Comienzo la ronda de predicciones divisionales. La temporada pasada publiqué unos tochos un tanto insufribles con análisis detallados de cada equipo, posición por posición, incluida la dureza del calendario que afrontaban. Hacer eso me llevó un huevo de tiempo y creo que el resultado final no era para tanto (ni mucho menos). En concreto, tardé casi tres meses en preparar esas absurdas predicciones. Esta temporada, tengo menos de tres semanas para hacerlo.
Por otra parte, existen numerosos análisis sobre lo que puede hacer cada franquicia la próxima temporada, tanto en español (por ejemplo, los de Zona Roja o NFL Hispano) como en inglés. Seguro que mejores y con más conocimiento de causa.
Sin embargo, pese a la tentación que tenía de no publicar previas ni predicciones, lo voy a intentar. Eso sí, por los motivos anteriores, trataré que sean más cortas que las del año pasado y que se estructuren de manera más legible. También intentaré aportar algo que no se lea en otros sitios. Aunque sean gilipolleces.
Como me gusta dar la chapa y repetirme más que los callos, recuerdo mis reflexiones sobre la capacidad predictiva del ser humano: toda predicción sobre los resultados de una competición no vale una mierda, porque existen ciertas limitaciones, más allá de que (generalmente) el ser humano no puede predecir el futuro, que debemos tener en cuenta. Fundamentalmente, tres: el factor tiempo, el factor lesiones y el factor suerte. En otras palabras, (i) cuando más lejos está un acontecimiento, menos elementos de juicio tenemos para valorarlo, y más imprecisa es nuestra predicción; (ii) todas las temporadas se producen lesiones importantes, que se ignoran en el momento de hacer la predicción, y que resultan decisivas para el rendimiento de un equipo; y (iii) siempre el campeón final se ve, en algún momento, contra las cuerdas; en ese momento, toneladas de suerte son necesarias para superar el trago. En este artículo hablaba de todo esto en detalle y daba ejemplos de las situaciones en las que la potra resultaba decisiva para el triunfador final.
El último campeón, al que precisamente analizamos hoy, estuvo al borde del abismo faltando tres partidos para el fin de la temporada. En la jornada 15, los Packers, sin Rodgers, jugaban en Foxboro frente a los Patriots. Antes, los Eagles visitaban a los Giants, los Saints a los Ravens y los Lions a los Buccaneers. Pues bien, si perdían los Packers (como perdieron), las victorias de los Giants, Saints y Bucs los dejaban matemáticamente fuera. En particular, si ganaban Bucs y Giants, los Packers estaban prácticamente eliminados. Ambos tuvieron el partido ganado (o casi ganado), sobre todo los Giants. Un milagro en New Meadowlands lo evitó. Por su parte, los Bucs cayeron en casa y en la prórroga frente a unos Lions que llevaban siglos sin vencer fuera, y cuyos dos primeros quarterbacks estaban lesionados. Qué potra la de aquel día. Aún la recuerdo. Todos lo habíamos predicho a principio de temporada, por supuesto.
¿Por qué publico predicciones, entonces? Porque a todos nos mola leerlas. Y así después puedes reírte de los errores del predictor. Seguiremos el orden del año pasado. Empezamos por la NFC Norte.
Supongo que habréis echado de menos la ambientación musical. No me he olvidado de ella. Para contextualizar mejor los análisis de cada equipo, incluiremos la canción de un grupo representativo de su región. Si algo tienen los Estados Unidos, son bandas cojonudas.
Green Bay Packers
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Norte, 6.º NFC. Playoffs: ganadores de la Super Bowl.
Quiénes son. Los actuales campeones de la NFL, el equipo más laureado en la historia del fútbol americano profesional, son también la única franquicia profesional estadounidense sin dueño (o visto de otro modo, la que más dueños tiene), en la que su capital está repartido entre su pueblo, que es también el más pequeño de todos los que cuentan con una franquicia en las Grandes Ligas estadounidenses. Tienen un estadio con capacidad para más de 73 000 espectadores en una ciudad que apenas supera los 100 000. ¿Demasiado grande? Lo contrario, se ha quedado tan pequeño que se está planteando su ampliación (entradas agotadas para todos los partidos que se han jugado ahí desde 1960; lista de espera para abonos de más de 80 000 personas). Sí, es la hostia. Este vídeo, centrado en su estadio, Lambeau Field, resume la filosofía de esta franquicia y la relación con sus aficionados.
Música. Wisconsin, rústico estado rico en queso (lo llaman la despensa de los Estados Unidos), no lo es tanto en música. Desde este punto de vista, pierden claramente la batalla divisional (también es cierto que juegan contra rivales muy potentes). En línea con la idiosincrasia de este estado, su producción musical se centra en el folk. La banda más conocida de Wisconsin son los (o "las") Violent Femmes, que no ocultan sus raíces folclóricas. Su mayor éxito, Blister in the sun, ya se incluyó en un artículo anterior, por lo que vamos a variar. Esto es Please do not go.
Qué se espera de ellos. De un campeón siempre se espera que repita, aunque por suerte (sí, por suerte) esto no suele suceder en la NFL. Al contrario que en las mal llamadas competiciones −donde no hay competencia porque siempre ganan los mismos− la NFL, la competición deportiva más rentable del planeta, es un ejemplo de paridad. En las últimas 10 temporadas, ha habído 7 campeones diferentes. No solo eso, sino que ningún equipo repite campeonato desde los Patriots de la 2004-2005 y ningún vigente campeón gana siquiera un partido de playoffs desde los Patriots de la 2005-2006. ¿Romperán los Packers la racha? Muchos analistas creen que existen argumentos para pensar que sí, como la juventud de una plantilla aún en progresión ascendente o la recuperación de jugadores importantes con hambre de títulos (recordemos que la temporada pasada fueron campeones a pesar de múltiples lesiones). Aunque solo sea por probabilidad, no creo que repitan anillo, pero sí que estén en la lucha.
Ataque. La pasada temporada el ataque de los Packers fue unidimensional. La expresión es un poco mierda, pero bastante gráfica. El juego de carrera no existía. Solamente el aéreo. Hasta que irrumpió James Starks en los playoffs, no hubo un juego de carrera mínimamente creíble, pero ni siquiera entonces el peso del ataque llegó a equilibrarse. Y a pesar de su unidimensionalidad, el ataque de los Packers arrasó cuando más se necesitaba. Sabías que venía un pase, se usaban formaciones sin backfield, con cinco receptores, y no había manera de pararlo (que se lo digan a los Falcons). Este desequilibrio se agravó por la ausencia de un corredor fiable durante casi toda la temporada, ya que Ryan Grant se lesionó gravemente en el primer partido y Brandon Jackson no está para esas labores (no la caga, que no es poco, pero no es un feature back, un running back que pueda llevar el peso de un ataque). Para la próxima temporada, vuelve Grant, Starks tiene más experiencia, y el ataque recupera a uno de los objetivos favoritos de Aaron Rodgers, Jermichael Finley. Sí, la verdad es que da miedo. Vamos a analizarlo con algo de detalle.
Quarterback. El debate ya no existe. El viejo fantasma se ha esfumado. Ya nadie duda de Aaron Rodgers. Ya no es el sucesor de, sino que es Aaron Rodgers. El MVP de la pasada Super Bowl y uno de los cinco mejores quarterbacks de la NFL sin duda. Personalmente, creo que hay cuatro fantásticos por encima del resto (los enumero sin orden particular, ya que me costaría decidir quién está por encima de quién): Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees y Aaron Rodgers. Philip Rivers está llamando a la puerta, pero hasta que gane un anillo (cruel y de algún modo injusta vara de medir, ya que eso es algo que no depende exclusivamente de él) lo dejaremos fuera. Pero bueno, que me voy por las ramas, volvamos a los Packers.
El principal problema de Rodgers deriva de su habilidad para correr. Aparte de un excelente pasador, es, después de Michael Vick, el quarterback que mejor corre de la NFL. Cuando un jugador acarrea (aunque lo de acarrear no me gusta, no se me ocurre otra traducción para carry) mucho el balón, se expone a que le caigan hostias infames. Es el caso de Vick, y es el caso de Rodgers. La pasada temporada cosechó dos conmociones cerebrales. Una de ellas le hizo perderse un partido. Aunque parecía haber aprendido del error, esta pretemporada ya le hemos visto correr a lo loco, sin deslizarse hacia adelante (slide) al terminar la carrera para evitar los golpes de los defensores. Si hace esas gilipolleces en pretemporada, qué no hará en temporada regular. Los rivales saben de sus debilidades e irán a por él, no lo dudéis.
No cabe descartar, ni mucho menos, que los Packers se vean forzados a recurrir a un plan B si Rodgers vuelve a lesionarse. Afortunadamente cuentan con él. Matt Flynn está considerado como uno de los mejores quarterbacks suplentes de la liga. Seguramente el mejor sea el que tiene Vick (Vince Young) y también seguramente los méritos de Flynn se exageran por lo conseguido en un solo partido (one-hit wonder, que le llaman), pero creo que el recambio ofrece garantías razonables.
(decía que iba a hacer análisis cortos y me he tirado tres párrafos hablando de una sola posición, anda que vamos bien)
Receptores. El equipo de receptores de los Packers es el mejor de la NFL. Ninguno de ellos es un Larry Fitzgerald o un Andre Johnson. Si acaso Greg Jennings, que para mí está entre los cinco mejores de la liga, aunque lejos de esos dos monstruos (USA Today dice que es el sexto, aunque yo creo que hoy en día es mejor que Reggie Wayne y está en la liga de Calvin Johnson y Roddy White). Al lado de Jennings, muy buenos receptores, como Donald Driver (pese a su edad, creo que tiene todavía gasolina para un año más a alto nivel), Jordy Nelson y James Jones. Estos dos últimos tienen con más frecuencia de la debida problemas graves de recepción. Dejan caer balones fáciles, que a punto estuvieron de costar el anillo a los Packers, pero también son capaces de lo mejor. A ellos se les unen esta temporada el tight end Jermichael Finley (hasta su lesión era uno de los mejores socios de Rodgers, una mala bestia) y el novato de segunda Randall Cobb, que si bien se eligió por sus dotes como retornador, puede ser también una amenaza como receptor (la que no deja de ser su posición) e incluso corredor. Por algo se le compara con Percy Harvin.
Línea ofensiva. Este fue el punto débil del ataque de los Packers. Sin embargo, ha mejorado significativamente desde el desastre perpetrado durante la primera mitad de la temporada 2009-2010. No obstante, cuando tus primeras elecciones en los últimos dos drafts son jugadores de la línea ofensiva, no cabe duda de que piensas que es una posición que es necesario reforzar. Sin embargo, hay que decir que los Packers no habrían sido campeones sin la mejora sustancial de su línea desde 2009. La protección a Rodgers durante el tramo decisivo de la temporada fue muy buena e incluso se abrieron espacios para el juego de carrera. La temporada que viene faltará un titular, Daryn Colledge. Un novato de primera ronda, Derek Sherrod (que parece aún verde) y T.J. Lang se juegan el puesto. Las últimas noticias indican que, pese a partir con desventaja, Lang va en cabeza.
Backfield. Aunque el término backfield incluye a todos los jugadores que se sitúan detrás de la línea ofensiva (también al quarterback), usaremos el término para denominar a running backs, fullbacks, halfbacks y todos los backs que no sean quarters. Con la vuelta de Ryan Grant, el (esperado) progreso de James Starks y la ayuda de John Kuhn (el fullback de moda), sin ser de los mejores de la competición, el backfield de Green Bay es más que decente. También estará el running back novato Alex Green, un tipo que me ha encantado lo que le he visto. La temporada pasada, la única finalidad del juego de carrera era que las jugadas de play action (jugadas en las que el quarterback finge entregar el balón al corredor para posteriormente lanzar un pase) fuesen creíbles. La carrera no era un fin en sí mismo. Qué indigno. No había un compromiso real de run the football. ¿La próxima temporada? Por el bien de los Packers, espero que se recurra más a la carrera, aunque seguro que el pase seguirá llevando el peso del ataque.
Defensa. Volveré a repetirme. Offense wins games, defense wins championships. Aunque estamos en la edad de oro del ataque aéreo de la NFL, la defensa sigue resultando decisiva. Tanto es así, que los dos equipos que disputaron la pasada Super Bowl fueron los dos que menos puntos recibieron durante toda la temporada. Quizá matizaría que "la defensa oportunista" es la clave para ser campeón. Que se lo digan a los Saints de la 2009-2010, o a los Steelers de la 2008-2009. Como los Packers la temporada pasada, sus victorias llegaron gracias a jugadas defensivas decisivas en el momento más oportunos. Recordemos las intercepciones retornadas para touchdown (pick six, que se llama) de James Harrison a Kurt Warner, de Tracy Porter a Peyton Manning y de Nick Collins a Ben Roethlisberger. El oportunismo de la defensa, decisivo. Para Green Bay, no solo en la Super Bowl, también en momentos clave frente a los Bears en final de conferencia y frente a los Falcons en la ronda divisional. Buena parte de culpa de este éxito es de Dom Capers, que ha sabido montar una defensa excepcional sobre la base de jugadores no drafteados (Tramon Williams, Sam Shields, Frank Zombo) o desechados por otros equipos (Howard Green, Charlie Peprah o Erik Walden). Capers se hizo cargo de un equipo cuya defensa era desastrosa y, tras cambiar el sistema base de 4-3 (cuatro jugadores en la línea, tres linebackers) a 3-4 (tres en línea, cuatro linebackers), los resultados no han podido ser mejores.
Línea defensiva. La baja más importante de Green Bay para la próxima temporada será la de Cullen Jenkins (que se ha ido, cómo no, a Philadelphia). Jenkins era uno de los principales pilares de una línea muy potente, pero no creo que su baja vaya a resultar de gran relevancia. Jenkins es un excelente jugador, pero los Packers ya mostraron la temporada pasada que sabían vivir sin él (se perdió cinco partidos por lesión). Creo que la línea está bien cubierta con B.J. Raji, Ryan Pickett, Howard Green y Mike Neal. Este último, una segunda ronda del draft de 2010, que se perdió la temporada pasada por lesión, está llamado a cubrir el hueco de Jenkins, aunque la pretemporada de Neal ha comenzado con dudas debido a una nueva lesión (parece que leve, pero uno nunca se puede fiar de los partes médicos en la NFL). Conclusión: aunque en algunas ocasiones sufre contra la carrera (sobre todo según avanza el partido), creo que es de las mejores líneas de la NFL.
Linebackers. El punto más débil de la defensa de Green Bay. Curiosamente, el lugar en el que juega la estrella de la defensa, Clay Matthews. Si está sano, Matthews es imparable (como mostró al principio de la pasada temporada). Si está renqueante, como sucede con demasiada frecuencia, es un muy buen jugador. Hace un par de semanas se revelaba que Matthews jugó la mitad de la pasada temporada con una pierna rota. Aprovecho para recordar de nuevo que no hay que fiarse de la información que dan los equipos sobre lesiones, puesto que nadie tenía ni idea de que esto había sucedido. El problema de esta línea es que los compañeros de Matthews no están a su altura. Por dentro, Desmond Bishop y A.J. Hawk son buenos jugadores, y por fuera, el otro lugar de la línea se lo disputan Zombo, Walden y Brad Jones. Clay necesita ayuda. Por el bien de los Packers, más vale que no se lesione (por "se lesione" quiero decir algo realmente grave para él, por ejemplo, que le amputen una pierna).
Secundaria. En la era del pase, la defensa aérea es fundamental. En Cold, Hard Football Facts no paran de dar la chapa con que lo más importante para ser campeón es la defensa contra el pase. Los Packers fueron los mejores en este apartado la pasada temporada y los Steelers los segundos. La secundaria no es la única responsable del éxito de la defensa contra el pase (también es necesario que el front seven presione al pasador para que no tenga tiempo de lanzar o forzar errores), pero resulta esencial en esta disciplina. La de los Packers es de las mejores de la NFL (no me atrevo a decir la mejor con la que están liando en Philadelphia): en las esquinas, Charles Woodson (el líder de la defensa) y Tramon Williams, apoyados por un jugador en progreso como Sam Shields cuando Capers añade un jugador más a la secundaria. Como safeties, un Pro Bowler como Nick Collins y, acompañándolo, Morgan Burnett (quien hasta que se lesionó gravemente el año pasado, mostró excelentes maneras) o Charlie Peprah. Esta secundaria, además, se beneficia de la polivalencia de jugadores como (especialmente) Charles Woodson, que aunque se le clasifique como un corner juega por todas partes.
Equipos especiales. Este apartado del juego fue el más flojo de Green Bay la pasada temporada, especialmente en relación con la cobertura de retorno. El propio Rodgers llegó a declarar que cada vez que se produce un retorno se pone a rezar por que no suceda un desastre. Un punto débil en el que los Packers se han visto favorecidos por el cambio de normas para el año que viene: al adelantarse el kickoff hasta la 35, será más complicado que los retornadores contrarios hagan daño. En cuanto al retorno de Green Bay, brillaba por su ausencia. Jordy Nelson era el que más lejos llegaba, pero sus problemas de fiabilidad en el control del balón eran graves. Para evitar pérdidas de balón, se encomendaron labores de retorno a otros jugadores importantes de la defensa como Tramon Williams, poniendo en grave riesgo su salud. Esta temporada será el novato Randall Cobb (un especialista) quien lleve el peso en estas labores, junto al también novato Alex Green. Por otro lado, en cuanto a pateadores, Mason Crosby es un kicker relativamente fiable; el punter, Tim Masthay es un jugador de segundo año procedente del fútbol australiano, que ha ido progresando desde niveles pésimos hasta convertirse en uno de los mejores punters de la NFL en tiempo récord.
Equipo técnico. Mucho se ha criticado, sobre todo desde aficionados de los Packers, a Mike McCarthy. El head coach es el que lleva el peso del ataque, y en más de una ocasión se ha puesto en duda su habilidad para controlar el reloj (su ineptitud se compara con la de genios de la disciplina como Andy Reid), por no hablar de su playcalling amarrategui cuando el partido se pone de cara. Esa estrategia conservadora a punto estuvo de costar un grave disgusto a Green Bay en ronda de wild card y en final de conferencia. Como ya es mayorcito, supongo que no cambiará. Con todo, hay que reconocer que McCarthy ha sabido sacar lo mejor de los jugadores de que dispone, y que, pese a las críticas, ha construido un equipo campeón. Todo eso desde la sensatez y la prudencia, que es algo que no se valora suficientemente en el deporte profesional.
Aunque la cabeza del equipo técnico es McCarthy, Dom Capers, el coordinador defensivo, es la estrella del grupo. Ya hemos comentado arriba los méritos de Capers. También debe destacarse el trabajo del entrenador de outside linebackers, Kevin Greene (mirad qué jeta más elegante) por su trabajo con Matthews, y el de Mike Trgovac (pronúnciese TER-guh-vack) con la línea. Suerte han tenido los Packers de que del equipo técnico campeón solo se haya ido el preparador de wide receivers.
Calendario. El 13.º más duro de la NFL (teniendo en cuenta los resultados de la pasada temporada regular), el teóricamente más fácil de la división después de Chicago. Sin embargo, tiene trampa. El inicio en casa frente a los Saints es muy duro, y despues tiene dos partidos fuera (uno de ellos en Carolina, que debería ganar). Termina, como la temporada pasada, con dos partidos en casa frente a Bears y Lions, donde seguramente se jugará el campeonato de división.
Pronóstico. Campeones de la NFC Norte.
Minnesota Vikings
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Norte, 11.º NFC. No se clasificaron para los playoffs.
Quiénes son. Con ese sobrenombre, ya me diréis adónde van. No hay vikingo bueno. Los Vikings son probablemente el equipo que peor me cae de la NFL. Ya no tanto, ahora que se ha ido Favre. Dicho esto, el malo de la película siempre es necesario. Dejando manías personales, son un equipo histórico y maldito. Fue fundado en 1961, lo que para los estándares de la NFL significa estar en el grupo de los "equipos de siempre". Por lo menos, ha estado en todas las temporadas de la era Super Bowl (desde 1966). Como malditos que son, comparten con los Buffalo Bills el honor de ser el equipo que más veces ha llegado a la Super Bowl sin haberla ganado jamás. Hasta cuatro veces llegaron los de Minneapolis al último partido, y en todas ellas cayeron. En alguna ocasión, contra todo pronóstico (ante los Chiefs); en otras, contra rivales míticos (los Dolphins de principios de los '70). Sin embargo, desde 1976 no han vuelto al gran partido. Y no ha sido por falta de oportunidades. La última, hace un par de temporadas, cuando Favre hizo de las suyas en el momento más apropiado. Este vídeo recopila la sucesión de catastróficas desdichas de los Vikings. Seguro que más de uno, conmovido por el sufrimiento de estos cornudos, guardará cierta simpatía por ellos.
Música. En este apartado sí que me gusta Minnesota. Me gusta a pesar de que de esa tierra procede uno de los personajes más insufribles del panorama musical (un poco mierda la expresión panorama musical), el personaje que anteriormente se hacía llamar el artista anteriormente conocido como Prince. Un soplapollas que hace música mierda. Pero centrémonos en lo que mola de la música de Minneapolis. De la tierra de las "Twin Cities" son dos de los grupos que más me molan, Hüsker Dü y The Replacements. También de ahí son los Jayhawks, y el mítico sello musical Twin/Tone Records. Como de los Hüskers ya he puesto bastante, The Replacements, Favorite thing.
Qué se espera de ellos. No demasiado, la verdad. A pesar de que queda buena parte de la base del equipo que llegó hace un par de temporadas a las puertas de la Super Bowl, y de que se han deshecho de desechos (como Childress y Favre), también pierden piezas importantes (como Sidney Rice y Pat Williams). Pero, ¿ha cambiado tanto este equipo desde entonces para que pase de ser uno de los favoritos al anillo a candidatos a la cuchara de madera? No lo creo. Por eso me da que, pese a los negros augurios que se ciernen sobre los Vikings, no lo van a hacer tan mal.
Ataque. Pese a que contaban con uno de los mejores juegos de carrera de la NFL −tan bueno que incluso con un inepto dúo de quarterbacks (Tarvaris Jackson y Gus Frerotte) fueron campeones de la NFC Norte en la 2008-2009− los Vikings renunciaron a basar su éxito en el ataque terrestre con la llegada de Brett Favre. Primero el pase, y luego si acaso la carrera. ¿Que estás en field goal range y conviene asegurar? Nada, nada, hay que jugársela. Luego pasa lo que pasa, claro. Y eso que Peterson ha ido solucionando sus problemas de fumbling. Bien harían los Vikings en volver a run first.
Quarterback. Donovan McNabb. Con lo bueno y lo malo que eso conlleva. ¿Lo bueno? Que sabe. ¿Lo malo? Que, quizá, supo. No cabe duda de que la experiencia de McNabb en los Redskins fue un fiasco. No cabe duda de que la ilusión que genera es escasa. Pero tampoco cabe duda de que este tipo ha demostrado en otras ocasiones es capaz de lo mejor. Si sabe asumir un rol secundario (sí, sé que es complicado, y que algunos le acusan precisamente de hacer lo que le da la gana), puede ser un jugador interesante. Si no, fracaso asegurado. Y si el fracaso se consuma pronto, Christian Ponder, el futuro de la franquicia en esta posición, tendrá que tomar el mando. Ponder fue elegido en primera ronda del draft por los Vikings, en un momento en el que su situación en el puesto era desesperada (McNabb no había llegado). Ahora pueden darle tiempo a madurar a la sombra de McNabb y, llegado el caso (si el tema va mal) tomar las riendas del equipo.
Receptores. Aquí los Vikings tienen un problema. Se ha ido Sidney Rice. Un jugador que está claro que valora los proyectos deportivos por encima del dinero. Por eso se ha ido a un equipo como los Seattle Seahawks (nótese la ironía). Rice era un excelente jugador, a pesar de sus problemas de lesiones. Ahora los Vikings tienen un dolor de cabeza con este puesto. Sí, es una gracia de pésimo gusto. La estrella es Percy Harvin, un jugadorazo, pero al que sus migrañas le perjudican mucho. Es probable que por culpa de estos dolores se pierda más de un partido. Al lado de Harvin, no encontramos demasiados motivos para el optimismo. El tight end Shiancoe es un jugador notable, y los demás, ni fu ni fa: Bernard Berrian, Michael Jenkins y Greg Camarillo. Jugadores correctos, sin más.
Línea ofensiva. Hasta hace bien poco, era de las mejores de la NFL. La primera temporada de Favre, era absolutamente intocable. Las últimas noticias no son tan halagüeñas. Algunos incluso creen que está entre las peores de la NFL. La temporada pasada el quarterback vikingo se comió más golpes de los debidos. El panorama para la temporada que comienza pinta peor. Anthony Herrera, un pilar importante, arrastra problemas que hacen temer por su participación en el inicio de la temporada. Briant McKinnie disfrutó tanto del lockout, se puso tan gordo el cabrón, que lo despidieron. Todo un profesional. No le faltaron ofertas, eso sí, pues es todo un Pro Bowler y a poco que le pongan a raya mejorará. Baltimore es su destino. ¿Qué queda, entonces? Pues poco. Jugadores de dudosa capacidad para ser titulares (como John Sullivan), novatos y algún veterano en declive (Steve Hutchinson). Problemas para preservar la línea.
Backfield. Parece que todo el mundo se ha olvidado de Adrian Peterson. El que hasta hace poco era considerado el mejor corredor de la NFL, ha visto cómo su protagonismo se evaporaba. El predominio del pase, por un lado, y el auge de otras estrellas en su puesto (Chris Johnson) han hecho caer su cotización. Sin embargo, Peterson ha corregido el problema que tenía con los fumbles. El rendimiento de Peterson será clave para el éxito de los Vikings. En él debe descansar el peso del ataque. Toby Gerhart lo apoyará en labores terrestres.
Defensa. El sobrenombre de este equipo, cuando triunfaba (hasta el último partido) en los 70 era Purple people eaters. No es que se comieran a gente de lila, es que era la gente de lila la que se comía a otra gente, por mucho que el lila sea un color un poco... Bueno, dejémoslo ahí. En particular, estos devoradores de gente eran los defensores de la línea. Jugadores como Jarred Allen o los Williams eran dignos acreedores de ese término. Allen sigue, de los Williams solo quedará uno. La temible defensa de la 2009-2010 ha ido decayendo en fiereza. Pero nunca se puede uno fiar cuando Jared Allen y E.J. Henderson están enfrente.
Línea defensiva. Está Jared Allen. Sí, me repito, pero este tipo es un ogro. Un auténtico peligro. Después, otros tres (Minnesota juega con una 4-3). No están ya Pat Williams ni Ray Edwards, y Remi Ayodele y Brian Robison harán lo que podrán por reemplazarlos. El otro Williams, Kevin, sigue. A pesar de los pesares, el año pasado contuvieron razonablemente bien la carrera (novenos de la NFL en este apartado), pero es una posición que deben reforzar para que Allen no esté tan solo.
Linebackers. Algunos consideran que E.J. Henderson, el linebacker del medio, fue el comeback player de la temporada pasada. Tras una gravísima lesión, protagonizó una temporada sobresaliente. Él es el principal bastión de detrás de la línea. A su lado, Chad Greenway y Erin Henderson. Razonablemente bien, creo.
Secundaria. La parte de la defensa que más preocupa. El veterano de 34 tacos Antoine Winfield, el corner, lo más fiable de una unidad que suscita bastantes dudas. Los otros corners, Chris Cook y Asher Allen, pse. En las posiciones de safety lo tienen más complicado. Estos chicos necesitan ayuda de un front seven que haga la vida imposible al quarterback, la verdad.
Equipos especiales. Percy Harvin, cuando está, es un auténtico peligro retornando. Si no, Camarillo, que cumple pero no es lo mismo. Un peligro es también en punter, pero en Twitter. Chris Kluwe protagonizó uno de esos episodios que nos amenizan la offseason: los improperios por Twitter. En medio de la disputa entre propietarios y sindicato, Kluwe dijo en su cuenta de Twitter que Drew Brees, Peyton Manning, Logan Mankins y Vincent Jackson eran unos douchebags, insulto que podemos traducir como mierdas, pendejos o capullos. Lo decía por, grosso modo, anteponer egoísmos personales a la solución del lockout. Pero que un pringao como un punter puntee, digo, putee a la nobleza de la NFL mola. Encima buena gente, que cedió el dorsal 5 a McNabb a cambio de que este nombrase a su banda de rock, Tripping Icarus, en al menos cinco ruedas de prensa. ¿Que qué tal le da al balón? Regular, pero eso qué más da. El kicker es el veterano Ryan Longwell, que a sus 37 tacos sigue siendo un pateador fiable.
Equipo técnico. Minnesota tenía a uno de los head coaches más odiados de la NFL. Los triunfos llegaban a pesar de él, las derrotas eran, en buena parte, por su culpa. Hablo de Brad Childress, cómo no. Tras ser despedido por malos resultados, su coordinador defensivo, Leslie Frazier, lo sustituyó. No lo hizo nada mal (3-3 en un equipo que terminó 6-10) y se ganó la continuidad. Al cargo del ataque, una persona a la que se atribuye la formación profesional de Matt Ryan, el exentrenador de quarterbacks de los Falcons Bill Musgrave.
Calendario. El 12.º más duro de la liga considerando los resultados de sus rivales el pasado año. Inicio muy complicado contra los Chargers. Luego reciben a los Bucs en Minnesota y se enfrentan a Lions y Chiefs. Podrían llegar a rascar tres triunfos. Si consiguen dos, bien. Menos, complicado. Las dos últimas jornadas visitan a Redskins y reciben a Bears.
Pronóstico. Segundos de la NFC Norte (por llevar la contraria). No creo que dé para playoffs, este año es probable que las wild cards se queden entre la NFC Este (que se enfrenta al chollo de la NFC Oeste) y la NFC Sur (que tiene a varios gallitos).
Chicago Bears
Temporada pasada: 11-6. 1.º NFC Norte, 2.º NFC. Playoffs: Final de conferencia, derrotados por los Green Bay Packers.
Quiénes son. En una división con mucha historia, Bears y Packers son los que más. Uno de los iconos de los Packers, Vince Lombardi, da nombre al trofeo que se entrega al vencedor de la Super Bowl; uno de los Bears, George Halas, se lo da al vencedor de la final de la NFC. Mitiquérrima franquicia fundada en 1919. Muy laureada y dominante en la década de los 30 y de los 40, pero que en la era Super Bowl solamente acumula un trofeo de campeón (en 1986) y otra aparición en el gran partido (2006). El año pasado, aunque nadie contaba con ellos, con toneladas de suerte de por medio, se quedaron a las puertas de la Super Bowl. Los Packers impidieron que un equipo tan mediocre como los Bears de la 2010-2011 (lo siento, pero sinceramente lo creo) llegasen tan lejos. Ah, tienen un himno que me encanta y sobre el que ya comenté sus orígenes. El football en Chicago, o lo que es lo mismo, la vida de George Halas:
Música. Aquí también hay mucho nivel. Hasta hay un estilo musical (y una banda) que se denominan Chicago. Pero a mí eso no me va. Grupos recientes como Rise Against o Alkaline Trio proceden de la zona. Me quedo con Cheap Trick y su clásico Surrender.
Qué se espera de ellos. No creo que nadie espere que los Bears lleguen tan lejos como la pasada temporada en una conferencia con equipos como Eagles, Packers, Saints o Falcons, por citar unos cuantos. No siempre la suerte te permite enfrentarte a un equipo con récord negativo en ronda divisional. Quién sabe, está claro, pero creo que su aspiración es pelear por el título de división o, en su defecto, por una plaza en los playoffs. No espero yo tanto de los Bears, equipo que alcanzó más de lo que debía el año pasado y que creo que se la puede pegar este. Por suerte para los seguidores de Chicago, mis impresiones valen una mierda y tampoco tengo una base demasiado sólida para pensarlo. Veamos.
Ataque. Os habréis dado cuenta de que en algunos casos ni hablamos del coordinador ofensivo o del defensivo. El cargo existe, pero no resulta tan relevante. En Chicago sí. Allá donde esté Mike Martz, allá donde tenga competencias en la estrategia de ataque, se aludirá a él en primer lugar, antes que a los jugadores. El autor intelectual del Greatest show on turf. Poco protagonismo de la carrera, devoción por el pase y, pese a haber jugado de tight end, por apenas utilizar a estos jugadores como receptores. Greg Olsen ya ha huido, camino de Charlotte. A Martz también se le responsabiliza de la exorbitante cantidad de sacks que sufre Chicago. Su filosofía de ataque se basa en rutas profundas de los receptores, que fuerzan al pasador a esperar para soltar el pase; aparte, las formaciones son ricas en receptores y escasas de bloqueadores (¿para qué?). Más le vale poner solución al tema. Sobre todo con un quarterback de la hombría y agallas de Jay Cutler, que es capaz de aguantar lo que le venga. Espera...
Quarterback. ¿Hay algo que permita a Jay Cutler redimirse ante su afición? Lo veo difícil. En un deporte en el que la gallardía, lo bizarro (en el sentido español de la palabra, que no significa extraño, por mucho que lo veamos con mayor frecuencia usado con este significado, por mala traducción del inglés) forma parte de la esencia del juego, no se admiten actitudes de nenaza. Ya podía estar Cutler jugándose la vida, que su retirada en la final de la NFC será difícil de perdonar. Más aún cuando su sustituto era una calamidad (Todd Collins), aunque el sustituto del sustituto (Caleb Hanle) a punto estuvo de lograr la hazaña. Un puñado de líneas y todavía no he comentado nada sobre cómo creo que funcionará Cutler el año que viene. Es que es complicado. Creo que tiene una papeleta complicada. Un marrón importante. Con confianza, un buen jugador. Sin ella, un peligro. Esperará su oportunidad Hanle, que con su buen partido en la final de la NFC ya se ha ganado el favor de muchos.
Receptores. Un sistema como el de Martz necesita de unos receptores en condiciones. Los Bears no los tenían la pasada temporada. Esta, han mejorado. Roy Williams ha decepcionado en Dallas, sí. No ha estado ni mucho menos a la altura. Pero es un buen receptor. Mejora lo presente en Chicago. Devin Hester, un retornador como ninguno, es un receptor mediocre, siendo generosos. Johnny Knox deberá seguir creciendo y Earl Bennet completa la unidad. Regulera, pero creo que Roy Williams puede venirles muy bien. No descartemos tampoco la colaboración de Matt Forté en estas labores. Ah, se ha ido Olsen y ha llegado Matt Spaeth para el puesto de tight end. A bloquear, y a bloquear bien. Cutler lo necesita.
Línea ofensiva. No me parece descabellado que, si el panorama sigue como la temporada pasado, se acuse a los miembros de la línea de los Bears de intento de homicidio. Es inadmisible que tu protegido sufra 52 sacks. La línea no es la única culpable, pero sí la principal junto con Martz. Un desastre. La incorporación de Gabe Carimi (primera ronda del último draft) intentará paliar los defectos de una unidad que sufre del sistema y de su incompetencia. Con Martz al frente, supongo que no queda otra.
Backfield. Aunque el pase sea el protagonista, y seguro que lo seguirá siendo, a los Bears les ha quedado un grupo de corredores muy apañado. Matt Forté recuperó las buenas sensaciones de su temporada de novato durante el último año (con mucha jugada de screen, pero me vale), y con el fichaje de otro desecho de los Cowboys, Marion Barber, no tendrán excusa para darle bola a la carrera. El veterano Chester Taylor completa el buen backfield de los Bears.
Defensa. Los Bears llegaron tan lejos la temporada pasada gracias a su defensa. No cabe ninguna duda. A pesar de que sus quarterbacks protagonizaron algunos partidos desastrosos (Todd Collins tuvo actuaciones para enmarcar), la defensa aguantó el tipo y permitió al equipo ganar partidos que por su rendimiento en ataque jamás habría vencido. No está de más recordar que los Bears fueron campeones de la NFC Norte a pesar de que su ataque fue el antepenúltimo de la NFL en yardas totales. Su defensa, la novena en yardas permitidas, cuarta en puntos recibidos.
Línea defensiva. Julius Peppers fichó la temporada pasada por los Bears a cambio de un sueldo monstruoso. Injustificable: 84 millones de dólares garantizados en 6 años, que podrían llegar a los 91,5. Indecente. Sin embargo, el rendimiento de Peppers ha sido excelente y algunos se plantean hasta que el contrato no ha salido claro. Julius Peppers es una bestia imposible de parar. Se da por descontado que los rivales encargarán a dos hombres bloquear a Peppers. Qué menos. Pero no es el único. El otro defensive end es Israel Idonije, otro jugadorazo. Por el interior rotarán varios hombres. Una línea profunda y potente.
Linebackers. Hablábamos antes de iconos. El símbolo de los Chicago Bears durante la última década es Brian Urlacher. Es veterano, pero por edad podría durar. El problema es su estado físico. Si le respetan las lesiones, sigue siendo un jugador de elite. Es el director de la defensa, el que ordena las jugadas, y el que vuelve locos a los quarterbacks contrarios. Sus carencias físicas las suple como estratega. Con él, otro veterano, Lance Briggs, estupendo jugador, y Nick Roach. El problema de la unidad es la profundidad. Como se caiga alguno, los Bears lo pasarán mal.
Secundaria. Los Bears cuentan con uno de los cornerbacks más peligrosos de la NFL (dadas las numerosas pérdidas de balón que causa), Charles Tillman. Tim Jennings y Zackary Bowman completan la nómina de corners. Correctos. En el puesto de safety, el veterano Chris Harris ejerce de líder. Major Harris deberá tomar el relevo de Danieal Manning, que se ha ido a Houston. Una secundaria sólida.
Equipos especiales. Devin Hester es uno de los mejores retornadores de la historia de la NFL. Decisivo en más de un partido la temporada pasada. Aunque las nuevas normas impidan ver retornos de kickoffs, los punts seguirán produciéndose. Y ahí seguirá Hester para liarla. Joder, si es que merece la pena verlo.
Por otro lado, los Bears tienen en Robbie Gould un kicker fiable, e incorporan a un nuevo punter procedente de Jacksonville, Adam Podlesh, que fue el quinto de la NFL la temporada pasada en media de yardas netas. En definitiva, Chicago cuenta con unos equipos especiales muy sólidos.
Equipo técnico. De Martz ya está todo contado. Toca hablar de su jefe, Lovie Smith. Un tipo que juega en la liga de Brad Childress. Siempre cuestionado, a pesar de haber llevado a los Bears a una Super Bowl y a una final de conferencia. Eso sí, se lo han reconocido con creces en su sueldo (6 millones de dólares anuales hasta 2013). A poco que vengan mal dadas, se volverá a cuestionar.
Calendario. Aunque teóricamente el calendario de los Bears es el más fácil de la NFC Norte (y el 18.º de la NFL), el inicio de temporada es muy duro y bien podrían ponerse 0-3. Falcons, Saints y Packers serán sus rivales, aunque dos de esos tres partidos se jugarán en Soldier Field. Si caen en todos, la losa puede ser demasiado pesada. Si salen airosos, tendrán opciones de repetir éxitos.
Predicción. Terceros de la NFC Norte y a casa.
Detroit Lions
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Norte. 10.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. El peor equipo de la última década. Desde la temporada 2000-2001, han batido todos los récords negativos de la NFL. Se tiraron tres temporadas completas consecutivas, de 2001 a 2003, sin ganar un solo partido fuera de su estadio. La temporada pasada batieron ese récord en cuanto a partidos consecutivos. Lo dejaron en 26. Recordemos que se juegan 8 partidos fuera por temporada. Precisamente la victoria con la que se rompía la racha permitió que los Packers alcanzasen los playoffs. Si los Lions hubiesen perdido en Tampa (y los demás resultados no hubiesen cambiado), Green Bay no habría sido campeón. Desde la temporada 2000-2001 no consiguen un balance positivo de victorias. Pero, su mayor hazaña, que nadie ha conseguido igualar, ha sido la temporada (im)perfecta. 0-16, en la 2008-2009. La siguiente temporada cosecharon dos victorias; y la pasada, nada menos que seis. Como probablemente pocos de los que leen habrán visto ganar a los Detroit Lions, vamos a recordar tiempos mejores de este equipo que despierta tanta ternura. Y es que este es otro equipo con mucha historia. Los Lions cuentan con 4 títulos de campeones de la NFL, todos ellos anteriores a la era Super Bowl. Fueron un equipo dominante en la década de los 50, cuando cosecharon tres títulos. El último, en 1957. Este fue el partido. Disfrutad del vídeo, que es una joya. Precisamente jugaban la final frente a otra franquicia de pésimos resultados en los últimos años, los Cleveland Browns, en donde jugaba un novato al que el narrador llama "Jimmy Brown". Detroit se presenta sin su quarterback titular, Bobby Lane.
Aunque nunca llegaron a los niveles de los 50, hay que decir que durante los 90 los Lions fueron un muy buen equipo, cuando lograron alcanzar los playoffs en seis ocasiones. Estaban liderados por un tal Barry Sanders.
¿Por qué de los Lions dos vídeos y de los demás solamente uno? Porque a los demás los hemos visto compitiendo de verdad recientemente. A los Lions, apenas.
Música. Estamos ante otra tierra fértil en música. Probablemente la mejor de la división, y mira que hay nivel. De ahí procede desde Madonna a MC5 o Alice Cooper. De Detroit es el mítico sello Motown (que viene de Motor Town, la ciudad del motor). También de por ahí proceden los Stooges. Os pongo algo que tiene parte de Stooges y parte de MC5, la Sonic's Rendezvous Band. Esto es Electrophonic tonic.
Qué se espera de ellos. De los Lions, aunque parezca mentira, se espera bastante. Son una apuesta de moda. De tanto perder, de tanto fracasar, han ido acumulando elecciones en los primeros puestos del draft. Gracias a ello, cuentan con auténticos genios en su plantilla. En particular, Calvin Johnson y Ndamukong Suh. Detroit cuenta con altas dosis de talento joven, aparte de los citados anteriormente. Su línea en las últimas temporadas es ascendente (difícil que no lo sea cuando vienes de conseguir 0 y 2 victorias, por otro lado). Por estos motivos, está de moda apostar por una buena campaña de los Lions. Queda guay, después de tantos años sumidos en la miseria. Tan de moda está, que creo que se espera mucho de ellos. Se habla de balance de victorias positivo e incluso de wild card. ¿Realmente es para tanto?
Ataque. Los Lions tienen un ataque potente. Que pase de bueno a muy bueno depende del estado de salud de sus estrellas. Si Matthew Stafford y Calvin Johnson están en forma, y si su veterana línea ofensiva se comporta, los Lions tienen un ataque explosivo que puede amargar la existencia a cualquiera. Eso sí, es un castillo de naipes. Si alguna de las piezas falla, y no es improbable que lo haga, se jodió el invento.
Quarterback. Primera clave: el estado de forma de Stafford. El número 1 del draft de hace un par de años encara su tercera temporada como profesional. Hasta ahora, se ha tirado más tiempo lesionado que activo: ha jugado 13 partidos de los 32 que ha disputado su equipo en ese periodo; la última temporada, solamente 3. Eso sí, lo que se le ha visto invita al optimismo. Ha cometido los errores comprensibles de novato (20 intercepciones, una media de 2 por partido, en su primer año), pero también ha dado muestras de su calidad. De su disponibilidad depende el éxito de Detroit. Luego, de que lo haga bien. Si se vuelve a lesionar (no descartable en absoluto), Shaun Hill volverá a tomar los mandos. Hill es un quarterback decente, correcto, pero insuficiente para aportar el plus que los Lions necesitas. Con una línea mediocre (siendo generosos) y un backfield regulero, y una defensa todavía verde, necesitas un quarterback de primera para construir un equipo ganador. De momento, bastante incertidumbre.
Receptores. Calvin Johnson es una superestrella. Un portento físico, si llega a haber contado con un pasador fiable y algo de ayuda de sus compañeros, probablemente estaríamos hablando del mejor receptor de la NFL. Antes comentaba que está en el Top-5, un escalón por debajo de Andre Johnson y Larry Fitzgerald. Es así, pero Calvin Johnson ha llegado a ese status en un ataque mucho peor que el de Texans o Cardinals (en la era Warner, se entiende). Johnson necesita ayuda para que las defensas tengan que preocuparse por alguien más que él. Eso sí, si se dejase de gilipolleces (léase jugar a la peonza en la end zone), quizá su equipo contaría con alguna victoria más. Nate Burleson cumplió razonablemente bien la función de apoyo a este número 1. El tight end Brandon Pettigrew es otro buen jugador que colabora en estas tareas. La exestrella de los Broncos, pero no los de Denver sino los de Boise State, Titus Young, y Rashied Davis aportan profundidad a la posición. Pero, no nos engañemos, estamos ante otra clave: si Calvin Johnson cae, el ataque de los Lions se va a la mierda.
Línea ofensiva. En una división en la que está de moda poner a parir a las líneas ofensivas, los Lions no iban a ser menos. A pesar de que está compuesta por jugadores veteranos y de que todos los titulares repetirán la próxima temporada (indicio de que, quizá, el motivo es que funciona), la línea de Detroit siempre tiene su lugar de honor entre las peores de la NFL. Por llevar un poco la contraria, diré que no es para tanto. No digo que sea una buena línea, pero tampoco pésima.
Como siempre que uno puede debe aportar datos para justificar sus afirmaciones, recurriré de nuevo a los de Cold, Hard Football Facts. La peña de esta web intenta buscar estadísticas que midan el rendimiento de todas las posiciones, y encontrar qué es lo más importante para el triunfo de un equipo. Ya comenté antes que lo primero, según dicen, es la defensa aérea. Para medir el rendimiento de las líneas ofensivas calculan un índice llamado offensive hog index, cuya fórmula se basa en las yardas de carrera conseguidas, el porcentaje de "jugadas negativas de pase" sucedidas (intercepciones o sacks, en las que se entiende que la línea tiene parte de culpa) y porcentaje de éxito en jugadas de tercer down, donde la línea es fundamental. Pues bien, de acuerdo con este criterio, el año pasado la mejor línea habría sido la de los Patriots, seguida de Bucs, Texans, Saints, Falcons, Jets y Colts. Así de primeras, parece que tiene sentido. Se trata de lineas ofensivas reputadas. Pero, a continuación de estas, aparece una no reputada, sino reputeada: la de los Lions. ¡Eh, que parece que tan malos no son! Pues eso.
Backfield. Parecía a principios de la pasada temporada que Jahvid Best se iba a comer el mundo, pero luego su rendimiento empeoró ostensiblemente. Junto con Maurice Moris y Jerome Harrison completa un backfield rápido pero cuya aptitud para minar a los rivales por dentro es dudosa. Si Best progresa y alcanza niveles parecidos a los del inicio del año pasado, ojo con este ataque.
Defensa. Hasta la llegada de la bestia, era frecuente aludir a los Lions como lindos gatitos. Tan tiernos, tan blanditos. Ya no. Cuando un equipo cuenta con Ndamukong Suh en sus filas, las coñas se terminan. El número 2 del draft de 2010 ha respondido a las expectativas. Quizá con brutalidad excesiva, y ya le han caído unas cuantas multas por ello (no se corta ni en pretemporada, qué afición por descorchar quarterbacks). De todos modos, la defensa de Detroit tiene todavía que mejorar bastante su defensa del pase. Por este motivo, creo que los Lions seguirán sufriendo. Su secundaria es todavía bastante floja.
Línea defensiva. No hablo más de Suh. Una mala bestia, un excelente jugador. La incorporación del veterano Kyle Vanden Bosch le ha venido muy bien a la unidad. Se dudaba de su estado, pero su rendimiento ha sido bueno. Con Suh y Vanden Bosch aterrorizando a los rivales, se libera espacio para otros jugadores, como Cliff Avril, que cosechó 8,5 sacks la temporada pasada. Ahora se une Nick Fairley, del que se espera mucho, pero cuyo estado físico suscita dudas. En todo caso, ya nadie se ríe de los Detroit Lions.
Linebackers. Los Lions incorporan a Stephen Tulloch, procedente de los Titans, como gran esperanza para reforzar su unidad de linebackers. Tulloch fue el segundo jugador en número de placajes de la NFL la temporada pasada, así que cabe esperar mayor solidez en esta unidad. Junto a él, llega de Jacksonville Justin Durant, un jugador bastante irregular, pero que aporta profundidad. DeAndre Levy completa la unidad titular. Es un ugador joven del que se espera que siga progresando. A los Packers la temporada pasada les amargó la vida, con 8 tackles y, sobre todo, una decisiva intercepción a Matt Flynn en su propia end zone. La victoria de los Lions en Miami también se debió a una jugada decisiva de Levy, que retornó una intercepción para el touchdown de la victoria.
Secundaria. Esta unidad es la que más dudas suscita. Muchas, además. Han fichado a Eric Wright de los Browns y a Erik Coleman de los Falcons para reforzarla, pero no parecen jugadores lo suficientemente importantes para dar seguridad a la secundaria. Tienen a dos safeties jóvenes, Louis Delmas (que pega que da gusto) y Amari Spievey, que no están mal. Pero en las esquinas tienen más problemas. El citado Wright será seguramente titular, junto con Chris Houston o Alphonso Smith. En general, bastante flojos.
Equipos especiales. Para compensar tanta inmadurez, los Lions tienen a un kicker de 41 tacos, de nombre con rima, Jason Hason. Su longevidad no le ha hecho perder precisión (18/18 field goals la temporada pasada), aunque empieza a sufrir achaques típicos de la edad y que llevaron a Suh a chutar (sin éxito) un extra point. La gilipollez les costó el partido a los Lions. El punter, Nick Harris, regulero, y la defensa de los retornos debe mejorar bastante. Stefan Logan es un tipo que sabe retornar. Veamos, que este año veremos pocos:
Equipo técnico. Jim Schwartz asumió el cargo con la tranquilidad de que no lo podía hacer peor que su predecesor, Rod Marinelli (ahora coordinador defensivo en Chicago). En un contexto de poca exigencia, sus resultados han sido, siendo generosos, aceptables (8-24, es decir, un 25% de victorias). Creo que es un buen entrenador y que está sabiendo llevar al grupo de jóvenes jugadores que tiene a cargo, pero necesita dar un paso adelante.
Calendario. Los Lions tienen teóricamente el calendario más duro de la división y el 4.º de la NFL. No se dan las mejores condiciones para que resurjan. Tres de sus cuatro primeros partidos los juegan fuera (Tampa, Minnesota y Dallas), y algo deberían rascar para tener opciones de pelear.
Predicción. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Últimos de la NFC Norte. Por recuperar viejas costumbres.
* * *
Conclusión. La primera conclusión es que esto ha quedado demasiado largo. Como siga así, no llego ni de coña a analizar todas las divisiones. Las siguientes serán bastante más breves. Mi siguiente conclusión es que, si bien tengo relativamente claro que los Packers son los favoritos, los otros tres están ordenados de manera un tanto aleatoria. Nada me sorprendería en esta división, desde que los Lions sean segundos, hasta que los Bears repitan campeonato. Pero algo hay que (pre)decir, así que apuesto por que los Vikings son segundos, los Bears terceros y los Lions últimos.
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miércoles, 24 de agosto de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
Apuntes breves: ¿otra vez Tampa?
Qué difícil resulta escribir cuando no está pasando nada. Lo siento, pero creía que podría sacar fuerzas para escribir artículos sobre temas históricos, no actuales, pero no ha sido así. Entre el putobendito trabajo, The Wire, cuyas cinco temporadas me he tragado recientemente (y recomiendo encarecidamente a todos que lo hagáis si no lo habéis hecho ya) y otros vicios, mi tiempo libre (libre de lo anterior) ha sido escaso.
Pues eso, que he estado enfrascado, Caught in a jar.
Sin embargo, esta mañana me llegaba un e-mail (nótese la metonimia, utilizamos el nombre del sistema de transmisión para denominar el mensaje) de un colega de los Falcons que decía esto:
"Parece que el partido de este año en Londres es el Tampa Bay Buccaneers – Chicago Bears".
En ese mensaje estaba también copiado un aficionado de los Buccaneers, que respondía lo siguiente:
"Pero se ha levantado el Lock-out? Es que como aquí hay cierto impresentable que se dedica a trabajar en vez de actualizar su blog…
Si es ese partido, lógicamente no podemos faltar!!"
A lo que yo contesté:
"Otra vez Tampa? Joder... Que no tengo nada en contra de Tampa, pero ya podían llevar a otros equipos. Parece ser que se debe a que la temporada pasada no se llenó el estadio de los Bucs ni una sola vez.
De todos modos, es un poco raro, porque todos los años era un equipo de la NFC contra otro de la AFC".
En efecto, todavía es un rumor, pero tiene bastantes visos de ser realidad. Vamos, que Adam Schefter lo da casi por hecho, y si él lo dice, será verdad. Bears-Bucs. Por primera vez, se enfrentarían dos equipos de la misma conferencia. Dos equipos de la NFC. Y por primera vez repetiría un equipo presencia en Londres.
Lo apuntaba en mi comunicación privada ya revelada: no me entusiasma nada la idea. ¿Otra vez Tampa? Que sí, que estos Bucs (probablemente) poco tendrán que ver con los que vimos en 2009, tienen una pinta estupenda, pero prefiero la variedad. Tampoco suele tener que ver el Estu de un año a otro y sigue siendo el Estu, con los mismos cabrones con diferente nombre. Ayer fue Samo Udrih, hoy es Jiri Welsch; ayer fue Iker Iturbe, hoy es Germán Gabriel; y así sucesivamente, pero la esencia no cambia.
Por cierto, Freeman volverá al estadio donde debutó. Ya habría jugado dos veces en Wembley, probablemente más ocasiones de las que lo hará en toda su carrera en varios estadios de la NFL (sobre todo de equipos de la AFC).
Enfrente, los Bears. Un equipo con bastantes boletos para pegar un bajón. Wembley, en este sentido, es un poco gafe. Suelen llegar equipos que pasan por horas bajas. Tampa hace un par de temporadas (cuando venía de hacer una buena temporada anterior), los Broncos y los 49ers la pasada, y apuesto por los Bears para la siguiente. Sensación personal y seguramente equivocada.
Como punto final al poco entusiasmo: los Buccaneers son los locales. Eso implica que no escucharemos el mítico Bear down, Chicago Bears! cuando anote Chicago. Otra putada. Eso sí, veremos cutre-animaciones de navíos piratas bombardeando a los rivales en el marcador.
Como leía en un cruel comentario, Chicago seguirá disputando 8 partidos en su estadio, mientras que los Bucs tendrán un blackout menos (el blackout es el bloqueo de la señal televisiva para la localidad donde se juega el partido, que impone la NFL si 72 horas antes no se han vendido todas las localidades). Esa parece ser la razón principal para que Tampa repite: que su estadio es el más grande de la NFL. Nunca se llena. En una liga en la que es excepción que no se agoten las entradas, los asientos vacíos son regla en Tampa. Tanto, que algunos malpensados dicen que eligen los Bucs el partido contra los Bears porque temían que hubiese más aficionados de Chicago en las gradas del Raymond James Stadium que del equipo local. Incluso algunos llegan a especular con una posible mudanza a Londres (no caerá esa breva). Pero bueno, como ya dije en alguna ocasión, aunque deportivamente pueda ser perjudicial ceder un partido en tu estadio a cambio de disputarlo en Wembley, ya que se pierde presión del público, económicamente es un chollo. Los Glazer, dueños del Manchester United además de los Bucs, lo saben porque lo gozaron hace un par de temporadas, y quieren repetir.
No, no me entusiasma la pareja de equipo que probablemente veré en Wembley este año. Y digo veré porque, a pesar de todo, no pienso perderme la ocasión. Por muchos inconvenientes que haya comentado, merece la pena. Vaya que si la merece. Como dice una aficionada Buccaneer que seguramente estará entusiasmada con el rumor, merece la pena quitarse de otras cosas para ir al partido de Londres.
Hace unos meses habían surgido rumores sobre un posible partido de los Steelers en Dublín. El dueño y presidente de los Pittsburgh Steelers es embajador de los Estados Unidos en Irlanda, lo que daba cierta base racional al rumor. Nada se ha vuelto a saber, aunque el plan me parece más atractivo que el de vuelta a Londres, vuelta a Tampa.
¿Y el lockout cómo va? Bien, gracias. Sin mucha novedad. La juez que se está encargando de las demandas de los jugadores, que todavía no ha decidido si levanta o no el lockout, ha ordenado la mediación. ¿Qué es la mediación? Algo que vale para poco si las partes no quieren negociar. Es una negociación "supervisada" por un mediador, que no es ningún juez o árbitro, sino un tercero que trata de ayudar a que las partes lleguen a un acuerdo. Veremos.
Entretanto, la NFL ha anunciado el calendario de pretemporada y en breve parece que se anunciará el de la temporada regular. La NFL parece actuar como si estuviésemos en "condiciones normales", cuando ella misma es la que ha impuesto la suspensión de la actividad. Paradójico. El próximo hito de la offseason más off de la historia es el draft, del 28 al 30 de abril. Ya hablaremos de ello.
Pero no desesperéis. Si no se levanta el cierre patronal, en vez de jugadores, podrían poner figuras típicas en contrachapado burdamente pintadas y sosas.
(no se nota que el vídeo está metido con calzador)
Pues eso, que he estado enfrascado, Caught in a jar.
Sin embargo, esta mañana me llegaba un e-mail (nótese la metonimia, utilizamos el nombre del sistema de transmisión para denominar el mensaje) de un colega de los Falcons que decía esto:
"Parece que el partido de este año en Londres es el Tampa Bay Buccaneers – Chicago Bears".
En ese mensaje estaba también copiado un aficionado de los Buccaneers, que respondía lo siguiente:
"Pero se ha levantado el Lock-out? Es que como aquí hay cierto impresentable que se dedica a trabajar en vez de actualizar su blog…
Si es ese partido, lógicamente no podemos faltar!!"
A lo que yo contesté:
"Otra vez Tampa? Joder... Que no tengo nada en contra de Tampa, pero ya podían llevar a otros equipos. Parece ser que se debe a que la temporada pasada no se llenó el estadio de los Bucs ni una sola vez.
De todos modos, es un poco raro, porque todos los años era un equipo de la NFC contra otro de la AFC".
En efecto, todavía es un rumor, pero tiene bastantes visos de ser realidad. Vamos, que Adam Schefter lo da casi por hecho, y si él lo dice, será verdad. Bears-Bucs. Por primera vez, se enfrentarían dos equipos de la misma conferencia. Dos equipos de la NFC. Y por primera vez repetiría un equipo presencia en Londres.
Lo apuntaba en mi comunicación privada ya revelada: no me entusiasma nada la idea. ¿Otra vez Tampa? Que sí, que estos Bucs (probablemente) poco tendrán que ver con los que vimos en 2009, tienen una pinta estupenda, pero prefiero la variedad. Tampoco suele tener que ver el Estu de un año a otro y sigue siendo el Estu, con los mismos cabrones con diferente nombre. Ayer fue Samo Udrih, hoy es Jiri Welsch; ayer fue Iker Iturbe, hoy es Germán Gabriel; y así sucesivamente, pero la esencia no cambia.
Por cierto, Freeman volverá al estadio donde debutó. Ya habría jugado dos veces en Wembley, probablemente más ocasiones de las que lo hará en toda su carrera en varios estadios de la NFL (sobre todo de equipos de la AFC).
Enfrente, los Bears. Un equipo con bastantes boletos para pegar un bajón. Wembley, en este sentido, es un poco gafe. Suelen llegar equipos que pasan por horas bajas. Tampa hace un par de temporadas (cuando venía de hacer una buena temporada anterior), los Broncos y los 49ers la pasada, y apuesto por los Bears para la siguiente. Sensación personal y seguramente equivocada.
Como punto final al poco entusiasmo: los Buccaneers son los locales. Eso implica que no escucharemos el mítico Bear down, Chicago Bears! cuando anote Chicago. Otra putada. Eso sí, veremos cutre-animaciones de navíos piratas bombardeando a los rivales en el marcador.
Como leía en un cruel comentario, Chicago seguirá disputando 8 partidos en su estadio, mientras que los Bucs tendrán un blackout menos (el blackout es el bloqueo de la señal televisiva para la localidad donde se juega el partido, que impone la NFL si 72 horas antes no se han vendido todas las localidades). Esa parece ser la razón principal para que Tampa repite: que su estadio es el más grande de la NFL. Nunca se llena. En una liga en la que es excepción que no se agoten las entradas, los asientos vacíos son regla en Tampa. Tanto, que algunos malpensados dicen que eligen los Bucs el partido contra los Bears porque temían que hubiese más aficionados de Chicago en las gradas del Raymond James Stadium que del equipo local. Incluso algunos llegan a especular con una posible mudanza a Londres (no caerá esa breva). Pero bueno, como ya dije en alguna ocasión, aunque deportivamente pueda ser perjudicial ceder un partido en tu estadio a cambio de disputarlo en Wembley, ya que se pierde presión del público, económicamente es un chollo. Los Glazer, dueños del Manchester United además de los Bucs, lo saben porque lo gozaron hace un par de temporadas, y quieren repetir.
No, no me entusiasma la pareja de equipo que probablemente veré en Wembley este año. Y digo veré porque, a pesar de todo, no pienso perderme la ocasión. Por muchos inconvenientes que haya comentado, merece la pena. Vaya que si la merece. Como dice una aficionada Buccaneer que seguramente estará entusiasmada con el rumor, merece la pena quitarse de otras cosas para ir al partido de Londres.
Hace unos meses habían surgido rumores sobre un posible partido de los Steelers en Dublín. El dueño y presidente de los Pittsburgh Steelers es embajador de los Estados Unidos en Irlanda, lo que daba cierta base racional al rumor. Nada se ha vuelto a saber, aunque el plan me parece más atractivo que el de vuelta a Londres, vuelta a Tampa.
¿Y el lockout cómo va? Bien, gracias. Sin mucha novedad. La juez que se está encargando de las demandas de los jugadores, que todavía no ha decidido si levanta o no el lockout, ha ordenado la mediación. ¿Qué es la mediación? Algo que vale para poco si las partes no quieren negociar. Es una negociación "supervisada" por un mediador, que no es ningún juez o árbitro, sino un tercero que trata de ayudar a que las partes lleguen a un acuerdo. Veremos.
Entretanto, la NFL ha anunciado el calendario de pretemporada y en breve parece que se anunciará el de la temporada regular. La NFL parece actuar como si estuviésemos en "condiciones normales", cuando ella misma es la que ha impuesto la suspensión de la actividad. Paradójico. El próximo hito de la offseason más off de la historia es el draft, del 28 al 30 de abril. Ya hablaremos de ello.
Pero no desesperéis. Si no se levanta el cierre patronal, en vez de jugadores, podrían poner figuras típicas en contrachapado burdamente pintadas y sosas.
(no se nota que el vídeo está metido con calzador)
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martes, 25 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: finales de conferencia
Solo quedaban vivos cuatro. Cuatro de treinta y dos. No necesariamente los mejores. Y solo podían quedar dos. El resultado ya lo conoceréis todos.
La canción de esta semana, Beat on the brat. Por dos motivos. El primero, que es una de mis canciones favoritas. Si no es la mejor canción que se ha compuesto jamás, poco le falta. Qué mejor manera de festejar la clasificación de los Packers para la Super Bowl que con esta canción. El segundo motivo, que brat (niñato) es lo que están considerando los aficionados de los Bears a Cutler. Y le están golpeando (beating) de lo lindo. Figuradamente, eso sí. Pues eso, que beat on the brat, beat on the brat, beat on the brat with a baseball bat, oh yeah, oh yeah, o-ooh.
Qué pude ver. Salvo fuerza mayor, uno no puede perderse los partidos de final de conferencia. El primero en casa ajena, con amigos que no sufrían. No solo no sufrían, sino que los muy cabrones querían que Chicago anotase para que "hubiese partido". La madre que los parió, cuando Green Bay ganaba de 14 me decían que "tranquilo", que ya estaba hecho. Ya. Qué sufrimiento. Les agradezco que me aguantaran ayer. Qué mal lo pasé durante la segunda parte del partido. Había comida y bebida abundantes. Sospecho que todo estaba muy bueno. Lo sospecho porque estaba tan nervioso que no probé bocado. Pero qué alegría al terminar el partido. ¡¡Los Packers a la Super Bowl!! El segundo partido ya lo vi en mi casa. Tampoco hay que abusar de la confianza del anfitrión. Llegué a tiempo para ver el himno en Heinz Field. El resultado, que los dos equipos favoritos de mi hogar se disputarán la Super Bowl. Como decía uno de los anfitriones del primero de los partidos, el 6 de febrero en mi casa habrá más tensión que en el bautizo de un Gremlin.
Favre Watch (lo más comentado)
De qué se va a hablar día después de las finales de conferencia. Pues de los dos equipos que disputarán la Super Bowl. Los dos finalistas son los Green Bay Packers y los Pittsburgh Steelers. Haciendo bueno el refrán de offense wins games, defense wins championships, llegan a la Super Bowl las dos mejores defensas de la temporada regular. La defensa de Green Bay ha sido la mejor defensa de la NFL en playoffs en el apartado de puntos permitidos. También ha sido la mejor de la NFC en yardas concedidas. La defensa de los Steelers es la mejor de la NFL en yardas permitidas en postemporada. Y ha sido clave en las dos victorias.
Los dos partidos de ayer se decidieron por un touchdown de diferencia o menos. Y los ganaron los equipos cuyas defensas consiguieron anotar un touchdown. Green Bay con el pick-six de Raji. Pittsburgh con el fumble retornado para touchdown de William Gay. La diferencia fue de 5 puntos y no de 7 porque la defensa de los Jets consiguió 2 (un safety). En definitiva, que los ataques empataron a puntos en ambos partidos. Las diferencias las marcaron las defensas. Y se impusieron las que en principio parecían superiores.
¿Son Packers y Steelers justos finalistas? Creo que sí.
Los Packers son justos campeones de la NFC. Quién si no. Cuando un sexto cabeza de serie llega a la Super Bowl es difícil cuestionar que ha llegado merecidamente, porque para ello ha tenido que eliminar a los cabezas de serie números 3 y 1. Los Packers también han eliminado al 2. Han tenido que jugar todos sus partidos fuera de casa. Y, además, han ganado merecidamente en todos esos enfrentamientos, mostrándose superiores a sus rivales en todos los partidos (aunque en Philadelphia y Chicago el miedo a ganar afloró en los últimos instantes). Cuando un equipo elimina a los cabezas de serie 1, 2 y 3 de su conferencia, difícilmente se puede cuestionar la justicia de su plaza en la Super Bowl. Cuando, además, ese equipo no ha perdido ni un solo partido por más de 4 puntos en toda la temporada, ni ha ido perdiendo por más de 7 puntos en toda la temporada, puede concluirse que nadie, en ningún momento, se ha mostrado claramente superior a él.
Y todo ello pese a ser el equipo con más jugadores y más titulares en la injured reserve list, el listado de jugadores lesionados para toda la temporada. Lesiones de jugadores importantes a los que se ha encontrado recambio válido. Alguno tardío, como es James Starks; otros que implican un cambio de estilo, como es el abandono de los pases a los tight ends ante la baja de Jermichael Finley. Un justo finalista. Sin duda más justo que los Bears. El segundo seed 6 que lo consigue, el primero en la NFC. Pero un seed 6 muy potente, tanto que en ninguno de los partidos sorprendió su victoria. De hecho, partía como favorito en todos (si nos guiamos por las apuestas de los expertos).
¡Un brindis por este equipo!
En la AFC han vencido los Steelers. Ha vencido la mejor defensa de la NFL. Ese dato puede ser suficiente para considerarlos justos finalistas. La mejor defensa y un ataque decente. No han eliminado al mejor de la temporada regular, que además les había superado claramente entonces, los Patriots, pero no se puede decir que New England mereciese más después de su justa derrota en Foxborough ante los Jets. Los Steelers también tuvieron que superar adversidades muy importantes. No solo me refiero a los Ravens y a los Jets, dos equipos muy duros, en playoffs. Durante los cuatro primeros partidos de la regular season estuvieron sin su quarterback titular. Por golfo y mala gente. Una sanción injustificada, pero bueno. En ataque se han visto forzados a utilizar hasta 4 quarterbacks y 7 tackles. Ayer se lesionó el center titular, el novato Maurkice Pouncey, pero su suplente, Doug Ligursky, hizo que la ausencia de Pouncey apenas se notase. Salvo el error en el snap que causó el safety, Ligursky hizo un buen partido, teniendo en cuenta la defensa que tenía delante. Y han sacado petróleo de jugadores como Antonio Brown, 195.ª elección del pasado draft. Defensa dominante y ataque solvente.
Los Jets también habrían sido justos finalistas (eliminaron a Colts y Patriots, cosa fina), pero ayer fueron peores que los Steelers. Mejor dicho, en la mitad en la que fueron superiores a los Steelers, fueron menos superiores que los Steelers en la mitad en la que los Steelers fueron superiores. No puedes empezar una final de conferencia perdiendo 24-0. No puedes conceder más de 100 yardas de carrera en una mitad si quieres llegar a una Super Bowl. La buena segunda parte de los Jets no fue suficiente. El goal line stand de Pittsburgh valió para sellar una victoria por la que no deberían haber sufrido después de conseguir 24 puntos de ventaja.
Este vídeo oficial de la NFL recoge lo mejor de los dos partidos.
A partir de ahora, durante las eternas dos semanas que quedan hasta la Super Bowl, os hartaréis de leer análisis de cada equipo, predicciones y previas. Seguramente por aquí también. Es lo que hay.
La otra historia mediática del domingo fue la lesión de Cutler. En 2007, Philip Rivers jugó la final de la AFC con el ligamento cruzado anterior de su rodilla roto. Para NFL Network esa fue la octava actuación más valiente de la historia. Probablemente, más que valiente, fue temeraria. Pero este es el tipo de cosas que se espera de un jugador de fútbol americano. No sé hasta qué punto debería ser así, pero forma parte de la épica que se exige a los líderes de cada equipo. Se da por sentado. Los jugadores son héroes. Los tipos más duros. O eso, o nenazas, traidores, cobardes. No hay término medio.
No sabemos hasta qué punto Cutler estaba en condiciones de seguir ayer. Hoy comentan que tenía un ligamento cruzado de la rodilla roto. Pero cuando hablo de condiciones de seguir me refiero a que pudiese andar y el riesgo de perder la pierna no fuese muy alto. Seguramente en un partido cualquiera la retirada era la única opción. Seguramente un Cutler mermado era incluso contraproducente para el ataque de los Bears. Pero era la final de conferencia. El partido de su vida, hasta ahora. Uno de los partidos más importantes de la historia de los Bears en los últimos años. Ocasiones como estas se presentan pocas veces.
Y en un deporte de superhombres, vimos al quarterback titular de los Bears de pie en la banda, con cara de indiferencia, sin gestos de gran dolor. Ni siquiera se sabía en qué jugada se había lesionado. De hecho, las únicas señales de daños en su cuerpo eran las manchas de sangre de su codo derecho. Parecía, e insisto en que parecía, haber desertado. El daño a su imagen ya está hecho. Analistas y compañeros de profesión (que no de equipo) lo han puesto a parir. Creo que se han pasado varios pueblos, por mucho que, efectivamente, Cutler no haya mostrado la bravura que se le supone a un superhéroe. Twitter echaba humo anoche. Una selección de tweets sobre el asunto:
Maurice Jones-Drew (running back de los Jaguars): "All I'm saying is that he can finish the game on a hurt knee... I played the whole season on one...". Lo único que digo es que puede terminar el partido con la rodilla lesionada... Yo jugué la temporada completa con una sola rodilla...
Ross Tucker (ex offensive lineman, ahora periodista de la ESPN: "I've hurt my knee playing football 4 times. Never once did I then stand up on sidelines afterwards". Me lesioné la rodilla jugando al football 4 veces. Nunca jamás me quedé de pie en la banda después de la lesión.
Anthony Armstrong (wide receiver de los Redskins): "Knee-gate in Chicago".
Lance Moore (wide receiver de los Saints): "Its hard to know, but it def looked like it. RT @LSUFAN869: @LanceMoore16 Cutler gave up wouldn't you say?". En respuesta a la pregunta de un aficiionado "¿No dirías que Cutler se ha rendido?", Moor dice "Es complicado saberlo, pero definitivamente lo parecía".
Darnell Dockett (defensive tackle de los Cardinals): "If I'm on chicago team jay cutler has to wait till me and the team shower get dressed and leave before he comes in the locker room! Si estuviese en el equipo de Chicago, Jay Cutler tendría que esperar hasta que yo y el resto del equipo nos duchásemos, nos vistiésemos y nos fuésemos antes de entrar al vestuario!
La ira contra Cutler ha llegado a tal punto que varios aficionados de los Bears quemaron camisetas del jugador que creen indigno de vestir sus colores. Los aficionados de los Bears que cometieron actos como los que podéis ver en el siguiente vídeo se merecen sin duda la derrota. Hay que ser imbécil.
Super Bowl III (la sorpresa)
Caleb Hanie era un completo desconocido antes de que se jugasen los partidos de ayer. Si nos dicen que este tipo sería el quarterback con mejor passer rating del Bears-Packers, nos habríamos llevado una buena sorpresa. Seguro que nadie apostó por él. Los ratings de los cuatro quarterbacks que jugaron este domingo en el Soldier Field fueron de 65,2, 55,4, 39,6 y 31,8. Todos esos registros son muy discretos. Pero no deja de sorprender que el mejor sea el de Hanie y el peor el de Cutler. De Collins nadie podía esperar nada bueno. Cuando vi que salía al campo pensé que era el fin para los Bears. No lo hizo tan mal. Pudo ser peor. Consiguió 0 yardas. No completó ningún intento de pase en sus cuatro intentos. Pero por lo menos no fue interceptado. Por eso el rating de Collins fue de 39,6: el que obtiene un QB que lanza todos sus pases incompletos.
He de decir que cuando saltó al campo Hanie me dio miedo. El miedo a lo desconocido. Se lo dije a quienes estaban viendo el partido conmigo. Me daba miedo porque no sabía cómo iba a jugar, pero peor que Collins no lo podía hacer. Salía sin nada que perder. Cutler y Collins habían hecho un partido pésimo. Nadie le podría reprochar nada. Los Bears perdían por 14 puntos. Y en su primer drive, TD. Caleb Hanie, la gran sorpresa del fin de semana.
Recordaba un poco a la historia de Willie Beamen, el quarterback suplente que salta al estrellato en Any given Sunday. Reconozco que yo estaba acojonado. Parecía la típica historia de película del desconocido que contra todo pronóstico consigue el milagro. Por suerte para mis Packers no hubo final feliz para Hanie. Mike Martz tampoco le ayudó, con un playcalling más que cuestionable. Pero sus 153 yardas de pase en una serie de 13/20 y su touchdown en toda una final de NFC no se los quita nadie. ¿Carnaza de one-shot wonder?
Tampoco deja de ser sorprendente que el mejor de los cuatro quarterbacks titulares del domingo fuese Mark Sanchez. Puntualizo: según las estadísticas, el mejor fue Mark Sanchez. 20/33, 233 yardas, 2 touchdowns, ninguna intercepción, 102,2 de passer rating. Ante la mejor defensa de la NFL. Un gran partido. Hacía la matización de que era el mejor QB "según las estadísticas" porque creo que a pesar de su paupérrimo 35,5 de rating el partido de Roethlisberger fue muy bueno. También es sorprendente que podamos decir eso cuando su rating es peor que el que obtiene un quarterback que lanza todos sus pases incompletos. Pero los números engañan, nos sorprenden. Roethlisberger probablemente fue el mejor de los cuatro titulares. Echándole un par para correr con la cabeza por delante cuando hacía falta. Sobreponiéndose al golpe que sufrió en el muslo (no era nada serio, ni mucho menos, pero era lo que le faltaba a Cutler). Y consiguiendo los primeros downs en los momentos calientes. Big Ben va camino de su tercer anillo. Tiene un año más que yo, que no tengo ninguno. ¿Debo plantearme que estoy haciendo con mi vida?
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Por segundo año consecutivo, los Jets se quedan a las puertas de la Super Bowl. Por segundo año consecutivo, consiguen llegar a la final de la AFC tras quedar en el sexto lugar de su conferencia. Desde que Joe Namath garantizase la victoria en la tercera edición de la Super Bowl, la de la gran sorpresa, no han vuelto a jugar el gran partido. Buen momento para recordar a Broadway Joe, borracho como una cuba, con dificultades para articular palabras, diciéndole a la reportera que le importa una mierda la marcha del equipo, que lo único que quiere darle un beso. Épico.
La vida que sigue igual, pero para bien, es la de los Pittsburgh Steelers. Pocos propietarios pueden estar más contentos que la familia Rooney. Es su octava aparición en una Super Bowl. Igualan a los hasta ahora líderes en solitario, los Dallas Cowboys. Los Steelers no hacen demsiado ruido, no se habla de ellos como una dinastía, pero los Steelers se plantan en su tercera Super Bowl en seis años. Si la ganan, sería su tercer título en ese periodo. Considerando los últimos seis años (ya, es algo arbitrario, ¿por qué seis y no nueve? pues para que me cuadre bien lo que voy a decir) son el único equipo que repite campeonato. E, insisto, nadie habla de la dinastía de los Steelers. Será la tercera Super Bowl para jugadores como Roethlisberger, Hines Ward o Troy Polamalu. Toda una hazaña.
Pero para maldición, y para constante, la del gafe de Sports Illustrated. Increíble. Esta temporada se están superando. Comenté la semana pasada la alegría que me llevé al ver que los Chicago Bears figuraban en la portada de la revista. En otra edición, estaban los Jets. Jets y Bears, cómo no, cayeron eliminados. El gafe de Sports Illustrated es implacable. Ruego a los responsables de la revista que no hagan ninguna portada con los Packers como protagonistas antes de la Super Bowl. Ya lo hicieron una vez esta temporada, ya es suficiente. Es momento de hablar de los Steelers, de la increíble historia de Big Ben, de su renacimiento de villano a héroe, o del pelo de Polamalu. Lo que sea, pero que por favor no saquen a los Packers en portada.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
En cada una de las dos finales de conferencia vimos dos partidos diferentes. Cada una de las mitades fue dominada con claridad por uno de los equipos. Los Packers se impusieron a los Bears en los dos primeros cuartos. No me gustó nada la poca diferencia que reflejaba el marcador. 14 puntos no son nada. Una diferencia mucho menor de la que se veía en el campo. El partido comenzó en la misma línea que el de la semana pasada en el Georgia Dome. Los Packers movían el balón con facilidad en ataque. Rodgers conectaba con Jennings y con Nelson con relativa facilidad. Todo marchaba como la seda. Primer drive ofensivo, 7 puntos. Los Bears no se mostraban completamente inoperantes en ataque, pero se quedaban siempre a las puertas de field goal range (de hecho, podrían haberse atrevido a chutar alguno de 50 yardas). El juego de carrera también funcionaba. James Starks volvía a rendir a muy buen nivel y conseguía el primer touchdown de su carrera. Un paseo de Green Bay, hasta que un pase de Rodgers se quedó algo corto, el balón pegó en el pie de Donald Driver y la defensa de los Bears lo interceptó. La potra de los Bears. Ese fue el punto de inflexión en el duelo entre el ataque de los Packers y la defensa de Chicago. Desde entonces, se impusieron los de casa.
La segunda parte fue para los Bears. Su defensa dominó y su ataque, mal que bien, dirigido por Hanie y apoyándose en el juego de carrera, comenzó a funcionar. Cuando Green Bay parecía recuperar el ritmo en ataque, Rodgers lanzó una intercepción a Urlacher. Un pésimo pase, un regalo imperdonable, que a punto estuvo de terminar en touchdown de Chicago. Brian Urlacher no es el tipo más hábil del mundo corriendo con el balón, y bastó un regular placaje de Rodgers para que cayese. El ataque de Green Bay no volvió a funcionar, la estrategia, tanto ofensiva como defensiva se volvió demasiado conservadora y el tercer quarterback de Chicago a punto estuvo de forzar el empate con la ayuda de un buen juego de carrera. La defensa de Green Bay estaba para el arrastre. Dos partidos diferentes, un cambio radical.
En Pittsburgh, exactamente lo mismo. Si acaso, un cambio todavía más patente. El partido comenzó con un parcial de 24-0 a favor de los Steelers y concluyó con otro de 19-0 para los Jets. Durante los dos primeros cuartos, los Steelers se comieron el reloj. Su primer drive, que terminó en touchdown, duró casi 9 minutos. Una burrada. Los Jets no respondían en ataque, su carrera chocaba frente al telón de acero. Al otro lado, Mendenhall daba una exhibición. De ese modo, y tras un dudoso fumble retornado por William Gay para touchdown, se llegaba al 24-0. Todo el pescado parecía vendido. Todos pensábamos que teníamos ya Super Bowl. Estábamos equivocados.
Cambio radical en la segunda parte. De repente, la defensa de los Jets reaccionó. Los Steelers no anotaron ni un solo punto más. La carrera de los Jets, sobre todo gracias a Shonn Greene, comenzaba a funcionar. Poco a poco, iban remontando. Y gracias a un detalle, a la heroica resistencia de la Steel Curtain en su goal line, Pittsburgh terminó llevándose el partido.
Los Jets invirtieron casi ocho minutos para no conseguir ningún punto. Luego lograron un safety, y anotaron otro touchdown que les puso a 5 puntos, pero era demasiado tarde. Fin a la racha de escapadas milagrosas de los Jets.
Y como la semana pasada, sucedió lo contrario que en los enfrentamientos de temporada regular. Cuando Green Bay jugó en Chicago, ganaron los Bears. Los Jets ganaron en Pittsburgh. Este domingo cambió el resultado. No hay precedente para el Packers-Steelers. Su último enfrentamiento, en Pittsburgh, lo ganaron los Steelers. ¿Tocará venganza? Esta vez, aunque sea algo simbólico, los Packers juegan en casa.
Hall of Fame (lo mejor)
Los dos grandes triunfadores del fin de semana son Ted Thompson y Rashard Mendenhall. Comenzamos por el jugador, seguimos por el directivo.
Mendenhall fue el MVP de las finales de conferencia. Podríamos haberlo incluido en la sección dedicada a la sorpresa del fin de semana, porque salvo Mariano Tovar, que llevaba dando mucho tiempo la tabarra (¿o tovarra?) para que le diesen más balones, pocos confiaban en él. Al final casi mejor para Pittsburgh, porque cogió a los Jets desprevenidos. En sus últimos seis partidos, Mendenhall acumulaba 357 yardas de carrera, 59,5 por partido y 3,4 por intento. No parecía la principal amenaza del ataque de Pittsburgh. Y qué partidazo hizo ayer. Su primera mitad fue memorable. Ante un equipo como los Jets, que presumían de que ningún equipo podía llegar a las 100 yardas de carrera frente a ellos, casi supera ese registro en solo dos cuartos. Terminó con 121 yardas de carrera y 32 de pase.
Pero bueno, Mendenhall no solo dio por culo a la defensa de los Jets. Mirad, mirad.
Sigo con Ted Thompson. Hasta hace pocos días algunos (ya pocos) aficionados de los Packers seguían pidiendo su despido. Si buscáis "fire Ted Thompson" (despedid a Ted Thompson) en Google, encontraréis muchos resultados. 92 100, aproximadamente. Ted Thompson es el General Manager de los Green Bay Packers. La persona que, junto con Mike McCarthy, pero en primer lugar, toma las decisiones sobre altas y bajas de jugadores. Su decisión más traumática fue la de apostar por Rodgers y mandar a paseo a Favre. Sobre esa historia hay muchos matices. Pero lo que está claro es que Favre quería volver después de anunciar su retirada. Thompson decide mantener el plan Rodgers. Hoy Aaron Rodgers ha ganado tantos partidos, mejor dicho, el equipo en el que Aaron Rodgers es titular ha vencido en tantos partidos de playoffs fuera de casa como el equipo de Brett Favre en toda su carrera. Ya nadie duda de que el movimiento fue el correcto.
Pero no todo se reduce al plan Rodgers. Thompson es el arquitecto de estos Packers. Su estrategia disgusta a algunos. Pasa por no buscar jugadores cotizados ni en la agencia libre ni por medio de traspasos. Eso es lo que han hecho los Bears, fichar a jugadores con experiencia sin contrato en vigor (como Julius Peppers) o acordar traspasos (como el de Cutler por Orton). A Thompson eso no le gusta. Prefiere construir un equipo en el draft o buscar jugadores sin nombre, que ningún equipo ha querido. Del draft, de su primera ronda, proceden jugadores como el propio Rodgers, B.J. Raji o Clay Matthews. De los sin nombre destacan Sam Shields, Tramon Williams o John Kuhn.
Ante la plaga de lesiones, esta temporada se ha criticado a Thompson por no querer buscar sustitutos de garantías en el mercado. Se le criticó por no buscar a un running back ante la probada incapacidad de Brandon Jackson para desempeñar el papel de principal corredor del equipo. Marshawn Lynch estaba a tiro, pero Thompson ofreció casi nada por él. La aparición de James Starks (drafteado en un puesto muy bajo) ha resultado providencial. Tampoco se volvió loco para solucionar la plaga de bajas en la defensa. Jugadores semidesconocidos, como Frank Zombo, Erik Walden o el propio Sam Shields han asumido la responsabilidad. Y con mucho éxito. Recordemos también durante la regular season se renovó a Tramon Williams para 4 temporadas por 8,25 millones anuales. Puede parecer mucho, pero ahora mismo Williams valdría bastante más.
El resultado es una plantilla muy completa, profunda, joven y relativamente barata para todo lo que aporta. Ted Thompson tenía razón. Hay que reconocer su mérito para llegar a conseguir esto:
Otro jugador que fue objeto de duras críticas fue Tim Masthay. Muchos no lo conoceréis. Es el punter de los Packers. Yo lo he puesto a parir más de una vez (no en este blog, creo). Su partido del domingo fue excelente. No es el primer partido brillante que completa. Frente a los Jets en New Meadowlands ya fue clave para la victoria. Entonces fue nombrado jugador de equipos especiales de la jornada en la NFC. Pero ha tenido muchos altibajos, todo hay que decirlo. Después de un partido completo sin chutar un solo punt, Masthay dejó a Devin Hester en ridiculous. Todos sus punts cayeron dentro de la 20 de Chicago. La colocación y bombeo también fueron muy buenos. Gracias a ello sus compañeros pudieron llegar pronto a Hester. Especialmente Jarret Bush, un jugador al que también puse a parir en más de una ocasión (como cornerback no vale, pero como jugador de equipos especiales es muy bueno). Hester se quedó en 16 yardas de retorno totales en 3 intentos. El retornador de punts más peligroso de la historia de la NFL. Gran trabajo del equipo de punt de Green Bay.
Termino la sección con Sam Shields. Su actuación tiene un lunar que comentaremos más adelante, pero ahora tocan los halagos. Shields es un novato no drafteado que jugaba de receptor en los Miami Hurricanes. En su último año universitario, por necesidades del equipo, juega como cornerback. Un año de experiencia previa, pues. Y ayer jugando toda una final de conferencia en la NFL. La temporada de Shields ha sido muy buena, y su partido de ayer excelente. Tiene que ser complicado jugar contra la secundaria de Green Bay. ¿A quién buscas? Collins y Woodson suelen quedar descartados. Son dos Pro Bowlers. Grandes jugadores, pese al cagadón de ayer en el segundo TD de los Bears. Por ese motivo, los rivales buscaban a Tramon Williams o a Sam Shields. Williams lleva 3 intercepciones en postemporada. Shields consiguió 2 ayer (aunque una de las dos no debería haberla conseguido, como veremos).
Además, Shields forzó un fumble en el segundo cuarto. Jugada curiosa, por cierto, en la que se aplicó una norma poco conocida: si dentro de los dos últimos minutos de una mitad el ataque comete un fumble y recupera el balón, no puede avanzar con él. Por eso, cuando Shields forzó el fumble y Forté lo recuperó, los árbitros detuvieron la jugada.
Pro Bowl (lo regulero)
La temporada está a punto de acabarse. Queda el gran partido, pero después comenzará una larga travesía del desierto para los aficionados al fútbol americano. Larga e incierta, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos sin NFL. Un sentimiento regulero para el aficionado.
Para regulera, la performance de ayer de Digital+. El fin de semana comenzó muy mal, con el enésimo cambio de programación de última hora. Impresentable, reincidente y lamentable actuación de los responsables de programación de la plataforma. Ya es la segunda semana consecutiva que lo hacen. Se ve que los abonados de otras plataformas que solo disponen de Sportmanía les importan una mierda. Desde el lunes habían anunciado que el Bears-Packers iba por Sportmanía. El viernes anuncian que no irá por ese canal, sino por Canal+ Deportes. El mismo viernes, Zanoni dice en su Facebook que no, que sigue por Sportmanía. Luego rectifica y dice que por Canal+ Deportes. Un esperpento. Un cero de nuevo para los responsables de programación del Plus. Si no saben en qué canal programarán finalmente el partido es mejor que no lo digan hasta que esté confirmado.
El domingo siguió mal con la pésima narración del primer partido. Si se proponen hacerlo peor, no sé si les sale. La semana pasada ya hicieron algo parecido. Que conste que a mí las narraciones distendidas me gustan. No pasa nada porque haya colegueo entre los comentaristas, me parece genial. Y que nos cuenten su vida. Me pareció muy interesante (no lo digo irónicamente) la historia que contó Andrea Zanoni sobre cómo se aficionó al fútbol americano. Me gustó la historia del tío que vive en Nueva York y le habla de Joe Namath. Pero de ahí a conectar con el colega MAC (que, dicho sea de paso, cuando narra partidos de NFL creo que lo hace muy bien), que está en Australia, sin puta idea de cómo va el partido, que no lo está viendo, y contarle lo que ha pasado hasta ese momento, hay un trecho. Y no fue cuestión de un minuto, sino que tuvieron al tío al teléfono durante un cuarto de hora. Ahí superaron, y por mucho, la barrera de la falta de profesionalidad. Si echan de menos a su colega, pues que lo llamen en un descanso y le cuenten lo que está pasando. Pero no en directo. No cuando el partido se pone más interesante. Y lo que ya es el colmo es que se pongan a hablar del puto Open de Australia. ¿De verdad era necesario, o incluso admisible, contarle al espectador la hazaña de Schiavone? ¿En medio de la final de la NFC, en sus momentos decisivos? ¿Pasando olímpicamente del partido? Qué mierda, de verdad. Yo no daba crédito a lo que escuchaba.
Mientras colegueaban con MAC se produjo una jugada que me suscitaba dudas pero a la que no dedicaron apenas atención. Me refiero al punt de Green Bay en el que Jarret Bush evita que el balón entre en la end zone pero que los árbitros dan como touchback. El partido estaba en un momento muy importante y la jugada también lo era. Dependiendo de la decisión arbitral, los Bears saldrían desde casi su propia end zone o desde la yarda 20. Los comentaristas de Digital+ despacharon la jugada con un "fue touchback porque parece que el jugador de Green Bay no se llegó a restablecer dentro del campo". Comentaron eso en un inciso, entre los comentarios del interesantísimo Open de Australia. No era para menos, el cuadro femenino estaba al rojo vivo y sin duda el espectador de NFL demandaba esa información. Creo que la jugada merecía más explicación (es lo que se espera de un comentarista), pero lo que no merecía era la total indiferencia. Y se ponen a hablar del Open de Australia, tócate las pelotas. No estaría de más que los comentaristas del Plus explicasen por qué era un touchback. Por qué Jarret Bush no se había reestablecido. ¿Es porque pisó la línea de la end zone antes de tocar el balón y fue el primer jugador en tocar el balón? Parece que no, que era porque ambos pies debían estar completamente fuera de la end zone antes de tocar el balón. Este son el tipo de cosas que esperaría que Zanoni y Molina comentasen, en vez del puto Open de Australia de tenis. Acabamos viendo el partido en versión original.
Sin embargo, en el siguiente partido la narración del Plus corrigió su rumbo. Por eso están en la sección regulera y no en la mala. Si en el primero tuvimos una conexión que no solo no aportaba nada, sino que restaba, en el segundo partido incorporaron a un comentarista que aportó mucho y bueno. Me refiero a Ponseti. La calidad del sonido con el que llegaba la voz de Ponseti era impecable. El antiguo narrador de la NFL en el Plus aportó mucho. Animó la narración del partido con comentarios pertinentes, sobre el partido en particular y la NFL en general. A algunos les habrá sentado mal que tilde a Roethlisberger de "chulo piscinas" o diga que Mendenhall es un poco nenaza por resbalarse antes de llegar a la end zone ante la presencia de un defensor (en este último caso no era justo lo que decía Ponseti, ya que la repetición mostraba que Mendenhall se había resbalado). Pero Ponseti aportó reflexiones interesantes sobre, por ejemplo, la capacidad de remontada de los Jets, superior a la de Chicago. También comentó algún otro tema interesante, como el de la Pro Bowl (que los propietarios prefieren que no sea en Hawaii, sino, como la temporada pasada, en el mismo escenario que la Super Bowl). Y animó el cotarro insinuando las por otra parte bastante evidentes preferencias de Andrea Zanoni por un equipo en particular.
La verdad es que se echan de menos los comentarios de Ponseti y Guillermo Gómez. Sin querer menospreciar a los actuales comentaristas, creo que eran bastante mejores. Insisto en que no por demérito de los de ahora (salvo cuando se ponen a hablar del puto Open de Australia y a resumirle el partido a un colega que no lo está viendo) sino por lo bien que lo hacían los de antes. Los nostálgicos tendremos la oportunidad de rememorar estos tiempos pasados en la Super Bowl. Ponseti y Guillermo Gómez la comentarán para la Ser. No sé en qué plan, pero el mero hecho de que se siga retransmitiendo es una estupenda noticia para el fútbol americano en España. La ausencia de Paco González, Pepe Domingo Castaño y la demás tropa sin duda restará oyentes con respecto de otros años (no sé si la Cope hará la Super Bowl, lo dudo) pero seguro que más de uno se engancha a este deporte gracias a esa retransmisión.
Ah, los dos partidos en directo y en HD. También debe reconocerse. Canela y veneno por parte de Prisa este fin de semana. El resultado final, pues, regulero.
En este apartado solemos incluir actuaciones brillantes de jugadores de equipos perdedores. No se puede pasar por alto el partido de Brian Urlacher. Todo un Monster of the Midway. Rodgers y Urlacher suelen jugar partidas de ajedrez antes de cada snap. Uno grita una cosa, otro grita otra, sus respectivos compañeros se mueven en función de los gritos, y así sucesivamente. En unas ocasiones, esos gritos no significan nada. Los movimientos están predeterminados. En otras ocasiones, los gritos ordenan ajustes al ataque o a la defensa en función de lo que se ve en el contrario. Durante la primera parte, la partida de ajedrez la ganó Rodgers. Durante la segunda, Urlacher fue el vencedor. Creo que podemos considerarle vencedor global. Limitar al ataque de Green Bay a 14 puntos es toda una victoria. Conseguir que no anote ni uno solo durante los 41 últimos minutos de partido, un éxito. Urlacher fue el principal responsable. En el apartado individual, 10 placajes (9 en solitario), 1 sack y 1 intercepción. Un partidazo de un jugador que venía de perderse casi una temporada completa y que generaba dudas en cuanto a su posible vuelta al alto nivel. Gran temporada la suya.
También debemos hablar de Mark Sanchez. Después de tantos palos, de tantas dudas suscitadas, hay que decir que sus playoffs han sido impecables. Ayer cometió una pérdida de balón que costó 7 puntos, el dudoso fumble que retornó Gay para touchdown, pero su partido, ante una defensa muy dura y en una final de conferencia (la segunda para él) fue muy bueno. No lanzó ninguna intercepción (termina los playoffs con una sola intercepción en tres partidos; es el mejor QB en este aspecto), consiguió 233 yardas de pase y 2 touchdowns. No es mi jugador favorito, ni mucho menos. Pero hay que reconocer su carácter y el mérito que tiene jugar a ese nivel con solo 24 años.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El gran perdedor del fin de semana es Jay Cutler. Su partido fue desastroso y su imagen ha quedado muy dañada. Pero ya hemos hablado bastante de él, así que vamos a por otros.
Se esperaba mucho de Devin Hester. Se esperaba algo, al menos. Y no aportó absolutamente nada. 16 yardas de retorno en 3 intentos. Mal. Ridiculous. Como receptor (esa es su posición, aunque parezca que solo se dedica a retornar) logró una sola recepción para 16 yardas. Una basura de partido.
La jugada sucia de la semana, este golpe criminal de Peppers a la cabeza de Rodgers. No tengo ninguna duda de que iba a hacer daño y que conocía el historial médico de su víctima.
Como esta semana la sección va un poco ligera (creo que no ha habido actuaciones lo suficientemente lamentables para estar aquí, aparte de las ya comentadas), metamos a Mark Sanchez por pegarle un moco a Mark Brunell. Eso no se hace, hombre. Un respeto al suplente, por favor.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Sam Shields hizo un partidazo, pero intentar el retorno en su segunda intercepción fue una decisión estúpida. Muy estúpida. Incluso la propia intercepción podría considerarse como un error. Normalmente, cuando un rival se juega un 4.º down es mejor que el pase termine en incompleto que interceptarlo. Si el pase es profundo, es sin duda mejor el incompleto, porque la posición de campo del equipo que defiende será mejor. En cualquier caso, en el momento del partido en el que se produce la segunda intercepción de Shields, daba igual que el pase fuese incompleto o interceptado, lo que importaba era que Green Bay recuperase la posesión.
Pues bien, Sam Shields, que se marcó un auténtico partidazo, tomó las peores decisiones posibles. Primero la de interceptar. Luego la de intentar retornar. ¡¡AL SUELO!! ¡¡Al suelo, gilipollas!! ¡¡A dónde coño vas?!? Más o menos esto es lo que gritaba ayer cuando veía al 37 de los Packers correr con el balón. A puntito estuvo de cagarla bien. Los Bears casi fuerzan el fumble. Los jugadores cada vez tienen mejores condiciones físicas pero peor materia gris. No sé cuántas veces habremos visto este mismo tipo de decisión estúpida esta misma temporada.
Mención de honor para B.J. Raji, que hizo de Leon Lett. Se salvó por media yarda. De verdad que alucino con cómo se la juegan estos tíos por hacer el imbécil. Raji estuvo a punto de perder el balón antes de entrar en la end zone por hacer el bobo. En fin. La jugada defensiva es cojonuda. Un ejemplo de zone blitz perfecto. El defensive lineman ocupa el lugar del linebacker, que va a por el quarterback en vez de quedarse en cobertura. El QB no se espera que ahí haya un defensor (¿qué hace ahí un jugador de la línea?). Primera intercepción en la carrera profesional de Raji. Primer TD también.
Raji, tan fofo, sonriente, con esa cara de niño, con esos mofletes que se le salen del casco, ¿no os recuerda a este enorme personaje de los Cazafantasmas?
El próximo partido (de verdad)
Puntualizo lo de "de verdad" porque el próximo partido de la NFL es ese simulacro llamado Pro Bowl. Con ese nombre se conoce a la interrupción de las vacaciones en Hawaii de una serie de famosos jugadores de la NFL (famosos, que no mejores), que les obligan a meterse en un estadio durante tres horillas para hacer un paripé.
El 6 de febrero se enfrentarán en Arlington los campeones de la AFC y de la NFC. Dos de los equipos con más historia de la NFL. El que tiene más Super Bowls (Pittsburgh, 6) contra el que tiene más títulos de campeón de la NFL (cuentan los títulos de la era pre-Super Bowl, un total de 12). Los dos equipos con mejor afición. Los Packers parten como ligeros favoritos en las apuestas, aunque es de las Super Bowls más igualadas de la historia en el mundo del juego. Sobre estas cuestiones ya escribiremos en las próximas semanas.
Para abrir boca, un resumen de lo que sucedió en el último enfrentamiento entre estos dos equipos. La temporada pasada en Pittsburgh. Para mí, el mejor partido de la regular season 2009. Si la Super Bowl es parecida a ese partido, será una de las mejores de la historia (bueno, espero que el resultado sea diferente del de 2009). Entonces no estaba Polamalu en la defensa de Pittsburgh y la defensa de los Packers sufría mucho contra el pase. Las cosas han cambiado bastante en ambos equipos, aunque muchos de los protagonistas serán los mismos.
La canción de esta semana, Beat on the brat. Por dos motivos. El primero, que es una de mis canciones favoritas. Si no es la mejor canción que se ha compuesto jamás, poco le falta. Qué mejor manera de festejar la clasificación de los Packers para la Super Bowl que con esta canción. El segundo motivo, que brat (niñato) es lo que están considerando los aficionados de los Bears a Cutler. Y le están golpeando (beating) de lo lindo. Figuradamente, eso sí. Pues eso, que beat on the brat, beat on the brat, beat on the brat with a baseball bat, oh yeah, oh yeah, o-ooh.
Qué pude ver. Salvo fuerza mayor, uno no puede perderse los partidos de final de conferencia. El primero en casa ajena, con amigos que no sufrían. No solo no sufrían, sino que los muy cabrones querían que Chicago anotase para que "hubiese partido". La madre que los parió, cuando Green Bay ganaba de 14 me decían que "tranquilo", que ya estaba hecho. Ya. Qué sufrimiento. Les agradezco que me aguantaran ayer. Qué mal lo pasé durante la segunda parte del partido. Había comida y bebida abundantes. Sospecho que todo estaba muy bueno. Lo sospecho porque estaba tan nervioso que no probé bocado. Pero qué alegría al terminar el partido. ¡¡Los Packers a la Super Bowl!! El segundo partido ya lo vi en mi casa. Tampoco hay que abusar de la confianza del anfitrión. Llegué a tiempo para ver el himno en Heinz Field. El resultado, que los dos equipos favoritos de mi hogar se disputarán la Super Bowl. Como decía uno de los anfitriones del primero de los partidos, el 6 de febrero en mi casa habrá más tensión que en el bautizo de un Gremlin.
Favre Watch (lo más comentado)
De qué se va a hablar día después de las finales de conferencia. Pues de los dos equipos que disputarán la Super Bowl. Los dos finalistas son los Green Bay Packers y los Pittsburgh Steelers. Haciendo bueno el refrán de offense wins games, defense wins championships, llegan a la Super Bowl las dos mejores defensas de la temporada regular. La defensa de Green Bay ha sido la mejor defensa de la NFL en playoffs en el apartado de puntos permitidos. También ha sido la mejor de la NFC en yardas concedidas. La defensa de los Steelers es la mejor de la NFL en yardas permitidas en postemporada. Y ha sido clave en las dos victorias.
Los dos partidos de ayer se decidieron por un touchdown de diferencia o menos. Y los ganaron los equipos cuyas defensas consiguieron anotar un touchdown. Green Bay con el pick-six de Raji. Pittsburgh con el fumble retornado para touchdown de William Gay. La diferencia fue de 5 puntos y no de 7 porque la defensa de los Jets consiguió 2 (un safety). En definitiva, que los ataques empataron a puntos en ambos partidos. Las diferencias las marcaron las defensas. Y se impusieron las que en principio parecían superiores.
¿Son Packers y Steelers justos finalistas? Creo que sí.
Los Packers son justos campeones de la NFC. Quién si no. Cuando un sexto cabeza de serie llega a la Super Bowl es difícil cuestionar que ha llegado merecidamente, porque para ello ha tenido que eliminar a los cabezas de serie números 3 y 1. Los Packers también han eliminado al 2. Han tenido que jugar todos sus partidos fuera de casa. Y, además, han ganado merecidamente en todos esos enfrentamientos, mostrándose superiores a sus rivales en todos los partidos (aunque en Philadelphia y Chicago el miedo a ganar afloró en los últimos instantes). Cuando un equipo elimina a los cabezas de serie 1, 2 y 3 de su conferencia, difícilmente se puede cuestionar la justicia de su plaza en la Super Bowl. Cuando, además, ese equipo no ha perdido ni un solo partido por más de 4 puntos en toda la temporada, ni ha ido perdiendo por más de 7 puntos en toda la temporada, puede concluirse que nadie, en ningún momento, se ha mostrado claramente superior a él.
Y todo ello pese a ser el equipo con más jugadores y más titulares en la injured reserve list, el listado de jugadores lesionados para toda la temporada. Lesiones de jugadores importantes a los que se ha encontrado recambio válido. Alguno tardío, como es James Starks; otros que implican un cambio de estilo, como es el abandono de los pases a los tight ends ante la baja de Jermichael Finley. Un justo finalista. Sin duda más justo que los Bears. El segundo seed 6 que lo consigue, el primero en la NFC. Pero un seed 6 muy potente, tanto que en ninguno de los partidos sorprendió su victoria. De hecho, partía como favorito en todos (si nos guiamos por las apuestas de los expertos).
¡Un brindis por este equipo!
En la AFC han vencido los Steelers. Ha vencido la mejor defensa de la NFL. Ese dato puede ser suficiente para considerarlos justos finalistas. La mejor defensa y un ataque decente. No han eliminado al mejor de la temporada regular, que además les había superado claramente entonces, los Patriots, pero no se puede decir que New England mereciese más después de su justa derrota en Foxborough ante los Jets. Los Steelers también tuvieron que superar adversidades muy importantes. No solo me refiero a los Ravens y a los Jets, dos equipos muy duros, en playoffs. Durante los cuatro primeros partidos de la regular season estuvieron sin su quarterback titular. Por golfo y mala gente. Una sanción injustificada, pero bueno. En ataque se han visto forzados a utilizar hasta 4 quarterbacks y 7 tackles. Ayer se lesionó el center titular, el novato Maurkice Pouncey, pero su suplente, Doug Ligursky, hizo que la ausencia de Pouncey apenas se notase. Salvo el error en el snap que causó el safety, Ligursky hizo un buen partido, teniendo en cuenta la defensa que tenía delante. Y han sacado petróleo de jugadores como Antonio Brown, 195.ª elección del pasado draft. Defensa dominante y ataque solvente.
Los Jets también habrían sido justos finalistas (eliminaron a Colts y Patriots, cosa fina), pero ayer fueron peores que los Steelers. Mejor dicho, en la mitad en la que fueron superiores a los Steelers, fueron menos superiores que los Steelers en la mitad en la que los Steelers fueron superiores. No puedes empezar una final de conferencia perdiendo 24-0. No puedes conceder más de 100 yardas de carrera en una mitad si quieres llegar a una Super Bowl. La buena segunda parte de los Jets no fue suficiente. El goal line stand de Pittsburgh valió para sellar una victoria por la que no deberían haber sufrido después de conseguir 24 puntos de ventaja.
Este vídeo oficial de la NFL recoge lo mejor de los dos partidos.
A partir de ahora, durante las eternas dos semanas que quedan hasta la Super Bowl, os hartaréis de leer análisis de cada equipo, predicciones y previas. Seguramente por aquí también. Es lo que hay.
La otra historia mediática del domingo fue la lesión de Cutler. En 2007, Philip Rivers jugó la final de la AFC con el ligamento cruzado anterior de su rodilla roto. Para NFL Network esa fue la octava actuación más valiente de la historia. Probablemente, más que valiente, fue temeraria. Pero este es el tipo de cosas que se espera de un jugador de fútbol americano. No sé hasta qué punto debería ser así, pero forma parte de la épica que se exige a los líderes de cada equipo. Se da por sentado. Los jugadores son héroes. Los tipos más duros. O eso, o nenazas, traidores, cobardes. No hay término medio.
No sabemos hasta qué punto Cutler estaba en condiciones de seguir ayer. Hoy comentan que tenía un ligamento cruzado de la rodilla roto. Pero cuando hablo de condiciones de seguir me refiero a que pudiese andar y el riesgo de perder la pierna no fuese muy alto. Seguramente en un partido cualquiera la retirada era la única opción. Seguramente un Cutler mermado era incluso contraproducente para el ataque de los Bears. Pero era la final de conferencia. El partido de su vida, hasta ahora. Uno de los partidos más importantes de la historia de los Bears en los últimos años. Ocasiones como estas se presentan pocas veces.
Y en un deporte de superhombres, vimos al quarterback titular de los Bears de pie en la banda, con cara de indiferencia, sin gestos de gran dolor. Ni siquiera se sabía en qué jugada se había lesionado. De hecho, las únicas señales de daños en su cuerpo eran las manchas de sangre de su codo derecho. Parecía, e insisto en que parecía, haber desertado. El daño a su imagen ya está hecho. Analistas y compañeros de profesión (que no de equipo) lo han puesto a parir. Creo que se han pasado varios pueblos, por mucho que, efectivamente, Cutler no haya mostrado la bravura que se le supone a un superhéroe. Twitter echaba humo anoche. Una selección de tweets sobre el asunto:
Maurice Jones-Drew (running back de los Jaguars): "All I'm saying is that he can finish the game on a hurt knee... I played the whole season on one...". Lo único que digo es que puede terminar el partido con la rodilla lesionada... Yo jugué la temporada completa con una sola rodilla...
Ross Tucker (ex offensive lineman, ahora periodista de la ESPN: "I've hurt my knee playing football 4 times. Never once did I then stand up on sidelines afterwards". Me lesioné la rodilla jugando al football 4 veces. Nunca jamás me quedé de pie en la banda después de la lesión.
Anthony Armstrong (wide receiver de los Redskins): "Knee-gate in Chicago".
Lance Moore (wide receiver de los Saints): "Its hard to know, but it def looked like it. RT @LSUFAN869: @LanceMoore16 Cutler gave up wouldn't you say?". En respuesta a la pregunta de un aficiionado "¿No dirías que Cutler se ha rendido?", Moor dice "Es complicado saberlo, pero definitivamente lo parecía".
Darnell Dockett (defensive tackle de los Cardinals): "If I'm on chicago team jay cutler has to wait till me and the team shower get dressed and leave before he comes in the locker room! Si estuviese en el equipo de Chicago, Jay Cutler tendría que esperar hasta que yo y el resto del equipo nos duchásemos, nos vistiésemos y nos fuésemos antes de entrar al vestuario!
La ira contra Cutler ha llegado a tal punto que varios aficionados de los Bears quemaron camisetas del jugador que creen indigno de vestir sus colores. Los aficionados de los Bears que cometieron actos como los que podéis ver en el siguiente vídeo se merecen sin duda la derrota. Hay que ser imbécil.
Super Bowl III (la sorpresa)
Caleb Hanie era un completo desconocido antes de que se jugasen los partidos de ayer. Si nos dicen que este tipo sería el quarterback con mejor passer rating del Bears-Packers, nos habríamos llevado una buena sorpresa. Seguro que nadie apostó por él. Los ratings de los cuatro quarterbacks que jugaron este domingo en el Soldier Field fueron de 65,2, 55,4, 39,6 y 31,8. Todos esos registros son muy discretos. Pero no deja de sorprender que el mejor sea el de Hanie y el peor el de Cutler. De Collins nadie podía esperar nada bueno. Cuando vi que salía al campo pensé que era el fin para los Bears. No lo hizo tan mal. Pudo ser peor. Consiguió 0 yardas. No completó ningún intento de pase en sus cuatro intentos. Pero por lo menos no fue interceptado. Por eso el rating de Collins fue de 39,6: el que obtiene un QB que lanza todos sus pases incompletos.
He de decir que cuando saltó al campo Hanie me dio miedo. El miedo a lo desconocido. Se lo dije a quienes estaban viendo el partido conmigo. Me daba miedo porque no sabía cómo iba a jugar, pero peor que Collins no lo podía hacer. Salía sin nada que perder. Cutler y Collins habían hecho un partido pésimo. Nadie le podría reprochar nada. Los Bears perdían por 14 puntos. Y en su primer drive, TD. Caleb Hanie, la gran sorpresa del fin de semana.
Recordaba un poco a la historia de Willie Beamen, el quarterback suplente que salta al estrellato en Any given Sunday. Reconozco que yo estaba acojonado. Parecía la típica historia de película del desconocido que contra todo pronóstico consigue el milagro. Por suerte para mis Packers no hubo final feliz para Hanie. Mike Martz tampoco le ayudó, con un playcalling más que cuestionable. Pero sus 153 yardas de pase en una serie de 13/20 y su touchdown en toda una final de NFC no se los quita nadie. ¿Carnaza de one-shot wonder?
Tampoco deja de ser sorprendente que el mejor de los cuatro quarterbacks titulares del domingo fuese Mark Sanchez. Puntualizo: según las estadísticas, el mejor fue Mark Sanchez. 20/33, 233 yardas, 2 touchdowns, ninguna intercepción, 102,2 de passer rating. Ante la mejor defensa de la NFL. Un gran partido. Hacía la matización de que era el mejor QB "según las estadísticas" porque creo que a pesar de su paupérrimo 35,5 de rating el partido de Roethlisberger fue muy bueno. También es sorprendente que podamos decir eso cuando su rating es peor que el que obtiene un quarterback que lanza todos sus pases incompletos. Pero los números engañan, nos sorprenden. Roethlisberger probablemente fue el mejor de los cuatro titulares. Echándole un par para correr con la cabeza por delante cuando hacía falta. Sobreponiéndose al golpe que sufrió en el muslo (no era nada serio, ni mucho menos, pero era lo que le faltaba a Cutler). Y consiguiendo los primeros downs en los momentos calientes. Big Ben va camino de su tercer anillo. Tiene un año más que yo, que no tengo ninguno. ¿Debo plantearme que estoy haciendo con mi vida?
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Por segundo año consecutivo, los Jets se quedan a las puertas de la Super Bowl. Por segundo año consecutivo, consiguen llegar a la final de la AFC tras quedar en el sexto lugar de su conferencia. Desde que Joe Namath garantizase la victoria en la tercera edición de la Super Bowl, la de la gran sorpresa, no han vuelto a jugar el gran partido. Buen momento para recordar a Broadway Joe, borracho como una cuba, con dificultades para articular palabras, diciéndole a la reportera que le importa una mierda la marcha del equipo, que lo único que quiere darle un beso. Épico.
La vida que sigue igual, pero para bien, es la de los Pittsburgh Steelers. Pocos propietarios pueden estar más contentos que la familia Rooney. Es su octava aparición en una Super Bowl. Igualan a los hasta ahora líderes en solitario, los Dallas Cowboys. Los Steelers no hacen demsiado ruido, no se habla de ellos como una dinastía, pero los Steelers se plantan en su tercera Super Bowl en seis años. Si la ganan, sería su tercer título en ese periodo. Considerando los últimos seis años (ya, es algo arbitrario, ¿por qué seis y no nueve? pues para que me cuadre bien lo que voy a decir) son el único equipo que repite campeonato. E, insisto, nadie habla de la dinastía de los Steelers. Será la tercera Super Bowl para jugadores como Roethlisberger, Hines Ward o Troy Polamalu. Toda una hazaña.
Pero para maldición, y para constante, la del gafe de Sports Illustrated. Increíble. Esta temporada se están superando. Comenté la semana pasada la alegría que me llevé al ver que los Chicago Bears figuraban en la portada de la revista. En otra edición, estaban los Jets. Jets y Bears, cómo no, cayeron eliminados. El gafe de Sports Illustrated es implacable. Ruego a los responsables de la revista que no hagan ninguna portada con los Packers como protagonistas antes de la Super Bowl. Ya lo hicieron una vez esta temporada, ya es suficiente. Es momento de hablar de los Steelers, de la increíble historia de Big Ben, de su renacimiento de villano a héroe, o del pelo de Polamalu. Lo que sea, pero que por favor no saquen a los Packers en portada.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
En cada una de las dos finales de conferencia vimos dos partidos diferentes. Cada una de las mitades fue dominada con claridad por uno de los equipos. Los Packers se impusieron a los Bears en los dos primeros cuartos. No me gustó nada la poca diferencia que reflejaba el marcador. 14 puntos no son nada. Una diferencia mucho menor de la que se veía en el campo. El partido comenzó en la misma línea que el de la semana pasada en el Georgia Dome. Los Packers movían el balón con facilidad en ataque. Rodgers conectaba con Jennings y con Nelson con relativa facilidad. Todo marchaba como la seda. Primer drive ofensivo, 7 puntos. Los Bears no se mostraban completamente inoperantes en ataque, pero se quedaban siempre a las puertas de field goal range (de hecho, podrían haberse atrevido a chutar alguno de 50 yardas). El juego de carrera también funcionaba. James Starks volvía a rendir a muy buen nivel y conseguía el primer touchdown de su carrera. Un paseo de Green Bay, hasta que un pase de Rodgers se quedó algo corto, el balón pegó en el pie de Donald Driver y la defensa de los Bears lo interceptó. La potra de los Bears. Ese fue el punto de inflexión en el duelo entre el ataque de los Packers y la defensa de Chicago. Desde entonces, se impusieron los de casa.
La segunda parte fue para los Bears. Su defensa dominó y su ataque, mal que bien, dirigido por Hanie y apoyándose en el juego de carrera, comenzó a funcionar. Cuando Green Bay parecía recuperar el ritmo en ataque, Rodgers lanzó una intercepción a Urlacher. Un pésimo pase, un regalo imperdonable, que a punto estuvo de terminar en touchdown de Chicago. Brian Urlacher no es el tipo más hábil del mundo corriendo con el balón, y bastó un regular placaje de Rodgers para que cayese. El ataque de Green Bay no volvió a funcionar, la estrategia, tanto ofensiva como defensiva se volvió demasiado conservadora y el tercer quarterback de Chicago a punto estuvo de forzar el empate con la ayuda de un buen juego de carrera. La defensa de Green Bay estaba para el arrastre. Dos partidos diferentes, un cambio radical.
En Pittsburgh, exactamente lo mismo. Si acaso, un cambio todavía más patente. El partido comenzó con un parcial de 24-0 a favor de los Steelers y concluyó con otro de 19-0 para los Jets. Durante los dos primeros cuartos, los Steelers se comieron el reloj. Su primer drive, que terminó en touchdown, duró casi 9 minutos. Una burrada. Los Jets no respondían en ataque, su carrera chocaba frente al telón de acero. Al otro lado, Mendenhall daba una exhibición. De ese modo, y tras un dudoso fumble retornado por William Gay para touchdown, se llegaba al 24-0. Todo el pescado parecía vendido. Todos pensábamos que teníamos ya Super Bowl. Estábamos equivocados.
Cambio radical en la segunda parte. De repente, la defensa de los Jets reaccionó. Los Steelers no anotaron ni un solo punto más. La carrera de los Jets, sobre todo gracias a Shonn Greene, comenzaba a funcionar. Poco a poco, iban remontando. Y gracias a un detalle, a la heroica resistencia de la Steel Curtain en su goal line, Pittsburgh terminó llevándose el partido.
Los Jets invirtieron casi ocho minutos para no conseguir ningún punto. Luego lograron un safety, y anotaron otro touchdown que les puso a 5 puntos, pero era demasiado tarde. Fin a la racha de escapadas milagrosas de los Jets.
Y como la semana pasada, sucedió lo contrario que en los enfrentamientos de temporada regular. Cuando Green Bay jugó en Chicago, ganaron los Bears. Los Jets ganaron en Pittsburgh. Este domingo cambió el resultado. No hay precedente para el Packers-Steelers. Su último enfrentamiento, en Pittsburgh, lo ganaron los Steelers. ¿Tocará venganza? Esta vez, aunque sea algo simbólico, los Packers juegan en casa.
Hall of Fame (lo mejor)
Los dos grandes triunfadores del fin de semana son Ted Thompson y Rashard Mendenhall. Comenzamos por el jugador, seguimos por el directivo.
Mendenhall fue el MVP de las finales de conferencia. Podríamos haberlo incluido en la sección dedicada a la sorpresa del fin de semana, porque salvo Mariano Tovar, que llevaba dando mucho tiempo la tabarra (¿o tovarra?) para que le diesen más balones, pocos confiaban en él. Al final casi mejor para Pittsburgh, porque cogió a los Jets desprevenidos. En sus últimos seis partidos, Mendenhall acumulaba 357 yardas de carrera, 59,5 por partido y 3,4 por intento. No parecía la principal amenaza del ataque de Pittsburgh. Y qué partidazo hizo ayer. Su primera mitad fue memorable. Ante un equipo como los Jets, que presumían de que ningún equipo podía llegar a las 100 yardas de carrera frente a ellos, casi supera ese registro en solo dos cuartos. Terminó con 121 yardas de carrera y 32 de pase.
Pero bueno, Mendenhall no solo dio por culo a la defensa de los Jets. Mirad, mirad.
Sigo con Ted Thompson. Hasta hace pocos días algunos (ya pocos) aficionados de los Packers seguían pidiendo su despido. Si buscáis "fire Ted Thompson" (despedid a Ted Thompson) en Google, encontraréis muchos resultados. 92 100, aproximadamente. Ted Thompson es el General Manager de los Green Bay Packers. La persona que, junto con Mike McCarthy, pero en primer lugar, toma las decisiones sobre altas y bajas de jugadores. Su decisión más traumática fue la de apostar por Rodgers y mandar a paseo a Favre. Sobre esa historia hay muchos matices. Pero lo que está claro es que Favre quería volver después de anunciar su retirada. Thompson decide mantener el plan Rodgers. Hoy Aaron Rodgers ha ganado tantos partidos, mejor dicho, el equipo en el que Aaron Rodgers es titular ha vencido en tantos partidos de playoffs fuera de casa como el equipo de Brett Favre en toda su carrera. Ya nadie duda de que el movimiento fue el correcto.
Pero no todo se reduce al plan Rodgers. Thompson es el arquitecto de estos Packers. Su estrategia disgusta a algunos. Pasa por no buscar jugadores cotizados ni en la agencia libre ni por medio de traspasos. Eso es lo que han hecho los Bears, fichar a jugadores con experiencia sin contrato en vigor (como Julius Peppers) o acordar traspasos (como el de Cutler por Orton). A Thompson eso no le gusta. Prefiere construir un equipo en el draft o buscar jugadores sin nombre, que ningún equipo ha querido. Del draft, de su primera ronda, proceden jugadores como el propio Rodgers, B.J. Raji o Clay Matthews. De los sin nombre destacan Sam Shields, Tramon Williams o John Kuhn.
Ante la plaga de lesiones, esta temporada se ha criticado a Thompson por no querer buscar sustitutos de garantías en el mercado. Se le criticó por no buscar a un running back ante la probada incapacidad de Brandon Jackson para desempeñar el papel de principal corredor del equipo. Marshawn Lynch estaba a tiro, pero Thompson ofreció casi nada por él. La aparición de James Starks (drafteado en un puesto muy bajo) ha resultado providencial. Tampoco se volvió loco para solucionar la plaga de bajas en la defensa. Jugadores semidesconocidos, como Frank Zombo, Erik Walden o el propio Sam Shields han asumido la responsabilidad. Y con mucho éxito. Recordemos también durante la regular season se renovó a Tramon Williams para 4 temporadas por 8,25 millones anuales. Puede parecer mucho, pero ahora mismo Williams valdría bastante más.
El resultado es una plantilla muy completa, profunda, joven y relativamente barata para todo lo que aporta. Ted Thompson tenía razón. Hay que reconocer su mérito para llegar a conseguir esto:
Otro jugador que fue objeto de duras críticas fue Tim Masthay. Muchos no lo conoceréis. Es el punter de los Packers. Yo lo he puesto a parir más de una vez (no en este blog, creo). Su partido del domingo fue excelente. No es el primer partido brillante que completa. Frente a los Jets en New Meadowlands ya fue clave para la victoria. Entonces fue nombrado jugador de equipos especiales de la jornada en la NFC. Pero ha tenido muchos altibajos, todo hay que decirlo. Después de un partido completo sin chutar un solo punt, Masthay dejó a Devin Hester en ridiculous. Todos sus punts cayeron dentro de la 20 de Chicago. La colocación y bombeo también fueron muy buenos. Gracias a ello sus compañeros pudieron llegar pronto a Hester. Especialmente Jarret Bush, un jugador al que también puse a parir en más de una ocasión (como cornerback no vale, pero como jugador de equipos especiales es muy bueno). Hester se quedó en 16 yardas de retorno totales en 3 intentos. El retornador de punts más peligroso de la historia de la NFL. Gran trabajo del equipo de punt de Green Bay.
Termino la sección con Sam Shields. Su actuación tiene un lunar que comentaremos más adelante, pero ahora tocan los halagos. Shields es un novato no drafteado que jugaba de receptor en los Miami Hurricanes. En su último año universitario, por necesidades del equipo, juega como cornerback. Un año de experiencia previa, pues. Y ayer jugando toda una final de conferencia en la NFL. La temporada de Shields ha sido muy buena, y su partido de ayer excelente. Tiene que ser complicado jugar contra la secundaria de Green Bay. ¿A quién buscas? Collins y Woodson suelen quedar descartados. Son dos Pro Bowlers. Grandes jugadores, pese al cagadón de ayer en el segundo TD de los Bears. Por ese motivo, los rivales buscaban a Tramon Williams o a Sam Shields. Williams lleva 3 intercepciones en postemporada. Shields consiguió 2 ayer (aunque una de las dos no debería haberla conseguido, como veremos).
Además, Shields forzó un fumble en el segundo cuarto. Jugada curiosa, por cierto, en la que se aplicó una norma poco conocida: si dentro de los dos últimos minutos de una mitad el ataque comete un fumble y recupera el balón, no puede avanzar con él. Por eso, cuando Shields forzó el fumble y Forté lo recuperó, los árbitros detuvieron la jugada.
Pro Bowl (lo regulero)
La temporada está a punto de acabarse. Queda el gran partido, pero después comenzará una larga travesía del desierto para los aficionados al fútbol americano. Larga e incierta, porque no sabemos cuánto tiempo estaremos sin NFL. Un sentimiento regulero para el aficionado.
Para regulera, la performance de ayer de Digital+. El fin de semana comenzó muy mal, con el enésimo cambio de programación de última hora. Impresentable, reincidente y lamentable actuación de los responsables de programación de la plataforma. Ya es la segunda semana consecutiva que lo hacen. Se ve que los abonados de otras plataformas que solo disponen de Sportmanía les importan una mierda. Desde el lunes habían anunciado que el Bears-Packers iba por Sportmanía. El viernes anuncian que no irá por ese canal, sino por Canal+ Deportes. El mismo viernes, Zanoni dice en su Facebook que no, que sigue por Sportmanía. Luego rectifica y dice que por Canal+ Deportes. Un esperpento. Un cero de nuevo para los responsables de programación del Plus. Si no saben en qué canal programarán finalmente el partido es mejor que no lo digan hasta que esté confirmado.
El domingo siguió mal con la pésima narración del primer partido. Si se proponen hacerlo peor, no sé si les sale. La semana pasada ya hicieron algo parecido. Que conste que a mí las narraciones distendidas me gustan. No pasa nada porque haya colegueo entre los comentaristas, me parece genial. Y que nos cuenten su vida. Me pareció muy interesante (no lo digo irónicamente) la historia que contó Andrea Zanoni sobre cómo se aficionó al fútbol americano. Me gustó la historia del tío que vive en Nueva York y le habla de Joe Namath. Pero de ahí a conectar con el colega MAC (que, dicho sea de paso, cuando narra partidos de NFL creo que lo hace muy bien), que está en Australia, sin puta idea de cómo va el partido, que no lo está viendo, y contarle lo que ha pasado hasta ese momento, hay un trecho. Y no fue cuestión de un minuto, sino que tuvieron al tío al teléfono durante un cuarto de hora. Ahí superaron, y por mucho, la barrera de la falta de profesionalidad. Si echan de menos a su colega, pues que lo llamen en un descanso y le cuenten lo que está pasando. Pero no en directo. No cuando el partido se pone más interesante. Y lo que ya es el colmo es que se pongan a hablar del puto Open de Australia. ¿De verdad era necesario, o incluso admisible, contarle al espectador la hazaña de Schiavone? ¿En medio de la final de la NFC, en sus momentos decisivos? ¿Pasando olímpicamente del partido? Qué mierda, de verdad. Yo no daba crédito a lo que escuchaba.
Mientras colegueaban con MAC se produjo una jugada que me suscitaba dudas pero a la que no dedicaron apenas atención. Me refiero al punt de Green Bay en el que Jarret Bush evita que el balón entre en la end zone pero que los árbitros dan como touchback. El partido estaba en un momento muy importante y la jugada también lo era. Dependiendo de la decisión arbitral, los Bears saldrían desde casi su propia end zone o desde la yarda 20. Los comentaristas de Digital+ despacharon la jugada con un "fue touchback porque parece que el jugador de Green Bay no se llegó a restablecer dentro del campo". Comentaron eso en un inciso, entre los comentarios del interesantísimo Open de Australia. No era para menos, el cuadro femenino estaba al rojo vivo y sin duda el espectador de NFL demandaba esa información. Creo que la jugada merecía más explicación (es lo que se espera de un comentarista), pero lo que no merecía era la total indiferencia. Y se ponen a hablar del Open de Australia, tócate las pelotas. No estaría de más que los comentaristas del Plus explicasen por qué era un touchback. Por qué Jarret Bush no se había reestablecido. ¿Es porque pisó la línea de la end zone antes de tocar el balón y fue el primer jugador en tocar el balón? Parece que no, que era porque ambos pies debían estar completamente fuera de la end zone antes de tocar el balón. Este son el tipo de cosas que esperaría que Zanoni y Molina comentasen, en vez del puto Open de Australia de tenis. Acabamos viendo el partido en versión original.
Sin embargo, en el siguiente partido la narración del Plus corrigió su rumbo. Por eso están en la sección regulera y no en la mala. Si en el primero tuvimos una conexión que no solo no aportaba nada, sino que restaba, en el segundo partido incorporaron a un comentarista que aportó mucho y bueno. Me refiero a Ponseti. La calidad del sonido con el que llegaba la voz de Ponseti era impecable. El antiguo narrador de la NFL en el Plus aportó mucho. Animó la narración del partido con comentarios pertinentes, sobre el partido en particular y la NFL en general. A algunos les habrá sentado mal que tilde a Roethlisberger de "chulo piscinas" o diga que Mendenhall es un poco nenaza por resbalarse antes de llegar a la end zone ante la presencia de un defensor (en este último caso no era justo lo que decía Ponseti, ya que la repetición mostraba que Mendenhall se había resbalado). Pero Ponseti aportó reflexiones interesantes sobre, por ejemplo, la capacidad de remontada de los Jets, superior a la de Chicago. También comentó algún otro tema interesante, como el de la Pro Bowl (que los propietarios prefieren que no sea en Hawaii, sino, como la temporada pasada, en el mismo escenario que la Super Bowl). Y animó el cotarro insinuando las por otra parte bastante evidentes preferencias de Andrea Zanoni por un equipo en particular.
La verdad es que se echan de menos los comentarios de Ponseti y Guillermo Gómez. Sin querer menospreciar a los actuales comentaristas, creo que eran bastante mejores. Insisto en que no por demérito de los de ahora (salvo cuando se ponen a hablar del puto Open de Australia y a resumirle el partido a un colega que no lo está viendo) sino por lo bien que lo hacían los de antes. Los nostálgicos tendremos la oportunidad de rememorar estos tiempos pasados en la Super Bowl. Ponseti y Guillermo Gómez la comentarán para la Ser. No sé en qué plan, pero el mero hecho de que se siga retransmitiendo es una estupenda noticia para el fútbol americano en España. La ausencia de Paco González, Pepe Domingo Castaño y la demás tropa sin duda restará oyentes con respecto de otros años (no sé si la Cope hará la Super Bowl, lo dudo) pero seguro que más de uno se engancha a este deporte gracias a esa retransmisión.
Ah, los dos partidos en directo y en HD. También debe reconocerse. Canela y veneno por parte de Prisa este fin de semana. El resultado final, pues, regulero.
En este apartado solemos incluir actuaciones brillantes de jugadores de equipos perdedores. No se puede pasar por alto el partido de Brian Urlacher. Todo un Monster of the Midway. Rodgers y Urlacher suelen jugar partidas de ajedrez antes de cada snap. Uno grita una cosa, otro grita otra, sus respectivos compañeros se mueven en función de los gritos, y así sucesivamente. En unas ocasiones, esos gritos no significan nada. Los movimientos están predeterminados. En otras ocasiones, los gritos ordenan ajustes al ataque o a la defensa en función de lo que se ve en el contrario. Durante la primera parte, la partida de ajedrez la ganó Rodgers. Durante la segunda, Urlacher fue el vencedor. Creo que podemos considerarle vencedor global. Limitar al ataque de Green Bay a 14 puntos es toda una victoria. Conseguir que no anote ni uno solo durante los 41 últimos minutos de partido, un éxito. Urlacher fue el principal responsable. En el apartado individual, 10 placajes (9 en solitario), 1 sack y 1 intercepción. Un partidazo de un jugador que venía de perderse casi una temporada completa y que generaba dudas en cuanto a su posible vuelta al alto nivel. Gran temporada la suya.
También debemos hablar de Mark Sanchez. Después de tantos palos, de tantas dudas suscitadas, hay que decir que sus playoffs han sido impecables. Ayer cometió una pérdida de balón que costó 7 puntos, el dudoso fumble que retornó Gay para touchdown, pero su partido, ante una defensa muy dura y en una final de conferencia (la segunda para él) fue muy bueno. No lanzó ninguna intercepción (termina los playoffs con una sola intercepción en tres partidos; es el mejor QB en este aspecto), consiguió 233 yardas de pase y 2 touchdowns. No es mi jugador favorito, ni mucho menos. Pero hay que reconocer su carácter y el mérito que tiene jugar a ese nivel con solo 24 años.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El gran perdedor del fin de semana es Jay Cutler. Su partido fue desastroso y su imagen ha quedado muy dañada. Pero ya hemos hablado bastante de él, así que vamos a por otros.
Se esperaba mucho de Devin Hester. Se esperaba algo, al menos. Y no aportó absolutamente nada. 16 yardas de retorno en 3 intentos. Mal. Ridiculous. Como receptor (esa es su posición, aunque parezca que solo se dedica a retornar) logró una sola recepción para 16 yardas. Una basura de partido.
La jugada sucia de la semana, este golpe criminal de Peppers a la cabeza de Rodgers. No tengo ninguna duda de que iba a hacer daño y que conocía el historial médico de su víctima.
Como esta semana la sección va un poco ligera (creo que no ha habido actuaciones lo suficientemente lamentables para estar aquí, aparte de las ya comentadas), metamos a Mark Sanchez por pegarle un moco a Mark Brunell. Eso no se hace, hombre. Un respeto al suplente, por favor.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Sam Shields hizo un partidazo, pero intentar el retorno en su segunda intercepción fue una decisión estúpida. Muy estúpida. Incluso la propia intercepción podría considerarse como un error. Normalmente, cuando un rival se juega un 4.º down es mejor que el pase termine en incompleto que interceptarlo. Si el pase es profundo, es sin duda mejor el incompleto, porque la posición de campo del equipo que defiende será mejor. En cualquier caso, en el momento del partido en el que se produce la segunda intercepción de Shields, daba igual que el pase fuese incompleto o interceptado, lo que importaba era que Green Bay recuperase la posesión.
Pues bien, Sam Shields, que se marcó un auténtico partidazo, tomó las peores decisiones posibles. Primero la de interceptar. Luego la de intentar retornar. ¡¡AL SUELO!! ¡¡Al suelo, gilipollas!! ¡¡A dónde coño vas?!? Más o menos esto es lo que gritaba ayer cuando veía al 37 de los Packers correr con el balón. A puntito estuvo de cagarla bien. Los Bears casi fuerzan el fumble. Los jugadores cada vez tienen mejores condiciones físicas pero peor materia gris. No sé cuántas veces habremos visto este mismo tipo de decisión estúpida esta misma temporada.
Mención de honor para B.J. Raji, que hizo de Leon Lett. Se salvó por media yarda. De verdad que alucino con cómo se la juegan estos tíos por hacer el imbécil. Raji estuvo a punto de perder el balón antes de entrar en la end zone por hacer el bobo. En fin. La jugada defensiva es cojonuda. Un ejemplo de zone blitz perfecto. El defensive lineman ocupa el lugar del linebacker, que va a por el quarterback en vez de quedarse en cobertura. El QB no se espera que ahí haya un defensor (¿qué hace ahí un jugador de la línea?). Primera intercepción en la carrera profesional de Raji. Primer TD también.
Raji, tan fofo, sonriente, con esa cara de niño, con esos mofletes que se le salen del casco, ¿no os recuerda a este enorme personaje de los Cazafantasmas?
El próximo partido (de verdad)
Puntualizo lo de "de verdad" porque el próximo partido de la NFL es ese simulacro llamado Pro Bowl. Con ese nombre se conoce a la interrupción de las vacaciones en Hawaii de una serie de famosos jugadores de la NFL (famosos, que no mejores), que les obligan a meterse en un estadio durante tres horillas para hacer un paripé.
El 6 de febrero se enfrentarán en Arlington los campeones de la AFC y de la NFC. Dos de los equipos con más historia de la NFL. El que tiene más Super Bowls (Pittsburgh, 6) contra el que tiene más títulos de campeón de la NFL (cuentan los títulos de la era pre-Super Bowl, un total de 12). Los dos equipos con mejor afición. Los Packers parten como ligeros favoritos en las apuestas, aunque es de las Super Bowls más igualadas de la historia en el mundo del juego. Sobre estas cuestiones ya escribiremos en las próximas semanas.
Para abrir boca, un resumen de lo que sucedió en el último enfrentamiento entre estos dos equipos. La temporada pasada en Pittsburgh. Para mí, el mejor partido de la regular season 2009. Si la Super Bowl es parecida a ese partido, será una de las mejores de la historia (bueno, espero que el resultado sea diferente del de 2009). Entonces no estaba Polamalu en la defensa de Pittsburgh y la defensa de los Packers sufría mucho contra el pase. Las cosas han cambiado bastante en ambos equipos, aunque muchos de los protagonistas serán los mismos.
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