Este marzo, el del baloncesto universitario no es el único gran baile. La NFL se une a la danza. Esta offseason está deparando un baile de jugadores casi sin precedentes. El movimiento está siendo muy intenso. Un terremoto. El epicentro, el factor desencadenante, el despido de Manning. Menudo baile. Hasta quienes menos esperábamos responden que sí a la pregunta. Do you wanna dance?
La NFL no es solo el reino de la incertidumbre durante la temporada deportiva. No es solo la competición profesional más impredecible de cuantas se disputan en el planeta. Por eso despierta tanto interés. Es la mejor novela de misterio. Ni sus autores conocen el desenlace, siempre diferente, muchas veces sorprendente y plagado de momentos inolvidables. Esa es una de las principales claves de su éxito. Éxito deportivo y económico. Es la competición más rentable del mundo. Cada año más. Eso no sorprende.
Esta offseason también viene plagada de sorpresas. ¿Recordáis este momento?
Quién les iba a decir a los extasiados aficionados de los Broncos que ese pase es (probablemente) el último de Tim Tebow como local en Mile High. Igual que no daban crédito a lo que estaban entonces contemplando, no darían crédito a lo que estoy ahora mismo escribiendo.
Peyton Manning ha fichado por los Denver Broncos. Un auténtico sorpresón. Os lo decía cuando fue despedido de los Colts. Para qué vamos a hacer predicciones, si al final terminará donde menos sospechamos. No tengo ni idea, decía. Y tanto.
Pensaba en equipos sin un quarterback de confianza y con pocas opciones de cubrir la posición vía draft. Seattle, Miami, Arizona... Incluso, si me apuras, los Jets, de los que se habló mucho en principio. Nada, que no teníamos ni puta idea. Ninguno de esos teóricos favoritos de alzarse con el trofeo Manning llegaron siquiera a la final.
Los dos finalistas que se quedaron con la miel en los labios fueron Tennessee y San Francisco. Los Titans no eran una opción descabellada, pero tenían en plantilla a Jake Locker, a quien habían elegido en el 8.º puesto de la primera ronda del pasado draft. Y lo poco que se le vio la temporada pasada fue bastante prometedor. No era uno de los contendientes más claros por Manning. Y sin embargo fue el que apostó más fuerte por su fichaje. Básicamente, le dieron un cheque en blanco. Pide lo que quieras, que te lo damos. Después de tantos años sufriendo la tiranía de Peyton Manning, los Titans querían hacerse con sus servicios a toda costa. Claro que, me parece, daban por sentado algo sobre lo que todavía no existe certeza. Que el actual Peyton Manning es como aquel Peyton Manning. O parecido. Porque el actual es más viejo, más débil y más fragil que aquel.
El segundo soprendente finalista, que de hecho parecía el mejor postor por potencial de plantilla, era San Francisco. ¡Los 49ers! Con estos si que nadie contaba. Y conocimos su nombre al final del proceso. A toro pasado todos decían que tenía sentido, pero no nos engañemos, porque nadie contaba con ellos. Los 49ers contaban con un quarterback que había cumplido más que sobradamente esta temporada. Jim Harbaugh parecía haber recuperado para la causa a Alex Smith. Un jugador válido, que había demostrado tener lo que hay que tener en los momentos más importantes. Que se lo digan si no a los Saints. Pues bien, los 49ers han mostrado claramente que Alex Smith no les convence. Su comportamiento es más propio de un equipo desesperado que de un equipo que realmente confía en su quarterback. Smith ya estaba buscándose la vida lejos de San Francisco, así que con eso queda todo dicho. Harbaugh tiene el mismo trabajo que la temporada pasada: recuperar la confianza de un quarterback despreciado. Muy sorprendente. ¡Pero qué necesidad tenían los 49ers de meterse en este berenjenal! Después de encontrar una ruta hacia la victoria, deciden cambiar radicalmente su estilo. En fin.
Y llegamos al vencedor. ¡¡Los Denver Broncos!! Increíble. Sabéis que no soy de Tebow. No lo querría para mi equipo ni en pintura. Pero también resulta innegable que la gran mayoría de la afición de Denver lo adoraba. Y, aunque fuera ilusorio e injustificado, él había devuelto la ilusión a muchos aficionados por su equipo. Sigo pensando que él no fue el principal causante de las victorias de la segunda mitad de temporada en Denver, pero estaba ahí y muchos veían en él a un ganador. Un tipo con místicas cualidades que hacían a su equipo ganar. Sus compañeros, dicen los que le adoran, son mejores con él. Y sus rivales peores, también parecía. En cualquier caso, y aunque era notorio que no era santo de la devoción (nunca mejor dicho, aunque Tebow no crea en los santos) de John Elway, no podíamos esperar un movimiento de este calibre para dar la patada a Tebow.
Elway se la ha jugado. La apuesta no puede ser más arriesgada. Insisto, no sabemos cómo es este Peyton Manning. Este no es aquel. Este cumple 36 años el próximo sábado. Este viene de cuatro delicadas operaciones cervicales. Este ha tenido que someterse a las más innovadoras técnicas de curación para rehabilitar su dañado cuello. Este es de cristal. Aquel era de acero. Aquel no se había perdido ni un solo partido en toda su carrera por lesión. Aquel no tenía un cuello de cristal. Aquel tenía una franquicia entregada a él. Aquel tenía guardaespaldas y receptores de plena confianza. Aquel jugaba en un dome, en una atmósfera perfecta para un ataque aéreo. Este tendrá que enfrentarse a los elementos. Los Broncos juegan un solo partido a cubierto la temporada que viene, en Atlanta. Demasiadas incógnitas.
Hace un año, Denver contaba con tres quarterbacks que aspiraban a la titularidad. Kyle Orton, Tim Tebow y Brady Quinn. Os gustarán más o menos, pero Orton era un titular consolidado en la NFL y los otros dos habían sido elegidos en primera ronda del draft y habían completado carreras universitarias brillantes. Superávit de quarterbacks. Ahora, si (como parece) se confirma el traspaso de Tebow, los Broncos se verán en déficit de quarterbacks. Antes había una multitud de tres. De esos tres, en menos de un año, no quedará ni uno. Quedará solo un hombre de cristal. Como se lesione, veréis qué risas. En la vorágine por Manning, en el frenesí pujador, no eran los equipos los que entrevistaban al jugador para evaluar su fichaje. Nada de eso. Al contrario, era el jugador el que entrevistaba a los equipos. Las exigencias venían de Manning. Los que pujaban por él se rendían a sus pies. Y no sé si siendo plenamente conscientes de que Peyton Manning lleva una temporada completa sin jugar y con serias dudas sobre su rehabilitación. Unas dudas que no se han podido despejar todavía. ¿Resistirá el cuello de Peyton Manning a la embestida de las bestias? Aunque no estén primados por lesionar, os aseguro que para los Tamba Hali, Richard Seymour, Antonio Garay y demás cazadores, el trofeo Peyton Manning será muy apetecible. Es parte del fútbol americano. Tienes que estar listo para recibir.
Riesgo, mucho riesgo.
No solo se la ha jugado Elway. También el propio Peyton Manning. No creo que Denver sea la mejor opción. Para mí, era Arizona. Un equipo que juega en un dome. En la NFC Oeste, que a pesar de la espectacular pasada temporada de los 49ers sigue siendo una división flojilla. Con un tal Larry Fitzgerald para atrapar pases imposibles. Con promesas emergentes como Patrick Peterson que están revitalizando la franquicia. Con una presión mediática nula. En un destino que ya sirvió a un ilustre veterano como Kurt Warner para reeditar páginas brillantes. Pero los Cardinals no fueron ni finalistas. Ellos sabrán. Tampoco otros teóricos aspirantes como Seahawks o Dolphins.
En Denver, Manning se encontrará con la presión de ser el sustituto de Tebow. Este Manning es el que da la patada a Tebow. A poco que falle, se lo recordarán. Se lo recordará la prensa. Tebow es el fenómeno mediático más importante de la NFL en los últimos tiempos. Se lo recordará la afición. Recordemos que para que jugase Tebow los aficionados pagaban anuncios de su propio bolsillo. Denver viene de ser campeón de división. Sí, con 8-8, pero campeón de división. Y viene de ganar un partido de playoffs. Vamos, que los Broncos no están sumidos en una profunda depresión. No hay nada que perder. Además, el sistema ofensivo de Denver estaba basado casi exclusivamente en la carrera. Nada que ver con un Manningsistema. Completamente opuesto. Por eso se había prescindido de jugadores poco útiles para estos planteamientos como Brandon Lloyd. Ahora, además de adaptar la estrategia, de entrenar las nuevas jugadas, hay que fichar jugadores válidos para estos fines. Hacen falta receptores.
Como veis, mucha sorpresa y mucho riesgo. Hablando de riesgos y de sorpresas, el otro quarterback estrella de la agencia libre ha encontrado destino. Matt Flynn ha fichado por los Seattle Seahawks. Este jugador también presentaba un riesgo importante: solo había disputado dos partidos en su carrera profesional. Muy buenos, pero solo dos. Ante dos defensas muy flojas, como las de New England y Detroit. Y con un grupo de compañeros de ataque excepcional. Eso sí, el chico lo hizo de puta madre en esos dos partidos. Tanto, que le han dado un contratazo de 10 millones de dólares anuales. Matt Flynn va a ganar más dinero que Aaron Rodgers la próxima temporada. Sorprende.
Y hay otro tema que también sorprende mucho en el desenlace del tema Flynn. Una sorpresa que alimenta las sospechas sobre el grado de riesgo que conlleva el fichaje de este jugador: que los Miami Dolphins, entrenados por su antiguo coordinador ofensivo, no lo hayan fichado. Joe Philbin no ha echado el resto por el fichaje de Matt Flynn. Ni mucho menos. Y nadie conocía a Flynn mejor que Philbin. Él era el responsable del día a día de Flynn en Green Bay. Pero no lo quiso. O no lo quiso mucho. Dicho esto, también puede uno hacerse la pregunta inversa: ¿será tan bueno Joe Philbin si Matt Flynn, que tanto lo conocía, no ha querido irse con él? Otra sorpresa más. Eso sí, entre unas cosas y otras los Dolphins son los grandes perdedores de este gran baile. Ni Luck (esto lo sabíamos), ni Robert Griffin III, ni Manning, ni Flynn. Y si me apuras, ni Kyle Orton (fichado por Dallas), que visto el panorama parecería ahora una muy buena opción para Miami.
Ah, Miami. Equipo de Florida. Que necesita un quarterback. ¿Qué quarterback ahora en el mercado fue un ídolo en Florida? Bueno, hay otra franquicia de Florida, también necesitada de quarterback, que juega todavía más cerca de donde lo hacía ese afamado quarterback.
¿Veis? El baile no ha terminado, ni mucho menos.
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martes, 20 de marzo de 2012
jueves, 8 de diciembre de 2011
Unas cuantas reflexiones pospuente
Vuelta de puente a la dura realidad. Bueno, que no es para tanto. Tampoco tan dura. He pasado estos días en varios pueblecillos situados las orillas del Rin (Wiesbaden, Eltville, Rüdesheim, Mainz --mejor dicho, Maguncia-- y Heidelberg --este, a las orillas del Neckar--). Todos ellos, destinos muy recomendables, sobre todo si tenéis colegas que os acojan en sus casas. Así pasé el puente, de Weihnachtsmarkt en Weihnachtsmarkt, entre Wurst, Kartoffel y Glühwein. Uf, esto me está quedando más incomprensible (aún) de lo habitual. Como supongo que esto interesa entre poco y nada al lector, me centro en la NFL. Creía que no iba a poder seguir casi nada de esta jornada, aunque he visto bastante. El final de los partidos de la primera sesión del domingo y la segunda parte de los de la segunda. Que los chiringuitos cierren a las 9 en Alemania (y que tu morada tenga Internet) ayudan. También he visto, en diferido y formato condensado, el Sunday y Monday Night.
It's a long way back (to Germany).
Sin más dilación, a continuación una serie de reflexiones más o menos desordenadas sobre lo recién sucedido en la NFL.
El ataque de Denver, esta vez sí, fue el principal culpable de la victoria de los Broncos ante los todopoderosos Minnesota Vikings. Por primera vez en la era Tebow, el ataque cavernícola de los Broncos se convierte en el principal protagonista de la victoria de Denver. Cavernícola, sí, pero efectivo. No cabe duda. A pesar de producir bastantes menos yardas que su rival (esta semana, más de 150 yardas menos), el ataque de los Broncos tiene una virtud muy importante: no comete pérdidas de balón. Esto tiene una importancia capital en la NFL. Sobre esta base, los Jets de Mark Sanchez consiguieron llegar a sendas finales de conferencia las dos últimas temporadas. Podemos disertar todo lo que queráis sobre el estilo high school de este ataque. Para mí, lo más relevante, es que no la caga. Los Broncos no dominaron la posesión en Minnesota: 22:09 de Denver por 37:51 de Minnesota. Creo que con esto se abandona la milonga de que con este tipo de ataque garantiza el descanso de la defensa. No es así. Pero lo importante es que responde cuando más se le necesita. En el último cuarto. Olé por ellos. Y en este partido, en otros momentos. Porque la defensa no estuvo tan inspirada como en otras ocasiones.
Y hay que decirlo: gran partido de Tim Tebow. Por primera vez, el quarterback filipino completó más del 50% de sus pases. Nuevamente, ninguno de sus pases fue interceptado. Ningún defensor intercepta un pase de Tebow desde hace cinco partidos. Su ratio de pases de touchdown por intercepciones (10 a 1) es incluso mejor que el de Aaron Rodgers. No lanzar intercepciones no es espectacular. Pero es una de las mayores virtudes que puede adornar a un quarterback. Citaba a Mark Sanchez. En cierto modo, estos Broncos se parecen a los Jets de la 2009-2010: un equipo que empieza regular y que, sobre la base de una defensa sólida, un juego de carrera potente y un quarterback novato (pero que no comete errores) consigue llegar a playoffs. Esos Jets llegaron a la final de la AFC y les dieron un buen susto a los Colts de Peyton Manning. Estos Broncos me recuerdan a aquellos Jets. Con más parafernalia y ruido mediático, pero un estilo algo similar. Dicho esto, ¿querría yo a Tebow para mi equipo? La respuesta, la misma que si me la hacéis sobre Mark Sanchez.
¿Llegarán tan lejos los Broncos como aquellos Jets? No lo creo, pero en estos momentos parecen los mejor situados para llevarse la AFC Oeste. Dicho esto, confieso que no me fío de ninguno de sus equipos para ganar la división. Los Raiders parecían los más consistentes, pero el batacazo de esta semana y el calendario que se les avecina siembran serias dudas. Probablemente los Broncos son los que llevan las de ganar, aunque tampoco me sorprendería que palmasen los cuatro partidos que quedan. Y ahí podría entrar San Diego si sigue como este lunes. Menudo lío.
En todo caso, lo que está sucediendo con Tebow es de película.
(por si alguien se lo había creído, el tráiler anterior es de coña)
Luces y sombras de los Packers. A ver si dejamos de hablar de temporada perfecta. Que un equipo gane todos sus partidos no quiere decir necesariamente que su juego sea perfecto. Solo significa que en cada uno de sus partidos suma más puntos que el contrario. Sin embargo, muchos interpretan el 12-0 de Green Bay como la dichosa temporada perfecta.
El domingo, defensa, ataque y equipos especiales de los Packers tuvieron algunos momentos brillantes y otros poco afortunados. Empiezo por la defensa. Muy de moda está defender a la defensa de los Packers. Y muchos de los defensores de esta defensa aportan argumentos que yo no comparto. Seamos claros: en líneas generales, la defensa de Green Bay estuvo regular tirando a mal en New Meadowlands. Especialmente, desde que Charles Woodson se lesionó. Los Packers no pueden permitirse la baja de Woodson. Sin él, esta defensa se convierte en un juguete. Sucedió en la Super Bowl y sucedió este domingo. Se dice que la defensa de los Packers se crece cuando más lo necesita el equipo. Se puede sostener tal afirmación con carácter general, pero no este domingo. Cuando más se necesitaba a la defensa, en el cuarto cuarto, con 8 puntos de ventaja, esta defensa fue incapaz de impedir que los Giants anotasen un touchdown y consiguiesen la conversión de dos puntos. Setenta yardas cabalgó el general Manning sobre las huestes queseras. Esta defensa es la penúltima de la NFL en yardas de pase concedidas. ¿Que se crece cerca de la goal line? No lo creo. En Cold, hard football facts utilizan un ratio para medir la "flexibilidad" de una defensa. Cuánto se dobla sin partirse. Bendability, en inglés. Ese ratio sirve para medir si es cierto que la defensa se crece cuanto más importa, cuando más aprieta el ataque rival. Indica cuántas yardas le cuesta al rival cada punto. Se calcula dividiendo el número de yardas recibidas por los puntos encajados. Cuanto mayor es el resultado, más yardas cuesta al rival conseguir un punto y más flexible es la defensa. La temporada pasada, Green Bay lideró esta clasificación. Por cada punto, el rival debía conseguir 20,61 yardas. Aquí tenéis la clasificación. Esta temporada, los cabrones de Cold, hard football facts han hecho su web de pago. Si quieres quality stats, hay que pagar. Que pague Rita. O su puta madre. Cualquiera me vale. Las yardas concedidas y los puntos recibidos por cada equipo los conocemos todos. Es información pública. En un Excel corriente y moliente uno puede hacer las cuentas en cinco minutillos. Estos son los resultados (las yardas por punto se indican en la última columna; los equipos se ordenan de más a menos flexible):
Las estadísticas dicen lo mismo que las sensaciones que uno puede tener al ver los partidos de Green Bay: que la defensa ha empeorado. Los Packers ya no son primeros. Es cierto que siguen entre ellos, pero han rebajado el coste del punto en dos yardas. Fijaos, la de los Patriots es una de las defensas más criticadas. Sin embargo, es la segunda más flexible de la NFL. Y, pese a ello, está en camino de batir el récord histórico de yardas de pase concedidas en una temporada. Los Packers también están a tiro de este récord. ¿Defense wins championships? Entre las dos defensas que más yardas de pase permiten (no ahora, sino en toda la historia) acumulan un balance de 21-3. De todos modos, como seguidor (ontológicamente pesimista) de los Packers esta defensa me preocupa.
Seguimos. Luces y sombras en el ataque. Las sombras, la deficiente protección del quarterback por parte de la línea, la intercepción a Rodgers y los drops de algunos receptores. Es extraño que Rodgers cometa un error como el del segundo cuarto, en el que lanza una intercepción cerca de la propia goal line. También es extraño que jugadores como Jermichael Finley o (especialmente) Greg Jennings sean incapaces de atrapar pases tan sencillos como los que dejaron caer este domingo. No tan extraño es que la inexperta y mermada línea ofensiva de Green Bay sea incapaz de proteger debidamente a Rodgers. Sin embargo, estos errores se vieron superados, con creces, por los aciertos. El partido de Rodgers fue excelente. Pese a la intercepción. Su último drive, épico. En cuanto a los receptores, aunque dejaron caer más balones de los debidos, también atraparon otros muy complicados y decisivos. Donald Driver y Jordy Nelson estuvieron inmensos en varias recepciones pegadas a la línea de banda. Incluso Finley y Jennings aportaron en el decisivo drive final de 58 segundos. Espectacular.
Por último, en cuanto a equipos especiales, Mason Crosby falló un field goal que debería haber transformado al terminar el segundo cuarto (sombras) pero acertó en el decisivo que dio el partido a Green Bay (luces).
No, los Packers no son un equipo perfecto. Sin embargo, hasta ahora, han sido mejores que todos sus rivales. También el domingo.
NFC LEast, AFC Worst. Dos divisiones que no están dando la talla. La NFC Este es una de las más mediáticas de la NFL. Aglutina, probablemente, el mayor mercado de la NFL: el del mayor equipo de la mayor ciudad (NY Giants), el del equipo con más seguidores de los Estados Unidos (los Cowboys), el de otro de los equipos con mayor solera (los Redskins) y el del estrellado dream team (los Eagles). La sobredosis mediática no se traduce en buenos resultados. Todos los equipos de la NFC Este palmaron esta jornada. Algunos jugaban frente a rivales poderosos (Giants y Redskins), pero los otros dos frente a equipos flojos de la otrora NFC Worst. El resultado, el mismo: derrota. Va siendo hora de que quitemos el sambenito de NFC Worst a la NFC Oeste e ideemos algún mote despectivo para el Este. NFC LEast me parece bastante adecuado.
Sobre la AFC Oeste resulta más complicado hablar, porque los Broncos vienen haciendo méritos para que no los incluyamos en el pelotón de los menos malos sino en el de los buenos. En cualquier caso, la AFC Oeste goza del dudoso mérito de ser la única división de la NFL en la que todos sus equipos han recibido más puntos de los que han anotado. Tal y como van las cosas, me parece que con 9 victorias se puede ser campeón de división.
Si los power rankings miden el estado de forma, los Saints deben ser los líderes. Multitud de páginas web publican sus particulares power rankings. ¿Qué coño miden estos rankings? No lo sé. Preguntádselo a sus autores. Desde NFL.com, pasando por Sports Illustrated y ESPN.com, hasta Zona Roja, tenemos power rankings. Supongo que intentan medir el estado de forma de cada franquicia e ir un poco más allá del mero balance general de victorias-derrotas. Sin embargo, desde el inicio de la temporada, los Packers lideran todos y cada uno de los power rankings. Claro, porque comenzaron como campeones y no han perdido un partido desde entonces. Es un motivo. Pero si esos rankings pretender medir qué equipo está mejor ahora mismo, el liderato debe corresponder a los Saints.
Las discusiones sobre power rankings me recuerdan un poco a las de college football, aunque en este caso la discusión es inocua (en college football es esencial, determina quién se juega el título, y aprovecho para decir que no me mola que volvamos a ver un LSU-Alabama en el partido por el título nacional; tercera edición del SEC title game). Y aplicando la misma lógica que se usa en esas discusiones universiarias, creo que los Saints merecen todos los honores en cuanto a power. Este equipo lleva cuatro victorias consecutivas, contra rivales complicados y mostrando cada vez mayor superioridad. Sobre todo si comparamos cómo ganaron ellos a los rivales comunes de los Packers el último mes: Bucs, Giants y Lions. Los Packers lo pasaron mal ante los Giants y regular ante los Bucs. Es verdad que vencieron con cierta comodidad a Detroit, aunque la primera parte estuvo muy igualada. Contra esos mismos rivales, los Saints vencieron con mucha solvencia. Comparemos cómo ganaron los Saints a los Giants y cómo lo hicieron los Packers. Brees y sus colegas de ataque están alcanzando el nivel de aniquilación absoluta del rival. Además, la defensa de los Saints cada vez es menos endeble. En el último mes, nadie ha jugado tan bien como ellos.
Por fin vimos a los Chargers que esperábamos. Probablemente, demasiado tarde. Pero lo que se vio el lunes en Jacksonville es precisamente lo que creíamos que íbamos a ver cuando jugase San Diego. Un ataque explosivo, que revienta al rival a base de bombas precisas de Philip Rivers y con un muy buen juego de carrera con el combo Mathews-Tolbert. La defensa, además, salvo en un par de drives en el segundo cuarto, desquició al ataque de los Jaguars. Lo sé, desquiciar al ataque de los Jaguars no tiene mucho mérito, pero aplastar a su defensa sí. Porque aunque tenga poco reconocimiento, la defensa de Jacksonville es de las mejores de la NFL. La 5.ª, en estos momentos. No voy a discutir el despido de Jack del Rio, que en su larga etapa en la franquicia del norte de Florida ha hecho deméritos más que suficientes para conseguir la destitución. Pero creo que es justo reconocer que la defensa que construyó este año ha funcionado bastante bien (el ataque es otro cantar). Nadie ha hecho tantos puntos a los Jaguars como los Chargers esta jornada. Desde la quinta jornada Jacksonville no recibía más de 30 puntos. Recordemos de qué manera tan apestosa ganaron a los Ravens. Como dirían en los iuesei, give some credit to the Chargers.
El problema es que a buenas horas, Philip Rivers. Quedan cuatro partidos y San Diego está a dos partidos de Broncos y Raiders. Jodidérrima está la cosa. Jugando así, pueden ganarlos todos, aunque el calendario está complicado (sobre todo ante Baltimore). Sus rivales divisionales no ofrecen mucha seguridad, por lo que bien podrían palmar lo que les queda. Sí, es casi imposible. Pero remember 2008. A falta de cuatro partidos, a cuatro partidos de los Broncos estaban. Y terminaron ganando su división.
¿Nadie quiere una wild card? La sexta plaza de ambas conferencias va a estar muy reñida. Porque parece que nadie la quiere. En la NFC, puede que hasta la quinta recaiga en el menos malo.
Comenzamos por la AFC. La quinta plaza parece claramente destinada al perdedor de la batalla entre Steelers y Ravens por el liderato de la AFC Norte. Eso está claro. Ambos han hecho méritos para jugar en enero. ¿Algún no-campeón de división más lo merece? Uf, complicado. Ahora mismo hay cuatro equipos con un balance de 7-5. Cinco equipos si contamos a Denver, líder actual de la AFC Oeste, que se clasificaría directamente como campeón de división. En cabeza de los equipos con siete victorias está Cincinnati, que ha perdido todos los partidos que ha jugado frente a rivales de verdad. Persiguen a los Bengals, por este orden, Titans (qué poco me fío de ellos, pese a que Chris Johnson está espabilando), Raiders (véase la exhibición ofrecida en Miami este domingo) y Jets (los que mejor vienen jugando, sin estar aún al nivel que se espera de ellos). ¿Quién da menos?
En la NFC la situación es aún peor. Me refiero a que peor están jugando los contendientes por la plaza de wild card. Por ella pugnan el perdedor del duelo Cowboys-Giants por la NFC Este, Bears, Falcons y Lions. Todos estos equipos han palmado esta jornada. Y salvo los Giants, causando una impresión muy mala. Los Bears tienen un serio problema en ataque. Hanie no está rindiendo mal. Está muy mal. Sin pase y con Forté lesionado, complicado panorama. Anotando 3 puntos es imposible ganar. Atlanta, tras su derrota en Houston, casi dice adiós a toda esperanza de ganar la NFC Sur. El plan de la offseason parece un fiasco. Se pretendía construir un ataque explosivo que no lo está siendo. Julio Jones, el jugador por el que han tirado la casa por la ventana, alterna actuaciones estelares con partidos decepcionantes como el de Houston, en el que deja caer balones que un jugador con sus galones tiene que atrapar. Los Lions siguen en pleno proceso de desquiciamiento hasta el infinito. Rabia e ira mal encauzadas. Finalmente, ninguno de los contendientes por el Este tiene mucho por qué presumir. Los Cowboys, líderes, han palmado ante los temibles Cardinals. Los Giants dieron un buen susto a los invictos Packers, sí, pero cuando la derrota es la cuarta consecutiva, creo que hay poco por lo que sacar pecho. Lo dicho, ¿quién da menos?
MNF no es "Monday Night Football"; es "Mierda Night Football". El Monday Night era hace años el partido de la semana por excelencia. En sus orígenes, fue uno de los catalizadores de la popularidad del fútbol americano en Estados Unidos. Todo un fenómeno digno de estudio. Pero desde que la ESPN ha adquirido sus derechos, en 2006, el producto va en decadencia. El partido de la jornada de verdad es el Sunday Night. Tanto es así, que la NBC tiene derecho a cambiar de elección durante las últimas semanas de temporada regular si le interesa más dar otro de los partidos de las primeras dos sesiones del domingo que el elegido inicialmente (la Fox y la CBS, titulares de los derechos de estos partidos, pueden proteger cinco de sus partidos, decisión que deben tomar en octubre). Sobre la base de esta posibilidad, la NBC ya ha cambiado más de un Sunday Night esta temporada. Con el Monday Night, la ESPN no tiene esta posibilidad (que, obviamente, cuesta dinero). Lo que sí podía haber hecho la ESPN es elegir mejor antes de empezar la temporada. El lunes que viene asistiremos a un interesantísimo Seahawks-Rams. Qué gran elección, ESPN. Después del espectáculo que dieron estos equipos en sus duelos de la temporada pasada, como para no seleccionar este partido. Ahí no termina todo. A los Jaguars (sin todos mis respetos) los han retransmitido en dos ocasiones. Brillante elección. Casi siempre, Monday Night es sinónimo de falta de emoción. Este lunes, el partido duró dos cuartos. No está mal, visto lo visto en otros partidos. Ni los desmesurados elogios de Jon Gruden lo pueden remediar.
Mi gafe volvió a actuar: Dallas palma en Arizona. No fallo. Semana a semana, cada vez que apuesto por un equipo para llevarse la NFC Este, palma. Oye, que ya avisé la semana pasada cuando aposté por los Chicos Vaca. Lo siento por sus seguidores (tampoco mucho, para qué engañarnos). Esta semana daré una tregua y no apostaré por nadie. Supongo que sería mi apuesta la que nubló el entendimiento de Jason Garrett cuando pidió tiempo muerto justo antes de que su kicker ejecutase el field goal que les daría la victoria. La patada inicial, invalidada por el timepo muerto de Garrett, entró; la siguiente, no entró. Nota a Jason Garrett: icing the kicker - you're doing it wrong.
***
Por si alguien no se había dado cuenta, aviso: la penúltima jornada de temporada regular se jugará casi íntegramente en sábado. Antes de que digáis "de puta madre, veo la NFL y luego salgo", debéis saber que ese sábado es el 24 de diciembre. Día de Nochebuena. Para muchos, un día en el que disfrutar de la familia y en el que la tele está totalmente proscrita. De los partidos de la primera sesión, de 7 a 10.15, igual se puede ver algo, pero de los de la segunda, jodido.
It's a long way back (to Germany).
Sin más dilación, a continuación una serie de reflexiones más o menos desordenadas sobre lo recién sucedido en la NFL.
El ataque de Denver, esta vez sí, fue el principal culpable de la victoria de los Broncos ante los todopoderosos Minnesota Vikings. Por primera vez en la era Tebow, el ataque cavernícola de los Broncos se convierte en el principal protagonista de la victoria de Denver. Cavernícola, sí, pero efectivo. No cabe duda. A pesar de producir bastantes menos yardas que su rival (esta semana, más de 150 yardas menos), el ataque de los Broncos tiene una virtud muy importante: no comete pérdidas de balón. Esto tiene una importancia capital en la NFL. Sobre esta base, los Jets de Mark Sanchez consiguieron llegar a sendas finales de conferencia las dos últimas temporadas. Podemos disertar todo lo que queráis sobre el estilo high school de este ataque. Para mí, lo más relevante, es que no la caga. Los Broncos no dominaron la posesión en Minnesota: 22:09 de Denver por 37:51 de Minnesota. Creo que con esto se abandona la milonga de que con este tipo de ataque garantiza el descanso de la defensa. No es así. Pero lo importante es que responde cuando más se le necesita. En el último cuarto. Olé por ellos. Y en este partido, en otros momentos. Porque la defensa no estuvo tan inspirada como en otras ocasiones.
Y hay que decirlo: gran partido de Tim Tebow. Por primera vez, el quarterback filipino completó más del 50% de sus pases. Nuevamente, ninguno de sus pases fue interceptado. Ningún defensor intercepta un pase de Tebow desde hace cinco partidos. Su ratio de pases de touchdown por intercepciones (10 a 1) es incluso mejor que el de Aaron Rodgers. No lanzar intercepciones no es espectacular. Pero es una de las mayores virtudes que puede adornar a un quarterback. Citaba a Mark Sanchez. En cierto modo, estos Broncos se parecen a los Jets de la 2009-2010: un equipo que empieza regular y que, sobre la base de una defensa sólida, un juego de carrera potente y un quarterback novato (pero que no comete errores) consigue llegar a playoffs. Esos Jets llegaron a la final de la AFC y les dieron un buen susto a los Colts de Peyton Manning. Estos Broncos me recuerdan a aquellos Jets. Con más parafernalia y ruido mediático, pero un estilo algo similar. Dicho esto, ¿querría yo a Tebow para mi equipo? La respuesta, la misma que si me la hacéis sobre Mark Sanchez.
¿Llegarán tan lejos los Broncos como aquellos Jets? No lo creo, pero en estos momentos parecen los mejor situados para llevarse la AFC Oeste. Dicho esto, confieso que no me fío de ninguno de sus equipos para ganar la división. Los Raiders parecían los más consistentes, pero el batacazo de esta semana y el calendario que se les avecina siembran serias dudas. Probablemente los Broncos son los que llevan las de ganar, aunque tampoco me sorprendería que palmasen los cuatro partidos que quedan. Y ahí podría entrar San Diego si sigue como este lunes. Menudo lío.
En todo caso, lo que está sucediendo con Tebow es de película.
(por si alguien se lo había creído, el tráiler anterior es de coña)
Luces y sombras de los Packers. A ver si dejamos de hablar de temporada perfecta. Que un equipo gane todos sus partidos no quiere decir necesariamente que su juego sea perfecto. Solo significa que en cada uno de sus partidos suma más puntos que el contrario. Sin embargo, muchos interpretan el 12-0 de Green Bay como la dichosa temporada perfecta.
El domingo, defensa, ataque y equipos especiales de los Packers tuvieron algunos momentos brillantes y otros poco afortunados. Empiezo por la defensa. Muy de moda está defender a la defensa de los Packers. Y muchos de los defensores de esta defensa aportan argumentos que yo no comparto. Seamos claros: en líneas generales, la defensa de Green Bay estuvo regular tirando a mal en New Meadowlands. Especialmente, desde que Charles Woodson se lesionó. Los Packers no pueden permitirse la baja de Woodson. Sin él, esta defensa se convierte en un juguete. Sucedió en la Super Bowl y sucedió este domingo. Se dice que la defensa de los Packers se crece cuando más lo necesita el equipo. Se puede sostener tal afirmación con carácter general, pero no este domingo. Cuando más se necesitaba a la defensa, en el cuarto cuarto, con 8 puntos de ventaja, esta defensa fue incapaz de impedir que los Giants anotasen un touchdown y consiguiesen la conversión de dos puntos. Setenta yardas cabalgó el general Manning sobre las huestes queseras. Esta defensa es la penúltima de la NFL en yardas de pase concedidas. ¿Que se crece cerca de la goal line? No lo creo. En Cold, hard football facts utilizan un ratio para medir la "flexibilidad" de una defensa. Cuánto se dobla sin partirse. Bendability, en inglés. Ese ratio sirve para medir si es cierto que la defensa se crece cuanto más importa, cuando más aprieta el ataque rival. Indica cuántas yardas le cuesta al rival cada punto. Se calcula dividiendo el número de yardas recibidas por los puntos encajados. Cuanto mayor es el resultado, más yardas cuesta al rival conseguir un punto y más flexible es la defensa. La temporada pasada, Green Bay lideró esta clasificación. Por cada punto, el rival debía conseguir 20,61 yardas. Aquí tenéis la clasificación. Esta temporada, los cabrones de Cold, hard football facts han hecho su web de pago. Si quieres quality stats, hay que pagar. Que pague Rita. O su puta madre. Cualquiera me vale. Las yardas concedidas y los puntos recibidos por cada equipo los conocemos todos. Es información pública. En un Excel corriente y moliente uno puede hacer las cuentas en cinco minutillos. Estos son los resultados (las yardas por punto se indican en la última columna; los equipos se ordenan de más a menos flexible):
Las estadísticas dicen lo mismo que las sensaciones que uno puede tener al ver los partidos de Green Bay: que la defensa ha empeorado. Los Packers ya no son primeros. Es cierto que siguen entre ellos, pero han rebajado el coste del punto en dos yardas. Fijaos, la de los Patriots es una de las defensas más criticadas. Sin embargo, es la segunda más flexible de la NFL. Y, pese a ello, está en camino de batir el récord histórico de yardas de pase concedidas en una temporada. Los Packers también están a tiro de este récord. ¿Defense wins championships? Entre las dos defensas que más yardas de pase permiten (no ahora, sino en toda la historia) acumulan un balance de 21-3. De todos modos, como seguidor (ontológicamente pesimista) de los Packers esta defensa me preocupa.
Seguimos. Luces y sombras en el ataque. Las sombras, la deficiente protección del quarterback por parte de la línea, la intercepción a Rodgers y los drops de algunos receptores. Es extraño que Rodgers cometa un error como el del segundo cuarto, en el que lanza una intercepción cerca de la propia goal line. También es extraño que jugadores como Jermichael Finley o (especialmente) Greg Jennings sean incapaces de atrapar pases tan sencillos como los que dejaron caer este domingo. No tan extraño es que la inexperta y mermada línea ofensiva de Green Bay sea incapaz de proteger debidamente a Rodgers. Sin embargo, estos errores se vieron superados, con creces, por los aciertos. El partido de Rodgers fue excelente. Pese a la intercepción. Su último drive, épico. En cuanto a los receptores, aunque dejaron caer más balones de los debidos, también atraparon otros muy complicados y decisivos. Donald Driver y Jordy Nelson estuvieron inmensos en varias recepciones pegadas a la línea de banda. Incluso Finley y Jennings aportaron en el decisivo drive final de 58 segundos. Espectacular.
Por último, en cuanto a equipos especiales, Mason Crosby falló un field goal que debería haber transformado al terminar el segundo cuarto (sombras) pero acertó en el decisivo que dio el partido a Green Bay (luces).
No, los Packers no son un equipo perfecto. Sin embargo, hasta ahora, han sido mejores que todos sus rivales. También el domingo.
NFC LEast, AFC Worst. Dos divisiones que no están dando la talla. La NFC Este es una de las más mediáticas de la NFL. Aglutina, probablemente, el mayor mercado de la NFL: el del mayor equipo de la mayor ciudad (NY Giants), el del equipo con más seguidores de los Estados Unidos (los Cowboys), el de otro de los equipos con mayor solera (los Redskins) y el del estrellado dream team (los Eagles). La sobredosis mediática no se traduce en buenos resultados. Todos los equipos de la NFC Este palmaron esta jornada. Algunos jugaban frente a rivales poderosos (Giants y Redskins), pero los otros dos frente a equipos flojos de la otrora NFC Worst. El resultado, el mismo: derrota. Va siendo hora de que quitemos el sambenito de NFC Worst a la NFC Oeste e ideemos algún mote despectivo para el Este. NFC LEast me parece bastante adecuado.
Sobre la AFC Oeste resulta más complicado hablar, porque los Broncos vienen haciendo méritos para que no los incluyamos en el pelotón de los menos malos sino en el de los buenos. En cualquier caso, la AFC Oeste goza del dudoso mérito de ser la única división de la NFL en la que todos sus equipos han recibido más puntos de los que han anotado. Tal y como van las cosas, me parece que con 9 victorias se puede ser campeón de división.
Si los power rankings miden el estado de forma, los Saints deben ser los líderes. Multitud de páginas web publican sus particulares power rankings. ¿Qué coño miden estos rankings? No lo sé. Preguntádselo a sus autores. Desde NFL.com, pasando por Sports Illustrated y ESPN.com, hasta Zona Roja, tenemos power rankings. Supongo que intentan medir el estado de forma de cada franquicia e ir un poco más allá del mero balance general de victorias-derrotas. Sin embargo, desde el inicio de la temporada, los Packers lideran todos y cada uno de los power rankings. Claro, porque comenzaron como campeones y no han perdido un partido desde entonces. Es un motivo. Pero si esos rankings pretender medir qué equipo está mejor ahora mismo, el liderato debe corresponder a los Saints.
Las discusiones sobre power rankings me recuerdan un poco a las de college football, aunque en este caso la discusión es inocua (en college football es esencial, determina quién se juega el título, y aprovecho para decir que no me mola que volvamos a ver un LSU-Alabama en el partido por el título nacional; tercera edición del SEC title game). Y aplicando la misma lógica que se usa en esas discusiones universiarias, creo que los Saints merecen todos los honores en cuanto a power. Este equipo lleva cuatro victorias consecutivas, contra rivales complicados y mostrando cada vez mayor superioridad. Sobre todo si comparamos cómo ganaron ellos a los rivales comunes de los Packers el último mes: Bucs, Giants y Lions. Los Packers lo pasaron mal ante los Giants y regular ante los Bucs. Es verdad que vencieron con cierta comodidad a Detroit, aunque la primera parte estuvo muy igualada. Contra esos mismos rivales, los Saints vencieron con mucha solvencia. Comparemos cómo ganaron los Saints a los Giants y cómo lo hicieron los Packers. Brees y sus colegas de ataque están alcanzando el nivel de aniquilación absoluta del rival. Además, la defensa de los Saints cada vez es menos endeble. En el último mes, nadie ha jugado tan bien como ellos.
Por fin vimos a los Chargers que esperábamos. Probablemente, demasiado tarde. Pero lo que se vio el lunes en Jacksonville es precisamente lo que creíamos que íbamos a ver cuando jugase San Diego. Un ataque explosivo, que revienta al rival a base de bombas precisas de Philip Rivers y con un muy buen juego de carrera con el combo Mathews-Tolbert. La defensa, además, salvo en un par de drives en el segundo cuarto, desquició al ataque de los Jaguars. Lo sé, desquiciar al ataque de los Jaguars no tiene mucho mérito, pero aplastar a su defensa sí. Porque aunque tenga poco reconocimiento, la defensa de Jacksonville es de las mejores de la NFL. La 5.ª, en estos momentos. No voy a discutir el despido de Jack del Rio, que en su larga etapa en la franquicia del norte de Florida ha hecho deméritos más que suficientes para conseguir la destitución. Pero creo que es justo reconocer que la defensa que construyó este año ha funcionado bastante bien (el ataque es otro cantar). Nadie ha hecho tantos puntos a los Jaguars como los Chargers esta jornada. Desde la quinta jornada Jacksonville no recibía más de 30 puntos. Recordemos de qué manera tan apestosa ganaron a los Ravens. Como dirían en los iuesei, give some credit to the Chargers.
El problema es que a buenas horas, Philip Rivers. Quedan cuatro partidos y San Diego está a dos partidos de Broncos y Raiders. Jodidérrima está la cosa. Jugando así, pueden ganarlos todos, aunque el calendario está complicado (sobre todo ante Baltimore). Sus rivales divisionales no ofrecen mucha seguridad, por lo que bien podrían palmar lo que les queda. Sí, es casi imposible. Pero remember 2008. A falta de cuatro partidos, a cuatro partidos de los Broncos estaban. Y terminaron ganando su división.
¿Nadie quiere una wild card? La sexta plaza de ambas conferencias va a estar muy reñida. Porque parece que nadie la quiere. En la NFC, puede que hasta la quinta recaiga en el menos malo.
Comenzamos por la AFC. La quinta plaza parece claramente destinada al perdedor de la batalla entre Steelers y Ravens por el liderato de la AFC Norte. Eso está claro. Ambos han hecho méritos para jugar en enero. ¿Algún no-campeón de división más lo merece? Uf, complicado. Ahora mismo hay cuatro equipos con un balance de 7-5. Cinco equipos si contamos a Denver, líder actual de la AFC Oeste, que se clasificaría directamente como campeón de división. En cabeza de los equipos con siete victorias está Cincinnati, que ha perdido todos los partidos que ha jugado frente a rivales de verdad. Persiguen a los Bengals, por este orden, Titans (qué poco me fío de ellos, pese a que Chris Johnson está espabilando), Raiders (véase la exhibición ofrecida en Miami este domingo) y Jets (los que mejor vienen jugando, sin estar aún al nivel que se espera de ellos). ¿Quién da menos?
En la NFC la situación es aún peor. Me refiero a que peor están jugando los contendientes por la plaza de wild card. Por ella pugnan el perdedor del duelo Cowboys-Giants por la NFC Este, Bears, Falcons y Lions. Todos estos equipos han palmado esta jornada. Y salvo los Giants, causando una impresión muy mala. Los Bears tienen un serio problema en ataque. Hanie no está rindiendo mal. Está muy mal. Sin pase y con Forté lesionado, complicado panorama. Anotando 3 puntos es imposible ganar. Atlanta, tras su derrota en Houston, casi dice adiós a toda esperanza de ganar la NFC Sur. El plan de la offseason parece un fiasco. Se pretendía construir un ataque explosivo que no lo está siendo. Julio Jones, el jugador por el que han tirado la casa por la ventana, alterna actuaciones estelares con partidos decepcionantes como el de Houston, en el que deja caer balones que un jugador con sus galones tiene que atrapar. Los Lions siguen en pleno proceso de desquiciamiento hasta el infinito. Rabia e ira mal encauzadas. Finalmente, ninguno de los contendientes por el Este tiene mucho por qué presumir. Los Cowboys, líderes, han palmado ante los temibles Cardinals. Los Giants dieron un buen susto a los invictos Packers, sí, pero cuando la derrota es la cuarta consecutiva, creo que hay poco por lo que sacar pecho. Lo dicho, ¿quién da menos?
MNF no es "Monday Night Football"; es "Mierda Night Football". El Monday Night era hace años el partido de la semana por excelencia. En sus orígenes, fue uno de los catalizadores de la popularidad del fútbol americano en Estados Unidos. Todo un fenómeno digno de estudio. Pero desde que la ESPN ha adquirido sus derechos, en 2006, el producto va en decadencia. El partido de la jornada de verdad es el Sunday Night. Tanto es así, que la NBC tiene derecho a cambiar de elección durante las últimas semanas de temporada regular si le interesa más dar otro de los partidos de las primeras dos sesiones del domingo que el elegido inicialmente (la Fox y la CBS, titulares de los derechos de estos partidos, pueden proteger cinco de sus partidos, decisión que deben tomar en octubre). Sobre la base de esta posibilidad, la NBC ya ha cambiado más de un Sunday Night esta temporada. Con el Monday Night, la ESPN no tiene esta posibilidad (que, obviamente, cuesta dinero). Lo que sí podía haber hecho la ESPN es elegir mejor antes de empezar la temporada. El lunes que viene asistiremos a un interesantísimo Seahawks-Rams. Qué gran elección, ESPN. Después del espectáculo que dieron estos equipos en sus duelos de la temporada pasada, como para no seleccionar este partido. Ahí no termina todo. A los Jaguars (sin todos mis respetos) los han retransmitido en dos ocasiones. Brillante elección. Casi siempre, Monday Night es sinónimo de falta de emoción. Este lunes, el partido duró dos cuartos. No está mal, visto lo visto en otros partidos. Ni los desmesurados elogios de Jon Gruden lo pueden remediar.
Mi gafe volvió a actuar: Dallas palma en Arizona. No fallo. Semana a semana, cada vez que apuesto por un equipo para llevarse la NFC Este, palma. Oye, que ya avisé la semana pasada cuando aposté por los Chicos Vaca. Lo siento por sus seguidores (tampoco mucho, para qué engañarnos). Esta semana daré una tregua y no apostaré por nadie. Supongo que sería mi apuesta la que nubló el entendimiento de Jason Garrett cuando pidió tiempo muerto justo antes de que su kicker ejecutase el field goal que les daría la victoria. La patada inicial, invalidada por el timepo muerto de Garrett, entró; la siguiente, no entró. Nota a Jason Garrett: icing the kicker - you're doing it wrong.
***
Por si alguien no se había dado cuenta, aviso: la penúltima jornada de temporada regular se jugará casi íntegramente en sábado. Antes de que digáis "de puta madre, veo la NFL y luego salgo", debéis saber que ese sábado es el 24 de diciembre. Día de Nochebuena. Para muchos, un día en el que disfrutar de la familia y en el que la tele está totalmente proscrita. De los partidos de la primera sesión, de 7 a 10.15, igual se puede ver algo, pero de los de la segunda, jodido.
martes, 21 de diciembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 15
Esta jornada comenzaban los playoffs particulares de muchos equipos. Con solo tres partidos para terminar la temporada, casi nadie tenía su plaza de postemporada asegurada, y muchos equipos, algunos de ellos favoritos a todo en septiembre (Chargers, Colts, Packers) podían quedar matemáticamente eliminados. Comenzaban los partidazos para decidir quién gana cada división y quién consigue prolongar su temporada. Y no decepcionaron. Lo mejor de la temporada ha llegado. Y lo que queda.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Fin a dos rachas que datan de tiempos inmemoriales. Ya no podemos decir que los Buccaneers ganan siempre a los malos (llevaban 8/8) ni que los Lions siempre pierden lejos de Detroit (llevaban 26 derrotas consecutivas, superando su propio récord). Leí hoy en Cold, Hard Football Facts que la probabilidad de que un equipo pierda 26 partidos seguidos frente a 24 rivales cualesquiera fuera de su estadio es de aproximadamente 1 entre 4 billones (1/4000.000.000.000). Ayer se rompió, contra todo pronóstico, tan inquebrantables rachas. Detroit sabe ya lo que es ganar lejos del Ford Field y los Bucs saben lo que es perder contra un equipo malo. Quizá ahora se valore más el mérito de Tampa Bay. En un año en el que los malos son mejores que nunca, tiene mucho mérito vencerlos. Los Lions son ya los aguafiestas oficiales de la NFL. La semana pasada, sin jugarse nada más que empeorar su elección del próximo draft, comprometieron seriamente el futuro de los Packers. Esta lo han hecho, si cabe más, con los Buccaneers, devolviendo el favor a Green Bay. Otra racha se rompió en ese partido: la de prórrogas que no se decidían en el primer drive ofensivo a favor del ataque. Detroit anotó a las primeras de cambio.
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,Joe Webb (¡que no, que juega Favre!), Rex Grossman, Tim Tebow, Jon Kitna, Colt McCoy y Joe Skelton serían titulares con sus equipos? Nota para la próxima vez que se analicen las plantillas de cada equipo en la offseason: echar un vistazo a la profundidad en el puesto de QB.
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
No, no voy a hablar del ridículo que hizo ayer el entrenador del equipo-que-no-debe-ser-nombrado y del que hacen día sí día también sus sucios esbirros del Marca y el As, las putas (en sentido figurado y puramente intelectual, que me parece el más peyorativo de la palabra) de Florentino. No hablaré de la mezcla entre vergüenza ajena y risa que provoca que un tonto del culo que tiene el culo relamido por un clon del King del Burger King se queje de un arbitraje por "trece errores graves" (sic) como "un minuto de descuento cuando había más pérdidas de tiempo" (cualquier periodista con un mínimo de dignidad y dos dedos de frente diría que tales declaraciones son impropias de un profesional que conserve un mínimo de decencia). No, no hablaré de ello, igual que no hablé del absoluto ridículo que hizo el entrenador invencible con el sueldo más alto de la historia y el equipo más caro del universo cuando le cayeron cinco en Barcelona. Y cinco fueron aunque debieron ser quince. No puede ser más ridículo cuando tienes más recursos que nadie, más recursos que todos (más que ninguna entidad deportiva de todo el mundo) y los empleas con no mejor resultado que el que obtendría un mono deficiente (el mono deficiente habría obtenido, como poco, los mismos títulos que Florentino en sus últimos cinco años como presidente y después de 500 millones de euros en fichajes --cero--, y por lo menos resultaría simpático). Por suerte esto no ha llegado a la NFL. Por suerte, si a alguien se le ocurre inventarse una miseria intelectual como el puto Villarato de los cojones, que ya está bien, o se le despide fulminantemente o se le condena al ostracismo absoluto. No sé qué es peor, que Relaño se lo crea (en cuyo caso habría que poner en seria duda su capacidad intelectual) o que lo haga deliberadamente para vender periódicos (en cuyo caso valora bien poco su dignidad como periodista, aunque hay que poner en duda que alguien que permite a Tomás Roncero y a Frédéric Hermel escribir en su medio --no solo eso, sino que incluso les paga-- tenga un mínimo de dignidad profesional). Y la nómina del diario en el que escribe Leticia Sabater es aún peor, pero no escribiré sobre nada de eso porque esta semana, si tengo tiempo, publicaré un artículo en el que, entre otras cosas, hablaré de esto. Porque cuando parece que no se pueden rebajar más, Marca y As lo hacen (la prensa ¿deportiva? de Barcelona es exactamente igual de miserable, pero estos llevan una larga trayectoria arrastrándose por el fango, lo que hace que sea menos destacable). Ya está bien, cojones. Telebasura y periodismo deportivo (?) basura es lo que triunfa (aunque, por lo menos en cuanto a resultados económicos, a quienes hacen periodismo deportivo basura no les va tan bien --de hecho, les va muy mal-- como a los que hacen telebasura, que sí que se forran). Pero aclaro: me consta que la mayoría de personas en esos medios son normales, y que disienten de lo que dictan sus directores. En esos medios hay personas brillantes. Este artículo, opuesto a la línea editorial del Marca, es un buen ejemplo de ello. Una delicia del periodista deportivo que, a mi juicio, mejor escribe y con mejor criterio. No es el único con dos dedos de frente. Por esas personas, entre otras muchas, es duro tener que decir esto, pero no deja de ser verdad: si pagas un euro por esas bazofias de panfletos, con contenidos más propios de fanzines de los Ultras Sur, estás diciendo "soy imbécil". O eso, o te gusta practicar la coprofagia. Lo siento pero sí: la portada, la opinión de un director o la editorial representan a un periódico. Y toman al lector por gilipollas.
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
* * *
Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
* * *
Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
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| Lo nunca visto esta temporada en la NFL. |
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
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| El amo da de comer a sus esbirros. |
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
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Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
martes, 14 de diciembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 14
Advertencia previa: si no os gusta el fútbol o el Dépor en particular, os disgustará que haya dedicado los nombres de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes (y bastante más espacio) al club del que me hice socio en 1990 (todavía en Segunda División) y con el que sufro (bastante) y disfruto (muy poco o nada últimamente). Os aconsejo si ese es el caso, que os saltéis el primer párrafo de cada sección (y el vídeo incrustado correspondiente). Si, en cambio, sois del Dépor o simplemente os cae bien, disfrutaréis mucho recordando tiempos anteriores, sin duda mejores que los actuales, y que seguramente nunca volverán. ¿Por qué esto ahora? Pues no sé, la verdad. Me apetecía. Me puse nostálgico y este es el resultado. Ya le tocará el turno también al Estu. Joder, que esto es un blog, palabra que deriva de weblog, "diario web". Y un diario tiene que ser algo personal, ¿no?
Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!
Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.
Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.
El vomitorio (lo más comentado)
Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.
Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:
No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.
Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.
La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.
Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:
Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).
El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.
Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.
Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).
Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.
Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.
La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.
Fran (todo sigue igual)
La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.
Nunca dejamos de citar en esta sección a los Tampa Bay Buccaneers. Esta semana no será la excepción. Jugaban contra un equipo con récord negativo y, como siempre, vencieron. Con toneladas de suerte, gracias no solo al extra point que ni se llegó a chutar, sino también a que el kicker de los Redskins, Graham Gano, el mismo que se la clavó a los Packers desde su casa para ganar el partido (sí, soy muy rencoroso) falló dos field goals bastante asequibles. En cualquier caso, los Bucs siempre ganan a los malos, siempre pierden con los buenos. Pero como todas las victorias valen lo mismo (relativamente, como aclararemos más adelante), 8-5 y acechando los playoffs. Y tienen muchas opciones de conseguirlo. Si todo sigue igual, terminarán 10-6, pues ahora jugarán en su casa frente a Lions y Seahawks (equipos perdedores en estos momentos) y finalizan la regular season frente a los Saints. Con aún más suerte de la que han tenido (por el calendario que les ha tocado) quizá los Saints llegan a la última jornada sin nada en juego y reservan titulares. La leche. En ColdHardFootballFacts.com los consideran un fraude de equipo, ya que ahí tienen mucho en cuenta las Quality Standings, pero es lo que hay. Por mucho que dijeran la pasada semana "Tampa is the biggest fraud team in the NFL: 0-5 against Quality Teams, 7-0 against everybody else", los Bucs tienen bastantes papeletas para entrar en playoffs vía wild card (en cuyo caso jugarían contra el tercer mejor campeón de división de la NFC). Y ya hemos comentado muchas veces que esta temporada los equipos malos son muy buenos. Que se lo digan si no a los Packers.
Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.
Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.
Centenariazo (la sorpresa)
El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la instituciónmafiosa que más detesto, el día en el que celebraba su centenario, con toda la fiesta ya montada. Y en su propio estadio. Ah, al hilo de esto: el pasado mes de mayo, antes de la final de la Copa de Italia, cierto prepotente y bocazas entrenador dijo que nunca había visto que un equipo jugase la final de la Copa en su casa. Una situación "única en el mundo". Se ve que no conoce nada bien la historia reciente del club que entrena en la actualidad. Gallina de piel al recordar este sorprendente día:
En el Plácido domingo, jodido lunes de la pasada jornada decía esto: "Estamos tan curados de espanto que salvo que Carolina o Cincinnati ganen un partido (y estos estuvieron a punto), nada resulta sorprendente. En estos momentos, además de los dos equipos citados, los Buffalo Bills y los Detroit Lions son los equipos con menor número de victorias ¿Os extrañaría que los Bills o los Lions ganen a quien sea? A mí no. No me fío un pelo de que Green Bay gane en Detroit la próxima jornada". Bueno, aunque escribiese esto, no habría apostado por que los Lions derrotasen a los Packers. Para que eso sucediese, para que Drew Stanton (tan cafre como pasador como buen corredor) derrote a Aaron Rodgers, tiene que darse una sucesión de sorprendentes acontecimientos. Qué se yo, por ejemplo, que Greg Jennings, el receptor más en forma de la NFL, regale un pase de touchdown a su defensor para que lo intercepte, que Aaron Rodgers se lesione, que el ataque de Green Bay sea incapaz de anotar un mísero touchdown. Bueno, pues todos esos sorprendentes acontecimientos se dieron. Joder, si es que hasta Matt Flynn, quarterback suplente de los Packers, se le suponía un nivel, desde luego superior al de Stanton. No fue así. Sí, Flynn lo hizo menos mal que Stanton, lamentable pasador, que con Calvin Johnson, Brandon Pettigrew y Nate Burleson en el campo y un juego de carrera que requería toda la atención posible, llevaba 0 yardas de pase y 2 intercepciones en 41 minutos. La leche. Sin duda, la sorpresa de la jornada, por muy buenos que fuesen los Lions y muy mala suerte que tuviesen en el pasado.
¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.
Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.
Djalminha (lo mejor)
Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.
Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.
Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.
En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.
El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.
Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.
En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.
Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.
Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.
El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:
Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.
Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.
Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.
Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.
El penalti de Đukić (lo peor)
Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.
Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.
Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.
Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:
Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).
De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.
Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.
El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.
En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:
Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.
Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:
Mención especial también para Mike McCarthy, que después de que los árbitros diesen como incompleta una recepción de Greg Jennings en la end zone, como poco dudosa, decidió no pedir un challenge a pesar de os aspavientos de Jennings, quien se lo pedía acaloradamente. En una repetición parece pase completo. Habrían sido 7 puntos en vez de 3. Green Bay perdió 7-3, y McCarthy no pidió ningún challenge. En esas acciones siempre hay que pedir un challenge. La cagó por no hacerlo en Atlanta, terminó costando el partido, lo volvió a hacer ayer.
La carrera por los playoffs
Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada deNFL.com (actualizado a martes, la imagen está tomada de CBSSports.com, la web de la NFL está en estos momentos caída).
Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.
* * *
Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
* * *
Actualización del martes
Los partidos de la noche del lunes han dado mucho que hablar. El primero, por la ya referida ausencia de Brett Favre. Tenía que ser justo ahora que Green Bay le necesita (Minnesota jugaba contra tres rivales de los Packers en la lucha por los playoffs, contando con el partido de ayer: Giants, Bears y Eagles). Sin él, los Vikings fueron incapaces de plantar cara a los Giants, a pesar de los regalitos de Eli Manning. No sé qué pasa por New Jersey, pero los quarterbacks de sus equipos están fallando más de la cuenta últimamente. Ayer Eli lanzó dos intercepciones, que le sitúan como líder de la NFL en este apartado negativo superando a Brett Favre (19 y 18 cada uno; Brees y Palmer también llevan 18). A los Giants les está salvando su imponente defensa y su excelente juego de carrera. Este lunes tanto Brandon Jacobs como Ahmad Bradshaw pasaron de las 100 yardas de carrera, 116 y 103, respectivamente, con un touchdown para cada uno.
Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...
Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!
Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.
Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.
El vomitorio (lo más comentado)
Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.
Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:
No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.
Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.
La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.
Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:
Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).
El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.
Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.
Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).
Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.
Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.
La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.
Fran (todo sigue igual)
La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.
| Gano no ganó; su equipo perdió por su culpa. |
Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.
Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.
Centenariazo (la sorpresa)
El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la institución
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| Un balón imposible de atrapar para el receptor. Inevitable intercepción. |
¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.
Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.
Djalminha (lo mejor)
Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.
Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.
Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.
En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.
El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.
Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.
En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.
Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.
Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.
El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:
Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.
Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.
Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.
Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.
El penalti de Đukić (lo peor)
Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.
Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.
Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.
Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:
Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).
De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.
Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.
El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.
En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:
Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.
Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:
La carrera por los playoffs
Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada de
Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.
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Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
* * *
Actualización del martes
El otro partido supuso la eliminación definitiva de los Texans en la carrera por los playoffs. Y, otra vez, en un partido dramático. Igual que ante Jaguars, Eagles y Jets, pierden en el último suspiro. Esta vez, después de una remontada épica. Perdían por 28-7 mediado el tercer cuarto, y remontaron los 21 puntos de desventaja en el último suspiro, a tan solo 21 segundos para el final del partido, gracias a un touchdown con conversión de 2 puntos impresionante.
Después, en la prórroga, la defensa de los Ravens ganó el partido.
Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...
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