En la última entrada hacía un pequeño análisis del calendario de la NFL desde el punto de vista deportivo. Se me olvidaba el más importante en estos momentos, el que debemos hacer desde el punto de vista del negocio.
Gazoline business, de The Bones, para dar ambiente.
El calendario de la NFL no se fija por sorteo. En realidad, en casi ninguna competición deportiva profesional se fijan los calendarios por sorteos puros. Ni en España. Los calendarios de ACB y LFP están condicionados por multitud de factores. Entre ellos, que los partidos más atractivos no se disputen en las primeras jornadas ni en las últimas, para que resulten decisivos y no lleguen en un momento en el que los equipos ya no se juegan nada. Pero ciertos elementos se dejan al azar.
En la determinación del calendario de la NFL el azar no interviene. Es un negocio (y muy lucrativo, por mucho que se quejen ahora los propietarios) y como tal se gestiona. Se respetan unos criterios para evitar perjuicios injustificados a ciertos equipos y dentro de esos límites se fijan calendarios y horarios (se conocen horarios con meses de antelación, que aprendan en España). A unos les parecerá mejor y a otros peor, pero nadie ve manos negras ni intenta justificar (?) derrotas sobre tan absurdas bases.
El caso es que el calendario recién anunciado reviste especial interés desde el punto de vista de la operativa del negocio. No olvidemos que la NFL, que es la parte que decreta el cierre patronal, es la misma que fija el calendario. Por tanto, puede jugar con él según le convenga para minimizar los efectos de un posible aplazamiento en el inicio de la competición o, incluso, como baza de presión al colectivo de jugadores.
Adam Schefter ha descubierto ciertas claves que indican que el calendario está muy bien pensado para la situación de lockout que vivimos, y que nos permiten hacernos a una idea de cuál es el límite que la NFL se ha dado para alcanzar un acuerdo: 5 semanas. Hasta 5 semanas parece que se podría retrasar el inicio de la liga sin que su integridad se viese seriamente perjudicada.
Realmente existen dos límites:
Hasta 3 semanas de retraso, sin necesidad de cancelar ninguna jornada. Sin embargo, este retraso conllevaría la supresión de semanas de descanso (bye weeks) y el aplazamiento de la Super Bowl. ¿Por qué? En primer lugar, porque cada partido de la tercera jornada se disputa entre equipos cuya semana de descanso coincide más adelante. Eso implica que los partidos de la tercera jornada podrían disputarse en la jornada establecida como de descanso, más adelante. Todos y cada uno de los equipos perderían su semana de descanso, ya que ningún equipo descansa en la jornada 3 y tendría que recuperar el partido establecido para esa fecha en su teórica semana de descanso. En segundo lugar, la NFL podría jugar con la fecha de celebración de la Super Bowl. Podría retrasar todo el calendario una semana, fijando la Super Bowl una semana más tarde. Esta posibilidad se ha revelado al conocerse que la NFL ha reservado hoteles en Indianápolis (sede de la Super Bowl) para 2 semanas, de modo que la Super Bowl puede disputarse no el 5 de febrero (fecha original) sino el 12. La tercera semana de margen podría obtenerse eliminando la semana de descanso entre finales de conferencia y Super Bowl. Así pues, con un aplazamiento de Super Bowl y supresión de semanas de descanso, nos encontraríamos ante 3 semanas de retraso en el inicio de la liga pero con la disputa de todos los partidos programados inicialmente. Esta sería la jornada cuyos partidos se repartirían entre las jornadas de descanso de los equipos implicados:
Hasta 5 semanas de retraso, con la cancelación de 2 jornadas de la temporada regular (jornadas 2 y 4). No obstante, ningún partido divisional se vería afectado (respetándose, por tanto, el principio sobre el que gira el sistema de clasificación a playoffs). Estas dos jornadas, 2 y 4, podrían suspenderse sin que se perdiese ningún enfretamiento divisional y, además, a cada franquicia se le cancelaría un partido en su estadio y otro fuera. Es decir, que a todos los equipos les quedarían 7 partidos en casa y 7 como visitante. No se rompería el equilibrio entre partidos en estadio propio o ajeno. Hay que puntualizar, sin embargo, que sí que se producirían injusticias, o al menos distorsiones. No podría ser de otro modo, ya que al fin y al cabo se cancelarían 2 jornadas: los equipos que se enfrentasen ante rivales potentes se verían beneficiados, mientras que los que jugasen contra equipos flojos se verían perjudicados. Es el caso (teórico, claro) de los Packers. En esas dos jornadas tendría que jugar en Carolina y frente a Denver en Lambeau Field. Partidos teóricamente sencillos que ya no cuentan. En cambio, sus rivales divisionales verían cancelados partidos más complicados: fundamentalmente, los de los Bears en Nueva Orleáns, el de Detroit en Dallas y los de Minnesota frente a Buccaneers y en Kansas City. Por otro lado, y desde el punto de vista del puro espectáculo, nos perderíamos duelos infrecuentes (por disputarse entre equipos de diferentes conferencias) e interesantes como el Tampa-Indianápolis (que supone, además, el regreso de los Bucs al prime time). En cualquier caso, del mal el menos. Estas serían las dos jornadas canceladas:
En consecuencia, la secuencia de suspensión de jornadas sería (creo) la siguiente: en primer lugar, la jornada 3, ya que no implica suspensión de partidos. En segundo lugar, podría aplazarse la Super Bowl una semana, ya que la NFL tiene preparado el tinglado para una posible Super Bowl el 12 de febrero. En tercer lugar, se eliminaría la semana de descanso entre finales de conferencia y Super Bowl. Y, en última instancia, se suspenderían las jornadas 2 y 4, pasando la temporada regular de 16 a 14 partidos. En este último caso no se podría suspender una única jornada, ya que ello conllevaría la injusticia de que unos equipos jugasen más partidos en casa que otros. Por eso, si se llega a la cuarta semana de suspensiones, deberían aplazarse dos jornadas y no una sola.
Vemos, pues, que el calendario se ha fijado teniendo muy presente la amenaza de suspensión de algunos partidos por el cierre patronal, con la idea de que el retraso en el inicio de la competición no impida que la liga termine disputándose en las condiciones menos anómalas que resulte posible. Lo que también revela es que la NFL ha querido darse un margen lo más amplio posible para presionar a los jugadores. Recordemos que los que más pierden son los que viven de la NFL, y los propietarios, acaudalados multimillonarios, tienen otros negocios con los que lucrarse. Los salarios de jugadores en la NFL se devengan, fundamentalmente, por jornada de competición. La estructura contractual no es de salarios de 12/14 pagas mensuales de igual cantidad. Ahí se cobra por jornada de liga. Los jugadores podrían ver cómo pasa septiembre sin haber cobrado un dinero que esperaban y, en muchos casos, necesitaban. Los propietarios, la NFL, ven que su poder negociador aumenta.
Espero que se llegue a un acuerdo a tiempo para que no haya aplazamientos, pero mucho me temo que este calendario, que permite dilatar el inicio de la liga hasta 5 semanas sin daños graves para la liga, no ayuda a ello.
Hoy, 20 de abril, este blog cumple un año. Creo que el año de rookie no ha ido nada mal. Cuando redactaba esa primera entrada, no pensaba que fuese a leer esto prácticamente nadie. Pero no fue así. A pesar de los exabruptos y salidas de tono que adornan frecuentemente el blog, a pesar de las coñas de dudosa gracia, de las opiniones sesgadas, de la imparcialidad manifiesta de muchos artículos, mucha gente me lee y, algunos incluso que parece que disfrutan con ello. Un año de absurdas predicciones, de plácidos domingos y jodidos lunes y de polémicas varias. Bastante divertido. La experiencia hasta ahora ha sido cojonuda. He disfrutado mucho escribiendo (en eso consiste) y espero seguir haciéndolo. Gracias a todos.
Celebremos el cumpleaños con estos ilustres trovadores:
Hablando de fechas, precisamente la pasada madrugaba se publicaba el calendario de la próxima (aún contingente) temporada. Aquí lo podéis ver. Por ahora ningún entrenador se ha quejado del calendario ni ha visto conspiraciones en su determinación. Ahí los entrenadores no toman por retrasados a los aficionados.
Como es ya costumbre desde hace unos años, el primer partido de la temporada se disputa un jueves en el estadio del vigente campeón, contra un rival potente. Si la temporada pasada tuvimos un Saints-Vikings, la próxima comenzaría (nótese el condicional, toda precaución es poca en el estado de incertidumbre actual) con un Packers-Saints. Un duelo entre los dos últimos ganadores de la Super Bowl, en Lambeau Field, la madrugada del jueves 8 al viernes 9 de septiembre a las 2.30, hora peninsular española.
Las emociones fuertes, pues, desde la primera jornada. Además de ese Packers-Saints, una revancha de la ronda divisional entre Ravens y Steelers, dos de los equipos que más se odian de la liga (a las 19.00 del domingo 11, hora peninsular). El Patriots-Colts, que muchos esperan con ansias todos los años, tendrá lugar en la 13.ª jornada, en horario de Sunday Night, antes del puente de la Constitución (quien pueda cogerse el lunes 5 libre tiene un plan perfecto para esa noche). Ah, tendremos jornada el 25 de diciembre y el 1 de enero, qué mejor manera de recuperarse de las resacas de las noches anteriores.
El calendario más sencillo (si tenemos en cuenta los resultados de la pasada temporada) es el de los Arizona Cardinals (en general, los equipos de la NFC Oeste tienen los calendarios más sencillos, porque juegan seis veces entre ellos); los más complicados, para Carolina (está en una división con tres equipos potentes), Buffalo (lo mismo), Denver y Detroit. Escenario complicado para franquicias "en reconstrucción", aunque creo que este puede ser el año en el que Detroit consiga (por fin) un balance positivo.
En cuanto al partido de Wembley, ya confirmado, la próxima temporada sería un poco antes de lo habitual, lo cual no nos viene muy bien a los españoles. Tradicionalmente coincidía con el último fin de semana de octubre, lo que hacía en algunos casos, como el del año pasado, que coincidiese con el festivo del 1 de noviembre. Gracias a ello no hacía falta cogerse días libres en el curro. Y coincidía con la celebración de Halloween en Londres. La próxima temporada no será así, será una semana antes, el domingo 23 de octubre. Tampa Bay Buccaneers-Chicago Bears en la séptima jornada de NFL. Qué le vamos a hacer, habrá que cogerse vacaciones ese lunes.
A todo esto, el lock-out sigue en pie, aunque la parte que lo impone actúe con normalidad. El panorama invita a un optimismo moderado, ya que las partes están negociando ante el mediador. Esperemos que se llegue a un acuerdo con la antelación suficiente para que el 8 de septiembre tengamos football en Lambeau Field.
Qué difícil resulta escribir cuando no está pasando nada. Lo siento, pero creía que podría sacar fuerzas para escribir artículos sobre temas históricos, no actuales, pero no ha sido así. Entre el putobendito trabajo, The Wire, cuyas cinco temporadas me he tragado recientemente (y recomiendo encarecidamente a todos que lo hagáis si no lo habéis hecho ya) y otros vicios, mi tiempo libre (libre de lo anterior) ha sido escaso.
Pues eso, que he estado enfrascado, Caught in a jar.
Sin embargo, esta mañana me llegaba un e-mail (nótese la metonimia, utilizamos el nombre del sistema de transmisión para denominar el mensaje) de un colega de los Falcons que decía esto:
"Parece que el partido de este año en Londres es el Tampa Bay Buccaneers – Chicago Bears".
En ese mensaje estaba también copiado un aficionado de los Buccaneers, que respondía lo siguiente:
"Pero se ha levantado el Lock-out? Es que como aquí hay cierto impresentable que se dedica a trabajar en vez de actualizar su blog…
Si es ese partido, lógicamente no podemos faltar!!"
A lo que yo contesté:
"Otra vez Tampa? Joder... Que no tengo nada en contra de Tampa, pero ya podían llevar a otros equipos. Parece ser que se debe a que la temporada pasada no se llenó el estadio de los Bucs ni una sola vez.
De todos modos, es un poco raro, porque todos los años era un equipo de la NFC contra otro de la AFC".
En efecto, todavía es un rumor, pero tiene bastantes visos de ser realidad. Vamos, que Adam Schefter lo da casi por hecho, y si él lo dice, será verdad. Bears-Bucs. Por primera vez, se enfrentarían dos equipos de la misma conferencia. Dos equipos de la NFC. Y por primera vez repetiría un equipo presencia en Londres.
Lo apuntaba en mi comunicación privada ya revelada: no me entusiasma nada la idea. ¿Otra vez Tampa? Que sí, que estos Bucs (probablemente) poco tendrán que ver con los que vimos en 2009, tienen una pinta estupenda, pero prefiero la variedad. Tampoco suele tener que ver el Estu de un año a otro y sigue siendo el Estu, con los mismos cabrones con diferente nombre. Ayer fue Samo Udrih, hoy es Jiri Welsch; ayer fue Iker Iturbe, hoy es Germán Gabriel; y así sucesivamente, pero la esencia no cambia.
Por cierto, Freeman volverá al estadio donde debutó. Ya habría jugado dos veces en Wembley, probablemente más ocasiones de las que lo hará en toda su carrera en varios estadios de la NFL (sobre todo de equipos de la AFC).
Enfrente, los Bears. Un equipo con bastantes boletos para pegar un bajón. Wembley, en este sentido, es un poco gafe. Suelen llegar equipos que pasan por horas bajas. Tampa hace un par de temporadas (cuando venía de hacer una buena temporada anterior), los Broncos y los 49ers la pasada, y apuesto por los Bears para la siguiente. Sensación personal y seguramente equivocada.
Como punto final al poco entusiasmo: los Buccaneers son los locales. Eso implica que no escucharemos el mítico Bear down, Chicago Bears! cuando anote Chicago. Otra putada. Eso sí, veremos cutre-animaciones de navíos piratas bombardeando a los rivales en el marcador.
Como leía en un cruel comentario, Chicago seguirá disputando 8 partidos en su estadio, mientras que los Bucs tendrán un blackout menos (el blackout es el bloqueo de la señal televisiva para la localidad donde se juega el partido, que impone la NFL si 72 horas antes no se han vendido todas las localidades). Esa parece ser la razón principal para que Tampa repite: que su estadio es el más grande de la NFL. Nunca se llena. En una liga en la que es excepción que no se agoten las entradas, los asientos vacíos son regla en Tampa. Tanto, que algunos malpensados dicen que eligen los Bucs el partido contra los Bears porque temían que hubiese más aficionados de Chicago en las gradas del Raymond James Stadium que del equipo local. Incluso algunos llegan a especular con una posible mudanza a Londres (no caerá esa breva). Pero bueno, como ya dije en alguna ocasión, aunque deportivamente pueda ser perjudicial ceder un partido en tu estadio a cambio de disputarlo en Wembley, ya que se pierde presión del público, económicamente es un chollo. Los Glazer, dueños del Manchester United además de los Bucs, lo saben porque lo gozaron hace un par de temporadas, y quieren repetir.
No, no me entusiasma la pareja de equipo que probablemente veré en Wembley este año. Y digo veré porque, a pesar de todo, no pienso perderme la ocasión. Por muchos inconvenientes que haya comentado, merece la pena. Vaya que si la merece. Como dice una aficionada Buccaneer que seguramente estará entusiasmada con el rumor, merece la pena quitarse de otras cosas para ir al partido de Londres.
Hace unos meses habían surgido rumores sobre un posible partido de los Steelers en Dublín. El dueño y presidente de los Pittsburgh Steelers es embajador de los Estados Unidos en Irlanda, lo que daba cierta base racional al rumor. Nada se ha vuelto a saber, aunque el plan me parece más atractivo que el de vuelta a Londres, vuelta a Tampa.
¿Y el lockout cómo va? Bien, gracias. Sin mucha novedad. La juez que se está encargando de las demandas de los jugadores, que todavía no ha decidido si levanta o no el lockout, ha ordenado la mediación. ¿Qué es la mediación? Algo que vale para poco si las partes no quieren negociar. Es una negociación "supervisada" por un mediador, que no es ningún juez o árbitro, sino un tercero que trata de ayudar a que las partes lleguen a un acuerdo. Veremos.
Entretanto, la NFL ha anunciado el calendario de pretemporada y en breve parece que se anunciará el de la temporada regular. La NFL parece actuar como si estuviésemos en "condiciones normales", cuando ella misma es la que ha impuesto la suspensión de la actividad. Paradójico. El próximo hito de la offseason más off de la historia es el draft, del 28 al 30 de abril. Ya hablaremos de ello.
Pero no desesperéis. Si no se levanta el cierre patronal, en vez de jugadores, podrían poner figuras típicas en contrachapado burdamente pintadas y sosas.
(no se nota que el vídeo está metido con calzador)
El ya disuelto sindicato y la NFL no han llegado a un acuerdo antes de la expiración de la segunda prórroga de negociaciones. El sábado por la mañana la NFL anunciaba oficialmente que imponía el cierre patronal en la liga. Por primera vez en la historia, aunque esto no implica necesariamente que la liga no empiece en la fecha prevista, en septiembre de 2011.
Decía ayer Don Banks, periodista de Sports Illustrated, que Wake me up when September ends se convierte en la canción oficial de la NFL. Sea.
Ya había escrito un artículo sobre esta lucha de clases, pero creo que conviene actualizarlo. Hay bastante confusión todavía sobre el tema, y aunque probablemente seáis pocos los que me leáis, no viene mal.
No viene mal porque si uno lee lo que decía ayer el medio de información deportiva en español líder en Internet, Marca.com, se lleva una idea completamente equivocada de lo que está pasando y de lo que puede pasar en el futuro. Se suspende la próxima temporada de la NFL, era el titular. Mentira. Será el primer lock out desde 1987, también decía. No es que sea el primer lock out desde 1987, es que es el primero de la historia. En 1987 no hubo lock out. En el último lock out, hace 24 años, las franquicias ficharon a jugadores temporeros, concluía. Falso. Hace 24 años se produjo una huelga de jugadores, lo contrario que ahora. El matiz es muy importante, porque los propietarios querían que hubiese competición y los jugadores no. Por eso fichaban a jugadores temporeros. Eso no sucederá en esta ocasión, ya que son los propios dueños los que no quieren que se compita. Son los jugadores los que quieren jugar. El que firmaba la noticia era Eduardo Schell, periodista dedicado a escribir sobre baloncesto. Se nota que de NFL, de oídas. Y así no se puede informar. En fin.
Veamos dónde estamos, de dónde venimos y adónde vamos.
I.- Dónde estamos
El sindicato de jugadores se ha disuelto. Ya no existe como tal. El motivo, que en caso de cierre patronal los jugadores pueden, de forma individual, demandar a la NFL por conducta contraria a la libre competencia. Un motivo meramente procesal. El extinto sindicato, la NFLPA, se convierte en una trade association (asociación de comercio). Los jugadores llevaban preparando esta disolución durante toda la temporada. Hacía falta unanimidad de los 32 equipos. Y se consiguió. La NFLPA ya no es un sindicato, desde el pasado viernes a las 17:02, hora de la costa este estadounidense.
Se abría la vía para las demandas de jugadores, que ya se han producido. Diez jugadores han presentado demandas individuales. Los diez demandantes son Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees, Vincent Jackson, Ben Leber, Brian Robison, Logan Mankins, Osi Umenyiora, Mike Vrabel y el todavía no profesional (entraría este año en el draft) Von Miller.
La acción ya ejercitada por los jugadores se denomina injunction. Es algo parecido a lo que en España se conoce como petición de medidas cautelares. Se trata de una acción que pretende la protección provisional de unos derechos cuya defensa se considera urgente e inaplazable. Esta no es la "demanda principal", que vendría luego, sino la que pretende que el juez levante provisionalmente el cierre patronal. El fundamento de estas medidas cautelares es que los daños causados no podrían repararse si los derechos afectados no se protegen de forma inmediata. Recordemos que desde ya los jugadores están dejando de ganar mucho dinero.
El juez al que se le ha asignado inicialmente resolver las injuctions es Patrick Schiltz. No obstante, seguramente el caso terminará en manos de David Doty, el juez de Minnesota que quieren los jugadores y al que correspondían los litigios relativos al convenio de 2006. No gusta un pelo a la patronal. A Doty le ha correspondido resolver los litigios entre jugadores y NFL desde principios de los 90. En la mayoría de las ocasiones, a favor de los jugadores. Por eso la NFL pide su recusación, que se le aparte del caso. Es improbable que pase. La última decisión de Doty, hace menos de una semana, había sido darle la razón al sindicato en su reclamación frente a la NFL en relación con los derechos televisivos. De eso hablamos más abajo.
No obstante la petición de medidas cautelares por los jugadores, como era de prever, la NFL ha decretado el cierre patronal. Por primera vez en la historia. Los dueños no quieren vivir sin un convenio con los jugadores. En el país del libre mercado, los capitalistas se niegan a operar sin un pacto colectivo con los trabajadores, sin unas restricciones a la autonomía de la voluntad en términos adecuados para los patronos.
La consecuencia inmediata: toda la actividad de la NFL en la que estén implicados jugadores queda suspendida, sin efecto. Los contratos de trabajo quedan suspendidos. Los jugadores no cobran, pero tampoco tienen obligación alguna frente a las franquicias. Las franquicias no pueden darles órdenes de ningún tipo. Ni siquiera "sugerencias". La NFL lo ha prohibido terminantemente, por las consecuencias que pudiera acarrear en los tribunales. Ni siquiera se permitió entregar vídeos con sugerencias a los jugadores sobre cómo cuidarse físicamente mientras el cierre patronal dure.
La NFL no tendrá ninguna actividad, pero los jugadores pueden hacer lo que les venga en gana. Podrían, por ejemplo, organizar su propia competición o sus propios partidos. Ellos son los que quieren jugar, la NFL es la que no se lo permite.
Ah, en la batalla por el favor de los aficionados, los clientes a los que nadie tiene en cuenta, el premio a la medida más asquerosamente populista va para la patronal. El comisionado Roger Goodell y el general counsel (director jurídico) Jeff Pash han rebajado su salario a 1 dólar al año. Anda y que os den por el culo. Hasta ahora, venían cobrando 10 y 5 millones de dólares anuales, respectivamente. Repetimos: anda y que os den por el culo.
Ambas partes dicen que la otra llevaba toda la temporada preparando el litigio, que no quería llegar a un acuerdo. Los propietarios se basan en la campaña a favor de la disolución iniciada por el sindicato durante la temporada regular; los jugadores, en el contrato televisivo que preveía el cierre patronal. En definitiva, el asunto está en manos de un juez y la liga en el aire.
II.- De dónde venimos
Todo el lío viene del convenio firmado en 2006. Se firmó en el último minuto. Y en vista de lo bien que va la NFL económicamente, y de lo mucho que se quedaban los jugadores, los propietarios decidieron que el asunto no podía seguir así. Las hostilidades las inician los propietarios, cuando se acogen a la facultad prevista en el convenio de 2006 de terminarlo anticipadamente. Por tanto, el primer paso lo da la patronal, descontenta con el trozo del pastel que corresponde a los capitalistas.
La excusa, como habréis estado escuchando durante toda la temporada, es la crisis. Los propietarios, en voz de Goodell, decían que la situación económica de los clubes era cada vez peor. No aportaban dato alguno para probarlo. Qué mejor indicio que este para darse cuenta de que esta era una mera excusa, poco razonable, para conseguir un trozo mayor del pastel. No se facilitaba información financiera de ningún equipo, salvo de los Green Bay Packers, el equipo sin dueño, que si bien tenía unos resultados económicos algo peores que en el pasado, seguía obteniendo beneficios. Pero de las demás franquicias, nada.
En último término, Goodell recurría a la absurda excusa, repetida en numerosas ocasiones, de que los jugadores reconocían que el convenio de 2006 era muy bueno para ellos.`Es curioso. Estados Unidos es el país de los liberales (de los que aquí se hacen llamar liberales, o como diría Federico Jiménez Losantos, libegales; estos en Estados Unidos se denominan conservatives, los liberals son los que están a su izquierda). Pues bien, una máxima defendida por el liberalismo económico es que un acuerdo económico en condiciones de libertad de mercado hace felices a las dos partes. Es bueno para los dos. En otras palabras, si una parte dice que un acuerdo es muy bueno, ello no implica que para la otra sea muy malo, sino que debería ser también bueno. Pues bien, en esto terminaba escudándose Goodell para defender la necesidad de establecer un reparto distinto, más favorable para los propietarios.
Del otro lado, los jugadores habían elegido como líder a un abogado. Un especialista en pleitos. Su líder sería un estratega de la confrontación legal. Una persona elegida únicamente con el fin de enfrentarse a las tropas de Goodell en la batalla del convenio colectivo. DeMaurice Smith. Un perfil muy diferente al de la persona que lideraba las negociaciones en el pasado. Era un antiguo jugador, Gene Upshaw.
Creo que uno de los principales problemas que han impedido que se llegase a un acuerdo es que el conflicto de negocio ha trascendido el campo estrictamente empresarial y se ha convertido en un tema personal. Las decisiones no venían guiadas solamente por términos económicos y deportivos, sino que las rencillas personales fueron un obstáculo más. Al final, demasiado importante.
Esto es lo que comentaba Michael Silver, de Yahoo! Sports, en un excelente artículo. Un asunto de negocio convertido en personal para el sindicato. Todo empezó como algo personal por parte de los propietarios: tenemos que recuperar el control de la liga. Y terminó como una cuestión de honor para los jugadores: no estamos dispuestos a que estos cabrones se rían de nosotros. Mal planteamiento por ambas partes.
De la última semana, tres eventos destacables:
El primero, la decisión del juez Doty del martes. El sindicato demandó a la liga por sus contratos con las televisiones. Esos contratos preveían un pago de 4000 millones de dólares a la NFL aunque no hubiese partidos. Los jugadores veían en ese pacto un indicio inequívoco de mala fe por la liga: si han firmado eso, es porque no tienen ninguna intención de llegar a un acuerdo. Les da injustamente un dinero con el que compensar el cierre patronal. Mientras los jugadores no cobran, los propietarios sí. Doty dio la razón al sindicato. La NFL no tenía derecho a esos 4000 millones de dólares televisivos. Esto enrareció más aún el ambiente. Los jugadores se sentían más ultrajados. La NFL estaba furiosa por el dinero perdido. Ese dinero no era un pago a fondo perdido, sino más bien un préstamo. Era un adelanto a cuenta de los pagos futuros. En cualquier caso, los dueños lo vieron como un indicio de que los jugadores no querían llegar a un acuerdo, sino resolver el asunto en los tribunales. Y, a la vez, los jugadores veían que se les daba la razón cuando decían que la patronal negociaba los derechos televisivos pensando en decretar el cierre patronal. Ya estaba decidido.
El segundo evento, el jueves. Intercambio de golpes vía Twitter. Todo venía de la sucesión de extraños acontecimientos que se produjeron ese día en Washington. El sindicato esperaba a los propietarios en una sala de negociación, y estos no aparecían. Se cansaban de esperar, y llegaba la noticia de que los propietarios se habían marchado a cenar, sin siquiera recibir al sindicato. Todo un sinsentido. El sindicato explotó; la patronal, también. No era un obstáculo insalvable, los acuerdos precedidos de insultos entre las partes no son infrecuentes. En cuanto se firma, todo son elogios y las críticas se olvidan. Pero era un mal augurio de cara al día final.
Y el tercer evento destacable, el viernes. La oferta final de la NFL. La NFL realizó una oferta que parecía bastante ventajosa para los jugadores. Realizaba bastantes concesiones con respecto a la postura inicial. Aunque nunca sabremos si esa postura inicial de la NFL era real, si lo que realmente querían era llegar a un acuerdo en los términos de la oferta final. Porque no olvidemos que quien tiene la sartén por el mango es la NFL. Los jugadores viven de sus contratos de trabajo, ahora suspendidos; los propietarios, no. La oferta final aseguraba que las dos próximas temporadas mantuviesen la estructura de liga regular de 16 partidos (y pretemporada de 4), y que cualquier modificación futura debía contar con el consentimiento del sindicato; proponían dejar en un término medio las diferencias económicas (ni pa ti ni pa mi, lo dejamos en la mitad); establecía una escala salarial para novatos de primera ronda cuyo ahorro se destinaría a pagar pensiones de jugadores retirados; se establecerían normas de protección de la salud y la seguridad de los jugadores más estrictas (basadas, entre otras cuestiones, en reducir el número de entrenamientos con contacto físico); y se garantizaba la prestación de información financiera auditada al sindicato sobre los beneficios de cada franquicia (la NFL puntualizaba que esta información era más detallada que la que se prestaba a las propias franquicias).
El sindicato dijo que no. Incidía en su petición de información financiera auditada de las últimas 10 temporadas. No se fiaban un pelo de la NFL. Que conste que pedir información auditada es lo mínimo. Totalmente razonable. No es una cuestión de desconfianza, que había mucha en todo el proceso, sino de una mínima garantía de que la información que se da es veraz. Es muy fácil manipular la contabilidad.
¿Mi opinión? Que la intención de ambas partes era la de "preparar el juicio". Crear el mayor número de pruebas posibles de que ellos eran los buenos, los que estaban dispuestos a negociar, y los otros eran los malos, los que no querían llegar a un acuerdo sino que tenían preacordada la decisión de acudir a los tribunales. Ni más ni menos.
III.- Adónde vamos
En estos momentos es difícil predecir que pasará. Lo que también debemos tener claro es que no todo está perdido. Puede que la NFL comience, según lo programado, en septiembre. Puede que no se cancele ninguna jornada. O puede que suceda lo contrario. Pero lo seguro es que hoy no hay nada definitivo, a pesar de lo que podáis leer por ahí. Lo que ha sucedido es lo que la mayoría esperaba que sucediese en estos momentos. La NFL paraliza su actividad sine die. Podría reanudarse en julio; podría reanudarse más tarde o antes. Estamos donde creíamos que íbamos a estar ahora mismo.
Como apuntaba antes, no habrá liga con temporeros ni nada por el estilo. Esto no es una huelga, es un cierre patronal. El matiz es importante. No es un hold out (suspensión de un contrato laboral individual por un jugador rebelde), sino un lock out.
El asunto está en manos de los tribunales. Si resuelven el asunto pronto, incluso podría haber agencia libre. Sobre ello especulaba Peter King esta semana. Si el juez resuelve la injunction pronto y a favor de los jugadores, podría haber agencia libre bajo las normas de la temporada pasada.
En principio habrá draft. Sin posibilidad de traspasos, pero draft. Eso sí, será un draft muy deslucido, no solo por la imposibilidad de que las franquicias se intercambien jugadores y elecciones, sino también porque parece que los jugadores no acudirán al evento. No se harán la foto. No está el horno para bollos.
Lo mejor, que hasta septiembre queda mucho tiempo. Las injunctions deberían resolverse relativamente pronto. Esperemos que en un mes haya novedades. A partir de ahí, quizá se reanuden los contactos. Quizá se vuelva a negociar. Y esperemos que entonces imperen los criterios empresariales, y no los personales. Aunque en el clima de odio imperante en estos momentos, tampoco podemos ser excesivamente optimistas.
* * *
Como no me gusta acabar en tono pesimista, un par de vídeos de humor. Sus protagonistas no querían, pero al verlos solo puedo reaccionar a carcajadas.
Este también es cojonudo, pero tenéis que saber inglés para comprenderlo. Hay cosas que nunca cambian.
Desde que nació este blog, nunca había estado tanto tiempo sin publicar nada. Una mezcla de falta de tiempo, vagancia, spiración (supongo que esto es lo contrario de inspiración), y ausencia de noticias jugosas sobre la NFL tienen la culpa. Lo siento, he vuelto. Espero no dejar esto tan desatendido durante tanto tiempo nunca más.
No ha habido demasiados cambios desde la última vez que escribí. Sindicato de jugadores y NFL siguen negociando. Bueno, las cosas no están exactamente igual que hace un par de semanas. Ahora parece que tienen voluntad de negociar. El clima general es de optimismo. Han prorrogado el plazo para ello y han aceptado la intervención de un mediador. El plazo termina este viernes a las 11 de la noche hora peninsular española. Ojalá se llegue a un acuerdo.
Eh, música antes que nada. Falta poco para el día de San Patricio, una de tantas celebraciones de origen religioso en las que la religión tiene un papel secundario, casi nulo. Una excusa para emborracharse y sentirse un poco irlandés. Quién mejor que los Dropkick Murphys para ambientar el artículo. Acaban de sacar nuevo disco, Going out in style. Y esta canción no puede ser más adecuada. Vamos a hablar de política y deporte al hilo de la movida que se ha montado en Wisconsin. Sindicatos contra gobierno. Los Dropkick Murphys y Charles Woodson apoyan a los trabajadores. Los primeros, aparte de con sus palabras, mediante la comercialización de una camiseta cuyos beneficios irán destinados al Workers’ Rights Emergency Response Fund. Esto es Take 'em down. Quién no ha tenido un jefe al que haya deseado el mal.
Por cierto, el último fin de semana de abril los Dropkick Murphys vienen a España. 28, 29 y 30 de abril, Barcelona, Madrid y Bilbao. Avisados estáis.
No hay que mezclar política y deporte. Típico refrán que escuchamos de boca de alguien a quien no le gusta el mensaje político que se transmite en el contexto de un evento deportivo. Ese mismo alguien no solo no callará, sino que elogiará el acto, cuando el mensaje político sea acorde a sus ideales.
No solo eso, sino que los muy caraduras que nos dicen que no se mezcle política y deporte luego nos inculcan la idea de que tenemos que querer que gane un determinado equipo o deportista por el solo motivo de que la nacionalidad de su pasaporte sea la misma que la nuestra. Sí, eso es mezclar política y deporte. Que tengo que querer que gane Alonso porque es español. Que tengo que alegrarme de que Juanito Muehlegg sea campeón del mundo de nosequé mierda de la que jamás había oído hablar porque le han dado un librito con el escudo de los Borbones en portada. Y lo peor es que esas ideas calan, porque no me negaréis que todos tendemos a apoyar a un español cuando vemos que está compitiendo en cualquier torneo internacional. Priorizamos el criterio político, la nacionalidad, sobre otros igual o más válidos, como pueda ser la forma de jugar del deportista o lo simpático o buena persona que sea. ¡Apoyemos a los nuestros, a ver si sacan el trozo de trapo con nuestros colores para llenarnos de orgullo! No nos planteemos que nuestra vinculación con esa persona o con ese equipo puede ser nula, que puede ser incluso inferior a la de extranjeros (léase con tono despectivo y con énfasis en la jota). Joder, si es que incluso en no pocos casos esos cabrones que pintan como héroes nacionales tributan fuera de España.
Sirva lo anterior como ejemplo de que mezclar política y deporte es casi inevitable. Sin embargo, en contadísimas ocasiones jugadores y técnicos manifiestan públicamente sus opiniones sobre política. Por lo menos en Europa, y cuando lo hacen, como veremos, más valdría que se quedasen callados. En cualquier caso, ¿está bien que los atletas (en sentido amplio) hablen de política?
Toda esta reflexión, como decía antes, viene de la movida de Wisconsin. Vaya por delante que no tengo una opinión bien formada sobre la cuestión, porque no he leído lo suficiente para ello. Desconozco (o, mejor dicho, no conozco más que de forma muy general) los argumentos de ambos bandos en conflicto, pero la polémica parece resumirse en que el gobernador del estado, el republicano Scott Walker, pretende aprobar una ley por la que se restringen derechos de funcionarios públicos, fundamentalmente de negociación colectiva, y se recorta significativamente el gasto público. En otras palabras, menos derechos sindicales (algunos hablan de exterminio de sindicatos), menos salarios. Un resumen del tema, aunque quede poco académico recomendarlo, en Wikipedia.
Pues bien, hace unos días, en relación con esta polémica, el líder de la defensa de los Green Bay Packers, Charles Woodson, publicó el siguiente comunicado, que transcribo literalmente:
STATEMENT FROM GREEN BAY PACKER CHARLES WOODSON IN
SUPPORT OF WORKING FAMILIES IN WISCONSIN
Last week I was proud when many of my current and former teammates announced their support for the working families fighting for their rights in Wisconsin. Today I am honored to join with them.
Thousands of dedicated Wisconsin public workers provide vital services for Wisconsin citizens. They are the teachers, nurses and child care workers who take care of us and our families. These hard working people are under an unprecedented attack to take away their basic rights to have a voice and collectively bargain at work.
It is an honor for me to play for the Super Bowl Champion Green Bay Packers and be a part of the Green Bay and Wisconsin communities. I am also honored as a member of the NFL Players Association to stand together with working families of Wisconsin and organized labor in their fight against this attempt to hurt them by targeting unions. I hope those leading the attack will sit down with Wisconsin's public workers and discuss the problems Wisconsin faces, so that together they can truly move Wisconsin forward.
Traduzco:
DECLARACIÓN DEL GREEN BAY PACKER CHARLES WOODSON EN
APOYO DE LAS FAMILIAS TRABAJADORAS DE WISCONSIN
La pasada semana me sentí orgulloso cuando muchos de mis actuales y anteriores compañeros de equipo anunciaron su apoyo a las familias trabajadoras que luchan por sus derechos en Wisconsin. Hoy tengo el honor de unirme a ellos.
Miles de dedicados trabajadores públicos de Wisconsin prestan servicios vitales para los ciudadanos de Wisconsin. Son profesores, enfermeras y cuidadores de niños que se ocupan de nosotros y de nuestras familias. Esta gente tan trabajadora sufre un ataque sin precedentes para despojarles de sus derechos básicos a tener una voz y una negociación colectiva en su trabajo.
Es un honor para mí el jugar para el campeón de la Super Bowl, los Green Bay Packers y ser parte de la comunidad de Green Bay y Wisconsin. También tengo el honor de pertenecer a la NFL Players Association para apoyar a las familias trabajadoras y a los trabajadores organizados de Wisconsin en su lucha frente al intento de causarles daños con los sindicatos como objetivo. Espero que los que encabezan el ataque negocien con los funcionarios de Wisconsin y discutan los problemas a los que Wisconsin se enfrenta, de modo que juntos puedan impulsar el progreso de Wisconsin.
Woodson no fue el único jugador de los Packers en apoyar las protestas de los sindicatos. Otros miembros actuales y pasados de la plantilla de Green Bay hicieron lo mismo: Brady Poppinga, Jason Spitz, Curtis Fuller, Chris Jacke, Charles Jordan, Bob Long y Steve Okoniewski. Tampoco quiero pecar de iluso, es obvio que todas esas palabras no proceden de la pluma de Woodson, sino que muy probablemente algún "negro" le haya asistido, cual a Ana Rosa.
Claro, con la que tenemos montada en la NFL, de lucha de clases entre sindicato de jugadores y propietarios, parece que la postura de Woodson es interesada. El del sindicato de jugadores apoya al de funcionarios esperando que le devuelvan el favor. Pues puede ser, la sospecha es legítima. No obstante, no puedo dejar de mirar con cierta envidia cómo un deportista de élite es capaz de manifestar sus opiniones políticas sin despertar vergüenza ajena, una quimera en Europa.
Con carácter general, en Estados Unidos no es infrecuente la mezcla de política y deporte. O, más específicamente, de patriot(er)ismo y deporte. Lo comentaba al hilo del show de la Super Bowl. Aunque la señal internacional no incluyese lo siguiente, atención a lo que se veía en los iuesei como previa del partido. La Declaración de Independencia:
Las exaltaciones patrióticas invaden (si fuese estadounidense, quizá debería sustituir este verbo por "instauran la democracia") no solo los recintos deportivos, sino también las comunicaciones comerciales. Los anuncios apelan al patriotismo para vender. Ahí nadie piensa, un patriota, un idiota (aunque visto de otro modo, el apelar a patriotismo para vender cervezas es tomar un poco como idiotas a los consumidores), sino todo lo contrario. Ojo al siguiente anuncio de la compañía que produce la cerveza Budweiser (por otro lado, cojonuda bebida).
Bueno, que me desvío demasiado. La conjunción de política y deporte es tan inevitable, por mucho que se diga que "no debería existir" como antigua. En mayor o menor medida, siempre está ahí. Es una obviedad decirlo, pero es así: el deporte es el sucedáneo de la guerra, y el ser humano necesita peleas para sentirse realizado. El deporte es una guerra no violenta, donde nos alineamos en diferentes bandos y cada uno intenta mostrar su grandeza aplastando al rival.
En no pocas ocasiones se da el fenómeno inverso al que comentaba al principio: no es el deportista el que habla de política, sino el político el que utiliza el deporte para conseguir sus fines. ¿Ejemplos? A patadas.
Los Juegos Olímpicos han sido objeto frecuente de utilización política, sobre todo en materia de relaciones exteriores. Desde Hitler, que pretendía que los Juegos del 36 fuesen el escaparate de la Alemania nazi y de la supuesta superioridad de lo que los nazis llamaban "raza aria", aunque las cosas seguramente no salieron como el austriaco esperaba...
Los boicots a los Juegos de Moscú en 1980 y a los de Los Ángeles en 1984 por parte de Estados Unidos y la URSS son otros ejemplos de la trascendencia política de los Juegos Olímpicos y de su uso en materia de política exterior. Si el deporte es el sucedáneo de la guerra, los Juegos Olímpicos constituyen la batalla más importante, la lucha por la supremacía deportiva mundial. Quizá solamente el Mundial de fútbol está a la altura. Pero los Juegos Olímpicos son aún más trascendentes. No en vano, el propio COI tiene la capacidad de imponer reformas normativas en los países en los que se disputan los Juegos Olímpicos. Tremendo. Un estado que se compromete a cambiar sus normas para que los Juegos se disputen ahí. La política sometida al deporte. Pero también el deporte se utiliza por los políticos en esos eventos.
El estado que se lleva la palma en cuanto a utilización política del deporte es Sudáfrica. La despreciable y vomitiva política de discriminación racial sudafricana fue objeto de apartheid deportivo internacional. Los sudafricanos no podían competir en torneos internacionales relevantes. No hasta que los apestosos blancos dejasen de tratar a los negros como apestados.
En último término, el fútbol ha servido de excusa para iniciar una guerra. La guerra del fútbol, que no es un enfrentamiento entre operadores audiovisuales por los derechos de emisión de la liga española.
En otro ámbito, indiscutible carácter político-religioso tienen algunos enfrentamientos. En fútbol, el Celtic-Rangers, derbi de Glasgow entre católicos-secesionistas y protestantes-unionistas. O qué decir de la alineación de un país asiático, como Israel, en competiciones deportivas europeas. Hecho que por cierto no me convence, si no los aguantan en su continente, que no se vengan a Europa. ¿Por qué no a África?
Pero volvamos a la implicación en política de los deportistas. Hemos visto el ejemplo de Charles Woodson en relación con el conflicto laboral de Wisconsin, pero esta implicación va más allá en muchos casos. Hay deportistas que se meten a políticos. En España, pocos casos. Solo recuerdo los de Theresa Zabell, Fermín Cacho y Abel Antón (curiosamente, los tres medallistas olímpicos). A Carlota Castrejana también le han dado un cargo en la Comunidad de Madrid, pero creo que en este caso se trata de algo más "técnico" que de mero contenido político. Ninguno de los deportistas anteriores, a pesar de haber conseguido éxitos muy importantes, era "deportista mediático".
En los Estados Unidos, como decía, encontramos varios ejemplos de ex-deportistas que se pasan a la política. En las recientes elecciones federales y estatales de 2010, encontramos a cinco candidatos con pasado en Grandes Ligas: Jon Runyan (offensive tackle de los Eagles), Keith Femian (efímero Cleveland Brown), Clint Didier (tight end de Redskins y Packers), Chris Dudley (ex-NBA) y el mítico pivot blancucho y blandurrio Shawn Bradley, objeto de no pocos mates in his face.
Quizá el mensaje político más célebre transmitido por un deportista fue el de Tommie Smith en México '68. No era un mensaje nacionalista, sino que tenía que ver con los derechos más esenciales, los derechos humanos. En la tierra de la democracia (léase esto siempre en tono irónico cuando nos refiramos a los Estados Unidos), en función del color de la piel los derechos de los ciudadanos eran diferentes.
Sirva lo anterior como ejemplo de la tónica general de que mientras en Estados Unidos un deportista es capaz de hablar de política, en España es muy complicado que suceda, por trascendente que sea el tema. En España a lo máximo que se aspira por parte de un deportista de élite es a que el autor de hits como "que se nos hayan ido los tres puntos a priori la verdad es que un poquito de sabor agridulce" (dicho en el partido de ida de una eliminatoria)...
...o "a algunos les gustaba más el baloncesto, a otros el basket" (como se verá en el siguiente vídeo, resulta cuanto menos dudoso que la transcripción literal de las palabras de este tipo sean las anteriores, pero seamos generosos e interpretemos que gramaticalmente la frase es correcta)...
...perpetre actos que a cualquiera con un mínimo de formación le despertarían vergüenza ajena. No así para Telemadrid, que interpreta las palabras de este erudito como una "defensa del castellano" (por increíble que parezca, aunque de Telemadrid nada debe sorprender):
Este tipo es iletrado y atrevido, lo que casi le garantiza un puesto como comentarista en un medio de comunicación de masas cuando se retire.
En fin, para echarse a reir por no llorar. Qué nivel, Maribel. Para esto mejor que se queden calladitos, porque está claro que sus opiniones se sustentan en las poco sólidas bases de la mierda. Quizá debería haber escrito "de la ignorancia", pero queda menos lírico y expresivo.
Admito que el ejemplo puede no ser el mejor. Me diréis que le tengo asco al equipo-que-no-debe-ser-nombrado y que por eso pongo el ejemplo de uno de sus miembros. Por cierto, no es un miembro cualquiera, sino que es uno de los capitanes. Toma ya. Sí, tenéis razón. Pongo este ejemplo porque es un tipo al que tengo bastante manía, que me gusta que esté en ese equipo. Me gusta que los malos se alineen en el mismo bando.
Pero este no es un caso aislado, ni mucho menos. Los míos tampoco son ejemplos de nada bueno. ¿Cómo se puede permitir a un tipo publicar unas líneas con tantos errores ortográficos y con unas respuestas tan lamentables como las que se pueden leer en esta entrevista a Guardado en Marca.com? Joder, es una vergüenza. El deportista de élite, y no solo el español, es un tipo bastante iletrado. Hay casos extremos, como el del Kun Agüero o el de Dani Güiza, que se explican por la ausencia casi total de escolarización. Y sí, leer eso de ni leo ni veo la tele: lo mío es dormir no deja de ser gracioso. Joder, mi primera reacción al leerlo es partirme el culo. Pero tampoco cabe descartar que haya quien lo tome como ejemplo (aunque para eso deba leer la entrevista, y lo de leer supone una barrera importante).
Aparte de Ramos, otro de los que manifestó recientemente sus preferencias políticas fue Raúl Albiol. Pero antes de desvelarlas, recordemos esta célebre entrevista concedida a Cuatro en 2008.
Por el tono y por su cara, parece que lo de los canguros lo dice en serio. De lo que no cabe duda es de que no se ha leído un libro en su puta vida. Cierto es que al final resulta hasta tierno. Que no hubieran (sic) atentaos, dice. Joder, me recuerda a los deseos de los niños que van a hacer la Primera Comunión. Todos pedían la paz en el mundo, excepto uno de los chavales, que dijo salvar a las ballenas y que gane el Dépor al Betis esta noche. Pues bien, justo antes de que el Dépor se enfrentase al actual equipo de Albiol (incapaz de vencer a mi equipo, por cierto, y eso que cuenta con mejores jugadores y con el mejor entrenador del mundo, lo cual lo hace más inexplicable aún), Albiol declaraba en una entrevista a La Sexta que su político favorito era Francisco Camps. Una imagen vale más que mil palabras.
Lo más sangrante de todo es que estos deportistas de élite no se forman porque no les da la puta gana. Son unos privilegiados. ¿Quién tiene más tiempo libre y más recursos que ellos? Casi nadie. Entonces ¿por qué los que estudian son una excepción? Casi todos son unos vagos de mierda que en vez de intentar aprender algo se dedican a sus cosas. Se argumenta que los altos salarios que cobran tienen parte de justificación en que a los treinta y pico sus carreras se les suelen terminar, pero lo que deberían hacer es estudiar para tener un futuro profesional una vez concluida la carrera deportiva. Y si no, que pasen hambre, que es lo que se merecen. Joder, es que encima se les dan beneficios fiscales (recordemos la infame Ley Beckham, en virtud de la cual estoy pagando proporcionalmente más impuestos que Cristiano Ronaldo). Una vergüenza.
Ahí está la clave: en Estados Unidos, prácticamente todos los deportistas formados en territorio estadounidense han pisado una universidad. Es verdad que seguramente la mayoría habrán estudiado poco y que las notas forman parte de las compensaciones que reciben por jugar en el equipo de la universidad, pero la alfabetización está garantizada y por lo menos conocen lo que es un campus. Algunos, hasta sacan provecho de la experiencia. Por eso, cuando terminan sus carreras deportivas, tienen un futuro laboral mejor que en Europa, donde la formación del deportista de élite es, siendo generosos, limitada.
Por favor, escolaricemos a nuestros deportistas. Y critiquemos a los que van de hijos de puta. Que son un ejemplo para mucha gente. Joder, es que no puede ser. No soy imparcial, lo admito, y no tiene mucho que ver con lo que cuento en esta entrada, pero lo de Mourinho ya es demasiado. Es comprensible que un aficionado se identifique con sus jugadores y con su entrenador. Son los suyos. Y este arrogante hijo de puta sirve de ejemplo para mucha gente que tiene fe ciega en él. Cómo no va a tenerla, si ganó una Champions con el Oporto y otra con el Inter, eliminando al Barça (desplegando un fútbol de mierda, pero eso importa poco para una afición para la que el juego en sí tiene poco valor, lo que importa es ganar). Cómo no van a morir por él. Pues bien, los aficionados del Mal respaldan firmemente al actual entrenador del club. Hasta Esperanza Aguirre dice que está "a muerte" con él (algo que me alegra, pues como decía antes me gusta que los que me caen mal se alineen en el mismo bando).
Me diréis que habló de putas la tacones, que si hay alguien que falte al respeto e insulte, ese soy yo. Pues sí, no os falta razón. Como tampoco creo que me falte razón en lo que escribo sobre el entrenador del Mal.
Verdades como puños. Un tipo que dice lo que piensa, sin hipocresía [el pavo debió de aprender la palabrita hace poco y cual niño pequeño la utiliza sin cesar], como debe ser. Los cojones. Aun suponiendo que lo que dice este sujeto es verdad (que es mucho suponer, porque si hay un tío que cae en constantes contradicciones, es este), si todos nos dijésemos lo que pensamos de otros, las verdades, la convivencia en sociedad sería imposible. [Aclaración previa por si algún amigo me lee: lo siguiente no está basado en hechos ni opiniones reales del autor, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia]. Si un colega consigue un curro de mierda, jamás se me ocurriría decirle, joder, qué puta mierda de trabajo, yo nunca trabajaría en una mierda así; si su novia le parece fea, jamás le diría, hostias, menudo troll de las cavernas; cada vez que veo a un m****ista por la calle, no le digo tu equipo me da asco. Esto es lo que fomenta el hijo de puta arrogante, la sinceridad mal entendida, e hijo de puta, locución que la RAE define como mala persona es una expresión que no puede resultar más apropiada para referirse al comportamiento público de este tipo. Estos son nuestros ejemplos. Así vamos, la cultura del y tú más como argumento de cabecera. En fin. Desolador.
Por si su arrogancia y prepotencia no fueran suficientes, el líder de masas profesa otro lamentable criterio de actuación: la no asunción de responsabilidad de ningún tipo. Hay excusas para todo, por ridículas que parezcan. El empedrado tiene la culpa de todo, yo no tengo culpa de nada. Otro lamentable ejemplo del entrenador mejor pagado del mundo. Qué triste, de verdad. Para ser como él, basta con ir de arrogante por la vida, con ser un maleducado, y con echar las culpas de los errores propios a circunstancias ajenas, por disparatadas que parezcan.
No obstante, quizá la mierda es lo que demanda nuestra sociedad. Solo hay que ver qué tipo de televisión tiene mayor éxito de audiencia y qué periódico es el más difundido. También tenemos el dudoso honor de ser el país líder en pirateo por Internet y ya no me meto en las listas de ventas de música. Baste con decir que la mierda es lo más demandado en todos estos campos.
Nadie se ruboriza, todos orgullosos de ofrecer bazofia. La portada del Marca de hoy, que definitivamente ha tomado varios cuerpos de ventaja al As en cuanto a miseria intelectual, es muy reveladora.
Y lejos de avergonzarse de ello, dos de los principales responsables del medio declaran, sin rubor alguno, lo siguiente: Las portadas deben ser divertidas. Y con novedades. Una victoria de ayer no aporta nada nuevo, aunque queda reflejada. (Paco García Caridad, una calamidad de periodista). "A la hora de valorar los temas de portada, consideramos que los motes del Madrid tenían más interés para el lector de Marca que la victoria del Barcelona". (Carlos Carpio, subdirector de Marca). Igual que traduzco los textos en inglés, traduzco las palabras de estos lamentables comunicadores: "quien compre el Marca es retrasado mental". Esto es lo que tenemos, una "oferta cultural" (permítaseme la expresión) para retrasados. Con este percal, qué les vamos a pedir a los deportistas.
En definitiva, ¿deben mezclarse política y deporte? La cuestión no es si deben mezclarse o no, es que es inevitable que se haga. Y dependiendo de la dirección de la mezcla, me parece más o menos aceptable. En general, me parece peor que la política utilice el deporte que el deporte se meta en política. Y en este último punto hay causas políticas que nos parecerán loables y otras que no, siempre dependiendo del color del cristal con que se mire (tópica y un tanto cursi expresión, pero bastante descriptiva). Lo que sí debería promoverse es la formación del deportista. Que no parezca un analfabeto, que sepa articular frases con fluidez. Es un espejo para muchos que ven en un deportista a su héroe. Si el deportista cuenta con la formación y los argumentos necesarios, que opine. Y es que, lamentablemente, estos son los referentes de la sociedad, tanto en el terreno de juego como fuera de él. Estos son nuestros ídolos. Los ejemplos que sirven como patrón de imitación para muchos. Y dejan bastante que desear.
Para no despedirme en un tono tan tétrico, os dejo otra canción del último álbum de los Dropkick Murphys. Insisto en que está de puta madre y que debéis comprarlo. Peg o'my heart, con la colaboración de Bruce Springsteen.