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jueves, 2 de diciembre de 2010

Quis custodiet ipsos custodes?

La locución latina que da título a esta entrada es un extracto de las Sátiras poeta romano Juvenal. Literalmente, significa "¿quién custodia a los propios custodios?" La frase ha inspirado muchas cosas. Una de ellas, el mejor cómic que he leído. No soy un gran entendido de esa disciplina literaria, pero disfruto mucho con ella. Desde Persépolis, a las historias de Ángel Sefija, pasando por Mafalda o el Superman Rojo, me suele gustar de todo. Pero Watchmen es el mejor. De lejos. Who watches the Watchmen? Si no lo habéis leído, os lo recomiendo fervientemente. El cómic, no la película. La adaptación cinematográfica tiene un comienzo espectacular, pero según avanza la van cagando. El final es denunciable, pero no os lo destripo por si la queréis ver. Alan Moore hizo bien en desmarcarse totalmente de la película. Eso sí, como decía, el principio es brutal. Solo por eso merece la pena la entrada (o el precio del DVD). Si habéis leído el cómic antes, disfrutaréis mucho más de ello:


Dejo los mundos de Alan Moore y Dave Gibbons y vuelvo a la frase de Juvenal. Curiosamente, el contexto original no tiene nada que ver con sus posteriores interpretaciones, tan filosóficamente profundas. Juvenal se refería a que es imposible controlar la conducta de las mujeres porque quienes las vigilan acaban cediendo a sus encantos. Incluso existen teorías alternativas sobre la fidelidad de la versión "oficial". La frase sería un poco diferente (sed quis custodiat Ipsos custodes qui nunc lasciuae furta puellae had mercede silent?). Para que veáis de donde viene esta frase tan profunda y filosófica, os transcribo el contexto íntegro. Versión "oficial": Escucho siempre el reproche de mis amigos: "¡Encierralas, contrólalas!" Pero ¿quien vigila a los vigilantes? ¡Los planes de las esposas comienzan con ellos! Versión alternativa: el plan que mis amigos siempre me advierten que adopte: "¡Encierralas, contrólalas!" Pero ¿quien puede vigilar a los vigilantes? Ellos callan sobre los secretos de las chicas y las obtienen como pago; todo se lo callan. No deja de ser sorprendente que esta mentalidad prevalezca todavía en muchas culturas, y en la nuestra era mayoritaria hasta hace bien poco.

La verdad es que si leyese lo que acabo de escribir en algún otro sitio pensaría que el autor es un erudito. No os engañéis, no lo soy. Conocía la frase por Watchmen, la busqué en Google, terminé en la Wikipedia y ahí encontré esta curiosidad.

La traigo a colación porque esta frase se utiliza para plantearse el problema de quién debe ser el titular del poder en última instancia. La solución teórica y filosóficamente más aceptable parece la separación de poderes. Y venía a hablar de la separación de poderes. De su aplicación en el contexto de la NFL y de los conflictos de interés que existen en su gobierno y administración.

No hace falta ponerese muy pedantes, es de sentido común. Sin embargo, por aquello de que me gusta contar la historia completa, lo hago. La separación de poderes, aunque todos la asociamos a Montesquieu (¿verdad?), es una máxima que se predica desde la Antigua Grecia, y que se extendió con el Imperio Romano. El poder no ha de concentrarse en una única persona, sino que debe separarse en diferentes ramas independientes de modo que exista un equilibrio que garantice, por lo menos, que no se producirán arbitrariedades ni abusos. La típica división: poder ejecutivo (gobierno, que aplica y administra las normas), legislativo (parlamento, que dicta las normas) y judicial (tribunales, que resuelven las controversias).

No obstante, sabemos que aunque la teoría hable de "separación" de poderes y propugne la autonomía e independencia entre ellos, la aplicación práctica suele diferir bastante de los principios elementales de esta filosfía. Casi siempre, el poder termina concentrándose en el ejecutivo. El gobierno también dicta normas, el legislativo suele depender de él, y, si encima, los jueces son elegidos por las personas, el poder termina estando más concentrado de lo que debería en un plano estrictamente teórico. No es nuevo. Ya en 1978 se utilizaba el eufemismo de la "colaboración de poderes", como podéis leer en este artículo de El País de 1978.

La teoría no es caprichosa. Si se pide que el poder esté desconcentrado es por algo. Porque en el sistema de colaboración de poderes, de facto se producen abusos de poder que nadie puede castigar. ¿Quién va a sancionar a un parlamentario cuando es su partido el que ha nombrado al juez que lo va a juzgar? ¿Cómo se va a sancionar a un presidente si días antes de su juicio este ordena aprobar una norma que le dé inmunidad? La concentración del poder siempre da lugar a abusos, que un estado que se pretende vender como democrático y de derecho debe evitar.

No creo que al NFL pretenda ser un ejemplo de organización democrática y de derecho. En Estados Unidos la palabra con la que se llenan siempre la boca es libertad (bueno, lo de democracia también les mola bastante, sobre todo cuando pretenden "exportarla" por las malas). Eso sí, defienden la libertad según para qué cosas. En Futurama lo explican de forma gloriosa:


En la NFL la separación de poderes no parece estar muy de moda. La liga cuenta con un sujeto que hace lo que le viene en gana. Su potestad sancionadora no parece estar sujeta a ningún tipo de norma. Ni en cuanto a la tipificación de las infracciones (por qué actos puede sancionar) ni en cuanto a las sanciones que corresponden (cómo puede sancionarlos). Su mera voluntad vale para imponer castigos. Hablo de Roger Goodell, claro. El comisionado.


Me centraré en su actuación en materia sancionadora. Escapa a toda lógica. Uno de los principios básicos del derecho sancionador, de puro sentido común, es el nullum crimen, nulla poena sine praevia lege: nadie puede ser sancionado si no existe una ley previa que indique que una conducta es punible. Esto tiene diversas consecuencias prácticas, las más sencillas de deducir: que no se puede castigar a nadie si no hay una ley que tipifique claramente su conducta y que no se pueden dictar leyes sancionadoras con carácter retroactivo. Cuando alguien realiza un acto debe conocer (o, al menos poder conocer) que si realiza ese acto será castigado.

Hay quien considera esto más grave que reventarle a un tío la cabeza.
Esto no sucede en la NFL. Las sanciones son totalmente arbitrarias. Lo peor es que casi nadie pide explicaciones. ¿Qué hizo Roethlisberger cuando le cayeron sus 4 partidos de sanción (en un principio 6)? Agachar la cabeza y pedir perdón. Decía Goodell que la actuación de Roethlisberger infringía el Código de Conducta al que están sometidos los jugadores porque estaba probado que había facilitado alcohol a algún menor de 21 años. He buscado por todas partes el dichoso Code of Conduct, pero lamentablemente no es público. De todos modos, en vista de lo que dijo Goodell en su día para justificar una sanción equivalente al 25% de la temporada regular (una auténtica barbaridad), me da la sensación de que la norma adolecía de graves defectos en cuanto a la tipificación de la conducta punible, ya que era de una generalidad absoluta, y que la sanción no estaba delimitada en absoluto. En vista de lo que dice, no tengo dudas:

"It is not enough simply to avoid being found guilty of a crime. Instead, as an employee of the NFL or a member club, you are held to a higher standard and expected to conduct yourself in a way that is responsible, promotes the values upon which the League is based, and is lawful". (Traducción: "No basta evitar ser culpable de un crimen. Al contrario, como empleado de la NFL o miembro de un club, estás sujeto a un estándar superior y se espera que te comportes de manera responsable y que promueva los valores en los que se basa la liga, y de manera legal".)

Un sinsentido. Nadie dice nada, sino lo contrario, apoyan al comisionado.

Esto era solo el principio, claro. Cuando una persona está investida de unas facultades tan amplias, la bola de nieve no hace más que crecer. La falta de proporcionalidad en las sanciones y los abusos no tardan en llegar. Y más que llegarán.

La siguiente tropelía importante llegó con las sanciones por los golpes de la 6.ª jornada de liga. Tras los impactantes (nunca mejor dicho) propinados por James Harrison, Brandon Meriweather y Dunta Robinson, Goodell parece sacar unas nuevas normas sobre placajes permitidos y no permitidos. Digo "parece" porque la NFL dice que no se cambió nada. Se lió parda, como recordaréis. No por los vicios del sistema sancionador, sino por las implicaciones de las nuevas normas en el desarrollo del juego. En el reino de Goodell, quien dicta leyes, juzga delitos y ejecuta decisiones, todo es posible.

La NFL, no obstante, dice que no se cambió ninguna norma. El pasado lunes se publicaba un artículo en la web oficial de la liga en el que se intentaba aclarar (o enmierdar, dependiendo de cómo lo veais) la situación: "There has been no change in rules since the start of the season, only an increase in the level of discipline for violations of existing rules". No ha habido cambio de normas, sino en el nivel de disciplina por infracción de los actuales normas. Eso, hasta donde yo sé, implica un cambio de norma. Si modificas la sanción (el castigo) entiendo que hay una modificación de la ley, aunque sí sería verdad que las reglas del juego seguirían siendo las mismas.

Hace unas semanas se alzó la primera voz disidente. No es fácil que surjan contestatarios, o por lo menos se manifiesten públicamente. Considerando el poder que acumula Goodell, lo más fácil (y prudente) es no incomodar al Rey Sol. Después está el factor intelectual. Los jugadores de football no se caracterizan generalmente por sus aptitudes e inquietudes intelectuales. Es más probable encontrar a un jugador de la NFL en una cárcel que en una biblioteca. Pero Troy Polamalu, además de ser un excelente jugador, demostró ser de los pocos con la valentía y el sentido común suficiente para pedir una separación de poderes en la NFL:

"He's got all the power, and that may be part of the problem. There needs to be some type of separation of power, like our government". (Traducción: "Tiene todo el poder, y eso puede ser parte del problema. Tiene que haber algún tipo de separación de poderes, como en nuestro gobierno".)

La separación de poderes se propugna por motivos de peso. No es algo caprichoso. Polamalu se ha dado cuenta de que debido a la concentración de poder en una sola persona se están perpetrando tropelías que los afectados no deberían consentir. ¿Tan difícil es establecer una suerte de órgano sancionador con la autonomía e independencia suficientes para imponer los castigos? Joder, que el deporte europeo no suele ser ejemplo de buenas prácticas, pero los comités de competición (cuyas decisiones, eso sí, son a veces susceptibles de feroz crítica) son un concepto básico.

Bueno, la NFL dice que existe ese órgano separado. Lo dice en el artículo publicado este lunes pasado que os enlazaba antes:

Any play involving a violation that needs to be reviewed for possible discipline, whether flagged on the field or not, is referred to Executive Vice President of Football Operations Ray Anderson and his staff, which includes Director of Football Operations Merton Hanks, a nine-year NFL veteran (1991-99). Merton Hanks or Ray Anderson makes the initial determination for discipline for on-field violations.

La jugada sancionable la revisa Ray Anderson, uno de los vicepresidentes de la NFL [inciso nominal: en las organizaciones anglosajonas hay multitud de "vicepresidents"; sí, es absurdo que utilicen ese nombre, que significa literalmente "en lugar del presidente", porque es el sustituto en caso de ausencia; es absurdo porque muchas de estas organizaciones --me atrevo a decir que la mayoría-- no tienen "president" y ni siquiera el cargo de "vicepresident" es el segundo más alto en la jerarquía interna de la entidad]. Permitidme que dude de su autonomía. Ahí no acaba la cosa, sino que supuestamente hay posibilidad de recurso.

The player has the right to appeal league discipline. The Collective Bargaining Agreement specifies that appeals of fines or suspensions of players for unnecessary roughness or unsportsmanlike conduct are determined by the Commissioner's designee. The decision on persons appointed as the Commissioner's designee for on-field player discipline appeals is made in consultation with the NFL Players Association

Decide quien decida Goodell. No hay que ser muy malpensado para dudar de su independencia. Pero lo más escandaloso es que las normas no indican los límites de la sanción: "the offender may be subject to suspension". El infractor podría ser suspendido. ¿Pero cuántos partidos? De cero a infinito. ¿Y con base en qué criterios? La arbitrariedad hecha norma.

Esta semana, sin embargo, hemos dado un pasito más. Esta semana se han dado argumentos de mucho peso que ponen en tela de juicio la imparcialidad del juzgador. Ningún sistema con un mínimo de credibilidad puede permitir juicios en los que el juzgador pueda tener un interés directo en el resultado del pleito. O se abstiene (renuncia voluntaria a resolver el caso) o se le recusa (renuncia forzada por alguna de las partes). La mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo. Bah, para qué. A Goodell eso se la suda.

Tras el combate entre Andre Johnson y Cortland Finnegan se llegó a especular con que se les sancionase hasta fin de temporada. Descabellado, sí, pero en vista de la que le cayó a Big Ben por no cometer un delito sino por comportarse de modo inmoral, no tanto. Si tuviera que elegir entre que me comprasen alcohol siendo menor o me diesen un puñetazo en la cabeza mientras estoy en el suelo, creo que me quedo con lo primero. La segunda conducta me parece más censurable, la verdad.

Pero cómo iban a sancionar a Andre Johnson. El receptor es probablemente el jugador más mediático de los Houston Texans. Quizá el mejor receptor de toda la NFL. Por los que merece la pena comprar una entrada. O sentarse en frente del televisor para verle jugar. Ahí quería llegar.

Os hablé ya muchas veces de NFL Network. Se trata del canal de televisión del que la liga es propietaria. Fuente de polémica incesante. Su difusión es reducida en los Estados Unidos. Ha habido multitud de pleitos entre NFL Network y diferentes plataformas televisivas debido a su difusión (fundamentalmente, porque el canal no se incluía en los paquetes básicos, algo que la NFL exige). Es un canal premium, que no suele ir en los paquetes básicos. Otras plataformas ni siquiera lo ofertan. En este enlace podéis ver las 25 principales plataformas de televisión por cable de los Estados Unidos en número de abonados. Pues bien, con la primera (Comcast) acaban de llegar a un acuerdo después de las correspondientes demandas. La cuarta (Time Warner, con la que también hubo lío), sexta (Charter) octava (Cablevisión) décima y undécima plataformas ni siquera tienen este canal como disponible.

La NFL invierte muchos recursos en NFL Network, tanto financieros como humanos. Y no escatima esfuerzos para que el atractivo del canal aumente y más plataformas paguen por incluirlo en su oferta. Entre esos esfuerzos está la emisión en directo de partidos de prime time. Todos los jueves, desde la décima semana de competición hasta la décimo sexta (en esta, dos partidos, uno el sábado). Thursday Night Football. Cuanto más atractivos sean esos partidos, más demandado será el canal. Y más ingresos para la liga. Es decir, que los ingresos de la NFL, de la organización de la que Goodell es el máximo responsable, dependen del interés que despierte el Thursday Night Football.

Este jueves, dentro de unas horas, los Houston Texans juegan en Philadelphia contra los Eagles. Es el partido de NFL Network. Y la mayor estrella de Houston es Andre Johnson. Adivinad quién no ha sido suspendido por Goodell, digo la NFL, después de haber propinado puñetazos en la cabeza a un jugador que estaba en el suelo. Andre Johnson. Al menos, sospechoso. Porque sin Johnson, el atractivo del partido habría descendido significativamente. ¿Casualidad o causalidad?

Tony Kornheiser, antiguo comentarista del Monday Night Football, lo denunció el pasado lunes. Sus argumentos son difícilmente rebatibles. La sospecha, por lo menos.

Cuando la norma no delimita con precisión en qué consiste la conducta punible y su consecuencia, su castigo, se da pie a estas arbitrariedades. Y cuando, además, el que juzga la conducta tiene un interés directo en el resultado del juicio, la decisión parece dolosamente injusta. Nadie se atreve a denunciarlo. Mejor llevarse bien con el amo.

La actuación de Goodell va contra el sentido común más elemental, pero contadísimas voces lo cuestionan. Nadie vigila al vigilante.

martes, 28 de septiembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 3

Si después del tercer fin de semana de competición tu equipo aún no ha estrenado su casillero de victorias, tienes motivos para preocuparte. Porque aunque aún quedan 13 jornadas, cuando una franquicia empieza 0-3, el equipo técnico y el quarterback titular empiezan a ser cuestionados; el margen de error es prácticamente nulo; la afición empieza a desaparecer del campo, los que no desaparecen, empiezan a abuchear; y los malos rollos comienzan a brotar. Bajo la amenaza de caer en el pozo del 0-3 comenzaban la jornada unos cuantos equipos, algunos de ellos, entre los teóricos gallitos de la NFL: Vikings, Cowboys y (en menor medida, aunque favoritos claros en su división) 49ers. Dos de ellos toman aire; uno entra en coma.

Under pressure, así andan muchos equipos.



El jueves comienza la ACB. Se enfrentan el Bien contra el Mal, nada menos.
Qué pude ver. Aunque para la mayoría de vosotros el Tampa Bay-Pittsburgh seguramente signifique poco más que el duelo de dos equipos sorprendentemente invictos, en mi casa se vivió como un auténtico derbi. Cuando tu novia es de los Steelers y tus amigos (dos, pronto tres) son de los Buccaneers, es lo que sucede. En la foto de la izquierda podéis ver el aspecto de la estantería (de Ikea) situada encima de la tele del salón. Todo listo para vivir el gran duelo. Ese partido o, mejor dicho, dos cuartos y medio de él (hasta que la diferencia se hizo irremontable) lo vimos en el ordenador, y en la tele el Saints-Falcons (ya, lo lógico sería lo contrario, pero era imposible). Después de dos cuartos y medio de suplicio para la franquicia del norte de Florida, cambiamos al RedZone en el ordenador, aunque la emoción del partido del Superdome fue tal que apenas apartamos la vista de la tele. En la sesión de las 22.15, Broncos-Colts en la tele y, al principio (para que no nos destripase el partido de la tele, que comenzó con un ligero diferido) Redskins-Rams en el ordenador. Cuando el partido de Mile High volvió al directo, pusimos el RedZone. Por cierto, qué bien estuvo ese programa en el final del Cardinals-Raiders y Seahawks-Chargers, saltando de un campo a otro, en directo, sin que te perdieses ningún snap. Del Sunday Night sólo vi el último cuarto. Muy emocionante, por cierto.

El vomitorio. Esta semana tampoco ha dado grandes titulares ni jugadas polémicas de las que discutir hasta el hastío. En ese sentido, ha sido una jornada un poco sosa. Solo en ese sentido, porque no ha faltado ni emoción ni grandes partidos, como comentaré más adelante. La noticia con la que abren los medios estadounidenses más importantes es el alivio que ha supuesto la primera victoria de Cowboys y Vikings en la liga y la alerta roja que se ha encendido en San Francisco por su tercera derrota en otros tantos partidos. Los Chicos Vaca tenían un difícil partido ante los invictos Texans en Houston. Por primera vez, el equipo pequeño del estado era el de Dallas. Pero ganaron los Cowboys, sin dar demasiadas opciones a su rival. En cuanto a los segundos, sufrieron más de lo que creía para batir a los Lions. Gracias a Peterson, fundamentalmente. Preveo otra semana con unos cuantos artículos sobre la conveniencia de que los Vikings basen su ataque en las carreras del 28. Pocos dudan ya de que es lo que les conviene en estos momentos (aunque si quieren ser aspirantes al anillo, más les vale que Favre vuelva a un nivel aceptable).

Esta recepción se produjo a 45 yardas de la línea de scrimmage, nada menos.
Tenemos tendencia a hablar y escribir más de lo malo que de lo bueno, así que supongo que esta semana se hablará mucho de la situación de los 49ers. Ya ha rodado la primera cabeza, la del coordinador ofensivo. La de Alex Smith, si los resultados no mejoran, no tardará en correr grave riesgo (a pesar de que la semana pasada, contra los Saints, me gustó bastante). Favoritos claros de la NFC Oeste, cuentan sus partidos por derrotas. Pero lo peor es que dos de ellas, contra Seahawks y Chiefs, fueron de paliza. Un auténtico desastre. Por 31-10 cayeron ayer en Arrowhead, aunque el marcador no muestra hasta qué punto estuvieron perdidos en el partido. Algunos analistas pronosticaban que los 49ers llegarían a la Super Bowl. Conservan todas sus opciones, desde luego, pero no tienen pinta de aspirante al anillo. En el apartado personal, espero que ganen unos cuantos partidos, al igual que los Broncos, para que el partido que veamos en Londres dentro de poco más de un mes no sea un enfrentamiento de equipos desahuciados. Aunque, por otro lado, no tengo dudas de que nos lo pasaremos de puta madre. Siempre nos quedará encomendarnos al alcohol.

Bueno, también se habló mucho, y se hablará, de Michael Vick. Peter King ahora mismo lo considera como el principal candidato al MVP de la temporada (¿tiene sentido hacer este tipo de predicciones a estas alturas de temporada? evidentemente, no ¿mola leerlas? pues a mí sí). Con las estadísticas en la mano, y aunque solo se han disputado (por Vick) diez cuartos, diez, no es nada descabellado. Ayer estuvo de nuevo estelar. Torturó y aniquiló sin piedad a los Jaguares de Jacksonville.

Premio Ana Blanco (la vida sigue igual). Qué penita dan los Lions (espero que la jornada que viene la sigan dando). No me digáis que no os despiertan algo de ternura los lindos gatitos. En las últimas tres temporadas (cierto es que en esta solo han pasado tres fines de semana) han conseguido, en total, dos victorias. Esta jornada han caído de nuevo. No era fácil, ni mucho menos, pues jugaban en el Metrodome de Minneapolis ante unos Vikings muy necesitados, pero no me digáis que cuando visteis que iban ganando 7-0 no pensasteis que quizás esta vez conseguirían su primera victoria fuera del Ford Field en muchos años. Eso sí, por lo menos este año compiten.

Tres cuartos de lo mismo para Bills y Browns: jugaron como nunca y perdieron como siempre. Estos equipos comparten iniciales, y cambio de titular en la posición de quarterback. Y que no son tan malos como muchos pensábamos antes de empezar la temporada (lo decía ayer mientras ganaban en New England: los Bills no son tan malos; ya han hecho sudar de lo lindo a Dolphins, Packers --bueno, a estos solo durante medio partido-- y Patriots, equipos con expectativas fundadas de postemporada). Algún día, estos equipos ganarán. Y todos nos emocionaremos con ellos.

Premio Armin Tamzarian (la vida cambia). Aparte de la mención a Cowboys y Vikings, que han conseguido noticiosamente la primera victoria de la temporada, creo que es el momento de agachar la cabeza y reconocer que Mark Sanchez tiene algo. Me precipité al augurar que los Jets necesitarían a Brunell. Qué cambio el de Sanchez en los dos últimos partidos: acumula 6 pases de touchdown y ninguna intercepción, contra rivales potentes y divisionales (Patriots y Dolphins). Mucha igualdad en la AFC Este, con triple empate a 2-1.

Este es otro lugar en el que deberíamos meter a Michael Vick. Aquí, en el vomitorio y en The first Ramones album. Lo sé, las secciones de mi entrada de los lunes se solapan. Por eso algunas corren riesgo de extinción. Cómo le ha cambiado la vida al maestro Vick. De apestado delincuente, de eterno suplente, a prematuro candidato a jugador más valioso de la liga. Ayer consiguió 4 touchdowns, 3 de pase, 1 de carrera. Los Eagles mandan en la NFC Este (¿quién dijo que año de transición?). El domingo que viene, partido con mucho morbo: McNabb vuelve a Philadelphia.

Y hablando de McNabb, para sus rivales de ayer también ha cambiado un poco la vida. 14 partidos después, los Rams ganan un partido en su estadio (¿o pabellón?). Y tienen a un quarterback con muy buena pinta. Sam Bradford no parece un novato. Viendo el nivel del resto de la división, no se les puede descartar en la lucha por la plaza de playoffs más barata de la NFL.

Dudas reglamentarias de salón. Esta, como el Premio Javier Sotomayor de la semana pasada, no será una sección fija. Pongo un titulillo a los párrafos que siguen por hacer esto un poco sistemático. Os cuento el par de cuestiones sobre el reglamento (y una tercera terminológica) que comentamos ayer en el salón de casa. La primera era si se podía chutar a palos en medio de una jugada sin haber advertido previamente a los árbitros (vamos, sin que la jugada estuviese preparada para field goal, sino que, espontáneamente, un jugador le diese una patada al oval). Al hilo de esto, también hablamos de la fair catch kick. Por último, se planteó esta cuestión léxica: ¿por qué el deporte se llama football (y el balón también) si apenas se juega con el foot? Por partes.

En cuanto a la primera de las preguntas, yo creía que sí se podía chutar, y el field goal sería válido, si la patada se produjese "a bote pronto" (drop kick) por detrás de la línea de scrimmage. Frente a esto, no sé si es necesario que se avise el intento de field goal para que los árbitros se sitúen en los postes y puedan ver si el balón entra entre los tres palos. He estado investigando por estos mundos de Internet y no he encontrado la solución. Lo mejor que he encontrado es esta página en la que su autor dice que sí vale, aunque depende de las normas de cada liga (no sé si la NFL es una de ellas) ¿Alguno conoce la solución refinitiva a tan dudosa cuestión?

Sobre el fair catch kick. Esta es curiosa. Bastante curiosa, de hecho. Cuando un equipo recibe un punt o un kick y opta por un fair catch (situación bastante frecuente que se suele dar en todos los partidos), el equipo que recibe el balón tiene la opción, en el momento de poner el balón de nuevo en juego de: (i) comenzar un drive ofensivo en el lugar en el que se realizó el fair catch; o (ii) chutar un field goal sin oposición. Esta es una norma poco conocida y la segunda de las opciones casi nunca se utiliza. Este es el único vídeo que he encontrado sobre un intento de estos en la NFL. Sobran las palabras:


Lo último es más una gilipollez que una duda. Por qué le llaman football si no le dan con el foot. Pues por motivos históricos, como muchos de los absurdos que vivimos hoy en día (ah, la tradición como argumento, menuda falacia). Como sabéis (y si no lo miráis en la mayor fuente de saber contemporánea, la Wikipedia) el fútbol americano es una variante del rugby football. Ahí está la explicación: de rugby a american. Paradójico, sin duda. Nombres como pass-ball o run-ball quizá serían más adecuados. ¿Y por qué se le llama touchdown? Pero si no hay que tocar el suelo de la end zone (por lo menos si avanzas corriendo hacia ella)...

The first Ramones album (lo mejor). Ha habido mucho bueno esta jornada. Tomad aire porque la sección va a ser larga. Empezamos.

El Saints-Falcons es el partido del que más he disfrutado en lo que llevamos de temporada. Qué partidazo y qué emoción. Nada como verlo con amigos, con comida y bebida, y con apuestas discrepantes en la quiniela de la semana (es una gilipollez, pero por el simple hecho de que unos habíamos puesto que ganaban los Falcons --no he podido evitar ponerme la medallita, lo siento-- y otros los Saints, menudos gritos que dábamos en cada jugada del último cuarto y de la prórroga). Un colega de los Falcons no estaba con nosotros viendo el partido y, según nos había dicho, tampoco iba a poder verlo en directo por compromisos familiares. Eso sí, nos decía que lo iba a grabar. Pues bien, cuando Garret Hartley iba a chutar su field goal en la prórroga, uno de los que vociferábamos con cada jugada sugirió enviarle un mensaje del tipo "increíble lo que ha pasado en la prórroga, tío, no te lo puedes perder". Lo decía para que el incauto fan de los Falcons pensase que Hartley fallaba la patada. Y lo decía antes de que hubiese chutado, claro, como si se tratase de un imposible. Ya veis. Supongo que conocéis el resto de la historia. Volviendo al tema, PARTIDAZO con mayúsculas. El partido tuvo de todo: jugadas espectaculares, emoción, errores y (relativa) sorpresa en el desenlace. Insisto, lo mejor que he visto esta temporada por el momento.

Por tercera semana consecutiva tengo que situar en esta sección a los Pittsburgh Steelers. 3-0 sin su primer quarterback (Big Ben) ni su suplente (Byron Leftwich) ni el suplente del suplente (Dennis Dixon). De la mano de un Charlie Batch cuyo primer pase fue una horrible intercepción, los Steelers aplastaron a los Buccaneers. ¿Calendario fácil? De eso nada. Sus tres rivales hasta el momento ganaron todos los partidos que no jugaron contra Pittsburgh. Falcons y Titans, además, de manera contundente (vale, los Falcons no, pero a que impresiona verles ganar en Nueva Orleáns). El rendimiento de los Steelers me deja otra reflexión: el imprescindible no es Roethlisberger. El líder de este equipo es Troy Polamalu. Con los números en la mano, y me refiero al balance victorias-derrotas, no cabe duda de ello. La semana que viene se enfrentan a los Ravens en el último partido sin el 7.

Hablando de los Ravens, que en conjunto no merecen estar por aquí (ya que sufrieron mucho más de la cuenta para vencer a los Browns en Baltimore), muy buena actuación, por fin, de Joe Flacco (anoche tuvimos una discusión sobre este antropónimo: a mí Flacco es un nombre que no me mola; a mis contertulios les entusiasmaba). Buen Flacco (22/31, 262 yardas, 3 touchdowns) y excepcional Boldin (8 recepciones, 142 yardas, 3 touchdowns). Como dicen por ahí, la conexión empieza a "pagar dividendos".

El jugador de la jornada tiene que ser Leon Washington. Consiguió dos touchdowns de retorno, el segundo de ellos el que le dio la victoria a sus Seahawks contra unos Chargers que están flojeando lejos de la frontera con México. Mirad, mirad. Peazo colgao y peazo vídeo:


Por cierto, ESPECTACULAR la afición de los Seahawks. Me alegra que les vaya bien a equipos como los Chiefs o los Seahawks por la fidelidad de sus aficionados. Decía una pancarta en Qwest Field "welcome to false start land". No exagera. Los Chargers cometieron innumerables salidas falsas, seguramente en buena medida por culpa del ensordecedor ruido del estadio.

Finalmente, como homenaje a esos Kansas City Chiefs que cuentan sus partidos por victorias, este vídeo. La recepción de la jornada:


Sandinista (regulero). Anda que no cansa hablar de Favre día sí, día también, pero creo que le podemos citar en esta sección. Ganaron sus Vikings, sí, pero no fue precisamente gracias a su gran actuación, con el doble de intercepciones que pases de touchdown. Actuación regulera por definición, la suya.

Las actuaciones de otros dos quarterbacks, Philip Rivers y Kyle Orton, podrían haber estado en el apartado precedente dedicado a lo mejor de la jornada, pero las derrotas de sus equipos hacen que debamos situarles por aquí. Rivers batió el récord de San Diego de yardas de pase en un partido: 29/53, 455 yardas. Parecido el caso de Orton: 476 yardas de pase.

En el apartado colectivo, dignas de mención las actuaciones de los ataques de los Giants y de los Broncos. Dieron un curso práctico de cómo cagarla en los momentos decisivos. Si te dicen que un ataque consigue más de 500 yardas, lo normal es pensar que ha pasado de los 30 puntos. Pues bien, Denver se quedó en 13. Si te dicen que un equipo consiguió 271 yardas y 17 primeros downs y su rival 471 y 26, lo normal es pensar que el segundo ganó con relativa comodidad. Pues bien, los Giants cayeron por 19 puntos frente a los Titans a pesar de esa diferencia. La explicación, en ambos casos, está en la actuación de estos ataques en la red zone. Desastrosa. No lo ponemos en Pignoise porque los números globales de los ataques no son malos, ni mucho menos, pero qué desperdicio.

Pignoise (lo peor). Joder, esta mañana mientras escuchaba la radio emitieron un anuncio del concierto conmemorativo del centenario de la Gran Vía de Madrid (del inicio de sus obras, se entiende, que aún siguen). Toca esta banda de... bueno, dejémoslo en "esta banda". Qué auténtica bazofia, no soy capaz de imaginarme nada peor. Su cantante es la personificación del sonido de la vuvuzela.

Volvamos al football. Ser kicker es una mierda. No tengo ninguna duda. Si haces tu trabajo bien, es algo que se daba por sentado, y si lo haces mal, eres carne de cañón. Son jugadores "de trámite". Una especie de burócratas. No obstante, su trabajo no es sencillo, y están sometidos a una presión enorme. No es para menos, en sus pies está muchas veces la decisión de un partido. Que se lo digan a Garret Hartley, de héroe a villano en poco tiempo, o a Sebastian Janikowski. Janikowski es el kicker mejor pagado de la historia de la NFL. Ayer hizo esto (you gotta be kidding me!):


Apartado colectivo: San Francisco. Qué inicio de mierda. No repito lo que ya dije arriba. Galardón también para los Jacksonville Jaguars: rendimiento acorde con su afición: pésimo. Por segunda semana consecutiva, los Jaguars caen con estrépito y David Garrard recita una oda a la intercepción. ¿Metemos a Carolina también? Creo que debería hacerlo, sobre todo después de haber augurado hace unas semanas que serían el segundo mejor equipo de la NFC Sur. Últimos en solitario; los otros tres, 2-1.

Apartado comentaristas: he de solidarizarme con mis colegas de los Buccaneers (esto no tiene sentido, voy a tener que ponerles nombre, aunque sean pseudónimos, porque es ridículo que esté todo el rato dando rodeos con que si un colega de los Buccaneers, un colega de los Falcons, una colega de los Steelers --bueno, en este caso más que colega--; a partir de ahora los llamaré Gourmet Club, Freedom For Plaxico Burress --estos dos, pronto tres, aficionados de Tampa Bay--, Falcons Fan --el de los Falcons, quién lo diría-- y Terrible Towel --la Steeler--. Si no os gustan los nombres, lo siento, es el nick que se han puesto en la quiniela que tenemos montada --para los demás miembros de la quiniela de los que no he hablado todavía: no os enfadéis, no os cito porque aún no habéis aportado nada reseñable -ahora sí que os vais a enfadar-). Qué cabrón el Moisés Molina diciendo ayer que ahora se les "bajarían los humos" a los Buccaneers. Solo le faltó decir "a ese equipo de mierda que son los Buccaneers". Pobrecillos, qué humos ni qué niño muerto, si no iban con prepotencia alguna. Feo comentario. Eso sí, he de decir que disfrutamos como niños con el comentario de "qué bonito, ha hablado un hombre". Los que hayáis seguido el Saints-Falcons por C+ Deportes sabréis de qué hablo.

Bueno, para despedir la ceremonia de entrega de distinciones, y por incluir también a Vick en esta categoría, debería incluir en este apartado mi artículo sobre Michael Vick del pasado viernes, que ha batido récords de crítica negativa. Una puta mierda con todas las letras, vamos.

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Esta noche, partidazo en el Soldier Field. El enfrentamiento más repetido en la historia del fútbol americano profesional (creo que esto ya lo he escrito unas cuantas veces). Chicago Bears-Green Bay Packers. Despertador puesto a las 4.30, que con ver sólo el último cuarto no me llega. Matthews a por Cutler; Peppers a por Rodgers. Una carnicería en potencia.

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Actualización de madrugada del martes. Finalmente no hubo carnicería. Eso sí, los Packers acaban de dar un curso práctico de cómo complicarse la vida (para acabar perdiéndola). Han conseguido el mayor número de penalizaciones desde 1987 (¡enhorabuena!), algunas de ellas decisivas, como la que invalidaba una intercepción en el drive en el que los Bears empataron el partido a 17; o la que invalidaba la intercepción con la que los Packers recuperaban el balón en el drive en el que Chicago anota el field goal con el que ganan el partido. Además, una serie de decisiones lamentables desde la banda de Green Bay (como la de chutarle un punt centradito y listo para el retorno a Devin Hester, que no desaprovechó; o la de pedir un challenge en una jugada que no ofrecía duda alguna y que te hace perder un tiempo muerto que impide parar el reloj en la última posesión de los Bears) pusieron otro granito de arena para construir la primera derrota de los Packers esta temporada. En fin. Increíble que Chicago haya ganado este partido, porque fue bastante inferior en ataque y en defensa (no así en los equipos especiales, que cuentan y mucho). Bueno, Urlacher estuvo inmenso en la jugada en la que fuerza el fumble con el que Chicago recupera el balón a falta de poco más de dos minutos para el final del partido, pero de no ser por todas estas penalizaciones, no habrían tenido opción. Chicago, tercer equipo invicto de la liga junto a los sorprendentes Chiefs y Steelers. Solo tres. Cómo está la liga.