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miércoles, 12 de enero de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: wild card round

Nunca subestiméis el poder del nobody believes in us factor (el factor "nadie cree en nosotros"). Recordemos las palabras de Kurt Warner hace un par de años, después de ganar la final de la NFC.


When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.

No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.

No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.



Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.

Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.

Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.

Favre Watch (lo más comentado)

En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.

Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?

Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad.  ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.

Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.

El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning  no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.

Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).

El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.

Super Bowl III (la sorpresa)

Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.

Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.


Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.

Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.

Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.

Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.

El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...

La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.

Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.

Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.

En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.

Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.

La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)

De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.

Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.

El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.

Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:


La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)

Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.

¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.

El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.

Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.


Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.

Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.

Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.

Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.

Hall of Fame (lo mejor)

Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:

1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.

2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.

3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.

4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.

5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.

6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.

7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.

8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.

9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.

10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.

11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.

12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.

13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.

14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.

15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).

16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.

17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.

Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.

Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.

Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...

En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.

Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.

Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.

Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!



Partido de Pro Bowl (lo regulero)

Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.

Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.

En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.

Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.

No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.

Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.

Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.

La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.

Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.

Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.

Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).

Pick-six en la prórroga (lo peor)

La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.

Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.

En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.

Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.

Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.

Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)

Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.


La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.

Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.


Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.

Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?

Próxima ronda

Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:

Sábado:

- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):


- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.

Domingo:

- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.

- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.

viernes, 7 de enero de 2011

Nuevas normas para la prórroga y miniprevia del fin de semana salvaje

Diecisiete fines de semana después, comienza la postemporada. La fase más interesante de la competición, donde se disparan las emociones. Como estamos cerca del cierre, Closing time, de Semisonic.



No haré una previa exhaustiva sobre cada partido, sino que daré un par de ideas sobre cada uno que no quería dejar de anticipar. Pero antes, la novedad más importante en el reglamento en los playoffs: el nuevo criterio para determinar el ganador de un partido en la prórroga.

Hasta ahora, temporada regular incluida, el primer equipo en anotar ganaba el partido. Daba igual cuándo, cómo y cuánto anotase. Si en el primer drive ofensivo un equipo conseguía un field goal, ganaba el partido sin que el rival pudiese responder. la norma cambia a partir de ahora.

¿Por qué? Dicen que el motivo es que desde que se adoptaron las normas todavía vigentes en temporada regular ha aumentado significativamente la precisión y potencia de los kickers, que son capaces de anotar desde más lejos y con mayor acierto. Me parece increíble que vengan con estas después de lo que vimos durante los pasados playoffs. Justo después de ver fallar tantos y tantos field goals (por ejemplo, los 3 de Nate Kaeding contra los Jets o el de Neil Rackers en Arizona, de poco más de 30 yardas, contra los Packers) no sé cómo intentan justificar la reforma de esta manera.

La explicación creo que es más bien otra. Durante los pasados playoffs hubo dos prórrogas. La primera sucedió en el partido con más puntos de la historia de la postemporada. Nunca los ataques habían aplastado de ese modo a las defensas. Arizona-Green Bay. El festival anotador se decidió gracias a una acción defensiva. Dansby recupera el fumble forzado por Adams (no creo que el facemask sea suficiente como para ser penalizado, aunque en el snap anterior sí había una falta personal contra Rodgers que no se señaló) y anota un touchdown.


Evidentemente, por este partido no vino la modificación. Sin embargo, hubo otra prórroga durante esos playoffs. En la famosa final de la NFC. El equipo que atacó primero anotó un field goal y se clasificó para la Super Bowl. El equipo que defendía no pudo responder. ¡¡Injusticia!!, clamaron muchos. El quarterback del equipo perjudicado era Brett Favre. Por culpa de esa absurda norma se privaba al hombre de todos los récords (positivos y negativos) de disputar su tercera Super Bowl. ¿Por esa absurda norma? Bueno, no solo por eso. Los Vikings estaban en field goal range a falta de pocos segundos para terminar el partido, cuando saltaron 12 jugadores al huddle. Eso constituye una infracción penalizada con 5 yardas. Esas 5 yardas sacaban a los Vikings de field goal range. En la siguiente jugada, Brett Favre concluyó su temporada como suele: cagándola, con una lamentable intercepción. Una intercepción que terminó provocando un cambio de norma. Los Saints ganaron el sorteo, la moneda al aire cayó del lado que les convenía. Y anotaron en el primer drive ofensivo. ¿Estaban los Vikings indefensos? No, no lo estaban. Contaban con una de las mejores defensas de la NFL la pasada temporada. Pero no pudieron parar a los Saints (aunque hay que apuntar que el drive contó con polémicas penalizaciones contra la defensa) y Garrett Hartley acertó. De injusticia, nada. Por mucho que muchos lo vendiesen como tal. No es que los Vikings no tuvieran oportunidades de ganar, es que tuvieron el partido ganado y lo tiraron a la basura.

Durante esta temporada regular el criterio de desempate en la prórroga siguió siendo el mismo: el primero en anotar, gana. ¿Cuántas de estas supuestas injusticias se cometieron? Entendiendo por injusticias las anotaciones en el primer drive ofensivo, atención, en DOS DE LAS DIECINUEVE PRÓRROGAS disputadas. Lo pongo en grande y en párrafo aparte, para que nos demos cuenta de lo imperioso que resultaba el cambio y lo creíble que resulta que cada vez más partidos terminan en el primer drive ofensivo de la prórroga:

En 2 de las 19 prórrogas (10,5% de los casos) anotó el equipo que atacó primero.

Curiosamente, en las dos prórrogas en las que anotó el equipo que atacó primero los Lions estaban de por medio. En el primer caso, perdieron frente a los Jets; en el segundo, ganaron en Tampa. Pues bien, para corregir tan magna injusticia, para evitar que la moneda al aire decida el campeón, las normas cambian a partir de ahora. Explico cómo:

- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en el primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Parece que si te anotan un field goal el resultado era injusto pero si era un touchdown ya no. Curioso.

- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en el primer drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive. En caso de que la respuesta sea en forma de touchdown, gana el equipo que lo anotó.

Situaciones especiales:

- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "disfrutado" del primer drive ofensivo aunque nunca haya tenido el balón. Con esto quiero decir que si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón. Así que mucho cuidado cuando se recibe.

- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.

Evidentemente, el cambio de normas condicionará el modo de jugar la prórroga. Ahora no se tratará simplemente de llegar a field goal range en el primer drive, sino que se intentará forzar para conseguir un touchdown. No me parece mal sistema, en absoluto, pero el anterior tampoco me parecía injusto.

No hablo más de la prórroga. Un par de apuntes sobre cada uno de los partidos. Quien dice apuntes dice gilipolleces, pero hay que tenerlas en cuenta.

Seahawks-Saints (sábado, 22.30 hora peninsular española). En los últimos años, se ha revelado como sumamente importante el nobody believes in us factor. ¿Qué quiere decir esto? Que los equipos con los que inicialmente no se cuenta consiguen un extra de motivación que suele llevarlos al éxito. Muchos ejemplos recientes: hace tres temporadas, los Giants partían como cenicientas en cada uno de sus partidos. Terminaron ganando tres partidos fuera de casa y la Super Bowl a unos Patriots que caminaban invictos. Hace dos temporadas, algunos consideraban a los Cardinals como uno de los peores equipos que jamás había disputado unos playoffs. Llegaron a la Super Bowl sorprendiendo a propios y extraños. La temporada pasada, tras perder los últimos tres partidos de la temporada regular, y pese a ser el seed 1 de la NFC, muchos descartaron a los Saints como aspirantes. Ganaron el anillo. Este año, si hay un equipo que tiene el nobody believes in us factor a su favor es Seattle. Ya, sería un milagro que avanzasen una ronda, pero tened en cuenta también esto: aunque Seahawks y Saints ya se enfrentaron con victoria de los Saints por 15 puntos en Nueva Orleáns, los Saints han dado muestras de flaqueza en algunos partidos contra rivales más débiles, y concretamente de la NFC Oeste: perdieron en Arizona contra un equipo comandado por Max Hall. Y, si se produce el milagro y gana Seattle, los Seahawks podrían enfrentarse a los Bears en Chicago. Ese enfrentamiento ya se produjo en la regular season y ganó Seattle. Ni yo me creo que los Seahawks vayan a ganar a los Saints, pero ahí queda eso.

Colts-Jets (madrugada del sábado al domingo, 2.00 hora peninsular española). Revancha de la final de la AFC de la temporada pasada en el mismo escenario. Entonces ganaron los Colts, pero este año los Jets no llegan con un perfil tan bajo, de tapado (el año pasado contaban con el nobody believes in us factor). Los Colts llegan tras una gran remontada pero todavía con bajas. Difícil pronóstico. Apuesto por los Colts porque juegan en casa, pero sin mucha seguridad.

Chiefs-Ravens (domingo 19.00, hora peninsular española). No es por desilusionar a los aficionados de los Chiefs, pero los Ravens tienen un amplio historial de victorias en wild card fuera de casa. Los equipos que están de vuelta a los playoffs tras una temporada fuera de ellos son de sus presas favoritas. Hace un par de temporadas, unos ilusionados Dolphins habían pasado de últimos a primeros de su división. Jugaban en wild card contra Baltimore. Los Ravens los eliminaron. La temporada pasada, los Patriots volvían a la postemporada tras un año ausentes. En Foxboro, los Ravens los aplastaron. ¿No hay dos sin tres o a la tercera va la vencida? Me temo que lo primero, y digo me temo porque en este partido voy con los Chiefs.

Eagles-Packers (domingo 22.30, hora peninsular española). Como el año pasado, los Packers juegan en el último turno de la ronda de wild card. Como el año pasado, juegan frente a un equipo al que ya habían vencido en su estadio en la temporada regular. Como el año pasado, el quarterback que será titular en el partido de wild card se había perdido muchos snaps en el partido que ganaron los Packers en temporada regular. Sí, son gilipolleces, pero me dan un poco de miedo. Rodgers nunca ganó una prórroga, a ver si con las nuevas normas va mejor. El partido del fin de semana, por lo menos para mí. Con el corazón, apuesto por Green Bay. Aunque faltarán 8 de los 11 titulares en defensa de septiembre, estarán Clay Matthews, Cullen Jenkins y B.J. Raji. Partidazo a la vista.

* * *
El sábado no veré ningún partido en directo. A las 22.00 estaré en Riazor para ver el Dépor-Barça (que nos casquen menos de 5 sería todo un éxito) y después habrá que salir (hay que conservar la cordura, las noches de juerga no han de aplazarse por el football, salvo excepciones justificadas). Me aislaré del mundo (no es muy complicado) para no enterarme de cómo quedan los partidos. El domingo, en cuanto me levante, empiezo con el Seahawks-Saints, sigo con el Colts-Jets y a las 19.00 enlazo con el directo, Chiefs-Ravens y Eagles-Packers. Suerte para todos. Ojalá veamos partidos emocionantes, y no los coñazos de la temporada pasada (salvo el partido de Green Bay, con triste final para los cheeseheads).

martes, 28 de septiembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 3

Si después del tercer fin de semana de competición tu equipo aún no ha estrenado su casillero de victorias, tienes motivos para preocuparte. Porque aunque aún quedan 13 jornadas, cuando una franquicia empieza 0-3, el equipo técnico y el quarterback titular empiezan a ser cuestionados; el margen de error es prácticamente nulo; la afición empieza a desaparecer del campo, los que no desaparecen, empiezan a abuchear; y los malos rollos comienzan a brotar. Bajo la amenaza de caer en el pozo del 0-3 comenzaban la jornada unos cuantos equipos, algunos de ellos, entre los teóricos gallitos de la NFL: Vikings, Cowboys y (en menor medida, aunque favoritos claros en su división) 49ers. Dos de ellos toman aire; uno entra en coma.

Under pressure, así andan muchos equipos.



El jueves comienza la ACB. Se enfrentan el Bien contra el Mal, nada menos.
Qué pude ver. Aunque para la mayoría de vosotros el Tampa Bay-Pittsburgh seguramente signifique poco más que el duelo de dos equipos sorprendentemente invictos, en mi casa se vivió como un auténtico derbi. Cuando tu novia es de los Steelers y tus amigos (dos, pronto tres) son de los Buccaneers, es lo que sucede. En la foto de la izquierda podéis ver el aspecto de la estantería (de Ikea) situada encima de la tele del salón. Todo listo para vivir el gran duelo. Ese partido o, mejor dicho, dos cuartos y medio de él (hasta que la diferencia se hizo irremontable) lo vimos en el ordenador, y en la tele el Saints-Falcons (ya, lo lógico sería lo contrario, pero era imposible). Después de dos cuartos y medio de suplicio para la franquicia del norte de Florida, cambiamos al RedZone en el ordenador, aunque la emoción del partido del Superdome fue tal que apenas apartamos la vista de la tele. En la sesión de las 22.15, Broncos-Colts en la tele y, al principio (para que no nos destripase el partido de la tele, que comenzó con un ligero diferido) Redskins-Rams en el ordenador. Cuando el partido de Mile High volvió al directo, pusimos el RedZone. Por cierto, qué bien estuvo ese programa en el final del Cardinals-Raiders y Seahawks-Chargers, saltando de un campo a otro, en directo, sin que te perdieses ningún snap. Del Sunday Night sólo vi el último cuarto. Muy emocionante, por cierto.

El vomitorio. Esta semana tampoco ha dado grandes titulares ni jugadas polémicas de las que discutir hasta el hastío. En ese sentido, ha sido una jornada un poco sosa. Solo en ese sentido, porque no ha faltado ni emoción ni grandes partidos, como comentaré más adelante. La noticia con la que abren los medios estadounidenses más importantes es el alivio que ha supuesto la primera victoria de Cowboys y Vikings en la liga y la alerta roja que se ha encendido en San Francisco por su tercera derrota en otros tantos partidos. Los Chicos Vaca tenían un difícil partido ante los invictos Texans en Houston. Por primera vez, el equipo pequeño del estado era el de Dallas. Pero ganaron los Cowboys, sin dar demasiadas opciones a su rival. En cuanto a los segundos, sufrieron más de lo que creía para batir a los Lions. Gracias a Peterson, fundamentalmente. Preveo otra semana con unos cuantos artículos sobre la conveniencia de que los Vikings basen su ataque en las carreras del 28. Pocos dudan ya de que es lo que les conviene en estos momentos (aunque si quieren ser aspirantes al anillo, más les vale que Favre vuelva a un nivel aceptable).

Esta recepción se produjo a 45 yardas de la línea de scrimmage, nada menos.
Tenemos tendencia a hablar y escribir más de lo malo que de lo bueno, así que supongo que esta semana se hablará mucho de la situación de los 49ers. Ya ha rodado la primera cabeza, la del coordinador ofensivo. La de Alex Smith, si los resultados no mejoran, no tardará en correr grave riesgo (a pesar de que la semana pasada, contra los Saints, me gustó bastante). Favoritos claros de la NFC Oeste, cuentan sus partidos por derrotas. Pero lo peor es que dos de ellas, contra Seahawks y Chiefs, fueron de paliza. Un auténtico desastre. Por 31-10 cayeron ayer en Arrowhead, aunque el marcador no muestra hasta qué punto estuvieron perdidos en el partido. Algunos analistas pronosticaban que los 49ers llegarían a la Super Bowl. Conservan todas sus opciones, desde luego, pero no tienen pinta de aspirante al anillo. En el apartado personal, espero que ganen unos cuantos partidos, al igual que los Broncos, para que el partido que veamos en Londres dentro de poco más de un mes no sea un enfrentamiento de equipos desahuciados. Aunque, por otro lado, no tengo dudas de que nos lo pasaremos de puta madre. Siempre nos quedará encomendarnos al alcohol.

Bueno, también se habló mucho, y se hablará, de Michael Vick. Peter King ahora mismo lo considera como el principal candidato al MVP de la temporada (¿tiene sentido hacer este tipo de predicciones a estas alturas de temporada? evidentemente, no ¿mola leerlas? pues a mí sí). Con las estadísticas en la mano, y aunque solo se han disputado (por Vick) diez cuartos, diez, no es nada descabellado. Ayer estuvo de nuevo estelar. Torturó y aniquiló sin piedad a los Jaguares de Jacksonville.

Premio Ana Blanco (la vida sigue igual). Qué penita dan los Lions (espero que la jornada que viene la sigan dando). No me digáis que no os despiertan algo de ternura los lindos gatitos. En las últimas tres temporadas (cierto es que en esta solo han pasado tres fines de semana) han conseguido, en total, dos victorias. Esta jornada han caído de nuevo. No era fácil, ni mucho menos, pues jugaban en el Metrodome de Minneapolis ante unos Vikings muy necesitados, pero no me digáis que cuando visteis que iban ganando 7-0 no pensasteis que quizás esta vez conseguirían su primera victoria fuera del Ford Field en muchos años. Eso sí, por lo menos este año compiten.

Tres cuartos de lo mismo para Bills y Browns: jugaron como nunca y perdieron como siempre. Estos equipos comparten iniciales, y cambio de titular en la posición de quarterback. Y que no son tan malos como muchos pensábamos antes de empezar la temporada (lo decía ayer mientras ganaban en New England: los Bills no son tan malos; ya han hecho sudar de lo lindo a Dolphins, Packers --bueno, a estos solo durante medio partido-- y Patriots, equipos con expectativas fundadas de postemporada). Algún día, estos equipos ganarán. Y todos nos emocionaremos con ellos.

Premio Armin Tamzarian (la vida cambia). Aparte de la mención a Cowboys y Vikings, que han conseguido noticiosamente la primera victoria de la temporada, creo que es el momento de agachar la cabeza y reconocer que Mark Sanchez tiene algo. Me precipité al augurar que los Jets necesitarían a Brunell. Qué cambio el de Sanchez en los dos últimos partidos: acumula 6 pases de touchdown y ninguna intercepción, contra rivales potentes y divisionales (Patriots y Dolphins). Mucha igualdad en la AFC Este, con triple empate a 2-1.

Este es otro lugar en el que deberíamos meter a Michael Vick. Aquí, en el vomitorio y en The first Ramones album. Lo sé, las secciones de mi entrada de los lunes se solapan. Por eso algunas corren riesgo de extinción. Cómo le ha cambiado la vida al maestro Vick. De apestado delincuente, de eterno suplente, a prematuro candidato a jugador más valioso de la liga. Ayer consiguió 4 touchdowns, 3 de pase, 1 de carrera. Los Eagles mandan en la NFC Este (¿quién dijo que año de transición?). El domingo que viene, partido con mucho morbo: McNabb vuelve a Philadelphia.

Y hablando de McNabb, para sus rivales de ayer también ha cambiado un poco la vida. 14 partidos después, los Rams ganan un partido en su estadio (¿o pabellón?). Y tienen a un quarterback con muy buena pinta. Sam Bradford no parece un novato. Viendo el nivel del resto de la división, no se les puede descartar en la lucha por la plaza de playoffs más barata de la NFL.

Dudas reglamentarias de salón. Esta, como el Premio Javier Sotomayor de la semana pasada, no será una sección fija. Pongo un titulillo a los párrafos que siguen por hacer esto un poco sistemático. Os cuento el par de cuestiones sobre el reglamento (y una tercera terminológica) que comentamos ayer en el salón de casa. La primera era si se podía chutar a palos en medio de una jugada sin haber advertido previamente a los árbitros (vamos, sin que la jugada estuviese preparada para field goal, sino que, espontáneamente, un jugador le diese una patada al oval). Al hilo de esto, también hablamos de la fair catch kick. Por último, se planteó esta cuestión léxica: ¿por qué el deporte se llama football (y el balón también) si apenas se juega con el foot? Por partes.

En cuanto a la primera de las preguntas, yo creía que sí se podía chutar, y el field goal sería válido, si la patada se produjese "a bote pronto" (drop kick) por detrás de la línea de scrimmage. Frente a esto, no sé si es necesario que se avise el intento de field goal para que los árbitros se sitúen en los postes y puedan ver si el balón entra entre los tres palos. He estado investigando por estos mundos de Internet y no he encontrado la solución. Lo mejor que he encontrado es esta página en la que su autor dice que sí vale, aunque depende de las normas de cada liga (no sé si la NFL es una de ellas) ¿Alguno conoce la solución refinitiva a tan dudosa cuestión?

Sobre el fair catch kick. Esta es curiosa. Bastante curiosa, de hecho. Cuando un equipo recibe un punt o un kick y opta por un fair catch (situación bastante frecuente que se suele dar en todos los partidos), el equipo que recibe el balón tiene la opción, en el momento de poner el balón de nuevo en juego de: (i) comenzar un drive ofensivo en el lugar en el que se realizó el fair catch; o (ii) chutar un field goal sin oposición. Esta es una norma poco conocida y la segunda de las opciones casi nunca se utiliza. Este es el único vídeo que he encontrado sobre un intento de estos en la NFL. Sobran las palabras:


Lo último es más una gilipollez que una duda. Por qué le llaman football si no le dan con el foot. Pues por motivos históricos, como muchos de los absurdos que vivimos hoy en día (ah, la tradición como argumento, menuda falacia). Como sabéis (y si no lo miráis en la mayor fuente de saber contemporánea, la Wikipedia) el fútbol americano es una variante del rugby football. Ahí está la explicación: de rugby a american. Paradójico, sin duda. Nombres como pass-ball o run-ball quizá serían más adecuados. ¿Y por qué se le llama touchdown? Pero si no hay que tocar el suelo de la end zone (por lo menos si avanzas corriendo hacia ella)...

The first Ramones album (lo mejor). Ha habido mucho bueno esta jornada. Tomad aire porque la sección va a ser larga. Empezamos.

El Saints-Falcons es el partido del que más he disfrutado en lo que llevamos de temporada. Qué partidazo y qué emoción. Nada como verlo con amigos, con comida y bebida, y con apuestas discrepantes en la quiniela de la semana (es una gilipollez, pero por el simple hecho de que unos habíamos puesto que ganaban los Falcons --no he podido evitar ponerme la medallita, lo siento-- y otros los Saints, menudos gritos que dábamos en cada jugada del último cuarto y de la prórroga). Un colega de los Falcons no estaba con nosotros viendo el partido y, según nos había dicho, tampoco iba a poder verlo en directo por compromisos familiares. Eso sí, nos decía que lo iba a grabar. Pues bien, cuando Garret Hartley iba a chutar su field goal en la prórroga, uno de los que vociferábamos con cada jugada sugirió enviarle un mensaje del tipo "increíble lo que ha pasado en la prórroga, tío, no te lo puedes perder". Lo decía para que el incauto fan de los Falcons pensase que Hartley fallaba la patada. Y lo decía antes de que hubiese chutado, claro, como si se tratase de un imposible. Ya veis. Supongo que conocéis el resto de la historia. Volviendo al tema, PARTIDAZO con mayúsculas. El partido tuvo de todo: jugadas espectaculares, emoción, errores y (relativa) sorpresa en el desenlace. Insisto, lo mejor que he visto esta temporada por el momento.

Por tercera semana consecutiva tengo que situar en esta sección a los Pittsburgh Steelers. 3-0 sin su primer quarterback (Big Ben) ni su suplente (Byron Leftwich) ni el suplente del suplente (Dennis Dixon). De la mano de un Charlie Batch cuyo primer pase fue una horrible intercepción, los Steelers aplastaron a los Buccaneers. ¿Calendario fácil? De eso nada. Sus tres rivales hasta el momento ganaron todos los partidos que no jugaron contra Pittsburgh. Falcons y Titans, además, de manera contundente (vale, los Falcons no, pero a que impresiona verles ganar en Nueva Orleáns). El rendimiento de los Steelers me deja otra reflexión: el imprescindible no es Roethlisberger. El líder de este equipo es Troy Polamalu. Con los números en la mano, y me refiero al balance victorias-derrotas, no cabe duda de ello. La semana que viene se enfrentan a los Ravens en el último partido sin el 7.

Hablando de los Ravens, que en conjunto no merecen estar por aquí (ya que sufrieron mucho más de la cuenta para vencer a los Browns en Baltimore), muy buena actuación, por fin, de Joe Flacco (anoche tuvimos una discusión sobre este antropónimo: a mí Flacco es un nombre que no me mola; a mis contertulios les entusiasmaba). Buen Flacco (22/31, 262 yardas, 3 touchdowns) y excepcional Boldin (8 recepciones, 142 yardas, 3 touchdowns). Como dicen por ahí, la conexión empieza a "pagar dividendos".

El jugador de la jornada tiene que ser Leon Washington. Consiguió dos touchdowns de retorno, el segundo de ellos el que le dio la victoria a sus Seahawks contra unos Chargers que están flojeando lejos de la frontera con México. Mirad, mirad. Peazo colgao y peazo vídeo:


Por cierto, ESPECTACULAR la afición de los Seahawks. Me alegra que les vaya bien a equipos como los Chiefs o los Seahawks por la fidelidad de sus aficionados. Decía una pancarta en Qwest Field "welcome to false start land". No exagera. Los Chargers cometieron innumerables salidas falsas, seguramente en buena medida por culpa del ensordecedor ruido del estadio.

Finalmente, como homenaje a esos Kansas City Chiefs que cuentan sus partidos por victorias, este vídeo. La recepción de la jornada:


Sandinista (regulero). Anda que no cansa hablar de Favre día sí, día también, pero creo que le podemos citar en esta sección. Ganaron sus Vikings, sí, pero no fue precisamente gracias a su gran actuación, con el doble de intercepciones que pases de touchdown. Actuación regulera por definición, la suya.

Las actuaciones de otros dos quarterbacks, Philip Rivers y Kyle Orton, podrían haber estado en el apartado precedente dedicado a lo mejor de la jornada, pero las derrotas de sus equipos hacen que debamos situarles por aquí. Rivers batió el récord de San Diego de yardas de pase en un partido: 29/53, 455 yardas. Parecido el caso de Orton: 476 yardas de pase.

En el apartado colectivo, dignas de mención las actuaciones de los ataques de los Giants y de los Broncos. Dieron un curso práctico de cómo cagarla en los momentos decisivos. Si te dicen que un ataque consigue más de 500 yardas, lo normal es pensar que ha pasado de los 30 puntos. Pues bien, Denver se quedó en 13. Si te dicen que un equipo consiguió 271 yardas y 17 primeros downs y su rival 471 y 26, lo normal es pensar que el segundo ganó con relativa comodidad. Pues bien, los Giants cayeron por 19 puntos frente a los Titans a pesar de esa diferencia. La explicación, en ambos casos, está en la actuación de estos ataques en la red zone. Desastrosa. No lo ponemos en Pignoise porque los números globales de los ataques no son malos, ni mucho menos, pero qué desperdicio.

Pignoise (lo peor). Joder, esta mañana mientras escuchaba la radio emitieron un anuncio del concierto conmemorativo del centenario de la Gran Vía de Madrid (del inicio de sus obras, se entiende, que aún siguen). Toca esta banda de... bueno, dejémoslo en "esta banda". Qué auténtica bazofia, no soy capaz de imaginarme nada peor. Su cantante es la personificación del sonido de la vuvuzela.

Volvamos al football. Ser kicker es una mierda. No tengo ninguna duda. Si haces tu trabajo bien, es algo que se daba por sentado, y si lo haces mal, eres carne de cañón. Son jugadores "de trámite". Una especie de burócratas. No obstante, su trabajo no es sencillo, y están sometidos a una presión enorme. No es para menos, en sus pies está muchas veces la decisión de un partido. Que se lo digan a Garret Hartley, de héroe a villano en poco tiempo, o a Sebastian Janikowski. Janikowski es el kicker mejor pagado de la historia de la NFL. Ayer hizo esto (you gotta be kidding me!):


Apartado colectivo: San Francisco. Qué inicio de mierda. No repito lo que ya dije arriba. Galardón también para los Jacksonville Jaguars: rendimiento acorde con su afición: pésimo. Por segunda semana consecutiva, los Jaguars caen con estrépito y David Garrard recita una oda a la intercepción. ¿Metemos a Carolina también? Creo que debería hacerlo, sobre todo después de haber augurado hace unas semanas que serían el segundo mejor equipo de la NFC Sur. Últimos en solitario; los otros tres, 2-1.

Apartado comentaristas: he de solidarizarme con mis colegas de los Buccaneers (esto no tiene sentido, voy a tener que ponerles nombre, aunque sean pseudónimos, porque es ridículo que esté todo el rato dando rodeos con que si un colega de los Buccaneers, un colega de los Falcons, una colega de los Steelers --bueno, en este caso más que colega--; a partir de ahora los llamaré Gourmet Club, Freedom For Plaxico Burress --estos dos, pronto tres, aficionados de Tampa Bay--, Falcons Fan --el de los Falcons, quién lo diría-- y Terrible Towel --la Steeler--. Si no os gustan los nombres, lo siento, es el nick que se han puesto en la quiniela que tenemos montada --para los demás miembros de la quiniela de los que no he hablado todavía: no os enfadéis, no os cito porque aún no habéis aportado nada reseñable -ahora sí que os vais a enfadar-). Qué cabrón el Moisés Molina diciendo ayer que ahora se les "bajarían los humos" a los Buccaneers. Solo le faltó decir "a ese equipo de mierda que son los Buccaneers". Pobrecillos, qué humos ni qué niño muerto, si no iban con prepotencia alguna. Feo comentario. Eso sí, he de decir que disfrutamos como niños con el comentario de "qué bonito, ha hablado un hombre". Los que hayáis seguido el Saints-Falcons por C+ Deportes sabréis de qué hablo.

Bueno, para despedir la ceremonia de entrega de distinciones, y por incluir también a Vick en esta categoría, debería incluir en este apartado mi artículo sobre Michael Vick del pasado viernes, que ha batido récords de crítica negativa. Una puta mierda con todas las letras, vamos.

* * *

Esta noche, partidazo en el Soldier Field. El enfrentamiento más repetido en la historia del fútbol americano profesional (creo que esto ya lo he escrito unas cuantas veces). Chicago Bears-Green Bay Packers. Despertador puesto a las 4.30, que con ver sólo el último cuarto no me llega. Matthews a por Cutler; Peppers a por Rodgers. Una carnicería en potencia.

* * *

Actualización de madrugada del martes. Finalmente no hubo carnicería. Eso sí, los Packers acaban de dar un curso práctico de cómo complicarse la vida (para acabar perdiéndola). Han conseguido el mayor número de penalizaciones desde 1987 (¡enhorabuena!), algunas de ellas decisivas, como la que invalidaba una intercepción en el drive en el que los Bears empataron el partido a 17; o la que invalidaba la intercepción con la que los Packers recuperaban el balón en el drive en el que Chicago anota el field goal con el que ganan el partido. Además, una serie de decisiones lamentables desde la banda de Green Bay (como la de chutarle un punt centradito y listo para el retorno a Devin Hester, que no desaprovechó; o la de pedir un challenge en una jugada que no ofrecía duda alguna y que te hace perder un tiempo muerto que impide parar el reloj en la última posesión de los Bears) pusieron otro granito de arena para construir la primera derrota de los Packers esta temporada. En fin. Increíble que Chicago haya ganado este partido, porque fue bastante inferior en ataque y en defensa (no así en los equipos especiales, que cuentan y mucho). Bueno, Urlacher estuvo inmenso en la jugada en la que fuerza el fumble con el que Chicago recupera el balón a falta de poco más de dos minutos para el final del partido, pero de no ser por todas estas penalizaciones, no habrían tenido opción. Chicago, tercer equipo invicto de la liga junto a los sorprendentes Chiefs y Steelers. Solo tres. Cómo está la liga.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 2

Llegaba la segunda jornada de NFL con urgencias inesperadas en muchos equipos. Solo había pasado una semana, pero algunas franquicias parecían haber tirado por la borda todas sus esperanzas. Los Jets ya eran una mentira, los Colts parecían haber llegado al manido fin de ciclo y el experimento T.Ocho perpetrado por los Bengals era un fracaso. Ah, los Patriots volvían a ser los de 2007. Una jornada nos resultaba más que suficiente para llegar a tales conclusiones.

Veamos si el plácido domingo ha refrendado tan concluyentes conclusiones.

Hacía tiempo que no ponía música. Desolate City, una canción que me gusta mucho. De Gluecifer:



Qué pude ver. Esta vez el fútbol se impuso al football en la tele grande. De 7 a 9 de la tarde, el Atleti-Barça en la tele y la NFL en el ordenador. Con todo, la verdad es que ayer pude seguir con mayor detalle más partidos que en la primera jornada. La pantalla del ordenador, dividida en cuatro ventanas: parte superior izquierda, Packers-Bills; superior derecha, NFL RedZone; inferior izquierda, Titans-Steelers; e inferior derecha, Vikings-Dolphins. En cuanto terminó el fútbol, el Titans-Steelers se fue a la tele y su lugar lo ocupó el Cowboys-Bears. En la sesión de las 22.15, Jets-Patriots en la tele y alternancia de RedZone y Redskins-Texans en el ordenador, sin pantalla partida. El Jets-Patriots comenzó en Sportmanía con un ligero diferido de unos 5 minutos, debido al intento infructuoso de Music City Miracle II de los Titans, lo que me obligó a cerrar el RedZone por unos momentos. El final del Washington-Houston, prórroga incluida, también lo vi entero. En cuanto al Sunday Night, me levanté a las 5 de la mañana para no perderme el final de la Manning Bowl, pero al ver el marcador, 38-7, volví rápidamente a la cama, que hoy tocaba madrugar. De la esperada Manning Bowl, solo highlights y crónicas.

El vomitorio. Esta semana no ha habido una polémica semejante a la no recepción de Calvin Johnson. De hecho, la jornada no nos deja ninguna historia o polémica especialmente vomitoria ajena a lo estrictamente deportivo. De lo que más se ha escrito hasta el momento es del Jets-Patriots. De la transformación del ataque de los Jets, de cómo Mark Sanchez, muy sorprendentemente para casi todos, superó a Tom Brady en su duelo particular y, en el otro lado, de cómo el ataque de los Patriots fue incapaz de superar a la defensa de los Jets en la segunda parte.

En general, creo que la historia de este fin de semana ha sido el "desmentido" de muchas de las prematuras conclusiones que habíamos alcanzado en la primera jornada: que estos Patriots no son los invencibles de 2007, que los Jets no están muertos y tienen ataque, que los Bengals también tienen intactas sus opciones, y que mientras Peyton Manning sea el quarterback de los Colts resulta temerario hablar de fin de ciclo. Ha sido, pues, la jornada de las anticonclusiones.

En cualquier caso, pensándolo fríamente, lo escrito y dicho tras tan solo un partido no dejaba de ser un poco absurdo. Un partido. ¿Cómo vas a llegar a conclusiones después de un mísero partido? Un día bueno o malo lo tiene cualquiera, hace falta más. Y por un partido, un primer partido, una temporada no se echa por la borda.

Admito que soy el primero que me creía algunas de las conclusiones. En el partido de New Meadowlands me parecía imposible una victoria de los Jets. Imposible. ¿Cómo iban a responder los Jets a los veintimuchos puntos que aseguraba el ataque de New England? No, no podían. Con ese amago de quarterback que tienen al mando del ataque, con suerte llegarían a la decena de puntos, pero por muy buena que fuese su defensa, jamás podrían plantar cara a los Brady, Moss o Welker. Y durante la primera parte pareció que iba a ser así. Pero en la segunda todo cambió. Toma ya. Zas, en toda la boca.

En cuanto al resto de las conclusiones, he de decir que no creía que los Colts hubiesen llegado ya al fin de ciclo ni que los Bengals estuviesen muertos (de hecho, apostaba por ellos en el duelo frente a los Ravens en las quinielas en las que participo).

Conclusión tras la segunda jornada: paciencia. Ni los Vikings están ya muertos (sobre todo teniendo en cuenta que sus rivales más duros son los del inicio de temporada; en el tramo final el calendario se suaviza considerablemente), ni la temporada de los Cowboys será necesariamente un nuevo fracaso (recordemos que el penúltimo anillo de los Chicos Vaca se produce en 1993 tras comenzar la regular season 0-2 --eso sí, les faltaba un tal Emmit Smith, que las dos primeras jornadas andaba de holdout--).

No, no voy a hacer ningún chiste sobre Vick y los perros.
El vomitorio para los días venideros, y que lo ha sido en cierta medida la semana pasada, será la polémica sobre el quarterback titular de Philadelphia. Kolb ya está recuperado de la conmoción que sufrió en el primer partido contra los Packers y Andy Reid ha anunciado que volverá a la titularidad el próximo fin de semana. Ello a pesar de que el rendimiento de Michael Vick ha sido más que notable. La mayoría de voces defienden la permanencia de Vick y el rendimiento del equipo mientras ha estado en el campo lo refrenda, pero parece que Reid no tiene pensado modificar los planes con los que comenzó la temporada. No le esperan pocos quebraderos de cabeza al orondo y entrañable head coach de los Eagles. Entre esto y lo que está haciendo McNabb en Washington, vomitorio asegurado en Philadelphia.

Premio Ana Blanco (la vida sigue igual). No sé, empiezo a plantearme si tiene sentido que este galardón se otorgue con periodicidad semanal. Siempre habrá cosas que no cambien, como que Troy Polamalu vale tanto o más que el seguro de su pelo o que Manning es Peyton y su hermano es el hermano. Además, esta sección se solapará muy frecuentemente con otras. Por ejemplo, Polamalu puede estar aquí, pero también debe estar en The first Ramones album.

¿Qué os parece si le damos el premio a las franquicias que tuvieron el honor de realizar las dos primeras elecciones del draft esta temporada? Sí, aunque sus equipos tienen bastante mejor pinta que el año pasado, y desde luego muchos de sus jóvenes dan motivos para la esperanza a medio plazo (qué me decis de Jahvid Best), Rams y Lions comienzan 0-2. Compitiendo, sí, pero con el habitual balance tras las dos primeras jornadas. Seguro que dan más de algún susto esta temporada, no pierdan la fe.

Premio Armin Tamzarian (la vida cambia). En menos de siete días, Mark Sanchez ha pasado de ser el quarterback mediocre de siempre (siendo generosos) a ser un quarterback competente. Pero no nos precipitemos otra vez. El de ayer fue un cambio radical, sí. Sanchez hizo el mejor partido de su corta carrera. 21/30, 220 yardas, 3 TD. Como decía ayer Bill Simmons en Twitter, "Tom Brady just got outplayed by Mark Sanchez. I feel like my whole life has been a lie". En efecto, menudo cambio. De todos modos, igual que hicimos mal en sacar conclusiones la semana pasada, tampoco debemos fiarnos de lo visto ayer.

La temporada pasada, este pase habría
sido interceptado.

No obstante, creo que debemos otorgar este premio a Jay Cutler. Cómo han cambiado las cosas de un inicio de temporada a otro. El Cutler de 2010 sí parece lo que los Bears habían comprado en 2009. La llegada de Mike Martz como coordinador ofensivo parece que le ha sentado muy bien. Los Bears están 2-0. Tras un primer triunfo muy polémico, dan la sorpresa en el rancho de Jerry Jones. No les faltó su dosis de suerte en forma de field goal fallado, pero, a lo que íbamos, nada ensombrece el partidazo de Cutler. 21/29, 277 yardas, 3 TD. Cuando los Bears enviaron a Orton y varias elecciones del draft a Denver, esperaban que Cutler rindiese a un nivel como este.  Mayor mérito tiene la actuación de Cutler si tenemos en cuenta que la línea ofensiva de los Bears no está al nivel que debería. La semana que viene, el partido más repetido en la historia del fútbol americano profesional. Chicago-Green Bay. Clay Matthews acecha.

En el apartado colectivo, la distinción iría destinada a dos equipos cuyas iniciales son dos y no tres y cuyo topónimo se compone de dos palabras. TB y KC. Me comentaba hoy un colega bucanero que la franquicia de Florida no comenzaba la temporada con dos victorias desde 2005. Y que el año pasado a Freeman le interceptaron 5 veces frente a Carolina. Ayer 102 puntos de rating y 43 yardas de carrera. No obstante, abundaremos en la idiosincrasia de estas escuadras en el apartado reservado al Peperoni. Eso sí, ¿cuántos apostabais por que el Bucs-Steelers de la semana que viene fuese a ser un duelo de invictos? No me perderé ese partido. Aficionados de ambos equipos se encargarán de amenizarlo en mi salón. Ya están preparadas la Terrible Towel y las banderas (un poco cutrillas, eso sí) de los Buccaneers para presidir tan magno evento.

Ah, sí, que no se me olvide. Si los Texans demostraron la semana pasada que ellos también podían correr, esta jornada lo hicieron los Colts. 92 yardas de carrera para Joseph Addai y 69 para Donald Brown. ¿Los Colts corriendo? ¿Qué será lo próximo, Telecinco emitiendo un documental?

Premio Javier Sotomayor (al salto de altura). Ni va a ser un premio que vaya a otorgar todas las semanas ni se lo otorgo a ningún jugador de la NFL, pero vi este vídeo el pasado viernes por el Interné y decidí meterlo como fuera en el blog. No os lo perdáis. Lo gracioso no es el error en el snap, sino la acción por la que comparo al protagonista con la persona que da nombre a este premio.


Peperoni (¡sorpresa!). No insistiré en la sorpresa que para mí ha sido el partido de los Jets y en particular la segunda parte. Pasemos de página. Démosle el premio, ex aequo, a dos equipos por los que muy pocos a estas alturas apostarían como invictos: Tampa Bay Buccaneers y Kansas City Chiefs. ¿Ex aequo? ¿Cómo que a los dos por igual? Venga, vale, decantémonos por uno: premio para Tampa. Porque por los Chiefs algunos ya apostaban como equipo revelación de la temporada y porque su victoria sorprendente se produjo en casa (y Arrowhead es mucha casa) y en unas condiciones meteorológicas excepcionales. Ambos equipos tienen en común la fortuna de jugar contra los Browns, aunque ninguno de los dos los derrotó con holgura. La victoria de los Bucs en Carolina, muy meritoria. Algunos augures, y Peter King en particular, predecían que los Buccaneers no conseguirían más de dos victorias en toda la temporada. "Tell Peter King we already got our two wins" decía ayer Ronde Barber. Pues eso. Que en el momento en el que escribo estas líneas los Buccaneers son los líderes de una de las divisiones más duras de la NFL, la NFC Sur, con 2 victorias y ninguna derrota. Los Saints pueden igualar el registro en pocas horas, eso sí.

Mención especial para los Bears. No optan al premio porque son un equipo con mucho talento y su primera victoria se produce gracias a la ignorancia de Calvin Johnson (cada día estoy más convencido de que, por muy absurda que sea la norma, que lo es, Johnson tiene buena parte de culpa), pero sus dos victorias me preocupan como aficionado de Green Bay.

Igual pero al revés, sorprende que Dallas esté 0-2. Redskins y Bears no son los rivales más duros que te puedes encontrar. Los otros teóricos gallitos con el casillero de victorias a cero tienen mayor coartada. Me refiero a Minnesota. Aparte de que su quarterback está de pretemporada (porque le ha dado la gana y se lo han consentido, eso sí), han sufrido las bajas de importantes receptores y sus rivales no eran peritas en dulce. Perder en Nueva Orleáns entra dentro de lo normal, y hacerlo contra los Dolphins, un equipo muy duro, entra dentro de lo posible.

The first Ramones album (lo mejor). En el plano colectivo, qué partidazo el Redskins-Texans. Los aficionados de los Skins estarán decepcionados por perder un partido que tuvieron tres veces prácticamente ganado. Incluso Moisés Molina llegó a decir que los Redskins tenían ya 2 victorias (bueno, Andrea le paró los pies rápidamente, ya que sólo ganaban por 10 puntos y quedaba casi toda la segunda mitad por jugar). Pero cuando ganaban por 17 puntos en el tercer cuarto; cuando los Texans estaban en 4.ª y 10 quedando menos de dos minutos (y Matt Schaub sometido a una intensa presión) y cuando su kicker pateó el field goal interruptus en la prórroga, pocos habrían apostado por la victoria tejana.

Aunque Matt Schaub y Andre Johnson son dignos acreedores de esta distinción en el plano individual, se la daré a su head coach, Gary Kubiak. Por pedir un tiempo muerto cuando más duele. Justo cuando ese manojo de nervios que es el kicker rival se dispone a patear el field goal decisivo. El primer intento fue invalidado por el tiempo muerto solicitado instantes antes del snap. Ese primer intento había tenido éxito. En el segundo, en el que valía, la patada fue wide right. Qué listo, Kubiak. O dicho de otro modo, qué cabrón. Aquí lo tenéis:


También McNabb merece una mención en esta sección. Qué gran idea, gerencia de los Eagles, traspasarlo a un rival divisional. En fin. Ni es la primera vez que pasa ni será la última. Los Redskins van a dar mucha guerra este año. Tienen quarterback. El rival de McNabb en la distancia, Matt Schaub, se quedó a 3 yardas de logar entrar en el club de las 500. 497 yardas. No está mal. Aclaro: digo rival en la distancia porque los quarterbacks nunca se enfrentan directamente. Por eso no logro entender por qué el hermano mayor de los Manning decía que no podía ver el Colts-Giants. Joder, si uno atacase y otro defiendese lo entendería, porque tiene que ser duro ver cómo un hermano atiza al otro (aunque, por otro lado, quién no se ha peleado alguna vez con sus hermanos), pero en un partido en el que no coinciden nunca en el campo no entiendo tal sentimiento. Si estuviese en su lugar, desearía que anotasen en todos los ataques. En fin.

En respuesta a las presiones recibidas por medios telemáticos, destaco también a Josh Freeman. Reconozco queno tenía mucha fe en él. De hecho, creo que salvo a Trent Edwards, habría elegido para mi equipo a cualquier otro QB titular de la NFL. Para este año, eso sí. 22 años Freeman, 23, 24 y 25 sus receptores. Si a tan tierna edad consiguen victorias, mucho cuidado con ellos cuando maduren. Bueno, no termino de creerme lo que escribo. Lo siento, pero Browns y Panthers no son los rivales más duros que uno puede tener (aunque esperaba mucho más de Carolina). Si ganan a los Steelers reconsideraré mi visión de estos Bucs.

No es Rafa Nadal. Se nota porque Clay no está tan moreno.
Al otro lado del campo, desde el punto de vista defensivo, dos son los acreedores del galardón. El mejor de la jornada, individualmente, Clay Matthews. Otra vez. 3 sacks. Con los 3 que consiguió en la primera jornada lleva 6. Menuda bestia. Matthews se ha convertido en la pieza clave de la defensa de Green Bay. Ni Woodson ni hostias, este tío es la leche. Como dije la semana pasada, a pesar de perderse toda la pretemporada y no estar en su mejor forma física (¿puedo decir esto en vista de la foto de la izquierda?) Matthews está a un nivel estelar.

En cuanto al colectivo, la defensa de los Steelers. Qué espectáculo. Pobres Titans. Pobre Vince Young. La Steel Curtain ha estado a la altura del desafío que supone competir sin quarterback. El ataque de los Steelers a día de hoy es prácticamente nulo. Ayer terminó jugando el cuarto quarterback. Con Big Ben sancionado, Leftwich lesionado (y cortado) y Dixon lesionado durante el partido ayer, Batch tuvo que ser el encargado de darle el balón al corredor. Así es difícil correr, cuando la amenaza de pase es casi inexistente. La defensa Steeler se creció y pese a conceder un par de oportunidades de remontada a Tennessee en los dos últimos minutos de partido, resistió y humilló al ataque de los Titans. ¿Chris Johnson? No me suena, ¿es bueno? Al frente del ataque, Polamalu. Big Ben no es el líder de este equipo. Los números son contundentes: el importante es Polamalu. Cuando está, los Steelers son casi invencibles. Si falta, puede pasar de todo. Los que se reían de Peter King cuando apostaba por los Steelers como ganadores del anillo seguro que ahora no ven tan descabellada esa apuesta.

La mejor jugada de la jornada desde un punto de vista meramente estético (digo "meramente estético" porque al final no sirvió de nada) fue la recepción a una mano para touchdown de Randy Moss. Una obra de arte. Algún malpensado me decía hoy que a lo mejor Revis se hizo el lesionado tras ver el desenlace de la jugada. Qué malpensado, ¿no?


Sandinista (lo regulero). Nunca he sido un gran fan de Joe Flacco. Dije en su día que es un quarterback que me deja muy frío. En sus dos primeras temporadas tenía doble coartada: que era novato (o casi, en la segunda) y que carecía de receptores de nivel. Eso, unido a que el juego de carrera de los Ravens era de los mejores de la NFL, servía de excusa para Flacco. Esta temporada sus coartadas ya no valen. Inicia su tercera temporada como titular de la franquicia de Baltimore. Ya no es un novato. Y cuenta con unos receptores de primera categoría: Boldin y Houshmandzadeh dan un salto de calidad importante al juego de pase. Por ahora, ni frío ni calor. No podemos hablar de fracaso (paciencia, recordemos) pero tras dos jornadas el ataque de los Ravens ha logrado anotar 20 puntos, 10 en cada partido. Un aspirante al anillo no puede permitirse esos guarismos. Contra los Jets les salvó la ineptitud ofensiva de Sanchez y sus secuaces; contra los Bengals ni el mediocre rendimiento del ataque de Cincinnati les salvó. Aplíquese, Flacco. A pesar de la victoria, también metería aquí a Palmer y a T.Ocho. Por ahora, mucho ruido y pocas nueces.

¿A la NFC Oeste, en bloque, la metemos aquí o en Pignoise? Venga, dejamos a esa tropa aquí, que los Niners todavía pueden defender el honor de la división. No tiene pinta de que los miembros de este selecto club vayan a ganar muchos partidos, aparte de los que les enfrentan entre sí. Por ahora, los Cardinals han caído estrepitosamente contra los Falcons y los Seahawks perdieron en Denver ante los poco temibles Broncos. No hace falta recordar lo que hizo San Francisco en Qwest Field la semana pasada para imaginarse lo que puede suceder esta madrugada. Dicho esto, San Francisco destrozará a los Saints.

Te creemos, Brett, te creemos. Un Wrangler guy.
Pignoise (lo peor). Decía Zanoni ayer que era un mal día para "las figuras". Se refería a Favre y a Brady. Pues sí. El mal día de Favre comenzó antes del inicio del partido contra los Dolphins. La gente, que es muy malvada. Como muchos sabréis, y si no os lo cuento, Favre es la imagen publicitaria de los pantalones vaqueros Wrangler. "I'm a Wrangler guy. Always have been, always will be. I was wearing Wrangler long before I went pro and I've stuck with them ever since ... I gotta say, nothing beats Wrangler comfort". Aunque todos sabemos que pocas personas tienen menos credibilidad que Brett Favre, no deja de sorprender que un tío que declara su amor eterno a esos jeans se deje ver con los de otra marca. Un poquito de cuidado, hombre. Que nadie se cree que las madres de Villa o Ronaldinho les diesen desde pequeños natillas Danone, perdón, Danet, pero no cuesta nada seguir un poco el paripé. Esta metedura de pata fue solo la primera de unas cuantas.

Quizá el training camp vale para algo. Quizá no se trata de un capricho de los entrenadores. Quién sabe. El año pasado el maestro de la elusión de los entrenamientos de no- y pre- temporada (ríanse de Romario) no acusó apenas esta falta de preparación. Esta temporada quizá le hubiese convenido lanzar pases a sus compañeros en los Vikings en vez de a los chicos del instituto de su pueblo. Nunca lo sabremos. Lo cierto es que el 4 perdió ídem balones en el partido de ayer (tres intercepciones y un fumble). Uno de esos turnovers (¿debería decír "esas turnovers"? probablemente, pero en el Plus hablan de turnovers en masculino y me gusta como queda) acabó costando el partido a Minnesota. Hablo del fumble en la propia end zone vikinga. Empiezan a afilarse los cuchillos por Minneapolis. Cierto corredor estrella reclama protagonismo. Comprensible el cabreo. El cuarentón le apartó del estrellato y mientras él recibía reprimendas por no ir a los entrenamientos de pretemporada, al 4 no le dedicaban más que mimos. En cualquier caso, como fichen a Vincent Jackson (como aficionado de los Packers he de decir: por favor, que no lo hagan), mucho ojito con los Vikings.

El ataque de Tennessee también merece su lugar en este apartado. Cómo han cambiado las cosas de una semana a otra. El principal damnificado de la masacre perpetrada por la defensa de los Steelers fue Vince Young. A su pésimo partido se le unió el decente rendimiento de Kerry Collins (aunque también fue víctima de las iras de la defensa Steeler consiguió un TD, la conversión de 2 puntos y envió un pase a la end zone que si no es por el buen trabajo de la secundaria de Pittsburgh habría terminado también en TD). Quarterback controversy en Tennessee. Chris Johnson completó uno de sus peores partidos en la NFL: 16 carreras, 34 yardas. Se rompió así su racha de partidos consecutivos de al menos 100 yardas.

Cerramos este apartado con otros quarterbacks en apuros: Matt Moore, que tuvo que dejar ya paso a Jimmy Clausen; Jason Campbell, que vio como los Raiders con Gradkowski al mando superaban a los Rams; y Trent Edwards, que no pudo hacer mucho ante la defensa de los Packers. En el caso de Edwards, el head coach de los Bills ya ha anunciado que la semana que viene el QB titular será Ryan Fitzpatrick. Semana difícil para todos ellos y para Kolb y Delhomme, que aunque no jugaron esta jornada ven también seriamente amenazada su titularidad.

Ah, se me olvidaba. No tiene nada que ver con la NFL, pero no podía dejar de hablar de esto. El viernes pasado fui a ver El Americano, la última de George Clooney. Quizá su factura técnica es impecable. No lo sé. De lo que estoy seguro es de que nunca me había aburrido tanto en un cine. Alguien hizo un amago de aplaudir cuando terminó la proyección. Los demás espectadores nos reímos. Quedáis avisados.

Esta madrugada, 49ers-Saints en Candlestick Park. Despertador puesto a las 5.00 para ver el final.

Actualización de madrugada del martes. Insistía Andrea Zanoni cuando los Niners empataban a falta de un minuto para el final del partido en que quizá habían logrado igualar el marcador demasiado pronto. Casi 30 segundos les sobraron a los actuales campeones para entrar en field goal range. Hartley hoy no falló, a pesar de que los Niners estuvieron a punto de bloquear su patada, y los Saints se llevaron la victoria con el segundero a cero. Muy mala suerte para San Francisco, cuya imagen fue mucho mejor que la de la semana pasada. Las pérdidas de balón, cuatro, les condenaron. A pesar del 0-2, creo que siguen siendo los principales favoritos para llevarse la NFC Oeste. Por parte de los Saints, Brees a lo suyo: 28/38, 254 yardas y 2 touchdowns, incluido un drive final perfecto para ganar el partido. Segunda victoria sufrida de New Orleans. Mereció la pena levantarse para ver el último cuarto. Me vuelvo a la cama que aún me quedan un par de horas para dormir.