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martes, 26 de julio de 2011

El lockout terminó: tendremos NFL

Todo quedó en un susto. La película de terror acaba con final feliz. Muy feliz. Hoy la NFL está mejor que hace uno o dos años. El lockout ha terminado. La NFL ya está aquí.



Todo está listo para empezar. All set to go.



Y estamos ya todos como el nombre del grupo autor de esta canción: Hard-Ons (empalmados). No es para menos. En menos de mes y medio (sí, sí, en poco más de un mes), el 8 de septiembre, New Orleans Saints y Green Bay Packers disputarán en Lambeau Field el partido inaugural de la temporada regular de la NFL 2011-2012. ¡No queda nada!

A partir de ahora, todo frenesí. Todo por hacer, y sin tiempo. A estas alturas del año pasado, todos conocíamos la estructura esencial de las plantillas, y en este blog habíais podido leer absurdas predicciones de todas las divisiones de la NFC, con detallados análisis de sus equipos. Eso que os habéis ahorrado este año.

El lockout se cobra solamente una víctima: el partido inaugural de la pretemporada, en el fin de semana de inducción de los nuevos miembros del Hall of Fame. Daños menores. En menos de dos semanas (insisto, menos de dos semanas), el jueves 11 de agosto, se disputarán los primeros partidos de pretemporada. ¡¡Ya están aquí!!

A ver, un poco de orden. Tanta excitación me hace vomitar las ideas, intentaré ordenarlas un poco. Esto es lo que viene en el próximo par de meses, por orden:

25 de julio — La NFL publica el listado de agentes libres, con efectos desde el 29 de julio (aquí están todos).

26 de julio — Se abren las instalaciones de entrenamiento de las franquicias. Los jugadores pueden acudir a entrenamientos voluntarios de preparación física.

Comienzan los traspasos para la temporada 2011-2012. Las plantillas constan de hasta 90 jugadores.

Las franquicias pueden negociar y firmar contratos con rookies drafteados y no drafteados. También pueden solicitar a los jugadores que acudan a las instalaciones del equipo para reconocimientos médicos antes de firmar los contratos.

Las franquicias pueden comenzar a negociar (pero todavía no firmar contratos) y realizar ofertas a los agentes libres (en todas sus modalidades) y demás jugadores "en el mercado".

27 de julio — Comienzan los entrenamientos de pretemporada (training camp) para los 10 equipos cuyo primer partido de pretemporada se disputa el 11 de agosto (Arizona, Baltimore, Dallas, Denver, Jacksonville, New England, Oakland, Philadelphia, San Diego y Seattle).

28 de julio — Empieza el training camp de los 10 que juegan el 12 de agosto (Detroit, Atlanta, Cincinnati, Kansas City, Miami, New Orleans, Pittsburgh, San Francisco, Tampa Bay y Washington).

29 de julio — Inicio de entrenamientos para los 10 del 13 de agosto (Buffalo, Carolina, Chicago, Cleveland, Green Bay, Indianapolis, Minnesota, N.Y. Giants, St. Louis, Tennessee).

A las 6 de la tarde de la Costa Este, los clubes podrán firmar contratos con agentes libres.

31 de julio — Comienzo de entrenamientos para los 2 equipos que faltaban, que disputan su primer partido de pretemporada el 15 de agosto (N.Y. Jets y Houston).

4 de agosto — Primer día de la temporada 2011 (2011 league year), que comenzará a las 4:01 de la tarde de la Costa Este estadounidense. Todos los clubes deberán cumplir el tope salarial y se inicia la vigencia de todos los contratos para la temporada que viene.

9 de agosto — Último día de plazo para los jugadores con contrato en vigor para presentarse con sus equipos y que la temporada se tenga en cuenta a efectos de agencia libre.

11-15 de agosto — Primeros partidos de pretemporada.

18-22 de agosto — Segunda jornada de partidos de pretemporada.

20 de agosto — Fin del plazo para firmar ofertas de agentes libres restringidos.

24 de agosto — Fin del plazo para que los antiguos equipos respectivos puedan ejercer sus derechos de tanteo sobre los agentes libres restringidos.

25-28 de agosto — Tercera ronda de partidos de pretemporada.

30 de agosto — Reducción de plantillas de 90 a 75 jugadores.

1-2 de septiembre — Cuarta y última jornada de partidos de pretemporada.

8 de septiembre — Lambeau Field. El campeón de la NFL recibe al anterior campeón de la NFL. Packers contra Saints.

11 de septiembre — Primer domingo de temporada, tropecientos partidos, Zanoni comentando sus gilipolleces en el Plus, Molina pronunciando con retintín, ¡sííií!

* * *

Como os habréis dado cuenta, todavía no he hablado sobre en qué términos hemos llegado al fin de las hostilidades. En qué consiste el acuerdo, vamos. Sinceramente, me importa poco. Como comentaba en otro ilustre blog, no negaré que lo he pasado mal (bueno, relativamente, que tampoco es para dramatizar; mal lo pasé cuando bajó el Dépor, no por esto, y también en ese caso "relativamente", que en el fondo —muy muy en el fondo, pero en el fondo al fin y al cabo— todo esto es ocio y hay que darle su justa importancia). Pero mientras la NFL empezase cuando debía, el 8 de septiembre, me la sudaba lo que dijesen e hiciesen las partes en conflicto.

Me parece muy bien que cada uno vele por sus intereses, y actúe de forma egoísta, para conseguir el mayor beneficio (económico) posible. Mientras la NFL empiece cuando debe, claro está.

Todos sabemos que esto (también) es un negocio. Para algunos es su profesión, de lo que comen. Cuando hay dinero de por medio, todos se lanzan como aves carroñeras a por él. Todos se comportan como unos hijos de puta. Es así. Por eso la "economía de mercado", el mercado libre, el liberalismo económico, o como lo queráis llamar, no funciona. Hay que vigilarlo. Bueno, no es que no funcione, es que los hijos de la gran puta que tienen el poder (por desgracia, abundan) no dudan en cobrarse las víctimas que sean necesarias con tal de maximizar su beneficio. Tampoco en la NFL. No dudarán en joder al aficionado, en exprimir hasta el último céntimo (o centavo) de su bolsillo, y lucharán por ser los que se hagan con él.

Sí, todo esto lo sabemos, somos adultos. Pero mientras el espectáculo siga su curso, a mí me la suda. No espero muestras de altruismo, de dedicación por el aficionado. No. Espero que se logre acordar un marco económico estable que dé seguridad a la competición. Por decirlo en términos menos pedantes, que todos puedan vivir razonablemente bien y que no desnivele la competición a favor de unos y que ninguno se arruine. Lo contrario al modelo europeo, vamos. Paridad y estabilidad económica. Eso es lo que hace falta, y creo que lo han conseguido.

El acuerdo, básicamente, queda en que los dueños se llevan el 53% de los ingresos y los jugadores el 47% restante. Habrá escala salarial y contractual prefijada para novatos drafteados, y el tope salarial pasa a 120,3 millones de dólares. Nada de temporadas de 18 partidos. Todos contentos. Sobre todo, los aficionados.

Todo ha quedado en un susto, así que enhorabuena a todos. No solo eso, sino que el cierre patronal nos ha ahorrado sartas de gilipolleces, como la mierda de todos los veranos: el culebrón Favre. Ahora dicen que si a los Eagles. Joder, qué coñazo. Gracias al lockout por ahorrarme toneladas de mierda sobre este tema. Con la frenética agencia libre que nos espera, seguro que queda diluida.

Como probablemente muchos lo habréis olvidado ya, esto es lo que nos espera en menos de un mes:


¡¡El football está de vuelta!!

viernes, 8 de julio de 2011

Apuntes breves: La mejor sentencia para el fin del lockout

Escribo esto antes de leer lo que dice la sentencia de la Corte de Apelación, pero si lo que se lee en Twitter es verdad, tenemos excelentes noticias de cara al fin del cierre patronal.

La Corte de Apelación ha dictado una resolución en virtud de la cual a nadie le interesa que las cosas sigan como están. El tribunal viene a decir que el lockout es legal, por lo que se prolonga indefinidamente, pero solamente se puede aplicar a los jugadores unidos por una relación laboral en vigor con una franquicia. En otras palabras, que solo puedes "encerrar" a quien tienes contratado. Los jugadores que no tienen contrato (agentes libres y novatos) no están sometidos al lockout, porque no están unidos a ninguna franquicia por ningún contrato.

La situación es la mejor para que lleguen pronto a un acuerdo. Por un lado, los jugadores están descontentos, porque la inmensa mayoría de ellos tienen contratos en vigor y no podrían jugar. La suspensión de sus contratos es válida. Por otro lado, los propietarios también estarán muy descontentos, porque si se niegan a negociar y suscribir contratos con rookies y agentes libres, estos jugadores podrían acusarles de conductas anticompetitivas con una alta probabilidad de éxito. Las multas en estos casos son estratosféricas. Todos acojonados.

Gracias a la Corte de Apelación por dictar la mejor resolución posible para los aficionados. A veces funciona la justicia.

...and the law won.

jueves, 30 de junio de 2011

Caliente, caliente

Cuando somos pequeños, incluso cuando todavía somos estudiantes, la llegada del verano es una buena noticia. Porque llegan las vacaciones, claro. Tiempo libre para pasárselo de la hostia. Pero cuando uno empieza a currar y, particularmente, cuando vive en Madrid, la llegada del verano es una puta mierda. Ni mis dos semanas de vacaciones lo compensan. Qué asco de calor. Pero qué asco. Es insoportable, no se puede estar por la calle, es imposible dormir a gusto. Odio el verano madrileño.

No sé si tal y como empecé el artículo debería hablar de Celebrated summer, pero bueno.



Que la cosa está muy calentita. Más caliente que la barandilla del infierno. Y que el palo de un churrero. Y que el cenicero de un bingo. Pero la cosa no está solo caliente por aquí. También en la NFL.

Al lío.

Que el fin del lockout parece inminente. Ya se están filtrando los supuestos términos del acuerdo. Los cabecillas de ambos bandos ya comparecen públicamente juntos. Parece un signo inequívoco de que el acuerdo está muy cerca.


En cuanto a los supuestos términos del acuerdo, la semana pasada se filtraron informaciones coincidiendo con la reunión de los propietarios de las franquicias con Goodell, en la que este les puso al corriente del estado de las negociaciones y dio pie a posibles oposiciones de propietarios. No las hubo, o si las hubo, no fueron significativas. Parece que todos quieren que haya acuerdo y pronto. Según la ESPN, estos serían los términos del acuerdo que barajan los propietarios:
  • Los jugadores se llevan el 48% de todos los ingresos. En el anterior convenio, los jugadores se llevaban el 60% de los ingresos, si bien computaban solamente los especificados en el convenio, y no otros que surgieron posteriormente.
  • En todo caso, los jugadores deben embolsarse efectivamente no menos del 46,5% de los ingresos.
  • Las franquicias deben gastarse cerca del 100% del tope salarial. Pasaría a ser, más que un tope, un gasto salarial global fijo.
  • Habría escala de salarios prefijados para novatos, aunque este punto parecía todavía bastante verde. Por el cariz que están tomando los acontecimientos, parece que los rookies (en particular, los elegidos en primera ronda) van a ser los más perjudicados por el nuevo convenio. Lógico, por otra parte, ya que en los últimos años se estaban pagando cantidades obscenas a jugadores que no habían demostrado nada en un campo profesional.
  • Deberán transcurrir 4 años para que un jugador sea agente libre no restringido. Vamos, que hasta que se pasa 4 años en su actual equipo, no puede jugar donde le dé la gana.
  • La cuestión de la posible ampliación de la temporada regular a 18 partidos se difiere a un eventual acuerdo futuro. Vamos, que nada, por ahora, de 18 partidos. Y yo que me alegro.
  • Los propietarios se beneficiarían de algunos créditos o ingresos exentos del cómputo de la cuota para los jugadores que deberían destinar a financiar nuevos estadios.
  • Los jugadores jubilados gozarían de un mejores condiciones en sus pensiones y seguros médicos al doblarse la cantidad destinada para ello, hasta 18 millones de dólares en 2016.
  • Dejo para el final una de las cuestiones más llamativas y que posteriormente fue desmentida. O, más que desmentida, se dijo que era algo sobre lo que no se estaba trabajando. Que no quiere decir que luego no se incluya porque huele. El partido de los jueves. Como sabéis, a partir de la décima jornada y hasta la penúltima, NFL Network emitía un partido los jueves por la noche, madrugada española (el partido inaugural también se disputa el jueves, aunque no lo emite NFL Network, sino la NBC, los del Sunday Night). En prime time. Goloso para las teles. Hay que tener en cuenta que los viernes estaban reservados para el fútbol de instituto y el sábado para el de universidad. Si la NFL quiere ampliar su espacio televisivo, debe buscar otros días, de ahí la jornada en jueves, en principio poco adecuada por lo alejada que está del domingo. Pues bien, el partido del jueves, que hoy existe, pero es excepcional, pasaría a fijo y se comercializaría como un nuevo paquete televisivo. La implantación del nuevo partido no se produciría hasta la temporada 2014. Tuiteaba el otro día que me parecía una putada por el horario en España, pero probablemente (aunque no es seguro) en 2014 estaré trabajando en México, así que no me vendría nada mal (esto es una noticia, a lo mejor algún colega se entera por aquí; no deis saltos de alegría todavía que no sería para siempre, sino solo dos o tres años).
Por otra parte, en cuanto al gesto público, no creo que se quede en una mera anécdota. La NFLPA, el sindicato (perdón, que ya no tiene tal consideración, deberíamos decir "asociación de comercio") de jugadores, daba hoy miércoles un seminario a los novatos. Estos cursos los organizaba la NFL, pero ante el cierre patronal no era posible que lo hiciese. Por eso la NFLPA convocó el cursillo sustitutivo que se desarrolla en estos momentos. DeMaurice Smith, el líder del bando de los jugadores, invitó al líder del bando contrario a ese seminario. Los encerrados invitan al encerrador.

Cierto es que la realidad es que no hay noticias oficiales y que algunos rebajan la euforia, apuntando que a las partes les queda todavía mucho trabajo por hacer. Crucemos los dedos para que el acuerdo llegue antes del 1 de agosto

¿Fin del lockout? Caliente, caliente.


Otra calentura llega con motivo de la serie sobre los 100 mejores jugadores de la NFL en 2011, que está emitiendo NFL Network. Cada domingo se anuncian 10 nuevos nombres. Solo quedan los 10 primeros, que se desvelarán el próximo fin de semana. Como no podía ser de otro modo, la lista está siendo muy polémica.

El Top 100 es una gran idea desde un punto de vista comercial, porque la repercusión está asegurada (¿a quién no le gusta un ranking como estos, eh?), pero desde un punto de vista académico la cuestión es absurda. No se pueden comparar jugadores de diferentes posiciones. ¿Qué criterios tenemos en cuenta? ¿Su importancia en el resultado final, su imprescindibilidad? Que no, que no se puede comparar a un defensive back con un offensive lineman. Su rol es muy diferente. Incluso su exposición pública. Aunque sean la pieza clave de un equipo, los gordos de la línea ofensiva nunca serán tan reconocidos como el jugador al que guardan la espalda o al que abren huecos. Y quizá sean tan o más importantes. Quizá el mérito de un big play sea principalmente suyo. Pero, como de forma muy acertaba comentaban Collinsworth y Michaels tras el épico retorno de Dan Connolly contra Green Bay, hasta ese momento el highlight de la carrera de un jugador de línea ofensiva era "number 63, holding, 15-yard penalty, automatic first down".

Otro obstáculo importante es saber qué criterios se empleaban para clasificar a los jugadores. En teoría es lo buenos que son, y no lo que fueron. Pero Donovan McNabb está ahí en el puesto 100. Más que discutible que merezca la consideración por encima de otros compañeros como Jay Cutler (por muy nenaza que se diga que es) o Kyle Orton. Personalmente, no tengo ninguna duda de que cualquiera de estos es mejor. Probablemente también Sam Bradford, David Garrard y Kevin Kolb.

Hay disparates mayores. Devin Hester ocupa el 32.º puesto de la lista. Supuestamente, es mejor jugador que Wes Welker, Greg Jennings, Brandon Marshall y Santonio Holmes. De coña. Sí, está ahí porque es un retornador letal, pero como receptor es malo. Peor jugador que todos los anteriores, sin duda, también. No discuto que por sus labores de retornador merezca estar en la lista de los 100 mejores, pero después de los que he citado y algunos receptores más.

El ranking está generando mucha polémica. Algunos jugadores no se han tomado nada bien el lugar que ocupan, y ya han hecho público su descontento. Brian Urlacher y LaMarr Woodley dicen que no conocen a ningún jugador que haya votado para confeccionar esa clasificación. Por cierto, Urlacher figura en 49.º lugar y Woodley en el 82.º, algo que me parece inexplicable si atendemos a lo que son y no a lo que fueron estos jugadores. El caso es que algunos están calentitos por la lista. Por si tenéis curiosidad, así va la cosa a falta de los diez primeros:

11 Rodgers, Aaron
12 Ware, DeMarcus
13 Johnson, Chris
14 Fitzgerald, Larry
15 Freeney, Dwight
16 Woodson, Charles
17 Ngata, Haloti
18 Asomugha, Nnamdi
19 Matthews, Clay
20 Vick, Michael
21 Harrison, James
22 Gates, Antonio
23 Willis, Patrick
24 White, Roddy
25 Foster, Arian
26 Rivers, Philip
27 Johnson, Calvin
28 Long, Jake
29 Jackson, DeSean
30 Jones-Drew, Maurice
31 Wayne, Reggie
32 Hester, Devin
33 Charles, Jamaal
34 Evans, Jahri
35 Wilfork, Vince
36 Witten, Jason
37 Vilma, Jonathan
38 Jackson, Steven
39 Mankins, Logan
40 Suggs, Terrell
41 Roethlisberger, Ben
42 Turner, Michael
43 Thomas, Joe
44 Mathis, Robert
45 Bowe, Dwayne
46 Gonzalez, Tony
47 Mangold, Nick
48 Bailey, Champ
49 Urlacher, Brian
50 Welker, Wes
51 Suh, Ndamukong
52 Ryan, Matt
53 Colston, Marques
54 Samuel, Asante
55 Nicks, Carl
56 Rice, Ray
57 Gurode, Andre
58 Lloyd, Brandon
59 Saturday, Jeff
60 Tuck, Justin
61 Marshall, Brandon
62 Mayo, Jerod
63 Wake, Cameron
64 Hali, Tamba
65 Leach, Vonta
66 Seymour, Richard
67 Waters, Brian
68 Rolle, Antrel
69 Abraham, John
70 Austin, Miles
71 Williams, Mario
72 Romo, Tony
73 Cole, Trent
74 Jennings, Greg
75 Ratliff, Jay
76 Holmes, Santonio
77 Snee, Chris
78 Clark, Dallas
79 Ferguson, D'Brickshaw
80 Allen, Jared
81 Raji, B.J.
82 Woodley, LaMarr
83 Williams, Mike
84 Cribbs, Josh
85 Babin, Jason
86 Freeman, Josh
87 Gross, Jordan
88 Davis, Vernon
89 Wilson, Adrian
90 Flacco, Joe
91 Owens, Terrell
92 Briggs, Lance
93 Berry, Eric
94 Gore, Frank
95 Beason, Jon
96 Collins, Nick
97 Phillips, Shaun
98 McFadden, Darren
99 Clifton, Chad
100 McNabb, Donovan

* * *

Me despido con un par de recomendaciones de lectura digital, sobre las que todavía no había hablado. En el terreno del fútbol americano en español, ha surgido un nuevo blog muy interesante, Coach Willy. Actualizado con mucha frecuencia, con historias muy interesantes y mucha participación de los lectores. Seguro que os hace más llevadero el mono de football. La otra recomendación, en inglés, y sobre deportes en general (y otras historias), de la nueva web encabezada por Bill Simmons: Grantland. El nombre hace referencia a Grantland Rice, periodista deportivo de principios del siglo pasado que se caracterizaba por su refinada prosa (otros dirían, quizá, pedantería). Presuntuoso título, quizá advertencia de la pedantería y petulancia de sus autores, pero web cojonuda. Algo parecido se intentó lanzar recientemente por aquí, el proyecto Panenka, pero a algún cráneo previlegiado se le ocurrió hacer la publicación de pago (y nada menos que por un precio mínimo de 1 euro, más caro que las ediciones premium de los medios de comunicación españoles). A ver, que la idea es buena, pero ¿no se han dado cuenta que lo de pagar por contenidos digitales a la gente no le va? Y, sobre todo, si Grantland es gratis (con todos mis respetos) ¿esperan que pague por esto?

Pasad el calor lo mejor que se pueda. Y la gente dice que en Galicia hace malo. Manda cojones.

jueves, 9 de junio de 2011

Tiempos sombríos

Últimamente hace un tiempo un poco raro. Aunque dicen eso de que hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo, no es normal que en junio esté cayendo tanta agua. ¿Los dioses que lloran por el descenso del Dépor, el lockout de la NFL y la marcha de Pancho del Estu? No, dejémonos de lírica-mierda. El cuarenta de mayo no existe, en el propio Calendario Zaragozano (Zaragozano con mayúscula, porque se refiere a un tío que se apellidaba Zaragozano, aunque también era de la provincia de Zaragoza) mayo no tiene más de 31 días, y no he llevado un sayo en mi puta vida. No son más que signos de los sombríos tiempos que atravesamos.

No desesperemos. Si llueve, escampará. Saldrán ampollas en el sol, que dirían los Violent Femmes (¿los o las? gramaticalmente suena mejor las, pero es un grupo de maromos, así que los). Disfruten de Blister in the sun mientras leen lo que sigue.



Comencemos con las sombras. Las noticias poco alentadoras. Hace meses os comenté el calendario oculto de la NFL, un calendario latente detrás del oficialmente anunciado. Se podía retrasar hasta tres semanas el inicio de la liga sin que se perdiese ninguna jornada de competición (pero sí de descanso); y hasta cinco semanas perdiéndose dos jornadas de la regular season. Recordemos que la competición se debería iniciar, teóricamente, el jueves 8 de septiembre. Un retraso de cinco semanas implicaría un comienzo de la liga el 16 de octubre.

Pues bien, en vista del actual estado del conflicto entre jugadores y liga, parece que la NFL trabaja seriamente en otro calendario de último recurso. No llegamos ni al 16 de octubre. Se empieza a hablar de noviembre. Un calendario de únicamente ocho partidos de temporada regular, con una semana previa en la que se disputaría un único partido de pretemporada. Hay que tener en cuenta que para que la liga comience en una fecha determinada el acuerdo debe producirse con antelación razonable. Una mínima preparación física y técnica es necesaria. Se considera que ese plazo mínimo es de tres semanas, por lo que estamos hablando de que o se alcanza un acuerdo a mediados de octubre o la temporada se cancela por completo.

Si el mal menor de la temporada de ocho partidos sucede, casi todos perderemos. Unos perderán seguro, otros probablemente y otros probablemente ganarán. Los que perdemos seguro somos los aficionados. Nos dejan sin ocho semanas de nuestro vicio. La mitad de la liga regular. Los que perderán probablemente son los jugadores. Recordemos que los salarios de los jugadores se devengan por cada partido de temporada regular en el que están convocados. Vamos, que su derecho al sueldo se gana por cada semana de competición. Es un esquema completamente diferente al del trabajador ordinario, con 12/14 pagas anuales que se van devengando según va avanzando el año (y trabajando el empleado). Dicho esto, puede que la pérdida se compense de alguna manera (aunque difícilmente por completo) en el acuerdo que ponga fin al lockout. Los que casi seguro no perderán (y, de hecho, a largo plazo ganarán) son los propietarios. Recordemos que si la liga está cerrada es porque ellos quieren. Porque quieren cambiar el reparto de ingresos de la competición. Y se cambiará, seguro, para que ellos se lleven un trozo más grande del pastel (que cada vez es más grande). Lo más probable es que la pérdida de ingresos derivada de este retraso se compense con el incremento relativo de los ingresos que les corresponderá.

¿Y la propia competición? Esta, si termina disputándose con solo ocho partidos de regular season, perderá en equidad. Si ya de por sí el sistema divisional de clasificación para playoffs es interdivisionalmente poco equitativo (quiero decir, hay equipos con menos victorias que otros que tienen plaza de playoffs, como los Seahawks de la temporada pasada), si el número de partidos se reduce a la mitad lo que tendremos son ocho miniligas diferentes. Incluso creo que deberían eliminarse las plazas de wild card, porque el balance de victorias no será en absoluto comparable de una división a otra. No tendrían nada que ver, pongamos, 6 victorias de los Rams con 6 victorias de los Saints. ¿Qué sentido tiene compararlas como criterio para tener plaza de postemporada? Recuerdo que a pesar de que la temporada se acorte a 8 partidos, en principio el número de partidos intradivisionales seguiría siendo de 6.

El único punto positivo (por ver alguno) que tendría esta reducción de temporada es que los playoffs comenzarían en noviembre. Cada partido sería poco menos que un partido decisivo, de postemporada. Nadie podría permitirse una mala racha, perder dos partidos seguidos sería dramático, perder tres, posiblemente, el fin de las opciones de playoffs. Menos semanas de drama, pero un drama más intenso.


Os preguntaréis por qué ahora el escenario se vuelve tan pesimista. Aparte de la razón obvia de que los días pasan y el acuerdo no llega, está lo sucedido en la vista del pasado 3 de junio ante la Corte de Apelación. En ella cada parte dio sus argumentos. En este momento se desconoce la resolución de la Corte, que deberá decidir si el lockout se mantiene indefinidamente hasta que se resuelva el caso principal (lo que no sucederá a tiempo de que se dispute la temporada próxima) o si se levanta. Pero lo que ha dejado caer uno de los jueces es que la decisión no gustará a ninguna de las partes. ¿Qué significa eso? No lo sé. Quizá sea lo mejor para forzar un acuerdo. Si los dos bandos están incómodos en guerra, tendrán más prisa para alcanzar la paz. Ojalá. Sin embargo, lo que ha trascendido esta semana es que hay que ir pensando en las ocho semanas de regular season. Tiempos sombríos, sin duda.

La otra gran noticia de la semana (pero buena) es que Plaxico Burress ha dejado espacio en las cárceles estadounidenses para que otros jugadores de la NFL ocupen su lugar. Sí, el receptor que consiguió el touchdown de la victoria en una de las Super Bowls más sorprendentes de la historia, es libre tras 20 meses en prisión.


Enhorabuena a sus fans, aunque solo lo sean por lo divertido que resulta escuchar a Moisés Molina pronunciar este nombre. ¿Otro redimido a lo Vick? El caso del quarterback seguro que ayuda a Plaxico a conseguir una segunda oportunidad. No le faltará, sin duda (si tenemos liga, claro).

* * *

Termino con la terrible noticia con la que amanecía hoy. Terrible desde un punto de vista deportivo, pero no deja de ser terrible. Ni siquiera deportivo, porque la pérdida no es tan grave en el terreno deportivo, pero sí en el sentimental. Pancho Jasen se va del Estu. Nos quedamos sin nuestro capitán.

A la inmensa mayoría de los que leéis esto os la sudará. Pocos sabréis quién es este tío cuya marcha lamento. El baloncesto ACB es un deporte muy minoritario en España, y el Estu no forma parte de los equipos más seguidos. El equipo es famosillo, pero no sus jugadores.

Pancho era de lo poco que le quedaba al Estu. Era de lo poco que veías en una pista y reconocías como el Estu. La esencia de los clubes deportivos es su gente. Su afición les da sentido. Sus dirigentes, técnicos y jugadores les ponen cara y patas.

Ayer, Pancho era la única "cara y patas" que representaba el escudo del Estu. Es triste, pero ninguna más quedaba. En él reconocíamos a este equipo. Igual que en tantos y tantos jugadores y entrenadores, de los que ya no queda ninguno. "Señas de identidad", lo llaman algunos.


Ya lo escribí alguna vez. Me disgusta profundamente la falta de identificación entre aficionados y deportistas que (creo) cada vez trasmite más el deporte actual. No me gusta nada ver que un jugador se pasa al eterno rival como quien cambia de chaqueta. No me gusta ver a Favre en Minnesota, ni a Michael Owen en el United, o a Leonardo en el Inter. Es obsceno. Me parece una traición terrible a las personas que justificaban su sueldo. Quizá mi visión esté distorsionada por estar casi siempre del lado del traicionado, pero cuando han venido vikingos al Estu tampoco me ha gustado. El deporte, aunque profesional, no es comparable a ninguna otra profesión. No conozco a "aficionados" de mi empresa. Ninguna los tiene (bueno, la única que a lo mejor los tiene es Apple). Si un trabajador se pasa de una empresa a otra no traiciona los sentimientos de su afición, porque, simplemente, no existe. El oficio de deportista es incomparable con cualquier otro.

En Pancho Jasen veía a uno de los pocos deportistas identificables con un equipo que quedaban en el baloncesto español. Se cuentan con los dedos de la mano: Navarro, Grimau, Felipe (aunque me duela, es un emblema del lugar en el que está), Salva Guardia... No se me ocurren muchos más. No digamos ya extranjeros. Marko Banic, Jim Moran y para de contar. Hace años, los extranjeros venían a España y (parecía) sentían los colores del equipo. Venían para quedarse, para echar raíces, y no "de paso", hasta el próximo contrato. Lo que antes era habitual, hoy es excepcional. Cada día más. En eso me da envidia el deporte profesional estadounidense, donde la permanencia de un jugador en una franquicia es regla y no excepción. Sobre todo las estrellas, que cuando cambian de acera, es notición. No imagino a Peyton Manning o a Tom Brady jugando algún día en equipos distintos de los actuales. Por eso la marcha de LeBron fue un shock. Porque no es normal. No debería serlo.

En estos momentos, solo tres jugadores tienen contrato con el Estu para la próxima temporada. Uno de ellos, Albert Oliver, podría no seguir. Nos quedan Jaime Fernández, un chaval que está haciendo ahora la selectividad, y Germán Gabriel. Un panorama desolador. Odio ver a más de la mitad de la plantilla renovada cuando empieza la temporada. Yo quiero a mis cabrones de siempre. Cabrones, pero los de siempre.

No me apetece entrar en las causas de la marcha de Pancho. Entiendo (de nuevo) que a la mayoría os la sudará. Lo que tengo claro es que el Estu tiene unos gestores de auténtica puta mierda.

Otra vez más, solo me queda darle las gracias por los inolvidables momentos que nos ha hecho vivir. Me duele especialmente que no lo hayamos podido despedir en la cancha, después de su último partido oficial, y con la camiseta del Estu. Una despedida como merecía el capitán.

Como el baloncesto ACB es un deporte tan minoritario (en los medios, que no en los pabellones, que siempre están llenos), cuesta aportar recuerdos videográficos. Un par de ellos, muy felices.

Esa canasta sin la cual habríamos descendido (narrada por nuestro antiguo speaker, ahora en la otra acera, cómo no, a golpe de talonario)


Ese triple de 9 metros para forzar la prórroga. Acojonante.


Pancho no era una persona cualquiera. Eso le cantábamos.



Tengo que terminar otro artículo igual.

Pero qué mierda, joder.

martes, 17 de mayo de 2011

La NFL se cierra hasta nuevo aviso

A la lengua española le falta una palabra para diferenciar lo "último y definitivo" de lo "último pero a lo que le pueden seguir otros en la serie". No sé si me explico. Los propietarios han ganado la última batalla, pero no será la última. En gallego tenemos la palabra derradeiro, que indica el final de una serie, mientras que al último le pueden seguir otros. Os propietarios gañaron a última batalla, pero non a derradeira. Bueno, quizá "final" sea una expresión válida en castellano: los propietarios han ganado la última batalla, pero no la final.

¿Por qué? Porque la Corte de Apelación (8th U.S. Circuit Court of Appeals) ha decidido por dos votos contra uno mantener el cierre patronal por tiempo indefinido. Como querían los que lo decretaron, los que querían la NFL cerrada. Ahora son estos los que tienen toda la ventaja negociadora.

Pretty fucked up, ¿que no?



La situación actual es la siguiente: la Corte de Apelación ha resuelto que se mantenga el lockout hasta nuevo aviso. Y hasta que el caso principal se termine queda una eternidad. Si no se llega a un acuerdo antes, la temporada 2011-2012 se cancelará.

La Corte de Apelación ha dicho lo siguiente: por un lado, que la juez Nelson, que había fallado a favor de los jugadores, no es competente para decidir sobre el caso; por otro, que lo más probable es que los propietarios venzan en el caso principal.

"In sum, we have serious doubts that the district court had jurisdiction to enjoin the League's lockout, and accordingly conclude that the League has made a strong showing that it is likely to succeed on the merits".

Los expertos dicen que al menos el cierre patronal durará hasta principios de junio. Eso como poco. Antes es imposible que las partes lleguen a un acuerdo. Y el 3 de junio tiene lugar una vista en la que las partes expondrán sus argumentos. Poco después llegará una nueva decisión de la Corte de Apelación sobre el caso, aunque en vista de la resolución que acabamos de conocer podéis imaginaros cuál será el resultado más que probable.

Es una pésima noticia. Peor para los aficionados europeos: si el 1 de agosto la guerra no se ha terminado, el partido de Wembley se cancelará. Todavía no se han puesto a la venta las entradas para ese partido, por si alguno se lo preguntaba. El año pasado, a estas alturas, casi todo lo que se había puesto a la venta estaba vendido.

Con todo, algunos expertos siguen siendo optimistas. Esta semana se reiniciaron las negociaciones ante un mediador. Se dice que empiezan a surgir las voces discordantes en el bloque capitalista: algunos dueños presionan para que la actividad se reanude. Ojalá sea así.

Además, los jugadores conservan una baza: la que les da la resolución del juez Doty que embarga el dinero que las televisiones iban a pagar a la NFL por la próxima temporada. La resolución está pendiente de confirmación, pero teniendo en cuenta la postura de este juez en casos anteriores (pro jugadores) y que tras lo decidido por la Corte de Apelación el lockout se mantendrá, parece probable que Doty confirme el embargo. Los propietarios no verán un dólar de las televisiones si la guerra no termina.

En el lado contrario, en el del pesimismo, Chris Collinsworth. El excelente comentarista de la NBC considera que en el mejor de los casos la regular season comenzará en noviembre. Si no, la temporada se cancelará íntegramente. No ve motivos para que los propietarios no intenten tensar la cuerda hasta obtener lo que quieren. Recuerdo, de nuevo, que son los dueños del capital los que han decidido cerrar el chiringuito, y que ahora los tribunales han confirmado que podrán seguir con el cierre hasta que se resuelva si la demanda de los jugadores estaba fundada. Esta última batalla hace pensar que la decisión podría decantarse del lado de la NFL.

Vamos, que hasta que los jugadores den lo que los dueños piden, no creo que se llegue a un acuerdo.

Tras la vista del 3 de junio tendremos nuevas noticias. Mientras, algunos jugadores se van entrenando por su cuenta. No están obligados a ello, dado que sus contratos laborales están en suspenso. Como ejemplo, el de los entrenamientos que está organizando (y financiando) Drew Brees para algunos de sus compañeros en los Saints.


Eso sí, haya temporada o no, el Madden 12 saldrá el 30 de agosto. Espero que no nos tengamos que conformar con una NFL virtual. Peyton Hillis ha sido el maldito esta vez (lo siguiente es un montaje, no la portada oficial):


Cambiando de tema, y ya para terminar, he de decir que personalmente en estos momentos me preocupa poco el lockout. Es lo que tiene que mi equipo se esté jugando la existencia. Es curioso. Hace años que no esperaba partidos del Dépor con tanta ilusión como en este fin de temporada. Si es que está claro que no hay nada peor que la mediocridad, el aburrimiento. Lo malo es que como fallemos el próximo sábado, sí que estaremos pretty fucked up. Y la última vez que nos enfrentamos a un Valencia que no se jugaba nada en la última jornada de liga, perdimos la ídem. Espero que no sea el derradeiro partido que juguemos en Primera este año.

martes, 3 de mayo de 2011

Un fin de semana de caos

Mi fin de semana empezaba bien. Bueno, no podía empezar mejor. Comenzaba con este conciertazo. Un espectáculo memorable. Como ejemplo, este tema que han colgado en YouTube. Esto sucedió el pasado viernes en La Riviera de Madrid:


Después un caos. Tocaba mudanza. Que es una buena noticia, ojo. Por suerte, me mudo a una casa mejor. Pero un caos. Quedas con la empresa que te va a hacer la mudanza a las 8 de la mañana y a las 9.30 no han aparecido todavía. Los llamas y te dicen que te habían intentado avisar de que les había surgido un imprevisto y que hasta las 11-12 no podrían empezar. Ea. Y llegan las 12.30 y siguen sin aparecer. Y llamas al comercial y te dice que su único compromiso es terminar la mudanza ese día, que ya llegarán cuando puedan (habían quedado en tener la mudanza terminada sobre las 3 de la tarde). Y que si empezamos con malos modos, se cancela. Y te cuelga. Situación de crisis, claro. Tenía que dejar libre el piso antiguo para el 1 de mayo y, de repente, el día anterior, parece que no viene. Y pasan las horas sin que llegue nadie ni el tipo coja el teléfono. En fin. Pero a las 2 de la tarde llegaron y, por suerte, completamos la operación con éxito. En nueva casa, con las cajas por todas partes. Seguimos deshaciéndolas, colocando todo donde buenamente podemos.

Con el lío de la mudanza, poca atención pude prestar al draft de la NFL, aunque gran parte de la chicha se ventiló entre el jueves y el viernes. Sin embargo, no me resisto a apuntar una serie de cuestiones que me gustaría destacar del evento.

La primera, el absoluto rechazo que despierta ya la figura de Roger Goodell. A un tipo tan encantado de conocerse a sí mismo como él y tan preocupado por su imagen pública como el actual comisionado de la NFL, esto no le puede haber resultado indiferente:


Sí, queremos football.

Abundan en estos momentos las evaluaciones sobre lo que han hecho cada una de las franquicias en el draft. De la A (sobresaliente) a la F (suspenso), las hay de todos los colores. En general, coinciden en señalar a Lions y Bucs como mejores alumnos y a Bears y Cowboys como peores. Sin embargo, todas estas calificaciones chocan con una dificultad insuperable: que cuando se debe evaluar cómo ha elegido cada equipo es a final de temporada (como poco), cuando los seleccionados hayan tenido oportunidad de demostrar lo que valen. Nadie habría otorgado una matrícula de honor a los Patriots el día después de elegir a Tom Brady en sexta ronda. Y probablemente es la mejor decisión que ha tomado la gerencia de esa franquicia en toda su historia. Demos tiempo.

Sin embargo, el draft sirve para ver cómo tratan de solucionar los equipos sus carencias. Nos sirve para saber qué es lo que creen más prioritario reforzar. Aunque en ocasiones no se seleccione al jugador de la posición más necesaria, sino al mejor (criterio de best player available frente a most needed position), las necesidades condicionan las elecciones, sin duda.

La operación más sorprendente fue la protagonizada por los Atlanta Falcons. En un movimiento que poco menos que suponía renunciar a las demás elecciones de esta temporada y buena parte de la siguiente, los Falcons consiguieron elegir en el sexto lugar de la primera ronda. Y en un equipo ya muy potente, que dijo adiós a la temporada tras recibir 48 puntos en su propio estadio, no fue para reforzar la defensa. Esta parecía la principal carencia de Atlanta. Sin embargo, los Falcons tiran la casa por la ventana para reforzar su ataque aéreo. Ni siquiera les vale para seleccionar al jugador que querían. Buscaban a A.J. Green (elegido por los Bengals en cuarto lugar) y se llevan a Julio Jones.

La jugada es muy arriesgada, y no solo porque (posiblemente) no haya podido ser ejecutada según lo planeado. Entre los que relativizan la importancia del draft (casi se podría confeccionar un equipo con opciones de luchar por el anillo entre jugadores que ni son drafteados), se incide en que si hay una posición en la que el dominio universitario no garantiza el buen rendimiento profesional, esa es la de receptor. Porque los defensores universitarios no son superdotados físicos, como los jugadores de las secundarias profesionales, y para muchas estrellas universitarias poco menos que es suficiente con echarse a correr hacia adelante, porque sus defensores no pueden cogerlos. En la NFL es diferente. En la NFL se enfrentan a portentos físicos. No es suficiente con tirar p'alante. Hay que trabajar duro, y a jugadores acostumbrados al jabón les cuesta. A algunos les cuesta trabajar el playbook y ser disciplinados.

No siempre sucede, pero si observamos el listado de ganadores del Fred Biletnikoff Award, que se da al receptor universitario más sobresaliente, encontramos varios casos de portentos universitarios cuya adaptación al mundo profesional fue (o está siendo) dura, como Michael Crabtree o Mike Hass (ahora en la UFL). También encontramos a jugadores como Larry Fitzgerald o Calvin Johnson, que no necesitan presentación. Pero, en general, el riesgo es alto. Sin la actitud adecuada, el aterrizaje es duro. Si no, que se lo pregunten a Mike Williams (el de Seattle), que ha necesitado muchos golpes hasta darse cuenta de que sin trabajo el triunfo profesional es imposible.

Además, encontramos bastantes casos de receptores no drafteados que se revelan como auténticas estrellas en la NFL: Wes Welker, Anthony Armstrong, Miles Austin, Davone Bess, Malcom Floyd, Antonio Gates (este, probablemente el mejor tight end de la historia, ni siquiera jugó al football en la universidad) y Lance Moore, por nombrar a algunos de los receptores en activo más conocidos que no fueron seleccionados en el draft.

Que conste que encontramos ejemplos en todas las posiciones (en la de running back, sin ir más lejos, tenemos al líder absoluto en yardas de carrera de la pasada temporada, Arian Foster, y al líder entre los novatos, LeGarrete Blount), pero la de wide receiver es quizá la más representativa.

Los Falcons han actuado como si solo les faltase una pieza para completar el puzzle, renunciando a casi todo para ello, y me da la sensación de que apuntan al lugar equivocado. Para consuelo de sus aficionados (sobre todo si son supersticiosos), el equipo que más puntos recibió en un partido de playoffs en 2010 terminó ganando la Super Bowl en 2011 sin reforzar significativamente (por lo menos en cuanto a nombres) su defensa en las primeras rondas del draft.

¿Y el lockout, qué? Pues como el fin de semana en general. En un caos que estamos. A última hora del viernes, la Corte de Apelación estimaba preliminarmente la petición de la NFL de que se suspendiese la resolución de la juez Nelson. El cierre patronal volvía a estar en vigor. Pero esa decisión de la Corte de Apelación es provisional, no definitiva. En breve se volverá a pronunciar sobre el asunto de forma definitiva. La NFL pide que se respete la vigencia del lockout hasta que se llegue a un acuerdo. Incluso llega a decir que el litigio se resolverá antes del inicio de la temporada, por lo que la medida cautelar concedida por la juez Nelson no sería necesaria. Veremos.

El primer gran perjudicado del recierre patronal parece Arizona. Se dice que tenían cerrado el intercambio por el que Kevin Kolb llegaría a los Cardinals. Eso explicaría que en una de las franquicias que peor tiene cubierta la posición de quarterback no se hubiese seleccionado a ningún jugador de ese puesto en el draft.

A todo esto, y cambiando radicalmente de tema, el Dépor se nos va a Segunda. Soy muy pesimista. El calendario que tenemos por delante es terrible. En estos momentos, casi firmaba salir la próxima temporada en Segunda División. Porque mucho me temo que en caso de descenso, el Dépor desaparece. Sin los ingresos de televisión que otorga la participación en Primera División, veo complicado que podamos malpagar como hasta ahora las cuantiosas deudas que hemos acumulado (y que, dicho sea de paso, han servido para construir memorables momentos como la Liga ganada o el Centenariazo). Solo espero que en los cuatro partidos que quedan hasta el final de temporada técnicos y jugadores se dejen los huevos. Contra el Hércules y el Atlético de Madrid no parecían ser conscientes de que la entidad se juega la vida. En fin, ya habrá tiempo (en su caso) para lamentarse.

Por cierto, el mismo entrenador que recriminaba a otro entrenador (que luego le venció en su propio estadio) que alinease a suplentes ("tirando el partido") frente a un equipo que no jugaba en su liga, hace lo propio cuando le conviene. La coherencia no está de moda. Y si no me creéis, seguid leyendo.

Sobre el asesinato del asesino

[A continuación, una reflexión filosófico-política que desagradará a los amantes de los fines sobre los medios; nada tiene que ver con el fútbol americano, por si os la queréis ahorrar]

Luego, para rematar el fin de semana, está lo de Bin Laden. No sé lo que habrá sucedido realmente. Fíate tú de las versiones oficiales. Pero bueno, ciñéndonos a la versión oficial del gobierno estadounidense, el asunto no puede resultar más escabroso. Vaya por delante que a nadie con dos dedos de frente le puede apenar la muerte de este malnacido. Un tipo que merece el mayor de los desprecios. Pero el proceder de los Estados Unidos no le va a la zaga.

Cuando conviene, a muchos se les llena la boca con expresiones tan rimbombantes como "estado de derecho", "derechos humanos", democracia o libertad. Se usan con mucha frecuencia para dar por sentada una superioridad moral que luego desmiente la propia actuación de los que las pronuncian. Invocan los derechos humanos o el estado de derecho solamente cuando les conviene.

Desde tiempos de los romanos, cuyo mayor legado es la lengua y, sobre todo, el derecho, cualquier sociedad mínimamente civilizada condena y excluye la aplicación de la Ley del Talión. La administración de la justicia debe recaer en un tercero independiente, sin interés en el resultado del pleito. Es una premisa fundamental para que exista justicia. Y elemento esencial e indispensable para que un Estado pueda considerarse como "de Derecho".

La Declaración Universal de los Derechos Humanos viene a plasmar lo anterior en su artículo 10. "Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal". Quién no estaría de acuerdo con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, solo un ser maléfico podría, ¿verdad?

Sobre estas bases (entre otras), todos los que se hacían llamar "demócratas" condenaban enérgicamente la organización por parte del Gobierno español de un grupo dedicado al asesinato de terroristas. Los famosos GAL. Esto es algo que no cabe en un Estado de Derecho. Es ponerse a la altura de los terroristas, decían con buen criterio algunos. Qué menos que ponerlos a disposición de la justicia (por poco equitativas que resulten sus decisiones algunas veces) y que los tribunales dicten la sentencia que corresponda. Eso es lo que se entiende que debe hacerse en una sociedad mínimamente civilizada.

No siempre. Parece que hay un límite a partir del cual los juicios no resultan necesarios. No hace falta una investigación rigurosa para determinar qué asesinatos son imputables, y en qué medida, a una persona. Ni hace falta escucharla. En esos casos, ya no hablamos de "guerra sucia", sino que aplaudimos las acciones de estos valientes militares. Y poco menos que salimos a las calles a celebrarlo. Como los que celebran la comisión de atentados terroristas, los asesinatos de personas.

En un alarde de coherencia, los mismos que abominaban a los GAL aplauden con admiración el asesinato de Bin Laden y parecen obviar que también han muerto otras personas (inocentes o no, da igual) que lo acompañaban. Es curioso cómo todos los aduladores de las barras y estrellas se olvidan de estos "insignificates" daños colaterales. Bin Laden representa el mal, no hace falta juicio para acreditarlo. Y cueste lo que cueste, que algo habrán hecho si están a lado de ese pérfido personaje.

Los juicios, para jipis harapientos. Para la "izquierda más dogmática" o, por qué no, "trasnochada". Ahora resulta que defender la aplicación de la justicia y no de la venganza es "de izquierdas" (hasta los cojones de la eterna dicotomía izquierda-derecha, siempre se reduce todo a eso). Lo que hay que leer.

Escudémonos en "la alegría de las víctimas". Demencial. Cualquier víctima de cualquier delito se alegraría del mal causado a su agresor. Si a un familiar le pegan una puñalada, es normal que uno le desee otro tanto de lo mismo al agresor del familiar. Sea un terrorista o un delincuente común. Por eso las víctimas no deben ser jueces. Elemental. Pero no, en este caso se utiliza la "cercanía a las víctimas" como justificación. Ojo, que también se hace con frecuencia a escala nacional. Las víctimas siempre pedirán venganza, pero lo que merecen es que se administre justicia hacia sus agresores.

A mí me parece una barbaridad. Cómo no. No es justicia, es venganza. Y me quedo perplejo al leer opiniones de "demócratas" y "defensores del estado de derecho" que halagan la acción de los Estados Unidos. Una acción sin juicio previo, invadiendo sin permiso alguno un territorio sobre el que carecen de jurisdicción y asesinando a inocentes de por medio.

Dos ejemplos rápidos, de conocidos periodistas. Uno, además, es aficionado al fútbol americano (y de los Packers). Pedrojota Ramírez y Manuel Marlasca. El primero, uno de los descubridores oficiales de los GAL y, por supuesto, primeros en condenarlos, aplaude el asesinato y justifica su legitimidad en que el Congreso de los Estados Unidos autorizó el crimen. Cojonudo. Basta con que el poder legislativo autorice un asesinato para que sea legítimo. Acojonante. Qué fácil sería acabar con los derechos fundamentales de la persona, ¿no? Bastaría con que otras 300 den su voto para ello. Baratico, baratico. No, no cuela, colegas. No es tan fácil.

El segundo caso me deja aún más perplejo. Marlasca no solo ensalza la acción, sino que en su Twitter habla con admiración de la persona que ejecuta al terrorista. Me quedo con esta perla: "Qué fuerte saber que hay un tipo que hoy o mañana le va a contar a su chica o sus hijos que se picó a Bin Laden". Escribe esto después de retuitear las palabras de otro que tal baila, que dice "Right now, somewhere on planet Earth, a U.S. Navy Seal is walking around thinking 'I just shot Osama bin Laden in the face'. Unbelievable". Toma ya.

No, lo vuestro es incompatible con la defensa del estado de derecho y de los derechos humanos más elementales. Estáis a su favor cuando os conviene. Lo siento, pero no vale. No sé lo que es "lo vuestro", pero me da miedo. Bien retratados quedáis, eso sí.

Incluso parece que la mera reflexión está prohibida. En la que se autodenomina "tierra de los libres" en su propio himno, la libertad de pensamiento está perseguida (aunque lo de los himnos inapropiados da para tema aparte, porque cierta entidad deportiva, sabéis de cuál hablo, incapaz de asumir las responsabilidades derivadas de una derrota dice en su propio himno "cuando pierde da la mano / sin envidias ni rencores / como bueno y fiel hermano"). Si el trapo de las barras y estrellas está de por medio, nadie puede cuestionar la corrección de las actuaciones. Uno de los poquísimos que lo ha hecho es el jugador de los Milwaukee Bucks de la NBA Chris Douglas-Roberts, que en su cuenta de Twitter escribió lo siguiente:

It took 919,967 deaths to kill that one guy.
It took 10 years & 2 Wars to kill that...guy.
It cost us (USA) roughly $1,188,263,000,000 to kill that...........guy. But we #winning though. Haaaa. (Sarcasm)


Como no podía ser de otro modo, en una tierra de fanáticos le están moliendo a palos. No se puede cuestionar el pensamiento único, más potente todavía cuando se disfraza con el uniforme de la libertad (qué bonita palabra). Esto contesta al aluvión de críticas Douglas-Roberts, que ya puede irse buscando un contrato por el baloncesto europeo:

what's stupid about what I'm saying? Please tell me. I'm against MORE people dying for no reason. What's dumb about that?

Whatever happened to our freedom of speech? That's the problem. We don't want to hear anything that isn't our perspective.

What I'm sayin has nothing to do with 9/11 or that guy. I still feel bad for the 9/11 families but I feel EQUALLY bad for the war families.


Al anterior se le pone a parir. A otros que escriben estupideces como "desde la muerte de Hitler no veía a la gente tan contenta por la muerte de alguien" (Hakim Warrick, Phoenix Suns; y tú qué habrás visto cuando murió Hitler) se les aplaude. No importa el discurso con tal de que se alinee con la postura que más conviene.

EDITADO: parece que a Mendenhall también le ha dado por pensar, como podéis leer aquí.

Para rematar la jugada, los superhéroes tiran el cadáver al mar (comportamiento típico de delincuentes comunes). Por lo menos, eso dicen. La excusa, que su hipotética tumba no se convierta en lugar de peregrinación y exaltación del terrorismo. Como si ese malnacido no fuese ya un mártir. Y esto no sirve sino para que se abran las especulaciones sobre la situación real de este ex-empleado de la CIA. Ay, si hablase Bin Laden en un juicio de cómo colaboraba con los Estados Unidos en sus inicios. Menudo marrón, ¿no? Pues nada, lo asesinamos y tiramos el cadáver al mar. Un comportamiento propio de un Estado de Derecho, del defensor de la democracia y de las libertades en todo el mundo. ¡Iu es ei, iu es ei!

Venganza pura y dura. Volvemos a los tiempos de la Ley del Talión, ovacionada casi unánimemente por los líderes políticos y de comunicación, partidarios (o eso dicen) del "estado de derecho". Queda claro que lo de "estado de derecho" es un mero nombre, vacío de contenido. STAT ROSA PRISTINA NOMINE, NOMINA NUDA TENEMUS. De la rosa nos queda únicamente el nombre.

Bueno, quizá todo esto forma parte de la naturaleza humana. No en vano, desde que se tiene constancia, el ser humano ha estado siempre, siempre, siempre en guerra. Matándonos los unos a los otros, ya sea por argumentos cuya prueba resulta imposible (la religión), ya sea por poder ordenar qué debe hacer alguien, argumento exaltado frecuentemente mediante la idea de alzar un trozo de trapo sobre un territorio, idea que conmueve a masas −eso es lo que es una bandera, un trozo de trapo que mueve voluntades− (política), ya sea para obtener una mayor cantidad de medios de pago (la economía). Siempre a hostias. Siempre hay una excusa para ello.

El ser humano es maravilloso.

martes, 26 de abril de 2011

Los jugadores ganan la primera batalla, pero no la guerra

A última hora del día de ayer la juez Susan Richard Nelson anunciaba su decisión de aceptar las medidas cautelares solicitadas por Brady, Brees y otros jugadores frente a la NFL. El lockout se levanta de manera provisional. Ahora mismo, la NFL está abierta. Sin convenio colectivo aplicable, sin normas que gobiernen las relaciones entre jugadores y equipos. Libertad de mercado. O más bien anarquía, por la sensación de desconcierto imperante.



El texto íntegro de la resolución lo podéis leer aquí. Como son 89 páginas, en inglés, y en un complicado lenguaje técnico, será mejor que nos limitemos a aclarar una serie de interrogantes que surgen de esta resolución y que resumen el estado actual de la cuestión.

¿Estamos ante el fin del lockout, se acabó la guerra?

No. Claramente, no. Que se haya levantado provisionalmente, de forma cautelar, el cierre patronal, no implica que dentro de un par de días o meses estemos de nuevo en situación de lockout. Se trata de la primera batalla, que los jugadores han vencido, pero la guerra sigue.

Esta resolución es la respuesta urgente y provisional de los tribunales a una petición cautelar (injunction) formulada por los jugadores. Pedían que de forma inmediata se levantase el cierre patronal. El fundamento de este tipo de demandas provisionales es que los pleitos tienen una duración demasiado larga y que aunque se dé la razón a la parte demandante, si no se toman medidas inmediatas, el daño sería ya irreparable. En otras palabras, y ciñéndonos a este caso, el fundamento de esta demanda es que aunque se dé la razón a los jugadores en el pleito principal, que tardará meses en resolverse, si no se cancela provisionalmente el cierre patronal los daños que sufrirían serían imposibles de reparar. Además de la existencia de estos posibles daños irreparables, es necesario que por lo menos existan indicios fundados de que los demandantes pueden tener razón. Es decir, que el juez examina brevemente las alegaciones y pruebas de cada parte para decidir si deben tomarse las medidas solicitadas de forma cautelar.

No conozco el sistema judicial estadounidense, pero entiendo que pasa algo parecido a lo que sucede aquí: la aprobación de una petición de medidas cautelares no implica necesariamente la estimación de la demanda principal. El resultado del pleito, "de fondo", en el que se estudian con detenimiento todos los elementos a juicio, es independiente del de las medidas cautelares. Puede ser distinto, puede ser el mismo. E incluso las medidas cautelares podrían levantarse. Es decir, que el fin provisional del cierre patronal por decreto judicial podría revocarse.

Esto último es lo que la NFL ha anunciado que pedirá urgentemente. Apelará la decisión de la juez Nelson solicitando que, en tanto que no se resuelva el pleito principal, la cuestión de fondo, el lockout esté en vigor. O, por lo menos, que se dilate el momento de la reapertura.

No obstante, está claro que aunque no debería condicionar la resolución del pleito principal, huele a que los jugadores podrían ganar la demanda. El primer paso en esa dirección está dado.

En definitiva, se ha librado la primera batalla, pero no es el fin de la guerra.

¿Se abre una offseason "normal"?

Sí y no (menuda respuesta). En primer lugar, hay que destacar que la NFL ha solicitado a la juez que aclare los términos de la decisión y, en particular, las consecuencias prácticas. ¿Se abre la agencia libre? ¿En ese caso, bajo qué normas? ¿Las vigentes en 2010 o ningunas (mercado libre, anarquía)? Ni la propia NFL tiene la respuesta. Tampoco para otras cuestiones relevantes como qué régimen se aplica a los entrenamientos de offseason (organized team activities y camps). Se abre la offseason, sí, pero todavía no está claro en qué condiciones.

Además, hay que tener muy presente que la NFL ha apelado la decisión. Ha pedido a la juez que suspenda la eficacia de la resolución hasta que se resuelva el pleito principal. Y ojo porque ya hay quien apunta que es probable que la juez lo haga (nada menos que Peter King). Según King, expertos jurídicos le han informado de que es probable que la juez admita la petición de suspensión de la resolución, si bien no de forma indefinida. El fundamento, que los jugadores no sufren daños irreparables en abril y mayo; la apertura de la agencia libre en junio podría ser suficiente para mitigar los posibles daños. A saber.

En cualquier caso, hoy martes los contratos de trabajo vuelven a estar en vigor. Los derechos y obligaciones de los jugadores frente a sus franquicias se reactivan. Por tanto, tendrán derecho a cobrar sus salarios (aunque, como comenté ayer, los salarios en la NFL se devengan fundamentalmente con la disputa de cada jornada de competición, y no durante el resto del año) y estarán sometidos a la disciplina de sus equipos.

De todos modos, en estos momentos clubes (sobre todo) y jugadores han de ser prudentes. La juez resolverá en breve la petición de suspensión de la resolución presentada por la NFL, y hasta que se decida esa cuestión la incertidumbre es todavía muy alta.

¿Qué deparará el futuro?

Ni idea. La siguiente batalla se librará, dentro de poco, con la resolución de la solicitud de suspensión de la eficacia de la resolución presentada  por la NFL. La juez decidirá si la acepta (reanudándose el lockout, o lo que es lo mismo, volviendo a cerrarse la liga), ordena el inicio inmediato de la actividad o, como tercera alternativa, remite la decisión a la corte de apelación que decidirá sobre el pleito principal (King dice que ese proceso llevaría de 2 a 7 días).

Lo que está claro es que los jugadores tienen hoy un poder negociador muy superior al que tenían ayer. Sus contratos vuelven a estar en vigor, si nada cambia la NFL debe desarrollar su actividad en condiciones normales (en anarquía, eso sí), y eso es lo que la NFL deseaba evitar con el cierre patronal. Y, encima, parece que los jugadores llevan las de ganar en la batalla judicial.

En resumen: hoy la NFL está abierta; mañana, ya veremos.

lunes, 25 de abril de 2011

Las claves ocultas del calendario

En la última entrada hacía un pequeño análisis del calendario de la NFL desde el punto de vista deportivo. Se me olvidaba el más importante en estos momentos, el que debemos hacer desde el punto de vista del negocio.

Gazoline business, de The Bones, para dar ambiente.



El calendario de la NFL no se fija por sorteo. En realidad, en casi ninguna competición deportiva profesional se fijan los calendarios por sorteos puros. Ni en España. Los calendarios de ACB y LFP están condicionados por multitud de factores. Entre ellos, que los partidos más atractivos no se disputen en las primeras jornadas ni en las últimas, para que resulten decisivos y no lleguen en un momento en el que los equipos ya no se juegan nada. Pero ciertos elementos se dejan al azar.

En la determinación del calendario de la NFL el azar no interviene. Es un negocio (y muy lucrativo, por mucho que se quejen ahora los propietarios) y como tal se gestiona. Se respetan unos criterios para evitar perjuicios injustificados a ciertos equipos y dentro de esos límites se fijan calendarios y horarios (se conocen horarios con meses de antelación, que aprendan en España). A unos les parecerá mejor y a otros peor, pero nadie ve manos negras ni intenta justificar (?) derrotas sobre tan absurdas bases.

El caso es que el calendario recién anunciado reviste especial interés desde el punto de vista de la operativa del negocio. No olvidemos que la NFL, que es la parte que decreta el cierre patronal, es la misma que fija el calendario. Por tanto, puede jugar con él según le convenga para minimizar los efectos de un posible aplazamiento en el inicio de la competición o, incluso, como baza de presión al colectivo de jugadores.

Adam Schefter ha descubierto ciertas claves que indican que el calendario está muy bien pensado para la situación de lockout que vivimos, y que nos permiten hacernos a una idea de cuál es el límite que la NFL se ha dado para alcanzar un acuerdo: 5 semanas. Hasta 5 semanas parece que se podría retrasar el inicio de la liga sin que su integridad se viese seriamente perjudicada.

Realmente existen dos límites:

  • Hasta 3 semanas de retraso, sin necesidad de cancelar ninguna jornada. Sin embargo, este retraso conllevaría la supresión de semanas de descanso (bye weeks) y el aplazamiento de la Super Bowl. ¿Por qué? En primer lugar, porque cada partido de la tercera jornada se disputa entre equipos cuya semana de descanso coincide más adelante. Eso implica que los partidos de la tercera jornada podrían disputarse en la jornada establecida como de descanso, más adelante. Todos y cada uno de los equipos perderían su semana de descanso, ya que ningún equipo descansa en la jornada 3 y tendría que recuperar el partido establecido para esa fecha en su teórica semana de descanso. En segundo lugar, la NFL podría jugar con la fecha de celebración de la Super Bowl. Podría retrasar todo el calendario una semana, fijando la Super Bowl una semana más tarde. Esta posibilidad se ha revelado al conocerse que la NFL ha reservado hoteles en Indianápolis (sede de la Super Bowl) para 2 semanas, de modo que la Super Bowl puede disputarse no el 5 de febrero (fecha original) sino el 12. La tercera semana de margen podría obtenerse eliminando la semana de descanso entre finales de conferencia y Super Bowl. Así pues, con un aplazamiento de Super Bowl y supresión de semanas de descanso, nos encontraríamos ante 3 semanas de retraso en el inicio de la liga pero con la disputa de todos los partidos programados inicialmente. Esta sería la jornada cuyos partidos se repartirían entre las jornadas de descanso de los equipos implicados:
  • Hasta 5 semanas de retraso, con la cancelación de 2 jornadas de la temporada regular (jornadas 2 y 4). No obstante, ningún partido divisional se vería afectado (respetándose, por tanto, el principio sobre el que gira el sistema de clasificación a playoffs). Estas dos jornadas, 2 y 4, podrían suspenderse sin que se perdiese ningún enfretamiento divisional y, además, a cada franquicia se le cancelaría un partido en su estadio y otro fuera. Es decir, que a todos los equipos les quedarían 7 partidos en casa y 7 como visitante. No se rompería el equilibrio entre partidos en estadio propio o ajeno. Hay que puntualizar, sin embargo, que sí que se producirían injusticias, o al menos distorsiones. No podría ser de otro modo, ya que al fin y al cabo se cancelarían 2 jornadas: los equipos que se enfrentasen ante rivales potentes se verían beneficiados, mientras que los que jugasen contra equipos flojos se verían perjudicados. Es el caso (teórico, claro) de los Packers. En esas dos jornadas tendría que jugar en Carolina y frente a Denver en Lambeau Field. Partidos teóricamente sencillos que ya no cuentan. En cambio, sus rivales divisionales verían cancelados partidos más complicados: fundamentalmente, los de los Bears en Nueva Orleáns, el de Detroit en Dallas y los de Minnesota frente a Buccaneers y en Kansas City. Por otro lado, y desde el punto de vista del puro espectáculo, nos perderíamos duelos infrecuentes (por disputarse entre equipos de diferentes conferencias) e interesantes como el Tampa-Indianápolis (que supone, además, el regreso de los Bucs al prime time). En cualquier caso, del mal el menos. Estas serían las dos jornadas canceladas:
En consecuencia, la secuencia de suspensión de jornadas sería (creo) la siguiente: en primer lugar, la jornada 3, ya que no implica suspensión de partidos. En segundo lugar, podría aplazarse la Super Bowl una semana, ya que la NFL tiene preparado el tinglado para una posible Super Bowl el 12 de febrero. En tercer lugar, se eliminaría la semana de descanso entre finales de conferencia y Super Bowl. Y, en última instancia, se suspenderían las jornadas 2 y 4, pasando la temporada regular de 16 a 14 partidos. En este último caso no se podría suspender una única jornada, ya que ello conllevaría la injusticia de que unos equipos jugasen más partidos en casa que otros. Por eso, si se llega a la cuarta semana de suspensiones, deberían aplazarse dos jornadas y no una sola.

Vemos, pues, que el calendario se ha fijado teniendo muy presente la amenaza de suspensión de algunos partidos por el cierre patronal, con la idea de que el retraso en el inicio de la competición no impida que la liga termine disputándose en las condiciones menos anómalas que resulte posible. Lo que también revela es que la NFL ha querido darse un margen lo más amplio posible para presionar a los jugadores. Recordemos que los que más pierden son los que viven de la NFL, y los propietarios, acaudalados multimillonarios, tienen otros negocios con los que lucrarse. Los salarios de jugadores en la NFL se devengan, fundamentalmente, por jornada de competición. La estructura contractual no es de salarios de 12/14 pagas mensuales de igual cantidad. Ahí se cobra por jornada de liga. Los jugadores podrían ver cómo pasa septiembre sin haber cobrado un dinero que esperaban y, en muchos casos, necesitaban. Los propietarios, la NFL, ven que su poder negociador aumenta.

Espero que se llegue a un acuerdo a tiempo para que no haya aplazamientos, pero mucho me temo que este calendario, que permite dilatar el inicio de la liga hasta 5 semanas sin daños graves para la liga, no ayuda a ello.

miércoles, 20 de abril de 2011

Aniversario y calendario

Hoy, 20 de abril, este blog cumple un año. Creo que el año de rookie no ha ido nada mal. Cuando redactaba esa primera entrada, no pensaba que fuese a leer esto prácticamente nadie. Pero no fue así. A pesar de los exabruptos y salidas de tono que adornan frecuentemente el blog, a pesar de las coñas de dudosa gracia, de las opiniones sesgadas, de la imparcialidad manifiesta de muchos artículos, mucha gente me lee y, algunos incluso que parece que disfrutan con ello. Un año de absurdas predicciones, de plácidos domingos y jodidos lunes y de polémicas varias. Bastante divertido. La experiencia hasta ahora ha sido cojonuda. He disfrutado mucho escribiendo (en eso consiste) y espero seguir haciéndolo. Gracias a todos.

Celebremos el cumpleaños con estos ilustres trovadores:


Hablando de fechas, precisamente la pasada madrugaba se publicaba el calendario de la próxima (aún contingente) temporada. Aquí lo podéis ver. Por ahora ningún entrenador se ha quejado del calendario ni ha visto conspiraciones en su determinación. Ahí los entrenadores no toman por retrasados a los aficionados.

Como es ya costumbre desde hace unos años, el primer partido de la temporada se disputa un jueves en el estadio del vigente campeón, contra un rival potente. Si la temporada pasada tuvimos un Saints-Vikings, la próxima comenzaría (nótese el condicional, toda precaución es poca en el estado de incertidumbre actual) con un Packers-Saints. Un duelo entre los dos últimos ganadores de la Super Bowl, en Lambeau Field, la madrugada del jueves 8 al viernes 9 de septiembre a las 2.30, hora peninsular española.

Las emociones fuertes, pues, desde la primera jornada. Además de ese Packers-Saints, una revancha de la ronda divisional entre Ravens y Steelers, dos de los equipos que más se odian de la liga (a las 19.00 del domingo 11, hora peninsular). El Patriots-Colts, que muchos esperan con ansias todos los años, tendrá lugar en la 13.ª jornada, en horario de Sunday Night, antes del puente de la Constitución (quien pueda cogerse el lunes 5 libre tiene un plan perfecto para esa noche). Ah, tendremos jornada el 25 de diciembre y el 1 de enero, qué mejor manera de recuperarse de las resacas de las noches anteriores.

El calendario más sencillo (si tenemos en cuenta los resultados de la pasada temporada) es el de los Arizona Cardinals (en general, los equipos de la NFC Oeste tienen los calendarios más sencillos, porque juegan seis veces entre ellos); los más complicados, para Carolina (está en una división con tres equipos potentes), Buffalo (lo mismo), Denver y Detroit. Escenario complicado para franquicias "en reconstrucción", aunque creo que este puede ser el año en el que Detroit consiga (por fin) un balance positivo.

En cuanto al partido de Wembley, ya confirmado, la próxima temporada sería un poco antes de lo habitual, lo cual no nos viene muy bien a los españoles. Tradicionalmente coincidía con el último fin de semana de octubre, lo que hacía en algunos casos, como el del año pasado, que coincidiese con el festivo del 1 de noviembre. Gracias a ello no hacía falta cogerse días libres en el curro. Y coincidía con la celebración de Halloween en Londres. La próxima temporada no será así, será una semana antes, el domingo 23 de octubre. Tampa Bay Buccaneers-Chicago Bears en la séptima jornada de NFL. Qué le vamos a hacer, habrá que cogerse vacaciones ese lunes.

A todo esto, el lock-out sigue en pie, aunque la parte que lo impone actúe con normalidad. El panorama invita a un optimismo moderado, ya que las partes están negociando ante el mediador. Esperemos que se llegue a un acuerdo con la antelación suficiente para que el 8 de septiembre tengamos football en Lambeau Field.

domingo, 13 de marzo de 2011

La NFL decreta el cierre patronal por primera vez en la historia

El ya disuelto sindicato y la NFL no han llegado a un acuerdo antes de la expiración de la segunda prórroga de negociaciones. El sábado por la mañana la NFL anunciaba oficialmente que imponía el cierre patronal en la liga. Por primera vez en la historia, aunque esto no implica necesariamente que la liga no empiece en la fecha prevista, en septiembre de 2011.

Decía ayer Don Banks, periodista de Sports Illustrated, que Wake me up when September ends se convierte en la canción oficial de la NFL. Sea.



Ya había escrito un artículo sobre esta lucha de clases, pero creo que conviene actualizarlo. Hay bastante confusión todavía sobre el tema, y aunque probablemente seáis pocos los que me leáis, no viene mal.

No viene mal porque si uno lee lo que decía ayer el medio de información deportiva en español líder en Internet, Marca.com, se lleva una idea completamente equivocada de lo que está pasando y de lo que puede pasar en el futuro. Se suspende la próxima temporada de la NFL, era el titular. Mentira. Será el primer lock out desde 1987, también decía. No es que sea el primer lock out desde 1987, es que es el primero de la historia. En 1987 no hubo lock out. En el último lock out, hace 24 años, las franquicias ficharon a jugadores temporeros, concluía. Falso. Hace 24 años se produjo una huelga de jugadores, lo contrario que ahora. El matiz es muy importante, porque los propietarios querían que hubiese competición y los jugadores no. Por eso fichaban a jugadores temporeros. Eso no sucederá en esta ocasión, ya que son los propios dueños los que no quieren que se compita. Son los jugadores los que quieren jugar. El que firmaba la noticia era Eduardo Schell, periodista dedicado a escribir sobre baloncesto. Se nota que de NFL, de oídas. Y así no se puede informar. En fin.

Veamos dónde estamos, de dónde venimos y adónde vamos.

I.- Dónde estamos

El sindicato de jugadores se ha disuelto. Ya no existe como tal. El motivo, que en caso de cierre patronal los jugadores pueden, de forma individual, demandar a la NFL por conducta contraria a la libre competencia. Un motivo meramente procesal. El extinto sindicato, la NFLPA, se convierte en una trade association (asociación de comercio). Los jugadores llevaban preparando esta disolución durante toda la temporada. Hacía falta unanimidad de los 32 equipos. Y se consiguió. La NFLPA ya no es un sindicato, desde el pasado viernes a las 17:02, hora de la costa este estadounidense.

Se abría la vía para las demandas de jugadores, que ya se han producido. Diez jugadores han presentado demandas individuales. Los diez demandantes son Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees, Vincent Jackson, Ben Leber, Brian Robison, Logan Mankins, Osi Umenyiora, Mike Vrabel y el todavía no profesional (entraría este año en el draft) Von Miller.

La acción ya ejercitada por los jugadores se denomina injunction. Es algo parecido a lo que en España se conoce como petición de medidas cautelares. Se trata de una acción que pretende la protección provisional de unos derechos cuya defensa se considera urgente e inaplazable. Esta no es la "demanda principal", que vendría luego, sino la que pretende que el juez levante provisionalmente el cierre patronal. El fundamento de estas medidas cautelares es que los daños causados no podrían repararse si los derechos afectados no se protegen de forma inmediata. Recordemos que desde ya los jugadores están dejando de ganar mucho dinero.

El juez al que se le ha asignado inicialmente resolver las injuctions es Patrick Schiltz. No obstante, seguramente el caso terminará en manos de David Doty, el juez de Minnesota que quieren los jugadores y al que correspondían los litigios relativos al convenio de 2006. No gusta un pelo a la patronal. A Doty le ha correspondido resolver los litigios entre jugadores y NFL desde principios de los 90. En la mayoría de las ocasiones, a favor de los jugadores. Por eso la NFL pide su recusación, que se le aparte del caso. Es improbable que pase. La última decisión de Doty, hace menos de una semana, había sido darle la razón al sindicato en su reclamación frente a la NFL en relación con los derechos televisivos. De eso hablamos más abajo.

No obstante la petición de medidas cautelares por los jugadores, como era de prever, la NFL ha decretado el cierre patronal. Por primera vez en la historia. Los dueños no quieren vivir sin un convenio con los jugadores. En el país del libre mercado, los capitalistas se niegan a operar sin un pacto colectivo con los trabajadores, sin unas restricciones a la autonomía de la voluntad en términos adecuados para los patronos.

La consecuencia inmediata: toda la actividad de la NFL en la que estén implicados jugadores queda suspendida, sin efecto. Los contratos de trabajo quedan suspendidos. Los jugadores no cobran, pero tampoco tienen obligación alguna frente a las franquicias. Las franquicias no pueden darles órdenes de ningún tipo. Ni siquiera "sugerencias". La NFL lo ha prohibido terminantemente, por las consecuencias que pudiera acarrear en los tribunales. Ni siquiera se permitió entregar vídeos con sugerencias a los jugadores sobre cómo cuidarse físicamente mientras el cierre patronal dure.

La NFL no tendrá ninguna actividad, pero los jugadores pueden hacer lo que les venga en gana. Podrían, por ejemplo, organizar su propia competición o sus propios partidos. Ellos son los que quieren jugar, la NFL es la que no se lo permite.

Ah, en la batalla por el favor de los aficionados, los clientes a los que nadie tiene en cuenta, el premio a la medida más asquerosamente populista va para la patronal. El comisionado Roger Goodell y el general counsel (director jurídico) Jeff Pash han rebajado su salario a 1 dólar al año. Anda y que os den por el culo. Hasta ahora, venían cobrando 10 y 5 millones de dólares anuales, respectivamente. Repetimos: anda y que os den por el culo.

Ambas partes dicen que la otra llevaba toda la temporada preparando el litigio, que no quería llegar a un acuerdo. Los propietarios se basan en la campaña a favor de la disolución iniciada por el sindicato durante la temporada regular; los jugadores, en el contrato televisivo que preveía el cierre patronal. En definitiva, el asunto está en manos de un juez y la liga en el aire.

II.- De dónde venimos

Todo el lío viene del convenio firmado en 2006. Se firmó en el último minuto. Y en vista de lo bien que va la NFL económicamente, y de lo mucho que se quedaban los jugadores, los propietarios decidieron que el asunto no podía seguir así. Las hostilidades las inician los propietarios, cuando se acogen a la facultad prevista en el convenio de 2006 de terminarlo anticipadamente. Por tanto, el primer paso lo da la patronal, descontenta con el trozo del pastel que corresponde a los capitalistas.

La excusa, como habréis estado escuchando durante toda la temporada, es la crisis. Los propietarios, en voz de Goodell, decían que la situación económica de los clubes era cada vez peor. No aportaban dato alguno para probarlo. Qué mejor indicio que este para darse cuenta de que esta era una mera excusa, poco razonable, para conseguir un trozo mayor del pastel. No se facilitaba información financiera de ningún equipo, salvo de los Green Bay Packers, el equipo sin dueño, que si bien tenía unos resultados económicos algo peores que en el pasado, seguía obteniendo beneficios. Pero de las demás franquicias, nada.

En último término, Goodell recurría a la absurda excusa, repetida en numerosas ocasiones, de que los jugadores reconocían que el convenio de 2006 era muy bueno para ellos.`Es curioso. Estados Unidos es el país de los liberales (de los que aquí se hacen llamar liberales, o como diría Federico Jiménez Losantos, libegales; estos en Estados Unidos se denominan conservatives, los liberals son los que están a su izquierda). Pues bien, una máxima defendida por el liberalismo económico es que un acuerdo económico en condiciones de libertad de mercado hace felices a las dos partes. Es bueno para los dos. En otras palabras, si una parte dice que un acuerdo es muy bueno, ello no implica que para la otra sea muy malo, sino que debería ser también bueno. Pues bien, en esto terminaba escudándose Goodell para defender la necesidad de establecer un reparto distinto, más favorable para los propietarios.

Del otro lado, los jugadores habían elegido como líder a un abogado. Un especialista en pleitos. Su líder sería un estratega de la confrontación legal. Una persona elegida únicamente con el fin de enfrentarse a las tropas de Goodell en la batalla del convenio colectivo. DeMaurice Smith. Un perfil muy diferente al de la persona que lideraba las negociaciones en el pasado. Era un antiguo jugador, Gene Upshaw.

Creo que uno de los principales problemas que han impedido que se llegase a un acuerdo es que el conflicto de negocio ha trascendido el campo estrictamente empresarial y se ha convertido en un tema personal. Las decisiones no venían guiadas solamente por términos económicos y deportivos, sino que las rencillas personales fueron un obstáculo más. Al final, demasiado importante.

Esto es lo que comentaba Michael Silver, de Yahoo! Sports, en un excelente artículo. Un asunto de negocio convertido en personal para el sindicato. Todo empezó como algo personal por parte de los propietarios: tenemos que recuperar el control de la liga. Y terminó como una cuestión de honor para los jugadores: no estamos dispuestos a que estos cabrones se rían de nosotros. Mal planteamiento por ambas partes.

De la última semana, tres eventos destacables:

El primero, la decisión del juez Doty del martes. El sindicato demandó a la liga por sus contratos con las televisiones. Esos contratos preveían un pago de 4000 millones de dólares a la NFL aunque no hubiese partidos. Los jugadores veían en ese pacto un indicio inequívoco de mala fe por la liga: si han firmado eso, es porque no tienen ninguna intención de llegar a un acuerdo. Les da injustamente un dinero con el que compensar el cierre patronal. Mientras los jugadores no cobran, los propietarios sí. Doty dio la razón al sindicato. La NFL no tenía derecho a esos 4000 millones de dólares televisivos. Esto enrareció más aún el ambiente. Los jugadores se sentían más ultrajados. La NFL estaba furiosa por el dinero perdido. Ese dinero no era un pago a fondo perdido, sino más bien un préstamo. Era un adelanto a cuenta de los pagos futuros. En cualquier caso, los dueños lo vieron como un indicio de que los jugadores no querían llegar a un acuerdo, sino resolver el asunto en los tribunales. Y, a la vez, los jugadores veían que se les daba la razón cuando decían que la patronal negociaba los derechos televisivos pensando en decretar el cierre patronal. Ya estaba decidido.

El segundo evento, el jueves. Intercambio de golpes vía Twitter. Todo venía de la sucesión de extraños acontecimientos que se produjeron ese día en Washington. El sindicato esperaba a los propietarios en una sala de negociación, y estos no aparecían. Se cansaban de esperar, y llegaba la noticia de que los propietarios se habían marchado a cenar, sin siquiera recibir al sindicato. Todo un sinsentido. El sindicato explotó; la patronal, también. No era un obstáculo insalvable, los acuerdos precedidos de insultos entre las partes no son infrecuentes. En cuanto se firma, todo son elogios y las críticas se olvidan. Pero era un mal augurio de cara al día final.

Y el tercer evento destacable, el viernes. La oferta final de la NFL. La NFL realizó una oferta que parecía bastante ventajosa para los jugadores. Realizaba bastantes concesiones con respecto a la postura inicial. Aunque nunca sabremos si esa postura inicial de la NFL era real, si lo que realmente querían era llegar a un acuerdo en los términos de la oferta final. Porque no olvidemos que quien tiene la sartén por el mango es la NFL. Los jugadores viven de sus contratos de trabajo, ahora suspendidos; los propietarios, no. La oferta final aseguraba que las dos próximas temporadas mantuviesen la estructura de liga regular de 16 partidos (y pretemporada de 4), y que cualquier modificación futura debía contar con el consentimiento del sindicato; proponían dejar en un término medio las diferencias económicas (ni pa ti ni pa mi, lo dejamos en la mitad); establecía una escala salarial para novatos de primera ronda cuyo ahorro se destinaría a pagar pensiones de jugadores retirados; se establecerían normas de protección de la salud y la seguridad de los jugadores más estrictas (basadas, entre otras cuestiones, en reducir el número de entrenamientos con contacto físico); y se garantizaba la prestación de información financiera auditada al sindicato sobre los beneficios de cada franquicia (la NFL puntualizaba que esta información era más detallada que la que se prestaba a las propias franquicias).

El sindicato dijo que no. Incidía en su petición de información financiera auditada de las últimas 10 temporadas. No se fiaban un pelo de la NFL. Que conste que pedir información auditada es lo mínimo. Totalmente razonable. No es una cuestión de desconfianza, que había mucha en todo el proceso, sino de una mínima garantía de que la información que se da es veraz. Es muy fácil manipular la contabilidad.

¿Mi opinión? Que la intención de ambas partes era la de "preparar el juicio". Crear el mayor número de pruebas posibles de que ellos eran los buenos, los que estaban dispuestos a negociar, y los otros eran los malos, los que no querían llegar a un acuerdo sino que tenían preacordada la decisión de acudir a los tribunales. Ni más ni menos.

III.- Adónde vamos

En estos momentos es difícil predecir que pasará. Lo que también debemos tener claro es que no todo está perdido. Puede que la NFL comience, según lo programado, en septiembre. Puede que no se cancele ninguna jornada. O puede que suceda lo contrario. Pero lo seguro es que hoy no hay nada definitivo, a pesar de lo que podáis leer por ahí. Lo que ha sucedido es lo que la mayoría esperaba que sucediese en estos momentos. La NFL paraliza su actividad sine die. Podría reanudarse en julio; podría reanudarse más tarde o antes. Estamos donde creíamos que íbamos a estar ahora mismo.

Como apuntaba antes, no habrá liga con temporeros ni nada por el estilo. Esto no es una huelga, es un cierre patronal. El matiz es importante. No es un hold out (suspensión de un contrato laboral individual por un jugador rebelde), sino un lock out.

El asunto está en manos de los tribunales. Si resuelven el asunto pronto, incluso podría haber agencia libre. Sobre ello especulaba Peter King esta semana. Si el juez resuelve la injunction pronto y a favor de los jugadores, podría haber agencia libre bajo las normas de la temporada pasada.

En principio habrá draft. Sin posibilidad de traspasos, pero draft. Eso sí, será un draft muy deslucido, no solo por la imposibilidad de que las franquicias se intercambien jugadores y elecciones, sino también porque parece que los jugadores no acudirán al evento. No se harán la foto. No está el horno para bollos.

Lo mejor, que hasta septiembre queda mucho tiempo. Las injunctions deberían resolverse relativamente pronto. Esperemos que en un mes haya novedades. A partir de ahí, quizá se reanuden los contactos. Quizá se vuelva a negociar. Y esperemos que entonces imperen los criterios empresariales, y no los personales. Aunque en el clima de odio imperante en estos momentos, tampoco podemos ser excesivamente optimistas.

* * *

Como no me gusta acabar en tono pesimista, un par de vídeos de humor. Sus protagonistas no querían, pero al verlos solo puedo reaccionar a carcajadas.


Este también es cojonudo, pero tenéis que saber inglés para comprenderlo. Hay cosas que nunca cambian.