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martes, 30 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 12

Seguramente no era un gran actor, quizá ni siquiera era bueno, pero para los amantes del humor grueso era un ídolo. Hoy es un día triste para quienes cuando se enteran que se está emitiendo una película cuyo título termina por "como puedas", ponen el canal donde se emite y se pelean con sus compañeros de salón para arañar unos minutos de risas. ¿Qué tiene que ver esto con la NFL? Bueno, algo tiene que ver. Así volvían los Cincinnati Bengals al prime time de los lunes hace unos años:


En el plácido domingo, jodido lunes de hoy, en la semana de Acción de Gracias, daremos las gracias a Leslie Nielsen por tantos y tantos chistes malos con los que nos hemos partido el culo.

Ha ha, you're dead, de Green Day, dedicado a su memoria (sí, es una canción en la que en vez de homenajear a un muerto, se ríen de él, pero qué mejor manera de recordar a Leslie Nielsen que reírse).



Bueno, vamos con el football.

Qué pude ver

Ojalá todas las semanas fuesen como esta. Con los partidos tan repartidos (partidos repartidos, ¿doblemente partidos? qué gilipollez) entre jueves y domingo, puedes seguir casi toda la jornada en directo sin perderte detalle. ¿Se pueden seguir cinco partidos a la vez? Sí, el balón no suele estar simultáneamente en juego en todos ellos. Solo hace falta un poco de concentración. Ni siquiera hubo solapamiento con los partidos de fútbol y baloncesto que me interesan (por cierto, pleno de derrotas esta semana; aunque todos mis equipos jugaban fuera, que Dépor, Estu y Packers pierdan no deja de ser una putada). Al final, los únicos partidos que no pude seguir en directo fueron los de madrugada, el Jets-Bengals y el Colts-Chargers.

El vomitorio (lo más comentado).

Empezaré el vomitorio con algo contradictorio. En esta sección se comenta lo que acapara los titulares, pero creo que merece la pena hablar de la situación de un equipo del que muchos han escrito ya que es curioso que no se hable de ellos. ¿Cómo puede ser el tapado el vigente campeón de la Super Bowl? Ya lo apuntan varios analistas: nadie habla de los Saints, no acaparan titulares, pero sin que nadie se dé cuenta, están 8-3 y recuperando efectivos. No acapara titulares, pero con 8 victorias y 3 derrotas está a un solo partido de los Falcons (con un partido pendiente entre estos dos equipos) y poco a poco vuelve a la dinámica de la temporada pasada. Reggie Bush ha vuelto, Chris Ivory está aportando en la carrera, y la defensa empieza a ser tan oportunista como la pasada temporada (¿verdad, Roy Williams? volveremos sobre esto más adelante). Pocos hablan de Drew Brees, a pesar de que es el 4.º quarterback de la liga en yardas totales de pase, y los tres que le superan juegan en equipos peor clasificados. Sin embargo, Brees no está en los primeros lugares de las quinielas para MVP...

...lo que nos lleva a comentar otro tema que según se acerca el final de la temporada regular está cada vez más candente, el MVP. ¿Se puede declarar este premio como desierto? Hace un par de semanas, tras la exhibición de Michael Vick ante los Redskins, parecía impensable que el premio pudiese recaer en un jugador distinto del 7 de los Eagles. Dos partidos después, tras dos buenas actuaciones de Vick (aunque no estelares), el quarterback de los Eagles deja de ser el favorito a un galardón que parecía que ya tenía en el bolsillo. Qué poca memoria tenemos. La conclusión: que el MVP dependerá de lo que pase de aquí en adelante. En particular, en los dos o tres últimos partidos. En la era de la inmediatez, nuestra memoria llega poco más atrás de un par de partidos. Es tal el bombardeo de información y análisis que recibimos cada semana, que desechamos lo que habíamos aprendido antes.

Dicho esto, esta temporada ningún jugador ofensivo está a un nivel tan sobresaliente como para ser un claro candidato al premio. Es curioso, a principio de temporada todos esperábamos que los quarterbacks se pusiesen las botas. No está siendo así. Los que más yardas de pase consiguen, carecen de un registro de victorias decente para aspirar al MVP (que, aunque sea un premio individual, siempre está condicionado por el rendimiento colectivo). Así las cosas, Tom Brady es el mejor situado en la carrera por el MVP. Su temporada está siendo muy buena, aunque no esté entre los primeros en yardas de pase (es 12.º), aunque sí lo está en passer rating. Tras sus últimas buenas actuaciones, es segundo en esta categoría.

Otro tema muy comentado: la pelea. En un partido sin historia entre los dos peores equipos de la AFC Sur, cuando todo el pescado estaba vendido, Andre Johnson y Cortland Finnegan acudieron al rescate, y de qué manera. Esto es lo que pasó:


Curiosamente, y aunque en el vídeo parece que el malo es Andre Johnson, la reacción casi unánime es de apoyo a Johnson. Ya era hora de que diesen su merecido a ese cabrón, es la conclusión más frecuente. Y eso que Johnson da un par de puñetazos en la cabeza a un jugador que está debajo de él, prácticamente indefenso. Si lo pilla bien, lo desgracia. Los antecedentes no favorecían al cornerback de los Titans. Este es considerado como uno de los jugadores más sucios de la NFL (de hecho, es lo primero que se dice la narración en directo del partido). En cambio, Johnson es un jugador con un currículum intachable, que además de ser probablemente el mejor wide receiver de la NFL, es todo un ejemplo de prudencia y humildad en sus declaraciones. Todo este lío, después de muchas especulaciones sobre las posibles sanciones (algunos incluso se preguntaban si alguno de los jugadores sería suspendido para lo que queda de temporada) se ha saldado con 25.000 dólares de multa para cada púgil. Ningún partido de sanción.

Muchos titulares también para los Chicago Bears. Nadie se los tomaba realmente en serio. Ni yo mismo, la verdad. Ese equipo con tanta fortuna (véanse partidos contra Lions y Packers) y sin línea ofensiva parecía abocado, tarde o temprano, a ir cayendo en la clasificación. Ayer derrotaron con solvencia al enésimo equipo de moda de la NFL. Aunque no tengan línea ofensiva (siguen sin tenerla), su defensa está rindiendo a un nivel muy alto. Julius Peppers casi justifica su salario (digo "casi" porque esa millonada, 91,5 millones de dólares en 6 años, no puede estar justificada nunca en una persona que vive de placar a otras en un campo emparrillado). Además, en una temporada en la que los equipos especiales son un factor decisivo, cuentan con una de las mejores unidades de toda la NFL, liderada por ese renacido Devin Hester, que ha recuperado su mejor forma. Si a eso le unes un Matt Forté que empieza a recuperar la forma de su temporada de novato y a un Jake Cutler algo más calmado, tienes un equipo serio con todas las opciones para incluso conseguir un bye en la primera ronda de playoffs. Dicho esto, la semana que viene caerán en Detroit y habrá que tirar a la basura todo lo que se ha escrito ayer y hoy.

∫ex (todo sigue igual)

Un final demasiado previsible.
El "equipo de que nunca pierde en su casa (y menos contra rivales de la NFC, sobre todo cuando Matt Ryan está al mando de las operaciones) y gana de forma milagrosa" jugaba contra el "equipo que carece de juego de carrera y que siempre pierde los partidos igualados por un field goal en los últimos segundos". Y no os lo vais a creer, pero el "equipo de que nunca pierde en su casa (y menos contra rivales de la NFC, sobre todo cuando Matt Ryan está al mando de las operaciones) y gana de forma milagrosa" venció al "equipo que carece de juego de carrera y que siempre pierde los partidos igualados por un field goal en los últimos segundos con un field goal en los últimos instantes de forma milagrosa. Supongo que ante un final tan previsible, en Digital+ prefirieron el Texans-Titans, que ofrecía un atractivo combate sin casco.

Green Bay lleva cuatro derrotas. Todas iguales. Qué sería de ese equipo con un corredor decente. Probablemente, no conocería la derrota en estos momentos. Si hubiese alguien a quien entregarle el balón en el backfield, los Packers no tendrían que abusar de las formaciones con cinco receptores, de los scrambles de Rodgers y de los quarterback sneaks. Cuando tu único corredor fiable es tu quarterback, las cosas no van bien. Por eso Green Bay está sufriendo tanto este año para convertir terceros downs, sobre todo cuando son cortos.

En frente, los Falcons volvieron a salir vivos de milagro. Cuando algo sucede muchas veces, hay que pensar que no es suerte, sino saber. Al saber le llaman suerte. Pero qué suerte tienen estos cabrones. Qué suerte. Contra Nueva Orleáns, Hartley falla un field goal relativamente sencillo en la prórroga. Contra San Francisco, Nate Clements no se arrodilla cuando había conseguido la intercepción que prácticamente daba la victoria a su equipo. Contra Baltimore... bueno, contra Baltimore los árbitros algo tuvieron que ver. Y ayer, ese fumble en la 1, esa mierda de pabellón que carece de un sistema de televisión decente para que los rivales puedan pedir un challenge (sobre esto volveremos más adelante, qué vergüenza)...

Bueno, más allá de la suerte, los Falcons cuentan con una defensa aseada (ninguna maravilla, pero aseada y con suerte) y un ataque demoledor. Tienen la mejor línea ofensiva de la NFL (sobre esto también volveremos más adelante), uno de los mejores corredores de la NFL (Michael Turner), un quarterback a quien no le tiembla el pulso, sobre todo en los momentos decisivos, uno de los mejores receptores de toda la NFL (Roddy White) y a uno de los mejores tight ends (si no el mejor) de toda la historia, que aunque ya está mayor es un seguro de vida en momentos calientes (Tony Gonzalez). No parece probable que el panorama cambie por Atlanta. Los aficionados de los Falcons encantados, claro.

Otros animales de costumbres son los San Diego Chargers. Lo suyo es increíble. Con Norv Turner como head coach, siempre empiezan mal, siempre se recuperan en noviembre y diciembre, y siempre la terminan cagando en los playoffs. Este año intentarán que la historia de la postemporada de siempre no se repita. Aunque para eso tienen que ganar primero la AFC Oeste, algo que, en vista de cómo está Kansas City (e incluso Oakland), está por ver. El caso es que desde 2006, los Chargers tienen un balance de 33-5 a partir del mes de noviembre. Increíble.

Otra costumbre de San Diego es vencer a los Colts de Peyton Manning. Les tienen tomada la medida. Desde 2005, coincidiendo con los mejores años del 18 de Indianápolis, los Bolts presentan un balance de 5-2 frente a los Colts. Su coordinador defensivo ya va dando recetas sobre cómo parar a Manning. Pero una cosa es tenerle tomada la medida y otra es conseguir que este tío lance 4 intercepciones. Aunque, pensándolo bien, esto es algo que debo dejar para la siguiente sección.

Ah, que casi se me olvida. Fieles a su costumbre, los Buccaneers perdieron contra un equipo bueno. Todavía no han ganado ningún partido frente a un equipo con récord ganador. No hace falta. Las victorias cuentan lo mismo, con independencia del registro del equipo rival (bueno, esto en caso de empate puede no ser verdad). Regularidad.

x (todo cambia)

Peyton Manning ha lanzado siete intercepciones en los últimos dos partidos. De Eli se puede esperar, pero nunca de Peyton. Este domingo, cuatro pases del quarterback de los Colts terminaron en manos de defensores de San Diego. Algunos apostábamos por que los Chargers ganarían a los Colts, pero (por lo menos yo) nunca habríamos pensado que en un partido así. Sin que San Diego convirtiese ni uno solo de sus terceros downs, sin que Rivers consiguiese ni un solo touchdown de pase (ni llegase a las 200 yardas) y con cuatro intercepciones de Manning de por medio.

Una vez...


..y dos...


...y hasta cuatro veces. Bueno, tampoco es cuestión de ensañarse con Manning. No me gustaría estar en el lugar de la defensa de Dallas la semana que viene. Que pase esto dos jornadas seguidas es raro, muy improbable que se repita de nuevo.

En esta liga en la que las modas duran tan poco, los Eagles de Michael Vick caen de su pedestal tras la derrota de esta jornada. No son los primeros que caen, otros muchos lo hicieron cuando encabezaban Power Rankings (haciendo memoria, Giants, Steelers o Patriots --cuando cayeron en Cleveland--). Seguramente no serán los últimos. Primera intercepción de Vick en lo que llevamos de temporada, por cierto. Otra novedad.

Hay que proceder con más tacto que un ciego en una orgía (para no llevarte la sorpresa, que es de lo que trata esta sección)

Primera sección renombrada en homenaje a Leslie Nielsen. Cómo olvidar esa gran frase de Agárralo como puedas 33 1/3. Para quienes no la conozcan:


Esta semana ha habido varios sustos, pero ninguna sorpresa. Todos los favoritos han aplicado el consejo del teniente Frank Drebin. Los Steelers se llevaron un buen susto en Buffalo, pero salieron airosos, igual que los Browns, en su primer partido como claros favoritos en muchos años, frente a los Panthers.

Algunos considerarán sorprendente la victoria de San Diego en Indianápolis, pero por lo expuesto más arriba no creo que se pueda considerar como tal. Sí sorprende que Manning lance 4 intercepciones, pero vistos los antecedentes, un poquito menos.

No hacía falta que lo dejases caer, Stevie, no habría sido injusto

Ante la ausencia de sorpresas en los resultados de la jornada, comentaré otra cuestión que creo que merece reflexión en algún momento. Me refiero a las reglas sobre la prórroga. Como sabéis, ha cambiado la manera en que se deciden los partidos en el tiempo extra, pero solo para partidos de playoffs. En temporada regular, se siguen aplicando las normas de siempre: el primer equipo que anote, se lleva el partido. Sin embargo, cuando lleguen los playoffs, si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal, el otro tiene la oportunidad de empatar (con otro field goal) o ganar (con un touchdown). ¿El motivo? La polémica venía de lejos, pero el detonante fue la derrota en la final de la NFC de la Drama Queen de la NFL en el Superdome de Nueva Orleáns. El 4 no tuvo oportunidad de tocar el balón en la prórroga. Qué sinsentido, argumentaban los críticos, que un partido se decida por una moneda al aire. El equipo que reciba el balón tendrá demasiada ventaja, ya que lo normal es que anote. Ya. Como si las defensas no jugasen. Que se lo digan a los Packers. En el partido más dominado por los ataques de la historia reciente, la defensa de Arizona se llevó el partido. Daba igual. El cambio de norma era esencial para la equidad de la competición. El football vuelve a ser justo, clamaban algunos.

¿Seguro que antes era tan injusto? La injusticia consistía supuestamente en que el equipo que pierde el sorteo queda indefenso (qué irónico, si es justo el que defiende) ya que el ataque anota casi siempre a la primera. ¿El ataque anota siempre? Obviamente, no. Esta semana, hubo prórroga en el Bills-Steelers. Ambos equipos tuvieron la posesión del balón en varias ocasiones. No hubo injusticia. La semana pasada, otro partido se decidió en la prórroga. No hubo injusticia, tanto el ataque de Tennessee como el de Washington tuvo su oportunidad. 0/2 injusticias. ¿Semana anterior? Otras dos prórrogas. En una de ellas, el partido no terminó en empate por muy poco (Browns-Jets); en la otra (49ers-Rams), oportunidades para los dos equipos. 0/4 injusticias. Menos mal que cambiaron la norma, en aras de la justicia. Semana anterior, tres prórrogas: oh, injusticia, en uno de esos tres partidos (Lions-Jets), el ataque anota a la primera.

Me he molestado en mirar, jornada a jornada, cuántos partidos se decidían en la primera posesión ofensiva de la prórroga. Llevamos 15 prórrogas en 12 jornadas. ¿En cuántas se ha producido la intolerable injusticia de que el primer ataque anote y termine el partido? En UNA. Una de quince. 6,67% de los casos. Menos mal que la norma cambia para playoffs. Menuda injusticia. ¿Injusticia? Si las defensas no jugasen, lo sería. Como también juegan, no lo es.

¿Sorpresa? Para muchos sí, por eso lo incluyo en esta sección.

Vamos con los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Como no podía ser de otro modo, en el día en el que homenajeamos a Leslie Nielsen, las categorías llevarán nombres de películas de las que formaba parte. La mejor, la peor y una regulera.

Aterriza como puedas (lo mejor)

Aterriza como puedas fue el principio. La primera película de humor ZAZ (Zucker-Abrams-Zucker) y, probablemente, la mejor. Sí, esa fue la primera, no Top Secret!, como algunos creen (probablemente porque está ambientada en una época anterior). Airplane! (que así se llamaba en inglés), un clásico. Desde entonces, Nielsen no dejó de interpretar (más o menos) el mismo papel:


Todos los elogios se los llevan Matt Ryan y Michael Turner, pero creo que los que merecen mayores halagos (o, por lo menos, deben recibir muchos más de los que reciben), son los integrantes de la línea ofensiva de Falcons. Ryan hizo un muy buen partido, casi sin error, pero cuando tienes tiempo de reflexionar con tranquilidad a quién quieres pasar, la probabilidad de acierto aumenta ostensiblemente. Salvo en contadísimas ocasiones, la línea ofensiva de Atlanta le dio a Ryan tiempo más que suficiente para lanzar con comodidad a sus receptores. Michael Turner hizo un partidazo. Igualó el partido e hizo que la balanza se decantase del lado de Atlanta. Un equipo corría, el otro no podía. Es muy bueno, no cabe duda, pero con una línea ofensiva como la de los Falcons, todo es más fácil. Enorme partido de los offensive linemen de Atlanta, ante una de las defensas más temibles, de las que más agobia al quarterback y que también hace sufrir a la carrera. No sé si conocéis la web Cold, Hard Football Facts. Os la recomiendo. Contiene multitud de estadísticas "fabricadas" por los autores de la página que intentan medir la eficiencia de equipos y jugadores en diferentes aspectos del juego. Sí, una frikada. Para cuantificar el rendimiento de la línea ofensiva de cada equipo, se inventaron el offensive hog index. El ratio (realmente debería decir "la" ratio, ya que ratio, de donde procede la palabra española razón, es un sustantivo femenino, pero queda raro) tiene en cuenta tres factores: yardas por intento de carrera; % de jugadas negativas por intento de pase(intercepción o sack); y % de éxito en terceros downs. Como podéis ver aquí, la offensive line de Atlanta lidera la clasificación; la de Chicago es la peor. Tiene sentido.

Tanto en el plano individual como en el colectivo, el ataque de Kansas City ha hecho méritos más que sobrados para figurar en esta sección. El pase y la carrera, todo funcionó a la perfección. ¿Qué resulta más destacable, los 4 touchdowns de Matt Cassel, las 173 yardas de carrera de Jamaal Charles o las 170 yardas de recepción y 3 touchdowns de Dwayne Bowe?

En el apartado individual, otra vez, Peyton Hillis. El personal sigue haciendo sangre recordando que este jugador, que ayer solo fue capaz de conseguir 131 yardas de carrera, 3 touchdowns, 6 recepciones y 63 yardas de recepción (poca cosa, en resumidas cuentas), fue traspasado a Cleveland como parte del pack a cambio del que los Broncos se hacían con Brady Quinn. Por si Josh McDaniels no tuviese suficientes problemas (ahora se añade la cuestión del espionaje), encima esto. Una semana más, hay que insistir: a los Browns les ha tocado la lotería, y probablemente ni ellos mismos eran conscientes de ello. Un resumen de lo que consiguió ayer:


Bueno, ya que hablábamos antes del MVP, Tom Brady tiene a día de hoy bastantes números para llevárselo, aunque todo dependerá de su rendimiento en sus próximos partidos, muy exigentes: Jets, Bears (en Chicago) y Packers. En Detroit hizo lo que quiso: 341 yardas de pase, 4 touchdowns.

Después de méritos individuales y colectivos, vamos con los equipos a los que les fue mejor la jornada. No puede haber mejor resultado que una victoria acompañada de derrota de todos tus rivales de división. Ese gustazo se dieron los Houston Texans y los New York Giants. Alegría por unos lares en los que últimamente andaban de capa caída.

2001: Despega como puedas (lo regulero)

Tras Agárralo como puedas 33 1/3 (probablemente antes) la carrera de Leslie Nielsen entra en declive. Totalmente encasillado, perpetra bodrios como Mr. Magoo y una sucesión de películas cuyo título incorpora siempre en España la coletilla como puedas. Películas reguleras (siendo generosos) pero con gags del gusto de las hordas que veneramos a este exponente del humor zafio:


Detalles que cuestan un partido, versión ilustrada
Vamos con las franquicias que salen con sabor agridulce de esta jornada. Green Bay es una de ellas. Jugaba en el estadio más difícil de la NFL en estos momentos. Hizo un buen partido, como prueban los números: 418 yardas totales, por 294 de Atlanta, un partido casi perfecto de tu quarterback y un rendimiento más que aceptable de la defensa, que pese a conceder más de lo conveniente por tierra, contuvo bien al receptor estrella rival. Pero una derrota más. Cuatro derrotas por 3 puntos, que cuentan lo mismo que por 50. Green Bay lidera con bastante ventaja la liga en cuanto a diferencia de puntos (+103), pero eso no vale para nada. Para quedarse con una sensación regulera.

Igual estarán los aficionados de los Carolina Panthers. En una temporada nefasta, su equipo por fin dio la cara. Ayer, en Cleveland, los Panthers se cobraron algunas cuentas pendientes con Jake Delhomme, que tuvo la amabilidad de lanzar un par de intercepciones ante el equipo que tantas sufrió de él en sus últimos años. Tras un drive final heroico, y perdiendo por 1 punto, el otrora fiable John Kasay tenía un field goal relativamente asequible para dar la victoria a su equipo. Así se vivió en las gradas de Cleveland:


No os enfadéis con vuestro kicker, aficionados de los Panthers. Realmente este hombre vela por vuestro futuro. Gracias a él, Carolina conserva su primera posición provisional en el próximo draft.

Otro para el que la jornada habrá dejado un sabor regulero es Kyle Orton. Su equipo sigue esforzándose para que consiga ser el quarterback con más yardas de pase de la temporada (como venimos diciendo todos los lunes, para conseguir esto es fundamental que tu equipo vaya a remolque). Este domingo, otras 347 yardas (y 3 touchdowns) a la saca. Orton recupera el liderato de yardas de pase totales, con 3370, gracias a la nefasta defensa de Denver y a Peyton Manning, que impidió que Rivers jugase un partido más agresivo regalando intercepciones a tutiplén. Visto el panorama, que nadie descarte a Orton como aspirante a superar el récord de Dan Marino. La defensa de los Broncos deberá seguir colaborando. La mayor amenaza, Tim Tebow. Orton poco más puede hacer, pero cuando un equipo pierde constantemente, el público pide caras nuevas, y qué mejor que un jugador mediático como Tebow. Quienes estuvimos en Londres pudimos escuchar los machacones gritos pro-Tebow.

Spanish Movie (lo peor)

Una de las últimas apariciones de Leslie Nielsen en el cine se produjo en la versión patria de una mala idea americana. Una mierda. Por eso sirve de denominación a lo peor de la jornada. Leslie salió en este gag que parodia una escena de El orfanato:


Empezaré de nuevo dando cera a los responsables de programación de Digital+. Antes de los palos, un poquito de jabón. Me acostumbran al pata negra y me vienen ahora con mortadela de la chunga. Que critique a Digital+ por el partido que eligieron para ayer a las 19.00 puede interpretarse también como un elogio. Sí, es en cierto modo un halago que me cague en ellos por emitir el único bodrio que deparó la primera sesión de NFL del domingo, porque nos tienen tan mal acostumbrados a seleccionar los mejores partidos de cada jornada, y a darnos alguno en alta definición, que cuando dejan de hacerlo nos indignamos. Creo que hay motivos. Esta jornada, cinco partidos en directo. Cobertura espectacular, teniendo en cuenta el seguimiento que tiene la NFL en España. Pero teniendo la posibilidad de elegir el partido que quieren, como la tienen, y que elijan el Texans-Titans, clama al cielo.

Vamos con los palos. No, con los del pasado lunes no tuve suficiente. [EDITADO: lo siguiente que leeréis lo escribí sin saber lo que comenta Mariano Tovar al pie de este artículo. Creía (de forma equivocada) que Digital+ elige los partidos que quiere, con total libertad. Sin embargo, sus ámbito de elección se limita a dos partidos en cada franja horaria. Entre ellos, no figuraba el Falcons-Packers. Conclusión: merezco un golpe de remo, por bocazas. No borro lo que escribí para que conste la cagada.] ¿Cómo es posible que jugándose el partido entre los dos equipos más en forma de la NFC (Falcons-Packers) televisen el de los dos últimos de la AFC Sur? ¿Cómo es posible que, televisándose a 8 equipos cada jornada (esta 10 equipos, dado que emitieron 5 partidos), solo se haya televisado UNO del equipo que va líder en solitario de la NFC (los Falcons)? No lo entiendo, es incomprensible. O por la redacción del Plus hay un ultra de los Titans que mete mano en la selección de partidos, o no tiene sentido. Digital+ recibió su justo merecido en forma de bodrio de partido, el único que no tuvo emoción hasta el final de los seis que se disputaron a esa hora. Ni aposta, oiga. Los seguidores de los Falcons tienen motivos para estar muy enfadados. Aunque el titular de los derechos de la NFL para España los oculte, los mejores partidos de la temporada están siendo los de Atlanta. Una pena.

Para rematar la jugada, esta jornada nos quedamos sin partido en HD. La culpa, de la NBA, que tiene prioridad en C+Deportes. El Texans-Titans se emitió por el semiclandestino canal 181. Si no hay cambio de última hora, el próximo domingo sucederá lo mismo, ya que hay partido de NBA programado para las 19.00. Nos tendremos que aguantar. En este caso, es lógico que la NFL sea la última prioridad, ya que el seguimiento de la NBA es mucho mayor que el de la NFL.

Cambiando de tema: un cero para el Georgia Dome. Los Falcons están en 4.º down, se la juegan y consiguen el primer down gracias a Tony Gonzalez. Y a los árbitros. Y a la tecnología medieval de esa mierda de pabellón. La repetición muestra claramente que el pase era incompleto. Como dicen en Totalpackers, "no challenge because the Georgia Dome sucks". Las televisiones disponibles en el estadio iban con más retraso de la cuenta, lo que impidió que los técnicos de Green Bay pudiesen ver la repetición de la jugada a tiempo para pedir un challenge que habrían ganado. Ese ataque, que debería haber concluido en pérdida de balón de Atlanta, terminó en 7 puntos. Qué suerte tienen estos cabrones. En cualquier caso, no toda la culpa es de ese pabellón obsoleto. Más culpa quizá la tiene Mike McCarthy por no pedir el challenge. Aun sin repetición, hay que pedirlo. Que es 4.º down, por favor...

Día duro el de ayer para Stevie Johnson. De héroe a villano. Hasta cinco pases se le cayeron de sus manos. El más doloroso, este:


Sí, los Bills perdieron el partido por su culpa. Sin duda. Insisto, por SU culpa, no por culpa de ningún dios. Este tío, que se ve que de luces no anda sobrado, publicó esto al terminar el partido en su Twitter. De risa:

I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").

El otro antihéroe de la jornada es Roy Williams. Los Cowboys ganaban por 27-23 a los Saints a falta de 3.20 para terminar el partido, y pasó esto:


Con haber asegurado la posesión habría bastado. Probablemente Dallas se habría llevado el partido. Pero entonces apareció la buena estrella (también conocida como suerte que te cagas) de la defensa de los Saints, cuyo jardín en el culo empieza a brotar. Como el año pasado, en el que las flores se mostraban en todo su esplendor. Ojito que vuelven.

Terminamos la sección, reconociendo la pésima labor de Indianapolis y Seattle, probablemente las dos franquicias más decepcionantes de la jornada. Las dos cayeron apalizadas en su estadio. Ánimo para esas aficiones, mal lo tienen que estar pasando.

Decisión Frank Drebin de la semana

Aunque todos los personajes de Leslie Nielsen se caracterizan por su torpeza (si había un actor encasillado, ese era Nielsen), probablemente Frank Drebin, el teniente de la saga Agárralo como puedas, sea el paradigma. Por eso la decisión estúpida de la semana lleva su nombre. Unos típicos momentos Drebin:


¡Salvemos el point average! ¡Cueste lo que cueste!
No sé si existe un entrenador que gestione peor el tiempo en un partido que Andy Reid. No se entera. ¿Qué sentido tiene el field goal que chuta Philadelphia cuando pierde por 31-16 a falta de 4.47? Era 4.º y largo, pero sin tiempos muertos, sin posibilidad de parar el reloj, ¿cómo no te la juegas? Esos 3 puntos no sirven para absolutamente nada, sigues estando a dos posesiones de diferencia (cuando los Eagles perdían por 15 puntos seguían estando a dos posesiones, un TD con conversión de 1 punto más otro con conversión de 2). Decisión estúpida. Sin tiempos muertos, estás muerto. Los dioses suelen recompensar a los valientes y castigar a los cobardes. Lo vimos varias veces ayer en el Atlanta-Green Bay: Atlanta se juega un 4.º down en la 1 de los Packers tras tres intentos fallidos de anotación, y terminan anotando un touchdown; se juegan un 4.º down con 3 yardas por recorrer, y aunque (realmente) no completan el pase, los árbitros lo dan como completo y los dioses se alían con ellos para que los técnicos de Green Bay no pidan el challenge. ¡¡Un poco más de valentía, por favor!! No es temeridad, es un poquito de osadía, que siempre es necesaria.

Perseguidores de Jano (la carrera por los playoffs)

Veamos cómo va la lucha por seguir luchando en enero. En todas las divisiones, al menos dos equipos dependen de sí mismos para ser campeones. Cinco de las ocho divisiones presentan empate en cabeza, y en las tres restantes, el segundo está a un partido con enfrentamiento con el primero pendiente.

Sin embargo, esta jornada ha aclarado algunas cosas. Atlanta ha casi descartado a Green Bay en la batalla por la ventaja de campo en la NFC. Si vuelven a encontrarse en postemporada, será en el Georgia Dome. Para verse en Lambeau Field, los Packers deberían ganar 3 partidos más que los Falcons en los 5 que restan. Casi imposible.

Poco más ha quedado claro en la NFC. Si acaso, los Redskins quedan definitivamente descartados (aunque nadie les quitará la ilusión de tener a un quarterback de futuro, que acaba de firmar por cinco temporadas, como Donovan McNabb) en la lucha por la postemporada tras su derrota frente a Minnesota.

En la AFC, parecen definirse con algo de claridad las posiciones de playoffs, que salvo que el panorama cambie drásticamente en los 5 partidos que restan para el final de temporada, ocuparán Jets, Patriots, Steelers, Ravens, campeón de AFC Oeste y campeón de AFC Sur.

Pocos motivos para la alegría de los Dolphins. Su victoria de ayer sirve más para fastidiar a Oakland (cuyo panorama, con lo bien que pintaba hace un par de jornadas, se complica sobremanera) que para provecho propio. No es imposible, pero tras las victorias de Jets, Patriots, Ravens y Steelers, sus posibilidades de playoffs comienzan a esfumarse. Necesitan un final de temporada perfecto.

La AFC Sur vuelve a ponerse al rojo vivo. Cuatro equipos separados por una victoria. A pelearse (esperemos que no literalmente, como Johnson y Finnegan) en las cinco jornadas que quedan. Parece que ganará el menos malo. No está claro qué equipo es ese, todos hacen lo posible por no ganar, aunque un equipo tiene a Peyton Manning como quarterback, lo cual, a pesar de lo sucedido en los dos últimos partidos, no deja de ser una ventaja considerable.

La NFL decidió dejar para los últimas jornadas muchos duelos divisionales con la esperanza de que fuesen partidos a vida o muerte. La jugada ha salido redonda. Ninguna división está decidida, todos esos duelos serán esenciales para determinar los campeones. A disfrutar (y a sufrir) todo el mundo.

* * *

Gracias a todos los tuiteros que me dieron su bienvenida tras la incorporación del blog a los mundos de Twitter. También me sufriréis por ahí.

Termino con anuncio: la semana que viene, siempre que el curro me lo permita, me iré de puente. Eso significa que a lo peor no hay Plácido domingo, jodido lunes o, si lo hay, tendrá que ser una versión mucho más breve de lo habitual. En vez de ver cómo hombres provistos de mallas se parten la cara, me partiré la mía en mi primera experiencia con unos esquís.

martes, 23 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 11

Cuando se publicó el calendario de la temporada 2010, esta era una de las jornadas que levantaba mayor expectación. Dos partidos en especial. La Favre Bowl IV, es decir, el Vikings-Packers, que todos pensábamos que resultaría decisivo para el liderato de la NFC Norte (el año pasado los Vikings fueron campeones gracias a que ganaron sus dos enfrentamientos directos contra Green Bay), y el Patriots-Colts, el duelo entre dos de los mejores quarterbacks de toda la historia. Para muchos, el clásico de la década en la NFL.

Estos dos partidos eclipsaban el resto de la jornada, especialmente el segundo, ya que el clásico del norte se presentaba un poco descafeinado para el público neutral, debido al pésimo rendimiento de Minnesota en lo que va de temporada. Y así fue. El Vikings-Packers resultó bastante decepcionante para todo aquel que no llevase un trozo de queso (literal o figuradamente) en su cabeza. El Patriots-Colts, sin embargo, respondió a las expectativas. De lo que finalmente sucedió toca hablar un poco más adelante. Solo diré que yo no estaba tan excitado ante ese partido como la mayoría de analistas y blogosfera hispana.

Esta es la única manera de que estos dos coincidan en el campo.
Si hubiese podido, habría dejado constancia por escrito antes. El partido no era para tanto. No se enfrentaban los dos mejores equipos de la NFL (aunque no tengo muy claro cuáles son estos mejores equipos, tengo claro que estos Colts no lo son; cierto es que los Patriots podrían ser uno de ellos). De todos modos, no nos engañemos, el revuelo se monta por un enfrentamiento que nunca se produjo ni se producirá. Porque los quarterbacks no se enfrentan entre sí. Nunca. Los quarterbacks se enfrentan a defensive linemen, linebackers y defensive backs. Decía durante la offseason Aaron Rodgers, sin duda para quitar hierro a su constante comparación con Favre, que de Minnesota a él lo único que le preocupaba (y le tenía que preocupar) eran Jarred Allen y compañía (literalmente, citó a todos los jugadores titulares de la defensa vikinga). Pues claro. Manning no se enfrenta contra Brady. Cuando uno juega, el otro está en la banda. El duelo realmente épico sería el que enfrentase al mejor QB contra la mejor defensa. ¿Resulta épico el enfrentamiento de Manning contra la defensa de New England? ¿Y el de Brady contra la mermada defensa de los Colts? No lo creo. Me parece mucho más interesante el duelo de Brady frente a la defensa de los Steelers (que vimos hace solo una semana). Cosas mías. No obstante, un partido entre ataques potente siempre resulta interesante. Muy interesante, como así fue. Pero ese es otro tema. Fin de la introducción, demasiado larga esta vez.

Lo que hemos podido comprobar tras esta jornada, y en particular tras sus dos partidos estelares, es que el mundo, tal y como lo conocíamos, ya no existe. It's the end of the world as we know it (and I feel fine).



Qué pude ver. Personalmente, y desde un punto de vista estrictamente deportivo, fue mi domingo más plácido en lo que llevamos de temporada. Mis amigos dicen que hablo demasiado del Estu y del Dépor. Lo seguiré haciendo, que os den. Segundo perfect de la temporada: tres victorias holgadas. 92-72, 3-0 y 3-31. Si me dicen hace diez años que el resultado del que más me habría alegrado es el de football, no me lo habría creído. Mañana en Vistalegre, comida con amigos, primera sesión de NFL en su casa, y segunda sesión en la mía. De los primeros partidos, vimos el clásico del norte en la tele y NFL RedZone en el ordenador. De vuelta a casa, Pats-Colts en C+Deportes HD y NFLRedZone en ordenador. Últimamente paso de poner el despertador a las 5 de la madrugada para ver el final de los partidos nocturnos. Me conformo con ver sus resúmenes y leer las crónicas.

El vomitorio (lo más comentado)

Como no podía ser de otro modo, las portadas del día las acaparan los dos grandes duelos del domingo. El del Metrodome y el del Gillete Stadium.

Tras el cuadragésimo segundo partido,
podéis sumar una W y cuatro TD al de la izquierda.
En cuanto al primero de los partidos, muchos hurgan en la herida vikinga. Muchos se recrean en la caída de Favre. Ya no cabe duda de que el del domingo fue su último partido contra los Green Bay Packers. Ya no cabe duda del inmenso error que cometió cuando decidió volver un año más a la NFL. Después de haber sido capaz de lo mejor la temporada pasada (típico de Favre) esta temporada está arrastrándose por el campo, cometiendo un error tras otro, arriesgando mucho más de la cuenta, y todo ello con el asentimiento de su entrenador (típico de Favre). En menos de dos temporadas, los aficionados de los Vikings han presenciado un perfecto resumen de la carrera del 4. Un jugador que cuando está inspirado es mejor que nadie, pero que cuando no lo está es un lastre para su equipo. Un jugador al que le encanta el protagonismo. Un jugador protegido y venerado ad nauseam por la prensa deportiva más prestigiosa. Su temporada pasada fue el canto del cisne. Debería haber muerto entonces. Quizá decidió ser bien nacido y hacerle un último favor a los Green Bay Packers. Finalizado el partido, decía que iba a "reevaluar" su decisión de seguir en activo. Re-evaluate. A saber qué quiere decir. Las ratas son las primeras que abandonan un barco cuando se hunde. Favre nunca ha sido de esos, y si abandona la nave ahora que hace aguas por todas partes y va a la deriva, cerraría su carrera de la forma más triste posible.

¿Y ahora, qué? Es lo que todos se preguntan, aunque casi todos también coinciden en la respuesta. Pues ahora lo que toca es sentar al 4. Una vez que Childress ha sido despedido (¿quién lo iba a decir, verdad?), toca pensar en el futuro. Con Chilly en el banquillo uno podría pensar que Favre conservaría la titularidad, ya que creo que sigue siendo el mejor QB de la plantilla de Minnesota y, por ello, el que más opciones da para que los Vikings ganen partidos (algo que le haría falta a Childress para conservar su empleo). Pero ahora, ya sin Childress, ya sin opciones de playoffs, lo que les toca a los lilas es pensar en el futuro, y lo primero que tienen que comprobar es que Tarvaris Jackson no vale para construir un equipo competitivo. A saber.

Del Patriots-Colts hablaremos, más adelante, en la sección x (que nadie se emocione, que no es lo que las mentes sucias están pensando).

Mucho se comenta también el affaire Vince Young. El curioso caso del quarterback bobo. A este chico le falta más de un hervor, no cabe duda. En su carrera profesional (que no universitaria) lo ha demostrado unas cuantas veces. Tampoco cabe duda de que a Jeff Fisher este jugador nunca le entusiasmó. La del pasado domingo seguramente fue la gota que colmó el vaso. Derrota 16-19 frente a Washington en la prórroga. Antes, en el tercer cuarto del partido, Young se lesiona la mano, se retira al túnel de vestuarios y, cuando vuelve a la banda no parece recuperado. Fisher mantiene al tercer quarterback, el novato Rusty Smith, hasta el final. Por ese motivo o por cualquier otro (es complicado ponerse en el lugar de un desequilibrado), Vince Young monta un numerito en el que, como jugada estelar, podemos destacar su lanzamiento de objetos a la grada. El amable jugador obsequió a los aficionados con media equipación. Cuán bello gesto, tirar las hombreras a la grada. Como las putas cabras. El análisis de la polémica, aquí.


Termino con otra acción que también ha dado mucho que hablar. Roethlisberger, antes del partido frente a Oakland, había dicho que para él Richard Seymour era el MVP defensivo de la temporada. Cuando los Steelers anotan su tercer touchdown, Big Ben le dice algo al 92 de los Raiders, y pasa esto:


Polémica jugada y polémica decisión. Dos cuestiones se plantean en relación con ella: si la expulsión de Seymour es justa y si esto revela que Big Ben no ha cambiado y sigue siendo el mismo sinvergüenza que antes de esta offseason. En mi opinión, sobre lo primero, los árbitros se pasan. No es para tanto. Le da una buena hostiaca, sí, pero no mucho más fuerte que las que se reparten en los habituales forcejeos que vemos en todos los partidos. Roethlisberger se comporta como un jugador de fútbol en vez de como un jugador de football. ¡No te tires, hombre! Si no se tira al suelo, Seymour no es expulsado, e incluso es posible que los árbitros ni señalasen falta alguna (bueno, esto es más complicado, porque una buena hostia sí le da). En cuanto a la segunda de las cuestiones, si Big Ben ha cambiado o no: no creo que haya cambiado en absoluto. Seguro que es el mismo que antes de la injusta sanción. Lo que pasa es que no es tonto. Si lo fuese no estaría donde está, ni habría ganado lo que ha ganado. Un par de declaraciones ejemplares, un poco de agachar la cabeza, hacer el paripé, y ya está, un hombre nuevo. Qué gilipollez. En fin. Claro que será el mismo de siempre. A saber qué le dijo a Seymour. Cualquier cosa. El trash talking forma parte del juego. Seymour no puede ser tan bobo como para caer en la trampa.

Pues yo estaba cagando... (la sorpresa)

El nuevo nombre de la sección dedicada a las sorpresas de la jornada se debe a este clásico de YouTube, una sorpresa en toda regla:


Quizá me he pasado de soez, puede ser, pero en un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria la realidad ha de mostrarse en su versión más cruda, sin edulcorantes de ningún tipo. Además, resulta admirable la higiene de mi joven paisano. Su inmediata reacción, limpiarse al culo. Muy bien.

Estupenda jornada para los corredores bajitos.
Vamos con la sorpresa. Juguemos a adivinar el equipo. Cierta franquicia lidera la AFC Sur y su quarterback es el segundo de la NFL en passer rating. Iba a escribir que si nos hacen esta pregunta antes de comenzar la temporada (referida a este momento, se entiende) o tras cuatro semanas, habría sido imposible adivinarlo, pero estoy seguro de que incluso a día de hoy resulta complicado encontrar la respuesta correcta. Mi primera respuesta hace unas semanas, habría sido, sin duda, que hablamos de los Indianapolis Colts y de Payton Manning. Si me dicen que no, pienso en los Houston Texans y en Matt Schaub. En el fondo, no resulta tan sorprendente, pues ya fue el líder en yardas de pase la temporada pasada y se trata de un equipo con mucho talento, al que ya le tocaba espabilar. Ah, que me dicen que no, pues entre los dos equipos que quedan de la AFC Sur escojo a sin duda a los Tennessee Titans. Vince Young ya apuntaba la temporada pasada que se podía confiar en él, y con la atención que atrae Chris Johnson, se crean muchos espacios para el pase. ¡Y me dicen que no! Joder, no me lo creo. ¿Estamos hablando de los Jacksonville Jaguars y de David Garrard? ¿Del equipo que cae con estrépito en San Diego, Kansas City y en casa ante los Eagles y los Titans? Pues, asombrosamente, sí. Los Jaguars lideran la AFC Sur con un balance de 6-4 (empatados con los Colts pero habiéndoles vencido en su primer enfrentamiento directo). Y David Garrard, el mismo jugador al que sentaron en San Diego por el desastre que estaba perpetrando, es el segundo mejor jugador de la NFL en passer rating, la estadística que mide la eficiencia de un pasador. Jack del Rio, su head coach, era un muerto viviente hace unas semanas. A día de hoy, y por primera vez desde que llegó a Jacksonville a estas alturas de temporada, lidera su división.

Aparte de la enorme sorpresa que me causa ver a este equipo al frente de la AFC Sur, pocas sorpresas deparó la jornada. En una temporada en la que los equipos malos son muy buenos poco nos puede sorprender. Que Buffalo les calce 49 puntos a los Bengals en Cincinnati es algo que sorprende si te lo cuentan hace dos meses, pero no hoy. Los Buffalo Bills, para muchos el equipo 2-8 más divertido de la historia (con permiso de los Lions).

∫ex (todo sigue igual)

Desde pequeño escuchas hablar de la suerte de los campeones. La experiencia te confirma que es verdad, que todo campeón en algún momento está contra las cuerdas y necesita una importante dosis de suerte para llegar al éxito. Tanto es así, que no recuerdo ningún campeón que no estuviese en algún momento contra la espada y la pared. Los Jets se han especializado en el arte de la escapatoria en el último segundo. Su balance de 8-2 podría ser perfectamente de 5-5 (realmente 5-4-1) si los tres últimos partidos hubiesen durado 20 segundos menos. Por tercera semana consecutiva ganan un partido que tenían casi perdido, en el último instante y gracias a Santonio Holmes. En Detroit empatan el partido con un field goal agónico después de una recepción de 52 yardas de Holmes; en Cleveland ganan el partido a falta de 16 segundos para el final de la prórroga con un TD de 37 yardas de Holmes; este domingo, a falta de 50 segundos, los Jets perdían por 4 puntos frente a Houston, y pasó lo de siempre:


Tampoco cambia nada para los Texans. Cuarta derrota consecutiva. Segunda (consecutiva) en el último segundo. Segundones, siempre. La pasada semana perdían con un hail mary; esta como acabáis de ver. Tiene delito que un equipo con el talento que tienen los Texans (tienen, entre otros, al líder en yardas de carrera de la NFL, Arian Foster, y al mejor receptor de la competición, Andre Johnson) sea el último de su división. Aún están a tiempo (solo a dos victorias de los Jaguars y de los Colts), pero la dinámica es muy negativa. La cabeza de Gary Kubiak corre serio peligro.

Eh, que los Tampa Bay Buccaneers siguen ganando a todos los equipos malos. El pasado domingo, victoria en San Francisco. Adiós al efecto Troy Smith. Los Buccaneers son un gran ejemplo de lo que debe hacer un equipo, digamos, mediano (iba a decir mediocre, pero suena peor), para ser competitivo: ganar todos los partidos en los que se enfrenta a equipos que no son mejores que él. Nunca fallan. Aprovechan al máximo el calendario tan asequible que tienen, gracias a que la NFC Sur se enfrenta a la NFC Oeste y a que su pésima temporada pasada les emparejará además con equipos relativamente flojos (Redskins y Lions, que aunque pueden ganar a cualquiera no son los más temidos de la liga a día de hoy).

x (la vida cambia)

Durante minutos de partido, el Patriots-Colts fue un calco de lo vivido la temporada pasada. Resulta increíble que hasta el resultado era el mismo al comienzo del último cuarto. 31-14. ¿Qué probabilidad hay de que suceda eso? Seguro que inferior a un 1%. Resulta increíble que, además, a falta de 40 segundos, el partido esté 31-28 y los Colts tengan el balón en territorio de los Patriots. La probabilidad de que eso suceda, igual que la temporada pasada, debe de ser prácticamente nula. Todo hacía indicar que habría que incluir este partido dentro del apartado anterior. Pero entonces sucedió algo incluso más improbable que el hecho de que el partido fuese una copia estricta del de la temporada pasada. Algo que nos anuncia que estamos ante el fin del mundo tal y como lo conocemos. Esto:


¡¡Manning cagándola en los momentos decisivos!! Bueno, antes ya había lanzado otras dos intercepciones, lo que no es nada habitual en él. Pero cuando todo parecía volver a la normalidad, nos sorprende con esta inmensa cagada. En field goal range (con el empate casi asegurado), en primer down, con todavía tiempo suficiente para intentar ganar el partido, Manning lanza un pase bajo presíón a un lugar en el que tres defensores de los Patriots marcaban a dos receptores de los Colts. Incomprensible. Señales del advenimiento del fin del mundo.

Desafío total (lo mejor)

Cuántas veces habré dicho en la tarde del domingo "qué bueno es Greg Jennings". Aunque los titulares tras el partido disputado en Minneapolis los acapare Aaron Rodgers, para mí el jugador del partido fue Greg Jennings. Él protagonizó dos de las tres jugadas que deciden el partido. La otra es la intercepción de Tramon Williams. Aparte de que Jennings fue el mejor receptor de la jornada, tanto en yardas de recepción (152) como en touchdowns anotados (3, empatado con Steve Johnson), el 85 de los Packers dio un giro al partido con cuando, al inicio del segundo cuarto, con 3-0 en el marcador a favor de los Vikings, y el ataque de Green Bay en 3.ª y 9 en su propia yarda 23, consigue completar una excelente recepción de 47 yardas. Hasta ese momento, el ataque de los Packers había sido un completo desastre. Durante un cuarto, la defensa de Minnesota había dominado por completo el partido. Desde esa jugada, el partido da un giro radical. Más adelante, en el primer drive del tercer cuarto, Jennings asesta el golpe definitivo al partido con su segundo TD del partido. 3-24, partido cerrado. El 90% del touchdown es mérito de Jennings (el resto lo pone su defensor):


Con la aparición estelar de Jermichael Finley, Greg Jennings había quedado relegado a un segundo plano dentro del cuerpo de receptores de Green Bay. Tras la lesión de Finley, Jennings vuelve a ser el principal socio de Aaron Rodgers en el ataque aéreo de los Packers. Una vuelta a los viejos tiempos. Se está recuperando la química perdida, que las defensas rivales tiemblen.

Seguramente te multarán por esto, pero me parece cojonudo
(el chiste, no que te multen; véase The Dark Knight).
Sigamos jugando a las adivinanzas. Un quarterback consiguió este domingo los siguientes números: 18/29 pases completados para 275 yardas y 3 touchowns; además, 3 carreras, 55 yardas y 1 touchdown. Lleva el número 7 y ha tenido problemillas con la justicia. Ah, su equipo es de Pensilvania (en concreto, de una ciudad que empieza por P) y presenta un balance de 7 victorias y 3 derrotas. ¿Quién es? No, no es Michael Vick. Que no. Es Ben Roethlisberger. Y jugaba ante una de las defensas de moda de la NFL, la de los renacidos Oakland Raiders.

Bueno, y aunque solo sea porque demostró que tiene un ritmo cardiovascular lo suficientemente apto como para conducir el two-minute drill, hablemos aquí de Donovan McNabb. Qué dura resultó para él la semana pasada. Firmas un contrato multimillonario, sí, pero a las pocas horas pierdes un partido. Qué calvario. Esta semana, se desquitó con 376 yardas de pase y un buen último drive del 4.º cuarto con el que no finalizó el partido porque Gano falló su patada. En la prórroga la metió y los Redskins recuperaron un poco del orgullo perdido la semana pasada frente a Michael Vick.

Los Buffalo Bills merecen una mención en este apartado. Hay que reconocer que están haciendo una temporada más que digna. A pesar de tener, por nombres, quizá la peor plantilla de la NFL, dan siempre la cara, con un juego vistoso que da gusto ver. Nunca se dan por vencidos, ni siquiera cuando pierden por 21 puntos (28-7). Tras el descanso, Buffalo arrasó a Cincinnati; el Joker pudo con Batman y Robin. Ryan Fitzpatrick lidera la NFL en touchdowns por partido (2,25; este domingo, 4). Esto seguramente tampoco os lo esperabais. Los Bills van empeorando poco a poco su lugar de elección en el próximo draft, pero empiezan a apuntar que en torno a Fitzpatrick, Steve Johnson y Fred Jackson pueden construir un equipo decente. Si C.J. Spiller rinde al nivel que se le supone, darán muchos más sustos.

¡Perdón, que me olvidaba de Danny Woodhead!


Avatar (lo regulero)

Se respiraban últimamente aires de optimismo por la bahía de Oakland y en la maldita ciudad de Cleveland. Sus dos equipos, tras una larga travesía del desierto, empezaban a dar motivos para el optimismo. Este domingo ambos jugaban fuera de casa. Partidos complicados, especialmente el de Oakland, que viajaba a Heinz Field. No se puede tachar su actuación de desastrosa, pues la derrota era el resultado más lógico en ambos casos, pero yo esperaba más de Raiders y Browns. Los Raiders cayeron estrepitosamente, a pesar de que su rival cometió 14 penalizaciones (163 yardas). Los Steelers empiezan a ver conspiraciones donde, evidentemente, no las hay. Joder, qué asco. Uno de los aspectos que más me gusta del deporte profesional norteamericano es la ausencia de protagonismo arbitral. Normalmente, nadie se queja. No hay que sufrir todas las gilipolleces que vemos publicadas en España, los villaratos, los canguelos y toda esa puta mierda que perpetran personas a las que se les supone cierta preparación y altura intelectual (de la que demuestran, a través de lo que escriben, que carecen). Que me desvío. Iba diciendo que los Raiders fueron una nulidad, a pesar de los errores de su rival y de las yardas regaladas. McFadden volvió a ser el de tiempos pasados, y Gradkowski no pudo reeditar en su ciudad natal el partido épico del año pasado. Malas noticias para Oakland, que encima vio como los Chiefs ganaban fácil ante los Cardinals.

En cuanto a los Browns, creo que esta es la primera jornada en la que apuesto por ellos en la quiniela. Aunque jugasen fuera, después de haber vencido a Saints y Patriots con holgura, y haber estado a un tris de hacer lo propio contra los Jets, creía que Cleveland podría superar con cierta facilitar a los Jaguars. Estuvieron cerca. Les sobró un cuarto. Jones-Drew les destrozó. Jornada regulera también para los Browns.

En el apartado individual, Matt Hasselbeck. Estaba todavía algo renqueante de su lesión, pero a los Seahawks no les quedaba otra, porque Charlie Whitehurst había demostrado que si llevaba años como suplente en la NFL era por algún motivo. Hasselbeck lo hizo muy bien, pero su equipo se vio ampliamente superado por los Saints. Parte buena: 366 yardas de pase, su mejor marca desde 2004 (ha llovido, sobre todo en Seattle). Parte mala: su equipo pierde 34-19. Resultado: día regulero.

Bueno, el partido de lo regulero fue el Eagles-Giants. Vick estuvo peor que las últimas semanas (no estuvo mal, pero no consiguió ningún TD y perdió su primera pérdida de balón de la temporada); Eli Mannig completó un nuevo festival de intercepciones (debería cortarse un poquito, es una máquina de regalar balones); y Jason Avant cometió uno de los drops más lamentables que he visto en mi vida. ¿Cómo se te puede caer eso de las manos, buen hombre?


Crepúsculo (lo peor)

Efectivamente, ese es el número de victorias que lleva tu equipo.
La actuación de Carson Palmer y de los Cincinnati Bengals en general estuvo a la altura de la equipación que llevaban esta última jornada. Si sus uniformes son normalmente feos, cuando van de naranja lo empeoran todavía más. Parecen un anuncio de Frosties. Con otro alimento, en vez de cereales, saltaron en la segunda mitad. Una empanada de proporciones siderales. A Carson Palmer le queda el consuelo de que gracias al desastre de segunda parte que protagonizó su equipo, su hermanito pequeño, Jordan Palmer, tuvo unos cuantos snaps. El pequeño, 3/3, 18 yardas. Anda que no estaría divertida una quarterback controversy entre hermanos. Con T.O. y Ochocinco de por medio, para completar el show. Poco más motivante les queda a los aficionados de los Bengals de aquí a enero. Marvin Lewis, tú puedes ser el próximo.

La verdad es que debería haber empezado esta sección por quienes peor lo pasaron esta jornada. Cuando era pequeño, tuve la inmensa suerte de vivir los años dorados del Dépor. Normalmente, en Riazor siempre se ganaba. Pero no podía evitar pensar en lo mierda que tiene que ser ir a ver a tu equipo al estadio y que ni siquiera meta un gol. Luego lo viví de primera mano. Hay que probar de todo. Si es duro en fútbol, donde el gol es infrecuente, cómo será en football. Pobrecillas, las aficiones de Miami, San Francisco y Minnesota. No sé cuál de ellas lo habrá pasado peor. Quizá la única que vio como su equipo se estrenaba en el casillero, con 3 míseros puntos. La de Minnesota. Los otros dos vieron como su equipo era incapaz de anotar un solo punto ante equipos que a priori no parecen los ogros de la NFL (Bears y Buccaneers), pero por lo menos no fueron humillados por el gran rival. Pensemos en la sensación de todas estas aficiones mientras abandonan el estadio, entre aglomeraciones, emprendiendo el largo camino a casa. Una sensación realmente de mierda.

Falló hasta el que pone el nombre en las camisetas. Qué desastre.
La mención a los 49ers nos lleva al siguiente mención en esta categoría Crepúsculo. La NFC Oeste. División en la que compiten Seahawks, Rams, Cardinals y 49ers. Nuevo pleno esta jornada. De derrotas, por supuesto. Y cómo perdieron. Los que estuvieron más cerca de su rival fueron los líderes de la división. Los Seattle Seahawks, que perdieron por 15 puntos de diferencia. Nivelazo. Pues uno de estos cuatro se clasificará para los playoffs y jugará el partido de la ronda de wild card en su estadio. Y que nadie se confíe, porque como demostraron los Cardinals hace un par de temporadas, puede pasar de todo. Si Seattle termina ganando la división, el Qwest Field no es el estadio más agradable para jugar un partido la segunda semana de enero. Tanto por ambiente "meteorológico" como humano.

Last not least, los responsables de programación de Digital+. Lo meto en la sección dedicada a la undécima semana, aunque debería ir en la duodécima. Un cero para ellos. Por el qué y por el cómo. La semana que viene tenemos el duelo entre los, posiblemente, mejores equipos de la NFC en estos momentos. Un duelo decisivo para determinar cuál de estos dos equipos tendrá ventaja de campo durante todos los playoffs. Atlanta Falcons-Green Bay Packers. Pues bien, salvo que Moisés Molina se equivocase cuando lo anunciaba el domingo, el partido que televisará Digital+ a las 19.00 (agárrense) es el (agárrense más fuerte) Houston Texans-Tennessee Titans. No dan el duelo entre los dos mejores de la NFC, sino el de los dos peores de la AFC Sur. ¿¿Quién es el responsable de este esperpento?? Espero que se trate de un error o, por lo menos, que rectifiquen. Tócate las pelotas. El segundo capón se lo merecen por cómo se televisarán los partidos la semana que viene. El domingo, ninguno de los dos partidos irá en alta definición. NBA a las 21.00 en HD, que como se solapa con los partidos de 19.00 y 22.15, impide que se dé ninguno de ellos en HD. Partido de mierda con calidad de mierda. Cojonudo. A las 22.15, Bears-Eagles, no está mal. Pero que dejen de emitir uno de los partidos más interesantes de toda la temporada regular... No lo entiendo. Cuando mi colega de los Falcons se queja de lo poco que se televisa a Atlanta en el Plus (una sola vez en toda la temporada, y eso que llevan el mejor balance de la liga), no le falta razón.

CaJugada estúpida de la semana

Esta jornada no tenemos una decisión o jugada especialmente estúpida que destacar. Qué pena, con lo reconfortante que resulta para el ser humano reirse del mal ajeno. El ser humano es maravilloso, como dice el anuncio. Sí, los cojones, por eso lleva desde que se tiene conciencia de su existencia en guerra, buscando la destrucción del prójimo. Que me voy por las ramas, volvamos adonde íbamos. Como consolación, ante la falta de jugadores manifiestamente imbéciles, nos tendremos que conformar con criticar una decisión arbitral. ¿Recordáis cuando Larry Johnson placó por los pelos (en todos los sentidos) a Polamalu?


Se puede agarrar del pelo. Es un placaje correcto. Pues bien, esta jornada a Ndamukong Suh le sancionaron por hacerle algo parecido a Marion Barber. Esta es la jugada:


La falta está mal señalada. El árbitro dice que Suh comete una falta personal por realizar un horse-collar tackle. Mal visto. Suh no agarra a Barber del cuello de la camiseta. Lo agarra del pelo. De todos modos, Suh cometió una infracción: facemask.


Los árbitros cometieron un doble error (por señalar una falta que no fue y dejar de señalar otra que sí lo fue), pero terminaron imponiendo la sanción que correspondía a la infracción que en realidad se cometió (half the distance to the goal).

Perseguidores de Jano

El pie de la ilustración resulta graciosamente equívoco.
Inauguramos nueva sección. No sabía qué nombre ponerle y decidí echar mano de la pedantería, que pocas veces me falla. Por el nombre será difícil que adivinéis de qué trata. Jano, en latín Ianus, era el dios de las puertas; de los inicios y de los finales. Deidad de dos caras, que miran en sentidos opuestos. El principio y el fin. De esta divinidad toma su nombre el mes de enero (ianuarius), que marca el final de un año y el comienzo de otro. En inglés (January), gallego (xaneiro) o portugués (janeiro) se adivina mejor el origen de la palabra. En la NFL, el mes de Jano también marca un fin y un inicio. El final de la temporada para todos, el principio de la postemporada para algunos. Estos últimos son los perseguidores de Jano.

[Pensé en llamar a esta sección "qué pasaría si el mundo se acabase hoy" o algo similar, pero es evidente que si hoy se acaba el mundo en enero no se juegan los playoffs de la NFL.]

A estas alturas de la temporada regular debemos empezar ya a hacer cuentas. Debemos empezar a mirar las clasificaciones para ver qué equipos tienen opciones de posponer sus vacaciones más allá del 2 de enero. Cuando todos los equipos han disputado ya diez partidos, nos podemos hacer una idea de quiénes estarán en la pelea, por un lado; y del precio que deberán pagar (en forma de victorias) si quieren seguir compitiendo en enero.

La primera conclusión que podemos extraer al mirar las clasficaciones es que nadie puede estar tranquilo. Ningún equipo lidera su división por más de un partido de diferencia. Por solo un partido, Chiefs, Eagles, Falcons y Seahawks están al frente de sus respectivas divisiones. La temporada de la paridad.

Comenzando por la NFC, a día de hoy resulta bastante claro que la plaza de wild card va a estar muy cara. Solo tenéis que ver la tabla de la izquierda para daros cuenta (estarían clasificados los seis primeros). En estos momentos, un balance de 7-3 resulta insuficiente para llegar a playoffs. Buena parte de culpa del encarecimiento de la plaza de playoffs la tiene la NFC Oeste. Los de la NFC Sur, que se enfrentan a todos ellos esta temporada, se están poniendo morados a su costa. En estos momentos, está claro es que dos de estos siete se quedan fuera de los playoffs (creo que serán los dos que pongo en último lugar, pero está la liga como para hacer apuestas): Falcons, Eagles, Packers, Giants, Saints, Bears y Buccaneers. Todos estos equipos llevan al menos un 70% de victorias. Pues eso, que va a estar muy muy caro, salvo que algunos se vengan abajo. Packers y Bears, por ejemplo, tienen un tramo final de temporada complicado, lo que puede beneficiar a un segundo e incluso tercer equipo procedente del sur, que son los que se benefician de un calendario más sencillo. El equipo de moda hace tan solo nueve días, los New York Giants, octavo de la NFC. Miedo me da el revuelo que se está montando ahora con Green Bay...

En cuanto a la AFC, las plazas de playoffs parecen un poco más predecibles dentro de la incertidumbre reinante. Digo que están un poco más claras porque salvo que los dos primeros de la AFC Sur mejoren ostensiblemente (improbable), parece claro que las wild cards serán para el segundo clasificado de la AFC Norte (Pittsburgh o Baltimore) y, en todo caso, para el segundo de la AFC Este (Jets o Patriots). Veo complicado que cualquiera de los cuatro equipos mentados se relaje lo suficiente como para que otros segundos de división los adelanten. Por tanto, en la AFC Sur y en la AFC Oeste, la única vía para llegar a la segunda semana de enero con vida es la primera plaza. Si no quieren darse un buen batacazo, Colts y Chargers deben apretar. Quedan seis jornadas, muy calentitas.

Los que ya pueden ir haciendo planes para sus vacaciones de enero son Cowboys, Vikings, Lions, Bills, Browns, Bengals y Panthers. Todos los demás equipos, muchos para las alturas de la temporada a las que estamos, conservan sus opciones; en algunos casos muy remotas.

* * *

Actualización matutina del martes

El Monday Night, sin sorpresas. Se enfrentaban dos de los quarterbacks con más yardas de pase de la NFL y ganó el mejor. Los Chargers superaron con facilidad en San Diego a los Broncos. San Diego llega al 50% de victorias y está a tan solo un partido de los líderes de la AFC Oeste, los Kansas City Chiefs. La historia de siempre; mal inicio, buen final. Philip Rivers consiguió 4 touchdowns de pase más (que suben su media por partido a 2,3 e invalidan lo que decía más arriba sobre Ryan Fitzpatrick). No es un déjà vu. Tras un nuevo Monday Night, el tema de conversación es si el QB que se pone morado a pases de TD será MVP de la temporada. La semana pasada, Vick; esta, Rivers. Sus opciones tiene. Todo pasa por que los Chargers queden campeones de su división. Estoy convencido de que si no llega a ser por los malos resultados de San Diego, por ir siempre a remolque en el marcador, Rivers no tendría unos números tan espectaculares. Brees estuvo hace un par de temporadas a punto de batir el récord de yardas de pase de Dan Marino sin que los Saints llegasen a playoffs. Las posibilidades de que Rivers bata ese registro pasan por que los Chargers sigan jugando partidos en los que estén obligados a remontar, a arriesgar, en los que no cojan una ventaja amplia rápidamente. Si esto último pasa, la estrategia de San Diego será más conservadora (más carrera, menos pase profundo). En cualquier caso, tras este partido, creo que los Broncos pueden ir haciendo planes de vacaciones para la segunda semana de enero.

* * *

No sé si habré respondido a la presión. Desde el pasado jueves, el tráfico del blog se ha más que duplicado. Mariano Tovar me dedicó unas palabras muy amables en su blog. Como os podéis imaginar, me ha hecho una ilusión de la hostia. No ha habido soborno ni favores de por medio, aunque algunos me lo preguntaron. Fui el primer sorprendido. No obstante, me genera presión por partida doble. Por un lado, para no decepcionar las expectativas de los nuevos visitantes (que, en todo caso, algo defraudados se irán, porque, por desgracia, esto ni es tan bueno como se dice en la Zona Roja ni este blog, como ya dije en otra ocasión, le llega a la suela de los zapatos a ese --sin tilde--). Por otro lado, hay que mantener el nivel. En cualquier caso, con mayor razón en la semana de Acción de Gracias, debo cerrar este artículo dándole las gracias por sus elogios. Este blog no da dinero. No veis ni veréis (jamás) publicidad en él. Qué más da. Las mayores satisfacciones no las da el dinero. Esta es una de ellas. (um, es la mierda más moñas que he escrito hasta ahora, creo)

martes, 16 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 10

Cómo no iba a continuar con esta sección después de los comentarios que me dejasteis la semana pasada. No creía yo que tuviese tanto éxito. Será culpa de los cabrones de mis amigos (y NO me refiero a que mis amigos tengan cabras), que cada vez que escribo un artículo de más de tres párrafos pasan de leerlo (por ejemplo, la semana pasada, dos días después de que lo publicase en el blog, me enviaron el vídeo que se ha hecho tan famoso del chaval que engaña a sus rivales andando tranquilamente con el football en sus manos y luego saliendo por patas hasta la end zone). En fin. No me leéis, cabrones (¡cuántas veces repito esto! bueno, aquí puedo insultarlos sin que se enteren; total, no me van a leer). Los tíos me hacen un Sofía Mazagatos a Vargas Llosa en toda regla ("Me encanta cómo escribe Vargas Llosa. No he leído nada sobre él pero le sigo").

Voy a innovar un poco esta semana. Aunque seguirá habiendo, en cuanto al fondo, las mismas subsecciones (lo más comentado; la sorpresa; lo que cambia; lo que no; lo mejor; lo regular; lo peor; y la cagada de la jornada) cambiaré el nombre de algunas, que ya me harté de los anteriores.

Esta es la primera de las "jornadas estiradas". Empiezan el jueves y terminan el lunes. Desde la pasada jornada y hasta la penúltima, habrá partido todos los jueves. No me gusta, un partido menos que puedo seguir en directo. El viernes se curra (aunque generalmente menos y con más alegría que cualquier otro día de la semana), lo que hace desaconsejable quedarse hasta las 6 de la mañana para ver un partido. La alternativa es aislarse del mundo para no enterarse del resultado y ver el partido al día siguiente. Por cierto, los Thursday Night están bastante mal organizados. Lo lógico sería que los disputasen equipos que vienen de su semana de descanso, para no tener que jugar tan seguido (domingo y jueves). No lo han hecho así. Aunque parece que hace ya una eternidad que Falcons y Ravens jugaron su partido, lo incluiré a los efectos de esta sección (porque, además, el partido tuvo mucha miga).

Para ambientarla, un grupo de Minneapolis, Minnesota. The Replacements. En una canción que seguramente refleja bien el sentimiento de los aficionados de esa ciudad. Unsatisfied.



Qué pude ver

Una bazofia de partido de baloncesto, pero con final muy feliz, me hizo aplazar el inicio de la sesión footballística hasta poco antes de las 8 de la tarde. El Estu ganó en Málaga (ACB, where amazing happens). Llegamos a la NFL cuando los primeros cuartos llegaban a su fin. Como es habitual, partido de Digital+ en la tele y pantalla partida en cuatro mitades [lamentable fallo de redacción, bien visto por Alberto] en el ordenador. Se pueden seguir varios partidos a la vez, aunque a veces el personal se pierde porque no sabe a qué partido se refieren los gritos. En la sesión de las 22.15 lo mismo. Era un partidazo, pero no tuve fuerzas para levantarme a ver el Steelers-Patriots. Hoy tocaba madrugar más de lo habitual para ir a currar. Lo que te hace pensar en la suerte que tiene la gente que se dedica profesionalmente a ver y comentar estos partidos. Cabronazos (primer insulto gratuito de la entrada de hoy; el anterior estaba justificado).

El vomitorio (lo más comentado)

La jugada con la que todos los medios abrían sus resúmenes, para algunos no solo la jugada del día sino de la temporada, es el surrealista hail mary (literalmente, Ave María, que además probablemente se corresponde con el pensamiento de David Garrard cuando ese balón iba por el aire) con el que los Jaguars se llevan el partido frente a Houston. Segundo final espectacular en Jacksonville. Qué pena que las gradas presenten un aspecto tan desolador. Mirad, impresionante:


Eh, perdón, que me he equivocado de vídeo. Aquí veréis mejor lo que pasó (en Estados Unidos se habla casi tanto de la jugada como de la épica narración de Gus Johnson, quien, dicen, tiene un imán para los partidos dramáticos --también en baloncesto--):


La verdad es que dudé un poco si incluir esta jugada en la sección de la cagada de la semana. Pobre Glover Quin. Realmente hace lo que dice el manual. No intentar interceptar, sino golpear el balón hacia el suelo. Ya, he dicho hacia el suelo, para que nadie lo pueda coger. Le da con tan mala suerte que cae en las manos de Mike Thomas. El colmo de la mala suerte.

Una jugada inolvidable para todos los implicados, y de la que se habla y se escribe mucho. Se comenta que los Jaguars ni la ensayaban en los entrenamientos. La tenían planificada, pero no llegaban a ejecutar el pase por temor a que se produjese una lesión (es una jugada de alto riesgo, una montonera de jugadores dándose de hostias y saltando a por un balón). Ni siquiera salió bien. La idea es que el palmeador sea Marcedes Lewis (no Mike Sims-Walker, que es el receptor más cercano). De coña.

Comentaba Garrard en la rueda de prensa posterior al partido que cuando lanzó el pase, rezó para que no fuese interceptado. Cuánto daño hacen en ocasiones las estadísticas y los fantasy games. No creo que sea una mera anécdota, estoy seguro de que en ocasiones estas tonterías se tienen en cuenta y provocan decisiones estúpidas. Como la de Nate Clements en Atlanta hace unas jornadas o la que veremos al final de este artículo.

Aparte de esta jugada, los otros dos temas del día son la resaca del partido de la joranda, el Patriots-Steelers, y el acercamiento del filo de la guillotina al cuello de Brad Childress.

El partido de Heinz Field fue, sobre todo en su segunda parte, un festín de Brady y los suyos. Los titulares dicen hoy que ha caído el telón de acero (steel curtain). En el primer partido de los últimos 25 años en el que se enfrentaban quarterbacks con más de un anillo, Brady destrozó a la temible defensa de Pittsburgh en su propio campo. La hasta entonces mejor defensa de la NFL en cuanto a puntos recibidos (15,37 por partido, sin contar el de ayer) recibió 39 puntos. Sobre Brady volveremos a hablar más adelante, lo merece.

Muy preocupante resulta el rendimiento de la defensa de los Steelers. Esa es la base de su éxito. Si está bien, los Steelers ganan. Sin ella, no son nadie. El ataque estuvo bien, a pesar de la nula protección recibida por Big Ben (con los protectores del lado ciego lesionados, los suplentes concedieron 5 sacks). Roethlisberger y Mike Wallace empiezan a desarrollar una conexión letal. Ayer completaron 8 pases, para 136 yardas y 2 TDs.

Childress, bien abrigado, ayer en la banda del
Soldier Field.
El otro tema, tan recurrente estas semanas, es el posible despido de Brad Childress. Ni después de ganar a Arizona tuvo una semana tranquila. Esta no será menos. Los constantes dimes y diretes sobre la falta de apoyo en el vestuario y la pésima situación del equipo, que por jugadores no debería estar 3-6, contribuyen a que cada vez sean más los que piden que Chilly se una al club de Wade Phillips. Espero que no sea antes del próximo fin de semana. Los Vikings tienen muchos problemas, Childress no es el único y quizá tampoco el principal. Podemos encontrar culpables desde los equipos especiales, desastrosos ayer en la cobertura de Devin Hester, pasando por una defensa que está lejos de ser la de la temporada pasada, y terminando por el quarterback líder en intercepciones de hoy y siempre. Con todo, Childress empieza a parecerse peligrosamente a Kenny.

Potencial vomitorio

Dice hoy Peter King que aumenta la probabilidad de que Los Ángeles cuente con una franquicia de la NFL. El motivo, la construcción de un estadio de football junto al Staples Center, el pabellón en el que Lakers y Clippers juegan como locales. La llegada de la NFL a L.A. se llevaría a cabo mediante el traslado de alguna franquicia ya existente a la ciudad (y no por la creación de un nuevo equipo; el reparto "perfecto" de 32 equipos en 8 divisiones de 4 equipos cada una supone un escollo para la creación de franquicias ex novo). Los principales candidatos para mudarse, según King, no son los Jacksonville Jaguars ni los Buffalo Bills, sino los dos equipos californianos sin estadio nuevo a la vista: los San Diego Chargers y los Oakland Raiders. Al Davis ya trasladó a sus Raiders en el pasado a L.A., y se los trajo de vuelta a la bahía; los Chargers, por su parte, se fundaron en la ciudad angelina pero tras solo un año en la tierra de Hollywood se fueron a San Diego. Puede que sea el enésimo rumor sobre la vuelta de la NFL a Los Ángeles que se queda en nada, no lo sé. Dicen que el equipo de football de esa ciudad son los USC Trojans y que es complicado que una franquicia profesional consiga su cuota de mercado. Al final, como siempre, será una cuestión de dinero. No es mal argumento para chantajear a los ayuntamiento de las actuales ciudades de Raiders, Chargers y (que nadie se olvide) Minnesota para que aprueben la construcción de nuevos estadios para sus equipos. Personalmente, si hay traslado, espero que no sea a costa de San Diego ni de Oakland. Otros equipos con menos tradición y afición (Jaguars, hablo de vos) lo merecen más. Pero bueno, los angelinos ya le arrebataron los Lakers a Minneapolis, veamos si hacen lo mismo con sus Vikings.

Monja en la cárcel (la sorpresa)

Es un chiste pésimo, lo sé. Pero ya me apetecía cambiar de nombre al premio peperoni. No se me ocurría nada convincente, así que de forma provisional la sor presa dará nombre al premio a la sorpresa de la jornada. Prometo cambiarlo la semana que viene.

Resulta sorprendente que la sorpresa de la jornada sea el resultado del partido entre Giants y Cowboys. Mucho nos habríamos sorprendido a principios de septiembre si nos dicen que nos sorprendería una victoria de Dallas. Mucho nos habríamos sorprendido también si nos lo dicen cuando solo habían transcurrido tres semanas de competición y los Giants transmitían malas sensaciones. Pero eran el equipo de moda. El que se decía más en forma de la NFC y de toda la NFL (tras la debacle de los Patriots en Cleveland). No nos engañemos, después de la humillación de Lambeau Field todos dábamos por hecho que los Giants iban a superar con facilidad a los Chicos Vaca. Sucedió justo lo contrario.

Wade Phillips debe de estar la mar de contento. Seguro que sí. Cómo no se va a alegrar de que sus chicos por fin reaccionen. Qué cabrones. Ahora parece que sí quieren jugar. A buenas horas. Anoche no dieron opción a los de New Jersey. Dez Bryant siguió a un nivel estelar (en solo 3 recepciones, 104 yardas y 1 TD, además de 86 yardas de retorno). Kitna lanzó 3 pases de touchdown (124,1 de rating) y la defensa de Dallas forzó tres pérdidas de balón, una de ellas retornada para touchdown.

A los Giants se les hizo de noche. Hablando de sorpresas, también resulta sorprendente que una instalación recién inaugurada, que costó 1.600 millones de dólares, se quede sin luz ni energía eléctrica. Al principio siguieron jugando en ese ambiente tan íntimo; más tarde nos quedamos sin retransmisión televisiva (la Fox se quedó sin equipo para transmitir la señal) y el partido se suspendió por unos momentos.


∫ex (la vida sigue igual)

El QB de los Lions lamentándose por una derrota fuera de casa.
Una de las postales más típicas de la NFL.
¿Conocéis el chiste de la fiesta de las funciones matemáticas? Ahí andaban todas, desparramando por la discoteca. Estaban casi todas.(3x + 2)3 llevaba un pedo que no se tenía en pie. 4x2 y log 2xy2 no paraban de abrazarse diciendo "eres mi mejor amigo". Todas estaban pasándoselo de puta madre en la fiesta. ¿Todas? No, no todas. En una esquina estaba, marginada, sola, ex. La amable x2 se le acercó y le dijo, "ex, ¿por qué no intentas integrarte?" Ante esa pregunta, ex esbozó una sonrisa, una mezcla de desazón y amargura, y contestó "para qué, si me voy a quedar igual que estoy". [Nota para los que no saben matemáticas: la integral de ex es ex] Ahora ya comprendéis el nuevo título de la sección.

Los que me leéis con atención y tenéis buena memoria recordaréis que hace unas semanas comentaba que los Lions estaban a punto de superar su propio récord. El de derrotas consecutivas fuera de casa. Ayer fue la vigésimo quinta consecutiva. Veinticinco partidos seguidos perdidos lejos de Detroit. Juegan ocho por temporada. Es decir, que llevan más de tres años sin ganar fuera. Qué ejemplo de constancia. Qué ejemplo de regularidad. Pocos partidos más fáciles se les presentará que el de ayer, contra un equipo que llegaba 0-8. Bueno, esta temporada, los malos son muy buenos. Los Bills ya lo iban mereciendo. Me alegro por ellos. La semana que viene Detroit podrá prolongar su vergonzosa racha en Dallas.

Aparte de lo anterior, es complicado encontrar alguna constante esta temporada. Pero es que en una semana los equipos cambian por completo. Quizá los Bengals son de los pocos equipos constantes en lo malo. Ayer, nueva derrota. En Indianápolis. Por lo menos esta vez Ochocinco hizo un partido decente.

Sí que hay algo constante en el apartado positivo. La solidez de los Falcons de Matt Ryan en el Georgia Dome. Con la victoria del jueves, el balance de Atlanta en casa con Ryan de titular es un impresionante 18-1. Llevan una racha de 14 victorias seguidas. Como aficionado de un equipo de la NFC con ciertas esperanzas de que llegue lejos en postemporada, espero que los Falcons aflojen. Porque como tengan ventaja de campo en los playoffs (ahora son los mejores de la NFC) va a ser difícil que no terminen la temporada en Arlington. Lo dicho, un día más en la oficina para Matt Ryan y Roddy White.

Bueno, otra constante: la victoria de los Jets en la prórroga lejos de su estadio. Se convierten en el primer equipo que consigue victorias consecutivas fuera de casa en la prórroga. Raro récord, conseguido por los pelos, a 16 segundos del final. Eso sí, cuando te dicen los nombres de los equipos ante los que consiguieron la victoria, ya no impresiona tanto: Lions y Browns. Por nombre, digo. Porque los Cleveland Browns son este año un equipo muy respetable, como volvieron a demostrar ayer.

x (la vida cambia)

¿Cuál es la variable por excelencia? x. De ahí el nuevo nombre a la sección sobre lo que varía. La liga es una variable constante. Entre tanto cambio, ¿qué podemos destacar esta jornada?

En el apartado del por fin, ya era hora, Bills y Cowboys. Ya hablamos de ellos antes, así que no me extenderé ahora. Los Bills mucho más competitivos de lo que indica su clasificación y los Cowboys con unos jugadores con el talento suficiente como para ganarle a cualquiera. Siempre que le echen ganas, claro.

Precisamente, su rival, los New York Giants, han dejado de ser el mejor equipo de la liga. No perdían desde la tercera jornada de competición. Seguro que esta semana los analistas dejan de escribir que son el equipo más sólido de la liga. Caerán muchos puestos en los power rankings. Todo por un partido. Un pésimo partido, en el que dejaron de ser el equipo rocoso en defensa, con una carrera potente y un buen quarterback. Ayer nada de nada. Eli lanzó dos intercepciones. Ya le empezarán a caer palos. Por tener cara de pringado y ser hermano de. Sospechoso habitual.

Otro equipo en los puestos altos de los power rankings, los Steelers, cayeron estrepitosamente.

Todd Haley, con muy mal perder.
Y qué me decís de los Denver Broncos. Les ha sentado bien la resaca de Wembley a los dos equipos que disputaron las International Series. Los dos ganaron, pero los Broncos, además, realizaron un partido inverso al que protagonizaron frente a los Raiders en Mile High. Hace tres semanas, Oakland los humillaba gracias a un comienzo fulgurante, 24-0 tras solo un cuarto. Ayer, Denver hacía lo mismo en el mismo escenario, apabullando a Kansas City. Terminaron con 49 puntos, y provocando un tremendo cabreo a Todd Haley, que se negó a darle la mano a Josh McDaniels. El motivo, que Denver no dejase de apretar cuando todo el pescado estaba vendido. Decía Haley que él el año pasado retiró a Jamaal Charles cuando este estaba a punto de batir un récord de yardas de carrera por respeto al rival. Ya se le pasó el enfado al head coach de Kansas City y pidió perdón a McDaniels. Por cierto, otro cambio: ¡Tebow consiguió un touchdown de pase! Justo cuando los narradores del partido comentaban que en algún momento daría un pase, y que la defensa tenía que estar atenta, el 15 lo hizo. Ya tocaba, empezaba a no ser creíble la amenaza. McDaniels anuncia la ampliación del catálogo de jugadas para Tebow. Otra cosa no, pero los Broncos tienen profundidad en el puesto de quarterback. Claro que, en vista del rendimiento de Orton, a ver quién lo sienta. Y es relativamente joven, 28 años. Si todo sigue el curso normal (aunque el concepto de normal con McDaniels es difícilmente definible) a Tebow le quedan todavía años de chupar banquillo en Denver. Eso sí, siempre tendrá una legión de fanáticos dando la chapa para que juegue, como sufrimos algunos en Wembley.

A continuación, los premios a lo mejor, regulero y peor de la jornada. Cambiemos de tercio (nunca mejor dicho). Abandonemos el mundo de la cerveza. Toca cine. Quienes conocen mis gustos cinematográficos, saben que mis películas favoritas son las de Aterriza como puedas Desafío total, con mención especial para Evasión o victoria. No me cuesta admitir que la calidad de estas pelis puede ser regulera para los entendidos. Me la suda. Son mis pelis favoritas. Por eso, la mejor de ellas, Desafío total, da nombre a lo mejor de la jornada. Kuato lives!!

Desafío total (lo mejor)

Lo más impresionante del partido de ayer, y lo más alentador para los aficionados de New England, no es la actuación de Tom Brady en el campo, sino lo que hizo fuera de él. Y eso que su partido fue espectacular, con 30/43, 350 yardas, 3 TD de pase y otro de carrera. A Brady no le estaba gustando la actitud de sus compañeros, y no dudó en dejárselo claro. A partir de entonces, ya sabéis lo que pasó.


¿Por qué digo que esa es la mejor noticia? Pues porque revela que este tío sigue teniendo hambre. No creo que se trate de una pose. Parece que va en serio. Belichick es un genio. Brady también. Tienen hambre. Malas noticias para el resto de la liga.

El Falcons-Ravens fue probablemente el mejor partido de la semana. Los Falcons ganaban por 13 puntos, pero los Ravens remontan a falta de un minuto y se ponen por delante. Tiempo suficiente para que Matt Ryan y Roddy White deshagan el entuerto. Partidazo de los dos. Elogios unánimes a Ryan, el chico de moda en la NFL. Que es mejor que su compañero de clase, Joe Flacco. Sí, bueno, seguramente. Pero calma, porque, primero, en esta liga el primero que saca pecho se pega una buena hostia a la semana siguiente y, segundo, como comentaré más adelante, si los árbitros son justos nadie estaría hablando de la maestría de Ryan. Pero sí, en estos momentos el jugador ofensivo del año, y probablemente MVP más justo sería Roddy White. Ya lo he dicho.

Aparte de la jugada del año, que ya comentamos antes, destaco el touchdouwn de LaGarrete Blount para Tampa, brutal (uno que tiene amigos de los Bucs, y les gusta que hable de ellos cuando ganan). Se marca un 360º. Por cierto, podría haber hablado de ello en la sección ∫ex: los Buccaneers siguen como siempre, ganando a los malos.


Avatar (lo regulero).

No volvería a ver Avatar. Creo que no me arrepiento de haberla visto en el cine, pero no volvería a verla. El argumento me parece una mierda. Maniqueísmo a mansalva, unos buenos muy buenos, y unos malos muy malos, que toman sus decisiones de forma irracional, parece que con el mero propósito de joder. Qué tontería de película. Pero bueno, está bien hecha y tal, así que, siendo generoso, la tacho de regulera. Y le concedo el honor de servir de denominación a lo regulero de la jornada.

Pobres Houston Texans. Su derrota de ayer les convierte en el único equipo de la AFC Sur con récord negativo. La diferencia no es ni mucho menos insalvable, pues están a solo dos victorias de los Colts, pero las sensaciones son bastante malas. Llevan tres derrotas consecutivas, y la de ayer fue especialmente dolorosa. El Hail Mary viene precedido de un fumble de Dreesen cuando los Texans rozaban field goal range. Mucha mala suerte.

No es Wembley, pero Candlestick Park no está nada mal. Poco le queda.
Triste noche también para los Arizona Cardinals. Cuánto debe de echar de menos Larry Fitzgerald a Kurt Warner. Este equipo no tiene nada que ver con el del año pasado. Y la diferencia esencial la marca la baja de Kurt, que no tiene un sustituto ni medio de garantías. En estos momentos muchos se preguntan si los Cards cometieron un grave error al despedir a Matt Leinart. Muchas veces nos olvidamos de que los partidos de pretemporada no sirven para predecir el rendimiento de un jugador cuando comienza la temporada regular. Siempre pasa. Sin embargo, Ken Wisenhunt consideró que había visto suficiente Leinart y se deshizo de él. Derek Anderson y Max Hall han perpetrado varios desastres bajo el center de Arizona. Grave y holgada derrota ayer ante un rival directo, los Seattle Seahawks, que sin llegar a convencerme en absoluto son los principales candidatos a ganar la división.

Dicho esto, creo que San Francisco puede ser la alternativa. Troy Smith jugó ayer otro buen partido, aunque es un cabra loca. En Londres el pase a la desesperada le salió muy bien y cambió el partido. Ayer se le vio en un par de jugadas arriesgando más de la cuenta. Está teniendo mucha suerte, veremos por cuánto tiempo. Complicada semana para Mike Singletary, que tendrá que tomar una decisión: ¿con qué Smith nos la jugamos el resto de temporada? ¿con el número 1 del draft o con el Heisman Trophy?

Crepúsculo (lo peor)

Que no se ofenda ninguna fan de la saga. Digo ninguna porque si existe alguno tiene un serio problema. Mierda, esto me ha quedado homófobo y no era mi intención. Reformulo la frase inicial: que no se ofenda ninguna persona que sienta atracción por el sexo masculino y que sea fan de la saga. Crepúsculo es la mayor mierda que jamás se ha exhibido en una sala de cine. No solo los actores son pésimos (que también), sino que la historia es tan absolutamente ridícula que merece su lugar en el Olimpo de la infamia. Un bodrio en estado puro, y una afrenta al mito del vampiro. Termino con una reflexión más para que os deis cuenta del sinsentido: la película trata de una historia de amor. Llegados a un punto de la saga, los protagonistas mantienen relaciones sexuales. Bien, a los vampiros no les late el corazón. Su sangre no fluye. Hacia ningún lado. ¿Entendéis a donde quiero llegar, verdad? Es que es la polla. En fin.

Brett Favre no puede faltar a su cita semanal. Siempre hace algo para que hablemos de él de uno u otro modo. El 4 dice que tiene una rotura en su tobillo. ¿Creéis que con un tobillo roto se puede hacer esto?


Que no me cuenten milongas. Si este tío tiene el tobillo roto, no puede celebrar así el touchdown. O eso o es un gilipollas insensato. O ambas. Pero bueno, Favre no está en esta sección por esa celebración. Su reconocimiento se lo ganó a pulso provocando cuatro pérdidas de balón. Tres intercepciones y un fumble recuperado por la defensa de Chicago.

A estas alturas de temporada, solo tres quarterbacks llevan un passer rating peor que el de Favre. Dos de ellos son de Carolina (Matt Moore y Jimmy Clausen) así que si solo contásemos a uno por equipo, solo el de Carolina y Derek Anderson tienen un registro peor que el de Brett, que también es líder destacado en intercepciones, con 16. En su posición, es asimismo el que más fumbles con pérdida de balón ha sufrido (5). 21 pérdidas en 9 partidos, 2,33 por encuentro. El domingo que viene a las 19.00, Favre Bowl IV. Probablemente la última. A ver qué toca.

A otro tema. La AFC Norte era una de las divisiones más potentes de la NFL, ¿verdad? Cuatro equipos competitivos, a pesar del mal año de Cincinnati, dos de ellos favoritos a todo. Pues bien, la división hizo pleno esta jornada. Cuatro partidos, cuatro derrotas. Todos los partidos eran muy complicados, pues los rivales se las traían (Patriots, Colts, Jets y Falcons, la crême de la crême), pero el resultado es decepcionante para las potencias del norte.

Mal día para ser quarterback en el estadio de los Dolphins. Cinco jugadores recibieron snaps. Miento, seis, que los Dolphins jugaron el final del tercer cuarto en wildcat por si Henne podía volver (como comentaba Andrea Zanoni ilustrando al espectador, si sacas a un tercer quarterback antes de que termine el tercer cuarto, tienes que morir con él). Cayeron, uno tras otro, Collins, Pennington y Henne. Solo Vince Young y Tyler Thigpen aguantaron en pie. El día de Pennington no fue tan malo desde un punto de vista económico. Sí, se lesionó en su segundo snap, pero 400.000 dólares que cobrará de bonus por jugar. 200.000 dólares por snap, hay días en los que no gano eso.

Unos habituales de esta sección. Repito una máxima que a nadie se le debe olvidar: qué mierda es ser kicker. Qué auténtica mierda. Si lo haces bien, ni una palmadita en la espalda. En cuanto tienes un error, a la calle. Mal día de Nick Folk (3 field goals fallados para los Jets), peor para Jeff Reed. En la offseason los Steelers le nombraron franchise player. Ayer falló un field goal fácil y ya le buscan sustitutos. Mañana (técnicamente hoy) martes empieza el casting. Me parece fatal. Los Saints hicieron lo mismo con Garret Hartley y les salió el tiro por la culata. Peor el remedio que la enfermedad. Los kickers también son personas. Más comprensión hacia ellos, por favor.

Termino sembrando polémica. Un poco de cizaña. Como dicen los entrenadores de fútbol cada vez que van a quejarse del arbitraje, no me gusta hablar de los árbitros pero. No me gusta hablar de los árbitros, pero si el personal montó un buen pollo con la famosa jugada de Roethlisberger frente a los Dolphins, arbitrada por Gene Steratore, qué menos que hablar de lo sucedido el pasado jueves. Mucho peor que lo de Steratore en Miami (y desde luego, peor que el caso Calvin Johnson, bien arbitrado). Muchísimo peor. Por coherencia, los que entonces se rasgaban las vestiduras deberían hacerlo ahora. Lo haré yo por ellos, que por algo me pasé media mañana el viernes pasado picando (con éxito) y discutiendo con un aficionado de los Falcons.

Qué robo. En tres jugadas los árbitros perjudicaron gravemente a los Ravens. Sobre todo en dos. La tercera es una recepción más que dudosa en el drive final de Atlanta (para mí pase incompleto, pues el jugador no tenía el control del balón). Otras dos son mucho más claras. A saber:

1. Facemask señalado a Terrell Suggs cuando los Falcons eran incapaces de llegar al primer down. Esa falta permite a Atlanta continuar el ataque y, finalmente, anotar un touchdown. Siete puntos por una decisión injusta. Suggs agarra de la máscara a Jason Snelling. Sin duda. Pero Snelling hace lo propio con Suggs. Las faltas se compensan y los Falcons se verían obligados a chutar un field goal de más de 40 yardas. Mirad la foto, que no deja lugar a dudas:



2. Offensive pass interference clamoroso en la jugada en la que Roddy White anota el touchdown decisivo.  Señores árbitros (que no colegiados, porque, que yo sepa, los de la NFL no pertenecen a ningún colegio): está bien (o no) que piten interferencias a los defensores con regularidad. Pero a los atacantes también se las pueden señalar. Sobre todo si empujan a su defensor y lo tiran al suelo pasadas las cinco yardas de rigor. Eso no vale. En la jugada en la que los árbitros cometen ese grave error, White anota el touchdown que da la victoria a Atlanta. Al más puro estilo del otro equipo del que es seguidor mi amigo de los Falcons (brutal lo de la Euroliga, por cierto). Mirad la repetición, porque en directo no se aprecia bien, como White se deshace de su defensor (obviad los lamentables comentarios de Joe Theismann, que ha cosechado pésimas críticas en Estados Unidos por sus lastimosas intervenciones):


Si se señala la falta a White, los Falcons retrocederían hasta la yarda 43 con 20 segundos por jugarse. Fuera de field goal range y sin apenas tiempo. No he palpado tanta indignación esta semana. Todo son elogios a Ryan y a los Falcons. Nadie sabe qué habría pasado si los árbitros no se equivocan. Eso es football ficción. Pero el mismo pollo que se montó por el touchdown-que-era-fumble-que-no-se-sabe-quién-lo-recupera de Roethlisberger, y con mucho más motivo, debería haberse montado esta semana. No fue así. Goodellato.

Decisión estúpida de la semana

Mirad esta jugada. ¿Quién se equivoca?


No, el quarterback (que, por cierto, es Kevin Kolb en sus años universitarios) no se equivoca. El bobo, muy bobo, es el que intercepta. En cuarto down, ante la falta de receptores, el QB lanza un pase profundo. Si es incompleto, el equipo rival recupera la posesión en el lugar del snap. Si es interceptado, en donde caiga el interceptor. Con ese pase, Kolb realiza un punt cojonudo. Y los otros imbéciles lo celebran.

Ayer se produjo una jugada parecida en el Browns-Jets. No era 4.º down, sino 3.º, pero en caso de no completar el pase, los Jets deberían chutar un punt. Un punt que sería difícil que dejase en una posición de campo tan mala a los Browns como la que consiguen por culpa de la intercepción. Por culpa de esto (vale, entre otras cosas, pero fue un factor importante), los Browns pierden el partido.


Queridos defensive backs: que las estadísticas no os cieguen. Interceptar un pase muy lejano en tercer o cuarto down al lado de tu propia end zone, salvo que tengas campo libre para retornar, es malo. Por mucho que al terminar el partido tengas una "INT" en tu estadística. Ah, la estadística, cuánto engaña a veces.

* * *

Tenía pensado escribir que en unos minutos comenzaría el juicio a Donovan McNabb, con extra de morbo por contra sus Philadelphia Eagles. Nada más lejos de la realidad. Los Redskins acaban de hacerle un Albert Oliver. Es decir, un contrato de 5 años a un jugador que pasa de los treinta y parece estar en el declive de su carrera. McNabb tiene 32. Su rendimiento, siendo generosos, está siendo mediocre. Shanahan lo sienta hace un par de jornadas durante los dos últimos minutos de partido porque no tiene "ritmo cardiovascular" adecuado para el two-minute drill (el ataque rápido de los dos últimos minutos). Y saca a Rex Grossman, nada menos. Cuando todos especulaban sobre el deterioro, quién sabe si irreversible, de la relación Shanahan-McNabb, la franquicia de borgoña y oro le cubre de ídem. 78 millones de dólares. Qué manera de pedirle perdón por sentarlo. A ver cómo responde el 5 frente a sus ex.

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Actualización matutina del martes

Mi opinión no podía estar más equivocada. Michael Vick está demostrando, exhibición tras exhibición, a un nivel al que jamás había estado en toda su carrera, que él es el quarterback. La de ayer fue la mejor actuación individual de la temporada.

El partido no tuvo mucha historia, pero sí mucha Historia. Se batieron varios récords. Philadelphia infringió a Washington un Oakland en Denver en toda regla. Calcadito. 35-0 de inicio, 45 puntos al descanso, 59 al final y porque se relajaron. Si fuerzan, los Eagles terminan con marcador de baloncesto. En un par de minutos, esto es lo que pasó.


Por encima de todos, evidentemente, destaca Vick. 6 touchdowns, 2 de carrera, 4 de pase. Completó sus 10 primeros pases. La trascendencia de su actuación quedará todavía más magnificada por el récord de puntuación de fantasy que igualó. 52 puntos, como Jerry Rice en 1990. Con las pasiones que mueve el fantasy en Estados Unidos, este es posiblemente el registro que será más recordado de su actuación de anoche.

Con Vick a este nivel, no sé cómo se puede parar el ataque de Philadelphia. Es imposible. Te enfrentas a un running back letal con una capacidad de pase (y unos receptores) sin igual en la NFL. Vick lidera la liga en passer rating con 115,1 (el sorprendente segundo clasificado es David Garrard con 104,9). Lleva 11 touchdowns en 6 partidos, con ninguna intercepción (récord de la franquicia en cuanto a TDs sin intercepción consecutivos). Promedia la barbaridad de 56,8 yardas de carrera por partido (más 225 de pase). Números de indiscutible MVP. Ayer se comentaba que transcurrida media temporada no podía ser considerado aspirante al MVP, pues se había perdido la mitad de los partidos disputados hasta entonces. Hoy nadie duda que es el principal aspirante a ese premio.

Y, recordad, si Clay Matthews no aplasta a Kolb y le causa una conmoción cerebral, probablemente nada de esto habría sucedido.