viernes, 6 de enero de 2012

Lo hecho hasta ahora no vale para (casi) nada

En primer lugar, quiero felicitar a Enrique Cantón por su cumpleaños. Me han comentado que Enrique es un fiel seguidor de este blog y que el 7 de enero cumple unos cuantos (pocos), así que desde aquí le deseo feliz cumpleaños. También sé que ha tomado el camino correcto en cuanto a baloncesto y fútbol americano, las sendas azul (en basket) y verde y oro (en football). Lo dicho, muchas felicidades.


(lo de vete al infierno, carroza no va por ti)

Llegan los playoffs. Lo importante. Como no tengo tiempo y además desde otros blogs se ha venido analizando en detalle cada enfrentamiento (en Zona Roja) y cada aspirante (en Illegal Return), os remito a lo que dice en ellos gente que sabe más. Aquí me limitaré a apuntar una serie de cuestiones que creo que conviene tener presentes este fin de semana.

I predict a riot, como predicen los Kaiser Chiefs, este fin de semana.



Por si alguien anda despistado, recuerdo los horarios antes de comentar unas cuantas cosas:

Sábado, 22.30: Houston Texans - Cincinnati Bengals. Por Digital+.
Madrugada del sábado al domingo, 2.00: New Orleans Saints - Detroit Lions. Por Digital+ y Sportmanía.
Domingo, 19.00: New York Giants - Atlanta Falcons. Por Digital+.
Domingo, 22.30: Denver Broncos - Pittsburgh Steelers. Por Digital+ y Sportmanía.

1.- Lo hecho hasta ahora no vale para (casi) nada

¿Cómo recordáis la temporada pasada, como el año de los Packers, o como la temporada que dominaron Patriots y Falcons? Seguro que muchos hasta habréis olvidado que New England y Atlanta fueron los mejores de la temporada regular. Al final, lo que todos recordamos de una temporada de NFL es lo que sucede en enero y febrero. Lo anterior apenas vale para nada, aunque recién terminada la regular season, con la avalancha de información y análisis de que disponemos nos parezca que lo sucedido hasta ahora vale para mucho.

No. Apenas vale para nada. Vale para sobrevivir. Que sí, es bastante, pero ahora los doce equipos parten con opciones. La temporada pasada fue la de los Packers. Y lo fue porque ganaron cuatro partidos entre enero y febrero. Del MVP de la temporada regular, Tom Brady, pocos se acuerdan. Todos se acuerdan del MVP de la Super Bowl. Hace tres temporadas, fueron los Cardinals los que enamoraron a medio mundo con su juego. Poco importó que su temporada regular fuese, siendo generosos, mediocre. En playoffs, Warner, Fitzgerald y compañía convencieron a medio mundo para que se pusiese de su lado. Todos están aún a tiempo de lograr eso mismo (aunque nadie tiene a Warner ni a Fitzgerald).

Los aficionados de los equipos dominantes en regular season, que no se relajen. Los dos números 1 cayeron a las primeras de cambio, en ronda divisional, la temporada pasada. Y todo el esfuerzo de la temporada regular se fue a la mierda. Los aficionados de los equipos que parten como cenicientas, que conserven sus esperanzas. Todo puede pasar.

2.- El factor "nobody believes in us"

Citaba antes a los Cardinals de Warner y Fiztgerald. Un ejemplo de tantos. Tantos y tantos equipos con los que nadie cuenta cuando van a comenzar los playoffs, y que terminan dando serios disgustos a los teóricos favoritos. Aquel mismo año, unos Chargers que llegaban 8-8 como campeones de la AFC Oeste, eliminaron a los Colts de Peyton Manning. Recordemos a los Giants de la 2007-2008 (lo haremos otra vez más adelante).

Más recientemente, el caso de los intrusos. Con ese nombre se aludió a los Seattle Seahawks de la pasada temporada, que fueron campeones de la NFC Oeste con 7-9. Un balance paupérrimo e indigno de un campeón. Recuerdo que antes de empezar los playoffs se decía que era mejor ser 5.º cabeza de serie (lo que implicaba viajar a Seattle) que ser 3.º (lo fueron los Eagles, campeones de la NFC Este, que recibieron a los Packers). Se decía que ser 5.º en la NFC prácticamente equivalía al pase a la ronda divisional. Jugar contra el campeón de la NFC Oeste era un premio, un trámite. El desenlace de ese trámite todos lo conocemos. En uno de los mejores partidos de los playoffs de la pasada temporada, los Seahawks aplastaron a los Saints.

De cara al próximo fin de semana, hay varios equipos que cuentan con el factor nobody believes in us de su lado. En el primer enfrentamiento de la jornada, entre Texans y Bengals, los dos equipos pueden invocar la frasecilla. Más los Bengals, aunque tampoco creo que todavía puedan ondear esa bandera. Varios analistas han apostado ya por ellos.

En el segundo partido, encontramos un nobody believes in us como una casa. A pesar de la gran temporada de los Lions, el estado de forma de los Saints resulta tan intimidante, que ya muchos han emitido las palabras malditas (para los teóricos favoritos): que el partido es un trámite y que la ventaja de Nueva Orleáns será probablemente superior a los 20 puntos. Algo así decía el bocazas de Skip Bayless. De hecho, el spread de las apuestas para ese partido es el más alto de los últimos años: +10,5 para los Saints. Ya me imagino a Jim Schwartz arengando a sus furiosos pupilos: nobody believes in us!!

En situación parecida, aunque no tan exagerada, están los Falcons. Nadie cuenta con ellos y se enfrentan a otro de los equipos de moda. Bastante sorprendente, puesto que el récord de Atlanta en temporada regular es de 10-6 y el de los Giants de 9-7. Sobre los Giants volveremos a hablar más adelante, porque hay otro factor que puede gafarles este finde. Aunque para gafe, como también hablaremos más adelante, Tony Gonzalez.

La primera ronda de playoffs terminará con otro nobody believes in us de manual. Lo cual resulta paradójico, puesto que el equipo en el que nadie cree es precisamente el que basa sus triunfos en la fe, en believing. A pesar de que juegan en casa, de que a los Steelers se les viene dando mal jugar contra equipos contra defensas rocosas (véase más adelante) y de que Pittsburgh cuenta con bajas muy importantes (Mendenhall y Ryan Clark) y con jugadores seriamente tocados (Roethlisberger), todos dan por descontada la victoria de los Steelers. Ahora todos nos reímos de los Denver Broncos. Parece que no hace falta ni que se juegue el partido. Otra vez, un trámite. Pues mucho ojo, porque si la defensa de Denver está tan inspirada como suele, a los Broncos puede bastarles con un par de anotaciones para llevarse la victoria. Y si los temibles pass rushers de Denver se llevan por delante a Roethlisberger, a ver qué hacen los Steelers. Otro partido en el que el nobody believes in us estará muy presente.

3.- El peligro del novato

Los equipos novatos en playoffs son siempre una incógnita. Pueden ser una bomba de relojería, como los aquellos Cardinals o los Jets de hace un par de temporadas, o una víctima propicia para equipos con más experiencia (como algunos de los equipos a los que solían pillar los Ravens en wild card: los Dolphins de hace tres años o los Chiefs del año pasado).

El caso es que este año llega mucho novato. Los Lions llevan 11 años sin llegar a los playoffs. Pero entonces no consiguieron ganar ni un partido. Su última victoria en postemporada data de 1991. Claro que esa victoria fue en casa. Su última victoria fuera de casa se produjo en 1957. Mil novecientos cincuenta y siete, repito. Un equipo en territorio desconocido, sin duda.

Otros que llevan una eternidad sin ganar un partido de playoffs son los Cincinnati Bengals. Un equipo novato que aún es más novato en enero. Aunque hace un par de años fueron campeones de la AFC Norte, fueron humillados en primera ronda por los Jets. Los Bengals, que juegan ante Houston, consiguieron su última victoria en playoffs contra Houston... en 1990. Contra los Houston OILERS, no Texans, que ni siquiera existían. Los Bengals son el equipo que lleva más años sin ganar un solo partido de playoffs.

Sin embargo, su rival no es más experto. Los Texans no es que no hayan ganado un solo partido de playoffs jamás, es que no habían llegado nunca antes a los playoffs desde la fundación de la franquicia. Será su primera vez. Ellos o los Bengals pondrán fin a su larga sequía.

4.- Si hay precedente en temporada regular, el resultado puede ser el contrario

Cuando un partido de playoffs ha tenido ya un precedente en temporada regular, inevitablemente lo recordamos y de manera más o menos consciente podemos pensar que su desarrollo será parecido. Cuidado, porque no tiene por qué. Los equipos aprenden de sus errores. Tanto, que en los pasados playoffs el resultado de la mayoría de los partidos con precedente fue el contrario al de la temporada regular. Salvo el Eagles-Packers, donde el resultado fue el mismo, en todos los demás el resultado cambió: los Patriots habían arrasado a los Jets en Foxboro, pero cuando se enfrentaron ahí en playoffs los Jets vengaron su humillación; los Packers habían perdido en Atlanta, pero en enero aplastaron a los Falcons; Seattle había ganado en Chicago, pero en enero los Bears no se dejaron sorprender de nuevo; los Ravens habían vencido en Heinz Field, pero en la ronda divisional ganaron los Steelers; Green Bay había perdido en Soldier Field, pero en la final de la NFC se llevó la victoria; y los Jets habían ganado en Pittsburgh en su duelo de la regular season, pero en la final de la AFC vencieron los Steelers. Cuidado con creer que la historia se repite.

En temporada regular, encontramos dos precedentes a los duelos de este fin de semana. Bastante recientes, además.

En la 13.ª jornada, los Saints vencieron con facilidad a los Lions en el Superdome. Pero ese partido contaba con ingredientes diferentes a los de este sábado, como explica en detalle Peter King. No estaban Ndamukong Suh, ni Louis Delmas. Ahora sí. Además, los Lions deberían haber aprendido de los estúpidos errores de entonces. Demasiadas infracciones que no deberían repetir.


El otro precedente, aunque en este caso no es exacto, es el del Texans-Bengals. No es exacto porque ahora jugarán en Houston, y en la jornada 14.ª jugaron en Cincinnati. Entonces, en un partido muy igualado, el quarterback novato T.J. Yates supo dirigir un épico drive final que terminó en un touchdown con el que su equipo se imponía por 20-19. Aparte del estadio, hay otras diferencias. Se espera que esté André Johnson, lo que beneficia a Houston, pero Yates no está tan fresco como entonces. Aparte de su bajón de juego, su estado físico no es el mejor. Parece complicado que vuelva a hacer algo así:


¿Se repetirá la historia? No tiene por qué, como la propia historia nos muestra.

5.- El año pasado, el que llegó con mejor diferencia de puntos terminó llevándose el anillo

A pesar de que los Packers partían la temporada pasada en la última posición de la AFC, apostar por ellos como campeones no era descabellado. Pese a su discreto balance de 10-6, daban sensación de mucho peligro. Y viendo cómo llegaron a ese 10-6 entendíamos por qué. Porque compitieron en todos y cada uno de sus partidos, en los que jamás, en ningún momento, fueron perdiendo por más de 7 puntos. Todas las derrotas fueron prácticamente por la mínima; varias, en la prórroga. Y Green Bay presentaba mejor diferencia entre puntos anotados y encajados de toda la NFL. Esto llevó a algunos apostar por ellos desde el principio.

Esta temporada, el equipo que presenta mejor diferencial entre puntos anotados y recibidos son los New Orleans Saints (+208). Como aquellos Packers, tendrán que disputar todas las rondas de playoffs para conseguir el anillo. Como aquellos Packers, llegan a enero en el mejor momento de forma posible. Eso sí, a diferencia de aquellos Packers, algunos resultados de los Saints están un poco inflados por afán estadístico. Running up the score. Y el segundo mejor equipo en cuanto a balance de anotados y encajados son, precisamente, los Green Bay Packers (+201).

6.- Cuando se creen guays, los Giants la suelen cagar

Muchos apuntan las similitudes entre esta temporada y la 2007-2008, en la que contra todo pronóstico los New York Giants se llevaron la Super Bowl ante unos Patriots hasta entonces perfectos. Se habla de que los Giants han encontrado su mejor estado de forma en el momento final de la temporada, como aquel año; se apunta que, también como aquel año, a finales de la regular season los Giants estuvieron a punto de vencer al equipo dominante (entonces los Patriots, ahora los Packers), y que posteriormente en vez de casi vencerlos, los vencieron; y se dice también que como entonces los Giants basan su juego en la fortaleza defensiva y en la inspiración en los momentos calientes de Eli Manning. Víctor Cruz sería el nuevo Plaxico Burress.

Sin embargo, yo veo una diferencia muy importante entre esta temporada y aquella: entonces, nadie creía en los Giants; hoy, muchos apuestan por ellos. Los Giants no disputaron aquel año ningún partido en su estadio. Obtuvieron su clasificación para playoffs por wild card. En todos los partidos de aquella postemporada, el favorito era su rival: en Tampa, las apuestas daban un spread de +3 para los Bucs; en Dallas, +7 para los Cowboys; en Green Bay, +8 para los Packers; y en la Super Bowl, +12,5 para los Patriots. Cada partido que pasaba, los Giants eran menos favoritos. Y ganaban.

El contexto ahora es muy diferente. Los Giants son el favorito casi unánime para el partido de este sábado. Son favoritos para las casas de apuestas con un spread  de +3. Muchos consideran que son el equipo que podría hacer más daño a Green Bay en la ronda divisional. Y si algo nos han mostrado los Giants durante toda la temporada regular, es que cuando van de favoritos, se pegan una buena hostia. ¿Hace falta recordar las derrotas en su estadio ante Seattle y Washington?

Mientras, por el rival de los Giants, los Atlanta Falcons, nadie da un duro. Ya sabéis, novody believes in us.

7.- Tony Gonzalez, maldito en postemporada

Tony Gonzalez es uno de los mejores tight ends de la historia. Un seguro hall of famer. Él y Antonio Gates marcaron el inicio de la evolución en esta posición, ahora tan importante. Pese a su veteranía, sigue siendo un objetivo seguro para el pasador. Pero en playoffs está gafado. Cuatro veces ha llegado con su equipo a los playoffs. En todas ellas, su equipo ha perdido. Y no es que su equipo llegue "por los pelos", sino que en tres de las cuatro ocasiones su equipo llega directamente a la ronda divisional tras conseguir un balance de 13-3. La última vez, la temporada pasada. ¿Seguirá siendo gafe?

8.- Los Steelers sufren ante defensas rocosas

Los que consideran el partido de Mile High un trámite quizá deberían revisar lo que han hecho estos Steelers frente a equipos de estilo parecido a los Broncos. Las cuatro derrotas de los Steelers en temporada regular han llegado contra equipos con defensas rocosas y juegos de carrera potentes: Baltimore (dos veces), Houston y San Francisco. Sin contar a los Steelers, las tres mejores defensas de la NFL. Sin embargo, contra equipos más explosivos, como los Patriots, no han sufrido tanto.

Además, otros equipos que les han planteado partidos pegajosos, duros e incómodos, en los que los Steelers las pasaron, dicho finamente, putas. Recuerdo los dos partidos ante los Cleveland Browns. Un equipo teóricamente flojo que puso contra las cuerdas a Pittsburgh. Y los Browns son peores que los Broncos.

Denver tiene armas para plantear un partido de ese tipo. Su defensa no es tan brillante como la de Baltimore, Houston y San Francisco, pero en la segunda mitad de temporada ha demostrado que es capaz de dominar partidos. Del juego de carrera de Denver no hace falta decir demasiado. Además, Pittsburgh llega con bajas importantes y con Roethlisberger medio cojo. Si Pouncey tampoco puede jugar, puede ser un día complicado para el orondo pasador. Y la clave puede estar en las pérdidas de balón: quien sea incapaz de cuidar de su posesión, tendrá muchos boletos para irse de vacaciones el lunes. Y a todo esto, nobody believes in us.

Por cierto, noticias de última hora indican que los Broncos podrían jugar con un quarterback pasador, lo que puede pillar a los Steelers totalmente desprevenidos.

9.- ¿Veremos la primera prórroga con nuevas reglas? Por si acaso las recuerdo

Uno de los principales cambios de normas para la temporada anterior, y de los más polémicos, no tuvo trascendencia práctica. Hablo de las reglas de decisión del vencedor de un partido en la prórroga. Después de la indignación suscitada por la eliminación de los Minnesota Vikings en la final de la NFC, en una prórroga en la que ni siquiera tuvieron oportunidad de tocar el balón, se dijo que el finalista se había decidido tirando una moneda al aire. ¡Vergüenza! ¡Oprobio!


¡Mis cojones!, añadiría yo, bien que tuvieron su oportunidad los Vikings al final del partido cuando el amigo Favre lanzó una lamentable intercepción. Igual que la defensa de Minnesota tuvo la oportunidad de parar al ataque de los Saints en la prórroga. Da igual, eso hay que cambiarlo. Sin embargo, no vimos ni una sola prórroga durante la postemporada pasada. ¿Llegará ahora? Si llega, las normas de determinación del vencedor son diferentes de las que se aplican durante la temporada regular. No es tan fácil como que el que anota primero, gana. Ahora, no siempre. Los dos equipos tienen que haber tenido posesión del balón o "haber tenido la oportunidad de tener posesión". Esto se plasma en que:

- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en ese primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Si sucede esto, veréis como alguien dice que "la moneda al aire decidió el vencedor".

- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en ese drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive.

Situaciones especiales:

- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "tenido oportunidad de tener posesión" aunque nunca haya tenido el balón. Si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón.

- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.

* * *

Disfruten de la programación. Lo del sábado yo lo veré en diferido el domingo. Es mi última noche de minivacaciones navideñas en Coruña, toca ir a Riazor y por la noche salir un rato. Si alguien me envía algún mensaje por Twitter, lo siento, pero a partir de las 10 de la noche desconectaré y no me volveré a enganchar hasta el domingo por la tarde, cuando haya podido ver lo sucedido el sábado. Lo dicho, que lo pasen bien y su equipo gane.

jueves, 5 de enero de 2012

Reparto de premios de la temporada regular 2011-2012

Esta semana anunciaba la NFL que, por primera vez, iba a montar un show televisado en el que se entregarían los premios a los mejores jugadores y jugadas de la temporada. El espectáculo tendrá lugar la noche antes de la Super Bowl. NFL Honors, se llamará, aunque quien decide quiénes son la mayoría de los agraciados no es la propia NFL, sino Associated Press. Hasta ese día no conoceremos quién es el MVP de la temporada regular, o quién ha sido el mejor entrenador, a pesar de que los votos de los 50 periodistas que deciden han sido ya enviados.

Un pequeño sinsentido, porque en el momento en el que se anuncien esos premios los agraciados pueden haber cometido graves cagadas en los playoffs que devalúen un poco el reconocimiento. Ahora es la hora. Los premios de la temporada regular, recién terminada la temporada regular. Y nada de "temporada 2011". Será "2011-2012". Aunque esta temporada solamente haya habido una jornada en 2012 (la del 1 de enero). Extraña manía la de algunos medios estadounidenses, para los que el campeón de esta temporada será el campeón de la temporada "2011", pese a que los playoffs se disputan íntegramente en 2012. Hasta algunos hablan de "playoffs 2011". Que no. Para evitar confusiones, 2011-2012.

Música. Ahora que vienen los reyes, una de los que se autoproclamaban kings of rock, Gluecifer. Esto es Reversed.



Vamos con los premios. A lo mejor y a lo peor.

Mejor jugador (lo que en Estados Unidos se denomina MVP)

Como apuntaba en mi anterior artículo, el fútbol americano es el deporte de equipo más de equipo que existe. La incidencia de cada individuo en el resultado es menor que en cualquier otro, porque nadie puede disputar los 60 minutos de partido. Los que más juegan, disputan aproximadamente la mitad del encuentro. Los atacantes poco pueden hacer en defensa, más allá de intentar conservar el máximo tiempo posible la posesión para dar descanso a sus compañeros. Poquito más. Y todos son parte de una "cadena de producción", en la que todas las piezas son importantes. Si alguien la caga, el equipo está perdido. Si un bloqueador se equivoca y deja libre a un pass rusher, el pasador recibirá un sack y la jugada será un fracaso. Si el receptor se equivoca en la ruta, o el quarterback lee mal la jugada, tres cuartos de lo mismo. Todos se necesitan. Si algún miembro de la secundaria se equivoca en su asignación de cobertura (busted coverage), el resultado puede ser fatal. La coordinación es capital.

Por ese motivo es complicado otorgar premios individuales, porque el resultado de un partido es producto de muchas pequeñas actuaciones singulares. Pero también es inevitable. Como también es inevitable que estos premios recaigan casi siempre en los jugadores más visibles para el público. Pocos notan el buen trabajo de un offensive tackle. Cuando alguien ve a los Patriots, admira el juego de Brady y sus receptores (tight ends incluidos), y no tanto el de una línea que frecuentemente da tiempo y espacio suficientes a su pasador para que se eche una siestecilla, llame a su familia, y luego dé cómodamente un pase. Es así. Miramos al que tiene el balón. Y el que más lo tiene es el quarterback. Algo menos, el running back. Y un poquito menos, el receptor principal.

Más excepcional aún resulta el reconocimiento al defensor. No suele anotar puntos, de hecho su labor es evitar que se reciban. Y esto se valora menos, aunque algunos equipos basan su éxito en la defensa.

Sin embargo, esta temporada los ataques han dominado a las defensas, sobre todo en la primera mitad. Los líderes de ambas conferencias construyen su éxito desde ataques demoledores, y el hecho de que sus defensas concedan yardas a granel les resulta casi inocuo.

El debate del MVP, tampoco nos engañemos, es este año un duelo entre Aaron Rodgers y Drew Brees. ¿Quién merece más el premio? Para mí, el que mayor valor ha contribuido a construir, y el que mejor temporada ha cuajado, también desde un punto de vista individual, computando no solo los aciertos sino también los errores.

1.- Aaron Rodgers (mejor jugador ofensivo de la temporada)

El MVP no puede ser otro. Y dado que juega en ataque, el premio al mejor jugador ofensivo de la temporada también debe ser para él. No comprendo la diferencia entre "MVP" y "offensive player of the year". Joder, si el más valioso juega en ataque, será el mejor jugador de ataque. Da la sensación de que el "offensive player of the year" es una especie de premio de consolación que se otorga a un jugador cuya temporada es también excelente, pero no lo suficiente para ser MVP. Pues no, un sinsentido.

Decía que solo Rodgers puede ser MVP. ¿Por qué? Pues porque su rival juega en su misma posición y su rendimiento fue peor que el de Rodgers, ni más ni menos. Salvo que no se tengan en cuenta los errores, claro.

El passer rating de Rodgers es más de 10 puntos superior al de Brees. Es superior al de Brees y al de cualquier quarterback en cualquier temporada. Y ese criterio, aun con sus carencias, es el mejor modo para medir el rendimiento de un pasador. Sí, es un poco oscuro y nada intuitivo, pero refleja la realidad: que considerando aciertos y errores, la temporada de Rodgers es mejor.

Es mejor porque cada vez que Rodgers ha intentado un pase, el número de yardas conseguidas ha sido mayor que el de Brees (9,25 a 8,34); es mejor porque ha cometido menos errores graves (intercepciones, 6 a 14); es mejor porque en ningún partido ha lanzado Rodgers múltiples intercepciones, y Brees lo ha hecho en cinco; es mejor porque no solo cuenta la segunda mitad de la temporada, sino la temporada entera, y en la primera mitad Brees ha tenido partidos malos que resultaron decisivos para que su equipo cayese derrotado (5 intercepciones acumula en sus derrotas en Tampa y St. Louis --equipos flojos--); y es mejor porque Rodgers ha contribuido a la creación de un valor superior que al que ha contribuido Brees (14-1 a 13-3). Además, y sin querer quitarle mérito, los números de Brees están un poco inflados en los minutos de la basura, sobre todo en los dos últimos partidos, en los que con la victoria ya asegurada los Saints jugaban para incrementar el número de yardas de Drew Brees.

Con todo, lo mejor para los Packers sería que no le diesen el MVP a Rodgers. Porque Rodgers es un picao, y tiene muy presente todas y cada una de las críticas y desprecios que recibe (sean razonables o no). Rodgers es un rencoroso, nunca olvida que no recibió ninguna beca de una universidad de primer nivel en su primer año en college, ni que pasaron de él 23 veces en el draft. Esta temporada dio nuevas muestras de lo picao que es, al ironizar después del partido inaugural contra los Saints lo fuera de forma que estaba el equipo por no haber organizado entrenamientos voluntarios durante el cierre patronal (los medios apuntaban que los Saints tendrían la ventaja de que Brees había cuidado de sus compañeros organizando estas actividades, mientras que los Packers habían sido unos negligentes). No dudo de que Rodgers está tomando buena nota de los que dicen ahora que es un "producto del sistema de los Packers", y que cualquiera (léase Flynn) lo haría igual de bien en su puesto. El problema es que el MVP de la temporada regular se anuncia la noche anterior a la Super Bowl, y no vendría nada mal ir contando, en su caso, con la motivación tras el desprecio.

Esta semana algunos defienden que Rodgers no es "tan valioso" porque sin él el ataque de los Packers destrozó a los Lions. El argumento tiene su punto, pero solo si equiparamos "más valioso" a "más imprescindible". Aunque son conceptos relacionados, no son iguales. Porque si se aceptase tal equiparación, Peyton Manning o Jay Cutler podrían aspirar al MVP, aunque no hubiesen creado valor. No sabemos qué habría sido de los Packers con Flynn al mando. Sin embargo, sí sabemos que la evolución como jugador de Flynn a la sombra de Rodgers parece excelente. Lo que hace a Rodgers más valioso, porque hace mejores a sus compañeros, también a los suplentes. ¿Y sabéis quién marcó las jugadas de ataque en los dos primeros cuartos del partido contra Detroit? Aaron Rodgers. Si vale hasta para coordinador ofensivo.

2.- Drew Brees

Que la temporada de Rodgers haya sido mejor que la de Brees no quita que la de este haya sido también brillante. Récord histórico de yardas de pase y récord de porcentaje de pases completados (que supera el que él mismo tenía). Brees ha sido el mejor jugador de la segunda mitad de temporada, donde ha dirigido un ataque imparable. Es el líder del equipo más en forma de la competición en estos momentos.

Algunos intentan hacer de menos el rendimiento de Brees aludiendo a que ha disputado 10 partidos en domes, mientras que Rodgers ha jugado solo tres a cubierto y Brady ninguno. Incluso se dice que el récord de Marino tenía más mérito, porque jugaba también contra los elementos. Por ese mismo motivo, dicen que el que realmente ha batido el récord de Marino es Brady, que jugaba en condiciones equiparables. Lo siento, pero no lo compro. Cada cual juega donde le toca. Los elementos no son excusa, ni para bien ni para mal.

*.- Terrell Suggs (mejor jugador defensivo de la temporada)

El asterisco indica que no creo que sea el tercer mejor jugador de la temporada regular, aunque sí creo que fue el mejor defensor, y de ahí la referencia. Me ha resultado complicado decantarme por un mejor jugador defensivo de la NFL. En ataque había mucho donde elegir, en defensa no tanto. Eso no debe sorprender, porque la defensa es una tarea aún más colectiva y oscura que el ataque, donde es más fácil que alguien destaque. Pero igual que digo que me cuesta encontrar un mejor jugador defensivo absoluto, encuentro demasiados buenos defensores novatos (aunque no tan buenos como para considerarlos los mejores de toda la liga).

¿Por qué Suggs? Porque fue el mejor de una de las mejores defensas de la NFL. Los Ravens, el segundo equipo de la AFC, construyen su éxito desde la defensa. ¿Por qué elijo a uno de Baltimore y no de San Francisco, el segundo de la NFC? Pues porque creo que los Ravens han tenido unos rivales de mayor altura, y cuando se enfrentaron San Francisco y Baltimore la defensa de los Ravens se mostró más sólida que la de los Niners.

Suggs es tan bocazas y provocador como buen jugador. 14 sacks, 7 fumbles forzados, 2 intercepciones y 70 placajes adornan su currículum. Aunque quizá más importante que eso es que, en su madurez, Suggs está listo para tomar el relevo de Ray Lewis como líder defensivo de los Baltimore Ravens.

También merecen reconocimiento: Tom Brady, Rob Gronkowski, Jimmy Graham, Patrick Willis, Justin Smith, Jordy Nelson, Haloti Ngata, Brian Cushing, Matthew Stafford y Calvin Johnson.

Jugador menos valioso

1.- Albert Haynesworth

Haynesworth, un jugador muy generosamente pagado (aunque ya no tanto como en Washington) para el rendimiento que ofrece. Un jugador que si quisiese podría ser uno de los mejores defensive lineman de la NFL, pero que no quiere. Resta más de lo que suma. Ahí tenéis los números, es todo un destructor de valor:

- Con él, los Patriots obtuvieron un balance de 5-3; sin él, 8-0.
- Sin él, los Buccaneers obtuvieron un balance de 4-4, con él, 0-8.

Obviamente, Haynesworth no fue el principal responsable de esos resultados. Ni mucho menos. Porque, lamentablemente, su incidencia en el juego es cada día menor. Aporta muy poquito. Su presencia no ha valido nada.

2.- Chris Johnson

¿La peor temporada de 1000 yardas de carrera de un running back? Probablemente. Los números engañan. Sí, Johnson ha conseguido apañar unos números discretos, pero ni eso justifica su astronómico salario (13 millones de dólares en 2011), que él ha llegado a defender sobre la base de su rendimiento pasado. ¿Cobrará algún día el jugador anteriormente conocido como CJ2K (ahora CJ1K) un sueldo acorde con su rendimiento? Los Titans han hecho una temporada razonablemente buena. Son el único equipo con más victorias que derrotas que se ha quedado fuera de los playoffs. Pero si con CJ1K acaban con 9-7, cómo habrían acabado con CJ1K.

3.- Mark Sánchez

El tercer clasificado de esta indeseable clasificación es el quarterback titular de los Jets. Sánchez cobra aún más que los jugadores que le preceden en la clasificación. 14,23 millones de dólares. Siento ser tan plasta con los salarios, pero me resulta inevitable tener este factor en cuenta para juzgar el rendimiento de un jugador. Las expectativas son importantes. Y en su tercera temporada, lejos de progresar, Sánchez sigue mostrándose como un jugador insulso, gris e incapaz de liderar a un equipo con aspiraciones. Si tu entrenador tiene que salir públicamente a defenderte semana tras semana, tu juego está siendo peor del esperado.

¿La maldición del quarterback de USC? Matt Barkley, el siguiente pasador prodigio de esa universidad, llegará probablemente a la NFL en 2013. De esa misma universidad proceden el propio Sánchez, Matt Leinart, Matt Cassel (aunque este era suplente en USC) y Carson Palmer. Su denominador común, la mediocridad.

También merecen reconocimiento: Chad Ochocinco, Gerald McCoy, Matt Cassel, Kevin Kolb, Terence Newman

Mejor novato

1.- Cam Newton

Lo admito, estaba totalmente equivocado con este jugador. Veo poco fútbol universitario. Cuando me coincide, veo los sábados por la tarde y de noche algunos partidos. También alguna bowl (las de la BCS, fundamentalmente) y el partido por el título nacional. Poco fundamento para evaluar la capacidad de un jugador. Los escándalos extradeportivos del entorno de Cam Newton parecían indicar que podríamos estar ante otro caso de estrella universitaria con la cabeza no muy bien amueblada. No es así. Él no tiene culpa de los desmanes de su padre. Su actuación en la final por el título universitario tampoco fue brillante. Veía a un portento físico, pero no demasiado fiable en el pase. Si sufre así ante la defensa de los Oregon Ducks, en la NFL lo pasará muy mal. Ahí no sería tan superior físicamente a sus rivales. En la NFL, además de un físico privilegiado, hace falta cabeza.

Cam Newton ha superado todas las expectativas. Su temporada no ha sido ni mucho menos perfecta, pero su presencia ha transformado a un equipo deprimido en una de las franquicias con más peligro de la NFL. Los Lions de 2010 son los Panthers de 2011. En él, Steve Smith ha encontrado su compañero perfecto (y viceversa). Carolina ha sido casi siempre un equipo competitivo. Ha tenido contra las cuerdas a equipos como Green Bay y Nueva Orleáns, que las pasaron canutas para llevarse una victoria de Charlotte.

Es demasiado temerario en sus pases (17 intercepciones), pero seguramente mejorará en el futuro. Tampoco le han ayudado en ese aspecto desde la banda, puesto que el playcalling ofensivo de los Panthers cargaba a Newton con más peso del conveniente.

Newton ha batido todos los récords de yardas de pase de un quarterback novato. No ha sido tan eficiente como otros (el mejor passer rating sigue estando en manos de Roethlisberger, con 98,1 en 2004, registro del que Newton se ha quedado lejos), pero su potencial es innegable. Además, él representa un paso más en la evolución del quarterback corredor. Es un portento físico que sabe pasar y sabe correr. Ha conseguido 14 touchdowns de carrera, cifra que solo un running back ha podido superar, LeSean McCoy.

Un auténtico temporadón, aunque su equipo no le haya acompañado. Y aclaro que sitúo a Newton por delante de Andy Dalton porque creo que su actuación individual ha sido muy superior. Es verdad que los Bengals han conseguido 9 victorias, por 6 de Carolina, pero hay que ver los calendarios de uno y otro equipo y cómo se ha llegado a ese resultado. Creo que el calendario de Carolina ha sido más complicado, y los Panthers pueden presumir de haber vencido a algún equipo de playoffs (Houston), algo que no ha hecho Cincinnati hasta ahora.

2.- Von Miller

Me ha costado decidirme entre Von Miller y Aldon Smith. Creo que la temporada de los dos ha sido espectacular, pero me decanto por Miller porque creo que ha tenido mayor protagonismo que Smith y que la defensa de Denver ha tenido que tirar más del carro del equipo que la de San Francisco (aunque la defensa de San Francisco también es la base del éxito de ese equipo). Además, Aldon Smith juega al lado de otros jugadores sobresalientes que ayudan a liberar presión a los nuevos (como Patrick Willis, Justin Smith o NaVorro Bowman).

Von Miller ha tenido un impacto inmediato en la NFL. Aunque en las primeras semanas los resultados de los Broncos no fueron buenos, su rendimiento sí lo fue. Además, alguna de sus acciones resultaron decisivas para las victorias de Denver (como por ejemplo, el sack a Mark Sanchez en el último drive del Broncos-Jets).

3.- Aldon Smith

Una de las claves de la temporada de San Francisco y del rendimiento de esa defensa, la mejor de la NFC. Termina con 14 sacks (más que ningún otro novato y que ningún otro jugador de esa estupenda defensa, y 5.º de toda la NFL) y 2 fumbles forzados. Así se debe celebrar un sack, sí señor:


También merecen reconocimiento: Patrick Peterson, Andy Dalton, A.J. Green, Torrey Smith, Julio Jones.

Peor novato

Es un poco cabroncete e injusto dar caña a un rookie. Se dice que hay que esperar unos tres años para poder evaluar si una elección en el draft es acertada. Sin embargo, aquí estamos para repartir. El criterio para elegir a los peores novatos del año es el de posición en el draft y rendimiento. Cuanto antes haya sido elegido y menos haya rendido, peor.

1.- Blaine Gabbert

En descargo de Gabbert hay que decir que contaba con el peor grupo de receptores de la NFL con mucha diferencia. Una absoluta mierda. No tenía a quién pasársela. Y también hay que decir que el rendimiento de otros quarterbacks novatos ha sido anormalmente bueno, lo que deja a Gabbert más en evidencia.

Pero de él se esperaba mucho. Fue elegido en el 10.º lugar del draft, y algunos pronosticaban que sería el mejor quarterback de su promoción. Muy lejos ha quedado de ello. Andy Dalton, por ejemplo, fue elegido mucho después.

Su passer rating, 65,4, es el peor de la NFL. Peor que el de Curtis Painter. 5,36 raquíticas yardas por intento de pase. Poco más que lo que conseguía Jones-Drew por intento de carrera. Penoso. Una nulidad.

Además, Jacksonville contaba con una defensa sólida (6.ª de la NFL) y el mejor running back de la NFL (Maurice Jones-Drew). Y juega en una de las divisiones más flojas de la NFL. Si se defiende y corre bien, y el equipo no consigue más que 5 victorias, la culpa es del juego de pase. El peor de toda la NFL. Y su director era Gabbert.

2.- Jonathan Baldwin

En su descargo hay que decir que las lesiones le perjudicaron bastante, pero de un receptor de primera ronda (número 26) se espera más. Solo 21 recepciones en 11 partidos jugados, únicamente 254 yardas. Demasiado poco para un receptor de primera ronda. Argumentos para los que defienden que en primera ronda, salvo casos excepcionales (Randy Moss, Calvin Johnson) no merece la pena seleccionar a un receptor.

La mejor recepción de Baldwin, esta que no valió por culpa de una absurda infracción.


3.- Derek Sherrod

Los Packers usaron su primera elección en el draft para reforzar su línea ofensiva con la elección de Sherrod. La falta de entrenamientos de offseason puede haber perjudicado mucho a este jugador, pero el mismo problema han tenido todos los novatos. Desde pretemporada se veía que Sherrod no estaba preparado todavía para la NFL. Era un desastre. Bryan Bulaga también parecía verde al principio de la temporada anterior, pero no tanto. En las primeras jornadas, no fue ni convocado, y solo las lesiones de otros jugadores de línea lo llevaron a la banda. Las lesiones continuaron, y Sherrod tuvo minutos de juego. Un desastre. Su temporada terminó en Kansas City, donde se fracturó su pierna derecha tras ser arrollado por Tamba Hali. Una temporada muy poco prometedora para este jugador de primera ronda.

Mejor entrenador

1.- Jim Harbaugh

Esta es fácil. Quién si no. Harbaugh ha justificado esta temporada todo el revuelo que se armó el pasado mes de enero cuando terminaba contrato con Stanford y media NFL y algunos de los equipos universitarios más pudientes se lo rifaban.

Con sustancialmente los mismos mimbres que Mike Singletary, Harbaugh ha sacado el máximo partido a la plantilla de los 49ers. Su fama de buen entrenador de quarterbacks se confirma con el rendimiento que ha sacado a Alex Smith, un jugador bajo constante sospecha al que tampoco le había beneficiado cambiar de sistema ofensivo cada temporada. Pero la principal mejora ha venido en la defensa. Estos 49ers son uno de los equipos más serios de la NFL. La fórmula, la típica de la familia: dureza defensiva, sólida carrera y pase correcto. Su juego no es espectacular, pero sus resultados sí.

Antes de empezar la temporada, muchos predecían un fracaso de Harbaugh (no yo, esta es una de las poquísimas predicciones en las que acerté). Algunos decían que no llegaba hasta diciembre. No fue ni mucho menos así. El entrenador del año, y con diferencia.

2.- Wade Philips

Ya, lo sé, Wade Philips no es head coach. El exentrenador de los Dallas Cowboys es ahora el coordinador defensivo de los Houston Texans. Unos Texans que contaban la temporada pasada con la tercera peor defensa de la liga, y que esta es la segunda mejor. Cambió el sistema base, de 4-3 a 3-4, y la transición no ha podido ir mejor. Jeff Saturday, el mítico center de los Colts, habla del front seven de los Texans como el mejor de la NFL. Nadie ha hostigado tanto al pasador como los Texans. La secundaria también ha ganado con la llegada de Jonathan Joseph. Los Texans, un equipo alegremente ofensivo, la solía cagar por su debilidad defensiva. Y ahora su defensa está en la elite de la NFL.

En todo esto hay que reconocer el mérito de Wade Philips.

3.- Mike McCarthy

Supongo que cuando uno es seguidor de un equipo le ve más defectos a su entrenador (salvo la mayoría de los del equipo-que-no-debe-ser-nombrado, a quienes su entrenador les tiene robado el corazón y de cuya mano se refugian en el reino de la irresponsabilidad y la arrogancia, donde son muy felices). ¡Pepu, pide tiempo, hostia! ¿Es que no ves que Ayoze es un puto desastre, Oltra? Bueno, algo parecido me pasa con McCarthy. ¡Que hay que correr un poquito, por favor!

Sin embargo, alguna culpa tendrá del éxito del mejor equipo de la NFL en la temporada regular. Después de ganar una Super Bowl, el campeón suele empeorar su rendimiento. Tras la cogorza, llega la resaca. No en esta ocasión. McCarthy ha sabido mantener el hambre de su plantilla, especialmente del ataque, que es el área en donde tiene mayor responsabilidad. En un ataque, además, donde abundan los playmakers y escasean los balones (se juega solo con uno), McCarthy ha sabido cortar de raíz cualquier tipo de polémica. Todos parecen centrados (excepto, en ocasiones, Jermichael Finley), los divismos parecen controlados (excepto, otra vez, el de Jermichael Finley). Hasta los suplentes parecen preparados para aprovechar. Muy distinto es el rendimiento defensivo, pero en ese apartado McCarthy tiene menos culpa. Ahí hay que preguntarle a Dom Capers.

También he de decir que me gusta el estilo de McCarthy. Es un tipo muy educado, que evita las polémicas absurdas, y que no necesita recurrir a bravuconadas para motivar a sus jugadores. Él habla de football, y no de gilipolleces. Insisto, me gusta.

Peor entrenador

Para otorgar este reconocimiento, nos basaremos en el talento individual de los jugadores de la plantilla correspondiente y los resultados obtenidos. Los premios se los llevarán los que hayan hecho menos con más.

Curiosamente, ninguno de los premiados ha sido despedido todavía. De hecho, los dos primeros han sido confirmados en su puesto.

1.- Andy Reid

Con el plantillón que tienen los Eagles, y con lo barata que ha estado este año la NFC Este, tiene mucho delito no conseguir llegar siquiera a los playoffs. No se puede conseguir menos con tanto. Un juego aéreo y de carrera explosivos (eso sí, por fin se aprovecha algo a LeSean McCoy) y una defensa que, aunque con algunas carencias (el cuerpo de linebackers necesita mejorar), cuenta con jugadores excepcionales. Con eso, Philadelphia ha sufrido derrotas humillantes e injustificables. Pienso, por ejemplo, en el partido que pierden los Eagles en Seattle, en el que fueron arrollados por los Seahawks.

Los fichajes de Steve Smith (el ex de los Giants) y Nnamdi Asomugha dieron mucho menos rendimiento del esperado. Asomugha jugó descolocado, en un rol que no es el que le ha llevado al status que tiene, la mayoría de la temporada. La secundaria de ensueño hizo aguas a menudo. Y hasta Michael Vick, una de las sensaciones de la pasada temporada, pareció un jugador peor esta.

La pésima gestión del reloj de Reid es conocida. Este año, tenemos otra nueva habilidad que añadir: la de no saber gestionar las ventajas en el 4.º cuarto. Hasta cinco partidos que iban ganando en el último periodo acabaron perdiendo: contra Falcons, 49ers, Giants, Bears y Cardinals. Manda huevos.

2.- Norv Turner

Enésimo fracaso de Norv Turner al frente de los San Diego Chargers. Eso sí, esta temporada han variado la forma de fracasar. Solían empezar de forma terrible para enderezar el rumbo después. Este año, empezaron bien (4-1) para cagarla lamentablemente después (4-7). La reacción final no fue suficiente, era demasiado tarde. Por segundo año consecutivo, pese a ser el equipo con más talento de una división muy barata, la AFC Oeste, los Chargers son incapaces de llegar a playoffs. Muy triste. Y Turner, confirmado en su cargo. Y Rivers y Gates a la Pro Bowl.

3.- Jim Caldwell

Se sospechaba que no pintaba nada, que el que mandaba ahí era Peyton Manning. Sin Manning tampoco es que abunde el talento, pero algo hay. Mathis, Freeney, Wayne, Garçon... Y no es de recibo que los Colts bajen los brazos del modo que vimos en algunos partidos. No entiendo cómo un entrenador cuyo equipo llega a ponerse 0-13 no es despedido. Y todavía no lo ha sido. Tremendo.

Mejor ejecutivo

1.- Mike Brown (Cincinnati Bengals)

Tras años y años de lamentable gestión, el propietario de los Cincinatti Bengals e hijo de Paul Brown puede presumir de una temporada de aciertos. Y eso que no podía presentarse peor. Con su quarterback titular declarando públicamente que prefería retirarse a seguir jugando en Cincinnati (olé tus huevos, Carson Palmer), con desbandada de estrellas (Jonathan Joseph y Chad Ochocinco, que aunque no lo parezca algún día lo fue) y con un entrenador ya muy quemado.

Los novatos no pudieron dar mejor resultado. Andy Dalton, elegido en segunda ronda después de muchos (Newton, Locker, Ponder y Gabbert), ha dado mejor rendimiento en su primera temporada que Palmer la pasada. A.J. Green, la primera elección de los Bengals, lleva camino de receptor estrella de la NFL. Y la joven defensa está entre las mejores de la liga.

Con todo, la mejor gestión estaba por llegar. A pesar de que Brown había manifestado que no pensaba traspasar a Palmer (lo que hace que las ofertas que lleguen sean más sustanciosas), atracó al primer desesperado que llamó a su puerta: los Oakland Raiders. Menudo atraco. Una primera ronda de 2012 más una segunda ronda condicional en 2013 que puede convertirse en primera si los Raiders llegan a la final de la AFC el año que viene (difícil, dicho sea de paso). Una auténtica burrada.

Los resultados deportivos, excelentes. Ganando a equipos mediocres (que hay que ganarlos, dicho sea de paso), los Bengals se plantan en playoffs. Y a partir de ahora, puede pasar de todo.

2.- Mickey Loomis (New Orleans Saints)

Los Saints tienen esta temporada mejor plantilla que hace un par de años, cuando ganaron el anillo. Reemplazaron a Reggie Bush, jugador caro, por Darren Sproles. Incorporan a Ingram para formar el backfield más profundo de la NFL junto al propio Sproles, Thomas e Ivory. Los Saints también consiguieron retener a su coordinador defensivo, Gregg Williams. El agujero en defensa que les costó la eliminación en Seattle tardó en corregirse, pero esa defensa ya no es un coladero. Y con un ataque así, basta poquito para ganar.

3.- Rick Smith (Houston Texans)

La contratación de Wade Philips ha sido un éxito. La plantilla contaba con la profundidad suficiente para reponerse a las constantes lesiones. Se han incorporado a jugadores importantes como Jonathan Joseph, y la elección de T.J. Yates ha dado buen resultado, dadas las circunstancias.

Peor ejecutivo

1.- Oakland Raiders

Ni Al Davis ni sus sucesores han estado inspirados en sus decisiones. Los Raiders, que están lejos de contar con la plantilla ideal, apostaron todo al presente, y en el presente están eliminados. ¿Cómo pueden mejorar? Sin apenas elecciones en el draft próximo y sin espacio salarial para fichar agentes libres, la situación parece complicada.

2.- Gene Smith (Jacksonville Jaguars)

Los Jaguars parecían darse por vencidos antes de empezar la temporada con el incomprensible despido de David Garrard. Cagada gorda. Sus receptores son lamentables, y el rendimiento del generosamente pagado Marcedes Lewis no ha sido bueno. Ahora llegan nuevos aires a la franquicia, que acaba de ser vendida a un millonario paquistaní, Shahid Khan.

3.- Thomas Dimitroff (Atlanta Falcons)

Los Falcons fueron el mejor equipo de la NFC la pasada temporada regular, pero su comportamiento durante la offseason era más propio de una franquicia en reconstrucción. Es verdad que su récord era un poco engañoso, puesto que en más de una victoria llegó tras dosis importantes de potra, pero tenían un estilo y las carencias más importantes eran las de su defensa. Sin embargo, en el draft pagaron un precio muy alto para seleccionar a un receptor, Julio Jones, que aunque tiene pinta de gran jugador, no parece solucionar los problemas de este equipo. Lejos de mejorar, los Falcons han empeorado, intentado cambiar su estilo de ataque para lograr mayor explosividad. En defensa, siguen siendo vulnerables, como mostraron hace un par de semanas los Saints. Si algo funciona, no hace falta revolucionarlo.

Regreso de la temporada (comeback player of the year)

1.- Steve Smith (Carolina Panthers)

Casi no nos acordábamos de él, pero Smith ha demostrado que si las lesiones lo respetan y su quarterback tiene el brazo y el atrevimiento suficientes, es una amenaza profunda de primera. Alguna de las jugadas más espectaculares de la temporada llevan la firma de Steve Smith.

2.- Matthew Stafford (Detroit Lions)

En su primera temporada sano, Stafford supera las 5000 yardas de pase. No estaba seguro de si debía incluirle en esta categoría, porque de vuelta está alguien que ya estuvo, y Stafford nunca estuvo a este nivel. No sé si se me entiende. Una temporada espectacular, en cualquier caso.

3.- Eli Manning (New York Giants)

Este sí que está de vuelta. Tras una temporada (sobre todo el final) lamentable, Eli Manning vuelve a ser el jugador fiable y decisivo en los últimos minutos de los partidos. Clave en el triunfo de los Giants en la NFC Este.

Mayor regresión de la temporada

1.- Josh Freeman

Su temporada es pésima. La falta de un juego de carrera de garantías (Blount no ha sido el de la temporada pasada, y ha sido baja en más de un partido) y el bajón de rendimiento de sus receptores han influido, pero lo más grave es su descuido del balón. Demasiadas pérdidas de balón.

2.- Chris Johnson

Ya hemos hablado de él. De CJ2K a CJ1K.

3.- Peyton Hillis

La maldición del Madden se cobra una nueva víctima. Entre lesiones y polémicas, Hillis ha jugado poco y sus compañeros le han acusado de no darlo todo por el equipo. Muy fea temporada.

Mejores partidos

1.- Green Bay Packers - New Orelans Saints (1.ª jornada)

Escribía después de verlo que dudaba mucho de que pudiésemos ver un partido tan espectacular como este en toda la temporada. Yo no lo vi. Sí, las defensas fallaron, pero ante unos ataques así poco se puede hacer. Y el partido lo gana el equipo cuya defensa fue más oportunista: la que forzó varias pérdidas de balón y protagonizó la goal line stand en la última jugada.


2.- San Francisco 49ers - New York Giants (10.ª jornada)

Un estilo de partido diferente. Más equilibrado. Defensas rocosas, pass rush de primera y sangre por cada yarda. Los touchdowns no llegaron hasta la segunda mitad, y gracias a la resistencia de su defensa en la red zone terminaron ganando los Niners. San Francisco confirmaba que iba en serio. Muy en serio.

3.- Detroit Lions - San Francisco 49ers (6.ª jornada)

Un partido que tuvo de todo. Jugadas brillantes, polémica arbitral, remontada y bronca final.

Peores partidos

1.- Denver Broncos - Kansas City Chiefs (17.ª jornada)

Se esperaba mucho de este partido. El campeonato de la AFC Oeste estaba en juego, y el morbo servido con la vuelta de Orton a Denver. Pero desde la lesión de Bowe el ataque de Kansas City apenas pudo hacer nada. El de los Broncos, un completo desastre. Apenas vimos espectáculo. También los árbitros estuvieron mal. Todos. Se tragaron un facemask clamoroso a Tim Tebow en la red zone. Para cerrar el círculo, el perdedor de este lamentable partido se proclamó campeón y, como premio, acogerá un partido de wild card en su estadio ante un equipo que logró cuatro victorias más.


2.- Cleveland Browns - Seattle Seahawks (7.ª jornada)

El duelo entre el equipo de Charlie Whitehurst y los Browns fue fiel a las expectativas.

3.- New Orleans Saints - Indianapolis Colts (7.ª jornada)

Un partido en prime time que no existió. No hubo partido. 62-7. Ni cuando los Saints renunciaron a atacar, recurriendo solamente a la carrera, fueron los Colts capaces de parar a New Orleans.

* * *

Aunque no constituye ningún premio en sí, terminamos con este resumen de las mayores rajadas de la temporada.


Mañana o pasado, la previa de la wild card round.

martes, 3 de enero de 2012

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 17

Se acabó la temporada regular. Solo doce de los treinta y dos equipos de la NFL siguen vivos. Para la mayoría de equipos de la NFL, la del domingo fue su Last nite.



Lo más comentado

La foto de postemporada. El resultado de diecisiete semanas de competición es este. Tal y como predecían las respuestas mayoritarias de las encuestas de este blog, las tres últimas plazas fueron para Bengals, Broncos y Giants. Así queda la foto.


Tiempo habrá para comentar lo que nos espera las próximas semanas. Yo alucino con la rapidez de algunos para hacer previas. El mismo domingo ya se podían leer previas de los enfrentamientos de wild card en algunas webs americanas. ¡Esperaos por lo menos a que sepamos cómo evolucionan los lesionados! Como de eso hablaré (espero) en los próximos días, no comento más sobre el tema. Enhorabuena a los premiados y ánimo a los desgraciados.

Lunes negro. Al lunes siguiente al fin de la temporada regular se le llama Black Monday. Porque es un día negro para los entrenadores que son despedidos ese mismo día, una vez consumado el fracaso de los equipos que dirigen. En el momento en que escribo esto, se han producido dos despidos de head coaches.


El primero fue Steve Spagnuolo. Incapaz de conseguir que los Rams consiguiesen récord positivo en las tres temporadas que dirigió al equipo de St. Louis, acumula las mismas derrotas en tres años que Bill Belichick en diez. Tras su primer año, los Rams fueron el peor equipo de la NFL. En el segundo, el equipo prometía, pero fue incapaz de vencer en la división más floja de la historia de la liga, al caer ante los Seahawks de Charlie Whitehurst en el partido decisivo. En su tercera y última temporada, sus Rams regresaron al nivel de la primera. Ni él ha conseguido que esa defensa sea sólida ni McDaniels ha aportado nada bueno a Sam Bradford (o, por lo menos, si lo ha hecho no se nota). Si tenemos en cuenta los criterios para clasificar los equipos de "mejor a peor" (el que se aplica para confeccionar la clasificación global de la liga), los Rams son los peores. Pero hasta eso han hecho mal, porque siguiendo el criterio para ordenar los equipos en el draft son segundos. Ni ese consuelo les queda.

Caso parecido el de Raheem Morris. Entrenador de equipo joven que supera las expectativas la temporada pasada y que decepciona (mucho) esta. Los jóvenes Bucs fueron una de las sensaciones de la temporada 2010-2011. El equipo más joven de la liga, por el que nadie daba un duro, que terminó 10-6, el mismo registro que el equipo que finalmente ganaría el anillo. El futuro era suyo. Solo les faltaba ganar partidos a equipos fuertes. Y esta temporada comenzaron haciéndolo. Vencieron a Saints y Falcons, los gallitos de su división. Se plantaron en Wembley con 4-2, como primeros de la NFC Sur. Pero a partir de ahí, la nada absoluta. Lesiones de jugadores clave (Blount) y graves bajones de rendimiento de sus jóvenes promesas (Freeman y Mike Williams) explican en parte el desastre. Los intentos de corregir la situación solo la agravaron: desde que Albert Haynesworth fue traspasado de New England a Tampa, los Patriots ganaron todos sus partidos (8-0) y los Buccaneers los perdieron (0-8). Paliza tras paliza, hasta la derrota final. El equipo que más puntos ha recibido esta temporada. Una imagen penosa. El futuro, que parecía brillante hace un año, ahora parece muy oscuro: los Bucs, cuyo nivel de juego es pésimo, juegan en una de las divisiones más duras de la NFL. Con dos equipos fuertes y consolidados (Saints y Falcons) y otro con pinta de serlo en el futuro próximo (unos Panthers que recuerdan en 2011 a los Lions de 2010, y ya veis qué temporada han hecho los Lions en 2011). Complicada tarea de reconstrucción.

Después se produjeron también otros despidos importantes, aunque no de un entrenador sino de un padre y un hijo que mandaban mucho en los Colts. Los Polian. Vicepresidente y general manager. Bill y Chris. Bill Polian llevaba en los Colts desde 1998. Su hijo Chris era general manager desde noviembre de 2009. La desastrosa temporada de Indianápolis, que ha puesto en evidencia las terribles deficiencias de una plantilla dependiente de un solo jugador, han llevado a la calle a los responsables de su confección. Jim Caldwell podría y debería ser el siguiente. Este despido puede interpretarse como una señal que anuncia el fin de la era Manning en Indianápolis. La noticia no ha gustado a Peyton Manning, que decía estar "en shock y sorprendido" al enterarse del despido del hombre de cuya mano llegó a la NFL.


El año del quarterback. Así titulaba la ESPN esta temporada antes de que comenzase. De hecho, su web tiene una sección específica con esta denominación. Visto lo visto, no iban mal encaminados. No pocos artículos afloran poniendo el grito en el cielo por las masacres aéreas que vemos semana tras semana. Los nostálgicos de tiempos pasados ven cómo muchas de sus referencias caen. Este fin de semana, más motivos para su furia.

No uno, sino dos quarterbacks superan el récord de yardas de pase Dan Marino. Brees, el líder histórico, con 5476. Casi 400 yardas más. El segundo es Tom Brady, que ha llegado a 5235, casi 150 más. Y un tercer quarterback ha estado a punto de superarlo. Matthew Stafford, en su primera temporada en la NFL sin lesiones, ha llegado a 5038. Stafford se convierte en el cuarto quarterback en superar la marca de 5000 yardas de pase. Se une a Brees (que lo ha hecho dos veces), Brady y Marino.

También se han batido otros récords de eficiencia pasadora. Brees ha superado su propio récord de porcentaje de pases completados y Aaron Rodgers ha batido el récord de passer rating, el criterio que usa la NFL para medir el rendimiento de un pasador.

Hemos asistido a bombardeos incesantes. En dos partidos, esta misma temporada, se ha batido el récord de yardas de pase totales. En la primera jornada, los Dolphins de Henne y los Patriots de Brady fijaron un récord que los Packers de Matt Flynn (sí) y los Lions de Stafford batieron en la última jornada. 1000 yardas de pase entre los dos equipos, algo nunca antes visto. Número redondo. 480 de Green Bay, 520 de Detroit.

No cabe duda, la discusión sobre las supuestas injustas ventajas que se dan a los pasadores y a los atacantes en general seguirá. Como viene sucediendo desde tiempos inmemoriales, se acusará a la NFL de querer acabar con las defensas, de convertir al fútbol americano en un deporte de nenazas. Nada nuevo bajo el sol.

Mientras tanto, en Denver, un partido acabó con el resultado de 7-3. De los cuatro equipos que acceden directamente a la ronda divisional, dos basan su juego en una defensa dominante y un ataque de carrera sólido; sus quarterbacks no están entre la elite de la liga. Esta temporada se han anotado 22,2 puntos ofensivos por partido. Menos que en 1965, 1962, 1952, 1950, 1949 y 1948. Ah, entonces sí que atacaban en condiciones, y no ahora. ¿Que si las penalizaciones tienen más incidencia que nunca? Bueno, sí, cada equipo obtiene 1,7 primeros downs por partido gracias a las penalizaciones... como en 2004, 1998, 1987 y 1947.

Sí, ha sido el año del quarterback. O, más bien, del buen quarterback. ¿Por qué se baten ahora récords y no antes? Por el mismo motivo que la selección española gana competiciones futbolísticas que antes perdía. Porque ahora coinciden jugadores de un talento muy superior al de sus rivales y antes no. O tempora, o mores.


Y el año del tight end. En un brillante artículo (como casi todos los que escribe), Andy Benoit enumeraba la semana pasada las diez tendencias o modas más importantes de la NFL en 2011. En el primer puesto de esa clasificación particular figuraba el "alzamiento" de los tight ends. Creo que merece la pena leer su opinión (la traducción es mía).

"Sabíamos que los híbridos entre wide receiver y tight end iban a convertirse en norma un día – pero no sabíamos que ese día iba a llegar tan pronto. O que la norma sería inadecuada tan rápido. Observemos: los mejores ataques no solo tienen buenos y atléticos tight ends – tienen tight ends atléticos con un físico de otro mundo. Jimmy Graham ha redefinido el ataque de unos Saints que ya estaba muy por encima de la media. Rob Gronkowski ha hecho lo mismo en New England. Otros jugadores en eclosión son Aaron Hernandez (otro Patriot, no es justo) y Jermichael Finley (Packers).

Antonio Gates creó problemas de marcaje nunca vistos antes en San Diego hace unos años, pero no dio a su ataque la misma versatilidad de formaciones que los mejores tight ends de hoy aportan. Con un Graham o un Gronkowski, el ataque puede tomar formas desde "heavy run formation" (muy orientada a la carrera) a otras agresivas formaciones de pase como 3 x 2, backfield vacío. La única manera en que una defensa no es algo vulnerable a estos problemas de emparejamientos es la que tiene cinco jugadores capaces de realizar un marcaje al hombre presionante Y parar la carrera.

Conclusión final: la mayor parte de la evolución reciente de la NFL está de algún modo relacionada con la posición de tight end
".

Estoy muy de acuerdo con la anterior reflexión. En vez de buscar explicaciones conspiratorias o ajenas al propio juego, debería prestarse más atención a este tipo de factores "naturales" para intentar explicar por qué se están batiendo tantos registros de pase. Los dos quarterbacks que han batido la marca de Marino cuentan en sus plantillas con los dos mejores tight ends de la NFL, Graham y Gronkowski. Aaron Rodgers ha mejorado sustancialmente su rendimiento esta temporada regular en comparación con la anterior. La presencia de Jermichael Finley (y de la unidad de tight ends más numerosa de la NFL), con quien no pudo contar durante la mayor parte de la temporada pasada, puede haber ayudado mucho a ello. Finley no solo contribuye recibiendo (o dejando caer balones, como sucede más veces de las que debería), sino centrando la atención de defensores rivales, dando mayor libertad a otros receptores.

Este domingo, Graham y Gronkowski batieron sucesivamente los récords de recepción de la posición. Ambos superaron los registros vigentes hasta esta temporada, como hicieron sus respectivos quarterbacks con el de Marino. Al final Rob Gronkowski se lleva los récords, 1327 yardas de recepción y 17 touchdowns. Pero la recepción de la jornada fue de Graham.


¿Lo que más asusta de estos jugadores? Que acaban de llegar. Lo mejor de ellos está todavía por venir.

La sorpresa

Que los políticos nos mientan y nos tomen por gilipollas no debería sorprendernos. Pocas promesas son menos fiables que las de un político en campaña. Tampoco debe extrañarnos que sigan haciendo lo que les salga de los huevos, porque la gente sigue votando en masa (enfurecida) a los mismos de siempre, a pesar de los numerosos casos de corrupción e ineptitud que se producen constantemente en los partidos más votados. Y aunque no sorprenda que encima de querer joder al personal se rían de él, sí sorprende positivamente que alguna vez se les conteste destapando sus vergüenzas.


Cambio de tema, que se me va.

Los suplentes de los Packers destrozan a los Lions. Me refiero al ataque de Green Bay y a la defensa de los Lions. Ayer por la tarde seguía dudando qué apostar en el partido entre Green Bay y Detroit. En principio había apostado por mis Packers. Una hora antes del comienzo de ese partido, Green Bay anunciaba la lista de bajas: el líder del ataque (Aaron Rodgers), el running back más productivo (James Starks), uno de los jugadores claves de la línea ofensiva (Bryan Bulaga), el receptor estrella del equipo (Greg Jennings), uno de los receptores más fiables en las últimas semanas, que es también el retornador (Randall Cobb) y los dos líderes de la defensa (Woodson y Matthews). Joder, qué panorama. Mi novia, que estaba sin Interné, me había dicho sus apuestas y yo se las había metido en el sistema. Vi que apostaba también por los Packers, y cuando se anunciaron todas estas bajas la llamé y le conté cómo estaba el tema. Los dos cambiamos nuestra apuesta. Apostamos por los Lions. Unos Lions que venían a Lambeau Field con todo y jugándose evitar en primera ronda al equipo más en forma de la NFL en estos momentos (los Saints). Si con Matthews y Woodson la defensa es mala, sin ellos es una putísima mierda, pensaba. En eso no me equivoqué. Pero también pensaba que con ese ataque era imposible seguir el ritmo a los Lions.


No fue así. El ataque de los Packers, dirigido por un quarterback que solamente había jugado un partido como titular en la NFL (ante la floja defensa de los Patriots) destrozó a una defensa de los Lions que contaba con sus jugadores más importantes. Los Suh, Tulloch, Vanden Bosch y Avril fueron incapaces de detener al ataque de Green Bay. Flynn y (especialmente) Jordy Nelson quemaron una y otra vez a la secundaria de Detroit. Ni un mal inicio (0-9) ni la reacción final de Detroit detuvieron a los Packers, que completaron una remontada épica liderada por un suplente (del que hablaremos más adelante). El equipo con la peor defensa contra el pase de la historia de la NFL termina la temporada con un balance de 15-1.

Por qué coño cambiaría mi apuesta.

Todo sigue igual

Los últimos serán los primeros. Por enésima temporada consecutiva, un equipo que había sido último de división el año anterior termina como campeón en la siguiente. Esta temporada les ha correspondido ese honor a los Denver Broncos, con un discreto registro de 8-8, el mismo que Chargers y Raiders, pero con mejor balance en partidos comunes. Esperanza para los aficionados de Redskins, Vikings, Buccaneers, Rams, Bills, Browns, Colts y Chiefs. Uno de estos ocho ganará su división el año que viene. Para mí, una señal de que la NFL conserva una de sus virtudes más importantes: la paridad, que incrementa el interés de la competición.


Tampoco ha cambiado otra de las tendencias, en este caso de los protagonistas de la hazaña este año: la de perder. Tercera derrota consecutiva de Denver, aunque inocua. Y el modo de perder ha sido similar al de anteriores ocasiones: con la ineptitud ofensiva por bandera. Es curioso, porque hace tan solo dos jornadas escuchaba a un conocido comentarista televisivo decir que ese ataque iba a revolucionar el fútbol americano.

A ver, que no: que el tight end es muy útil jugando como híbrido entre receptor y bloqueador. Si es un híbrido entre corredor y pasador, su eficacia es mucho menor. Eso sí, mientras la defensa deje al rival en 7 puntos, a poquito que consiga el ataque, Denver ganará.

Enésimo fiasco de los Dallas Cowboys. Una temporada más, los Cowboys rinden muy por debajo de lo esperado. 8-8. Ese es su balance final. Como la temporada pasada, se quedan fuera de los playoffs. Pese a ser un grupo con bastantes nombres ilustres, les falta mucho para ser un equipo de verdad. Como siempre, son peores de lo que pensamos. Aunque esta temporada se habían deshecho de parte del lastre al que sobrepagaban (léase Roy Williams o Marion Barber), aún quedan algunos tipos cuyo rendimiento no se corresponde con su fama y sueldo. Sí, hablo de Terence Newman. Los Cowboys salieron completamente alelados en la primera mitad del partido decisivo que disputaban ante los Giants. Un desastre. 21-0 al descanso. El ataque, impotente. La defensa, superada. Especialmente la secundaria, "liderada" por Newman. Y el front era incapaz de generar el más mínimo pass rush. Justo lo contrario que hacían los Giants, que con sus monstruosos jugadores de línea defensiva campaban a sus anchas por el backfield de Tony Romo. Un Romo que, por cierto, no fue responsable de este fracaso. Pese a que esta temporada ha hecho de las suyas (contra Jets y Lions), en términos generales su año ha sido muy bueno.

La reacción de la segunda mitad no fue suficiente. Aunque llegaron a ponerse a solo 7 puntos, los Giants reaccionaron a tiempo para impedir la remontada y mandar a los de Jerry Jones de vacaciones. Algo que tampoco cambia: la cara de contrariedad de Jerry Jones en prime time. Ni mi implacable gafe contra los equipos de la NFC Este por los que apuesto pudo evitar el nuevo desastre del America's team.

Los Patriots dan veinte minutos de ventaja a sus rivales y ganan. Déjà vu en Foxborough. New England recibía a unos desahuciados Dolphins y Bills en su estadio en las dos últimas jornadas. Partidos en principio sosos para su afición. Para que no fuese así, los Patriots decidieron darle un poquito de emoción: no empezarían a jugar hasta que el rival hubiese anotado tres veces. Contra Miami empezaron 0-17. Ante Buffalo, 0-21. A partir de ahí, su ataque devolvió a la dura realidad a sus rivales. Este domingo, en menos de tres cuartos, los Patriots anotaron 49 puntos ante los Bills. ¿Cómo? Como siempre, gracias a su excepcional juego de pase y con su pareja de tight ends de protagonista. Y con aportación de la carrera. En los tres últimos partidos Stevan Ridley ha sido el running back principal de los Patriots. Sin ser estelares, sus números son buenos (promedia más de 5 yardas por intento de carrera) y compone, junto con Green-Ellis y Woodhead, un backfield interesante. En cualquier caso, no sé si deben seguir repitiendo este tipo de performances.

Arizona gana en la prórroga. Sí, otra vez. La mitad de los partidos que han disputado los Cardinals en su estadio han terminado con victoria local en la prórroga. No podían despedir la temporada de otro modo. Arizona y Seattle no se jugaban más que el honor. No terminar con balance negativo y ser segundos en su división. Nada más. Pero jugaron como si les fuera la vida en ello y la celebración fue mayor que la de algunos equipos que aseguraron su pase a playoffs esta jornada. El gran protagonista fue esta vez Larry Fitzgerald, que firmó un auténtico partidazo. Fitzgerald terminó escupiendo sangre por un golpe en sus pulmones. Y mostró por qué es el receptor mejor pagado de la historia de la NFL. Por jugadas como esta.


Qué pena que este jugador no esté en un equipo competitivo. Le echamos de menos por los playoffs.

Todo cambia

Baltimore acogerá, por fin, un partido de playoffs. Los Ravens llevaban tres temporadas seguidas llegando a playoffs. No solo llegando, sino ganando algún partido. Sin embargo, en ninguna de esas tres temporadas se habían proclamado campeones de la AFC Norte. Siempre llegaban vía wild card, lo que les obligaba a buscarse la vida lejos de su estadio. A la cuarta fue la vencida. Los Ravens se han proclamado muy justamente campeones de la AFC Norte. No cabe otra conclusión en vista de su balance divisional: 6-0. Han barrido a Steelers, Bengals y Browns, algo que tiene mucho mérito, puesto que la AFC Norte es una división de mucho nivel. Como prueba de ello, es la única división que cuenta con tres equipos en playoffs (el máximo posible: el campeón y las dos plazas de wild card).

No obstante, este campeonato no supone una muy buena noticia si nos atenemos a los antecedentes. Siempre que Baltimore ha llegado a playoffs por wild card ha ganado algún partido de postemporada. Así ganaron su único anillo, el de la 2000-2001. En cambio, en las dos ocasiones en las que fueron campeones de la AFC Norte, cayeron en su primer partido. Esa será otra racha que querrán cambiar en un par de semanas. Houston, Denver o Pittsburgh serán sus rivales entonces.

El quarterback de los Houston Texans. Primer fue Matt Schaub; después, aunque por muy poco tiempo, Matt Leinart; y a continuación el novato T.J. Yates. El tercero también cayó, y los aficionados de los Texans asistieron al emocionante show de Jake Delhomme. Aunque no lanzó ninguna intercepción y sus números fueron buenos (sobre todo para un quarterback de estreno esta temporada y que casi acaba de llegar a su equipo), Delhomme lanzó varios pases que a punto estuvieron de acabar en manos de defensores. Pero no falló en el drive decisivo, en el que lideró como solo él sabe al ataque de los Texans hasta el touchdown que podía darles el empate o la victoria. Perdiendo por 7 y habiendo anotado 6, Houston decidió ir a por la conversión de 2 puntos. La decisión correcta, puesto que los Texans no se jugaban nada y, vista su fortuna con las lesiones, no les convenía nada jugar una prórroga. Si bien la decisión fue correcta, la ejecución no pudo ser peor. Primero, salida falsa de Joel Dreesen. 5 yardas de penalización. Después, pésimo snap del center que Delhome es incapaz de atrapar. De risa.


Parece que la lesión de Yates no es grave y que estará disponible para el partido de wild card ante Cincinnati (equipo contra el que los Texans de Yates jugaron hace poco y ganaron). Salvo nueva lesión (nada descartable en ese equipo) nos quedaremos sin una nueva ración de las emociones que Delhomme nos aporta. Pero, ya puestos, una petición a los Texans: ¡queremos ver a Jeff Garcia!

Lo mejor

Matt Flynn. Los Green Bay Packers son la franquicia con más títulos de la historia del fútbol americano profesional. Por sus filas pasaron jugadores legendarios. En la posición de quarterback, leyendas como Bart Starr y Brett Favre, y otro jugador que seguro que lo será dentro de unos años como Aaron Rodgers. Tres de los mejores pasadores de la historia. De los más prolíficos. Pero ninguno de ellos ha conseguido hacer avanzar a su equipo tanto en un partido con sus pases como Matt Flynn este domingo.

No, el récord de yardas de pase en un partido y de pases de touchdown de la franquicia de Green Bay no pertenece ni a Starr, ni a Favre, ni a Rodgers. Pertenece a un suplente que disputaba este domingo el segundo partido como titular de su carrera. Y para ese partido no disponía de algunas de las armas más importantes del ataque aéreo de Green Bay. Menos receptores, menos protectores y menos corredores.

El resultado: 480 yardas y 6 touchdowns de pase, incluido uno decisivo con el que los Packers completan la remontada final a falta de poco más de un minuto para el final.


Su partido ante los Patriots de la temporada pasada (3 touchdowns de pase y 1 intercepción, moviendo siempre con soltura el ataque de Green Bay) ya le había valido para obtener el título oficioso de mejor quarterback suplente de la NFL. Con un solo partido, muchos analistas se aventuraban a decir que Matt Flynn sería titular en alguna otra franquicia la temporada que viene. Porque Flynn termina contrato cuando acabe esta temporada. Esto ya se decía antes del domingo.

Después de lo visto el domingo, es prácticamente seguro no solo que Flynn será titular en alguna franquicia de la NFL, sino también que cobrará más que Aaron Rodgers. Algo que no es difícil, porque Rodgers es el jugador más barato de la NFL. Cobra muy por debajo de su rendimiento (aunque nunca se ha quejado). 7,75 millones de dólares en 2011. Sam Bradford cobra 18,4; Brady 18 y Vick 15,9. Rodgers es el 12.º quarterback de la NFL en salario base. Y me sorprendería mucho que Flynn cobrase menos de 10 el año que viene.

Tuiteaba Peter King cuando no llevábamos ni medio partido que los tres quarterbacks sin equipo más interesantes para la próxima temporada eran Andrew Luck (no hace falta presentación), Robert Griffin III (Heisman Trophy de esta temporada universitaria por delante del propio Luck) y Matt Flynn. Y decía King que "no necesariamente en ese orden". Es decir, que uno de los periodistas más influyentes sobre temas de NFL insinuaba que Flynn podía ser mejor que los anteriores.

También es seguro que Flynn no se quedará en Green Bay. No tiene ningún sentido. Flynn vale ahora mismo mucho dinero, y pagarlo para tenerlo en el banquillo es una estupidez. La única posibilidad de que los Packers obtengan algo a cambio de Flynn es que hagan lo mismo que los Patriots hicieron con Matt Cassel: renovarlo unilateralmente aplicando el "franchise tag" y después traspasarlo a otro equipo. Solo se puede aplicar el "franchise tag" a un jugador, y conforme a este sistema el salario del jugador se fija en función del máximo pagado en su posición en los cinco años anteriores (el sistema de fijación del salario ha cambiado con el nuevo convenio colectivo; antes era más sencillo, y también más caro para los equipos). Para un quarterback, se estima que el "franchise tag" estaría en 2012 en torno a 14,4 millones de dólares. Mucho dinero. Si los Packers luego no encuentran a nadie que quiera comerse un contrato de esa magnitud, se lo tienen que tragar ellos. Y todo ese salario es garantizado. ¿Se expondrán los Packers al riesgo de tener que pagar a un suplente más que al titular, al jugador franquicia? Salvo que lleguen a un acuerdo anticipado a ese precio con otra franquicia (difícil, porque esa franquicia preferirá ficharlo sin pagar nada a cambio), no lo creo. Además, los Packers podrían necesitar usar el "franchise tag" para renovar a otro jugador, Jermichael Finley, y el sueldo que correspondería a un tight end es mucho menor, de 5,4 millones de dólares.

Muchos pensaréis que todo esto es una locura. Y es verdad. No sabemos cómo puede funcionar Flynn en un sistema distinto del de Green Bay, sin jugadores como Jordy Nelson, Donald Driver o Jermichael Finley a su lado. Y apenas lo hemos visto: solo un par de partidos completos, ante dos defensas flojas como las de New England y Detroit. Sí, es verdad, pero hay varias franquicias muy necesitadas que no podrán elegir a Luck ni a Griffin III. Se habla ya de Washington y Seattle. ¿Miami, Jacksonville? Y Arizona porque ya ha tenido una mala experiencia con este tipo de jugadores poco contrastados (Kevin Kolb), que si no seguro que también pelearía por Flynn. ¿Y Denver?

No diga clin, clin; diga Flynn, Flynn.

Víctor Cruz. ¿La omisión más injusta de la Pro Bowl? Seguramente. Pero es difícil ser elegido cuando tu nombre no sale en el formulario de votación. Su compañero Jason Pierre-Paul lo consiguió a pesar de no estar entre los sugeridos, pero Cruz no. Sin embargo, cómo no va a estar entre los receptores elegidos el líder de la liga en yardas por recepción. Cruz ha quedado en segundo lugar de la NFC en yardas de recepción totales, solo por detrás de Calvin Johnson. Si me preguntáis si Cruz es mejor que Greg Jennings o Larry Fitzgerald, no tengo dudas. No lo es. Hoy. Pero también creo que su temporada ha sido mejor que la de los dos anteriores. Ha sido clave para que su equipo haya llegado a playoffs. Cuando los Giants están en aprietos, Cruz aparece. Ya sea en forma de espectacular tochdown de tropecientas yardas después de recepción, como la semana pasada ante los Jets o esta ante los Cowboys...


...o con alguna recepción que recordaba a la mítica de David Tyree en la Super Bowl. Sin llegar a esos extremos (ni de dificultad ni de importancia), una gran recepción de Cruz en el 4.º cuarto del partido resulta decisiva para frenar a los Cowboys, que tras un pésimo inicio (21-0), estaban a solo un touchdown de empatar el partido (21-14) y con toda la inercia a su favor. Hasta que Eli Manning lanzó un "madre mía, que sea lo que Dios quiera" y Cruz lo atrapó. Con 178 yardas de recepción en el partido decisivo se despidió este jugador de la temporada regular. Enorme.

Jared Allen. Aunque su equipo ha sido un auténtico desastre, hay que reconocer el temporadón de Jared Allen. El terror de los pasadores aprovechó la poca resistencia que suele oponer la línea ofensiva de los Chicago Bears para sumar 3,5 sacks, con los que termina la temporada como líder de la liga con 22. A tan solo 0,5 sacks del récord histórico de Michael Strahan. Un récord histórico que siempre ha estado un poco bajo sospecha por la forma en que se produjo. ¿Cómo? Pues con un colega suyo, un tal Brett Favre, que sospechosamente corre hacia él (en vez de huir de él) y que no opone absolutamente ninguna resistencia. De hecho, para ahorrar el esfuerzo a Strahan, él mismo se tiró al suelo.


No son pocos los que dicen que el auténtico recordman de sacks es Jared Allen. De lo mejor de la NFL esta jornada y toda la temporada, aunque sus compañeros no le hayan acompañado.

Lo regulero

Matthew Stafford y Calvin Johnson. El partido de estos dos jugadores es un ejemplo más de por qué no se debe decir que quarterbacks  o jugadores de cualquier posición individualmente considerados ganan o pierden partidos. ¿Qué más podían hacer, salir a defender? Sí, si defendiesen y atacasen podríamos decir que en algún caso que ganaron o perdieron un partido, pero salvo casos excepcionales, esa dualidad de tareas lleva muchos años sin darse en la NFL. El fútbol americano, más que ningún otro, es un deporte de equipo.


Stafford y Johnson completaron el mejor partido de sus carreras. Stafford se unió al selecto club de quarterbacks con más de 500 yardas de pase en un partido. Logró 520, con 5 touchdowns (que deberían haber sido 6, ya que por un terrible error arbitral se les birló un claro touchdown a los Lions). No fue perfecto, porque terminó con 2 intercepciones (la última en el desesperado drive definitivo) y su porcentaje de pases completados, aunque bueno, no fue brillante (61%). Y también hay que decir que tuvo todo el tiempo y la comodidad posibles para lanzar, porque sin Matthews y Woodson el pass rush de Green Bay fue casi nulo. Como también es cierto que sus receptores cometieron errores impropios de su categoría (hasta Calvin Johnson). Un auténtico partidazo, en cualquier caso, con final infeliz.

Megatrón fue imparable. Tramon Williams presumía después del partido en Detroit de saber contener al receptor estrella de los Lions. En esta ocasión, sin embargo, Calvin Johnson hizo lo que quiso. Batió su récord personal de yardas de recepción con 244, una auténtica burrada. Hasta en once ocasiones atrapó el balón. Tremendo. Otro motivo de preocupación para Dom Capers.

Cincinnati Bengals: el único equipo que llega a playoffs sin haber ganado a un solo equipo de playoffs. Los aficionados de los Buccaneers tienen motivos para estar aún más jodidos. La réplica de su equipo la temporada pasada ha conseguido llegar a playoffs logrando una victoria menos que ellos. Aquellos Bucs terminaron 10-6; estos Bengals, 9-7. Cuestión de suerte, de factores ajenos al propio equipo. La NFC contaba la temporada pasada con más equipos de nivel que la AFC esta temporada.

De todos modos, la alegría no puede ser completa en Cincinnati. Se clasificaron perdiendo en su estadio, gracias a que los demás aspirantes fueron incapaces de ayudarse a sí mismos. Aunque en postemporada hemos visto cosas increíbles, cuesta creer que un equipo que ha perdido todos los partidos que ha disputado contra equipos que han llegado a playoffs (sus siete derrotas se producen ante estos equipos) vaya a ser capaz de hacer algo importante a partir de ahora, y menos ganar cuatro partidos seguidos. Para ello necesitarán que su juego de pase funcione mucho mejor. No bastará con que Dalton no cometa errores, hará falta algo más. En cualquier caso, creo que han tenido suerte en el emparejamiento.

Jugada de engaño de la semana (empañada por la excesiva ineptitud del equipo rival). Esta jugada no figura en la sección dedicada a lo mejor de la jornada porque la actuación del equipo engañado es penosa. ¡Cómo no se dan cuenta de que hay un receptor abierto absolutamente solo en la banda! Por eso se queda en regulero. Enhorabuena a los equipos especiales de San Francisco por la jugada. Es lo que le faltaba a David Akers en su histórica temporada, lanzar un pase de touchdown.


Lo peor

New York Jets. Cuanto mayores son las expectativas, más dura es la caída. Pero aunque las expectativas sean altas, hay maneras de caer. La de los Jets no ha podido ser más desagradable. Ni el otro gran fracaso verde, los Philadelphia Eagles, el dream team de la pretemporada, ha caído de forma tan triste. Curiosamente los dos han terminado con el mismo balance, 8-8. Pero mientras en los Eagles se entrevé un  futuro prometedor, de los Jets no surgen más que dudas.

El espectáculo ofrecido por los Jets el domingo en Miami, deportiva y extradeportivamente, fue penoso. Muy triste. Y eso que el día empezó de cara para sus intereses. Ellos ganaban, los Titans perdían y la derrota de los Patriots daba más motivos a los Ravens para hacer lo posible por vencer en Cincinnati. En la segunda parte, todo se torció. Tennessee ganaba, lo que eliminaba a los Jets, y los propios Jets veían como los Dolphins remontaban su partido.

Y cómo. La incapacidad de Mark Sanchez para liderar un ataque fiable se puso de nuevo de manifiesto. 3 intercepciones. Pero eso no justifica la actitud de su compañero (es un decir) Santonio Holmes. Durante la semana anterior al partido Sanchez organizó un par de reuniones con sus receptores. Holmes estuvo pasota y desafiante. Actitud que no cambió durante el partido del domingo. Por primera vez en su carrera, Holmes no consiguió ni una recepción. Schottenheimer lo sentó en los últimos minutos de partido, que Holmes vivió solo y apartado en el banquillo. Los medios indican que un jugador anónimo de los Jets dijo al terminar el partido que Santonio Holmes era "un cáncer" para el equipo.


Esto no fue lo único. Bart Scott mandando a la mierda a periodistas, corte de mangas incluido (lo mismo harán probablemente los Jets con él en unos días), Darrelle Revis, generalmente muy educado con la prensa, se negaba a hablar, y Rex Ryan llorando ante sus jugadores, pidiéndoles que se comporten como un equipo. Triste, muy triste.

¿Hora de hacer borrón y cuenta nueva? Ese ataque necesita un serio lavado de cara. La defensa, volver a ser la de temporadas anteriores.

Indianapolis Colts. Objetivo cumplido. A pesar de jugar en la división más floja de la liga, los Colts obtienen el preciado número 1 del draft. Nada pudieron hacer ante los poderosos Jacksonville Jaguars. Ningún equipo ha apestado tanto desde septiembre como ellos. Ya lo avisábamos, sin Manning, son una mierda. Lo que no sabíamos es que la mierda era de un tamaño tan grande. La vasta cabeza de Manning nos la tapaba. Pero sí que es grande, sí.

Los Buccaneers, fieles a su cita semanal con la humillación. Tras un cuarto y medio de partido, Tampa perdía por 42-0 en Atlanta. Cuarto y medio. 42-0. Se han superado.

Celebraciones estúpidas. Que conste que prohibir las celebraciones me parece una gilipollez. Lo natural cuando alguien consigue un éxito en un partido es alegrarse y celebrarlo. No hay nada de malo. Pero si un jugador sabe que una determinada celebración está prohibida, lo lógico es que no la haga. Especialmente idiota es el reincidente. Tonto perdido. Es el caso de Stevie Johnson, el receptor de los Buffalo Bills. Ya fue sancionado en su día por mostrar mensajitos en camisetas interiores. También por hacer burla del incidente discotequero de Plaxico Burress. En New England, este domingo, Johnson volvió a actuar como un tonto del culo. Mensajito en camiseta. Penalización para su equipo en el kickoff siguiente y multa a la vista.

Caso distinto es el de Ndamukong Suh. El controvertido defensor de los Lions celebró un sack a Matt Flynn haciendo el gesto del championship belt, el que suele hacer Aaron Rodgers para festejar sus touchdowns de carrera (también conocido como discount double check). Este tipo de provocaciones me parecen especialmente estúpidas, porque lo único que consiguen es motivar al rival. Lo hizo John Abraham en el partido de playoffs de los Packers en Atlanta. Lo hizo a pesar de que los Packers estaban destrozando a la defensa de los Falcons. Y el drive en el que realizó esa celebración terminó con otro championship belt. Pero de Rodgers. Y aquí tenéis la celebración de Suh este domingo:


¿Pero te has dado cuenta de que el jugador al que has derribado no es Rodgers? ¿Te has dado cuenta de que ese jugador, su suplente, con otros suplentes, ha cascado a la defensa de la que formas parte nada menos que 31 puntos en solo tres cuartos? Quizá al terminar el partido se da cuenta de que él y sus compañeros de defensa han recibido nada menos que 45 puntos. Cuarenta y cinco. Como castigo, los Lions viajarán al Superdome el sábado que viene. Puto karma, qué cabrón.

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En los próximos días, otorgaremos los premios de la temporada regular. También habrá previa de la wild card. Ambiciosos planes, a ver si los cumplo.