lunes, 7 de febrero de 2011

Hoy el mundo se ve verde y amarillo

¡¡El Vince Lombardi vuelve a casa!!

viernes, 4 de febrero de 2011

Equiseleuve: la previa deportiva (y un poco extradeportiva)

1.- ¿Otra previa más?

Estos días abundan las previas, pronósticos y augurios sobre la Super Bowl, por lo que no estaba seguro de si tenía sentido hacer otra en este blog. Sé menos de fútbol americano que todos los analistas que andan por ahí emitiendo sus pronósticos, pero como en español no hay tantas (o, mejor dicho, tantísimas) previas, he pensado que quizá sí tiene algo de sentido que dé mi punto de vista de lo que se avecina. Intentaré aplacar mis nervios, que ante la inminencia del Gran Evento empiezan a llegar a niveles insoportables, y hacer una previa lo más racional posible. De todos modos, en el fondo, todas las previas tienen bastante de absurdo.

Son absurdas porque, por mucho que queramos predecir, no tenemos ni idea de qué va a pasar. Como escribía allá por septiembre en Illegal Return, el blog de Jordi, uno de los principales atractivos del deporte, o mejor dicho, de "ver deportes" consiste en que es el único espectáculo cuyo desarrollo y desenlace nadie conoce (ya, existe el teatro improvisado, las improvisaciones musicales, y quién sabe qué mas, pero no es comparable porque la improvisación no forma parte de la esencia ni del teatro ni de la música). La incertidumbre, la emoción, ni sus propios protagonistas saben qué va a suceder.

En algunos deportes el desenlace es tan previsible que la incertidumbre queda bastante desvirtuada. Eso va en perjuicio del propio acontecimiento deportivo, que pierde uno de sus atractivos esenciales: la emoción. El deporte se desnaturaliza. Esto no sucede en el fútbol americano. Los Packers eran favoritos para llegar al partido en agosto, pero casi nadie habría apostado por ellos a finales de diciembre. En cuanto a los Steelers, basta con recordar la que le cayó a Peter King cuando predijo en agosto que la final sería Pittsburgh-Green Bay. El ciberpueblo se le echó encima, e incluso se dudaba de su salud mental.

Tampoco resulta mucho más sencillo predecir únicamente el resultado del partido. Basta con recordar que dos de las Super Bowls teóricamente más desniveladas de la historia acabaron con victoria de la cenicienta. Me refiero a la Super Bowl III, que ganan los Jets de Joe Namath a los Baltimore Colts, y a la Super Bowl que ganan los Giants de Eli, Tyree y Plaxico a los invencibles, hasta entonces, New England Patriots. La NFL, el reino de lo desconocido. Y este año estamos ante, teóricamente, una de las Super Bowls más igualadas de la historia. Preveamos, pues.

2.- La música

Todos somos conscientes de que este es el momento de la temporada. The Time of the season. Mítica canción de los Zombies.



3.- Planteamiento: los tres escenarios

Creo que la forma más correcta de analizar lo que puede pasar es pensar en lo que va a pasar. Os parecerá una obviedad esto que escribo, pero cada vez que me meto en las webs de los principales medios estadounidenses (y en la de los no tan principales), o cuando veo NFL Network (precisamente mientras escribo esto), uno de los principales temas de conversación es el duelo entre Aaron Rodgers y Ben Roethlisberger. Que si Big Ben, porque tiene la experiencia, ya ganó dos anillos, que si Rodgers porque está en racha, y patatín y patatán. Rodgers o Big Ben, esa parece ser la cuestión.

Pues me temo que Rodgers y Roethlisberger no se enfrentarán este domingo. Discusión teórica interesante, sí, para vender el partido no está mal, pero que de poco sirve para analizar lo que sucederá. Lo que tendremos que ver es cómo atacará Green Bay frente a la defensa de Pittsburgh y qué puede hacer el ataque de los Steelers frente a la defensa de los Packers. Esos son los enfrentamientos clave. Eso, y las situaciones de equipos especiales.

Por ese motivo, dividiré el análisis en tres escenarios: el que se dará cuando ataque Pittsburgh, el que se dará cuando ataque Green Bay y el que veremos cuando los special teams salgan al campo. Es decir, lo que va a suceder este domingo.

Una vez más, tened en cuenta que soy de los Packers. Eso, supongo, vicia algo el análisis, como ya comenté antes de la final de la NFC.

4.- Cuando atacan los Steelers: defensa de Green Bay vs. ataque de Pittsburgh

He incluido vs., abreviatura de versus a pesar de que, en contra de lo que seguramente creeréis, y yo hasta hace poco creía, versus no significa contra, sino que significaba hacia en latín. Como la Nueva gramática no tiene versión online y paso de copiar lo que dice "manualmente", que lleva tiempo, os copio lo que dice el Panhispánico de dudas, una obra anterior:

Versus. Esta preposición, que en latín significaba ‘hacia’, adquirió en el lenguaje jurídico inglés, ya en el siglo xv, el valor de ‘contra’, y con este sentido se usa frecuentemente en el español de hoy: «Kaspárov ‘versus’ Deep Blue: ¿quién ganará la partida?» (País [Esp.] 21.5.97); «Odiosas dicotomías: habla popular versus lengua de cultura, lenguas primitivas versus lenguas avanzadas» (Ninyoles Idiomas [Esp. 1977]). Aparece a menudo en la forma abreviada vs.: «Para hoy se prevé igualmente la confirmación de los escenarios de los partidos Colegiales vs. Olimpia y San Lorenzo vs. Guaraní» (Abc [Par.] 7.11.00). Aunque no es censurable su empleo —pues palabras españolas como adversario, procedentes en latín de la misma raíz que versus, presentan el rasgo semántico de confrontación—, se recomienda sustituir este latinismo anglicado por la preposición española contra o por la locución preposicional frente a.

Desoiré los consejos académicos, me quedo con vs.

Duelo de pesos pesados. En todos los sentidos. Una gran defensa plagada de tipos obesos (pero en forma) contra un buen ataque con un peso por encima del habitual. Por partes:

Carrera. para mí, uno de los factores más importantes del partido. La principal baza de los Steelers para ganar debería ser Rashard Mendenhall. La defensa de Green Bay, sobre todo su front seven, termina bastante cansada los partidos. Se ha visto a lo largo de toda la temporada y en playoffs. En el último cuarto se vuelve muy vulnerable. Las imágenes de los defensores de Green Bay, exhaustos, con la lengua fuera, es habitual en finales de partido. Eso, en parte, explica por qué se les dan tan mal a los Packers los finales igualados. Para lograr que la defensa de Green Bay termine baldada, el ataque de Pittsburgh tiene que conseguir que los defensores de los Packers estén mucho tiempo en el campo. Necesitan drives largos y muchas, muchas carreras. Miedo me da.

Con todo, la defensa de Green Bay ha mejorado bastante a la hora de parar la carrera rival en playoffs. Durante la temporada regular fue la 24.ª en defensa contra la carrera, pero en postemporada ni LeSean McCoy ni Michael Turner ni Matt Forté provocaron daños graves. Pero también hay que tener en cuenta que en esos tres partidos los Packers ya iban ganando en el tercer cuarto por más de un touchdown de ventaja, lo que obliga a los rivales a darse prisa y a arriesgar. A pasar.

El éxito de la defensa de Green Bay frente a la carrera pasa por que los híper gordos (Raji, Jenkins, Pickett, Green) colapsen el pocket, tapen huecos y permitan a los linebackers apoyar los placajes. A.J. Hawk será muy importante en estas funciones.

¿Cambiarán mucho las cosas en funcíón de que Pouncey esté o no? No deberían. Pouncey, si está, estará muy mermado. Es una baja importante para la linea ofensiva de los Steelers, pero, por lo menos la semana pasada frente a los Jets, no se notó demasiado. [EDITADO: Pouncey está definitivamente descartado para el domingo]. La defensa de los Packers debería acceder al backfield contrario con relativa facilidad, pero eso no garantiza el éxito frente a Mendenhall, un corredor especializado en conseguir muchas yardas tras contacto.

¿Qué pasa si los Steelers cobran una ventaja importante y recurren a la carrera? No lo sabemos, ya que los Packers no han ido perdiendo por más de 7 puntos en toda la temporada. Algo que no sucedía desde 1962. Si sucede, preveo problemas.

Pase: la temporada pasada los Steelers consiguieron más de 500 yardas de pase frente a Green Bay. Entonces Jarret Bush era el nickelback de los Packers, cosa que por fortuna no sucede ahora. Ahora está un jugador mucho más fiable, Sam Shields. Green Bay tiene, probablemente, la mejor secundaria de la NFL. Charles Woodson, Nick Collins y Tramon Williams están rindiendo a nivel estelar. Charlie Peprah, Sam Shields (héroe en Chicago) y Atari Bigby son jugadores fiables. Precisamente, la fiabilidad de Woodson y Shields en las coberturas al hombre uno contra uno permite a Woodson ir a por el quarterback con relativa confianza. Ojo con los blitzes de Charles Woodson.

Otra diferencia con respecto a la temporada pasada es que ya no está Santonio Holmes.

Se está hablando mucho de lo difícil que es tirar al gordo de Big Ben al suelo, de su facilidad para extender las jugadas tras contacto y lo peligroso que resulta fuera del pocket. Todo esto es cierto, pero creo que los Packers cuentan con buenos placadores (Clay Matthews, Woodson) que ya están sobre aviso.

Por último, los Steelers tienen otra arma importante en su tight end, Heath Miller. Peligroso receptor. También los Eagles (Brent Celek), los Falcons (Tony Gonzalez) y los Bears (Greg Olsen, héroe ante Seattle) contaban con tight ends peligrosos que la defensa de Green Bay supo anular. Si también lo consiguen este domingo, y creo que pueden hacerlo, tendrán mucho ganado.

Situaciones similares. ¿Enfrentamientos parecidos esta temporada? Seguramente no los haya habido. La mejor defensa a la que se han enfrentado los Steelers es la de los Ravens, pero sus características son algo diferentes a la de Green Bay, ya que su punto más vulnerable era el pase. La de los Jets era otra muy buena defensa, también 3-4 pero especializada en contener la carrera. Cosa que no consiguieron, porque Mendenhall hizo el partido de su vida.

Creo que el ataque de los Steelers va a cometer alguna pérdida de balón. Cometió más de una contra los Jets y contra los Ravens. La defensa de Green Bay ha recuperado balones en todos sus partidos de playoffs. Creo que en este también lo hará. En definitiva, que confío en la defensa de Green Bay en este duelo particular. Dicho esto, si Mendenhall corre, puede sufrir mucho. Gordos verdes, comeos a los blancos.

5.- Cuando atacan los Packers: defensa de Pittsburgh vs. ataque de Green Bay

Carrera. Seguramente muchos, entre los que me incluyo, tendréis la sensación de que el juego de carrera de Green Bay ha resurgido, o surgido, durante estos playoffs. Las estadísticas indican otra cosa. 3,7 yardas por intento de carrera en playoffs, 3,8 en regular season. Las yardas por intento de carrera son prácticamente las mismas en temporada regular, la era Brandon Jackson, que en playoffs, la era James Starks. Incluso ha empeorado ligeramente el registro. Sin embargo, sí es verdad que James Starks ha rendido a un nivel lo suficientemente fiable para darle muchas oportunidades. Por ahora, no ha cometido ni un solo fumble (en justicia habría que decir que Jackson tampoco los comete normalmente), y es un tío que atrae la atención de los defensores.

En los Packers la carrera no es un fin, los tiempos de run to daylight han pasado hace mucho; la carrera es un medio para abrir espacios para el pase y para que las jugadas de play action (fintas de carrera) resulten creíbles para las defensas rivales. Hay que hacer jugadas de carrera porque sí, no para ganar yardas. La principal diferencia entre temporada regular y postemporada es el número de intentos de carrera, no el éxito de esos intentos. 26,3 intentos de carrera por partido en temporada regular, 31,6 en postemporada. Últimamente se corre más, y eso beneficia al pase. Quizá el número esté un poco inflado por el abuso de las carreras en Atlanta, pero más allá de esos números, Starks da miedo. Por lo menos un poquito.

Los Packers, cuya fortaleza no es la carrera, pero que cuentan con una línea ofensiva que pone muy buenos bloqueos para correr, no se han enfrentado hasta ahora a una defensa tan temible frente a la carrera. Los Steelers lideran la NFL no solo en puntos permitidos, sino también en yardas de carrera permitidas: 62,8 por partido. Y por si fuera poco, parece que el domingo vuelve Aaron Smith. No estará seguramente al 100%, pero ayudará. [EDITADO: A pesar de haberse entrenado el miércoles y el jueves, Aaron Smith está definitivamente descartado para el domingo].

Espero pocas yardas de carrera de Starks. Ante la Steel Curtain ni los mejores corren. Pero los Packers necesitan que consiga algo. Un poquito, un mínimo, para abrir el juego de pase. En cualquier caso, lo principal, lo más importante, es que no se pierdan balones. Take care of the football. Como aficionado de Green Bay, casi me conformo con eso.

La batalla de las trincheras. Meto esto a medio camino entre el apartado dedicado a la carrera de Green Bay y el dedicado al pase. La clave del partido, cuando el ataque de los Packers esté en cancha, será la batalla de las trincheras. La lucha entre la línea ofensiva de Green Bay y los defensores de la Steel Curtain que pretendan derribarla. Y tiemblo. Este será, con diferencia, el mayor desafío para los Clifton, Colledge, Wells, Sitton, Bulaga y Lang. Hasta ahora no se han enfrentado a pass rushers tan temibles como los de los Steelers. ¿Quién va a parar a ese peligro público llamado James Harrison? No te puedes centrar en él, porque luego viene el de la barba, Keisel, o cualquiera de los otros tres linebackers, Woodley, Farrior y Timmons.

La vía de agua, de bulagua, puede ser el novato Bryan Bulaga. El offensive lineman seleccionado con la primera elección de los Packers en el pasado draft está todavía muy verde. Su temporada no ha sido desastrosa, ni mucho menos, pero sí ha sido el jugador más flojo de la línea ofensiva de Green Bay. El que en alguna ocasión se equivoca de bloqueo. Y el que comete más salidas falsas. Muchas por los nervios, el temor ante las bestias que se le vienen encima. Ningunas despiertan más temores que las de la Steel Curtain.

No descartemos ver a B.J. Raji en ataque más de una vez, en tareas de fullback, para abrir huecos, en más de una ocasión en la que los Packers necesiten un par de yardas. El gordito, the freezer, puede ser de mucha ayuda en la batalla de las trincheras.

Pase: Decir pase es tanto como decir ataque en Green Bay. Uno de los mejores quarterbacks de la liga, casi imparable cuando está en racha, con el mejor equipo de receptores de la NFL. Con todo el crédito que se le da a Rodgers, que se lo merece, no debemos olvidar lo bien que lo están haciendo sus receptores. Siempre que no se les cae el balón de las manos (que de vez en cuando les pasa), se convierten en un auténtico peligro público. Ese equipo de receptores consigue una barbaridad de yardas tras recibir el balón. La secundaria de los Steelers no solo debe preocuparse de que no reciba, sino que cuando reciban, tienen un duro trabajo para conseguir placarlos. Gregg Jennings, Donald Driver, James Jones y Jordy Nelson. Vaya cuatro. Cualquiera de ellos puede romper el partido con un big play. Todos han conseguido big plays memorables esta temporada. El que más me preocupa es Driver, que no se ha entrenado este jueves ni el viernes por una lesión de cuádriceps. Dice McCarthy que estará casi seguro, pero a ver cómo. Frente a una defensa tan física como la de los Steelers, con heavy hitters como Ryan Clark o el propio Harrison, más vale estar al 100%.

Si la carrera no funciona, si el backfield de Green Bay se ve invadido por defensores de los Steelers, veremos muchas formaciones plagadas de receptores. Ningún equipo utiliza tanto ni tan bien las formaciones con 5 receptores o 4 receptores y 1 tight end como los Packers. Pero ojo con la defensa de Pittsburgh. La defensa de los Steelers provoca el segundo peor quarterback rating (69,1) cuando los ataques rivales alinean a 3 o más receptores. Los Packers los alinean en el 75% de los snaps ofensivos, y Rodgers completa el 65,3% de los pases, ha conseguido 25 touchdowns de pase y concedido 9 intercepciones con esas formaciones.

Contra Rodgers, ¿es mejor dejar a muchos jugadores en cobertura, o enviar a defensores adicionales a por él? Pues no está claro. Es bueno en cualquier caso, pero cuando más sufre, como casi todos los quarterbacks, es cuando se le confunde, cuando se le desconcierta. Los Jets lo hicieron con Brady. Seguro que LeBeau prepara formaciones raras, movimientos previos a cada snap, para que Rodgers se coma el coco y se desconcierte. Todo un desafío.

El ataque de Green Bay se enfrenta, además, a un animal desconocido, que atemoriza a rivales esté o no en plena forma. Sabéis de qué hablo:


Por cierto, prepararía bien a Matt Flynn de cara al partido. Flynn, para quien no le suene mucho, es el quarterback suplente de los Packers. No me extrañaría nada que los Steelers sacrificasen 15 yardas para dejar fuera de combate a Rodgers. 15 yardas es la penalización por un golpe ilegal al QB. No tengo dudas de que Harrison y cía. intentarán emular a Peppers. A los Bears les dio resultado, en la final de la NFC desde el helmet-to-helmet hit Rodgers no dio pie con bola (mejor dicho, los balones que lanzó no dieron con mano). ¿Os imagináis que, después de Favre, Flynn es el quarterback que lidera la vuelta del Lombardi a casa?

6.- Equipos especiales

Aquí no voy a hacer un análisis separado de las diferentes situaciones de equipos especiales (field goals, punts y kickoffs de cada equipo). Los kickers y punters no tienen excusa. Jugarán en condiciones óptimas. Quizá los punters no tanto, porque el mastodóntico marcador de alta definición que preside el Cowboys Stadium está a una altura a la que puede llegar un punt. No creo que el Jumbotron sea un factor importante, en cualquier caso.

Los equipos especiales de Green Bay llevan una temporada muy irregular. Alternan excelentes actuaciones (por ejemplo, en la final de la NFC) con otras regulares (por ejemplo, con el touchdown de 102 yardas de retorno de Eric Weems en Atlanta). Pittsburgh cuenta con retornadores peligrosos, por lo que preveo al menos un big play de los Steelers en jugadas de retorno. Cuando retorne Green Bay, lo mejor que puede pasar es que el retornador no cometa ningún muff o fumble, porque desde que decidieron apartar a Jordy Nelson de las labores de retorno (porque tenía un serio problema de fumbling) a los retornadores de Green Bay les cuesta conseguir más de un par de yardas.

Sobre los kickers, Mason Crosby no me da demasiada confianza. En dos de los tres partidos de playoffs (Philadelphia y Chicago) no intentó ni un solo field goal. En Atlanta, 1/2. Prácticamente inédito. Los Steelers llegan a la Super Bowl con un kicker que sustituye al mítico Jeff Reed. Saun Suisham llegó a mitad de temporada y por ahora apenas ha fallado.

Les dedico pocas líneas y parece que les doy poca importancia, pero que a nadie le extrañe que, si el partido está igualado, se decida por un field goal fallado o por la ventaja posicional (trabajo de los punters).

7.- Técnicos

Los dos equipos cuentan con gurús de la estrategia defensiva y con head coaches (y coordinadores ofensivos) no tan halagados. La clave del éxito táctico de estas dos franquicias ha estado en sus respectivos coordinadores defensivos, Dick LeBeau y Dom Capers. Creo que ambos equipos han llegado al Partido gracias a sus defensas. La de Green Bay no ha fallado ni una sola vez esta temporada. En el partido en que más puntos encajan los Packers, en New England, 14 de ellos se deben a cagadas del ataque o de los equipos especiales. Precisamente contra New England, por única vez, la Steel Curtain se vio claramente superada. Seguro que los entrenadores de los Packers han revisado detenidamente el vídeo de ese partido.

En el deporte más parecido al ajedrez, la importancia de los técnicos es crucial. La ejecución e improvisación son importantes, pero en ningún otro deporte es tan relevante la estrategia. Aquí los maestros no son los jefes, McCarthy y Tomlin, sino los que deciden las jugadas defensivas. El caso es que, además, los sistemas son bastante parecidos. Capers y LeBeau comparten orígenes, beben de las mismas fuentes. Defensas con 3 defensive linemen y 4 linebackers, querencia por el zone blitz (cuya importancia ha quedado muy amplificada en los medios, y seguramente exagerada, por el pick-six de Raji en la final de la AFC).

Tanto se conocen LeBeau y Capers, que los dos coordinadores defensivos jugarán también un papel importante en el ataque de sus equipos. No dudéis que los responsables de la ofensiva han pedido ayuda a los coordinadores defensivos para saber cómo se ataca ese sistema defensivo tan efectivo.

¿Capers o LeBeau? Pues quizá el segundo, pero solo porque el primero, como su jefe McCarthy, se hace un poco de caquita en los últimos cuartos de partido. Sacamos la prevent, la defensa más conservadora, centrada en impedir big plays, y a rezar. Con una táctica más agresiva, quizá los Packers se presentarían en Arlington sin haber perdido ni un solo partido. Seguramente estoy exagerando, pero me da la sensación de que McCarthy y su equipo no aprende de los errores.

La debilidad estratégica de los Steelers creo que está en el ataque. Me parece que Mike Tomlin y Bruce Arians (uno de los personajes más odiados por algunos aficionados de los Steelers, como sabréis si escucháis el podcast de Football Speech) desaprovechan el enorme talento de Rashard Mendenhall. Demasiados intentos de pase, demasiadas bombas a ver qué pasa hacia Mike Wallace (que es un gran jugador, pero a veces se pasan), pocas oportunidades para Mendenhall. Supongo que en la final de la AFC se habrán dado cuenta de ello. A saber.

Por cierto, no me sorprendería ver algún onside kick o jugadas de fake en field goals o punts. La Super Bowl es un escaparate muy goloso para intentar una genialidad estratégica, y después del éxito de los Saints la temporada pasada con el onside kick al principio del tercer cuarto (y los halagos mediáticos correspondientes), seguro que vemos alguna idea de bombero. Tomlin ya intentó un onside kick en el enfrentamiento entre Packers y Steelers de la temporada pasada.

8.- Otros temas: el partido de la temporada pasada, la experiencia, el dome y la simulación del Madden

El partido de la temporada pasada. Muchas cosas han cambiado en ambos equipos desde la temporada pasada. Varios jugadores importantes no estarán, pero otros también importantes sí lo harán. En el primer grupo, Santonio Holmes, Jermichael Finley o Ryan Grant. En el segundo, Troy Polamalu o Sam Shields (quien, sin ser una estrella, mejora ostensiblemente el rendimiento de Jarret Bush). Las condiciones de juego también serán totalmente diferentes, pero esto ya lo comentaremos en el apartado dedicado al dome. ¿Sirve de referencia? Muy limitada. Dos partidos entre los mismos equipos no suelen parecerse ni durante la misma temporada, menos aún una temporada después y con diferentes protagonistas. Recordemos lo diferente que fue el Patriots-Jets en el que los de New England aplastaban a los de Rex Ryan por 45-3 del de la ronda divisional. Los equipos aprenden, la batalla estratégica es esencial.

Eso sí, sirve para añadir ingredientes a la partida de ajedrez. Comentaba Easterbrook en su último TMQ que en aquel partido los Steelers frieron a los Packers a base de pases a receptores que completaban rutas profundas pegadas a la banda (deep sideline routes). Por tanto, decía Easterbrook, los Packers esta vez se centrarán en cubrir esas rutas. Los Packers esperarán que los Steelers intenten explotar el centro del campo para sorprenderles. Pero, a su vez, los Steelers pensarán que los Packers piensan que como en su anterior choque tuvieron tantos problemas en cubrir las bandas y los Steelers lanzarán al centro, cubrirán más el centro que la banda. Para sorprender, pues, lanzarán hacia las bandas. Psicología inversa. Del mismo modo, Rodgers se forró a pases delante de los safeties de los Steelers, por lo que los Steelers esperarán...

La experiencia. O dicho de otro modo, been there, done that. Mucho se comenta sobre la ventaja que tienen los Steelers porque la mayoría de su plantilla ha disputado ya dos Super Bowls (y las ha ganado). Para casi todos los jugadores de los Packers, este sería su primer anillo (John Kuhn tiene un anillo, pero como miembro del equipo de entrenamiento --ni siquiera de la plantilla-- de los Steelers de 2005), y también para casi todos es la primera Super Bowl que disputarán (creo que Charles Woodson va a por su segunda oportunidad, los demás están ante la primera). ¿Hasta qué punto esto supone una ventaja tan grande? No creo que demasiado. Una pequeña ventaja, sin duda. Sobre todo durante las dos semanas previas al partido, como decía Mike McCarthy, en las que los Steelers saben qué pueden hacer (beber, ir a clubes de striptease, etc.) y qué no. Pero nada ni mucho menos definitivo. Pocos equipos tenían más experiencia que los perfectos Patriots de 2007, y perdieron contra un equipo que carecía de ella, los Giants (equipo que, como los Packers, jugó todos los playoffs fuera de su estadio).

Don Banks, dentro de sus cinco razones que harán que los Packers se lleven la Super Bowl, habla de que el equipo con quarterback novato en Super Bowl ha ganado 6 de las últimas 9 Super Bowls: Brady en 2001, Brad Johnson en 2002, Roethlisberger en 2005, Peyton Manning en 2006, Eli Manning en 2007 y Drew Brees en 2009.

Finalmente, hay un factor también importante y que suele ser inversamente proporcional a la experiencia o, más bien, al éxito en este tipo de eventos: el hambre. We want it more than they do. Rick Reilly publicaba un artículo espectacular esta semana en la ESPN. Espectacular para los seguidores de los Packers, claro. Empieza con estas frases: You root for the Green Bay Packers in this Super Bowl because Steelers fans want their team to win but Packers fans need their team to win. They need it like air. Animas a los Green Bay Packers en esta Super Bowl porque los aficionados de los Steelers quieren que su equipo gane, pero los aficionados de los Packers necesitan que su equipo gane. Lo necesitan como el aire. Lo mismo debería decirse de los jugadores. Tanto jóvenes como sobre todo veteranos saldrán a comerse a los Steelers.

El dome. El Cowboys Stadium tiene techo retráctil. El domingo estará tapado. El tiempo en Dallas está siendo duro. Fuertes nevadas que mientras escribo estas líneas han provocado el cierre de su aeropuerto. Claro, ningún aficionado de los Packers quiere perderse el evento. Ni siquiera el tiempo. Ya les han dicho a los fans de Green Bay en Dallas que en cuanto termine el partido se lleven su tiempo de vuelta a Wisconsin.

El caso es que la Super Bowl se disputará en condiciones óptimas para la práctica del football. Dicen que esto beneficia a los Packers, que cuentan con dome-field advantage (juego de palabras con home-field advantage, ventaja por jugar en casa). Se comenta que el ataque de los Packers, el juego de pase, se vuelve mucho más peligroso en un dome. El viento, la lluvia o la nieve no molesta al pasador, y la superficie de juego es más rápida, lo que favorece a los veloces receptores de los Packers y a su quarterback, que puede llevar el calzado que le resulta más cómodo.

Hay datos que apoyan esta creencia. Durante su carrera profesional, Rodgers completa el 66,8% de sus pases, promedia 8,62 yardas por intento de pase, 265 yardas por partido y 1,8 pases de touchdown cuando juega en un estadio cubierto. La mayor diferencia está en las intercepciones: solo 5 en 10 partidos en domes. Cuando juega a descubierto, Rodgers promedia un 3% menos de pases completados, casi 1 yarda por intento de pase menos, y 27 intercepciones en 44 partidos. Con todo, creo que lo que más pesa es el recuerdo de los últimos partidos de los Packers en playoffs a cubierto. En Arizona, su ataque anotó 45 puntos; en Atlanta, 48.

Sin embargo, como preocupado seguidor de los Packers que soy, no me olvido de lo que sucedió en el último partido que jugó Green Bay en un dome durante la temporada regular. En Detroit, el ataque de los Packers se quedó en 3 paupérrimos puntos. Ante una defensa de Detroit que venía de recibir 35, 45 y 24 puntos en domes. Cierto es que Rodgers se lesionó (sufrió su segunda conmoción cerebral de la temporada) y se perdió toda la segunda parte, pero durante el tiempo que Rodgers estuvo en el campo, el primer cuarto completo y el tercero casi completo, los drives ofensivos de Green Bay se resumen en lo siguiente (atención):

- Primer drive, 1 jugada, 2 yardas, termina con fumble recuperado por Detroit.
- Segundo drive, 3 jugadas, 4 yardas, termina con punt.
- Tercer drive, 3 jugadas, -3 yardas, termina con punt.
- Cuarto drive, 1 jugada, 17 yardas, termina con intercepción.
- Quinto drive, 3 jugadas, 2 yardas, termina con punt.
- Sexto drive, 5 jugadas (primera conversión de primer down al sexto drive), 16 yardas, termina con punt.
- Séptimo drive, 5 jugadas, 20 yardas, termina con punt.

Aaron Rodgers dirigió el ataque de Green Bay durante 7 drives ofensivos, en los que consiguió tan solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas. Sufrió, en el séptimo de ellos, una conmoción cerebral. En un dome, en condiciones perfectas para su ataque. En un escenario propicio para un shootout, la primera mitad terminó 0-0 y el partido, 7-3.

¿Pero no habíamos quedado en que el ataque de los Packers es imparable en un dome? No, no lo es, no tiremos las campanas al vuelo. El dome no solo ayuda a que los receptores puedan correr más y mejor, sino también a que los pass rushers, los perros de presa que van a por el quarterback, sean más rápidos, su tracción sea mejor y puedan llegar antes al pasador. Y pocos equipos tienen perros de presa más temibles y líneas ofensivas más dudosas que Steelers y Packers.

¿Y si el shootout, el partido de alta anotación, se convierte precisamente en lo contrario, gracias al dome? Las dos mejores defensas de la NFL en puntos permitidos estarán sobre el campo, por lo que tampoco debería ser tan raro.

La simulación del Madden. Mal rollito que te cagas. Antes de cada Super Bowl, EA Sports realiza una simulación de lo que va a pasar. Actualiza las plantillas, los playbooks, tiene en cuenta el estado de forma de los jugadores, las estadísticas de toda la temporada, etc. Esto es lo que prevé para esta Super Bowl:


Sí, es un videojuego, pero el muy jodío ha acertado el resultado en 6 de las últimas 7 Super Bowls. Aquí tenéis el historial de la puta maquinita:

Super Bowl XXXVIII
Madden: Patriots 23, Panthers 20
Resultado real: Patriots 32, Panthers 29

Super Bowl XXXIX
Madden: Patriots 47, Eagles 31
Resultado real: Patriots 24, Eagles 21

Super Bowl XL
Madden: Steelers 24, Seahawks 19
Resultado real: Steelers 21, Seahawks 10

Super Bowl XLI
Madden: Colts 38, Bears 27
Resultado real: Colts 29, Bears 17

Super Bowl XLII
Madden: Patriots 20, Giants 10
Resultado real: Giants 17, Patriots 14

Super Bowl XLIII
Madden: Steelers 28, Cardinals 24
Resultado real: Steelers 27, Cardinals 23

Super Bowl XLIV
Madden: Saints 35, Colts 31
Resultado real: Saints 31, Colts 17

Solo falló en el sorpresón de los Giants. Ni una máquina podía prever que Eli Manning escaparía de ese modo de un sack seguro y que David Tyree sabría recibir pases apoyándose en su casco.

9.- Más música

Iba a hablaros del duelo de versiones hip-hoperas, entre Black and yellow y Green and yellow pero la verdad es que Dani Hidalgo lo cuenta en Zona Roja y él sabe mucho más de ese género, que yo conozco poco y que no me gusta demasiado (aunque las dos canciones citadas me parecen muy buenas).

Por eso, cambiaré de género musical. Para apoyar a los Steelers, este clon de Polamalu hace su particular versión de I'm yours, canción del blandito como la mierda de pavo Jason Mraz:


Del lado de los Packers, Mr. Rodgers Neighborhood (parodia de la canción de una serie infantil estadounidense de los 60, Mr. Rogers Neighborhood)


10.- Conclusión

Si no fuera de los Packers, apostaría por ellos. Creo que son mejor equipo y lo normal es que el mejor equipo gane. Pero como soy de los Packers, estoy acojonado. La mayoría de especialistas está dando a los Steelers como favoritos. Desde Peter King a Mariano Tovar, la apuesta más repetida entre los que más saben es "los Steelers en un partido ajustado". Casi todos, además, prevén muchos puntos. Un shootout, que le llaman.

Voy a desmarcarme. ¿Qué os parece un partido como el que los Packers jugaron en Detroit? Un dome, condiciones de juego perfectas. Y 0-0 al descanso. Pues eso, tanteo bajo y victoria ajustada de Green Bay, casi cagándola al final por no saber administrar la ventaja y empezar a jugar a lo amarrategui. Si encima termina Matt Flynn en el campo ya sería la leche.

Durante la última década, casi todas las Super Bowls han sido grandes partidos. Casi todas han tenido momentos memorables. Muchos dicen eso, que esperan que se vea un gran partido y que hay todos los ingredientes necesarios para ello. No os voy a engañar, yo no quiero ver un gran partido. No voy a disfrutar de él. Lo único que quiero es que gane Green Bay. Go Pack go!

jueves, 3 de febrero de 2011

Equiseleuve: qué escuchar

Esto va a ir sobre qué escuchar, por lo que Listen to my heart parece apropiado:



He aquí una reflexión en torno a la importante pregunta de qué audio seleccionar para seguir la equiseleuve del domingo. Lo siento por los lectores de fuera de España, me centraré en las opciones que tenemos aquí. Una de ellas, la de la Fox, supongo que será común.

Salvo que me equivoque, hay esencialmente tres audios disponibles de forma legal para ver el partido: el de los narradores de Digital+, el de la cadena Ser y el de la Fox. Si tenéis el Game Pass también podéis escuchar el audio de las radios oficiales de los dos equipos, pero no los conozco lo suficiente como para opinar sobre ellos.

1.- Narradores de Digital+

Quién narra: Moisés Molina, Andrea Zanoni y Miguel Ángel Calleja

Quiénes son: De Moisés Molina, copio parte de su biografía, disponible en plus.es: Moisés se presenta un día de primavera de 1996 en la antigua redacción de deportes de Canal+ en la Torre Picasso, sabiendo del inminente lanzamiento de Canal Satélite Digital para ofrecer sus servicios como comentarista de hockey hielo, con la siguiente frase: "¡Soy el que más sabe de la NHL en España, soy vuestro hombre!"

Al recordar aquello hoy en día, Moisés se sigue ruborizando. Cierto es que tras diversas pruebas iniciales, Moisés se convierte en el especialista de la casa del hockey hielo norteamericano. Poco a poco comienza a colaborar en otros apartados como son la coordinación de las retransmisiones de la NFL los domingos por la noche, así como de ciertas traducciones de guiones especializados que van llegando para su emisión.

En 2004 entra a formar parte de la plantilla de redactores del departamento de deportes de manera fija y ahí, es cuando comienza a demostrar su caracter "todo-terreno", sin dejar de lado nunca la NHL, su auténtica pasión, comentando encuentros de NBA, NFL y MLB, además de poner voz a distintos programas deportivos. De hecho, posiblemente, sea el único periodista español que tiene en su haber el "Gram Slam" de narración en las Majors.

Lleva más de 25 años en España, desde que llegara de su Vancouver natal.


De Andrea Zanoni, copio extractos de su biografía, disponible en CienYardas: Andrea Zanoni nace en Recco (Italia) en 1964. Al principio de los años 80 deja el esquí de competicion y empieza a jugar a football americano en los “Genova Squali” en la posicion de “wide receiver”. Después de un breve paréntesis con los “St. George´s Knights” de Alessandria, en 1986 llega al que será su ultimo equipo en Italia, los “Albatros Golfo del Tigullio” donde ocupa las posiciones de “corner back” y “kicker”. En 1988 se traslada a España y en 1989 entra a formar parte de los “Osos de Madrid”, convirtiéndose definitivamente en “tight end”. Con el equipo madrileño se proclama Subcampeon de la Copa de España en 1990. En ese mismo año empieza una colaboracion de dos años con los “Barcelona Dragons” (Game day staff) y comienza su carrera televisiva como comentarista de NFL en Telemadrid y Canal Sur.

En 1992 deja a los Osos y entra en el que considera como el equipo de su vida, los Madrid Panteras. Entre 1992 y 1998 ,como jugador y entrenador de equipos especiales de los Panteras , Andrea es tres veces subcampeon de España (92/93/94), dos veces campeón de liga (95/96), tres veces campeón de la Copa de España (95/96/97) y participa en dos “Eurobowls”(Copa de Europa de Clubs).

Durante ese periodo también forma parte del staff técnico de la Selección Española como entrenador de equipos especiales y en lo extra deportivo comenta durante una temporada la Liga Española para Antena 3 Television , vuelve a colaborar con los Barcelona Dragons y empieza su colaboracion, que sigue en la actualidad, con Canal Plus y Sportmania como comentarista de NFL.


Del tercero en discordia, Miguel Ángel Calleja (MAC), por desgracia no disponemos de extensa biografía oficial online. Una rápida búsqueda en Google nos ofrece como resultado una breve descripción en una charla digital del As, donde lo califican como comentarista de tenis en CANAL+ desde el año 1994. Su dilatada experiencia profesional le ha convertido en un especialista en el deporte de la raqueta. Google también nos enseña, vía LinkedIn, que estudió en el Liceo Francés de Madrid. Bueno, también comenta la NFL. Narra el Monday Night desde hace un par de temporadas (desde que Guillermo Gómez no está, creo) y algunos partidos de playoffs.

Qué tal lo hacen: opinar sobre ellos es algo delicado. Hay que andarse con más tacto que un ciego en una orgía. Es curioso. Seguro que no os parece delicado opinar sobre una película, un libro o un disco. Todos opinamos con total naturalidad sobre lo mal que nos parece (si nos lo parece) una película. Pero pocos, por lo menos en España, opinan sobre los comentarios de los narradores del Plus. Tabú. Digo esto porque cuando critiqué en alguna otra ocasión (de forma negativa) las narraciones del Plus más de una persona me dijo que le parecía que me había pasado. Qué fuerte, cómo dices eso. Pues no veo por qué no. No entiendo el tabú. Siempre que estén motivadas, todas las opiniones valen, ¿no? Pues eso, que opino de lo que veo (y escucho) en los diales 118 y 54 del Plus igual que lo haría con lo que veo en el 111.

Después de este inciso, digo lo que pienso. Que regular. Que hay días que muy bien, otros que no tan bien, y otros que mal. Depende. Pero, con carácter general, y como nota global, regular. Depende de las ganas que tengan. Bueno, o de la desidia que (no) muestren. A veces lo divertido es ver cómo Zanoni pasa olímpicamente de Molina. Entre mis colegas, nos reímos a carcajada limpia con algunas reacciones, o no reacciones, de Zanoni a preguntas de Molina. Ya verás, ya verás como le lleva la contraria o no le hace ni puto caso. Pero es divertido.

Moisés Molina se nota que se esfuerza todo lo que puede. No es un tío de NFL, sino que su pasión es la NHL. Pero, a pesar de ello, se ve que se prepara a conciencia los partidos. Desde el punto de vista de la actitud, nada que reprocharle. Todo lo contrario, digno de elogio. Ahora, no termina de convencerme. No sé si es su estilo o sus pronunciaciones en perfecto inglés de Vancouver (por eso pronuncia así, algo que llama la atención de todos) o su falta de química con Zanoni, pero no me acaba de convencer. Lo siento.

Y ahí enlazamos con Zanoni. Que no, que no hay química con Moi, y se nota. Perjudica la narración. Zanoni va a su bola, él mira su ordenador (por favor, que lo renueven, tiene pinta de haberse fabricado en el pleistoceno), ignora a su compañero y le lleva la contraria. Que sí, que cuando les pillas el tranquillo hace gracia, pero molaban mucho más sus piques con Guillermo Gómez. Con MAC se nota que se lleva mucho mejor. Ahí hay sonrisitas y colegueo. Hay feeling.

Zanoni nos ha dejado momentos inolvidables en las Super Bowl, como este (subid el volumen):


El tercero, pues es MAC. Un tipo majete, creo que esa es su mejor definición. Uno de esos que no puede caerle mal a nadie. También se prepara bien los partidos. Se informa y sabe. Y narra bastante bien. Un profesional de eso. Pero tampoco es un tipo de NFL. Es un tipo polideportivo (sobre todo de tenis), y que no está mal, pero tampoco espectacular.

No obstante, la narración de los del Plus presenta indudables ventajas con respecto a las dos alternativas siguientes. Con respecto a la narración de la Fox, presenta la ventaja de que los del Plus hablan en español, por lo que lo que dicen resulta más fácil de entender para todos nosotros.

Frente a la narración de la Ser, varias ventajas, unas seguras y otras probables. Una ventaja segura es que en el Plus empiezan desde el principio del partido. Salvo que la cosa haya cambiado, que no creo, la narración de la Ser no empieza hasta que termina El Larguero, sobre la 1 de la madrugada. Con eso te pierdes 31 minutos de Super Bowl, que dependiendo de los parones puede ser casi todo el primer cuarto. El kickoff está previsto para las 00:29 hora peninsular española. Además, las pausas publicitarias en el Plus (si las hay) no coincidirán con el partido en juego. En la Ser, seguramente no. Por otra parte, la atención al juego será mayor en el Plus que en la Ser, donde, como comentaré adelante, es una incógnita en qué tono y con qué respeto se narrará la Super Bowl. Finalmente, el sonido y la imagen (seguramente) irán sincronizados en el Plus. Durante el partido, digo, porque en la actuación del descanso nada lo asegura, y si no acordaos de la lamentable emisión de la actuación de The Who en la Super Bowl pasada. El desfase entre sonido e imagen era brutal, muy molesto. Con la Ser probablemente habrá desfase, aunque esté disponible la opción teóricamente "ajustada", que a continuación comento cómo se pone.

Cambiemos de alternativa, vamos con lo de la Ser.

2.- Radio: cadena Ser

Previo: solo lo dará la Ser, y no la Cope. La Super Bowl empezó a radiarse íntegramente en España hace ya unos cuantos años en la cadena Ser. Los pioneros fueron Paco González, Pepe Domingo Castaño y los demás integrantes de la tropa del Carrusel Deportivo. A su orgía alcohólico-footballera se les unían José Antonio Ponseti, Xavier Saisó y Rafa Cervera como especialistas en fútbol americano. Realmente, el 90% de la emisión trataba de cuestiones ajenas al propio partido. Pasaban olímpicamente de él y se centraban en soltar gilipolleces, a cual más bestia. Pero gracias a ese 10% de fútbol americano, y ya lo he dicho muchas veces, a mucha gente le empezó a entrar el gusanillo de la NFL. Hacían una labor de promoción de este deporte muy valiosa.

Cada año el desmadre iba a más. Y la cosa llegó a tal extremo, que el principio del fin del equipo de Paco González en la Ser estuvo en una Super Bowl. Sí, la mecha que desencadenó el fichaje mediático más importante de la década en España, el del equipo del Carrusel a la Cope, fue la última Super Bowl que emitieron Paco González y los suyos. Esta sobrada tuvo la culpa:



Eso le costó una suspensión de empleo y sueldo a Jorge Hevia, el autor de las burlas a Silestone y Massey Ferguson, antiguos anunciantes del Carrusel. Ese fue el inicio del distanciamiento entre Paco González y la dirección de la Ser.

Pues bien, a pesar de que los del Carrusel ya no están en la Ser (los que están ahora son indignos del programa, sobre todo ese tipo sin gracia llamado Juanma Ortega, ninguna gracia), la Ser seguirá haciendo la Super Bowl. La Cope, la nueva casa de González y compañía, no.

¿Por qué la Cope no? Pues porque parece ser que la Ser firmó con la NFL un contrato por el que se reservaba la exclusiva para radiar la Super Bowl en España. Y ahora viene la siguiente pregunta (es un rollo legal, a muchos seguramente os aburrirá): ¿puede un contrato privado entre dos entidades (NFL y Ser) limitar el derecho de información de terceros? En otras palabras, ¿tiene capacidad la NFL para dar una exclusiva sobre la Super Bowl para la radio, por mucho que la Super Bowl sea suya? Uf, pues no lo tengo muy claro, pero si tuviese que dar una respuesta probablemente me inclinaría a decir que esa exclusiva no es válida en España. La NFL puede impedir el acceso al estadio a los periodistas de la Cope, porque está en Estados Unidos y ahí aplican sus normas para dejar entrar o no a los medios, pero si en España la Cope decidiese narrar lo que ve por la tele, no tengo tan claro que la NFL pudiese reclamar algo. En España existe un derecho fundamental llamado derecho a la información que permite a las radios acceder, sin tener que pagar un euro, a eventos deportivos para contar lo que está pasando en directo.

No lo haré muy largo porque es un rollo, pero hace poco condenaron al Dépor a dejar pasar a redactores de Radio Voz (la radio del grupo La Voz de Galicia, con el que se lleva a matar). Pedía dinero, en La Voz dijeron que no, y después de un largo procedimiento el Supremo consideró que cada medio tenía derecho a dos acreditaciones gratuitas (si quieren más, a pagar). Precisamente la liga de fútbol se queja amargamente de no recibir un euro de las radios por dar sus partidos. ¿Por qué las teles pagan y las radios no? Bueno, también se queja de que no haya que pagar por dar resúmenes de los partidos en la tele, cosa que sí sucede en otros países. Es lo que tiene el derecho de información. También se da el sinsentido de que la UEFA obliga a pagar a las radios por dar la Champions, y las radios pagan sin decir ni mu (la alternativa para la radio es demandar, esperar a que se dicte sentencia, y rezar por que sea favorable). Quizá se considera que la Super Bowl no tiene el suficiente interés informativo en España como para que su retransmisión en directo esté amparada por el citado derecho a la información. No sé. Pero ya digo que no sé si esa exclusiva es tan válida. Intimidante, por lo menos, es.

Quién narra: José Antonio Ponseti, Guillermo Gómez y Xavier Saisó (o por lo menos esa es la alineación que dio Moisés Molina durante las finales de conferencia).

Quiénes son: Ponseti y Gómez son los que narraban antes la NFL en el Plus.

El primero, Ponseti, tiene entrada propia en la Wikipedia. Copiemos lo que dice: José Antonio Ponseti, locutor de radio español y licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, aunque estudió también Comunicación en la Universidad de San Francisco, California. Comenzó su andadura radiofónica en el programa Día de domingo (RNE) y ha colaborado en La Vanguardia, Avui, Diario AS o Mundo Deportivo en España. Fue director de la revista Cien Yardas y ha colaborado con revistas como Automóvil, Ataír o Imágenes de Actualidad. Es autor de varias guías de viajes y de un libro sobre fútbol americano. Durante diez años ha sido redactor de Canal Plus, donde ha dirigido el departamento de Motor. Actualmente trabaja en Caracol Radio, donde fue director de programación. Actualmente dirige y presenta el programa Efectos Secundarios, en esta misma emisora, dirigiendo asimismo en la Cadena SER el programa SER Aventureros y colaborando en la Primera Hora de los sábados de Carrusel Deportivo. Uf, ni rastro de la NFL en esa biografía. Pero si por algo era conocido Ponseti, aparte de las gilipolleces de la primera hora del Carrusel, era por la NFL. Era el que les daba la lata a los del Carrusel con la NFL, y para algunos la primera voz de la NFL en España.

Sobre Guillermo Gómez no hay tantas referencias en la red. En este artículo de El País de 1992, se hablaba de él como ex-jugador de los Barcelona Dragons. Era running back. Hasta hace tres años narraba la NFL junto a Zanoni. Creo que su último partido fue la Super Bowl en la que los Patriots se vieron sorprendidos por los Giants. Al año siguiente, desapareció. ¿Qué es de él? Nadie lo sabe. Pero tiene su propio grupo de fans en Facebook. El propósito del grupo, el siguiente: queremos saber dónde esta metido, qué es de su vida y si volverá algún día a comentar NFL.

Por último, Xavier Saisó es un periodista de la cadena Ser, de Radio Barcelona. También es de los todoterreno. Está en un partido del fútbol del Barça o del Espanyol, o en uno de la Penya de basket. Seguramente es el más conocido para el gran público, ya que es de los habituales del Carrusel. Controla de NFL.

Qué tal lo hacen: si se centran en comentar el partido (y ese es un si muy grande), de puta madre. A mí me encantan. Saben mucho y son muy amenos. Me encantaba cómo comentaban los partidos en el Plus. No os penséis que es la mera añoranza de tiempos pasados, es que realmente lo hacían muy bien. Tenían gracia, sabían de lo que hablaban, discutían entre sí... Una gozada.

Guillermo Gómez era el lado más serio. Por lo menos el que tenía un tono más grave y serio. Ponseti, el coñón. Si habéis visto el Steelers-Jets de la final de la AFC habréis conocido su estilo. De los que dice lo que piensa. Que piensa que Zanoni es de los Steelers y que a él le caen mal porque Roethlisberger le parece un chulopiscinas. Xavier Saisó supongo que haría las veces de narrador del play-by-play. Una alineación de lujo.

Si no fuera por que empiezan tarde, que seguramente habrá desfase entre sonido y vídeo, y que no está claro si atenderán mucho al partido, sería la mejor opción. Vamos, que son los mejores comentaristas del trío, pero no sabemos cuánto ni como comentarán.

Cómo se pone este audio en el Plus: hay una manera (el año pasado la había, supongo que este también) de sincronizar (o aproximar) el audio de la Ser a la imagen en la Super Bowl. Hay que darle al botón "+" del mando y cambiar el idioma de audio. Tan fácil como eso. Una de las opciones de audio es el de la Ser.

3.- Narradores estadounidenses: Fox

Quién narra: Joe Buck, Troy Aikman y Mike Pereira (este último, especialista en arbitraje).

Quiénes son: Joe Buck tiene entrada en Wikipedia. En inglés y en japonés. Desde 2002 es el narrador principal de la NFL en la Fox. Fue a la Universidad de Indiana, pero no se graduó. Eso sí, fue miembro de una de esas hermandades que vemos en las pelis tipo Porky's (qué grandes películas, se están perdiendo): la fraternidad Sigma Nu, sección Beta Eta. Te cagas.

Troy Aikman no necesita presentación. Tiene página de Wikipedia en muchos más idiomas, entre ellos el español, aunque la entrada es bastante cutre. Mítico quarterback. Miembro del Hall of Fame, del olimpo de los dioses del fútbol americano, consiguió 3 anillos en la franquicia de los Chicos Vaca y desde 2001 comenta la NFL en Fox.

Mike Pereira es de origen portugués. Podría ser gallego, el apellido es frecuente y significa peral. En mi clase había un Pereira y un Peral. Pereira también cuenta con página de Wikipedia, pero solo en inglés. Hasta la pasada temporada, era el responsable de arbitraje de la NFL. Fue árbitro en la NFL durante dos temporadas. Desde esta temporada es el comentarista arbitral de la NFL en Fox, figura muy frecuente en las retransmisiones futbolísticas españolas, donde ya me diréis para qué hace falta un ex-árbitro, cuando todo el mundo se sabe las normas, pero poco frecuente en las de NFL, donde las normas son endiabladamente complicadas. Antes de retirarse del cargo en la NFL, Pereira ya tenía su show televisivo, Official review, en el canal oficial de la NFL. Ahora comenta en directo partidos en Fox.

Qué tal lo hacen: Regular. Son muchos los que no tragan a Joe Buck. Buck no es un tipo que despierte demasiadas simpatías. A mí ni fu ni fa: no llega a la suela de los zapatos a Al Michaels, pero no me parece especialmente aburrido ni irritante. Es un poco altivo y presumido, sin motivos para ello. A veces sobreactúa. Por calificar la emulación de calvo de Randy Moss en Lambeau Field de "disgusting act" le cayeron una somanta de palos. Entonces su socio era el gran Cris Collinsworth. Escuchad. Algo exagerado sí parece su tono.


Aikman, algo parecido. Peor comentarista que figuras como Cris Collinsworth o Mike Mayock (probablemente el más infravalorado de la televisión norteamericana) pero mucho mejor que otros como el lamentable (como comentarista) Joe Theismann. No lo hace mal, tampoco muy bien. Relativamente gris.

La incorporación de Pereira es lo mejor que ha hecho la Fox en sus transmisiones esta temporada. Sus opiniones sobre jugadas dudosas son siempre interesantes. Casi siempre acierta en sus pronósticos sobre qué va a pasar en los challenges y booth reviews. Digo casi porque la semana pasada, por primera vez (que yo sepa) la cagó al predecir qué pasaría tras la primera intercepción de Shields contra los Bears. En cualquier caso, cada vez que habla Pereira, los del Plus deberían callarse y enchufar su voz. Es curioso que, cuando enfocan a Buck y Aikman, Zanoni y Molina se callan para escuchar lo que dicen y traducirlo. Casi nunca dicen nada especialmente interesante. No los enchufan por ningún motivo particular. Pero los del Plus se callan. Sin embargo, cuando es Pereira el que habla, no ponen lo que dice. Pues mal. Deberían hacerlo.

En definitiva, que la versión original no es para tirar cohetes. Eso sí, normalmente el sonido ambiente se escucha mejor con los narradores estadounidenses. Además, la sincronización entre sonido e imagen es perfecta. Eso sí, hablan en inglés, por lo que costará más entenderlos. Más recomendable para los que más saben de fútbol americano, porque sus comentarios son para público ya entendido.

Lo mejor de este equipo de comentaristas es que están dando bastante buena suerte a los Packers. Llevan comentando todos sus partidos, me parece, desde el penúltimo de temporada regular. Racha de cinco victorias consecutivas. Dato importante.

Cómo se pone este audio en el Plus. Igual que el de la Ser. Le das a la tecla + y cambias el idioma a "V.O.", "DOS" o "TRE" (depende del evento, lo llaman de una forma distinta). Cuando escuchéis una lengua extraña, habréis llegado a ellos.

4.- Opción personal

Ninguna de las opciones me parece para tirar cohetes. Todas tienen sus ventajas e inconvenientes. Supongo que escucharé un poco de todo. La opción "por defecto" será la de los narradores del Plus. Gana a la Ser porque está desde el principio, garantiza sincronización entre sonido e imagen y atención al juego. De todos modos, en la final de la NFC me cabreó tanto el exhaustivo análisis del cuadro femenino del Open de Australia que pedí que pusieran la V.O. Dio suerte (coincidió con el pick-six de Raji) así que no descarto volver a recurrir a ello. De vez en cuando, cambiaré a la Ser, y dependiendo de qué tal lo hagan y de si el sonido va bien sincronizado con la imagen, me quedaré ahí.

Luego está el factor suerte. Ya sabéis que soy muy supersticioso, así que también es posible que en función de qué tal les vaya a los Packers cambie el audio.

Que lo escuchéis bien.

lunes, 31 de enero de 2011

Equiseleuve: con quién ir

Voy a decir una de las pocas verdades unversales: ya queda menos. Y como ya queda menos para la Super Bowl, primer artículo sobre el Partido.

I.- La música

En estos días de entretiempo, en estos días que se hacen eternos entre las finales de conferencia y la Super Bowl, In between days, de unos tipos que, como muchos jugadores de fútbol americano, también se pintan la cara. The Cure. La versión extendida de la canción, ya que estos días se hacen tan largos.



II.- Previo: ¿equiseleuve?

Sí, equiseleuve. Supongo que es lo que pensáis cuando veis escrito XLV. Esta es la "Super Bowl XLV". Y es que la Super Bowl es el partido de los números romanos. A pesar de que de primeras, cuando se llega a cierta cantidad, la peña no tiene ni zorra de qué quieren decir esos números romanos, los seguimos utilizando. Super Bowl XLV. Pues eso, súperboul equiseleuve.

¿Por qué siguen utilizándose los números romanos si nadie tiene ni zorra de lo que significan? Por esnobismo, obviamente. Es que es lo guay. Queda muy culto. ¡Pero si ni siquiera sabemos leer 45.ª, cómo vamos a saber leer XLV! Y cuando digo que no sabemos leer 45.ª me refiero a que poca gente piensa cuadragésimo quinta cuando ve escrito 45.ª. ¿O no? Igual de triste resulta la regla, cimentada sin duda en la ignorancia popular, de que a partir del XI los ordinales para referirnos a un rey, papa o cargo similar se convierten en cardinales. Vamos, que Alfonso X es Alfonso décimo pero Alfonso XI es Alfonso once. En fin.

Bueno, en Estados Unidos la huella romana es muy profunda, quizá por eso mantienen la tradición de romanizar la Super Bowl. En otra ocasión quizá comentaremos por qué uso el genero femenino (la Super Bowl) y no el masculino (el Super Bowl). Bueno, mejor lo digo ahora: el Super Bowl suena de mierda.

III.- Por qué tomar partido

Entramos en terreno pseudofilosófico. ¿Es necesario tomar partido por uno de los dos contendientes para poder disfrutar al máximo del espectáculo? No, no lo es. De hecho, en muchas ocasiones creo que es algo que no se elige. Depende de cada persona. Algunos somos partidistas, otros son contemplativos.

Hay personas que son capaces de ver un partido de fútbol americano como quien va al cine. A ver un espectáculo y a disfrutar de él sin inclinarse por ninguno de los equipos. Lo dicho, como quien va al cine, al teatro o a un concierto. El domingo de finales de conferencia, cuando Ponseti insinuaba que ya resultaba demasiado evidente que Zanoni era de los Steelers (si no lo es, lo parece), este le respondía que no, que él no era de ningún equipo y solamente quería presenciar un buen espectáculo. Mariano Tovar dice algo parecido, que él no es de ningún equipo, sino que es más de jugadores. Eso le hace ser del equipo de Mark Brunell, esta temporada suplente de Mark Sanchez en los Jets y destinatario de sus mocos. Bueno, supongo que se podrá ser así.

Yo no lo soy. Me cuesta no tomar partido por uno de los dos contendientes. Siempre termino haciéndolo. Por mucho que me ponga a ver un partido "a contemplar el espectáculo" me termino decantando por alguno. Normalmente, el débil. En otras ocasiones, el que sea con tal del que el partido esté igualado.

En términos más generales, siempre termino haciéndome de un equipo. Recuerdo que hace unos cuantos veranos (el verano siguiente a que Tampa ganase la Super Bowl) me puse a ver fútbol australiano en Sportmanía. A las primeras de cambio, en el primer partido que vi, me hice de un equipo. Los Fremantle Dockers. No recuerdo contra quién jugaban, pero era un rival teóricamente superior y casi ganan. Perdieron. Pero fue suficiente para que me hiciese de los Dockers. Molaban. Ese verano me tragué tropecientos partidos de la Australian Football League (AFL). Ya no la sigo. Por desgracia, Digital+ ha dejado de emitir sus partidos. Es una pena, porque las retransmisiones eran cojonudas. El narrador variaba, el comentarista era siempre un australiano que se apostaba cervezas con el primero. Muy del estilo de Michael Robinson. Qué pena que ya no lo emitan. Pero bueno, que lo que pretendía deciros es que me resulta inevitable tomar partido por algún equipo en cualquier deporte, por raro que sea o por poca relación que en principio pueda tener con él. Y que la AFL mola.

Cuando se toma partido, uno se alegra más de las victorias (aunque se sufre más con las derrotas). Sí, es una manera de ganarse una fuente de cabreos, pero también de satisfacciones. Sobre todo cuando pasan cosas como que los Packers lleguen a la Super Bowl. Tomar partido para un partido en particular no da tantas alegrías ni sufrimientos, pero hace que sigas el partido con mayor interés.

Bueno, pues desde mi posición de aficionado de los Packers os intentaré dar argumentos para ir o no ir a favor de Pittsburgh o Green Bay en la Super Bowl. Intentaré dar argumentos lo más racionales e irracionales que se me ocurran. Porque no olvidemos que, en muchas ocasiones, nos decantamos por un equipo por motivos absurdos. También daré unos cuantos. Ahí van algunas razones para tomar partido por uno u otro equipo. Seguro que hay muchos más, que cada cual lo complete con los que vea.

IV.- Steelers: argumentos a favor y en contra

Comienzo, por cortesía, con el equipo que quiero que pierda. Bueno, no quiero que pierda, de hecho los Steelers son mi segundo equipo, pero al estar en frente Green Bay deseo que salgan sin el Vince Lombardi de Arlington.

Pros

1.- Porque las Terrible Towels molan. Sí, creo que son el mejor objeto de animación del deporte estadounidense. Con diferencia. El que tiene más historia. Hasta su propia entrada en la Wikipedia (donde podéis ver que quienes la desprecian son víctimas del mal fario). Su origen, en 1975, antes de un partido de playoffs. La idea, del narrador radiofónico de los Steelers Myron Cope, cuyo nombre hoy figura en todas las Terrible Towels. Esta es la historia:


2.- Por su afición. La ESPN la calificó en 2008 como la mejor de la NFL (por poco). Forbes, en agosto de 2010, como la segunda mejor de todas las Grandes Ligas estadounidenses, solo por detrás de la de los Boston Red Sox de béisbol. Hay muchos motivos para tal reconocimiento. Dondequiera que jueguen los Steelers, veréis en las gradas multitud de Terrible Towels. Da igual lo lejos que esté de Pittsburgh, siempre habrá una nutrida representación de la Steeler Nation. A veces hasta resulta embarazoso para el equipo local, que parece que juega fuera. Un ejemplo de ello, el partido de los Steelers este año en Tampa. El deporte tiene sentido por los aficionados, nunca debemos olvidarlo. Y la existencia de una gran afición es un argumento de peso para querer que gane un equipo.

3.- Por Aaron Smith. A muchos no os sonará el nombre de Aaron Smith. No es de los jugadores más famosos de la plantilla de Pittsburgh. Sin embargo, es un gran jugador. Peter King lo incluyó en el equipo de la última década. Es un defensive end. Su participación en la Super Bowl es todavía duda, ya que una grave lesión le ha llevado a perderse todos los partidos de su equipo desde el 24 de octubre. Pero, ¿por qué es un argumento para ir con los Steelers? Por su historia personal. Quién mejor que NFL Films para contárnosla (si veis el vídeo, seguro que no os arrepentís).

4.- Porque te gusta el nombre "Roethlisberger". ¿Os parece una gilipollez? mi novia es de los Steelers por esto. Primer argumento absurdo. Muchas veces son los más efectivos. Roethlisberger. Y de ahí, a sufrirse y alegrarse por este equipo. Qué cosas tiene el deporte. Inexplicables.

5.- Porque representan los valores tradicionales del fútbol. Un equipo construido desde su defensa, con una historia inigualada en la era Super Bowl. Construido sobre la base del Telón de Acero (Steel Curtain), su temible defensa. Con una nómina de míticos corredores entre los que destacan nombres como los de Franco Harris o Jerome Bettis (The Bus), que en Rashard Mendenhall pueden tener un digno sucesor.

6.- Porque parten (ligeramente) como no favoritos. Una especie de argumento de ir con el equipo pequeño. El nobody believes in us está del lado de los Steelers, aunque no sea por mucha diferencia. No termino de entenderlo, porque se enfrentan a un seed 6 y porque son el equipo con experiencia. Muchos de los que jugarán el próximo domingo en Arlington ya estuvieron en otras dos Super Bowls, y las ganaron. En un año en el que las defensas marcan el camino del éxito, tienen la mejor defensa. Pero a pesar de eso, son los no favoritos.

7.- Porque la barba de Brett Keisel mola que te cagas. ¿O no?


8.- Porque desde bien pequeñitos sienten sus colores. Mirad si no lo que publica hoy Zona Roja.

Contras

Bueno, unos cuantos argumentos en contra de los Steelers. Como veréis, en ambos casos habrá más argumentos a favor que en contra. Por algo son mis dos equipos favoritos.

1.- Ya no son tan tradicionales. Este equipo basa su ataque en pasar, pasar y pasar. No os engañéis, el partido de la final de la AFC fue una excepción, el ataque de los Steelers se basa normalmente en una sucesión de pases, con unas cuantas bombas a Mike Wallace, y a ver qué pasa. Un ataque pass-first.

2.- Estos ya ganaron muchas Super Bowls, y las ganaron hace poco. Recuerdo mi teoría de la satisfacción marginal decreciente en la victoria. La alegría global generada por un triunfo se compone de las alegrías experimentadas por cada aficionado. La alegría de cada aficionado tiende a decrecer cuando otros triunfos están cercanos en el tiempo. Si hace poco su equipo cosechó éxitos, la alegría no será tan grande. Y al revés. Los Steelers han ganado dos Super Bowls hace muy poco (en febrero de 2006 y de 2009). Los aficionados no se alegrarían tanto del título como los de los Packers, que no pisan una Super Bowl desde que los Broncos de Elway derrotaran a Green Bay en enero de 1998. Si sois gente de bien, que busca el mayor bien común, deberíais ir con Green Bay.

3.- Son sucios. Que no lo digo yo, lo dice David Fleming, de la ESPN. Los de Pittsburgh tienen muchos "cadáveres" a sus espaldas. James Harrison es de los placadores más viciosos de la NFL. La Hines Ward Rule, que prohíbe los bloqueos ciegos, se llama así por algo. Luego el tío sonríe, pero eso no oculta su vileza. Pero el artículo que os enlazo va más allá. Habla de muertos por culpa de las sustancias que los Steelers administraban a sus jugadores con el fin de mejorar su rendimiento.

4.- Probablemente no son un equipo tan mítico como para llevar 3 anillos. Tres anillos son muchos. Son proporciones de equipo mítico. Muy mítico. ¿Lo merecen estos Steelers? Pues qué queréis que os diga, me parece demasiado. Los Colts de la era Manning, que son el equipo con más victorias de la última década (junto con los Patriots) tienen solo una. Es un poco como el Brasil de Francia '98. Yo quería a toda costa que perdiesen, porque ese equipo no se podía comparar al que ganó el Mundial de Estados Unidos. Sí, son muy buenos en defensa y tal, pero ¿tres anillos? Demasiado.

V.- Packers: argumentos a favor y en contra

Pros

1.- Porque no tienen dueño, es de sus aficionados. El otro día dejaba un comentario en Zona Roja al que enlazaba un artículo del New Yorker. Pongo aquí también el enlace en vista de las reacciones tan positivas que cosechó. Los Green Bay Packers son el ÚNICO equipo profesional de las Grandes Ligas norteamericanas que no está controlado por un solo individuo. Todas, absolutamente todas las demás franquicias, tienen un dueño mayoritario. Una persona que controla su capital. En Green Bay la propiedad se diluye entre la afición. No solo eso, sino que para asegurar que nunca nadie tomará el control de la entidad, los estatutos limitan la titularidad de acciones a 200 000. Teniendo en cuenta que el total de acciones es de 4 750 937, la cantidad resulta irrelevante, un 4,2%. Actualmente, los Packers tienen 112 158 accionistas. La colectivización de la propiedad, el reparto del capital entre los aficionados. ¿No os parece lírico? Mola que te cagas.

2.- Porque es la única franquicia profesional que no busca el lucro. Este argumento está estrechamente relacionado con el anterior ¿Sabéis por qué existe un grave riesgo de que la temporada que viene no tengamos NFL o de que no la tengamos completa? Por el reparto de los beneficios generados por la competición. ¿Y sabéis cuál es el único equipo que no tiene como fin conseguir beneficios económicos? Los Green Bay Packers. Sí, como dice Dave Zirin, de The New Yorker, en la temporada en la que los propietarios de la NFL llevan amenazando de forma constante com el cierre patronal para el próximo año a menos que se les aseguren mayores beneficios en el próximo convenio colectivo, resulta de una justicia poética que los Green Bay Packers, el equipo sin dueño, llegue a la Super Bowl.

El fin de la entidad no es reportarles beneficios a los titulares de las acciones en que se divide su capital. Y, a diferencia de lo que pasa en España con las cajas de ahorro o los clubes de fútbol (que no SAD), no es la ley la que impide el reparto de dividendos. Fueron los propios dueños de los Packers, el pueblo, el que decidió que lo que generaba la entidad se quedaba en ella. Lo decidieron los accionistas de los Packers en 1923. Es una restricción autoimpuesta. No estamos aquí por el dinero, sino por el deporte.

Ahí nadie invierte dinero para especular. Nadie espera obtener un dólar por el dinero desembolsado en acciones. No solo eso, sino que ni siquiera los accionistas tienen derecho a conseguir entradas. El único fin de la inversión es el amor a los colores.

La liga no ve esto con sus mejores ojos. Existe una norma en la constitución de la NFL, de 1960, que estipula lo siguiente: "charitable organizations and/or corporations not organized for profit and not now a member of the league may not hold membership in the National Football League". Esto es, "las organizaciones benéficas o las compañías sin ánimo de lucro y que no sean actualmente miembros de la liga no podrán ser miembros de la National Football League". O dicho de otro modo: a la NFL se viene a ganar dinero, quien no venga a eso no entra (salvo los que ya se colaron).

3.- Porque son de una ciudad de poco más de 100 000 habitantes. El número de personas que asistirá a la Super Bowl será probablemente superior a la población total de Green Bay. Para la Super Bowl cuentan con 105 000 personas (si bien, solo 100 000 estarían dentro del estadio, las 5000 restantes lo verían desde fuera al módico precio de 200 dólares por verlo en pantalla gigante). De acuerdo con el último censo oficial, realizado en 2000, la población total de la ciudad (¿ciudad?) es de 102 313 habitantes. La población estimada en 2009 es de algo menos, 101 412 habitantes. Comparándolo con ciudades españolas, menos que habitantes que 35 de las 50 capitales de provincia españolas. ¿Os imagináis al equipo de Jaén, León o Badajoz ganando la competición deportiva más importante de España? Pues el de una ciudad con menos habitantes puede conseguirlo respecto de la de Estados Unidos, donde la cantidad de ciudades con más habitantes es muy superior a la española.

4.- Porque es la ciudad que más vive para su equipo. ¿Conocéis a alguna otra ciudad que lleve el logo de alguno de sus equipos en el escudo municipal? No solo el logo, sino que también su apodo se debe a los Packers (Titletown, USA). Ahí lo tenéis.


5.- Por Donald Driver, Charles Woodson y Ryan Pickett. Cada temporada pensamos en los veteranos que todavía no han ganado ni un anillo y están ante, quizá, su última oportunidad. Los nombres que os doy quizá no tengan el glamur de un Terrell Owens o un Randy Moss, pero no creo que dejen de merecerse una retirada con un Vince Lombardi. Todos ellos son jugadores excelentes que hasta ahora no han podido alcanzar la Gloria. Driver y Pickett son leyendas en Green Bay. El primero como receptor y el segundo en la línea ofensiva. Por su lealtad a los colores y por su excelente rendimiento a lo largo de su carrera se merecen un título. Woodson, un defensive back al que solo Bills y Packers quisieron cuando expiraba su contrato con los Raiders, tuvo cerca la gloria en Oakland, pero perdió la Super Bowl frente a Tampa. Todos estos jugadorse se merecen un anillo.

6.- Porque te gusta el queso. Por si alguien no lo sabe, el estado de Wisconsin, de donde proceden los Packers, es la despensa de Estados Unidos. Uno de sus productos típicos es el queso. En el ámbito deportivo, el término cheesehead (cabeza de queso) se usa para denominar a los aficionados de los Green Bay Packers. Muchos de ellos llevan un queso (de plástico, luego no queso) en su cabeza. Con todo, los primeros en llevar un queso sobre sus cabezas fueron los aficionados de los Milwaukee Brewers de béisbol. También de Wisconsin, eso sí. Pero bueno, si te gusta el queso, tu equipo son los Packers.

7.- Porque el nombre "Green Bay" mola. ¿Que no? No me digáis que "Green Bay Packers" no mola. Es eufónico. Música para los oídos. Mucho mejor que Pittsburgh. Si eso hasta es difícil de deletrear. Y se ve feo. Ese urgh final suena a atragantamiento. Pero Green Bay mola. Grin Bey. Sin igual.

8.- Aaron Rodgers mola. Como jugador, un espectáculo. Como persona, un tipo con muchas más luces que casi todos (por no decir todos) los deportistas profesionales que estamos acostumbrados a escuchar. Bueno, en la semana del escándalo de la maldita foto (véase más abajo) quizá no es el momento más oportuno para decirlo. Pero lo creo, creo que Rodgers es un tipo admirable no solo por lo que hace en el terreno de juego (que también) sino por su comportamiento fuera de él. Y eso que hace cosas un poco rarunas (pero divertidas) como esta: aparecer en todas y cada una de las fotos de los capitanes de los Packers durante los años en los que él no era capitán. Mirad aquí y buscadle en todas las fotos. No es difícil encontrarlo. Pero acaban de descubrir que hacía esta gilipollez esta semana. A mí me hace gracia, sobre todo según avanza el tiempo, cuando las tonterías que hace para salir son mayores.

9.- El trofeo se llama Vince Lombardi. Vince Lombardi no era el entrenador de los Steelers. Era de los Packers. Cuando su familia, todavía en su Brooklyn natal, le preguntó dónde estaba el sitio ese de Green Bay al que se tenían que mudar, que ni salía en el mapa, Lombardi respondió que ahora Green Bay no salía en el mapa, pero cuando él terminase su trabajo allí, Green Bay saldría en todos los mapas. Los cinco campeonatos que ganaron los Packers con Lombardi como head coach contribuyeron a ello. ¿A que molaría que el Vince Lombardi se fuese a la tierra que Vince Lombardi puso en el mapa?

10.- Porque su afición es la más fiel. ¿Sabéis en qué año, por última vez, se dejó de vender una entrada para un partido oficial de los Packers en su estadio, Lambeau Field? En 1960. Desde entonces, se han agotado siempre. Y desde entonces ha habido bastantes temporadas de resultados mediocres. Ni siquiera entonces Lambeau Field dejaba de llenarse. Podéis pensar que el estadio quizá es un poco pequeño. No, no lo es. Tiene capacidad para 73 128 espectadores. Recordemos que la ciudad apenas supera los 100 000. Considerando que se ha quedado pequeño, los Packers están estudiando la posibilidad de ampliar su capacidad en 9 000 espectadores más.

La Cheesehead Nation tampoco abandona a su equipo cuando juega fuera de casa. En el partido de playoffs de Atlanta el ataque de los Falcons pedía al público que se callase. No lo conseguían, el ruido seguía siendo importante. ¿Por qué sería? Mirad cómo estaban los pasillos del Georgia Dome de Atlanta al terminar el partido de la ronda divisional.


Termino con otro dato estremecedor: la lista de espera para conseguir un abono en Lambeau Field es de (atención) 83 881 personas. Mayor que la capacidad de Lambeau Field. Te cagas. Coges el numerito, y a esperar. Unas cuantas décadas. Es improbable (mucho) que consigas tu abono antes de morir.


Contras

Venga, unos cuantos argumentos para ir contra el equipo que me gusta.

1.- Son los que más se han gastado en salarios y puede dar mal ejemplo. Habréis visto en mi anterior entrada que el equipo que más dinero ha desembolsado en sueldos son los Green Bay Packers. Si ganan los Packers, una posible interpretación (para mí, equivocada) de la victoria es que el que más se gasta gana. Mal ejemplo en los tiempos de crisis que corren. Deberían darse ejemplos de austeridad, podrían oponer algunos. Bueno, ya he comentado al pie del anterior artículo los motivos por los que creo que el razonamiento es incorrecto, así que no aburro más aquí. Además, debo dar argumentos para ir en contra de Green Bay, por mucho que me cueste.

2.- Es mi equipo y os caigo mal. Un argumento de peso. Lo digo en serio. Muchas veces esto es lo que lleva a querer que un equipo gane o pierda: lo bien o mal que os cae un (no) colega vuestro que es aficionado de ese equipo. Y entiendo que a muchos os caiga un poco gordo. Me jodería muchísimo que palmasen los Packers. Así que si queréis verme (aunque sea figuradamente) bien jodido, debéis ir con los Steelers. Algunos amigos (sí, amigos) míos desean que mis equipos palmen. La fraternidad del jódete. Hay que aclarar que la persona en particular en la que pienso es aficionada, socia y abonada del innombrable.

3.- Os repatean las celebraciones de Rodgers. Este es un argumento de fiabilidad probada. Lo digo porque durante la final de la NFC, que vi, entre otros, con cierto aficionado de los Falcons (distinto del que animaba a los Bears para joderme, aunque también seguidor del Mal), en reiteradas ocasiones se me transmitió los sentimientos de odio que generaba Rodgers por su celebración del cinturón de campeón. Aquí tenéis un reportaje sobre ella.


4.- El lío de la foto de marras. Qué tocada de huevos lo de la maldita foto. Qué gilipollez, y la que se ha montado por su culpa. Os cuento brevemente. Los Packers habían programado su foto oficial de equipo para la Super Bowl para este martes. Los jugadores en injured reserve list (lista de lesionados) no llegan a Dallas hasta el próximo jueves. Por tanto, no estarían en la foto. Dos de ellos, Finley y Barnett, se quejan en Twitter. Les parece un gesto feo del equipo. Ellos se han lesionado luchando por sus colores, dicen. Y se les paga con esto. Los Packers responden que la omisión de los lesionados de la foto es una decisión del equipo, no de la NFL. Más indignante para los jugadores. Y que ya vendrán a Arlington a ver el partido en la banda y que (en su caso) ya se les daría el anillo conmemorativo de la victoria. Finley y Barnett, más indignados. McCarthy dice que estos actos no deben interferir en los planes de recuperación de los jugadores y que se equivocaron al quejarse. Tras reunirse el head coach con los capitanes (Woodson y Rodgers) se decide posponer la foto al viernes para que los lesionados estén presentes. Y cuando el fuego parecía apagado, Rodgers insinúa que tampoco deberían hablar demasiado, porque algunos de ellos (los dos que se quejaban públicamente, en particular) decidieron marcharse de Green Bay para recuperarse por su cuenta en otros sitios, lejos del equipo, mientras otros en su situación (el mismo Rodgers, en 2006) decidieron quedarse con sus compañeros. A esas declaraciones les siguieron las correspondientes amarguras de Finley y Barnett en Twitter. Dicen que después Rodgers (uno de los que consiguió que salieran en la puta foto que luego nadie mira) habló con ellos y todo quedó en paz. Un lío de mierda, pero que algunos podéis interpretar como un feo gesto para los pobrecillos lisiados.

5.- Eres de Favre. No tengo dudas de que Favre desea que los Packers pierdan. Por mucho que después del partido de Atlanta haya dicho lo contrario. Creo que sus sentimientos sinceros son los que le manifestó a Julius Peppers después de su último partido contra los Bears: desea que los Packers palmen. Los favristas supongo qué también. Sería duro ver a su némesis con los mismos anillos que el coleccionista de récords (de los buenos y de los malos).

6.- El intento de imitación de las Terrible Towels no convence. ¿Qué necesidad hay de ser copiones? Ninguna, cada cual tiene sus símbolos de animación, unos las toallas amarillas y otros las cabezas de queso, ya me diréis por qué hay que imitarse. Los que crearon las Titletown Towels no opinan lo mismo.



VI.- Excurso: ¿por qué odio al equipo-que-no-debe-ser-nombrado?

Texto invisible, para que nadie se ofenda. Quien lo lea, advertido está de que puede haber insultos hacia el caballero del honor (del honor de mis cojones). Voy a hablar de lo que dice el título de este capítulo, aprovechando que este artículo trata de cuestiones sentimentales. Y porque también me lo han preguntado. Para poder leerlo, tenéis que seleccionar el texto de los siguientes párrafos.

Comienzo por los orígenes. Mis orígenes. Soy de los que fui criado por abuela. Como mis padres no estaban en casa, mi abuela se pasaba el día conmigo y mis dos hermanas. No creo que haya nadie más m*****ista que mi abuela. Os lo aseguro. Todavía hoy. Si un jugador del innombrable le pega una patada en la cabeza a un contrario, ella dice que el contrario le da un cabezazo en el pie al del lado oscuro. Pero lo dice convencida, eh. El día del 2-6 decía que se habían dejado perder. Si yo los considero el Mal, ella los considera el Bien. Pero no creáis que mi odio viene por llevar la contraria, ni mucho menos, al principio me mostraba receptivo a las tesis malignas.

Mi abuela intentó meterme en la cabeza que el Mal era el Bien. No es que intentase conscientemente que me convirtiese al credo del Mal, pero siempre que me hablaba de fútbol, se refería al innombrable con las mejores palabras. Exaltaba sus virtudes, me hablaba de él como un equipo invencible, superior a todos. Y yo, de bien pequeñito, veía que aquello no se correspondía con lo que me decían. Que domingo tras domingo, y en Europa, la cosa no era ni mucho menos para tanto. ¿Pero esta mierda es lo que me venden como lo mejor de lo mejor?

Contexto temporal: comienzo a seguir la liga de fútbol en 1990. Tenía 7 años. Es cuando me hice socio del Dépor y empecé a entusiasmarme por el fútbol. Lo seguía con devoción. Y esperaba que aquello que me contaban de aquel equipo tan excelente fuese verdad. No lo era. En aquella época se inició un ciclo en el que el equipo-que-no-debe-ser-nombrado ganaba poco. El Barça ganó 4 ligas seguidas (si bien 3 de ellas de auténtica potra, la suerte, tan importante en el deporte) y las fuerzas del Mal estaban en horas bajas.

Otro factor que seguramente influyó es que en mi clase, los pocos que no eran del Dépor eran del equipo-que-no-debe-ser-nombrado. Había alguno que era de Madrid, otros eran de la tierra pero equivocaban sus preferencias. Los piques al llegar a clase los lunes eran contra los del Mal. No había nadie del Barça, a pesar de que por aquella época (principios de la década de los 90) la principal potencia era la azulgrana. Y a pesar de que quien arrebató la liga al Dépor fue el Barça.

Lo anterior relata los orígenes del odio. La base. Sin apenas argumentos, aunque alguno hay. Los argumentos vinieron después. O yo los vi después. Supongo que si hoy llegase a España sin conocer nada de su cultura deportiva, volvería a terminar odiando al equipo-que-no-debe-ser-nombrado.

¿Por qué? Por varios motivos. Ahora sí, motivos. Uno de ellos es que son un poco como Eugenia, la Bim Bam Bum, el personaje de la serie Aída. Presumen y presumen como si fuesen una tía buenorra pero en realidad no son más que una desagradable anciana que da asco. Se parecen también a Eugenia en que no se dan cuenta de lo que son hoy. Una entidad que ha cosechado más fracasos que éxitos, por lo menos desde que yo tengo conciencia.

Luego está lo de la envidia. Que muchos de sus aficionados confunden la envidia con el asco. ¡Que yo no les tengo envidia, que les tengo asco, a ver si se enteran! Algunos parece que creen que para ser aficionado de un equipo particular hay que aprobar un examen, pagar una tasa o tener un don divino que impide el acceso a los que no lo tienen. Igual se llevan un chasco al leerlo, pero debo decírselo: hacerse de un equipo es GRATIS, no hace falta ningún requisito, basta con decir soy de tal equipo y ya está, lo eres. Ah, bueno, no es tan fácil. Cuando lo que sientes es ASCO (que no envidia) no puedes hacerte de ese equipo. Esa sí es una barrera. Pero el propio hecho de que a sus aficionados se les llene tanto la boca con la envidia me provoca más asco hacia el equipo-que-no-debe-ser-nombrado.

Siguiendo con la envidia y el asco, tampoco dejo de sorprenderme de la atribución que hacen algunos de los éxitos ajenos. Parece que hacerse aficionado de un equipo le hace acreedor a uno de la sala de trofeos y de la cuenta corriente de la entidad. Cuando vienen los aspirantes a ultrillas de la sección deficitaria a la cancha del Estu y gritan que somos unos muertos de hambre no puedo evitar partirme el culo. Esos pringaos, que hay que ver qué pintas gastan, me llaman muerto de hambre. Te cagas. Bueno, pues que sepan que no, que ese complejo de superioridad por le mero hecho de querer que gane un equipo tampoco está fundamentado. Lo sentimos, por ser aficionado del Mal no tienes su cuenta corriente ni eres acreedor de sus trofeos. Hay que joderse, la vida es dura.

Y es que la prepotencia y la arrogancia siempre, o por lo menos desde que tengo conocimiento de causa, han sido señas de identidad de la casa. Cómo les gusta presumir del pasado. Cómo les gusta presumir de títulos de los que no pudieron alegrarse, porque ni estaban vivos. Supongo que ser aficionado de un equipo vale para lo que puedes vivir. Para las alegrías que puedes experimentar y para las penas que debes soportar. Pero ellos presumen de lo que nunca vieron. Pues que les aproveche, no veas lo que me alegro yo de cuando los Packers de Lombardi ganaron las Super Bowls I y II, menuda juerga que me corrí cuando me enteré.

Además, tienen todo el dinero y los medios del mundo. Avasallan. El tema ya lo desarrollé algo en el artículo sobre la mierda de prensa deportiva que nos toca sufrir en España. Ningún otro equipo existe. A pesar de que tienen más dinero que nadie, y también por eso, asfixian a los demás competidores. Los demás no tienen presencia mediática. El diario más leído de España, o por lo menos más difundido (porque no hay quien se lo lea), trata a los rivales del innombrable como si fuesen equipos extranjeros. Como trataban los locutores radiofónicos cuando empecé a escuchar la radio a los rivales de equipos españoles en competiciones europeas. Poder mediático absoluto y poder económico.


¿Resultados? Ridículos. Patéticos. Todo lo que no sea un título es un fiasco enorme, y cosechan unos cuantos. Si es que apenas pueden estar orgullosos de ninguna victoria. ¿Que ganan al Atlético? ¡Oh, qué mérito! Solo ingresan más de 100 millones más que ellos en concepto de derechos audiovisuales, y tienen un presupuesto de tropecientosmil millones más. ¿Qué mérito tiene?

Para colmo, a pesar de todo lo que tienen, creo que nunca han jugado bien. Por lo menos, desde 1990. Esta es una discusión que ya tuve muchas veces con aficionados de esa deplorable institución. ¿Cuándo han jugado bien? Las contestaciones más frecuentes suelen ser las de la liga de Valdano, que no estuvo mal pero era un nivel por lo menos mediocre a escala europea (y recordemos que esa liga la ganaron contra el Dépor en un partido en que los tuvimos contra las cuerdas y que ganaron de puta coña), y las de las temporadas en que ganaron sus Champions League. La primera de ellas, basada en los punterazos, en los fueras de juego no pitados y en la potra, no cuenta. Ese año no fueron campeones de liga, por supuesto. Digo por supuesto porque desde que tengo uso de razón jamás han logrado un doblete (por doblete me refiero a dos títulos importantes, las supercopas, intercontinentales y demás mandangas no cuentan). La segunda Champions la ganan al Valencia tras haber finalizado quintos en la liga. Ese equipo jugaba de mierda. Y la tercera, la del famoso gol de Zidane, la ganan tras haber quedado terceros en liga, haber sido humillados en el Centenariazo y habérseles aparecido la virgen en forma de portero suplente recuperado para la causa (Casillas). ¿Que los innombrables jugaron alguna vez algún partido bien, de vez en cuando? Vale. Pero nunca, nunca jugaron bien. No el suficiente tiempo como para considerar que un equipo juega bien. Ni juegan bien en estos momentos, fieles a su estilo. Eso sí, ganan muchos partidos ante rivales inferiores (muy inferiores) aunque a veces tropiezan, como en Pamplona. La Bim Bam Bum.

Por suerte, además, fichan a mucha gente que me cae mal. Me alegro cuando fichan a alguien que me cae como una patada en los huevos. Me fastidia cuando fichan a tíos que me caen bien, como Xabi Alonso, o cuando sale gente que parece maja, como Casillas (hasta el día que fingió una agresión en San Mamés). Pero cómo me alegra el fichaje de Mourinho, el entrenador más arrogante, prepotente y que practica un fútbol más feo del mundo, o el de Cristiano, el icono de lo hortera y arrogante. Y ese Sergio Ramos, digno sucesor de Míchel Salgado, o de históricos como Guti o Fernando Hierro. La relación de imbéciles que pueblan las plantillas del Mal sería demasiado larga. Yo me alegro cada vez que llega uno. Espero que Aznar vea cumplido su sueño algún día y llegue a la presidencia de su amado club.

En definitiva, que lo odio, porque, en resumidas cuentas representa un poder absoluto y tiránico, tanto en lo económico como en lo mediático y social. Pero, como dice la canción de Hüsker Dü que os puse en la anterior entrada, all the silver you can steal, cant't buy a piece of what I feel.

Si en fútbol resultan repugnantes, en baloncesto quizá más. Bueno, no sé si más, porque es complicado. Como sabéis, soy del Estu. Ahí todavía más Bim Bam Bum. A pesar de tener uno de los mayores presupuestos del baloncesto europeo (donde hay menos competidores serios que en fútbol) no llegan a una Final Four desde que Felipe González era presidente del Gobierno. Se permiten más de 20 millones de euros de déficit anuales (¿qué otra empresa puede permitirse eso?), y nos dicen a los del Estu que estamos obsesionados con ellos pero ellos son los que nos quitan a jugadores de cantera, jugadores del primer equipo, al patrocinador y hasta al speaker. ¡Si ellos son los obsesionados! Si el actual presidente, en su anterior etapa, fue el que propuso una fusión con nosotros. ¿Pero cómo vas a fusionar el Bien y el Mal? De locos. Pero bueno, que son la Bim Bam Bum, que Alberto Herreros llegó a más Final Four con el Estudiantes (1) que con la sección deficitaria (0). Iba a decir que es una pena, pero no, me alegro mucho de que ellos no sepan la alegría que supone ganar un mísero partido en ACB contra cualquier rival. Ellos no saben que es ir a Granada a ver un partido corriente y moliente y celebrarlo con los jugadores de su equipo en la grada como si hubiesen ganado la Euroliga. Una suerte para nosotros, los muertos de hambre. Que se jodan.


Ah, y mola querer que pierdan. Sí, mola.

Termino: lo de no escribir su nombre sino apodarlo como el equipo-que-no-debe-ser-nombrado viene de que me hizo gracia como llamaban al malo de Harry Potter. Como ese malo es de piel muy blanca, y es muy malvado, me pareció conveniente denominar así a la Maldad en este blog. Una coña marinera.


VII.- Excurso II: recomendación cinematográfica

Lo tuiteé cuando fui a verla, pero estoy en el deber moral de reiterarlo: No controles es un peliculón que te cagas. Si la calidad de una comedia puede medirse por las risas generadas, No controles es la mejor del año. Qué digo del año, probablemente de la década. Con diferencia. Bueno, casi todas las risas se deben a ese dios del humor que es Julián López. Unos chistes malos (pero que me hacen gracia) de Juancarlitros, uno de los personajes de la peli:


Id a verla. Merece la pena. En la sala en la que la vi, la gente terminó aplaudiendo. ¿Por qué la publicidad aquí? Pues porque el otro día me dijo un colega que conoce a uno de la productora que estaba siendo un fracaso en taquilla. Qué injusticia, con la mierda que hay todos los fines de semana en cartelera y que amasa millones (el pasado fin de semana, sin ir más lejos, fui a ver Red, de Bruce Willis, Morgan Freeman y John Malkovich, y menuda puta mierda). Julián López for president. He dicho.

VII.- Excurso III: la Pro Bowl es una puta vergüenza

Por si alguien no lo sabía. Atención a la jugada. Vergüenza ajena inside.


IX.- Encuesta

¿Con quién vais vos? Abro encuesta para saberlo. Os doy una pista: la respuesta correcta es "con los Green Bay Packers".