Ah, sí, la música, que se me olvida. Esto va a ir de números. 1969, de los Stooges.
¿A qué viene la referencia a estas movidas tan raras? Pues comento esto al hilo de algo que ya apuntaba en algún Plácido domingo, jodido lunes: al de los criterios (numéricos) que usamos para medir el rendimiento de los jugadores. Siempre intentamos traducir el comportamiento en números. Probablemente no se trata de una obsesión numérica, sino de necesidad de comparabilidad: hay que ordenar, clasificar a las personas de mejor a peor, de mayor a menor. Para eso, qué mejor que los números: si a un comportamiento asignamos un número, sabremos quién lo hace mejor.
Se suele decir que las comparaciones son odiosas. Los cojones. Cómo nos gusta comparar. En el fondo, ese es el motivo por el que surgen tantas fórmulas para medir el rendimiento. Desde pequeños nos persiguen y acaban deformando la propia de la realidad. El objetivo en el colegio no es aprender, sino aprobar. En otras palabras, hay que sacar más de un 5. Ese número, y en particular la media, decide quién accede a la carrera que pretende y, más adelante, se tendrá en cuenta para la carrera profesional de cada uno. Hay que comparar para poder a elegir a la persona adecuada para un puesto (bueno, el factor enchufe añade un número de puntos que tiende a infinito).
Vamos con la NFL. Ahí se buscan números para evaluar las actuaciones de los jugadores. Hoy me centraré en los quarterbacks. Esta es la posición que más atención acapara en la NFL (con razón, porque últimamente es la clave para construir un equipo campeón) y sobre la que más disquisiciones numéricas se realizan. Con disquisiciones numéricas me refiero a uso e invención de ratios (utilizo la expresión ratios para el plural de ratio porque es la que usa todo dios, aunque gramaticalmente lo más correcto, dado que se trata de una palabra en latín, sería rationes). Sobre esto hablamos más adelante.
Cuando se comenta el buen inicio de temporada de Cam Newton, inmediatamente se alude a la barbaridad de yardas de pase que ha acumulado en sus primeros partidos oficiales como profesional. No se habla tanto de su tercer partido, en el que su número de yardas de pase fue discreto. Eso sí, es el único partido en el que su equipo venció (en el fondo el propósito de todos los jugadores que disputan un partido en la NFL debería ser ese). Pero bueno, que resulta incontestable que si nos centramos en el número de yardas de pase por partido, el rendimiento de Newton, un rookie, es prodigioso y digno de todos los elogios, halagos y superlativos que se pueden leer en estos momentos. Mirad la clasificación de quarterbacks sobre la base de este criterio:
Impresionante, es verdad. En un año de récords en cuanto a yardas de pase, el nombre de Cam Newton figura al lado de unos tipos llamados Tom Brady, Drew Brees, Aaron Rodgers y Philip Rivers (superando a estos dos últimos). Un fenómeno.
Sin embargo, volviendo a la fotito con la clasificación de quarterbacks, quizá la columna "Yds" no sea la única relevante. Quizá sea conveniente mirar la foto completa. También el resto de columnas. Y es ahí donde el rendimiento de Newton ya no parece tan positivo: ni en porcentaje de pases completados, ni en touchdowns, ni en intercepciones. Así, como ya apuntaba el otro día, la acumulación de yardas de pase de Cam Newton se sustenta principalmente en el número de veces que intenta un pase, y en que en no pocas ocasiones se trata de pases profundos. ¿Es excepcionalmente preciso? No. Ordenemos la misma tabla en función del porcentaje de aciertos y veamos qué sucede:
Uf, ahí el rendimiento de Newton no parece tan positivo, eh. De hecho, ocupa el 21.º lugar, un puesto relativamente bajo si tenemos en cuenta que hay 32 equipos en la NFL. Newton llega lejos, pero por insistencia, no por precisión.
Sigamos. Si nos fijamos en dos de las variables más importantes para medir a un quarterback, como son los pases de touchdown (los aciertos más importantes) y las intercepciones (los errores más importantes), el rendimiento de Newton vuelve a ser mediocre. Newton acumula 5 pases de touchdown, lo que le sitúa en el 17.º lugar de la NFL. Precisamente este ha sido uno de los principales problemas de los Panthers en lo que llevamos de temporada. Carolina llega con frecuencia a la red zone, pero ahí le cuesta conseguir 7 puntos. Con un poco más de inspiración en este sector del campo, probablemente se habría llevado los partidos que ha terminado perdiendo. Bueno, seamos justos: además de sus 5 touchdowns de pase, Newton acumula 4 de carrera, con lo que este apartado del juego mejora sensiblemente. Sin embargo, en cuanto a intercepciones, regular. 5, tantas como touchdowns de pase.
En este sentido, suele prestarse mucha atención al ratio (hablo de ratio en masculino porque se usa más en masculino, aunque es más correcto hablar de ratio con género femenino) de touchdowns de pase entre intercepciones. Digo que se usa mucho este ratio aunque no figura en ninguna página de estadísticas (ni en NFL.com ni en ESPN.com, Yahoo! Sports o CBSSports.com, que es donde he mirado, y no he buscado en más sitios porque creía que acabaría antes calculando yo el ratio). Aquí tenéis el ranking de quarterbacks por touchdowns entre intercepciones, donde se ve, de nuevo, que Newton no ocupa uno de los mejores lugares:
Demasiadas variables que considerar, ¿verdad? Resulta curioso que en el caso de Cam Newton los análisis se centren en solamente una de ellas y no en todas en su conjunto. Porque, además, hay un numerito que nos permite comprender cómo lo ha hecho un pasador considerando todos los aspectos del juego de pase descritos. Así, toda esta información relevante para evaluar el rendimiento de un pasador se trata de condensar en el denominado passer rating, del que habréis oído hablar y sobre el que habéis podido leer en este blog en muchas ocasiones. Ahora os cuento a grandes rasgos qué considera, cómo se calcula y cómo se ha llegado a él como medida de consenso sobre el rendimento del pasador. Me centro exclusivamente en el que usa la NFL, porque en fútbol universitario se usa otro diferente.
El passer rating se inventó en 1971, aunque se utiliza de forma "oficial" en la NFL para medir el rendimiento del pasador desde 1973. Este ratio es fruto del trabajo de un comité de expertos del Pro Football Hall of Fame. Antes se usaban otros criterios para determinar cuál era el mejor pasador de la competición:
- De 1932 a 1937, el número total de yardas de pase (algunos parecen estar en los años 30 cuando hablan del rendimiento de Newton).
- De 1938 a 1940, el porcentaje de pases completados.
- De 1941 a 1948, se atendía a la posición que ocupaba cada pasador en las siguientes clasificaciones: pases completados, porcentaje de pases completados, yardas de pase, pases de touchdown, intercepciones y portentaje de intercepciones. Si un jugador ocupaba el primer lugar de una de estas clasificaciones, obtenía un punto; si era segundo, dos; y así sucesivamente. De ese modo, el jugador con un número menor de puntos era el mejor pasador.
- En 1949, el mismo criterio anterior quitando el número de intercepciones de los datos que tener en cuenta.
- De 1950 a 1959, el número medio de yardas conseguidas por pase con un mínimo de 100 intentos.
- De 1960 a 1961, el sistema de los años 1941 a 1948 utilizando estas clasificaciones: pases completados, yardas de pase, pases de touchdown, porcentaje de pases completados y avance medio por intento de pase con al menos 10 intentos de pase para poder calificar.
- De 1962 a 1971, mismo sistema que en el periodo anterior, pero solo con estas cuatro clasificaciones: porcentaje de pases completados, pases de touchdown, porcentaje de intercepciones y avance medio por intento de pase.
- En 1972, igual que en el periodo anterior, pero sustituyendo el número de pases de touchdown por el porcentaje de pases de touchdown.
- Y por fin, desde 1973, el passer rating que ahora explicamos.
Todo clarísimo, ¿verdad? Es coña. Hay que explicarlo un poco. Resulta difícil de entender por qué se inventan un ratio comprendido entre el 0 (bueno, esto tiene sentido) y el 158,3 (esto es lo que no se entiende, aunque, como veremos, este número es casi totalmente arbitrario).
Los autores del ratio suponen que un rendimiento normal da una puntuación de 1 en cada una de las variables A, B, C y D. Eso es lo que concebían sus inventores en los 70, insisto. Eran otros tiempos, claro. Según esta concepción, el passer rating "normal" sería de 66,6. Además, se consideraba que un rendimiento excepcionalmente bueno debía ser el que alcanzase una puntuación de 2 en las citadas variables. Eso se traduce en un passer rating de 133,33.
Finalmente, para que el passer rating sea máximo (158,3) el porcentaje de pases completados debe ser de al menos 77,5%; el número de yardas de pase por intento de al menos 12,5; los pases de touchdown deben representar al menos el 11,875% de los intentos de pase; y no debe haberse producido ninguna intercepción. ¿Por qué lo "capan" en 158,3? El número es arbitrario, ya que supone prejuzgar el máximo al que se creía que podía llegar un jugador excepcionalmente brillante. Por coherencia, si se quiere considerar los cuatro componentes A, B, C y D como igual de importantes, hay que poner un tope. Tened en cuenta que el componente D es la penalización por cometer intercepciones. Dado que esta variable D se expresa como una "resta de errores" (es decir, que el pasador obtiene la máxima puntuación salvo que cometa un error), para resultar igual de importante que los demás componentes era necesario introducir un tope máximo en todos ellos. Me explico de pena, pero espero que alguien lo haya entendido.
Sin embargo, en los tiempos que corren esto ha quedado un poquito desfasado. Solo hay que ver la clasificación de pasadores en términos de passer rating. La media no está en 66,6. Nada de eso. Solo los dos peores quarterbacks de lo que llevamos de liga están por debajo de este registro.
También se puede ver que Cam Newton, en términos del ratio comúnmente aceptado para medir el rendimiento de un pasador, no ocupa un lugar de privilegio, aunque (insisto, porque el propósito de este artículo no es poner a parir al chaval) para ser un novato está muy bien.
Por otra parte, algunos han querido descapar el passer rating para poder comparar las mejores actuaciones de un pasador de la historia de la NFL. Porque dos actuaciones que reciben la máxima puntuación, 158,3, no tienen por qué ser igual de buenas (de hecho, es casi imposible). El 158,3 no indica un partido perfecto, inmaculado. Por ese motivo, debería dejarse de hablar de perfect passer rating. Todo lo que sea superar el 77,5% de pases completados, 11,875% de pases de touchdown y supere las 12,5 yardas por intento de pase no se valora. Vamos, que tanto da completar el 80% como el 100% de los pases a estos efectos. Por eso en Cold, hard football facts han querido "corregir" este error recalculando todos los ratings desde 1970 a 2010. Los elementos A, B y C dejan de tener como valor máximo 2,375. El elemento D queda igual. Estos son los resultados:
¿Este ratio sigue siendo comúnmente aceptado? No, no tanto. Ya hay quien empieza a desmarcarse del passer rating e intenta imponer otros criterios que entienden más adecuados. Porque es verdad que el passer rating no discrimina la importancia de cada jugada: es más importante un pase de una yarda con el que consigues un touchdown en el último segundo para ganar el partido que un pase de 80 yardas con el que consigues un touchdown en los minutos de la basura de un partido ya decidido. Y, sin embargo, a efectos de passer rating la segunda de las acciones descritas "es mejor".
Además, el PASSER rating mide el rendimiento del pasador, pero no el del quarterback. Es decir, no trata de medir todo lo que hace el quarterback, sino solo del jugador que desempeña el rol de pasador. Así, no se tienen en cuenta las jugadas de carrera que realiza el quarterback, ni los sacks que recibe o los fumbles que concede.
La ESPN ha tratado de corregir todas las anteriores deficiencias con la invención de un nuevo ratio que pretenden imponer (por ahora, con poco éxito, ya que ni en las estadísticas de los partidos lo dan, ahí el que sigue es el clásico passer rating, que ahora llama la ESPN NFL rating, para diferenciarlo del suyo). El nuevo ratio lo llaman total quarterback rating. ¿Qué fórmula emplea? No está claro. La ESPN no lo revela, no vaya a ser que le copien la idea. El caso es que, además, el total quarterback rating tiene como máximo 100 (y mínimo 0), con lo que su comprensión resulta algo más intuitiva. El rendimiento medio, normal, se supone que es el 50. Por encima de 75, candidato a MVP. Mike Tirico explica en este vídeo las nociones fundamentales de este ratio:
¿Cómo lo están haciendo los quarterbacks atendiendo a este nuevo criterio que propone la ESPN? Así:
Bueno, el fenómeno de Cam Newton tampoco destaca muy positivamente usando este ratio. Y eso que tiene en cuenta las yardas de carrera, uno de sus fuertes. Sorprendidos de ver a Hasselbeck tan arriba, ¿no? Si se usase el total quarterback rating, en estos momentos sería serio candidato a MVP. Pero no nos engañemos, no lo es, por muy de puta madre que lo esté haciendo.
Por mucho que lo intenten, hay muchas cuestiones que es imposible (o muy difícil) traducir a números. En cuestiones de juego de pase, además, parece que el único que juega es el que da el pase, pero en estas acciones participan dos: el que pasa y el que recibe. Ni el passer rating, ni el total quarterback rating, ni ningún otro ratio que yo conozca tiene en cuenta el mérito o demérito del receptor. Parece que solo juega el quarterback, y no es así ni mucho menos. Por ejemplo, es tanta intercepción esto...
...como esto:
Las dos acciones anteriores tienen exactamente el mismo impacto en el passer rating, y supongo que en cualquier otro ratio pasará lo mismo. Nos olvidamos del 50% (nada menos) de la jugada, del tipo que recibe el balón. En el primer caso, es el único y exclusivo culpable de la intercepción. Para correrlo a gorrazos, porque convierte un touchdown en intercepción. Pero le perdonamos, que es Greg Jennings. En el segundo, es culpa casi exclusiva del quarterback, que lanza un pase en doble cobertura a un receptor lesionado, cubierto por el mejor cornerback de la NFL, en un momento en el que resulta imperioso no perder el balón.
Además, una acción estadísticamente positiva no siempre es la mejor para tu equipo. Muchas veces es mejor conceder un sack que forzar un pase arriesgado que puede acabar siendo interceptado. E incluso a veces es mejor ser interceptado. En 4.º down, de hecho, suele ser mejor que no completar el pase. Siempre pongo de ejemplo esta jugada de Kolb en sus años universitarios. Gran acierto del quarterback y error del defensive back. Si no intercepta el balón, su equipo consigue una posición de campo es mucho mejor. Pero a efectos de cualquier ratio, la acción computará como un error del quarterback y un acierto del defensor.
Los números ayudan mucho a valorar el rendimiento, pero no debemos perder la perspectiva de sus limitaciones. Debemos entender bien lo que expresan, y cuando analicemos las estadísticas individuales, siempre hay que tener presente que el football es un deporte de equipo, y en no pocas ocasiones lo que debe hacer un jugador es sacrificar sus números por el bien del conjunto.
Cambiamos de tema: ¿Calvin Johnson MVP? ¡Venga ya!
Hablemos de otra cosa, que me apetece. Se comenta estos días que Calvin Johnson es el jugador que ahora mismo podría discutir el MVP a Aaron Rodgers. En los comentarios a la anterior entrada del blog lo decía Martintxo, y se lo he leído a varios analistas (Peter King y Mariano Tovar, por ejemplo). Con todos mis respetos: ¿estamos de coña? No pretendo hacer de menos a Johnson, pero ya que estamos con números, vamos a echar mano de ellos para ver por qué en estos momentos (insisto: "en estos momentos") resulta totalmente descabellado considerar que el rendimiento de Calvin Johnson puede estar a la altura (o cerca) del de Rodgers. Bueno, ya sé que esta discusión cuando solo se han disputado solo 4 partidos tiene poco sentido, pero el caso es entretenerse, así que vamos con ello.
Antes que nada, un par de consideraciones previas. En primer lugar, en este tipo de premios individuales a los que aspiran (teóricamente) jugadores de todas las posiciones, nos encontramos con el problema de la incomparabilidad del rendimiento: ¿cómo puedes medir si la actuación de un quarterback es mejor que la de un linebacker? Entre jugadores de la misma posición, se puede comparar, pero cuando enfrentas a tipos cuyo rol es distinto, es muy difícil. Luego está el problema de qué significa "jugador más valioso", concepto poco claro. Parece que se trata de un premio individual, pero al final lo colectivo influye, y mucho: suele darse a un jugador del equipo campeón. Que tiene sentido, porque para ser valioso tienes que haber creado valor (victorias), pero parece que esta consideración se aplica de un modo bastante discriminatorio: para el MVP sí consideramos la clasificación del equipo, pero para el premio al mejor novato, no tanto. Y también puede ser que el campeón lo sea como fruto de "pequeños" esfuerzos individuales de igual valor y no tan imprescindibles individualmente considerados, mientras que otros equipos hayan conseguido sus victorias principalmente gracias a un solo jugador imprescindible. Otra distorsión difícil de resolver. Traigo esto a colación porque parece que la conversación se centra en Rodgers-Johnson porque son los jugadores más destacados de equipos invictos, olvidándonos de hasta qué punto están invictos esos equipos solamente o principalmente por su rendimiento.
Tras esta (nueva) parrafada teórica, entremos en harina: comparándolo con sus iguales (receptores) es discutible que debamos considerar a Johnson como el mejor wide receiver de lo que llevamos de temporada. A los datos me remito. Calvin Johnson no está ni entre los diez primeros receptores de la NFL en términos de yardas. Es el duodécimo en esta clasificación que podéis ver a la izquierda. Me parece imposible defender que Calvin Johnson deba ser considerado más valioso que Wes Welker en vista de estos números. Welker casi lo dobla en yardas y en recepciones. Sí, el equipo de Welker está 3-1 y no 4-0, pero la única derrota de los Patriots no es precisamente culpa de Welker, que en ese partido frente a los Buffalo Bills consiguió nada menos que 16 recepciones (dieciséis, te cagas) para 217 yardas y 2 touchdowns. De hecho, creo que quien debería ir segundo en la carrera por el MVP debería ser Wes Welker, no Calvin Johnson.
Eso sí, hay un número en el que Calvin Johnson gana a todos los receptores y que fundamenta su consideración como jugador más valioso en esta posición: el de touchdowns anotados. Calvin Johnson lleva 8, más que ningún otro receptor (Welker es segundo con 5). Y es verdad que 2 de esos touchdowns, conseguidos en los últimos minutos de los partidos de Detroit en Minnesota y Dallas, fueron decisivos. Ahora bien, en este apartado, de touchdowns anotados, cualquier comparación con Rodgers es devastadora para Calvin Johnson. Solamente este fin de semana, Aaron Rodgers anotó 6 touchdowns. 2 menos que Johnson en 4 partidos. En toda la temporada, Rodgers lleva 14 touchdowns (12 de pase y 2 de carrera). La diferencia en este punto es muy grande (un 75% más). Eso sin entrar en que la temporada de Rodgers está siendo estratosférica, y en que él es el principal culpable de que Green Bay esté 4-0. Por aportar algún dato más que contextualice lo excepcional que está resultando la temporada del 12 de los Packers, según comentan en Cold, hard football facts, el passer rating de Rodgers (124,6) va camino de superar el máximo histórico 121,1 de Peyton Manning en 2004, y su porcentaje de pases completados, 73%, sería también un récord en la NFL. Además, para conseguir sus números monstruosos, todavía no ha superado la marca de 40 pases intentados en un partido. En estos momentos no puede haber discusión. Pero quedan tres cuartos de temporada (los más importantes, además), por lo que el panorama puede cambiar radicalmente.
Luego están las cuestiones estéticas, que no discuto. No sé si llega al punto de lo que tuiteaba Mariano Tovar el domingo, de que "el mayor placer de la NFL actual es ver jugar a Calvin Johnson". Pero oye, es verdad que lo que hace este jugador es imposible de reflejar en números. Aunque (creo) el estilo todavía no se valora para determinar el MVP.











