Sigo el mismo orden que el año pasado. Tras la NFC Norte, toca la Oeste. La división más denostada de la NFL, la que año a año bate récords negativos. No diga NFC West, diga NFC Worst. Ninguna otra división está más barata. Incluso con récord negativo es posible ser campeón. Sí, todos se ríen de la NFC Oeste, todos la abominan, y muchos cuestionan la justicia de que uno de los equipos de esta división deba tener derecho a disputar los playoffs.
Sin embargo, cuando llegan los playoffs, la cosa cambia. Por curiosidad, he consultado qué división lleva más temporadas consecutivas cosechando al menos una victoria en postemporada. Sorpresa, sorpresa. Es la NFC Oeste. Desde la 2003-2004, cuando los Seahawks cayeron en la ronda de wild card y los Rams en la divisional (el primer partido que jugaban), siempre un equipo de la NFC Worst gana por lo menos un partido de playoffs. Van ya 7 postemporadas consecutivas con triunfos de la NFC Oeste. Para que os hagáis una idea de lo complicado que resulta mantener una racha así, la siguiente división que lleva más temporadas consecutivas con victorias es la AFC Norte con 3. Es decir, menos de la mitad que la denostada NFC Oeste.
Así que ya sabéis, no os riáis mucho de la NFC Oeste ni celebréis que vuestros equipos se crucen con estos mindundis en playoffs, porque os podéis llevar un buen susto. Tanta burla estimula el factor nobody believes in us, un factor increíblemente poderoso cuando llega la postemporada en la NFL. Los Saints se las prometían muy felices al llegar a Seattle la temporada pasada, y les pasó lo que todos sabemos.
San Francisco 49ers
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Oeste, 12.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Cuando tuve conocimiento por primera vez de la existencia de un deporte llamado fútbol americano, los buenos de esta cosa tan curiosa eran un equipo con un nombre que molaba bastante: los San Francisco Fortinainers. Recuerdo ver trozos de partidos en la Televisión de Galicia, y cómo hablaban de un tal Joe Montana. Todo sonaba muy genuinamente americano. Los 49ers fueron el equipo dominante de la década de los 80 y de principios de los 90. Entre 1981 y 1994 consiguieron cinco Super Bowls. Durante nada menos que 16 temporadas consecutivas (de 1983 a 1998) consiguieron al menos 10 victorias en temporada regular. Sin embargo, antes y después de ese glorioso periodo, el rendimiento de los Niners es bastante mediocre. Este espectacular vídeo recoge sus mejores momentos, protagonizados por auténticos dioses de este deporte como Bill Walsh, Joe Montana, Jerry Rice o Steve Young.
Música. La bahía de San Francisco es otro de los territorios que ha visto nacer a excelentes grupos de rock. Tanto es así, que existe el concepto de San Francisco sound. De la zona proceden bandas como Grateful Dead, Jefferson Airplane o la Creedence Clearwater Revival. Cosa fina. Yo soy más de los Dead Kennedys. Esta canción (su letra) sintetiza el ideario político de cierta tendencia conservadora. Kill the poor. Plenamente vigente.
Qué se espera de ellos. Como casi siempre, a principios de temporada los 49ers generan esperanza entre sus aficionados. La plantilla tiene nombres: Vernon Davis, Patrick Willis, Frank Gore, Justin Smith, Braylon Edwards o Michael Crabtree. Pero claro, también los tenía la temporada pasada (salvo Edwards). También tenía una plantilla bastante superior, teóricamente, a la de sus rivales de división. Pero tenían a un pésimo entrenador, Mike Singletary, que hacía que el valor del conjunto fuese muy inferior a la suma individual de cada una de sus piezas. Para cambiar drásticamente este panorama llega el entrenador más cotizado de la offseason. El hombre por el que se peleaban franquicias de NFL y universidades, el head coach de moda: Jim Harbaugh. Al hermano del entrenador de los Ravens, que la temporada pasada entrenaba a la universidad de Stanford, le ofrecieron varios cheques en blanco y eligió el de San Francisco. Nuevo entrenador, ilusión renovada, altas expectativas (por lo menos, ganar su división).
Ataque. Sobre el papel, los Niners tienen una buena línea ofensiva, un corredor de elite, muy buenos receptores y un quarterback... Bueno, un quarterback discutido, pero creo que más por lo que "costó" (número 1 del draft) que por su rendimiento. Con lo anterior quiero decir que el ataque lo tiene prácticamente todo para funcionar. La temporada pasada no lo hizo: el ataque de San Francisco ocupó el 24.º lugar de la NFL en anotación, y un lamentable 29.º puesto en conversiones de tercer down. Aunque los ingredientes son buenos, hay que combinarlos adecuadamente.
Quarterback. No me disgusta Alex Smith. En absoluto. Me parece un buen jugador. No es una estrella, no debería haber sido un número 1 del draft, pero es un buen jugador. Creo que con confianza puede ser un quarterback más que válido para los Niners. Esto es simplemente una impresión personal en vista de lo sucedido en algunos partidos de la pasada temporada. Los números, sin embargo, no fueron buenos (tampoco desastrosos): 204/342 (59,6%), 2370 yardas, 14 pases de TD, 10 intercepciones, rating de 82,1. Esperando su oportunidad estará Colin Kaepernick, una segunda ronda alta del pasado draft y en el que muchos ven el futuro de la franquicia. Harbaugh sabe llevar a un quarterback (fue entrenador de esta posición en la NFL) y confío en que saque lo mejor de Smith y sepa ir formando a Kaepernick.
Receptores. La incorporación de Braylon Edwards hace que esta unidad pase de buena a muy buena. Edwards, cuando está centrado, es un gran receptor. Con calidad para ser el número 1 de una franquicia NFL. El tight end titular, Vernon Davis, es de los mejores de la NFL en la posición, y en particular en labores de recepción. Y para completar el trío de magníficos, Michael Crabtree, un jugador que todavía no ha rendido al nivel que se espera de él pero al que se le ven cualidades. Eso sí, su fama y expectativas creadas ya le han hecho acreedor de una "maldición". Se habla de la Crabtree curse. Dicen que es gafe. Mientras Mike Singletary fue entrenador de San Francisco, el balance es de 8-5 en partidos en los que Crabtree no estuvo y de 10-17 en los que sí jugó. Dejando gafes aparte, es un equipo de receptores de primera.
Línea ofensiva. El año pasado, bastante mal. Este pinta relativamente bien. Han fichado a un Pro Bowler, Jonathan Goodwin, para que su culo sea palpado por Alex Smith. Se supone que Gooodwin debe mejorar el nivel de la línea, que incluye a jóvenes jugadores de primeras rondas del draft que deberían haber progresado para la temporada que entra.
Backfield. Frank Gore es un corredor de primera categoría. Cuando está en forma, eso sí. Gore es un jugador delicado (algo que no resulta sorprendente en esta posición, por otra parte). Como segunda opción, Brian Westbrook, una estrella en declive que puede aportar como complemento. Anthony Dixon completa una unidad con talento, pero con dudas en cuanto a su forma física.
Defensa. Los Niners tienen una buena defensa, cuyo rendimiento la temporada pasada no pasó de correcto, pero que debería ser capaz de más. Excelente contra la carrera (los 49ers fueron sextos en yardas permitidas), debe mejorar contra el pase y, en particular, en el pass rush (presión al pasador). En principio, la mejor de la división.
Línea defensiva. Cuando una línea cuenta con un jugadorazo como Justin Smith, la solidez está asegurada. Es una obviedad, y lo repito mucho, pero tener a un tipo que acapara marcajes dobles y la atención de los bloqueadores rivales libera muchos espacios a sus compañeros. Los hace mejores. La línea de los Niners sufre la baja de Aubrayo Franklin, al que suplirá en el centro Isaac Sopoaga. El tercer integrante de la línea es el que suscita más dudas. Ray McDonald parece llevar ventaja.
Linebackers. La estrella de la defensa de San Francisco, y puede que el mejor jugador del equipo, es Patrick Willis. Con argumentos para considerarlo el mejor linebacker de la NFL, y eso es mucho decir. Una mala bestia. Casi siempre destaco jugadas ofensivas, y los highlights defensivos no son menos espectaculares. Este, que repasa la carrera de Patrick Willis, centrándose en la última temporada, es tremendo:
Secundaria. Los Niners contarán con una secundaria renovada, con nombres de garantía, que deberá mejorar bastante el rendimiento de la defensa al pase de la temporada pasada. Ya no cuentan con Nate Clements, su mejor cornerback la temporada pasada. Su sustituto será Carlos Rodgers, un jugador bastante solvente que procede de los Redskins. También incorporan al exvikingo Madieu Williams y al exBill Donte Whitner para las posiciones de safety.
Equipos especiales. San Francisco incorpora a su plantilla a uno de los héroes del último anillo de Green Bay: David Akers, kicker de los Eagles el año pasado. A Akers se le consideraba el mejor kicker de la NFL, hasta que en la pasada wild card round hizo lo que hizo.
Aparte de Akers, que a pesar de sus benditos fallos en wild card debería de seguir siendo uno de los pateadores más fiables de la NFL, los Niners cuentan con un buen punter, Andy Lee, y con un excelente retornador en Ted Ginn Jr.
Equipo técnico. La gran esperanza de la bahía. Esta temporada, el que genera ilusión es su head coach, Jim Harbaugh. Viene con las mejores referencias, aunque sin experiencia previa en ese cargo en la NFL. Tiene buena pinta, no seré yo quien lo contradiga.
Calendario. Todos los equipos de la NFC Oeste tienen calendarios teóricamente fáciles, ya que tienen la suerte de jugar seis veces entre ellos (dos con cada rival). Con todo, 49ers y Cardinals son los más afortunados, sobre todo los segundos. San Francisco tiene teóricamente el tercer calendario más fácil de la NFL. Comienzan con dos seguidos en casa, frente a Seahawks y Cowboys, y luego viajan a Cincinnati. Deberían ganar al menos dos de esos partidos, o incluso los tres. Acabarán la temporada con dos partidos divisionales fuera de casa, ante Seahawks y Rams, por lo que les conviene llegar con los deberes hechos o pueden pasarlo mal.
Pronóstico. Campeón de la NFC Oeste. Ningún equipo acumula tanto talento como ellos.
St. Louis Rams
Temporada pasada: 7-9. 2.º NFC Oeste. 9.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Los Rams son un equipo itinerante. Ahora están en St. Louis, antes estuvieron en Los Ángeles y en Anaheim, y quién sabe dónde estarán mañana. Los Rams cuentan con 3 títulos de campeón de la NFL, aunque por el que son más recordados es por el último. El único conseguido en la era Super Bowl, el único conseguido en St. Louis. Ya escribí en su momento que el cómo importa. No todos los anillos valen lo mismo. Todos los años, todas las competiciones coronan a su campeón. Siempre hay uno que queda primero, necesariamente. Pero la forma de llegar a ese fin no es siempre la misma. E importa, vaya si importa. No a todo el mundo, por supuesto. Para algunos, ese fin es lo único importante. Eso sí, cuando se recuerden sus carreras, lo único que quedará por el recuerdo serán los fríos números. Un título, o unos cuantos. Pero mejor ahorrarse los partidos que los llevaron a conseguirlo. Sí, pienso entre otros en el tipo al que se han vendido en una huida hacia adelante sin precedentes los aficionados del equipo-que-no-debe-ser-nombrados. Un prepotente mentiroso y cínico que, además, no dejará nada más que fríos números, estadísticas. También una puta mierda de juego, unos modales vomitivos y una filosofía barriobajera. Pero en nada habrá contribuido al juego. Los Rams estuvieron al otro lado. En el lado de los equipos memorables, los que dejan un espectáculo inolvidable, los que contribuyen a que un deporte sea digno de ver. The greatest show on turf. Y hasta ganaron.
Música. St. Louis es otro ilustrísimo lugar en el ámbito musical. Una de las cunas del jazz y del blues. Allí también nació un tal Chuck Berry.
Qué se espera de ellos. Los Rams aspiran a ganar su división. Hace un par de temporadas fueron el peor equipo de la NFL. La pasada, en la que poco se esperaba de ellos, a punto estuvieron de ganar su baratísima división. A un partido se quedaron de ello. Este año, en vista de la evolución, aspiran a ganar la NFC Oeste. Su joven quarterback cuenta con un año más de experiencia y con mejores receptores con los que asociarse. Aires optimistas se respiran por St. Louis.
Ataque. Aunque contaba con el importante apoyo de un juego de carrera potente (Steven Jackson es de los mejores running backs de la NFL), la temporada pasada Sam Bradford se vio bastante perjudicado por la ausencia de receptores fiables y por las graves lesiones de algunos de ellos. Esta temporada, los Rams refuerzan la unidad con novatos y un jugador contrastado como Mike Sims-Walker, por lo que el panorama mejora. Llega también Josh McDaniels como coordinador ofensivo, un tipo que mostró estar como una puta cabra en su puesto de head coach con los Broncos. Sin embargo, creo que en un perfil más bajo puede funcionar.
Quarterback. Sam Bradford disfrutó de un año de novato sin presiones e incluso con la condescendencia de crítica y público. Aunque dio muestras de calidad, sus números estuvieron entre los peores de la NFL (78,5 de passer rating) y a la hora de la verdad se le vio todavía muy verde. Decía antes que es cierto que estaba bastante desasistido por sus receptores, pero tampoco debemos olvidar que estos números mediocres (seamos generosos, era novato) los hizo poniendo en práctica un gameplan ofensivo muy conservador, que trataba de minimizar riesgos, y con el apoyo de un corredor potente. Sí, era un novato, pero el número 1 del draft de 2010. Y es cierto que dio muestras de mucha calidad. Pero esta temporada se le debe exigir más. Personalmente, y a pesar de la estopa que habéis leído, me gusta. No sé si es el mejor QB de la división hoy, pero es probable que a medio plazo lo sea.
Receptores. La unidad de receptores de la temporada pasada estaba entre las peores de la NFL. Se vio mermada por la grave lesión de su teórico número 1, Donnie Avery. Esta temporada debería estar listo. En su ausencia, Danny Amendola y Brandon Gibson rindieron a muy buen nivel. Con todo, la novedad más importante de la unidad es la incorporación de Mike Sims-Walker, el ex de los Jaguars cuya fama le precede y no sé si merece. Sims-Walker está entre la nobleza (aunque no elite) de los receptores de la NFL. No tengo claro si merece tal consideración por lo visto últimamente en Jacksonville. En St. Louis deberá mejorar su rendimiento en los Jaguars. Me parece clave para el éxito de los Rams. El tight end novato Lance Kendricks y, una vez recuperado de su lesión, Michael Hoomanawanui (reconozco que busqué mal escrito su nombre en Google, me salió el "quizá quisiste decir" e hice un copia-pega del nombre correcto para escribirlo aquí) serán también objetivos de Bradford en el juego de pase.
Línea ofensiva. Claramente necesitaba mejorar. Demasiados sacks permitidos, pocas yardas de carrera conseguidas. La línea de los Rams es muy joven, con todos sus jugadores por debajo de la treintena. Esta temporada incorpora novedades vía draft y agencia libre. El exFalcon Harvey Dahl es la principal incorporación de una línea que se espera que mejore, pero cuya (quizá) excesiva juventud también genera dudas.
Backfield. Steven Jackson es uno de los mejores corredores de la NFL. ¿Hasta qué punto? Es complicado medirlo, pero tengamos en cuenta que es un tipo que pasa de 1200 yardas con una línea desastrosa y un juego de pase más que mejorable. Es el corredor que más temporadas consecutivas lleva pasando de las 1000 yardas de carrera (seis) y eso que los Rams han jugado temporadas de auténtica mierda (hace un par de años, sin ir más lejos), siendo él la única referencia ofensiva. Como prueba de ello, Jackson es el corredor que acumula más intentos de carrera acumula contando las tres últimas temporadas. A él se unen los veteranos Cadillac Williams, que ha dejado los Bucs tras un par de buenas temporadas, y Jerious Norwood, que tras unas temporadas casi inactivo por lesión, deja Atlanta para jugar un rol que se supone secundario en St. Louis. Backfield potente, como veis.
Defensa. La defensa de los Rams presenta bastantes novedades esta temporada. A mí me sigue produciendo cierta sensación de fragilidad. Vamos, que no me parece ni mucho menos una garantía de solidez, pero luego ves sus estadísticas y tampoco es que la temporada pasada lo haya hecho tan mal (décimo segunda de la NFL en puntos permitidos). St. Louis incorpora nuevos jugadores en todas las líneas para jugar un papel importante en la defensa. Todavía me generan dudas, la verdad.
Línea defensiva. La presión al pasador es una de las fortalezas de la defensa de los Rams, aunque esto no se traduce en una buena defensa del pase. Gracias principalmente a Chris Long y a James Hall, estuvieron entre los mejores de la NFL en sacks. A ellos se une el novato de primera ronda Robert Quinn y Justin Bannan, fichaje procedente de los Texans. Buenos refuerzos para una línea que promete agobiar a los pasadores contrarios, pero que aún debe mejorar la defensa a la carrera.
Linebackers. El mejor jugador de la defensa de los Rams es James Laurinautis. Me encanta este jugador. Le echa un buen par. Y es un tipo peculiar. ¿Os imagináis tener a un padre luchador de wrestling?
Anécdotas aparte, Laurinaitis es un estupendo jugador. Las incorporaciones de Ben Leber (exvikingo) y Brady Poppinga (exPacker) deberían aportar más dureza a esta unidad. No la veo nada mal.
Secundaria. En este aspecto los Rams tienen mucho margen de mejora. Cuando el pass rush funciona, pero la defensa contra el pase es floja, es fácil encontrar al culpable. Los de atrás. El fichaje de Quentin Mikell (exEagle) pretende paliar estas carencias. En las esquinas, preocupa un poco su falta de profundidad. Ron Bartell y Bradley Fletcher serán sus titulares. También tienen a Al Harris, una entrañable vieja gloria. Lamentablemente, creo que poco más que eso.
Equipos especiales. Los Rams tienen un kicker un poco irregular (Josh Brown), un buen punter (Donnie Jones) y usan a Amendola como retornador. Utilizar a uno de tus principales bastiones en ataque como retornador es bastante peligroso. El retornador casi siempre termina la jugada golpeado por un defensor. Eso conlleva un riesgo. Si ese jugador es además un pilar del ataque o la defensa, ya puedes cruzar los dedos para que no se te lesione. ¿Que los Packers pierden a Hester? Pues una pena, pero en ataque no aporta demasiado, aunque es receptor. Más dramático habría sido, por ejemplo, para los Packers perder a Tramon Williams por un golpe en un retorno. Ahora bien, con la llegada de Sims-Walker, la presencia de Amendola no parece tan imprescindible como para no arriesgarlo.
Equipo técnico. Me gusta. Me gusta Spagnuolo, un tipo con perfil defensivo, como head coach, y Josh McDaniels, que está como las maracas de Machín, de coordinador ofensivo. Lo dicho, McDaniels puede ser un excelente fichaje para los Rams, a los que creo que faltaba un poco de atrevimiento en ataque.
Calendario. El calendario de los Rams es raro de cojones. Hasta la novena jornada (octavo partido para St. Louis, dado que tienen la semana de descanso antes) no se enfrentarán a un rival de división. Creo que eso les perjudica bastante, porque pueden llegar a esa jornada bastante descolgados de sus rivales divisionales. Porque los de los Rams son fortísimos: Eagles, Giants, Ravens, Packers, Cowboys y Saints entre otros. Pueden llegar hundidos a la batalla divisional, con una losa muy difícil de remontar.
Pronóstico. Creo que a los Rams todavía les falta. No me sorprendería que ganasen la división, pero con ese inicio de temporada tan complicado, me parece que no lo harán. Segundos.
Arizona Cardinals
Temporada pasada: 5-11. 4.º NFC Oeste. 15.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Hasta hace bien poco, eran mierda. Probablemente, la franquicia más mierda de la historia de la NFL. Sí, hay otras que acumulan años de frustración y sufrimiento (Browns, Lions), pero por lo menos tienen una ciudad que los quiere, una afición. Algo parecido pasaba con los Saints, hasta que consiguieron su reciente anillo. Pero los Cardinals, ni un hogar. Y ninguna de las mentadas franquicias llevaba tantos años en el fango. Con diferencia, además.
Los Cardinals son la franquicia más antigua del deporte profesional estadounidense. Se fundaron en 1898. Empezaron en Chicago, estuvieron esporádicamente en Pittsburgh, se fueron a St. Louis y en 1988 llegaron a Phoenix, Arizona, en cuyos alrededores siguen jugando. A pesar de su larga historia, nunca fueron un equipo con gran masa social. Sus continuas derrotas, su itinerancia, que les hacía llegar a ciudades en las que los aficionados ya tenían sus equipos (¿si se crease una franquicia NFL española, os haríais de ella? yo no, que ya tengo mi equipo).
Una puta mierda hasta hace un par de años. En gran parte, gracias al tipo que también ayudó a cambiar la historia de los Rams, Kurt Warner. Quién no sintió simpatía por los Cardinals de los playoffs de la 2008-2009. Un equipo inolvidable, aunque se quedase a un drive del anillo.
Música. Las tierras de Arizona no son demasiado fértiles. Es un estado conocido por su desierto. También en música, si lo comparamos con otros prósperos territorios estadounidenses. Fijaos que he tenido que echar mano de Jimmy Eat World, uno de los referentes del detestable movimiento emo (jo, tía, qué sensible soy que tengo ganas de suicidarme ¡¡ANDA Y QUE OS DEN POR EL CULO!!). The middle, uno de sus himnos.
Qué se espera de ellos. No está claro. El éxito de los Cardinals dependerá en gran medida de cómo funcione su apuesta por Kolb. Con todo, las expectativas no son muy optimistas. Del equipo que maravilló hace tres temporadas queda poco. No solo Warner, tampoco están Anquan Boldin y Steve Breaston, receptores que acompañaban al gran Larry Fitzgerald (de lo poquito que queda). En defensa, tampoco están Karlos Dansby, Antrel Rolle, y desde esta temporada, Dominique Rodgers-Cromartie (a quien tuvieron que "sacrificar" para conseguir a Kolb). La culpa de esta destrucción no es solo del inexorable paso del tiempo (por Warner, digo) sino también malas decisiones de gestión. Si la sucesión hubiese estado bien planificada, no habría sido necesario pagar tanto por un nuevo quarterback. A Wisenhunt se le puede acabar rápido el crédito conseguido durante 2008 y 2009 si en 2011 se repite el fiasco del año pasado.
Ataque. Los Cardinals han pagado una millonada indecente a Larry Fitzgerald para que siga en el equipo y han renunciado a un Pro Bowler para traer a un quarterback. Sus mejores años se basaron en un ataque casi exclusivamente aéreo y el entrenador a cargo del equipo es el mismo que entonces. Con esto, es fácil adivinar que el peso del ataque seguirá recayendo en el pase, aunque no les vendría mal equilibrar un poco la estrategia con la carrera. Bah, si no lo van a hacer. Kolb me gusta, Fitzgerald me encanta y Todd Heap me parece un "tapado" que les va a venir de perlas.
Quarterback. Los Cardinals han hecho lo que tenían que hacer. Fichar a Kevin Kolb. No había muchas más opciones en el mercado, y creo que la opción no es en absoluto mala. Soy de los que defendía la apuesta por Kolb cuando Vick asomaba la temporada pasada. Y creo que en Arizona puede funcionar. Eso sí, que cuide su delicada salud, porque por detrás, poquito.
Receptores. La discusión es quién es el mejor receptor de la NFL, si Andre Johnson o Larry Fitzgerald. El año pasado Johnson parecía adelantar a Fitzgerald en cuanto a salario monstruoso (73,5 millones en 7 años), pero Fitzgerald le acaba de superar: 120 millones en 8 años, 50 de ellos garantizados. El receptor mejor pagado de la historia. ¿Vale tanto? Pues, consideraciones morales aparte, no lo creo, sinceramente. Un receptor depende mucho del pasador, y la temporada pasada se vio que sin quarterback Fitzgerald no es ni la mitad de lo que fue con Warner. Que es el mejor o el segundo mejor receptor de la liga, ni lo pongo en duda. Aparte de Fitzgerald, me gusta mucho la incorporación de Todd Heap. Sí, está mayor, pero es un seguro de vida y los Cardinals necesitan apoyo para su receptor número 1. Este tight end puede dárselo. Lo demás, morralla. Veremos si tan poca profundidad no causa problemas.
Línea ofensiva. Cincuenta sacks, cincuenta, sufrieron los quarterbacks de los Cardinals la temporada pasada. Y fueron el peor equipo de la NFL en yardas de carrera. ¿Qué ha cambiado respecto del pésimo año pasado? Pues que un sobrepagado Daryn Colledge (exGreen Bay) sustituye a Alan Faneca. Los otros cuatro, los cabrones del año pasado. Ya puedes correr por tu vida, Kolb.
Backfield. Mala pinta. Dependen del rendimiento de Beanie Wells, muy lastrado por las lesiones durante las dos temporadas que lleva en la NFL. Los Cardinals parecían haberse cansado de esperar por Wells al draftear esta temporada a Ryan Williams en segunda ronda, pero, ¡oh, infortunio!, está lisiado para toda la temporada. Correr es de cobardes, dicen.
Defensa. Los Cardinals se han traído de Pittsburgh a un nuevo coordinador defensivo, Ray Horton. Lo malo es que no se han traído nada más de la defensa de Pittsburgh (miento, que se traen a un defensive lineman suplente en los Steelers, Nick Eason, pero no llega). El año pasado los Cards fueron el tercer equipo que más puntos recibió. Y esta temporada, lejos de mejorar, creo que incluso por nombres parece que la defensa empeora.
Línea defensiva. Los gordos de la trinchera no son malos. En absoluto. Darnell Dockett es un jugadorazo. Al otro extremo de la línea, Calais Campbell es un jugador joven ya bastante sólido. Eso sí, en el medio del frente tienen un problema. Parte como teórico titular Dan Williams, que fue elegido en la primera ronda de 2009, pero cuyo rendimiento está siendo decepcionante. No así para la industria alimenticia de la tierra. Está hermoso el nose tackle, qué tipo más grande (demasiado).
Linebackers. Muy flojos. Tanto, que ni merece la pena escribir sobre ellos.
Secundaria. El Pro Bowler Adrian Wilson lidera una unidad que debe sobreponerse a la baja de otra de las estrellas que llegan a Philadelphia, Dominique Rodgers-Cromartie. Complicado. El novato de primera ronda Patrick Peterson parece que tendrá oportunidades en el corner. Miedito.
Equipos especiales. Arizona tiene buenos pateadores. Ben Graham es un punter de garantías y Jay Feely, tras un año regulero en los Jets, demostró que es un kicker de garantías. Y no solo pateando, ojo.
Equipo técnico. Los Cardinals estrenan coordinadores ofensivo y defensivo. Señal inequívoca de que la temporada pasada ni ataque ni defensa funcionaron. La quema no ha alcanzado a la cabeza del equipo técnico, Ken Wisenhunt, probablemente porque el recuerdo de los dos años anteriores pesa mucho. Pero probablemente él es el principal responsable del fiasco del año pasado. Un equipo que depende tanto del juego aéreo no puede protagonizar un esperpento como el del año pasado. Primero parecen confiar en Leinart, lo despiden antes de empezar la temporada, luego en Derek Anderson, pero es un desastre y confían el puesto al pobre Max Hall, que no estaba para estos trotes, vuelta a Anderson, nuevo fracaso, luego un tal Skelton... Una vergüenza.
Calendario. Al contrario que los Rams, el calendario se ha portado con los Cardinals. Comienzan con dos partidos muy asequibles. Carolina en casa y Washington en Maryland. Cuatro de sus últimos cinco partidos (todos ellos contra equipos con récord negativo el año pasado) los disputará en casa.
Pronóstico. Terceros de la NFC Oeste. Nada de playoffs, claro. Este equipo tiene muchos agujeros. La línea ofensiva, las dudas en el juego de carrera, la fragilidad de sus linebackers y una secundaria poco fiable. Si Kolb funciona y Fitzgerald vuelve a la forma de hace un par de años, pueden pelear, pero me parece complicado.
Seattle Seahawks
Temporada pasada: 7-9. 1.º NFC Oeste. 8.º NFC (por balance victorias-derrotas; 4.º cabeza de serie en playoffs). Playoffs: ronda divisional, perdieron contra los Chicago Bears.
Quiénes son. Los Seahawks son una franquicia relativamente joven. Están en la NFL desde 1976. Desde entonces, acumulan penas y glorias poco significativas. Su mayor éxito, en 2005, llegar a la Super Bowl. Últimamente, temporadas mediocres, pero la pasada se plantaron en playoffs con récord negativo (por primera vez en la historia desde que se disputa una temporada regular de 16 partidos) y eliminaron en un vibrante partido a los vigentes campeones, los Saints. Vibrante, literalmente. Porque lo que más mola de esta franquicia (según mi opinión) es su peculiar estadio y ruidosa afición. Se salen:
Música. Qué os voy a contar de la música de Seattle. Supongo que es "el lugar" de los 90. Dicho esto, a mí no me maravilla el grunge y todo el rollo Seattle, pero algo de eso hay que poner. ¿Nirvana o Pearl Jam? Eddie Vedder es un poco moñas y bastante pesado, y Kurt Cobain un icono publicitario un tanto cansino, así que no tengo claro con qué quedarme. Venga, Nirvana.
Qué se espera de ellos. Entre poco y nada. Aunque en una división tan floja nunca se sabe. Tampoco se esperaban grandes cosas el año pasado y se plantaron en la ronda divisional de la NFC. Eso sí, entonces era un equipo revitalizado, con cierta ilusión por la llegada de Pete Carroll, el entrenador que les iba a salvar de sus miserias. Esta temporada caminan sin rumbo. Sin quarterback, quiero decir. Es cierto que incorporan fichajes interesantes, como el de Sidney Rice, pero para que un receptor funcione tiene que recibir pases. Y para eso se la tiene que pasar alguien. Un problemón.
Quarterback. ¿La peor pareja de la liga? Tarvaris Jackson y Charlie Whitehurst, mierda pura. Tras diez años en la franquicia como quarterback titular (siempre que las lesiones no se lo impedían), Matt Hasselbeck abandona Seattle. Para ocupar su lugar, llega un quarterback que fue titular temporada y media en Minnesota (siempre discutido) y luego suplente de Favre. Cómo estaría progresando que a pesar de que los Vikings estaban sin QB (Favre se retiraba y Ponder no había sido elegido todavía en el draft), decidieron no hacerle oferta de renovación. No solo no es un jugador muy capaz, sino que además se cree bueno. Si es titular, el peor de la división con diferencia. Whitehurst es otro ejemplo de lo injusto que es el mundo. De que la economía de mercado no funciona. Porque si no, explicadme cómo un tipo que, desde que fue elegido en 2006 por los Chargers, se pasó tres temporadas sin jugar en San Diego y, el año pasado, firmó un contrato por dos años con Seattle a cambio de 8 millones de dólares (4 por año). A cambio de sus primeros 4 millones, participa en 5 partidos (apenas 2 completos) y da muestras de que no vale para la NFL. Eso sí, en el partido más importante, en el que los Seahawks consiguieron la temporada pasada su título de división frente a los Rams, no lo hizo mal. Fue el mejor partido de su carrera, y aún así su passer rating fue de 84,5 (con el rating del mejor partido de su vida, sería el 18.º de la NFL por media de passer rating la temporada pasada). Caca de la vaca.
Receptores. Aquí los Seahawks van bastante bien surtidos. Llega Sidney Rice, un excelente jugador que parece anteponer el vil metal a los intereses deportivos. Ya, nunca se sabe, pero este tío venía de los Vikings, de jugar una final de la NFC hace un par de años (donde también es cierto que el proyecto para la temporada que viene no invita especialmente al optimismo), y llega a un equipo sin opciones de luchar por nada importante y en el que disfrutará de los servicios de Tarvaris y Charlie como pasadores. Buena noticia para los Seahawks, eso sí. Y junto a él un jugador que demuestra que nunca es tarde. Mike Williams. Un receptor elegido en primera ronda del draft de 2005 por los Lions, con bastante polémica, ya que el tío hizo lo imposible por llegar antes de tiempo a la NFL (la universidad no estaba hecha para él), pero que demostró que llegaba demasiado pronto. Tres años dando pena y a casa. Un par de años retirado de la NFL, encontrándose a sí mismo, y llega a los Seahawks para protagonizar una excelente temporada (la pasada). Esta es su historia (lo siento, la calidad del vídeo no es la mejor, pero la historia merece la pena):
Aparte de Williams y Rice, Obomanu y Golden Tate aportan profundidad, y Zach Miller, garantías desde el puesto de tight end. Menos mal que ficharon a este último, porque John Carlson, titular la temporada pasada, se ha lesionado de gravedad y se perderá la siguiente.
Línea ofensiva. Tiene buena pinta. Los Seahawks han conseguido refuerzos importantes, a los que debe acompañar el progreso de Russell Okung, primera ronda de 2010. Las dos primeras elecciones de los Seahawks en el pasado draft también fueron jugadores de línea ofensiva, y llegan jugadores con experiencia como Robert Gallery, de los Raiders. De los Raiders también procede el nuevo entrenador de la línea, Tom Cable. Iba a decir que no entiendo cómo los Raiders echaron a Cable cuando parecían empezar a construir un proyecto sólido con este head coach, pero claro que lo entiendo: Al Davis. Buena pinta, pero poca experiencia.
Backfield. A los Seahawks les tocó la lotería con Marshawn Lynch. Carentes de un juego de carrera durante toda la temporada regular (penúltimos en yardas terrestres de la NFL), consiguieron una amenaza terrestre mediada la temporada con la incorporación de Lynch. Un jugador irregular, sí, pero también capaz de conseguir una de las jugadas más memorables (si no la que más) de los pasados playoffs.
Justin Forsett y Leon Washington completan la unidad de corredores de los Seahawks, que por nombres parece ofrecer garantías y profundidad, pero que debe ser mucho más regular que la temporada pasada, donde fallaba más que una escopeta de feria.
Defensa. La defensa de Seattle, que no se caracteriza por su solidez, afronta para la próxima temporada cambios importantes. Se han ido algunas de sus señas de identidad (Tatupu), lo que obliga a dar un paso adelante a jugadores como Leroy Hill. No me convence nada. Creo que van a sufrir.
Línea defensiva. Seattle cuenta con dos buenos jugadores en los extremos de la línea, Red Bryant (los problemas de la defensa se agravaron cuando cayó lesionado la temporada pasada) y Chris Clemons. Por dentro, una nueva cara procedente de Arizona, Alan Branch, y el renovado Brandon Mebane. Decente, sin alardes.
Linebackers. Lofa Tatupu, la referencia de la unidad en los últimos años (y uno de los nombres que más molan de la NFL, ¿que no?), no sigue en Seattle. Leroy Hill y Aaron Curry deberán, como dicen los estadounidenses, step up (dar un paso adelante). Tarea complicada. Hill se perdió casi todo el año por lesión. Curry promete, y está en último año de contrato, así que debe hacer méritos para conseguir otro interesante. David Hawthorne jugará por dentro. Veo bastante fragilidad.
Secundaria. Los Seahawks cuentan con una secundaria muy física (la expresión es un poco absurda, pero se entiende). Eso sí, no muy eficaz. En las esquinas, Marcus Trufant y Walter Thurmond. Estos jugadores ocuparán el puesto dejado por Kelly Jennings, jugador que fue elegido en primera ronda y que fue traspasado a los Bengals. En el puesto de safety, dos jugadores muy poco curtidos, Earl Thomas y Kam Chancellor. Para compensar un poco, Atari Bigby, exPacker que se ha tirado últimamente más tiempo lesionado que activo. Es un buen jugador, pero su estado físico suscita muchas dudas.
Equipos especiales. El kicker con nombre más operístico de la NFL ya no está en Seattle. Olindo Mare se ha ido a los Panthers. Llega en su lugar Jeff Reed, que tras ser muchos años el kicker de los Steelers, fue impíamente despedido mediada la temporada pasada. Buen jugador. Jon Ryan, el punter, es un jugador correcto. Dejo lo mejor para el final. Una de las mayores virtudes de los Seahawks es el juego de retorno. Leon Washington, amenaza constante. No sería la primera vez que Seattle gana gracias a él. Por ejemplo, a un equipo muy superior como los Chargers. Ya puse este vídeo el año pasado, pero merece la pena volver a verlo.
Equipo técnico. No soy un entusiasta de Pete Carroll. A su favor, hay que decir que sacó petróleo la temporada pasada de un equipo bastante malo. Es obvio que el sistema de competición le permitió llegar mucho más lejos de lo que llegaría este equipo si estuviese en cualquier otra división de la NFL, pero olé por ellos. En definitiva, me parece un muy buen motivador, pero como estratega no me parece ninguna maravilla. Creo que la inercia positiva se ha acabado. Eso sí, me gusta el fichaje de Tom Cable.
Calendario. El calendario de los Seahawks no ayuda. Tienen teóricamente el más difícil de la división. Como el año pasado fueron campeones de división, los dos partidos que disputarán contra equipos diferentes al resto de rivales divisionales son frente a otros líderes de división en 2010. Con todo, podía haber sido peor. Serán Falcons (jodido) y Bears (dentro de lo que cabe, asequible).
Pronóstico. Últimos de la NFC Oeste y, quizá, de toda la conferencia. Me da mal rollo este equipo. Estáis de enhorabuena aficionados de los Seahawks, después de lo que acabo de escribir ganáis la división.
* * *
Termino esta previa con ostensible retraso y a menos de una semana de que empiece la NFL. Un puto desastre. Las siguientes predicciones serán exprés. Mi idea es quitar el 80% del contenido de las dos que habéis podido leer. Me quedaré con lo importante: la introducción histórica y la música. Lo demás se acortará significativamente. A ver si así me da tiempo a llegar al próximo domingo con las previas de todas las divisiones publicadas. La siguiente será la NFC Sur, que la NFL comienza el próximo jueves con un partido entre un equipo de esa división y otro de la NFC Norte.
Mostrando entradas con la etiqueta Seahawks. Mostrar todas las entradas
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sábado, 3 de septiembre de 2011
martes, 18 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: ronda divisional
Para muchos, el fin de semana divisional es el mejor del año en términos footballísticos. En ningún otro debería de haber tantos partidos y de tanta calidad. Cuatro partidos entre ocho de los mejores equipos de la NFL, disputados en los estadios de los dos mejores clasificados de cada una de las conferencias. El odio, la euforia y la suerte.
Toda la temporada estamos esperando que lleguen estos momentos, Times like these.
Qué pude ver. Esta semana, todo en directo. El sábado, con invitados en casa y abundante comida y bebida. Y por el Plus en alta defiinición. Un lujo. El domingo, sin invitados y sin alta definición, pero también por el Plus, en sus canales semiclandestinos. Que den prioridad a la NBA sobre la NFL lo puedo entender hasta cierto punto (porque entiendo que tendrá bastante más audiencia, por mucho que se trate de un intrascendente partido de temporada regular como el Clippers-Lakers) pero que se la den a la primera ronda del Open de Australia, no. Además, no es serio que cambien los canales en los que se emiten los partidos a 48 horas de que se disputen. Muy mal. Para terminar de rizar el rizo el Patriots-Jets figuraba en la guía de programación en el dial 183. Aunque es cierto que en la retransmisión anterior Moisés Molina anunció que iba por el 185, la guía seguía mal. Encontrar ese partido, una aventura. Un pequeño aunque merecido palo para los responsables de programación de la plataforma.
Favre Watch (lo más comentado)
¡Ay, el Favre Watch! ¿Os parece poco adecuado para dar nombre a lo más comentado? Seguro que no. Este lunes precisamente se informaba de que Favre acaba de presentar en la NFL la documentación para certificar su retirada. ¿Definitivo? Por supuesto que no. Como si no lo hubiera hecho también en 2008. Buen momento para intentar robar protagonismo al quarterback que está destrozando los récords que tenía el 4 en la franquicia de Wisconsin.
En un fin de semana como este con tantos partidos tan importantes los comentarios no pueden centrarse en otra cosa que el análisis de estos partidos. Como supongo que todos ya sabéis que ganaron Steelers, Packers, Bears y Jets, dedicaremos la sección a otras cuestiones.
Un nombre ha destacado sobre los demás: el de Aaron Rodgers. Pero dado que su épico partido encaja bien en la sección dedicada a lo mejor de la jornada, me centraré en otros temas. En primer lugar, una frase muy repetida desde hace mucho tiempo. Un refrán que se viene repitiendo desde tiempos inmemoriales, y que cobra plena vigencia en lo que llevamos de playoffs:
Offense wins games, defense wins championships
El ataque gana partidos, la defensa gana campeonatos. Lo que viene sucediendo en estos playoffs confirma plenamente esta máxima. Tanto, que ahora mismo siguen vivos los equipos con mejor defensa de la NFC y de la AFC. Estas eran las mejores defensas de la NFL en temporada regular en cuanto a puntos permitidos (también se indican las yardas concedidas en la columna de la derecha):
La mejor defensa de la AFC (y de toda la liga) era la de Pittsburgh. Los Steelers siguen vivos. La mejor defensa de la NFC era la de Green Bay. Los Packers siguen vivos. La tercera mejor defensa de la NFL era la de Baltimore, pero al enfrentarse contra los Steelers, cayeron eliminados. Por estar encuadrados en la misma división que los Steelers, los Ravens solo podían ser seed 5 en la AFC y, por tanto, al pasar también el 6, tenían que enfrentarse a los Steelers (seed 2). En esa colisión de grandes defensas, venció la mejor. El siguiente clasificado es Chicago: en la final de la NFC. A continuación estaban los Falcons (por increíble que parezca en vista de lo sucedido este sábado, Atlanta era la tercera defensa de la NFC), que cayeron ante la mejor defensa de la conferencia. Y los siguientes eran los Jets. También ganaron.
¿Alguien se atreve a cuestionar la validez del refrán? El ataque gana partidos; la defensa, campeonatos. ¿Pittsburgh-Green Bay en la Super Bowl?
Por cierto, este fin de semana sirve para reafirmar lo que comentábamos el pasado lunes: los quarterbacks ni ganan ni pierden los partidos ellos solos. Y lo digo a pesar de la exhibición de Rodgers (y de su equipo de receptores) del pasado sábado. Los quarterbacks son una pieza más de la máquina que gana y pierde los partidos. Seguramente la más importante del ataque, pero no la única responsable de los resultados. Con todo, seguro que alguno ha escrito tonterías como "Sanchez vence a Brady". Pero si hasta en el partido de Atlanta las dos jugadas más importantes del partido, las que supusieron el punto de inflexión, las protagonizó un cornerback. Asi que sí, Rodgers hizo un partido excepcional, pero si Tramon Williams no hace lo que hizo al final del segundo cuarto, quién sabe si no hubiésemos visto en Atlanta una repetición de lo sucedido en Arizona hace un año. Entonces, los titulares habrían sido del tipo "Rodgers pierde" o "Rodgers se caga en los playoffs". Tonterías como un piano.
El nobody believes in us factor sufrió un golpe con la eliminación de los Seahawks, pero vemos que muchos siguen apelando a él para motivar a su tropa. ¿Qué dijo Rex Ryan al terminar el partido en Foxborough? Maybe everybody else never believed, but we believed. Mientras sus chicos crean que nadie cree en ellos, funcionará. Tampoco creo que nadie creyese en ellos, pero es cierto que no eran los favoritos.
Terminamos la sección con otro tema polémico y que aunque no está directamente relacionado con los partidos de la ronda divisional, sí afectaba a uno de ellos. El tema de las zancadillas en los retornos. Recordaréis que un ayudante de los Jets fue sancionado por zancadillear a un jugador de equipos especiales de los Dolphins. Entonces la NFL recordó la norma de que está prohibido hacer murallas de jugadores en las bandas para intentar entorpecer las carreras de los rivales. Los Jets dijeron que los Patriots también lo hacían. Y les cayó una multa por eso. Pues bien, parece que las acusaciones no eran infundadas.
Jay Glazer, de la Fox, encontró la prueba. Los Jets sabían que los Patriots lo hacían porque ficharon a un jugador del practice squad de los Patriots. Ese fue el chivato. Los Jets son unos bocazas, no cabe duda. Su actitud macarra les hace más sospechosos, pero no hay que olvidar que Belichick ya se ha visto envuelto en otros incidentes que prueban que su ética profesional no es, o por lo menos no fue, inmaculada.
Super Bowl III (la sorpresa)
Creo que ninguno de los cuatro resultados de este fin de semana puede considerarse una sorpresa. Lo sorprendente es que diga esto después de que los números 1 de cada una de las conferencias hayan caído derrotados por los respectivos números 6. Teóricamente* (con asterisco), los peores de cada conferencia contra los mejores. El asterisco viene por la distorsión introducida por el hecho de que el campeón de cada división obtenga un seed del 1 al 4 aunque su balance sea peor que el de los wild cards. Por eso el peor de los seis clasificados puede ser el seed 4 en vez del 6. Pero por lo general el 1 es mejor que el 6 (por lo general porque el calendario es distinto).
Bueno, forzando un poco podríamos decir que la derrota de los Patriots es una sorpresa. Es una sorpresa porque habían sido, con diferencia, el mejor equipo de la NFL en temporada regular y porque jugaban en su estadio frente a un rival al que habían vencido por 42 puntos de diferencia hace un mes escaso. Sí, quizá ese era el resultado más sorprendente de los cuatro. Es sorprendente que de repente a Brady se le apaguen las luces y a las primeras de cambio lance una intercepción, algo que no hacía desde octubre (en un hail mary, además). Es sorprendente que el único equipo que no cometa errores (aparte del field goal fallado) sean los Jets, cuando los Patriots se habían caracterizado por hacer bueno el consejo de take care of the football. Sorprende que el quarterback que no la cague sea Mark Sanchez y no Brady, y sorprende que un entrenador gane la batalla táctica a Bill Belichick.
La otra eliminación del número 1 por el 6, la de Atlanta a manos de Green Bay, no ha sorprendido a muchos. De hecho, el 73% de los expertos de la ESPN apostaba por los Packers. Por eso también escribía el pasado viernes que demasiado favoritismo veía yo, que los Falcons por algo eran los primeros de la NFC. Sin embargo, quizá sí haya sorpresa. No tanto por el qué sino por el cómo. Creo que ni los más optimistas seguidores de los Packers apostaban por una victoria tan cómoda. Hasta 10 segundos antes del descanso el partido parecía un shootout. A ver quién mete más. Ya Tramon Williams había salvado un touchdown con una intercepción en la end zone. El domingo anterior a Vick, este a Ryan. Pero la jugada del partido fue esta. Sorprende que los Falcons arriesguen tanto; también que fallen.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Tony Gonzalez es para algunos el mejor tight end de la historia. Bueno, solo por detrás de Mike Ditka. Ningún otro tight end se le acerca en número de recepciones. Y a pesar de estar ya muy mayor, sigue siendo un excelente jugador, como ha demostrado esta temporada. Sin duda, un futuro Hall of Famer. Palabras mayores.
Sin embargo, este fin de semana a Tony Gonzalez le ha sucedido lo de siempre en postemporada. Su equipo ha vuelto a perder. Como siempre. Por cuarta ocasión, el equipo de Gonzalez llega a playoffs y cae a las primeras de cambio. Y por tercera vez, eso sucede habiendo terminado su equipo con un registro de 13-3 en temporada regular, jugando en casa y tras disfrutar de una semana de descanso. Una lástima por él.
Otra maldición: si vuestro equipo anota un touchdown de retorno en playoffs, cuidado. Los Falcons son el quinto equipo en caer de forma consecutiva tras retornar un kick para touchdown. Los anteriores fueron los Bears en la Super Bowl en la que Devin Hester anotó en la primera jugada del partido. Y desde 1970, el registro acumulado de quienes consiguen esta hazaña en postemporada es de 7-15.
Santonio Holmes, otra vez. Otra vez con un touchdown decisivo en playoffs. A todos nos ha recordado a otra jugada espectacular. La vida sigue igual para el 10 de los Jets.
Por cierto, tercera derrota consecutiva en playoffs para Tom Brady. ¡Mierda, si defiendo que no se debe decir que un quarterback gana o pierde un partido, por qué escribo esto! Bueno, me entendéis: que tercera derrota consecutiva del equipo del que Brady es QB titular. Tendencia de moda.
Otra tendencia de moda es la de las derrotas de números 1 de conferencia a manos de números 6. Con las 2 de este fin de semana, en 6 de los últimos 7 enfrentamientos entre 1 y 6 gana el 6.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
Todos los partidos disputados este fin de semana divisional tenían su precedente en temporada regular. Los Ravens ya habían jugado en Pittsburgh: victoria de Baltimore; los Packers en Atlanta: victoria de los Falcons; los Seahawks en Chicago: victoria de Seattle; y los Jets en Foxborough: victoria, de paliza, de los Patriots. Este fin de semana ha sucedido exactamente lo contrario. Los equipos que salieron derrotados en la temporada regular salen victoriosos en playoffs. Cambio de signo en todos los partidos.
Los partidos del próximo domingo también tienen precedente regular: Green Bay perdió en Chicago y los Jets ganaron en Pittsburgh. ¿Otro cambio de signo, quizá? Personalmente, espero que así sea, aunque en mi casa la Super Bowl se viviría con más tensión que un tío comiendo naranjas en El Padrino (teníais que ver la cara de mi chica en el descanso del Steelers-Ravens, ni cuando pierden el Atleti o el Estu... aunque dice que estaba muy cabreada por el touchdown que consigue Baltimore en el fumble que solo un jugador --de los Ravens-- supo interpretar).
Si la postemporada de 2010 se caracterizaba por el dominio de los domes y la nieve no era más que un lejano recuerdo de tiempos pasados, en 2011 hemos vuelto al clásico football de enero: el que se disputa con un frío que te cagas y entre blancos copitos. En 2010, tres de los cuatro partidos de la ronda divisional se disputaron a cubierto, y el cuarto en tierra cálida, en San Diego. Las finales de conferencia se disputaron en sendos domes, y la Super Bowl a descubierto pero en zona calurosa. Comenté varias veces lo poco que me gustaba. El fútbol americano no es un deporte que se deba practicar bajo techo. Es un deporte que se disputa en los elementos. Da igual que llueva, truene o nieve. Por suerte, esta temporada todo ha cambiado: de los cuatro partidos de la divisional round, solo uno se disputó en dome. Esta temporada domes are doomed. Los domes están malditos. Ya no queda ni uno. Los otros tres partidos, en territorio helado: Pittsburgh, Foxborough y Chicago.
Curiosamente, los más felices por jugar en un dome el pasado fin de semana eran los jugadores del ataque de los Packers. Y no lo digo por lo que finalmente pasó, sino que antes del partido ya mostraban su felicidad por jugar en condiciones, decían ellos, óptimas para el desarrollo de su juego. Decían que la temperatura era ideal para los receptores, a los que no se les agarrotaban las manos para completar esos pases que en otras circunstancias se pueden caer (que le pregunten a James Jones, qué cambio de Philadelphia a Atlanta) y que el terreno de juego, muy rápido, favorecía sus rutas. Además, la ausencia de viento reduce la dificultad para enviar pases precisos y, finalmente, el propio Rodgers decía que en el turf del Georgia Dome podía llevar su calzado más cómodo. Pues nada, la semana que viene a Windy City a jugar contra la defensa de los Bears y los elementos. Y, en cualquier caso, no me olvido de lo que pasó en el dome de Detroit. En el Ford Field el ataque de Green Bay logró 3 puntos. Aaron Rodgers se perdió la primera mitad por conmoción cerebral, pero durante los dos cuartos que jugó el resultado fue de 0 puntos.
Más cambios: el del partido de Pittsburgh de la primera parte a la segunda. 7-21 al descanso, con dominio de la defensa de los Ravens, 31-24 al final (parcial de 24-3). Voy a ser oportunista y ventajista. En el descanso del partido comenté (también para animar a cierta persona que andaba un poco triste) que era imposible que la defensa de los Steelers no forzase alguna pérdida de balón más. Eso fue lo que sucedió. La defensa de Pittsburgh dio un paso adelante y los Ravens un par de pasos atrás (errores de cobertura en la secundaria y drops de sus bien pagados receptores). En el duelo de las mejores defensas de la AFC, ganó la defensa que forzó más pérdidas. El resultado del partido podría expresarse en términos diferentes al 31-24 con que terminó. El resultado real fue de 3-2 a favor de los Steelers. El número de recuperaciones marcó la diferencia.
Tanto, que ni los Ravens echaron mano de la excusa arbitral para excusarse de la derrota (hecho que les honra, y mucho). Terrell Suggs (enorme durante todo el partido) dijo que cuando vas ganando por 21-7 no puedes echarle la culpa de la derrota a los árbitros: "We've got nobody to blame but ourselves". Hasta John Harbaugh, siempre protestón, dijo que no podía evaluar la actuación de los árbitros.
Los honra, porque la excusa fácil es la decisión arbitral que les priva de 4 puntos por este dudosísimo holding (digo 4 puntos porque el drive terminaría en field goal):
Comentario no footballístico que no quiero dejar pasar
Esto no tiene que ver con el football, pero me parece lo suficientemente interesante como para destacarlo. No me había dado cuenta, pero tras leer el mensaje del autor del Lazarillo de Tormes y de otras muchas obras célebres, he visto la luz. Recordaréis que en el artículo de reparto de premios de la temporada regular comentaba que el año 0 no existió porque antes no existía el concepto matemático de 0. Pues bien, gracias a Anónimo he comprendido que ni siquiera hoy habría habido año cero. Copio su comentario:
Lo de no introducir un año cero no es nigún error. El error hubiera sido hacerlo. No tiene ningún sentido que haya año -1, luego año 0 y luego año 1. Los años no son momentos sino periodos de tiempo, lo que se tenía que haber hecho es que el teórico día del nacimiento fuese el primero del año en lugar del uno de enero. El año anterior sería el -1 y el posterior el 1, de tal forma que al comenzar el primero quedase exactamente un año hasta el evento de referencia y al terminar el segundo hubiera pasado exactamente un año desde el mismo.
No tiene ningún sentido hablar de "año 0".
O acaso los meses tienen "día 0"??
Lo dicho, gran comentario y muy ilustrativo. Gracias, Anónimo.
Hall of Fame (lo mejor)
La estadística no hace justicia a la actuación de Aaron Rodgers en el Georgia Dome. Y la estadística es asombrosa: 30/36, 366 yardas de pase (10,2 por intento de pase), 3 TD de pase, 0 intercepciones, 136,8 de rating, 1 TD de carrera.
En esos números no se ve que completó pases de todos los colores: en el pocket y saliendo de él; en carrera y en estático; pases cortos y pases profundos; frente al blitz y frente a coberturas plagadas de defensores. Imparable, imperial. La estadística no refleja su excelente movimiento de pies, cómo evitó la presión de los pass rushers de Atlanta, ni su capacidad para correr sin poner en peligro su integridad física. Una exhibición casi inigualable. Solo recuerdo haber visto a ese nivel a otro quarterback que precisamente se enfrentaba a Rodgers (también excelente): Kurt Warner en la wild card round de la temporada pasada.
Rodgers dirigió drives de 81, 92, 80, 80 y 50 yardas, todos ellos con el mismo final: touchdown. Torturaba sin piedad a la defensa rival. Llegaban los terceros downs, pero siempre terminaban por convertirse en primeros. Salvo el primer drive, en el que conseguido el primer down Jennings cometió un fumble, un tercer down con pase de Rodgers no se convirtió en primero.
Jamás ningún quarterback de los Packers realizó un partido así de bueno en playoffs. En dos de sus tres partidos en postemporada, Rodgers llegó a números que su predecesor no pudo conseguir en toda su carrera. El 4 nunca había llegado a 366 yardas en postemporada, no digamos al registro que logró Rodgers en Arizona (423).
De paso, Rodgers batió algún que otro récord en playoffs. El de touchdowns de pase en sus 3 primeros partidos de postemporada (10). Es el primer QB que consigue un passer rating superior a 120 (¡120!) en todos y cada uno de sus tres primeros partidos de playoff. Con él a la cabeza, Green Bay batió su récord de puntos en postemporada: 48. El anterior récord también se consiguió con Rodgers al frente del ataque: en Arizona, 45 puntos que no valieron para ganar (para algunos, Rodgers perdió ese partido, tócate las pelotas). Solo unos pocos elegidos consiguieron un porcentaje de pases completados superior al de Rodgers en Atlanta.
Y recuerdo que todos los partidos de Rodgers en postemporada los disputó fuera de casa. Sí, sí, durante esta temporada muchos dudaban de la aptitud de Rodgers con base en que nunca había ganado un partido de playoffs. Tras dirigir un ataque que logra anotar 45 puntos en Arizona, tenía delito.
¿Hartos de leer sobre el partido de Rodgers? Bueno, os dejo que veáis y escuchéis.
Otros jugadores completaron excelentes partidos este fin de semana, pero el de Rodgers fue tan bueno, que (con todos mis respetos) ninguno de ellos merece compartir lugar con aquel en la sección dedicada a lo mejor de la jornada.
Pro Bowl (lo regulero)
Cada vez me parece más adecuado el nombre de Pro Bowl para designar lo regulero del fin de semana. Sobre todo si tenemos en cuenta que ni Aaron Rodgers ni Tramon Williams fueron seleccionados para acudir a tan magno evento. Con los números en la mano, era difícil defender que la temporada de Ryan y de Brees fuese mejor que la de Rodgers. Pero los aficionados, entrenadores y jugadores entendieron que así debía ser. Por suerte para la Pro Bowl, la mayoría de estrellas estarán disponibles (o por lo menos no tendrán la excusa de tener que jugar la Super Bowl) para ese partidazo en Hawaii. Todos los quarterbacks seleccionados están ya de vacaciones. En la NFC, Vick, Ryan y Brady ya están eliminados. En la AFC, Brady, Rivers y Manning, también.
De hecho (atención al dato), de los 11 titulares del ataque de la AFC, solo el center Nick Mangold (Jets) sigue compitiendo. En la NFC, el ataque titular al completo está eliminado. En cuanto a las defensas, en la AFC siguen vivos dos (James Harrison y Polamalu) y en la NFC, cuatro (Peppers, Matthews, Woodson y Collins). Peazo Pro Bowl que nos espera, señores.
Vamos con lo regulero. Los Jets son los protagonistas. En el campo y estando el balón en juego, su partido fue excelente. Se cargaron a los temibles Patriots. Un diez para ellos. Fuera del campo, se comportaron como unos macarras barriobajeros, como unos auténticos gilipollas. Hay que saber perder, pero también hay que saber ganar. Entiendo que en playoffs las ganas de ganar están por las nubes, y que vencer al enemigo más odiado tiene que provocar un estallido de euforia casi incontenible. Lo entiendo.
Y no quiero defender posturas absurdas. No quiero defender que cuando se gana hay que poner cara mustia y contenerse al máximo en la celebración. De eso nada. Eso es cinismo y no me gusta nada. Por supuesto que hay que celebrar los éxitos. Pero cuando las celebraciones consisten casi exclusivamente en faltarle el respeto al rival, en burlarte de él, en reírte en su cara, merecen el mayor de los desprecios. Los Jets no saben comportarse fuera del campo. No saben ganar. Son una panda de provocadores encabezadas por su head coach, que tiene una bocaza mayor que su panza. Y son un pésimo ejemplo para mucha gente que los idolatra. Yo soy muy crítico con el comportamiento de los deportistas profesionales. Aunque no deberían serlo en ningún caso, la gente los toma como modelos. Creo que deberían hacerse campañas de no imitéis lo que hace un deportista fuera del campo: absolutamente nada. Ni lo que dice, ni lo que hace, ni cómo viste, absolutamente nada. Suelen ser unos cafres. E insisto: no me gustan los sensibleros ni los mojigatos, pero de ahí a comportarse como un pandillero de mierda hay un trecho.
Volviendo al tema de los Jets, ¿a qué me refiero? Pues a la celebración en el touchdown de Greene (que debía haberse arrodillado en la 1, pero ese es otro tema), en primer lugar. La que montan sus compañeros y su impresentable entrenador.
Aceptamos la celebración de Braylon Edwards, aunque está en el límite de la provocación. Cuando los jugadores se dan la mano, él hace piruetas.
Y el que se pasó catorce pueblos fue Bart Scott. Una lección de clase (la traducción de todo lo que dice este sujeto en la entrevista la tenéis en Zona Roja, Dani Hidalgo es su autor).
¿Grandes actuaciones con derrota de su equipo? Las de Terrell Suggs para los Ravens y Eric Weems (en este caso, en su labor de retornador). Suggs, como pasó en el anterior partido contra los Steelers disputado en Baltimore, hizo todo lo que estaba en su mano para conseguir la victoria. El pasado fin de semana consiguió 3 sacks, forzó 2 fumbles y realizó 6 placajes. Pocos jugadores defensivos estuvieron a su nivel esta temporada, sobre todo al final. Pero el esfuerzo fue inútil, por eso lo incluimos en la sección sobre lo regulero. Weems está aquí por esto, la jugada más larga de la historia de los playoffs. 102 yardas. Tampoco sirvió de mucho.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El Bears-Seahawks fue una puta mierda. Así de claro. Un partido aburrido, de los que se ven con frecuencia en playoffs, pero que habíamos perdido la costumbre de sufrir. El Chiefs-Ravens de la semana pasada duró dos cuartos y pico; el de Soldier Field, un suspiro. Si es que estamos mal acostumbrados.
Siguiendo con lo peor del fin de semana, premio para la defensa de los Falcons. Concedió 41 puntos (descuento los 7 derivados del pick-six de Tramon Williams). Fue objeto de una lenta pero exhaustiva digestión por parte del ataque de Green Bay, que empezaba desde muy lejos e iba avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a la end zone rival. Para mayor escarnio, al empezar la segunda parte, con 28-14 en el marcador, a John Abraham le pareció oportuno celebrar un sack conseguido en el primer down del drive ofensivo de los Packers haciendo burla de Rodgers. Imitó el gesto con el que el 12 celebra sus TD: el del cinturón de campeón.
El drive no terminó en esa jugada, evidentemente (que diría Zanoni). Siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y así acabó:
Moraleja: si estás perdiendo por 14 puntos, si el ataque rival te está destrozando, si todavía ese drive no está muerto, no intentes ridiculizar al jugador que está protagonizando una noche épica.
Del primero de los partidos, cómo olvidarnos de Anquan Boldin y T.J. Houshmandzadeh. Receptores de primera categoría, por lo menos salarial, que en Heinz Field mostraron poco y lo poco que mostraron fue penoso. Ese drop de Houshmandzadeh para terminar la temporada es un final que la defensa de los Ravens no merecía.
No incluiré a ningún jugador ni unidad del partido de Foxborough. No creo que nadie de los Patriots lo merezca y menos aún de los Jets. Alguno podría argumentar que el ataque de New England no estuvo a la altura. Que Brady no respondió cuando más se le necesitaba. Es verdad que Brady no estuvo al nivel de MVP que nos tenía acostumbrado. Pero también lo es que la defensa de los Jets estuvo espectacular. Una planificación y ejecución defensiva brillante. Hay que darles crédito por ello en vez de poner a parir a los Pats.
Decisión estúpida de la semana
Podríamos hablar de que Shonn Greene no se arrodilló en la yarda 1 a falta de minuto y medio para terminar el Pats-Jets, cuando de haberlo hecho los Jets se habrían asegurado la victoria y no habrían dado opción al milagro de los Patriots, pero eso habría sido una decisión muy inteligente. Lo no muy inteligente no puede ser calificado como estúpido, así que buscaré otra jugada.
¿El fake punt fallido de los Patriots? No, también me parecería injusto. Me gustan las decisiones valientes, y aunque la ejecución fuese pésima, la decisión en sí no me parece estúpida.
Sí es estúpido dejar de disputar un balón que está en el suelo cuando los árbitros no han señalado nada. Si no pitan, la jugada no se ha terminado. Es estúpido por parte de quienes se quedan quietos y muy inteligente por parte del jugador que está cuco para aprovecharse de ello. Un cero para todos (sobre todo para Foster y Ngata) y un once para Cory Redding.
Segundo clasificado, Pete Carroll, por su decisión de chutar un field goal cuando su equipo perdía por 28 puntos en a falta de 1:28 para terminar el tercer cuarto. Un field goal en esos momentos no sirve para absolutamente nada. Bueno, sirve para anunciar a los cuatro vientos que das el partido por perdido y que prefieres no ver cómo tu marcador se queda en cero. ¿Que los Seahawks eran claramente inferiores? Por supuesto. ¿Que el cuarto down probablemente habría terminado en turnover? También. Pero tenían que haberlo intentado. Cobardes.
Ah, mención de honor a Mike Martz por la jugada del pase de Matt Forté.
Marcar esa jugada con el partido casi asegurado es de sobrado. Demasiado sobrado, creo yo. Y una manera de intentar resucitar un partido que estaba muerto.
El próximo fin de semana: finales de conferencia
Ya se empiezan a escuchar las voces de protesta. Las denominaciones son importantes. No deben ser arbitrarias. Cuidemos la corrección léxica. ¿Por qué la llaman ronda divisional si no tiene nada que ver con enfrentamientos divisionales? Que las llamen semifinales de conferencia. Lo dice Peter King en su MMQB y tiene toda la razón. El próximo fin de semana, enfrentamiento divisional. Pero no es la ronda divisional, sino la final de conferencia. El choque más importante de entre los más repetidos.
Sí, tenemos ya el menú del próximo domingo. Malos horarios para España. Mi plan es dormir toda la tarde, cuanto sea posible, para poder ver íntegramente y en directo las dos finales. Qué dos finales.
A las 21.00 del domingo (hora peninsular española), Chicago Bears-Green Bay Packers. El partido más repetido en toda la historia del fútbol americano profesional. En 181 ocasiones se han enfrentado. Desde 1921. Pero, muy sorprendentemente, solo en 1 de las 181 veces que jugaron Bears y Packers el partido era de playoff. Fue en 1941. En Chicago. Ganaron los Bears. Brett Favre hizo un buen partido, pero una terrible intercepción en el último drive del 4.º cuarto, con el partido empatado, terminó en touchdown y partido para Chicago...
A las 00.30 ya del lunes en la península ibérica (bueno, en Portugal todavía domingo), Pittsburgh Steelers-New York Jets. Revancha del partido de temporada regular que ganaron los Jets. Pero entonces cierto jugador que tiene asegurado su pelo en un millón de dólares no estaba.
Qué larga se va a hacer la espera. Pero me despido con buenas noticias para los abonados a Digital+: ambos partidos irán en HD. El primero también por Sportmanía (o al menos eso dicen hoy, a saber qué dirán mañana o pasado), así que los abonados a otras plataformas también estáis de enhorabuena (insisto, por ahora).
Toda la temporada estamos esperando que lleguen estos momentos, Times like these.
Qué pude ver. Esta semana, todo en directo. El sábado, con invitados en casa y abundante comida y bebida. Y por el Plus en alta defiinición. Un lujo. El domingo, sin invitados y sin alta definición, pero también por el Plus, en sus canales semiclandestinos. Que den prioridad a la NBA sobre la NFL lo puedo entender hasta cierto punto (porque entiendo que tendrá bastante más audiencia, por mucho que se trate de un intrascendente partido de temporada regular como el Clippers-Lakers) pero que se la den a la primera ronda del Open de Australia, no. Además, no es serio que cambien los canales en los que se emiten los partidos a 48 horas de que se disputen. Muy mal. Para terminar de rizar el rizo el Patriots-Jets figuraba en la guía de programación en el dial 183. Aunque es cierto que en la retransmisión anterior Moisés Molina anunció que iba por el 185, la guía seguía mal. Encontrar ese partido, una aventura. Un pequeño aunque merecido palo para los responsables de programación de la plataforma.
Favre Watch (lo más comentado)
¡Ay, el Favre Watch! ¿Os parece poco adecuado para dar nombre a lo más comentado? Seguro que no. Este lunes precisamente se informaba de que Favre acaba de presentar en la NFL la documentación para certificar su retirada. ¿Definitivo? Por supuesto que no. Como si no lo hubiera hecho también en 2008. Buen momento para intentar robar protagonismo al quarterback que está destrozando los récords que tenía el 4 en la franquicia de Wisconsin.
En un fin de semana como este con tantos partidos tan importantes los comentarios no pueden centrarse en otra cosa que el análisis de estos partidos. Como supongo que todos ya sabéis que ganaron Steelers, Packers, Bears y Jets, dedicaremos la sección a otras cuestiones.
Un nombre ha destacado sobre los demás: el de Aaron Rodgers. Pero dado que su épico partido encaja bien en la sección dedicada a lo mejor de la jornada, me centraré en otros temas. En primer lugar, una frase muy repetida desde hace mucho tiempo. Un refrán que se viene repitiendo desde tiempos inmemoriales, y que cobra plena vigencia en lo que llevamos de playoffs:
Offense wins games, defense wins championships
El ataque gana partidos, la defensa gana campeonatos. Lo que viene sucediendo en estos playoffs confirma plenamente esta máxima. Tanto, que ahora mismo siguen vivos los equipos con mejor defensa de la NFC y de la AFC. Estas eran las mejores defensas de la NFL en temporada regular en cuanto a puntos permitidos (también se indican las yardas concedidas en la columna de la derecha):
La mejor defensa de la AFC (y de toda la liga) era la de Pittsburgh. Los Steelers siguen vivos. La mejor defensa de la NFC era la de Green Bay. Los Packers siguen vivos. La tercera mejor defensa de la NFL era la de Baltimore, pero al enfrentarse contra los Steelers, cayeron eliminados. Por estar encuadrados en la misma división que los Steelers, los Ravens solo podían ser seed 5 en la AFC y, por tanto, al pasar también el 6, tenían que enfrentarse a los Steelers (seed 2). En esa colisión de grandes defensas, venció la mejor. El siguiente clasificado es Chicago: en la final de la NFC. A continuación estaban los Falcons (por increíble que parezca en vista de lo sucedido este sábado, Atlanta era la tercera defensa de la NFC), que cayeron ante la mejor defensa de la conferencia. Y los siguientes eran los Jets. También ganaron.
¿Alguien se atreve a cuestionar la validez del refrán? El ataque gana partidos; la defensa, campeonatos. ¿Pittsburgh-Green Bay en la Super Bowl?
Por cierto, este fin de semana sirve para reafirmar lo que comentábamos el pasado lunes: los quarterbacks ni ganan ni pierden los partidos ellos solos. Y lo digo a pesar de la exhibición de Rodgers (y de su equipo de receptores) del pasado sábado. Los quarterbacks son una pieza más de la máquina que gana y pierde los partidos. Seguramente la más importante del ataque, pero no la única responsable de los resultados. Con todo, seguro que alguno ha escrito tonterías como "Sanchez vence a Brady". Pero si hasta en el partido de Atlanta las dos jugadas más importantes del partido, las que supusieron el punto de inflexión, las protagonizó un cornerback. Asi que sí, Rodgers hizo un partido excepcional, pero si Tramon Williams no hace lo que hizo al final del segundo cuarto, quién sabe si no hubiésemos visto en Atlanta una repetición de lo sucedido en Arizona hace un año. Entonces, los titulares habrían sido del tipo "Rodgers pierde" o "Rodgers se caga en los playoffs". Tonterías como un piano.
El nobody believes in us factor sufrió un golpe con la eliminación de los Seahawks, pero vemos que muchos siguen apelando a él para motivar a su tropa. ¿Qué dijo Rex Ryan al terminar el partido en Foxborough? Maybe everybody else never believed, but we believed. Mientras sus chicos crean que nadie cree en ellos, funcionará. Tampoco creo que nadie creyese en ellos, pero es cierto que no eran los favoritos.
Terminamos la sección con otro tema polémico y que aunque no está directamente relacionado con los partidos de la ronda divisional, sí afectaba a uno de ellos. El tema de las zancadillas en los retornos. Recordaréis que un ayudante de los Jets fue sancionado por zancadillear a un jugador de equipos especiales de los Dolphins. Entonces la NFL recordó la norma de que está prohibido hacer murallas de jugadores en las bandas para intentar entorpecer las carreras de los rivales. Los Jets dijeron que los Patriots también lo hacían. Y les cayó una multa por eso. Pues bien, parece que las acusaciones no eran infundadas.
Jay Glazer, de la Fox, encontró la prueba. Los Jets sabían que los Patriots lo hacían porque ficharon a un jugador del practice squad de los Patriots. Ese fue el chivato. Los Jets son unos bocazas, no cabe duda. Su actitud macarra les hace más sospechosos, pero no hay que olvidar que Belichick ya se ha visto envuelto en otros incidentes que prueban que su ética profesional no es, o por lo menos no fue, inmaculada.
Super Bowl III (la sorpresa)
Creo que ninguno de los cuatro resultados de este fin de semana puede considerarse una sorpresa. Lo sorprendente es que diga esto después de que los números 1 de cada una de las conferencias hayan caído derrotados por los respectivos números 6. Teóricamente* (con asterisco), los peores de cada conferencia contra los mejores. El asterisco viene por la distorsión introducida por el hecho de que el campeón de cada división obtenga un seed del 1 al 4 aunque su balance sea peor que el de los wild cards. Por eso el peor de los seis clasificados puede ser el seed 4 en vez del 6. Pero por lo general el 1 es mejor que el 6 (por lo general porque el calendario es distinto).
Bueno, forzando un poco podríamos decir que la derrota de los Patriots es una sorpresa. Es una sorpresa porque habían sido, con diferencia, el mejor equipo de la NFL en temporada regular y porque jugaban en su estadio frente a un rival al que habían vencido por 42 puntos de diferencia hace un mes escaso. Sí, quizá ese era el resultado más sorprendente de los cuatro. Es sorprendente que de repente a Brady se le apaguen las luces y a las primeras de cambio lance una intercepción, algo que no hacía desde octubre (en un hail mary, además). Es sorprendente que el único equipo que no cometa errores (aparte del field goal fallado) sean los Jets, cuando los Patriots se habían caracterizado por hacer bueno el consejo de take care of the football. Sorprende que el quarterback que no la cague sea Mark Sanchez y no Brady, y sorprende que un entrenador gane la batalla táctica a Bill Belichick.
La otra eliminación del número 1 por el 6, la de Atlanta a manos de Green Bay, no ha sorprendido a muchos. De hecho, el 73% de los expertos de la ESPN apostaba por los Packers. Por eso también escribía el pasado viernes que demasiado favoritismo veía yo, que los Falcons por algo eran los primeros de la NFC. Sin embargo, quizá sí haya sorpresa. No tanto por el qué sino por el cómo. Creo que ni los más optimistas seguidores de los Packers apostaban por una victoria tan cómoda. Hasta 10 segundos antes del descanso el partido parecía un shootout. A ver quién mete más. Ya Tramon Williams había salvado un touchdown con una intercepción en la end zone. El domingo anterior a Vick, este a Ryan. Pero la jugada del partido fue esta. Sorprende que los Falcons arriesguen tanto; también que fallen.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
Tony Gonzalez es para algunos el mejor tight end de la historia. Bueno, solo por detrás de Mike Ditka. Ningún otro tight end se le acerca en número de recepciones. Y a pesar de estar ya muy mayor, sigue siendo un excelente jugador, como ha demostrado esta temporada. Sin duda, un futuro Hall of Famer. Palabras mayores.
Sin embargo, este fin de semana a Tony Gonzalez le ha sucedido lo de siempre en postemporada. Su equipo ha vuelto a perder. Como siempre. Por cuarta ocasión, el equipo de Gonzalez llega a playoffs y cae a las primeras de cambio. Y por tercera vez, eso sucede habiendo terminado su equipo con un registro de 13-3 en temporada regular, jugando en casa y tras disfrutar de una semana de descanso. Una lástima por él.
Otra maldición: si vuestro equipo anota un touchdown de retorno en playoffs, cuidado. Los Falcons son el quinto equipo en caer de forma consecutiva tras retornar un kick para touchdown. Los anteriores fueron los Bears en la Super Bowl en la que Devin Hester anotó en la primera jugada del partido. Y desde 1970, el registro acumulado de quienes consiguen esta hazaña en postemporada es de 7-15.
Santonio Holmes, otra vez. Otra vez con un touchdown decisivo en playoffs. A todos nos ha recordado a otra jugada espectacular. La vida sigue igual para el 10 de los Jets.
Por cierto, tercera derrota consecutiva en playoffs para Tom Brady. ¡Mierda, si defiendo que no se debe decir que un quarterback gana o pierde un partido, por qué escribo esto! Bueno, me entendéis: que tercera derrota consecutiva del equipo del que Brady es QB titular. Tendencia de moda.
Otra tendencia de moda es la de las derrotas de números 1 de conferencia a manos de números 6. Con las 2 de este fin de semana, en 6 de los últimos 7 enfrentamientos entre 1 y 6 gana el 6.
La vida de Kurt Warner (la vida cambia)
Todos los partidos disputados este fin de semana divisional tenían su precedente en temporada regular. Los Ravens ya habían jugado en Pittsburgh: victoria de Baltimore; los Packers en Atlanta: victoria de los Falcons; los Seahawks en Chicago: victoria de Seattle; y los Jets en Foxborough: victoria, de paliza, de los Patriots. Este fin de semana ha sucedido exactamente lo contrario. Los equipos que salieron derrotados en la temporada regular salen victoriosos en playoffs. Cambio de signo en todos los partidos.
Los partidos del próximo domingo también tienen precedente regular: Green Bay perdió en Chicago y los Jets ganaron en Pittsburgh. ¿Otro cambio de signo, quizá? Personalmente, espero que así sea, aunque en mi casa la Super Bowl se viviría con más tensión que un tío comiendo naranjas en El Padrino (teníais que ver la cara de mi chica en el descanso del Steelers-Ravens, ni cuando pierden el Atleti o el Estu... aunque dice que estaba muy cabreada por el touchdown que consigue Baltimore en el fumble que solo un jugador --de los Ravens-- supo interpretar).
Si la postemporada de 2010 se caracterizaba por el dominio de los domes y la nieve no era más que un lejano recuerdo de tiempos pasados, en 2011 hemos vuelto al clásico football de enero: el que se disputa con un frío que te cagas y entre blancos copitos. En 2010, tres de los cuatro partidos de la ronda divisional se disputaron a cubierto, y el cuarto en tierra cálida, en San Diego. Las finales de conferencia se disputaron en sendos domes, y la Super Bowl a descubierto pero en zona calurosa. Comenté varias veces lo poco que me gustaba. El fútbol americano no es un deporte que se deba practicar bajo techo. Es un deporte que se disputa en los elementos. Da igual que llueva, truene o nieve. Por suerte, esta temporada todo ha cambiado: de los cuatro partidos de la divisional round, solo uno se disputó en dome. Esta temporada domes are doomed. Los domes están malditos. Ya no queda ni uno. Los otros tres partidos, en territorio helado: Pittsburgh, Foxborough y Chicago.
Curiosamente, los más felices por jugar en un dome el pasado fin de semana eran los jugadores del ataque de los Packers. Y no lo digo por lo que finalmente pasó, sino que antes del partido ya mostraban su felicidad por jugar en condiciones, decían ellos, óptimas para el desarrollo de su juego. Decían que la temperatura era ideal para los receptores, a los que no se les agarrotaban las manos para completar esos pases que en otras circunstancias se pueden caer (que le pregunten a James Jones, qué cambio de Philadelphia a Atlanta) y que el terreno de juego, muy rápido, favorecía sus rutas. Además, la ausencia de viento reduce la dificultad para enviar pases precisos y, finalmente, el propio Rodgers decía que en el turf del Georgia Dome podía llevar su calzado más cómodo. Pues nada, la semana que viene a Windy City a jugar contra la defensa de los Bears y los elementos. Y, en cualquier caso, no me olvido de lo que pasó en el dome de Detroit. En el Ford Field el ataque de Green Bay logró 3 puntos. Aaron Rodgers se perdió la primera mitad por conmoción cerebral, pero durante los dos cuartos que jugó el resultado fue de 0 puntos.
Más cambios: el del partido de Pittsburgh de la primera parte a la segunda. 7-21 al descanso, con dominio de la defensa de los Ravens, 31-24 al final (parcial de 24-3). Voy a ser oportunista y ventajista. En el descanso del partido comenté (también para animar a cierta persona que andaba un poco triste) que era imposible que la defensa de los Steelers no forzase alguna pérdida de balón más. Eso fue lo que sucedió. La defensa de Pittsburgh dio un paso adelante y los Ravens un par de pasos atrás (errores de cobertura en la secundaria y drops de sus bien pagados receptores). En el duelo de las mejores defensas de la AFC, ganó la defensa que forzó más pérdidas. El resultado del partido podría expresarse en términos diferentes al 31-24 con que terminó. El resultado real fue de 3-2 a favor de los Steelers. El número de recuperaciones marcó la diferencia.
Tanto, que ni los Ravens echaron mano de la excusa arbitral para excusarse de la derrota (hecho que les honra, y mucho). Terrell Suggs (enorme durante todo el partido) dijo que cuando vas ganando por 21-7 no puedes echarle la culpa de la derrota a los árbitros: "We've got nobody to blame but ourselves". Hasta John Harbaugh, siempre protestón, dijo que no podía evaluar la actuación de los árbitros.
Los honra, porque la excusa fácil es la decisión arbitral que les priva de 4 puntos por este dudosísimo holding (digo 4 puntos porque el drive terminaría en field goal):
Comentario no footballístico que no quiero dejar pasar
Esto no tiene que ver con el football, pero me parece lo suficientemente interesante como para destacarlo. No me había dado cuenta, pero tras leer el mensaje del autor del Lazarillo de Tormes y de otras muchas obras célebres, he visto la luz. Recordaréis que en el artículo de reparto de premios de la temporada regular comentaba que el año 0 no existió porque antes no existía el concepto matemático de 0. Pues bien, gracias a Anónimo he comprendido que ni siquiera hoy habría habido año cero. Copio su comentario:
Lo de no introducir un año cero no es nigún error. El error hubiera sido hacerlo. No tiene ningún sentido que haya año -1, luego año 0 y luego año 1. Los años no son momentos sino periodos de tiempo, lo que se tenía que haber hecho es que el teórico día del nacimiento fuese el primero del año en lugar del uno de enero. El año anterior sería el -1 y el posterior el 1, de tal forma que al comenzar el primero quedase exactamente un año hasta el evento de referencia y al terminar el segundo hubiera pasado exactamente un año desde el mismo.
No tiene ningún sentido hablar de "año 0".
O acaso los meses tienen "día 0"??
Lo dicho, gran comentario y muy ilustrativo. Gracias, Anónimo.
Hall of Fame (lo mejor)
La estadística no hace justicia a la actuación de Aaron Rodgers en el Georgia Dome. Y la estadística es asombrosa: 30/36, 366 yardas de pase (10,2 por intento de pase), 3 TD de pase, 0 intercepciones, 136,8 de rating, 1 TD de carrera.
En esos números no se ve que completó pases de todos los colores: en el pocket y saliendo de él; en carrera y en estático; pases cortos y pases profundos; frente al blitz y frente a coberturas plagadas de defensores. Imparable, imperial. La estadística no refleja su excelente movimiento de pies, cómo evitó la presión de los pass rushers de Atlanta, ni su capacidad para correr sin poner en peligro su integridad física. Una exhibición casi inigualable. Solo recuerdo haber visto a ese nivel a otro quarterback que precisamente se enfrentaba a Rodgers (también excelente): Kurt Warner en la wild card round de la temporada pasada.
Rodgers dirigió drives de 81, 92, 80, 80 y 50 yardas, todos ellos con el mismo final: touchdown. Torturaba sin piedad a la defensa rival. Llegaban los terceros downs, pero siempre terminaban por convertirse en primeros. Salvo el primer drive, en el que conseguido el primer down Jennings cometió un fumble, un tercer down con pase de Rodgers no se convirtió en primero.
Jamás ningún quarterback de los Packers realizó un partido así de bueno en playoffs. En dos de sus tres partidos en postemporada, Rodgers llegó a números que su predecesor no pudo conseguir en toda su carrera. El 4 nunca había llegado a 366 yardas en postemporada, no digamos al registro que logró Rodgers en Arizona (423).
De paso, Rodgers batió algún que otro récord en playoffs. El de touchdowns de pase en sus 3 primeros partidos de postemporada (10). Es el primer QB que consigue un passer rating superior a 120 (¡120!) en todos y cada uno de sus tres primeros partidos de playoff. Con él a la cabeza, Green Bay batió su récord de puntos en postemporada: 48. El anterior récord también se consiguió con Rodgers al frente del ataque: en Arizona, 45 puntos que no valieron para ganar (para algunos, Rodgers perdió ese partido, tócate las pelotas). Solo unos pocos elegidos consiguieron un porcentaje de pases completados superior al de Rodgers en Atlanta.
Y recuerdo que todos los partidos de Rodgers en postemporada los disputó fuera de casa. Sí, sí, durante esta temporada muchos dudaban de la aptitud de Rodgers con base en que nunca había ganado un partido de playoffs. Tras dirigir un ataque que logra anotar 45 puntos en Arizona, tenía delito.
¿Hartos de leer sobre el partido de Rodgers? Bueno, os dejo que veáis y escuchéis.
Otros jugadores completaron excelentes partidos este fin de semana, pero el de Rodgers fue tan bueno, que (con todos mis respetos) ninguno de ellos merece compartir lugar con aquel en la sección dedicada a lo mejor de la jornada.
Pro Bowl (lo regulero)
Cada vez me parece más adecuado el nombre de Pro Bowl para designar lo regulero del fin de semana. Sobre todo si tenemos en cuenta que ni Aaron Rodgers ni Tramon Williams fueron seleccionados para acudir a tan magno evento. Con los números en la mano, era difícil defender que la temporada de Ryan y de Brees fuese mejor que la de Rodgers. Pero los aficionados, entrenadores y jugadores entendieron que así debía ser. Por suerte para la Pro Bowl, la mayoría de estrellas estarán disponibles (o por lo menos no tendrán la excusa de tener que jugar la Super Bowl) para ese partidazo en Hawaii. Todos los quarterbacks seleccionados están ya de vacaciones. En la NFC, Vick, Ryan y Brady ya están eliminados. En la AFC, Brady, Rivers y Manning, también.
De hecho (atención al dato), de los 11 titulares del ataque de la AFC, solo el center Nick Mangold (Jets) sigue compitiendo. En la NFC, el ataque titular al completo está eliminado. En cuanto a las defensas, en la AFC siguen vivos dos (James Harrison y Polamalu) y en la NFC, cuatro (Peppers, Matthews, Woodson y Collins). Peazo Pro Bowl que nos espera, señores.
Vamos con lo regulero. Los Jets son los protagonistas. En el campo y estando el balón en juego, su partido fue excelente. Se cargaron a los temibles Patriots. Un diez para ellos. Fuera del campo, se comportaron como unos macarras barriobajeros, como unos auténticos gilipollas. Hay que saber perder, pero también hay que saber ganar. Entiendo que en playoffs las ganas de ganar están por las nubes, y que vencer al enemigo más odiado tiene que provocar un estallido de euforia casi incontenible. Lo entiendo.
Y no quiero defender posturas absurdas. No quiero defender que cuando se gana hay que poner cara mustia y contenerse al máximo en la celebración. De eso nada. Eso es cinismo y no me gusta nada. Por supuesto que hay que celebrar los éxitos. Pero cuando las celebraciones consisten casi exclusivamente en faltarle el respeto al rival, en burlarte de él, en reírte en su cara, merecen el mayor de los desprecios. Los Jets no saben comportarse fuera del campo. No saben ganar. Son una panda de provocadores encabezadas por su head coach, que tiene una bocaza mayor que su panza. Y son un pésimo ejemplo para mucha gente que los idolatra. Yo soy muy crítico con el comportamiento de los deportistas profesionales. Aunque no deberían serlo en ningún caso, la gente los toma como modelos. Creo que deberían hacerse campañas de no imitéis lo que hace un deportista fuera del campo: absolutamente nada. Ni lo que dice, ni lo que hace, ni cómo viste, absolutamente nada. Suelen ser unos cafres. E insisto: no me gustan los sensibleros ni los mojigatos, pero de ahí a comportarse como un pandillero de mierda hay un trecho.
Volviendo al tema de los Jets, ¿a qué me refiero? Pues a la celebración en el touchdown de Greene (que debía haberse arrodillado en la 1, pero ese es otro tema), en primer lugar. La que montan sus compañeros y su impresentable entrenador.
Aceptamos la celebración de Braylon Edwards, aunque está en el límite de la provocación. Cuando los jugadores se dan la mano, él hace piruetas.
Y el que se pasó catorce pueblos fue Bart Scott. Una lección de clase (la traducción de todo lo que dice este sujeto en la entrevista la tenéis en Zona Roja, Dani Hidalgo es su autor).
¿Grandes actuaciones con derrota de su equipo? Las de Terrell Suggs para los Ravens y Eric Weems (en este caso, en su labor de retornador). Suggs, como pasó en el anterior partido contra los Steelers disputado en Baltimore, hizo todo lo que estaba en su mano para conseguir la victoria. El pasado fin de semana consiguió 3 sacks, forzó 2 fumbles y realizó 6 placajes. Pocos jugadores defensivos estuvieron a su nivel esta temporada, sobre todo al final. Pero el esfuerzo fue inútil, por eso lo incluimos en la sección sobre lo regulero. Weems está aquí por esto, la jugada más larga de la historia de los playoffs. 102 yardas. Tampoco sirvió de mucho.
Pick-six en la prórroga (lo peor)
El Bears-Seahawks fue una puta mierda. Así de claro. Un partido aburrido, de los que se ven con frecuencia en playoffs, pero que habíamos perdido la costumbre de sufrir. El Chiefs-Ravens de la semana pasada duró dos cuartos y pico; el de Soldier Field, un suspiro. Si es que estamos mal acostumbrados.
Siguiendo con lo peor del fin de semana, premio para la defensa de los Falcons. Concedió 41 puntos (descuento los 7 derivados del pick-six de Tramon Williams). Fue objeto de una lenta pero exhaustiva digestión por parte del ataque de Green Bay, que empezaba desde muy lejos e iba avanzando, sin prisa pero sin pausa, hasta llegar a la end zone rival. Para mayor escarnio, al empezar la segunda parte, con 28-14 en el marcador, a John Abraham le pareció oportuno celebrar un sack conseguido en el primer down del drive ofensivo de los Packers haciendo burla de Rodgers. Imitó el gesto con el que el 12 celebra sus TD: el del cinturón de campeón.
El drive no terminó en esa jugada, evidentemente (que diría Zanoni). Siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y siguió. Y así acabó:
Moraleja: si estás perdiendo por 14 puntos, si el ataque rival te está destrozando, si todavía ese drive no está muerto, no intentes ridiculizar al jugador que está protagonizando una noche épica.
Del primero de los partidos, cómo olvidarnos de Anquan Boldin y T.J. Houshmandzadeh. Receptores de primera categoría, por lo menos salarial, que en Heinz Field mostraron poco y lo poco que mostraron fue penoso. Ese drop de Houshmandzadeh para terminar la temporada es un final que la defensa de los Ravens no merecía.
No incluiré a ningún jugador ni unidad del partido de Foxborough. No creo que nadie de los Patriots lo merezca y menos aún de los Jets. Alguno podría argumentar que el ataque de New England no estuvo a la altura. Que Brady no respondió cuando más se le necesitaba. Es verdad que Brady no estuvo al nivel de MVP que nos tenía acostumbrado. Pero también lo es que la defensa de los Jets estuvo espectacular. Una planificación y ejecución defensiva brillante. Hay que darles crédito por ello en vez de poner a parir a los Pats.
Decisión estúpida de la semana
Podríamos hablar de que Shonn Greene no se arrodilló en la yarda 1 a falta de minuto y medio para terminar el Pats-Jets, cuando de haberlo hecho los Jets se habrían asegurado la victoria y no habrían dado opción al milagro de los Patriots, pero eso habría sido una decisión muy inteligente. Lo no muy inteligente no puede ser calificado como estúpido, así que buscaré otra jugada.
¿El fake punt fallido de los Patriots? No, también me parecería injusto. Me gustan las decisiones valientes, y aunque la ejecución fuese pésima, la decisión en sí no me parece estúpida.
Sí es estúpido dejar de disputar un balón que está en el suelo cuando los árbitros no han señalado nada. Si no pitan, la jugada no se ha terminado. Es estúpido por parte de quienes se quedan quietos y muy inteligente por parte del jugador que está cuco para aprovecharse de ello. Un cero para todos (sobre todo para Foster y Ngata) y un once para Cory Redding.
Segundo clasificado, Pete Carroll, por su decisión de chutar un field goal cuando su equipo perdía por 28 puntos en a falta de 1:28 para terminar el tercer cuarto. Un field goal en esos momentos no sirve para absolutamente nada. Bueno, sirve para anunciar a los cuatro vientos que das el partido por perdido y que prefieres no ver cómo tu marcador se queda en cero. ¿Que los Seahawks eran claramente inferiores? Por supuesto. ¿Que el cuarto down probablemente habría terminado en turnover? También. Pero tenían que haberlo intentado. Cobardes.
Ah, mención de honor a Mike Martz por la jugada del pase de Matt Forté.
Marcar esa jugada con el partido casi asegurado es de sobrado. Demasiado sobrado, creo yo. Y una manera de intentar resucitar un partido que estaba muerto.
El próximo fin de semana: finales de conferencia
Ya se empiezan a escuchar las voces de protesta. Las denominaciones son importantes. No deben ser arbitrarias. Cuidemos la corrección léxica. ¿Por qué la llaman ronda divisional si no tiene nada que ver con enfrentamientos divisionales? Que las llamen semifinales de conferencia. Lo dice Peter King en su MMQB y tiene toda la razón. El próximo fin de semana, enfrentamiento divisional. Pero no es la ronda divisional, sino la final de conferencia. El choque más importante de entre los más repetidos.
Sí, tenemos ya el menú del próximo domingo. Malos horarios para España. Mi plan es dormir toda la tarde, cuanto sea posible, para poder ver íntegramente y en directo las dos finales. Qué dos finales.
A las 21.00 del domingo (hora peninsular española), Chicago Bears-Green Bay Packers. El partido más repetido en toda la historia del fútbol americano profesional. En 181 ocasiones se han enfrentado. Desde 1921. Pero, muy sorprendentemente, solo en 1 de las 181 veces que jugaron Bears y Packers el partido era de playoff. Fue en 1941. En Chicago. Ganaron los Bears. Brett Favre hizo un buen partido, pero una terrible intercepción en el último drive del 4.º cuarto, con el partido empatado, terminó en touchdown y partido para Chicago...
A las 00.30 ya del lunes en la península ibérica (bueno, en Portugal todavía domingo), Pittsburgh Steelers-New York Jets. Revancha del partido de temporada regular que ganaron los Jets. Pero entonces cierto jugador que tiene asegurado su pelo en un millón de dólares no estaba.
Qué larga se va a hacer la espera. Pero me despido con buenas noticias para los abonados a Digital+: ambos partidos irán en HD. El primero también por Sportmanía (o al menos eso dicen hoy, a saber qué dirán mañana o pasado), así que los abonados a otras plataformas también estáis de enhorabuena (insisto, por ahora).
viernes, 14 de enero de 2011
Odio, euforia y suerte: ante la ronda divisional
En primer lugar, muchas gracias a todos por los elogios por mi anterior artículo. Ya comenté en Twitter que no me siento especialmente orgulloso de él. El motivo no es falsa modestia, lo digo con sinceridad. Es porque el artículo trata de cuestiones conexas, pero ajenas al tema principal del blog. Y tampoco creo que pueda presumir por un artículo en el que, en resumidas cuentas, vengo a decir de forma más o menos razonada que la prensa deportiva española es una puta mierda, como la liga de fútbol doméstica que se han cargado (y que sobre la NFL tenemos menos pero mejor información). No, no mola, aunque me alegro de ver que mucha gente, de todos los colores, comparte mi opinión.
En cualquier caso, otra vez, muchas gracias a todos. Estoy impresionado por la cantidad de visitas que ha tenido el blog desde la publicación del artículo de marras (el día después se superaron las 1000 páginas vistas, cuando normalmente rondan las 500 en un buen día) y en menos de dos días ya es el artículo más leído del blog en toda su (todavía) corta historia. Me han sorprendido mucho las reacciones de todos. También os digo, como le comenté a mi novia (que censuró un poco --muy poco-- el artículo antes de que lo publicase) que esperaba bastantes reprimendas por mis salidas de tono. Se ve que no soy el único que está hasta los huevos de tanta basura.
Un par de cuestiones finales: aunque tantos estemos tan hartos, hay que ser realistas. Creo que la mierda deportiva, igual que la televisiva, está aquí para quedarse. Creado el monstruo, es muy difícil, si no imposible, acabar con él. No soy periodista, pero me temo que en ese mundillo, que conozco poco (pero algo), los enchufes están al orden del día, y el poder establecido es difícilmente modificable. Por eso, creo que difícilmente nos libraremos de nuestros queridos periodistas de referencia. El otro tema es que no volveré a decir ni escribir "el" Osasuna.
Tema cerrado. Vamos con lo que nos espera este fin de semana, que no es poco. Este fin de semana disfrutaremos de la ronda divisional de los playoffs. Antes de estos partidos, unas reflexiones sobre el odio, la euforia y la suerte que me gustaría compartir con vosotros como previa a los cuatro partidos.
* * *
1.- Odio
(Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Hateful (odio) de The Clash:
Well, I got a friend who's a man
What man?
The man who keeps me from the lovely
He gives me what I need
What you need? What you got?
I need it all so badly
Oh, anything I want, he gives it to me
Anything I want he gives it, but not for free
It's hateful
And it's paid for and I'm so grateful to be nowhere
This year I've lost some friends
Some friends? What friends?
I dunno, I ain't even noticed
You see, I gotta go out again
Again? My friend
I gotta see that mainman
I killed all my nerves
My nerves? What swerves?
And I can't drive so steady
I've lost my memory
My mind? Behind!
I can't see so clearly
El odio, que da todo lo que uno desea. Hay que pagar un precio: se pierden amigos, se pierde la cordura, pero lo da todo. El odio.
¿Tan malo es el odio? Depende de cómo se encauce. Repito lo que escribí, tomado del foro no oficial del Estu, hace unas semanas. Porque yo soy una persona que dicen que odio a mucha gente, pero a mucha gente que no conozco personalmente. "Odiar es sano, si es de ese modo. Es inherente al ser humano, es como el amor. Yo nunca me he pegado con nadie. Conozco a muchos "viva la gentes" y "odiar es malo" que cada dos por tres están a hostias, o de broncas con la novia o los colegas. Por decirlo así, yo odio a gente que no me importa lo más mínimo, para poder así "amar" más a gente que sí me importa. En el fondo es como el pitorrito de una olla a presión, el equilibrio para que los garbanzos estén en condiciones óptimas".
Sin embargo, como es evidente, generalmente el odio no genera más que desgracias. Ya lo decía Yoda, el miedo es el camino hacia el Lado Oscuro: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. El odio es, casi siempre, pernicioso.
La estructura de la NFL, conformada por ocho divisiones, incrementa la rivalidad entre los equipos que comparten división. Cada uno de esos rivales se enfrentan, al menos, dos veces al año entre sí. Pueden también encontrarse en playoffs. Muchos golpes, muchas ganas de vencer al rival, mucha frustración generada en caso de derrota y muchas ganas de venganza. Frecuentemente esa rivalidad se transforma en odio.
En esta "ronda divisional" (así la llaman en la NFL, aunque bien podría denominarse "semifinal de conferencia") tenemos dos enfrentamientos intradivisionales. En ambos el odio ya ha aflorado. En un caso, se trata de un odio relativamente sano, o por lo menos, más noble. En el otro, encontramos un odio ruin y traicionero, que llega al plano personal. En el primer odio, por lo menos se respeta al rival; en el segundo, se pierde todo tipo de respeto.
El primer tipo de odio es el que creo que se profesan Steelers y Ravens. Tampoco nos engañemos, que al fin y al cabo es odio. Ambos equipos se tienen muchas ganas. El odio se viene fraguando en muchos enfrentamientos. A principios del mes de agosto escribía que, de entre los rivales de la AFC Oeste, que históricamente tienen motivos para llevarse mal, los que más ganas se tienen son Pittsburgh y Baltimore. Decía entonces que puede que a día de hoy la rivalidad más violenta y encarnizada sea la de Steelers y Ravens, que aunque carecen de vínculos históricos comunes, han disputado choques plagados de rudeza innecesaria en los últimos años.
Una de las acciones que ha contribuido a construir este odio es este placaje salvaje de Ryan Clark a Willis McGahee.
Digo que ese odio es "sano" porque los rivales descargan sus tensiones en el terreno de juego. Son partidos plagados de violencia, pero la violencia se queda en el propio campo. Aunque se odian, fuera del campo se respetan e incluso últimamente se admiran. Precisamente Ryan Clark, el autor del salvaje placaje anterior, antes del segundo de los enfrentamientos de la pasada temporada regular, manifestaba que no odiaba particularmente a los Ravens, y que, de hecho, como muestra de respeto hacia ellos, si no pudiese jugar en los Steelers, le gustaría hacerlo en los Ravens. "I don't particularly hate them. In fact, the ultimate respect I can give them is if I couldn't play for Pittsburgh, I'd want to play for Baltimore". Eso sí, pedía que no se interpretasen sus declaraciones como que quería jugar en los Ravens.
Con anterioridad, antes del primero de los partidos de la temporada, Ray Lewis y Ben Roethlisberger se intercambiaron mensajes de apoyo. Decía Lewis que quería animar a Roethlisberger, ya que entendía la situación en la que se encontraba, parecida a la que vivió él cuando fue investigado por un caso de homicidio. Pero bueno, no todos son mensajes de paz y amor. Terrell Suggs colgó una foto en Twitter con esta provocativa camiseta:
Vamos, que se odian, pero se respetan. Y la igualdad es máxima. Os lo comenté tras su partido de la decimotercera jornada. Baltimore y Pittsburgh se han enfrentado 4 veces en las últimas 2 temporadas. Igualdad absoluta. Baltimore gana 2 veces, Pittsburgh otras 2. Baltimore consigue un total de 67 puntos, Pittsburgh otros 67. Baltimore anota 7 touchdowns y 6 field goals, Pittsburgh 7 touchdowns y 6 field goals.
Advertidos estáis: en el primer partido de la divisional round habrá mucha sangre e igualdad. La clave, como siempre sucede cuando hablamos de Baltimore y Pittsburgh, estará en las defensas. La que se muestre más firme y oportunista probablemente llevará al éxito a su equipo. Y que nadie se fíe de la ventaja de campo de los Steelers: esta temporada Baltimore venció en Pittsburgh y Pittsburgh en Baltimore.
En el otro enfrentamiento intradivisional de la AFC, el odio es menos sano. El tema viene de lejos. Aunque esta semana el que ha comenzado las hostilidades fue Antonio Cromartie, de los Jets, creo que el que tiró la primera piedra durante la pretemporada fue Tom Brady. Coincidiendo con la emisión de la serie documental Hard Knocks, que mostraba lo que sucedía en el training camp de los Jets, Brady dijo que no la veía porque odiaba a los Jets. A continuación Rex Ryan dijo que no le gustaba Tom Brady, aunque lo respetaba (?).
Esta semana, Cromartie profirió unos cuantos insultos hacia Brady. Dijo que Brady era un capullo (asshole). El insulto vino cuando se le preguntó a Cromartie por un gesto que hizo Brady en el partido que ganaron los Pats por 45-3 a los Jets tras anotar un touchown, cuando habría señalado a la banda de los Jets. Brady negó haber hecho eso, dice que no es su estilo. Y que responderán en el terreno de juego.
Además de las poco elegantes declaraciones de Cromartie, el entrenador más bocazas de la NFL, Rex Ryan, ha dicho que su enfrentamiento con Belichick era algo personal. Lo mismo que dijo antes del partido de primera ronda contra los Colts, aunque en ese caso se refería a Peyton Manning. Como le dio suerte, parece que repite. Un bocazas. El fin no justifica los medios, Rex.
Y para terminar de calentar las cosas, aunque de un modo más sibilino e ingenioso, Wes Welker no paró de hacer referencias a pies o a dedos de los pies durante su rueda de prensa. Recordaréis que Rex Ryan se vio envuelto en un pequeño escándalo hace unas semanas en relación con su supuesto fetichismo por los pies de su esposa. Un poco de maldad por parte de Welker:
En temporada regular, un partido para cada uno. En el primero, se impusieron los Jets en New Jersey. En el segundo, los Patriots humillaron al equipo de Ryan. Tanta provocación, tanto odio, hizo que los Patriots no mostrasen misericordia alguna frente a un rival vencido. No levantaron el pie del acelerador. 45-3.
¿Dónde estará la clave el próximo domingo? Probablemente en la defensa de los Jets. Si consigue contener al mejor ataque de la NFL, que lleva y cuenta con el quarterback más en forma de la competición, además de otros jugadores ansiosos por demostrar lo que pueden hacer, los Jets tendrán alguna opción. Si los Patriots vuelven a pasar de 30 puntos, dudo mucho que el ataque de los Jets pueda estar a la altura.
* * *
2.- Euforia
(Del gr. εὐφορία, fuerza para llevar o soportar).
1. f. Capacidad para soportar el dolor y las adversidades.
2. f. Sensación de bienestar, resultado de una perfecta salud o de la administración de medicamentos o drogas.
3. f. Estado de ánimo propenso al optimismo.
Aficionados de equipos que vencieron en su partido de wild card: sed prudentes. La experiencia nos muestra que en muchas ocasiones la euforia se dispara con respecto de estos equipos. Dado que se enfrentan a rivales que vienen de una semana de descanso y que, frecuentemente, terminan la temporada sin forzar (porque suelen tener asegurado el first-round bye), nos olvidamos de que estos rivales son muy buenos. Y claro, llegan estos equipos vencedores desde la wild card round y el equipo que juega en casa les recuerda que por algo son el cabeza de serie número 1 o 2 de la conferencia.
¿Ejemplos? La temporada pasada encontramos en los playoffs de la NFC un par de ellos. Arizona y Dallas vencieron en sus respectivos partidos de primera ronda. Se enfrentaban frente a los Saints y los Vikings, respectivamente, equipos que habían levantado el pie del acelerador a final de temporada. Muchos pronósticos se alineaban con los red-hot Cardinals y Cowboys. Y llegaron los números 1 y 2 de la NFC y les recordaron que se habían ganado su plaza por algún motivo. Los eufóricos equipos de wild card cayeron con estrépito.
Esto lo comento al hilo del Falcons-Packers. Espero fervientemente que no suceda lo que relato en los anteriores párrafos, pero el hype, las altas expectativas con las que sale Green Bay de la primera ronda, me recuerdan a cómo salieron Arizona y Dallas el pasado año. La mayoría de analistas están dando a los Packers como favoritos para este partido. Se basan, entre otros argumentos, en que el enfrentamiento de regular season fue muy igualado, y entonces los Packers no contaban con un juego de carrera en el que apoyarse. Ahora está Starks, el sorprendente novato que superó las 120 yardas de carrera en Philadelphia. Pero ojo porque, como ya dije, Starks hizo un muy buen partido contra San Francisco en la regular season y la semana siguiente estuvo inoperante contra Detroit. En un partido en el que la línea ofensiva de Green Bay se vio superada por los pass rushers de Detroit. Penetration everywhere, que decían los comentaristas de aquel partido.
La clave, como ya comenté más de una vez, creo que estará en la línea de scrimmage. Si la línea ofensiva de los Falcons, una de las mejores de la NFL, rinde a la altura de la temporada regular y repite el partido que realizó contra los Packers en la 12.ª jornada, probablemente Atlanta volverá a ganar. Turner tendrá espacios para correr y Ryan estará muy cómodo para pasar. Recordemos que en el partido de regular season Ryan completó 24 de sus 28 lanzamientos. Los blitzes (considerando como tales las situaciones en las que cinco o más defensores intentaban presionar al pasador) no funcionaron entonces: Ryan completó 10 de sus 12 pases. Ningún big play pero muchos pases seguros con los que mover las cadenas.
Si el ataque de Atlanta funciona, la esperanza de Green Bay es que su ataque lo haga aún mejor. Un shootout. Para eso, necesitará que su línea ofensiva dé tiempo a Rodgers para pasar y abra huecos al backfield para correr. Si no, Green Bay seguramente recurrirá a las formaciones de 5 receptores utilizadas en el partido de regular season. Formaciones arriesgadas y que apuestan todo al pase, pero que funcionaron entonces. Eso sí, como los receptores de los Packers sigan cometiendo drops (dejar caer pases) lo pagarán caro. En cualquier caso, sospecho que quien domine la línea vencerá. Y no os dejéis llevar por la euforia de la primera ronda. Los Falcons son el primer clasificado de la NFC por algo, juegan en casa, donde solo perdieron un partido en toda la temporada y donde, cuando Matt Ryan es su quarterback titular, presentan un balance de 19-1.
* * *
3.- Suerte
(Del lat. sors, sortis).
1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.
2. f. Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede. Juan tiene mala suerte. Libro de buena suerte.
3. f. Suerte favorable. Dios te dé suerte. Juan es hombre de suerte.
4. f. Casualidad a que se fía la resolución de algo. Elegir caudillo por suerte. Decídalo la suerte.
5. f. Sorteo que se hace para elegir los mozos destinados a cubrir el cupo del servicio militar.
6. f. Aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas. Ignoro cuál será mi suerte. Fiar a hombres incapaces la suerte del Estado.
7. f. Estado, condición. Mejorar la suerte del pueblo. Hombre de baja suerte.
8. f. Cada uno de ciertos medios casuales empleados antiguamente para adivinar lo por venir. Son las más célebres las llamadas suertes de Homero, u homéricas; de Virgilio, o virgilianas, o de los santos, las cuales consistían en abrir al acaso las obras de estos poetas o la Sagrada Escritura e interpretar las primeras palabras que se ofrecían a la vista.
9. f. Género o especie de algo. Feria de toda suerte de ganados.
10. f. Manera o modo de hacer algo.
11. f. Como contrapuesto al azar en los dados y otros juegos, puntos con que se gana o acierta.
12. f. En la lidia taurina, cada uno de los lances.
13. f. En la lidia taurina, cada uno de los actos ejecutados por el diestro, especialmente cada uno de los tercios en que se divide la lidia. Suerte de varas.
14. f. Parte de tierra de labor, separada de otra u otras por sus lindes.
15. f. U. con los ordinales primera, segunda, tercera, etc., para designar calidad respectiva de los géneros o de otra cosa.
16. f. Impr. Conjunto de tipos fundidos en una misma matriz.
17. f. Arg., Bol. y Ur. carne.
18. f. Perú. Billete de lotería.
19. f. ant. En el comercio, capital, hacienda, caudal.
Y terminamos con la suerte. Sé que las autocitas son poco elegantes y algo narcisistas, pero, una vez más, os recuerdo lo que comentaba sobre la importancia de la suerte para llegar al triunfo. Sí, suerte, lisa y llanamente. Todo equipo ganador necesita una dosis de suerte, porque raro es que no se vea contra las cuerdas en algún momento de la temporada. Como diría Arsenio Iglesias, qué duda cabe.
Hay ejemplos a patadas de esto, y en todos los deportes. En fútbol, qué sería del Barça del triplete si Iniesta no mete ese gol en Stanford Bridge en el último minuto (o si el árbitro hubiese pitado alguno de los penaltis cometidos por el Barça ese partido, y el Chelsea lo hubiese metido --esta última parte se les olvida a muchos cuando se habla de los partidos robados porque no se pitan penaltis: los penaltis a veces se fallan, que nos lo digan a los del Dépor--); el mismo Barça gana tres ligas consecutivas en la última jornada gracias a que el líder no gana (las dos ligas de Tenerife y la del famoso penalti). La selección española gana la Eurocopa gracias a que Casillas está más inspirado que Buffon en una tanda de penaltis (la lotería futbolística por antonomasia). Coño, que Grecia ganó una Eurocopa, y ese era un equipo infame, cómo iba a ganarla sino de suerte. En baloncesto, la selección española es campeona del mundo gracias a que Andrés Nocioni falla un triple absolutamente solo desde una esquina.
Y en football, pues lo mismo, ejemplos a patadas. (...) Una de las más afortunadas (y polémicas) jugadas de la historia de la NFL, la inmaculada recepción. ¿Recordáis el partido de la Tuck Rule? Tampoco hay que remontarse a tiempos tan pasados. Los últimos tres campeones de la Super Bowl, Saints, Steelers y Giants, han estado alguna vez más fuera que dentro; tanto, que su derrota era casi segura en algún momento de la postemporada. Los Giants ganan la Super Bowl gracias a que David Tyree consigue una increíble recepción apoyándose su casco en una jugada en la que Eli Manning se libra del sack milagrosamente (estos Giants también tuvieron su dosis de suerte en la final de la NFC, donde el amigo Brett lanzó una intercepción en la prórroga que permitió a los de East Rutherford recuperar el balón y chutar el field goal ganador); los Steelers tenían la Super Bowl perdida después del touchdown de Larry Fitzgerald en los últimos minutos del 4.º cuarto de la Super Bowl, y la posición de campo desde la que empiezan el drive ganador era pésima, pegada a su propia end zone. Incluso cometieron un holding que les retrasó 10 yardas en uno de los downs. Los últimos campeones, los Saints, tenían el partido perdido: con empate en el marcador, los Vikings estaban en field goal range, y sucede lo increíble: saltan 12 jugadores al huddle, por lo que se les penaliza con 5 yardas, lo que les saca de field goal range y les obliga a arriesgar algo más en la elección de la jugada. Entonces, Brett hace lo mismo que en su último pase con los Packers y con los Jets: lanza una intercepción más que unir a su récord histórico de la NFL. El partido va a la prórroga, los Saints ganan el cara o cruz y consiguen el field goal ganador. Tres golpes de suerte seguidos.
Suerte, suerte, suerte. Siempre necesitas algo de suerte, porque por bueno que seas, en algún momento te verás jodido.
Bears y Seahawks son, junto con Jets y Falcons (por sus "huidas" en los últimos segundos de partido), los equipos que han tenido más suerte en lo que llevamos de temporada. Lo que les hace especialmente peligrosos, nadie más temible que un equipo aliado con la suerte. Y en playoffs han tenido también la suerte de encontrarse. Están encantados de ello, seguro. Los Bears han tenido la fortuna de conseguir el first-round bye a pesar de que es como poco discutible que sean uno de los mejores dos equipos de la NFC (personalmente, no creo que estén ni entre los cuatro mejores, pero esa es otra discusión). Los Seahawks han tenido la suerte de estar encuadrados en una división barata, en la más barata de la historia, y de depender de sí mismos para ganarla a falta de una jornada cuando presentaban un balance de 6-9. Y de jugar un primer partido en su casa. Y de jugar frente a uno de los pocos rivales que no les ha destrozado fuera de Seattle en temporada regular. No solo eso, sino que los Seahawks ya vencieron en Chicago. Encantados de conocerse, menuda suerte.
Podríamos comentar las virtudes de la defensa de Chicago, la debilidad de su línea ofensiva, el peligro que entrañan los retornos de Devin Hester (por parte de los Bears) y Leon Washington (Seahawks), de lo poco fiables que resultan Hasselbeck y Cutler, de lo irregulares que son Matt Forté y Marshawn Lynch... Pero en un partido en el que se enfrentan los dos equipos más suertudos de la NFL, quién va a ganar, ¡pues el que tenga más suerte!
* * *
Que disfrutéis del fin de semana. Yo ya estoy preparando la fiesta del sábado noche en mi casa. Disfrutad como si lo fueran a prohibir. Y nunca mejor dicho, porque en estos momentos las probabilidades de cierre patronal (es decir, de que no haya NFL el próximo año o por lo menos no se dispute la temporada íntegra) son bastante altas.
Recuerdo los horarios y canales. Ojo porque según acaba de anunciar Mariano Tovar en su blog los partidos del domingo irán por Multideporte en vez de por Sportmanía. Pésima noticia para abonados de Imagenio, Ono y plataformas similares que solo cuentan con Sportmanía. Una putada. Y encima, por culpa de la NBA, ninguno de los partidos del domingo irán en HD. Ea.
Sábado:
22.30 (hora peninsular española): Steelers-Ravens, por Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
2.00 (h.p.e.): Falcons-Packers, por Sportmanía y Canal+ Deportes HD.
Domingo:
19.00 (h.p.e.): Bears-Seahawks, por Multipantalla 1 (supongo que dial 180 de Digital+).
22.30 (h.p.e.): Patriots-Jets, por Multipantalla 4 (supongo que dial 183 de Digital+).
En cualquier caso, otra vez, muchas gracias a todos. Estoy impresionado por la cantidad de visitas que ha tenido el blog desde la publicación del artículo de marras (el día después se superaron las 1000 páginas vistas, cuando normalmente rondan las 500 en un buen día) y en menos de dos días ya es el artículo más leído del blog en toda su (todavía) corta historia. Me han sorprendido mucho las reacciones de todos. También os digo, como le comenté a mi novia (que censuró un poco --muy poco-- el artículo antes de que lo publicase) que esperaba bastantes reprimendas por mis salidas de tono. Se ve que no soy el único que está hasta los huevos de tanta basura.
Un par de cuestiones finales: aunque tantos estemos tan hartos, hay que ser realistas. Creo que la mierda deportiva, igual que la televisiva, está aquí para quedarse. Creado el monstruo, es muy difícil, si no imposible, acabar con él. No soy periodista, pero me temo que en ese mundillo, que conozco poco (pero algo), los enchufes están al orden del día, y el poder establecido es difícilmente modificable. Por eso, creo que difícilmente nos libraremos de nuestros queridos periodistas de referencia. El otro tema es que no volveré a decir ni escribir "el" Osasuna.
Tema cerrado. Vamos con lo que nos espera este fin de semana, que no es poco. Este fin de semana disfrutaremos de la ronda divisional de los playoffs. Antes de estos partidos, unas reflexiones sobre el odio, la euforia y la suerte que me gustaría compartir con vosotros como previa a los cuatro partidos.
* * *
1.- Odio
(Del lat. odĭum).
1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
Hateful (odio) de The Clash:
Well, I got a friend who's a man
What man?
The man who keeps me from the lovely
He gives me what I need
What you need? What you got?
I need it all so badly
Oh, anything I want, he gives it to me
Anything I want he gives it, but not for free
It's hateful
And it's paid for and I'm so grateful to be nowhere
This year I've lost some friends
Some friends? What friends?
I dunno, I ain't even noticed
You see, I gotta go out again
Again? My friend
I gotta see that mainman
I killed all my nerves
My nerves? What swerves?
And I can't drive so steady
I've lost my memory
My mind? Behind!
I can't see so clearly
El odio, que da todo lo que uno desea. Hay que pagar un precio: se pierden amigos, se pierde la cordura, pero lo da todo. El odio.
¿Tan malo es el odio? Depende de cómo se encauce. Repito lo que escribí, tomado del foro no oficial del Estu, hace unas semanas. Porque yo soy una persona que dicen que odio a mucha gente, pero a mucha gente que no conozco personalmente. "Odiar es sano, si es de ese modo. Es inherente al ser humano, es como el amor. Yo nunca me he pegado con nadie. Conozco a muchos "viva la gentes" y "odiar es malo" que cada dos por tres están a hostias, o de broncas con la novia o los colegas. Por decirlo así, yo odio a gente que no me importa lo más mínimo, para poder así "amar" más a gente que sí me importa. En el fondo es como el pitorrito de una olla a presión, el equilibrio para que los garbanzos estén en condiciones óptimas".
Sin embargo, como es evidente, generalmente el odio no genera más que desgracias. Ya lo decía Yoda, el miedo es el camino hacia el Lado Oscuro: el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. El odio es, casi siempre, pernicioso.
La estructura de la NFL, conformada por ocho divisiones, incrementa la rivalidad entre los equipos que comparten división. Cada uno de esos rivales se enfrentan, al menos, dos veces al año entre sí. Pueden también encontrarse en playoffs. Muchos golpes, muchas ganas de vencer al rival, mucha frustración generada en caso de derrota y muchas ganas de venganza. Frecuentemente esa rivalidad se transforma en odio.
En esta "ronda divisional" (así la llaman en la NFL, aunque bien podría denominarse "semifinal de conferencia") tenemos dos enfrentamientos intradivisionales. En ambos el odio ya ha aflorado. En un caso, se trata de un odio relativamente sano, o por lo menos, más noble. En el otro, encontramos un odio ruin y traicionero, que llega al plano personal. En el primer odio, por lo menos se respeta al rival; en el segundo, se pierde todo tipo de respeto.
El primer tipo de odio es el que creo que se profesan Steelers y Ravens. Tampoco nos engañemos, que al fin y al cabo es odio. Ambos equipos se tienen muchas ganas. El odio se viene fraguando en muchos enfrentamientos. A principios del mes de agosto escribía que, de entre los rivales de la AFC Oeste, que históricamente tienen motivos para llevarse mal, los que más ganas se tienen son Pittsburgh y Baltimore. Decía entonces que puede que a día de hoy la rivalidad más violenta y encarnizada sea la de Steelers y Ravens, que aunque carecen de vínculos históricos comunes, han disputado choques plagados de rudeza innecesaria en los últimos años.
Una de las acciones que ha contribuido a construir este odio es este placaje salvaje de Ryan Clark a Willis McGahee.
Digo que ese odio es "sano" porque los rivales descargan sus tensiones en el terreno de juego. Son partidos plagados de violencia, pero la violencia se queda en el propio campo. Aunque se odian, fuera del campo se respetan e incluso últimamente se admiran. Precisamente Ryan Clark, el autor del salvaje placaje anterior, antes del segundo de los enfrentamientos de la pasada temporada regular, manifestaba que no odiaba particularmente a los Ravens, y que, de hecho, como muestra de respeto hacia ellos, si no pudiese jugar en los Steelers, le gustaría hacerlo en los Ravens. "I don't particularly hate them. In fact, the ultimate respect I can give them is if I couldn't play for Pittsburgh, I'd want to play for Baltimore". Eso sí, pedía que no se interpretasen sus declaraciones como que quería jugar en los Ravens.
Con anterioridad, antes del primero de los partidos de la temporada, Ray Lewis y Ben Roethlisberger se intercambiaron mensajes de apoyo. Decía Lewis que quería animar a Roethlisberger, ya que entendía la situación en la que se encontraba, parecida a la que vivió él cuando fue investigado por un caso de homicidio. Pero bueno, no todos son mensajes de paz y amor. Terrell Suggs colgó una foto en Twitter con esta provocativa camiseta:
Vamos, que se odian, pero se respetan. Y la igualdad es máxima. Os lo comenté tras su partido de la decimotercera jornada. Baltimore y Pittsburgh se han enfrentado 4 veces en las últimas 2 temporadas. Igualdad absoluta. Baltimore gana 2 veces, Pittsburgh otras 2. Baltimore consigue un total de 67 puntos, Pittsburgh otros 67. Baltimore anota 7 touchdowns y 6 field goals, Pittsburgh 7 touchdowns y 6 field goals.
Advertidos estáis: en el primer partido de la divisional round habrá mucha sangre e igualdad. La clave, como siempre sucede cuando hablamos de Baltimore y Pittsburgh, estará en las defensas. La que se muestre más firme y oportunista probablemente llevará al éxito a su equipo. Y que nadie se fíe de la ventaja de campo de los Steelers: esta temporada Baltimore venció en Pittsburgh y Pittsburgh en Baltimore.
En el otro enfrentamiento intradivisional de la AFC, el odio es menos sano. El tema viene de lejos. Aunque esta semana el que ha comenzado las hostilidades fue Antonio Cromartie, de los Jets, creo que el que tiró la primera piedra durante la pretemporada fue Tom Brady. Coincidiendo con la emisión de la serie documental Hard Knocks, que mostraba lo que sucedía en el training camp de los Jets, Brady dijo que no la veía porque odiaba a los Jets. A continuación Rex Ryan dijo que no le gustaba Tom Brady, aunque lo respetaba (?).
Esta semana, Cromartie profirió unos cuantos insultos hacia Brady. Dijo que Brady era un capullo (asshole). El insulto vino cuando se le preguntó a Cromartie por un gesto que hizo Brady en el partido que ganaron los Pats por 45-3 a los Jets tras anotar un touchown, cuando habría señalado a la banda de los Jets. Brady negó haber hecho eso, dice que no es su estilo. Y que responderán en el terreno de juego.
Además de las poco elegantes declaraciones de Cromartie, el entrenador más bocazas de la NFL, Rex Ryan, ha dicho que su enfrentamiento con Belichick era algo personal. Lo mismo que dijo antes del partido de primera ronda contra los Colts, aunque en ese caso se refería a Peyton Manning. Como le dio suerte, parece que repite. Un bocazas. El fin no justifica los medios, Rex.
Y para terminar de calentar las cosas, aunque de un modo más sibilino e ingenioso, Wes Welker no paró de hacer referencias a pies o a dedos de los pies durante su rueda de prensa. Recordaréis que Rex Ryan se vio envuelto en un pequeño escándalo hace unas semanas en relación con su supuesto fetichismo por los pies de su esposa. Un poco de maldad por parte de Welker:
En temporada regular, un partido para cada uno. En el primero, se impusieron los Jets en New Jersey. En el segundo, los Patriots humillaron al equipo de Ryan. Tanta provocación, tanto odio, hizo que los Patriots no mostrasen misericordia alguna frente a un rival vencido. No levantaron el pie del acelerador. 45-3.
¿Dónde estará la clave el próximo domingo? Probablemente en la defensa de los Jets. Si consigue contener al mejor ataque de la NFL, que lleva y cuenta con el quarterback más en forma de la competición, además de otros jugadores ansiosos por demostrar lo que pueden hacer, los Jets tendrán alguna opción. Si los Patriots vuelven a pasar de 30 puntos, dudo mucho que el ataque de los Jets pueda estar a la altura.
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2.- Euforia
(Del gr. εὐφορία, fuerza para llevar o soportar).
1. f. Capacidad para soportar el dolor y las adversidades.
2. f. Sensación de bienestar, resultado de una perfecta salud o de la administración de medicamentos o drogas.
3. f. Estado de ánimo propenso al optimismo.
Aficionados de equipos que vencieron en su partido de wild card: sed prudentes. La experiencia nos muestra que en muchas ocasiones la euforia se dispara con respecto de estos equipos. Dado que se enfrentan a rivales que vienen de una semana de descanso y que, frecuentemente, terminan la temporada sin forzar (porque suelen tener asegurado el first-round bye), nos olvidamos de que estos rivales son muy buenos. Y claro, llegan estos equipos vencedores desde la wild card round y el equipo que juega en casa les recuerda que por algo son el cabeza de serie número 1 o 2 de la conferencia.
¿Ejemplos? La temporada pasada encontramos en los playoffs de la NFC un par de ellos. Arizona y Dallas vencieron en sus respectivos partidos de primera ronda. Se enfrentaban frente a los Saints y los Vikings, respectivamente, equipos que habían levantado el pie del acelerador a final de temporada. Muchos pronósticos se alineaban con los red-hot Cardinals y Cowboys. Y llegaron los números 1 y 2 de la NFC y les recordaron que se habían ganado su plaza por algún motivo. Los eufóricos equipos de wild card cayeron con estrépito.
Esto lo comento al hilo del Falcons-Packers. Espero fervientemente que no suceda lo que relato en los anteriores párrafos, pero el hype, las altas expectativas con las que sale Green Bay de la primera ronda, me recuerdan a cómo salieron Arizona y Dallas el pasado año. La mayoría de analistas están dando a los Packers como favoritos para este partido. Se basan, entre otros argumentos, en que el enfrentamiento de regular season fue muy igualado, y entonces los Packers no contaban con un juego de carrera en el que apoyarse. Ahora está Starks, el sorprendente novato que superó las 120 yardas de carrera en Philadelphia. Pero ojo porque, como ya dije, Starks hizo un muy buen partido contra San Francisco en la regular season y la semana siguiente estuvo inoperante contra Detroit. En un partido en el que la línea ofensiva de Green Bay se vio superada por los pass rushers de Detroit. Penetration everywhere, que decían los comentaristas de aquel partido.
La clave, como ya comenté más de una vez, creo que estará en la línea de scrimmage. Si la línea ofensiva de los Falcons, una de las mejores de la NFL, rinde a la altura de la temporada regular y repite el partido que realizó contra los Packers en la 12.ª jornada, probablemente Atlanta volverá a ganar. Turner tendrá espacios para correr y Ryan estará muy cómodo para pasar. Recordemos que en el partido de regular season Ryan completó 24 de sus 28 lanzamientos. Los blitzes (considerando como tales las situaciones en las que cinco o más defensores intentaban presionar al pasador) no funcionaron entonces: Ryan completó 10 de sus 12 pases. Ningún big play pero muchos pases seguros con los que mover las cadenas.
Si el ataque de Atlanta funciona, la esperanza de Green Bay es que su ataque lo haga aún mejor. Un shootout. Para eso, necesitará que su línea ofensiva dé tiempo a Rodgers para pasar y abra huecos al backfield para correr. Si no, Green Bay seguramente recurrirá a las formaciones de 5 receptores utilizadas en el partido de regular season. Formaciones arriesgadas y que apuestan todo al pase, pero que funcionaron entonces. Eso sí, como los receptores de los Packers sigan cometiendo drops (dejar caer pases) lo pagarán caro. En cualquier caso, sospecho que quien domine la línea vencerá. Y no os dejéis llevar por la euforia de la primera ronda. Los Falcons son el primer clasificado de la NFC por algo, juegan en casa, donde solo perdieron un partido en toda la temporada y donde, cuando Matt Ryan es su quarterback titular, presentan un balance de 19-1.
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3.- Suerte
(Del lat. sors, sortis).
1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito o casual. Así lo ha querido la suerte.
2. f. Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede. Juan tiene mala suerte. Libro de buena suerte.
3. f. Suerte favorable. Dios te dé suerte. Juan es hombre de suerte.
4. f. Casualidad a que se fía la resolución de algo. Elegir caudillo por suerte. Decídalo la suerte.
5. f. Sorteo que se hace para elegir los mozos destinados a cubrir el cupo del servicio militar.
6. f. Aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas. Ignoro cuál será mi suerte. Fiar a hombres incapaces la suerte del Estado.
7. f. Estado, condición. Mejorar la suerte del pueblo. Hombre de baja suerte.
8. f. Cada uno de ciertos medios casuales empleados antiguamente para adivinar lo por venir. Son las más célebres las llamadas suertes de Homero, u homéricas; de Virgilio, o virgilianas, o de los santos, las cuales consistían en abrir al acaso las obras de estos poetas o la Sagrada Escritura e interpretar las primeras palabras que se ofrecían a la vista.
9. f. Género o especie de algo. Feria de toda suerte de ganados.
10. f. Manera o modo de hacer algo.
11. f. Como contrapuesto al azar en los dados y otros juegos, puntos con que se gana o acierta.
12. f. En la lidia taurina, cada uno de los lances.
13. f. En la lidia taurina, cada uno de los actos ejecutados por el diestro, especialmente cada uno de los tercios en que se divide la lidia. Suerte de varas.
14. f. Parte de tierra de labor, separada de otra u otras por sus lindes.
15. f. U. con los ordinales primera, segunda, tercera, etc., para designar calidad respectiva de los géneros o de otra cosa.
16. f. Impr. Conjunto de tipos fundidos en una misma matriz.
17. f. Arg., Bol. y Ur. carne.
18. f. Perú. Billete de lotería.
19. f. ant. En el comercio, capital, hacienda, caudal.
Y terminamos con la suerte. Sé que las autocitas son poco elegantes y algo narcisistas, pero, una vez más, os recuerdo lo que comentaba sobre la importancia de la suerte para llegar al triunfo. Sí, suerte, lisa y llanamente. Todo equipo ganador necesita una dosis de suerte, porque raro es que no se vea contra las cuerdas en algún momento de la temporada. Como diría Arsenio Iglesias, qué duda cabe.
Hay ejemplos a patadas de esto, y en todos los deportes. En fútbol, qué sería del Barça del triplete si Iniesta no mete ese gol en Stanford Bridge en el último minuto (o si el árbitro hubiese pitado alguno de los penaltis cometidos por el Barça ese partido, y el Chelsea lo hubiese metido --esta última parte se les olvida a muchos cuando se habla de los partidos robados porque no se pitan penaltis: los penaltis a veces se fallan, que nos lo digan a los del Dépor--); el mismo Barça gana tres ligas consecutivas en la última jornada gracias a que el líder no gana (las dos ligas de Tenerife y la del famoso penalti). La selección española gana la Eurocopa gracias a que Casillas está más inspirado que Buffon en una tanda de penaltis (la lotería futbolística por antonomasia). Coño, que Grecia ganó una Eurocopa, y ese era un equipo infame, cómo iba a ganarla sino de suerte. En baloncesto, la selección española es campeona del mundo gracias a que Andrés Nocioni falla un triple absolutamente solo desde una esquina.
Y en football, pues lo mismo, ejemplos a patadas. (...) Una de las más afortunadas (y polémicas) jugadas de la historia de la NFL, la inmaculada recepción. ¿Recordáis el partido de la Tuck Rule? Tampoco hay que remontarse a tiempos tan pasados. Los últimos tres campeones de la Super Bowl, Saints, Steelers y Giants, han estado alguna vez más fuera que dentro; tanto, que su derrota era casi segura en algún momento de la postemporada. Los Giants ganan la Super Bowl gracias a que David Tyree consigue una increíble recepción apoyándose su casco en una jugada en la que Eli Manning se libra del sack milagrosamente (estos Giants también tuvieron su dosis de suerte en la final de la NFC, donde el amigo Brett lanzó una intercepción en la prórroga que permitió a los de East Rutherford recuperar el balón y chutar el field goal ganador); los Steelers tenían la Super Bowl perdida después del touchdown de Larry Fitzgerald en los últimos minutos del 4.º cuarto de la Super Bowl, y la posición de campo desde la que empiezan el drive ganador era pésima, pegada a su propia end zone. Incluso cometieron un holding que les retrasó 10 yardas en uno de los downs. Los últimos campeones, los Saints, tenían el partido perdido: con empate en el marcador, los Vikings estaban en field goal range, y sucede lo increíble: saltan 12 jugadores al huddle, por lo que se les penaliza con 5 yardas, lo que les saca de field goal range y les obliga a arriesgar algo más en la elección de la jugada. Entonces, Brett hace lo mismo que en su último pase con los Packers y con los Jets: lanza una intercepción más que unir a su récord histórico de la NFL. El partido va a la prórroga, los Saints ganan el cara o cruz y consiguen el field goal ganador. Tres golpes de suerte seguidos.
Suerte, suerte, suerte. Siempre necesitas algo de suerte, porque por bueno que seas, en algún momento te verás jodido.
Bears y Seahawks son, junto con Jets y Falcons (por sus "huidas" en los últimos segundos de partido), los equipos que han tenido más suerte en lo que llevamos de temporada. Lo que les hace especialmente peligrosos, nadie más temible que un equipo aliado con la suerte. Y en playoffs han tenido también la suerte de encontrarse. Están encantados de ello, seguro. Los Bears han tenido la fortuna de conseguir el first-round bye a pesar de que es como poco discutible que sean uno de los mejores dos equipos de la NFC (personalmente, no creo que estén ni entre los cuatro mejores, pero esa es otra discusión). Los Seahawks han tenido la suerte de estar encuadrados en una división barata, en la más barata de la historia, y de depender de sí mismos para ganarla a falta de una jornada cuando presentaban un balance de 6-9. Y de jugar un primer partido en su casa. Y de jugar frente a uno de los pocos rivales que no les ha destrozado fuera de Seattle en temporada regular. No solo eso, sino que los Seahawks ya vencieron en Chicago. Encantados de conocerse, menuda suerte.
Podríamos comentar las virtudes de la defensa de Chicago, la debilidad de su línea ofensiva, el peligro que entrañan los retornos de Devin Hester (por parte de los Bears) y Leon Washington (Seahawks), de lo poco fiables que resultan Hasselbeck y Cutler, de lo irregulares que son Matt Forté y Marshawn Lynch... Pero en un partido en el que se enfrentan los dos equipos más suertudos de la NFL, quién va a ganar, ¡pues el que tenga más suerte!
* * *
Que disfrutéis del fin de semana. Yo ya estoy preparando la fiesta del sábado noche en mi casa. Disfrutad como si lo fueran a prohibir. Y nunca mejor dicho, porque en estos momentos las probabilidades de cierre patronal (es decir, de que no haya NFL el próximo año o por lo menos no se dispute la temporada íntegra) son bastante altas.
Recuerdo los horarios y canales. Ojo porque según acaba de anunciar Mariano Tovar en su blog los partidos del domingo irán por Multideporte en vez de por Sportmanía. Pésima noticia para abonados de Imagenio, Ono y plataformas similares que solo cuentan con Sportmanía. Una putada. Y encima, por culpa de la NBA, ninguno de los partidos del domingo irán en HD. Ea.
Sábado:
22.30 (hora peninsular española): Steelers-Ravens, por Canal+ Deportes y Canal+ Deportes HD.
2.00 (h.p.e.): Falcons-Packers, por Sportmanía y Canal+ Deportes HD.
Domingo:
19.00 (h.p.e.): Bears-Seahawks, por Multipantalla 1 (supongo que dial 180 de Digital+).
22.30 (h.p.e.): Patriots-Jets, por Multipantalla 4 (supongo que dial 183 de Digital+).
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