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martes, 23 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 11

Cuando se publicó el calendario de la temporada 2010, esta era una de las jornadas que levantaba mayor expectación. Dos partidos en especial. La Favre Bowl IV, es decir, el Vikings-Packers, que todos pensábamos que resultaría decisivo para el liderato de la NFC Norte (el año pasado los Vikings fueron campeones gracias a que ganaron sus dos enfrentamientos directos contra Green Bay), y el Patriots-Colts, el duelo entre dos de los mejores quarterbacks de toda la historia. Para muchos, el clásico de la década en la NFL.

Estos dos partidos eclipsaban el resto de la jornada, especialmente el segundo, ya que el clásico del norte se presentaba un poco descafeinado para el público neutral, debido al pésimo rendimiento de Minnesota en lo que va de temporada. Y así fue. El Vikings-Packers resultó bastante decepcionante para todo aquel que no llevase un trozo de queso (literal o figuradamente) en su cabeza. El Patriots-Colts, sin embargo, respondió a las expectativas. De lo que finalmente sucedió toca hablar un poco más adelante. Solo diré que yo no estaba tan excitado ante ese partido como la mayoría de analistas y blogosfera hispana.

Esta es la única manera de que estos dos coincidan en el campo.
Si hubiese podido, habría dejado constancia por escrito antes. El partido no era para tanto. No se enfrentaban los dos mejores equipos de la NFL (aunque no tengo muy claro cuáles son estos mejores equipos, tengo claro que estos Colts no lo son; cierto es que los Patriots podrían ser uno de ellos). De todos modos, no nos engañemos, el revuelo se monta por un enfrentamiento que nunca se produjo ni se producirá. Porque los quarterbacks no se enfrentan entre sí. Nunca. Los quarterbacks se enfrentan a defensive linemen, linebackers y defensive backs. Decía durante la offseason Aaron Rodgers, sin duda para quitar hierro a su constante comparación con Favre, que de Minnesota a él lo único que le preocupaba (y le tenía que preocupar) eran Jarred Allen y compañía (literalmente, citó a todos los jugadores titulares de la defensa vikinga). Pues claro. Manning no se enfrenta contra Brady. Cuando uno juega, el otro está en la banda. El duelo realmente épico sería el que enfrentase al mejor QB contra la mejor defensa. ¿Resulta épico el enfrentamiento de Manning contra la defensa de New England? ¿Y el de Brady contra la mermada defensa de los Colts? No lo creo. Me parece mucho más interesante el duelo de Brady frente a la defensa de los Steelers (que vimos hace solo una semana). Cosas mías. No obstante, un partido entre ataques potente siempre resulta interesante. Muy interesante, como así fue. Pero ese es otro tema. Fin de la introducción, demasiado larga esta vez.

Lo que hemos podido comprobar tras esta jornada, y en particular tras sus dos partidos estelares, es que el mundo, tal y como lo conocíamos, ya no existe. It's the end of the world as we know it (and I feel fine).



Qué pude ver. Personalmente, y desde un punto de vista estrictamente deportivo, fue mi domingo más plácido en lo que llevamos de temporada. Mis amigos dicen que hablo demasiado del Estu y del Dépor. Lo seguiré haciendo, que os den. Segundo perfect de la temporada: tres victorias holgadas. 92-72, 3-0 y 3-31. Si me dicen hace diez años que el resultado del que más me habría alegrado es el de football, no me lo habría creído. Mañana en Vistalegre, comida con amigos, primera sesión de NFL en su casa, y segunda sesión en la mía. De los primeros partidos, vimos el clásico del norte en la tele y NFL RedZone en el ordenador. De vuelta a casa, Pats-Colts en C+Deportes HD y NFLRedZone en ordenador. Últimamente paso de poner el despertador a las 5 de la madrugada para ver el final de los partidos nocturnos. Me conformo con ver sus resúmenes y leer las crónicas.

El vomitorio (lo más comentado)

Como no podía ser de otro modo, las portadas del día las acaparan los dos grandes duelos del domingo. El del Metrodome y el del Gillete Stadium.

Tras el cuadragésimo segundo partido,
podéis sumar una W y cuatro TD al de la izquierda.
En cuanto al primero de los partidos, muchos hurgan en la herida vikinga. Muchos se recrean en la caída de Favre. Ya no cabe duda de que el del domingo fue su último partido contra los Green Bay Packers. Ya no cabe duda del inmenso error que cometió cuando decidió volver un año más a la NFL. Después de haber sido capaz de lo mejor la temporada pasada (típico de Favre) esta temporada está arrastrándose por el campo, cometiendo un error tras otro, arriesgando mucho más de la cuenta, y todo ello con el asentimiento de su entrenador (típico de Favre). En menos de dos temporadas, los aficionados de los Vikings han presenciado un perfecto resumen de la carrera del 4. Un jugador que cuando está inspirado es mejor que nadie, pero que cuando no lo está es un lastre para su equipo. Un jugador al que le encanta el protagonismo. Un jugador protegido y venerado ad nauseam por la prensa deportiva más prestigiosa. Su temporada pasada fue el canto del cisne. Debería haber muerto entonces. Quizá decidió ser bien nacido y hacerle un último favor a los Green Bay Packers. Finalizado el partido, decía que iba a "reevaluar" su decisión de seguir en activo. Re-evaluate. A saber qué quiere decir. Las ratas son las primeras que abandonan un barco cuando se hunde. Favre nunca ha sido de esos, y si abandona la nave ahora que hace aguas por todas partes y va a la deriva, cerraría su carrera de la forma más triste posible.

¿Y ahora, qué? Es lo que todos se preguntan, aunque casi todos también coinciden en la respuesta. Pues ahora lo que toca es sentar al 4. Una vez que Childress ha sido despedido (¿quién lo iba a decir, verdad?), toca pensar en el futuro. Con Chilly en el banquillo uno podría pensar que Favre conservaría la titularidad, ya que creo que sigue siendo el mejor QB de la plantilla de Minnesota y, por ello, el que más opciones da para que los Vikings ganen partidos (algo que le haría falta a Childress para conservar su empleo). Pero ahora, ya sin Childress, ya sin opciones de playoffs, lo que les toca a los lilas es pensar en el futuro, y lo primero que tienen que comprobar es que Tarvaris Jackson no vale para construir un equipo competitivo. A saber.

Del Patriots-Colts hablaremos, más adelante, en la sección x (que nadie se emocione, que no es lo que las mentes sucias están pensando).

Mucho se comenta también el affaire Vince Young. El curioso caso del quarterback bobo. A este chico le falta más de un hervor, no cabe duda. En su carrera profesional (que no universitaria) lo ha demostrado unas cuantas veces. Tampoco cabe duda de que a Jeff Fisher este jugador nunca le entusiasmó. La del pasado domingo seguramente fue la gota que colmó el vaso. Derrota 16-19 frente a Washington en la prórroga. Antes, en el tercer cuarto del partido, Young se lesiona la mano, se retira al túnel de vestuarios y, cuando vuelve a la banda no parece recuperado. Fisher mantiene al tercer quarterback, el novato Rusty Smith, hasta el final. Por ese motivo o por cualquier otro (es complicado ponerse en el lugar de un desequilibrado), Vince Young monta un numerito en el que, como jugada estelar, podemos destacar su lanzamiento de objetos a la grada. El amable jugador obsequió a los aficionados con media equipación. Cuán bello gesto, tirar las hombreras a la grada. Como las putas cabras. El análisis de la polémica, aquí.


Termino con otra acción que también ha dado mucho que hablar. Roethlisberger, antes del partido frente a Oakland, había dicho que para él Richard Seymour era el MVP defensivo de la temporada. Cuando los Steelers anotan su tercer touchdown, Big Ben le dice algo al 92 de los Raiders, y pasa esto:


Polémica jugada y polémica decisión. Dos cuestiones se plantean en relación con ella: si la expulsión de Seymour es justa y si esto revela que Big Ben no ha cambiado y sigue siendo el mismo sinvergüenza que antes de esta offseason. En mi opinión, sobre lo primero, los árbitros se pasan. No es para tanto. Le da una buena hostiaca, sí, pero no mucho más fuerte que las que se reparten en los habituales forcejeos que vemos en todos los partidos. Roethlisberger se comporta como un jugador de fútbol en vez de como un jugador de football. ¡No te tires, hombre! Si no se tira al suelo, Seymour no es expulsado, e incluso es posible que los árbitros ni señalasen falta alguna (bueno, esto es más complicado, porque una buena hostia sí le da). En cuanto a la segunda de las cuestiones, si Big Ben ha cambiado o no: no creo que haya cambiado en absoluto. Seguro que es el mismo que antes de la injusta sanción. Lo que pasa es que no es tonto. Si lo fuese no estaría donde está, ni habría ganado lo que ha ganado. Un par de declaraciones ejemplares, un poco de agachar la cabeza, hacer el paripé, y ya está, un hombre nuevo. Qué gilipollez. En fin. Claro que será el mismo de siempre. A saber qué le dijo a Seymour. Cualquier cosa. El trash talking forma parte del juego. Seymour no puede ser tan bobo como para caer en la trampa.

Pues yo estaba cagando... (la sorpresa)

El nuevo nombre de la sección dedicada a las sorpresas de la jornada se debe a este clásico de YouTube, una sorpresa en toda regla:


Quizá me he pasado de soez, puede ser, pero en un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria la realidad ha de mostrarse en su versión más cruda, sin edulcorantes de ningún tipo. Además, resulta admirable la higiene de mi joven paisano. Su inmediata reacción, limpiarse al culo. Muy bien.

Estupenda jornada para los corredores bajitos.
Vamos con la sorpresa. Juguemos a adivinar el equipo. Cierta franquicia lidera la AFC Sur y su quarterback es el segundo de la NFL en passer rating. Iba a escribir que si nos hacen esta pregunta antes de comenzar la temporada (referida a este momento, se entiende) o tras cuatro semanas, habría sido imposible adivinarlo, pero estoy seguro de que incluso a día de hoy resulta complicado encontrar la respuesta correcta. Mi primera respuesta hace unas semanas, habría sido, sin duda, que hablamos de los Indianapolis Colts y de Payton Manning. Si me dicen que no, pienso en los Houston Texans y en Matt Schaub. En el fondo, no resulta tan sorprendente, pues ya fue el líder en yardas de pase la temporada pasada y se trata de un equipo con mucho talento, al que ya le tocaba espabilar. Ah, que me dicen que no, pues entre los dos equipos que quedan de la AFC Sur escojo a sin duda a los Tennessee Titans. Vince Young ya apuntaba la temporada pasada que se podía confiar en él, y con la atención que atrae Chris Johnson, se crean muchos espacios para el pase. ¡Y me dicen que no! Joder, no me lo creo. ¿Estamos hablando de los Jacksonville Jaguars y de David Garrard? ¿Del equipo que cae con estrépito en San Diego, Kansas City y en casa ante los Eagles y los Titans? Pues, asombrosamente, sí. Los Jaguars lideran la AFC Sur con un balance de 6-4 (empatados con los Colts pero habiéndoles vencido en su primer enfrentamiento directo). Y David Garrard, el mismo jugador al que sentaron en San Diego por el desastre que estaba perpetrando, es el segundo mejor jugador de la NFL en passer rating, la estadística que mide la eficiencia de un pasador. Jack del Rio, su head coach, era un muerto viviente hace unas semanas. A día de hoy, y por primera vez desde que llegó a Jacksonville a estas alturas de temporada, lidera su división.

Aparte de la enorme sorpresa que me causa ver a este equipo al frente de la AFC Sur, pocas sorpresas deparó la jornada. En una temporada en la que los equipos malos son muy buenos poco nos puede sorprender. Que Buffalo les calce 49 puntos a los Bengals en Cincinnati es algo que sorprende si te lo cuentan hace dos meses, pero no hoy. Los Buffalo Bills, para muchos el equipo 2-8 más divertido de la historia (con permiso de los Lions).

∫ex (todo sigue igual)

Desde pequeño escuchas hablar de la suerte de los campeones. La experiencia te confirma que es verdad, que todo campeón en algún momento está contra las cuerdas y necesita una importante dosis de suerte para llegar al éxito. Tanto es así, que no recuerdo ningún campeón que no estuviese en algún momento contra la espada y la pared. Los Jets se han especializado en el arte de la escapatoria en el último segundo. Su balance de 8-2 podría ser perfectamente de 5-5 (realmente 5-4-1) si los tres últimos partidos hubiesen durado 20 segundos menos. Por tercera semana consecutiva ganan un partido que tenían casi perdido, en el último instante y gracias a Santonio Holmes. En Detroit empatan el partido con un field goal agónico después de una recepción de 52 yardas de Holmes; en Cleveland ganan el partido a falta de 16 segundos para el final de la prórroga con un TD de 37 yardas de Holmes; este domingo, a falta de 50 segundos, los Jets perdían por 4 puntos frente a Houston, y pasó lo de siempre:


Tampoco cambia nada para los Texans. Cuarta derrota consecutiva. Segunda (consecutiva) en el último segundo. Segundones, siempre. La pasada semana perdían con un hail mary; esta como acabáis de ver. Tiene delito que un equipo con el talento que tienen los Texans (tienen, entre otros, al líder en yardas de carrera de la NFL, Arian Foster, y al mejor receptor de la competición, Andre Johnson) sea el último de su división. Aún están a tiempo (solo a dos victorias de los Jaguars y de los Colts), pero la dinámica es muy negativa. La cabeza de Gary Kubiak corre serio peligro.

Eh, que los Tampa Bay Buccaneers siguen ganando a todos los equipos malos. El pasado domingo, victoria en San Francisco. Adiós al efecto Troy Smith. Los Buccaneers son un gran ejemplo de lo que debe hacer un equipo, digamos, mediano (iba a decir mediocre, pero suena peor), para ser competitivo: ganar todos los partidos en los que se enfrenta a equipos que no son mejores que él. Nunca fallan. Aprovechan al máximo el calendario tan asequible que tienen, gracias a que la NFC Sur se enfrenta a la NFC Oeste y a que su pésima temporada pasada les emparejará además con equipos relativamente flojos (Redskins y Lions, que aunque pueden ganar a cualquiera no son los más temidos de la liga a día de hoy).

x (la vida cambia)

Durante minutos de partido, el Patriots-Colts fue un calco de lo vivido la temporada pasada. Resulta increíble que hasta el resultado era el mismo al comienzo del último cuarto. 31-14. ¿Qué probabilidad hay de que suceda eso? Seguro que inferior a un 1%. Resulta increíble que, además, a falta de 40 segundos, el partido esté 31-28 y los Colts tengan el balón en territorio de los Patriots. La probabilidad de que eso suceda, igual que la temporada pasada, debe de ser prácticamente nula. Todo hacía indicar que habría que incluir este partido dentro del apartado anterior. Pero entonces sucedió algo incluso más improbable que el hecho de que el partido fuese una copia estricta del de la temporada pasada. Algo que nos anuncia que estamos ante el fin del mundo tal y como lo conocemos. Esto:


¡¡Manning cagándola en los momentos decisivos!! Bueno, antes ya había lanzado otras dos intercepciones, lo que no es nada habitual en él. Pero cuando todo parecía volver a la normalidad, nos sorprende con esta inmensa cagada. En field goal range (con el empate casi asegurado), en primer down, con todavía tiempo suficiente para intentar ganar el partido, Manning lanza un pase bajo presíón a un lugar en el que tres defensores de los Patriots marcaban a dos receptores de los Colts. Incomprensible. Señales del advenimiento del fin del mundo.

Desafío total (lo mejor)

Cuántas veces habré dicho en la tarde del domingo "qué bueno es Greg Jennings". Aunque los titulares tras el partido disputado en Minneapolis los acapare Aaron Rodgers, para mí el jugador del partido fue Greg Jennings. Él protagonizó dos de las tres jugadas que deciden el partido. La otra es la intercepción de Tramon Williams. Aparte de que Jennings fue el mejor receptor de la jornada, tanto en yardas de recepción (152) como en touchdowns anotados (3, empatado con Steve Johnson), el 85 de los Packers dio un giro al partido con cuando, al inicio del segundo cuarto, con 3-0 en el marcador a favor de los Vikings, y el ataque de Green Bay en 3.ª y 9 en su propia yarda 23, consigue completar una excelente recepción de 47 yardas. Hasta ese momento, el ataque de los Packers había sido un completo desastre. Durante un cuarto, la defensa de Minnesota había dominado por completo el partido. Desde esa jugada, el partido da un giro radical. Más adelante, en el primer drive del tercer cuarto, Jennings asesta el golpe definitivo al partido con su segundo TD del partido. 3-24, partido cerrado. El 90% del touchdown es mérito de Jennings (el resto lo pone su defensor):


Con la aparición estelar de Jermichael Finley, Greg Jennings había quedado relegado a un segundo plano dentro del cuerpo de receptores de Green Bay. Tras la lesión de Finley, Jennings vuelve a ser el principal socio de Aaron Rodgers en el ataque aéreo de los Packers. Una vuelta a los viejos tiempos. Se está recuperando la química perdida, que las defensas rivales tiemblen.

Seguramente te multarán por esto, pero me parece cojonudo
(el chiste, no que te multen; véase The Dark Knight).
Sigamos jugando a las adivinanzas. Un quarterback consiguió este domingo los siguientes números: 18/29 pases completados para 275 yardas y 3 touchowns; además, 3 carreras, 55 yardas y 1 touchdown. Lleva el número 7 y ha tenido problemillas con la justicia. Ah, su equipo es de Pensilvania (en concreto, de una ciudad que empieza por P) y presenta un balance de 7 victorias y 3 derrotas. ¿Quién es? No, no es Michael Vick. Que no. Es Ben Roethlisberger. Y jugaba ante una de las defensas de moda de la NFL, la de los renacidos Oakland Raiders.

Bueno, y aunque solo sea porque demostró que tiene un ritmo cardiovascular lo suficientemente apto como para conducir el two-minute drill, hablemos aquí de Donovan McNabb. Qué dura resultó para él la semana pasada. Firmas un contrato multimillonario, sí, pero a las pocas horas pierdes un partido. Qué calvario. Esta semana, se desquitó con 376 yardas de pase y un buen último drive del 4.º cuarto con el que no finalizó el partido porque Gano falló su patada. En la prórroga la metió y los Redskins recuperaron un poco del orgullo perdido la semana pasada frente a Michael Vick.

Los Buffalo Bills merecen una mención en este apartado. Hay que reconocer que están haciendo una temporada más que digna. A pesar de tener, por nombres, quizá la peor plantilla de la NFL, dan siempre la cara, con un juego vistoso que da gusto ver. Nunca se dan por vencidos, ni siquiera cuando pierden por 21 puntos (28-7). Tras el descanso, Buffalo arrasó a Cincinnati; el Joker pudo con Batman y Robin. Ryan Fitzpatrick lidera la NFL en touchdowns por partido (2,25; este domingo, 4). Esto seguramente tampoco os lo esperabais. Los Bills van empeorando poco a poco su lugar de elección en el próximo draft, pero empiezan a apuntar que en torno a Fitzpatrick, Steve Johnson y Fred Jackson pueden construir un equipo decente. Si C.J. Spiller rinde al nivel que se le supone, darán muchos más sustos.

¡Perdón, que me olvidaba de Danny Woodhead!


Avatar (lo regulero)

Se respiraban últimamente aires de optimismo por la bahía de Oakland y en la maldita ciudad de Cleveland. Sus dos equipos, tras una larga travesía del desierto, empezaban a dar motivos para el optimismo. Este domingo ambos jugaban fuera de casa. Partidos complicados, especialmente el de Oakland, que viajaba a Heinz Field. No se puede tachar su actuación de desastrosa, pues la derrota era el resultado más lógico en ambos casos, pero yo esperaba más de Raiders y Browns. Los Raiders cayeron estrepitosamente, a pesar de que su rival cometió 14 penalizaciones (163 yardas). Los Steelers empiezan a ver conspiraciones donde, evidentemente, no las hay. Joder, qué asco. Uno de los aspectos que más me gusta del deporte profesional norteamericano es la ausencia de protagonismo arbitral. Normalmente, nadie se queja. No hay que sufrir todas las gilipolleces que vemos publicadas en España, los villaratos, los canguelos y toda esa puta mierda que perpetran personas a las que se les supone cierta preparación y altura intelectual (de la que demuestran, a través de lo que escriben, que carecen). Que me desvío. Iba diciendo que los Raiders fueron una nulidad, a pesar de los errores de su rival y de las yardas regaladas. McFadden volvió a ser el de tiempos pasados, y Gradkowski no pudo reeditar en su ciudad natal el partido épico del año pasado. Malas noticias para Oakland, que encima vio como los Chiefs ganaban fácil ante los Cardinals.

En cuanto a los Browns, creo que esta es la primera jornada en la que apuesto por ellos en la quiniela. Aunque jugasen fuera, después de haber vencido a Saints y Patriots con holgura, y haber estado a un tris de hacer lo propio contra los Jets, creía que Cleveland podría superar con cierta facilitar a los Jaguars. Estuvieron cerca. Les sobró un cuarto. Jones-Drew les destrozó. Jornada regulera también para los Browns.

En el apartado individual, Matt Hasselbeck. Estaba todavía algo renqueante de su lesión, pero a los Seahawks no les quedaba otra, porque Charlie Whitehurst había demostrado que si llevaba años como suplente en la NFL era por algún motivo. Hasselbeck lo hizo muy bien, pero su equipo se vio ampliamente superado por los Saints. Parte buena: 366 yardas de pase, su mejor marca desde 2004 (ha llovido, sobre todo en Seattle). Parte mala: su equipo pierde 34-19. Resultado: día regulero.

Bueno, el partido de lo regulero fue el Eagles-Giants. Vick estuvo peor que las últimas semanas (no estuvo mal, pero no consiguió ningún TD y perdió su primera pérdida de balón de la temporada); Eli Mannig completó un nuevo festival de intercepciones (debería cortarse un poquito, es una máquina de regalar balones); y Jason Avant cometió uno de los drops más lamentables que he visto en mi vida. ¿Cómo se te puede caer eso de las manos, buen hombre?


Crepúsculo (lo peor)

Efectivamente, ese es el número de victorias que lleva tu equipo.
La actuación de Carson Palmer y de los Cincinnati Bengals en general estuvo a la altura de la equipación que llevaban esta última jornada. Si sus uniformes son normalmente feos, cuando van de naranja lo empeoran todavía más. Parecen un anuncio de Frosties. Con otro alimento, en vez de cereales, saltaron en la segunda mitad. Una empanada de proporciones siderales. A Carson Palmer le queda el consuelo de que gracias al desastre de segunda parte que protagonizó su equipo, su hermanito pequeño, Jordan Palmer, tuvo unos cuantos snaps. El pequeño, 3/3, 18 yardas. Anda que no estaría divertida una quarterback controversy entre hermanos. Con T.O. y Ochocinco de por medio, para completar el show. Poco más motivante les queda a los aficionados de los Bengals de aquí a enero. Marvin Lewis, tú puedes ser el próximo.

La verdad es que debería haber empezado esta sección por quienes peor lo pasaron esta jornada. Cuando era pequeño, tuve la inmensa suerte de vivir los años dorados del Dépor. Normalmente, en Riazor siempre se ganaba. Pero no podía evitar pensar en lo mierda que tiene que ser ir a ver a tu equipo al estadio y que ni siquiera meta un gol. Luego lo viví de primera mano. Hay que probar de todo. Si es duro en fútbol, donde el gol es infrecuente, cómo será en football. Pobrecillas, las aficiones de Miami, San Francisco y Minnesota. No sé cuál de ellas lo habrá pasado peor. Quizá la única que vio como su equipo se estrenaba en el casillero, con 3 míseros puntos. La de Minnesota. Los otros dos vieron como su equipo era incapaz de anotar un solo punto ante equipos que a priori no parecen los ogros de la NFL (Bears y Buccaneers), pero por lo menos no fueron humillados por el gran rival. Pensemos en la sensación de todas estas aficiones mientras abandonan el estadio, entre aglomeraciones, emprendiendo el largo camino a casa. Una sensación realmente de mierda.

Falló hasta el que pone el nombre en las camisetas. Qué desastre.
La mención a los 49ers nos lleva al siguiente mención en esta categoría Crepúsculo. La NFC Oeste. División en la que compiten Seahawks, Rams, Cardinals y 49ers. Nuevo pleno esta jornada. De derrotas, por supuesto. Y cómo perdieron. Los que estuvieron más cerca de su rival fueron los líderes de la división. Los Seattle Seahawks, que perdieron por 15 puntos de diferencia. Nivelazo. Pues uno de estos cuatro se clasificará para los playoffs y jugará el partido de la ronda de wild card en su estadio. Y que nadie se confíe, porque como demostraron los Cardinals hace un par de temporadas, puede pasar de todo. Si Seattle termina ganando la división, el Qwest Field no es el estadio más agradable para jugar un partido la segunda semana de enero. Tanto por ambiente "meteorológico" como humano.

Last not least, los responsables de programación de Digital+. Lo meto en la sección dedicada a la undécima semana, aunque debería ir en la duodécima. Un cero para ellos. Por el qué y por el cómo. La semana que viene tenemos el duelo entre los, posiblemente, mejores equipos de la NFC en estos momentos. Un duelo decisivo para determinar cuál de estos dos equipos tendrá ventaja de campo durante todos los playoffs. Atlanta Falcons-Green Bay Packers. Pues bien, salvo que Moisés Molina se equivocase cuando lo anunciaba el domingo, el partido que televisará Digital+ a las 19.00 (agárrense) es el (agárrense más fuerte) Houston Texans-Tennessee Titans. No dan el duelo entre los dos mejores de la NFC, sino el de los dos peores de la AFC Sur. ¿¿Quién es el responsable de este esperpento?? Espero que se trate de un error o, por lo menos, que rectifiquen. Tócate las pelotas. El segundo capón se lo merecen por cómo se televisarán los partidos la semana que viene. El domingo, ninguno de los dos partidos irá en alta definición. NBA a las 21.00 en HD, que como se solapa con los partidos de 19.00 y 22.15, impide que se dé ninguno de ellos en HD. Partido de mierda con calidad de mierda. Cojonudo. A las 22.15, Bears-Eagles, no está mal. Pero que dejen de emitir uno de los partidos más interesantes de toda la temporada regular... No lo entiendo. Cuando mi colega de los Falcons se queja de lo poco que se televisa a Atlanta en el Plus (una sola vez en toda la temporada, y eso que llevan el mejor balance de la liga), no le falta razón.

CaJugada estúpida de la semana

Esta jornada no tenemos una decisión o jugada especialmente estúpida que destacar. Qué pena, con lo reconfortante que resulta para el ser humano reirse del mal ajeno. El ser humano es maravilloso, como dice el anuncio. Sí, los cojones, por eso lleva desde que se tiene conciencia de su existencia en guerra, buscando la destrucción del prójimo. Que me voy por las ramas, volvamos adonde íbamos. Como consolación, ante la falta de jugadores manifiestamente imbéciles, nos tendremos que conformar con criticar una decisión arbitral. ¿Recordáis cuando Larry Johnson placó por los pelos (en todos los sentidos) a Polamalu?


Se puede agarrar del pelo. Es un placaje correcto. Pues bien, esta jornada a Ndamukong Suh le sancionaron por hacerle algo parecido a Marion Barber. Esta es la jugada:


La falta está mal señalada. El árbitro dice que Suh comete una falta personal por realizar un horse-collar tackle. Mal visto. Suh no agarra a Barber del cuello de la camiseta. Lo agarra del pelo. De todos modos, Suh cometió una infracción: facemask.


Los árbitros cometieron un doble error (por señalar una falta que no fue y dejar de señalar otra que sí lo fue), pero terminaron imponiendo la sanción que correspondía a la infracción que en realidad se cometió (half the distance to the goal).

Perseguidores de Jano

El pie de la ilustración resulta graciosamente equívoco.
Inauguramos nueva sección. No sabía qué nombre ponerle y decidí echar mano de la pedantería, que pocas veces me falla. Por el nombre será difícil que adivinéis de qué trata. Jano, en latín Ianus, era el dios de las puertas; de los inicios y de los finales. Deidad de dos caras, que miran en sentidos opuestos. El principio y el fin. De esta divinidad toma su nombre el mes de enero (ianuarius), que marca el final de un año y el comienzo de otro. En inglés (January), gallego (xaneiro) o portugués (janeiro) se adivina mejor el origen de la palabra. En la NFL, el mes de Jano también marca un fin y un inicio. El final de la temporada para todos, el principio de la postemporada para algunos. Estos últimos son los perseguidores de Jano.

[Pensé en llamar a esta sección "qué pasaría si el mundo se acabase hoy" o algo similar, pero es evidente que si hoy se acaba el mundo en enero no se juegan los playoffs de la NFL.]

A estas alturas de la temporada regular debemos empezar ya a hacer cuentas. Debemos empezar a mirar las clasificaciones para ver qué equipos tienen opciones de posponer sus vacaciones más allá del 2 de enero. Cuando todos los equipos han disputado ya diez partidos, nos podemos hacer una idea de quiénes estarán en la pelea, por un lado; y del precio que deberán pagar (en forma de victorias) si quieren seguir compitiendo en enero.

La primera conclusión que podemos extraer al mirar las clasficaciones es que nadie puede estar tranquilo. Ningún equipo lidera su división por más de un partido de diferencia. Por solo un partido, Chiefs, Eagles, Falcons y Seahawks están al frente de sus respectivas divisiones. La temporada de la paridad.

Comenzando por la NFC, a día de hoy resulta bastante claro que la plaza de wild card va a estar muy cara. Solo tenéis que ver la tabla de la izquierda para daros cuenta (estarían clasificados los seis primeros). En estos momentos, un balance de 7-3 resulta insuficiente para llegar a playoffs. Buena parte de culpa del encarecimiento de la plaza de playoffs la tiene la NFC Oeste. Los de la NFC Sur, que se enfrentan a todos ellos esta temporada, se están poniendo morados a su costa. En estos momentos, está claro es que dos de estos siete se quedan fuera de los playoffs (creo que serán los dos que pongo en último lugar, pero está la liga como para hacer apuestas): Falcons, Eagles, Packers, Giants, Saints, Bears y Buccaneers. Todos estos equipos llevan al menos un 70% de victorias. Pues eso, que va a estar muy muy caro, salvo que algunos se vengan abajo. Packers y Bears, por ejemplo, tienen un tramo final de temporada complicado, lo que puede beneficiar a un segundo e incluso tercer equipo procedente del sur, que son los que se benefician de un calendario más sencillo. El equipo de moda hace tan solo nueve días, los New York Giants, octavo de la NFC. Miedo me da el revuelo que se está montando ahora con Green Bay...

En cuanto a la AFC, las plazas de playoffs parecen un poco más predecibles dentro de la incertidumbre reinante. Digo que están un poco más claras porque salvo que los dos primeros de la AFC Sur mejoren ostensiblemente (improbable), parece claro que las wild cards serán para el segundo clasificado de la AFC Norte (Pittsburgh o Baltimore) y, en todo caso, para el segundo de la AFC Este (Jets o Patriots). Veo complicado que cualquiera de los cuatro equipos mentados se relaje lo suficiente como para que otros segundos de división los adelanten. Por tanto, en la AFC Sur y en la AFC Oeste, la única vía para llegar a la segunda semana de enero con vida es la primera plaza. Si no quieren darse un buen batacazo, Colts y Chargers deben apretar. Quedan seis jornadas, muy calentitas.

Los que ya pueden ir haciendo planes para sus vacaciones de enero son Cowboys, Vikings, Lions, Bills, Browns, Bengals y Panthers. Todos los demás equipos, muchos para las alturas de la temporada a las que estamos, conservan sus opciones; en algunos casos muy remotas.

* * *

Actualización matutina del martes

El Monday Night, sin sorpresas. Se enfrentaban dos de los quarterbacks con más yardas de pase de la NFL y ganó el mejor. Los Chargers superaron con facilidad en San Diego a los Broncos. San Diego llega al 50% de victorias y está a tan solo un partido de los líderes de la AFC Oeste, los Kansas City Chiefs. La historia de siempre; mal inicio, buen final. Philip Rivers consiguió 4 touchdowns de pase más (que suben su media por partido a 2,3 e invalidan lo que decía más arriba sobre Ryan Fitzpatrick). No es un déjà vu. Tras un nuevo Monday Night, el tema de conversación es si el QB que se pone morado a pases de TD será MVP de la temporada. La semana pasada, Vick; esta, Rivers. Sus opciones tiene. Todo pasa por que los Chargers queden campeones de su división. Estoy convencido de que si no llega a ser por los malos resultados de San Diego, por ir siempre a remolque en el marcador, Rivers no tendría unos números tan espectaculares. Brees estuvo hace un par de temporadas a punto de batir el récord de yardas de pase de Dan Marino sin que los Saints llegasen a playoffs. Las posibilidades de que Rivers bata ese registro pasan por que los Chargers sigan jugando partidos en los que estén obligados a remontar, a arriesgar, en los que no cojan una ventaja amplia rápidamente. Si esto último pasa, la estrategia de San Diego será más conservadora (más carrera, menos pase profundo). En cualquier caso, tras este partido, creo que los Broncos pueden ir haciendo planes de vacaciones para la segunda semana de enero.

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No sé si habré respondido a la presión. Desde el pasado jueves, el tráfico del blog se ha más que duplicado. Mariano Tovar me dedicó unas palabras muy amables en su blog. Como os podéis imaginar, me ha hecho una ilusión de la hostia. No ha habido soborno ni favores de por medio, aunque algunos me lo preguntaron. Fui el primer sorprendido. No obstante, me genera presión por partida doble. Por un lado, para no decepcionar las expectativas de los nuevos visitantes (que, en todo caso, algo defraudados se irán, porque, por desgracia, esto ni es tan bueno como se dice en la Zona Roja ni este blog, como ya dije en otra ocasión, le llega a la suela de los zapatos a ese --sin tilde--). Por otro lado, hay que mantener el nivel. En cualquier caso, con mayor razón en la semana de Acción de Gracias, debo cerrar este artículo dándole las gracias por sus elogios. Este blog no da dinero. No veis ni veréis (jamás) publicidad en él. Qué más da. Las mayores satisfacciones no las da el dinero. Esta es una de ellas. (um, es la mierda más moñas que he escrito hasta ahora, creo)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mis absurdas predicciones: AFC Sur

Antes de empezar con las predicciones, si la semana pasada os recomendaba la web de NFL Media, esta os recomiendo un nuevo blog en español, The Hail Mary, que acabo de descubrir. Da gusto ver que cada día somos más y que, poco a poco (muy poco a poco, pero se hace lo que se puede), el football va siendo menos minoritario por estos lares.

Comienzo el penúltimo augurio divisional anunciando que por falta de tiempo me veo obligado a aligerar un poco el peso de las absurdas predicciones. Muchos pensarán que qué bien, que los tochos que escribía para predecir cada división se hacían demasiado indigestos. La verdad es que cuando empecé no pensaba que fuese a escribir tales mamotretos. Como decía, como ando un poco liado estos días, creo que voy a reducir un poco el detalle del análisis de cada uno de los equipos, y, así, hacer un poco más absurdas las predicciones (por falta de base).

Releyendo los augurios, la verdad es que me han quedado muy sosos. No digo nada sorprendente, todo se ajusta más o menos a la teoría. Me he propuesto arriesgar en las divisiones que me faltan, aunque no termino de ver cómo. En la AFC Sur, que es la que toca hoy, arriesgar sería decir que no ganan los Colts. La verdad es que me cuesta pensarlo. Si Manning no se lesiona, Indianápolis tiene todas las de ganar. Houston y Tennessee no son malos equipos, pero no están a la altura de la franquicia traída de Baltimore. Y si quiero sorprender en la AFC Este, tengo que decir que ganan los Bills, porque decir que ganan Patriots, Jets o Dolphins, dentro de lo que cabe, no resulta sorprendente. Los Bills no ganan la división ni de coña.

Si estamos hablando del sur habrá que poner algo de música sureña. Un topicazo, bueno, un clásico. No hace falta presentación.



Por si os ha parecido demasiado típico, también tenéis la adaptación galaica, que cuando estudiaba en el colegio tuve ocasión de traducir al latín ("Mea tellus gallaeca", que comenzaba "In illam Caribis / migraturus fuit / et laboraturus ut cubicularius / procul procul meo lare, meo lare". Hay que ver qué tonterías cuento). Está curiosa, sin más.



¿No es curioso que la AFC Sur la domine un equipo que no está en el sur? Cincinnati está en casi a la misma latitud que Indianápolis y sus Bengals están en la AFC Norte. No os fiéis de los nombres de las divisiones para saber dónde están las ciudades de cada equipo. Te vuelves "turulato".

El equipo del norte ha ganado esta división en seis de los ocho años de historia que acumula. Muy dura división, por cierto. La temporada pasada, hasta casi el último partido, todos sus equipos tenían opciones de obtener plaza de playoffs, aunque solo lo consiguieron los Colts. Es de las divisiones con menos tradición de toda la liga. Probablemente la que menos. Solo tiene a una franquicia histórica de la liga, aunque "con asterisco". Como muchos habréis adivinado, digo esto porque los Colts se mudaron de Baltimore a Indianápolis. Una mudanza implica siempre una nueva etapa que poco tiene que ver con la anterior. Como he dicho muchas veces, un equipo es su afición. Sin ella, no tiene razón de ser. Y seguro que la mayor parte de los aficionados de los Baltimore Colts no lo son hoy de los Indianapolis Colts, sino de los Baltimore Ravens. ¿Quién siente más suyo a Johnny Unitas, los aficionados de los Ravens o los de los actuales Colts? ¿Y a quién se siente más suyo, a los aficionados de Baltimore o a los de Indianápolis? Tiendo a creer que a la ciudad del pastel de cangrejo (para los que no hayáis visto Cecil B. Demented --tampoco os perdéis gran cosa--, esa ciudad es Baltimore).

Bueno, realmente la AFC Sur tiene dos equipos históricos, pero es que el segundo no solo se mudó a otra ciudad, sino que cambió su nombre, por lo que asimilarla a los históricos Houston Oilers no me parece de recibo. Hablo de los Tennessee Titans, clarostá. ¿Hay alguien que crea que los aficionados de los Oilers no son hoy de los Texans?

Por todo lo anterior, y me repito más que los callos, cuando un equipo se muda debería cambiar su nombre y hacer borrón y cuenta nueva en cuanto a su palmarés. Desvinculación total. Y que la ciudad "guarde" el nombre y palmarés. Como han hecho los Cleveland Browns. De ese modo, los Ravens de hoy seguirían siendo los Colts en vez de aves carroñeras, y los Texans seguirían siendo Oilers. Guau, "Tejanos de Houston", qué buen nombre, tan ridículo como un hipotético "Españoles de Madrid"... eh, bueno, creo que existe el "Espanyol de Barcelona", una especie de filial del equipo-que-no-debe-ser-nombrado (por cierto, el otro día leí en el Foro ACB una predicción sobre la próxima temporada del Espanyol que me hizo mucha gracia, la copio: El equipo pasará sin pena ni gloria y tendrá que volver a cambiar de estadio para cobrar protagonismo en la prensa. El cubregradas de Conservas Dani seguirá siendo el principal apoyo del equipo en las gradas. [me parto con el cubregradas de Conservas Dani]). Como veis aprovecho todos mis artículos para hacer amigos, hoy tocaba la afición del Espanyol.

Siguiendo con curiosidades nominales, Texans y Titans, dos de los nombres hoy empleados por equipos de la AFC Sur, fueron utilizados en el pasado por otras franquicias. Deberían estar vetados. Ya, fueron franquicias de corta vida o, mejor dicho, que durante poco tiempo utilizaron esa denominación, pero deberían ser más originales. Hablo de los Dallas Texans, hoy Kansas City Chiefs (gran nombre, con mucho gancho, me encanta) y de los Titans of New York, hoy New York Jets (molaba más Titans of New York, dónde va a parar).

Joder, anticipaba que iba a abreviar en esta entrada y me estoy enrollando como una persiana. Vamos a ver qué tenemos en la AFC Sur.


Indianapolis Colts. Mientras Peyton Manning sea quarterback de los Colts, será difícil que dejen de ser un equipo competitivo y ganador. Eso sí, me cuesta imaginar una franquicia más dependiente de un solo jugador que la de Indianápolis de Manning. Con él, aspiran a todo; sin él, son uno de los peores equipos de la liga. Con todo lo perfecto que Manning es, tiene algunos puntos débiles o "manchas" en su carrera. La evidente, es que "sólo" tiene un anillo. En otras palabras, que flojea a la hora de la verdad. Ese es el principal argumento de quienes defienden que el Jugador de la Década, con mayúsculas, es Tom Brady, que tiene tres anillos (cuatro con el que le impuso Gisele Bündchen). Obviamente esto no es únicamente culpa de Manning, ya que bastante hace con lo que hace, pero también es verdad que en su última y reciente oportunidad, si comparamos su partido con el del quarterback rival, Drew Brees, este sale ganando. En cualquier caso, estamos ante un jugador del que existen argumentos para defender que es el mejor de la historia, y que, hoy por hoy, es el mejor quarterback de la liga (en la actualidad, muy superior a Brady).

Esta temporada entra en vigor una nueva regla que va a crear problemas a los Colts. Ya se ha puesto de manifiesto en pretemporada y ha enfadado mucho a Manning y a Caldwell. Se trata de la norma que dice que el árbitro que deja el balón en la línea de scrimmage listo para el snap (el umpire) tiene que estar 12 yardas por detrás de la línea cuando se realiza el snap (en principio la norma decía que el número de yardas debía ser entre 14 y 17, pero tras el partido del Hall of Fame Weekend se redujo a 12 para agilizar el juego). Si el balón se pone en juego antes, se invalida la jugada y se sanciona al ataque con 5 yardas de penalización por illegal snap. La norma está pensada para proteger la seguridad de los árbitros, que no están físicamente preparados para recibir hostiacas y las reciben de vez en cuando (con la diversión que conlleva). En la práctica, la norma ralentiza el juego, dilatando el tiempo necesario para comenzar la jugada. Por ello, no se aplica durante los dos últimos minutos del segundo y último cuarto, cuando los ataques suelen tener más prisa y recurren más a la no-huddle offense. Sin embargo, si hay un equipo que utiliza la no-huddle, esos son los Colts. Leía hace tiempo en el Willybitorium la muy sarcástica infografía sobre Manning que os copio en el margen. Una de las maldades que dicen de él es que piensa que la línea de scrimmage es donde se ordenan las jugadas, y los huddles donde hablas sobre películas y otras movidas. Con todos los audibles (modificaciones sobre la jugada originalmente ordenada que hacen los quarterbacks en la línea de scrimmage en vista del posicionamiento de la defensa) que hace Manning en un partido, quién sabe hasta qué punto ese sarcasmo es verdadero. Volviendo al tema de la nueva norma, a los Colts les perjudica mucho porque usan muy frecuentemente el no-huddle, no solo cuando tienen que remontar y darse prisa en los últimos minutos de cada mitad, sino regularmente durante el partido para, por ejemplo, evitar que la defensa se organice o cuando se produce una jugada dudosa a su favor, para impedir que el entrenador rival pida un challenge. Precisamente esto les pasó en el último partido de pretemporada en Green Bay. Tras una recepción discutible que los árbitros habían dado como válida, se apresuraron para iniciar la siguiente jugada de modo que la anterior no fuese revisable. Se apuraron tanto que el árbitro no había llegado a las 12 yardas anteriores al punto donde estaba el balón y se les sancionó. El cabreo de Manning y de Caldwell era considerable. Ya se sabe, el que no llora no mama, y más les vale ir montando el pollo en pretemporada, cuando no se juegan nada, para que luego en los partidos de verdad el umpire se dé más prisa. Las quejas ya han surtido efecto: el asunto está en boca de todos. Peter King dedica la primera parte de su último Monday Morning Quarterback a esta cuestión, y en el Shutdown Corner ya hay dos artículos sobre el temita (este y este). Y parece que la NFL va a modificar la norma. Según los últimos rumores, bastará con que el umpire se sitúe por detrás del último jugador del ataque para que el snap pueda realizarse. ¿Se habría cambiado la norma si el principal perjudicado (o por lo menos, el que más se quejaba) fuese, pongamos, Jake Delhomme en vez de Peyton Manning?

Pues eso, que estando Manning al frente cómo vamos a apostar en contra de los Colts. Si es un psicópata del football, un obseso del ataque, que disecciona poco a poco a la defensa rival hasta aniquilarla en pedazos. Ah, pero cuando llegue el día en que Manning no esté, este equipo se va a la mierda. Estuve tentado a absurdamente predecir que Manning se lesiona gravemente y los Colts quedan últimos de división. Con todo lo excelente que es la gerencia de los Colts, no sé cómo pueden tener a un suplente tan inepto como Curtis Painter.

El cuerpo de receptores que tiene Manning a su disposición es espectacular. Y lo maneja a la perfección, como marionetas. Comentaba el pasado jueves Jon Gruden en el partido de pretemporada entre Packers y Colts (por cierto, qué gozada es escuchar los comentarios de este tío, aprendes una barbaridad) que pocas profesiones deben de ser más estresantes que la de receptor en los Colts. Si es que desde que te ordenan la jugada en el huddle, te la cambia catorce veces en la línea de scrimmage. Y es que todo (o al menos eso comentan sus receptores) lo que grita Manning significa algo. Como te despistes, la cagaste. Como adelantaba, los receptores de Indianápolis son excepcionales. Reggie Wayne, Pierre Garçon, Austin Collie, Anthony Gonzalez o el tight end Dallas Clark (principal objetivo de los pases de Peyton) son auténticos seguros de vida.

La línea ofensiva cumple. Manning recibió sólo 10 sacks la temporada pasada. Y eso es lo más importante, preservar la salud del líder. No sé hasta qué punto el bajo número de sacks se debe a al eficacia de la línea o a lo que se llama pocket awareness (¿conciencia en el pocket?), la capacidad de Manning para percibir cuándo llegan los problemas y reaccionar con rapidez. Este año habrá novedades. Tras las críticas del propietario de la franquicia al rendimiento de la línea en la Super Bowl, los Colts se han deshecho de Ryan Lilja. Aparte de Jeff Saturday, toda una garantía los Sundays, tampoco es que la línea sea excepcional, pero hace lo suficiente para que el ataque de los Colts funcione como Manning desea.

Terminaríamos el ataque hablando de algo que recuerda al vídeo de Ricky Martin: el juego de carrera de los Colts. Todo el mundo dice que conoce alguien que lo ha visto, pero nadie lo ha visto de verdad. ¿El equipo de Manning ataca por tierra? Si la respuesta es afirmativa, más que ante el vídeo de Ricky Martin estaremos ante el vídeo de Pedro Jota. Creo que es más este último caso: los Colts pueden correr, aunque el año pasado fueron el peor equipo de la liga en yardas de carrera. Total para qué, si no lo necesitan, ¿no? Joseph Addai, sin ser un running back de elite, es un jugador decente. Una primera ronda. También lo es su compañero de carreras, Donald Brown. Veremos si la temporada que comienza intentan percutir (bonito verbo) por tierra.

La defensa de los Colts me deja un poco frío. Puede que esté entre las diez mejores de la NFL, pero no me da sensación de seguridad. Vamos, que los equipos con un ataque potente (y hay muchos en la NFL) le pueden meter mano. Como el ataque, es bastante dependiente de que no haya lesiones, aunque en este caso de dos jugadores en vez de uno: Dwight Freeney y Robert Mathis, los defensive ends de la 4-3. Si Freeney no tiene problemas físicos en la Super Bowl, quién sabe lo que habría pasado. Sí, es deporte-ficción, pero probablemente Brees habría estado bastante más incómodo y quizá menos eficaz. En cualquier caso, la defensa no es una lacra.

Al par de jugadores citados, auténticos líderes de la defensa, puede unírseles Bob Sanders, un gran refuerzo para la secundaria. Sanders es un jugador que pega muy duro, aunque las lesiones le han pegado más duro a él. Decían el pasado jueves en el partido contra los Packers (donde, por cierto, jugó muy bien) que desde que es profesional se había perdido más partidos de los que había jugado. Con las dudas que genera su tendencia a lesionarse, podría ser una muy buena incorporación para una defensa aseada.

Cuando hablamos de equipos especiales muchas veces nos fijamos únicamente en sus cagadas. Digo esto porque al pensar en los equipos especiales de los Colts lo primero que me viene a la cabeza es el onside kick que les colaron en la Super Bowl. Vale que no es una cagada inexcusable, en el sentido de que fue algo totalmente inesperado en donde tiene más mérito el que lo hace bien (los Saints) que los que lo sufren, pero les cogieron totalmente desprevenidos. Este año deberán andar más espabilados. Comento esto por ponerles alguna pega, ya que en general los equipos especiales de Indianápolis son bastante correctos. Ahí está Adam Vinatieri a sus 37 años, y en cuanto al punter (Pat McAfee) y al juego de retorno... que estamos hablando del equipo de Peyton Manning, ¿eso realmente importa?

Finalmente, el calendario. Los equipos de la AFC Sur afrontan los calendarios teóricamente más duros de toda la NFL. El motivo es obvio: juegan seis veces entre ellos y todos acumularon muchas victorias la temporada pasada. Los que más, los Colts, que como no juegan contra sí mismos tienen el calendario en teoría más sencillo de la división y el décimo en dureza de la liga. Así pues, en este apartado, la ventaja teórica también es para los Colts. De todos modos, tres de sus cuatro primeros partidos serán fuera de casa, aunque no en estadios inexpugnables (Houston, Denver y Jacksonville).

Favoritos de división y candidatos, de nuevo, al anillo. Y qué largo me ha quedado su análisis, si decía que iba a abreviar. Lo intentaré con los otros tres.


Houston Texans. Cuando parece que por fin va a ser el año de los Texans, siempre terminan cagándola. Es un equipo que me gusta bastante, pero le faltan tablas. Son más tiernos que el Día de la Madre. Este equipo todavía no ha alcanzado su mayoría de edad. Y no lo hará hasta que no gane de una puñetera vez a los Colts. Nunca lo ha hecho, y ya es hora porque desde su fundación juegan dos veces por temporada. El año pasado lo tuvieron cerca en las dos ocasiones.

Lo mejor de los Texans, aparte de su logo y sus equipaciones, es su ataque aéreo. Que fue el mejor de la liga el año pasado, ahí es nada. Creo que el hecho de que estén en Houston hace que se infravalore, o no se tome en toda la consideración que debería, a algunos jugadores. No me refiero a Andre Johnson, que goza de una merecida excelente reputación, sino a Matt Schaub. Schaub no suele estar nunca en las discusiones sobre los mejores quarterbacks de la liga, sino en la "parte mediocre" de los rankings de la posición. En parte lo entiendo porque es un tío que no ha podido llevar a su equipo a playoffs hasta ahora, y cuenta con un socio de la categoría de Andre Johnson, para muchos el mejor receptor de la liga (a quien se atribuye la mayor parte del mérito) pero el año pasado fue el líder de la NFL en yardas de pase. Hay que valorarlo. Estamos, pues, ante un muy buen QB cuya asignatura pendiente es la postemporada, pero seguro que le llegará.

Schaub tiene unos socios de primera. Adelantaba el nombre de Andre Johnson, desde este verano el receptor mejor pagado de la liga, a iniciativa propia de los Texans. Aquí no hubo holdout. Ya pueden imponerle dobles coberturas, que el tío se las arregla para superar las 100 recepciones todas las temporadas. Además, libera espacio para otros receptores como Kevin Walter, David Anderson, Jacoby Jones o, sobre todo, el tight end Owen Daniels. Joel Dreessen será el suplente de Daniels, que últimamente ha tenido problemas de lesiones.

La línea, correcta pero no dominante, y con el juego de carrera pasa algo parecido a lo que hablábamos en el caso de los Colts. Los Texans tienen el mejor ataque aéreo de la NFL y el vigésimo noveno ataque terrestre. Arian Foster y Steve Slaton volverán a ser los corredores. No espero un cambio sustancial para el año que viene.

Si un equipo tiene un ataque tan bueno (el cuarto de la liga) y no llega a playoffs, los problemas deben de venir de la defensa. Sin embargo, la defensa de los Texans tampoco es un desastre. Es la décimo tercera de la NFL, aunque flojea más contra el pase (décimo séptima) que contra la carrera. La 4-3 de Houston tiene su punto fuerte en los linebackers, aunque deberán superar la baja durante los cuatro primeros partidos de Brian Cushing por sanción. El mejor novato en defensa de la temporada pasada dio una de las excusas más imaginativas para justificar su positivo en el control antidoping: que entrenaba muy duro. Toma ya. Afortunadamente Cushing no se gana la vida como abogado. Xavier Adibi sustituirá a Cushing durante su sanción. Junto a él, DeMeco Ryans y Zach Diles, dos buenos jugadores.

La contención de la carrera va bien, pero deben mejorar la defensa del pase. Mario Williams es un muy buen defensive end, lo mejor de la línea, que debe dar otro paso más para presionar más al pasador. La secundaria no pasa de correcta y debe mejorar. A ello debe contribuir el novato de primera ronda Kareem Jackson y el jugador de segundo año Glover Quin. En cualquier caso, necesitan mejorar.

Los Texans tienen un problema en los equipos especiales. Concretamente con su kicker. El año pasado Kris Brown completó una temporada lamentable: falló 11 field goals, algunos de ellos decisivos. Los fallos de Brown costaron partidos. Llega otro kicker que la cagó en un momento decisivo para competir con Brown por el puesto: Neil Rackers. La cagada de Rackers no tuvo consecuencias, ya que los Cardinals ganaron en la prórroga a los Packers, pero cómo olvidar la relativamente sencilla patada que falló, encima en un dome, y que permitió que el inolvidable partido de Wild Card llegase a la prórroga. Como no arreglen su problema con los kickers, los Texans volverán a tener disgustos. Por ahora, ninguno ha fallado en pretemporada, 8 de 8. Con el punter, Matt Turk, no tienen tantos problemas.

Por último, el calendario: el más duro de toda la liga, empatados con los Titans. Teórica desventaja en este apartado. Si quieren madurar, qué mejor ocasión que ante estos rivales. Los Steelers ya ganaron la Super Bowl hace un par de temporadas tras tener el calendario más complicado, quién sabe si los Texans podrán crecerse ante esta adversidad.

¿Será este el año en el que, por fin, los Texans alcancen la mayoría de edad? No lo descartemos. Si mantienen el nivel en ataque, mejora un poco su defensa y su kicker no la caga, puede que su temporada dure más de dieciséis partidos.


Tennessee Titans. Hasta ahora, el único equipo que ha discutido la supremacía de los Colts en el sur han sido los Titans. La temporada pasada les lastró su pésimo inicio, tan malo como bueno fue el de la temporada anterior. Este año me parecen un equipo muy peligroso. Ya no habrá dudas en el puesto de quarterback, aunque Vince seguirá disfrutando de juergas nocturnas (la noche es Young). Si los Colts y los Texans se caracterizan por su excelente ataque aéreo y flojo juego de carrera, a los otros dos equipos de la AFC Sur les pasa lo contrario: su fuerte es la carrera, el juego de trincheras.

No, no puedo hacerlo. Cómo voy a empezar el breve análisis de los Titans hablando del quarterback. Sería una falta de respeto a la estrella y alma de este equipo, Chris Johnson. CJ hace de todo. Prueba de ello, su récord en yardas totales la temporada pasada. No es sólo un corredor puro, sino también una amenaza como receptor (50 recepciones para más de 500 yardas son buena prueba de ello). Supongo que habréis leído las supuestas propuestas de carreras entre CJ y Usain Bolt. Buena campaña de publicidad para Johnson. Tras un aborto de holdout esta offseason, CJ comandará de nuevo el ataque de Tennessee.

A pesar de la expectación creada en torno a él, y de su voluntad de seguir batiendo récords, creo que los Titans deberían diversificar un poco su ataque. Nunca es bueno depender en exceso de un jugador, porque las lesiones en la NFL son muy frecuentes, pero cuando estamos ante running backs, los altibajos son más habituales que en otras posiciones. Que no lo quemen, porque aunque el chico es joven, puede acusar el sobreesfuerzo. Por eso, y como creo que Jeff Fisher es un tío inteligente, preveo menos carreras de CJ la temporada que viene. Con ello no quiero decir que no vaya a seguir siendo un jugador demoledor para las defensas, sino que sus números individuales no deben de ser tan estratosféricos como el año pasado. Javon Ringer debería asumir un mayor protagonismo en el juego de carrera para dar descanso a CJ.

Hay que reconocer también la buena labor de la línea ofensiva. ¿Hasta dónde llega el mérito del corredor y hasta dónde el de la línea cuando un equipo corre bien? Pues no lo sé, pero está claro que el mérito es compartido. Los Titans tienen una muy buena línea a la que se une en la labor de bloqueo el fullback Ahmard Hall. La línea sabe abrir camino a la carrera y proteger al quarterback. El año pasado concedieron 15 sacks, buena cifra.

Si el juego de carrera es estelar, el de pase tampoco me parece despreciable. Evidentemente, carece de una estrella de la talla de CJ, pero creo que Vince Young es un buen quarterback. De cabeza no anda sobrado, pero ahora que tendrá la confianza del entrenador desde principio de temporada creo que puede cumplir bien. Curiosamente otra de las virtudes de Young es su habilidad para correr. Es el sino de los Titans, Run To Daylight. Cuando está con confianza, Young es capaz de lo mejor. Me refiero a esto:


Nate Washington y Justin Gage, los receptores titulares, tienen ya el culo pelao (¿qué expresión es mejor para describir que una persona tiene experiencia, "tiene el culo pelao" o "tiene los huevos negros"? la segunda quizá resulta un tanto desagradable) de recibir balones, pero no son los wideouts más fiables de la NFL. Seguro que Kenny Britt, primera ronda el año pasado, tiene más oportunidades. El novato de tercera ronda Damian Williams aportará profundidad a la unidad. Los tight ends Bo Scaife y Jared Cook, también ayudarán a mejorar el pase.

En cuanto a la defensa, los Titans tienen un grave problema: son incapaces de defender el pase. Repitamos por enésima vez que hoy en día la clave del éxito de un equipo está en su juego de pase. Vamos, que es una guerra de "a ver quién pasa más", y ahí Tennessee sale perdiendo. Los Titans fueron el peor equipo de la AFC defendiendo el pase. Si no mejoran en este apartado, en una división con Colts y Texans, están abocados al fracaso.

Los malos resultados defendiendo el pase la temporada pasada resultan un tanto sorprendentes teniendo en cuenta que los safeties Chris Hope y Michael Griffin y el cornerback Cortland Finnegan fueron elegidos para la Pro Bowl en 2008. Si este año vuelven a un nivel parecido, los Titans lo agradecerán.

La línea no está para tirar cohetes. No cabe duda de que, por muy despreciable que sea como persona, ha notado mucho la baja de Haynesworth, y quién sabe si también notarán la de Kyle Vanden Bosch. La línea genera muchas dudas y el cuerpo de linebackers no pasa de mediocre. Menudo panorama defensivo.

Los equipos especiales no fallan en Tennessee, fieles a la tradición (lo digo por el Music City Miracle). Tienen un muy buen kicker en Rob Bironas y un punter que cumple en Brett Kern.

Adelantaba cuando hablábamos del calendario de Houston que Titans y Texans comparten el honor de tener los rivales más duros de toda la liga. Dentro de lo que cabe, los Titans tienen un comienzo algo más suave, ya que sus dos primeros partidos son en casa contra Oakland y Pittsburgh (sin Roethlisberger).


Jacksonville Jaguars. Si hay unos apestados en la NFL, esos son los Jaguars. Escoria maldita. Según Forbes, cuyas valoraciones de franquicias de la NFL están recién salidas del horno, el equipo menos valioso de la liga. El objetivo preferente, junto a los Vikings, de las ciudades que quieren robar una franquicia. ¿Los Angeles Jaguars? ¿Las Vegas Jaguars? ¡No, yo quiero una franquicia en Albuquerque!


Estadio vacío, mercado "pequeño", oscuro futuro el de los Jaguars en Jacksonville. Su plantilla tampoco es para tirar cohetes, pero a pesar de todo, el año pasado hicieron un papel más que digno.

Igual que en el caso de los Titans, el análisis de los Jaguars debe comenzar por su corredor estelar, Maurice Jones-Drew (MJD). No es CJ, pero MJD es uno de los grandes. A mí me encanta. Un tío bajito pero duro como una piedra, que va minando sin cesar a las defensas rivales. Él fue el principal artífice del relativo éxito de los Jaguars la temporada pasada. MJD también colabora con el juego de pase, tanto como receptor como de bloqueador. Un jugadorazo.

Al mando del ataque está David Garrard. Garrard es uno de los fieles exponentes de la mierda en la que se ha convertido la Pro Bowl en los últimos años. Que Garrard, un quarterback mediocre, esté en ese partido, es un auténtico fraude a lo que debería ser. Por no enumerar los QBs que son mejores que él, pensemos en QBs titulares de la AFC peores... Mark Sanchez, Trent Edwards, ¿Jake Delhomme? y ¿Chad Henne? Sanchez y Henne deberían mejorar a Garrard en el corto-medio plazo, y Delhomme no tengo tan claro que sea pero que el Jaguar (esta pretemporada, con todas las precauciones que hay que tomar en pretemporada, Delhomme parece volver a sus mejores tiempos). Madre mía, qué basura es la Pro Bowl. Creo que lo anterior es suficiente para que sepienso de Garrard.

En descargo de Garrard hay que decir también que los receptores de los Jaguars no son los mejores de la NFL. Tienen a Mike Sims-Walker, un muy buen jugador que explotó la temporada pasada, pero a su alrededor no hay mucho más. Mike Thomas puede ser el número 2, ya que parece que ha hecho buenas migas con Garrard durante el training camp y puede beneficiarse del exceso de atención que se preste a Sims-Walker. Del tight end titular, últimamente renqueante, me encanta su nombre: Marcedes Lewis. Lewis, una elección de primera ronda en 2006, es también un buen bloqueador, colaborando al éxito de las carreras de MJD.

La línea cumple, y cuenta con jóvenes en la posición de tackle que todavía deben mejorar, aunque los principales problemas vienen en la zona interior, donde la veteranía y la mediocridad son preocupantes.

En cuanto a la defensa, su principal problema venía siendo la presión al pasador. Llega un ex-Packer, el bueno de Aaron Kampman, que seguro que funcionará mejor en la 4-3 de Jacksonville que el año pasado, el primero de la 3-4 que Dom Capers implantó en Green Bay. Otra novedad destacable es el novato de primera ronda Tyson Alualu. Ellos dos, y un Derrick Harvey con más experiencia deben incrementar la eficiencia en la presión al pasador de los Jaguars. Terrance Knighton completa la línea titular.

Detrás de la línea, los Jaguars también obtuvieron refuerzos. En el día del draft, se hicieron con Kirk Morrison a cambio de una cuarta ronda. En los extremos, estarán Justin Durant y Daryl Smith, correctos pero ninguna maravilla.

La secundaria también debe mejorar. Por debajo de la media de la liga. Manning no ha tenido excesivos problemas para destrozarla. Reggie Nelson deberá centrarse y justificar su elección en primera ronda. Además, termina contrato, más le vale. Mathis y Cox, en los corners, simplemente cumplen. Mediocres.

En cuanto a los equipos especiales, el kicker, Josh Scobee estuvo muy fallón el año pasado, aunque muchos de los errores vinieron desde más allá de la yarda 50. El punter, Adam Podlesh, las deja un poco cortas, pero la cobertura es muy buena, la que menos yardas de retorno permite. Ah, MJD también retorna, aunque deben limitar su uso para no quemarlo.

Finalmente, el calendario de los Jaguars es teóricamente algo más fácil que el de Houston y Tennessee, aunque no demasiado. Afrontan el quinto más duro de la NFL. De los cuatro primeros, tres en casa.

Mi absurda predicción final. Dividamos la predicción en dos escenarios. Si no se lesiona el 18 de los Colts, gana Indianápolis la división, con Houston y Tennessee muy igualados por detrás; los Jaguars son últimos. Si se lesiona el 18 de los Colts (y por "se lesiona" quiero decir que se pierde al menos cinco partidos, Houston y Tennessee son primeros (quién sea primero dependerá de si se han enfrentado a los Colts con o sin el 18), los Jaguars terceros y, si Manning se pierde más de media temporada, los Colts últimos.

Ya solo queda la AFC Este y la recapitulación de la AFC. Entretanto, intentaré usurpar espacio en algún otro blog.