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jueves, 15 de diciembre de 2011

Los elementos

¿Habrá que responder a Mariano, no? Que el tema está interesante. Como en mi artículo anterior, algunas cuestiones contestarán a opiniones de Mariano, otras no. Se trata de comentar un par de temas que me parecen bastante interesantes y en los que la NFL me parece un ejemplo para cualquier deporte.

The laws have changed, de los New Pornographers.



Mandé mis barcos a luchar contra los hombres, no contra los elementos.

Célebre frase de un vallisoletano. No Mariano Tovar, sino Felipe II. Una frase que resume muy bien cierta parte de la idiosincrasia del español: la de no asumir la propia responsabilidad. Echar la culpa al empedrado. A cualquier otro menos a uno mismo.

La frase no puede ser más tramposa. No la comparto. A ver, Felipe, claro que mandaste a tus hombres a luchar contra los elementos. Mejor dicho, en los elementos. ¿Dónde coño iban a batallar? ¿A las apacibles aguas del Mar Menor o a la costa inglesa? Los elementos juegan un papel importante. Hay que tenerlos en cuenta. Y asumir la responsabilidad de la derrota. Algo que cuesta mucho por estos lares, donde no dimite ni dios, donde la culpa siempre es de otro. Desde los tiempos en los que en el Imperio no se ponía el sol. Así nos va.

En el deporte, los elementos no son solo meteorológicos. No solo hay que tener en cuenta el frío de Lambeau Field, la altura de Mile High o el sofoco de Miami. También hay elementos humanos. Primero, el público. Si vas a jugar a Seattle, tienes que preparar una estrategia para vencer el ruido. Pero hay otros elementos. Y menudos elementos. Los árbitros. La excusa universal. Los árbitros son responsables de aplicar el reglamento. Otro elemento importante. Analicemos los dos por separado. ¿Se arbitra bien en la NFL? ¿Inciden de forma esencial los árbitros con sus (equivocadas) decisiones en el resultado de los partidos? ¿El reglamento persigue a las defensas? ¿Ha cambiado la NFL de tal modo que se ha convertido en un festival ofensivo, impidiendo el normal desarrollo del juego defensivo? Analicemos ambas cuestiones, árbitros y reglamento, por separado.

Los árbitros

Lo siento, pero voy a hacer referencia a deportes distintos del fútbol americano. La comparación es necesaria, porque el bien y el mal son conceptos relativos. La evaluación dependerá del estándar de exigencia. Para fijar ese estándar creo que tenemos dos referencias: cómo se arbitra en otros deportes (los errores y arbitrariedades --nunca mejor dicho-- que se perpetran en competiciones diferentes) y cómo se ha arbitrado antes en la NFL (es decir, si ahora se cometen más o menos fallos arbitrales que antes).

Empecemos la comparación con otros deportes. Célebres son algunos errores arbitrales que elevan a la categoría de "robo" algunos resultados. Por ejemplo, en baloncesto, quién no recuerda el tapón ilegal de Vrankovic a Montero en la final de la Euroliga (esa jugada es una sucesión de infracciones, porque Montero hace pasos antes de tirar y el reloj se queda parado en medio de la jugada).


En fútbol, probablemente el error arbitral más famoso de la historia es el gol que se concede a Inglaterra en la final del Mundial de 1966 ante Alemania. En la prórroga, con 2-2 en el marcador, Geoff Hurst recibe dentro del área, tira, el balón da en el larguero y bota...


...en la línea. Si bota en la línea no es gol. Pero los árbitros lo concedieron. Era 1966, pero el fútbol no ha progresado desde entonces. Con los mismos equipos, este error se repitió, pero al revés, en el Mundial 2010.


Por suerte, es difícil que en la NFL se produzcan este tipo de errores hoy. Hoy, insisto. Porque hoy estamos mejor que ayer. Y si se producen errores garrafales, la NFL hará algo para remediarlo. ¿Por qué? Porque en la NFL hay sentido común. Un mínimo de sentido común que no existe en los demás deportes. Cuando en la NFL se dieron cuenta de algo tan sencillo como que las repeticiones de las jugadas, disponibles de manera inmediata, mostraban que una decisión arbitral estaba equivocada, decidieron hacer posible la revisión de las jugadas en vídeo (si veis entero el vídeo, de hace ya unos años, veréis a alguien diciendo unas palabras que os sonarán "que siempre se busca hacer la vida imposible a las defensas" --qué poco hemos cambiado--).


Sí, el vídeo, el aliado del árbitro, hace que en la NFL el margen de error sea mucho menor que en otros deportes. Lo han conseguido, simplemente, aplicando el sentido común. Por tanto, aplicando el criterio interdeportivo, podemos concluir que el arbitraje NFL es mucho mejor que el estándar.

Y no solo se revisa, sino que además se explica. Árbitros exponiendo públicamente el fundamento de sus decisiones. Para hacerles un monumento. Bueno, de hecho conozco a una persona que es fan de los árbitros de la NFL. Pero tan fan que en su día le regalaron un kit arbitral, con sus pañuelicos amarillos y todo.

Vamos con el criterio temporal. ¿Vamos a peor? Es decir, ¿estamos hoy peor que ayer? La respuesta depende de qué interpretemos por ayer. En la era del instant replay se cometen menos errores arbitrales que en la etapa pretelevisiva. Esto es indudable y creo que indiscutible.

Ahora bien, dentro de la etapa en la que se permiten repeticiones ¿vamos a mejor? Yo creo que sí. Por un sencillo motivo: cada vez se revisan más jugadas. El ámbito de la revisión se ha ido ampliando año a año. Y no solo se incrementa qué se revisa, sino cuánto se revisa. Desde esta temporada se revisan automáticamente todas las anotaciones, sin necesidad de challenge del entrenador. Así se evitan situaciones injustas de otras temporadas, en las que una anotación claramente improcedente no se puede revisar por falta de challenges del equipo perjudicado. Vamos avanzando. En cuanto a qué se revisa, esto es todo lo que está sujeto a la comprobación en vídeo:

- anotaciones;
- si un pase es completo, incompleto o interceptado;
- si el portador del balón está fuera de banda;
- si el balón se ha recuperado dentro o fuera de banda;
- si un pase ha sido tocado por un receptor no elegible o por un defensor;
- si el quarterback ha dado un pase incompleto o ha cometido un fumble;
- si un pase hacia adelante se realiza de forma ilegal;
- si un pase se ha realizado hacia adelante o hacia atrás;
- si el portador del balón está o no down by contact;
- si se ha avanzado hasta llegar al primer down;
- si se ha tocado el balón tras una patada;
- jugadas relativas a la posición del balón; y
- el número de jugadores que están en el campo durante el snap.

Obviamente, la repetición no es un remedio infalible. Sigue habiendo jugadas no revisables (cada vez menos) y no siempre la repetición ofrece pruebas irrefutables de cuál es la decisión correcta. Por eso la decisión inicial sigue pesando mucho.

El principal "lunar" del actual arbitraje está en las penalizaciones. La mayoría no son revisables. Una falta personal (roughing the passer y facemask, las más frecuentes), una interferencia en pase o un holding no se pueden revisar. La decisión del árbitro es la que cuenta. Ahí queda el margen de error. Es importante, no lo dudo, pero creo que en el futuro, sobre todo si los acontecimientos siguen el cariz actual, terminarán revisándose estas jugadas.

En particular, en el tema de las pass interferences. Y sinceramente creo que los principales culpables del poco edificante festival de pañuelos que vemos de vez en cuando son los jugadores. En el fútbol americano el respeto por el compañero y por el propio deporte es muy superior al del fútbol, donde el engaño se consiente y se practica por casi todos. Es una puta vergüenza ver a jugadores como Dani Alves o Di María rebozándose por el campo, fingiendo agresiones o dolencias para que el rival reciba una mísera tarjeta amarilla. Casi todos los futbolistas lo hacen. Me da un asco que no puedo con ello. Carecen del mínimo respeto por el compañero y por su profesión.

Por desgracia, últimamente en la NFL hemos podido asistir a algunos casos parecidos. Jugadores que fingen agresiones, como Jerome Simpson o Brad Jones. Como de la actuación de Simpson ya hemos hablado en otra ocasión, exponemos al linebacker de los Packers a la vergüenza pública ahora:


Con el pass interference tenemos un problema. Es verdad. Muchos receptores lo buscan. Buscan al defensive back, exageran el contacto y alzan sus brazos para conseguir que el árbitro tire el pañuelo amarillo. La consecuencia, además, es grave para la defensa: el balón avanza hasta el lugar de la falta, con primer down automático. Y tiene difícil solución, porque si la consecuencia fuese avanzar hasta un determinado número máximo de yardas (como en el fútbol universitario), se estaría alentando a los defensores a cometer interferencias si el pase es más largo que ese máximo y el receptor tuviese clara ventaja. Es un problema difícil de resolver. Si los jugadores no ponen de su parte, estamos jodidos. Por cierto, no está de más recordar que para que exista pass interference el receptor tiene que tener posibilidades de recibir el balón. Si el pase es inatrapable, hay contacto ilegal, no pass interference.

En todo caso, creo que la culpa la tienen los asesinos, y no la policía. Aunque el deber de la policía sea perseguir los delitos y debamos reprochar las negligencias que cometa, la principal carga de responsabilidad debe seguir recayendo en los asesinos. Los jugadores. Porque son jugadores y entrenadores los que dominan el juego y su resultado.

En fin, que los contendientes siguen siendo los principales responsables del resultado de un partido. Siempre. Sobre todo en la NFL. Más que en ningún otro deporte y hoy más que nunca. Los árbitros pueden incidir si aplican de forma equivocada el reglamento, pero es inevitable. Son humanos. Igual que el "humano jugador" falla, el "humano árbitro" puede fallar. Claro que podemos criticar esos errores. Pero de ahí a ver teorías de la conspiración, a presumir que los errores no son tales sino que son voluntarios, va un trecho. Si no quieres ser víctima de un error arbitral, no des a los árbitros la posibilidad de equivocarse. Montero está lento (y comete pasos), Calvin Johnson tira innecesariamente el balón al suelo, los futbolistas hacen teatro, los jugadores de la NFL cada vez respetan menos al compañero y a la profesión... Ellos también tienen culpa de esto. Mucha.

Pero tampoco voy a ser cínico. Soy el primero en ponerme como un basilisco durante los partidos cuando veo que una decisión arbitral perjudica a mi equipo. Como todo el mundo. Me levanto y me pongo a bramar como un descosido. Naturalmente. Ahora, de ahí a considerar que el árbitro es el principal responsable de un resultado hay un trecho. Y ninguna liga, ninguna, hace tanto como la NFL por evitar el error humano. Ninguna pone tantos medios para remediarlo. Hoy estamos mejor que en 1970. Sin ninguna duda. Y en 2011 se pueden revisar más jugadas que en 2010. Cada vez se revisan más. Seguro que seguirá ampliándose el catálogo de jugadas revisables. Yo espero que algún día lleguen a revisarse penalizaciones como las pass interferences, donde es verdad que la liga tiene un problema.

El reglamento

Tras la cuestión arbitral, es decir, de si se aplica correctamente el reglamento, hay que hablar del propio reglamento. En todos los deportes las normas evolucionan. Algunos son más rígidos, como el fútbol, otros más flexibles, como el baloncesto, y otros están en constante evolución, como el fútbol americano.

Son diferentes respuestas a cada realidad. Los amantes de las tradiciones estarán más a favor de la inmovilista FIFA que de la turbulenta NFL, pero yo prefiero que el regulador sea sensible a lo que sucede en la práctica del deporte, y que intente evitar que se repitan acciones que se consideren inadecuadas. Porque si algo nos demuestra la historia de la NFL es que los cambios de normas se han debido a lances del juego que se entendían irrazonables, que no se debían permitir. A jugadas "históricas", cuyos protagonistas han dado nombre a las nuevas normas que prohíben su reedición. Atención a la retahíla de normas conocidas popularmente por los nombres jugadores o entrenadores que han estado detrás de ellas (por orden alfabético):

Bert Emanuel rule — el balón puede tocar el suelo y el pase considerarse completo siempre que el receptor mantenga el control del balón. Aprobada debido a esta jugada de la final de la NFC de 1999:


Bill Belichick rule — dos defensores, un titular y un suplente, pueden recibir comunicaciones por radio en sus cascos, de igual modo que el quarterback. Esta modificación se aprobó en 2008 tras salir a la luz el "Spygate", las grabaciones ilegales que realizaron los Patriots a las señas de los entrenadores defensivos de los Jets. Antes, la defensa se comunicaba mediante señas. Desde entonces, también por radio.

Jerome Bettis rule — las apuestas por cara o cruz (heads o tails) deben hacerse antes de que el árbitro tire la moneda al aire, y al menos dos árbitros deben estar presentes en el acto. Esta medida se tomó tras un partido entre Lions y Steelers en el que Bettis apostó por tails mientras la moneda estaba en el aire, pero a lo que el árbitro entendió heads. Salió tails, dieron la posesión a Detroit y los Lions anotaron en su primer drive, ganando el partido.

Bronko Nagurski rule — se puede pasar desde cualquier lugar por detrás de la línea de scrimmage. Esta norma, tan evidente hoy, se aprobó tras un partido de playoffs de 1932 en el que el touchdown de la victoria, tras un pase del citado jugador, pareció haberse dado menos de cinco yardas detrás de la línea (aunque el touchdown valió). Entonces, solo se podía pasar desde 5 yardas por detrás de la línea. Si es que ya desde el 32 se viene jodiendo al defensor.

Deacon Jones rule — no vale ahostiar en la cabeza. Aprobada en 1977 en respuesta a la técnica frecuentemente usada por este defensive end. Para NFL Network, el mejor pass rusher de la historia. Su head slapping technique, mítica.


Ed Hochuli rule — Se puede usar el vídeo para revisar si ha habido fumble o pase incompleto. En 2009 no se podía, y este claro fumble fue considerado como pase incompleto. Hoy hemos avanzado, y se puede revisar este tipo de acciones.


Fran Tarkenton rule — se añade un sexto árbitro, en la banda, para asegurarse de que el pase se realiza por detrás de la línea de scrimmage. La decisión se toma en 1965 como respuesta al estilo de Frank Tarkenton, que frecuentemente corría por el backfield antes de lanzar y volvía locos a los árbitros, que ni sabían dónde había empezado la jugada.

Greg Pruitt rule — se prohíbe jugar con equipaciones rotas. Greg Pruitt lo hacía para que sus placadores se quedasen con la camiseta, en vez del jugador, en sus manos. Otro que usaba esta "técnica" era Earl Campbell:


Hines Ward rule — Es ilegal realizar bloqueos ciegos con el casco, con el antebrazo o con el hombro contra la cabeza o el cuello del defensor. Norma aprobada en 2009 después de la rotura de mandíbula provocada por Hines Ward a Keith Rivers en un salvaje bloqueo.


Ken Stabler rule — esta norma es consecuencia del conocido "Holy Roller". Si un jugador comete un fumble en 4.º down o en cualquier momento durante los dos últimos minutos del segundo y el cuarto cuarto, y el balón sale hacia adelante, solo el jugador que comete el fumble puede recuperarlo y avanzar con él. Si lo recupera un compañero, el balón se queda en el lugar del fumble. Cualquier jugador del equipo contrario puede recuperarlo y avanzar.

Esta norma pretende evitar situaciones como esta, en la que el quarterback pierde el balón y el tight end se convierte en Messi.


Lester Hayes rule — prohibido usar pegamento (Stickum) para mejorar la adherencia. Aprobada en 1981 para prohibir conductas como la del defensive back de los Raiders.

Mel Blount rule — Con este nombre (también) se conoce la norma que restringe el contacto entre defensores y receptores. El gran cambio de 1978. Toma nombre de Blount porque este jugador castigaba duramente a los receptores rivales que cubría.

Mel Renfro rule — permite a un segundo jugador ofensivo atrapar un balón rechazado, sin que sea necesario que un defensor lo haya tocado antes. Se aprobó en 1978. Se habla de la regla Renfro porque este jugador fue víctima del "antiguo régimen" en la Super Bowl V: su rechace permitió a un jugador rival atrapar legalmente el balón y correr con él para conseguir un touchdown de 75 yardas. Se ve en el segundo 30 de este vídeo:


Ricky (Williams) rule — Aprobada en 2003, permite placar por el pelo. Antes no. Bueno para la defensa.

Roy Williams rule — se prohíben los horse-collar tackles. Agarrones por el cuello del uniforme. Aprobada en 2005 después de que este jugador causase dos graves lesiones a rivales usando esta técnica.

Tom Brady rule — Prohíbe al defensor que está en el suelo tirarse a por las piernas del quarterback a menos que el defensor haya sido bloqueado o desplazado hacia el jugador. Se aprueba como consecuencia de esta jugada, que lesionó gravemente a Tom Brady:


Cosas pasan, la NFL responde. ¿Siempre contra la defensa? No. De las normas enumeradas, unas cuantas perjudican al ataque.

La afirmación de Mariano que menos comparto es la que achaca a Goodell la voluntad de acabar con las defensas. De verdad que no lo veo. Para contrastar si puede ser así, lo primero que debemos comprender es cómo se cambias las reglas del juego en la NFL. Para aprobar un cambio de normas en la NFL, los propietarios de las franquicias deben aprobarla. Son los equipos, en último término, los que deciden si cambian o no las reglas del juego. Si hay nueve equipos en contra de una modificación, el cambio propuesto no sale adelante. Es decir, que con menos de un 30% de los votos se tiene poder de veto. Por tanto, los cambios no son "de Goodell", son "de la NFL", dado el amplio consenso necesario para aprobarlos. Evidentemente, Goodell tiene mucha influencia, porque es el que propone, pero no tanta como para que podamos imputarle la responsabilidad de estos cambios.

Lo siguiente que debemos analizar es si realmente los cambios de normas o su aplicación arbitral han perjudicado sensiblemente a la defensa. Que ya adelanto que no. Si bien admito que la tendencia de las tres últimas décadas es la de favorecer el ataque (algo que entiendo, puesto que la NFL es un negocio y sin espectáculo el negocio se cae, y aunque a algunos les pese el espectáculo más digerible para las masas es el ofensivo), otras modificaciones perjudican al ataque. Ya he citado antes unas cuantas, pero hay tres bastante recientes que merece la pena comentar.

El cambio más importante a favor de la defensa (y de la claridad interpretativa del reglamento) es el que exige para completar un pase al receptor tocar con sus dos pies el campo de juego con el balón en posesión. Posesión del balón y dos pies en el suelo. Antes, un pase también se consideraba completo si el receptor no tocaba con los dos pies dentro del terreno de juego por haber sido empujado por un defensor hacia fuera del campo (force out rule). Desde 2008, no. Importante modificación a favor del defensor.

El siguiente cambio, también importante, es la interpretación de la "regla Calvin Johnson". La posesión del balón y los dos pies en el suelo pueden no ser suficientes para completar el pase. Si el receptor, en el proceso de conseguir la posesión del balón, está cayendo al suelo, debe conservar la posesión tras la caída. Esto da margen al defensor para intentar provocar la caída y . Esta temporada he visto bastantes pases que parecían completos que se van al garete por la habilidad del defensor de turno al provocar la caída y la pérdida de la posesión. Es un arma que Tramon Williams usa bastante bien.

Otro de los recientes (y polémicos) cambios en las reglas del juego que ha ayudado a las defensas es el desplazamiento del kickoff de la yarda 30 a la 35. El número de touchbacks se ha incrementado muy significativamente, y aunque seguimos viendo de vez en cuando retornos espectaculares hasta la goal line contraria, las posesiones ofensivas casi siempre comienzan en la 20. Es decir, que el ataque debe avanzar más yardas para llegar a anotar.

Por cierto, ojo con medir el potencial ofensivo de un equipo por los puntos totales que anota. No solo anotan los atacantes. También los defensores y los equipos especiales. Aunque las anotaciones ofensivas son las más frecuentes, en algunas ocasiones son las defensas las que llevan el peso de la anotación. Recordemos la Super Bowl que Tampa gana a Oakland. El resultado fue 48-21. Viendo el resultado, podríamos interpretar que se trataba de una exhibición ofensiva, cuando no fue ni mucho menos así. Ese partido lo dominó una defensa. La mejor defensa de aquella temporada, la de Tampa, aplastó al ataque de los Raiders consiguiendo cinco intercepciones (tres retornadas para touchdown). Sí, en ocasiones la alta anotación se debe a la inspiración defensiva. ¿Recordáis el partido que gana Kansas City en Oakland por 0-28? Todo defensa. Por tanto, a la hora de evaluar si los ataques consiguen mejores resultados que antes no vale tener en cuenta los puntos totales de cada equipo. Habrá que atenerse a otros criterios: puntos ofensivos y yardas de ataque.

Sinceramente, creo que las defensas siguen contando sustancialmente con las mismas armas para detener a los ataques rivales. Las mismas. Sí, cada vez más tipos de placajes son ilegales, pero su incidencia en el juego no es tan importante. La defensa de Baltimore sigue aplastando a sus rivales, aunque ahora hay más golpes que se consideran "tardíos" a un quarterback o aunque el receptor deba "reestablecerse" antes de ser golpeado violentamente. Una defensa dominante sigue teniendo capacidad para imponerse al ataque rival. Es mi impresión.

Pero como mis impresiones no son más que impresiones, vamos a contrastarlas con datos. Ahí están los números ofensivos, por equipo, en los últimos 36 años de historia de la NFL, según Pro Football Reference.


La verdad, en vista de los números, no aprecio un cambio sustancial. 22 puntos por partido, en línea con otros registros históricos. Las yardas por jugada ofensiva (Y/P) están en máximos históricos, es verdad, pero esas 5,4 yardas que se consigue por snap de ataque no se alejan mucho de las 5,0-5,1 que se vinieron consiguiendo durante los 80 y los 90 (la diferencia es de un 5%). Las yardas ofensivas totales tampoco sobresalen tanto. 345 por partido, no muchas más que en 1981 (la diferencia es de poco más de un 3%). ¿De dónde viene la mejora ofensiva? Del ataque aéreo. Es verdad que las 229 yardas de pase por partido suponen una sustancial mejora con respecto de los números de los 70. Mi explicación, los excelentes pasadores y receptores que ahora juegan.

Retrocedamos aún más en el tiempo.


Joder, menudo festival en 1962, ¿no? 5,3 yardas por jugada de ataque. Casi, casi, como ahora. En fin, que no veo una evolución, o una revolución, tan contundente a favor del ataque. Y es verdad que la carrera ha perdido importancia. Importancia relativa, porque en términos absolutos el descenso no es tan significativo. Se intentan menos carreras hoy (27,2 por partido, lejos de las casi 38 de 1956), porque el pase sale más rentable.

No, no veo la revolución. En la AFC Oeste hay un equipo ganando a base de defensa, defensa y defensa; carrera, carrera y carrera. Un equipo que llega 0-0 a los descansos; que anota poco, pero al que le anotan menos. Eso sí, cuenta con la ayuda de la divinidad, más preocupada por que gane quien le reza que por acabar con el hambre en el mundo (me pongo a cubierto, que vienen las fans). Ese equipo demuestra que se puede vencer sin juego de pase. Con tácticas cavernícolas. Otros equipos ganan pasando hasta el amanecer (Green Bay, New England), pero no es la única vía.

El hecho es que en 2011 se anotan 22 puntos ofensivos por partido. De 1962 a 1965 se anotaba incluso más. Por tanto, hoy, igual que ayer, quien supere los 22 puntos ofensivos tendrá muchas papeletas para llevarse la victoria. De igual modo, quien consiga recibir menos de esos 22 puntos, habrá hecho más fácil la vida a su ataque para ganar.

Las normas cambian; los resultados, no tanto.

Conclusión

Creo que la NFL es un ejemplo de cómo se debe arbitrar y reglamentar. Ojalá todos los deportes pusiesen la tecnología al servicio del arbitraje como lo hace la NFL. Ojalá todos los árbitros explicasen públicamente sus decisiones controvertidas. Ojalá todos los reguladores respondiesen a los problemas que se ponen de manifiesto en la práctica. Pero eso son meros elementos, lo importante es la batalla. Una batalla que sigue existiendo, y en la que los contendientes, atacantes y defensores, disponen de potentes armas por decidir por sí mismos el resultado. Gana el mejor, no quien los árbitros o la liga quieran que gane.

En España tenemos un vicio que me revienta cuando vemos un acontecimiento deportivo: nos fijamos demasiado en los elementos, y no en los contendientes, o por lo menos no tanto como merecen. Por suerte, en los Estados Unidos ese vicio está más controlado. Y que siga. Por aquí, no. Los elementos son siempre excusa.

Algunos medios potencian ese espíritu del noesmiculpismo. En vez de admirar o, siquiera, reconocer los méritos de un equipo que está marcando una época como el actual Barcelona, los medios deportivos españoles de mayor tirada se centran en defender absurdas conspiraciones. Basura. Por la que hay peña que encima cobra. Te cagas. Vergüenza debería darles. Qué asco, joder. De ahí mi indignación cuando leo opiniones conspiracionistas en la NFL. Espero que el debate sobre la NFL no se rebaje a los estándares de la prensa deportiva futbolera, en la que el volumen de información es tan abundante como poco interesante. La obra periodística que produce el fútbol patrio habla poco del juego y mucho de los elementos. Algo que, por cierto, viene muy bien a los especialistas en buscar excusas que maquillen sus fracasos.

Que hay que asumir las responsabilidades. El principal responsable del rendimiento de uno es uno mismo. Si los elementos te joden, haz lo posible para evitarlos. Claro que mandaste a tus barcos a luchar en los elementos.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Ah, los tiempos pasados. Cómo los añoramos. Entonces sí que se hacían las cosas en condiciones. No como ahora. Entonces, la gente se ganaba el pan esforzadamente, con el sudor de su frente. Las nuevas generaciones se están echando a perder. Ahora lo dan todo hecho. Ah, si los jóvenes de ahora viviesen las condiciones que nosotros sufrimos en su momento. Aquello sí que era trabajar. Los jóvenes de ahora se quejan de vicio. Qué bien lo explican los Monty Python.


Sí, según envejecemos nos entran las añoranzas de los tiempos pasados. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Aunque no es una película que me haya gustado mucho, en Midnight in Paris reflejan muy bien esta idea tan frecuente en el ser humano: la de idealizar el pasado y rechazar el presente. Michael Sheen, que interpreta a un pedante y odioso intelectualoide, explica con mucha claridad la idea a Owen Wilson: vive anclado en el pasado, lo idealiza, suprime toda connotación negativa y potencia las positivas. No nos acordamos de lo malo, nuestra memoria solo retiene lo bueno. Quien vive hoy desea vivir ayer; mientras quien vive ayer quiere vivir antes de ayer. Y así sucesivamente.

¿A qué viene todo esto?

Esto viene a una discusión, en la que cometí alguna infracción por unsportsmanlike conduct, que mantenía con Mariano Tovar en su entrada de Zona Roja del jueves. Quizá también hubo rudeza innecesaria por mi parte. Lo siguiente trata un tema conexo con el de esa entrada, pero ninguna de las cuestiones que trato aquí se las atribuyo a ese autor, que puede o no estar de acuerdo con la visión nostálgica de la NFL. Por si acaso, lo aclaro.

Ayer.



Algunos añoran tiempos pasados en el fútbol americano. Desde jugadores a analistas, escuchamos lamentaciones por el derrotero amariconado que parece estar tomando la NFL. Alguno ha propuesto añadir una F al acrónimo: NFFL. National Flag Football League. El legislador se está cargando la esencia del fútbol americano. Esto es un puto circo. Cualquier día prohíben el contacto.

Ah, qué tiempos, aquellos del run to daylight. Correr hasta ver la luz. Si Lombardi levantase la cabeza, aparte de darse una buena hostia contra la tapia, no reconocería este como su deporte. Aquel sí que era un deporte de hombres. Un deporte no de contacto, sino de colisión. Power football. Aplastar al contrario.

Lo de ahora se ha convertido en un circo. Ver a estos Packers 12-0, y con un anillo, sin apenas juego de carrera. Qué perversión: es la carrera la que debe "establecerse", en primer lugar, para luego recurrir al pase. No al revés. Qué es eso de que el pase primero, para luego recurrir a la carrera. Cómo puede ir un equipo 12-0, habiendo permitido tantas yardas al rival. Tanto ellos como los Patriots llevan ritmo de encajar más yardas de pase que las que Dan Marino consiguió en 1984. ¡Y ganan! Joder, si es que hay tres tipos que pueden batir el récord de Marino.

Qué tiempos aquellos, ¿verdad? Tiempos en los que el objetivo era cazar al quarterback, en los que se podía cazar al quarterback y este asumía que ser golpeado formaba parte de su sueldo. Tiempos en los que el receptor sabía que la recepción le iba a costar una fuerte contusión. Ah, esos Raiders de los setenta, que acosaban al atacante, esos sí que eran hombres. Aquellos partidos sí podían recibir la consideración de batallas. Sus contendientes eran héroes que abandonaban el estadio con el uniforme embarrado y el cuerpo magullado.

Lo de ahora se parece tanto al fútbol americano como lo que hacen los Harlem Globetrotters al baloncesto.

¿Por qué hemos cambiado tanto? En primer lugar debemos cuestionarnos si hemos cambiado tanto. Creo que sí que hemos cambiado, aunque no tanto como parece. Es cierto que se puede triunfar sin correr. El viejo refrán de que en playoffs es capital imponer la carrera resulta cuestionable. El ataque de Green Bay no triunfó la temporada pasada por su solidez terrestre. Sin embargo, el papel de James Starks en enero fue muy importante para conseguir el anillo. Mendenhall también lo fue en los Steelers. Pierre Thomas lo fue en los Saints de 2009. No son los tiempos en los que un Terrell Davis te gana un anillo, pero la carrera sigue resultando muy útil.

¿Y la defensa? ¿Ha desaparecido? ¿Ha decaído su importancia? Yo no lo creo. Sinceramente. Ni siquera hoy. Tres de los cuatro equipos que dominan la AFC lideran la NFL en defensa. Texans, Steelers y Ravens basan gran parte de su éxito en su solidez defensiva. Los Packers fueron la temporada pasada el equipo que menos puntos permitió en la NFC. En la Super Bowl, su defensa forzó dos pérdidas de balón; ninguna la defensa de los Steelers. Los Jets de Mark Sanchez (de Mark Sanchez) han llegado en dos temporadas consecutivas a la final de conferencia. ¿Hace falta recordar cómo están ganando los Broncos? La defensa no ha dejado de ser importante. La brillantez defensiva no ha dejado de ser una fórmula para llegar al éxito. Los Giants que sorprendieron a los imperfectos Patriots dejaron a esta superpotencia ofensiva en 14 puntos, dos anotaciones en 60 minutos. Solo dos anotaciones. Los brillantes Saints de Drew Brees consigen el anillo gracias a dos jugadas defensivas providenciales: una intercepción en la final de conferencia y un pick-six en la Super Bowl. Sin defensa nadie ha ganado. Ganar es ganar en enero.

¿Que cada vez un defensor puede hacer menos cosas para parar al atacante? De eso no cabe duda. Es una tendencia que viene produciéndose en la NFL desde hace muchos años. Hay que preguntarse por qué.

Por qué han cambiado las cosas. Ahí entramos al tema Roger Goodell. Un tipo que no es santo de mi devoción. Creo que las críticas que hacía sobre él hace un año siguen vigentes hoy. Este pavo sanciona al personal sin ton ni son, sin atenerse a unas normas claras de qué conductas resultan sancionables ni qué consecuencias debe acarrear cada infracción. Esto es así. La arbitrariedad sigue instaurada en la NFL.

Pero no creo que quiera cargarse el deporte, o modificarlo de tal modo que no lo reconozca ni la madre que lo parió, convertirlo en un circo aéreo, ni creo que desee terminar con las defensas. Obviamente la NFL es un negocio, que vive del espectáculo. No podemos engañarnos, uno de los objetivos de Goodell será proteger ese espectáculo. Y al público le resulta más digerible un partido de muchos puntos que un LSU-Alabama que termina 9-6. Pero no creo que Goodell quiera "cargarse las defensas". No creo que ese sea el objetivo de las tan criticadas recientes reformas normativas. Aunque sí lo fue la reforma de 1978. Si veis el vídeo colgado YouTube en el que se explican estos importantes cambios, la descripción del que cuelga el vídeo es "the abomination 1978 rule changes that ruined football forever. They had to go and sabotage a thing of beauty for the sake of hype and ratings". Es decir, los abominables cambios de normas de 1978 que arruinaron el fútbol americano para siempre. Tenían que hacerlo y sabotear una preciosidad para aumentar la expectación y las audiencias. Tal y como describían en Midnight in Paris.

Creo, más bien, el propósito principal de estas recientes reformas es la mera apariencia. El postureo. El populismo. Fingir que preocupa la salud de los jugadores. En Estados Unidos están bastante sensibilizados con el tema de las secuelas que deja el fútbol americano. Las conmociones cerebrales preocupan. Easterbrook, semana a semana, da la vara con las concussions. Peter King analizaba esta semana los efectos a largo plazo del football profesional, estudiando el caso de los Bengals de 1986. El principal motivo para vetar la temporada regular de dieciocho partidos es el riesgo para la salud del jugador. Hay una preocupación por el tema. O por lo menos, se dice que existe en medios de gran difusión.

Goodell no puede quedarse de brazos cruzados. Si no, lo crucifican. Todas las reformas reglamentarias suelen venir provocadas por casos llamativos. Son una reacción a casos mediáticos. En los comentarios al artículo de Zona Roja se citaba la defensa de los Patriots a los Colts de Manning en la segunda derrota de Indianápolis en Foxboro en playoffs como detonante de la sensibilidad con el pass interference. La grave lesión de Brady ante los Chiefs en 2008 trajo consigo una ilegalización de los placajes como los que destrozaron su rodilla. Creo que las imágenes de Austin Collie, inconsciente tras un par de duros placajes la temporada pasada, contribuyeron a la implantación esta temporada de la penalización por golpeo violento a un receptor indefenso. Las conmociones sufridas por varios jugadores notables la temporada pasada han contribuido a la implantación de un protocolo para este tipo de situaciones esta temporada.

¿Por qué ahora? Además de los casos que hacen saltar la liebre, citados en el párrafo anterior, creo que, igual que han evolucionado las estrategias ofensivas, cada vez más indefendibles, han evolucionado las técnicas de placaje, cada vez más devastadoras. Creo que la evolución física en el deporte es un hecho. En algunos deportes resulta más fácilmente mensurable, como en el atletismo: los récords van cayendo año a año, cada vez se corre más rápido, cada vez se salta más alto y más lejos. En otros deportes no es tan sencilla la comparación. Pero la preparación física evoluciona, y creo que también la capacidad de hacer daño. Por ejemplo, el casco se concibe como instrumento de protección, pero hoy se emplea como arma de ataque. Ahí tenéis a James Harrison. Por eso hoy son necesarias algunas medidas que ayer no lo eran.

Además, hoy se ve todo. La evolución tecnológica no ha ayudado al defensor. Antes se televisaban menos partidos y se captaban menos acciones. Hoy somos testigos de todo lo que sucede en el campo. Antes, no. Decía Gentile que hoy no podría repetir el marcaje que hizo a Maradona en el Mundial de 1982. Claro que no. Hoy te ven. Los medios para perseguir el delito son más avanzados. Eso creo que también influye. La tecnología ha acabado con la impunidad de los que pegan.

No, no creo que sea intención de Goodell que la NFL se convierta en un circo aéreo ni hacer la vida imposible a las defensas. Su principal propósito es proteger su reputación y su trabajo. Y que para ello necesita hacer ver que le preocupa la salud del jugador, sea esta una preocupación real o no. Evidentemente, los perjudicados por las reformas son los jugadores que salen al campo a pegar. Los defensores.

Cada cual es libre de elegir el estilo de partido que más le place. Faltaría más. A unos les gustará más un estilo old school tipo Baltimore Ravens o New York Jets, donde la defensa y la carrera sostienen al equipo; a otros les gustará más un estilo más "circense" en el que la defensa es menos importante, como el de los Packers de esta temporada o el de los Patriots; otros preferirán fórmulas más equilibradas, como la de los Steelers, donde tanto ataque como defensa tienen un peso muy relevante en el juego. Para gustos, los colores.

Pero creo que la evolución del juego no obedece principalmente a cambios reglamentarios ni a un empeoramiento del nivel arbitral. Por lo menos, no a cambios recientes. Creo que se debe, más bien, a la aparición de pasadores prodigiosos y receptores letales, y a su aprovechamiento por entrenadores que apuestan por una fórmula más arriesgada. Se suele decir que de los posibles tres resultados de un pase, dos son malos (incompleto o intercepción), y que en una carrera el riesgo es menor. Pero la rentabilidad conseguida si el resultado del pase es bueno es mucho mayor. Por eso no es extraño que algunos equipos, que cuentan con los ingredientes adecuados, hayan perfeccionado su ataque hasta convertirlo en una fórmula casi imparable para los rivales. ¿Sería tan imparable si el quarterback no fuese tan intocable o si las pass interferences no se señalasen con tanta alegría? Personalmente, creo que sí. Lo creo, no lo sé. El deporte-ficción no es lo mío. Creo que sigue ganando quien juega mejor.

¿Se juega como antes? No. El juego evoluciona. Todos los deportes lo hacen. A algunos les gustará más el estilo anterior, a otros el actual. De lo que no tengo duda, es de que cualquier tiempo pasado fue anterior. ¿Mejor? Eso depende de la opinión de cada uno.

sábado, 19 de febrero de 2011

Poco que celebrar

Corren tiempos sombríos para el aficionado a la NFL. Estas fechas son de por sí duras todos los años, pero este más, debido a la incertidumbre que nos asola sobre el inicio puntual de la próxima temporada. Aunque el pesimismo sigue imperando, se abre una pequeña puerta a la esperanza: NFL y sindicato de jugadores han pactado celebrar negociaciones durante 7 días bajo la presencia de un mediador independiente. El primer paso para que dos partes lleguen a un acuerdo es que hablen entre ellas. Afortunadamente, parece que sucederá.

Para celebrar este pequeño amanecer, The shining, de Badly Drawn Boy. Una canción perfecta para intentar recuperar la alegría.



Pero este artículo no va del lockout. Va de otro tema relacionado con las celebraciones, o más bien su ausencia: las normas que prohiben las celebraciones de touchdown y, en general, de cualquier jugada positiva en un partido de fútbol americano. La represión de la alegría.

Es curiosa la tendencia de los seres humanos a reprimir la exhibición de sus sentimientos. No solo su demostración pública, sino también los propios sentimientos. Nos gusta prohibir, cuántas organizaciones se basan en la represión de los instintos más naturales. Habrá quien diga que, en parte, en eso se basa la condición humana, que eso diferencia las sociedades civilizadas de las manadas de animales (de distinta especie que la humana, se entiende), pero en muchas ocasiones se va mucho más allá de lo necesario. La prohibición es una manifestación de poder, y qué gusta más a cualquier ser humano que la sensación de poder. El imponer la propia moral a los demás. Ah, la moral, cuántas gilipolleces se justifican con base en esa palabra.

Um, me temo que esto está yendo por derroteros demasiado filosóficos, no termina de convencerme. Bueno, ni siquiera filosóficos, una mera paja mental. En fin, que quería comentar las para mí absurdas restricciones a las celebraciones en los campos de la NFL por parte de jugadores y equipo técnico.

El actual reglamento de la NFL (que podéis obtener completito a través de este enlace) dedica el artículo 1 de la sección 3 de la regla 13 a las conductas antideportivas:

There shall be no unsportsmanlike conduct. This applies to any act which is contrary to the generally understood principles of sportsmanship. Such acts specifically include, among others:

(...)

(c) The use of baiting or taunting acts or words that engender ill will between teams.

(d) Individual players involved in prolonged or excessive celebrations. Players are prohibited from engaging in any celebrations while on the ground. A celebration shall be deemed excessive or prolonged if a player continues to celebrate after a warning from an official.

(e) Two-or-more players engage in prolonged, excessive, premeditated, or choreo graphed celebrations.

(f) Possession or use of foreign or extraneous object(s) that are not part of the uniform during the game on the field or the sideline, or using the ball as a prop.

(...)

Note 4: Violations of (c) will be penalized if any of the acts occur anywhere on the field. These acts include but are not limited to: throat slash; machine gun salute; sexually suggestive gestures, prolonged gyrations; or stomping on a team logo.

Note 5: Violations of (d) will be penalized if they occur anywhere on the field other than the bench area.

Note 6: If any foreign object(s) are deemed a safety hazard by the game officials, in addition to a yardage penalty, the player will be subject to ejection from the game, whether he uses the object or not.


Para los que no entiendan el inglés, esta es la traducción libre: "No se deberán producir comportamientos antideportivos. Se entenderá como tal cualquier acto que sea contrario a los principios generalmente entendidos de la deportividad. Estos actos incluyen específicamente, entre otros:

(...)

(c) La realización de actos de hostigamiento o burla que engendren animadversión entre los equipos.

(d) La participación individual de jugadores en celebraciones prolongadas o excesivas. Está prohibido que los jugadores participen en celebraciones mientras estén en el suelo. Una celebración se considerará excesiva o prolongada si un jugador la continúa después de haber sido advertido por un árbitro.

(e) La participación de dos o más jugadores en celebraciones prolongadas, excesivas, premeditadas o coreografiadas.

(f) La posesión o uso de objeto(s) ajeno(s) o extraño(s) que no formen parte del uniforme durante el partido en el campo o en la banda, o el uso del balón como accesorio.

Nota 4: Las infracciones indicadas en el apartado (c) se penalizarán si los actos ocurren dentro del campo. Estos actos incluyen pero no se limitan a: cortar el cuello
[supongo que se refiere a gestos que lo simulen]; saludos con armas de fuego [lo mismo que el anterior]; gestos sexualmente sugerentes, giros prolongados; o pisotones en el logo de un equipo.

Nota 5: Las infracciones indicadas en el apartado (d) se penalizarán si ocurren en cualquier parte del campo que no sea el área de banquillos.

Nota 6: Si los árbitros del partido consideran que los objetos extraños constituyen un peligro para la seguridad, además de la penalización en yardas, el jugador será explusado del partido, use el objeto o no
".

Vaya por delante que creo que las conductas antideportivas merecen ser sancionadas. Ahora bien, muchas de las incluidas en la enumeración ejemplificativa no deberían ser consideradas como tales. Como si de una organización religiosa se tratase, la NFL trata de reprimir reacciones inocentemente naturales, perfectamente comprensibles en un deportista. La celebración es una consecuencia natural y sana de un éxito deportivo. No es una conducta antideportiva, sino una conducta deportiva. Lo propio es celebrar, lo impropio es irse al banquillo con cara mustia. ¡Un poco de alegría, por favor!

Resulta ridículo que se persigan las coreografías (¿dónde está el límite entre un bailecillo permitido y una coreografía?). ¿Por qué el uso del suelo es considerado antideportivo? Eso no ofende. En bastantes ocasiones es divertido, ayuda al negocio, a que más gente esté pendiente del partido para ver la gilipollez que va a hacer Ochocinco, T.O. o el jugador de turno si anota. ¿A quién no le gusta ver a un gordo infame como B.J. Raji moviendo sus caderas? Es positivo para nuestas vidas, para nuestro bienestar. Está demostrado que resulta beneficioso para la salud ver a un gordo anotando un touchdown. Así lo dice este prestigioso estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Pennsylvania citado en The Onion, el El Mundo Today de los estadounidenses. Voy a haceros un favor. Mirad al gordito.


Mientras no suponga una falta de respeto o una burla al rival (ahí sí que estoy de acuerdo en que no se deben permitir), no hay razón para prohibir estas conductas. Cuando se amplió el tipo de actos considerados como antideportivas, en 2006, se empezó a hablar de que NFL realmente significa No Fun League. Lo hacían conscientemente, pensando en jugadores como Ochocinco, entonces Johnson (y puede que próximamente, de nuevo Johnson), Terrell Owens o Steve Smith. Mirad algunas de las cosas que nos estamos perdiendo (o que vemos menos, porque algunos prefieren arriesgarse a perder 15 yardas en el kickoff para celebrar a gusto):


Estoy de acuerdo en que algunas celebraciones van demasiado lejos y que las provocaciones en casa ajena no se deben tolerar. Recordemos el show de T.O. en la estrella de Dallas (que sin duda estuvo presente en la redacción de la norma en 2006; irónicamente, T.O. fue después un Chico Vaca):


Por otra parte, el criterio de aplicación no es nada claro. Los árbitros señalan infracciones según les da. Mirad estos dos vídeos y decidme cuál os parece más penalizable:




A mí me parece que, de lejos, el primero, sin perjuicio de que el baile es admirable y cojonudo. Pero el baile de T.O. no se señaló como infracción, mientras que el salto de Miles Austin por encima de Roy Williams, sí. Absurdo. Sin ir más lejos, qué tiene de ofensivo, aparte de que contacta con el suelo, la celebración de Collins en la pasada Super Bowl. Menuda lluvia de pañuelos amarillos, lo más espectacular de la celebración.


Pero bueno, ya está bien de hablar de los jugadores. Vamos a hablar de los que realmente mandan. De los que, en último término, dan de comer a los jugadores. Dicen que el que paga, manda. Y los que pagan el deporte profesional son los aficionados. Me repito más que los callos, pero es la verdad. El cliente es el aficionado, el que hace que las televisiones paguen millonadas por emitir los partidos, el que hace que las empresas paguen dinerales por exhibir sus marcas en los estadios, el que sufre y celebra los resultados de su equipo. El que manda en el deporte profesional, el menos presente en muchas ocasiones. Las negociaciones entre patronal y sindicato de jugadores solo es un ejemplo más de lo poco que se le tiene en cuenta. Qué poco se cuida al cliente. En fin.

Que vamos con los aficionados. Con sus celebraciones y lamentos. En España se hacen pocos programas deportivos buenos en televisión. No, creo que puedo ser más preciso: la televisión deportiva en España es una puta mierda, de un nivel lamentable, y cada vez peor. Las retransmisiones deportivas son hoy peor que hace diez años. Mucho peores. Peores comentaristas, peor realización. Qué diferencia, para mal, entre los partidos de ACB que daba Canal+, de impecable factura, y la mierda que echan ahora por Teledeporte. Qué basura. Qué malos son. No hay que remontarse a Canal+, Pedro Barthe le da catorce mil vueltas al pusilánime de Arseni Cañada, un tipo más blando que la mierda de pavo, para el que todo es buen rollito. Que será muy buen tío, pero como narrador, ni punto de comparación con lo anterior. De los comentaristas que le acompañan mejor no hablar. Salvo Manel Comas, que le pone un poco de chicha al asunto, el nivel es para echarse a llorar. En cuanto a la NBA, a Montes, Segurola y Daimiel los reemplazan David Carnicero, Nikola Loncar, José Ajero y el hijo de Iñaki Cano. Cuesta abajo y sin frenos. En fútbol, tres cuartos de lo mismo. Escuchar a Antonio Esteva, Kiko y Marcos López narrar un partido debería estar incluido en la definición de tortura del artículo 1 de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Los informativos deportivos, otra puta mierda.

Todo basura. ¿Todo? No, no todo. Hay dos honrosas excepciones. Dos programas que no es que sean buenos, es que son excelentes. Brillantes. Un oasis entre el desierto. Hablo, cómo no, de Fiebre Maldini e Informe Robinson. Dos programones.

La verdad es que no me puedo quejar de los deportes que me deja ver mi chica en casa. Las mujeres mandan, ya sabéis. Me deja ver la NFL y bastante fútbol y baloncesto. No me puedo quejar. Pero Fiebre Maldini e Informe Robinson los tengo que pelear. Debo aprovechar un mínimo instante de duda para poner esos programas, como quien no quiere la cosa, e intentar aguantarlos suplicando cinco minutos más. Y de vez en cuando también a ella le terminan gustando. Buen ejemplo de ello, el programa de 20 de abril de 2009 de Fiebre Maldini (obviamente no recordaba la fecha de memoria, sino que busqué el vídeo del que os voy a hablar y en él aparece la fecha). Se emitía un reportaje sobre las semifinales de la FA Cup inglesa. ¿Por qué no cambias? ¿Por qué no quitas esta mierda? ¿Y a mí qué me importa la copa inglesa? eran las primeras reacciones que amenazaban mi disfrute del gran programa. Cinco minutitos y lo quito, anda. Merecieron la pena. El reportaje se centraba en las aficiones. En particular, en la reacción de los aficionados del Everton durante la tanda de penaltis de la semifinal que enfrentaba al equipo de Liverpool frente al Manchester United. Un reportaje acojonante. Tanto, que mi chica acabó soltando alguna lagrimilla. De verdad que emociona. Aquí tenéis el enlace al vídeo, no os lo perdáis (si pudiera, lo incrustaría en el artículo, pero desde plus.es no se puede).

Las celebraciones más importantes no son las de los jugadores, son las de los aficionados. Los que hacen que el deporte profesional tenga sentido. Los que mandan. Como ellos son los que mandan, vamos con unas cuantas de partidos decisivos en las tres últimas temporadas de NFL. No solo veréis celebraciones, sino también lamentos y decepciones. Como he dicho en bastantes ocasiones, las alegrías son mayores cuanto menos frecuentes son los éxitos. Los lloros y lamentaciones del pasado son las celebraciones y la euforia del futuro. La risa va por barrios.

Comenzamos con un vídeo de hace tres temporadas. De la Super Bowl entre los hasta entonces perfectos Patriots y la cenicienta, los New York Giants. La jugada más célebre de aquel partido fue la milagrosa recepción manocasco de David Tyree en el último cuarto, en el último drive ofensivo de los Giants, que necesitaban un touchdown para ganar el partido, después de que Eli Manning, todavía no se sabe cómo, escapase de un sack que parecía seguro. La jugada la conocéis sobradamente. Así reaccionaban unos aficionados de los Giants ante ese milagro:


Y en la otra acera, esta era la reacción de los aficionados de los Patriots:


La siguiente temporada nos dejó otro final de Super Bowl agónico. En los últimos segundos de partido, con los Cardinals ganando por tres puntos, los Steelers daban la vuelta al marcador gracias a la inmaculada recepción de Santonio Holmes en los límites de la end zone. Como dice la propia NFL en el anuncio, this is what it's all about.


Vamos otra vez a la acera de la decepción. Temporada 2009-2010, final de la NFC. Este vídeo ya lo he puesto en dos ocasiones, pero lo repito de nuevo. Está muy bien montado, qué le vamos a hacer. Así reaccionaban los aficionados de los Vikings cuando Favre lanzaba su último pase en unos playoffs. Creían tener el partido en sus manos, estaban acariciando la distancia de field goal, y sucede lo que todos sabemos.


Volvamos al barrio alegre. La jugada más importante de la Super Bowl XLIV fue la intercepción de Tracy Porter a Peyton Manning, que prácticamente aseguraba el primer anillo de los Saints en su historia. Ahí es nada.


Y llegamos a la última Super Bowl. Creo que no comenté que ese fin de semana no quedaban plazas hoteleras en Green Bay. El pueblo estaba colapsado, llegaba gente de todas partes para vivir el partido en la tierra de los Packers. Este es uno de los bares del lugar. Esta era la reacción tras el último touchdown de Green Bay, en el último cuarto, que situaba a los Packers con 11 puntos de ventaja.


Pero el partido no estaba todavía decidido. Los Steelers nunca se rinden, y hubo que esperar al último minuto, hasta el fatídico cuarto down que entre Roethlisberger y Mike Wallace no pudieron convertir. La explosión de alegría final:


Del lado de los Steelers, quedémonos con la reacción de su aficionado más famoso, Adolf Hitler. Como sabéis, Hitler tenía la última entrada para la Super Bowl, y se negaba a compartirla con cualquiera que pareciese aficionado de los Packers.


Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada a Hitler. Se rumorea que deja bastante que desear como persona, y recibió su justo merecido el 6 de febrero: su entrada era de la "zona maldita", la que los bomberos de Arlington no consideraron como apta para el público. Hitler no pudo ver el partido en el estadio y tuvo que conformarse con seguirlo en su búnker junto a sus esbirros. Mirad cómo reacciona al terminar el partido:


Celebrad lo que podáis. Que nadie os lo prohíba. Si no se os ocurren los motivos, inventáoslos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 1

Ayer por la tarde me decía un amigo que ahora que empezaba la temporada tendría que cambiar el tipo de artículos que escribía en el blog. Muy amablemente, le contesté que aquí publicaba lo que me daba la gana. Bueno, le he hecho caso. No estaba seguro de si tenía sentido que publicase un resumen de la jornada. Mucha gente lo hace, con lo que no sé si estaré aportando algo o repitiendo lo mismo que todos. Además, no me quería obligar a publicar algo todos los lunes, porque muchas veces no podré hacerlo (lamentablemente, no vivo de esto y, además, tengo una vida ajena a este blog, así que no siempre podré deleitaros con líneas como las que siguen). Por último, y este me parecía un escollo importante, tenía que pensar un título que me convenciese, más allá del típico "Resumen de la jornada" o similares alardes de imaginación.

Sin embargo, esta mañana me ha venido la inspiración para el título. Creo que Plácido domingo, jodido lunes es un buen título. No se acerca a Monday Morning Quarterback, o a su plagio (en lo que al título se refiere) Tuesday Morning Quarterback, pero me ha convencido. Sí, no está mal. Aunque sea un chiste más viejo que el mear, ilustra con bastante fidelidad el sentimiento del aficionado español a la NFL, más allá de los resultados de su equipo, que pueden convertir al domingo en también jodido. Qué bonito el domingo, pero qué jodido el lunes, cuando te levantas ojeroso por haberte acostado más tarde de la cuenta gracias a la NFL. En esta serie de artículos, que no prometo para todos los lunes, contaré mi Game Day Experience de cada domingo, normalmente limitada a las sesiones de las 19.00 y 22.15, hora peninsular española. Maldita la hora en la que se le ocurrió a la NBC la idea del Sunday Night. Ahí va el resumen de mi tarde-noche del domingo.

Qué pude ver. En un principio pensé en ver cuatro partidos a la vez más el programa NFL RedZone, que va conectando en directo o semi-directo con todos los campos en los que está pasando algo. Me convencieron de que era una locura y así no nos íbamos a enterar de nada. Lo de los cuatro partidos más uno lo pensaba hacer viendo el Patriots-Bengals por la tele y lo demás, con la pantalla partida en cuatro, en el ordenador, gracias al GamePass (una tentación demasiado fuerte como para resistirse a ella). Llegamos a la conclusión de que lo mejor era ver sólo una cosa en el ordenador. En otras palabras, no partir la pantalla. Como recibía presiones de diferentes lobbies para que el partido del ordenador fuera el de su equipo (y uno de los partidos por los que recibía más presión era el apasionante Tampa Bay-Cleveland) nos decidimos por dejar el programa NFL RedZone en el ordenador (sin apenas sonido), y el Pats-Bengals en la tele.

Fue una decisión más o menos sensata, dentro de la locura que supone que cuando alguien se ponía a gritar no sabíamos si era por lo de la pantalla del ordenador o la de la tele. Ante las múltiples confusiones creadas, acordamos que antes de hacer un comentario había que gritar ordenador o tele, porque si no era un sinvivir. La verdad es que pocas veces lo cumplimos.

La sesión de las 22.15, con el Eagles-Packers en la tele y el NFL RedZone en el ordenador. Más fácil de seguir. Solo había tres partidos a la vez, y uno de ellos, el Seahawks-49ers, se decidió sorpredentemente muy pronto a favor de los de Seattle.

Con esto, os podéis hacer una idea de cómo fue mi tarde noche de domingo, a lo que hay que unirle las correspondientes risas con los colegas, las cervezas, los Cheetos, las patatas, gominolas y la tortilla (un poco sosa). Planazo.

El vomitorio. Me encanta la palabra vomitorio. Es tan gráfica. Cuán bella metáfora. La primera acepción de vomitorio en el Diccionario de la RAE es vomitivo. Un graderío vomitando personas, espectacular. Esta sección, no obstante, se llama vomitorio para designar al acontecimiento de la semana sobre el que más se ha escrito o hablado. En otras palabras, y de ahí el uso de tal término, aquello que ha provocado mayores vómitos (figurados) de analistas y especialistas en la materia.

Esta semana, tenemos un ganador indiscutible. El no-touchdown de Calvin Johnson. Supongo que todos conoceréis la historia. Aquí lo podéis ver mientras YouTube no lo retire.



Dice el primer párrafo del artículo 6.1 del Código Civil que la ignorancia de las Leyes no excusa de su cumplimiento. Calvin Johnson parecía ignorar las Leyes de la NFL sobre recepción de pases (inciso aclaratorio evidente: el Código Civil español no se aplica en Estados Unidos, pero el mismo principio rige en tierras norteamericanas, supongo). Entre esas normas, está esta:

If a player goes to the ground in the act of catching a pass (with or without contact by an opponent), he must maintain control of the ball after he touches the ground, whether in the field of play or the end zone. If he loses control of the ball, and the ball touches the ground before he regains control, the pass is incomplete. If he regains control prior to the ball touching the ground, the pass is complete.

El párrafo transcrito viene a decir que si un jugador se va al suelo mientras recoge un pase debe mantener el control del balón después de que el jugador toque el suelo (da igual si se va al suelo porque lo tiran o no). Si pierde el control del balón, y el balón toca el suelo antes de que lo recupere, el pase es incompleto.

Johnson va al suelo y tira o, al menos, deja caer el balón. No lo puedo entender. Un tío con un sueldo multimillonario que desconoce una de las normas elementales de su profesión. No me cabe ninguna duda de que si hubiese querido, Johnson no habría dejado escapar ese pase. Podía haber hecho mucho más. Seguro. Parece que pensó "tengo posesión, toco con los dos pies, y punto final". Pues no. La broma les ha costado a los Lions el primer triunfo fuera de su estadio desde octubre de 2007, precisamente en el mismo escenario.

La norma es un tanto absurda, y seguro que tras el vomitorio causado será objeto de revisión. A muchos les ha recordado a la Tuck Rule. Es lo que hay. Pobres Lions, lo tenían. Dura lex, sed lex (estoy alcanzando cotas de pedantería considerables).

Ana Blanco, dentro de 80 años.
Premio Ana Blanco (la vida sigue igual). Esta sección debe su nombre a la presentadora del Telediario de Televisión Española, que en 20 años no ha cambiado absolutamente nada. Se desconoce si es humana o en realidad es un cyborg. Pasarán los años y ella seguirá igual, con el mismo aspecto, y haciendo lo mismo.

Raiders y Cowboys aspiraban tan distinguido premio a la estabilidad. Nada fluye, todo permanece. Creo que los de Oakland lo tienen más merecido. En el fondo, la pretemporada de Dallas no hacía presagiar nada demasiado bueno. Sí, como siempre, durante la offseason mucha gente los da de favoritos para la Super Bowl, pero ya en pretemporada el optimismo se había rebajado. Así que no puedo decir que, como cada año, grandes expectativas en Dallas y las mismas cagadas, ya que las expectativas no eran tan grandes como en otras ocasiones. En Oakland sí lo eran. Parecían respirarse vientos frescos, de cambio. Al menos, nadie esperaba el desastre de ayer, desastre que se une a los encadenados durante los últimos años por el equipo de Al Davis. Así que premio para Oakland.

Los Raiders, dándose de bruces contra la cruda realidad.
Los Raiders habían hecho una pretemporada notable, con tres victorias y una derrota. Parecía que las piezas funcionaban. Pues bien, ayer los Titans los arrasaron sin piedad. 38-13. Ni Jason Campbell solucionó los problemas de ataque ni la defensa pudo contener a los de Tennessee. El programa NFL RedZone lo monopolizaban los Titans. Un touchdown tras otro, sin parar. Ya no sabías si lo estaban repitiendo o estaban en (semi)directo. Qué tranquilos deben de andar por San Diego tras los resultados de ayer. Sólo es un partido, un mal partido, pero menuda imagen. Mal por los Malosos, que reciben el Premio Ana Blanco por poner la primera piedra para construir por séptima temporada consecutiva un balance con al menos once derrotas.

No debemos dejar de mencionar en esta sección a Peyton Manning. Sus Colts perdieron, pero él como siempre. No se puede decir que él no haya hecho todo lo que estaba en sus manos para evitar la derrota. Un Christian Vieri en Salamanca. 40/57 pases (y los Colts iban a correr este año) 433 yardas de pase, 3 touchdowns, ninguna intercepción. Su mejor partido en términos de yardas de pase desde 2004. Números monstruosos, pero nada nuevo bajo el Sol. La vida sigue igual para el quarterback de los Colts.

Otros para los que la vida sigue igual son Bob Sanders, el safety de los Colts que se ha lesionado por enésima vez (alimentando la horrible estadística según la cual se pierde más partidos de los que juega), los Detroit Lions (aunque esta vez fue un casi) y Wes Welker, que sigue igual de letal que antes de su lesión. Qué jugador.

Seymour Skinner es el de la izquierda, no el de la derecha.
Premio Armin Tamzarian. Esta es la sección opuesta a Ana Blanco. La del cambio. Como sabéis, Armin Tamzarian era el nombre auténtico de quien decía ser Seymour Skinner, director del colegio de Los Simpsons. Tamzarian era un delincuente callejero, un viva la vida, que tras volver de la guerra de Vietnam se hizo pasar por Skinner y recondujo su vida. De renegado a pringado. Cambio radical, en cualquier caso.

Esta semana, el ganador del Premio Armin Tamzarian es evidente: los Houston Texans. Por primera vez en su historia, los Texans han ganado a los Colts. Buen cambio. El equipo que lideró la NFL en yardas de pase, con Andre Johnson como receptor estrella, gana sin apenas participación de Johnson y con un corredor como estrella. Arian Foster, el jugador de segundo año que ni fue drafteado el pasado, consiguió 231 yardas de carrera (nunca nadie había corrido tanto contra los Colts) y 3 touchdowns. En un equipo que la temporada pasada apenas corría. Otro cambio: el kicker de los Texans no falla. La primera brecha en el marcador la abre Neil Rackers con dos field goals. 100% de aciertos para el vencedor del casting de kickers de Houston. Menudo cambio el de los Texans. Los Colts ven cómo todos sus rivales de división cuentan con una victoria y ellos ninguna.

También merecen una mención en este apartado Mason Crosby, los equipos especiales de Green Bay (en ambos casos, de los puntos débiles de la franquicia), Matt Forte (que ayer volvió a parecer el de su año de novato) y Michael Vick (que volvió a parecer el que organizaba combates caninos a muerte --porque era entonces cuando mejor jugaba, ¿no?--).

Peperoni. En esta sección comentaremos la sorpresa de la jornada. ¿Por qué este título? Ya lo comenté en su momento, lo repito. Todos los comedores habituales de pizza conocemos el pepperoni. Nombre muy italiano. El anterior verano, en mi primera visita a Italia, veo una pizza que, según la carta, llevaba peperoni. De puta madre, ñam ñam. La pido, aunque tenía el sospechoso nombre de "pizza vegetariana". Después de pedirla, pero antes de que me la trajesen pensé, "pues el nombre no es muy adecuado para la pizza"... Y no, no lo era. Peperoni en italiano significa "pimientos". Mi gozo en un pozo. El pepperoni que te ponen aquí es el embutido que inventaron en los Estados Unidos. Peperoni is not pepperoni.

Los Niners ayer, entrando en el matadero.
El peperoni de la jornada fue el Seahawks-49ers. Los de San Francisco eran los favoritos claros. Jugaban en el Qwest Field, fuera de casa, pero ante un equipo del que no se esperaba demasiada resistencia y que acababa de deshacerse de su receptor número 1. Lo que sin duda nadie esperaba es que los Seahawks aplastaran a los 49ers de la forma que lo hicieron. Al descanso, partido casi resuelto. Qué mal empezamos, Alex Smith.

Duro golpe para los ¿hasta ayer? favoritos indiscutibles de la NFC Oeste, que ven cómo Seattle les aplasta, Arizona gana en St. Louis y los Rams tienen mejor pinta de la que en principio parecía. Bradford no está tan verde y podrían sufrir algún que otro susto. El peperoni de la jornada, sin duda.

A continuación, valoremos a lo mejor, lo regular y lo peor del plácido domingo. Para ello, he recurrido a símiles musicales. La sección dedicada a lo mejor llevará por título The first Ramones album. El primer disco de los Ramones, el mejor que se ha hecho jamás bajo mi seguramente erróneo criterio. 14 canciones cojonudas y un género musical nuevo e imitado por tantos y tantos. ¿Por qué no lo digo en español? Porque suena peor, menos cool. La sección dedicada a lo regular o, dicho de otro modo, lo que generaba expectativas de excelencia posteriormente no confirmadas, Sandinista. El disco que saca The Clash después de London Calling. No es un desastre, tiene algunas canciones buenas, pero no es ni mucho menos lo que se esperaba. Y para terminar, lo peor de lo peor, Pignoise. Como si Hitler, Stalin y Pot Pol hubiesen unido toda su maldad y se hubiese materializado en una banda de música. Dejémoslo en una banda.

The first Ramones album (lo mejor). Lo mejor de la jornada es que la NFL ha vuelto. Volver a ver cómo Moisés Molina mira con ojos envidiosos a Andrea Zanoni porque tiene un ordenador y aquel no. Escuchar a Moisés pronunciando con perfecto acento de Vancouver los nombres de los jugadores, las posiciones, las decisiones arbitrales. Aunque llame Brandon Jacobs a Brandon Jackson, da igual, escuchar ese "Jacobs" no tiene precio. Cómo lo echábamos de menos. Y esas contestaciones de Andrea, pasando olímpicamente de las cuestiones y comentarios de Moi, encogiéndose de hombros cuando le pregunta por tal o cual cosa. Como dice el gordito barbudo de Resacón en Las Vegas (película titulada originalmente como The Hangover, la resaca), "Classic" (esto es lo que dice en la versión original de la peli). "Classic Moi&Andrea". Las mayores risas de la velada footballística de ayer, cuando Moisés levantó su papel y en él se transparentaban sus guarretes apuntes en diferentes colores. Pudimos descifrar "Mucho Ambiente!" (escrito en rojo) y "promo". Classic.

También merece ser parte de esta sección el GamePass. Es un sablazo que te cagas, pero la calidad de la imagen es insuperable. Ayer funcionó a la perfección, sin cortes (siempre que no tengas a algún colega al que se le ocurra apagar el router). Un vicio (el GamePass, me refiero; no apagar el router).

En el plano estrictamente deportivo, me quedo con los Patriots y la Steel Curtain. En uno de los partidos de la jornada, los de New England no dieron opción a los Bengals, que aunque al final maquillaron el resultado, tenían el partido perdido a poco de comenzar. Wes Welker sigue siendo el de siempre y Brady estuvo como se le supone. El Gillete Stadium volvió a ver cómo los de casa superaban con facilidad al visitante. Y ojo a Brandon Tate. El retorno, otra arma letal de New England.

La Steel Curtain, y en particular el hombre del pelo del millón de dólares, Troy Polamalu, estuvieron a la altura en un partido en el que el ataque estaba muy mermado por la ausencia de su quarterback. Dejaron a Atlanta en 9 puntos, pararon a Michael Turner y contuvieron a la perfección el juego de pase de los Falcons. La intercepción de Polamalu, digna del importe del seguro de su pelo. Cómo se nota en Pittsburgh cuándo está Polamalu y cuándo no. Ojo con los Steelers.



En el plano individual, el jugador ofensivo del día fue Arian Foster. Ya hemos comentado sus hazañas más arriba. Impacto total. En defensa, aparte de Polamalu, qué partido de Clay Matthews. El mejor de los Packers. A pesar de no estar físicamente al 100% y haberse perdido todos los partidos de la pretemporada, Matthews consiguió 2 sacks, forzó un fumble (eso sí, debería haberle dado un golpe más suave a Kolb para que no abandonase el partido) y decidió dar por terminado el partido al parar la carrera de Michael Vick en cuarto down al final del cuarto periodo. Qué jugador.

Sandinista (lo regulero). La pretemporada y la offseason son torticeras. Aunque quieres desoir sus cantos de sirena, terminan por convencerte de algunas cosas. Luego te topas de bruces con la realidad. Jugadores y equipos que no responden a las expectativas generadas en partidos que no valían para nada.

En el apartado colectivo, los Bengals se llevan la distinción Sandinista. ¿Tanto ruido para esto? Menuda decepción. Ni TOcho (T.O + Ocho) ni hostias. Ya, era un partido muy complicado, sí, pero los Bengals ni siquiera pudieron competir con los Patriots, mucho más enchufados. Cincinnati empieza la temporada igual que terminó la pasada, perdiendo de paliza. La semana que viene, contra Baltimore. Otro partido muy complicado. Deben espabilar ya o los egos empezarán a estallar.

Tres cuartos de lo mismo para los Falcons. Me consta que sus aficionados no están hoy muy contentos (desastre es la palabra que escuché de uno de ellos). Se empieza a cuestionar ya a Matt Ryan. Los Falcons no supieron aprovechar la oportunidad de jugar contra unos Steelers a los que les faltaba su quarterback titular y su suplente. Hasta Jeff Reed falló un field goal de los que no suele (sí, es difícil chutar a palos en Heinz Field, y no hacen nada por arreglarlo) y que habría evitado la prórroga.

En el apartado individual, Aaron Rodgers. Su actuación no fue desastrosa, pero no respondió a las expectativas generadas, que eran muy altas. Dos intercepciones en su primer partido, la segunda de ellas horrible, un pase directo al safety. Bastante más impreciso de lo que acostumbra. No hay que quitarle mérito a los pass rushers de los Eagles, pero esperaba otro partido del 12 de Green Bay. 19/31 pases, 188 yardas, 2 touchdowns y 2 intercepciones. 73,1 de QB rating. No creo que exagere al decir que bastante por debajo de lo esperado. A pesar de eso, los Packers ganaron.

Mención especial también para C.J. Spiller. El running back novato de los Bills se quedó en unas escalofriantes 6 yardas en 7 carreras y 8 yardas en 4 recepciones. Los Bills no estuvieron tan mal como se podría pensar. Dieron guerra hasta el último momento a los Dolphins. Pero no fue gracias a su novato estrella. Se queda en Sandinista, y no Pignoise, por su condición de novato.

Pignoise (lo peor). Ya te vale, Alex Barron. Qué puede haber peor que que tu equipo consiga un touchdown ganador con el tiempo cumplido y la jugada se invalide por culpa de un holding por otra parte innecesario. Algunos ya piden la cabeza de Barron. Es muy pronto, pero el entorno de los Cowboys no es el más paciente de la NFL. Barron sustituía al titular en el puesto, Marc Colombo. Cuánto dolor para los seguidores de los Chicos Vaca:



El Sr. Barron no es un primerizo en estas lides. Desde el año 2005 lidera la NFL en penalizaciones acumuladas. Setenta y cinco. Ayer, tres holdings. En Dallas tienen que estar encantados con este jugador procedente de St. Louis. Tanto, que la amenaza de despido pesa ya mismo sobre su cabeza. Se admiten apuestas. ¿Llegará a la siguiente jornada?

El debut soñado. En las peores pesadillas, claro.
Kevin Kolb también merece un hueco en esta sección. En su esperado debut como quarterback titular de los Eagles con plenos poderes, completó 5 de 10 pases para 24 yardas, aunque pudo haber sido mucho peor, porque algunos de ellos eran carne de intercepción. Los números no reflejan bien la mala impresión que transmitió Kolb, totalmente superado por la defensa de Green Bay. Kolb, al llevarse una hostiaca morrocotuda de Matthews que le obligó a comer césped, sufrió una conmoción que le impidió volver al partido en la segunda mitad. Por si su partido no hubiese sido lo suficientemente desastroso, luego llegó Michael Vick para iniciar la primera quarterback controversy (polémica de quarterbacks) de la temporada. El debate ya está aquí, y muchos están del lado del ex-convicto. Todo indica en estos momentos que el encantador de perros será el titular de Philadelphia la próxima semana. Kolb guardará reposo hasta el viernes. La pacientísima afición de Philadelphia no perdonará más errores. Qué mejor manera de comenzar tu carrera.

En el apartado colectivo, Pignoise para los Niners, protagonistas del Peperoni de la jornada. Seguramente los aficionados más desilusionados hoy con su equipo son los del de San Francisco. A ver si mejoran, no me gustaría ver en Londres un partido entre equipos desahuciados, algo que en estos momentos no podemos descartar.

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La jornada se completará con un doble Monday Night Football. Especialmente atractivo el primero de los partidos, Jets-Ravens. Y a relativamente buena hora para los aficionados españoles, 1 de la madrugada, hora peninsular. Veré la primera parte y, si la cosa está interesante, pondré el despertador para no perderme el final. Ray Lewis, el malo de la película, ya se ha encargado de calentar (aún más) el partido. Choque de trenes en el estado de New Jersey. Esperemos que Nadal haya terminado su partido, a pocos kilómetros del New Meadowlands Stadium, antes de la 1. Si no, no podremos verlo por Canal+.

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Actualización matutina del martes

Nadal no terminó el partido antes de la 1, no. Tampoco empezó el Jets-Ravens a su hora. Como dije en su momento, la decisión de que la Super Bowl se juegue en East Rutherford me parece una gran idea, pero si un partido se retrasa en septiembre, todavía en verano, por una tormenta, qué no pasará en febrero, en invierno. Una putada para quien sólo fuera abonado a Canal+, porque a la hora de empezar el partido estaban con [Rec]2. Como para cabrearse. Vale que luego siguieron con Nadal, que lo entiendo porque como siempre los seguidores del deporte minoritario se tienen que joder fastidiar, pero qué vergüenza que pongan esa película en vez del Monday Night Football, como inicialmente programado.

Aguanté únicamente la primera parte del partido. La defensa de los Jets dio todo un espectáculo, menos Antonio Cromartie, que a pesar de conseguir una intercepción, en buena medida por una mala decisión de Flacco, estuvo bastante mal. Pero qué espectáculo de defensa. Hostias a mansalva al quarterback de los Ravens. Para muestra, el primer snap de los Ravens en ataque (la defensa de los Jets es la prueba de que se puede dar mucho espectáculo defendiendo):



Sin embargo, el ataque no acompañó. Los Jets dominaron toda la primera mitad, pero se fueron perdiendo al descanso 7-6. Con Sanchez a los mandos del ataque, ese equipo no puede aspirar al anillo. Una nulidad. Con el quarterback que se mordía la lengua tendrían muchas más opciones. La segunda parte no la pude ver, sólo el resumen, pero más de lo mismo. Dominio de las defensas. Aunque es mucho mejor jugador que Sanchez, Flacco (y su línea) también deben espabilar si quieren aspirar a algo.

Por cierto, qué dolor es ver un partido de los Ravens. Siempre plagado de penalizaciones. En la línea del Monday Night Football del año pasado contra Green Bay.

Del segundo de los partidos vi únicamente el resumen y los números. Si antes digo que los Chargers pueden estar tranquilos, antes la cagan. Jugaban en Arrowhead, territorio enemigo (de los más enemigos), pero no deja de ser una sorpresa. Excelente noticia para los seguidores de los Chiefs la mejora de su defensa, que dejó a uno de los mejores ataques de la NFL en 14 puntos y supo parar a Rivers en el drive definitivo. Victoria importantísima gracias, fundamentalmente, a un par de big plays de Jamaal Charles, que consiguió un touchdown de carrera de 56 yardas, y de los equipos especiales, con el retorno para touchdown de 96 yardas de Dexter McCluster. Con McCluster y Javier Arenas los Chiefs tienen uno de los mejores equipos de retorno de toda la liga, qué peligro. Espectacular el retorno de ayer, aquí lo tenéis:

 

Cassel tuvo una actuación bastante pobre, 10/22 para 68 yardas y 1 touchdown. Siempre se puede ver el lado positivo: si ganan a un gran equipo sin un buen partido de su quarterback, qué harán cuando este esté bien.