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martes, 8 de febrero de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: Super Bowl

En primer lugar, gracias a todos por vuestras felicitaciones. Mucha gente se ha acordado de mí (para bien) en Twitter y en los comentarios a este blog, a pesar de lo faltón y bocazas que suelo ser. Gracias a todos.

Mucho ánimo a los aficionados de los Steelers, porque pese a que hayan podido disfrutar de títulos en los últimos tiempos, perder una Super Bowl, con la ilusión que genera, es siempre muy duro. Ayer lo pude comprobar de primera mano. Aunque al principio creía que no sería para tanto, os informo de que no es bueno que tu equipo juegue la Super Bowl contra el de tu novia. Creía que estaría bien. Si no gana mi equipo, por lo menos gana el suyo. Un equipo que me cae bien. Pero no, no es así. Cuando hay tanto en juego, no hay "segundos amores" que valgan. Discusiones a grito pelao sobre temas importantes (¡¡eso es pass interference!! ¡¡ha sido completo y fumble, hijos de puta!!) y no tan importantes (cómo dicen estos cabrones que hay más seguidores de los Steelers, si la prensa dice que se han vendido el doble de entradas en Wisconsin que en Pennsylvania y Simmons decía ayer que veía el triple de cheeseheads). Además, cuando acaba el partido, sientes penita por el que pierde (aunque la que pierde no se lo crea y me mande a la mierda). Eso no mola, la alegría no es completa.

El mundo hoy está green and yellow. Que suene.


Aunque he llamado a la entrada Plácido domingo, jodido lunes, lo he hecho solamente porque me parece que nunca ese título fue tan adecuado para describir mis dos últimos días. Este fin de semana se jugó solo un partido (el Partido), y adaptar lo que vimos en la Super Bowl a la estructura clásica de esta serie de artículos me parecía forzar un poco demasiado. Así que aunque se llame así, porque esta semana más que nunca el domingo ha sido plácido y el lunes jodido, variaré la estructura del artículo. Ahí van una serie de reflexiones sobre lo que vi ayer. En números romanos, como requiere el partido

I.- ¡¡A Disney World (o a Disney Land, si lo prefieres)!!

Desde 1987, uno o varios jugadores destacados del equipo que gana la Super Bowl protagoniza al día siguiente un anuncio en el que dice que ahora se va a Disney World. Este año le tocó a Aaron Rodgers, elegido MVP del partido.


Rodgers fue un justo MVP. No hizo el partido de su vida, ya que estuvo algo impreciso en algunos pases al principio del partido y en el tercer cuarto, pero en general estuvo muy bien. ¿Quién, si no él, iba a ser el MVP? Si Jordy Nelson y James Jones no dejan caer tantos balones (algunos de ellos sencillos), quizá en vez de con 3 pases de touchdown Rodgers se va con 5 o 6. También es cierto que algunos de esos pases "capturables" iban con mucha fuerza, pero creo que Jones (que me parece que tiene los días contados en Green Bay, si hay agencia libre, porque termina contrato y supongo que aspira a ser segundo receptor de alguna franquicia necesitada) y Nelson deberían haber atrapado por lo menos tres de esos pases. De hecho, si Nelson no comete tantos drops, podría haber luchado por el MVP. Recibió dos votos y medio, por diecisiete y medio de Rodgers (y otro medio para Clay Matthews). Las 140 yardas de recepción de Nelson suponen un nuevo récord de la franquicia en una Super Bowl. Comentábamos ayer que si bien la había cagado en más de una vez, era el receptor que mejor se desmarcaba. En cualquier caso, el partido es otra muestra de quién es siempre el receptor favorito de Rodgers: el que esté desmarcado. Da igual cómo se llame. En Philadelphia Jennings solo recibió un pase, en Atlanta y Chicago se forró, ayer solo fue destino de pases claves (2 touchdowns y un primer down decisivo en el cuarto cuarto).

Su lanzamiento más arriesgado, pero preciso, este. Brutal. Con erótico resultado.


Muchos decían seguir escuchando a algunos decir que esto es lo que le faltaba a Rodgers para demostrar que es un quarterback de elite. No lo termino de entender, la verdad, porque como digo casi todos dicen escuchar a otros decir eso, pero pocos de esos otros aparecen. Salvo Colin Cowherd, que se ha pasado toda la temporada menospreciándolo por no haber ganado ningún partido de playoffs primero, y la Super Bowl, después, nadie decía que tuviera nada que remontar. Rodgers ajustó hoy cuentas con Cowherd (el sonido es malo y hay que controlar inglés para enterarse, Cowherd se pone a la defensiva, nervioso, y dice que es muy complicado entrar en su "Club VIP", porque quien entra no sale de él y ganar la Super Bowl no es suficiente, Eli Manning no está, pero ahora Rodgers sí):


Por si alguien no lo sabe: Aaron Rodgers es el quarterback con el mejor passer rating en temporada regular de la historia de la NFL (considerando toda su carrera), con un 98,4. Desde ayer, también lo es de los playoffs (hay que lanzar un mínimo de pases para que se le considere en la clasificación). 112,6. El segundo clasificado es otro Green Bay Packer, el mítico Bart Starr, con 104,3. Como si tuviera más que demostrar. El problema es de los que siguen pensando que el fútbol americano es un deporte en el que ganan y pierden los quarterbacks ellos solitos, y que veían antes de esta postemporada que en el balance de Rodgers figuraba un "0-1".

Termino la sección dedicada al hombre que dice que irá a Disney Land comentando algo curioso. Ya tardábamos en hablar de la otra, ¿verdad? Sin nombrarla, alguna portada parecía acordarse de ella:


Y lo que no esperaban en Las Vegas es que los narradores de la Fox se olvidasen de ella. Se apostaba sobre cuántas veces dirían la palabra "Favre" durante la Super Bowl. El spread estaba en 2,5. Es decir, se apostaba si los narradores dirían más de dos veces "Favre" o no. ¡Y no lo dijeron ni una sola vez!

II.- La temporada en un partido

La Super Bowl fue un fiel reflejo de la temporada de los Green Bay Packers. Cómo condensar 20 partidos en uno. No faltó nada. Un equipo que suele empezar ganando, que adquiere una ventaja relativamente cómoda, que empieza a defender de manera conservadora, que ve cómo su rival se le acerca muy peligrosamente, y termina pidiendo la hora. ¿Cuántas veces habremos visto esto durante la temporada? En los playoffs, menos en Atlanta, siempre. Y, como siempre, en ningún momento pierde por más de 7 puntos (de hecho, nunca fue perdiendo). Una historia más que conocida, que predecía el pasado viernes, aunque creía que sería un partido con menos puntos.

Otra constante de la temporada han sido las lesiones de jugadores importantes. En la Super Bowl, no podía ser menos. Pero siempre que se lesionan titulares, los suplentes completan un papel más que digno. La primera baja importante, en ataque, fue la de Donald Driver. Tras un par de buenas recepciones, tuvo que abandonar el partido. Jordy Nelson y James Jones suplieron su baja. Más adelante, la baja más sensible. La de Charles Woodson. Terrible noticia para Green Bay. Cuando lo vi vestido de calle creí que era el fin para Green Bay. Hablaba el pasado viernes de lo cansada que termina los partidos la defensa de los Packers. Después de una primera parte en la que los Steelers habían tenido casi 7 minutos más de posesión de balón, en un partido en el que estaban corriendo con relativa facilidad (la baja de Pouncey apenas se notó), y con mi poco querido Jarret Bush en el campo, vi el partido perdido. Todo eso sin ser consciente, porque los chicos de Digital+ no nos lo contaron, de que Tramon Williams, Sam Shields y Nick Collins estaban tocados y se habían perdido bastantes snaps por culpa de sus lesiones.

Pero, como siempre (por lo menos esta postemporada) los Packers resistieron. Y resistieron gracias a jugadas defensivas providenciales. Aunque Rodgers se lleve la mayoría de elogios, es justo decir que los Packers son campeones de la NFL gracias a su defensa. Defense wins championships. Tras haber forzado ya dos pérdidas, llegó la jugada defensiva providencial. Siempre la defensa. Tramon Williams en Philadelphia, el mismo Williams en Atlanta, Raji en Chicago; Pickett, Matthews y Bishop ayer. Esta jugada cambió el partido.


No obstante, hay que reconocer que la baja de Charles Woodson se notó mucho en la defensa de Green Bay. Woodson es el líder de esa defensa, que desde que faltó él se vino un poco abajo. No hay más que ver los números. La diferencia es enorme.


Me alegro especialmente por él. Igual que Driver y Clifton, se merecía un anillo. Cuando en el descanso del partido supo que se había roto la clavícula, no pudo evitar llorar al dirigirse a sus compañeros. Siguiendo la filosofía del next man up (que salga el próximo) sus compañeros no le fallaron.

III.- 6 abajo, 2 minutos para el final, balón para Pittsburgh

Acojonado es una palabra que no expresa suficientemente bien lo que sentía a poco menos de dos minutos para el final del partido cuando los Packers se tuvieron que conformar con un field goal tras tres intentos fallidos de anotar el touchdown que habría asegurado el partido. No hace falta una memoria prodigiosa para recordarlo. Super Bowl XLIII. A falta de 2:37, Arizona 23, Pittsburgh 20. Y sucede lo que todos conocemos (meto el vídeo para levantar un poco el ánimo a los aficionados de los Steelers):


No solo era eso. La temporada pasada, la situación era mucho más parecida a la de ayer. 6 puntos de diferencia, 36-30, los Steelers comienzan su último drive tras haber anotado Green Bay, en su propio campo, a falta de 2:06. Y así terminó.


Como comprenderéis, entre esto, la semanita que llevaba escuchando la manida frase de si tuviese que jugármela con algún quarterback, sería con Roethlisberger, y la tendencia a la épica de las últimas Super Bowls, acojonado es poco. Por suerte para los Packers, esta vez no hubo milagro. A pesar de que nuevamente la defensa planteada por Capers fue cagona (con los safeties bien profundos para evitar big plays, pero concediendo bastante espacio para los primeros downs), Pittsburgh se quedó corto. Aquí terminó la agonía. Una pena para el espectador neutral, más aún para el aficionado de los Steelers. No tanto para los aficionados de Green Bay. Así se vivía en un hogar cheesehead.


IV.- Partido emocionante, que no bueno

Leo hoy en la mayoría de medios estadounidenses que los analistas consideran que el partido de ayer fue bueno, cuando no muy bueno. Quizá el ser seguidor de un equipo me pierde, pero yo diría todo lo contrario. Con todo lo contento que estoy por la victoria de los Packers (y ya dejé claro hace unos días que yo no quería ver un buen partido, sino una victoria de Green Bay) he de reconocer que el partido fue regularcillo. Mediocre y ya.

Un partido con tantos errores creo que no puede ser considerado como bueno. Ganó el equipo que cometió errores menos graves. Los errores de los Steelers costaban pérdidas de balón (tres, todas ellas terminaron transformándose en 7 puntos); los de los Packers simplemente daban trabajo al punter, porque impedían las conversiones de primer down. Errores, al fin y al cabo.

La primera intercepción a Roethlisberger es una lamentable jugada del ataque de los Steelers. Partiendo de tu yarda 7, qué necesidad tienes de meterte en tu propia end zone. Sé más prudente. Si lo haces, tienes que buscar un pase, o un receptor a quien hacer que se la pasas, porque un intentional grounding en la propia end zone es un safety. Mal pensado. Peor aún Big Ben optando por el pase profundo. Y decían que la experiencia era importante en una Super Bowl, ya me diréis.

Más palos: para la línea defensiva de los Packers. Gran trabajo de Howard Green en la primera intercepción a Roethlisberger, pero ahí se acabó lo bueno. B.J. Raji y Cullen Jenkins apenas tuvieron protagonismo. Ante la maltrecha línea ofensiva de Pittsburgh, de las peores de la NFL, sin su center titular, con Legursky jugando su cuarto partido como titular en la NFL tras tres temporadas, y por primera vez en esa posición, los gordos de Green Bay fueron incapaces de frenar las carreras de Mendenhall, Redman y Moore. 126 yardas de carrera para los Steelers, y eso que parecía que la defensa de Green Bay se podría pasear por su backfield.

También merece un palo Mendenhall: cómo estropear un gran partido con una cagada inmensa. El error más grave del partido. Porque los Steelers estaban a solo 3 puntos y con la inercia totalmente a su favor. La defensa de los Packers era incapaz de frenar al ataque de los Steelers, el ataque de Green Bay no avanzaba, y parecía cuestión de tiempo que Pittsburgh se pusiese por delante. Y llegó el fatídico fumble, totalmente evitable. Otro error.

¿Visteis al defensive player of the year? Porque su pelo destaca, porque si no no nos enteramos. Cuando le preguntaban a Polamalu si su mal partido se debía a problemas físicos, decía que no, que no había estado tan sano desde mitad de temporada. Probablemente fuera verdad, y también hay que dar mérito al ataque de Green Bay por saber evitarlo y buscarlo solo en donde puede sufrir, pero debería haber hecho más. Otra pequeña decepción. Como el segundo clasificado en esa clasificación, Clay Matthews, que salvó su partido al colaborar al fumble decisivo. Por eso se salva, porque por lo demás, un pase desviado y poquito más.

Después los drops. Qué manos las de Jordy Nelson y James Jones. No había drive ofensivo al que le faltase un drop. Algunos de ellos, totalmente incomprensibles, indignos de una Super Bowl. La mejor unidad de receptores de la NFL tiene un serio problema en este sentido.

Por cierto, aunque no se hable mucho de ellos, el partido de los equipos especiales de ambos equipos fue especialmente malo. Por parte de los Steelers, Shaun Suisham, el kicker, estuvo muy impreciso toda la noche. Sus patadas previas no invitaban a confiarle un field goal de 52 yardas. En los retornos, las penalizaciones perjudicaron gravemente a Pittsburgh. No nos olvidemos de que la primera intercepción a Roethlisberger, que lanza desde su propia end zone, viene precedida de un buen retorno que queda invalidado por un bloqueo ilegal por la espalda y que provoca esa posición de campo tan incómoda. No fue la única penalización a jugadores de equipos especiales. Por parte de Green Bay, la mejor noticia en un retorno era que el retornador no perdiese el balón. Los punts y kicks dejaron bastante que desear, proporcionando casi siempre (siempre que no había penalizaciones de por medio) posiciones de campo cómodas a Pittsburgh. Un día especialmente malo.

No faltó la emoción, y menos mal que no hubo más, pero no creo que se pueda decir que el de ayer fue un gran partido.

V.- Los héroes ignorados

La prueba de que los análisis prepartido de poco valen nos la dan, entre otros, tres jugadores de la defensa de Green Bay que en pocos análisis se apuntaba como clave para el partido. Me refiero a Charlie Peprah, Desmond Bishop y Frank Zombo.

Comenzamos por Peprah. Que no se me entienda lo siguiente como una crítica o reproche. Ayer el As, edición impresa, publicó dos páginas sobre la Super Bowl. Un trabajo estupendo, con una infografía espectacular en la que figuraban los "onces titulares" de ataque y defensa de ambos equipos. En la defensa de Green Bay figuraba como strong safety titular Sam Shields, el nickelback que sale cuando los Packers deciden alinear a un quinto defensive back ("por defecto" se alinea a 4). Le comentaba a Mariano Tovar en su blog que el strong safety titular era Peprah, pero me respondía que aunque eso era cierto, habían preferido incluir a Shields ya que su importancia en la defensa de Green Bay es mayor. Totalmente de acuerdo en esto. Recordemos que Shields fue uno de los héroes de la final de conferencia con sus dos intercepciones.

Pues bien, Charlie Peprah, el "olvidado", fue el líder en placajes de la defensa de los Packers. Consiguió 10 (9 en solitario). Sus acciones no saldrán en resúmenes, su nombre no figurará entre los destacados del partido, pero es el jugador que más veces paró el ataque de los Steelers.

El segundo en este apartado fue Desmond Bishop. Cuando juegas al lado de Clay Matthews y (en menor medida) A.J. Hawk es normal que acapares menos protagonismo. Sin embargo, el linebacker que acumuló más placajes, y el segundo de toda la defensa de los Packers, fue Bishop. 8 placajes (6 en solitario). Y recuperó el balón del partido, el fumble que forzaron entre Matthews y Pickett. Poco más se puede pedir. Que hablen un poquito de ti, quizás.

El tercer héroe anónimo es Frank Zombo. Os llevo hablando de él desde la pretemporada. Para esto sirve, Goodell. Aunque te escudes en que a los aficionados no les gustan los partidos de preseason, son necesarios, porque de otro modo es complicado que jugadores desconocidos puedan demostrar que valen para formar parte de una plantilla de la NFL. Zombo es un ejemplo de esto. Durante los dos primeros partidos de pretemporada apuntó maneras, lo que le valió para disponer de minutos importantes en el tercero. Contra los Colts, dio una exhibición. Le valió para hacerse un hueco en la plantilla y, tras las bajas de la defensa, en el 11 titular. Sin embargo, llevaba desde principios de diciembre sin jugar por una lesión. Entonces, le suplió otro anónimo, Erik Walden, que precisamente se lesionó en la final de conferencia. Este domingo volvió Zombo. Fue el tercer mayor placador de la defensa de Green Bay (5 tackles), y el autor del único sack que sufrió Roethlisberger.

VI.- Take care of the football

Qué importante es no perder balones en playoffs. Fundamental. Tanto, que el partido se decidió por las pérdidas de balón. Como casi todos los partidos de esta postemporada. Hablábamos que la clave podría estar en la defensa que forzase más pérdidas de balón. Decía que creía que la defensa de los Packers podría forzar más pérdidas que la de los Steelers y que eso daría una ventaja importante a Green Bay. No estaba descubriendo la rueda, basta observar lo que pasó durante todos los playoffs: en todos los partidos, la defensa de los Packers recuperó balones importantes; en solo uno, en Chicago, perdió algún balón el ataque de Green Bay. Del otro lado, si bien la defensa de Pittsburgh siempre había provocado turnovers, su ataque se mostraba poco cuidadoso con el balón. Baltimore consiguió recuperarlo dos veces en la primera parte; los Jets interceptaron dos veces a Roethlisberger y consiguieron un safety.

Sucedió, por un lado, lo que se podía prever: que el ataque de Pittsburgh perdió balones. Tres. Una cifra alta, más aún si vemos el coste: 21 puntos. El partido, tal cual. Del otro lado, el ataque de Green Bay no perdió ni uno solo. He de decir que no me lo esperaba, al descanso pensaba en el partido de Baltimore, en que tarde o temprano la defensa de los Steelers forzaría un error. No fue así. Los mayores errores del ataque de los Packers fueron no forzados, y la defensa de Pittsburgh se fue de vacío. James Harrison (impecable durante todo el partido, por cierto, me trago mis palabras y me doy un golpe de remo) reconocía después del partido que esa era la clave, que debían haber provocado alguna pérdida. No fue así, la diferencia fue muy grande. 3-0.

Pero a pesar de esta clara derrota en el turnover differential, los Steelers estuvieron a punto de llevarse el partido, y es que [lo que digo en el punto siguiente].

VII.- Los Pittsburgh Steelers tienen unos huevos como el caballo de Espartero

Digo esto porque supongo que el caballo de Espartero los tiene como balones de baloncesto. Qué pelotas le echaron ayer los Pittsburgh Steelers. Cuando a poco más de dos minutos para terminar el segundo cuarto los Packers se pusieron 21-3, muchos daban ya la final por cerrada. Hasta el propio Greg Jennings, en un gesto que ya me advirtieron de que daría mala suerte, celebraba el touchdown haciendo referencia a un anillo. Contra los Steelers, siempre es demasiado pronto para cantar victoria. Más aún en una Super Bowl.

Cuando nadie contaba con ellos, cuando ellos no contaban con su quarterback (ni con su suplente, ni con el suplente del suplente) sacaron adelante tres de los cuatro primeros partidos de la temporada. Toda una demostración de huevos. En el partido de la ronda divisional, remontaron el 21-7 que arrastraban al descanso.

Ayer, les faltó muy poco para ser el primer equipo en remontar más de 10 puntos en una Super Bowl. Nunca se dieron por vencidos, ni con el 21-3, ni cuando Suisham falló su field goal, ni después de que el fumble de Mendenhall se transformase en un touchdown que les situaba 11 puntos abajo. Con un par, siempre. Olé sus huevos.

VIII.- Heath Miller, completamente anulado

Tampoco se habla mucho de esto, pero creo que es otra de las claves del partido de ayer. Aunque no fue el mejor partido de la defensa de Green Bay, hay que decir que de nuevo anularon al tight end rival. Un muy buen tight end, como Brent Celek o Tony Gonzalez, que volvió a ser anulado por la defensa de los Packers. Hablaba el viernes de lo bien que estaba cubriendo la defensa de Green Bay a los tight ends. Peter King pronosticaba para Miller 11 recepciones. Una barbaridad. Se decía que era la clave para el juego de pase corto de Pittsburgh. Pero fue un completo no-factor, como dicen por ahí. Se quedó en dos recepciones, la segunda en el último drive del partido. Decepcionante.

IX.- Chapuzas varias

En un mundo en el que todo parece tan controlado, resulta increíble que pasen estas cosas. Qué dirían de nosotros si pasasen aquí. Qué se escribiría de los sudafricanos si hubiese ocurrido durante la Copa del Mundo algo parecido. Ñapas, chapuzas, impresentables y demás lindezas.

Pues bien, en el estadio de los 1.200 millones de dólares se produjeron una serie de lamentables incidentes organizativos. El más mediático, el que impidió acceder a su sitio a unos 400 aficionados porque las gradas supletorias en las que iban a sentarse no contaban con la aprobación del departamento de bomberos de Arlington. Tremendo. Qué chapuza, qué improvisación, qué desastre. No pasa ni aquí. En el evento más importante del año en los Estados Unidos. Una estafa. Esos asientos de mierda (qué duda cabe de que eran una mierda) costaban 900 dólares face value. Eso quiere decir que en taquilla 900 pavos, pero como la mayoría de entradas se revenden, lo probable es que cada titular de una entrada hubiese pagado bastante más. Alguno decía que 1700 dólares. La NFL, para mitigar el ridículo, les ha devuelto el triple del precio de taquilla (que podría no cubrir el pagado realmente), menos aún si contamos el precio del billete de avión y del hotel. Dice la NFL que para compensarles se les permitió acceder al terreno de juego al terminar el partido, que se les dio comida y bebida gratis (aunque los propios afectados desmienten esto último) y que se les darán entradas para la próxima Super Bowl de Indianápolis. Pues si soy de los Packers y Green Bay no juega ese partido, maldita la gracia que me hace el cambio. Una mierda.

Pero lo anterior no fue lo que más me sorprendió. Más grave aún es lo que sucede con otras localidades "aprobadas", que contaban con el visto bueno de la organización. Por sentarte en este sitio no te devuelven el dinero. Tremendo:


Eso sí, el mastodóntico marcador, espectacular. Había alguno en casa que al principio creía que era una imagen sobreimpresionada, que eso no podía estar ahí. No era una imagen sobreimpresionada, era un marcador sobreimpresionante.


X.- La pésima retransmisión del partido

Lo habéis comentado ya muchos, lo tuiteaba ayer. No recuerdo una retransmisión de un partido de fútbol americano peor que la que sufrimos ayer en Digital+. Vergonzosa. Un completo desastre de principio a fin. De algunos (muchos) de los pecados culpa no tienen en Digital+. De otros sí. Como nota global, un cero. Pésima realización, malos comentarios.

La noche comenzó mal. La imagen se perdía de vez en cuando y el audio llegaba duplicado, cuando no se cortaba. Fatal. El comienzo del partido fue surrealista. De eso no tiene culpa Digital+, supongo, sino la NFL, y NFL Network en particular, que es quien servía la señal internacional. Pero no se puede entender que en el partido más importante de la temporada, en el escaparate de la NFL hacia el mundo, en el partido que ven muchos primerizos y el que la NFL debe aprovechar para conseguir expandirse, la realización sea tan mala. Aclaremos que la señal que veíamos en España a través de Digital+ era diferente de la que se emitía para Estados Unidos en la Fox. Lo he comprobado hoy cuando he visto la Super Bowl por esa señal, la de la Fox, y la realización era decente. Lo que nos llegaba a España eran unas líneas virtuales que aparecían y desaparecían (estas líneas son fundamentales para que un primerizo comprenda en qué consiste el juego y a dónde debe llegar cada equipo), unas tomas en directo desde cámaras extrañas, unos giros bruscos de cámara, con zooms que iban y venían como en un gag de Muchachada nui. Una broma de mal gusto. Es interesante ver una jugada desde el punto de vista del quarterback, pero mejor en una repetición y no en directo. En Estados Unidos no estaban viendo esa auténtica bazofia. Mal, muy mal la NFL por ofrecer eso a su público internacional.

Pero también lamentable el trabajo de los comentaristas del Plus. Se inventaban penalizaciones que los árbitros no habían indicado (ese intentional grounding que entendieron cuando el árbitro dijo justo lo contrario, como si fuesen novatos) y no informaban de cuestiones muy importantes, como las lesiones de varios jugadores de Green Bay. Acojonante. Esta mañana me enteré de que Sam Shields, Tramon Williams y Nick Collins se perdieron varios snaps por culpa de lesiones varias. A mí me extrañaba ver tanto a Jarret Bush en el campo, comentábamos en casa que probablemente se debía a que tras su intercepción (y con Woodson lesionado) habían decidido darle confianza. Pero no, la historia era que Shields, Williams y Collins estaban perdiéndose parte del partido por lesiones. Moisés Molina, Andrea Zanoni y Miguel Ángel Calleja ni se enteraron, o si se enteraron no nos lo dijeron. Si no se enteran de lo que pasa, que se queden en Madrid con un ordenador encima de la mesa en el que puedan leer las incidencias importantes. Así nos enteramos todos. Por cierto, no debo olvidarme de agradecer a Andrea Zanoni que haya apostado en contra de los Packers en todos y cada uno de los partidos de playoffs. Como supersticioso que soy estas cosas las valoro mucho. Y si es de los Steelers, que se ve a la legua, es mejor que lo diga, no tiene nada de malo, no es algo de lo que avergonzarse. De hecho, nada peor que un periodista que va de imparcial cuando no lo es. Pensando en algunos (mucho peores que Zanoni, eso sí), Eduardo Inda (aunque no va de neutral, sino de aficionado a Osasuna y Mallorca) o Jesús Sánchez (inepto que sufrirá quien intente informarse de baloncesto leyendo el Marca). ¡Si te gusta un deporte lo normal es ser de un equipo!

El broche de oro (o debería decir de mierda) a la retransmisión fue el fin de la emisión en medio de la ceremonia de entrega del Vince Lombardi Trophy. Te cagas. ¿¡¿Cómo cojones justifican cortar la entrega del trofeo a las 4.15 cuando el fin de la emisión estaba programado para las 4.30 (como podéis ver aquí)?!? En España no nos enteramos de quién era el MVP de la Super Bowl. Qué ***** ** ****. Lamentable, indignante, inadmisible. No pudo ser peor. UN CERO, PÉSIMO TRABAJO.

XI.- ¿Y ahora, qué?

Eso me pregunto yo. Ahora qué haremos. Si todo va bien, hasta septiembre no volveremos a ver fútbol americano profesional. El inicio de la NFL 2011-2012 está programado para el 8 de septiembre, fecha en la que los Green Bay Packers recibirán en Lambeau Field al primer visitante de la temporada. Esperemos que así sea, pero para eso hace falta que sindicato de jugadores y patronal lleguen a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo. Por ahora las negociaciones no van bien. Tampoco parece que los líderes de ambos bandos sean los más razonables.

Por cierto, aunque en teoría se conocen los rivales que tendrá cada equipo la próxima temporada, esto es un poco relativo, porque si la regular season se amplía a 18 partidos habrá que retocar todo. Me temo que vamos encaminados a ello. Me disgusta profundamente. No hacen falta más partidos de temporada regular, no necesitamos que lleguen menos jugadores sanos a playoffs. Eso es lo único que conseguirán con dos partidos más. De tanto exprimir el producto lo van a estropear.

Mención de honor para ese cínico Roger Goodell, que protagonizó una de las ruedas de prensa más lamentables que recuerdo. Si no vas a contestar preguntas, no las admitas. Pero no contestes algo que nada tiene que ver con lo que te preguntan. Al más puro estilo de los peores políticos, Goodell rehuyó todas las preguntas incómodas que se le planteaban. Una de ellas trataba sobre la ampliación de la temporada regular a 18 partidos. Cuando un periodista le preguntó por qué quería hacerlo, cuando las encuestas mostraban que casi el 70% de los aficionados lo rechazaba, Goodell contestaba que "la mayoría de los aficionados con los que él había hablado" (la impresión personal, dato científico irrebatible) estaba descontenta con la actual pretemporada. Otro salto lógico de regalo: pretemporada mala significa que hay que ampliar la regular season. Lógica elemental. Goodell se escuda en que los partidos de la preseason son demasiado caros para el espectáculo que se ve (ofrecen poco valor), por lo que quiere mejorarlos "convirtiéndolos" en oficiales. Claro, no hay otro remedio. A pesar de esto, bien que cobra la NFL por el Preseason Pass. Si los partidos son malos, que bajen los precios. Ah, esperad, que cuando hay dinero de por medio la opción de dejar de ganar no existe. Peter King publicaba hoy los resultados de una encuesta que hizo entre sus seguidores en Twitter. 1200 votos en 40 horas. Los resultados, muy claros: solo el 17,2% apoya los 18 partidos de temporada regular. El 51,8% prefiere que se eliminen 2 partidos de pretemporada, quedándonos con 16 de regular season. El 30,3% restante, entre los que me incluyo, quieren que las cosas se queden como están (4 de pretemporada, 16 de temporada regular).

El ¿y ahora, qué? también va por este blog. Mientras veía la Super Bowl me preguntaban qué haría con él. Menudo momento para preguntármelo, con los nervios que tenía, como para pensar en eso. No lo sé, la verdad. No lo dejaré, obviamente, pero supongo que surgirán menos temas de actualidad (hablar del convenio de marras es un coñazo) y comentaré otros temas histórico-festivos. No en vano este blog nació en plena offseason, así que me temo que seguiré dando la lata a quien se quiera pasar por aquí.

Comienza la travesía por el desierto.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Quis custodiet ipsos custodes?

La locución latina que da título a esta entrada es un extracto de las Sátiras poeta romano Juvenal. Literalmente, significa "¿quién custodia a los propios custodios?" La frase ha inspirado muchas cosas. Una de ellas, el mejor cómic que he leído. No soy un gran entendido de esa disciplina literaria, pero disfruto mucho con ella. Desde Persépolis, a las historias de Ángel Sefija, pasando por Mafalda o el Superman Rojo, me suele gustar de todo. Pero Watchmen es el mejor. De lejos. Who watches the Watchmen? Si no lo habéis leído, os lo recomiendo fervientemente. El cómic, no la película. La adaptación cinematográfica tiene un comienzo espectacular, pero según avanza la van cagando. El final es denunciable, pero no os lo destripo por si la queréis ver. Alan Moore hizo bien en desmarcarse totalmente de la película. Eso sí, como decía, el principio es brutal. Solo por eso merece la pena la entrada (o el precio del DVD). Si habéis leído el cómic antes, disfrutaréis mucho más de ello:


Dejo los mundos de Alan Moore y Dave Gibbons y vuelvo a la frase de Juvenal. Curiosamente, el contexto original no tiene nada que ver con sus posteriores interpretaciones, tan filosóficamente profundas. Juvenal se refería a que es imposible controlar la conducta de las mujeres porque quienes las vigilan acaban cediendo a sus encantos. Incluso existen teorías alternativas sobre la fidelidad de la versión "oficial". La frase sería un poco diferente (sed quis custodiat Ipsos custodes qui nunc lasciuae furta puellae had mercede silent?). Para que veáis de donde viene esta frase tan profunda y filosófica, os transcribo el contexto íntegro. Versión "oficial": Escucho siempre el reproche de mis amigos: "¡Encierralas, contrólalas!" Pero ¿quien vigila a los vigilantes? ¡Los planes de las esposas comienzan con ellos! Versión alternativa: el plan que mis amigos siempre me advierten que adopte: "¡Encierralas, contrólalas!" Pero ¿quien puede vigilar a los vigilantes? Ellos callan sobre los secretos de las chicas y las obtienen como pago; todo se lo callan. No deja de ser sorprendente que esta mentalidad prevalezca todavía en muchas culturas, y en la nuestra era mayoritaria hasta hace bien poco.

La verdad es que si leyese lo que acabo de escribir en algún otro sitio pensaría que el autor es un erudito. No os engañéis, no lo soy. Conocía la frase por Watchmen, la busqué en Google, terminé en la Wikipedia y ahí encontré esta curiosidad.

La traigo a colación porque esta frase se utiliza para plantearse el problema de quién debe ser el titular del poder en última instancia. La solución teórica y filosóficamente más aceptable parece la separación de poderes. Y venía a hablar de la separación de poderes. De su aplicación en el contexto de la NFL y de los conflictos de interés que existen en su gobierno y administración.

No hace falta ponerese muy pedantes, es de sentido común. Sin embargo, por aquello de que me gusta contar la historia completa, lo hago. La separación de poderes, aunque todos la asociamos a Montesquieu (¿verdad?), es una máxima que se predica desde la Antigua Grecia, y que se extendió con el Imperio Romano. El poder no ha de concentrarse en una única persona, sino que debe separarse en diferentes ramas independientes de modo que exista un equilibrio que garantice, por lo menos, que no se producirán arbitrariedades ni abusos. La típica división: poder ejecutivo (gobierno, que aplica y administra las normas), legislativo (parlamento, que dicta las normas) y judicial (tribunales, que resuelven las controversias).

No obstante, sabemos que aunque la teoría hable de "separación" de poderes y propugne la autonomía e independencia entre ellos, la aplicación práctica suele diferir bastante de los principios elementales de esta filosfía. Casi siempre, el poder termina concentrándose en el ejecutivo. El gobierno también dicta normas, el legislativo suele depender de él, y, si encima, los jueces son elegidos por las personas, el poder termina estando más concentrado de lo que debería en un plano estrictamente teórico. No es nuevo. Ya en 1978 se utilizaba el eufemismo de la "colaboración de poderes", como podéis leer en este artículo de El País de 1978.

La teoría no es caprichosa. Si se pide que el poder esté desconcentrado es por algo. Porque en el sistema de colaboración de poderes, de facto se producen abusos de poder que nadie puede castigar. ¿Quién va a sancionar a un parlamentario cuando es su partido el que ha nombrado al juez que lo va a juzgar? ¿Cómo se va a sancionar a un presidente si días antes de su juicio este ordena aprobar una norma que le dé inmunidad? La concentración del poder siempre da lugar a abusos, que un estado que se pretende vender como democrático y de derecho debe evitar.

No creo que al NFL pretenda ser un ejemplo de organización democrática y de derecho. En Estados Unidos la palabra con la que se llenan siempre la boca es libertad (bueno, lo de democracia también les mola bastante, sobre todo cuando pretenden "exportarla" por las malas). Eso sí, defienden la libertad según para qué cosas. En Futurama lo explican de forma gloriosa:


En la NFL la separación de poderes no parece estar muy de moda. La liga cuenta con un sujeto que hace lo que le viene en gana. Su potestad sancionadora no parece estar sujeta a ningún tipo de norma. Ni en cuanto a la tipificación de las infracciones (por qué actos puede sancionar) ni en cuanto a las sanciones que corresponden (cómo puede sancionarlos). Su mera voluntad vale para imponer castigos. Hablo de Roger Goodell, claro. El comisionado.


Me centraré en su actuación en materia sancionadora. Escapa a toda lógica. Uno de los principios básicos del derecho sancionador, de puro sentido común, es el nullum crimen, nulla poena sine praevia lege: nadie puede ser sancionado si no existe una ley previa que indique que una conducta es punible. Esto tiene diversas consecuencias prácticas, las más sencillas de deducir: que no se puede castigar a nadie si no hay una ley que tipifique claramente su conducta y que no se pueden dictar leyes sancionadoras con carácter retroactivo. Cuando alguien realiza un acto debe conocer (o, al menos poder conocer) que si realiza ese acto será castigado.

Hay quien considera esto más grave que reventarle a un tío la cabeza.
Esto no sucede en la NFL. Las sanciones son totalmente arbitrarias. Lo peor es que casi nadie pide explicaciones. ¿Qué hizo Roethlisberger cuando le cayeron sus 4 partidos de sanción (en un principio 6)? Agachar la cabeza y pedir perdón. Decía Goodell que la actuación de Roethlisberger infringía el Código de Conducta al que están sometidos los jugadores porque estaba probado que había facilitado alcohol a algún menor de 21 años. He buscado por todas partes el dichoso Code of Conduct, pero lamentablemente no es público. De todos modos, en vista de lo que dijo Goodell en su día para justificar una sanción equivalente al 25% de la temporada regular (una auténtica barbaridad), me da la sensación de que la norma adolecía de graves defectos en cuanto a la tipificación de la conducta punible, ya que era de una generalidad absoluta, y que la sanción no estaba delimitada en absoluto. En vista de lo que dice, no tengo dudas:

"It is not enough simply to avoid being found guilty of a crime. Instead, as an employee of the NFL or a member club, you are held to a higher standard and expected to conduct yourself in a way that is responsible, promotes the values upon which the League is based, and is lawful". (Traducción: "No basta evitar ser culpable de un crimen. Al contrario, como empleado de la NFL o miembro de un club, estás sujeto a un estándar superior y se espera que te comportes de manera responsable y que promueva los valores en los que se basa la liga, y de manera legal".)

Un sinsentido. Nadie dice nada, sino lo contrario, apoyan al comisionado.

Esto era solo el principio, claro. Cuando una persona está investida de unas facultades tan amplias, la bola de nieve no hace más que crecer. La falta de proporcionalidad en las sanciones y los abusos no tardan en llegar. Y más que llegarán.

La siguiente tropelía importante llegó con las sanciones por los golpes de la 6.ª jornada de liga. Tras los impactantes (nunca mejor dicho) propinados por James Harrison, Brandon Meriweather y Dunta Robinson, Goodell parece sacar unas nuevas normas sobre placajes permitidos y no permitidos. Digo "parece" porque la NFL dice que no se cambió nada. Se lió parda, como recordaréis. No por los vicios del sistema sancionador, sino por las implicaciones de las nuevas normas en el desarrollo del juego. En el reino de Goodell, quien dicta leyes, juzga delitos y ejecuta decisiones, todo es posible.

La NFL, no obstante, dice que no se cambió ninguna norma. El pasado lunes se publicaba un artículo en la web oficial de la liga en el que se intentaba aclarar (o enmierdar, dependiendo de cómo lo veais) la situación: "There has been no change in rules since the start of the season, only an increase in the level of discipline for violations of existing rules". No ha habido cambio de normas, sino en el nivel de disciplina por infracción de los actuales normas. Eso, hasta donde yo sé, implica un cambio de norma. Si modificas la sanción (el castigo) entiendo que hay una modificación de la ley, aunque sí sería verdad que las reglas del juego seguirían siendo las mismas.

Hace unas semanas se alzó la primera voz disidente. No es fácil que surjan contestatarios, o por lo menos se manifiesten públicamente. Considerando el poder que acumula Goodell, lo más fácil (y prudente) es no incomodar al Rey Sol. Después está el factor intelectual. Los jugadores de football no se caracterizan generalmente por sus aptitudes e inquietudes intelectuales. Es más probable encontrar a un jugador de la NFL en una cárcel que en una biblioteca. Pero Troy Polamalu, además de ser un excelente jugador, demostró ser de los pocos con la valentía y el sentido común suficiente para pedir una separación de poderes en la NFL:

"He's got all the power, and that may be part of the problem. There needs to be some type of separation of power, like our government". (Traducción: "Tiene todo el poder, y eso puede ser parte del problema. Tiene que haber algún tipo de separación de poderes, como en nuestro gobierno".)

La separación de poderes se propugna por motivos de peso. No es algo caprichoso. Polamalu se ha dado cuenta de que debido a la concentración de poder en una sola persona se están perpetrando tropelías que los afectados no deberían consentir. ¿Tan difícil es establecer una suerte de órgano sancionador con la autonomía e independencia suficientes para imponer los castigos? Joder, que el deporte europeo no suele ser ejemplo de buenas prácticas, pero los comités de competición (cuyas decisiones, eso sí, son a veces susceptibles de feroz crítica) son un concepto básico.

Bueno, la NFL dice que existe ese órgano separado. Lo dice en el artículo publicado este lunes pasado que os enlazaba antes:

Any play involving a violation that needs to be reviewed for possible discipline, whether flagged on the field or not, is referred to Executive Vice President of Football Operations Ray Anderson and his staff, which includes Director of Football Operations Merton Hanks, a nine-year NFL veteran (1991-99). Merton Hanks or Ray Anderson makes the initial determination for discipline for on-field violations.

La jugada sancionable la revisa Ray Anderson, uno de los vicepresidentes de la NFL [inciso nominal: en las organizaciones anglosajonas hay multitud de "vicepresidents"; sí, es absurdo que utilicen ese nombre, que significa literalmente "en lugar del presidente", porque es el sustituto en caso de ausencia; es absurdo porque muchas de estas organizaciones --me atrevo a decir que la mayoría-- no tienen "president" y ni siquiera el cargo de "vicepresident" es el segundo más alto en la jerarquía interna de la entidad]. Permitidme que dude de su autonomía. Ahí no acaba la cosa, sino que supuestamente hay posibilidad de recurso.

The player has the right to appeal league discipline. The Collective Bargaining Agreement specifies that appeals of fines or suspensions of players for unnecessary roughness or unsportsmanlike conduct are determined by the Commissioner's designee. The decision on persons appointed as the Commissioner's designee for on-field player discipline appeals is made in consultation with the NFL Players Association

Decide quien decida Goodell. No hay que ser muy malpensado para dudar de su independencia. Pero lo más escandaloso es que las normas no indican los límites de la sanción: "the offender may be subject to suspension". El infractor podría ser suspendido. ¿Pero cuántos partidos? De cero a infinito. ¿Y con base en qué criterios? La arbitrariedad hecha norma.

Esta semana, sin embargo, hemos dado un pasito más. Esta semana se han dado argumentos de mucho peso que ponen en tela de juicio la imparcialidad del juzgador. Ningún sistema con un mínimo de credibilidad puede permitir juicios en los que el juzgador pueda tener un interés directo en el resultado del pleito. O se abstiene (renuncia voluntaria a resolver el caso) o se le recusa (renuncia forzada por alguna de las partes). La mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo. Bah, para qué. A Goodell eso se la suda.

Tras el combate entre Andre Johnson y Cortland Finnegan se llegó a especular con que se les sancionase hasta fin de temporada. Descabellado, sí, pero en vista de la que le cayó a Big Ben por no cometer un delito sino por comportarse de modo inmoral, no tanto. Si tuviera que elegir entre que me comprasen alcohol siendo menor o me diesen un puñetazo en la cabeza mientras estoy en el suelo, creo que me quedo con lo primero. La segunda conducta me parece más censurable, la verdad.

Pero cómo iban a sancionar a Andre Johnson. El receptor es probablemente el jugador más mediático de los Houston Texans. Quizá el mejor receptor de toda la NFL. Por los que merece la pena comprar una entrada. O sentarse en frente del televisor para verle jugar. Ahí quería llegar.

Os hablé ya muchas veces de NFL Network. Se trata del canal de televisión del que la liga es propietaria. Fuente de polémica incesante. Su difusión es reducida en los Estados Unidos. Ha habido multitud de pleitos entre NFL Network y diferentes plataformas televisivas debido a su difusión (fundamentalmente, porque el canal no se incluía en los paquetes básicos, algo que la NFL exige). Es un canal premium, que no suele ir en los paquetes básicos. Otras plataformas ni siquiera lo ofertan. En este enlace podéis ver las 25 principales plataformas de televisión por cable de los Estados Unidos en número de abonados. Pues bien, con la primera (Comcast) acaban de llegar a un acuerdo después de las correspondientes demandas. La cuarta (Time Warner, con la que también hubo lío), sexta (Charter) octava (Cablevisión) décima y undécima plataformas ni siquera tienen este canal como disponible.

La NFL invierte muchos recursos en NFL Network, tanto financieros como humanos. Y no escatima esfuerzos para que el atractivo del canal aumente y más plataformas paguen por incluirlo en su oferta. Entre esos esfuerzos está la emisión en directo de partidos de prime time. Todos los jueves, desde la décima semana de competición hasta la décimo sexta (en esta, dos partidos, uno el sábado). Thursday Night Football. Cuanto más atractivos sean esos partidos, más demandado será el canal. Y más ingresos para la liga. Es decir, que los ingresos de la NFL, de la organización de la que Goodell es el máximo responsable, dependen del interés que despierte el Thursday Night Football.

Este jueves, dentro de unas horas, los Houston Texans juegan en Philadelphia contra los Eagles. Es el partido de NFL Network. Y la mayor estrella de Houston es Andre Johnson. Adivinad quién no ha sido suspendido por Goodell, digo la NFL, después de haber propinado puñetazos en la cabeza a un jugador que estaba en el suelo. Andre Johnson. Al menos, sospechoso. Porque sin Johnson, el atractivo del partido habría descendido significativamente. ¿Casualidad o causalidad?

Tony Kornheiser, antiguo comentarista del Monday Night Football, lo denunció el pasado lunes. Sus argumentos son difícilmente rebatibles. La sospecha, por lo menos.

Cuando la norma no delimita con precisión en qué consiste la conducta punible y su consecuencia, su castigo, se da pie a estas arbitrariedades. Y cuando, además, el que juzga la conducta tiene un interés directo en el resultado del juicio, la decisión parece dolosamente injusta. Nadie se atreve a denunciarlo. Mejor llevarse bien con el amo.

La actuación de Goodell va contra el sentido común más elemental, pero contadísimas voces lo cuestionan. Nadie vigila al vigilante.

martes, 23 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 11

Cuando se publicó el calendario de la temporada 2010, esta era una de las jornadas que levantaba mayor expectación. Dos partidos en especial. La Favre Bowl IV, es decir, el Vikings-Packers, que todos pensábamos que resultaría decisivo para el liderato de la NFC Norte (el año pasado los Vikings fueron campeones gracias a que ganaron sus dos enfrentamientos directos contra Green Bay), y el Patriots-Colts, el duelo entre dos de los mejores quarterbacks de toda la historia. Para muchos, el clásico de la década en la NFL.

Estos dos partidos eclipsaban el resto de la jornada, especialmente el segundo, ya que el clásico del norte se presentaba un poco descafeinado para el público neutral, debido al pésimo rendimiento de Minnesota en lo que va de temporada. Y así fue. El Vikings-Packers resultó bastante decepcionante para todo aquel que no llevase un trozo de queso (literal o figuradamente) en su cabeza. El Patriots-Colts, sin embargo, respondió a las expectativas. De lo que finalmente sucedió toca hablar un poco más adelante. Solo diré que yo no estaba tan excitado ante ese partido como la mayoría de analistas y blogosfera hispana.

Esta es la única manera de que estos dos coincidan en el campo.
Si hubiese podido, habría dejado constancia por escrito antes. El partido no era para tanto. No se enfrentaban los dos mejores equipos de la NFL (aunque no tengo muy claro cuáles son estos mejores equipos, tengo claro que estos Colts no lo son; cierto es que los Patriots podrían ser uno de ellos). De todos modos, no nos engañemos, el revuelo se monta por un enfrentamiento que nunca se produjo ni se producirá. Porque los quarterbacks no se enfrentan entre sí. Nunca. Los quarterbacks se enfrentan a defensive linemen, linebackers y defensive backs. Decía durante la offseason Aaron Rodgers, sin duda para quitar hierro a su constante comparación con Favre, que de Minnesota a él lo único que le preocupaba (y le tenía que preocupar) eran Jarred Allen y compañía (literalmente, citó a todos los jugadores titulares de la defensa vikinga). Pues claro. Manning no se enfrenta contra Brady. Cuando uno juega, el otro está en la banda. El duelo realmente épico sería el que enfrentase al mejor QB contra la mejor defensa. ¿Resulta épico el enfrentamiento de Manning contra la defensa de New England? ¿Y el de Brady contra la mermada defensa de los Colts? No lo creo. Me parece mucho más interesante el duelo de Brady frente a la defensa de los Steelers (que vimos hace solo una semana). Cosas mías. No obstante, un partido entre ataques potente siempre resulta interesante. Muy interesante, como así fue. Pero ese es otro tema. Fin de la introducción, demasiado larga esta vez.

Lo que hemos podido comprobar tras esta jornada, y en particular tras sus dos partidos estelares, es que el mundo, tal y como lo conocíamos, ya no existe. It's the end of the world as we know it (and I feel fine).



Qué pude ver. Personalmente, y desde un punto de vista estrictamente deportivo, fue mi domingo más plácido en lo que llevamos de temporada. Mis amigos dicen que hablo demasiado del Estu y del Dépor. Lo seguiré haciendo, que os den. Segundo perfect de la temporada: tres victorias holgadas. 92-72, 3-0 y 3-31. Si me dicen hace diez años que el resultado del que más me habría alegrado es el de football, no me lo habría creído. Mañana en Vistalegre, comida con amigos, primera sesión de NFL en su casa, y segunda sesión en la mía. De los primeros partidos, vimos el clásico del norte en la tele y NFL RedZone en el ordenador. De vuelta a casa, Pats-Colts en C+Deportes HD y NFLRedZone en ordenador. Últimamente paso de poner el despertador a las 5 de la madrugada para ver el final de los partidos nocturnos. Me conformo con ver sus resúmenes y leer las crónicas.

El vomitorio (lo más comentado)

Como no podía ser de otro modo, las portadas del día las acaparan los dos grandes duelos del domingo. El del Metrodome y el del Gillete Stadium.

Tras el cuadragésimo segundo partido,
podéis sumar una W y cuatro TD al de la izquierda.
En cuanto al primero de los partidos, muchos hurgan en la herida vikinga. Muchos se recrean en la caída de Favre. Ya no cabe duda de que el del domingo fue su último partido contra los Green Bay Packers. Ya no cabe duda del inmenso error que cometió cuando decidió volver un año más a la NFL. Después de haber sido capaz de lo mejor la temporada pasada (típico de Favre) esta temporada está arrastrándose por el campo, cometiendo un error tras otro, arriesgando mucho más de la cuenta, y todo ello con el asentimiento de su entrenador (típico de Favre). En menos de dos temporadas, los aficionados de los Vikings han presenciado un perfecto resumen de la carrera del 4. Un jugador que cuando está inspirado es mejor que nadie, pero que cuando no lo está es un lastre para su equipo. Un jugador al que le encanta el protagonismo. Un jugador protegido y venerado ad nauseam por la prensa deportiva más prestigiosa. Su temporada pasada fue el canto del cisne. Debería haber muerto entonces. Quizá decidió ser bien nacido y hacerle un último favor a los Green Bay Packers. Finalizado el partido, decía que iba a "reevaluar" su decisión de seguir en activo. Re-evaluate. A saber qué quiere decir. Las ratas son las primeras que abandonan un barco cuando se hunde. Favre nunca ha sido de esos, y si abandona la nave ahora que hace aguas por todas partes y va a la deriva, cerraría su carrera de la forma más triste posible.

¿Y ahora, qué? Es lo que todos se preguntan, aunque casi todos también coinciden en la respuesta. Pues ahora lo que toca es sentar al 4. Una vez que Childress ha sido despedido (¿quién lo iba a decir, verdad?), toca pensar en el futuro. Con Chilly en el banquillo uno podría pensar que Favre conservaría la titularidad, ya que creo que sigue siendo el mejor QB de la plantilla de Minnesota y, por ello, el que más opciones da para que los Vikings ganen partidos (algo que le haría falta a Childress para conservar su empleo). Pero ahora, ya sin Childress, ya sin opciones de playoffs, lo que les toca a los lilas es pensar en el futuro, y lo primero que tienen que comprobar es que Tarvaris Jackson no vale para construir un equipo competitivo. A saber.

Del Patriots-Colts hablaremos, más adelante, en la sección x (que nadie se emocione, que no es lo que las mentes sucias están pensando).

Mucho se comenta también el affaire Vince Young. El curioso caso del quarterback bobo. A este chico le falta más de un hervor, no cabe duda. En su carrera profesional (que no universitaria) lo ha demostrado unas cuantas veces. Tampoco cabe duda de que a Jeff Fisher este jugador nunca le entusiasmó. La del pasado domingo seguramente fue la gota que colmó el vaso. Derrota 16-19 frente a Washington en la prórroga. Antes, en el tercer cuarto del partido, Young se lesiona la mano, se retira al túnel de vestuarios y, cuando vuelve a la banda no parece recuperado. Fisher mantiene al tercer quarterback, el novato Rusty Smith, hasta el final. Por ese motivo o por cualquier otro (es complicado ponerse en el lugar de un desequilibrado), Vince Young monta un numerito en el que, como jugada estelar, podemos destacar su lanzamiento de objetos a la grada. El amable jugador obsequió a los aficionados con media equipación. Cuán bello gesto, tirar las hombreras a la grada. Como las putas cabras. El análisis de la polémica, aquí.


Termino con otra acción que también ha dado mucho que hablar. Roethlisberger, antes del partido frente a Oakland, había dicho que para él Richard Seymour era el MVP defensivo de la temporada. Cuando los Steelers anotan su tercer touchdown, Big Ben le dice algo al 92 de los Raiders, y pasa esto:


Polémica jugada y polémica decisión. Dos cuestiones se plantean en relación con ella: si la expulsión de Seymour es justa y si esto revela que Big Ben no ha cambiado y sigue siendo el mismo sinvergüenza que antes de esta offseason. En mi opinión, sobre lo primero, los árbitros se pasan. No es para tanto. Le da una buena hostiaca, sí, pero no mucho más fuerte que las que se reparten en los habituales forcejeos que vemos en todos los partidos. Roethlisberger se comporta como un jugador de fútbol en vez de como un jugador de football. ¡No te tires, hombre! Si no se tira al suelo, Seymour no es expulsado, e incluso es posible que los árbitros ni señalasen falta alguna (bueno, esto es más complicado, porque una buena hostia sí le da). En cuanto a la segunda de las cuestiones, si Big Ben ha cambiado o no: no creo que haya cambiado en absoluto. Seguro que es el mismo que antes de la injusta sanción. Lo que pasa es que no es tonto. Si lo fuese no estaría donde está, ni habría ganado lo que ha ganado. Un par de declaraciones ejemplares, un poco de agachar la cabeza, hacer el paripé, y ya está, un hombre nuevo. Qué gilipollez. En fin. Claro que será el mismo de siempre. A saber qué le dijo a Seymour. Cualquier cosa. El trash talking forma parte del juego. Seymour no puede ser tan bobo como para caer en la trampa.

Pues yo estaba cagando... (la sorpresa)

El nuevo nombre de la sección dedicada a las sorpresas de la jornada se debe a este clásico de YouTube, una sorpresa en toda regla:


Quizá me he pasado de soez, puede ser, pero en un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria la realidad ha de mostrarse en su versión más cruda, sin edulcorantes de ningún tipo. Además, resulta admirable la higiene de mi joven paisano. Su inmediata reacción, limpiarse al culo. Muy bien.

Estupenda jornada para los corredores bajitos.
Vamos con la sorpresa. Juguemos a adivinar el equipo. Cierta franquicia lidera la AFC Sur y su quarterback es el segundo de la NFL en passer rating. Iba a escribir que si nos hacen esta pregunta antes de comenzar la temporada (referida a este momento, se entiende) o tras cuatro semanas, habría sido imposible adivinarlo, pero estoy seguro de que incluso a día de hoy resulta complicado encontrar la respuesta correcta. Mi primera respuesta hace unas semanas, habría sido, sin duda, que hablamos de los Indianapolis Colts y de Payton Manning. Si me dicen que no, pienso en los Houston Texans y en Matt Schaub. En el fondo, no resulta tan sorprendente, pues ya fue el líder en yardas de pase la temporada pasada y se trata de un equipo con mucho talento, al que ya le tocaba espabilar. Ah, que me dicen que no, pues entre los dos equipos que quedan de la AFC Sur escojo a sin duda a los Tennessee Titans. Vince Young ya apuntaba la temporada pasada que se podía confiar en él, y con la atención que atrae Chris Johnson, se crean muchos espacios para el pase. ¡Y me dicen que no! Joder, no me lo creo. ¿Estamos hablando de los Jacksonville Jaguars y de David Garrard? ¿Del equipo que cae con estrépito en San Diego, Kansas City y en casa ante los Eagles y los Titans? Pues, asombrosamente, sí. Los Jaguars lideran la AFC Sur con un balance de 6-4 (empatados con los Colts pero habiéndoles vencido en su primer enfrentamiento directo). Y David Garrard, el mismo jugador al que sentaron en San Diego por el desastre que estaba perpetrando, es el segundo mejor jugador de la NFL en passer rating, la estadística que mide la eficiencia de un pasador. Jack del Rio, su head coach, era un muerto viviente hace unas semanas. A día de hoy, y por primera vez desde que llegó a Jacksonville a estas alturas de temporada, lidera su división.

Aparte de la enorme sorpresa que me causa ver a este equipo al frente de la AFC Sur, pocas sorpresas deparó la jornada. En una temporada en la que los equipos malos son muy buenos poco nos puede sorprender. Que Buffalo les calce 49 puntos a los Bengals en Cincinnati es algo que sorprende si te lo cuentan hace dos meses, pero no hoy. Los Buffalo Bills, para muchos el equipo 2-8 más divertido de la historia (con permiso de los Lions).

∫ex (todo sigue igual)

Desde pequeño escuchas hablar de la suerte de los campeones. La experiencia te confirma que es verdad, que todo campeón en algún momento está contra las cuerdas y necesita una importante dosis de suerte para llegar al éxito. Tanto es así, que no recuerdo ningún campeón que no estuviese en algún momento contra la espada y la pared. Los Jets se han especializado en el arte de la escapatoria en el último segundo. Su balance de 8-2 podría ser perfectamente de 5-5 (realmente 5-4-1) si los tres últimos partidos hubiesen durado 20 segundos menos. Por tercera semana consecutiva ganan un partido que tenían casi perdido, en el último instante y gracias a Santonio Holmes. En Detroit empatan el partido con un field goal agónico después de una recepción de 52 yardas de Holmes; en Cleveland ganan el partido a falta de 16 segundos para el final de la prórroga con un TD de 37 yardas de Holmes; este domingo, a falta de 50 segundos, los Jets perdían por 4 puntos frente a Houston, y pasó lo de siempre:


Tampoco cambia nada para los Texans. Cuarta derrota consecutiva. Segunda (consecutiva) en el último segundo. Segundones, siempre. La pasada semana perdían con un hail mary; esta como acabáis de ver. Tiene delito que un equipo con el talento que tienen los Texans (tienen, entre otros, al líder en yardas de carrera de la NFL, Arian Foster, y al mejor receptor de la competición, Andre Johnson) sea el último de su división. Aún están a tiempo (solo a dos victorias de los Jaguars y de los Colts), pero la dinámica es muy negativa. La cabeza de Gary Kubiak corre serio peligro.

Eh, que los Tampa Bay Buccaneers siguen ganando a todos los equipos malos. El pasado domingo, victoria en San Francisco. Adiós al efecto Troy Smith. Los Buccaneers son un gran ejemplo de lo que debe hacer un equipo, digamos, mediano (iba a decir mediocre, pero suena peor), para ser competitivo: ganar todos los partidos en los que se enfrenta a equipos que no son mejores que él. Nunca fallan. Aprovechan al máximo el calendario tan asequible que tienen, gracias a que la NFC Sur se enfrenta a la NFC Oeste y a que su pésima temporada pasada les emparejará además con equipos relativamente flojos (Redskins y Lions, que aunque pueden ganar a cualquiera no son los más temidos de la liga a día de hoy).

x (la vida cambia)

Durante minutos de partido, el Patriots-Colts fue un calco de lo vivido la temporada pasada. Resulta increíble que hasta el resultado era el mismo al comienzo del último cuarto. 31-14. ¿Qué probabilidad hay de que suceda eso? Seguro que inferior a un 1%. Resulta increíble que, además, a falta de 40 segundos, el partido esté 31-28 y los Colts tengan el balón en territorio de los Patriots. La probabilidad de que eso suceda, igual que la temporada pasada, debe de ser prácticamente nula. Todo hacía indicar que habría que incluir este partido dentro del apartado anterior. Pero entonces sucedió algo incluso más improbable que el hecho de que el partido fuese una copia estricta del de la temporada pasada. Algo que nos anuncia que estamos ante el fin del mundo tal y como lo conocemos. Esto:


¡¡Manning cagándola en los momentos decisivos!! Bueno, antes ya había lanzado otras dos intercepciones, lo que no es nada habitual en él. Pero cuando todo parecía volver a la normalidad, nos sorprende con esta inmensa cagada. En field goal range (con el empate casi asegurado), en primer down, con todavía tiempo suficiente para intentar ganar el partido, Manning lanza un pase bajo presíón a un lugar en el que tres defensores de los Patriots marcaban a dos receptores de los Colts. Incomprensible. Señales del advenimiento del fin del mundo.

Desafío total (lo mejor)

Cuántas veces habré dicho en la tarde del domingo "qué bueno es Greg Jennings". Aunque los titulares tras el partido disputado en Minneapolis los acapare Aaron Rodgers, para mí el jugador del partido fue Greg Jennings. Él protagonizó dos de las tres jugadas que deciden el partido. La otra es la intercepción de Tramon Williams. Aparte de que Jennings fue el mejor receptor de la jornada, tanto en yardas de recepción (152) como en touchdowns anotados (3, empatado con Steve Johnson), el 85 de los Packers dio un giro al partido con cuando, al inicio del segundo cuarto, con 3-0 en el marcador a favor de los Vikings, y el ataque de Green Bay en 3.ª y 9 en su propia yarda 23, consigue completar una excelente recepción de 47 yardas. Hasta ese momento, el ataque de los Packers había sido un completo desastre. Durante un cuarto, la defensa de Minnesota había dominado por completo el partido. Desde esa jugada, el partido da un giro radical. Más adelante, en el primer drive del tercer cuarto, Jennings asesta el golpe definitivo al partido con su segundo TD del partido. 3-24, partido cerrado. El 90% del touchdown es mérito de Jennings (el resto lo pone su defensor):


Con la aparición estelar de Jermichael Finley, Greg Jennings había quedado relegado a un segundo plano dentro del cuerpo de receptores de Green Bay. Tras la lesión de Finley, Jennings vuelve a ser el principal socio de Aaron Rodgers en el ataque aéreo de los Packers. Una vuelta a los viejos tiempos. Se está recuperando la química perdida, que las defensas rivales tiemblen.

Seguramente te multarán por esto, pero me parece cojonudo
(el chiste, no que te multen; véase The Dark Knight).
Sigamos jugando a las adivinanzas. Un quarterback consiguió este domingo los siguientes números: 18/29 pases completados para 275 yardas y 3 touchowns; además, 3 carreras, 55 yardas y 1 touchdown. Lleva el número 7 y ha tenido problemillas con la justicia. Ah, su equipo es de Pensilvania (en concreto, de una ciudad que empieza por P) y presenta un balance de 7 victorias y 3 derrotas. ¿Quién es? No, no es Michael Vick. Que no. Es Ben Roethlisberger. Y jugaba ante una de las defensas de moda de la NFL, la de los renacidos Oakland Raiders.

Bueno, y aunque solo sea porque demostró que tiene un ritmo cardiovascular lo suficientemente apto como para conducir el two-minute drill, hablemos aquí de Donovan McNabb. Qué dura resultó para él la semana pasada. Firmas un contrato multimillonario, sí, pero a las pocas horas pierdes un partido. Qué calvario. Esta semana, se desquitó con 376 yardas de pase y un buen último drive del 4.º cuarto con el que no finalizó el partido porque Gano falló su patada. En la prórroga la metió y los Redskins recuperaron un poco del orgullo perdido la semana pasada frente a Michael Vick.

Los Buffalo Bills merecen una mención en este apartado. Hay que reconocer que están haciendo una temporada más que digna. A pesar de tener, por nombres, quizá la peor plantilla de la NFL, dan siempre la cara, con un juego vistoso que da gusto ver. Nunca se dan por vencidos, ni siquiera cuando pierden por 21 puntos (28-7). Tras el descanso, Buffalo arrasó a Cincinnati; el Joker pudo con Batman y Robin. Ryan Fitzpatrick lidera la NFL en touchdowns por partido (2,25; este domingo, 4). Esto seguramente tampoco os lo esperabais. Los Bills van empeorando poco a poco su lugar de elección en el próximo draft, pero empiezan a apuntar que en torno a Fitzpatrick, Steve Johnson y Fred Jackson pueden construir un equipo decente. Si C.J. Spiller rinde al nivel que se le supone, darán muchos más sustos.

¡Perdón, que me olvidaba de Danny Woodhead!


Avatar (lo regulero)

Se respiraban últimamente aires de optimismo por la bahía de Oakland y en la maldita ciudad de Cleveland. Sus dos equipos, tras una larga travesía del desierto, empezaban a dar motivos para el optimismo. Este domingo ambos jugaban fuera de casa. Partidos complicados, especialmente el de Oakland, que viajaba a Heinz Field. No se puede tachar su actuación de desastrosa, pues la derrota era el resultado más lógico en ambos casos, pero yo esperaba más de Raiders y Browns. Los Raiders cayeron estrepitosamente, a pesar de que su rival cometió 14 penalizaciones (163 yardas). Los Steelers empiezan a ver conspiraciones donde, evidentemente, no las hay. Joder, qué asco. Uno de los aspectos que más me gusta del deporte profesional norteamericano es la ausencia de protagonismo arbitral. Normalmente, nadie se queja. No hay que sufrir todas las gilipolleces que vemos publicadas en España, los villaratos, los canguelos y toda esa puta mierda que perpetran personas a las que se les supone cierta preparación y altura intelectual (de la que demuestran, a través de lo que escriben, que carecen). Que me desvío. Iba diciendo que los Raiders fueron una nulidad, a pesar de los errores de su rival y de las yardas regaladas. McFadden volvió a ser el de tiempos pasados, y Gradkowski no pudo reeditar en su ciudad natal el partido épico del año pasado. Malas noticias para Oakland, que encima vio como los Chiefs ganaban fácil ante los Cardinals.

En cuanto a los Browns, creo que esta es la primera jornada en la que apuesto por ellos en la quiniela. Aunque jugasen fuera, después de haber vencido a Saints y Patriots con holgura, y haber estado a un tris de hacer lo propio contra los Jets, creía que Cleveland podría superar con cierta facilitar a los Jaguars. Estuvieron cerca. Les sobró un cuarto. Jones-Drew les destrozó. Jornada regulera también para los Browns.

En el apartado individual, Matt Hasselbeck. Estaba todavía algo renqueante de su lesión, pero a los Seahawks no les quedaba otra, porque Charlie Whitehurst había demostrado que si llevaba años como suplente en la NFL era por algún motivo. Hasselbeck lo hizo muy bien, pero su equipo se vio ampliamente superado por los Saints. Parte buena: 366 yardas de pase, su mejor marca desde 2004 (ha llovido, sobre todo en Seattle). Parte mala: su equipo pierde 34-19. Resultado: día regulero.

Bueno, el partido de lo regulero fue el Eagles-Giants. Vick estuvo peor que las últimas semanas (no estuvo mal, pero no consiguió ningún TD y perdió su primera pérdida de balón de la temporada); Eli Mannig completó un nuevo festival de intercepciones (debería cortarse un poquito, es una máquina de regalar balones); y Jason Avant cometió uno de los drops más lamentables que he visto en mi vida. ¿Cómo se te puede caer eso de las manos, buen hombre?


Crepúsculo (lo peor)

Efectivamente, ese es el número de victorias que lleva tu equipo.
La actuación de Carson Palmer y de los Cincinnati Bengals en general estuvo a la altura de la equipación que llevaban esta última jornada. Si sus uniformes son normalmente feos, cuando van de naranja lo empeoran todavía más. Parecen un anuncio de Frosties. Con otro alimento, en vez de cereales, saltaron en la segunda mitad. Una empanada de proporciones siderales. A Carson Palmer le queda el consuelo de que gracias al desastre de segunda parte que protagonizó su equipo, su hermanito pequeño, Jordan Palmer, tuvo unos cuantos snaps. El pequeño, 3/3, 18 yardas. Anda que no estaría divertida una quarterback controversy entre hermanos. Con T.O. y Ochocinco de por medio, para completar el show. Poco más motivante les queda a los aficionados de los Bengals de aquí a enero. Marvin Lewis, tú puedes ser el próximo.

La verdad es que debería haber empezado esta sección por quienes peor lo pasaron esta jornada. Cuando era pequeño, tuve la inmensa suerte de vivir los años dorados del Dépor. Normalmente, en Riazor siempre se ganaba. Pero no podía evitar pensar en lo mierda que tiene que ser ir a ver a tu equipo al estadio y que ni siquiera meta un gol. Luego lo viví de primera mano. Hay que probar de todo. Si es duro en fútbol, donde el gol es infrecuente, cómo será en football. Pobrecillas, las aficiones de Miami, San Francisco y Minnesota. No sé cuál de ellas lo habrá pasado peor. Quizá la única que vio como su equipo se estrenaba en el casillero, con 3 míseros puntos. La de Minnesota. Los otros dos vieron como su equipo era incapaz de anotar un solo punto ante equipos que a priori no parecen los ogros de la NFL (Bears y Buccaneers), pero por lo menos no fueron humillados por el gran rival. Pensemos en la sensación de todas estas aficiones mientras abandonan el estadio, entre aglomeraciones, emprendiendo el largo camino a casa. Una sensación realmente de mierda.

Falló hasta el que pone el nombre en las camisetas. Qué desastre.
La mención a los 49ers nos lleva al siguiente mención en esta categoría Crepúsculo. La NFC Oeste. División en la que compiten Seahawks, Rams, Cardinals y 49ers. Nuevo pleno esta jornada. De derrotas, por supuesto. Y cómo perdieron. Los que estuvieron más cerca de su rival fueron los líderes de la división. Los Seattle Seahawks, que perdieron por 15 puntos de diferencia. Nivelazo. Pues uno de estos cuatro se clasificará para los playoffs y jugará el partido de la ronda de wild card en su estadio. Y que nadie se confíe, porque como demostraron los Cardinals hace un par de temporadas, puede pasar de todo. Si Seattle termina ganando la división, el Qwest Field no es el estadio más agradable para jugar un partido la segunda semana de enero. Tanto por ambiente "meteorológico" como humano.

Last not least, los responsables de programación de Digital+. Lo meto en la sección dedicada a la undécima semana, aunque debería ir en la duodécima. Un cero para ellos. Por el qué y por el cómo. La semana que viene tenemos el duelo entre los, posiblemente, mejores equipos de la NFC en estos momentos. Un duelo decisivo para determinar cuál de estos dos equipos tendrá ventaja de campo durante todos los playoffs. Atlanta Falcons-Green Bay Packers. Pues bien, salvo que Moisés Molina se equivocase cuando lo anunciaba el domingo, el partido que televisará Digital+ a las 19.00 (agárrense) es el (agárrense más fuerte) Houston Texans-Tennessee Titans. No dan el duelo entre los dos mejores de la NFC, sino el de los dos peores de la AFC Sur. ¿¿Quién es el responsable de este esperpento?? Espero que se trate de un error o, por lo menos, que rectifiquen. Tócate las pelotas. El segundo capón se lo merecen por cómo se televisarán los partidos la semana que viene. El domingo, ninguno de los dos partidos irá en alta definición. NBA a las 21.00 en HD, que como se solapa con los partidos de 19.00 y 22.15, impide que se dé ninguno de ellos en HD. Partido de mierda con calidad de mierda. Cojonudo. A las 22.15, Bears-Eagles, no está mal. Pero que dejen de emitir uno de los partidos más interesantes de toda la temporada regular... No lo entiendo. Cuando mi colega de los Falcons se queja de lo poco que se televisa a Atlanta en el Plus (una sola vez en toda la temporada, y eso que llevan el mejor balance de la liga), no le falta razón.

CaJugada estúpida de la semana

Esta jornada no tenemos una decisión o jugada especialmente estúpida que destacar. Qué pena, con lo reconfortante que resulta para el ser humano reirse del mal ajeno. El ser humano es maravilloso, como dice el anuncio. Sí, los cojones, por eso lleva desde que se tiene conciencia de su existencia en guerra, buscando la destrucción del prójimo. Que me voy por las ramas, volvamos adonde íbamos. Como consolación, ante la falta de jugadores manifiestamente imbéciles, nos tendremos que conformar con criticar una decisión arbitral. ¿Recordáis cuando Larry Johnson placó por los pelos (en todos los sentidos) a Polamalu?


Se puede agarrar del pelo. Es un placaje correcto. Pues bien, esta jornada a Ndamukong Suh le sancionaron por hacerle algo parecido a Marion Barber. Esta es la jugada:


La falta está mal señalada. El árbitro dice que Suh comete una falta personal por realizar un horse-collar tackle. Mal visto. Suh no agarra a Barber del cuello de la camiseta. Lo agarra del pelo. De todos modos, Suh cometió una infracción: facemask.


Los árbitros cometieron un doble error (por señalar una falta que no fue y dejar de señalar otra que sí lo fue), pero terminaron imponiendo la sanción que correspondía a la infracción que en realidad se cometió (half the distance to the goal).

Perseguidores de Jano

El pie de la ilustración resulta graciosamente equívoco.
Inauguramos nueva sección. No sabía qué nombre ponerle y decidí echar mano de la pedantería, que pocas veces me falla. Por el nombre será difícil que adivinéis de qué trata. Jano, en latín Ianus, era el dios de las puertas; de los inicios y de los finales. Deidad de dos caras, que miran en sentidos opuestos. El principio y el fin. De esta divinidad toma su nombre el mes de enero (ianuarius), que marca el final de un año y el comienzo de otro. En inglés (January), gallego (xaneiro) o portugués (janeiro) se adivina mejor el origen de la palabra. En la NFL, el mes de Jano también marca un fin y un inicio. El final de la temporada para todos, el principio de la postemporada para algunos. Estos últimos son los perseguidores de Jano.

[Pensé en llamar a esta sección "qué pasaría si el mundo se acabase hoy" o algo similar, pero es evidente que si hoy se acaba el mundo en enero no se juegan los playoffs de la NFL.]

A estas alturas de la temporada regular debemos empezar ya a hacer cuentas. Debemos empezar a mirar las clasificaciones para ver qué equipos tienen opciones de posponer sus vacaciones más allá del 2 de enero. Cuando todos los equipos han disputado ya diez partidos, nos podemos hacer una idea de quiénes estarán en la pelea, por un lado; y del precio que deberán pagar (en forma de victorias) si quieren seguir compitiendo en enero.

La primera conclusión que podemos extraer al mirar las clasficaciones es que nadie puede estar tranquilo. Ningún equipo lidera su división por más de un partido de diferencia. Por solo un partido, Chiefs, Eagles, Falcons y Seahawks están al frente de sus respectivas divisiones. La temporada de la paridad.

Comenzando por la NFC, a día de hoy resulta bastante claro que la plaza de wild card va a estar muy cara. Solo tenéis que ver la tabla de la izquierda para daros cuenta (estarían clasificados los seis primeros). En estos momentos, un balance de 7-3 resulta insuficiente para llegar a playoffs. Buena parte de culpa del encarecimiento de la plaza de playoffs la tiene la NFC Oeste. Los de la NFC Sur, que se enfrentan a todos ellos esta temporada, se están poniendo morados a su costa. En estos momentos, está claro es que dos de estos siete se quedan fuera de los playoffs (creo que serán los dos que pongo en último lugar, pero está la liga como para hacer apuestas): Falcons, Eagles, Packers, Giants, Saints, Bears y Buccaneers. Todos estos equipos llevan al menos un 70% de victorias. Pues eso, que va a estar muy muy caro, salvo que algunos se vengan abajo. Packers y Bears, por ejemplo, tienen un tramo final de temporada complicado, lo que puede beneficiar a un segundo e incluso tercer equipo procedente del sur, que son los que se benefician de un calendario más sencillo. El equipo de moda hace tan solo nueve días, los New York Giants, octavo de la NFC. Miedo me da el revuelo que se está montando ahora con Green Bay...

En cuanto a la AFC, las plazas de playoffs parecen un poco más predecibles dentro de la incertidumbre reinante. Digo que están un poco más claras porque salvo que los dos primeros de la AFC Sur mejoren ostensiblemente (improbable), parece claro que las wild cards serán para el segundo clasificado de la AFC Norte (Pittsburgh o Baltimore) y, en todo caso, para el segundo de la AFC Este (Jets o Patriots). Veo complicado que cualquiera de los cuatro equipos mentados se relaje lo suficiente como para que otros segundos de división los adelanten. Por tanto, en la AFC Sur y en la AFC Oeste, la única vía para llegar a la segunda semana de enero con vida es la primera plaza. Si no quieren darse un buen batacazo, Colts y Chargers deben apretar. Quedan seis jornadas, muy calentitas.

Los que ya pueden ir haciendo planes para sus vacaciones de enero son Cowboys, Vikings, Lions, Bills, Browns, Bengals y Panthers. Todos los demás equipos, muchos para las alturas de la temporada a las que estamos, conservan sus opciones; en algunos casos muy remotas.

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Actualización matutina del martes

El Monday Night, sin sorpresas. Se enfrentaban dos de los quarterbacks con más yardas de pase de la NFL y ganó el mejor. Los Chargers superaron con facilidad en San Diego a los Broncos. San Diego llega al 50% de victorias y está a tan solo un partido de los líderes de la AFC Oeste, los Kansas City Chiefs. La historia de siempre; mal inicio, buen final. Philip Rivers consiguió 4 touchdowns de pase más (que suben su media por partido a 2,3 e invalidan lo que decía más arriba sobre Ryan Fitzpatrick). No es un déjà vu. Tras un nuevo Monday Night, el tema de conversación es si el QB que se pone morado a pases de TD será MVP de la temporada. La semana pasada, Vick; esta, Rivers. Sus opciones tiene. Todo pasa por que los Chargers queden campeones de su división. Estoy convencido de que si no llega a ser por los malos resultados de San Diego, por ir siempre a remolque en el marcador, Rivers no tendría unos números tan espectaculares. Brees estuvo hace un par de temporadas a punto de batir el récord de yardas de pase de Dan Marino sin que los Saints llegasen a playoffs. Las posibilidades de que Rivers bata ese registro pasan por que los Chargers sigan jugando partidos en los que estén obligados a remontar, a arriesgar, en los que no cojan una ventaja amplia rápidamente. Si esto último pasa, la estrategia de San Diego será más conservadora (más carrera, menos pase profundo). En cualquier caso, tras este partido, creo que los Broncos pueden ir haciendo planes de vacaciones para la segunda semana de enero.

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No sé si habré respondido a la presión. Desde el pasado jueves, el tráfico del blog se ha más que duplicado. Mariano Tovar me dedicó unas palabras muy amables en su blog. Como os podéis imaginar, me ha hecho una ilusión de la hostia. No ha habido soborno ni favores de por medio, aunque algunos me lo preguntaron. Fui el primer sorprendido. No obstante, me genera presión por partida doble. Por un lado, para no decepcionar las expectativas de los nuevos visitantes (que, en todo caso, algo defraudados se irán, porque, por desgracia, esto ni es tan bueno como se dice en la Zona Roja ni este blog, como ya dije en otra ocasión, le llega a la suela de los zapatos a ese --sin tilde--). Por otro lado, hay que mantener el nivel. En cualquier caso, con mayor razón en la semana de Acción de Gracias, debo cerrar este artículo dándole las gracias por sus elogios. Este blog no da dinero. No veis ni veréis (jamás) publicidad en él. Qué más da. Las mayores satisfacciones no las da el dinero. Esta es una de ellas. (um, es la mierda más moñas que he escrito hasta ahora, creo)