Comienzo la ronda de predicciones divisionales. La temporada pasada publiqué unos tochos un tanto insufribles con análisis detallados de cada equipo, posición por posición, incluida la dureza del calendario que afrontaban. Hacer eso me llevó un huevo de tiempo y creo que el resultado final no era para tanto (ni mucho menos). En concreto, tardé casi tres meses en preparar esas absurdas predicciones. Esta temporada, tengo menos de tres semanas para hacerlo.
Por otra parte, existen numerosos análisis sobre lo que puede hacer cada franquicia la próxima temporada, tanto en español (por ejemplo, los de Zona Roja o NFL Hispano) como en inglés. Seguro que mejores y con más conocimiento de causa.
Sin embargo, pese a la tentación que tenía de no publicar previas ni predicciones, lo voy a intentar. Eso sí, por los motivos anteriores, trataré que sean más cortas que las del año pasado y que se estructuren de manera más legible. También intentaré aportar algo que no se lea en otros sitios. Aunque sean gilipolleces.
Como me gusta dar la chapa y repetirme más que los callos, recuerdo mis reflexiones sobre la capacidad predictiva del ser humano: toda predicción sobre los resultados de una competición no vale una mierda, porque existen ciertas limitaciones, más allá de que (generalmente) el ser humano no puede predecir el futuro, que debemos tener en cuenta. Fundamentalmente, tres: el factor tiempo, el factor lesiones y el factor suerte. En otras palabras, (i) cuando más lejos está un acontecimiento, menos elementos de juicio tenemos para valorarlo, y más imprecisa es nuestra predicción; (ii) todas las temporadas se producen lesiones importantes, que se ignoran en el momento de hacer la predicción, y que resultan decisivas para el rendimiento de un equipo; y (iii) siempre el campeón final se ve, en algún momento, contra las cuerdas; en ese momento, toneladas de suerte son necesarias para superar el trago. En este artículo hablaba de todo esto en detalle y daba ejemplos de las situaciones en las que la potra resultaba decisiva para el triunfador final.
El último campeón, al que precisamente analizamos hoy, estuvo al borde del abismo faltando tres partidos para el fin de la temporada. En la jornada 15, los Packers, sin Rodgers, jugaban en Foxboro frente a los Patriots. Antes, los Eagles visitaban a los Giants, los Saints a los Ravens y los Lions a los Buccaneers. Pues bien, si perdían los Packers (como perdieron), las victorias de los Giants, Saints y Bucs los dejaban matemáticamente fuera. En particular, si ganaban Bucs y Giants, los Packers estaban prácticamente eliminados. Ambos tuvieron el partido ganado (o casi ganado), sobre todo los Giants. Un milagro en New Meadowlands lo evitó. Por su parte, los Bucs cayeron en casa y en la prórroga frente a unos Lions que llevaban siglos sin vencer fuera, y cuyos dos primeros quarterbacks estaban lesionados. Qué potra la de aquel día. Aún la recuerdo. Todos lo habíamos predicho a principio de temporada, por supuesto.
¿Por qué publico predicciones, entonces? Porque a todos nos mola leerlas. Y así después puedes reírte de los errores del predictor. Seguiremos el orden del año pasado. Empezamos por la NFC Norte.
Supongo que habréis echado de menos la ambientación musical. No me he olvidado de ella. Para contextualizar mejor los análisis de cada equipo, incluiremos la canción de un grupo representativo de su región. Si algo tienen los Estados Unidos, son bandas cojonudas.
Green Bay Packers
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Norte, 6.º NFC. Playoffs: ganadores de la Super Bowl.
Quiénes son. Los actuales campeones de la NFL, el equipo más laureado en la historia del fútbol americano profesional, son también la única franquicia profesional estadounidense sin dueño (o visto de otro modo, la que más dueños tiene), en la que su capital está repartido entre su pueblo, que es también el más pequeño de todos los que cuentan con una franquicia en las Grandes Ligas estadounidenses. Tienen un estadio con capacidad para más de 73 000 espectadores en una ciudad que apenas supera los 100 000. ¿Demasiado grande? Lo contrario, se ha quedado tan pequeño que se está planteando su ampliación (entradas agotadas para todos los partidos que se han jugado ahí desde 1960; lista de espera para abonos de más de 80 000 personas). Sí, es la hostia. Este vídeo, centrado en su estadio, Lambeau Field, resume la filosofía de esta franquicia y la relación con sus aficionados.
Música. Wisconsin, rústico estado rico en queso (lo llaman la despensa de los Estados Unidos), no lo es tanto en música. Desde este punto de vista, pierden claramente la batalla divisional (también es cierto que juegan contra rivales muy potentes). En línea con la idiosincrasia de este estado, su producción musical se centra en el folk. La banda más conocida de Wisconsin son los (o "las") Violent Femmes, que no ocultan sus raíces folclóricas. Su mayor éxito, Blister in the sun, ya se incluyó en un artículo anterior, por lo que vamos a variar. Esto es Please do not go.
Qué se espera de ellos. De un campeón siempre se espera que repita, aunque por suerte (sí, por suerte) esto no suele suceder en la NFL. Al contrario que en las mal llamadas competiciones −donde no hay competencia porque siempre ganan los mismos− la NFL, la competición deportiva más rentable del planeta, es un ejemplo de paridad. En las últimas 10 temporadas, ha habído 7 campeones diferentes. No solo eso, sino que ningún equipo repite campeonato desde los Patriots de la 2004-2005 y ningún vigente campeón gana siquiera un partido de playoffs desde los Patriots de la 2005-2006. ¿Romperán los Packers la racha? Muchos analistas creen que existen argumentos para pensar que sí, como la juventud de una plantilla aún en progresión ascendente o la recuperación de jugadores importantes con hambre de títulos (recordemos que la temporada pasada fueron campeones a pesar de múltiples lesiones). Aunque solo sea por probabilidad, no creo que repitan anillo, pero sí que estén en la lucha.
Ataque. La pasada temporada el ataque de los Packers fue unidimensional. La expresión es un poco mierda, pero bastante gráfica. El juego de carrera no existía. Solamente el aéreo. Hasta que irrumpió James Starks en los playoffs, no hubo un juego de carrera mínimamente creíble, pero ni siquiera entonces el peso del ataque llegó a equilibrarse. Y a pesar de su unidimensionalidad, el ataque de los Packers arrasó cuando más se necesitaba. Sabías que venía un pase, se usaban formaciones sin backfield, con cinco receptores, y no había manera de pararlo (que se lo digan a los Falcons). Este desequilibrio se agravó por la ausencia de un corredor fiable durante casi toda la temporada, ya que Ryan Grant se lesionó gravemente en el primer partido y Brandon Jackson no está para esas labores (no la caga, que no es poco, pero no es un feature back, un running back que pueda llevar el peso de un ataque). Para la próxima temporada, vuelve Grant, Starks tiene más experiencia, y el ataque recupera a uno de los objetivos favoritos de Aaron Rodgers, Jermichael Finley. Sí, la verdad es que da miedo. Vamos a analizarlo con algo de detalle.
Quarterback. El debate ya no existe. El viejo fantasma se ha esfumado. Ya nadie duda de Aaron Rodgers. Ya no es el sucesor de, sino que es Aaron Rodgers. El MVP de la pasada Super Bowl y uno de los cinco mejores quarterbacks de la NFL sin duda. Personalmente, creo que hay cuatro fantásticos por encima del resto (los enumero sin orden particular, ya que me costaría decidir quién está por encima de quién): Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees y Aaron Rodgers. Philip Rivers está llamando a la puerta, pero hasta que gane un anillo (cruel y de algún modo injusta vara de medir, ya que eso es algo que no depende exclusivamente de él) lo dejaremos fuera. Pero bueno, que me voy por las ramas, volvamos a los Packers.
El principal problema de Rodgers deriva de su habilidad para correr. Aparte de un excelente pasador, es, después de Michael Vick, el quarterback que mejor corre de la NFL. Cuando un jugador acarrea (aunque lo de acarrear no me gusta, no se me ocurre otra traducción para carry) mucho el balón, se expone a que le caigan hostias infames. Es el caso de Vick, y es el caso de Rodgers. La pasada temporada cosechó dos conmociones cerebrales. Una de ellas le hizo perderse un partido. Aunque parecía haber aprendido del error, esta pretemporada ya le hemos visto correr a lo loco, sin deslizarse hacia adelante (slide) al terminar la carrera para evitar los golpes de los defensores. Si hace esas gilipolleces en pretemporada, qué no hará en temporada regular. Los rivales saben de sus debilidades e irán a por él, no lo dudéis.
No cabe descartar, ni mucho menos, que los Packers se vean forzados a recurrir a un plan B si Rodgers vuelve a lesionarse. Afortunadamente cuentan con él. Matt Flynn está considerado como uno de los mejores quarterbacks suplentes de la liga. Seguramente el mejor sea el que tiene Vick (Vince Young) y también seguramente los méritos de Flynn se exageran por lo conseguido en un solo partido (one-hit wonder, que le llaman), pero creo que el recambio ofrece garantías razonables.
(decía que iba a hacer análisis cortos y me he tirado tres párrafos hablando de una sola posición, anda que vamos bien)
Receptores. El equipo de receptores de los Packers es el mejor de la NFL. Ninguno de ellos es un Larry Fitzgerald o un Andre Johnson. Si acaso Greg Jennings, que para mí está entre los cinco mejores de la liga, aunque lejos de esos dos monstruos (USA Today dice que es el sexto, aunque yo creo que hoy en día es mejor que Reggie Wayne y está en la liga de Calvin Johnson y Roddy White). Al lado de Jennings, muy buenos receptores, como Donald Driver (pese a su edad, creo que tiene todavía gasolina para un año más a alto nivel), Jordy Nelson y James Jones. Estos dos últimos tienen con más frecuencia de la debida problemas graves de recepción. Dejan caer balones fáciles, que a punto estuvieron de costar el anillo a los Packers, pero también son capaces de lo mejor. A ellos se les unen esta temporada el tight end Jermichael Finley (hasta su lesión era uno de los mejores socios de Rodgers, una mala bestia) y el novato de segunda Randall Cobb, que si bien se eligió por sus dotes como retornador, puede ser también una amenaza como receptor (la que no deja de ser su posición) e incluso corredor. Por algo se le compara con Percy Harvin.
Línea ofensiva. Este fue el punto débil del ataque de los Packers. Sin embargo, ha mejorado significativamente desde el desastre perpetrado durante la primera mitad de la temporada 2009-2010. No obstante, cuando tus primeras elecciones en los últimos dos drafts son jugadores de la línea ofensiva, no cabe duda de que piensas que es una posición que es necesario reforzar. Sin embargo, hay que decir que los Packers no habrían sido campeones sin la mejora sustancial de su línea desde 2009. La protección a Rodgers durante el tramo decisivo de la temporada fue muy buena e incluso se abrieron espacios para el juego de carrera. La temporada que viene faltará un titular, Daryn Colledge. Un novato de primera ronda, Derek Sherrod (que parece aún verde) y T.J. Lang se juegan el puesto. Las últimas noticias indican que, pese a partir con desventaja, Lang va en cabeza.
Backfield. Aunque el término backfield incluye a todos los jugadores que se sitúan detrás de la línea ofensiva (también al quarterback), usaremos el término para denominar a running backs, fullbacks, halfbacks y todos los backs que no sean quarters. Con la vuelta de Ryan Grant, el (esperado) progreso de James Starks y la ayuda de John Kuhn (el fullback de moda), sin ser de los mejores de la competición, el backfield de Green Bay es más que decente. También estará el running back novato Alex Green, un tipo que me ha encantado lo que le he visto. La temporada pasada, la única finalidad del juego de carrera era que las jugadas de play action (jugadas en las que el quarterback finge entregar el balón al corredor para posteriormente lanzar un pase) fuesen creíbles. La carrera no era un fin en sí mismo. Qué indigno. No había un compromiso real de run the football. ¿La próxima temporada? Por el bien de los Packers, espero que se recurra más a la carrera, aunque seguro que el pase seguirá llevando el peso del ataque.
Defensa. Volveré a repetirme. Offense wins games, defense wins championships. Aunque estamos en la edad de oro del ataque aéreo de la NFL, la defensa sigue resultando decisiva. Tanto es así, que los dos equipos que disputaron la pasada Super Bowl fueron los dos que menos puntos recibieron durante toda la temporada. Quizá matizaría que "la defensa oportunista" es la clave para ser campeón. Que se lo digan a los Saints de la 2009-2010, o a los Steelers de la 2008-2009. Como los Packers la temporada pasada, sus victorias llegaron gracias a jugadas defensivas decisivas en el momento más oportunos. Recordemos las intercepciones retornadas para touchdown (pick six, que se llama) de James Harrison a Kurt Warner, de Tracy Porter a Peyton Manning y de Nick Collins a Ben Roethlisberger. El oportunismo de la defensa, decisivo. Para Green Bay, no solo en la Super Bowl, también en momentos clave frente a los Bears en final de conferencia y frente a los Falcons en la ronda divisional. Buena parte de culpa de este éxito es de Dom Capers, que ha sabido montar una defensa excepcional sobre la base de jugadores no drafteados (Tramon Williams, Sam Shields, Frank Zombo) o desechados por otros equipos (Howard Green, Charlie Peprah o Erik Walden). Capers se hizo cargo de un equipo cuya defensa era desastrosa y, tras cambiar el sistema base de 4-3 (cuatro jugadores en la línea, tres linebackers) a 3-4 (tres en línea, cuatro linebackers), los resultados no han podido ser mejores.
Línea defensiva. La baja más importante de Green Bay para la próxima temporada será la de Cullen Jenkins (que se ha ido, cómo no, a Philadelphia). Jenkins era uno de los principales pilares de una línea muy potente, pero no creo que su baja vaya a resultar de gran relevancia. Jenkins es un excelente jugador, pero los Packers ya mostraron la temporada pasada que sabían vivir sin él (se perdió cinco partidos por lesión). Creo que la línea está bien cubierta con B.J. Raji, Ryan Pickett, Howard Green y Mike Neal. Este último, una segunda ronda del draft de 2010, que se perdió la temporada pasada por lesión, está llamado a cubrir el hueco de Jenkins, aunque la pretemporada de Neal ha comenzado con dudas debido a una nueva lesión (parece que leve, pero uno nunca se puede fiar de los partes médicos en la NFL). Conclusión: aunque en algunas ocasiones sufre contra la carrera (sobre todo según avanza el partido), creo que es de las mejores líneas de la NFL.
Linebackers. El punto más débil de la defensa de Green Bay. Curiosamente, el lugar en el que juega la estrella de la defensa, Clay Matthews. Si está sano, Matthews es imparable (como mostró al principio de la pasada temporada). Si está renqueante, como sucede con demasiada frecuencia, es un muy buen jugador. Hace un par de semanas se revelaba que Matthews jugó la mitad de la pasada temporada con una pierna rota. Aprovecho para recordar de nuevo que no hay que fiarse de la información que dan los equipos sobre lesiones, puesto que nadie tenía ni idea de que esto había sucedido. El problema de esta línea es que los compañeros de Matthews no están a su altura. Por dentro, Desmond Bishop y A.J. Hawk son buenos jugadores, y por fuera, el otro lugar de la línea se lo disputan Zombo, Walden y Brad Jones. Clay necesita ayuda. Por el bien de los Packers, más vale que no se lesione (por "se lesione" quiero decir algo realmente grave para él, por ejemplo, que le amputen una pierna).
Secundaria. En la era del pase, la defensa aérea es fundamental. En Cold, Hard Football Facts no paran de dar la chapa con que lo más importante para ser campeón es la defensa contra el pase. Los Packers fueron los mejores en este apartado la pasada temporada y los Steelers los segundos. La secundaria no es la única responsable del éxito de la defensa contra el pase (también es necesario que el front seven presione al pasador para que no tenga tiempo de lanzar o forzar errores), pero resulta esencial en esta disciplina. La de los Packers es de las mejores de la NFL (no me atrevo a decir la mejor con la que están liando en Philadelphia): en las esquinas, Charles Woodson (el líder de la defensa) y Tramon Williams, apoyados por un jugador en progreso como Sam Shields cuando Capers añade un jugador más a la secundaria. Como safeties, un Pro Bowler como Nick Collins y, acompañándolo, Morgan Burnett (quien hasta que se lesionó gravemente el año pasado, mostró excelentes maneras) o Charlie Peprah. Esta secundaria, además, se beneficia de la polivalencia de jugadores como (especialmente) Charles Woodson, que aunque se le clasifique como un corner juega por todas partes.
Equipos especiales. Este apartado del juego fue el más flojo de Green Bay la pasada temporada, especialmente en relación con la cobertura de retorno. El propio Rodgers llegó a declarar que cada vez que se produce un retorno se pone a rezar por que no suceda un desastre. Un punto débil en el que los Packers se han visto favorecidos por el cambio de normas para el año que viene: al adelantarse el kickoff hasta la 35, será más complicado que los retornadores contrarios hagan daño. En cuanto al retorno de Green Bay, brillaba por su ausencia. Jordy Nelson era el que más lejos llegaba, pero sus problemas de fiabilidad en el control del balón eran graves. Para evitar pérdidas de balón, se encomendaron labores de retorno a otros jugadores importantes de la defensa como Tramon Williams, poniendo en grave riesgo su salud. Esta temporada será el novato Randall Cobb (un especialista) quien lleve el peso en estas labores, junto al también novato Alex Green. Por otro lado, en cuanto a pateadores, Mason Crosby es un kicker relativamente fiable; el punter, Tim Masthay es un jugador de segundo año procedente del fútbol australiano, que ha ido progresando desde niveles pésimos hasta convertirse en uno de los mejores punters de la NFL en tiempo récord.
Equipo técnico. Mucho se ha criticado, sobre todo desde aficionados de los Packers, a Mike McCarthy. El head coach es el que lleva el peso del ataque, y en más de una ocasión se ha puesto en duda su habilidad para controlar el reloj (su ineptitud se compara con la de genios de la disciplina como Andy Reid), por no hablar de su playcalling amarrategui cuando el partido se pone de cara. Esa estrategia conservadora a punto estuvo de costar un grave disgusto a Green Bay en ronda de wild card y en final de conferencia. Como ya es mayorcito, supongo que no cambiará. Con todo, hay que reconocer que McCarthy ha sabido sacar lo mejor de los jugadores de que dispone, y que, pese a las críticas, ha construido un equipo campeón. Todo eso desde la sensatez y la prudencia, que es algo que no se valora suficientemente en el deporte profesional.
Aunque la cabeza del equipo técnico es McCarthy, Dom Capers, el coordinador defensivo, es la estrella del grupo. Ya hemos comentado arriba los méritos de Capers. También debe destacarse el trabajo del entrenador de outside linebackers, Kevin Greene (mirad qué jeta más elegante) por su trabajo con Matthews, y el de Mike Trgovac (pronúnciese TER-guh-vack) con la línea. Suerte han tenido los Packers de que del equipo técnico campeón solo se haya ido el preparador de wide receivers.
Calendario. El 13.º más duro de la NFL (teniendo en cuenta los resultados de la pasada temporada regular), el teóricamente más fácil de la división después de Chicago. Sin embargo, tiene trampa. El inicio en casa frente a los Saints es muy duro, y despues tiene dos partidos fuera (uno de ellos en Carolina, que debería ganar). Termina, como la temporada pasada, con dos partidos en casa frente a Bears y Lions, donde seguramente se jugará el campeonato de división.
Pronóstico. Campeones de la NFC Norte.
Minnesota Vikings
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Norte, 11.º NFC. No se clasificaron para los playoffs.
Quiénes son. Con ese sobrenombre, ya me diréis adónde van. No hay vikingo bueno. Los Vikings son probablemente el equipo que peor me cae de la NFL. Ya no tanto, ahora que se ha ido Favre. Dicho esto, el malo de la película siempre es necesario. Dejando manías personales, son un equipo histórico y maldito. Fue fundado en 1961, lo que para los estándares de la NFL significa estar en el grupo de los "equipos de siempre". Por lo menos, ha estado en todas las temporadas de la era Super Bowl (desde 1966). Como malditos que son, comparten con los Buffalo Bills el honor de ser el equipo que más veces ha llegado a la Super Bowl sin haberla ganado jamás. Hasta cuatro veces llegaron los de Minneapolis al último partido, y en todas ellas cayeron. En alguna ocasión, contra todo pronóstico (ante los Chiefs); en otras, contra rivales míticos (los Dolphins de principios de los '70). Sin embargo, desde 1976 no han vuelto al gran partido. Y no ha sido por falta de oportunidades. La última, hace un par de temporadas, cuando Favre hizo de las suyas en el momento más apropiado. Este vídeo recopila la sucesión de catastróficas desdichas de los Vikings. Seguro que más de uno, conmovido por el sufrimiento de estos cornudos, guardará cierta simpatía por ellos.
Música. En este apartado sí que me gusta Minnesota. Me gusta a pesar de que de esa tierra procede uno de los personajes más insufribles del panorama musical (un poco mierda la expresión panorama musical), el personaje que anteriormente se hacía llamar el artista anteriormente conocido como Prince. Un soplapollas que hace música mierda. Pero centrémonos en lo que mola de la música de Minneapolis. De la tierra de las "Twin Cities" son dos de los grupos que más me molan, Hüsker Dü y The Replacements. También de ahí son los Jayhawks, y el mítico sello musical Twin/Tone Records. Como de los Hüskers ya he puesto bastante, The Replacements, Favorite thing.
Qué se espera de ellos. No demasiado, la verdad. A pesar de que queda buena parte de la base del equipo que llegó hace un par de temporadas a las puertas de la Super Bowl, y de que se han deshecho de desechos (como Childress y Favre), también pierden piezas importantes (como Sidney Rice y Pat Williams). Pero, ¿ha cambiado tanto este equipo desde entonces para que pase de ser uno de los favoritos al anillo a candidatos a la cuchara de madera? No lo creo. Por eso me da que, pese a los negros augurios que se ciernen sobre los Vikings, no lo van a hacer tan mal.
Ataque. Pese a que contaban con uno de los mejores juegos de carrera de la NFL −tan bueno que incluso con un inepto dúo de quarterbacks (Tarvaris Jackson y Gus Frerotte) fueron campeones de la NFC Norte en la 2008-2009− los Vikings renunciaron a basar su éxito en el ataque terrestre con la llegada de Brett Favre. Primero el pase, y luego si acaso la carrera. ¿Que estás en field goal range y conviene asegurar? Nada, nada, hay que jugársela. Luego pasa lo que pasa, claro. Y eso que Peterson ha ido solucionando sus problemas de fumbling. Bien harían los Vikings en volver a run first.
Quarterback. Donovan McNabb. Con lo bueno y lo malo que eso conlleva. ¿Lo bueno? Que sabe. ¿Lo malo? Que, quizá, supo. No cabe duda de que la experiencia de McNabb en los Redskins fue un fiasco. No cabe duda de que la ilusión que genera es escasa. Pero tampoco cabe duda de que este tipo ha demostrado en otras ocasiones es capaz de lo mejor. Si sabe asumir un rol secundario (sí, sé que es complicado, y que algunos le acusan precisamente de hacer lo que le da la gana), puede ser un jugador interesante. Si no, fracaso asegurado. Y si el fracaso se consuma pronto, Christian Ponder, el futuro de la franquicia en esta posición, tendrá que tomar el mando. Ponder fue elegido en primera ronda del draft por los Vikings, en un momento en el que su situación en el puesto era desesperada (McNabb no había llegado). Ahora pueden darle tiempo a madurar a la sombra de McNabb y, llegado el caso (si el tema va mal) tomar las riendas del equipo.
Receptores. Aquí los Vikings tienen un problema. Se ha ido Sidney Rice. Un jugador que está claro que valora los proyectos deportivos por encima del dinero. Por eso se ha ido a un equipo como los Seattle Seahawks (nótese la ironía). Rice era un excelente jugador, a pesar de sus problemas de lesiones. Ahora los Vikings tienen un dolor de cabeza con este puesto. Sí, es una gracia de pésimo gusto. La estrella es Percy Harvin, un jugadorazo, pero al que sus migrañas le perjudican mucho. Es probable que por culpa de estos dolores se pierda más de un partido. Al lado de Harvin, no encontramos demasiados motivos para el optimismo. El tight end Shiancoe es un jugador notable, y los demás, ni fu ni fa: Bernard Berrian, Michael Jenkins y Greg Camarillo. Jugadores correctos, sin más.
Línea ofensiva. Hasta hace bien poco, era de las mejores de la NFL. La primera temporada de Favre, era absolutamente intocable. Las últimas noticias no son tan halagüeñas. Algunos incluso creen que está entre las peores de la NFL. La temporada pasada el quarterback vikingo se comió más golpes de los debidos. El panorama para la temporada que comienza pinta peor. Anthony Herrera, un pilar importante, arrastra problemas que hacen temer por su participación en el inicio de la temporada. Briant McKinnie disfrutó tanto del lockout, se puso tan gordo el cabrón, que lo despidieron. Todo un profesional. No le faltaron ofertas, eso sí, pues es todo un Pro Bowler y a poco que le pongan a raya mejorará. Baltimore es su destino. ¿Qué queda, entonces? Pues poco. Jugadores de dudosa capacidad para ser titulares (como John Sullivan), novatos y algún veterano en declive (Steve Hutchinson). Problemas para preservar la línea.
Backfield. Parece que todo el mundo se ha olvidado de Adrian Peterson. El que hasta hace poco era considerado el mejor corredor de la NFL, ha visto cómo su protagonismo se evaporaba. El predominio del pase, por un lado, y el auge de otras estrellas en su puesto (Chris Johnson) han hecho caer su cotización. Sin embargo, Peterson ha corregido el problema que tenía con los fumbles. El rendimiento de Peterson será clave para el éxito de los Vikings. En él debe descansar el peso del ataque. Toby Gerhart lo apoyará en labores terrestres.
Defensa. El sobrenombre de este equipo, cuando triunfaba (hasta el último partido) en los 70 era Purple people eaters. No es que se comieran a gente de lila, es que era la gente de lila la que se comía a otra gente, por mucho que el lila sea un color un poco... Bueno, dejémoslo ahí. En particular, estos devoradores de gente eran los defensores de la línea. Jugadores como Jarred Allen o los Williams eran dignos acreedores de ese término. Allen sigue, de los Williams solo quedará uno. La temible defensa de la 2009-2010 ha ido decayendo en fiereza. Pero nunca se puede uno fiar cuando Jared Allen y E.J. Henderson están enfrente.
Línea defensiva. Está Jared Allen. Sí, me repito, pero este tipo es un ogro. Un auténtico peligro. Después, otros tres (Minnesota juega con una 4-3). No están ya Pat Williams ni Ray Edwards, y Remi Ayodele y Brian Robison harán lo que podrán por reemplazarlos. El otro Williams, Kevin, sigue. A pesar de los pesares, el año pasado contuvieron razonablemente bien la carrera (novenos de la NFL en este apartado), pero es una posición que deben reforzar para que Allen no esté tan solo.
Linebackers. Algunos consideran que E.J. Henderson, el linebacker del medio, fue el comeback player de la temporada pasada. Tras una gravísima lesión, protagonizó una temporada sobresaliente. Él es el principal bastión de detrás de la línea. A su lado, Chad Greenway y Erin Henderson. Razonablemente bien, creo.
Secundaria. La parte de la defensa que más preocupa. El veterano de 34 tacos Antoine Winfield, el corner, lo más fiable de una unidad que suscita bastantes dudas. Los otros corners, Chris Cook y Asher Allen, pse. En las posiciones de safety lo tienen más complicado. Estos chicos necesitan ayuda de un front seven que haga la vida imposible al quarterback, la verdad.
Equipos especiales. Percy Harvin, cuando está, es un auténtico peligro retornando. Si no, Camarillo, que cumple pero no es lo mismo. Un peligro es también en punter, pero en Twitter. Chris Kluwe protagonizó uno de esos episodios que nos amenizan la offseason: los improperios por Twitter. En medio de la disputa entre propietarios y sindicato, Kluwe dijo en su cuenta de Twitter que Drew Brees, Peyton Manning, Logan Mankins y Vincent Jackson eran unos douchebags, insulto que podemos traducir como mierdas, pendejos o capullos. Lo decía por, grosso modo, anteponer egoísmos personales a la solución del lockout. Pero que un pringao como un punter puntee, digo, putee a la nobleza de la NFL mola. Encima buena gente, que cedió el dorsal 5 a McNabb a cambio de que este nombrase a su banda de rock, Tripping Icarus, en al menos cinco ruedas de prensa. ¿Que qué tal le da al balón? Regular, pero eso qué más da. El kicker es el veterano Ryan Longwell, que a sus 37 tacos sigue siendo un pateador fiable.
Equipo técnico. Minnesota tenía a uno de los head coaches más odiados de la NFL. Los triunfos llegaban a pesar de él, las derrotas eran, en buena parte, por su culpa. Hablo de Brad Childress, cómo no. Tras ser despedido por malos resultados, su coordinador defensivo, Leslie Frazier, lo sustituyó. No lo hizo nada mal (3-3 en un equipo que terminó 6-10) y se ganó la continuidad. Al cargo del ataque, una persona a la que se atribuye la formación profesional de Matt Ryan, el exentrenador de quarterbacks de los Falcons Bill Musgrave.
Calendario. El 12.º más duro de la liga considerando los resultados de sus rivales el pasado año. Inicio muy complicado contra los Chargers. Luego reciben a los Bucs en Minnesota y se enfrentan a Lions y Chiefs. Podrían llegar a rascar tres triunfos. Si consiguen dos, bien. Menos, complicado. Las dos últimas jornadas visitan a Redskins y reciben a Bears.
Pronóstico. Segundos de la NFC Norte (por llevar la contraria). No creo que dé para playoffs, este año es probable que las wild cards se queden entre la NFC Este (que se enfrenta al chollo de la NFC Oeste) y la NFC Sur (que tiene a varios gallitos).
Chicago Bears
Temporada pasada: 11-6. 1.º NFC Norte, 2.º NFC. Playoffs: Final de conferencia, derrotados por los Green Bay Packers.
Quiénes son. En una división con mucha historia, Bears y Packers son los que más. Uno de los iconos de los Packers, Vince Lombardi, da nombre al trofeo que se entrega al vencedor de la Super Bowl; uno de los Bears, George Halas, se lo da al vencedor de la final de la NFC. Mitiquérrima franquicia fundada en 1919. Muy laureada y dominante en la década de los 30 y de los 40, pero que en la era Super Bowl solamente acumula un trofeo de campeón (en 1986) y otra aparición en el gran partido (2006). El año pasado, aunque nadie contaba con ellos, con toneladas de suerte de por medio, se quedaron a las puertas de la Super Bowl. Los Packers impidieron que un equipo tan mediocre como los Bears de la 2010-2011 (lo siento, pero sinceramente lo creo) llegasen tan lejos. Ah, tienen un himno que me encanta y sobre el que ya comenté sus orígenes. El football en Chicago, o lo que es lo mismo, la vida de George Halas:
Música. Aquí también hay mucho nivel. Hasta hay un estilo musical (y una banda) que se denominan Chicago. Pero a mí eso no me va. Grupos recientes como Rise Against o Alkaline Trio proceden de la zona. Me quedo con Cheap Trick y su clásico Surrender.
Qué se espera de ellos. No creo que nadie espere que los Bears lleguen tan lejos como la pasada temporada en una conferencia con equipos como Eagles, Packers, Saints o Falcons, por citar unos cuantos. No siempre la suerte te permite enfrentarte a un equipo con récord negativo en ronda divisional. Quién sabe, está claro, pero creo que su aspiración es pelear por el título de división o, en su defecto, por una plaza en los playoffs. No espero yo tanto de los Bears, equipo que alcanzó más de lo que debía el año pasado y que creo que se la puede pegar este. Por suerte para los seguidores de Chicago, mis impresiones valen una mierda y tampoco tengo una base demasiado sólida para pensarlo. Veamos.
Ataque. Os habréis dado cuenta de que en algunos casos ni hablamos del coordinador ofensivo o del defensivo. El cargo existe, pero no resulta tan relevante. En Chicago sí. Allá donde esté Mike Martz, allá donde tenga competencias en la estrategia de ataque, se aludirá a él en primer lugar, antes que a los jugadores. El autor intelectual del Greatest show on turf. Poco protagonismo de la carrera, devoción por el pase y, pese a haber jugado de tight end, por apenas utilizar a estos jugadores como receptores. Greg Olsen ya ha huido, camino de Charlotte. A Martz también se le responsabiliza de la exorbitante cantidad de sacks que sufre Chicago. Su filosofía de ataque se basa en rutas profundas de los receptores, que fuerzan al pasador a esperar para soltar el pase; aparte, las formaciones son ricas en receptores y escasas de bloqueadores (¿para qué?). Más le vale poner solución al tema. Sobre todo con un quarterback de la hombría y agallas de Jay Cutler, que es capaz de aguantar lo que le venga. Espera...
Quarterback. ¿Hay algo que permita a Jay Cutler redimirse ante su afición? Lo veo difícil. En un deporte en el que la gallardía, lo bizarro (en el sentido español de la palabra, que no significa extraño, por mucho que lo veamos con mayor frecuencia usado con este significado, por mala traducción del inglés) forma parte de la esencia del juego, no se admiten actitudes de nenaza. Ya podía estar Cutler jugándose la vida, que su retirada en la final de la NFC será difícil de perdonar. Más aún cuando su sustituto era una calamidad (Todd Collins), aunque el sustituto del sustituto (Caleb Hanle) a punto estuvo de lograr la hazaña. Un puñado de líneas y todavía no he comentado nada sobre cómo creo que funcionará Cutler el año que viene. Es que es complicado. Creo que tiene una papeleta complicada. Un marrón importante. Con confianza, un buen jugador. Sin ella, un peligro. Esperará su oportunidad Hanle, que con su buen partido en la final de la NFC ya se ha ganado el favor de muchos.
Receptores. Un sistema como el de Martz necesita de unos receptores en condiciones. Los Bears no los tenían la pasada temporada. Esta, han mejorado. Roy Williams ha decepcionado en Dallas, sí. No ha estado ni mucho menos a la altura. Pero es un buen receptor. Mejora lo presente en Chicago. Devin Hester, un retornador como ninguno, es un receptor mediocre, siendo generosos. Johnny Knox deberá seguir creciendo y Earl Bennet completa la unidad. Regulera, pero creo que Roy Williams puede venirles muy bien. No descartemos tampoco la colaboración de Matt Forté en estas labores. Ah, se ha ido Olsen y ha llegado Matt Spaeth para el puesto de tight end. A bloquear, y a bloquear bien. Cutler lo necesita.
Línea ofensiva. No me parece descabellado que, si el panorama sigue como la temporada pasado, se acuse a los miembros de la línea de los Bears de intento de homicidio. Es inadmisible que tu protegido sufra 52 sacks. La línea no es la única culpable, pero sí la principal junto con Martz. Un desastre. La incorporación de Gabe Carimi (primera ronda del último draft) intentará paliar los defectos de una unidad que sufre del sistema y de su incompetencia. Con Martz al frente, supongo que no queda otra.
Backfield. Aunque el pase sea el protagonista, y seguro que lo seguirá siendo, a los Bears les ha quedado un grupo de corredores muy apañado. Matt Forté recuperó las buenas sensaciones de su temporada de novato durante el último año (con mucha jugada de screen, pero me vale), y con el fichaje de otro desecho de los Cowboys, Marion Barber, no tendrán excusa para darle bola a la carrera. El veterano Chester Taylor completa el buen backfield de los Bears.
Defensa. Los Bears llegaron tan lejos la temporada pasada gracias a su defensa. No cabe ninguna duda. A pesar de que sus quarterbacks protagonizaron algunos partidos desastrosos (Todd Collins tuvo actuaciones para enmarcar), la defensa aguantó el tipo y permitió al equipo ganar partidos que por su rendimiento en ataque jamás habría vencido. No está de más recordar que los Bears fueron campeones de la NFC Norte a pesar de que su ataque fue el antepenúltimo de la NFL en yardas totales. Su defensa, la novena en yardas permitidas, cuarta en puntos recibidos.
Línea defensiva. Julius Peppers fichó la temporada pasada por los Bears a cambio de un sueldo monstruoso. Injustificable: 84 millones de dólares garantizados en 6 años, que podrían llegar a los 91,5. Indecente. Sin embargo, el rendimiento de Peppers ha sido excelente y algunos se plantean hasta que el contrato no ha salido claro. Julius Peppers es una bestia imposible de parar. Se da por descontado que los rivales encargarán a dos hombres bloquear a Peppers. Qué menos. Pero no es el único. El otro defensive end es Israel Idonije, otro jugadorazo. Por el interior rotarán varios hombres. Una línea profunda y potente.
Linebackers. Hablábamos antes de iconos. El símbolo de los Chicago Bears durante la última década es Brian Urlacher. Es veterano, pero por edad podría durar. El problema es su estado físico. Si le respetan las lesiones, sigue siendo un jugador de elite. Es el director de la defensa, el que ordena las jugadas, y el que vuelve locos a los quarterbacks contrarios. Sus carencias físicas las suple como estratega. Con él, otro veterano, Lance Briggs, estupendo jugador, y Nick Roach. El problema de la unidad es la profundidad. Como se caiga alguno, los Bears lo pasarán mal.
Secundaria. Los Bears cuentan con uno de los cornerbacks más peligrosos de la NFL (dadas las numerosas pérdidas de balón que causa), Charles Tillman. Tim Jennings y Zackary Bowman completan la nómina de corners. Correctos. En el puesto de safety, el veterano Chris Harris ejerce de líder. Major Harris deberá tomar el relevo de Danieal Manning, que se ha ido a Houston. Una secundaria sólida.
Equipos especiales. Devin Hester es uno de los mejores retornadores de la historia de la NFL. Decisivo en más de un partido la temporada pasada. Aunque las nuevas normas impidan ver retornos de kickoffs, los punts seguirán produciéndose. Y ahí seguirá Hester para liarla. Joder, si es que merece la pena verlo.
Por otro lado, los Bears tienen en Robbie Gould un kicker fiable, e incorporan a un nuevo punter procedente de Jacksonville, Adam Podlesh, que fue el quinto de la NFL la temporada pasada en media de yardas netas. En definitiva, Chicago cuenta con unos equipos especiales muy sólidos.
Equipo técnico. De Martz ya está todo contado. Toca hablar de su jefe, Lovie Smith. Un tipo que juega en la liga de Brad Childress. Siempre cuestionado, a pesar de haber llevado a los Bears a una Super Bowl y a una final de conferencia. Eso sí, se lo han reconocido con creces en su sueldo (6 millones de dólares anuales hasta 2013). A poco que vengan mal dadas, se volverá a cuestionar.
Calendario. Aunque teóricamente el calendario de los Bears es el más fácil de la NFC Norte (y el 18.º de la NFL), el inicio de temporada es muy duro y bien podrían ponerse 0-3. Falcons, Saints y Packers serán sus rivales, aunque dos de esos tres partidos se jugarán en Soldier Field. Si caen en todos, la losa puede ser demasiado pesada. Si salen airosos, tendrán opciones de repetir éxitos.
Predicción. Terceros de la NFC Norte y a casa.
Detroit Lions
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Norte. 10.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. El peor equipo de la última década. Desde la temporada 2000-2001, han batido todos los récords negativos de la NFL. Se tiraron tres temporadas completas consecutivas, de 2001 a 2003, sin ganar un solo partido fuera de su estadio. La temporada pasada batieron ese récord en cuanto a partidos consecutivos. Lo dejaron en 26. Recordemos que se juegan 8 partidos fuera por temporada. Precisamente la victoria con la que se rompía la racha permitió que los Packers alcanzasen los playoffs. Si los Lions hubiesen perdido en Tampa (y los demás resultados no hubiesen cambiado), Green Bay no habría sido campeón. Desde la temporada 2000-2001 no consiguen un balance positivo de victorias. Pero, su mayor hazaña, que nadie ha conseguido igualar, ha sido la temporada (im)perfecta. 0-16, en la 2008-2009. La siguiente temporada cosecharon dos victorias; y la pasada, nada menos que seis. Como probablemente pocos de los que leen habrán visto ganar a los Detroit Lions, vamos a recordar tiempos mejores de este equipo que despierta tanta ternura. Y es que este es otro equipo con mucha historia. Los Lions cuentan con 4 títulos de campeones de la NFL, todos ellos anteriores a la era Super Bowl. Fueron un equipo dominante en la década de los 50, cuando cosecharon tres títulos. El último, en 1957. Este fue el partido. Disfrutad del vídeo, que es una joya. Precisamente jugaban la final frente a otra franquicia de pésimos resultados en los últimos años, los Cleveland Browns, en donde jugaba un novato al que el narrador llama "Jimmy Brown". Detroit se presenta sin su quarterback titular, Bobby Lane.
Aunque nunca llegaron a los niveles de los 50, hay que decir que durante los 90 los Lions fueron un muy buen equipo, cuando lograron alcanzar los playoffs en seis ocasiones. Estaban liderados por un tal Barry Sanders.
¿Por qué de los Lions dos vídeos y de los demás solamente uno? Porque a los demás los hemos visto compitiendo de verdad recientemente. A los Lions, apenas.
Música. Estamos ante otra tierra fértil en música. Probablemente la mejor de la división, y mira que hay nivel. De ahí procede desde Madonna a MC5 o Alice Cooper. De Detroit es el mítico sello Motown (que viene de Motor Town, la ciudad del motor). También de por ahí proceden los Stooges. Os pongo algo que tiene parte de Stooges y parte de MC5, la Sonic's Rendezvous Band. Esto es Electrophonic tonic.
Qué se espera de ellos. De los Lions, aunque parezca mentira, se espera bastante. Son una apuesta de moda. De tanto perder, de tanto fracasar, han ido acumulando elecciones en los primeros puestos del draft. Gracias a ello, cuentan con auténticos genios en su plantilla. En particular, Calvin Johnson y Ndamukong Suh. Detroit cuenta con altas dosis de talento joven, aparte de los citados anteriormente. Su línea en las últimas temporadas es ascendente (difícil que no lo sea cuando vienes de conseguir 0 y 2 victorias, por otro lado). Por estos motivos, está de moda apostar por una buena campaña de los Lions. Queda guay, después de tantos años sumidos en la miseria. Tan de moda está, que creo que se espera mucho de ellos. Se habla de balance de victorias positivo e incluso de wild card. ¿Realmente es para tanto?
Ataque. Los Lions tienen un ataque potente. Que pase de bueno a muy bueno depende del estado de salud de sus estrellas. Si Matthew Stafford y Calvin Johnson están en forma, y si su veterana línea ofensiva se comporta, los Lions tienen un ataque explosivo que puede amargar la existencia a cualquiera. Eso sí, es un castillo de naipes. Si alguna de las piezas falla, y no es improbable que lo haga, se jodió el invento.
Quarterback. Primera clave: el estado de forma de Stafford. El número 1 del draft de hace un par de años encara su tercera temporada como profesional. Hasta ahora, se ha tirado más tiempo lesionado que activo: ha jugado 13 partidos de los 32 que ha disputado su equipo en ese periodo; la última temporada, solamente 3. Eso sí, lo que se le ha visto invita al optimismo. Ha cometido los errores comprensibles de novato (20 intercepciones, una media de 2 por partido, en su primer año), pero también ha dado muestras de su calidad. De su disponibilidad depende el éxito de Detroit. Luego, de que lo haga bien. Si se vuelve a lesionar (no descartable en absoluto), Shaun Hill volverá a tomar los mandos. Hill es un quarterback decente, correcto, pero insuficiente para aportar el plus que los Lions necesitas. Con una línea mediocre (siendo generosos) y un backfield regulero, y una defensa todavía verde, necesitas un quarterback de primera para construir un equipo ganador. De momento, bastante incertidumbre.
Receptores. Calvin Johnson es una superestrella. Un portento físico, si llega a haber contado con un pasador fiable y algo de ayuda de sus compañeros, probablemente estaríamos hablando del mejor receptor de la NFL. Antes comentaba que está en el Top-5, un escalón por debajo de Andre Johnson y Larry Fitzgerald. Es así, pero Calvin Johnson ha llegado a ese status en un ataque mucho peor que el de Texans o Cardinals (en la era Warner, se entiende). Johnson necesita ayuda para que las defensas tengan que preocuparse por alguien más que él. Eso sí, si se dejase de gilipolleces (léase jugar a la peonza en la end zone), quizá su equipo contaría con alguna victoria más. Nate Burleson cumplió razonablemente bien la función de apoyo a este número 1. El tight end Brandon Pettigrew es otro buen jugador que colabora en estas tareas. La exestrella de los Broncos, pero no los de Denver sino los de Boise State, Titus Young, y Rashied Davis aportan profundidad a la posición. Pero, no nos engañemos, estamos ante otra clave: si Calvin Johnson cae, el ataque de los Lions se va a la mierda.
Línea ofensiva. En una división en la que está de moda poner a parir a las líneas ofensivas, los Lions no iban a ser menos. A pesar de que está compuesta por jugadores veteranos y de que todos los titulares repetirán la próxima temporada (indicio de que, quizá, el motivo es que funciona), la línea de Detroit siempre tiene su lugar de honor entre las peores de la NFL. Por llevar un poco la contraria, diré que no es para tanto. No digo que sea una buena línea, pero tampoco pésima.
Como siempre que uno puede debe aportar datos para justificar sus afirmaciones, recurriré de nuevo a los de Cold, Hard Football Facts. La peña de esta web intenta buscar estadísticas que midan el rendimiento de todas las posiciones, y encontrar qué es lo más importante para el triunfo de un equipo. Ya comenté antes que lo primero, según dicen, es la defensa aérea. Para medir el rendimiento de las líneas ofensivas calculan un índice llamado offensive hog index, cuya fórmula se basa en las yardas de carrera conseguidas, el porcentaje de "jugadas negativas de pase" sucedidas (intercepciones o sacks, en las que se entiende que la línea tiene parte de culpa) y porcentaje de éxito en jugadas de tercer down, donde la línea es fundamental. Pues bien, de acuerdo con este criterio, el año pasado la mejor línea habría sido la de los Patriots, seguida de Bucs, Texans, Saints, Falcons, Jets y Colts. Así de primeras, parece que tiene sentido. Se trata de lineas ofensivas reputadas. Pero, a continuación de estas, aparece una no reputada, sino reputeada: la de los Lions. ¡Eh, que parece que tan malos no son! Pues eso.
Backfield. Parecía a principios de la pasada temporada que Jahvid Best se iba a comer el mundo, pero luego su rendimiento empeoró ostensiblemente. Junto con Maurice Moris y Jerome Harrison completa un backfield rápido pero cuya aptitud para minar a los rivales por dentro es dudosa. Si Best progresa y alcanza niveles parecidos a los del inicio del año pasado, ojo con este ataque.
Defensa. Hasta la llegada de la bestia, era frecuente aludir a los Lions como lindos gatitos. Tan tiernos, tan blanditos. Ya no. Cuando un equipo cuenta con Ndamukong Suh en sus filas, las coñas se terminan. El número 2 del draft de 2010 ha respondido a las expectativas. Quizá con brutalidad excesiva, y ya le han caído unas cuantas multas por ello (no se corta ni en pretemporada, qué afición por descorchar quarterbacks). De todos modos, la defensa de Detroit tiene todavía que mejorar bastante su defensa del pase. Por este motivo, creo que los Lions seguirán sufriendo. Su secundaria es todavía bastante floja.
Línea defensiva. No hablo más de Suh. Una mala bestia, un excelente jugador. La incorporación del veterano Kyle Vanden Bosch le ha venido muy bien a la unidad. Se dudaba de su estado, pero su rendimiento ha sido bueno. Con Suh y Vanden Bosch aterrorizando a los rivales, se libera espacio para otros jugadores, como Cliff Avril, que cosechó 8,5 sacks la temporada pasada. Ahora se une Nick Fairley, del que se espera mucho, pero cuyo estado físico suscita dudas. En todo caso, ya nadie se ríe de los Detroit Lions.
Linebackers. Los Lions incorporan a Stephen Tulloch, procedente de los Titans, como gran esperanza para reforzar su unidad de linebackers. Tulloch fue el segundo jugador en número de placajes de la NFL la temporada pasada, así que cabe esperar mayor solidez en esta unidad. Junto a él, llega de Jacksonville Justin Durant, un jugador bastante irregular, pero que aporta profundidad. DeAndre Levy completa la unidad titular. Es un ugador joven del que se espera que siga progresando. A los Packers la temporada pasada les amargó la vida, con 8 tackles y, sobre todo, una decisiva intercepción a Matt Flynn en su propia end zone. La victoria de los Lions en Miami también se debió a una jugada decisiva de Levy, que retornó una intercepción para el touchdown de la victoria.
Secundaria. Esta unidad es la que más dudas suscita. Muchas, además. Han fichado a Eric Wright de los Browns y a Erik Coleman de los Falcons para reforzarla, pero no parecen jugadores lo suficientemente importantes para dar seguridad a la secundaria. Tienen a dos safeties jóvenes, Louis Delmas (que pega que da gusto) y Amari Spievey, que no están mal. Pero en las esquinas tienen más problemas. El citado Wright será seguramente titular, junto con Chris Houston o Alphonso Smith. En general, bastante flojos.
Equipos especiales. Para compensar tanta inmadurez, los Lions tienen a un kicker de 41 tacos, de nombre con rima, Jason Hason. Su longevidad no le ha hecho perder precisión (18/18 field goals la temporada pasada), aunque empieza a sufrir achaques típicos de la edad y que llevaron a Suh a chutar (sin éxito) un extra point. La gilipollez les costó el partido a los Lions. El punter, Nick Harris, regulero, y la defensa de los retornos debe mejorar bastante. Stefan Logan es un tipo que sabe retornar. Veamos, que este año veremos pocos:
Equipo técnico. Jim Schwartz asumió el cargo con la tranquilidad de que no lo podía hacer peor que su predecesor, Rod Marinelli (ahora coordinador defensivo en Chicago). En un contexto de poca exigencia, sus resultados han sido, siendo generosos, aceptables (8-24, es decir, un 25% de victorias). Creo que es un buen entrenador y que está sabiendo llevar al grupo de jóvenes jugadores que tiene a cargo, pero necesita dar un paso adelante.
Calendario. Los Lions tienen teóricamente el calendario más duro de la división y el 4.º de la NFL. No se dan las mejores condiciones para que resurjan. Tres de sus cuatro primeros partidos los juegan fuera (Tampa, Minnesota y Dallas), y algo deberían rascar para tener opciones de pelear.
Predicción. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Últimos de la NFC Norte. Por recuperar viejas costumbres.
* * *
Conclusión. La primera conclusión es que esto ha quedado demasiado largo. Como siga así, no llego ni de coña a analizar todas las divisiones. Las siguientes serán bastante más breves. Mi siguiente conclusión es que, si bien tengo relativamente claro que los Packers son los favoritos, los otros tres están ordenados de manera un tanto aleatoria. Nada me sorprendería en esta división, desde que los Lions sean segundos, hasta que los Bears repitan campeonato. Pero algo hay que (pre)decir, así que apuesto por que los Vikings son segundos, los Bears terceros y los Lions últimos.
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miércoles, 24 de agosto de 2011
jueves, 23 de diciembre de 2010
Un pobre viejo rencoroso
Una canción sobre un amigo que te traiciona y al que no quieres volver a ver es lo mejor para ambientar esta entrada. Far Behind:
Escribía el otro día que cuando alguien muere tendemos a olvidarnos de sus defectos y a recordar solo sus virtudes. Lo decía al hilo del fin de la carrera de Brett Favre. Por si la sucesión de elogios que repite ad nauseam la prensa no fuese suficiente, su retirada parecía estar ablandando incluso el corazón de los aficionados de los Packers, quienes, no obstante, lo despidieron de Lambeau Field entre abucheos en su última visita a la tundra helada. Toda una hazaña, considerando que era un dios en Green Bay. Pero ver imágenes como estas, de cómo quedó tras su última jugada como profesional, enternece. Y recuerdas todo lo bueno que te hizo vivir. E incluso piensas que estarías dispuesto a perdonar la traición y el desprecio a quienes le veneraban.
Afortunadamente, para que no se nos olvide su traición, Favre nos recuerda a los aficionados de los Packers que es un gilipollas. Todo esto viene por lo que le dijo Favre a Julius Peppers al terminar el partido frente a los Bears del pasado lunes:
Go beat the Packers in a couple of weeks.
(Ganad a los Packers dentro de un par de semanas)
Recuerdo que resulta irrelevante para el equipo de Favre que los Packers ganen o pierdan su último partido. Como también resultaba irrelevante para Minnesota ganar o perder contra los Bears (no para los Packers, a quienes les convenía una victoria de los Vikings). Y recuerdo que con su victoria del lunes, los Bears ya se han asegurado el primer puesto en la NFC Norte. Puede que en el partido de Lambeau Field los Bears se jueguen evitar tener que disputar la ronda de wild card (si Green Bay gana a los Giants, además, previsiblemente contra los Packers), pero eso a Favre no le debería afectar mucho. Salvo que, como es evidente, odie a los Packers. En ese caso, a Favre le interesa que los Bears ganen. Porque si Green Bay gana a los Giants (que no es poco) y posteriormente vencen a Chicago, estarán en playoffs.
Qué tipo más miserable. Espero que en Green Bay conozcan bien los deseos del ídolo caído. Entiendo que Favre guarde rencor a Ted Thompson y a Mike McCarthy porque no se plegaron a sus caprichos de diva decadente. Cuando Favre anunció su retirada, los Packers apostaron por Rodgers. Cuando la voluble diva anunció que daba marcha atrás, Thompson y McCarthy decidieron mantener su apuesta por Rodgers. Normal que les guarde rencor. En ocasiones las divas son así de caprichosas, su tolerancia a la frustración es mínima. Pero de ahí a desear el mal permanente a la franquicia en la que consiguió todo en la NFL, hay un trecho. Una muestra más de la falta de clase de la prima donna. El ególatra desagradecido desea que la afición que le veneró durante dieciséis años lo pase mal. Todo un ejemplo.
Otro triste episodio de la triste retirada de este triste personaje. Pobrecillo.
Escribía el otro día que cuando alguien muere tendemos a olvidarnos de sus defectos y a recordar solo sus virtudes. Lo decía al hilo del fin de la carrera de Brett Favre. Por si la sucesión de elogios que repite ad nauseam la prensa no fuese suficiente, su retirada parecía estar ablandando incluso el corazón de los aficionados de los Packers, quienes, no obstante, lo despidieron de Lambeau Field entre abucheos en su última visita a la tundra helada. Toda una hazaña, considerando que era un dios en Green Bay. Pero ver imágenes como estas, de cómo quedó tras su última jugada como profesional, enternece. Y recuerdas todo lo bueno que te hizo vivir. E incluso piensas que estarías dispuesto a perdonar la traición y el desprecio a quienes le veneraban.
Afortunadamente, para que no se nos olvide su traición, Favre nos recuerda a los aficionados de los Packers que es un gilipollas. Todo esto viene por lo que le dijo Favre a Julius Peppers al terminar el partido frente a los Bears del pasado lunes:
Go beat the Packers in a couple of weeks.
(Ganad a los Packers dentro de un par de semanas)
Recuerdo que resulta irrelevante para el equipo de Favre que los Packers ganen o pierdan su último partido. Como también resultaba irrelevante para Minnesota ganar o perder contra los Bears (no para los Packers, a quienes les convenía una victoria de los Vikings). Y recuerdo que con su victoria del lunes, los Bears ya se han asegurado el primer puesto en la NFC Norte. Puede que en el partido de Lambeau Field los Bears se jueguen evitar tener que disputar la ronda de wild card (si Green Bay gana a los Giants, además, previsiblemente contra los Packers), pero eso a Favre no le debería afectar mucho. Salvo que, como es evidente, odie a los Packers. En ese caso, a Favre le interesa que los Bears ganen. Porque si Green Bay gana a los Giants (que no es poco) y posteriormente vencen a Chicago, estarán en playoffs.
Qué tipo más miserable. Espero que en Green Bay conozcan bien los deseos del ídolo caído. Entiendo que Favre guarde rencor a Ted Thompson y a Mike McCarthy porque no se plegaron a sus caprichos de diva decadente. Cuando Favre anunció su retirada, los Packers apostaron por Rodgers. Cuando la voluble diva anunció que daba marcha atrás, Thompson y McCarthy decidieron mantener su apuesta por Rodgers. Normal que les guarde rencor. En ocasiones las divas son así de caprichosas, su tolerancia a la frustración es mínima. Pero de ahí a desear el mal permanente a la franquicia en la que consiguió todo en la NFL, hay un trecho. Una muestra más de la falta de clase de la prima donna. El ególatra desagradecido desea que la afición que le veneró durante dieciséis años lo pase mal. Todo un ejemplo.
Otro triste episodio de la triste retirada de este triste personaje. Pobrecillo.
martes, 14 de diciembre de 2010
El enésimo presunto adiós de Favre (otro final triste)
Generalmente, cuando alguien muere, todo el mundo se deshace en elogios. Los defectos se desvanecen, las virtudes son lo único que queda. La presunta muerte deportiva de Brett Favre (y van...) no podía ser menos. Una plétora de panegíricos. Voy a llevar la contraria y dar un poco por saco, recordando el resultado de sus últimos pases en cada uno de sus equipos (y de algunos de los primeros).
Ya que, como veréis, parece anclado en el mismo resultado, (I'm) Stranded, de los Saints :
Hagamos memoria:
− Primer pase de Favre como Falcon (y como jugador profesional): intercepción.
− Último pase de Favre como Falcon: intercepción.
− Primer pase de Favre como Packer: completado a sí mismo (qué narcisista).
− Último pase de Favre como Packer (en final de conferencia): intercepción
− (Pen)último pase de Favre como Jet: intercepción
− Último pase de Favre en playoffs, como Viking (en final de conferencia): intercepción
− Último pase de Favre como Viking (hasta ahora): intercepción
Pues eso. Qué finales más tristes. Lo que comenzó con una intercepción, terminó (por ahora) con otra. Un total de 335 (récord histórico, como no podía ser de otro modo).
Y repito lo que comentaba en Zona Roja: Me gustaría estar apenado por el fin del 4. Fue mi primer ídolo. Soy de los Packers por él. Pero como soy más de equipos que de jugadores, sigo siendo de los Packers pero ya no soy de él (esto da para un comentario separado, porque, por lo menos en mi caso, de un jugador puedes "dejar de ser" por su comportamiento, pero el equipo es casi como una madre, lo terminas queriendo por muchas penurias que pase).
El adiós no ha podido ser más triste. En un equipo del que no es el emblema, en un estadio del que ese equipo debería ser local pero no lo es, y presumiendo de una racha de partidos (297) que realmente no es la que es. Porque la racha, como muchos defienden, no es de 297, es de 321 partidos. ¿Por qué no iban a contar los partidos de playoffs? Si son los más importantes. El hecho, como ya han dicho muchos, es que Favre ha respondido a la llamada de su equipo cada domingo, ya fuera septiembre, octubre, noviembre, diciembre o enero (las dos Super Bowls que disputó fueron en enero). Nada le detuvo nunca, ni la muerte de su padre. Todo eso hay que reconocerlo. Como hay que reconocer que sus récords se basan también en su permanencia: jugó tanto que tiene todos los récords "buenos" (yardas de pase, touchdowns) y "malos" (intercepciones, fumbles).
Pero, como decía, ya es triste de que presuma de la racha equivocada. Y que presuma como presume: vendiendo balones a 500 dólares.
Un broche triste para sus últimos tristes años de carrera, sobre todo el antepenúltimo y el último. Tan tristes, que yo no estoy triste de que se pire. Quién me lo iba a decir.
Y añado: espero que juegue el próximo lunes contra los Bears y consiga una victoria que Green Bay necesita imperiosamente. Ese podría ser su último partido como Packer.
Ya que, como veréis, parece anclado en el mismo resultado, (I'm) Stranded, de los Saints :
Hagamos memoria:
− Primer pase de Favre como Falcon (y como jugador profesional): intercepción.
− Último pase de Favre como Falcon: intercepción.
− Primer pase de Favre como Packer: completado a sí mismo (qué narcisista).
− Último pase de Favre como Packer (en final de conferencia): intercepción
− (Pen)último pase de Favre como Jet: intercepción
− Último pase de Favre en playoffs, como Viking (en final de conferencia): intercepción
− Último pase de Favre como Viking (hasta ahora): intercepción
Pues eso. Qué finales más tristes. Lo que comenzó con una intercepción, terminó (por ahora) con otra. Un total de 335 (récord histórico, como no podía ser de otro modo).
Y repito lo que comentaba en Zona Roja: Me gustaría estar apenado por el fin del 4. Fue mi primer ídolo. Soy de los Packers por él. Pero como soy más de equipos que de jugadores, sigo siendo de los Packers pero ya no soy de él (esto da para un comentario separado, porque, por lo menos en mi caso, de un jugador puedes "dejar de ser" por su comportamiento, pero el equipo es casi como una madre, lo terminas queriendo por muchas penurias que pase).
El adiós no ha podido ser más triste. En un equipo del que no es el emblema, en un estadio del que ese equipo debería ser local pero no lo es, y presumiendo de una racha de partidos (297) que realmente no es la que es. Porque la racha, como muchos defienden, no es de 297, es de 321 partidos. ¿Por qué no iban a contar los partidos de playoffs? Si son los más importantes. El hecho, como ya han dicho muchos, es que Favre ha respondido a la llamada de su equipo cada domingo, ya fuera septiembre, octubre, noviembre, diciembre o enero (las dos Super Bowls que disputó fueron en enero). Nada le detuvo nunca, ni la muerte de su padre. Todo eso hay que reconocerlo. Como hay que reconocer que sus récords se basan también en su permanencia: jugó tanto que tiene todos los récords "buenos" (yardas de pase, touchdowns) y "malos" (intercepciones, fumbles).
Pero, como decía, ya es triste de que presuma de la racha equivocada. Y que presuma como presume: vendiendo balones a 500 dólares.
Un broche triste para sus últimos tristes años de carrera, sobre todo el antepenúltimo y el último. Tan tristes, que yo no estoy triste de que se pire. Quién me lo iba a decir.
Y añado: espero que juegue el próximo lunes contra los Bears y consiga una victoria que Green Bay necesita imperiosamente. Ese podría ser su último partido como Packer.
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 14
Advertencia previa: si no os gusta el fútbol o el Dépor en particular, os disgustará que haya dedicado los nombres de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes (y bastante más espacio) al club del que me hice socio en 1990 (todavía en Segunda División) y con el que sufro (bastante) y disfruto (muy poco o nada últimamente). Os aconsejo si ese es el caso, que os saltéis el primer párrafo de cada sección (y el vídeo incrustado correspondiente). Si, en cambio, sois del Dépor o simplemente os cae bien, disfrutaréis mucho recordando tiempos anteriores, sin duda mejores que los actuales, y que seguramente nunca volverán. ¿Por qué esto ahora? Pues no sé, la verdad. Me apetecía. Me puse nostálgico y este es el resultado. Ya le tocará el turno también al Estu. Joder, que esto es un blog, palabra que deriva de weblog, "diario web". Y un diario tiene que ser algo personal, ¿no?
Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!
Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.
Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.
El vomitorio (lo más comentado)
Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.
Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:
No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.
Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.
La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.
Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:
Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).
El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.
Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.
Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).
Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.
Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.
La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.
Fran (todo sigue igual)
La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.
Nunca dejamos de citar en esta sección a los Tampa Bay Buccaneers. Esta semana no será la excepción. Jugaban contra un equipo con récord negativo y, como siempre, vencieron. Con toneladas de suerte, gracias no solo al extra point que ni se llegó a chutar, sino también a que el kicker de los Redskins, Graham Gano, el mismo que se la clavó a los Packers desde su casa para ganar el partido (sí, soy muy rencoroso) falló dos field goals bastante asequibles. En cualquier caso, los Bucs siempre ganan a los malos, siempre pierden con los buenos. Pero como todas las victorias valen lo mismo (relativamente, como aclararemos más adelante), 8-5 y acechando los playoffs. Y tienen muchas opciones de conseguirlo. Si todo sigue igual, terminarán 10-6, pues ahora jugarán en su casa frente a Lions y Seahawks (equipos perdedores en estos momentos) y finalizan la regular season frente a los Saints. Con aún más suerte de la que han tenido (por el calendario que les ha tocado) quizá los Saints llegan a la última jornada sin nada en juego y reservan titulares. La leche. En ColdHardFootballFacts.com los consideran un fraude de equipo, ya que ahí tienen mucho en cuenta las Quality Standings, pero es lo que hay. Por mucho que dijeran la pasada semana "Tampa is the biggest fraud team in the NFL: 0-5 against Quality Teams, 7-0 against everybody else", los Bucs tienen bastantes papeletas para entrar en playoffs vía wild card (en cuyo caso jugarían contra el tercer mejor campeón de división de la NFC). Y ya hemos comentado muchas veces que esta temporada los equipos malos son muy buenos. Que se lo digan si no a los Packers.
Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.
Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.
Centenariazo (la sorpresa)
El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la instituciónmafiosa que más detesto, el día en el que celebraba su centenario, con toda la fiesta ya montada. Y en su propio estadio. Ah, al hilo de esto: el pasado mes de mayo, antes de la final de la Copa de Italia, cierto prepotente y bocazas entrenador dijo que nunca había visto que un equipo jugase la final de la Copa en su casa. Una situación "única en el mundo". Se ve que no conoce nada bien la historia reciente del club que entrena en la actualidad. Gallina de piel al recordar este sorprendente día:
En el Plácido domingo, jodido lunes de la pasada jornada decía esto: "Estamos tan curados de espanto que salvo que Carolina o Cincinnati ganen un partido (y estos estuvieron a punto), nada resulta sorprendente. En estos momentos, además de los dos equipos citados, los Buffalo Bills y los Detroit Lions son los equipos con menor número de victorias ¿Os extrañaría que los Bills o los Lions ganen a quien sea? A mí no. No me fío un pelo de que Green Bay gane en Detroit la próxima jornada". Bueno, aunque escribiese esto, no habría apostado por que los Lions derrotasen a los Packers. Para que eso sucediese, para que Drew Stanton (tan cafre como pasador como buen corredor) derrote a Aaron Rodgers, tiene que darse una sucesión de sorprendentes acontecimientos. Qué se yo, por ejemplo, que Greg Jennings, el receptor más en forma de la NFL, regale un pase de touchdown a su defensor para que lo intercepte, que Aaron Rodgers se lesione, que el ataque de Green Bay sea incapaz de anotar un mísero touchdown. Bueno, pues todos esos sorprendentes acontecimientos se dieron. Joder, si es que hasta Matt Flynn, quarterback suplente de los Packers, se le suponía un nivel, desde luego superior al de Stanton. No fue así. Sí, Flynn lo hizo menos mal que Stanton, lamentable pasador, que con Calvin Johnson, Brandon Pettigrew y Nate Burleson en el campo y un juego de carrera que requería toda la atención posible, llevaba 0 yardas de pase y 2 intercepciones en 41 minutos. La leche. Sin duda, la sorpresa de la jornada, por muy buenos que fuesen los Lions y muy mala suerte que tuviesen en el pasado.
¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.
Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.
Djalminha (lo mejor)
Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.
Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.
Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.
En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.
El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.
Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.
En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.
Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.
Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.
El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:
Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.
Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.
Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.
Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.
El penalti de Đukić (lo peor)
Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.
Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.
Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.
Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:
Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).
De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.
Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.
El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.
En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:
Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.
Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:
Mención especial también para Mike McCarthy, que después de que los árbitros diesen como incompleta una recepción de Greg Jennings en la end zone, como poco dudosa, decidió no pedir un challenge a pesar de os aspavientos de Jennings, quien se lo pedía acaloradamente. En una repetición parece pase completo. Habrían sido 7 puntos en vez de 3. Green Bay perdió 7-3, y McCarthy no pidió ningún challenge. En esas acciones siempre hay que pedir un challenge. La cagó por no hacerlo en Atlanta, terminó costando el partido, lo volvió a hacer ayer.
La carrera por los playoffs
Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada deNFL.com (actualizado a martes, la imagen está tomada de CBSSports.com, la web de la NFL está en estos momentos caída).
Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.
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Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
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Actualización del martes
Los partidos de la noche del lunes han dado mucho que hablar. El primero, por la ya referida ausencia de Brett Favre. Tenía que ser justo ahora que Green Bay le necesita (Minnesota jugaba contra tres rivales de los Packers en la lucha por los playoffs, contando con el partido de ayer: Giants, Bears y Eagles). Sin él, los Vikings fueron incapaces de plantar cara a los Giants, a pesar de los regalitos de Eli Manning. No sé qué pasa por New Jersey, pero los quarterbacks de sus equipos están fallando más de la cuenta últimamente. Ayer Eli lanzó dos intercepciones, que le sitúan como líder de la NFL en este apartado negativo superando a Brett Favre (19 y 18 cada uno; Brees y Palmer también llevan 18). A los Giants les está salvando su imponente defensa y su excelente juego de carrera. Este lunes tanto Brandon Jacobs como Ahmad Bradshaw pasaron de las 100 yardas de carrera, 116 y 103, respectivamente, con un touchdown para cada uno.
Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...
Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!
Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.
Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.
El vomitorio (lo más comentado)
Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.
Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:
No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.
Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.
La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.
Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:
Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).
El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.
Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.
Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).
Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.
Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.
La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.
Fran (todo sigue igual)
La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.
| Gano no ganó; su equipo perdió por su culpa. |
Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.
Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.
Centenariazo (la sorpresa)
El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la institución
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| Un balón imposible de atrapar para el receptor. Inevitable intercepción. |
¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.
Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.
Djalminha (lo mejor)
Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.
Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.
Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.
En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.
El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.
Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.
En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.
Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.
Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.
El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:
Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.
Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.
Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.
Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.
El penalti de Đukić (lo peor)
Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.
Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.
Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.
Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:
Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).
De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.
Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.
El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.
En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:
Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.
Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:
La carrera por los playoffs
Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada de
Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.
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Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
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Actualización del martes
El otro partido supuso la eliminación definitiva de los Texans en la carrera por los playoffs. Y, otra vez, en un partido dramático. Igual que ante Jaguars, Eagles y Jets, pierden en el último suspiro. Esta vez, después de una remontada épica. Perdían por 28-7 mediado el tercer cuarto, y remontaron los 21 puntos de desventaja en el último suspiro, a tan solo 21 segundos para el final del partido, gracias a un touchdown con conversión de 2 puntos impresionante.
Después, en la prórroga, la defensa de los Ravens ganó el partido.
Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...
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