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miércoles, 24 de agosto de 2011

Mis absurdas predicciones 2011: NFC Norte

Comienzo la ronda de predicciones divisionales. La temporada pasada publiqué unos tochos un tanto insufribles con análisis detallados de cada equipo, posición por posición, incluida la dureza del calendario que afrontaban. Hacer eso me llevó un huevo de tiempo y creo que el resultado final no era para tanto (ni mucho menos). En concreto, tardé casi tres meses en preparar esas absurdas predicciones. Esta temporada, tengo menos de tres semanas para hacerlo.

Por otra parte, existen numerosos análisis sobre lo que puede hacer cada franquicia la próxima temporada, tanto en español (por ejemplo, los de Zona Roja o NFL Hispano) como en inglés. Seguro que mejores y con más conocimiento de causa.

Sin embargo, pese a la tentación que tenía de no publicar previas ni predicciones, lo voy a intentar. Eso sí, por los motivos anteriores, trataré que sean más cortas que las del año pasado y que se estructuren de manera más legible. También intentaré aportar algo que no se lea en otros sitios. Aunque sean gilipolleces.

Como me gusta dar la chapa y repetirme más que los callos, recuerdo mis reflexiones sobre la capacidad predictiva del ser humano: toda predicción sobre los resultados de una competición no vale una mierda, porque existen ciertas limitaciones, más allá de que (generalmente) el ser humano no puede predecir el futuro, que debemos tener en cuenta. Fundamentalmente, tres: el factor tiempo, el factor lesiones y el factor suerte. En otras palabras, (i) cuando más lejos está un acontecimiento, menos elementos de juicio tenemos para valorarlo, y más imprecisa es nuestra predicción; (ii) todas las temporadas se producen lesiones importantes, que se ignoran en el momento de hacer la predicción, y que resultan decisivas para el rendimiento de un equipo; y (iii) siempre el campeón final se ve, en algún momento, contra las cuerdas; en ese momento, toneladas de suerte son necesarias para superar el trago. En este artículo hablaba de todo esto en detalle y daba ejemplos de las situaciones en las que la potra resultaba decisiva para el triunfador final.

El último campeón, al que precisamente analizamos hoy, estuvo al borde del abismo faltando tres partidos para el fin de la temporada. En la jornada 15, los Packers, sin Rodgers, jugaban en Foxboro frente a los Patriots. Antes, los Eagles visitaban a los Giants, los Saints a los Ravens y los Lions a los Buccaneers. Pues bien, si perdían los Packers (como perdieron), las victorias de los Giants, Saints y Bucs los dejaban matemáticamente fuera. En particular, si ganaban Bucs y Giants, los Packers estaban prácticamente eliminados. Ambos tuvieron el partido ganado (o casi ganado), sobre todo los Giants. Un milagro en New Meadowlands lo evitó. Por su parte, los Bucs cayeron en casa y en la prórroga frente a unos Lions que llevaban siglos sin vencer fuera, y cuyos dos primeros quarterbacks estaban lesionados. Qué potra la de aquel día. Aún la recuerdo. Todos lo habíamos predicho a principio de temporada, por supuesto.

¿Por qué publico predicciones, entonces? Porque a todos nos mola leerlas. Y así después puedes reírte de los errores del predictor. Seguiremos el orden del año pasado. Empezamos por la NFC Norte.

Supongo que habréis echado de menos la ambientación musical. No me he olvidado de ella. Para contextualizar mejor los análisis de cada equipo, incluiremos la canción de un grupo representativo de su región. Si algo tienen los Estados Unidos, son bandas cojonudas.

Green Bay Packers
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Norte, 6.º NFC. Playoffs: ganadores de la Super Bowl.


Quiénes son. Los actuales campeones de la NFL, el equipo más laureado en la historia del fútbol americano profesional, son también la única franquicia profesional estadounidense sin dueño (o visto de otro modo, la que más dueños tiene), en la que su capital está repartido entre su pueblo, que es también el más pequeño de todos los que cuentan con una franquicia en las Grandes Ligas estadounidenses. Tienen un estadio con capacidad para más de 73 000 espectadores en una ciudad que apenas supera los 100 000. ¿Demasiado grande? Lo contrario, se ha quedado tan pequeño que se está planteando su ampliación (entradas agotadas para todos los partidos que se han jugado ahí desde 1960; lista de espera para abonos de más de 80 000 personas). Sí, es la hostia. Este vídeo, centrado en su estadio, Lambeau Field, resume la filosofía de esta franquicia y la relación con sus aficionados.


Música. Wisconsin, rústico estado rico en queso (lo llaman la despensa de los Estados Unidos), no lo es tanto en música. Desde este punto de vista, pierden claramente la batalla divisional (también es cierto que juegan contra rivales muy potentes). En línea con la idiosincrasia de este estado, su producción musical se centra en el folk. La banda más conocida de Wisconsin son los (o "las") Violent Femmes, que no ocultan sus raíces folclóricas. Su mayor éxito, Blister in the sun, ya se incluyó en un artículo anterior, por lo que vamos a variar. Esto es Please do not go.



Qué se espera de ellos. De un campeón siempre se espera que repita, aunque por suerte (sí, por suerte) esto no suele suceder en la NFL. Al contrario que en las mal llamadas competiciones donde no hay competencia porque siempre ganan los mismos la NFL, la competición deportiva más rentable del planeta, es un ejemplo de paridad. En las últimas 10 temporadas, ha habído 7 campeones diferentes. No solo eso, sino que ningún equipo repite campeonato desde los Patriots de la 2004-2005 y ningún vigente campeón gana siquiera un partido de playoffs desde los Patriots de la 2005-2006. ¿Romperán los Packers la racha? Muchos analistas creen que existen argumentos para pensar que sí, como la juventud de una plantilla aún en progresión ascendente o la recuperación de jugadores importantes con hambre de títulos (recordemos que la temporada pasada fueron campeones a pesar de múltiples lesiones). Aunque solo sea por probabilidad, no creo que repitan anillo, pero sí que estén en la lucha.

Ataque. La pasada temporada el ataque de los Packers fue unidimensional. La expresión es un poco mierda, pero bastante gráfica. El juego de carrera no existía. Solamente el aéreo. Hasta que irrumpió James Starks en los playoffs, no hubo un juego de carrera mínimamente creíble, pero ni siquiera entonces el peso del ataque llegó a equilibrarse. Y a pesar de su unidimensionalidad, el ataque de los Packers arrasó cuando más se necesitaba. Sabías que venía un pase, se usaban formaciones sin backfield, con cinco receptores, y no había manera de pararlo (que se lo digan a los Falcons). Este desequilibrio se agravó por la ausencia de un corredor fiable durante casi toda la temporada, ya que Ryan Grant se lesionó gravemente en el primer partido y Brandon Jackson no está para esas labores (no la caga, que no es poco, pero no es un feature back, un running back que pueda llevar el peso de un ataque). Para la próxima temporada, vuelve Grant, Starks tiene más experiencia, y el ataque recupera a uno de los objetivos favoritos de Aaron Rodgers, Jermichael Finley. Sí, la verdad es que da miedo. Vamos a analizarlo con algo de detalle.

Quarterback. El debate ya no existe. El viejo fantasma se ha esfumado. Ya nadie duda de Aaron Rodgers. Ya no es el sucesor de, sino que es Aaron Rodgers. El MVP de la pasada Super Bowl y uno de los cinco mejores quarterbacks de la NFL sin duda. Personalmente, creo que hay cuatro fantásticos por encima del resto (los enumero sin orden particular, ya que me costaría decidir quién está por encima de quién): Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees y Aaron Rodgers. Philip Rivers está llamando a la puerta, pero hasta que gane un anillo (cruel y de algún modo injusta vara de medir, ya que eso es algo que no depende exclusivamente de él) lo dejaremos fuera. Pero bueno, que me voy por las ramas, volvamos a los Packers.

El principal problema de Rodgers deriva de su habilidad para correr. Aparte de un excelente pasador, es, después de Michael Vick, el quarterback que mejor corre de la NFL. Cuando un jugador acarrea (aunque lo de acarrear no me gusta, no se me ocurre otra traducción para carry) mucho el balón, se expone a que le caigan hostias infames. Es el caso de Vick, y es el caso de Rodgers. La pasada temporada cosechó dos conmociones cerebrales. Una de ellas le hizo perderse un partido. Aunque parecía haber aprendido del error, esta pretemporada ya le hemos visto correr a lo loco, sin deslizarse hacia adelante (slide) al terminar la carrera para evitar los golpes de los defensores. Si hace esas gilipolleces en pretemporada, qué no hará en temporada regular. Los rivales saben de sus debilidades e irán a por él, no lo dudéis.

No cabe descartar, ni mucho menos, que los Packers se vean forzados a recurrir a un plan B si Rodgers vuelve a lesionarse. Afortunadamente cuentan con él. Matt Flynn está considerado como uno de los mejores quarterbacks suplentes de la liga. Seguramente el mejor sea el que tiene Vick (Vince Young) y también seguramente los méritos de Flynn se exageran por lo conseguido en un solo partido (one-hit wonder, que le llaman), pero creo que el recambio ofrece garantías razonables.

(decía que iba a hacer análisis cortos y me he tirado tres párrafos hablando de una sola posición, anda que vamos bien)

Receptores. El equipo de receptores de los Packers es el mejor de la NFL. Ninguno de ellos es un Larry Fitzgerald o un Andre Johnson. Si acaso Greg Jennings, que para mí está entre los cinco mejores de la liga, aunque lejos de esos dos monstruos (USA Today dice que es el sexto, aunque yo creo que hoy en día es mejor que Reggie Wayne y está en la liga de Calvin Johnson y Roddy White). Al lado de Jennings, muy buenos receptores, como Donald Driver (pese a su edad, creo que tiene todavía gasolina para un año más a alto nivel), Jordy Nelson y James Jones. Estos dos últimos tienen con más frecuencia de la debida problemas graves de recepción. Dejan caer balones fáciles, que a punto estuvieron de costar el anillo a los Packers, pero también son capaces de lo mejor. A ellos se les unen esta temporada el tight end Jermichael Finley (hasta su lesión era uno de los mejores socios de Rodgers, una mala bestia) y el novato de segunda Randall Cobb, que si bien se eligió por sus dotes como retornador, puede ser también una amenaza como receptor (la que no deja de ser su posición) e incluso corredor. Por algo se le compara con Percy Harvin.

Línea ofensiva. Este fue el punto débil del ataque de los Packers. Sin embargo, ha mejorado significativamente desde el desastre perpetrado durante la primera mitad de la temporada 2009-2010. No obstante, cuando tus primeras elecciones en los últimos dos drafts son jugadores de la línea ofensiva, no cabe duda de que piensas que es una posición que es necesario reforzar. Sin embargo, hay que decir que los Packers no habrían sido campeones sin la mejora sustancial de su línea desde 2009. La protección a Rodgers durante el tramo decisivo de la temporada fue muy buena e incluso se abrieron espacios para el juego de carrera. La temporada que viene faltará un titular, Daryn Colledge. Un novato de primera ronda, Derek Sherrod (que parece aún verde) y T.J. Lang se juegan el puesto. Las últimas noticias indican que, pese a partir con desventaja, Lang va en cabeza.

Backfield. Aunque el término backfield incluye a todos los jugadores que se sitúan detrás de la línea ofensiva (también al quarterback), usaremos el término para denominar a running backs, fullbacks, halfbacks y todos los backs que no sean quarters. Con la vuelta de Ryan Grant, el (esperado) progreso de James Starks y la ayuda de John Kuhn (el fullback de moda), sin ser de los mejores de la competición, el backfield de Green Bay es más que decente. También estará el running back novato Alex Green, un tipo que me ha encantado lo que le he visto. La temporada pasada, la única finalidad del juego de carrera era que las jugadas de play action (jugadas en las que el quarterback finge entregar el balón al corredor para posteriormente lanzar un pase) fuesen creíbles. La carrera no era un fin en sí mismo. Qué indigno. No había un compromiso real de run the football. ¿La próxima temporada? Por el bien de los Packers, espero que se recurra más a la carrera, aunque seguro que el pase seguirá llevando el peso del ataque.

Defensa. Volveré a repetirme. Offense wins games, defense wins championships. Aunque estamos en la edad de oro del ataque aéreo de la NFL, la defensa sigue resultando decisiva. Tanto es así, que los dos equipos que disputaron la pasada Super Bowl fueron los dos que menos puntos recibieron durante toda la temporada. Quizá matizaría que "la defensa oportunista" es la clave para ser campeón. Que se lo digan a los Saints de la 2009-2010, o a los Steelers de la 2008-2009. Como los Packers la temporada pasada, sus victorias llegaron gracias a jugadas defensivas decisivas en el momento más oportunos. Recordemos las intercepciones retornadas para touchdown (pick six, que se llama) de James Harrison a Kurt Warner, de Tracy Porter a Peyton Manning y de Nick Collins a Ben Roethlisberger. El oportunismo de la defensa, decisivo. Para Green Bay, no solo en la Super Bowl, también en momentos clave frente a los Bears en final de conferencia y frente a los Falcons en la ronda divisional. Buena parte de culpa de este éxito es de Dom Capers, que ha sabido montar una defensa excepcional sobre la base de jugadores no drafteados (Tramon Williams, Sam Shields, Frank Zombo) o desechados por otros equipos (Howard Green, Charlie Peprah o Erik Walden). Capers se hizo cargo de un equipo cuya defensa era desastrosa y, tras cambiar el sistema base de 4-3 (cuatro jugadores en la línea, tres linebackers) a 3-4 (tres en línea, cuatro linebackers), los resultados no han podido ser mejores.

Línea defensiva. La baja más importante de Green Bay para la próxima temporada será la de Cullen Jenkins (que se ha ido, cómo no, a Philadelphia). Jenkins era uno de los principales pilares de una línea muy potente, pero no creo que su baja vaya a resultar de gran relevancia. Jenkins es un excelente jugador, pero los Packers ya mostraron la temporada pasada que sabían vivir sin él (se perdió cinco partidos por lesión). Creo que la línea está bien cubierta con B.J. Raji, Ryan Pickett, Howard Green y Mike Neal. Este último, una segunda ronda del draft de 2010, que se perdió la temporada pasada por lesión, está llamado a cubrir el hueco de Jenkins, aunque la pretemporada de Neal ha comenzado con dudas debido a una nueva lesión (parece que leve, pero uno nunca se puede fiar de los partes médicos en la NFL). Conclusión: aunque en algunas ocasiones sufre contra la carrera (sobre todo según avanza el partido), creo que es de las mejores líneas de la NFL.

Linebackers. El punto más débil de la defensa de Green Bay. Curiosamente, el lugar en el que juega la estrella de la defensa, Clay Matthews. Si está sano, Matthews es imparable (como mostró al principio de la pasada temporada). Si está renqueante, como sucede con demasiada frecuencia, es un muy buen jugador. Hace un par de semanas se revelaba que Matthews jugó la mitad de la pasada temporada con una pierna rota. Aprovecho para recordar de nuevo que no hay que fiarse de la información que dan los equipos sobre lesiones, puesto que nadie tenía ni idea de que esto había sucedido. El problema de esta línea es que los compañeros de Matthews no están a su altura. Por dentro, Desmond Bishop y A.J. Hawk son buenos jugadores, y por fuera, el otro lugar de la línea se lo disputan Zombo, Walden y Brad Jones. Clay necesita ayuda. Por el bien de los Packers, más vale que no se lesione (por "se lesione" quiero decir algo realmente grave para él, por ejemplo, que le amputen una pierna).

Secundaria. En la era del pase, la defensa aérea es fundamental. En Cold, Hard Football Facts no paran de dar la chapa con que lo más importante para ser campeón es la defensa contra el pase. Los Packers fueron los mejores en este apartado la pasada temporada y los Steelers los segundos. La secundaria no es la única responsable del éxito de la defensa contra el pase (también es necesario que el front seven presione al pasador para que no tenga tiempo de lanzar o forzar errores), pero resulta esencial en esta disciplina. La de los Packers es de las mejores de la NFL (no me atrevo a decir la mejor con la que están liando en Philadelphia): en las esquinas, Charles Woodson (el líder de la defensa) y Tramon Williams, apoyados por un jugador en progreso como Sam Shields cuando Capers añade un jugador más a la secundaria. Como safeties, un Pro Bowler como Nick Collins y, acompañándolo, Morgan Burnett (quien hasta que se lesionó gravemente el año pasado, mostró excelentes maneras) o Charlie Peprah. Esta secundaria, además, se beneficia de la polivalencia de jugadores como (especialmente) Charles Woodson, que aunque se le clasifique como un corner juega por todas partes.

Equipos especiales. Este apartado del juego fue el más flojo de Green Bay la pasada temporada, especialmente en relación con la cobertura de retorno. El propio Rodgers llegó a declarar que cada vez que se produce un retorno se pone a rezar por que no suceda un desastre. Un punto débil en el que los Packers se han visto favorecidos por el cambio de normas para el año que viene: al adelantarse el kickoff hasta la 35, será más complicado que los retornadores contrarios hagan daño. En cuanto al retorno de Green Bay, brillaba por su ausencia. Jordy Nelson era el que más lejos llegaba, pero sus problemas de fiabilidad en el control del balón eran graves. Para evitar pérdidas de balón, se encomendaron labores de retorno a otros jugadores importantes de la defensa como Tramon Williams, poniendo en grave riesgo su salud. Esta temporada será el novato Randall Cobb (un especialista) quien lleve el peso en estas labores, junto al también novato Alex Green. Por otro lado, en cuanto a pateadores, Mason Crosby es un kicker relativamente fiable; el punter, Tim Masthay es un jugador de segundo año procedente del fútbol australiano, que ha ido progresando desde niveles pésimos hasta convertirse en uno de los mejores punters de la NFL en tiempo récord.

Equipo técnico. Mucho se ha criticado, sobre todo desde aficionados de los Packers, a Mike McCarthy. El head coach es el que lleva el peso del ataque, y en más de una ocasión se ha puesto en duda su habilidad para controlar el reloj (su ineptitud se compara con la de genios de la disciplina como Andy Reid), por no hablar de su playcalling amarrategui cuando el partido se pone de cara. Esa estrategia conservadora a punto estuvo de costar un grave disgusto a Green Bay en ronda de wild card y en final de conferencia. Como ya es mayorcito, supongo que no cambiará. Con todo, hay que reconocer que McCarthy ha sabido sacar lo mejor de los jugadores de que dispone, y que, pese a las críticas, ha construido un equipo campeón. Todo eso desde la sensatez y la prudencia, que es algo que no se valora suficientemente en el deporte profesional.

Aunque la cabeza del equipo técnico es McCarthy, Dom Capers, el coordinador defensivo, es la estrella del grupo. Ya hemos comentado arriba los méritos de Capers. También debe destacarse el trabajo del entrenador de outside linebackers, Kevin Greene (mirad qué jeta más elegante) por su trabajo con Matthews, y el de Mike Trgovac (pronúnciese TER-guh-vack) con la línea. Suerte han tenido los Packers de que del equipo técnico campeón solo se haya ido el preparador de wide receivers.

Calendario. El 13.º más duro de la NFL (teniendo en cuenta los resultados de la pasada temporada regular), el teóricamente más fácil de la división después de Chicago. Sin embargo, tiene trampa. El inicio en casa frente a los Saints es muy duro, y despues tiene dos partidos fuera (uno de ellos en Carolina, que debería ganar). Termina, como la temporada pasada, con dos partidos en casa frente a Bears y Lions, donde seguramente se jugará el campeonato de división.

Pronóstico. Campeones de la NFC Norte.

Minnesota Vikings
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Norte, 11.º NFC. No se clasificaron para los playoffs.


Quiénes son. Con ese sobrenombre, ya me diréis adónde van. No hay vikingo bueno. Los Vikings son probablemente el equipo que peor me cae de la NFL. Ya no tanto, ahora que se ha ido Favre. Dicho esto, el malo de la película siempre es necesario. Dejando manías personales, son un equipo histórico y maldito. Fue fundado en 1961, lo que para los estándares de la NFL significa estar en el grupo de los "equipos de siempre". Por lo menos, ha estado en todas las temporadas de la era Super Bowl (desde 1966). Como malditos que son, comparten con los Buffalo Bills el honor de ser el equipo que más veces ha llegado a la Super Bowl sin haberla ganado jamás. Hasta cuatro veces llegaron los de Minneapolis al último partido, y en todas ellas cayeron. En alguna ocasión, contra todo pronóstico (ante los Chiefs); en otras, contra rivales míticos (los Dolphins de principios de los '70). Sin embargo, desde 1976 no han vuelto al gran partido. Y no ha sido por falta de oportunidades. La última, hace un par de temporadas, cuando Favre hizo de las suyas en el momento más apropiado. Este vídeo recopila la sucesión de catastróficas desdichas de los Vikings. Seguro que más de uno, conmovido por el sufrimiento de estos cornudos, guardará cierta simpatía por ellos.


Música. En este apartado sí que me gusta Minnesota. Me gusta a pesar de que de esa tierra procede uno de los personajes más insufribles del panorama musical (un poco mierda la expresión panorama musical), el personaje que anteriormente se hacía llamar el artista anteriormente conocido como Prince. Un soplapollas que hace música mierda. Pero centrémonos en lo que mola de la música de Minneapolis. De la tierra de las "Twin Cities" son dos de los grupos que más me molan, Hüsker Dü y The Replacements. También de ahí son los Jayhawks, y el mítico sello musical Twin/Tone Records. Como de los Hüskers ya he puesto bastante, The Replacements, Favorite thing.



Qué se espera de ellos. No demasiado, la verdad. A pesar de que queda buena parte de la base del equipo  que llegó hace un par de temporadas a las puertas de la Super Bowl, y de que se han deshecho de desechos (como Childress y Favre), también pierden piezas importantes (como Sidney Rice y Pat Williams). Pero, ¿ha cambiado tanto este equipo desde entonces para que pase de ser uno de los favoritos al anillo a candidatos a la cuchara de madera? No lo creo. Por eso me da que, pese a los negros augurios que se ciernen sobre los Vikings, no lo van a hacer tan mal.

Ataque. Pese a que contaban con uno de los mejores juegos de carrera de la NFL tan bueno que incluso con un inepto dúo de quarterbacks (Tarvaris Jackson y Gus Frerotte) fueron campeones de la NFC Norte en la 2008-2009 los Vikings renunciaron a basar su éxito en el ataque terrestre con la llegada de Brett Favre. Primero el pase, y luego si acaso la carrera. ¿Que estás en field goal range y conviene asegurar? Nada, nada, hay que jugársela. Luego pasa lo que pasa, claro. Y eso que Peterson ha ido solucionando sus problemas de fumbling. Bien harían los Vikings en volver a run first.

Quarterback. Donovan McNabb. Con lo bueno y lo malo que eso conlleva. ¿Lo bueno? Que sabe. ¿Lo malo? Que, quizá, supo. No cabe duda de que la experiencia de McNabb en los Redskins fue un fiasco. No cabe duda de que la ilusión que genera es escasa. Pero tampoco cabe duda de que este tipo ha demostrado en otras ocasiones es capaz de lo mejor. Si sabe asumir un rol secundario (sí, sé que es complicado, y que algunos le acusan precisamente de hacer lo que le da la gana), puede ser un jugador interesante. Si no, fracaso asegurado. Y si el fracaso se consuma pronto, Christian Ponder, el futuro de la franquicia en esta posición, tendrá que tomar el mando. Ponder fue elegido en primera ronda del draft por los Vikings, en un momento en el que su situación en el puesto era desesperada (McNabb no había llegado). Ahora pueden darle tiempo a madurar a la sombra de McNabb y, llegado el caso (si el tema va mal) tomar las riendas del equipo.

Receptores. Aquí los Vikings tienen un problema. Se ha ido Sidney Rice. Un jugador que está claro que valora los proyectos deportivos por encima del dinero. Por eso se ha ido a un equipo como los Seattle Seahawks (nótese la ironía). Rice era un excelente jugador, a pesar de sus problemas de lesiones. Ahora los Vikings tienen un dolor de cabeza con este puesto. Sí, es una gracia de pésimo gusto. La estrella es Percy Harvin, un jugadorazo, pero al que sus migrañas le perjudican mucho. Es probable que por culpa de estos dolores se pierda más de un partido. Al lado de Harvin, no encontramos demasiados motivos para el optimismo. El tight end Shiancoe es un jugador notable, y los demás, ni fu ni fa: Bernard Berrian, Michael Jenkins y Greg Camarillo. Jugadores correctos, sin más.

Línea ofensiva. Hasta hace bien poco, era de las mejores de la NFL. La primera temporada de Favre, era absolutamente intocable. Las últimas noticias no son tan halagüeñas. Algunos incluso creen que está entre las peores de la NFL. La temporada pasada el quarterback vikingo se comió más golpes de los debidos. El panorama para la temporada que comienza pinta peor. Anthony Herrera, un pilar importante, arrastra problemas que hacen temer por su participación en el inicio de la temporada. Briant McKinnie disfrutó tanto del lockout, se puso tan gordo el cabrón, que lo despidieron. Todo un profesional. No le faltaron ofertas, eso sí, pues es todo un Pro Bowler y a poco que le pongan a raya mejorará. Baltimore es su destino. ¿Qué queda, entonces? Pues poco. Jugadores de dudosa capacidad para ser titulares (como John Sullivan), novatos y algún veterano en declive (Steve Hutchinson). Problemas para preservar la línea.

Backfield. Parece que todo el mundo se ha olvidado de Adrian Peterson. El que hasta hace poco era considerado el mejor corredor de la NFL, ha visto cómo su protagonismo se evaporaba. El predominio del pase, por un lado, y el auge de otras estrellas en su puesto (Chris Johnson) han hecho caer su cotización. Sin embargo, Peterson ha corregido el problema que tenía con los fumbles. El rendimiento de Peterson será clave para el éxito de los Vikings. En él debe descansar el peso del ataque. Toby Gerhart lo apoyará en labores terrestres.

Defensa. El sobrenombre de este equipo, cuando triunfaba (hasta el último partido) en los 70 era Purple people eaters. No es que se comieran a gente de lila, es que era la gente de lila la que se comía a otra gente, por mucho que el lila sea un color un poco... Bueno, dejémoslo ahí. En particular, estos devoradores de gente eran los defensores de la línea. Jugadores como Jarred Allen o los Williams eran dignos acreedores de ese término. Allen sigue, de los Williams solo quedará uno. La temible defensa de la 2009-2010 ha ido decayendo en fiereza. Pero nunca se puede uno fiar cuando Jared Allen y E.J. Henderson están enfrente.

Línea defensiva. Está Jared Allen. Sí, me repito, pero este tipo es un ogro. Un auténtico peligro. Después, otros tres (Minnesota juega con una 4-3). No están ya Pat Williams ni Ray Edwards, y Remi Ayodele y Brian Robison harán lo que podrán por reemplazarlos. El otro Williams, Kevin, sigue. A pesar de los pesares, el año pasado contuvieron razonablemente bien la carrera (novenos de la NFL en este apartado), pero es una posición que deben reforzar para que Allen no esté tan solo.

Linebackers. Algunos consideran que E.J. Henderson, el linebacker del medio, fue el comeback player de la temporada pasada. Tras una gravísima lesión, protagonizó una temporada sobresaliente. Él es el principal bastión de detrás de la línea. A su lado, Chad Greenway y Erin Henderson.  Razonablemente bien, creo.

Secundaria. La parte de la defensa que más preocupa. El veterano de 34 tacos Antoine Winfield, el corner, lo más fiable de una unidad que suscita bastantes dudas. Los otros corners, Chris Cook y Asher Allen, pse. En las posiciones de safety lo tienen más complicado. Estos chicos necesitan ayuda de un front seven que haga la vida imposible al quarterback, la verdad.

Equipos especiales. Percy Harvin, cuando está, es un auténtico peligro retornando. Si no, Camarillo, que cumple pero no es lo mismo. Un peligro es también en punter, pero en Twitter. Chris Kluwe protagonizó uno de esos episodios que nos amenizan la offseason: los improperios por Twitter. En medio de la disputa entre propietarios y sindicato, Kluwe dijo en su cuenta de Twitter que Drew Brees, Peyton Manning, Logan Mankins y Vincent Jackson eran unos douchebags, insulto que podemos traducir como mierdas, pendejos o capullos. Lo decía por, grosso modo, anteponer egoísmos personales a la solución del lockout. Pero que un pringao como un punter puntee, digo, putee a la nobleza de la NFL mola. Encima buena gente, que cedió el dorsal 5 a McNabb a cambio de que este nombrase a su banda de rock, Tripping Icarus, en al menos cinco ruedas de prensa. ¿Que qué tal le da al balón? Regular, pero eso qué más da. El kicker es el veterano Ryan Longwell, que a sus 37 tacos sigue siendo un pateador fiable.

Equipo técnico. Minnesota tenía a uno de los head coaches más odiados de la NFL. Los triunfos llegaban a pesar de él, las derrotas eran, en buena parte, por su culpa. Hablo de Brad Childress, cómo no. Tras ser despedido por malos resultados, su coordinador defensivo, Leslie Frazier, lo sustituyó. No lo hizo nada mal (3-3 en un equipo que terminó 6-10) y se ganó la continuidad. Al cargo del ataque, una persona a la que se atribuye la formación profesional de Matt Ryan, el exentrenador de quarterbacks de los Falcons Bill Musgrave.

Calendario. El 12.º más duro de la liga considerando los resultados de sus rivales el pasado año. Inicio muy complicado contra los Chargers. Luego reciben a los Bucs en Minnesota y se enfrentan a Lions y Chiefs. Podrían llegar a rascar tres triunfos. Si consiguen dos, bien. Menos, complicado. Las dos últimas jornadas visitan a Redskins y reciben a Bears.

Pronóstico. Segundos de la NFC Norte (por llevar la contraria). No creo que dé para playoffs, este año es probable que las wild cards se queden entre la NFC Este (que se enfrenta al chollo de la NFC Oeste) y la NFC Sur (que tiene a varios gallitos).

Chicago Bears
Temporada pasada: 11-6. 1.º NFC Norte, 2.º NFC. Playoffs: Final de conferencia, derrotados por los Green Bay Packers.



Quiénes son. En una división con mucha historia, Bears y Packers son los que más. Uno de los iconos de los Packers, Vince Lombardi, da nombre al trofeo que se entrega al vencedor de la Super Bowl; uno de los Bears, George Halas, se lo da al vencedor de la final de la NFC. Mitiquérrima franquicia fundada en 1919. Muy laureada y dominante en la década de los 30 y de los 40, pero que en la era Super Bowl solamente acumula un trofeo de campeón (en 1986) y otra aparición en el gran partido (2006). El año pasado, aunque nadie contaba con ellos, con toneladas de suerte de por medio, se quedaron a las puertas de la Super Bowl. Los Packers impidieron que un equipo tan mediocre como los Bears de la 2010-2011 (lo siento, pero sinceramente lo creo) llegasen tan lejos. Ah, tienen un himno que me encanta y sobre el que ya comenté sus orígenes. El football en Chicago, o lo que es lo mismo, la vida de George Halas:


Música. Aquí también hay mucho nivel. Hasta hay un estilo musical (y una banda) que se denominan Chicago. Pero a mí eso no me va. Grupos recientes como Rise Against o Alkaline Trio proceden de la zona. Me quedo con Cheap Trick y su clásico Surrender.



Qué se espera de ellos. No creo que nadie espere que los Bears lleguen tan lejos como la pasada temporada en una conferencia con equipos como Eagles, Packers, Saints o Falcons, por citar unos cuantos. No siempre la suerte te permite enfrentarte a un equipo con récord negativo en ronda divisional. Quién sabe, está claro, pero creo que su aspiración es pelear por el título de división o, en su defecto, por una plaza en los playoffs. No espero yo tanto de los Bears, equipo que alcanzó más de lo que debía el año pasado y que creo que se la puede pegar este. Por suerte para los seguidores de Chicago, mis impresiones valen una mierda y tampoco tengo una base demasiado sólida para pensarlo. Veamos.

Ataque. Os habréis dado cuenta de que en algunos casos ni hablamos del coordinador ofensivo o del defensivo. El cargo existe, pero no resulta tan relevante. En Chicago sí. Allá donde esté Mike Martz, allá donde tenga competencias en la estrategia de ataque, se aludirá a él en primer lugar, antes que a los jugadores. El autor intelectual del Greatest show on turf. Poco protagonismo de la carrera, devoción por el pase y, pese a haber jugado de tight end, por apenas utilizar a estos jugadores como receptores. Greg Olsen ya ha huido, camino de Charlotte. A Martz también se le responsabiliza de la exorbitante cantidad de sacks que sufre Chicago. Su filosofía de ataque se basa en rutas profundas de los receptores, que fuerzan al pasador a esperar para soltar el pase; aparte, las formaciones son ricas en receptores y escasas de bloqueadores (¿para qué?). Más le vale poner solución al tema. Sobre todo con un quarterback de la hombría y agallas de Jay Cutler, que es capaz de aguantar lo que le venga. Espera...

Quarterback. ¿Hay algo que permita a Jay Cutler redimirse ante su afición? Lo veo difícil. En un deporte en el que la gallardía, lo bizarro (en el sentido español de la palabra, que no significa extraño, por mucho que lo veamos con mayor frecuencia usado con este significado, por mala traducción del inglés) forma parte de la esencia del juego, no se admiten actitudes de nenaza. Ya podía estar Cutler jugándose la vida, que su retirada en la final de la NFC será difícil de perdonar. Más aún cuando su sustituto era una calamidad (Todd Collins), aunque el sustituto del sustituto (Caleb Hanle) a punto estuvo de lograr la hazaña. Un puñado de líneas y todavía no he comentado nada sobre cómo creo que funcionará Cutler el año que viene. Es que es complicado. Creo que tiene una papeleta complicada. Un marrón importante. Con confianza, un buen jugador. Sin ella, un peligro. Esperará su oportunidad Hanle, que con su buen partido en la final de la NFC ya se ha ganado el favor de muchos.

Receptores. Un sistema como el de Martz necesita de unos receptores en condiciones. Los Bears no los tenían la pasada temporada. Esta, han mejorado. Roy Williams ha decepcionado en Dallas, sí. No ha estado ni mucho menos a la altura. Pero es un buen receptor. Mejora lo presente en Chicago. Devin Hester, un retornador como ninguno, es un receptor mediocre, siendo generosos. Johnny Knox deberá seguir creciendo y Earl Bennet completa la unidad. Regulera, pero creo que Roy Williams puede venirles muy bien. No descartemos tampoco la colaboración de Matt Forté en estas labores. Ah, se ha ido Olsen y ha llegado Matt Spaeth para el puesto de tight end. A bloquear, y a bloquear bien. Cutler lo necesita.

Línea ofensiva. No me parece descabellado que, si el panorama sigue como la temporada pasado, se acuse a los miembros de la línea de los Bears de intento de homicidio. Es inadmisible que tu protegido sufra 52 sacks. La línea no es la única culpable, pero sí la principal junto con Martz. Un desastre. La incorporación de Gabe Carimi (primera ronda del último draft) intentará paliar los defectos de una unidad que sufre del sistema y de su incompetencia. Con Martz al frente, supongo que no queda otra.

Backfield. Aunque el pase sea el protagonista, y seguro que lo seguirá siendo, a los Bears les ha quedado un grupo de corredores muy apañado. Matt Forté recuperó las buenas sensaciones de su temporada de novato durante el último año (con mucha jugada de screen, pero me vale), y con el fichaje de otro desecho de los Cowboys, Marion Barber, no tendrán excusa para darle bola a la carrera. El veterano Chester Taylor completa el buen backfield de los Bears.

Defensa. Los Bears llegaron tan lejos la temporada pasada gracias a su defensa. No cabe ninguna duda. A pesar de que sus quarterbacks protagonizaron algunos partidos desastrosos (Todd Collins tuvo actuaciones para enmarcar), la defensa aguantó el tipo y permitió al equipo ganar partidos que por su rendimiento en ataque jamás habría vencido. No está de más recordar que los Bears fueron campeones de la NFC Norte a pesar de que su ataque fue el antepenúltimo de la NFL en yardas totales. Su defensa, la novena en yardas permitidas, cuarta en puntos recibidos.

Línea defensiva. Julius Peppers fichó la temporada pasada por los Bears a cambio de un sueldo monstruoso. Injustificable: 84 millones de dólares garantizados en 6 años, que podrían llegar a los 91,5. Indecente. Sin embargo, el rendimiento de Peppers ha sido excelente y algunos se plantean hasta que el contrato no ha salido claro. Julius Peppers es una bestia imposible de parar. Se da por descontado que los rivales encargarán a dos hombres bloquear a Peppers. Qué menos. Pero no es el único. El otro defensive end es Israel Idonije, otro jugadorazo. Por el interior rotarán varios hombres. Una línea profunda y potente.

Linebackers. Hablábamos antes de iconos. El símbolo de los Chicago Bears durante la última década es Brian Urlacher. Es veterano, pero por edad podría durar. El problema es su estado físico. Si le respetan las lesiones, sigue siendo un jugador de elite. Es el director de la defensa, el que ordena las jugadas, y el que vuelve locos a los quarterbacks contrarios. Sus carencias físicas las suple como estratega. Con él, otro veterano, Lance Briggs, estupendo jugador, y Nick Roach. El problema de la unidad es la profundidad. Como se caiga alguno, los Bears lo pasarán mal.

Secundaria. Los Bears cuentan con uno de los cornerbacks más peligrosos de la NFL (dadas las numerosas pérdidas de balón que causa), Charles Tillman. Tim Jennings y Zackary Bowman completan la nómina de corners. Correctos. En el puesto de safety, el veterano Chris Harris ejerce de líder. Major Harris deberá tomar el relevo de Danieal Manning, que se ha ido a Houston. Una secundaria sólida.

Equipos especiales. Devin Hester es uno de los mejores retornadores de la historia de la NFL. Decisivo en más de un partido la temporada pasada. Aunque las nuevas normas impidan ver retornos de kickoffs, los punts seguirán produciéndose. Y ahí seguirá Hester para liarla. Joder, si es que merece la pena verlo.


Por otro lado, los Bears tienen en Robbie Gould un kicker fiable, e incorporan a un nuevo punter procedente de Jacksonville, Adam Podlesh, que fue el quinto de la NFL la temporada pasada en media de yardas netas. En definitiva, Chicago cuenta con unos equipos especiales muy sólidos.

Equipo técnico. De Martz ya está todo contado. Toca hablar de su jefe, Lovie Smith. Un tipo que juega en la liga de Brad Childress. Siempre cuestionado, a pesar de haber llevado a los Bears a una Super Bowl y a una final de conferencia. Eso sí, se lo han reconocido con creces en su sueldo (6 millones de dólares anuales hasta 2013). A poco que vengan mal dadas, se volverá a cuestionar.

Calendario. Aunque teóricamente el calendario de los Bears es el más fácil de la NFC Norte (y el 18.º de la NFL), el inicio de temporada es muy duro y bien podrían ponerse 0-3. Falcons, Saints y Packers serán sus rivales, aunque dos de esos tres partidos se jugarán en Soldier Field. Si caen en todos, la losa puede ser demasiado pesada. Si salen airosos, tendrán opciones de repetir éxitos.

Predicción. Terceros de la NFC Norte y a casa.

Detroit Lions
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Norte. 10.º NFC. No se clasificaron para playoffs.


Quiénes son. El peor equipo de la última década. Desde la temporada 2000-2001, han batido todos los récords negativos de la NFL. Se tiraron tres temporadas completas consecutivas, de 2001 a 2003, sin ganar un solo partido fuera de su estadio. La temporada pasada batieron ese récord en cuanto a partidos consecutivos. Lo dejaron en 26. Recordemos que se juegan 8 partidos fuera por temporada. Precisamente la victoria con la que se rompía la racha permitió que los Packers alcanzasen los playoffs. Si los Lions hubiesen perdido en Tampa (y los demás resultados no hubiesen cambiado), Green Bay no habría sido campeón. Desde la temporada 2000-2001 no consiguen un balance positivo de victorias. Pero, su mayor hazaña, que nadie ha conseguido igualar, ha sido la temporada (im)perfecta. 0-16, en la 2008-2009. La siguiente temporada cosecharon dos victorias; y la pasada, nada menos que seis. Como probablemente pocos de los que leen habrán visto ganar a los Detroit Lions, vamos a recordar tiempos mejores de este equipo que despierta tanta ternura. Y es que este es otro equipo con mucha historia. Los Lions cuentan con 4 títulos de campeones de la NFL, todos ellos anteriores a la era Super Bowl. Fueron un equipo dominante en la década de los 50, cuando cosecharon tres títulos. El último, en 1957. Este fue el partido. Disfrutad del vídeo, que es una joya. Precisamente jugaban la final frente a otra franquicia de pésimos resultados en los últimos años, los Cleveland Browns, en donde jugaba un novato al que el narrador llama "Jimmy Brown". Detroit se presenta sin su quarterback titular, Bobby Lane.


Aunque nunca llegaron a los niveles de los 50, hay que decir que durante los 90 los Lions fueron un muy buen equipo, cuando lograron alcanzar los playoffs en seis ocasiones. Estaban liderados por un tal Barry Sanders.


¿Por qué de los Lions dos vídeos y de los demás solamente uno? Porque a los demás los hemos visto compitiendo de verdad recientemente. A los Lions, apenas.

Música. Estamos ante otra tierra fértil en música. Probablemente la mejor de la división, y mira que hay nivel. De ahí procede desde Madonna a MC5 o Alice Cooper. De Detroit es el mítico sello Motown (que viene de Motor Town, la ciudad del motor). También de por ahí proceden los Stooges. Os pongo algo que tiene parte de Stooges y parte de MC5, la Sonic's Rendezvous Band. Esto es Electrophonic tonic.



Qué se espera de ellos. De los Lions, aunque parezca mentira, se espera bastante. Son una apuesta de moda. De tanto perder, de tanto fracasar, han ido acumulando elecciones en los primeros puestos del draft. Gracias a ello, cuentan con auténticos genios en su plantilla. En particular, Calvin Johnson y Ndamukong Suh. Detroit cuenta con altas dosis de talento joven, aparte de los citados anteriormente. Su línea en las últimas temporadas es ascendente (difícil que no lo sea cuando vienes de conseguir 0 y 2 victorias, por otro lado). Por estos motivos, está de moda apostar por una buena campaña de los Lions. Queda guay, después de tantos años sumidos en la miseria. Tan de moda está, que creo que se espera mucho de ellos. Se habla de balance de victorias positivo e incluso de wild card. ¿Realmente es para tanto?
Ataque. Los Lions tienen un ataque potente. Que pase de bueno a muy bueno depende del estado de salud de sus estrellas. Si Matthew Stafford y Calvin Johnson están en forma, y si su veterana línea ofensiva se comporta, los Lions tienen un ataque explosivo que puede amargar la existencia a cualquiera. Eso sí, es un castillo de naipes. Si alguna de las piezas falla, y no es improbable que lo haga, se jodió el invento.

Quarterback. Primera clave: el estado de forma de Stafford. El número 1 del draft de hace un par de años encara su tercera temporada como profesional. Hasta ahora, se ha tirado más tiempo lesionado que activo: ha jugado 13 partidos de los 32 que ha disputado su equipo en ese periodo; la última temporada, solamente 3. Eso sí, lo que se le ha visto invita al optimismo. Ha cometido los errores comprensibles de novato (20 intercepciones, una media de 2 por partido, en su primer año), pero también ha dado muestras de su calidad. De su disponibilidad depende el éxito de Detroit. Luego, de que lo haga bien. Si se vuelve a lesionar (no descartable en absoluto), Shaun Hill volverá a tomar los mandos. Hill es un quarterback decente, correcto, pero insuficiente para aportar el plus que los Lions necesitas. Con una línea mediocre (siendo generosos) y un backfield regulero, y una defensa todavía verde, necesitas un quarterback de primera para construir un equipo ganador. De momento, bastante incertidumbre.

Receptores. Calvin Johnson es una superestrella. Un portento físico, si llega a haber contado con un pasador fiable y algo de ayuda de sus compañeros, probablemente estaríamos hablando del mejor receptor de la NFL. Antes comentaba que está en el Top-5, un escalón por debajo de Andre Johnson y Larry Fitzgerald. Es así, pero Calvin Johnson ha llegado a ese status en un ataque mucho peor que el de Texans o Cardinals (en la era Warner, se entiende). Johnson necesita ayuda para que las defensas tengan que preocuparse por alguien más que él. Eso sí, si se dejase de gilipolleces (léase jugar a la peonza en la end zone), quizá su equipo contaría con alguna victoria más. Nate Burleson cumplió razonablemente bien la función de apoyo a este número 1. El tight end Brandon Pettigrew es otro buen jugador que colabora en estas tareas. La exestrella de los Broncos, pero no los de Denver sino los de Boise State, Titus Young, y Rashied Davis aportan profundidad a la posición. Pero, no nos engañemos, estamos ante otra clave: si Calvin Johnson cae, el ataque de los Lions se va a la mierda.

Línea ofensiva. En una división en la que está de moda poner a parir a las líneas ofensivas, los Lions no iban a ser menos. A pesar de que está compuesta por jugadores veteranos y de que todos los titulares repetirán la próxima temporada (indicio de que, quizá, el motivo es que funciona), la línea de Detroit siempre tiene su lugar de honor entre las peores de la NFL. Por llevar un poco la contraria, diré que no es para tanto. No digo que sea una buena línea, pero tampoco pésima.

Como siempre que uno puede debe aportar datos para justificar sus afirmaciones, recurriré de nuevo a los de Cold, Hard Football Facts. La peña de esta web intenta buscar estadísticas que midan el rendimiento de todas las posiciones, y encontrar qué es lo más importante para el triunfo de un equipo. Ya comenté antes que lo primero, según dicen, es la defensa aérea. Para medir el rendimiento de las líneas ofensivas calculan un índice llamado offensive hog index, cuya fórmula se basa en las yardas de carrera conseguidas, el porcentaje de "jugadas negativas de pase" sucedidas (intercepciones o sacks, en las que se entiende que la línea tiene parte de culpa) y porcentaje de éxito en jugadas de tercer down, donde la línea es fundamental. Pues bien, de acuerdo con este criterio, el año pasado la mejor línea habría sido la de los Patriots, seguida de Bucs, Texans, Saints, Falcons, Jets y Colts. Así de primeras, parece que tiene sentido. Se trata de lineas ofensivas reputadas. Pero, a continuación de estas, aparece una no reputada, sino reputeada: la de los Lions. ¡Eh, que parece que tan malos no son! Pues eso.

Backfield. Parecía a principios de la pasada temporada que Jahvid Best se iba a comer el mundo, pero luego su rendimiento empeoró ostensiblemente. Junto con Maurice Moris y Jerome Harrison completa un backfield rápido pero cuya aptitud para minar a los rivales por dentro es dudosa. Si Best progresa y alcanza niveles parecidos a los del inicio del año pasado, ojo con este ataque.

Defensa. Hasta la llegada de la bestia, era frecuente aludir a los Lions como lindos gatitos. Tan tiernos, tan blanditos. Ya no. Cuando un equipo cuenta con Ndamukong Suh en sus filas, las coñas se terminan. El número 2 del draft de 2010 ha respondido a las expectativas. Quizá con brutalidad excesiva, y ya le han caído unas cuantas multas por ello (no se corta ni en pretemporada, qué afición por descorchar quarterbacks). De todos modos, la defensa de Detroit tiene todavía que mejorar bastante su defensa del pase. Por este motivo, creo que los Lions seguirán sufriendo. Su secundaria es todavía bastante floja.

Línea defensiva. No hablo más de Suh. Una mala bestia, un excelente jugador. La incorporación del veterano Kyle Vanden Bosch le ha venido muy bien a la unidad. Se dudaba de su estado, pero su rendimiento ha sido bueno. Con Suh y Vanden Bosch aterrorizando a los rivales, se libera espacio para otros jugadores, como Cliff Avril, que cosechó 8,5 sacks la temporada pasada. Ahora se une Nick Fairley, del que se espera mucho, pero cuyo estado físico suscita dudas. En todo caso, ya nadie se ríe de los Detroit Lions.

Linebackers. Los Lions incorporan a Stephen Tulloch, procedente de los Titans, como gran esperanza para reforzar su unidad de linebackers. Tulloch fue el segundo jugador en número de placajes de la NFL la temporada pasada, así que cabe esperar mayor solidez en esta unidad. Junto a él, llega de Jacksonville Justin Durant, un jugador bastante irregular, pero que aporta profundidad. DeAndre Levy completa la unidad titular. Es un ugador joven del que se espera que siga progresando. A los Packers la temporada pasada les amargó la vida, con 8 tackles y, sobre todo, una decisiva intercepción a Matt Flynn en su propia end zone. La victoria de los Lions en Miami también se debió a una jugada decisiva de Levy, que retornó una intercepción para el touchdown de la victoria.

Secundaria. Esta unidad es la que más dudas suscita. Muchas, además. Han fichado a Eric Wright de los Browns y a Erik Coleman de los Falcons para reforzarla, pero no parecen jugadores lo suficientemente importantes para dar seguridad a la secundaria. Tienen a dos safeties jóvenes, Louis Delmas (que pega que da gusto) y Amari Spievey, que no están mal. Pero en las esquinas tienen más problemas. El citado Wright será seguramente titular, junto con Chris Houston o Alphonso Smith. En general, bastante flojos.

Equipos especiales. Para compensar tanta inmadurez, los Lions tienen a un kicker de 41 tacos, de nombre con rima, Jason Hason. Su longevidad no le ha hecho perder precisión (18/18 field goals la temporada pasada), aunque empieza a sufrir achaques típicos de la edad y que llevaron a Suh a chutar (sin éxito) un extra point. La gilipollez les costó el partido a los Lions. El punter, Nick Harris, regulero, y la defensa de los retornos debe mejorar bastante. Stefan Logan es un tipo que sabe retornar. Veamos, que este año veremos pocos:


Equipo técnico. Jim Schwartz asumió el cargo con la tranquilidad de que no lo podía hacer peor que su predecesor, Rod Marinelli (ahora coordinador defensivo en Chicago). En un contexto de poca exigencia, sus resultados han sido, siendo generosos, aceptables (8-24, es decir, un 25% de victorias). Creo que es un buen entrenador y que está sabiendo llevar al grupo de jóvenes jugadores que tiene a cargo, pero necesita dar un paso adelante.

Calendario. Los Lions tienen teóricamente el calendario más duro de la división y el 4.º de la NFL. No se dan las mejores condiciones para que resurjan. Tres de sus cuatro primeros partidos los juegan fuera (Tampa, Minnesota y Dallas), y algo deberían rascar para tener opciones de pelear.

Predicción. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Últimos de la NFC Norte. Por recuperar viejas costumbres.

* * *

Conclusión. La primera conclusión es que esto ha quedado demasiado largo. Como siga así, no llego ni de coña a analizar todas las divisiones. Las siguientes serán bastante más breves. Mi siguiente conclusión es que, si bien tengo relativamente claro que los Packers son los favoritos, los otros tres están ordenados de manera un tanto aleatoria. Nada me sorprendería en esta división, desde que los Lions sean segundos, hasta que los Bears repitan campeonato. Pero algo hay que (pre)decir, así que apuesto por que los Vikings son segundos, los Bears terceros y los Lions últimos.

viernes, 18 de junio de 2010

Mis absurdas predicciones: NFC Norte (con bonus track)

Comienzo la tanda de pronósticos sobre el resultado de la temporada 2010 en la NFL por la NFC Norte (¿qué debo escribir, "NFC Norte" o "NFC North"? Parece que lo segundo tiene más sentido, porque decir National Football Conference Norte --que es lo que realmente digo, aunque abreviado-- como que queda raro, pero estoy tan acostumbrado a escuchar el punto cardinal traducido, que lo dejaré así). Como adelantaba en la anterior entrada, dado que el sistema de clasificación para los playoffs se basa principalmente en el resultado de cada división, publicaré mis augurios división por división. Cuando haya terminado de analizar todas las divisiones de cada conferencia, haré recapitulación para hablar de los equipos que, dentro de cada conferencia, tienen mejor pinta para conseguir plaza de wild card y reflexionar sobre lo cara o barata que estará la plaza de wild card (lo que dependerá de la igualdad que haya: el año pasado, con 9 victorias te podías clasificar para los playoffs de la AFC --los Jets y los Ravens lo hicieron--; el anterior, con 11, no tenías la plaza asegurada --los Patriots se quedaron fuera con 11 victorias--).

El análisis incluye un factor que siempre hay que tener en cuenta en una competición en la que no todos los equipos juegan contra los mismos rivales: la dureza del calendario. Porque en la NFL hay 32 equipos y se juegan 16 partidos de temporada regular. 6 de ellos contra los equipos de la misma división (no todas son igual de fuertes, ni mucho menos, a quién no le gustaría caer hoy en la NFC Oeste). Y el resto, pues con otros equipos, no todos con los mismos rivales. Eso hace que los resultados de cada equipo no sean realmente comparables, pero es lo que hay. No pueden jugar todos contra todos, sería demasiado duro para los jugadores. De hecho, la NFL pretende acortar la pretemporada, actualmente de 4 partidos, a 2 partidos, incluyendo 2 partidos adicionales de temporada regular, pero los jugadores parece que no están por la labor (mayor riesgo de lesiones sin retribución adicional, en principio). Así que tendremos muy presentes los calendarios a la hora de evaluar las posibilidades de cada equipo.

¿Por qué empezamos por la NFC Norte? Bueno, quizá huelga la explicación, pero la doy. Empiezo por aquí, en primer lugar, porque como es la división en la que está encuadrado mi equipo, los Packers, es la que conozco más en profundidad, por lo que necesito menos preparación previa para analizarla. Además, históricamente, es la división con más solera: el partido entre Bears y Packers es el que más se ha repetido en la historia de la NFL y estos equipos son los que más títulos nacionales (en Estados Unidos quizá dirían mundiales) acumulan: 12 Green Bay, 9 Chicago. Igualmente, aunque nunca hayan ganado un título nacional, los Vikings y los Lions son equipos históricos, el segundo fundado en 1930 y el primero, fundado en 1961, ha disputado cuatro Super Bowls, que perdió (los Vikings se caracterizan por su mala suerte). Por eso, para mí junto con la NFC Este, la NFC Norte es la división con más solera del football profesional norteamericano.

Como adelantaba, los cuatro equipos que forman la NFC Norte son los Minnesota Vikings, los Green Bay Packers, los Chicago Bears y los Detroit Lions. Por ese orden quedaron clasificados la temporada pasada. Apunte geográfico: todas las sedes de los equipos están muy cerca. En este sentido, puede que sea la división más concentrada geográficamente de la NFL junto con la AFC Norte. Queda dicho.

Qué creo que va a pasar: que Packers y Vikings se jugarán el liderato en los partidos que jueguen entre ellos. Tengo muchas dudas sobre quién será el primero, aunque obviamente espero que sea Green Bay. Chicago está un escalón por debajo y Detroit, todavía, varios. Justifiquemos estas afirmaciones analizando brevemente a todos los equipos implicados.


Minnesota Vikings. Los Vikings me dan miedo. Esa es la sensación que me transmiten como aficionado de los Packers. Eso sí, todo depende de que el número 4 decida seguir en activo (que lo hará, aunque en el último momento, para que se hable más de él) y conserve su salud durante toda la temporada. Si se quedan sin él, Tarvaris Jackson tendrá que asumir las labores de mando, con lo que los Vikings tendrán que volver al planteamiento de hace dos años y su ataque dependerá fundamentalmente de Adrian Peterson, que es un excepcional jugador, hasta la explosión de Chris Johnson el mejor running back de la NFL sin discusión, pero es un jugador en el que no puedes confiar en los momentos más calientes, porque se le cae el balón de las manos (bueno, el número 4 también suele lanzar intercepciones en los momentos calientes).

Posición por posición, los Vikings son un gran equipo, con pocos puntos débiles. En cuanto al ataque, Favre demostró el año pasado que sigue siendo uno de los mejores quarterbacks de la liga. Favre es muy bueno cuando no está bajo presión. Si la línea ofensiva le protege como el año pasado, en el que el 4 era casi intocable, seguramente hará otro buen año. Si se le presiona, su porcentaje de acierto baja ostensiblemente. En cualquier caso, considerando que la línea de ataque será seguramente la misma que la temporada pasada y que el running back de Minnesota es un tío que atrae la atención de la defensa (aunque este año el juego de carrera podría notar la baja de Chester Taylor), cabe esperar que Favre vuelva a tener la comodidad necesaria para rendir a buen nivel.

Los receptores también son muy buenos. Percy Harvin fue un gran fichaje el año pasado, en el que culminó una gran temporada de rookie, jugando tanto de receptor como de retornador. Sidney Rice (sobre todo) y Bernard Berrian son receptores de primera categoría. El tight end titular, Visanthe Shiancoe, además de tener un nombre cuya pronunciación por Moisés Molina mola escuchar, es un jugador más que decente, aunque los Vikings deberían ir buscando algún sustituto, ya que tanto él, que tiene 30 tacos, como el otro tight end, Kleinsasser, de 33, van teniendo una edad. En cualquier caso, nada preocupante a corto plazo. Por terminar con el ataque, el kicker, Ryan Longwell, es un tío fiable, factor muy importante en partidos apretados y en playoffs.

En cuanto a la defensa, el mayor defecto que se les ve a estos Vikings está en la secundaria. Su línea defensiva es temible. Su jugador más destacado es Jared Allen, que seguro que volverá a ser uno de los tíos más temidos por los quarterbacks de la NFL. Sin embargo, es la secundaria la que recibe más palos de la prensa. En su descargo, quizá cabría apuntar que dado que los Vikings son un equipo muy anotador, sus rivales se ven forzados a utilizar mucho el juego aéreo, a arriesgar más para recortar distancias o mantener el ritmo, y eso hace que la probabilidad de que te hagan muchas yardas de pase suba.

Por terminar con el análisis de los jugadores, los equipos especiales de Minnesota son más que decentes, y han sido claves en más de un triunfo la temporada pasada gracias a las posiciones de campo que consiguen para el equipo, tanto en ataque como en defensa. La labor de Harvin como retornador, como ya adelantaba, ha sido muy buena.

El equipo técnico de los Vikings y, en particular, su entrenador Brad (para algunos Bad) Childress es otro de los aspectos que se suele apuntar como punto débil del equipo de Minnesota. Yo no creo que lo estén haciendo tan mal. El hecho de tener a Favre centrado hay que valorarlo. Sobre todo viendo cómo terminó la temporada anterior en los Jets. Mérito de Childress. Y eso que Favre es un tío complicado, al que se le va la pinza mucho. Childress está sabiendo manejar esta situación con bastante acierto, aunque en estos momentos se enfrenta a nuevos problemas que a ver cómo se resuelven.  Así, hace unos días Childress comentó su enfado por la ausencia de Adrian Peterson de un entrenamiento obligatorio del equipo. Las comparaciones son odiosas, claro. Si se enfada por la ausencia del running back, ¿no debería también por la del quarterback, que tiene contrato en vigor? Pues no. Dice Childress que el caso de Brett es especial, que no cree que Peterson esté considerando la retirada. Bueno. Ojo a la posible marejada en el vestuario. Que el futuro de los Vikings no está en Favre, sino en Peterson. Como empiecen las movidas, el equipo lo notará.

En cuanto al calendario de los Vikings para la temporada que viene, aunque su dureza es "media" teniendo en cuenta el balance de victorias-derrotas de sus rivales en la temporada pasada (es el 15.º más duro de toda la liga) se esperan emociones fuertes desde el principio. La NFL comienza un jueves con la revancha de la final de la NFC de la pasada temporada: Saints-Vikings. Por si ese precedente no fuese suficiente para caldear el ambiente, Darren Sharper y Shiancoe lo están calentando aún más vía Twitter: el primero empezó con este comentario de mal gusto "Well y'all seen Brett had surgery on that ankle we got after in the championship game. Come Thursday night 1st game. X marks the spot". Que va a por la rodilla recién operada de Favre. Shiancoe entró al trapo, y lo último que hizo es tunear una foto de Bin Laden añadiendo un bocadillo en el que decía "I'm Darren Sharper". Curradísimo, como podéis ver aquí. Las grandes citas serán, una vez más, las Favre Bowls: los partidos contra Green Bay en las jornadas 7 y 11, el primero de ellos en horario de Sunday Night. Cabe destacar que el calendario de los Vikings es teóricamente más difícil que el de los Packers, aunque esta teoría tiene en cuenta el rendimiento de los equipos el año pasado, no el próximos, así que está todavía por ver. En cualquier caso, este es un punto, en principio, a favor de Green Bay.

Bueno, he de admitir que, personalmente, es un equipo que no me gusta que gane. Si me diesen a elegir un equipo para que no ganase la Super Bowl, elegiría sin duda a los Vikings. Por eso lo pasé mal la temporada pasada. No quiero ver al 4 ganando una Super Bowl de púrpura. Qué le voy a hacer. Si es que me pasa con los vikingos en todos los deportes...

Mi pronóstico es que esta temporada de los Vikings debería ser similar a la pasada en la medida en que Favre esté. Deberían pelear por el liderato de la NFC Norte con los Packers y también al de la conferencia. Si no está el 4, su rendimiento bajará, aunque deberían seguir aspirando a una plaza de wild card.


Green Bay Packers. Muchos analistas los sitúan en estos momentos como el mejor equipo de toda la NFL. Ya anticipaba alguno que su final de temporada era el típico que hacía disparar el hype (término de difícil traducción, quizá la mejor sea expectativas, aunque también tiene que ver con la moda) sobre los Packers y que seguro que los Power Rankings y quinielas que se hiciesen durante la offseason los situaban como favoritos para la Super Bowl. No se equivocaba quien decía eso. Por citar a un par de fuentes relevantes, Peter King y Pro Football Weekly los sitúan a la cabeza de sus rankings. ¿Está justificado tanto optimismo?

Bueno, es evidente que el ataque de Green Bay es excepcional. No soy el más indicado, por partidista, para hablar de las virtudes de Rodgers. Personalmente creo que ya está entre la élite de los quarterbacks de la NFL. Su defecto viene a la hora de soltar el balón. En ocasiones lo aguanta más de la cuenta, lo que explica, en parte, la cantidad de sacks que recibió la temporada pasada, sobre todo en su primera mitad, que no solo son culpa de la línea ofensiva. De hecho, por no soltar el balón antes de lo que debería, Arizona consiguió el touchdown que eliminó a los Packers de los playoffs de la temporada pasada. Pocos defectos más le veo. Hasta es un tío sensato fuera del campo (que no políticamente correcto, como habréis podido comprobar los que hayáis leído sus críticas despiadadas a los comentaristas televisivos).

En el resto de posiciones de ataque, me encanta el tight end Jermichael Finley, un jugador joven que promete mucho y que ya mostró el año pasado de lo que es capaz. El cuerpo de receptores es muy bueno, entre los que sobresale Jennings y en el que aguanta el veterano Donald Driver. Ryan Grant es un excelente running back, para mí menos utilizado en algunos partidos de lo que convendría (hay partidos en los que la West Coast Offense puesta en práctica por McCarthy llega a eliminar el juego de carrera). El punto más débil está en la línea de ataque, a la que se señala como principal culpable del gran número de sacks que sufre Rodgers. Para solucionar este problema, la primera elección del draft de los Packers este año fue Bryan Bulaga, un offensive tackle que muchos analistas consideraban que iba a ser elegido mucho antes en el draft. A ver si responde a las expectativas.

Para terminar mi opinión sobre el ataque de los Packers, hablemos del kicker. La temporada pasada de Mason Crosby fue bastante mediocre. Falló muchas patadas que no debería. Del rendimiento de Crosby dependerá que los Packers ganen su división y aspiren al título. No creo que sea necesario justificar la importancia del kicker en la NFL, porque pese a su apariencia frágil y hasta cómica en muchos casos, son lo pichichis de esto, y como fallen estás perdido. Que se lo digan a los Chargers, cuyo kicker, Nate Keading, de los mejores de la liga, la cagó de forma estrepitosa en su partido de playoffs del año pasado (falló tres patadas, 9 puntos, algo sin precedentes) y los Chargers cayeron ante los Jets por solo 3 puntos de diferencia.

Vámonos a la defensa. En cuanto a la defensa no soy tan optimista como muchos analistas. Las estadísticas del año pasado engañan. A mi juicio, el principal problema de los Packers no era la línea ofensiva. Es la defensa contra el pase en los partidos de verdad. A base de destrozar desde el punto de vista defensivo a equipos mediocres (Lions dos veces, Browns o Seahawks) la estadística global oculta que los equipos de verdad ultrajaron sin contemplaciones a los Packers con su juego de pase. Roethlisberger hizo más de 500 yardas de pase; Favre dominó en los dos partidos contra Minnesota; en el partido contra Baltimore, cada pase profundo de Flacco o era pass interference o completado; y para terminar, Kurt Warner destroza a la defensa de los Packers en el partido de wild card, en el que la defensa de los Packers fue inexistente. En particular, Bush es un tío que me desespera (estoy hablando de football, del cornerback).

Digo esto a pesar de que en la defensa de los Packers hay dos muy buenos jugadores, de los que llaman playmakers (porque hacen jugar al equipo), Charles Woodson, MVP defensivo de la temporada regular 2009 (para mí no merecido, porque sus grandes números se construyeron fundamentalmente ante equipos pésimos) y Clay Matthews, cuyo rendimiento como rookie la temporada pasada fue excelente, mucho mejor de lo esperado.

Apuntados los problemas en la defensa contra el pase, para mí más graves incluso que los de la línea ofensiva y que deberían haber sido tratados en primer lugar en el draft de esta temporada, hay que decir que la defensa contra la carrera fue la mejor de la NFL. Cuestión fundamental en otros tiempos, en los que se decía que en playoffs el juego de carrera era el que hacía ganar campeonatos, aunque no en los presentes, en los que el pase es la variable esencial, tanto en defensa como en ataque, para aspirar a la Super Bowl.

En cualquier caso, la transición de la defensa 4-3 a la 3-4 la temporada pasada creo que puede considerarse un éxito [los que no sepan de qué hablo con eso de 4-3 y 3-4 tiene una explicación (en ingles) aquí; esencialmente, el primer número hace referencia al número de jugadores de la línea defensiva y el segundo al número de linebackers]. El coordinador defensivo, Dom Capers, ha sabido implantarla de manera poco traumática. Esperemos que la temporada que viene vaya aún mejor, que debería.

Finalmente, los equipos especiales son otro de los puntos débiles de Green Bay. De hecho, esta offseason se está realizando un casting para elegir al nuevo punter de los Packers. Este defecto también debe ser corregido para que los Packers puedan resultar competitivos a la hora de la verdad.

El último dato importante, la (no) dureza del calendario: los Packers tendrán un calendario relativamente favorable la temporada que viene. El 22.º más duro de la liga. Si la teoría se cumple, claro, porque el balance del año pasado de algunos equipos a los que se enfrentarán los Packers posiblemente no refleja su potencia actual. Hablo de equipos como Jets, 49ers o Redskins, que deberían mejorar sus registros del año pasado.

Mi conclusión es que los Packers son un equipo excelente, aunque no creo que en estos momentos deban ser considerados como los mejores de la NFL, ya que no tengo claro ni que lo sean de su división. Eso sí, deberían estar ahí, peleando por la primera plaza de la división e incluso de la NFC. Viajemos al sur del lago Michigan, a Chicago.

Chicago Bears. Los Bears están haciendo algo que no me acabaría de convencer si fuese aficionado de ese equipo: están basando su modelo deportivo en fichajes de offseason, ya sea mediante intercambio de cromos (así ficharon a Cutler) o firmando a agentes libres (Julius Peppers, Chester Taylor y Manumaleuna --volved a leerlo, que seguro que os habéis equivocado--), en detrimento del crecimiento vía draft. Esto implica un inconveniente: el equipo envejece, porque los fichajes por definición son más veteranos que los jugadorse que entran en el draft, el proyecto tiene que ser más a corto plazo y si los resultados no llegan en poco tiempo, el modelo es un fracaso. La ventaja es que el rendimiento de estos jugadores ya es conocido, por lo que no te colarán un JaMarcus Russell.

El año pasado fue un fiasco para los Bears, 7-9 [corregido, la versión inicialmente publicada decía 6-10 por error], muy por debajo de las expectativas creadas, que situaban a los Bears peleando por su división con los Vikings. Creo que la baja de Urlacher para toda la temporada les afectó mucho.

El ataque de los Bears tiene jugadores de evidente calidad. La temporada pasada de Cutler fue decepcionante. Fue el quarterback que más intercepciones lanzó de toda la NFL. Esta temporada servirá para evaluar si el intercambio por Orton ha tenido sentido para Chicago. Mike Martz, el nuevo coordinador ofensivo de los Bears, lo define como un jugador con la precisión de Kurt Warner y un brazo más fuerte (Martz entrenó a Warner en los Rams del Greatest Show on Turf). Yo no me lo creo, a ver si Cutler se lo cree y mejora. En cuanto a los receptores, Hester y Knox me parecen jugadores bastante notables, y este año la llegada de Manumaleuna como tight end añade profundidad a la posición junto a Greg Olsen. El backfield se ha reforzado también. Forté quizá no ha respondido el año pasado a las altas expectativas generadas en su temporada de rookie, pero la llegada de un tío curtido como Taylor seguro que le viene muy bien a él y al equipo. En definitiva, a priori, un buen ataque.

Parece que los Bears podrían apuntarse a la moda de la wildcat offense (en la que el jugador que recibe el snap no es el quarterback, sino generalmente un running back), aunque un poco peculiar, ya que el jugador con el que se estaba entrenando estos días la recepción del snap era Devin Hester, un wide receiver. Hester es un tío acostumbrado a cambiar de posición, ya que se le drafteó como defensor, en particular como cornerback, fue reconvertido a receptor y actúa también como retornador. Lo de lanzar el balón tampoco le resulta extraño, puesto que jugó en high school como quarterback. De todos modos, puede que esto se quede en meros experimentos propios de organized team activities ("OTAs"), mini entrenamientos típicos de esta época del año.

La defensa debería mejorar en relación con el año pasado, al sumarse un crack como Julius Peppers, fichado como agente libre, y Brian Urlacher, el símbolo de este equipo, que volverá tras un año en blanco. Dos playmakers de primera categoría. Quizá el punto más débil está en los defensive backs, pero en líneas generales parece una defensa bastante sólida.

En cuanto al equipo técnico, la llegada de Mike Martz como coordinador ofensivo es otra de las principales novedades de los Bears para 2010. ¿Podrá sacar lo mejor de Cutler? Sin embargo, ahí sigue Lovie Smith, denostado por muchos aficionados de los Bears e incluso por la prensa. Parece claro que esta es su última oportunidad. O mejora ostensiblemente, o se irá a la calle.

El calendario de los Bears es relativamente duro. El 14.º de la liga, el más duro de la NFC Norte. Teniendo en cuenta que Packers y Vikings están en su misma división, es difícil que no sea duro.

A pesar de los fichajes, creo que los Bears están todavía un peldaño por debajo de Vikings y Packers. El que pasa el balón y los que corren con él creo que son algo peores que los de los equipos del norte. No se les puede descartar para dar la sorpresa, pero como me tengo que mojar un poco, porque de lo contrario esta primera predicción sería una auténtica basura, preveo que quedarán terceros en la división y que no conseguirán plaza de wild card, aunque podrían quedarse cerca. Si todo va como creo, una de las plazas de wild card irá para el segundo de la NFC Norte, y para la otra apostaría por el segundo de la NFC Sur o Este.


Detroit Lions. A base de quedar en las últimas posiciones, los Lions han ido acumulando jóvenes talentos en el draft que en algún momento tendrán que explotar y esta franquicia irá para arriba. De todos modos, la siguiente temporada no parece que vaya a ser la de la explosión.

Los Lions vienen de ganar solo 3 de sus últimos 40 partidos, 2 partidos en las dos últimas temporadas, los dos en casa y uno de ellos in extremis, en la última jugada del partido y contra los Browns. ¿Hace falta decir algo más para justificar por qué creo que van a ser los últimos de la división?

Su ataque y su defensa, como indican los resultados de las últimas temporadas, son pésimos. Me limitaré a apuntar las principales esperanzas de los Lions, dos promesas y un jugador ya contrastado. En el ataque, el joven Matthew Stafford, número 1 del draft 2009, deberá consolidar las virtudes que apuntaba la temporada pasada y seguir creciendo. Contra los Browns demostró ser un tipo duro y que quiere ganar: dio el pase del touchdown ganador con un brazo lesionado y contra el criterio de los médicos del equipo. No os perdáis el siguiente vídeo, en el que se escuchan las palabras del propio Stafford durante el partido. Impresiona:

 

La otra gran esperanza del ataque es un jugador consolidado. Un receptor estrella, Calvin Johnson, Megatron, alto, fuerte, rápido... Y siempre con dos tíos encima y sin compañeros que le permitan explotar sus excelentes cualidades. Sin embargo, para la próxima temporada llega el receptor Nate Burleson, agente libre procedente de los Seahawks, que puede ayudar mucho al ataque de Detroit, ya que será otro foco de atención de la defensa, que no podrá concentrarse tan alegremente en Calvin Johnson.

En la defensa la esperanza es el rookie Suh. Novedad importante. Los Lions, que tenían la segunda elección del draft, eligieron al que para todos los analistas era el mejor jugador disponible, el defensive tackle Ndamukong Suh. No fue número 1 porque los Rams consideraban prioritario reforzar la posición de quarterback, desde la que puedes construir un equipo ganador más fácilmente (si el jugador tiene talento) que a partir de un tío que juega en la línea defensiva como Suh. Este defensive tackle es una mala bestia, seguro que sus tackles estarán entre las jugadas más espectaculares todas las jornadas, porque el tío no placa, PLACA. No me extrañaría que se comiera alguna que otra falta personal por ello (unnecessary roughness). Ya puede tener cuidado la línea de ataque de los Packers, porque este tío se come a Rodgers. Además, ha llegado otro veterano defensive end, Kyle Vanden Bosch, ex de los Titans, que subirá el nivel de la línea defensiva. A esta línea se une otro veterano, ex de los Packers, Corey Williams. En la secundaria, el free safety Louis Delmas apuntó buenas maneras en su año de rookie y se espera que siga mejorando. Aunque ya no sea un cachondeo, la defensa de los Vikings tampoco será temible.

En cuanto a la dureza del calendario de los Lions, pues cabe decir algo parecido a lo que hablábamos en el caso de los Bears. Su división es muy dura y ellos son claramente los peores. Por eso, teóricamente son los que tienen un calendario más duro en la NFC Norte (porque no pueden jugar contra ellos mismos). El 13.º más duro de la NFL.

Creo que con ganar más partidos que la temporada pasada y, en particular, alguno fuera, los Lions podrían darse por satisfechos.  Lamentablemente para ellos, creo que seguirán siendo un equipo entrañable, unos leones poco feroces. El principal objetivo debería ser el crecimiento como jugadores de sus jóvenes talentos para poder tener un equipo realmente competitivo a medio plazo. Si, además, alguno de los partidos lo ganan como el de los Browns del año pasado (recordad, el cómo importa), de modo épico, la temporada habrá merecido la pena. Aunque seguramente, salvo que os compréis el Game Pass, no veréis ningún partido de Detroit en directo. Dudo mucho que el Plus, mejor dicho, la NFL, designe un partido de un equipo tan perdedor como este para su emisión internacional.

Absurda predicción final. Como adelantaba, el primer puesto debería depender del duelo particular entre Vikings y Packers. Si alguno consigue ganar los dos partidos, la división será suya, y puede que la ventaja de campo durante todos los playoffs. Que la suerte esté del lado de los de Wisconsin, que hará falta. Los Bears serían terceros, y los Lions, a distancia, cuartos.

Si tienen algún comentario sobre el análisis y las predicciones, será más que bienvenido.
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BONUS TRACK: un Anal Intruder para el Madrid olímpico

[A partir de aquí esto no va de football, así que los que solo os paséis para leer sobre temas "footballísticos" podéis dejar de leer]

Me vais a perdonar, pero no puedo dejar de comentar una cuestión que nada tiene que ver con el football, aunque sí con el deporte. Me ha indignado tanto que hasta había pensado escribir un artículo exclusivamente sobre esto, aunque me he contenido porque este blog está para hablar sobre la NFL. Lo dejo como pegote de cierre a este artículo, como bonus track.

Sabéis que Madrid se ha presentado ya dos veces como candidata a albergar los Juegos Olímpicos, en 2012 y 2016, cosechando sendos fracasos. Parece que lo va a volver a hacer para los Juegos de 2020 o de una ocasión posterior. Entre las mentiras que venden los responsables de la candidatura, está que Madrid es una ciudad comprometida con el deporte. Y una puta mierda. Las instituciones públicas madrileñas son un ejemplo de abandono y marginación al deporte. Por eso celebraré todas las veces que fracase la mentada candidatura, basada en la hipocresía y el engaño. Aquí lo único que interesa es el negocio puro y duro. Los demás a la mierda.

Esta semana hemos podido ver otro ejemplo. No sé si sabréis que el Estudiantes jugaba de prestado en el Madrid Arena. La cancha es propiedad de una empresa municipal, Madrid Espacios y Congresos ("MEyC"). En su día se firmó un contrato de arrendamiento que vence este mes. Se firmó porque el ayuntamiento construyó un pabellón muy grande en medio de la nada (en la Casa de Campo) que no se usaba para nada. Y había que darle algún uso. Bueno, se usaba solo para el Masters de tenis de Madrid (mira tú, que me suena que lo han vuelto a hacer...). El ayuntamiento, a través de MEyC, ofreció el recinto al Estu en unas condiciones de precio muy ventajosas. Con el paso del tiempo, MEyC vio que lo más rentable era utilizar el recinto para otros fines distintos de los deportivos: conciertos, congresos, muestras gastronómicas, eventos de pastilleros, etc. Por sus santos cojones, MEyC decidió incumplir el contrato e impedir el uso del Madrid Arena al Estu. Eso provocó que el Estudiantes acudiera a los tribunales, aunque hasta que se dictó la resolución judicial correspondiente, el Estu tuvio que jugar varios partidos en Vistalegre (una pista de la que se tuvo que ir porque no podía pagar su alto precio). Evidentemente, los tribunales dieron la razón al Estu y obligaron a los sinvergüenzas de MEyC a cumplir lo pactado en el contrato y permitir que el Estu jugase en el Arena. Ah, se me olvidaba decir que el Estudiantes estuvo durante mucho tiempo retrasando la presentación de su demanda, ya que está en una situación más que complicada, puesto que tiene que llevarse bien con las autoridades municipales, porque sin apoyo municipal cualquier club ACB menos los de fútbol es inviable.

El contrato de arrendamiento del Madrid Arena llega ahora a su fin. En Madrid hay (1) un mal llamado Palacio de los Deportes (que debería llamarse Palacio de los Conciertos) explotado por una joint venture de la Comunidad de Madrid y una empresa privada (Madrid Deportes y Espectáculos) que no va a permitir que el deporte impida la celebración de sus conciertos; (2) el Palacio Vistalegre, plaza de toros cubierta, de gestión privada y situada en el barrio de Carabanchel, que se habilitó para el baloncesto cuando se quemó el Palacio de los Deportes y el Estu no tenía a dónde ir; (3) la Caja Mágica (a.k.a. Caca Mágica o Paja Mágica), carísima obra situada en el centro de a tomar por culo, sin acceso cercano por transporte público y, hasta la próxima temporada baloncestística, sin uso; y (4) el Madrid Arena. Ninguno de estos cuatro pabellones, tres de ellos públicos (gestionados por empresas públicas o semipúblicas) se pone a disposición de un equipo de baloncesto madrileño histórico, y no digo de forma gratuita, sino pagando un precio que se pueda permitir. De hecho, la única alternativa que se plantea como viable es la de Vistalegre, el recinto privado. Tócate los cojones, el Ayuntamiento de Madrid que apoya al deporte.

Y no creáis que les dan remordimientos en admitirlo. Luis Blázquez, presidente de MEyC, no ha tenido ningún reparo en declarar lo siguiente, aprovechando la presentación del acuerdo con el equipo-que-no-debe-ser-nombrado para que dispute sus partidos en la Caja Mágica (en exclusiva, eso sí, que no les gusta compartir nada con la plebe): "El contrato con Estudiantes vence el 30 de junio. El Arena tiene que especializarse en espectáculos musicales y otras ofertas de ocio. ¿Que si Estudiantes podría jugar en la Caja Mágica? No lo creo". Hay que echar al Estu del Madrid Arena porque "la contratación de eventos musicales y similares a largo plazo no es compatible con reservas deportivas si no tienen fechas ciertas también a largo plazo". Podéis encontrar más información en estos artículos del As y El País.

Vuelvo a poner lo que dice Blázquez. Es que es muy fuerte. "El contrato con Estudiantes vence el 30 de junio. El Arena tiene que especializarse en espectáculos musicales y otras ofertas de ocio. ¿Que si Estudiantes podría jugar en la Caja Mágica? No lo creo".

En resumen, de los dos pabellones municipales aptos para ACB (el Palacio de los Deportes es de la Comunidad de Madrid), uno se va a especializar en "espectáculos musicales" y el otro en "deporte", pero el que se destina a eventos deportivos se lo reservan en exclusiva a la sección deficitaria del equipo-que-no-debe-ser-nombrado. La verdad es que todo esto no cuadra con el macropabellón de 20.000 espectadores que iban a construir en Valdebebas para disputar sus partidos en la NBA (que según sus planes, deberían estar disputando desde hace algún tiempo), pero bueno.

Se mima al equipo con más dinero pero que menos fomenta el deporte para los madrileños. Solo tenéis que comparar las fotos de las personas que hacen deporte en las canteras de ambos equipos:

1.- El que no recibe el apoyo del Ayuntamiento de Madrid:


2.- El que recibe el apoyo del Ayuntamiento de Madrid (en la foto, en la que meten al cuerpo técnico y a la directiva para hacer bulto --en la anterior no-- hay varios jugadores salidos de la cantera de Estudiantes, y no solo los del primer equipo):


Como dato complementario, el equipo-que-no-debe-ser-nombrado ha decidido disolver su filial, así que quitad a la mitad de las personas que salen en la foto anterior. Así os haréis una idea de la dimensión de su cantera para la temporada que viene. Y este es el único equipo que no es de fútbol (aunque se financia gracias a él) que recibe el apoyo del Ayuntamiento de Madrid.

¿Os habéis parado a pensar cuántos equipos de la ciudad de Madrid compiten en primera división en deportes distintos del fútbol? En balonmano, ni un equipo; en fútbol sala, tampoco (eso sí, equipos de la periferia unos cuantos); en voleibol, cero; en waterpolo, hockey sobre patines, tres tantos de lo mismo. Ni siquiera en la Liga Nacional de Fútbol Americano (donde también hay que desplazarse a la periferia --Las Rozas y Rivas-- para ver partidos). Nada de nada. Así es el Madrid olímpico que ama el deporte. Un engaño que espero que nunca cuele.

A día de hoy, Estudiantes está sin cancha, en concurso de acreedores y sin el apoyo de ninguna institución pública. Ojo, que soy el primero que está en contra de que se destinen recursos públicos al deporte profesional. El deporte profesional tiene que autofinanciarse (en sentido amplio). En otras palabras, los equipos deben financiarse con los ingresos que genera su actividad ordinaria (patrocinios, contratos televisivos, etc.) y no con subvenciones, incluidas las encubiertas (colocas el nombre de la ciudad/comunidad autónoma y te pago unos milloncejos). Con la que está cayendo, solo faltaba. Eso sí, o follamos todos o la puta al río. Ayudas públicas para todos o para nadie.

Y no os creáis que Madrid está con el deporte. Eso es mentira. Y mientras la sigan manteniendo, me alegraré de los fracasos de las candidaturas olímpicas. Anda y que les den. Con el Anal Intruder.



[Creo que no valgo para diplomático. Ea.]