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jueves, 8 de diciembre de 2011

Unas cuantas reflexiones pospuente

Vuelta de puente a la dura realidad. Bueno, que no es para tanto. Tampoco tan dura. He pasado estos días en varios pueblecillos situados las orillas del Rin (Wiesbaden, Eltville, Rüdesheim, Mainz --mejor dicho, Maguncia-- y Heidelberg --este, a las orillas del Neckar--). Todos ellos, destinos muy recomendables, sobre todo si tenéis colegas que os acojan en sus casas. Así pasé el puente, de Weihnachtsmarkt en Weihnachtsmarkt, entre Wurst, Kartoffel y Glühwein. Uf, esto me está quedando más incomprensible (aún) de lo habitual. Como supongo que esto interesa entre poco y nada al lector, me centro en la NFL. Creía que no iba a poder seguir casi nada de esta jornada, aunque he visto bastante. El final de los partidos de la primera sesión del domingo y la segunda parte de los de la segunda. Que los chiringuitos cierren a las 9 en Alemania (y que tu morada tenga Internet) ayudan. También he visto, en diferido y formato condensado, el Sunday y Monday Night.

It's a long way back (to Germany).



Sin más dilación, a continuación una serie de reflexiones más o menos desordenadas sobre lo recién sucedido en la NFL.

El ataque de Denver, esta vez sí, fue el principal culpable de la victoria de los Broncos ante los todopoderosos Minnesota Vikings. Por primera vez en la era Tebow, el ataque cavernícola de los Broncos se convierte en el principal protagonista de la victoria de Denver. Cavernícola, sí, pero efectivo. No cabe duda. A pesar de producir bastantes menos yardas que su rival (esta semana, más de 150 yardas menos), el ataque de los Broncos tiene una virtud muy importante: no comete pérdidas de balón. Esto tiene una importancia capital en la NFL. Sobre esta base, los Jets de Mark Sanchez consiguieron llegar a sendas finales de conferencia las dos últimas temporadas. Podemos disertar todo lo que queráis sobre el estilo high school de este ataque. Para mí, lo más relevante, es que no la caga. Los Broncos no dominaron la posesión en Minnesota: 22:09 de Denver por 37:51 de Minnesota. Creo que con esto se abandona la milonga de que con este tipo de ataque garantiza el descanso de la defensa. No es así. Pero lo importante es que responde cuando más se le necesita. En el último cuarto. Olé por ellos. Y en este partido, en otros momentos. Porque la defensa no estuvo tan inspirada como en otras ocasiones.

Y hay que decirlo: gran partido de Tim Tebow. Por primera vez, el quarterback filipino completó más del 50% de sus pases. Nuevamente, ninguno de sus pases fue interceptado. Ningún defensor intercepta un pase de Tebow desde hace cinco partidos. Su ratio de pases de touchdown por intercepciones (10 a 1) es incluso mejor que el de Aaron Rodgers. No lanzar intercepciones no es espectacular. Pero es una de las mayores virtudes que puede adornar a un quarterback. Citaba a Mark Sanchez. En cierto modo, estos Broncos se parecen a los Jets de la 2009-2010: un equipo que empieza regular y que, sobre la base de una defensa sólida, un juego de carrera potente y un quarterback novato (pero que no comete errores) consigue llegar a playoffs. Esos Jets llegaron a la final de la AFC y les dieron un buen susto a los Colts de Peyton Manning. Estos Broncos me recuerdan a aquellos Jets. Con más parafernalia y ruido mediático, pero un estilo algo similar. Dicho esto, ¿querría yo a Tebow para mi equipo? La respuesta, la misma que si me la hacéis sobre Mark Sanchez.

¿Llegarán tan lejos los Broncos como aquellos Jets? No lo creo, pero en estos momentos parecen los mejor situados para llevarse la AFC Oeste. Dicho esto, confieso que no me fío de ninguno de sus equipos para ganar la división. Los Raiders parecían los más consistentes, pero el batacazo de esta semana y el calendario que se les avecina siembran serias dudas. Probablemente los Broncos son los que llevan las de ganar, aunque tampoco me sorprendería que palmasen los cuatro partidos que quedan. Y ahí podría entrar San Diego si sigue como este lunes. Menudo lío.

En todo caso, lo que está sucediendo con Tebow es de película.


(por si alguien se lo había creído, el tráiler anterior es de coña)

Luces y sombras de los Packers. A ver si dejamos de hablar de temporada perfecta. Que un equipo gane todos sus partidos no quiere decir necesariamente que su juego sea perfecto. Solo significa que en cada uno de sus partidos suma más puntos que el contrario. Sin embargo, muchos interpretan el 12-0 de Green Bay como la dichosa temporada perfecta.

El domingo, defensa, ataque y equipos especiales de los Packers tuvieron algunos momentos brillantes y otros poco afortunados. Empiezo por la defensa. Muy de moda está defender a la defensa de los Packers. Y muchos de los defensores de esta defensa aportan argumentos que yo no comparto. Seamos claros: en líneas generales, la defensa de Green Bay estuvo regular tirando a mal en New Meadowlands. Especialmente, desde que Charles Woodson se lesionó. Los Packers no pueden permitirse la baja de Woodson. Sin él, esta defensa se convierte en un juguete. Sucedió en la Super Bowl y sucedió este domingo. Se dice que la defensa de los Packers se crece cuando más lo necesita el equipo. Se puede sostener tal afirmación con carácter general, pero no este domingo. Cuando más se necesitaba a la defensa, en el cuarto cuarto, con 8 puntos de ventaja, esta defensa fue incapaz de impedir que los Giants anotasen un touchdown y consiguiesen la conversión de dos puntos. Setenta yardas cabalgó el general Manning sobre las huestes queseras. Esta defensa es la penúltima de la NFL en yardas de pase concedidas. ¿Que se crece cerca de la goal line? No lo creo. En Cold, hard football facts utilizan un ratio para medir la "flexibilidad" de una defensa. Cuánto se dobla sin partirse. Bendability, en inglés. Ese ratio sirve para medir si es cierto que la defensa se crece cuanto más importa, cuando más aprieta el ataque rival. Indica cuántas yardas le cuesta al rival cada punto. Se calcula dividiendo el número de yardas recibidas por los puntos encajados. Cuanto mayor es el resultado, más yardas cuesta al rival conseguir un punto y más flexible es la defensa. La temporada pasada, Green Bay lideró esta clasificación. Por cada punto, el rival debía conseguir 20,61 yardas. Aquí tenéis la clasificación. Esta temporada, los cabrones de Cold, hard football facts han hecho su web de pago. Si quieres quality stats, hay que pagar. Que pague Rita. O su puta madre. Cualquiera me vale. Las yardas concedidas y los puntos recibidos por cada equipo los conocemos todos. Es información pública. En un Excel corriente y moliente uno puede hacer las cuentas en cinco minutillos. Estos son los resultados (las yardas por punto se indican en la última columna; los equipos se ordenan de más a menos flexible):


Las estadísticas dicen lo mismo que las sensaciones que uno puede tener al ver los partidos de Green Bay: que la defensa ha empeorado. Los Packers ya no son primeros. Es cierto que siguen entre ellos, pero han rebajado el coste del punto en dos yardas. Fijaos, la de los Patriots es una de las defensas más criticadas. Sin embargo, es la segunda más flexible de la NFL. Y, pese a ello, está en camino de batir el récord histórico de yardas de pase concedidas en una temporada. Los Packers también están a tiro de este récord. ¿Defense wins championships? Entre las dos defensas que más yardas de pase permiten (no ahora, sino en toda la historia) acumulan un balance de 21-3. De todos modos, como seguidor (ontológicamente pesimista) de los Packers esta defensa me preocupa.

Seguimos. Luces y sombras en el ataque. Las sombras, la deficiente protección del quarterback por parte de la línea, la intercepción a Rodgers y los drops de algunos receptores. Es extraño que Rodgers cometa un error como el del segundo cuarto, en el que lanza una intercepción cerca de la propia goal line. También es extraño que jugadores como Jermichael Finley o (especialmente) Greg Jennings sean incapaces de atrapar pases tan sencillos como los que dejaron caer este domingo. No tan extraño es que la inexperta y mermada línea ofensiva de Green Bay sea incapaz de proteger debidamente a Rodgers. Sin embargo, estos errores se vieron superados, con creces, por los aciertos. El partido de Rodgers fue excelente. Pese a la intercepción. Su último drive, épico. En cuanto a los receptores, aunque dejaron caer más balones de los debidos, también atraparon otros muy complicados y decisivos. Donald Driver y Jordy Nelson estuvieron inmensos en varias recepciones pegadas a la línea de banda. Incluso Finley y Jennings aportaron en el decisivo drive final de 58 segundos. Espectacular.


Por último, en cuanto a equipos especiales, Mason Crosby falló un field goal que debería haber transformado al terminar el segundo cuarto (sombras) pero acertó en el decisivo que dio el partido a Green Bay (luces).

No, los Packers no son un equipo perfecto. Sin embargo, hasta ahora, han sido mejores que todos sus rivales. También el domingo.

NFC LEast, AFC Worst. Dos divisiones que no están dando la talla. La NFC Este es una de las más mediáticas de la NFL. Aglutina, probablemente, el mayor mercado de la NFL: el del mayor equipo de la mayor ciudad (NY Giants), el del equipo con más seguidores de los Estados Unidos (los Cowboys), el de otro de los equipos con mayor solera (los Redskins) y el del estrellado dream team (los Eagles). La sobredosis mediática no se traduce en buenos resultados. Todos los equipos de la NFC Este palmaron esta jornada. Algunos jugaban frente a rivales poderosos (Giants y Redskins), pero los otros dos frente a equipos flojos de la otrora NFC Worst. El resultado, el mismo: derrota. Va siendo hora de que quitemos el sambenito de NFC Worst a la NFC Oeste e ideemos algún mote despectivo para el Este. NFC LEast me parece bastante adecuado.

Sobre la AFC Oeste resulta más complicado hablar, porque los Broncos vienen haciendo méritos para que no los incluyamos en el pelotón de los menos malos sino en el de los buenos. En cualquier caso, la AFC Oeste goza del dudoso mérito de ser la única división de la NFL en la que todos sus equipos han recibido más puntos de los que han anotado. Tal y como van las cosas, me parece que con 9 victorias se puede ser campeón de división.


Si los power rankings miden el estado de forma, los Saints deben ser los líderes. Multitud de páginas web publican sus particulares power rankings. ¿Qué coño miden estos rankings? No lo sé. Preguntádselo a sus autores. Desde NFL.com, pasando por Sports Illustrated y ESPN.com, hasta Zona Roja, tenemos power rankings. Supongo que intentan medir el estado de forma de cada franquicia e ir un poco más allá del mero balance general de victorias-derrotas. Sin embargo, desde el inicio de la temporada, los Packers lideran todos y cada uno de los power rankings. Claro, porque comenzaron como campeones y no han perdido un partido desde entonces. Es un motivo. Pero si esos rankings pretender medir qué equipo está mejor ahora mismo, el liderato debe corresponder a los Saints.

Las discusiones sobre power rankings me recuerdan un poco a las de college football, aunque en este caso la discusión es inocua (en college football es esencial, determina quién se juega el título, y aprovecho para decir que no me mola que volvamos a ver un LSU-Alabama en el partido por el título nacional; tercera edición del SEC title game). Y aplicando la misma lógica que se usa en esas discusiones universiarias, creo que los Saints merecen todos los honores en cuanto a power. Este equipo lleva cuatro victorias consecutivas, contra rivales complicados y mostrando cada vez mayor superioridad. Sobre todo si comparamos cómo ganaron ellos a los rivales comunes de los Packers el último mes: Bucs, Giants y Lions. Los Packers lo pasaron mal ante los Giants y regular ante los Bucs. Es verdad que vencieron con cierta comodidad a Detroit, aunque la primera parte estuvo muy igualada. Contra esos mismos rivales, los Saints vencieron con mucha solvencia. Comparemos cómo ganaron los Saints a los Giants y cómo lo hicieron los Packers. Brees y sus colegas de ataque están alcanzando el nivel de aniquilación absoluta del rival. Además, la defensa de los Saints cada vez es menos endeble. En el último mes, nadie ha jugado tan bien como ellos.


Por fin vimos a los Chargers que esperábamos. Probablemente, demasiado tarde. Pero lo que se vio el lunes en Jacksonville es precisamente lo que creíamos que íbamos a ver cuando jugase San Diego. Un ataque explosivo, que revienta al rival a base de bombas precisas de Philip Rivers y con un muy buen juego de carrera con el combo Mathews-Tolbert. La defensa, además, salvo en un par de drives en el segundo cuarto, desquició al ataque de los Jaguars. Lo sé, desquiciar al ataque de los Jaguars no tiene mucho mérito, pero aplastar a su defensa sí. Porque aunque tenga poco reconocimiento, la defensa de Jacksonville es de las mejores de la NFL. La 5.ª, en estos momentos. No voy a discutir el despido de Jack del Rio, que en su larga etapa en la franquicia del norte de Florida ha hecho deméritos más que suficientes para conseguir la destitución. Pero creo que es justo reconocer que la defensa que construyó este año ha funcionado bastante bien (el ataque es otro cantar). Nadie ha hecho tantos puntos a los Jaguars como los Chargers esta jornada. Desde la quinta jornada Jacksonville no recibía más de 30 puntos. Recordemos de qué manera tan apestosa ganaron a los Ravens. Como dirían en los iuesei, give some credit to the Chargers.

El problema es que a buenas horas, Philip Rivers. Quedan cuatro partidos y San Diego está a dos partidos de Broncos y Raiders. Jodidérrima está la cosa. Jugando así, pueden ganarlos todos, aunque el calendario está complicado (sobre todo ante Baltimore). Sus rivales divisionales no ofrecen mucha seguridad, por lo que bien podrían palmar lo que les queda. Sí, es casi imposible. Pero remember 2008. A falta de cuatro partidos, a cuatro partidos de los Broncos estaban. Y terminaron ganando su división.


¿Nadie quiere una wild card? La sexta plaza de ambas conferencias va a estar muy reñida. Porque parece que nadie la quiere. En la NFC, puede que hasta la quinta recaiga en el menos malo.

Comenzamos por la AFC. La quinta plaza parece claramente destinada al perdedor de la batalla entre Steelers y Ravens por el liderato de la AFC Norte. Eso está claro. Ambos han hecho méritos para jugar en enero. ¿Algún no-campeón de división más lo merece? Uf, complicado. Ahora mismo hay cuatro equipos con un balance de 7-5. Cinco equipos si contamos a Denver, líder actual de la AFC Oeste, que se clasificaría directamente como campeón de división. En cabeza de los equipos con siete victorias está Cincinnati, que ha perdido todos los partidos que ha jugado frente a rivales de verdad. Persiguen a los Bengals, por este orden, Titans (qué poco me fío de ellos, pese a que Chris Johnson está espabilando), Raiders (véase la exhibición ofrecida en Miami este domingo) y Jets (los que mejor vienen jugando, sin estar aún al nivel que se espera de ellos). ¿Quién da menos?

En la NFC la situación es aún peor. Me refiero a que peor están jugando los contendientes por la plaza de wild card. Por ella pugnan el perdedor del duelo Cowboys-Giants por la NFC Este, Bears, Falcons y Lions. Todos estos equipos han palmado esta jornada. Y salvo los Giants, causando una impresión muy mala. Los Bears tienen un serio problema en ataque. Hanie no está rindiendo mal. Está muy mal. Sin pase y con Forté lesionado, complicado panorama. Anotando 3 puntos es imposible ganar. Atlanta, tras su derrota en Houston, casi dice adiós a toda esperanza de ganar la NFC Sur. El plan de la offseason parece un fiasco. Se pretendía construir un ataque explosivo que no lo está siendo. Julio Jones, el jugador por el que han tirado la casa por la ventana, alterna actuaciones estelares con partidos decepcionantes como el de Houston, en el que deja caer balones que un jugador con sus galones tiene que atrapar. Los Lions siguen en pleno proceso de desquiciamiento hasta el infinito. Rabia e ira mal encauzadas. Finalmente, ninguno de los contendientes por el Este tiene mucho por qué presumir. Los Cowboys, líderes, han palmado ante los temibles Cardinals. Los Giants dieron un buen susto a los invictos Packers, sí, pero cuando la derrota es la cuarta consecutiva, creo que hay poco por lo que sacar pecho. Lo dicho, ¿quién da menos?


MNF no es "Monday Night Football"; es "Mierda Night Football". El Monday Night era hace años el partido de la semana por excelencia. En sus orígenes, fue uno de los catalizadores de la popularidad del fútbol americano en Estados Unidos. Todo un fenómeno digno de estudio. Pero desde que la ESPN ha adquirido sus derechos, en 2006, el producto va en decadencia. El partido de la jornada de verdad es el Sunday Night. Tanto es así, que la NBC tiene derecho a cambiar de elección durante las últimas semanas de temporada regular si le interesa más dar otro de los partidos de las primeras dos sesiones del domingo que el elegido inicialmente (la Fox y la CBS, titulares de los derechos de estos partidos, pueden proteger cinco de sus partidos, decisión que deben tomar en octubre). Sobre la base de esta posibilidad, la NBC ya ha cambiado más de un Sunday Night esta temporada. Con el Monday Night, la ESPN no tiene esta posibilidad (que, obviamente, cuesta dinero). Lo que sí podía haber hecho la ESPN es elegir mejor antes de empezar la temporada. El lunes que viene asistiremos a un interesantísimo Seahawks-Rams. Qué gran elección, ESPN. Después del espectáculo que dieron estos equipos en sus duelos de la temporada pasada, como para no seleccionar este partido. Ahí no termina todo. A los Jaguars (sin todos mis respetos) los han retransmitido en dos ocasiones. Brillante elección. Casi siempre, Monday Night es sinónimo de falta de emoción. Este lunes, el partido duró dos cuartos. No está mal, visto lo visto en otros partidos. Ni los desmesurados elogios de Jon Gruden lo pueden remediar.

Mi gafe volvió a actuar: Dallas palma en Arizona. No fallo. Semana a semana, cada vez que apuesto por un equipo para llevarse la NFC Este, palma. Oye, que ya avisé la semana pasada cuando aposté por los Chicos Vaca. Lo siento por sus seguidores (tampoco mucho, para qué engañarnos). Esta semana daré una tregua y no apostaré por nadie. Supongo que sería mi apuesta la que nubló el entendimiento de Jason Garrett cuando pidió tiempo muerto justo antes de que su kicker ejecutase el field goal que les daría la victoria. La patada inicial, invalidada por el timepo muerto de Garrett, entró; la siguiente, no entró. Nota a Jason Garrett: icing the kicker - you're doing it wrong.

***
Por si alguien no se había dado cuenta, aviso: la penúltima jornada de temporada regular se jugará casi íntegramente en sábado. Antes de que digáis "de puta madre, veo la NFL y luego salgo", debéis saber que ese sábado es el 24 de diciembre. Día de Nochebuena. Para muchos, un día en el que disfrutar de la familia y en el que la tele está totalmente proscrita. De los partidos de la primera sesión, de 7 a 10.15, igual se puede ver algo, pero de los de la segunda, jodido.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Rico y con fundamento: Acción de Gracias 2011

Soy muy de repetirme, lo sé, pero en esta ocasión mejor me remito al pasado. Hace un año comenté los orígenes de esta fiesta y su estrecha relación con la NFL. No han cambiado. Este año prefiero centrarme en el menú de partidos que nos tiene preparado la NFL. A priori, el más suculento de los últimos tiempos. Tres partidos, seis equipos que vienen de ganar sus partidos en la última jornada. Entre ellos, los tres mejores de la NFL en cuanto a clasificación.

El jueves, día ideal para una TV Party. Subid el volumen, que este tema se sale. Un clásico de Black Flag, en la versión del disco en apoyo de los West Memphis Three. TV party tonight! TV party tonight!



El horario que indico en cada partido es el peninsular español.

18.30: Detroit Lions - Green Bay Packers. Digital+ en directo.

Uno de los partidos más esperados de la temporada. Los invictos Packers visitan la guarida de los Lions. Entre los dos acumulan 17 victorias y 3 derrotas. Desde hace casi dos meses los Packers no se enfrentan a un rival tan duro. Fue también en un dome, en Atlanta. Ahora en Detroit. Los Packers están 10-0, pero su calendario ha sido bastante benévolo. Si atendemos al balance de los rivales con los que ha jugado hasta ahora, Green Bay ha tenido el calendario más fácil de toda la NFL (41%). Eso sí, al empeoramiento del porcentaje de victorias de los rivales han contribuido los Packers ganándoles todos los partidos. En Acción de Gracias, partido de los grandes.

El precedente. Todos esperamos un festival de puntos. Yo el primero. Creo que al menos habrá que anotar 40 puntos para ganar este partido. Pero sus protagonistas serán sustancialmente los mismos que en el choque de 2011. El resultado de ese partido fue 7-3. Bueno, el quarterback de los Lions era Drew Stanton (el tercer QB). Ahora estará Matthew Stafford. Y en los Packers terminó el partido Matt Flynn. En cualquier caso, cuando Rodgers estuvo en el partido (medio partido, no poco), las cosas fueron igual de mal para Green Bay. Aaron Rodgers dispuso de 7 drives ofensivos, en los que consiguió solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas totales. Y terminó con una conmoción cerebral. Así fue ese partido:


Eso sí, los domes (pese a lo anterior) son el territorio favorito de Rodgers. Es que ahí se pone las zapatillas cómodas y la lía. Recordemos sus últimas actuaciones en el Georgia Dome, en el Metrodome o en la misma Super Bowl. Por cierto, acabo de darme cuenta de que Rodgers ya ha superado su récord personal de touchdowns de pase en una temporada. Y le quedan seis partidos.

El (más lejano) precedente. Esto lo vienen repitiendo hasta la saciedad en los medios, así que supongo que ya estaréis enterados. Los Packers están en su mejor racha histórica de victorias. La anterior, que data de 1962, se terminó en un partido de Acción de Gracias disputado en Detroit. Ahí los Lions aplastaron a los Packers de Lombardi y Starr. Once sacks, once, le cayeron al mítico quarterback. No sería muy sorprendente que se repitiese la historia, aunque con unos cuantos sacks menos. Ni el desenlace de la temporada: Green Bay no perdió más partidos en 1962.

El ogro. Ndamukong Suh. Un tipo que parece buen chico fuera del campo y un matón dentro de él. Sus bestialidades ya han provocado una reunión con el jefe de la NFL, en la que le dieron un toque de atención. Esta semana ya apunta que el modo de parar a Aaron Rodgers es golpeándolo una vez tras otra, sin parar. No se avergüenza en reconocer que el resultado del año pasado (la conmoción cerebral)

Los enfrentamientos. Creo que los matchups son bastante favorables para los Lions. La defensa de Green Bay las va a pasar canutas para parar a un ataque tan explosivo como el de Detroit. Especializada en conceder big plays, Calvin Johnson y compañía pueden hincharse. Creo que cuando ataquen los Lions veremos pocos punts. No serán todo anotaciones, porque la defensa de los Packers es muy oportunista, pero creo que los Lions aquí se impondrán. El cruce entre ataque de Green Bay y defensa de Detroit tampoco me gusta. Y me remito al precedente de la pasada temporada. Suh, Vandenbosch y compañía campaban a sus anchas por el backfield de los Packers. No veo muchos argumentos para pensar que esta vez será diferente. Al revés. La línea ofensiva de Green Bay parece más frágil esta temporada, en la que demasiado jugador inexperto (Bulaga, Newhouse y Sherrod) asume más protagonismo del debido. Y el front seven de Detroit es aún más potente. Con todo, los Packers tendrán muy presente lo sucedido el año pasado. Supongo que habrán aprendido la lección. Y Rodgers fuera del pocket es tanto o más peligroso que dentro de él.

El pronóstico. Veo mejor a Detroit para este partido. Mi pronóstico está viciado por mi condición de aficionado de los Packers. Soy demasiado pesimista con mis equipos, y probablemente exagero sus defectos y las virtudes del rival. Pero creo que los matchups favorecen a Detroit. Muchos puntos y, como decía, más de 40 puntos para quien quiera ganar es mi apuesta definitiva.

Por cierto, el partido es a las 11.30 de la mañana hora local. No sé si influirá algo, porque realmente es solo media hora antes de lo que suelen comenzar los partidos de la primera sesión del domingo, pero yo estaría completamente sobao. Horas indecentes para un día festivo.

22.15: Dallas Cowboys - Miami Dolphins

Hace apenas un mes, el partido tenía pinta de caca de la vaca (e implicados, los Chicos Vaca). Uno de los cabecillas de la carrera por Luck contra un equipo de capa caída. Pero desde entonces, estos equipos están en racha. Se plantan ambos con tres victorias consecutivas.

El precedente. Decía al principio que no me iba a repetir, pero en este caso me parece inevitable. Este jueves rememoraremos un clásico de Acción de Gracias. Los enfrentamientos entre Cowboys y Dolphins son muy poco infrecuentes, dado que pertenecen a conferencias diferentes. Cada cuatro años. Pero uno de esos enfrentamientos no se olvidará nunca. Leon Lett nos dejó uno de los errores más graves de la historia. Fue en 1993. Con el campo completamente nevado (algo extraño en Dallas y en estas fechas), a falta de 15 segundos, Dallas ganaba por 14-13. Miami se disponía a chutar un lejano field goal para ganar el partido, y sucedió esto:


En racha. Ambos equipos llegan en racha. Con tres victorias seguidas. Considerando solamente las últimas tres jornadas, Miami puede ser perfectamente el equipo más en forma de la NFL. No se enfrentaba a ningún coco (Chiefs, Redskins y Bills), pero ganaron con superioridad aplastante. Con Matt Moore pareciendo un gran quarterback, con Reggie Bush justificando (más o menos) su sueldo, una defensa dominante (tiene jugadores para ello) y receptores como Brandon Marshall o Anthony Fasano apareciendo de nuevo. Un buen equipo.

Pero los favoritos son los Cowboys. También acumulan tres victorias seguidas, aunque, como Miami, contra rivales de poco fuste. De hecho, contra los mismos que los Dolphins, pero cambiando a Chiefs por Seahawks. En cualquier caso, muchas señales para la esperanza en Dallas. Desde sus terribles cagadas contra los Lions, Romo acumula 12 pases de touchdown y solo 2 intercepciones. Y han encontrado en DeMarco Murray a un corredor potente. La defensa también ha venido mejorando, aunque el pasado domingo Sexy Rexy les hizo sufrir más de la cuenta.

No es el mejor partido posible, pero sí que promete. Y esas imágenes de Jerry Jones fuera de quicio al ver cómo Dez Bryant es ahostiado en un retorno...

El pronóstico. Mira que los Cowboys son muy de cagarla en prime time. Pero mucho, mucho, eh. Y Romo en particular. No lo descarto en absoluto. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo, creo que debe de ganar Dallas.

2.20: Baltimore Ravens - San Francisco 49ers

Más de lo mismo. Cuando conocimos que este sería el partido que completaría Acción de Gracias (recuerdo que Lions y Cowboys son fijos este día), creo que el entusiasmo fue escaso. Sí, se enfrentarían dos hermanos, los head coaches de cada equipo, pero el partido parecía muy desnivelado.

Ahora la Harbaugh Bowl parece otra cosa. Sí, la Harbaugh Bowl. Leía el otro día un tweet, creo que de Onion Sports, que decía que la NFL anda buscando a ver si queda algún Harbaugh libre para entrenar (si no lo conocéis, The Onion es una publicación de coñas marineras). Y no sería extraño. Porque lo de esta familia es para nota. El pasado mes de febrero se lió una gorda con Jim. Todo Estados Unidos lo quería. Su entonces universidad, Stanford, y los programas en apuros más prestigiosos. También la NFL. San Francisco se llevó el Harbaugh al agua y muchos pensaron que el entrenador se equivocaba. Que iba a flipar. En medio año iba a querer salir corriendo. Ni de lejos. Jim Harbaugh ha convertido a los Niners en una roca. El tirano de la NFC Oeste. Un equipo que hoy acumula dos victorias más que el campeón de esa división la temporada. Y que se lanza a por los rivales como un pelotón de jubilados a un camión de fruta gratuita.


A John lo conocemos más. Me quedo con ese discurso que tanto repiten el las promos de Digital+:

- Was it pretty?
- No.
- Was it fun?
- No.
- BUT IT WAS US!

Duelo entre hermanos. Entre el primero de la AFC y el segundo de la NFC. Poca cosa.

Duelo de gemelos. Como dicen en la web de los Niners, los vínculos no se quedan en los Harbaugh. Estos dos equipos se parecen mucho. La defensa de ambos la lidera un carismático y devastador linebacker con el número 52. Patrick Willis y Ray Lewis. El ataque de ambos depende en gran medida de pequeños y constantes taladros, Frank Gore y Ray Rice. Y los quarterbacks son de poco fiar. Ni Flacco ni Smith figuran entre los nobles de la liga, aunque como game managers (por mucho que esta expresión moleste al entrenador de San Francisco) cumplen bien. Entre los receptores, Anquan Boldin y Torrey Smith en un lado; Michael Crabtree y Braylon Edwards en otro. Bueno, los Niners tienen a Vernon Davis. Me temo que los Ravens no tienen nada ni remotamente parecido.

Presión para ambos. Los Niners sabrán qué han hecho los Packers en Detroit. Si ha perdido Green Bay, estarán ante su oportunidad para asaltar el liderato de la NFC en la carrera por ventaja de campo en los playoffs. Si ganan los Packers, estarán obligados a ganar para mantenerse en la pelea. En cuanto a Baltimore, necesitan la victoria si no quieren ceder el liderato de división a los Steelers. Pittsburgh tiene un partido relativamente sencillo el domingo ante los Chiefs de Kyle Orton. Los Ravens se la juegan aún más que los 49ers.

El pronóstico. Creo que será un partido con pocos puntos, en el que las defensas se impondrán a los ataques. Estamos ante dos de las mejores defensas de toda la NFL. Y ninguno de los dos ataques parece imparable. Con dos quarterbacks sospechosos, necesitarán que sus corredores liberen de presión a los . Creo que la defensa de Baltimore es algo mejor que la de San Francisco y que el ataque de los Ravens también es un poco menos malo que el de los 49ers. Además, juegan en Baltimore. Apuesto por los Ravens en un partido de abundantes colisiones.

* * *

Que aproveche. Los que curremos mañana por la tarde tendremos que ingeniárnoslas para seguir el primer partido. Bendito Game Pass para Android.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Una inversión ruinosa con éxito asegurado

Bueno-malo; grande-pequeño; alto-bajo. Conceptos relativos, todos ellos. Como rico o pobre. Solo puede haber ricos si hay pobres. Si todos tenemos lo mismo, no hay ricos. Tampoco pobres. Y eso no se mide en unidades absolutas, sino relativas. Casi todo es relativo.

Necesitamos datos para comparar. ¿Es grande un estadio con un aforo de más de 73 000 personas? Pues depende. Parece que sí, si lo comparamos con las dimensiones de un estadio normal. Pero habrá que tener en cuenta también la demanda: cuánta gente quiere ir. Para estimar esa demanda suele tenerse en cuenta el tamaño de la población en donde está ubicado el estadio. Si el estadio permite albergar a un 10% de la población, podemos considerar que es bastante grande. La capacidad de los estadios de los dos tiranos del fútbol español no llega a representar el 10% de los habitantes de su término municipal, mucho menos si consideramos el área metropolitana.

En el caso del que hablo hoy, la población donde se ubica el estadio apenas supera los 100 000 habitantes, por lo que podría entenderse que el estadio, de 73 000 es enorme. ¡Un 73%! ¡Pero dónde vas! Totalmente desproporcionado, abocado a un vacío tras otro. Es verdad que la población del área metropolitana de esa ciudad llega a los 300 000, pero la proporción sigue pareciendo excesiva.

Esta conclusión, basada en datos comparativos y estimaciones "normales", resulta totalmente errónea cuando hablamos de los Green Bay Packers. Sé que he contado unas cuantas veces la historia, pero esta semana está de actualidad.

Los Green Bay Packers, la franquicia situada en la ciudad más pequeña de todas las que integran las Grandes Ligas norteamericanas (NFL, MLB, NBA y NHL), tienen un estadio pequeño. 73 000 localidades no son suficientes. Podríamos hablar incluso del estadio más pequeño de la NFL si atendemos al número de partidos consecutivos en los que se vienen agotando las entradas (todos desde 1960) y, sobre todo, al tamaño de la lista de espera para conseguir un abono. Me ahorro las palabras. Tenéis que ver este reportaje de la ESPN (después de la publicidad). Los afortunados abonados se dejan hasta la sangre por conservar sus season tickets. Y eso hasta puede salvarles la vida:


Va siendo hora de ampliar ese estadio tan pequeño, ¿no? Los Packers se han puesto manos a la obra. Han aprobado un plan para ampliar en 6 600 asientos Lambeau Field e introducir otras mejoras en el estadio. El coste, 143 millones de dólares. Un pastón.

¿Cómo financiar el proyecto? El común de los equipos de la NFL solicitaría al gobernante de turno que se hiciese cargo del coste. No faltarían, por supuesto, las amenazas de mudanza. Amenazas serias. No sería la primera vez que un equipo cambia de sede por un motivo así. Sucedió, por ejemplo, con los actuales Baltimore Ravens, que como sabéis eran los Cleveland Browns. Es lo que está sucediendo con los Minnesota Vikings, cuyo alquiler del vetusto Metrodome expira al finalizar esta temporada y presionan a las autoridades de Minnesota para que les hagan otro estadio mejor. Si no, amenazan con irse a Los Ángeles, como ya hicieron los Lakers.

A mí me parece mal que sean las administraciones las que tengan que hacerse cargo de los costes de la franquicia de turno. No creo que el contribuyente deba financiar el deporte profesional. Claro que las autoridades públicas deben promover el deporte. Por supuesto. Pero no deben dar dinero para que la estrellita de turno se lo lleve calentito. Los tributos deben servir para otra cosa. Si no, terminaremos como en Nottingham.


Hay prioridades. En las elecciones del domingo arrasará un candidato que tiene como una de sus prioridades mantener las diputaciones provinciales. Por lo menos ha defendido públicamente que no hay que suprimirlas. Claro que sí. No engaña a nadie, su lema electoral lo dice: "lo primero, el empleo". Eso es, lo primero es que sus compañeros de partido chupen del bote, que tengan un buen sueldo en instituciones tan útiles como las diputaciones provinciales. De ahí no recortará. De otras partidas presupuestarias, sí. Eso sí, después de pasarse siete años culpando al actual gobierno de todos los males del mundo mundial, dice ahora que todos tenemos que tirar del carro, porque el gobierno solo no puede. Qué cara más dura. Supongo que por eso se dedica a la política. Y que conste que estoy de acuerdo: en el sistema capitalista, el principal responsable del crecimiento y del decrecimiento económico es el empresario. Sin duda. El gobierno no tiene la culpa de que una operación empresarial resulte ruinosa, pero tampoco es el héroe cuando las empresas obtienen beneficios. Esta cuestión tan básica parecen ignorarla los ultras del partido de centro. ¡La que está liando ZP! Ya. El firme defensor de las diputaciones provinciales arrasará, porque los diez millones de votantes que van a fichar en todas las elecciones no faltarán a su cita, mientras que muchos de los que en su día votaron al partido del gobierno esta vez preferirán botarlo.

Por lo menos, los que han desgobernado durante los últimos siete años se llevarán un buen sopapo. No creo que sean los culpables de la crisis, pero creo que han hecho méritos más que suficientes como para hacerse acreedores de una potente patada en el culo.

En fin.

Creo que me he desviado un poco del tema y que he tratado un asunto más delicado que el pocket de los Bears de forma poco prudente. Qué impropio de mí.

¡Coño, la música! White man in Hammersmith Palais. Un clásico. Con algunos versos memorables. ...They got Burton shirts. Ha! You think it's funny, turning rebellion into money?! Moreover, people are changing their votes along with their overcoats; if Adolf Hitler flew in today, they'd send a limousine anyway...



Volvemos al tema.

El caso es que el método de financiación que emplean los Packers no pretende sangrar al contribuyente. Que no tiene por qué ser aficionado de ese equipo. Y aunque es innegable que para una ciudad como Green Bay la existencia de los Packers es una bendición, por el impacto económico que tiene esa franquicia, el recurso al bolsillo del ciudadano debe limitarse a casos extremos. Este no lo es. Porque cuando se le pide ayuda, la afición de los Packers siempre responde. Y aclaro que soy un defensor convencido del sistema tributario progresivo. De que hay que pagar impuestos, hostias, y los que más tengan, proporcionalmente más que los que menos tienen. Pero lo que se recaude hay que gastarlo con sentido, en cuestiones importantes.

El de los Packers es un caso modélico. Mis otros dos equipos (ese mis es técnicamente correcto), el Dépor y el Estu, han hecho intentonas parecidas para salir de sus miserias económicas. Fracasos es lo que han acumulado. Ampliaciones de capital suscritas en un porcentaje irrisorio por sus aficionados. Supongo que la confianza en la gestión influye a la hora de regalar pasta a tu equipo. Porque, no nos engañemos, aunque las llamen acciones, son realmente donaciones.

Lo advierten claramente en todas sus comunicaciones oficiales:

Stock in the Packers does not constitute an investment in “stock” in the common sense of the term. The Packers will have no obligation to repay the amount a buyer pays to purchase Packers stock. Anyone considering the purchase of Packers stock should not purchase the stock to make a profit or to receive a tax deduction or any other economic benefits. Any offering of Packers stock will only be made through an offering document. Offerees and purchasers of Packers stock will not receive the protection of securities laws with respect to any offering or sale of Packers stock. The Packers bylaws and NFL rules severely restrict transfers of Packers stock.

Traduzco: Los valores de los Packers no constituyen una inversión en "valores" en el sentido común del término. Los Packers no estarán obligados a devolver el importe pagado por un comprador de valores de los Packers. Cualquier persona que esté considerando la compra de valores de los Packers no deberá hacerlo con el fin de conseguir ingresos, ventajas fiscales o cualquier otro tipo de beneficio económico. Cualquier oferta de valores de los Packers se instrumentará a través del documento de oferta. Ni las personas a las que se dirija la oferta ni los compradores de valores de los Packers gozarán de la protección de la normativa de valores en relación con ofertas o ventas de valores de los Packers. Los estatutos de los Packers y las normas de la NFL restringen seriamente la transmisión de valores de los Packers.

Traduzco del lenguaje legal al ordinario: Si compras acciones de los Packers, no recuperarás tu dinero en modo alguno.

Esto no es todo. Hay más desventajas. O por lo menos no hay ventajas. Ser accionista no da derecho a abono. El accionista no tiene preferencia sobre el no accionista. Todos a la cola. Tampoco da derecho a ningún descuento para entradas, merchandise ni mandanga de ningún tipo. Eso sí, te da derecho a asistir a la junta general de accionistas y a votar en ella. ¿Existe escenario más molón para una junta de accionistas que Lambeau Field? Seguro que no. Si es que hacen tailgate party antes de la junta. Aunque como un día vayan todos, no entran en el estadio.

Con estas advertencias, uno puede dudar del éxito de la operación. Sin embargo, en el caso de los Packers, las ampliaciones de capital son un éxito. La demanda siempre cubre la oferta. Aunque sea simbólico, te conviertes en propietario de una franquicia de la NFL. No muchas personas pueden presumir de ello. Salvo en Green Bay, que más que equipo sin dueño es un equipo con muchos dueños. Hoy, 112 518 dueños, que se reparten las 4 750 937 acciones de la franquicia. Dentro de poco, muchos más.

En descargo de las demás franquicias hay que apuntar que en la NFL solamente los Packers están autorizados a realizar este tipo de emisiones de acciones al público. Las demás franquicias tienen vedado este método de financiación. La NFL quiere ver un dueño de verdad, un tipo con ojos y cara que pueda llamarse propietario en el sentido en el que todos conocemos este concepto. Toda franquicia debe ser controlada por una persona física con al menos una participación de un 30%. Salvo que estemos ante una franquicia ya admitida en la NFL en el pasado. Es decir, los Packers.

Y la NFL quiere que el propietario venga para ganar dinero. Pero los Packers son una organización sin fin de lucro. Lo son porque lo han decidido sus socios. Eso no gusta a la NFL. Lo dicen sus estatutos. Esto es lo que dice el artículo III.3.2.A de la Constitution and by-laws of the National Football League:  "no corporation, association, partnership, or other entity not operated for profit nor any charitable organization or entity not presenty a member of the League shall be eligible for membership". Ninguna entidad que no busque el lucro puede ser miembro de la NFL, salvo que ya lo sea. Esa entidad, la única excepción, son los Green Bay Packers.

En breve se publicará la oferta pública de suscripción de nuevas acciones de los Green Bay Packers. Será la quinta ocasión en la que los Packers emitan acciones. Aunque en esta carta los abogados de los Packers comunicaban a las autoridades del estado de Utah (uno de los estados donde se podrán adquirir acciones) que la oferta se produciría en torno al 15 de noviembre, las últimas informaciones indican que podría demorarse. Hay trámites administrativos pendientes.

¿Cuánto costará ser dueño, aunque sea de una ínfima parte, de los Green Bay Packers? En torno a 250 dólares por acción. Sí, desde un punto de vista estrictamente racional es tirar el dinero. Pero si puedo, no dudaré en comprarme una acción.

Digo que si puedo porque no está claro que los residentes fuera de los Estados Unidos vayan a poder adquirir acciones. Aunque los Packers han dicho que venderán acciones online, la posibilidad de venta en el extranjero está todavía siendo estudiada y se apunta que puede haber complicaciones. Burocracia. Si alguien hace una oferta pública de acciones en un país europeo, tiene que preparar un volumen de documentación importante, y solicitar una serie de autorizaciones administrativas bastante complejas. Eso requiere mucho tiempo y dinero. Por eso, no termino de ser optimista sobre mis opciones de convertirme en dueño de una franquicia de la NFL. A ver si encuentran algún recoveco para permitir su adquisición por inversores activos de otros países, a quienes no se haya dirigido formalmente la oferta.

A quién no le haría ilusión lucir con propiedad (y nunca mejor dicho) un sombrero como este.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El FOOTBALL ha vuelto

Eran las 7 de la mañana, llevaba casi 24 horas despierto, pero no tenía ningún sueño. Había pasado más de una hora desde que el partido había terminado. Y no me habría ido a dormir. Supongo que era lo suyo, claro. Después de lo que acababa de ver, después de tanto tiempo sin ver nada parecido, no podía pensar en otra cosa. Hoy me desperté tras haber dormido poco más de 4 horas. Y lo primero que hice fue volver al Game Pass, revivir las mejores jugadas, y devorar las crónicas del PARTIDO.


No pensaba escribir hoy sobre esto, sino preparar las telegráficas (y absurdas) predicciones de la AFC. Pensaba incluir este partido dentro del primer Plácido domingo, jodido lunes. Pero, joder, no tiene sentido que escriba sobre otra cosa. Y tengo que escribir ya sobre ello. Es que ha sido acojonante. El FOOTBALL ha vuelto.

Han vuelto los Heroes from our past.



42-34. Los más rancios dirán "uy, demasiados puntos". "Mal partido, porque las defensas no existieron". Bah, estupideces. Sí, claro que hubo errores defensivos. Individuales (como placajes fallidos) y de estrategia (como asignar a un novato cubrir hombre-a-hombre a Greg Jennings). Los hubo, pero la anotación de los ataques, que realmente fue 35-27 (pues dos touchdowns se produjeron en retornos), se debió más al mérito ofensivo que al demérito defensivo. La ejecución de las jugadas fue impecable. Indefendible. Los receptores atrapaban balones con uno o dos tipos colgados de sus espaldas, los quarterbacks ejecutaban con extrema precisión pases lanzados bajo mucha presión.

Y, al final, venció el equipo cuya defensa fue mejor. La goal line stand con la que terminó el partido es el ejemplo final, pero antes la defensa de Green Bay ya había sido decisiva forzando una pérdida de balón con un fumble y parando a New Orleans en cuarto down.

Pero vayamos por orden. El partido lo merece. Y el prepartido.

La NFL está a años luz del deporte europeo en cuanto al envoltorio del producto. La game-day experience, la realización televisiva, los comentaristas y, en general, la puesta en escena son impecables. Pero bueno, esto es conocido.


El partido empezó como terminó la temporada pasada. Y como la defensa de los Saints hacía presumir en la pretemporada. Con un ataque de Green Bay absolutamente imparable y con una defensa de los Saints desastrosa. 14-0 y amenaza de quedarnos prontito sin partido. Esto sirvió para descartar algunos mitos que pululaban estos días, a saber: (1) que la falta de entrenamientos de offseason iba a perjudicar a los ataques; y (2) en particular, que los Packers iban a pasarlo pero que el resto porque sus jugadores no se habían entrenado durante el lockout (por ejemplo, Drew Brees había organizado sesiones de entrenamiento pagadas de su bolsillo para que sus compañeros de equipo estuviesen preparados cuando se levantase el lockout). A Rodgers le tocaron mucho las pelotas esta semana con este tema y al final del partido, en rueda de prensa, estuvo especialmente incisivo con el tema. No me gustó mucho esta actitud de Rodgers, no hacía falta recriminar nada a nadie. Además, me parece que humillaba innecesariamente a los Saints (si nosotros tocándonos los huevos les cascamos 42 a unos tíos que no paran de entrenar, qué habría pasado al revés). Pero bueno, esto es una anécdota.

El ataque de los Saints reaccionó. Advertía hace unos días de lo bien que les va a venir a los Saints el fichaje de Sproles (e Ingram). Y, pese a que ayer no anotaron tantos puntos como los Packers, me mantengo en que pueden ser el mejor ataque de la NFL en estos momentos. Obviamente tienen una defensa que no está ni mucho menos a la altura, pero pocas veces se encontrarán enfrente con unos pistoleros que puedan estar a su altura. El partido de Sproles fue increíble. El juego de pase de los Saints, que casi llegan a las 500 yardas, excelente (tiene que ver que siempre fuesen a remolque, es verdad, pero hay que conseguirlas). Creo que no exagero si digo que se enfrentaban a la mejor secundaria de la NFL. Sí, está la de los Eagles, pero tenemos que ver todavía cómo funcionan todas esas estrellas juntas. La secundaria de Green Bay hizo un muy buen partido, con marcajes estrechos, sin apenas cometer errores (más allá de los placajes fallidos que comentamos), y aún así, 477 yardas de pase permitidas. Pero cuando Brees lanza bajo presión un pase forzado a un receptor perfectamente cubierto que se lanza a por un balón y lo coge en el único resquicio por el que podía pasar, no puedes hacer nada.

Con los dos ataques ya a velocidad de crucero, echábamos de menos un par de facetas del juego: el retorno y la carrera. También se unieron a la fiesta. La primera vez que los Saints pudieron retornar, un punt de 52 yardas de Masthay, Darren Sproles nos hizo recordar a Reggie Bush. Sí, todos lo recordamos para decir que los Saints ya se habían olvidado de él. Llega uno mejor y más barato. Más pequeño, más rápido, más fiable. Mejor. Qué jugadorazo.


Mención aparte merece Randall Cobb. Cobb fue el pasado mes de marzo el último jugador invitado a asistir en persona al draft en ser elegido. Todos sus compañeros del green room habían sido elegidos. Él tuvo que esperar a la segunda ronda. En el campo había otro tipo que también había sido el último del green room su año. Era Aaron Rodgers. Volvamos a Cobb. La principal flaqueza de Green Bay eran los equipos especiales de retorno (retornando y siendo retornados). La defensa del retorno sigue siendo una puta basura, en eso no hemos mejorado. Pero el retorno... Joder. Se sabía que Cobb era una amenaza, pero nadie esperaba que en su primer partido hiciese lo que hizo. ¿Qué hizo Cobb? No hacer caso a su entrenador. Dijo McCarthy en su rueda de prensa que cuando vio que Cobb no se arrodillaba no apoyaba precisamente la decisión del jugador. Se cagaba en sus muertos, dado que contravenía las instrucciones del entrenador. Yendo por delante en el marcador, recibiendo en la -8, con defensores cerca, ¿qué sentido tenía retornar? Pues este. Récord de la liga.


Ah, por cierto, Randall Cobb juega de receptor. Antes de su retorno ya había demostrado que no es malo jugando en esa posición. Por si a los Packers les faltase gente en esa posición, llegan este y Jermichael Finley.


Ah, la carrera. Esa extraña disciplina que parece que ya no sirve. Pues sí, como no te prepares para defenderla, te la meten adentro. Lo decía ayer Collinsworth. Los Saints decidieron reforzar su defensa del pase, dejando vulnerable el centro, y James Starks confirmó las sensaciones de los pasados playoffs.


La segunda parte estuvo plagada de lo que los estadounidenses llaman momentum swings. Cambios de inercia. Cuando parecía que los Packers se iban, los Saints se reenganchaban. Cuando parecía que los Saints podían empatar, se quedaban unas pulgadas por detrás de su objetivo.

De la segunda parte, dos reflexiones: (1) los Saints tienen unos huevos del tamaño de camiones; y (2) McCarthy no aprende: cuando su ataque no ataca y la defensa activa el modo prevención de catástrofe, se masca la tragedia.

Lo primero: vaya cojones que tienen estos tipos. Para ponerse en pie. Muchas veces tuvieron los Saints perdido el partido, pero hasta cuando el marcador estaba en 00:00 estaban vivos (Brees tenía el balón amenazando el pase). A pesar de ir perdiendo por 15 a falta de dos minutos y medio para el final, nunca bajaron los brazos. A pesar de las pérdidas de balón, de las puñaladas morales que supusieron algunas jugadas (el retorno de Cobb, la pérdida en 4.º down) siguieron luchando. Y bien pudieron, por lo menos, haber empatado el partido. Nos dejan un partido memorable. Hasta su defensa en la segunda parte estuvo a la altura. Recuerdo que en toda la segunda parte (tercer y cuarto cuarto) la defensa de los Saints solamente recibió 7 puntos.

Lo segundo: a ver cuándo cojones aprende McCarthy. Si tienes un ataque imparable, ¡¡ataca!! No defiendas. El ataque de Green Bay no está para defender. Lo que sabe es atacar, y lo hace de puta madre. Pero cuando se dedica a hacer el imbécil, a mirar el reloj en vez del campo contrario, la caga. Y la defensa, tiene que defender. No "contener daños". Eso es una mierda. Y si le das un centímetro a los Saints, acaban empujándote hasta tu end zone. Mismos errores que la temporada pasada, pero, también igual que el año pasado, final feliz.

Dicen que el football es un game of inches, cuestión de pulgadas, y ayer no pudo ser más cierto. El partido estuvo en dos "últimos downs". El 4.º down del tercer cuarto y la última jugada del partido. Y, en los dos casos, los analistas ponen a parir a Sean Payton. En el primer caso, por intentar una jugada de pase cuando estás en 4.ª y pulgadas (y eso que anteriormente, en un 3.º y 1, se jugaron un pase profundo que terminó en touchdown). Decían que o chutas un field goal o te la juegas con la carrera, pero lo que había hecho, de intentar un pase, en donde le pillaron con el carrito del helado, carecía de todo sentido. Esos mismos críticos se echan las manos a la cabeza cuando ven que se juegan una carrera en la última jugada del partido, en una situación exactamente igual, en la que necesitaban un palmo de terreno para conseguir su objetivo. ¡Pero cómo corres cuando tienes a un quarterback absolutamente imparable! Resultadismo puro y duro, ni más ni menos. Para mí, el mérito de esas jugadas, es de la defensa de Green Bay. Brillantes jugadas defensivas. ACOJONANTES jugadas defensivas. La última goal line stand fue el final digno de un PARTIDO DE FOOTBALL.


El football ha vuelto.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Mis absurdas predicciones 2011: NFC Norte

Comienzo la ronda de predicciones divisionales. La temporada pasada publiqué unos tochos un tanto insufribles con análisis detallados de cada equipo, posición por posición, incluida la dureza del calendario que afrontaban. Hacer eso me llevó un huevo de tiempo y creo que el resultado final no era para tanto (ni mucho menos). En concreto, tardé casi tres meses en preparar esas absurdas predicciones. Esta temporada, tengo menos de tres semanas para hacerlo.

Por otra parte, existen numerosos análisis sobre lo que puede hacer cada franquicia la próxima temporada, tanto en español (por ejemplo, los de Zona Roja o NFL Hispano) como en inglés. Seguro que mejores y con más conocimiento de causa.

Sin embargo, pese a la tentación que tenía de no publicar previas ni predicciones, lo voy a intentar. Eso sí, por los motivos anteriores, trataré que sean más cortas que las del año pasado y que se estructuren de manera más legible. También intentaré aportar algo que no se lea en otros sitios. Aunque sean gilipolleces.

Como me gusta dar la chapa y repetirme más que los callos, recuerdo mis reflexiones sobre la capacidad predictiva del ser humano: toda predicción sobre los resultados de una competición no vale una mierda, porque existen ciertas limitaciones, más allá de que (generalmente) el ser humano no puede predecir el futuro, que debemos tener en cuenta. Fundamentalmente, tres: el factor tiempo, el factor lesiones y el factor suerte. En otras palabras, (i) cuando más lejos está un acontecimiento, menos elementos de juicio tenemos para valorarlo, y más imprecisa es nuestra predicción; (ii) todas las temporadas se producen lesiones importantes, que se ignoran en el momento de hacer la predicción, y que resultan decisivas para el rendimiento de un equipo; y (iii) siempre el campeón final se ve, en algún momento, contra las cuerdas; en ese momento, toneladas de suerte son necesarias para superar el trago. En este artículo hablaba de todo esto en detalle y daba ejemplos de las situaciones en las que la potra resultaba decisiva para el triunfador final.

El último campeón, al que precisamente analizamos hoy, estuvo al borde del abismo faltando tres partidos para el fin de la temporada. En la jornada 15, los Packers, sin Rodgers, jugaban en Foxboro frente a los Patriots. Antes, los Eagles visitaban a los Giants, los Saints a los Ravens y los Lions a los Buccaneers. Pues bien, si perdían los Packers (como perdieron), las victorias de los Giants, Saints y Bucs los dejaban matemáticamente fuera. En particular, si ganaban Bucs y Giants, los Packers estaban prácticamente eliminados. Ambos tuvieron el partido ganado (o casi ganado), sobre todo los Giants. Un milagro en New Meadowlands lo evitó. Por su parte, los Bucs cayeron en casa y en la prórroga frente a unos Lions que llevaban siglos sin vencer fuera, y cuyos dos primeros quarterbacks estaban lesionados. Qué potra la de aquel día. Aún la recuerdo. Todos lo habíamos predicho a principio de temporada, por supuesto.

¿Por qué publico predicciones, entonces? Porque a todos nos mola leerlas. Y así después puedes reírte de los errores del predictor. Seguiremos el orden del año pasado. Empezamos por la NFC Norte.

Supongo que habréis echado de menos la ambientación musical. No me he olvidado de ella. Para contextualizar mejor los análisis de cada equipo, incluiremos la canción de un grupo representativo de su región. Si algo tienen los Estados Unidos, son bandas cojonudas.

Green Bay Packers
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Norte, 6.º NFC. Playoffs: ganadores de la Super Bowl.


Quiénes son. Los actuales campeones de la NFL, el equipo más laureado en la historia del fútbol americano profesional, son también la única franquicia profesional estadounidense sin dueño (o visto de otro modo, la que más dueños tiene), en la que su capital está repartido entre su pueblo, que es también el más pequeño de todos los que cuentan con una franquicia en las Grandes Ligas estadounidenses. Tienen un estadio con capacidad para más de 73 000 espectadores en una ciudad que apenas supera los 100 000. ¿Demasiado grande? Lo contrario, se ha quedado tan pequeño que se está planteando su ampliación (entradas agotadas para todos los partidos que se han jugado ahí desde 1960; lista de espera para abonos de más de 80 000 personas). Sí, es la hostia. Este vídeo, centrado en su estadio, Lambeau Field, resume la filosofía de esta franquicia y la relación con sus aficionados.


Música. Wisconsin, rústico estado rico en queso (lo llaman la despensa de los Estados Unidos), no lo es tanto en música. Desde este punto de vista, pierden claramente la batalla divisional (también es cierto que juegan contra rivales muy potentes). En línea con la idiosincrasia de este estado, su producción musical se centra en el folk. La banda más conocida de Wisconsin son los (o "las") Violent Femmes, que no ocultan sus raíces folclóricas. Su mayor éxito, Blister in the sun, ya se incluyó en un artículo anterior, por lo que vamos a variar. Esto es Please do not go.



Qué se espera de ellos. De un campeón siempre se espera que repita, aunque por suerte (sí, por suerte) esto no suele suceder en la NFL. Al contrario que en las mal llamadas competiciones donde no hay competencia porque siempre ganan los mismos la NFL, la competición deportiva más rentable del planeta, es un ejemplo de paridad. En las últimas 10 temporadas, ha habído 7 campeones diferentes. No solo eso, sino que ningún equipo repite campeonato desde los Patriots de la 2004-2005 y ningún vigente campeón gana siquiera un partido de playoffs desde los Patriots de la 2005-2006. ¿Romperán los Packers la racha? Muchos analistas creen que existen argumentos para pensar que sí, como la juventud de una plantilla aún en progresión ascendente o la recuperación de jugadores importantes con hambre de títulos (recordemos que la temporada pasada fueron campeones a pesar de múltiples lesiones). Aunque solo sea por probabilidad, no creo que repitan anillo, pero sí que estén en la lucha.

Ataque. La pasada temporada el ataque de los Packers fue unidimensional. La expresión es un poco mierda, pero bastante gráfica. El juego de carrera no existía. Solamente el aéreo. Hasta que irrumpió James Starks en los playoffs, no hubo un juego de carrera mínimamente creíble, pero ni siquiera entonces el peso del ataque llegó a equilibrarse. Y a pesar de su unidimensionalidad, el ataque de los Packers arrasó cuando más se necesitaba. Sabías que venía un pase, se usaban formaciones sin backfield, con cinco receptores, y no había manera de pararlo (que se lo digan a los Falcons). Este desequilibrio se agravó por la ausencia de un corredor fiable durante casi toda la temporada, ya que Ryan Grant se lesionó gravemente en el primer partido y Brandon Jackson no está para esas labores (no la caga, que no es poco, pero no es un feature back, un running back que pueda llevar el peso de un ataque). Para la próxima temporada, vuelve Grant, Starks tiene más experiencia, y el ataque recupera a uno de los objetivos favoritos de Aaron Rodgers, Jermichael Finley. Sí, la verdad es que da miedo. Vamos a analizarlo con algo de detalle.

Quarterback. El debate ya no existe. El viejo fantasma se ha esfumado. Ya nadie duda de Aaron Rodgers. Ya no es el sucesor de, sino que es Aaron Rodgers. El MVP de la pasada Super Bowl y uno de los cinco mejores quarterbacks de la NFL sin duda. Personalmente, creo que hay cuatro fantásticos por encima del resto (los enumero sin orden particular, ya que me costaría decidir quién está por encima de quién): Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees y Aaron Rodgers. Philip Rivers está llamando a la puerta, pero hasta que gane un anillo (cruel y de algún modo injusta vara de medir, ya que eso es algo que no depende exclusivamente de él) lo dejaremos fuera. Pero bueno, que me voy por las ramas, volvamos a los Packers.

El principal problema de Rodgers deriva de su habilidad para correr. Aparte de un excelente pasador, es, después de Michael Vick, el quarterback que mejor corre de la NFL. Cuando un jugador acarrea (aunque lo de acarrear no me gusta, no se me ocurre otra traducción para carry) mucho el balón, se expone a que le caigan hostias infames. Es el caso de Vick, y es el caso de Rodgers. La pasada temporada cosechó dos conmociones cerebrales. Una de ellas le hizo perderse un partido. Aunque parecía haber aprendido del error, esta pretemporada ya le hemos visto correr a lo loco, sin deslizarse hacia adelante (slide) al terminar la carrera para evitar los golpes de los defensores. Si hace esas gilipolleces en pretemporada, qué no hará en temporada regular. Los rivales saben de sus debilidades e irán a por él, no lo dudéis.

No cabe descartar, ni mucho menos, que los Packers se vean forzados a recurrir a un plan B si Rodgers vuelve a lesionarse. Afortunadamente cuentan con él. Matt Flynn está considerado como uno de los mejores quarterbacks suplentes de la liga. Seguramente el mejor sea el que tiene Vick (Vince Young) y también seguramente los méritos de Flynn se exageran por lo conseguido en un solo partido (one-hit wonder, que le llaman), pero creo que el recambio ofrece garantías razonables.

(decía que iba a hacer análisis cortos y me he tirado tres párrafos hablando de una sola posición, anda que vamos bien)

Receptores. El equipo de receptores de los Packers es el mejor de la NFL. Ninguno de ellos es un Larry Fitzgerald o un Andre Johnson. Si acaso Greg Jennings, que para mí está entre los cinco mejores de la liga, aunque lejos de esos dos monstruos (USA Today dice que es el sexto, aunque yo creo que hoy en día es mejor que Reggie Wayne y está en la liga de Calvin Johnson y Roddy White). Al lado de Jennings, muy buenos receptores, como Donald Driver (pese a su edad, creo que tiene todavía gasolina para un año más a alto nivel), Jordy Nelson y James Jones. Estos dos últimos tienen con más frecuencia de la debida problemas graves de recepción. Dejan caer balones fáciles, que a punto estuvieron de costar el anillo a los Packers, pero también son capaces de lo mejor. A ellos se les unen esta temporada el tight end Jermichael Finley (hasta su lesión era uno de los mejores socios de Rodgers, una mala bestia) y el novato de segunda Randall Cobb, que si bien se eligió por sus dotes como retornador, puede ser también una amenaza como receptor (la que no deja de ser su posición) e incluso corredor. Por algo se le compara con Percy Harvin.

Línea ofensiva. Este fue el punto débil del ataque de los Packers. Sin embargo, ha mejorado significativamente desde el desastre perpetrado durante la primera mitad de la temporada 2009-2010. No obstante, cuando tus primeras elecciones en los últimos dos drafts son jugadores de la línea ofensiva, no cabe duda de que piensas que es una posición que es necesario reforzar. Sin embargo, hay que decir que los Packers no habrían sido campeones sin la mejora sustancial de su línea desde 2009. La protección a Rodgers durante el tramo decisivo de la temporada fue muy buena e incluso se abrieron espacios para el juego de carrera. La temporada que viene faltará un titular, Daryn Colledge. Un novato de primera ronda, Derek Sherrod (que parece aún verde) y T.J. Lang se juegan el puesto. Las últimas noticias indican que, pese a partir con desventaja, Lang va en cabeza.

Backfield. Aunque el término backfield incluye a todos los jugadores que se sitúan detrás de la línea ofensiva (también al quarterback), usaremos el término para denominar a running backs, fullbacks, halfbacks y todos los backs que no sean quarters. Con la vuelta de Ryan Grant, el (esperado) progreso de James Starks y la ayuda de John Kuhn (el fullback de moda), sin ser de los mejores de la competición, el backfield de Green Bay es más que decente. También estará el running back novato Alex Green, un tipo que me ha encantado lo que le he visto. La temporada pasada, la única finalidad del juego de carrera era que las jugadas de play action (jugadas en las que el quarterback finge entregar el balón al corredor para posteriormente lanzar un pase) fuesen creíbles. La carrera no era un fin en sí mismo. Qué indigno. No había un compromiso real de run the football. ¿La próxima temporada? Por el bien de los Packers, espero que se recurra más a la carrera, aunque seguro que el pase seguirá llevando el peso del ataque.

Defensa. Volveré a repetirme. Offense wins games, defense wins championships. Aunque estamos en la edad de oro del ataque aéreo de la NFL, la defensa sigue resultando decisiva. Tanto es así, que los dos equipos que disputaron la pasada Super Bowl fueron los dos que menos puntos recibieron durante toda la temporada. Quizá matizaría que "la defensa oportunista" es la clave para ser campeón. Que se lo digan a los Saints de la 2009-2010, o a los Steelers de la 2008-2009. Como los Packers la temporada pasada, sus victorias llegaron gracias a jugadas defensivas decisivas en el momento más oportunos. Recordemos las intercepciones retornadas para touchdown (pick six, que se llama) de James Harrison a Kurt Warner, de Tracy Porter a Peyton Manning y de Nick Collins a Ben Roethlisberger. El oportunismo de la defensa, decisivo. Para Green Bay, no solo en la Super Bowl, también en momentos clave frente a los Bears en final de conferencia y frente a los Falcons en la ronda divisional. Buena parte de culpa de este éxito es de Dom Capers, que ha sabido montar una defensa excepcional sobre la base de jugadores no drafteados (Tramon Williams, Sam Shields, Frank Zombo) o desechados por otros equipos (Howard Green, Charlie Peprah o Erik Walden). Capers se hizo cargo de un equipo cuya defensa era desastrosa y, tras cambiar el sistema base de 4-3 (cuatro jugadores en la línea, tres linebackers) a 3-4 (tres en línea, cuatro linebackers), los resultados no han podido ser mejores.

Línea defensiva. La baja más importante de Green Bay para la próxima temporada será la de Cullen Jenkins (que se ha ido, cómo no, a Philadelphia). Jenkins era uno de los principales pilares de una línea muy potente, pero no creo que su baja vaya a resultar de gran relevancia. Jenkins es un excelente jugador, pero los Packers ya mostraron la temporada pasada que sabían vivir sin él (se perdió cinco partidos por lesión). Creo que la línea está bien cubierta con B.J. Raji, Ryan Pickett, Howard Green y Mike Neal. Este último, una segunda ronda del draft de 2010, que se perdió la temporada pasada por lesión, está llamado a cubrir el hueco de Jenkins, aunque la pretemporada de Neal ha comenzado con dudas debido a una nueva lesión (parece que leve, pero uno nunca se puede fiar de los partes médicos en la NFL). Conclusión: aunque en algunas ocasiones sufre contra la carrera (sobre todo según avanza el partido), creo que es de las mejores líneas de la NFL.

Linebackers. El punto más débil de la defensa de Green Bay. Curiosamente, el lugar en el que juega la estrella de la defensa, Clay Matthews. Si está sano, Matthews es imparable (como mostró al principio de la pasada temporada). Si está renqueante, como sucede con demasiada frecuencia, es un muy buen jugador. Hace un par de semanas se revelaba que Matthews jugó la mitad de la pasada temporada con una pierna rota. Aprovecho para recordar de nuevo que no hay que fiarse de la información que dan los equipos sobre lesiones, puesto que nadie tenía ni idea de que esto había sucedido. El problema de esta línea es que los compañeros de Matthews no están a su altura. Por dentro, Desmond Bishop y A.J. Hawk son buenos jugadores, y por fuera, el otro lugar de la línea se lo disputan Zombo, Walden y Brad Jones. Clay necesita ayuda. Por el bien de los Packers, más vale que no se lesione (por "se lesione" quiero decir algo realmente grave para él, por ejemplo, que le amputen una pierna).

Secundaria. En la era del pase, la defensa aérea es fundamental. En Cold, Hard Football Facts no paran de dar la chapa con que lo más importante para ser campeón es la defensa contra el pase. Los Packers fueron los mejores en este apartado la pasada temporada y los Steelers los segundos. La secundaria no es la única responsable del éxito de la defensa contra el pase (también es necesario que el front seven presione al pasador para que no tenga tiempo de lanzar o forzar errores), pero resulta esencial en esta disciplina. La de los Packers es de las mejores de la NFL (no me atrevo a decir la mejor con la que están liando en Philadelphia): en las esquinas, Charles Woodson (el líder de la defensa) y Tramon Williams, apoyados por un jugador en progreso como Sam Shields cuando Capers añade un jugador más a la secundaria. Como safeties, un Pro Bowler como Nick Collins y, acompañándolo, Morgan Burnett (quien hasta que se lesionó gravemente el año pasado, mostró excelentes maneras) o Charlie Peprah. Esta secundaria, además, se beneficia de la polivalencia de jugadores como (especialmente) Charles Woodson, que aunque se le clasifique como un corner juega por todas partes.

Equipos especiales. Este apartado del juego fue el más flojo de Green Bay la pasada temporada, especialmente en relación con la cobertura de retorno. El propio Rodgers llegó a declarar que cada vez que se produce un retorno se pone a rezar por que no suceda un desastre. Un punto débil en el que los Packers se han visto favorecidos por el cambio de normas para el año que viene: al adelantarse el kickoff hasta la 35, será más complicado que los retornadores contrarios hagan daño. En cuanto al retorno de Green Bay, brillaba por su ausencia. Jordy Nelson era el que más lejos llegaba, pero sus problemas de fiabilidad en el control del balón eran graves. Para evitar pérdidas de balón, se encomendaron labores de retorno a otros jugadores importantes de la defensa como Tramon Williams, poniendo en grave riesgo su salud. Esta temporada será el novato Randall Cobb (un especialista) quien lleve el peso en estas labores, junto al también novato Alex Green. Por otro lado, en cuanto a pateadores, Mason Crosby es un kicker relativamente fiable; el punter, Tim Masthay es un jugador de segundo año procedente del fútbol australiano, que ha ido progresando desde niveles pésimos hasta convertirse en uno de los mejores punters de la NFL en tiempo récord.

Equipo técnico. Mucho se ha criticado, sobre todo desde aficionados de los Packers, a Mike McCarthy. El head coach es el que lleva el peso del ataque, y en más de una ocasión se ha puesto en duda su habilidad para controlar el reloj (su ineptitud se compara con la de genios de la disciplina como Andy Reid), por no hablar de su playcalling amarrategui cuando el partido se pone de cara. Esa estrategia conservadora a punto estuvo de costar un grave disgusto a Green Bay en ronda de wild card y en final de conferencia. Como ya es mayorcito, supongo que no cambiará. Con todo, hay que reconocer que McCarthy ha sabido sacar lo mejor de los jugadores de que dispone, y que, pese a las críticas, ha construido un equipo campeón. Todo eso desde la sensatez y la prudencia, que es algo que no se valora suficientemente en el deporte profesional.

Aunque la cabeza del equipo técnico es McCarthy, Dom Capers, el coordinador defensivo, es la estrella del grupo. Ya hemos comentado arriba los méritos de Capers. También debe destacarse el trabajo del entrenador de outside linebackers, Kevin Greene (mirad qué jeta más elegante) por su trabajo con Matthews, y el de Mike Trgovac (pronúnciese TER-guh-vack) con la línea. Suerte han tenido los Packers de que del equipo técnico campeón solo se haya ido el preparador de wide receivers.

Calendario. El 13.º más duro de la NFL (teniendo en cuenta los resultados de la pasada temporada regular), el teóricamente más fácil de la división después de Chicago. Sin embargo, tiene trampa. El inicio en casa frente a los Saints es muy duro, y despues tiene dos partidos fuera (uno de ellos en Carolina, que debería ganar). Termina, como la temporada pasada, con dos partidos en casa frente a Bears y Lions, donde seguramente se jugará el campeonato de división.

Pronóstico. Campeones de la NFC Norte.

Minnesota Vikings
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Norte, 11.º NFC. No se clasificaron para los playoffs.


Quiénes son. Con ese sobrenombre, ya me diréis adónde van. No hay vikingo bueno. Los Vikings son probablemente el equipo que peor me cae de la NFL. Ya no tanto, ahora que se ha ido Favre. Dicho esto, el malo de la película siempre es necesario. Dejando manías personales, son un equipo histórico y maldito. Fue fundado en 1961, lo que para los estándares de la NFL significa estar en el grupo de los "equipos de siempre". Por lo menos, ha estado en todas las temporadas de la era Super Bowl (desde 1966). Como malditos que son, comparten con los Buffalo Bills el honor de ser el equipo que más veces ha llegado a la Super Bowl sin haberla ganado jamás. Hasta cuatro veces llegaron los de Minneapolis al último partido, y en todas ellas cayeron. En alguna ocasión, contra todo pronóstico (ante los Chiefs); en otras, contra rivales míticos (los Dolphins de principios de los '70). Sin embargo, desde 1976 no han vuelto al gran partido. Y no ha sido por falta de oportunidades. La última, hace un par de temporadas, cuando Favre hizo de las suyas en el momento más apropiado. Este vídeo recopila la sucesión de catastróficas desdichas de los Vikings. Seguro que más de uno, conmovido por el sufrimiento de estos cornudos, guardará cierta simpatía por ellos.


Música. En este apartado sí que me gusta Minnesota. Me gusta a pesar de que de esa tierra procede uno de los personajes más insufribles del panorama musical (un poco mierda la expresión panorama musical), el personaje que anteriormente se hacía llamar el artista anteriormente conocido como Prince. Un soplapollas que hace música mierda. Pero centrémonos en lo que mola de la música de Minneapolis. De la tierra de las "Twin Cities" son dos de los grupos que más me molan, Hüsker Dü y The Replacements. También de ahí son los Jayhawks, y el mítico sello musical Twin/Tone Records. Como de los Hüskers ya he puesto bastante, The Replacements, Favorite thing.



Qué se espera de ellos. No demasiado, la verdad. A pesar de que queda buena parte de la base del equipo  que llegó hace un par de temporadas a las puertas de la Super Bowl, y de que se han deshecho de desechos (como Childress y Favre), también pierden piezas importantes (como Sidney Rice y Pat Williams). Pero, ¿ha cambiado tanto este equipo desde entonces para que pase de ser uno de los favoritos al anillo a candidatos a la cuchara de madera? No lo creo. Por eso me da que, pese a los negros augurios que se ciernen sobre los Vikings, no lo van a hacer tan mal.

Ataque. Pese a que contaban con uno de los mejores juegos de carrera de la NFL tan bueno que incluso con un inepto dúo de quarterbacks (Tarvaris Jackson y Gus Frerotte) fueron campeones de la NFC Norte en la 2008-2009 los Vikings renunciaron a basar su éxito en el ataque terrestre con la llegada de Brett Favre. Primero el pase, y luego si acaso la carrera. ¿Que estás en field goal range y conviene asegurar? Nada, nada, hay que jugársela. Luego pasa lo que pasa, claro. Y eso que Peterson ha ido solucionando sus problemas de fumbling. Bien harían los Vikings en volver a run first.

Quarterback. Donovan McNabb. Con lo bueno y lo malo que eso conlleva. ¿Lo bueno? Que sabe. ¿Lo malo? Que, quizá, supo. No cabe duda de que la experiencia de McNabb en los Redskins fue un fiasco. No cabe duda de que la ilusión que genera es escasa. Pero tampoco cabe duda de que este tipo ha demostrado en otras ocasiones es capaz de lo mejor. Si sabe asumir un rol secundario (sí, sé que es complicado, y que algunos le acusan precisamente de hacer lo que le da la gana), puede ser un jugador interesante. Si no, fracaso asegurado. Y si el fracaso se consuma pronto, Christian Ponder, el futuro de la franquicia en esta posición, tendrá que tomar el mando. Ponder fue elegido en primera ronda del draft por los Vikings, en un momento en el que su situación en el puesto era desesperada (McNabb no había llegado). Ahora pueden darle tiempo a madurar a la sombra de McNabb y, llegado el caso (si el tema va mal) tomar las riendas del equipo.

Receptores. Aquí los Vikings tienen un problema. Se ha ido Sidney Rice. Un jugador que está claro que valora los proyectos deportivos por encima del dinero. Por eso se ha ido a un equipo como los Seattle Seahawks (nótese la ironía). Rice era un excelente jugador, a pesar de sus problemas de lesiones. Ahora los Vikings tienen un dolor de cabeza con este puesto. Sí, es una gracia de pésimo gusto. La estrella es Percy Harvin, un jugadorazo, pero al que sus migrañas le perjudican mucho. Es probable que por culpa de estos dolores se pierda más de un partido. Al lado de Harvin, no encontramos demasiados motivos para el optimismo. El tight end Shiancoe es un jugador notable, y los demás, ni fu ni fa: Bernard Berrian, Michael Jenkins y Greg Camarillo. Jugadores correctos, sin más.

Línea ofensiva. Hasta hace bien poco, era de las mejores de la NFL. La primera temporada de Favre, era absolutamente intocable. Las últimas noticias no son tan halagüeñas. Algunos incluso creen que está entre las peores de la NFL. La temporada pasada el quarterback vikingo se comió más golpes de los debidos. El panorama para la temporada que comienza pinta peor. Anthony Herrera, un pilar importante, arrastra problemas que hacen temer por su participación en el inicio de la temporada. Briant McKinnie disfrutó tanto del lockout, se puso tan gordo el cabrón, que lo despidieron. Todo un profesional. No le faltaron ofertas, eso sí, pues es todo un Pro Bowler y a poco que le pongan a raya mejorará. Baltimore es su destino. ¿Qué queda, entonces? Pues poco. Jugadores de dudosa capacidad para ser titulares (como John Sullivan), novatos y algún veterano en declive (Steve Hutchinson). Problemas para preservar la línea.

Backfield. Parece que todo el mundo se ha olvidado de Adrian Peterson. El que hasta hace poco era considerado el mejor corredor de la NFL, ha visto cómo su protagonismo se evaporaba. El predominio del pase, por un lado, y el auge de otras estrellas en su puesto (Chris Johnson) han hecho caer su cotización. Sin embargo, Peterson ha corregido el problema que tenía con los fumbles. El rendimiento de Peterson será clave para el éxito de los Vikings. En él debe descansar el peso del ataque. Toby Gerhart lo apoyará en labores terrestres.

Defensa. El sobrenombre de este equipo, cuando triunfaba (hasta el último partido) en los 70 era Purple people eaters. No es que se comieran a gente de lila, es que era la gente de lila la que se comía a otra gente, por mucho que el lila sea un color un poco... Bueno, dejémoslo ahí. En particular, estos devoradores de gente eran los defensores de la línea. Jugadores como Jarred Allen o los Williams eran dignos acreedores de ese término. Allen sigue, de los Williams solo quedará uno. La temible defensa de la 2009-2010 ha ido decayendo en fiereza. Pero nunca se puede uno fiar cuando Jared Allen y E.J. Henderson están enfrente.

Línea defensiva. Está Jared Allen. Sí, me repito, pero este tipo es un ogro. Un auténtico peligro. Después, otros tres (Minnesota juega con una 4-3). No están ya Pat Williams ni Ray Edwards, y Remi Ayodele y Brian Robison harán lo que podrán por reemplazarlos. El otro Williams, Kevin, sigue. A pesar de los pesares, el año pasado contuvieron razonablemente bien la carrera (novenos de la NFL en este apartado), pero es una posición que deben reforzar para que Allen no esté tan solo.

Linebackers. Algunos consideran que E.J. Henderson, el linebacker del medio, fue el comeback player de la temporada pasada. Tras una gravísima lesión, protagonizó una temporada sobresaliente. Él es el principal bastión de detrás de la línea. A su lado, Chad Greenway y Erin Henderson.  Razonablemente bien, creo.

Secundaria. La parte de la defensa que más preocupa. El veterano de 34 tacos Antoine Winfield, el corner, lo más fiable de una unidad que suscita bastantes dudas. Los otros corners, Chris Cook y Asher Allen, pse. En las posiciones de safety lo tienen más complicado. Estos chicos necesitan ayuda de un front seven que haga la vida imposible al quarterback, la verdad.

Equipos especiales. Percy Harvin, cuando está, es un auténtico peligro retornando. Si no, Camarillo, que cumple pero no es lo mismo. Un peligro es también en punter, pero en Twitter. Chris Kluwe protagonizó uno de esos episodios que nos amenizan la offseason: los improperios por Twitter. En medio de la disputa entre propietarios y sindicato, Kluwe dijo en su cuenta de Twitter que Drew Brees, Peyton Manning, Logan Mankins y Vincent Jackson eran unos douchebags, insulto que podemos traducir como mierdas, pendejos o capullos. Lo decía por, grosso modo, anteponer egoísmos personales a la solución del lockout. Pero que un pringao como un punter puntee, digo, putee a la nobleza de la NFL mola. Encima buena gente, que cedió el dorsal 5 a McNabb a cambio de que este nombrase a su banda de rock, Tripping Icarus, en al menos cinco ruedas de prensa. ¿Que qué tal le da al balón? Regular, pero eso qué más da. El kicker es el veterano Ryan Longwell, que a sus 37 tacos sigue siendo un pateador fiable.

Equipo técnico. Minnesota tenía a uno de los head coaches más odiados de la NFL. Los triunfos llegaban a pesar de él, las derrotas eran, en buena parte, por su culpa. Hablo de Brad Childress, cómo no. Tras ser despedido por malos resultados, su coordinador defensivo, Leslie Frazier, lo sustituyó. No lo hizo nada mal (3-3 en un equipo que terminó 6-10) y se ganó la continuidad. Al cargo del ataque, una persona a la que se atribuye la formación profesional de Matt Ryan, el exentrenador de quarterbacks de los Falcons Bill Musgrave.

Calendario. El 12.º más duro de la liga considerando los resultados de sus rivales el pasado año. Inicio muy complicado contra los Chargers. Luego reciben a los Bucs en Minnesota y se enfrentan a Lions y Chiefs. Podrían llegar a rascar tres triunfos. Si consiguen dos, bien. Menos, complicado. Las dos últimas jornadas visitan a Redskins y reciben a Bears.

Pronóstico. Segundos de la NFC Norte (por llevar la contraria). No creo que dé para playoffs, este año es probable que las wild cards se queden entre la NFC Este (que se enfrenta al chollo de la NFC Oeste) y la NFC Sur (que tiene a varios gallitos).

Chicago Bears
Temporada pasada: 11-6. 1.º NFC Norte, 2.º NFC. Playoffs: Final de conferencia, derrotados por los Green Bay Packers.



Quiénes son. En una división con mucha historia, Bears y Packers son los que más. Uno de los iconos de los Packers, Vince Lombardi, da nombre al trofeo que se entrega al vencedor de la Super Bowl; uno de los Bears, George Halas, se lo da al vencedor de la final de la NFC. Mitiquérrima franquicia fundada en 1919. Muy laureada y dominante en la década de los 30 y de los 40, pero que en la era Super Bowl solamente acumula un trofeo de campeón (en 1986) y otra aparición en el gran partido (2006). El año pasado, aunque nadie contaba con ellos, con toneladas de suerte de por medio, se quedaron a las puertas de la Super Bowl. Los Packers impidieron que un equipo tan mediocre como los Bears de la 2010-2011 (lo siento, pero sinceramente lo creo) llegasen tan lejos. Ah, tienen un himno que me encanta y sobre el que ya comenté sus orígenes. El football en Chicago, o lo que es lo mismo, la vida de George Halas:


Música. Aquí también hay mucho nivel. Hasta hay un estilo musical (y una banda) que se denominan Chicago. Pero a mí eso no me va. Grupos recientes como Rise Against o Alkaline Trio proceden de la zona. Me quedo con Cheap Trick y su clásico Surrender.



Qué se espera de ellos. No creo que nadie espere que los Bears lleguen tan lejos como la pasada temporada en una conferencia con equipos como Eagles, Packers, Saints o Falcons, por citar unos cuantos. No siempre la suerte te permite enfrentarte a un equipo con récord negativo en ronda divisional. Quién sabe, está claro, pero creo que su aspiración es pelear por el título de división o, en su defecto, por una plaza en los playoffs. No espero yo tanto de los Bears, equipo que alcanzó más de lo que debía el año pasado y que creo que se la puede pegar este. Por suerte para los seguidores de Chicago, mis impresiones valen una mierda y tampoco tengo una base demasiado sólida para pensarlo. Veamos.

Ataque. Os habréis dado cuenta de que en algunos casos ni hablamos del coordinador ofensivo o del defensivo. El cargo existe, pero no resulta tan relevante. En Chicago sí. Allá donde esté Mike Martz, allá donde tenga competencias en la estrategia de ataque, se aludirá a él en primer lugar, antes que a los jugadores. El autor intelectual del Greatest show on turf. Poco protagonismo de la carrera, devoción por el pase y, pese a haber jugado de tight end, por apenas utilizar a estos jugadores como receptores. Greg Olsen ya ha huido, camino de Charlotte. A Martz también se le responsabiliza de la exorbitante cantidad de sacks que sufre Chicago. Su filosofía de ataque se basa en rutas profundas de los receptores, que fuerzan al pasador a esperar para soltar el pase; aparte, las formaciones son ricas en receptores y escasas de bloqueadores (¿para qué?). Más le vale poner solución al tema. Sobre todo con un quarterback de la hombría y agallas de Jay Cutler, que es capaz de aguantar lo que le venga. Espera...

Quarterback. ¿Hay algo que permita a Jay Cutler redimirse ante su afición? Lo veo difícil. En un deporte en el que la gallardía, lo bizarro (en el sentido español de la palabra, que no significa extraño, por mucho que lo veamos con mayor frecuencia usado con este significado, por mala traducción del inglés) forma parte de la esencia del juego, no se admiten actitudes de nenaza. Ya podía estar Cutler jugándose la vida, que su retirada en la final de la NFC será difícil de perdonar. Más aún cuando su sustituto era una calamidad (Todd Collins), aunque el sustituto del sustituto (Caleb Hanle) a punto estuvo de lograr la hazaña. Un puñado de líneas y todavía no he comentado nada sobre cómo creo que funcionará Cutler el año que viene. Es que es complicado. Creo que tiene una papeleta complicada. Un marrón importante. Con confianza, un buen jugador. Sin ella, un peligro. Esperará su oportunidad Hanle, que con su buen partido en la final de la NFC ya se ha ganado el favor de muchos.

Receptores. Un sistema como el de Martz necesita de unos receptores en condiciones. Los Bears no los tenían la pasada temporada. Esta, han mejorado. Roy Williams ha decepcionado en Dallas, sí. No ha estado ni mucho menos a la altura. Pero es un buen receptor. Mejora lo presente en Chicago. Devin Hester, un retornador como ninguno, es un receptor mediocre, siendo generosos. Johnny Knox deberá seguir creciendo y Earl Bennet completa la unidad. Regulera, pero creo que Roy Williams puede venirles muy bien. No descartemos tampoco la colaboración de Matt Forté en estas labores. Ah, se ha ido Olsen y ha llegado Matt Spaeth para el puesto de tight end. A bloquear, y a bloquear bien. Cutler lo necesita.

Línea ofensiva. No me parece descabellado que, si el panorama sigue como la temporada pasado, se acuse a los miembros de la línea de los Bears de intento de homicidio. Es inadmisible que tu protegido sufra 52 sacks. La línea no es la única culpable, pero sí la principal junto con Martz. Un desastre. La incorporación de Gabe Carimi (primera ronda del último draft) intentará paliar los defectos de una unidad que sufre del sistema y de su incompetencia. Con Martz al frente, supongo que no queda otra.

Backfield. Aunque el pase sea el protagonista, y seguro que lo seguirá siendo, a los Bears les ha quedado un grupo de corredores muy apañado. Matt Forté recuperó las buenas sensaciones de su temporada de novato durante el último año (con mucha jugada de screen, pero me vale), y con el fichaje de otro desecho de los Cowboys, Marion Barber, no tendrán excusa para darle bola a la carrera. El veterano Chester Taylor completa el buen backfield de los Bears.

Defensa. Los Bears llegaron tan lejos la temporada pasada gracias a su defensa. No cabe ninguna duda. A pesar de que sus quarterbacks protagonizaron algunos partidos desastrosos (Todd Collins tuvo actuaciones para enmarcar), la defensa aguantó el tipo y permitió al equipo ganar partidos que por su rendimiento en ataque jamás habría vencido. No está de más recordar que los Bears fueron campeones de la NFC Norte a pesar de que su ataque fue el antepenúltimo de la NFL en yardas totales. Su defensa, la novena en yardas permitidas, cuarta en puntos recibidos.

Línea defensiva. Julius Peppers fichó la temporada pasada por los Bears a cambio de un sueldo monstruoso. Injustificable: 84 millones de dólares garantizados en 6 años, que podrían llegar a los 91,5. Indecente. Sin embargo, el rendimiento de Peppers ha sido excelente y algunos se plantean hasta que el contrato no ha salido claro. Julius Peppers es una bestia imposible de parar. Se da por descontado que los rivales encargarán a dos hombres bloquear a Peppers. Qué menos. Pero no es el único. El otro defensive end es Israel Idonije, otro jugadorazo. Por el interior rotarán varios hombres. Una línea profunda y potente.

Linebackers. Hablábamos antes de iconos. El símbolo de los Chicago Bears durante la última década es Brian Urlacher. Es veterano, pero por edad podría durar. El problema es su estado físico. Si le respetan las lesiones, sigue siendo un jugador de elite. Es el director de la defensa, el que ordena las jugadas, y el que vuelve locos a los quarterbacks contrarios. Sus carencias físicas las suple como estratega. Con él, otro veterano, Lance Briggs, estupendo jugador, y Nick Roach. El problema de la unidad es la profundidad. Como se caiga alguno, los Bears lo pasarán mal.

Secundaria. Los Bears cuentan con uno de los cornerbacks más peligrosos de la NFL (dadas las numerosas pérdidas de balón que causa), Charles Tillman. Tim Jennings y Zackary Bowman completan la nómina de corners. Correctos. En el puesto de safety, el veterano Chris Harris ejerce de líder. Major Harris deberá tomar el relevo de Danieal Manning, que se ha ido a Houston. Una secundaria sólida.

Equipos especiales. Devin Hester es uno de los mejores retornadores de la historia de la NFL. Decisivo en más de un partido la temporada pasada. Aunque las nuevas normas impidan ver retornos de kickoffs, los punts seguirán produciéndose. Y ahí seguirá Hester para liarla. Joder, si es que merece la pena verlo.


Por otro lado, los Bears tienen en Robbie Gould un kicker fiable, e incorporan a un nuevo punter procedente de Jacksonville, Adam Podlesh, que fue el quinto de la NFL la temporada pasada en media de yardas netas. En definitiva, Chicago cuenta con unos equipos especiales muy sólidos.

Equipo técnico. De Martz ya está todo contado. Toca hablar de su jefe, Lovie Smith. Un tipo que juega en la liga de Brad Childress. Siempre cuestionado, a pesar de haber llevado a los Bears a una Super Bowl y a una final de conferencia. Eso sí, se lo han reconocido con creces en su sueldo (6 millones de dólares anuales hasta 2013). A poco que vengan mal dadas, se volverá a cuestionar.

Calendario. Aunque teóricamente el calendario de los Bears es el más fácil de la NFC Norte (y el 18.º de la NFL), el inicio de temporada es muy duro y bien podrían ponerse 0-3. Falcons, Saints y Packers serán sus rivales, aunque dos de esos tres partidos se jugarán en Soldier Field. Si caen en todos, la losa puede ser demasiado pesada. Si salen airosos, tendrán opciones de repetir éxitos.

Predicción. Terceros de la NFC Norte y a casa.

Detroit Lions
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Norte. 10.º NFC. No se clasificaron para playoffs.


Quiénes son. El peor equipo de la última década. Desde la temporada 2000-2001, han batido todos los récords negativos de la NFL. Se tiraron tres temporadas completas consecutivas, de 2001 a 2003, sin ganar un solo partido fuera de su estadio. La temporada pasada batieron ese récord en cuanto a partidos consecutivos. Lo dejaron en 26. Recordemos que se juegan 8 partidos fuera por temporada. Precisamente la victoria con la que se rompía la racha permitió que los Packers alcanzasen los playoffs. Si los Lions hubiesen perdido en Tampa (y los demás resultados no hubiesen cambiado), Green Bay no habría sido campeón. Desde la temporada 2000-2001 no consiguen un balance positivo de victorias. Pero, su mayor hazaña, que nadie ha conseguido igualar, ha sido la temporada (im)perfecta. 0-16, en la 2008-2009. La siguiente temporada cosecharon dos victorias; y la pasada, nada menos que seis. Como probablemente pocos de los que leen habrán visto ganar a los Detroit Lions, vamos a recordar tiempos mejores de este equipo que despierta tanta ternura. Y es que este es otro equipo con mucha historia. Los Lions cuentan con 4 títulos de campeones de la NFL, todos ellos anteriores a la era Super Bowl. Fueron un equipo dominante en la década de los 50, cuando cosecharon tres títulos. El último, en 1957. Este fue el partido. Disfrutad del vídeo, que es una joya. Precisamente jugaban la final frente a otra franquicia de pésimos resultados en los últimos años, los Cleveland Browns, en donde jugaba un novato al que el narrador llama "Jimmy Brown". Detroit se presenta sin su quarterback titular, Bobby Lane.


Aunque nunca llegaron a los niveles de los 50, hay que decir que durante los 90 los Lions fueron un muy buen equipo, cuando lograron alcanzar los playoffs en seis ocasiones. Estaban liderados por un tal Barry Sanders.


¿Por qué de los Lions dos vídeos y de los demás solamente uno? Porque a los demás los hemos visto compitiendo de verdad recientemente. A los Lions, apenas.

Música. Estamos ante otra tierra fértil en música. Probablemente la mejor de la división, y mira que hay nivel. De ahí procede desde Madonna a MC5 o Alice Cooper. De Detroit es el mítico sello Motown (que viene de Motor Town, la ciudad del motor). También de por ahí proceden los Stooges. Os pongo algo que tiene parte de Stooges y parte de MC5, la Sonic's Rendezvous Band. Esto es Electrophonic tonic.



Qué se espera de ellos. De los Lions, aunque parezca mentira, se espera bastante. Son una apuesta de moda. De tanto perder, de tanto fracasar, han ido acumulando elecciones en los primeros puestos del draft. Gracias a ello, cuentan con auténticos genios en su plantilla. En particular, Calvin Johnson y Ndamukong Suh. Detroit cuenta con altas dosis de talento joven, aparte de los citados anteriormente. Su línea en las últimas temporadas es ascendente (difícil que no lo sea cuando vienes de conseguir 0 y 2 victorias, por otro lado). Por estos motivos, está de moda apostar por una buena campaña de los Lions. Queda guay, después de tantos años sumidos en la miseria. Tan de moda está, que creo que se espera mucho de ellos. Se habla de balance de victorias positivo e incluso de wild card. ¿Realmente es para tanto?
Ataque. Los Lions tienen un ataque potente. Que pase de bueno a muy bueno depende del estado de salud de sus estrellas. Si Matthew Stafford y Calvin Johnson están en forma, y si su veterana línea ofensiva se comporta, los Lions tienen un ataque explosivo que puede amargar la existencia a cualquiera. Eso sí, es un castillo de naipes. Si alguna de las piezas falla, y no es improbable que lo haga, se jodió el invento.

Quarterback. Primera clave: el estado de forma de Stafford. El número 1 del draft de hace un par de años encara su tercera temporada como profesional. Hasta ahora, se ha tirado más tiempo lesionado que activo: ha jugado 13 partidos de los 32 que ha disputado su equipo en ese periodo; la última temporada, solamente 3. Eso sí, lo que se le ha visto invita al optimismo. Ha cometido los errores comprensibles de novato (20 intercepciones, una media de 2 por partido, en su primer año), pero también ha dado muestras de su calidad. De su disponibilidad depende el éxito de Detroit. Luego, de que lo haga bien. Si se vuelve a lesionar (no descartable en absoluto), Shaun Hill volverá a tomar los mandos. Hill es un quarterback decente, correcto, pero insuficiente para aportar el plus que los Lions necesitas. Con una línea mediocre (siendo generosos) y un backfield regulero, y una defensa todavía verde, necesitas un quarterback de primera para construir un equipo ganador. De momento, bastante incertidumbre.

Receptores. Calvin Johnson es una superestrella. Un portento físico, si llega a haber contado con un pasador fiable y algo de ayuda de sus compañeros, probablemente estaríamos hablando del mejor receptor de la NFL. Antes comentaba que está en el Top-5, un escalón por debajo de Andre Johnson y Larry Fitzgerald. Es así, pero Calvin Johnson ha llegado a ese status en un ataque mucho peor que el de Texans o Cardinals (en la era Warner, se entiende). Johnson necesita ayuda para que las defensas tengan que preocuparse por alguien más que él. Eso sí, si se dejase de gilipolleces (léase jugar a la peonza en la end zone), quizá su equipo contaría con alguna victoria más. Nate Burleson cumplió razonablemente bien la función de apoyo a este número 1. El tight end Brandon Pettigrew es otro buen jugador que colabora en estas tareas. La exestrella de los Broncos, pero no los de Denver sino los de Boise State, Titus Young, y Rashied Davis aportan profundidad a la posición. Pero, no nos engañemos, estamos ante otra clave: si Calvin Johnson cae, el ataque de los Lions se va a la mierda.

Línea ofensiva. En una división en la que está de moda poner a parir a las líneas ofensivas, los Lions no iban a ser menos. A pesar de que está compuesta por jugadores veteranos y de que todos los titulares repetirán la próxima temporada (indicio de que, quizá, el motivo es que funciona), la línea de Detroit siempre tiene su lugar de honor entre las peores de la NFL. Por llevar un poco la contraria, diré que no es para tanto. No digo que sea una buena línea, pero tampoco pésima.

Como siempre que uno puede debe aportar datos para justificar sus afirmaciones, recurriré de nuevo a los de Cold, Hard Football Facts. La peña de esta web intenta buscar estadísticas que midan el rendimiento de todas las posiciones, y encontrar qué es lo más importante para el triunfo de un equipo. Ya comenté antes que lo primero, según dicen, es la defensa aérea. Para medir el rendimiento de las líneas ofensivas calculan un índice llamado offensive hog index, cuya fórmula se basa en las yardas de carrera conseguidas, el porcentaje de "jugadas negativas de pase" sucedidas (intercepciones o sacks, en las que se entiende que la línea tiene parte de culpa) y porcentaje de éxito en jugadas de tercer down, donde la línea es fundamental. Pues bien, de acuerdo con este criterio, el año pasado la mejor línea habría sido la de los Patriots, seguida de Bucs, Texans, Saints, Falcons, Jets y Colts. Así de primeras, parece que tiene sentido. Se trata de lineas ofensivas reputadas. Pero, a continuación de estas, aparece una no reputada, sino reputeada: la de los Lions. ¡Eh, que parece que tan malos no son! Pues eso.

Backfield. Parecía a principios de la pasada temporada que Jahvid Best se iba a comer el mundo, pero luego su rendimiento empeoró ostensiblemente. Junto con Maurice Moris y Jerome Harrison completa un backfield rápido pero cuya aptitud para minar a los rivales por dentro es dudosa. Si Best progresa y alcanza niveles parecidos a los del inicio del año pasado, ojo con este ataque.

Defensa. Hasta la llegada de la bestia, era frecuente aludir a los Lions como lindos gatitos. Tan tiernos, tan blanditos. Ya no. Cuando un equipo cuenta con Ndamukong Suh en sus filas, las coñas se terminan. El número 2 del draft de 2010 ha respondido a las expectativas. Quizá con brutalidad excesiva, y ya le han caído unas cuantas multas por ello (no se corta ni en pretemporada, qué afición por descorchar quarterbacks). De todos modos, la defensa de Detroit tiene todavía que mejorar bastante su defensa del pase. Por este motivo, creo que los Lions seguirán sufriendo. Su secundaria es todavía bastante floja.

Línea defensiva. No hablo más de Suh. Una mala bestia, un excelente jugador. La incorporación del veterano Kyle Vanden Bosch le ha venido muy bien a la unidad. Se dudaba de su estado, pero su rendimiento ha sido bueno. Con Suh y Vanden Bosch aterrorizando a los rivales, se libera espacio para otros jugadores, como Cliff Avril, que cosechó 8,5 sacks la temporada pasada. Ahora se une Nick Fairley, del que se espera mucho, pero cuyo estado físico suscita dudas. En todo caso, ya nadie se ríe de los Detroit Lions.

Linebackers. Los Lions incorporan a Stephen Tulloch, procedente de los Titans, como gran esperanza para reforzar su unidad de linebackers. Tulloch fue el segundo jugador en número de placajes de la NFL la temporada pasada, así que cabe esperar mayor solidez en esta unidad. Junto a él, llega de Jacksonville Justin Durant, un jugador bastante irregular, pero que aporta profundidad. DeAndre Levy completa la unidad titular. Es un ugador joven del que se espera que siga progresando. A los Packers la temporada pasada les amargó la vida, con 8 tackles y, sobre todo, una decisiva intercepción a Matt Flynn en su propia end zone. La victoria de los Lions en Miami también se debió a una jugada decisiva de Levy, que retornó una intercepción para el touchdown de la victoria.

Secundaria. Esta unidad es la que más dudas suscita. Muchas, además. Han fichado a Eric Wright de los Browns y a Erik Coleman de los Falcons para reforzarla, pero no parecen jugadores lo suficientemente importantes para dar seguridad a la secundaria. Tienen a dos safeties jóvenes, Louis Delmas (que pega que da gusto) y Amari Spievey, que no están mal. Pero en las esquinas tienen más problemas. El citado Wright será seguramente titular, junto con Chris Houston o Alphonso Smith. En general, bastante flojos.

Equipos especiales. Para compensar tanta inmadurez, los Lions tienen a un kicker de 41 tacos, de nombre con rima, Jason Hason. Su longevidad no le ha hecho perder precisión (18/18 field goals la temporada pasada), aunque empieza a sufrir achaques típicos de la edad y que llevaron a Suh a chutar (sin éxito) un extra point. La gilipollez les costó el partido a los Lions. El punter, Nick Harris, regulero, y la defensa de los retornos debe mejorar bastante. Stefan Logan es un tipo que sabe retornar. Veamos, que este año veremos pocos:


Equipo técnico. Jim Schwartz asumió el cargo con la tranquilidad de que no lo podía hacer peor que su predecesor, Rod Marinelli (ahora coordinador defensivo en Chicago). En un contexto de poca exigencia, sus resultados han sido, siendo generosos, aceptables (8-24, es decir, un 25% de victorias). Creo que es un buen entrenador y que está sabiendo llevar al grupo de jóvenes jugadores que tiene a cargo, pero necesita dar un paso adelante.

Calendario. Los Lions tienen teóricamente el calendario más duro de la división y el 4.º de la NFL. No se dan las mejores condiciones para que resurjan. Tres de sus cuatro primeros partidos los juegan fuera (Tampa, Minnesota y Dallas), y algo deberían rascar para tener opciones de pelear.

Predicción. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Últimos de la NFC Norte. Por recuperar viejas costumbres.

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Conclusión. La primera conclusión es que esto ha quedado demasiado largo. Como siga así, no llego ni de coña a analizar todas las divisiones. Las siguientes serán bastante más breves. Mi siguiente conclusión es que, si bien tengo relativamente claro que los Packers son los favoritos, los otros tres están ordenados de manera un tanto aleatoria. Nada me sorprendería en esta división, desde que los Lions sean segundos, hasta que los Bears repitan campeonato. Pero algo hay que (pre)decir, así que apuesto por que los Vikings son segundos, los Bears terceros y los Lions últimos.