Pensaba comentarlo como parte de lo peor en el Plácido domingo, jodido lunes. Antes de comenzar con las diferentes previas de la Super Bowl, a la que no tengo claro cómo llamar (el año pasado fue equiseleuve, por XLV, pero este año lo de XLVI no tengo claro cómo expresarlo, ¿equiselví, equiseleuve-palito?), un recuerdo para la afición que probablemente peor lo pase el domingo del partido: la de los Jets.
Hablando de los Jets, y aunque la banda nada tiene que ver con el equipo, una canción de Jet. Take it or leave it.
Joder, si es que se van a enfrentar sus archienemigos divisionales y el equipo por cuyo mercado compiten. Es como a quién quieres más, a papá o a mamá, pero al revés.
Los Patriots son sus archienemigos. El odio es evidente. Rex Ryan ha dicho públicamente en varias ocasiones que odia a los Patriots. Que odia a Brady. Le disgusta Danny Woodhead. Wes Welker se ríe de la podofilia de Rex Ryan (podo, no pedo). Jets y Patriots, enemigos acérrimos. Rivales de la misma división, luchan todas las temporadas por el campeonato de la AFC Este. La temporada pasada, los Patriots humillaron a los Jets en Foxborough y luego los Jets se vengaron en postemporada. Este año, New England se llevó la victoria en ambos partidos y hundió a los Jets. Y Rex Ryan no se lo tomó bien. Mandó a la mierda a los aficionados de los Patriots que se reían de él.
No, definitivamente la afición de los Jets no deseará una victoria de los Patriots. Siempre querrá que pierdan.
¿Pero querrá que ganen los Giants? Jets y Giants no se llevan especialmente mal. Tampoco bien, pero la relación que les une no es similar a la de otros equipos que comparten ciudad al estilo europeo. Nada tiene que ver con un Betis-Sevilla, un Lazio-Roma, un Estudiantes-ciervos o un Partizán-Estrella Roja. Ni mucho menos. Sin embargo, es innegable que compiten por el mismo mercado. El mercado de la ciudad de Nueva York y su área de influencia. El bien de un equipo es el mal del otro. Ir con los que ganan es muy fácil. Los facilones se harán de los ganadores. Los ganadores presumirán de título. Y los seguidores de los Jets deberán aguantar al vecino dando por saco.
No olvidemos tampoco que los Jets se quedan sin playoffs (entre otros motivos) por su derrota ante los Giants en la penúltima jornada de la temporada regular. Un partido calentado por Rex Ryan, que proclamaba que su equipo era el primero de la ciudad y que terminó con el orondo head coach agachando la cabeza y con Brandon Jacobs mandando callar al gordo (con exquisita educación, además). Como para desear que ese equipo gane la Super Bowl.
Vamos a hacer amigos. Personalmente, la situación me recuerda un poco a la final de la Champions entre el innombrable y el Valencia. ¿Tiene que ganar uno? ¿No pueden palmar los dos? Sin embargo, aquellos días no eran en absoluto tristes para el Dépor. Eran de los más felices que jamás vivimos. El Dépor acababa de ganar la liga hace cuatro días, por lo que el resultado de esa final me importaba poco. Los Jets, sin embargo, no se encuentran en una situación ni mucho menos feliz. Mirad lo que comentaba LaDainian Tomlinson hace unos días de la situación vivida en ese vestuario este año.
Dice Tomlinson que a pesar de que había vivido conflictos en vestuarios a lo largo de su carrera, jamás había visto una guerra tan descontrolada como la de los Jets esta temporada. Lo peor que ha vivido en toda su extensa carrera. Los entrenadores solían interponerse para solucionar las rencillas. No en este caso. Los técnicos promovían esta atmósfera irrespirable. Que Mike Tannenbaum (general manager) y Rex Ryan (head coach) habían preparado este explosivo caldo de cultivo, que terminó por estallar.
Sus palabras sobre Mark Sanchez tampoco son buenas. No dice que sea un pasota ni un inepto, pero considera que la falta de competencia en el puesto no le beneficiaba en absoluto. Sobre la posibilidad de que Sanchez y Santonio Holmes sigan compartiendo equipo, no se atreve a pronunciarse con rotundidad. Dice que necesitan hablar, solucionar sus rencillas y, si pueden, comprometerse con el equipo. Sin embargo, Woody Johnson, el propietario del equipo, ya ha confirmado que Holmes seguirá.
Tomlinson también considera un error dejar de confiar en la carrera y otorgar demasiado peso ofensivo al pase. Pretendieron cambiar la fórmula que les llevó a dos finales de la AFC consecutivas y no les fue bien. Brian Schottenheimer ya ha sido despedido como coordinador ofensivo. Schottenheimer era el responsable de la estrategia ofensiva de los Jets y del playcalling. Su sustituto será el exentrenador de los Miami Dolphins Tony Sparano. Un tipo que en los Dolphins no ha sabido o no ha podido formar a un quarterback franquicia con Chad Henne. En fin.
La cabeza de Rex Ryan no peligra, aunque esta temporada ha perdido mucho crédito. Sus fanfarronerías tampoco le ayudan. Si garantizas que vas a llevar a tu equipo a la Super Bowl, si generas expectativas que luego no puedes cumplir, el reproche que recibirás será mayor.
Muy triste. El presente no es bueno y el futuro tampoco lo parece. Y por si fuera poco, en unos días un equipo poco querido se proclamará campeón. Ánimo, que ya escampará.
* * *
Termino anunciándoos las previas que estoy pensando escribir antes de la Super Bowl:
- comenzaré con un artículo sobre la rivalidad entre Boston y Nueva York;
- seguiré con otro sobre con quién ir (que tanto gustó y disgustó el año pasado);
- continuaré con un análisis sobre las retransmisiones televisivas del evento de que dispondremos (el año pasado se llamaba qué escuchar);
- haré una previa musical; y
- terminaré con la previa deportiva.
Permanezcan atentos a sus pantallas.
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miércoles, 25 de enero de 2012
martes, 25 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: finales de conferencia
Solo quedaban vivos cuatro. Cuatro de treinta y dos. No necesariamente los mejores. Y solo podían quedar dos. El resultado ya lo conoceréis todos.
La canción de esta semana, Beat on the brat. Por dos motivos. El primero, que es una de mis canciones favoritas. Si no es la mejor canción que se ha compuesto jamás, poco le falta. Qué mejor manera de festejar la clasificación de los Packers para la Super Bowl que con esta canción. El segundo motivo, que brat (niñato) es lo que están considerando los aficionados de los Bears a Cutler. Y le están golpeando (beating) de lo lindo. Figuradamente, eso sí. Pues eso, que beat on the brat, beat on the brat, beat on the brat with a baseball bat, oh yeah, oh yeah, o-ooh.
Qué pude ver. Salvo fuerza mayor, uno no puede perderse los partidos de final de conferencia. El primero en casa ajena, con amigos que no sufrían. No solo no sufrían, sino que los muy cabrones querían que Chicago anotase para que "hubiese partido". La madre que los parió, cuando Green Bay ganaba de 14 me decían que "tranquilo", que ya estaba hecho. Ya. Qué sufrimiento. Les agradezco que me aguantaran ayer. Qué mal lo pasé durante la segunda parte del partido. Había comida y bebida abundantes. Sospecho que todo estaba muy bueno. Lo sospecho porque estaba tan nervioso que no probé bocado. Pero qué alegría al terminar el partido. ¡¡Los Packers a la Super Bowl!! El segundo partido ya lo vi en mi casa. Tampoco hay que abusar de la confianza del anfitrión. Llegué a tiempo para ver el himno en Heinz Field. El resultado, que los dos equipos favoritos de mi hogar se disputarán la Super Bowl. Como decía uno de los anfitriones del primero de los partidos, el 6 de febrero en mi casa habrá más tensión que en el bautizo de un Gremlin.
Favre Watch (lo más comentado)
De qué se va a hablar día después de las finales de conferencia. Pues de los dos equipos que disputarán la Super Bowl. Los dos finalistas son los Green Bay Packers y los Pittsburgh Steelers. Haciendo bueno el refrán de offense wins games, defense wins championships, llegan a la Super Bowl las dos mejores defensas de la temporada regular. La defensa de Green Bay ha sido la mejor defensa de la NFL en playoffs en el apartado de puntos permitidos. También ha sido la mejor de la NFC en yardas concedidas. La defensa de los Steelers es la mejor de la NFL en yardas permitidas en postemporada. Y ha sido clave en las dos victorias.
Los dos partidos de ayer se decidieron por un touchdown de diferencia o menos. Y los ganaron los equipos cuyas defensas consiguieron anotar un touchdown. Green Bay con el pick-six de Raji. Pittsburgh con el fumble retornado para touchdown de William Gay. La diferencia fue de 5 puntos y no de 7 porque la defensa de los Jets consiguió 2 (un safety). En definitiva, que los ataques empataron a puntos en ambos partidos. Las diferencias las marcaron las defensas. Y se impusieron las que en principio parecían superiores.
¿Son Packers y Steelers justos finalistas? Creo que sí.
Los Packers son justos campeones de la NFC. Quién si no. Cuando un sexto cabeza de serie llega a la Super Bowl es difícil cuestionar que ha llegado merecidamente, porque para ello ha tenido que eliminar a los cabezas de serie números 3 y 1. Los Packers también han eliminado al 2. Han tenido que jugar todos sus partidos fuera de casa. Y, además, han ganado merecidamente en todos esos enfrentamientos, mostrándose superiores a sus rivales en todos los partidos (aunque en Philadelphia y Chicago el miedo a ganar afloró en los últimos instantes). Cuando un equipo elimina a los cabezas de serie 1, 2 y 3 de su conferencia, difícilmente se puede cuestionar la justicia de su plaza en la Super Bowl. Cuando, además, ese equipo no ha perdido ni un solo partido por más de 4 puntos en toda la temporada, ni ha ido perdiendo por más de 7 puntos en toda la temporada, puede concluirse que nadie, en ningún momento, se ha mostrado claramente superior a él.
Y todo ello pese a ser el equipo con más jugadores y más titulares en la injured reserve list, el listado de jugadores lesionados para toda la temporada. Lesiones de jugadores importantes a los que se ha encontrado recambio válido. Alguno tardío, como es James Starks; otros que implican un cambio de estilo, como es el abandono de los pases a los tight ends ante la baja de Jermichael Finley. Un justo finalista. Sin duda más justo que los Bears. El segundo seed 6 que lo consigue, el primero en la NFC. Pero un seed 6 muy potente, tanto que en ninguno de los partidos sorprendió su victoria. De hecho, partía como favorito en todos (si nos guiamos por las apuestas de los expertos).
¡Un brindis por este equipo!
En la AFC han vencido los Steelers. Ha vencido la mejor defensa de la NFL. Ese dato puede ser suficiente para considerarlos justos finalistas. La mejor defensa y un ataque decente. No han eliminado al mejor de la temporada regular, que además les había superado claramente entonces, los Patriots, pero no se puede decir que New England mereciese más después de su justa derrota en Foxborough ante los Jets. Los Steelers también tuvieron que superar adversidades muy importantes. No solo me refiero a los Ravens y a los Jets, dos equipos muy duros, en playoffs. Durante los cuatro primeros partidos de la regular season estuvieron sin su quarterback titular. Por golfo y mala gente. Una sanción injustificada, pero bueno. En ataque se han visto forzados a utilizar hasta 4 quarterbacks y 7 tackles. Ayer se lesionó el center titular, el novato Maurkice Pouncey, pero su suplente, Doug Ligursky, hizo que la ausencia de Pouncey apenas se notase. Salvo el error en el snap que causó el safety, Ligursky hizo un buen partido, teniendo en cuenta la defensa que tenía delante. Y han sacado petróleo de jugadores como Antonio Brown, 195.ª elección del pasado draft. Defensa dominante y ataque solvente.
Los Jets también habrían sido justos finalistas (eliminaron a Colts y Patriots, cosa fina), pero ayer fueron peores que los Steelers. Mejor dicho, en la mitad en la que fueron superiores a los Steelers, fueron menos superiores que los Steelers en la mitad en la que los Steelers fueron superiores. No puedes empezar una final de conferencia perdiendo 24-0. No puedes conceder más de 100 yardas de carrera en una mitad si quieres llegar a una Super Bowl. La buena segunda parte de los Jets no fue suficiente. El goal line stand de Pittsburgh valió para sellar una victoria por la que no deberían haber sufrido después de conseguir 24 puntos de ventaja.
Este vídeo oficial de la NFL recoge lo mejor de los dos partidos.
A partir de ahora, durante las eternas dos semanas que quedan hasta la Super Bowl, os hartaréis de leer análisis de cada equipo, predicciones y previas. Seguramente por aquí también. Es lo que hay.
La otra historia mediática del domingo fue la lesión de Cutler. En 2007, Philip Rivers jugó la final de la AFC con el ligamento cruzado anterior de su rodilla roto. Para NFL Network esa fue la octava actuación más valiente de la historia. Probablemente, más que valiente, fue temeraria. Pero este es el tipo de cosas que se espera de un jugador de fútbol americano. No sé hasta qué punto debería ser así, pero forma parte de la épica que se exige a los líderes de cada equipo. Se da por sentado. Los jugadores son héroes. Los tipos más duros. O eso, o nenazas, traidores, cobardes. No hay término medio.
No sabemos hasta qué punto Cutler estaba en condiciones de seguir ayer. Hoy comentan que tenía un ligamento cruzado de la rodilla roto. Pero cuando hablo de condiciones de seguir me refiero a que pudiese andar y el riesgo de perder la pierna no fuese muy alto. Seguramente en un partido cualquiera la retirada era la única opción. Seguramente un Cutler mermado era incluso contraproducente para el ataque de los Bears. Pero era la final de conferencia. El partido de su vida, hasta ahora. Uno de los partidos más importantes de la historia de los Bears en los últimos años. Ocasiones como estas se presentan pocas veces.
Y en un deporte de superhombres, vimos al quarterback titular de los Bears de pie en la banda, con cara de indiferencia, sin gestos de gran dolor. Ni siquiera se sabía en qué jugada se había lesionado. De hecho, las únicas señales de daños en su cuerpo eran las manchas de sangre de su codo derecho. Parecía, e insisto en que parecía, haber desertado. El daño a su imagen ya está hecho. Analistas y compañeros de profesión (que no de equipo) lo han puesto a parir. Creo que se han pasado varios pueblos, por mucho que, efectivamente, Cutler no haya mostrado la bravura que se le supone a un superhéroe. Twitter echaba humo anoche. Una selección de tweets sobre el asunto:
Maurice Jones-Drew (running back de los Jaguars): "All I'm saying is that he can finish the game on a hurt knee... I played the whole season on one...". Lo único que digo es que puede terminar el partido con la rodilla lesionada... Yo jugué la temporada completa con una sola rodilla...
Ross Tucker (ex offensive lineman, ahora periodista de la ESPN: "I've hurt my knee playing football 4 times. Never once did I then stand up on sidelines afterwards". Me lesioné la rodilla jugando al football 4 veces. Nunca jamás me quedé de pie en la banda después de la lesión.
Anthony Armstrong (wide receiver de los Redskins): "Knee-gate in Chicago".
Lance Moore (wide receiver de los Saints): "Its hard to know, but it def looked like it. RT @LSUFAN869: @LanceMoore16 Cutler gave up wouldn't you say?". En respuesta a la pregunta de un aficiionado "¿No dirías que Cutler se ha rendido?", Moor dice "Es complicado saberlo, pero definitivamente lo parecía".
Darnell Dockett (defensive tackle de los Cardinals): "If I'm on chicago team jay cutler has to wait till me and the team shower get dressed and leave before he comes in the locker room! Si estuviese en el equipo de Chicago, Jay Cutler tendría que esperar hasta que yo y el resto del equipo nos duchásemos, nos vistiésemos y nos fuésemos antes de entrar al vestuario!
La ira contra Cutler ha llegado a tal punto que varios aficionados de los Bears quemaron camisetas del jugador que creen indigno de vestir sus colores. Los aficionados de los Bears que cometieron actos como los que podéis ver en el siguiente vídeo se merecen sin duda la derrota. Hay que ser imbécil.
Super Bowl III (la sorpresa)
Caleb Hanie era un completo desconocido antes de que se jugasen los partidos de ayer. Si nos dicen que este tipo sería el quarterback con mejor passer rating del Bears-Packers, nos habríamos llevado una buena sorpresa. Seguro que nadie apostó por él. Los ratings de los cuatro quarterbacks que jugaron este domingo en el Soldier Field fueron de 65,2, 55,4, 39,6 y 31,8. Todos esos registros son muy discretos. Pero no deja de sorprender que el mejor sea el de Hanie y el peor el de Cutler. De Collins nadie podía esperar nada bueno. Cuando vi que salía al campo pensé que era el fin para los Bears. No lo hizo tan mal. Pudo ser peor. Consiguió 0 yardas. No completó ningún intento de pase en sus cuatro intentos. Pero por lo menos no fue interceptado. Por eso el rating de Collins fue de 39,6: el que obtiene un QB que lanza todos sus pases incompletos.
He de decir que cuando saltó al campo Hanie me dio miedo. El miedo a lo desconocido. Se lo dije a quienes estaban viendo el partido conmigo. Me daba miedo porque no sabía cómo iba a jugar, pero peor que Collins no lo podía hacer. Salía sin nada que perder. Cutler y Collins habían hecho un partido pésimo. Nadie le podría reprochar nada. Los Bears perdían por 14 puntos. Y en su primer drive, TD. Caleb Hanie, la gran sorpresa del fin de semana.
Recordaba un poco a la historia de Willie Beamen, el quarterback suplente que salta al estrellato en Any given Sunday. Reconozco que yo estaba acojonado. Parecía la típica historia de película del desconocido que contra todo pronóstico consigue el milagro. Por suerte para mis Packers no hubo final feliz para Hanie. Mike Martz tampoco le ayudó, con un playcalling más que cuestionable. Pero sus 153 yardas de pase en una serie de 13/20 y su touchdown en toda una final de NFC no se los quita nadie. ¿Carnaza de one-shot wonder?
Tampoco deja de ser sorprendente que el mejor de los cuatro quarterbacks titulares del domingo fuese Mark Sanchez. Puntualizo: según las estadísticas, el mejor fue Mark Sanchez. 20/33, 233 yardas, 2 touchdowns, ninguna intercepción, 102,2 de passer rating. Ante la mejor defensa de la NFL. Un gran partido. Hacía la matización de que era el mejor QB "según las estadísticas" porque creo que a pesar de su paupérrimo 35,5 de rating el partido de Roethlisberger fue muy bueno. También es sorprendente que podamos decir eso cuando su rating es peor que el que obtiene un quarterback que lanza todos sus pases incompletos. Pero los números engañan, nos sorprenden. Roethlisberger probablemente fue el mejor de los cuatro titulares. Echándole un par para correr con la cabeza por delante cuando hacía falta. Sobreponiéndose al golpe que sufrió en el muslo (no era nada serio, ni mucho menos, pero era lo que le faltaba a Cutler). Y consiguiendo los primeros downs en los momentos calientes. Big Ben va camino de su tercer anillo. Tiene un año más que yo, que no tengo ninguno. ¿Debo plantearme que estoy haciendo con mi vida?
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Por segundo año consecutivo, los Jets se quedan a las puertas de la Super Bowl. Por segundo año consecutivo, consiguen llegar a la final de la AFC tras quedar en el sexto lugar de su conferencia. Desde que Joe Namath garantizase la victoria en la tercera edición de la Super Bowl, la de la gran sorpresa, no han vuelto a jugar el gran partido. Buen momento para recordar a Broadway Joe, borracho como una cuba, con dificultades para articular palabras, diciéndole a la reportera que le importa una mierda la marcha del equipo, que lo único que quiere darle un beso. Épico.
La vida que sigue igual, pero para bien, es la de los Pittsburgh Steelers. Pocos propietarios pueden estar más contentos que la familia Rooney. Es su octava aparición en una Super Bowl. Igualan a los hasta ahora líderes en solitario, los Dallas Cowboys. Los Steelers no hacen demsiado ruido, no se habla de ellos como una dinastía, pero los Steelers se plantan en su tercera Super Bowl en seis años. Si la ganan, sería su tercer título en ese periodo. Considerando los últimos seis años (ya, es algo arbitrario, ¿por qué seis y no nueve? pues para que me cuadre bien lo que voy a decir) son el único equipo que repite campeonato. E, insisto, nadie habla de la dinastía de los Steelers. Será la tercera Super Bowl para jugadores como Roethlisberger, Hines Ward o Troy Polamalu. Toda una hazaña.
Pero para maldición, y para constante, la del gafe de Sports Illustrated. Increíble. Esta temporada se están superando. Comenté la semana pasada la alegría que me llevé al ver que los Chicago Bears figuraban en la portada de la revista. En otra edición, estaban los Jets. Jets y Bears, cómo no, cayeron eliminados. El gafe de Sports Illustrated es implacable. Ruego a los responsables de la revista que no hagan ninguna portada con los Packers como protagonistas antes de la Super Bowl. Ya lo hicieron una vez esta temporada, ya es suficiente. Es momento de hablar de los Steelers, de la increíble historia de Big Ben, de su renacimiento de villano a héroe, o del pelo de Polamalu. Lo que sea, pero que por favor no saquen a los Packers en portada.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
En cada una de las dos finales de conferencia vimos dos partidos diferentes. Cada una de las mitades fue dominada con claridad por uno de los equipos. Los Packers se impusieron a los Bears en los dos primeros cuartos. No me gustó nada la poca diferencia que reflejaba el marcador. 14 puntos no son nada. Una diferencia mucho menor de la que se veía en el campo. El partido comenzó en la misma línea que el de la semana pasada en el Georgia Dome. Los Packers movían el balón con facilidad en ataque. Rodgers conectaba con Jennings y con Nelson con relativa facilidad. Todo marchaba como la seda. Primer drive ofensivo, 7 puntos. Los Bears no se mostraban completamente inoperantes en ataque, pero se quedaban siempre a las puertas de field goal range (de hecho, podrían haberse atrevido a chutar alguno de 50 yardas). El juego de carrera también funcionaba. James Starks volvía a rendir a muy buen nivel y conseguía el primer touchdown de su carrera. Un paseo de Green Bay, hasta que un pase de Rodgers se quedó algo corto, el balón pegó en el pie de Donald Driver y la defensa de los Bears lo interceptó. La potra de los Bears. Ese fue el punto de inflexión en el duelo entre el ataque de los Packers y la defensa de Chicago. Desde entonces, se impusieron los de casa.
La segunda parte fue para los Bears. Su defensa dominó y su ataque, mal que bien, dirigido por Hanie y apoyándose en el juego de carrera, comenzó a funcionar. Cuando Green Bay parecía recuperar el ritmo en ataque, Rodgers lanzó una intercepción a Urlacher. Un pésimo pase, un regalo imperdonable, que a punto estuvo de terminar en touchdown de Chicago. Brian Urlacher no es el tipo más hábil del mundo corriendo con el balón, y bastó un regular placaje de Rodgers para que cayese. El ataque de Green Bay no volvió a funcionar, la estrategia, tanto ofensiva como defensiva se volvió demasiado conservadora y el tercer quarterback de Chicago a punto estuvo de forzar el empate con la ayuda de un buen juego de carrera. La defensa de Green Bay estaba para el arrastre. Dos partidos diferentes, un cambio radical.
En Pittsburgh, exactamente lo mismo. Si acaso, un cambio todavía más patente. El partido comenzó con un parcial de 24-0 a favor de los Steelers y concluyó con otro de 19-0 para los Jets. Durante los dos primeros cuartos, los Steelers se comieron el reloj. Su primer drive, que terminó en touchdown, duró casi 9 minutos. Una burrada. Los Jets no respondían en ataque, su carrera chocaba frente al telón de acero. Al otro lado, Mendenhall daba una exhibición. De ese modo, y tras un dudoso fumble retornado por William Gay para touchdown, se llegaba al 24-0. Todo el pescado parecía vendido. Todos pensábamos que teníamos ya Super Bowl. Estábamos equivocados.
Cambio radical en la segunda parte. De repente, la defensa de los Jets reaccionó. Los Steelers no anotaron ni un solo punto más. La carrera de los Jets, sobre todo gracias a Shonn Greene, comenzaba a funcionar. Poco a poco, iban remontando. Y gracias a un detalle, a la heroica resistencia de la Steel Curtain en su goal line, Pittsburgh terminó llevándose el partido.
Los Jets invirtieron casi ocho minutos para no conseguir ningún punto. Luego lograron un safety, y anotaron otro touchdown que les puso a 5 puntos, pero era demasiado tarde. Fin a la racha de escapadas milagrosas de los Jets.
Y como la semana pasada, sucedió lo contrario que en los enfrentamientos de temporada regular. Cuando Green Bay jugó en Chicago, ganaron los Bears. Los Jets ganaron en Pittsburgh. Este domingo cambió el resultado. No hay precedente para el Packers-Steelers. Su último enfrentamiento, en Pittsburgh, lo ganaron los Steelers. ¿Tocará venganza? Esta vez, aunque sea algo simbólico, los Packers juegan en casa.
Hall of Fame (lo mejor)
Los dos grandes triunfadores del fin de semana son Ted Thompson y Rashard Mendenhall. Comenzamos por el jugador, seguimos por el directivo.
Mendenhall fue el MVP de las finales de conferencia. Podríamos haberlo incluido en la sección dedicada a la sorpresa del fin de semana, porque salvo Mariano Tovar, que llevaba dando mucho tiempo la tabarra (¿o tovarra?) para que le diesen más balones, pocos confiaban en él. Al final casi mejor para Pittsburgh, porque cogió a los Jets desprevenidos. En sus últimos seis partidos, Mendenhall acumulaba 357 yardas de carrera, 59,5 por partido y 3,4 por intento. No parecía la principal amenaza del ataque de Pittsburgh. Y qué partidazo hizo ayer. Su primera mitad fue memorable. Ante un equipo como los Jets, que presumían de que ningún equipo podía llegar a las 100 yardas de carrera frente a ellos, casi supera ese registro en solo dos cuartos. Terminó con 121 yardas de carrera y 32 de pase.
Pero bueno, Mendenhall no solo dio por culo a la defensa de los Jets. Mirad, mirad.
Sigo con Ted Thompson. Hasta hace pocos días algunos (ya pocos) aficionados de los Packers seguían pidiendo su despido. Si buscáis "fire Ted Thompson" (despedid a Ted Thompson) en Google, encontraréis muchos resultados. 92 100, aproximadamente. Ted Thompson es el General Manager de los Green Bay Packers. La persona que, junto con Mike McCarthy, pero en primer lugar, toma las decisiones sobre altas y bajas de jugadores. Su decisión más traumática fue la de apostar por Rodgers y mandar a paseo a Favre. Sobre esa historia hay muchos matices. Pero lo que está claro es que Favre quería volver después de anunciar su retirada. Thompson decide mantener el plan Rodgers. Hoy Aaron Rodgers ha ganado tantos partidos, mejor dicho, el equipo en el que Aaron Rodgers es titular ha vencido en tantos partidos de playoffs fuera de casa como el equipo de Brett Favre en toda su carrera. Ya nadie duda de que el movimiento fue el correcto.
Pero no todo se reduce al plan Rodgers. Thompson es el arquitecto de estos Packers. Su estrategia disgusta a algunos. Pasa por no buscar jugadores cotizados ni en la agencia libre ni por medio de traspasos. Eso es lo que han hecho los Bears, fichar a jugadores con experiencia sin contrato en vigor (como Julius Peppers) o acordar traspasos (como el de Cutler por Orton). A Thompson eso no le gusta. Prefiere construir un equipo en el draft o buscar jugadores sin nombre, que ningún equipo ha querido. Del draft, de su primera ronda, proceden jugadores como el propio Rodgers, B.J. Raji o Clay Matthews. De los sin nombre destacan Sam Shields, Tramon Williams o John Kuhn.
Ante la plaga de lesiones, esta temporada se ha criticado a Thompson por no querer buscar sustitutos de garantías en el mercado. Se le criticó por no buscar a un running back ante la probada incapacidad de Brandon Jackson para desempeñar el papel de principal corredor del equipo. Marshawn Lynch estaba a tiro, pero Thompson ofreció casi nada por él. La aparición de James Starks (drafteado en un puesto muy bajo) ha resultado providencial. Tampoco se volvió loco para solucionar la plaga de bajas en la defensa. Jugadores semidesconocidos, como Frank Zombo, Erik Walden o el propio Sam Shields han asumido la responsabilidad. Y con mucho éxito. Recordemos también durante la regular season se renovó a Tramon Williams para 4 temporadas por 8,25 millones anuales. Puede parecer mucho, pero ahora mismo Williams valdría bastante más.
El resultado es una plantilla muy completa, profunda, joven y relativamente barata para todo lo que aporta. Ted Thompson tenía razón. Hay que reconocer su mérito para llegar a conseguir esto:
Otro jugador que fue objeto de duras críticas fue Tim Masthay. Muchos no lo conoceréis. Es el punter de los Packers. Yo lo he puesto a parir más de una vez (no en este blog, creo). Su partido del domingo fue excelente. No es el primer partido brillante que completa. Frente a los Jets en New Meadowlands ya fue clave para la victoria. Entonces fue nombrado jugador de equipos especiales de la jornada en la NFC. Pero ha tenido muchos altibajos, todo hay que decirlo. Después de un partido completo sin chutar un solo punt, Masthay dejó a Devin Hester en ridiculous. Todos sus punts cayeron dentro de la 20 de Chicago. La colocación y bombeo también fueron muy buenos. Gracias a ello sus compañeros pudieron llegar pronto a Hester. Especialmente Jarret Bush, un jugador al que también puse a parir en más de una ocasión (como cornerback no vale, pero como jugador de equipos especiales es muy bueno). Hester se quedó en 16 yardas de retorno totales en 3 intentos. El retornador de punts más peligroso de la historia de la NFL. Gran trabajo del equipo de punt de Green Bay.
Termino la sección con Sam Shields. Su actuación tiene un lunar que comentaremos más adelante, pero ahora tocan los halagos. Shields es un novato no drafteado que jugaba de receptor en los Miami Hurricanes. En su último año universitario, por necesidades del equipo, juega como cornerback. Un año de experiencia previa, pues. Y ayer jugando toda una final de conferencia en la NFL. La temporada de Shields ha sido muy buena, y su partido de ayer excelente. Tiene que ser complicado jugar contra la secundaria de Green Bay. ¿A quién buscas? Collins y Woodson suelen quedar descartados. Son dos Pro Bowlers. Grandes jugadores, pese al cagadón de ayer en el segundo TD de los Bears. Por ese motivo, los rivales buscaban a Tramon Williams o a Sam Shields. Williams lleva 3 intercepciones en postemporada. Shields consiguió 2 ayer (aunque una de las dos no debería haberla conseguido, como veremos).
Además, Shields forzó un fumble en el segundo cuarto. Jugada curiosa, por cierto, en la que se aplicó una norma poco conocida: si dentro de los dos últimos minutos de una mitad el ataque comete un fumble y recupera el balón, no puede avanzar con él. Por eso, cuando Shields forzó el fumble y Forté lo recuperó, los árbitros detuvieron la jugada.
Pro Bowl (lo regulero)
La temporada está a punto de acabarse. Queda el gran partido, pero después comenzará una larga travesía del desierto para los aficionados al fútbol americano. Larga e incierta, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos sin NFL. Un sentimiento regulero para el aficionado.
Para regulera, la performance de ayer de Digital+. El fin de semana comenzó muy mal, con el enésimo cambio de programación de última hora. Impresentable, reincidente y lamentable actuación de los responsables de programación de la plataforma. Ya es la segunda semana consecutiva que lo hacen. Se ve que los abonados de otras plataformas que solo disponen de Sportmanía les importan una mierda. Desde el lunes habían anunciado que el Bears-Packers iba por Sportmanía. El viernes anuncian que no irá por ese canal, sino por Canal+ Deportes. El mismo viernes, Zanoni dice en su Facebook que no, que sigue por Sportmanía. Luego rectifica y dice que por Canal+ Deportes. Un esperpento. Un cero de nuevo para los responsables de programación del Plus. Si no saben en qué canal programarán finalmente el partido es mejor que no lo digan hasta que esté confirmado.
El domingo siguió mal con la pésima narración del primer partido. Si se proponen hacerlo peor, no sé si les sale. La semana pasada ya hicieron algo parecido. Que conste que a mí las narraciones distendidas me gustan. No pasa nada porque haya colegueo entre los comentaristas, me parece genial. Y que nos cuenten su vida. Me pareció muy interesante (no lo digo irónicamente) la historia que contó Andrea Zanoni sobre cómo se aficionó al fútbol americano. Me gustó la historia del tío que vive en Nueva York y le habla de Joe Namath. Pero de ahí a conectar con el colega MAC (que, dicho sea de paso, cuando narra partidos de NFL creo que lo hace muy bien), que está en Australia, sin puta idea de cómo va el partido, que no lo está viendo, y contarle lo que ha pasado hasta ese momento, hay un trecho. Y no fue cuestión de un minuto, sino que tuvieron al tío al teléfono durante un cuarto de hora. Ahí superaron, y por mucho, la barrera de la falta de profesionalidad. Si echan de menos a su colega, pues que lo llamen en un descanso y le cuenten lo que está pasando. Pero no en directo. No cuando el partido se pone más interesante. Y lo que ya es el colmo es que se pongan a hablar del puto Open de Australia. ¿De verdad era necesario, o incluso admisible, contarle al espectador la hazaña de Schiavone? ¿En medio de la final de la NFC, en sus momentos decisivos? ¿Pasando olímpicamente del partido? Qué mierda, de verdad. Yo no daba crédito a lo que escuchaba.
Mientras colegueaban con MAC se produjo una jugada que me suscitaba dudas pero a la que no dedicaron apenas atención. Me refiero al punt de Green Bay en el que Jarret Bush evita que el balón entre en la end zone pero que los árbitros dan como touchback. El partido estaba en un momento muy importante y la jugada también lo era. Dependiendo de la decisión arbitral, los Bears saldrían desde casi su propia end zone o desde la yarda 20. Los comentaristas de Digital+ despacharon la jugada con un "fue touchback porque parece que el jugador de Green Bay no se llegó a restablecer dentro del campo". Comentaron eso en un inciso, entre los comentarios del interesantísimo Open de Australia. No era para menos, el cuadro femenino estaba al rojo vivo y sin duda el espectador de NFL demandaba esa información. Creo que la jugada merecía más explicación (es lo que se espera de un comentarista), pero lo que no merecía era la total indiferencia. Y se ponen a hablar del Open de Australia, tócate las pelotas. No estaría de más que los comentaristas del Plus explicasen por qué era un touchback. Por qué Jarret Bush no se había reestablecido. ¿Es porque pisó la línea de la end zone antes de tocar el balón y fue el primer jugador en tocar el balón? Parece que no, que era porque ambos pies debían estar completamente fuera de la end zone antes de tocar el balón. Este son el tipo de cosas que esperaría que Zanoni y Molina comentasen, en vez del puto Open de Australia de tenis. Acabamos viendo el partido en versión original.
Sin embargo, en el siguiente partido la narración del Plus corrigió su rumbo. Por eso están en la sección regulera y no en la mala. Si en el primero tuvimos una conexión que no solo no aportaba nada, sino que restaba, en el segundo partido incorporaron a un comentarista que aportó mucho y bueno. Me refiero a Ponseti. La calidad del sonido con el que llegaba la voz de Ponseti era impecable. El antiguo narrador de la NFL en el Plus aportó mucho. Animó la narración del partido con comentarios pertinentes, sobre el partido en particular y la NFL en general. A algunos les habrá sentado mal que tilde a Roethlisberger de "chulo piscinas" o diga que Mendenhall es un poco nenaza por resbalarse antes de llegar a la end zone ante la presencia de un defensor (en este último caso no era justo lo que decía Ponseti, ya que la repetición mostraba que Mendenhall se había resbalado). Pero Ponseti aportó reflexiones interesantes sobre, por ejemplo, la capacidad de remontada de los Jets, superior a la de Chicago. También comentó algún otro tema interesante, como el de la Pro Bowl (que los propietarios prefieren que no sea en Hawaii, sino, como la temporada pasada, en el mismo escenario que la Super Bowl). Y animó el cotarro insinuando las por otra parte bastante evidentes preferencias de Andrea Zanoni por un equipo en particular.
La verdad es que se echan de menos los comentarios de Ponseti y Guillermo Gómez. Sin querer menospreciar a los actuales comentaristas, creo que eran bastante mejores. Insisto en que no por demérito de los de ahora (salvo cuando se ponen a hablar del puto Open de Australia y a resumirle el partido a un colega que no lo está viendo) sino por lo bien que lo hacían los de antes. Los nostálgicos tendremos la oportunidad de rememorar estos tiempos pasados en la Super Bowl. Ponseti y Guillermo Gómez la comentarán para la Ser. No sé en qué plan, pero el mero hecho de que se siga retransmitiendo es una estupenda noticia para el fútbol americano en España. La ausencia de Paco González, Pepe Domingo Castaño y la demás tropa sin duda restará oyentes con respecto de otros años (no sé si la Cope hará la Super Bowl, lo dudo) pero seguro que más de uno se engancha a este deporte gracias a esa retransmisión.
Ah, los dos partidos en directo y en HD. También debe reconocerse. Canela y veneno por parte de Prisa este fin de semana. El resultado final, pues, regulero.
En este apartado solemos incluir actuaciones brillantes de jugadores de equipos perdedores. No se puede pasar por alto el partido de Brian Urlacher. Todo un Monster of the Midway. Rodgers y Urlacher suelen jugar partidas de ajedrez antes de cada snap. Uno grita una cosa, otro grita otra, sus respectivos compañeros se mueven en función de los gritos, y así sucesivamente. En unas ocasiones, esos gritos no significan nada. Los movimientos están predeterminados. En otras ocasiones, los gritos ordenan ajustes al ataque o a la defensa en función de lo que se ve en el contrario. Durante la primera parte, la partida de ajedrez la ganó Rodgers. Durante la segunda, Urlacher fue el vencedor. Creo que podemos considerarle vencedor global. Limitar al ataque de Green Bay a 14 puntos es toda una victoria. Conseguir que no anote ni uno solo durante los 41 últimos minutos de partido, un éxito. Urlacher fue el principal responsable. En el apartado individual, 10 placajes (9 en solitario), 1 sack y 1 intercepción. Un partidazo de un jugador que venía de perderse casi una temporada completa y que generaba dudas en cuanto a su posible vuelta al alto nivel. Gran temporada la suya.
También debemos hablar de Mark Sanchez. Después de tantos palos, de tantas dudas suscitadas, hay que decir que sus playoffs han sido impecables. Ayer cometió una pérdida de balón que costó 7 puntos, el dudoso fumble que retornó Gay para touchdown, pero su partido, ante una defensa muy dura y en una final de conferencia (la segunda para él) fue muy bueno. No lanzó ninguna intercepción (termina los playoffs con una sola intercepción en tres partidos; es el mejor QB en este aspecto), consiguió 233 yardas de pase y 2 touchdowns. No es mi jugador favorito, ni mucho menos. Pero hay que reconocer su carácter y el mérito que tiene jugar a ese nivel con solo 24 años.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El gran perdedor del fin de semana es Jay Cutler. Su partido fue desastroso y su imagen ha quedado muy dañada. Pero ya hemos hablado bastante de él, así que vamos a por otros.
Se esperaba mucho de Devin Hester. Se esperaba algo, al menos. Y no aportó absolutamente nada. 16 yardas de retorno en 3 intentos. Mal. Ridiculous. Como receptor (esa es su posición, aunque parezca que solo se dedica a retornar) logró una sola recepción para 16 yardas. Una basura de partido.
La jugada sucia de la semana, este golpe criminal de Peppers a la cabeza de Rodgers. No tengo ninguna duda de que iba a hacer daño y que conocía el historial médico de su víctima.
Como esta semana la sección va un poco ligera (creo que no ha habido actuaciones lo suficientemente lamentables para estar aquí, aparte de las ya comentadas), metamos a Mark Sanchez por pegarle un moco a Mark Brunell. Eso no se hace, hombre. Un respeto al suplente, por favor.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Sam Shields hizo un partidazo, pero intentar el retorno en su segunda intercepción fue una decisión estúpida. Muy estúpida. Incluso la propia intercepción podría considerarse como un error. Normalmente, cuando un rival se juega un 4.º down es mejor que el pase termine en incompleto que interceptarlo. Si el pase es profundo, es sin duda mejor el incompleto, porque la posición de campo del equipo que defiende será mejor. En cualquier caso, en el momento del partido en el que se produce la segunda intercepción de Shields, daba igual que el pase fuese incompleto o interceptado, lo que importaba era que Green Bay recuperase la posesión.
Pues bien, Sam Shields, que se marcó un auténtico partidazo, tomó las peores decisiones posibles. Primero la de interceptar. Luego la de intentar retornar. ¡¡AL SUELO!! ¡¡Al suelo, gilipollas!! ¡¡A dónde coño vas?!? Más o menos esto es lo que gritaba ayer cuando veía al 37 de los Packers correr con el balón. A puntito estuvo de cagarla bien. Los Bears casi fuerzan el fumble. Los jugadores cada vez tienen mejores condiciones físicas pero peor materia gris. No sé cuántas veces habremos visto este mismo tipo de decisión estúpida esta misma temporada.
Mención de honor para B.J. Raji, que hizo de Leon Lett. Se salvó por media yarda. De verdad que alucino con cómo se la juegan estos tíos por hacer el imbécil. Raji estuvo a punto de perder el balón antes de entrar en la end zone por hacer el bobo. En fin. La jugada defensiva es cojonuda. Un ejemplo de zone blitz perfecto. El defensive lineman ocupa el lugar del linebacker, que va a por el quarterback en vez de quedarse en cobertura. El QB no se espera que ahí haya un defensor (¿qué hace ahí un jugador de la línea?). Primera intercepción en la carrera profesional de Raji. Primer TD también.
Raji, tan fofo, sonriente, con esa cara de niño, con esos mofletes que se le salen del casco, ¿no os recuerda a este enorme personaje de los Cazafantasmas?
El próximo partido (de verdad)
Puntualizo lo de "de verdad" porque el próximo partido de la NFL es ese simulacro llamado Pro Bowl. Con ese nombre se conoce a la interrupción de las vacaciones en Hawaii de una serie de famosos jugadores de la NFL (famosos, que no mejores), que les obligan a meterse en un estadio durante tres horillas para hacer un paripé.
El 6 de febrero se enfrentarán en Arlington los campeones de la AFC y de la NFC. Dos de los equipos con más historia de la NFL. El que tiene más Super Bowls (Pittsburgh, 6) contra el que tiene más títulos de campeón de la NFL (cuentan los títulos de la era pre-Super Bowl, un total de 12). Los dos equipos con mejor afición. Los Packers parten como ligeros favoritos en las apuestas, aunque es de las Super Bowls más igualadas de la historia en el mundo del juego. Sobre estas cuestiones ya escribiremos en las próximas semanas.
Para abrir boca, un resumen de lo que sucedió en el último enfrentamiento entre estos dos equipos. La temporada pasada en Pittsburgh. Para mí, el mejor partido de la regular season 2009. Si la Super Bowl es parecida a ese partido, será una de las mejores de la historia (bueno, espero que el resultado sea diferente del de 2009). Entonces no estaba Polamalu en la defensa de Pittsburgh y la defensa de los Packers sufría mucho contra el pase. Las cosas han cambiado bastante en ambos equipos, aunque muchos de los protagonistas serán los mismos.
La canción de esta semana, Beat on the brat. Por dos motivos. El primero, que es una de mis canciones favoritas. Si no es la mejor canción que se ha compuesto jamás, poco le falta. Qué mejor manera de festejar la clasificación de los Packers para la Super Bowl que con esta canción. El segundo motivo, que brat (niñato) es lo que están considerando los aficionados de los Bears a Cutler. Y le están golpeando (beating) de lo lindo. Figuradamente, eso sí. Pues eso, que beat on the brat, beat on the brat, beat on the brat with a baseball bat, oh yeah, oh yeah, o-ooh.
Qué pude ver. Salvo fuerza mayor, uno no puede perderse los partidos de final de conferencia. El primero en casa ajena, con amigos que no sufrían. No solo no sufrían, sino que los muy cabrones querían que Chicago anotase para que "hubiese partido". La madre que los parió, cuando Green Bay ganaba de 14 me decían que "tranquilo", que ya estaba hecho. Ya. Qué sufrimiento. Les agradezco que me aguantaran ayer. Qué mal lo pasé durante la segunda parte del partido. Había comida y bebida abundantes. Sospecho que todo estaba muy bueno. Lo sospecho porque estaba tan nervioso que no probé bocado. Pero qué alegría al terminar el partido. ¡¡Los Packers a la Super Bowl!! El segundo partido ya lo vi en mi casa. Tampoco hay que abusar de la confianza del anfitrión. Llegué a tiempo para ver el himno en Heinz Field. El resultado, que los dos equipos favoritos de mi hogar se disputarán la Super Bowl. Como decía uno de los anfitriones del primero de los partidos, el 6 de febrero en mi casa habrá más tensión que en el bautizo de un Gremlin.
Favre Watch (lo más comentado)
De qué se va a hablar día después de las finales de conferencia. Pues de los dos equipos que disputarán la Super Bowl. Los dos finalistas son los Green Bay Packers y los Pittsburgh Steelers. Haciendo bueno el refrán de offense wins games, defense wins championships, llegan a la Super Bowl las dos mejores defensas de la temporada regular. La defensa de Green Bay ha sido la mejor defensa de la NFL en playoffs en el apartado de puntos permitidos. También ha sido la mejor de la NFC en yardas concedidas. La defensa de los Steelers es la mejor de la NFL en yardas permitidas en postemporada. Y ha sido clave en las dos victorias.
Los dos partidos de ayer se decidieron por un touchdown de diferencia o menos. Y los ganaron los equipos cuyas defensas consiguieron anotar un touchdown. Green Bay con el pick-six de Raji. Pittsburgh con el fumble retornado para touchdown de William Gay. La diferencia fue de 5 puntos y no de 7 porque la defensa de los Jets consiguió 2 (un safety). En definitiva, que los ataques empataron a puntos en ambos partidos. Las diferencias las marcaron las defensas. Y se impusieron las que en principio parecían superiores.
¿Son Packers y Steelers justos finalistas? Creo que sí.
Los Packers son justos campeones de la NFC. Quién si no. Cuando un sexto cabeza de serie llega a la Super Bowl es difícil cuestionar que ha llegado merecidamente, porque para ello ha tenido que eliminar a los cabezas de serie números 3 y 1. Los Packers también han eliminado al 2. Han tenido que jugar todos sus partidos fuera de casa. Y, además, han ganado merecidamente en todos esos enfrentamientos, mostrándose superiores a sus rivales en todos los partidos (aunque en Philadelphia y Chicago el miedo a ganar afloró en los últimos instantes). Cuando un equipo elimina a los cabezas de serie 1, 2 y 3 de su conferencia, difícilmente se puede cuestionar la justicia de su plaza en la Super Bowl. Cuando, además, ese equipo no ha perdido ni un solo partido por más de 4 puntos en toda la temporada, ni ha ido perdiendo por más de 7 puntos en toda la temporada, puede concluirse que nadie, en ningún momento, se ha mostrado claramente superior a él.
Y todo ello pese a ser el equipo con más jugadores y más titulares en la injured reserve list, el listado de jugadores lesionados para toda la temporada. Lesiones de jugadores importantes a los que se ha encontrado recambio válido. Alguno tardío, como es James Starks; otros que implican un cambio de estilo, como es el abandono de los pases a los tight ends ante la baja de Jermichael Finley. Un justo finalista. Sin duda más justo que los Bears. El segundo seed 6 que lo consigue, el primero en la NFC. Pero un seed 6 muy potente, tanto que en ninguno de los partidos sorprendió su victoria. De hecho, partía como favorito en todos (si nos guiamos por las apuestas de los expertos).
¡Un brindis por este equipo!
En la AFC han vencido los Steelers. Ha vencido la mejor defensa de la NFL. Ese dato puede ser suficiente para considerarlos justos finalistas. La mejor defensa y un ataque decente. No han eliminado al mejor de la temporada regular, que además les había superado claramente entonces, los Patriots, pero no se puede decir que New England mereciese más después de su justa derrota en Foxborough ante los Jets. Los Steelers también tuvieron que superar adversidades muy importantes. No solo me refiero a los Ravens y a los Jets, dos equipos muy duros, en playoffs. Durante los cuatro primeros partidos de la regular season estuvieron sin su quarterback titular. Por golfo y mala gente. Una sanción injustificada, pero bueno. En ataque se han visto forzados a utilizar hasta 4 quarterbacks y 7 tackles. Ayer se lesionó el center titular, el novato Maurkice Pouncey, pero su suplente, Doug Ligursky, hizo que la ausencia de Pouncey apenas se notase. Salvo el error en el snap que causó el safety, Ligursky hizo un buen partido, teniendo en cuenta la defensa que tenía delante. Y han sacado petróleo de jugadores como Antonio Brown, 195.ª elección del pasado draft. Defensa dominante y ataque solvente.
Los Jets también habrían sido justos finalistas (eliminaron a Colts y Patriots, cosa fina), pero ayer fueron peores que los Steelers. Mejor dicho, en la mitad en la que fueron superiores a los Steelers, fueron menos superiores que los Steelers en la mitad en la que los Steelers fueron superiores. No puedes empezar una final de conferencia perdiendo 24-0. No puedes conceder más de 100 yardas de carrera en una mitad si quieres llegar a una Super Bowl. La buena segunda parte de los Jets no fue suficiente. El goal line stand de Pittsburgh valió para sellar una victoria por la que no deberían haber sufrido después de conseguir 24 puntos de ventaja.
Este vídeo oficial de la NFL recoge lo mejor de los dos partidos.
A partir de ahora, durante las eternas dos semanas que quedan hasta la Super Bowl, os hartaréis de leer análisis de cada equipo, predicciones y previas. Seguramente por aquí también. Es lo que hay.
La otra historia mediática del domingo fue la lesión de Cutler. En 2007, Philip Rivers jugó la final de la AFC con el ligamento cruzado anterior de su rodilla roto. Para NFL Network esa fue la octava actuación más valiente de la historia. Probablemente, más que valiente, fue temeraria. Pero este es el tipo de cosas que se espera de un jugador de fútbol americano. No sé hasta qué punto debería ser así, pero forma parte de la épica que se exige a los líderes de cada equipo. Se da por sentado. Los jugadores son héroes. Los tipos más duros. O eso, o nenazas, traidores, cobardes. No hay término medio.
No sabemos hasta qué punto Cutler estaba en condiciones de seguir ayer. Hoy comentan que tenía un ligamento cruzado de la rodilla roto. Pero cuando hablo de condiciones de seguir me refiero a que pudiese andar y el riesgo de perder la pierna no fuese muy alto. Seguramente en un partido cualquiera la retirada era la única opción. Seguramente un Cutler mermado era incluso contraproducente para el ataque de los Bears. Pero era la final de conferencia. El partido de su vida, hasta ahora. Uno de los partidos más importantes de la historia de los Bears en los últimos años. Ocasiones como estas se presentan pocas veces.
Y en un deporte de superhombres, vimos al quarterback titular de los Bears de pie en la banda, con cara de indiferencia, sin gestos de gran dolor. Ni siquiera se sabía en qué jugada se había lesionado. De hecho, las únicas señales de daños en su cuerpo eran las manchas de sangre de su codo derecho. Parecía, e insisto en que parecía, haber desertado. El daño a su imagen ya está hecho. Analistas y compañeros de profesión (que no de equipo) lo han puesto a parir. Creo que se han pasado varios pueblos, por mucho que, efectivamente, Cutler no haya mostrado la bravura que se le supone a un superhéroe. Twitter echaba humo anoche. Una selección de tweets sobre el asunto:
Maurice Jones-Drew (running back de los Jaguars): "All I'm saying is that he can finish the game on a hurt knee... I played the whole season on one...". Lo único que digo es que puede terminar el partido con la rodilla lesionada... Yo jugué la temporada completa con una sola rodilla...
Ross Tucker (ex offensive lineman, ahora periodista de la ESPN: "I've hurt my knee playing football 4 times. Never once did I then stand up on sidelines afterwards". Me lesioné la rodilla jugando al football 4 veces. Nunca jamás me quedé de pie en la banda después de la lesión.
Anthony Armstrong (wide receiver de los Redskins): "Knee-gate in Chicago".
Lance Moore (wide receiver de los Saints): "Its hard to know, but it def looked like it. RT @LSUFAN869: @LanceMoore16 Cutler gave up wouldn't you say?". En respuesta a la pregunta de un aficiionado "¿No dirías que Cutler se ha rendido?", Moor dice "Es complicado saberlo, pero definitivamente lo parecía".
Darnell Dockett (defensive tackle de los Cardinals): "If I'm on chicago team jay cutler has to wait till me and the team shower get dressed and leave before he comes in the locker room! Si estuviese en el equipo de Chicago, Jay Cutler tendría que esperar hasta que yo y el resto del equipo nos duchásemos, nos vistiésemos y nos fuésemos antes de entrar al vestuario!
La ira contra Cutler ha llegado a tal punto que varios aficionados de los Bears quemaron camisetas del jugador que creen indigno de vestir sus colores. Los aficionados de los Bears que cometieron actos como los que podéis ver en el siguiente vídeo se merecen sin duda la derrota. Hay que ser imbécil.
Super Bowl III (la sorpresa)
Caleb Hanie era un completo desconocido antes de que se jugasen los partidos de ayer. Si nos dicen que este tipo sería el quarterback con mejor passer rating del Bears-Packers, nos habríamos llevado una buena sorpresa. Seguro que nadie apostó por él. Los ratings de los cuatro quarterbacks que jugaron este domingo en el Soldier Field fueron de 65,2, 55,4, 39,6 y 31,8. Todos esos registros son muy discretos. Pero no deja de sorprender que el mejor sea el de Hanie y el peor el de Cutler. De Collins nadie podía esperar nada bueno. Cuando vi que salía al campo pensé que era el fin para los Bears. No lo hizo tan mal. Pudo ser peor. Consiguió 0 yardas. No completó ningún intento de pase en sus cuatro intentos. Pero por lo menos no fue interceptado. Por eso el rating de Collins fue de 39,6: el que obtiene un QB que lanza todos sus pases incompletos.
He de decir que cuando saltó al campo Hanie me dio miedo. El miedo a lo desconocido. Se lo dije a quienes estaban viendo el partido conmigo. Me daba miedo porque no sabía cómo iba a jugar, pero peor que Collins no lo podía hacer. Salía sin nada que perder. Cutler y Collins habían hecho un partido pésimo. Nadie le podría reprochar nada. Los Bears perdían por 14 puntos. Y en su primer drive, TD. Caleb Hanie, la gran sorpresa del fin de semana.
Recordaba un poco a la historia de Willie Beamen, el quarterback suplente que salta al estrellato en Any given Sunday. Reconozco que yo estaba acojonado. Parecía la típica historia de película del desconocido que contra todo pronóstico consigue el milagro. Por suerte para mis Packers no hubo final feliz para Hanie. Mike Martz tampoco le ayudó, con un playcalling más que cuestionable. Pero sus 153 yardas de pase en una serie de 13/20 y su touchdown en toda una final de NFC no se los quita nadie. ¿Carnaza de one-shot wonder?
Tampoco deja de ser sorprendente que el mejor de los cuatro quarterbacks titulares del domingo fuese Mark Sanchez. Puntualizo: según las estadísticas, el mejor fue Mark Sanchez. 20/33, 233 yardas, 2 touchdowns, ninguna intercepción, 102,2 de passer rating. Ante la mejor defensa de la NFL. Un gran partido. Hacía la matización de que era el mejor QB "según las estadísticas" porque creo que a pesar de su paupérrimo 35,5 de rating el partido de Roethlisberger fue muy bueno. También es sorprendente que podamos decir eso cuando su rating es peor que el que obtiene un quarterback que lanza todos sus pases incompletos. Pero los números engañan, nos sorprenden. Roethlisberger probablemente fue el mejor de los cuatro titulares. Echándole un par para correr con la cabeza por delante cuando hacía falta. Sobreponiéndose al golpe que sufrió en el muslo (no era nada serio, ni mucho menos, pero era lo que le faltaba a Cutler). Y consiguiendo los primeros downs en los momentos calientes. Big Ben va camino de su tercer anillo. Tiene un año más que yo, que no tengo ninguno. ¿Debo plantearme que estoy haciendo con mi vida?
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Por segundo año consecutivo, los Jets se quedan a las puertas de la Super Bowl. Por segundo año consecutivo, consiguen llegar a la final de la AFC tras quedar en el sexto lugar de su conferencia. Desde que Joe Namath garantizase la victoria en la tercera edición de la Super Bowl, la de la gran sorpresa, no han vuelto a jugar el gran partido. Buen momento para recordar a Broadway Joe, borracho como una cuba, con dificultades para articular palabras, diciéndole a la reportera que le importa una mierda la marcha del equipo, que lo único que quiere darle un beso. Épico.
La vida que sigue igual, pero para bien, es la de los Pittsburgh Steelers. Pocos propietarios pueden estar más contentos que la familia Rooney. Es su octava aparición en una Super Bowl. Igualan a los hasta ahora líderes en solitario, los Dallas Cowboys. Los Steelers no hacen demsiado ruido, no se habla de ellos como una dinastía, pero los Steelers se plantan en su tercera Super Bowl en seis años. Si la ganan, sería su tercer título en ese periodo. Considerando los últimos seis años (ya, es algo arbitrario, ¿por qué seis y no nueve? pues para que me cuadre bien lo que voy a decir) son el único equipo que repite campeonato. E, insisto, nadie habla de la dinastía de los Steelers. Será la tercera Super Bowl para jugadores como Roethlisberger, Hines Ward o Troy Polamalu. Toda una hazaña.
Pero para maldición, y para constante, la del gafe de Sports Illustrated. Increíble. Esta temporada se están superando. Comenté la semana pasada la alegría que me llevé al ver que los Chicago Bears figuraban en la portada de la revista. En otra edición, estaban los Jets. Jets y Bears, cómo no, cayeron eliminados. El gafe de Sports Illustrated es implacable. Ruego a los responsables de la revista que no hagan ninguna portada con los Packers como protagonistas antes de la Super Bowl. Ya lo hicieron una vez esta temporada, ya es suficiente. Es momento de hablar de los Steelers, de la increíble historia de Big Ben, de su renacimiento de villano a héroe, o del pelo de Polamalu. Lo que sea, pero que por favor no saquen a los Packers en portada.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
En cada una de las dos finales de conferencia vimos dos partidos diferentes. Cada una de las mitades fue dominada con claridad por uno de los equipos. Los Packers se impusieron a los Bears en los dos primeros cuartos. No me gustó nada la poca diferencia que reflejaba el marcador. 14 puntos no son nada. Una diferencia mucho menor de la que se veía en el campo. El partido comenzó en la misma línea que el de la semana pasada en el Georgia Dome. Los Packers movían el balón con facilidad en ataque. Rodgers conectaba con Jennings y con Nelson con relativa facilidad. Todo marchaba como la seda. Primer drive ofensivo, 7 puntos. Los Bears no se mostraban completamente inoperantes en ataque, pero se quedaban siempre a las puertas de field goal range (de hecho, podrían haberse atrevido a chutar alguno de 50 yardas). El juego de carrera también funcionaba. James Starks volvía a rendir a muy buen nivel y conseguía el primer touchdown de su carrera. Un paseo de Green Bay, hasta que un pase de Rodgers se quedó algo corto, el balón pegó en el pie de Donald Driver y la defensa de los Bears lo interceptó. La potra de los Bears. Ese fue el punto de inflexión en el duelo entre el ataque de los Packers y la defensa de Chicago. Desde entonces, se impusieron los de casa.
La segunda parte fue para los Bears. Su defensa dominó y su ataque, mal que bien, dirigido por Hanie y apoyándose en el juego de carrera, comenzó a funcionar. Cuando Green Bay parecía recuperar el ritmo en ataque, Rodgers lanzó una intercepción a Urlacher. Un pésimo pase, un regalo imperdonable, que a punto estuvo de terminar en touchdown de Chicago. Brian Urlacher no es el tipo más hábil del mundo corriendo con el balón, y bastó un regular placaje de Rodgers para que cayese. El ataque de Green Bay no volvió a funcionar, la estrategia, tanto ofensiva como defensiva se volvió demasiado conservadora y el tercer quarterback de Chicago a punto estuvo de forzar el empate con la ayuda de un buen juego de carrera. La defensa de Green Bay estaba para el arrastre. Dos partidos diferentes, un cambio radical.
En Pittsburgh, exactamente lo mismo. Si acaso, un cambio todavía más patente. El partido comenzó con un parcial de 24-0 a favor de los Steelers y concluyó con otro de 19-0 para los Jets. Durante los dos primeros cuartos, los Steelers se comieron el reloj. Su primer drive, que terminó en touchdown, duró casi 9 minutos. Una burrada. Los Jets no respondían en ataque, su carrera chocaba frente al telón de acero. Al otro lado, Mendenhall daba una exhibición. De ese modo, y tras un dudoso fumble retornado por William Gay para touchdown, se llegaba al 24-0. Todo el pescado parecía vendido. Todos pensábamos que teníamos ya Super Bowl. Estábamos equivocados.
Cambio radical en la segunda parte. De repente, la defensa de los Jets reaccionó. Los Steelers no anotaron ni un solo punto más. La carrera de los Jets, sobre todo gracias a Shonn Greene, comenzaba a funcionar. Poco a poco, iban remontando. Y gracias a un detalle, a la heroica resistencia de la Steel Curtain en su goal line, Pittsburgh terminó llevándose el partido.
Los Jets invirtieron casi ocho minutos para no conseguir ningún punto. Luego lograron un safety, y anotaron otro touchdown que les puso a 5 puntos, pero era demasiado tarde. Fin a la racha de escapadas milagrosas de los Jets.
Y como la semana pasada, sucedió lo contrario que en los enfrentamientos de temporada regular. Cuando Green Bay jugó en Chicago, ganaron los Bears. Los Jets ganaron en Pittsburgh. Este domingo cambió el resultado. No hay precedente para el Packers-Steelers. Su último enfrentamiento, en Pittsburgh, lo ganaron los Steelers. ¿Tocará venganza? Esta vez, aunque sea algo simbólico, los Packers juegan en casa.
Hall of Fame (lo mejor)
Los dos grandes triunfadores del fin de semana son Ted Thompson y Rashard Mendenhall. Comenzamos por el jugador, seguimos por el directivo.
Mendenhall fue el MVP de las finales de conferencia. Podríamos haberlo incluido en la sección dedicada a la sorpresa del fin de semana, porque salvo Mariano Tovar, que llevaba dando mucho tiempo la tabarra (¿o tovarra?) para que le diesen más balones, pocos confiaban en él. Al final casi mejor para Pittsburgh, porque cogió a los Jets desprevenidos. En sus últimos seis partidos, Mendenhall acumulaba 357 yardas de carrera, 59,5 por partido y 3,4 por intento. No parecía la principal amenaza del ataque de Pittsburgh. Y qué partidazo hizo ayer. Su primera mitad fue memorable. Ante un equipo como los Jets, que presumían de que ningún equipo podía llegar a las 100 yardas de carrera frente a ellos, casi supera ese registro en solo dos cuartos. Terminó con 121 yardas de carrera y 32 de pase.
Pero bueno, Mendenhall no solo dio por culo a la defensa de los Jets. Mirad, mirad.
Sigo con Ted Thompson. Hasta hace pocos días algunos (ya pocos) aficionados de los Packers seguían pidiendo su despido. Si buscáis "fire Ted Thompson" (despedid a Ted Thompson) en Google, encontraréis muchos resultados. 92 100, aproximadamente. Ted Thompson es el General Manager de los Green Bay Packers. La persona que, junto con Mike McCarthy, pero en primer lugar, toma las decisiones sobre altas y bajas de jugadores. Su decisión más traumática fue la de apostar por Rodgers y mandar a paseo a Favre. Sobre esa historia hay muchos matices. Pero lo que está claro es que Favre quería volver después de anunciar su retirada. Thompson decide mantener el plan Rodgers. Hoy Aaron Rodgers ha ganado tantos partidos, mejor dicho, el equipo en el que Aaron Rodgers es titular ha vencido en tantos partidos de playoffs fuera de casa como el equipo de Brett Favre en toda su carrera. Ya nadie duda de que el movimiento fue el correcto.
Pero no todo se reduce al plan Rodgers. Thompson es el arquitecto de estos Packers. Su estrategia disgusta a algunos. Pasa por no buscar jugadores cotizados ni en la agencia libre ni por medio de traspasos. Eso es lo que han hecho los Bears, fichar a jugadores con experiencia sin contrato en vigor (como Julius Peppers) o acordar traspasos (como el de Cutler por Orton). A Thompson eso no le gusta. Prefiere construir un equipo en el draft o buscar jugadores sin nombre, que ningún equipo ha querido. Del draft, de su primera ronda, proceden jugadores como el propio Rodgers, B.J. Raji o Clay Matthews. De los sin nombre destacan Sam Shields, Tramon Williams o John Kuhn.
Ante la plaga de lesiones, esta temporada se ha criticado a Thompson por no querer buscar sustitutos de garantías en el mercado. Se le criticó por no buscar a un running back ante la probada incapacidad de Brandon Jackson para desempeñar el papel de principal corredor del equipo. Marshawn Lynch estaba a tiro, pero Thompson ofreció casi nada por él. La aparición de James Starks (drafteado en un puesto muy bajo) ha resultado providencial. Tampoco se volvió loco para solucionar la plaga de bajas en la defensa. Jugadores semidesconocidos, como Frank Zombo, Erik Walden o el propio Sam Shields han asumido la responsabilidad. Y con mucho éxito. Recordemos también durante la regular season se renovó a Tramon Williams para 4 temporadas por 8,25 millones anuales. Puede parecer mucho, pero ahora mismo Williams valdría bastante más.
El resultado es una plantilla muy completa, profunda, joven y relativamente barata para todo lo que aporta. Ted Thompson tenía razón. Hay que reconocer su mérito para llegar a conseguir esto:
Otro jugador que fue objeto de duras críticas fue Tim Masthay. Muchos no lo conoceréis. Es el punter de los Packers. Yo lo he puesto a parir más de una vez (no en este blog, creo). Su partido del domingo fue excelente. No es el primer partido brillante que completa. Frente a los Jets en New Meadowlands ya fue clave para la victoria. Entonces fue nombrado jugador de equipos especiales de la jornada en la NFC. Pero ha tenido muchos altibajos, todo hay que decirlo. Después de un partido completo sin chutar un solo punt, Masthay dejó a Devin Hester en ridiculous. Todos sus punts cayeron dentro de la 20 de Chicago. La colocación y bombeo también fueron muy buenos. Gracias a ello sus compañeros pudieron llegar pronto a Hester. Especialmente Jarret Bush, un jugador al que también puse a parir en más de una ocasión (como cornerback no vale, pero como jugador de equipos especiales es muy bueno). Hester se quedó en 16 yardas de retorno totales en 3 intentos. El retornador de punts más peligroso de la historia de la NFL. Gran trabajo del equipo de punt de Green Bay.
Termino la sección con Sam Shields. Su actuación tiene un lunar que comentaremos más adelante, pero ahora tocan los halagos. Shields es un novato no drafteado que jugaba de receptor en los Miami Hurricanes. En su último año universitario, por necesidades del equipo, juega como cornerback. Un año de experiencia previa, pues. Y ayer jugando toda una final de conferencia en la NFL. La temporada de Shields ha sido muy buena, y su partido de ayer excelente. Tiene que ser complicado jugar contra la secundaria de Green Bay. ¿A quién buscas? Collins y Woodson suelen quedar descartados. Son dos Pro Bowlers. Grandes jugadores, pese al cagadón de ayer en el segundo TD de los Bears. Por ese motivo, los rivales buscaban a Tramon Williams o a Sam Shields. Williams lleva 3 intercepciones en postemporada. Shields consiguió 2 ayer (aunque una de las dos no debería haberla conseguido, como veremos).
Además, Shields forzó un fumble en el segundo cuarto. Jugada curiosa, por cierto, en la que se aplicó una norma poco conocida: si dentro de los dos últimos minutos de una mitad el ataque comete un fumble y recupera el balón, no puede avanzar con él. Por eso, cuando Shields forzó el fumble y Forté lo recuperó, los árbitros detuvieron la jugada.
Pro Bowl (lo regulero)
La temporada está a punto de acabarse. Queda el gran partido, pero después comenzará una larga travesía del desierto para los aficionados al fútbol americano. Larga e incierta, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos sin NFL. Un sentimiento regulero para el aficionado.
Para regulera, la performance de ayer de Digital+. El fin de semana comenzó muy mal, con el enésimo cambio de programación de última hora. Impresentable, reincidente y lamentable actuación de los responsables de programación de la plataforma. Ya es la segunda semana consecutiva que lo hacen. Se ve que los abonados de otras plataformas que solo disponen de Sportmanía les importan una mierda. Desde el lunes habían anunciado que el Bears-Packers iba por Sportmanía. El viernes anuncian que no irá por ese canal, sino por Canal+ Deportes. El mismo viernes, Zanoni dice en su Facebook que no, que sigue por Sportmanía. Luego rectifica y dice que por Canal+ Deportes. Un esperpento. Un cero de nuevo para los responsables de programación del Plus. Si no saben en qué canal programarán finalmente el partido es mejor que no lo digan hasta que esté confirmado.
El domingo siguió mal con la pésima narración del primer partido. Si se proponen hacerlo peor, no sé si les sale. La semana pasada ya hicieron algo parecido. Que conste que a mí las narraciones distendidas me gustan. No pasa nada porque haya colegueo entre los comentaristas, me parece genial. Y que nos cuenten su vida. Me pareció muy interesante (no lo digo irónicamente) la historia que contó Andrea Zanoni sobre cómo se aficionó al fútbol americano. Me gustó la historia del tío que vive en Nueva York y le habla de Joe Namath. Pero de ahí a conectar con el colega MAC (que, dicho sea de paso, cuando narra partidos de NFL creo que lo hace muy bien), que está en Australia, sin puta idea de cómo va el partido, que no lo está viendo, y contarle lo que ha pasado hasta ese momento, hay un trecho. Y no fue cuestión de un minuto, sino que tuvieron al tío al teléfono durante un cuarto de hora. Ahí superaron, y por mucho, la barrera de la falta de profesionalidad. Si echan de menos a su colega, pues que lo llamen en un descanso y le cuenten lo que está pasando. Pero no en directo. No cuando el partido se pone más interesante. Y lo que ya es el colmo es que se pongan a hablar del puto Open de Australia. ¿De verdad era necesario, o incluso admisible, contarle al espectador la hazaña de Schiavone? ¿En medio de la final de la NFC, en sus momentos decisivos? ¿Pasando olímpicamente del partido? Qué mierda, de verdad. Yo no daba crédito a lo que escuchaba.
Mientras colegueaban con MAC se produjo una jugada que me suscitaba dudas pero a la que no dedicaron apenas atención. Me refiero al punt de Green Bay en el que Jarret Bush evita que el balón entre en la end zone pero que los árbitros dan como touchback. El partido estaba en un momento muy importante y la jugada también lo era. Dependiendo de la decisión arbitral, los Bears saldrían desde casi su propia end zone o desde la yarda 20. Los comentaristas de Digital+ despacharon la jugada con un "fue touchback porque parece que el jugador de Green Bay no se llegó a restablecer dentro del campo". Comentaron eso en un inciso, entre los comentarios del interesantísimo Open de Australia. No era para menos, el cuadro femenino estaba al rojo vivo y sin duda el espectador de NFL demandaba esa información. Creo que la jugada merecía más explicación (es lo que se espera de un comentarista), pero lo que no merecía era la total indiferencia. Y se ponen a hablar del Open de Australia, tócate las pelotas. No estaría de más que los comentaristas del Plus explicasen por qué era un touchback. Por qué Jarret Bush no se había reestablecido. ¿Es porque pisó la línea de la end zone antes de tocar el balón y fue el primer jugador en tocar el balón? Parece que no, que era porque ambos pies debían estar completamente fuera de la end zone antes de tocar el balón. Este son el tipo de cosas que esperaría que Zanoni y Molina comentasen, en vez del puto Open de Australia de tenis. Acabamos viendo el partido en versión original.
Sin embargo, en el siguiente partido la narración del Plus corrigió su rumbo. Por eso están en la sección regulera y no en la mala. Si en el primero tuvimos una conexión que no solo no aportaba nada, sino que restaba, en el segundo partido incorporaron a un comentarista que aportó mucho y bueno. Me refiero a Ponseti. La calidad del sonido con el que llegaba la voz de Ponseti era impecable. El antiguo narrador de la NFL en el Plus aportó mucho. Animó la narración del partido con comentarios pertinentes, sobre el partido en particular y la NFL en general. A algunos les habrá sentado mal que tilde a Roethlisberger de "chulo piscinas" o diga que Mendenhall es un poco nenaza por resbalarse antes de llegar a la end zone ante la presencia de un defensor (en este último caso no era justo lo que decía Ponseti, ya que la repetición mostraba que Mendenhall se había resbalado). Pero Ponseti aportó reflexiones interesantes sobre, por ejemplo, la capacidad de remontada de los Jets, superior a la de Chicago. También comentó algún otro tema interesante, como el de la Pro Bowl (que los propietarios prefieren que no sea en Hawaii, sino, como la temporada pasada, en el mismo escenario que la Super Bowl). Y animó el cotarro insinuando las por otra parte bastante evidentes preferencias de Andrea Zanoni por un equipo en particular.
La verdad es que se echan de menos los comentarios de Ponseti y Guillermo Gómez. Sin querer menospreciar a los actuales comentaristas, creo que eran bastante mejores. Insisto en que no por demérito de los de ahora (salvo cuando se ponen a hablar del puto Open de Australia y a resumirle el partido a un colega que no lo está viendo) sino por lo bien que lo hacían los de antes. Los nostálgicos tendremos la oportunidad de rememorar estos tiempos pasados en la Super Bowl. Ponseti y Guillermo Gómez la comentarán para la Ser. No sé en qué plan, pero el mero hecho de que se siga retransmitiendo es una estupenda noticia para el fútbol americano en España. La ausencia de Paco González, Pepe Domingo Castaño y la demás tropa sin duda restará oyentes con respecto de otros años (no sé si la Cope hará la Super Bowl, lo dudo) pero seguro que más de uno se engancha a este deporte gracias a esa retransmisión.
Ah, los dos partidos en directo y en HD. También debe reconocerse. Canela y veneno por parte de Prisa este fin de semana. El resultado final, pues, regulero.
En este apartado solemos incluir actuaciones brillantes de jugadores de equipos perdedores. No se puede pasar por alto el partido de Brian Urlacher. Todo un Monster of the Midway. Rodgers y Urlacher suelen jugar partidas de ajedrez antes de cada snap. Uno grita una cosa, otro grita otra, sus respectivos compañeros se mueven en función de los gritos, y así sucesivamente. En unas ocasiones, esos gritos no significan nada. Los movimientos están predeterminados. En otras ocasiones, los gritos ordenan ajustes al ataque o a la defensa en función de lo que se ve en el contrario. Durante la primera parte, la partida de ajedrez la ganó Rodgers. Durante la segunda, Urlacher fue el vencedor. Creo que podemos considerarle vencedor global. Limitar al ataque de Green Bay a 14 puntos es toda una victoria. Conseguir que no anote ni uno solo durante los 41 últimos minutos de partido, un éxito. Urlacher fue el principal responsable. En el apartado individual, 10 placajes (9 en solitario), 1 sack y 1 intercepción. Un partidazo de un jugador que venía de perderse casi una temporada completa y que generaba dudas en cuanto a su posible vuelta al alto nivel. Gran temporada la suya.
También debemos hablar de Mark Sanchez. Después de tantos palos, de tantas dudas suscitadas, hay que decir que sus playoffs han sido impecables. Ayer cometió una pérdida de balón que costó 7 puntos, el dudoso fumble que retornó Gay para touchdown, pero su partido, ante una defensa muy dura y en una final de conferencia (la segunda para él) fue muy bueno. No lanzó ninguna intercepción (termina los playoffs con una sola intercepción en tres partidos; es el mejor QB en este aspecto), consiguió 233 yardas de pase y 2 touchdowns. No es mi jugador favorito, ni mucho menos. Pero hay que reconocer su carácter y el mérito que tiene jugar a ese nivel con solo 24 años.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El gran perdedor del fin de semana es Jay Cutler. Su partido fue desastroso y su imagen ha quedado muy dañada. Pero ya hemos hablado bastante de él, así que vamos a por otros.
Se esperaba mucho de Devin Hester. Se esperaba algo, al menos. Y no aportó absolutamente nada. 16 yardas de retorno en 3 intentos. Mal. Ridiculous. Como receptor (esa es su posición, aunque parezca que solo se dedica a retornar) logró una sola recepción para 16 yardas. Una basura de partido.
La jugada sucia de la semana, este golpe criminal de Peppers a la cabeza de Rodgers. No tengo ninguna duda de que iba a hacer daño y que conocía el historial médico de su víctima.
Como esta semana la sección va un poco ligera (creo que no ha habido actuaciones lo suficientemente lamentables para estar aquí, aparte de las ya comentadas), metamos a Mark Sanchez por pegarle un moco a Mark Brunell. Eso no se hace, hombre. Un respeto al suplente, por favor.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Sam Shields hizo un partidazo, pero intentar el retorno en su segunda intercepción fue una decisión estúpida. Muy estúpida. Incluso la propia intercepción podría considerarse como un error. Normalmente, cuando un rival se juega un 4.º down es mejor que el pase termine en incompleto que interceptarlo. Si el pase es profundo, es sin duda mejor el incompleto, porque la posición de campo del equipo que defiende será mejor. En cualquier caso, en el momento del partido en el que se produce la segunda intercepción de Shields, daba igual que el pase fuese incompleto o interceptado, lo que importaba era que Green Bay recuperase la posesión.
Pues bien, Sam Shields, que se marcó un auténtico partidazo, tomó las peores decisiones posibles. Primero la de interceptar. Luego la de intentar retornar. ¡¡AL SUELO!! ¡¡Al suelo, gilipollas!! ¡¡A dónde coño vas?!? Más o menos esto es lo que gritaba ayer cuando veía al 37 de los Packers correr con el balón. A puntito estuvo de cagarla bien. Los Bears casi fuerzan el fumble. Los jugadores cada vez tienen mejores condiciones físicas pero peor materia gris. No sé cuántas veces habremos visto este mismo tipo de decisión estúpida esta misma temporada.
Mención de honor para B.J. Raji, que hizo de Leon Lett. Se salvó por media yarda. De verdad que alucino con cómo se la juegan estos tíos por hacer el imbécil. Raji estuvo a punto de perder el balón antes de entrar en la end zone por hacer el bobo. En fin. La jugada defensiva es cojonuda. Un ejemplo de zone blitz perfecto. El defensive lineman ocupa el lugar del linebacker, que va a por el quarterback en vez de quedarse en cobertura. El QB no se espera que ahí haya un defensor (¿qué hace ahí un jugador de la línea?). Primera intercepción en la carrera profesional de Raji. Primer TD también.
Raji, tan fofo, sonriente, con esa cara de niño, con esos mofletes que se le salen del casco, ¿no os recuerda a este enorme personaje de los Cazafantasmas?
El próximo partido (de verdad)
Puntualizo lo de "de verdad" porque el próximo partido de la NFL es ese simulacro llamado Pro Bowl. Con ese nombre se conoce a la interrupción de las vacaciones en Hawaii de una serie de famosos jugadores de la NFL (famosos, que no mejores), que les obligan a meterse en un estadio durante tres horillas para hacer un paripé.
El 6 de febrero se enfrentarán en Arlington los campeones de la AFC y de la NFC. Dos de los equipos con más historia de la NFL. El que tiene más Super Bowls (Pittsburgh, 6) contra el que tiene más títulos de campeón de la NFL (cuentan los títulos de la era pre-Super Bowl, un total de 12). Los dos equipos con mejor afición. Los Packers parten como ligeros favoritos en las apuestas, aunque es de las Super Bowls más igualadas de la historia en el mundo del juego. Sobre estas cuestiones ya escribiremos en las próximas semanas.
Para abrir boca, un resumen de lo que sucedió en el último enfrentamiento entre estos dos equipos. La temporada pasada en Pittsburgh. Para mí, el mejor partido de la regular season 2009. Si la Super Bowl es parecida a ese partido, será una de las mejores de la historia (bueno, espero que el resultado sea diferente del de 2009). Entonces no estaba Polamalu en la defensa de Pittsburgh y la defensa de los Packers sufría mucho contra el pase. Las cosas han cambiado bastante en ambos equipos, aunque muchos de los protagonistas serán los mismos.
viernes, 21 de enero de 2011
El trofeo Lamar Hunt y la batalla musical
Toca hablar un poquito del trofeo Lamar Hunt. Ese es el nombre del galardón que recibe el vencedor de la final de la AFC. El señor Hunt fue el fundador de la American Football League, liga y organización que más adelante se fusionaría con la National Footbal League, que la absorbería. Hoy ya no existe la AFL. Su herencia nominal está en la AFC. Y su herencia sustancial en gran parte de la competición. No en vano, la fusión, que trae causa de la propia AFL, representa el cambio más importante de la historia de la NFL. Lo recordaba en uno de los primeros artículos de este blog. Entonces, también citaba el comentario de un usuario de NFL.com, remembertheafl, que decía lo siguiente:
"THE number one thing that changed the game was the ***AMERICAN FOOTBALL LEAGUE***. Before the AFL, there were 12 teams, in 12-game seasons, the great majority of teams east of the Mississippi and north of the Mason-Dixon line ~ a northeastern sport, with no national television network, and time kept in the pocket of an official instead of on the scoreboard where fans could see it. The NFL was against expansion until the AFL forced it to put teams in Minnestota, Dallas and Atlanta. The Saints were created to assuage Louisiana legislators who pushed PL 89-800 through to allow the merger. The AFL introduced flashy offenses to go along with their colorful uniforms; the two-point conversion, which the NFL belatedly adopted; the 14-game season, ditto; national TV double-headers, ditto; names on uniforms and the official clock on the scoreboard; recognition of black players' skills; soccer-style plackicking; ditto, ditto, ditto. The Super Bowl is only the most obvious element that wouldn't have existed without the AFL. The real question should be 'Why isn't Professional Football called the ***American*** Football League?'"
Volviendo a la figura de Lamar Hunt, este pionero fundó la AFL tras varias negativas por parte de la NFL a que Hunt fundase o comprase una franquicia de esta liga. Cansado de las calabazas, Hunt contactó con otros millonarios y fundó la AFL. Su equipo eran los Dallas Texans, posteriormente mudados a Kansas City, los Chiefs de hoy.
Con todo, el Sr. Hunt no solo fue un pionero en el football Americano (con mayúscula, para designar a la AFL), también lo fue del fútbol (soccer) en Estados Unidos. Creó los primeros equipos profesionales. Hunt es un ejemplo de que los amantes de un deporte no tienen por qué despreciar otros. Digo esto porque los amantes de algunos deportes ven con malos ojos a los que también les gustan otros. En el pabellón del Estu algunos usan futbolero como insulto. Sin citar nombres, también leo en alguna ocasión a algún footballero español despreciar al soccer. A la NFL le pasó algo parecido con Hunt: no aprobaba su promoción del soccer. Tanto es así, que algunos pretendieron que la NFL prohibiese que los propietarios de franquicias de la NFL lo fuesen también de otros deportes. La cuestión finalmente no prosperó. Hunt es uno de los fundadores de la Major League Soccer (MLS) y, entre los hechos que revelan su pasión por el fútbol, destaca que desde la Copa del Mundo de 1966 en Inglaterra, asistió a 9 de los 11 mundiales disputados.
En cuanto a otros deportes (más), Hunt fue uno de los fundadores de los Chicago Bulls y del World Championship Tennis Circuit, precursor de la era open. Un empresario del deporte. Un vídeo corto para que le pongamos cara.
Pasemos de tema. ¿Cómo se presenta el Pittsburgh-Jets del domingo (stricto sensu lunes en la península hispana). Los Jets y los Steelers, como Packers y Bears, jugaron hace poco. En la 15.ª jornada de la temporada regular los Jets ganaron en Heinz Field. Fue un partido muy disputado, que los Steelers pudieron empatar en el último snap. En ese partido no estaba Troy Polamalu.
¿Hasta qué punto es importante la baja de Polamalu? Pues mirad la comparativa que publica Cold, Hard Football Facts sobre los resultados de los Steelers con y sin Troy.
La diferencia en el balance de victorias es muy llamativa. Este domingo Polamalu estará. ¿Pero cómo estará? El pasado sábado Polamalu saltó al terreno de juego, pero ese Polamalu no es el Polamalu que conocemos. Se le veía muy mermado. Falló en placajes que no suele y como comentaba Peter King, se le vio bastante contenido en su posición de center field. No se le veía, ni mucho menos, en un estado de forma física suficiente para desarrollar su juego habitual. Da igual. Es como el Cid. Su mera presencia basta para atemorizar al rival.
Creo que los Steelers son favoritos. ¿Por qué? Varias razones.
La primera, que juegan en su estadio. Ventaja de campo. Aunque esta temporada el factor campo parece menos importante que nunca (ahí están los Jets y los Packers, que llevan jugando todos sus partidos fuera de casa), Heinz Field es un campo terrible. Terrible como las toallas que agitan sus aficionados. Disfrutemos de las bellas vistas exteriores del estadio del ketchup.
La segunda, que como la semana pasada se enfrentan a una batalla de defensas. La base del éxito de Steelers y Jets está en su defensa. También era la clave en Baltimore. Pero la defensa de Baltimore es mejor que la de los Jets. La diferencia no es abismal, obviamente, porque la defensa de los Jets es también muy buena, pero no tanto como la Raven. Ya sé que esta lógica no se puede aplicar a eventos deportivos (en incontables ocasiones resulta más complicado vencer a un equipo teóricamente inferior que al superior, o como dice el odioso refrán no hay rival pequeño). Pero en este caso el diferencial defensivo creo que es más favorable para Pittsburgh. Y lo sabéis: offense wins games, defense wins championships.
La tercera, que buena parte del éxito de los Jets se ha basado en que han cumplido con la máxima de take care of the football. Cuida el balón, no lo pierdas. Fundamental en postemporada. En lo que llevamos de playoffs, Mark Sanchez está rindiendo al nivel del principio de regular season. No comete pérdidas de balón. Pero me parece que en algún momento comenzará a cometer errores. Y ninguna defensa fuerza los errores tan bien como la Steel Curtain. Lo decía durante el partido contra Baltimore, cuando los Ravens ganaban con holgura: no me creo que la defensa de Pittsburgh no fuerce algún turnover (por cierto, curiosidad nominal: turnover en deportes es malo, significa pérdida de balón; en economía es bueno, significa ingresos; qué cosas, ¿verdad?). Creo que Sanchez no será el de principio de temporada, se parecerá más al que fallaba en la segunda mitad.
La cuarta, Nick Folk. Me fío poco de él. En Foxboro falló, y en un estadio todavía más complicado para chutar a palos como Heinz Field mucho me temo que también. A un equipo que le cuesta tanto anotar touchdowns ofensivos como los Jets, que se ven forzados a chutar muchos field goals cuando se las promente felices en la red zone, los fallos de su kicker pueden hacer mucho daño. Folk puede ser el antihéroe del Lamar Hunt trophy game.
La última razón, quizá también no-razón, es que esta vez Rex Ryan no ha dicho que el partido es algo personal. Esta vez Scott no parece tener ganas de atravesar con su casco a ningún rival. Ya nadie se burla de los Jets. El ánimo de revancha, de hecho, estará del lado de los Steelers: querrán vengar su derrota en regular season.
A pesar de todas estas razones, preveo un partido igualado. Por cierto, no deja de resultar curioso el ostracismo al que creo que se somete a Roethlisberger. Pocos han ganado tanto a su edad y a pocos con tanto ganado se les reconoce tan poco mérito. A las puertas de su tercera Super Bowl, ahí es nada.
Batalla musical
Para que os vayáis entonando (nunca mejor dicho) de cara a los partidos del domingo, un poco de música. ¡Duelo de cantos!
Empezamos por el primero de los partidos, el derbi del norte en Soldier Field. Por cierto, en estos momentos se prevé que no haya ni viento ni precipitaciones. En principio, si al final se cumple la actual previsión, excelentes noticias para el ataque de Green Bay.
En un artículo anterior ya os hablé del origen del himno de los Chicago Bears y os puse un par de versiones. Bear down, Chicago Bears. Aquí lo canta la ciudad de Chicago. Gran himno y gran vídeo. Espero que no suene el domingo, porque eso significaría que los Bears no anotan.
El grito de guerra por excelencia de los seguidores de los Packers cuando estos se enfrentan a Chicago es Bears still suck! Aquí tenéis la irreverente canción. He de decir que me gusta bastante. Mi parte favorita de la letra es We don't really hold a grudge 'cause this is all in fun / As far as football rivalries we're both number one / Still we wouldn't mind seeing Ditka run over by a truck / 'Cause the Bears…Still…Suck (realmente no somos rencorosos, solo lo hacemos por diversión / en cuanto a rivalidades footballísticas somos ambos los números uno / aunque no nos importaría ver a Ditka atropellado por un camión / porque los Bears... todavía... apestan).
Aaron Rodgers seems alright es una canción de una banda llamada The Replicates. Temazo. Si os gusta Weezer, seguramente también os gustará esta canción. Muy pegadiza. Un poco obsoleta (se ubica temporalmente al inicio de la temporada pasada, cuando los seguidores de los Packers podían decir "we don't have any defense or a really decent coaching staff") pero mola.
Cambiamos de partido, vamos con el Steelers-Jets. En cuanto al equipo de New Jersey, hay que decir que su grito de guerra es para mí el mejor de la NFL. J-E-T-S, JETS, JETS, JETS!!
La verdad es que ninguna de las canciones dedicadas a los Jets que he escuchado terminan de convencerme. La menos mala, esta:
De los Steelers no pondré su canción más característica, porque es una puta mierda (si la queréis sufrir, aquí la tenéis actualizada). Me quedo con otra. Si Beyoncé les decía a las single ladies (solteras) que no se preocupasen si el chico con el que acababan de romper está celoso, porque lo que debería haber hecho el muchacho es haberles puesto un anillo, las Steeler Ladies dicen que su equipo va a conseguir el anillo.
Para no crear agravios comparativos, ya que todos los equipos han tenido su vídeo, dejo el siguiente en el que unas aficionadas casi en paños menores (los paños son de los Steelers) bailan parte de la anterior canción:
Espero que estas canciones hayan hecho que crezca vuestra impaciencia por que lleguen los partidos del domingo. ¡¡Qué ganas!!
"THE number one thing that changed the game was the ***AMERICAN FOOTBALL LEAGUE***. Before the AFL, there were 12 teams, in 12-game seasons, the great majority of teams east of the Mississippi and north of the Mason-Dixon line ~ a northeastern sport, with no national television network, and time kept in the pocket of an official instead of on the scoreboard where fans could see it. The NFL was against expansion until the AFL forced it to put teams in Minnestota, Dallas and Atlanta. The Saints were created to assuage Louisiana legislators who pushed PL 89-800 through to allow the merger. The AFL introduced flashy offenses to go along with their colorful uniforms; the two-point conversion, which the NFL belatedly adopted; the 14-game season, ditto; national TV double-headers, ditto; names on uniforms and the official clock on the scoreboard; recognition of black players' skills; soccer-style plackicking; ditto, ditto, ditto. The Super Bowl is only the most obvious element that wouldn't have existed without the AFL. The real question should be 'Why isn't Professional Football called the ***American*** Football League?'"
Volviendo a la figura de Lamar Hunt, este pionero fundó la AFL tras varias negativas por parte de la NFL a que Hunt fundase o comprase una franquicia de esta liga. Cansado de las calabazas, Hunt contactó con otros millonarios y fundó la AFL. Su equipo eran los Dallas Texans, posteriormente mudados a Kansas City, los Chiefs de hoy.
Con todo, el Sr. Hunt no solo fue un pionero en el football Americano (con mayúscula, para designar a la AFL), también lo fue del fútbol (soccer) en Estados Unidos. Creó los primeros equipos profesionales. Hunt es un ejemplo de que los amantes de un deporte no tienen por qué despreciar otros. Digo esto porque los amantes de algunos deportes ven con malos ojos a los que también les gustan otros. En el pabellón del Estu algunos usan futbolero como insulto. Sin citar nombres, también leo en alguna ocasión a algún footballero español despreciar al soccer. A la NFL le pasó algo parecido con Hunt: no aprobaba su promoción del soccer. Tanto es así, que algunos pretendieron que la NFL prohibiese que los propietarios de franquicias de la NFL lo fuesen también de otros deportes. La cuestión finalmente no prosperó. Hunt es uno de los fundadores de la Major League Soccer (MLS) y, entre los hechos que revelan su pasión por el fútbol, destaca que desde la Copa del Mundo de 1966 en Inglaterra, asistió a 9 de los 11 mundiales disputados.
En cuanto a otros deportes (más), Hunt fue uno de los fundadores de los Chicago Bulls y del World Championship Tennis Circuit, precursor de la era open. Un empresario del deporte. Un vídeo corto para que le pongamos cara.
Pasemos de tema. ¿Cómo se presenta el Pittsburgh-Jets del domingo (stricto sensu lunes en la península hispana). Los Jets y los Steelers, como Packers y Bears, jugaron hace poco. En la 15.ª jornada de la temporada regular los Jets ganaron en Heinz Field. Fue un partido muy disputado, que los Steelers pudieron empatar en el último snap. En ese partido no estaba Troy Polamalu.
¿Hasta qué punto es importante la baja de Polamalu? Pues mirad la comparativa que publica Cold, Hard Football Facts sobre los resultados de los Steelers con y sin Troy.
La diferencia en el balance de victorias es muy llamativa. Este domingo Polamalu estará. ¿Pero cómo estará? El pasado sábado Polamalu saltó al terreno de juego, pero ese Polamalu no es el Polamalu que conocemos. Se le veía muy mermado. Falló en placajes que no suele y como comentaba Peter King, se le vio bastante contenido en su posición de center field. No se le veía, ni mucho menos, en un estado de forma física suficiente para desarrollar su juego habitual. Da igual. Es como el Cid. Su mera presencia basta para atemorizar al rival.
Creo que los Steelers son favoritos. ¿Por qué? Varias razones.
La primera, que juegan en su estadio. Ventaja de campo. Aunque esta temporada el factor campo parece menos importante que nunca (ahí están los Jets y los Packers, que llevan jugando todos sus partidos fuera de casa), Heinz Field es un campo terrible. Terrible como las toallas que agitan sus aficionados. Disfrutemos de las bellas vistas exteriores del estadio del ketchup.
La segunda, que como la semana pasada se enfrentan a una batalla de defensas. La base del éxito de Steelers y Jets está en su defensa. También era la clave en Baltimore. Pero la defensa de Baltimore es mejor que la de los Jets. La diferencia no es abismal, obviamente, porque la defensa de los Jets es también muy buena, pero no tanto como la Raven. Ya sé que esta lógica no se puede aplicar a eventos deportivos (en incontables ocasiones resulta más complicado vencer a un equipo teóricamente inferior que al superior, o como dice el odioso refrán no hay rival pequeño). Pero en este caso el diferencial defensivo creo que es más favorable para Pittsburgh. Y lo sabéis: offense wins games, defense wins championships.
La tercera, que buena parte del éxito de los Jets se ha basado en que han cumplido con la máxima de take care of the football. Cuida el balón, no lo pierdas. Fundamental en postemporada. En lo que llevamos de playoffs, Mark Sanchez está rindiendo al nivel del principio de regular season. No comete pérdidas de balón. Pero me parece que en algún momento comenzará a cometer errores. Y ninguna defensa fuerza los errores tan bien como la Steel Curtain. Lo decía durante el partido contra Baltimore, cuando los Ravens ganaban con holgura: no me creo que la defensa de Pittsburgh no fuerce algún turnover (por cierto, curiosidad nominal: turnover en deportes es malo, significa pérdida de balón; en economía es bueno, significa ingresos; qué cosas, ¿verdad?). Creo que Sanchez no será el de principio de temporada, se parecerá más al que fallaba en la segunda mitad.
La cuarta, Nick Folk. Me fío poco de él. En Foxboro falló, y en un estadio todavía más complicado para chutar a palos como Heinz Field mucho me temo que también. A un equipo que le cuesta tanto anotar touchdowns ofensivos como los Jets, que se ven forzados a chutar muchos field goals cuando se las promente felices en la red zone, los fallos de su kicker pueden hacer mucho daño. Folk puede ser el antihéroe del Lamar Hunt trophy game.
La última razón, quizá también no-razón, es que esta vez Rex Ryan no ha dicho que el partido es algo personal. Esta vez Scott no parece tener ganas de atravesar con su casco a ningún rival. Ya nadie se burla de los Jets. El ánimo de revancha, de hecho, estará del lado de los Steelers: querrán vengar su derrota en regular season.
A pesar de todas estas razones, preveo un partido igualado. Por cierto, no deja de resultar curioso el ostracismo al que creo que se somete a Roethlisberger. Pocos han ganado tanto a su edad y a pocos con tanto ganado se les reconoce tan poco mérito. A las puertas de su tercera Super Bowl, ahí es nada.
Batalla musical
Para que os vayáis entonando (nunca mejor dicho) de cara a los partidos del domingo, un poco de música. ¡Duelo de cantos!
Empezamos por el primero de los partidos, el derbi del norte en Soldier Field. Por cierto, en estos momentos se prevé que no haya ni viento ni precipitaciones. En principio, si al final se cumple la actual previsión, excelentes noticias para el ataque de Green Bay.
En un artículo anterior ya os hablé del origen del himno de los Chicago Bears y os puse un par de versiones. Bear down, Chicago Bears. Aquí lo canta la ciudad de Chicago. Gran himno y gran vídeo. Espero que no suene el domingo, porque eso significaría que los Bears no anotan.
El grito de guerra por excelencia de los seguidores de los Packers cuando estos se enfrentan a Chicago es Bears still suck! Aquí tenéis la irreverente canción. He de decir que me gusta bastante. Mi parte favorita de la letra es We don't really hold a grudge 'cause this is all in fun / As far as football rivalries we're both number one / Still we wouldn't mind seeing Ditka run over by a truck / 'Cause the Bears…Still…Suck (realmente no somos rencorosos, solo lo hacemos por diversión / en cuanto a rivalidades footballísticas somos ambos los números uno / aunque no nos importaría ver a Ditka atropellado por un camión / porque los Bears... todavía... apestan).
Aaron Rodgers seems alright es una canción de una banda llamada The Replicates. Temazo. Si os gusta Weezer, seguramente también os gustará esta canción. Muy pegadiza. Un poco obsoleta (se ubica temporalmente al inicio de la temporada pasada, cuando los seguidores de los Packers podían decir "we don't have any defense or a really decent coaching staff") pero mola.
Cambiamos de partido, vamos con el Steelers-Jets. En cuanto al equipo de New Jersey, hay que decir que su grito de guerra es para mí el mejor de la NFL. J-E-T-S, JETS, JETS, JETS!!
La verdad es que ninguna de las canciones dedicadas a los Jets que he escuchado terminan de convencerme. La menos mala, esta:
De los Steelers no pondré su canción más característica, porque es una puta mierda (si la queréis sufrir, aquí la tenéis actualizada). Me quedo con otra. Si Beyoncé les decía a las single ladies (solteras) que no se preocupasen si el chico con el que acababan de romper está celoso, porque lo que debería haber hecho el muchacho es haberles puesto un anillo, las Steeler Ladies dicen que su equipo va a conseguir el anillo.
Para no crear agravios comparativos, ya que todos los equipos han tenido su vídeo, dejo el siguiente en el que unas aficionadas casi en paños menores (los paños son de los Steelers) bailan parte de la anterior canción:
Espero que estas canciones hayan hecho que crezca vuestra impaciencia por que lleguen los partidos del domingo. ¡¡Qué ganas!!
martes, 18 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: ronda divisional
Para muchos, el fin de semana divisional es el mejor del año en términos footballísticos. En ningún otro debería de haber tantos partidos y de tanta calidad. Cuatro partidos entre ocho de los mejores equipos de la NFL, disputados en los estadios de los dos mejores clasificados de cada una de las conferencias. El odio, la euforia y la suerte.
Toda la temporada estamos esperando que lleguen estos momentos, Times like these.
Qué pude ver. Esta semana, todo en directo. El sábado, con invitados en casa y abundante comida y bebida. Y por el Plus en alta defiinición. Un lujo. El domingo, sin invitados y sin alta definición, pero también por el Plus, en sus canales semiclandestinos. Que den prioridad a la NBA sobre la NFL lo puedo entender hasta cierto punto (porque entiendo que tendrá bastante más audiencia, por mucho que se trate de un intrascendente partido de temporada regular como el Clippers-Lakers) pero que se la den a la primera ronda del Open de Australia, no. Además, no es serio que cambien los canales en los que se emiten los partidos a 48 horas de que se disputen. Muy mal. Para terminar de rizar el rizo el Patriots-Jets figuraba en la guía de programación en el dial 183. Aunque es cierto que en la retransmisión anterior Moisés Molina anunció que iba por el 185, la guía seguía mal. Encontrar ese partido, una aventura. Un pequeño aunque merecido palo para los responsables de programación de la plataforma.
Favre Watch (lo más comentado)
¡Ay, el Favre Watch! ¿Os parece poco adecuado para dar nombre a lo más comentado? Seguro que no. Este lunes precisamente se informaba de que Favre acaba de presentar en la NFL la documentación para certificar su retirada. ¿Definitivo? Por supuesto que no. Como si no lo hubiera hecho también en 2008. Buen momento para intentar robar protagonismo al quarterback que está destrozando los récords que tenía el 4 en la franquicia de Wisconsin.
En un fin de semana como este con tantos partidos tan importantes los comentarios no pueden centrarse en otra cosa que el análisis de estos partidos. Como supongo que todos ya sabéis que ganaron Steelers, Packers, Bears y Jets, dedicaremos la sección a otras cuestiones.
Un nombre ha destacado sobre los demás: el de Aaron Rodgers. Pero dado que su épico partido encaja bien en la sección dedicada a lo mejor de la jornada, me centraré en otros temas. En primer lugar, una frase muy repetida desde hace mucho tiempo. Un refrán que se viene repitiendo desde tiempos inmemoriales, y que cobra plena vigencia en lo que llevamos de playoffs:
Offense wins games, defense wins championships
El ataque gana partidos, la defensa gana campeonatos. Lo que viene sucediendo en estos playoffs confirma plenamente esta máxima. Tanto, que ahora mismo siguen vivos los equipos con mejor defensa de la NFC y de la AFC. Estas eran las mejores defensas de la NFL en temporada regular en cuanto a puntos permitidos (también se indican las yardas concedidas en la columna de la derecha):
La mejor defensa de la AFC (y de toda la liga) era la de Pittsburgh. Los Steelers siguen vivos. La mejor defensa de la NFC era la de Green Bay. Los Packers siguen vivos. La tercera mejor defensa de la NFL era la de Baltimore, pero al enfrentarse contra los Steelers, cayeron eliminados. Por estar encuadrados en la misma división que los Steelers, los Ravens solo podían ser seed 5 en la AFC y, por tanto, al pasar también el 6, tenían que enfrentarse a los Steelers (seed 2). En esa colisión de grandes defensas, venció la mejor. El siguiente clasificado es Chicago: en la final de la NFC. A continuación estaban los Falcons (por increíble que parezca en vista de lo sucedido este sábado, Atlanta era la tercera defensa de la NFC), que cayeron ante la mejor defensa de la conferencia. Y los siguientes eran los Jets. También ganaron.
¿Alguien se atreve a cuestionar la validez del refrán? El ataque gana partidos; la defensa, campeonatos. ¿Pittsburgh-Green Bay en la Super Bowl?
Por cierto, este fin de semana sirve para reafirmar lo que comentábamos el pasado lunes: los quarterbacks ni ganan ni pierden los partidos ellos solos. Y lo digo a pesar de la exhibición de Rodgers (y de su equipo de receptores) del pasado sábado. Los quarterbacks son una pieza más de la máquina que gana y pierde los partidos. Seguramente la más importante del ataque, pero no la única responsable de los resultados. Con todo, seguro que alguno ha escrito tonterías como "Sanchez vence a Brady". Pero si hasta en el partido de Atlanta las dos jugadas más importantes del partido, las que supusieron el punto de inflexión, las protagonizó un cornerback. Asi que sí, Rodgers hizo un partido excepcional, pero si Tramon Williams no hace lo que hizo al final del segundo cuarto, quién sabe si no hubiésemos visto en Atlanta una repetición de lo sucedido en Arizona hace un año. Entonces, los titulares habrían sido del tipo "Rodgers pierde" o "Rodgers se caga en los playoffs". Tonterías como un piano.
El nobody believes in us factor sufrió un golpe con la eliminación de los Seahawks, pero vemos que muchos siguen apelando a él para motivar a su tropa. ¿Qué dijo Rex Ryan al terminar el partido en Foxborough? Maybe everybody else never believed, but we believed. Mientras sus chicos crean que nadie cree en ellos, funcionará. Tampoco creo que nadie creyese en ellos, pero es cierto que no eran los favoritos.
Terminamos la sección con otro tema polémico y que aunque no está directamente relacionado con los partidos de la ronda divisional, sí afectaba a uno de ellos. El tema de las zancadillas en los retornos. Recordaréis que un ayudante de los Jets fue sancionado por zancadillear a un jugador de equipos especiales de los Dolphins. Entonces la NFL recordó la norma de que está prohibido hacer murallas de jugadores en las bandas para intentar entorpecer las carreras de los rivales. Los Jets dijeron que los Patriots también lo hacían. Y les cayó una multa por eso. Pues bien, parece que las acusaciones no eran infundadas.
Jay Glazer, de la Fox, encontró la prueba. Los Jets sabían que los Patriots lo hacían porque ficharon a un jugador del practice squad de los Patriots. Ese fue el chivato. Los Jets son unos bocazas, no cabe duda. Su actitud macarra les hace más sospechosos, pero no hay que olvidar que Belichick ya se ha visto envuelto en otros incidentes que prueban que su ética profesional no es, o por lo menos no fue, inmaculada.
Super Bowl III (la sorpresa)
Creo que ninguno de los cuatro resultados de este fin de semana puede considerarse una sorpresa. Lo sorprendente es que diga esto después de que los números 1 de cada una de las conferencias hayan caído derrotados por los respectivos números 6. Teóricamente* (con asterisco), los peores de cada conferencia contra los mejores. El asterisco viene por la distorsión introducida por el hecho de que el campeón de cada división obtenga un seed del 1 al 4 aunque su balance sea peor que el de los wild cards. Por eso el peor de los seis clasificados puede ser el seed 4 en vez del 6. Pero por lo general el 1 es mejor que el 6 (por lo general porque el calendario es distinto).
Bueno, forzando un poco podríamos decir que la derrota de los Patriots es una sorpresa. Es una sorpresa porque habían sido, con diferencia, el mejor equipo de la NFL en temporada regular y porque jugaban en su estadio frente a un rival al que habían vencido por 42 puntos de diferencia hace un mes escaso. Sí, quizá ese era el resultado más sorprendente de los cuatro. Es sorprendente que de repente a Brady se le apaguen las luces y a las primeras de cambio lance una intercepción, algo que no hacía desde octubre (en un hail mary, además). Es sorprendente que el único equipo que no cometa errores (aparte del field goal fallado) sean los Jets, cuando los Patriots se habían caracterizado por hacer bueno el consejo de take care of the football. Sorprende que el quarterback que no la cague sea Mark Sanchez y no Brady, y sorprende que un entrenador gane la batalla táctica a Bill Belichick.
La otra eliminación del número 1 por el 6, la de Atlanta a manos de Green Bay, no ha sorprendido a muchos. De hecho, el 73% de los expertos de la ESPN apostaba por los Packers. Por eso también escribía el pasado viernes que demasiado favoritismo veía yo, que los Falcons por algo eran los primeros de la NFC. Sin embargo, quizá sí haya sorpresa. No tanto por el qué sino por el cómo. Creo que ni los más optimistas seguidores de los Packers apostaban por una victoria tan cómoda. Hasta 10 segundos antes del descanso el partido parecía un shootout. A ver quién mete más. Ya Tramon Williams había salvado un touchdown con una intercepción en la end zone. El domingo anterior a Vick, este a Ryan. Pero la jugada del partido fue esta. Sorprende que los Falcons arriesguen tanto; también que fallen.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Tony Gonzalez es para algunos el mejor tight end de la historia. Bueno, solo por detrás de Mike Ditka. Ningún otro tight end se le acerca en número de recepciones. Y a pesar de estar ya muy mayor, sigue siendo un excelente jugador, como ha demostrado esta temporada. Sin duda, un futuro Hall of Famer. Palabras mayores.
Sin embargo, este fin de semana a Tony Gonzalez le ha sucedido lo de siempre en postemporada. Su equipo ha vuelto a perder. Como siempre. Por cuarta ocasión, el equipo de Gonzalez llega a playoffs y cae a las primeras de cambio. Y por tercera vez, eso sucede habiendo terminado su equipo con un registro de 13-3 en temporada regular, jugando en casa y tras disfrutar de una semana de descanso. Una lástima por él.
Otra maldición: si vuestro equipo anota un touchdown de retorno en playoffs, cuidado. Los Falcons son el quinto equipo en caer de forma consecutiva tras retornar un kick para touchdown. Los anteriores fueron los Bears en la Super Bowl en la que Devin Hester anotó en la primera jugada del partido. Y desde 1970, el registro acumulado de quienes consiguen esta hazaña en postemporada es de 7-15.
Santonio Holmes, otra vez. Otra vez con un touchdown decisivo en playoffs. A todos nos ha recordado a otra jugada espectacular. La vida sigue igual para el 10 de los Jets.
Por cierto, tercera derrota consecutiva en playoffs para Tom Brady. ¡Mierda, si defiendo que no se debe decir que un quarterback gana o pierde un partido, por qué escribo esto! Bueno, me entendéis: que tercera derrota consecutiva del equipo del que Brady es QB titular. Tendencia de moda.
Otra tendencia de moda es la de las derrotas de números 1 de conferencia a manos de números 6. Con las 2 de este fin de semana, en 6 de los últimos 7 enfrentamientos entre 1 y 6 gana el 6.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
Todos los partidos disputados este fin de semana divisional tenían su precedente en temporada regular. Los Ravens ya habían jugado en Pittsburgh: victoria de Baltimore; los Packers en Atlanta: victoria de los Falcons; los Seahawks en Chicago: victoria de Seattle; y los Jets en Foxborough: victoria, de paliza, de los Patriots. Este fin de semana ha sucedido exactamente lo contrario. Los equipos que salieron derrotados en la temporada regular salen victoriosos en playoffs. Cambio de signo en todos los partidos.
Los partidos del próximo domingo también tienen precedente regular: Green Bay perdió en Chicago y los Jets ganaron en Pittsburgh. ¿Otro cambio de signo, quizá? Personalmente, espero que así sea, aunque en mi casa la Super Bowl se viviría con más tensión que un tío comiendo naranjas en El Padrino (teníais que ver la cara de mi chica en el descanso del Steelers-Ravens, ni cuando pierden el Atleti o el Estu... aunque dice que estaba muy cabreada por el touchdown que consigue Baltimore en el fumble que solo un jugador --de los Ravens-- supo interpretar).
Si la postemporada de 2010 se caracterizaba por el dominio de los domes y la nieve no era más que un lejano recuerdo de tiempos pasados, en 2011 hemos vuelto al clásico football de enero: el que se disputa con un frío que te cagas y entre blancos copitos. En 2010, tres de los cuatro partidos de la ronda divisional se disputaron a cubierto, y el cuarto en tierra cálida, en San Diego. Las finales de conferencia se disputaron en sendos domes, y la Super Bowl a descubierto pero en zona calurosa. Comenté varias veces lo poco que me gustaba. El fútbol americano no es un deporte que se deba practicar bajo techo. Es un deporte que se disputa en los elementos. Da igual que llueva, truene o nieve. Por suerte, esta temporada todo ha cambiado: de los cuatro partidos de la divisional round, solo uno se disputó en dome. Esta temporada domes are doomed. Los domes están malditos. Ya no queda ni uno. Los otros tres partidos, en territorio helado: Pittsburgh, Foxborough y Chicago.
Curiosamente, los más felices por jugar en un dome el pasado fin de semana eran los jugadores del ataque de los Packers. Y no lo digo por lo que finalmente pasó, sino que antes del partido ya mostraban su felicidad por jugar en condiciones, decían ellos, óptimas para el desarrollo de su juego. Decían que la temperatura era ideal para los receptores, a los que no se les agarrotaban las manos para completar esos pases que en otras circunstancias se pueden caer (que le pregunten a James Jones, qué cambio de Philadelphia a Atlanta) y que el terreno de juego, muy rápido, favorecía sus rutas. Además, la ausencia de viento reduce la dificultad para enviar pases precisos y, finalmente, el propio Rodgers decía que en el turf del Georgia Dome podía llevar su calzado más cómodo. Pues nada, la semana que viene a Windy City a jugar contra la defensa de los Bears y los elementos. Y, en cualquier caso, no me olvido de lo que pasó en el dome de Detroit. En el Ford Field el ataque de Green Bay logró 3 puntos. Aaron Rodgers se perdió la primera mitad por conmoción cerebral, pero durante los dos cuartos que jugó el resultado fue de 0 puntos.
Más cambios: el del partido de Pittsburgh de la primera parte a la segunda. 7-21 al descanso, con dominio de la defensa de los Ravens, 31-24 al final (parcial de 24-3). Voy a ser oportunista y ventajista. En el descanso del partido comenté (también para animar a cierta persona que andaba un poco triste) que era imposible que la defensa de los Steelers no forzase alguna pérdida de balón más. Eso fue lo que sucedió. La defensa de Pittsburgh dio un paso adelante y los Ravens un par de pasos atrás (errores de cobertura en la secundaria y drops de sus bien pagados receptores). En el duelo de las mejores defensas de la AFC, ganó la defensa que forzó más pérdidas. El resultado del partido podría expresarse en términos diferentes al 31-24 con que terminó. El resultado real fue de 3-2 a favor de los Steelers. El número de recuperaciones marcó la diferencia.
Tanto, que ni los Ravens echaron mano de la excusa arbitral para excusarse de la derrota (hecho que les honra, y mucho). Terrell Suggs (enorme durante todo el partido) dijo que cuando vas ganando por 21-7 no puedes echarle la culpa de la derrota a los árbitros: "We've got nobody to blame but ourselves". Hasta John Harbaugh, siempre protestón, dijo que no podía evaluar la actuación de los árbitros.
Los honra, porque la excusa fácil es la decisión arbitral que les priva de 4 puntos por este dudosísimo holding (digo 4 puntos porque el drive terminaría en field goal):
Comentario no footballístico que no quiero dejar pasar
Esto no tiene que ver con el football, pero me parece lo suficientemente interesante como para destacarlo. No me había dado cuenta, pero tras leer el mensaje del autor del Lazarillo de Tormes y de otras muchas obras célebres, he visto la luz. Recordaréis que en el artículo de reparto de premios de la temporada regular comentaba que el año 0 no existió porque antes no existía el concepto matemático de 0. Pues bien, gracias a Anónimo he comprendido que ni siquiera hoy habría habido año cero. Copio su comentario:
Lo de no introducir un año cero no es nigún error. El error hubiera sido hacerlo. No tiene ningún sentido que haya año -1, luego año 0 y luego año 1. Los años no son momentos sino periodos de tiempo, lo que se tenía que haber hecho es que el teórico día del nacimiento fuese el primero del año en lugar del uno de enero. El año anterior sería el -1 y el posterior el 1, de tal forma que al comenzar el primero quedase exactamente un año hasta el evento de referencia y al terminar el segundo hubiera pasado exactamente un año desde el mismo.
No tiene ningún sentido hablar de "año 0".
O acaso los meses tienen "día 0"??
Lo dicho, gran comentario y muy ilustrativo. Gracias, Anónimo.
Hall of Fame (lo mejor)
La estadística no hace justicia a la actuación de Aaron Rodgers en el Georgia Dome. Y la estadística es asombrosa: 30/36, 366 yardas de pase (10,2 por intento de pase), 3 TD de pase, 0 intercepciones, 136,8 de rating, 1 TD de carrera.
En esos números no se ve que completó pases de todos los colores: en el pocket y saliendo de él; en carrera y en estático; pases cortos y pases profundos; frente al blitz y frente a coberturas plagadas de defensores. Imparable, imperial. La estadística no refleja su excelente movimiento de pies, cómo evitó la presión de los pass rushers de Atlanta, ni su capacidad para correr sin poner en peligro su integridad física. Una exhibición casi inigualable. Solo recuerdo haber visto a ese nivel a otro quarterback que precisamente se enfrentaba a Rodgers (también excelente): Kurt Warner en la wild card round de la temporada pasada.
Rodgers dirigió drives de 81, 92, 80, 80 y 50 yardas, todos ellos con el mismo final: touchdown. Torturaba sin piedad a la defensa rival. Llegaban los terceros downs, pero siempre terminaban por convertirse en primeros. Salvo el primer drive, en el que conseguido el primer down Jennings cometió un fumble, un tercer down con pase de Rodgers no se convirtió en primero.
Jamás ningún quarterback de los Packers realizó un partido así de bueno en playoffs. En dos de sus tres partidos en postemporada, Rodgers llegó a números que su predecesor no pudo conseguir en toda su carrera. El 4 nunca había llegado a 366 yardas en postemporada, no digamos al registro que logró Rodgers en Arizona (423).
De paso, Rodgers batió algún que otro récord en playoffs. El de touchdowns de pase en sus 3 primeros partidos de postemporada (10). Es el primer QB que consigue un passer rating superior a 120 (¡120!) en todos y cada uno de sus tres primeros partidos de playoff. Con él a la cabeza, Green Bay batió su récord de puntos en postemporada: 48. El anterior récord también se consiguió con Rodgers al frente del ataque: en Arizona, 45 puntos que no valieron para ganar (para algunos, Rodgers perdió ese partido, tócate las pelotas). Solo unos pocos elegidos consiguieron un porcentaje de pases completados superior al de Rodgers en Atlanta.
Y recuerdo que todos los partidos de Rodgers en postemporada los disputó fuera de casa. Sí, sí, durante esta temporada muchos dudaban de la aptitud de Rodgers con base en que nunca había ganado un partido de playoffs. Tras dirigir un ataque que logra anotar 45 puntos en Arizona, tenía delito.
¿Hartos de leer sobre el partido de Rodgers? Bueno, os dejo que veáis y escuchéis.
Otros jugadores completaron excelentes partidos este fin de semana, pero el de Rodgers fue tan bueno, que (con todos mis respetos) ninguno de ellos merece compartir lugar con aquel en la sección dedicada a lo mejor de la jornada.
Pro Bowl (lo regulero)
Cada vez me parece más adecuado el nombre de Pro Bowl para designar lo regulero del fin de semana. Sobre todo si tenemos en cuenta que ni Aaron Rodgers ni Tramon Williams fueron seleccionados para acudir a tan magno evento. Con los números en la mano, era difícil defender que la temporada de Ryan y de Brees fuese mejor que la de Rodgers. Pero los aficionados, entrenadores y jugadores entendieron que así debía ser. Por suerte para la Pro Bowl, la mayoría de estrellas estarán disponibles (o por lo menos no tendrán la excusa de tener que jugar la Super Bowl) para ese partidazo en Hawaii. Todos los quarterbacks seleccionados están ya de vacaciones. En la NFC, Vick, Ryan y Brady ya están eliminados. En la AFC, Brady, Rivers y Manning, también.
De hecho (atención al dato), de los 11 titulares del ataque de la AFC, solo el center Nick Mangold (Jets) sigue compitiendo. En la NFC, el ataque titular al completo está eliminado. En cuanto a las defensas, en la AFC siguen vivos dos (James Harrison y Polamalu) y en la NFC, cuatro (Peppers, Matthews, Woodson y Collins). Peazo Pro Bowl que nos espera, señores.
Vamos con lo regulero. Los Jets son los protagonistas. En el campo y estando el balón en juego, su partido fue excelente. Se cargaron a los temibles Patriots. Un diez para ellos. Fuera del campo, se comportaron como unos macarras barriobajeros, como unos auténticos gilipollas. Hay que saber perder, pero también hay que saber ganar. Entiendo que en playoffs las ganas de ganar están por las nubes, y que vencer al enemigo más odiado tiene que provocar un estallido de euforia casi incontenible. Lo entiendo.
Y no quiero defender posturas absurdas. No quiero defender que cuando se gana hay que poner cara mustia y contenerse al máximo en la celebración. De eso nada. Eso es cinismo y no me gusta nada. Por supuesto que hay que celebrar los éxitos. Pero cuando las celebraciones consisten casi exclusivamente en faltarle el respeto al rival, en burlarte de él, en reírte en su cara, merecen el mayor de los desprecios. Los Jets no saben comportarse fuera del campo. No saben ganar. Son una panda de provocadores encabezadas por su head coach, que tiene una bocaza mayor que su panza. Y son un pésimo ejemplo para mucha gente que los idolatra. Yo soy muy crítico con el comportamiento de los deportistas profesionales. Aunque no deberían serlo en ningún caso, la gente los toma como modelos. Creo que deberían hacerse campañas de no imitéis lo que hace un deportista fuera del campo: absolutamente nada. Ni lo que dice, ni lo que hace, ni cómo viste, absolutamente nada. Suelen ser unos cafres. E insisto: no me gustan los sensibleros ni los mojigatos, pero de ahí a comportarse como un pandillero de mierda hay un trecho.
Volviendo al tema de los Jets, ¿a qué me refiero? Pues a la celebración en el touchdown de Greene (que debía haberse arrodillado en la 1, pero ese es otro tema), en primer lugar. La que montan sus compañeros y su impresentable entrenador.
Aceptamos la celebración de Braylon Edwards, aunque está en el límite de la provocación. Cuando los jugadores se dan la mano, él hace piruetas.
Y el que se pasó catorce pueblos fue Bart Scott. Una lección de clase (la traducción de todo lo que dice este sujeto en la entrevista la tenéis en Zona Roja, Dani Hidalgo es su autor).
¿Grandes actuaciones con derrota de su equipo? Las de Terrell Suggs para los Ravens y Eric Weems (en este caso, en su labor de retornador). Suggs, como pasó en el anterior partido contra los Steelers disputado en Baltimore, hizo todo lo que estaba en su mano para conseguir la victoria. El pasado fin de semana consiguió 3 sacks, forzó 2 fumbles y realizó 6 placajes. Pocos jugadores defensivos estuvieron a su nivel esta temporada, sobre todo al final. Pero el esfuerzo fue inútil, por eso lo incluimos en la sección sobre lo regulero. Weems está aquí por esto, la jugada más larga de la historia de los playoffs. 102 yardas. Tampoco sirvió de mucho.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El Bears-Seahawks fue una puta mierda. Así de claro. Un partido aburrido, de los que se ven con frecuencia en playoffs, pero que habíamos perdido la costumbre de sufrir. El Chiefs-Ravens de la semana pasada duró dos cuartos y pico; el de Soldier Field, un suspiro. Si es que estamos mal acostumbrados.
Siguiendo con lo peor del fin de semana, premio para la defensa de los Falcons. Concedió 41 puntos (descuento los 7 derivados del pick-six de Tramon Williams). Fue objeto de una lenta pero exhaustiva digestión por parte del ataque de Green Bay, que empezaba desde muy lejos e iba avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a la end zone rival. Para mayor escarnio, al empezar la segunda parte, con 28-14 en el marcador, a John Abraham le pareció oportuno celebrar un sack conseguido en el primer down del drive ofensivo de los Packers haciendo burla de Rodgers. Imitó el gesto con el que el 12 celebra sus TD: el del cinturón de campeón.
El drive no terminó en esa jugada, evidentemente (que diría Zanoni). Siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y así acabó:
Moraleja: si estás perdiendo por 14 puntos, si el ataque rival te está destrozando, si todavía ese drive no está muerto, no intentes ridiculizar al jugador que está protagonizando una noche épica.
Del primero de los partidos, cómo olvidarnos de Anquan Boldin y T.J. Houshmandzadeh. Receptores de primera categoría, por lo menos salarial, que en Heinz Field mostraron poco y lo poco que mostraron fue penoso. Ese drop de Houshmandzadeh para terminar la temporada es un final que la defensa de los Ravens no merecía.
No incluiré a ningún jugador ni unidad del partido de Foxborough. No creo que nadie de los Patriots lo merezca y menos aún de los Jets. Alguno podría argumentar que el ataque de New England no estuvo a la altura. Que Brady no respondió cuando más se le necesitaba. Es verdad que Brady no estuvo al nivel de MVP que nos tenía acostumbrado. Pero también lo es que la defensa de los Jets estuvo espectacular. Una planificación y ejecución defensiva brillante. Hay que darles crédito por ello en vez de poner a parir a los Pats.
Decisión estúpida de la semana
Podríamos hablar de que Shonn Greene no se arrodilló en la yarda 1 a falta de minuto y medio para terminar el Pats-Jets, cuando de haberlo hecho los Jets se habrían asegurado la victoria y no habrían dado opción al milagro de los Patriots, pero eso habría sido una decisión muy inteligente. Lo no muy inteligente no puede ser calificado como estúpido, así que buscaré otra jugada.
¿El fake punt fallido de los Patriots? No, también me parecería injusto. Me gustan las decisiones valientes, y aunque la ejecución fuese pésima, la decisión en sí no me parece estúpida.
Sí es estúpido dejar de disputar un balón que está en el suelo cuando los árbitros no han señalado nada. Si no pitan, la jugada no se ha terminado. Es estúpido por parte de quienes se quedan quietos y muy inteligente por parte del jugador que está cuco para aprovecharse de ello. Un cero para todos (sobre todo para Foster y Ngata) y un once para Cory Redding.
Segundo clasificado, Pete Carroll, por su decisión de chutar un field goal cuando su equipo perdía por 28 puntos en a falta de 1:28 para terminar el tercer cuarto. Un field goal en esos momentos no sirve para absolutamente nada. Bueno, sirve para anunciar a los cuatro vientos que das el partido por perdido y que prefieres no ver cómo tu marcador se queda en cero. ¿Que los Seahawks eran claramente inferiores? Por supuesto. ¿Que el cuarto down probablemente habría terminado en turnover? También. Pero tenían que haberlo intentado. Cobardes.
Ah, mención de honor a Mike Martz por la jugada del pase de Matt Forté.
Marcar esa jugada con el partido casi asegurado es de sobrado. Demasiado sobrado, creo yo. Y una manera de intentar resucitar un partido que estaba muerto.
El próximo fin de semana: finales de conferencia
Ya se empiezan a escuchar las voces de protesta. Las denominaciones son importantes. No deben ser arbitrarias. Cuidemos la corrección léxica. ¿Por qué la llaman ronda divisional si no tiene nada que ver con enfrentamientos divisionales? Que las llamen semifinales de conferencia. Lo dice Peter King en su MMQB y tiene toda la razón. El próximo fin de semana, enfrentamiento divisional. Pero no es la ronda divisional, sino la final de conferencia. El choque más importante de entre los más repetidos.
Sí, tenemos ya el menú del próximo domingo. Malos horarios para España. Mi plan es dormir toda la tarde, cuanto sea posible, para poder ver íntegramente y en directo las dos finales. Qué dos finales.
A las 21.00 del domingo (hora peninsular española), Chicago Bears-Green Bay Packers. El partido más repetido en toda la historia del fútbol americano profesional. En 181 ocasiones se han enfrentado. Desde 1921. Pero, muy sorprendentemente, solo en 1 de las 181 veces que jugaron Bears y Packers el partido era de playoff. Fue en 1941. En Chicago. Ganaron los Bears. Brett Favre hizo un buen partido, pero una terrible intercepción en el último drive del 4.º cuarto, con el partido empatado, terminó en touchdown y partido para Chicago...
A las 00.30 ya del lunes en la península ibérica (bueno, en Portugal todavía domingo), Pittsburgh Steelers-New York Jets. Revancha del partido de temporada regular que ganaron los Jets. Pero entonces cierto jugador que tiene asegurado su pelo en un millón de dólares no estaba.
Qué larga se va a hacer la espera. Pero me despido con buenas noticias para los abonados a Digital+: ambos partidos irán en HD. El primero también por Sportmanía (o al menos eso dicen hoy, a saber qué dirán mañana o pasado), así que los abonados a otras plataformas también estáis de enhorabuena (insisto, por ahora).
Toda la temporada estamos esperando que lleguen estos momentos, Times like these.
Qué pude ver. Esta semana, todo en directo. El sábado, con invitados en casa y abundante comida y bebida. Y por el Plus en alta defiinición. Un lujo. El domingo, sin invitados y sin alta definición, pero también por el Plus, en sus canales semiclandestinos. Que den prioridad a la NBA sobre la NFL lo puedo entender hasta cierto punto (porque entiendo que tendrá bastante más audiencia, por mucho que se trate de un intrascendente partido de temporada regular como el Clippers-Lakers) pero que se la den a la primera ronda del Open de Australia, no. Además, no es serio que cambien los canales en los que se emiten los partidos a 48 horas de que se disputen. Muy mal. Para terminar de rizar el rizo el Patriots-Jets figuraba en la guía de programación en el dial 183. Aunque es cierto que en la retransmisión anterior Moisés Molina anunció que iba por el 185, la guía seguía mal. Encontrar ese partido, una aventura. Un pequeño aunque merecido palo para los responsables de programación de la plataforma.
Favre Watch (lo más comentado)
¡Ay, el Favre Watch! ¿Os parece poco adecuado para dar nombre a lo más comentado? Seguro que no. Este lunes precisamente se informaba de que Favre acaba de presentar en la NFL la documentación para certificar su retirada. ¿Definitivo? Por supuesto que no. Como si no lo hubiera hecho también en 2008. Buen momento para intentar robar protagonismo al quarterback que está destrozando los récords que tenía el 4 en la franquicia de Wisconsin.
En un fin de semana como este con tantos partidos tan importantes los comentarios no pueden centrarse en otra cosa que el análisis de estos partidos. Como supongo que todos ya sabéis que ganaron Steelers, Packers, Bears y Jets, dedicaremos la sección a otras cuestiones.
Un nombre ha destacado sobre los demás: el de Aaron Rodgers. Pero dado que su épico partido encaja bien en la sección dedicada a lo mejor de la jornada, me centraré en otros temas. En primer lugar, una frase muy repetida desde hace mucho tiempo. Un refrán que se viene repitiendo desde tiempos inmemoriales, y que cobra plena vigencia en lo que llevamos de playoffs:
Offense wins games, defense wins championships
El ataque gana partidos, la defensa gana campeonatos. Lo que viene sucediendo en estos playoffs confirma plenamente esta máxima. Tanto, que ahora mismo siguen vivos los equipos con mejor defensa de la NFC y de la AFC. Estas eran las mejores defensas de la NFL en temporada regular en cuanto a puntos permitidos (también se indican las yardas concedidas en la columna de la derecha):
La mejor defensa de la AFC (y de toda la liga) era la de Pittsburgh. Los Steelers siguen vivos. La mejor defensa de la NFC era la de Green Bay. Los Packers siguen vivos. La tercera mejor defensa de la NFL era la de Baltimore, pero al enfrentarse contra los Steelers, cayeron eliminados. Por estar encuadrados en la misma división que los Steelers, los Ravens solo podían ser seed 5 en la AFC y, por tanto, al pasar también el 6, tenían que enfrentarse a los Steelers (seed 2). En esa colisión de grandes defensas, venció la mejor. El siguiente clasificado es Chicago: en la final de la NFC. A continuación estaban los Falcons (por increíble que parezca en vista de lo sucedido este sábado, Atlanta era la tercera defensa de la NFC), que cayeron ante la mejor defensa de la conferencia. Y los siguientes eran los Jets. También ganaron.
¿Alguien se atreve a cuestionar la validez del refrán? El ataque gana partidos; la defensa, campeonatos. ¿Pittsburgh-Green Bay en la Super Bowl?
Por cierto, este fin de semana sirve para reafirmar lo que comentábamos el pasado lunes: los quarterbacks ni ganan ni pierden los partidos ellos solos. Y lo digo a pesar de la exhibición de Rodgers (y de su equipo de receptores) del pasado sábado. Los quarterbacks son una pieza más de la máquina que gana y pierde los partidos. Seguramente la más importante del ataque, pero no la única responsable de los resultados. Con todo, seguro que alguno ha escrito tonterías como "Sanchez vence a Brady". Pero si hasta en el partido de Atlanta las dos jugadas más importantes del partido, las que supusieron el punto de inflexión, las protagonizó un cornerback. Asi que sí, Rodgers hizo un partido excepcional, pero si Tramon Williams no hace lo que hizo al final del segundo cuarto, quién sabe si no hubiésemos visto en Atlanta una repetición de lo sucedido en Arizona hace un año. Entonces, los titulares habrían sido del tipo "Rodgers pierde" o "Rodgers se caga en los playoffs". Tonterías como un piano.
El nobody believes in us factor sufrió un golpe con la eliminación de los Seahawks, pero vemos que muchos siguen apelando a él para motivar a su tropa. ¿Qué dijo Rex Ryan al terminar el partido en Foxborough? Maybe everybody else never believed, but we believed. Mientras sus chicos crean que nadie cree en ellos, funcionará. Tampoco creo que nadie creyese en ellos, pero es cierto que no eran los favoritos.
Terminamos la sección con otro tema polémico y que aunque no está directamente relacionado con los partidos de la ronda divisional, sí afectaba a uno de ellos. El tema de las zancadillas en los retornos. Recordaréis que un ayudante de los Jets fue sancionado por zancadillear a un jugador de equipos especiales de los Dolphins. Entonces la NFL recordó la norma de que está prohibido hacer murallas de jugadores en las bandas para intentar entorpecer las carreras de los rivales. Los Jets dijeron que los Patriots también lo hacían. Y les cayó una multa por eso. Pues bien, parece que las acusaciones no eran infundadas.
Jay Glazer, de la Fox, encontró la prueba. Los Jets sabían que los Patriots lo hacían porque ficharon a un jugador del practice squad de los Patriots. Ese fue el chivato. Los Jets son unos bocazas, no cabe duda. Su actitud macarra les hace más sospechosos, pero no hay que olvidar que Belichick ya se ha visto envuelto en otros incidentes que prueban que su ética profesional no es, o por lo menos no fue, inmaculada.
Super Bowl III (la sorpresa)
Creo que ninguno de los cuatro resultados de este fin de semana puede considerarse una sorpresa. Lo sorprendente es que diga esto después de que los números 1 de cada una de las conferencias hayan caído derrotados por los respectivos números 6. Teóricamente* (con asterisco), los peores de cada conferencia contra los mejores. El asterisco viene por la distorsión introducida por el hecho de que el campeón de cada división obtenga un seed del 1 al 4 aunque su balance sea peor que el de los wild cards. Por eso el peor de los seis clasificados puede ser el seed 4 en vez del 6. Pero por lo general el 1 es mejor que el 6 (por lo general porque el calendario es distinto).
Bueno, forzando un poco podríamos decir que la derrota de los Patriots es una sorpresa. Es una sorpresa porque habían sido, con diferencia, el mejor equipo de la NFL en temporada regular y porque jugaban en su estadio frente a un rival al que habían vencido por 42 puntos de diferencia hace un mes escaso. Sí, quizá ese era el resultado más sorprendente de los cuatro. Es sorprendente que de repente a Brady se le apaguen las luces y a las primeras de cambio lance una intercepción, algo que no hacía desde octubre (en un hail mary, además). Es sorprendente que el único equipo que no cometa errores (aparte del field goal fallado) sean los Jets, cuando los Patriots se habían caracterizado por hacer bueno el consejo de take care of the football. Sorprende que el quarterback que no la cague sea Mark Sanchez y no Brady, y sorprende que un entrenador gane la batalla táctica a Bill Belichick.
La otra eliminación del número 1 por el 6, la de Atlanta a manos de Green Bay, no ha sorprendido a muchos. De hecho, el 73% de los expertos de la ESPN apostaba por los Packers. Por eso también escribía el pasado viernes que demasiado favoritismo veía yo, que los Falcons por algo eran los primeros de la NFC. Sin embargo, quizá sí haya sorpresa. No tanto por el qué sino por el cómo. Creo que ni los más optimistas seguidores de los Packers apostaban por una victoria tan cómoda. Hasta 10 segundos antes del descanso el partido parecía un shootout. A ver quién mete más. Ya Tramon Williams había salvado un touchdown con una intercepción en la end zone. El domingo anterior a Vick, este a Ryan. Pero la jugada del partido fue esta. Sorprende que los Falcons arriesguen tanto; también que fallen.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Tony Gonzalez es para algunos el mejor tight end de la historia. Bueno, solo por detrás de Mike Ditka. Ningún otro tight end se le acerca en número de recepciones. Y a pesar de estar ya muy mayor, sigue siendo un excelente jugador, como ha demostrado esta temporada. Sin duda, un futuro Hall of Famer. Palabras mayores.
Sin embargo, este fin de semana a Tony Gonzalez le ha sucedido lo de siempre en postemporada. Su equipo ha vuelto a perder. Como siempre. Por cuarta ocasión, el equipo de Gonzalez llega a playoffs y cae a las primeras de cambio. Y por tercera vez, eso sucede habiendo terminado su equipo con un registro de 13-3 en temporada regular, jugando en casa y tras disfrutar de una semana de descanso. Una lástima por él.
Otra maldición: si vuestro equipo anota un touchdown de retorno en playoffs, cuidado. Los Falcons son el quinto equipo en caer de forma consecutiva tras retornar un kick para touchdown. Los anteriores fueron los Bears en la Super Bowl en la que Devin Hester anotó en la primera jugada del partido. Y desde 1970, el registro acumulado de quienes consiguen esta hazaña en postemporada es de 7-15.
Santonio Holmes, otra vez. Otra vez con un touchdown decisivo en playoffs. A todos nos ha recordado a otra jugada espectacular. La vida sigue igual para el 10 de los Jets.
Por cierto, tercera derrota consecutiva en playoffs para Tom Brady. ¡Mierda, si defiendo que no se debe decir que un quarterback gana o pierde un partido, por qué escribo esto! Bueno, me entendéis: que tercera derrota consecutiva del equipo del que Brady es QB titular. Tendencia de moda.
Otra tendencia de moda es la de las derrotas de números 1 de conferencia a manos de números 6. Con las 2 de este fin de semana, en 6 de los últimos 7 enfrentamientos entre 1 y 6 gana el 6.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
Todos los partidos disputados este fin de semana divisional tenían su precedente en temporada regular. Los Ravens ya habían jugado en Pittsburgh: victoria de Baltimore; los Packers en Atlanta: victoria de los Falcons; los Seahawks en Chicago: victoria de Seattle; y los Jets en Foxborough: victoria, de paliza, de los Patriots. Este fin de semana ha sucedido exactamente lo contrario. Los equipos que salieron derrotados en la temporada regular salen victoriosos en playoffs. Cambio de signo en todos los partidos.
Los partidos del próximo domingo también tienen precedente regular: Green Bay perdió en Chicago y los Jets ganaron en Pittsburgh. ¿Otro cambio de signo, quizá? Personalmente, espero que así sea, aunque en mi casa la Super Bowl se viviría con más tensión que un tío comiendo naranjas en El Padrino (teníais que ver la cara de mi chica en el descanso del Steelers-Ravens, ni cuando pierden el Atleti o el Estu... aunque dice que estaba muy cabreada por el touchdown que consigue Baltimore en el fumble que solo un jugador --de los Ravens-- supo interpretar).
Si la postemporada de 2010 se caracterizaba por el dominio de los domes y la nieve no era más que un lejano recuerdo de tiempos pasados, en 2011 hemos vuelto al clásico football de enero: el que se disputa con un frío que te cagas y entre blancos copitos. En 2010, tres de los cuatro partidos de la ronda divisional se disputaron a cubierto, y el cuarto en tierra cálida, en San Diego. Las finales de conferencia se disputaron en sendos domes, y la Super Bowl a descubierto pero en zona calurosa. Comenté varias veces lo poco que me gustaba. El fútbol americano no es un deporte que se deba practicar bajo techo. Es un deporte que se disputa en los elementos. Da igual que llueva, truene o nieve. Por suerte, esta temporada todo ha cambiado: de los cuatro partidos de la divisional round, solo uno se disputó en dome. Esta temporada domes are doomed. Los domes están malditos. Ya no queda ni uno. Los otros tres partidos, en territorio helado: Pittsburgh, Foxborough y Chicago.
Curiosamente, los más felices por jugar en un dome el pasado fin de semana eran los jugadores del ataque de los Packers. Y no lo digo por lo que finalmente pasó, sino que antes del partido ya mostraban su felicidad por jugar en condiciones, decían ellos, óptimas para el desarrollo de su juego. Decían que la temperatura era ideal para los receptores, a los que no se les agarrotaban las manos para completar esos pases que en otras circunstancias se pueden caer (que le pregunten a James Jones, qué cambio de Philadelphia a Atlanta) y que el terreno de juego, muy rápido, favorecía sus rutas. Además, la ausencia de viento reduce la dificultad para enviar pases precisos y, finalmente, el propio Rodgers decía que en el turf del Georgia Dome podía llevar su calzado más cómodo. Pues nada, la semana que viene a Windy City a jugar contra la defensa de los Bears y los elementos. Y, en cualquier caso, no me olvido de lo que pasó en el dome de Detroit. En el Ford Field el ataque de Green Bay logró 3 puntos. Aaron Rodgers se perdió la primera mitad por conmoción cerebral, pero durante los dos cuartos que jugó el resultado fue de 0 puntos.
Más cambios: el del partido de Pittsburgh de la primera parte a la segunda. 7-21 al descanso, con dominio de la defensa de los Ravens, 31-24 al final (parcial de 24-3). Voy a ser oportunista y ventajista. En el descanso del partido comenté (también para animar a cierta persona que andaba un poco triste) que era imposible que la defensa de los Steelers no forzase alguna pérdida de balón más. Eso fue lo que sucedió. La defensa de Pittsburgh dio un paso adelante y los Ravens un par de pasos atrás (errores de cobertura en la secundaria y drops de sus bien pagados receptores). En el duelo de las mejores defensas de la AFC, ganó la defensa que forzó más pérdidas. El resultado del partido podría expresarse en términos diferentes al 31-24 con que terminó. El resultado real fue de 3-2 a favor de los Steelers. El número de recuperaciones marcó la diferencia.
Tanto, que ni los Ravens echaron mano de la excusa arbitral para excusarse de la derrota (hecho que les honra, y mucho). Terrell Suggs (enorme durante todo el partido) dijo que cuando vas ganando por 21-7 no puedes echarle la culpa de la derrota a los árbitros: "We've got nobody to blame but ourselves". Hasta John Harbaugh, siempre protestón, dijo que no podía evaluar la actuación de los árbitros.
Los honra, porque la excusa fácil es la decisión arbitral que les priva de 4 puntos por este dudosísimo holding (digo 4 puntos porque el drive terminaría en field goal):
Comentario no footballístico que no quiero dejar pasar
Esto no tiene que ver con el football, pero me parece lo suficientemente interesante como para destacarlo. No me había dado cuenta, pero tras leer el mensaje del autor del Lazarillo de Tormes y de otras muchas obras célebres, he visto la luz. Recordaréis que en el artículo de reparto de premios de la temporada regular comentaba que el año 0 no existió porque antes no existía el concepto matemático de 0. Pues bien, gracias a Anónimo he comprendido que ni siquiera hoy habría habido año cero. Copio su comentario:
Lo de no introducir un año cero no es nigún error. El error hubiera sido hacerlo. No tiene ningún sentido que haya año -1, luego año 0 y luego año 1. Los años no son momentos sino periodos de tiempo, lo que se tenía que haber hecho es que el teórico día del nacimiento fuese el primero del año en lugar del uno de enero. El año anterior sería el -1 y el posterior el 1, de tal forma que al comenzar el primero quedase exactamente un año hasta el evento de referencia y al terminar el segundo hubiera pasado exactamente un año desde el mismo.
No tiene ningún sentido hablar de "año 0".
O acaso los meses tienen "día 0"??
Lo dicho, gran comentario y muy ilustrativo. Gracias, Anónimo.
Hall of Fame (lo mejor)
La estadística no hace justicia a la actuación de Aaron Rodgers en el Georgia Dome. Y la estadística es asombrosa: 30/36, 366 yardas de pase (10,2 por intento de pase), 3 TD de pase, 0 intercepciones, 136,8 de rating, 1 TD de carrera.
En esos números no se ve que completó pases de todos los colores: en el pocket y saliendo de él; en carrera y en estático; pases cortos y pases profundos; frente al blitz y frente a coberturas plagadas de defensores. Imparable, imperial. La estadística no refleja su excelente movimiento de pies, cómo evitó la presión de los pass rushers de Atlanta, ni su capacidad para correr sin poner en peligro su integridad física. Una exhibición casi inigualable. Solo recuerdo haber visto a ese nivel a otro quarterback que precisamente se enfrentaba a Rodgers (también excelente): Kurt Warner en la wild card round de la temporada pasada.
Rodgers dirigió drives de 81, 92, 80, 80 y 50 yardas, todos ellos con el mismo final: touchdown. Torturaba sin piedad a la defensa rival. Llegaban los terceros downs, pero siempre terminaban por convertirse en primeros. Salvo el primer drive, en el que conseguido el primer down Jennings cometió un fumble, un tercer down con pase de Rodgers no se convirtió en primero.
Jamás ningún quarterback de los Packers realizó un partido así de bueno en playoffs. En dos de sus tres partidos en postemporada, Rodgers llegó a números que su predecesor no pudo conseguir en toda su carrera. El 4 nunca había llegado a 366 yardas en postemporada, no digamos al registro que logró Rodgers en Arizona (423).
De paso, Rodgers batió algún que otro récord en playoffs. El de touchdowns de pase en sus 3 primeros partidos de postemporada (10). Es el primer QB que consigue un passer rating superior a 120 (¡120!) en todos y cada uno de sus tres primeros partidos de playoff. Con él a la cabeza, Green Bay batió su récord de puntos en postemporada: 48. El anterior récord también se consiguió con Rodgers al frente del ataque: en Arizona, 45 puntos que no valieron para ganar (para algunos, Rodgers perdió ese partido, tócate las pelotas). Solo unos pocos elegidos consiguieron un porcentaje de pases completados superior al de Rodgers en Atlanta.
Y recuerdo que todos los partidos de Rodgers en postemporada los disputó fuera de casa. Sí, sí, durante esta temporada muchos dudaban de la aptitud de Rodgers con base en que nunca había ganado un partido de playoffs. Tras dirigir un ataque que logra anotar 45 puntos en Arizona, tenía delito.
¿Hartos de leer sobre el partido de Rodgers? Bueno, os dejo que veáis y escuchéis.
Otros jugadores completaron excelentes partidos este fin de semana, pero el de Rodgers fue tan bueno, que (con todos mis respetos) ninguno de ellos merece compartir lugar con aquel en la sección dedicada a lo mejor de la jornada.
Pro Bowl (lo regulero)
Cada vez me parece más adecuado el nombre de Pro Bowl para designar lo regulero del fin de semana. Sobre todo si tenemos en cuenta que ni Aaron Rodgers ni Tramon Williams fueron seleccionados para acudir a tan magno evento. Con los números en la mano, era difícil defender que la temporada de Ryan y de Brees fuese mejor que la de Rodgers. Pero los aficionados, entrenadores y jugadores entendieron que así debía ser. Por suerte para la Pro Bowl, la mayoría de estrellas estarán disponibles (o por lo menos no tendrán la excusa de tener que jugar la Super Bowl) para ese partidazo en Hawaii. Todos los quarterbacks seleccionados están ya de vacaciones. En la NFC, Vick, Ryan y Brady ya están eliminados. En la AFC, Brady, Rivers y Manning, también.
De hecho (atención al dato), de los 11 titulares del ataque de la AFC, solo el center Nick Mangold (Jets) sigue compitiendo. En la NFC, el ataque titular al completo está eliminado. En cuanto a las defensas, en la AFC siguen vivos dos (James Harrison y Polamalu) y en la NFC, cuatro (Peppers, Matthews, Woodson y Collins). Peazo Pro Bowl que nos espera, señores.
Vamos con lo regulero. Los Jets son los protagonistas. En el campo y estando el balón en juego, su partido fue excelente. Se cargaron a los temibles Patriots. Un diez para ellos. Fuera del campo, se comportaron como unos macarras barriobajeros, como unos auténticos gilipollas. Hay que saber perder, pero también hay que saber ganar. Entiendo que en playoffs las ganas de ganar están por las nubes, y que vencer al enemigo más odiado tiene que provocar un estallido de euforia casi incontenible. Lo entiendo.
Y no quiero defender posturas absurdas. No quiero defender que cuando se gana hay que poner cara mustia y contenerse al máximo en la celebración. De eso nada. Eso es cinismo y no me gusta nada. Por supuesto que hay que celebrar los éxitos. Pero cuando las celebraciones consisten casi exclusivamente en faltarle el respeto al rival, en burlarte de él, en reírte en su cara, merecen el mayor de los desprecios. Los Jets no saben comportarse fuera del campo. No saben ganar. Son una panda de provocadores encabezadas por su head coach, que tiene una bocaza mayor que su panza. Y son un pésimo ejemplo para mucha gente que los idolatra. Yo soy muy crítico con el comportamiento de los deportistas profesionales. Aunque no deberían serlo en ningún caso, la gente los toma como modelos. Creo que deberían hacerse campañas de no imitéis lo que hace un deportista fuera del campo: absolutamente nada. Ni lo que dice, ni lo que hace, ni cómo viste, absolutamente nada. Suelen ser unos cafres. E insisto: no me gustan los sensibleros ni los mojigatos, pero de ahí a comportarse como un pandillero de mierda hay un trecho.
Volviendo al tema de los Jets, ¿a qué me refiero? Pues a la celebración en el touchdown de Greene (que debía haberse arrodillado en la 1, pero ese es otro tema), en primer lugar. La que montan sus compañeros y su impresentable entrenador.
Aceptamos la celebración de Braylon Edwards, aunque está en el límite de la provocación. Cuando los jugadores se dan la mano, él hace piruetas.
Y el que se pasó catorce pueblos fue Bart Scott. Una lección de clase (la traducción de todo lo que dice este sujeto en la entrevista la tenéis en Zona Roja, Dani Hidalgo es su autor).
¿Grandes actuaciones con derrota de su equipo? Las de Terrell Suggs para los Ravens y Eric Weems (en este caso, en su labor de retornador). Suggs, como pasó en el anterior partido contra los Steelers disputado en Baltimore, hizo todo lo que estaba en su mano para conseguir la victoria. El pasado fin de semana consiguió 3 sacks, forzó 2 fumbles y realizó 6 placajes. Pocos jugadores defensivos estuvieron a su nivel esta temporada, sobre todo al final. Pero el esfuerzo fue inútil, por eso lo incluimos en la sección sobre lo regulero. Weems está aquí por esto, la jugada más larga de la historia de los playoffs. 102 yardas. Tampoco sirvió de mucho.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El Bears-Seahawks fue una puta mierda. Así de claro. Un partido aburrido, de los que se ven con frecuencia en playoffs, pero que habíamos perdido la costumbre de sufrir. El Chiefs-Ravens de la semana pasada duró dos cuartos y pico; el de Soldier Field, un suspiro. Si es que estamos mal acostumbrados.
Siguiendo con lo peor del fin de semana, premio para la defensa de los Falcons. Concedió 41 puntos (descuento los 7 derivados del pick-six de Tramon Williams). Fue objeto de una lenta pero exhaustiva digestión por parte del ataque de Green Bay, que empezaba desde muy lejos e iba avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a la end zone rival. Para mayor escarnio, al empezar la segunda parte, con 28-14 en el marcador, a John Abraham le pareció oportuno celebrar un sack conseguido en el primer down del drive ofensivo de los Packers haciendo burla de Rodgers. Imitó el gesto con el que el 12 celebra sus TD: el del cinturón de campeón.
El drive no terminó en esa jugada, evidentemente (que diría Zanoni). Siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y así acabó:
Moraleja: si estás perdiendo por 14 puntos, si el ataque rival te está destrozando, si todavía ese drive no está muerto, no intentes ridiculizar al jugador que está protagonizando una noche épica.
Del primero de los partidos, cómo olvidarnos de Anquan Boldin y T.J. Houshmandzadeh. Receptores de primera categoría, por lo menos salarial, que en Heinz Field mostraron poco y lo poco que mostraron fue penoso. Ese drop de Houshmandzadeh para terminar la temporada es un final que la defensa de los Ravens no merecía.
No incluiré a ningún jugador ni unidad del partido de Foxborough. No creo que nadie de los Patriots lo merezca y menos aún de los Jets. Alguno podría argumentar que el ataque de New England no estuvo a la altura. Que Brady no respondió cuando más se le necesitaba. Es verdad que Brady no estuvo al nivel de MVP que nos tenía acostumbrado. Pero también lo es que la defensa de los Jets estuvo espectacular. Una planificación y ejecución defensiva brillante. Hay que darles crédito por ello en vez de poner a parir a los Pats.
Decisión estúpida de la semana
Podríamos hablar de que Shonn Greene no se arrodilló en la yarda 1 a falta de minuto y medio para terminar el Pats-Jets, cuando de haberlo hecho los Jets se habrían asegurado la victoria y no habrían dado opción al milagro de los Patriots, pero eso habría sido una decisión muy inteligente. Lo no muy inteligente no puede ser calificado como estúpido, así que buscaré otra jugada.
¿El fake punt fallido de los Patriots? No, también me parecería injusto. Me gustan las decisiones valientes, y aunque la ejecución fuese pésima, la decisión en sí no me parece estúpida.
Sí es estúpido dejar de disputar un balón que está en el suelo cuando los árbitros no han señalado nada. Si no pitan, la jugada no se ha terminado. Es estúpido por parte de quienes se quedan quietos y muy inteligente por parte del jugador que está cuco para aprovecharse de ello. Un cero para todos (sobre todo para Foster y Ngata) y un once para Cory Redding.
Segundo clasificado, Pete Carroll, por su decisión de chutar un field goal cuando su equipo perdía por 28 puntos en a falta de 1:28 para terminar el tercer cuarto. Un field goal en esos momentos no sirve para absolutamente nada. Bueno, sirve para anunciar a los cuatro vientos que das el partido por perdido y que prefieres no ver cómo tu marcador se queda en cero. ¿Que los Seahawks eran claramente inferiores? Por supuesto. ¿Que el cuarto down probablemente habría terminado en turnover? También. Pero tenían que haberlo intentado. Cobardes.
Ah, mención de honor a Mike Martz por la jugada del pase de Matt Forté.
Marcar esa jugada con el partido casi asegurado es de sobrado. Demasiado sobrado, creo yo. Y una manera de intentar resucitar un partido que estaba muerto.
El próximo fin de semana: finales de conferencia
Ya se empiezan a escuchar las voces de protesta. Las denominaciones son importantes. No deben ser arbitrarias. Cuidemos la corrección léxica. ¿Por qué la llaman ronda divisional si no tiene nada que ver con enfrentamientos divisionales? Que las llamen semifinales de conferencia. Lo dice Peter King en su MMQB y tiene toda la razón. El próximo fin de semana, enfrentamiento divisional. Pero no es la ronda divisional, sino la final de conferencia. El choque más importante de entre los más repetidos.
Sí, tenemos ya el menú del próximo domingo. Malos horarios para España. Mi plan es dormir toda la tarde, cuanto sea posible, para poder ver íntegramente y en directo las dos finales. Qué dos finales.
A las 21.00 del domingo (hora peninsular española), Chicago Bears-Green Bay Packers. El partido más repetido en toda la historia del fútbol americano profesional. En 181 ocasiones se han enfrentado. Desde 1921. Pero, muy sorprendentemente, solo en 1 de las 181 veces que jugaron Bears y Packers el partido era de playoff. Fue en 1941. En Chicago. Ganaron los Bears. Brett Favre hizo un buen partido, pero una terrible intercepción en el último drive del 4.º cuarto, con el partido empatado, terminó en touchdown y partido para Chicago...
A las 00.30 ya del lunes en la península ibérica (bueno, en Portugal todavía domingo), Pittsburgh Steelers-New York Jets. Revancha del partido de temporada regular que ganaron los Jets. Pero entonces cierto jugador que tiene asegurado su pelo en un millón de dólares no estaba.
Qué larga se va a hacer la espera. Pero me despido con buenas noticias para los abonados a Digital+: ambos partidos irán en HD. El primero también por Sportmanía (o al menos eso dicen hoy, a saber qué dirán mañana o pasado), así que los abonados a otras plataformas también estáis de enhorabuena (insisto, por ahora).
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