Sigo el mismo orden que el año pasado. Tras la NFC Norte, toca la Oeste. La división más denostada de la NFL, la que año a año bate récords negativos. No diga NFC West, diga NFC Worst. Ninguna otra división está más barata. Incluso con récord negativo es posible ser campeón. Sí, todos se ríen de la NFC Oeste, todos la abominan, y muchos cuestionan la justicia de que uno de los equipos de esta división deba tener derecho a disputar los playoffs.
Sin embargo, cuando llegan los playoffs, la cosa cambia. Por curiosidad, he consultado qué división lleva más temporadas consecutivas cosechando al menos una victoria en postemporada. Sorpresa, sorpresa. Es la NFC Oeste. Desde la 2003-2004, cuando los Seahawks cayeron en la ronda de wild card y los Rams en la divisional (el primer partido que jugaban), siempre un equipo de la NFC Worst gana por lo menos un partido de playoffs. Van ya 7 postemporadas consecutivas con triunfos de la NFC Oeste. Para que os hagáis una idea de lo complicado que resulta mantener una racha así, la siguiente división que lleva más temporadas consecutivas con victorias es la AFC Norte con 3. Es decir, menos de la mitad que la denostada NFC Oeste.
Así que ya sabéis, no os riáis mucho de la NFC Oeste ni celebréis que vuestros equipos se crucen con estos mindundis en playoffs, porque os podéis llevar un buen susto. Tanta burla estimula el factor nobody believes in us, un factor increíblemente poderoso cuando llega la postemporada en la NFL. Los Saints se las prometían muy felices al llegar a Seattle la temporada pasada, y les pasó lo que todos sabemos.
San Francisco 49ers
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Oeste, 12.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Cuando tuve conocimiento por primera vez de la existencia de un deporte llamado fútbol americano, los buenos de esta cosa tan curiosa eran un equipo con un nombre que molaba bastante: los San Francisco Fortinainers. Recuerdo ver trozos de partidos en la Televisión de Galicia, y cómo hablaban de un tal Joe Montana. Todo sonaba muy genuinamente americano. Los 49ers fueron el equipo dominante de la década de los 80 y de principios de los 90. Entre 1981 y 1994 consiguieron cinco Super Bowls. Durante nada menos que 16 temporadas consecutivas (de 1983 a 1998) consiguieron al menos 10 victorias en temporada regular. Sin embargo, antes y después de ese glorioso periodo, el rendimiento de los Niners es bastante mediocre. Este espectacular vídeo recoge sus mejores momentos, protagonizados por auténticos dioses de este deporte como Bill Walsh, Joe Montana, Jerry Rice o Steve Young.
Música. La bahía de San Francisco es otro de los territorios que ha visto nacer a excelentes grupos de rock. Tanto es así, que existe el concepto de San Francisco sound. De la zona proceden bandas como Grateful Dead, Jefferson Airplane o la Creedence Clearwater Revival. Cosa fina. Yo soy más de los Dead Kennedys. Esta canción (su letra) sintetiza el ideario político de cierta tendencia conservadora. Kill the poor. Plenamente vigente.
Qué se espera de ellos. Como casi siempre, a principios de temporada los 49ers generan esperanza entre sus aficionados. La plantilla tiene nombres: Vernon Davis, Patrick Willis, Frank Gore, Justin Smith, Braylon Edwards o Michael Crabtree. Pero claro, también los tenía la temporada pasada (salvo Edwards). También tenía una plantilla bastante superior, teóricamente, a la de sus rivales de división. Pero tenían a un pésimo entrenador, Mike Singletary, que hacía que el valor del conjunto fuese muy inferior a la suma individual de cada una de sus piezas. Para cambiar drásticamente este panorama llega el entrenador más cotizado de la offseason. El hombre por el que se peleaban franquicias de NFL y universidades, el head coach de moda: Jim Harbaugh. Al hermano del entrenador de los Ravens, que la temporada pasada entrenaba a la universidad de Stanford, le ofrecieron varios cheques en blanco y eligió el de San Francisco. Nuevo entrenador, ilusión renovada, altas expectativas (por lo menos, ganar su división).
Ataque. Sobre el papel, los Niners tienen una buena línea ofensiva, un corredor de elite, muy buenos receptores y un quarterback... Bueno, un quarterback discutido, pero creo que más por lo que "costó" (número 1 del draft) que por su rendimiento. Con lo anterior quiero decir que el ataque lo tiene prácticamente todo para funcionar. La temporada pasada no lo hizo: el ataque de San Francisco ocupó el 24.º lugar de la NFL en anotación, y un lamentable 29.º puesto en conversiones de tercer down. Aunque los ingredientes son buenos, hay que combinarlos adecuadamente.
Quarterback. No me disgusta Alex Smith. En absoluto. Me parece un buen jugador. No es una estrella, no debería haber sido un número 1 del draft, pero es un buen jugador. Creo que con confianza puede ser un quarterback más que válido para los Niners. Esto es simplemente una impresión personal en vista de lo sucedido en algunos partidos de la pasada temporada. Los números, sin embargo, no fueron buenos (tampoco desastrosos): 204/342 (59,6%), 2370 yardas, 14 pases de TD, 10 intercepciones, rating de 82,1. Esperando su oportunidad estará Colin Kaepernick, una segunda ronda alta del pasado draft y en el que muchos ven el futuro de la franquicia. Harbaugh sabe llevar a un quarterback (fue entrenador de esta posición en la NFL) y confío en que saque lo mejor de Smith y sepa ir formando a Kaepernick.
Receptores. La incorporación de Braylon Edwards hace que esta unidad pase de buena a muy buena. Edwards, cuando está centrado, es un gran receptor. Con calidad para ser el número 1 de una franquicia NFL. El tight end titular, Vernon Davis, es de los mejores de la NFL en la posición, y en particular en labores de recepción. Y para completar el trío de magníficos, Michael Crabtree, un jugador que todavía no ha rendido al nivel que se espera de él pero al que se le ven cualidades. Eso sí, su fama y expectativas creadas ya le han hecho acreedor de una "maldición". Se habla de la Crabtree curse. Dicen que es gafe. Mientras Mike Singletary fue entrenador de San Francisco, el balance es de 8-5 en partidos en los que Crabtree no estuvo y de 10-17 en los que sí jugó. Dejando gafes aparte, es un equipo de receptores de primera.
Línea ofensiva. El año pasado, bastante mal. Este pinta relativamente bien. Han fichado a un Pro Bowler, Jonathan Goodwin, para que su culo sea palpado por Alex Smith. Se supone que Gooodwin debe mejorar el nivel de la línea, que incluye a jóvenes jugadores de primeras rondas del draft que deberían haber progresado para la temporada que entra.
Backfield. Frank Gore es un corredor de primera categoría. Cuando está en forma, eso sí. Gore es un jugador delicado (algo que no resulta sorprendente en esta posición, por otra parte). Como segunda opción, Brian Westbrook, una estrella en declive que puede aportar como complemento. Anthony Dixon completa una unidad con talento, pero con dudas en cuanto a su forma física.
Defensa. Los Niners tienen una buena defensa, cuyo rendimiento la temporada pasada no pasó de correcto, pero que debería ser capaz de más. Excelente contra la carrera (los 49ers fueron sextos en yardas permitidas), debe mejorar contra el pase y, en particular, en el pass rush (presión al pasador). En principio, la mejor de la división.
Línea defensiva. Cuando una línea cuenta con un jugadorazo como Justin Smith, la solidez está asegurada. Es una obviedad, y lo repito mucho, pero tener a un tipo que acapara marcajes dobles y la atención de los bloqueadores rivales libera muchos espacios a sus compañeros. Los hace mejores. La línea de los Niners sufre la baja de Aubrayo Franklin, al que suplirá en el centro Isaac Sopoaga. El tercer integrante de la línea es el que suscita más dudas. Ray McDonald parece llevar ventaja.
Linebackers. La estrella de la defensa de San Francisco, y puede que el mejor jugador del equipo, es Patrick Willis. Con argumentos para considerarlo el mejor linebacker de la NFL, y eso es mucho decir. Una mala bestia. Casi siempre destaco jugadas ofensivas, y los highlights defensivos no son menos espectaculares. Este, que repasa la carrera de Patrick Willis, centrándose en la última temporada, es tremendo:
Secundaria. Los Niners contarán con una secundaria renovada, con nombres de garantía, que deberá mejorar bastante el rendimiento de la defensa al pase de la temporada pasada. Ya no cuentan con Nate Clements, su mejor cornerback la temporada pasada. Su sustituto será Carlos Rodgers, un jugador bastante solvente que procede de los Redskins. También incorporan al exvikingo Madieu Williams y al exBill Donte Whitner para las posiciones de safety.
Equipos especiales. San Francisco incorpora a su plantilla a uno de los héroes del último anillo de Green Bay: David Akers, kicker de los Eagles el año pasado. A Akers se le consideraba el mejor kicker de la NFL, hasta que en la pasada wild card round hizo lo que hizo.
Aparte de Akers, que a pesar de sus benditos fallos en wild card debería de seguir siendo uno de los pateadores más fiables de la NFL, los Niners cuentan con un buen punter, Andy Lee, y con un excelente retornador en Ted Ginn Jr.
Equipo técnico. La gran esperanza de la bahía. Esta temporada, el que genera ilusión es su head coach, Jim Harbaugh. Viene con las mejores referencias, aunque sin experiencia previa en ese cargo en la NFL. Tiene buena pinta, no seré yo quien lo contradiga.
Calendario. Todos los equipos de la NFC Oeste tienen calendarios teóricamente fáciles, ya que tienen la suerte de jugar seis veces entre ellos (dos con cada rival). Con todo, 49ers y Cardinals son los más afortunados, sobre todo los segundos. San Francisco tiene teóricamente el tercer calendario más fácil de la NFL. Comienzan con dos seguidos en casa, frente a Seahawks y Cowboys, y luego viajan a Cincinnati. Deberían ganar al menos dos de esos partidos, o incluso los tres. Acabarán la temporada con dos partidos divisionales fuera de casa, ante Seahawks y Rams, por lo que les conviene llegar con los deberes hechos o pueden pasarlo mal.
Pronóstico. Campeón de la NFC Oeste. Ningún equipo acumula tanto talento como ellos.
St. Louis Rams
Temporada pasada: 7-9. 2.º NFC Oeste. 9.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Los Rams son un equipo itinerante. Ahora están en St. Louis, antes estuvieron en Los Ángeles y en Anaheim, y quién sabe dónde estarán mañana. Los Rams cuentan con 3 títulos de campeón de la NFL, aunque por el que son más recordados es por el último. El único conseguido en la era Super Bowl, el único conseguido en St. Louis. Ya escribí en su momento que el cómo importa. No todos los anillos valen lo mismo. Todos los años, todas las competiciones coronan a su campeón. Siempre hay uno que queda primero, necesariamente. Pero la forma de llegar a ese fin no es siempre la misma. E importa, vaya si importa. No a todo el mundo, por supuesto. Para algunos, ese fin es lo único importante. Eso sí, cuando se recuerden sus carreras, lo único que quedará por el recuerdo serán los fríos números. Un título, o unos cuantos. Pero mejor ahorrarse los partidos que los llevaron a conseguirlo. Sí, pienso entre otros en el tipo al que se han vendido en una huida hacia adelante sin precedentes los aficionados del equipo-que-no-debe-ser-nombrados. Un prepotente mentiroso y cínico que, además, no dejará nada más que fríos números, estadísticas. También una puta mierda de juego, unos modales vomitivos y una filosofía barriobajera. Pero en nada habrá contribuido al juego. Los Rams estuvieron al otro lado. En el lado de los equipos memorables, los que dejan un espectáculo inolvidable, los que contribuyen a que un deporte sea digno de ver. The greatest show on turf. Y hasta ganaron.
Música. St. Louis es otro ilustrísimo lugar en el ámbito musical. Una de las cunas del jazz y del blues. Allí también nació un tal Chuck Berry.
Qué se espera de ellos. Los Rams aspiran a ganar su división. Hace un par de temporadas fueron el peor equipo de la NFL. La pasada, en la que poco se esperaba de ellos, a punto estuvieron de ganar su baratísima división. A un partido se quedaron de ello. Este año, en vista de la evolución, aspiran a ganar la NFC Oeste. Su joven quarterback cuenta con un año más de experiencia y con mejores receptores con los que asociarse. Aires optimistas se respiran por St. Louis.
Ataque. Aunque contaba con el importante apoyo de un juego de carrera potente (Steven Jackson es de los mejores running backs de la NFL), la temporada pasada Sam Bradford se vio bastante perjudicado por la ausencia de receptores fiables y por las graves lesiones de algunos de ellos. Esta temporada, los Rams refuerzan la unidad con novatos y un jugador contrastado como Mike Sims-Walker, por lo que el panorama mejora. Llega también Josh McDaniels como coordinador ofensivo, un tipo que mostró estar como una puta cabra en su puesto de head coach con los Broncos. Sin embargo, creo que en un perfil más bajo puede funcionar.
Quarterback. Sam Bradford disfrutó de un año de novato sin presiones e incluso con la condescendencia de crítica y público. Aunque dio muestras de calidad, sus números estuvieron entre los peores de la NFL (78,5 de passer rating) y a la hora de la verdad se le vio todavía muy verde. Decía antes que es cierto que estaba bastante desasistido por sus receptores, pero tampoco debemos olvidar que estos números mediocres (seamos generosos, era novato) los hizo poniendo en práctica un gameplan ofensivo muy conservador, que trataba de minimizar riesgos, y con el apoyo de un corredor potente. Sí, era un novato, pero el número 1 del draft de 2010. Y es cierto que dio muestras de mucha calidad. Pero esta temporada se le debe exigir más. Personalmente, y a pesar de la estopa que habéis leído, me gusta. No sé si es el mejor QB de la división hoy, pero es probable que a medio plazo lo sea.
Receptores. La unidad de receptores de la temporada pasada estaba entre las peores de la NFL. Se vio mermada por la grave lesión de su teórico número 1, Donnie Avery. Esta temporada debería estar listo. En su ausencia, Danny Amendola y Brandon Gibson rindieron a muy buen nivel. Con todo, la novedad más importante de la unidad es la incorporación de Mike Sims-Walker, el ex de los Jaguars cuya fama le precede y no sé si merece. Sims-Walker está entre la nobleza (aunque no elite) de los receptores de la NFL. No tengo claro si merece tal consideración por lo visto últimamente en Jacksonville. En St. Louis deberá mejorar su rendimiento en los Jaguars. Me parece clave para el éxito de los Rams. El tight end novato Lance Kendricks y, una vez recuperado de su lesión, Michael Hoomanawanui (reconozco que busqué mal escrito su nombre en Google, me salió el "quizá quisiste decir" e hice un copia-pega del nombre correcto para escribirlo aquí) serán también objetivos de Bradford en el juego de pase.
Línea ofensiva. Claramente necesitaba mejorar. Demasiados sacks permitidos, pocas yardas de carrera conseguidas. La línea de los Rams es muy joven, con todos sus jugadores por debajo de la treintena. Esta temporada incorpora novedades vía draft y agencia libre. El exFalcon Harvey Dahl es la principal incorporación de una línea que se espera que mejore, pero cuya (quizá) excesiva juventud también genera dudas.
Backfield. Steven Jackson es uno de los mejores corredores de la NFL. ¿Hasta qué punto? Es complicado medirlo, pero tengamos en cuenta que es un tipo que pasa de 1200 yardas con una línea desastrosa y un juego de pase más que mejorable. Es el corredor que más temporadas consecutivas lleva pasando de las 1000 yardas de carrera (seis) y eso que los Rams han jugado temporadas de auténtica mierda (hace un par de años, sin ir más lejos), siendo él la única referencia ofensiva. Como prueba de ello, Jackson es el corredor que acumula más intentos de carrera acumula contando las tres últimas temporadas. A él se unen los veteranos Cadillac Williams, que ha dejado los Bucs tras un par de buenas temporadas, y Jerious Norwood, que tras unas temporadas casi inactivo por lesión, deja Atlanta para jugar un rol que se supone secundario en St. Louis. Backfield potente, como veis.
Defensa. La defensa de los Rams presenta bastantes novedades esta temporada. A mí me sigue produciendo cierta sensación de fragilidad. Vamos, que no me parece ni mucho menos una garantía de solidez, pero luego ves sus estadísticas y tampoco es que la temporada pasada lo haya hecho tan mal (décimo segunda de la NFL en puntos permitidos). St. Louis incorpora nuevos jugadores en todas las líneas para jugar un papel importante en la defensa. Todavía me generan dudas, la verdad.
Línea defensiva. La presión al pasador es una de las fortalezas de la defensa de los Rams, aunque esto no se traduce en una buena defensa del pase. Gracias principalmente a Chris Long y a James Hall, estuvieron entre los mejores de la NFL en sacks. A ellos se une el novato de primera ronda Robert Quinn y Justin Bannan, fichaje procedente de los Texans. Buenos refuerzos para una línea que promete agobiar a los pasadores contrarios, pero que aún debe mejorar la defensa a la carrera.
Linebackers. El mejor jugador de la defensa de los Rams es James Laurinautis. Me encanta este jugador. Le echa un buen par. Y es un tipo peculiar. ¿Os imagináis tener a un padre luchador de wrestling?
Anécdotas aparte, Laurinaitis es un estupendo jugador. Las incorporaciones de Ben Leber (exvikingo) y Brady Poppinga (exPacker) deberían aportar más dureza a esta unidad. No la veo nada mal.
Secundaria. En este aspecto los Rams tienen mucho margen de mejora. Cuando el pass rush funciona, pero la defensa contra el pase es floja, es fácil encontrar al culpable. Los de atrás. El fichaje de Quentin Mikell (exEagle) pretende paliar estas carencias. En las esquinas, preocupa un poco su falta de profundidad. Ron Bartell y Bradley Fletcher serán sus titulares. También tienen a Al Harris, una entrañable vieja gloria. Lamentablemente, creo que poco más que eso.
Equipos especiales. Los Rams tienen un kicker un poco irregular (Josh Brown), un buen punter (Donnie Jones) y usan a Amendola como retornador. Utilizar a uno de tus principales bastiones en ataque como retornador es bastante peligroso. El retornador casi siempre termina la jugada golpeado por un defensor. Eso conlleva un riesgo. Si ese jugador es además un pilar del ataque o la defensa, ya puedes cruzar los dedos para que no se te lesione. ¿Que los Packers pierden a Hester? Pues una pena, pero en ataque no aporta demasiado, aunque es receptor. Más dramático habría sido, por ejemplo, para los Packers perder a Tramon Williams por un golpe en un retorno. Ahora bien, con la llegada de Sims-Walker, la presencia de Amendola no parece tan imprescindible como para no arriesgarlo.
Equipo técnico. Me gusta. Me gusta Spagnuolo, un tipo con perfil defensivo, como head coach, y Josh McDaniels, que está como las maracas de Machín, de coordinador ofensivo. Lo dicho, McDaniels puede ser un excelente fichaje para los Rams, a los que creo que faltaba un poco de atrevimiento en ataque.
Calendario. El calendario de los Rams es raro de cojones. Hasta la novena jornada (octavo partido para St. Louis, dado que tienen la semana de descanso antes) no se enfrentarán a un rival de división. Creo que eso les perjudica bastante, porque pueden llegar a esa jornada bastante descolgados de sus rivales divisionales. Porque los de los Rams son fortísimos: Eagles, Giants, Ravens, Packers, Cowboys y Saints entre otros. Pueden llegar hundidos a la batalla divisional, con una losa muy difícil de remontar.
Pronóstico. Creo que a los Rams todavía les falta. No me sorprendería que ganasen la división, pero con ese inicio de temporada tan complicado, me parece que no lo harán. Segundos.
Arizona Cardinals
Temporada pasada: 5-11. 4.º NFC Oeste. 15.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Hasta hace bien poco, eran mierda. Probablemente, la franquicia más mierda de la historia de la NFL. Sí, hay otras que acumulan años de frustración y sufrimiento (Browns, Lions), pero por lo menos tienen una ciudad que los quiere, una afición. Algo parecido pasaba con los Saints, hasta que consiguieron su reciente anillo. Pero los Cardinals, ni un hogar. Y ninguna de las mentadas franquicias llevaba tantos años en el fango. Con diferencia, además.
Los Cardinals son la franquicia más antigua del deporte profesional estadounidense. Se fundaron en 1898. Empezaron en Chicago, estuvieron esporádicamente en Pittsburgh, se fueron a St. Louis y en 1988 llegaron a Phoenix, Arizona, en cuyos alrededores siguen jugando. A pesar de su larga historia, nunca fueron un equipo con gran masa social. Sus continuas derrotas, su itinerancia, que les hacía llegar a ciudades en las que los aficionados ya tenían sus equipos (¿si se crease una franquicia NFL española, os haríais de ella? yo no, que ya tengo mi equipo).
Una puta mierda hasta hace un par de años. En gran parte, gracias al tipo que también ayudó a cambiar la historia de los Rams, Kurt Warner. Quién no sintió simpatía por los Cardinals de los playoffs de la 2008-2009. Un equipo inolvidable, aunque se quedase a un drive del anillo.
Música. Las tierras de Arizona no son demasiado fértiles. Es un estado conocido por su desierto. También en música, si lo comparamos con otros prósperos territorios estadounidenses. Fijaos que he tenido que echar mano de Jimmy Eat World, uno de los referentes del detestable movimiento emo (jo, tía, qué sensible soy que tengo ganas de suicidarme ¡¡ANDA Y QUE OS DEN POR EL CULO!!). The middle, uno de sus himnos.
Qué se espera de ellos. No está claro. El éxito de los Cardinals dependerá en gran medida de cómo funcione su apuesta por Kolb. Con todo, las expectativas no son muy optimistas. Del equipo que maravilló hace tres temporadas queda poco. No solo Warner, tampoco están Anquan Boldin y Steve Breaston, receptores que acompañaban al gran Larry Fitzgerald (de lo poquito que queda). En defensa, tampoco están Karlos Dansby, Antrel Rolle, y desde esta temporada, Dominique Rodgers-Cromartie (a quien tuvieron que "sacrificar" para conseguir a Kolb). La culpa de esta destrucción no es solo del inexorable paso del tiempo (por Warner, digo) sino también malas decisiones de gestión. Si la sucesión hubiese estado bien planificada, no habría sido necesario pagar tanto por un nuevo quarterback. A Wisenhunt se le puede acabar rápido el crédito conseguido durante 2008 y 2009 si en 2011 se repite el fiasco del año pasado.
Ataque. Los Cardinals han pagado una millonada indecente a Larry Fitzgerald para que siga en el equipo y han renunciado a un Pro Bowler para traer a un quarterback. Sus mejores años se basaron en un ataque casi exclusivamente aéreo y el entrenador a cargo del equipo es el mismo que entonces. Con esto, es fácil adivinar que el peso del ataque seguirá recayendo en el pase, aunque no les vendría mal equilibrar un poco la estrategia con la carrera. Bah, si no lo van a hacer. Kolb me gusta, Fitzgerald me encanta y Todd Heap me parece un "tapado" que les va a venir de perlas.
Quarterback. Los Cardinals han hecho lo que tenían que hacer. Fichar a Kevin Kolb. No había muchas más opciones en el mercado, y creo que la opción no es en absoluto mala. Soy de los que defendía la apuesta por Kolb cuando Vick asomaba la temporada pasada. Y creo que en Arizona puede funcionar. Eso sí, que cuide su delicada salud, porque por detrás, poquito.
Receptores. La discusión es quién es el mejor receptor de la NFL, si Andre Johnson o Larry Fitzgerald. El año pasado Johnson parecía adelantar a Fitzgerald en cuanto a salario monstruoso (73,5 millones en 7 años), pero Fitzgerald le acaba de superar: 120 millones en 8 años, 50 de ellos garantizados. El receptor mejor pagado de la historia. ¿Vale tanto? Pues, consideraciones morales aparte, no lo creo, sinceramente. Un receptor depende mucho del pasador, y la temporada pasada se vio que sin quarterback Fitzgerald no es ni la mitad de lo que fue con Warner. Que es el mejor o el segundo mejor receptor de la liga, ni lo pongo en duda. Aparte de Fitzgerald, me gusta mucho la incorporación de Todd Heap. Sí, está mayor, pero es un seguro de vida y los Cardinals necesitan apoyo para su receptor número 1. Este tight end puede dárselo. Lo demás, morralla. Veremos si tan poca profundidad no causa problemas.
Línea ofensiva. Cincuenta sacks, cincuenta, sufrieron los quarterbacks de los Cardinals la temporada pasada. Y fueron el peor equipo de la NFL en yardas de carrera. ¿Qué ha cambiado respecto del pésimo año pasado? Pues que un sobrepagado Daryn Colledge (exGreen Bay) sustituye a Alan Faneca. Los otros cuatro, los cabrones del año pasado. Ya puedes correr por tu vida, Kolb.
Backfield. Mala pinta. Dependen del rendimiento de Beanie Wells, muy lastrado por las lesiones durante las dos temporadas que lleva en la NFL. Los Cardinals parecían haberse cansado de esperar por Wells al draftear esta temporada a Ryan Williams en segunda ronda, pero, ¡oh, infortunio!, está lisiado para toda la temporada. Correr es de cobardes, dicen.
Defensa. Los Cardinals se han traído de Pittsburgh a un nuevo coordinador defensivo, Ray Horton. Lo malo es que no se han traído nada más de la defensa de Pittsburgh (miento, que se traen a un defensive lineman suplente en los Steelers, Nick Eason, pero no llega). El año pasado los Cards fueron el tercer equipo que más puntos recibió. Y esta temporada, lejos de mejorar, creo que incluso por nombres parece que la defensa empeora.
Línea defensiva. Los gordos de la trinchera no son malos. En absoluto. Darnell Dockett es un jugadorazo. Al otro extremo de la línea, Calais Campbell es un jugador joven ya bastante sólido. Eso sí, en el medio del frente tienen un problema. Parte como teórico titular Dan Williams, que fue elegido en la primera ronda de 2009, pero cuyo rendimiento está siendo decepcionante. No así para la industria alimenticia de la tierra. Está hermoso el nose tackle, qué tipo más grande (demasiado).
Linebackers. Muy flojos. Tanto, que ni merece la pena escribir sobre ellos.
Secundaria. El Pro Bowler Adrian Wilson lidera una unidad que debe sobreponerse a la baja de otra de las estrellas que llegan a Philadelphia, Dominique Rodgers-Cromartie. Complicado. El novato de primera ronda Patrick Peterson parece que tendrá oportunidades en el corner. Miedito.
Equipos especiales. Arizona tiene buenos pateadores. Ben Graham es un punter de garantías y Jay Feely, tras un año regulero en los Jets, demostró que es un kicker de garantías. Y no solo pateando, ojo.
Equipo técnico. Los Cardinals estrenan coordinadores ofensivo y defensivo. Señal inequívoca de que la temporada pasada ni ataque ni defensa funcionaron. La quema no ha alcanzado a la cabeza del equipo técnico, Ken Wisenhunt, probablemente porque el recuerdo de los dos años anteriores pesa mucho. Pero probablemente él es el principal responsable del fiasco del año pasado. Un equipo que depende tanto del juego aéreo no puede protagonizar un esperpento como el del año pasado. Primero parecen confiar en Leinart, lo despiden antes de empezar la temporada, luego en Derek Anderson, pero es un desastre y confían el puesto al pobre Max Hall, que no estaba para estos trotes, vuelta a Anderson, nuevo fracaso, luego un tal Skelton... Una vergüenza.
Calendario. Al contrario que los Rams, el calendario se ha portado con los Cardinals. Comienzan con dos partidos muy asequibles. Carolina en casa y Washington en Maryland. Cuatro de sus últimos cinco partidos (todos ellos contra equipos con récord negativo el año pasado) los disputará en casa.
Pronóstico. Terceros de la NFC Oeste. Nada de playoffs, claro. Este equipo tiene muchos agujeros. La línea ofensiva, las dudas en el juego de carrera, la fragilidad de sus linebackers y una secundaria poco fiable. Si Kolb funciona y Fitzgerald vuelve a la forma de hace un par de años, pueden pelear, pero me parece complicado.
Seattle Seahawks
Temporada pasada: 7-9. 1.º NFC Oeste. 8.º NFC (por balance victorias-derrotas; 4.º cabeza de serie en playoffs). Playoffs: ronda divisional, perdieron contra los Chicago Bears.
Quiénes son. Los Seahawks son una franquicia relativamente joven. Están en la NFL desde 1976. Desde entonces, acumulan penas y glorias poco significativas. Su mayor éxito, en 2005, llegar a la Super Bowl. Últimamente, temporadas mediocres, pero la pasada se plantaron en playoffs con récord negativo (por primera vez en la historia desde que se disputa una temporada regular de 16 partidos) y eliminaron en un vibrante partido a los vigentes campeones, los Saints. Vibrante, literalmente. Porque lo que más mola de esta franquicia (según mi opinión) es su peculiar estadio y ruidosa afición. Se salen:
Música. Qué os voy a contar de la música de Seattle. Supongo que es "el lugar" de los 90. Dicho esto, a mí no me maravilla el grunge y todo el rollo Seattle, pero algo de eso hay que poner. ¿Nirvana o Pearl Jam? Eddie Vedder es un poco moñas y bastante pesado, y Kurt Cobain un icono publicitario un tanto cansino, así que no tengo claro con qué quedarme. Venga, Nirvana.
Qué se espera de ellos. Entre poco y nada. Aunque en una división tan floja nunca se sabe. Tampoco se esperaban grandes cosas el año pasado y se plantaron en la ronda divisional de la NFC. Eso sí, entonces era un equipo revitalizado, con cierta ilusión por la llegada de Pete Carroll, el entrenador que les iba a salvar de sus miserias. Esta temporada caminan sin rumbo. Sin quarterback, quiero decir. Es cierto que incorporan fichajes interesantes, como el de Sidney Rice, pero para que un receptor funcione tiene que recibir pases. Y para eso se la tiene que pasar alguien. Un problemón.
Quarterback. ¿La peor pareja de la liga? Tarvaris Jackson y Charlie Whitehurst, mierda pura. Tras diez años en la franquicia como quarterback titular (siempre que las lesiones no se lo impedían), Matt Hasselbeck abandona Seattle. Para ocupar su lugar, llega un quarterback que fue titular temporada y media en Minnesota (siempre discutido) y luego suplente de Favre. Cómo estaría progresando que a pesar de que los Vikings estaban sin QB (Favre se retiraba y Ponder no había sido elegido todavía en el draft), decidieron no hacerle oferta de renovación. No solo no es un jugador muy capaz, sino que además se cree bueno. Si es titular, el peor de la división con diferencia. Whitehurst es otro ejemplo de lo injusto que es el mundo. De que la economía de mercado no funciona. Porque si no, explicadme cómo un tipo que, desde que fue elegido en 2006 por los Chargers, se pasó tres temporadas sin jugar en San Diego y, el año pasado, firmó un contrato por dos años con Seattle a cambio de 8 millones de dólares (4 por año). A cambio de sus primeros 4 millones, participa en 5 partidos (apenas 2 completos) y da muestras de que no vale para la NFL. Eso sí, en el partido más importante, en el que los Seahawks consiguieron la temporada pasada su título de división frente a los Rams, no lo hizo mal. Fue el mejor partido de su carrera, y aún así su passer rating fue de 84,5 (con el rating del mejor partido de su vida, sería el 18.º de la NFL por media de passer rating la temporada pasada). Caca de la vaca.
Receptores. Aquí los Seahawks van bastante bien surtidos. Llega Sidney Rice, un excelente jugador que parece anteponer el vil metal a los intereses deportivos. Ya, nunca se sabe, pero este tío venía de los Vikings, de jugar una final de la NFC hace un par de años (donde también es cierto que el proyecto para la temporada que viene no invita especialmente al optimismo), y llega a un equipo sin opciones de luchar por nada importante y en el que disfrutará de los servicios de Tarvaris y Charlie como pasadores. Buena noticia para los Seahawks, eso sí. Y junto a él un jugador que demuestra que nunca es tarde. Mike Williams. Un receptor elegido en primera ronda del draft de 2005 por los Lions, con bastante polémica, ya que el tío hizo lo imposible por llegar antes de tiempo a la NFL (la universidad no estaba hecha para él), pero que demostró que llegaba demasiado pronto. Tres años dando pena y a casa. Un par de años retirado de la NFL, encontrándose a sí mismo, y llega a los Seahawks para protagonizar una excelente temporada (la pasada). Esta es su historia (lo siento, la calidad del vídeo no es la mejor, pero la historia merece la pena):
Aparte de Williams y Rice, Obomanu y Golden Tate aportan profundidad, y Zach Miller, garantías desde el puesto de tight end. Menos mal que ficharon a este último, porque John Carlson, titular la temporada pasada, se ha lesionado de gravedad y se perderá la siguiente.
Línea ofensiva. Tiene buena pinta. Los Seahawks han conseguido refuerzos importantes, a los que debe acompañar el progreso de Russell Okung, primera ronda de 2010. Las dos primeras elecciones de los Seahawks en el pasado draft también fueron jugadores de línea ofensiva, y llegan jugadores con experiencia como Robert Gallery, de los Raiders. De los Raiders también procede el nuevo entrenador de la línea, Tom Cable. Iba a decir que no entiendo cómo los Raiders echaron a Cable cuando parecían empezar a construir un proyecto sólido con este head coach, pero claro que lo entiendo: Al Davis. Buena pinta, pero poca experiencia.
Backfield. A los Seahawks les tocó la lotería con Marshawn Lynch. Carentes de un juego de carrera durante toda la temporada regular (penúltimos en yardas terrestres de la NFL), consiguieron una amenaza terrestre mediada la temporada con la incorporación de Lynch. Un jugador irregular, sí, pero también capaz de conseguir una de las jugadas más memorables (si no la que más) de los pasados playoffs.
Justin Forsett y Leon Washington completan la unidad de corredores de los Seahawks, que por nombres parece ofrecer garantías y profundidad, pero que debe ser mucho más regular que la temporada pasada, donde fallaba más que una escopeta de feria.
Defensa. La defensa de Seattle, que no se caracteriza por su solidez, afronta para la próxima temporada cambios importantes. Se han ido algunas de sus señas de identidad (Tatupu), lo que obliga a dar un paso adelante a jugadores como Leroy Hill. No me convence nada. Creo que van a sufrir.
Línea defensiva. Seattle cuenta con dos buenos jugadores en los extremos de la línea, Red Bryant (los problemas de la defensa se agravaron cuando cayó lesionado la temporada pasada) y Chris Clemons. Por dentro, una nueva cara procedente de Arizona, Alan Branch, y el renovado Brandon Mebane. Decente, sin alardes.
Linebackers. Lofa Tatupu, la referencia de la unidad en los últimos años (y uno de los nombres que más molan de la NFL, ¿que no?), no sigue en Seattle. Leroy Hill y Aaron Curry deberán, como dicen los estadounidenses, step up (dar un paso adelante). Tarea complicada. Hill se perdió casi todo el año por lesión. Curry promete, y está en último año de contrato, así que debe hacer méritos para conseguir otro interesante. David Hawthorne jugará por dentro. Veo bastante fragilidad.
Secundaria. Los Seahawks cuentan con una secundaria muy física (la expresión es un poco absurda, pero se entiende). Eso sí, no muy eficaz. En las esquinas, Marcus Trufant y Walter Thurmond. Estos jugadores ocuparán el puesto dejado por Kelly Jennings, jugador que fue elegido en primera ronda y que fue traspasado a los Bengals. En el puesto de safety, dos jugadores muy poco curtidos, Earl Thomas y Kam Chancellor. Para compensar un poco, Atari Bigby, exPacker que se ha tirado últimamente más tiempo lesionado que activo. Es un buen jugador, pero su estado físico suscita muchas dudas.
Equipos especiales. El kicker con nombre más operístico de la NFL ya no está en Seattle. Olindo Mare se ha ido a los Panthers. Llega en su lugar Jeff Reed, que tras ser muchos años el kicker de los Steelers, fue impíamente despedido mediada la temporada pasada. Buen jugador. Jon Ryan, el punter, es un jugador correcto. Dejo lo mejor para el final. Una de las mayores virtudes de los Seahawks es el juego de retorno. Leon Washington, amenaza constante. No sería la primera vez que Seattle gana gracias a él. Por ejemplo, a un equipo muy superior como los Chargers. Ya puse este vídeo el año pasado, pero merece la pena volver a verlo.
Equipo técnico. No soy un entusiasta de Pete Carroll. A su favor, hay que decir que sacó petróleo la temporada pasada de un equipo bastante malo. Es obvio que el sistema de competición le permitió llegar mucho más lejos de lo que llegaría este equipo si estuviese en cualquier otra división de la NFL, pero olé por ellos. En definitiva, me parece un muy buen motivador, pero como estratega no me parece ninguna maravilla. Creo que la inercia positiva se ha acabado. Eso sí, me gusta el fichaje de Tom Cable.
Calendario. El calendario de los Seahawks no ayuda. Tienen teóricamente el más difícil de la división. Como el año pasado fueron campeones de división, los dos partidos que disputarán contra equipos diferentes al resto de rivales divisionales son frente a otros líderes de división en 2010. Con todo, podía haber sido peor. Serán Falcons (jodido) y Bears (dentro de lo que cabe, asequible).
Pronóstico. Últimos de la NFC Oeste y, quizá, de toda la conferencia. Me da mal rollo este equipo. Estáis de enhorabuena aficionados de los Seahawks, después de lo que acabo de escribir ganáis la división.
* * *
Termino esta previa con ostensible retraso y a menos de una semana de que empiece la NFL. Un puto desastre. Las siguientes predicciones serán exprés. Mi idea es quitar el 80% del contenido de las dos que habéis podido leer. Me quedaré con lo importante: la introducción histórica y la música. Lo demás se acortará significativamente. A ver si así me da tiempo a llegar al próximo domingo con las previas de todas las divisiones publicadas. La siguiente será la NFC Sur, que la NFL comienza el próximo jueves con un partido entre un equipo de esa división y otro de la NFC Norte.
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sábado, 3 de septiembre de 2011
martes, 14 de diciembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 14
Advertencia previa: si no os gusta el fútbol o el Dépor en particular, os disgustará que haya dedicado los nombres de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes (y bastante más espacio) al club del que me hice socio en 1990 (todavía en Segunda División) y con el que sufro (bastante) y disfruto (muy poco o nada últimamente). Os aconsejo si ese es el caso, que os saltéis el primer párrafo de cada sección (y el vídeo incrustado correspondiente). Si, en cambio, sois del Dépor o simplemente os cae bien, disfrutaréis mucho recordando tiempos anteriores, sin duda mejores que los actuales, y que seguramente nunca volverán. ¿Por qué esto ahora? Pues no sé, la verdad. Me apetecía. Me puse nostálgico y este es el resultado. Ya le tocará el turno también al Estu. Joder, que esto es un blog, palabra que deriva de weblog, "diario web". Y un diario tiene que ser algo personal, ¿no?
Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!
Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.
Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.
El vomitorio (lo más comentado)
Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.
Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:
No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.
Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.
La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.
Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:
Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).
El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.
Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.
Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).
Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.
Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.
La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.
Fran (todo sigue igual)
La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.
Nunca dejamos de citar en esta sección a los Tampa Bay Buccaneers. Esta semana no será la excepción. Jugaban contra un equipo con récord negativo y, como siempre, vencieron. Con toneladas de suerte, gracias no solo al extra point que ni se llegó a chutar, sino también a que el kicker de los Redskins, Graham Gano, el mismo que se la clavó a los Packers desde su casa para ganar el partido (sí, soy muy rencoroso) falló dos field goals bastante asequibles. En cualquier caso, los Bucs siempre ganan a los malos, siempre pierden con los buenos. Pero como todas las victorias valen lo mismo (relativamente, como aclararemos más adelante), 8-5 y acechando los playoffs. Y tienen muchas opciones de conseguirlo. Si todo sigue igual, terminarán 10-6, pues ahora jugarán en su casa frente a Lions y Seahawks (equipos perdedores en estos momentos) y finalizan la regular season frente a los Saints. Con aún más suerte de la que han tenido (por el calendario que les ha tocado) quizá los Saints llegan a la última jornada sin nada en juego y reservan titulares. La leche. En ColdHardFootballFacts.com los consideran un fraude de equipo, ya que ahí tienen mucho en cuenta las Quality Standings, pero es lo que hay. Por mucho que dijeran la pasada semana "Tampa is the biggest fraud team in the NFL: 0-5 against Quality Teams, 7-0 against everybody else", los Bucs tienen bastantes papeletas para entrar en playoffs vía wild card (en cuyo caso jugarían contra el tercer mejor campeón de división de la NFC). Y ya hemos comentado muchas veces que esta temporada los equipos malos son muy buenos. Que se lo digan si no a los Packers.
Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.
Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.
Centenariazo (la sorpresa)
El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la instituciónmafiosa que más detesto, el día en el que celebraba su centenario, con toda la fiesta ya montada. Y en su propio estadio. Ah, al hilo de esto: el pasado mes de mayo, antes de la final de la Copa de Italia, cierto prepotente y bocazas entrenador dijo que nunca había visto que un equipo jugase la final de la Copa en su casa. Una situación "única en el mundo". Se ve que no conoce nada bien la historia reciente del club que entrena en la actualidad. Gallina de piel al recordar este sorprendente día:
En el Plácido domingo, jodido lunes de la pasada jornada decía esto: "Estamos tan curados de espanto que salvo que Carolina o Cincinnati ganen un partido (y estos estuvieron a punto), nada resulta sorprendente. En estos momentos, además de los dos equipos citados, los Buffalo Bills y los Detroit Lions son los equipos con menor número de victorias ¿Os extrañaría que los Bills o los Lions ganen a quien sea? A mí no. No me fío un pelo de que Green Bay gane en Detroit la próxima jornada". Bueno, aunque escribiese esto, no habría apostado por que los Lions derrotasen a los Packers. Para que eso sucediese, para que Drew Stanton (tan cafre como pasador como buen corredor) derrote a Aaron Rodgers, tiene que darse una sucesión de sorprendentes acontecimientos. Qué se yo, por ejemplo, que Greg Jennings, el receptor más en forma de la NFL, regale un pase de touchdown a su defensor para que lo intercepte, que Aaron Rodgers se lesione, que el ataque de Green Bay sea incapaz de anotar un mísero touchdown. Bueno, pues todos esos sorprendentes acontecimientos se dieron. Joder, si es que hasta Matt Flynn, quarterback suplente de los Packers, se le suponía un nivel, desde luego superior al de Stanton. No fue así. Sí, Flynn lo hizo menos mal que Stanton, lamentable pasador, que con Calvin Johnson, Brandon Pettigrew y Nate Burleson en el campo y un juego de carrera que requería toda la atención posible, llevaba 0 yardas de pase y 2 intercepciones en 41 minutos. La leche. Sin duda, la sorpresa de la jornada, por muy buenos que fuesen los Lions y muy mala suerte que tuviesen en el pasado.
¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.
Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.
Djalminha (lo mejor)
Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.
Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.
Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.
En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.
El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.
Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.
En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.
Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.
Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.
El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:
Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.
Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.
Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.
Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.
El penalti de Đukić (lo peor)
Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.
Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.
Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.
Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:
Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).
De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.
Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.
El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.
En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:
Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.
Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:
Mención especial también para Mike McCarthy, que después de que los árbitros diesen como incompleta una recepción de Greg Jennings en la end zone, como poco dudosa, decidió no pedir un challenge a pesar de os aspavientos de Jennings, quien se lo pedía acaloradamente. En una repetición parece pase completo. Habrían sido 7 puntos en vez de 3. Green Bay perdió 7-3, y McCarthy no pidió ningún challenge. En esas acciones siempre hay que pedir un challenge. La cagó por no hacerlo en Atlanta, terminó costando el partido, lo volvió a hacer ayer.
La carrera por los playoffs
Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada deNFL.com (actualizado a martes, la imagen está tomada de CBSSports.com, la web de la NFL está en estos momentos caída).
Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.
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Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
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Actualización del martes
Los partidos de la noche del lunes han dado mucho que hablar. El primero, por la ya referida ausencia de Brett Favre. Tenía que ser justo ahora que Green Bay le necesita (Minnesota jugaba contra tres rivales de los Packers en la lucha por los playoffs, contando con el partido de ayer: Giants, Bears y Eagles). Sin él, los Vikings fueron incapaces de plantar cara a los Giants, a pesar de los regalitos de Eli Manning. No sé qué pasa por New Jersey, pero los quarterbacks de sus equipos están fallando más de la cuenta últimamente. Ayer Eli lanzó dos intercepciones, que le sitúan como líder de la NFL en este apartado negativo superando a Brett Favre (19 y 18 cada uno; Brees y Palmer también llevan 18). A los Giants les está salvando su imponente defensa y su excelente juego de carrera. Este lunes tanto Brandon Jacobs como Ahmad Bradshaw pasaron de las 100 yardas de carrera, 116 y 103, respectivamente, con un touchdown para cada uno.
Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...
Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!
Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.
Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.
El vomitorio (lo más comentado)
Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.
Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:
No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.
Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.
La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.
Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:
Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).
El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.
Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.
Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).
Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.
Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.
La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.
Fran (todo sigue igual)
La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.
| Gano no ganó; su equipo perdió por su culpa. |
Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.
Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.
Centenariazo (la sorpresa)
El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la institución
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| Un balón imposible de atrapar para el receptor. Inevitable intercepción. |
¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.
Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.
Djalminha (lo mejor)
Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.
Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.
Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.
En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.
El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.
Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.
En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.
Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.
Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.
El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:
Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.
Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.
Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.
Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.
El penalti de Đukić (lo peor)
Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.
Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.
Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.
Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:
Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).
De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.
Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.
El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.
En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:
Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.
Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:
La carrera por los playoffs
Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada de
Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.
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Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
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Actualización del martes
El otro partido supuso la eliminación definitiva de los Texans en la carrera por los playoffs. Y, otra vez, en un partido dramático. Igual que ante Jaguars, Eagles y Jets, pierden en el último suspiro. Esta vez, después de una remontada épica. Perdían por 28-7 mediado el tercer cuarto, y remontaron los 21 puntos de desventaja en el último suspiro, a tan solo 21 segundos para el final del partido, gracias a un touchdown con conversión de 2 puntos impresionante.
Después, en la prórroga, la defensa de los Ravens ganó el partido.
Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...
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