Este marzo, el del baloncesto universitario no es el único gran baile. La NFL se une a la danza. Esta offseason está deparando un baile de jugadores casi sin precedentes. El movimiento está siendo muy intenso. Un terremoto. El epicentro, el factor desencadenante, el despido de Manning. Menudo baile. Hasta quienes menos esperábamos responden que sí a la pregunta. Do you wanna dance?
La NFL no es solo el reino de la incertidumbre durante la temporada deportiva. No es solo la competición profesional más impredecible de cuantas se disputan en el planeta. Por eso despierta tanto interés. Es la mejor novela de misterio. Ni sus autores conocen el desenlace, siempre diferente, muchas veces sorprendente y plagado de momentos inolvidables. Esa es una de las principales claves de su éxito. Éxito deportivo y económico. Es la competición más rentable del mundo. Cada año más. Eso no sorprende.
Esta offseason también viene plagada de sorpresas. ¿Recordáis este momento?
Quién les iba a decir a los extasiados aficionados de los Broncos que ese pase es (probablemente) el último de Tim Tebow como local en Mile High. Igual que no daban crédito a lo que estaban entonces contemplando, no darían crédito a lo que estoy ahora mismo escribiendo.
Peyton Manning ha fichado por los Denver Broncos. Un auténtico sorpresón. Os lo decía cuando fue despedido de los Colts. Para qué vamos a hacer predicciones, si al final terminará donde menos sospechamos. No tengo ni idea, decía. Y tanto.
Pensaba en equipos sin un quarterback de confianza y con pocas opciones de cubrir la posición vía draft. Seattle, Miami, Arizona... Incluso, si me apuras, los Jets, de los que se habló mucho en principio. Nada, que no teníamos ni puta idea. Ninguno de esos teóricos favoritos de alzarse con el trofeo Manning llegaron siquiera a la final.
Los dos finalistas que se quedaron con la miel en los labios fueron Tennessee y San Francisco. Los Titans no eran una opción descabellada, pero tenían en plantilla a Jake Locker, a quien habían elegido en el 8.º puesto de la primera ronda del pasado draft. Y lo poco que se le vio la temporada pasada fue bastante prometedor. No era uno de los contendientes más claros por Manning. Y sin embargo fue el que apostó más fuerte por su fichaje. Básicamente, le dieron un cheque en blanco. Pide lo que quieras, que te lo damos. Después de tantos años sufriendo la tiranía de Peyton Manning, los Titans querían hacerse con sus servicios a toda costa. Claro que, me parece, daban por sentado algo sobre lo que todavía no existe certeza. Que el actual Peyton Manning es como aquel Peyton Manning. O parecido. Porque el actual es más viejo, más débil y más fragil que aquel.
El segundo soprendente finalista, que de hecho parecía el mejor postor por potencial de plantilla, era San Francisco. ¡Los 49ers! Con estos si que nadie contaba. Y conocimos su nombre al final del proceso. A toro pasado todos decían que tenía sentido, pero no nos engañemos, porque nadie contaba con ellos. Los 49ers contaban con un quarterback que había cumplido más que sobradamente esta temporada. Jim Harbaugh parecía haber recuperado para la causa a Alex Smith. Un jugador válido, que había demostrado tener lo que hay que tener en los momentos más importantes. Que se lo digan si no a los Saints. Pues bien, los 49ers han mostrado claramente que Alex Smith no les convence. Su comportamiento es más propio de un equipo desesperado que de un equipo que realmente confía en su quarterback. Smith ya estaba buscándose la vida lejos de San Francisco, así que con eso queda todo dicho. Harbaugh tiene el mismo trabajo que la temporada pasada: recuperar la confianza de un quarterback despreciado. Muy sorprendente. ¡Pero qué necesidad tenían los 49ers de meterse en este berenjenal! Después de encontrar una ruta hacia la victoria, deciden cambiar radicalmente su estilo. En fin.
Y llegamos al vencedor. ¡¡Los Denver Broncos!! Increíble. Sabéis que no soy de Tebow. No lo querría para mi equipo ni en pintura. Pero también resulta innegable que la gran mayoría de la afición de Denver lo adoraba. Y, aunque fuera ilusorio e injustificado, él había devuelto la ilusión a muchos aficionados por su equipo. Sigo pensando que él no fue el principal causante de las victorias de la segunda mitad de temporada en Denver, pero estaba ahí y muchos veían en él a un ganador. Un tipo con místicas cualidades que hacían a su equipo ganar. Sus compañeros, dicen los que le adoran, son mejores con él. Y sus rivales peores, también parecía. En cualquier caso, y aunque era notorio que no era santo de la devoción (nunca mejor dicho, aunque Tebow no crea en los santos) de John Elway, no podíamos esperar un movimiento de este calibre para dar la patada a Tebow.
Elway se la ha jugado. La apuesta no puede ser más arriesgada. Insisto, no sabemos cómo es este Peyton Manning. Este no es aquel. Este cumple 36 años el próximo sábado. Este viene de cuatro delicadas operaciones cervicales. Este ha tenido que someterse a las más innovadoras técnicas de curación para rehabilitar su dañado cuello. Este es de cristal. Aquel era de acero. Aquel no se había perdido ni un solo partido en toda su carrera por lesión. Aquel no tenía un cuello de cristal. Aquel tenía una franquicia entregada a él. Aquel tenía guardaespaldas y receptores de plena confianza. Aquel jugaba en un dome, en una atmósfera perfecta para un ataque aéreo. Este tendrá que enfrentarse a los elementos. Los Broncos juegan un solo partido a cubierto la temporada que viene, en Atlanta. Demasiadas incógnitas.
Hace un año, Denver contaba con tres quarterbacks que aspiraban a la titularidad. Kyle Orton, Tim Tebow y Brady Quinn. Os gustarán más o menos, pero Orton era un titular consolidado en la NFL y los otros dos habían sido elegidos en primera ronda del draft y habían completado carreras universitarias brillantes. Superávit de quarterbacks. Ahora, si (como parece) se confirma el traspaso de Tebow, los Broncos se verán en déficit de quarterbacks. Antes había una multitud de tres. De esos tres, en menos de un año, no quedará ni uno. Quedará solo un hombre de cristal. Como se lesione, veréis qué risas. En la vorágine por Manning, en el frenesí pujador, no eran los equipos los que entrevistaban al jugador para evaluar su fichaje. Nada de eso. Al contrario, era el jugador el que entrevistaba a los equipos. Las exigencias venían de Manning. Los que pujaban por él se rendían a sus pies. Y no sé si siendo plenamente conscientes de que Peyton Manning lleva una temporada completa sin jugar y con serias dudas sobre su rehabilitación. Unas dudas que no se han podido despejar todavía. ¿Resistirá el cuello de Peyton Manning a la embestida de las bestias? Aunque no estén primados por lesionar, os aseguro que para los Tamba Hali, Richard Seymour, Antonio Garay y demás cazadores, el trofeo Peyton Manning será muy apetecible. Es parte del fútbol americano. Tienes que estar listo para recibir.
Riesgo, mucho riesgo.
No solo se la ha jugado Elway. También el propio Peyton Manning. No creo que Denver sea la mejor opción. Para mí, era Arizona. Un equipo que juega en un dome. En la NFC Oeste, que a pesar de la espectacular pasada temporada de los 49ers sigue siendo una división flojilla. Con un tal Larry Fitzgerald para atrapar pases imposibles. Con promesas emergentes como Patrick Peterson que están revitalizando la franquicia. Con una presión mediática nula. En un destino que ya sirvió a un ilustre veterano como Kurt Warner para reeditar páginas brillantes. Pero los Cardinals no fueron ni finalistas. Ellos sabrán. Tampoco otros teóricos aspirantes como Seahawks o Dolphins.
En Denver, Manning se encontrará con la presión de ser el sustituto de Tebow. Este Manning es el que da la patada a Tebow. A poco que falle, se lo recordarán. Se lo recordará la prensa. Tebow es el fenómeno mediático más importante de la NFL en los últimos tiempos. Se lo recordará la afición. Recordemos que para que jugase Tebow los aficionados pagaban anuncios de su propio bolsillo. Denver viene de ser campeón de división. Sí, con 8-8, pero campeón de división. Y viene de ganar un partido de playoffs. Vamos, que los Broncos no están sumidos en una profunda depresión. No hay nada que perder. Además, el sistema ofensivo de Denver estaba basado casi exclusivamente en la carrera. Nada que ver con un Manningsistema. Completamente opuesto. Por eso se había prescindido de jugadores poco útiles para estos planteamientos como Brandon Lloyd. Ahora, además de adaptar la estrategia, de entrenar las nuevas jugadas, hay que fichar jugadores válidos para estos fines. Hacen falta receptores.
Como veis, mucha sorpresa y mucho riesgo. Hablando de riesgos y de sorpresas, el otro quarterback estrella de la agencia libre ha encontrado destino. Matt Flynn ha fichado por los Seattle Seahawks. Este jugador también presentaba un riesgo importante: solo había disputado dos partidos en su carrera profesional. Muy buenos, pero solo dos. Ante dos defensas muy flojas, como las de New England y Detroit. Y con un grupo de compañeros de ataque excepcional. Eso sí, el chico lo hizo de puta madre en esos dos partidos. Tanto, que le han dado un contratazo de 10 millones de dólares anuales. Matt Flynn va a ganar más dinero que Aaron Rodgers la próxima temporada. Sorprende.
Y hay otro tema que también sorprende mucho en el desenlace del tema Flynn. Una sorpresa que alimenta las sospechas sobre el grado de riesgo que conlleva el fichaje de este jugador: que los Miami Dolphins, entrenados por su antiguo coordinador ofensivo, no lo hayan fichado. Joe Philbin no ha echado el resto por el fichaje de Matt Flynn. Ni mucho menos. Y nadie conocía a Flynn mejor que Philbin. Él era el responsable del día a día de Flynn en Green Bay. Pero no lo quiso. O no lo quiso mucho. Dicho esto, también puede uno hacerse la pregunta inversa: ¿será tan bueno Joe Philbin si Matt Flynn, que tanto lo conocía, no ha querido irse con él? Otra sorpresa más. Eso sí, entre unas cosas y otras los Dolphins son los grandes perdedores de este gran baile. Ni Luck (esto lo sabíamos), ni Robert Griffin III, ni Manning, ni Flynn. Y si me apuras, ni Kyle Orton (fichado por Dallas), que visto el panorama parecería ahora una muy buena opción para Miami.
Ah, Miami. Equipo de Florida. Que necesita un quarterback. ¿Qué quarterback ahora en el mercado fue un ídolo en Florida? Bueno, hay otra franquicia de Florida, también necesitada de quarterback, que juega todavía más cerca de donde lo hacía ese afamado quarterback.
¿Veis? El baile no ha terminado, ni mucho menos.
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martes, 20 de marzo de 2012
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Rico y con fundamento: Acción de Gracias 2011
Soy muy de repetirme, lo sé, pero en esta ocasión mejor me remito al pasado. Hace un año comenté los orígenes de esta fiesta y su estrecha relación con la NFL. No han cambiado. Este año prefiero centrarme en el menú de partidos que nos tiene preparado la NFL. A priori, el más suculento de los últimos tiempos. Tres partidos, seis equipos que vienen de ganar sus partidos en la última jornada. Entre ellos, los tres mejores de la NFL en cuanto a clasificación.
El jueves, día ideal para una TV Party. Subid el volumen, que este tema se sale. Un clásico de Black Flag, en la versión del disco en apoyo de los West Memphis Three. TV party tonight! TV party tonight!
El horario que indico en cada partido es el peninsular español.
18.30: Detroit Lions - Green Bay Packers. Digital+ en directo.
Uno de los partidos más esperados de la temporada. Los invictos Packers visitan la guarida de los Lions. Entre los dos acumulan 17 victorias y 3 derrotas. Desde hace casi dos meses los Packers no se enfrentan a un rival tan duro. Fue también en un dome, en Atlanta. Ahora en Detroit. Los Packers están 10-0, pero su calendario ha sido bastante benévolo. Si atendemos al balance de los rivales con los que ha jugado hasta ahora, Green Bay ha tenido el calendario más fácil de toda la NFL (41%). Eso sí, al empeoramiento del porcentaje de victorias de los rivales han contribuido los Packers ganándoles todos los partidos. En Acción de Gracias, partido de los grandes.
El precedente. Todos esperamos un festival de puntos. Yo el primero. Creo que al menos habrá que anotar 40 puntos para ganar este partido. Pero sus protagonistas serán sustancialmente los mismos que en el choque de 2011. El resultado de ese partido fue 7-3. Bueno, el quarterback de los Lions era Drew Stanton (el tercer QB). Ahora estará Matthew Stafford. Y en los Packers terminó el partido Matt Flynn. En cualquier caso, cuando Rodgers estuvo en el partido (medio partido, no poco), las cosas fueron igual de mal para Green Bay. Aaron Rodgers dispuso de 7 drives ofensivos, en los que consiguió solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas totales. Y terminó con una conmoción cerebral. Así fue ese partido:
Eso sí, los domes (pese a lo anterior) son el territorio favorito de Rodgers. Es que ahí se pone las zapatillas cómodas y la lía. Recordemos sus últimas actuaciones en el Georgia Dome, en el Metrodome o en la misma Super Bowl. Por cierto, acabo de darme cuenta de que Rodgers ya ha superado su récord personal de touchdowns de pase en una temporada. Y le quedan seis partidos.
El (más lejano) precedente. Esto lo vienen repitiendo hasta la saciedad en los medios, así que supongo que ya estaréis enterados. Los Packers están en su mejor racha histórica de victorias. La anterior, que data de 1962, se terminó en un partido de Acción de Gracias disputado en Detroit. Ahí los Lions aplastaron a los Packers de Lombardi y Starr. Once sacks, once, le cayeron al mítico quarterback. No sería muy sorprendente que se repitiese la historia, aunque con unos cuantos sacks menos. Ni el desenlace de la temporada: Green Bay no perdió más partidos en 1962.
El ogro. Ndamukong Suh. Un tipo que parece buen chico fuera del campo y un matón dentro de él. Sus bestialidades ya han provocado una reunión con el jefe de la NFL, en la que le dieron un toque de atención. Esta semana ya apunta que el modo de parar a Aaron Rodgers es golpeándolo una vez tras otra, sin parar. No se avergüenza en reconocer que el resultado del año pasado (la conmoción cerebral)
Los enfrentamientos. Creo que los matchups son bastante favorables para los Lions. La defensa de Green Bay las va a pasar canutas para parar a un ataque tan explosivo como el de Detroit. Especializada en conceder big plays, Calvin Johnson y compañía pueden hincharse. Creo que cuando ataquen los Lions veremos pocos punts. No serán todo anotaciones, porque la defensa de los Packers es muy oportunista, pero creo que los Lions aquí se impondrán. El cruce entre ataque de Green Bay y defensa de Detroit tampoco me gusta. Y me remito al precedente de la pasada temporada. Suh, Vandenbosch y compañía campaban a sus anchas por el backfield de los Packers. No veo muchos argumentos para pensar que esta vez será diferente. Al revés. La línea ofensiva de Green Bay parece más frágil esta temporada, en la que demasiado jugador inexperto (Bulaga, Newhouse y Sherrod) asume más protagonismo del debido. Y el front seven de Detroit es aún más potente. Con todo, los Packers tendrán muy presente lo sucedido el año pasado. Supongo que habrán aprendido la lección. Y Rodgers fuera del pocket es tanto o más peligroso que dentro de él.
El pronóstico. Veo mejor a Detroit para este partido. Mi pronóstico está viciado por mi condición de aficionado de los Packers. Soy demasiado pesimista con mis equipos, y probablemente exagero sus defectos y las virtudes del rival. Pero creo que los matchups favorecen a Detroit. Muchos puntos y, como decía, más de 40 puntos para quien quiera ganar es mi apuesta definitiva.
Por cierto, el partido es a las 11.30 de la mañana hora local. No sé si influirá algo, porque realmente es solo media hora antes de lo que suelen comenzar los partidos de la primera sesión del domingo, pero yo estaría completamente sobao. Horas indecentes para un día festivo.
22.15: Dallas Cowboys - Miami Dolphins
Hace apenas un mes, el partido tenía pinta de caca de la vaca (e implicados, los Chicos Vaca). Uno de los cabecillas de la carrera por Luck contra un equipo de capa caída. Pero desde entonces, estos equipos están en racha. Se plantan ambos con tres victorias consecutivas.
El precedente. Decía al principio que no me iba a repetir, pero en este caso me parece inevitable. Este jueves rememoraremos un clásico de Acción de Gracias. Los enfrentamientos entre Cowboys y Dolphins son muy poco infrecuentes, dado que pertenecen a conferencias diferentes. Cada cuatro años. Pero uno de esos enfrentamientos no se olvidará nunca. Leon Lett nos dejó uno de los errores más graves de la historia. Fue en 1993. Con el campo completamente nevado (algo extraño en Dallas y en estas fechas), a falta de 15 segundos, Dallas ganaba por 14-13. Miami se disponía a chutar un lejano field goal para ganar el partido, y sucedió esto:
En racha. Ambos equipos llegan en racha. Con tres victorias seguidas. Considerando solamente las últimas tres jornadas, Miami puede ser perfectamente el equipo más en forma de la NFL. No se enfrentaba a ningún coco (Chiefs, Redskins y Bills), pero ganaron con superioridad aplastante. Con Matt Moore pareciendo un gran quarterback, con Reggie Bush justificando (más o menos) su sueldo, una defensa dominante (tiene jugadores para ello) y receptores como Brandon Marshall o Anthony Fasano apareciendo de nuevo. Un buen equipo.
Pero los favoritos son los Cowboys. También acumulan tres victorias seguidas, aunque, como Miami, contra rivales de poco fuste. De hecho, contra los mismos que los Dolphins, pero cambiando a Chiefs por Seahawks. En cualquier caso, muchas señales para la esperanza en Dallas. Desde sus terribles cagadas contra los Lions, Romo acumula 12 pases de touchdown y solo 2 intercepciones. Y han encontrado en DeMarco Murray a un corredor potente. La defensa también ha venido mejorando, aunque el pasado domingo Sexy Rexy les hizo sufrir más de la cuenta.
No es el mejor partido posible, pero sí que promete. Y esas imágenes de Jerry Jones fuera de quicio al ver cómo Dez Bryant es ahostiado en un retorno...
El pronóstico. Mira que los Cowboys son muy de cagarla en prime time. Pero mucho, mucho, eh. Y Romo en particular. No lo descarto en absoluto. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo, creo que debe de ganar Dallas.
2.20: Baltimore Ravens - San Francisco 49ers
Más de lo mismo. Cuando conocimos que este sería el partido que completaría Acción de Gracias (recuerdo que Lions y Cowboys son fijos este día), creo que el entusiasmo fue escaso. Sí, se enfrentarían dos hermanos, los head coaches de cada equipo, pero el partido parecía muy desnivelado.
Ahora la Harbaugh Bowl parece otra cosa. Sí, la Harbaugh Bowl. Leía el otro día un tweet, creo que de Onion Sports, que decía que la NFL anda buscando a ver si queda algún Harbaugh libre para entrenar (si no lo conocéis, The Onion es una publicación de coñas marineras). Y no sería extraño. Porque lo de esta familia es para nota. El pasado mes de febrero se lió una gorda con Jim. Todo Estados Unidos lo quería. Su entonces universidad, Stanford, y los programas en apuros más prestigiosos. También la NFL. San Francisco se llevó el Harbaugh al agua y muchos pensaron que el entrenador se equivocaba. Que iba a flipar. En medio año iba a querer salir corriendo. Ni de lejos. Jim Harbaugh ha convertido a los Niners en una roca. El tirano de la NFC Oeste. Un equipo que hoy acumula dos victorias más que el campeón de esa división la temporada. Y que se lanza a por los rivales como un pelotón de jubilados a un camión de fruta gratuita.
A John lo conocemos más. Me quedo con ese discurso que tanto repiten el las promos de Digital+:
- Was it pretty?
- No.
- Was it fun?
- No.
- BUT IT WAS US!
Duelo entre hermanos. Entre el primero de la AFC y el segundo de la NFC. Poca cosa.
Duelo de gemelos. Como dicen en la web de los Niners, los vínculos no se quedan en los Harbaugh. Estos dos equipos se parecen mucho. La defensa de ambos la lidera un carismático y devastador linebacker con el número 52. Patrick Willis y Ray Lewis. El ataque de ambos depende en gran medida de pequeños y constantes taladros, Frank Gore y Ray Rice. Y los quarterbacks son de poco fiar. Ni Flacco ni Smith figuran entre los nobles de la liga, aunque como game managers (por mucho que esta expresión moleste al entrenador de San Francisco) cumplen bien. Entre los receptores, Anquan Boldin y Torrey Smith en un lado; Michael Crabtree y Braylon Edwards en otro. Bueno, los Niners tienen a Vernon Davis. Me temo que los Ravens no tienen nada ni remotamente parecido.
Presión para ambos. Los Niners sabrán qué han hecho los Packers en Detroit. Si ha perdido Green Bay, estarán ante su oportunidad para asaltar el liderato de la NFC en la carrera por ventaja de campo en los playoffs. Si ganan los Packers, estarán obligados a ganar para mantenerse en la pelea. En cuanto a Baltimore, necesitan la victoria si no quieren ceder el liderato de división a los Steelers. Pittsburgh tiene un partido relativamente sencillo el domingo ante los Chiefs de Kyle Orton. Los Ravens se la juegan aún más que los 49ers.
El pronóstico. Creo que será un partido con pocos puntos, en el que las defensas se impondrán a los ataques. Estamos ante dos de las mejores defensas de toda la NFL. Y ninguno de los dos ataques parece imparable. Con dos quarterbacks sospechosos, necesitarán que sus corredores liberen de presión a los . Creo que la defensa de Baltimore es algo mejor que la de San Francisco y que el ataque de los Ravens también es un poco menos malo que el de los 49ers. Además, juegan en Baltimore. Apuesto por los Ravens en un partido de abundantes colisiones.
* * *
Que aproveche. Los que curremos mañana por la tarde tendremos que ingeniárnoslas para seguir el primer partido. Bendito Game Pass para Android.
El jueves, día ideal para una TV Party. Subid el volumen, que este tema se sale. Un clásico de Black Flag, en la versión del disco en apoyo de los West Memphis Three. TV party tonight! TV party tonight!
El horario que indico en cada partido es el peninsular español.
18.30: Detroit Lions - Green Bay Packers. Digital+ en directo.
Uno de los partidos más esperados de la temporada. Los invictos Packers visitan la guarida de los Lions. Entre los dos acumulan 17 victorias y 3 derrotas. Desde hace casi dos meses los Packers no se enfrentan a un rival tan duro. Fue también en un dome, en Atlanta. Ahora en Detroit. Los Packers están 10-0, pero su calendario ha sido bastante benévolo. Si atendemos al balance de los rivales con los que ha jugado hasta ahora, Green Bay ha tenido el calendario más fácil de toda la NFL (41%). Eso sí, al empeoramiento del porcentaje de victorias de los rivales han contribuido los Packers ganándoles todos los partidos. En Acción de Gracias, partido de los grandes.
El precedente. Todos esperamos un festival de puntos. Yo el primero. Creo que al menos habrá que anotar 40 puntos para ganar este partido. Pero sus protagonistas serán sustancialmente los mismos que en el choque de 2011. El resultado de ese partido fue 7-3. Bueno, el quarterback de los Lions era Drew Stanton (el tercer QB). Ahora estará Matthew Stafford. Y en los Packers terminó el partido Matt Flynn. En cualquier caso, cuando Rodgers estuvo en el partido (medio partido, no poco), las cosas fueron igual de mal para Green Bay. Aaron Rodgers dispuso de 7 drives ofensivos, en los que consiguió solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas totales. Y terminó con una conmoción cerebral. Así fue ese partido:
Eso sí, los domes (pese a lo anterior) son el territorio favorito de Rodgers. Es que ahí se pone las zapatillas cómodas y la lía. Recordemos sus últimas actuaciones en el Georgia Dome, en el Metrodome o en la misma Super Bowl. Por cierto, acabo de darme cuenta de que Rodgers ya ha superado su récord personal de touchdowns de pase en una temporada. Y le quedan seis partidos.
El (más lejano) precedente. Esto lo vienen repitiendo hasta la saciedad en los medios, así que supongo que ya estaréis enterados. Los Packers están en su mejor racha histórica de victorias. La anterior, que data de 1962, se terminó en un partido de Acción de Gracias disputado en Detroit. Ahí los Lions aplastaron a los Packers de Lombardi y Starr. Once sacks, once, le cayeron al mítico quarterback. No sería muy sorprendente que se repitiese la historia, aunque con unos cuantos sacks menos. Ni el desenlace de la temporada: Green Bay no perdió más partidos en 1962.
El ogro. Ndamukong Suh. Un tipo que parece buen chico fuera del campo y un matón dentro de él. Sus bestialidades ya han provocado una reunión con el jefe de la NFL, en la que le dieron un toque de atención. Esta semana ya apunta que el modo de parar a Aaron Rodgers es golpeándolo una vez tras otra, sin parar. No se avergüenza en reconocer que el resultado del año pasado (la conmoción cerebral)
Los enfrentamientos. Creo que los matchups son bastante favorables para los Lions. La defensa de Green Bay las va a pasar canutas para parar a un ataque tan explosivo como el de Detroit. Especializada en conceder big plays, Calvin Johnson y compañía pueden hincharse. Creo que cuando ataquen los Lions veremos pocos punts. No serán todo anotaciones, porque la defensa de los Packers es muy oportunista, pero creo que los Lions aquí se impondrán. El cruce entre ataque de Green Bay y defensa de Detroit tampoco me gusta. Y me remito al precedente de la pasada temporada. Suh, Vandenbosch y compañía campaban a sus anchas por el backfield de los Packers. No veo muchos argumentos para pensar que esta vez será diferente. Al revés. La línea ofensiva de Green Bay parece más frágil esta temporada, en la que demasiado jugador inexperto (Bulaga, Newhouse y Sherrod) asume más protagonismo del debido. Y el front seven de Detroit es aún más potente. Con todo, los Packers tendrán muy presente lo sucedido el año pasado. Supongo que habrán aprendido la lección. Y Rodgers fuera del pocket es tanto o más peligroso que dentro de él.
El pronóstico. Veo mejor a Detroit para este partido. Mi pronóstico está viciado por mi condición de aficionado de los Packers. Soy demasiado pesimista con mis equipos, y probablemente exagero sus defectos y las virtudes del rival. Pero creo que los matchups favorecen a Detroit. Muchos puntos y, como decía, más de 40 puntos para quien quiera ganar es mi apuesta definitiva.
Por cierto, el partido es a las 11.30 de la mañana hora local. No sé si influirá algo, porque realmente es solo media hora antes de lo que suelen comenzar los partidos de la primera sesión del domingo, pero yo estaría completamente sobao. Horas indecentes para un día festivo.
22.15: Dallas Cowboys - Miami Dolphins
Hace apenas un mes, el partido tenía pinta de caca de la vaca (e implicados, los Chicos Vaca). Uno de los cabecillas de la carrera por Luck contra un equipo de capa caída. Pero desde entonces, estos equipos están en racha. Se plantan ambos con tres victorias consecutivas.
El precedente. Decía al principio que no me iba a repetir, pero en este caso me parece inevitable. Este jueves rememoraremos un clásico de Acción de Gracias. Los enfrentamientos entre Cowboys y Dolphins son muy poco infrecuentes, dado que pertenecen a conferencias diferentes. Cada cuatro años. Pero uno de esos enfrentamientos no se olvidará nunca. Leon Lett nos dejó uno de los errores más graves de la historia. Fue en 1993. Con el campo completamente nevado (algo extraño en Dallas y en estas fechas), a falta de 15 segundos, Dallas ganaba por 14-13. Miami se disponía a chutar un lejano field goal para ganar el partido, y sucedió esto:
En racha. Ambos equipos llegan en racha. Con tres victorias seguidas. Considerando solamente las últimas tres jornadas, Miami puede ser perfectamente el equipo más en forma de la NFL. No se enfrentaba a ningún coco (Chiefs, Redskins y Bills), pero ganaron con superioridad aplastante. Con Matt Moore pareciendo un gran quarterback, con Reggie Bush justificando (más o menos) su sueldo, una defensa dominante (tiene jugadores para ello) y receptores como Brandon Marshall o Anthony Fasano apareciendo de nuevo. Un buen equipo.
Pero los favoritos son los Cowboys. También acumulan tres victorias seguidas, aunque, como Miami, contra rivales de poco fuste. De hecho, contra los mismos que los Dolphins, pero cambiando a Chiefs por Seahawks. En cualquier caso, muchas señales para la esperanza en Dallas. Desde sus terribles cagadas contra los Lions, Romo acumula 12 pases de touchdown y solo 2 intercepciones. Y han encontrado en DeMarco Murray a un corredor potente. La defensa también ha venido mejorando, aunque el pasado domingo Sexy Rexy les hizo sufrir más de la cuenta.
No es el mejor partido posible, pero sí que promete. Y esas imágenes de Jerry Jones fuera de quicio al ver cómo Dez Bryant es ahostiado en un retorno...
El pronóstico. Mira que los Cowboys son muy de cagarla en prime time. Pero mucho, mucho, eh. Y Romo en particular. No lo descarto en absoluto. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo, creo que debe de ganar Dallas.
2.20: Baltimore Ravens - San Francisco 49ers
Más de lo mismo. Cuando conocimos que este sería el partido que completaría Acción de Gracias (recuerdo que Lions y Cowboys son fijos este día), creo que el entusiasmo fue escaso. Sí, se enfrentarían dos hermanos, los head coaches de cada equipo, pero el partido parecía muy desnivelado.
Ahora la Harbaugh Bowl parece otra cosa. Sí, la Harbaugh Bowl. Leía el otro día un tweet, creo que de Onion Sports, que decía que la NFL anda buscando a ver si queda algún Harbaugh libre para entrenar (si no lo conocéis, The Onion es una publicación de coñas marineras). Y no sería extraño. Porque lo de esta familia es para nota. El pasado mes de febrero se lió una gorda con Jim. Todo Estados Unidos lo quería. Su entonces universidad, Stanford, y los programas en apuros más prestigiosos. También la NFL. San Francisco se llevó el Harbaugh al agua y muchos pensaron que el entrenador se equivocaba. Que iba a flipar. En medio año iba a querer salir corriendo. Ni de lejos. Jim Harbaugh ha convertido a los Niners en una roca. El tirano de la NFC Oeste. Un equipo que hoy acumula dos victorias más que el campeón de esa división la temporada. Y que se lanza a por los rivales como un pelotón de jubilados a un camión de fruta gratuita.
A John lo conocemos más. Me quedo con ese discurso que tanto repiten el las promos de Digital+:
- Was it pretty?
- No.
- Was it fun?
- No.
- BUT IT WAS US!
Duelo entre hermanos. Entre el primero de la AFC y el segundo de la NFC. Poca cosa.
Duelo de gemelos. Como dicen en la web de los Niners, los vínculos no se quedan en los Harbaugh. Estos dos equipos se parecen mucho. La defensa de ambos la lidera un carismático y devastador linebacker con el número 52. Patrick Willis y Ray Lewis. El ataque de ambos depende en gran medida de pequeños y constantes taladros, Frank Gore y Ray Rice. Y los quarterbacks son de poco fiar. Ni Flacco ni Smith figuran entre los nobles de la liga, aunque como game managers (por mucho que esta expresión moleste al entrenador de San Francisco) cumplen bien. Entre los receptores, Anquan Boldin y Torrey Smith en un lado; Michael Crabtree y Braylon Edwards en otro. Bueno, los Niners tienen a Vernon Davis. Me temo que los Ravens no tienen nada ni remotamente parecido.
Presión para ambos. Los Niners sabrán qué han hecho los Packers en Detroit. Si ha perdido Green Bay, estarán ante su oportunidad para asaltar el liderato de la NFC en la carrera por ventaja de campo en los playoffs. Si ganan los Packers, estarán obligados a ganar para mantenerse en la pelea. En cuanto a Baltimore, necesitan la victoria si no quieren ceder el liderato de división a los Steelers. Pittsburgh tiene un partido relativamente sencillo el domingo ante los Chiefs de Kyle Orton. Los Ravens se la juegan aún más que los 49ers.
El pronóstico. Creo que será un partido con pocos puntos, en el que las defensas se impondrán a los ataques. Estamos ante dos de las mejores defensas de toda la NFL. Y ninguno de los dos ataques parece imparable. Con dos quarterbacks sospechosos, necesitarán que sus corredores liberen de presión a los . Creo que la defensa de Baltimore es algo mejor que la de San Francisco y que el ataque de los Ravens también es un poco menos malo que el de los 49ers. Además, juegan en Baltimore. Apuesto por los Ravens en un partido de abundantes colisiones.
* * *
Que aproveche. Los que curremos mañana por la tarde tendremos que ingeniárnoslas para seguir el primer partido. Bendito Game Pass para Android.
sábado, 3 de septiembre de 2011
Mis absurdas predicciones 2011: NFC Oeste
Sigo el mismo orden que el año pasado. Tras la NFC Norte, toca la Oeste. La división más denostada de la NFL, la que año a año bate récords negativos. No diga NFC West, diga NFC Worst. Ninguna otra división está más barata. Incluso con récord negativo es posible ser campeón. Sí, todos se ríen de la NFC Oeste, todos la abominan, y muchos cuestionan la justicia de que uno de los equipos de esta división deba tener derecho a disputar los playoffs.
Sin embargo, cuando llegan los playoffs, la cosa cambia. Por curiosidad, he consultado qué división lleva más temporadas consecutivas cosechando al menos una victoria en postemporada. Sorpresa, sorpresa. Es la NFC Oeste. Desde la 2003-2004, cuando los Seahawks cayeron en la ronda de wild card y los Rams en la divisional (el primer partido que jugaban), siempre un equipo de la NFC Worst gana por lo menos un partido de playoffs. Van ya 7 postemporadas consecutivas con triunfos de la NFC Oeste. Para que os hagáis una idea de lo complicado que resulta mantener una racha así, la siguiente división que lleva más temporadas consecutivas con victorias es la AFC Norte con 3. Es decir, menos de la mitad que la denostada NFC Oeste.
Así que ya sabéis, no os riáis mucho de la NFC Oeste ni celebréis que vuestros equipos se crucen con estos mindundis en playoffs, porque os podéis llevar un buen susto. Tanta burla estimula el factor nobody believes in us, un factor increíblemente poderoso cuando llega la postemporada en la NFL. Los Saints se las prometían muy felices al llegar a Seattle la temporada pasada, y les pasó lo que todos sabemos.
San Francisco 49ers
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Oeste, 12.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Cuando tuve conocimiento por primera vez de la existencia de un deporte llamado fútbol americano, los buenos de esta cosa tan curiosa eran un equipo con un nombre que molaba bastante: los San Francisco Fortinainers. Recuerdo ver trozos de partidos en la Televisión de Galicia, y cómo hablaban de un tal Joe Montana. Todo sonaba muy genuinamente americano. Los 49ers fueron el equipo dominante de la década de los 80 y de principios de los 90. Entre 1981 y 1994 consiguieron cinco Super Bowls. Durante nada menos que 16 temporadas consecutivas (de 1983 a 1998) consiguieron al menos 10 victorias en temporada regular. Sin embargo, antes y después de ese glorioso periodo, el rendimiento de los Niners es bastante mediocre. Este espectacular vídeo recoge sus mejores momentos, protagonizados por auténticos dioses de este deporte como Bill Walsh, Joe Montana, Jerry Rice o Steve Young.
Música. La bahía de San Francisco es otro de los territorios que ha visto nacer a excelentes grupos de rock. Tanto es así, que existe el concepto de San Francisco sound. De la zona proceden bandas como Grateful Dead, Jefferson Airplane o la Creedence Clearwater Revival. Cosa fina. Yo soy más de los Dead Kennedys. Esta canción (su letra) sintetiza el ideario político de cierta tendencia conservadora. Kill the poor. Plenamente vigente.
Qué se espera de ellos. Como casi siempre, a principios de temporada los 49ers generan esperanza entre sus aficionados. La plantilla tiene nombres: Vernon Davis, Patrick Willis, Frank Gore, Justin Smith, Braylon Edwards o Michael Crabtree. Pero claro, también los tenía la temporada pasada (salvo Edwards). También tenía una plantilla bastante superior, teóricamente, a la de sus rivales de división. Pero tenían a un pésimo entrenador, Mike Singletary, que hacía que el valor del conjunto fuese muy inferior a la suma individual de cada una de sus piezas. Para cambiar drásticamente este panorama llega el entrenador más cotizado de la offseason. El hombre por el que se peleaban franquicias de NFL y universidades, el head coach de moda: Jim Harbaugh. Al hermano del entrenador de los Ravens, que la temporada pasada entrenaba a la universidad de Stanford, le ofrecieron varios cheques en blanco y eligió el de San Francisco. Nuevo entrenador, ilusión renovada, altas expectativas (por lo menos, ganar su división).
Ataque. Sobre el papel, los Niners tienen una buena línea ofensiva, un corredor de elite, muy buenos receptores y un quarterback... Bueno, un quarterback discutido, pero creo que más por lo que "costó" (número 1 del draft) que por su rendimiento. Con lo anterior quiero decir que el ataque lo tiene prácticamente todo para funcionar. La temporada pasada no lo hizo: el ataque de San Francisco ocupó el 24.º lugar de la NFL en anotación, y un lamentable 29.º puesto en conversiones de tercer down. Aunque los ingredientes son buenos, hay que combinarlos adecuadamente.
Quarterback. No me disgusta Alex Smith. En absoluto. Me parece un buen jugador. No es una estrella, no debería haber sido un número 1 del draft, pero es un buen jugador. Creo que con confianza puede ser un quarterback más que válido para los Niners. Esto es simplemente una impresión personal en vista de lo sucedido en algunos partidos de la pasada temporada. Los números, sin embargo, no fueron buenos (tampoco desastrosos): 204/342 (59,6%), 2370 yardas, 14 pases de TD, 10 intercepciones, rating de 82,1. Esperando su oportunidad estará Colin Kaepernick, una segunda ronda alta del pasado draft y en el que muchos ven el futuro de la franquicia. Harbaugh sabe llevar a un quarterback (fue entrenador de esta posición en la NFL) y confío en que saque lo mejor de Smith y sepa ir formando a Kaepernick.
Receptores. La incorporación de Braylon Edwards hace que esta unidad pase de buena a muy buena. Edwards, cuando está centrado, es un gran receptor. Con calidad para ser el número 1 de una franquicia NFL. El tight end titular, Vernon Davis, es de los mejores de la NFL en la posición, y en particular en labores de recepción. Y para completar el trío de magníficos, Michael Crabtree, un jugador que todavía no ha rendido al nivel que se espera de él pero al que se le ven cualidades. Eso sí, su fama y expectativas creadas ya le han hecho acreedor de una "maldición". Se habla de la Crabtree curse. Dicen que es gafe. Mientras Mike Singletary fue entrenador de San Francisco, el balance es de 8-5 en partidos en los que Crabtree no estuvo y de 10-17 en los que sí jugó. Dejando gafes aparte, es un equipo de receptores de primera.
Línea ofensiva. El año pasado, bastante mal. Este pinta relativamente bien. Han fichado a un Pro Bowler, Jonathan Goodwin, para que su culo sea palpado por Alex Smith. Se supone que Gooodwin debe mejorar el nivel de la línea, que incluye a jóvenes jugadores de primeras rondas del draft que deberían haber progresado para la temporada que entra.
Backfield. Frank Gore es un corredor de primera categoría. Cuando está en forma, eso sí. Gore es un jugador delicado (algo que no resulta sorprendente en esta posición, por otra parte). Como segunda opción, Brian Westbrook, una estrella en declive que puede aportar como complemento. Anthony Dixon completa una unidad con talento, pero con dudas en cuanto a su forma física.
Defensa. Los Niners tienen una buena defensa, cuyo rendimiento la temporada pasada no pasó de correcto, pero que debería ser capaz de más. Excelente contra la carrera (los 49ers fueron sextos en yardas permitidas), debe mejorar contra el pase y, en particular, en el pass rush (presión al pasador). En principio, la mejor de la división.
Línea defensiva. Cuando una línea cuenta con un jugadorazo como Justin Smith, la solidez está asegurada. Es una obviedad, y lo repito mucho, pero tener a un tipo que acapara marcajes dobles y la atención de los bloqueadores rivales libera muchos espacios a sus compañeros. Los hace mejores. La línea de los Niners sufre la baja de Aubrayo Franklin, al que suplirá en el centro Isaac Sopoaga. El tercer integrante de la línea es el que suscita más dudas. Ray McDonald parece llevar ventaja.
Linebackers. La estrella de la defensa de San Francisco, y puede que el mejor jugador del equipo, es Patrick Willis. Con argumentos para considerarlo el mejor linebacker de la NFL, y eso es mucho decir. Una mala bestia. Casi siempre destaco jugadas ofensivas, y los highlights defensivos no son menos espectaculares. Este, que repasa la carrera de Patrick Willis, centrándose en la última temporada, es tremendo:
Secundaria. Los Niners contarán con una secundaria renovada, con nombres de garantía, que deberá mejorar bastante el rendimiento de la defensa al pase de la temporada pasada. Ya no cuentan con Nate Clements, su mejor cornerback la temporada pasada. Su sustituto será Carlos Rodgers, un jugador bastante solvente que procede de los Redskins. También incorporan al exvikingo Madieu Williams y al exBill Donte Whitner para las posiciones de safety.
Equipos especiales. San Francisco incorpora a su plantilla a uno de los héroes del último anillo de Green Bay: David Akers, kicker de los Eagles el año pasado. A Akers se le consideraba el mejor kicker de la NFL, hasta que en la pasada wild card round hizo lo que hizo.
Aparte de Akers, que a pesar de sus benditos fallos en wild card debería de seguir siendo uno de los pateadores más fiables de la NFL, los Niners cuentan con un buen punter, Andy Lee, y con un excelente retornador en Ted Ginn Jr.
Equipo técnico. La gran esperanza de la bahía. Esta temporada, el que genera ilusión es su head coach, Jim Harbaugh. Viene con las mejores referencias, aunque sin experiencia previa en ese cargo en la NFL. Tiene buena pinta, no seré yo quien lo contradiga.
Calendario. Todos los equipos de la NFC Oeste tienen calendarios teóricamente fáciles, ya que tienen la suerte de jugar seis veces entre ellos (dos con cada rival). Con todo, 49ers y Cardinals son los más afortunados, sobre todo los segundos. San Francisco tiene teóricamente el tercer calendario más fácil de la NFL. Comienzan con dos seguidos en casa, frente a Seahawks y Cowboys, y luego viajan a Cincinnati. Deberían ganar al menos dos de esos partidos, o incluso los tres. Acabarán la temporada con dos partidos divisionales fuera de casa, ante Seahawks y Rams, por lo que les conviene llegar con los deberes hechos o pueden pasarlo mal.
Pronóstico. Campeón de la NFC Oeste. Ningún equipo acumula tanto talento como ellos.
St. Louis Rams
Temporada pasada: 7-9. 2.º NFC Oeste. 9.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Los Rams son un equipo itinerante. Ahora están en St. Louis, antes estuvieron en Los Ángeles y en Anaheim, y quién sabe dónde estarán mañana. Los Rams cuentan con 3 títulos de campeón de la NFL, aunque por el que son más recordados es por el último. El único conseguido en la era Super Bowl, el único conseguido en St. Louis. Ya escribí en su momento que el cómo importa. No todos los anillos valen lo mismo. Todos los años, todas las competiciones coronan a su campeón. Siempre hay uno que queda primero, necesariamente. Pero la forma de llegar a ese fin no es siempre la misma. E importa, vaya si importa. No a todo el mundo, por supuesto. Para algunos, ese fin es lo único importante. Eso sí, cuando se recuerden sus carreras, lo único que quedará por el recuerdo serán los fríos números. Un título, o unos cuantos. Pero mejor ahorrarse los partidos que los llevaron a conseguirlo. Sí, pienso entre otros en el tipo al que se han vendido en una huida hacia adelante sin precedentes los aficionados del equipo-que-no-debe-ser-nombrados. Un prepotente mentiroso y cínico que, además, no dejará nada más que fríos números, estadísticas. También una puta mierda de juego, unos modales vomitivos y una filosofía barriobajera. Pero en nada habrá contribuido al juego. Los Rams estuvieron al otro lado. En el lado de los equipos memorables, los que dejan un espectáculo inolvidable, los que contribuyen a que un deporte sea digno de ver. The greatest show on turf. Y hasta ganaron.
Música. St. Louis es otro ilustrísimo lugar en el ámbito musical. Una de las cunas del jazz y del blues. Allí también nació un tal Chuck Berry.
Qué se espera de ellos. Los Rams aspiran a ganar su división. Hace un par de temporadas fueron el peor equipo de la NFL. La pasada, en la que poco se esperaba de ellos, a punto estuvieron de ganar su baratísima división. A un partido se quedaron de ello. Este año, en vista de la evolución, aspiran a ganar la NFC Oeste. Su joven quarterback cuenta con un año más de experiencia y con mejores receptores con los que asociarse. Aires optimistas se respiran por St. Louis.
Ataque. Aunque contaba con el importante apoyo de un juego de carrera potente (Steven Jackson es de los mejores running backs de la NFL), la temporada pasada Sam Bradford se vio bastante perjudicado por la ausencia de receptores fiables y por las graves lesiones de algunos de ellos. Esta temporada, los Rams refuerzan la unidad con novatos y un jugador contrastado como Mike Sims-Walker, por lo que el panorama mejora. Llega también Josh McDaniels como coordinador ofensivo, un tipo que mostró estar como una puta cabra en su puesto de head coach con los Broncos. Sin embargo, creo que en un perfil más bajo puede funcionar.
Quarterback. Sam Bradford disfrutó de un año de novato sin presiones e incluso con la condescendencia de crítica y público. Aunque dio muestras de calidad, sus números estuvieron entre los peores de la NFL (78,5 de passer rating) y a la hora de la verdad se le vio todavía muy verde. Decía antes que es cierto que estaba bastante desasistido por sus receptores, pero tampoco debemos olvidar que estos números mediocres (seamos generosos, era novato) los hizo poniendo en práctica un gameplan ofensivo muy conservador, que trataba de minimizar riesgos, y con el apoyo de un corredor potente. Sí, era un novato, pero el número 1 del draft de 2010. Y es cierto que dio muestras de mucha calidad. Pero esta temporada se le debe exigir más. Personalmente, y a pesar de la estopa que habéis leído, me gusta. No sé si es el mejor QB de la división hoy, pero es probable que a medio plazo lo sea.
Receptores. La unidad de receptores de la temporada pasada estaba entre las peores de la NFL. Se vio mermada por la grave lesión de su teórico número 1, Donnie Avery. Esta temporada debería estar listo. En su ausencia, Danny Amendola y Brandon Gibson rindieron a muy buen nivel. Con todo, la novedad más importante de la unidad es la incorporación de Mike Sims-Walker, el ex de los Jaguars cuya fama le precede y no sé si merece. Sims-Walker está entre la nobleza (aunque no elite) de los receptores de la NFL. No tengo claro si merece tal consideración por lo visto últimamente en Jacksonville. En St. Louis deberá mejorar su rendimiento en los Jaguars. Me parece clave para el éxito de los Rams. El tight end novato Lance Kendricks y, una vez recuperado de su lesión, Michael Hoomanawanui (reconozco que busqué mal escrito su nombre en Google, me salió el "quizá quisiste decir" e hice un copia-pega del nombre correcto para escribirlo aquí) serán también objetivos de Bradford en el juego de pase.
Línea ofensiva. Claramente necesitaba mejorar. Demasiados sacks permitidos, pocas yardas de carrera conseguidas. La línea de los Rams es muy joven, con todos sus jugadores por debajo de la treintena. Esta temporada incorpora novedades vía draft y agencia libre. El exFalcon Harvey Dahl es la principal incorporación de una línea que se espera que mejore, pero cuya (quizá) excesiva juventud también genera dudas.
Backfield. Steven Jackson es uno de los mejores corredores de la NFL. ¿Hasta qué punto? Es complicado medirlo, pero tengamos en cuenta que es un tipo que pasa de 1200 yardas con una línea desastrosa y un juego de pase más que mejorable. Es el corredor que más temporadas consecutivas lleva pasando de las 1000 yardas de carrera (seis) y eso que los Rams han jugado temporadas de auténtica mierda (hace un par de años, sin ir más lejos), siendo él la única referencia ofensiva. Como prueba de ello, Jackson es el corredor que acumula más intentos de carrera acumula contando las tres últimas temporadas. A él se unen los veteranos Cadillac Williams, que ha dejado los Bucs tras un par de buenas temporadas, y Jerious Norwood, que tras unas temporadas casi inactivo por lesión, deja Atlanta para jugar un rol que se supone secundario en St. Louis. Backfield potente, como veis.
Defensa. La defensa de los Rams presenta bastantes novedades esta temporada. A mí me sigue produciendo cierta sensación de fragilidad. Vamos, que no me parece ni mucho menos una garantía de solidez, pero luego ves sus estadísticas y tampoco es que la temporada pasada lo haya hecho tan mal (décimo segunda de la NFL en puntos permitidos). St. Louis incorpora nuevos jugadores en todas las líneas para jugar un papel importante en la defensa. Todavía me generan dudas, la verdad.
Línea defensiva. La presión al pasador es una de las fortalezas de la defensa de los Rams, aunque esto no se traduce en una buena defensa del pase. Gracias principalmente a Chris Long y a James Hall, estuvieron entre los mejores de la NFL en sacks. A ellos se une el novato de primera ronda Robert Quinn y Justin Bannan, fichaje procedente de los Texans. Buenos refuerzos para una línea que promete agobiar a los pasadores contrarios, pero que aún debe mejorar la defensa a la carrera.
Linebackers. El mejor jugador de la defensa de los Rams es James Laurinautis. Me encanta este jugador. Le echa un buen par. Y es un tipo peculiar. ¿Os imagináis tener a un padre luchador de wrestling?
Anécdotas aparte, Laurinaitis es un estupendo jugador. Las incorporaciones de Ben Leber (exvikingo) y Brady Poppinga (exPacker) deberían aportar más dureza a esta unidad. No la veo nada mal.
Secundaria. En este aspecto los Rams tienen mucho margen de mejora. Cuando el pass rush funciona, pero la defensa contra el pase es floja, es fácil encontrar al culpable. Los de atrás. El fichaje de Quentin Mikell (exEagle) pretende paliar estas carencias. En las esquinas, preocupa un poco su falta de profundidad. Ron Bartell y Bradley Fletcher serán sus titulares. También tienen a Al Harris, una entrañable vieja gloria. Lamentablemente, creo que poco más que eso.
Equipos especiales. Los Rams tienen un kicker un poco irregular (Josh Brown), un buen punter (Donnie Jones) y usan a Amendola como retornador. Utilizar a uno de tus principales bastiones en ataque como retornador es bastante peligroso. El retornador casi siempre termina la jugada golpeado por un defensor. Eso conlleva un riesgo. Si ese jugador es además un pilar del ataque o la defensa, ya puedes cruzar los dedos para que no se te lesione. ¿Que los Packers pierden a Hester? Pues una pena, pero en ataque no aporta demasiado, aunque es receptor. Más dramático habría sido, por ejemplo, para los Packers perder a Tramon Williams por un golpe en un retorno. Ahora bien, con la llegada de Sims-Walker, la presencia de Amendola no parece tan imprescindible como para no arriesgarlo.
Equipo técnico. Me gusta. Me gusta Spagnuolo, un tipo con perfil defensivo, como head coach, y Josh McDaniels, que está como las maracas de Machín, de coordinador ofensivo. Lo dicho, McDaniels puede ser un excelente fichaje para los Rams, a los que creo que faltaba un poco de atrevimiento en ataque.
Calendario. El calendario de los Rams es raro de cojones. Hasta la novena jornada (octavo partido para St. Louis, dado que tienen la semana de descanso antes) no se enfrentarán a un rival de división. Creo que eso les perjudica bastante, porque pueden llegar a esa jornada bastante descolgados de sus rivales divisionales. Porque los de los Rams son fortísimos: Eagles, Giants, Ravens, Packers, Cowboys y Saints entre otros. Pueden llegar hundidos a la batalla divisional, con una losa muy difícil de remontar.
Pronóstico. Creo que a los Rams todavía les falta. No me sorprendería que ganasen la división, pero con ese inicio de temporada tan complicado, me parece que no lo harán. Segundos.
Arizona Cardinals
Temporada pasada: 5-11. 4.º NFC Oeste. 15.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Hasta hace bien poco, eran mierda. Probablemente, la franquicia más mierda de la historia de la NFL. Sí, hay otras que acumulan años de frustración y sufrimiento (Browns, Lions), pero por lo menos tienen una ciudad que los quiere, una afición. Algo parecido pasaba con los Saints, hasta que consiguieron su reciente anillo. Pero los Cardinals, ni un hogar. Y ninguna de las mentadas franquicias llevaba tantos años en el fango. Con diferencia, además.
Los Cardinals son la franquicia más antigua del deporte profesional estadounidense. Se fundaron en 1898. Empezaron en Chicago, estuvieron esporádicamente en Pittsburgh, se fueron a St. Louis y en 1988 llegaron a Phoenix, Arizona, en cuyos alrededores siguen jugando. A pesar de su larga historia, nunca fueron un equipo con gran masa social. Sus continuas derrotas, su itinerancia, que les hacía llegar a ciudades en las que los aficionados ya tenían sus equipos (¿si se crease una franquicia NFL española, os haríais de ella? yo no, que ya tengo mi equipo).
Una puta mierda hasta hace un par de años. En gran parte, gracias al tipo que también ayudó a cambiar la historia de los Rams, Kurt Warner. Quién no sintió simpatía por los Cardinals de los playoffs de la 2008-2009. Un equipo inolvidable, aunque se quedase a un drive del anillo.
Música. Las tierras de Arizona no son demasiado fértiles. Es un estado conocido por su desierto. También en música, si lo comparamos con otros prósperos territorios estadounidenses. Fijaos que he tenido que echar mano de Jimmy Eat World, uno de los referentes del detestable movimiento emo (jo, tía, qué sensible soy que tengo ganas de suicidarme ¡¡ANDA Y QUE OS DEN POR EL CULO!!). The middle, uno de sus himnos.
Qué se espera de ellos. No está claro. El éxito de los Cardinals dependerá en gran medida de cómo funcione su apuesta por Kolb. Con todo, las expectativas no son muy optimistas. Del equipo que maravilló hace tres temporadas queda poco. No solo Warner, tampoco están Anquan Boldin y Steve Breaston, receptores que acompañaban al gran Larry Fitzgerald (de lo poquito que queda). En defensa, tampoco están Karlos Dansby, Antrel Rolle, y desde esta temporada, Dominique Rodgers-Cromartie (a quien tuvieron que "sacrificar" para conseguir a Kolb). La culpa de esta destrucción no es solo del inexorable paso del tiempo (por Warner, digo) sino también malas decisiones de gestión. Si la sucesión hubiese estado bien planificada, no habría sido necesario pagar tanto por un nuevo quarterback. A Wisenhunt se le puede acabar rápido el crédito conseguido durante 2008 y 2009 si en 2011 se repite el fiasco del año pasado.
Ataque. Los Cardinals han pagado una millonada indecente a Larry Fitzgerald para que siga en el equipo y han renunciado a un Pro Bowler para traer a un quarterback. Sus mejores años se basaron en un ataque casi exclusivamente aéreo y el entrenador a cargo del equipo es el mismo que entonces. Con esto, es fácil adivinar que el peso del ataque seguirá recayendo en el pase, aunque no les vendría mal equilibrar un poco la estrategia con la carrera. Bah, si no lo van a hacer. Kolb me gusta, Fitzgerald me encanta y Todd Heap me parece un "tapado" que les va a venir de perlas.
Quarterback. Los Cardinals han hecho lo que tenían que hacer. Fichar a Kevin Kolb. No había muchas más opciones en el mercado, y creo que la opción no es en absoluto mala. Soy de los que defendía la apuesta por Kolb cuando Vick asomaba la temporada pasada. Y creo que en Arizona puede funcionar. Eso sí, que cuide su delicada salud, porque por detrás, poquito.
Receptores. La discusión es quién es el mejor receptor de la NFL, si Andre Johnson o Larry Fitzgerald. El año pasado Johnson parecía adelantar a Fitzgerald en cuanto a salario monstruoso (73,5 millones en 7 años), pero Fitzgerald le acaba de superar: 120 millones en 8 años, 50 de ellos garantizados. El receptor mejor pagado de la historia. ¿Vale tanto? Pues, consideraciones morales aparte, no lo creo, sinceramente. Un receptor depende mucho del pasador, y la temporada pasada se vio que sin quarterback Fitzgerald no es ni la mitad de lo que fue con Warner. Que es el mejor o el segundo mejor receptor de la liga, ni lo pongo en duda. Aparte de Fitzgerald, me gusta mucho la incorporación de Todd Heap. Sí, está mayor, pero es un seguro de vida y los Cardinals necesitan apoyo para su receptor número 1. Este tight end puede dárselo. Lo demás, morralla. Veremos si tan poca profundidad no causa problemas.
Línea ofensiva. Cincuenta sacks, cincuenta, sufrieron los quarterbacks de los Cardinals la temporada pasada. Y fueron el peor equipo de la NFL en yardas de carrera. ¿Qué ha cambiado respecto del pésimo año pasado? Pues que un sobrepagado Daryn Colledge (exGreen Bay) sustituye a Alan Faneca. Los otros cuatro, los cabrones del año pasado. Ya puedes correr por tu vida, Kolb.
Backfield. Mala pinta. Dependen del rendimiento de Beanie Wells, muy lastrado por las lesiones durante las dos temporadas que lleva en la NFL. Los Cardinals parecían haberse cansado de esperar por Wells al draftear esta temporada a Ryan Williams en segunda ronda, pero, ¡oh, infortunio!, está lisiado para toda la temporada. Correr es de cobardes, dicen.
Defensa. Los Cardinals se han traído de Pittsburgh a un nuevo coordinador defensivo, Ray Horton. Lo malo es que no se han traído nada más de la defensa de Pittsburgh (miento, que se traen a un defensive lineman suplente en los Steelers, Nick Eason, pero no llega). El año pasado los Cards fueron el tercer equipo que más puntos recibió. Y esta temporada, lejos de mejorar, creo que incluso por nombres parece que la defensa empeora.
Línea defensiva. Los gordos de la trinchera no son malos. En absoluto. Darnell Dockett es un jugadorazo. Al otro extremo de la línea, Calais Campbell es un jugador joven ya bastante sólido. Eso sí, en el medio del frente tienen un problema. Parte como teórico titular Dan Williams, que fue elegido en la primera ronda de 2009, pero cuyo rendimiento está siendo decepcionante. No así para la industria alimenticia de la tierra. Está hermoso el nose tackle, qué tipo más grande (demasiado).
Linebackers. Muy flojos. Tanto, que ni merece la pena escribir sobre ellos.
Secundaria. El Pro Bowler Adrian Wilson lidera una unidad que debe sobreponerse a la baja de otra de las estrellas que llegan a Philadelphia, Dominique Rodgers-Cromartie. Complicado. El novato de primera ronda Patrick Peterson parece que tendrá oportunidades en el corner. Miedito.
Equipos especiales. Arizona tiene buenos pateadores. Ben Graham es un punter de garantías y Jay Feely, tras un año regulero en los Jets, demostró que es un kicker de garantías. Y no solo pateando, ojo.
Equipo técnico. Los Cardinals estrenan coordinadores ofensivo y defensivo. Señal inequívoca de que la temporada pasada ni ataque ni defensa funcionaron. La quema no ha alcanzado a la cabeza del equipo técnico, Ken Wisenhunt, probablemente porque el recuerdo de los dos años anteriores pesa mucho. Pero probablemente él es el principal responsable del fiasco del año pasado. Un equipo que depende tanto del juego aéreo no puede protagonizar un esperpento como el del año pasado. Primero parecen confiar en Leinart, lo despiden antes de empezar la temporada, luego en Derek Anderson, pero es un desastre y confían el puesto al pobre Max Hall, que no estaba para estos trotes, vuelta a Anderson, nuevo fracaso, luego un tal Skelton... Una vergüenza.
Calendario. Al contrario que los Rams, el calendario se ha portado con los Cardinals. Comienzan con dos partidos muy asequibles. Carolina en casa y Washington en Maryland. Cuatro de sus últimos cinco partidos (todos ellos contra equipos con récord negativo el año pasado) los disputará en casa.
Pronóstico. Terceros de la NFC Oeste. Nada de playoffs, claro. Este equipo tiene muchos agujeros. La línea ofensiva, las dudas en el juego de carrera, la fragilidad de sus linebackers y una secundaria poco fiable. Si Kolb funciona y Fitzgerald vuelve a la forma de hace un par de años, pueden pelear, pero me parece complicado.
Seattle Seahawks
Temporada pasada: 7-9. 1.º NFC Oeste. 8.º NFC (por balance victorias-derrotas; 4.º cabeza de serie en playoffs). Playoffs: ronda divisional, perdieron contra los Chicago Bears.
Quiénes son. Los Seahawks son una franquicia relativamente joven. Están en la NFL desde 1976. Desde entonces, acumulan penas y glorias poco significativas. Su mayor éxito, en 2005, llegar a la Super Bowl. Últimamente, temporadas mediocres, pero la pasada se plantaron en playoffs con récord negativo (por primera vez en la historia desde que se disputa una temporada regular de 16 partidos) y eliminaron en un vibrante partido a los vigentes campeones, los Saints. Vibrante, literalmente. Porque lo que más mola de esta franquicia (según mi opinión) es su peculiar estadio y ruidosa afición. Se salen:
Música. Qué os voy a contar de la música de Seattle. Supongo que es "el lugar" de los 90. Dicho esto, a mí no me maravilla el grunge y todo el rollo Seattle, pero algo de eso hay que poner. ¿Nirvana o Pearl Jam? Eddie Vedder es un poco moñas y bastante pesado, y Kurt Cobain un icono publicitario un tanto cansino, así que no tengo claro con qué quedarme. Venga, Nirvana.
Qué se espera de ellos. Entre poco y nada. Aunque en una división tan floja nunca se sabe. Tampoco se esperaban grandes cosas el año pasado y se plantaron en la ronda divisional de la NFC. Eso sí, entonces era un equipo revitalizado, con cierta ilusión por la llegada de Pete Carroll, el entrenador que les iba a salvar de sus miserias. Esta temporada caminan sin rumbo. Sin quarterback, quiero decir. Es cierto que incorporan fichajes interesantes, como el de Sidney Rice, pero para que un receptor funcione tiene que recibir pases. Y para eso se la tiene que pasar alguien. Un problemón.
Quarterback. ¿La peor pareja de la liga? Tarvaris Jackson y Charlie Whitehurst, mierda pura. Tras diez años en la franquicia como quarterback titular (siempre que las lesiones no se lo impedían), Matt Hasselbeck abandona Seattle. Para ocupar su lugar, llega un quarterback que fue titular temporada y media en Minnesota (siempre discutido) y luego suplente de Favre. Cómo estaría progresando que a pesar de que los Vikings estaban sin QB (Favre se retiraba y Ponder no había sido elegido todavía en el draft), decidieron no hacerle oferta de renovación. No solo no es un jugador muy capaz, sino que además se cree bueno. Si es titular, el peor de la división con diferencia. Whitehurst es otro ejemplo de lo injusto que es el mundo. De que la economía de mercado no funciona. Porque si no, explicadme cómo un tipo que, desde que fue elegido en 2006 por los Chargers, se pasó tres temporadas sin jugar en San Diego y, el año pasado, firmó un contrato por dos años con Seattle a cambio de 8 millones de dólares (4 por año). A cambio de sus primeros 4 millones, participa en 5 partidos (apenas 2 completos) y da muestras de que no vale para la NFL. Eso sí, en el partido más importante, en el que los Seahawks consiguieron la temporada pasada su título de división frente a los Rams, no lo hizo mal. Fue el mejor partido de su carrera, y aún así su passer rating fue de 84,5 (con el rating del mejor partido de su vida, sería el 18.º de la NFL por media de passer rating la temporada pasada). Caca de la vaca.
Receptores. Aquí los Seahawks van bastante bien surtidos. Llega Sidney Rice, un excelente jugador que parece anteponer el vil metal a los intereses deportivos. Ya, nunca se sabe, pero este tío venía de los Vikings, de jugar una final de la NFC hace un par de años (donde también es cierto que el proyecto para la temporada que viene no invita especialmente al optimismo), y llega a un equipo sin opciones de luchar por nada importante y en el que disfrutará de los servicios de Tarvaris y Charlie como pasadores. Buena noticia para los Seahawks, eso sí. Y junto a él un jugador que demuestra que nunca es tarde. Mike Williams. Un receptor elegido en primera ronda del draft de 2005 por los Lions, con bastante polémica, ya que el tío hizo lo imposible por llegar antes de tiempo a la NFL (la universidad no estaba hecha para él), pero que demostró que llegaba demasiado pronto. Tres años dando pena y a casa. Un par de años retirado de la NFL, encontrándose a sí mismo, y llega a los Seahawks para protagonizar una excelente temporada (la pasada). Esta es su historia (lo siento, la calidad del vídeo no es la mejor, pero la historia merece la pena):
Aparte de Williams y Rice, Obomanu y Golden Tate aportan profundidad, y Zach Miller, garantías desde el puesto de tight end. Menos mal que ficharon a este último, porque John Carlson, titular la temporada pasada, se ha lesionado de gravedad y se perderá la siguiente.
Línea ofensiva. Tiene buena pinta. Los Seahawks han conseguido refuerzos importantes, a los que debe acompañar el progreso de Russell Okung, primera ronda de 2010. Las dos primeras elecciones de los Seahawks en el pasado draft también fueron jugadores de línea ofensiva, y llegan jugadores con experiencia como Robert Gallery, de los Raiders. De los Raiders también procede el nuevo entrenador de la línea, Tom Cable. Iba a decir que no entiendo cómo los Raiders echaron a Cable cuando parecían empezar a construir un proyecto sólido con este head coach, pero claro que lo entiendo: Al Davis. Buena pinta, pero poca experiencia.
Backfield. A los Seahawks les tocó la lotería con Marshawn Lynch. Carentes de un juego de carrera durante toda la temporada regular (penúltimos en yardas terrestres de la NFL), consiguieron una amenaza terrestre mediada la temporada con la incorporación de Lynch. Un jugador irregular, sí, pero también capaz de conseguir una de las jugadas más memorables (si no la que más) de los pasados playoffs.
Justin Forsett y Leon Washington completan la unidad de corredores de los Seahawks, que por nombres parece ofrecer garantías y profundidad, pero que debe ser mucho más regular que la temporada pasada, donde fallaba más que una escopeta de feria.
Defensa. La defensa de Seattle, que no se caracteriza por su solidez, afronta para la próxima temporada cambios importantes. Se han ido algunas de sus señas de identidad (Tatupu), lo que obliga a dar un paso adelante a jugadores como Leroy Hill. No me convence nada. Creo que van a sufrir.
Línea defensiva. Seattle cuenta con dos buenos jugadores en los extremos de la línea, Red Bryant (los problemas de la defensa se agravaron cuando cayó lesionado la temporada pasada) y Chris Clemons. Por dentro, una nueva cara procedente de Arizona, Alan Branch, y el renovado Brandon Mebane. Decente, sin alardes.
Linebackers. Lofa Tatupu, la referencia de la unidad en los últimos años (y uno de los nombres que más molan de la NFL, ¿que no?), no sigue en Seattle. Leroy Hill y Aaron Curry deberán, como dicen los estadounidenses, step up (dar un paso adelante). Tarea complicada. Hill se perdió casi todo el año por lesión. Curry promete, y está en último año de contrato, así que debe hacer méritos para conseguir otro interesante. David Hawthorne jugará por dentro. Veo bastante fragilidad.
Secundaria. Los Seahawks cuentan con una secundaria muy física (la expresión es un poco absurda, pero se entiende). Eso sí, no muy eficaz. En las esquinas, Marcus Trufant y Walter Thurmond. Estos jugadores ocuparán el puesto dejado por Kelly Jennings, jugador que fue elegido en primera ronda y que fue traspasado a los Bengals. En el puesto de safety, dos jugadores muy poco curtidos, Earl Thomas y Kam Chancellor. Para compensar un poco, Atari Bigby, exPacker que se ha tirado últimamente más tiempo lesionado que activo. Es un buen jugador, pero su estado físico suscita muchas dudas.
Equipos especiales. El kicker con nombre más operístico de la NFL ya no está en Seattle. Olindo Mare se ha ido a los Panthers. Llega en su lugar Jeff Reed, que tras ser muchos años el kicker de los Steelers, fue impíamente despedido mediada la temporada pasada. Buen jugador. Jon Ryan, el punter, es un jugador correcto. Dejo lo mejor para el final. Una de las mayores virtudes de los Seahawks es el juego de retorno. Leon Washington, amenaza constante. No sería la primera vez que Seattle gana gracias a él. Por ejemplo, a un equipo muy superior como los Chargers. Ya puse este vídeo el año pasado, pero merece la pena volver a verlo.
Equipo técnico. No soy un entusiasta de Pete Carroll. A su favor, hay que decir que sacó petróleo la temporada pasada de un equipo bastante malo. Es obvio que el sistema de competición le permitió llegar mucho más lejos de lo que llegaría este equipo si estuviese en cualquier otra división de la NFL, pero olé por ellos. En definitiva, me parece un muy buen motivador, pero como estratega no me parece ninguna maravilla. Creo que la inercia positiva se ha acabado. Eso sí, me gusta el fichaje de Tom Cable.
Calendario. El calendario de los Seahawks no ayuda. Tienen teóricamente el más difícil de la división. Como el año pasado fueron campeones de división, los dos partidos que disputarán contra equipos diferentes al resto de rivales divisionales son frente a otros líderes de división en 2010. Con todo, podía haber sido peor. Serán Falcons (jodido) y Bears (dentro de lo que cabe, asequible).
Pronóstico. Últimos de la NFC Oeste y, quizá, de toda la conferencia. Me da mal rollo este equipo. Estáis de enhorabuena aficionados de los Seahawks, después de lo que acabo de escribir ganáis la división.
* * *
Termino esta previa con ostensible retraso y a menos de una semana de que empiece la NFL. Un puto desastre. Las siguientes predicciones serán exprés. Mi idea es quitar el 80% del contenido de las dos que habéis podido leer. Me quedaré con lo importante: la introducción histórica y la música. Lo demás se acortará significativamente. A ver si así me da tiempo a llegar al próximo domingo con las previas de todas las divisiones publicadas. La siguiente será la NFC Sur, que la NFL comienza el próximo jueves con un partido entre un equipo de esa división y otro de la NFC Norte.
Sin embargo, cuando llegan los playoffs, la cosa cambia. Por curiosidad, he consultado qué división lleva más temporadas consecutivas cosechando al menos una victoria en postemporada. Sorpresa, sorpresa. Es la NFC Oeste. Desde la 2003-2004, cuando los Seahawks cayeron en la ronda de wild card y los Rams en la divisional (el primer partido que jugaban), siempre un equipo de la NFC Worst gana por lo menos un partido de playoffs. Van ya 7 postemporadas consecutivas con triunfos de la NFC Oeste. Para que os hagáis una idea de lo complicado que resulta mantener una racha así, la siguiente división que lleva más temporadas consecutivas con victorias es la AFC Norte con 3. Es decir, menos de la mitad que la denostada NFC Oeste.
Así que ya sabéis, no os riáis mucho de la NFC Oeste ni celebréis que vuestros equipos se crucen con estos mindundis en playoffs, porque os podéis llevar un buen susto. Tanta burla estimula el factor nobody believes in us, un factor increíblemente poderoso cuando llega la postemporada en la NFL. Los Saints se las prometían muy felices al llegar a Seattle la temporada pasada, y les pasó lo que todos sabemos.
San Francisco 49ers
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Oeste, 12.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Cuando tuve conocimiento por primera vez de la existencia de un deporte llamado fútbol americano, los buenos de esta cosa tan curiosa eran un equipo con un nombre que molaba bastante: los San Francisco Fortinainers. Recuerdo ver trozos de partidos en la Televisión de Galicia, y cómo hablaban de un tal Joe Montana. Todo sonaba muy genuinamente americano. Los 49ers fueron el equipo dominante de la década de los 80 y de principios de los 90. Entre 1981 y 1994 consiguieron cinco Super Bowls. Durante nada menos que 16 temporadas consecutivas (de 1983 a 1998) consiguieron al menos 10 victorias en temporada regular. Sin embargo, antes y después de ese glorioso periodo, el rendimiento de los Niners es bastante mediocre. Este espectacular vídeo recoge sus mejores momentos, protagonizados por auténticos dioses de este deporte como Bill Walsh, Joe Montana, Jerry Rice o Steve Young.
Música. La bahía de San Francisco es otro de los territorios que ha visto nacer a excelentes grupos de rock. Tanto es así, que existe el concepto de San Francisco sound. De la zona proceden bandas como Grateful Dead, Jefferson Airplane o la Creedence Clearwater Revival. Cosa fina. Yo soy más de los Dead Kennedys. Esta canción (su letra) sintetiza el ideario político de cierta tendencia conservadora. Kill the poor. Plenamente vigente.
Qué se espera de ellos. Como casi siempre, a principios de temporada los 49ers generan esperanza entre sus aficionados. La plantilla tiene nombres: Vernon Davis, Patrick Willis, Frank Gore, Justin Smith, Braylon Edwards o Michael Crabtree. Pero claro, también los tenía la temporada pasada (salvo Edwards). También tenía una plantilla bastante superior, teóricamente, a la de sus rivales de división. Pero tenían a un pésimo entrenador, Mike Singletary, que hacía que el valor del conjunto fuese muy inferior a la suma individual de cada una de sus piezas. Para cambiar drásticamente este panorama llega el entrenador más cotizado de la offseason. El hombre por el que se peleaban franquicias de NFL y universidades, el head coach de moda: Jim Harbaugh. Al hermano del entrenador de los Ravens, que la temporada pasada entrenaba a la universidad de Stanford, le ofrecieron varios cheques en blanco y eligió el de San Francisco. Nuevo entrenador, ilusión renovada, altas expectativas (por lo menos, ganar su división).
Ataque. Sobre el papel, los Niners tienen una buena línea ofensiva, un corredor de elite, muy buenos receptores y un quarterback... Bueno, un quarterback discutido, pero creo que más por lo que "costó" (número 1 del draft) que por su rendimiento. Con lo anterior quiero decir que el ataque lo tiene prácticamente todo para funcionar. La temporada pasada no lo hizo: el ataque de San Francisco ocupó el 24.º lugar de la NFL en anotación, y un lamentable 29.º puesto en conversiones de tercer down. Aunque los ingredientes son buenos, hay que combinarlos adecuadamente.
Quarterback. No me disgusta Alex Smith. En absoluto. Me parece un buen jugador. No es una estrella, no debería haber sido un número 1 del draft, pero es un buen jugador. Creo que con confianza puede ser un quarterback más que válido para los Niners. Esto es simplemente una impresión personal en vista de lo sucedido en algunos partidos de la pasada temporada. Los números, sin embargo, no fueron buenos (tampoco desastrosos): 204/342 (59,6%), 2370 yardas, 14 pases de TD, 10 intercepciones, rating de 82,1. Esperando su oportunidad estará Colin Kaepernick, una segunda ronda alta del pasado draft y en el que muchos ven el futuro de la franquicia. Harbaugh sabe llevar a un quarterback (fue entrenador de esta posición en la NFL) y confío en que saque lo mejor de Smith y sepa ir formando a Kaepernick.
Receptores. La incorporación de Braylon Edwards hace que esta unidad pase de buena a muy buena. Edwards, cuando está centrado, es un gran receptor. Con calidad para ser el número 1 de una franquicia NFL. El tight end titular, Vernon Davis, es de los mejores de la NFL en la posición, y en particular en labores de recepción. Y para completar el trío de magníficos, Michael Crabtree, un jugador que todavía no ha rendido al nivel que se espera de él pero al que se le ven cualidades. Eso sí, su fama y expectativas creadas ya le han hecho acreedor de una "maldición". Se habla de la Crabtree curse. Dicen que es gafe. Mientras Mike Singletary fue entrenador de San Francisco, el balance es de 8-5 en partidos en los que Crabtree no estuvo y de 10-17 en los que sí jugó. Dejando gafes aparte, es un equipo de receptores de primera.
Línea ofensiva. El año pasado, bastante mal. Este pinta relativamente bien. Han fichado a un Pro Bowler, Jonathan Goodwin, para que su culo sea palpado por Alex Smith. Se supone que Gooodwin debe mejorar el nivel de la línea, que incluye a jóvenes jugadores de primeras rondas del draft que deberían haber progresado para la temporada que entra.
Backfield. Frank Gore es un corredor de primera categoría. Cuando está en forma, eso sí. Gore es un jugador delicado (algo que no resulta sorprendente en esta posición, por otra parte). Como segunda opción, Brian Westbrook, una estrella en declive que puede aportar como complemento. Anthony Dixon completa una unidad con talento, pero con dudas en cuanto a su forma física.
Defensa. Los Niners tienen una buena defensa, cuyo rendimiento la temporada pasada no pasó de correcto, pero que debería ser capaz de más. Excelente contra la carrera (los 49ers fueron sextos en yardas permitidas), debe mejorar contra el pase y, en particular, en el pass rush (presión al pasador). En principio, la mejor de la división.
Línea defensiva. Cuando una línea cuenta con un jugadorazo como Justin Smith, la solidez está asegurada. Es una obviedad, y lo repito mucho, pero tener a un tipo que acapara marcajes dobles y la atención de los bloqueadores rivales libera muchos espacios a sus compañeros. Los hace mejores. La línea de los Niners sufre la baja de Aubrayo Franklin, al que suplirá en el centro Isaac Sopoaga. El tercer integrante de la línea es el que suscita más dudas. Ray McDonald parece llevar ventaja.
Linebackers. La estrella de la defensa de San Francisco, y puede que el mejor jugador del equipo, es Patrick Willis. Con argumentos para considerarlo el mejor linebacker de la NFL, y eso es mucho decir. Una mala bestia. Casi siempre destaco jugadas ofensivas, y los highlights defensivos no son menos espectaculares. Este, que repasa la carrera de Patrick Willis, centrándose en la última temporada, es tremendo:
Secundaria. Los Niners contarán con una secundaria renovada, con nombres de garantía, que deberá mejorar bastante el rendimiento de la defensa al pase de la temporada pasada. Ya no cuentan con Nate Clements, su mejor cornerback la temporada pasada. Su sustituto será Carlos Rodgers, un jugador bastante solvente que procede de los Redskins. También incorporan al exvikingo Madieu Williams y al exBill Donte Whitner para las posiciones de safety.
Equipos especiales. San Francisco incorpora a su plantilla a uno de los héroes del último anillo de Green Bay: David Akers, kicker de los Eagles el año pasado. A Akers se le consideraba el mejor kicker de la NFL, hasta que en la pasada wild card round hizo lo que hizo.
Aparte de Akers, que a pesar de sus benditos fallos en wild card debería de seguir siendo uno de los pateadores más fiables de la NFL, los Niners cuentan con un buen punter, Andy Lee, y con un excelente retornador en Ted Ginn Jr.
Equipo técnico. La gran esperanza de la bahía. Esta temporada, el que genera ilusión es su head coach, Jim Harbaugh. Viene con las mejores referencias, aunque sin experiencia previa en ese cargo en la NFL. Tiene buena pinta, no seré yo quien lo contradiga.
Calendario. Todos los equipos de la NFC Oeste tienen calendarios teóricamente fáciles, ya que tienen la suerte de jugar seis veces entre ellos (dos con cada rival). Con todo, 49ers y Cardinals son los más afortunados, sobre todo los segundos. San Francisco tiene teóricamente el tercer calendario más fácil de la NFL. Comienzan con dos seguidos en casa, frente a Seahawks y Cowboys, y luego viajan a Cincinnati. Deberían ganar al menos dos de esos partidos, o incluso los tres. Acabarán la temporada con dos partidos divisionales fuera de casa, ante Seahawks y Rams, por lo que les conviene llegar con los deberes hechos o pueden pasarlo mal.
Pronóstico. Campeón de la NFC Oeste. Ningún equipo acumula tanto talento como ellos.
St. Louis Rams
Temporada pasada: 7-9. 2.º NFC Oeste. 9.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Los Rams son un equipo itinerante. Ahora están en St. Louis, antes estuvieron en Los Ángeles y en Anaheim, y quién sabe dónde estarán mañana. Los Rams cuentan con 3 títulos de campeón de la NFL, aunque por el que son más recordados es por el último. El único conseguido en la era Super Bowl, el único conseguido en St. Louis. Ya escribí en su momento que el cómo importa. No todos los anillos valen lo mismo. Todos los años, todas las competiciones coronan a su campeón. Siempre hay uno que queda primero, necesariamente. Pero la forma de llegar a ese fin no es siempre la misma. E importa, vaya si importa. No a todo el mundo, por supuesto. Para algunos, ese fin es lo único importante. Eso sí, cuando se recuerden sus carreras, lo único que quedará por el recuerdo serán los fríos números. Un título, o unos cuantos. Pero mejor ahorrarse los partidos que los llevaron a conseguirlo. Sí, pienso entre otros en el tipo al que se han vendido en una huida hacia adelante sin precedentes los aficionados del equipo-que-no-debe-ser-nombrados. Un prepotente mentiroso y cínico que, además, no dejará nada más que fríos números, estadísticas. También una puta mierda de juego, unos modales vomitivos y una filosofía barriobajera. Pero en nada habrá contribuido al juego. Los Rams estuvieron al otro lado. En el lado de los equipos memorables, los que dejan un espectáculo inolvidable, los que contribuyen a que un deporte sea digno de ver. The greatest show on turf. Y hasta ganaron.
Música. St. Louis es otro ilustrísimo lugar en el ámbito musical. Una de las cunas del jazz y del blues. Allí también nació un tal Chuck Berry.
Qué se espera de ellos. Los Rams aspiran a ganar su división. Hace un par de temporadas fueron el peor equipo de la NFL. La pasada, en la que poco se esperaba de ellos, a punto estuvieron de ganar su baratísima división. A un partido se quedaron de ello. Este año, en vista de la evolución, aspiran a ganar la NFC Oeste. Su joven quarterback cuenta con un año más de experiencia y con mejores receptores con los que asociarse. Aires optimistas se respiran por St. Louis.
Ataque. Aunque contaba con el importante apoyo de un juego de carrera potente (Steven Jackson es de los mejores running backs de la NFL), la temporada pasada Sam Bradford se vio bastante perjudicado por la ausencia de receptores fiables y por las graves lesiones de algunos de ellos. Esta temporada, los Rams refuerzan la unidad con novatos y un jugador contrastado como Mike Sims-Walker, por lo que el panorama mejora. Llega también Josh McDaniels como coordinador ofensivo, un tipo que mostró estar como una puta cabra en su puesto de head coach con los Broncos. Sin embargo, creo que en un perfil más bajo puede funcionar.
Quarterback. Sam Bradford disfrutó de un año de novato sin presiones e incluso con la condescendencia de crítica y público. Aunque dio muestras de calidad, sus números estuvieron entre los peores de la NFL (78,5 de passer rating) y a la hora de la verdad se le vio todavía muy verde. Decía antes que es cierto que estaba bastante desasistido por sus receptores, pero tampoco debemos olvidar que estos números mediocres (seamos generosos, era novato) los hizo poniendo en práctica un gameplan ofensivo muy conservador, que trataba de minimizar riesgos, y con el apoyo de un corredor potente. Sí, era un novato, pero el número 1 del draft de 2010. Y es cierto que dio muestras de mucha calidad. Pero esta temporada se le debe exigir más. Personalmente, y a pesar de la estopa que habéis leído, me gusta. No sé si es el mejor QB de la división hoy, pero es probable que a medio plazo lo sea.
Receptores. La unidad de receptores de la temporada pasada estaba entre las peores de la NFL. Se vio mermada por la grave lesión de su teórico número 1, Donnie Avery. Esta temporada debería estar listo. En su ausencia, Danny Amendola y Brandon Gibson rindieron a muy buen nivel. Con todo, la novedad más importante de la unidad es la incorporación de Mike Sims-Walker, el ex de los Jaguars cuya fama le precede y no sé si merece. Sims-Walker está entre la nobleza (aunque no elite) de los receptores de la NFL. No tengo claro si merece tal consideración por lo visto últimamente en Jacksonville. En St. Louis deberá mejorar su rendimiento en los Jaguars. Me parece clave para el éxito de los Rams. El tight end novato Lance Kendricks y, una vez recuperado de su lesión, Michael Hoomanawanui (reconozco que busqué mal escrito su nombre en Google, me salió el "quizá quisiste decir" e hice un copia-pega del nombre correcto para escribirlo aquí) serán también objetivos de Bradford en el juego de pase.
Línea ofensiva. Claramente necesitaba mejorar. Demasiados sacks permitidos, pocas yardas de carrera conseguidas. La línea de los Rams es muy joven, con todos sus jugadores por debajo de la treintena. Esta temporada incorpora novedades vía draft y agencia libre. El exFalcon Harvey Dahl es la principal incorporación de una línea que se espera que mejore, pero cuya (quizá) excesiva juventud también genera dudas.
Backfield. Steven Jackson es uno de los mejores corredores de la NFL. ¿Hasta qué punto? Es complicado medirlo, pero tengamos en cuenta que es un tipo que pasa de 1200 yardas con una línea desastrosa y un juego de pase más que mejorable. Es el corredor que más temporadas consecutivas lleva pasando de las 1000 yardas de carrera (seis) y eso que los Rams han jugado temporadas de auténtica mierda (hace un par de años, sin ir más lejos), siendo él la única referencia ofensiva. Como prueba de ello, Jackson es el corredor que acumula más intentos de carrera acumula contando las tres últimas temporadas. A él se unen los veteranos Cadillac Williams, que ha dejado los Bucs tras un par de buenas temporadas, y Jerious Norwood, que tras unas temporadas casi inactivo por lesión, deja Atlanta para jugar un rol que se supone secundario en St. Louis. Backfield potente, como veis.
Defensa. La defensa de los Rams presenta bastantes novedades esta temporada. A mí me sigue produciendo cierta sensación de fragilidad. Vamos, que no me parece ni mucho menos una garantía de solidez, pero luego ves sus estadísticas y tampoco es que la temporada pasada lo haya hecho tan mal (décimo segunda de la NFL en puntos permitidos). St. Louis incorpora nuevos jugadores en todas las líneas para jugar un papel importante en la defensa. Todavía me generan dudas, la verdad.
Línea defensiva. La presión al pasador es una de las fortalezas de la defensa de los Rams, aunque esto no se traduce en una buena defensa del pase. Gracias principalmente a Chris Long y a James Hall, estuvieron entre los mejores de la NFL en sacks. A ellos se une el novato de primera ronda Robert Quinn y Justin Bannan, fichaje procedente de los Texans. Buenos refuerzos para una línea que promete agobiar a los pasadores contrarios, pero que aún debe mejorar la defensa a la carrera.
Linebackers. El mejor jugador de la defensa de los Rams es James Laurinautis. Me encanta este jugador. Le echa un buen par. Y es un tipo peculiar. ¿Os imagináis tener a un padre luchador de wrestling?
Anécdotas aparte, Laurinaitis es un estupendo jugador. Las incorporaciones de Ben Leber (exvikingo) y Brady Poppinga (exPacker) deberían aportar más dureza a esta unidad. No la veo nada mal.
Secundaria. En este aspecto los Rams tienen mucho margen de mejora. Cuando el pass rush funciona, pero la defensa contra el pase es floja, es fácil encontrar al culpable. Los de atrás. El fichaje de Quentin Mikell (exEagle) pretende paliar estas carencias. En las esquinas, preocupa un poco su falta de profundidad. Ron Bartell y Bradley Fletcher serán sus titulares. También tienen a Al Harris, una entrañable vieja gloria. Lamentablemente, creo que poco más que eso.
Equipos especiales. Los Rams tienen un kicker un poco irregular (Josh Brown), un buen punter (Donnie Jones) y usan a Amendola como retornador. Utilizar a uno de tus principales bastiones en ataque como retornador es bastante peligroso. El retornador casi siempre termina la jugada golpeado por un defensor. Eso conlleva un riesgo. Si ese jugador es además un pilar del ataque o la defensa, ya puedes cruzar los dedos para que no se te lesione. ¿Que los Packers pierden a Hester? Pues una pena, pero en ataque no aporta demasiado, aunque es receptor. Más dramático habría sido, por ejemplo, para los Packers perder a Tramon Williams por un golpe en un retorno. Ahora bien, con la llegada de Sims-Walker, la presencia de Amendola no parece tan imprescindible como para no arriesgarlo.
Equipo técnico. Me gusta. Me gusta Spagnuolo, un tipo con perfil defensivo, como head coach, y Josh McDaniels, que está como las maracas de Machín, de coordinador ofensivo. Lo dicho, McDaniels puede ser un excelente fichaje para los Rams, a los que creo que faltaba un poco de atrevimiento en ataque.
Calendario. El calendario de los Rams es raro de cojones. Hasta la novena jornada (octavo partido para St. Louis, dado que tienen la semana de descanso antes) no se enfrentarán a un rival de división. Creo que eso les perjudica bastante, porque pueden llegar a esa jornada bastante descolgados de sus rivales divisionales. Porque los de los Rams son fortísimos: Eagles, Giants, Ravens, Packers, Cowboys y Saints entre otros. Pueden llegar hundidos a la batalla divisional, con una losa muy difícil de remontar.
Pronóstico. Creo que a los Rams todavía les falta. No me sorprendería que ganasen la división, pero con ese inicio de temporada tan complicado, me parece que no lo harán. Segundos.
Arizona Cardinals
Temporada pasada: 5-11. 4.º NFC Oeste. 15.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Hasta hace bien poco, eran mierda. Probablemente, la franquicia más mierda de la historia de la NFL. Sí, hay otras que acumulan años de frustración y sufrimiento (Browns, Lions), pero por lo menos tienen una ciudad que los quiere, una afición. Algo parecido pasaba con los Saints, hasta que consiguieron su reciente anillo. Pero los Cardinals, ni un hogar. Y ninguna de las mentadas franquicias llevaba tantos años en el fango. Con diferencia, además.
Los Cardinals son la franquicia más antigua del deporte profesional estadounidense. Se fundaron en 1898. Empezaron en Chicago, estuvieron esporádicamente en Pittsburgh, se fueron a St. Louis y en 1988 llegaron a Phoenix, Arizona, en cuyos alrededores siguen jugando. A pesar de su larga historia, nunca fueron un equipo con gran masa social. Sus continuas derrotas, su itinerancia, que les hacía llegar a ciudades en las que los aficionados ya tenían sus equipos (¿si se crease una franquicia NFL española, os haríais de ella? yo no, que ya tengo mi equipo).
Una puta mierda hasta hace un par de años. En gran parte, gracias al tipo que también ayudó a cambiar la historia de los Rams, Kurt Warner. Quién no sintió simpatía por los Cardinals de los playoffs de la 2008-2009. Un equipo inolvidable, aunque se quedase a un drive del anillo.
Música. Las tierras de Arizona no son demasiado fértiles. Es un estado conocido por su desierto. También en música, si lo comparamos con otros prósperos territorios estadounidenses. Fijaos que he tenido que echar mano de Jimmy Eat World, uno de los referentes del detestable movimiento emo (jo, tía, qué sensible soy que tengo ganas de suicidarme ¡¡ANDA Y QUE OS DEN POR EL CULO!!). The middle, uno de sus himnos.
Qué se espera de ellos. No está claro. El éxito de los Cardinals dependerá en gran medida de cómo funcione su apuesta por Kolb. Con todo, las expectativas no son muy optimistas. Del equipo que maravilló hace tres temporadas queda poco. No solo Warner, tampoco están Anquan Boldin y Steve Breaston, receptores que acompañaban al gran Larry Fitzgerald (de lo poquito que queda). En defensa, tampoco están Karlos Dansby, Antrel Rolle, y desde esta temporada, Dominique Rodgers-Cromartie (a quien tuvieron que "sacrificar" para conseguir a Kolb). La culpa de esta destrucción no es solo del inexorable paso del tiempo (por Warner, digo) sino también malas decisiones de gestión. Si la sucesión hubiese estado bien planificada, no habría sido necesario pagar tanto por un nuevo quarterback. A Wisenhunt se le puede acabar rápido el crédito conseguido durante 2008 y 2009 si en 2011 se repite el fiasco del año pasado.
Ataque. Los Cardinals han pagado una millonada indecente a Larry Fitzgerald para que siga en el equipo y han renunciado a un Pro Bowler para traer a un quarterback. Sus mejores años se basaron en un ataque casi exclusivamente aéreo y el entrenador a cargo del equipo es el mismo que entonces. Con esto, es fácil adivinar que el peso del ataque seguirá recayendo en el pase, aunque no les vendría mal equilibrar un poco la estrategia con la carrera. Bah, si no lo van a hacer. Kolb me gusta, Fitzgerald me encanta y Todd Heap me parece un "tapado" que les va a venir de perlas.
Quarterback. Los Cardinals han hecho lo que tenían que hacer. Fichar a Kevin Kolb. No había muchas más opciones en el mercado, y creo que la opción no es en absoluto mala. Soy de los que defendía la apuesta por Kolb cuando Vick asomaba la temporada pasada. Y creo que en Arizona puede funcionar. Eso sí, que cuide su delicada salud, porque por detrás, poquito.
Receptores. La discusión es quién es el mejor receptor de la NFL, si Andre Johnson o Larry Fitzgerald. El año pasado Johnson parecía adelantar a Fitzgerald en cuanto a salario monstruoso (73,5 millones en 7 años), pero Fitzgerald le acaba de superar: 120 millones en 8 años, 50 de ellos garantizados. El receptor mejor pagado de la historia. ¿Vale tanto? Pues, consideraciones morales aparte, no lo creo, sinceramente. Un receptor depende mucho del pasador, y la temporada pasada se vio que sin quarterback Fitzgerald no es ni la mitad de lo que fue con Warner. Que es el mejor o el segundo mejor receptor de la liga, ni lo pongo en duda. Aparte de Fitzgerald, me gusta mucho la incorporación de Todd Heap. Sí, está mayor, pero es un seguro de vida y los Cardinals necesitan apoyo para su receptor número 1. Este tight end puede dárselo. Lo demás, morralla. Veremos si tan poca profundidad no causa problemas.
Línea ofensiva. Cincuenta sacks, cincuenta, sufrieron los quarterbacks de los Cardinals la temporada pasada. Y fueron el peor equipo de la NFL en yardas de carrera. ¿Qué ha cambiado respecto del pésimo año pasado? Pues que un sobrepagado Daryn Colledge (exGreen Bay) sustituye a Alan Faneca. Los otros cuatro, los cabrones del año pasado. Ya puedes correr por tu vida, Kolb.
Backfield. Mala pinta. Dependen del rendimiento de Beanie Wells, muy lastrado por las lesiones durante las dos temporadas que lleva en la NFL. Los Cardinals parecían haberse cansado de esperar por Wells al draftear esta temporada a Ryan Williams en segunda ronda, pero, ¡oh, infortunio!, está lisiado para toda la temporada. Correr es de cobardes, dicen.
Defensa. Los Cardinals se han traído de Pittsburgh a un nuevo coordinador defensivo, Ray Horton. Lo malo es que no se han traído nada más de la defensa de Pittsburgh (miento, que se traen a un defensive lineman suplente en los Steelers, Nick Eason, pero no llega). El año pasado los Cards fueron el tercer equipo que más puntos recibió. Y esta temporada, lejos de mejorar, creo que incluso por nombres parece que la defensa empeora.
Línea defensiva. Los gordos de la trinchera no son malos. En absoluto. Darnell Dockett es un jugadorazo. Al otro extremo de la línea, Calais Campbell es un jugador joven ya bastante sólido. Eso sí, en el medio del frente tienen un problema. Parte como teórico titular Dan Williams, que fue elegido en la primera ronda de 2009, pero cuyo rendimiento está siendo decepcionante. No así para la industria alimenticia de la tierra. Está hermoso el nose tackle, qué tipo más grande (demasiado).
Linebackers. Muy flojos. Tanto, que ni merece la pena escribir sobre ellos.
Secundaria. El Pro Bowler Adrian Wilson lidera una unidad que debe sobreponerse a la baja de otra de las estrellas que llegan a Philadelphia, Dominique Rodgers-Cromartie. Complicado. El novato de primera ronda Patrick Peterson parece que tendrá oportunidades en el corner. Miedito.
Equipos especiales. Arizona tiene buenos pateadores. Ben Graham es un punter de garantías y Jay Feely, tras un año regulero en los Jets, demostró que es un kicker de garantías. Y no solo pateando, ojo.
Equipo técnico. Los Cardinals estrenan coordinadores ofensivo y defensivo. Señal inequívoca de que la temporada pasada ni ataque ni defensa funcionaron. La quema no ha alcanzado a la cabeza del equipo técnico, Ken Wisenhunt, probablemente porque el recuerdo de los dos años anteriores pesa mucho. Pero probablemente él es el principal responsable del fiasco del año pasado. Un equipo que depende tanto del juego aéreo no puede protagonizar un esperpento como el del año pasado. Primero parecen confiar en Leinart, lo despiden antes de empezar la temporada, luego en Derek Anderson, pero es un desastre y confían el puesto al pobre Max Hall, que no estaba para estos trotes, vuelta a Anderson, nuevo fracaso, luego un tal Skelton... Una vergüenza.
Calendario. Al contrario que los Rams, el calendario se ha portado con los Cardinals. Comienzan con dos partidos muy asequibles. Carolina en casa y Washington en Maryland. Cuatro de sus últimos cinco partidos (todos ellos contra equipos con récord negativo el año pasado) los disputará en casa.
Pronóstico. Terceros de la NFC Oeste. Nada de playoffs, claro. Este equipo tiene muchos agujeros. La línea ofensiva, las dudas en el juego de carrera, la fragilidad de sus linebackers y una secundaria poco fiable. Si Kolb funciona y Fitzgerald vuelve a la forma de hace un par de años, pueden pelear, pero me parece complicado.
Seattle Seahawks
Temporada pasada: 7-9. 1.º NFC Oeste. 8.º NFC (por balance victorias-derrotas; 4.º cabeza de serie en playoffs). Playoffs: ronda divisional, perdieron contra los Chicago Bears.
Quiénes son. Los Seahawks son una franquicia relativamente joven. Están en la NFL desde 1976. Desde entonces, acumulan penas y glorias poco significativas. Su mayor éxito, en 2005, llegar a la Super Bowl. Últimamente, temporadas mediocres, pero la pasada se plantaron en playoffs con récord negativo (por primera vez en la historia desde que se disputa una temporada regular de 16 partidos) y eliminaron en un vibrante partido a los vigentes campeones, los Saints. Vibrante, literalmente. Porque lo que más mola de esta franquicia (según mi opinión) es su peculiar estadio y ruidosa afición. Se salen:
Música. Qué os voy a contar de la música de Seattle. Supongo que es "el lugar" de los 90. Dicho esto, a mí no me maravilla el grunge y todo el rollo Seattle, pero algo de eso hay que poner. ¿Nirvana o Pearl Jam? Eddie Vedder es un poco moñas y bastante pesado, y Kurt Cobain un icono publicitario un tanto cansino, así que no tengo claro con qué quedarme. Venga, Nirvana.
Qué se espera de ellos. Entre poco y nada. Aunque en una división tan floja nunca se sabe. Tampoco se esperaban grandes cosas el año pasado y se plantaron en la ronda divisional de la NFC. Eso sí, entonces era un equipo revitalizado, con cierta ilusión por la llegada de Pete Carroll, el entrenador que les iba a salvar de sus miserias. Esta temporada caminan sin rumbo. Sin quarterback, quiero decir. Es cierto que incorporan fichajes interesantes, como el de Sidney Rice, pero para que un receptor funcione tiene que recibir pases. Y para eso se la tiene que pasar alguien. Un problemón.
Quarterback. ¿La peor pareja de la liga? Tarvaris Jackson y Charlie Whitehurst, mierda pura. Tras diez años en la franquicia como quarterback titular (siempre que las lesiones no se lo impedían), Matt Hasselbeck abandona Seattle. Para ocupar su lugar, llega un quarterback que fue titular temporada y media en Minnesota (siempre discutido) y luego suplente de Favre. Cómo estaría progresando que a pesar de que los Vikings estaban sin QB (Favre se retiraba y Ponder no había sido elegido todavía en el draft), decidieron no hacerle oferta de renovación. No solo no es un jugador muy capaz, sino que además se cree bueno. Si es titular, el peor de la división con diferencia. Whitehurst es otro ejemplo de lo injusto que es el mundo. De que la economía de mercado no funciona. Porque si no, explicadme cómo un tipo que, desde que fue elegido en 2006 por los Chargers, se pasó tres temporadas sin jugar en San Diego y, el año pasado, firmó un contrato por dos años con Seattle a cambio de 8 millones de dólares (4 por año). A cambio de sus primeros 4 millones, participa en 5 partidos (apenas 2 completos) y da muestras de que no vale para la NFL. Eso sí, en el partido más importante, en el que los Seahawks consiguieron la temporada pasada su título de división frente a los Rams, no lo hizo mal. Fue el mejor partido de su carrera, y aún así su passer rating fue de 84,5 (con el rating del mejor partido de su vida, sería el 18.º de la NFL por media de passer rating la temporada pasada). Caca de la vaca.
Receptores. Aquí los Seahawks van bastante bien surtidos. Llega Sidney Rice, un excelente jugador que parece anteponer el vil metal a los intereses deportivos. Ya, nunca se sabe, pero este tío venía de los Vikings, de jugar una final de la NFC hace un par de años (donde también es cierto que el proyecto para la temporada que viene no invita especialmente al optimismo), y llega a un equipo sin opciones de luchar por nada importante y en el que disfrutará de los servicios de Tarvaris y Charlie como pasadores. Buena noticia para los Seahawks, eso sí. Y junto a él un jugador que demuestra que nunca es tarde. Mike Williams. Un receptor elegido en primera ronda del draft de 2005 por los Lions, con bastante polémica, ya que el tío hizo lo imposible por llegar antes de tiempo a la NFL (la universidad no estaba hecha para él), pero que demostró que llegaba demasiado pronto. Tres años dando pena y a casa. Un par de años retirado de la NFL, encontrándose a sí mismo, y llega a los Seahawks para protagonizar una excelente temporada (la pasada). Esta es su historia (lo siento, la calidad del vídeo no es la mejor, pero la historia merece la pena):
Aparte de Williams y Rice, Obomanu y Golden Tate aportan profundidad, y Zach Miller, garantías desde el puesto de tight end. Menos mal que ficharon a este último, porque John Carlson, titular la temporada pasada, se ha lesionado de gravedad y se perderá la siguiente.
Línea ofensiva. Tiene buena pinta. Los Seahawks han conseguido refuerzos importantes, a los que debe acompañar el progreso de Russell Okung, primera ronda de 2010. Las dos primeras elecciones de los Seahawks en el pasado draft también fueron jugadores de línea ofensiva, y llegan jugadores con experiencia como Robert Gallery, de los Raiders. De los Raiders también procede el nuevo entrenador de la línea, Tom Cable. Iba a decir que no entiendo cómo los Raiders echaron a Cable cuando parecían empezar a construir un proyecto sólido con este head coach, pero claro que lo entiendo: Al Davis. Buena pinta, pero poca experiencia.
Backfield. A los Seahawks les tocó la lotería con Marshawn Lynch. Carentes de un juego de carrera durante toda la temporada regular (penúltimos en yardas terrestres de la NFL), consiguieron una amenaza terrestre mediada la temporada con la incorporación de Lynch. Un jugador irregular, sí, pero también capaz de conseguir una de las jugadas más memorables (si no la que más) de los pasados playoffs.
Justin Forsett y Leon Washington completan la unidad de corredores de los Seahawks, que por nombres parece ofrecer garantías y profundidad, pero que debe ser mucho más regular que la temporada pasada, donde fallaba más que una escopeta de feria.
Defensa. La defensa de Seattle, que no se caracteriza por su solidez, afronta para la próxima temporada cambios importantes. Se han ido algunas de sus señas de identidad (Tatupu), lo que obliga a dar un paso adelante a jugadores como Leroy Hill. No me convence nada. Creo que van a sufrir.
Línea defensiva. Seattle cuenta con dos buenos jugadores en los extremos de la línea, Red Bryant (los problemas de la defensa se agravaron cuando cayó lesionado la temporada pasada) y Chris Clemons. Por dentro, una nueva cara procedente de Arizona, Alan Branch, y el renovado Brandon Mebane. Decente, sin alardes.
Linebackers. Lofa Tatupu, la referencia de la unidad en los últimos años (y uno de los nombres que más molan de la NFL, ¿que no?), no sigue en Seattle. Leroy Hill y Aaron Curry deberán, como dicen los estadounidenses, step up (dar un paso adelante). Tarea complicada. Hill se perdió casi todo el año por lesión. Curry promete, y está en último año de contrato, así que debe hacer méritos para conseguir otro interesante. David Hawthorne jugará por dentro. Veo bastante fragilidad.
Secundaria. Los Seahawks cuentan con una secundaria muy física (la expresión es un poco absurda, pero se entiende). Eso sí, no muy eficaz. En las esquinas, Marcus Trufant y Walter Thurmond. Estos jugadores ocuparán el puesto dejado por Kelly Jennings, jugador que fue elegido en primera ronda y que fue traspasado a los Bengals. En el puesto de safety, dos jugadores muy poco curtidos, Earl Thomas y Kam Chancellor. Para compensar un poco, Atari Bigby, exPacker que se ha tirado últimamente más tiempo lesionado que activo. Es un buen jugador, pero su estado físico suscita muchas dudas.
Equipos especiales. El kicker con nombre más operístico de la NFL ya no está en Seattle. Olindo Mare se ha ido a los Panthers. Llega en su lugar Jeff Reed, que tras ser muchos años el kicker de los Steelers, fue impíamente despedido mediada la temporada pasada. Buen jugador. Jon Ryan, el punter, es un jugador correcto. Dejo lo mejor para el final. Una de las mayores virtudes de los Seahawks es el juego de retorno. Leon Washington, amenaza constante. No sería la primera vez que Seattle gana gracias a él. Por ejemplo, a un equipo muy superior como los Chargers. Ya puse este vídeo el año pasado, pero merece la pena volver a verlo.
Equipo técnico. No soy un entusiasta de Pete Carroll. A su favor, hay que decir que sacó petróleo la temporada pasada de un equipo bastante malo. Es obvio que el sistema de competición le permitió llegar mucho más lejos de lo que llegaría este equipo si estuviese en cualquier otra división de la NFL, pero olé por ellos. En definitiva, me parece un muy buen motivador, pero como estratega no me parece ninguna maravilla. Creo que la inercia positiva se ha acabado. Eso sí, me gusta el fichaje de Tom Cable.
Calendario. El calendario de los Seahawks no ayuda. Tienen teóricamente el más difícil de la división. Como el año pasado fueron campeones de división, los dos partidos que disputarán contra equipos diferentes al resto de rivales divisionales son frente a otros líderes de división en 2010. Con todo, podía haber sido peor. Serán Falcons (jodido) y Bears (dentro de lo que cabe, asequible).
Pronóstico. Últimos de la NFC Oeste y, quizá, de toda la conferencia. Me da mal rollo este equipo. Estáis de enhorabuena aficionados de los Seahawks, después de lo que acabo de escribir ganáis la división.
* * *
Termino esta previa con ostensible retraso y a menos de una semana de que empiece la NFL. Un puto desastre. Las siguientes predicciones serán exprés. Mi idea es quitar el 80% del contenido de las dos que habéis podido leer. Me quedaré con lo importante: la introducción histórica y la música. Lo demás se acortará significativamente. A ver si así me da tiempo a llegar al próximo domingo con las previas de todas las divisiones publicadas. La siguiente será la NFC Sur, que la NFL comienza el próximo jueves con un partido entre un equipo de esa división y otro de la NFC Norte.
martes, 21 de diciembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 15
Esta jornada comenzaban los playoffs particulares de muchos equipos. Con solo tres partidos para terminar la temporada, casi nadie tenía su plaza de postemporada asegurada, y muchos equipos, algunos de ellos favoritos a todo en septiembre (Chargers, Colts, Packers) podían quedar matemáticamente eliminados. Comenzaban los partidazos para decidir quién gana cada división y quién consigue prolongar su temporada. Y no decepcionaron. Lo mejor de la temporada ha llegado. Y lo que queda.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Fin a dos rachas que datan de tiempos inmemoriales. Ya no podemos decir que los Buccaneers ganan siempre a los malos (llevaban 8/8) ni que los Lions siempre pierden lejos de Detroit (llevaban 26 derrotas consecutivas, superando su propio récord). Leí hoy en Cold, Hard Football Facts que la probabilidad de que un equipo pierda 26 partidos seguidos frente a 24 rivales cualesquiera fuera de su estadio es de aproximadamente 1 entre 4 billones (1/4000.000.000.000). Ayer se rompió, contra todo pronóstico, tan inquebrantables rachas. Detroit sabe ya lo que es ganar lejos del Ford Field y los Bucs saben lo que es perder contra un equipo malo. Quizá ahora se valore más el mérito de Tampa Bay. En un año en el que los malos son mejores que nunca, tiene mucho mérito vencerlos. Los Lions son ya los aguafiestas oficiales de la NFL. La semana pasada, sin jugarse nada más que empeorar su elección del próximo draft, comprometieron seriamente el futuro de los Packers. Esta lo han hecho, si cabe más, con los Buccaneers, devolviendo el favor a Green Bay. Otra racha se rompió en ese partido: la de prórrogas que no se decidían en el primer drive ofensivo a favor del ataque. Detroit anotó a las primeras de cambio.
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,Joe Webb (¡que no, que juega Favre!), Rex Grossman, Tim Tebow, Jon Kitna, Colt McCoy y Joe Skelton serían titulares con sus equipos? Nota para la próxima vez que se analicen las plantillas de cada equipo en la offseason: echar un vistazo a la profundidad en el puesto de QB.
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
No, no voy a hablar del ridículo que hizo ayer el entrenador del equipo-que-no-debe-ser-nombrado y del que hacen día sí día también sus sucios esbirros del Marca y el As, las putas (en sentido figurado y puramente intelectual, que me parece el más peyorativo de la palabra) de Florentino. No hablaré de la mezcla entre vergüenza ajena y risa que provoca que un tonto del culo que tiene el culo relamido por un clon del King del Burger King se queje de un arbitraje por "trece errores graves" (sic) como "un minuto de descuento cuando había más pérdidas de tiempo" (cualquier periodista con un mínimo de dignidad y dos dedos de frente diría que tales declaraciones son impropias de un profesional que conserve un mínimo de decencia). No, no hablaré de ello, igual que no hablé del absoluto ridículo que hizo el entrenador invencible con el sueldo más alto de la historia y el equipo más caro del universo cuando le cayeron cinco en Barcelona. Y cinco fueron aunque debieron ser quince. No puede ser más ridículo cuando tienes más recursos que nadie, más recursos que todos (más que ninguna entidad deportiva de todo el mundo) y los empleas con no mejor resultado que el que obtendría un mono deficiente (el mono deficiente habría obtenido, como poco, los mismos títulos que Florentino en sus últimos cinco años como presidente y después de 500 millones de euros en fichajes --cero--, y por lo menos resultaría simpático). Por suerte esto no ha llegado a la NFL. Por suerte, si a alguien se le ocurre inventarse una miseria intelectual como el puto Villarato de los cojones, que ya está bien, o se le despide fulminantemente o se le condena al ostracismo absoluto. No sé qué es peor, que Relaño se lo crea (en cuyo caso habría que poner en seria duda su capacidad intelectual) o que lo haga deliberadamente para vender periódicos (en cuyo caso valora bien poco su dignidad como periodista, aunque hay que poner en duda que alguien que permite a Tomás Roncero y a Frédéric Hermel escribir en su medio --no solo eso, sino que incluso les paga-- tenga un mínimo de dignidad profesional). Y la nómina del diario en el que escribe Leticia Sabater es aún peor, pero no escribiré sobre nada de eso porque esta semana, si tengo tiempo, publicaré un artículo en el que, entre otras cosas, hablaré de esto. Porque cuando parece que no se pueden rebajar más, Marca y As lo hacen (la prensa ¿deportiva? de Barcelona es exactamente igual de miserable, pero estos llevan una larga trayectoria arrastrándose por el fango, lo que hace que sea menos destacable). Ya está bien, cojones. Telebasura y periodismo deportivo (?) basura es lo que triunfa (aunque, por lo menos en cuanto a resultados económicos, a quienes hacen periodismo deportivo basura no les va tan bien --de hecho, les va muy mal-- como a los que hacen telebasura, que sí que se forran). Pero aclaro: me consta que la mayoría de personas en esos medios son normales, y que disienten de lo que dictan sus directores. En esos medios hay personas brillantes. Este artículo, opuesto a la línea editorial del Marca, es un buen ejemplo de ello. Una delicia del periodista deportivo que, a mi juicio, mejor escribe y con mejor criterio. No es el único con dos dedos de frente. Por esas personas, entre otras muchas, es duro tener que decir esto, pero no deja de ser verdad: si pagas un euro por esas bazofias de panfletos, con contenidos más propios de fanzines de los Ultras Sur, estás diciendo "soy imbécil". O eso, o te gusta practicar la coprofagia. Lo siento pero sí: la portada, la opinión de un director o la editorial representan a un periódico. Y toman al lector por gilipollas.
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
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Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
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| Lo nunca visto esta temporada en la NFL. |
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
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| El amo da de comer a sus esbirros. |
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
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Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
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