la "flexibilidad" de una defensa. Cuánto se dobla sin partirse. Bendability, en inglés. Ese ratio sirve para medir si es cierto que la defensa se crece cuanto más importa, cuando más aprieta el ataque rival. Indica cuántas yardas le cuesta al rival cada punto. Se calcula dividiendo el número de yardas recibidas por los puntos encajados. Cuanto mayor es el resultado, más yardas cuesta al rival conseguir un punto y más flexible es la defensa. La temporada pasada, Green Bay lideró esta clasificación. Por cada punto, el rival debía conseguir 20,61 yardas. Aquí tenéis la clasificación. Esta temporada, los cabrones de Cold, hard football facts han hecho su web de pago. Si quieres quality stats, hay que pagar. Que pague Rita. O su puta madre. Cualquiera me vale. Las yardas concedidas y los puntos recibidos por cada equipo los conocemos todos. Es información pública. En un Excel corriente y moliente uno puede hacer las cuentas en cinco minutillos. Estos son los resultados (las yardas por punto se indican en la última columna; los equipos se ordenan de más a menos flexible):
Las estadísticas dicen lo mismo que las sensaciones que uno puede tener al ver los partidos de Green Bay: que la defensa ha empeorado. Los Packers ya no son primeros. Es cierto que siguen entre ellos, pero han rebajado el coste del punto en dos yardas. Fijaos, la de los Patriots es una de las defensas más criticadas. Sin embargo, es la segunda más flexible de la NFL. Y, pese a ello, está en camino de batir el récord histórico de yardas de pase concedidas en una temporada. Los Packers también están a tiro de este récord. ¿Defense wins championships? Entre las dos defensas que más yardas de pase permiten (no ahora, sino en toda la historia) acumulan un balance de 21-3. De todos modos, como seguidor (ontológicamente pesimista) de los Packers esta defensa me preocupa.
Seguimos. Luces y sombras en el ataque. Las sombras, la deficiente protección del quarterback por parte de la línea, la intercepción a Rodgers y los drops de algunos receptores. Es extraño que Rodgers cometa un error como el del segundo cuarto, en el que lanza una intercepción cerca de la propia goal line. También es extraño que jugadores como Jermichael Finley o (especialmente) Greg Jennings sean incapaces de atrapar pases tan sencillos como los que dejaron caer este domingo. No tan extraño es que la inexperta y mermada línea ofensiva de Green Bay sea incapaz de proteger debidamente a Rodgers. Sin embargo, estos errores se vieron superados, con creces, por los aciertos. El partido de Rodgers fue excelente. Pese a la intercepción. Su último drive, épico. En cuanto a los receptores, aunque dejaron caer más balones de los debidos, también atraparon otros muy complicados y decisivos. Donald Driver y Jordy Nelson estuvieron inmensos en varias recepciones pegadas a la línea de banda. Incluso Finley y Jennings aportaron en el decisivo drive final de 58 segundos. Espectacular.
Por último, en cuanto a equipos especiales, Mason Crosby falló un field goal que debería haber transformado al terminar el segundo cuarto (sombras) pero acertó en el decisivo que dio el partido a Green Bay (luces).
No, los Packers no son un equipo perfecto. Sin embargo, hasta ahora, han sido mejores que todos sus rivales. También el domingo.
NFC LEast, AFC Worst. Dos divisiones que no están dando la talla. La NFC Este es una de las más mediáticas de la NFL. Aglutina, probablemente, el mayor mercado de la NFL: el del mayor equipo de la mayor ciudad (NY Giants), el del equipo con más seguidores de los Estados Unidos (los Cowboys), el de otro de los equipos con mayor solera (los Redskins) y el del estrellado dream team (los Eagles). La sobredosis mediática no se traduce en buenos resultados. Todos los equipos de la NFC Este palmaron esta jornada. Algunos jugaban frente a rivales poderosos (Giants y Redskins), pero los otros dos frente a equipos flojos de la otrora NFC Worst. El resultado, el mismo: derrota. Va siendo hora de que quitemos el sambenito de NFC Worst a la NFC Oeste e ideemos algún mote despectivo para el Este. NFC LEast me parece bastante adecuado.
Sobre la AFC Oeste resulta más complicado hablar, porque los Broncos vienen haciendo méritos para que no los incluyamos en el pelotón de los menos malos sino en el de los buenos. En cualquier caso, la AFC Oeste goza del dudoso mérito de ser la única división de la NFL en la que todos sus equipos han recibido más puntos de los que han anotado. Tal y como van las cosas, me parece que con 9 victorias se puede ser campeón de división.
Si los power rankings miden el estado de forma, los Saints deben ser los líderes. Multitud de páginas web publican sus particulares power rankings. ¿Qué coño miden estos rankings? No lo sé. Preguntádselo a sus autores. Desde NFL.com, pasando por Sports Illustrated y ESPN.com, hasta Zona Roja, tenemos power rankings. Supongo que intentan medir el estado de forma de cada franquicia e ir un poco más allá del mero balance general de victorias-derrotas. Sin embargo, desde el inicio de la temporada, los Packers lideran todos y cada uno de los power rankings. Claro, porque comenzaron como campeones y no han perdido un partido desde entonces. Es un motivo. Pero si esos rankings pretender medir qué equipo está mejor ahora mismo, el liderato debe corresponder a los Saints.
Las discusiones sobre power rankings me recuerdan un poco a las de college football, aunque en este caso la discusión es inocua (en college football es esencial, determina quién se juega el título, y aprovecho para decir que no me mola que volvamos a ver un LSU-Alabama en el partido por el título nacional; tercera edición del SEC title game). Y aplicando la misma lógica que se usa en esas discusiones universiarias, creo que los Saints merecen todos los honores en cuanto a power. Este equipo lleva cuatro victorias consecutivas, contra rivales complicados y mostrando cada vez mayor superioridad. Sobre todo si comparamos cómo ganaron ellos a los rivales comunes de los Packers el último mes: Bucs, Giants y Lions. Los Packers lo pasaron mal ante los Giants y regular ante los Bucs. Es verdad que vencieron con cierta comodidad a Detroit, aunque la primera parte estuvo muy igualada. Contra esos mismos rivales, los Saints vencieron con mucha solvencia. Comparemos cómo ganaron los Saints a los Giants y cómo lo hicieron los Packers. Brees y sus colegas de ataque están alcanzando el nivel de aniquilación absoluta del rival. Además, la defensa de los Saints cada vez es menos endeble. En el último mes, nadie ha jugado tan bien como ellos.
Por fin vimos a los Chargers que esperábamos. Probablemente, demasiado tarde. Pero lo que se vio el lunes en Jacksonville es precisamente lo que creíamos que íbamos a ver cuando jugase San Diego. Un ataque explosivo, que revienta al rival a base de bombas precisas de Philip Rivers y con un muy buen juego de carrera con el combo Mathews-Tolbert. La defensa, además, salvo en un par de drives en el segundo cuarto, desquició al ataque de los Jaguars. Lo sé, desquiciar al ataque de los Jaguars no tiene mucho mérito, pero aplastar a su defensa sí. Porque aunque tenga poco reconocimiento, la defensa de Jacksonville es de las mejores de la NFL. La 5.ª, en estos momentos. No voy a discutir el despido de Jack del Rio, que en su larga etapa en la franquicia del norte de Florida ha hecho deméritos más que suficientes para conseguir la destitución. Pero creo que es justo reconocer que la defensa que construyó este año ha funcionado bastante bien (el ataque es otro cantar). Nadie ha hecho tantos puntos a los Jaguars como los Chargers esta jornada. Desde la quinta jornada Jacksonville no recibía más de 30 puntos. Recordemos de qué manera tan apestosa ganaron a los Ravens. Como dirían en los iuesei, give some credit to the Chargers.
El problema es que a buenas horas, Philip Rivers. Quedan cuatro partidos y San Diego está a dos partidos de Broncos y Raiders. Jodidérrima está la cosa. Jugando así, pueden ganarlos todos, aunque el calendario está complicado (sobre todo ante Baltimore). Sus rivales divisionales no ofrecen mucha seguridad, por lo que bien podrían palmar lo que les queda. Sí, es casi imposible. Pero remember 2008. A falta de cuatro partidos, a cuatro partidos de los Broncos estaban. Y terminaron ganando su división.
¿Nadie quiere una wild card? La sexta plaza de ambas conferencias va a estar muy reñida. Porque parece que nadie la quiere. En la NFC, puede que hasta la quinta recaiga en el menos malo.
Comenzamos por la AFC. La quinta plaza parece claramente destinada al perdedor de la batalla entre Steelers y Ravens por el liderato de la AFC Norte. Eso está claro. Ambos han hecho méritos para jugar en enero. ¿Algún no-campeón de división más lo merece? Uf, complicado. Ahora mismo hay cuatro equipos con un balance de 7-5. Cinco equipos si contamos a Denver, líder actual de la AFC Oeste, que se clasificaría directamente como campeón de división. En cabeza de los equipos con siete victorias está Cincinnati, que ha perdido todos los partidos que ha jugado frente a rivales de verdad. Persiguen a los Bengals, por este orden, Titans (qué poco me fío de ellos, pese a que Chris Johnson está espabilando), Raiders (véase la exhibición ofrecida en Miami este domingo) y Jets (los que mejor vienen jugando, sin estar aún al nivel que se espera de ellos). ¿Quién da menos?
En la NFC la situación es aún peor. Me refiero a que peor están jugando los contendientes por la plaza de wild card. Por ella pugnan el perdedor del duelo Cowboys-Giants por la NFC Este, Bears, Falcons y Lions. Todos estos equipos han palmado esta jornada. Y salvo los Giants, causando una impresión muy mala. Los Bears tienen un serio problema en ataque. Hanie no está rindiendo mal. Está muy mal. Sin pase y con Forté lesionado, complicado panorama. Anotando 3 puntos es imposible ganar. Atlanta, tras su derrota en Houston, casi dice adiós a toda esperanza de ganar la NFC Sur. El plan de la offseason parece un fiasco. Se pretendía construir un ataque explosivo que no lo está siendo. Julio Jones, el jugador por el que han tirado la casa por la ventana, alterna actuaciones estelares con partidos decepcionantes como el de Houston, en el que deja caer balones que un jugador con sus galones tiene que atrapar. Los Lions siguen en pleno proceso de desquiciamiento hasta el infinito. Rabia e ira mal encauzadas. Finalmente, ninguno de los contendientes por el Este tiene mucho por qué presumir. Los Cowboys, líderes, han palmado ante los temibles Cardinals. Los Giants dieron un buen susto a los invictos Packers, sí, pero cuando la derrota es la cuarta consecutiva, creo que hay poco por lo que sacar pecho. Lo dicho, ¿quién da menos?
MNF no es "Monday Night Football"; es "Mierda Night Football". El Monday Night era hace años el partido de la semana por excelencia. En sus orígenes, fue uno de los catalizadores de la popularidad del fútbol americano en Estados Unidos. Todo un fenómeno digno de estudio. Pero desde que la ESPN ha adquirido sus derechos, en 2006, el producto va en decadencia. El partido de la jornada de verdad es el Sunday Night. Tanto es así, que la NBC tiene derecho a cambiar de elección durante las últimas semanas de temporada regular si le interesa más dar otro de los partidos de las primeras dos sesiones del domingo que el elegido inicialmente (la Fox y la CBS, titulares de los derechos de estos partidos, pueden proteger cinco de sus partidos, decisión que deben tomar en octubre). Sobre la base de esta posibilidad, la NBC ya ha cambiado más de un Sunday Night esta temporada. Con el Monday Night, la ESPN no tiene esta posibilidad (que, obviamente, cuesta dinero). Lo que sí podía haber hecho la ESPN es elegir mejor antes de empezar la temporada. El lunes que viene asistiremos a un interesantísimo Seahawks-Rams. Qué gran elección, ESPN. Después del espectáculo que dieron estos equipos en sus duelos de la temporada pasada, como para no seleccionar este partido. Ahí no termina todo. A los Jaguars (sin todos mis respetos) los han retransmitido en dos ocasiones. Brillante elección. Casi siempre, Monday Night es sinónimo de falta de emoción. Este lunes, el partido duró dos cuartos. No está mal, visto lo visto en otros partidos. Ni los desmesurados elogios de Jon Gruden lo pueden remediar.
Mi gafe volvió a actuar: Dallas palma en Arizona. No fallo. Semana a semana, cada vez que apuesto por un equipo para llevarse la NFC Este, palma. Oye, que ya avisé la semana pasada cuando aposté por los Chicos Vaca. Lo siento por sus seguidores (tampoco mucho, para qué engañarnos). Esta semana daré una tregua y no apostaré por nadie. Supongo que sería mi apuesta la que nubló el entendimiento de Jason Garrett cuando pidió tiempo muerto justo antes de que su kicker ejecutase el field goal que les daría la victoria. La patada inicial, invalidada por el timepo muerto de Garrett, entró; la siguiente, no entró. Nota a Jason Garrett: icing the kicker - you're doing it wrong.
***
Por si alguien no se había dado cuenta, aviso: la penúltima jornada de temporada regular se jugará casi íntegramente en sábado. Antes de que digáis "de puta madre, veo la NFL y luego salgo", debéis saber que ese sábado es el 24 de diciembre. Día de Nochebuena. Para muchos, un día en el que disfrutar de la familia y en el que la tele está totalmente proscrita. De los partidos de la primera sesión, de 7 a 10.15, igual se puede ver algo, pero de los de la segunda, jodido.
It's a long way back (to Germany).
Sin más dilación, a continuación una serie de reflexiones más o menos desordenadas sobre lo recién sucedido en la NFL.
El ataque de Denver, esta vez sí, fue el principal culpable de la victoria de los Broncos ante los todopoderosos Minnesota Vikings. Por primera vez en la era Tebow, el ataque cavernícola de los Broncos se convierte en el principal protagonista de la victoria de Denver. Cavernícola, sí, pero efectivo. No cabe duda. A pesar de producir bastantes menos yardas que su rival (esta semana, más de 150 yardas menos), el ataque de los Broncos tiene una virtud muy importante: no comete pérdidas de balón. Esto tiene una importancia capital en la NFL. Sobre esta base, los Jets de Mark Sanchez consiguieron llegar a sendas finales de conferencia las dos últimas temporadas. Podemos disertar todo lo que queráis sobre el estilo high school de este ataque. Para mí, lo más relevante, es que no la caga. Los Broncos no dominaron la posesión en Minnesota: 22:09 de Denver por 37:51 de Minnesota. Creo que con esto se abandona la milonga de que con este tipo de ataque garantiza el descanso de la defensa. No es así. Pero lo importante es que responde cuando más se le necesita. En el último cuarto. Olé por ellos. Y en este partido, en otros momentos. Porque la defensa no estuvo tan inspirada como en otras ocasiones.
Y hay que decirlo: gran partido de Tim Tebow. Por primera vez, el quarterback filipino completó más del 50% de sus pases. Nuevamente, ninguno de sus pases fue interceptado. Ningún defensor intercepta un pase de Tebow desde hace cinco partidos. Su ratio de pases de touchdown por intercepciones (10 a 1) es incluso mejor que el de Aaron Rodgers. No lanzar intercepciones no es espectacular. Pero es una de las mayores virtudes que puede adornar a un quarterback. Citaba a Mark Sanchez. En cierto modo, estos Broncos se parecen a los Jets de la 2009-2010: un equipo que empieza regular y que, sobre la base de una defensa sólida, un juego de carrera potente y un quarterback novato (pero que no comete errores) consigue llegar a playoffs. Esos Jets llegaron a la final de la AFC y les dieron un buen susto a los Colts de Peyton Manning. Estos Broncos me recuerdan a aquellos Jets. Con más parafernalia y ruido mediático, pero un estilo algo similar. Dicho esto, ¿querría yo a Tebow para mi equipo? La respuesta, la misma que si me la hacéis sobre Mark Sanchez.
¿Llegarán tan lejos los Broncos como aquellos Jets? No lo creo, pero en estos momentos parecen los mejor situados para llevarse la AFC Oeste. Dicho esto, confieso que no me fío de ninguno de sus equipos para ganar la división. Los Raiders parecían los más consistentes, pero el batacazo de esta semana y el calendario que se les avecina siembran serias dudas. Probablemente los Broncos son los que llevan las de ganar, aunque tampoco me sorprendería que palmasen los cuatro partidos que quedan. Y ahí podría entrar San Diego si sigue como este lunes. Menudo lío.
En todo caso, lo que está sucediendo con Tebow es de película.
(por si alguien se lo había creído, el tráiler anterior es de coña)
Luces y sombras de los Packers. A ver si dejamos de hablar de temporada perfecta. Que un equipo gane todos sus partidos no quiere decir necesariamente que su juego sea perfecto. Solo significa que en cada uno de sus partidos suma más puntos que el contrario. Sin embargo, muchos interpretan el 12-0 de Green Bay como la dichosa temporada perfecta.
El domingo, defensa, ataque y equipos especiales de los Packers tuvieron algunos momentos brillantes y otros poco afortunados. Empiezo por la defensa. Muy de moda está defender a la defensa de los Packers. Y muchos de los defensores de esta defensa aportan argumentos que yo no comparto. Seamos claros: en líneas generales, la defensa de Green Bay estuvo regular tirando a mal en New Meadowlands. Especialmente, desde que Charles Woodson se lesionó. Los Packers no pueden permitirse la baja de Woodson. Sin él, esta defensa se convierte en un juguete. Sucedió en la Super Bowl y sucedió este domingo. Se dice que la defensa de los Packers se crece cuando más lo necesita el equipo. Se puede sostener tal afirmación con carácter general, pero no este domingo. Cuando más se necesitaba a la defensa, en el cuarto cuarto, con 8 puntos de ventaja, esta defensa fue incapaz de impedir que los Giants anotasen un touchdown y consiguiesen la conversión de dos puntos. Setenta yardas cabalgó el general Manning sobre las huestes queseras. Esta defensa es la penúltima de la NFL en yardas de pase concedidas. ¿Que se crece cerca de la goal line? No lo creo. En Cold, hard football facts utilizan un ratio para medir la "flexibilidad" de una defensa. Cuánto se dobla sin partirse. Bendability, en inglés. Ese ratio sirve para medir si es cierto que la defensa se crece cuanto más importa, cuando más aprieta el ataque rival. Indica cuántas yardas le cuesta al rival cada punto. Se calcula dividiendo el número de yardas recibidas por los puntos encajados. Cuanto mayor es el resultado, más yardas cuesta al rival conseguir un punto y más flexible es la defensa. La temporada pasada, Green Bay lideró esta clasificación. Por cada punto, el rival debía conseguir 20,61 yardas. Aquí tenéis la clasificación. Esta temporada, los cabrones de Cold, hard football facts han hecho su web de pago. Si quieres quality stats, hay que pagar. Que pague Rita. O su puta madre. Cualquiera me vale. Las yardas concedidas y los puntos recibidos por cada equipo los conocemos todos. Es información pública. En un Excel corriente y moliente uno puede hacer las cuentas en cinco minutillos. Estos son los resultados (las yardas por punto se indican en la última columna; los equipos se ordenan de más a menos flexible):
Las estadísticas dicen lo mismo que las sensaciones que uno puede tener al ver los partidos de Green Bay: que la defensa ha empeorado. Los Packers ya no son primeros. Es cierto que siguen entre ellos, pero han rebajado el coste del punto en dos yardas. Fijaos, la de los Patriots es una de las defensas más criticadas. Sin embargo, es la segunda más flexible de la NFL. Y, pese a ello, está en camino de batir el récord histórico de yardas de pase concedidas en una temporada. Los Packers también están a tiro de este récord. ¿Defense wins championships? Entre las dos defensas que más yardas de pase permiten (no ahora, sino en toda la historia) acumulan un balance de 21-3. De todos modos, como seguidor (ontológicamente pesimista) de los Packers esta defensa me preocupa.
Seguimos. Luces y sombras en el ataque. Las sombras, la deficiente protección del quarterback por parte de la línea, la intercepción a Rodgers y los drops de algunos receptores. Es extraño que Rodgers cometa un error como el del segundo cuarto, en el que lanza una intercepción cerca de la propia goal line. También es extraño que jugadores como Jermichael Finley o (especialmente) Greg Jennings sean incapaces de atrapar pases tan sencillos como los que dejaron caer este domingo. No tan extraño es que la inexperta y mermada línea ofensiva de Green Bay sea incapaz de proteger debidamente a Rodgers. Sin embargo, estos errores se vieron superados, con creces, por los aciertos. El partido de Rodgers fue excelente. Pese a la intercepción. Su último drive, épico. En cuanto a los receptores, aunque dejaron caer más balones de los debidos, también atraparon otros muy complicados y decisivos. Donald Driver y Jordy Nelson estuvieron inmensos en varias recepciones pegadas a la línea de banda. Incluso Finley y Jennings aportaron en el decisivo drive final de 58 segundos. Espectacular.
Por último, en cuanto a equipos especiales, Mason Crosby falló un field goal que debería haber transformado al terminar el segundo cuarto (sombras) pero acertó en el decisivo que dio el partido a Green Bay (luces).
No, los Packers no son un equipo perfecto. Sin embargo, hasta ahora, han sido mejores que todos sus rivales. También el domingo.
NFC LEast, AFC Worst. Dos divisiones que no están dando la talla. La NFC Este es una de las más mediáticas de la NFL. Aglutina, probablemente, el mayor mercado de la NFL: el del mayor equipo de la mayor ciudad (NY Giants), el del equipo con más seguidores de los Estados Unidos (los Cowboys), el de otro de los equipos con mayor solera (los Redskins) y el del estrellado dream team (los Eagles). La sobredosis mediática no se traduce en buenos resultados. Todos los equipos de la NFC Este palmaron esta jornada. Algunos jugaban frente a rivales poderosos (Giants y Redskins), pero los otros dos frente a equipos flojos de la otrora NFC Worst. El resultado, el mismo: derrota. Va siendo hora de que quitemos el sambenito de NFC Worst a la NFC Oeste e ideemos algún mote despectivo para el Este. NFC LEast me parece bastante adecuado.
Sobre la AFC Oeste resulta más complicado hablar, porque los Broncos vienen haciendo méritos para que no los incluyamos en el pelotón de los menos malos sino en el de los buenos. En cualquier caso, la AFC Oeste goza del dudoso mérito de ser la única división de la NFL en la que todos sus equipos han recibido más puntos de los que han anotado. Tal y como van las cosas, me parece que con 9 victorias se puede ser campeón de división.
Si los power rankings miden el estado de forma, los Saints deben ser los líderes. Multitud de páginas web publican sus particulares power rankings. ¿Qué coño miden estos rankings? No lo sé. Preguntádselo a sus autores. Desde NFL.com, pasando por Sports Illustrated y ESPN.com, hasta Zona Roja, tenemos power rankings. Supongo que intentan medir el estado de forma de cada franquicia e ir un poco más allá del mero balance general de victorias-derrotas. Sin embargo, desde el inicio de la temporada, los Packers lideran todos y cada uno de los power rankings. Claro, porque comenzaron como campeones y no han perdido un partido desde entonces. Es un motivo. Pero si esos rankings pretender medir qué equipo está mejor ahora mismo, el liderato debe corresponder a los Saints.
Las discusiones sobre power rankings me recuerdan un poco a las de college football, aunque en este caso la discusión es inocua (en college football es esencial, determina quién se juega el título, y aprovecho para decir que no me mola que volvamos a ver un LSU-Alabama en el partido por el título nacional; tercera edición del SEC title game). Y aplicando la misma lógica que se usa en esas discusiones universiarias, creo que los Saints merecen todos los honores en cuanto a power. Este equipo lleva cuatro victorias consecutivas, contra rivales complicados y mostrando cada vez mayor superioridad. Sobre todo si comparamos cómo ganaron ellos a los rivales comunes de los Packers el último mes: Bucs, Giants y Lions. Los Packers lo pasaron mal ante los Giants y regular ante los Bucs. Es verdad que vencieron con cierta comodidad a Detroit, aunque la primera parte estuvo muy igualada. Contra esos mismos rivales, los Saints vencieron con mucha solvencia. Comparemos cómo ganaron los Saints a los Giants y cómo lo hicieron los Packers. Brees y sus colegas de ataque están alcanzando el nivel de aniquilación absoluta del rival. Además, la defensa de los Saints cada vez es menos endeble. En el último mes, nadie ha jugado tan bien como ellos.
Por fin vimos a los Chargers que esperábamos. Probablemente, demasiado tarde. Pero lo que se vio el lunes en Jacksonville es precisamente lo que creíamos que íbamos a ver cuando jugase San Diego. Un ataque explosivo, que revienta al rival a base de bombas precisas de Philip Rivers y con un muy buen juego de carrera con el combo Mathews-Tolbert. La defensa, además, salvo en un par de drives en el segundo cuarto, desquició al ataque de los Jaguars. Lo sé, desquiciar al ataque de los Jaguars no tiene mucho mérito, pero aplastar a su defensa sí. Porque aunque tenga poco reconocimiento, la defensa de Jacksonville es de las mejores de la NFL. La 5.ª, en estos momentos. No voy a discutir el despido de Jack del Rio, que en su larga etapa en la franquicia del norte de Florida ha hecho deméritos más que suficientes para conseguir la destitución. Pero creo que es justo reconocer que la defensa que construyó este año ha funcionado bastante bien (el ataque es otro cantar). Nadie ha hecho tantos puntos a los Jaguars como los Chargers esta jornada. Desde la quinta jornada Jacksonville no recibía más de 30 puntos. Recordemos de qué manera tan apestosa ganaron a los Ravens. Como dirían en los iuesei, give some credit to the Chargers.
El problema es que a buenas horas, Philip Rivers. Quedan cuatro partidos y San Diego está a dos partidos de Broncos y Raiders. Jodidérrima está la cosa. Jugando así, pueden ganarlos todos, aunque el calendario está complicado (sobre todo ante Baltimore). Sus rivales divisionales no ofrecen mucha seguridad, por lo que bien podrían palmar lo que les queda. Sí, es casi imposible. Pero remember 2008. A falta de cuatro partidos, a cuatro partidos de los Broncos estaban. Y terminaron ganando su división.
¿Nadie quiere una wild card? La sexta plaza de ambas conferencias va a estar muy reñida. Porque parece que nadie la quiere. En la NFC, puede que hasta la quinta recaiga en el menos malo.
Comenzamos por la AFC. La quinta plaza parece claramente destinada al perdedor de la batalla entre Steelers y Ravens por el liderato de la AFC Norte. Eso está claro. Ambos han hecho méritos para jugar en enero. ¿Algún no-campeón de división más lo merece? Uf, complicado. Ahora mismo hay cuatro equipos con un balance de 7-5. Cinco equipos si contamos a Denver, líder actual de la AFC Oeste, que se clasificaría directamente como campeón de división. En cabeza de los equipos con siete victorias está Cincinnati, que ha perdido todos los partidos que ha jugado frente a rivales de verdad. Persiguen a los Bengals, por este orden, Titans (qué poco me fío de ellos, pese a que Chris Johnson está espabilando), Raiders (véase la exhibición ofrecida en Miami este domingo) y Jets (los que mejor vienen jugando, sin estar aún al nivel que se espera de ellos). ¿Quién da menos?
En la NFC la situación es aún peor. Me refiero a que peor están jugando los contendientes por la plaza de wild card. Por ella pugnan el perdedor del duelo Cowboys-Giants por la NFC Este, Bears, Falcons y Lions. Todos estos equipos han palmado esta jornada. Y salvo los Giants, causando una impresión muy mala. Los Bears tienen un serio problema en ataque. Hanie no está rindiendo mal. Está muy mal. Sin pase y con Forté lesionado, complicado panorama. Anotando 3 puntos es imposible ganar. Atlanta, tras su derrota en Houston, casi dice adiós a toda esperanza de ganar la NFC Sur. El plan de la offseason parece un fiasco. Se pretendía construir un ataque explosivo que no lo está siendo. Julio Jones, el jugador por el que han tirado la casa por la ventana, alterna actuaciones estelares con partidos decepcionantes como el de Houston, en el que deja caer balones que un jugador con sus galones tiene que atrapar. Los Lions siguen en pleno proceso de desquiciamiento hasta el infinito. Rabia e ira mal encauzadas. Finalmente, ninguno de los contendientes por el Este tiene mucho por qué presumir. Los Cowboys, líderes, han palmado ante los temibles Cardinals. Los Giants dieron un buen susto a los invictos Packers, sí, pero cuando la derrota es la cuarta consecutiva, creo que hay poco por lo que sacar pecho. Lo dicho, ¿quién da menos?
MNF no es "Monday Night Football"; es "Mierda Night Football". El Monday Night era hace años el partido de la semana por excelencia. En sus orígenes, fue uno de los catalizadores de la popularidad del fútbol americano en Estados Unidos. Todo un fenómeno digno de estudio. Pero desde que la ESPN ha adquirido sus derechos, en 2006, el producto va en decadencia. El partido de la jornada de verdad es el Sunday Night. Tanto es así, que la NBC tiene derecho a cambiar de elección durante las últimas semanas de temporada regular si le interesa más dar otro de los partidos de las primeras dos sesiones del domingo que el elegido inicialmente (la Fox y la CBS, titulares de los derechos de estos partidos, pueden proteger cinco de sus partidos, decisión que deben tomar en octubre). Sobre la base de esta posibilidad, la NBC ya ha cambiado más de un Sunday Night esta temporada. Con el Monday Night, la ESPN no tiene esta posibilidad (que, obviamente, cuesta dinero). Lo que sí podía haber hecho la ESPN es elegir mejor antes de empezar la temporada. El lunes que viene asistiremos a un interesantísimo Seahawks-Rams. Qué gran elección, ESPN. Después del espectáculo que dieron estos equipos en sus duelos de la temporada pasada, como para no seleccionar este partido. Ahí no termina todo. A los Jaguars (sin todos mis respetos) los han retransmitido en dos ocasiones. Brillante elección. Casi siempre, Monday Night es sinónimo de falta de emoción. Este lunes, el partido duró dos cuartos. No está mal, visto lo visto en otros partidos. Ni los desmesurados elogios de Jon Gruden lo pueden remediar.
Mi gafe volvió a actuar: Dallas palma en Arizona. No fallo. Semana a semana, cada vez que apuesto por un equipo para llevarse la NFC Este, palma. Oye, que ya avisé la semana pasada cuando aposté por los Chicos Vaca. Lo siento por sus seguidores (tampoco mucho, para qué engañarnos). Esta semana daré una tregua y no apostaré por nadie. Supongo que sería mi apuesta la que nubló el entendimiento de Jason Garrett cuando pidió tiempo muerto justo antes de que su kicker ejecutase el field goal que les daría la victoria. La patada inicial, invalidada por el timepo muerto de Garrett, entró; la siguiente, no entró. Nota a Jason Garrett: icing the kicker - you're doing it wrong.
***
Por si alguien no se había dado cuenta, aviso: la penúltima jornada de temporada regular se jugará casi íntegramente en sábado. Antes de que digáis "de puta madre, veo la NFL y luego salgo", debéis saber que ese sábado es el 24 de diciembre. Día de Nochebuena. Para muchos, un día en el que disfrutar de la familia y en el que la tele está totalmente proscrita. De los partidos de la primera sesión, de 7 a 10.15, igual se puede ver algo, pero de los de la segunda, jodido.
viernes, 28 de octubre de 2011
Cuando Tebow te empieza a tocar los cojones
¿¿Otro artículo del puto Tebow?? ¿¿Otro?? ¿De verdad hace falta insistir con el temita? Pero si ya han hablado de él en el Monday Morning Quarterback, en el Tuesday Morning Quarterback (sin querer desmerecer a los demás, recomiendo especialmente la lectura de los primeros párrafos del TMQ), en Yahoo! Sports, en Zona Roja, en Illegal Return, en NFL Hispano...
Esto no pretende ser otro artículo sobre Tim Tebow. Aunque, de hecho, lo es. No pretendo analizar sus dotes como quarterback, sino poner de manifiesto que estoy hasta los cojones de este tío, porque ya no es que acapare el debate footballístico a pesar de jugar en un equipo sin aspiraciones y no haber hecho absolutamente nada del otro mundo en el fútbol americano profesional, sino que nos impide disfrutar de otras cuestiones más importantes y noticiables.
Por suerte para ellos, en el deporte estadounidense suele ser noticia lo que es noticia. Por lo menos, mucho más que por aquí. Y me explico. Aquí, aunque haya noticias de verdad, siempre se habla de la misma mierda. Ejemplo: el pasado jueves (ayer mientras escribo esto) se produjeron noticias deportivas: por ejemplo, partidos de liga de fútbol Primera y Segunda (mejor no hablemos de Segunda, que me caliento y mando a la puta mierda a Oltra y al puto fraude de Jesús Vázquez y demás panda de cabrones indolentes) y de Euroliga de baloncesto. Sin embargo, el diario de mayor tirada nacional lleva a su portada una estupidez acojonante: partidazo en secreto de Sahin. Mierda pura.
Con Tebow nos estamos aproximando a esa estupidez en la NFL. No, no se ha caído tan bajo como por España, pero ojo que nos acercamos porque una de las principales noticias de la jornada (si no la principal) fue el resultado de un partido entre dos equipos que acumulaban, entre los dos, una sola victoria. Repito que no ahora pretendo evaluar las cualidades actuales o potenciales de Tebow, ni analizar sus muchos defectos (lo heterodoxos e imprecisos que resultan sus pases o su mejorable lectura de la defensa) y sus incuestionables virtudes (capacidad de liderazgo, carácter y capacidad de correr con el balón). No pretendo juzgar lo muy poco y casi intrascendente que lleva hecho como profesional ni cuestiono que pueda llegar (o no) a ser un buen quarterback en la NFL. Tampoco venía a hablar de la nueva moda estúpida: después del planking llega el Tebowing.
Lo que tengo muy claro es que todavía no ha hecho nada para merecer toda la atención que recibe. Cómo olvidar el partidito que nos dieron algunos aficionados de los Broncos hace un año en Wembley, cuando no paraban de gritar Teeeeeeeebow! En fin. El Dolphins-Broncos era una basura de partido entre dos de los peores equipos de la NFL, que acabaron perdiendo de forma increíble los Dolphins (sobre todo por deméritos propios), muy lejos de ser el partido de la jornada, aunque haya recibido una atención desmesurada. Bueno, quién soy yo para privaros de las evoluciones del gran Tebow, ahí las tenéis, ¡que no falte!
Escribo esto porque ya me toca los cojones. De verdad. No por todo lo que escribe todo el mundo, ni porque el debate en cualquier foro o blog, sea el que sea el tema, acabe en una discusión en torno a Tebow entre sus adoradores y sus detractores. Eso me da igual, hasta cierto punto. Eric Stangel ilustraba la situación en un tweet genial en la madrugada del jueves al viernes, mientras se jugaba el épico 6.º partido de las World Series de béisbol:
Tebow. (Sorry, no one said it in a while) #WorldSeries
Cuando me empieza a tocar los cojones de verdad es cuando nos cuelan sus partidos en vez de los buenos. Ese es el auténtico porqué de este artículo: que la puta moda empieza a afectar de verdad a los aficionados a la NFL. La NFL impide a Digital+ dar el gran partido de la próxima jornada: el Steelers-Patriots. A priori, un partidazo (luego saldrá lo que salga). Sin embargo, la NFL no ha tenido a bien ofrecer a Digital+ este partido, sino que impone el Broncos-Lions. ¡¡Me cago en ellos!! No, no tengo absolutamente ninguna duda de que si el quarterback titular de los Broncos fuese Kyle Orton o Brady Quinn ese partido no se emitiría. ¡¡Hay que joderse!!
En fin, que si este domingo no tuviésemos bastante con la deprimente primera sesión de partidos de primera hora (después de decir esto, seguro que salen unos partidazos que te cagas, pero a priori ninguno lo parece), nos joden el partidazo de la segunda sesión. ¡Váyanse a tomar por culo, hombre!
Ah, acordaos todos que esta jornada los partidos comienzan una hora antes. Porque aquí retrasamos la hora y en Estados Unidos esperan un par de semanas para hacerlo.
Bendito sea el Game Pass.
P.S.: con tanto cabreo, me faltaba la música. Como estamos con Tebow, de reconocida militancia religiosa, pongo algo de un grupo de punk cristiano. Bueno, son unos pavos que se dedicaban básicamente a hacer versiones de los Ramones y temas en torno a los propios Ramones, pero se definen como de rock cristiano. Su versión de Come on, let's go (que no es de los Ramones, pero sale en la banda sonora de Rock'n'roll high school) me mola bastante.
Esto no pretende ser otro artículo sobre Tim Tebow. Aunque, de hecho, lo es. No pretendo analizar sus dotes como quarterback, sino poner de manifiesto que estoy hasta los cojones de este tío, porque ya no es que acapare el debate footballístico a pesar de jugar en un equipo sin aspiraciones y no haber hecho absolutamente nada del otro mundo en el fútbol americano profesional, sino que nos impide disfrutar de otras cuestiones más importantes y noticiables.
Por suerte para ellos, en el deporte estadounidense suele ser noticia lo que es noticia. Por lo menos, mucho más que por aquí. Y me explico. Aquí, aunque haya noticias de verdad, siempre se habla de la misma mierda. Ejemplo: el pasado jueves (ayer mientras escribo esto) se produjeron noticias deportivas: por ejemplo, partidos de liga de fútbol Primera y Segunda (mejor no hablemos de Segunda, que me caliento
Con Tebow nos estamos aproximando a esa estupidez en la NFL. No, no se ha caído tan bajo como por España, pero ojo que nos acercamos porque una de las principales noticias de la jornada (si no la principal) fue el resultado de un partido entre dos equipos que acumulaban, entre los dos, una sola victoria. Repito que no ahora pretendo evaluar las cualidades actuales o potenciales de Tebow, ni analizar sus muchos defectos (lo heterodoxos e imprecisos que resultan sus pases o su mejorable lectura de la defensa) y sus incuestionables virtudes (capacidad de liderazgo, carácter y capacidad de correr con el balón). No pretendo juzgar lo muy poco y casi intrascendente que lleva hecho como profesional ni cuestiono que pueda llegar (o no) a ser un buen quarterback en la NFL. Tampoco venía a hablar de la nueva moda estúpida: después del planking llega el Tebowing.
Lo que tengo muy claro es que todavía no ha hecho nada para merecer toda la atención que recibe. Cómo olvidar el partidito que nos dieron algunos aficionados de los Broncos hace un año en Wembley, cuando no paraban de gritar Teeeeeeeebow! En fin. El Dolphins-Broncos era una basura de partido entre dos de los peores equipos de la NFL, que acabaron perdiendo de forma increíble los Dolphins (sobre todo por deméritos propios), muy lejos de ser el partido de la jornada, aunque haya recibido una atención desmesurada. Bueno, quién soy yo para privaros de las evoluciones del gran Tebow, ahí las tenéis, ¡que no falte!
Escribo esto porque ya me toca los cojones. De verdad. No por todo lo que escribe todo el mundo, ni porque el debate en cualquier foro o blog, sea el que sea el tema, acabe en una discusión en torno a Tebow entre sus adoradores y sus detractores. Eso me da igual, hasta cierto punto. Eric Stangel ilustraba la situación en un tweet genial en la madrugada del jueves al viernes, mientras se jugaba el épico 6.º partido de las World Series de béisbol:
Tebow. (Sorry, no one said it in a while) #WorldSeries
Cuando me empieza a tocar los cojones de verdad es cuando nos cuelan sus partidos en vez de los buenos. Ese es el auténtico porqué de este artículo: que la puta moda empieza a afectar de verdad a los aficionados a la NFL. La NFL impide a Digital+ dar el gran partido de la próxima jornada: el Steelers-Patriots. A priori, un partidazo (luego saldrá lo que salga). Sin embargo, la NFL no ha tenido a bien ofrecer a Digital+ este partido, sino que impone el Broncos-Lions. ¡¡Me cago en ellos!! No, no tengo absolutamente ninguna duda de que si el quarterback titular de los Broncos fuese Kyle Orton o Brady Quinn ese partido no se emitiría. ¡¡Hay que joderse!!
En fin, que si este domingo no tuviésemos bastante con la deprimente primera sesión de partidos de primera hora (después de decir esto, seguro que salen unos partidazos que te cagas, pero a priori ninguno lo parece), nos joden el partidazo de la segunda sesión. ¡Váyanse a tomar por culo, hombre!
Ah, acordaos todos que esta jornada los partidos comienzan una hora antes. Porque aquí retrasamos la hora y en Estados Unidos esperan un par de semanas para hacerlo.
Bendito sea el Game Pass.
P.S.: con tanto cabreo, me faltaba la música. Como estamos con Tebow, de reconocida militancia religiosa, pongo algo de un grupo de punk cristiano. Bueno, son unos pavos que se dedicaban básicamente a hacer versiones de los Ramones y temas en torno a los propios Ramones, pero se definen como de rock cristiano. Su versión de Come on, let's go (que no es de los Ramones, pero sale en la banda sonora de Rock'n'roll high school) me mola bastante.
martes, 21 de diciembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 15
Esta jornada comenzaban los playoffs particulares de muchos equipos. Con solo tres partidos para terminar la temporada, casi nadie tenía su plaza de postemporada asegurada, y muchos equipos, algunos de ellos favoritos a todo en septiembre (Chargers, Colts, Packers) podían quedar matemáticamente eliminados. Comenzaban los partidazos para decidir quién gana cada división y quién consigue prolongar su temporada. Y no decepcionaron. Lo mejor de la temporada ha llegado. Y lo que queda.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Fin a dos rachas que datan de tiempos inmemoriales. Ya no podemos decir que los Buccaneers ganan siempre a los malos (llevaban 8/8) ni que los Lions siempre pierden lejos de Detroit (llevaban 26 derrotas consecutivas, superando su propio récord). Leí hoy en Cold, Hard Football Facts que la probabilidad de que un equipo pierda 26 partidos seguidos frente a 24 rivales cualesquiera fuera de su estadio es de aproximadamente 1 entre 4 billones (1/4000.000.000.000). Ayer se rompió, contra todo pronóstico, tan inquebrantables rachas. Detroit sabe ya lo que es ganar lejos del Ford Field y los Bucs saben lo que es perder contra un equipo malo. Quizá ahora se valore más el mérito de Tampa Bay. En un año en el que los malos son mejores que nunca, tiene mucho mérito vencerlos. Los Lions son ya los aguafiestas oficiales de la NFL. La semana pasada, sin jugarse nada más que empeorar su elección del próximo draft, comprometieron seriamente el futuro de los Packers. Esta lo han hecho, si cabe más, con los Buccaneers, devolviendo el favor a Green Bay. Otra racha se rompió en ese partido: la de prórrogas que no se decidían en el primer drive ofensivo a favor del ataque. Detroit anotó a las primeras de cambio.
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,Joe Webb (¡que no, que juega Favre!), Rex Grossman, Tim Tebow, Jon Kitna, Colt McCoy y Joe Skelton serían titulares con sus equipos? Nota para la próxima vez que se analicen las plantillas de cada equipo en la offseason: echar un vistazo a la profundidad en el puesto de QB.
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
No, no voy a hablar del ridículo que hizo ayer el entrenador del equipo-que-no-debe-ser-nombrado y del que hacen día sí día también sus sucios esbirros del Marca y el As, las putas (en sentido figurado y puramente intelectual, que me parece el más peyorativo de la palabra) de Florentino. No hablaré de la mezcla entre vergüenza ajena y risa que provoca que un tonto del culo que tiene el culo relamido por un clon del King del Burger King se queje de un arbitraje por "trece errores graves" (sic) como "un minuto de descuento cuando había más pérdidas de tiempo" (cualquier periodista con un mínimo de dignidad y dos dedos de frente diría que tales declaraciones son impropias de un profesional que conserve un mínimo de decencia). No, no hablaré de ello, igual que no hablé del absoluto ridículo que hizo el entrenador invencible con el sueldo más alto de la historia y el equipo más caro del universo cuando le cayeron cinco en Barcelona. Y cinco fueron aunque debieron ser quince. No puede ser más ridículo cuando tienes más recursos que nadie, más recursos que todos (más que ninguna entidad deportiva de todo el mundo) y los empleas con no mejor resultado que el que obtendría un mono deficiente (el mono deficiente habría obtenido, como poco, los mismos títulos que Florentino en sus últimos cinco años como presidente y después de 500 millones de euros en fichajes --cero--, y por lo menos resultaría simpático). Por suerte esto no ha llegado a la NFL. Por suerte, si a alguien se le ocurre inventarse una miseria intelectual como el puto Villarato de los cojones, que ya está bien, o se le despide fulminantemente o se le condena al ostracismo absoluto. No sé qué es peor, que Relaño se lo crea (en cuyo caso habría que poner en seria duda su capacidad intelectual) o que lo haga deliberadamente para vender periódicos (en cuyo caso valora bien poco su dignidad como periodista, aunque hay que poner en duda que alguien que permite a Tomás Roncero y a Frédéric Hermel escribir en su medio --no solo eso, sino que incluso les paga-- tenga un mínimo de dignidad profesional). Y la nómina del diario en el que escribe Leticia Sabater es aún peor, pero no escribiré sobre nada de eso porque esta semana, si tengo tiempo, publicaré un artículo en el que, entre otras cosas, hablaré de esto. Porque cuando parece que no se pueden rebajar más, Marca y As lo hacen (la prensa ¿deportiva? de Barcelona es exactamente igual de miserable, pero estos llevan una larga trayectoria arrastrándose por el fango, lo que hace que sea menos destacable). Ya está bien, cojones. Telebasura y periodismo deportivo (?) basura es lo que triunfa (aunque, por lo menos en cuanto a resultados económicos, a quienes hacen periodismo deportivo basura no les va tan bien --de hecho, les va muy mal-- como a los que hacen telebasura, que sí que se forran). Pero aclaro: me consta que la mayoría de personas en esos medios son normales, y que disienten de lo que dictan sus directores. En esos medios hay personas brillantes. Este artículo, opuesto a la línea editorial del Marca, es un buen ejemplo de ello. Una delicia del periodista deportivo que, a mi juicio, mejor escribe y con mejor criterio. No es el único con dos dedos de frente. Por esas personas, entre otras muchas, es duro tener que decir esto, pero no deja de ser verdad: si pagas un euro por esas bazofias de panfletos, con contenidos más propios de fanzines de los Ultras Sur, estás diciendo "soy imbécil". O eso, o te gusta practicar la coprofagia. Lo siento pero sí: la portada, la opinión de un director o la editorial representan a un periódico. Y toman al lector por gilipollas.
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
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Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
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| Lo nunca visto esta temporada en la NFL. |
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
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| El amo da de comer a sus esbirros. |
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
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Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
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