jueves, 15 de diciembre de 2011

Los elementos

¿Habrá que responder a Mariano, no? Que el tema está interesante. Como en mi artículo anterior, algunas cuestiones contestarán a opiniones de Mariano, otras no. Se trata de comentar un par de temas que me parecen bastante interesantes y en los que la NFL me parece un ejemplo para cualquier deporte.

The laws have changed, de los New Pornographers.



Mandé mis barcos a luchar contra los hombres, no contra los elementos.

Célebre frase de un vallisoletano. No Mariano Tovar, sino Felipe II. Una frase que resume muy bien cierta parte de la idiosincrasia del español: la de no asumir la propia responsabilidad. Echar la culpa al empedrado. A cualquier otro menos a uno mismo.

La frase no puede ser más tramposa. No la comparto. A ver, Felipe, claro que mandaste a tus hombres a luchar contra los elementos. Mejor dicho, en los elementos. ¿Dónde coño iban a batallar? ¿A las apacibles aguas del Mar Menor o a la costa inglesa? Los elementos juegan un papel importante. Hay que tenerlos en cuenta. Y asumir la responsabilidad de la derrota. Algo que cuesta mucho por estos lares, donde no dimite ni dios, donde la culpa siempre es de otro. Desde los tiempos en los que en el Imperio no se ponía el sol. Así nos va.

En el deporte, los elementos no son solo meteorológicos. No solo hay que tener en cuenta el frío de Lambeau Field, la altura de Mile High o el sofoco de Miami. También hay elementos humanos. Primero, el público. Si vas a jugar a Seattle, tienes que preparar una estrategia para vencer el ruido. Pero hay otros elementos. Y menudos elementos. Los árbitros. La excusa universal. Los árbitros son responsables de aplicar el reglamento. Otro elemento importante. Analicemos los dos por separado. ¿Se arbitra bien en la NFL? ¿Inciden de forma esencial los árbitros con sus (equivocadas) decisiones en el resultado de los partidos? ¿El reglamento persigue a las defensas? ¿Ha cambiado la NFL de tal modo que se ha convertido en un festival ofensivo, impidiendo el normal desarrollo del juego defensivo? Analicemos ambas cuestiones, árbitros y reglamento, por separado.

Los árbitros

Lo siento, pero voy a hacer referencia a deportes distintos del fútbol americano. La comparación es necesaria, porque el bien y el mal son conceptos relativos. La evaluación dependerá del estándar de exigencia. Para fijar ese estándar creo que tenemos dos referencias: cómo se arbitra en otros deportes (los errores y arbitrariedades --nunca mejor dicho-- que se perpetran en competiciones diferentes) y cómo se ha arbitrado antes en la NFL (es decir, si ahora se cometen más o menos fallos arbitrales que antes).

Empecemos la comparación con otros deportes. Célebres son algunos errores arbitrales que elevan a la categoría de "robo" algunos resultados. Por ejemplo, en baloncesto, quién no recuerda el tapón ilegal de Vrankovic a Montero en la final de la Euroliga (esa jugada es una sucesión de infracciones, porque Montero hace pasos antes de tirar y el reloj se queda parado en medio de la jugada).


En fútbol, probablemente el error arbitral más famoso de la historia es el gol que se concede a Inglaterra en la final del Mundial de 1966 ante Alemania. En la prórroga, con 2-2 en el marcador, Geoff Hurst recibe dentro del área, tira, el balón da en el larguero y bota...


...en la línea. Si bota en la línea no es gol. Pero los árbitros lo concedieron. Era 1966, pero el fútbol no ha progresado desde entonces. Con los mismos equipos, este error se repitió, pero al revés, en el Mundial 2010.


Por suerte, es difícil que en la NFL se produzcan este tipo de errores hoy. Hoy, insisto. Porque hoy estamos mejor que ayer. Y si se producen errores garrafales, la NFL hará algo para remediarlo. ¿Por qué? Porque en la NFL hay sentido común. Un mínimo de sentido común que no existe en los demás deportes. Cuando en la NFL se dieron cuenta de algo tan sencillo como que las repeticiones de las jugadas, disponibles de manera inmediata, mostraban que una decisión arbitral estaba equivocada, decidieron hacer posible la revisión de las jugadas en vídeo (si veis entero el vídeo, de hace ya unos años, veréis a alguien diciendo unas palabras que os sonarán "que siempre se busca hacer la vida imposible a las defensas" --qué poco hemos cambiado--).


Sí, el vídeo, el aliado del árbitro, hace que en la NFL el margen de error sea mucho menor que en otros deportes. Lo han conseguido, simplemente, aplicando el sentido común. Por tanto, aplicando el criterio interdeportivo, podemos concluir que el arbitraje NFL es mucho mejor que el estándar.

Y no solo se revisa, sino que además se explica. Árbitros exponiendo públicamente el fundamento de sus decisiones. Para hacerles un monumento. Bueno, de hecho conozco a una persona que es fan de los árbitros de la NFL. Pero tan fan que en su día le regalaron un kit arbitral, con sus pañuelicos amarillos y todo.

Vamos con el criterio temporal. ¿Vamos a peor? Es decir, ¿estamos hoy peor que ayer? La respuesta depende de qué interpretemos por ayer. En la era del instant replay se cometen menos errores arbitrales que en la etapa pretelevisiva. Esto es indudable y creo que indiscutible.

Ahora bien, dentro de la etapa en la que se permiten repeticiones ¿vamos a mejor? Yo creo que sí. Por un sencillo motivo: cada vez se revisan más jugadas. El ámbito de la revisión se ha ido ampliando año a año. Y no solo se incrementa qué se revisa, sino cuánto se revisa. Desde esta temporada se revisan automáticamente todas las anotaciones, sin necesidad de challenge del entrenador. Así se evitan situaciones injustas de otras temporadas, en las que una anotación claramente improcedente no se puede revisar por falta de challenges del equipo perjudicado. Vamos avanzando. En cuanto a qué se revisa, esto es todo lo que está sujeto a la comprobación en vídeo:

- anotaciones;
- si un pase es completo, incompleto o interceptado;
- si el portador del balón está fuera de banda;
- si el balón se ha recuperado dentro o fuera de banda;
- si un pase ha sido tocado por un receptor no elegible o por un defensor;
- si el quarterback ha dado un pase incompleto o ha cometido un fumble;
- si un pase hacia adelante se realiza de forma ilegal;
- si un pase se ha realizado hacia adelante o hacia atrás;
- si el portador del balón está o no down by contact;
- si se ha avanzado hasta llegar al primer down;
- si se ha tocado el balón tras una patada;
- jugadas relativas a la posición del balón; y
- el número de jugadores que están en el campo durante el snap.

Obviamente, la repetición no es un remedio infalible. Sigue habiendo jugadas no revisables (cada vez menos) y no siempre la repetición ofrece pruebas irrefutables de cuál es la decisión correcta. Por eso la decisión inicial sigue pesando mucho.

El principal "lunar" del actual arbitraje está en las penalizaciones. La mayoría no son revisables. Una falta personal (roughing the passer y facemask, las más frecuentes), una interferencia en pase o un holding no se pueden revisar. La decisión del árbitro es la que cuenta. Ahí queda el margen de error. Es importante, no lo dudo, pero creo que en el futuro, sobre todo si los acontecimientos siguen el cariz actual, terminarán revisándose estas jugadas.

En particular, en el tema de las pass interferences. Y sinceramente creo que los principales culpables del poco edificante festival de pañuelos que vemos de vez en cuando son los jugadores. En el fútbol americano el respeto por el compañero y por el propio deporte es muy superior al del fútbol, donde el engaño se consiente y se practica por casi todos. Es una puta vergüenza ver a jugadores como Dani Alves o Di María rebozándose por el campo, fingiendo agresiones o dolencias para que el rival reciba una mísera tarjeta amarilla. Casi todos los futbolistas lo hacen. Me da un asco que no puedo con ello. Carecen del mínimo respeto por el compañero y por su profesión.

Por desgracia, últimamente en la NFL hemos podido asistir a algunos casos parecidos. Jugadores que fingen agresiones, como Jerome Simpson o Brad Jones. Como de la actuación de Simpson ya hemos hablado en otra ocasión, exponemos al linebacker de los Packers a la vergüenza pública ahora:


Con el pass interference tenemos un problema. Es verdad. Muchos receptores lo buscan. Buscan al defensive back, exageran el contacto y alzan sus brazos para conseguir que el árbitro tire el pañuelo amarillo. La consecuencia, además, es grave para la defensa: el balón avanza hasta el lugar de la falta, con primer down automático. Y tiene difícil solución, porque si la consecuencia fuese avanzar hasta un determinado número máximo de yardas (como en el fútbol universitario), se estaría alentando a los defensores a cometer interferencias si el pase es más largo que ese máximo y el receptor tuviese clara ventaja. Es un problema difícil de resolver. Si los jugadores no ponen de su parte, estamos jodidos. Por cierto, no está de más recordar que para que exista pass interference el receptor tiene que tener posibilidades de recibir el balón. Si el pase es inatrapable, hay contacto ilegal, no pass interference.

En todo caso, creo que la culpa la tienen los asesinos, y no la policía. Aunque el deber de la policía sea perseguir los delitos y debamos reprochar las negligencias que cometa, la principal carga de responsabilidad debe seguir recayendo en los asesinos. Los jugadores. Porque son jugadores y entrenadores los que dominan el juego y su resultado.

En fin, que los contendientes siguen siendo los principales responsables del resultado de un partido. Siempre. Sobre todo en la NFL. Más que en ningún otro deporte y hoy más que nunca. Los árbitros pueden incidir si aplican de forma equivocada el reglamento, pero es inevitable. Son humanos. Igual que el "humano jugador" falla, el "humano árbitro" puede fallar. Claro que podemos criticar esos errores. Pero de ahí a ver teorías de la conspiración, a presumir que los errores no son tales sino que son voluntarios, va un trecho. Si no quieres ser víctima de un error arbitral, no des a los árbitros la posibilidad de equivocarse. Montero está lento (y comete pasos), Calvin Johnson tira innecesariamente el balón al suelo, los futbolistas hacen teatro, los jugadores de la NFL cada vez respetan menos al compañero y a la profesión... Ellos también tienen culpa de esto. Mucha.

Pero tampoco voy a ser cínico. Soy el primero en ponerme como un basilisco durante los partidos cuando veo que una decisión arbitral perjudica a mi equipo. Como todo el mundo. Me levanto y me pongo a bramar como un descosido. Naturalmente. Ahora, de ahí a considerar que el árbitro es el principal responsable de un resultado hay un trecho. Y ninguna liga, ninguna, hace tanto como la NFL por evitar el error humano. Ninguna pone tantos medios para remediarlo. Hoy estamos mejor que en 1970. Sin ninguna duda. Y en 2011 se pueden revisar más jugadas que en 2010. Cada vez se revisan más. Seguro que seguirá ampliándose el catálogo de jugadas revisables. Yo espero que algún día lleguen a revisarse penalizaciones como las pass interferences, donde es verdad que la liga tiene un problema.

El reglamento

Tras la cuestión arbitral, es decir, de si se aplica correctamente el reglamento, hay que hablar del propio reglamento. En todos los deportes las normas evolucionan. Algunos son más rígidos, como el fútbol, otros más flexibles, como el baloncesto, y otros están en constante evolución, como el fútbol americano.

Son diferentes respuestas a cada realidad. Los amantes de las tradiciones estarán más a favor de la inmovilista FIFA que de la turbulenta NFL, pero yo prefiero que el regulador sea sensible a lo que sucede en la práctica del deporte, y que intente evitar que se repitan acciones que se consideren inadecuadas. Porque si algo nos demuestra la historia de la NFL es que los cambios de normas se han debido a lances del juego que se entendían irrazonables, que no se debían permitir. A jugadas "históricas", cuyos protagonistas han dado nombre a las nuevas normas que prohíben su reedición. Atención a la retahíla de normas conocidas popularmente por los nombres jugadores o entrenadores que han estado detrás de ellas (por orden alfabético):

Bert Emanuel rule — el balón puede tocar el suelo y el pase considerarse completo siempre que el receptor mantenga el control del balón. Aprobada debido a esta jugada de la final de la NFC de 1999:


Bill Belichick rule — dos defensores, un titular y un suplente, pueden recibir comunicaciones por radio en sus cascos, de igual modo que el quarterback. Esta modificación se aprobó en 2008 tras salir a la luz el "Spygate", las grabaciones ilegales que realizaron los Patriots a las señas de los entrenadores defensivos de los Jets. Antes, la defensa se comunicaba mediante señas. Desde entonces, también por radio.

Jerome Bettis rule — las apuestas por cara o cruz (heads o tails) deben hacerse antes de que el árbitro tire la moneda al aire, y al menos dos árbitros deben estar presentes en el acto. Esta medida se tomó tras un partido entre Lions y Steelers en el que Bettis apostó por tails mientras la moneda estaba en el aire, pero a lo que el árbitro entendió heads. Salió tails, dieron la posesión a Detroit y los Lions anotaron en su primer drive, ganando el partido.

Bronko Nagurski rule — se puede pasar desde cualquier lugar por detrás de la línea de scrimmage. Esta norma, tan evidente hoy, se aprobó tras un partido de playoffs de 1932 en el que el touchdown de la victoria, tras un pase del citado jugador, pareció haberse dado menos de cinco yardas detrás de la línea (aunque el touchdown valió). Entonces, solo se podía pasar desde 5 yardas por detrás de la línea. Si es que ya desde el 32 se viene jodiendo al defensor.

Deacon Jones rule — no vale ahostiar en la cabeza. Aprobada en 1977 en respuesta a la técnica frecuentemente usada por este defensive end. Para NFL Network, el mejor pass rusher de la historia. Su head slapping technique, mítica.


Ed Hochuli rule — Se puede usar el vídeo para revisar si ha habido fumble o pase incompleto. En 2009 no se podía, y este claro fumble fue considerado como pase incompleto. Hoy hemos avanzado, y se puede revisar este tipo de acciones.


Fran Tarkenton rule — se añade un sexto árbitro, en la banda, para asegurarse de que el pase se realiza por detrás de la línea de scrimmage. La decisión se toma en 1965 como respuesta al estilo de Frank Tarkenton, que frecuentemente corría por el backfield antes de lanzar y volvía locos a los árbitros, que ni sabían dónde había empezado la jugada.

Greg Pruitt rule — se prohíbe jugar con equipaciones rotas. Greg Pruitt lo hacía para que sus placadores se quedasen con la camiseta, en vez del jugador, en sus manos. Otro que usaba esta "técnica" era Earl Campbell:


Hines Ward rule — Es ilegal realizar bloqueos ciegos con el casco, con el antebrazo o con el hombro contra la cabeza o el cuello del defensor. Norma aprobada en 2009 después de la rotura de mandíbula provocada por Hines Ward a Keith Rivers en un salvaje bloqueo.


Ken Stabler rule — esta norma es consecuencia del conocido "Holy Roller". Si un jugador comete un fumble en 4.º down o en cualquier momento durante los dos últimos minutos del segundo y el cuarto cuarto, y el balón sale hacia adelante, solo el jugador que comete el fumble puede recuperarlo y avanzar con él. Si lo recupera un compañero, el balón se queda en el lugar del fumble. Cualquier jugador del equipo contrario puede recuperarlo y avanzar.

Esta norma pretende evitar situaciones como esta, en la que el quarterback pierde el balón y el tight end se convierte en Messi.


Lester Hayes rule — prohibido usar pegamento (Stickum) para mejorar la adherencia. Aprobada en 1981 para prohibir conductas como la del defensive back de los Raiders.

Mel Blount rule — Con este nombre (también) se conoce la norma que restringe el contacto entre defensores y receptores. El gran cambio de 1978. Toma nombre de Blount porque este jugador castigaba duramente a los receptores rivales que cubría.

Mel Renfro rule — permite a un segundo jugador ofensivo atrapar un balón rechazado, sin que sea necesario que un defensor lo haya tocado antes. Se aprobó en 1978. Se habla de la regla Renfro porque este jugador fue víctima del "antiguo régimen" en la Super Bowl V: su rechace permitió a un jugador rival atrapar legalmente el balón y correr con él para conseguir un touchdown de 75 yardas. Se ve en el segundo 30 de este vídeo:


Ricky (Williams) rule — Aprobada en 2003, permite placar por el pelo. Antes no. Bueno para la defensa.

Roy Williams rule — se prohíben los horse-collar tackles. Agarrones por el cuello del uniforme. Aprobada en 2005 después de que este jugador causase dos graves lesiones a rivales usando esta técnica.

Tom Brady rule — Prohíbe al defensor que está en el suelo tirarse a por las piernas del quarterback a menos que el defensor haya sido bloqueado o desplazado hacia el jugador. Se aprueba como consecuencia de esta jugada, que lesionó gravemente a Tom Brady:


Cosas pasan, la NFL responde. ¿Siempre contra la defensa? No. De las normas enumeradas, unas cuantas perjudican al ataque.

La afirmación de Mariano que menos comparto es la que achaca a Goodell la voluntad de acabar con las defensas. De verdad que no lo veo. Para contrastar si puede ser así, lo primero que debemos comprender es cómo se cambias las reglas del juego en la NFL. Para aprobar un cambio de normas en la NFL, los propietarios de las franquicias deben aprobarla. Son los equipos, en último término, los que deciden si cambian o no las reglas del juego. Si hay nueve equipos en contra de una modificación, el cambio propuesto no sale adelante. Es decir, que con menos de un 30% de los votos se tiene poder de veto. Por tanto, los cambios no son "de Goodell", son "de la NFL", dado el amplio consenso necesario para aprobarlos. Evidentemente, Goodell tiene mucha influencia, porque es el que propone, pero no tanta como para que podamos imputarle la responsabilidad de estos cambios.

Lo siguiente que debemos analizar es si realmente los cambios de normas o su aplicación arbitral han perjudicado sensiblemente a la defensa. Que ya adelanto que no. Si bien admito que la tendencia de las tres últimas décadas es la de favorecer el ataque (algo que entiendo, puesto que la NFL es un negocio y sin espectáculo el negocio se cae, y aunque a algunos les pese el espectáculo más digerible para las masas es el ofensivo), otras modificaciones perjudican al ataque. Ya he citado antes unas cuantas, pero hay tres bastante recientes que merece la pena comentar.

El cambio más importante a favor de la defensa (y de la claridad interpretativa del reglamento) es el que exige para completar un pase al receptor tocar con sus dos pies el campo de juego con el balón en posesión. Posesión del balón y dos pies en el suelo. Antes, un pase también se consideraba completo si el receptor no tocaba con los dos pies dentro del terreno de juego por haber sido empujado por un defensor hacia fuera del campo (force out rule). Desde 2008, no. Importante modificación a favor del defensor.

El siguiente cambio, también importante, es la interpretación de la "regla Calvin Johnson". La posesión del balón y los dos pies en el suelo pueden no ser suficientes para completar el pase. Si el receptor, en el proceso de conseguir la posesión del balón, está cayendo al suelo, debe conservar la posesión tras la caída. Esto da margen al defensor para intentar provocar la caída y . Esta temporada he visto bastantes pases que parecían completos que se van al garete por la habilidad del defensor de turno al provocar la caída y la pérdida de la posesión. Es un arma que Tramon Williams usa bastante bien.

Otro de los recientes (y polémicos) cambios en las reglas del juego que ha ayudado a las defensas es el desplazamiento del kickoff de la yarda 30 a la 35. El número de touchbacks se ha incrementado muy significativamente, y aunque seguimos viendo de vez en cuando retornos espectaculares hasta la goal line contraria, las posesiones ofensivas casi siempre comienzan en la 20. Es decir, que el ataque debe avanzar más yardas para llegar a anotar.

Por cierto, ojo con medir el potencial ofensivo de un equipo por los puntos totales que anota. No solo anotan los atacantes. También los defensores y los equipos especiales. Aunque las anotaciones ofensivas son las más frecuentes, en algunas ocasiones son las defensas las que llevan el peso de la anotación. Recordemos la Super Bowl que Tampa gana a Oakland. El resultado fue 48-21. Viendo el resultado, podríamos interpretar que se trataba de una exhibición ofensiva, cuando no fue ni mucho menos así. Ese partido lo dominó una defensa. La mejor defensa de aquella temporada, la de Tampa, aplastó al ataque de los Raiders consiguiendo cinco intercepciones (tres retornadas para touchdown). Sí, en ocasiones la alta anotación se debe a la inspiración defensiva. ¿Recordáis el partido que gana Kansas City en Oakland por 0-28? Todo defensa. Por tanto, a la hora de evaluar si los ataques consiguen mejores resultados que antes no vale tener en cuenta los puntos totales de cada equipo. Habrá que atenerse a otros criterios: puntos ofensivos y yardas de ataque.

Sinceramente, creo que las defensas siguen contando sustancialmente con las mismas armas para detener a los ataques rivales. Las mismas. Sí, cada vez más tipos de placajes son ilegales, pero su incidencia en el juego no es tan importante. La defensa de Baltimore sigue aplastando a sus rivales, aunque ahora hay más golpes que se consideran "tardíos" a un quarterback o aunque el receptor deba "reestablecerse" antes de ser golpeado violentamente. Una defensa dominante sigue teniendo capacidad para imponerse al ataque rival. Es mi impresión.

Pero como mis impresiones no son más que impresiones, vamos a contrastarlas con datos. Ahí están los números ofensivos, por equipo, en los últimos 36 años de historia de la NFL, según Pro Football Reference.


La verdad, en vista de los números, no aprecio un cambio sustancial. 22 puntos por partido, en línea con otros registros históricos. Las yardas por jugada ofensiva (Y/P) están en máximos históricos, es verdad, pero esas 5,4 yardas que se consigue por snap de ataque no se alejan mucho de las 5,0-5,1 que se vinieron consiguiendo durante los 80 y los 90 (la diferencia es de un 5%). Las yardas ofensivas totales tampoco sobresalen tanto. 345 por partido, no muchas más que en 1981 (la diferencia es de poco más de un 3%). ¿De dónde viene la mejora ofensiva? Del ataque aéreo. Es verdad que las 229 yardas de pase por partido suponen una sustancial mejora con respecto de los números de los 70. Mi explicación, los excelentes pasadores y receptores que ahora juegan.

Retrocedamos aún más en el tiempo.


Joder, menudo festival en 1962, ¿no? 5,3 yardas por jugada de ataque. Casi, casi, como ahora. En fin, que no veo una evolución, o una revolución, tan contundente a favor del ataque. Y es verdad que la carrera ha perdido importancia. Importancia relativa, porque en términos absolutos el descenso no es tan significativo. Se intentan menos carreras hoy (27,2 por partido, lejos de las casi 38 de 1956), porque el pase sale más rentable.

No, no veo la revolución. En la AFC Oeste hay un equipo ganando a base de defensa, defensa y defensa; carrera, carrera y carrera. Un equipo que llega 0-0 a los descansos; que anota poco, pero al que le anotan menos. Eso sí, cuenta con la ayuda de la divinidad, más preocupada por que gane quien le reza que por acabar con el hambre en el mundo (me pongo a cubierto, que vienen las fans). Ese equipo demuestra que se puede vencer sin juego de pase. Con tácticas cavernícolas. Otros equipos ganan pasando hasta el amanecer (Green Bay, New England), pero no es la única vía.

El hecho es que en 2011 se anotan 22 puntos ofensivos por partido. De 1962 a 1965 se anotaba incluso más. Por tanto, hoy, igual que ayer, quien supere los 22 puntos ofensivos tendrá muchas papeletas para llevarse la victoria. De igual modo, quien consiga recibir menos de esos 22 puntos, habrá hecho más fácil la vida a su ataque para ganar.

Las normas cambian; los resultados, no tanto.

Conclusión

Creo que la NFL es un ejemplo de cómo se debe arbitrar y reglamentar. Ojalá todos los deportes pusiesen la tecnología al servicio del arbitraje como lo hace la NFL. Ojalá todos los árbitros explicasen públicamente sus decisiones controvertidas. Ojalá todos los reguladores respondiesen a los problemas que se ponen de manifiesto en la práctica. Pero eso son meros elementos, lo importante es la batalla. Una batalla que sigue existiendo, y en la que los contendientes, atacantes y defensores, disponen de potentes armas por decidir por sí mismos el resultado. Gana el mejor, no quien los árbitros o la liga quieran que gane.

En España tenemos un vicio que me revienta cuando vemos un acontecimiento deportivo: nos fijamos demasiado en los elementos, y no en los contendientes, o por lo menos no tanto como merecen. Por suerte, en los Estados Unidos ese vicio está más controlado. Y que siga. Por aquí, no. Los elementos son siempre excusa.

Algunos medios potencian ese espíritu del noesmiculpismo. En vez de admirar o, siquiera, reconocer los méritos de un equipo que está marcando una época como el actual Barcelona, los medios deportivos españoles de mayor tirada se centran en defender absurdas conspiraciones. Basura. Por la que hay peña que encima cobra. Te cagas. Vergüenza debería darles. Qué asco, joder. De ahí mi indignación cuando leo opiniones conspiracionistas en la NFL. Espero que el debate sobre la NFL no se rebaje a los estándares de la prensa deportiva futbolera, en la que el volumen de información es tan abundante como poco interesante. La obra periodística que produce el fútbol patrio habla poco del juego y mucho de los elementos. Algo que, por cierto, viene muy bien a los especialistas en buscar excusas que maquillen sus fracasos.

Que hay que asumir las responsabilidades. El principal responsable del rendimiento de uno es uno mismo. Si los elementos te joden, haz lo posible para evitarlos. Claro que mandaste a tus barcos a luchar en los elementos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 14

Mientras veíamos el sábado por la noche el enésimo fiasco del equipo-que-no-debe-ser-nombrado contra su único igual, discutíamos si firmábamos que el Estu ganase el domingo a la sección deficitaria a cambio de un triplete de las fuerzas del Mal en fútbol. Una discusión filosóficamente compleja. Un par de amigos decían que sí, que ganar el domingo bien lo valía. Pero yo les decía que la discusión no tenía mucho sentido, porque era del todo imposible que les ganásemos. Iba a este derbi con menos ilusión que nunca. Sin ninguna fe. Y no es por mi habitual pesimismo con mis equipos, con el Estu no solía ser tan así. A todos los derbis, incluso a los que palmábamos (no pocos), iba con esperanzas. Siempre confiaba en el poder del Palacio, de la afición, que empuja como nunca y hace milagros. Creía que esta vez, ni con esas. El juego del Estu estaba siendo insuperablemente triste, mientras que los deficitarios, por una vez, parecían haber invertido (en vez de derrochado) sus ilimitados recursos financieros. Una derrota abultada era lo más normal. Una de las promociones que habían lanzado para el derbi consistía en devolver el dinero a todos los que comprasen la camiseta del Estu antes del partido. Qué listos, pensaba yo. Si hoy es imposible. Muy sorprendentemente, no fue así. Aunque durante el primer cuarto lo pareció. Llegamos a ir palmando por 17. Era lo esperado. Pero a partir del segundo cuarto todo cambió. Coño, si hasta podría decirse que jugábamos bien. Jugamos de puta madre, qué hostias. Les ganamos a 90 puntos. Joder, qué alegría. Un partido inolvidable. Qué alegría.


We waited together for the cowards to come,
outgunned and outnumbered, but we wouldn't run,
no mercy, no quarter, they'll pay for their sins,
now lower the cannons the battle begins!



Joder, después de esto, tras el holocausto cornudo, como comprenderéis, lo demás me importa poco. Llegas a casa, ves a los Packers aplastar a los Raiders, a los Broncos perpetrar su enésima escapatoria milagrosa, a Arizona sorprender a San Francisco... pero qué importa. En fin, que me ha costado centrarme para escribir esto. Los partidos de la primera sesión los he visto sabiendo el resultado y en formato condensado.

Sé que esta ha sido una de las mejores jornadas de lo que llevamos de temporada, pero no hay nada como demostrar que somos el primer equipo de Madrid.

Lo más comentado

Elite Manning. Sé que soy bastante veleta con respecto al otro. Cuando empecé a escribir en este blog, antes de la temporada 2010/2011, en la previa de la NFC Este, defendía a Eli Manning. Escribía esto:

Eli Manning siempre será el otro. Siempre que no gane más anillos que su hermano. Y aún así, no tengo claro que deje de serlo. El bueno de Eli tiene que luchar contra dos cuestiones, fundamentalmente, para que no se le infravalore: una, que es el hermano del que para casi toda la crítica es el mejor jugador de la NFL de la década. No es poco. La otra, que el pobre tiene tal cara de empanado que transmite una sensación de indolencia terrible. Y esas dos cuestiones conducen a una valoración para mí injusta de Eli Manning. Ya lo apuntaba más arriba, si comparamos, Eli tiene los mismos anillos que Peyton y el suyo lo consigue contra los invencibles Patriots de Tom Brady. Bastante más mérito que conseguirlo contra los Bears de Rex Grossman, con todos mis respetos. Vamos con el tema del empanamiento y la desmotivación. No sé cómo se mide ese factor. Hay quien dice que está de vuelta y le falta ambición. No sé qué base tienen tales afirmaciones, más allá de que uno puede pensar que ya ha conseguido su anillo y que bueno, lo normal es que se relaje, pensamiento que puede reforzarse al ver la cara de panoli de Eli. Los números, sin embargo, indican otra cosa: la temporada 2009 fue la mejor de Manning en número y porcentaje de pases completados, yardas, touchdowns y quarterback rating. Vamos, que estadísticamente fue el mejor año de su carrera. Y todo esto a pesar de que tuvo problemas de lesiones. Mi impresión final: que los Giants cuentan con un quarterback cojonudo. Probablemente peor que Romo o incluso McNabb, pero el único de los tres que demostró que puede guiar a su equipo al anillo. Si estuviesen a punto de empezar los playoffs, ¿estáis seguros de que no elegiríais a Manning como vuestro quarterback si pudieseis seleccionar a cualquier QB de la NFC Este?

Sin embargo, la temporada 2010-2011 de Eli Manning me decepcionó mucho. Mucho. Regalaba intercepciones por doquier. Lideró la NFL en esta funesta estadística. Creo que tuvo mucha culpa de la implosión de unos Giants que mediada la temporada parecían el mejor equipo de la NFC. En Green Bay, en la penúltima temporada, con la clasificación para los playoffs en juego, completó uno de los partidos más lamentables que recuerdo en un quarterback supuestamente competente en un partido importante. Parecía que su objetivo era lanzar al defensor abierto. La pasada temporada, mi confianza en Eli Manning cayó en picado. Y creo que la de mucha gente. Tanto, que quizá nos está costando reconocer los méritos del otro.

Eli Manning completó el domingo un excepcional partido. En el momento más importante hasta la fecha para los Giants, cuando más complicado estaba el panorama, Manning guió a los Giants a la victoria lanzando para 400 yardas con 2 touchdowns. Igual que la pasada jornada, no falló en el último drive. A diferencia de la semana pasada, su rival no consiguió un field goal en el último suspiro.

Hoy el tema del status de Elite, de su condición de clutch player (que se crece en los momentos de máxima tensión) está en todos los medios.


Sparano y Haley, despedidos. Los Miami Dolphins y los Kansas City Chiefs han despedido, tras sus derrotas de este domingo, a sus respectivos head coaches. Deberían haberlo hecho antes. Digo que los deberían haber despedido antes no porque crea que merecen el despido, sino porque su destitución revela que las franquicias habían perdido la confianza en estos entrenadores hace ya tiempo. Creo que de lo sucedido en el último mes no se les puede culpar.

En el caso de Sparano, los Dolphins han ganado 4 de los 6 últimos partidos. Una de esas dos derrotas, en Dallas, se produce tras un buen partido de su equipo. La última derrota, este finde, ante los Eagles en casa, es menos aceptable, pero entra dentro de lo comprensible. No, creo que no tiene sentido despedir ahora a Sparano. Deberían haberlo hecho cuando Miami estaba 0-7. Porque, desde entonces, los Dolphins son un equipo competitivo. Salvo que los propietarios de los Dolphins crean que en estos momentos ser competitivo no es lo que más conviene a la franquicia.

El caso de Haley es un ejemplo del daño que puede hacer una temporada por encima de las expectativas. Esta era la tercera temporada de Todd Haley al frente de los Chiefs. Su primer año, de reconstrucción, terminó con un balance de 4-12. En su segunda temporada, la pasada, los Chiefs consiguieron ganar su división con 10 victorias y 6 derrotas. Un campeonato de división inesperado. Kansas City superó con creces las expectativas. Un equipo joven, con talento, sustentado en una defensa sólida liderada por Tamba Hali y Eric Berry (todo un acierto en el draft), con un juego de carrera demoledor (Jamaal Charles consiguió el mejor registro de yardas por intento de carrera de la historia) y un quarterback correcto, que no cometía errores. Esta temporada, las desgracias se cebaron con ellos. En apenas un par de jornadas, perdían a Charles y a Berry. Eran apalizados inmisericordemente. Pero reaccionaron tras un primer mes espantoso, situándose como líderes de la AFC Oeste a finales de octubre al conseguir cuatro victorias consecutivas. Entonces, volvieron al nivel del inicio de temporada. Para terminar de complicar las cosas, perdieron a su quarterback titular (Matt Cassel) y a su sustituto (Kyle Orton). Ahora mismo, con 5-8, son últimos de la AFC Oeste. No tengo dudas de que su buen año anterior le perjudicó.

Este despido también revela que le tenían ganas. Debieron haber destituido a Haley tras perder contra Denver en la décima jornada, porque lo que sucedió a partir de entonces entra dentro de lo normal: los Chiefs perdieron en New England (ya sin Cassel), dieron la cara (pero perdieron) ante los Steelers, ganaron en Chicago y palmaron con estrépito en New Meadowlands ante los Jets. Nueva etapa de reconstrucción en Kansas City.

Raheem Morris y Jim Caldwell, next in line.

La sorpresa

Arizona vence a San Francisco. Supongo que la derrota de un equipo que estaba 10-2 ante otro que iba 5-7 se considera una sorpresa. Es verdad que los Cardinals acumulaban dos victorias consecutivas, pero los Niners venían de hacerle un rosco a los Rams y se mostraban imbatibles en su división. Si encima las teóricas cenicientas pierden a su quarterback titular cuando pierden por 19-7 y salta un tipo con esta cara


supongo que la sorpresa es incuestionable. Con esta derrota, San Francisco empieza a generar dudas. Su exención de la primera ronda de playoffs ya no está asegurada, ni mucho menos. Los Saints tienen las mismas victorias que los 49ers. Y son mejores que ellos. Así que San Francisco podría verse en la inesperada y desagradable situación de jugar el día después de Reyes contra Falcons, Lions o Bears.

Casi sorpresa: los Redskins dan un buen susto a los Patriots. Uy. Casi. ¿Quién esperaba que los Redskins diesen tanta guerra a los Cowboys? Con Grossman al mando este equipo funciona mejor. No sabemos a dónde habrían llegado los Redskins con Sexy Rexy al mando durante toda la temporada (probablemente habrían empeorado unas cuantas elecciones del draft y poco más), pero este equipo no es de fiar. Ni para sus aficionados ni para los rivales. Tanto, que hicieron perder los papeles a Tom Brady.


Enemigos del arbitraje, aquí tenéis material para poner el grito en el cielo:


Los Patriots se salvaron por los pelos. Habría sido la campanada de la jornada.

Todo cambia

Houston Texans. Por primera vez en su historia, los Texans estarán en playoffs. Ya era hora, por otra parte. La franquicia más joven de la NFL jugará por fin con los mayores. La verdad es que, por un lado, lo tenían más fácil que nunca y que, por otro, se les puso más complicado que nunca. Nunca fue tan fácil porque nunca hasta ahora el ogro Manning había abandonado su ciénaga, la AFC Sur. Sin él, cualquiera (menos los Colts) puede imponerse. Y ni Titans ni Jaguars pasan su mejor año. Tennessee, en reconstrucción, con un Chris Johnson muy irregular y nuevo entrenador, no es la mayor de las amenazas. Qué decir de Jacksonville. Vamos, que lo tenían a huevo. Sin embargo, las lesiones se cebaron con ellos. Perdieron defensores, receptores, corredores y quarterbacks. De todo. A algunos para siempre, a otros temporalmente. Pero siguieron ganando y ganando. Bien por ellos.

Y bien por T.J. Yates, su nuevo héroe. Sí, todos sabíamos que el héroe de los Texans en su primera aventura de enero iba a ser este novato de quinta ronda que partía como suplente del suplente. Impresionante su final de partido en Cincinnati. Que hay que tener un par, hombre. No fue un drive ejemplar, porque si Pacman Jones no echa una manita (nunca mejor dicho), quién sabe qué habría pasado, pero resolver como lo hizo Yates un drive para llevarse el partido tiene mérito. No, no tanto como Tebow, por supuesto, pero también lo suyo.


Chris Johnson. La temporada de altibajos de Chris Johnson continúa. He sido muy generoso, porque más que altibajos habría que decir bajosbajosaltibajos. En otras palabras, que un 80% una puta mierda y un 20% de partidos acordes con su caché. Los dos anteriores a esta jornada, en particular, en los que había superado las 150 yardas de carrera. Pero esta volvió a las andadas. A las no andadas, mejor dicho, porque poco avanzó con el balón en sus manos. Dos yardejas por intento. Veintipico. Me da que este año no llega a las 2000 yardas. Cámbienle el apodo, por favor. Lo de CJ2K debe quedar en suspenso.

Todo sigue igual


Denver remonta, otra vez. Entre los méritos de Tebow esta jornada figuran haber limitado a los Bears a solo 10 puntos, haber convertido dos field goals de más de 50 yardas (uno de 59) y haber forzado y recuperado un decisivo fumble en la prórroga. Sí, otra vez el quarterback místico ha obrado el milagro. La defensa y equipos especiales de los Broncos apenas fueron importantes. Si acaso, hicieron bien su trabajo por el valor que en sus pechos infunde su führer (¿sabíais que en alemán "guía", en el sentido de guía turística, se dice führer? yo que creía que el término iba a estar tan desechado como caudillo).

El más difícil todavía, otra vez. Palmando por 10-0 a falta de poco más de dos minutos para el final, las plegarias de Tebow surtieron efecto. Porque todos sabemos que Dios existe y le preocupa el football. Le preocupa Tebow. Y decidió echarle unas cuantas manitas. Primero, confundiendo el entendimiento de Marion Barber (volveremos sobre él); luego, inspirando la pierna de Matt Prater; más tarde, guiando la mano de Elvis Dumervil; finalmente, reforzando la pata de Prater. Lo dicho, el más difícil todavía.

Como siempre, las huestes de Tebow triunfan. Es acojonante. Que le quiten lo bailao. A él y a los aficionados de los Broncos, que desde finales de los 90 no estaban así de entusiasmados con su equipo.

Por último, me permito recomendarles a los amantes del estilo Tebow que se vean el Army-Navy del pasado fin de semana. En el partido de football militar (que no universitario) se intentaron, ENTRE LOS DOS EQUIPOS, 9 pases. Se completaron 5. ¿Cuántos intentos de carrera? 116. Habéis leído bien, nueve pases y ciento dieciséis carreras.

Los Cowboys no meten el field goal que vale. La semana pasada, su propio entrenador lo dejó helado. El field goal de Bailey que valía no entró. Esta semana sucedió exactamente lo mismo: el field goal que no valía entró; el que valía, no. Una nueva página que añadir a la historia de field goals decisivos fallados por Dallas en los últimos segundos.

Green Bay e Indianapolis. Packers y Colts siguen en perfecta simetría. 13-0 y 0-13. Sus partidos fueron aburridos. Green Bay finiquitó en un par de cuartos su partido ante Oakland. Eso sí, los Packers arriesgaron más de la cuenta y los dioses del football (que diría Easterbrook) los castigaron con la lesión de Jennings y unos cuantos sustos a Rodgers. A ver qué hacen las tres próximas jornadas. Demasiado pronto para reservar jugadores, pero el primer aviso ya llegó esta jornada. Mientras el 16-0 sea posible, creo que seguirán peleando por él. Aunque una vez asegurado el número 1 en los playoffs, igual conviene moderar riesgos.

Del mismo modo, los Colts ya tienen casi asegurado el número 1 (del draft), por lo que quizá pueden empezar a jugar algo. No es que no ganen, es que ni siquiera van por delante en el marcador. Nunca. Desde la quinta jornada no saben lo que es ir ganando en un partido. Tremendo. Qué constancia en la ineptitud.

Lo mejor

Rob Gronkowski. Entre las importantes y numerosas virtudes del juego de pase de los Patriots (pasador, protectores y receptores cumplen con su trabajo de manera ejemplar) sus tight ends, Hernández y Fernández, siempre juegan un papel destacado. Fernández, también conocido como Rob Gronkowski, está haciendo una temporada histórica. Además de alguna mediática salida de tono (tampoco nada importante, pero en la puritana sociedad estadounidense hacerse una foto con una actriz porno supone un escándalo, aunque la susodicha asegure que las relaciones íntimas no existieron), Gronkowski ha sido protagonista por sus récords. Entre las múltiples tendencias de estos días que vivimos se encuentra la del boom del tight end receptor. Los tight ends están de moda, qué le vamos a hacer. Estos híbridos entre receptores, bloqueadores y protectores del pasador cada vez son más protagonistas. ¿Qué equipo presenta mejor registro de toda la NFL? Los Packers, los que más tight ends tienen en plantilla. ¿Qué otros equipos suelen alinear varios tight ends? Patriots, Texans y Saints. ¿Qué tal les va? Pues ya lo sabéis.

De entre todos los jugadores de esta posición tan de moda, destaca Rob Gronkowski. Ha batido el récord de recepciones para touchdown de un tight end en una temporada, y a lo grande. Gronkowski creía haber batido este récord la semana pasada, pero en la revisión del vídeo del partido se comprobó que el (no) pase que recibió de Brady no fue hacia adelante, sino hacia atrás, por lo que esa anotación no cuenta como jugada de pase sino como carrera. Gronkowski entonces bromeaba diciendo que era la primera carrera de su vida, por lo que llevaba un 100% de touchdowns. Esta semana, Gronkowski consiguió 160 (ciento sesenta) yardas de recepción y dos touchdowns. Una barbaridad. Jimmy Graham y él juegan en otra liga. En una liga en la que no está Jermichael Finley, por cierto.

¡Atrapadme si podéis pringaos!



Matt Prater. Dudé si incluir a este chico en esta sección, porque el mérito es realmente de Tim Tebow, pero digamos simplemente que Prater convirtió en momentos de máxima presión sendos field goals de más de 50 yardas que dieron el triunfo a su equipo.

Jason Pierre-Paul. ¿Qué les dan a los defensive linemen en los Giants? Madre mía, cómo crecen, en qué bestias se convierten. Tuck, Umenyiora y ahora este tipo. El animalito, en su segunda temporada como profesional y a la tierna edad de 22 años, aterroriza a los pasadores rivales, a los que ha capturado (que dicen algunos) en 12 ocasiones y media (2 a Tony Romo el pasado domingo). No solo funciona como pass rusher, sino que en equipos especiales también trabaja. Suyo fue el tapón al intento de field goal de Dan Bailey con el que Dallas podría haber empatado el partido.


(Jason Garrett, lo de icing the kicker se hace así)

Lo regulero

La defensa de los Bears. La defensa de Chicago ha concedido diez puntos en cada uno de los dos últimos partidos. Veinte en el anterior. Todos han acabado en derrota. Debe de ser frustrante, porque en los estándares en los que se mueve la actual NFL, tener que anotar un par de touchdowns para ganar un partido es un lujo. Algo que un ataque liderado por Caleb Hanie y Marion Barber es incapaz de aprovechar. Ya he leído en algún sitio comparaciones entre la impresdindibilidad de Jay Cutler y la de Peyton Manning. Si los Bears no ganan un partido de aquí a fin de temporada, podría tener cierto sentido.

Tony Romo. 4 touchdowns de pase, ninguna intercepción y el mayor passer rating conseguido por un quarterback de un equipo perdedor con tales registros desde 1960. Ese es el balance de Tony Romo. Claro que esos números no reflejan que en su último drive Romo es incapaz de dar un pase en condiciones a un desmarcado Miles Austin, que habría dado una posición de campo mucho más asequible para chutar el field goal del empate. Dicho esto, tampoco podemos reprochar nada a Romo cuando el héroe de la semana sitúa a su kicker a 59 yardas de los postes, ¿no? Romo "dejó" al kicker 9 yardas más cerca que Tebow. En cualquier caso, la culpa de la derrota no es principalmente de Romo. Su defensa concedió 510 yardas y 37 puntos, y así es complicado. Los quarterbacks no ganan ni pierden solos, salvo Tim Tebow (que siempre gana).

Lo peor

Tampa Bay Buccaneers. ¿Sabéis cuál era el récord de puntos anotados por los Jaguars esta temporada? 20, ante los Bengals. Esta semana, Jacksonville anotó más del doble. 41. Tan magno suceso fue fruto de un esfuerzo coral por parte de los Buccaneers. Todos la cagaron. El ataque cometió la nada desdeñable cifra de 7 pérdidas de balón. 4 fumbles perdidos y 3 intercepciones. La defensa permitió 325 yardas a un equipo que promedia 260. Séptima derrota consecutiva de los Buccaneers.

Marion Barber. Si los Bears no consiguen finalmente plaza en la postemporada, se van a acordar del partido de Denver. La derrota no es responsabilidad exclusiva de un solo jugador, pero Barber cometió dos errores imperdonables para un jugador profesional, que dejan en mera anécdota su hasta entonces buen partido. Qué dos fallos. Sobre todo el primero. Con menos de un minuto para terminar el partido y su equipo venciendo por 3 puntos de diferencia, los Bears encomendaron el balón a Marion Barber, que incapaz de conseguir las yardas necesarias para alcanzar el primer down se salió del campo. Eso hizo que se parase el reloj, regalando a Denver 30 segunditos. Absolutamente imperdonable en un jugador profesional. Imperdonable. Tírate al suelo, hostias.

En la prórroga, Barber cometió un nuevo error decisivo con el fumble que cometió cuando su equipo ya estaba en field goal range. Es una cagada, sí. Un cagadón para un running back. Pero entra dentro de lo comprensible. Lo anterior, ni siquiera. Vaya día.

Carson Palmer. La arriesgada apuesta de los Raiders al corto plazo empieza a suscitar serias dudas. El precio que pagaron por Palmer fue muy alto. El rendimiento de Palmer, durante un par de jornadas, también. Pero durante el resto de partidos, entre ellos los dos últimos, ha sido un fiasco. Ante una de las peores defensas contra el pase de la NFL, la ineptitud de Palmer fue total. Los errores de sus receptores (Heyward-Bey, fundamentalmente) tampoco ayudaron, pero cuando un quarterback lanza 4 intercepciones en un partido no es solo culpa del receptor. Qué poco me convence este jugador. No me convencía en los Bengals y muy caro me pareció el precio que pagaron los Raiders por él. Mira que suelo equivocarme en mis impresiones, pero hasta ahora Carson Palmer no hace más que confirmar mi baja estima hacia él.

Christian Ponder. ¿No es un poco Favrista? Por su irregularidad, digo. Capaz de lo mejor y de lo peor, esta semana Ponder provocó cuatro pérdidas de balón en menos de medio partido. También lanzó dos pases de touchdown antes de abandonar el campo lesionado. Mala jornada para el novato de los Vikings.

Cómo está la clasificación para playoffs y cómo creo que quedará

Tres partidos solamente para el fin de la temporada regular. El próximo finde, Nochebuena y Año Nuevo.

Así llegamos en la NFC:


Y así creo que quedamos:

1.- Green Bay Packers. Lo tienen hecho. Pero hasta que pierdan, seguirán luchando por algo. Algo histórico.

2.- New Orleans Saints. Tras la derrota de San Francisco en Arizona, puede que el segundo de la NFC sea el segundo mejor de la conferencia.

3.- San Francisco 49ers. Dudas, dudas. Céntrense, que si no harán la del novato que llega a playoffs y es aplastado por un Baltimore de la vida (quien dice Baltimore dice Chicago).

4.- New York Giants. ¡Hahahahaha! (léase con risa maléfica) Dense por jodidos, seguidores de los Giants. Cada vez que apuesto por un equipo como ganador de esta división, palma.

5.- Atlanta Falcons. Equipo que no convence en absoluto, pero al que no me gustaría encontrarme en enero.

6.- Chicago Bears. Nada me convence esta apuesta, pero de los dos partidos que le quedan a Chicago entiendo que dos se los llevan (Seattle y Minnesota).

Así está la Americana:


Y así creo que termina:

1.- Houston Texans. Eufóricos y enrachados. Y con calendario asequible.

2.- New England Patriots. Fin de ciclo. Qué revitalizante resultó escuchar esa expresión para ese equipo. Creo que no es el único al que le sienta bien.

3.- Baltimore Ravens. San Diego es su último obstáculo hasta el campeonato de la AFC Norte. Pero no será fácil. Es diciembre. Son los Chargers.

4.- Denver Broncos. Van primeros, tienen el calendario más sencillo y a Dios de su parte. Ah, y bronco en español es potro. También tienen mucha potra.

5.- Pittsburgh Steelers. Que cuiden a Big Ben porque un día se rompe.

6.- New York Jets. Cogen la forma en el momento justo.

* * *

Yo te quiero Estudiantes, aunque no ganes ni a las canicas...

lunes, 12 de diciembre de 2011

Y a los Madriles leré...

...con sus millones leré
nos los pasamos leré
por los cojones leré



Gracias, Estu.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Ah, los tiempos pasados. Cómo los añoramos. Entonces sí que se hacían las cosas en condiciones. No como ahora. Entonces, la gente se ganaba el pan esforzadamente, con el sudor de su frente. Las nuevas generaciones se están echando a perder. Ahora lo dan todo hecho. Ah, si los jóvenes de ahora viviesen las condiciones que nosotros sufrimos en su momento. Aquello sí que era trabajar. Los jóvenes de ahora se quejan de vicio. Qué bien lo explican los Monty Python.


Sí, según envejecemos nos entran las añoranzas de los tiempos pasados. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Aunque no es una película que me haya gustado mucho, en Midnight in Paris reflejan muy bien esta idea tan frecuente en el ser humano: la de idealizar el pasado y rechazar el presente. Michael Sheen, que interpreta a un pedante y odioso intelectualoide, explica con mucha claridad la idea a Owen Wilson: vive anclado en el pasado, lo idealiza, suprime toda connotación negativa y potencia las positivas. No nos acordamos de lo malo, nuestra memoria solo retiene lo bueno. Quien vive hoy desea vivir ayer; mientras quien vive ayer quiere vivir antes de ayer. Y así sucesivamente.

¿A qué viene todo esto?

Esto viene a una discusión, en la que cometí alguna infracción por unsportsmanlike conduct, que mantenía con Mariano Tovar en su entrada de Zona Roja del jueves. Quizá también hubo rudeza innecesaria por mi parte. Lo siguiente trata un tema conexo con el de esa entrada, pero ninguna de las cuestiones que trato aquí se las atribuyo a ese autor, que puede o no estar de acuerdo con la visión nostálgica de la NFL. Por si acaso, lo aclaro.

Ayer.



Algunos añoran tiempos pasados en el fútbol americano. Desde jugadores a analistas, escuchamos lamentaciones por el derrotero amariconado que parece estar tomando la NFL. Alguno ha propuesto añadir una F al acrónimo: NFFL. National Flag Football League. El legislador se está cargando la esencia del fútbol americano. Esto es un puto circo. Cualquier día prohíben el contacto.

Ah, qué tiempos, aquellos del run to daylight. Correr hasta ver la luz. Si Lombardi levantase la cabeza, aparte de darse una buena hostia contra la tapia, no reconocería este como su deporte. Aquel sí que era un deporte de hombres. Un deporte no de contacto, sino de colisión. Power football. Aplastar al contrario.

Lo de ahora se ha convertido en un circo. Ver a estos Packers 12-0, y con un anillo, sin apenas juego de carrera. Qué perversión: es la carrera la que debe "establecerse", en primer lugar, para luego recurrir al pase. No al revés. Qué es eso de que el pase primero, para luego recurrir a la carrera. Cómo puede ir un equipo 12-0, habiendo permitido tantas yardas al rival. Tanto ellos como los Patriots llevan ritmo de encajar más yardas de pase que las que Dan Marino consiguió en 1984. ¡Y ganan! Joder, si es que hay tres tipos que pueden batir el récord de Marino.

Qué tiempos aquellos, ¿verdad? Tiempos en los que el objetivo era cazar al quarterback, en los que se podía cazar al quarterback y este asumía que ser golpeado formaba parte de su sueldo. Tiempos en los que el receptor sabía que la recepción le iba a costar una fuerte contusión. Ah, esos Raiders de los setenta, que acosaban al atacante, esos sí que eran hombres. Aquellos partidos sí podían recibir la consideración de batallas. Sus contendientes eran héroes que abandonaban el estadio con el uniforme embarrado y el cuerpo magullado.

Lo de ahora se parece tanto al fútbol americano como lo que hacen los Harlem Globetrotters al baloncesto.

¿Por qué hemos cambiado tanto? En primer lugar debemos cuestionarnos si hemos cambiado tanto. Creo que sí que hemos cambiado, aunque no tanto como parece. Es cierto que se puede triunfar sin correr. El viejo refrán de que en playoffs es capital imponer la carrera resulta cuestionable. El ataque de Green Bay no triunfó la temporada pasada por su solidez terrestre. Sin embargo, el papel de James Starks en enero fue muy importante para conseguir el anillo. Mendenhall también lo fue en los Steelers. Pierre Thomas lo fue en los Saints de 2009. No son los tiempos en los que un Terrell Davis te gana un anillo, pero la carrera sigue resultando muy útil.

¿Y la defensa? ¿Ha desaparecido? ¿Ha decaído su importancia? Yo no lo creo. Sinceramente. Ni siquera hoy. Tres de los cuatro equipos que dominan la AFC lideran la NFL en defensa. Texans, Steelers y Ravens basan gran parte de su éxito en su solidez defensiva. Los Packers fueron la temporada pasada el equipo que menos puntos permitió en la NFC. En la Super Bowl, su defensa forzó dos pérdidas de balón; ninguna la defensa de los Steelers. Los Jets de Mark Sanchez (de Mark Sanchez) han llegado en dos temporadas consecutivas a la final de conferencia. ¿Hace falta recordar cómo están ganando los Broncos? La defensa no ha dejado de ser importante. La brillantez defensiva no ha dejado de ser una fórmula para llegar al éxito. Los Giants que sorprendieron a los imperfectos Patriots dejaron a esta superpotencia ofensiva en 14 puntos, dos anotaciones en 60 minutos. Solo dos anotaciones. Los brillantes Saints de Drew Brees consigen el anillo gracias a dos jugadas defensivas providenciales: una intercepción en la final de conferencia y un pick-six en la Super Bowl. Sin defensa nadie ha ganado. Ganar es ganar en enero.

¿Que cada vez un defensor puede hacer menos cosas para parar al atacante? De eso no cabe duda. Es una tendencia que viene produciéndose en la NFL desde hace muchos años. Hay que preguntarse por qué.

Por qué han cambiado las cosas. Ahí entramos al tema Roger Goodell. Un tipo que no es santo de mi devoción. Creo que las críticas que hacía sobre él hace un año siguen vigentes hoy. Este pavo sanciona al personal sin ton ni son, sin atenerse a unas normas claras de qué conductas resultan sancionables ni qué consecuencias debe acarrear cada infracción. Esto es así. La arbitrariedad sigue instaurada en la NFL.

Pero no creo que quiera cargarse el deporte, o modificarlo de tal modo que no lo reconozca ni la madre que lo parió, convertirlo en un circo aéreo, ni creo que desee terminar con las defensas. Obviamente la NFL es un negocio, que vive del espectáculo. No podemos engañarnos, uno de los objetivos de Goodell será proteger ese espectáculo. Y al público le resulta más digerible un partido de muchos puntos que un LSU-Alabama que termina 9-6. Pero no creo que Goodell quiera "cargarse las defensas". No creo que ese sea el objetivo de las tan criticadas recientes reformas normativas. Aunque sí lo fue la reforma de 1978. Si veis el vídeo colgado YouTube en el que se explican estos importantes cambios, la descripción del que cuelga el vídeo es "the abomination 1978 rule changes that ruined football forever. They had to go and sabotage a thing of beauty for the sake of hype and ratings". Es decir, los abominables cambios de normas de 1978 que arruinaron el fútbol americano para siempre. Tenían que hacerlo y sabotear una preciosidad para aumentar la expectación y las audiencias. Tal y como describían en Midnight in Paris.

Creo, más bien, el propósito principal de estas recientes reformas es la mera apariencia. El postureo. El populismo. Fingir que preocupa la salud de los jugadores. En Estados Unidos están bastante sensibilizados con el tema de las secuelas que deja el fútbol americano. Las conmociones cerebrales preocupan. Easterbrook, semana a semana, da la vara con las concussions. Peter King analizaba esta semana los efectos a largo plazo del football profesional, estudiando el caso de los Bengals de 1986. El principal motivo para vetar la temporada regular de dieciocho partidos es el riesgo para la salud del jugador. Hay una preocupación por el tema. O por lo menos, se dice que existe en medios de gran difusión.

Goodell no puede quedarse de brazos cruzados. Si no, lo crucifican. Todas las reformas reglamentarias suelen venir provocadas por casos llamativos. Son una reacción a casos mediáticos. En los comentarios al artículo de Zona Roja se citaba la defensa de los Patriots a los Colts de Manning en la segunda derrota de Indianápolis en Foxboro en playoffs como detonante de la sensibilidad con el pass interference. La grave lesión de Brady ante los Chiefs en 2008 trajo consigo una ilegalización de los placajes como los que destrozaron su rodilla. Creo que las imágenes de Austin Collie, inconsciente tras un par de duros placajes la temporada pasada, contribuyeron a la implantación esta temporada de la penalización por golpeo violento a un receptor indefenso. Las conmociones sufridas por varios jugadores notables la temporada pasada han contribuido a la implantación de un protocolo para este tipo de situaciones esta temporada.

¿Por qué ahora? Además de los casos que hacen saltar la liebre, citados en el párrafo anterior, creo que, igual que han evolucionado las estrategias ofensivas, cada vez más indefendibles, han evolucionado las técnicas de placaje, cada vez más devastadoras. Creo que la evolución física en el deporte es un hecho. En algunos deportes resulta más fácilmente mensurable, como en el atletismo: los récords van cayendo año a año, cada vez se corre más rápido, cada vez se salta más alto y más lejos. En otros deportes no es tan sencilla la comparación. Pero la preparación física evoluciona, y creo que también la capacidad de hacer daño. Por ejemplo, el casco se concibe como instrumento de protección, pero hoy se emplea como arma de ataque. Ahí tenéis a James Harrison. Por eso hoy son necesarias algunas medidas que ayer no lo eran.

Además, hoy se ve todo. La evolución tecnológica no ha ayudado al defensor. Antes se televisaban menos partidos y se captaban menos acciones. Hoy somos testigos de todo lo que sucede en el campo. Antes, no. Decía Gentile que hoy no podría repetir el marcaje que hizo a Maradona en el Mundial de 1982. Claro que no. Hoy te ven. Los medios para perseguir el delito son más avanzados. Eso creo que también influye. La tecnología ha acabado con la impunidad de los que pegan.

No, no creo que sea intención de Goodell que la NFL se convierta en un circo aéreo ni hacer la vida imposible a las defensas. Su principal propósito es proteger su reputación y su trabajo. Y que para ello necesita hacer ver que le preocupa la salud del jugador, sea esta una preocupación real o no. Evidentemente, los perjudicados por las reformas son los jugadores que salen al campo a pegar. Los defensores.

Cada cual es libre de elegir el estilo de partido que más le place. Faltaría más. A unos les gustará más un estilo old school tipo Baltimore Ravens o New York Jets, donde la defensa y la carrera sostienen al equipo; a otros les gustará más un estilo más "circense" en el que la defensa es menos importante, como el de los Packers de esta temporada o el de los Patriots; otros preferirán fórmulas más equilibradas, como la de los Steelers, donde tanto ataque como defensa tienen un peso muy relevante en el juego. Para gustos, los colores.

Pero creo que la evolución del juego no obedece principalmente a cambios reglamentarios ni a un empeoramiento del nivel arbitral. Por lo menos, no a cambios recientes. Creo que se debe, más bien, a la aparición de pasadores prodigiosos y receptores letales, y a su aprovechamiento por entrenadores que apuestan por una fórmula más arriesgada. Se suele decir que de los posibles tres resultados de un pase, dos son malos (incompleto o intercepción), y que en una carrera el riesgo es menor. Pero la rentabilidad conseguida si el resultado del pase es bueno es mucho mayor. Por eso no es extraño que algunos equipos, que cuentan con los ingredientes adecuados, hayan perfeccionado su ataque hasta convertirlo en una fórmula casi imparable para los rivales. ¿Sería tan imparable si el quarterback no fuese tan intocable o si las pass interferences no se señalasen con tanta alegría? Personalmente, creo que sí. Lo creo, no lo sé. El deporte-ficción no es lo mío. Creo que sigue ganando quien juega mejor.

¿Se juega como antes? No. El juego evoluciona. Todos los deportes lo hacen. A algunos les gustará más el estilo anterior, a otros el actual. De lo que no tengo duda, es de que cualquier tiempo pasado fue anterior. ¿Mejor? Eso depende de la opinión de cada uno.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Unas cuantas reflexiones pospuente

Vuelta de puente a la dura realidad. Bueno, que no es para tanto. Tampoco tan dura. He pasado estos días en varios pueblecillos situados las orillas del Rin (Wiesbaden, Eltville, Rüdesheim, Mainz --mejor dicho, Maguncia-- y Heidelberg --este, a las orillas del Neckar--). Todos ellos, destinos muy recomendables, sobre todo si tenéis colegas que os acojan en sus casas. Así pasé el puente, de Weihnachtsmarkt en Weihnachtsmarkt, entre Wurst, Kartoffel y Glühwein. Uf, esto me está quedando más incomprensible (aún) de lo habitual. Como supongo que esto interesa entre poco y nada al lector, me centro en la NFL. Creía que no iba a poder seguir casi nada de esta jornada, aunque he visto bastante. El final de los partidos de la primera sesión del domingo y la segunda parte de los de la segunda. Que los chiringuitos cierren a las 9 en Alemania (y que tu morada tenga Internet) ayudan. También he visto, en diferido y formato condensado, el Sunday y Monday Night.

It's a long way back (to Germany).



Sin más dilación, a continuación una serie de reflexiones más o menos desordenadas sobre lo recién sucedido en la NFL.

El ataque de Denver, esta vez sí, fue el principal culpable de la victoria de los Broncos ante los todopoderosos Minnesota Vikings. Por primera vez en la era Tebow, el ataque cavernícola de los Broncos se convierte en el principal protagonista de la victoria de Denver. Cavernícola, sí, pero efectivo. No cabe duda. A pesar de producir bastantes menos yardas que su rival (esta semana, más de 150 yardas menos), el ataque de los Broncos tiene una virtud muy importante: no comete pérdidas de balón. Esto tiene una importancia capital en la NFL. Sobre esta base, los Jets de Mark Sanchez consiguieron llegar a sendas finales de conferencia las dos últimas temporadas. Podemos disertar todo lo que queráis sobre el estilo high school de este ataque. Para mí, lo más relevante, es que no la caga. Los Broncos no dominaron la posesión en Minnesota: 22:09 de Denver por 37:51 de Minnesota. Creo que con esto se abandona la milonga de que con este tipo de ataque garantiza el descanso de la defensa. No es así. Pero lo importante es que responde cuando más se le necesita. En el último cuarto. Olé por ellos. Y en este partido, en otros momentos. Porque la defensa no estuvo tan inspirada como en otras ocasiones.

Y hay que decirlo: gran partido de Tim Tebow. Por primera vez, el quarterback filipino completó más del 50% de sus pases. Nuevamente, ninguno de sus pases fue interceptado. Ningún defensor intercepta un pase de Tebow desde hace cinco partidos. Su ratio de pases de touchdown por intercepciones (10 a 1) es incluso mejor que el de Aaron Rodgers. No lanzar intercepciones no es espectacular. Pero es una de las mayores virtudes que puede adornar a un quarterback. Citaba a Mark Sanchez. En cierto modo, estos Broncos se parecen a los Jets de la 2009-2010: un equipo que empieza regular y que, sobre la base de una defensa sólida, un juego de carrera potente y un quarterback novato (pero que no comete errores) consigue llegar a playoffs. Esos Jets llegaron a la final de la AFC y les dieron un buen susto a los Colts de Peyton Manning. Estos Broncos me recuerdan a aquellos Jets. Con más parafernalia y ruido mediático, pero un estilo algo similar. Dicho esto, ¿querría yo a Tebow para mi equipo? La respuesta, la misma que si me la hacéis sobre Mark Sanchez.

¿Llegarán tan lejos los Broncos como aquellos Jets? No lo creo, pero en estos momentos parecen los mejor situados para llevarse la AFC Oeste. Dicho esto, confieso que no me fío de ninguno de sus equipos para ganar la división. Los Raiders parecían los más consistentes, pero el batacazo de esta semana y el calendario que se les avecina siembran serias dudas. Probablemente los Broncos son los que llevan las de ganar, aunque tampoco me sorprendería que palmasen los cuatro partidos que quedan. Y ahí podría entrar San Diego si sigue como este lunes. Menudo lío.

En todo caso, lo que está sucediendo con Tebow es de película.


(por si alguien se lo había creído, el tráiler anterior es de coña)

Luces y sombras de los Packers. A ver si dejamos de hablar de temporada perfecta. Que un equipo gane todos sus partidos no quiere decir necesariamente que su juego sea perfecto. Solo significa que en cada uno de sus partidos suma más puntos que el contrario. Sin embargo, muchos interpretan el 12-0 de Green Bay como la dichosa temporada perfecta.

El domingo, defensa, ataque y equipos especiales de los Packers tuvieron algunos momentos brillantes y otros poco afortunados. Empiezo por la defensa. Muy de moda está defender a la defensa de los Packers. Y muchos de los defensores de esta defensa aportan argumentos que yo no comparto. Seamos claros: en líneas generales, la defensa de Green Bay estuvo regular tirando a mal en New Meadowlands. Especialmente, desde que Charles Woodson se lesionó. Los Packers no pueden permitirse la baja de Woodson. Sin él, esta defensa se convierte en un juguete. Sucedió en la Super Bowl y sucedió este domingo. Se dice que la defensa de los Packers se crece cuando más lo necesita el equipo. Se puede sostener tal afirmación con carácter general, pero no este domingo. Cuando más se necesitaba a la defensa, en el cuarto cuarto, con 8 puntos de ventaja, esta defensa fue incapaz de impedir que los Giants anotasen un touchdown y consiguiesen la conversión de dos puntos. Setenta yardas cabalgó el general Manning sobre las huestes queseras. Esta defensa es la penúltima de la NFL en yardas de pase concedidas. ¿Que se crece cerca de la goal line? No lo creo. En Cold, hard football facts utilizan un ratio para medir la "flexibilidad" de una defensa. Cuánto se dobla sin partirse. Bendability, en inglés. Ese ratio sirve para medir si es cierto que la defensa se crece cuanto más importa, cuando más aprieta el ataque rival. Indica cuántas yardas le cuesta al rival cada punto. Se calcula dividiendo el número de yardas recibidas por los puntos encajados. Cuanto mayor es el resultado, más yardas cuesta al rival conseguir un punto y más flexible es la defensa. La temporada pasada, Green Bay lideró esta clasificación. Por cada punto, el rival debía conseguir 20,61 yardas. Aquí tenéis la clasificación. Esta temporada, los cabrones de Cold, hard football facts han hecho su web de pago. Si quieres quality stats, hay que pagar. Que pague Rita. O su puta madre. Cualquiera me vale. Las yardas concedidas y los puntos recibidos por cada equipo los conocemos todos. Es información pública. En un Excel corriente y moliente uno puede hacer las cuentas en cinco minutillos. Estos son los resultados (las yardas por punto se indican en la última columna; los equipos se ordenan de más a menos flexible):


Las estadísticas dicen lo mismo que las sensaciones que uno puede tener al ver los partidos de Green Bay: que la defensa ha empeorado. Los Packers ya no son primeros. Es cierto que siguen entre ellos, pero han rebajado el coste del punto en dos yardas. Fijaos, la de los Patriots es una de las defensas más criticadas. Sin embargo, es la segunda más flexible de la NFL. Y, pese a ello, está en camino de batir el récord histórico de yardas de pase concedidas en una temporada. Los Packers también están a tiro de este récord. ¿Defense wins championships? Entre las dos defensas que más yardas de pase permiten (no ahora, sino en toda la historia) acumulan un balance de 21-3. De todos modos, como seguidor (ontológicamente pesimista) de los Packers esta defensa me preocupa.

Seguimos. Luces y sombras en el ataque. Las sombras, la deficiente protección del quarterback por parte de la línea, la intercepción a Rodgers y los drops de algunos receptores. Es extraño que Rodgers cometa un error como el del segundo cuarto, en el que lanza una intercepción cerca de la propia goal line. También es extraño que jugadores como Jermichael Finley o (especialmente) Greg Jennings sean incapaces de atrapar pases tan sencillos como los que dejaron caer este domingo. No tan extraño es que la inexperta y mermada línea ofensiva de Green Bay sea incapaz de proteger debidamente a Rodgers. Sin embargo, estos errores se vieron superados, con creces, por los aciertos. El partido de Rodgers fue excelente. Pese a la intercepción. Su último drive, épico. En cuanto a los receptores, aunque dejaron caer más balones de los debidos, también atraparon otros muy complicados y decisivos. Donald Driver y Jordy Nelson estuvieron inmensos en varias recepciones pegadas a la línea de banda. Incluso Finley y Jennings aportaron en el decisivo drive final de 58 segundos. Espectacular.


Por último, en cuanto a equipos especiales, Mason Crosby falló un field goal que debería haber transformado al terminar el segundo cuarto (sombras) pero acertó en el decisivo que dio el partido a Green Bay (luces).

No, los Packers no son un equipo perfecto. Sin embargo, hasta ahora, han sido mejores que todos sus rivales. También el domingo.

NFC LEast, AFC Worst. Dos divisiones que no están dando la talla. La NFC Este es una de las más mediáticas de la NFL. Aglutina, probablemente, el mayor mercado de la NFL: el del mayor equipo de la mayor ciudad (NY Giants), el del equipo con más seguidores de los Estados Unidos (los Cowboys), el de otro de los equipos con mayor solera (los Redskins) y el del estrellado dream team (los Eagles). La sobredosis mediática no se traduce en buenos resultados. Todos los equipos de la NFC Este palmaron esta jornada. Algunos jugaban frente a rivales poderosos (Giants y Redskins), pero los otros dos frente a equipos flojos de la otrora NFC Worst. El resultado, el mismo: derrota. Va siendo hora de que quitemos el sambenito de NFC Worst a la NFC Oeste e ideemos algún mote despectivo para el Este. NFC LEast me parece bastante adecuado.

Sobre la AFC Oeste resulta más complicado hablar, porque los Broncos vienen haciendo méritos para que no los incluyamos en el pelotón de los menos malos sino en el de los buenos. En cualquier caso, la AFC Oeste goza del dudoso mérito de ser la única división de la NFL en la que todos sus equipos han recibido más puntos de los que han anotado. Tal y como van las cosas, me parece que con 9 victorias se puede ser campeón de división.


Si los power rankings miden el estado de forma, los Saints deben ser los líderes. Multitud de páginas web publican sus particulares power rankings. ¿Qué coño miden estos rankings? No lo sé. Preguntádselo a sus autores. Desde NFL.com, pasando por Sports Illustrated y ESPN.com, hasta Zona Roja, tenemos power rankings. Supongo que intentan medir el estado de forma de cada franquicia e ir un poco más allá del mero balance general de victorias-derrotas. Sin embargo, desde el inicio de la temporada, los Packers lideran todos y cada uno de los power rankings. Claro, porque comenzaron como campeones y no han perdido un partido desde entonces. Es un motivo. Pero si esos rankings pretender medir qué equipo está mejor ahora mismo, el liderato debe corresponder a los Saints.

Las discusiones sobre power rankings me recuerdan un poco a las de college football, aunque en este caso la discusión es inocua (en college football es esencial, determina quién se juega el título, y aprovecho para decir que no me mola que volvamos a ver un LSU-Alabama en el partido por el título nacional; tercera edición del SEC title game). Y aplicando la misma lógica que se usa en esas discusiones universiarias, creo que los Saints merecen todos los honores en cuanto a power. Este equipo lleva cuatro victorias consecutivas, contra rivales complicados y mostrando cada vez mayor superioridad. Sobre todo si comparamos cómo ganaron ellos a los rivales comunes de los Packers el último mes: Bucs, Giants y Lions. Los Packers lo pasaron mal ante los Giants y regular ante los Bucs. Es verdad que vencieron con cierta comodidad a Detroit, aunque la primera parte estuvo muy igualada. Contra esos mismos rivales, los Saints vencieron con mucha solvencia. Comparemos cómo ganaron los Saints a los Giants y cómo lo hicieron los Packers. Brees y sus colegas de ataque están alcanzando el nivel de aniquilación absoluta del rival. Además, la defensa de los Saints cada vez es menos endeble. En el último mes, nadie ha jugado tan bien como ellos.


Por fin vimos a los Chargers que esperábamos. Probablemente, demasiado tarde. Pero lo que se vio el lunes en Jacksonville es precisamente lo que creíamos que íbamos a ver cuando jugase San Diego. Un ataque explosivo, que revienta al rival a base de bombas precisas de Philip Rivers y con un muy buen juego de carrera con el combo Mathews-Tolbert. La defensa, además, salvo en un par de drives en el segundo cuarto, desquició al ataque de los Jaguars. Lo sé, desquiciar al ataque de los Jaguars no tiene mucho mérito, pero aplastar a su defensa sí. Porque aunque tenga poco reconocimiento, la defensa de Jacksonville es de las mejores de la NFL. La 5.ª, en estos momentos. No voy a discutir el despido de Jack del Rio, que en su larga etapa en la franquicia del norte de Florida ha hecho deméritos más que suficientes para conseguir la destitución. Pero creo que es justo reconocer que la defensa que construyó este año ha funcionado bastante bien (el ataque es otro cantar). Nadie ha hecho tantos puntos a los Jaguars como los Chargers esta jornada. Desde la quinta jornada Jacksonville no recibía más de 30 puntos. Recordemos de qué manera tan apestosa ganaron a los Ravens. Como dirían en los iuesei, give some credit to the Chargers.

El problema es que a buenas horas, Philip Rivers. Quedan cuatro partidos y San Diego está a dos partidos de Broncos y Raiders. Jodidérrima está la cosa. Jugando así, pueden ganarlos todos, aunque el calendario está complicado (sobre todo ante Baltimore). Sus rivales divisionales no ofrecen mucha seguridad, por lo que bien podrían palmar lo que les queda. Sí, es casi imposible. Pero remember 2008. A falta de cuatro partidos, a cuatro partidos de los Broncos estaban. Y terminaron ganando su división.


¿Nadie quiere una wild card? La sexta plaza de ambas conferencias va a estar muy reñida. Porque parece que nadie la quiere. En la NFC, puede que hasta la quinta recaiga en el menos malo.

Comenzamos por la AFC. La quinta plaza parece claramente destinada al perdedor de la batalla entre Steelers y Ravens por el liderato de la AFC Norte. Eso está claro. Ambos han hecho méritos para jugar en enero. ¿Algún no-campeón de división más lo merece? Uf, complicado. Ahora mismo hay cuatro equipos con un balance de 7-5. Cinco equipos si contamos a Denver, líder actual de la AFC Oeste, que se clasificaría directamente como campeón de división. En cabeza de los equipos con siete victorias está Cincinnati, que ha perdido todos los partidos que ha jugado frente a rivales de verdad. Persiguen a los Bengals, por este orden, Titans (qué poco me fío de ellos, pese a que Chris Johnson está espabilando), Raiders (véase la exhibición ofrecida en Miami este domingo) y Jets (los que mejor vienen jugando, sin estar aún al nivel que se espera de ellos). ¿Quién da menos?

En la NFC la situación es aún peor. Me refiero a que peor están jugando los contendientes por la plaza de wild card. Por ella pugnan el perdedor del duelo Cowboys-Giants por la NFC Este, Bears, Falcons y Lions. Todos estos equipos han palmado esta jornada. Y salvo los Giants, causando una impresión muy mala. Los Bears tienen un serio problema en ataque. Hanie no está rindiendo mal. Está muy mal. Sin pase y con Forté lesionado, complicado panorama. Anotando 3 puntos es imposible ganar. Atlanta, tras su derrota en Houston, casi dice adiós a toda esperanza de ganar la NFC Sur. El plan de la offseason parece un fiasco. Se pretendía construir un ataque explosivo que no lo está siendo. Julio Jones, el jugador por el que han tirado la casa por la ventana, alterna actuaciones estelares con partidos decepcionantes como el de Houston, en el que deja caer balones que un jugador con sus galones tiene que atrapar. Los Lions siguen en pleno proceso de desquiciamiento hasta el infinito. Rabia e ira mal encauzadas. Finalmente, ninguno de los contendientes por el Este tiene mucho por qué presumir. Los Cowboys, líderes, han palmado ante los temibles Cardinals. Los Giants dieron un buen susto a los invictos Packers, sí, pero cuando la derrota es la cuarta consecutiva, creo que hay poco por lo que sacar pecho. Lo dicho, ¿quién da menos?


MNF no es "Monday Night Football"; es "Mierda Night Football". El Monday Night era hace años el partido de la semana por excelencia. En sus orígenes, fue uno de los catalizadores de la popularidad del fútbol americano en Estados Unidos. Todo un fenómeno digno de estudio. Pero desde que la ESPN ha adquirido sus derechos, en 2006, el producto va en decadencia. El partido de la jornada de verdad es el Sunday Night. Tanto es así, que la NBC tiene derecho a cambiar de elección durante las últimas semanas de temporada regular si le interesa más dar otro de los partidos de las primeras dos sesiones del domingo que el elegido inicialmente (la Fox y la CBS, titulares de los derechos de estos partidos, pueden proteger cinco de sus partidos, decisión que deben tomar en octubre). Sobre la base de esta posibilidad, la NBC ya ha cambiado más de un Sunday Night esta temporada. Con el Monday Night, la ESPN no tiene esta posibilidad (que, obviamente, cuesta dinero). Lo que sí podía haber hecho la ESPN es elegir mejor antes de empezar la temporada. El lunes que viene asistiremos a un interesantísimo Seahawks-Rams. Qué gran elección, ESPN. Después del espectáculo que dieron estos equipos en sus duelos de la temporada pasada, como para no seleccionar este partido. Ahí no termina todo. A los Jaguars (sin todos mis respetos) los han retransmitido en dos ocasiones. Brillante elección. Casi siempre, Monday Night es sinónimo de falta de emoción. Este lunes, el partido duró dos cuartos. No está mal, visto lo visto en otros partidos. Ni los desmesurados elogios de Jon Gruden lo pueden remediar.

Mi gafe volvió a actuar: Dallas palma en Arizona. No fallo. Semana a semana, cada vez que apuesto por un equipo para llevarse la NFC Este, palma. Oye, que ya avisé la semana pasada cuando aposté por los Chicos Vaca. Lo siento por sus seguidores (tampoco mucho, para qué engañarnos). Esta semana daré una tregua y no apostaré por nadie. Supongo que sería mi apuesta la que nubló el entendimiento de Jason Garrett cuando pidió tiempo muerto justo antes de que su kicker ejecutase el field goal que les daría la victoria. La patada inicial, invalidada por el timepo muerto de Garrett, entró; la siguiente, no entró. Nota a Jason Garrett: icing the kicker - you're doing it wrong.

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Por si alguien no se había dado cuenta, aviso: la penúltima jornada de temporada regular se jugará casi íntegramente en sábado. Antes de que digáis "de puta madre, veo la NFL y luego salgo", debéis saber que ese sábado es el 24 de diciembre. Día de Nochebuena. Para muchos, un día en el que disfrutar de la familia y en el que la tele está totalmente proscrita. De los partidos de la primera sesión, de 7 a 10.15, igual se puede ver algo, pero de los de la segunda, jodido.