Tal y como esperaba, esta semana de trabajo fue infernal. Por eso publiqué tan tarde el Plácido domingo, jodido lunes y por eso no he podido escribir previa de las finales de conferencia en condiciones. Unas pocas líneas antes de los partidos.
Con tanto curro, Workers song.
En primer lugar, os cuento qué quiero que pase. Confieso que no espero este domingo con especial entusiasmo. El bajón por la eliminación de los Packers aún me dura. La mala costumbre. Tras el éxtasis de la pasada postemporada, continuado en la temporada regular, el palo es gordo. Por ese motivo, creo que son las finales de conferencia que espero con menos entusiasmo en mucho tiempo.
De los cuatro equipos que sobreviven, los 49ers son el que más me gusta. O el que menos me disgusta, porque ninguno es mi favorito (no hablo de la calidad de los equipos, sino de simpatía). Voy con San Francisco. A pesar de dos pesares: que no tengo claro que estos 49ers sean dignos de la historia de esa franquicia y que la Super Bowl que menos me gustaría ver es el duelo de los hermanos Harbaugh.
Con estos 49ers me pasa algo parecido a lo que opinaba del Brasil del Mundial de 1998. Me parecía una selección indigna de anteriores Brasiles campeones del mundo. No jugaban ni la mitad de bien. Lo contrario de otros equipos míticos de la canarinha. Sin ir más lejos, los que ganaron en 1994. ¿Son estos 49ers comparables a los de Montana, Rice y Young? En ataque seguro que no, y en términos globales probablemente tampoco. Eso me hace dudar de "querer ir con ellos". Eso sí, esa defensa sí tiene "calibre de campeón". Aldon y Justin Smith, Patrick Willis, NaVorro Bowman... Una defensa espectacular.
El segundo motivo de reticencia es la posible Harbaugh Bowl (o HarBowl). Aunque no estaría mal para acallar las apocalípticas proclamas sobre la extinción de las defensas, podríamos estar ante una de las Super Bowls más feas de la historia. Si se parece a lo que vimos el Día de Acción de Gracias, lo será. Un bodrio de partido, dominado por las defensas y decidido por pass interferences. Nada me hace pensar que un nuevo partido en un par de semanas vaya a ser diferente. Recordad:
En cualquier caso, cuando juegue San Francisco, a las 0:30 de la madrugada del domingo al lunes, ya sabremos si Baltimore jugará la Super Bowl o no. E iré con los Niners salvo que hayan ganado los Ravens.
Los 49ers me caen bien. Los otros tres, no demasiado. Los Ravens no me gustan. Antipatía personal. Aunque la ciudad de Baltimore sufrió en su día el expolio de sus Colts (hay quien habla de justicia poética en caso de que Baltimore gane la Super Bowl en Indianápolis), tampoco me gustó el modo en que esa franquicia llegó a la ciudad. Recordemos que eran los Cleveland Browns, trasladados por decisión de su propietario, Art Modell, a la ciudad de Baltimore. La rebelión de la ciudad de Cleveland consiguió que aunque el personal se marchara, el nombre y el palmarés se quedase en Cleveland. Cuervos carroñeros. Tampoco me gusta su estilo de juego. Decía una noticia de The Onion (El Mundo Today estadounidense) esta semana que los Ravens admitían que les gustaba ganar jugando feo. Es así. Los Ravens son los reyes del ganar feo.
Los Giants no me caen mal, aunque después de darnos la patada la semana pasada, me cuesta ir con ellos. Tampoco termina de encantarme que un equipo que termina la temporada regular 9-7 sea campeón. Me da la sensación de que no son los mejores. Y aunque me gustan las sorpresas y que gane "el equipo pequeño", sobre todo cuando lleva años sin ganar nada, no es el caso. Los Giants ganaron hace bien poco una Super Bowl. Además, van demasiado crecidos. También por la prensa. Parece que su defensa es la rehostia, y lo es con frecuencia, aunque sin pasarse. Ese front four, inspirado, es imparable, pero está lejos de ser lo que algunos quieren vender. En temporada regular, la defensa de los Giants fue la 29.ª contra el pase y la 19.ª contra la carrera. A años luz de ser de las mejores de la historia. Es, de hecho, de las mediocres esta temporada (regular). En postemporada es verdad que está muy inspirada, y eso es lo que más cuenta.
Solo me queda por despedazar a los Patriots. Voy a hacer amigos también entre sus aficionados. Sus aires de grandeza en la última década hace que disfrute con sus derrotas. Recuerdo el partido que vi en Wembley hace tres años. Buccaneers-Patriots. Estábamos rodeados de aficionados de los Patriots. Uno especialmente pesado. Abonado de la franquicia, de los que (decía) iba todas las semanas a Foxborough. Un arrogante de la hostia. Nos contaba cómo abucheaban a su equipo (en particular a Maroney) aunque fuesen ganando. Me recordó a la afición del Valencia. Y a otra peor. Nah, no me moló nada. Decía el pavo que para aquella temporada solo veía como rivales de sus Patriots a los Colts. Pues bien, ese año los Patriots fueron aplastados en la primera ronda de playoffs precisamente por los Ravens. Un precedente al que algunos se agarran para predecir una victoria de Baltimore esta vez.
Sin embargo, estos Patriots son muy diferentes de aquellos. Se han reinventado. Hay dos jugadores fundamentales que aquella temporada no estaban. Su dúo estelar de tight ends. Gronkowski y Hernandez. El hecho de que se hayan reciclado hace que sienta cierta simpatía por ellos. Porque también me gusta su estilo de juego. Y creo que son los máximos favoritos para llevarse el anillo. La franquicia más ofensiva, menos defensiva, de las cuatro que quedan. No veo a nadie capaz de seguir su ritmo de ataque. Un ataque de campeonato.
Se dice que su punto débil es la defensa. Y en términos de yardas concedidas, es cierto que es lamentable. Pero también es la única que no ha concedido más de 27 puntos en toda la temporada. La única de toda la NFL. Todos los demás equipos han encajado alguna vez más puntos. Y, con todas sus carencias (sobre todo en la secundaria), se presenta en la final de la NFC contra un ataque muy errático, con un juego de pase más que irregular. Hasta Ed Reed critica a Joe Flacco. La semana pasada, los Patriots demostraron saber parar a un ataque orientado hacia la carrera. Los Ravens también lo son. Su esperanza es Ed Reed.
Otra cuestión que se achaca a los Patriots es su falta de victorias de calidad. No han ganado a un solo equipo con un balance superior al 50%. Es verdad. Sus mejores victorias llegan frente a equipos de 8-8 como mucho. Sin embargo, yo creo que su calendario sí fue complicado. Ahí había varios equipos creo que son "de calidad": Chargers, Jets, Cowboys o Eagles. No lo tuvieron tan fácil, sinceramente lo pienso.
A los Ravens les sucede justo lo contrario: solo pierden contra los malos. A los buenos siempre los vencen. Sus derrotas llegaron ante Titans, Jaguars, Seahawks y Chargers. El denominador común de esas derrotas, la ineptitud ofensiva. Lo repito: no veo a Baltimore capaz de seguir el ritmo a los Patriots. Veremos.
Disfruten ustedes de las finales. Supongo que cuando se inicien los partidos se me pasará el bajón. Apuesto por victorias de New England y San Francisco. La primera la veo más clara. La segunda, por el viejo refrán "no apuestes contra una buena defensa que juega en casa en playoffs".
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sábado, 21 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
Ante la ronda divisional (que no es divisional)
Llegamos a la ronda divisional. ¿Por qué divisional? No lo sé. Tiene poco sentido. Esta temporada no veremos ni un solo duelo divisional (entre equipos de la misma división). La pasada semana se impusieron los dos peores campeones de división de cada conferencia, y ahora entran los otros dos, por lo que habrá un representante de cada una de las ocho divisiones de la NFL. Pero es que aunque algún no campeón de división dé la sorpresa, en esta ronda no tienen por qué producirse duelos divisionales. Por ejemplo, la postemporada pasada, en la NFC, venció un no campeón en la wild card round: los Packers. Pero los Packers no se enfrentaron en la ronda divisional al campeón de su división, Chicago, sino a los Falcons. Y en la final de conferencia, Bears-Packers. Una ronda divisional después de la divisional. Un sinsentido.
Revisen ese nombre, por favor. Semifinales de conferencia y a tomar por saco.
Dejémonos de gilipolleces nominales y vamos al lío. Como la semana pasada, no analizaré en detalle cada partido. Esos análisis los podéis leer en Zona Roja y, si sabéis inglés, os recomiendo el de Andy Benoit en Fifth Down Blog.
La ambientación musical, de la mano de Stiff Little Fingers. Esto es Gotta get away. Temazo
Como siempre, empezamos con el menú, en horario peninsular español:
Sábado
22.30: San Francisco 49ers – New Orleans Saints. Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
2.00: New England Patriots – Denver Broncos. Sportmanía y Canal+ Deportes HD.
Domingo
19.00: Baltimore Ravens – Houston Texans. Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
22.30: Green Bay Packers – New York Giants. Sportmanía y Canal+ Deportes 2 HD.
Y seguimos con unos cuantos comentarios sobre esos partidos.
1.- ¿Ventaja de campo?
En la wild card round ganaron todos los equipos de casa. La conclusión inmediata podría ser que la ventaja de campo es importante en estos playoffs. Puede ser. Aunque la realidad es que en todos los partidos, menos en el de Denver, se impuso el favorito y en "condiciones neutrales" era el resultado lógico.
Los que la semana pasada jugaban en casa ahora lo harán fuera. Y en vista de los precedentes (en algunos casos) y del estilo de juego (en otros) no parece tan claro que los locales tengan tanta ventaja.
En el primer partido del fin de semana, el favorito indiscutible es el visitante. Por mucho que San Francisco sea el segundo de la NFC, el estado de forma de los Saints (que llevan nueve victorias consecutivas) hace que todos apostemos pore ellos. Pero aunque los Saints sean favoritos, no cabe duda de que jugar en San Francisco beneficia a los Niners. Candlestick Park atronará cuando ataque Nueva Orleáns. No es un dome ni es Seattle, pero el ruido dificultará la coordinación del ataque de los Saints antes de los snaps, mientras que cuando ataque San Francisco se guardará silencio para que los Niners puedan comunicarse correctamente. Si el partido fuese en el Superdoome, sucedería lo contrario. Y los Saints están invictos en su casa: nueve partidos, nueve victorias. Las tres derrotas llegaron fuera.
Además, el partido es a descubierto. Los Saints han jugado casi toda la temporada bajo techo. Ocho partidos de temporada regular y uno de playoffs en el Superdome y otros tres más en macropabellones. Hay quien considera que el récord de Brees tiene menos mérito que el de Marino, entre otros motivos, porque el quarterback de los Saints ha disputado once de sus dieciséis partidos en condiciones meteorológicas óptimas, mientras que Marino ha jugado en los elementos. Por ese motivo, también, creen que es más meritorio el registro de Brady, que ha disputado todos sus partidos a la intemperie. Como ya comenté, creo que cada uno juega donde le toca, sin más. No obstante, no deja de ser verdad que las estadísticas de Brees a techo descubierto son significativamente peores que a cubierto.
Y dentro de lo que cabe los Saints han tenido suerte. En plazas mucho peores (meteorológicamente) les podría haber tocado torear. La previsión para el sábado es de máximas de 18 ºC y mínimas de 6 ºC. Un frío soportable, sobre todo comparándolo con el de otros lares.
En los dos partidos siguientes podemos poner más en duda la ventaja de campo local. Por motivos históricos, esencialmente. Los Patriots, que se han venido mostrando intratables en los últimos años en Foxborough durante la temporada regular, acumulan una racha de dos derrotas consecutivas en playoffs. Hace dos temporadas los barrió Baltimore; la pasada temporada, en la que eran los grandes favoritos de la AFC, los batieron unos Jets que habían sido apalizados en ese mismo escenario en temporada regular. Mal fario de campo.
Para el día del partido frente a Denver se prevén máximas de 1 ºC y mínimas de -9 ºC. No nevará. Malo para los Patriots. Recordemos que los de New England son los abominables hombres de las nieves. Nadie se maneja tan bien como ellos sobre la nieve. Belichick maneja con maestría esas situaciones: su balance es de 10-0. Pero si no nieva, el juego de pase no se verá beneficiado, sino perjudicado. El frío agarrota los músculos de pasadores y receptores. Más rígidos, menos precisos y sin las ventajas que aporta la nieve (véase el artículo enlazado antes). Creo que la imprecisión beneficia a Denver, aunque las armas ofensivas de los Patriots siguen siendo muy importantes y ese equipo entrena al aire libre, por lo que debería estar preparado para lo que le espera este sábado.
En cuanto al partido de Baltimore, lo comentaba hace un par de semanas: a los Ravens no se les da bien jugar en su estadio en playoffs. Solamente la temporada en la que ganaron la Super Bowl lograron vencer en su estadio (y fue en wild card). En 2001. Ha llovido. A pesar de que Baltimore es un habitual de los playoffs y de que ha protagonizado notables postemporadas en los últimos años, sus éxitos siempre han llegado on the road.
Con todo, en el caso de los Ravens la posible desventaja de campo es una cuestión de pura superstición. Por supuesto que les conviene a los Ravens jugar en Baltimore. Con la presión del público, el novato T.J. Yates lo tendrá aún más complicado. Los Texans son un equipo de dome, y les costará adaptarse al frío de la ciudad de The Wire. Además, la principal virtud del ataque de Baltimore no descansa en el pase, sino en un pequeño corredor llamado Ray Rice.
La jornada termina en Lambeau Field. He aludido a este vídeo ya un par de veces, pero nunca está de más volver a verlo. En uno de sus estupendos Top Ten, NFL Network consideraba hace unos años que el lugar que otorgaba mayor ventaja al equipo local era Lambeau Field.
Como digo, este reportaje tiene unos años. Es anterior a la llegada de Aaron Rodgers a la titularidad. Quienes consideraban que Lambeau Field era el campo más hostil al forastero no sabían lo que iba a suceder en las dos últimas temporadas y, en particular, el pasado mes de enero.
Los Green Bay Packers se proclamaron campeones el año pasado jugando toda la postemporada fuera de casa. Y, según algunos, afortunadamente. Porque consideran que al explosivo ataque aéreo de Green Bay lo que más le beneficia es un dome, donde Rodgers puede usar su "calzado cómodo" y no se ve afectado por viento, lluvia, nieve o calor y donde los receptores pueden explotar su velocidad porque la superficie de juego es menos pegajosa y la tracción perfecta. Los mejores partidos del ataque de Green Bay se produjeron en domes: en el Georgia Dome y en el Cowboys Stadium. El más flojo, en el paupérrimo terreno de juego del frío y ventoso Soldier Field de Chicago.
¿Cómo les irá en Lambeau Field? Pues la verdad es que no lo sabemos. Aunque Rodgers y compañía tienen un anillo, el quarterback de los Packers aún no se ha estrenado en playoffs como local. En temporada regular han arrasado, pero las condiciones meteorológicas en noviembre y diciembre no son tan desfavorables, en principio, como en enero.
Además, el rival de Green Bay vive en un clima parecido. El tiempo en Nueva York no llega a los extremos del noreste de Wisconsin, pero también se las trae. Los Giants son otro equipo criado en los elementos, duro y que no se achanta. Y ya hablaremos de los precedentes. A uno en particular se remiten los Giants, aunque hay otros menos halagüeños.
Eso sí, parece que el clima no será tan frío como podía temerse (las temperaturas estarán en torno a los -5 ºC) y no se espera que se produzcan precipitaciones en forma de lluvia o nieve. Menos épico.
Visto lo visto, la ventaja de campo no parece tan importante. Y un último dato histórico: en las rondas divisionales de los últimos seis años, al menos un visitante se ha llevado la victoria. Y en cinco de los seis últimos años, al menos dos locales han caído.
2.- Los precedentes
Ya, de los precedentes no te puedes terminar de fiar. Si la semana pasada comentaba que en los playoffs de 2011 casi siempre ganaba el que había perdido el precedente, en la wild card de 2012 en se ha repetido el resultado del precedente. Saints y Texans ganaron a Lions y Bengals, respectivamente, como en la temporada regular.
Es complicado definir qué valor tiene un precedente. Yo creo que los equipos aprenden de los errores. Cuando te ganan usando una determinada estrategia, te entrenas para neutralizarla (si puedes). Cuando ganas usando una estrategia, intentas tener preparadas otras para sorprender al contrario. Y te pueden salir mejor o peor. O no preparas una estrategia, intentas repetir lo que sabes hacer bien, y el contrario te caza. En todo esto reside parte de la grandeza del fútbol americano, el deporte más estratégico que conozco. Una partida de ajedrez a hostia limpia.
Del único partido del que no tenemos precedentes esta temporada es del primero. El San Francisco - Nueva Orleáns es una incógnita. Jugaron en el primer partido de la pretemporada en Nueva Orleáns, donde los Saints se impusieron por 24-3, pero de ese partido no se pueden sacar conclusiones porque fueron los suplentes de cada equipo los que jugaron casi el partido completo. Sin embargo, ese partido se está usando para meter un poco de cizaña. Se dice que Payton consideraba que Harbaugh debía haberle llamado antes del partido para consensuar el game plan (cuánto tiempo iban a jugar los titulares de cada equipo, qué tipo de estrategias iban a usar, etc.). Una charla de cortesía para evitar sorpresas desagradables. Una charla, por cierto, prohibida por las normas, pero que algunos entrenadores reconocen abiertamente que hacen. Dicen que en respuesta a esta supuesta falta de educación Payton ordenó blitzear como un loco. Es decir, que la defensa de los Saints mandaba a todo dios a por el quarterback. Ambos entrenadores han desmentido esta teoría. Payton dice que los partidos de pretemporada se usan para hacer pruebas, y que ese día tocaba blitz. Que como además no habían tenido entrenamientos de offseason, necesitaban trabajarlos mucho. Pero que ningún problema con Harbaugh. Harbaugh dice, por su parte, que él no sabía que hubiera que llamar al rival para comentar cómo plantearían el partido. De hecho, comenta que su hermano le dijo que no se llama. Y que además los blitzes constantes de los Saints les ayudaron a trabajar problemas de protección de su línea.
Pues eso, que no hay precedente. La temporada pasada los Saints ganaron en San Francisco, pero estos Niners poco tienen que ver con aquellos, aunque no hayan cambiado tantos nombres. El del entrenador sí ha cambiado, y con él sus jugadores parecen otros. Estos Saints también son mejores. En Candlestick perdieron precisamente a Reggie Bush por lesión. Ahora tampoco lo tienen, pero tienen un backfield temible. Los dos son mucho mejores que entonces. Para lo que valga, entonces ganaron los Saints, aunque San Francisco jugó un buen partido. Los Niners empataron a falta de 1:19, suficiente para que Brees dirija un drive que llega a field goal range y llevarse la victoria.
Como digo, ese partido vale para poco. Ambos han cambiado, sobre todo San Francisco. Busquemos partidos parecidos esta temporada para ver qué podemos esperar. Por partidos parecidos me refiero a un partido entre los Niners y un ataque explosivo (con defensa correcta o floja) o a un partido entre los Saints y una defensa rocosa con ataque correcto basado en la carrera.
El equipo más parecido a los Saints contra el que los 49ers han jugado son los Lions. Sí, los Lions son peores que los Saints, como ha quedado probado, pero no hay nada mejor con lo que comparar. En aquel partido, que todos recordaréis, los 49ers se impusieron en el Ford Field. En la sexta jornada vencieron a unos Lions hasta entonces invictos. Los dejaron en 19 puntos y consiguieron anotar 25. Fue un partido memorable. Sin embargo, estos Saints son mejores que aquellos Lions. Pero aquellos Lions jugaban en casa. ¿Responderá tan bien San Francisco como entonces? El precedente es alentador.
Hasta que observamos lo que han hecho los Saints contra defensas rocosas. A Houston le cascaron 40 puntazos. A Chicago, 30. Y a los Giants, que ahora están tan de moda con su imparable front four, 49. Si es que les da igual. Parece complicado que los Saints se marchen de la bahía habiendo anotado menos de 30. De hecho, parece complicado que se vayan de vacaciones después del partido. Pero habrá que verlo, porque en el único partido que han disputado contra un rival de la NFC Oeste, cayeron en St. Louis por 31-21.
Cambiamos de partido. Tenemos precedente del de Foxborough. Y bastante reciente. Pero en el otro campo. Broncos y Patriots jugaron hace un mes en Mile High. Denver estaba en racha y se dio una buena hostia. Aunque empezó bien el partido, con 14 puntos en sus dos primeros drives ofensivos, los Patriots respondieron a cada golpe con otro similar, y en cuanto los Broncos cometieron un par de errores graves el partido se terminó. Con lo justo en defensa y el martillo de siempre en ataque, los Patriots se llevaron una victoria fácil de Mile High.
¿Será esta vez diferente? No lo sé. Dudo que Denver pueda hacer algo distinto en ataque. Dudo aún más que los Patriots caigan en la misma trampa que Pittsburgh. Pero también dudo que los Broncos cometan tantos errores graves como en el partido de Mile High. Sus opciones pasan por no cometer ni una cagada en ataque y equipos especiales y anotar algo
Ah, en el duelo entre el ataque de New England y la defensa de Denver puede haber una novedad importante. Esta vez puede que esté Brian Dawkins (aunque es duda por lesión). Sé que mi teoría es alocada, pero yo achaco el buen o mal rendimiento de la defensa de los Broncos a la defensa de los Broncos y no a Tebow, que ahí no juega. Lo sé, esto no tiene ni pies ni cabeza. El caso es que as principios de temporada, con bajas y con pocos entrenamientos, esa defensa defendía peor que sin bajas y bien entrenada. Un disparate, soy consciente de ello. Lo correcto es decir que con Tebow defiende mejor que con Orton. En descargo de Orton, hay que decir que él defendió como nadie a los Packers, cuando los derrotó en Arrowhead.
Lo que tampoco vendría mal a Denver es que New England sufra una caraja como la de sus últimos dos partidos en Foxborough (0-17 y 0-21, recordemos). Claro que tampoco fue suficiente como para que los Patriots perdiesen.
El único precedente (casi) exacto es el del Baltimore-Houston. Es el único duelo divisional que se jugó entre los mismos equipos en el mismo estadio durante la temporada regular. Digo casi porque entonces estaba Matt Schaub under center en vez de T.J. Yates y el problema de los Texans era la baja de Andre Johnson. Aquel partido no tuvo mucha historia, fue el típico partido en el que los Ravens parecen hombres jugando contra niños. En muchas ocasiones Baltimore me causa esta impresión. No es que avasalle al rival metiéndole una paliza de impresión, pero controla el partido de tal modo que todo el mundo sabe que los Ravens lo tienen en su mano.
El domingo no estará Schaub en los Texans, pero sí Andre Johnson, aunque no en su mejor momento de forma. Es un duelo de equipos casi clónicos: dos defensas sólidas y ataques con un quarterback poco fiable (sí, Flacco es de poco fiar) y excelentes corredores. Arian Foster y Ray Rice. Con todo, los Ravens me siguen pareciendo el "hermano mayor".
Terminamos con otro partido con precedente. Precedentes, mejor dicho. Los Giants se agarran al más remoto. Al de la temporada 2007-2008. A aquel partido de muy triste recuerdo para los aficionados de los Packers. La final de la NFC. Joder, duele verlo de nuevo, pero fue un partido épico.
Lambeau Field, enero, clima extremo, unos Packers favoritos y unos Giants que llegan como víctimas. Unos Giants que, como esta temporada, tras una temporada regular con luces y sombras, llegan a los playoffs en su mejor momento de forma y con una defensa imponente vencen a todos los rivales que se les ponen de por medio. Y unos Giants que, tras perder por 38-35 en su estadio en temporada regular contra el mejor equipo de la temporada regular, repiten enfrentamiento en playoffs y entonces vencen. En 2007 perdieron por 38-35 contra los Patriots en el Giants Stadium. En 2011 perdieron por 38-35 contra los Packers en el New Meadowlands Stadium.
El precedente de la temporada 2007-2008 sirve para motivar a ambos bandos. Esto tuiteaba Greg Jennings el domingo en cuanto se confirmaba la victoria de los Giants sobre Atlanta:
The team that kept us from our potential Super Bowl in 08 is back on OUR turf now. Trust me, we haven’t forgotten. Here we ... GoPackGo! #BeGreat
El equipo que nos apartó de la Super Bowl en 2008 vuelve a nuestro campo. Creedme, no nos hemos olvidado.
Pero estos Giants son diferentes de aquellos. Lo comentaba la semana pasada. Hay demasiadas diferencias entre este y aquel equipo. Aquel equipo siempre iba de cenicienta a todos sus partidos. No hay más que echar un vistazo a las betting lines de las casas de apuestas. Y cada partido que pasaba era menos favorito. Ahora no. Ahora muchos advierten de su peligro y no pocos apuestan por ellos.
Ah, y una diferencia importante: el quarterback de los Packers no es Brett Favre.
Probablemente los precedentes más valiosos son los más recientes. Digo yo. El de esta temporada lo conocemos todos. 38-35.
La temporada anterior, en una situación parecida (un partido a vida o muerte) los Packers barrieron a los Giants. Eso sí, aquel Eli Manning era mucho peor que este.
(qué tiempos, cuando los Packers defendían)
¿Qué precedente se parecerá más a lo que veamos el domingo?
Por cierto, desde 2005, el vigente campeón no gana un partido de playoffs. ¿Podrán los Packers superar este gafe?
3.- Las garantías de la victoria
Siempre he pensado que las fanfarronadas acaban perjudicando al bocazas que las emite. Qué mejor manera de motivar al rival que anunciar a los cuatro vientos que le vas a vencer. Sin embargo, en ocasiones estos alardes de chulería no pasan factura.
El más célebre de la historia de la NFL es probablemente el de Joe Namath antes de la tercera edición de la Super Bowl. Entonces, nadie daba un duro (ni un dólar) por sus Jets. 19 puntos de diferencia de spread en las casas de apuestas. El equipo de la liga de chiste, la AFL, nada podía hacer frente a los temibles Baltimore Colts. La Super Bowl no era el partido de los partidos, sino un mero trámite para que el equipo de la NFL certificase oficialmente su título de campeón. Simple burocracia.
Sin embargo, Joe Namath, el mediático quarterback de los New York Jets, garantizó antes del partido que los Jets iban a ganar. Buen chiste. Pero ganaron.
Otra célebre garantía de victoria, la que hizo el head coach de los Cowboys Jimmy Johnson antes de la final de conferencia entre Dallas y San Francisco de la temporada 1993-1994. En un calentón, no tuvo mejor ocurrencia que llamar a una radio en la que se debatía quién ganaría ese partido para decir rotundamente "we will win the ballgame". Ganaremos el partido. Y añadía que podían escribirlo en portada a triple columna en los periódicos, que su equipo iba a ganar a los Niners, sus archirrivales de la época. Enorme pollo el que se montó, pero los Cowboys ganaron. En el estupendo America's Game de la temporada recuerdan la historia.
Pero no siempre estas garantías funcionan. A veces el servicio posventa no cumple con sus obligaciones. Rex Ryan garantizó, en repetidas ocasiones, que los Jets ganarían la Super Bowl esta temporada. Me da que no. Y anda que no se lo recordaron al orondo entrenador cuando sus Jets cayeron en Miami hace unas semanas. Levantar este tipo de expectativas puede volverse en tu contra. Si te fijas objetivos demasiado ambiciosos y te quedas demasiado corto, tu puesto de trabajo puede estar en peligro. Más vale ser más prudente.
El último en garantizar una victoria es el defensive end de los New York Giants Jason Pierre-Paul, que dijo esta semana que los Giants van a ganar en Green Bay con total seguridad. "100% seguro que vamos a ganar porque somos mejor equipo". Oh, gracias por la dosis gratuita de motivación.
Sin embargo, por parte de Green Bay, otro habitual en labores de bocacismo también ha hablado más de la cuenta. Dice B.J. Raji que la línea ofensiva de los Giants no es de las más duras de la NFL. Está Raji como para hablar. Vaya temporadita que lleva. Sí, los Packers han terminado con un balance de 15-1, pero su defensa es la que más yardas ha concedido de toda la NFL. Pues menos mal que los Giants tienen una línea blandita. En diciembre, cascaron 35 puntos a esa defensa. Con una línea dura, no me puedo imaginar cuántos habrían sido.
4.- La influencia de la tragedia de la semana
La noticia más triste de la semana fue la muerte del hijo de Joe Philbin, coordinador ofensivo de los Packers. El domingo por la noche denunciaban la desaparición del Michael Philbin, y el lunes se encontraba su cadáver en un río Fox. La noticia ha desolado al vestuario de los Packers. La prensa desplazada esta semana a Green Bay comentaba la impresión que causaba el grado de unión de esa plantilla, que la reacción a esta tragedia ponía de manifiesto. Aunque nunca he estado allí, me parece que en Green Bay hay pocas cosas que hacer aparte de seguir a los Packers, y cuando formas parte de los propios Packers supongo que tu vida se reduce prácticamente a los Packers, de ahí tanto compañerismo. Son una familia, quizá en parte porque en ese pueblo no hay muchas alternativas de ocio.
Dejando de lado el punto de vista realmente importante de la tragedia, el personal, y centrándonos en la prosaica vertiende deportiva, resulta complicado estimar cómo afectará esto a los Packers el domingo. Durante la semana previa al partido, como no podía ser de otro modo, Philbin ha estado ausente de los entrenamientos y McCarthy se ha encargado de las responsabilidades ofensivas. Dentro de lo que cabe, los Packers han tenido la suerte de que su head coach tiene un perfil ofensivo, por lo que la ausencia de Philbin no es tan relevante. McCarthy se encarga del playcalling. Pero no cabe duda de que no es el mejor modo de preparar un partido tan importante como el del domingo.
En la vertiente anímica, tampoco es fácil saber cómo afectará la tragedia. La desolación inicial no ayuda a preparar el partido, pero por otro lado la plantilla estará más motivada para dedicar la victoria a la familia Philbin. Complicada y triste situación, en todo caso.
* * *
Aunque mantendré informado al personal por Twitter, por si acaso aviso: se me presenta una semana infernal de curro a partir del lunes que viene. Por ese motivo, no sé si podré escribir el Plácido domingo, jodido lunes correspondiente. Que disfrutéis de la jornada.
Revisen ese nombre, por favor. Semifinales de conferencia y a tomar por saco.
Dejémonos de gilipolleces nominales y vamos al lío. Como la semana pasada, no analizaré en detalle cada partido. Esos análisis los podéis leer en Zona Roja y, si sabéis inglés, os recomiendo el de Andy Benoit en Fifth Down Blog.
La ambientación musical, de la mano de Stiff Little Fingers. Esto es Gotta get away. Temazo
Como siempre, empezamos con el menú, en horario peninsular español:
Sábado
22.30: San Francisco 49ers – New Orleans Saints. Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
2.00: New England Patriots – Denver Broncos. Sportmanía y Canal+ Deportes HD.
Domingo
19.00: Baltimore Ravens – Houston Texans. Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
22.30: Green Bay Packers – New York Giants. Sportmanía y Canal+ Deportes 2 HD.
Y seguimos con unos cuantos comentarios sobre esos partidos.
En la wild card round ganaron todos los equipos de casa. La conclusión inmediata podría ser que la ventaja de campo es importante en estos playoffs. Puede ser. Aunque la realidad es que en todos los partidos, menos en el de Denver, se impuso el favorito y en "condiciones neutrales" era el resultado lógico.
Los que la semana pasada jugaban en casa ahora lo harán fuera. Y en vista de los precedentes (en algunos casos) y del estilo de juego (en otros) no parece tan claro que los locales tengan tanta ventaja.
En el primer partido del fin de semana, el favorito indiscutible es el visitante. Por mucho que San Francisco sea el segundo de la NFC, el estado de forma de los Saints (que llevan nueve victorias consecutivas) hace que todos apostemos pore ellos. Pero aunque los Saints sean favoritos, no cabe duda de que jugar en San Francisco beneficia a los Niners. Candlestick Park atronará cuando ataque Nueva Orleáns. No es un dome ni es Seattle, pero el ruido dificultará la coordinación del ataque de los Saints antes de los snaps, mientras que cuando ataque San Francisco se guardará silencio para que los Niners puedan comunicarse correctamente. Si el partido fuese en el Superdoome, sucedería lo contrario. Y los Saints están invictos en su casa: nueve partidos, nueve victorias. Las tres derrotas llegaron fuera.
Además, el partido es a descubierto. Los Saints han jugado casi toda la temporada bajo techo. Ocho partidos de temporada regular y uno de playoffs en el Superdome y otros tres más en macropabellones. Hay quien considera que el récord de Brees tiene menos mérito que el de Marino, entre otros motivos, porque el quarterback de los Saints ha disputado once de sus dieciséis partidos en condiciones meteorológicas óptimas, mientras que Marino ha jugado en los elementos. Por ese motivo, también, creen que es más meritorio el registro de Brady, que ha disputado todos sus partidos a la intemperie. Como ya comenté, creo que cada uno juega donde le toca, sin más. No obstante, no deja de ser verdad que las estadísticas de Brees a techo descubierto son significativamente peores que a cubierto.
Y dentro de lo que cabe los Saints han tenido suerte. En plazas mucho peores (meteorológicamente) les podría haber tocado torear. La previsión para el sábado es de máximas de 18 ºC y mínimas de 6 ºC. Un frío soportable, sobre todo comparándolo con el de otros lares.
En los dos partidos siguientes podemos poner más en duda la ventaja de campo local. Por motivos históricos, esencialmente. Los Patriots, que se han venido mostrando intratables en los últimos años en Foxborough durante la temporada regular, acumulan una racha de dos derrotas consecutivas en playoffs. Hace dos temporadas los barrió Baltimore; la pasada temporada, en la que eran los grandes favoritos de la AFC, los batieron unos Jets que habían sido apalizados en ese mismo escenario en temporada regular. Mal fario de campo.
Para el día del partido frente a Denver se prevén máximas de 1 ºC y mínimas de -9 ºC. No nevará. Malo para los Patriots. Recordemos que los de New England son los abominables hombres de las nieves. Nadie se maneja tan bien como ellos sobre la nieve. Belichick maneja con maestría esas situaciones: su balance es de 10-0. Pero si no nieva, el juego de pase no se verá beneficiado, sino perjudicado. El frío agarrota los músculos de pasadores y receptores. Más rígidos, menos precisos y sin las ventajas que aporta la nieve (véase el artículo enlazado antes). Creo que la imprecisión beneficia a Denver, aunque las armas ofensivas de los Patriots siguen siendo muy importantes y ese equipo entrena al aire libre, por lo que debería estar preparado para lo que le espera este sábado.
En cuanto al partido de Baltimore, lo comentaba hace un par de semanas: a los Ravens no se les da bien jugar en su estadio en playoffs. Solamente la temporada en la que ganaron la Super Bowl lograron vencer en su estadio (y fue en wild card). En 2001. Ha llovido. A pesar de que Baltimore es un habitual de los playoffs y de que ha protagonizado notables postemporadas en los últimos años, sus éxitos siempre han llegado on the road.
Con todo, en el caso de los Ravens la posible desventaja de campo es una cuestión de pura superstición. Por supuesto que les conviene a los Ravens jugar en Baltimore. Con la presión del público, el novato T.J. Yates lo tendrá aún más complicado. Los Texans son un equipo de dome, y les costará adaptarse al frío de la ciudad de The Wire. Además, la principal virtud del ataque de Baltimore no descansa en el pase, sino en un pequeño corredor llamado Ray Rice.
La jornada termina en Lambeau Field. He aludido a este vídeo ya un par de veces, pero nunca está de más volver a verlo. En uno de sus estupendos Top Ten, NFL Network consideraba hace unos años que el lugar que otorgaba mayor ventaja al equipo local era Lambeau Field.
Como digo, este reportaje tiene unos años. Es anterior a la llegada de Aaron Rodgers a la titularidad. Quienes consideraban que Lambeau Field era el campo más hostil al forastero no sabían lo que iba a suceder en las dos últimas temporadas y, en particular, el pasado mes de enero.
Los Green Bay Packers se proclamaron campeones el año pasado jugando toda la postemporada fuera de casa. Y, según algunos, afortunadamente. Porque consideran que al explosivo ataque aéreo de Green Bay lo que más le beneficia es un dome, donde Rodgers puede usar su "calzado cómodo" y no se ve afectado por viento, lluvia, nieve o calor y donde los receptores pueden explotar su velocidad porque la superficie de juego es menos pegajosa y la tracción perfecta. Los mejores partidos del ataque de Green Bay se produjeron en domes: en el Georgia Dome y en el Cowboys Stadium. El más flojo, en el paupérrimo terreno de juego del frío y ventoso Soldier Field de Chicago.
¿Cómo les irá en Lambeau Field? Pues la verdad es que no lo sabemos. Aunque Rodgers y compañía tienen un anillo, el quarterback de los Packers aún no se ha estrenado en playoffs como local. En temporada regular han arrasado, pero las condiciones meteorológicas en noviembre y diciembre no son tan desfavorables, en principio, como en enero.
Además, el rival de Green Bay vive en un clima parecido. El tiempo en Nueva York no llega a los extremos del noreste de Wisconsin, pero también se las trae. Los Giants son otro equipo criado en los elementos, duro y que no se achanta. Y ya hablaremos de los precedentes. A uno en particular se remiten los Giants, aunque hay otros menos halagüeños.
Eso sí, parece que el clima no será tan frío como podía temerse (las temperaturas estarán en torno a los -5 ºC) y no se espera que se produzcan precipitaciones en forma de lluvia o nieve. Menos épico.
Visto lo visto, la ventaja de campo no parece tan importante. Y un último dato histórico: en las rondas divisionales de los últimos seis años, al menos un visitante se ha llevado la victoria. Y en cinco de los seis últimos años, al menos dos locales han caído.
2.- Los precedentes
Ya, de los precedentes no te puedes terminar de fiar. Si la semana pasada comentaba que en los playoffs de 2011 casi siempre ganaba el que había perdido el precedente, en la wild card de 2012 en se ha repetido el resultado del precedente. Saints y Texans ganaron a Lions y Bengals, respectivamente, como en la temporada regular.
Es complicado definir qué valor tiene un precedente. Yo creo que los equipos aprenden de los errores. Cuando te ganan usando una determinada estrategia, te entrenas para neutralizarla (si puedes). Cuando ganas usando una estrategia, intentas tener preparadas otras para sorprender al contrario. Y te pueden salir mejor o peor. O no preparas una estrategia, intentas repetir lo que sabes hacer bien, y el contrario te caza. En todo esto reside parte de la grandeza del fútbol americano, el deporte más estratégico que conozco. Una partida de ajedrez a hostia limpia.
Del único partido del que no tenemos precedentes esta temporada es del primero. El San Francisco - Nueva Orleáns es una incógnita. Jugaron en el primer partido de la pretemporada en Nueva Orleáns, donde los Saints se impusieron por 24-3, pero de ese partido no se pueden sacar conclusiones porque fueron los suplentes de cada equipo los que jugaron casi el partido completo. Sin embargo, ese partido se está usando para meter un poco de cizaña. Se dice que Payton consideraba que Harbaugh debía haberle llamado antes del partido para consensuar el game plan (cuánto tiempo iban a jugar los titulares de cada equipo, qué tipo de estrategias iban a usar, etc.). Una charla de cortesía para evitar sorpresas desagradables. Una charla, por cierto, prohibida por las normas, pero que algunos entrenadores reconocen abiertamente que hacen. Dicen que en respuesta a esta supuesta falta de educación Payton ordenó blitzear como un loco. Es decir, que la defensa de los Saints mandaba a todo dios a por el quarterback. Ambos entrenadores han desmentido esta teoría. Payton dice que los partidos de pretemporada se usan para hacer pruebas, y que ese día tocaba blitz. Que como además no habían tenido entrenamientos de offseason, necesitaban trabajarlos mucho. Pero que ningún problema con Harbaugh. Harbaugh dice, por su parte, que él no sabía que hubiera que llamar al rival para comentar cómo plantearían el partido. De hecho, comenta que su hermano le dijo que no se llama. Y que además los blitzes constantes de los Saints les ayudaron a trabajar problemas de protección de su línea.
Pues eso, que no hay precedente. La temporada pasada los Saints ganaron en San Francisco, pero estos Niners poco tienen que ver con aquellos, aunque no hayan cambiado tantos nombres. El del entrenador sí ha cambiado, y con él sus jugadores parecen otros. Estos Saints también son mejores. En Candlestick perdieron precisamente a Reggie Bush por lesión. Ahora tampoco lo tienen, pero tienen un backfield temible. Los dos son mucho mejores que entonces. Para lo que valga, entonces ganaron los Saints, aunque San Francisco jugó un buen partido. Los Niners empataron a falta de 1:19, suficiente para que Brees dirija un drive que llega a field goal range y llevarse la victoria.
Como digo, ese partido vale para poco. Ambos han cambiado, sobre todo San Francisco. Busquemos partidos parecidos esta temporada para ver qué podemos esperar. Por partidos parecidos me refiero a un partido entre los Niners y un ataque explosivo (con defensa correcta o floja) o a un partido entre los Saints y una defensa rocosa con ataque correcto basado en la carrera.
El equipo más parecido a los Saints contra el que los 49ers han jugado son los Lions. Sí, los Lions son peores que los Saints, como ha quedado probado, pero no hay nada mejor con lo que comparar. En aquel partido, que todos recordaréis, los 49ers se impusieron en el Ford Field. En la sexta jornada vencieron a unos Lions hasta entonces invictos. Los dejaron en 19 puntos y consiguieron anotar 25. Fue un partido memorable. Sin embargo, estos Saints son mejores que aquellos Lions. Pero aquellos Lions jugaban en casa. ¿Responderá tan bien San Francisco como entonces? El precedente es alentador.
Hasta que observamos lo que han hecho los Saints contra defensas rocosas. A Houston le cascaron 40 puntazos. A Chicago, 30. Y a los Giants, que ahora están tan de moda con su imparable front four, 49. Si es que les da igual. Parece complicado que los Saints se marchen de la bahía habiendo anotado menos de 30. De hecho, parece complicado que se vayan de vacaciones después del partido. Pero habrá que verlo, porque en el único partido que han disputado contra un rival de la NFC Oeste, cayeron en St. Louis por 31-21.
Cambiamos de partido. Tenemos precedente del de Foxborough. Y bastante reciente. Pero en el otro campo. Broncos y Patriots jugaron hace un mes en Mile High. Denver estaba en racha y se dio una buena hostia. Aunque empezó bien el partido, con 14 puntos en sus dos primeros drives ofensivos, los Patriots respondieron a cada golpe con otro similar, y en cuanto los Broncos cometieron un par de errores graves el partido se terminó. Con lo justo en defensa y el martillo de siempre en ataque, los Patriots se llevaron una victoria fácil de Mile High.
¿Será esta vez diferente? No lo sé. Dudo que Denver pueda hacer algo distinto en ataque. Dudo aún más que los Patriots caigan en la misma trampa que Pittsburgh. Pero también dudo que los Broncos cometan tantos errores graves como en el partido de Mile High. Sus opciones pasan por no cometer ni una cagada en ataque y equipos especiales y anotar algo
Ah, en el duelo entre el ataque de New England y la defensa de Denver puede haber una novedad importante. Esta vez puede que esté Brian Dawkins (aunque es duda por lesión). Sé que mi teoría es alocada, pero yo achaco el buen o mal rendimiento de la defensa de los Broncos a la defensa de los Broncos y no a Tebow, que ahí no juega. Lo sé, esto no tiene ni pies ni cabeza. El caso es que as principios de temporada, con bajas y con pocos entrenamientos, esa defensa defendía peor que sin bajas y bien entrenada. Un disparate, soy consciente de ello. Lo correcto es decir que con Tebow defiende mejor que con Orton. En descargo de Orton, hay que decir que él defendió como nadie a los Packers, cuando los derrotó en Arrowhead.
Lo que tampoco vendría mal a Denver es que New England sufra una caraja como la de sus últimos dos partidos en Foxborough (0-17 y 0-21, recordemos). Claro que tampoco fue suficiente como para que los Patriots perdiesen.
El único precedente (casi) exacto es el del Baltimore-Houston. Es el único duelo divisional que se jugó entre los mismos equipos en el mismo estadio durante la temporada regular. Digo casi porque entonces estaba Matt Schaub under center en vez de T.J. Yates y el problema de los Texans era la baja de Andre Johnson. Aquel partido no tuvo mucha historia, fue el típico partido en el que los Ravens parecen hombres jugando contra niños. En muchas ocasiones Baltimore me causa esta impresión. No es que avasalle al rival metiéndole una paliza de impresión, pero controla el partido de tal modo que todo el mundo sabe que los Ravens lo tienen en su mano.
El domingo no estará Schaub en los Texans, pero sí Andre Johnson, aunque no en su mejor momento de forma. Es un duelo de equipos casi clónicos: dos defensas sólidas y ataques con un quarterback poco fiable (sí, Flacco es de poco fiar) y excelentes corredores. Arian Foster y Ray Rice. Con todo, los Ravens me siguen pareciendo el "hermano mayor".
Terminamos con otro partido con precedente. Precedentes, mejor dicho. Los Giants se agarran al más remoto. Al de la temporada 2007-2008. A aquel partido de muy triste recuerdo para los aficionados de los Packers. La final de la NFC. Joder, duele verlo de nuevo, pero fue un partido épico.
Lambeau Field, enero, clima extremo, unos Packers favoritos y unos Giants que llegan como víctimas. Unos Giants que, como esta temporada, tras una temporada regular con luces y sombras, llegan a los playoffs en su mejor momento de forma y con una defensa imponente vencen a todos los rivales que se les ponen de por medio. Y unos Giants que, tras perder por 38-35 en su estadio en temporada regular contra el mejor equipo de la temporada regular, repiten enfrentamiento en playoffs y entonces vencen. En 2007 perdieron por 38-35 contra los Patriots en el Giants Stadium. En 2011 perdieron por 38-35 contra los Packers en el New Meadowlands Stadium.
El precedente de la temporada 2007-2008 sirve para motivar a ambos bandos. Esto tuiteaba Greg Jennings el domingo en cuanto se confirmaba la victoria de los Giants sobre Atlanta:
The team that kept us from our potential Super Bowl in 08 is back on OUR turf now. Trust me, we haven’t forgotten. Here we ... GoPackGo! #BeGreat
El equipo que nos apartó de la Super Bowl en 2008 vuelve a nuestro campo. Creedme, no nos hemos olvidado.
Pero estos Giants son diferentes de aquellos. Lo comentaba la semana pasada. Hay demasiadas diferencias entre este y aquel equipo. Aquel equipo siempre iba de cenicienta a todos sus partidos. No hay más que echar un vistazo a las betting lines de las casas de apuestas. Y cada partido que pasaba era menos favorito. Ahora no. Ahora muchos advierten de su peligro y no pocos apuestan por ellos.
Ah, y una diferencia importante: el quarterback de los Packers no es Brett Favre.
Probablemente los precedentes más valiosos son los más recientes. Digo yo. El de esta temporada lo conocemos todos. 38-35.
La temporada anterior, en una situación parecida (un partido a vida o muerte) los Packers barrieron a los Giants. Eso sí, aquel Eli Manning era mucho peor que este.
(qué tiempos, cuando los Packers defendían)
¿Qué precedente se parecerá más a lo que veamos el domingo?
Por cierto, desde 2005, el vigente campeón no gana un partido de playoffs. ¿Podrán los Packers superar este gafe?
3.- Las garantías de la victoria
Siempre he pensado que las fanfarronadas acaban perjudicando al bocazas que las emite. Qué mejor manera de motivar al rival que anunciar a los cuatro vientos que le vas a vencer. Sin embargo, en ocasiones estos alardes de chulería no pasan factura.
El más célebre de la historia de la NFL es probablemente el de Joe Namath antes de la tercera edición de la Super Bowl. Entonces, nadie daba un duro (ni un dólar) por sus Jets. 19 puntos de diferencia de spread en las casas de apuestas. El equipo de la liga de chiste, la AFL, nada podía hacer frente a los temibles Baltimore Colts. La Super Bowl no era el partido de los partidos, sino un mero trámite para que el equipo de la NFL certificase oficialmente su título de campeón. Simple burocracia.
Sin embargo, Joe Namath, el mediático quarterback de los New York Jets, garantizó antes del partido que los Jets iban a ganar. Buen chiste. Pero ganaron.
Otra célebre garantía de victoria, la que hizo el head coach de los Cowboys Jimmy Johnson antes de la final de conferencia entre Dallas y San Francisco de la temporada 1993-1994. En un calentón, no tuvo mejor ocurrencia que llamar a una radio en la que se debatía quién ganaría ese partido para decir rotundamente "we will win the ballgame". Ganaremos el partido. Y añadía que podían escribirlo en portada a triple columna en los periódicos, que su equipo iba a ganar a los Niners, sus archirrivales de la época. Enorme pollo el que se montó, pero los Cowboys ganaron. En el estupendo America's Game de la temporada recuerdan la historia.
Pero no siempre estas garantías funcionan. A veces el servicio posventa no cumple con sus obligaciones. Rex Ryan garantizó, en repetidas ocasiones, que los Jets ganarían la Super Bowl esta temporada. Me da que no. Y anda que no se lo recordaron al orondo entrenador cuando sus Jets cayeron en Miami hace unas semanas. Levantar este tipo de expectativas puede volverse en tu contra. Si te fijas objetivos demasiado ambiciosos y te quedas demasiado corto, tu puesto de trabajo puede estar en peligro. Más vale ser más prudente.
El último en garantizar una victoria es el defensive end de los New York Giants Jason Pierre-Paul, que dijo esta semana que los Giants van a ganar en Green Bay con total seguridad. "100% seguro que vamos a ganar porque somos mejor equipo". Oh, gracias por la dosis gratuita de motivación.
Sin embargo, por parte de Green Bay, otro habitual en labores de bocacismo también ha hablado más de la cuenta. Dice B.J. Raji que la línea ofensiva de los Giants no es de las más duras de la NFL. Está Raji como para hablar. Vaya temporadita que lleva. Sí, los Packers han terminado con un balance de 15-1, pero su defensa es la que más yardas ha concedido de toda la NFL. Pues menos mal que los Giants tienen una línea blandita. En diciembre, cascaron 35 puntos a esa defensa. Con una línea dura, no me puedo imaginar cuántos habrían sido.
4.- La influencia de la tragedia de la semana
La noticia más triste de la semana fue la muerte del hijo de Joe Philbin, coordinador ofensivo de los Packers. El domingo por la noche denunciaban la desaparición del Michael Philbin, y el lunes se encontraba su cadáver en un río Fox. La noticia ha desolado al vestuario de los Packers. La prensa desplazada esta semana a Green Bay comentaba la impresión que causaba el grado de unión de esa plantilla, que la reacción a esta tragedia ponía de manifiesto. Aunque nunca he estado allí, me parece que en Green Bay hay pocas cosas que hacer aparte de seguir a los Packers, y cuando formas parte de los propios Packers supongo que tu vida se reduce prácticamente a los Packers, de ahí tanto compañerismo. Son una familia, quizá en parte porque en ese pueblo no hay muchas alternativas de ocio.
Dejando de lado el punto de vista realmente importante de la tragedia, el personal, y centrándonos en la prosaica vertiende deportiva, resulta complicado estimar cómo afectará esto a los Packers el domingo. Durante la semana previa al partido, como no podía ser de otro modo, Philbin ha estado ausente de los entrenamientos y McCarthy se ha encargado de las responsabilidades ofensivas. Dentro de lo que cabe, los Packers han tenido la suerte de que su head coach tiene un perfil ofensivo, por lo que la ausencia de Philbin no es tan relevante. McCarthy se encarga del playcalling. Pero no cabe duda de que no es el mejor modo de preparar un partido tan importante como el del domingo.
En la vertiente anímica, tampoco es fácil saber cómo afectará la tragedia. La desolación inicial no ayuda a preparar el partido, pero por otro lado la plantilla estará más motivada para dedicar la victoria a la familia Philbin. Complicada y triste situación, en todo caso.
* * *
Aunque mantendré informado al personal por Twitter, por si acaso aviso: se me presenta una semana infernal de curro a partir del lunes que viene. Por ese motivo, no sé si podré escribir el Plácido domingo, jodido lunes correspondiente. Que disfrutéis de la jornada.
viernes, 6 de enero de 2012
Lo hecho hasta ahora no vale para (casi) nada
En primer lugar, quiero felicitar a Enrique Cantón por su cumpleaños. Me han comentado que Enrique es un fiel seguidor de este blog y que el 7 de enero cumple unos cuantos (pocos), así que desde aquí le deseo feliz cumpleaños. También sé que ha tomado el camino correcto en cuanto a baloncesto y fútbol americano, las sendas azul (en basket) y verde y oro (en football). Lo dicho, muchas felicidades.
(lo de vete al infierno, carroza no va por ti)
Llegan los playoffs. Lo importante. Como no tengo tiempo y además desde otros blogs se ha venido analizando en detalle cada enfrentamiento (en Zona Roja) y cada aspirante (en Illegal Return), os remito a lo que dice en ellos gente que sabe más. Aquí me limitaré a apuntar una serie de cuestiones que creo que conviene tener presentes este fin de semana.
I predict a riot, como predicen los Kaiser Chiefs, este fin de semana.
Por si alguien anda despistado, recuerdo los horarios antes de comentar unas cuantas cosas:
Sábado, 22.30: Houston Texans - Cincinnati Bengals. Por Digital+.
Madrugada del sábado al domingo, 2.00: New Orleans Saints - Detroit Lions. Por Digital+ y Sportmanía.
Domingo, 19.00: New York Giants - Atlanta Falcons. Por Digital+.
Domingo, 22.30: Denver Broncos - Pittsburgh Steelers. Por Digital+ y Sportmanía.
1.- Lo hecho hasta ahora no vale para (casi) nada
¿Cómo recordáis la temporada pasada, como el año de los Packers, o como la temporada que dominaron Patriots y Falcons? Seguro que muchos hasta habréis olvidado que New England y Atlanta fueron los mejores de la temporada regular. Al final, lo que todos recordamos de una temporada de NFL es lo que sucede en enero y febrero. Lo anterior apenas vale para nada, aunque recién terminada la regular season, con la avalancha de información y análisis de que disponemos nos parezca que lo sucedido hasta ahora vale para mucho.
No. Apenas vale para nada. Vale para sobrevivir. Que sí, es bastante, pero ahora los doce equipos parten con opciones. La temporada pasada fue la de los Packers. Y lo fue porque ganaron cuatro partidos entre enero y febrero. Del MVP de la temporada regular, Tom Brady, pocos se acuerdan. Todos se acuerdan del MVP de la Super Bowl. Hace tres temporadas, fueron los Cardinals los que enamoraron a medio mundo con su juego. Poco importó que su temporada regular fuese, siendo generosos, mediocre. En playoffs, Warner, Fitzgerald y compañía convencieron a medio mundo para que se pusiese de su lado. Todos están aún a tiempo de lograr eso mismo (aunque nadie tiene a Warner ni a Fitzgerald).
Los aficionados de los equipos dominantes en regular season, que no se relajen. Los dos números 1 cayeron a las primeras de cambio, en ronda divisional, la temporada pasada. Y todo el esfuerzo de la temporada regular se fue a la mierda. Los aficionados de los equipos que parten como cenicientas, que conserven sus esperanzas. Todo puede pasar.
2.- El factor "nobody believes in us"
Citaba antes a los Cardinals de Warner y Fiztgerald. Un ejemplo de tantos. Tantos y tantos equipos con los que nadie cuenta cuando van a comenzar los playoffs, y que terminan dando serios disgustos a los teóricos favoritos. Aquel mismo año, unos Chargers que llegaban 8-8 como campeones de la AFC Oeste, eliminaron a los Colts de Peyton Manning. Recordemos a los Giants de la 2007-2008 (lo haremos otra vez más adelante).
Más recientemente, el caso de los intrusos. Con ese nombre se aludió a los Seattle Seahawks de la pasada temporada, que fueron campeones de la NFC Oeste con 7-9. Un balance paupérrimo e indigno de un campeón. Recuerdo que antes de empezar los playoffs se decía que era mejor ser 5.º cabeza de serie (lo que implicaba viajar a Seattle) que ser 3.º (lo fueron los Eagles, campeones de la NFC Este, que recibieron a los Packers). Se decía que ser 5.º en la NFC prácticamente equivalía al pase a la ronda divisional. Jugar contra el campeón de la NFC Oeste era un premio, un trámite. El desenlace de ese trámite todos lo conocemos. En uno de los mejores partidos de los playoffs de la pasada temporada, los Seahawks aplastaron a los Saints.
De cara al próximo fin de semana, hay varios equipos que cuentan con el factor nobody believes in us de su lado. En el primer enfrentamiento de la jornada, entre Texans y Bengals, los dos equipos pueden invocar la frasecilla. Más los Bengals, aunque tampoco creo que todavía puedan ondear esa bandera. Varios analistas han apostado ya por ellos.
En el segundo partido, encontramos un nobody believes in us como una casa. A pesar de la gran temporada de los Lions, el estado de forma de los Saints resulta tan intimidante, que ya muchos han emitido las palabras malditas (para los teóricos favoritos): que el partido es un trámite y que la ventaja de Nueva Orleáns será probablemente superior a los 20 puntos. Algo así decía el bocazas de Skip Bayless. De hecho, el spread de las apuestas para ese partido es el más alto de los últimos años: +10,5 para los Saints. Ya me imagino a Jim Schwartz arengando a sus furiosos pupilos: nobody believes in us!!
En situación parecida, aunque no tan exagerada, están los Falcons. Nadie cuenta con ellos y se enfrentan a otro de los equipos de moda. Bastante sorprendente, puesto que el récord de Atlanta en temporada regular es de 10-6 y el de los Giants de 9-7. Sobre los Giants volveremos a hablar más adelante, porque hay otro factor que puede gafarles este finde. Aunque para gafe, como también hablaremos más adelante, Tony Gonzalez.
La primera ronda de playoffs terminará con otro nobody believes in us de manual. Lo cual resulta paradójico, puesto que el equipo en el que nadie cree es precisamente el que basa sus triunfos en la fe, en believing. A pesar de que juegan en casa, de que a los Steelers se les viene dando mal jugar contra equipos contra defensas rocosas (véase más adelante) y de que Pittsburgh cuenta con bajas muy importantes (Mendenhall y Ryan Clark) y con jugadores seriamente tocados (Roethlisberger), todos dan por descontada la victoria de los Steelers. Ahora todos nos reímos de los Denver Broncos. Parece que no hace falta ni que se juegue el partido. Otra vez, un trámite. Pues mucho ojo, porque si la defensa de Denver está tan inspirada como suele, a los Broncos puede bastarles con un par de anotaciones para llevarse la victoria. Y si los temibles pass rushers de Denver se llevan por delante a Roethlisberger, a ver qué hacen los Steelers. Otro partido en el que el nobody believes in us estará muy presente.
3.- El peligro del novato
Los equipos novatos en playoffs son siempre una incógnita. Pueden ser una bomba de relojería, como los aquellos Cardinals o los Jets de hace un par de temporadas, o una víctima propicia para equipos con más experiencia (como algunos de los equipos a los que solían pillar los Ravens en wild card: los Dolphins de hace tres años o los Chiefs del año pasado).
El caso es que este año llega mucho novato. Los Lions llevan 11 años sin llegar a los playoffs. Pero entonces no consiguieron ganar ni un partido. Su última victoria en postemporada data de 1991. Claro que esa victoria fue en casa. Su última victoria fuera de casa se produjo en 1957. Mil novecientos cincuenta y siete, repito. Un equipo en territorio desconocido, sin duda.
Otros que llevan una eternidad sin ganar un partido de playoffs son los Cincinnati Bengals. Un equipo novato que aún es más novato en enero. Aunque hace un par de años fueron campeones de la AFC Norte, fueron humillados en primera ronda por los Jets. Los Bengals, que juegan ante Houston, consiguieron su última victoria en playoffs contra Houston... en 1990. Contra los Houston OILERS, no Texans, que ni siquiera existían. Los Bengals son el equipo que lleva más años sin ganar un solo partido de playoffs.
Sin embargo, su rival no es más experto. Los Texans no es que no hayan ganado un solo partido de playoffs jamás, es que no habían llegado nunca antes a los playoffs desde la fundación de la franquicia. Será su primera vez. Ellos o los Bengals pondrán fin a su larga sequía.
4.- Si hay precedente en temporada regular, el resultado puede ser el contrario
Cuando un partido de playoffs ha tenido ya un precedente en temporada regular, inevitablemente lo recordamos y de manera más o menos consciente podemos pensar que su desarrollo será parecido. Cuidado, porque no tiene por qué. Los equipos aprenden de sus errores. Tanto, que en los pasados playoffs el resultado de la mayoría de los partidos con precedente fue el contrario al de la temporada regular. Salvo el Eagles-Packers, donde el resultado fue el mismo, en todos los demás el resultado cambió: los Patriots habían arrasado a los Jets en Foxboro, pero cuando se enfrentaron ahí en playoffs los Jets vengaron su humillación; los Packers habían perdido en Atlanta, pero en enero aplastaron a los Falcons; Seattle había ganado en Chicago, pero en enero los Bears no se dejaron sorprender de nuevo; los Ravens habían vencido en Heinz Field, pero en la ronda divisional ganaron los Steelers; Green Bay había perdido en Soldier Field, pero en la final de la NFC se llevó la victoria; y los Jets habían ganado en Pittsburgh en su duelo de la regular season, pero en la final de la AFC vencieron los Steelers. Cuidado con creer que la historia se repite.
En temporada regular, encontramos dos precedentes a los duelos de este fin de semana. Bastante recientes, además.
En la 13.ª jornada, los Saints vencieron con facilidad a los Lions en el Superdome. Pero ese partido contaba con ingredientes diferentes a los de este sábado, como explica en detalle Peter King. No estaban Ndamukong Suh, ni Louis Delmas. Ahora sí. Además, los Lions deberían haber aprendido de los estúpidos errores de entonces. Demasiadas infracciones que no deberían repetir.
El otro precedente, aunque en este caso no es exacto, es el del Texans-Bengals. No es exacto porque ahora jugarán en Houston, y en la jornada 14.ª jugaron en Cincinnati. Entonces, en un partido muy igualado, el quarterback novato T.J. Yates supo dirigir un épico drive final que terminó en un touchdown con el que su equipo se imponía por 20-19. Aparte del estadio, hay otras diferencias. Se espera que esté André Johnson, lo que beneficia a Houston, pero Yates no está tan fresco como entonces. Aparte de su bajón de juego, su estado físico no es el mejor. Parece complicado que vuelva a hacer algo así:
¿Se repetirá la historia? No tiene por qué, como la propia historia nos muestra.
5.- El año pasado, el que llegó con mejor diferencia de puntos terminó llevándose el anillo
A pesar de que los Packers partían la temporada pasada en la última posición de la AFC, apostar por ellos como campeones no era descabellado. Pese a su discreto balance de 10-6, daban sensación de mucho peligro. Y viendo cómo llegaron a ese 10-6 entendíamos por qué. Porque compitieron en todos y cada uno de sus partidos, en los que jamás, en ningún momento, fueron perdiendo por más de 7 puntos. Todas las derrotas fueron prácticamente por la mínima; varias, en la prórroga. Y Green Bay presentaba mejor diferencia entre puntos anotados y encajados de toda la NFL. Esto llevó a algunos apostar por ellos desde el principio.
Esta temporada, el equipo que presenta mejor diferencial entre puntos anotados y recibidos son los New Orleans Saints (+208). Como aquellos Packers, tendrán que disputar todas las rondas de playoffs para conseguir el anillo. Como aquellos Packers, llegan a enero en el mejor momento de forma posible. Eso sí, a diferencia de aquellos Packers, algunos resultados de los Saints están un poco inflados por afán estadístico. Running up the score. Y el segundo mejor equipo en cuanto a balance de anotados y encajados son, precisamente, los Green Bay Packers (+201).
6.- Cuando se creen guays, los Giants la suelen cagar
Muchos apuntan las similitudes entre esta temporada y la 2007-2008, en la que contra todo pronóstico los New York Giants se llevaron la Super Bowl ante unos Patriots hasta entonces perfectos. Se habla de que los Giants han encontrado su mejor estado de forma en el momento final de la temporada, como aquel año; se apunta que, también como aquel año, a finales de la regular season los Giants estuvieron a punto de vencer al equipo dominante (entonces los Patriots, ahora los Packers), y que posteriormente en vez de casi vencerlos, los vencieron; y se dice también que como entonces los Giants basan su juego en la fortaleza defensiva y en la inspiración en los momentos calientes de Eli Manning. Víctor Cruz sería el nuevo Plaxico Burress.
Sin embargo, yo veo una diferencia muy importante entre esta temporada y aquella: entonces, nadie creía en los Giants; hoy, muchos apuestan por ellos. Los Giants no disputaron aquel año ningún partido en su estadio. Obtuvieron su clasificación para playoffs por wild card. En todos los partidos de aquella postemporada, el favorito era su rival: en Tampa, las apuestas daban un spread de +3 para los Bucs; en Dallas, +7 para los Cowboys; en Green Bay, +8 para los Packers; y en la Super Bowl, +12,5 para los Patriots. Cada partido que pasaba, los Giants eran menos favoritos. Y ganaban.
El contexto ahora es muy diferente. Los Giants son el favorito casi unánime para el partido de este sábado. Son favoritos para las casas de apuestas con un spread de +3. Muchos consideran que son el equipo que podría hacer más daño a Green Bay en la ronda divisional. Y si algo nos han mostrado los Giants durante toda la temporada regular, es que cuando van de favoritos, se pegan una buena hostia. ¿Hace falta recordar las derrotas en su estadio ante Seattle y Washington?
Mientras, por el rival de los Giants, los Atlanta Falcons, nadie da un duro. Ya sabéis, novody believes in us.
7.- Tony Gonzalez, maldito en postemporada
Tony Gonzalez es uno de los mejores tight ends de la historia. Un seguro hall of famer. Él y Antonio Gates marcaron el inicio de la evolución en esta posición, ahora tan importante. Pese a su veteranía, sigue siendo un objetivo seguro para el pasador. Pero en playoffs está gafado. Cuatro veces ha llegado con su equipo a los playoffs. En todas ellas, su equipo ha perdido. Y no es que su equipo llegue "por los pelos", sino que en tres de las cuatro ocasiones su equipo llega directamente a la ronda divisional tras conseguir un balance de 13-3. La última vez, la temporada pasada. ¿Seguirá siendo gafe?
8.- Los Steelers sufren ante defensas rocosas
Los que consideran el partido de Mile High un trámite quizá deberían revisar lo que han hecho estos Steelers frente a equipos de estilo parecido a los Broncos. Las cuatro derrotas de los Steelers en temporada regular han llegado contra equipos con defensas rocosas y juegos de carrera potentes: Baltimore (dos veces), Houston y San Francisco. Sin contar a los Steelers, las tres mejores defensas de la NFL. Sin embargo, contra equipos más explosivos, como los Patriots, no han sufrido tanto.
Además, otros equipos que les han planteado partidos pegajosos, duros e incómodos, en los que los Steelers las pasaron, dicho finamente, putas. Recuerdo los dos partidos ante los Cleveland Browns. Un equipo teóricamente flojo que puso contra las cuerdas a Pittsburgh. Y los Browns son peores que los Broncos.
Denver tiene armas para plantear un partido de ese tipo. Su defensa no es tan brillante como la de Baltimore, Houston y San Francisco, pero en la segunda mitad de temporada ha demostrado que es capaz de dominar partidos. Del juego de carrera de Denver no hace falta decir demasiado. Además, Pittsburgh llega con bajas importantes y con Roethlisberger medio cojo. Si Pouncey tampoco puede jugar, puede ser un día complicado para el orondo pasador. Y la clave puede estar en las pérdidas de balón: quien sea incapaz de cuidar de su posesión, tendrá muchos boletos para irse de vacaciones el lunes. Y a todo esto, nobody believes in us.
Por cierto, noticias de última hora indican que los Broncos podrían jugar con un quarterback pasador, lo que puede pillar a los Steelers totalmente desprevenidos.
9.- ¿Veremos la primera prórroga con nuevas reglas? Por si acaso las recuerdo
Uno de los principales cambios de normas para la temporada anterior, y de los más polémicos, no tuvo trascendencia práctica. Hablo de las reglas de decisión del vencedor de un partido en la prórroga. Después de la indignación suscitada por la eliminación de los Minnesota Vikings en la final de la NFC, en una prórroga en la que ni siquiera tuvieron oportunidad de tocar el balón, se dijo que el finalista se había decidido tirando una moneda al aire. ¡Vergüenza! ¡Oprobio!
¡Mis cojones!, añadiría yo, bien que tuvieron su oportunidad los Vikings al final del partido cuando el amigo Favre lanzó una lamentable intercepción. Igual que la defensa de Minnesota tuvo la oportunidad de parar al ataque de los Saints en la prórroga. Da igual, eso hay que cambiarlo. Sin embargo, no vimos ni una sola prórroga durante la postemporada pasada. ¿Llegará ahora? Si llega, las normas de determinación del vencedor son diferentes de las que se aplican durante la temporada regular. No es tan fácil como que el que anota primero, gana. Ahora, no siempre. Los dos equipos tienen que haber tenido posesión del balón o "haber tenido la oportunidad de tener posesión". Esto se plasma en que:
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en ese primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Si sucede esto, veréis como alguien dice que "la moneda al aire decidió el vencedor".
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en ese drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive.
Situaciones especiales:
- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "tenido oportunidad de tener posesión" aunque nunca haya tenido el balón. Si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón.
- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.
* * *
Disfruten de la programación. Lo del sábado yo lo veré en diferido el domingo. Es mi última noche de minivacaciones navideñas en Coruña, toca ir a Riazor y por la noche salir un rato. Si alguien me envía algún mensaje por Twitter, lo siento, pero a partir de las 10 de la noche desconectaré y no me volveré a enganchar hasta el domingo por la tarde, cuando haya podido ver lo sucedido el sábado. Lo dicho, que lo pasen bien y su equipo gane.
(lo de vete al infierno, carroza no va por ti)
Llegan los playoffs. Lo importante. Como no tengo tiempo y además desde otros blogs se ha venido analizando en detalle cada enfrentamiento (en Zona Roja) y cada aspirante (en Illegal Return), os remito a lo que dice en ellos gente que sabe más. Aquí me limitaré a apuntar una serie de cuestiones que creo que conviene tener presentes este fin de semana.
I predict a riot, como predicen los Kaiser Chiefs, este fin de semana.
Por si alguien anda despistado, recuerdo los horarios antes de comentar unas cuantas cosas:
Sábado, 22.30: Houston Texans - Cincinnati Bengals. Por Digital+.
Madrugada del sábado al domingo, 2.00: New Orleans Saints - Detroit Lions. Por Digital+ y Sportmanía.
Domingo, 19.00: New York Giants - Atlanta Falcons. Por Digital+.
Domingo, 22.30: Denver Broncos - Pittsburgh Steelers. Por Digital+ y Sportmanía.
1.- Lo hecho hasta ahora no vale para (casi) nada
¿Cómo recordáis la temporada pasada, como el año de los Packers, o como la temporada que dominaron Patriots y Falcons? Seguro que muchos hasta habréis olvidado que New England y Atlanta fueron los mejores de la temporada regular. Al final, lo que todos recordamos de una temporada de NFL es lo que sucede en enero y febrero. Lo anterior apenas vale para nada, aunque recién terminada la regular season, con la avalancha de información y análisis de que disponemos nos parezca que lo sucedido hasta ahora vale para mucho.
No. Apenas vale para nada. Vale para sobrevivir. Que sí, es bastante, pero ahora los doce equipos parten con opciones. La temporada pasada fue la de los Packers. Y lo fue porque ganaron cuatro partidos entre enero y febrero. Del MVP de la temporada regular, Tom Brady, pocos se acuerdan. Todos se acuerdan del MVP de la Super Bowl. Hace tres temporadas, fueron los Cardinals los que enamoraron a medio mundo con su juego. Poco importó que su temporada regular fuese, siendo generosos, mediocre. En playoffs, Warner, Fitzgerald y compañía convencieron a medio mundo para que se pusiese de su lado. Todos están aún a tiempo de lograr eso mismo (aunque nadie tiene a Warner ni a Fitzgerald).
Los aficionados de los equipos dominantes en regular season, que no se relajen. Los dos números 1 cayeron a las primeras de cambio, en ronda divisional, la temporada pasada. Y todo el esfuerzo de la temporada regular se fue a la mierda. Los aficionados de los equipos que parten como cenicientas, que conserven sus esperanzas. Todo puede pasar.
2.- El factor "nobody believes in us"
Citaba antes a los Cardinals de Warner y Fiztgerald. Un ejemplo de tantos. Tantos y tantos equipos con los que nadie cuenta cuando van a comenzar los playoffs, y que terminan dando serios disgustos a los teóricos favoritos. Aquel mismo año, unos Chargers que llegaban 8-8 como campeones de la AFC Oeste, eliminaron a los Colts de Peyton Manning. Recordemos a los Giants de la 2007-2008 (lo haremos otra vez más adelante).
Más recientemente, el caso de los intrusos. Con ese nombre se aludió a los Seattle Seahawks de la pasada temporada, que fueron campeones de la NFC Oeste con 7-9. Un balance paupérrimo e indigno de un campeón. Recuerdo que antes de empezar los playoffs se decía que era mejor ser 5.º cabeza de serie (lo que implicaba viajar a Seattle) que ser 3.º (lo fueron los Eagles, campeones de la NFC Este, que recibieron a los Packers). Se decía que ser 5.º en la NFC prácticamente equivalía al pase a la ronda divisional. Jugar contra el campeón de la NFC Oeste era un premio, un trámite. El desenlace de ese trámite todos lo conocemos. En uno de los mejores partidos de los playoffs de la pasada temporada, los Seahawks aplastaron a los Saints.
De cara al próximo fin de semana, hay varios equipos que cuentan con el factor nobody believes in us de su lado. En el primer enfrentamiento de la jornada, entre Texans y Bengals, los dos equipos pueden invocar la frasecilla. Más los Bengals, aunque tampoco creo que todavía puedan ondear esa bandera. Varios analistas han apostado ya por ellos.
En el segundo partido, encontramos un nobody believes in us como una casa. A pesar de la gran temporada de los Lions, el estado de forma de los Saints resulta tan intimidante, que ya muchos han emitido las palabras malditas (para los teóricos favoritos): que el partido es un trámite y que la ventaja de Nueva Orleáns será probablemente superior a los 20 puntos. Algo así decía el bocazas de Skip Bayless. De hecho, el spread de las apuestas para ese partido es el más alto de los últimos años: +10,5 para los Saints. Ya me imagino a Jim Schwartz arengando a sus furiosos pupilos: nobody believes in us!!
En situación parecida, aunque no tan exagerada, están los Falcons. Nadie cuenta con ellos y se enfrentan a otro de los equipos de moda. Bastante sorprendente, puesto que el récord de Atlanta en temporada regular es de 10-6 y el de los Giants de 9-7. Sobre los Giants volveremos a hablar más adelante, porque hay otro factor que puede gafarles este finde. Aunque para gafe, como también hablaremos más adelante, Tony Gonzalez.
La primera ronda de playoffs terminará con otro nobody believes in us de manual. Lo cual resulta paradójico, puesto que el equipo en el que nadie cree es precisamente el que basa sus triunfos en la fe, en believing. A pesar de que juegan en casa, de que a los Steelers se les viene dando mal jugar contra equipos contra defensas rocosas (véase más adelante) y de que Pittsburgh cuenta con bajas muy importantes (Mendenhall y Ryan Clark) y con jugadores seriamente tocados (Roethlisberger), todos dan por descontada la victoria de los Steelers. Ahora todos nos reímos de los Denver Broncos. Parece que no hace falta ni que se juegue el partido. Otra vez, un trámite. Pues mucho ojo, porque si la defensa de Denver está tan inspirada como suele, a los Broncos puede bastarles con un par de anotaciones para llevarse la victoria. Y si los temibles pass rushers de Denver se llevan por delante a Roethlisberger, a ver qué hacen los Steelers. Otro partido en el que el nobody believes in us estará muy presente.
3.- El peligro del novato
Los equipos novatos en playoffs son siempre una incógnita. Pueden ser una bomba de relojería, como los aquellos Cardinals o los Jets de hace un par de temporadas, o una víctima propicia para equipos con más experiencia (como algunos de los equipos a los que solían pillar los Ravens en wild card: los Dolphins de hace tres años o los Chiefs del año pasado).
El caso es que este año llega mucho novato. Los Lions llevan 11 años sin llegar a los playoffs. Pero entonces no consiguieron ganar ni un partido. Su última victoria en postemporada data de 1991. Claro que esa victoria fue en casa. Su última victoria fuera de casa se produjo en 1957. Mil novecientos cincuenta y siete, repito. Un equipo en territorio desconocido, sin duda.
Otros que llevan una eternidad sin ganar un partido de playoffs son los Cincinnati Bengals. Un equipo novato que aún es más novato en enero. Aunque hace un par de años fueron campeones de la AFC Norte, fueron humillados en primera ronda por los Jets. Los Bengals, que juegan ante Houston, consiguieron su última victoria en playoffs contra Houston... en 1990. Contra los Houston OILERS, no Texans, que ni siquiera existían. Los Bengals son el equipo que lleva más años sin ganar un solo partido de playoffs.
Sin embargo, su rival no es más experto. Los Texans no es que no hayan ganado un solo partido de playoffs jamás, es que no habían llegado nunca antes a los playoffs desde la fundación de la franquicia. Será su primera vez. Ellos o los Bengals pondrán fin a su larga sequía.
4.- Si hay precedente en temporada regular, el resultado puede ser el contrario
Cuando un partido de playoffs ha tenido ya un precedente en temporada regular, inevitablemente lo recordamos y de manera más o menos consciente podemos pensar que su desarrollo será parecido. Cuidado, porque no tiene por qué. Los equipos aprenden de sus errores. Tanto, que en los pasados playoffs el resultado de la mayoría de los partidos con precedente fue el contrario al de la temporada regular. Salvo el Eagles-Packers, donde el resultado fue el mismo, en todos los demás el resultado cambió: los Patriots habían arrasado a los Jets en Foxboro, pero cuando se enfrentaron ahí en playoffs los Jets vengaron su humillación; los Packers habían perdido en Atlanta, pero en enero aplastaron a los Falcons; Seattle había ganado en Chicago, pero en enero los Bears no se dejaron sorprender de nuevo; los Ravens habían vencido en Heinz Field, pero en la ronda divisional ganaron los Steelers; Green Bay había perdido en Soldier Field, pero en la final de la NFC se llevó la victoria; y los Jets habían ganado en Pittsburgh en su duelo de la regular season, pero en la final de la AFC vencieron los Steelers. Cuidado con creer que la historia se repite.
En temporada regular, encontramos dos precedentes a los duelos de este fin de semana. Bastante recientes, además.
En la 13.ª jornada, los Saints vencieron con facilidad a los Lions en el Superdome. Pero ese partido contaba con ingredientes diferentes a los de este sábado, como explica en detalle Peter King. No estaban Ndamukong Suh, ni Louis Delmas. Ahora sí. Además, los Lions deberían haber aprendido de los estúpidos errores de entonces. Demasiadas infracciones que no deberían repetir.
El otro precedente, aunque en este caso no es exacto, es el del Texans-Bengals. No es exacto porque ahora jugarán en Houston, y en la jornada 14.ª jugaron en Cincinnati. Entonces, en un partido muy igualado, el quarterback novato T.J. Yates supo dirigir un épico drive final que terminó en un touchdown con el que su equipo se imponía por 20-19. Aparte del estadio, hay otras diferencias. Se espera que esté André Johnson, lo que beneficia a Houston, pero Yates no está tan fresco como entonces. Aparte de su bajón de juego, su estado físico no es el mejor. Parece complicado que vuelva a hacer algo así:
¿Se repetirá la historia? No tiene por qué, como la propia historia nos muestra.
5.- El año pasado, el que llegó con mejor diferencia de puntos terminó llevándose el anillo
A pesar de que los Packers partían la temporada pasada en la última posición de la AFC, apostar por ellos como campeones no era descabellado. Pese a su discreto balance de 10-6, daban sensación de mucho peligro. Y viendo cómo llegaron a ese 10-6 entendíamos por qué. Porque compitieron en todos y cada uno de sus partidos, en los que jamás, en ningún momento, fueron perdiendo por más de 7 puntos. Todas las derrotas fueron prácticamente por la mínima; varias, en la prórroga. Y Green Bay presentaba mejor diferencia entre puntos anotados y encajados de toda la NFL. Esto llevó a algunos apostar por ellos desde el principio.
Esta temporada, el equipo que presenta mejor diferencial entre puntos anotados y recibidos son los New Orleans Saints (+208). Como aquellos Packers, tendrán que disputar todas las rondas de playoffs para conseguir el anillo. Como aquellos Packers, llegan a enero en el mejor momento de forma posible. Eso sí, a diferencia de aquellos Packers, algunos resultados de los Saints están un poco inflados por afán estadístico. Running up the score. Y el segundo mejor equipo en cuanto a balance de anotados y encajados son, precisamente, los Green Bay Packers (+201).
6.- Cuando se creen guays, los Giants la suelen cagar
Muchos apuntan las similitudes entre esta temporada y la 2007-2008, en la que contra todo pronóstico los New York Giants se llevaron la Super Bowl ante unos Patriots hasta entonces perfectos. Se habla de que los Giants han encontrado su mejor estado de forma en el momento final de la temporada, como aquel año; se apunta que, también como aquel año, a finales de la regular season los Giants estuvieron a punto de vencer al equipo dominante (entonces los Patriots, ahora los Packers), y que posteriormente en vez de casi vencerlos, los vencieron; y se dice también que como entonces los Giants basan su juego en la fortaleza defensiva y en la inspiración en los momentos calientes de Eli Manning. Víctor Cruz sería el nuevo Plaxico Burress.
Sin embargo, yo veo una diferencia muy importante entre esta temporada y aquella: entonces, nadie creía en los Giants; hoy, muchos apuestan por ellos. Los Giants no disputaron aquel año ningún partido en su estadio. Obtuvieron su clasificación para playoffs por wild card. En todos los partidos de aquella postemporada, el favorito era su rival: en Tampa, las apuestas daban un spread de +3 para los Bucs; en Dallas, +7 para los Cowboys; en Green Bay, +8 para los Packers; y en la Super Bowl, +12,5 para los Patriots. Cada partido que pasaba, los Giants eran menos favoritos. Y ganaban.
El contexto ahora es muy diferente. Los Giants son el favorito casi unánime para el partido de este sábado. Son favoritos para las casas de apuestas con un spread de +3. Muchos consideran que son el equipo que podría hacer más daño a Green Bay en la ronda divisional. Y si algo nos han mostrado los Giants durante toda la temporada regular, es que cuando van de favoritos, se pegan una buena hostia. ¿Hace falta recordar las derrotas en su estadio ante Seattle y Washington?
Mientras, por el rival de los Giants, los Atlanta Falcons, nadie da un duro. Ya sabéis, novody believes in us.
7.- Tony Gonzalez, maldito en postemporada
Tony Gonzalez es uno de los mejores tight ends de la historia. Un seguro hall of famer. Él y Antonio Gates marcaron el inicio de la evolución en esta posición, ahora tan importante. Pese a su veteranía, sigue siendo un objetivo seguro para el pasador. Pero en playoffs está gafado. Cuatro veces ha llegado con su equipo a los playoffs. En todas ellas, su equipo ha perdido. Y no es que su equipo llegue "por los pelos", sino que en tres de las cuatro ocasiones su equipo llega directamente a la ronda divisional tras conseguir un balance de 13-3. La última vez, la temporada pasada. ¿Seguirá siendo gafe?
8.- Los Steelers sufren ante defensas rocosas
Los que consideran el partido de Mile High un trámite quizá deberían revisar lo que han hecho estos Steelers frente a equipos de estilo parecido a los Broncos. Las cuatro derrotas de los Steelers en temporada regular han llegado contra equipos con defensas rocosas y juegos de carrera potentes: Baltimore (dos veces), Houston y San Francisco. Sin contar a los Steelers, las tres mejores defensas de la NFL. Sin embargo, contra equipos más explosivos, como los Patriots, no han sufrido tanto.
Además, otros equipos que les han planteado partidos pegajosos, duros e incómodos, en los que los Steelers las pasaron, dicho finamente, putas. Recuerdo los dos partidos ante los Cleveland Browns. Un equipo teóricamente flojo que puso contra las cuerdas a Pittsburgh. Y los Browns son peores que los Broncos.
Denver tiene armas para plantear un partido de ese tipo. Su defensa no es tan brillante como la de Baltimore, Houston y San Francisco, pero en la segunda mitad de temporada ha demostrado que es capaz de dominar partidos. Del juego de carrera de Denver no hace falta decir demasiado. Además, Pittsburgh llega con bajas importantes y con Roethlisberger medio cojo. Si Pouncey tampoco puede jugar, puede ser un día complicado para el orondo pasador. Y la clave puede estar en las pérdidas de balón: quien sea incapaz de cuidar de su posesión, tendrá muchos boletos para irse de vacaciones el lunes. Y a todo esto, nobody believes in us.
Por cierto, noticias de última hora indican que los Broncos podrían jugar con un quarterback pasador, lo que puede pillar a los Steelers totalmente desprevenidos.
9.- ¿Veremos la primera prórroga con nuevas reglas? Por si acaso las recuerdo
Uno de los principales cambios de normas para la temporada anterior, y de los más polémicos, no tuvo trascendencia práctica. Hablo de las reglas de decisión del vencedor de un partido en la prórroga. Después de la indignación suscitada por la eliminación de los Minnesota Vikings en la final de la NFC, en una prórroga en la que ni siquiera tuvieron oportunidad de tocar el balón, se dijo que el finalista se había decidido tirando una moneda al aire. ¡Vergüenza! ¡Oprobio!
¡Mis cojones!, añadiría yo, bien que tuvieron su oportunidad los Vikings al final del partido cuando el amigo Favre lanzó una lamentable intercepción. Igual que la defensa de Minnesota tuvo la oportunidad de parar al ataque de los Saints en la prórroga. Da igual, eso hay que cambiarlo. Sin embargo, no vimos ni una sola prórroga durante la postemporada pasada. ¿Llegará ahora? Si llega, las normas de determinación del vencedor son diferentes de las que se aplican durante la temporada regular. No es tan fácil como que el que anota primero, gana. Ahora, no siempre. Los dos equipos tienen que haber tenido posesión del balón o "haber tenido la oportunidad de tener posesión". Esto se plasma en que:
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en ese primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Si sucede esto, veréis como alguien dice que "la moneda al aire decidió el vencedor".
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en ese drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive.
Situaciones especiales:
- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "tenido oportunidad de tener posesión" aunque nunca haya tenido el balón. Si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón.
- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.
* * *
Disfruten de la programación. Lo del sábado yo lo veré en diferido el domingo. Es mi última noche de minivacaciones navideñas en Coruña, toca ir a Riazor y por la noche salir un rato. Si alguien me envía algún mensaje por Twitter, lo siento, pero a partir de las 10 de la noche desconectaré y no me volveré a enganchar hasta el domingo por la tarde, cuando haya podido ver lo sucedido el sábado. Lo dicho, que lo pasen bien y su equipo gane.
jueves, 22 de diciembre de 2011
El cuento de la lechera
Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. "Como esta leche es muy buena", se decía, "dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: "¡así!".
La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.
A dos semanas del fin de la temporada regular, es inevitable ponerse a hacer cuentas. ¿Qué tiene que hacer mi equipo para conseguir el objetivo? Pues tiene que perder este equipo, ganar este otro, y cuando nosotros hayamos ganado lo que nos queda, llegamos a playoffs y campeones. Sí, pero cuidado, porque lo primero es que tu equipo haga "lo suyo". Que no es fácil. A ver si de tanto hacer cuentas uno deja de cumplir con sus propios deberes y se va todo a tomar por culo.
Música. A algunos se les va a pasar el tren. Aprovechemos la circunstancia para recordar esta canción que hizo furor en los noventa al hilo de un anuncio de Pepsi. Tiene su gracia. Train, de Undrop.
Definamos objetivos. A falta de dos jornadas, esto es lo que está en juego: (1) la ventaja de de campo en playoffs, que se asegura el primer clasificado de cada conferencia; (2) el pase directo a la ronda divisional (first-round bye), que obtienen los dos primeros de cada conferencia; (3) la clasificación para playoffs como campeón de división, que permite al campeón en cuestión jugar el primer partido de playoffs en su estadio; y (4) la clasificación para playoffs como equipo de wild card, que obtienen los dos mejores no campeones de división de cada conferencia.
Ninguno de esos objetivos está ahora mismo definido en ninguna de las dos conferencias. Vayamos por partes.
1.- Ventaja de campo en playoffs
El primero de cada conferencia jugará siempre en casa hasta la Super Bowl. ¿Asegura esto el éxito? Está claro que no. La temporada pasada, los números 1 de las respectivas conferencias cayeron a las primeras de cambio: los Falcons fueron desplumados, despiezados y cocinados vilmente en su hogar por los Packers, mientras que los Patriots vieron cómo los Jets vengaban su humillante derrota de la temporada regular. Sin embargo, todos los equipos prefieren jugársela en casa. La temporada anterior, en 2010, los dos números 1, Colts y Saints, llegaron a la Super Bowl. Puede que para un equipo de dome sea más importante asegurarse jugar en casa. Sobre todo si tienen que jugársela en condiciones meteorológicas a las que no están acostumbrados.
NFC
Quiénes se la juegan. Green Bay Packers (13-1) y San Francisco 49ers (11-3). Los Saints, a pesar de ir 11-3, están fuera de la batalla por haber perdido contra Green Bay, lo que les perjudica en caso de empate a victorias con los Packers.
Qué tienen que hacer. A los Packers les vale con ganar un partido o que San Francisco pierda uno. Los Niners, pues, necesitan ganar sus dos partidos y que Green Bay palme ambos.
Partidos en los que se decidirá. El sábado a las 22.15, Seattle-San Francisco. Los Packers juegan en la madrugada del domingo al lunes contra Chicago. Si los 49ers han perdido, Green Bay ya no se jugará nada el domingo. Además, si Detroit y Atlanta han ganado el sábado, Chicago no se jugará tampoco nada. Todo son ventajas para Green Bay.
Si gana San Francisco y pierde Green Bay, todo quedará para la última jornada, en la que los Packers reciben a los Lions y los Niners viajan a St. Louis.
AFC
Quiénes se la juegan. New England Patriots (11-3), Baltimore Ravens (10-4), Houston Texans (10-4) y Pittsburgh Steelers (10-4). Actualización: los Texans han palmado en Indianápolis, así que están 10-5, con lo que se complica seriamente su primer puesto en la AFC y su first-round bye.
Qué tienen que hacer. Los Patriots se aseguran el número 1 ganando los dos partidos que le quedan. Si palman alguno y sus rivales no, lío de cojones. Si empatan solo con Baltimore, como no han jugado entre sí y tendrán el mismo récord en su conferencia, habrá que comparar el récord en partidos comunes, siempre que sean al menos 4. Como no los hay, habría que acudir al criterio de "strength-of-victory", en el que ahora mismo gana Baltimore. Si empatan solo con Houston, ganarán los Texans porque tendrán mejor récord en la conferencia. Y si empatan solo con Pittsburgh, ganan los Steelers porque Pittsburgh ganó el partido en el que se enfrentaron.
Si hay triples empates con los Patriots de por medio, me temo que habrá que acudir al strength-of-victory. Ahora mismo, por este criterio ganan los Ravens (50,7%) y les siguen Steelers (45,0%), Patriots (44,8%) y Texans (40,0%). Un carajal de la hostia.
Los demás necesitan, obviamente, que los Patriots palmen alguno de sus partidos y que el equipo contra el que empaten haya perdido con ellos; si no han jugado, tengan un balance peor en la misma conferencia; y si tienen el mismo balance, tengan menos strength-of-victory.
Estos son los resultados de los equipos implicados esta temporada: los Steelers han ganado a los Patriots, los Ravens han ganado (dos veces) a los Steelers y a los Texans. Los Texansno han ganado a nadie han ganado a los Steelers [corregido, gracias al tercer comentario], pero tienen el mejor balance "intraconferencia".
Partidos en los que se decidirá. El sábado a las 7, los Patriots reciben a los Dolphins y en la última jornada recibirán a los Bills. Baltimore recibe a Cleveland el sábado a las 7 y viaja a Cincinnati en la última jornada. Houston juega hoy jueves en Indianápolis y recibe a los Titans el 1 de enero. Y Pittsburgh recibe a St. Louis y viaja a Cleveland para cerrar la temporada. Vamos, que todos deberían ganar todo, porque se enfrentan a equipos teóricamente inferiores. Probablemente los rivales más peligrosos son los Dolphins (para New England) y los Bengals (para los Ravens).
2.- Pase directo a ronda divisional
Anda que no viene bien una semanita más para recuperar lesionados. Aunque también existe el peligro de "oxidación", de que los jugadores pierdan la forma. En las últimas temporadas siempre cae alguno de los equipos que pasan directamente a la divisional. Patriots y Falcons la temporada pasada; los Chargers en la 2009-2010; Titans, Giants y Panthers en al 2008-2009; Cowboys y Colts en la 2007-2008...
NFC
Quienes se la juegan. Los Packers ya lo tienen asegurado, la otra plaza se la juegan 49ers (11-3) y Saints (11-3). Los Falcons podrían ganar la NFC Sur y terminar con el mismo balance que San Francisco, pero creo que por strength-of-victory siempre saldrían perdiendo y los Niners se llevarían el bye.
Qué tienen que hacer. Los Niners que hacer lo mismo que los Saints. Con eso se aseguran el pase directo a la divisional, porque en caso de empate su balance dentro de la NFC es mejor. Los Saints tienen que ganar un partido más que San Francisco.
Partidos en los que se decidirá. De los de San Francisco ya hemos hablado. Los Saints tienen un primer partido muy complicado, el Monday Night ante los Falcons, y otro "trampa", contra Carolina. Los dos en Nueva Orleáns.
AFC
Quiénes se la juegan. Los mismos que el primer puesto de la conferencia: Patriots, Ravens, Steelers y Texans.
Qué tienen que hacer. En este caso hay dos plazas, por lo que hay dos equipos que dependen de sí mismos, Patriots y Ravens. Si ambos ganan sus dos partidos, los dos se ahorran la primera ronda. Baltimore, aunque con las mismas victorias que Texans y Steelers, los supera al haberles vencido en sus duelos de temporada regular. Sobre los triples empates en los que los Patriots estén involucrados, véase lo dicho antes. Lío de cojones.
Partidos en los que se decidirá. Están dichos en el punto anterior.
3.- Campeonato de división
Recordemos que bajo el sistema de competición de la NFL, todo campeón de división, con independencia de su balance global, tiene garantizada una plaza en postemporada. Esta temporada no creo que se produzca ningún caso polémico. La pasada, menuda se montó por la clasificación de los Seahawks. Eran el cuarto cabeza de serie de la NFC a pesar de que su balance era un paupérrimo 7-9, peor que el de varios de los equipos que se quedaron fuera (en particular, que el de Bucs y Giants, que terminaron 10-6). No solo eso, sino que su posición en playoffs era mejor que la de otros clasificados con más victorias (Saints y Packers). Gracias a ello, Seattle acogió un partido de wild card en su propio estadio, en el que eliminó a los Saints (con todo merecimiento, por otro lado). Así pues, veamos qué divisiones no están aún decididas.
NFC
Quiénes se la juegan. El Norte y el Oeste ya está decidido. Packers y 49ers son los vencedores. En el Sur los Falcons conservan esperanzas, aunque lo tienen complicado, puesto que los Saints tienen dos partidos de ventaja a falta de otros tantos. El Este está muy abierto: Cowboys (8-6), Giants (7-7) y Eagles (6-8) tienen opciones.
Qué tienen que hacer. En el Sur, con una victoria propia o una derrota de los Falcons, los Saints ganan la división. Atlanta debería ganar los dos partidos que le faltan (el primero contra los Saints) y esperar que Nueva Orleáns palme ante Carolina.
En el Este, lío. Dallas se clasificaría esta misma jornada si gana su partido ante los Eagles y los Giants palman frente a los Jets. Si no, deben esperar a la última jornada, en la que juegan contra los Giants. Los Giants no pueden asegurarse nada esta jornada, pero dependen de sí mismos. Si ganan los dos partidos que les quedan, están dentro. Eso sí, como pierdan este domingo frente a los Jets, dependerán de terceros. Finalmente, los Eagles son los que lo tienen tan complicado, aunque que lleguen con opciones en estos momentos ya es todo un éxito. La combinación, de todos modos, no es tan descabellada: necesitan que los Jets ganen a los Giants, vencer a los Cowboys esta jornada (en Dallas), que los Giants derroten a los Cowboys en la siguiente jornada y ganar ellos también a los Redskins.
Partidos en los que se decidirá. La división Sur puede quedar decidida el Monday Night si los Saints vencen en su estadio a los Falcons. Si no, habrá que esperar a la última jornada.
En cuanto al Este, las hostilidades comienzan el sábado a las 7 con el derbi de New Meadowlands, Jets-Giants (que llega calentito, con Cruz diciendo que ya nadie teme a Revis, con Plaxico prometiendo múltiples touchdowns frente a su exequipo y con Rex Ryan sacando la bocaza a paseo); a continuación, a las 22.15, seguirá el lío. Dependiendo del resultado del primer partido, los Eagles se jugarán algo o no. Si los Giants han vencido, Philadelphia ya no se jugará nada, y Dallas tendrá más presión, porque los Giants les habrán empatado a victorias. Si los Giants han perdido, los Eagles saldrán más motivados y los Cowboys verían una oportunidad de oro para cerrar su clasificación. De todos modos, a Dallas le quedaría la bala de la última jornada.
AFC
Quiénes se la juegan. Los campeones del Sur y del Este ya están decididos. Houston, por primera vez, y New England, como siempre. Queda por definir el campeón de la AFC Norte, Baltimore o Pittsburgh, y el de la AFC Oeste, cualquiera (Broncos, Raiders, Chargers y Chiefs).
A favor de Denver juega un factor fundamental: todas las temporadas, un equipo que ha sido último de división en la temporada anterior termina como campeón. La temporada pasada, los últimos clasificados fueron Minnesota, Washington, Carolina, Arizona, Buffalo, Cincinnati, Tennessee y Denver. Solo Denver tiene opciones de ser primero. Siempre sucede.
Qué tienen que hacer. En el Norte, ya lo hemos comentado. A Baltimore le basta con hacer lo mismo que Pittsburgh y Pittsburgh debe ganar un partido más que Baltimore.
En el Oeste, tremendo lío. Quien mejor lo lleva son los Broncos. Lideran la división con un partido de ventaja sobre Oakland y San Diego y dos sobre Kansas City. Si ganan y Oakland no lo hace, la división es suya. Si no, a esperar a la última jornada. Oakland y San Diego necesitan una derrota de Denver en el partido contra Kansas City. Si Denver pierde en Buffalo, la derrota no les hace apenas daño a los Broncos, porque no es contra un rival divisional y cuenta menos en caso de desempate. Denver seguiría estando dentro si gana a los Chiefs en Mile High.
Oakland, pues, necesita ganar sus dos partidos y que Denver pierda el último partido en su estadio ante Kansas City.
San Diego necesita que, además de perder contra Kansas City, los Broncos pierdan en Buffalo. Aparte de esto, los Chargers deben ganar sus dos partidos.
Los terceros en discordia son los Chiefs. Su opción puede parecer muy remota, pero no lo es tanto. Necesitan que San Diego pierda en Seattle, que Denver pierda en Buffalo y ganar sus dos partidos. Porque sus dos partidos son frente a Oakland y Denver. De hecho, si en los partidos de la AFC Oeste de esta jornada ganan todos los equipos de casa, el Broncos-Chiefs de la última jornada será una final: el que gane, a playoffs. ¿Se os ocurre un escenario más morboso para la vuelta de Kyle Orton a Mile High?
Partidos en los que se decidirá. De los de la AFC Norte ya hemos hablado. En la AFC Oeste, este es el calendario: el sábado a las 7, Kansas City-Oakland y Buffalo-Denver; a las 10.05 (hora de la cena de Nochebuena), Detroit-San Diego (un partidazo que podría perder atractivo si Denver ha ganado en Buffalo). La última jornada, Oakland-San Diego y Denver-Kansas City.
4.- Clasificación por wild card
El último carro a la postemporada, el de la wild card. Los dos mejores equipos que no han vencido en sus divisiones. En la última década,dostres equipos han logrado el anillo viniendo de la wild card: los Steelers de la 2005-2006, los Giants en la 2007-2008 y los Packers del año pasado [corregido, gracias a Josemanuel]. Que un equipo de wild card llegue a la Super Bowl ya no sorprende tanto. Y esta temporada tiene pinta de que todos los equipos que se clasifiquen por esta vía tendrán más peligro que un alto cargo de Lehman Brothers de Ministro de Economía o un directivo de una empresa de armamento como Ministro de Defensa (...un momento...).
NFC
Quiénes se la juegan. Atlanta (9-5) y Detroit (9-5) lo tienen casi hecho. Seahawks, Bears, y Cardinals (todos con 7-7) tienen opciones, más teóricas que reales. No incluyo aquí a los Giants, porque si llegan a las 9 victorias habrán vencido a los Cowboys y serán los campeones de su división, por lo que dejarán libre la plaza de wild card.
Qué tienen que hacer. A Falcons y Lions les basta con ganar un partido. Los otros cuatro necesitan que alguno de los dos primeros pierdan sus dos partidos y ellos los ganen para empezar a hacer cuentas. El galimatías es demasiado complejo como para entrar en detalles. No obstante, si Atlanta o Detroit fallan en sus dos partidos, que los aficionados de los equipos con 7-7 no pierdan las esperanzas.
Partidos en los que se decidirá. Detroit juega el sábado a las 10.15 contra San Diego. Si Denver ha palmado, los Chargers saldrán a por todas; si no, los Lions lo tendrán más fácil. Atlanta juega el Monday Night el lunes en Nueva Orleáns. La última jornada, Detroit viaja a Lambeau Field y Atlanta recibe a Tampa. En cuanto a los demás, Seattle se enfrentará a San Francisco y Arizona; Chicago a Green Bay y Minnesota; y Arizona a Cincinnati y Seattle.
AFC
Quiénes se la juegan. El segundo de la AFC Norte (Steelers o Ravens) tiene asegurada una de las dos plazas. La otra se la juegan Jets (8-6), Bengals (8-6), Broncos (8-6) y, aunque a una victoria, Titans (7-7), Chargers (7-7) y Raiders (7-7).
Si los Ravens son segundos de la AFC Norte, hay quien considera que los Jets serán sus acompañantes en la wild card. Porque exactamente eso ha sucedido en las dos últimas temporadas.
Qué tienen que hacer. Me centro en la sexta plaza, la vacante. Los Jets lo tienen en la mano. Si ganan sus dos partidos, están dentro. Pero mucho ojo con el partido del sábado contra los Giants, porque como palmen, están prácticamente fuera. Porque caen en casi todos los desempates.
Cincinnati necesita ganar sus dos partidos y que los Jets palmen uno. Y los demás, que Jets y Bengals pierdan alguno. Los desempates entre ellos son maquiavélicos. Los que lo tienen peor son los Titans.
* * *
Menudo rollo que os acabo de contar. No sé si he aclarado o complicado más las cosas. Quizá lo más fácil es que vosotros mismos hagáis las cuentas dándole a la maquinita que te hace el cuento de la lechera.
Termino con la clasificación de los equipos que llevan más años sin conseguir ninguno de los anteriores objetivos. Es decir, las franquicias que acumulan más temporadas consecutivas sin pisar los playoffs. Así están las cosas:
La clasificación anterior es un poco tramposa, porque cuenta a los equipos con plaza asegurada en los próximos playoffs como "fuera de sequía". En particular, aunque ahí aparezca que 49ers y Texans están libres de sequía, esos equipos llevaban la tira de años sin jugar postemporada. Desde 2002. Otros que están a punto de terminar con la mala racha son los Lions, que probablemente dejarán a los Bills como líderes en solitario de este deprimente ranking.
¡Feliz Navidad y esas mierdas que se dicen! Y que vuestros equipos logren sus objetivos. Si es en una última jornada de infarto, mejor. Más disfrutaremos todos, aunque más sufriréis vosotros.
La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.
A dos semanas del fin de la temporada regular, es inevitable ponerse a hacer cuentas. ¿Qué tiene que hacer mi equipo para conseguir el objetivo? Pues tiene que perder este equipo, ganar este otro, y cuando nosotros hayamos ganado lo que nos queda, llegamos a playoffs y campeones. Sí, pero cuidado, porque lo primero es que tu equipo haga "lo suyo". Que no es fácil. A ver si de tanto hacer cuentas uno deja de cumplir con sus propios deberes y se va todo a tomar por culo.
Música. A algunos se les va a pasar el tren. Aprovechemos la circunstancia para recordar esta canción que hizo furor en los noventa al hilo de un anuncio de Pepsi. Tiene su gracia. Train, de Undrop.
Definamos objetivos. A falta de dos jornadas, esto es lo que está en juego: (1) la ventaja de de campo en playoffs, que se asegura el primer clasificado de cada conferencia; (2) el pase directo a la ronda divisional (first-round bye), que obtienen los dos primeros de cada conferencia; (3) la clasificación para playoffs como campeón de división, que permite al campeón en cuestión jugar el primer partido de playoffs en su estadio; y (4) la clasificación para playoffs como equipo de wild card, que obtienen los dos mejores no campeones de división de cada conferencia.
Ninguno de esos objetivos está ahora mismo definido en ninguna de las dos conferencias. Vayamos por partes.
1.- Ventaja de campo en playoffs
El primero de cada conferencia jugará siempre en casa hasta la Super Bowl. ¿Asegura esto el éxito? Está claro que no. La temporada pasada, los números 1 de las respectivas conferencias cayeron a las primeras de cambio: los Falcons fueron desplumados, despiezados y cocinados vilmente en su hogar por los Packers, mientras que los Patriots vieron cómo los Jets vengaban su humillante derrota de la temporada regular. Sin embargo, todos los equipos prefieren jugársela en casa. La temporada anterior, en 2010, los dos números 1, Colts y Saints, llegaron a la Super Bowl. Puede que para un equipo de dome sea más importante asegurarse jugar en casa. Sobre todo si tienen que jugársela en condiciones meteorológicas a las que no están acostumbrados.
NFC
Quiénes se la juegan. Green Bay Packers (13-1) y San Francisco 49ers (11-3). Los Saints, a pesar de ir 11-3, están fuera de la batalla por haber perdido contra Green Bay, lo que les perjudica en caso de empate a victorias con los Packers.
Qué tienen que hacer. A los Packers les vale con ganar un partido o que San Francisco pierda uno. Los Niners, pues, necesitan ganar sus dos partidos y que Green Bay palme ambos.
Partidos en los que se decidirá. El sábado a las 22.15, Seattle-San Francisco. Los Packers juegan en la madrugada del domingo al lunes contra Chicago. Si los 49ers han perdido, Green Bay ya no se jugará nada el domingo. Además, si Detroit y Atlanta han ganado el sábado, Chicago no se jugará tampoco nada. Todo son ventajas para Green Bay.
Si gana San Francisco y pierde Green Bay, todo quedará para la última jornada, en la que los Packers reciben a los Lions y los Niners viajan a St. Louis.
AFC
Quiénes se la juegan. New England Patriots (11-3), Baltimore Ravens (10-4), Houston Texans (10-4) y Pittsburgh Steelers (10-4). Actualización: los Texans han palmado en Indianápolis, así que están 10-5, con lo que se complica seriamente su primer puesto en la AFC y su first-round bye.
Qué tienen que hacer. Los Patriots se aseguran el número 1 ganando los dos partidos que le quedan. Si palman alguno y sus rivales no, lío de cojones. Si empatan solo con Baltimore, como no han jugado entre sí y tendrán el mismo récord en su conferencia, habrá que comparar el récord en partidos comunes, siempre que sean al menos 4. Como no los hay, habría que acudir al criterio de "strength-of-victory", en el que ahora mismo gana Baltimore. Si empatan solo con Houston, ganarán los Texans porque tendrán mejor récord en la conferencia. Y si empatan solo con Pittsburgh, ganan los Steelers porque Pittsburgh ganó el partido en el que se enfrentaron.
Si hay triples empates con los Patriots de por medio, me temo que habrá que acudir al strength-of-victory. Ahora mismo, por este criterio ganan los Ravens (50,7%) y les siguen Steelers (45,0%), Patriots (44,8%) y Texans (40,0%). Un carajal de la hostia.
Los demás necesitan, obviamente, que los Patriots palmen alguno de sus partidos y que el equipo contra el que empaten haya perdido con ellos; si no han jugado, tengan un balance peor en la misma conferencia; y si tienen el mismo balance, tengan menos strength-of-victory.
Estos son los resultados de los equipos implicados esta temporada: los Steelers han ganado a los Patriots, los Ravens han ganado (dos veces) a los Steelers y a los Texans. Los Texans
Partidos en los que se decidirá. El sábado a las 7, los Patriots reciben a los Dolphins y en la última jornada recibirán a los Bills. Baltimore recibe a Cleveland el sábado a las 7 y viaja a Cincinnati en la última jornada. Houston juega hoy jueves en Indianápolis y recibe a los Titans el 1 de enero. Y Pittsburgh recibe a St. Louis y viaja a Cleveland para cerrar la temporada. Vamos, que todos deberían ganar todo, porque se enfrentan a equipos teóricamente inferiores. Probablemente los rivales más peligrosos son los Dolphins (para New England) y los Bengals (para los Ravens).
2.- Pase directo a ronda divisional
Anda que no viene bien una semanita más para recuperar lesionados. Aunque también existe el peligro de "oxidación", de que los jugadores pierdan la forma. En las últimas temporadas siempre cae alguno de los equipos que pasan directamente a la divisional. Patriots y Falcons la temporada pasada; los Chargers en la 2009-2010; Titans, Giants y Panthers en al 2008-2009; Cowboys y Colts en la 2007-2008...
NFC
Quienes se la juegan. Los Packers ya lo tienen asegurado, la otra plaza se la juegan 49ers (11-3) y Saints (11-3). Los Falcons podrían ganar la NFC Sur y terminar con el mismo balance que San Francisco, pero creo que por strength-of-victory siempre saldrían perdiendo y los Niners se llevarían el bye.
Qué tienen que hacer. Los Niners que hacer lo mismo que los Saints. Con eso se aseguran el pase directo a la divisional, porque en caso de empate su balance dentro de la NFC es mejor. Los Saints tienen que ganar un partido más que San Francisco.
Partidos en los que se decidirá. De los de San Francisco ya hemos hablado. Los Saints tienen un primer partido muy complicado, el Monday Night ante los Falcons, y otro "trampa", contra Carolina. Los dos en Nueva Orleáns.
AFC
Quiénes se la juegan. Los mismos que el primer puesto de la conferencia: Patriots, Ravens, Steelers y Texans.
Qué tienen que hacer. En este caso hay dos plazas, por lo que hay dos equipos que dependen de sí mismos, Patriots y Ravens. Si ambos ganan sus dos partidos, los dos se ahorran la primera ronda. Baltimore, aunque con las mismas victorias que Texans y Steelers, los supera al haberles vencido en sus duelos de temporada regular. Sobre los triples empates en los que los Patriots estén involucrados, véase lo dicho antes. Lío de cojones.
Partidos en los que se decidirá. Están dichos en el punto anterior.
3.- Campeonato de división
Recordemos que bajo el sistema de competición de la NFL, todo campeón de división, con independencia de su balance global, tiene garantizada una plaza en postemporada. Esta temporada no creo que se produzca ningún caso polémico. La pasada, menuda se montó por la clasificación de los Seahawks. Eran el cuarto cabeza de serie de la NFC a pesar de que su balance era un paupérrimo 7-9, peor que el de varios de los equipos que se quedaron fuera (en particular, que el de Bucs y Giants, que terminaron 10-6). No solo eso, sino que su posición en playoffs era mejor que la de otros clasificados con más victorias (Saints y Packers). Gracias a ello, Seattle acogió un partido de wild card en su propio estadio, en el que eliminó a los Saints (con todo merecimiento, por otro lado). Así pues, veamos qué divisiones no están aún decididas.
NFC
Quiénes se la juegan. El Norte y el Oeste ya está decidido. Packers y 49ers son los vencedores. En el Sur los Falcons conservan esperanzas, aunque lo tienen complicado, puesto que los Saints tienen dos partidos de ventaja a falta de otros tantos. El Este está muy abierto: Cowboys (8-6), Giants (7-7) y Eagles (6-8) tienen opciones.
Qué tienen que hacer. En el Sur, con una victoria propia o una derrota de los Falcons, los Saints ganan la división. Atlanta debería ganar los dos partidos que le faltan (el primero contra los Saints) y esperar que Nueva Orleáns palme ante Carolina.
En el Este, lío. Dallas se clasificaría esta misma jornada si gana su partido ante los Eagles y los Giants palman frente a los Jets. Si no, deben esperar a la última jornada, en la que juegan contra los Giants. Los Giants no pueden asegurarse nada esta jornada, pero dependen de sí mismos. Si ganan los dos partidos que les quedan, están dentro. Eso sí, como pierdan este domingo frente a los Jets, dependerán de terceros. Finalmente, los Eagles son los que lo tienen tan complicado, aunque que lleguen con opciones en estos momentos ya es todo un éxito. La combinación, de todos modos, no es tan descabellada: necesitan que los Jets ganen a los Giants, vencer a los Cowboys esta jornada (en Dallas), que los Giants derroten a los Cowboys en la siguiente jornada y ganar ellos también a los Redskins.
Partidos en los que se decidirá. La división Sur puede quedar decidida el Monday Night si los Saints vencen en su estadio a los Falcons. Si no, habrá que esperar a la última jornada.
En cuanto al Este, las hostilidades comienzan el sábado a las 7 con el derbi de New Meadowlands, Jets-Giants (que llega calentito, con Cruz diciendo que ya nadie teme a Revis, con Plaxico prometiendo múltiples touchdowns frente a su exequipo y con Rex Ryan sacando la bocaza a paseo); a continuación, a las 22.15, seguirá el lío. Dependiendo del resultado del primer partido, los Eagles se jugarán algo o no. Si los Giants han vencido, Philadelphia ya no se jugará nada, y Dallas tendrá más presión, porque los Giants les habrán empatado a victorias. Si los Giants han perdido, los Eagles saldrán más motivados y los Cowboys verían una oportunidad de oro para cerrar su clasificación. De todos modos, a Dallas le quedaría la bala de la última jornada.
AFC
Quiénes se la juegan. Los campeones del Sur y del Este ya están decididos. Houston, por primera vez, y New England, como siempre. Queda por definir el campeón de la AFC Norte, Baltimore o Pittsburgh, y el de la AFC Oeste, cualquiera (Broncos, Raiders, Chargers y Chiefs).
A favor de Denver juega un factor fundamental: todas las temporadas, un equipo que ha sido último de división en la temporada anterior termina como campeón. La temporada pasada, los últimos clasificados fueron Minnesota, Washington, Carolina, Arizona, Buffalo, Cincinnati, Tennessee y Denver. Solo Denver tiene opciones de ser primero. Siempre sucede.
Qué tienen que hacer. En el Norte, ya lo hemos comentado. A Baltimore le basta con hacer lo mismo que Pittsburgh y Pittsburgh debe ganar un partido más que Baltimore.
En el Oeste, tremendo lío. Quien mejor lo lleva son los Broncos. Lideran la división con un partido de ventaja sobre Oakland y San Diego y dos sobre Kansas City. Si ganan y Oakland no lo hace, la división es suya. Si no, a esperar a la última jornada. Oakland y San Diego necesitan una derrota de Denver en el partido contra Kansas City. Si Denver pierde en Buffalo, la derrota no les hace apenas daño a los Broncos, porque no es contra un rival divisional y cuenta menos en caso de desempate. Denver seguiría estando dentro si gana a los Chiefs en Mile High.
Oakland, pues, necesita ganar sus dos partidos y que Denver pierda el último partido en su estadio ante Kansas City.
San Diego necesita que, además de perder contra Kansas City, los Broncos pierdan en Buffalo. Aparte de esto, los Chargers deben ganar sus dos partidos.
Los terceros en discordia son los Chiefs. Su opción puede parecer muy remota, pero no lo es tanto. Necesitan que San Diego pierda en Seattle, que Denver pierda en Buffalo y ganar sus dos partidos. Porque sus dos partidos son frente a Oakland y Denver. De hecho, si en los partidos de la AFC Oeste de esta jornada ganan todos los equipos de casa, el Broncos-Chiefs de la última jornada será una final: el que gane, a playoffs. ¿Se os ocurre un escenario más morboso para la vuelta de Kyle Orton a Mile High?
Partidos en los que se decidirá. De los de la AFC Norte ya hemos hablado. En la AFC Oeste, este es el calendario: el sábado a las 7, Kansas City-Oakland y Buffalo-Denver; a las 10.05 (hora de la cena de Nochebuena), Detroit-San Diego (un partidazo que podría perder atractivo si Denver ha ganado en Buffalo). La última jornada, Oakland-San Diego y Denver-Kansas City.
4.- Clasificación por wild card
El último carro a la postemporada, el de la wild card. Los dos mejores equipos que no han vencido en sus divisiones. En la última década,
NFC
Quiénes se la juegan. Atlanta (9-5) y Detroit (9-5) lo tienen casi hecho. Seahawks, Bears, y Cardinals (todos con 7-7) tienen opciones, más teóricas que reales. No incluyo aquí a los Giants, porque si llegan a las 9 victorias habrán vencido a los Cowboys y serán los campeones de su división, por lo que dejarán libre la plaza de wild card.
Qué tienen que hacer. A Falcons y Lions les basta con ganar un partido. Los otros cuatro necesitan que alguno de los dos primeros pierdan sus dos partidos y ellos los ganen para empezar a hacer cuentas. El galimatías es demasiado complejo como para entrar en detalles. No obstante, si Atlanta o Detroit fallan en sus dos partidos, que los aficionados de los equipos con 7-7 no pierdan las esperanzas.
Partidos en los que se decidirá. Detroit juega el sábado a las 10.15 contra San Diego. Si Denver ha palmado, los Chargers saldrán a por todas; si no, los Lions lo tendrán más fácil. Atlanta juega el Monday Night el lunes en Nueva Orleáns. La última jornada, Detroit viaja a Lambeau Field y Atlanta recibe a Tampa. En cuanto a los demás, Seattle se enfrentará a San Francisco y Arizona; Chicago a Green Bay y Minnesota; y Arizona a Cincinnati y Seattle.
AFC
Quiénes se la juegan. El segundo de la AFC Norte (Steelers o Ravens) tiene asegurada una de las dos plazas. La otra se la juegan Jets (8-6), Bengals (8-6), Broncos (8-6) y, aunque a una victoria, Titans (7-7), Chargers (7-7) y Raiders (7-7).
Si los Ravens son segundos de la AFC Norte, hay quien considera que los Jets serán sus acompañantes en la wild card. Porque exactamente eso ha sucedido en las dos últimas temporadas.
Qué tienen que hacer. Me centro en la sexta plaza, la vacante. Los Jets lo tienen en la mano. Si ganan sus dos partidos, están dentro. Pero mucho ojo con el partido del sábado contra los Giants, porque como palmen, están prácticamente fuera. Porque caen en casi todos los desempates.
Cincinnati necesita ganar sus dos partidos y que los Jets palmen uno. Y los demás, que Jets y Bengals pierdan alguno. Los desempates entre ellos son maquiavélicos. Los que lo tienen peor son los Titans.
* * *
Menudo rollo que os acabo de contar. No sé si he aclarado o complicado más las cosas. Quizá lo más fácil es que vosotros mismos hagáis las cuentas dándole a la maquinita que te hace el cuento de la lechera.
Termino con la clasificación de los equipos que llevan más años sin conseguir ninguno de los anteriores objetivos. Es decir, las franquicias que acumulan más temporadas consecutivas sin pisar los playoffs. Así están las cosas:
La clasificación anterior es un poco tramposa, porque cuenta a los equipos con plaza asegurada en los próximos playoffs como "fuera de sequía". En particular, aunque ahí aparezca que 49ers y Texans están libres de sequía, esos equipos llevaban la tira de años sin jugar postemporada. Desde 2002. Otros que están a punto de terminar con la mala racha son los Lions, que probablemente dejarán a los Bills como líderes en solitario de este deprimente ranking.
¡Feliz Navidad y esas mierdas que se dicen! Y que vuestros equipos logren sus objetivos. Si es en una última jornada de infarto, mejor. Más disfrutaremos todos, aunque más sufriréis vosotros.
martes, 25 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: finales de conferencia
Solo quedaban vivos cuatro. Cuatro de treinta y dos. No necesariamente los mejores. Y solo podían quedar dos. El resultado ya lo conoceréis todos.
La canción de esta semana, Beat on the brat. Por dos motivos. El primero, que es una de mis canciones favoritas. Si no es la mejor canción que se ha compuesto jamás, poco le falta. Qué mejor manera de festejar la clasificación de los Packers para la Super Bowl que con esta canción. El segundo motivo, que brat (niñato) es lo que están considerando los aficionados de los Bears a Cutler. Y le están golpeando (beating) de lo lindo. Figuradamente, eso sí. Pues eso, que beat on the brat, beat on the brat, beat on the brat with a baseball bat, oh yeah, oh yeah, o-ooh.
Qué pude ver. Salvo fuerza mayor, uno no puede perderse los partidos de final de conferencia. El primero en casa ajena, con amigos que no sufrían. No solo no sufrían, sino que los muy cabrones querían que Chicago anotase para que "hubiese partido". La madre que los parió, cuando Green Bay ganaba de 14 me decían que "tranquilo", que ya estaba hecho. Ya. Qué sufrimiento. Les agradezco que me aguantaran ayer. Qué mal lo pasé durante la segunda parte del partido. Había comida y bebida abundantes. Sospecho que todo estaba muy bueno. Lo sospecho porque estaba tan nervioso que no probé bocado. Pero qué alegría al terminar el partido. ¡¡Los Packers a la Super Bowl!! El segundo partido ya lo vi en mi casa. Tampoco hay que abusar de la confianza del anfitrión. Llegué a tiempo para ver el himno en Heinz Field. El resultado, que los dos equipos favoritos de mi hogar se disputarán la Super Bowl. Como decía uno de los anfitriones del primero de los partidos, el 6 de febrero en mi casa habrá más tensión que en el bautizo de un Gremlin.
Favre Watch (lo más comentado)
De qué se va a hablar día después de las finales de conferencia. Pues de los dos equipos que disputarán la Super Bowl. Los dos finalistas son los Green Bay Packers y los Pittsburgh Steelers. Haciendo bueno el refrán de offense wins games, defense wins championships, llegan a la Super Bowl las dos mejores defensas de la temporada regular. La defensa de Green Bay ha sido la mejor defensa de la NFL en playoffs en el apartado de puntos permitidos. También ha sido la mejor de la NFC en yardas concedidas. La defensa de los Steelers es la mejor de la NFL en yardas permitidas en postemporada. Y ha sido clave en las dos victorias.
Los dos partidos de ayer se decidieron por un touchdown de diferencia o menos. Y los ganaron los equipos cuyas defensas consiguieron anotar un touchdown. Green Bay con el pick-six de Raji. Pittsburgh con el fumble retornado para touchdown de William Gay. La diferencia fue de 5 puntos y no de 7 porque la defensa de los Jets consiguió 2 (un safety). En definitiva, que los ataques empataron a puntos en ambos partidos. Las diferencias las marcaron las defensas. Y se impusieron las que en principio parecían superiores.
¿Son Packers y Steelers justos finalistas? Creo que sí.
Los Packers son justos campeones de la NFC. Quién si no. Cuando un sexto cabeza de serie llega a la Super Bowl es difícil cuestionar que ha llegado merecidamente, porque para ello ha tenido que eliminar a los cabezas de serie números 3 y 1. Los Packers también han eliminado al 2. Han tenido que jugar todos sus partidos fuera de casa. Y, además, han ganado merecidamente en todos esos enfrentamientos, mostrándose superiores a sus rivales en todos los partidos (aunque en Philadelphia y Chicago el miedo a ganar afloró en los últimos instantes). Cuando un equipo elimina a los cabezas de serie 1, 2 y 3 de su conferencia, difícilmente se puede cuestionar la justicia de su plaza en la Super Bowl. Cuando, además, ese equipo no ha perdido ni un solo partido por más de 4 puntos en toda la temporada, ni ha ido perdiendo por más de 7 puntos en toda la temporada, puede concluirse que nadie, en ningún momento, se ha mostrado claramente superior a él.
Y todo ello pese a ser el equipo con más jugadores y más titulares en la injured reserve list, el listado de jugadores lesionados para toda la temporada. Lesiones de jugadores importantes a los que se ha encontrado recambio válido. Alguno tardío, como es James Starks; otros que implican un cambio de estilo, como es el abandono de los pases a los tight ends ante la baja de Jermichael Finley. Un justo finalista. Sin duda más justo que los Bears. El segundo seed 6 que lo consigue, el primero en la NFC. Pero un seed 6 muy potente, tanto que en ninguno de los partidos sorprendió su victoria. De hecho, partía como favorito en todos (si nos guiamos por las apuestas de los expertos).
¡Un brindis por este equipo!
En la AFC han vencido los Steelers. Ha vencido la mejor defensa de la NFL. Ese dato puede ser suficiente para considerarlos justos finalistas. La mejor defensa y un ataque decente. No han eliminado al mejor de la temporada regular, que además les había superado claramente entonces, los Patriots, pero no se puede decir que New England mereciese más después de su justa derrota en Foxborough ante los Jets. Los Steelers también tuvieron que superar adversidades muy importantes. No solo me refiero a los Ravens y a los Jets, dos equipos muy duros, en playoffs. Durante los cuatro primeros partidos de la regular season estuvieron sin su quarterback titular. Por golfo y mala gente. Una sanción injustificada, pero bueno. En ataque se han visto forzados a utilizar hasta 4 quarterbacks y 7 tackles. Ayer se lesionó el center titular, el novato Maurkice Pouncey, pero su suplente, Doug Ligursky, hizo que la ausencia de Pouncey apenas se notase. Salvo el error en el snap que causó el safety, Ligursky hizo un buen partido, teniendo en cuenta la defensa que tenía delante. Y han sacado petróleo de jugadores como Antonio Brown, 195.ª elección del pasado draft. Defensa dominante y ataque solvente.
Los Jets también habrían sido justos finalistas (eliminaron a Colts y Patriots, cosa fina), pero ayer fueron peores que los Steelers. Mejor dicho, en la mitad en la que fueron superiores a los Steelers, fueron menos superiores que los Steelers en la mitad en la que los Steelers fueron superiores. No puedes empezar una final de conferencia perdiendo 24-0. No puedes conceder más de 100 yardas de carrera en una mitad si quieres llegar a una Super Bowl. La buena segunda parte de los Jets no fue suficiente. El goal line stand de Pittsburgh valió para sellar una victoria por la que no deberían haber sufrido después de conseguir 24 puntos de ventaja.
Este vídeo oficial de la NFL recoge lo mejor de los dos partidos.
A partir de ahora, durante las eternas dos semanas que quedan hasta la Super Bowl, os hartaréis de leer análisis de cada equipo, predicciones y previas. Seguramente por aquí también. Es lo que hay.
La otra historia mediática del domingo fue la lesión de Cutler. En 2007, Philip Rivers jugó la final de la AFC con el ligamento cruzado anterior de su rodilla roto. Para NFL Network esa fue la octava actuación más valiente de la historia. Probablemente, más que valiente, fue temeraria. Pero este es el tipo de cosas que se espera de un jugador de fútbol americano. No sé hasta qué punto debería ser así, pero forma parte de la épica que se exige a los líderes de cada equipo. Se da por sentado. Los jugadores son héroes. Los tipos más duros. O eso, o nenazas, traidores, cobardes. No hay término medio.
No sabemos hasta qué punto Cutler estaba en condiciones de seguir ayer. Hoy comentan que tenía un ligamento cruzado de la rodilla roto. Pero cuando hablo de condiciones de seguir me refiero a que pudiese andar y el riesgo de perder la pierna no fuese muy alto. Seguramente en un partido cualquiera la retirada era la única opción. Seguramente un Cutler mermado era incluso contraproducente para el ataque de los Bears. Pero era la final de conferencia. El partido de su vida, hasta ahora. Uno de los partidos más importantes de la historia de los Bears en los últimos años. Ocasiones como estas se presentan pocas veces.
Y en un deporte de superhombres, vimos al quarterback titular de los Bears de pie en la banda, con cara de indiferencia, sin gestos de gran dolor. Ni siquiera se sabía en qué jugada se había lesionado. De hecho, las únicas señales de daños en su cuerpo eran las manchas de sangre de su codo derecho. Parecía, e insisto en que parecía, haber desertado. El daño a su imagen ya está hecho. Analistas y compañeros de profesión (que no de equipo) lo han puesto a parir. Creo que se han pasado varios pueblos, por mucho que, efectivamente, Cutler no haya mostrado la bravura que se le supone a un superhéroe. Twitter echaba humo anoche. Una selección de tweets sobre el asunto:
Maurice Jones-Drew (running back de los Jaguars): "All I'm saying is that he can finish the game on a hurt knee... I played the whole season on one...". Lo único que digo es que puede terminar el partido con la rodilla lesionada... Yo jugué la temporada completa con una sola rodilla...
Ross Tucker (ex offensive lineman, ahora periodista de la ESPN: "I've hurt my knee playing football 4 times. Never once did I then stand up on sidelines afterwards". Me lesioné la rodilla jugando al football 4 veces. Nunca jamás me quedé de pie en la banda después de la lesión.
Anthony Armstrong (wide receiver de los Redskins): "Knee-gate in Chicago".
Lance Moore (wide receiver de los Saints): "Its hard to know, but it def looked like it. RT @LSUFAN869: @LanceMoore16 Cutler gave up wouldn't you say?". En respuesta a la pregunta de un aficiionado "¿No dirías que Cutler se ha rendido?", Moor dice "Es complicado saberlo, pero definitivamente lo parecía".
Darnell Dockett (defensive tackle de los Cardinals): "If I'm on chicago team jay cutler has to wait till me and the team shower get dressed and leave before he comes in the locker room! Si estuviese en el equipo de Chicago, Jay Cutler tendría que esperar hasta que yo y el resto del equipo nos duchásemos, nos vistiésemos y nos fuésemos antes de entrar al vestuario!
La ira contra Cutler ha llegado a tal punto que varios aficionados de los Bears quemaron camisetas del jugador que creen indigno de vestir sus colores. Los aficionados de los Bears que cometieron actos como los que podéis ver en el siguiente vídeo se merecen sin duda la derrota. Hay que ser imbécil.
Super Bowl III (la sorpresa)
Caleb Hanie era un completo desconocido antes de que se jugasen los partidos de ayer. Si nos dicen que este tipo sería el quarterback con mejor passer rating del Bears-Packers, nos habríamos llevado una buena sorpresa. Seguro que nadie apostó por él. Los ratings de los cuatro quarterbacks que jugaron este domingo en el Soldier Field fueron de 65,2, 55,4, 39,6 y 31,8. Todos esos registros son muy discretos. Pero no deja de sorprender que el mejor sea el de Hanie y el peor el de Cutler. De Collins nadie podía esperar nada bueno. Cuando vi que salía al campo pensé que era el fin para los Bears. No lo hizo tan mal. Pudo ser peor. Consiguió 0 yardas. No completó ningún intento de pase en sus cuatro intentos. Pero por lo menos no fue interceptado. Por eso el rating de Collins fue de 39,6: el que obtiene un QB que lanza todos sus pases incompletos.
He de decir que cuando saltó al campo Hanie me dio miedo. El miedo a lo desconocido. Se lo dije a quienes estaban viendo el partido conmigo. Me daba miedo porque no sabía cómo iba a jugar, pero peor que Collins no lo podía hacer. Salía sin nada que perder. Cutler y Collins habían hecho un partido pésimo. Nadie le podría reprochar nada. Los Bears perdían por 14 puntos. Y en su primer drive, TD. Caleb Hanie, la gran sorpresa del fin de semana.
Recordaba un poco a la historia de Willie Beamen, el quarterback suplente que salta al estrellato en Any given Sunday. Reconozco que yo estaba acojonado. Parecía la típica historia de película del desconocido que contra todo pronóstico consigue el milagro. Por suerte para mis Packers no hubo final feliz para Hanie. Mike Martz tampoco le ayudó, con un playcalling más que cuestionable. Pero sus 153 yardas de pase en una serie de 13/20 y su touchdown en toda una final de NFC no se los quita nadie. ¿Carnaza de one-shot wonder?
Tampoco deja de ser sorprendente que el mejor de los cuatro quarterbacks titulares del domingo fuese Mark Sanchez. Puntualizo: según las estadísticas, el mejor fue Mark Sanchez. 20/33, 233 yardas, 2 touchdowns, ninguna intercepción, 102,2 de passer rating. Ante la mejor defensa de la NFL. Un gran partido. Hacía la matización de que era el mejor QB "según las estadísticas" porque creo que a pesar de su paupérrimo 35,5 de rating el partido de Roethlisberger fue muy bueno. También es sorprendente que podamos decir eso cuando su rating es peor que el que obtiene un quarterback que lanza todos sus pases incompletos. Pero los números engañan, nos sorprenden. Roethlisberger probablemente fue el mejor de los cuatro titulares. Echándole un par para correr con la cabeza por delante cuando hacía falta. Sobreponiéndose al golpe que sufrió en el muslo (no era nada serio, ni mucho menos, pero era lo que le faltaba a Cutler). Y consiguiendo los primeros downs en los momentos calientes. Big Ben va camino de su tercer anillo. Tiene un año más que yo, que no tengo ninguno. ¿Debo plantearme que estoy haciendo con mi vida?
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Por segundo año consecutivo, los Jets se quedan a las puertas de la Super Bowl. Por segundo año consecutivo, consiguen llegar a la final de la AFC tras quedar en el sexto lugar de su conferencia. Desde que Joe Namath garantizase la victoria en la tercera edición de la Super Bowl, la de la gran sorpresa, no han vuelto a jugar el gran partido. Buen momento para recordar a Broadway Joe, borracho como una cuba, con dificultades para articular palabras, diciéndole a la reportera que le importa una mierda la marcha del equipo, que lo único que quiere darle un beso. Épico.
La vida que sigue igual, pero para bien, es la de los Pittsburgh Steelers. Pocos propietarios pueden estar más contentos que la familia Rooney. Es su octava aparición en una Super Bowl. Igualan a los hasta ahora líderes en solitario, los Dallas Cowboys. Los Steelers no hacen demsiado ruido, no se habla de ellos como una dinastía, pero los Steelers se plantan en su tercera Super Bowl en seis años. Si la ganan, sería su tercer título en ese periodo. Considerando los últimos seis años (ya, es algo arbitrario, ¿por qué seis y no nueve? pues para que me cuadre bien lo que voy a decir) son el único equipo que repite campeonato. E, insisto, nadie habla de la dinastía de los Steelers. Será la tercera Super Bowl para jugadores como Roethlisberger, Hines Ward o Troy Polamalu. Toda una hazaña.
Pero para maldición, y para constante, la del gafe de Sports Illustrated. Increíble. Esta temporada se están superando. Comenté la semana pasada la alegría que me llevé al ver que los Chicago Bears figuraban en la portada de la revista. En otra edición, estaban los Jets. Jets y Bears, cómo no, cayeron eliminados. El gafe de Sports Illustrated es implacable. Ruego a los responsables de la revista que no hagan ninguna portada con los Packers como protagonistas antes de la Super Bowl. Ya lo hicieron una vez esta temporada, ya es suficiente. Es momento de hablar de los Steelers, de la increíble historia de Big Ben, de su renacimiento de villano a héroe, o del pelo de Polamalu. Lo que sea, pero que por favor no saquen a los Packers en portada.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
En cada una de las dos finales de conferencia vimos dos partidos diferentes. Cada una de las mitades fue dominada con claridad por uno de los equipos. Los Packers se impusieron a los Bears en los dos primeros cuartos. No me gustó nada la poca diferencia que reflejaba el marcador. 14 puntos no son nada. Una diferencia mucho menor de la que se veía en el campo. El partido comenzó en la misma línea que el de la semana pasada en el Georgia Dome. Los Packers movían el balón con facilidad en ataque. Rodgers conectaba con Jennings y con Nelson con relativa facilidad. Todo marchaba como la seda. Primer drive ofensivo, 7 puntos. Los Bears no se mostraban completamente inoperantes en ataque, pero se quedaban siempre a las puertas de field goal range (de hecho, podrían haberse atrevido a chutar alguno de 50 yardas). El juego de carrera también funcionaba. James Starks volvía a rendir a muy buen nivel y conseguía el primer touchdown de su carrera. Un paseo de Green Bay, hasta que un pase de Rodgers se quedó algo corto, el balón pegó en el pie de Donald Driver y la defensa de los Bears lo interceptó. La potra de los Bears. Ese fue el punto de inflexión en el duelo entre el ataque de los Packers y la defensa de Chicago. Desde entonces, se impusieron los de casa.
La segunda parte fue para los Bears. Su defensa dominó y su ataque, mal que bien, dirigido por Hanie y apoyándose en el juego de carrera, comenzó a funcionar. Cuando Green Bay parecía recuperar el ritmo en ataque, Rodgers lanzó una intercepción a Urlacher. Un pésimo pase, un regalo imperdonable, que a punto estuvo de terminar en touchdown de Chicago. Brian Urlacher no es el tipo más hábil del mundo corriendo con el balón, y bastó un regular placaje de Rodgers para que cayese. El ataque de Green Bay no volvió a funcionar, la estrategia, tanto ofensiva como defensiva se volvió demasiado conservadora y el tercer quarterback de Chicago a punto estuvo de forzar el empate con la ayuda de un buen juego de carrera. La defensa de Green Bay estaba para el arrastre. Dos partidos diferentes, un cambio radical.
En Pittsburgh, exactamente lo mismo. Si acaso, un cambio todavía más patente. El partido comenzó con un parcial de 24-0 a favor de los Steelers y concluyó con otro de 19-0 para los Jets. Durante los dos primeros cuartos, los Steelers se comieron el reloj. Su primer drive, que terminó en touchdown, duró casi 9 minutos. Una burrada. Los Jets no respondían en ataque, su carrera chocaba frente al telón de acero. Al otro lado, Mendenhall daba una exhibición. De ese modo, y tras un dudoso fumble retornado por William Gay para touchdown, se llegaba al 24-0. Todo el pescado parecía vendido. Todos pensábamos que teníamos ya Super Bowl. Estábamos equivocados.
Cambio radical en la segunda parte. De repente, la defensa de los Jets reaccionó. Los Steelers no anotaron ni un solo punto más. La carrera de los Jets, sobre todo gracias a Shonn Greene, comenzaba a funcionar. Poco a poco, iban remontando. Y gracias a un detalle, a la heroica resistencia de la Steel Curtain en su goal line, Pittsburgh terminó llevándose el partido.
Los Jets invirtieron casi ocho minutos para no conseguir ningún punto. Luego lograron un safety, y anotaron otro touchdown que les puso a 5 puntos, pero era demasiado tarde. Fin a la racha de escapadas milagrosas de los Jets.
Y como la semana pasada, sucedió lo contrario que en los enfrentamientos de temporada regular. Cuando Green Bay jugó en Chicago, ganaron los Bears. Los Jets ganaron en Pittsburgh. Este domingo cambió el resultado. No hay precedente para el Packers-Steelers. Su último enfrentamiento, en Pittsburgh, lo ganaron los Steelers. ¿Tocará venganza? Esta vez, aunque sea algo simbólico, los Packers juegan en casa.
Hall of Fame (lo mejor)
Los dos grandes triunfadores del fin de semana son Ted Thompson y Rashard Mendenhall. Comenzamos por el jugador, seguimos por el directivo.
Mendenhall fue el MVP de las finales de conferencia. Podríamos haberlo incluido en la sección dedicada a la sorpresa del fin de semana, porque salvo Mariano Tovar, que llevaba dando mucho tiempo la tabarra (¿o tovarra?) para que le diesen más balones, pocos confiaban en él. Al final casi mejor para Pittsburgh, porque cogió a los Jets desprevenidos. En sus últimos seis partidos, Mendenhall acumulaba 357 yardas de carrera, 59,5 por partido y 3,4 por intento. No parecía la principal amenaza del ataque de Pittsburgh. Y qué partidazo hizo ayer. Su primera mitad fue memorable. Ante un equipo como los Jets, que presumían de que ningún equipo podía llegar a las 100 yardas de carrera frente a ellos, casi supera ese registro en solo dos cuartos. Terminó con 121 yardas de carrera y 32 de pase.
Pero bueno, Mendenhall no solo dio por culo a la defensa de los Jets. Mirad, mirad.
Sigo con Ted Thompson. Hasta hace pocos días algunos (ya pocos) aficionados de los Packers seguían pidiendo su despido. Si buscáis "fire Ted Thompson" (despedid a Ted Thompson) en Google, encontraréis muchos resultados. 92 100, aproximadamente. Ted Thompson es el General Manager de los Green Bay Packers. La persona que, junto con Mike McCarthy, pero en primer lugar, toma las decisiones sobre altas y bajas de jugadores. Su decisión más traumática fue la de apostar por Rodgers y mandar a paseo a Favre. Sobre esa historia hay muchos matices. Pero lo que está claro es que Favre quería volver después de anunciar su retirada. Thompson decide mantener el plan Rodgers. Hoy Aaron Rodgers ha ganado tantos partidos, mejor dicho, el equipo en el que Aaron Rodgers es titular ha vencido en tantos partidos de playoffs fuera de casa como el equipo de Brett Favre en toda su carrera. Ya nadie duda de que el movimiento fue el correcto.
Pero no todo se reduce al plan Rodgers. Thompson es el arquitecto de estos Packers. Su estrategia disgusta a algunos. Pasa por no buscar jugadores cotizados ni en la agencia libre ni por medio de traspasos. Eso es lo que han hecho los Bears, fichar a jugadores con experiencia sin contrato en vigor (como Julius Peppers) o acordar traspasos (como el de Cutler por Orton). A Thompson eso no le gusta. Prefiere construir un equipo en el draft o buscar jugadores sin nombre, que ningún equipo ha querido. Del draft, de su primera ronda, proceden jugadores como el propio Rodgers, B.J. Raji o Clay Matthews. De los sin nombre destacan Sam Shields, Tramon Williams o John Kuhn.
Ante la plaga de lesiones, esta temporada se ha criticado a Thompson por no querer buscar sustitutos de garantías en el mercado. Se le criticó por no buscar a un running back ante la probada incapacidad de Brandon Jackson para desempeñar el papel de principal corredor del equipo. Marshawn Lynch estaba a tiro, pero Thompson ofreció casi nada por él. La aparición de James Starks (drafteado en un puesto muy bajo) ha resultado providencial. Tampoco se volvió loco para solucionar la plaga de bajas en la defensa. Jugadores semidesconocidos, como Frank Zombo, Erik Walden o el propio Sam Shields han asumido la responsabilidad. Y con mucho éxito. Recordemos también durante la regular season se renovó a Tramon Williams para 4 temporadas por 8,25 millones anuales. Puede parecer mucho, pero ahora mismo Williams valdría bastante más.
El resultado es una plantilla muy completa, profunda, joven y relativamente barata para todo lo que aporta. Ted Thompson tenía razón. Hay que reconocer su mérito para llegar a conseguir esto:
Otro jugador que fue objeto de duras críticas fue Tim Masthay. Muchos no lo conoceréis. Es el punter de los Packers. Yo lo he puesto a parir más de una vez (no en este blog, creo). Su partido del domingo fue excelente. No es el primer partido brillante que completa. Frente a los Jets en New Meadowlands ya fue clave para la victoria. Entonces fue nombrado jugador de equipos especiales de la jornada en la NFC. Pero ha tenido muchos altibajos, todo hay que decirlo. Después de un partido completo sin chutar un solo punt, Masthay dejó a Devin Hester en ridiculous. Todos sus punts cayeron dentro de la 20 de Chicago. La colocación y bombeo también fueron muy buenos. Gracias a ello sus compañeros pudieron llegar pronto a Hester. Especialmente Jarret Bush, un jugador al que también puse a parir en más de una ocasión (como cornerback no vale, pero como jugador de equipos especiales es muy bueno). Hester se quedó en 16 yardas de retorno totales en 3 intentos. El retornador de punts más peligroso de la historia de la NFL. Gran trabajo del equipo de punt de Green Bay.
Termino la sección con Sam Shields. Su actuación tiene un lunar que comentaremos más adelante, pero ahora tocan los halagos. Shields es un novato no drafteado que jugaba de receptor en los Miami Hurricanes. En su último año universitario, por necesidades del equipo, juega como cornerback. Un año de experiencia previa, pues. Y ayer jugando toda una final de conferencia en la NFL. La temporada de Shields ha sido muy buena, y su partido de ayer excelente. Tiene que ser complicado jugar contra la secundaria de Green Bay. ¿A quién buscas? Collins y Woodson suelen quedar descartados. Son dos Pro Bowlers. Grandes jugadores, pese al cagadón de ayer en el segundo TD de los Bears. Por ese motivo, los rivales buscaban a Tramon Williams o a Sam Shields. Williams lleva 3 intercepciones en postemporada. Shields consiguió 2 ayer (aunque una de las dos no debería haberla conseguido, como veremos).
Además, Shields forzó un fumble en el segundo cuarto. Jugada curiosa, por cierto, en la que se aplicó una norma poco conocida: si dentro de los dos últimos minutos de una mitad el ataque comete un fumble y recupera el balón, no puede avanzar con él. Por eso, cuando Shields forzó el fumble y Forté lo recuperó, los árbitros detuvieron la jugada.
Pro Bowl (lo regulero)
La temporada está a punto de acabarse. Queda el gran partido, pero después comenzará una larga travesía del desierto para los aficionados al fútbol americano. Larga e incierta, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos sin NFL. Un sentimiento regulero para el aficionado.
Para regulera, la performance de ayer de Digital+. El fin de semana comenzó muy mal, con el enésimo cambio de programación de última hora. Impresentable, reincidente y lamentable actuación de los responsables de programación de la plataforma. Ya es la segunda semana consecutiva que lo hacen. Se ve que los abonados de otras plataformas que solo disponen de Sportmanía les importan una mierda. Desde el lunes habían anunciado que el Bears-Packers iba por Sportmanía. El viernes anuncian que no irá por ese canal, sino por Canal+ Deportes. El mismo viernes, Zanoni dice en su Facebook que no, que sigue por Sportmanía. Luego rectifica y dice que por Canal+ Deportes. Un esperpento. Un cero de nuevo para los responsables de programación del Plus. Si no saben en qué canal programarán finalmente el partido es mejor que no lo digan hasta que esté confirmado.
El domingo siguió mal con la pésima narración del primer partido. Si se proponen hacerlo peor, no sé si les sale. La semana pasada ya hicieron algo parecido. Que conste que a mí las narraciones distendidas me gustan. No pasa nada porque haya colegueo entre los comentaristas, me parece genial. Y que nos cuenten su vida. Me pareció muy interesante (no lo digo irónicamente) la historia que contó Andrea Zanoni sobre cómo se aficionó al fútbol americano. Me gustó la historia del tío que vive en Nueva York y le habla de Joe Namath. Pero de ahí a conectar con el colega MAC (que, dicho sea de paso, cuando narra partidos de NFL creo que lo hace muy bien), que está en Australia, sin puta idea de cómo va el partido, que no lo está viendo, y contarle lo que ha pasado hasta ese momento, hay un trecho. Y no fue cuestión de un minuto, sino que tuvieron al tío al teléfono durante un cuarto de hora. Ahí superaron, y por mucho, la barrera de la falta de profesionalidad. Si echan de menos a su colega, pues que lo llamen en un descanso y le cuenten lo que está pasando. Pero no en directo. No cuando el partido se pone más interesante. Y lo que ya es el colmo es que se pongan a hablar del puto Open de Australia. ¿De verdad era necesario, o incluso admisible, contarle al espectador la hazaña de Schiavone? ¿En medio de la final de la NFC, en sus momentos decisivos? ¿Pasando olímpicamente del partido? Qué mierda, de verdad. Yo no daba crédito a lo que escuchaba.
Mientras colegueaban con MAC se produjo una jugada que me suscitaba dudas pero a la que no dedicaron apenas atención. Me refiero al punt de Green Bay en el que Jarret Bush evita que el balón entre en la end zone pero que los árbitros dan como touchback. El partido estaba en un momento muy importante y la jugada también lo era. Dependiendo de la decisión arbitral, los Bears saldrían desde casi su propia end zone o desde la yarda 20. Los comentaristas de Digital+ despacharon la jugada con un "fue touchback porque parece que el jugador de Green Bay no se llegó a restablecer dentro del campo". Comentaron eso en un inciso, entre los comentarios del interesantísimo Open de Australia. No era para menos, el cuadro femenino estaba al rojo vivo y sin duda el espectador de NFL demandaba esa información. Creo que la jugada merecía más explicación (es lo que se espera de un comentarista), pero lo que no merecía era la total indiferencia. Y se ponen a hablar del Open de Australia, tócate las pelotas. No estaría de más que los comentaristas del Plus explicasen por qué era un touchback. Por qué Jarret Bush no se había reestablecido. ¿Es porque pisó la línea de la end zone antes de tocar el balón y fue el primer jugador en tocar el balón? Parece que no, que era porque ambos pies debían estar completamente fuera de la end zone antes de tocar el balón. Este son el tipo de cosas que esperaría que Zanoni y Molina comentasen, en vez del puto Open de Australia de tenis. Acabamos viendo el partido en versión original.
Sin embargo, en el siguiente partido la narración del Plus corrigió su rumbo. Por eso están en la sección regulera y no en la mala. Si en el primero tuvimos una conexión que no solo no aportaba nada, sino que restaba, en el segundo partido incorporaron a un comentarista que aportó mucho y bueno. Me refiero a Ponseti. La calidad del sonido con el que llegaba la voz de Ponseti era impecable. El antiguo narrador de la NFL en el Plus aportó mucho. Animó la narración del partido con comentarios pertinentes, sobre el partido en particular y la NFL en general. A algunos les habrá sentado mal que tilde a Roethlisberger de "chulo piscinas" o diga que Mendenhall es un poco nenaza por resbalarse antes de llegar a la end zone ante la presencia de un defensor (en este último caso no era justo lo que decía Ponseti, ya que la repetición mostraba que Mendenhall se había resbalado). Pero Ponseti aportó reflexiones interesantes sobre, por ejemplo, la capacidad de remontada de los Jets, superior a la de Chicago. También comentó algún otro tema interesante, como el de la Pro Bowl (que los propietarios prefieren que no sea en Hawaii, sino, como la temporada pasada, en el mismo escenario que la Super Bowl). Y animó el cotarro insinuando las por otra parte bastante evidentes preferencias de Andrea Zanoni por un equipo en particular.
La verdad es que se echan de menos los comentarios de Ponseti y Guillermo Gómez. Sin querer menospreciar a los actuales comentaristas, creo que eran bastante mejores. Insisto en que no por demérito de los de ahora (salvo cuando se ponen a hablar del puto Open de Australia y a resumirle el partido a un colega que no lo está viendo) sino por lo bien que lo hacían los de antes. Los nostálgicos tendremos la oportunidad de rememorar estos tiempos pasados en la Super Bowl. Ponseti y Guillermo Gómez la comentarán para la Ser. No sé en qué plan, pero el mero hecho de que se siga retransmitiendo es una estupenda noticia para el fútbol americano en España. La ausencia de Paco González, Pepe Domingo Castaño y la demás tropa sin duda restará oyentes con respecto de otros años (no sé si la Cope hará la Super Bowl, lo dudo) pero seguro que más de uno se engancha a este deporte gracias a esa retransmisión.
Ah, los dos partidos en directo y en HD. También debe reconocerse. Canela y veneno por parte de Prisa este fin de semana. El resultado final, pues, regulero.
En este apartado solemos incluir actuaciones brillantes de jugadores de equipos perdedores. No se puede pasar por alto el partido de Brian Urlacher. Todo un Monster of the Midway. Rodgers y Urlacher suelen jugar partidas de ajedrez antes de cada snap. Uno grita una cosa, otro grita otra, sus respectivos compañeros se mueven en función de los gritos, y así sucesivamente. En unas ocasiones, esos gritos no significan nada. Los movimientos están predeterminados. En otras ocasiones, los gritos ordenan ajustes al ataque o a la defensa en función de lo que se ve en el contrario. Durante la primera parte, la partida de ajedrez la ganó Rodgers. Durante la segunda, Urlacher fue el vencedor. Creo que podemos considerarle vencedor global. Limitar al ataque de Green Bay a 14 puntos es toda una victoria. Conseguir que no anote ni uno solo durante los 41 últimos minutos de partido, un éxito. Urlacher fue el principal responsable. En el apartado individual, 10 placajes (9 en solitario), 1 sack y 1 intercepción. Un partidazo de un jugador que venía de perderse casi una temporada completa y que generaba dudas en cuanto a su posible vuelta al alto nivel. Gran temporada la suya.
También debemos hablar de Mark Sanchez. Después de tantos palos, de tantas dudas suscitadas, hay que decir que sus playoffs han sido impecables. Ayer cometió una pérdida de balón que costó 7 puntos, el dudoso fumble que retornó Gay para touchdown, pero su partido, ante una defensa muy dura y en una final de conferencia (la segunda para él) fue muy bueno. No lanzó ninguna intercepción (termina los playoffs con una sola intercepción en tres partidos; es el mejor QB en este aspecto), consiguió 233 yardas de pase y 2 touchdowns. No es mi jugador favorito, ni mucho menos. Pero hay que reconocer su carácter y el mérito que tiene jugar a ese nivel con solo 24 años.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El gran perdedor del fin de semana es Jay Cutler. Su partido fue desastroso y su imagen ha quedado muy dañada. Pero ya hemos hablado bastante de él, así que vamos a por otros.
Se esperaba mucho de Devin Hester. Se esperaba algo, al menos. Y no aportó absolutamente nada. 16 yardas de retorno en 3 intentos. Mal. Ridiculous. Como receptor (esa es su posición, aunque parezca que solo se dedica a retornar) logró una sola recepción para 16 yardas. Una basura de partido.
La jugada sucia de la semana, este golpe criminal de Peppers a la cabeza de Rodgers. No tengo ninguna duda de que iba a hacer daño y que conocía el historial médico de su víctima.
Como esta semana la sección va un poco ligera (creo que no ha habido actuaciones lo suficientemente lamentables para estar aquí, aparte de las ya comentadas), metamos a Mark Sanchez por pegarle un moco a Mark Brunell. Eso no se hace, hombre. Un respeto al suplente, por favor.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Sam Shields hizo un partidazo, pero intentar el retorno en su segunda intercepción fue una decisión estúpida. Muy estúpida. Incluso la propia intercepción podría considerarse como un error. Normalmente, cuando un rival se juega un 4.º down es mejor que el pase termine en incompleto que interceptarlo. Si el pase es profundo, es sin duda mejor el incompleto, porque la posición de campo del equipo que defiende será mejor. En cualquier caso, en el momento del partido en el que se produce la segunda intercepción de Shields, daba igual que el pase fuese incompleto o interceptado, lo que importaba era que Green Bay recuperase la posesión.
Pues bien, Sam Shields, que se marcó un auténtico partidazo, tomó las peores decisiones posibles. Primero la de interceptar. Luego la de intentar retornar. ¡¡AL SUELO!! ¡¡Al suelo, gilipollas!! ¡¡A dónde coño vas?!? Más o menos esto es lo que gritaba ayer cuando veía al 37 de los Packers correr con el balón. A puntito estuvo de cagarla bien. Los Bears casi fuerzan el fumble. Los jugadores cada vez tienen mejores condiciones físicas pero peor materia gris. No sé cuántas veces habremos visto este mismo tipo de decisión estúpida esta misma temporada.
Mención de honor para B.J. Raji, que hizo de Leon Lett. Se salvó por media yarda. De verdad que alucino con cómo se la juegan estos tíos por hacer el imbécil. Raji estuvo a punto de perder el balón antes de entrar en la end zone por hacer el bobo. En fin. La jugada defensiva es cojonuda. Un ejemplo de zone blitz perfecto. El defensive lineman ocupa el lugar del linebacker, que va a por el quarterback en vez de quedarse en cobertura. El QB no se espera que ahí haya un defensor (¿qué hace ahí un jugador de la línea?). Primera intercepción en la carrera profesional de Raji. Primer TD también.
Raji, tan fofo, sonriente, con esa cara de niño, con esos mofletes que se le salen del casco, ¿no os recuerda a este enorme personaje de los Cazafantasmas?
El próximo partido (de verdad)
Puntualizo lo de "de verdad" porque el próximo partido de la NFL es ese simulacro llamado Pro Bowl. Con ese nombre se conoce a la interrupción de las vacaciones en Hawaii de una serie de famosos jugadores de la NFL (famosos, que no mejores), que les obligan a meterse en un estadio durante tres horillas para hacer un paripé.
El 6 de febrero se enfrentarán en Arlington los campeones de la AFC y de la NFC. Dos de los equipos con más historia de la NFL. El que tiene más Super Bowls (Pittsburgh, 6) contra el que tiene más títulos de campeón de la NFL (cuentan los títulos de la era pre-Super Bowl, un total de 12). Los dos equipos con mejor afición. Los Packers parten como ligeros favoritos en las apuestas, aunque es de las Super Bowls más igualadas de la historia en el mundo del juego. Sobre estas cuestiones ya escribiremos en las próximas semanas.
Para abrir boca, un resumen de lo que sucedió en el último enfrentamiento entre estos dos equipos. La temporada pasada en Pittsburgh. Para mí, el mejor partido de la regular season 2009. Si la Super Bowl es parecida a ese partido, será una de las mejores de la historia (bueno, espero que el resultado sea diferente del de 2009). Entonces no estaba Polamalu en la defensa de Pittsburgh y la defensa de los Packers sufría mucho contra el pase. Las cosas han cambiado bastante en ambos equipos, aunque muchos de los protagonistas serán los mismos.
La canción de esta semana, Beat on the brat. Por dos motivos. El primero, que es una de mis canciones favoritas. Si no es la mejor canción que se ha compuesto jamás, poco le falta. Qué mejor manera de festejar la clasificación de los Packers para la Super Bowl que con esta canción. El segundo motivo, que brat (niñato) es lo que están considerando los aficionados de los Bears a Cutler. Y le están golpeando (beating) de lo lindo. Figuradamente, eso sí. Pues eso, que beat on the brat, beat on the brat, beat on the brat with a baseball bat, oh yeah, oh yeah, o-ooh.
Qué pude ver. Salvo fuerza mayor, uno no puede perderse los partidos de final de conferencia. El primero en casa ajena, con amigos que no sufrían. No solo no sufrían, sino que los muy cabrones querían que Chicago anotase para que "hubiese partido". La madre que los parió, cuando Green Bay ganaba de 14 me decían que "tranquilo", que ya estaba hecho. Ya. Qué sufrimiento. Les agradezco que me aguantaran ayer. Qué mal lo pasé durante la segunda parte del partido. Había comida y bebida abundantes. Sospecho que todo estaba muy bueno. Lo sospecho porque estaba tan nervioso que no probé bocado. Pero qué alegría al terminar el partido. ¡¡Los Packers a la Super Bowl!! El segundo partido ya lo vi en mi casa. Tampoco hay que abusar de la confianza del anfitrión. Llegué a tiempo para ver el himno en Heinz Field. El resultado, que los dos equipos favoritos de mi hogar se disputarán la Super Bowl. Como decía uno de los anfitriones del primero de los partidos, el 6 de febrero en mi casa habrá más tensión que en el bautizo de un Gremlin.
Favre Watch (lo más comentado)
De qué se va a hablar día después de las finales de conferencia. Pues de los dos equipos que disputarán la Super Bowl. Los dos finalistas son los Green Bay Packers y los Pittsburgh Steelers. Haciendo bueno el refrán de offense wins games, defense wins championships, llegan a la Super Bowl las dos mejores defensas de la temporada regular. La defensa de Green Bay ha sido la mejor defensa de la NFL en playoffs en el apartado de puntos permitidos. También ha sido la mejor de la NFC en yardas concedidas. La defensa de los Steelers es la mejor de la NFL en yardas permitidas en postemporada. Y ha sido clave en las dos victorias.
Los dos partidos de ayer se decidieron por un touchdown de diferencia o menos. Y los ganaron los equipos cuyas defensas consiguieron anotar un touchdown. Green Bay con el pick-six de Raji. Pittsburgh con el fumble retornado para touchdown de William Gay. La diferencia fue de 5 puntos y no de 7 porque la defensa de los Jets consiguió 2 (un safety). En definitiva, que los ataques empataron a puntos en ambos partidos. Las diferencias las marcaron las defensas. Y se impusieron las que en principio parecían superiores.
¿Son Packers y Steelers justos finalistas? Creo que sí.
Los Packers son justos campeones de la NFC. Quién si no. Cuando un sexto cabeza de serie llega a la Super Bowl es difícil cuestionar que ha llegado merecidamente, porque para ello ha tenido que eliminar a los cabezas de serie números 3 y 1. Los Packers también han eliminado al 2. Han tenido que jugar todos sus partidos fuera de casa. Y, además, han ganado merecidamente en todos esos enfrentamientos, mostrándose superiores a sus rivales en todos los partidos (aunque en Philadelphia y Chicago el miedo a ganar afloró en los últimos instantes). Cuando un equipo elimina a los cabezas de serie 1, 2 y 3 de su conferencia, difícilmente se puede cuestionar la justicia de su plaza en la Super Bowl. Cuando, además, ese equipo no ha perdido ni un solo partido por más de 4 puntos en toda la temporada, ni ha ido perdiendo por más de 7 puntos en toda la temporada, puede concluirse que nadie, en ningún momento, se ha mostrado claramente superior a él.
Y todo ello pese a ser el equipo con más jugadores y más titulares en la injured reserve list, el listado de jugadores lesionados para toda la temporada. Lesiones de jugadores importantes a los que se ha encontrado recambio válido. Alguno tardío, como es James Starks; otros que implican un cambio de estilo, como es el abandono de los pases a los tight ends ante la baja de Jermichael Finley. Un justo finalista. Sin duda más justo que los Bears. El segundo seed 6 que lo consigue, el primero en la NFC. Pero un seed 6 muy potente, tanto que en ninguno de los partidos sorprendió su victoria. De hecho, partía como favorito en todos (si nos guiamos por las apuestas de los expertos).
¡Un brindis por este equipo!
En la AFC han vencido los Steelers. Ha vencido la mejor defensa de la NFL. Ese dato puede ser suficiente para considerarlos justos finalistas. La mejor defensa y un ataque decente. No han eliminado al mejor de la temporada regular, que además les había superado claramente entonces, los Patriots, pero no se puede decir que New England mereciese más después de su justa derrota en Foxborough ante los Jets. Los Steelers también tuvieron que superar adversidades muy importantes. No solo me refiero a los Ravens y a los Jets, dos equipos muy duros, en playoffs. Durante los cuatro primeros partidos de la regular season estuvieron sin su quarterback titular. Por golfo y mala gente. Una sanción injustificada, pero bueno. En ataque se han visto forzados a utilizar hasta 4 quarterbacks y 7 tackles. Ayer se lesionó el center titular, el novato Maurkice Pouncey, pero su suplente, Doug Ligursky, hizo que la ausencia de Pouncey apenas se notase. Salvo el error en el snap que causó el safety, Ligursky hizo un buen partido, teniendo en cuenta la defensa que tenía delante. Y han sacado petróleo de jugadores como Antonio Brown, 195.ª elección del pasado draft. Defensa dominante y ataque solvente.
Los Jets también habrían sido justos finalistas (eliminaron a Colts y Patriots, cosa fina), pero ayer fueron peores que los Steelers. Mejor dicho, en la mitad en la que fueron superiores a los Steelers, fueron menos superiores que los Steelers en la mitad en la que los Steelers fueron superiores. No puedes empezar una final de conferencia perdiendo 24-0. No puedes conceder más de 100 yardas de carrera en una mitad si quieres llegar a una Super Bowl. La buena segunda parte de los Jets no fue suficiente. El goal line stand de Pittsburgh valió para sellar una victoria por la que no deberían haber sufrido después de conseguir 24 puntos de ventaja.
Este vídeo oficial de la NFL recoge lo mejor de los dos partidos.
A partir de ahora, durante las eternas dos semanas que quedan hasta la Super Bowl, os hartaréis de leer análisis de cada equipo, predicciones y previas. Seguramente por aquí también. Es lo que hay.
La otra historia mediática del domingo fue la lesión de Cutler. En 2007, Philip Rivers jugó la final de la AFC con el ligamento cruzado anterior de su rodilla roto. Para NFL Network esa fue la octava actuación más valiente de la historia. Probablemente, más que valiente, fue temeraria. Pero este es el tipo de cosas que se espera de un jugador de fútbol americano. No sé hasta qué punto debería ser así, pero forma parte de la épica que se exige a los líderes de cada equipo. Se da por sentado. Los jugadores son héroes. Los tipos más duros. O eso, o nenazas, traidores, cobardes. No hay término medio.
No sabemos hasta qué punto Cutler estaba en condiciones de seguir ayer. Hoy comentan que tenía un ligamento cruzado de la rodilla roto. Pero cuando hablo de condiciones de seguir me refiero a que pudiese andar y el riesgo de perder la pierna no fuese muy alto. Seguramente en un partido cualquiera la retirada era la única opción. Seguramente un Cutler mermado era incluso contraproducente para el ataque de los Bears. Pero era la final de conferencia. El partido de su vida, hasta ahora. Uno de los partidos más importantes de la historia de los Bears en los últimos años. Ocasiones como estas se presentan pocas veces.
Y en un deporte de superhombres, vimos al quarterback titular de los Bears de pie en la banda, con cara de indiferencia, sin gestos de gran dolor. Ni siquiera se sabía en qué jugada se había lesionado. De hecho, las únicas señales de daños en su cuerpo eran las manchas de sangre de su codo derecho. Parecía, e insisto en que parecía, haber desertado. El daño a su imagen ya está hecho. Analistas y compañeros de profesión (que no de equipo) lo han puesto a parir. Creo que se han pasado varios pueblos, por mucho que, efectivamente, Cutler no haya mostrado la bravura que se le supone a un superhéroe. Twitter echaba humo anoche. Una selección de tweets sobre el asunto:
Maurice Jones-Drew (running back de los Jaguars): "All I'm saying is that he can finish the game on a hurt knee... I played the whole season on one...". Lo único que digo es que puede terminar el partido con la rodilla lesionada... Yo jugué la temporada completa con una sola rodilla...
Ross Tucker (ex offensive lineman, ahora periodista de la ESPN: "I've hurt my knee playing football 4 times. Never once did I then stand up on sidelines afterwards". Me lesioné la rodilla jugando al football 4 veces. Nunca jamás me quedé de pie en la banda después de la lesión.
Anthony Armstrong (wide receiver de los Redskins): "Knee-gate in Chicago".
Lance Moore (wide receiver de los Saints): "Its hard to know, but it def looked like it. RT @LSUFAN869: @LanceMoore16 Cutler gave up wouldn't you say?". En respuesta a la pregunta de un aficiionado "¿No dirías que Cutler se ha rendido?", Moor dice "Es complicado saberlo, pero definitivamente lo parecía".
Darnell Dockett (defensive tackle de los Cardinals): "If I'm on chicago team jay cutler has to wait till me and the team shower get dressed and leave before he comes in the locker room! Si estuviese en el equipo de Chicago, Jay Cutler tendría que esperar hasta que yo y el resto del equipo nos duchásemos, nos vistiésemos y nos fuésemos antes de entrar al vestuario!
La ira contra Cutler ha llegado a tal punto que varios aficionados de los Bears quemaron camisetas del jugador que creen indigno de vestir sus colores. Los aficionados de los Bears que cometieron actos como los que podéis ver en el siguiente vídeo se merecen sin duda la derrota. Hay que ser imbécil.
Super Bowl III (la sorpresa)
Caleb Hanie era un completo desconocido antes de que se jugasen los partidos de ayer. Si nos dicen que este tipo sería el quarterback con mejor passer rating del Bears-Packers, nos habríamos llevado una buena sorpresa. Seguro que nadie apostó por él. Los ratings de los cuatro quarterbacks que jugaron este domingo en el Soldier Field fueron de 65,2, 55,4, 39,6 y 31,8. Todos esos registros son muy discretos. Pero no deja de sorprender que el mejor sea el de Hanie y el peor el de Cutler. De Collins nadie podía esperar nada bueno. Cuando vi que salía al campo pensé que era el fin para los Bears. No lo hizo tan mal. Pudo ser peor. Consiguió 0 yardas. No completó ningún intento de pase en sus cuatro intentos. Pero por lo menos no fue interceptado. Por eso el rating de Collins fue de 39,6: el que obtiene un QB que lanza todos sus pases incompletos.
He de decir que cuando saltó al campo Hanie me dio miedo. El miedo a lo desconocido. Se lo dije a quienes estaban viendo el partido conmigo. Me daba miedo porque no sabía cómo iba a jugar, pero peor que Collins no lo podía hacer. Salía sin nada que perder. Cutler y Collins habían hecho un partido pésimo. Nadie le podría reprochar nada. Los Bears perdían por 14 puntos. Y en su primer drive, TD. Caleb Hanie, la gran sorpresa del fin de semana.
Recordaba un poco a la historia de Willie Beamen, el quarterback suplente que salta al estrellato en Any given Sunday. Reconozco que yo estaba acojonado. Parecía la típica historia de película del desconocido que contra todo pronóstico consigue el milagro. Por suerte para mis Packers no hubo final feliz para Hanie. Mike Martz tampoco le ayudó, con un playcalling más que cuestionable. Pero sus 153 yardas de pase en una serie de 13/20 y su touchdown en toda una final de NFC no se los quita nadie. ¿Carnaza de one-shot wonder?
Tampoco deja de ser sorprendente que el mejor de los cuatro quarterbacks titulares del domingo fuese Mark Sanchez. Puntualizo: según las estadísticas, el mejor fue Mark Sanchez. 20/33, 233 yardas, 2 touchdowns, ninguna intercepción, 102,2 de passer rating. Ante la mejor defensa de la NFL. Un gran partido. Hacía la matización de que era el mejor QB "según las estadísticas" porque creo que a pesar de su paupérrimo 35,5 de rating el partido de Roethlisberger fue muy bueno. También es sorprendente que podamos decir eso cuando su rating es peor que el que obtiene un quarterback que lanza todos sus pases incompletos. Pero los números engañan, nos sorprenden. Roethlisberger probablemente fue el mejor de los cuatro titulares. Echándole un par para correr con la cabeza por delante cuando hacía falta. Sobreponiéndose al golpe que sufrió en el muslo (no era nada serio, ni mucho menos, pero era lo que le faltaba a Cutler). Y consiguiendo los primeros downs en los momentos calientes. Big Ben va camino de su tercer anillo. Tiene un año más que yo, que no tengo ninguno. ¿Debo plantearme que estoy haciendo con mi vida?
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Por segundo año consecutivo, los Jets se quedan a las puertas de la Super Bowl. Por segundo año consecutivo, consiguen llegar a la final de la AFC tras quedar en el sexto lugar de su conferencia. Desde que Joe Namath garantizase la victoria en la tercera edición de la Super Bowl, la de la gran sorpresa, no han vuelto a jugar el gran partido. Buen momento para recordar a Broadway Joe, borracho como una cuba, con dificultades para articular palabras, diciéndole a la reportera que le importa una mierda la marcha del equipo, que lo único que quiere darle un beso. Épico.
La vida que sigue igual, pero para bien, es la de los Pittsburgh Steelers. Pocos propietarios pueden estar más contentos que la familia Rooney. Es su octava aparición en una Super Bowl. Igualan a los hasta ahora líderes en solitario, los Dallas Cowboys. Los Steelers no hacen demsiado ruido, no se habla de ellos como una dinastía, pero los Steelers se plantan en su tercera Super Bowl en seis años. Si la ganan, sería su tercer título en ese periodo. Considerando los últimos seis años (ya, es algo arbitrario, ¿por qué seis y no nueve? pues para que me cuadre bien lo que voy a decir) son el único equipo que repite campeonato. E, insisto, nadie habla de la dinastía de los Steelers. Será la tercera Super Bowl para jugadores como Roethlisberger, Hines Ward o Troy Polamalu. Toda una hazaña.
Pero para maldición, y para constante, la del gafe de Sports Illustrated. Increíble. Esta temporada se están superando. Comenté la semana pasada la alegría que me llevé al ver que los Chicago Bears figuraban en la portada de la revista. En otra edición, estaban los Jets. Jets y Bears, cómo no, cayeron eliminados. El gafe de Sports Illustrated es implacable. Ruego a los responsables de la revista que no hagan ninguna portada con los Packers como protagonistas antes de la Super Bowl. Ya lo hicieron una vez esta temporada, ya es suficiente. Es momento de hablar de los Steelers, de la increíble historia de Big Ben, de su renacimiento de villano a héroe, o del pelo de Polamalu. Lo que sea, pero que por favor no saquen a los Packers en portada.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
En cada una de las dos finales de conferencia vimos dos partidos diferentes. Cada una de las mitades fue dominada con claridad por uno de los equipos. Los Packers se impusieron a los Bears en los dos primeros cuartos. No me gustó nada la poca diferencia que reflejaba el marcador. 14 puntos no son nada. Una diferencia mucho menor de la que se veía en el campo. El partido comenzó en la misma línea que el de la semana pasada en el Georgia Dome. Los Packers movían el balón con facilidad en ataque. Rodgers conectaba con Jennings y con Nelson con relativa facilidad. Todo marchaba como la seda. Primer drive ofensivo, 7 puntos. Los Bears no se mostraban completamente inoperantes en ataque, pero se quedaban siempre a las puertas de field goal range (de hecho, podrían haberse atrevido a chutar alguno de 50 yardas). El juego de carrera también funcionaba. James Starks volvía a rendir a muy buen nivel y conseguía el primer touchdown de su carrera. Un paseo de Green Bay, hasta que un pase de Rodgers se quedó algo corto, el balón pegó en el pie de Donald Driver y la defensa de los Bears lo interceptó. La potra de los Bears. Ese fue el punto de inflexión en el duelo entre el ataque de los Packers y la defensa de Chicago. Desde entonces, se impusieron los de casa.
La segunda parte fue para los Bears. Su defensa dominó y su ataque, mal que bien, dirigido por Hanie y apoyándose en el juego de carrera, comenzó a funcionar. Cuando Green Bay parecía recuperar el ritmo en ataque, Rodgers lanzó una intercepción a Urlacher. Un pésimo pase, un regalo imperdonable, que a punto estuvo de terminar en touchdown de Chicago. Brian Urlacher no es el tipo más hábil del mundo corriendo con el balón, y bastó un regular placaje de Rodgers para que cayese. El ataque de Green Bay no volvió a funcionar, la estrategia, tanto ofensiva como defensiva se volvió demasiado conservadora y el tercer quarterback de Chicago a punto estuvo de forzar el empate con la ayuda de un buen juego de carrera. La defensa de Green Bay estaba para el arrastre. Dos partidos diferentes, un cambio radical.
En Pittsburgh, exactamente lo mismo. Si acaso, un cambio todavía más patente. El partido comenzó con un parcial de 24-0 a favor de los Steelers y concluyó con otro de 19-0 para los Jets. Durante los dos primeros cuartos, los Steelers se comieron el reloj. Su primer drive, que terminó en touchdown, duró casi 9 minutos. Una burrada. Los Jets no respondían en ataque, su carrera chocaba frente al telón de acero. Al otro lado, Mendenhall daba una exhibición. De ese modo, y tras un dudoso fumble retornado por William Gay para touchdown, se llegaba al 24-0. Todo el pescado parecía vendido. Todos pensábamos que teníamos ya Super Bowl. Estábamos equivocados.
Cambio radical en la segunda parte. De repente, la defensa de los Jets reaccionó. Los Steelers no anotaron ni un solo punto más. La carrera de los Jets, sobre todo gracias a Shonn Greene, comenzaba a funcionar. Poco a poco, iban remontando. Y gracias a un detalle, a la heroica resistencia de la Steel Curtain en su goal line, Pittsburgh terminó llevándose el partido.
Los Jets invirtieron casi ocho minutos para no conseguir ningún punto. Luego lograron un safety, y anotaron otro touchdown que les puso a 5 puntos, pero era demasiado tarde. Fin a la racha de escapadas milagrosas de los Jets.
Y como la semana pasada, sucedió lo contrario que en los enfrentamientos de temporada regular. Cuando Green Bay jugó en Chicago, ganaron los Bears. Los Jets ganaron en Pittsburgh. Este domingo cambió el resultado. No hay precedente para el Packers-Steelers. Su último enfrentamiento, en Pittsburgh, lo ganaron los Steelers. ¿Tocará venganza? Esta vez, aunque sea algo simbólico, los Packers juegan en casa.
Hall of Fame (lo mejor)
Los dos grandes triunfadores del fin de semana son Ted Thompson y Rashard Mendenhall. Comenzamos por el jugador, seguimos por el directivo.
Mendenhall fue el MVP de las finales de conferencia. Podríamos haberlo incluido en la sección dedicada a la sorpresa del fin de semana, porque salvo Mariano Tovar, que llevaba dando mucho tiempo la tabarra (¿o tovarra?) para que le diesen más balones, pocos confiaban en él. Al final casi mejor para Pittsburgh, porque cogió a los Jets desprevenidos. En sus últimos seis partidos, Mendenhall acumulaba 357 yardas de carrera, 59,5 por partido y 3,4 por intento. No parecía la principal amenaza del ataque de Pittsburgh. Y qué partidazo hizo ayer. Su primera mitad fue memorable. Ante un equipo como los Jets, que presumían de que ningún equipo podía llegar a las 100 yardas de carrera frente a ellos, casi supera ese registro en solo dos cuartos. Terminó con 121 yardas de carrera y 32 de pase.
Pero bueno, Mendenhall no solo dio por culo a la defensa de los Jets. Mirad, mirad.
Sigo con Ted Thompson. Hasta hace pocos días algunos (ya pocos) aficionados de los Packers seguían pidiendo su despido. Si buscáis "fire Ted Thompson" (despedid a Ted Thompson) en Google, encontraréis muchos resultados. 92 100, aproximadamente. Ted Thompson es el General Manager de los Green Bay Packers. La persona que, junto con Mike McCarthy, pero en primer lugar, toma las decisiones sobre altas y bajas de jugadores. Su decisión más traumática fue la de apostar por Rodgers y mandar a paseo a Favre. Sobre esa historia hay muchos matices. Pero lo que está claro es que Favre quería volver después de anunciar su retirada. Thompson decide mantener el plan Rodgers. Hoy Aaron Rodgers ha ganado tantos partidos, mejor dicho, el equipo en el que Aaron Rodgers es titular ha vencido en tantos partidos de playoffs fuera de casa como el equipo de Brett Favre en toda su carrera. Ya nadie duda de que el movimiento fue el correcto.
Pero no todo se reduce al plan Rodgers. Thompson es el arquitecto de estos Packers. Su estrategia disgusta a algunos. Pasa por no buscar jugadores cotizados ni en la agencia libre ni por medio de traspasos. Eso es lo que han hecho los Bears, fichar a jugadores con experiencia sin contrato en vigor (como Julius Peppers) o acordar traspasos (como el de Cutler por Orton). A Thompson eso no le gusta. Prefiere construir un equipo en el draft o buscar jugadores sin nombre, que ningún equipo ha querido. Del draft, de su primera ronda, proceden jugadores como el propio Rodgers, B.J. Raji o Clay Matthews. De los sin nombre destacan Sam Shields, Tramon Williams o John Kuhn.
Ante la plaga de lesiones, esta temporada se ha criticado a Thompson por no querer buscar sustitutos de garantías en el mercado. Se le criticó por no buscar a un running back ante la probada incapacidad de Brandon Jackson para desempeñar el papel de principal corredor del equipo. Marshawn Lynch estaba a tiro, pero Thompson ofreció casi nada por él. La aparición de James Starks (drafteado en un puesto muy bajo) ha resultado providencial. Tampoco se volvió loco para solucionar la plaga de bajas en la defensa. Jugadores semidesconocidos, como Frank Zombo, Erik Walden o el propio Sam Shields han asumido la responsabilidad. Y con mucho éxito. Recordemos también durante la regular season se renovó a Tramon Williams para 4 temporadas por 8,25 millones anuales. Puede parecer mucho, pero ahora mismo Williams valdría bastante más.
El resultado es una plantilla muy completa, profunda, joven y relativamente barata para todo lo que aporta. Ted Thompson tenía razón. Hay que reconocer su mérito para llegar a conseguir esto:
Otro jugador que fue objeto de duras críticas fue Tim Masthay. Muchos no lo conoceréis. Es el punter de los Packers. Yo lo he puesto a parir más de una vez (no en este blog, creo). Su partido del domingo fue excelente. No es el primer partido brillante que completa. Frente a los Jets en New Meadowlands ya fue clave para la victoria. Entonces fue nombrado jugador de equipos especiales de la jornada en la NFC. Pero ha tenido muchos altibajos, todo hay que decirlo. Después de un partido completo sin chutar un solo punt, Masthay dejó a Devin Hester en ridiculous. Todos sus punts cayeron dentro de la 20 de Chicago. La colocación y bombeo también fueron muy buenos. Gracias a ello sus compañeros pudieron llegar pronto a Hester. Especialmente Jarret Bush, un jugador al que también puse a parir en más de una ocasión (como cornerback no vale, pero como jugador de equipos especiales es muy bueno). Hester se quedó en 16 yardas de retorno totales en 3 intentos. El retornador de punts más peligroso de la historia de la NFL. Gran trabajo del equipo de punt de Green Bay.
Termino la sección con Sam Shields. Su actuación tiene un lunar que comentaremos más adelante, pero ahora tocan los halagos. Shields es un novato no drafteado que jugaba de receptor en los Miami Hurricanes. En su último año universitario, por necesidades del equipo, juega como cornerback. Un año de experiencia previa, pues. Y ayer jugando toda una final de conferencia en la NFL. La temporada de Shields ha sido muy buena, y su partido de ayer excelente. Tiene que ser complicado jugar contra la secundaria de Green Bay. ¿A quién buscas? Collins y Woodson suelen quedar descartados. Son dos Pro Bowlers. Grandes jugadores, pese al cagadón de ayer en el segundo TD de los Bears. Por ese motivo, los rivales buscaban a Tramon Williams o a Sam Shields. Williams lleva 3 intercepciones en postemporada. Shields consiguió 2 ayer (aunque una de las dos no debería haberla conseguido, como veremos).
Además, Shields forzó un fumble en el segundo cuarto. Jugada curiosa, por cierto, en la que se aplicó una norma poco conocida: si dentro de los dos últimos minutos de una mitad el ataque comete un fumble y recupera el balón, no puede avanzar con él. Por eso, cuando Shields forzó el fumble y Forté lo recuperó, los árbitros detuvieron la jugada.
Pro Bowl (lo regulero)
La temporada está a punto de acabarse. Queda el gran partido, pero después comenzará una larga travesía del desierto para los aficionados al fútbol americano. Larga e incierta, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos sin NFL. Un sentimiento regulero para el aficionado.
Para regulera, la performance de ayer de Digital+. El fin de semana comenzó muy mal, con el enésimo cambio de programación de última hora. Impresentable, reincidente y lamentable actuación de los responsables de programación de la plataforma. Ya es la segunda semana consecutiva que lo hacen. Se ve que los abonados de otras plataformas que solo disponen de Sportmanía les importan una mierda. Desde el lunes habían anunciado que el Bears-Packers iba por Sportmanía. El viernes anuncian que no irá por ese canal, sino por Canal+ Deportes. El mismo viernes, Zanoni dice en su Facebook que no, que sigue por Sportmanía. Luego rectifica y dice que por Canal+ Deportes. Un esperpento. Un cero de nuevo para los responsables de programación del Plus. Si no saben en qué canal programarán finalmente el partido es mejor que no lo digan hasta que esté confirmado.
El domingo siguió mal con la pésima narración del primer partido. Si se proponen hacerlo peor, no sé si les sale. La semana pasada ya hicieron algo parecido. Que conste que a mí las narraciones distendidas me gustan. No pasa nada porque haya colegueo entre los comentaristas, me parece genial. Y que nos cuenten su vida. Me pareció muy interesante (no lo digo irónicamente) la historia que contó Andrea Zanoni sobre cómo se aficionó al fútbol americano. Me gustó la historia del tío que vive en Nueva York y le habla de Joe Namath. Pero de ahí a conectar con el colega MAC (que, dicho sea de paso, cuando narra partidos de NFL creo que lo hace muy bien), que está en Australia, sin puta idea de cómo va el partido, que no lo está viendo, y contarle lo que ha pasado hasta ese momento, hay un trecho. Y no fue cuestión de un minuto, sino que tuvieron al tío al teléfono durante un cuarto de hora. Ahí superaron, y por mucho, la barrera de la falta de profesionalidad. Si echan de menos a su colega, pues que lo llamen en un descanso y le cuenten lo que está pasando. Pero no en directo. No cuando el partido se pone más interesante. Y lo que ya es el colmo es que se pongan a hablar del puto Open de Australia. ¿De verdad era necesario, o incluso admisible, contarle al espectador la hazaña de Schiavone? ¿En medio de la final de la NFC, en sus momentos decisivos? ¿Pasando olímpicamente del partido? Qué mierda, de verdad. Yo no daba crédito a lo que escuchaba.
Mientras colegueaban con MAC se produjo una jugada que me suscitaba dudas pero a la que no dedicaron apenas atención. Me refiero al punt de Green Bay en el que Jarret Bush evita que el balón entre en la end zone pero que los árbitros dan como touchback. El partido estaba en un momento muy importante y la jugada también lo era. Dependiendo de la decisión arbitral, los Bears saldrían desde casi su propia end zone o desde la yarda 20. Los comentaristas de Digital+ despacharon la jugada con un "fue touchback porque parece que el jugador de Green Bay no se llegó a restablecer dentro del campo". Comentaron eso en un inciso, entre los comentarios del interesantísimo Open de Australia. No era para menos, el cuadro femenino estaba al rojo vivo y sin duda el espectador de NFL demandaba esa información. Creo que la jugada merecía más explicación (es lo que se espera de un comentarista), pero lo que no merecía era la total indiferencia. Y se ponen a hablar del Open de Australia, tócate las pelotas. No estaría de más que los comentaristas del Plus explicasen por qué era un touchback. Por qué Jarret Bush no se había reestablecido. ¿Es porque pisó la línea de la end zone antes de tocar el balón y fue el primer jugador en tocar el balón? Parece que no, que era porque ambos pies debían estar completamente fuera de la end zone antes de tocar el balón. Este son el tipo de cosas que esperaría que Zanoni y Molina comentasen, en vez del puto Open de Australia de tenis. Acabamos viendo el partido en versión original.
Sin embargo, en el siguiente partido la narración del Plus corrigió su rumbo. Por eso están en la sección regulera y no en la mala. Si en el primero tuvimos una conexión que no solo no aportaba nada, sino que restaba, en el segundo partido incorporaron a un comentarista que aportó mucho y bueno. Me refiero a Ponseti. La calidad del sonido con el que llegaba la voz de Ponseti era impecable. El antiguo narrador de la NFL en el Plus aportó mucho. Animó la narración del partido con comentarios pertinentes, sobre el partido en particular y la NFL en general. A algunos les habrá sentado mal que tilde a Roethlisberger de "chulo piscinas" o diga que Mendenhall es un poco nenaza por resbalarse antes de llegar a la end zone ante la presencia de un defensor (en este último caso no era justo lo que decía Ponseti, ya que la repetición mostraba que Mendenhall se había resbalado). Pero Ponseti aportó reflexiones interesantes sobre, por ejemplo, la capacidad de remontada de los Jets, superior a la de Chicago. También comentó algún otro tema interesante, como el de la Pro Bowl (que los propietarios prefieren que no sea en Hawaii, sino, como la temporada pasada, en el mismo escenario que la Super Bowl). Y animó el cotarro insinuando las por otra parte bastante evidentes preferencias de Andrea Zanoni por un equipo en particular.
La verdad es que se echan de menos los comentarios de Ponseti y Guillermo Gómez. Sin querer menospreciar a los actuales comentaristas, creo que eran bastante mejores. Insisto en que no por demérito de los de ahora (salvo cuando se ponen a hablar del puto Open de Australia y a resumirle el partido a un colega que no lo está viendo) sino por lo bien que lo hacían los de antes. Los nostálgicos tendremos la oportunidad de rememorar estos tiempos pasados en la Super Bowl. Ponseti y Guillermo Gómez la comentarán para la Ser. No sé en qué plan, pero el mero hecho de que se siga retransmitiendo es una estupenda noticia para el fútbol americano en España. La ausencia de Paco González, Pepe Domingo Castaño y la demás tropa sin duda restará oyentes con respecto de otros años (no sé si la Cope hará la Super Bowl, lo dudo) pero seguro que más de uno se engancha a este deporte gracias a esa retransmisión.
Ah, los dos partidos en directo y en HD. También debe reconocerse. Canela y veneno por parte de Prisa este fin de semana. El resultado final, pues, regulero.
En este apartado solemos incluir actuaciones brillantes de jugadores de equipos perdedores. No se puede pasar por alto el partido de Brian Urlacher. Todo un Monster of the Midway. Rodgers y Urlacher suelen jugar partidas de ajedrez antes de cada snap. Uno grita una cosa, otro grita otra, sus respectivos compañeros se mueven en función de los gritos, y así sucesivamente. En unas ocasiones, esos gritos no significan nada. Los movimientos están predeterminados. En otras ocasiones, los gritos ordenan ajustes al ataque o a la defensa en función de lo que se ve en el contrario. Durante la primera parte, la partida de ajedrez la ganó Rodgers. Durante la segunda, Urlacher fue el vencedor. Creo que podemos considerarle vencedor global. Limitar al ataque de Green Bay a 14 puntos es toda una victoria. Conseguir que no anote ni uno solo durante los 41 últimos minutos de partido, un éxito. Urlacher fue el principal responsable. En el apartado individual, 10 placajes (9 en solitario), 1 sack y 1 intercepción. Un partidazo de un jugador que venía de perderse casi una temporada completa y que generaba dudas en cuanto a su posible vuelta al alto nivel. Gran temporada la suya.
También debemos hablar de Mark Sanchez. Después de tantos palos, de tantas dudas suscitadas, hay que decir que sus playoffs han sido impecables. Ayer cometió una pérdida de balón que costó 7 puntos, el dudoso fumble que retornó Gay para touchdown, pero su partido, ante una defensa muy dura y en una final de conferencia (la segunda para él) fue muy bueno. No lanzó ninguna intercepción (termina los playoffs con una sola intercepción en tres partidos; es el mejor QB en este aspecto), consiguió 233 yardas de pase y 2 touchdowns. No es mi jugador favorito, ni mucho menos. Pero hay que reconocer su carácter y el mérito que tiene jugar a ese nivel con solo 24 años.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El gran perdedor del fin de semana es Jay Cutler. Su partido fue desastroso y su imagen ha quedado muy dañada. Pero ya hemos hablado bastante de él, así que vamos a por otros.
Se esperaba mucho de Devin Hester. Se esperaba algo, al menos. Y no aportó absolutamente nada. 16 yardas de retorno en 3 intentos. Mal. Ridiculous. Como receptor (esa es su posición, aunque parezca que solo se dedica a retornar) logró una sola recepción para 16 yardas. Una basura de partido.
La jugada sucia de la semana, este golpe criminal de Peppers a la cabeza de Rodgers. No tengo ninguna duda de que iba a hacer daño y que conocía el historial médico de su víctima.
Como esta semana la sección va un poco ligera (creo que no ha habido actuaciones lo suficientemente lamentables para estar aquí, aparte de las ya comentadas), metamos a Mark Sanchez por pegarle un moco a Mark Brunell. Eso no se hace, hombre. Un respeto al suplente, por favor.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Sam Shields hizo un partidazo, pero intentar el retorno en su segunda intercepción fue una decisión estúpida. Muy estúpida. Incluso la propia intercepción podría considerarse como un error. Normalmente, cuando un rival se juega un 4.º down es mejor que el pase termine en incompleto que interceptarlo. Si el pase es profundo, es sin duda mejor el incompleto, porque la posición de campo del equipo que defiende será mejor. En cualquier caso, en el momento del partido en el que se produce la segunda intercepción de Shields, daba igual que el pase fuese incompleto o interceptado, lo que importaba era que Green Bay recuperase la posesión.
Pues bien, Sam Shields, que se marcó un auténtico partidazo, tomó las peores decisiones posibles. Primero la de interceptar. Luego la de intentar retornar. ¡¡AL SUELO!! ¡¡Al suelo, gilipollas!! ¡¡A dónde coño vas?!? Más o menos esto es lo que gritaba ayer cuando veía al 37 de los Packers correr con el balón. A puntito estuvo de cagarla bien. Los Bears casi fuerzan el fumble. Los jugadores cada vez tienen mejores condiciones físicas pero peor materia gris. No sé cuántas veces habremos visto este mismo tipo de decisión estúpida esta misma temporada.
Mención de honor para B.J. Raji, que hizo de Leon Lett. Se salvó por media yarda. De verdad que alucino con cómo se la juegan estos tíos por hacer el imbécil. Raji estuvo a punto de perder el balón antes de entrar en la end zone por hacer el bobo. En fin. La jugada defensiva es cojonuda. Un ejemplo de zone blitz perfecto. El defensive lineman ocupa el lugar del linebacker, que va a por el quarterback en vez de quedarse en cobertura. El QB no se espera que ahí haya un defensor (¿qué hace ahí un jugador de la línea?). Primera intercepción en la carrera profesional de Raji. Primer TD también.
Raji, tan fofo, sonriente, con esa cara de niño, con esos mofletes que se le salen del casco, ¿no os recuerda a este enorme personaje de los Cazafantasmas?
El próximo partido (de verdad)
Puntualizo lo de "de verdad" porque el próximo partido de la NFL es ese simulacro llamado Pro Bowl. Con ese nombre se conoce a la interrupción de las vacaciones en Hawaii de una serie de famosos jugadores de la NFL (famosos, que no mejores), que les obligan a meterse en un estadio durante tres horillas para hacer un paripé.
El 6 de febrero se enfrentarán en Arlington los campeones de la AFC y de la NFC. Dos de los equipos con más historia de la NFL. El que tiene más Super Bowls (Pittsburgh, 6) contra el que tiene más títulos de campeón de la NFL (cuentan los títulos de la era pre-Super Bowl, un total de 12). Los dos equipos con mejor afición. Los Packers parten como ligeros favoritos en las apuestas, aunque es de las Super Bowls más igualadas de la historia en el mundo del juego. Sobre estas cuestiones ya escribiremos en las próximas semanas.
Para abrir boca, un resumen de lo que sucedió en el último enfrentamiento entre estos dos equipos. La temporada pasada en Pittsburgh. Para mí, el mejor partido de la regular season 2009. Si la Super Bowl es parecida a ese partido, será una de las mejores de la historia (bueno, espero que el resultado sea diferente del de 2009). Entonces no estaba Polamalu en la defensa de Pittsburgh y la defensa de los Packers sufría mucho contra el pase. Las cosas han cambiado bastante en ambos equipos, aunque muchos de los protagonistas serán los mismos.
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