A través de la cuenta de Twitter de esa web esencial para todos los aficionados al deporte norteamericano que es Sports Made In USA llego a la clasificación global de gasto en salarios de entidades deportivas recientemente publicada por la ESPN, tomando datos compilados por Sporting Intelligence.
Ojo que vienen Spanish Bombs.
Lo que voy a decir seguro que no es demagogia (porque "demagogia" es ganarse con halagos el favor popular, y yo no estoy halagando a nadie), no sé si es populismo, pero debo decirlo: que las dos entidades que más gastan en salarios para una actividad de ocio, de mero recreo y pasatiempo, sean de un país sumido en una crisis económica brutal, con cinco millones de parados, resulta inconcebible. Así va el país. Porque esto no es sino el reflejo de adónde van los esfuerzos de nuestra sociedad. Qué maravilla. A dos entidades "sin ánimo de lucro". Mirad, mirad los primeros 30 puestos de la clasificación (el mejor equipo cierra la lista de la ESPN en el puesto 200.º):
La competición deportiva que genera más beneficios en todo el mundo no cuenta con ninguno de sus miembros en los primeros puestos de la lista. Es la NFL, por si no quedaba claro. El primer clasificado de la NFL en esta lista son los Washington Redskins en el puesto 70.º. Dato revelador.
Podréis decir que estos equipos también generan ingresos, empleos. Me refiero a los dos primeros. No lo creo. Apenas. Cuanto más crecen estos mastodontes, que alcanzan dimensiones desconocidas, peor va la economía nacional. Coincide su mejor momento histórico con uno de los peores de la economía. Pero nada, sigamos con el circo. Interesantísima la liga española, la autonombrada mejor del mundo, por mucho que no compitan realmente por ella más que dos gigantes. Y todos los demás, en la ruina.
Y ojo, que el anterior ranking se limita a considerar el gasto en salarios, NO INCLUYE IMPORTES PAGADOS EN CONCEPTO DE TRASPASOS (para entendernos, los pagos por fichajes), concepto casi inexistente en Estados Unidos y que en el fútbol español o, mejor dicho, en esos dos equipos, mueve importes mareantes. Vamos, que si incluimos ese gasto, la diferencia sería ostensiblemente superior (el innombrable se ha gastado más de 1000 millones de euros en 10 años). Demencial.
Para mayor escarnio, los gestores de estos inmensos patrimonios no son profesionales. Esto no es la NFL, no es la NBA. La gestión profesionalizada brilla por su ausencia. ¿Qué preparación tiene el Director General del innombrable (Jorge Valdano)? Así van las cosas. El fútbol español no es una industria profesionalizada, como, en general, no lo es el deporte español, pero es capaz de construir este esperpento. Un deporte deficitario, como la economía nacional general, que cuenta con dos entidades que pagan lo que nadie en todo el mundo paga.
Pues nada, que disfrutéis de los Clásicos que vienen.
Repito la recomendación a Sports Made In USA, gracias a la cual he llegado a los datos.
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lunes, 25 de abril de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
Apuntes breves: ¿otra vez Tampa?
Qué difícil resulta escribir cuando no está pasando nada. Lo siento, pero creía que podría sacar fuerzas para escribir artículos sobre temas históricos, no actuales, pero no ha sido así. Entre el putobendito trabajo, The Wire, cuyas cinco temporadas me he tragado recientemente (y recomiendo encarecidamente a todos que lo hagáis si no lo habéis hecho ya) y otros vicios, mi tiempo libre (libre de lo anterior) ha sido escaso.
Pues eso, que he estado enfrascado, Caught in a jar.
Sin embargo, esta mañana me llegaba un e-mail (nótese la metonimia, utilizamos el nombre del sistema de transmisión para denominar el mensaje) de un colega de los Falcons que decía esto:
"Parece que el partido de este año en Londres es el Tampa Bay Buccaneers – Chicago Bears".
En ese mensaje estaba también copiado un aficionado de los Buccaneers, que respondía lo siguiente:
"Pero se ha levantado el Lock-out? Es que como aquí hay cierto impresentable que se dedica a trabajar en vez de actualizar su blog…
Si es ese partido, lógicamente no podemos faltar!!"
A lo que yo contesté:
"Otra vez Tampa? Joder... Que no tengo nada en contra de Tampa, pero ya podían llevar a otros equipos. Parece ser que se debe a que la temporada pasada no se llenó el estadio de los Bucs ni una sola vez.
De todos modos, es un poco raro, porque todos los años era un equipo de la NFC contra otro de la AFC".
En efecto, todavía es un rumor, pero tiene bastantes visos de ser realidad. Vamos, que Adam Schefter lo da casi por hecho, y si él lo dice, será verdad. Bears-Bucs. Por primera vez, se enfrentarían dos equipos de la misma conferencia. Dos equipos de la NFC. Y por primera vez repetiría un equipo presencia en Londres.
Lo apuntaba en mi comunicación privada ya revelada: no me entusiasma nada la idea. ¿Otra vez Tampa? Que sí, que estos Bucs (probablemente) poco tendrán que ver con los que vimos en 2009, tienen una pinta estupenda, pero prefiero la variedad. Tampoco suele tener que ver el Estu de un año a otro y sigue siendo el Estu, con los mismos cabrones con diferente nombre. Ayer fue Samo Udrih, hoy es Jiri Welsch; ayer fue Iker Iturbe, hoy es Germán Gabriel; y así sucesivamente, pero la esencia no cambia.
Por cierto, Freeman volverá al estadio donde debutó. Ya habría jugado dos veces en Wembley, probablemente más ocasiones de las que lo hará en toda su carrera en varios estadios de la NFL (sobre todo de equipos de la AFC).
Enfrente, los Bears. Un equipo con bastantes boletos para pegar un bajón. Wembley, en este sentido, es un poco gafe. Suelen llegar equipos que pasan por horas bajas. Tampa hace un par de temporadas (cuando venía de hacer una buena temporada anterior), los Broncos y los 49ers la pasada, y apuesto por los Bears para la siguiente. Sensación personal y seguramente equivocada.
Como punto final al poco entusiasmo: los Buccaneers son los locales. Eso implica que no escucharemos el mítico Bear down, Chicago Bears! cuando anote Chicago. Otra putada. Eso sí, veremos cutre-animaciones de navíos piratas bombardeando a los rivales en el marcador.
Como leía en un cruel comentario, Chicago seguirá disputando 8 partidos en su estadio, mientras que los Bucs tendrán un blackout menos (el blackout es el bloqueo de la señal televisiva para la localidad donde se juega el partido, que impone la NFL si 72 horas antes no se han vendido todas las localidades). Esa parece ser la razón principal para que Tampa repite: que su estadio es el más grande de la NFL. Nunca se llena. En una liga en la que es excepción que no se agoten las entradas, los asientos vacíos son regla en Tampa. Tanto, que algunos malpensados dicen que eligen los Bucs el partido contra los Bears porque temían que hubiese más aficionados de Chicago en las gradas del Raymond James Stadium que del equipo local. Incluso algunos llegan a especular con una posible mudanza a Londres (no caerá esa breva). Pero bueno, como ya dije en alguna ocasión, aunque deportivamente pueda ser perjudicial ceder un partido en tu estadio a cambio de disputarlo en Wembley, ya que se pierde presión del público, económicamente es un chollo. Los Glazer, dueños del Manchester United además de los Bucs, lo saben porque lo gozaron hace un par de temporadas, y quieren repetir.
No, no me entusiasma la pareja de equipo que probablemente veré en Wembley este año. Y digo veré porque, a pesar de todo, no pienso perderme la ocasión. Por muchos inconvenientes que haya comentado, merece la pena. Vaya que si la merece. Como dice una aficionada Buccaneer que seguramente estará entusiasmada con el rumor, merece la pena quitarse de otras cosas para ir al partido de Londres.
Hace unos meses habían surgido rumores sobre un posible partido de los Steelers en Dublín. El dueño y presidente de los Pittsburgh Steelers es embajador de los Estados Unidos en Irlanda, lo que daba cierta base racional al rumor. Nada se ha vuelto a saber, aunque el plan me parece más atractivo que el de vuelta a Londres, vuelta a Tampa.
¿Y el lockout cómo va? Bien, gracias. Sin mucha novedad. La juez que se está encargando de las demandas de los jugadores, que todavía no ha decidido si levanta o no el lockout, ha ordenado la mediación. ¿Qué es la mediación? Algo que vale para poco si las partes no quieren negociar. Es una negociación "supervisada" por un mediador, que no es ningún juez o árbitro, sino un tercero que trata de ayudar a que las partes lleguen a un acuerdo. Veremos.
Entretanto, la NFL ha anunciado el calendario de pretemporada y en breve parece que se anunciará el de la temporada regular. La NFL parece actuar como si estuviésemos en "condiciones normales", cuando ella misma es la que ha impuesto la suspensión de la actividad. Paradójico. El próximo hito de la offseason más off de la historia es el draft, del 28 al 30 de abril. Ya hablaremos de ello.
Pero no desesperéis. Si no se levanta el cierre patronal, en vez de jugadores, podrían poner figuras típicas en contrachapado burdamente pintadas y sosas.
(no se nota que el vídeo está metido con calzador)
Pues eso, que he estado enfrascado, Caught in a jar.
Sin embargo, esta mañana me llegaba un e-mail (nótese la metonimia, utilizamos el nombre del sistema de transmisión para denominar el mensaje) de un colega de los Falcons que decía esto:
"Parece que el partido de este año en Londres es el Tampa Bay Buccaneers – Chicago Bears".
En ese mensaje estaba también copiado un aficionado de los Buccaneers, que respondía lo siguiente:
"Pero se ha levantado el Lock-out? Es que como aquí hay cierto impresentable que se dedica a trabajar en vez de actualizar su blog…
Si es ese partido, lógicamente no podemos faltar!!"
A lo que yo contesté:
"Otra vez Tampa? Joder... Que no tengo nada en contra de Tampa, pero ya podían llevar a otros equipos. Parece ser que se debe a que la temporada pasada no se llenó el estadio de los Bucs ni una sola vez.
De todos modos, es un poco raro, porque todos los años era un equipo de la NFC contra otro de la AFC".
En efecto, todavía es un rumor, pero tiene bastantes visos de ser realidad. Vamos, que Adam Schefter lo da casi por hecho, y si él lo dice, será verdad. Bears-Bucs. Por primera vez, se enfrentarían dos equipos de la misma conferencia. Dos equipos de la NFC. Y por primera vez repetiría un equipo presencia en Londres.
Lo apuntaba en mi comunicación privada ya revelada: no me entusiasma nada la idea. ¿Otra vez Tampa? Que sí, que estos Bucs (probablemente) poco tendrán que ver con los que vimos en 2009, tienen una pinta estupenda, pero prefiero la variedad. Tampoco suele tener que ver el Estu de un año a otro y sigue siendo el Estu, con los mismos cabrones con diferente nombre. Ayer fue Samo Udrih, hoy es Jiri Welsch; ayer fue Iker Iturbe, hoy es Germán Gabriel; y así sucesivamente, pero la esencia no cambia.
Por cierto, Freeman volverá al estadio donde debutó. Ya habría jugado dos veces en Wembley, probablemente más ocasiones de las que lo hará en toda su carrera en varios estadios de la NFL (sobre todo de equipos de la AFC).
Enfrente, los Bears. Un equipo con bastantes boletos para pegar un bajón. Wembley, en este sentido, es un poco gafe. Suelen llegar equipos que pasan por horas bajas. Tampa hace un par de temporadas (cuando venía de hacer una buena temporada anterior), los Broncos y los 49ers la pasada, y apuesto por los Bears para la siguiente. Sensación personal y seguramente equivocada.
Como punto final al poco entusiasmo: los Buccaneers son los locales. Eso implica que no escucharemos el mítico Bear down, Chicago Bears! cuando anote Chicago. Otra putada. Eso sí, veremos cutre-animaciones de navíos piratas bombardeando a los rivales en el marcador.
Como leía en un cruel comentario, Chicago seguirá disputando 8 partidos en su estadio, mientras que los Bucs tendrán un blackout menos (el blackout es el bloqueo de la señal televisiva para la localidad donde se juega el partido, que impone la NFL si 72 horas antes no se han vendido todas las localidades). Esa parece ser la razón principal para que Tampa repite: que su estadio es el más grande de la NFL. Nunca se llena. En una liga en la que es excepción que no se agoten las entradas, los asientos vacíos son regla en Tampa. Tanto, que algunos malpensados dicen que eligen los Bucs el partido contra los Bears porque temían que hubiese más aficionados de Chicago en las gradas del Raymond James Stadium que del equipo local. Incluso algunos llegan a especular con una posible mudanza a Londres (no caerá esa breva). Pero bueno, como ya dije en alguna ocasión, aunque deportivamente pueda ser perjudicial ceder un partido en tu estadio a cambio de disputarlo en Wembley, ya que se pierde presión del público, económicamente es un chollo. Los Glazer, dueños del Manchester United además de los Bucs, lo saben porque lo gozaron hace un par de temporadas, y quieren repetir.
No, no me entusiasma la pareja de equipo que probablemente veré en Wembley este año. Y digo veré porque, a pesar de todo, no pienso perderme la ocasión. Por muchos inconvenientes que haya comentado, merece la pena. Vaya que si la merece. Como dice una aficionada Buccaneer que seguramente estará entusiasmada con el rumor, merece la pena quitarse de otras cosas para ir al partido de Londres.
Hace unos meses habían surgido rumores sobre un posible partido de los Steelers en Dublín. El dueño y presidente de los Pittsburgh Steelers es embajador de los Estados Unidos en Irlanda, lo que daba cierta base racional al rumor. Nada se ha vuelto a saber, aunque el plan me parece más atractivo que el de vuelta a Londres, vuelta a Tampa.
¿Y el lockout cómo va? Bien, gracias. Sin mucha novedad. La juez que se está encargando de las demandas de los jugadores, que todavía no ha decidido si levanta o no el lockout, ha ordenado la mediación. ¿Qué es la mediación? Algo que vale para poco si las partes no quieren negociar. Es una negociación "supervisada" por un mediador, que no es ningún juez o árbitro, sino un tercero que trata de ayudar a que las partes lleguen a un acuerdo. Veremos.
Entretanto, la NFL ha anunciado el calendario de pretemporada y en breve parece que se anunciará el de la temporada regular. La NFL parece actuar como si estuviésemos en "condiciones normales", cuando ella misma es la que ha impuesto la suspensión de la actividad. Paradójico. El próximo hito de la offseason más off de la historia es el draft, del 28 al 30 de abril. Ya hablaremos de ello.
Pero no desesperéis. Si no se levanta el cierre patronal, en vez de jugadores, podrían poner figuras típicas en contrachapado burdamente pintadas y sosas.
(no se nota que el vídeo está metido con calzador)
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viernes, 3 de diciembre de 2010
Apuntes breves: empacadores marca Acme
Esta semana cierta franquicia recuerda páginas pasadas de su historia. My back pages, de Bob Dylan, versión de los Ramones (canta CJ):
Quién no conoce la marca Acme. Una de las marcas que han marcado vuestra infancia, seguro. A los artilugios de esa empresa recurrían siempre los personajes de los Looney Tunes, casi siempre con adorable intención de asesinar a alguien, ya sea un gato a un canario o un coyote a un ¿avestruz?. He leído que el nombre es irónico, porque procede del griego ακμή, que significa "cénit, cumbre", y los productos Acme suelen fallar más que una escopeta de feria. Hombre, yo no creo que sean tan defectuosos, sino que los encargados de ejecutar (nunca mejor dicho) funestos planes con ellos no saben utilizarlos bien.
Sobre todo el Coyote. No había manera de pillar al jodío Correcaminos. Bueno, quizá era lo mejor para el propio Coyote:
La verdad es que los dibujos animados no ofrecían la mejor imagen de los productos Acme. Como para comercializar productos bajo esa marca...
Bueno, pues resulta que sí que había empresas que utilizaban la marca Acme. Una de esas compañías se llamaba Acme Packing Company. Tenía su domicilio en el estado de Illiniois. En 1921, esa compañía se fusionó con otra denominada Indian Packing Company, absorbiéndola. Esa Indian Packing Company, que se dedicaba al delicioso negocio de la carne enlatada, había proporcionado en 1919 a uno de sus empleados, un tal Curly Lambeau, y a su grupo de colegas, camisetas y acceso a las instalaciones deportivas que tenía en un pueblecillo del noreste de Wisconsin. Lambeau había organizado un equipo de football en Green Bay. Como deferencia a la compañía empacadora que actuaba de mecenas, el equipo adoptó el sobrenombre de "Packers". Una vez completada la absorción de Indian por Acme, la franquicia pasó a denominarse "Acme Packers".
Esos Acme Packers ganaron su primer título de campeón de la NFL en 1929. Campeones del mundo, según packers.com, pero si ya hoy es ridículo hablar de "campeones del mundo", cuando el fútbol americano es un deporte de masas, qué decir de entonces, cuando ni siquiera se jugaba en todo Estados Unidos. Los Acme Packers, con su entrenador-jugador Curly Lambeau, en cuya memoria se denomina el mítico estadio de Green Bay, terminaron la temporada 12-0-1 (el partido que terminó en empate fue 0-0, todo un espectáculo), con el mejor registro de la competición y, por ello, campeones (no había playoffs). Acme, entonces, era sinónimo de excelencia, sin ironía.
Como homenaje a ese equipo y, probablemente como motivo más importante, para hacer negocio, los Packers cambian su imagen de verde y oro para el partido de este fin de semana. Se utilizarán, por primera vez, y única esta temporada, los throwback uniforms de color azul y oro. Estos uniformes evocan, en la medida de lo posible, los usados en 1929. Digo "en la medida de lo posible" porque las protecciones craneales de entonces (los cascos, vamos) eran muy diferentes a las actuales. Se jugaba con un lindo "gorrito" de cuero. Como hoy esto no está permitido, el casco que lucirán los Acme Packers el domingo serán marrón caca, sin ningún tipo de símbolo, imitando el color de los de cuero.
La web oficial de los Packers también se ha unido a la fiesta. El azul ha sustituido al verde, el casco amarillo ha sido reemplazado por el marrón, e incluso se ha recuperado la denominación oficial del equipo en 1929, con "Acme" en lugar de Green Bay.
El estadio, como suele suceder cada vez que un equipo utiliza throwbacks, también adoptará los colores de los Acme Packers. Lambeau Field será más "Lambeau" que nunca, aunque la Bay será menos "Green" de lo habitual. Aaron Rodgers volverá a vestir los mismos colores que en su etapa universitaria, aunque no parece muy convencido con el resultado: "Since I got here I’ve been hoping for a throwback uniform game. These are not what I was expecting". A Charles Woodson sí le gustan "I think it's very slimming, actually. It's a good look. I like them, actually". A mí también me gustan, si no no me habría comprado la camiseta. Para gustos, los colores (nunca mejor dicho).
En el homenaje a los cracks de 1929 (estos en el buen sentido), los Packers se enfrentan a los de 1849. Ya está nevando en Wisconsin. Todo muy retro, salvo el estilo de juego de Green Bay. El equipo que popularizó el Run to Daylight, sacando formaciones con 5 wide receivers y con su quarterback como mejor corredor.
Que tengáis buen puente y, como decían en Londres, arrive home safely.
Quién no conoce la marca Acme. Una de las marcas que han marcado vuestra infancia, seguro. A los artilugios de esa empresa recurrían siempre los personajes de los Looney Tunes, casi siempre con adorable intención de asesinar a alguien, ya sea un gato a un canario o un coyote a un ¿avestruz?. He leído que el nombre es irónico, porque procede del griego ακμή, que significa "cénit, cumbre", y los productos Acme suelen fallar más que una escopeta de feria. Hombre, yo no creo que sean tan defectuosos, sino que los encargados de ejecutar (nunca mejor dicho) funestos planes con ellos no saben utilizarlos bien.
Sobre todo el Coyote. No había manera de pillar al jodío Correcaminos. Bueno, quizá era lo mejor para el propio Coyote:
La verdad es que los dibujos animados no ofrecían la mejor imagen de los productos Acme. Como para comercializar productos bajo esa marca...
Bueno, pues resulta que sí que había empresas que utilizaban la marca Acme. Una de esas compañías se llamaba Acme Packing Company. Tenía su domicilio en el estado de Illiniois. En 1921, esa compañía se fusionó con otra denominada Indian Packing Company, absorbiéndola. Esa Indian Packing Company, que se dedicaba al delicioso negocio de la carne enlatada, había proporcionado en 1919 a uno de sus empleados, un tal Curly Lambeau, y a su grupo de colegas, camisetas y acceso a las instalaciones deportivas que tenía en un pueblecillo del noreste de Wisconsin. Lambeau había organizado un equipo de football en Green Bay. Como deferencia a la compañía empacadora que actuaba de mecenas, el equipo adoptó el sobrenombre de "Packers". Una vez completada la absorción de Indian por Acme, la franquicia pasó a denominarse "Acme Packers".
Esos Acme Packers ganaron su primer título de campeón de la NFL en 1929. Campeones del mundo, según packers.com, pero si ya hoy es ridículo hablar de "campeones del mundo", cuando el fútbol americano es un deporte de masas, qué decir de entonces, cuando ni siquiera se jugaba en todo Estados Unidos. Los Acme Packers, con su entrenador-jugador Curly Lambeau, en cuya memoria se denomina el mítico estadio de Green Bay, terminaron la temporada 12-0-1 (el partido que terminó en empate fue 0-0, todo un espectáculo), con el mejor registro de la competición y, por ello, campeones (no había playoffs). Acme, entonces, era sinónimo de excelencia, sin ironía.
Como homenaje a ese equipo y, probablemente como motivo más importante, para hacer negocio, los Packers cambian su imagen de verde y oro para el partido de este fin de semana. Se utilizarán, por primera vez, y única esta temporada, los throwback uniforms de color azul y oro. Estos uniformes evocan, en la medida de lo posible, los usados en 1929. Digo "en la medida de lo posible" porque las protecciones craneales de entonces (los cascos, vamos) eran muy diferentes a las actuales. Se jugaba con un lindo "gorrito" de cuero. Como hoy esto no está permitido, el casco que lucirán los Acme Packers el domingo serán marrón caca, sin ningún tipo de símbolo, imitando el color de los de cuero.
La web oficial de los Packers también se ha unido a la fiesta. El azul ha sustituido al verde, el casco amarillo ha sido reemplazado por el marrón, e incluso se ha recuperado la denominación oficial del equipo en 1929, con "Acme" en lugar de Green Bay.
El estadio, como suele suceder cada vez que un equipo utiliza throwbacks, también adoptará los colores de los Acme Packers. Lambeau Field será más "Lambeau" que nunca, aunque la Bay será menos "Green" de lo habitual. Aaron Rodgers volverá a vestir los mismos colores que en su etapa universitaria, aunque no parece muy convencido con el resultado: "Since I got here I’ve been hoping for a throwback uniform game. These are not what I was expecting". A Charles Woodson sí le gustan "I think it's very slimming, actually. It's a good look. I like them, actually". A mí también me gustan, si no no me habría comprado la camiseta. Para gustos, los colores (nunca mejor dicho).
En el homenaje a los cracks de 1929 (estos en el buen sentido), los Packers se enfrentan a los de 1849. Ya está nevando en Wisconsin. Todo muy retro, salvo el estilo de juego de Green Bay. El equipo que popularizó el Run to Daylight, sacando formaciones con 5 wide receivers y con su quarterback como mejor corredor.
Que tengáis buen puente y, como decían en Londres, arrive home safely.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Apuntes breves: Lingerie Football League
No Tomorrow Girls, de los Black Halos, lo más adecuado para leer este artículo:
Resulta curioso que normalmente los artículos más leídos en cualquier medio digital (de información general o deportivo) sean sobre gilipolleces o de contenido sexual. Los artículos más leídos de Marca.com siempre son los de tías en bolas. Es acojonante. Y como es lo más leído, cada vez publican más contenidos de tipas en pelotas. Dentro de poco esa web se convertirá en una página porno, no me cabe duda. Ayer ya ponían en portada el vídeo de una actríz ídem en tetas (demencial). Por aumentar las visitas, lo que sea. Pero esto no solo pasa en esa web; de hecho, el As es el "pionero" en España en cuanto a la exhibición de mujeres semidesnudas, tanto en la web como en la edición impresa. La verdad es que a mí me sorprende mucho que pase esto, porque lo normal es que si alguien quiere ver tías en pelotas se meta en una web de tías en pelotas, y no en un medio (teóricamente) deportivo. No sé. El ser humano es maravilloso.
En los medios de información general pasa algo parecido: tonterías y sexo. La noticia más leída de elmundo.es hace un par de días era esta: A golpes en ropa interior. Gilipollez calentorra, éxito asegurado. Sin embargo, merece la pena leer la noticia y ver el vídeo. Digo que merece la pena porque más allá de la anécdota, esas mujeres saben jugar al football muy bien. Son partidos de verdad, no meras exhibiciones de carne. Es la Lingerie Football League ("LFL").
La verdad es que no sabía que estos partidos fuesen en serio. Creía que se trataba de desfiles de ropa interior sin ningún interés desde un punto de vista estrictamente deportivo. En vista del nombre de la liga (nunca mejor dicho), "de fútbol en lencería", y de los equipos que la componen (Miami Caliente, San Diego Seduction, Los Angeles Temptation, Philadelphia Passion, Dallas Desire) lo último que espera uno es que se trate de una competición deportiva mínimamente seria. Y, sin embargo, lo es.
En un principio era una coña marinera que se montó para aprovechar el tirón de la Super Bowl: coincidiendo con el descanso del partido, unas modelos en paños menores salían a un campo de football a hacer el ridículo. Sin embargo, el tema evolucionó a una competición más o menos seria (por lo menos, desde el punto de vista deportivo lo es). Juegan 7 contra 7 en un campo de 50 yardas de largo, más o menos de las mismas dimensiones que los de arena football. Dos partes de 17 minutos, con descanso de 15. No existen los field goals ni los punts. Y las tías saben pasar, correr, placar...
Un vídeo al azar que encontré buscando "Lingerie Football League" en YouTube, Miami Caliente-Philadelphia Passion (partidazo):
Lo habéis visto. Juegan de puta madre, aunque el vestuario sea ridículo. Resulta bastante triste que el éxito y la imagen de la competición se base en enseñar carne. Porque, si no lo hiciesen, la liga sería inviable. Si las jugadoras utilizasen las protecciones que deberían llevar, nadie se interesaría por la LFL. Si las jugadoras de línea ocupasen el espacio que deberían ocupar, se reirían de ellas. El ser humano es maravilloso. Solo hay que ver al público que asiste a los partidos.
El dueño y organizador de la liga, Mitch Mortaza, dice que para poder jugar en la LFL hacen falta tres elementos: "beauty, athleticism and confidence" (belleza, cuerpo atlético y confianza). Y no esconde cuál es su público objetivo: "mostly beer-drinking college students aged 21 and up" (estudiantes bebedores de cerveza de 21 años en adelante). Aquí tenéis un extenso artículo, en inglés, sobre la liga. Por lo menos el tío es sincero. Aunque en vista del nombre de la competición, a pocos podría engañar.
La sociedad estadounidense tiene estas cosas. Muy puritanos para algunas cosas, menos para otras. El machismo no está tan mal visto como por aquí. Aunque, seguramente por inmoral, algunos se niegan a que su ciudad acoja a un equipo de lencería footballística. Me refiero al alcalde de St. Louis, que dio al traste con los planes de expansión de la liga hasta esa ciudad.
La LFL cuenta con cobertura televisiva. Como no podía ser de otro modo, no a través de un canal deportivo, sino en un canal especializado en contenidos más "calientes" como la MTV2. Todos los viernes emiten un partido en Estados Unidos. Ya me extraña que ninguna cadena española haya comprado los derechos de esta competición.
¿Machista? Sin duda. ¿Degradante? Bastante. Pero, sorprendentemente, también football.
Resulta curioso que normalmente los artículos más leídos en cualquier medio digital (de información general o deportivo) sean sobre gilipolleces o de contenido sexual. Los artículos más leídos de Marca.com siempre son los de tías en bolas. Es acojonante. Y como es lo más leído, cada vez publican más contenidos de tipas en pelotas. Dentro de poco esa web se convertirá en una página porno, no me cabe duda. Ayer ya ponían en portada el vídeo de una actríz ídem en tetas (demencial). Por aumentar las visitas, lo que sea. Pero esto no solo pasa en esa web; de hecho, el As es el "pionero" en España en cuanto a la exhibición de mujeres semidesnudas, tanto en la web como en la edición impresa. La verdad es que a mí me sorprende mucho que pase esto, porque lo normal es que si alguien quiere ver tías en pelotas se meta en una web de tías en pelotas, y no en un medio (teóricamente) deportivo. No sé. El ser humano es maravilloso.
En los medios de información general pasa algo parecido: tonterías y sexo. La noticia más leída de elmundo.es hace un par de días era esta: A golpes en ropa interior. Gilipollez calentorra, éxito asegurado. Sin embargo, merece la pena leer la noticia y ver el vídeo. Digo que merece la pena porque más allá de la anécdota, esas mujeres saben jugar al football muy bien. Son partidos de verdad, no meras exhibiciones de carne. Es la Lingerie Football League ("LFL").
La verdad es que no sabía que estos partidos fuesen en serio. Creía que se trataba de desfiles de ropa interior sin ningún interés desde un punto de vista estrictamente deportivo. En vista del nombre de la liga (nunca mejor dicho), "de fútbol en lencería", y de los equipos que la componen (Miami Caliente, San Diego Seduction, Los Angeles Temptation, Philadelphia Passion, Dallas Desire) lo último que espera uno es que se trate de una competición deportiva mínimamente seria. Y, sin embargo, lo es.
En un principio era una coña marinera que se montó para aprovechar el tirón de la Super Bowl: coincidiendo con el descanso del partido, unas modelos en paños menores salían a un campo de football a hacer el ridículo. Sin embargo, el tema evolucionó a una competición más o menos seria (por lo menos, desde el punto de vista deportivo lo es). Juegan 7 contra 7 en un campo de 50 yardas de largo, más o menos de las mismas dimensiones que los de arena football. Dos partes de 17 minutos, con descanso de 15. No existen los field goals ni los punts. Y las tías saben pasar, correr, placar...
Un vídeo al azar que encontré buscando "Lingerie Football League" en YouTube, Miami Caliente-Philadelphia Passion (partidazo):
Lo habéis visto. Juegan de puta madre, aunque el vestuario sea ridículo. Resulta bastante triste que el éxito y la imagen de la competición se base en enseñar carne. Porque, si no lo hiciesen, la liga sería inviable. Si las jugadoras utilizasen las protecciones que deberían llevar, nadie se interesaría por la LFL. Si las jugadoras de línea ocupasen el espacio que deberían ocupar, se reirían de ellas. El ser humano es maravilloso. Solo hay que ver al público que asiste a los partidos.
El dueño y organizador de la liga, Mitch Mortaza, dice que para poder jugar en la LFL hacen falta tres elementos: "beauty, athleticism and confidence" (belleza, cuerpo atlético y confianza). Y no esconde cuál es su público objetivo: "mostly beer-drinking college students aged 21 and up" (estudiantes bebedores de cerveza de 21 años en adelante). Aquí tenéis un extenso artículo, en inglés, sobre la liga. Por lo menos el tío es sincero. Aunque en vista del nombre de la competición, a pocos podría engañar.
La sociedad estadounidense tiene estas cosas. Muy puritanos para algunas cosas, menos para otras. El machismo no está tan mal visto como por aquí. Aunque, seguramente por inmoral, algunos se niegan a que su ciudad acoja a un equipo de lencería footballística. Me refiero al alcalde de St. Louis, que dio al traste con los planes de expansión de la liga hasta esa ciudad.
La LFL cuenta con cobertura televisiva. Como no podía ser de otro modo, no a través de un canal deportivo, sino en un canal especializado en contenidos más "calientes" como la MTV2. Todos los viernes emiten un partido en Estados Unidos. Ya me extraña que ninguna cadena española haya comprado los derechos de esta competición.
¿Machista? Sin duda. ¿Degradante? Bastante. Pero, sorprendentemente, también football.
viernes, 15 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Apuntes breves: a quienes no se sepan las normas, golpe de remo
El fútbol americano es un deporte muy complejo. No sé si existirá algún otro deporte con un conjunto de normas tan complicadas. Recuerdo haber escuchado alguna vez a Andrea Zanoni decir que ni los propios entrenadores se sabían todas las normas. Aunque pueda parecer una exageración, la realidad demuestra que es así.
El primer snap ofensivo de los Vikings en el partido del pasado lunes contra los Jets nos dejó una jugada bastante curiosa. Habría sido perfecta, pues Minnesota conseguía avanzar más de diez yardas, salvo por un pequeño detalle: era ilegal.
Se trataba de un reverse, en el que Favre, situado justo detrás del center, entrega el balón aSidney RicePercy Harvin [corregido el error; gracias, Anónimo], que corre en paralelo a la línea de scrimmage, RiceHarvin se lo entrega a Moss, que corría en la misma dirección pero sentido contrario, y este, sorprendentemente, lanza un pase al propio Favre. Aquí podéis ver la jugada:
Pues bien, el pase a Favre no se trataba de algo improvisado, sino de una jugada ensayada. Sin entrar en si resulta mínimamente sensato lanzar un pase a un quarterback de 41 años y exponerle a un impacto que le retire del fútbol profesional definitivamente (riesgo que intentan minimizar situando al veterano receptor al lado de la banda, para que pueda salirse rápidamente), ni en si el único propósito de la jugada era publicitario, para el lucimiento personal del 4 (los dardos de algunos analistas señalan que el fin de la jugada es que Favre sumase una recepción, algo que no conseguía en su larga carrera profesional), no deja de resultar sorprendente que una jugada ensayada se vea frustrada por estar prohibida. Sí, amigos. La jugada diseñada por los Minnesota Vikings infringe una de las reglas del juego. Como si intentan dar un pase hacia delante habiendo avanzado más allá de la línea de scrimmage: eso no se puede hacer. Hay que leerse la letra pequeña para evitar que sucedan estas cosas.
La norma infringida, transcrita del Rulebook de la NFL, es la siguiente:
A forward pass may be touched or caught by any eligible receiver. All members of the defensive team are eligible. Eligible receivers on the offensive team are players on either end of line (other than center, guard, or tackle) or players at least one yard behind the line at the snap. A T-formation quarterback is not eligible to receive a forward pass during a play from scrimmage.
La norma dice que son posibles receptores de un pase hacia delante: los jugadores a ambos lados de la línea, distintos del center, del guard y del tackle (integrantes de la línea ofensiva) o los jugadores que estén al menos una yarda por detrás de la línea en el momento del snap. Es decir, que si Favre se hubiese situado en shotgun, o, simplemente, un par de yardas por detrás del jugador que realiza el snap, la jugada habría sido legal. Pero no lo es porque estaba pegadito al center.
Yo no conocía esta prohibición, como (supongo) la mayoría de los mortales, incluidos los comentaristas de la ESPN (entre los que se encontraba Jon Gruden), que jalean la jugada. Y sé que el uso del argumento del "con lo que cobran, cómo pueden no saber eso" resulta un tanto populista y falaz (que no demagogo, puesto que no estoy halagando a nadie), pero profesionales reputados como los que integran el equipo técnico de los Vikings o el propio quarterback deberían conocerse las reglas al dedillo. Resulta inconcebible que el responsable del diseño de jugadas no sepa qué puede hacer, pero es lo que hay. Para todos ellos (Favre, Childress, y demás miembros del equipo técnico de Minnesota), un golpe de remo:
Quienes me lean desde América, sustituyan "golpe de remo" por "hay tabla":
Por cierto, no sé por qué en la versión doblada en América dicen al final "si sacan menos de 9, sea quien sea" en vez de "remar en la canoa del colegio" porque en la versión original dicen "paddlin' the school canoe", como podéis ver a continuación:
Y si no os ha gustado este artículo, ¡golpe de remo!
El primer snap ofensivo de los Vikings en el partido del pasado lunes contra los Jets nos dejó una jugada bastante curiosa. Habría sido perfecta, pues Minnesota conseguía avanzar más de diez yardas, salvo por un pequeño detalle: era ilegal.
Se trataba de un reverse, en el que Favre, situado justo detrás del center, entrega el balón a
Pues bien, el pase a Favre no se trataba de algo improvisado, sino de una jugada ensayada. Sin entrar en si resulta mínimamente sensato lanzar un pase a un quarterback de 41 años y exponerle a un impacto que le retire del fútbol profesional definitivamente (riesgo que intentan minimizar situando al veterano receptor al lado de la banda, para que pueda salirse rápidamente), ni en si el único propósito de la jugada era publicitario, para el lucimiento personal del 4 (los dardos de algunos analistas señalan que el fin de la jugada es que Favre sumase una recepción, algo que no conseguía en su larga carrera profesional), no deja de resultar sorprendente que una jugada ensayada se vea frustrada por estar prohibida. Sí, amigos. La jugada diseñada por los Minnesota Vikings infringe una de las reglas del juego. Como si intentan dar un pase hacia delante habiendo avanzado más allá de la línea de scrimmage: eso no se puede hacer. Hay que leerse la letra pequeña para evitar que sucedan estas cosas.
La norma infringida, transcrita del Rulebook de la NFL, es la siguiente:
A forward pass may be touched or caught by any eligible receiver. All members of the defensive team are eligible. Eligible receivers on the offensive team are players on either end of line (other than center, guard, or tackle) or players at least one yard behind the line at the snap. A T-formation quarterback is not eligible to receive a forward pass during a play from scrimmage.
La norma dice que son posibles receptores de un pase hacia delante: los jugadores a ambos lados de la línea, distintos del center, del guard y del tackle (integrantes de la línea ofensiva) o los jugadores que estén al menos una yarda por detrás de la línea en el momento del snap. Es decir, que si Favre se hubiese situado en shotgun, o, simplemente, un par de yardas por detrás del jugador que realiza el snap, la jugada habría sido legal. Pero no lo es porque estaba pegadito al center.
Yo no conocía esta prohibición, como (supongo) la mayoría de los mortales, incluidos los comentaristas de la ESPN (entre los que se encontraba Jon Gruden), que jalean la jugada. Y sé que el uso del argumento del "con lo que cobran, cómo pueden no saber eso" resulta un tanto populista y falaz (que no demagogo, puesto que no estoy halagando a nadie), pero profesionales reputados como los que integran el equipo técnico de los Vikings o el propio quarterback deberían conocerse las reglas al dedillo. Resulta inconcebible que el responsable del diseño de jugadas no sepa qué puede hacer, pero es lo que hay. Para todos ellos (Favre, Childress, y demás miembros del equipo técnico de Minnesota), un golpe de remo:
Quienes me lean desde América, sustituyan "golpe de remo" por "hay tabla":
Por cierto, no sé por qué en la versión doblada en América dicen al final "si sacan menos de 9, sea quien sea" en vez de "remar en la canoa del colegio" porque en la versión original dicen "paddlin' the school canoe", como podéis ver a continuación:
Y si no os ha gustado este artículo, ¡golpe de remo!
miércoles, 6 de octubre de 2010
Apuntes breves: ¿volverá a enseñar el culo?
Los Minnesota Vikings culminan su esfuerzo por construir un equipo lo más simpático posible con el fichaje de Randy Moss. Un tío tan sobrado de clase en términos estrictamente deportivos como falto de ella en el ámbito extradeportivo. Probablemente él y Favre forman el Dream Team de la antipatía para muchos aficionados.
Favre ve cómo se cumple su sueño de tener a Moss de compañero. Hace unas semanas se publicó la historia de cómo Moss estuvo a punto de ser un Packer en 2007 y 2008, y cómo Favre, que aún era quarterback de los Packers, promovió activamente el fichaje de Randy Moss (incluso llegó a ofrecer rebajarse su sueldo). Los Packers ofrecieron menos que los Patriots y este affaire fue el primero de los enfrentamientos de Favre con la dirección deportiva de la franquicia de Wisconsin que, en buena medida, acabaron desencadenando su marcha. Le decían al 4 que fuera paciente, que Greg Jennings iba a ser una estrella en unos años, pero él decía que no tenía tanto tiempo. Quién le iba a decir que iba a cumplir su sueño cuando ya es abuelo. Si es que los nietos vienen con un pan debajo del brazo (Moss es un pedazo de pan, como todos sabemos).
Parece que Belichick se ha hartado de las tonterías de Moss, que lleva sin cerrar su bocaza desde que empezó la temporada (cómo olvidar su oportuna rajada tras la primera victoria de la temporada). En vista de que tampoco resulta esencial para que New England saque adelante sus partidos (en la última victoria en Miami, cero recepciones) y que los Patriots tienen jóvenes receptores muy prometedores (Edelman, Tate, Hernandez), la materia prima de la que Belichick suele extraer excelentes resultados, y teniendo en cuenta que está ante su último año de contrato (o se le renovaba o se iba gratis), la franquicia de Massachussets envía de vuelta a Moss a la que fue su casa durante sus primeros seis años en la NFL a cambio de una tercera ronda. Dos datos que revelan lo mal (nótese la ironía) que les ha ido a los Patriots en la Operación Moss: como comenta Adam Schefter en twitter, los Patriots dieron a los Raiders a cambio de Moss una elección de 4.ª ronda del draft; a cambio, han obtenido más de 300 recepciones, docenas de touchdowns y una 3.ª ronda. Es decir, una ronda más alta y una barbaridad de yardas de ataque. Ruinoso, ¿eh? El segundo dato: atención al draft 2011 que tienen los Patriots por delante. Belichick se va a poner las botas. New England tendrá dos elecciones en cada una de las cuatro primeras rondas (en la primera, la elección adicional procede de Oakland; en la segunda, de Carolina; en la tercera, de Minnesota; y en la cuarta, de Denver).
Desde el punto de vista de los Vikings, me parece una peligrosa huida hacia delante. Puede salir bien, claro, pero no creo que sea el camino correcto. El camino correcto es Adrian Peterson. Con esto, siguen la senda de Favre. Como no dé resultados a muy corto plazo, será un fiasco. El 28 tiene que estar hasta las pelotas, la verdad.
Menudo espectáculo que pueden montar en Lambeau Field. Moss podría recuperar alguno de sus greatest hits, como cuando exhibió sus posaderas a la afición de Green Bay tras anotar un touchdown.
O ese look at the fucking score, look at the fucking scoreboard, otra muestra de la elegancia de este tipo.
En cualquier deporte, los vikingos son los malos. Los más engreídos, por lo menos.
Favre ve cómo se cumple su sueño de tener a Moss de compañero. Hace unas semanas se publicó la historia de cómo Moss estuvo a punto de ser un Packer en 2007 y 2008, y cómo Favre, que aún era quarterback de los Packers, promovió activamente el fichaje de Randy Moss (incluso llegó a ofrecer rebajarse su sueldo). Los Packers ofrecieron menos que los Patriots y este affaire fue el primero de los enfrentamientos de Favre con la dirección deportiva de la franquicia de Wisconsin que, en buena medida, acabaron desencadenando su marcha. Le decían al 4 que fuera paciente, que Greg Jennings iba a ser una estrella en unos años, pero él decía que no tenía tanto tiempo. Quién le iba a decir que iba a cumplir su sueño cuando ya es abuelo. Si es que los nietos vienen con un pan debajo del brazo (Moss es un pedazo de pan, como todos sabemos).
Parece que Belichick se ha hartado de las tonterías de Moss, que lleva sin cerrar su bocaza desde que empezó la temporada (cómo olvidar su oportuna rajada tras la primera victoria de la temporada). En vista de que tampoco resulta esencial para que New England saque adelante sus partidos (en la última victoria en Miami, cero recepciones) y que los Patriots tienen jóvenes receptores muy prometedores (Edelman, Tate, Hernandez), la materia prima de la que Belichick suele extraer excelentes resultados, y teniendo en cuenta que está ante su último año de contrato (o se le renovaba o se iba gratis), la franquicia de Massachussets envía de vuelta a Moss a la que fue su casa durante sus primeros seis años en la NFL a cambio de una tercera ronda. Dos datos que revelan lo mal (nótese la ironía) que les ha ido a los Patriots en la Operación Moss: como comenta Adam Schefter en twitter, los Patriots dieron a los Raiders a cambio de Moss una elección de 4.ª ronda del draft; a cambio, han obtenido más de 300 recepciones, docenas de touchdowns y una 3.ª ronda. Es decir, una ronda más alta y una barbaridad de yardas de ataque. Ruinoso, ¿eh? El segundo dato: atención al draft 2011 que tienen los Patriots por delante. Belichick se va a poner las botas. New England tendrá dos elecciones en cada una de las cuatro primeras rondas (en la primera, la elección adicional procede de Oakland; en la segunda, de Carolina; en la tercera, de Minnesota; y en la cuarta, de Denver).
Desde el punto de vista de los Vikings, me parece una peligrosa huida hacia delante. Puede salir bien, claro, pero no creo que sea el camino correcto. El camino correcto es Adrian Peterson. Con esto, siguen la senda de Favre. Como no dé resultados a muy corto plazo, será un fiasco. El 28 tiene que estar hasta las pelotas, la verdad.
Menudo espectáculo que pueden montar en Lambeau Field. Moss podría recuperar alguno de sus greatest hits, como cuando exhibió sus posaderas a la afición de Green Bay tras anotar un touchdown.
O ese look at the fucking score, look at the fucking scoreboard, otra muestra de la elegancia de este tipo.
En cualquier deporte, los vikingos son los malos. Los más engreídos, por lo menos.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Apuntes breves: la carrera más dura
Sports Illustrated dedicaba su número del 23 de agosto a un especial sobre los running backs. Aquí podéis leer uno de los muy recomendables artículos que figuran en dicho número. Me quedo con un dato escalofriante: según el sindicato de jugadores (NFL Players Association) la carrera profesional de un running back tiene una duración media de 2,6 años (lo pongo bien grande para que todo el mundo se entere). Una carrera extremadamente corta, y nunca mejor dicho.
Un poco de reggae, Running Away, de Bob Marley & The Wailers.
Aunque no es complicado adivinar por qué la carrera de un jugador de fútbol americano puede ser muy breve, ya que suelen llegar algo mayores (por lo menos después de pasar dos o tres años en la universidad) y los golpes son una parte esencial del juego, veamos por qué los running backs duran menos. El porqué lo explica Larry Johnson: "nos golpean en cada jugada. En cada uno de esos golpes, somos el golpeado, no el golpeador. Cuando corremos con el balón, los jugadores van a por nuestras piernas, a por nuestras caderas. Cuando no llevamos el balón, hacemos bloqueos para el pasador, lo que implica que un strong safety u outside linebacker corre durante 30 yardas hacia nosotros mientras estamos quietos". Comulgan en cada jugada.
El cuerpo de estos jugadores es el blanco de muchas bestias que pueblan las defensas de la NFL, que viven de derribar a los enemigos. Los running backs deben adentrarse en estrechas cavernas plagadas de jugadores rivales que intentan detenerles confiando en que sus compañeros les abran una pequeña brecha con la que arañar un par de yardas. Extraño es que no sucedan más desgracias como la que sufrió Leonard Weaver en la primera jornada (el vídeo es duro, absténganse mentes sensibles):
Las tres primeras jornadas de NFL nos han dejado más imágenes espeluznantes de lesiones de corredores, ejemplos del riesgo al que se ven expuestos estos jugadores. Aparte de Leonard Weaver, otros jugadores ilustres como Ryan Grant y Reggie Bush han sufrido lesiones muy graves.
No estamos ante un problema meramente profesional. Las secuelas quedan para toda la vida. Lo comenta Terrell Davis, que define su estado físico como "horrible". Vive con una rodilla destrozada, con el cuello dolorido y con la espalda que le mata. Sin embargo, él dice que no cambiaría nada en su carrera. En su caso, con dos anillos en sus manos, resulta comprensible. Con todo, la mayoría de running backs de la NFL no tiene esa suerte.
No me gustan los holdouts. Me parecen muy injustos, porque implican que el jugador, cuando lo hace bien, se niega a jugar si no le pagan más; pero cuando sucede lo contrario, el equipo se lo tiene que comer con patatas (o despedirle pagando el salario garantizado). Sin embargo, en el caso de estos jugadores lo puedo entender. Entiendo que Chris Johnson quiera que se le retribuya de modo acorde con su excelente rendimiento, porque existe un riesgo significativo de que dentro de tres años esté más lisiado que el Teniente Dan. Como señala Tim Layden, el autor del artículo de Sports Illustrated que enlazo, "for the modern back the game is a race to earn money before the tires fall flat".
Por si fuera poco, el deporte ha ido evolucionando de tal manera que el running back es cada vez menos importante. Antes, para llegar lejos en los playoffs había que correr y parar la carrera del equipo contrario. Esa era la base del éxito. ¿Hoy? Preguntadle a los cuatro últimos finalistas de la Super Bowl. Incluso yo, como aficionado de los Packers, creo que la pérdida de Ryan Grant, que equivale prácticamente a perder el juego de carrera de Green Bay, no descarta a los Packers como aspirantes al anillo. Es decir, que el papel del running back está más devaluado que nunca.
Los que no empeoran son los jugadores que les atizan. Estos están cada vez mejor preparados. Sin embargo, la liga no está obsesionada con la protección del running back. Lo está con la del quarterback. Lo que vende son los "fuegos artificiales", los partidos de pases profundos, de más de 400 yardas de pase por equipo. El juego de carrera es vulgar, sucio, poco vistoso. Sombríos tiempos para ser corredor.
Y a todo esto, cada vez resulta más probable la ampliación de la temporada regular a 18 partidos. Más ocasiones para comulgar. Y más probable que la vida laboral del running back se acorte.
Un poco de reggae, Running Away, de Bob Marley & The Wailers.
Aunque no es complicado adivinar por qué la carrera de un jugador de fútbol americano puede ser muy breve, ya que suelen llegar algo mayores (por lo menos después de pasar dos o tres años en la universidad) y los golpes son una parte esencial del juego, veamos por qué los running backs duran menos. El porqué lo explica Larry Johnson: "nos golpean en cada jugada. En cada uno de esos golpes, somos el golpeado, no el golpeador. Cuando corremos con el balón, los jugadores van a por nuestras piernas, a por nuestras caderas. Cuando no llevamos el balón, hacemos bloqueos para el pasador, lo que implica que un strong safety u outside linebacker corre durante 30 yardas hacia nosotros mientras estamos quietos". Comulgan en cada jugada.
El cuerpo de estos jugadores es el blanco de muchas bestias que pueblan las defensas de la NFL, que viven de derribar a los enemigos. Los running backs deben adentrarse en estrechas cavernas plagadas de jugadores rivales que intentan detenerles confiando en que sus compañeros les abran una pequeña brecha con la que arañar un par de yardas. Extraño es que no sucedan más desgracias como la que sufrió Leonard Weaver en la primera jornada (el vídeo es duro, absténganse mentes sensibles):
Las tres primeras jornadas de NFL nos han dejado más imágenes espeluznantes de lesiones de corredores, ejemplos del riesgo al que se ven expuestos estos jugadores. Aparte de Leonard Weaver, otros jugadores ilustres como Ryan Grant y Reggie Bush han sufrido lesiones muy graves.
No estamos ante un problema meramente profesional. Las secuelas quedan para toda la vida. Lo comenta Terrell Davis, que define su estado físico como "horrible". Vive con una rodilla destrozada, con el cuello dolorido y con la espalda que le mata. Sin embargo, él dice que no cambiaría nada en su carrera. En su caso, con dos anillos en sus manos, resulta comprensible. Con todo, la mayoría de running backs de la NFL no tiene esa suerte.
No me gustan los holdouts. Me parecen muy injustos, porque implican que el jugador, cuando lo hace bien, se niega a jugar si no le pagan más; pero cuando sucede lo contrario, el equipo se lo tiene que comer con patatas (o despedirle pagando el salario garantizado). Sin embargo, en el caso de estos jugadores lo puedo entender. Entiendo que Chris Johnson quiera que se le retribuya de modo acorde con su excelente rendimiento, porque existe un riesgo significativo de que dentro de tres años esté más lisiado que el Teniente Dan. Como señala Tim Layden, el autor del artículo de Sports Illustrated que enlazo, "for the modern back the game is a race to earn money before the tires fall flat".
Por si fuera poco, el deporte ha ido evolucionando de tal manera que el running back es cada vez menos importante. Antes, para llegar lejos en los playoffs había que correr y parar la carrera del equipo contrario. Esa era la base del éxito. ¿Hoy? Preguntadle a los cuatro últimos finalistas de la Super Bowl. Incluso yo, como aficionado de los Packers, creo que la pérdida de Ryan Grant, que equivale prácticamente a perder el juego de carrera de Green Bay, no descarta a los Packers como aspirantes al anillo. Es decir, que el papel del running back está más devaluado que nunca.
Los que no empeoran son los jugadores que les atizan. Estos están cada vez mejor preparados. Sin embargo, la liga no está obsesionada con la protección del running back. Lo está con la del quarterback. Lo que vende son los "fuegos artificiales", los partidos de pases profundos, de más de 400 yardas de pase por equipo. El juego de carrera es vulgar, sucio, poco vistoso. Sombríos tiempos para ser corredor.
Y a todo esto, cada vez resulta más probable la ampliación de la temporada regular a 18 partidos. Más ocasiones para comulgar. Y más probable que la vida laboral del running back se acorte.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Apuntes breves: de Giants a Jets en New Jersey
Vuelvo a no ser original en mis apuntes breves. No me resisto a mostraros el espectacular vídeo que acabo de ver en el Shutdown Corner.
Como sabéis, Giants y Jets comparten estadio. Nuevo estadio, ya no lleva el humillante (para los Jets) nombre de Giants Stadium. Se llama New Meadowlands Stadium. En él, los Giants jugaron contra Carolina a las 13.00 (hora de New Jersey) el pasado domingo, y el lunes los Jets recibieron a los Ravens a las 19.30 (se retrasó media hora por la lluvia). El siguiente vídeo muestra, a velocidad absurda, lo que pasó en ese escenario desde que se abren las puertas para el partido de los Giants hasta que concluye el de los Jets. Espectacular:
Como sabéis, Giants y Jets comparten estadio. Nuevo estadio, ya no lleva el humillante (para los Jets) nombre de Giants Stadium. Se llama New Meadowlands Stadium. En él, los Giants jugaron contra Carolina a las 13.00 (hora de New Jersey) el pasado domingo, y el lunes los Jets recibieron a los Ravens a las 19.30 (se retrasó media hora por la lluvia). El siguiente vídeo muestra, a velocidad absurda, lo que pasó en ese escenario desde que se abren las puertas para el partido de los Giants hasta que concluye el de los Jets. Espectacular:
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Apuntes (relativamente) breves: En ocasiones veo blitzes
Leía ayer el Tuesday Morning Quarterback y su autor, Gregg Easterbrook, hacía un interesante comentario sobre la tendencia a observar y ensalzar blitzes por algunos analistas y comentaristas televisivos.
Antes hay que explicar brevemente qué es un blitz, palabro que escucharéis frecuentemente en la narración de partidos aunque, como denuncia Easterbrook, no siempre de manera adecuada. Muy resumidamente, un blitz no es más que la táctica defensiva consistente en que más jugadores que los que conforman la línea defensiva vayan a por el quarterback. Diego Pérez en esta página, Fútbol americano para todos, pone a disposición del público una explicación detallada de las reglas, jugadas y estrategias más importantes de este deporte. Citando a Diego, el blitz es simplemente un ''pass rush'' realizado por uno o varios jugadores defensivos que se supone que no deben hacerlo, como los Linebackers o los Defensive Backs (normalmente solo los hombres de la línea defensiva son los que realizan el ''pass rush''). El objetivo del blitz es enviar a más defensas de los que puede bloquear la línea ofensiva para placar al QB o hacer a este pasar el balón con urgencia y romper la jugada. Continúa Diego explicando que el blitz comporta un alto riesgo para la defensa, ya que el jugador que lo realiza abandona sus funciones habituales y deja desmarcado a un jugador ofensivo, por lo tanto es vital llegar hasta el QB antes de que encuentre al receptor ''caliente'' para que el blitz tenga éxito (se considera ''caliente'' a un receptor que se queda desmarcado durante un blitz).
Una variante de finalidad engañosa y temporalmente posterior a la invención del blitz es el llamado zone blitz. Es un blitz, pero no lo es. Lo es porque entra un presionador inesperado (linebacker o safety) pero no lo es porque la cobertura que tenía encomedada el presionador inesperado la realiza el jugador de la línea defensiva que no presiona al pasador. En términos netos, el número de pass-rushers es el mismo que si no hubiese blitz, pero el tipo de jugador es distinto. Con esto, se pretende engañar al pasador, que creyendo que la zona del pass-rusher adicional estará libre, al realizar un pase a la zona teóricamente descubierta se encontrará con la sorpresa del jugador de línea que la cubre. Como se intuye fácilmente, para esto hace falta un defensive lineman rápido y ágil.
Bueno, pues a continuación transcribo lo que escribe Easterbrook. Es un poco largo (aunque representa una mínima parte del artículo, eso sí que son tochacos), pero merece la pena. Dice Easterbrook que muchas veces los comentaristas dicen que se ha hecho un blitz cuando no ha sido así, cuando no hay presionantes adicionales. Dado que cuando se produce un blitz la probabilidad de big play ofensivo o defensivo aumenta, se tendería a abogar y ensalzar las virtudes de los blitzes. Cuantos más se produzcan, más entretenidos serán los partidos. Y que algunos terminan viendo lo que quieren ver. Por cierto, cuando habla de "Jersey/B" se refiere a los Jets (adivinad por qué; pista: pensad en qué estado juegan como locales). Os dejo con Easterbrook:
Stop Me Before I Blitz Again! Tuesday Morning Quarterback has long been convinced that many sports commentators, and even many announcers, pay surprisingly little attention to games. They watch the big plays and the brand-name stars and form opinions based on what they expected to happen -- not what actually happened. This is best seen in the sportsyak world's constant overstatement of the frequency (and value) of blitzing.
In the NFL opener, Minnesota surely was expecting to be blitzed -- on third downs, the Vikings kept a running back and a tight end in the backfield to protect Brett Favre. Instead the Saints didn't blitz, which, compared with expectations, was a smart defensive game plan. Then in the second half, with Minnesota no longer worried about extra rushers, the Saints did blitz a few times. Overall, New Orleans blitzed on 10 of 51 Minnesota offensive snaps, smack on the league average of 20 percent blitzing. Yet the next day, sports radio and TV commentators, including on ESPN, were asserting New Orleans won by "bringing the heat," blah blah, with lots of blitzes.
![]() |
| Blitz perpetrado por el cornerback. |
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| Sí pero no. Un zone blitz. |
Bueno, pues a continuación transcribo lo que escribe Easterbrook. Es un poco largo (aunque representa una mínima parte del artículo, eso sí que son tochacos), pero merece la pena. Dice Easterbrook que muchas veces los comentaristas dicen que se ha hecho un blitz cuando no ha sido así, cuando no hay presionantes adicionales. Dado que cuando se produce un blitz la probabilidad de big play ofensivo o defensivo aumenta, se tendería a abogar y ensalzar las virtudes de los blitzes. Cuantos más se produzcan, más entretenidos serán los partidos. Y que algunos terminan viendo lo que quieren ver. Por cierto, cuando habla de "Jersey/B" se refiere a los Jets (adivinad por qué; pista: pensad en qué estado juegan como locales). Os dejo con Easterbrook:
Stop Me Before I Blitz Again! Tuesday Morning Quarterback has long been convinced that many sports commentators, and even many announcers, pay surprisingly little attention to games. They watch the big plays and the brand-name stars and form opinions based on what they expected to happen -- not what actually happened. This is best seen in the sportsyak world's constant overstatement of the frequency (and value) of blitzing.
In the NFL opener, Minnesota surely was expecting to be blitzed -- on third downs, the Vikings kept a running back and a tight end in the backfield to protect Brett Favre. Instead the Saints didn't blitz, which, compared with expectations, was a smart defensive game plan. Then in the second half, with Minnesota no longer worried about extra rushers, the Saints did blitz a few times. Overall, New Orleans blitzed on 10 of 51 Minnesota offensive snaps, smack on the league average of 20 percent blitzing. Yet the next day, sports radio and TV commentators, including on ESPN, were asserting New Orleans won by "bringing the heat," blah blah, with lots of blitzes.
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| Collinsworth, contemplando el último drive del Redskins - Cowboys. "En ocasiones veo blitzes". |
"Washington blitzed on every play of the Cowboys' final drive!" Cris Collinsworth of NBC proclaimed as the Sunday night game ended. The Skins did blitz a lot -- including blitzing on four of the 11 snaps of the Cowboys' final drive. If an announcer expects to see a blitz on every play, that's what he sees. On three occasions in the Ravens at Jets "Monday Night Football" contest, Jon Gruden or Ron Jaworski declared that the Jets were blitzing when they had rushed four players. "I never expected a blitz here; I give Baltimore a lot of credit for blitzing," Gruden said of the Jets' second-last snap. Baltimore showed blitz, then rushed four. Announcers see what they expect to see.
On the night, Jersey/B blitzed on 17 of Baltimore's 23 passing-situation downs, a very high percentage of extra rushers. The result? For the defense, one interception, one sack, three incompletions and an offensive holding; for the offense, nine first downs and two intermediate gains. Baltimore at least drew even on, and arguably won, the Jersey/B blitz downs. But the booth crew didn't stop praising the Jets' blitz -- contrary evidence was not what they expected, so they didn't see it.
Announcers and sports writers exaggerate the frequency or effectiveness of blitzing partly because they want plays to be exciting, and blitzes do produce exciting results, though often for the offense. The other factor is "observer's bias." Psychological studies find that we usually see what we expect to see, filtering out any contrary evidence. If high numbers of blitzes were a formula for consistent victory, everybody would be blitzing all the time. That's not what happens. Defensive coordinators know that blitzes often produce big plays for the offense. Sports writers and sports announcers seem to take note only when a blitz produces a sack or interception. When the blitz backfires, they filter that out.
Here's an example of the blitzing double-edged sword. Leading 7-3 late in the second quarter, the tastefully named Gregg Williams called a safety blitz, which produced a Favre interception. Still leading 7-3 on the next Minnesota possession, Williams called the same blitz, which Favre this time recognized. The result was a 33-yard completion to Visanthe Shiancoe, setting up the Vikings' sole touchdown.
On the night, Jersey/B blitzed on 17 of Baltimore's 23 passing-situation downs, a very high percentage of extra rushers. The result? For the defense, one interception, one sack, three incompletions and an offensive holding; for the offense, nine first downs and two intermediate gains. Baltimore at least drew even on, and arguably won, the Jersey/B blitz downs. But the booth crew didn't stop praising the Jets' blitz -- contrary evidence was not what they expected, so they didn't see it.
Announcers and sports writers exaggerate the frequency or effectiveness of blitzing partly because they want plays to be exciting, and blitzes do produce exciting results, though often for the offense. The other factor is "observer's bias." Psychological studies find that we usually see what we expect to see, filtering out any contrary evidence. If high numbers of blitzes were a formula for consistent victory, everybody would be blitzing all the time. That's not what happens. Defensive coordinators know that blitzes often produce big plays for the offense. Sports writers and sports announcers seem to take note only when a blitz produces a sack or interception. When the blitz backfires, they filter that out.
Here's an example of the blitzing double-edged sword. Leading 7-3 late in the second quarter, the tastefully named Gregg Williams called a safety blitz, which produced a Favre interception. Still leading 7-3 on the next Minnesota possession, Williams called the same blitz, which Favre this time recognized. The result was a 33-yard completion to Visanthe Shiancoe, setting up the Vikings' sole touchdown.
Ya sabéis, tened cuidado cuando lo escuchéis, porque aunque os digan que se producen blitzes, puede que solo los vean los comentaristas televisivos.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Apuntes breves: F*** you Favre!
¿Cansado de artículos densos e interminables? ¿A punto de abandonar la lectura de este blog por lo indigesto que resulta? ¿Hasta los huevos de tanta mierda? Tranquilo, dame una última oportunidad.
Comienzo la sección Apuntes breves, que consistirá en entradas cortas, fáciles de digerir. Como diría un pedante (y yo no estoy seguro de no serlo), píldoras informativas.
Hoy, a punto de celebrarse la revancha de la final de la NFC, os traigo lo que publicaba Bill Simmons hace unos días en un artículo que por otra parte me ha encantado sobre la reacción de Aaron Rodgers al finalizar la citada final de la NFC el pasado mes de enero:
On a personal note, my affection for Rodgers increased exponentially at ESPN's Sundance party during the conference championships, when Rodgers and his buddies unabashedly rooted against nemesis Favre and the Vikings down the stretch and celebrated raucously when New Orleans pulled it out. Rodgers couldn't have been more delighted; he did everything but climb on the bar and start a "F--- YOU, FAVRE!" chant. I will always root for him after that. And yes, that story is 100 percent true.
Traducción libre: que Rodgers y su panda celebraron por todo lo alto la derrota del 4 de Minnesota, animando al equipo contrario, y que a Rodgers sólo le faltó subirse a la barra del bar y empezar a cantar/gritar ¡jódete, Favre! Dice Simmons que desde entonces Rodgers le tiene ganado.
A mí también me ha gustado el detalle. Y me habría gustado estar ahí, claro. Mira que ha tenido que aguantar mierda el chaval, cuyo comportamiento ha sido siempre impecable, algo que no se puede decir del preadolescente en cuerpo de hombre de 40 años. Me alegra ver que en privado siente lo mismo que muchos seguidores de los Packers. Nótese que se trata de una cuestión privada, no una manifestación pública. ¿Opinan Vds. lo mismo?
Comienzo la sección Apuntes breves, que consistirá en entradas cortas, fáciles de digerir. Como diría un pedante (y yo no estoy seguro de no serlo), píldoras informativas.
Hoy, a punto de celebrarse la revancha de la final de la NFC, os traigo lo que publicaba Bill Simmons hace unos días en un artículo que por otra parte me ha encantado sobre la reacción de Aaron Rodgers al finalizar la citada final de la NFC el pasado mes de enero:
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| Rodgers y sus amigos, justo después de que Garret Hartley anote el field goal que da la victoria a los Saints |
Traducción libre: que Rodgers y su panda celebraron por todo lo alto la derrota del 4 de Minnesota, animando al equipo contrario, y que a Rodgers sólo le faltó subirse a la barra del bar y empezar a cantar/gritar ¡jódete, Favre! Dice Simmons que desde entonces Rodgers le tiene ganado.
A mí también me ha gustado el detalle. Y me habría gustado estar ahí, claro. Mira que ha tenido que aguantar mierda el chaval, cuyo comportamiento ha sido siempre impecable, algo que no se puede decir del preadolescente en cuerpo de hombre de 40 años. Me alegra ver que en privado siente lo mismo que muchos seguidores de los Packers. Nótese que se trata de una cuestión privada, no una manifestación pública. ¿Opinan Vds. lo mismo?
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