Allá por el mes de junio publicaba un artículo, El arte de la predicción, en el que aparte de regalaros una preciosa foto del joven Rappel, hablaba de lo absurdos, infundados y ridículos que resultan todos los pronósticos que se hacen antes de comenzar la temporada regular, incluidas mis predicciones, que por algo llevaban la compañía del adjetivo "absurdas". Me refería entonces a que, aparte de que (generalmente) el ser humano no puede predecir el futuro, existían tres factores que impedían la realización de pronósticos fiables: (i) el factor tiempo, o que la distancia temporal a un evento es inversamente proporcional a la fiabilidad de las predicciones que se hagan sobre él; (ii) el factor lesiones, o que los resultados de un equipo dependen de la salud de sus jugadores clave; y (iii) el factor suerte, o que todos los campeones están siempre en algún momento contra las cuerdas, y necesitan algo de inspiración o fortuna para superar el trance.
Pues bien, transcurrido poco más de un tercio de la regular season, tan solo mes y medio después de que los augures emitiésemos nuestros pronósticos, al releerlos no puedes evitar helarte de la predicción.
Como vamos a hablar de apuestas que hoy causarían impresión, ambientemos este artículo con Color Me Impressed, gran canción de The Replacements.
Ya sé que es bastante hijoputesco recuperar las apuestas que entonces se hicieron para hacer una evaluación preliminar, pero no me resisto. Aparte de mis absurdas predicciones, que os recuerdo más adelante, os muestro lo que decían los expertos de los tres medios que he considerado más relevantes a efectos de NFL: los de la web oficial de la liga, NFL.com; los del principal grupo de comunicación deportivo de Estados Unidos, la ESPN; y cuatro de los expertos de Sports Illustrated, probablemente la publicación deportiva más prestigiosa de Norteamérica.
Comencemos por los pronósticos de los expertos de NFL.com. Podéis ver la imagen más grande si pincháis sobre ella:
Como veis, todos predicen que Green Bay llega a la Super Bowl. Tras los destrozos causados por el factor lesiones, ¿creeis que uno solo de los predictores prediría que los Packers juegan en febrero en Arlington, TX? Supongo que ninguno. Además, el factor suerte ha sido cruel también con los wisconsinianos: tres derrotas por tres puntos en el último suspiro. El unánime ganador de la NFC Este, los Chicos Vaca, tampoco creo que hubiese recibido voto alguno. Más dudas me quedan con San Francisco, porque soy de los que creo (y repito muchas veces) que todavía tienen opciones, aunque no son los favoritos. En cuanto a los galardones individuales, supongo que nadie apostaría hoy por Rodgers como MVP. En estos momentos, no está en ninguno de los MVP Watch que se publican. Lógico, tanto por lo que lleva hecho, como lo que va a poder hacer, sin su mejor receptor, sin juego de carrera y con una línea ofensiva mermada y endeble. Tampoco creo que C.J. Spiller y Ryan Mathews recibiesen algún voto como mejores novatos ofensivos.
Sigamos con los pronósticos de los analistas de la ESPN. Como veis, son muchos. Entre ellos, creo que los más renombrados son John Clayton y Adam Schefter, por si queréis fijaros en un par.
¿Mike Singletary o Norv Turner entrenadores del año? Podríamos apostar partes de nuestro cuerpo (por ejemplo, un brazo) sin temor a fallar que nadie en su sano juicio apostaría hoy por tal cosa. Casi igual de descabellada resulta la apuesta por Charles Woodson o Patrick Willis como jugadores defensivos del año. Incluso por Revis, que todavía es una sombra de lo que fue en 2009 (el factor lesiones ha influido mucho en eso). Aparte de fijarme en las cagadas, también hay que descubrirse ante quien predice que Jahvid Best será el rookie ofensivo del año. Pocos creíamos en él a principio de temporada y la verdad es que está siendo una de las mayores sorpresas positivas.
Terminemos la ronda por los mass media con los pronósticos de cuatro de los expertos de Sports Illustrated, entre ellos el que es probablemente el gurú por antonomasia en temas de fútbol americano profesional, Peter King, y el mítico running back de los Steelers Jerome Bettis:
Cuando Peter King publicó sus predicciones, todo el mundo se echó las manos a la cabeza (figuradamente) al ver que apostaba por los Steelers como campeones. Se montó un pequeño follón. La gente se preguntaba si esa elección se debía a la influencia de su esposa, aficionada Steeler, o a su juicio razonado. Hoy más bien nos quedaríamos helados por lo acertada que parece su predicción (aunque sigue siendo perfectamente posible que esté totalmente equivocada). Además, fundamentó su apuesta por Pittsburgh en que creía que esta temporada volvería la Steel Curtain a dominar a los ataques. Desde luego, lo clavó. En donde sí ha patinado (seguro) es en lo relativo a los Carolina Panthers. Las apuestas sorprendentes no siempre salen bien. Por cierto, ya le vale a Bettis no apostar por sus Steelers.
Comentario separado merecen los augurios sobre los premios individuales. Ya comentamos que lo de Rodgers MVP hoy parece descabellado, o que Mathews y Spiller pocos votos recibirían como mejores rookies de ataque, pero lo que sorprende más son los entrenadores del año. Vaya cuatro. Candidatos en estos momentos al peor del año. En fin.
Bueno, termino recordándoos lo que predecía yo en su día. Me limité a pronosticar cómo terminaría cada división y quién conseguiría plaza de wild card, pero parece que también me voy a cubrir de gloria en bastantes casos. Un resumen gráfico de lo que (pre)dije (cuando veais dos equipos separados por guion significa que predecía que ambos equipos pelearían por el puesto; el primero de los dos es el que veía como favorito):
Como veis, mi predicción de los Panthers no pudo ser más acertada. Gloriosa. En la NFC Oeste, en estos momentos lo más probable parece justo lo contrario de lo que auguré. Le dais la vuelta y veis lo que creo ahora, aunque tampoco descarto la victoria final de San Francisco. En lo demás, como muchos, me equivoqué con Dallas e infravaloré a los Steelers. En la AFC Oeste también parece que me he columpiado, aunque con tanta incertidumbre, a saber.
Y que conste que quedan casi dos tercios de la regular season, y que todas las predicciones están a tiempo de cumplirse. No las podemos descartar. Recuperaré cuando termine la temporada esto para ver quíén se ha equivocado más. En cualquier caso, ahora mismo, de helarte de la predicción no te libras. Si es que los Chargers nos han dejado helados a más de uno, incluido a este apenado fan del equipo:
(Probablemente se trata de un actor y no de un sincero y sufridor aficionado Bolt, ya que cuando la cámara baja las escaleras se ve un banderín de los Steelers)
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miércoles, 20 de octubre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Mis absurdas predicciones: AFC Este y recapitulación AFC
Por fin terminó la pretemporada. Llega lo bueno. También terminan mis absurdas predicciones. Solo quedaba la de la AFC Este y hacer recapitulación de la AFC, para ver quiénes pueden conseguir las dos plazas salvajes de playoffs.
He hecho bien en esperar. La distancia temporal al elemento predicho es inversamente proporcional a la fiabilidad de la predicción. Digo esto porque ha habido novedades en los últimos días que varían la predicción que habría hecho hace un par de días, sin ir más lejos. También es cierto que en las pasadas semanas ha habido noticias que, de conocerlas en su momento, habrían variado lo que pienso sobre franquicias de otras divisiones. Es lo que tiene. La importante novedad relativa a la AFC Este es que Darrelle Revis ha llegado a un acuerdo con los Jets que pone punto final a su holdout. Tras semanas y semanas de culebrón en las que se daba como hipótesis nula (la hipótesis nula en estadística es la que se toma como evento más probable, la que se presume como verdadera) que Revis no iba a jugar esta temporada con los Jets, acaba de producirse la hipótesis alternativa. Excelente noticia para los Jets, muy mala para sus rivales. El receptor número uno de los equipos que jueguen contra los verdes de East Rutherford quedará fuera de juego, encerrado en Revis Island.
Las otras novedades a las que me refería en el párrafo anterior tienen que ver con que los equipos han dado a conocer quiénes serán los 53 jugadores que finalmente integren sus plantillas de cara a la próxima temporada. Los descartes más notorios, tanto en términos monetarios como deportivos, son los de Matt Leinart y T.J. Houshmandzadeh, a priori quarterback titular y receptor número uno, respectivamente, de sus franquicias. Estos descartes, o mejor dicho, el hecho de que estos jugadores no vayan a cumplir con las expectativas de rendimiento que en la offseason habían generado, debilita las aspiraciones de Cardinals y Seahawks en la NFC Oeste, que queda si cabe un poco más asequible para los 49ers, aunque también hay que decir que los Rams me han sorprendido muy positivamente en lo que va de pretemporada, especialmente Sam Bradford. Dicho esto, de los partidos de pretemporada no te puedes fiar ni un pelo. Otro descarte que me ha sorprendido mucho, y que me parece una cagada de Ted Thompson, es el del tight end (también jugador de equipos especiales y, ocasionalmente, linebacker) Spencer Havner por los Packers, que inmediatamente ha firmado por los Lions (encima, rival de división). Gran fichaje para Detroit. Havner es un tío que cumplía, muy útil. Si lo que quiere Thompson es un equipo de presente, hecho para ganar ya, no entiendo muy bien que haya cortado a Havner y se haya quedado con Tom Crabtree, un novato no drafteado de 2009 que firmó por los Chiefs, que fue cortado y posteriormente llegó al practice squad de Green Bay. Apuesta, parece, más de futuro que de presente. Si los Packers pretenden ser un equipo de presente, la decisión de cortar a Havner y retener a Crabtree resulta incomprensible.
Bueno, vamos con la división que toca hoy. La AFC Este una división de mucha tradición y rivalidad. Desde los 60 se llevan pegando estos cuatro. Odio, en las propias palabras de sus protagonistas. Hace poco, Tom Brady comentaba que ni veía ni pensaba ver Hard Knocks (documental de la HBO que se desarrolla cada año en el training camp de un equipo) porque odiaba a los Jets. Desde East Rutherford le respondieron en términos similares. La cosa se presenta calentita. Mucho mejor, más divertido. Soy de los que prefieren los enfrentamientos deportivos en los que los rivales destilan odio.
La AFC Este es otra de las divisiones sin un favorito claro, aunque la apuesta de moda son los Jets. Si cabe ahora más, con Revis. El pronóstico es complicado, pues tres equipos, los de East Rutherford, los de Boston y los de South Florida tienen opciones fundadas de hacerlo. El cuarto, los Bills, parece totalmente descartado.
Analicemos muy brevemente (esta vez espero que más brevemente que nunca) cada equipo para fundar el absurdo pronóstico final.
New England Patriots. Fijaos bien en la cara de psicópata que tenía Pat the Patriot, el personaje que constituía el logo de la franquicia de Boston en sus comienzos. Acojona. Qué pinta de depravado. Pues no creáis que vais muy desencaminados si creéis que lo es. El pasado noviembre detuvieron a la persona que hacía de mascota de los Patriots en una redada anti-prostitución. Si es que la cara es el espejo del alma. De todos modos, a Pat the Patriot le dieron un lavadito de cara (nunca mejor dicho), como podéis ver por aquí. Eso es otra cosa. Mucho mejor.
Curiosamente, cuando Pat formaba parte del logo de los Patriots, la franquicia era perdedora. En cuanto cambiaron su emblema y sus equipaciones, todo fue a mejor. Hoy nadie piensa en la franquicia de Massachusets como el equipo perdedor que fue. No, hoy nos vienen a la mente Tom Brady, Bill Belichick, y Peter Griffin, unos triunfadores. Ah, qué gran canción Shipoopi.
[aquí iba un vídeo de Padre de familia en el que Peter Griffin celebraba un touchdown que conseguía con los Patriots cantando una canción. Vaya usted a saber por qué, ahora en vez de ese vídeo sale otro, así que lo retiro]
Bueno, espero que hayáis terminado de ver el anterior vídeo, sin duda cojonudo. Siguiendo la sugerencia de Anónimo en las absurdas predicciones de la NFC Este, pongo algo del grupo bostoniano de straight edge Ten Yard Fight (su nombre no puede ser más footballero). Esto es 1st and Ten. Aviso: el tema es muy hardcore, te tiene que gustar el género para disfrutarlo.
Los Patriots son un equipazo. A mí me lo siguen pareciendo. Tienen a uno de los dos mejores quarterbacks de la última década, al mejor entrenador, a unos receptores notables, a una defensa que sin ser la mejor de la liga, cuando le respetan las lesiones es más que decente, y este año parece que incluso a un buen tight end. Pero a pesar de todo eso, veo a los Patriots y me recuerdan al obeso de El sentido de la vida. A este:
Me recuedan a ese hombre obeso en muchos sentidos. Por una parte, en el evidente: han comido tantos títulos, que aunque quieran más están tan llenos que no tienen sitio en el estómago ni para el postre. Aunque el vómito es catártico (mierda, he utilizado un término derivado de la palabra que de forma lastimosa repite el peor narrador deportivo de la actualidad y en mucho tiempo; esto es mucho decir, pero igual que los criterios de selección de presentadoras en la Sexta se basan única y exclusivamente en su físico, en cuanto a narradores de eventos deportivos buscan al que haga una narración más insufrible y ridícula, ¿creíais que nada podía empeorar a Antonio Esteva? pues ahí tenéis a Mel Otero), si sigues engullendo terminarás por explotar; hace falta una renovación total, con gente nueva para poder volver a disfrutar de la comida. Brady es cojonudo, pero cómo va a seguir teniendo las mismas ganas. No, no puede ser, no va a funcionar. Otro sentido en el que los Patriots me recuerdan a ese hombre (vamos a hacer amigos) es que me dan un poco de asquete. Vaya partidito que nos brindaron en Londres, menudo bodrio. Gracias, Belichick. Su afición tampoco me entusiasma. Van con unos aires de grandeza que no veas. Por lo menos los que se sentaron a mi lado en el estadio. Y creo que eran representativos, porque no eran aficionados europeos que aprovechan para ver a su equipo en Londres, no, eran abonados de los Patriots que se habían venido de Boston a ver el partido (esto es muy elogiable, no obstante). Cómo rajaban de su equipo aunque ganase. A Maroney lo ponían tibio. Por no hablar del desprecio con el que hablaban de los Buccaneers (vale, que entiendo que los Bucs no estaban haciendo su mejor partido, pero las burlas hacia el equipo que iba perdiendo te inclinaban, como aficionado neutral, a animar a Tampa Bay). Ya se sabe, el espíritu del nuevo rico.
Después de estos palos, tengo que decir que aunque estén obesos, como apuntaba al principio, la calidad del equipo me hace pensar que tiene mucho peligro. Ojo como vomiten todo lo que necesitan y tengan sitio para comer algo más. Dicen que la recuperación total de la lesión que sufrió Brady en 2008 lleva 2 años. Como vuelva al nivel de 2007, que tiemblen los rivales.
Los receptores también son muy buenos. Habrá que ver si Wes Welker está recuperado de su grave lesión que le impidió disputar los playoffs de la temporada pasada. De todos modos, se han sacado de la manga a un mini-Wes, a Julian Edelman. Este jugador, lo poco que le he podido ver, me encanta. Si sigue progresando, será otro conejo que se saca Belichick de su chistera. Séptima ronda del draft del 2009. Menudo ojo que tiene el head coach de los Patriots para estas cosas. También está Randy Moss, aunque a ver con qué actitud. Debería aplicarse, porque anda ya mayor y sin anillo, con grave riesgo de ser un solterón de por vida. Sin embargo, el año pasado dio muestras de pasotismo en algún partido (de eso le llegaron a acusar sus rivales). Si su actitud es la que debería, otra amenaza. Por si fuera poco, y aunque debería de partir como suplente, parece que los Patriots este año tendrán tight end. Uno de los aficionados bostonianos por excelencia, Bill Simmons, está entusiasmado con Rob Gronkowski, el tight end elegido por los Patriots en segunda ronda del draft. Las amenazas aéreas se multiplican.
La carrera no será tan brillante, aunque tampoco estamos ante unos Colts o Texans donde es inexistente. También pueden hacer daño por ahí. Laurence Maroney, el abucheado por su afición, es un jugador decente. Lo mejor es que hay profundidad. Tienen a Fred Taylor, Sammy Morris y Kevin Faulk para echar mano a la carrera.
Para terminar con el ataque, la línea es muy consistente. Por ahí no deberían venir vías de agua importantes. En resumen, un ataque temible.
En cuanto a la defensa, según los números está en la elite de la liga (quinta la temporada pasada), aunque la sensación es que es como los M&M's. No se derriten en los partidos fáciles (tu mano), sino en los de verdad (tu boca). Mal asunto si quieren aspirar a otro anillo.
El veterano aunque muy fiable Vince Wilfork ocupará el centro de la línea de tres, junto al fichado Gerard Warren y Mike Wright. Por detrás de la línea Banta-Cain y Jerrod Mayo lideran el cuerpo de linebackers. De esa unidad, las esperanzas están en que Mayo siga creciendo. De todos modos, se trata de un cuerpo en declive, no tan dominante como en temporadas anteriores. Finalmente, en la secundaria los Patriots no terminan de encontrar a jugadores con la calidad suficiente para darles la estabilidad necesaria. De las muchas elecciones del draft invertidas en reforzar esta posición, solo la de Brandon Meriweather parece dar resultados algo convincentes. Este año, se ha incorporado el corner Devin McCarty. En la otra esquina, otro joven, Darius Butler. Son jóvenes, por lo que el upside (crecimiento potencial) es importante, pero no son garantías. La secundaria, terriblemente verde.
Lo dicho, defensa M&M's. Cuando los coja Manning, sabemos todos lo que va a pasar, ¿no?
¿Los equipos especiales? Correctos. Stephen Gostkowski es un buen kicker y para las labores de punter incorporan al novato Zoltan Mesko, otro europeo en la NFL. Rumano, para más señas (por cierto, aunque sea de un poco más al sur, Συγχαρητήρια, Kosmas). No sorprende que, también en este caso, el jugador europeo se dedique a dar patadas al football.
El calendario de los Patriots es, con diferencia, el teóricamente más duro de la división. Con el sexto calendario más complicado de la liga, habrá emociones fuertes desde el principio. Debutan en Foxboro contra los Bengals, en un partido que televisará Digital+ en uno de los canales marginales que tienen para eventos deportivos sin el pedigrí suficiente para formar parte de la parrilla de un canal normal (vamos, que lo meterán en una de las ventanas que tienen a partir del dial 180, Multideporte, creo que le llaman).
Miami Dolphins. ¿Alguien me puede explicar por qué el delfín que aparece en el logo de los Dolphins no lleva el casco del equipo? He de reconocer que, al principio, cuando veía el logo creía que el delfín llevaba una gorra de lado, pero no, lleva un helmet, y no es, ni ha sido nunca, el de los Miami Dolphins. Ya, ya sé que si el delfín llevase en el casco el logo con el delfín, el delfín del casco debería llevar a su vez otro delfín y entraríamos así en un bucle infinito de imprevisibles consecuencias. Paradójico.
Los Dolphins, como casi todos los años a principio de temporada, me transmiten cierta sensación de ternura. No termino de verlos. A pesar de eso, ya me sorprendieron hace un par de años ganando su división, y eso que venían de un muy mal año. La pasada temporada, la mala suerte, en forma de lesiones, se cebó con ellos. Esta temporada llegan fichajes que invitan al optimismo. Además, sus jóvenes promesas tienen un año más de experiencia, por lo que su rendimiento debería mejorar.
Al mando de los operaciones estará, por primera vez como quarterback con todos los galones, Chad Henne. Digo que es la primera vez porque aunque la pasada temporada ya fue titular en muchos partidos, fue algo más bien coyuntural. Este año, se confía en él desde la offseason. Quizá con demasiado optimismo, aunque, quizá no "demasiado" porque como dicen en Cándido, o el optimismo, qué es el optimismo sino "la manía de sustentar que todo está bien cuando está uno muy mal". Pues eso, que el dueño de los Dolphins dice que Henne podría ser el mejor quarterback de la historia de la franquicia. Ahí jugó Dan Marino. Optimismo exagerado. A mí Henne, a día de hoy, no me parece un quarterback para luchar por algo importante. Eso sí, brazo no le falta. Me gusta que Chad Pennington sea el QB2, por el papel que puede hacer como mentor de Henne.
El fichaje de la temporada en South Florida es el de Brandon Marshall (ya, realmente no lo es, sino el del que ha dicho que is taking his talents to South Florida, pero ese juega en otra liga, en todos los sentidos de la expresión). Uno de los activos más cotizados del mercado se va a Miami en una decisión que no termino de entender. Vale que Henne puede ser en el futuro un gran QB, pero ¿estamos seguros de que a día de hoy lo es o que a corto plazo lo será? Quizá a Marshall le han vendido la burra. O, más bien, ha ido a donde le llamaba poderoso caballero. El caso es que los Dolphins tendrán a un receptor de primera categoría, a un tipo de jugador que necesitaban como el comer y que vendrá muy bien para la formación y el crecimiento de Henne. Más allá de Marshall, receptores mediocres que pueden beneficiarse de este foco de atención para las defensas.
Aunque el juego de pase dé mucho que hablar, la clave del buen rendimiento de los Dolphins las dos últimas temporadas está en la carrera. De hecho, la seña de identidad, o al menos de originalidad, de estos Dolphins es la Wildcat. Muchos equipos la utilizan en estos momentos en la NFL, pero hasta hace poco no lo hacía nadie. Hasta que los Dolphins se la sacaron de la manga. Snap directo al corredor, y a jugar.
Tiene mucho mérito que un jugador tan veterano como Ricky Williams (ya 33 tacos, senectud para un running back) haya hecho el temporadón que hizo en 2009, contra defensas que se centraban únicamente en parar la carrera, casi la única arma de los Dolphins. Con él, Ronnie Brown, un muy buen corredor que vuelve recuperado de la lesión que le hizo perderse casi media temporada el año pasado.
La línea de ataque es muy buena. Para algunos, la mejor de la liga para abrir huecos a la carrera. Una panda de tipos grandes y temibles que completan un ataque más que decente, aunque debe mejorar su rendimiento por el aire.
La defensa flojea en los siete de delante y tiene como principal fortaleza a los cuatro de la secundaria, sobre todo en los jóvenes y talentosos corners. La línea es floja y andan escasos de luces. Lo digo por Kendall Langford, que fue noticia la semana pasada al perder un pendiente de diamantes en un entrenamiento. Le está bien, por hortera. Aunque para hortera, este. En unos años, si no ya, la mayoría de jóvenes españoles serán unos canis. Con esos ídolos, no es de extrañar.
Para reforzar el cuerpo de linebackers, los Dolphins han hecho de Karlos Dansby el inside linebacker mejor pagado de la historia. A pesar de este buen fichaje, aunque no extraordinario, Miami seguirá careciendo de un pass rush de primera. Hoy en día, con la cantidad de criminales aéreos que hay en la NFL, resulta del todo necesario.
Los equipos especiales echarán de menos a Ted Ginn como retornador. El kicker Dan Carpenter y el punter Brandon Fields, fiables.
Los Dolphins tienen un calendario más suave que los Patriots pero igual de duro que el de los demás rivales de división. Es el décimo sexto en dureza de la liga. El inicio, salvo el primer partido contra los Bills, es bastante complicado: les esperan Vikings, Jets, Patriots y Packers.
New York Jets. Ya he comentado que me gustaba mucho más el nombre de Titans of New York. A pesar de que con la moda de los throwback uniforms los Jets recuperan ocasionalmente su estética, por New York no es demasiado conocida. Hace un mes paseaba por Nueva York con esta camiseta cuando me topé con un simpático vendedor ambulante de cuadros que me dice San Diego Chargers?, a lo que le contesté No, Titans of New York. El tío no sabía de qué le estaba hablando. Le repetí que eran los New York Titans, y el hombre me respondió Are those the Jets? Pues sí, son los Jets. El otro equipo de New Jersey, la franquicia que no gana un anillo desde que Joe Namath y sus secuaces sorprendieran a propios y extraños venciendo en la tercera edición de la Super Bowl a unos Baltimore Colts, campeones de la NFL (los Colts están en la AFC a pesar de que no eran una franquicia de AFL) a quienes todo el mundo daba por vencedores. Cómo iban a ganar los representantes de esa coña marinera que era la AFL al campeón de la liga de verdad, la NFL. Pues de la mano de Broadway Joe, los Jets lo consiguieron. Desde entonces no han ganado ni la AFC. Sin embargo, el año pasado estuvieron cerca, precisamente cayeron no sin dar mucha guerra, ante los Colts, esta vez de Indianápolis.
El papel de matagigantes que hicieron los Jets en los playoffs del año pasado ha generado muchas expectativas para este. Como adelantaba, son una de las apuestas de moda. Seguramente, si no se hubiesen clasificado de rebote para la postemporada pasada, nadie hablaría tanto de ellos. Seguro. Hasta el propio Rex Ryan los daba por muertos, sin opciones, tras perder con Atlanta en el Giants Stadium que ellos preferían llamar Meadowlands Stadium. Pero llegaron a playoffs. Y se cargaron al campeón de la AFC Norte. Y también a los poderosos Chargers del Oeste. Y de milagro no se cargan a los Colts. Todo ello, con un juego muy, digamos, tradicional. Defensa dura como una roca y run to daylight.
Pero ¿cuál es el nivel verdadero de los Jets? ¿El de la temporada, poco más que correcta (9-7) o el de los playoffs? Yo los veo más próximos a lo primero que a lo segundo, sinceramente. Como sin duda no los veo es como aspirantes al anillo. Mark Sanchez, fundamentalmente, tiene la culpa de ello.
Quién sabe si en el futuro Mark Sanchez se convierte en un quarterback de referencia en la NFL. Es un jugador muy joven, de solo 23 años, de quienes sus compañeros hablan maravillas. Dicen de él que tiene madera de líder. Seguro que sí. Ahora, en estos momentos, lo que no es, es un quarterback siquiera decente. No nos engañemos. En los playoffs Sanchez apenas la cagó. Los Jets se centraron en lo que sabían hacer bien y limitaron los pases de Sanchez. Eso sí, lo poco que pasó no lo hizo nada mal. A la antigua usanza: una carrera detrás de otra hasta que la defensa se "abre" y el pasador lo aprovecha. Pero Sanchez está más verde que el escudo de los Jets. De hecho, no tengo claro si para los Jets no sería mejor Mark Brunell (el QB que sacaba la lengua) que Sanchez. Peter King ya anda prediciendo que seguramente haga falta que Brunell eche una mano (bueno, también dice que los Steelers serán campeones y que los Panthers llegarán a playoffs, entre otras sorprendentes predicciones).
Qué curioso, si Favre no hubiese dado la espantada de East Rutherford, es posible que los Jets fuesen los actuales campeones de la liga. Desde luego, con el 4 de quarterback hoy serían los máximos favoritos al anillo, pues lo tendrían casi todo: pase, carrera y defensa. Pero no es así, volvamos a la realidad.
Ahora el factor sorpresa ya no existe. Los Jets están en el grupo de favoritos. Los focos (Hard Knocks) están sobre el equipo. Rex Ryan y sus jugadores no se cansan de repetir las palabras "Super Bowl". Vamos, que este año sus rivales tienen puesta la cruz en el calendario el día que juegan contra los Jets. Serán, por lo menos al principio, unos de los rivales a batir. Aumentará la motivación de los rivales. Malo.
El fichaje estrella en el apartado aéreo es el de Santonio Holmes. Todo un MVP de la Super Bowl. Gran fichaje. Gracias a él, el cuerpo de receptores pasa a ser respetable. A partir de la jornada 5, eso sí, porque durante las 4 primeras no podrá participar por sanción, como su ex-compañero Big Ben. Entretanto, Jericho Cotchery y Braylon Edwards tendrán que apañárselas para recibir los pases que puedan.
Bueno, qué voy a decir de la carrera de los Jets. Su ataque se basó casi exclusivamente en ella cuando les fueron bien las cosas el año pasado. Si las cosas van bien para qué cambiarlas, algunos pensarán. No los Jets. Se deshicieron de Thomas Jones, que venía de hacer un temporadón, y ficharon a un ya-no-soy-lo-que-fui LaDainan Tomlinson. Dicho esto, en pretemporada (si es que vale de algo) LT lo ha hecho de maravilla. Aunque el famoso sea LT, creo que el bueno es Shonn Greene. Menuda postemporada que se marcó en su año de novato. Un jugadorazo en progresión, que figura por méritos propios como RB1 en el depth chart.
Buena parte del éxito de la carrera hay que atribuírsela a la seguramente mejor línea ofensiva de la NFL. Como en el backfield, los Jets se han arriesgado al cambiar algo que estaba funcionando a la perfección. Han largado a Alan Faneca, que aunque ya veterano y seguramente en declive, seguía siendo un gran jugador. El veterano Matt Slauson y el novato Vladimir Ducasse deberán cubrir su hueco, y no es pequeño.
Si la línea de ataque y la carrera demostraron ser excelentes, sobre todo en playoffs, la defensa no se queda corta. Tanto, que en la sección Page 2 de ESPN.com proponían un cambio de logo para los Jets. Sugerían el que veis en el margen siniestro. No es difícil adivinar por qué. La D de los Jets ha sido excepcional. Darrelle Revis es quizá el jugador más destacado, aunque después de apuntar sus excelencias al inicio de esta entrada debo también señalar los peros. Revis es sólo un cornerback. Sí, es el Shutdown Corner de la liga por excelencia, el jugador que inutiliza al receptor número uno de cada equipo. Y ya. No es poco, pero tampoco es la panacea. Vale, que secará a Ochocinco, a Andre Johnson, a Randy Moss y a quien se le ponga por delante, pero los ataques tienen muchas más armas. No inutiliza siquiera el juego de pase. Por ejemplo, cuando Green Bay juegue contra los Jets, lanzarán menos a Jennings y más (si cabe) a Finley. Problema solucionado. Bueno, sí, con Revis en el campo ni hacen falta las dobles coberturas sobre el mejor receptor contrario, puedes dedicar a defensores a otras labores. Lo bueno (para los Jets) del asunto es que han fichado a Antonio Cromartie. No sé a qué nivel rendirá, pero sabemos que puede hacerlo muy bien. Si eliminamos a dos receptores, la cosa cambia. El front seven (línea y linebackers) tampoco es manco. Los cuatro de detrás de la línea son muy buenos. Tienen talento y profundidad (Bart Scott, David Harris, Bryan Thomas y el ex-archienemigo Jason Taylor forman el linebacker corps titular). La línea, no tan dominante, cumple. El año pasado, a pesar de la baja por lesión del nose tackle titular, Kris Jenkins. Más madera para la defensa. Una defensa, en definitiva, que está entre las mejores de la NFL, si no la mejor. Con todo lo mal (o lo bien) que pueda caer Rex Ryan, hay que reconocer su mérito.
Los equipos especiales de los Jets, reguleros. Aunque en playoffs no fallaron tanto, deben hacerse mirar la cobertura de retornos. El año pasado Miami les cascó dos touchdowns en el mismo partido de esa manera. Para el puesto de kicker han fichado a Nick Folk, ex-Chico Vaca, que a pesar de haber sido Pro Bowler despierta bastantes dudas. El punter, Steve Weatherford, es también bastante irregular.
El calendario que les espera a los Jets es en teoría igual de duro que el de 'Fins y Bills, y más relajado que el de los Patriots. Eso sí, el inicio es muy exigente: reciben a Ravens y Patriots y viajan a Miami. Unos exámenes que servirán para calibrar el auténtico nivel de estos Jets.
Buffalo Bills. Pocos nombres de equipo suenan mejor que el de los Buffalo Bills. Y es curioso, porque "Buffalo Bill" Cody no tiene absolutamente nada que ver con Buffalo, New York. Simplemente aprovecharon que el nombre de la ciudad cuadraba con el del célebre cazador y showman. Si otras franquicias aplicasen los mismos criterios, podríamos encontrarnos con el equipo que adorarían los argentinos, San Diego Armando Maradona o el que sería el equipo de moda, Carolina Herrera.
Pocas alegrías parecen esperar a la sufridora afición de los Bills. Los tiempos en los que este equipo ganaba la AFC quedan lejos (cuatro años consecutivos a principio de los 90, aunque siempre con final infeliz perdiendo la Super Bowl). De hecho, en estos momentos son unos de los favoritos para conseguir el número uno del draft 2011.
Precisamente a través del draft de este año los Bills han conseguido uno de los pocos motivos para la esperanza de su afición. Cada fin de semana podrán disfrutar del juego de uno de los corredores más explosivos y prometedores de la liga, C.J. Spiller (las iniciales C.J., cuando hablamos de running backs, son sinónimo de calidad). Por lo visto en pretemporada, y aunque esto valga para poco, Spiller promete. Por lo menos los aficionados del equipo de Buffalo tendrán un motivo para ver los partidos de su equipo cada semana. Dicho esto, no estoy seguro de que la mayor necesidad de los Bills fuese un corredor, en vista de la buena temporada de Fred Jackson el año pasado, aunque entiendo que es difícil pasar de un talento así y que, por lo menos, le das a tu afición un motivo de ilusión.
Aparte de Spiller, poco que ver. El quarterback titular será Trent Edwards, que ha ganado la batalla por el puesto a Ryan Fitzpatrick y Brian Brohm. Como podéis ver (i) el trío de jugadores que lucharon por la titularidad es, siendo generosos, mediocre; y (ii) el hecho de que existiese alguna duda sobre la titularidad de Green ante tales competidores no habla muy bien de sus cualidades. Con todo, Edwards no me parece el peor quarterback de la liga. No es JaMarcus Russell. Ah, espera, que ese ya no forma parte de la NFL. Bueno, pues no es... a ver... no es Derek Anderson o Matt Hasselbeck (tampoco puedo poner la mano en el fuego por que estos sean peores que Edwards; dicho esto, el nivel medio de los QB de la NFL a día de hoy es supremo). Podría recurrir a Jake Delhomme, un jugador más desprestigiado en estos días que el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes (vale, he exagerado, no puede haber nada más desprestigiado que la mierda en que se han convertido esos premios, que no se sabe bien bajo qué criterios se otorgan, ¿a un deportista que consigue méritos extraordinarios? no, desde hace unos años al deportista español de moda, menuda bazofia infame).
En el cuerpo de receptores tampoco andan sobrados de talento. Se les ha ido Terrell Owens, que pasó por Buffalo sin pena ni gloria. Tienen a Lee Evans y no mucho más. No sería de extrañar que el backfield ayude bastante en labores de recepción.
Los Bills tienen una línea ofensiva vaticana. ¿Por qué hablo de línea vaticana? Por el siguiente ejemplo, en el que el quarterback de la Iglesia Católica no está lo suficientemente bien protegido por su línea y sufre un sack en toda regla. Eso sí, la linebacker es una pass rusher de primera.
Espero que nadie se ofenda por la comparación, cuando vi las imágenes de la "agresión" me recordó a un sack. Pues eso, que la línea de los Bills es vaticana.
La defensa es para echarse a correr. Me refiero a que los ataques contrarios optan por la carrera, ya que los Bills fueron el vigésimo octavo equipo de la NFL en la defensa contra la carrera y el segundo contra el pase. Pues eso, que a correr y punto. El front seven es bastante flojo y la secundaria notable. Terrence McGee y Drayton Florence son muy buenos corners, y el free safety Jaryus Byrd lideró en su temporada de novato la NFL en intercepciones.
En los equipos especiales, los pateadores son muy buenos, tanto el kicker, Rian Lindell, como el punter, Brian Moorman. Spiller se ocupará también de los retornos. No me gusta demasiado que jugadores importantes del ataque o la defensa se ocupen de estas cuestiones, pues aunque sin duda son importantes, el riesgo de desgracia es muy alto.
El calendario no ha sido benévolo con los Bills. Mirad cómo empiezan: Dolphins, Packers, Patriots y Jets. Ningún equipo de su liga.
En vista de las circunstancias, los Bills aspiran a poco más que dar alguna sorpresa, especialmente cuando el invierno arrecie sobre Buffalo y, quizás, algún equipo llegue reservando titulares de cara a los playoffs. Como el año pasado, cuando los Colts llegaron a un Buffalo nevado y su quarterback era Curtis Painter. Lo malo es que este año su final es Dolphins-Patriots-Jets, y me sorprendería que alguno de estos equipos no se jugase nada en las tres últimas jornadas.
Mi absurda predicción final. Pese a su obesidad, triunfa la tribu de Brady. Entre Dolphins y Jets no lo tengo tan claro. Veo a los Dolphins un poco tiernos, y a los Jets como el equipo que terminó 9-7 el año pasado, aunque sin factor sorpresa. Venga, creo que los Jets son segundos. Los Bills últimos, claro.
* * *
Igual que hicimos con la NFC, veamos qué no campeones de división pueden conseguir plaza de playoff por la vía salvaje. Seré breve, como Rick Pitino. El año pasado hubo una gran igualdad en la AFC, muchos equipos tuvieron opciones hasta la última jornada. Las victorias estuvieron tan repartidas, que viendo el número de triunfos necesarios para acceder a la postemporada uno podría pensar que la plaza de playoffs en la AFC estuvo barata, aunque creo que sucedía lo contrario (de hecho, cuando un campeón de una competición acumula un porcentaje alto de victorias, estamos ante el mejor indicio de que el nivel medio de la competición no fue muy alto; aprovechando esto, ¿sabéis qué equipo ganó la liga de fútbol con mayor nivel de la historia, no? sí, el año en el que el Atlético de Madrid con un equipazo bajó a Segunda y tres equipos españoles se plantaron en semifinales de la Champions). Hubo tanto equipo competitivo, tan poco equipo desastre, que se produjo la colectivización de la victoria en la AFC.
A priori nada indica que vaya a pasar lo contrario la temporada que viene. Pocos equipos de la AFC han bajado de nivel con respecto al año pasado. Si acaso los Broncos, que chuparán menos victorias, y poco más. También resulta difícil pensar que los Jaguars ganarán tanto como el año pasado, aunque eso dependerá de si Jones-Drew continúa al mismo nivel.
Por eso es complicado predecir quién obtendrá plaza de playoffs vía Wild Card. Descartaría la AFC Oeste, salvo que un segundo (Oakland o Kansas City) se destaque sobre los otros dos equipos. Pero vamos a descartarlo, que además la historia reciente nos muestra que aunque se le llame el salvaje oeste, sus equipos no consiguen tarjeta salvaje. En el norte encontramos tres equipos muy competitivos. De hecho, sería un fracaso absoluto para Ravens (a quienes di como ganadores de división, y con el fichaje de Houshmandzadeh me reafirmo) y Bengals no llegar a playoffs. Los Steelers tienen coartada por la baja de Big Ben. De ahí debería salir una plaza de Wild Card. La otra, entre el segundo del sur y del este. No sé si este será por fin el año de los Texans. Ya van unos cuantos. Y por otro lado, estará el segundo del este. ¿O quizá el segundo y el tercero del este? Es muy complicado mojarse.
Mi absurda predicción es que va a pasar algo similar al año pasado. Habrá muchos equipos implicados en la pelea y el número de victorias necesarias para acceder a playoffs será bajo. Todo quedará para el último día. Pero ya que me tengo que mojar, diré que Texans y Bengals son los agraciados (aunque me gustaría que fueran los Steelers . La elección de los Texans en detrimento de los Jets se basa en un fundamento tan racional como que Houston lleva tiempo quedándose a las puertas y los Jets tuvieron mucha suerte la temporada pasada. Mera justicia poética. Qué lírico.
* * *
Con esto pongo punto y final a las absurdas predicciones, que muy pocos, o quizá ninguno, os habréis leído enteras. La verdad es que cuando empecé con la idea no pensaba consumir tanto ciberespacio, pero había que terminar lo comenzado. Justo a tiempo para el inicio de la fiesta. A partir de ahora espero escribir más a menudo y artículos menos largos. Supongo que ya estaréis preparando comida, bebida y demás mandanga, invitando a vuestros seres queridos (o advirtiéndoles de la que se avecina) para que disfruten con vosotros (u os dejen disfrutar) de la jornada inaugural. ¡Que no falte de nada, no os privéis, que la fiesta está a punto de empezar! No hay excusa, el jueves por la noche espero que vuestro estado sea similar al de los fiesteros de la derecha (me gusta esta frase por la anfibología que implica), en plena etapa de exaltación de la amistad, cerca de iniciar la de cánticos regionales. Los que crean que mis consejos son irresponsables deberían leer lo que decía la revista Time hace poco más de una semana ¡A beber, que son dos días! Qué cierre más raro me ha quedado, todo porque me apetecía colar la foto de la derecha y no sabía bien cómo.
He hecho bien en esperar. La distancia temporal al elemento predicho es inversamente proporcional a la fiabilidad de la predicción. Digo esto porque ha habido novedades en los últimos días que varían la predicción que habría hecho hace un par de días, sin ir más lejos. También es cierto que en las pasadas semanas ha habido noticias que, de conocerlas en su momento, habrían variado lo que pienso sobre franquicias de otras divisiones. Es lo que tiene. La importante novedad relativa a la AFC Este es que Darrelle Revis ha llegado a un acuerdo con los Jets que pone punto final a su holdout. Tras semanas y semanas de culebrón en las que se daba como hipótesis nula (la hipótesis nula en estadística es la que se toma como evento más probable, la que se presume como verdadera) que Revis no iba a jugar esta temporada con los Jets, acaba de producirse la hipótesis alternativa. Excelente noticia para los Jets, muy mala para sus rivales. El receptor número uno de los equipos que jueguen contra los verdes de East Rutherford quedará fuera de juego, encerrado en Revis Island.
Las otras novedades a las que me refería en el párrafo anterior tienen que ver con que los equipos han dado a conocer quiénes serán los 53 jugadores que finalmente integren sus plantillas de cara a la próxima temporada. Los descartes más notorios, tanto en términos monetarios como deportivos, son los de Matt Leinart y T.J. Houshmandzadeh, a priori quarterback titular y receptor número uno, respectivamente, de sus franquicias. Estos descartes, o mejor dicho, el hecho de que estos jugadores no vayan a cumplir con las expectativas de rendimiento que en la offseason habían generado, debilita las aspiraciones de Cardinals y Seahawks en la NFC Oeste, que queda si cabe un poco más asequible para los 49ers, aunque también hay que decir que los Rams me han sorprendido muy positivamente en lo que va de pretemporada, especialmente Sam Bradford. Dicho esto, de los partidos de pretemporada no te puedes fiar ni un pelo. Otro descarte que me ha sorprendido mucho, y que me parece una cagada de Ted Thompson, es el del tight end (también jugador de equipos especiales y, ocasionalmente, linebacker) Spencer Havner por los Packers, que inmediatamente ha firmado por los Lions (encima, rival de división). Gran fichaje para Detroit. Havner es un tío que cumplía, muy útil. Si lo que quiere Thompson es un equipo de presente, hecho para ganar ya, no entiendo muy bien que haya cortado a Havner y se haya quedado con Tom Crabtree, un novato no drafteado de 2009 que firmó por los Chiefs, que fue cortado y posteriormente llegó al practice squad de Green Bay. Apuesta, parece, más de futuro que de presente. Si los Packers pretenden ser un equipo de presente, la decisión de cortar a Havner y retener a Crabtree resulta incomprensible.
Bueno, vamos con la división que toca hoy. La AFC Este una división de mucha tradición y rivalidad. Desde los 60 se llevan pegando estos cuatro. Odio, en las propias palabras de sus protagonistas. Hace poco, Tom Brady comentaba que ni veía ni pensaba ver Hard Knocks (documental de la HBO que se desarrolla cada año en el training camp de un equipo) porque odiaba a los Jets. Desde East Rutherford le respondieron en términos similares. La cosa se presenta calentita. Mucho mejor, más divertido. Soy de los que prefieren los enfrentamientos deportivos en los que los rivales destilan odio.
La AFC Este es otra de las divisiones sin un favorito claro, aunque la apuesta de moda son los Jets. Si cabe ahora más, con Revis. El pronóstico es complicado, pues tres equipos, los de East Rutherford, los de Boston y los de South Florida tienen opciones fundadas de hacerlo. El cuarto, los Bills, parece totalmente descartado.
Analicemos muy brevemente (esta vez espero que más brevemente que nunca) cada equipo para fundar el absurdo pronóstico final.
New England Patriots. Fijaos bien en la cara de psicópata que tenía Pat the Patriot, el personaje que constituía el logo de la franquicia de Boston en sus comienzos. Acojona. Qué pinta de depravado. Pues no creáis que vais muy desencaminados si creéis que lo es. El pasado noviembre detuvieron a la persona que hacía de mascota de los Patriots en una redada anti-prostitución. Si es que la cara es el espejo del alma. De todos modos, a Pat the Patriot le dieron un lavadito de cara (nunca mejor dicho), como podéis ver por aquí. Eso es otra cosa. Mucho mejor.
Curiosamente, cuando Pat formaba parte del logo de los Patriots, la franquicia era perdedora. En cuanto cambiaron su emblema y sus equipaciones, todo fue a mejor. Hoy nadie piensa en la franquicia de Massachusets como el equipo perdedor que fue. No, hoy nos vienen a la mente Tom Brady, Bill Belichick, y Peter Griffin, unos triunfadores. Ah, qué gran canción Shipoopi.
[aquí iba un vídeo de Padre de familia en el que Peter Griffin celebraba un touchdown que conseguía con los Patriots cantando una canción. Vaya usted a saber por qué, ahora en vez de ese vídeo sale otro, así que lo retiro]
Bueno, espero que hayáis terminado de ver el anterior vídeo, sin duda cojonudo. Siguiendo la sugerencia de Anónimo en las absurdas predicciones de la NFC Este, pongo algo del grupo bostoniano de straight edge Ten Yard Fight (su nombre no puede ser más footballero). Esto es 1st and Ten. Aviso: el tema es muy hardcore, te tiene que gustar el género para disfrutarlo.
Los Patriots son un equipazo. A mí me lo siguen pareciendo. Tienen a uno de los dos mejores quarterbacks de la última década, al mejor entrenador, a unos receptores notables, a una defensa que sin ser la mejor de la liga, cuando le respetan las lesiones es más que decente, y este año parece que incluso a un buen tight end. Pero a pesar de todo eso, veo a los Patriots y me recuerdan al obeso de El sentido de la vida. A este:
Me recuedan a ese hombre obeso en muchos sentidos. Por una parte, en el evidente: han comido tantos títulos, que aunque quieran más están tan llenos que no tienen sitio en el estómago ni para el postre. Aunque el vómito es catártico (mierda, he utilizado un término derivado de la palabra que de forma lastimosa repite el peor narrador deportivo de la actualidad y en mucho tiempo; esto es mucho decir, pero igual que los criterios de selección de presentadoras en la Sexta se basan única y exclusivamente en su físico, en cuanto a narradores de eventos deportivos buscan al que haga una narración más insufrible y ridícula, ¿creíais que nada podía empeorar a Antonio Esteva? pues ahí tenéis a Mel Otero), si sigues engullendo terminarás por explotar; hace falta una renovación total, con gente nueva para poder volver a disfrutar de la comida. Brady es cojonudo, pero cómo va a seguir teniendo las mismas ganas. No, no puede ser, no va a funcionar. Otro sentido en el que los Patriots me recuerdan a ese hombre (vamos a hacer amigos) es que me dan un poco de asquete. Vaya partidito que nos brindaron en Londres, menudo bodrio. Gracias, Belichick. Su afición tampoco me entusiasma. Van con unos aires de grandeza que no veas. Por lo menos los que se sentaron a mi lado en el estadio. Y creo que eran representativos, porque no eran aficionados europeos que aprovechan para ver a su equipo en Londres, no, eran abonados de los Patriots que se habían venido de Boston a ver el partido (esto es muy elogiable, no obstante). Cómo rajaban de su equipo aunque ganase. A Maroney lo ponían tibio. Por no hablar del desprecio con el que hablaban de los Buccaneers (vale, que entiendo que los Bucs no estaban haciendo su mejor partido, pero las burlas hacia el equipo que iba perdiendo te inclinaban, como aficionado neutral, a animar a Tampa Bay). Ya se sabe, el espíritu del nuevo rico.
Después de estos palos, tengo que decir que aunque estén obesos, como apuntaba al principio, la calidad del equipo me hace pensar que tiene mucho peligro. Ojo como vomiten todo lo que necesitan y tengan sitio para comer algo más. Dicen que la recuperación total de la lesión que sufrió Brady en 2008 lleva 2 años. Como vuelva al nivel de 2007, que tiemblen los rivales.
Los receptores también son muy buenos. Habrá que ver si Wes Welker está recuperado de su grave lesión que le impidió disputar los playoffs de la temporada pasada. De todos modos, se han sacado de la manga a un mini-Wes, a Julian Edelman. Este jugador, lo poco que le he podido ver, me encanta. Si sigue progresando, será otro conejo que se saca Belichick de su chistera. Séptima ronda del draft del 2009. Menudo ojo que tiene el head coach de los Patriots para estas cosas. También está Randy Moss, aunque a ver con qué actitud. Debería aplicarse, porque anda ya mayor y sin anillo, con grave riesgo de ser un solterón de por vida. Sin embargo, el año pasado dio muestras de pasotismo en algún partido (de eso le llegaron a acusar sus rivales). Si su actitud es la que debería, otra amenaza. Por si fuera poco, y aunque debería de partir como suplente, parece que los Patriots este año tendrán tight end. Uno de los aficionados bostonianos por excelencia, Bill Simmons, está entusiasmado con Rob Gronkowski, el tight end elegido por los Patriots en segunda ronda del draft. Las amenazas aéreas se multiplican.
La carrera no será tan brillante, aunque tampoco estamos ante unos Colts o Texans donde es inexistente. También pueden hacer daño por ahí. Laurence Maroney, el abucheado por su afición, es un jugador decente. Lo mejor es que hay profundidad. Tienen a Fred Taylor, Sammy Morris y Kevin Faulk para echar mano a la carrera.
Para terminar con el ataque, la línea es muy consistente. Por ahí no deberían venir vías de agua importantes. En resumen, un ataque temible.
En cuanto a la defensa, según los números está en la elite de la liga (quinta la temporada pasada), aunque la sensación es que es como los M&M's. No se derriten en los partidos fáciles (tu mano), sino en los de verdad (tu boca). Mal asunto si quieren aspirar a otro anillo.
El veterano aunque muy fiable Vince Wilfork ocupará el centro de la línea de tres, junto al fichado Gerard Warren y Mike Wright. Por detrás de la línea Banta-Cain y Jerrod Mayo lideran el cuerpo de linebackers. De esa unidad, las esperanzas están en que Mayo siga creciendo. De todos modos, se trata de un cuerpo en declive, no tan dominante como en temporadas anteriores. Finalmente, en la secundaria los Patriots no terminan de encontrar a jugadores con la calidad suficiente para darles la estabilidad necesaria. De las muchas elecciones del draft invertidas en reforzar esta posición, solo la de Brandon Meriweather parece dar resultados algo convincentes. Este año, se ha incorporado el corner Devin McCarty. En la otra esquina, otro joven, Darius Butler. Son jóvenes, por lo que el upside (crecimiento potencial) es importante, pero no son garantías. La secundaria, terriblemente verde.
Lo dicho, defensa M&M's. Cuando los coja Manning, sabemos todos lo que va a pasar, ¿no?
¿Los equipos especiales? Correctos. Stephen Gostkowski es un buen kicker y para las labores de punter incorporan al novato Zoltan Mesko, otro europeo en la NFL. Rumano, para más señas (por cierto, aunque sea de un poco más al sur, Συγχαρητήρια, Kosmas). No sorprende que, también en este caso, el jugador europeo se dedique a dar patadas al football.
El calendario de los Patriots es, con diferencia, el teóricamente más duro de la división. Con el sexto calendario más complicado de la liga, habrá emociones fuertes desde el principio. Debutan en Foxboro contra los Bengals, en un partido que televisará Digital+ en uno de los canales marginales que tienen para eventos deportivos sin el pedigrí suficiente para formar parte de la parrilla de un canal normal (vamos, que lo meterán en una de las ventanas que tienen a partir del dial 180, Multideporte, creo que le llaman).
Miami Dolphins. ¿Alguien me puede explicar por qué el delfín que aparece en el logo de los Dolphins no lleva el casco del equipo? He de reconocer que, al principio, cuando veía el logo creía que el delfín llevaba una gorra de lado, pero no, lleva un helmet, y no es, ni ha sido nunca, el de los Miami Dolphins. Ya, ya sé que si el delfín llevase en el casco el logo con el delfín, el delfín del casco debería llevar a su vez otro delfín y entraríamos así en un bucle infinito de imprevisibles consecuencias. Paradójico.
Los Dolphins, como casi todos los años a principio de temporada, me transmiten cierta sensación de ternura. No termino de verlos. A pesar de eso, ya me sorprendieron hace un par de años ganando su división, y eso que venían de un muy mal año. La pasada temporada, la mala suerte, en forma de lesiones, se cebó con ellos. Esta temporada llegan fichajes que invitan al optimismo. Además, sus jóvenes promesas tienen un año más de experiencia, por lo que su rendimiento debería mejorar.
Al mando de los operaciones estará, por primera vez como quarterback con todos los galones, Chad Henne. Digo que es la primera vez porque aunque la pasada temporada ya fue titular en muchos partidos, fue algo más bien coyuntural. Este año, se confía en él desde la offseason. Quizá con demasiado optimismo, aunque, quizá no "demasiado" porque como dicen en Cándido, o el optimismo, qué es el optimismo sino "la manía de sustentar que todo está bien cuando está uno muy mal". Pues eso, que el dueño de los Dolphins dice que Henne podría ser el mejor quarterback de la historia de la franquicia. Ahí jugó Dan Marino. Optimismo exagerado. A mí Henne, a día de hoy, no me parece un quarterback para luchar por algo importante. Eso sí, brazo no le falta. Me gusta que Chad Pennington sea el QB2, por el papel que puede hacer como mentor de Henne.
El fichaje de la temporada en South Florida es el de Brandon Marshall (ya, realmente no lo es, sino el del que ha dicho que is taking his talents to South Florida, pero ese juega en otra liga, en todos los sentidos de la expresión). Uno de los activos más cotizados del mercado se va a Miami en una decisión que no termino de entender. Vale que Henne puede ser en el futuro un gran QB, pero ¿estamos seguros de que a día de hoy lo es o que a corto plazo lo será? Quizá a Marshall le han vendido la burra. O, más bien, ha ido a donde le llamaba poderoso caballero. El caso es que los Dolphins tendrán a un receptor de primera categoría, a un tipo de jugador que necesitaban como el comer y que vendrá muy bien para la formación y el crecimiento de Henne. Más allá de Marshall, receptores mediocres que pueden beneficiarse de este foco de atención para las defensas.
Aunque el juego de pase dé mucho que hablar, la clave del buen rendimiento de los Dolphins las dos últimas temporadas está en la carrera. De hecho, la seña de identidad, o al menos de originalidad, de estos Dolphins es la Wildcat. Muchos equipos la utilizan en estos momentos en la NFL, pero hasta hace poco no lo hacía nadie. Hasta que los Dolphins se la sacaron de la manga. Snap directo al corredor, y a jugar.
Tiene mucho mérito que un jugador tan veterano como Ricky Williams (ya 33 tacos, senectud para un running back) haya hecho el temporadón que hizo en 2009, contra defensas que se centraban únicamente en parar la carrera, casi la única arma de los Dolphins. Con él, Ronnie Brown, un muy buen corredor que vuelve recuperado de la lesión que le hizo perderse casi media temporada el año pasado.
La línea de ataque es muy buena. Para algunos, la mejor de la liga para abrir huecos a la carrera. Una panda de tipos grandes y temibles que completan un ataque más que decente, aunque debe mejorar su rendimiento por el aire.
La defensa flojea en los siete de delante y tiene como principal fortaleza a los cuatro de la secundaria, sobre todo en los jóvenes y talentosos corners. La línea es floja y andan escasos de luces. Lo digo por Kendall Langford, que fue noticia la semana pasada al perder un pendiente de diamantes en un entrenamiento. Le está bien, por hortera. Aunque para hortera, este. En unos años, si no ya, la mayoría de jóvenes españoles serán unos canis. Con esos ídolos, no es de extrañar.
Para reforzar el cuerpo de linebackers, los Dolphins han hecho de Karlos Dansby el inside linebacker mejor pagado de la historia. A pesar de este buen fichaje, aunque no extraordinario, Miami seguirá careciendo de un pass rush de primera. Hoy en día, con la cantidad de criminales aéreos que hay en la NFL, resulta del todo necesario.
Los equipos especiales echarán de menos a Ted Ginn como retornador. El kicker Dan Carpenter y el punter Brandon Fields, fiables.
Los Dolphins tienen un calendario más suave que los Patriots pero igual de duro que el de los demás rivales de división. Es el décimo sexto en dureza de la liga. El inicio, salvo el primer partido contra los Bills, es bastante complicado: les esperan Vikings, Jets, Patriots y Packers.
New York Jets. Ya he comentado que me gustaba mucho más el nombre de Titans of New York. A pesar de que con la moda de los throwback uniforms los Jets recuperan ocasionalmente su estética, por New York no es demasiado conocida. Hace un mes paseaba por Nueva York con esta camiseta cuando me topé con un simpático vendedor ambulante de cuadros que me dice San Diego Chargers?, a lo que le contesté No, Titans of New York. El tío no sabía de qué le estaba hablando. Le repetí que eran los New York Titans, y el hombre me respondió Are those the Jets? Pues sí, son los Jets. El otro equipo de New Jersey, la franquicia que no gana un anillo desde que Joe Namath y sus secuaces sorprendieran a propios y extraños venciendo en la tercera edición de la Super Bowl a unos Baltimore Colts, campeones de la NFL (los Colts están en la AFC a pesar de que no eran una franquicia de AFL) a quienes todo el mundo daba por vencedores. Cómo iban a ganar los representantes de esa coña marinera que era la AFL al campeón de la liga de verdad, la NFL. Pues de la mano de Broadway Joe, los Jets lo consiguieron. Desde entonces no han ganado ni la AFC. Sin embargo, el año pasado estuvieron cerca, precisamente cayeron no sin dar mucha guerra, ante los Colts, esta vez de Indianápolis.
El papel de matagigantes que hicieron los Jets en los playoffs del año pasado ha generado muchas expectativas para este. Como adelantaba, son una de las apuestas de moda. Seguramente, si no se hubiesen clasificado de rebote para la postemporada pasada, nadie hablaría tanto de ellos. Seguro. Hasta el propio Rex Ryan los daba por muertos, sin opciones, tras perder con Atlanta en el Giants Stadium que ellos preferían llamar Meadowlands Stadium. Pero llegaron a playoffs. Y se cargaron al campeón de la AFC Norte. Y también a los poderosos Chargers del Oeste. Y de milagro no se cargan a los Colts. Todo ello, con un juego muy, digamos, tradicional. Defensa dura como una roca y run to daylight.
Pero ¿cuál es el nivel verdadero de los Jets? ¿El de la temporada, poco más que correcta (9-7) o el de los playoffs? Yo los veo más próximos a lo primero que a lo segundo, sinceramente. Como sin duda no los veo es como aspirantes al anillo. Mark Sanchez, fundamentalmente, tiene la culpa de ello.
Quién sabe si en el futuro Mark Sanchez se convierte en un quarterback de referencia en la NFL. Es un jugador muy joven, de solo 23 años, de quienes sus compañeros hablan maravillas. Dicen de él que tiene madera de líder. Seguro que sí. Ahora, en estos momentos, lo que no es, es un quarterback siquiera decente. No nos engañemos. En los playoffs Sanchez apenas la cagó. Los Jets se centraron en lo que sabían hacer bien y limitaron los pases de Sanchez. Eso sí, lo poco que pasó no lo hizo nada mal. A la antigua usanza: una carrera detrás de otra hasta que la defensa se "abre" y el pasador lo aprovecha. Pero Sanchez está más verde que el escudo de los Jets. De hecho, no tengo claro si para los Jets no sería mejor Mark Brunell (el QB que sacaba la lengua) que Sanchez. Peter King ya anda prediciendo que seguramente haga falta que Brunell eche una mano (bueno, también dice que los Steelers serán campeones y que los Panthers llegarán a playoffs, entre otras sorprendentes predicciones).
Qué curioso, si Favre no hubiese dado la espantada de East Rutherford, es posible que los Jets fuesen los actuales campeones de la liga. Desde luego, con el 4 de quarterback hoy serían los máximos favoritos al anillo, pues lo tendrían casi todo: pase, carrera y defensa. Pero no es así, volvamos a la realidad.
Ahora el factor sorpresa ya no existe. Los Jets están en el grupo de favoritos. Los focos (Hard Knocks) están sobre el equipo. Rex Ryan y sus jugadores no se cansan de repetir las palabras "Super Bowl". Vamos, que este año sus rivales tienen puesta la cruz en el calendario el día que juegan contra los Jets. Serán, por lo menos al principio, unos de los rivales a batir. Aumentará la motivación de los rivales. Malo.
El fichaje estrella en el apartado aéreo es el de Santonio Holmes. Todo un MVP de la Super Bowl. Gran fichaje. Gracias a él, el cuerpo de receptores pasa a ser respetable. A partir de la jornada 5, eso sí, porque durante las 4 primeras no podrá participar por sanción, como su ex-compañero Big Ben. Entretanto, Jericho Cotchery y Braylon Edwards tendrán que apañárselas para recibir los pases que puedan.
Bueno, qué voy a decir de la carrera de los Jets. Su ataque se basó casi exclusivamente en ella cuando les fueron bien las cosas el año pasado. Si las cosas van bien para qué cambiarlas, algunos pensarán. No los Jets. Se deshicieron de Thomas Jones, que venía de hacer un temporadón, y ficharon a un ya-no-soy-lo-que-fui LaDainan Tomlinson. Dicho esto, en pretemporada (si es que vale de algo) LT lo ha hecho de maravilla. Aunque el famoso sea LT, creo que el bueno es Shonn Greene. Menuda postemporada que se marcó en su año de novato. Un jugadorazo en progresión, que figura por méritos propios como RB1 en el depth chart.
Buena parte del éxito de la carrera hay que atribuírsela a la seguramente mejor línea ofensiva de la NFL. Como en el backfield, los Jets se han arriesgado al cambiar algo que estaba funcionando a la perfección. Han largado a Alan Faneca, que aunque ya veterano y seguramente en declive, seguía siendo un gran jugador. El veterano Matt Slauson y el novato Vladimir Ducasse deberán cubrir su hueco, y no es pequeño.
Si la línea de ataque y la carrera demostraron ser excelentes, sobre todo en playoffs, la defensa no se queda corta. Tanto, que en la sección Page 2 de ESPN.com proponían un cambio de logo para los Jets. Sugerían el que veis en el margen siniestro. No es difícil adivinar por qué. La D de los Jets ha sido excepcional. Darrelle Revis es quizá el jugador más destacado, aunque después de apuntar sus excelencias al inicio de esta entrada debo también señalar los peros. Revis es sólo un cornerback. Sí, es el Shutdown Corner de la liga por excelencia, el jugador que inutiliza al receptor número uno de cada equipo. Y ya. No es poco, pero tampoco es la panacea. Vale, que secará a Ochocinco, a Andre Johnson, a Randy Moss y a quien se le ponga por delante, pero los ataques tienen muchas más armas. No inutiliza siquiera el juego de pase. Por ejemplo, cuando Green Bay juegue contra los Jets, lanzarán menos a Jennings y más (si cabe) a Finley. Problema solucionado. Bueno, sí, con Revis en el campo ni hacen falta las dobles coberturas sobre el mejor receptor contrario, puedes dedicar a defensores a otras labores. Lo bueno (para los Jets) del asunto es que han fichado a Antonio Cromartie. No sé a qué nivel rendirá, pero sabemos que puede hacerlo muy bien. Si eliminamos a dos receptores, la cosa cambia. El front seven (línea y linebackers) tampoco es manco. Los cuatro de detrás de la línea son muy buenos. Tienen talento y profundidad (Bart Scott, David Harris, Bryan Thomas y el ex-archienemigo Jason Taylor forman el linebacker corps titular). La línea, no tan dominante, cumple. El año pasado, a pesar de la baja por lesión del nose tackle titular, Kris Jenkins. Más madera para la defensa. Una defensa, en definitiva, que está entre las mejores de la NFL, si no la mejor. Con todo lo mal (o lo bien) que pueda caer Rex Ryan, hay que reconocer su mérito.
Los equipos especiales de los Jets, reguleros. Aunque en playoffs no fallaron tanto, deben hacerse mirar la cobertura de retornos. El año pasado Miami les cascó dos touchdowns en el mismo partido de esa manera. Para el puesto de kicker han fichado a Nick Folk, ex-Chico Vaca, que a pesar de haber sido Pro Bowler despierta bastantes dudas. El punter, Steve Weatherford, es también bastante irregular.
El calendario que les espera a los Jets es en teoría igual de duro que el de 'Fins y Bills, y más relajado que el de los Patriots. Eso sí, el inicio es muy exigente: reciben a Ravens y Patriots y viajan a Miami. Unos exámenes que servirán para calibrar el auténtico nivel de estos Jets.
Buffalo Bills. Pocos nombres de equipo suenan mejor que el de los Buffalo Bills. Y es curioso, porque "Buffalo Bill" Cody no tiene absolutamente nada que ver con Buffalo, New York. Simplemente aprovecharon que el nombre de la ciudad cuadraba con el del célebre cazador y showman. Si otras franquicias aplicasen los mismos criterios, podríamos encontrarnos con el equipo que adorarían los argentinos, San Diego Armando Maradona o el que sería el equipo de moda, Carolina Herrera.
Pocas alegrías parecen esperar a la sufridora afición de los Bills. Los tiempos en los que este equipo ganaba la AFC quedan lejos (cuatro años consecutivos a principio de los 90, aunque siempre con final infeliz perdiendo la Super Bowl). De hecho, en estos momentos son unos de los favoritos para conseguir el número uno del draft 2011.
Precisamente a través del draft de este año los Bills han conseguido uno de los pocos motivos para la esperanza de su afición. Cada fin de semana podrán disfrutar del juego de uno de los corredores más explosivos y prometedores de la liga, C.J. Spiller (las iniciales C.J., cuando hablamos de running backs, son sinónimo de calidad). Por lo visto en pretemporada, y aunque esto valga para poco, Spiller promete. Por lo menos los aficionados del equipo de Buffalo tendrán un motivo para ver los partidos de su equipo cada semana. Dicho esto, no estoy seguro de que la mayor necesidad de los Bills fuese un corredor, en vista de la buena temporada de Fred Jackson el año pasado, aunque entiendo que es difícil pasar de un talento así y que, por lo menos, le das a tu afición un motivo de ilusión.
Aparte de Spiller, poco que ver. El quarterback titular será Trent Edwards, que ha ganado la batalla por el puesto a Ryan Fitzpatrick y Brian Brohm. Como podéis ver (i) el trío de jugadores que lucharon por la titularidad es, siendo generosos, mediocre; y (ii) el hecho de que existiese alguna duda sobre la titularidad de Green ante tales competidores no habla muy bien de sus cualidades. Con todo, Edwards no me parece el peor quarterback de la liga. No es JaMarcus Russell. Ah, espera, que ese ya no forma parte de la NFL. Bueno, pues no es... a ver... no es Derek Anderson o Matt Hasselbeck (tampoco puedo poner la mano en el fuego por que estos sean peores que Edwards; dicho esto, el nivel medio de los QB de la NFL a día de hoy es supremo). Podría recurrir a Jake Delhomme, un jugador más desprestigiado en estos días que el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes (vale, he exagerado, no puede haber nada más desprestigiado que la mierda en que se han convertido esos premios, que no se sabe bien bajo qué criterios se otorgan, ¿a un deportista que consigue méritos extraordinarios? no, desde hace unos años al deportista español de moda, menuda bazofia infame).
En el cuerpo de receptores tampoco andan sobrados de talento. Se les ha ido Terrell Owens, que pasó por Buffalo sin pena ni gloria. Tienen a Lee Evans y no mucho más. No sería de extrañar que el backfield ayude bastante en labores de recepción.
Los Bills tienen una línea ofensiva vaticana. ¿Por qué hablo de línea vaticana? Por el siguiente ejemplo, en el que el quarterback de la Iglesia Católica no está lo suficientemente bien protegido por su línea y sufre un sack en toda regla. Eso sí, la linebacker es una pass rusher de primera.
Espero que nadie se ofenda por la comparación, cuando vi las imágenes de la "agresión" me recordó a un sack. Pues eso, que la línea de los Bills es vaticana.
La defensa es para echarse a correr. Me refiero a que los ataques contrarios optan por la carrera, ya que los Bills fueron el vigésimo octavo equipo de la NFL en la defensa contra la carrera y el segundo contra el pase. Pues eso, que a correr y punto. El front seven es bastante flojo y la secundaria notable. Terrence McGee y Drayton Florence son muy buenos corners, y el free safety Jaryus Byrd lideró en su temporada de novato la NFL en intercepciones.
En los equipos especiales, los pateadores son muy buenos, tanto el kicker, Rian Lindell, como el punter, Brian Moorman. Spiller se ocupará también de los retornos. No me gusta demasiado que jugadores importantes del ataque o la defensa se ocupen de estas cuestiones, pues aunque sin duda son importantes, el riesgo de desgracia es muy alto.
El calendario no ha sido benévolo con los Bills. Mirad cómo empiezan: Dolphins, Packers, Patriots y Jets. Ningún equipo de su liga.
En vista de las circunstancias, los Bills aspiran a poco más que dar alguna sorpresa, especialmente cuando el invierno arrecie sobre Buffalo y, quizás, algún equipo llegue reservando titulares de cara a los playoffs. Como el año pasado, cuando los Colts llegaron a un Buffalo nevado y su quarterback era Curtis Painter. Lo malo es que este año su final es Dolphins-Patriots-Jets, y me sorprendería que alguno de estos equipos no se jugase nada en las tres últimas jornadas.
Mi absurda predicción final. Pese a su obesidad, triunfa la tribu de Brady. Entre Dolphins y Jets no lo tengo tan claro. Veo a los Dolphins un poco tiernos, y a los Jets como el equipo que terminó 9-7 el año pasado, aunque sin factor sorpresa. Venga, creo que los Jets son segundos. Los Bills últimos, claro.
* * *
Recapitulación (breve) de la AFC
Igual que hicimos con la NFC, veamos qué no campeones de división pueden conseguir plaza de playoff por la vía salvaje. Seré breve, como Rick Pitino. El año pasado hubo una gran igualdad en la AFC, muchos equipos tuvieron opciones hasta la última jornada. Las victorias estuvieron tan repartidas, que viendo el número de triunfos necesarios para acceder a la postemporada uno podría pensar que la plaza de playoffs en la AFC estuvo barata, aunque creo que sucedía lo contrario (de hecho, cuando un campeón de una competición acumula un porcentaje alto de victorias, estamos ante el mejor indicio de que el nivel medio de la competición no fue muy alto; aprovechando esto, ¿sabéis qué equipo ganó la liga de fútbol con mayor nivel de la historia, no? sí, el año en el que el Atlético de Madrid con un equipazo bajó a Segunda y tres equipos españoles se plantaron en semifinales de la Champions). Hubo tanto equipo competitivo, tan poco equipo desastre, que se produjo la colectivización de la victoria en la AFC.
A priori nada indica que vaya a pasar lo contrario la temporada que viene. Pocos equipos de la AFC han bajado de nivel con respecto al año pasado. Si acaso los Broncos, que chuparán menos victorias, y poco más. También resulta difícil pensar que los Jaguars ganarán tanto como el año pasado, aunque eso dependerá de si Jones-Drew continúa al mismo nivel.
Por eso es complicado predecir quién obtendrá plaza de playoffs vía Wild Card. Descartaría la AFC Oeste, salvo que un segundo (Oakland o Kansas City) se destaque sobre los otros dos equipos. Pero vamos a descartarlo, que además la historia reciente nos muestra que aunque se le llame el salvaje oeste, sus equipos no consiguen tarjeta salvaje. En el norte encontramos tres equipos muy competitivos. De hecho, sería un fracaso absoluto para Ravens (a quienes di como ganadores de división, y con el fichaje de Houshmandzadeh me reafirmo) y Bengals no llegar a playoffs. Los Steelers tienen coartada por la baja de Big Ben. De ahí debería salir una plaza de Wild Card. La otra, entre el segundo del sur y del este. No sé si este será por fin el año de los Texans. Ya van unos cuantos. Y por otro lado, estará el segundo del este. ¿O quizá el segundo y el tercero del este? Es muy complicado mojarse.
Mi absurda predicción es que va a pasar algo similar al año pasado. Habrá muchos equipos implicados en la pelea y el número de victorias necesarias para acceder a playoffs será bajo. Todo quedará para el último día. Pero ya que me tengo que mojar, diré que Texans y Bengals son los agraciados (aunque me gustaría que fueran los Steelers . La elección de los Texans en detrimento de los Jets se basa en un fundamento tan racional como que Houston lleva tiempo quedándose a las puertas y los Jets tuvieron mucha suerte la temporada pasada. Mera justicia poética. Qué lírico.
* * *
Con esto pongo punto y final a las absurdas predicciones, que muy pocos, o quizá ninguno, os habréis leído enteras. La verdad es que cuando empecé con la idea no pensaba consumir tanto ciberespacio, pero había que terminar lo comenzado. Justo a tiempo para el inicio de la fiesta. A partir de ahora espero escribir más a menudo y artículos menos largos. Supongo que ya estaréis preparando comida, bebida y demás mandanga, invitando a vuestros seres queridos (o advirtiéndoles de la que se avecina) para que disfruten con vosotros (u os dejen disfrutar) de la jornada inaugural. ¡Que no falte de nada, no os privéis, que la fiesta está a punto de empezar! No hay excusa, el jueves por la noche espero que vuestro estado sea similar al de los fiesteros de la derecha (me gusta esta frase por la anfibología que implica), en plena etapa de exaltación de la amistad, cerca de iniciar la de cánticos regionales. Los que crean que mis consejos son irresponsables deberían leer lo que decía la revista Time hace poco más de una semana ¡A beber, que son dos días! Qué cierre más raro me ha quedado, todo porque me apetecía colar la foto de la derecha y no sabía bien cómo.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Mis absurdas predicciones: AFC Sur
Antes de empezar con las predicciones, si la semana pasada os recomendaba la web de NFL Media, esta os recomiendo un nuevo blog en español, The Hail Mary, que acabo de descubrir. Da gusto ver que cada día somos más y que, poco a poco (muy poco a poco, pero se hace lo que se puede), el football va siendo menos minoritario por estos lares.
Comienzo el penúltimo augurio divisional anunciando que por falta de tiempo me veo obligado a aligerar un poco el peso de las absurdas predicciones. Muchos pensarán que qué bien, que los tochos que escribía para predecir cada división se hacían demasiado indigestos. La verdad es que cuando empecé no pensaba que fuese a escribir tales mamotretos. Como decía, como ando un poco liado estos días, creo que voy a reducir un poco el detalle del análisis de cada uno de los equipos, y, así, hacer un poco más absurdas las predicciones (por falta de base).
Releyendo los augurios, la verdad es que me han quedado muy sosos. No digo nada sorprendente, todo se ajusta más o menos a la teoría. Me he propuesto arriesgar en las divisiones que me faltan, aunque no termino de ver cómo. En la AFC Sur, que es la que toca hoy, arriesgar sería decir que no ganan los Colts. La verdad es que me cuesta pensarlo. Si Manning no se lesiona, Indianápolis tiene todas las de ganar. Houston y Tennessee no son malos equipos, pero no están a la altura de la franquicia traída de Baltimore. Y si quiero sorprender en la AFC Este, tengo que decir que ganan los Bills, porque decir que ganan Patriots, Jets o Dolphins, dentro de lo que cabe, no resulta sorprendente. Los Bills no ganan la división ni de coña.
Si estamos hablando del sur habrá que poner algo de música sureña. Un topicazo, bueno, un clásico. No hace falta presentación.
Por si os ha parecido demasiado típico, también tenéis la adaptación galaica, que cuando estudiaba en el colegio tuve ocasión de traducir al latín ("Mea tellus gallaeca", que comenzaba "In illam Caribis / migraturus fuit / et laboraturus ut cubicularius / procul procul meo lare, meo lare". Hay que ver qué tonterías cuento). Está curiosa, sin más.
¿No es curioso que la AFC Sur la domine un equipo que no está en el sur? Cincinnati está en casi a la misma latitud que Indianápolis y sus Bengals están en la AFC Norte. No os fiéis de los nombres de las divisiones para saber dónde están las ciudades de cada equipo. Te vuelves "turulato".
El equipo del norte ha ganado esta división en seis de los ocho años de historia que acumula. Muy dura división, por cierto. La temporada pasada, hasta casi el último partido, todos sus equipos tenían opciones de obtener plaza de playoffs, aunque solo lo consiguieron los Colts. Es de las divisiones con menos tradición de toda la liga. Probablemente la que menos. Solo tiene a una franquicia histórica de la liga, aunque "con asterisco". Como muchos habréis adivinado, digo esto porque los Colts se mudaron de Baltimore a Indianápolis. Una mudanza implica siempre una nueva etapa que poco tiene que ver con la anterior. Como he dicho muchas veces, un equipo es su afición. Sin ella, no tiene razón de ser. Y seguro que la mayor parte de los aficionados de los Baltimore Colts no lo son hoy de los Indianapolis Colts, sino de los Baltimore Ravens. ¿Quién siente más suyo a Johnny Unitas, los aficionados de los Ravens o los de los actuales Colts? ¿Y a quién se siente más suyo, a los aficionados de Baltimore o a los de Indianápolis? Tiendo a creer que a la ciudad del pastel de cangrejo (para los que no hayáis visto Cecil B. Demented --tampoco os perdéis gran cosa--, esa ciudad es Baltimore).
Bueno, realmente la AFC Sur tiene dos equipos históricos, pero es que el segundo no solo se mudó a otra ciudad, sino que cambió su nombre, por lo que asimilarla a los históricos Houston Oilers no me parece de recibo. Hablo de los Tennessee Titans, clarostá. ¿Hay alguien que crea que los aficionados de los Oilers no son hoy de los Texans?
Por todo lo anterior, y me repito más que los callos, cuando un equipo se muda debería cambiar su nombre y hacer borrón y cuenta nueva en cuanto a su palmarés. Desvinculación total. Y que la ciudad "guarde" el nombre y palmarés. Como han hecho los Cleveland Browns. De ese modo, los Ravens de hoy seguirían siendo los Colts en vez de aves carroñeras, y los Texans seguirían siendo Oilers. Guau, "Tejanos de Houston", qué buen nombre, tan ridículo como un hipotético "Españoles de Madrid"... eh, bueno, creo que existe el "Espanyol de Barcelona", una especie de filial del equipo-que-no-debe-ser-nombrado (por cierto, el otro día leí en el Foro ACB una predicción sobre la próxima temporada del Espanyol que me hizo mucha gracia, la copio: El equipo pasará sin pena ni gloria y tendrá que volver a cambiar de estadio para cobrar protagonismo en la prensa. El cubregradas de Conservas Dani seguirá siendo el principal apoyo del equipo en las gradas. [me parto con el cubregradas de Conservas Dani]). Como veis aprovecho todos mis artículos para hacer amigos, hoy tocaba la afición del Espanyol.
Siguiendo con curiosidades nominales, Texans y Titans, dos de los nombres hoy empleados por equipos de la AFC Sur, fueron utilizados en el pasado por otras franquicias. Deberían estar vetados. Ya, fueron franquicias de corta vida o, mejor dicho, que durante poco tiempo utilizaron esa denominación, pero deberían ser más originales. Hablo de los Dallas Texans, hoy Kansas City Chiefs (gran nombre, con mucho gancho, me encanta) y de los Titans of New York, hoy New York Jets (molaba más Titans of New York, dónde va a parar).
Joder, anticipaba que iba a abreviar en esta entrada y me estoy enrollando como una persiana. Vamos a ver qué tenemos en la AFC Sur.
Indianapolis Colts. Mientras Peyton Manning sea quarterback de los Colts, será difícil que dejen de ser un equipo competitivo y ganador. Eso sí, me cuesta imaginar una franquicia más dependiente de un solo jugador que la de Indianápolis de Manning. Con él, aspiran a todo; sin él, son uno de los peores equipos de la liga. Con todo lo perfecto que Manning es, tiene algunos puntos débiles o "manchas" en su carrera. La evidente, es que "sólo" tiene un anillo. En otras palabras, que flojea a la hora de la verdad. Ese es el principal argumento de quienes defienden que el Jugador de la Década, con mayúsculas, es Tom Brady, que tiene tres anillos (cuatro con el que le impuso Gisele Bündchen). Obviamente esto no es únicamente culpa de Manning, ya que bastante hace con lo que hace, pero también es verdad que en su última y reciente oportunidad, si comparamos su partido con el del quarterback rival, Drew Brees, este sale ganando. En cualquier caso, estamos ante un jugador del que existen argumentos para defender que es el mejor de la historia, y que, hoy por hoy, es el mejor quarterback de la liga (en la actualidad, muy superior a Brady).
Esta temporada entra en vigor una nueva regla que va a crear problemas a los Colts. Ya se ha puesto de manifiesto en pretemporada y ha enfadado mucho a Manning y a Caldwell. Se trata de la norma que dice que el árbitro que deja el balón en la línea de scrimmage listo para el snap (el umpire) tiene que estar 12 yardas por detrás de la línea cuando se realiza el snap (en principio la norma decía que el número de yardas debía ser entre 14 y 17, pero tras el partido del Hall of Fame Weekend se redujo a 12 para agilizar el juego). Si el balón se pone en juego antes, se invalida la jugada y se sanciona al ataque con 5 yardas de penalización por illegal snap. La norma está pensada para proteger la seguridad de los árbitros, que no están físicamente preparados para recibir hostiacas y las reciben de vez en cuando (con la diversión que conlleva). En la práctica, la norma ralentiza el juego, dilatando el tiempo necesario para comenzar la jugada. Por ello, no se aplica durante los dos últimos minutos del segundo y último cuarto, cuando los ataques suelen tener más prisa y recurren más a la no-huddle offense. Sin embargo, si hay un equipo que utiliza la no-huddle, esos son los Colts. Leía hace tiempo en el Willybitorium la muy sarcástica infografía sobre Manning que os copio en el margen. Una de las maldades que dicen de él es que piensa que la línea de scrimmage es donde se ordenan las jugadas, y los huddles donde hablas sobre películas y otras movidas. Con todos los audibles (modificaciones sobre la jugada originalmente ordenada que hacen los quarterbacks en la línea de scrimmage en vista del posicionamiento de la defensa) que hace Manning en un partido, quién sabe hasta qué punto ese sarcasmo es verdadero. Volviendo al tema de la nueva norma, a los Colts les perjudica mucho porque usan muy frecuentemente el no-huddle, no solo cuando tienen que remontar y darse prisa en los últimos minutos de cada mitad, sino regularmente durante el partido para, por ejemplo, evitar que la defensa se organice o cuando se produce una jugada dudosa a su favor, para impedir que el entrenador rival pida un challenge. Precisamente esto les pasó en el último partido de pretemporada en Green Bay. Tras una recepción discutible que los árbitros habían dado como válida, se apresuraron para iniciar la siguiente jugada de modo que la anterior no fuese revisable. Se apuraron tanto que el árbitro no había llegado a las 12 yardas anteriores al punto donde estaba el balón y se les sancionó. El cabreo de Manning y de Caldwell era considerable. Ya se sabe, el que no llora no mama, y más les vale ir montando el pollo en pretemporada, cuando no se juegan nada, para que luego en los partidos de verdad el umpire se dé más prisa. Las quejas ya han surtido efecto: el asunto está en boca de todos. Peter King dedica la primera parte de su último Monday Morning Quarterback a esta cuestión, y en el Shutdown Corner ya hay dos artículos sobre el temita (este y este). Y parece que la NFL va a modificar la norma. Según los últimos rumores, bastará con que el umpire se sitúe por detrás del último jugador del ataque para que el snap pueda realizarse. ¿Se habría cambiado la norma si el principal perjudicado (o por lo menos, el que más se quejaba) fuese, pongamos, Jake Delhomme en vez de Peyton Manning?
Pues eso, que estando Manning al frente cómo vamos a apostar en contra de los Colts. Si es un psicópata del football, un obseso del ataque, que disecciona poco a poco a la defensa rival hasta aniquilarla en pedazos. Ah, pero cuando llegue el día en que Manning no esté, este equipo se va a la mierda. Estuve tentado a absurdamente predecir que Manning se lesiona gravemente y los Colts quedan últimos de división. Con todo lo excelente que es la gerencia de los Colts, no sé cómo pueden tener a un suplente tan inepto como Curtis Painter.
El cuerpo de receptores que tiene Manning a su disposición es espectacular. Y lo maneja a la perfección, como marionetas. Comentaba el pasado jueves Jon Gruden en el partido de pretemporada entre Packers y Colts (por cierto, qué gozada es escuchar los comentarios de este tío, aprendes una barbaridad) que pocas profesiones deben de ser más estresantes que la de receptor en los Colts. Si es que desde que te ordenan la jugada en el huddle, te la cambia catorce veces en la línea de scrimmage. Y es que todo (o al menos eso comentan sus receptores) lo que grita Manning significa algo. Como te despistes, la cagaste. Como adelantaba, los receptores de Indianápolis son excepcionales. Reggie Wayne, Pierre Garçon, Austin Collie, Anthony Gonzalez o el tight end Dallas Clark (principal objetivo de los pases de Peyton) son auténticos seguros de vida.
La línea ofensiva cumple. Manning recibió sólo 10 sacks la temporada pasada. Y eso es lo más importante, preservar la salud del líder. No sé hasta qué punto el bajo número de sacks se debe a al eficacia de la línea o a lo que se llama pocket awareness (¿conciencia en el pocket?), la capacidad de Manning para percibir cuándo llegan los problemas y reaccionar con rapidez. Este año habrá novedades. Tras las críticas del propietario de la franquicia al rendimiento de la línea en la Super Bowl, los Colts se han deshecho de Ryan Lilja. Aparte de Jeff Saturday, toda una garantía los Sundays, tampoco es que la línea sea excepcional, pero hace lo suficiente para que el ataque de los Colts funcione como Manning desea.
Terminaríamos el ataque hablando de algo que recuerda al vídeo de Ricky Martin: el juego de carrera de los Colts. Todo el mundo dice que conoce alguien que lo ha visto, pero nadie lo ha visto de verdad. ¿El equipo de Manning ataca por tierra? Si la respuesta es afirmativa, más que ante el vídeo de Ricky Martin estaremos ante el vídeo de Pedro Jota. Creo que es más este último caso: los Colts pueden correr, aunque el año pasado fueron el peor equipo de la liga en yardas de carrera. Total para qué, si no lo necesitan, ¿no? Joseph Addai, sin ser un running back de elite, es un jugador decente. Una primera ronda. También lo es su compañero de carreras, Donald Brown. Veremos si la temporada que comienza intentan percutir (bonito verbo) por tierra.
La defensa de los Colts me deja un poco frío. Puede que esté entre las diez mejores de la NFL, pero no me da sensación de seguridad. Vamos, que los equipos con un ataque potente (y hay muchos en la NFL) le pueden meter mano. Como el ataque, es bastante dependiente de que no haya lesiones, aunque en este caso de dos jugadores en vez de uno: Dwight Freeney y Robert Mathis, los defensive ends de la 4-3. Si Freeney no tiene problemas físicos en la Super Bowl, quién sabe lo que habría pasado. Sí, es deporte-ficción, pero probablemente Brees habría estado bastante más incómodo y quizá menos eficaz. En cualquier caso, la defensa no es una lacra.
Al par de jugadores citados, auténticos líderes de la defensa, puede unírseles Bob Sanders, un gran refuerzo para la secundaria. Sanders es un jugador que pega muy duro, aunque las lesiones le han pegado más duro a él. Decían el pasado jueves en el partido contra los Packers (donde, por cierto, jugó muy bien) que desde que es profesional se había perdido más partidos de los que había jugado. Con las dudas que genera su tendencia a lesionarse, podría ser una muy buena incorporación para una defensa aseada.
Cuando hablamos de equipos especiales muchas veces nos fijamos únicamente en sus cagadas. Digo esto porque al pensar en los equipos especiales de los Colts lo primero que me viene a la cabeza es el onside kick que les colaron en la Super Bowl. Vale que no es una cagada inexcusable, en el sentido de que fue algo totalmente inesperado en donde tiene más mérito el que lo hace bien (los Saints) que los que lo sufren, pero les cogieron totalmente desprevenidos. Este año deberán andar más espabilados. Comento esto por ponerles alguna pega, ya que en general los equipos especiales de Indianápolis son bastante correctos. Ahí está Adam Vinatieri a sus 37 años, y en cuanto al punter (Pat McAfee) y al juego de retorno... que estamos hablando del equipo de Peyton Manning, ¿eso realmente importa?
Finalmente, el calendario. Los equipos de la AFC Sur afrontan los calendarios teóricamente más duros de toda la NFL. El motivo es obvio: juegan seis veces entre ellos y todos acumularon muchas victorias la temporada pasada. Los que más, los Colts, que como no juegan contra sí mismos tienen el calendario en teoría más sencillo de la división y el décimo en dureza de la liga. Así pues, en este apartado, la ventaja teórica también es para los Colts. De todos modos, tres de sus cuatro primeros partidos serán fuera de casa, aunque no en estadios inexpugnables (Houston, Denver y Jacksonville).
Favoritos de división y candidatos, de nuevo, al anillo. Y qué largo me ha quedado su análisis, si decía que iba a abreviar. Lo intentaré con los otros tres.
Houston Texans. Cuando parece que por fin va a ser el año de los Texans, siempre terminan cagándola. Es un equipo que me gusta bastante, pero le faltan tablas. Son más tiernos que el Día de la Madre. Este equipo todavía no ha alcanzado su mayoría de edad. Y no lo hará hasta que no gane de una puñetera vez a los Colts. Nunca lo ha hecho, y ya es hora porque desde su fundación juegan dos veces por temporada. El año pasado lo tuvieron cerca en las dos ocasiones.
Lo mejor de los Texans, aparte de su logo y sus equipaciones, es su ataque aéreo. Que fue el mejor de la liga el año pasado, ahí es nada. Creo que el hecho de que estén en Houston hace que se infravalore, o no se tome en toda la consideración que debería, a algunos jugadores. No me refiero a Andre Johnson, que goza de una merecida excelente reputación, sino a Matt Schaub. Schaub no suele estar nunca en las discusiones sobre los mejores quarterbacks de la liga, sino en la "parte mediocre" de los rankings de la posición. En parte lo entiendo porque es un tío que no ha podido llevar a su equipo a playoffs hasta ahora, y cuenta con un socio de la categoría de Andre Johnson, para muchos el mejor receptor de la liga (a quien se atribuye la mayor parte del mérito) pero el año pasado fue el líder de la NFL en yardas de pase. Hay que valorarlo. Estamos, pues, ante un muy buen QB cuya asignatura pendiente es la postemporada, pero seguro que le llegará.
Schaub tiene unos socios de primera. Adelantaba el nombre de Andre Johnson, desde este verano el receptor mejor pagado de la liga, a iniciativa propia de los Texans. Aquí no hubo holdout. Ya pueden imponerle dobles coberturas, que el tío se las arregla para superar las 100 recepciones todas las temporadas. Además, libera espacio para otros receptores como Kevin Walter, David Anderson, Jacoby Jones o, sobre todo, el tight end Owen Daniels. Joel Dreessen será el suplente de Daniels, que últimamente ha tenido problemas de lesiones.
La línea, correcta pero no dominante, y con el juego de carrera pasa algo parecido a lo que hablábamos en el caso de los Colts. Los Texans tienen el mejor ataque aéreo de la NFL y el vigésimo noveno ataque terrestre. Arian Foster y Steve Slaton volverán a ser los corredores. No espero un cambio sustancial para el año que viene.
Si un equipo tiene un ataque tan bueno (el cuarto de la liga) y no llega a playoffs, los problemas deben de venir de la defensa. Sin embargo, la defensa de los Texans tampoco es un desastre. Es la décimo tercera de la NFL, aunque flojea más contra el pase (décimo séptima) que contra la carrera. La 4-3 de Houston tiene su punto fuerte en los linebackers, aunque deberán superar la baja durante los cuatro primeros partidos de Brian Cushing por sanción. El mejor novato en defensa de la temporada pasada dio una de las excusas más imaginativas para justificar su positivo en el control antidoping: que entrenaba muy duro. Toma ya. Afortunadamente Cushing no se gana la vida como abogado. Xavier Adibi sustituirá a Cushing durante su sanción. Junto a él, DeMeco Ryans y Zach Diles, dos buenos jugadores.
La contención de la carrera va bien, pero deben mejorar la defensa del pase. Mario Williams es un muy buen defensive end, lo mejor de la línea, que debe dar otro paso más para presionar más al pasador. La secundaria no pasa de correcta y debe mejorar. A ello debe contribuir el novato de primera ronda Kareem Jackson y el jugador de segundo año Glover Quin. En cualquier caso, necesitan mejorar.
Los Texans tienen un problema en los equipos especiales. Concretamente con su kicker. El año pasado Kris Brown completó una temporada lamentable: falló 11 field goals, algunos de ellos decisivos. Los fallos de Brown costaron partidos. Llega otro kicker que la cagó en un momento decisivo para competir con Brown por el puesto: Neil Rackers. La cagada de Rackers no tuvo consecuencias, ya que los Cardinals ganaron en la prórroga a los Packers, pero cómo olvidar la relativamente sencilla patada que falló, encima en un dome, y que permitió que el inolvidable partido de Wild Card llegase a la prórroga. Como no arreglen su problema con los kickers, los Texans volverán a tener disgustos. Por ahora, ninguno ha fallado en pretemporada, 8 de 8. Con el punter, Matt Turk, no tienen tantos problemas.
Por último, el calendario: el más duro de toda la liga, empatados con los Titans. Teórica desventaja en este apartado. Si quieren madurar, qué mejor ocasión que ante estos rivales. Los Steelers ya ganaron la Super Bowl hace un par de temporadas tras tener el calendario más complicado, quién sabe si los Texans podrán crecerse ante esta adversidad.
¿Será este el año en el que, por fin, los Texans alcancen la mayoría de edad? No lo descartemos. Si mantienen el nivel en ataque, mejora un poco su defensa y su kicker no la caga, puede que su temporada dure más de dieciséis partidos.
Tennessee Titans. Hasta ahora, el único equipo que ha discutido la supremacía de los Colts en el sur han sido los Titans. La temporada pasada les lastró su pésimo inicio, tan malo como bueno fue el de la temporada anterior. Este año me parecen un equipo muy peligroso. Ya no habrá dudas en el puesto de quarterback, aunque Vince seguirá disfrutando de juergas nocturnas (la noche es Young). Si los Colts y los Texans se caracterizan por su excelente ataque aéreo y flojo juego de carrera, a los otros dos equipos de la AFC Sur les pasa lo contrario: su fuerte es la carrera, el juego de trincheras.
No, no puedo hacerlo. Cómo voy a empezar el breve análisis de los Titans hablando del quarterback. Sería una falta de respeto a la estrella y alma de este equipo, Chris Johnson. CJ hace de todo. Prueba de ello, su récord en yardas totales la temporada pasada. No es sólo un corredor puro, sino también una amenaza como receptor (50 recepciones para más de 500 yardas son buena prueba de ello). Supongo que habréis leído las supuestas propuestas de carreras entre CJ y Usain Bolt. Buena campaña de publicidad para Johnson. Tras un aborto de holdout esta offseason, CJ comandará de nuevo el ataque de Tennessee.
A pesar de la expectación creada en torno a él, y de su voluntad de seguir batiendo récords, creo que los Titans deberían diversificar un poco su ataque. Nunca es bueno depender en exceso de un jugador, porque las lesiones en la NFL son muy frecuentes, pero cuando estamos ante running backs, los altibajos son más habituales que en otras posiciones. Que no lo quemen, porque aunque el chico es joven, puede acusar el sobreesfuerzo. Por eso, y como creo que Jeff Fisher es un tío inteligente, preveo menos carreras de CJ la temporada que viene. Con ello no quiero decir que no vaya a seguir siendo un jugador demoledor para las defensas, sino que sus números individuales no deben de ser tan estratosféricos como el año pasado. Javon Ringer debería asumir un mayor protagonismo en el juego de carrera para dar descanso a CJ.
Hay que reconocer también la buena labor de la línea ofensiva. ¿Hasta dónde llega el mérito del corredor y hasta dónde el de la línea cuando un equipo corre bien? Pues no lo sé, pero está claro que el mérito es compartido. Los Titans tienen una muy buena línea a la que se une en la labor de bloqueo el fullback Ahmard Hall. La línea sabe abrir camino a la carrera y proteger al quarterback. El año pasado concedieron 15 sacks, buena cifra.
Si el juego de carrera es estelar, el de pase tampoco me parece despreciable. Evidentemente, carece de una estrella de la talla de CJ, pero creo que Vince Young es un buen quarterback. De cabeza no anda sobrado, pero ahora que tendrá la confianza del entrenador desde principio de temporada creo que puede cumplir bien. Curiosamente otra de las virtudes de Young es su habilidad para correr. Es el sino de los Titans, Run To Daylight. Cuando está con confianza, Young es capaz de lo mejor. Me refiero a esto:
Nate Washington y Justin Gage, los receptores titulares, tienen ya el culo pelao (¿qué expresión es mejor para describir que una persona tiene experiencia, "tiene el culo pelao" o "tiene los huevos negros"? la segunda quizá resulta un tanto desagradable) de recibir balones, pero no son los wideouts más fiables de la NFL. Seguro que Kenny Britt, primera ronda el año pasado, tiene más oportunidades. El novato de tercera ronda Damian Williams aportará profundidad a la unidad. Los tight ends Bo Scaife y Jared Cook, también ayudarán a mejorar el pase.
En cuanto a la defensa, los Titans tienen un grave problema: son incapaces de defender el pase. Repitamos por enésima vez que hoy en día la clave del éxito de un equipo está en su juego de pase. Vamos, que es una guerra de "a ver quién pasa más", y ahí Tennessee sale perdiendo. Los Titans fueron el peor equipo de la AFC defendiendo el pase. Si no mejoran en este apartado, en una división con Colts y Texans, están abocados al fracaso.
Los malos resultados defendiendo el pase la temporada pasada resultan un tanto sorprendentes teniendo en cuenta que los safeties Chris Hope y Michael Griffin y el cornerback Cortland Finnegan fueron elegidos para la Pro Bowl en 2008. Si este año vuelven a un nivel parecido, los Titans lo agradecerán.
La línea no está para tirar cohetes. No cabe duda de que, por muy despreciable que sea como persona, ha notado mucho la baja de Haynesworth, y quién sabe si también notarán la de Kyle Vanden Bosch. La línea genera muchas dudas y el cuerpo de linebackers no pasa de mediocre. Menudo panorama defensivo.
Los equipos especiales no fallan en Tennessee, fieles a la tradición (lo digo por el Music City Miracle). Tienen un muy buen kicker en Rob Bironas y un punter que cumple en Brett Kern.
Adelantaba cuando hablábamos del calendario de Houston que Titans y Texans comparten el honor de tener los rivales más duros de toda la liga. Dentro de lo que cabe, los Titans tienen un comienzo algo más suave, ya que sus dos primeros partidos son en casa contra Oakland y Pittsburgh (sin Roethlisberger).
Jacksonville Jaguars. Si hay unos apestados en la NFL, esos son los Jaguars. Escoria maldita. Según Forbes, cuyas valoraciones de franquicias de la NFL están recién salidas del horno, el equipo menos valioso de la liga. El objetivo preferente, junto a los Vikings, de las ciudades que quieren robar una franquicia. ¿Los Angeles Jaguars? ¿Las Vegas Jaguars? ¡No, yo quiero una franquicia en Albuquerque!
Estadio vacío, mercado "pequeño", oscuro futuro el de los Jaguars en Jacksonville. Su plantilla tampoco es para tirar cohetes, pero a pesar de todo, el año pasado hicieron un papel más que digno.
Igual que en el caso de los Titans, el análisis de los Jaguars debe comenzar por su corredor estelar, Maurice Jones-Drew (MJD). No es CJ, pero MJD es uno de los grandes. A mí me encanta. Un tío bajito pero duro como una piedra, que va minando sin cesar a las defensas rivales. Él fue el principal artífice del relativo éxito de los Jaguars la temporada pasada. MJD también colabora con el juego de pase, tanto como receptor como de bloqueador. Un jugadorazo.
Al mando del ataque está David Garrard. Garrard es uno de los fieles exponentes de la mierda en la que se ha convertido la Pro Bowl en los últimos años. Que Garrard, un quarterback mediocre, esté en ese partido, es un auténtico fraude a lo que debería ser. Por no enumerar los QBs que son mejores que él, pensemos en QBs titulares de la AFC peores... Mark Sanchez, Trent Edwards, ¿Jake Delhomme? y ¿Chad Henne? Sanchez y Henne deberían mejorar a Garrard en el corto-medio plazo, y Delhomme no tengo tan claro que sea pero que el Jaguar (esta pretemporada, con todas las precauciones que hay que tomar en pretemporada, Delhomme parece volver a sus mejores tiempos). Madre mía, qué basura es la Pro Bowl. Creo que lo anterior es suficiente para que sepienso de Garrard.
En descargo de Garrard hay que decir también que los receptores de los Jaguars no son los mejores de la NFL. Tienen a Mike Sims-Walker, un muy buen jugador que explotó la temporada pasada, pero a su alrededor no hay mucho más. Mike Thomas puede ser el número 2, ya que parece que ha hecho buenas migas con Garrard durante el training camp y puede beneficiarse del exceso de atención que se preste a Sims-Walker. Del tight end titular, últimamente renqueante, me encanta su nombre: Marcedes Lewis. Lewis, una elección de primera ronda en 2006, es también un buen bloqueador, colaborando al éxito de las carreras de MJD.
La línea cumple, y cuenta con jóvenes en la posición de tackle que todavía deben mejorar, aunque los principales problemas vienen en la zona interior, donde la veteranía y la mediocridad son preocupantes.
En cuanto a la defensa, su principal problema venía siendo la presión al pasador. Llega un ex-Packer, el bueno de Aaron Kampman, que seguro que funcionará mejor en la 4-3 de Jacksonville que el año pasado, el primero de la 3-4 que Dom Capers implantó en Green Bay. Otra novedad destacable es el novato de primera ronda Tyson Alualu. Ellos dos, y un Derrick Harvey con más experiencia deben incrementar la eficiencia en la presión al pasador de los Jaguars. Terrance Knighton completa la línea titular.
Detrás de la línea, los Jaguars también obtuvieron refuerzos. En el día del draft, se hicieron con Kirk Morrison a cambio de una cuarta ronda. En los extremos, estarán Justin Durant y Daryl Smith, correctos pero ninguna maravilla.
La secundaria también debe mejorar. Por debajo de la media de la liga. Manning no ha tenido excesivos problemas para destrozarla. Reggie Nelson deberá centrarse y justificar su elección en primera ronda. Además, termina contrato, más le vale. Mathis y Cox, en los corners, simplemente cumplen. Mediocres.
En cuanto a los equipos especiales, el kicker, Josh Scobee estuvo muy fallón el año pasado, aunque muchos de los errores vinieron desde más allá de la yarda 50. El punter, Adam Podlesh, las deja un poco cortas, pero la cobertura es muy buena, la que menos yardas de retorno permite. Ah, MJD también retorna, aunque deben limitar su uso para no quemarlo.
Finalmente, el calendario de los Jaguars es teóricamente algo más fácil que el de Houston y Tennessee, aunque no demasiado. Afrontan el quinto más duro de la NFL. De los cuatro primeros, tres en casa.
Mi absurda predicción final. Dividamos la predicción en dos escenarios. Si no se lesiona el 18 de los Colts, gana Indianápolis la división, con Houston y Tennessee muy igualados por detrás; los Jaguars son últimos. Si se lesiona el 18 de los Colts (y por "se lesiona" quiero decir que se pierde al menos cinco partidos, Houston y Tennessee son primeros (quién sea primero dependerá de si se han enfrentado a los Colts con o sin el 18), los Jaguars terceros y, si Manning se pierde más de media temporada, los Colts últimos.
Ya solo queda la AFC Este y la recapitulación de la AFC. Entretanto, intentaré usurpar espacio en algún otro blog.
Comienzo el penúltimo augurio divisional anunciando que por falta de tiempo me veo obligado a aligerar un poco el peso de las absurdas predicciones. Muchos pensarán que qué bien, que los tochos que escribía para predecir cada división se hacían demasiado indigestos. La verdad es que cuando empecé no pensaba que fuese a escribir tales mamotretos. Como decía, como ando un poco liado estos días, creo que voy a reducir un poco el detalle del análisis de cada uno de los equipos, y, así, hacer un poco más absurdas las predicciones (por falta de base).
Releyendo los augurios, la verdad es que me han quedado muy sosos. No digo nada sorprendente, todo se ajusta más o menos a la teoría. Me he propuesto arriesgar en las divisiones que me faltan, aunque no termino de ver cómo. En la AFC Sur, que es la que toca hoy, arriesgar sería decir que no ganan los Colts. La verdad es que me cuesta pensarlo. Si Manning no se lesiona, Indianápolis tiene todas las de ganar. Houston y Tennessee no son malos equipos, pero no están a la altura de la franquicia traída de Baltimore. Y si quiero sorprender en la AFC Este, tengo que decir que ganan los Bills, porque decir que ganan Patriots, Jets o Dolphins, dentro de lo que cabe, no resulta sorprendente. Los Bills no ganan la división ni de coña.
Si estamos hablando del sur habrá que poner algo de música sureña. Un topicazo, bueno, un clásico. No hace falta presentación.
Por si os ha parecido demasiado típico, también tenéis la adaptación galaica, que cuando estudiaba en el colegio tuve ocasión de traducir al latín ("Mea tellus gallaeca", que comenzaba "In illam Caribis / migraturus fuit / et laboraturus ut cubicularius / procul procul meo lare, meo lare". Hay que ver qué tonterías cuento). Está curiosa, sin más.
¿No es curioso que la AFC Sur la domine un equipo que no está en el sur? Cincinnati está en casi a la misma latitud que Indianápolis y sus Bengals están en la AFC Norte. No os fiéis de los nombres de las divisiones para saber dónde están las ciudades de cada equipo. Te vuelves "turulato".
El equipo del norte ha ganado esta división en seis de los ocho años de historia que acumula. Muy dura división, por cierto. La temporada pasada, hasta casi el último partido, todos sus equipos tenían opciones de obtener plaza de playoffs, aunque solo lo consiguieron los Colts. Es de las divisiones con menos tradición de toda la liga. Probablemente la que menos. Solo tiene a una franquicia histórica de la liga, aunque "con asterisco". Como muchos habréis adivinado, digo esto porque los Colts se mudaron de Baltimore a Indianápolis. Una mudanza implica siempre una nueva etapa que poco tiene que ver con la anterior. Como he dicho muchas veces, un equipo es su afición. Sin ella, no tiene razón de ser. Y seguro que la mayor parte de los aficionados de los Baltimore Colts no lo son hoy de los Indianapolis Colts, sino de los Baltimore Ravens. ¿Quién siente más suyo a Johnny Unitas, los aficionados de los Ravens o los de los actuales Colts? ¿Y a quién se siente más suyo, a los aficionados de Baltimore o a los de Indianápolis? Tiendo a creer que a la ciudad del pastel de cangrejo (para los que no hayáis visto Cecil B. Demented --tampoco os perdéis gran cosa--, esa ciudad es Baltimore).
Bueno, realmente la AFC Sur tiene dos equipos históricos, pero es que el segundo no solo se mudó a otra ciudad, sino que cambió su nombre, por lo que asimilarla a los históricos Houston Oilers no me parece de recibo. Hablo de los Tennessee Titans, clarostá. ¿Hay alguien que crea que los aficionados de los Oilers no son hoy de los Texans?
Por todo lo anterior, y me repito más que los callos, cuando un equipo se muda debería cambiar su nombre y hacer borrón y cuenta nueva en cuanto a su palmarés. Desvinculación total. Y que la ciudad "guarde" el nombre y palmarés. Como han hecho los Cleveland Browns. De ese modo, los Ravens de hoy seguirían siendo los Colts en vez de aves carroñeras, y los Texans seguirían siendo Oilers. Guau, "Tejanos de Houston", qué buen nombre, tan ridículo como un hipotético "Españoles de Madrid"... eh, bueno, creo que existe el "Espanyol de Barcelona", una especie de filial del equipo-que-no-debe-ser-nombrado (por cierto, el otro día leí en el Foro ACB una predicción sobre la próxima temporada del Espanyol que me hizo mucha gracia, la copio: El equipo pasará sin pena ni gloria y tendrá que volver a cambiar de estadio para cobrar protagonismo en la prensa. El cubregradas de Conservas Dani seguirá siendo el principal apoyo del equipo en las gradas. [me parto con el cubregradas de Conservas Dani]). Como veis aprovecho todos mis artículos para hacer amigos, hoy tocaba la afición del Espanyol.
Siguiendo con curiosidades nominales, Texans y Titans, dos de los nombres hoy empleados por equipos de la AFC Sur, fueron utilizados en el pasado por otras franquicias. Deberían estar vetados. Ya, fueron franquicias de corta vida o, mejor dicho, que durante poco tiempo utilizaron esa denominación, pero deberían ser más originales. Hablo de los Dallas Texans, hoy Kansas City Chiefs (gran nombre, con mucho gancho, me encanta) y de los Titans of New York, hoy New York Jets (molaba más Titans of New York, dónde va a parar).
Joder, anticipaba que iba a abreviar en esta entrada y me estoy enrollando como una persiana. Vamos a ver qué tenemos en la AFC Sur.
Indianapolis Colts. Mientras Peyton Manning sea quarterback de los Colts, será difícil que dejen de ser un equipo competitivo y ganador. Eso sí, me cuesta imaginar una franquicia más dependiente de un solo jugador que la de Indianápolis de Manning. Con él, aspiran a todo; sin él, son uno de los peores equipos de la liga. Con todo lo perfecto que Manning es, tiene algunos puntos débiles o "manchas" en su carrera. La evidente, es que "sólo" tiene un anillo. En otras palabras, que flojea a la hora de la verdad. Ese es el principal argumento de quienes defienden que el Jugador de la Década, con mayúsculas, es Tom Brady, que tiene tres anillos (cuatro con el que le impuso Gisele Bündchen). Obviamente esto no es únicamente culpa de Manning, ya que bastante hace con lo que hace, pero también es verdad que en su última y reciente oportunidad, si comparamos su partido con el del quarterback rival, Drew Brees, este sale ganando. En cualquier caso, estamos ante un jugador del que existen argumentos para defender que es el mejor de la historia, y que, hoy por hoy, es el mejor quarterback de la liga (en la actualidad, muy superior a Brady).
Esta temporada entra en vigor una nueva regla que va a crear problemas a los Colts. Ya se ha puesto de manifiesto en pretemporada y ha enfadado mucho a Manning y a Caldwell. Se trata de la norma que dice que el árbitro que deja el balón en la línea de scrimmage listo para el snap (el umpire) tiene que estar 12 yardas por detrás de la línea cuando se realiza el snap (en principio la norma decía que el número de yardas debía ser entre 14 y 17, pero tras el partido del Hall of Fame Weekend se redujo a 12 para agilizar el juego). Si el balón se pone en juego antes, se invalida la jugada y se sanciona al ataque con 5 yardas de penalización por illegal snap. La norma está pensada para proteger la seguridad de los árbitros, que no están físicamente preparados para recibir hostiacas y las reciben de vez en cuando (con la diversión que conlleva). En la práctica, la norma ralentiza el juego, dilatando el tiempo necesario para comenzar la jugada. Por ello, no se aplica durante los dos últimos minutos del segundo y último cuarto, cuando los ataques suelen tener más prisa y recurren más a la no-huddle offense. Sin embargo, si hay un equipo que utiliza la no-huddle, esos son los Colts. Leía hace tiempo en el Willybitorium la muy sarcástica infografía sobre Manning que os copio en el margen. Una de las maldades que dicen de él es que piensa que la línea de scrimmage es donde se ordenan las jugadas, y los huddles donde hablas sobre películas y otras movidas. Con todos los audibles (modificaciones sobre la jugada originalmente ordenada que hacen los quarterbacks en la línea de scrimmage en vista del posicionamiento de la defensa) que hace Manning en un partido, quién sabe hasta qué punto ese sarcasmo es verdadero. Volviendo al tema de la nueva norma, a los Colts les perjudica mucho porque usan muy frecuentemente el no-huddle, no solo cuando tienen que remontar y darse prisa en los últimos minutos de cada mitad, sino regularmente durante el partido para, por ejemplo, evitar que la defensa se organice o cuando se produce una jugada dudosa a su favor, para impedir que el entrenador rival pida un challenge. Precisamente esto les pasó en el último partido de pretemporada en Green Bay. Tras una recepción discutible que los árbitros habían dado como válida, se apresuraron para iniciar la siguiente jugada de modo que la anterior no fuese revisable. Se apuraron tanto que el árbitro no había llegado a las 12 yardas anteriores al punto donde estaba el balón y se les sancionó. El cabreo de Manning y de Caldwell era considerable. Ya se sabe, el que no llora no mama, y más les vale ir montando el pollo en pretemporada, cuando no se juegan nada, para que luego en los partidos de verdad el umpire se dé más prisa. Las quejas ya han surtido efecto: el asunto está en boca de todos. Peter King dedica la primera parte de su último Monday Morning Quarterback a esta cuestión, y en el Shutdown Corner ya hay dos artículos sobre el temita (este y este). Y parece que la NFL va a modificar la norma. Según los últimos rumores, bastará con que el umpire se sitúe por detrás del último jugador del ataque para que el snap pueda realizarse. ¿Se habría cambiado la norma si el principal perjudicado (o por lo menos, el que más se quejaba) fuese, pongamos, Jake Delhomme en vez de Peyton Manning?
Pues eso, que estando Manning al frente cómo vamos a apostar en contra de los Colts. Si es un psicópata del football, un obseso del ataque, que disecciona poco a poco a la defensa rival hasta aniquilarla en pedazos. Ah, pero cuando llegue el día en que Manning no esté, este equipo se va a la mierda. Estuve tentado a absurdamente predecir que Manning se lesiona gravemente y los Colts quedan últimos de división. Con todo lo excelente que es la gerencia de los Colts, no sé cómo pueden tener a un suplente tan inepto como Curtis Painter.
El cuerpo de receptores que tiene Manning a su disposición es espectacular. Y lo maneja a la perfección, como marionetas. Comentaba el pasado jueves Jon Gruden en el partido de pretemporada entre Packers y Colts (por cierto, qué gozada es escuchar los comentarios de este tío, aprendes una barbaridad) que pocas profesiones deben de ser más estresantes que la de receptor en los Colts. Si es que desde que te ordenan la jugada en el huddle, te la cambia catorce veces en la línea de scrimmage. Y es que todo (o al menos eso comentan sus receptores) lo que grita Manning significa algo. Como te despistes, la cagaste. Como adelantaba, los receptores de Indianápolis son excepcionales. Reggie Wayne, Pierre Garçon, Austin Collie, Anthony Gonzalez o el tight end Dallas Clark (principal objetivo de los pases de Peyton) son auténticos seguros de vida.
La línea ofensiva cumple. Manning recibió sólo 10 sacks la temporada pasada. Y eso es lo más importante, preservar la salud del líder. No sé hasta qué punto el bajo número de sacks se debe a al eficacia de la línea o a lo que se llama pocket awareness (¿conciencia en el pocket?), la capacidad de Manning para percibir cuándo llegan los problemas y reaccionar con rapidez. Este año habrá novedades. Tras las críticas del propietario de la franquicia al rendimiento de la línea en la Super Bowl, los Colts se han deshecho de Ryan Lilja. Aparte de Jeff Saturday, toda una garantía los Sundays, tampoco es que la línea sea excepcional, pero hace lo suficiente para que el ataque de los Colts funcione como Manning desea.
Terminaríamos el ataque hablando de algo que recuerda al vídeo de Ricky Martin: el juego de carrera de los Colts. Todo el mundo dice que conoce alguien que lo ha visto, pero nadie lo ha visto de verdad. ¿El equipo de Manning ataca por tierra? Si la respuesta es afirmativa, más que ante el vídeo de Ricky Martin estaremos ante el vídeo de Pedro Jota. Creo que es más este último caso: los Colts pueden correr, aunque el año pasado fueron el peor equipo de la liga en yardas de carrera. Total para qué, si no lo necesitan, ¿no? Joseph Addai, sin ser un running back de elite, es un jugador decente. Una primera ronda. También lo es su compañero de carreras, Donald Brown. Veremos si la temporada que comienza intentan percutir (bonito verbo) por tierra.
La defensa de los Colts me deja un poco frío. Puede que esté entre las diez mejores de la NFL, pero no me da sensación de seguridad. Vamos, que los equipos con un ataque potente (y hay muchos en la NFL) le pueden meter mano. Como el ataque, es bastante dependiente de que no haya lesiones, aunque en este caso de dos jugadores en vez de uno: Dwight Freeney y Robert Mathis, los defensive ends de la 4-3. Si Freeney no tiene problemas físicos en la Super Bowl, quién sabe lo que habría pasado. Sí, es deporte-ficción, pero probablemente Brees habría estado bastante más incómodo y quizá menos eficaz. En cualquier caso, la defensa no es una lacra.
Al par de jugadores citados, auténticos líderes de la defensa, puede unírseles Bob Sanders, un gran refuerzo para la secundaria. Sanders es un jugador que pega muy duro, aunque las lesiones le han pegado más duro a él. Decían el pasado jueves en el partido contra los Packers (donde, por cierto, jugó muy bien) que desde que es profesional se había perdido más partidos de los que había jugado. Con las dudas que genera su tendencia a lesionarse, podría ser una muy buena incorporación para una defensa aseada.
Cuando hablamos de equipos especiales muchas veces nos fijamos únicamente en sus cagadas. Digo esto porque al pensar en los equipos especiales de los Colts lo primero que me viene a la cabeza es el onside kick que les colaron en la Super Bowl. Vale que no es una cagada inexcusable, en el sentido de que fue algo totalmente inesperado en donde tiene más mérito el que lo hace bien (los Saints) que los que lo sufren, pero les cogieron totalmente desprevenidos. Este año deberán andar más espabilados. Comento esto por ponerles alguna pega, ya que en general los equipos especiales de Indianápolis son bastante correctos. Ahí está Adam Vinatieri a sus 37 años, y en cuanto al punter (Pat McAfee) y al juego de retorno... que estamos hablando del equipo de Peyton Manning, ¿eso realmente importa?
Finalmente, el calendario. Los equipos de la AFC Sur afrontan los calendarios teóricamente más duros de toda la NFL. El motivo es obvio: juegan seis veces entre ellos y todos acumularon muchas victorias la temporada pasada. Los que más, los Colts, que como no juegan contra sí mismos tienen el calendario en teoría más sencillo de la división y el décimo en dureza de la liga. Así pues, en este apartado, la ventaja teórica también es para los Colts. De todos modos, tres de sus cuatro primeros partidos serán fuera de casa, aunque no en estadios inexpugnables (Houston, Denver y Jacksonville).
Favoritos de división y candidatos, de nuevo, al anillo. Y qué largo me ha quedado su análisis, si decía que iba a abreviar. Lo intentaré con los otros tres.
Houston Texans. Cuando parece que por fin va a ser el año de los Texans, siempre terminan cagándola. Es un equipo que me gusta bastante, pero le faltan tablas. Son más tiernos que el Día de la Madre. Este equipo todavía no ha alcanzado su mayoría de edad. Y no lo hará hasta que no gane de una puñetera vez a los Colts. Nunca lo ha hecho, y ya es hora porque desde su fundación juegan dos veces por temporada. El año pasado lo tuvieron cerca en las dos ocasiones.
Lo mejor de los Texans, aparte de su logo y sus equipaciones, es su ataque aéreo. Que fue el mejor de la liga el año pasado, ahí es nada. Creo que el hecho de que estén en Houston hace que se infravalore, o no se tome en toda la consideración que debería, a algunos jugadores. No me refiero a Andre Johnson, que goza de una merecida excelente reputación, sino a Matt Schaub. Schaub no suele estar nunca en las discusiones sobre los mejores quarterbacks de la liga, sino en la "parte mediocre" de los rankings de la posición. En parte lo entiendo porque es un tío que no ha podido llevar a su equipo a playoffs hasta ahora, y cuenta con un socio de la categoría de Andre Johnson, para muchos el mejor receptor de la liga (a quien se atribuye la mayor parte del mérito) pero el año pasado fue el líder de la NFL en yardas de pase. Hay que valorarlo. Estamos, pues, ante un muy buen QB cuya asignatura pendiente es la postemporada, pero seguro que le llegará.
Schaub tiene unos socios de primera. Adelantaba el nombre de Andre Johnson, desde este verano el receptor mejor pagado de la liga, a iniciativa propia de los Texans. Aquí no hubo holdout. Ya pueden imponerle dobles coberturas, que el tío se las arregla para superar las 100 recepciones todas las temporadas. Además, libera espacio para otros receptores como Kevin Walter, David Anderson, Jacoby Jones o, sobre todo, el tight end Owen Daniels. Joel Dreessen será el suplente de Daniels, que últimamente ha tenido problemas de lesiones.
La línea, correcta pero no dominante, y con el juego de carrera pasa algo parecido a lo que hablábamos en el caso de los Colts. Los Texans tienen el mejor ataque aéreo de la NFL y el vigésimo noveno ataque terrestre. Arian Foster y Steve Slaton volverán a ser los corredores. No espero un cambio sustancial para el año que viene.
Si un equipo tiene un ataque tan bueno (el cuarto de la liga) y no llega a playoffs, los problemas deben de venir de la defensa. Sin embargo, la defensa de los Texans tampoco es un desastre. Es la décimo tercera de la NFL, aunque flojea más contra el pase (décimo séptima) que contra la carrera. La 4-3 de Houston tiene su punto fuerte en los linebackers, aunque deberán superar la baja durante los cuatro primeros partidos de Brian Cushing por sanción. El mejor novato en defensa de la temporada pasada dio una de las excusas más imaginativas para justificar su positivo en el control antidoping: que entrenaba muy duro. Toma ya. Afortunadamente Cushing no se gana la vida como abogado. Xavier Adibi sustituirá a Cushing durante su sanción. Junto a él, DeMeco Ryans y Zach Diles, dos buenos jugadores.
La contención de la carrera va bien, pero deben mejorar la defensa del pase. Mario Williams es un muy buen defensive end, lo mejor de la línea, que debe dar otro paso más para presionar más al pasador. La secundaria no pasa de correcta y debe mejorar. A ello debe contribuir el novato de primera ronda Kareem Jackson y el jugador de segundo año Glover Quin. En cualquier caso, necesitan mejorar.
Los Texans tienen un problema en los equipos especiales. Concretamente con su kicker. El año pasado Kris Brown completó una temporada lamentable: falló 11 field goals, algunos de ellos decisivos. Los fallos de Brown costaron partidos. Llega otro kicker que la cagó en un momento decisivo para competir con Brown por el puesto: Neil Rackers. La cagada de Rackers no tuvo consecuencias, ya que los Cardinals ganaron en la prórroga a los Packers, pero cómo olvidar la relativamente sencilla patada que falló, encima en un dome, y que permitió que el inolvidable partido de Wild Card llegase a la prórroga. Como no arreglen su problema con los kickers, los Texans volverán a tener disgustos. Por ahora, ninguno ha fallado en pretemporada, 8 de 8. Con el punter, Matt Turk, no tienen tantos problemas.
Por último, el calendario: el más duro de toda la liga, empatados con los Titans. Teórica desventaja en este apartado. Si quieren madurar, qué mejor ocasión que ante estos rivales. Los Steelers ya ganaron la Super Bowl hace un par de temporadas tras tener el calendario más complicado, quién sabe si los Texans podrán crecerse ante esta adversidad.
¿Será este el año en el que, por fin, los Texans alcancen la mayoría de edad? No lo descartemos. Si mantienen el nivel en ataque, mejora un poco su defensa y su kicker no la caga, puede que su temporada dure más de dieciséis partidos.
Tennessee Titans. Hasta ahora, el único equipo que ha discutido la supremacía de los Colts en el sur han sido los Titans. La temporada pasada les lastró su pésimo inicio, tan malo como bueno fue el de la temporada anterior. Este año me parecen un equipo muy peligroso. Ya no habrá dudas en el puesto de quarterback, aunque Vince seguirá disfrutando de juergas nocturnas (la noche es Young). Si los Colts y los Texans se caracterizan por su excelente ataque aéreo y flojo juego de carrera, a los otros dos equipos de la AFC Sur les pasa lo contrario: su fuerte es la carrera, el juego de trincheras.
No, no puedo hacerlo. Cómo voy a empezar el breve análisis de los Titans hablando del quarterback. Sería una falta de respeto a la estrella y alma de este equipo, Chris Johnson. CJ hace de todo. Prueba de ello, su récord en yardas totales la temporada pasada. No es sólo un corredor puro, sino también una amenaza como receptor (50 recepciones para más de 500 yardas son buena prueba de ello). Supongo que habréis leído las supuestas propuestas de carreras entre CJ y Usain Bolt. Buena campaña de publicidad para Johnson. Tras un aborto de holdout esta offseason, CJ comandará de nuevo el ataque de Tennessee.
A pesar de la expectación creada en torno a él, y de su voluntad de seguir batiendo récords, creo que los Titans deberían diversificar un poco su ataque. Nunca es bueno depender en exceso de un jugador, porque las lesiones en la NFL son muy frecuentes, pero cuando estamos ante running backs, los altibajos son más habituales que en otras posiciones. Que no lo quemen, porque aunque el chico es joven, puede acusar el sobreesfuerzo. Por eso, y como creo que Jeff Fisher es un tío inteligente, preveo menos carreras de CJ la temporada que viene. Con ello no quiero decir que no vaya a seguir siendo un jugador demoledor para las defensas, sino que sus números individuales no deben de ser tan estratosféricos como el año pasado. Javon Ringer debería asumir un mayor protagonismo en el juego de carrera para dar descanso a CJ.
Hay que reconocer también la buena labor de la línea ofensiva. ¿Hasta dónde llega el mérito del corredor y hasta dónde el de la línea cuando un equipo corre bien? Pues no lo sé, pero está claro que el mérito es compartido. Los Titans tienen una muy buena línea a la que se une en la labor de bloqueo el fullback Ahmard Hall. La línea sabe abrir camino a la carrera y proteger al quarterback. El año pasado concedieron 15 sacks, buena cifra.
Si el juego de carrera es estelar, el de pase tampoco me parece despreciable. Evidentemente, carece de una estrella de la talla de CJ, pero creo que Vince Young es un buen quarterback. De cabeza no anda sobrado, pero ahora que tendrá la confianza del entrenador desde principio de temporada creo que puede cumplir bien. Curiosamente otra de las virtudes de Young es su habilidad para correr. Es el sino de los Titans, Run To Daylight. Cuando está con confianza, Young es capaz de lo mejor. Me refiero a esto:
Nate Washington y Justin Gage, los receptores titulares, tienen ya el culo pelao (¿qué expresión es mejor para describir que una persona tiene experiencia, "tiene el culo pelao" o "tiene los huevos negros"? la segunda quizá resulta un tanto desagradable) de recibir balones, pero no son los wideouts más fiables de la NFL. Seguro que Kenny Britt, primera ronda el año pasado, tiene más oportunidades. El novato de tercera ronda Damian Williams aportará profundidad a la unidad. Los tight ends Bo Scaife y Jared Cook, también ayudarán a mejorar el pase.
En cuanto a la defensa, los Titans tienen un grave problema: son incapaces de defender el pase. Repitamos por enésima vez que hoy en día la clave del éxito de un equipo está en su juego de pase. Vamos, que es una guerra de "a ver quién pasa más", y ahí Tennessee sale perdiendo. Los Titans fueron el peor equipo de la AFC defendiendo el pase. Si no mejoran en este apartado, en una división con Colts y Texans, están abocados al fracaso.
Los malos resultados defendiendo el pase la temporada pasada resultan un tanto sorprendentes teniendo en cuenta que los safeties Chris Hope y Michael Griffin y el cornerback Cortland Finnegan fueron elegidos para la Pro Bowl en 2008. Si este año vuelven a un nivel parecido, los Titans lo agradecerán.
La línea no está para tirar cohetes. No cabe duda de que, por muy despreciable que sea como persona, ha notado mucho la baja de Haynesworth, y quién sabe si también notarán la de Kyle Vanden Bosch. La línea genera muchas dudas y el cuerpo de linebackers no pasa de mediocre. Menudo panorama defensivo.
Los equipos especiales no fallan en Tennessee, fieles a la tradición (lo digo por el Music City Miracle). Tienen un muy buen kicker en Rob Bironas y un punter que cumple en Brett Kern.
Adelantaba cuando hablábamos del calendario de Houston que Titans y Texans comparten el honor de tener los rivales más duros de toda la liga. Dentro de lo que cabe, los Titans tienen un comienzo algo más suave, ya que sus dos primeros partidos son en casa contra Oakland y Pittsburgh (sin Roethlisberger).
Jacksonville Jaguars. Si hay unos apestados en la NFL, esos son los Jaguars. Escoria maldita. Según Forbes, cuyas valoraciones de franquicias de la NFL están recién salidas del horno, el equipo menos valioso de la liga. El objetivo preferente, junto a los Vikings, de las ciudades que quieren robar una franquicia. ¿Los Angeles Jaguars? ¿Las Vegas Jaguars? ¡No, yo quiero una franquicia en Albuquerque!
Estadio vacío, mercado "pequeño", oscuro futuro el de los Jaguars en Jacksonville. Su plantilla tampoco es para tirar cohetes, pero a pesar de todo, el año pasado hicieron un papel más que digno.
Igual que en el caso de los Titans, el análisis de los Jaguars debe comenzar por su corredor estelar, Maurice Jones-Drew (MJD). No es CJ, pero MJD es uno de los grandes. A mí me encanta. Un tío bajito pero duro como una piedra, que va minando sin cesar a las defensas rivales. Él fue el principal artífice del relativo éxito de los Jaguars la temporada pasada. MJD también colabora con el juego de pase, tanto como receptor como de bloqueador. Un jugadorazo.
Al mando del ataque está David Garrard. Garrard es uno de los fieles exponentes de la mierda en la que se ha convertido la Pro Bowl en los últimos años. Que Garrard, un quarterback mediocre, esté en ese partido, es un auténtico fraude a lo que debería ser. Por no enumerar los QBs que son mejores que él, pensemos en QBs titulares de la AFC peores... Mark Sanchez, Trent Edwards, ¿Jake Delhomme? y ¿Chad Henne? Sanchez y Henne deberían mejorar a Garrard en el corto-medio plazo, y Delhomme no tengo tan claro que sea pero que el Jaguar (esta pretemporada, con todas las precauciones que hay que tomar en pretemporada, Delhomme parece volver a sus mejores tiempos). Madre mía, qué basura es la Pro Bowl. Creo que lo anterior es suficiente para que sepienso de Garrard.
En descargo de Garrard hay que decir también que los receptores de los Jaguars no son los mejores de la NFL. Tienen a Mike Sims-Walker, un muy buen jugador que explotó la temporada pasada, pero a su alrededor no hay mucho más. Mike Thomas puede ser el número 2, ya que parece que ha hecho buenas migas con Garrard durante el training camp y puede beneficiarse del exceso de atención que se preste a Sims-Walker. Del tight end titular, últimamente renqueante, me encanta su nombre: Marcedes Lewis. Lewis, una elección de primera ronda en 2006, es también un buen bloqueador, colaborando al éxito de las carreras de MJD.
La línea cumple, y cuenta con jóvenes en la posición de tackle que todavía deben mejorar, aunque los principales problemas vienen en la zona interior, donde la veteranía y la mediocridad son preocupantes.
En cuanto a la defensa, su principal problema venía siendo la presión al pasador. Llega un ex-Packer, el bueno de Aaron Kampman, que seguro que funcionará mejor en la 4-3 de Jacksonville que el año pasado, el primero de la 3-4 que Dom Capers implantó en Green Bay. Otra novedad destacable es el novato de primera ronda Tyson Alualu. Ellos dos, y un Derrick Harvey con más experiencia deben incrementar la eficiencia en la presión al pasador de los Jaguars. Terrance Knighton completa la línea titular.
Detrás de la línea, los Jaguars también obtuvieron refuerzos. En el día del draft, se hicieron con Kirk Morrison a cambio de una cuarta ronda. En los extremos, estarán Justin Durant y Daryl Smith, correctos pero ninguna maravilla.
La secundaria también debe mejorar. Por debajo de la media de la liga. Manning no ha tenido excesivos problemas para destrozarla. Reggie Nelson deberá centrarse y justificar su elección en primera ronda. Además, termina contrato, más le vale. Mathis y Cox, en los corners, simplemente cumplen. Mediocres.
En cuanto a los equipos especiales, el kicker, Josh Scobee estuvo muy fallón el año pasado, aunque muchos de los errores vinieron desde más allá de la yarda 50. El punter, Adam Podlesh, las deja un poco cortas, pero la cobertura es muy buena, la que menos yardas de retorno permite. Ah, MJD también retorna, aunque deben limitar su uso para no quemarlo.
Finalmente, el calendario de los Jaguars es teóricamente algo más fácil que el de Houston y Tennessee, aunque no demasiado. Afrontan el quinto más duro de la NFL. De los cuatro primeros, tres en casa.
Mi absurda predicción final. Dividamos la predicción en dos escenarios. Si no se lesiona el 18 de los Colts, gana Indianápolis la división, con Houston y Tennessee muy igualados por detrás; los Jaguars son últimos. Si se lesiona el 18 de los Colts (y por "se lesiona" quiero decir que se pierde al menos cinco partidos, Houston y Tennessee son primeros (quién sea primero dependerá de si se han enfrentado a los Colts con o sin el 18), los Jaguars terceros y, si Manning se pierde más de media temporada, los Colts últimos.
Ya solo queda la AFC Este y la recapitulación de la AFC. Entretanto, intentaré usurpar espacio en algún otro blog.
viernes, 27 de agosto de 2010
Mis absurdas predicciones: AFC Oeste
Tengo que darme prisa, que (por suerte) queda muy poquito para que esto empiece y me quedan tres divisiones (con esta) por absurdamente predecir. Por cierto, el número 0 de la revista online Football Speech, que enlazo, contiene el análisis completo de todos los equipos en formato pdf. Queda muy recomendado. Aprovechamos que estamos de recomendaciones, no os perdáis la relanzada web de NFL Media. Ahí podréis conseguir toneladas de material audiovisual sobre la NFL.
Siguiendo el mismo orden que con la NFC, voy con la AFC Oeste. Igual que en el caso de la NFC, a priori parece la más floja de las divisiones de la conferencia, y es la que más barata ha estado los últimos años (San Diego ha llegado a ganarla con tan solo 8 victorias hace un par de años). No obstante, a diferencia de la NFC Oeste, en la AFC Oeste encontramos a un teórico aspirante al anillo y claro favorito en su división a pesar de las bajas y tensiones internas (en forma de holdouts). Hablo de los Chargers, por supuesto.
La música, en una división con dos equipos californianos, tiene que venir de ese estado. Pongo algo de Green Day, de la etapa en la que más me gustaban. No lo digo por esnobismo, para mí las mejores canciones de Green Day son las primeras. La mejor, la que pongo a continuación, Dry Ice. Su último disco me parece una puta mierda. El American Idiot no estaba tan mal, pero en el último han llevado demasiado lejos su apuesta por ese nuevo género de ópera-punk-rock que parecen querer hacer, que ya apesta. Y no os recomiendo que os gastéis el dinero (mucho) en ir a un concierto suyo. Estuve en el último que dieron en Madrid en el Palacio de los Conciertos, digo, de los Deportes (a partir del enero del año que viene hará honor por fin a su nombre), y fue una estafa. Carísimo, sonido bajísimo y exceso de tonterías del cantante. No os lo recomiendo. Esta sí que molaba (tarda unos segundos en sonar desde que le dais al play):
Como siempre, antes de empezar a analizar a los equipos y predecir lo que sucederá en la división, unas notas sobre la división. La AFC Oeste es una división con mucha historia aunque con pocos anillos. Desde su constitución como AFL Western División cuenta con los cuatro equipos que la componen ahora, aunque a lo largo de la historia ha competido algún invitado más (Bengals, Buccaneers --que de occidentales tienen poco-- y Seahawks) y estos equipos se han mudado (los Raiders de Oakland a Los Ángeles y al revés; los Chiefs de Dallas, donde se llamaban Texans, a Kansas City; y los Chargers de Los Ángeles a San Diego).
La AFC Oeste es una división de equipos malditos. Los Chargers, porque a pesar de contar con muy buenos equipos, nunca han ganado un anillo. Los Broncos, porque hasta que Shanahan y un muy veterano Elway lo consiguieron (dos veces), se quedaban siempre a las puertas de la victoria (quizá habría que retirarles el calificativo de malditos). Los Chiefs porque desde su sorprendente victoria en la Super Bowl del 69, no consiguen ni un campeonato de conferencia. Y los Raiders porque son un equipo que despierta maldiciones y odios del resto de la NFL. No en vano, en el Top Ten de enfrentamientos (feuds, en inglés) que preparó NFL Network, "los Raiders contra el mundo" ocupa el primer lugar.
Seré poco original (como casi siempre, la verdad es que esto me está quedando un poco decepcionante, estoy arriesgando poco): creo que a pesar de los pesares los Chargers vuelven a ganar la división con relativa facilidad. Los Raiders me tienen buena pinta este año (no tanto como para Al Davis, que dice que le recuerdan a los últimos Raiders campeones), aunque lucharán con los Chiefs por el segundo puesto. Denver es el equipo que peor veo, y que creo que será último. Veamos por qué digo todo esto.
San Diego Chargers. Los Chargers vuelven a ser los favoritos para ganar la división, a pesar del adiós de su buque insignia de los últimos años (cada vez menos, eso sí), del mal rollo que da pensar en cómo cayeron el año pasado y de que la participación de dos jugadores importantes está en seria duda por culpa de los dichosos holdouts. No obstante todo lo anterior, que sin duda parece que debilita la posición de San Diego en su previsible postemporada, la AFC Oeste parece una división bastante baratilla cuyo mejor equipo son los Chargers.
Empezamos como casi siempre por el jugador que dirige el ataque. Philip Rivers es un quarterback de primera categoría, el mejor de la división de (muy) lejos y un jugador que parece más que capacitado para crear los fuegos artificiales que hoy en día se necesitan para triunfar en los playoffs. Como recordaréis, o por si alguno no lo recuerda se lo cuento, Rivers protagonizó una polémica con Drew Brees, ya que el segundo era el quarterback titular de los Chargers, mientras que un impaciente Rivers, número 4 de la primera ronda del draft de 2004, era su suplente. Difícil convivencia. Tras dos años a la sombra, se acercaba el verano en el que Brees terminaba contrato, en el que la franquicia de San Diego debía tomar una complicada decisión: ¿seguimos con Brees o apostamos por Rivers? Lo que pasó en el último partido de la temporada 2005 ayudó a los Chargers a tomar la decisión: Brees se lesionó gravemente en su hombro, despertando serias dudas sobre su recuperación. San Diego presentó una oferta rechazable a Brees (5 años, con "solo" 2 millones de dólares garantizados como salario para el primer año, hasta un total de 50 millones a lo largo de los 5 años en función de objetivos). Una manera elegante de decir que no contaban con él y que preferían apostar por el quarterback que habían elegido en 2004 y por el que estaban invirtiendo una suma muy importante de dólares. El resto de la historia ya la conocéis. Los ganadores claros fueron los Saints. En cuanto a si la operación fue buena o mala para San Diego, quién sabe. Lo cierto es que Rivers es uno de los mejores quarterbacks de la liga. Ya consagrado (por ejemplo, lideró la liga en QB rating en 2008 y fue tercero en 2009), su asignatura pendiente es llevar a la franquicia a la Super Bowl (y ganarla, claro). Quién sabe si este será el año. De lo que no cabe duda es de que estamos ante un jugador de garantías, de lo mejorcito de la NFL. Detrás de él estará el veterano Billy Volek. No es la mejor garantía, pero Rivers no es proclive a las lesiones, y aún lesionado ha demostrado que tiene huevos para jugar (disputó la final de la AFC de 2007 contra los Colts con el ligamento cruzado anterior roto).
La estabilidad que encontramos en la posición de quarterback falta en el cuerpo de receptores y en el de backs. En cuanto a los receptores, existe todavía incertidumbre sobre dónde jugará, y si jugará, Vincent Jackson la próxima temporada. El tío está en pleno holdout (para entendernos, y aunque no sea técnicamente correcto, en huelga, que no quiere jugar por lo que le pagan). Los Chargers no están por la labor de dar a Jackson lo que pide, 9 millones de dólares por temporada. De hecho, le ofrecieron 3.2 anuales si firmaba antes del 15 de junio y como no lo hizo la oferta bajó a 583.000 dólares por un año. Jackson es un extraordinario receptor, una auténtica "amenaza profunda" (17,8 yardas por recepción promedió el año pasado) pero sus líos fuera del campo, que incluyen una sanción de tres partidos (que se cumplirá cuando y donde pueda jugar) por haber consumido sustancias prohibidas por la liga, son un factor disuasorio para firmar a Jackson. En estos momentos los más interesados en un posible intercambio por Jackson son los Seahawks, a los que los Chargers han dado permiso para negociar con el jugador. Probable baja importante que debilita la amenaza de big play de San Diego. Los receptores puros que deberían paliar esta potencial ausencia son principalmente Malcolm Floyd, Legedu Naanee, Buster Davis y Josh Reed (que llega procedente de Buffalo). Floyd nunca ha sido un número uno en estas lides, y aún menos el resto de wide receivers. Así las cosas, el principal apoyo de Rivers en el juego de pase seguramente será su tight end Antonio Gates, este sí, un jugador contrastado y de garantías. Randy McMichael, que llega de St. Louis, será el suplente de Gates tras la marcha de Manumaleuna, aunque a diferencia de Gates el papel de McMichael suele limitarse a bloquear en vez de recibir. Tampoco me extrañaría que el pequeño Darren Sproles sea un arma más utilizada en el juego de pase corto, faceta en la que también podrían ayudar los fullbacks Jacob Hester y Mike Tolbert. En definitiva, nos encontramos ante una unidad debilitada y carente de garantías más allá de Gates, aunque con un QB como Rivers probablemente sea más fácil que los inexpertos den un paso adelante.
Si en el pase encontramos novedades de relativa importancia, más significativas son las que afectan al juego de carrera. LaDainian Tomlinson, el jugador franquicia durante muchos años, tras un paulatino y prolongado declive (tanto deportivo como físico, lo primero seguramente debido a lo segundo), abandona la costa oeste y llega a los Jets de Rex Ryan. Su sustituto será un novato de primera ronda del último draft, Ryan Mathews, que precisamente vestía el número 21 en su universidad en honor a su jugador favorito, Tomlinson. Savia nueva aunque inexperta para el juego de carrera. Darren Sproles también deberá contribuir para que el juego terrestre apoye al explosivo juego aéreo de los de San Diego.
En cualquier caso, la línea ofensiva necesita mejorar. En esta unidad encontramos otro de los holdouts importantes para la plantilla. Y aunque se trate de un jugador menos "mediático" que Jackson, algunos consideran que la potencial baja de left tackle Marcus McNeill puede ser más importante que la del receptor. Importante posible baja, ante la cual una línea que ya presentaba carencias quedará liderada por el left guard Kris Dielman. Nick Hardwick, un Pro Bowler cuando está sano, se ha perdido 20 partidos en las últimas 3 temporadas, por lo que su presencia y rendimiento resulta como poco dudoso. Scott Mruczkowski, el teórico center suplente, podría tener que dar un paso adelante. La mejora debería llegar de la mano de un Louis Vasquez que disputará su segundo año de carrera profesional como right guard, después de una primera temporada prometedora. Jeromey Clarey, que completa la línea titular, es quizá el más flojo del grupo. En resumen, línea correcta, mejorable, y que puede sufrir si McNeill no vuelve.
Para amenizar la transición entre ataque y defensa, un off-topic (debería utilizar alguna expresión en español, lo sé, pero el término está tan generalizado que decir "excurso" o similares sonaría raruno que te cagas). Un poquito de amarillo y naranja nunca viene mal. Espectacular último número de Gigantes del basket. La única revista sobre baloncesto en general de España (en particular, la única que habla de baloncesto que no sea NBA). Hace años no estaba mal, se dejaba leer. Sin embargo, en los últimos años su calidad ha ido bajando hasta cotas ínfimas. Y sigue bajando. Y yo que me alegro, por la manía que le tienen al Estu, su afinidad con al equipo-que-no-debe-ser nombrado (cómo olvidar el fotomontaje en portada de Carlos Jiménez con la camiseta de la sección deficitaria, véase margen izquierdo) y el lameculismo al [expletive] que preside la FEB. Esta semana, Gigantes nos regala otra perla. Leed la parte inferior de la portada en el margen derecho...
Nos hablan, en portada, del All (sic) of Fame de la NBA. ¿Pero cómo se puede ser tan zote? No me jodas, ¿¡¿ALL OF FAME?!? ¿Pero quién redacta esa puta mierda? ¿Nadie revisa la portada? ¡¡La portadaaaaa!! No es una errata en páginas interiores, sino la puta portada, por favor. Y luego se publica en Internet como si tal cosa, para que algunos cabrones nos riamos a gusto. Aparte de esto, el Hall of Fame no es "de la NBA", sino del baloncesto (ahí está, por ejemplo, Antonio Díaz-Miguel, que nada tiene que ver con la NBA). Según he leído en otros foros, estos no son los únicos errores de este número de la revista, en donde se dice que Pepu fue campeón en "Japón 2004" (en vez de 2006) o que las medias de puntos por partido de Navarro, Garbajosa, Mumbrú, Marc Gasol y San Emeterio la pasada temporada fueron de 2,5; 3,3; 4,6; 8 y 6,6 respectivamente. Vale que Garbajosa y Mumbrú no se merecían ni de lejos ir a la selección (Mumbrú ni este verano ni el anterior, y en el caso de Garbajosa desde que se quedó cojo en Toronto --cómo se lo han currado los de la Mutua-- y se dedica exclusivamente a tirar con no mucho éxito triples desde una esquina de la cancha mientras cobra suculentos sueldos) y que su elección parece tomada en función de criterios "políticos" (en el sentido de los amiguismos que imperan en la confección de los listados electorales) en vez de deportivos, pero tan tan mal no lo hicieron. Gigantes, otra muestra la calidad de la prensa deportiva española. Nivelazo. Creo que con esto he hecho suficientes amigos por hoy.
Vamos con la defensa de San Diego. La defensa de los Bolts no está entre las mejores de la liga y hay quien considera que para que los Chargers sean aspirantes serios al anillo deberán promediar 30 puntos en enero. Esto habla suficientemente mal de su defensa.
Desde la línea de scrimmage hacia atrás, comenzamos con dudas en la línea. Los Chargers juegan una 3-4, y los tres titulares son Luis Castillo (defensive end izquierdo), Jacques Cesaire (derecho) y Ogendi Ngawbuo (nose tackle). Ngawbuo es un novato en estas responsabilidades (el próximo será su tercer año en la liga), que deberá cubrir la baja de Jamal Williams. No se puede descartar que el rookie de quinta ronda Cam Thomas dispute bastantes snaps. Cesaire también compartirá protagonismo con Travis Johnson, un jugador que tras ser elegido en primera ronda por los Texans en 2005 no ha cumplido las expectativas que había generado. Mediocridad. Y vamos con el líder de la línea: Castillo. San Diego necesita que Castillo vuelva a ser el jugador temible que atraiga dobles bloqueos para liberar espacio a sus compañeros. Sin embargo, en términos de salud estamos ante un Castillo de naipes (mala la gracia, eh). Los Chargers lo necesitan, así que en buena medida el rendimiento de la línea dependerá de la fortaleza física de Castillo.
En cuanto al cuerpo de linebackers, cabe destacar que hace pocos días Shawn Merriman puso fin a su holdout. Tras unos primeros años que apuntaban que este jugador podría ser una estrella, las lesiones, funestas compañeras de viaje de muchos jugadores, se han ido cebando con él hasta convertirlo en una sombra de lo que pudo haber sido. Se llegó a decir que si no llega a ser por que para la próxima temporada no hay tope salarial, Merriman probablemente habría sido agente libre no restringido. Vamos, que porque les sale barato, que si no los Chargers no contarían con él. San Diego intenta desde la temporada pasada encontrarle sustituto. La primera ronda del draft 2009, Larry English, se destinó a tal fin, pero está decepcionando. Entre Merriman (lo que le deje su estado físico), English, Jyles Tucker y Antwan Applewhite se cubrirá el puesto de outside linebacker derecho. Al lado izquierdo, el titular es Shaun Philips, un buen jugador cuya principal virtud es parar la carrera. Con todo, el punto fuerte de la unidad está en el centro. Stephen Cooper y Brandon Siler (en estos momentos con una lesión leve) son muy buenos jugadores, que además cuentan con buenos suplentes, sobre todo Kevin Burnett.
En la secundaria destaca la baja de Antonio Cromartie, protagonista en la última semana (joder, si hasta ha salido en el Marca) por su entrevista en Hard Knocks (programa-documental de la HBO sobre el training camp de un equipo NFL, este año los Jets), en la que no recordaba los nombres de los ocho hijos que tiene de seis mujeres distintas. Pues para algunos la baja no se va a notar demasiado, ya que su rendimiento últimamente no era el mejor. Con todo, sin duda afectará a la secundaria. El corner cuyo puesto de titular es más seguro es Quentin Jammer. Al otro lado, surgen las dudas. En principio, parte con ventaja Antoine Cason, jugador elegido en la primera ronda del draft de 2008, aunque no termina de convencer. Cason ha estado recientemente lesionado (levemente) y el ex Bear Nathan Vasher ha aprovechado su oportunidad en su ausencia estos días. Incluso el trotamundos Donald Strickland (5 equipos en 8 temporadas, eso es conocer mundo), que llega de los Jets, podría tener su oportunidad. En cuanto a los safeties, Eric Weddle y el novato de cuarta ronda del último draft Darell Stuckey parten con ventaja en el actual depth chart. Los suplentes Paul Oliver y Steve Gregory intervendrán en opciones defensivas orientadas a la cobertura del pase. Mediocridad en la secundaria.
Llegamos a los equipos especiales. A priori, un punto fuerte del equipo. Tienen a un muy buen retornador en Darren Sproles (jugador que por cierto me encanta, inolvidable el roto que les hizo a los Colts hace un par de temporadas en el partido de wild card), Mike Scifres es un excelente punter (que también les hizo un buen roto a los Colts en ese partido, dentro de lo que cabe para un punter) y si obviamos el partido de playoffs contra los Jets del año pasado, Nate Kaeding un gran kicker. Pero mira tú que los Chargers son eliminados de la carrera por el anillo en 2009 (bueno, ya era 2010, creo) por culpa de sus equipos epeciales. De Kaeding, en particular. Pierden el partido por 3 puntos después de que su kicker haga el peor partido de su carrera, con 0/3 conversiones de field goal, los mismos fallos que en 16 partidos. Esto es lo que mola del deporte, que siempre cabe margen para la sorpresa. Y esta es una de las muestras más claras de la importancia de un buen kicker, de los pichichis de la NFL. Enclenques y con pinta de pringaos, pero esenciales. A Kaeding le han traído a Nick Novak al training camp para meterle presión. Llega tras un año en blanco y en el último partido de pretemporada contra Chicago compartió patadas con Kaeding, aunque este conservaba la titularidad (que, supongo, todavía no está en duda). Hay que añadir también que San Diego debe mejorar la cobertura de punts, ya que fueron el segundo peor equipo en este aspecto de la liga el año pasado.
Como siempre terminamos hablando el calendario. Y este es un punto muy a favor de San Diego. Los Chargers, tomando como referencia los resultados de la temporada pasada, tienen el calendario más fácil de la AFC Oeste (normal, juegan 6 veces contra equipos flojos el año pasado y no juegan "contra ellos") y el tercero menos duro de toda la NFL. En principio, si fallan no será culpa del calendario.
Con todo y para terminar, creo que el ataque de San Diego, aun con las bajas y dudas que suscita, seguirá siendo temible y paliará en buena medida la mediocridad (o por lo menos la "no excelencia") de su defensa. Debe de ser más que suficiente para que se proclamen campeones de la AFC Oeste por quinto año consecutivo, pero genera muchas dudas de cara a su posible éxito en postemporada.
Oakland Raiders. Llegamos al equipo denominado por algunos que gustan de traducir los nombres de las franquicias al español como los Malosos de Oakland. La travesía del desierto después de su derrota en la Super Bowl contra Tampa Bay en 2003 está siendo muy larga. Tanto, que tienen un récord a tiro: acabar por séptima temporada consecutiva con 11 o más derrotas. Por suerte para la Raider Nation, no parece que vaya a ser así. Por una vez, han hecho las cosas más o menos bien en la offseason y los partidos de pretemporada han confirmado las expectativas optimistas de sus seguidores. Don Banks los ve como los grandes ganadores de lo que llevamos de preseason.
Pero tengamos prudencia porque estos son el Atlético de Madrid de la NFL. Tienen a su Jesús Gil particular en Al Davis; cuentan con una una afición colorida, peculiar y sufridora; las han pasado canutas en los últimos años; han tenido épocas pasadas de gloria; hacen fichajes sobrepagados que resultan desastrosos (¿JaMarcus Russell sería como el Tren Valencia? no, JaMarcus es aún peor); han tenido desgracias puntuales (Immaculate Reception, Tuck Rule) para poder hacerse llamar El Pupas (apodo inmerecido y absurdo, porque a casi todos los equipos les gustaría haber ganado tanto en su historia como el Atleti y los Raiders), etecé, etecé. El Atleti de la NFL.
Comparto la opinión de los que creen que han mejorado bastante las cosas por Oakland, aunque no tanto como para competir por el trono de la división. Vienen de muy abajo, no lo olvidemos.
La primera mejora evidente la encontramos en la posición de quarterback. No era difícil. Con librarse del lastre que suponía JaMarcus Russell han ganado ya mucho. Qué cancer de tío. Por suerte, Al Davis ha recobrado la cordura (o le han obligado a ello) y se han deshecho del orondo desecho. Tampoco es que Jason Campbell, que será quien lleve el mando del ataque, sea un QB de elite. Pero creo que es un jugador decente que en Washington no tuvo las mejores condiciones para trabajar. Bueno, quizá va de Guatemala a Guatepeor, porque no sé qué organización es más caótica, si la de los Redskins del Snyder de los últimos años o la de Al Davis. En cualquier caso, se trata de un quarterback digno. Y si falla, Bruce Gradkowski mostró el año pasado que como QB suplente puede hacer cosas interesantes. En su tierra natal lo demostró (me encanta la narración de Greg Papa):
El resto del ataque de Oakland no es para tirar cohetes, ni mucho menos. Carece de jugadores de elite y está plagado de gente muy joven todavía demasiado verde. Así, el receptor número uno del equipo es Darrius Heyward-Bey. Este será su segundo año en la NFL después de una primera temporada en la que no respondió a las expectativas de su elección en el séptimo lugar de la primera ronda del draft. Claro que también hay que puntualizar que Al Davis estaba hasta esta temporada especializado en elecciones "sorprendentemente altas". Heyward-Bey es uno de estos casos. De todos modos, no seamos impacientes. Algunos analistas consideran que el receptor número uno debería ser Louis Murphy, el jugador que protagonizaba con Gradkowski la jugada del vídeo anterior y que también encara su segunda temporada como profesional. Murphy debería competir con el teórico titular aunque proclive a las lesiones Chaz Schilens. Jacoby Ford y Johnnie Lee Higgins aportan profundidad a un cuerpo de receptores de pocas garantías. Así, el juego de pase dependerá mucho de las prestaciones del tight end Zach Miller, que probablemente será el principal destinatario de los pases de Campbell. Jason Campbell ya estaba acostumbrado en Washington a confiar en su tight end (Cooley), así que en Oakland más de lo mismo. Los suplentes, Brandon Myers, John Owens y Tony Stewart, a poner bloqueos.
La línea ofensiva es desastrosa. Concede demasiados sacks y no ayuda en demasiado a la carrera. Vamos, que si no proteges bien a tu quarterback ni abres huecos para el running back, el ataque lo tiene muy jodido. Y no es que vaya a haber una revolución en la línea de los Raiders para el año que viene. De los cinco titulares del año pasado repiten cuatro. El nuevo titular es Langston Walker, de quien lo que más puedo destacar es que es de Oakland (en la NFL es poco frecuente que un jugador nacido en una ciudad juegue para su equipo). Para no gastar demasiadas líneas más en el tema, baste decir que la línea de los Raiders ocupa el último lugar en la clasificación de offensive lines que hizo Yahoo! Sports en junio.
Como anticipaba, los Raiders tampoco tienen un buen juego de carrera. Con esa línea es difícil, pero los corredores tampoco ayudan. Leí hace poco que el desastre absoluto que fue JaMarcus Russell, un número 1 del draft, ocultó el mal rendimiento de otro jugador que fue un número 4, Darren McFadden. El dato que se da en la previa de Football Speech es demoledor: un solo touchdown en toda la temporada y 74 yardas en su mejor partido. Para echarse a llorar. Detrás de él estará Michael Bush, que sin hacer nada espectacular, rindió mejor que McFadden el año pasado. Rock Cartwright y Michael Bennett completan la nómina de corredores.
La conclusión es sencilla: QB decente + malos receptores + pésima línea + malos corredores = mierda de ataque.
En defensa las cosas no pintan tan mal. Empecemos por lo mejor después de apuntar el desolador panorama del ataque. Los cornerbacks. Bueno, "el cornerback". Nnamdi Asomugha. ¿Quién es el mejor corner de la liga, Asomugha o Revis? Yo no lo tengo tan claro. La respuesta en principio obvia es Revis, pero hay que ver al lado de quién juega uno y otro (el de los Jets está mucho mejor rodeado), que Asomugha lleva más años haciendo las cosas muy bien y que es capaz de hacer "más cosas" que Revis. De lo que no cabe duda es que se trata de un jugadorazo. Y, para desgracia de los Jets, que cobra una pasta. Claro, Revis ve que él cobraría poco más de 1 millón de dólares mientras Asomugha gana 15.2 y se considera mejor que Nnamdi. Gracias, Al Davis, dirán en East Rutherford. Dicen que en la escala de "retribución equitativa" hay los siguientes grados: infrapagado, justamente pagado, sobrepagado y AlDavispagado. Al otro lado está Chris Johnson, que es también un buen jugador. La secundaria titular la completan Tyvon Branch y Michael Huff, con Mike Mitchell y Hiram Eugene como sustitutos. Por si fuera poco, el rookie de séptima ronda Stevie Brown ha sorprendido positivamente en los dos primeros partidos de pretemporada, consiguiendo dos intercepciones y cuatro pases defendidos (líder de la pretemporada en estos apartados). Buena unidad, como prueba que fueran la séptima defensa contra el pase de la liga el año pasado. Eso sí, quizá que los Raiders fueran un chollo para el juego de carrera ha influido.
En el cuerpo de linebackers ha habido novedades que deberían de ser positivas. Oakland juega una 4-3, por lo que hay tres titulares. En el medio estará su primera elección del draft de este año, Rolando McClain. Deberá adaptarse a la 4-3 tras haber jugado una 3-4 en la universidad. A la derecha estará el defensive end reconvertido Trevor Scott, que deberá afianzar su puesto en pugna con Thomas Howard. A la izquierda, los Raiders se han hecho con Kamerion Wembley, procedente de los Browns, un buen pass-rusher (¿presionador al pase, debo decir?). No es la mejor unidad de la liga, pero no está mal y cuenta con jugadores prometedores.
La línea defensiva quizá es el punto más frágil. Los Raiders fueron la vigésimo novena defensa contra la carrera. Flojos. Sus líderes son Richard Seymour y el AlDavispagado Tommy Kelly. Este último consiguió un solo sack en toda la temporada pasada. Algunos veían a Seymour como el nuevo Reggie White, pero en la 4-3 no funciona (en la 3-4 de los Patriots sí) y los Raiders carecen de un nose tackle consistente para variar su esquema defensivo. Con todo, hay que apuntar que el novato Lamarr Houston está siendo otra de las sorpresas agradables de lo que va de pretemporada. Lleva dos sacks en su nueva posición de defensive end izquierdo.
Veo bastantes luces en la defensa. Buena secundaria y novedades esperanzadoras para frenar la sangría contra la carrera.
En cuanto a los equipos especiales, la parte buena, aunque cara, es que los que pegan patadas al balón son muy buenos, de los mejores de la liga. Sebastian Janikowski es un kicker que te cagas, y el punter, Shane Lechler, posiblemente el mejor de la NFL. En la parte mala, los retornadores, Rock Cartwright y Johnnie Lee Higgins, no son tan buenos.
El calendario de los Raiders es el más duro de toda su división. Si decíamos que el de los poderosos Chargers era el tercero más sencillo de la liga, el de los de Oakland es el décimocuarto. Aún así, creo que tienen unos cuatro primeros partidos ganables (Titans, Rams, Cardinals y Texans). Si lo hacen bien, ojo con ellos.
Kansas City Chiefs. Algunos creen que los Chiefs pueden ser el equipo revelación de la temporada. El tapado de todos los años. La verdad es que tendría mucho mérito, porque esta temporada hay muy pocos equipos con los que en principio no se cuente. Kansas City, que, como cada vez que los mento, recuerdo que no está en Kansas (Kansas City is not Kansas, remember), es la sede del Arrowhead Stadium, uno de los más ruidosos y animados de la NFL, aficionados inKansables. A mí estos me caen bien.
También creo que los Chiefs han mejorado en ataque y en defensa. Además, tienen jugadores bastante prometedores que pueden darles más de una alegría.
Ya comenté una vez que un aficionado de los Patriots (un poco pesado de más, todo hay que decirlo) me comentó el año pasado en Londres que Bill Belichick podría hacer de mí un quarterback titular en la NFL y de él una cheerleader. Esto viene a cuento por Matt Cassell. ¿Cuál es el Matt Cassel verdadero? ¿El que de la mano de Belichick completó una notable temporada 2008 o el que sufrió lo indecible el año pasado, en el que lanzó tantos touchdowns (16) como intercepciones y fue el vigésimo quinto QB de la liga en passer rating? Pues seguramente esté en un término medio, aunque si en los Patriots, con la protección y el cuerpo de recepción adecuados (ah, y el entrenador) fue capaz de hacerlo, con mimbres similares por qué no iba a poder hacerlo en Kansas City. Vale, existe lo que se llaman one-shot wonders (lo traducimos como ¿estrellas fugaces? ¿flor de un día?), pero no creo que sea el caso. Y es que Cassel tenía que estar más pendiente de las bestias que venían a placarlo que de los receptores que tenía abiertos, ya que le llegaban con suma facilidad. 45 sacks, nada menos, sufrió el año pasado. El suplente, Brody Croyle, lo hizo bien cuando tuvo oportunidad de jugar el año pasado. En definitiva, aunque los Chiefs no cuentan con un quarterback de elite (aunque cobra como tal), creo que el puesto está razonablemente bien cubierto.
Los Chiefs han mejorado el cuerpo de guardaespaldas de su quarterback. Aunque Wade Smith se ha ido a los Texans, se han traído a uno de los que cuidaba de Peyton Manning, el guard diestro Ryan Lilja. El otro guard titular será el veterano Pro-Bowler Brian Waters, mientras que al centro estará Rudy Niswanger (flojete), con el veterano Casey Wiegmann (traído de los Broncos) por detrás en la rotación. Los tackles (Branden Albert y Ryan O'Callaghan) tendrán que mejorar también su aportación. También hay que decir a favor de la línea que al igual que en el caso de los Packers, los problemas mayores llegaron a principio de temporada; en cuanto se conjuntó la línea titular, la protección al pasador y el rendimiento de la carrera mejoraron.
Si le dejan tranquilo, ¿a quién se la puede pasar Cassel? Pues no hay ninguna estrella, ni mucho menos, pero puede valer. Tiene a Chris Chambers, su objetivo favorito el año pasado, desecho al que recogieron cuando los Chargers le cortaron a mitad de la temporada pasada, y a Dwayne Bowe, que decepcionó la temporada pasada y deberá espabilar, porque si no el novato de segunda ronda Dexter McCluster le comerá la tostada. Por ahora, aunque decían que destacó en el training camp, Bowe no acumula ni una recepción en pretemporada. Jerheme Urban también esperará su oportunidad. En Lindy's Sports lo ven como el jugador que puede explotar de los Chiefs el año que viene. En la posición de tight end hay profundidad aunque ningún gran jugador. Leonard Pope Será el titular, aunque el novato de tercera ronda Tony Moeaki y Brad Cottam, que vuelve tras una grave lesión, deberían de tener sus oportunidades.
En cuanto al juego de carrera, los Chiefs tienen muy buenos corredores para hacer daño por tierra. Jamaal Charles mostró la temporada pasada que puede ser temible (1120 yardas; 5,9 por carrera), y a él se le une un enfurecido Thomas Jones tras haber sido cortado por unos Jets que prefirieron a LaDainian Tomlinson como socio de Shonn Greene antes que a un Jones que lo hizo muy bien el año pasado, siendo clave en el inesperado éxito de la franquicia verde. Yo de los Jets no me habría deshecho de Jones, que consiguió más de 1400 yardas de carrera el año pasado y es el único running back de la NFL junto con Stephen Jackson que lleva una racha de 5 temporadas consecutivas logrando al menos 1000. Charles correrá por fuera y Jones por dentro. Me gusta.
Pongámonos a la defensiva. La principal deficiencia (que no hándicap) de los Chiefs fue su defensa contra el pase. Siendo conscientes de ello, su primera elección en el draft (quinta general) fue el safety Eric Berry. Jarrad Page vuelve tras la lesión en el otro puesto de safety titular. Los corners estaban razonablemente bien cubiertos con los Brandons, Carr y Flowers, a los que se une Javier Arenas. Al negro. Ah, coño, si por esto no se diferencian (¿quién está más moreno, Javier Arenas o el infame presidente de la Federación Española de Baloncesto? ¿competirán entre ellos, como el Papa y el presidente de Chipre en altura? --leed El Mundo Today, es la polla--). Digo que al del PP no lo han fichado, sino al cornerback novato (tercera ronda) de la universidad de Alabama. Buena gente por las esquinas, y con la llegada de Berry la secundaria debería mejorar. A ver si es verdad.
Los linebackers exteriores, Mike Vrabel y Tamba Hali cumplieron el año pasado, aunque los Chiefs necesitan más de ellos para ser competitivos. Hali es el mejor (y casi único) pass rusher de Kansas City, aspecto (la presión al pasador) en el que deben mejorar para ser competitivos. Por dentro, Demorrio Williams y Corey Mays (reguleros) partían como teóricos titulares, aunque Derrick Johnson y Jovan Belcher parece que por el momento les han tomado la delantera. Ellos son el futuro. Lo dicho, necesitan mejorar.
Terminamos la defensa con los tres de la línea. Los titulares de inicio, de izquierda a derecha, son Tyson Jackson, Ron Edwards y Glenn Dorsey. Edwards despierta dudas sobre su capacidad como nose tackle, puesto a donde quizá muevan a Dorsey. Sin embargo, Jackson promete y, por detrás de ellos, Shaun Smith y Alex Magee son jugadores prometedores. Ni fu ni fa.
Por último, en cuanto a los equipos especiales, tienen un buen kicker (Ryan Succop, a pesar de que ha despertado alguna duda en estos días de pretemporada) y punter (Dustin Colquitt). Para los retornos, veremos a Javier Arenas, el negro, es decir, el del PP no. Los equipos especiales, pues, buenos.
Por último, el calendario es más duro que el de Broncos y Chargers, aunque relativamente asequible, el décimo más fácil de la liga. Empiezan duro, en casa contra San Diego, luego van a Cleveland, y se empina la cuesta contra San Francisco e Indianapolis. No es el inicio más fácil, deben aprovechar el partido contra los Browns.
Espero una mejora por Kansas City, aunque todavía insuficiente para luchar con los Bolts por ganar la AFC Oeste. Espero que por lo menos hagan ruido, como sus aficionados.
Denver Broncos. Josh McDaniels está como una puta cabra. Si en los Raiders y en los Chiefs decía que la offseason había servido para que creciesen las esperanzas de sus aficionados, en Denver sucede lo contrario. Hace no mucho, cuando se habían disputado seis partidos de la temporada 2009, los Broncos lideraban la AFC Oeste con un sorprendente balance de 6-0. Desde ese momento van de culo, cuesta abajo y sin frenos. El loco de McDaniels ha propiciado una serie de extraños movimientos que no sé si darán algún resultado bueno (hola Quinn y Tebow, adiós Marshall).
Espero un año duro para los aficionados del equipo de la milla de altitud. Aunque espero que a los locos que vayamos a Londres en 31 de octubre nos brinden un buen partido (aprovecho para animar a todo el que pueda permitírselo que vaya, no os arrepentiréis; fijaos si está bien que el año pasado el partido sí fue una puta mierda, los Patriots arrasaron a los Buccaneers, pero nos lo pasamos tan bien que repetimos; además, los Bucs consiguieron que dos personas --que pronto serán tres, enhorabuena-- se hicieran fans suyos), me da que el año puede ser para olvidar.
Me comunican que falta un poco de música. Que no falte, por favor. La versión que hace Gluecifer de Surrender, de Cheap Trick, es la hostia:
Lo del puesto de quarterback no hay dios que lo entienda. Tenían a un Kyle Orton que dentro de lo que cabe no empezó mal (aunque se fue diluyendo según avanzaba la temporada) y en vez de apostar por él, primero, fichan a Brady Quinn, que sin ser ninguna maravilla (no lo es) es una mosca cojonera que como poco va a tratar de competir con Orton. No es el mejor modo de mostrar a un quarterback que confías en él. Y por si fuera poco, una de las elecciones más sorprendentes en un draft, la de Tim Tebow en primera ronda. Se ha escrito tanto del tema que no voy a aburrir más. La cuestión es que hay tres gallos en el corral de quarterbacks de los Broncos, aunque ninguno de ellos es uno de los mejores de la liga. Yo aBroncaría (qué chispa) a McDaniels por ello.
Como adelantaba, en el apartado de receptores han perdido a Brandon Marshall, un jugador estelar que tenía el defecto de llevarse a matar con McDaniels. Los Broncos lo mandaron a Miami a cambio de una segunda ronda. Incomprensible. Luego los Broncos se vieron obligados a cubrir la baja con su primera elección del draft (no me refiero a Tebow, aunque la elección de este lo haya ensombrecido), Demaryius Thomas. Jabar Gaffney es un buen receptor, muy inspirado al final de la temporada pasada. Eddie Royal también deberá dar un paso adelante para cubrir la ausencia de Marshall. Y es que en Denver el tight end titular, Daniel Graham, no se caracteriza por sus recepciones, sino por los buenos bloqueos que pone. Hay mimbres pero son peores que los del año pasado. Marshall es mucho Marshall.
En cuanto a los corredores, Knowshon Moreno encara su segundo año tras una primera temporada correcta, sin más. 3,8 yardas por carrera, sólo dos carreras de más de 20 yardas y ningún partido de más de 100 yardas no es lo que esperas de una potencial estrella como se creía a Moreno. Darrell Buckhalter ejerció bien su papel de complemento de Moreno, y la llegada de JJ Arrington, que a ver cómo está de salud, les aportará profundidad en la carrera. Muy buenos mimbres, diría yo. Eso sí, como Moreno no espabile, los de la milla de altura tendrán que preocuparse.
Denver ha reforzado bastante la línea ofensiva en el último draft, señal inequívoca de que hay necesidades en el puesto. Un guard, Zane Beadles (segunda ronda) y dos centers, J.D. Walton y Eric Olsen (tercera y sexta ronda, respectivamente). Los dos primeros parece que serán titulares. Eso sí, la mayoría de análisis coinciden en que la mejor pareja de offensive tackles jóvenes de la liga son los Ryans, Clady y Harris. La pérdida de Harris por lesión fue devastadora para Denver la temporada pasada, mermando significativamente el juego de carrera que les había ayudado a empezar 6-0. Este año el que empieza lesionado es Clady. Se fastidió la rodilla jugando al baloncesto y es dudoso que llegue a la primera jornada. Su primer entrenamiento lo completó el pasado martes. Estamos, pues, ante una línea relativamente sólida aunque sus lesiones e inexperiencia generan bastantes dudas.
[inciso: mientras estoy escribiendo, tengo puesto el Patriots-Rams en una ventanita al lado. En la primera jugada, retorno para touchdown del Patriot Brandon Tate, espectacular]
En la defensa, la terrible noticia es la pérdida por lesión de Elvis Dumervil para probablemente toda la temporada. El linebacker fue el que más sacks consiguió la temporada pasada. Es una pérdida devastadora para la defensa, que se queda sin la mayor amenaza para el QB rival. D.J. Williams, por dentro, es un muy buen jugador que deberá crecer aún más para paliar la ausencia de Dumervil. Ahora mismo Williams también anda con molestias, y es dudosa su participación en el próximo bolo de pretemporada. Robert Ayers (primera ronda el año pasado) y Mike Haggan deberán crecer por fuera, y el trotamundos Akin Ayodele completa el equipo titular por dentro.
De los tres del frente defensivo preocupa su excesiva veteranía. Ronald Fields, Jamal Williams (recién llegado de San Diego) y Justin Bannan (recién llegado de Baltimore) parecen una línea suplente de lujo; el problema es que es la titular. Bueno, es probable que Ryan McBean juegue en vez de Fields como left end. Los Broncos dependerán mucho de que los veteranos conserven su salud. Si no, pueden sufrir.
En la secundaria pasa algo parecido a lo que comentábamos con la línea. El titular más joven tiene 31 años. Champ Bailey sigue siendo un gran corner, pero claro, cada vez menos, cada vez los quarterbacks contrarios tienen menos miedo a lanzar donde esté él. Andre' Goodman es otro buen y veterano corner. En la posición de safety, destaca la llegada de Brian Dawkins, que con Renaldo Hill completan una secundaria muy sabia, pero muy vieja. Eso sí, en la medida en la que conserven su salud (creo que ya había utilizado estas palabras), serán una muy buena línea de presente.
[empataron los Rams, muy buen drive de Sam Bradford y Steven Jackson]
En los equipos especiales nos encontramos a Eddie Royal como un retornador temible. El kicker Matt Prater se está convirtiendo en un jugador bastante fiable, mientras que el rendimiento del punter novato Britton Colquitt resulta una incógnita.
Finalmente, el calendario de Denver es el segundo más fácil de la división, noveno de la liga. Inicio relativamente sencillo, ante Jacksonville y Seattle. Si empiezan bien, que nadie lance las campanas al vuelo. El año pasado empezaron 6-0 y no llegaron a postemporada. La fecha clave, para muchos, el 31 de octubre, cuando los podremos ver en Londres.
Mi absurda predicción final. Los Chargers ganan la división con relativa comodidad. Los Raiders quedan segundos aunque bastante igualados con los Chiefs. Los Broncos son últimos con no pocos pollos internos.
Tengo que acabar las absurdas predicciones antes de que empiece la temporada. Ya solo quedan dos. Las escribo mientras me preparo para que Carlos Suárez me aseste la enésima puñalada por la espalda. Otro traidor. La misma puta mierda de siempre.
Siguiendo el mismo orden que con la NFC, voy con la AFC Oeste. Igual que en el caso de la NFC, a priori parece la más floja de las divisiones de la conferencia, y es la que más barata ha estado los últimos años (San Diego ha llegado a ganarla con tan solo 8 victorias hace un par de años). No obstante, a diferencia de la NFC Oeste, en la AFC Oeste encontramos a un teórico aspirante al anillo y claro favorito en su división a pesar de las bajas y tensiones internas (en forma de holdouts). Hablo de los Chargers, por supuesto.
La música, en una división con dos equipos californianos, tiene que venir de ese estado. Pongo algo de Green Day, de la etapa en la que más me gustaban. No lo digo por esnobismo, para mí las mejores canciones de Green Day son las primeras. La mejor, la que pongo a continuación, Dry Ice. Su último disco me parece una puta mierda. El American Idiot no estaba tan mal, pero en el último han llevado demasiado lejos su apuesta por ese nuevo género de ópera-punk-rock que parecen querer hacer, que ya apesta. Y no os recomiendo que os gastéis el dinero (mucho) en ir a un concierto suyo. Estuve en el último que dieron en Madrid en el Palacio de los Conciertos, digo, de los Deportes (a partir del enero del año que viene hará honor por fin a su nombre), y fue una estafa. Carísimo, sonido bajísimo y exceso de tonterías del cantante. No os lo recomiendo. Esta sí que molaba (tarda unos segundos en sonar desde que le dais al play):
Como siempre, antes de empezar a analizar a los equipos y predecir lo que sucederá en la división, unas notas sobre la división. La AFC Oeste es una división con mucha historia aunque con pocos anillos. Desde su constitución como AFL Western División cuenta con los cuatro equipos que la componen ahora, aunque a lo largo de la historia ha competido algún invitado más (Bengals, Buccaneers --que de occidentales tienen poco-- y Seahawks) y estos equipos se han mudado (los Raiders de Oakland a Los Ángeles y al revés; los Chiefs de Dallas, donde se llamaban Texans, a Kansas City; y los Chargers de Los Ángeles a San Diego).
La AFC Oeste es una división de equipos malditos. Los Chargers, porque a pesar de contar con muy buenos equipos, nunca han ganado un anillo. Los Broncos, porque hasta que Shanahan y un muy veterano Elway lo consiguieron (dos veces), se quedaban siempre a las puertas de la victoria (quizá habría que retirarles el calificativo de malditos). Los Chiefs porque desde su sorprendente victoria en la Super Bowl del 69, no consiguen ni un campeonato de conferencia. Y los Raiders porque son un equipo que despierta maldiciones y odios del resto de la NFL. No en vano, en el Top Ten de enfrentamientos (feuds, en inglés) que preparó NFL Network, "los Raiders contra el mundo" ocupa el primer lugar.
Seré poco original (como casi siempre, la verdad es que esto me está quedando un poco decepcionante, estoy arriesgando poco): creo que a pesar de los pesares los Chargers vuelven a ganar la división con relativa facilidad. Los Raiders me tienen buena pinta este año (no tanto como para Al Davis, que dice que le recuerdan a los últimos Raiders campeones), aunque lucharán con los Chiefs por el segundo puesto. Denver es el equipo que peor veo, y que creo que será último. Veamos por qué digo todo esto.
San Diego Chargers. Los Chargers vuelven a ser los favoritos para ganar la división, a pesar del adiós de su buque insignia de los últimos años (cada vez menos, eso sí), del mal rollo que da pensar en cómo cayeron el año pasado y de que la participación de dos jugadores importantes está en seria duda por culpa de los dichosos holdouts. No obstante todo lo anterior, que sin duda parece que debilita la posición de San Diego en su previsible postemporada, la AFC Oeste parece una división bastante baratilla cuyo mejor equipo son los Chargers.
Empezamos como casi siempre por el jugador que dirige el ataque. Philip Rivers es un quarterback de primera categoría, el mejor de la división de (muy) lejos y un jugador que parece más que capacitado para crear los fuegos artificiales que hoy en día se necesitan para triunfar en los playoffs. Como recordaréis, o por si alguno no lo recuerda se lo cuento, Rivers protagonizó una polémica con Drew Brees, ya que el segundo era el quarterback titular de los Chargers, mientras que un impaciente Rivers, número 4 de la primera ronda del draft de 2004, era su suplente. Difícil convivencia. Tras dos años a la sombra, se acercaba el verano en el que Brees terminaba contrato, en el que la franquicia de San Diego debía tomar una complicada decisión: ¿seguimos con Brees o apostamos por Rivers? Lo que pasó en el último partido de la temporada 2005 ayudó a los Chargers a tomar la decisión: Brees se lesionó gravemente en su hombro, despertando serias dudas sobre su recuperación. San Diego presentó una oferta rechazable a Brees (5 años, con "solo" 2 millones de dólares garantizados como salario para el primer año, hasta un total de 50 millones a lo largo de los 5 años en función de objetivos). Una manera elegante de decir que no contaban con él y que preferían apostar por el quarterback que habían elegido en 2004 y por el que estaban invirtiendo una suma muy importante de dólares. El resto de la historia ya la conocéis. Los ganadores claros fueron los Saints. En cuanto a si la operación fue buena o mala para San Diego, quién sabe. Lo cierto es que Rivers es uno de los mejores quarterbacks de la liga. Ya consagrado (por ejemplo, lideró la liga en QB rating en 2008 y fue tercero en 2009), su asignatura pendiente es llevar a la franquicia a la Super Bowl (y ganarla, claro). Quién sabe si este será el año. De lo que no cabe duda es de que estamos ante un jugador de garantías, de lo mejorcito de la NFL. Detrás de él estará el veterano Billy Volek. No es la mejor garantía, pero Rivers no es proclive a las lesiones, y aún lesionado ha demostrado que tiene huevos para jugar (disputó la final de la AFC de 2007 contra los Colts con el ligamento cruzado anterior roto).
La estabilidad que encontramos en la posición de quarterback falta en el cuerpo de receptores y en el de backs. En cuanto a los receptores, existe todavía incertidumbre sobre dónde jugará, y si jugará, Vincent Jackson la próxima temporada. El tío está en pleno holdout (para entendernos, y aunque no sea técnicamente correcto, en huelga, que no quiere jugar por lo que le pagan). Los Chargers no están por la labor de dar a Jackson lo que pide, 9 millones de dólares por temporada. De hecho, le ofrecieron 3.2 anuales si firmaba antes del 15 de junio y como no lo hizo la oferta bajó a 583.000 dólares por un año. Jackson es un extraordinario receptor, una auténtica "amenaza profunda" (17,8 yardas por recepción promedió el año pasado) pero sus líos fuera del campo, que incluyen una sanción de tres partidos (que se cumplirá cuando y donde pueda jugar) por haber consumido sustancias prohibidas por la liga, son un factor disuasorio para firmar a Jackson. En estos momentos los más interesados en un posible intercambio por Jackson son los Seahawks, a los que los Chargers han dado permiso para negociar con el jugador. Probable baja importante que debilita la amenaza de big play de San Diego. Los receptores puros que deberían paliar esta potencial ausencia son principalmente Malcolm Floyd, Legedu Naanee, Buster Davis y Josh Reed (que llega procedente de Buffalo). Floyd nunca ha sido un número uno en estas lides, y aún menos el resto de wide receivers. Así las cosas, el principal apoyo de Rivers en el juego de pase seguramente será su tight end Antonio Gates, este sí, un jugador contrastado y de garantías. Randy McMichael, que llega de St. Louis, será el suplente de Gates tras la marcha de Manumaleuna, aunque a diferencia de Gates el papel de McMichael suele limitarse a bloquear en vez de recibir. Tampoco me extrañaría que el pequeño Darren Sproles sea un arma más utilizada en el juego de pase corto, faceta en la que también podrían ayudar los fullbacks Jacob Hester y Mike Tolbert. En definitiva, nos encontramos ante una unidad debilitada y carente de garantías más allá de Gates, aunque con un QB como Rivers probablemente sea más fácil que los inexpertos den un paso adelante.
Si en el pase encontramos novedades de relativa importancia, más significativas son las que afectan al juego de carrera. LaDainian Tomlinson, el jugador franquicia durante muchos años, tras un paulatino y prolongado declive (tanto deportivo como físico, lo primero seguramente debido a lo segundo), abandona la costa oeste y llega a los Jets de Rex Ryan. Su sustituto será un novato de primera ronda del último draft, Ryan Mathews, que precisamente vestía el número 21 en su universidad en honor a su jugador favorito, Tomlinson. Savia nueva aunque inexperta para el juego de carrera. Darren Sproles también deberá contribuir para que el juego terrestre apoye al explosivo juego aéreo de los de San Diego.
En cualquier caso, la línea ofensiva necesita mejorar. En esta unidad encontramos otro de los holdouts importantes para la plantilla. Y aunque se trate de un jugador menos "mediático" que Jackson, algunos consideran que la potencial baja de left tackle Marcus McNeill puede ser más importante que la del receptor. Importante posible baja, ante la cual una línea que ya presentaba carencias quedará liderada por el left guard Kris Dielman. Nick Hardwick, un Pro Bowler cuando está sano, se ha perdido 20 partidos en las últimas 3 temporadas, por lo que su presencia y rendimiento resulta como poco dudoso. Scott Mruczkowski, el teórico center suplente, podría tener que dar un paso adelante. La mejora debería llegar de la mano de un Louis Vasquez que disputará su segundo año de carrera profesional como right guard, después de una primera temporada prometedora. Jeromey Clarey, que completa la línea titular, es quizá el más flojo del grupo. En resumen, línea correcta, mejorable, y que puede sufrir si McNeill no vuelve.
Para amenizar la transición entre ataque y defensa, un off-topic (debería utilizar alguna expresión en español, lo sé, pero el término está tan generalizado que decir "excurso" o similares sonaría raruno que te cagas). Un poquito de amarillo y naranja nunca viene mal. Espectacular último número de Gigantes del basket. La única revista sobre baloncesto en general de España (en particular, la única que habla de baloncesto que no sea NBA). Hace años no estaba mal, se dejaba leer. Sin embargo, en los últimos años su calidad ha ido bajando hasta cotas ínfimas. Y sigue bajando. Y yo que me alegro, por la manía que le tienen al Estu, su afinidad con al equipo-que-no-debe-ser nombrado (cómo olvidar el fotomontaje en portada de Carlos Jiménez con la camiseta de la sección deficitaria, véase margen izquierdo) y el lameculismo al [expletive] que preside la FEB. Esta semana, Gigantes nos regala otra perla. Leed la parte inferior de la portada en el margen derecho...Vamos con la defensa de San Diego. La defensa de los Bolts no está entre las mejores de la liga y hay quien considera que para que los Chargers sean aspirantes serios al anillo deberán promediar 30 puntos en enero. Esto habla suficientemente mal de su defensa.
Desde la línea de scrimmage hacia atrás, comenzamos con dudas en la línea. Los Chargers juegan una 3-4, y los tres titulares son Luis Castillo (defensive end izquierdo), Jacques Cesaire (derecho) y Ogendi Ngawbuo (nose tackle). Ngawbuo es un novato en estas responsabilidades (el próximo será su tercer año en la liga), que deberá cubrir la baja de Jamal Williams. No se puede descartar que el rookie de quinta ronda Cam Thomas dispute bastantes snaps. Cesaire también compartirá protagonismo con Travis Johnson, un jugador que tras ser elegido en primera ronda por los Texans en 2005 no ha cumplido las expectativas que había generado. Mediocridad. Y vamos con el líder de la línea: Castillo. San Diego necesita que Castillo vuelva a ser el jugador temible que atraiga dobles bloqueos para liberar espacio a sus compañeros. Sin embargo, en términos de salud estamos ante un Castillo de naipes (mala la gracia, eh). Los Chargers lo necesitan, así que en buena medida el rendimiento de la línea dependerá de la fortaleza física de Castillo.
En cuanto al cuerpo de linebackers, cabe destacar que hace pocos días Shawn Merriman puso fin a su holdout. Tras unos primeros años que apuntaban que este jugador podría ser una estrella, las lesiones, funestas compañeras de viaje de muchos jugadores, se han ido cebando con él hasta convertirlo en una sombra de lo que pudo haber sido. Se llegó a decir que si no llega a ser por que para la próxima temporada no hay tope salarial, Merriman probablemente habría sido agente libre no restringido. Vamos, que porque les sale barato, que si no los Chargers no contarían con él. San Diego intenta desde la temporada pasada encontrarle sustituto. La primera ronda del draft 2009, Larry English, se destinó a tal fin, pero está decepcionando. Entre Merriman (lo que le deje su estado físico), English, Jyles Tucker y Antwan Applewhite se cubrirá el puesto de outside linebacker derecho. Al lado izquierdo, el titular es Shaun Philips, un buen jugador cuya principal virtud es parar la carrera. Con todo, el punto fuerte de la unidad está en el centro. Stephen Cooper y Brandon Siler (en estos momentos con una lesión leve) son muy buenos jugadores, que además cuentan con buenos suplentes, sobre todo Kevin Burnett.
En la secundaria destaca la baja de Antonio Cromartie, protagonista en la última semana (joder, si hasta ha salido en el Marca) por su entrevista en Hard Knocks (programa-documental de la HBO sobre el training camp de un equipo NFL, este año los Jets), en la que no recordaba los nombres de los ocho hijos que tiene de seis mujeres distintas. Pues para algunos la baja no se va a notar demasiado, ya que su rendimiento últimamente no era el mejor. Con todo, sin duda afectará a la secundaria. El corner cuyo puesto de titular es más seguro es Quentin Jammer. Al otro lado, surgen las dudas. En principio, parte con ventaja Antoine Cason, jugador elegido en la primera ronda del draft de 2008, aunque no termina de convencer. Cason ha estado recientemente lesionado (levemente) y el ex Bear Nathan Vasher ha aprovechado su oportunidad en su ausencia estos días. Incluso el trotamundos Donald Strickland (5 equipos en 8 temporadas, eso es conocer mundo), que llega de los Jets, podría tener su oportunidad. En cuanto a los safeties, Eric Weddle y el novato de cuarta ronda del último draft Darell Stuckey parten con ventaja en el actual depth chart. Los suplentes Paul Oliver y Steve Gregory intervendrán en opciones defensivas orientadas a la cobertura del pase. Mediocridad en la secundaria.
Llegamos a los equipos especiales. A priori, un punto fuerte del equipo. Tienen a un muy buen retornador en Darren Sproles (jugador que por cierto me encanta, inolvidable el roto que les hizo a los Colts hace un par de temporadas en el partido de wild card), Mike Scifres es un excelente punter (que también les hizo un buen roto a los Colts en ese partido, dentro de lo que cabe para un punter) y si obviamos el partido de playoffs contra los Jets del año pasado, Nate Kaeding un gran kicker. Pero mira tú que los Chargers son eliminados de la carrera por el anillo en 2009 (bueno, ya era 2010, creo) por culpa de sus equipos epeciales. De Kaeding, en particular. Pierden el partido por 3 puntos después de que su kicker haga el peor partido de su carrera, con 0/3 conversiones de field goal, los mismos fallos que en 16 partidos. Esto es lo que mola del deporte, que siempre cabe margen para la sorpresa. Y esta es una de las muestras más claras de la importancia de un buen kicker, de los pichichis de la NFL. Enclenques y con pinta de pringaos, pero esenciales. A Kaeding le han traído a Nick Novak al training camp para meterle presión. Llega tras un año en blanco y en el último partido de pretemporada contra Chicago compartió patadas con Kaeding, aunque este conservaba la titularidad (que, supongo, todavía no está en duda). Hay que añadir también que San Diego debe mejorar la cobertura de punts, ya que fueron el segundo peor equipo en este aspecto de la liga el año pasado.
Como siempre terminamos hablando el calendario. Y este es un punto muy a favor de San Diego. Los Chargers, tomando como referencia los resultados de la temporada pasada, tienen el calendario más fácil de la AFC Oeste (normal, juegan 6 veces contra equipos flojos el año pasado y no juegan "contra ellos") y el tercero menos duro de toda la NFL. En principio, si fallan no será culpa del calendario.
Con todo y para terminar, creo que el ataque de San Diego, aun con las bajas y dudas que suscita, seguirá siendo temible y paliará en buena medida la mediocridad (o por lo menos la "no excelencia") de su defensa. Debe de ser más que suficiente para que se proclamen campeones de la AFC Oeste por quinto año consecutivo, pero genera muchas dudas de cara a su posible éxito en postemporada.
Oakland Raiders. Llegamos al equipo denominado por algunos que gustan de traducir los nombres de las franquicias al español como los Malosos de Oakland. La travesía del desierto después de su derrota en la Super Bowl contra Tampa Bay en 2003 está siendo muy larga. Tanto, que tienen un récord a tiro: acabar por séptima temporada consecutiva con 11 o más derrotas. Por suerte para la Raider Nation, no parece que vaya a ser así. Por una vez, han hecho las cosas más o menos bien en la offseason y los partidos de pretemporada han confirmado las expectativas optimistas de sus seguidores. Don Banks los ve como los grandes ganadores de lo que llevamos de preseason.
Pero tengamos prudencia porque estos son el Atlético de Madrid de la NFL. Tienen a su Jesús Gil particular en Al Davis; cuentan con una una afición colorida, peculiar y sufridora; las han pasado canutas en los últimos años; han tenido épocas pasadas de gloria; hacen fichajes sobrepagados que resultan desastrosos (¿JaMarcus Russell sería como el Tren Valencia? no, JaMarcus es aún peor); han tenido desgracias puntuales (Immaculate Reception, Tuck Rule) para poder hacerse llamar El Pupas (apodo inmerecido y absurdo, porque a casi todos los equipos les gustaría haber ganado tanto en su historia como el Atleti y los Raiders), etecé, etecé. El Atleti de la NFL.
Comparto la opinión de los que creen que han mejorado bastante las cosas por Oakland, aunque no tanto como para competir por el trono de la división. Vienen de muy abajo, no lo olvidemos.
La primera mejora evidente la encontramos en la posición de quarterback. No era difícil. Con librarse del lastre que suponía JaMarcus Russell han ganado ya mucho. Qué cancer de tío. Por suerte, Al Davis ha recobrado la cordura (o le han obligado a ello) y se han deshecho del orondo desecho. Tampoco es que Jason Campbell, que será quien lleve el mando del ataque, sea un QB de elite. Pero creo que es un jugador decente que en Washington no tuvo las mejores condiciones para trabajar. Bueno, quizá va de Guatemala a Guatepeor, porque no sé qué organización es más caótica, si la de los Redskins del Snyder de los últimos años o la de Al Davis. En cualquier caso, se trata de un quarterback digno. Y si falla, Bruce Gradkowski mostró el año pasado que como QB suplente puede hacer cosas interesantes. En su tierra natal lo demostró (me encanta la narración de Greg Papa):
El resto del ataque de Oakland no es para tirar cohetes, ni mucho menos. Carece de jugadores de elite y está plagado de gente muy joven todavía demasiado verde. Así, el receptor número uno del equipo es Darrius Heyward-Bey. Este será su segundo año en la NFL después de una primera temporada en la que no respondió a las expectativas de su elección en el séptimo lugar de la primera ronda del draft. Claro que también hay que puntualizar que Al Davis estaba hasta esta temporada especializado en elecciones "sorprendentemente altas". Heyward-Bey es uno de estos casos. De todos modos, no seamos impacientes. Algunos analistas consideran que el receptor número uno debería ser Louis Murphy, el jugador que protagonizaba con Gradkowski la jugada del vídeo anterior y que también encara su segunda temporada como profesional. Murphy debería competir con el teórico titular aunque proclive a las lesiones Chaz Schilens. Jacoby Ford y Johnnie Lee Higgins aportan profundidad a un cuerpo de receptores de pocas garantías. Así, el juego de pase dependerá mucho de las prestaciones del tight end Zach Miller, que probablemente será el principal destinatario de los pases de Campbell. Jason Campbell ya estaba acostumbrado en Washington a confiar en su tight end (Cooley), así que en Oakland más de lo mismo. Los suplentes, Brandon Myers, John Owens y Tony Stewart, a poner bloqueos.
La línea ofensiva es desastrosa. Concede demasiados sacks y no ayuda en demasiado a la carrera. Vamos, que si no proteges bien a tu quarterback ni abres huecos para el running back, el ataque lo tiene muy jodido. Y no es que vaya a haber una revolución en la línea de los Raiders para el año que viene. De los cinco titulares del año pasado repiten cuatro. El nuevo titular es Langston Walker, de quien lo que más puedo destacar es que es de Oakland (en la NFL es poco frecuente que un jugador nacido en una ciudad juegue para su equipo). Para no gastar demasiadas líneas más en el tema, baste decir que la línea de los Raiders ocupa el último lugar en la clasificación de offensive lines que hizo Yahoo! Sports en junio.
Como anticipaba, los Raiders tampoco tienen un buen juego de carrera. Con esa línea es difícil, pero los corredores tampoco ayudan. Leí hace poco que el desastre absoluto que fue JaMarcus Russell, un número 1 del draft, ocultó el mal rendimiento de otro jugador que fue un número 4, Darren McFadden. El dato que se da en la previa de Football Speech es demoledor: un solo touchdown en toda la temporada y 74 yardas en su mejor partido. Para echarse a llorar. Detrás de él estará Michael Bush, que sin hacer nada espectacular, rindió mejor que McFadden el año pasado. Rock Cartwright y Michael Bennett completan la nómina de corredores.
La conclusión es sencilla: QB decente + malos receptores + pésima línea + malos corredores = mierda de ataque.
En defensa las cosas no pintan tan mal. Empecemos por lo mejor después de apuntar el desolador panorama del ataque. Los cornerbacks. Bueno, "el cornerback". Nnamdi Asomugha. ¿Quién es el mejor corner de la liga, Asomugha o Revis? Yo no lo tengo tan claro. La respuesta en principio obvia es Revis, pero hay que ver al lado de quién juega uno y otro (el de los Jets está mucho mejor rodeado), que Asomugha lleva más años haciendo las cosas muy bien y que es capaz de hacer "más cosas" que Revis. De lo que no cabe duda es que se trata de un jugadorazo. Y, para desgracia de los Jets, que cobra una pasta. Claro, Revis ve que él cobraría poco más de 1 millón de dólares mientras Asomugha gana 15.2 y se considera mejor que Nnamdi. Gracias, Al Davis, dirán en East Rutherford. Dicen que en la escala de "retribución equitativa" hay los siguientes grados: infrapagado, justamente pagado, sobrepagado y AlDavispagado. Al otro lado está Chris Johnson, que es también un buen jugador. La secundaria titular la completan Tyvon Branch y Michael Huff, con Mike Mitchell y Hiram Eugene como sustitutos. Por si fuera poco, el rookie de séptima ronda Stevie Brown ha sorprendido positivamente en los dos primeros partidos de pretemporada, consiguiendo dos intercepciones y cuatro pases defendidos (líder de la pretemporada en estos apartados). Buena unidad, como prueba que fueran la séptima defensa contra el pase de la liga el año pasado. Eso sí, quizá que los Raiders fueran un chollo para el juego de carrera ha influido.
En el cuerpo de linebackers ha habido novedades que deberían de ser positivas. Oakland juega una 4-3, por lo que hay tres titulares. En el medio estará su primera elección del draft de este año, Rolando McClain. Deberá adaptarse a la 4-3 tras haber jugado una 3-4 en la universidad. A la derecha estará el defensive end reconvertido Trevor Scott, que deberá afianzar su puesto en pugna con Thomas Howard. A la izquierda, los Raiders se han hecho con Kamerion Wembley, procedente de los Browns, un buen pass-rusher (¿presionador al pase, debo decir?). No es la mejor unidad de la liga, pero no está mal y cuenta con jugadores prometedores.
La línea defensiva quizá es el punto más frágil. Los Raiders fueron la vigésimo novena defensa contra la carrera. Flojos. Sus líderes son Richard Seymour y el AlDavispagado Tommy Kelly. Este último consiguió un solo sack en toda la temporada pasada. Algunos veían a Seymour como el nuevo Reggie White, pero en la 4-3 no funciona (en la 3-4 de los Patriots sí) y los Raiders carecen de un nose tackle consistente para variar su esquema defensivo. Con todo, hay que apuntar que el novato Lamarr Houston está siendo otra de las sorpresas agradables de lo que va de pretemporada. Lleva dos sacks en su nueva posición de defensive end izquierdo.
Veo bastantes luces en la defensa. Buena secundaria y novedades esperanzadoras para frenar la sangría contra la carrera.
En cuanto a los equipos especiales, la parte buena, aunque cara, es que los que pegan patadas al balón son muy buenos, de los mejores de la liga. Sebastian Janikowski es un kicker que te cagas, y el punter, Shane Lechler, posiblemente el mejor de la NFL. En la parte mala, los retornadores, Rock Cartwright y Johnnie Lee Higgins, no son tan buenos.
El calendario de los Raiders es el más duro de toda su división. Si decíamos que el de los poderosos Chargers era el tercero más sencillo de la liga, el de los de Oakland es el décimocuarto. Aún así, creo que tienen unos cuatro primeros partidos ganables (Titans, Rams, Cardinals y Texans). Si lo hacen bien, ojo con ellos.
Kansas City Chiefs. Algunos creen que los Chiefs pueden ser el equipo revelación de la temporada. El tapado de todos los años. La verdad es que tendría mucho mérito, porque esta temporada hay muy pocos equipos con los que en principio no se cuente. Kansas City, que, como cada vez que los mento, recuerdo que no está en Kansas (Kansas City is not Kansas, remember), es la sede del Arrowhead Stadium, uno de los más ruidosos y animados de la NFL, aficionados inKansables. A mí estos me caen bien.
También creo que los Chiefs han mejorado en ataque y en defensa. Además, tienen jugadores bastante prometedores que pueden darles más de una alegría.
Ya comenté una vez que un aficionado de los Patriots (un poco pesado de más, todo hay que decirlo) me comentó el año pasado en Londres que Bill Belichick podría hacer de mí un quarterback titular en la NFL y de él una cheerleader. Esto viene a cuento por Matt Cassell. ¿Cuál es el Matt Cassel verdadero? ¿El que de la mano de Belichick completó una notable temporada 2008 o el que sufrió lo indecible el año pasado, en el que lanzó tantos touchdowns (16) como intercepciones y fue el vigésimo quinto QB de la liga en passer rating? Pues seguramente esté en un término medio, aunque si en los Patriots, con la protección y el cuerpo de recepción adecuados (ah, y el entrenador) fue capaz de hacerlo, con mimbres similares por qué no iba a poder hacerlo en Kansas City. Vale, existe lo que se llaman one-shot wonders (lo traducimos como ¿estrellas fugaces? ¿flor de un día?), pero no creo que sea el caso. Y es que Cassel tenía que estar más pendiente de las bestias que venían a placarlo que de los receptores que tenía abiertos, ya que le llegaban con suma facilidad. 45 sacks, nada menos, sufrió el año pasado. El suplente, Brody Croyle, lo hizo bien cuando tuvo oportunidad de jugar el año pasado. En definitiva, aunque los Chiefs no cuentan con un quarterback de elite (aunque cobra como tal), creo que el puesto está razonablemente bien cubierto.
Los Chiefs han mejorado el cuerpo de guardaespaldas de su quarterback. Aunque Wade Smith se ha ido a los Texans, se han traído a uno de los que cuidaba de Peyton Manning, el guard diestro Ryan Lilja. El otro guard titular será el veterano Pro-Bowler Brian Waters, mientras que al centro estará Rudy Niswanger (flojete), con el veterano Casey Wiegmann (traído de los Broncos) por detrás en la rotación. Los tackles (Branden Albert y Ryan O'Callaghan) tendrán que mejorar también su aportación. También hay que decir a favor de la línea que al igual que en el caso de los Packers, los problemas mayores llegaron a principio de temporada; en cuanto se conjuntó la línea titular, la protección al pasador y el rendimiento de la carrera mejoraron.
Si le dejan tranquilo, ¿a quién se la puede pasar Cassel? Pues no hay ninguna estrella, ni mucho menos, pero puede valer. Tiene a Chris Chambers, su objetivo favorito el año pasado, desecho al que recogieron cuando los Chargers le cortaron a mitad de la temporada pasada, y a Dwayne Bowe, que decepcionó la temporada pasada y deberá espabilar, porque si no el novato de segunda ronda Dexter McCluster le comerá la tostada. Por ahora, aunque decían que destacó en el training camp, Bowe no acumula ni una recepción en pretemporada. Jerheme Urban también esperará su oportunidad. En Lindy's Sports lo ven como el jugador que puede explotar de los Chiefs el año que viene. En la posición de tight end hay profundidad aunque ningún gran jugador. Leonard Pope Será el titular, aunque el novato de tercera ronda Tony Moeaki y Brad Cottam, que vuelve tras una grave lesión, deberían de tener sus oportunidades.
En cuanto al juego de carrera, los Chiefs tienen muy buenos corredores para hacer daño por tierra. Jamaal Charles mostró la temporada pasada que puede ser temible (1120 yardas; 5,9 por carrera), y a él se le une un enfurecido Thomas Jones tras haber sido cortado por unos Jets que prefirieron a LaDainian Tomlinson como socio de Shonn Greene antes que a un Jones que lo hizo muy bien el año pasado, siendo clave en el inesperado éxito de la franquicia verde. Yo de los Jets no me habría deshecho de Jones, que consiguió más de 1400 yardas de carrera el año pasado y es el único running back de la NFL junto con Stephen Jackson que lleva una racha de 5 temporadas consecutivas logrando al menos 1000. Charles correrá por fuera y Jones por dentro. Me gusta.
Pongámonos a la defensiva. La principal deficiencia (que no hándicap) de los Chiefs fue su defensa contra el pase. Siendo conscientes de ello, su primera elección en el draft (quinta general) fue el safety Eric Berry. Jarrad Page vuelve tras la lesión en el otro puesto de safety titular. Los corners estaban razonablemente bien cubiertos con los Brandons, Carr y Flowers, a los que se une Javier Arenas. Al negro. Ah, coño, si por esto no se diferencian (¿quién está más moreno, Javier Arenas o el infame presidente de la Federación Española de Baloncesto? ¿competirán entre ellos, como el Papa y el presidente de Chipre en altura? --leed El Mundo Today, es la polla--). Digo que al del PP no lo han fichado, sino al cornerback novato (tercera ronda) de la universidad de Alabama. Buena gente por las esquinas, y con la llegada de Berry la secundaria debería mejorar. A ver si es verdad.Los linebackers exteriores, Mike Vrabel y Tamba Hali cumplieron el año pasado, aunque los Chiefs necesitan más de ellos para ser competitivos. Hali es el mejor (y casi único) pass rusher de Kansas City, aspecto (la presión al pasador) en el que deben mejorar para ser competitivos. Por dentro, Demorrio Williams y Corey Mays (reguleros) partían como teóricos titulares, aunque Derrick Johnson y Jovan Belcher parece que por el momento les han tomado la delantera. Ellos son el futuro. Lo dicho, necesitan mejorar.
Terminamos la defensa con los tres de la línea. Los titulares de inicio, de izquierda a derecha, son Tyson Jackson, Ron Edwards y Glenn Dorsey. Edwards despierta dudas sobre su capacidad como nose tackle, puesto a donde quizá muevan a Dorsey. Sin embargo, Jackson promete y, por detrás de ellos, Shaun Smith y Alex Magee son jugadores prometedores. Ni fu ni fa.
Por último, en cuanto a los equipos especiales, tienen un buen kicker (Ryan Succop, a pesar de que ha despertado alguna duda en estos días de pretemporada) y punter (Dustin Colquitt). Para los retornos, veremos a Javier Arenas, el negro, es decir, el del PP no. Los equipos especiales, pues, buenos.
Por último, el calendario es más duro que el de Broncos y Chargers, aunque relativamente asequible, el décimo más fácil de la liga. Empiezan duro, en casa contra San Diego, luego van a Cleveland, y se empina la cuesta contra San Francisco e Indianapolis. No es el inicio más fácil, deben aprovechar el partido contra los Browns.
Espero una mejora por Kansas City, aunque todavía insuficiente para luchar con los Bolts por ganar la AFC Oeste. Espero que por lo menos hagan ruido, como sus aficionados.
Denver Broncos. Josh McDaniels está como una puta cabra. Si en los Raiders y en los Chiefs decía que la offseason había servido para que creciesen las esperanzas de sus aficionados, en Denver sucede lo contrario. Hace no mucho, cuando se habían disputado seis partidos de la temporada 2009, los Broncos lideraban la AFC Oeste con un sorprendente balance de 6-0. Desde ese momento van de culo, cuesta abajo y sin frenos. El loco de McDaniels ha propiciado una serie de extraños movimientos que no sé si darán algún resultado bueno (hola Quinn y Tebow, adiós Marshall).
Espero un año duro para los aficionados del equipo de la milla de altitud. Aunque espero que a los locos que vayamos a Londres en 31 de octubre nos brinden un buen partido (aprovecho para animar a todo el que pueda permitírselo que vaya, no os arrepentiréis; fijaos si está bien que el año pasado el partido sí fue una puta mierda, los Patriots arrasaron a los Buccaneers, pero nos lo pasamos tan bien que repetimos; además, los Bucs consiguieron que dos personas --que pronto serán tres, enhorabuena-- se hicieran fans suyos), me da que el año puede ser para olvidar.
Me comunican que falta un poco de música. Que no falte, por favor. La versión que hace Gluecifer de Surrender, de Cheap Trick, es la hostia:
Lo del puesto de quarterback no hay dios que lo entienda. Tenían a un Kyle Orton que dentro de lo que cabe no empezó mal (aunque se fue diluyendo según avanzaba la temporada) y en vez de apostar por él, primero, fichan a Brady Quinn, que sin ser ninguna maravilla (no lo es) es una mosca cojonera que como poco va a tratar de competir con Orton. No es el mejor modo de mostrar a un quarterback que confías en él. Y por si fuera poco, una de las elecciones más sorprendentes en un draft, la de Tim Tebow en primera ronda. Se ha escrito tanto del tema que no voy a aburrir más. La cuestión es que hay tres gallos en el corral de quarterbacks de los Broncos, aunque ninguno de ellos es uno de los mejores de la liga. Yo aBroncaría (qué chispa) a McDaniels por ello.
Como adelantaba, en el apartado de receptores han perdido a Brandon Marshall, un jugador estelar que tenía el defecto de llevarse a matar con McDaniels. Los Broncos lo mandaron a Miami a cambio de una segunda ronda. Incomprensible. Luego los Broncos se vieron obligados a cubrir la baja con su primera elección del draft (no me refiero a Tebow, aunque la elección de este lo haya ensombrecido), Demaryius Thomas. Jabar Gaffney es un buen receptor, muy inspirado al final de la temporada pasada. Eddie Royal también deberá dar un paso adelante para cubrir la ausencia de Marshall. Y es que en Denver el tight end titular, Daniel Graham, no se caracteriza por sus recepciones, sino por los buenos bloqueos que pone. Hay mimbres pero son peores que los del año pasado. Marshall es mucho Marshall.
En cuanto a los corredores, Knowshon Moreno encara su segundo año tras una primera temporada correcta, sin más. 3,8 yardas por carrera, sólo dos carreras de más de 20 yardas y ningún partido de más de 100 yardas no es lo que esperas de una potencial estrella como se creía a Moreno. Darrell Buckhalter ejerció bien su papel de complemento de Moreno, y la llegada de JJ Arrington, que a ver cómo está de salud, les aportará profundidad en la carrera. Muy buenos mimbres, diría yo. Eso sí, como Moreno no espabile, los de la milla de altura tendrán que preocuparse.
Denver ha reforzado bastante la línea ofensiva en el último draft, señal inequívoca de que hay necesidades en el puesto. Un guard, Zane Beadles (segunda ronda) y dos centers, J.D. Walton y Eric Olsen (tercera y sexta ronda, respectivamente). Los dos primeros parece que serán titulares. Eso sí, la mayoría de análisis coinciden en que la mejor pareja de offensive tackles jóvenes de la liga son los Ryans, Clady y Harris. La pérdida de Harris por lesión fue devastadora para Denver la temporada pasada, mermando significativamente el juego de carrera que les había ayudado a empezar 6-0. Este año el que empieza lesionado es Clady. Se fastidió la rodilla jugando al baloncesto y es dudoso que llegue a la primera jornada. Su primer entrenamiento lo completó el pasado martes. Estamos, pues, ante una línea relativamente sólida aunque sus lesiones e inexperiencia generan bastantes dudas.
[inciso: mientras estoy escribiendo, tengo puesto el Patriots-Rams en una ventanita al lado. En la primera jugada, retorno para touchdown del Patriot Brandon Tate, espectacular]
En la defensa, la terrible noticia es la pérdida por lesión de Elvis Dumervil para probablemente toda la temporada. El linebacker fue el que más sacks consiguió la temporada pasada. Es una pérdida devastadora para la defensa, que se queda sin la mayor amenaza para el QB rival. D.J. Williams, por dentro, es un muy buen jugador que deberá crecer aún más para paliar la ausencia de Dumervil. Ahora mismo Williams también anda con molestias, y es dudosa su participación en el próximo bolo de pretemporada. Robert Ayers (primera ronda el año pasado) y Mike Haggan deberán crecer por fuera, y el trotamundos Akin Ayodele completa el equipo titular por dentro.
De los tres del frente defensivo preocupa su excesiva veteranía. Ronald Fields, Jamal Williams (recién llegado de San Diego) y Justin Bannan (recién llegado de Baltimore) parecen una línea suplente de lujo; el problema es que es la titular. Bueno, es probable que Ryan McBean juegue en vez de Fields como left end. Los Broncos dependerán mucho de que los veteranos conserven su salud. Si no, pueden sufrir.
En la secundaria pasa algo parecido a lo que comentábamos con la línea. El titular más joven tiene 31 años. Champ Bailey sigue siendo un gran corner, pero claro, cada vez menos, cada vez los quarterbacks contrarios tienen menos miedo a lanzar donde esté él. Andre' Goodman es otro buen y veterano corner. En la posición de safety, destaca la llegada de Brian Dawkins, que con Renaldo Hill completan una secundaria muy sabia, pero muy vieja. Eso sí, en la medida en la que conserven su salud (creo que ya había utilizado estas palabras), serán una muy buena línea de presente.
[empataron los Rams, muy buen drive de Sam Bradford y Steven Jackson]
En los equipos especiales nos encontramos a Eddie Royal como un retornador temible. El kicker Matt Prater se está convirtiendo en un jugador bastante fiable, mientras que el rendimiento del punter novato Britton Colquitt resulta una incógnita.
Finalmente, el calendario de Denver es el segundo más fácil de la división, noveno de la liga. Inicio relativamente sencillo, ante Jacksonville y Seattle. Si empiezan bien, que nadie lance las campanas al vuelo. El año pasado empezaron 6-0 y no llegaron a postemporada. La fecha clave, para muchos, el 31 de octubre, cuando los podremos ver en Londres.
Mi absurda predicción final. Los Chargers ganan la división con relativa comodidad. Los Raiders quedan segundos aunque bastante igualados con los Chiefs. Los Broncos son últimos con no pocos pollos internos.
Tengo que acabar las absurdas predicciones antes de que empiece la temporada. Ya solo quedan dos. Las escribo mientras me preparo para que Carlos Suárez me aseste la enésima puñalada por la espalda. Otro traidor. La misma puta mierda de siempre.
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