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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Rico y con fundamento: Acción de Gracias 2011

Soy muy de repetirme, lo sé, pero en esta ocasión mejor me remito al pasado. Hace un año comenté los orígenes de esta fiesta y su estrecha relación con la NFL. No han cambiado. Este año prefiero centrarme en el menú de partidos que nos tiene preparado la NFL. A priori, el más suculento de los últimos tiempos. Tres partidos, seis equipos que vienen de ganar sus partidos en la última jornada. Entre ellos, los tres mejores de la NFL en cuanto a clasificación.

El jueves, día ideal para una TV Party. Subid el volumen, que este tema se sale. Un clásico de Black Flag, en la versión del disco en apoyo de los West Memphis Three. TV party tonight! TV party tonight!



El horario que indico en cada partido es el peninsular español.

18.30: Detroit Lions - Green Bay Packers. Digital+ en directo.

Uno de los partidos más esperados de la temporada. Los invictos Packers visitan la guarida de los Lions. Entre los dos acumulan 17 victorias y 3 derrotas. Desde hace casi dos meses los Packers no se enfrentan a un rival tan duro. Fue también en un dome, en Atlanta. Ahora en Detroit. Los Packers están 10-0, pero su calendario ha sido bastante benévolo. Si atendemos al balance de los rivales con los que ha jugado hasta ahora, Green Bay ha tenido el calendario más fácil de toda la NFL (41%). Eso sí, al empeoramiento del porcentaje de victorias de los rivales han contribuido los Packers ganándoles todos los partidos. En Acción de Gracias, partido de los grandes.

El precedente. Todos esperamos un festival de puntos. Yo el primero. Creo que al menos habrá que anotar 40 puntos para ganar este partido. Pero sus protagonistas serán sustancialmente los mismos que en el choque de 2011. El resultado de ese partido fue 7-3. Bueno, el quarterback de los Lions era Drew Stanton (el tercer QB). Ahora estará Matthew Stafford. Y en los Packers terminó el partido Matt Flynn. En cualquier caso, cuando Rodgers estuvo en el partido (medio partido, no poco), las cosas fueron igual de mal para Green Bay. Aaron Rodgers dispuso de 7 drives ofensivos, en los que consiguió solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas totales. Y terminó con una conmoción cerebral. Así fue ese partido:


Eso sí, los domes (pese a lo anterior) son el territorio favorito de Rodgers. Es que ahí se pone las zapatillas cómodas y la lía. Recordemos sus últimas actuaciones en el Georgia Dome, en el Metrodome o en la misma Super Bowl. Por cierto, acabo de darme cuenta de que Rodgers ya ha superado su récord personal de touchdowns de pase en una temporada. Y le quedan seis partidos.

El (más lejano) precedente. Esto lo vienen repitiendo hasta la saciedad en los medios, así que supongo que ya estaréis enterados. Los Packers están en su mejor racha histórica de victorias. La anterior, que data de 1962, se terminó en un partido de Acción de Gracias disputado en Detroit. Ahí los Lions aplastaron a los Packers de Lombardi y Starr. Once sacks, once, le cayeron al mítico quarterback. No sería muy sorprendente que se repitiese la historia, aunque con unos cuantos sacks menos. Ni el desenlace de la temporada: Green Bay no perdió más partidos en 1962.

El ogro. Ndamukong Suh. Un tipo que parece buen chico fuera del campo y un matón dentro de él. Sus bestialidades ya han provocado una reunión con el jefe de la NFL, en la que le dieron un toque de atención. Esta semana ya apunta que el modo de parar a Aaron Rodgers es golpeándolo una vez tras otra, sin parar. No se avergüenza en reconocer que el resultado del año pasado (la conmoción cerebral)

Los enfrentamientos. Creo que los matchups son bastante favorables para los Lions. La defensa de Green Bay las va a pasar canutas para parar a un ataque tan explosivo como el de Detroit. Especializada en conceder big plays, Calvin Johnson y compañía pueden hincharse. Creo que cuando ataquen los Lions veremos pocos punts. No serán todo anotaciones, porque la defensa de los Packers es muy oportunista, pero creo que los Lions aquí se impondrán. El cruce entre ataque de Green Bay y defensa de Detroit tampoco me gusta. Y me remito al precedente de la pasada temporada. Suh, Vandenbosch y compañía campaban a sus anchas por el backfield de los Packers. No veo muchos argumentos para pensar que esta vez será diferente. Al revés. La línea ofensiva de Green Bay parece más frágil esta temporada, en la que demasiado jugador inexperto (Bulaga, Newhouse y Sherrod) asume más protagonismo del debido. Y el front seven de Detroit es aún más potente. Con todo, los Packers tendrán muy presente lo sucedido el año pasado. Supongo que habrán aprendido la lección. Y Rodgers fuera del pocket es tanto o más peligroso que dentro de él.

El pronóstico. Veo mejor a Detroit para este partido. Mi pronóstico está viciado por mi condición de aficionado de los Packers. Soy demasiado pesimista con mis equipos, y probablemente exagero sus defectos y las virtudes del rival. Pero creo que los matchups favorecen a Detroit. Muchos puntos y, como decía, más de 40 puntos para quien quiera ganar es mi apuesta definitiva.

Por cierto, el partido es a las 11.30 de la mañana hora local. No sé si influirá algo, porque realmente es solo media hora antes de lo que suelen comenzar los partidos de la primera sesión del domingo, pero yo estaría completamente sobao. Horas indecentes para un día festivo.

22.15: Dallas Cowboys - Miami Dolphins

Hace apenas un mes, el partido tenía pinta de caca de la vaca (e implicados, los Chicos Vaca). Uno de los cabecillas de la carrera por Luck contra un equipo de capa caída. Pero desde entonces, estos equipos están en racha. Se plantan ambos con tres victorias consecutivas.

El precedente. Decía al principio que no me iba a repetir, pero en este caso me parece inevitable. Este jueves rememoraremos un clásico de Acción de Gracias. Los enfrentamientos entre Cowboys y Dolphins son muy poco infrecuentes, dado que pertenecen a conferencias diferentes. Cada cuatro años. Pero uno de esos enfrentamientos no se olvidará nunca. Leon Lett nos dejó uno de los errores más graves de la historia. Fue en 1993. Con el campo completamente nevado (algo extraño en Dallas y en estas fechas), a falta de 15 segundos, Dallas ganaba por 14-13. Miami se disponía a chutar un lejano field goal para ganar el partido, y sucedió esto:


En racha. Ambos equipos llegan en racha. Con tres victorias seguidas. Considerando solamente las últimas tres jornadas, Miami puede ser perfectamente el equipo más en forma de la NFL. No se enfrentaba a ningún coco (Chiefs, Redskins y Bills), pero ganaron con superioridad aplastante. Con Matt Moore pareciendo un gran quarterback, con Reggie Bush justificando (más o menos) su sueldo, una defensa dominante (tiene jugadores para ello) y receptores como Brandon Marshall o Anthony Fasano apareciendo de nuevo. Un buen equipo.

Pero los favoritos son los Cowboys. También acumulan tres victorias seguidas, aunque, como Miami, contra rivales de poco fuste. De hecho, contra los mismos que los Dolphins, pero cambiando a Chiefs por Seahawks. En cualquier caso, muchas señales para la esperanza en Dallas. Desde sus terribles cagadas contra los Lions, Romo acumula 12 pases de touchdown y solo 2 intercepciones. Y han encontrado en DeMarco Murray a un corredor potente. La defensa también ha venido mejorando, aunque el pasado domingo Sexy Rexy les hizo sufrir más de la cuenta.

No es el mejor partido posible, pero sí que promete. Y esas imágenes de Jerry Jones fuera de quicio al ver cómo Dez Bryant es ahostiado en un retorno...

El pronóstico. Mira que los Cowboys son muy de cagarla en prime time. Pero mucho, mucho, eh. Y Romo en particular. No lo descarto en absoluto. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo, creo que debe de ganar Dallas.

2.20: Baltimore Ravens - San Francisco 49ers

Más de lo mismo. Cuando conocimos que este sería el partido que completaría Acción de Gracias (recuerdo que Lions y Cowboys son fijos este día), creo que el entusiasmo fue escaso. Sí, se enfrentarían dos hermanos, los head coaches de cada equipo, pero el partido parecía muy desnivelado.

Ahora la Harbaugh Bowl parece otra cosa. Sí, la Harbaugh Bowl. Leía el otro día un tweet, creo que de Onion Sports, que decía que la NFL anda buscando a ver si queda algún Harbaugh libre para entrenar (si no lo conocéis, The Onion es una publicación de coñas marineras). Y no sería extraño. Porque lo de esta familia es para nota. El pasado mes de febrero se lió una gorda con Jim. Todo Estados Unidos lo quería. Su entonces universidad, Stanford, y los programas en apuros más prestigiosos. También la NFL. San Francisco se llevó el Harbaugh al agua y muchos pensaron que el entrenador se equivocaba. Que iba a flipar. En medio año iba a querer salir corriendo. Ni de lejos. Jim Harbaugh ha convertido a los Niners en una roca. El tirano de la NFC Oeste. Un equipo que hoy acumula dos victorias más que el campeón de esa división la temporada. Y que se lanza a por los rivales como un pelotón de jubilados a un camión de fruta gratuita.


A John lo conocemos más. Me quedo con ese discurso que tanto repiten el las promos de Digital+:

- Was it pretty?
- No.
- Was it fun?
- No.
- BUT IT WAS US!

Duelo entre hermanos. Entre el primero de la AFC y el segundo de la NFC. Poca cosa.

Duelo de gemelos. Como dicen en la web de los Niners, los vínculos no se quedan en los Harbaugh. Estos dos equipos se parecen mucho. La defensa de ambos la lidera un carismático y devastador linebacker con el número 52. Patrick Willis y Ray Lewis. El ataque de ambos depende en gran medida de pequeños y constantes taladros, Frank Gore y Ray Rice. Y los quarterbacks son de poco fiar. Ni Flacco ni Smith figuran entre los nobles de la liga, aunque como game managers (por mucho que esta expresión moleste al entrenador de San Francisco) cumplen bien. Entre los receptores, Anquan Boldin y Torrey Smith en un lado; Michael Crabtree y Braylon Edwards en otro. Bueno, los Niners tienen a Vernon Davis. Me temo que los Ravens no tienen nada ni remotamente parecido.

Presión para ambos. Los Niners sabrán qué han hecho los Packers en Detroit. Si ha perdido Green Bay, estarán ante su oportunidad para asaltar el liderato de la NFC en la carrera por ventaja de campo en los playoffs. Si ganan los Packers, estarán obligados a ganar para mantenerse en la pelea. En cuanto a Baltimore, necesitan la victoria si no quieren ceder el liderato de división a los Steelers. Pittsburgh tiene un partido relativamente sencillo el domingo ante los Chiefs de Kyle Orton. Los Ravens se la juegan aún más que los 49ers.

El pronóstico. Creo que será un partido con pocos puntos, en el que las defensas se impondrán a los ataques. Estamos ante dos de las mejores defensas de toda la NFL. Y ninguno de los dos ataques parece imparable. Con dos quarterbacks sospechosos, necesitarán que sus corredores liberen de presión a los . Creo que la defensa de Baltimore es algo mejor que la de San Francisco y que el ataque de los Ravens también es un poco menos malo que el de los 49ers. Además, juegan en Baltimore. Apuesto por los Ravens en un partido de abundantes colisiones.

* * *

Que aproveche. Los que curremos mañana por la tarde tendremos que ingeniárnoslas para seguir el primer partido. Bendito Game Pass para Android.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Mis absurdas predicciones 2011: NFC Norte

Comienzo la ronda de predicciones divisionales. La temporada pasada publiqué unos tochos un tanto insufribles con análisis detallados de cada equipo, posición por posición, incluida la dureza del calendario que afrontaban. Hacer eso me llevó un huevo de tiempo y creo que el resultado final no era para tanto (ni mucho menos). En concreto, tardé casi tres meses en preparar esas absurdas predicciones. Esta temporada, tengo menos de tres semanas para hacerlo.

Por otra parte, existen numerosos análisis sobre lo que puede hacer cada franquicia la próxima temporada, tanto en español (por ejemplo, los de Zona Roja o NFL Hispano) como en inglés. Seguro que mejores y con más conocimiento de causa.

Sin embargo, pese a la tentación que tenía de no publicar previas ni predicciones, lo voy a intentar. Eso sí, por los motivos anteriores, trataré que sean más cortas que las del año pasado y que se estructuren de manera más legible. También intentaré aportar algo que no se lea en otros sitios. Aunque sean gilipolleces.

Como me gusta dar la chapa y repetirme más que los callos, recuerdo mis reflexiones sobre la capacidad predictiva del ser humano: toda predicción sobre los resultados de una competición no vale una mierda, porque existen ciertas limitaciones, más allá de que (generalmente) el ser humano no puede predecir el futuro, que debemos tener en cuenta. Fundamentalmente, tres: el factor tiempo, el factor lesiones y el factor suerte. En otras palabras, (i) cuando más lejos está un acontecimiento, menos elementos de juicio tenemos para valorarlo, y más imprecisa es nuestra predicción; (ii) todas las temporadas se producen lesiones importantes, que se ignoran en el momento de hacer la predicción, y que resultan decisivas para el rendimiento de un equipo; y (iii) siempre el campeón final se ve, en algún momento, contra las cuerdas; en ese momento, toneladas de suerte son necesarias para superar el trago. En este artículo hablaba de todo esto en detalle y daba ejemplos de las situaciones en las que la potra resultaba decisiva para el triunfador final.

El último campeón, al que precisamente analizamos hoy, estuvo al borde del abismo faltando tres partidos para el fin de la temporada. En la jornada 15, los Packers, sin Rodgers, jugaban en Foxboro frente a los Patriots. Antes, los Eagles visitaban a los Giants, los Saints a los Ravens y los Lions a los Buccaneers. Pues bien, si perdían los Packers (como perdieron), las victorias de los Giants, Saints y Bucs los dejaban matemáticamente fuera. En particular, si ganaban Bucs y Giants, los Packers estaban prácticamente eliminados. Ambos tuvieron el partido ganado (o casi ganado), sobre todo los Giants. Un milagro en New Meadowlands lo evitó. Por su parte, los Bucs cayeron en casa y en la prórroga frente a unos Lions que llevaban siglos sin vencer fuera, y cuyos dos primeros quarterbacks estaban lesionados. Qué potra la de aquel día. Aún la recuerdo. Todos lo habíamos predicho a principio de temporada, por supuesto.

¿Por qué publico predicciones, entonces? Porque a todos nos mola leerlas. Y así después puedes reírte de los errores del predictor. Seguiremos el orden del año pasado. Empezamos por la NFC Norte.

Supongo que habréis echado de menos la ambientación musical. No me he olvidado de ella. Para contextualizar mejor los análisis de cada equipo, incluiremos la canción de un grupo representativo de su región. Si algo tienen los Estados Unidos, son bandas cojonudas.

Green Bay Packers
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Norte, 6.º NFC. Playoffs: ganadores de la Super Bowl.


Quiénes son. Los actuales campeones de la NFL, el equipo más laureado en la historia del fútbol americano profesional, son también la única franquicia profesional estadounidense sin dueño (o visto de otro modo, la que más dueños tiene), en la que su capital está repartido entre su pueblo, que es también el más pequeño de todos los que cuentan con una franquicia en las Grandes Ligas estadounidenses. Tienen un estadio con capacidad para más de 73 000 espectadores en una ciudad que apenas supera los 100 000. ¿Demasiado grande? Lo contrario, se ha quedado tan pequeño que se está planteando su ampliación (entradas agotadas para todos los partidos que se han jugado ahí desde 1960; lista de espera para abonos de más de 80 000 personas). Sí, es la hostia. Este vídeo, centrado en su estadio, Lambeau Field, resume la filosofía de esta franquicia y la relación con sus aficionados.


Música. Wisconsin, rústico estado rico en queso (lo llaman la despensa de los Estados Unidos), no lo es tanto en música. Desde este punto de vista, pierden claramente la batalla divisional (también es cierto que juegan contra rivales muy potentes). En línea con la idiosincrasia de este estado, su producción musical se centra en el folk. La banda más conocida de Wisconsin son los (o "las") Violent Femmes, que no ocultan sus raíces folclóricas. Su mayor éxito, Blister in the sun, ya se incluyó en un artículo anterior, por lo que vamos a variar. Esto es Please do not go.



Qué se espera de ellos. De un campeón siempre se espera que repita, aunque por suerte (sí, por suerte) esto no suele suceder en la NFL. Al contrario que en las mal llamadas competiciones donde no hay competencia porque siempre ganan los mismos la NFL, la competición deportiva más rentable del planeta, es un ejemplo de paridad. En las últimas 10 temporadas, ha habído 7 campeones diferentes. No solo eso, sino que ningún equipo repite campeonato desde los Patriots de la 2004-2005 y ningún vigente campeón gana siquiera un partido de playoffs desde los Patriots de la 2005-2006. ¿Romperán los Packers la racha? Muchos analistas creen que existen argumentos para pensar que sí, como la juventud de una plantilla aún en progresión ascendente o la recuperación de jugadores importantes con hambre de títulos (recordemos que la temporada pasada fueron campeones a pesar de múltiples lesiones). Aunque solo sea por probabilidad, no creo que repitan anillo, pero sí que estén en la lucha.

Ataque. La pasada temporada el ataque de los Packers fue unidimensional. La expresión es un poco mierda, pero bastante gráfica. El juego de carrera no existía. Solamente el aéreo. Hasta que irrumpió James Starks en los playoffs, no hubo un juego de carrera mínimamente creíble, pero ni siquiera entonces el peso del ataque llegó a equilibrarse. Y a pesar de su unidimensionalidad, el ataque de los Packers arrasó cuando más se necesitaba. Sabías que venía un pase, se usaban formaciones sin backfield, con cinco receptores, y no había manera de pararlo (que se lo digan a los Falcons). Este desequilibrio se agravó por la ausencia de un corredor fiable durante casi toda la temporada, ya que Ryan Grant se lesionó gravemente en el primer partido y Brandon Jackson no está para esas labores (no la caga, que no es poco, pero no es un feature back, un running back que pueda llevar el peso de un ataque). Para la próxima temporada, vuelve Grant, Starks tiene más experiencia, y el ataque recupera a uno de los objetivos favoritos de Aaron Rodgers, Jermichael Finley. Sí, la verdad es que da miedo. Vamos a analizarlo con algo de detalle.

Quarterback. El debate ya no existe. El viejo fantasma se ha esfumado. Ya nadie duda de Aaron Rodgers. Ya no es el sucesor de, sino que es Aaron Rodgers. El MVP de la pasada Super Bowl y uno de los cinco mejores quarterbacks de la NFL sin duda. Personalmente, creo que hay cuatro fantásticos por encima del resto (los enumero sin orden particular, ya que me costaría decidir quién está por encima de quién): Peyton Manning, Tom Brady, Drew Brees y Aaron Rodgers. Philip Rivers está llamando a la puerta, pero hasta que gane un anillo (cruel y de algún modo injusta vara de medir, ya que eso es algo que no depende exclusivamente de él) lo dejaremos fuera. Pero bueno, que me voy por las ramas, volvamos a los Packers.

El principal problema de Rodgers deriva de su habilidad para correr. Aparte de un excelente pasador, es, después de Michael Vick, el quarterback que mejor corre de la NFL. Cuando un jugador acarrea (aunque lo de acarrear no me gusta, no se me ocurre otra traducción para carry) mucho el balón, se expone a que le caigan hostias infames. Es el caso de Vick, y es el caso de Rodgers. La pasada temporada cosechó dos conmociones cerebrales. Una de ellas le hizo perderse un partido. Aunque parecía haber aprendido del error, esta pretemporada ya le hemos visto correr a lo loco, sin deslizarse hacia adelante (slide) al terminar la carrera para evitar los golpes de los defensores. Si hace esas gilipolleces en pretemporada, qué no hará en temporada regular. Los rivales saben de sus debilidades e irán a por él, no lo dudéis.

No cabe descartar, ni mucho menos, que los Packers se vean forzados a recurrir a un plan B si Rodgers vuelve a lesionarse. Afortunadamente cuentan con él. Matt Flynn está considerado como uno de los mejores quarterbacks suplentes de la liga. Seguramente el mejor sea el que tiene Vick (Vince Young) y también seguramente los méritos de Flynn se exageran por lo conseguido en un solo partido (one-hit wonder, que le llaman), pero creo que el recambio ofrece garantías razonables.

(decía que iba a hacer análisis cortos y me he tirado tres párrafos hablando de una sola posición, anda que vamos bien)

Receptores. El equipo de receptores de los Packers es el mejor de la NFL. Ninguno de ellos es un Larry Fitzgerald o un Andre Johnson. Si acaso Greg Jennings, que para mí está entre los cinco mejores de la liga, aunque lejos de esos dos monstruos (USA Today dice que es el sexto, aunque yo creo que hoy en día es mejor que Reggie Wayne y está en la liga de Calvin Johnson y Roddy White). Al lado de Jennings, muy buenos receptores, como Donald Driver (pese a su edad, creo que tiene todavía gasolina para un año más a alto nivel), Jordy Nelson y James Jones. Estos dos últimos tienen con más frecuencia de la debida problemas graves de recepción. Dejan caer balones fáciles, que a punto estuvieron de costar el anillo a los Packers, pero también son capaces de lo mejor. A ellos se les unen esta temporada el tight end Jermichael Finley (hasta su lesión era uno de los mejores socios de Rodgers, una mala bestia) y el novato de segunda Randall Cobb, que si bien se eligió por sus dotes como retornador, puede ser también una amenaza como receptor (la que no deja de ser su posición) e incluso corredor. Por algo se le compara con Percy Harvin.

Línea ofensiva. Este fue el punto débil del ataque de los Packers. Sin embargo, ha mejorado significativamente desde el desastre perpetrado durante la primera mitad de la temporada 2009-2010. No obstante, cuando tus primeras elecciones en los últimos dos drafts son jugadores de la línea ofensiva, no cabe duda de que piensas que es una posición que es necesario reforzar. Sin embargo, hay que decir que los Packers no habrían sido campeones sin la mejora sustancial de su línea desde 2009. La protección a Rodgers durante el tramo decisivo de la temporada fue muy buena e incluso se abrieron espacios para el juego de carrera. La temporada que viene faltará un titular, Daryn Colledge. Un novato de primera ronda, Derek Sherrod (que parece aún verde) y T.J. Lang se juegan el puesto. Las últimas noticias indican que, pese a partir con desventaja, Lang va en cabeza.

Backfield. Aunque el término backfield incluye a todos los jugadores que se sitúan detrás de la línea ofensiva (también al quarterback), usaremos el término para denominar a running backs, fullbacks, halfbacks y todos los backs que no sean quarters. Con la vuelta de Ryan Grant, el (esperado) progreso de James Starks y la ayuda de John Kuhn (el fullback de moda), sin ser de los mejores de la competición, el backfield de Green Bay es más que decente. También estará el running back novato Alex Green, un tipo que me ha encantado lo que le he visto. La temporada pasada, la única finalidad del juego de carrera era que las jugadas de play action (jugadas en las que el quarterback finge entregar el balón al corredor para posteriormente lanzar un pase) fuesen creíbles. La carrera no era un fin en sí mismo. Qué indigno. No había un compromiso real de run the football. ¿La próxima temporada? Por el bien de los Packers, espero que se recurra más a la carrera, aunque seguro que el pase seguirá llevando el peso del ataque.

Defensa. Volveré a repetirme. Offense wins games, defense wins championships. Aunque estamos en la edad de oro del ataque aéreo de la NFL, la defensa sigue resultando decisiva. Tanto es así, que los dos equipos que disputaron la pasada Super Bowl fueron los dos que menos puntos recibieron durante toda la temporada. Quizá matizaría que "la defensa oportunista" es la clave para ser campeón. Que se lo digan a los Saints de la 2009-2010, o a los Steelers de la 2008-2009. Como los Packers la temporada pasada, sus victorias llegaron gracias a jugadas defensivas decisivas en el momento más oportunos. Recordemos las intercepciones retornadas para touchdown (pick six, que se llama) de James Harrison a Kurt Warner, de Tracy Porter a Peyton Manning y de Nick Collins a Ben Roethlisberger. El oportunismo de la defensa, decisivo. Para Green Bay, no solo en la Super Bowl, también en momentos clave frente a los Bears en final de conferencia y frente a los Falcons en la ronda divisional. Buena parte de culpa de este éxito es de Dom Capers, que ha sabido montar una defensa excepcional sobre la base de jugadores no drafteados (Tramon Williams, Sam Shields, Frank Zombo) o desechados por otros equipos (Howard Green, Charlie Peprah o Erik Walden). Capers se hizo cargo de un equipo cuya defensa era desastrosa y, tras cambiar el sistema base de 4-3 (cuatro jugadores en la línea, tres linebackers) a 3-4 (tres en línea, cuatro linebackers), los resultados no han podido ser mejores.

Línea defensiva. La baja más importante de Green Bay para la próxima temporada será la de Cullen Jenkins (que se ha ido, cómo no, a Philadelphia). Jenkins era uno de los principales pilares de una línea muy potente, pero no creo que su baja vaya a resultar de gran relevancia. Jenkins es un excelente jugador, pero los Packers ya mostraron la temporada pasada que sabían vivir sin él (se perdió cinco partidos por lesión). Creo que la línea está bien cubierta con B.J. Raji, Ryan Pickett, Howard Green y Mike Neal. Este último, una segunda ronda del draft de 2010, que se perdió la temporada pasada por lesión, está llamado a cubrir el hueco de Jenkins, aunque la pretemporada de Neal ha comenzado con dudas debido a una nueva lesión (parece que leve, pero uno nunca se puede fiar de los partes médicos en la NFL). Conclusión: aunque en algunas ocasiones sufre contra la carrera (sobre todo según avanza el partido), creo que es de las mejores líneas de la NFL.

Linebackers. El punto más débil de la defensa de Green Bay. Curiosamente, el lugar en el que juega la estrella de la defensa, Clay Matthews. Si está sano, Matthews es imparable (como mostró al principio de la pasada temporada). Si está renqueante, como sucede con demasiada frecuencia, es un muy buen jugador. Hace un par de semanas se revelaba que Matthews jugó la mitad de la pasada temporada con una pierna rota. Aprovecho para recordar de nuevo que no hay que fiarse de la información que dan los equipos sobre lesiones, puesto que nadie tenía ni idea de que esto había sucedido. El problema de esta línea es que los compañeros de Matthews no están a su altura. Por dentro, Desmond Bishop y A.J. Hawk son buenos jugadores, y por fuera, el otro lugar de la línea se lo disputan Zombo, Walden y Brad Jones. Clay necesita ayuda. Por el bien de los Packers, más vale que no se lesione (por "se lesione" quiero decir algo realmente grave para él, por ejemplo, que le amputen una pierna).

Secundaria. En la era del pase, la defensa aérea es fundamental. En Cold, Hard Football Facts no paran de dar la chapa con que lo más importante para ser campeón es la defensa contra el pase. Los Packers fueron los mejores en este apartado la pasada temporada y los Steelers los segundos. La secundaria no es la única responsable del éxito de la defensa contra el pase (también es necesario que el front seven presione al pasador para que no tenga tiempo de lanzar o forzar errores), pero resulta esencial en esta disciplina. La de los Packers es de las mejores de la NFL (no me atrevo a decir la mejor con la que están liando en Philadelphia): en las esquinas, Charles Woodson (el líder de la defensa) y Tramon Williams, apoyados por un jugador en progreso como Sam Shields cuando Capers añade un jugador más a la secundaria. Como safeties, un Pro Bowler como Nick Collins y, acompañándolo, Morgan Burnett (quien hasta que se lesionó gravemente el año pasado, mostró excelentes maneras) o Charlie Peprah. Esta secundaria, además, se beneficia de la polivalencia de jugadores como (especialmente) Charles Woodson, que aunque se le clasifique como un corner juega por todas partes.

Equipos especiales. Este apartado del juego fue el más flojo de Green Bay la pasada temporada, especialmente en relación con la cobertura de retorno. El propio Rodgers llegó a declarar que cada vez que se produce un retorno se pone a rezar por que no suceda un desastre. Un punto débil en el que los Packers se han visto favorecidos por el cambio de normas para el año que viene: al adelantarse el kickoff hasta la 35, será más complicado que los retornadores contrarios hagan daño. En cuanto al retorno de Green Bay, brillaba por su ausencia. Jordy Nelson era el que más lejos llegaba, pero sus problemas de fiabilidad en el control del balón eran graves. Para evitar pérdidas de balón, se encomendaron labores de retorno a otros jugadores importantes de la defensa como Tramon Williams, poniendo en grave riesgo su salud. Esta temporada será el novato Randall Cobb (un especialista) quien lleve el peso en estas labores, junto al también novato Alex Green. Por otro lado, en cuanto a pateadores, Mason Crosby es un kicker relativamente fiable; el punter, Tim Masthay es un jugador de segundo año procedente del fútbol australiano, que ha ido progresando desde niveles pésimos hasta convertirse en uno de los mejores punters de la NFL en tiempo récord.

Equipo técnico. Mucho se ha criticado, sobre todo desde aficionados de los Packers, a Mike McCarthy. El head coach es el que lleva el peso del ataque, y en más de una ocasión se ha puesto en duda su habilidad para controlar el reloj (su ineptitud se compara con la de genios de la disciplina como Andy Reid), por no hablar de su playcalling amarrategui cuando el partido se pone de cara. Esa estrategia conservadora a punto estuvo de costar un grave disgusto a Green Bay en ronda de wild card y en final de conferencia. Como ya es mayorcito, supongo que no cambiará. Con todo, hay que reconocer que McCarthy ha sabido sacar lo mejor de los jugadores de que dispone, y que, pese a las críticas, ha construido un equipo campeón. Todo eso desde la sensatez y la prudencia, que es algo que no se valora suficientemente en el deporte profesional.

Aunque la cabeza del equipo técnico es McCarthy, Dom Capers, el coordinador defensivo, es la estrella del grupo. Ya hemos comentado arriba los méritos de Capers. También debe destacarse el trabajo del entrenador de outside linebackers, Kevin Greene (mirad qué jeta más elegante) por su trabajo con Matthews, y el de Mike Trgovac (pronúnciese TER-guh-vack) con la línea. Suerte han tenido los Packers de que del equipo técnico campeón solo se haya ido el preparador de wide receivers.

Calendario. El 13.º más duro de la NFL (teniendo en cuenta los resultados de la pasada temporada regular), el teóricamente más fácil de la división después de Chicago. Sin embargo, tiene trampa. El inicio en casa frente a los Saints es muy duro, y despues tiene dos partidos fuera (uno de ellos en Carolina, que debería ganar). Termina, como la temporada pasada, con dos partidos en casa frente a Bears y Lions, donde seguramente se jugará el campeonato de división.

Pronóstico. Campeones de la NFC Norte.

Minnesota Vikings
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Norte, 11.º NFC. No se clasificaron para los playoffs.


Quiénes son. Con ese sobrenombre, ya me diréis adónde van. No hay vikingo bueno. Los Vikings son probablemente el equipo que peor me cae de la NFL. Ya no tanto, ahora que se ha ido Favre. Dicho esto, el malo de la película siempre es necesario. Dejando manías personales, son un equipo histórico y maldito. Fue fundado en 1961, lo que para los estándares de la NFL significa estar en el grupo de los "equipos de siempre". Por lo menos, ha estado en todas las temporadas de la era Super Bowl (desde 1966). Como malditos que son, comparten con los Buffalo Bills el honor de ser el equipo que más veces ha llegado a la Super Bowl sin haberla ganado jamás. Hasta cuatro veces llegaron los de Minneapolis al último partido, y en todas ellas cayeron. En alguna ocasión, contra todo pronóstico (ante los Chiefs); en otras, contra rivales míticos (los Dolphins de principios de los '70). Sin embargo, desde 1976 no han vuelto al gran partido. Y no ha sido por falta de oportunidades. La última, hace un par de temporadas, cuando Favre hizo de las suyas en el momento más apropiado. Este vídeo recopila la sucesión de catastróficas desdichas de los Vikings. Seguro que más de uno, conmovido por el sufrimiento de estos cornudos, guardará cierta simpatía por ellos.


Música. En este apartado sí que me gusta Minnesota. Me gusta a pesar de que de esa tierra procede uno de los personajes más insufribles del panorama musical (un poco mierda la expresión panorama musical), el personaje que anteriormente se hacía llamar el artista anteriormente conocido como Prince. Un soplapollas que hace música mierda. Pero centrémonos en lo que mola de la música de Minneapolis. De la tierra de las "Twin Cities" son dos de los grupos que más me molan, Hüsker Dü y The Replacements. También de ahí son los Jayhawks, y el mítico sello musical Twin/Tone Records. Como de los Hüskers ya he puesto bastante, The Replacements, Favorite thing.



Qué se espera de ellos. No demasiado, la verdad. A pesar de que queda buena parte de la base del equipo  que llegó hace un par de temporadas a las puertas de la Super Bowl, y de que se han deshecho de desechos (como Childress y Favre), también pierden piezas importantes (como Sidney Rice y Pat Williams). Pero, ¿ha cambiado tanto este equipo desde entonces para que pase de ser uno de los favoritos al anillo a candidatos a la cuchara de madera? No lo creo. Por eso me da que, pese a los negros augurios que se ciernen sobre los Vikings, no lo van a hacer tan mal.

Ataque. Pese a que contaban con uno de los mejores juegos de carrera de la NFL tan bueno que incluso con un inepto dúo de quarterbacks (Tarvaris Jackson y Gus Frerotte) fueron campeones de la NFC Norte en la 2008-2009 los Vikings renunciaron a basar su éxito en el ataque terrestre con la llegada de Brett Favre. Primero el pase, y luego si acaso la carrera. ¿Que estás en field goal range y conviene asegurar? Nada, nada, hay que jugársela. Luego pasa lo que pasa, claro. Y eso que Peterson ha ido solucionando sus problemas de fumbling. Bien harían los Vikings en volver a run first.

Quarterback. Donovan McNabb. Con lo bueno y lo malo que eso conlleva. ¿Lo bueno? Que sabe. ¿Lo malo? Que, quizá, supo. No cabe duda de que la experiencia de McNabb en los Redskins fue un fiasco. No cabe duda de que la ilusión que genera es escasa. Pero tampoco cabe duda de que este tipo ha demostrado en otras ocasiones es capaz de lo mejor. Si sabe asumir un rol secundario (sí, sé que es complicado, y que algunos le acusan precisamente de hacer lo que le da la gana), puede ser un jugador interesante. Si no, fracaso asegurado. Y si el fracaso se consuma pronto, Christian Ponder, el futuro de la franquicia en esta posición, tendrá que tomar el mando. Ponder fue elegido en primera ronda del draft por los Vikings, en un momento en el que su situación en el puesto era desesperada (McNabb no había llegado). Ahora pueden darle tiempo a madurar a la sombra de McNabb y, llegado el caso (si el tema va mal) tomar las riendas del equipo.

Receptores. Aquí los Vikings tienen un problema. Se ha ido Sidney Rice. Un jugador que está claro que valora los proyectos deportivos por encima del dinero. Por eso se ha ido a un equipo como los Seattle Seahawks (nótese la ironía). Rice era un excelente jugador, a pesar de sus problemas de lesiones. Ahora los Vikings tienen un dolor de cabeza con este puesto. Sí, es una gracia de pésimo gusto. La estrella es Percy Harvin, un jugadorazo, pero al que sus migrañas le perjudican mucho. Es probable que por culpa de estos dolores se pierda más de un partido. Al lado de Harvin, no encontramos demasiados motivos para el optimismo. El tight end Shiancoe es un jugador notable, y los demás, ni fu ni fa: Bernard Berrian, Michael Jenkins y Greg Camarillo. Jugadores correctos, sin más.

Línea ofensiva. Hasta hace bien poco, era de las mejores de la NFL. La primera temporada de Favre, era absolutamente intocable. Las últimas noticias no son tan halagüeñas. Algunos incluso creen que está entre las peores de la NFL. La temporada pasada el quarterback vikingo se comió más golpes de los debidos. El panorama para la temporada que comienza pinta peor. Anthony Herrera, un pilar importante, arrastra problemas que hacen temer por su participación en el inicio de la temporada. Briant McKinnie disfrutó tanto del lockout, se puso tan gordo el cabrón, que lo despidieron. Todo un profesional. No le faltaron ofertas, eso sí, pues es todo un Pro Bowler y a poco que le pongan a raya mejorará. Baltimore es su destino. ¿Qué queda, entonces? Pues poco. Jugadores de dudosa capacidad para ser titulares (como John Sullivan), novatos y algún veterano en declive (Steve Hutchinson). Problemas para preservar la línea.

Backfield. Parece que todo el mundo se ha olvidado de Adrian Peterson. El que hasta hace poco era considerado el mejor corredor de la NFL, ha visto cómo su protagonismo se evaporaba. El predominio del pase, por un lado, y el auge de otras estrellas en su puesto (Chris Johnson) han hecho caer su cotización. Sin embargo, Peterson ha corregido el problema que tenía con los fumbles. El rendimiento de Peterson será clave para el éxito de los Vikings. En él debe descansar el peso del ataque. Toby Gerhart lo apoyará en labores terrestres.

Defensa. El sobrenombre de este equipo, cuando triunfaba (hasta el último partido) en los 70 era Purple people eaters. No es que se comieran a gente de lila, es que era la gente de lila la que se comía a otra gente, por mucho que el lila sea un color un poco... Bueno, dejémoslo ahí. En particular, estos devoradores de gente eran los defensores de la línea. Jugadores como Jarred Allen o los Williams eran dignos acreedores de ese término. Allen sigue, de los Williams solo quedará uno. La temible defensa de la 2009-2010 ha ido decayendo en fiereza. Pero nunca se puede uno fiar cuando Jared Allen y E.J. Henderson están enfrente.

Línea defensiva. Está Jared Allen. Sí, me repito, pero este tipo es un ogro. Un auténtico peligro. Después, otros tres (Minnesota juega con una 4-3). No están ya Pat Williams ni Ray Edwards, y Remi Ayodele y Brian Robison harán lo que podrán por reemplazarlos. El otro Williams, Kevin, sigue. A pesar de los pesares, el año pasado contuvieron razonablemente bien la carrera (novenos de la NFL en este apartado), pero es una posición que deben reforzar para que Allen no esté tan solo.

Linebackers. Algunos consideran que E.J. Henderson, el linebacker del medio, fue el comeback player de la temporada pasada. Tras una gravísima lesión, protagonizó una temporada sobresaliente. Él es el principal bastión de detrás de la línea. A su lado, Chad Greenway y Erin Henderson.  Razonablemente bien, creo.

Secundaria. La parte de la defensa que más preocupa. El veterano de 34 tacos Antoine Winfield, el corner, lo más fiable de una unidad que suscita bastantes dudas. Los otros corners, Chris Cook y Asher Allen, pse. En las posiciones de safety lo tienen más complicado. Estos chicos necesitan ayuda de un front seven que haga la vida imposible al quarterback, la verdad.

Equipos especiales. Percy Harvin, cuando está, es un auténtico peligro retornando. Si no, Camarillo, que cumple pero no es lo mismo. Un peligro es también en punter, pero en Twitter. Chris Kluwe protagonizó uno de esos episodios que nos amenizan la offseason: los improperios por Twitter. En medio de la disputa entre propietarios y sindicato, Kluwe dijo en su cuenta de Twitter que Drew Brees, Peyton Manning, Logan Mankins y Vincent Jackson eran unos douchebags, insulto que podemos traducir como mierdas, pendejos o capullos. Lo decía por, grosso modo, anteponer egoísmos personales a la solución del lockout. Pero que un pringao como un punter puntee, digo, putee a la nobleza de la NFL mola. Encima buena gente, que cedió el dorsal 5 a McNabb a cambio de que este nombrase a su banda de rock, Tripping Icarus, en al menos cinco ruedas de prensa. ¿Que qué tal le da al balón? Regular, pero eso qué más da. El kicker es el veterano Ryan Longwell, que a sus 37 tacos sigue siendo un pateador fiable.

Equipo técnico. Minnesota tenía a uno de los head coaches más odiados de la NFL. Los triunfos llegaban a pesar de él, las derrotas eran, en buena parte, por su culpa. Hablo de Brad Childress, cómo no. Tras ser despedido por malos resultados, su coordinador defensivo, Leslie Frazier, lo sustituyó. No lo hizo nada mal (3-3 en un equipo que terminó 6-10) y se ganó la continuidad. Al cargo del ataque, una persona a la que se atribuye la formación profesional de Matt Ryan, el exentrenador de quarterbacks de los Falcons Bill Musgrave.

Calendario. El 12.º más duro de la liga considerando los resultados de sus rivales el pasado año. Inicio muy complicado contra los Chargers. Luego reciben a los Bucs en Minnesota y se enfrentan a Lions y Chiefs. Podrían llegar a rascar tres triunfos. Si consiguen dos, bien. Menos, complicado. Las dos últimas jornadas visitan a Redskins y reciben a Bears.

Pronóstico. Segundos de la NFC Norte (por llevar la contraria). No creo que dé para playoffs, este año es probable que las wild cards se queden entre la NFC Este (que se enfrenta al chollo de la NFC Oeste) y la NFC Sur (que tiene a varios gallitos).

Chicago Bears
Temporada pasada: 11-6. 1.º NFC Norte, 2.º NFC. Playoffs: Final de conferencia, derrotados por los Green Bay Packers.



Quiénes son. En una división con mucha historia, Bears y Packers son los que más. Uno de los iconos de los Packers, Vince Lombardi, da nombre al trofeo que se entrega al vencedor de la Super Bowl; uno de los Bears, George Halas, se lo da al vencedor de la final de la NFC. Mitiquérrima franquicia fundada en 1919. Muy laureada y dominante en la década de los 30 y de los 40, pero que en la era Super Bowl solamente acumula un trofeo de campeón (en 1986) y otra aparición en el gran partido (2006). El año pasado, aunque nadie contaba con ellos, con toneladas de suerte de por medio, se quedaron a las puertas de la Super Bowl. Los Packers impidieron que un equipo tan mediocre como los Bears de la 2010-2011 (lo siento, pero sinceramente lo creo) llegasen tan lejos. Ah, tienen un himno que me encanta y sobre el que ya comenté sus orígenes. El football en Chicago, o lo que es lo mismo, la vida de George Halas:


Música. Aquí también hay mucho nivel. Hasta hay un estilo musical (y una banda) que se denominan Chicago. Pero a mí eso no me va. Grupos recientes como Rise Against o Alkaline Trio proceden de la zona. Me quedo con Cheap Trick y su clásico Surrender.



Qué se espera de ellos. No creo que nadie espere que los Bears lleguen tan lejos como la pasada temporada en una conferencia con equipos como Eagles, Packers, Saints o Falcons, por citar unos cuantos. No siempre la suerte te permite enfrentarte a un equipo con récord negativo en ronda divisional. Quién sabe, está claro, pero creo que su aspiración es pelear por el título de división o, en su defecto, por una plaza en los playoffs. No espero yo tanto de los Bears, equipo que alcanzó más de lo que debía el año pasado y que creo que se la puede pegar este. Por suerte para los seguidores de Chicago, mis impresiones valen una mierda y tampoco tengo una base demasiado sólida para pensarlo. Veamos.

Ataque. Os habréis dado cuenta de que en algunos casos ni hablamos del coordinador ofensivo o del defensivo. El cargo existe, pero no resulta tan relevante. En Chicago sí. Allá donde esté Mike Martz, allá donde tenga competencias en la estrategia de ataque, se aludirá a él en primer lugar, antes que a los jugadores. El autor intelectual del Greatest show on turf. Poco protagonismo de la carrera, devoción por el pase y, pese a haber jugado de tight end, por apenas utilizar a estos jugadores como receptores. Greg Olsen ya ha huido, camino de Charlotte. A Martz también se le responsabiliza de la exorbitante cantidad de sacks que sufre Chicago. Su filosofía de ataque se basa en rutas profundas de los receptores, que fuerzan al pasador a esperar para soltar el pase; aparte, las formaciones son ricas en receptores y escasas de bloqueadores (¿para qué?). Más le vale poner solución al tema. Sobre todo con un quarterback de la hombría y agallas de Jay Cutler, que es capaz de aguantar lo que le venga. Espera...

Quarterback. ¿Hay algo que permita a Jay Cutler redimirse ante su afición? Lo veo difícil. En un deporte en el que la gallardía, lo bizarro (en el sentido español de la palabra, que no significa extraño, por mucho que lo veamos con mayor frecuencia usado con este significado, por mala traducción del inglés) forma parte de la esencia del juego, no se admiten actitudes de nenaza. Ya podía estar Cutler jugándose la vida, que su retirada en la final de la NFC será difícil de perdonar. Más aún cuando su sustituto era una calamidad (Todd Collins), aunque el sustituto del sustituto (Caleb Hanle) a punto estuvo de lograr la hazaña. Un puñado de líneas y todavía no he comentado nada sobre cómo creo que funcionará Cutler el año que viene. Es que es complicado. Creo que tiene una papeleta complicada. Un marrón importante. Con confianza, un buen jugador. Sin ella, un peligro. Esperará su oportunidad Hanle, que con su buen partido en la final de la NFC ya se ha ganado el favor de muchos.

Receptores. Un sistema como el de Martz necesita de unos receptores en condiciones. Los Bears no los tenían la pasada temporada. Esta, han mejorado. Roy Williams ha decepcionado en Dallas, sí. No ha estado ni mucho menos a la altura. Pero es un buen receptor. Mejora lo presente en Chicago. Devin Hester, un retornador como ninguno, es un receptor mediocre, siendo generosos. Johnny Knox deberá seguir creciendo y Earl Bennet completa la unidad. Regulera, pero creo que Roy Williams puede venirles muy bien. No descartemos tampoco la colaboración de Matt Forté en estas labores. Ah, se ha ido Olsen y ha llegado Matt Spaeth para el puesto de tight end. A bloquear, y a bloquear bien. Cutler lo necesita.

Línea ofensiva. No me parece descabellado que, si el panorama sigue como la temporada pasado, se acuse a los miembros de la línea de los Bears de intento de homicidio. Es inadmisible que tu protegido sufra 52 sacks. La línea no es la única culpable, pero sí la principal junto con Martz. Un desastre. La incorporación de Gabe Carimi (primera ronda del último draft) intentará paliar los defectos de una unidad que sufre del sistema y de su incompetencia. Con Martz al frente, supongo que no queda otra.

Backfield. Aunque el pase sea el protagonista, y seguro que lo seguirá siendo, a los Bears les ha quedado un grupo de corredores muy apañado. Matt Forté recuperó las buenas sensaciones de su temporada de novato durante el último año (con mucha jugada de screen, pero me vale), y con el fichaje de otro desecho de los Cowboys, Marion Barber, no tendrán excusa para darle bola a la carrera. El veterano Chester Taylor completa el buen backfield de los Bears.

Defensa. Los Bears llegaron tan lejos la temporada pasada gracias a su defensa. No cabe ninguna duda. A pesar de que sus quarterbacks protagonizaron algunos partidos desastrosos (Todd Collins tuvo actuaciones para enmarcar), la defensa aguantó el tipo y permitió al equipo ganar partidos que por su rendimiento en ataque jamás habría vencido. No está de más recordar que los Bears fueron campeones de la NFC Norte a pesar de que su ataque fue el antepenúltimo de la NFL en yardas totales. Su defensa, la novena en yardas permitidas, cuarta en puntos recibidos.

Línea defensiva. Julius Peppers fichó la temporada pasada por los Bears a cambio de un sueldo monstruoso. Injustificable: 84 millones de dólares garantizados en 6 años, que podrían llegar a los 91,5. Indecente. Sin embargo, el rendimiento de Peppers ha sido excelente y algunos se plantean hasta que el contrato no ha salido claro. Julius Peppers es una bestia imposible de parar. Se da por descontado que los rivales encargarán a dos hombres bloquear a Peppers. Qué menos. Pero no es el único. El otro defensive end es Israel Idonije, otro jugadorazo. Por el interior rotarán varios hombres. Una línea profunda y potente.

Linebackers. Hablábamos antes de iconos. El símbolo de los Chicago Bears durante la última década es Brian Urlacher. Es veterano, pero por edad podría durar. El problema es su estado físico. Si le respetan las lesiones, sigue siendo un jugador de elite. Es el director de la defensa, el que ordena las jugadas, y el que vuelve locos a los quarterbacks contrarios. Sus carencias físicas las suple como estratega. Con él, otro veterano, Lance Briggs, estupendo jugador, y Nick Roach. El problema de la unidad es la profundidad. Como se caiga alguno, los Bears lo pasarán mal.

Secundaria. Los Bears cuentan con uno de los cornerbacks más peligrosos de la NFL (dadas las numerosas pérdidas de balón que causa), Charles Tillman. Tim Jennings y Zackary Bowman completan la nómina de corners. Correctos. En el puesto de safety, el veterano Chris Harris ejerce de líder. Major Harris deberá tomar el relevo de Danieal Manning, que se ha ido a Houston. Una secundaria sólida.

Equipos especiales. Devin Hester es uno de los mejores retornadores de la historia de la NFL. Decisivo en más de un partido la temporada pasada. Aunque las nuevas normas impidan ver retornos de kickoffs, los punts seguirán produciéndose. Y ahí seguirá Hester para liarla. Joder, si es que merece la pena verlo.


Por otro lado, los Bears tienen en Robbie Gould un kicker fiable, e incorporan a un nuevo punter procedente de Jacksonville, Adam Podlesh, que fue el quinto de la NFL la temporada pasada en media de yardas netas. En definitiva, Chicago cuenta con unos equipos especiales muy sólidos.

Equipo técnico. De Martz ya está todo contado. Toca hablar de su jefe, Lovie Smith. Un tipo que juega en la liga de Brad Childress. Siempre cuestionado, a pesar de haber llevado a los Bears a una Super Bowl y a una final de conferencia. Eso sí, se lo han reconocido con creces en su sueldo (6 millones de dólares anuales hasta 2013). A poco que vengan mal dadas, se volverá a cuestionar.

Calendario. Aunque teóricamente el calendario de los Bears es el más fácil de la NFC Norte (y el 18.º de la NFL), el inicio de temporada es muy duro y bien podrían ponerse 0-3. Falcons, Saints y Packers serán sus rivales, aunque dos de esos tres partidos se jugarán en Soldier Field. Si caen en todos, la losa puede ser demasiado pesada. Si salen airosos, tendrán opciones de repetir éxitos.

Predicción. Terceros de la NFC Norte y a casa.

Detroit Lions
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Norte. 10.º NFC. No se clasificaron para playoffs.


Quiénes son. El peor equipo de la última década. Desde la temporada 2000-2001, han batido todos los récords negativos de la NFL. Se tiraron tres temporadas completas consecutivas, de 2001 a 2003, sin ganar un solo partido fuera de su estadio. La temporada pasada batieron ese récord en cuanto a partidos consecutivos. Lo dejaron en 26. Recordemos que se juegan 8 partidos fuera por temporada. Precisamente la victoria con la que se rompía la racha permitió que los Packers alcanzasen los playoffs. Si los Lions hubiesen perdido en Tampa (y los demás resultados no hubiesen cambiado), Green Bay no habría sido campeón. Desde la temporada 2000-2001 no consiguen un balance positivo de victorias. Pero, su mayor hazaña, que nadie ha conseguido igualar, ha sido la temporada (im)perfecta. 0-16, en la 2008-2009. La siguiente temporada cosecharon dos victorias; y la pasada, nada menos que seis. Como probablemente pocos de los que leen habrán visto ganar a los Detroit Lions, vamos a recordar tiempos mejores de este equipo que despierta tanta ternura. Y es que este es otro equipo con mucha historia. Los Lions cuentan con 4 títulos de campeones de la NFL, todos ellos anteriores a la era Super Bowl. Fueron un equipo dominante en la década de los 50, cuando cosecharon tres títulos. El último, en 1957. Este fue el partido. Disfrutad del vídeo, que es una joya. Precisamente jugaban la final frente a otra franquicia de pésimos resultados en los últimos años, los Cleveland Browns, en donde jugaba un novato al que el narrador llama "Jimmy Brown". Detroit se presenta sin su quarterback titular, Bobby Lane.


Aunque nunca llegaron a los niveles de los 50, hay que decir que durante los 90 los Lions fueron un muy buen equipo, cuando lograron alcanzar los playoffs en seis ocasiones. Estaban liderados por un tal Barry Sanders.


¿Por qué de los Lions dos vídeos y de los demás solamente uno? Porque a los demás los hemos visto compitiendo de verdad recientemente. A los Lions, apenas.

Música. Estamos ante otra tierra fértil en música. Probablemente la mejor de la división, y mira que hay nivel. De ahí procede desde Madonna a MC5 o Alice Cooper. De Detroit es el mítico sello Motown (que viene de Motor Town, la ciudad del motor). También de por ahí proceden los Stooges. Os pongo algo que tiene parte de Stooges y parte de MC5, la Sonic's Rendezvous Band. Esto es Electrophonic tonic.



Qué se espera de ellos. De los Lions, aunque parezca mentira, se espera bastante. Son una apuesta de moda. De tanto perder, de tanto fracasar, han ido acumulando elecciones en los primeros puestos del draft. Gracias a ello, cuentan con auténticos genios en su plantilla. En particular, Calvin Johnson y Ndamukong Suh. Detroit cuenta con altas dosis de talento joven, aparte de los citados anteriormente. Su línea en las últimas temporadas es ascendente (difícil que no lo sea cuando vienes de conseguir 0 y 2 victorias, por otro lado). Por estos motivos, está de moda apostar por una buena campaña de los Lions. Queda guay, después de tantos años sumidos en la miseria. Tan de moda está, que creo que se espera mucho de ellos. Se habla de balance de victorias positivo e incluso de wild card. ¿Realmente es para tanto?
Ataque. Los Lions tienen un ataque potente. Que pase de bueno a muy bueno depende del estado de salud de sus estrellas. Si Matthew Stafford y Calvin Johnson están en forma, y si su veterana línea ofensiva se comporta, los Lions tienen un ataque explosivo que puede amargar la existencia a cualquiera. Eso sí, es un castillo de naipes. Si alguna de las piezas falla, y no es improbable que lo haga, se jodió el invento.

Quarterback. Primera clave: el estado de forma de Stafford. El número 1 del draft de hace un par de años encara su tercera temporada como profesional. Hasta ahora, se ha tirado más tiempo lesionado que activo: ha jugado 13 partidos de los 32 que ha disputado su equipo en ese periodo; la última temporada, solamente 3. Eso sí, lo que se le ha visto invita al optimismo. Ha cometido los errores comprensibles de novato (20 intercepciones, una media de 2 por partido, en su primer año), pero también ha dado muestras de su calidad. De su disponibilidad depende el éxito de Detroit. Luego, de que lo haga bien. Si se vuelve a lesionar (no descartable en absoluto), Shaun Hill volverá a tomar los mandos. Hill es un quarterback decente, correcto, pero insuficiente para aportar el plus que los Lions necesitas. Con una línea mediocre (siendo generosos) y un backfield regulero, y una defensa todavía verde, necesitas un quarterback de primera para construir un equipo ganador. De momento, bastante incertidumbre.

Receptores. Calvin Johnson es una superestrella. Un portento físico, si llega a haber contado con un pasador fiable y algo de ayuda de sus compañeros, probablemente estaríamos hablando del mejor receptor de la NFL. Antes comentaba que está en el Top-5, un escalón por debajo de Andre Johnson y Larry Fitzgerald. Es así, pero Calvin Johnson ha llegado a ese status en un ataque mucho peor que el de Texans o Cardinals (en la era Warner, se entiende). Johnson necesita ayuda para que las defensas tengan que preocuparse por alguien más que él. Eso sí, si se dejase de gilipolleces (léase jugar a la peonza en la end zone), quizá su equipo contaría con alguna victoria más. Nate Burleson cumplió razonablemente bien la función de apoyo a este número 1. El tight end Brandon Pettigrew es otro buen jugador que colabora en estas tareas. La exestrella de los Broncos, pero no los de Denver sino los de Boise State, Titus Young, y Rashied Davis aportan profundidad a la posición. Pero, no nos engañemos, estamos ante otra clave: si Calvin Johnson cae, el ataque de los Lions se va a la mierda.

Línea ofensiva. En una división en la que está de moda poner a parir a las líneas ofensivas, los Lions no iban a ser menos. A pesar de que está compuesta por jugadores veteranos y de que todos los titulares repetirán la próxima temporada (indicio de que, quizá, el motivo es que funciona), la línea de Detroit siempre tiene su lugar de honor entre las peores de la NFL. Por llevar un poco la contraria, diré que no es para tanto. No digo que sea una buena línea, pero tampoco pésima.

Como siempre que uno puede debe aportar datos para justificar sus afirmaciones, recurriré de nuevo a los de Cold, Hard Football Facts. La peña de esta web intenta buscar estadísticas que midan el rendimiento de todas las posiciones, y encontrar qué es lo más importante para el triunfo de un equipo. Ya comenté antes que lo primero, según dicen, es la defensa aérea. Para medir el rendimiento de las líneas ofensivas calculan un índice llamado offensive hog index, cuya fórmula se basa en las yardas de carrera conseguidas, el porcentaje de "jugadas negativas de pase" sucedidas (intercepciones o sacks, en las que se entiende que la línea tiene parte de culpa) y porcentaje de éxito en jugadas de tercer down, donde la línea es fundamental. Pues bien, de acuerdo con este criterio, el año pasado la mejor línea habría sido la de los Patriots, seguida de Bucs, Texans, Saints, Falcons, Jets y Colts. Así de primeras, parece que tiene sentido. Se trata de lineas ofensivas reputadas. Pero, a continuación de estas, aparece una no reputada, sino reputeada: la de los Lions. ¡Eh, que parece que tan malos no son! Pues eso.

Backfield. Parecía a principios de la pasada temporada que Jahvid Best se iba a comer el mundo, pero luego su rendimiento empeoró ostensiblemente. Junto con Maurice Moris y Jerome Harrison completa un backfield rápido pero cuya aptitud para minar a los rivales por dentro es dudosa. Si Best progresa y alcanza niveles parecidos a los del inicio del año pasado, ojo con este ataque.

Defensa. Hasta la llegada de la bestia, era frecuente aludir a los Lions como lindos gatitos. Tan tiernos, tan blanditos. Ya no. Cuando un equipo cuenta con Ndamukong Suh en sus filas, las coñas se terminan. El número 2 del draft de 2010 ha respondido a las expectativas. Quizá con brutalidad excesiva, y ya le han caído unas cuantas multas por ello (no se corta ni en pretemporada, qué afición por descorchar quarterbacks). De todos modos, la defensa de Detroit tiene todavía que mejorar bastante su defensa del pase. Por este motivo, creo que los Lions seguirán sufriendo. Su secundaria es todavía bastante floja.

Línea defensiva. No hablo más de Suh. Una mala bestia, un excelente jugador. La incorporación del veterano Kyle Vanden Bosch le ha venido muy bien a la unidad. Se dudaba de su estado, pero su rendimiento ha sido bueno. Con Suh y Vanden Bosch aterrorizando a los rivales, se libera espacio para otros jugadores, como Cliff Avril, que cosechó 8,5 sacks la temporada pasada. Ahora se une Nick Fairley, del que se espera mucho, pero cuyo estado físico suscita dudas. En todo caso, ya nadie se ríe de los Detroit Lions.

Linebackers. Los Lions incorporan a Stephen Tulloch, procedente de los Titans, como gran esperanza para reforzar su unidad de linebackers. Tulloch fue el segundo jugador en número de placajes de la NFL la temporada pasada, así que cabe esperar mayor solidez en esta unidad. Junto a él, llega de Jacksonville Justin Durant, un jugador bastante irregular, pero que aporta profundidad. DeAndre Levy completa la unidad titular. Es un ugador joven del que se espera que siga progresando. A los Packers la temporada pasada les amargó la vida, con 8 tackles y, sobre todo, una decisiva intercepción a Matt Flynn en su propia end zone. La victoria de los Lions en Miami también se debió a una jugada decisiva de Levy, que retornó una intercepción para el touchdown de la victoria.

Secundaria. Esta unidad es la que más dudas suscita. Muchas, además. Han fichado a Eric Wright de los Browns y a Erik Coleman de los Falcons para reforzarla, pero no parecen jugadores lo suficientemente importantes para dar seguridad a la secundaria. Tienen a dos safeties jóvenes, Louis Delmas (que pega que da gusto) y Amari Spievey, que no están mal. Pero en las esquinas tienen más problemas. El citado Wright será seguramente titular, junto con Chris Houston o Alphonso Smith. En general, bastante flojos.

Equipos especiales. Para compensar tanta inmadurez, los Lions tienen a un kicker de 41 tacos, de nombre con rima, Jason Hason. Su longevidad no le ha hecho perder precisión (18/18 field goals la temporada pasada), aunque empieza a sufrir achaques típicos de la edad y que llevaron a Suh a chutar (sin éxito) un extra point. La gilipollez les costó el partido a los Lions. El punter, Nick Harris, regulero, y la defensa de los retornos debe mejorar bastante. Stefan Logan es un tipo que sabe retornar. Veamos, que este año veremos pocos:


Equipo técnico. Jim Schwartz asumió el cargo con la tranquilidad de que no lo podía hacer peor que su predecesor, Rod Marinelli (ahora coordinador defensivo en Chicago). En un contexto de poca exigencia, sus resultados han sido, siendo generosos, aceptables (8-24, es decir, un 25% de victorias). Creo que es un buen entrenador y que está sabiendo llevar al grupo de jóvenes jugadores que tiene a cargo, pero necesita dar un paso adelante.

Calendario. Los Lions tienen teóricamente el calendario más duro de la división y el 4.º de la NFL. No se dan las mejores condiciones para que resurjan. Tres de sus cuatro primeros partidos los juegan fuera (Tampa, Minnesota y Dallas), y algo deberían rascar para tener opciones de pelear.

Predicción. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Últimos de la NFC Norte. Por recuperar viejas costumbres.

* * *

Conclusión. La primera conclusión es que esto ha quedado demasiado largo. Como siga así, no llego ni de coña a analizar todas las divisiones. Las siguientes serán bastante más breves. Mi siguiente conclusión es que, si bien tengo relativamente claro que los Packers son los favoritos, los otros tres están ordenados de manera un tanto aleatoria. Nada me sorprendería en esta división, desde que los Lions sean segundos, hasta que los Bears repitan campeonato. Pero algo hay que (pre)decir, así que apuesto por que los Vikings son segundos, los Bears terceros y los Lions últimos.

martes, 21 de diciembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 15

Esta jornada comenzaban los playoffs particulares de muchos equipos. Con solo tres partidos para terminar la temporada, casi nadie tenía su plaza de postemporada asegurada, y muchos equipos, algunos de ellos favoritos a todo en septiembre (Chargers, Colts, Packers) podían quedar matemáticamente eliminados. Comenzaban los partidazos para decidir quién gana cada división y quién consigue prolongar su temporada. Y no decepcionaron. Lo mejor de la temporada ha llegado. Y lo que queda.

Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.



Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.

La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.

Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.

Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.

El vomitorio (lo más comentado)

La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.

La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.

Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.


Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.

El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.

Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.

Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.


Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.


Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.

Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:


Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...

No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.


La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:


El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.

El ascenso a Primera (la vida cambia)

Lo nunca visto esta temporada en la NFL.
Fin a dos rachas que datan de tiempos inmemoriales. Ya no podemos decir que los Buccaneers ganan siempre a los malos (llevaban 8/8) ni que los Lions siempre pierden lejos de Detroit (llevaban 26 derrotas consecutivas, superando su propio récord). Leí hoy en Cold, Hard Football Facts que la probabilidad de que un equipo pierda 26 partidos seguidos frente a 24 rivales cualesquiera fuera de su estadio es de aproximadamente 1 entre 4 billones (1/4000.000.000.000). Ayer se rompió, contra todo pronóstico, tan inquebrantables rachas. Detroit sabe ya lo que es ganar lejos del Ford Field y los Bucs saben lo que es perder contra un equipo malo. Quizá ahora se valore más el mérito de Tampa Bay. En un año en el que los malos son mejores que nunca, tiene mucho mérito vencerlos. Los Lions son ya los aguafiestas oficiales de la NFL. La semana pasada, sin jugarse nada más que empeorar su elección del próximo draft, comprometieron seriamente el futuro de los Packers. Esta lo han hecho, si cabe más, con los Buccaneers, devolviendo el favor a Green Bay. Otra racha se rompió en ese partido: la de prórrogas que no se decidían en el primer drive ofensivo a favor del ataque. Detroit anotó a las primeras de cambio.

Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?

Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.


Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.

Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.

Fran (la vida sigue igual)

Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.

Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.

Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.

Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.

Centenariazo (la sorpresa)

Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:


La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.

Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.

¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton, Joe Webb (¡que no, que juega Favre!), Rex Grossman, Tim Tebow, Jon Kitna, Colt McCoy y Joe Skelton serían titulares con sus equipos? Nota para la próxima vez que se analicen las plantillas de cada equipo en la offseason: echar un vistazo a la profundidad en el puesto de QB.

Djalminha (lo mejor)

No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.


Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.

Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.

El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).

Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:


Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.


Tristán en Mónaco (lo regulero)

Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.

Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.

Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.

El penalti de Đukić (lo peor)

El amo da de comer a sus esbirros.
No, no voy a hablar del ridículo que hizo ayer el entrenador del equipo-que-no-debe-ser-nombrado y del que hacen día sí día también sus sucios esbirros del Marca y el As, las putas (en sentido figurado y puramente intelectual, que me parece el más peyorativo de la palabra) de Florentino. No hablaré de la mezcla entre vergüenza ajena y risa que provoca que un tonto del culo que tiene el culo relamido por un clon del King del Burger King se queje de un arbitraje por "trece errores graves" (sic) como "un minuto de descuento cuando había más pérdidas de tiempo" (cualquier periodista con un mínimo de dignidad y dos dedos de frente diría que tales declaraciones son impropias de un profesional que conserve un mínimo de decencia). No, no hablaré de ello, igual que no hablé del absoluto ridículo que hizo el entrenador invencible con el sueldo más alto de la historia y el equipo más caro del universo cuando le cayeron cinco en Barcelona. Y cinco fueron aunque debieron ser quince. No puede ser más ridículo cuando tienes más recursos que nadie, más recursos que todos (más que ninguna entidad deportiva de todo el mundo) y los empleas con no mejor resultado que el que obtendría un mono deficiente (el mono deficiente habría obtenido, como poco, los mismos títulos que Florentino en sus últimos cinco años como presidente y después de 500 millones de euros en fichajes --cero--, y por lo menos resultaría simpático). Por suerte esto no ha llegado a la NFL. Por suerte, si a alguien se le ocurre inventarse una miseria intelectual como el puto Villarato de los cojones, que ya está bien, o se le despide fulminantemente o se le condena al ostracismo absoluto. No sé qué es peor, que Relaño se lo crea (en cuyo caso habría que poner en seria duda su capacidad intelectual) o que lo haga deliberadamente para vender periódicos (en cuyo caso valora bien poco su dignidad como periodista, aunque hay que poner en duda que alguien que permite a Tomás Roncero y a Frédéric Hermel escribir en su medio --no solo eso, sino que incluso les paga-- tenga un mínimo de dignidad profesional). Y la nómina del diario en el que escribe Leticia Sabater es aún peor, pero no escribiré sobre nada de eso porque esta semana, si tengo tiempo, publicaré un artículo en el que, entre otras cosas, hablaré de esto. Porque cuando parece que no se pueden rebajar más, Marca y As lo hacen (la prensa ¿deportiva? de Barcelona es exactamente igual de miserable, pero estos llevan una larga trayectoria arrastrándose por el fango, lo que hace que sea menos destacable). Ya está bien, cojones. Telebasura y periodismo deportivo (?) basura es lo que triunfa (aunque, por lo menos en cuanto a resultados económicos, a quienes hacen periodismo deportivo basura no les va tan bien --de hecho, les va muy mal-- como a los que hacen telebasura, que sí que se forran). Pero aclaro: me consta que la mayoría de personas en esos medios son normales, y que disienten de lo que dictan sus directores. En esos medios hay personas brillantes. Este artículo, opuesto a la línea editorial del Marca, es un buen ejemplo de ello. Una delicia del periodista deportivo que, a mi juicio, mejor escribe y con mejor criterio. No es el único con dos dedos de frente. Por esas personas, entre otras muchas, es duro tener que decir esto, pero no deja de ser verdad: si pagas un euro por esas bazofias de panfletos, con contenidos más propios de fanzines de los Ultras Sur, estás diciendo  "soy imbécil". O eso, o te gusta practicar la coprofagia. Lo siento pero sí: la portada, la opinión de un director o la editorial representan a un periódico. Y toman al lector por gilipollas.

En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.


Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.


Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.

En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.

Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.

El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)


No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.

La carrera por los playoffs

Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.



Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.

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Actualización matutina del martes

Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.

Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:


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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.