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martes, 14 de diciembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 14

Advertencia previa: si no os gusta el fútbol o el Dépor en particular, os disgustará que haya dedicado los nombres de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes (y bastante más espacio) al club del que me hice socio en 1990 (todavía en Segunda División) y con el que sufro (bastante) y disfruto (muy poco o nada últimamente). Os aconsejo si ese es el caso, que os saltéis el primer párrafo de cada sección (y el vídeo incrustado correspondiente). Si, en cambio, sois del Dépor o simplemente os cae bien, disfrutaréis mucho recordando tiempos anteriores, sin duda mejores que los actuales, y que seguramente nunca volverán. ¿Por qué esto ahora? Pues no sé, la verdad. Me apetecía. Me puse nostálgico y este es el resultado. Ya le tocará el turno también al Estu. Joder, que esto es un blog, palabra que deriva de weblog, "diario web". Y un diario tiene que ser algo personal, ¿no?

Well you know that some of us… some of us here tonight… still fucking remember!



Segundo fin de semana de diciembre, primero en el que se empieza a notar el frío. El (mal) tiempo empieza a ser un factor importante en los estadios que no están cubiertos. Y, apoyando a los muchos que estamos en contra de esas construcciones techadas, la Madre Naturaleza castigó a uno de los domes. Pero esa es cuestión de vomitorio, no de esta introducción. A falta de cuatro partidos para el final de la temporada regular, varios equipos se encontraban ya sin margen de error, en situación de ahora o nunca (léase Indianapolis, Tennessee, San Diego, Oakland, San Francisco o Miami). Y otros han llegado también a esa situación. Veamos qué tal les fue a todos en este frígido fin de semana.

Qué pude ver. Como habréis deducido los que hayáis leído mis tweets del domingo por la tarde, en la primera sesión de partidos mi atención estuvo centrada en el Packers-Lions. También tenía abierta otra ventana con el NFL RedZone, y Sportmanía en la tele para seguir de refilón el Jaguars-Raiders. En la segunda sesión, ya bastante cabreado por el resultado del partido que me ponía de los nervios durante la primera, asistí aliviado a la paliza de los Patriots a los Bears, puse el Chargers-Chiefs en la tele, y más adelante me centré en el Jets-Dolphins, el único que tuvo algo de emoción. El Sunday Night lo vi en diferido este mediodía. Y estoy terminando este artículo mientras Vikings y Giants juegan en Detroit sin Favre.

El vomitorio (lo más comentado)

Este es de los pocos nombres de sección que he respetado. Casi todos se adaptarán a referencias deportivistas. No obstante, en todos meto un vídeo introductorio. En este, debería hacer referencia a algo muy comentado del Dépor. Pues bien, el equipo empezó a estar en el mapa, a concitar la atención mediática, desde la temporada 1992-93. Se empezó a hablar (mucho) de un equipo al que antes los pocos que lo conocían denominaban como el Coruña en 1992, cuando nació el Súper Dépor. Entonces se fichó a varios muy buenos jugadores. El jugador mítico, el emblema de aquella nueva estrella mediática, Bebeto.


Las leaks están de actualidad. Leak significa gotera, filtración. De ahí Wikileaks. Los cables filtrados por esa web todavía no han filtrado ninguna confidencia relativa a la NFL (que yo sepa), pero este fin de semana ha habido filtraciones muy importantes. El problema es que no fueron filtraciones figuradas, sino literales. Y de eso habla hoy todo el mundo. Incluso en España. De las goterillas del Metrodome de Minneapolis. El karma, amigos. Los domes son una mierda. El football es un deporte al que se juega al aire libre. Más auténtico, más épico, más espectacular. En los domes, lo más espectacular que se puede ver es esto:


No parábamos de leer y escuchar que el Metrodome era una construcción que se había quedado muy anticuada, que necesitaba ser renovada. Pero personalmente no creía que hasta el punto de venirse abajo. En una ciudad como Minnesota, en la que la nieve es habitual en invierno, es fundamental que el dome de los Vikings (si es que optan por esta deplorable opción) resista copiosas nevadas. Ya antes de que hubiese pasado esto, el partido se había aplazado al lunes. Los Giants no habían podido llegar a tiempo a Minneapolis por culpa de las copiosas tormentas de nieve, que impedían los aterrizajes en el aeropuerto de la ciudad. Se juega (se juega mientras escribo esto) este lunes a la 1.20, hora española, y en Detroit.

Aparte de la anécdota (quizá algo más que una mera anécdota), este derrumbe viene a avivar la demanda de construcción de un nuevo hogar para los Vikings e incluso resulta más amenazante la posibilidad de mudanza a Los Ángeles. Ya lo comenté muchas veces: L.A. le robó a Minnesota su mítico equipo de baloncesto, los Lakers (en L.A., pocos lagos); ¿lo hará también con el de football? Mucho se dirá sobre esto, seguro, durante los próximos días. Ahora sí que está claro que los Vikings necesitan una nueva casa.

La jugada de la jornada, que bien podría haberla incluido en la sección dedicada a lo peor del fin de semana, es el extra point fallado de los Redskins. No es la primera vez ni la segunda que sucede esta temporada. Lo vimos en Londres, lo vimos en otros partidos en los que resultó decisivo (recordemos el que falla Suh en un partido que termina en prórroga o el que fallan los Bills frente a los Bears). Pero, en el colmo de los colmos, sucedió con los últimos segundos del partido, y necesitaban ese puntito para llegar a la prórroga. Para añadir más rareza a la situación, la Fox, por error, se había equivocado en la cuenta de los downs (no contó como conversión de primer down una jugada en la que sí se había producido) y todos los que veíamos el partido creíamos que el touchdown se había conseguido en 5.º down. Todo un esperpento, a juego con la temporada de los Redskins.


Otro suceso bastante comentado tiene que ver, de nuevo, con el equipo técnico de los Jets. Normalmente acaparan titulares por su, digamos, falta de prudencia y modestia. A Rex Ryan le encanta ir de sobrado, de malote. Tiene su gracia. Lo que no tiene gracia es lo que hizo ayer el preparador físico de los Jets, Sal Alosi, que zancadilleó a un jugador de equipos especiales de los Dolphins:


Como no podía ser de otra manera, a este cobarde macarra le está cayendo la del pulpo. Suspendido para lo que resta de temporada. Que pague por ello (25 000 dólares, en particular).

El vomitorio me ha quedado muy extradeportivo. No es que no haya habido noticias destacables estrictamente deportivas. Las ha habido, muchos hablan de la exhibición de los Patriots, de la cagada de los Packers, o del partido de DeSean Jackson. Pero como encajan bien todas estas cuestiones en los siguientes apartados, los reservo para entonces.

Ah, que no juega Favre. Me temo que os cansaréis de leer sobre esto, el fin de su racha de partidos consecutivos como titular. Se ha quedado en 297 (321 contando postemporada). Esta es la histórica lista de jugadores inactivos para el partido frente a los Giants.


El ascenso a Primera (la vida cambia)

Tras vagar durante 17 años por los campos de Segunda, Segunda B e incluso Tercera División, el Dépor consigue su ascenso a Primera en la temporada 1990-91. Era mi primer año como socio del Dépor. Pero no fue un ascenso tranquilo. Era la última jornada, el Dépor necesitaba ganar para ascender, y jugaba con el líder, el Murcia (que también se jugaba el ascenso, aunque le valía con el empate). La cubierta de la grada en donde me sentaba, Preferencia Superior (me sentaba ahí con un abono de otra zona, "Especial Niños", pero en esa época esas cosas no se miraban demasiado), comenzó a arder nada más empezar el partido por culpa de una bengala. El partido se suspendió durante unos minutos, hasta que se apagó el incendio (curiosamente, la siguiente vez que el Dépor "ganó algo", la Copa del Rey de 1995, el partido también se suspendió; esa vez fue el agua y no el fuego lo que causó el aplazamiento; y ese par de coincidencias hacía que yo pensase que el Dépor no podía ganar nada sin que se produjese algún incidente). En tal situación, con la grada en llamas, mis padres decidieron llevarme de vuelta a casa. Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque tenía entonces 8 años. Ya en casa, vimos el partido por la tele. Cuando metimos el 1-0 me puse tan nervioso que me fui a mi habitación para no enterarme de nada. No podía soportar los nervios. Terminamos ganando 2-0, con dos goles de Stojadinovic. Ahí cambió la vida, para bien, del Dépor. Fin de la travesía del desierto.


Muchas travesías del desierto finalizaron este fin de semana. La más larga, la de los Detroit Lions, que llevaban 19 partidos consecutivos perdiendo con sus rivales de la NFC Norte. Igual buena suerte corrieron los Buffalo Bills, compañeros de los Detroit Lions en el viaje de los mejores equipos 2-10 de la historia de la NFL. Ya están ambos en 3-10. Otra racha negativa se cortó, la del equipo del desierto, Arizona. Llevaban siete derrotas consecutivas. Ayer vencieron a los Broncos, ya sin Josh McDaniels. Los destrozaron con 43 puntos. Y casi sin quarterback, con una exhibición de su oportunista defensa, que forzó 6 pérdidas (4 imputables a Orton) y de Tim Hightower (148 yardas de carrera, 2 touchdowns).

Y parece que por fin las cosas funcionan por San Francisco. Ayer aplastaron a los Seahawks, y parecen encontrar por primera vez el nivel de juego que algunos esperaban antes de comenzar la temporada. Alex Smith estuvo muy bien, consiguiendo un passer rating de 130,9 gracias a sus 3 touchdowns y 255 yardas de pase logradas tras completar 17/27 intentos. Lo mejor para los Niners es que no es demasiado tarde. Cosas de la NFC Worst.

Creo que merece la pena, aunque más que de un cambio de vida se trate de una vuelta a la normalidad, hablar del partido de Peyton Manning. Pero tras los tres desastrosos partidos en los que perpetró un total de 11 intercepciones, creo que procede destacar lo bien que resolvió el partido vital que disputaban los Colts en Tennessee. 25/35, 319 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción. Parece que las cosas empiezan a cambiar por Indianápolis. La semana que viene, los Colts se enfrentan en casa a los sorprendentes líderes de su división, los Jacksonville Jaguars. Un auténtico partido de playoffs. Si los Jaguars ganan, serán campeones de división.

La otra cara de la moneda es Jay Cutler. Parece que en él, igual pero al contrario que Manning, lo normal no eran sus buenas actuaciones de las últimas semanas. Esta jornada dio un giro radical en su rendimiento, volviendo a los malos días a los que nos tiene acostumbrados. Si no llega a ser por lo que hizo el otro quarterback del partido, podría aducir como excusa que las condiciones meteorológicas hacían imposible el juego de pase. Pero es que, además, si juegas en Chicago, tienes que saber enfrentarte al viento y a la nieve. Lo de Windy City es por algo. Pésimo partido ante los Patriots, completando solo 12/26 pases (152 yardas) y concediendo 2 intercepciones. Su passer rating, 32,9, refleja bastante bien cómo fue su partido. Todo un cambio en relación con su espléndida jornada pasada.

Fran (todo sigue igual)

La constante durante los años dorados del Dépor fue Fran. Estaba en el equipo que consiguió el ascenso a Primera y fue el autor del último gol del Dépor en Champions, el cuarto al Milán en aquella histórica remontada de cuartos de final. Por su carácter permanente, da nombre a la sección sobre lo que nunca cambia. Y, cómo no, antes de seguir, un vídeo resumen de su carrera, con imágenes desde cuando al Dépor lo patrocinaba la leche Leyma (en Segunda) hasta 2005, cuando, tras 17 temporadas en el primer equipo, se retiró.


Gano no ganó; su equipo perdió por su culpa.
Nunca dejamos de citar en esta sección a los Tampa Bay Buccaneers. Esta semana no será la excepción. Jugaban contra un equipo con récord negativo y, como siempre, vencieron. Con toneladas de suerte, gracias no solo al extra point que ni se llegó a chutar, sino también a que el kicker de los Redskins, Graham Gano, el mismo que se la clavó a los Packers desde su casa para ganar el partido (sí, soy muy rencoroso) falló dos field goals bastante asequibles. En cualquier caso, los Bucs siempre ganan a los malos, siempre pierden con los buenos. Pero como todas las victorias valen lo mismo (relativamente, como aclararemos más adelante), 8-5 y acechando los playoffs. Y tienen muchas opciones de conseguirlo. Si todo sigue igual, terminarán 10-6, pues ahora jugarán en su casa frente a Lions y Seahawks (equipos perdedores en estos momentos) y finalizan la regular season frente a los Saints. Con aún más suerte de la que han tenido (por el calendario que les ha tocado) quizá los Saints llegan a la última jornada sin nada en juego y reservan titulares. La leche. En ColdHardFootballFacts.com los consideran un fraude de equipo, ya que ahí tienen mucho en cuenta las Quality Standings, pero es lo que hay. Por mucho que dijeran la pasada semana "Tampa is the biggest fraud team in the NFL: 0-5 against Quality Teams, 7-0 against everybody else", los Bucs tienen bastantes papeletas para entrar en playoffs vía wild card (en cuyo caso jugarían contra el tercer mejor campeón de división de la NFC). Y ya hemos comentado muchas veces que esta temporada los equipos malos son muy buenos. Que se lo digan si no a los Packers.

Otros animales de costumbres, y nunca mejor dicho, los Miami Dolphins. Esta jornada les tocaba jugar fuera de su estadio, por lo que, cómo no, ganaron. Lo de siempre. 6-1 fuera de casa y 1-5 fuera. Y no fue gracias a Chad Henne, que lejos de despejar las dudas que suscita como quarterback titular, completó solo 5 pases en 18 intentos. Eso sí, uno fue touchdown y ninguno fue a parar a defensores de los Jets. Pecado que sí cometió Mark Sanchez, que sigue suscitando dudas más que razonables sobre su madurez y aptitud para liderar a un aspirante al anillo. Bueno, lo dicho la pasada semana: a poco que hubiesen hecho algo medianamente decente en Miami, los Dolphins tendrían plaza de playoffs garantizada.

Ah, los Jacksonville Jaguars siguen regalando finales memorables en su estadio. Y siempre con victoria local. Lo hicieron contra los Colts, lo hicieron contra los Texans, lo hicieron contra los Browns, lo volvieron a hacer esta jornada frente a Oakland. Los Raiders empataban el partido a falta de 1:53. Y después, lo de siempre.


Centenariazo (la sorpresa)

El nombre de esta sección estaba más que cantado. Estaba estudiando mi primer año de carrera en Madrid. Mis compañeros de clase me decían que para qué coño iba a ir al partido, si nos iba a caer una goleada. La verdad es que yo también lo pensaba, no tenía demasiadas esperanzas. También por eso la victoria supo aún mejor. Quizá mi "momento deportivo" más feliz. Llevo la entrada de ese partido en mi cartera (bastante mal conservada, por otra parte). Qué felicidad, cuando cantábamos Cumpleaños feliz mientras ganábamos por 0-2 y les estábamos dando un auténtico baño. No es solo ganar un título, es hacerlo ante la institución mafiosa que más detesto, el día en el que celebraba su centenario, con toda la fiesta ya montada. Y en su propio estadio. Ah, al hilo de esto: el pasado mes de mayo, antes de la final de la Copa de Italia, cierto prepotente y bocazas entrenador dijo que nunca había visto que un equipo jugase la final de la Copa en su casa. Una situación "única en el mundo". Se ve que no conoce nada bien la historia reciente del club que entrena en la actualidad. Gallina de piel al recordar este sorprendente día:


Un balón imposible de atrapar para el receptor.
Inevitable intercepción.
En el Plácido domingo, jodido lunes de la pasada jornada decía esto: "Estamos tan curados de espanto que salvo que Carolina o Cincinnati ganen un partido (y estos estuvieron a punto), nada resulta sorprendente. En estos momentos, además de los dos equipos citados, los Buffalo Bills y los Detroit Lions son los equipos con menor número de victorias ¿Os extrañaría que los Bills o los Lions ganen a quien sea? A mí no. No me fío un pelo de que Green Bay gane en Detroit la próxima jornada". Bueno, aunque escribiese esto, no habría apostado por que los Lions derrotasen a los Packers. Para que eso sucediese, para que Drew Stanton (tan cafre como pasador como buen corredor) derrote a Aaron Rodgers, tiene que darse una sucesión de sorprendentes acontecimientos. Qué se yo, por ejemplo, que Greg Jennings, el receptor más en forma de la NFL, regale un pase de touchdown a su defensor para que lo intercepte, que Aaron Rodgers se lesione, que el ataque de Green Bay sea incapaz de anotar un mísero touchdown. Bueno, pues todos esos sorprendentes acontecimientos se dieron. Joder, si es que hasta Matt Flynn, quarterback suplente de los Packers, se le suponía un nivel, desde luego superior al de Stanton. No fue así. Sí, Flynn lo hizo menos mal que Stanton, lamentable pasador, que con Calvin Johnson, Brandon Pettigrew y Nate Burleson en el campo y un juego de carrera que requería toda la atención posible, llevaba 0 yardas de pase y 2 intercepciones en 41 minutos. La leche. Sin duda, la sorpresa de la jornada, por muy buenos que fuesen los Lions y muy mala suerte que tuviesen en el pasado.

¿Alguna sorpresa más? Bueno, la victoria de Arizona ante los Broncos también es algo inesperada. No tanto por el qué sino por el cómo. Yo había apostado por Denver, pero una victoria de los Cardinals en su estadio tampoco era descabellada. Sin embargo, teniendo en cuenta que hasta esta jornada los entrenadores interinos estaban 5-1 (Denver estrenaba entrenador) y, sobre todo, que el duelo de quarterbacks era Kyle Orton-John Skelton (sí, ese mismo), era difícil pensar que el partido terminaría en victoria aplastante de los de Skelton. Y así fue.

Bueno, la última sorpresa: un enclenque quarterback vence en una carrera a un potente safety. Sucedió ayer en Nueva Orleáns, cuando Sam Bradford, partiendo en desventaja, corrió más que Roman Harper, le forzó a salir fuera de banda y evitó su touchdown de retorno de presunto fumble. No puedo incrustar el vídeo, pero podéis verlo, junto con las reacciones de los protagonistas, aquí. En realidad se trataba de una anécdota intrascendente, ya que la jugada fue posteriormente invalidada. Pero es un detalle más para comprobar la forma física de Bradford, su compromiso (no todos los jugadores se pegan esa paliza de carrera cuando su equipo pierde de paliza y la probabilidad de que sirva para algo es nula) y lo infantiles que resultan algunos jugadores. A mí me sorprende que sean tan inmaduros. Harper dijo, después de el partido, que en realidad "se dejó ganar". Bueno, que por elegancia decidió salirse fuera de banda, que realmente ni Bradford ni nunca ningún quarterback le ganó una carrera. Y, a continuación, dice que estaba cansadísimo, cansado como nunca, y que por eso necesitó oxígeno por primera vez en su carrera. Por la boca muere el pez. Sobre todo si no tiene muchas luces. Si realmente te sales "voluntariamente", por no forzar, ¿cómo estás tan cansado? A ver si va a ser verdad que ese enclenque quarterback te pilló, pillín.

Djalminha (lo mejor)

Durante estos años, he ido teniendo diferentes "jugadores favoritos" del Dépor. En los primeros años dorados, mi ídolo no era Bebeto. Cuando todo el mundo serigrafiaba el 11 en sus camisetas, yo pedí el 3. Era el número de Nando, el lateral izquierdo. Sé que es raro, pero a mí es el que me molaba. Un tío que siempre cumplía, nunca fallaba. Me encantaba. Más tarde, dos fueron mis ídolos: el Turu Flores y Djalminha. El Turu molaba la hostia. Un jugador pasado de kilos (con "tendencia a engordar", en sus propias palabras), pero con una clase increíble. Y qué estilo. Jugaba a cámara lenta, pero cómo jugaba. Sobre todo contra el Celta. Otro gran ídolo. Pero el mejor de todos, otro incomprendido, otro tío peculiar, era Djalminha. Djalma Feitoza Dias. Un malabarisa del balón. Un sobrado. Con tanta calidad como poca cabeza, pero me encantaba. Por eso, por haber sido el mejor, y haber dejado en el Dépor sus mejores años, lleva su nombre la sección dedicada a lo mejor de la jornada. El siguiente vídeo recopila muchas de sus genialidades. Arte.


Los aficionados al football de la ciudad de Detroit han recibido este fin de semana las mayores alegrías en mucho mucho tiempo. Son los ganadores del fin de semana. Su equipo por fin ganó un partido divisional, como ya comentamos anteriormente. Por si fuera poco, la afición de Detroit tiene un partido gratis el lunes por la noche en el Ford Field, gracias al derrumbe del techo del Metrodome. Qué alegrón, ¿verdad? Tu equipo gana a los Packers y al día siguiente, de postre, puedes asistir por la cara a todo un Vikings-Giants. No se recuerda la última vez que Detroit acogió un Monday Night. El primer partido que Favre se pierde, jugando en casa, en Detroit, como jugador de los Vikings. Quién no lo habría dicho.

Bueno, evidentemente, los grandes triunfadores del fin de semana, una jornada más, son los New England Patriots. Una exhibición más. Cada cual más impresionante. Cómo arrasaron a los Steelers en Pittsburgh, cómo arrasaron a los Jets, y cómo arrasaron ayer a los Bears en Chicago, en unas condiciones meteorológicas extremas. Antes hablaba de las Quality Standings para referirme al fraude al que acusaban a Tampa Bay. Pues bien, en esa misma clasificación, los Patriots son también los mejores. 4-1, solo derrotados en New Jersey por los Jets en la segunda jornada. Después, vencieron a Ravens, Steelers, Colts y Bears. Y eso sin contar la victoria en San Diego, que no cuenta en esa clasificación porque el aquel momento su registro era perdedor. Como no podía ser de otra manera, se están disparando las expectativas hacia ellos. Ya se habla de los Patriots como los grandes favoritos, y con varios cuerpos de ventaja sobre el resto, para llevarse el anillo. No me extraña, pero yo sería más prudente. Estoy obviamente de acuerdo en que han sido, hasta ahora, el mejor equipo de la NFL. Pero la historia, y la de los propios Patriots también, nos enseña que en la NFL no existen los claros favoritos. Cualquiera puede vencerte a un partido en los playoffs. Y los Patriots, cuya juventud es un signo de esperanza, también pueden ser víctimas de la inexperiencia más adelante.

En cualquier caso, lo de ayer fue espectacular. Qué exhibición. Como aficionado de Green Bay, ansiaba una derrota de los Bears. Y no las tenía todas conmigo. Chicago ya demostró contra los Eagles que saben hacerse fuertes en su estadio ante rivales potentes. Ayer New England los aplastó desde el comienzo. Por todas partes: en ataque, en defensa y con los equipos especiales. 33-0 al descanso.

El MVP tiene ya dueño. Es Tom Brady. Si a mitad de temporada decía que ningún jugador en ataque estaba rindiendo a un nivel lo suficientemente sobresaliente como para ser claro acreedor del MVP, la segunda mitad de la regular season de Tom Brady está siendo algo histórico, épico. Con frío, nieve y vientos huracanados no se puede esperar demasiado del juego de pase. Pues bien, el líder de la jornada en yardas de pase es un QB que jugaba precisamente en esas condiciones tan adversas, y ante una defensa notable como la de Chicago, acostumbrada a ese clima. 369 yardas de pase, nada menos, en una serie de 27/40, con 2 touchdowns. Lo dicho, el MVP ya tiene nombre.

Por otra parte, y aunque esta no ha sido su mejor jornada en yardas de carrera, creo que es justo reconocer lo que está haciendo Maurice Jones-Drew en los Jacksonville Jaguars. Ya comentamos cómo está jugando la pasada semana. Esta, "tan solo" 101 yardas de carrera y 1 touchdown. Ni siquiera fue el mejor corredor de Jacksonville, fue Rashad Jennings con 105 yardas en tan solo 5 intentos (principalmente gracias a su big play de 74 yardas explica), pero el que consiguió la anotación de la victoria fue de nuevo MJD. Probablemente, el MVP de la temporada si Brady no estuviese jugando así.

En el plano defensivo, también hay que hablar de Cameron Wake. No acapara tantos titulares como Clay Matthews, pero lidera la NFL sacks con 14, y es la pieza clave de la defensa de Miami. Un jugadorazo. Esta jornada, otros dos sacks, y mucha presión al pasador.

Por último, una rara avis. Un kicker. Jay Feely, que anotó los 22 primeros puntos de los Cardinals. Entre ellos, el primer touchdown de su carrera. No tiene malas piernas para ser un jugador de 34 años.


Tristán en Mónaco (lo regulero)

Diego Tristán es el perfecto ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Un jugador con un talento y un físico óptimo para jugar al fútbol, pero con menos cerebro que una ameba. Una carrera profesional regulera. Como meter un golazo cuando tu equipo pierde por 8-3. Aunque fuese el mejor de la edición de la Champions de ese año. Te dicen Tristán en Mónaco y piensas que está en el casino. El gol lo deslucen las horrorosas equipaciones. Las más feas que jamás ha llevado un equipo de fútbol. Joma.


Habréis echado en falta a un jugador en la anterior sección. No, no me he olvidado de DeSean Jackson. Sé que ha conseguido 210 yardas de recepción. Pero su comportamiento, tan Tristánico, deja bastante que desear. Hay que ser un poquito más elegante.


El chico no aprende, le va a volver a pasar lo que ya le pasó:


Tras su pésima actuación de ayer, lo normal habría sido que los Chicago Bears hubiesen ocupado un lugar en la siguiente sección, dedicada a lo peor de la jornada. Sin embargo, la jornada ha sido muy buena para ellos. Sí, han sido humillados en su propio estadio por los Patriots, pero en una jornada en la que ellos se enfrentaban al mejor equipo de la NFL y los Packers a los Lions, lo normal habría sido que la ventaja de los Bears hubiese desaparecido. Y no ha sido así, sino que ha aumentado. No solo por el transcurso de una jornada más, sino porque Green Bay acumula una derrota divisional más y tiene ahora perdido el desempate con Chicago. La jornada no fue redonda, pero casi.

Los otros galardonados con el premio Tristán en Mónaco, los jugadores que realizaron excelentes partidos pero vieron cómo sus equipos caían. Ryan Torain, que consiguió 172 yardas de carrera para los Redskins; Darren McFadden, que hizo un partido brutal como corredor y como receptor, consiguiendo 3 touchdowns, 123 yardas de carrera y 86 de pase; y su compañero Jason Campbell, que parece poner fin a las dudas sobre su aptitud para llevar el mando del ataque de Oakland: 21/30, 324 yardas de pase, 2 touchdowns, ninguna intercepción.

Agridulce, pero por su lesión, la jornada para Troy Polamalu. Le dio tiempo para conseguir dos intercepciones y un touchdown brutal. Precisamente ahí se lesionó, aunque no parece grave, no deja de resultar preocupante para un jugador tan proclive a las lesiones. Seguramente el mejor defensor de la NFL.


Ah, y qué me decís de Matt Cassel. No estará contento por la derrota de sus Chiefs, pero ahora se da todo el mundo cuenta de lo importante que es para ese equipo. Sin él, los explosivos Chiefs se quedaron a cero. Ya no parece un one-shot wonder, un jugador sobrepagado por su temporada al lado de Belichick, sino que parece un jugador muy muy valioso.

El penalti de Đukić (lo peor)

Dudé mucho sobre le nombre de esta sección. Tenía pensado llamarla "las gradas vacías de Riazor". Dentro de lo triste que resulta la situación actual del Dépor, que es un equipo triste y aburrido (no por resultados, que son muy buenos teniendo en cuenta la situación económica del club, sino por estilo de juego y actitud), lo que me decepciona y entristece más es ver las gradas de Riazor vacías domingo tras domingo. No me gustan los equipos sin afición. Tanto es así, que me gustaría que el Getafe y el Cajasol, por poner un par de ejemplos, descendiesen. Ocupan el lugar de otros cuyas aficiones se movilizan. Un par de ejemplos, las del Cádiz o el Obradoiro de baloncesto. Y al ver las gradas de Riazor tan vacías, domingo tras domingo, pienso que si no conociese ese equipo y lo que representa para esa ciudad, desearía su descenso. Quizá la causa sea la tristeza que transmite el equipo tan gris, o quizá es que estábamos demasiado mal acostumbrados. Da igual, es muy triste. Sobre todo, recordando cuando Riazor, con poco más de 20.000 espectadores, se quedaba pequeño, y se hacía campaña domingo tras domingo para que quitasen las pistas de atletismo y construyesen un fondo en la portería del pabellón. Ojalá ahora el estadio fuese como antes.

Sin embargo, en perspectiva, el momento más triste que recuerdo como aficionado del Dépor, en dura pugna con la semifinal de Champions perdida en casa contra el Oporto, es el del célebre penalti de Đukić (más frecuentemente escrito "Djukic"). Cómo olvidar ese día, claro. Cuando el árbitro pitó el penalti, miré al suelo, y me propuse no mirar qué pasaba. Al final no me resistí. Me puse en pie, como el resto del estadio, y vi lo que pasó. La manera de perder una liga más dolorosa que puede existir. La de un equipo modesto, que podría haber estado ante su única oportunidad de ganar una liga, y que tras ser líder durante toda la competición, se le presenta una oportunidad de oro, en el último minuto del partido, para llevarse la victoria. El hijo de la gran puta que hacía de portero del Valencia realizó unos gestos, nada más parar el penalti, por los que merece todos los males y padecimientos que pueda sufrir. Ese hijo de puta, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que no se jugaba absolutamente nada (salvo una prima cuantiosa del Barça), tras parar el penalti realiza un gesto por el que le deseo que lo pase muy mal en la vida. Jamás le escuché pedir perdón. Gilipollas. Ojalá te pudras en el infierno. Por suerte, no fue la última oportunidad.


Los grandes derrotados de la jornada, y por mucho, son los Green Bay Packers. Su derrota de ayer es lo que se conoce técnicamente como una cagada de la hostia. Una derrota devastadora, como les gusta decir en los Estados Unidos. En ocasiones se presta más atención a los partidos frente a grandes equipos que a los que se juegan contra otros de teórica menor entidad, pero en la NFL los partidos más importantes son los que disputas contra rivales de tu propia división, y da igual que sean más o menos glamourosos. Esas victorias son las que más valen. Y después las que consigues frente a rival de tu misma conferencia. ¿Por qué? Pues, como todos habréis adivinado, por los criterios de desempate a igualdad de victorias. Por culpa de la derrota de ayer, ni ganando los tres partidos que restan tendrían asegurados los Packers los playoffs. De hecho, su victoria en la NFC Norte es en estos momentos muy improbable. Como su derrota de ayer fue frente a un rival divisional, ya tiene perdido el desempate contra los Chicago Bears (que vencieron en el primer enfrentamiento en Chicago). Así pues, para ganar la NFC Norte, los Packers tendrían que ganar dos partidos más que Chicago en los tres que restan. Y lo que le queda a Green Bay es New England, Giants y Chicago. ¿Fácil, verdad? Un auténtico desastre.

Por si fuera poco, segunda conmoción cerebral de Aaron Rodgers. Todas las opciones de playoffs de los Packers pasan por que Rodgers se recupere y esté en plena forma en los tres partidos que restan. Ayer su suplente, Matt Flynn, fracasó. Cierto es que Rodgers tampoco consiguió nada en casi el medio partido que disputó (0 puntos) y Flynn rascó algo (3 puntos), pero esa intercepción en la end zone... Un desastre. Un equipo que pretende aspirar a algo no puede quedarse en 3 puntos frente a los Detroit Lions. Completo desastre del ataque, que naufragó en todas las posiciones: los quarterbacks, mal; los running backs, mal (Brandon Jackson no vale para correr, en jugadas de screen y bloqueando cumple, pero no es un feature back de la NFL, como lleva probando día sí, día también); los receptores, muy mal (las dos primeras pérdidas de balón de Green Bay son errores lamentables de Andrew Quarless y Greg Jennings); y la línea un completo y lamentable desastre. El front de los Lions, a quienes les faltaba Kyle Vanden Bosch, se paseó por el backfield de Green Bay, entraban como les daba la real gana. Pues eso, que uno de los teóricamente mejores ataques de la NFL se quedó en 3 puntos frente a los Lions. Un equipo plagado de talento en ataque y en defensa, al borde de la eliminación. Sí, estoy muy cabreado, como para no estarlo. Un despropósito absoluto. El resumen de los despropósitos, esta intercepción. El pase no podía ser mejor (era un touchdown como una casa), la actuación de Jennings no podía ser peor:


Otros grandes perdedores de la jornada fueron equipos que perdieron casi todas sus opciones de llegar a la postemporada. Dolorosa derrota para Oakland, ahora que parecen volver a funcionar todas sus piezas, están dos partidos por detrás de los Chiefs y uno por detrás de los Chargers. La parte buena es que deben enfrentarse a ambos y que llevan un balance de 4-0 en su división, pero si Kansas City gana a Rams y Titans, se quedarán sin opciones. Precisamente los Titans perdieron el pasado jueves las pocas opciones que les quedaban. Complicado panorama en Tennessee, donde deben decidir si apostar por Vince Young o por Jeff Fisher (la convivencia de ambos parece imposible).

De entre las actuaciones lamentables de la jornada, me voy a quedar con la de Kyle Orton (mientras escribo justo esto, Eli Manning lanza su segunda intercepción, se ve que quiere hacerse un hueco aquí). El domingo no fue el día de Orton. Fue su peor actuación de la temporada. Orton no está haciendo méritos para que se ponga en duda su titularidad, pero cuando en la banda espera un jugador tan mediático como Tim Tebow, las cámaras inmediatamente se centran en él. Y cuando tu equipo está completando una temporada desastrosa, se tiende al cambio por el cambio, lo que agrava más la situación de Orton. Con todo, ayer hizo lo posible por que se le sentase. 4 balones perdidos, 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Uno de los principales culpables de la victoria de Arizona.

Finalmente, y sin dejar ese mismo partido, un recuerdo también para Derek Anderson. La anterior victoria de los Cardinals había llegado con Max Hall under center. Ayer, tras siete partidos consecutivos en los que los Cards cayeron con Derek Anderson como quarterback, Arizona volvió a ganar. Con otro quarterback, John Skelton.

El fichaje del Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)

Jamás vi a un deportista en peor estado de forma que Sergio "Manteca" Martínez cuando llegó a Coruña. Era de risa. Literalmente. En el partido en que debutó, junto con el "Loco" Abreu (vaya dos), el Manteca despertaba carcajadas. Resultaba cómico. Ni podía correr, se arrastraba por el campo. Una pena, porque fue un excelente jugador en Boca Juniors, tanto que me ilusionó su fichaje, pero vistas las condiciones en que llegaba, no se pudo tomar una decisión más estúpida que ficharle. Por eso, las decisiones estúpidas de la semana toman nombre de tan desastrosa operación.

En este enlace podéis ver "un Leon Lett" (no puedo incrustarlo, es un vídeo de NFL.com). Un defensor de los Cardinals, Daryl Washington, intercepta un pase y lo celebra extendiendo el brazo con el que lleva el balón antes de entrar en la end zone. Un jugador de los Broncos, Lance Ball, fuerza el fumble pulgadas antes de que entrase en la zona de anotación. Por suerte para el bobo de Washington, un jugador de Arizona recuperó el balón, con lo que no se puso en duda la anotación. Esta foto refleja el instante justo anterior al fumble:


Un touchdown no se celebra hasta que se consigue, es una decisión estúpida. Te puede pasar lo que le pasó a Lett en la Super Bowl o lo que le pasó a DeSean Jackson en más de una ocasión.

Quien sí aprendió la lección fue otro Washington, Leon, el jugador de los Seahawks (franquicia del estado de Washington) quien figuraba en esta sección la semana pasada precisamente por ese mismo pecado. Esta semana hizo esto:


Mención especial también para Mike McCarthy, que después de que los árbitros diesen como incompleta una recepción de Greg Jennings en la end zone, como poco dudosa, decidió no pedir un challenge a pesar de os aspavientos de Jennings, quien se lo pedía acaloradamente. En una repetición parece pase completo. Habrían sido 7 puntos en vez de 3. Green Bay perdió 7-3, y McCarthy no pidió ningún challenge. En esas acciones siempre hay que pedir un challenge. La cagó por no hacerlo en Atlanta, terminó costando el partido, lo volvió a hacer ayer.

La carrera por los playoffs

Sí, he cambiado esta última sección de nombre y no tiene nada que ver con el Dépor. No se me ocurrió nada pertinente y decidí titularlo simplemente así. Bastante autoexplicativo, ¿verdad? Como la siguiente imagen, tomada de NFL.com (actualizado a martes, la imagen está tomada de CBSSports.com, la web de la NFL está en estos momentos caída).


Como ya es muy tarde, mañana madrugo y una imagen vale más que mil palabras, os ahorro mis palabras sobre las opciones de playoffs de cada equipo.

* * *
Iba a poner que mis disculpas por la sobredosis futbolera de este artículo, pero he pensado que no procede. Qué cojones, me ha encantado recordar esos momentos y encontrar esos vídeos. Y eso es precisamente de lo que se trata cuando uno escribe un blog, de pasarlo bien, ¿no? Espero que vosotros también lo hayáis hecho leyéndolo.
* * *

Actualización del martes

Los partidos de la noche del lunes han dado mucho que hablar. El primero, por la ya referida ausencia de Brett Favre. Tenía que ser justo ahora que Green Bay le necesita (Minnesota jugaba contra tres rivales de los Packers en la lucha por los playoffs, contando con el partido de ayer: Giants, Bears y Eagles). Sin él, los Vikings fueron incapaces de plantar cara a los Giants, a pesar de los regalitos de Eli Manning. No sé qué pasa por New Jersey, pero los quarterbacks de sus equipos están fallando más de la cuenta últimamente. Ayer Eli lanzó dos intercepciones, que le sitúan como líder de la NFL en este apartado negativo superando a Brett Favre (19 y 18 cada uno; Brees y Palmer también llevan 18). A los Giants les está salvando su imponente defensa y su excelente juego de carrera. Este lunes tanto Brandon Jacobs como Ahmad Bradshaw pasaron de las 100 yardas de carrera, 116 y 103, respectivamente, con un touchdown para cada uno.

El otro partido supuso la eliminación definitiva de los Texans en la carrera por los playoffs. Y, otra vez, en un partido dramático. Igual que ante Jaguars, Eagles y Jets, pierden en el último suspiro. Esta vez, después de una remontada épica. Perdían por 28-7 mediado el tercer cuarto, y remontaron los 21 puntos de desventaja en el último suspiro, a tan solo 21 segundos para el final del partido, gracias a un touchdown con conversión de 2 puntos impresionante. 


Después, en la prórroga, la defensa de los Ravens ganó el partido.


Otra prórroga más que prueba lo injusto (nótese la ironía) de la normativa que establece que el primer equipo en anotar gana. Claro, las defensas no cuentan...

martes, 9 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes (y jodido martes para los que nos hacen trabajar en festivo): jornada 9

La novena jornada marca el inicio de la segunda mitad de la temporada regular. Esta semana proliferaron los Midseason Awards (premios de mitad de temporada) en los grandes medios norteamericanos. Los Patriots, en el apartado colectivo, y Tom Brady, en el individual, copaban esos premios. Después de lo sucedido esta jornada, seguro que muchos habrán cambiado sus votos.

Que suene Darkest Corners, de los Black Halos, en homenaje a los oscuros Oakland Raiders, que están de vuelta.



Qué pude ver. Otra vez partido del Estu el domingo a las 6 de la tarde, mierda de horario. Por culpa de eso me perdí la primera mitad de los partidos, aunque no me quejo, que este domingo sucedió el primer perfect de la temporada (y no sé si habrá muchos más): ganaron Packers, Dépor y Estu. En la tele se veía el derbi madrileño de fútbol, por lo que la NFL quedó relegada al ordenador. Pantalla dividida en cuatro, con el NFL RedZone en uno de los cuadrantes y varios partidos en los tres restantes. Para la sesión de las 22.15, en cuanto terminó el fútbol, vi el Eagles-Colts por la tele y el Raiders-Chiefs en el ordenador. El tercer partido de la sesión, el Seahawks-Giants se terminó al poco de comenzar. Y, finalmente, puse el despertador para ver el último cuarto de Green Bay. Pero cuando vi que el resultado era 35-7, decidí volverme a la cama con una alegría. De ese partido solo vi el resumen y las crónicas. Tampoco vi el Monday Night. Hoy martes, a pesar de ser festivo en Madrid, me toca currar. Qué mierda. De ese partido, solo leí las crónicas y los resúmenes.

El vomitorio (lo más comentado).

La cabeza de dos head coaches corría peligro esta jornada. De ambos se había hablado mucho la semana pasada. Como todos habréis adivinado, hablo de dos tipos con pinta de pringados y denostados por sus respectivas aficiones. Hablo de Wade Phillips y de Brad Childress. Comencemos por el último, que ha salvado el cuello después de una milagrosa remontada.

Childress protagonizó la semana pasada otro esperpento. Lleva una temporada de errores y autohumillaciones constantes. La operación Moss fue otra de tantas. Aunque es cierto que en vista de la pésima gestión de la offseason vikinga algunos ya auguraban un mal año en Minnesota, por nombres no se podía aventurar que los Vikings encarasen su octavo partido con un balance de 2-5. Y sin embargo, en comparación con su colega Wade, Chilly estaba en una posición envidiable. Jugaba en casa y contra un rival débil (sobre todo lejos de su estadio). A priori, ni una victoria holgada contra los Cardinals era para sacar mucho pecho. Pero por cómo se produjo, los vikingos pueden estar un poquito esperanzados. Todavía no están muertos. Tras ir perdiendo (sorprendentemente) por 24-10 a falta de menos de 4 minutos para terminar el partido, unos Vikings comandados por el Favre bueno (véase más abajo) consiguieron forzar la prórroga y llevarse el partido. Los próximos dos partidos, contra rivales divisionales marcarán el futuro de Minnesota y de Childress. Si ganan en Chicago y a Green Bay (y las lesiones los respetan) volverán a ser aspirantes en una NFC en la que casi nadie destaca.

Wade Phillips ya forma parte de la historia de los Dallas Cowboys. Entró a Lambeau Field como Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. La crónica de una muerte anunciada. Se veía venir. Desde antes de que comenzase la temporada comentaba que era el punto débil de los Cowboys (para ponerme las justas medallas, también he de recordar que daba a Dallas como favoritos de su división). En Lambeau Field se vieron signos inequívocos de que había perdido a sus jugadores. Esta jugada es una prueba de ello. Atención a la actuación del número 21, Mike Jenkins:



¿Qué entrenador tendrá ese número 21 que se permite dejar pasar al jugador rival, en una actitud vergonzosa, sin siquiera intentar placarle? Lo pongo en esta sección, aunque merece estar en el apartado Cruzcampo de la semana. Wade, si tus jugadores juegan con esa actitud, es que has perdido el vestuario por completo. Qué vergüenza.

Ahora llega el turno de la especulación. Hay quien cree que hasta que Jerry Jones se pire los Cowboys no tienen solución. Demasiadas injerencias en la parcela deportiva. Wade Phillips era un entrenador ideal para él. El entrenador que se deja manejar por el propietario. Seguramente por eso Jones aguantó tanto tiempo a Phillips, porque era una marioneta perfecta. Ahora llega el turno de las especulaciones. Mucho se hablará. Que si Cowher, que si Gruden. Que recuerde Jones, que desafió la maldición de que ningún equipo llega a la Super Bowl que se juega en su estadio, que ningún head coach ha conseguido ganar la Super Bowl con dos equipos diferentes.

Peperoni (la sorpresa).

¿Baño de Gatorade por ganar un partido de
temporada regular? ¡No hombre, no!

Por segunda ocasión consecutiva (la semana pasada no hubo Plácido domingo, jodido lunes) los Cleveland Browns protagonizan la sorpresa de la jornada. El equipo de moda eran los Patriots. Encabezaban todos los Power Rankings, Tom Brady era el MVP de lo que llevábamos de temporada. Pues bien, como hicieron con los Saints, los Browns ganaron cómodamente a los Patriots. Con holgura, sin sufrir. Como en el Superdome. Ya era hora de que los aficionados de Cleveland tuvieran alguna alegría. No tendrán opciones de llegar a playoffs (no las tienen, ni probablemente de no quedar últimos de su división), pero los Browns son un equipo joven y con futuro. Colt McCoy y Peyton Hillis, quién lo iba a decir a mediados de septiembre (sí, McCoy era una estrella en Texas, pero esta temporada partía de tercer QB y según Holmgren no iba a jugar nada). ¿Eric Mangini puteando a Bill Belichick? ¿El hazmerreír de la NFL humillando al sabio de los sabios? ¿Un quarterback novato dando lecciones a un ganador de tres anillos? Ver para creer. Peperoni del bueno.

Y esto me lleva a la siguiente reflexión: es que los malos este año son muy buenos. Los Lions son un equipo temible, juegue contra quien juegue y diga lo que diga su clasificación. Los Bills deben de ser el mejor equipo 0-8 de la historia. Siempre dan la cara, siempre ofrecen partidos vistosos. Ni te puedes fiar de absolutamente nadie. En la temporada de la paridad, en la que nadie sobresale por arriba, tampoco nadie destaca por abajo (quizá los Cowboys tienen algo que decir a este respecto).

Premio Parménides de Elea (todo sigue igual).

Los San Diego Chargers en general y Philip Rivers continúan a lo suyo. Los Chargers, después de su típico mal inicio, comienzan a espabilar. Como siempre. Rivers sigue lanzando como en este chiste:

Se abre el telón y se ve a un sacerdote dándole la comunión a José Tomás y, a continuación, a Marilyn Manson. Se cierra el telón. Adivinen la expresión.

(...)

(...)

(...)

Repartir hostias a diestro y siniestro.


¿No os recuerda a Sloth, el de los Goonies?
Pues eso, que Rivers continúa repartiendo pases a diestro y siniestro. Qué más le dan las ausencias. Sin Vincent Jackson, sin Antonio Gates, qué importa. 295 yardas y 4 TDs en Houston. Escribía ayer Peter King que en estos momentos era su favorito para el MVP, a pesar de haber perdido más partidos de los que ha ganado. Cuando vuelva V-Jax y si Gates se recupera de su fascitis plantar, a ver quién para al ataque de San Diego.

Misma historia de siempre para Bills y Lions. ¡Uy, casi! Fallar extra points no es el camino. Los Bills jugaban el segundo partido de la temporada fuera de Estados Unidos, aunque en su caso muy cerca de su ciudad. Jugaban en Toronto, ciudad a la que según algunas especulaciones podrían mudarse.

Y Tampa Bay confirma las sospechas. Que solo gana contra equipos malos. Cuando se enfrenta a equipos con récord ganador, la caga. Cierto es que dieron la cara hasta el final del partido, que tuvieron una posesión para ganarlo (y es raro que Josh Freeman no lo haya conseguido de nuevo) y que ganar en Atlanta es misión casi imposible. Pero cada vez que se enfrentan a un rival en condiciones, pierden. Su (muy) fácil calendario les permite conservar las esperanzas de playoffs. Quién sabe si caerá una wild card. Eso sí, que Raheem Morris intente engañar a otros. La NFC estará floja, pero los Bucs no son su mejor equipo; no lo son ni de su división; y si me apuras, ni de su estado. Eso sí, son el mejor equipo de Tampa Bay. Bueno, los Rays de la MLB seguramente sean mejores en su deporte. Son el mejor equipo de fútbol americano de Tampa Bay. Así, sí.

Premio Heráclito de Éfeso (todo cambia).

No hablé de ellos en el vomitorio, pero hoy los Oakland Raiders acaparan muchos titulares y portadas. Dicen que han vuelto. Dicen que desde 2002, el año en que disputaron la Super Bowl contra Tampa Bay, no eran tan importantes. Desde esa temporada no conseguían ganar tres partidos consecutivos. Cómo han cambiado las cosas para la franquicia de Al Davis. El domingo demostraron muchas tablas. Perdían al descanso contra los Chiefs en un partido en el que estaban siendo muy inferiores (mucho más de lo que decía el marcador de 10-0). Entonces apareció Jacoby Ford, el héroe de la jornada (hablaremos de él más adelante), Darren McFadden comenzó a correr y los Raiders se sobrepusieron a las adversidades (alguna de ellas arbitral) para vencer a su rival divisional.

¿Cuánto hacía que la Raider Nation no podía celebrar una victoria así?


Debemos hablar aquí también de Favre. Entiendo que estéis hartos de él, pero lo merece. Cuando lanzaba su segunda intercepción del partido y Arizona ganaba por 14 puntos de diferencia, me dio un poco de lástima (ya se me pasó). Me imaginaba lo que estaría pensando, cuánto se estaría arrepintiendo de no haberse retirado (también se me pasó cuando recordé lo mucho que le importa a este tío engordar su estadística). Menuda temporada de mierda que llevaba, entre los peores quarterbacks de la liga en passer rating, con amenaza de suplencia o lesión grave y con más derrotas que victorias en su casillero. Todo cambió en pocos minutos. La vida cambió para Favre. Con lo que le gustan los récords, el domingo tuvo que irse bien contento. El 4 batió su récord de pases completados y yardas de pase en un partido, lideró (con permiso de Allen, Peterson y Percy Harvin) la remontada vikinga y mejoró su passer rating. Ya es el 27.º de la NFL. El resumen de su carrera en poco más de 60 minutos. Capaz de lo mejor y de lo peor. El domingo hubo final feliz.

No hubo final feliz, en cambio, para Peyton Manning. Manning no fue el mejor Manning de la jornada. Peyton no fue ni el mejor Peyton de la jornada. No lideró su enésimo drive ganador en el último cuarto. Lanzó dos intercepciones. Cambio de rutina. Seguro que vuelve a ella la semana que viene.

Aunque no tanto como la temporada de Favre, la de su némesis, Aaron Rodgers, también estaba resultando decepcionante. El Sunday Night volvió a ser el de 2009. Volvió a ser un quarterback letal en terceros downs. Tres pases de TD, ninguna intercepción, sus típicos scrambles... Lo que esperábamos de él al comenzar la temporada. Ahora es la hora, que siga así.

Alhambra (lo mejor).

Comentaba en el anterior Plácido domingo que los equipos malos tienen que ser valientes e intentar cosas diferentes. Lo decía al hilo del punt fake de los Browns contra los Saints. Desde entonces, los fake punts han proliferado con escaso éxito. Sin embargo, el ataque de los Browns sigue innovando. No tanto como estos jóvenes jugadores...


...pero sí lo suficiente como para colársela a los Patriots. Quién nos iba a decir que el equipo liderado en la banda por Eric Mangini iba a ser un ejemplo de playcalling ofensivo. Pues sí. Ayer volvieron a sorprender, con jugadas como esta, jugada de Wildcat (snap directo a un corredor), en la que todos parecen confundidos, el quarterback se sitúa en la banda, y Cribbs entrega de forma disimulada el balón a un receptor, que consigue un touchdown de carrera.


En el apartado individual, los héroes son Jacoby Ford y Peyton Hillis. ¿Incluyo también de Clay Matthews? Dejadme hacerlo, anda.

Lo de Ford fue espectacular. Tremendo. Casi él solito ganó el partido para Oakland. Este novato cambió el momentum (la inercia) del partido con su touchdown de retorno de kickoff para comenzar el tercer cuarto. Evitó alguna intercepción arrebatando el balón a los defensores. Y consiguió la recepción decisiva en la prórroga. Lo dicho, casi solito ganó el partido. Los números no reflejan por si solos lo bien que jugó.

Mirad la intercepción que impide Flowers y que evita que los Chiefs se lleven el partido (no solo eso, sino que completa un pase decisivo):


Y qué decir de este retorno grabado desde la grada (joder, qué bueno es el vídeo):


El caso Peyton Hillis está demostrando lo gilis que fueron en Denver. La offseason de Josh McDaniels supera todos los límites. Cuántas cagadas en tan poco tiempo. Regalas a uno de los mejores receptores de la liga (Brandon Marshall). Eliges en primera ronda a un quarterback (?) que podrías tener disponible mucho después (Tebow) a pesar de que tienes dos jugadores solventes para ocupar ese puesto. Y para rematar la jugada, a pesar de carecer de un corredor consistente (Moreno no lo está siendo y Maroney... en fin, Maroney), te deshaces de Peyton Hillis y elecciones del draft a cambio de otro quarterback (Brady Quinn, en estos momentos el tercero de la rotación). Las operaciones no pueden resultar más ruinosas, viendo que el quarterback titular (Orton) juega a buen nivel (para qué quieres más) y cómo lo está haciendo Hillis en Cleveland. Una de las sensaciones de la temporada, sin duda. En Denver no tuvo oportunidades para demostrar su valía. El domingo destrozó a los Patriots. 184 yardas de carrera y 2 touchdowns. Impresionante. A Cleveland le ha tocado la lotería, ya era hora.

Se me olvidaba: Michael Vick. Lidera la NFL en passer rating. También corre como un demonio. Los que defendemos la titularidad de Kevin Kolb tenemos un buen día para quedarnos callados.

En cuanto a Clay Matthews, ya no sabía si hablar de él, porque me acusaréis de parcial. Ayer, otro día en la oficina. Una intercepción retornada para touchdown y otro sack a la buchaca. Pero sobre todo, la sensación de presión a la que somete siempre a los atacantes rivales. Da igual que esté renqueante. Ante la falta de jugadores ofensivos sobresalientes, ya se habla de él como candidato al MVP. No creo ni que lo sea, pero sirve para darse cuenta del temporadón que está haciendo.

Mixta (lo regulero).

La temporada de los Miami Dolphins corre serio peligro de irse al trastre de manera inminente. Que si Chad Henne era el nuevo Dan Marino. Ya. Esta jornada, tres intercepciones. Temporada regulera la de Henne, y de los Dolphins si empiezan a pierden fuera de casa.

Los que parecen no tener definitivamente solución son los Cincinnati Bengals. Decían los de la ESPN que el partido de anoche es un motivo para la esperanza, que T.O. se revela como un líder... A ver, que los Bengals están 2-6, últimos de su división, y T.O. puede ser un líder para esta temporada, no para mucho más tiempo. Como mucho, aspiran a ser terceros en la AFC Norte, y viendo lo fuerte que vienen la AFC Este (Patriots y Jets) y la AFC Sur, es muy improbable que el tercero de la AFC Norte pueda llegar a plaza de wild card. Agridulce noche para Terrell Owens, 10 recepciones, 141 yardas, 2 touchdowns. Con su 150.ª anotación se convirtió en el tercer jugador de la historia de la NFL en llegar a tal marca. Los otros dos, Jerry Rice y Randy Moss. La celebración fue digna de la ocasión (aunque, aplicando el reglamento, debería haber sido penalizado por ella).


Los Cardinals siguen dando una de cal y otra de arena. En una división en la que todos hacen lo posible por no ganarla, ayer desaprovecharon una oportunidad de oro. He de admitir que no daba un duro por ellos. Preveía otra clara derrota fuera de casa. Sin embargo, hicieron 55 minutos de partido bastante buenos. A partir de entonces, desaparecieron. Ea, no es para echarles a los leones. Regular, sin más.

Meto aquí a Jon Kitna. Pobre hombre. Menudo marrón se está comiendo. Con 38 años, el ex de los Barcelona Dragons tiene que responsabilizarse del ataque de un equipo desganado. Acumula intercepciones, algunas (la semana pasada) más por culpa de sus receptores que de él mismo. Triste final para su carrera. A ver si le da tiempo a desquitarse.

Cruzcampo (lo peor).

How 'bout 'em Cowwwboys! No hablemos más del America's Team, creo que ha sido suficiente.

El apartado de desastres colectivos de la semana lo completan los Seattle Seahawks, que cayeron estrepitosamente frente a los Giants en QWest Field (y yo que apostaba por ellos, anda que...), y los Carolina Panthers, que ayer dieron la oportunidad de hacer el ridículo a tres quarterbacks diferentes. Matt Moore, Jimmy Clausen y Tony Pike. Este último, el menos famoso, fue el mejor de los tres (6/12, 47 yardas, 60.1 de rating). Cómo lo harían los demás. Pues eso. Los Panthers son un equipo desquiciado y sin rumbo. Su entrenador termina contrato esta temporada, qué motivante resulta todo en Charlotte.

En el apartado individual creo que C.J. Spiller merece una mención. Muchos apuntaban que este novato sería la sensación ofensiva entre los rookies esta temporada. Uno de los únicos motivos que justificaría el pago de una entrada para los aficionados de los Bills. Por ahora, nada de nada. Contra los Bears, 20 yardas de carrera en 7 intentos. Cierto es que no está teniendo muchas oportunidades, pero sus 18,8 yardas de carrera por partido resultan demasiado decepcionantes. Si su carrera funcionase, los Bills dejarían de (simplemente) asustar a sus rivales. Incluso ganarían partidos. Quién iba a decir que Ryan Fitzpatrick y Steve Johnson formarían un tándem temible para las defensas rivales.

CaJugada estúpida de la semana

De no ser por gilipolleces varias, los Detroit Lions estarían peleando por ganar la NFC Norte. Ayer se les escapó un partido que tenían ganado contra los Jets. Por mala suerte y por decisiones estúpidas como esta. Los Lions se disponían a chutar un field goal en 4.º down cuando uno de los defensores de los Jets se tira encima del kicker después de que este (sin tilde, ahora y hace cinco años) hubiese efectuado la patada. Los árbitros señalan penalización correspondiente (running into the kicker) y lo que era un field goal se convierte después en un touchdown. Sin embargo, con su kicker lesionado, los Lions deciden que su flamante novato, el orondo defensive lineman Ndamukong Suh, chute el extra point. Esto es lo que sucede:


Dicen que Suh jugaba al fútbol (con ú) de joven y que sabía darle al balón. Ya se ve. Qué desastre. Por no haber anotado ese punto extra los Lions llegan a la prórroga y pierden. ¿No está más capacitado el punter para dar la patada? Suh no parece la mejor opción. Otra tontería que le cuesta una "W" al equipo de Detroit.

Pero este no fue el único extra point fallado de la jornada (los Bills también fallaron uno, que terminó siendo clave para el desenlace de su partido contra Chicago), ni tampoco el único que chuta un no habitual en estas lides. Pero Wes Welker no falló:


* * *

La próxima jornada comenzará el jueves de madrugada, con un duelo por todo lo alto, Falcons-Ravens. Que los jugadores de fantasy, quinielas y demás juegos relacionados con la NFL lo tengan presente.

Puede que este sea el último artículo de la serie Plácido domingo, jodido lunes. No sé si tienen mucho sentido y me lleva bastante tiempo escribirlos. En el fondo, tenéis los datos en Internet, y mucho mejor comentados. Entre todos, recomiendo el Monday Morning Quarterback (aunque no está en español).

lunes, 25 de octubre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 7

Entre todos los partidos de esta semana, destacaba el del morbo. No resultaba tan morboso como el del año pasado, cierto, pero quizá resultaba más importante dada la delicada situación de ambos equipos. Recuerdo haber leído con ocasión del partido que enfrentó en Lambeau Field a Packers y Vikings en 2009 que se trataba de la primera ocasión en la que una superestrella del deporte profesional norteamericano volvía a la ciudad de la que fue ídolo durante casi toda su carrera con la camiseta del eterno rival. Se habían producido otros retornos, como el de Jordan a Chicago con la camiseta de los Washington Wizards, o el de Alex Rodriguez a Texas, pero en ninguno de estos casos el equipo con el que volvía el ídolo local era el archienemigo. La vuelta de McNabb a Philadelphia con el uniforme de los Redskins es más parecida, dado que son rivales divisionales, aunque creo que el odio que se profesan Minnesota y Green Bay es mayor que el que existe entre Washington y Philadelphia. Este año, la previa (gráfica) que más me gustó de entre las que he podido leer es la de la delegación de ESPN en Minnesota (1500ESPN Twin Cities), que publicó el fotomontaje que podéis ver a continuación. Imita el cartel de la película La red social (por cierto, gran película, os la recomiendo).


En una jornada en la que tantos claman haber sido robados, y dado que entramos en la semana inglesa del football, ha de sonar Bankrobber, de The Clash.



Qué pude ver

Que el mejor partido de la jornada sea el Sunday Night es una gran putada. Siendo el partido que era, por mucho que me tuviese que levantar a las 8.30 para ir al curro, no me lo podía perder. Tendré más ojeras que un oso panda, pero el evento lo merecía. Intenté compensarlo con dos horas y media de siesta hasta las 7 de la tarde. Entonces, como ya es habitual, vi los partidos de Digital+ por la televisión y el resto de la jornada en el ordenador, con la pantalla partida en 4 en la sesión de las 7 (con el canal RedZone en uno de los cuadrantes y otros partidos igualados en los tres restantes) y en dos durante la sesión de las 10.15, aunque pronto puse el Seattle-Arizona a pantalla completa, ante la ausencia de emoción en la paliza de Oakland en Denver. Por cierto, ya veo que la mayoría está conforme con la política del Plus para los partidos de las 22.15 que comienzan con retraso.

El vomitorio

Semana de polémica arbitral en la NFL. Algunos dicen que los Stealers (redacción intencionada) ganaron a los Dolphins. La jugada polémica, la más comentada de la jornada, el touchdown anulado a Roethlisberger, en el que este pierde el balón antes de llegar a la end zone. Ningún árbitro, ni con vídeo de por medio, pudo determinar si la posesión la recuperan los Dolphins o los Steelers. Ante la duda, se mantiene a Pittsburgh en posesión del balón y estos anotan el field goal de la victoria. Aquí tenéis la jugada:


Transcribo lo que dice el árbitro tras revisar el vídeo: "After review it has been determined that prior to the ball crossing the goal line, the runner did lose possession of the ball. However, by rule in replay, two aspects of this play must be available to be viewed. Not only did we have to view the fumble being a fumble, we also have to have clear evidence of the team recovering the ball. After review, we do not have clear evidence of the defense recovering the fumble, therefore Pittsburgh will have the ball, fourth and goal at the half-yard line. Miami will not be charged with a timeout and the clock will start on the ready for play". El quid de la cuestión es que no saben quién tiene el balón tras el fumble. Al haber concedido en principio el touchdown, los árbitros ni se preocupan de ver quién tiene el balón en la montaña humana que se forma en la end zone. Grave negligencia arbitral. Todo indica que lo habían recuperado los Dolphins. El vídeo no lo prueba, pero mirad esta foto:


Parece que Miami recupera la posesión. El error no está en lo que dice el árbitro tras revisar el vídeo. Ahí toma la decisión correcta, porque no se ve quién consigue la posesión. El grave error lo cometen los árbitros al hacer caso omiso de lo que pasa en la end zone tras el fumble, como si no hubiese ninguna duda de que Roethlisberger había conseguido el touchdown. En ese momento, lo más prudente sería ver qué equipo se ha quedado con el balón, y después decidir si se da el touchdown. Para añadir más salsa a la cuestión, el árbitro que toma la decisión, Gene Steratore, es natural de Pittsburgh. La jugada de la semana, seguro que se seguirá comentando.

Aunque terminó costándoles a los Dolphins el partido, que no lloren tanto, que tuvieron tiempo suficiente para remontar el partido tras esa jugada (les valía con un field goal). Nadie sabe qué habría pasado si los Dolphins recuperan el balón. Por otro lado, la semana pasada se beneficiaron de errores arbitrales (en el drive en el que consiguen su último touchdown en Green Bay se benefician de una formación ilegal en punt más que dudosa y en la misma jugada del touchdown --esto no lo comenté la semana pasada, lo leí luego y es verdad-- hay un inellegible player downfield, un jugador de la línea que está haciendo un bloqueo por delante de la línea de scrimmage antes de que Fasano reciba el pase de Henne, por lo que el touchdown de Fasano no debió subir al marcador). No recuerdo tanto revuelo mediático la semana pasada.

Más polémica en el partido del morbo. Brad Childress, en un alarde de clase, dijo que fue el partido peor arbitrado que ha visto en su vida. Pobrecillo. Después de haberse arrastrado indignamente para que Favre volviese a enfundarse los cuernos (aunque a la que Favre quería plantárselos --los cuernos-- era a su esposa Deanna), ve cómo la solución a todos sus males lanza tres decisivas intercepciones por culpa de las cuales los Vikings pierden el partido. Pero volvamos a las quejas de Childress. "Chilly" se queja de dos jugadas en especial. La primera, uno de los tres touchdowns que se le anulan a los Vikings tras concedérseles inicialmente. Los otros dos TD anulados no admiten duda, ya que en ambos Harvin pisa claramente fuera del campo, pero en este creo que Minnesota tiene razón. Aquí tenéis la jugada (la calidad es pésima, pero no he encontrado nada mejor):


Cuánto juego está dando la regla que dice que el receptor debe conservar la posesión al caer. "If the ball touches the ground after the player secures control of it, it is a catch, provided that the player continues to maintain control". Pues yo lo que veo en la repetición es que Shiancoe cae con el balón controlado y mantiene el control una vez que este toca el suelo. Pase completo como una catedral. El árbitro dice que no, que Shiancoe utilizó el suelo para ayudarse a conseguir la recepción. Esta interpretación implica considerar que antes de que el balón toque el suelo el jugador vikingo no tiene todavía control del balón. Me parece un error terrible de los árbitros. Lo que tengo claro es que las imágenes no prueban de forma evidente que la decisión original (TD) fue errónea. El vídeo no prueba que Shiancoe se ayudase del suelo para controlar el balón.

Aparte de la anterior jugada, Childress se queja amargamente del facemask que le señalan a Phil Loadholt por agarrar el casco de Clay Matthews. Era el último drive del partido, Minnesota estaba en la 20 de Green Bay, y pasó a la 35. La explicación de Childress es tan ridícula como que se trataba de la primera penalización que señalaba el árbitro en todo el partido. Parece que el hecho de que fuese un facemask flagrante no importaba. Atención a la infantil explicación de Chilly: "The umpire standing on that side, they called a penalty. The guy hadn't called a penalty all night long and then I don't know if he got religion or what happened. But Bruce whatever his name is didn't make a fucking call all night long. Now we're going to get a face mask? I mean, come on now. Come on". Excusas de mal (aunque habitual) perdedor.

Que nadie se engañe: Minnesota no perdió ayer por culpa de los árbitros. Ni muchísimo menos. Quién sabe si esos 4 puntos de más con los que habría terminado la primera mitad habrían hecho que Minnesota se llevase el partido. Nadie sabe si en el posterior retorno y drive ofensivo los Packers habrían anotado siete puntos y, entonces, mejor les habría venido a los Vikings anotar el field goal. Todo esto es football ficción. También los Packers pueden quejarse de un primer down no concedido en una recepción de Jennings en el último cuarto que prácticamente aseguraba 3 puntos y quién sabe si 7. Pajas mentales, en cualquier caso. Cómo nos gusta dar por sentado que la variación de un acontecimiento en un partido no habría variado los posteriores. Caeteris paribus. Cambias una variable, el resto permanecen iguales. Eso puede sostenerse en un papel, pero la realidad es diferente.

Lo cierto es que Green Bay gana gracias a Brett Favre. Esto es un hecho. Gana gracias a que el 4 lanza tres intercepciones, una de ellas lamentable, retornada para touchdown por Desmond Bishop. Hasta el bobo de Childress (aposición, me refiero al propio Childress, no a otro bobo que pertenezca a Childress) señala a su quarterback como culpable de la derrota. Bueno, como cobarde que es, lo señala sin decir su nombre. Elegancia. Esto es lo que dijo el head coach vikingo: "It still goes back to taking care of the football. You can't throw it to them. They have to play within the confines of our system. You can't give seven points going the other way. Not in a game like this". Traducción: hay que cuidar el balón. No se le puede lanzar a los defensores y conceder siete puntos. Blanco y en botella. La semana que viene Minnesota viaja a Foxboro para jugar contra los Patriots. Partido complicadísimo. Si pierden los Vikings, la guillotina amenazará al entrenador que culpa al empedrado (cuyo despido, por otro lado, sería más que merecido).

Peperoni (la sorpresa)

¿Me estás diciendo que Mangini me va a ganar?
Los Cleveland Browns habían derrotado a los vigentes campeones de la Super Bowl en las dos temporadas anteriores, por lo que a nadie debería sorprender que hiciesen lo mismo esta temporada, ¿no? Bueno, realmente no. La victoria de Cleveland en Nueva Orleáns fue el sorpresón de la jornada. Nadie esperaba el qué ni el cómo. Porque los Browns ganaron sobrados. No necesitaron un gran partido de su quarterback novato Colt McCoy, aunque estuvo correcto (9/16, 74 yardas, ninguna pérdida), ni de su flamante running back, Peyton Hillis (69 yardas, 1 touchdown). Sí necesitaron un partido extraordinariamente malo de Drew Brees. El MVP de la Super Bowl lanzó cuatro intercepciones, dos de ellas a David Bowens, ambas retornadas para touchdown. Curiosamente, uno de los hijos de Brees se llama Bowen. ¿Tendrá algo que ver? La jugada del partido, el fake punt que forma parte de lo Alhambra de la jornada. Cleveland se pone 2-5. Están haciendo una temporada muy digna, a pesar de que sus opciones de postemporada son remotas, por no decir nulas. Por lo menos, están construyendo un buen equipo, con jóvenes promesas como McCoy o Hillis, que les pueden dar muchas alegrías en el futuro. El efecto Mike Holmgren.

Los Buffalo Bills estuvieron a punto de dar otro sorpresón en un campo hasta ahora virgen, el de los Baltimore Ravens, pero cayeron muy dignamente en la prórroga tras ir ganando por hasta 17 puntos de diferencia. Nueva victoria in extremis de los Ravens. Esta vez ante un equipo muy inferior. Qué bien les va a venir la semana de descanso que tienen ahora. Este equipo no termina de convencerme, y mira que Flacco ha mejorado últimamente (ayer 16/31, 250 yardas 3 TD). Los Bills también fueron muy agresivos, se la jugaron constantemente y al final terminaron perdiendo, pero también hay que elogiar su planteamiento tan valiente.

Premio Parménides de Elea (todo sigue igual)

Últimos minutos del último cuarto. Los Patriots ganan por menos de un touchdown de diferencia ante un equipo que viene remontando una amplia desventaja. Cuarto down y una yarda. ¿Os suena la historia? Belichick se la juega, ¿os suena? Los Patriots no consiguen el primer down, ¿os suena? La vida sigue igual. Así se vivió en el estadio:


Bueno, la vida no sigue exactamente igual. Esta vez New England tuvo mucha suerte. La patada de Kris Brown con la que San Diego habría empatado el partido da en el palo y se va fuera. ¿Kris Brown fallando un field goal decisivo? La vida sigue igual. Victoria de los Patriots, que se ponen 5-1, como los Jets. Cómo está la AFC Este. Así se vivió el field goal en el estadio (se enteraron de poco; ver el balón es como encontrar a Wally --Waldo en Estados Unidos--):


Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia)

Esta foto me recuerda a los comunistas nazis
que salen en un capítulo de los Simpsons.
Cuando se acercaba el final del partido en Lambeau Field, me temía mucho una nueva derrota por tres puntos en la última posesión del partido. Igual que en las tres derrotas anteriores de Green Bay. Estuvo a punto de ser así, pero Harvin pisó fuera de la end zone, los árbitros anularon el touchdown inicialmente concedido y los Packers se llevaron la victoria. Un cambio radical.

También esta vez la salida de Favre por el túnel de vestuarios de Lambeau Field fue diferente. No recibió el trato que solía. Transcribo lo que decía The Football Book de Sports Illustrated en su artículo dedicado a Favre (recomiendo --mucho-- este libro, plagado de fotos espectaculares y que podéis conseguir en Amazon UK por poco más de 16 libras; el libro es la rehostia, de verdad). Este texto es evidentemente anterior al fichaje de Favre por los Minnesota Vikings. Lo escribió Alan Shipnuck, y se titula An Iron Man And Everyman:

There is no happier place than Green Bay on a Sunday evening after the Packers have won. The beer tastes better, the girls are even prettier, and few seem to notice the bite in the air. In a town defined by its team, civic temperament can be quantified in a scoreboard. The epicenter of this game-day good cheer a few weeks ago, in the moment after the Packers had defeated Carolina, was adjacent to Lambeau Field, just across Holmgren Way, a block over from Lombardi Avenue: Brett Favre's Steakhouse, located at 1004 Brett Favre Pass. The restaurant is a 20,000-square-foot temple to the Packers' quarterback, and in this loud, lively gathering only one person was missing --the man for whom the restaurant and the street are named.

Traduciré el párrafo, aunque sea un pecado hacerlo, para quien no se maneje muy bien en inglés:

No existe ningún lugar más feliz que Green Bay en una tarde de domingo después de que los Packers hayan ganado. La cerveza sabe mejor, las chicas son aún más guapas, y pocos notan la rasca en el ambiente. En un pueblo que se define por su equipo, el temperamento de la ciudad se puede cuantificar en un marcador. El epicentro de esta alegría del día del partido hace unas semanas, estaba al lado de Lambeau Field, justo al otro lado del Paseo Holmgren, una manzana más allá de la avenida Lombardi: el restaurante Brett Favre, situado en el 1004 de Pase de Brett Favre. El restaurante es un templo de 20 000 metros cuadrados dedicado al quarterback de los Packers, y en este ruidoso encuentro festivo solo faltaba una persona --el hombre del que el restaurante y la calle toman su nombre.

Ese es solo el primer párrafo. Una nota a la tremenda foto que ilustra el artículo dice: "A GOD in Green Bay, Favre was worshipped as much for his human struggles as for his superhuman heroics while he was the leader of the Pack" (UN DIOS en Green Bay, Favre era adorado tanto por sus sufrimientos como persona, como por sus hazañas superhumanas cuando era el líder de the Pack).

Ayer el antiguo dios del norte de Wisconsin salió abucheado de Lambeau Field. La vida cambia, y mucho. Aquí podéis ver los últimos minutos del partido, incluído su último pase. A partir del minuto 2:30 podéis ver el momento de la salida. Un 4 abatido, derrotado, cascadísimo e increpado.


No puedo entender el intento de los periodistas de disfrazar la realidad. Por "periodistas" me refiero a las cámaras y a la realización de la NBC. A pesar de que Favre sale claramente abucheado (es obvio que el sentir mayoritario de la afición de Green Bay, entre los que me hallo, es de desprecio hacia el 4), la realización se esfuerza en buscar a los pocos aficionados que dedican aplausos o pancartas de agradecimiento a Favre. Qué cojones importa que todo dios esté abucheando e increpando al antiguo dios. Edulcoremos la realidad. Protejámosle, que vende mucho. A la mierda, hombre.

Ya es demasiado tarde, pero Favre debería haber reflexionado un poco (bastante) antes de haber dicho y hecho tantos desprecios, traiciones y faltas de respeto hacia su antigua afición. Es triste, muy triste, porque es posible que el de ayer fuese el último partido de la larguísima carrera de Favre. Mientras escribo estas líneas (qué pedante suena) me entero de que Childress informa de que Favre tiene dos fracturas en su tobillo. Que no necesita operarse, e incluso se especula sobre que pueda jugar el próximo domingo en New England. Si unimos esto a su lesión de hombro, y a las lesiones que puedan venir, no cabe descartar que el de ayer fuese su último partido en Green Bay.

Pero los abucheos muy merecidos. Sí, es una pena que después de dieciséis años al servicio de Green Bay tenga una despedida así. Aparte del dinero y de los récords, y para mí incluso con mayor importancia, lo que queda es el cariño y el respeto de tu afición (o aficiones). A Favre de eso apenas le queda. Su imagen en Green Bay y en Estados Unidos en general está por los suelos. Merecidamente, repito. Solo un milagro le puede salvar para lograr el anillo con los Vikings. Entonces sí tendría una retirada digna de su carrera (aunque, eso sí, se retiraría como leyenda vikinga, como el jugador que les llevó a su primer anillo). A ver quién le acompaña cuando le nombren miembro del Pro Football Hall Of Fame. Probablemente solo los periodistas que tanto echarán de menos sus historias.

Fin a la maldición de Favre, menudo peso se quita de encima Aaron Rodgers, que tampoco estuvo espectacular, pero mejor que el 4. Evidente, 12>4.

Dejando de lado lo sucedido en Lambeau Field, la vida cambió para Matt Moore y los Carolina Panthers. Estos ganaron su primer partido de la temporada, y aquel consiguió unos números espectaculares, muy diferentes de los que le llevaron a la suplencia a principio de temporada. Clausen no aprovechó su oportunidad, Moore volvió al mando del ataque de los Panthers y se lució con 28/41 308 yardas, 2 TD y 1 intercepción.

Alhambra (lo mejor)

Esta jornada es fácil otorgar este premio. Va para el equipo y el jugador que han batido e igualado, respectivamente, registros históricos: los Oakland Raiders y DeAngelo Hall.

Los Raiders aplastaron a los Broncos sin piedad en Mile High. No partían de favoritos en las apuestas, pero a los cinco minutos de partido ya ganaban por 21 puntos de diferencia. En menos de tres cuartos de partido ya habían batido su récord histórico de puntos. 59 puntos. Extraordinario, nunca mejor dicho. La figura de los Raiders fue Darren McFadden, que tuvo números propios del lugar en el que fue elegido en el draft:  165 yardas y 3 touchdowns. Oakland puede dar mucha guerra este año.

Hall, uno de los objetivos favoritos de Cutler.
DeAngelo Hall igualó un récord que databa de 1943, de una época en la que un jugador podía jugar de quarterback, safety y punter a la vez, como comenta hoy Peter King. Ese hombre era Sammy Baugh. Había conseguido 4 intercepciones en un partido. Ayer Hall consiguió la misma hazaña gracias al amigo Cutler, al que algunos apodan Sandías, apodo más que merecido. No quitemos mérito a Hall, que "estaba ahí", como se suele decir cuando un delantero mete un gol a puerta vacía. Si no es por él, su equipo no gana. Su retorno para touchdown terminó siendo clave.

No tan espectaculares, aunque también dignos de mención en esta sección, los partidos de tres receptores: Roddy White (estadística espectacular: 11 recepciones, 201 yardas, 2TD), Kenny Britt (más espectacular: 225 yardas y 3 TD) y de un jugador del que de refilón y sólo para contar una gilipollez hablaba la semana pasada, el receptor de los Seattle Seahawks Mike Williams. Ya se habla de él como candidato a Comeback Player of the Year. Sus números no son tan extraordinarios como los de los dos anteriores jugadores, pero ayer fue esencial para la importante victoria de su equipo, que le permite empezar a creerse aspirante a jugar un partido de playoffs en casa: 11 recepciones, 87 yardas, 1 TD.

Bueno, y aunque me acuséis de barrer para casa, hay que destacar el papel de la línea ofensiva de Green Bay anoche. Ante bestias de la talla de Jared Allen, los Packers concedieron cero sacks. Además, frente un equipo contra el que es tan difícil correr, Brandon Jackson consiguió un partido decente. Mérito también de la línea.

En cuanto a la jugada de la semana, me quedo con el fake punt de los Browns. Los equipos con menos recursos de personal tienen que tirar de imaginación. Su vía para la victoria no puede ser la típica, tienen que hacer cosas diferentes, y muchas veces arriesgar más de la cuenta. Esta jugada es brutal. La jugada más larga del ataque de Cleveland en todo el partido (50 yardas más que la siguiente jugada más productiva), la carrera más larga del partido, la consiguió su punter, Reggie Hodges. Hodges se define en su twitter como "servant of Christ disguised as an NFL Punter for the Cleveland Browns". El sirviente de Cristo consiguió la jugada de la semana, atención al quiebro que le hace al (no) retornador del (no) punt, Lance Moore.


Ahora sí termino con la sección. Como tengo amigos de los Buccaneers que me recriminan si no hablo de ellos, os dejo la jugada con la que ganan el partido en el último suspiro, una gran jugada de Josh Freeman, que no pierde los nervios ante el acoso de varios defensores de St. Louis, y encuentra a Mike Williams en la end zone. Raheem Morris dijo que en estos momentos son el mejor equipo de la NFC. Todos sabemos que no se lo cree ni él, pero también es verdad que la NFC carece de dominador claro. Todos son más blandos que la mierda de pavo, como decían de Superñoño. Aquí tenéis el TD de TB tal y como se vio desde la grada:


Mixta (lo regulero)

¿Sabíais que Drew Brees, Brett Favre y Aaron Rodgers llevan, cada uno de ellos, más intercepciones en lo que va de temporada que en toda la temporada pasada? Parecía que este iba a ser de nuevo el año del pase, pero mira tú por dónde tres de las primeras espadas en ese apartado están cometiendo más errores que en toda la temporada pasada.

Siguiendo con el tema de la importancia del pase, y al hilo de lo que ya comentamos otras jornadas, esta semana los mejores pasadores en términos de yardas de pase han vuelto a ver cómo sus equipos perdían. Los cuatro primeros, Palmer (412 yardas), Fitzpatrick (374), Brees (356) y Rivers (336) fueron incapaces de llevar a sus equipos al triunfo. Por otro lado, cuatro de los cinco mejores corredores en yardas de carrera consiguieron la victoria: salvo el segundo, Adrian Peterson (131 yardas, dale las gracias a Favre), todos ganaron, McFadden (165 yardas), Torain (125), Thomas Jones (125) y Michael Turner (121).

Muchas veces hemos incluido en esta sección, en el apartado colectivo, a San Diego Chargers y Cincinnati Bengals. Premiémosles una vez más. Los Chargers perdieron un partido, el de ayer, que entra dentro de lo asumible, pero o ganan partidos de derrota asumible de aquí en adelante o no podrán remontar su mal inicio. Los Chiefs están 4-2, con tres derrotas menos, y me temo que en vista de cómo están los equipos en las demás divisones de la AFC, la única manera de que un equipo de la AFC Oeste se clasifique para los playoffs será como campeón de la división. Increíble, increíble, que el mejor equipo de la NFL en yardas de ataque y en yardas permitidas (es decir, los indicadores fundamentales del ataque y la defensa) esté 2-5. El mejor ataque y la mejor defensa. ¿Por qué? Por los equipos especiales y las pérdidas, como podéis ver en la sección que cierra este artículo.

Dígase casi lo mismo en el caso de los Bengals, aunque en su caso parece muy complicado que puedan remontar en su división hasta ganarla. Por delante de ellos tienen a Ravens y Steelers, que no aflojan mientras ellos pierden partidos de derrota más o menos asumible. Ayer lograron lo más difícil, remontar un partido que tenían perdido en Atlanta, pero acabaron cayendo. Salvo milagro, parece que T.O. ha perdido su última oportunidad para conseguir el ansiado anillo.

Cruzcampo (lo peor)

Como comentan en el Shutdown Corner, ayer twitter echaba humo con el Bears-Redskins. Todo el mundo comentaba la bazofia de partido que estaban disputando. Hablaban algunos del peor partido de la historia. ¿No decían que el Plus daba los mejores partidos de la jornada? (toma oportunismo) El de ayer, con toda probabilidad, será incorporado al diccionario en vídeo, para ilustrar la entrada correspondiente a la locución "cúmulo de despropósitos". Destacó, entre la pléyade de cagadas, la figura de Jay Cutler. Nadie duda de que a su línea ofensiva se le podría imputar en cualquier momento un delito de homicidio imprudente. En estos momentos ya llevan cometidos varios de lesiones imprudentes. Pero el bueno (?) de Sandías Cutler también tiene lo suyo. Inspirado por las actuaciones de su sustituto temporal, Todd Collins, Cutler lanzó cuatro intercepciones (todas a DeAngelo Hall) en un partido en el que Chicago perdió seis balones. Un partido de chiste.

Las alarmas se disparan en los New Orleans Saints. A la sorprendente derrota en Arizona ante un Max Hall que tan verde estaba que ya cedió de nuevo su lugar a Derek Anderson, le sucede otra no menos sorprendente ante los omnipotentes Cleveland Browns. Ya comentamos la actuación de Brees. Preocupante. Signos de desquicio por Louisiana. Con su kicker siempre en entredicho, con sus corredores titulares lesionados y con su entrenador reprochando a uno de ellos, a Pierre Thomas, que siga lesionado. Una cosa de locos. Que alguien le dé un chicle de los que le gustan a Sean Payton antes de que haya que encerrarlo.

Día triste también para Kevin Kolb. Reid ha anunciado que Vick será titular la semana que viene. Ayer Kolb, mal. 28/46, 231 yardas, 1 TD, 2 intercepciones y alguna más que le pudo caer de no ser por la pericia de sus receptores. Que conste que no me convence la decisión, pero Reid sabrá.

We want Carr!! gritaban en Candlestick Park. Ya lo tenéis.
Termino con los internacionales. Llamo internacionales a los protagonistas de las International Series del domingo que viene. Broncos y 49ers llegan con un balance acumulado de 3-11. Lamentable. Los embajadores de la NFL en Europa no representan en estos momentos lo mejor de la competición. Y mira que hasta ayer los Broncos hicieron un papel más que digno, plantando cara a Colts y Jets en Denver y ganando en Tennessee. Su quarterback es el segundo de la NFL en yardas de pase, y Brandon Lloyd y Jabar Gaffney receptores revelación. Pero ayer sufrieron una de las mayores vergüenzas que se recuerdan. 59 puntos en tres cuartos. Toma ya.

Los otros internacionales, los 49ers, perdieron ante un equipo que había caído en todos sus partidos. Llegan a Londres 1-5, en estado de coma. Encima se lesionó el quarterback titular de San Francisco. Es duda para Londres. A pesar de que la lesión de Alex Smith es parecida a la que le hizo perderse la mayor parte de la temporada 2007, esta vez es en el brazo que no usa para lanzar. Posiblemente, un atractivo menos para las International Series (a mí Alex Smith me parece un buen jugador, desde luego peor de lo que debería por el lugar en el que se le eligió en el draft y viendo a quién eligieron después que él, pero un buen jugador al fin y al cabo). En fin. Que no cunda el pánico. Por lo menos, tendremos en principio un partido igualado y buenos jugadores en el campo (Kyle Orton, Brandon Lloyd y Jabari Gaffney por un lado; Frank Gore, Vernon Davis y Patrick Willis por otro). A mí no veáis cuánto me apetece, y lo digo totalmente en serio. Mañana o pasado (dependiendo del tiempo que tenga), atentos porque publicaré la guía definitiva para el evento, la guía ilustrada para las NFL International Series 2010. Información esencial para todo el que asista al partido en Wembley.

CaJugada estúpida de la semana

Semana a semana, algunos reputados profesionales del fútbol americano nos dan motivos para pensar que les falta un hervor (por decirlo suavemente, de manera más ruda podríamos decir que son imbéciles). Esta semana dos jugadores de los San Diego Chargers se llevan la palma. El primero es el receptor novato Richard Goodman, que suelta el balón antes de ser tocado en el suelo por los defensores contrarios. Ya resulta criticable su falta de picardía, porque tenía tiempo para ponerse de nuevo en pie y huir hacia adelante, pero regalar el balón a la defensa resulta imperdonable.


Además de esta jugada, los Chargers cometieron otra estupidez en un pase lateral (por lo menos no hacia delante) que el receptor, Jacob Hester, no atrapó. Como sabéis, siempre que el pase no sea hacia delante, el balón está vivo, y si el atacante no lo atrapa la defensa puede hacerse con la posesión. Por eso resulta sorprendente la falta de cuidado tanto de Rivers como de Jacob Hester en una jugada tan peligrosa, que resultó en fumble (sin que Hester fuera consciente de ello) y recuperación para New England. El defensor tuvo tiempo de tumbarse un ratito con el balón y, en vista de que no venía nadie a tocarle, avanzar unas cuantas yardas hasta la red zone de San Diego. Gracias a estas dos bobadas, y a que Kris Brown sigue tan acertado como la temporada pasada en los momentos calientes, los Chargers perdieron su quinto partido del año. Más que en toda la temporada pasada.

* * *
Esta noche, último tren para los Dallas Cowboys. Ni siquiera tengo claro de que estén a tiempo de remontar, pero en una NFC en la que no puedes poner la mano en el fuego por absolutamente ningún equipo, cualquier franquicia que coja una buena racha puede llegar a playoffs. El rival de los Chicos Vaca es el probablemente equipo más en forma de la NFC, aunque visto lo visto, quizá esta noche pongan su granito de arena en el fomento de la igualdad, ahora que se ha quedado sin ministerio.
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Actualización matutina del martes. Cuando hablaba el otro día de maldiciones, se me olvidó la que consiste en que el equipo en cuyo estadio se disputa la Super Bowl, nunca llega a disputar ese partido. En ninguna de las 44 ediciones de la Super Bowl una franquicia la ha jugado en su estadio. La maldición está actuando con mano de hierro sobre los Dallas Cowboys. Lo peor que les pasó anoche no es perder. Es una pésima noticia, sí, porque con un balance de 1-5 hace falta un milagro para llegar a playoffs, aunque en una NFC tan igualada, que recuerda a la AFC del año pasado en la que los Titans a pesar de empezar 0-5 se quedaron a las puertas, todo es posible. Lo peor es que Tony Romo se rompió la clavícula y, dependiendo de lo cerca que la rotura esté del hombro, puede perderse lo que queda de temporada. Ahora el veterano Jon Kitna (38 tacos), antiguo jugador de los Barcelona Dragons, estará a los mandos del ataque vaquero. Vaya nochecita para los Chicos Vaca. En el otro lado, los Giants se confirman como lo mejor, o menos malo, de la NFC, con un Eli Manning capaz de lo mejor (4 TD) y de lo peor (3 intercepciones).