Sigo el mismo orden que el año pasado. Tras la NFC Norte, toca la Oeste. La división más denostada de la NFL, la que año a año bate récords negativos. No diga NFC West, diga NFC Worst. Ninguna otra división está más barata. Incluso con récord negativo es posible ser campeón. Sí, todos se ríen de la NFC Oeste, todos la abominan, y muchos cuestionan la justicia de que uno de los equipos de esta división deba tener derecho a disputar los playoffs.
Sin embargo, cuando llegan los playoffs, la cosa cambia. Por curiosidad, he consultado qué división lleva más temporadas consecutivas cosechando al menos una victoria en postemporada. Sorpresa, sorpresa. Es la NFC Oeste. Desde la 2003-2004, cuando los Seahawks cayeron en la ronda de wild card y los Rams en la divisional (el primer partido que jugaban), siempre un equipo de la NFC Worst gana por lo menos un partido de playoffs. Van ya 7 postemporadas consecutivas con triunfos de la NFC Oeste. Para que os hagáis una idea de lo complicado que resulta mantener una racha así, la siguiente división que lleva más temporadas consecutivas con victorias es la AFC Norte con 3. Es decir, menos de la mitad que la denostada NFC Oeste.
Así que ya sabéis, no os riáis mucho de la NFC Oeste ni celebréis que vuestros equipos se crucen con estos mindundis en playoffs, porque os podéis llevar un buen susto. Tanta burla estimula el factor nobody believes in us, un factor increíblemente poderoso cuando llega la postemporada en la NFL. Los Saints se las prometían muy felices al llegar a Seattle la temporada pasada, y les pasó lo que todos sabemos.
San Francisco 49ers
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Oeste, 12.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Cuando tuve conocimiento por primera vez de la existencia de un deporte llamado fútbol americano, los buenos de esta cosa tan curiosa eran un equipo con un nombre que molaba bastante: los San Francisco Fortinainers. Recuerdo ver trozos de partidos en la Televisión de Galicia, y cómo hablaban de un tal Joe Montana. Todo sonaba muy genuinamente americano. Los 49ers fueron el equipo dominante de la década de los 80 y de principios de los 90. Entre 1981 y 1994 consiguieron cinco Super Bowls. Durante nada menos que 16 temporadas consecutivas (de 1983 a 1998) consiguieron al menos 10 victorias en temporada regular. Sin embargo, antes y después de ese glorioso periodo, el rendimiento de los Niners es bastante mediocre. Este espectacular vídeo recoge sus mejores momentos, protagonizados por auténticos dioses de este deporte como Bill Walsh, Joe Montana, Jerry Rice o Steve Young.
Música. La bahía de San Francisco es otro de los territorios que ha visto nacer a excelentes grupos de rock. Tanto es así, que existe el concepto de San Francisco sound. De la zona proceden bandas como Grateful Dead, Jefferson Airplane o la Creedence Clearwater Revival. Cosa fina. Yo soy más de los Dead Kennedys. Esta canción (su letra) sintetiza el ideario político de cierta tendencia conservadora. Kill the poor. Plenamente vigente.
Qué se espera de ellos. Como casi siempre, a principios de temporada los 49ers generan esperanza entre sus aficionados. La plantilla tiene nombres: Vernon Davis, Patrick Willis, Frank Gore, Justin Smith, Braylon Edwards o Michael Crabtree. Pero claro, también los tenía la temporada pasada (salvo Edwards). También tenía una plantilla bastante superior, teóricamente, a la de sus rivales de división. Pero tenían a un pésimo entrenador, Mike Singletary, que hacía que el valor del conjunto fuese muy inferior a la suma individual de cada una de sus piezas. Para cambiar drásticamente este panorama llega el entrenador más cotizado de la offseason. El hombre por el que se peleaban franquicias de NFL y universidades, el head coach de moda: Jim Harbaugh. Al hermano del entrenador de los Ravens, que la temporada pasada entrenaba a la universidad de Stanford, le ofrecieron varios cheques en blanco y eligió el de San Francisco. Nuevo entrenador, ilusión renovada, altas expectativas (por lo menos, ganar su división).
Ataque. Sobre el papel, los Niners tienen una buena línea ofensiva, un corredor de elite, muy buenos receptores y un quarterback... Bueno, un quarterback discutido, pero creo que más por lo que "costó" (número 1 del draft) que por su rendimiento. Con lo anterior quiero decir que el ataque lo tiene prácticamente todo para funcionar. La temporada pasada no lo hizo: el ataque de San Francisco ocupó el 24.º lugar de la NFL en anotación, y un lamentable 29.º puesto en conversiones de tercer down. Aunque los ingredientes son buenos, hay que combinarlos adecuadamente.
Quarterback. No me disgusta Alex Smith. En absoluto. Me parece un buen jugador. No es una estrella, no debería haber sido un número 1 del draft, pero es un buen jugador. Creo que con confianza puede ser un quarterback más que válido para los Niners. Esto es simplemente una impresión personal en vista de lo sucedido en algunos partidos de la pasada temporada. Los números, sin embargo, no fueron buenos (tampoco desastrosos): 204/342 (59,6%), 2370 yardas, 14 pases de TD, 10 intercepciones, rating de 82,1. Esperando su oportunidad estará Colin Kaepernick, una segunda ronda alta del pasado draft y en el que muchos ven el futuro de la franquicia. Harbaugh sabe llevar a un quarterback (fue entrenador de esta posición en la NFL) y confío en que saque lo mejor de Smith y sepa ir formando a Kaepernick.
Receptores. La incorporación de Braylon Edwards hace que esta unidad pase de buena a muy buena. Edwards, cuando está centrado, es un gran receptor. Con calidad para ser el número 1 de una franquicia NFL. El tight end titular, Vernon Davis, es de los mejores de la NFL en la posición, y en particular en labores de recepción. Y para completar el trío de magníficos, Michael Crabtree, un jugador que todavía no ha rendido al nivel que se espera de él pero al que se le ven cualidades. Eso sí, su fama y expectativas creadas ya le han hecho acreedor de una "maldición". Se habla de la Crabtree curse. Dicen que es gafe. Mientras Mike Singletary fue entrenador de San Francisco, el balance es de 8-5 en partidos en los que Crabtree no estuvo y de 10-17 en los que sí jugó. Dejando gafes aparte, es un equipo de receptores de primera.
Línea ofensiva. El año pasado, bastante mal. Este pinta relativamente bien. Han fichado a un Pro Bowler, Jonathan Goodwin, para que su culo sea palpado por Alex Smith. Se supone que Gooodwin debe mejorar el nivel de la línea, que incluye a jóvenes jugadores de primeras rondas del draft que deberían haber progresado para la temporada que entra.
Backfield. Frank Gore es un corredor de primera categoría. Cuando está en forma, eso sí. Gore es un jugador delicado (algo que no resulta sorprendente en esta posición, por otra parte). Como segunda opción, Brian Westbrook, una estrella en declive que puede aportar como complemento. Anthony Dixon completa una unidad con talento, pero con dudas en cuanto a su forma física.
Defensa. Los Niners tienen una buena defensa, cuyo rendimiento la temporada pasada no pasó de correcto, pero que debería ser capaz de más. Excelente contra la carrera (los 49ers fueron sextos en yardas permitidas), debe mejorar contra el pase y, en particular, en el pass rush (presión al pasador). En principio, la mejor de la división.
Línea defensiva. Cuando una línea cuenta con un jugadorazo como Justin Smith, la solidez está asegurada. Es una obviedad, y lo repito mucho, pero tener a un tipo que acapara marcajes dobles y la atención de los bloqueadores rivales libera muchos espacios a sus compañeros. Los hace mejores. La línea de los Niners sufre la baja de Aubrayo Franklin, al que suplirá en el centro Isaac Sopoaga. El tercer integrante de la línea es el que suscita más dudas. Ray McDonald parece llevar ventaja.
Linebackers. La estrella de la defensa de San Francisco, y puede que el mejor jugador del equipo, es Patrick Willis. Con argumentos para considerarlo el mejor linebacker de la NFL, y eso es mucho decir. Una mala bestia. Casi siempre destaco jugadas ofensivas, y los highlights defensivos no son menos espectaculares. Este, que repasa la carrera de Patrick Willis, centrándose en la última temporada, es tremendo:
Secundaria. Los Niners contarán con una secundaria renovada, con nombres de garantía, que deberá mejorar bastante el rendimiento de la defensa al pase de la temporada pasada. Ya no cuentan con Nate Clements, su mejor cornerback la temporada pasada. Su sustituto será Carlos Rodgers, un jugador bastante solvente que procede de los Redskins. También incorporan al exvikingo Madieu Williams y al exBill Donte Whitner para las posiciones de safety.
Equipos especiales. San Francisco incorpora a su plantilla a uno de los héroes del último anillo de Green Bay: David Akers, kicker de los Eagles el año pasado. A Akers se le consideraba el mejor kicker de la NFL, hasta que en la pasada wild card round hizo lo que hizo.
Aparte de Akers, que a pesar de sus benditos fallos en wild card debería de seguir siendo uno de los pateadores más fiables de la NFL, los Niners cuentan con un buen punter, Andy Lee, y con un excelente retornador en Ted Ginn Jr.
Equipo técnico. La gran esperanza de la bahía. Esta temporada, el que genera ilusión es su head coach, Jim Harbaugh. Viene con las mejores referencias, aunque sin experiencia previa en ese cargo en la NFL. Tiene buena pinta, no seré yo quien lo contradiga.
Calendario. Todos los equipos de la NFC Oeste tienen calendarios teóricamente fáciles, ya que tienen la suerte de jugar seis veces entre ellos (dos con cada rival). Con todo, 49ers y Cardinals son los más afortunados, sobre todo los segundos. San Francisco tiene teóricamente el tercer calendario más fácil de la NFL. Comienzan con dos seguidos en casa, frente a Seahawks y Cowboys, y luego viajan a Cincinnati. Deberían ganar al menos dos de esos partidos, o incluso los tres. Acabarán la temporada con dos partidos divisionales fuera de casa, ante Seahawks y Rams, por lo que les conviene llegar con los deberes hechos o pueden pasarlo mal.
Pronóstico. Campeón de la NFC Oeste. Ningún equipo acumula tanto talento como ellos.
St. Louis Rams
Temporada pasada: 7-9. 2.º NFC Oeste. 9.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Los Rams son un equipo itinerante. Ahora están en St. Louis, antes estuvieron en Los Ángeles y en Anaheim, y quién sabe dónde estarán mañana. Los Rams cuentan con 3 títulos de campeón de la NFL, aunque por el que son más recordados es por el último. El único conseguido en la era Super Bowl, el único conseguido en St. Louis. Ya escribí en su momento que el cómo importa. No todos los anillos valen lo mismo. Todos los años, todas las competiciones coronan a su campeón. Siempre hay uno que queda primero, necesariamente. Pero la forma de llegar a ese fin no es siempre la misma. E importa, vaya si importa. No a todo el mundo, por supuesto. Para algunos, ese fin es lo único importante. Eso sí, cuando se recuerden sus carreras, lo único que quedará por el recuerdo serán los fríos números. Un título, o unos cuantos. Pero mejor ahorrarse los partidos que los llevaron a conseguirlo. Sí, pienso entre otros en el tipo al que se han vendido en una huida hacia adelante sin precedentes los aficionados del equipo-que-no-debe-ser-nombrados. Un prepotente mentiroso y cínico que, además, no dejará nada más que fríos números, estadísticas. También una puta mierda de juego, unos modales vomitivos y una filosofía barriobajera. Pero en nada habrá contribuido al juego. Los Rams estuvieron al otro lado. En el lado de los equipos memorables, los que dejan un espectáculo inolvidable, los que contribuyen a que un deporte sea digno de ver. The greatest show on turf. Y hasta ganaron.
Música. St. Louis es otro ilustrísimo lugar en el ámbito musical. Una de las cunas del jazz y del blues. Allí también nació un tal Chuck Berry.
Qué se espera de ellos. Los Rams aspiran a ganar su división. Hace un par de temporadas fueron el peor equipo de la NFL. La pasada, en la que poco se esperaba de ellos, a punto estuvieron de ganar su baratísima división. A un partido se quedaron de ello. Este año, en vista de la evolución, aspiran a ganar la NFC Oeste. Su joven quarterback cuenta con un año más de experiencia y con mejores receptores con los que asociarse. Aires optimistas se respiran por St. Louis.
Ataque. Aunque contaba con el importante apoyo de un juego de carrera potente (Steven Jackson es de los mejores running backs de la NFL), la temporada pasada Sam Bradford se vio bastante perjudicado por la ausencia de receptores fiables y por las graves lesiones de algunos de ellos. Esta temporada, los Rams refuerzan la unidad con novatos y un jugador contrastado como Mike Sims-Walker, por lo que el panorama mejora. Llega también Josh McDaniels como coordinador ofensivo, un tipo que mostró estar como una puta cabra en su puesto de head coach con los Broncos. Sin embargo, creo que en un perfil más bajo puede funcionar.
Quarterback. Sam Bradford disfrutó de un año de novato sin presiones e incluso con la condescendencia de crítica y público. Aunque dio muestras de calidad, sus números estuvieron entre los peores de la NFL (78,5 de passer rating) y a la hora de la verdad se le vio todavía muy verde. Decía antes que es cierto que estaba bastante desasistido por sus receptores, pero tampoco debemos olvidar que estos números mediocres (seamos generosos, era novato) los hizo poniendo en práctica un gameplan ofensivo muy conservador, que trataba de minimizar riesgos, y con el apoyo de un corredor potente. Sí, era un novato, pero el número 1 del draft de 2010. Y es cierto que dio muestras de mucha calidad. Pero esta temporada se le debe exigir más. Personalmente, y a pesar de la estopa que habéis leído, me gusta. No sé si es el mejor QB de la división hoy, pero es probable que a medio plazo lo sea.
Receptores. La unidad de receptores de la temporada pasada estaba entre las peores de la NFL. Se vio mermada por la grave lesión de su teórico número 1, Donnie Avery. Esta temporada debería estar listo. En su ausencia, Danny Amendola y Brandon Gibson rindieron a muy buen nivel. Con todo, la novedad más importante de la unidad es la incorporación de Mike Sims-Walker, el ex de los Jaguars cuya fama le precede y no sé si merece. Sims-Walker está entre la nobleza (aunque no elite) de los receptores de la NFL. No tengo claro si merece tal consideración por lo visto últimamente en Jacksonville. En St. Louis deberá mejorar su rendimiento en los Jaguars. Me parece clave para el éxito de los Rams. El tight end novato Lance Kendricks y, una vez recuperado de su lesión, Michael Hoomanawanui (reconozco que busqué mal escrito su nombre en Google, me salió el "quizá quisiste decir" e hice un copia-pega del nombre correcto para escribirlo aquí) serán también objetivos de Bradford en el juego de pase.
Línea ofensiva. Claramente necesitaba mejorar. Demasiados sacks permitidos, pocas yardas de carrera conseguidas. La línea de los Rams es muy joven, con todos sus jugadores por debajo de la treintena. Esta temporada incorpora novedades vía draft y agencia libre. El exFalcon Harvey Dahl es la principal incorporación de una línea que se espera que mejore, pero cuya (quizá) excesiva juventud también genera dudas.
Backfield. Steven Jackson es uno de los mejores corredores de la NFL. ¿Hasta qué punto? Es complicado medirlo, pero tengamos en cuenta que es un tipo que pasa de 1200 yardas con una línea desastrosa y un juego de pase más que mejorable. Es el corredor que más temporadas consecutivas lleva pasando de las 1000 yardas de carrera (seis) y eso que los Rams han jugado temporadas de auténtica mierda (hace un par de años, sin ir más lejos), siendo él la única referencia ofensiva. Como prueba de ello, Jackson es el corredor que acumula más intentos de carrera acumula contando las tres últimas temporadas. A él se unen los veteranos Cadillac Williams, que ha dejado los Bucs tras un par de buenas temporadas, y Jerious Norwood, que tras unas temporadas casi inactivo por lesión, deja Atlanta para jugar un rol que se supone secundario en St. Louis. Backfield potente, como veis.
Defensa. La defensa de los Rams presenta bastantes novedades esta temporada. A mí me sigue produciendo cierta sensación de fragilidad. Vamos, que no me parece ni mucho menos una garantía de solidez, pero luego ves sus estadísticas y tampoco es que la temporada pasada lo haya hecho tan mal (décimo segunda de la NFL en puntos permitidos). St. Louis incorpora nuevos jugadores en todas las líneas para jugar un papel importante en la defensa. Todavía me generan dudas, la verdad.
Línea defensiva. La presión al pasador es una de las fortalezas de la defensa de los Rams, aunque esto no se traduce en una buena defensa del pase. Gracias principalmente a Chris Long y a James Hall, estuvieron entre los mejores de la NFL en sacks. A ellos se une el novato de primera ronda Robert Quinn y Justin Bannan, fichaje procedente de los Texans. Buenos refuerzos para una línea que promete agobiar a los pasadores contrarios, pero que aún debe mejorar la defensa a la carrera.
Linebackers. El mejor jugador de la defensa de los Rams es James Laurinautis. Me encanta este jugador. Le echa un buen par. Y es un tipo peculiar. ¿Os imagináis tener a un padre luchador de wrestling?
Anécdotas aparte, Laurinaitis es un estupendo jugador. Las incorporaciones de Ben Leber (exvikingo) y Brady Poppinga (exPacker) deberían aportar más dureza a esta unidad. No la veo nada mal.
Secundaria. En este aspecto los Rams tienen mucho margen de mejora. Cuando el pass rush funciona, pero la defensa contra el pase es floja, es fácil encontrar al culpable. Los de atrás. El fichaje de Quentin Mikell (exEagle) pretende paliar estas carencias. En las esquinas, preocupa un poco su falta de profundidad. Ron Bartell y Bradley Fletcher serán sus titulares. También tienen a Al Harris, una entrañable vieja gloria. Lamentablemente, creo que poco más que eso.
Equipos especiales. Los Rams tienen un kicker un poco irregular (Josh Brown), un buen punter (Donnie Jones) y usan a Amendola como retornador. Utilizar a uno de tus principales bastiones en ataque como retornador es bastante peligroso. El retornador casi siempre termina la jugada golpeado por un defensor. Eso conlleva un riesgo. Si ese jugador es además un pilar del ataque o la defensa, ya puedes cruzar los dedos para que no se te lesione. ¿Que los Packers pierden a Hester? Pues una pena, pero en ataque no aporta demasiado, aunque es receptor. Más dramático habría sido, por ejemplo, para los Packers perder a Tramon Williams por un golpe en un retorno. Ahora bien, con la llegada de Sims-Walker, la presencia de Amendola no parece tan imprescindible como para no arriesgarlo.
Equipo técnico. Me gusta. Me gusta Spagnuolo, un tipo con perfil defensivo, como head coach, y Josh McDaniels, que está como las maracas de Machín, de coordinador ofensivo. Lo dicho, McDaniels puede ser un excelente fichaje para los Rams, a los que creo que faltaba un poco de atrevimiento en ataque.
Calendario. El calendario de los Rams es raro de cojones. Hasta la novena jornada (octavo partido para St. Louis, dado que tienen la semana de descanso antes) no se enfrentarán a un rival de división. Creo que eso les perjudica bastante, porque pueden llegar a esa jornada bastante descolgados de sus rivales divisionales. Porque los de los Rams son fortísimos: Eagles, Giants, Ravens, Packers, Cowboys y Saints entre otros. Pueden llegar hundidos a la batalla divisional, con una losa muy difícil de remontar.
Pronóstico. Creo que a los Rams todavía les falta. No me sorprendería que ganasen la división, pero con ese inicio de temporada tan complicado, me parece que no lo harán. Segundos.
Arizona Cardinals
Temporada pasada: 5-11. 4.º NFC Oeste. 15.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Hasta hace bien poco, eran mierda. Probablemente, la franquicia más mierda de la historia de la NFL. Sí, hay otras que acumulan años de frustración y sufrimiento (Browns, Lions), pero por lo menos tienen una ciudad que los quiere, una afición. Algo parecido pasaba con los Saints, hasta que consiguieron su reciente anillo. Pero los Cardinals, ni un hogar. Y ninguna de las mentadas franquicias llevaba tantos años en el fango. Con diferencia, además.
Los Cardinals son la franquicia más antigua del deporte profesional estadounidense. Se fundaron en 1898. Empezaron en Chicago, estuvieron esporádicamente en Pittsburgh, se fueron a St. Louis y en 1988 llegaron a Phoenix, Arizona, en cuyos alrededores siguen jugando. A pesar de su larga historia, nunca fueron un equipo con gran masa social. Sus continuas derrotas, su itinerancia, que les hacía llegar a ciudades en las que los aficionados ya tenían sus equipos (¿si se crease una franquicia NFL española, os haríais de ella? yo no, que ya tengo mi equipo).
Una puta mierda hasta hace un par de años. En gran parte, gracias al tipo que también ayudó a cambiar la historia de los Rams, Kurt Warner. Quién no sintió simpatía por los Cardinals de los playoffs de la 2008-2009. Un equipo inolvidable, aunque se quedase a un drive del anillo.
Música. Las tierras de Arizona no son demasiado fértiles. Es un estado conocido por su desierto. También en música, si lo comparamos con otros prósperos territorios estadounidenses. Fijaos que he tenido que echar mano de Jimmy Eat World, uno de los referentes del detestable movimiento emo (jo, tía, qué sensible soy que tengo ganas de suicidarme ¡¡ANDA Y QUE OS DEN POR EL CULO!!). The middle, uno de sus himnos.
Qué se espera de ellos. No está claro. El éxito de los Cardinals dependerá en gran medida de cómo funcione su apuesta por Kolb. Con todo, las expectativas no son muy optimistas. Del equipo que maravilló hace tres temporadas queda poco. No solo Warner, tampoco están Anquan Boldin y Steve Breaston, receptores que acompañaban al gran Larry Fitzgerald (de lo poquito que queda). En defensa, tampoco están Karlos Dansby, Antrel Rolle, y desde esta temporada, Dominique Rodgers-Cromartie (a quien tuvieron que "sacrificar" para conseguir a Kolb). La culpa de esta destrucción no es solo del inexorable paso del tiempo (por Warner, digo) sino también malas decisiones de gestión. Si la sucesión hubiese estado bien planificada, no habría sido necesario pagar tanto por un nuevo quarterback. A Wisenhunt se le puede acabar rápido el crédito conseguido durante 2008 y 2009 si en 2011 se repite el fiasco del año pasado.
Ataque. Los Cardinals han pagado una millonada indecente a Larry Fitzgerald para que siga en el equipo y han renunciado a un Pro Bowler para traer a un quarterback. Sus mejores años se basaron en un ataque casi exclusivamente aéreo y el entrenador a cargo del equipo es el mismo que entonces. Con esto, es fácil adivinar que el peso del ataque seguirá recayendo en el pase, aunque no les vendría mal equilibrar un poco la estrategia con la carrera. Bah, si no lo van a hacer. Kolb me gusta, Fitzgerald me encanta y Todd Heap me parece un "tapado" que les va a venir de perlas.
Quarterback. Los Cardinals han hecho lo que tenían que hacer. Fichar a Kevin Kolb. No había muchas más opciones en el mercado, y creo que la opción no es en absoluto mala. Soy de los que defendía la apuesta por Kolb cuando Vick asomaba la temporada pasada. Y creo que en Arizona puede funcionar. Eso sí, que cuide su delicada salud, porque por detrás, poquito.
Receptores. La discusión es quién es el mejor receptor de la NFL, si Andre Johnson o Larry Fitzgerald. El año pasado Johnson parecía adelantar a Fitzgerald en cuanto a salario monstruoso (73,5 millones en 7 años), pero Fitzgerald le acaba de superar: 120 millones en 8 años, 50 de ellos garantizados. El receptor mejor pagado de la historia. ¿Vale tanto? Pues, consideraciones morales aparte, no lo creo, sinceramente. Un receptor depende mucho del pasador, y la temporada pasada se vio que sin quarterback Fitzgerald no es ni la mitad de lo que fue con Warner. Que es el mejor o el segundo mejor receptor de la liga, ni lo pongo en duda. Aparte de Fitzgerald, me gusta mucho la incorporación de Todd Heap. Sí, está mayor, pero es un seguro de vida y los Cardinals necesitan apoyo para su receptor número 1. Este tight end puede dárselo. Lo demás, morralla. Veremos si tan poca profundidad no causa problemas.
Línea ofensiva. Cincuenta sacks, cincuenta, sufrieron los quarterbacks de los Cardinals la temporada pasada. Y fueron el peor equipo de la NFL en yardas de carrera. ¿Qué ha cambiado respecto del pésimo año pasado? Pues que un sobrepagado Daryn Colledge (exGreen Bay) sustituye a Alan Faneca. Los otros cuatro, los cabrones del año pasado. Ya puedes correr por tu vida, Kolb.
Backfield. Mala pinta. Dependen del rendimiento de Beanie Wells, muy lastrado por las lesiones durante las dos temporadas que lleva en la NFL. Los Cardinals parecían haberse cansado de esperar por Wells al draftear esta temporada a Ryan Williams en segunda ronda, pero, ¡oh, infortunio!, está lisiado para toda la temporada. Correr es de cobardes, dicen.
Defensa. Los Cardinals se han traído de Pittsburgh a un nuevo coordinador defensivo, Ray Horton. Lo malo es que no se han traído nada más de la defensa de Pittsburgh (miento, que se traen a un defensive lineman suplente en los Steelers, Nick Eason, pero no llega). El año pasado los Cards fueron el tercer equipo que más puntos recibió. Y esta temporada, lejos de mejorar, creo que incluso por nombres parece que la defensa empeora.
Línea defensiva. Los gordos de la trinchera no son malos. En absoluto. Darnell Dockett es un jugadorazo. Al otro extremo de la línea, Calais Campbell es un jugador joven ya bastante sólido. Eso sí, en el medio del frente tienen un problema. Parte como teórico titular Dan Williams, que fue elegido en la primera ronda de 2009, pero cuyo rendimiento está siendo decepcionante. No así para la industria alimenticia de la tierra. Está hermoso el nose tackle, qué tipo más grande (demasiado).
Linebackers. Muy flojos. Tanto, que ni merece la pena escribir sobre ellos.
Secundaria. El Pro Bowler Adrian Wilson lidera una unidad que debe sobreponerse a la baja de otra de las estrellas que llegan a Philadelphia, Dominique Rodgers-Cromartie. Complicado. El novato de primera ronda Patrick Peterson parece que tendrá oportunidades en el corner. Miedito.
Equipos especiales. Arizona tiene buenos pateadores. Ben Graham es un punter de garantías y Jay Feely, tras un año regulero en los Jets, demostró que es un kicker de garantías. Y no solo pateando, ojo.
Equipo técnico. Los Cardinals estrenan coordinadores ofensivo y defensivo. Señal inequívoca de que la temporada pasada ni ataque ni defensa funcionaron. La quema no ha alcanzado a la cabeza del equipo técnico, Ken Wisenhunt, probablemente porque el recuerdo de los dos años anteriores pesa mucho. Pero probablemente él es el principal responsable del fiasco del año pasado. Un equipo que depende tanto del juego aéreo no puede protagonizar un esperpento como el del año pasado. Primero parecen confiar en Leinart, lo despiden antes de empezar la temporada, luego en Derek Anderson, pero es un desastre y confían el puesto al pobre Max Hall, que no estaba para estos trotes, vuelta a Anderson, nuevo fracaso, luego un tal Skelton... Una vergüenza.
Calendario. Al contrario que los Rams, el calendario se ha portado con los Cardinals. Comienzan con dos partidos muy asequibles. Carolina en casa y Washington en Maryland. Cuatro de sus últimos cinco partidos (todos ellos contra equipos con récord negativo el año pasado) los disputará en casa.
Pronóstico. Terceros de la NFC Oeste. Nada de playoffs, claro. Este equipo tiene muchos agujeros. La línea ofensiva, las dudas en el juego de carrera, la fragilidad de sus linebackers y una secundaria poco fiable. Si Kolb funciona y Fitzgerald vuelve a la forma de hace un par de años, pueden pelear, pero me parece complicado.
Seattle Seahawks
Temporada pasada: 7-9. 1.º NFC Oeste. 8.º NFC (por balance victorias-derrotas; 4.º cabeza de serie en playoffs). Playoffs: ronda divisional, perdieron contra los Chicago Bears.
Quiénes son. Los Seahawks son una franquicia relativamente joven. Están en la NFL desde 1976. Desde entonces, acumulan penas y glorias poco significativas. Su mayor éxito, en 2005, llegar a la Super Bowl. Últimamente, temporadas mediocres, pero la pasada se plantaron en playoffs con récord negativo (por primera vez en la historia desde que se disputa una temporada regular de 16 partidos) y eliminaron en un vibrante partido a los vigentes campeones, los Saints. Vibrante, literalmente. Porque lo que más mola de esta franquicia (según mi opinión) es su peculiar estadio y ruidosa afición. Se salen:
Música. Qué os voy a contar de la música de Seattle. Supongo que es "el lugar" de los 90. Dicho esto, a mí no me maravilla el grunge y todo el rollo Seattle, pero algo de eso hay que poner. ¿Nirvana o Pearl Jam? Eddie Vedder es un poco moñas y bastante pesado, y Kurt Cobain un icono publicitario un tanto cansino, así que no tengo claro con qué quedarme. Venga, Nirvana.
Qué se espera de ellos. Entre poco y nada. Aunque en una división tan floja nunca se sabe. Tampoco se esperaban grandes cosas el año pasado y se plantaron en la ronda divisional de la NFC. Eso sí, entonces era un equipo revitalizado, con cierta ilusión por la llegada de Pete Carroll, el entrenador que les iba a salvar de sus miserias. Esta temporada caminan sin rumbo. Sin quarterback, quiero decir. Es cierto que incorporan fichajes interesantes, como el de Sidney Rice, pero para que un receptor funcione tiene que recibir pases. Y para eso se la tiene que pasar alguien. Un problemón.
Quarterback. ¿La peor pareja de la liga? Tarvaris Jackson y Charlie Whitehurst, mierda pura. Tras diez años en la franquicia como quarterback titular (siempre que las lesiones no se lo impedían), Matt Hasselbeck abandona Seattle. Para ocupar su lugar, llega un quarterback que fue titular temporada y media en Minnesota (siempre discutido) y luego suplente de Favre. Cómo estaría progresando que a pesar de que los Vikings estaban sin QB (Favre se retiraba y Ponder no había sido elegido todavía en el draft), decidieron no hacerle oferta de renovación. No solo no es un jugador muy capaz, sino que además se cree bueno. Si es titular, el peor de la división con diferencia. Whitehurst es otro ejemplo de lo injusto que es el mundo. De que la economía de mercado no funciona. Porque si no, explicadme cómo un tipo que, desde que fue elegido en 2006 por los Chargers, se pasó tres temporadas sin jugar en San Diego y, el año pasado, firmó un contrato por dos años con Seattle a cambio de 8 millones de dólares (4 por año). A cambio de sus primeros 4 millones, participa en 5 partidos (apenas 2 completos) y da muestras de que no vale para la NFL. Eso sí, en el partido más importante, en el que los Seahawks consiguieron la temporada pasada su título de división frente a los Rams, no lo hizo mal. Fue el mejor partido de su carrera, y aún así su passer rating fue de 84,5 (con el rating del mejor partido de su vida, sería el 18.º de la NFL por media de passer rating la temporada pasada). Caca de la vaca.
Receptores. Aquí los Seahawks van bastante bien surtidos. Llega Sidney Rice, un excelente jugador que parece anteponer el vil metal a los intereses deportivos. Ya, nunca se sabe, pero este tío venía de los Vikings, de jugar una final de la NFC hace un par de años (donde también es cierto que el proyecto para la temporada que viene no invita especialmente al optimismo), y llega a un equipo sin opciones de luchar por nada importante y en el que disfrutará de los servicios de Tarvaris y Charlie como pasadores. Buena noticia para los Seahawks, eso sí. Y junto a él un jugador que demuestra que nunca es tarde. Mike Williams. Un receptor elegido en primera ronda del draft de 2005 por los Lions, con bastante polémica, ya que el tío hizo lo imposible por llegar antes de tiempo a la NFL (la universidad no estaba hecha para él), pero que demostró que llegaba demasiado pronto. Tres años dando pena y a casa. Un par de años retirado de la NFL, encontrándose a sí mismo, y llega a los Seahawks para protagonizar una excelente temporada (la pasada). Esta es su historia (lo siento, la calidad del vídeo no es la mejor, pero la historia merece la pena):
Aparte de Williams y Rice, Obomanu y Golden Tate aportan profundidad, y Zach Miller, garantías desde el puesto de tight end. Menos mal que ficharon a este último, porque John Carlson, titular la temporada pasada, se ha lesionado de gravedad y se perderá la siguiente.
Línea ofensiva. Tiene buena pinta. Los Seahawks han conseguido refuerzos importantes, a los que debe acompañar el progreso de Russell Okung, primera ronda de 2010. Las dos primeras elecciones de los Seahawks en el pasado draft también fueron jugadores de línea ofensiva, y llegan jugadores con experiencia como Robert Gallery, de los Raiders. De los Raiders también procede el nuevo entrenador de la línea, Tom Cable. Iba a decir que no entiendo cómo los Raiders echaron a Cable cuando parecían empezar a construir un proyecto sólido con este head coach, pero claro que lo entiendo: Al Davis. Buena pinta, pero poca experiencia.
Backfield. A los Seahawks les tocó la lotería con Marshawn Lynch. Carentes de un juego de carrera durante toda la temporada regular (penúltimos en yardas terrestres de la NFL), consiguieron una amenaza terrestre mediada la temporada con la incorporación de Lynch. Un jugador irregular, sí, pero también capaz de conseguir una de las jugadas más memorables (si no la que más) de los pasados playoffs.
Justin Forsett y Leon Washington completan la unidad de corredores de los Seahawks, que por nombres parece ofrecer garantías y profundidad, pero que debe ser mucho más regular que la temporada pasada, donde fallaba más que una escopeta de feria.
Defensa. La defensa de Seattle, que no se caracteriza por su solidez, afronta para la próxima temporada cambios importantes. Se han ido algunas de sus señas de identidad (Tatupu), lo que obliga a dar un paso adelante a jugadores como Leroy Hill. No me convence nada. Creo que van a sufrir.
Línea defensiva. Seattle cuenta con dos buenos jugadores en los extremos de la línea, Red Bryant (los problemas de la defensa se agravaron cuando cayó lesionado la temporada pasada) y Chris Clemons. Por dentro, una nueva cara procedente de Arizona, Alan Branch, y el renovado Brandon Mebane. Decente, sin alardes.
Linebackers. Lofa Tatupu, la referencia de la unidad en los últimos años (y uno de los nombres que más molan de la NFL, ¿que no?), no sigue en Seattle. Leroy Hill y Aaron Curry deberán, como dicen los estadounidenses, step up (dar un paso adelante). Tarea complicada. Hill se perdió casi todo el año por lesión. Curry promete, y está en último año de contrato, así que debe hacer méritos para conseguir otro interesante. David Hawthorne jugará por dentro. Veo bastante fragilidad.
Secundaria. Los Seahawks cuentan con una secundaria muy física (la expresión es un poco absurda, pero se entiende). Eso sí, no muy eficaz. En las esquinas, Marcus Trufant y Walter Thurmond. Estos jugadores ocuparán el puesto dejado por Kelly Jennings, jugador que fue elegido en primera ronda y que fue traspasado a los Bengals. En el puesto de safety, dos jugadores muy poco curtidos, Earl Thomas y Kam Chancellor. Para compensar un poco, Atari Bigby, exPacker que se ha tirado últimamente más tiempo lesionado que activo. Es un buen jugador, pero su estado físico suscita muchas dudas.
Equipos especiales. El kicker con nombre más operístico de la NFL ya no está en Seattle. Olindo Mare se ha ido a los Panthers. Llega en su lugar Jeff Reed, que tras ser muchos años el kicker de los Steelers, fue impíamente despedido mediada la temporada pasada. Buen jugador. Jon Ryan, el punter, es un jugador correcto. Dejo lo mejor para el final. Una de las mayores virtudes de los Seahawks es el juego de retorno. Leon Washington, amenaza constante. No sería la primera vez que Seattle gana gracias a él. Por ejemplo, a un equipo muy superior como los Chargers. Ya puse este vídeo el año pasado, pero merece la pena volver a verlo.
Equipo técnico. No soy un entusiasta de Pete Carroll. A su favor, hay que decir que sacó petróleo la temporada pasada de un equipo bastante malo. Es obvio que el sistema de competición le permitió llegar mucho más lejos de lo que llegaría este equipo si estuviese en cualquier otra división de la NFL, pero olé por ellos. En definitiva, me parece un muy buen motivador, pero como estratega no me parece ninguna maravilla. Creo que la inercia positiva se ha acabado. Eso sí, me gusta el fichaje de Tom Cable.
Calendario. El calendario de los Seahawks no ayuda. Tienen teóricamente el más difícil de la división. Como el año pasado fueron campeones de división, los dos partidos que disputarán contra equipos diferentes al resto de rivales divisionales son frente a otros líderes de división en 2010. Con todo, podía haber sido peor. Serán Falcons (jodido) y Bears (dentro de lo que cabe, asequible).
Pronóstico. Últimos de la NFC Oeste y, quizá, de toda la conferencia. Me da mal rollo este equipo. Estáis de enhorabuena aficionados de los Seahawks, después de lo que acabo de escribir ganáis la división.
* * *
Termino esta previa con ostensible retraso y a menos de una semana de que empiece la NFL. Un puto desastre. Las siguientes predicciones serán exprés. Mi idea es quitar el 80% del contenido de las dos que habéis podido leer. Me quedaré con lo importante: la introducción histórica y la música. Lo demás se acortará significativamente. A ver si así me da tiempo a llegar al próximo domingo con las previas de todas las divisiones publicadas. La siguiente será la NFC Sur, que la NFL comienza el próximo jueves con un partido entre un equipo de esa división y otro de la NFC Norte.
Mostrando entradas con la etiqueta Rams. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rams. Mostrar todas las entradas
sábado, 3 de septiembre de 2011
lunes, 18 de octubre de 2010
Jodido domingo, jodido lunes: jornada 6
Sí, he cambiado el título de la sección, porque los resultados y la situación de mis tres equipos es un desastre. No sé qué fue peor, si el empate en casa del Dépor contra un equipo en descenso que jugó la mayor parte del partido con uno menos (y que nos deja en el penúltimo lugar de la clasificación); la derrota del Estudiantes también en casa en un pésimo partido (tercer partido partido en otros tantos de liga); o la segunda derrota consecutiva de Green Bay en una prórroga, que realmente es de lo único que corresponde hablar en este blog. Pues eso, que en el plano deportivo, un jodido domingo de mierda.
Ninguna canción mejor para describir la tarde de ayer que Dissapointment Blues, de los Hellacopters. Temazo (los últimos minutos sobran, la canción no dura tanto como parece por la duración del clip):
Qué pude ver
Maldita la hora en la que decidió la ACB poner partidos los domingos por la tarde. Como encima Vistalegre no está precisamente cerca de mi casa, llegamos cuando los partidos de la sesión de las 7 estaban en el descanso. Como anécdota, saliendo del pabellón (realmente plaza de toros cubierta) vi a un tío con una camiseta de los Detroit Lions con el número 88, de su ex-jugador Mike Williams. Ya es raro ver a gente con camisetas de equipos de la NFL por Madrid, pero más aún del equipo que según la reciente encuesta de Harris, sobre la que debéis leer en NFLhoy!, es el antepenúltimo equipo en popularidad de la NFL. Encima, la camiseta es de un jugador que fue un fiasco, elegido en el décimo lugar del draft de 2005 y que sólo aguantaron una temporada en Detroit. Pues eso, una anécdota, sin más. Volviendo al tema de lo que pude ver ayer, desde el inicio del tercer cuarto vi el Patriots-Ravens por la tele y la pantalla partida en cuatro en el ordenador, hasta el último drive de los Packers con el que empatan el partido a 20, cuando me centré en ver sólo ese partido a pantalla completa, prórroga incluida. Demasiada tensión. Después, ya jodido por la derrota de Green Bay, vi el principio de la sesión de las 22.15 con la pantalla partida en el ordenador (al haber solo 4 partidos, una vez más, podía seguir todos a la vez), aunque cuando en Sportmanía recuperaron el directo vi ese partido por la tele. Más escocido aún por la victoria de Minnesota, me fui a dormir y no me levanté a ver el Redskins-Colts, del que sólo leí crónicas y vi el vídeo resumen.
En relación las emisiones de los partidos de las 22.15 en Digital+, creo que sería mejor que en vez de emitir el partido completo en "semidirecto" e ir acortando tiempos muertos para llegar al directo, comenzasen el partido en directo, en el momento en el que se encuentre, aunque haya transcurrido casi un cuarto. La alternativa óptima, aunque dudo mucho que optasen por ella, sería comenzar la emisión a la hora programada en versión original (siempre que el segundo partido fuese por un canal diferente del primero, claro) hasta que pudiesen incorporarse Moi & Andrea. Abro encuesta para ver qué preferís vosotros, pero a mí me desespera ver que comienzan el partido en diferido. Que los que vemos la NFL en España somos unos freaks, y nos gusta seguir las estadísticas y los resultados de los demás partidos por Internet, y si hacen el "semidirecto" fastidian al aficionado que quiere estar pendiente del resto de partidos en su ordenador, porque en Internet ve lo que va a pasar en el partido de Sportmanía.
El vomitorio (lo más comentado de la jornada)
El partido más esperado de la jornada era el que enfrentaba a dos equipos con una sola victoria. Dos equipos por los que muchos a principio de temporada apostaban (apostábamos) como candidatos al anillo pero que hasta el momento no estaban funcionando. Se presentaba como una final: el perdedor perdería gran parte de las pocas opciones que le quedaban para llegar a la postemporada. Además, el partido enfrentaba a dos equipos muy mediáticos. Uno, el America's Team, el equipo favorito de los estadounidenses según la reciente encuesta de Harris; el otro, el circo de Favre, Moss y Peterson. Carnaza mediática de primera. Ese partido, el más esperado de la jornada, es también el que protagoniza hoy la mayoría de portadas deportivas en Estados Unidos. Como muchos comentaban ayer, a pesar de la emoción del resultado y de un nivel de anotación decente, el partido resultó aburrido. Ganó, por poco, el que menos errores cometió. Una horrible intercepción de Romo les costó el partido a los Cowboys. Ahora el debate se centra en si Dallas está a tiempo de conseguir plaza de playoffs o ya es demasiado tarde. La respuesta, también evidente, es que están a tiempo, pues podrían terminar hasta 12-4, pero no pueden permitirse más fallos. Es increíble que un equipazo puesto por puesto como los Dallas Cowboys esté 1-4. Wade Phillips, se te está agotando el poco crédito que te quedaba.
En el lado vikingo, casi todo son buenas noticias. Todos los equipos de la NFC Norte perdieron (menos ellos) y en estos momentos creo que son los favoritos para llevarse la división. Las únicas dudas las despierta el estado físico de Favre, al que se le ve muy renqueante. La semana que viene, decisivo partido en Lambeau Field, en el que creo que los Vikings parten con ventaja, tanto por su estado anímico como por jugadores disponibles. Si Clay Matthews no se recupera a tiempo, el pass rush de Green Bay no existirá (tal y como se probó ayer) y Favre tendrá tiempo más que suficiente para organizar un festín. Con Matthews, el panorama es distinto, aunque incluso en ese caso veo a los Vikings con ventaja, puesto que no veo cómo la diezmada defensa de los Packers puede parar a Adrian Peterson.
Aparte de lo anterior, tenemos el clásico de la temporada: quién debe ser el quarterback titular de los Eagles. Ayer Kevin Kolb, hasta que Reid diga lo contrario teórico suplente, echó un poco más de leña al fuego con un partidazo que destrozó a los Atlanta Falcons: 23/29 pases, 326 yardas, 3 touchdowns, 1 intercepción. Menudo papelón para el entrenador de Philadelphia: ¿sienta ahora a Kolb, su quarterback del futuro, que por fin rinde a un nivel excepcional? ¿vuelve a dar a un renqueante Michael Vick la titularidad, a pesar de que por su estado físico no podrá utilizar una de sus principales armas, la carrera? (creo que se me ve el plumero en cuanto a lo que creo que debe hacer Reid).
Finalmente, seguro que leeréis historias sobre ello, uno de los jugadores más mediáticos de la NFL (a pesar de que todavía no ha hecho prácticamente nada) ha conseguido su primer touchdown. Hablo de un jugador del que, a pesar de que no contaba apenas con minutos hasta ahora, aparece su camiseta entre las muy pocas que pondrán a la venta en Londres dentro de menos de dos semanas (¡yuju, no queda nada! -- por cierto, la semana que viene, en algún momento, publicaré una guía de viaje a tan magno evento). Tim Tebow, que ayer recibió bastantes snaps. Primer TD, de carrera:
Peperoni (la sorpresa)
La gran sorpresa tuvo lugar en el duelo de santos. Louis pudo con Diego. Por mucho que hubiesen empezado 2-3 (como siempre, por otro lado), sigo pensando que los Chargers son un equipo muy potente. Venía de perder en Oakland, sí, pero de peor resultado venían los Rams, que habían perdido de paliza en Detroit (campo que no veía una apabullante victoria local casi en lo que va de siglo). St. Louis contaba con la baja del mejor socio de Sam Bradford, Michael Clayton, para lo que queda de temporada. Además, podía pensarse que los Chargers llegarían enrabietados tras su última derrota y harían pagar a los Rams los platos rotos, como hicieron con Jaguars y Cardinals tras sus anteriores derrotas. De hecho, los Chargers eran claros favoritos en las apuestas. No se cumplieron los pronósticos. Pasó lo mismo que en los otros tres partidos que disputaron los Chargers lejos de su estadio. Sorprendente victoria de St. Louis con un gran Steven Jackson (109 yardas, 1 TD) y un Sam Bradford que no está jugando como un novato, sino como un quarterback titular de la NFL con todas las letras. Mucho mérito el de los Rams.
Sin salir de la NFC Oeste, los Seahawks protagonizaron otro resultado sorprendente. Aunque muchos decíamos que estos Bears iban de farol, por lo menos yo no esperaba que cayesen ante Seattle, que no había ganado lejos de Qwest Field. Primera victoria de un equipo de la NFC Oeste fuera de casa. Importantísimo resultado en la lucha por esta división, que esta jornada puede sacar pecho.
Podría incluir más resultados como sorpresas, sobre todo teniendo en cuenta que en la quiniela de esta jornada no di ni una, pero creo que aparte de los anteriores resultados, en una temporada tan igualada como esta, todo entraba dentro de lo esperable.
Premio Parménides de Elea (la vida sigue igual)
Como en sus tres derrotas anteriores, Green Bay volvió a perder por culpa de un field goal anotado por su rival en la última jugada del partido, y como en las cinco ocasiones anteriores en las que Aaron Rodgers jugó una prórroga, la perdió. Todo sigue igual. Mike McCarthy lleva una victoria y seis derrotas en partidos decididos en el periodo adicional. Y, en el otro lado, los Dolphins siguen ganando fuera de casa. Tres de tres lejos del sur de Florida, cero de dos en su casa. La vida sigue igual para ellos. Miami debería considerar hacer un "Palacio de los Deportes" con su estadio, para jugar siempre fuera.
También sigue igual la vida para los Lions, que siguen su racha de derrotas consecutivas fuera del Ford Field y van camino de superar su propio récord. Con la derrota de ayer lo igualaron, 24 seguidas ya. Su siguiente partido fuera es en Buffalo. Será complicado que superen la marca histórica. Y a pesar del 1-5, Detroit no es el mal equipo de otros años. Cuando vuelvaBradStafford de su lesión, ojo con ellos que van a dar más de un susto. Sus aficionados ya muestran orgullosos sus símbolos, como pude comprobar ayer en Carabanchel.
Por último, igual sigue la igualdad. Otra jornada en la que la paridad fue la protagonista. Dos partidos decididos en la prórroga, y solo dos por más de una posesión de diferencia (los Giants ganaron por 8 a Detroit, pero eso es un TD con conversión de 2 puntos). Así es imposible hacer quinielas. Menudo desastre de jornada que llevo, sólo 6 aciertos. La jornada pasada me resistí a hacer el chiste mierda, pero esta no puedo: parece que la competición ha sido amañada por Bibiana Aído (sí, es una puta mierda de gracia que incluso puede provocar vergüenza ajena a quien lo lee, pero mi filtro de chistes malos es prácticamente inexistente).
Ah, otros que siguen igual son los Cowboys, en lo que a penalizaciones absurdas se refiere. ¿Que la semana pasada les penalizan por celebrar un touchdown en la end zone? Da igual, no escarmientan. Ayer, otra vez. Ahí lo tenéis, mirad cómo Miles Austin tropieza de nuevo con la misma piedra.
Dicho esto, creo que es más censurable (y no lo digo por ser aficionado del equipo que sufre la jugada) la actitud de Anthony Fasano en su amago de Lambeau leap. Mirad qué cabroncete (por cierto, la jugada es cojonuda).
De todos modos, creo que deberían eliminar todas las penalizaciones por celebrar touchdowns. No hay que ser como Tom Brady en el episodio de Padre de Familia en el que manda a Peter Griffin a las Niñeras Tontas de Londres. Alegría y buen humor, hombre. A ver si no de qué vamos a hablar luego.
Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia).
Primera victoria de la temporada para San Francisco. Ya era hora, menos mal. El equipo que veremos en Londres no estará desahuciado. La parte negativa para los 49ers es que sus rivales divisionales consiguieron sorprendentes victorias, como ya comentamos, ante equipos superiores. Balón de oxígeno (extraña expresión, ¿verdad? ¿alguna vez visteis un balón de oxígeno? una bombona sí, pero ¿un balón?) para Mike Singletary y Alex Smith, que desde que recibió gritos y amenazas de su head coach está muy inspirado.
Cambio de vida también para Big Ben, aunque no para los Steelers, que siguen ganando. Roethlisberger cambió el sofá de su casa por el campo de Heinz Field, y guió a su equipo a una victoria relativamente holgada ante los Browns. Big Ben tuvo un buen debut y lanzó 3 TD, aunque su primer pase fue interceptado. En el equipo rival, la vida también cambió para Colt McCoy. Tras especularse con su despido y ser el tercer quarterback de la plantilla de los Browns, fue titular e hizo un partido más que digno, dadas las circunstancias (se enfrentaba a la defensa más temible de la NFL y carecía de receptores fiables a quienes pasarle el balón). El antiguo cornudo tejano consiguió 23/33 281 yardas, 1 TD y 2 intercepciones. Lo dicho, un partido muy digno.
También reaccionaron los Saints, aunque en su caso no sé si estamos ante un cambio o ante una vuelta a la normalidad. Dadas las dudas que despertaron en los últimos partidos, digamos que estamos ante un cambio. Además, un jugador de Nueva Orleáns fue el líder de yardas de carrera de la jornada (sí, de carrera, no de pase, no me he equivocado). Eso sí que es un cambio. El running back novato Christopher Ivory consiguió 158 yardas. Gran noticia en un equipo al que le faltaban sus dos corredores de referencia, Reggie Bush y Pierre Thomas.
¿Qué debería hacer con los Patriots, los meto en los que han cambiado o en los que siguen igual? Por una parte, como los Saints, su victoria puede interpretarse como una vuelta a la normalidad, y además vienen de ganar en Miami, pero por otro lado, no deja de ser un cambio el de la vuelta de los mejores Patriots, de los que remontan el partido en el último cuarto, y en los que volvió Deion Branch a ser decisivo. Los meto en este apartado.
Al hilo de esto, no sé si seguís el twitter de Ramón Trecet, el veterano periodista deportivo, ahora en Marca. Este fin de semana hizo un par de cosas muy extrañas (a este tío siempre se le fue mucho la pinza, con la edad no ha cambiado sino que va a más). La primera fue destripar la película La red social, que iba contando según la iba viendo, a través de twitter. Esto lo hizo el viernes a primera hora de la tarde. Una cosa muy rara. La segunda fue comentar en directo el Patriots-Ravens, con reflexiones tan sorprendentes (ya que no acostumbra a hablar de fútbol americano) como "Brady lanzando pases muy tensos con poco arco, todos hacia su derecha, con los linebackers de Ravens muy cargado alli (sic). El partido es de aupa (sic)". ¿Será Trecet otro de los comentaristas habituales de la NFL? Aunque su blog comparado con el del As (Zona Roja) es una mierda pinchada en un palo (y mi blog, como el 99% de lo que se vomita en Internet, también), estoy seguro de que si incorporase la NFL a los asuntos de los que trata habitualmente, el seguimiento de la NFL en España aumentaría ostensiblemente, por el multitudinario seguimiento que tiene ese blog. Al hilo de esto, no entiendo como en el As tienen tan marginado su blog de la NFL. No exagero al decir que ese blog es lo mejor que se publica en As.com. Por eso no entiendo que esté oculto. Ellos sabrán. Qué manera de desaprovechar contenidos de calidad que, además, promocionan otros contenidos del grupo Prisa, como la NFL. En fin.
Como ahora veréis, he decidido cambiar los nombres a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Me harté de la corrección gramatical. Zambullámonos (a que no habéis visto esta palabra escrita muchas veces; seguro que no) en el mundo de la cerveza. Vayamos de la, a mi juicio, mejor cerveza, a la peor, pasando por lo regular.
Alhambra (lo mejor).
La Alhambra es cojonuda en todos los sentidos. Como monumento, es espectacular, sobre todo si vas cuando el calor todavía no aprieta demasiado. Preciosa. Como cerveza, y aunque me vi tentado a poner otras marcas (como Estrella Galicia, barriendo para casa; o Quilmes, barriendo para un poco más lejos), concedo este honor a esta cerveza para compensar a los andaluces el agravio que supone que en su tierra se elabore la peor mierda que existe en el mundo de la cerveza, a la que me refiero más adelante. El premio a lo mejor de la jornada, el premio Alhambra.
Ya que le he dado tanta cera a la división, hablando de lo floja que era y comentando jornada tras jornada que aún ninguno de sus equipos había ganado fuera de casa, debo hoy elogiar el rendimiento de los equipos de la NFC Oeste esta jornada. Los tres que jugaron ganaron, dos de ellos partidos complicados. Como ya hice referencia a las victorias de Seattle, St. Louis y San Francisco, no me repito. Malas noticias para los Cardinals, que se las prometían muy felices en su jornada de descanso tras haber derrotado a los actuales campeones de la Super Bowl.
Aunque el Vikings-Cowboys era el partido de la jornada desde un punto de vista mediático, el más atractivo en el terreno estrictamente deportivo era el Patriots-Ravens. Dos equipos en forma que se enfrentaban en la revancha del partido de wild card del pasado mes de enero. El partido no decepcionó. Alternativas en el marcador, remontada de New England en el último cuarto y victoria en la prórroga para los de Foxboro. Un partidazo. El hombre del partido fue el que volvía a su casa, Deion Branch: 9 recepciones, 98 yardas, 1 TD. ¿Quién echa de menos a Randy Moss?
En el plano individual, aparte del partido de Deion Branch, entre todas las actuaciones brillantes de la jornada hay que destacar a Cameron Wake. El linebacker de los Dolphins fue una pesadilla para la línea ofensiva de Green Bay. El novato Bryan Bulaga no pudo en ningún momento con él (aunque un poco de ayuda no le habría venido mal, como acertadamente apuntaban los comentaristas de este partido). 3 sacks, y mucha presión sobre Rodgers que le forzó a tomar decisiones apresuradas. Ay, la línea de los Packers, que cada jornada hace brillar a los pass rushers rivales.
Y en cuanto a la jugada de la jornada, por difícil, estética y decisiva, me quedo con la intercepción de Aaron Francisco. Ganaban los Colts por 3 puntos, Washington tenía el balón y faltaban 32 segundos para el final del partido. Mirad qué obra de arte:
Hay que decir que poco antes su compañero Pierre Garçon le había marcado el camino. Tampoco está mal:
Mixta (lo regulero).
Como veis, da nombre a lo regulero la cerveza Mixta, concepto en el que también englobo a Shandys y similares. Mariconadas disfrazadas de cerveza. Qué mejor ejemplo de algo regulero en el mundo de la cerveza que estos quiero y no puedo, estos sí pero no, estos bueno, si no hay otra cosa que son las claras con limón embotelladas. Que sí, que no son una mierda, que se dejan beber, pero son un mero sucedáneo edulcorado para los que o no pueden beber alcohol o realmente no les gusta la cerveza. Ya, stricto sensu esto no es cerveza, pero creo que se entiende la idea.
Dejemos el mundo cervecil, vayamos al footballístico. Esta temporada, y ya la anterior, nos ha dejado varias jugadas que hacen plantearse si la regla del pass interference resulta lo equitativa que debería. La verdad es que la solución al problema es complicada. Os comento por qué la regla está de actualidad. Ayer los Jets perdían por 3 puntos en Denver y estaban en 4.º down y largo. Tenían que jugársela y Sanchez rifó un pase profundo hacia Santonio Holmes. Les tocó la lotería. Mirad qué pasó.
La jugada está bien arbitrada. Es conforme al reglamento, porque el defensor agarra del casco a Holmes antes de que este contacte con el balón. Ahora bien, ¿está bien solucionada la falta en el reglamento? O dicho de otro modo, ¿resulta razonable que den una recepción y un primer down automático al equipo que sufre la interferencia defensiva en el lugar en el que se produce? Leía ayer que los equipos malos deberían tirar castañas profundas sin parar, porque en muchas ocasiones se producen estas interferencias y es como que te toque la lotería. Aunque el receptor sea un inepto, la norma asume que habría completado la recepción. Eso es mucho asumir, sobre todo con un tío encima. Es una sanción demasiado grave para el delito cometido. Desproporcionada.
La alternativa que proponen algunos es sancionar la infracción con 15 yardas de penalización como máximo (opción que toma la NCAA). Si la falta se produce más de 15 yardas por delante de la línea de scrimmage, se aplica el tope de 15 yardas. Esta solución tampoco es óptima: si un receptor avanza más de quince yardas y dirigen un pase hacia él, a poco que el defensor se vea en desventaja, cometerá la interferencia. Así evita males mayores y la defensa concede menos yardas de las que le concedería de producirse la recepción. ¿Que Moss te gana la carrera y tiene campo libre hacia la end zone? Le placas antes de que reciba y se acabó.
Complicada solución al problema, como digo. Pero creo que resulta muy regulero que un partido se decida por una jugada así. Todo el trabajo de Denver tirado por la borda por culpa de esa jugada. No parece lo más equitativo.
Aparte de lo anterior, sensaciones reguleras para Ravens, Falcons y Bears. Los he incluido de menor a mayor "culpabilidad" en función de lo asumible que resultaban sus derrotas y la forma en que se produjeron. Una derrota en casa de los Patriots y en la prórroga entra dentro de lo asumible para Baltimore, pero es un equipo que no termina de convencer (cuando gana lo hace sufriendo mucho) y que ve como se le complica la lucha por la AFC Norte. Pittsburgh está fuerte y con Big Ben de vuelta, así que deberán apretar para alcanzar a los Steelers. Con 10 puntos de ventaja no supieron cerrar el partido y lo terminaron pagando. Alarmas moderadas.
En Atlanta, las malas sensaciones no vienen tanto por perder en Philadelphia, que entra dentro de lo asumible, sino por cómo se produjo esta derrota. En el duelo de aves voladoras, los Falcons se desmoronaron ante los Eagles al inicio del partido, y luego ya no pudieron recuperarse. El ataque de Philadelphia es explosivo y se la puede liar a cualquiera, sí, pero de un supuesto aspirante al anillo debemos esperar algo más de resistencia. Blanditos ayer, los Falcons fueron por primera vez el equipo que me temía antes de empezar la regular season.
En cuanto a los Bears, resulta muy preocupante su derrota frente a los Seahawks, porque no es asumible ni la derrota ni la manera en la que se produjo. Caer frente a un equipo tan flojo cuando juega lejos de su casa como Seattle debe hacer saltar las alarmas en Chicago. Y más aún viendo que una de sus principales armas ofensivas están siendo los retornos de Hester, porque se puede desactivar con cierta facilidad. Los punts, se mandan fuera del campo, los kicks... bueno, estos son más complicados de desactivar, pero si tu anotación depende del retorno, mala cosa.
Termino: sé que doy mucho la chapa con los Packers, pero la temporada está siendo decepcionante, siendo generosos. Rodgers no está bien, no sé hasta qué punto su mejorable rendimiento se debe a su falta de protección, a que la carrera no existe y por tanto las defensas se centran en el pase o a otros factores como el mejorable (y vuelvo a ser generoso) playcalling de Mike McCarthy. La realidad es que ya lleva tantas intercepciones como en toda la temporada pasada y no es, ni mucho menos, el quarterback letal que muchos esperábamos. La parte fácil de la temporada se salda con 3-3. Ahora viene lo peor. Quiero ser optimista y pensar que toda la mala suerte que sufrieron los Packers hasta ahora (como decía antes, las tres derrotas por solo 3 puntos, en partidos que Green Bay pudo, y hasta mereció, ganar) cambiará, sobre todo cuando, o mejor dicho si, el número de bajas desciende, pero esto tiene mala pinta. Desconfiad de los campeones de la pretemporada. Pocas veces confirman su dominio a la hora de la verdad. Ahora que estamos abajo en los Power Rankings, esperemos resurgir.
Cruzcampo (lo peor).
Qué asco me da la cerveza Cruzcampo. Hasta el punto de que evito los bares en los que veo su logo (esto en algunas localidades andaluzas es un problema). Qué mala está. Mis condolencias para los andaluces que residan en territorios dominados por Cruzcampo. De mis peores recuerdos en mis viajes por Andalucía. No todo iba a ser bueno por esas tierras, ya les di flores con la Alhambra, ahora tocan palos con la Cruzcampo. Mierda pura.
Corren malos tiempos para el fútbol californiano. Sus tres equipos, Chargers, Raiders y 49ers están de capa caída en lo deportivo: acumulan un balance de 5-13 (y dos de esas victorias son "a la fuerza", porque provienen de enfrentamientos entre estos equipos como el San Francisco-Oakland de ayer), 0-10 fuera de casa. Ah, la West Coast, otrora sinónimo de alegría, hoy de decepción. Bueno, démosles tiempo, que todavía pueden enderezar el rumbo. Por si fuera poco, los equipos californianos son de los que más sufren para llenar sus estadios. De los 9 blackouts (cortes locales de señal en las localidades de equipos que no consiguen vender todas las entradas para un partido) que llevamos en lo que va de temporada, 5 afectan a equipos californianos (los 3 de Oakland y los 2 de San Diego; los demás corresponden a Tampa Bay -3-, y Buffalo). Recuerdo que el corte de señal se produce si 72 horas antes del comienzo del partido no se han vendido todas las entradas, ya que su fin es estimular su venta. Curiosamente, el único equipo que se libra de los cortes de señal en California es el que hasta ayer peor iba, San Francisco. ¿Y quieren llevar otro equipo a ese estado, a Los Ángeles?
Cambiando de tema lamentable, hubo un momento en la tarde de ayer en el que parecía que James Harrison iba a reventar con su cabeza a todo el ataque de los Browns. Este tío es un guarro de cojones. Estas acciones son las que Goodell no debe tolerar, y dejarse de gilipolleces extradeportivas como las que provocaron la sanción de Roethlisberger o la que podría causar la sanción a Favre (aunque en este caso las bromas no están de más). Atención al cabrón del 92 de los Steelers:
Lo peor de todo es que ninguno de esos dos golpes fueron penalizados por los árbitros. Hay quien discute si el primero de ellos merece sanción, porque el corredor no es un jugador indefenso. A mí me parece una rudeza INnecesaria como un templo. La segunda es criminal. El premio Cruzcampo, en su apartado individual, va para James Harrison.
CaJugada imbécil de la semana.
Ya que todas las jornadas nos deja alguna jugada en la que sus protagonistas toman decisiones equivocadas, que muestran una falta de juicio elemental en sus autores, creo una sección aparte para destacar estos lamentables lances desde un punto de vista intelectual. Hace un par de jornadas fue Clements el que la cagó por no arrodillarse; la pasada jornada fueron los estrategas ofensivos de los Vikings, que diseñaron una jugada prohibida por el reglamento; esta semana el premio es para los entrenadores de los equipos especiales de los Packers, Mike McCarthy incluido. Hay que saberse bien las normas. Su ignorancia puede provocarte una derrota. Que se lo digan a Calvin Johnson. Y ayer a Mike McCarthy. La jugada es parecida a la de Johnson en el sentido de que la decisión arbitral es discutible, pero sin duda los protagonistas de la jugada pudieron evitar que los árbitros lanzasen el pañuelo amarillo. Miami estaba en 4.ª y 5. Iba a lanzar un punt. Los Packers estaban alineados como veis a continuación.
¿Veis algo raro? Yo, igual que en la recepción de Favre de la semana pasada, no me di cuenta de ninguna ilegalidad. Los árbitros sí. Una nueva norma implantada esta temporada dice que en formación de punt ningún jugador se puede situar en las narices del long snapper rival. La norma dice, literalmente, lo siguiente: "During a punt, field-goal attempt, or a Kick Try, a Team B player, who is within one yard of the line of scrimmage at the snap, must have his entire body outside the snapper’s shoulder pads". Esto es, ningún defensor a menos de una yarda de la línea de scrimmage puede tener ninguna parte de su cuerpo entre los hombros del long snapper. Se señala la falta, 5 yardas de penalización para Green Bay, que ponen a Miami en primer down. El partido estaba empatado a 13 puntos en el 4.º cuarto, y los Dolphins aprovecharon el regalito para anotar el touchdown de Fasano que pudisteis ver antes.
El entrenador de equipos especiales de Green Bay, fotografías en mano, argumenta que François, el jugador al que se señala la infracción, está yarda y media alejado de la línea y que, por tanto, no se estaría infringiendo la norma. Puede llevar razón, pero teniendo en cuenta que el papel de François en la jugada es nulo, que me cuente por favor el técnico a qué cojones viene el diseño de esa mierda de jugada, que entraña un alto riesgo de penalización para una rentabilidad esperada casi nula (empleo un vocabulario muy suave en comparación con el cabreo que me pillé ayer al ver esta acción). La semana pasada despidieron al entrenador de equipos especiales de los Dolphins tras su desastre contra los Patriots; esta jornada Miami gana en Lambeau Field porque los equipos especiales marcaron la diferencia. Por la parte de los Dolphins, chutando buenos punts y anotando field goals, incluido uno de 53 yardas que es récord personal del kicker Dan Carpenter; por la parte de los Packers, en el otro lado, los equipos especiales marcan la diferencia con graves cagadas. En esta jugada, por bobos. Luego está el punter de Green Bay, que tiene menos pierna que una foto de carnet, pero bueno, esa es otra historia.
* * *
Esta noche, uno de los Monday Nights menos atractivos de la temporada, por lo menos a priori. Duelo sureño: Tennessee-Jacksonville. Como no pienso levantarme a verlo, que esta semana se presenta complicada en el curro y tengo que aprovechar para descansar, seguro que será un partidazo. Mañana comento si en vista de las crónicas y resúmenes pasa algo destacable.
* * *
Actualización matutina del martes
El Monday Night fue el partido más soso de la jornada. 30-3 para Tennessee. Lo más destacable, las 111 yardas de Chris Johnson y las lesiones de los quarterbacks titulares de los dos equipos. Kerry Collins ganó a Trent Edwards la batalla de suplentes. Ni la lesión de Vince Young ni la de David Garrard parecen graves. Como veis, poco que contar. Menudo partido para el prime time.
Ninguna canción mejor para describir la tarde de ayer que Dissapointment Blues, de los Hellacopters. Temazo (los últimos minutos sobran, la canción no dura tanto como parece por la duración del clip):
![]() |
| La camiseta de moda en Carabanchel. |
Qué pude ver
Maldita la hora en la que decidió la ACB poner partidos los domingos por la tarde. Como encima Vistalegre no está precisamente cerca de mi casa, llegamos cuando los partidos de la sesión de las 7 estaban en el descanso. Como anécdota, saliendo del pabellón (realmente plaza de toros cubierta) vi a un tío con una camiseta de los Detroit Lions con el número 88, de su ex-jugador Mike Williams. Ya es raro ver a gente con camisetas de equipos de la NFL por Madrid, pero más aún del equipo que según la reciente encuesta de Harris, sobre la que debéis leer en NFLhoy!, es el antepenúltimo equipo en popularidad de la NFL. Encima, la camiseta es de un jugador que fue un fiasco, elegido en el décimo lugar del draft de 2005 y que sólo aguantaron una temporada en Detroit. Pues eso, una anécdota, sin más. Volviendo al tema de lo que pude ver ayer, desde el inicio del tercer cuarto vi el Patriots-Ravens por la tele y la pantalla partida en cuatro en el ordenador, hasta el último drive de los Packers con el que empatan el partido a 20, cuando me centré en ver sólo ese partido a pantalla completa, prórroga incluida. Demasiada tensión. Después, ya jodido por la derrota de Green Bay, vi el principio de la sesión de las 22.15 con la pantalla partida en el ordenador (al haber solo 4 partidos, una vez más, podía seguir todos a la vez), aunque cuando en Sportmanía recuperaron el directo vi ese partido por la tele. Más escocido aún por la victoria de Minnesota, me fui a dormir y no me levanté a ver el Redskins-Colts, del que sólo leí crónicas y vi el vídeo resumen.
En relación las emisiones de los partidos de las 22.15 en Digital+, creo que sería mejor que en vez de emitir el partido completo en "semidirecto" e ir acortando tiempos muertos para llegar al directo, comenzasen el partido en directo, en el momento en el que se encuentre, aunque haya transcurrido casi un cuarto. La alternativa óptima, aunque dudo mucho que optasen por ella, sería comenzar la emisión a la hora programada en versión original (siempre que el segundo partido fuese por un canal diferente del primero, claro) hasta que pudiesen incorporarse Moi & Andrea. Abro encuesta para ver qué preferís vosotros, pero a mí me desespera ver que comienzan el partido en diferido. Que los que vemos la NFL en España somos unos freaks, y nos gusta seguir las estadísticas y los resultados de los demás partidos por Internet, y si hacen el "semidirecto" fastidian al aficionado que quiere estar pendiente del resto de partidos en su ordenador, porque en Internet ve lo que va a pasar en el partido de Sportmanía.
El vomitorio (lo más comentado de la jornada)
El partido más esperado de la jornada era el que enfrentaba a dos equipos con una sola victoria. Dos equipos por los que muchos a principio de temporada apostaban (apostábamos) como candidatos al anillo pero que hasta el momento no estaban funcionando. Se presentaba como una final: el perdedor perdería gran parte de las pocas opciones que le quedaban para llegar a la postemporada. Además, el partido enfrentaba a dos equipos muy mediáticos. Uno, el America's Team, el equipo favorito de los estadounidenses según la reciente encuesta de Harris; el otro, el circo de Favre, Moss y Peterson. Carnaza mediática de primera. Ese partido, el más esperado de la jornada, es también el que protagoniza hoy la mayoría de portadas deportivas en Estados Unidos. Como muchos comentaban ayer, a pesar de la emoción del resultado y de un nivel de anotación decente, el partido resultó aburrido. Ganó, por poco, el que menos errores cometió. Una horrible intercepción de Romo les costó el partido a los Cowboys. Ahora el debate se centra en si Dallas está a tiempo de conseguir plaza de playoffs o ya es demasiado tarde. La respuesta, también evidente, es que están a tiempo, pues podrían terminar hasta 12-4, pero no pueden permitirse más fallos. Es increíble que un equipazo puesto por puesto como los Dallas Cowboys esté 1-4. Wade Phillips, se te está agotando el poco crédito que te quedaba.
En el lado vikingo, casi todo son buenas noticias. Todos los equipos de la NFC Norte perdieron (menos ellos) y en estos momentos creo que son los favoritos para llevarse la división. Las únicas dudas las despierta el estado físico de Favre, al que se le ve muy renqueante. La semana que viene, decisivo partido en Lambeau Field, en el que creo que los Vikings parten con ventaja, tanto por su estado anímico como por jugadores disponibles. Si Clay Matthews no se recupera a tiempo, el pass rush de Green Bay no existirá (tal y como se probó ayer) y Favre tendrá tiempo más que suficiente para organizar un festín. Con Matthews, el panorama es distinto, aunque incluso en ese caso veo a los Vikings con ventaja, puesto que no veo cómo la diezmada defensa de los Packers puede parar a Adrian Peterson.
Aparte de lo anterior, tenemos el clásico de la temporada: quién debe ser el quarterback titular de los Eagles. Ayer Kevin Kolb, hasta que Reid diga lo contrario teórico suplente, echó un poco más de leña al fuego con un partidazo que destrozó a los Atlanta Falcons: 23/29 pases, 326 yardas, 3 touchdowns, 1 intercepción. Menudo papelón para el entrenador de Philadelphia: ¿sienta ahora a Kolb, su quarterback del futuro, que por fin rinde a un nivel excepcional? ¿vuelve a dar a un renqueante Michael Vick la titularidad, a pesar de que por su estado físico no podrá utilizar una de sus principales armas, la carrera? (creo que se me ve el plumero en cuanto a lo que creo que debe hacer Reid).
Finalmente, seguro que leeréis historias sobre ello, uno de los jugadores más mediáticos de la NFL (a pesar de que todavía no ha hecho prácticamente nada) ha conseguido su primer touchdown. Hablo de un jugador del que, a pesar de que no contaba apenas con minutos hasta ahora, aparece su camiseta entre las muy pocas que pondrán a la venta en Londres dentro de menos de dos semanas (¡yuju, no queda nada! -- por cierto, la semana que viene, en algún momento, publicaré una guía de viaje a tan magno evento). Tim Tebow, que ayer recibió bastantes snaps. Primer TD, de carrera:
Peperoni (la sorpresa)
![]() |
| Los carneros embistieron fuerte a San Diego. |
Sin salir de la NFC Oeste, los Seahawks protagonizaron otro resultado sorprendente. Aunque muchos decíamos que estos Bears iban de farol, por lo menos yo no esperaba que cayesen ante Seattle, que no había ganado lejos de Qwest Field. Primera victoria de un equipo de la NFC Oeste fuera de casa. Importantísimo resultado en la lucha por esta división, que esta jornada puede sacar pecho.
Podría incluir más resultados como sorpresas, sobre todo teniendo en cuenta que en la quiniela de esta jornada no di ni una, pero creo que aparte de los anteriores resultados, en una temporada tan igualada como esta, todo entraba dentro de lo esperable.
Premio Parménides de Elea (la vida sigue igual)
Como en sus tres derrotas anteriores, Green Bay volvió a perder por culpa de un field goal anotado por su rival en la última jugada del partido, y como en las cinco ocasiones anteriores en las que Aaron Rodgers jugó una prórroga, la perdió. Todo sigue igual. Mike McCarthy lleva una victoria y seis derrotas en partidos decididos en el periodo adicional. Y, en el otro lado, los Dolphins siguen ganando fuera de casa. Tres de tres lejos del sur de Florida, cero de dos en su casa. La vida sigue igual para ellos. Miami debería considerar hacer un "Palacio de los Deportes" con su estadio, para jugar siempre fuera.
También sigue igual la vida para los Lions, que siguen su racha de derrotas consecutivas fuera del Ford Field y van camino de superar su propio récord. Con la derrota de ayer lo igualaron, 24 seguidas ya. Su siguiente partido fuera es en Buffalo. Será complicado que superen la marca histórica. Y a pesar del 1-5, Detroit no es el mal equipo de otros años. Cuando vuelva
Por último, igual sigue la igualdad. Otra jornada en la que la paridad fue la protagonista. Dos partidos decididos en la prórroga, y solo dos por más de una posesión de diferencia (los Giants ganaron por 8 a Detroit, pero eso es un TD con conversión de 2 puntos). Así es imposible hacer quinielas. Menudo desastre de jornada que llevo, sólo 6 aciertos. La jornada pasada me resistí a hacer el chiste mierda, pero esta no puedo: parece que la competición ha sido amañada por Bibiana Aído (sí, es una puta mierda de gracia que incluso puede provocar vergüenza ajena a quien lo lee, pero mi filtro de chistes malos es prácticamente inexistente).
Ah, otros que siguen igual son los Cowboys, en lo que a penalizaciones absurdas se refiere. ¿Que la semana pasada les penalizan por celebrar un touchdown en la end zone? Da igual, no escarmientan. Ayer, otra vez. Ahí lo tenéis, mirad cómo Miles Austin tropieza de nuevo con la misma piedra.
Dicho esto, creo que es más censurable (y no lo digo por ser aficionado del equipo que sufre la jugada) la actitud de Anthony Fasano en su amago de Lambeau leap. Mirad qué cabroncete (por cierto, la jugada es cojonuda).
De todos modos, creo que deberían eliminar todas las penalizaciones por celebrar touchdowns. No hay que ser como Tom Brady en el episodio de Padre de Familia en el que manda a Peter Griffin a las Niñeras Tontas de Londres. Alegría y buen humor, hombre. A ver si no de qué vamos a hablar luego.
Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia).
Primera victoria de la temporada para San Francisco. Ya era hora, menos mal. El equipo que veremos en Londres no estará desahuciado. La parte negativa para los 49ers es que sus rivales divisionales consiguieron sorprendentes victorias, como ya comentamos, ante equipos superiores. Balón de oxígeno (extraña expresión, ¿verdad? ¿alguna vez visteis un balón de oxígeno? una bombona sí, pero ¿un balón?) para Mike Singletary y Alex Smith, que desde que recibió gritos y amenazas de su head coach está muy inspirado.
Cambio de vida también para Big Ben, aunque no para los Steelers, que siguen ganando. Roethlisberger cambió el sofá de su casa por el campo de Heinz Field, y guió a su equipo a una victoria relativamente holgada ante los Browns. Big Ben tuvo un buen debut y lanzó 3 TD, aunque su primer pase fue interceptado. En el equipo rival, la vida también cambió para Colt McCoy. Tras especularse con su despido y ser el tercer quarterback de la plantilla de los Browns, fue titular e hizo un partido más que digno, dadas las circunstancias (se enfrentaba a la defensa más temible de la NFL y carecía de receptores fiables a quienes pasarle el balón). El antiguo cornudo tejano consiguió 23/33 281 yardas, 1 TD y 2 intercepciones. Lo dicho, un partido muy digno.
También reaccionaron los Saints, aunque en su caso no sé si estamos ante un cambio o ante una vuelta a la normalidad. Dadas las dudas que despertaron en los últimos partidos, digamos que estamos ante un cambio. Además, un jugador de Nueva Orleáns fue el líder de yardas de carrera de la jornada (sí, de carrera, no de pase, no me he equivocado). Eso sí que es un cambio. El running back novato Christopher Ivory consiguió 158 yardas. Gran noticia en un equipo al que le faltaban sus dos corredores de referencia, Reggie Bush y Pierre Thomas.
¿Qué debería hacer con los Patriots, los meto en los que han cambiado o en los que siguen igual? Por una parte, como los Saints, su victoria puede interpretarse como una vuelta a la normalidad, y además vienen de ganar en Miami, pero por otro lado, no deja de ser un cambio el de la vuelta de los mejores Patriots, de los que remontan el partido en el último cuarto, y en los que volvió Deion Branch a ser decisivo. Los meto en este apartado.
![]() |
| Trecet, enloquecido con el field goal de Gostkowski. |
Como ahora veréis, he decidido cambiar los nombres a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Me harté de la corrección gramatical. Zambullámonos (a que no habéis visto esta palabra escrita muchas veces; seguro que no) en el mundo de la cerveza. Vayamos de la, a mi juicio, mejor cerveza, a la peor, pasando por lo regular.
![]() |
| Una caña de Alhambra en Granada con unos amigos. De los mayores placeres de los que se puede disfrutar. |
La Alhambra es cojonuda en todos los sentidos. Como monumento, es espectacular, sobre todo si vas cuando el calor todavía no aprieta demasiado. Preciosa. Como cerveza, y aunque me vi tentado a poner otras marcas (como Estrella Galicia, barriendo para casa; o Quilmes, barriendo para un poco más lejos), concedo este honor a esta cerveza para compensar a los andaluces el agravio que supone que en su tierra se elabore la peor mierda que existe en el mundo de la cerveza, a la que me refiero más adelante. El premio a lo mejor de la jornada, el premio Alhambra.
Ya que le he dado tanta cera a la división, hablando de lo floja que era y comentando jornada tras jornada que aún ninguno de sus equipos había ganado fuera de casa, debo hoy elogiar el rendimiento de los equipos de la NFC Oeste esta jornada. Los tres que jugaron ganaron, dos de ellos partidos complicados. Como ya hice referencia a las victorias de Seattle, St. Louis y San Francisco, no me repito. Malas noticias para los Cardinals, que se las prometían muy felices en su jornada de descanso tras haber derrotado a los actuales campeones de la Super Bowl.
Aunque el Vikings-Cowboys era el partido de la jornada desde un punto de vista mediático, el más atractivo en el terreno estrictamente deportivo era el Patriots-Ravens. Dos equipos en forma que se enfrentaban en la revancha del partido de wild card del pasado mes de enero. El partido no decepcionó. Alternativas en el marcador, remontada de New England en el último cuarto y victoria en la prórroga para los de Foxboro. Un partidazo. El hombre del partido fue el que volvía a su casa, Deion Branch: 9 recepciones, 98 yardas, 1 TD. ¿Quién echa de menos a Randy Moss?
En el plano individual, aparte del partido de Deion Branch, entre todas las actuaciones brillantes de la jornada hay que destacar a Cameron Wake. El linebacker de los Dolphins fue una pesadilla para la línea ofensiva de Green Bay. El novato Bryan Bulaga no pudo en ningún momento con él (aunque un poco de ayuda no le habría venido mal, como acertadamente apuntaban los comentaristas de este partido). 3 sacks, y mucha presión sobre Rodgers que le forzó a tomar decisiones apresuradas. Ay, la línea de los Packers, que cada jornada hace brillar a los pass rushers rivales.
Y en cuanto a la jugada de la jornada, por difícil, estética y decisiva, me quedo con la intercepción de Aaron Francisco. Ganaban los Colts por 3 puntos, Washington tenía el balón y faltaban 32 segundos para el final del partido. Mirad qué obra de arte:
Hay que decir que poco antes su compañero Pierre Garçon le había marcado el camino. Tampoco está mal:
Mixta (lo regulero).
Como veis, da nombre a lo regulero la cerveza Mixta, concepto en el que también englobo a Shandys y similares. Mariconadas disfrazadas de cerveza. Qué mejor ejemplo de algo regulero en el mundo de la cerveza que estos quiero y no puedo, estos sí pero no, estos bueno, si no hay otra cosa que son las claras con limón embotelladas. Que sí, que no son una mierda, que se dejan beber, pero son un mero sucedáneo edulcorado para los que o no pueden beber alcohol o realmente no les gusta la cerveza. Ya, stricto sensu esto no es cerveza, pero creo que se entiende la idea.
Dejemos el mundo cervecil, vayamos al footballístico. Esta temporada, y ya la anterior, nos ha dejado varias jugadas que hacen plantearse si la regla del pass interference resulta lo equitativa que debería. La verdad es que la solución al problema es complicada. Os comento por qué la regla está de actualidad. Ayer los Jets perdían por 3 puntos en Denver y estaban en 4.º down y largo. Tenían que jugársela y Sanchez rifó un pase profundo hacia Santonio Holmes. Les tocó la lotería. Mirad qué pasó.
La jugada está bien arbitrada. Es conforme al reglamento, porque el defensor agarra del casco a Holmes antes de que este contacte con el balón. Ahora bien, ¿está bien solucionada la falta en el reglamento? O dicho de otro modo, ¿resulta razonable que den una recepción y un primer down automático al equipo que sufre la interferencia defensiva en el lugar en el que se produce? Leía ayer que los equipos malos deberían tirar castañas profundas sin parar, porque en muchas ocasiones se producen estas interferencias y es como que te toque la lotería. Aunque el receptor sea un inepto, la norma asume que habría completado la recepción. Eso es mucho asumir, sobre todo con un tío encima. Es una sanción demasiado grave para el delito cometido. Desproporcionada.
La alternativa que proponen algunos es sancionar la infracción con 15 yardas de penalización como máximo (opción que toma la NCAA). Si la falta se produce más de 15 yardas por delante de la línea de scrimmage, se aplica el tope de 15 yardas. Esta solución tampoco es óptima: si un receptor avanza más de quince yardas y dirigen un pase hacia él, a poco que el defensor se vea en desventaja, cometerá la interferencia. Así evita males mayores y la defensa concede menos yardas de las que le concedería de producirse la recepción. ¿Que Moss te gana la carrera y tiene campo libre hacia la end zone? Le placas antes de que reciba y se acabó.
Complicada solución al problema, como digo. Pero creo que resulta muy regulero que un partido se decida por una jugada así. Todo el trabajo de Denver tirado por la borda por culpa de esa jugada. No parece lo más equitativo.
Aparte de lo anterior, sensaciones reguleras para Ravens, Falcons y Bears. Los he incluido de menor a mayor "culpabilidad" en función de lo asumible que resultaban sus derrotas y la forma en que se produjeron. Una derrota en casa de los Patriots y en la prórroga entra dentro de lo asumible para Baltimore, pero es un equipo que no termina de convencer (cuando gana lo hace sufriendo mucho) y que ve como se le complica la lucha por la AFC Norte. Pittsburgh está fuerte y con Big Ben de vuelta, así que deberán apretar para alcanzar a los Steelers. Con 10 puntos de ventaja no supieron cerrar el partido y lo terminaron pagando. Alarmas moderadas.
En Atlanta, las malas sensaciones no vienen tanto por perder en Philadelphia, que entra dentro de lo asumible, sino por cómo se produjo esta derrota. En el duelo de aves voladoras, los Falcons se desmoronaron ante los Eagles al inicio del partido, y luego ya no pudieron recuperarse. El ataque de Philadelphia es explosivo y se la puede liar a cualquiera, sí, pero de un supuesto aspirante al anillo debemos esperar algo más de resistencia. Blanditos ayer, los Falcons fueron por primera vez el equipo que me temía antes de empezar la regular season.
En cuanto a los Bears, resulta muy preocupante su derrota frente a los Seahawks, porque no es asumible ni la derrota ni la manera en la que se produjo. Caer frente a un equipo tan flojo cuando juega lejos de su casa como Seattle debe hacer saltar las alarmas en Chicago. Y más aún viendo que una de sus principales armas ofensivas están siendo los retornos de Hester, porque se puede desactivar con cierta facilidad. Los punts, se mandan fuera del campo, los kicks... bueno, estos son más complicados de desactivar, pero si tu anotación depende del retorno, mala cosa.
Termino: sé que doy mucho la chapa con los Packers, pero la temporada está siendo decepcionante, siendo generosos. Rodgers no está bien, no sé hasta qué punto su mejorable rendimiento se debe a su falta de protección, a que la carrera no existe y por tanto las defensas se centran en el pase o a otros factores como el mejorable (y vuelvo a ser generoso) playcalling de Mike McCarthy. La realidad es que ya lleva tantas intercepciones como en toda la temporada pasada y no es, ni mucho menos, el quarterback letal que muchos esperábamos. La parte fácil de la temporada se salda con 3-3. Ahora viene lo peor. Quiero ser optimista y pensar que toda la mala suerte que sufrieron los Packers hasta ahora (como decía antes, las tres derrotas por solo 3 puntos, en partidos que Green Bay pudo, y hasta mereció, ganar) cambiará, sobre todo cuando, o mejor dicho si, el número de bajas desciende, pero esto tiene mala pinta. Desconfiad de los campeones de la pretemporada. Pocas veces confirman su dominio a la hora de la verdad. Ahora que estamos abajo en los Power Rankings, esperemos resurgir.
![]() |
| Si ves este logo en la puerta de un bar, huye. |
Qué asco me da la cerveza Cruzcampo. Hasta el punto de que evito los bares en los que veo su logo (esto en algunas localidades andaluzas es un problema). Qué mala está. Mis condolencias para los andaluces que residan en territorios dominados por Cruzcampo. De mis peores recuerdos en mis viajes por Andalucía. No todo iba a ser bueno por esas tierras, ya les di flores con la Alhambra, ahora tocan palos con la Cruzcampo. Mierda pura.
Corren malos tiempos para el fútbol californiano. Sus tres equipos, Chargers, Raiders y 49ers están de capa caída en lo deportivo: acumulan un balance de 5-13 (y dos de esas victorias son "a la fuerza", porque provienen de enfrentamientos entre estos equipos como el San Francisco-Oakland de ayer), 0-10 fuera de casa. Ah, la West Coast, otrora sinónimo de alegría, hoy de decepción. Bueno, démosles tiempo, que todavía pueden enderezar el rumbo. Por si fuera poco, los equipos californianos son de los que más sufren para llenar sus estadios. De los 9 blackouts (cortes locales de señal en las localidades de equipos que no consiguen vender todas las entradas para un partido) que llevamos en lo que va de temporada, 5 afectan a equipos californianos (los 3 de Oakland y los 2 de San Diego; los demás corresponden a Tampa Bay -3-, y Buffalo). Recuerdo que el corte de señal se produce si 72 horas antes del comienzo del partido no se han vendido todas las entradas, ya que su fin es estimular su venta. Curiosamente, el único equipo que se libra de los cortes de señal en California es el que hasta ayer peor iba, San Francisco. ¿Y quieren llevar otro equipo a ese estado, a Los Ángeles?
Cambiando de tema lamentable, hubo un momento en la tarde de ayer en el que parecía que James Harrison iba a reventar con su cabeza a todo el ataque de los Browns. Este tío es un guarro de cojones. Estas acciones son las que Goodell no debe tolerar, y dejarse de gilipolleces extradeportivas como las que provocaron la sanción de Roethlisberger o la que podría causar la sanción a Favre (aunque en este caso las bromas no están de más). Atención al cabrón del 92 de los Steelers:
Lo peor de todo es que ninguno de esos dos golpes fueron penalizados por los árbitros. Hay quien discute si el primero de ellos merece sanción, porque el corredor no es un jugador indefenso. A mí me parece una rudeza INnecesaria como un templo. La segunda es criminal. El premio Cruzcampo, en su apartado individual, va para James Harrison.
Ya que todas las jornadas nos deja alguna jugada en la que sus protagonistas toman decisiones equivocadas, que muestran una falta de juicio elemental en sus autores, creo una sección aparte para destacar estos lamentables lances desde un punto de vista intelectual. Hace un par de jornadas fue Clements el que la cagó por no arrodillarse; la pasada jornada fueron los estrategas ofensivos de los Vikings, que diseñaron una jugada prohibida por el reglamento; esta semana el premio es para los entrenadores de los equipos especiales de los Packers, Mike McCarthy incluido. Hay que saberse bien las normas. Su ignorancia puede provocarte una derrota. Que se lo digan a Calvin Johnson. Y ayer a Mike McCarthy. La jugada es parecida a la de Johnson en el sentido de que la decisión arbitral es discutible, pero sin duda los protagonistas de la jugada pudieron evitar que los árbitros lanzasen el pañuelo amarillo. Miami estaba en 4.ª y 5. Iba a lanzar un punt. Los Packers estaban alineados como veis a continuación.
¿Veis algo raro? Yo, igual que en la recepción de Favre de la semana pasada, no me di cuenta de ninguna ilegalidad. Los árbitros sí. Una nueva norma implantada esta temporada dice que en formación de punt ningún jugador se puede situar en las narices del long snapper rival. La norma dice, literalmente, lo siguiente: "During a punt, field-goal attempt, or a Kick Try, a Team B player, who is within one yard of the line of scrimmage at the snap, must have his entire body outside the snapper’s shoulder pads". Esto es, ningún defensor a menos de una yarda de la línea de scrimmage puede tener ninguna parte de su cuerpo entre los hombros del long snapper. Se señala la falta, 5 yardas de penalización para Green Bay, que ponen a Miami en primer down. El partido estaba empatado a 13 puntos en el 4.º cuarto, y los Dolphins aprovecharon el regalito para anotar el touchdown de Fasano que pudisteis ver antes.
El entrenador de equipos especiales de Green Bay, fotografías en mano, argumenta que François, el jugador al que se señala la infracción, está yarda y media alejado de la línea y que, por tanto, no se estaría infringiendo la norma. Puede llevar razón, pero teniendo en cuenta que el papel de François en la jugada es nulo, que me cuente por favor el técnico a qué cojones viene el diseño de esa mierda de jugada, que entraña un alto riesgo de penalización para una rentabilidad esperada casi nula (empleo un vocabulario muy suave en comparación con el cabreo que me pillé ayer al ver esta acción). La semana pasada despidieron al entrenador de equipos especiales de los Dolphins tras su desastre contra los Patriots; esta jornada Miami gana en Lambeau Field porque los equipos especiales marcaron la diferencia. Por la parte de los Dolphins, chutando buenos punts y anotando field goals, incluido uno de 53 yardas que es récord personal del kicker Dan Carpenter; por la parte de los Packers, en el otro lado, los equipos especiales marcan la diferencia con graves cagadas. En esta jugada, por bobos. Luego está el punter de Green Bay, que tiene menos pierna que una foto de carnet, pero bueno, esa es otra historia.
* * *
Esta noche, uno de los Monday Nights menos atractivos de la temporada, por lo menos a priori. Duelo sureño: Tennessee-Jacksonville. Como no pienso levantarme a verlo, que esta semana se presenta complicada en el curro y tengo que aprovechar para descansar, seguro que será un partidazo. Mañana comento si en vista de las crónicas y resúmenes pasa algo destacable.
* * *
Actualización matutina del martes
El Monday Night fue el partido más soso de la jornada. 30-3 para Tennessee. Lo más destacable, las 111 yardas de Chris Johnson y las lesiones de los quarterbacks titulares de los dos equipos. Kerry Collins ganó a Trent Edwards la batalla de suplentes. Ni la lesión de Vince Young ni la de David Garrard parecen graves. Como veis, poco que contar. Menudo partido para el prime time.
Etiquetas:
Bears,
Cowboys,
Eagles,
James Harrison,
Kolb,
Packers,
Plácido domingo jodido lunes,
Rams,
Roethlisberger,
Vick,
Vikings
martes, 29 de junio de 2010
Mis absurdas predicciones: NFC Oeste
El otro día se me olvidó algo que pretendía hacer en todos los pronósticos divisionales para darle algo de ambiente a la lectura: incluir una canción que tenga alguna relación con los equipos implicados. Para la NFC Norte, qué mejor que una canción de Hüsker Dü, influyente e infravalorada banda que en la década de los 80 fue precursora del hardcore/punk. Bueno, un grupo que me gusta mucho y que no es demasiado conocido. ¿Qué tiene que ver con la NFC Norte? Que son de Minnesota. In A Free Land, que la disfruten. Más adelante pondré la canción relativa a la NFC Oeste, división sobre la que hago absurdas predicciones hoy; incrustaré la canción cuando según mis cálculos hayáis terminado de escuchar esta (no vale lectura en diagonal).
Seguimos la ronda de predicciones por la NFC Oeste. Pensaba hablaros antes de la NFC Este, pero la incertidumbre acerca del futuro de un jugador importante, el defensive tackle de los Redskins Albert Haynesworth, me hace posponer el análisis de esta división. A ver si en los próximos días se aclara su futuro, que puede afectar también al de otras franquicias si es intercambiado por otro jugador o futuras elecciones del draft. Además, ese intercambio podría afectar a jugadores de categoría, ya que Haynesworth es un jugador importante. Su salario es suficiente para darse cuenta de ello o, mejor dicho, de que lo era cuando firmó su contrato: 100 (cien) millones de dólares por siete años. Por si fuera poco, los Redskins le pagaron un bonus de 21 millones de dólares el pasado abril. El hombre no está contento, porque quieren cambiar el esquema de la defensa de 4-3 a 3-4. Es decir, que la línea de la que forma parte estará formada por 3 en vez de 4 jugadores y tendría que jugar de nose tackle. Pues que no quiere y ha pedido a través de su agente que le manden a otro sitio. En esas estamos ahora. Hay que ver, pobrecillo, la de cosas denigrantes que le piden hacer a uno los malvados jefes. Ah, los propios Redskins han protagonizado el último movimiento del mercado, reforzando su línea ofensiva con el tackle Jammal Brown, procedente de los Saints.
Pues eso, que dejamos la NFC Este para dentro de unos días y nos vamos al salvaje oeste. ¿Salvaje? Uf, pues en principio no parece que demasiado. La NFC Oeste será, probablemente, la división más floja de la NFL un año más. Lo ha sido los dos últimos años, por mucho que los Cardinals llegasen a la Super Bowl hace un par de temporadas. La temporada 2010 cabe esperar lo mismo. ¿Por qué? Porque ninguno de los cuatro equipos parece un equipo claramente dominante. Es probable que termine ganando el menos malo, y este año hay unos cuantos en reconstrucción. Tres de los cuatro equipos, claramente: Cardinals, Seahawks y Rams. En cuanto al cuarto, no sé si ya la ha terminado o si se puede considerar que continúa su particular travesía del desierto, su búsqueda de El Dorado (el nombre del equipo me obliga a hacer esta gracia; sí, es una gracia, con poca gracia, pero gracia). Si es que los Niners son los raritos de la división: todos los equipos tienen nombre de animal (animal que aparece de perfil mirando hacia la derecha en todos los casos) menos ellos.
No tengo nada claro qué pasará en la NFC Oeste. Ganará el menos malo. En principio me parece que el único equipo que descartaría para ganar la división son los Rams. Si es que les pilla lejos, que Saint Louis no está ni en el oeste (lo estaba la anterior sede del equipo, Los Ángeles). Sin embargo, Lindy's Sports predice en su guía de la próxima temporada que los Rams serán segundos, solo por detrás de los 49ers (por cierto, si alguno piensa comprarse alguna de las guías para la próxima temporada, de las tres que he leído, Pro Football Weekly, Sporting News y Lindy's, os recomiendo esta última). También sería una gran sorpresa que los Seahawks de Pete Carroll la ganaran. Entre los otros dos equipos de la NFC Oeste, parece que San Francisco es la apuesta más segura, ya que es el que presenta menos novedades y, por tanto, menos incógnitas. Además, el año pasado ya empezó a apuntar buenas maneras. Incluso los augures de Lindy's los ven en la final de la NFC. Veremos. Analicemos los equipos uno a uno para fundamentar la absurda predicción.
Arizona Cardinals. Los Cardinals han perdido jugadores muy importantes en relación con la temporada pasada. Fundamentalmente uno, su jugador franquicia, el principal culpable de su viaje a Tampa en febrero de 2009. Hablo de Kurt Warner, claro. La pérdida del quarterback titular es de por sí preocupante, pero además los Cardinals han perdido a otros jugadores importantes, como el receptor Anquan Boldin y el linebacker Karlos (no, no es de Vallekas) Dansby. Además, sus gobernantes han perdido la razón (en un país de inmigrantes se persigue a los inmigrantes; ¿no se han leído ningún libro de historia? ¿cómo llegaron ellos? bueno, quizá es por eso, que cuando ellos llegaron se cargaron a todos los nativos, cree el ladrón que todos son de su condición) ¿Serán estas bajas lo suficientemente importantes como para que los Cardinals dejen de ser el tuerto en el reino de los ciegos?
En cuanto a la posición de quarterback, Matt Leinart y Derek Anderson son los aspirantes a la titularidad. Ambos jugadores son comparables a Warner: los dos son muchísimo peores. El descenso de calidad en la posición de mando del ataque es, pues, considerable. Quién sabe si durante las dos últimas temporadas Leinart ha aprendido algo del maestro Kurt. Leinart iba para estrella. Fue una leyenda universitaria, ganó el Heisman Trophy en 2004 y campeonatos nacionales consecutivos al mando de las operaciones del equipo de la universidad de Southern California (USC). Tan famoso era que los saraos le perdieron. Solo tenéis que buscar "Matt Leinart" en Google y ver los resultados de las imágenes que os salen. Su rendimiento en los Cards no fue ni mucho menos el esperado, y un Kurt Warner que parecía ya destinado a empresas menores le comió la tostada y volvió a sorprender, otra vez, a todo el mundo llevando a los Cardinals a la Super Bowl.
La próxima temporada Leinart tendrá una nueva oportunidad para demostrar que puede dirigir el ataque de un equipo en la NFL con solvencia. Si no lo hace, seguramente Derek Anderson tendrá su oportunidad. En cualquier caso, la principal virtud de los Cardinals durante las dos últimas temporadas, su explosivo juego de pase, es una incógnita para la temporada que viene. La baja de un receptor de la talla de Anquan Boldin contribuye un poco más a debilitar el juego de pase. Dicho esto, el cuerpo de receptores de los Cards es excepcional: estará de nuevo liderado por Larry Fitzgerald, el (para mí) mejor wide receiver de la NFL (algunos creen que es Andre Johnson, pero por mi parte, hasta que me lo demuestre en los playoffs, no me lo creeré), y cuenta con Steve Breaston, otro gran receptor que tendrá mayor protagonismo la próxima temporada sin Boldin.
En cualquier caso, la próxima temporada el juego de carrera de los Cardinals debería dar un paso adelante. La carrera en Arizona ha tenido un papel casi marginal las dos últimas temporadas. Sin embargo, tienen dos corredores jóvenes (21 y 23 años) y de calidad en Beanie Wells y Tim Hightower. A ese juego de carrera debería ayudar la incorporación en la línea ofensiva del veterano con apellido de pez que pica a los bañistas en las costas gallegas, Alan [no "Adam" como decía por error el artículo original, gracias a Anónimo por advertirlo] Faneca. No entendí por qué los Jets lo cortaron este verano. Vale que se está haciendo viejo, pero su trabajo la temporada pasada fue más que notable, que se lo digan a Shonn Greene y a Thomas Jones (también fuera de los Jets para la temporada que viene). Aunque su rendimiento empeore, Faneca seguirá picando a los contrarios, bloqueando y abriendo valiosos huecos para los corredores de los Cardinals. En cualquier caso, parece que los Cardinals no serán los pájaros locos que fueron las pasadas temporadas, y que su ataque, más terrestre, será menos peligroso.
En cuanto a la defensa, no es esta una de las principales virtudes de los Cardinals. No lo fue durante estos últimos y buenos años y no parece que vaya a serlo tampoco en la temporada 2010. Han perdido a Karlos Dansby, un buen linebacker (y autor del touchdown con el que los Cardinals ganaron el partido de wild card más wild de la historia). La línea defensiva volverá a estar liderada por Darnell Docket, un tío que no puede caer mal, ya que tiene la sensatez que le faltan a muchos divos del football. Dos de sus tweets sobre el asunto Haynesworth: “Did I just hear this correctly? Albert Haynesworth will not be (at) mandatory minicamp? And he wants a trade? After signing 100 millon dollar contract?”; “That’s why I tell y’all I’m nothing like these dudes. For 100 million my ass will play 4-3, 3-4, 5-9, 4-8 and still whip ass!”.
La secundaria era en teoría la parte más decente de la defensa de Arizona, con el Pro Bowler Dominique Rodgers-Cromartie (cómo mola su nombre), pero para la próxima temporada pierden a dos titulares (Antre Rolle y Bryant McFadden) y aunque Kerry Rhodes, procedente de los Jets, es un buen sustituto, la otra plaza deberá ser ocupada por el sophomore Greg Toler. Vamos, que tampoco están para tirar cohetes.
En cuanto a los equipos especiales, los Cards han cambiado a su kicker. Se despiden del tío que no supo meter un field goal ganador en casa, en un dome, a una distancia más que asequible, en el partido de wild card ante los Packers y fichan al veterano Jay Feely, veterano pateador muy fiable.
Finalmente, sobre la dureza del calendario, hay que advertir que los equipos de esta división tienen los calendarios (considerando la temporada pasada) teóricamente más fáciles de toda la liga. La razón es fácil de comprender: son la peor división de la NFL y juegan 6 veces entre ellos. Así, el calendario de los Cards sería el más fácil de la NFL. Previsible, dado que ellos fueron los mejores de su división y no pueden jugar contra sí mismos. En comparación con los 49ers, que tienen el 28.º más duro, un punto a favor de los de Arizona.
En general, parece que los Cardinals han perdido un par de puntos tanto en ataque como en defensa, por lo que su trono en la NFC Oeste está más amenazado que nunca. Tanto, que todas las predicciones dan por favoritos a San Francisco, aunque yo no descartaría, ni mucho menos, que Arizona vaya a revalidar el título de su división. Deberían estar en la pelea, y como Leinart funcione (esto es mucho decir, pero bueno), ojito con ellos.
San Francisco 49ers. Todas las predicciones que he visto hasta ahora dan a San Francisco como campeón de división. Algunas van más lejos, como la de Lindy's Sports, que cree que los 49ers llegan a la final de la NFC (es increíble que pronostiquen no solo el resultado final de los equipos en la regular season, sino también los resultados de cada partido de playoffs). Candlestick Park volvería a acoger, quizá por última vez, un partido de playoffs. Y es que en el equipo más consolidado de la división, el principal cambio puede referirse a su hogar. Los 49ers van camino de aprobar definitivamente su mudanza 60 km al sur de la ciudad de San Francisco, a la ciudad de Santa Clara. Sería una mudanza light, parecida a la de los Jets y los Giants a East Rutherford, NJ. De hecho, probablemente el tiempo que se tarde en llegar desde el downtown de Nueva York a Meadowlands sea parecido al necesario para llegar de San Francisco a Santa Clara. 44 minutos en coche desde Candlestick Park, según Google Maps. Echad un ojo a este vídeo. El equipo seguiría llamándose "San Francisco" 49ers. Sin embargo, a alguno le ha horrorizado esta mudanza, y le ha hecho evocar profundos sentimientos. Mira que a mí no me gustan las mudanzas, pero es que en este caso es tan light que me resulta bastante indiferente. Por no abandonar, no abandonan ni la santidad de su sede. Hablando de mudanzas, aunque sea temporales, hay que decir que el 31 de octubre los Niners jugarán como locales en Wembley, contra los Broncos en las llamadas International Series. Oportunidad para que el aficionado europeo vea en directo un partido de la NFL. Experiencia sumamente recomendable. Sale caro, pero merece la pena. Por cierto, este es otro factor que hay que tener en cuenta: San Francisco juega un partido menos en casa que sus rivales. Por mucho que se intente crear un ambiente favorable al teórico local en Londres, no es lo mismo. Es un partido en campo neutral. Económicamente buen negocio; deportivamente, cuanto menos, dudoso.
Como adelantaba, la principal fortaleza de los 49ers de cara a la temporada que viene puede ser su estabilidad. Son un buen equipo con un año más de experiencia, lo que normalmente, salvo vejez acuciante, significa mejor rendimiento. Considerando que el año pasado terminaron 8-8 y que este serán mejores y los Cards algo peores, cabe concluir que ganarán algo más y que será suficiente para liderar la división. Esto sobre el papel, pero ya veremos. Veamos la pinta que tiene la plantilla.
San Francisco es un equipo áspero, rocoso; hasta analizar su plantilla resulta algo complicado. No hay nada especialmente bueno, pero tampoco especialmente malo. Joder, qué difícil. A ver si aguantáis la lectura de los siguientes párrafos. Espero que no os hastíen (qué manera de incitar a la lectura, queridos lectores).
El quarterback es Alex Smith. Puede que esta temporada tenga su última oportunidad para demostrar que es un QB OK para SF (que vivan las abreviaturas, que tanto gustan en los Iueséi). Smith está en una situación en cierto modo similar a la de Leinart. Smith fue el número 1 del draft de 2005. Aaron Rodgers fue el 24. Las comparaciones son odiosas, claro. Hasta ahora Smith no ha justificado su lugar de elección. Ha sufrido lesiones que le han hecho perderse dos temporadas casi completas, sí, pero su progresión es un poco lenta. No es JaMarcus Russell, pero tampoco un quarterback titular de garantías. Su segunda mitad de temporada 2009 fue razonablemente buena. Y esta temporada termina contrato, así que cabe esperar que lo dé todo. En cualquier caso, parece el QB titular más fiable de toda la división (esto tampoco es decir demasiado).
Entre el equipo de receptores, Michael Crabtree deberá confirmar en su segundo año lo que se esperaba de él. En su año de rookie, consiguió el mayor número de recepciones de un novato desde Jerry Rice. Y eso a pesar de que por discrepancias en cuanto a su contrato se perdió toda la pretemporada y los primeros cinco partidos. No importó. El otro objetivo principal de los pases de Smith debería ser el tight end Vernon Davis, en palabras de sus rivales el más rápido de la NFL. Dos receptores de primera categoría, aunque en este apartado los Cardinals tienen a priori la ventaja.
El juego de carrera ha llevado el peso del ataque de los 49ers la pasada temporada, gracias a Frank Gore, un jugador capaz de conseguir yardas no solo de carrera sino también de pase. Eso sí, preocupa su tendencia a las lesiones. Desde 2006 no juega una temporada completa. Y los Niners lo intentan proteger limitando sus carreras: solo una vez corrió más de 20 veces la temporada pasada. Gore rinde a pesar de su línea ofensiva. Si en Green Bay hay queja, en San Francisco también tienen lo suyo: los Niners son el equipo que permitió más sacks considerando las últimas tres temporadas. Punto débil.
La defensa debería ser la mejor de la división. No creo que sea una defensa para tirar cohetes, sobre todo su secundaria, pero cumple. Muchos consideran al linebacker Patrick Willis como el mejor jugador de los de San Francisco. Su línea defensiva es decente, sin más. Y su secundaria, mediocre. Les cuesta defender el pase profundo decentemente.
Bueno, leyendo el análisis cuesta un poco comprender por qué todos dan como favoritos a los de San Francisco, si línea por línea, jugador por jugador, no se ve una ventaja competitiva clara en relación con Arizona. Como apuntaba al principio, quizá sea su estabilidad la que contribuye a su favoritismo.
El tema del calendario ya lo apuntábamos cuando hablábamos de los Cards: fácil, pero menos que el de Arizona y, sobre todo, un partido menos en casa (Wembley). Bueno, ese partido de menos en casa no es contra el equipo más fuerte de la NFL, pero como es otro equipo que ha sufrido grandes cambios es una incógnita cómo responderá. Su calendario es el más duro de la división, juegan contra teóricos gallitos como Packers o Saints y tres de los cuatro primeros partidos de la temporada son fuera de Candlestick Park.
Conclusión: favoritos para ganar su división porque no han experimentado cambios traumáticos, pero no lo tendrán tan fácil como parece leyendo a muchos.
Seattle Seahawks. Los Seahawks intimidan tanto como el personaje de la foto anterior. Su temporada pasada fue desastrosa. Tanto, que rodó la cabeza de Jim Mora en su primera y única temporada como entrenador del equipo de Seattle. Llega Pete Carroll al banquillo desde la sancionada universidad de Southern California. Dicen que su (buena) mano se notó ya en el draft. Aún así, el equipo es muy malo. Debería luchar por no ser el peor equipo de su división, y que sus jóvenes progresen.
Veamos por qué.
El quarterback titular, Matt Hasselbeck, está totalmente de vuelta. Sus mejores años ya pasaron, y aunque en su día condujo a Seattle a la Super Bowl, no parece que esté ni física ni mentalmente preparado para estos trotes. Lleva 10 años en Seattle. Está como el que lleva de botellón 6 horas en una casa sentado en un sillón: apalancado y desmotivado. No puedes esperar ya nada excepcional de él. Sí, igual caen un par de copillas más, pero más por inercia que por otra cosa. Así está Hasselbeck. Para intentar motivarlo un poco, meterle un poco de presión a ver si despabila (mi profesor de lengua decía que era "despabilar", aunque nunca se lo escuché a nadie más; también decía que era "pelandusca" en vez de "pelandrusca", aunque así lo escribía Cela en La Colmena y eso da un poco más de caché, ¿no?) han fichado a un QB de los Chargers cuyo currículum impresiona: su nombre es Charlie Whitehurst y en sus 4 años de carrera profesional todavía no ha lanzado un pase en la NFL. Como que mucho no acojona. A pesar de su falta de experiencia, ha firmado un contrato de 2 años por un total de 8 millones de euros (sí, el mundo es muy injusto). Quién sabe, igual le vemos lanzar algún pase y nos asombra. Bueno, que la posición de mando en ataque es floja.
Los receptores tampoco son nada excepcional. Excepcionalmente bueno, quiero decir. Destaca la presencia del impronunciable y sobrepagado Houshmandzadeh. Nate Burleson se fue a Detroit. Tienen en John Carlson a un tight end decente, pero poco más potable, al menos que se sepa.
En cuanto al juego de carrera, Justin Forsett es su corredor titular. Ninguna maravilla. Eso sí, habrá unos cuantos jugadores listos para acarrear el football. Dicen que es lo que le gusta a Carroll, tener una tropa de corredores que se repartan las carreras para que todo el mundo esté hambriento y dé lo mejor de sí. El otro implicado es Leon Washington, tras la firma y despido en una semana de LenDale White [corregido, gracias a Anónimo por su comentario]. A ese juego de carrera deberá ayudar en la línea de ataque la primera elección del draft de la franquicia de Paul Allen: Russell Okung. Buen nombre. Suena contundente. Deberá hacerse grande, ya que pese a su condición de novato, el nivel de la línea de los Seahawks hará que seguramente sea titular desde el principio.
La defensa también es muy mejorable. Su línea defensiva es normalilla tirando a mala. Ningún playmaker en el plantel. Detrás de estos gorditos, Lofa Tatupu (otro buen nombre) y Aaron Curry deberán responder a las expectativas. El primero fue Pro Bowler y el segundo hizo una buena temporada el año pasado. Por último, la secundaria no funcionó el año pasado, como prueba el dato de que Seattle fue el tercer equipo que más yardas de pase permitió en 2009. Marcus Trufant, otro ex-Pro Bowler, deberá ponerse las pilas para que la cosa mejore.
Lo mejor de Seattle, incluso desde el punto de vista antroponímico, en el kicker: Olindo Mare. No es Osole Mio, pero no está mal. Sobre todo para un equipo costero que tiene a un halcón marino en su nombre. Coñas sin gracia aparte, Mare es un muy buen kicker, que para su desgracia tiene pocas oportunidades de demostrarlo. El punter, Jon Ryan, también lo hizo bastante bien el año pasado. En su caso, le dan más oportunidades de las que desearía para demostrarlo.
El calendario no es malo, es muy asequible. Están en la NFC Oeste. Seguro que arañan algunas victorias, además su estadio es cojonudo, malo será que no den alguna alegría al Jugador Número 12. Todo lo que sea más que ganar cuatro o cinco partidos sería un exitazo. No sé por qué, pero los veo por encima de los Rams. Es que los de Seattle desprenden un cierto halo de optimismo que me da algo de buena espina. Los Rams, en medio de otro lío extradeportivo de cambio de dueños, no tanto. Terminemos el análisis de la división con ellos.
St. Louis Rams. Los Rams fueron el peor equipo de la NFL la temporada pasada. Esta deberían luchar por el honor de no elegir en primera posición en el draft de 2011. Bueno, los de Lindy's Sports los dan como el segundo equipo de la división, aunque yo no termino de entender por qué. Su guerra debería librarse contra los Seahawks, pero no creo que tengan suficientes recursos para amenazar a 49ers y Cardinals. Bueno, tienen al quizá mayor talento individual, al menos ofensivo, de la división: Steven Jackson. Pero no mucho más.
Supongo que ya habréis terminado de escuchar la canción de Hüsker Dü, así que os dejo la canción que tiene que ver con la NFC Oeste. He elegido una canción de un grupo de la costa oeste. Esa es la única relación. Son los Dickies. La canción seleccionada es una versión que hacen los Dickies de un tema infantil de un programa estadounidense. Me he acordado de ella porque el pasado sábado vi un peliculón que os recomiendo a todos, Kick Ass. Esta canción suena en uno de los muchos momentos cojonudos de la película. La mejor película que he visto en mucho tiempo, si os gusta el cine tarantiniano, esta os encantará. Bueno, la canción se llama Banana Splits. Aquí la tenéis.
Sigamos con los Rams. El jugador que palpará el culo del center será el novato Sam Bradford. Número 1 del draft. Lo normal es que no esté todavía preparado, pero la falta de presión por ganar y la confianza de su equipo pueden hacer que el tío esté cómodo y haga una temporada decente. Una incógnita, en cualquier caso. Bulger ya se ha ido de St. Louis. Lo que no se espera que sea de mucha ayuda para Bradford es el cuerpo de receptores. De los peor valorados de la liga. Poco que rascar.
Lo que sí ayudará a Bradford, atrayendo la atención de las defensas rivales y liberándole de algo de presión, es Steven Jackson, el running back titular de los Rams. Estamos hablando del líder de yardas de carrera de la NFC. En un equipo que fue el peor de la liga, que ganó un solo partido. El chico tiene mérito, pero le falta ayuda. La línea ofensiva está plagada de primeras rondas del draft, y muy altas, pero que todavía tienen mucho que demostrar. Aunque, por lo menos, la línea de St. Louis puede presumir de haber permitido que Jackson fuese el segundo mejor corredor de la liga, sólo por detrás del omnipotente Chris Johnson.
La defensa en principio es para echarse a llorar. No hay presión al pasador (pass rush, que le llaman). Les crujen también por tierra. Qué más decir, si no pueden parar el ataque terrestre ni el aéreo, la invasión es inevitable. Si es que tampoco hay que analizar tanto, ganaron un mísero partido en la temprorada 2009, no es casualidad, sino causalidad.
Una vez más, como en el caso de Seattle, encontramos a la unidad más competente de la plantilla en los equipos especiales. Los dos futbolistas, el kicker y el punter, son más que decentes. Josh Brown, pocas veces, y Donnie Brown, demasiadas, han demostrado que valen.
Y con este panorama tan desolador, ¿cómo es que hay quien se atreve a pronosticar que quedarán por encima de un equipo decente como Arizona? Pues los señores de Lindy's Sports consideran que tienen lo que hay que tener para quedar segundos en su división sin justificar muy bien por qué. Halagan con fruición a Steven Jackson y dicen que los receptores no son tan malos como parece; que están aprendiendo y ojito con ellos. Además se sorprenden de que nadie votase al linebacker Laurinaitis como Defensive Rookie of the Year, a pesar de liderar al equipo en placajes por encima de Atogwe, un tío con renombre aunque menos del que parece, o por lo menos nadie ha acudido desesperado a ficharlo cuando los Rams decidieron no volverse locos al no ofrecerle la renovación por el precio que pedía. Bueno, que son jóvenes y tienen a una estrella como líder. Quién sabe. Ejemplos de "rebotes" de temporadas desastrosas a ganadoras hay muchos en el deporte norteamericano y en la NFL en particular, sobre todo si hay jóvenes talentos de por medio, pero a mí me da que no es el caso.
No sé, yo creo que pelearán el último puesto con Seattle y se quedarán con la cuchara de madera. Que el equipo esté en venta tampoco da buen rollito. Que Steven Jackson sume muchas yardas y Bradford se vaya curtiendo. Y de paso, que ganen más de un partido, pero poco más.
Absurda predicción final. La NFC Oeste volverá a ser la peor división de toda la liga. El liderato estará barato y no habrá plazas de wild card para los no-campeones. Ganará San Francisco (apuesto por este) aunque Arizona le peleará la victoria. Los otros dos, a evitar el deshonroso derecho a elegir los primeros lugares del draft 2011.
Seguimos la ronda de predicciones por la NFC Oeste. Pensaba hablaros antes de la NFC Este, pero la incertidumbre acerca del futuro de un jugador importante, el defensive tackle de los Redskins Albert Haynesworth, me hace posponer el análisis de esta división. A ver si en los próximos días se aclara su futuro, que puede afectar también al de otras franquicias si es intercambiado por otro jugador o futuras elecciones del draft. Además, ese intercambio podría afectar a jugadores de categoría, ya que Haynesworth es un jugador importante. Su salario es suficiente para darse cuenta de ello o, mejor dicho, de que lo era cuando firmó su contrato: 100 (cien) millones de dólares por siete años. Por si fuera poco, los Redskins le pagaron un bonus de 21 millones de dólares el pasado abril. El hombre no está contento, porque quieren cambiar el esquema de la defensa de 4-3 a 3-4. Es decir, que la línea de la que forma parte estará formada por 3 en vez de 4 jugadores y tendría que jugar de nose tackle. Pues que no quiere y ha pedido a través de su agente que le manden a otro sitio. En esas estamos ahora. Hay que ver, pobrecillo, la de cosas denigrantes que le piden hacer a uno los malvados jefes. Ah, los propios Redskins han protagonizado el último movimiento del mercado, reforzando su línea ofensiva con el tackle Jammal Brown, procedente de los Saints.
Pues eso, que dejamos la NFC Este para dentro de unos días y nos vamos al salvaje oeste. ¿Salvaje? Uf, pues en principio no parece que demasiado. La NFC Oeste será, probablemente, la división más floja de la NFL un año más. Lo ha sido los dos últimos años, por mucho que los Cardinals llegasen a la Super Bowl hace un par de temporadas. La temporada 2010 cabe esperar lo mismo. ¿Por qué? Porque ninguno de los cuatro equipos parece un equipo claramente dominante. Es probable que termine ganando el menos malo, y este año hay unos cuantos en reconstrucción. Tres de los cuatro equipos, claramente: Cardinals, Seahawks y Rams. En cuanto al cuarto, no sé si ya la ha terminado o si se puede considerar que continúa su particular travesía del desierto, su búsqueda de El Dorado (el nombre del equipo me obliga a hacer esta gracia; sí, es una gracia, con poca gracia, pero gracia). Si es que los Niners son los raritos de la división: todos los equipos tienen nombre de animal (animal que aparece de perfil mirando hacia la derecha en todos los casos) menos ellos.
No tengo nada claro qué pasará en la NFC Oeste. Ganará el menos malo. En principio me parece que el único equipo que descartaría para ganar la división son los Rams. Si es que les pilla lejos, que Saint Louis no está ni en el oeste (lo estaba la anterior sede del equipo, Los Ángeles). Sin embargo, Lindy's Sports predice en su guía de la próxima temporada que los Rams serán segundos, solo por detrás de los 49ers (por cierto, si alguno piensa comprarse alguna de las guías para la próxima temporada, de las tres que he leído, Pro Football Weekly, Sporting News y Lindy's, os recomiendo esta última). También sería una gran sorpresa que los Seahawks de Pete Carroll la ganaran. Entre los otros dos equipos de la NFC Oeste, parece que San Francisco es la apuesta más segura, ya que es el que presenta menos novedades y, por tanto, menos incógnitas. Además, el año pasado ya empezó a apuntar buenas maneras. Incluso los augures de Lindy's los ven en la final de la NFC. Veremos. Analicemos los equipos uno a uno para fundamentar la absurda predicción.
Arizona Cardinals. Los Cardinals han perdido jugadores muy importantes en relación con la temporada pasada. Fundamentalmente uno, su jugador franquicia, el principal culpable de su viaje a Tampa en febrero de 2009. Hablo de Kurt Warner, claro. La pérdida del quarterback titular es de por sí preocupante, pero además los Cardinals han perdido a otros jugadores importantes, como el receptor Anquan Boldin y el linebacker Karlos (no, no es de Vallekas) Dansby. Además, sus gobernantes han perdido la razón (en un país de inmigrantes se persigue a los inmigrantes; ¿no se han leído ningún libro de historia? ¿cómo llegaron ellos? bueno, quizá es por eso, que cuando ellos llegaron se cargaron a todos los nativos, cree el ladrón que todos son de su condición) ¿Serán estas bajas lo suficientemente importantes como para que los Cardinals dejen de ser el tuerto en el reino de los ciegos?
En cuanto a la posición de quarterback, Matt Leinart y Derek Anderson son los aspirantes a la titularidad. Ambos jugadores son comparables a Warner: los dos son muchísimo peores. El descenso de calidad en la posición de mando del ataque es, pues, considerable. Quién sabe si durante las dos últimas temporadas Leinart ha aprendido algo del maestro Kurt. Leinart iba para estrella. Fue una leyenda universitaria, ganó el Heisman Trophy en 2004 y campeonatos nacionales consecutivos al mando de las operaciones del equipo de la universidad de Southern California (USC). Tan famoso era que los saraos le perdieron. Solo tenéis que buscar "Matt Leinart" en Google y ver los resultados de las imágenes que os salen. Su rendimiento en los Cards no fue ni mucho menos el esperado, y un Kurt Warner que parecía ya destinado a empresas menores le comió la tostada y volvió a sorprender, otra vez, a todo el mundo llevando a los Cardinals a la Super Bowl.
La próxima temporada Leinart tendrá una nueva oportunidad para demostrar que puede dirigir el ataque de un equipo en la NFL con solvencia. Si no lo hace, seguramente Derek Anderson tendrá su oportunidad. En cualquier caso, la principal virtud de los Cardinals durante las dos últimas temporadas, su explosivo juego de pase, es una incógnita para la temporada que viene. La baja de un receptor de la talla de Anquan Boldin contribuye un poco más a debilitar el juego de pase. Dicho esto, el cuerpo de receptores de los Cards es excepcional: estará de nuevo liderado por Larry Fitzgerald, el (para mí) mejor wide receiver de la NFL (algunos creen que es Andre Johnson, pero por mi parte, hasta que me lo demuestre en los playoffs, no me lo creeré), y cuenta con Steve Breaston, otro gran receptor que tendrá mayor protagonismo la próxima temporada sin Boldin.
En cualquier caso, la próxima temporada el juego de carrera de los Cardinals debería dar un paso adelante. La carrera en Arizona ha tenido un papel casi marginal las dos últimas temporadas. Sin embargo, tienen dos corredores jóvenes (21 y 23 años) y de calidad en Beanie Wells y Tim Hightower. A ese juego de carrera debería ayudar la incorporación en la línea ofensiva del veterano con apellido de pez que pica a los bañistas en las costas gallegas, Alan [no "Adam" como decía por error el artículo original, gracias a Anónimo por advertirlo] Faneca. No entendí por qué los Jets lo cortaron este verano. Vale que se está haciendo viejo, pero su trabajo la temporada pasada fue más que notable, que se lo digan a Shonn Greene y a Thomas Jones (también fuera de los Jets para la temporada que viene). Aunque su rendimiento empeore, Faneca seguirá picando a los contrarios, bloqueando y abriendo valiosos huecos para los corredores de los Cardinals. En cualquier caso, parece que los Cardinals no serán los pájaros locos que fueron las pasadas temporadas, y que su ataque, más terrestre, será menos peligroso.
En cuanto a la defensa, no es esta una de las principales virtudes de los Cardinals. No lo fue durante estos últimos y buenos años y no parece que vaya a serlo tampoco en la temporada 2010. Han perdido a Karlos Dansby, un buen linebacker (y autor del touchdown con el que los Cardinals ganaron el partido de wild card más wild de la historia). La línea defensiva volverá a estar liderada por Darnell Docket, un tío que no puede caer mal, ya que tiene la sensatez que le faltan a muchos divos del football. Dos de sus tweets sobre el asunto Haynesworth: “Did I just hear this correctly? Albert Haynesworth will not be (at) mandatory minicamp? And he wants a trade? After signing 100 millon dollar contract?”; “That’s why I tell y’all I’m nothing like these dudes. For 100 million my ass will play 4-3, 3-4, 5-9, 4-8 and still whip ass!”.
La secundaria era en teoría la parte más decente de la defensa de Arizona, con el Pro Bowler Dominique Rodgers-Cromartie (cómo mola su nombre), pero para la próxima temporada pierden a dos titulares (Antre Rolle y Bryant McFadden) y aunque Kerry Rhodes, procedente de los Jets, es un buen sustituto, la otra plaza deberá ser ocupada por el sophomore Greg Toler. Vamos, que tampoco están para tirar cohetes.
En cuanto a los equipos especiales, los Cards han cambiado a su kicker. Se despiden del tío que no supo meter un field goal ganador en casa, en un dome, a una distancia más que asequible, en el partido de wild card ante los Packers y fichan al veterano Jay Feely, veterano pateador muy fiable.
Finalmente, sobre la dureza del calendario, hay que advertir que los equipos de esta división tienen los calendarios (considerando la temporada pasada) teóricamente más fáciles de toda la liga. La razón es fácil de comprender: son la peor división de la NFL y juegan 6 veces entre ellos. Así, el calendario de los Cards sería el más fácil de la NFL. Previsible, dado que ellos fueron los mejores de su división y no pueden jugar contra sí mismos. En comparación con los 49ers, que tienen el 28.º más duro, un punto a favor de los de Arizona.
En general, parece que los Cardinals han perdido un par de puntos tanto en ataque como en defensa, por lo que su trono en la NFC Oeste está más amenazado que nunca. Tanto, que todas las predicciones dan por favoritos a San Francisco, aunque yo no descartaría, ni mucho menos, que Arizona vaya a revalidar el título de su división. Deberían estar en la pelea, y como Leinart funcione (esto es mucho decir, pero bueno), ojito con ellos.
San Francisco 49ers. Todas las predicciones que he visto hasta ahora dan a San Francisco como campeón de división. Algunas van más lejos, como la de Lindy's Sports, que cree que los 49ers llegan a la final de la NFC (es increíble que pronostiquen no solo el resultado final de los equipos en la regular season, sino también los resultados de cada partido de playoffs). Candlestick Park volvería a acoger, quizá por última vez, un partido de playoffs. Y es que en el equipo más consolidado de la división, el principal cambio puede referirse a su hogar. Los 49ers van camino de aprobar definitivamente su mudanza 60 km al sur de la ciudad de San Francisco, a la ciudad de Santa Clara. Sería una mudanza light, parecida a la de los Jets y los Giants a East Rutherford, NJ. De hecho, probablemente el tiempo que se tarde en llegar desde el downtown de Nueva York a Meadowlands sea parecido al necesario para llegar de San Francisco a Santa Clara. 44 minutos en coche desde Candlestick Park, según Google Maps. Echad un ojo a este vídeo. El equipo seguiría llamándose "San Francisco" 49ers. Sin embargo, a alguno le ha horrorizado esta mudanza, y le ha hecho evocar profundos sentimientos. Mira que a mí no me gustan las mudanzas, pero es que en este caso es tan light que me resulta bastante indiferente. Por no abandonar, no abandonan ni la santidad de su sede. Hablando de mudanzas, aunque sea temporales, hay que decir que el 31 de octubre los Niners jugarán como locales en Wembley, contra los Broncos en las llamadas International Series. Oportunidad para que el aficionado europeo vea en directo un partido de la NFL. Experiencia sumamente recomendable. Sale caro, pero merece la pena. Por cierto, este es otro factor que hay que tener en cuenta: San Francisco juega un partido menos en casa que sus rivales. Por mucho que se intente crear un ambiente favorable al teórico local en Londres, no es lo mismo. Es un partido en campo neutral. Económicamente buen negocio; deportivamente, cuanto menos, dudoso.
Como adelantaba, la principal fortaleza de los 49ers de cara a la temporada que viene puede ser su estabilidad. Son un buen equipo con un año más de experiencia, lo que normalmente, salvo vejez acuciante, significa mejor rendimiento. Considerando que el año pasado terminaron 8-8 y que este serán mejores y los Cards algo peores, cabe concluir que ganarán algo más y que será suficiente para liderar la división. Esto sobre el papel, pero ya veremos. Veamos la pinta que tiene la plantilla.
San Francisco es un equipo áspero, rocoso; hasta analizar su plantilla resulta algo complicado. No hay nada especialmente bueno, pero tampoco especialmente malo. Joder, qué difícil. A ver si aguantáis la lectura de los siguientes párrafos. Espero que no os hastíen (qué manera de incitar a la lectura, queridos lectores).
El quarterback es Alex Smith. Puede que esta temporada tenga su última oportunidad para demostrar que es un QB OK para SF (que vivan las abreviaturas, que tanto gustan en los Iueséi). Smith está en una situación en cierto modo similar a la de Leinart. Smith fue el número 1 del draft de 2005. Aaron Rodgers fue el 24. Las comparaciones son odiosas, claro. Hasta ahora Smith no ha justificado su lugar de elección. Ha sufrido lesiones que le han hecho perderse dos temporadas casi completas, sí, pero su progresión es un poco lenta. No es JaMarcus Russell, pero tampoco un quarterback titular de garantías. Su segunda mitad de temporada 2009 fue razonablemente buena. Y esta temporada termina contrato, así que cabe esperar que lo dé todo. En cualquier caso, parece el QB titular más fiable de toda la división (esto tampoco es decir demasiado).
Entre el equipo de receptores, Michael Crabtree deberá confirmar en su segundo año lo que se esperaba de él. En su año de rookie, consiguió el mayor número de recepciones de un novato desde Jerry Rice. Y eso a pesar de que por discrepancias en cuanto a su contrato se perdió toda la pretemporada y los primeros cinco partidos. No importó. El otro objetivo principal de los pases de Smith debería ser el tight end Vernon Davis, en palabras de sus rivales el más rápido de la NFL. Dos receptores de primera categoría, aunque en este apartado los Cardinals tienen a priori la ventaja.
El juego de carrera ha llevado el peso del ataque de los 49ers la pasada temporada, gracias a Frank Gore, un jugador capaz de conseguir yardas no solo de carrera sino también de pase. Eso sí, preocupa su tendencia a las lesiones. Desde 2006 no juega una temporada completa. Y los Niners lo intentan proteger limitando sus carreras: solo una vez corrió más de 20 veces la temporada pasada. Gore rinde a pesar de su línea ofensiva. Si en Green Bay hay queja, en San Francisco también tienen lo suyo: los Niners son el equipo que permitió más sacks considerando las últimas tres temporadas. Punto débil.
La defensa debería ser la mejor de la división. No creo que sea una defensa para tirar cohetes, sobre todo su secundaria, pero cumple. Muchos consideran al linebacker Patrick Willis como el mejor jugador de los de San Francisco. Su línea defensiva es decente, sin más. Y su secundaria, mediocre. Les cuesta defender el pase profundo decentemente.
Bueno, leyendo el análisis cuesta un poco comprender por qué todos dan como favoritos a los de San Francisco, si línea por línea, jugador por jugador, no se ve una ventaja competitiva clara en relación con Arizona. Como apuntaba al principio, quizá sea su estabilidad la que contribuye a su favoritismo.
El tema del calendario ya lo apuntábamos cuando hablábamos de los Cards: fácil, pero menos que el de Arizona y, sobre todo, un partido menos en casa (Wembley). Bueno, ese partido de menos en casa no es contra el equipo más fuerte de la NFL, pero como es otro equipo que ha sufrido grandes cambios es una incógnita cómo responderá. Su calendario es el más duro de la división, juegan contra teóricos gallitos como Packers o Saints y tres de los cuatro primeros partidos de la temporada son fuera de Candlestick Park.
Conclusión: favoritos para ganar su división porque no han experimentado cambios traumáticos, pero no lo tendrán tan fácil como parece leyendo a muchos.
Seattle Seahawks. Los Seahawks intimidan tanto como el personaje de la foto anterior. Su temporada pasada fue desastrosa. Tanto, que rodó la cabeza de Jim Mora en su primera y única temporada como entrenador del equipo de Seattle. Llega Pete Carroll al banquillo desde la sancionada universidad de Southern California. Dicen que su (buena) mano se notó ya en el draft. Aún así, el equipo es muy malo. Debería luchar por no ser el peor equipo de su división, y que sus jóvenes progresen.
Veamos por qué.
El quarterback titular, Matt Hasselbeck, está totalmente de vuelta. Sus mejores años ya pasaron, y aunque en su día condujo a Seattle a la Super Bowl, no parece que esté ni física ni mentalmente preparado para estos trotes. Lleva 10 años en Seattle. Está como el que lleva de botellón 6 horas en una casa sentado en un sillón: apalancado y desmotivado. No puedes esperar ya nada excepcional de él. Sí, igual caen un par de copillas más, pero más por inercia que por otra cosa. Así está Hasselbeck. Para intentar motivarlo un poco, meterle un poco de presión a ver si despabila (mi profesor de lengua decía que era "despabilar", aunque nunca se lo escuché a nadie más; también decía que era "pelandusca" en vez de "pelandrusca", aunque así lo escribía Cela en La Colmena y eso da un poco más de caché, ¿no?) han fichado a un QB de los Chargers cuyo currículum impresiona: su nombre es Charlie Whitehurst y en sus 4 años de carrera profesional todavía no ha lanzado un pase en la NFL. Como que mucho no acojona. A pesar de su falta de experiencia, ha firmado un contrato de 2 años por un total de 8 millones de euros (sí, el mundo es muy injusto). Quién sabe, igual le vemos lanzar algún pase y nos asombra. Bueno, que la posición de mando en ataque es floja.
Los receptores tampoco son nada excepcional. Excepcionalmente bueno, quiero decir. Destaca la presencia del impronunciable y sobrepagado Houshmandzadeh. Nate Burleson se fue a Detroit. Tienen en John Carlson a un tight end decente, pero poco más potable, al menos que se sepa.
En cuanto al juego de carrera, Justin Forsett es su corredor titular. Ninguna maravilla. Eso sí, habrá unos cuantos jugadores listos para acarrear el football. Dicen que es lo que le gusta a Carroll, tener una tropa de corredores que se repartan las carreras para que todo el mundo esté hambriento y dé lo mejor de sí. El otro implicado es Leon Washington, tras la firma y despido en una semana de LenDale White [corregido, gracias a Anónimo por su comentario]. A ese juego de carrera deberá ayudar en la línea de ataque la primera elección del draft de la franquicia de Paul Allen: Russell Okung. Buen nombre. Suena contundente. Deberá hacerse grande, ya que pese a su condición de novato, el nivel de la línea de los Seahawks hará que seguramente sea titular desde el principio.
La defensa también es muy mejorable. Su línea defensiva es normalilla tirando a mala. Ningún playmaker en el plantel. Detrás de estos gorditos, Lofa Tatupu (otro buen nombre) y Aaron Curry deberán responder a las expectativas. El primero fue Pro Bowler y el segundo hizo una buena temporada el año pasado. Por último, la secundaria no funcionó el año pasado, como prueba el dato de que Seattle fue el tercer equipo que más yardas de pase permitió en 2009. Marcus Trufant, otro ex-Pro Bowler, deberá ponerse las pilas para que la cosa mejore.
Lo mejor de Seattle, incluso desde el punto de vista antroponímico, en el kicker: Olindo Mare. No es Osole Mio, pero no está mal. Sobre todo para un equipo costero que tiene a un halcón marino en su nombre. Coñas sin gracia aparte, Mare es un muy buen kicker, que para su desgracia tiene pocas oportunidades de demostrarlo. El punter, Jon Ryan, también lo hizo bastante bien el año pasado. En su caso, le dan más oportunidades de las que desearía para demostrarlo.
El calendario no es malo, es muy asequible. Están en la NFC Oeste. Seguro que arañan algunas victorias, además su estadio es cojonudo, malo será que no den alguna alegría al Jugador Número 12. Todo lo que sea más que ganar cuatro o cinco partidos sería un exitazo. No sé por qué, pero los veo por encima de los Rams. Es que los de Seattle desprenden un cierto halo de optimismo que me da algo de buena espina. Los Rams, en medio de otro lío extradeportivo de cambio de dueños, no tanto. Terminemos el análisis de la división con ellos.
St. Louis Rams. Los Rams fueron el peor equipo de la NFL la temporada pasada. Esta deberían luchar por el honor de no elegir en primera posición en el draft de 2011. Bueno, los de Lindy's Sports los dan como el segundo equipo de la división, aunque yo no termino de entender por qué. Su guerra debería librarse contra los Seahawks, pero no creo que tengan suficientes recursos para amenazar a 49ers y Cardinals. Bueno, tienen al quizá mayor talento individual, al menos ofensivo, de la división: Steven Jackson. Pero no mucho más.
Supongo que ya habréis terminado de escuchar la canción de Hüsker Dü, así que os dejo la canción que tiene que ver con la NFC Oeste. He elegido una canción de un grupo de la costa oeste. Esa es la única relación. Son los Dickies. La canción seleccionada es una versión que hacen los Dickies de un tema infantil de un programa estadounidense. Me he acordado de ella porque el pasado sábado vi un peliculón que os recomiendo a todos, Kick Ass. Esta canción suena en uno de los muchos momentos cojonudos de la película. La mejor película que he visto en mucho tiempo, si os gusta el cine tarantiniano, esta os encantará. Bueno, la canción se llama Banana Splits. Aquí la tenéis.
Sigamos con los Rams. El jugador que palpará el culo del center será el novato Sam Bradford. Número 1 del draft. Lo normal es que no esté todavía preparado, pero la falta de presión por ganar y la confianza de su equipo pueden hacer que el tío esté cómodo y haga una temporada decente. Una incógnita, en cualquier caso. Bulger ya se ha ido de St. Louis. Lo que no se espera que sea de mucha ayuda para Bradford es el cuerpo de receptores. De los peor valorados de la liga. Poco que rascar.
Lo que sí ayudará a Bradford, atrayendo la atención de las defensas rivales y liberándole de algo de presión, es Steven Jackson, el running back titular de los Rams. Estamos hablando del líder de yardas de carrera de la NFC. En un equipo que fue el peor de la liga, que ganó un solo partido. El chico tiene mérito, pero le falta ayuda. La línea ofensiva está plagada de primeras rondas del draft, y muy altas, pero que todavía tienen mucho que demostrar. Aunque, por lo menos, la línea de St. Louis puede presumir de haber permitido que Jackson fuese el segundo mejor corredor de la liga, sólo por detrás del omnipotente Chris Johnson.
La defensa en principio es para echarse a llorar. No hay presión al pasador (pass rush, que le llaman). Les crujen también por tierra. Qué más decir, si no pueden parar el ataque terrestre ni el aéreo, la invasión es inevitable. Si es que tampoco hay que analizar tanto, ganaron un mísero partido en la temprorada 2009, no es casualidad, sino causalidad.
Una vez más, como en el caso de Seattle, encontramos a la unidad más competente de la plantilla en los equipos especiales. Los dos futbolistas, el kicker y el punter, son más que decentes. Josh Brown, pocas veces, y Donnie Brown, demasiadas, han demostrado que valen.
Y con este panorama tan desolador, ¿cómo es que hay quien se atreve a pronosticar que quedarán por encima de un equipo decente como Arizona? Pues los señores de Lindy's Sports consideran que tienen lo que hay que tener para quedar segundos en su división sin justificar muy bien por qué. Halagan con fruición a Steven Jackson y dicen que los receptores no son tan malos como parece; que están aprendiendo y ojito con ellos. Además se sorprenden de que nadie votase al linebacker Laurinaitis como Defensive Rookie of the Year, a pesar de liderar al equipo en placajes por encima de Atogwe, un tío con renombre aunque menos del que parece, o por lo menos nadie ha acudido desesperado a ficharlo cuando los Rams decidieron no volverse locos al no ofrecerle la renovación por el precio que pedía. Bueno, que son jóvenes y tienen a una estrella como líder. Quién sabe. Ejemplos de "rebotes" de temporadas desastrosas a ganadoras hay muchos en el deporte norteamericano y en la NFL en particular, sobre todo si hay jóvenes talentos de por medio, pero a mí me da que no es el caso.
No sé, yo creo que pelearán el último puesto con Seattle y se quedarán con la cuchara de madera. Que el equipo esté en venta tampoco da buen rollito. Que Steven Jackson sume muchas yardas y Bradford se vaya curtiendo. Y de paso, que ganen más de un partido, pero poco más.
Absurda predicción final. La NFC Oeste volverá a ser la peor división de toda la liga. El liderato estará barato y no habrá plazas de wild card para los no-campeones. Ganará San Francisco (apuesto por este) aunque Arizona le peleará la victoria. Los otros dos, a evitar el deshonroso derecho a elegir los primeros lugares del draft 2011.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)












