Soy muy de repetirme, lo sé, pero en esta ocasión mejor me remito al pasado. Hace un año comenté los orígenes de esta fiesta y su estrecha relación con la NFL. No han cambiado. Este año prefiero centrarme en el menú de partidos que nos tiene preparado la NFL. A priori, el más suculento de los últimos tiempos. Tres partidos, seis equipos que vienen de ganar sus partidos en la última jornada. Entre ellos, los tres mejores de la NFL en cuanto a clasificación.
El jueves, día ideal para una TV Party. Subid el volumen, que este tema se sale. Un clásico de Black Flag, en la versión del disco en apoyo de los West Memphis Three. TV party tonight! TV party tonight!
El horario que indico en cada partido es el peninsular español.
18.30: Detroit Lions - Green Bay Packers. Digital+ en directo.
Uno de los partidos más esperados de la temporada. Los invictos Packers visitan la guarida de los Lions. Entre los dos acumulan 17 victorias y 3 derrotas. Desde hace casi dos meses los Packers no se enfrentan a un rival tan duro. Fue también en un dome, en Atlanta. Ahora en Detroit. Los Packers están 10-0, pero su calendario ha sido bastante benévolo. Si atendemos al balance de los rivales con los que ha jugado hasta ahora, Green Bay ha tenido el calendario más fácil de toda la NFL (41%). Eso sí, al empeoramiento del porcentaje de victorias de los rivales han contribuido los Packers ganándoles todos los partidos. En Acción de Gracias, partido de los grandes.
El precedente. Todos esperamos un festival de puntos. Yo el primero. Creo que al menos habrá que anotar 40 puntos para ganar este partido. Pero sus protagonistas serán sustancialmente los mismos que en el choque de 2011. El resultado de ese partido fue 7-3. Bueno, el quarterback de los Lions era Drew Stanton (el tercer QB). Ahora estará Matthew Stafford. Y en los Packers terminó el partido Matt Flynn. En cualquier caso, cuando Rodgers estuvo en el partido (medio partido, no poco), las cosas fueron igual de mal para Green Bay. Aaron Rodgers dispuso de 7 drives ofensivos, en los que consiguió solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas totales. Y terminó con una conmoción cerebral. Así fue ese partido:
Eso sí, los domes (pese a lo anterior) son el territorio favorito de Rodgers. Es que ahí se pone las zapatillas cómodas y la lía. Recordemos sus últimas actuaciones en el Georgia Dome, en el Metrodome o en la misma Super Bowl. Por cierto, acabo de darme cuenta de que Rodgers ya ha superado su récord personal de touchdowns de pase en una temporada. Y le quedan seis partidos.
El (más lejano) precedente. Esto lo vienen repitiendo hasta la saciedad en los medios, así que supongo que ya estaréis enterados. Los Packers están en su mejor racha histórica de victorias. La anterior, que data de 1962, se terminó en un partido de Acción de Gracias disputado en Detroit. Ahí los Lions aplastaron a los Packers de Lombardi y Starr. Once sacks, once, le cayeron al mítico quarterback. No sería muy sorprendente que se repitiese la historia, aunque con unos cuantos sacks menos. Ni el desenlace de la temporada: Green Bay no perdió más partidos en 1962.
El ogro. Ndamukong Suh. Un tipo que parece buen chico fuera del campo y un matón dentro de él. Sus bestialidades ya han provocado una reunión con el jefe de la NFL, en la que le dieron un toque de atención. Esta semana ya apunta que el modo de parar a Aaron Rodgers es golpeándolo una vez tras otra, sin parar. No se avergüenza en reconocer que el resultado del año pasado (la conmoción cerebral)
Los enfrentamientos. Creo que los matchups son bastante favorables para los Lions. La defensa de Green Bay las va a pasar canutas para parar a un ataque tan explosivo como el de Detroit. Especializada en conceder big plays, Calvin Johnson y compañía pueden hincharse. Creo que cuando ataquen los Lions veremos pocos punts. No serán todo anotaciones, porque la defensa de los Packers es muy oportunista, pero creo que los Lions aquí se impondrán. El cruce entre ataque de Green Bay y defensa de Detroit tampoco me gusta. Y me remito al precedente de la pasada temporada. Suh, Vandenbosch y compañía campaban a sus anchas por el backfield de los Packers. No veo muchos argumentos para pensar que esta vez será diferente. Al revés. La línea ofensiva de Green Bay parece más frágil esta temporada, en la que demasiado jugador inexperto (Bulaga, Newhouse y Sherrod) asume más protagonismo del debido. Y el front seven de Detroit es aún más potente. Con todo, los Packers tendrán muy presente lo sucedido el año pasado. Supongo que habrán aprendido la lección. Y Rodgers fuera del pocket es tanto o más peligroso que dentro de él.
El pronóstico. Veo mejor a Detroit para este partido. Mi pronóstico está viciado por mi condición de aficionado de los Packers. Soy demasiado pesimista con mis equipos, y probablemente exagero sus defectos y las virtudes del rival. Pero creo que los matchups favorecen a Detroit. Muchos puntos y, como decía, más de 40 puntos para quien quiera ganar es mi apuesta definitiva.
Por cierto, el partido es a las 11.30 de la mañana hora local. No sé si influirá algo, porque realmente es solo media hora antes de lo que suelen comenzar los partidos de la primera sesión del domingo, pero yo estaría completamente sobao. Horas indecentes para un día festivo.
22.15: Dallas Cowboys - Miami Dolphins
Hace apenas un mes, el partido tenía pinta de caca de la vaca (e implicados, los Chicos Vaca). Uno de los cabecillas de la carrera por Luck contra un equipo de capa caída. Pero desde entonces, estos equipos están en racha. Se plantan ambos con tres victorias consecutivas.
El precedente. Decía al principio que no me iba a repetir, pero en este caso me parece inevitable. Este jueves rememoraremos un clásico de Acción de Gracias. Los enfrentamientos entre Cowboys y Dolphins son muy poco infrecuentes, dado que pertenecen a conferencias diferentes. Cada cuatro años. Pero uno de esos enfrentamientos no se olvidará nunca. Leon Lett nos dejó uno de los errores más graves de la historia. Fue en 1993. Con el campo completamente nevado (algo extraño en Dallas y en estas fechas), a falta de 15 segundos, Dallas ganaba por 14-13. Miami se disponía a chutar un lejano field goal para ganar el partido, y sucedió esto:
En racha. Ambos equipos llegan en racha. Con tres victorias seguidas. Considerando solamente las últimas tres jornadas, Miami puede ser perfectamente el equipo más en forma de la NFL. No se enfrentaba a ningún coco (Chiefs, Redskins y Bills), pero ganaron con superioridad aplastante. Con Matt Moore pareciendo un gran quarterback, con Reggie Bush justificando (más o menos) su sueldo, una defensa dominante (tiene jugadores para ello) y receptores como Brandon Marshall o Anthony Fasano apareciendo de nuevo. Un buen equipo.
Pero los favoritos son los Cowboys. También acumulan tres victorias seguidas, aunque, como Miami, contra rivales de poco fuste. De hecho, contra los mismos que los Dolphins, pero cambiando a Chiefs por Seahawks. En cualquier caso, muchas señales para la esperanza en Dallas. Desde sus terribles cagadas contra los Lions, Romo acumula 12 pases de touchdown y solo 2 intercepciones. Y han encontrado en DeMarco Murray a un corredor potente. La defensa también ha venido mejorando, aunque el pasado domingo Sexy Rexy les hizo sufrir más de la cuenta.
No es el mejor partido posible, pero sí que promete. Y esas imágenes de Jerry Jones fuera de quicio al ver cómo Dez Bryant es ahostiado en un retorno...
El pronóstico. Mira que los Cowboys son muy de cagarla en prime time. Pero mucho, mucho, eh. Y Romo en particular. No lo descarto en absoluto. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo, creo que debe de ganar Dallas.
2.20: Baltimore Ravens - San Francisco 49ers
Más de lo mismo. Cuando conocimos que este sería el partido que completaría Acción de Gracias (recuerdo que Lions y Cowboys son fijos este día), creo que el entusiasmo fue escaso. Sí, se enfrentarían dos hermanos, los head coaches de cada equipo, pero el partido parecía muy desnivelado.
Ahora la Harbaugh Bowl parece otra cosa. Sí, la Harbaugh Bowl. Leía el otro día un tweet, creo que de Onion Sports, que decía que la NFL anda buscando a ver si queda algún Harbaugh libre para entrenar (si no lo conocéis, The Onion es una publicación de coñas marineras). Y no sería extraño. Porque lo de esta familia es para nota. El pasado mes de febrero se lió una gorda con Jim. Todo Estados Unidos lo quería. Su entonces universidad, Stanford, y los programas en apuros más prestigiosos. También la NFL. San Francisco se llevó el Harbaugh al agua y muchos pensaron que el entrenador se equivocaba. Que iba a flipar. En medio año iba a querer salir corriendo. Ni de lejos. Jim Harbaugh ha convertido a los Niners en una roca. El tirano de la NFC Oeste. Un equipo que hoy acumula dos victorias más que el campeón de esa división la temporada. Y que se lanza a por los rivales como un pelotón de jubilados a un camión de fruta gratuita.
A John lo conocemos más. Me quedo con ese discurso que tanto repiten el las promos de Digital+:
- Was it pretty?
- No.
- Was it fun?
- No.
- BUT IT WAS US!
Duelo entre hermanos. Entre el primero de la AFC y el segundo de la NFC. Poca cosa.
Duelo de gemelos. Como dicen en la web de los Niners, los vínculos no se quedan en los Harbaugh. Estos dos equipos se parecen mucho. La defensa de ambos la lidera un carismático y devastador linebacker con el número 52. Patrick Willis y Ray Lewis. El ataque de ambos depende en gran medida de pequeños y constantes taladros, Frank Gore y Ray Rice. Y los quarterbacks son de poco fiar. Ni Flacco ni Smith figuran entre los nobles de la liga, aunque como game managers (por mucho que esta expresión moleste al entrenador de San Francisco) cumplen bien. Entre los receptores, Anquan Boldin y Torrey Smith en un lado; Michael Crabtree y Braylon Edwards en otro. Bueno, los Niners tienen a Vernon Davis. Me temo que los Ravens no tienen nada ni remotamente parecido.
Presión para ambos. Los Niners sabrán qué han hecho los Packers en Detroit. Si ha perdido Green Bay, estarán ante su oportunidad para asaltar el liderato de la NFC en la carrera por ventaja de campo en los playoffs. Si ganan los Packers, estarán obligados a ganar para mantenerse en la pelea. En cuanto a Baltimore, necesitan la victoria si no quieren ceder el liderato de división a los Steelers. Pittsburgh tiene un partido relativamente sencillo el domingo ante los Chiefs de Kyle Orton. Los Ravens se la juegan aún más que los 49ers.
El pronóstico. Creo que será un partido con pocos puntos, en el que las defensas se impondrán a los ataques. Estamos ante dos de las mejores defensas de toda la NFL. Y ninguno de los dos ataques parece imparable. Con dos quarterbacks sospechosos, necesitarán que sus corredores liberen de presión a los . Creo que la defensa de Baltimore es algo mejor que la de San Francisco y que el ataque de los Ravens también es un poco menos malo que el de los 49ers. Además, juegan en Baltimore. Apuesto por los Ravens en un partido de abundantes colisiones.
* * *
Que aproveche. Los que curremos mañana por la tarde tendremos que ingeniárnoslas para seguir el primer partido. Bendito Game Pass para Android.
Mostrando entradas con la etiqueta Ravens. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 23 de noviembre de 2011
martes, 18 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: ronda divisional
Para muchos, el fin de semana divisional es el mejor del año en términos footballísticos. En ningún otro debería de haber tantos partidos y de tanta calidad. Cuatro partidos entre ocho de los mejores equipos de la NFL, disputados en los estadios de los dos mejores clasificados de cada una de las conferencias. El odio, la euforia y la suerte.
Toda la temporada estamos esperando que lleguen estos momentos, Times like these.
Qué pude ver. Esta semana, todo en directo. El sábado, con invitados en casa y abundante comida y bebida. Y por el Plus en alta defiinición. Un lujo. El domingo, sin invitados y sin alta definición, pero también por el Plus, en sus canales semiclandestinos. Que den prioridad a la NBA sobre la NFL lo puedo entender hasta cierto punto (porque entiendo que tendrá bastante más audiencia, por mucho que se trate de un intrascendente partido de temporada regular como el Clippers-Lakers) pero que se la den a la primera ronda del Open de Australia, no. Además, no es serio que cambien los canales en los que se emiten los partidos a 48 horas de que se disputen. Muy mal. Para terminar de rizar el rizo el Patriots-Jets figuraba en la guía de programación en el dial 183. Aunque es cierto que en la retransmisión anterior Moisés Molina anunció que iba por el 185, la guía seguía mal. Encontrar ese partido, una aventura. Un pequeño aunque merecido palo para los responsables de programación de la plataforma.
Favre Watch (lo más comentado)
¡Ay, el Favre Watch! ¿Os parece poco adecuado para dar nombre a lo más comentado? Seguro que no. Este lunes precisamente se informaba de que Favre acaba de presentar en la NFL la documentación para certificar su retirada. ¿Definitivo? Por supuesto que no. Como si no lo hubiera hecho también en 2008. Buen momento para intentar robar protagonismo al quarterback que está destrozando los récords que tenía el 4 en la franquicia de Wisconsin.
En un fin de semana como este con tantos partidos tan importantes los comentarios no pueden centrarse en otra cosa que el análisis de estos partidos. Como supongo que todos ya sabéis que ganaron Steelers, Packers, Bears y Jets, dedicaremos la sección a otras cuestiones.
Un nombre ha destacado sobre los demás: el de Aaron Rodgers. Pero dado que su épico partido encaja bien en la sección dedicada a lo mejor de la jornada, me centraré en otros temas. En primer lugar, una frase muy repetida desde hace mucho tiempo. Un refrán que se viene repitiendo desde tiempos inmemoriales, y que cobra plena vigencia en lo que llevamos de playoffs:
Offense wins games, defense wins championships
El ataque gana partidos, la defensa gana campeonatos. Lo que viene sucediendo en estos playoffs confirma plenamente esta máxima. Tanto, que ahora mismo siguen vivos los equipos con mejor defensa de la NFC y de la AFC. Estas eran las mejores defensas de la NFL en temporada regular en cuanto a puntos permitidos (también se indican las yardas concedidas en la columna de la derecha):
La mejor defensa de la AFC (y de toda la liga) era la de Pittsburgh. Los Steelers siguen vivos. La mejor defensa de la NFC era la de Green Bay. Los Packers siguen vivos. La tercera mejor defensa de la NFL era la de Baltimore, pero al enfrentarse contra los Steelers, cayeron eliminados. Por estar encuadrados en la misma división que los Steelers, los Ravens solo podían ser seed 5 en la AFC y, por tanto, al pasar también el 6, tenían que enfrentarse a los Steelers (seed 2). En esa colisión de grandes defensas, venció la mejor. El siguiente clasificado es Chicago: en la final de la NFC. A continuación estaban los Falcons (por increíble que parezca en vista de lo sucedido este sábado, Atlanta era la tercera defensa de la NFC), que cayeron ante la mejor defensa de la conferencia. Y los siguientes eran los Jets. También ganaron.
¿Alguien se atreve a cuestionar la validez del refrán? El ataque gana partidos; la defensa, campeonatos. ¿Pittsburgh-Green Bay en la Super Bowl?
Por cierto, este fin de semana sirve para reafirmar lo que comentábamos el pasado lunes: los quarterbacks ni ganan ni pierden los partidos ellos solos. Y lo digo a pesar de la exhibición de Rodgers (y de su equipo de receptores) del pasado sábado. Los quarterbacks son una pieza más de la máquina que gana y pierde los partidos. Seguramente la más importante del ataque, pero no la única responsable de los resultados. Con todo, seguro que alguno ha escrito tonterías como "Sanchez vence a Brady". Pero si hasta en el partido de Atlanta las dos jugadas más importantes del partido, las que supusieron el punto de inflexión, las protagonizó un cornerback. Asi que sí, Rodgers hizo un partido excepcional, pero si Tramon Williams no hace lo que hizo al final del segundo cuarto, quién sabe si no hubiésemos visto en Atlanta una repetición de lo sucedido en Arizona hace un año. Entonces, los titulares habrían sido del tipo "Rodgers pierde" o "Rodgers se caga en los playoffs". Tonterías como un piano.
El nobody believes in us factor sufrió un golpe con la eliminación de los Seahawks, pero vemos que muchos siguen apelando a él para motivar a su tropa. ¿Qué dijo Rex Ryan al terminar el partido en Foxborough? Maybe everybody else never believed, but we believed. Mientras sus chicos crean que nadie cree en ellos, funcionará. Tampoco creo que nadie creyese en ellos, pero es cierto que no eran los favoritos.
Terminamos la sección con otro tema polémico y que aunque no está directamente relacionado con los partidos de la ronda divisional, sí afectaba a uno de ellos. El tema de las zancadillas en los retornos. Recordaréis que un ayudante de los Jets fue sancionado por zancadillear a un jugador de equipos especiales de los Dolphins. Entonces la NFL recordó la norma de que está prohibido hacer murallas de jugadores en las bandas para intentar entorpecer las carreras de los rivales. Los Jets dijeron que los Patriots también lo hacían. Y les cayó una multa por eso. Pues bien, parece que las acusaciones no eran infundadas.
Jay Glazer, de la Fox, encontró la prueba. Los Jets sabían que los Patriots lo hacían porque ficharon a un jugador del practice squad de los Patriots. Ese fue el chivato. Los Jets son unos bocazas, no cabe duda. Su actitud macarra les hace más sospechosos, pero no hay que olvidar que Belichick ya se ha visto envuelto en otros incidentes que prueban que su ética profesional no es, o por lo menos no fue, inmaculada.
Super Bowl III (la sorpresa)
Creo que ninguno de los cuatro resultados de este fin de semana puede considerarse una sorpresa. Lo sorprendente es que diga esto después de que los números 1 de cada una de las conferencias hayan caído derrotados por los respectivos números 6. Teóricamente* (con asterisco), los peores de cada conferencia contra los mejores. El asterisco viene por la distorsión introducida por el hecho de que el campeón de cada división obtenga un seed del 1 al 4 aunque su balance sea peor que el de los wild cards. Por eso el peor de los seis clasificados puede ser el seed 4 en vez del 6. Pero por lo general el 1 es mejor que el 6 (por lo general porque el calendario es distinto).
Bueno, forzando un poco podríamos decir que la derrota de los Patriots es una sorpresa. Es una sorpresa porque habían sido, con diferencia, el mejor equipo de la NFL en temporada regular y porque jugaban en su estadio frente a un rival al que habían vencido por 42 puntos de diferencia hace un mes escaso. Sí, quizá ese era el resultado más sorprendente de los cuatro. Es sorprendente que de repente a Brady se le apaguen las luces y a las primeras de cambio lance una intercepción, algo que no hacía desde octubre (en un hail mary, además). Es sorprendente que el único equipo que no cometa errores (aparte del field goal fallado) sean los Jets, cuando los Patriots se habían caracterizado por hacer bueno el consejo de take care of the football. Sorprende que el quarterback que no la cague sea Mark Sanchez y no Brady, y sorprende que un entrenador gane la batalla táctica a Bill Belichick.
La otra eliminación del número 1 por el 6, la de Atlanta a manos de Green Bay, no ha sorprendido a muchos. De hecho, el 73% de los expertos de la ESPN apostaba por los Packers. Por eso también escribía el pasado viernes que demasiado favoritismo veía yo, que los Falcons por algo eran los primeros de la NFC. Sin embargo, quizá sí haya sorpresa. No tanto por el qué sino por el cómo. Creo que ni los más optimistas seguidores de los Packers apostaban por una victoria tan cómoda. Hasta 10 segundos antes del descanso el partido parecía un shootout. A ver quién mete más. Ya Tramon Williams había salvado un touchdown con una intercepción en la end zone. El domingo anterior a Vick, este a Ryan. Pero la jugada del partido fue esta. Sorprende que los Falcons arriesguen tanto; también que fallen.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Tony Gonzalez es para algunos el mejor tight end de la historia. Bueno, solo por detrás de Mike Ditka. Ningún otro tight end se le acerca en número de recepciones. Y a pesar de estar ya muy mayor, sigue siendo un excelente jugador, como ha demostrado esta temporada. Sin duda, un futuro Hall of Famer. Palabras mayores.
Sin embargo, este fin de semana a Tony Gonzalez le ha sucedido lo de siempre en postemporada. Su equipo ha vuelto a perder. Como siempre. Por cuarta ocasión, el equipo de Gonzalez llega a playoffs y cae a las primeras de cambio. Y por tercera vez, eso sucede habiendo terminado su equipo con un registro de 13-3 en temporada regular, jugando en casa y tras disfrutar de una semana de descanso. Una lástima por él.
Otra maldición: si vuestro equipo anota un touchdown de retorno en playoffs, cuidado. Los Falcons son el quinto equipo en caer de forma consecutiva tras retornar un kick para touchdown. Los anteriores fueron los Bears en la Super Bowl en la que Devin Hester anotó en la primera jugada del partido. Y desde 1970, el registro acumulado de quienes consiguen esta hazaña en postemporada es de 7-15.
Santonio Holmes, otra vez. Otra vez con un touchdown decisivo en playoffs. A todos nos ha recordado a otra jugada espectacular. La vida sigue igual para el 10 de los Jets.
Por cierto, tercera derrota consecutiva en playoffs para Tom Brady. ¡Mierda, si defiendo que no se debe decir que un quarterback gana o pierde un partido, por qué escribo esto! Bueno, me entendéis: que tercera derrota consecutiva del equipo del que Brady es QB titular. Tendencia de moda.
Otra tendencia de moda es la de las derrotas de números 1 de conferencia a manos de números 6. Con las 2 de este fin de semana, en 6 de los últimos 7 enfrentamientos entre 1 y 6 gana el 6.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
Todos los partidos disputados este fin de semana divisional tenían su precedente en temporada regular. Los Ravens ya habían jugado en Pittsburgh: victoria de Baltimore; los Packers en Atlanta: victoria de los Falcons; los Seahawks en Chicago: victoria de Seattle; y los Jets en Foxborough: victoria, de paliza, de los Patriots. Este fin de semana ha sucedido exactamente lo contrario. Los equipos que salieron derrotados en la temporada regular salen victoriosos en playoffs. Cambio de signo en todos los partidos.
Los partidos del próximo domingo también tienen precedente regular: Green Bay perdió en Chicago y los Jets ganaron en Pittsburgh. ¿Otro cambio de signo, quizá? Personalmente, espero que así sea, aunque en mi casa la Super Bowl se viviría con más tensión que un tío comiendo naranjas en El Padrino (teníais que ver la cara de mi chica en el descanso del Steelers-Ravens, ni cuando pierden el Atleti o el Estu... aunque dice que estaba muy cabreada por el touchdown que consigue Baltimore en el fumble que solo un jugador --de los Ravens-- supo interpretar).
Si la postemporada de 2010 se caracterizaba por el dominio de los domes y la nieve no era más que un lejano recuerdo de tiempos pasados, en 2011 hemos vuelto al clásico football de enero: el que se disputa con un frío que te cagas y entre blancos copitos. En 2010, tres de los cuatro partidos de la ronda divisional se disputaron a cubierto, y el cuarto en tierra cálida, en San Diego. Las finales de conferencia se disputaron en sendos domes, y la Super Bowl a descubierto pero en zona calurosa. Comenté varias veces lo poco que me gustaba. El fútbol americano no es un deporte que se deba practicar bajo techo. Es un deporte que se disputa en los elementos. Da igual que llueva, truene o nieve. Por suerte, esta temporada todo ha cambiado: de los cuatro partidos de la divisional round, solo uno se disputó en dome. Esta temporada domes are doomed. Los domes están malditos. Ya no queda ni uno. Los otros tres partidos, en territorio helado: Pittsburgh, Foxborough y Chicago.
Curiosamente, los más felices por jugar en un dome el pasado fin de semana eran los jugadores del ataque de los Packers. Y no lo digo por lo que finalmente pasó, sino que antes del partido ya mostraban su felicidad por jugar en condiciones, decían ellos, óptimas para el desarrollo de su juego. Decían que la temperatura era ideal para los receptores, a los que no se les agarrotaban las manos para completar esos pases que en otras circunstancias se pueden caer (que le pregunten a James Jones, qué cambio de Philadelphia a Atlanta) y que el terreno de juego, muy rápido, favorecía sus rutas. Además, la ausencia de viento reduce la dificultad para enviar pases precisos y, finalmente, el propio Rodgers decía que en el turf del Georgia Dome podía llevar su calzado más cómodo. Pues nada, la semana que viene a Windy City a jugar contra la defensa de los Bears y los elementos. Y, en cualquier caso, no me olvido de lo que pasó en el dome de Detroit. En el Ford Field el ataque de Green Bay logró 3 puntos. Aaron Rodgers se perdió la primera mitad por conmoción cerebral, pero durante los dos cuartos que jugó el resultado fue de 0 puntos.
Más cambios: el del partido de Pittsburgh de la primera parte a la segunda. 7-21 al descanso, con dominio de la defensa de los Ravens, 31-24 al final (parcial de 24-3). Voy a ser oportunista y ventajista. En el descanso del partido comenté (también para animar a cierta persona que andaba un poco triste) que era imposible que la defensa de los Steelers no forzase alguna pérdida de balón más. Eso fue lo que sucedió. La defensa de Pittsburgh dio un paso adelante y los Ravens un par de pasos atrás (errores de cobertura en la secundaria y drops de sus bien pagados receptores). En el duelo de las mejores defensas de la AFC, ganó la defensa que forzó más pérdidas. El resultado del partido podría expresarse en términos diferentes al 31-24 con que terminó. El resultado real fue de 3-2 a favor de los Steelers. El número de recuperaciones marcó la diferencia.
Tanto, que ni los Ravens echaron mano de la excusa arbitral para excusarse de la derrota (hecho que les honra, y mucho). Terrell Suggs (enorme durante todo el partido) dijo que cuando vas ganando por 21-7 no puedes echarle la culpa de la derrota a los árbitros: "We've got nobody to blame but ourselves". Hasta John Harbaugh, siempre protestón, dijo que no podía evaluar la actuación de los árbitros.
Los honra, porque la excusa fácil es la decisión arbitral que les priva de 4 puntos por este dudosísimo holding (digo 4 puntos porque el drive terminaría en field goal):
Comentario no footballístico que no quiero dejar pasar
Esto no tiene que ver con el football, pero me parece lo suficientemente interesante como para destacarlo. No me había dado cuenta, pero tras leer el mensaje del autor del Lazarillo de Tormes y de otras muchas obras célebres, he visto la luz. Recordaréis que en el artículo de reparto de premios de la temporada regular comentaba que el año 0 no existió porque antes no existía el concepto matemático de 0. Pues bien, gracias a Anónimo he comprendido que ni siquiera hoy habría habido año cero. Copio su comentario:
Lo de no introducir un año cero no es nigún error. El error hubiera sido hacerlo. No tiene ningún sentido que haya año -1, luego año 0 y luego año 1. Los años no son momentos sino periodos de tiempo, lo que se tenía que haber hecho es que el teórico día del nacimiento fuese el primero del año en lugar del uno de enero. El año anterior sería el -1 y el posterior el 1, de tal forma que al comenzar el primero quedase exactamente un año hasta el evento de referencia y al terminar el segundo hubiera pasado exactamente un año desde el mismo.
No tiene ningún sentido hablar de "año 0".
O acaso los meses tienen "día 0"??
Lo dicho, gran comentario y muy ilustrativo. Gracias, Anónimo.
Hall of Fame (lo mejor)
La estadística no hace justicia a la actuación de Aaron Rodgers en el Georgia Dome. Y la estadística es asombrosa: 30/36, 366 yardas de pase (10,2 por intento de pase), 3 TD de pase, 0 intercepciones, 136,8 de rating, 1 TD de carrera.
En esos números no se ve que completó pases de todos los colores: en el pocket y saliendo de él; en carrera y en estático; pases cortos y pases profundos; frente al blitz y frente a coberturas plagadas de defensores. Imparable, imperial. La estadística no refleja su excelente movimiento de pies, cómo evitó la presión de los pass rushers de Atlanta, ni su capacidad para correr sin poner en peligro su integridad física. Una exhibición casi inigualable. Solo recuerdo haber visto a ese nivel a otro quarterback que precisamente se enfrentaba a Rodgers (también excelente): Kurt Warner en la wild card round de la temporada pasada.
Rodgers dirigió drives de 81, 92, 80, 80 y 50 yardas, todos ellos con el mismo final: touchdown. Torturaba sin piedad a la defensa rival. Llegaban los terceros downs, pero siempre terminaban por convertirse en primeros. Salvo el primer drive, en el que conseguido el primer down Jennings cometió un fumble, un tercer down con pase de Rodgers no se convirtió en primero.
Jamás ningún quarterback de los Packers realizó un partido así de bueno en playoffs. En dos de sus tres partidos en postemporada, Rodgers llegó a números que su predecesor no pudo conseguir en toda su carrera. El 4 nunca había llegado a 366 yardas en postemporada, no digamos al registro que logró Rodgers en Arizona (423).
De paso, Rodgers batió algún que otro récord en playoffs. El de touchdowns de pase en sus 3 primeros partidos de postemporada (10). Es el primer QB que consigue un passer rating superior a 120 (¡120!) en todos y cada uno de sus tres primeros partidos de playoff. Con él a la cabeza, Green Bay batió su récord de puntos en postemporada: 48. El anterior récord también se consiguió con Rodgers al frente del ataque: en Arizona, 45 puntos que no valieron para ganar (para algunos, Rodgers perdió ese partido, tócate las pelotas). Solo unos pocos elegidos consiguieron un porcentaje de pases completados superior al de Rodgers en Atlanta.
Y recuerdo que todos los partidos de Rodgers en postemporada los disputó fuera de casa. Sí, sí, durante esta temporada muchos dudaban de la aptitud de Rodgers con base en que nunca había ganado un partido de playoffs. Tras dirigir un ataque que logra anotar 45 puntos en Arizona, tenía delito.
¿Hartos de leer sobre el partido de Rodgers? Bueno, os dejo que veáis y escuchéis.
Otros jugadores completaron excelentes partidos este fin de semana, pero el de Rodgers fue tan bueno, que (con todos mis respetos) ninguno de ellos merece compartir lugar con aquel en la sección dedicada a lo mejor de la jornada.
Pro Bowl (lo regulero)
Cada vez me parece más adecuado el nombre de Pro Bowl para designar lo regulero del fin de semana. Sobre todo si tenemos en cuenta que ni Aaron Rodgers ni Tramon Williams fueron seleccionados para acudir a tan magno evento. Con los números en la mano, era difícil defender que la temporada de Ryan y de Brees fuese mejor que la de Rodgers. Pero los aficionados, entrenadores y jugadores entendieron que así debía ser. Por suerte para la Pro Bowl, la mayoría de estrellas estarán disponibles (o por lo menos no tendrán la excusa de tener que jugar la Super Bowl) para ese partidazo en Hawaii. Todos los quarterbacks seleccionados están ya de vacaciones. En la NFC, Vick, Ryan y Brady ya están eliminados. En la AFC, Brady, Rivers y Manning, también.
De hecho (atención al dato), de los 11 titulares del ataque de la AFC, solo el center Nick Mangold (Jets) sigue compitiendo. En la NFC, el ataque titular al completo está eliminado. En cuanto a las defensas, en la AFC siguen vivos dos (James Harrison y Polamalu) y en la NFC, cuatro (Peppers, Matthews, Woodson y Collins). Peazo Pro Bowl que nos espera, señores.
Vamos con lo regulero. Los Jets son los protagonistas. En el campo y estando el balón en juego, su partido fue excelente. Se cargaron a los temibles Patriots. Un diez para ellos. Fuera del campo, se comportaron como unos macarras barriobajeros, como unos auténticos gilipollas. Hay que saber perder, pero también hay que saber ganar. Entiendo que en playoffs las ganas de ganar están por las nubes, y que vencer al enemigo más odiado tiene que provocar un estallido de euforia casi incontenible. Lo entiendo.
Y no quiero defender posturas absurdas. No quiero defender que cuando se gana hay que poner cara mustia y contenerse al máximo en la celebración. De eso nada. Eso es cinismo y no me gusta nada. Por supuesto que hay que celebrar los éxitos. Pero cuando las celebraciones consisten casi exclusivamente en faltarle el respeto al rival, en burlarte de él, en reírte en su cara, merecen el mayor de los desprecios. Los Jets no saben comportarse fuera del campo. No saben ganar. Son una panda de provocadores encabezadas por su head coach, que tiene una bocaza mayor que su panza. Y son un pésimo ejemplo para mucha gente que los idolatra. Yo soy muy crítico con el comportamiento de los deportistas profesionales. Aunque no deberían serlo en ningún caso, la gente los toma como modelos. Creo que deberían hacerse campañas de no imitéis lo que hace un deportista fuera del campo: absolutamente nada. Ni lo que dice, ni lo que hace, ni cómo viste, absolutamente nada. Suelen ser unos cafres. E insisto: no me gustan los sensibleros ni los mojigatos, pero de ahí a comportarse como un pandillero de mierda hay un trecho.
Volviendo al tema de los Jets, ¿a qué me refiero? Pues a la celebración en el touchdown de Greene (que debía haberse arrodillado en la 1, pero ese es otro tema), en primer lugar. La que montan sus compañeros y su impresentable entrenador.
Aceptamos la celebración de Braylon Edwards, aunque está en el límite de la provocación. Cuando los jugadores se dan la mano, él hace piruetas.
Y el que se pasó catorce pueblos fue Bart Scott. Una lección de clase (la traducción de todo lo que dice este sujeto en la entrevista la tenéis en Zona Roja, Dani Hidalgo es su autor).
¿Grandes actuaciones con derrota de su equipo? Las de Terrell Suggs para los Ravens y Eric Weems (en este caso, en su labor de retornador). Suggs, como pasó en el anterior partido contra los Steelers disputado en Baltimore, hizo todo lo que estaba en su mano para conseguir la victoria. El pasado fin de semana consiguió 3 sacks, forzó 2 fumbles y realizó 6 placajes. Pocos jugadores defensivos estuvieron a su nivel esta temporada, sobre todo al final. Pero el esfuerzo fue inútil, por eso lo incluimos en la sección sobre lo regulero. Weems está aquí por esto, la jugada más larga de la historia de los playoffs. 102 yardas. Tampoco sirvió de mucho.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El Bears-Seahawks fue una puta mierda. Así de claro. Un partido aburrido, de los que se ven con frecuencia en playoffs, pero que habíamos perdido la costumbre de sufrir. El Chiefs-Ravens de la semana pasada duró dos cuartos y pico; el de Soldier Field, un suspiro. Si es que estamos mal acostumbrados.
Siguiendo con lo peor del fin de semana, premio para la defensa de los Falcons. Concedió 41 puntos (descuento los 7 derivados del pick-six de Tramon Williams). Fue objeto de una lenta pero exhaustiva digestión por parte del ataque de Green Bay, que empezaba desde muy lejos e iba avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a la end zone rival. Para mayor escarnio, al empezar la segunda parte, con 28-14 en el marcador, a John Abraham le pareció oportuno celebrar un sack conseguido en el primer down del drive ofensivo de los Packers haciendo burla de Rodgers. Imitó el gesto con el que el 12 celebra sus TD: el del cinturón de campeón.
El drive no terminó en esa jugada, evidentemente (que diría Zanoni). Siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y así acabó:
Moraleja: si estás perdiendo por 14 puntos, si el ataque rival te está destrozando, si todavía ese drive no está muerto, no intentes ridiculizar al jugador que está protagonizando una noche épica.
Del primero de los partidos, cómo olvidarnos de Anquan Boldin y T.J. Houshmandzadeh. Receptores de primera categoría, por lo menos salarial, que en Heinz Field mostraron poco y lo poco que mostraron fue penoso. Ese drop de Houshmandzadeh para terminar la temporada es un final que la defensa de los Ravens no merecía.
No incluiré a ningún jugador ni unidad del partido de Foxborough. No creo que nadie de los Patriots lo merezca y menos aún de los Jets. Alguno podría argumentar que el ataque de New England no estuvo a la altura. Que Brady no respondió cuando más se le necesitaba. Es verdad que Brady no estuvo al nivel de MVP que nos tenía acostumbrado. Pero también lo es que la defensa de los Jets estuvo espectacular. Una planificación y ejecución defensiva brillante. Hay que darles crédito por ello en vez de poner a parir a los Pats.
Decisión estúpida de la semana
Podríamos hablar de que Shonn Greene no se arrodilló en la yarda 1 a falta de minuto y medio para terminar el Pats-Jets, cuando de haberlo hecho los Jets se habrían asegurado la victoria y no habrían dado opción al milagro de los Patriots, pero eso habría sido una decisión muy inteligente. Lo no muy inteligente no puede ser calificado como estúpido, así que buscaré otra jugada.
¿El fake punt fallido de los Patriots? No, también me parecería injusto. Me gustan las decisiones valientes, y aunque la ejecución fuese pésima, la decisión en sí no me parece estúpida.
Sí es estúpido dejar de disputar un balón que está en el suelo cuando los árbitros no han señalado nada. Si no pitan, la jugada no se ha terminado. Es estúpido por parte de quienes se quedan quietos y muy inteligente por parte del jugador que está cuco para aprovecharse de ello. Un cero para todos (sobre todo para Foster y Ngata) y un once para Cory Redding.
Segundo clasificado, Pete Carroll, por su decisión de chutar un field goal cuando su equipo perdía por 28 puntos en a falta de 1:28 para terminar el tercer cuarto. Un field goal en esos momentos no sirve para absolutamente nada. Bueno, sirve para anunciar a los cuatro vientos que das el partido por perdido y que prefieres no ver cómo tu marcador se queda en cero. ¿Que los Seahawks eran claramente inferiores? Por supuesto. ¿Que el cuarto down probablemente habría terminado en turnover? También. Pero tenían que haberlo intentado. Cobardes.
Ah, mención de honor a Mike Martz por la jugada del pase de Matt Forté.
Marcar esa jugada con el partido casi asegurado es de sobrado. Demasiado sobrado, creo yo. Y una manera de intentar resucitar un partido que estaba muerto.
El próximo fin de semana: finales de conferencia
Ya se empiezan a escuchar las voces de protesta. Las denominaciones son importantes. No deben ser arbitrarias. Cuidemos la corrección léxica. ¿Por qué la llaman ronda divisional si no tiene nada que ver con enfrentamientos divisionales? Que las llamen semifinales de conferencia. Lo dice Peter King en su MMQB y tiene toda la razón. El próximo fin de semana, enfrentamiento divisional. Pero no es la ronda divisional, sino la final de conferencia. El choque más importante de entre los más repetidos.
Sí, tenemos ya el menú del próximo domingo. Malos horarios para España. Mi plan es dormir toda la tarde, cuanto sea posible, para poder ver íntegramente y en directo las dos finales. Qué dos finales.
A las 21.00 del domingo (hora peninsular española), Chicago Bears-Green Bay Packers. El partido más repetido en toda la historia del fútbol americano profesional. En 181 ocasiones se han enfrentado. Desde 1921. Pero, muy sorprendentemente, solo en 1 de las 181 veces que jugaron Bears y Packers el partido era de playoff. Fue en 1941. En Chicago. Ganaron los Bears. Brett Favre hizo un buen partido, pero una terrible intercepción en el último drive del 4.º cuarto, con el partido empatado, terminó en touchdown y partido para Chicago...
A las 00.30 ya del lunes en la península ibérica (bueno, en Portugal todavía domingo), Pittsburgh Steelers-New York Jets. Revancha del partido de temporada regular que ganaron los Jets. Pero entonces cierto jugador que tiene asegurado su pelo en un millón de dólares no estaba.
Qué larga se va a hacer la espera. Pero me despido con buenas noticias para los abonados a Digital+: ambos partidos irán en HD. El primero también por Sportmanía (o al menos eso dicen hoy, a saber qué dirán mañana o pasado), así que los abonados a otras plataformas también estáis de enhorabuena (insisto, por ahora).
Toda la temporada estamos esperando que lleguen estos momentos, Times like these.
Qué pude ver. Esta semana, todo en directo. El sábado, con invitados en casa y abundante comida y bebida. Y por el Plus en alta defiinición. Un lujo. El domingo, sin invitados y sin alta definición, pero también por el Plus, en sus canales semiclandestinos. Que den prioridad a la NBA sobre la NFL lo puedo entender hasta cierto punto (porque entiendo que tendrá bastante más audiencia, por mucho que se trate de un intrascendente partido de temporada regular como el Clippers-Lakers) pero que se la den a la primera ronda del Open de Australia, no. Además, no es serio que cambien los canales en los que se emiten los partidos a 48 horas de que se disputen. Muy mal. Para terminar de rizar el rizo el Patriots-Jets figuraba en la guía de programación en el dial 183. Aunque es cierto que en la retransmisión anterior Moisés Molina anunció que iba por el 185, la guía seguía mal. Encontrar ese partido, una aventura. Un pequeño aunque merecido palo para los responsables de programación de la plataforma.
Favre Watch (lo más comentado)
¡Ay, el Favre Watch! ¿Os parece poco adecuado para dar nombre a lo más comentado? Seguro que no. Este lunes precisamente se informaba de que Favre acaba de presentar en la NFL la documentación para certificar su retirada. ¿Definitivo? Por supuesto que no. Como si no lo hubiera hecho también en 2008. Buen momento para intentar robar protagonismo al quarterback que está destrozando los récords que tenía el 4 en la franquicia de Wisconsin.
En un fin de semana como este con tantos partidos tan importantes los comentarios no pueden centrarse en otra cosa que el análisis de estos partidos. Como supongo que todos ya sabéis que ganaron Steelers, Packers, Bears y Jets, dedicaremos la sección a otras cuestiones.
Un nombre ha destacado sobre los demás: el de Aaron Rodgers. Pero dado que su épico partido encaja bien en la sección dedicada a lo mejor de la jornada, me centraré en otros temas. En primer lugar, una frase muy repetida desde hace mucho tiempo. Un refrán que se viene repitiendo desde tiempos inmemoriales, y que cobra plena vigencia en lo que llevamos de playoffs:
Offense wins games, defense wins championships
El ataque gana partidos, la defensa gana campeonatos. Lo que viene sucediendo en estos playoffs confirma plenamente esta máxima. Tanto, que ahora mismo siguen vivos los equipos con mejor defensa de la NFC y de la AFC. Estas eran las mejores defensas de la NFL en temporada regular en cuanto a puntos permitidos (también se indican las yardas concedidas en la columna de la derecha):
La mejor defensa de la AFC (y de toda la liga) era la de Pittsburgh. Los Steelers siguen vivos. La mejor defensa de la NFC era la de Green Bay. Los Packers siguen vivos. La tercera mejor defensa de la NFL era la de Baltimore, pero al enfrentarse contra los Steelers, cayeron eliminados. Por estar encuadrados en la misma división que los Steelers, los Ravens solo podían ser seed 5 en la AFC y, por tanto, al pasar también el 6, tenían que enfrentarse a los Steelers (seed 2). En esa colisión de grandes defensas, venció la mejor. El siguiente clasificado es Chicago: en la final de la NFC. A continuación estaban los Falcons (por increíble que parezca en vista de lo sucedido este sábado, Atlanta era la tercera defensa de la NFC), que cayeron ante la mejor defensa de la conferencia. Y los siguientes eran los Jets. También ganaron.
¿Alguien se atreve a cuestionar la validez del refrán? El ataque gana partidos; la defensa, campeonatos. ¿Pittsburgh-Green Bay en la Super Bowl?
Por cierto, este fin de semana sirve para reafirmar lo que comentábamos el pasado lunes: los quarterbacks ni ganan ni pierden los partidos ellos solos. Y lo digo a pesar de la exhibición de Rodgers (y de su equipo de receptores) del pasado sábado. Los quarterbacks son una pieza más de la máquina que gana y pierde los partidos. Seguramente la más importante del ataque, pero no la única responsable de los resultados. Con todo, seguro que alguno ha escrito tonterías como "Sanchez vence a Brady". Pero si hasta en el partido de Atlanta las dos jugadas más importantes del partido, las que supusieron el punto de inflexión, las protagonizó un cornerback. Asi que sí, Rodgers hizo un partido excepcional, pero si Tramon Williams no hace lo que hizo al final del segundo cuarto, quién sabe si no hubiésemos visto en Atlanta una repetición de lo sucedido en Arizona hace un año. Entonces, los titulares habrían sido del tipo "Rodgers pierde" o "Rodgers se caga en los playoffs". Tonterías como un piano.
El nobody believes in us factor sufrió un golpe con la eliminación de los Seahawks, pero vemos que muchos siguen apelando a él para motivar a su tropa. ¿Qué dijo Rex Ryan al terminar el partido en Foxborough? Maybe everybody else never believed, but we believed. Mientras sus chicos crean que nadie cree en ellos, funcionará. Tampoco creo que nadie creyese en ellos, pero es cierto que no eran los favoritos.
Terminamos la sección con otro tema polémico y que aunque no está directamente relacionado con los partidos de la ronda divisional, sí afectaba a uno de ellos. El tema de las zancadillas en los retornos. Recordaréis que un ayudante de los Jets fue sancionado por zancadillear a un jugador de equipos especiales de los Dolphins. Entonces la NFL recordó la norma de que está prohibido hacer murallas de jugadores en las bandas para intentar entorpecer las carreras de los rivales. Los Jets dijeron que los Patriots también lo hacían. Y les cayó una multa por eso. Pues bien, parece que las acusaciones no eran infundadas.
Jay Glazer, de la Fox, encontró la prueba. Los Jets sabían que los Patriots lo hacían porque ficharon a un jugador del practice squad de los Patriots. Ese fue el chivato. Los Jets son unos bocazas, no cabe duda. Su actitud macarra les hace más sospechosos, pero no hay que olvidar que Belichick ya se ha visto envuelto en otros incidentes que prueban que su ética profesional no es, o por lo menos no fue, inmaculada.
Super Bowl III (la sorpresa)
Creo que ninguno de los cuatro resultados de este fin de semana puede considerarse una sorpresa. Lo sorprendente es que diga esto después de que los números 1 de cada una de las conferencias hayan caído derrotados por los respectivos números 6. Teóricamente* (con asterisco), los peores de cada conferencia contra los mejores. El asterisco viene por la distorsión introducida por el hecho de que el campeón de cada división obtenga un seed del 1 al 4 aunque su balance sea peor que el de los wild cards. Por eso el peor de los seis clasificados puede ser el seed 4 en vez del 6. Pero por lo general el 1 es mejor que el 6 (por lo general porque el calendario es distinto).
Bueno, forzando un poco podríamos decir que la derrota de los Patriots es una sorpresa. Es una sorpresa porque habían sido, con diferencia, el mejor equipo de la NFL en temporada regular y porque jugaban en su estadio frente a un rival al que habían vencido por 42 puntos de diferencia hace un mes escaso. Sí, quizá ese era el resultado más sorprendente de los cuatro. Es sorprendente que de repente a Brady se le apaguen las luces y a las primeras de cambio lance una intercepción, algo que no hacía desde octubre (en un hail mary, además). Es sorprendente que el único equipo que no cometa errores (aparte del field goal fallado) sean los Jets, cuando los Patriots se habían caracterizado por hacer bueno el consejo de take care of the football. Sorprende que el quarterback que no la cague sea Mark Sanchez y no Brady, y sorprende que un entrenador gane la batalla táctica a Bill Belichick.
La otra eliminación del número 1 por el 6, la de Atlanta a manos de Green Bay, no ha sorprendido a muchos. De hecho, el 73% de los expertos de la ESPN apostaba por los Packers. Por eso también escribía el pasado viernes que demasiado favoritismo veía yo, que los Falcons por algo eran los primeros de la NFC. Sin embargo, quizá sí haya sorpresa. No tanto por el qué sino por el cómo. Creo que ni los más optimistas seguidores de los Packers apostaban por una victoria tan cómoda. Hasta 10 segundos antes del descanso el partido parecía un shootout. A ver quién mete más. Ya Tramon Williams había salvado un touchdown con una intercepción en la end zone. El domingo anterior a Vick, este a Ryan. Pero la jugada del partido fue esta. Sorprende que los Falcons arriesguen tanto; también que fallen.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Tony Gonzalez es para algunos el mejor tight end de la historia. Bueno, solo por detrás de Mike Ditka. Ningún otro tight end se le acerca en número de recepciones. Y a pesar de estar ya muy mayor, sigue siendo un excelente jugador, como ha demostrado esta temporada. Sin duda, un futuro Hall of Famer. Palabras mayores.
Sin embargo, este fin de semana a Tony Gonzalez le ha sucedido lo de siempre en postemporada. Su equipo ha vuelto a perder. Como siempre. Por cuarta ocasión, el equipo de Gonzalez llega a playoffs y cae a las primeras de cambio. Y por tercera vez, eso sucede habiendo terminado su equipo con un registro de 13-3 en temporada regular, jugando en casa y tras disfrutar de una semana de descanso. Una lástima por él.
Otra maldición: si vuestro equipo anota un touchdown de retorno en playoffs, cuidado. Los Falcons son el quinto equipo en caer de forma consecutiva tras retornar un kick para touchdown. Los anteriores fueron los Bears en la Super Bowl en la que Devin Hester anotó en la primera jugada del partido. Y desde 1970, el registro acumulado de quienes consiguen esta hazaña en postemporada es de 7-15.
Santonio Holmes, otra vez. Otra vez con un touchdown decisivo en playoffs. A todos nos ha recordado a otra jugada espectacular. La vida sigue igual para el 10 de los Jets.
Por cierto, tercera derrota consecutiva en playoffs para Tom Brady. ¡Mierda, si defiendo que no se debe decir que un quarterback gana o pierde un partido, por qué escribo esto! Bueno, me entendéis: que tercera derrota consecutiva del equipo del que Brady es QB titular. Tendencia de moda.
Otra tendencia de moda es la de las derrotas de números 1 de conferencia a manos de números 6. Con las 2 de este fin de semana, en 6 de los últimos 7 enfrentamientos entre 1 y 6 gana el 6.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
Todos los partidos disputados este fin de semana divisional tenían su precedente en temporada regular. Los Ravens ya habían jugado en Pittsburgh: victoria de Baltimore; los Packers en Atlanta: victoria de los Falcons; los Seahawks en Chicago: victoria de Seattle; y los Jets en Foxborough: victoria, de paliza, de los Patriots. Este fin de semana ha sucedido exactamente lo contrario. Los equipos que salieron derrotados en la temporada regular salen victoriosos en playoffs. Cambio de signo en todos los partidos.
Los partidos del próximo domingo también tienen precedente regular: Green Bay perdió en Chicago y los Jets ganaron en Pittsburgh. ¿Otro cambio de signo, quizá? Personalmente, espero que así sea, aunque en mi casa la Super Bowl se viviría con más tensión que un tío comiendo naranjas en El Padrino (teníais que ver la cara de mi chica en el descanso del Steelers-Ravens, ni cuando pierden el Atleti o el Estu... aunque dice que estaba muy cabreada por el touchdown que consigue Baltimore en el fumble que solo un jugador --de los Ravens-- supo interpretar).
Si la postemporada de 2010 se caracterizaba por el dominio de los domes y la nieve no era más que un lejano recuerdo de tiempos pasados, en 2011 hemos vuelto al clásico football de enero: el que se disputa con un frío que te cagas y entre blancos copitos. En 2010, tres de los cuatro partidos de la ronda divisional se disputaron a cubierto, y el cuarto en tierra cálida, en San Diego. Las finales de conferencia se disputaron en sendos domes, y la Super Bowl a descubierto pero en zona calurosa. Comenté varias veces lo poco que me gustaba. El fútbol americano no es un deporte que se deba practicar bajo techo. Es un deporte que se disputa en los elementos. Da igual que llueva, truene o nieve. Por suerte, esta temporada todo ha cambiado: de los cuatro partidos de la divisional round, solo uno se disputó en dome. Esta temporada domes are doomed. Los domes están malditos. Ya no queda ni uno. Los otros tres partidos, en territorio helado: Pittsburgh, Foxborough y Chicago.
Curiosamente, los más felices por jugar en un dome el pasado fin de semana eran los jugadores del ataque de los Packers. Y no lo digo por lo que finalmente pasó, sino que antes del partido ya mostraban su felicidad por jugar en condiciones, decían ellos, óptimas para el desarrollo de su juego. Decían que la temperatura era ideal para los receptores, a los que no se les agarrotaban las manos para completar esos pases que en otras circunstancias se pueden caer (que le pregunten a James Jones, qué cambio de Philadelphia a Atlanta) y que el terreno de juego, muy rápido, favorecía sus rutas. Además, la ausencia de viento reduce la dificultad para enviar pases precisos y, finalmente, el propio Rodgers decía que en el turf del Georgia Dome podía llevar su calzado más cómodo. Pues nada, la semana que viene a Windy City a jugar contra la defensa de los Bears y los elementos. Y, en cualquier caso, no me olvido de lo que pasó en el dome de Detroit. En el Ford Field el ataque de Green Bay logró 3 puntos. Aaron Rodgers se perdió la primera mitad por conmoción cerebral, pero durante los dos cuartos que jugó el resultado fue de 0 puntos.
Más cambios: el del partido de Pittsburgh de la primera parte a la segunda. 7-21 al descanso, con dominio de la defensa de los Ravens, 31-24 al final (parcial de 24-3). Voy a ser oportunista y ventajista. En el descanso del partido comenté (también para animar a cierta persona que andaba un poco triste) que era imposible que la defensa de los Steelers no forzase alguna pérdida de balón más. Eso fue lo que sucedió. La defensa de Pittsburgh dio un paso adelante y los Ravens un par de pasos atrás (errores de cobertura en la secundaria y drops de sus bien pagados receptores). En el duelo de las mejores defensas de la AFC, ganó la defensa que forzó más pérdidas. El resultado del partido podría expresarse en términos diferentes al 31-24 con que terminó. El resultado real fue de 3-2 a favor de los Steelers. El número de recuperaciones marcó la diferencia.
Tanto, que ni los Ravens echaron mano de la excusa arbitral para excusarse de la derrota (hecho que les honra, y mucho). Terrell Suggs (enorme durante todo el partido) dijo que cuando vas ganando por 21-7 no puedes echarle la culpa de la derrota a los árbitros: "We've got nobody to blame but ourselves". Hasta John Harbaugh, siempre protestón, dijo que no podía evaluar la actuación de los árbitros.
Los honra, porque la excusa fácil es la decisión arbitral que les priva de 4 puntos por este dudosísimo holding (digo 4 puntos porque el drive terminaría en field goal):
Comentario no footballístico que no quiero dejar pasar
Esto no tiene que ver con el football, pero me parece lo suficientemente interesante como para destacarlo. No me había dado cuenta, pero tras leer el mensaje del autor del Lazarillo de Tormes y de otras muchas obras célebres, he visto la luz. Recordaréis que en el artículo de reparto de premios de la temporada regular comentaba que el año 0 no existió porque antes no existía el concepto matemático de 0. Pues bien, gracias a Anónimo he comprendido que ni siquiera hoy habría habido año cero. Copio su comentario:
Lo de no introducir un año cero no es nigún error. El error hubiera sido hacerlo. No tiene ningún sentido que haya año -1, luego año 0 y luego año 1. Los años no son momentos sino periodos de tiempo, lo que se tenía que haber hecho es que el teórico día del nacimiento fuese el primero del año en lugar del uno de enero. El año anterior sería el -1 y el posterior el 1, de tal forma que al comenzar el primero quedase exactamente un año hasta el evento de referencia y al terminar el segundo hubiera pasado exactamente un año desde el mismo.
No tiene ningún sentido hablar de "año 0".
O acaso los meses tienen "día 0"??
Lo dicho, gran comentario y muy ilustrativo. Gracias, Anónimo.
Hall of Fame (lo mejor)
La estadística no hace justicia a la actuación de Aaron Rodgers en el Georgia Dome. Y la estadística es asombrosa: 30/36, 366 yardas de pase (10,2 por intento de pase), 3 TD de pase, 0 intercepciones, 136,8 de rating, 1 TD de carrera.
En esos números no se ve que completó pases de todos los colores: en el pocket y saliendo de él; en carrera y en estático; pases cortos y pases profundos; frente al blitz y frente a coberturas plagadas de defensores. Imparable, imperial. La estadística no refleja su excelente movimiento de pies, cómo evitó la presión de los pass rushers de Atlanta, ni su capacidad para correr sin poner en peligro su integridad física. Una exhibición casi inigualable. Solo recuerdo haber visto a ese nivel a otro quarterback que precisamente se enfrentaba a Rodgers (también excelente): Kurt Warner en la wild card round de la temporada pasada.
Rodgers dirigió drives de 81, 92, 80, 80 y 50 yardas, todos ellos con el mismo final: touchdown. Torturaba sin piedad a la defensa rival. Llegaban los terceros downs, pero siempre terminaban por convertirse en primeros. Salvo el primer drive, en el que conseguido el primer down Jennings cometió un fumble, un tercer down con pase de Rodgers no se convirtió en primero.
Jamás ningún quarterback de los Packers realizó un partido así de bueno en playoffs. En dos de sus tres partidos en postemporada, Rodgers llegó a números que su predecesor no pudo conseguir en toda su carrera. El 4 nunca había llegado a 366 yardas en postemporada, no digamos al registro que logró Rodgers en Arizona (423).
De paso, Rodgers batió algún que otro récord en playoffs. El de touchdowns de pase en sus 3 primeros partidos de postemporada (10). Es el primer QB que consigue un passer rating superior a 120 (¡120!) en todos y cada uno de sus tres primeros partidos de playoff. Con él a la cabeza, Green Bay batió su récord de puntos en postemporada: 48. El anterior récord también se consiguió con Rodgers al frente del ataque: en Arizona, 45 puntos que no valieron para ganar (para algunos, Rodgers perdió ese partido, tócate las pelotas). Solo unos pocos elegidos consiguieron un porcentaje de pases completados superior al de Rodgers en Atlanta.
Y recuerdo que todos los partidos de Rodgers en postemporada los disputó fuera de casa. Sí, sí, durante esta temporada muchos dudaban de la aptitud de Rodgers con base en que nunca había ganado un partido de playoffs. Tras dirigir un ataque que logra anotar 45 puntos en Arizona, tenía delito.
¿Hartos de leer sobre el partido de Rodgers? Bueno, os dejo que veáis y escuchéis.
Otros jugadores completaron excelentes partidos este fin de semana, pero el de Rodgers fue tan bueno, que (con todos mis respetos) ninguno de ellos merece compartir lugar con aquel en la sección dedicada a lo mejor de la jornada.
Pro Bowl (lo regulero)
Cada vez me parece más adecuado el nombre de Pro Bowl para designar lo regulero del fin de semana. Sobre todo si tenemos en cuenta que ni Aaron Rodgers ni Tramon Williams fueron seleccionados para acudir a tan magno evento. Con los números en la mano, era difícil defender que la temporada de Ryan y de Brees fuese mejor que la de Rodgers. Pero los aficionados, entrenadores y jugadores entendieron que así debía ser. Por suerte para la Pro Bowl, la mayoría de estrellas estarán disponibles (o por lo menos no tendrán la excusa de tener que jugar la Super Bowl) para ese partidazo en Hawaii. Todos los quarterbacks seleccionados están ya de vacaciones. En la NFC, Vick, Ryan y Brady ya están eliminados. En la AFC, Brady, Rivers y Manning, también.
De hecho (atención al dato), de los 11 titulares del ataque de la AFC, solo el center Nick Mangold (Jets) sigue compitiendo. En la NFC, el ataque titular al completo está eliminado. En cuanto a las defensas, en la AFC siguen vivos dos (James Harrison y Polamalu) y en la NFC, cuatro (Peppers, Matthews, Woodson y Collins). Peazo Pro Bowl que nos espera, señores.
Vamos con lo regulero. Los Jets son los protagonistas. En el campo y estando el balón en juego, su partido fue excelente. Se cargaron a los temibles Patriots. Un diez para ellos. Fuera del campo, se comportaron como unos macarras barriobajeros, como unos auténticos gilipollas. Hay que saber perder, pero también hay que saber ganar. Entiendo que en playoffs las ganas de ganar están por las nubes, y que vencer al enemigo más odiado tiene que provocar un estallido de euforia casi incontenible. Lo entiendo.
Y no quiero defender posturas absurdas. No quiero defender que cuando se gana hay que poner cara mustia y contenerse al máximo en la celebración. De eso nada. Eso es cinismo y no me gusta nada. Por supuesto que hay que celebrar los éxitos. Pero cuando las celebraciones consisten casi exclusivamente en faltarle el respeto al rival, en burlarte de él, en reírte en su cara, merecen el mayor de los desprecios. Los Jets no saben comportarse fuera del campo. No saben ganar. Son una panda de provocadores encabezadas por su head coach, que tiene una bocaza mayor que su panza. Y son un pésimo ejemplo para mucha gente que los idolatra. Yo soy muy crítico con el comportamiento de los deportistas profesionales. Aunque no deberían serlo en ningún caso, la gente los toma como modelos. Creo que deberían hacerse campañas de no imitéis lo que hace un deportista fuera del campo: absolutamente nada. Ni lo que dice, ni lo que hace, ni cómo viste, absolutamente nada. Suelen ser unos cafres. E insisto: no me gustan los sensibleros ni los mojigatos, pero de ahí a comportarse como un pandillero de mierda hay un trecho.
Volviendo al tema de los Jets, ¿a qué me refiero? Pues a la celebración en el touchdown de Greene (que debía haberse arrodillado en la 1, pero ese es otro tema), en primer lugar. La que montan sus compañeros y su impresentable entrenador.
Aceptamos la celebración de Braylon Edwards, aunque está en el límite de la provocación. Cuando los jugadores se dan la mano, él hace piruetas.
Y el que se pasó catorce pueblos fue Bart Scott. Una lección de clase (la traducción de todo lo que dice este sujeto en la entrevista la tenéis en Zona Roja, Dani Hidalgo es su autor).
¿Grandes actuaciones con derrota de su equipo? Las de Terrell Suggs para los Ravens y Eric Weems (en este caso, en su labor de retornador). Suggs, como pasó en el anterior partido contra los Steelers disputado en Baltimore, hizo todo lo que estaba en su mano para conseguir la victoria. El pasado fin de semana consiguió 3 sacks, forzó 2 fumbles y realizó 6 placajes. Pocos jugadores defensivos estuvieron a su nivel esta temporada, sobre todo al final. Pero el esfuerzo fue inútil, por eso lo incluimos en la sección sobre lo regulero. Weems está aquí por esto, la jugada más larga de la historia de los playoffs. 102 yardas. Tampoco sirvió de mucho.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El Bears-Seahawks fue una puta mierda. Así de claro. Un partido aburrido, de los que se ven con frecuencia en playoffs, pero que habíamos perdido la costumbre de sufrir. El Chiefs-Ravens de la semana pasada duró dos cuartos y pico; el de Soldier Field, un suspiro. Si es que estamos mal acostumbrados.
Siguiendo con lo peor del fin de semana, premio para la defensa de los Falcons. Concedió 41 puntos (descuento los 7 derivados del pick-six de Tramon Williams). Fue objeto de una lenta pero exhaustiva digestión por parte del ataque de Green Bay, que empezaba desde muy lejos e iba avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a la end zone rival. Para mayor escarnio, al empezar la segunda parte, con 28-14 en el marcador, a John Abraham le pareció oportuno celebrar un sack conseguido en el primer down del drive ofensivo de los Packers haciendo burla de Rodgers. Imitó el gesto con el que el 12 celebra sus TD: el del cinturón de campeón.
El drive no terminó en esa jugada, evidentemente (que diría Zanoni). Siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y así acabó:
Moraleja: si estás perdiendo por 14 puntos, si el ataque rival te está destrozando, si todavía ese drive no está muerto, no intentes ridiculizar al jugador que está protagonizando una noche épica.
Del primero de los partidos, cómo olvidarnos de Anquan Boldin y T.J. Houshmandzadeh. Receptores de primera categoría, por lo menos salarial, que en Heinz Field mostraron poco y lo poco que mostraron fue penoso. Ese drop de Houshmandzadeh para terminar la temporada es un final que la defensa de los Ravens no merecía.
No incluiré a ningún jugador ni unidad del partido de Foxborough. No creo que nadie de los Patriots lo merezca y menos aún de los Jets. Alguno podría argumentar que el ataque de New England no estuvo a la altura. Que Brady no respondió cuando más se le necesitaba. Es verdad que Brady no estuvo al nivel de MVP que nos tenía acostumbrado. Pero también lo es que la defensa de los Jets estuvo espectacular. Una planificación y ejecución defensiva brillante. Hay que darles crédito por ello en vez de poner a parir a los Pats.
Decisión estúpida de la semana
Podríamos hablar de que Shonn Greene no se arrodilló en la yarda 1 a falta de minuto y medio para terminar el Pats-Jets, cuando de haberlo hecho los Jets se habrían asegurado la victoria y no habrían dado opción al milagro de los Patriots, pero eso habría sido una decisión muy inteligente. Lo no muy inteligente no puede ser calificado como estúpido, así que buscaré otra jugada.
¿El fake punt fallido de los Patriots? No, también me parecería injusto. Me gustan las decisiones valientes, y aunque la ejecución fuese pésima, la decisión en sí no me parece estúpida.
Sí es estúpido dejar de disputar un balón que está en el suelo cuando los árbitros no han señalado nada. Si no pitan, la jugada no se ha terminado. Es estúpido por parte de quienes se quedan quietos y muy inteligente por parte del jugador que está cuco para aprovecharse de ello. Un cero para todos (sobre todo para Foster y Ngata) y un once para Cory Redding.
Segundo clasificado, Pete Carroll, por su decisión de chutar un field goal cuando su equipo perdía por 28 puntos en a falta de 1:28 para terminar el tercer cuarto. Un field goal en esos momentos no sirve para absolutamente nada. Bueno, sirve para anunciar a los cuatro vientos que das el partido por perdido y que prefieres no ver cómo tu marcador se queda en cero. ¿Que los Seahawks eran claramente inferiores? Por supuesto. ¿Que el cuarto down probablemente habría terminado en turnover? También. Pero tenían que haberlo intentado. Cobardes.
Ah, mención de honor a Mike Martz por la jugada del pase de Matt Forté.
Marcar esa jugada con el partido casi asegurado es de sobrado. Demasiado sobrado, creo yo. Y una manera de intentar resucitar un partido que estaba muerto.
El próximo fin de semana: finales de conferencia
Ya se empiezan a escuchar las voces de protesta. Las denominaciones son importantes. No deben ser arbitrarias. Cuidemos la corrección léxica. ¿Por qué la llaman ronda divisional si no tiene nada que ver con enfrentamientos divisionales? Que las llamen semifinales de conferencia. Lo dice Peter King en su MMQB y tiene toda la razón. El próximo fin de semana, enfrentamiento divisional. Pero no es la ronda divisional, sino la final de conferencia. El choque más importante de entre los más repetidos.
Sí, tenemos ya el menú del próximo domingo. Malos horarios para España. Mi plan es dormir toda la tarde, cuanto sea posible, para poder ver íntegramente y en directo las dos finales. Qué dos finales.
A las 21.00 del domingo (hora peninsular española), Chicago Bears-Green Bay Packers. El partido más repetido en toda la historia del fútbol americano profesional. En 181 ocasiones se han enfrentado. Desde 1921. Pero, muy sorprendentemente, solo en 1 de las 181 veces que jugaron Bears y Packers el partido era de playoff. Fue en 1941. En Chicago. Ganaron los Bears. Brett Favre hizo un buen partido, pero una terrible intercepción en el último drive del 4.º cuarto, con el partido empatado, terminó en touchdown y partido para Chicago...
A las 00.30 ya del lunes en la península ibérica (bueno, en Portugal todavía domingo), Pittsburgh Steelers-New York Jets. Revancha del partido de temporada regular que ganaron los Jets. Pero entonces cierto jugador que tiene asegurado su pelo en un millón de dólares no estaba.
Qué larga se va a hacer la espera. Pero me despido con buenas noticias para los abonados a Digital+: ambos partidos irán en HD. El primero también por Sportmanía (o al menos eso dicen hoy, a saber qué dirán mañana o pasado), así que los abonados a otras plataformas también estáis de enhorabuena (insisto, por ahora).
viernes, 14 de enero de 2011
Odio, euforia y suerte: ante la ronda divisional
En primer lugar, muchas gracias a todos por los elogios por mi anterior artículo. Ya comenté en Twitter que no me siento especialmente orgulloso de él. El motivo no es falsa modestia, lo digo con sinceridad. Es porque el artículo trata de cuestiones conexas, pero ajenas al tema principal del blog. Y tampoco creo que pueda presumir por un artículo en el que, en resumidas cuentas, vengo a decir de forma más o menos razonada que la prensa deportiva española es una puta mierda, como la liga de fútbol doméstica que se han cargado (y que sobre la NFL tenemos menos pero mejor información). No, no mola, aunque me alegro de ver que mucha gente, de todos los colores, comparte mi opinión.
En cualquier caso, otra vez, muchas gracias a todos. Estoy impresionado por la cantidad de visitas que ha tenido el blog desde la publicación del artículo de marras (el día después se superaron las 1000 páginas vistas, cuando normalmente rondan las 500 en un buen día) y en menos de dos días ya es el artículo más leído del blog en toda su (todavía) corta historia. Me han sorprendido mucho las reacciones de todos. También os digo, como le comenté a mi novia (que censuró un poco --muy poco-- el artículo antes de que lo publicase) que esperaba bastantes reprimendas por mis salidas de tono. Se ve que no soy el único que está hasta los huevos de tanta basura.
Un par de cuestiones finales: aunque tantos estemos tan hartos, hay que ser realistas. Creo que la mierda deportiva, igual que la televisiva, está aquí para quedarse. Creado el monstruo, es muy difícil, si no imposible, acabar con él. No soy periodista, pero me temo que en ese mundillo, que conozco poco (pero algo), los enchufes están al orden del día, y el poder establecido es difícilmente modificable. Por eso, creo que difícilmente nos libraremos de nuestros queridos periodistas de referencia. El otro tema es que no volveré a decir ni escribir "el" Osasuna.
Tema cerrado. Vamos con lo que nos espera este fin de semana, que no es poco. Este fin de semana disfrutaremos de la ronda divisional de los playoffs. Antes de estos partidos, unas reflexiones sobre el odio, la euforia y la suerte que me gustaría compartir con vosotros como previa a los cuatro partidos.
* * *
1.- Odio
(Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Hateful (odio) de The Clash:
Well, I got a friend who's a man
What man?
The man who keeps me from the lovely
He gives me what I need
What you need? What you got?
I need it all so badly
Oh, anything I want, he gives it to me
Anything I want he gives it, but not for free
It's hateful
And it's paid for and I'm so grateful to be nowhere
This year I've lost some friends
Some friends? What friends?
I dunno, I ain't even noticed
You see, I gotta go out again
Again? My friend
I gotta see that mainman
I killed all my nerves
My nerves? What swerves?
And I can't drive so steady
I've lost my memory
My mind? Behind!
I can't see so clearly
El odio, que da todo lo que uno desea. Hay que pagar un precio: se pierden amigos, se pierde la cordura, pero lo da todo. El odio.
¿Tan malo es el odio? Depende de cómo se encauce. Repito lo que escribí, tomado del foro no oficial del Estu, hace unas semanas. Porque yo soy una persona que dicen que odio a mucha gente, pero a mucha gente que no conozco personalmente. "Odiar es sano, si es de ese modo. Es inherente al ser humano, es como el amor. Yo nunca me he pegado con nadie. Conozco a muchos "viva la gentes" y "odiar es malo" que cada dos por tres están a hostias, o de broncas con la novia o los colegas. Por decirlo así, yo odio a gente que no me importa lo más mínimo, para poder así "amar" más a gente que sí me importa. En el fondo es como el pitorrito de una olla a presión, el equilibrio para que los garbanzos estén en condiciones óptimas".
Sin embargo, como es evidente, generalmente el odio no genera más que desgracias. Ya lo decía Yoda, el miedo es el camino hacia el Lado Oscuro: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. El odio es, casi siempre, pernicioso.
La estructura de la NFL, conformada por ocho divisiones, incrementa la rivalidad entre los equipos que comparten división. Cada uno de esos rivales se enfrentan, al menos, dos veces al año entre sí. Pueden también encontrarse en playoffs. Muchos golpes, muchas ganas de vencer al rival, mucha frustración generada en caso de derrota y muchas ganas de venganza. Frecuentemente esa rivalidad se transforma en odio.
En esta "ronda divisional" (así la llaman en la NFL, aunque bien podría denominarse "semifinal de conferencia") tenemos dos enfrentamientos intradivisionales. En ambos el odio ya ha aflorado. En un caso, se trata de un odio relativamente sano, o por lo menos, más noble. En el otro, encontramos un odio ruin y traicionero, que llega al plano personal. En el primer odio, por lo menos se respeta al rival; en el segundo, se pierde todo tipo de respeto.
El primer tipo de odio es el que creo que se profesan Steelers y Ravens. Tampoco nos engañemos, que al fin y al cabo es odio. Ambos equipos se tienen muchas ganas. El odio se viene fraguando en muchos enfrentamientos. A principios del mes de agosto escribía que, de entre los rivales de la AFC Oeste, que históricamente tienen motivos para llevarse mal, los que más ganas se tienen son Pittsburgh y Baltimore. Decía entonces que puede que a día de hoy la rivalidad más violenta y encarnizada sea la de Steelers y Ravens, que aunque carecen de vínculos históricos comunes, han disputado choques plagados de rudeza innecesaria en los últimos años.
Una de las acciones que ha contribuido a construir este odio es este placaje salvaje de Ryan Clark a Willis McGahee.
Digo que ese odio es "sano" porque los rivales descargan sus tensiones en el terreno de juego. Son partidos plagados de violencia, pero la violencia se queda en el propio campo. Aunque se odian, fuera del campo se respetan e incluso últimamente se admiran. Precisamente Ryan Clark, el autor del salvaje placaje anterior, antes del segundo de los enfrentamientos de la pasada temporada regular, manifestaba que no odiaba particularmente a los Ravens, y que, de hecho, como muestra de respeto hacia ellos, si no pudiese jugar en los Steelers, le gustaría hacerlo en los Ravens. "I don't particularly hate them. In fact, the ultimate respect I can give them is if I couldn't play for Pittsburgh, I'd want to play for Baltimore". Eso sí, pedía que no se interpretasen sus declaraciones como que quería jugar en los Ravens.
Con anterioridad, antes del primero de los partidos de la temporada, Ray Lewis y Ben Roethlisberger se intercambiaron mensajes de apoyo. Decía Lewis que quería animar a Roethlisberger, ya que entendía la situación en la que se encontraba, parecida a la que vivió él cuando fue investigado por un caso de homicidio. Pero bueno, no todos son mensajes de paz y amor. Terrell Suggs colgó una foto en Twitter con esta provocativa camiseta:
Vamos, que se odian, pero se respetan. Y la igualdad es máxima. Os lo comenté tras su partido de la decimotercera jornada. Baltimore y Pittsburgh se han enfrentado 4 veces en las últimas 2 temporadas. Igualdad absoluta. Baltimore gana 2 veces, Pittsburgh otras 2. Baltimore consigue un total de 67 puntos, Pittsburgh otros 67. Baltimore anota 7 touchdowns y 6 field goals, Pittsburgh 7 touchdowns y 6 field goals.
Advertidos estáis: en el primer partido de la divisional round habrá mucha sangre e igualdad. La clave, como siempre sucede cuando hablamos de Baltimore y Pittsburgh, estará en las defensas. La que se muestre más firme y oportunista probablemente llevará al éxito a su equipo. Y que nadie se fíe de la ventaja de campo de los Steelers: esta temporada Baltimore venció en Pittsburgh y Pittsburgh en Baltimore.
En el otro enfrentamiento intradivisional de la AFC, el odio es menos sano. El tema viene de lejos. Aunque esta semana el que ha comenzado las hostilidades fue Antonio Cromartie, de los Jets, creo que el que tiró la primera piedra durante la pretemporada fue Tom Brady. Coincidiendo con la emisión de la serie documental Hard Knocks, que mostraba lo que sucedía en el training camp de los Jets, Brady dijo que no la veía porque odiaba a los Jets. A continuación Rex Ryan dijo que no le gustaba Tom Brady, aunque lo respetaba (?).
Esta semana, Cromartie profirió unos cuantos insultos hacia Brady. Dijo que Brady era un capullo (asshole). El insulto vino cuando se le preguntó a Cromartie por un gesto que hizo Brady en el partido que ganaron los Pats por 45-3 a los Jets tras anotar un touchown, cuando habría señalado a la banda de los Jets. Brady negó haber hecho eso, dice que no es su estilo. Y que responderán en el terreno de juego.
Además de las poco elegantes declaraciones de Cromartie, el entrenador más bocazas de la NFL, Rex Ryan, ha dicho que su enfrentamiento con Belichick era algo personal. Lo mismo que dijo antes del partido de primera ronda contra los Colts, aunque en ese caso se refería a Peyton Manning. Como le dio suerte, parece que repite. Un bocazas. El fin no justifica los medios, Rex.
Y para terminar de calentar las cosas, aunque de un modo más sibilino e ingenioso, Wes Welker no paró de hacer referencias a pies o a dedos de los pies durante su rueda de prensa. Recordaréis que Rex Ryan se vio envuelto en un pequeño escándalo hace unas semanas en relación con su supuesto fetichismo por los pies de su esposa. Un poco de maldad por parte de Welker:
En temporada regular, un partido para cada uno. En el primero, se impusieron los Jets en New Jersey. En el segundo, los Patriots humillaron al equipo de Ryan. Tanta provocación, tanto odio, hizo que los Patriots no mostrasen misericordia alguna frente a un rival vencido. No levantaron el pie del acelerador. 45-3.
¿Dónde estará la clave el próximo domingo? Probablemente en la defensa de los Jets. Si consigue contener al mejor ataque de la NFL, que lleva y cuenta con el quarterback más en forma de la competición, además de otros jugadores ansiosos por demostrar lo que pueden hacer, los Jets tendrán alguna opción. Si los Patriots vuelven a pasar de 30 puntos, dudo mucho que el ataque de los Jets pueda estar a la altura.
* * *
2.- Euforia
(Del gr. εὐφορία, fuerza para llevar o soportar).
1. f. Capacidad para soportar el dolor y las adversidades.
2. f. Sensación de bienestar, resultado de una perfecta salud o de la administración de medicamentos o drogas.
3. f. Estado de ánimo propenso al optimismo.
Aficionados de equipos que vencieron en su partido de wild card: sed prudentes. La experiencia nos muestra que en muchas ocasiones la euforia se dispara con respecto de estos equipos. Dado que se enfrentan a rivales que vienen de una semana de descanso y que, frecuentemente, terminan la temporada sin forzar (porque suelen tener asegurado el first-round bye), nos olvidamos de que estos rivales son muy buenos. Y claro, llegan estos equipos vencedores desde la wild card round y el equipo que juega en casa les recuerda que por algo son el cabeza de serie número 1 o 2 de la conferencia.
¿Ejemplos? La temporada pasada encontramos en los playoffs de la NFC un par de ellos. Arizona y Dallas vencieron en sus respectivos partidos de primera ronda. Se enfrentaban frente a los Saints y los Vikings, respectivamente, equipos que habían levantado el pie del acelerador a final de temporada. Muchos pronósticos se alineaban con los red-hot Cardinals y Cowboys. Y llegaron los números 1 y 2 de la NFC y les recordaron que se habían ganado su plaza por algún motivo. Los eufóricos equipos de wild card cayeron con estrépito.
Esto lo comento al hilo del Falcons-Packers. Espero fervientemente que no suceda lo que relato en los anteriores párrafos, pero el hype, las altas expectativas con las que sale Green Bay de la primera ronda, me recuerdan a cómo salieron Arizona y Dallas el pasado año. La mayoría de analistas están dando a los Packers como favoritos para este partido. Se basan, entre otros argumentos, en que el enfrentamiento de regular season fue muy igualado, y entonces los Packers no contaban con un juego de carrera en el que apoyarse. Ahora está Starks, el sorprendente novato que superó las 120 yardas de carrera en Philadelphia. Pero ojo porque, como ya dije, Starks hizo un muy buen partido contra San Francisco en la regular season y la semana siguiente estuvo inoperante contra Detroit. En un partido en el que la línea ofensiva de Green Bay se vio superada por los pass rushers de Detroit. Penetration everywhere, que decían los comentaristas de aquel partido.
La clave, como ya comenté más de una vez, creo que estará en la línea de scrimmage. Si la línea ofensiva de los Falcons, una de las mejores de la NFL, rinde a la altura de la temporada regular y repite el partido que realizó contra los Packers en la 12.ª jornada, probablemente Atlanta volverá a ganar. Turner tendrá espacios para correr y Ryan estará muy cómodo para pasar. Recordemos que en el partido de regular season Ryan completó 24 de sus 28 lanzamientos. Los blitzes (considerando como tales las situaciones en las que cinco o más defensores intentaban presionar al pasador) no funcionaron entonces: Ryan completó 10 de sus 12 pases. Ningún big play pero muchos pases seguros con los que mover las cadenas.
Si el ataque de Atlanta funciona, la esperanza de Green Bay es que su ataque lo haga aún mejor. Un shootout. Para eso, necesitará que su línea ofensiva dé tiempo a Rodgers para pasar y abra huecos al backfield para correr. Si no, Green Bay seguramente recurrirá a las formaciones de 5 receptores utilizadas en el partido de regular season. Formaciones arriesgadas y que apuestan todo al pase, pero que funcionaron entonces. Eso sí, como los receptores de los Packers sigan cometiendo drops (dejar caer pases) lo pagarán caro. En cualquier caso, sospecho que quien domine la línea vencerá. Y no os dejéis llevar por la euforia de la primera ronda. Los Falcons son el primer clasificado de la NFC por algo, juegan en casa, donde solo perdieron un partido en toda la temporada y donde, cuando Matt Ryan es su quarterback titular, presentan un balance de 19-1.
* * *
3.- Suerte
(Del lat. sors, sortis).
1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.
2. f. Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede. Juan tiene mala suerte. Libro de buena suerte.
3. f. Suerte favorable. Dios te dé suerte. Juan es hombre de suerte.
4. f. Casualidad a que se fía la resolución de algo. Elegir caudillo por suerte. Decídalo la suerte.
5. f. Sorteo que se hace para elegir los mozos destinados a cubrir el cupo del servicio militar.
6. f. Aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas. Ignoro cuál será mi suerte. Fiar a hombres incapaces la suerte del Estado.
7. f. Estado, condición. Mejorar la suerte del pueblo. Hombre de baja suerte.
8. f. Cada uno de ciertos medios casuales empleados antiguamente para adivinar lo por venir. Son las más célebres las llamadas suertes de Homero, u homéricas; de Virgilio, o virgilianas, o de los santos, las cuales consistían en abrir al acaso las obras de estos poetas o la Sagrada Escritura e interpretar las primeras palabras que se ofrecían a la vista.
9. f. Género o especie de algo. Feria de toda suerte de ganados.
10. f. Manera o modo de hacer algo.
11. f. Como contrapuesto al azar en los dados y otros juegos, puntos con que se gana o acierta.
12. f. En la lidia taurina, cada uno de los lances.
13. f. En la lidia taurina, cada uno de los actos ejecutados por el diestro, especialmente cada uno de los tercios en que se divide la lidia. Suerte de varas.
14. f. Parte de tierra de labor, separada de otra u otras por sus lindes.
15. f. U. con los ordinales primera, segunda, tercera, etc., para designar calidad respectiva de los géneros o de otra cosa.
16. f. Impr. Conjunto de tipos fundidos en una misma matriz.
17. f. Arg., Bol. y Ur. carne.
18. f. Perú. Billete de lotería.
19. f. ant. En el comercio, capital, hacienda, caudal.
Y terminamos con la suerte. Sé que las autocitas son poco elegantes y algo narcisistas, pero, una vez más, os recuerdo lo que comentaba sobre la importancia de la suerte para llegar al triunfo. Sí, suerte, lisa y llanamente. Todo equipo ganador necesita una dosis de suerte, porque raro es que no se vea contra las cuerdas en algún momento de la temporada. Como diría Arsenio Iglesias, qué duda cabe.
Hay ejemplos a patadas de esto, y en todos los deportes. En fútbol, qué sería del Barça del triplete si Iniesta no mete ese gol en Stanford Bridge en el último minuto (o si el árbitro hubiese pitado alguno de los penaltis cometidos por el Barça ese partido, y el Chelsea lo hubiese metido --esta última parte se les olvida a muchos cuando se habla de los partidos robados porque no se pitan penaltis: los penaltis a veces se fallan, que nos lo digan a los del Dépor--); el mismo Barça gana tres ligas consecutivas en la última jornada gracias a que el líder no gana (las dos ligas de Tenerife y la del famoso penalti). La selección española gana la Eurocopa gracias a que Casillas está más inspirado que Buffon en una tanda de penaltis (la lotería futbolística por antonomasia). Coño, que Grecia ganó una Eurocopa, y ese era un equipo infame, cómo iba a ganarla sino de suerte. En baloncesto, la selección española es campeona del mundo gracias a que Andrés Nocioni falla un triple absolutamente solo desde una esquina.
Y en football, pues lo mismo, ejemplos a patadas. (...) Una de las más afortunadas (y polémicas) jugadas de la historia de la NFL, la inmaculada recepción. ¿Recordáis el partido de la Tuck Rule? Tampoco hay que remontarse a tiempos tan pasados. Los últimos tres campeones de la Super Bowl, Saints, Steelers y Giants, han estado alguna vez más fuera que dentro; tanto, que su derrota era casi segura en algún momento de la postemporada. Los Giants ganan la Super Bowl gracias a que David Tyree consigue una increíble recepción apoyándose su casco en una jugada en la que Eli Manning se libra del sack milagrosamente (estos Giants también tuvieron su dosis de suerte en la final de la NFC, donde el amigo Brett lanzó una intercepción en la prórroga que permitió a los de East Rutherford recuperar el balón y chutar el field goal ganador); los Steelers tenían la Super Bowl perdida después del touchdown de Larry Fitzgerald en los últimos minutos del 4.º cuarto de la Super Bowl, y la posición de campo desde la que empiezan el drive ganador era pésima, pegada a su propia end zone. Incluso cometieron un holding que les retrasó 10 yardas en uno de los downs. Los últimos campeones, los Saints, tenían el partido perdido: con empate en el marcador, los Vikings estaban en field goal range, y sucede lo increíble: saltan 12 jugadores al huddle, por lo que se les penaliza con 5 yardas, lo que les saca de field goal range y les obliga a arriesgar algo más en la elección de la jugada. Entonces, Brett hace lo mismo que en su último pase con los Packers y con los Jets: lanza una intercepción más que unir a su récord histórico de la NFL. El partido va a la prórroga, los Saints ganan el cara o cruz y consiguen el field goal ganador. Tres golpes de suerte seguidos.
Suerte, suerte, suerte. Siempre necesitas algo de suerte, porque por bueno que seas, en algún momento te verás jodido.
Bears y Seahawks son, junto con Jets y Falcons (por sus "huidas" en los últimos segundos de partido), los equipos que han tenido más suerte en lo que llevamos de temporada. Lo que les hace especialmente peligrosos, nadie más temible que un equipo aliado con la suerte. Y en playoffs han tenido también la suerte de encontrarse. Están encantados de ello, seguro. Los Bears han tenido la fortuna de conseguir el first-round bye a pesar de que es como poco discutible que sean uno de los mejores dos equipos de la NFC (personalmente, no creo que estén ni entre los cuatro mejores, pero esa es otra discusión). Los Seahawks han tenido la suerte de estar encuadrados en una división barata, en la más barata de la historia, y de depender de sí mismos para ganarla a falta de una jornada cuando presentaban un balance de 6-9. Y de jugar un primer partido en su casa. Y de jugar frente a uno de los pocos rivales que no les ha destrozado fuera de Seattle en temporada regular. No solo eso, sino que los Seahawks ya vencieron en Chicago. Encantados de conocerse, menuda suerte.
Podríamos comentar las virtudes de la defensa de Chicago, la debilidad de su línea ofensiva, el peligro que entrañan los retornos de Devin Hester (por parte de los Bears) y Leon Washington (Seahawks), de lo poco fiables que resultan Hasselbeck y Cutler, de lo irregulares que son Matt Forté y Marshawn Lynch... Pero en un partido en el que se enfrentan los dos equipos más suertudos de la NFL, quién va a ganar, ¡pues el que tenga más suerte!
* * *
Que disfrutéis del fin de semana. Yo ya estoy preparando la fiesta del sábado noche en mi casa. Disfrutad como si lo fueran a prohibir. Y nunca mejor dicho, porque en estos momentos las probabilidades de cierre patronal (es decir, de que no haya NFL el próximo año o por lo menos no se dispute la temporada íntegra) son bastante altas.
Recuerdo los horarios y canales. Ojo porque según acaba de anunciar Mariano Tovar en su blog los partidos del domingo irán por Multideporte en vez de por Sportmanía. Pésima noticia para abonados de Imagenio, Ono y plataformas similares que solo cuentan con Sportmanía. Una putada. Y encima, por culpa de la NBA, ninguno de los partidos del domingo irán en HD. Ea.
Sábado:
22.30 (hora peninsular española): Steelers-Ravens, por Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
2.00 (h.p.e.): Falcons-Packers, por Sportmanía y Canal+ Deportes HD.
Domingo:
19.00 (h.p.e.): Bears-Seahawks, por Multipantalla 1 (supongo que dial 180 de Digital+).
22.30 (h.p.e.): Patriots-Jets, por Multipantalla 4 (supongo que dial 183 de Digital+).
En cualquier caso, otra vez, muchas gracias a todos. Estoy impresionado por la cantidad de visitas que ha tenido el blog desde la publicación del artículo de marras (el día después se superaron las 1000 páginas vistas, cuando normalmente rondan las 500 en un buen día) y en menos de dos días ya es el artículo más leído del blog en toda su (todavía) corta historia. Me han sorprendido mucho las reacciones de todos. También os digo, como le comenté a mi novia (que censuró un poco --muy poco-- el artículo antes de que lo publicase) que esperaba bastantes reprimendas por mis salidas de tono. Se ve que no soy el único que está hasta los huevos de tanta basura.
Un par de cuestiones finales: aunque tantos estemos tan hartos, hay que ser realistas. Creo que la mierda deportiva, igual que la televisiva, está aquí para quedarse. Creado el monstruo, es muy difícil, si no imposible, acabar con él. No soy periodista, pero me temo que en ese mundillo, que conozco poco (pero algo), los enchufes están al orden del día, y el poder establecido es difícilmente modificable. Por eso, creo que difícilmente nos libraremos de nuestros queridos periodistas de referencia. El otro tema es que no volveré a decir ni escribir "el" Osasuna.
Tema cerrado. Vamos con lo que nos espera este fin de semana, que no es poco. Este fin de semana disfrutaremos de la ronda divisional de los playoffs. Antes de estos partidos, unas reflexiones sobre el odio, la euforia y la suerte que me gustaría compartir con vosotros como previa a los cuatro partidos.
* * *
1.- Odio
(Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Hateful (odio) de The Clash:
Well, I got a friend who's a man
What man?
The man who keeps me from the lovely
He gives me what I need
What you need? What you got?
I need it all so badly
Oh, anything I want, he gives it to me
Anything I want he gives it, but not for free
It's hateful
And it's paid for and I'm so grateful to be nowhere
This year I've lost some friends
Some friends? What friends?
I dunno, I ain't even noticed
You see, I gotta go out again
Again? My friend
I gotta see that mainman
I killed all my nerves
My nerves? What swerves?
And I can't drive so steady
I've lost my memory
My mind? Behind!
I can't see so clearly
El odio, que da todo lo que uno desea. Hay que pagar un precio: se pierden amigos, se pierde la cordura, pero lo da todo. El odio.
¿Tan malo es el odio? Depende de cómo se encauce. Repito lo que escribí, tomado del foro no oficial del Estu, hace unas semanas. Porque yo soy una persona que dicen que odio a mucha gente, pero a mucha gente que no conozco personalmente. "Odiar es sano, si es de ese modo. Es inherente al ser humano, es como el amor. Yo nunca me he pegado con nadie. Conozco a muchos "viva la gentes" y "odiar es malo" que cada dos por tres están a hostias, o de broncas con la novia o los colegas. Por decirlo así, yo odio a gente que no me importa lo más mínimo, para poder así "amar" más a gente que sí me importa. En el fondo es como el pitorrito de una olla a presión, el equilibrio para que los garbanzos estén en condiciones óptimas".
Sin embargo, como es evidente, generalmente el odio no genera más que desgracias. Ya lo decía Yoda, el miedo es el camino hacia el Lado Oscuro: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. El odio es, casi siempre, pernicioso.
La estructura de la NFL, conformada por ocho divisiones, incrementa la rivalidad entre los equipos que comparten división. Cada uno de esos rivales se enfrentan, al menos, dos veces al año entre sí. Pueden también encontrarse en playoffs. Muchos golpes, muchas ganas de vencer al rival, mucha frustración generada en caso de derrota y muchas ganas de venganza. Frecuentemente esa rivalidad se transforma en odio.
En esta "ronda divisional" (así la llaman en la NFL, aunque bien podría denominarse "semifinal de conferencia") tenemos dos enfrentamientos intradivisionales. En ambos el odio ya ha aflorado. En un caso, se trata de un odio relativamente sano, o por lo menos, más noble. En el otro, encontramos un odio ruin y traicionero, que llega al plano personal. En el primer odio, por lo menos se respeta al rival; en el segundo, se pierde todo tipo de respeto.
El primer tipo de odio es el que creo que se profesan Steelers y Ravens. Tampoco nos engañemos, que al fin y al cabo es odio. Ambos equipos se tienen muchas ganas. El odio se viene fraguando en muchos enfrentamientos. A principios del mes de agosto escribía que, de entre los rivales de la AFC Oeste, que históricamente tienen motivos para llevarse mal, los que más ganas se tienen son Pittsburgh y Baltimore. Decía entonces que puede que a día de hoy la rivalidad más violenta y encarnizada sea la de Steelers y Ravens, que aunque carecen de vínculos históricos comunes, han disputado choques plagados de rudeza innecesaria en los últimos años.
Una de las acciones que ha contribuido a construir este odio es este placaje salvaje de Ryan Clark a Willis McGahee.
Digo que ese odio es "sano" porque los rivales descargan sus tensiones en el terreno de juego. Son partidos plagados de violencia, pero la violencia se queda en el propio campo. Aunque se odian, fuera del campo se respetan e incluso últimamente se admiran. Precisamente Ryan Clark, el autor del salvaje placaje anterior, antes del segundo de los enfrentamientos de la pasada temporada regular, manifestaba que no odiaba particularmente a los Ravens, y que, de hecho, como muestra de respeto hacia ellos, si no pudiese jugar en los Steelers, le gustaría hacerlo en los Ravens. "I don't particularly hate them. In fact, the ultimate respect I can give them is if I couldn't play for Pittsburgh, I'd want to play for Baltimore". Eso sí, pedía que no se interpretasen sus declaraciones como que quería jugar en los Ravens.
Con anterioridad, antes del primero de los partidos de la temporada, Ray Lewis y Ben Roethlisberger se intercambiaron mensajes de apoyo. Decía Lewis que quería animar a Roethlisberger, ya que entendía la situación en la que se encontraba, parecida a la que vivió él cuando fue investigado por un caso de homicidio. Pero bueno, no todos son mensajes de paz y amor. Terrell Suggs colgó una foto en Twitter con esta provocativa camiseta:
Vamos, que se odian, pero se respetan. Y la igualdad es máxima. Os lo comenté tras su partido de la decimotercera jornada. Baltimore y Pittsburgh se han enfrentado 4 veces en las últimas 2 temporadas. Igualdad absoluta. Baltimore gana 2 veces, Pittsburgh otras 2. Baltimore consigue un total de 67 puntos, Pittsburgh otros 67. Baltimore anota 7 touchdowns y 6 field goals, Pittsburgh 7 touchdowns y 6 field goals.
Advertidos estáis: en el primer partido de la divisional round habrá mucha sangre e igualdad. La clave, como siempre sucede cuando hablamos de Baltimore y Pittsburgh, estará en las defensas. La que se muestre más firme y oportunista probablemente llevará al éxito a su equipo. Y que nadie se fíe de la ventaja de campo de los Steelers: esta temporada Baltimore venció en Pittsburgh y Pittsburgh en Baltimore.
En el otro enfrentamiento intradivisional de la AFC, el odio es menos sano. El tema viene de lejos. Aunque esta semana el que ha comenzado las hostilidades fue Antonio Cromartie, de los Jets, creo que el que tiró la primera piedra durante la pretemporada fue Tom Brady. Coincidiendo con la emisión de la serie documental Hard Knocks, que mostraba lo que sucedía en el training camp de los Jets, Brady dijo que no la veía porque odiaba a los Jets. A continuación Rex Ryan dijo que no le gustaba Tom Brady, aunque lo respetaba (?).
Esta semana, Cromartie profirió unos cuantos insultos hacia Brady. Dijo que Brady era un capullo (asshole). El insulto vino cuando se le preguntó a Cromartie por un gesto que hizo Brady en el partido que ganaron los Pats por 45-3 a los Jets tras anotar un touchown, cuando habría señalado a la banda de los Jets. Brady negó haber hecho eso, dice que no es su estilo. Y que responderán en el terreno de juego.
Además de las poco elegantes declaraciones de Cromartie, el entrenador más bocazas de la NFL, Rex Ryan, ha dicho que su enfrentamiento con Belichick era algo personal. Lo mismo que dijo antes del partido de primera ronda contra los Colts, aunque en ese caso se refería a Peyton Manning. Como le dio suerte, parece que repite. Un bocazas. El fin no justifica los medios, Rex.
Y para terminar de calentar las cosas, aunque de un modo más sibilino e ingenioso, Wes Welker no paró de hacer referencias a pies o a dedos de los pies durante su rueda de prensa. Recordaréis que Rex Ryan se vio envuelto en un pequeño escándalo hace unas semanas en relación con su supuesto fetichismo por los pies de su esposa. Un poco de maldad por parte de Welker:
En temporada regular, un partido para cada uno. En el primero, se impusieron los Jets en New Jersey. En el segundo, los Patriots humillaron al equipo de Ryan. Tanta provocación, tanto odio, hizo que los Patriots no mostrasen misericordia alguna frente a un rival vencido. No levantaron el pie del acelerador. 45-3.
¿Dónde estará la clave el próximo domingo? Probablemente en la defensa de los Jets. Si consigue contener al mejor ataque de la NFL, que lleva y cuenta con el quarterback más en forma de la competición, además de otros jugadores ansiosos por demostrar lo que pueden hacer, los Jets tendrán alguna opción. Si los Patriots vuelven a pasar de 30 puntos, dudo mucho que el ataque de los Jets pueda estar a la altura.
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2.- Euforia
(Del gr. εὐφορία, fuerza para llevar o soportar).
1. f. Capacidad para soportar el dolor y las adversidades.
2. f. Sensación de bienestar, resultado de una perfecta salud o de la administración de medicamentos o drogas.
3. f. Estado de ánimo propenso al optimismo.
Aficionados de equipos que vencieron en su partido de wild card: sed prudentes. La experiencia nos muestra que en muchas ocasiones la euforia se dispara con respecto de estos equipos. Dado que se enfrentan a rivales que vienen de una semana de descanso y que, frecuentemente, terminan la temporada sin forzar (porque suelen tener asegurado el first-round bye), nos olvidamos de que estos rivales son muy buenos. Y claro, llegan estos equipos vencedores desde la wild card round y el equipo que juega en casa les recuerda que por algo son el cabeza de serie número 1 o 2 de la conferencia.
¿Ejemplos? La temporada pasada encontramos en los playoffs de la NFC un par de ellos. Arizona y Dallas vencieron en sus respectivos partidos de primera ronda. Se enfrentaban frente a los Saints y los Vikings, respectivamente, equipos que habían levantado el pie del acelerador a final de temporada. Muchos pronósticos se alineaban con los red-hot Cardinals y Cowboys. Y llegaron los números 1 y 2 de la NFC y les recordaron que se habían ganado su plaza por algún motivo. Los eufóricos equipos de wild card cayeron con estrépito.
Esto lo comento al hilo del Falcons-Packers. Espero fervientemente que no suceda lo que relato en los anteriores párrafos, pero el hype, las altas expectativas con las que sale Green Bay de la primera ronda, me recuerdan a cómo salieron Arizona y Dallas el pasado año. La mayoría de analistas están dando a los Packers como favoritos para este partido. Se basan, entre otros argumentos, en que el enfrentamiento de regular season fue muy igualado, y entonces los Packers no contaban con un juego de carrera en el que apoyarse. Ahora está Starks, el sorprendente novato que superó las 120 yardas de carrera en Philadelphia. Pero ojo porque, como ya dije, Starks hizo un muy buen partido contra San Francisco en la regular season y la semana siguiente estuvo inoperante contra Detroit. En un partido en el que la línea ofensiva de Green Bay se vio superada por los pass rushers de Detroit. Penetration everywhere, que decían los comentaristas de aquel partido.
La clave, como ya comenté más de una vez, creo que estará en la línea de scrimmage. Si la línea ofensiva de los Falcons, una de las mejores de la NFL, rinde a la altura de la temporada regular y repite el partido que realizó contra los Packers en la 12.ª jornada, probablemente Atlanta volverá a ganar. Turner tendrá espacios para correr y Ryan estará muy cómodo para pasar. Recordemos que en el partido de regular season Ryan completó 24 de sus 28 lanzamientos. Los blitzes (considerando como tales las situaciones en las que cinco o más defensores intentaban presionar al pasador) no funcionaron entonces: Ryan completó 10 de sus 12 pases. Ningún big play pero muchos pases seguros con los que mover las cadenas.
Si el ataque de Atlanta funciona, la esperanza de Green Bay es que su ataque lo haga aún mejor. Un shootout. Para eso, necesitará que su línea ofensiva dé tiempo a Rodgers para pasar y abra huecos al backfield para correr. Si no, Green Bay seguramente recurrirá a las formaciones de 5 receptores utilizadas en el partido de regular season. Formaciones arriesgadas y que apuestan todo al pase, pero que funcionaron entonces. Eso sí, como los receptores de los Packers sigan cometiendo drops (dejar caer pases) lo pagarán caro. En cualquier caso, sospecho que quien domine la línea vencerá. Y no os dejéis llevar por la euforia de la primera ronda. Los Falcons son el primer clasificado de la NFC por algo, juegan en casa, donde solo perdieron un partido en toda la temporada y donde, cuando Matt Ryan es su quarterback titular, presentan un balance de 19-1.
* * *
3.- Suerte
(Del lat. sors, sortis).
1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.
2. f. Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede. Juan tiene mala suerte. Libro de buena suerte.
3. f. Suerte favorable. Dios te dé suerte. Juan es hombre de suerte.
4. f. Casualidad a que se fía la resolución de algo. Elegir caudillo por suerte. Decídalo la suerte.
5. f. Sorteo que se hace para elegir los mozos destinados a cubrir el cupo del servicio militar.
6. f. Aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas. Ignoro cuál será mi suerte. Fiar a hombres incapaces la suerte del Estado.
7. f. Estado, condición. Mejorar la suerte del pueblo. Hombre de baja suerte.
8. f. Cada uno de ciertos medios casuales empleados antiguamente para adivinar lo por venir. Son las más célebres las llamadas suertes de Homero, u homéricas; de Virgilio, o virgilianas, o de los santos, las cuales consistían en abrir al acaso las obras de estos poetas o la Sagrada Escritura e interpretar las primeras palabras que se ofrecían a la vista.
9. f. Género o especie de algo. Feria de toda suerte de ganados.
10. f. Manera o modo de hacer algo.
11. f. Como contrapuesto al azar en los dados y otros juegos, puntos con que se gana o acierta.
12. f. En la lidia taurina, cada uno de los lances.
13. f. En la lidia taurina, cada uno de los actos ejecutados por el diestro, especialmente cada uno de los tercios en que se divide la lidia. Suerte de varas.
14. f. Parte de tierra de labor, separada de otra u otras por sus lindes.
15. f. U. con los ordinales primera, segunda, tercera, etc., para designar calidad respectiva de los géneros o de otra cosa.
16. f. Impr. Conjunto de tipos fundidos en una misma matriz.
17. f. Arg., Bol. y Ur. carne.
18. f. Perú. Billete de lotería.
19. f. ant. En el comercio, capital, hacienda, caudal.
Y terminamos con la suerte. Sé que las autocitas son poco elegantes y algo narcisistas, pero, una vez más, os recuerdo lo que comentaba sobre la importancia de la suerte para llegar al triunfo. Sí, suerte, lisa y llanamente. Todo equipo ganador necesita una dosis de suerte, porque raro es que no se vea contra las cuerdas en algún momento de la temporada. Como diría Arsenio Iglesias, qué duda cabe.
Hay ejemplos a patadas de esto, y en todos los deportes. En fútbol, qué sería del Barça del triplete si Iniesta no mete ese gol en Stanford Bridge en el último minuto (o si el árbitro hubiese pitado alguno de los penaltis cometidos por el Barça ese partido, y el Chelsea lo hubiese metido --esta última parte se les olvida a muchos cuando se habla de los partidos robados porque no se pitan penaltis: los penaltis a veces se fallan, que nos lo digan a los del Dépor--); el mismo Barça gana tres ligas consecutivas en la última jornada gracias a que el líder no gana (las dos ligas de Tenerife y la del famoso penalti). La selección española gana la Eurocopa gracias a que Casillas está más inspirado que Buffon en una tanda de penaltis (la lotería futbolística por antonomasia). Coño, que Grecia ganó una Eurocopa, y ese era un equipo infame, cómo iba a ganarla sino de suerte. En baloncesto, la selección española es campeona del mundo gracias a que Andrés Nocioni falla un triple absolutamente solo desde una esquina.
Y en football, pues lo mismo, ejemplos a patadas. (...) Una de las más afortunadas (y polémicas) jugadas de la historia de la NFL, la inmaculada recepción. ¿Recordáis el partido de la Tuck Rule? Tampoco hay que remontarse a tiempos tan pasados. Los últimos tres campeones de la Super Bowl, Saints, Steelers y Giants, han estado alguna vez más fuera que dentro; tanto, que su derrota era casi segura en algún momento de la postemporada. Los Giants ganan la Super Bowl gracias a que David Tyree consigue una increíble recepción apoyándose su casco en una jugada en la que Eli Manning se libra del sack milagrosamente (estos Giants también tuvieron su dosis de suerte en la final de la NFC, donde el amigo Brett lanzó una intercepción en la prórroga que permitió a los de East Rutherford recuperar el balón y chutar el field goal ganador); los Steelers tenían la Super Bowl perdida después del touchdown de Larry Fitzgerald en los últimos minutos del 4.º cuarto de la Super Bowl, y la posición de campo desde la que empiezan el drive ganador era pésima, pegada a su propia end zone. Incluso cometieron un holding que les retrasó 10 yardas en uno de los downs. Los últimos campeones, los Saints, tenían el partido perdido: con empate en el marcador, los Vikings estaban en field goal range, y sucede lo increíble: saltan 12 jugadores al huddle, por lo que se les penaliza con 5 yardas, lo que les saca de field goal range y les obliga a arriesgar algo más en la elección de la jugada. Entonces, Brett hace lo mismo que en su último pase con los Packers y con los Jets: lanza una intercepción más que unir a su récord histórico de la NFL. El partido va a la prórroga, los Saints ganan el cara o cruz y consiguen el field goal ganador. Tres golpes de suerte seguidos.
Suerte, suerte, suerte. Siempre necesitas algo de suerte, porque por bueno que seas, en algún momento te verás jodido.
Bears y Seahawks son, junto con Jets y Falcons (por sus "huidas" en los últimos segundos de partido), los equipos que han tenido más suerte en lo que llevamos de temporada. Lo que les hace especialmente peligrosos, nadie más temible que un equipo aliado con la suerte. Y en playoffs han tenido también la suerte de encontrarse. Están encantados de ello, seguro. Los Bears han tenido la fortuna de conseguir el first-round bye a pesar de que es como poco discutible que sean uno de los mejores dos equipos de la NFC (personalmente, no creo que estén ni entre los cuatro mejores, pero esa es otra discusión). Los Seahawks han tenido la suerte de estar encuadrados en una división barata, en la más barata de la historia, y de depender de sí mismos para ganarla a falta de una jornada cuando presentaban un balance de 6-9. Y de jugar un primer partido en su casa. Y de jugar frente a uno de los pocos rivales que no les ha destrozado fuera de Seattle en temporada regular. No solo eso, sino que los Seahawks ya vencieron en Chicago. Encantados de conocerse, menuda suerte.
Podríamos comentar las virtudes de la defensa de Chicago, la debilidad de su línea ofensiva, el peligro que entrañan los retornos de Devin Hester (por parte de los Bears) y Leon Washington (Seahawks), de lo poco fiables que resultan Hasselbeck y Cutler, de lo irregulares que son Matt Forté y Marshawn Lynch... Pero en un partido en el que se enfrentan los dos equipos más suertudos de la NFL, quién va a ganar, ¡pues el que tenga más suerte!
* * *
Que disfrutéis del fin de semana. Yo ya estoy preparando la fiesta del sábado noche en mi casa. Disfrutad como si lo fueran a prohibir. Y nunca mejor dicho, porque en estos momentos las probabilidades de cierre patronal (es decir, de que no haya NFL el próximo año o por lo menos no se dispute la temporada íntegra) son bastante altas.
Recuerdo los horarios y canales. Ojo porque según acaba de anunciar Mariano Tovar en su blog los partidos del domingo irán por Multideporte en vez de por Sportmanía. Pésima noticia para abonados de Imagenio, Ono y plataformas similares que solo cuentan con Sportmanía. Una putada. Y encima, por culpa de la NBA, ninguno de los partidos del domingo irán en HD. Ea.
Sábado:
22.30 (hora peninsular española): Steelers-Ravens, por Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
2.00 (h.p.e.): Falcons-Packers, por Sportmanía y Canal+ Deportes HD.
Domingo:
19.00 (h.p.e.): Bears-Seahawks, por Multipantalla 1 (supongo que dial 180 de Digital+).
22.30 (h.p.e.): Patriots-Jets, por Multipantalla 4 (supongo que dial 183 de Digital+).
miércoles, 12 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: wild card round
Nunca subestiméis el poder del nobody believes in us factor (el factor "nadie cree en nosotros"). Recordemos las palabras de Kurt Warner hace un par de años, después de ganar la final de la NFC.
When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.
No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.
No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.
Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.
Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.
Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.
Favre Watch (lo más comentado)
En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.
Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?
Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.
Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.
El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.
Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).
El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.
Super Bowl III (la sorpresa)
Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.
Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.
Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.
Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.
Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.
Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.
El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...
La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.
Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.
Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.
En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.
Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.
Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.
El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.
Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:
La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)
Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.
¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.
El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.
Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.
Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.
Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.
Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.
Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.
Hall of Fame (lo mejor)
Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:
1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.
2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.
3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.
4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.
5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.
6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.
7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.
8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.
9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.
10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.
11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.
12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.
13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.
14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.
15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).
16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.
17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.
Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.
Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.
Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...
En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.
Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.
Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.
Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!
Partido de Pro Bowl (lo regulero)
Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.
Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.
En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.
Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.
No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.
Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.
Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.
La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.
Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.
Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.
Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).
Pick-six en la prórroga (lo peor)
La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.
Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.
En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.
Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.
Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.
La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.
Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.
Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.
Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?
Próxima ronda
Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:
Sábado:
- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):
- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.
Domingo:
- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.
- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.
When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.
No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.
No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.
Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.
Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.
Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.
Favre Watch (lo más comentado)
En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.
Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?
Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.
Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.
El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.
Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).
El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.
Super Bowl III (la sorpresa)
Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.
Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.
Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.
Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.
Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.
Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.
El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...
La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.
Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.
Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.
En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.
Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.
Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.
El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.
Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:
La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)
Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.
¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.
El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.
Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.
Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.
Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.
Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.
Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.
Hall of Fame (lo mejor)
Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:
1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.
2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.
3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.
4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.
5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.
6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.
7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.
8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.
9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.
10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.
11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.
12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.
13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.
14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.
15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).
16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.
17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.
Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.
Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.
Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...
En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.
Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.
Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.
Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!
Partido de Pro Bowl (lo regulero)
Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.
Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.
En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.
Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.
No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.
Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.
Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.
La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.
Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.
Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.
Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).
Pick-six en la prórroga (lo peor)
La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.
Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.
En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.
Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.
Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.
La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.
Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.
Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.
Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?
Próxima ronda
Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:
Sábado:
- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):
- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.
Domingo:
- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.
- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.
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