jueves, 6 de enero de 2011

Reparto de premios de la temporada regular 2010/2011

No seamos tan impuntuales como los Reyes Magos. Manda huevos, 12 días después del nacimiento del homenajeado. Supongo que todos los belenes están representando lo que sucede el 6 de enero, porque el 25 no puede ser. Ese día los Reyes no andaban por ahí. Por cierto, si dicen que Jesucristo nació el 25 de diciembre, ¿de qué año? Cuando se estableció el calendario gregoriano no existía el concepto de cero, por lo que no se consideró un año cero. En consecuencia, ¿nació el 25 de diciembre del 1 después de Cristo? En tal caso, menuda paradoja, porque del 1 de enero al 24 de diciembre del año 1 después de Cristo, lo de después es mentira. Si se entiende que nació el 25 de diciembre del 1 antes de Cristo estamos en las mismas, del 25 al 31 de diciembre del año 1 antes de Cristo lo de antes es falso. Todos sabemos que esa fecha de nacimiento es más falsa que un anuncio de retirada de Brett Favre, pero ¿por qué cuando se fijó el calendario gregoriano no tuvieron esto en cuenta? Esta paja mental nos surgió en la poco mágica noche de reyes mientras nos tomábamos unas copas.

Bueno, pues eso, que seremos más puntuales que los Reyes Magos. En el día más señalado para regalar, y justo después del fin de la temporada regular, entregamos los premios a los mejores y a los peores de la regular season.

¿Harto de las putas Navidades? ¿Celebrando que por fin se terminan? ¿Qué os parece escuchar otro tema navideño? Rocanrolero, eso sí, y muy noventero. Lonely X-mas, de los Backyard Babies.



Vamos con los premios. No solo premiaremos a los mejores, sino también a los peores.

Mejor jugador (lo que por ahí llaman MVP)

Estuve pensando mucho sobre cómo denominar esta sección. Todos sabemos de lo que hablamos, pero a veces no pensamos si la denominación que solemos utilizar es la mejor. En la NFL lo llaman most valuable player, MVP, jugador más valioso. No creo que sea la denominación más adecuada, la verdad. ¿Qué es lo más valioso? ¿Cómo lo mides? ¿Equivale a lo más imprescindible? Supongo que estará muy relacionado con lo más imprescindible, pero no creo que sea lo que pretende premiar este galardón, aunque viendo que Peyton Manning es el jugador que más veces lo ha conseguido, quizá sí. Porque ningún jugador es tan imprescindible como el Manning bueno. Gregg Easterbrook, a la hora de otorgar su premio al jugador más valioso que no sea quarterback ni running back, solo considera a jugadores de equipos que se hayan clasificado para playoffs. Por cierto, el agraciado fue el center de los Patriots, Dan Koppen. Dice que solo puede ser más valioso quien haya creado algo de valor, y los que no llegan a la postemporada nada de valor han conseguido. No creo que sea razonable. También los equipos que ya están de vacaciones consiguen cosas de valor. Lo de que no sea QB ni RB dice que lo hace porque parece que solo se considere a estos jugadores para el MVP. En el 99% de las ocasiones se les da a estos jugadores. Dice que es porque los analistas solo atienden adonde esté el balón, y con eso se pierden el 90% del juego. Parte de razón tiene, la verdad. De hecho, echo de menos tomas más lejanas en las retransmisiones televisivas. Cuando ves el partido en el estadio, puedes apreciar mucho mejor los desmarques y marcajes sobre los receptores, algo que nunca se ve en la tele. Tomas más lejanas ya, por favor. Que cuando sale un pase del QB nunca sabes ni a quién va ni cómo va. Mucha emoción, sí, pero prefiero conocimiento.

Bueno, al lío. Que al final lo he llamado "mejor jugador" porque creo que de lo que hablamos es del tipo que mejor ha jugado a lo largo de la temporada. Y no diferencio entre ofensivos, defensivos o de equipos especiales. El mejor jugador ofensivo es el que aparece más alto de entre los que realicen esas funciones de los que aparecen a continuación, y lo mismo digo del defensivo.

1.º: Tom Brady (Patriots). Mejor jugador ofensivo.

Aquí no cabe ninguna duda. Brady es, de muy lejos, el mejor jugador de la temporada. No hay ningún argumento que pueda discutirlo. El número de victorias conseguidas por su equipo con él al mando (14, más que ninguno, lo que da idea del valor creado), su passer rating (111,0, el mayor de la NFL), su récord histórico de pases consecutivos sin intercepción, su récord histórico en cuanto a ratio de touchdowns por intercepción (9, una auténtica barbaridad, antes solo un jugador, el propio Brady, había conseguido un ratio superior a 6). Todo esto en un ataque relativamente inexperto, con mucho novato y poca estrella (Hernandez, Gronkowski, Green-Ellis, Woodhead, el retornado Branch...). A excepción de Wes Welker, compañía de perfil más bien bajo. También merece la pena citar otros récords, como el de partidos consecutivos de 30 o más puntos, que dan una idea sobre lo excepcional de la temporada de Brady. Merece la pena recordar también la bronca que les echó a sus compañeros de ataque en la banda de Heinz Field, cuando las cosas no funcionaban tan bien como deseaba el 12 de los Patriots. Ahí supimos que el Brady más peligroso, el hambriento, estaba de vuelta. La mejor temporada regular de uno de los mejores jugadores de la historia.

Por cierto, el otro día comentaban Zanoni y Molina que Vick estaba por delante en la votación sobre el MVP que se estaba realizando en el Facebook de los del Plus. No sé qué llevará a alguien a votar por Vick. En todo, salvo en yardas de carrera, es peor que Brady. La diferencia es demasiado grande como para obviarla. Si bien a mitad de temporada el voto por Vick tenía cierto sentido, ahora resulta indefendible. Brady, claramente, es el mejor.

Un vídeo que resume su temporada no regular, sino excelente.


2.º: Troy Polamalu (Steelers). Mejor jugador defensivo.

Pocos jugadores crean tanto valor para su equipo como Troy Polamalu. Pese a las lesiones que le siguen acompañando todas las semanas y que le llevaron a perderse dos partidos esta temporada y a jugar mermado durante casi todos, es el segundo jugador de la NFL con más intercepciones (7), solo por detrás de otro superhombre tendente a las lesiones como Ed Reed. Polamalu suele aparecer, además, cuando más se le necesita, y sus acciones son decisivas para la victoria. ¿Ejemplos? La intercepción en la primera jornada que permite a los Steelers llegar a la prórroga (y ganarla) frente a Atlanta o el fumble forzado frente a los Ravens en Baltimore para recuperar la posesión en el último cuarto (en el posterior drive anotarían el touchdown de la victoria). No olvidemos tampoco que fue la defensa la que sostuvo a los Steelers durante los cuatro primeros partidos de la temporada, en los que Big Ben estaba ausente por sanción. Polamalu era el líder de esa defensa.

La estadística muestra, además, que cuando está Polamalu en el campo el porcentaje de victorias de Pittsburgh es muy superior al que obtiene cuando está fuera. La baja de Big Ben no se nota tanto como la de Troy. Cuando más tiempo faltó el hombre del pelo del millón de dólares, la temporada pasada, los Steelers fueron incapaces de obtener victorias suficientes para llegar a playoffs.

Me quedo con sus intentos de placaje a lo Supermán, planeando por encima de los jugadores situados en la línea de scrimmage.


Figura por debajo de Brady porque, cuando ambos se enfrentaron en Heinz Field, el ataque de los Patriots comandado por Brady destrozó a los Steelers. En cualquier caso, mejor jugador defensivo de la temporada regular.

3.º: Michael Vick (Eagles)

Pese a que creo que su rendimiento ha estado muy por debajo del de Brady y que también ha sido inferior al de Polamalu, hay que reconocer que la temporada de Vick ha sido excelente. Si no llega a empeorar tanto durante los últimos partidos (también las lesiones han tenido que ver, aunque con ese estilo de juego es normal que lleguen), quién sabe si podría haber luchado por el MVP por Brady. Durante semanas fue el líder de la NFL en passer rating. Vick es un quarterback mucho más peligroso que en su etapa en Atlanta. Ahora no corre en cuanto ve que no tiene pase a las primeras de cambio. Ahora espera en el pocket a que los receptores completen sus rutas, con paciencia, y tiene una mejor lectura de esos desmarques. Una palabra para resumir lo que siento ante el hecho de que Vick sea el QB que se enfrente a los Packers el próximo domingo: miedo.

Para la historia quedará su exhibición en Monday Night frente a los Redskins.


Jugador menos valioso (less valuable player, LVP)

1.º: Randy Moss (Patriots/Vikings/Titans)

Ningún jugador ha hecho tan poco a tan alto coste como Randy Moss esta temporada. Los tres equipos en los que ha estado han conseguido mejores resultados sin él. Con él, Patriots, Vikings y Titans acumulan un balance de 5-11. La mayoría de esas victorias las consiguió en New England, que no se resintió, sino todo lo contrario, de la baja de Moss. En Minnesota, aunque su rendimiento en el campo no fue malo, su comportamiento en el vestuario ocasionó su salida. Y en Tennessee, un total de 6 recepciones, 80 yardas y 0 touchdowns en 8 partidos. Números más propios de un solo partido que de ocho. El año no podía ser peor para Moss. Ha desaprovechado quizás su última oportunidad de conseguir un anillo. Esta temporada, cuando los Patriots vuelven a ser una máquina de matar, su bocaza provoca su traspaso. Sí, es culpa suya. Después de las victorias, montaba escándalos en las salas de prensa. A Belichick se le agotó la paciencia con él. Luego, también a Childress. Y en Tennessee Fisher no le consintió ni la primera. Tratamiento de receptor suplente con sueldo de superestrella. El LVP de la temporada regular.

De lo poco bueno que hizo esta temporada, esta obra de arte:


2.º: Chad Ochocinco (Bengals)

Mucho ruido y pocas nueces. Eso resume la temporada de Chad Ochocinco. Los números no son pésimos, 67 recepciones, 831 yardas y 4 touchdowns en 14 partidos, pasando de las 100 yardas en solo dos de ellos. Pero el valor creado ha sido nulo. El balance de los Bengals en los partidos en que ha sido titular es de 2-11. Sin él, el juego de pase ha funcionado mejor. Jerome Simpson (quien, por otro lado, tiene un serio problema de fumbling) se ha revelado como una buena alternativa, con la que Carson Palmer ha funcionado mejor. Ochocinco, un no factor.

3.º: Brett Favre (Vikings)

Quizá merecía un lugar más alto en esta clasificación, el primer premio no sería injusto en absoluto. Ha hecho méritos más que sobrados para el LVP: condicionar y destrozar la temporada de los Vikings. Sus lamentables números lo dicen todo: 69,9 de passer rating, antepenúltimo entre los quarterbacks titulares de la NFL. Solo supera a Jimmy Clausen y a Derek Anderson. 11 pases de touchdown y 19 intercepciones en 13 partidos. Un desastre de temporada recompensado con un mínimo de 16 millones de dólares (podría cobrar hasta 4 millones más por incentivos, que no sé si habrá cumplido). Y encima sus Bears pierden en Green Bay, pobrecillo.

Mejor entrenador

1.º: Bill Belichick (Patriots)

No hace falta escribir mucho para justificar la elección del mejor entrenador como mejor entrenador. La plantilla de los Patriots no es la que cuenta con más estrellas ni la que cuenta con jugadores más experto. Al contrario, es una plantilla en la que abundan jugadores de perfil bajo e inexpertos, de los que Belichick saca rendimiento como nadie. Nadie quiso a Woodhead, nadie quiso a Green-Ellis, nadie contaba ya con Deion Branch. Ingredientes suficientes para que Belichick construya un equipo casi invencible. Curiosamente, solo su odiado Eric Mangini y Mike McCarthy sin Aaron Rodgers (y otros tantos) pueden presumir de haber ganado la batalla táctica a Belichick. A todos los demás los superó con holgura. Mejor entrenador, por mucho.

2.º: Raheem Morris (Buccaneers)

De no ser por la extraordinaria temporada de los Patriots de Belichick, en la que mucho ha tenido que ver su entrenador, Raheem Morris sería el entrenador del año. Conseguir 10 victorias con un equipo formado por jugadores tan jóvenes e inexpertos como estos Bucs tiene mucho mérito. El equipo de Morris se quedó a las puertas de los playoffs (con las mismas victorias que tres de los clasificados en la NFC y con más victorias que otro más) con la plantilla más joven de la NFL: 25,6 años de media. Un ejemplo de entrenador que consigue que el rendimiento del grupo sea superior al que resultaría de la suma de cada uno de sus individuos.   Conseguir que Freeman (22 años), Blount (24 años, novato no drafteado) y Mike Williams (23 años, novato de cuarta ronda) lideren un ataque tan competitivo, tiene mucho mérito. Además, los Buccaneers han sufrido lesiones graves de jugadores importantes (como la de Aquib Talib), sin que la capacidad competitiva del equipo se haya visto afectada negativamente.

3.º: Mike McCarthy (Packers)

Este premio quizá debería ser para Dom Capers, coordinador defensivo de los Packers, en vez de a McCarthy. El próximo domingo, al menos 7 (probablemente 8) de los 11 titulares en defensa de Green Bay, que jugaron en ese mismo estadio en la primera jornada de la regular season, serán baja por lesión. Esa defensa, que perdió a más de la mitad de sus titulares por lesión, es la segunda de la NFL en puntos permitidos. Solo la Steel Curtain permitió menos. Únicamente Brady y Belichick consiguieron superarla (aunque 14 de los 31 puntos recibidos por Green Bay no se deben a la defensa: un pick six y el inolvidable retorno de Dan Connolly tienen la culpa). En el ataque también ha habido bajas sensibles: la de Ryan Grant dejó a Green Bay casi sin juego de carrera (aunque en este apartado McCarthy y Ted Thompson tienen la responsabilidad de no haber querido solucionar el problema, y en particular de no haber pujado por la incorporación de Marshawn Lynch), la de Jermichael Finley sin el principal receptor (y principal recurso en terceros downs, donde la eficacia de los Packers se ha reducido significativamente en comparación con la temporada pasada), y bajas en la línea ofensiva obligaron a recurrir al novato Bryan Bulaga, todavía muy verde para ser titular. A pesar de tantas ausencias, los Packers no dejaron de competir en un solo partido. Nunca llegaron sin opciones al último drive de cada partido. Todas las derrotas llegaron por 4 puntos o menos. Hasta en Foxboro, con la baja de Rodgers, Green Bay estuvo a la altura. Por saber superar bajas tan importantes, premio para McCarthy.

Peor entrenador

En los siguientes casos, el resultado del grupo ha sido inferior al de la suma de las individualidades. Los siguientes entrenadores no supieron sacar partido de los jugadores de que disponían.

1.º: Mike Singletary (49ers)

La plantilla de San Francisco era la mejor de la NFC Oeste. Con diferencia. Que los Niners llegasen a la última jornada sin opciones de clasificación en la división más barata de la historia, con la mejor plantilla de los cuatro equipos, es más que suficiente para otorgar el premio al peor entrenador de la temporada a Mike Singletary. Parece mentira que Singletary haya sido jugador profesional (y de elite, además, de entre los entrenadores en activo esta temporada, sin duda el mejor como jugador). Nunca supo cómo llevar a sus jugadores. Las discusiones en público con Alex y Troy Smith y los aspavientos de Vernon Davis en Green Bay reclamando más jugadas para él son pruebas de ello. Un absoluto desastre.

2.º: Marvin Lewis (Bengals)

Lewis se queda a las puertas del título gracias a que su vestuario era un avispero. La plantilla de los Bengals estaba infestada por grandes egos (T.Ocho) jugadores, digamos, emocionalmente inestables (Pacman Jones) y con diversos problemas con la justicia (hasta a Cedric Benson lo detuvieron este verano). Una plantilla muy difícl de llevar. Pero tan difícil de gobernar como plagada de talento. Con tanto talento, no se pueden quedar en solo 4 victorias. Esa plantilla no es para conseguir el segundo peor récord de la liga.

3.º: Ken Wisenhunt (Cardinals)

No meto aquí a McDaniels porque creo que la mala temporada de Denver se debe, fundamentalmente, a la sucesión de pésimas decisiones tomadas en los despachos para la confección de la plantilla. Eso lo discutimos en otro apartado. Damos la medalla de bronce a Wisenhunt por su pésima gestión de los recursos disponibles. Se deshizo de Leinart sin llegar a probarlo en un partido de verdad, retiró la confianza a Derek Anderson para dársela a Max Hall, un novato al que el desafío le venía muy grande, recuperó a Anderson (que lo hizo de pena) y terminó la temporada con John Skelton. No supo cómo explotar la principal virtud de ese ataque, sus receptores (especialmente Larry Fitzgerald) y su equipo solo pudo competir en contadas ocasiones, casi siempre gracias al oportunismo de su defensa. Un desastre. Un equipo que venía de la Super Bowl y de la ronda divisional de los playoffs, completamente destruido. Su entrenador tiene una cuota de responsabilidad importante.

Mejor ejecutivo

1.º: Nick Caserio (Patriots)

Caserio-Belichick, deberíamos decir. Los Patriots se deshicieron de dos jugadores que aportaban poco o nada, como Randy Moss y Lawrence Maroney, e incorporaron a gente con ganas y capacidad para hacerlo mejor que los anteriores por un salario muy inferior. A principio de temporada nadie conocía a Danny Woodhead y a BenJarvus Green-Ellis. Creíamos que Deion Branch ya no estaba para demasiados trotes. Y en las quinielas de pocos figuraban Aaron Hernandez y Rob Gronkowski como algunos de los mejores novatos de la temporada. Tampoco se equivocaron al elegir a Devin McCourty en primera ronda del draft. Un cúmulo de decisiones acertadas sitúan a New England con una plantilla relativamente joven, que está jugando mejor que todas y sin grandes egos que puedan alterar la paz del vestuario. Por si fuera poco, gracias a todas estas operaciones, los Patriots son el equipo con más elecciones en el próximo draft.

2.º: Scott Pioli (Chiefs)

Scott Pioli compartió con Bill Belichick las labores de selección de personal en New England de 2001 a 2008. El plan de construir unos Patriots bis en Kansas City ya ha comenzado a dar frutos. Esta temporada, el título de la AFC Oeste. Una división dura, con buenos equipos como San Diego y Oakland. Ya no se duda de que la incorporación de Matt Cassel, pese a su alto salario, fue un acierto. Si exceptuamos su último mal partido, desde octubre Cassel es el único QB con un ratio de touchdown por intercepción comparable al de Brady. Los novatos elegidos en el draft han dado muy buen rendimiento (Eric Berry, Dexter McCluster, Tony Moeaki y Javier Arenas han jugado un papel protagonista, para bien, en muchos partidos). La incorporación de Thomas Jones ha contribuido a construir el mejor juego de carrera de la liga.

3.º: Mark Dominic (Buccaneers)

Igual que reconocemos el mérito de Raheem Morris por sacar partido de sus jóvenes jugadores, hay que alabar a quien los elige. El responsable de personal de los Bucs es Mark Dominic. Sobre todo, por el buen ojo de contratar a Mike Williams y LeGarrette Blount. La elección de Gerald McCoy, aunque al principio no tuviese el impacto inmediato que se suele pedir a un número 3 del draft, empezó a dar resultados a final de temporada. Dominic es responsable de construir una de las plantillas con más futuro de la NFL, tercer premio para él.

Peor ejecutivo

1.º: Brian Xanders (Broncos)

Xanders y McDaniels protagonizaron las peores operaciones de la temporada. Ya lo comenté varias veces, pero recapitulamos: poco menos que regalan a Brandon Marshall, un receptor de elite, a los Dolphins; con un quarterback más que solvente como Orton en plantilla, adquieren a Brady Quinn (innecesario e inédito esta temporada) a cambio de una contraprestación que incluye a Peyton Hillis (uno de los corredores revelación de la temporada, que bien le habría venido a un equipo muy flojo en el juego de carrera); y como tenían pocos quarterbacks en plantilla, regalan varias elecciones en el draft para adquirir a Tim Tebow en primera ronda. Probablemente nadie habría escogido a Tebow tan pronto. Quién iba a decir que un equipo que tenía esa posición bien cubierta iba a pagar un precio tan alto por él. Por lo menos este fichaje, desde el punto de vista mediático, no les salió tan mal. El resultado final es una plantilla inferior a la de la temporada pasada, y un balance final de 4-12, último lugar en la NFC Oeste.

2.º: Rick Spielman (Vikings)

No sé quién tiene mayor cuota de responsabilidad en la revuelta de Favre, si Spielman o Childress. El caso es que Minnesota arriesgó toda la temporada a la carta de Favre. Por el camino, se crearon agravios comparativos con otros jugadores, qué no sé hasta qué punto habrán enmierdado el ambiente en el vestuario. La apuesta no pudo salir peor. Continuando la huida hacia adelante, adquirieron a Randy Moss, a quien acabaron despidiendo tras apenas 4 partidos. En términos netos, regalaron una tercera ronda a los Patriots. Los "planes B" tampoco funcionaron. Lo poco que pudo jugar, Tarvaris Jackson no pareció estar a la altura. Joe Webb, un receptor reconvertido a quarterback, completó un buen partido en Philadelphia, pero tampoco parece ser el QB franquicia que necesitan los Vikings.

3.º: Bruce Allen (Redskins)

La cara plantilla de los Redskins no dio los resultados esperados. Allen está aquí porque los Redskins se han comido a McNabb. Tampoco quiero ir de listillo, cuando lo adquirieron, me pareció una buena operación para Washington y mala para Philadelphia por reforzar a un rival directo de división. Pero Shanahan no ha sabido sacarle partido. Y tras el primer incidente público entre McNabb y Shanahan (cuando este sentó al QB durante los últimos minutos del partido en Detroit por considerar que no estaba en condiciones físicas suficientes para dirigir el equipo en situación de prisa), la gerencia de los Redskins responde renovando a McNabb con una mejora del salario. Empeoraron el error inicial. La temporada termina con McNabb como tercer QB en el depth chart oficial de los Redskins. A ver a quién le endiñan el muerto ahora. Entre este y Haynesworth, se prevé mucho trabajo de colocación de personal en las oficinas de la franquicia de los tres estados (con nombre en el DC, oficinas en Virginia y estadio en Maryland).

Mejor novato del año

1.º: LeGarrette Blount (Buccaneers). Mejor novato ofensivo.

El mejor novato de la temporada regular ni siquiera fue drafteado. Todos los equipos pasaron de él durante las siete rondas del draft. El incidente que protagonizó en su último año universitario pudo tener que ver. Después un mal partido contra los Boise State Broncos, el entonces corredor de Oregon respondió con un puñetazo a una provocación de un rival. Era el primer partido de la temporada, y Blount fue sancionado para lo que restaba de temporada. Tras pedir perdón públicamente, se le levantó su sanción y pudo disputar los cuatro últimos partidos de los Oregon Ducks. Tras el draft, Blount llegó a un principio de acuerdo con los 49ers, pero tras una conversación con Jeff Fisher se decantó por los Tennessee Titans. Fue cortado a principios de septiembre para hacer hueco a jugadores de otras posiciones. Si nadie lo hubiese reclamado, parece que se habría quedado en Tennessee. Pero los Bucs lo reclamaron, y el resto de la historia más o menos ya la conocéis.

Blount se convierte en el segundo novato no drafteado de la historia de la NFL en superar las 1000 yardas de carrera en su primera temporada. El anterior fue Dominic Rhodes, de los Colts, en 2001. En un año en el que parecían llegar corredores potentes, sobre todo C.J. Spiller y Ryan Mathews, Blount fue el mejor. Su mérito es mayor si tenemos en cuenta que la posición parecía bien cubierta con el veterano Cadillac Williams. Blount aprovechó sus oportunidades y con Williams forma un muy buen backfield en Tampa. Sus números, 1007 yardas de carrera en 13 partidos (7 como titular) con un promedio de 5,0 yardas por intento. ¿No creéis que está más que justificada su elección como mejor novato del año?

Como dicen en el título de este vídeo, LeGarrette Blount is a beast.


2.º: Ndamukong Suh (Lions). Mejor novato defensivo.

Hace no mucho tiempo, los quarterbacks rivales poco menos que celebraban tener que jugar contra los Lions. Se daban auténticos festines. Desde la llegada de Suh, las cosas han cambiado por completo. Ndamukong Suh siembra el pánico entre los pasadores rivales. En ocasiones se pasa un par de pueblos, pero tiene toda la pinta de que será un defensive lineman que marcará época en Detroit. Su buen rendimiento no es inesperado. Fue elegido como número 2 del draft, y muchos analistas lo consideraban como le mejor jugador de la promoción (no fue número 1 porque los Rams necesitaban un QB). Como novato, 10 sacks, 1 intercepción, 1 fumble forzado y gran capacidad de liderazgo. Eso sí, que no vuelva a chutar a palos, que no se le da del todo bien.

3.º: Rob Gronkowski (Patriots)

Admito que he tenido muchas dudas para este tercer lugar. Sam Bradford era otro candidato claro, y el propio Aaron Hernandez, compañero de posición y de equipo de Gronkowski, estaba entre los posibles. También pensé en Jacoby Ford, que rindió a un nivel muy alto en Oakland, destacando como retornador (3 TD consiguió de este modo). Pero me decanto, por su regularidad, por Rob Gronkowski. Ya, tener a Brady como socio ayuda mucho, pero el rendimiento de Gronkowski ha sido excepcional. Entre él y Hernandez han planteado problemas insolubles a las defensas rivales. Con 21 añitos, este animalito consiguió 10 touchdowns y 30 primeros downs, destacando especialmente en la segunda mitad de la temporada, donde consiguió 7 de sus TD.

Peor novato del año

1.º: C.J. Spiller (Bills)

La apuesta casi unánime para mejor novato ofensivo de la temporada fue un fiasco. Creíamos que sería uno de los pocos motivos para que los aficionados de Buffalo acudiesen a su estadio a ver a los Bills. El número 9 del draft termina su primer año con un total de 282 yardas de carrera, poco más de 20 por partido, ningún TD, y una absoluta decepción.

2.º: Jimmy Clausen (Panthers)

Sí, en su descargo hay que decir que el panorama en Carolina era desolador. Clausen se tuvo que comer un buen marrón al ponerse al mando del inoperante ataque de los Panthers, pero también es verdad que los resultados no pudieron ser peores. En sus 10 partidos como titular, completó 3 pases de touchdown y 9 intercepciones. Entre los titulares, tiene el peor passer rating de toda la liga. Es el único pasador titular que no llega a 60, se queda en 58,4. Los Panthers elegirán en el primer lugar del próximo draft. Buscaban un quarterback. En particular, deseaban a Andrew Luck. Pero Luck acaba de anunciar que se queda un año más en Stanford. Sabia decisión, los mejores años son los universitarios (bueno, no tienes pasta, pero cómo te lo pasas).

3.º: Ryan Mathews (Chargers)

Otro corredor decepcionante. El sucesor de L.T. en el backfield de San Diego salvó su decepcionante temporada en los últimos partidos (especialmente en el último), pero eso no evita que su año pueda considerarse como malo. Gracias a ese final maquilló sus mediocres números. El número 12 del draft acumula 678 yardas de carrera, 56,7 por partido, y 7 TD. No está mal si tenemos en cuenta que durante la primera mitad de la temporada, cuando los Chargers asumieron un lastre del que no se pudieron deshacer al final, Mathews promediaba 48,6 yardas por partido. Su final de año invita a pensar que puede ser un gran running back en el futuro, lo que no quita que este año haya rendido muy por debajo de lo esperado.

Mejor retorno (comeback player of the year)

En este premio y en el siguiente, como lo que miden son retornos a un estado de forma perdido (o nunca alcanzado), escribiré menos y pondré los números que justifican cada elección.

1.º: Michael Vick (Eagles)

Evidente elección. Tras su paso por la cárcel, juega a un nivel al que jamás había llegado. Los números hablan por sí solos.


2.º: E.J. Henderson (Vikings)

En este caso, el mero hecho de que Henderson haya vuelto a pisar un campo de football es ya todo un triunfo. Mirad cómo se destroza la pierna el 56 (sensibles absténganse).


Henderson ya venía de una reconstrucción de su rodilla. Y después le sucedió eso. Lo más probable era que se tuviera que retirar. Pues bien, no solo ha vuelto, sino que ha sido de lo mejor de la decepcionante defensa de los Vikings esta temporada. Sus números son muy buenos, y aunque no fue seleccionado, su elección para la Pro Bowl no habría resultado descabellada. Estas son las estadísticas del linebacker durante las tres últimas temporadas. Quién diría que entre 2009 y 2010 se destrozó la pierna.


3.º: Mike Williams (Seahawks)

El retorno a la elite de este jugador es bastante peculiar. Mike Williams fue elegido por los Detroit Lions en el 10.º lugar de la primera ronda del draft de 2005. Llegaba para ser una estrella. Pero se quedó en estrellado. Su pasado era controvertido: después de solo dos años en la universidad, quería jugar en la NFL. Entonces, una norma exigía que hubiesen transcurrido al menos tres años desde que un jugador hubiese abandonado el instituto para ser elegible en el draft. Sin embargo, un running back de Ohio State que ahora vaga por ligas menores, Maurice Clarett, había impugnado la norma. Quería presentarse al draft tras solo dos años en la universidad. En primera instancia le dieron la razón. Mike Williams, en vista del resultado del pleito, abandonó su universidad y comenzó los trámites para ser elegido en el draft. La jugada le salió mal: en segunda instancia, se estimó la apelación, por lo que el requisito de los 3 años recobraba vigencia. Y ni Williams ni Clarett podían volver a la universidad. Total, que se tiraron un año sin jugar. Esto no impidió que Mike Williams fuera elegido en un puesto muy alto del draft. Pero ya revelaba que al chico le faltaba bastante madurez. Su carrera en Detroit fue un fiasco. Fue traspasado a Oakland en 2007. Un nuevo fracaso, marcado por su última jugada como Raider: en 4.º down, cometió un drop en la end zone rival. Eso le costó el partido a los Raiders y a él su puesto de trabajo. Terminó la temporada en los Titans (precisamente los rivales de Oakland en aquel partido). Problemas de peso (literal y figuradamente) llevaron a su despido.

Tras dos temporadas retirado, Mike Williams ha visto la luz en Seattle. El talento que parecía tener empieza a dar resultados. Ahí tenéis su evolución. Y pese a lo larga que resulta su historia, solo tiene 27 años.


Mayor regresión (go-back player of the year)

1.º: Brett Favre (Vikings)

Los números lo dicen todo. No diré más, que tiene muchos acólitos y se me cabrean.


2.º: Chris Johnson (Titans)

Cuando se viene de un año tan brillante como el 2009 de C.J., si no completas un año muy bueno, la caída será importante. Johnson pasó de completar una de las mejores temporadas de la historia a escala individual de cualquier jugador, a una temporada en la que no es elegido ni para la Pro Bowl. Una regresión muy significativa. A los números, de nuevo, me remito.


3.º: Darrelle Revis (Jets)

Otro que venía de un nivel excelente. La temporada pasada creo que habría sido el más justo ganador del premio al mejor defensor, por encima de Charles Woodson. El auténtico shutdown corner. Esta temporada comenzó mal, declarándose en rebeldía de su contrato porque quería que se le equiparase con el otro cornerback estrella de la NFL, Nnamdi Asomugha. Llegó la paz, pero Revis no fue el de la temporada pasada, ni mucho menos. También ha tenido problemas de lesiones que han afectado a su rendimiento (en el TD de Moss que puse más arriba se lesionó, lo que le llevó a perderse varios partidos). Moraleja: menos gilipolleces, más trabajo.



Mejor partido

No, no he visto todos los partidos de esta temporada. Por eso me temo que este premio y el siguiente presentan la carencia de que no consideran todos los partidos que me perdí.

1.º: Saints 24 - Falcons 27, jornada 3.

Qué partidazo. Cómo olvidar los gritos que pegábamos en el salón de mi casa. No faltó nada: alternativas constantes en el marcador, big plays, pérdidas de balón, conversiones de 4.º down, prórroga y hasta un field goal fallado en la prórroga por Garret Hartley. Y en el field goal ganador de los Falcons, Sean Payton pide tiempo muerto antes de que se chute un primer intento que había sido bloqueado por los Saints. Enorme partido. Aquí tenéis el resumen:


2.º: Patriots 31- Packers 27, jornada 15.

Con la ausencia de Aaron Rodgers, nadie esperaba demasiada emoción en este partido. Los Patriots venían de aplastar a un rival detrás de otro, y los Packers venían de perder en Detroit. Si aun con Rodgers los Patriots serían claros favoritos, con Matt Flynn no había discusión. Previsible paliza. No fue así. Green Bay plantó cara a New England en el Gillete Stadium como pocos esta temporada (de hecho, Packers y Ravens son de los pocos que dieron la talla hasta el final), en un partido que también dejó grandes jugadas, entre ellas el inolvidable retorno del offensive lineman Dan Connolly. Todo un partidazo.


3.º:  Falcons 20 - Packers 17, jornada 12.


Partido muy esperado entre los que entonces eran los equipos más en forma de la NFC. La NFL impidió que se televisase en España al no ofrecérselo a Digital+, y qué partido se perdieron sus abonados. Una vez más, no faltó de nada: igualdad en el marcador (cada vez que Atlanta anotaba, Green Bay respondía), big plays, pérdidas de balón (una de ellas en la misma goal line), muchas conversiones en 4.º down  y final agónico (con el empate con TD en 4.º down de los Packers y el posterior retorno con facemask y field goal de Matt Bryant cuando el tiempo se agotaba). Hasta hubo polémica arbitral. El resumen, a continuación.


Peor partido

1.º: Seahawks 16 - Rams 6, jornada 17.

Qué suplicio de partido. Cuando trasnochas para verlo, aún más. Y eso que interés no le faltaba. En ese partido se decidía el campeón de la NFC Oeste. Un auténtico partido de playoffs. Y resultó en un partido de baja anotación, dominado por las defensas, y con despropósitos arbitrales constantes. Como fue una mierda, os ahorro el resumen.

2.º: Saints 14 - Vikings 9, jornada 1.

Tras 7 meses sin NFL, todos esperábamos con ansia el partido inaugural. Y era la revancha de la final de la NFC, nada menos. Teníamos unas expectativas tan altas, que el mediocre partido que disputaron Saints y Vikings nos supo aún peor. Un partido soso, aburrido, y que terminó con los Saints agotando el crono con sucesivas carreras de Pierre Thomas. Como tampoco merece la pena, no incluimos vídeo.

3.º:  Jaguars 3 -Titans 30, jornada 6.

Para ser partido de prime time, el Monday Night de la jornada 6, en principio no parecía el choque más atractivo posible. Un ni fu ni fa. Pero si encima tienes la mala suerte de que se lesionen los dos quarterbacks titulares y que el partido resulte en un paseo de uno de los equipos (los Titans), el resultado es este bodrio en un desangelado estadio vacío. Un partido para olvidar.

Mejor jugada

1.º:  El milagro de DeSean Jackson en New Meadowlands

Esta jugada terminó costándoles a los Giants la eliminación. En un partido que parecía totalmente controlado para los de New Jersey, que ganaban por 21 a falta de poco más de 7 minutos para el final, los Eagles consiguieron empatar en los últimos segundos. No solo eso, sino que consiguieron parar al ataque de los Giants y forzar el siguiente punt. El retorno más famoso de la temporada. Por su espectacularidad y trascendencia, mejor jugada de la temporada (aunque le sobraron las poco elegantes maneras de DeSean Jackson antes de entrar a la end zone, me refiero a cuando comienza a levantar el balón y cuando remolonea su entrada --no, no creo que esté buscando un marcador, porque en el fondo en el que anota también se indicaba el tiempo, más bien creo que está haciendo el gilipollas--).


2.º:  El hail mary de Garrard a Thomas (vía Glover Quin)

Pocas veces vemos un hail mary exitoso. Es una jugada muy complicada de ejecutar. Primero, porque los pass rushers saben que va a suceder y hacen lo imposible para que el quarterback deba lanzar antes de que sus receptores puedan llegar a la end zone. Y después, porque aunque los receptores lleguen a la end zone, el tráfico por la zona es masivo: está plagada de defensive backs con el firme objetivo de impedir que nadie reciba el balón. Si, encima, el balón llega con cierta claridad a las manos del defensor, la jugada está muerta. Salvo que tengas la suerte que tuvieron los Jags en el final de su partido contra Houston.


3.º:  El fake punt de los Browns en Nueva Orleáns

Hubo un momento durante la temporada en el que los Browns se disfrazaron de equipo competitivo. Conseguía victorias frente a rivales de la categoría de los Saints o los Patriots, utilizando jugadas de engaño que sorprendían a los rivales. Este fake punt fue tremendo. Protagonizado por un punter de 37 años.


Peor jugada

1.º: Nate Clements no se arrodilla

La elijo como peor jugada de la temporada no solo porque terminó costándoles el partido a los Niners, sino porque, probablemente, si Clements se hubiese arrodillado en el Georgia Dome San Francisco estaría preparándose para acoger un partido de wild card en Candlestick Park. La jugada tiene una parte digna de elogio, el esfuerzo de Roddy White por recuperar el balón, pero si Nate Clements hubiese actuado con un mínimo de diligencia White no habría tenido esa oportunidad. Si Clements se hubiese arrodillado, San Francisco habría conservado la posesión a 1:22 para el final del partido. Ya, podría haber pasado de todo, que los Falcons, a quienes les quedaban tiempos muertos, hubiesen parado el ataque y hubiesen conseguido anotar, pero se trata de algo altamente improbable. Lo que es seguro es que se habría consumido tiempo y tiempos muertos de Atlanta, que habrían casi finiquitado el partido. Lamentable decisión de Nate Clements.


2.º: El drop de Stevie Johnson

Repetimos muchas veces que nunca los equipos malos fueron tan buenos como esta temporada. Los Buffalo Bills eran un buen ejemplo de ello. Una mosca cojonera de primera categoría. Contra los Pittsburgh Steelers consiguieron forzar la prórroga, y estuvieron a punto de conseguir la victoria si Stevie Johnson no deja caer este pase tan sencillo.


La jugada, además, dio lugar a uno de los tweets más tristes y graciosos que he leído. Cómo olvidarlo:

I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").

3.º: La peor intercepción del año

Comentábamos antes que durante unos partidos los Cleveland Browns se disfrazaron de equipo competitivo. También lo estaban siendo frente a los Jets. En la prórroga. En tercer down y largo, Mark Sanchez lanzó una sandía cerca de la end zone de Cleveland. Joe Haden interceptó el pase, en vez de desviarlo para que fuese incompleto. Una acción teóricamente positiva que terminó convirtiéndose en la tumba de los Browns para ese partido y tras la que no levantaron cabeza. La jugada, a fin de cuentas, resultó un punt perfecto. Los Browns no pudieron salir de las inmediaciones de su end zone y devolvieron el balón a los Jets en posición favorable para anotar. Lo consiguieron.


Con esto finaliza el reparto de premios, positivos y negativos. Si creéis que alguno de ellos es inmerecido, escucho vuestros argumentos. Feliz cuesta de enero a todos.

martes, 4 de enero de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 17

Año nuevo, temporada regular vieja. Se acabó la temporada para veinte de las treinta y dos franquicias de la NFL. Veinte aficiones que deberán esperar, quién sabe hasta cuándo, para volver a ver a sus equipos. Solo doce, no necesariamente los mejores, sobreviven. Antes de la última jornada de la temporada regular quedaban por decidir tres de las doce plazas. Siete equipos se jugaban esas tres plazas. Además, quedaba por decidir el orden de calificación de algunos puestos en ambas conferencias. Veamos qué pasó tras esta última jornada. Mantenemos las denominaciones estudiantiles de cada uno de los apartados, con algún cambio menor. Este lunes ganamos al Baskonia, a pesar de que no queríamos, como prueba el 0/6 en tiros libres en los últimos 30 segundos.

En estos días de excesos alcohólicos escuchemos My slow descent into alcoholism, de los New Pornographers. Cuídense de esos excesos, por favor.



Qué pude ver. Tras la jornada más larga, la decimosexta (de jueves a martes), llegó la más corta, la decimoséptima (íntegramente en domingo). Primera jornada que sigo desde Coruña. Sí, queridos lectores, para envidia de muchos, este lunes es el primer día de mis dos semanas de vacaciones, que muy previsiblemente dedicaré a desaprovechar el tiempo haciendo el vago y bebiendo con los colegas. Aunque, por otro lado, y aunque desde un punto de vista moral resulta deleznable, qué mejor manera de aprovechar unos días de desconexión laboral. Tras asistir al (independientemente del injusto resultado) lamentable partido del Dépor en San Mamés, seguí la ronda de partidos de las 7 de la tarde por el NFL RedZone. En mi hogar coruñés no tengo Digital+, por lo que no pude seguir el Saints-Bucs por la tele. Sin embargo, como sí que hay Imagenio, que incluye Sportmanía, me apropié de la tele del salón para sufrir de 22.15 a 1.30 con mis Packers. El resto de la jornada la veía de reojo en el ordenador, a través del RedZone. Superado el sufrimiento y embargado por la alegría que supuso ver clasificado a mi equipo para los playoffs, me animé a trasnochar para presenciar el Seahawks-Rams. No mereció la pena acostarse a las 6 y perder toda la mañana por presenciar semejante bodrio. En cualquier caso, habría dedicado la mañana a hacer el vago, así que tampoco es tan grave.

Las hostias de Garcés (lo más comentado)

Siempre que termina la temporada regular, se abren tres temas recurrentes, que copan las páginas de todos los medios: el futuro de algunos de los head coaches que no llevaron a sus equipos a playoffs, el qué pasará en la postemporada y el futuro de algunas plantillas, con atención especial al draft siguiente.

Primer apartado: banquillos calientes (soy consciente de que no debería utilizar el símil futbolero, porque en la NFL no hay banquillos --aunque sí algunos asientos para que reposen jugadores exhaustos--, sino que suplentes y entrenadores están de pie en la banda; permítaseme esta licencia).

De los veinte equipos ya eliminados, los siguientes presentan dudas en cuanto a si el actual head coach seguirá siéndolo la próxima temporada:

- Miami: el decepcionante fin de temporada puede pasarle factura a Sparano;
- Oakland: para mi sorpresa, Tom Cable está en la cuerda floja; mal haría (de nuevo) Al Davis en despedirlo, justo ahora que los Raiders parecen sentar las bases de un equipo sólido;
- Dallas: igual que en el caso de Frazier en Minnesota, Jason Garrett ha mejorado sensiblemente el rendimiento de su equipo, aunque en este caso habría que decir que de los aspectos más criticados de la temporada de Wade Philips era el playcalling ofensivo, del que precisamente se ocupaba Garrett; y
- Cincinnati: su buen año pasado dio mucho crédito a Marvin Lewis; tanto, que pese al desastre de la presente temporada, ni siquiera es segura su marcha.

No presentan dudas en el sentido de que el actual entrenador no volverá las siguientes franquicias:

- Carolina: si Fox quería quedarse en Charlotte, pocos esfuerzos se le vieron hacer por ello;
- Denver: su nuevo entrenador, incógnita absoluta. Llega John Elway a los despachos. Lanzando pases era bueno; tomando decisiones, quién sabe;
- Tennessee: el mal fin de temporada y su incompatibilidad con Vince Young, ojito derecho del dueño de la franquicia, pueden suponer el fin de Jeff Fisher como entrenador de los Houston Oilers/Tennessee Oilers/Titans, tras dieciséis años en el puesto;
- San Francisco (tras el despido de Singletary, Jim Tonsula era un mero parche, aunque merece la pena que conozcáis su historia, narrada este lunes por Peter King); y
- Cleveland: Mangini acaba de ser despedido. Estuvo muy bien a mitad de temporada (memorables victorias frente a gallitos de la liga, especialmente la conseguida frente a los Patriots dándole una lección al mismísimo --y odiado-- Bill Belichick), pero su final fue pésimo. A Hannah Storm y Adam Schefter, de la ESPN, parece que no les ha sentado mal el despido. Al contrario, esta noche igual se emborrachan para celebrarlo:


Y sin duda volverán los entrenadores de estos equipos:

- Tampa Bay: comentaré esto con más detenimiento en un próximo artículo esta semana, pero de no ser por el temporadón de Belichick, Raheem Morris debería ser entrenador del año;
- New York Football Giants: aunque tras la implosión de final de temporada se especuló con la destitución de Coughlin, este domingo se confirmó su continuidad;
- Buffalo: bastante ha hecho Chan Gailey con la plantilla que tenía, pocos esperábamos que compitiese a ese nivel;
- San Diego: sí, Norv Turner será una temporada más head coach de San Diego;
- St. Louis: Spagnuolo ha pasado de 1-15 a 7-9, con un QB novato y con un equipo lastrado por las lesiones de sus escasos mejores jugadores;
- Detroit: excelente fin de temporada que da mucho crédito a Jim Schwartz;
- Houston: Kubiak, por sorprendente que parezca, también ha sido confirmado en su puesto;
- Minnesota: Leslie Frazer ha hecho un buen fin de temporada, que le ha valido la confirmación para la próxima temporada;
- Jacksonville: Del Rio estuvo en la cuerda floja, y tras el mal final de temporada había dudas sobre su vuelta; el propietario de la franquicia las ha despejado;
- Arizona: tras el vodevil del puesto de QB en Arizona, Wisenhunt ha desperdiciado las toneladas de credibilidad cosechadas en la era Warner; y
- Washington: dígase lo mismo, mutatis mutandis, que en el caso de Wisenhunt.

* * *
Segundo gran tema del día después al final de la regular season: el mes de competición que queda por delante. Packers, Colts y Seahawks se adjudicaron las tres plazas que quedaban por decidir. En ninguno de los casos la victoria estuvo exenta de sufrimiento. Así logró cada equipo su clasificación:

- Green Bay: los Packers comenzaron su partido sabiendo que si perdían estaban fuera, ya que Tampa había ganado en Nueva Orleáns. Bueno, eso de que lo sabían es relativo, porque según declaró Rodgers no tenían muy claro que eso fuera así. Nadie se lo dijo, algunos jugadores lo sabían, otros no. Mucha gente daba por hecho que la sexta plaza de la NFC era para los Packers. No deberían, porque durante gran parte del partido del domingo estuvieron fuera, y hasta el último drive de Chicago la clasificación de Green Bay estuvo en duda. Tanto Buccaneers como Giants hicieron lo que estaba en su mano (ganar) pero ninguno consiguió la ayuda que necesitaba. El partido de Lambeau lo dominaron las defensas. Quien gana la batalla en las trincheras, en la línea de scrimmage, parte con ventaja, como quedó probado ayer. Ambas defensas dominaron esa línea, sobre todo la de Green Bay, y así terminó el partido, con un tanteo muy bajo, 10-3.

- Indianapolis: solo una victoria de Jacksonville en Houston unida a una derrota de los Colts en casa frente a los Titans eliminaba al equipo de Peyton Manning. Los Jaguars estaban sin su quarterback y running back titulares, David Garrard y Maurice Jones-Drew. A pesar de estas bajas tan importantes los Jaguars plantaron cara a Houston, remontando diferencias importantes, pero finalmente acabaron cayendo. Fue un resumen de la temporada de los Jaguars: mal inicio, remontada, y derrota final. A los Colts también les costó mucho. Con la derrota de Jacksonville ya no necesitaban la victoria para conseguir la clasificación, pero sí para conseguir el tercer puesto de la conferencia en vez del cuarto. Eso implica jugar contra los Jets en vez de contra los Ravens. Y que aumenten las probabilidades de jugar la final de conferencia en su casa (para eso deberían caer los Patriots en Foxborough en la ronda divisional ante Chiefs o Ravens). El enésimo field goal ganador de Adam Vinatieri aseguró la victoria de Indianápolis, el enésimo campeonato de la AFC Sur, y el tercer puesto de la conferencia.


- Seattle: aunque jugaban en casa, casi nadie confiaba en una victoria de los Seahawks. Presentaban un balance de 6-9, y venían de una racha horrible, cosechando varias derrotas abultadas. Encima, Charlie Whitehurst era su quarterback titular. Un jugador que se tiró tres años sin jugar en San Diego, como suplente de Philip Rivers, y que lo poco que hizo este año no era prometedor, sino todo lo contrario. Enfrente, los Rams parecían bastante menos malos. Sam Bradford y Steven Jackson parecían suficientes para superar al contrario. St. Louis había sido un equipo más o menos decente. No ayer. En un partido horrible, los Seahawks fueron los menos horribles. Arriesgaron al principio con Whitehurst y les salió bien. Su defensa hizo el resto.

* * *
Tercer gran tema: el futuro de algunas plantillas y el próximo draft. ¿Quién será el próximo quarterback titular de Dolphins, Titans, Redskins, Vikings, Niners, Cardinals o Panthers? En cuanto a los tres últimos, parece bastante claro que uno que no está en estos momentos en su plantilla. Los cuatro primeros deben tomar una decisión sobre si Henne, Young, McNabb y Jackson les valen. No nos arriesgamos mucho si decimos que ninguno de los anteriores será titular el próximo año. Si no encuentran nada en el draft, algunas ideas: Kyle Orton, Kevin Kolb, y los propios Alex Smith, McNabb y Vince Young (en otros equipos, claro).

En cuanto al draft, ya se conoce el orden de elección de los veinte primeros, cuanto antes, peor ha quedado esta temporada (salvo cierto equipo que se mueve bastante bien en despachos y banquillos):

1. Carolina
2. Denver
3. Buffalo
4. Cincinnati
5. Arizona
6. Cleveland
7. San Francisco
8. Tennessee
9. Dallas
10. Washington
11. Houston
12. Minnesota
13. Detroit
14. St. Louis
15. Miami
16. Jacksonville
17. New England (elección traspasada desde Oakland)
18. San Diego
19. New York Giants
20. Tampa Bay

Ah, que no me olvido de la estrella mediática de la liga que menos ha hecho en su carrera profesional para recibir tal consideración. Kyle Orton finaliza la temporada como 4.º clasificado en yardas de pase por partido (solo por detrás de Rivers, P. Manning y Brees), sentado en el banquillo y viendo como el nuevo ídolo local, cuyo nombre se coreaba al concluir el partido, lograba un passer rating de 58,2 tras exhibir tan poca precisión en sus pases como acierto en sus carreras. Nada inesperado: peligroso corredor, mediocre pasador. Escuché ayer (no recuerdo si a algún comentarista del Plus o al de la CBS) que se le daba la oportunidad a Tebow porque con él los resultados eran mucho mejores. ¿Ah, sí? 1-2, y esa única victoria, in extremis, contra la peor defensa contra el pase de la NFL. Que siga el hype.

La deuda (la vida sigue igual)

Como siempre, los Oakland Raiders vencieron a su rival de división. Con su victoria en Arrowhead, Oakland termina la temporada con un balance de 6-0 en su división y se convierte en el primer equipo en la historia de la NFL en no clasificarse para playoffs habiendo vencido en todos sus duelos divisionales. Es, por cierto, la primera derrota de la temporada de los Chiefs en su estadio. Cuando toda la atención se centra en la clasificación de Seattle en detrimento de otros equipos con mejor balance en la NFC, no estaría mal reflexionar sobre si es más injusto que los Raiders se queden fuera tras barrer en la AFC Oeste. Porque lo que se persigue mediante la agrupación de las franquicias en ocho divisiones es que el mejor de cada división, esto es, el mejor de cuatro equipos determinados, obtenga plaza directa en playoffs. Y quienes defiendan que el mejor de entre Chiefs, Raiders, Chargers y Broncos son los Raiders tienen un punto de razón: Oakland venció a todos los demás.

Pero no todo son las batallas intradivisionales. Si fuera de esas luchas terminas 2-8, resulta muy complicado conseguir el campeonato de división. Los Raiders han sido como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde: temibles en su división, dóciles fuera de ella. Combinaron partidos memorables (como en Denver) con otros desastrosos (en Tennessee, por ejemplo). Darren McFadden parece unos días la reencarnación de Eric Dickerson y otros la de Michael Haddix. Con todo, por fin parece que las cosas pueden funcionar para la franquicia de Al Davis. Precisamente, en torno a la capacidad de este hombre para tomar decisiones acertadas surgen dudas en cuanto al futuro competitivo de la franquicia. A ver.

La pasada temporada, tras una temporada en la que había pasado desapercibido, surgió en la última jornada la figura de un pequeño receptor de los Patriots. Su nombre, Julian Edelman. Esta temporada, después de haber pasado desapercibido hasta ahora, Edelman vuelve a brillar en el último partido. Déjà vu.


Por cierto, una cosa que no ha cambiado con respecto a la temporada pasada: cierto equipo cerró su temporada en casa perdiendo contra Tampa. Todos sabemos cómo le fue en los pasados playoffs... Aunque, por otra parte, los seguidores de los Saints han de ser conscientes de que desde 2005 el vigente campeón de la Super Bowl no gana un partido de playoffs.

El pabellón del Estu (la vida cambia)

A la decimosexta fue la vencida. Mejor dicho, a la sexta fue la vencida. Los Tampa Bay Buccaneers vencieron a un equipo con récord ganador. No lo habían conseguido contra ninguno de los seis anteriores equipos a los que se enfrentaron cuando estos contaban con más victorias que derrotas. En otras ocasiones, como en sus dos partidos contra Atlanta, plantaron cara al rival, pero siempre se quedaban cortos. Por ponerle un pero a la victoria, los Saints sentaron a sus titulares en el último cuarto cuando recuperaron el balón en buena posición para empatar el partido. La victoria de Atlanta frente a Carolina les dejaba sin nada por lo que luchar. Comprensible, aunque contrasta con la loable y valiente actitud de otro equipo, que comentaremos más adelante. Aunque los Saints no se jugasen nada, el futuro de otros equipos podía variar en caso de derrota de Tampa. Por segundo fin de semana consecutivo, el rival de Tampa se dejó ir porque su partido le era irrelevante. Esto no quita, como digo, que antes, con los titulares de ambos equipos en el campo, los Bucs fueran mejores.

Primera victoria de la temporada contra rival de calidad. Y ya que estamos, os copio a continuación para meter las clasificaciones que prepara Cold, Hard, Football Facts considerando únicamente los partidos disputados por cada equipo contra rivales que en ese momento presentan un registro ganador. Aprovecho para sembrar un poquito de polémica: todos claman por que los Seahawks estén en playoffs y los Giants y los Buccaneers se queden fuera con más victorias. Pero fijaos en el siguiente cuadro, porque los Seahawks han conseguido más victorias contra equipos con récord ganador (dos) que Giants y Bucs (una cada uno).


Cuatro victorias consecutivas de los Detroit Lions. Eso sí que es un cambio. No lo recuerdan ni los más viejos del lugar. Con esas cuatro victorias, además, evitan el último puesto en la NFC Norte. Cuando apenas contaban con una o dos victorias en su casillero, ya comentábamos que los Lions eran mucho mejor equipo de lo que reflejaba la clasificación. Las seis victorias con las que terminan les hacen algo más de justicia, aunque sigo creyendo que merecen, por lo menos, una o dos más. Considerando únicamente los cinco últimos partidos, los Lions serían el segundo mejor equipo de la NFL, solo superado por los Patriots y empatados con Steelers, Falcons, Colts y Ravens. Unos equipos con los que hace mucho tiempo que los Lions no compartían nada en ninguna clasificación. Junto con los Bucs, y si las lesiones les permiten recuperar a Stafford, el equipo del futuro.

En el apartado individual, vamos a comentar únicamente un cambio, para bien. Aunque a principio de temporada las expectativas sobre su rendimiento eran muy altas, Ryan Mathews estaba jugando a un nivel mediocre (siendo generosos). Ayer se resarció y posiblemente con ello ganó el crédito necesario para que San Diego mantenga su apuesta por él. Con 120 yardas de carrera y 3 touchdowns despide la temporada. Su anterior tope en yardas de carrera en un partido era de 78, conseguidas en la primera jornada.

Lo fachas (a lo yanqui) que son en la Fox (la sorpresa)

La verdad es que en los Simpsons le echan un par. Atención a la leyenda del helicóptero en esta serie que se emite precisamente en la Fox:


Cuando hay tantos equipos que no se juegan nada, suelen producirse algunas sorpresas. Lo comentábamos la semana pasada con la victoria de Minnesota en Philadelphia. Sin embargo, creo que pocos resultados pueden resultar verdaderamente sorprendentes en la última jornada. Si acaso la victoria de Seattle ante St. Louis, aunque teniendo en cuenta que los Seahawks jugaban en su estadio tampoco creo que pueda considerarse tan imprevisible.

A falta de grandes sorpresas esta jornada, y aunque ya nos referiremos a ellos en un artículo aparte sobre los mejores y los peores de la temporada, no me resisto a comentar quiénes son los sorprendentes líderes de apartados estadísticos ofensivos tan relevantes como yardas de carrera y de recepción. Se trata de jugadores que, estando a su alcance, fueron rechazados de una u otra manera por todos los equipos de la NFL.

El primero de ellos vio como durante siete rondas del draft todos los equipos pasaban de él. Dos años después, lidera una de las clasificaciones individuales más importantes de la NFL. La más importante en una posición tan relevante como running back. Hablo, como habréis adivinado todos, de Arian Foster. La sorpresa es aún mayor si consideramos que Foster juega en el que la temporada pasada fue el vigésimo noveno equipo de la NFL en yardas de carrera, los Houston Texans. Decía a principios de septiembre, en vista de los jugadores que componían el backfield de los Texans, que no esperaba un cambio sustancial. No podía estar más equivocado.

El segundo de ellos es un jugador que en su día fue traspasado por los 49ers, despedido por los Redskins y no renovado por los Bears. Un tipo que nadie quería. Hablo de Brandon Lloyd, jugador que más yardas de recepción ha conseguido esta temporada con 1448. Eso sí, no se puede decir que Lloyd ande sobrado de educación y clase, aunque sí de sinceridad: cuando la semana pasada le preguntó la prensa si le gustaría decirles "os lo dije" a sus ex equipos, Lloyd replicó que no, que le gustaría decirles "jodeos" (literalmente, "fuck you").

Mención especial para el, hasta la pasada semana, líder en sacks de la NFL. DeMarcus Ware le arrebató el liderato esta semana gracias a los 3 sacks que consiguió frente a los desmotivados Philadelphia Eagles. Hablo de un jugador al que los Giants no consideraron lo suficientemente bueno como para hacerle un contrato en 2005, que se tuvo que buscar la vida durante dos temporadas en la liga canadiense, y que la pasada temporada llegó a la NFL. Ese jugador es Cameron Wake, de lo mejor de los Miami Dolphins en este triste año deportivo para los del sur de Florida.

La (D)emencia (lo mejor)

Inciso baloncestístico: si no lo habéis hecho, no imagináis lo que mola viajar con el Estu. Otros equipos apenas celebran los títulos, nosotros celebramos cualquier victoria como el mayor de los campeonatos. El año pasado fuimos a Granada. Ganamos, y para celebrarlo, todo el equipo se subió a la grada. Este vídeo inmortalizó ese momento. La hostia:


Los viejos (y maltrechos) rockeros nunca mueren. Hablamos, por supuesto, de Troy Polamalu y Ed Reed. El primero, y adelanto de nuevo algo que será objeto de artículo separado esta semana, es para mí el mejor jugador defensivo de la temporada. Es el jugador que más aporta a los Steelers, como prueban los resultados cuando él está y cuándo no. Si falta Roethlisberger el porcentaje de victorias no baja, pero si falta Polamalu se reduce ostensiblemente. Ninguna casualidad. Una pena su frágil salud. Muy necesaria la semana de descanso que tendrán los Steelers antes de la ronda divisional de playoffs. Ayer Polamalu volvió a conseguir interceptar un pase, el séptimo de la temporada, solo por detrás en el total de la NFL del sujeto del que hablamos a continuación.

Casi lo mismo que decimos para Polamalu vale para Ed Reed: veterano y excelente jugador proclive a las lesiones. Después de perderse las seis primeras jornadas por una lesión que incluso hacía que se especulase con su retirada, Reed termina la temporada como líder de la NFL en intercepciones. En 10 partidos, 8 picks. Aquí las tenéis todas, precedidas por el speech que les suelta a sus compañeros de los Miami Hurricanes en el descanso de un partido contra Florida State en 2001.


En el apartado ofensivo, los jugadores más destacados fueron Arian Foster, Joe McKnight y Josh Freeman. Del primero ya hablamos antes. Sus 180 yardas de carrera de este domingo le aseguraron el título de líder en yardas de carrera de la NFL. Completó su actuación con dos touchdowns. En cuanto al segundo, seguramente no tengáis ni idea sobre quién es ni en qué equipo juega. Es otro running back de los New York Jets. Como si no tuvieran suficiente con Tomlinson y Greene. Esta semana McKnight aprovechó su oportunidad consiguiendo 158 yardas de carrera. Visto lo visto, quizá el galardón deba recaer en la línea ofensiva de los Jets, que abre huecos a quien sea para que corra. Finalmente, Freeman completó otra gran actuación al completar 21 pases en 26 intentos, para 255 yardas y 2 touchdowns.

La jornada de ayer fue un tanto agridulce para los seguidores de los jóvenes Bucs. Tras su primera victoria de calidad del año, se termina la temporada. Para levantarles el ánimo, un par de apuntes: el primero, que tienen un equipo muy joven y con un potencial (para bien) desconocido, no sabemos dónde está su techo. El segundo, que el touchdown conseguido ayer en cuarto down por Mike Williams (qué gran año para llamarse así) es un espectáculo. Le echaron un buen par al jugársela de ese modo, y tuvieron éxito pese a que el receptor estaba bien cubierto por un defensive back. Jugadón:


El año que no bajamos (.com) (lo regulero)

Creo que es un concepto bastante sobrevalorado, pero los entrenadores suelen insistir en la importancia del momentum de cara al inicio de los playoffs. Podríamos traducir momentum como racha, inercia o tendencia positiva. Se suele defender que los equipos que llegan con el momentum activado tienen una mayor probabilidad de éxito al encarar la postemporada. Digo que soy escéptico porque, sin ir más lejos, los dos finalistas de la pasada Super Bowl terminaron la temporada regular pasada con dos y tres derrotas consecutivas. Todo un anticlímax. Y a mis Packers los eliminaron unos Cardinals que venían de . Por eso digo que prudencia con el momentum.

Desde ese punto de vista, los Kansas City Chiefs no encaran de la mejor manera posible su retorno a los playoffs. Cosecharon este domingo su primera derrota en Arrowhead de manos de los Raiders. Con ella, pierden el tercer puesto de la AFC, lo que les hace enfrentarse a los Ravens en vez de a los Jets. Ninguno de los dos equipos son muy asequibles, pero la defensa de Baltimore parece hecha a medida para neutralizar el ataque de los Chiefs (dicho esto, Kansas City pasa de 40, ya veréis). Una potente defensa contra la carrera, principal virtud del ataque de los Chiefs, y un Ed Reed que vuelve a sembrar el pánico entre los pasadores rivales a poco sano que esté. Matt Cassel venía completando un final de temporada casi perfecto pese a su apendicitis, hasta ayer. Ayer volvió a ser el que suscita dudas. 11/33, 115 yardas y 2 intercepciones. Todo el momentum que podían tener los Chiefs se ha esfumado.

Por cierto, y hablando de los Chiefs, Jamaal Charles debe de estar contento por ser el corredor con más yardas de carrera por intento de la temporada (6,38), y por unirse al selecto club de los que superan las 6 por carrera, pero algo frustrado debe de quedarse al comprobar que se queda a 0,02 yardas por intento de ser el mejor de la historia en este apartado. Ese récord es de un tal Jim Brown. Más fastidiado debe de quedarse al haber tenido el récord en su mano: a 7:55 para el final del partido de este domingo lo había superado, pero un intento de carrera en el que obtuvo una yarda negativa le costó la plusmarca. Enhorabuena y lo sentimos, Mr. Charles.

En cuanto al rival de Kansas City el próximo fin de semana, Baltimore, la de ayer fue su enésima victoria rácana de la temporada. 13-7 en casa a los tristes y desahuciados Bengals. En cualquier caso, los Ravens suelen afrontar los playoffs con un "perfil bajo", sin hacer demasiado ruido, y terminan llegando lejos. Una o dos rondas suelen superar todos los años. El pasado, llegaron a ronda divisional. Esta temporada, con un ataque teóricamente mejor, aunque todavía muy frío, pueden seguir dando grandes sustos a cualquiera. Recordemos que es el equipo que más cerca ha estado de vencer a los Patriots en su estadio. Solo Baltimore, Indianapolis y Green Bay llegaron con opciones hasta el final, pero los Ravens aguantaron hasta la prórroga. Y todos recordaréis cómo aplastaron a New England en su estadio en los pasados playoffs. Perfil bajo, pero seguro que Belichick no quiere ni verlos en enero.

Termino el apartado: muchas dudas me generan también los Packers. Si la temporada pasada el ataque siempre cumplía y era la defensa la que flojeaba en algunos partidos (y terminó por derrumbarse en el más importante) esta temporada la defensa nunca falla, y es el ataque el que alterna actuaciones excelentes (sin ir más lejos, la de la pasada semana) con malos partidos. A poco que hubiese funcionado el ataque de Green Bay en Detroit, en Washington o frente a Miami, los Packers serían el segundo cabeza de serie de la NFC. En New Meadowlands, Green Bay gana por 9-0 gracias al enorme partido de defensa y equipos especiales, y a pesar del ataque. Ayer, otra vez, el ataque estuvo a merced de la defensa de los Bears. Para llegar lejos en playoffs, y en primer lugar para ganar en Philadelphia, Green Bay necesita que el ataque esté a la altura.

Los traidores (lo peor)

No cuestiono la justicia de su clasificación para playoffs. Repito lo dicho: el sistema es el que es, conocido por todos desde hace años y las situaciones que puede ocasionar en la práctica han de contemplarse a priori, no valen los lloros a posteriori. Pero tampoco puedo dejar de otorgar a la NFC Oeste el galardón a lo peor de la semana. La división tiene el honor de consagrar al primer campeón de la historia con récord negativo. Seattle termina 7-9, superando a los Rams por los criterios de desempate.

El partido de este domingo fue la guinda al pésimo espectáculo perpetrado por su división. Un auténtico tostón. Sí, por lo menos hubo emoción, ya que aunque Seattle dominaba no se terminaba de despegar en el marcador. Pero qué auténtico coñazo. Qué inoperancia ofensiva. Dicho esto, también hay que felicitar a Pete Carroll por su perfecta planificación del partido. Lo convirtió en un bodrio, pero que le quiten lo bailao. Desactivó por completo al ataque de los Rams (Bradford y Jackson no estuvieron a la altura), los riesgos que corrió al inicio del partido le dieron resultado y su carrera, la peor de la liga, consiguió resultados decentes.

Por si la actuación de los equipos no fuese lo suficientemente mala, asistimos seguramente al peor arbitraje que he presenciado en todo el año. Hasta los árbitros se unen a la fiesta. No es habitual ver tantos errores arbitrales en la NFL, y en situaciones tan importantes. Con esto no pongo en duda la justa victoria de Seattle, que fue mejor y se hizo acreedor del resultado final, pero vaya día de los árbitros. Comenzando por el imperceptible holding que señalan cuando los Seahawks sufrían un sack en tercer down en el drive en el que, gracias a esta más que rigurosa penalización, terminarían anotando 7 puntos. Siguiendo, pero al revés, con la interferencia en el pase no pitada al defensor de los Rams cuando Mike Williams intentaba recibir un pase pegado a la end zone. Continuando por el tiempo muerto que les adjudicaron a los Seahawks sin que Pete Carroll lo pidiese (parece que el árbitro entendió que pedían tiempo muerto cuando le decían justamente lo contrario). Y terminando por el decisivo primer down que conceden en esta jugada con la que los Seahawks matan el partido. Los árbitros sitúan el balón, al final de la jugada, en la línea amarilla. ¿Creéis que realmente los Seahawks lograron avanzar hasta ahí antes de que el atacante esté down by contact?


Abandonamos el festival del despropósito que es la NFC Oeste para hablar de otras cuestiones. Concedemos el premio al peor equipo de la semana a los Miami Dolphins. Cierto que jugaban en Foxboro y que pese a que los Patriots no se jugaban nada, jugaron con sus titulares. Pero no se puede jugar con menos ganas y acierto. Si los jugadores estaban con Sparano, lo disimularon muy bien. Flaco favor al actual head coach y puntilla para Chad Henne. Miami se vio superado por todas partes: en ataque, en defensa, contra titulares y contra suplentes. Un año para olvidar.

También para olvidar el día de Kevin Kolb. Otro mal día para los que defendíamos su titularidad en detrimento de Michael Vick. Este domingo naufragó frente a la defensa de Dallas, y su equipo (plagado de suplentes, eso sí) cayó. 18/36, 162 yardas, 1 TD, 3 intercepciones. Su 37,0 de passer rating lo dice todo.

Decisión valiente de la semana

Ni estúpida ni inteligente. Esta semana comentamos una decisión valiente, y sin duda loable, por lo que supone para la salvaguarda del espíritu de la competición (ya, me ha quedado muy cursi, pero no sé cómo expresarlo de otra manera). Lovie Smith, antes de que los Eagles perdiesen el martes de la semana pasada ante los Vikings (con lo que, si Atlanta ganaba a Carolina, los Bears no se jugarían absolutamente nada en Lambeau Field), anunció que los Bears iban a jugar con sus titulares y a luchar por el partido. Muchos pensábamos en algún momento Smith terminaría por reservar a la mayoría de esos titulares, sobre todo a su quarterback, el peor protegido de toda la NFL, que se enfrentaba a una de las mejores defensas, híper motivada y sedienta de sangre. Sería una injusticia para Giants y Buccaneers (aunque estos últimos ya se aprovecharon de reservas de energías en sus dos últimos partidos), y en cierto modo podría alegarse que implica adulterar el resultado normal de la competición.

No fue así. Los Bears lucharon hasta el final como si les fuese la vida en ello, y pusieron en un serio aprieto a su mayor rival, los Green Bay Packers. Hicieron honor a la rivalidad que data de 1921, entre los dos equipos que más veces se han enfrentado en la historia del fútbol americano profesional.

Por cierto, y no me resisto a comentarlo, contrasta esta actitud, la más respetuosa con el espíritu de la competición, con la de los Saints al final de su partido del domingo contra Tampa, sentando a Drew Brees, o la de los Colts al final de la pasada temporada, sentando a Manning y dando vida a unos casi desahuciados Jets. Esta temporada la decisión de Sean Payton no ha tenido incidencia en la clasificación final; la pasada, la de Jim Caldwell propició la clasificación de los Jets a playoffs.

Entiendo que los entrenadores reserven a sus estrellas cuando sus equipos ya no se juegan nada. Seguramente en su lugar haría lo mismo. Perder a Brees o a Manning implica directamente la pérdida de toda opción al anillo para Saints o Colts. Sin embargo, debe halagarse la actitud de Lovie Smith, ya que, pese a que su equipo no se jugaba nada, en él descansaban las esperanzas de otros (Giants y Bucs) para llegar a playoffs. 

Situación distinta es la del Patriots-Dolphins. Belichick decidió salir con todo a pesar de que ni su equipo, ni el contrario, ni ningún tercero se jugaba nada. En ese caso creo que lo correcto es dar descanso a tus jugadores clave. La temporada pasada Belichick no lo hizo y Wes Welker se lesionó gravemente frente a los Texans.

Cuadro de playoffs

Tras diecisiete semanas de competición, este es el resultado. La hora peninsular española la podéis calcular sumando 6 horas a la indicada en el siguiente cuadro. Supongo que todos los partidos se televisarán en directo por Digital+.


* * *

En breve Rudeza Necesaria otorgará sus premios a los jugadores y entrenadores más destacados en los apartados positivos y negativos de la competición. Permanezcan atentos a sus pantallas.

sábado, 1 de enero de 2011

11 deseos para 2011

En primer lugar, feliz año nuevo y todas esas mierdas que se dicen estos días. Espero que la resaca no os esté azotando con mucha fuerza. Mientras escribo esto, lucho contra ella, pero me temo que hasta mañana no podré cantar victoria.

En un día tan resacoso como este, una canción que figura en la banda sonora de Resacón en Las Vegas, Take it off, de las Donnas.



La noche de fin de año (seguramente sería más correcto decir de principio de año o de año nuevo, como dicen en inglés) no me entusiasma en absoluto. No niego que algunos años me lo pasé muy de puta madre a costa de un desfase brutal (de esos que al día siguiente no te acuerdas de lo que has hecho durante ciertos intervalos de tiempo y que, cuando recuerdas con los colegas lo que has hecho, te partes el culo o te arrepientes). Es una tradición bastante mierda. La de salir en fin de año. La mejor opción es fiesta en casa de un colega, siempre que haya alguien tan incauto como para permitirlo. El fin de año pasado tuvimos esa suerte, un insensato hizo fiesta en su casa y así quedó. Devastada (como todas las veces que celebramos un fin de año en una casa). Obviamente, este fin de año no repitió, así que no nos quedó otra que salir por ahí. Y es una mierda salir en fin de año. Todos los garitos están petados, a rebosar. Como sardinas en lata. Algunos suben los precios. Y la calle está plagada de chavales trajeados. Ayer le decía a un colega que qué panda de gilipollas, no sin puntualizar que igual que lo fuimos nosotros, cuando en nuestras primeras salidas de fin de año nos poníamos un traje que nos quedaba grande y resultaba del todo ridículo. ¿Qué sentido tiene que un chaval de 17 años salga trajeado o, lo que es peor, en esmóquin? Y luego cuando vuelves a casa, en condiciones algo deplorables, te los vas encontrando tirados por los soportales, con un pedo que ni se conocen, o caminando a duras penas. Las típicas estampas de año nuevo. Y, al día siguiente, la implacable resaca. Sí, fin de año es una puta mierda. Pero tampoco hay alternativa. La de quedarme con la familia en casa me parece aún peor.

Otra tradición cuando llega el año nuevo es la de hacer el listado de deseos para el año que llega. Igual que salimos en fin de año aunque no nos entusiasme, hacemos nuestro listado de deseos, en este caso sobre la NFL, para el año 2011. 11 para el '11. Intentaré que sean lo más "objetivos", porque desde un punto de vista personal obviamente deseo que Green Bay gane el anillo. También intento que sean realistas. Mis once deseos para el dos mil once son estos, por orden de importancia.

1.- Que la nueva temporada de NFL comience en septiembre de 2011

En estos momentos, como sabéis, no está nada claro que la temporada regular de la NFL vaya a comenzar, como debería, en septiembre de 2011. El convenio colectivo actualmente en vigor expira en marzo de 2011 y, si no se llega a un acuerdo de prórroga (imposible) o se pacta uno nuevo (la solución más probable), los propietarios acordarán el cierre patronal (lock-up), es decir, que no se inicie la competición. Las negociaciones no van nada bien. Roger Goodell, en unas declaraciones que todo el mundo interpreta como una fantasmada muy alejada de la realidad, dijo recientemente que espera que haya un acuerdo antes de la próxima Super Bowl. Ni él mismo se lo cree.

El problema, como no podía ser de otro modo, está en el reparto de los ingresos generados. Los propietarios quieren que se reduzca el porcentaje reservado a los jugadores, que en estos momentos es del 59% de los ingresos brutos. En Europa, como el deporte, pese a mover millones, no aplica criterio de racionalidad económica alguno, cada cual paga a sus deportistas lo que quiere, que en casi todos los casos es más de lo que puede. Así está el deporte europeo, en la ruina. Pero, volviendo al caso de la NFL, los dueños quieren que los jugadores rebajen su porcentaje alegando un descenso en los márgenes que se queda cada equipo, situación que se agravaría teniendo en cuenta la necesidad de renovación de muchos estadios, lo que exige importantes inversiones. Los jugadores no se creen lo que dicen los propietarios, sobre todo porque no dan números auditados. Y viendo cómo va de bien la NFL, la verdad es que no les falta un punto de razón.

Recuerdo de nuevo que, para bien y para mal, Estados Unidos no es España. Con el dinero que se mueve ahí, es imposible que no haya liga, me diréis. No creáis. Ya ha habido precedentes, tanto en NFL como en NBA, MLB y NHL. No sería la primera temporada que no se juega o no se juega íntegramente por un conflicto laboral. Miedo me da. Aunque, también, hay que tener en cuenta que la NFL nunca estuvo tan fuerte como ahora. No termino de creerme que se atrevan a cargarse la gallina de los huevos de oro.

2.- Que la temporada regular siga siendo de 16 partidos

¿Qué preferís, que los playoffs empiecen el próximo fin de semana, o aplazarlos para poder ver dos partidos más de la temporada regular? Me temo que este deseo es poco realista y que, como además puede ser una manera de desbloquear el conflicto laboral (ya que a más partidos más dinero que repartir), estamos abocados a la regular season de 18 partidos por equipo. Una puta mierda. Una manera de incrementar el número de bajas de cara a los playoffs. Una manera de restar importancia a cada partido de regular season. Y, de paso, de cargarse la comparabilidad de los récords con los de anteriores temporadas. Que no pase.

3.- Que los playoffs que están a punto de comenzar sean emocionantes

La noche de fin de año en muchas ocasiones resulta un poco mierda porque la gente la espera con gran expectación. Cuando te esperas que algo sea muy bueno, la probabilidad de que resulte algo frustrante es mayor. Por eso las mejores noches son las de juerga casual, menos planificada. Sí, lo sé, el alcohol es necesario.

Con los playoffs pasa algo parecido. Estamos tan expectantes, tan impacientes por que lleguen, que como no ofrezcan partidos espectaculares terminamos un poco decepcionados. Eso sucedió con los de la temporada pasada. Para mí, salvo tres partidos, todos una mierda. Solo se salvaron el Cardinals-Packers de wild card, el Saints-Vikings de final de conferencia y la Super Bowl. El Chargers-Jets y el Colts-Jets admito que tuvieron su aquel, el primero por la sorpresa y el segundo durante el tiempo que aguantaron los Jets, pero no fueron, ninguno de ellos, partidos memorables.

De los de este año, independientemente de quién juegue (y, pase lo que pase mañana, creo que hay más nivel que la temporada pasada) solo pido emoción. Emoción hasta el último cuarto, emoción hasta el último drive. Bueno, desde un punto de vista egoísta pediría que esto no pasase si juegan los Packers (a quienes muchos dan por clasificados y no es por ser cenizo, pero hay que ganar mañana). Cuando Green Bay llega a un final igualado, casi siempre la caga.

4.- Que las normas sobre placajes no cambien

Una de las historias del 2010 ha sido la polémica sobre los placajes violentos. Los golpes directamente al casco del contrario, las imágenes de jugadores conmocionados (la más dura la de Austin Collie en Philadelphia), las posteriores multas, las protestas de otros jugadores. Algunos temen que la NFL, en su voluntad de proteger la salud de los deportistas (de algunos más que otros, y sí, estoy hablando de los quarterbacks) termine convirtiéndose en una liga de pusilánimes. La National Flag Football League, dicen algunos. Espero que no sea así. Deseo que las normas sobre placajes se queden sigan como están. Sin perjuicio de esto, no me parece mal que se incida en la persecución de los placajes ilegales. Pero no nos dejen sin la correspondiente ración de hostias, por favor, que también forma parte de la esencia, y de la épica, de este deporte.

5.- Que tengamos de nuevo NFL en Londres

Qué bien nos lo pasamos en Londres. El pasado octubre fue nuestra segunda vez, y estamos impacientes por que llegue la siguiente. Es caro, pero como dice una amiga, "vale la pena quitarse de otras cosas" para poder asistir a las International Series. Me da igual qué equipos vayan. Hombre, un Panthers-Jaguars en principio apetece menos que un Steelers-Packers, pero me conformo con cualquier cosa.

6.- Que la cobertura televisiva de la NFL España siga como está

Seguramente la NFL es la única competición de la que se pueden ver absolutamente todos sus partidos en directo y en alta definición en España. Ni la liga de fútbol, ni (menos aún) la de baloncesto o cualquier otra. Gracias al Game Pass, tenemos todos los partidos en HD. La cobertura de Digital+ también es excelente, aunque algunas semanas nos quedemos sin partido de domingo en HD por culpa de la NBA, del tenis o del golf. Cuatro partidos en directo todas las jornadas es un lujo, sobre todo para un deporte tan minoritario como el fútbol americano. Por favor, que no cambie nada.

7.- Que ningún equipo se vea obligado a mudarse

Ya comenté muchas veces que no me gustan los cambios de sede en las franquicias profesionales estadounidenses. Siempre suponen cierta pérdida de identidad, de historia, además del sufrimiento de la ciudad abandonada. La ciudad de Los Ángeles es una amenaza permanente para las franquicias menos pudientes. Por mucho que tenga antipatía a su equipo, me disgustaría una mudanza de los Vikings a L.A. Los Vikings son de Minnesota, a pesar de no haber ganado nunca un anillo son una franquicia histórica, y en esa ciudad han de quedarse hasta el fin de los tiempos. Los Ángeles ya tuvo suficiente con los Lakers, que no arrebaten también a los Vikings. Otras ciudades en las que ha habido rumores de mudanza son San Diego, Jacksonville o Buffalo. Admito que los Jaguars me dan un poco más igual, pero, como deseo para 2011, no más mudanzas. La de San Francisco a Santa Clara, sin entusiasmarme, me parece algo menor. Unos 60 km de desplazamiento, pero manteniendo el nombre original y la pertenencia a la Bay Area.

8.- Cuantos menos culebrones, mejor

Por una parte, los rumores, dimes y diretes sirven para que no estemos aburridos cuando no hay competición. Más aún para el autor de un blog sobre la NFL. Qué sería de mí en a offseason sin la sanción a Roethlisberger, sin las idas y venidas de Favre, sin los rumores sobre posibles fichajes... Pero termina cansando. Que ningún jugador protagonice episodios escabrosos, por favor. Que Favre se vaya a su puta casa y se quede ahí tranquilo. Escribiré menos, pero de cuestiones más propias de la NFL y menos propias de Marca.com, esa web cuyas noticias más leídas son, siempre, sobre tías en pelotas o gilipolleces.

9.- Que cambien el sistema de designación de los cabezas de serie en playoffs

Me parece bien que sigan clasificándose para la postemporada los cuatro campeones de división (aunque su balance de victorias sea negativo) y los otros dos mejores de cada conferencia. Me parece lo menos injusto en una competición de 32 equipos con 16 o (me temo) 18 jornadas. Lo que habría que considerar, y creo que cambiar, es la designación de los cabezas de serie. Por ser campeón de división no debería garantizarse un puesto del 1 al 4. Calificación para playoffs sí, pero asignación de puestos en función del balance de victorias. Rams o Seahawks merecen un lugar en la postemporada por ser los campeones de la NFC Oeste, pero no merecen que los Saints tengan que jugar en su estadio.

10.- Que eliminen la Pro Bowl

La Pro Bowl no tiene ningún sentido como partido. Bueno, sí, tiene un sentido económico, y es que da dinero, pero el partido en sí es una basura. Todo el que puede se borra, y los que juegan lo hacen con precauciones extremas, sin competir de verdad. Más vale cuidarse y evitar exponerse a una lesión. Totalmente de acuerdo. Por eso lo que debería hacer la liga, dejando a un lado el criterio exclusivamente económico (ya, ya sé que es imposible) es eliminar la Pro Bowl y limitarse a elegir a los mejores jugadores de cada conferencia.

11.- Que la nueva temporada de NFL comience en septiembre de 2011

Ya, está repetido, pero es que es muy importante. Estamos ante una excelente generación de jugadores de la que no podemos perdernos ni una ni media temporada. Joder, que pienso en mi equipo, en los Packers, y pienso que como este año no sea el bueno (que no tiene pinta de serlo, por otro lado), no sé cuándo podrá ser. Sí, tenemos una plantilla joven y tal, pero no puede permitirse un año en blanco. Cuando eliminen a vuestro equipo de la lucha por el anillo, o si ya está eliminado, debéis pensar que no sabemos cuándo tendrán esos jugadores la próxima oportunidad para conseguirlo. Sí, estaréis jodidos por la eliminación y encima os vengo con estas, pero es lo que hay. ¡Por favor, que haya liga en 2011!

* * *

Nada más. Que se cumplan también todos vuestros deseos para 2011, siempre que no supongan que los míos no se cumplan, por supuesto.