Sin embargo, la reciente actualidad deportiva española me ha animado a escribir de nuevo. No me puedo contener. Tengo que hablar de ello. De que este país tiene lo que se merece. O quizá se merezca algo incluso peor. Probablemente.
Otro tema de Stiff Little Fingers, que son muy buenos y están muy infravalorados. Nobody's hero. Ya sabéis, Don't wanna be nobody's hero, don't wanna be nobody's star, don't wanna be nobody's hero... Get up! Get out! Be what you are!
Uf, a ver por dónde empiezo. Que hay varios temas. Esencialmente dos. Poco footballeros, por cierto. Lo advierto. Ambos relacionados con la justicia de la competición. El primero, relativo a los que hacen trampas, los que vulneran las reglas del juego. Las que prohíben el consumo de determinadas sustancias. El caso Contador, vamos. El segundo, sobre otro tipo de doping, el financiero. Que también afecta a la justicia de la competición. A su propia esencia, porque sin competidores reales no hay competición.
Los dos temas tienen que ver con la idiosincrasia de la sociedad española. Como poco, curiosa. Curiosas las prioridades que nos mueven. Así en general, porque sé que a muchos no, entre los que me incluyo.
Comienzo con algunas reflexiones adicionales sobre el caso Contador. No me resisto, porque por si no tuviésemos suficiente con los medios, llegaron los políticos. Ya tardaban. Qué listos. Cómo saben que esto a la gente sí le importa. La corrupción no le importa tanto al votante. Que ni aparezcan por el Congreso, tampoco. Las promesas incumplidas, inocuas. Que se gasten el dinero en actividades innecesarias para el bien común o incluso ilícitas, tampoco. Al votante eso le da exactamente igual. Bueno, no exactamente igual, pero por esos motivos las masas no se movilizan. Solo los perroflautas. Por el deporte sí. Eso sí que nos importa. Parece mentira. En el deporte, o mejor dicho, en ver deporte nos va la vida. Si descienden a un equipo por impago, sale el pueblo a la calle. Las masas se manifiestan. Recordemos los casos de Celta y Valladolid. Acojonante. Ordenan el descenso de dos equipos porque es lo que las normas establecen y, ante las movilizaciones, el gobierno interviene para calmar los ánimos. Vergonzoso.
Dos políticos bastante relevantes se han cubierto de gloria con sus recientes declaraciones públicas sobre el caso Contador. El primero, Zapatero. Manda cojones que un tipo que lleva prácticamente sin abrir la boca desde que dejó el Gobierno rompa su silencio para esto. ¿¿Pero qué coño...??
Anda que te has lucido. De nuevo. Peor es lo de Cospedal. Cuyo currículum dice que es Abogada del Estado. Y dice que la resolución del TAS constituye "un disparate jurídico tremendo" (sic). ¿Por qué? Porque es sancionado "por no demostrar su inocencia". ¿¿Pero esta tía es Abogada del Estado?? ¿No sabe que en derecho administrativo sancionador pueden imponerse sanciones "aun a título de simple inobservancia"? Es decir, sin que sea necesaria culpa.
Es más, la ley antidopaje española, que Cospedal debería conocer, es aún más dura que el reglamento antidopaje de la UCI, el que se usó para castigar a Contador. Conforme a la ley española, la Ley Orgánica 7/2006, "Los deportistas se asegurarán de que ninguna sustancia prohibida se introduzca en su organismo, siendo responsables en cualquier caso cuando se produzca la detección de su presencia en el mismo". Conforme a la ley española se responde en todo caso. Deportista, asegúrate de que no entran sustancias prohibidas en tu organismo, porque si no responderás cuando te la detecten. Y punto final. El reglamento de la UCI es más generoso, porque permite al deportista evitar la sanción, una vez detectada la sustancia dopante. Conforme al reglamento de la UCI, si pruebas cómo llegó la sustancia a la sangre y que ahí no tuviste culpa, te libras de la sanción. La ley española, como bien sabrá la Abogada del Estado, no deja margen ni para eso. Pero la aplicación de una normativa más laxa es un disparate jurídico.
La sanción a Contador no es ningún disparate. Muy al contrario. Ahí se probó que había una sustancia prohibida en la sangre de Contador. Es decir, que no es "inocente" (término mal empleado en este contexto, por cierto, puesto que no estamos en un procedimiento penal). Es responsable. Y si hubiese demostrado, o ni siquiera, si hubiese probado una explicación más probable que cualquier otra sobre cómo llegó el clembuterol a su sangre .
Pero tranquilos, que el Ministro de Educación, Cultura y Deporte ya anuncia que reformará la norma. No tengo ni idea de qué coño cambiará. Porque la normativa española es, en estos momentos, de las más exigentes del mundo en materia de dopaje. Es una normativa que obtiene la máxima puntuación posible de la Agencia Mundial Antidopaje. ¿Entonces, qué hacemos? ¿Cuestionan el compromiso de España en la lucha contra el dopaje y relajamos los estándares? Bah, qué más da, el caso es mantener contentas a las masas.
Vergüenza ajena me provoca el pollo que se ha montado aquí por las burlas de un programa satírico. Los ahora famosos guiñoles de Canal+ Francia. He leído que los franceses nos atacan. Que sí, que sí.
¿¿Pero la gente es boba?? ¿¿Un puto programa de muñecos representa al estado francés?? Pues sí, nuestra sociedad llega a un grado de estupidez tal que es necesario aclarar este tipo de cuestiones. Si el diario más leído del país y la página web más visitada lo dicen, cuidado. Pues nada, por si alguien no se ha dado cuenta, el contenido de un programa satírico no representa el sentir de la sociedad francesa.
Voy a escribir un artículo sobre lo mal que me cayeron los franceses cuando estuve en París de vacaciones. Me inventaré unos cuantos chistes irreverentes y acusaciones falsas. A ver si los franceses convocan manifestaciones ante la embajada española.
Por cierto, otro dato que no sé si la gente tiene presente es que ninguno de los cuatro componentes del TAS para el caso Contador era francés. El presidente, Efrain Barak, era israelí. Los otros dos árbitros, Ulrich Haas y Quentin Byrne-Sutton, suizos. El asistente jurídico, Dennis Koolaard, neerlandés. ¡Los franceses, que nos tienen manía! Pues nada, todos a manifestarse a la embajada francesa a pedir el cierre de Canal+ Francia. Madre mía, qué ridículo. No me extraña que se rían de los españoles. Como para no.
Que los franceses nos tienen envidia. Hostias, la envidia. ¿Existe un argumento más estúpido para atacar al contrario que la envidia? Quizá, pero no se me ocurre. ¿De qué nos tienen envidia los franceses? ¿De nuestro salario mínimo? ¿De nuestra tasa de paro? Bah, eso son nimiedades, ¿verdad? Ay, la envidia. Vamos, no me jodas. Cuando alguien alega envidia del contrario, sospechad, porque probablemente no lleve la razón. Es el argumento de referencia de los aficionados del equipo-que-no-debe-ser-nombrado. No les digáis que ser de cualquier equipo de fútbol es gratis, que igual les revienta la cabeza. Sí, no son capaces de entender que ser de un equipo es tan fácil como decir "soy de tal equipo". No hace falta superar ninguna oposición, no hay requisitos de acceso. Si te gusta, simpatizas. Si no, te da asco. Sí, asco. Hay gente que confunde el asco con la envidia. Curioso.
Es acojonante. Por lo de los guiñoles sí se convocan manifestaciones y concentraciones de protesta. Sin embargo, cuando día a día se van revelando nuevos casos de corrupción, la movilización es nula. Eso sí, como nos toquen a nuestros deportistas, cuidado. ¡¡A las armas!! Soy español, a qué quieres que te gane, puede llegar a decir un absoluto inepto en la práctica de un deporte. Campeones son los deportistas que compiten, no lo eres tú. Que la nacionalidad que figura en tu pasaporte sea la misma no te convierte en campeón. Por mucho que Rafa Nadal lleve una muñequera con la bandera que te gusta.
Por cierto, ya que citábamos a Rafa Nadal. Un deportista intachable, ejemplar. Un ejemplo de esfuerzo, de competitividad y de deportividad. Que sabe ganar y sabe perder. No se le puede poner ni un solo pero a su actitud tanto dentro como fuera de la pista. Bueno, quizá. Si se confirma que utiliza una sociedad con domicilio en Guipúzcoa a la que imputa todos sus ingresos para ahorarse el pago de impuestos es para prohibirle el uso de la bandera de la gente a la que defrauda. Esto sí que es un escándalo. ¿47,37 millones de euros de beneficios y 11.000 euros de impuestos? ¡¡EL 0,023% DE SU RENTA!! ¿¿Pero esto qué es?? ¿Un multimillonario paga el 0,023% y el común de los mortales un tercio de su sueldo? Vamos, no me jodas. Mucha banderita de España en el uniforme, mucho anuncio publicitario y demás mierdas, pero después a los españoles contribuye con 11.000 euros. Indignante. Si esto es verdad, a la puta cárcel. Y si es legal, me parecerá inmoral (en cuyo caso que no vaya a la cárcel, pero que deje de lucir la banderita en su puta vida). Que no puede ser, coño. Ya está bien. Por esto nadie se moviliza. Si nuestros deportistas, los que tienen el DNI con la misma banderita que nosotros, fijan su residencia en un paraíso fiscal, a nadie le importa. ¡Bien hecho, hombre, que se ahorren impuestos! Y una mierda. A todos esos, que les den bien por el culo. Joder.
No deja de ser curioso que los que se proclaman más patriotas sean también los que más defienden no pagar impuestos. Curiosa manera de aportar a la patria que tanto dicen querer. A mí me sucede al revés, fíjate.
Así nos va.
Cómo se esfuerza el pueblo español en el deporte. En él centra todos sus esfuerzos. Cuánta grandeza. Qué orgullo. ¿Orgullo? Vergüenza me da a mí que las dos entidades deportivas más ricas del mundo sean españolas. Hoy se publicaba el informe Football Money League de la consultora Deloitte. Lo podéis leer entero en este enlace. Como veréis, los dos tiranos del fútbol español lideran con significativa diferencia el ranking europeo de ingresos. El equipo-que-no-debe-ser-nombrado gana 112,5 millones de euros más que el tercer clasificado. Más de un 30% más. Si descendemos un poquito más en el ranking, las diferencias son abismales. Ojo, que consideran aquí todos los equipos europeos. Si nos centramos en la liga española, el contraste es muy superior. Una guerra entre el ejército de los Estados Unidos y el del Vaticano. Bueno, quizá más diferencia. Una vergüenza.
Sí, vergüenza. Podréis decirme que no, que son un ejemplo de gestión, porque generan más ingresos que nadie. Ya, pero de dónde vienen esos ingresos. Mayoritariamente (muy mayoritariamente) de bolsillos españoles. Para esto sí hay pasta. Más de 120 millones de euros en venta de entradas. Más de 180 millones de derechos de televisión. De televisiones que luego se arruinan, y se arruinan porque han pagado más dinero del que esos derechos valen. Y no valen tanto porque las televisiones no son capaces de recaudar el dinero por publicidad y por cuotas de abonados que esperaban obtener al pagar esas millonadas. Millonadas que no pagan a los demás equipos.
Esta imagen resume el informe que se publicaba hoy.
Los dos tiranos o, mejor dicho, los que pagan a esos tiranos y los demás equipos que se lo consienten, se han cargado la liga española y llevan camino de cargarse también la europea. Ese panorama en España no va a cambiar. El panorama en el que dos lo tienen todo y los demás no tienen nada. Porque si por lo menos unos fuesen muy ricos y los demás fuesen "clase media", bueno. Pero no es así. Todos los demás están arruinados. Cada día más entidades se declaran en concurso de acreedores. En bancarrota. Porque no tienen para pagar sus deudas. Y los dos tiranos, a todo trapo. Irónicamente, los que están en la ruina son "sociedades anónimas deportivas", entidades con ánimo de lucro, y los dos tiranos son "clubes deportivos", asociaciones sin ánimo de lucro. Que sí, que sí, como lo oís. Y por eso pagan menos impuestos que las sociedades anónimas deportivas. Espectacular.
La principal causa del desequilibrio competitivo en el fútbol español está más que clara: reside en el sistema de gestión de los derechos televisivos. En la práctica totalidad de los eventos deportivos mundiales, quien explota los derechos audiovisuales es el organizador, no los competidores. En el tenis, no es Nadal, Djokovic o Federer quien individualmente vende a las televisiones el derecho a emitir los partidos. Es el organizador. En la NFL, quien vende a las teles estadounidenses el derecho a retransmitir los partidos es la propia NFL, no son los Giants, los Patriots ni ningún otro equipo. Lo mismo sucede en fórmula 1, NBA, ACB e incluso en fútbol. Sí, quien vende los derechos del Mundial es la FIFA, no cada una de las selecciones. Quien vende los derechos de la Eurocopa es la UEFA. Y lo mismo sucede con la Champions League. No son los equipos participantes, sino el organizador, quien vende los derechos. Evidentemente, no todos los participantes deben cobrar lo mismo. Hay criterios de reparto. En función del éxito deportivo o de la audiencia conseguida, por ejemplo. Pero el reparto es razonable. Sin embargo, en la liga española el panorama es diferente. Aquí, por excepción, cada equipo debe buscarse la vida. De ahí las diferencias abismales. Ese es el origen del fin de la competición. Que se la han cargado.
Pero no va a cambiar. Y digo que no va a cambiar porque todo está tan viciado ya que es imposible. A ninguna de las partes implicadas le interesa:
- Los dos tiranos no van a renunciar a sus privilegios porque les va de puta madre. Sin ese dinero, sus gestores y personal deportivo no podría cobrar los astronómicos sueldos que cobran. Imposible.
- Los demás equipos no se van a rebelar porque les interesa llevarse bien con los dos tiranos. Los pocos conatos de rebelión fracasan por falta de apoyos. Si los pequeños se uniesen, la situación podría cambiar. Sin duda. Porque son mayoría. Pero los tiranos saben ofrecer favores a los humildes: si votas a favor de mi sistema, te doy una limosnilla. Si no te quedas sin ella. Y quedarte sin un milloncejo puede ser la diferencia entre la permanencia y el descenso. Cesiones de jugadores, "recomendaciones"... Los pequeños no tienen poder para levantarse. Porque miran por sus intereses a corto plazo, y descender puede ser mortal para la entidad. Su guerra no es contra los tiranos, sino contra los iguales. Pues no se meten.
- Los medios no van a denunciar la situación. Ellos han contribuido a crearla y de ella se lucran (aunque el lucro no cubre el coste). Han contribuido a crearla porque la diferencia tan importante entre los tiranos españoles y sus rivales europeos se explica esencialmente por los "derechos de televisión" por la competición local. Vamos, porque Mediapro les paga una millonada que los operadores ingleses, alemanes e italianos no pagan. Supongo que conocéis la situación financiera de Mediapro. Merecida, sin duda. Ningún medio de masas denunciará nada. Carlos Martínez proclamará las excelencias de la liga española. La mejor del mundo. Claro, su sueldo depende de los abonos vendidos a Digital+ y, en particular a Canal+ Liga. Como para decir que el producto estrella es una mierda. Ninguna tele se quejará. Tampoco la prensa escrita. Son ellos los que dedican sus espacios, casi exclusivamente a los dos tiranos. Publicidad gratuita. Supongo que sabéis lo que cuesta la publicidad. Y que es esencial para la promoción del negocio. Pues eso, los "nuevos aficionados" solo reciben información sobre dos. Y acaban por interesarles solo dos. El resto no existe. Tan sencillo como eso.
- Los patrocinadores no cambiarán de postura. Se pelearán por exhibir su publicidad en los dos tiranos, porque son los soportes con más visibilidad en los medios. A los demás equipos nadie les hace ni caso. No interesan. Hay más potenciales clientes. Y a los patrocinadores el interés de la competición como que se la suda. Mucho dinero para dos, nada para el resto. Lo mismo.
- Los aficionados tampoco se rebelarán. Porque la cuota de mercado de los tiranos aumenta día a día. Ser de los que ganan es muy fácil. Así empieza la canción. Pero la coletilla de ser del Estudiantes nos parece mejor la cantamos pocos. Creo que lo comentaba hace un año. Durante los últimos años, cuando iba Riazor a ver al Dépor contra los tiranos (espero que pueda hacerlo la temporada que viene), era frecuente ver al padre con la bufanda o camiseta del Dépor y al hijo con la del rival. Pues eso.
Imposible. Nada va a cambiar. La liga española ha muerto.
Me diréis que esa generación de ingresos por entidades españolas redunda en el bien común. No. Ese dinero se destina, mayoritariamente, a pagar los sueldos de deportistas y gestores. Muchos extranjeros, casi todos titulares de estructuras fiscales que les permiten ahorrarse impuestos. Si es que los pagan en España, claro. Y para completar el círculo virtuoso, la famosa Ley Beckham. Por fortuna derogada, pero aún aplicable a los que en su momento se acogieron a ella. Y que hace que el tipo impositivo de Cristiano Ronaldo sea más bajo que el mío. Eso es justicia tributaria, sí señor.
Tampoco está de más recordar que esos equipos no pagan impuestos sobre sus ingresos, sino sobre sus beneficios. Y sus beneficios son escasos. De hecho, el Barça viene generando pérdidas durante las últimas temporadas. Los beneficios del innombrable también son escasos. Claro, si es que no les interesa. Prefieren repartirse todo el dinero generado, porque al ser "entidades sin ánimo de lucro" no pueden repartir beneficios a los socios, dividendos. Así que ni impuestos sobre beneficios.
Que conste que los aficionados de los dos tiranos no me dan ninguna envidia. En un deporte en el que el dinero sí compra las victorias (a diferencia de la NFL, ya llegaremos a ello), porque te permite tener a los futbolistas que te dé la gana, que cualquiera de los dos tiranos no gane un partidos contra cualquiera de los demás es una humillación. Un fiasco de proporciones bíblicas. Que el Barça pierda en Getafe o el innombrable en Valencia contra el Levante es de un ridículo épico. Como si Manny Pacquiao pierde un combate contra un tetrapléjico. Así de equitativos son los combates en la liga de las estrellas. Así de divertida es la vida del aficionado de esos equipos: si ganan, habrán cumplido con la obligación. No trámite, obligación. No ganar es un fracaso. Con todas las letras. Así que si ganan, pues cumplen. Sin más.
Envidia, ninguna. Envidia me da el sistema de la NFL. Eso sí que me da envidia.
Qué diferente es, por fortuna, el panorama en la NFL. El ejemplo de competición en el que deberían mirarse todas las demás. Lo normal es copiar el modelo exitoso. El europeo es ruinoso. El español, más ruinoso que ninguno. La NFL es una competición en la que ningún equipo paga más de lo que puede a sus jugadores, porque hay un tope salarial configurado como un porcentaje de los ingresos de la franquicia al que todos están sometidos. En el que todos los participantes compiten en igualdad de condiciones, y en el que los peor clasificados reciben ventajas (en forma de mejores elecciones en el draft). El resultado, campeones diferentes cada año, multitud de equipos luchando por el anillo, incertidumbre. Eso es una COMPETICIÓN, con todas las letras, y no en lo que se ha convertido el fútbol español y, a este paso, también el europeo. Porque sin competidores no hay competición. Y cuando solo compiten dos, la competición se convierte en una milonga. Un fraude.
La NFL, y el deporte profesional norteamericano en general, se asienta en varios principios que aseguran su viabilidad económica. El primero, el tope salarial. Un tope que hace que a diferencia del fútbol europeo, el dinero no pueda comprar las victorias. Si el tope es 80, da igual que tengas 150. En tu plantilla no puedes gastarte más. Y por eso las estrellas se dispersan entre los diferentes equipos. En el fútbol europeo, el dinero lo compra todo. Los dos tiranos tienen los jugadores que les da la gana. Eligen a los que quieren, tal cual. En Estados Unidos, no pueden. El tope salarial es un principio fácilmente importable.
Otras de las bases del deporte estadounidense no lo son. En Estados Unidos, los peores tienen derecho a elegir a los mejores jugadores que se incorporen a la liga gracias al draft, pero en Europa eso es imposible porque no existe una cantera universitaria equiparable y la competición no puede ser "cerrada" porque el derecho de competencia lo impide. Esas medidas han fomentado la paridad en la NFL (no en la NBA, sin embargo, donde los anillos están mucho menos repartidos). Pero como suele explicar Gonzálo Vázquez, la razón original del draft es económica: que las franquicias no se peleen alocadamente por los nuevos jugadores, encareciendo su coste.
La conjunción de los anteriores factores ha llevado a una NFL viable y sana económicamente. La competición existe y es justa.
Ahora comparemos para hacernos una idea del disparate que aquí vivimos. Recordemos que los dos tiranos, que obtienen sus ingresos esencialmente en España, recaudaron 479,5 y 450,7 millones de euros la pasada temporada. ¿Cuánto recaudó el que más de la NFL? Según los datos más recientes, del informe de Forbes de julio de 2011, 406 millones de dólares. En euros, según el tipo de cambio actual, de unos 300 millones de euros.
¿Es esto normal? La entidad que más gana del deporte estadounidense, gana 150 millones menos que el tirano que menos gana. El tirano gana un 50% más que los Cowboys. Supongo que no hace falta recordar la capacidad económica estadounidense en comparación con la española. Supongo que no hace falta comparar la audiencia televisiva de un partido de la NFL con la de uno en España. Pero aún así, Mediapro paga más. ¿Cómo puede suceder esto en un país que atraviesa la galopante crisis que sufre España? Pues eso. En Estados Unidos las televisiones hacen estudios serios de lo que valen los derechos de la NFL. Aquí, permitidme que lo dude. En la situación financiera de los que los pagaron está la prueba.
Pero bueno, ahí los medios no solo saben mejor cuánto deben pagar, sino que sus productos son infinitamente mejores. La prensa deportiva española está a años luz de la de ahí. En todos los sentidos.
Es obsceno que los dos tiranos del fútbol español generen ingresos muy superiores a los de la franquicia que más recauda de la NFL. Se ve que la sociedad española, significativamente menos numerosa y más pobre que la estadounidense, puede gastarse más dinero en fútbol que la estadounidense en football. Obsceno. Ridículo. Patético.
En Estados Unidos tienen la competición deportiva más saludable del mundo. Modélica. Una competición entre iguales, entidades viables y saneadas económicamente. Una competición que preserva la esencia del deporte: la incertidumbre. Sin incertidumbre, te cargas el deporte. El deporte es el único espectáculo en el que nadie conoce su desenlace. En los demás espectáculos (cine, teatro, concierto), su desarrollo y desenlace están escritos. En el deporte no. Bueno, en el fútbol español quizá. Es muy improbable que cualquiera de los dos tiranos no gane. Y no cambiará.
¿Injusticia en la competición? España es la referencia. Sin duda.
Joder, qué a gusto me he quedado.

