Este marzo, el del baloncesto universitario no es el único gran baile. La NFL se une a la danza. Esta offseason está deparando un baile de jugadores casi sin precedentes. El movimiento está siendo muy intenso. Un terremoto. El epicentro, el factor desencadenante, el despido de Manning. Menudo baile. Hasta quienes menos esperábamos responden que sí a la pregunta. Do you wanna dance?
La NFL no es solo el reino de la incertidumbre durante la temporada deportiva. No es solo la competición profesional más impredecible de cuantas se disputan en el planeta. Por eso despierta tanto interés. Es la mejor novela de misterio. Ni sus autores conocen el desenlace, siempre diferente, muchas veces sorprendente y plagado de momentos inolvidables. Esa es una de las principales claves de su éxito. Éxito deportivo y económico. Es la competición más rentable del mundo. Cada año más. Eso no sorprende.
Esta offseason también viene plagada de sorpresas. ¿Recordáis este momento?
Quién les iba a decir a los extasiados aficionados de los Broncos que ese pase es (probablemente) el último de Tim Tebow como local en Mile High. Igual que no daban crédito a lo que estaban entonces contemplando, no darían crédito a lo que estoy ahora mismo escribiendo.
Peyton Manning ha fichado por los Denver Broncos. Un auténtico sorpresón. Os lo decía cuando fue despedido de los Colts. Para qué vamos a hacer predicciones, si al final terminará donde menos sospechamos. No tengo ni idea, decía. Y tanto.
Pensaba en equipos sin un quarterback de confianza y con pocas opciones de cubrir la posición vía draft. Seattle, Miami, Arizona... Incluso, si me apuras, los Jets, de los que se habló mucho en principio. Nada, que no teníamos ni puta idea. Ninguno de esos teóricos favoritos de alzarse con el trofeo Manning llegaron siquiera a la final.
Los dos finalistas que se quedaron con la miel en los labios fueron Tennessee y San Francisco. Los Titans no eran una opción descabellada, pero tenían en plantilla a Jake Locker, a quien habían elegido en el 8.º puesto de la primera ronda del pasado draft. Y lo poco que se le vio la temporada pasada fue bastante prometedor. No era uno de los contendientes más claros por Manning. Y sin embargo fue el que apostó más fuerte por su fichaje. Básicamente, le dieron un cheque en blanco. Pide lo que quieras, que te lo damos. Después de tantos años sufriendo la tiranía de Peyton Manning, los Titans querían hacerse con sus servicios a toda costa. Claro que, me parece, daban por sentado algo sobre lo que todavía no existe certeza. Que el actual Peyton Manning es como aquel Peyton Manning. O parecido. Porque el actual es más viejo, más débil y más fragil que aquel.
El segundo soprendente finalista, que de hecho parecía el mejor postor por potencial de plantilla, era San Francisco. ¡Los 49ers! Con estos si que nadie contaba. Y conocimos su nombre al final del proceso. A toro pasado todos decían que tenía sentido, pero no nos engañemos, porque nadie contaba con ellos. Los 49ers contaban con un quarterback que había cumplido más que sobradamente esta temporada. Jim Harbaugh parecía haber recuperado para la causa a Alex Smith. Un jugador válido, que había demostrado tener lo que hay que tener en los momentos más importantes. Que se lo digan si no a los Saints. Pues bien, los 49ers han mostrado claramente que Alex Smith no les convence. Su comportamiento es más propio de un equipo desesperado que de un equipo que realmente confía en su quarterback. Smith ya estaba buscándose la vida lejos de San Francisco, así que con eso queda todo dicho. Harbaugh tiene el mismo trabajo que la temporada pasada: recuperar la confianza de un quarterback despreciado. Muy sorprendente. ¡Pero qué necesidad tenían los 49ers de meterse en este berenjenal! Después de encontrar una ruta hacia la victoria, deciden cambiar radicalmente su estilo. En fin.
Y llegamos al vencedor. ¡¡Los Denver Broncos!! Increíble. Sabéis que no soy de Tebow. No lo querría para mi equipo ni en pintura. Pero también resulta innegable que la gran mayoría de la afición de Denver lo adoraba. Y, aunque fuera ilusorio e injustificado, él había devuelto la ilusión a muchos aficionados por su equipo. Sigo pensando que él no fue el principal causante de las victorias de la segunda mitad de temporada en Denver, pero estaba ahí y muchos veían en él a un ganador. Un tipo con místicas cualidades que hacían a su equipo ganar. Sus compañeros, dicen los que le adoran, son mejores con él. Y sus rivales peores, también parecía. En cualquier caso, y aunque era notorio que no era santo de la devoción (nunca mejor dicho, aunque Tebow no crea en los santos) de John Elway, no podíamos esperar un movimiento de este calibre para dar la patada a Tebow.
Elway se la ha jugado. La apuesta no puede ser más arriesgada. Insisto, no sabemos cómo es este Peyton Manning. Este no es aquel. Este cumple 36 años el próximo sábado. Este viene de cuatro delicadas operaciones cervicales. Este ha tenido que someterse a las más innovadoras técnicas de curación para rehabilitar su dañado cuello. Este es de cristal. Aquel era de acero. Aquel no se había perdido ni un solo partido en toda su carrera por lesión. Aquel no tenía un cuello de cristal. Aquel tenía una franquicia entregada a él. Aquel tenía guardaespaldas y receptores de plena confianza. Aquel jugaba en un dome, en una atmósfera perfecta para un ataque aéreo. Este tendrá que enfrentarse a los elementos. Los Broncos juegan un solo partido a cubierto la temporada que viene, en Atlanta. Demasiadas incógnitas.
Hace un año, Denver contaba con tres quarterbacks que aspiraban a la titularidad. Kyle Orton, Tim Tebow y Brady Quinn. Os gustarán más o menos, pero Orton era un titular consolidado en la NFL y los otros dos habían sido elegidos en primera ronda del draft y habían completado carreras universitarias brillantes. Superávit de quarterbacks. Ahora, si (como parece) se confirma el traspaso de Tebow, los Broncos se verán en déficit de quarterbacks. Antes había una multitud de tres. De esos tres, en menos de un año, no quedará ni uno. Quedará solo un hombre de cristal. Como se lesione, veréis qué risas. En la vorágine por Manning, en el frenesí pujador, no eran los equipos los que entrevistaban al jugador para evaluar su fichaje. Nada de eso. Al contrario, era el jugador el que entrevistaba a los equipos. Las exigencias venían de Manning. Los que pujaban por él se rendían a sus pies. Y no sé si siendo plenamente conscientes de que Peyton Manning lleva una temporada completa sin jugar y con serias dudas sobre su rehabilitación. Unas dudas que no se han podido despejar todavía. ¿Resistirá el cuello de Peyton Manning a la embestida de las bestias? Aunque no estén primados por lesionar, os aseguro que para los Tamba Hali, Richard Seymour, Antonio Garay y demás cazadores, el trofeo Peyton Manning será muy apetecible. Es parte del fútbol americano. Tienes que estar listo para recibir.
Riesgo, mucho riesgo.
No solo se la ha jugado Elway. También el propio Peyton Manning. No creo que Denver sea la mejor opción. Para mí, era Arizona. Un equipo que juega en un dome. En la NFC Oeste, que a pesar de la espectacular pasada temporada de los 49ers sigue siendo una división flojilla. Con un tal Larry Fitzgerald para atrapar pases imposibles. Con promesas emergentes como Patrick Peterson que están revitalizando la franquicia. Con una presión mediática nula. En un destino que ya sirvió a un ilustre veterano como Kurt Warner para reeditar páginas brillantes. Pero los Cardinals no fueron ni finalistas. Ellos sabrán. Tampoco otros teóricos aspirantes como Seahawks o Dolphins.
En Denver, Manning se encontrará con la presión de ser el sustituto de Tebow. Este Manning es el que da la patada a Tebow. A poco que falle, se lo recordarán. Se lo recordará la prensa. Tebow es el fenómeno mediático más importante de la NFL en los últimos tiempos. Se lo recordará la afición. Recordemos que para que jugase Tebow los aficionados pagaban anuncios de su propio bolsillo. Denver viene de ser campeón de división. Sí, con 8-8, pero campeón de división. Y viene de ganar un partido de playoffs. Vamos, que los Broncos no están sumidos en una profunda depresión. No hay nada que perder. Además, el sistema ofensivo de Denver estaba basado casi exclusivamente en la carrera. Nada que ver con un Manningsistema. Completamente opuesto. Por eso se había prescindido de jugadores poco útiles para estos planteamientos como Brandon Lloyd. Ahora, además de adaptar la estrategia, de entrenar las nuevas jugadas, hay que fichar jugadores válidos para estos fines. Hacen falta receptores.
Como veis, mucha sorpresa y mucho riesgo. Hablando de riesgos y de sorpresas, el otro quarterback estrella de la agencia libre ha encontrado destino. Matt Flynn ha fichado por los Seattle Seahawks. Este jugador también presentaba un riesgo importante: solo había disputado dos partidos en su carrera profesional. Muy buenos, pero solo dos. Ante dos defensas muy flojas, como las de New England y Detroit. Y con un grupo de compañeros de ataque excepcional. Eso sí, el chico lo hizo de puta madre en esos dos partidos. Tanto, que le han dado un contratazo de 10 millones de dólares anuales. Matt Flynn va a ganar más dinero que Aaron Rodgers la próxima temporada. Sorprende.
Y hay otro tema que también sorprende mucho en el desenlace del tema Flynn. Una sorpresa que alimenta las sospechas sobre el grado de riesgo que conlleva el fichaje de este jugador: que los Miami Dolphins, entrenados por su antiguo coordinador ofensivo, no lo hayan fichado. Joe Philbin no ha echado el resto por el fichaje de Matt Flynn. Ni mucho menos. Y nadie conocía a Flynn mejor que Philbin. Él era el responsable del día a día de Flynn en Green Bay. Pero no lo quiso. O no lo quiso mucho. Dicho esto, también puede uno hacerse la pregunta inversa: ¿será tan bueno Joe Philbin si Matt Flynn, que tanto lo conocía, no ha querido irse con él? Otra sorpresa más. Eso sí, entre unas cosas y otras los Dolphins son los grandes perdedores de este gran baile. Ni Luck (esto lo sabíamos), ni Robert Griffin III, ni Manning, ni Flynn. Y si me apuras, ni Kyle Orton (fichado por Dallas), que visto el panorama parecería ahora una muy buena opción para Miami.
Ah, Miami. Equipo de Florida. Que necesita un quarterback. ¿Qué quarterback ahora en el mercado fue un ídolo en Florida? Bueno, hay otra franquicia de Florida, también necesitada de quarterback, que juega todavía más cerca de donde lo hacía ese afamado quarterback.
¿Veis? El baile no ha terminado, ni mucho menos.
Mostrando entradas con la etiqueta Titans. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Titans. Mostrar todas las entradas
martes, 20 de marzo de 2012
martes, 30 de noviembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 12
Seguramente no era un gran actor, quizá ni siquiera era bueno, pero para los amantes del humor grueso era un ídolo. Hoy es un día triste para quienes cuando se enteran que se está emitiendo una película cuyo título termina por "como puedas", ponen el canal donde se emite y se pelean con sus compañeros de salón para arañar unos minutos de risas. ¿Qué tiene que ver esto con la NFL? Bueno, algo tiene que ver. Así volvían los Cincinnati Bengals al prime time de los lunes hace unos años:
En el plácido domingo, jodido lunes de hoy, en la semana de Acción de Gracias, daremos las gracias a Leslie Nielsen por tantos y tantos chistes malos con los que nos hemos partido el culo.
Ha ha, you're dead, de Green Day, dedicado a su memoria (sí, es una canción en la que en vez de homenajear a un muerto, se ríen de él, pero qué mejor manera de recordar a Leslie Nielsen que reírse).
Bueno, vamos con el football.
Qué pude ver
Ojalá todas las semanas fuesen como esta. Con los partidos tan repartidos (partidos repartidos, ¿doblemente partidos? qué gilipollez) entre jueves y domingo, puedes seguir casi toda la jornada en directo sin perderte detalle. ¿Se pueden seguir cinco partidos a la vez? Sí, el balón no suele estar simultáneamente en juego en todos ellos. Solo hace falta un poco de concentración. Ni siquiera hubo solapamiento con los partidos de fútbol y baloncesto que me interesan (por cierto, pleno de derrotas esta semana; aunque todos mis equipos jugaban fuera, que Dépor, Estu y Packers pierdan no deja de ser una putada). Al final, los únicos partidos que no pude seguir en directo fueron los de madrugada, el Jets-Bengals y el Colts-Chargers.
El vomitorio (lo más comentado).
Empezaré el vomitorio con algo contradictorio. En esta sección se comenta lo que acapara los titulares, pero creo que merece la pena hablar de la situación de un equipo del que muchos han escrito ya que es curioso que no se hable de ellos. ¿Cómo puede ser el tapado el vigente campeón de la Super Bowl? Ya lo apuntan varios analistas: nadie habla de los Saints, no acaparan titulares, pero sin que nadie se dé cuenta, están 8-3 y recuperando efectivos. No acapara titulares, pero con 8 victorias y 3 derrotas está a un solo partido de los Falcons (con un partido pendiente entre estos dos equipos) y poco a poco vuelve a la dinámica de la temporada pasada. Reggie Bush ha vuelto, Chris Ivory está aportando en la carrera, y la defensa empieza a ser tan oportunista como la pasada temporada (¿verdad, Roy Williams? volveremos sobre esto más adelante). Pocos hablan de Drew Brees, a pesar de que es el 4.º quarterback de la liga en yardas totales de pase, y los tres que le superan juegan en equipos peor clasificados. Sin embargo, Brees no está en los primeros lugares de las quinielas para MVP...
...lo que nos lleva a comentar otro tema que según se acerca el final de la temporada regular está cada vez más candente, el MVP. ¿Se puede declarar este premio como desierto? Hace un par de semanas, tras la exhibición de Michael Vick ante los Redskins, parecía impensable que el premio pudiese recaer en un jugador distinto del 7 de los Eagles. Dos partidos después, tras dos buenas actuaciones de Vick (aunque no estelares), el quarterback de los Eagles deja de ser el favorito a un galardón que parecía que ya tenía en el bolsillo. Qué poca memoria tenemos. La conclusión: que el MVP dependerá de lo que pase de aquí en adelante. En particular, en los dos o tres últimos partidos. En la era de la inmediatez, nuestra memoria llega poco más atrás de un par de partidos. Es tal el bombardeo de información y análisis que recibimos cada semana, que desechamos lo que habíamos aprendido antes.
Dicho esto, esta temporada ningún jugador ofensivo está a un nivel tan sobresaliente como para ser un claro candidato al premio. Es curioso, a principio de temporada todos esperábamos que los quarterbacks se pusiesen las botas. No está siendo así. Los que más yardas de pase consiguen, carecen de un registro de victorias decente para aspirar al MVP (que, aunque sea un premio individual, siempre está condicionado por el rendimiento colectivo). Así las cosas, Tom Brady es el mejor situado en la carrera por el MVP. Su temporada está siendo muy buena, aunque no esté entre los primeros en yardas de pase (es 12.º), aunque sí lo está en passer rating. Tras sus últimas buenas actuaciones, es segundo en esta categoría.
Otro tema muy comentado: la pelea. En un partido sin historia entre los dos peores equipos de la AFC Sur, cuando todo el pescado estaba vendido, Andre Johnson y Cortland Finnegan acudieron al rescate, y de qué manera. Esto es lo que pasó:
Curiosamente, y aunque en el vídeo parece que el malo es Andre Johnson, la reacción casi unánime es de apoyo a Johnson. Ya era hora de que diesen su merecido a ese cabrón, es la conclusión más frecuente. Y eso que Johnson da un par de puñetazos en la cabeza a un jugador que está debajo de él, prácticamente indefenso. Si lo pilla bien, lo desgracia. Los antecedentes no favorecían al cornerback de los Titans. Este es considerado como uno de los jugadores más sucios de la NFL (de hecho, es lo primero que se dice la narración en directo del partido). En cambio, Johnson es un jugador con un currículum intachable, que además de ser probablemente el mejor wide receiver de la NFL, es todo un ejemplo de prudencia y humildad en sus declaraciones. Todo este lío, después de muchas especulaciones sobre las posibles sanciones (algunos incluso se preguntaban si alguno de los jugadores sería suspendido para lo que queda de temporada) se ha saldado con 25.000 dólares de multa para cada púgil. Ningún partido de sanción.
Muchos titulares también para los Chicago Bears. Nadie se los tomaba realmente en serio. Ni yo mismo, la verdad. Ese equipo con tanta fortuna (véanse partidos contra Lions y Packers) y sin línea ofensiva parecía abocado, tarde o temprano, a ir cayendo en la clasificación. Ayer derrotaron con solvencia al enésimo equipo de moda de la NFL. Aunque no tengan línea ofensiva (siguen sin tenerla), su defensa está rindiendo a un nivel muy alto. Julius Peppers casi justifica su salario (digo "casi" porque esa millonada, 91,5 millones de dólares en 6 años, no puede estar justificada nunca en una persona que vive de placar a otras en un campo emparrillado). Además, en una temporada en la que los equipos especiales son un factor decisivo, cuentan con una de las mejores unidades de toda la NFL, liderada por ese renacido Devin Hester, que ha recuperado su mejor forma. Si a eso le unes un Matt Forté que empieza a recuperar la forma de su temporada de novato y a un Jake Cutler algo más calmado, tienes un equipo serio con todas las opciones para incluso conseguir un bye en la primera ronda de playoffs. Dicho esto, la semana que viene caerán en Detroit y habrá que tirar a la basura todo lo que se ha escrito ayer y hoy.
∫ex (todo sigue igual)
El "equipo de que nunca pierde en su casa (y menos contra rivales de la NFC, sobre todo cuando Matt Ryan está al mando de las operaciones) y gana de forma milagrosa" jugaba contra el "equipo que carece de juego de carrera y que siempre pierde los partidos igualados por un field goal en los últimos segundos". Y no os lo vais a creer, pero el "equipo de que nunca pierde en su casa (y menos contra rivales de la NFC, sobre todo cuando Matt Ryan está al mando de las operaciones) y gana de forma milagrosa" venció al "equipo que carece de juego de carrera y que siempre pierde los partidos igualados por un field goal en los últimos segundos con un field goal en los últimos instantes de forma milagrosa. Supongo que ante un final tan previsible, en Digital+ prefirieron el Texans-Titans, que ofrecía un atractivo combate sin casco.
Green Bay lleva cuatro derrotas. Todas iguales. Qué sería de ese equipo con un corredor decente. Probablemente, no conocería la derrota en estos momentos. Si hubiese alguien a quien entregarle el balón en el backfield, los Packers no tendrían que abusar de las formaciones con cinco receptores, de los scrambles de Rodgers y de los quarterback sneaks. Cuando tu único corredor fiable es tu quarterback, las cosas no van bien. Por eso Green Bay está sufriendo tanto este año para convertir terceros downs, sobre todo cuando son cortos.
En frente, los Falcons volvieron a salir vivos de milagro. Cuando algo sucede muchas veces, hay que pensar que no es suerte, sino saber. Al saber le llaman suerte. Pero qué suerte tienen estos cabrones. Qué suerte. Contra Nueva Orleáns, Hartley falla un field goal relativamente sencillo en la prórroga. Contra San Francisco, Nate Clements no se arrodilla cuando había conseguido la intercepción que prácticamente daba la victoria a su equipo. Contra Baltimore... bueno, contra Baltimore los árbitros algo tuvieron que ver. Y ayer, ese fumble en la 1, esa mierda de pabellón que carece de un sistema de televisión decente para que los rivales puedan pedir un challenge (sobre esto volveremos más adelante, qué vergüenza)...
Bueno, más allá de la suerte, los Falcons cuentan con una defensa aseada (ninguna maravilla, pero aseada y con suerte) y un ataque demoledor. Tienen la mejor línea ofensiva de la NFL (sobre esto también volveremos más adelante), uno de los mejores corredores de la NFL (Michael Turner), un quarterback a quien no le tiembla el pulso, sobre todo en los momentos decisivos, uno de los mejores receptores de toda la NFL (Roddy White) y a uno de los mejores tight ends (si no el mejor) de toda la historia, que aunque ya está mayor es un seguro de vida en momentos calientes (Tony Gonzalez). No parece probable que el panorama cambie por Atlanta. Los aficionados de los Falcons encantados, claro.
Otros animales de costumbres son los San Diego Chargers. Lo suyo es increíble. Con Norv Turner como head coach, siempre empiezan mal, siempre se recuperan en noviembre y diciembre, y siempre la terminan cagando en los playoffs. Este año intentarán que la historia de la postemporada de siempre no se repita. Aunque para eso tienen que ganar primero la AFC Oeste, algo que, en vista de cómo está Kansas City (e incluso Oakland), está por ver. El caso es que desde 2006, los Chargers tienen un balance de 33-5 a partir del mes de noviembre. Increíble.
Otra costumbre de San Diego es vencer a los Colts de Peyton Manning. Les tienen tomada la medida. Desde 2005, coincidiendo con los mejores años del 18 de Indianápolis, los Bolts presentan un balance de 5-2 frente a los Colts. Su coordinador defensivo ya va dando recetas sobre cómo parar a Manning. Pero una cosa es tenerle tomada la medida y otra es conseguir que este tío lance 4 intercepciones. Aunque, pensándolo bien, esto es algo que debo dejar para la siguiente sección.
Ah, que casi se me olvida. Fieles a su costumbre, los Buccaneers perdieron contra un equipo bueno. Todavía no han ganado ningún partido frente a un equipo con récord ganador. No hace falta. Las victorias cuentan lo mismo, con independencia del registro del equipo rival (bueno, esto en caso de empate puede no ser verdad). Regularidad.
x (todo cambia)
Peyton Manning ha lanzado siete intercepciones en los últimos dos partidos. De Eli se puede esperar, pero nunca de Peyton. Este domingo, cuatro pases del quarterback de los Colts terminaron en manos de defensores de San Diego. Algunos apostábamos por que los Chargers ganarían a los Colts, pero (por lo menos yo) nunca habríamos pensado que en un partido así. Sin que San Diego convirtiese ni uno solo de sus terceros downs, sin que Rivers consiguiese ni un solo touchdown de pase (ni llegase a las 200 yardas) y con cuatro intercepciones de Manning de por medio.
Una vez...
..y dos...
...y hasta cuatro veces. Bueno, tampoco es cuestión de ensañarse con Manning. No me gustaría estar en el lugar de la defensa de Dallas la semana que viene. Que pase esto dos jornadas seguidas es raro, muy improbable que se repita de nuevo.
En esta liga en la que las modas duran tan poco, los Eagles de Michael Vick caen de su pedestal tras la derrota de esta jornada. No son los primeros que caen, otros muchos lo hicieron cuando encabezaban Power Rankings (haciendo memoria, Giants, Steelers o Patriots --cuando cayeron en Cleveland--). Seguramente no serán los últimos. Primera intercepción de Vick en lo que llevamos de temporada, por cierto. Otra novedad.
Hay que proceder con más tacto que un ciego en una orgía (para no llevarte la sorpresa, que es de lo que trata esta sección)
Primera sección renombrada en homenaje a Leslie Nielsen. Cómo olvidar esa gran frase de Agárralo como puedas 33 1/3. Para quienes no la conozcan:
Esta semana ha habido varios sustos, pero ninguna sorpresa. Todos los favoritos han aplicado el consejo del teniente Frank Drebin. Los Steelers se llevaron un buen susto en Buffalo, pero salieron airosos, igual que los Browns, en su primer partido como claros favoritos en muchos años, frente a los Panthers.
Algunos considerarán sorprendente la victoria de San Diego en Indianápolis, pero por lo expuesto más arriba no creo que se pueda considerar como tal. Sí sorprende que Manning lance 4 intercepciones, pero vistos los antecedentes, un poquito menos.
Ante la ausencia de sorpresas en los resultados de la jornada, comentaré otra cuestión que creo que merece reflexión en algún momento. Me refiero a las reglas sobre la prórroga. Como sabéis, ha cambiado la manera en que se deciden los partidos en el tiempo extra, pero solo para partidos de playoffs. En temporada regular, se siguen aplicando las normas de siempre: el primer equipo que anote, se lleva el partido. Sin embargo, cuando lleguen los playoffs, si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal, el otro tiene la oportunidad de empatar (con otro field goal) o ganar (con un touchdown). ¿El motivo? La polémica venía de lejos, pero el detonante fue la derrota en la final de la NFC de la Drama Queen de la NFL en el Superdome de Nueva Orleáns. El 4 no tuvo oportunidad de tocar el balón en la prórroga. Qué sinsentido, argumentaban los críticos, que un partido se decida por una moneda al aire. El equipo que reciba el balón tendrá demasiada ventaja, ya que lo normal es que anote. Ya. Como si las defensas no jugasen. Que se lo digan a los Packers. En el partido más dominado por los ataques de la historia reciente, la defensa de Arizona se llevó el partido. Daba igual. El cambio de norma era esencial para la equidad de la competición. El football vuelve a ser justo, clamaban algunos.
¿Seguro que antes era tan injusto? La injusticia consistía supuestamente en que el equipo que pierde el sorteo queda indefenso (qué irónico, si es justo el que defiende) ya que el ataque anota casi siempre a la primera. ¿El ataque anota siempre? Obviamente, no. Esta semana, hubo prórroga en el Bills-Steelers. Ambos equipos tuvieron la posesión del balón en varias ocasiones. No hubo injusticia. La semana pasada, otro partido se decidió en la prórroga. No hubo injusticia, tanto el ataque de Tennessee como el de Washington tuvo su oportunidad. 0/2 injusticias. ¿Semana anterior? Otras dos prórrogas. En una de ellas, el partido no terminó en empate por muy poco (Browns-Jets); en la otra (49ers-Rams), oportunidades para los dos equipos. 0/4 injusticias. Menos mal que cambiaron la norma, en aras de la justicia. Semana anterior, tres prórrogas: oh, injusticia, en uno de esos tres partidos (Lions-Jets), el ataque anota a la primera.
Me he molestado en mirar, jornada a jornada, cuántos partidos se decidían en la primera posesión ofensiva de la prórroga. Llevamos 15 prórrogas en 12 jornadas. ¿En cuántas se ha producido la intolerable injusticia de que el primer ataque anote y termine el partido? En UNA. Una de quince. 6,67% de los casos. Menos mal que la norma cambia para playoffs. Menuda injusticia. ¿Injusticia? Si las defensas no jugasen, lo sería. Como también juegan, no lo es.
¿Sorpresa? Para muchos sí, por eso lo incluyo en esta sección.
Vamos con los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Como no podía ser de otro modo, en el día en el que homenajeamos a Leslie Nielsen, las categorías llevarán nombres de películas de las que formaba parte. La mejor, la peor y una regulera.
Aterriza como puedas (lo mejor)
Aterriza como puedas fue el principio. La primera película de humor ZAZ (Zucker-Abrams-Zucker) y, probablemente, la mejor. Sí, esa fue la primera, no Top Secret!, como algunos creen (probablemente porque está ambientada en una época anterior). Airplane! (que así se llamaba en inglés), un clásico. Desde entonces, Nielsen no dejó de interpretar (más o menos) el mismo papel:
Todos los elogios se los llevan Matt Ryan y Michael Turner, pero creo que los que merecen mayores halagos (o, por lo menos, deben recibir muchos más de los que reciben), son los integrantes de la línea ofensiva de Falcons. Ryan hizo un muy buen partido, casi sin error, pero cuando tienes tiempo de reflexionar con tranquilidad a quién quieres pasar, la probabilidad de acierto aumenta ostensiblemente. Salvo en contadísimas ocasiones, la línea ofensiva de Atlanta le dio a Ryan tiempo más que suficiente para lanzar con comodidad a sus receptores. Michael Turner hizo un partidazo. Igualó el partido e hizo que la balanza se decantase del lado de Atlanta. Un equipo corría, el otro no podía. Es muy bueno, no cabe duda, pero con una línea ofensiva como la de los Falcons, todo es más fácil. Enorme partido de los offensive linemen de Atlanta, ante una de las defensas más temibles, de las que más agobia al quarterback y que también hace sufrir a la carrera. No sé si conocéis la web Cold, Hard Football Facts. Os la recomiendo. Contiene multitud de estadísticas "fabricadas" por los autores de la página que intentan medir la eficiencia de equipos y jugadores en diferentes aspectos del juego. Sí, una frikada. Para cuantificar el rendimiento de la línea ofensiva de cada equipo, se inventaron el offensive hog index. El ratio (realmente debería decir "la" ratio, ya que ratio, de donde procede la palabra española razón, es un sustantivo femenino, pero queda raro) tiene en cuenta tres factores: yardas por intento de carrera; % de jugadas negativas por intento de pase(intercepción o sack); y % de éxito en terceros downs. Como podéis ver aquí, la offensive line de Atlanta lidera la clasificación; la de Chicago es la peor. Tiene sentido.
Tanto en el plano individual como en el colectivo, el ataque de Kansas City ha hecho méritos más que sobrados para figurar en esta sección. El pase y la carrera, todo funcionó a la perfección. ¿Qué resulta más destacable, los 4 touchdowns de Matt Cassel, las 173 yardas de carrera de Jamaal Charles o las 170 yardas de recepción y 3 touchdowns de Dwayne Bowe?
En el apartado individual, otra vez, Peyton Hillis. El personal sigue haciendo sangre recordando que este jugador, que ayer solo fue capaz de conseguir 131 yardas de carrera, 3 touchdowns, 6 recepciones y 63 yardas de recepción (poca cosa, en resumidas cuentas), fue traspasado a Cleveland como parte del pack a cambio del que los Broncos se hacían con Brady Quinn. Por si Josh McDaniels no tuviese suficientes problemas (ahora se añade la cuestión del espionaje), encima esto. Una semana más, hay que insistir: a los Browns les ha tocado la lotería, y probablemente ni ellos mismos eran conscientes de ello. Un resumen de lo que consiguió ayer:
Bueno, ya que hablábamos antes del MVP, Tom Brady tiene a día de hoy bastantes números para llevárselo, aunque todo dependerá de su rendimiento en sus próximos partidos, muy exigentes: Jets, Bears (en Chicago) y Packers. En Detroit hizo lo que quiso: 341 yardas de pase, 4 touchdowns.
Después de méritos individuales y colectivos, vamos con los equipos a los que les fue mejor la jornada. No puede haber mejor resultado que una victoria acompañada de derrota de todos tus rivales de división. Ese gustazo se dieron los Houston Texans y los New York Giants. Alegría por unos lares en los que últimamente andaban de capa caída.
2001: Despega como puedas (lo regulero)
Tras Agárralo como puedas 33 1/3 (probablemente antes) la carrera de Leslie Nielsen entra en declive. Totalmente encasillado, perpetra bodrios como Mr. Magoo y una sucesión de películas cuyo título incorpora siempre en España la coletilla como puedas. Películas reguleras (siendo generosos) pero con gags del gusto de las hordas que veneramos a este exponente del humor zafio:
Vamos con las franquicias que salen con sabor agridulce de esta jornada. Green Bay es una de ellas. Jugaba en el estadio más difícil de la NFL en estos momentos. Hizo un buen partido, como prueban los números: 418 yardas totales, por 294 de Atlanta, un partido casi perfecto de tu quarterback y un rendimiento más que aceptable de la defensa, que pese a conceder más de lo conveniente por tierra, contuvo bien al receptor estrella rival. Pero una derrota más. Cuatro derrotas por 3 puntos, que cuentan lo mismo que por 50. Green Bay lidera con bastante ventaja la liga en cuanto a diferencia de puntos (+103), pero eso no vale para nada. Para quedarse con una sensación regulera.
Igual estarán los aficionados de los Carolina Panthers. En una temporada nefasta, su equipo por fin dio la cara. Ayer, en Cleveland, los Panthers se cobraron algunas cuentas pendientes con Jake Delhomme, que tuvo la amabilidad de lanzar un par de intercepciones ante el equipo que tantas sufrió de él en sus últimos años. Tras un drive final heroico, y perdiendo por 1 punto, el otrora fiable John Kasay tenía un field goal relativamente asequible para dar la victoria a su equipo. Así se vivió en las gradas de Cleveland:
No os enfadéis con vuestro kicker, aficionados de los Panthers. Realmente este hombre vela por vuestro futuro. Gracias a él, Carolina conserva su primera posición provisional en el próximo draft.
Otro para el que la jornada habrá dejado un sabor regulero es Kyle Orton. Su equipo sigue esforzándose para que consiga ser el quarterback con más yardas de pase de la temporada (como venimos diciendo todos los lunes, para conseguir esto es fundamental que tu equipo vaya a remolque). Este domingo, otras 347 yardas (y 3 touchdowns) a la saca. Orton recupera el liderato de yardas de pase totales, con 3370, gracias a la nefasta defensa de Denver y a Peyton Manning, que impidió que Rivers jugase un partido más agresivo regalando intercepciones a tutiplén. Visto el panorama, que nadie descarte a Orton como aspirante a superar el récord de Dan Marino. La defensa de los Broncos deberá seguir colaborando. La mayor amenaza, Tim Tebow. Orton poco más puede hacer, pero cuando un equipo pierde constantemente, el público pide caras nuevas, y qué mejor que un jugador mediático como Tebow. Quienes estuvimos en Londres pudimos escuchar los machacones gritos pro-Tebow.
Spanish Movie (lo peor)
Una de las últimas apariciones de Leslie Nielsen en el cine se produjo en la versión patria de una mala idea americana. Una mierda. Por eso sirve de denominación a lo peor de la jornada. Leslie salió en este gag que parodia una escena de El orfanato:
Empezaré de nuevo dando cera a los responsables de programación de Digital+. Antes de los palos, un poquito de jabón. Me acostumbran al pata negra y me vienen ahora con mortadela de la chunga. Que critique a Digital+ por el partido que eligieron para ayer a las 19.00 puede interpretarse también como un elogio. Sí, es en cierto modo un halago que me cague en ellos por emitir el único bodrio que deparó la primera sesión de NFL del domingo, porque nos tienen tan mal acostumbrados a seleccionar los mejores partidos de cada jornada, y a darnos alguno en alta definición, que cuando dejan de hacerlo nos indignamos. Creo que hay motivos. Esta jornada, cinco partidos en directo. Cobertura espectacular, teniendo en cuenta el seguimiento que tiene la NFL en España. Pero teniendo la posibilidad de elegir el partido que quieren, como la tienen, y que elijan el Texans-Titans, clama al cielo.
Vamos con los palos. No, con los del pasado lunes no tuve suficiente. [EDITADO: lo siguiente que leeréis lo escribí sin saber lo que comenta Mariano Tovar al pie de este artículo. Creía (de forma equivocada) que Digital+ elige los partidos que quiere, con total libertad. Sin embargo, sus ámbito de elección se limita a dos partidos en cada franja horaria. Entre ellos, no figuraba el Falcons-Packers. Conclusión: merezco un golpe de remo, por bocazas. No borro lo que escribí para que conste la cagada.] ¿Cómo es posible que jugándose el partido entre los dos equipos más en forma de la NFC (Falcons-Packers) televisen el de los dos últimos de la AFC Sur? ¿Cómo es posible que, televisándose a 8 equipos cada jornada (esta 10 equipos, dado que emitieron 5 partidos), solo se haya televisado UNO del equipo que va líder en solitario de la NFC (los Falcons)? No lo entiendo, es incomprensible. O por la redacción del Plus hay un ultra de los Titans que mete mano en la selección de partidos, o no tiene sentido. Digital+ recibió su justo merecido en forma de bodrio de partido, el único que no tuvo emoción hasta el final de los seis que se disputaron a esa hora. Ni aposta, oiga. Los seguidores de los Falcons tienen motivos para estar muy enfadados. Aunque el titular de los derechos de la NFL para España los oculte, los mejores partidos de la temporada están siendo los de Atlanta. Una pena.
Para rematar la jugada, esta jornada nos quedamos sin partido en HD. La culpa, de la NBA, que tiene prioridad en C+Deportes. El Texans-Titans se emitió por el semiclandestino canal 181. Si no hay cambio de última hora, el próximo domingo sucederá lo mismo, ya que hay partido de NBA programado para las 19.00. Nos tendremos que aguantar. En este caso, es lógico que la NFL sea la última prioridad, ya que el seguimiento de la NBA es mucho mayor que el de la NFL.
Cambiando de tema: un cero para el Georgia Dome. Los Falcons están en 4.º down, se la juegan y consiguen el primer down gracias a Tony Gonzalez. Y a los árbitros. Y a la tecnología medieval de esa mierda de pabellón. La repetición muestra claramente que el pase era incompleto. Como dicen en Totalpackers, "no challenge because the Georgia Dome sucks". Las televisiones disponibles en el estadio iban con más retraso de la cuenta, lo que impidió que los técnicos de Green Bay pudiesen ver la repetición de la jugada a tiempo para pedir un challenge que habrían ganado. Ese ataque, que debería haber concluido en pérdida de balón de Atlanta, terminó en 7 puntos. Qué suerte tienen estos cabrones. En cualquier caso, no toda la culpa es de ese pabellón obsoleto. Más culpa quizá la tiene Mike McCarthy por no pedir el challenge. Aun sin repetición, hay que pedirlo. Que es 4.º down, por favor...
Día duro el de ayer para Stevie Johnson. De héroe a villano. Hasta cinco pases se le cayeron de sus manos. El más doloroso, este:
Sí, los Bills perdieron el partido por su culpa. Sin duda. Insisto, por SU culpa, no por culpa de ningún dios. Este tío, que se ve que de luces no anda sobrado, publicó esto al terminar el partido en su Twitter. De risa:
I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").
El otro antihéroe de la jornada es Roy Williams. Los Cowboys ganaban por 27-23 a los Saints a falta de 3.20 para terminar el partido, y pasó esto:
Con haber asegurado la posesión habría bastado. Probablemente Dallas se habría llevado el partido. Pero entonces apareció la buena estrella (también conocida como suerte que te cagas) de la defensa de los Saints, cuyo jardín en el culo empieza a brotar. Como el año pasado, en el que las flores se mostraban en todo su esplendor. Ojito que vuelven.
Terminamos la sección, reconociendo la pésima labor de Indianapolis y Seattle, probablemente las dos franquicias más decepcionantes de la jornada. Las dos cayeron apalizadas en su estadio. Ánimo para esas aficiones, mal lo tienen que estar pasando.
Decisión Frank Drebin de la semana
Aunque todos los personajes de Leslie Nielsen se caracterizan por su torpeza (si había un actor encasillado, ese era Nielsen), probablemente Frank Drebin, el teniente de la saga Agárralo como puedas, sea el paradigma. Por eso la decisión estúpida de la semana lleva su nombre. Unos típicos momentos Drebin:
No sé si existe un entrenador que gestione peor el tiempo en un partido que Andy Reid. No se entera. ¿Qué sentido tiene el field goal que chuta Philadelphia cuando pierde por 31-16 a falta de 4.47? Era 4.º y largo, pero sin tiempos muertos, sin posibilidad de parar el reloj, ¿cómo no te la juegas? Esos 3 puntos no sirven para absolutamente nada, sigues estando a dos posesiones de diferencia (cuando los Eagles perdían por 15 puntos seguían estando a dos posesiones, un TD con conversión de 1 punto más otro con conversión de 2). Decisión estúpida. Sin tiempos muertos, estás muerto. Los dioses suelen recompensar a los valientes y castigar a los cobardes. Lo vimos varias veces ayer en el Atlanta-Green Bay: Atlanta se juega un 4.º down en la 1 de los Packers tras tres intentos fallidos de anotación, y terminan anotando un touchdown; se juegan un 4.º down con 3 yardas por recorrer, y aunque (realmente) no completan el pase, los árbitros lo dan como completo y los dioses se alían con ellos para que los técnicos de Green Bay no pidan el challenge. ¡¡Un poco más de valentía, por favor!! No es temeridad, es un poquito de osadía, que siempre es necesaria.
Perseguidores de Jano (la carrera por los playoffs)
Veamos cómo va la lucha por seguir luchando en enero. En todas las divisiones, al menos dos equipos dependen de sí mismos para ser campeones. Cinco de las ocho divisiones presentan empate en cabeza, y en las tres restantes, el segundo está a un partido con enfrentamiento con el primero pendiente.
Sin embargo, esta jornada ha aclarado algunas cosas. Atlanta ha casi descartado a Green Bay en la batalla por la ventaja de campo en la NFC. Si vuelven a encontrarse en postemporada, será en el Georgia Dome. Para verse en Lambeau Field, los Packers deberían ganar 3 partidos más que los Falcons en los 5 que restan. Casi imposible.
Poco más ha quedado claro en la NFC. Si acaso, los Redskins quedan definitivamente descartados (aunque nadie les quitará la ilusión de tener a un quarterback de futuro, que acaba de firmar por cinco temporadas, como Donovan McNabb) en la lucha por la postemporada tras su derrota frente a Minnesota.
En la AFC, parecen definirse con algo de claridad las posiciones de playoffs, que salvo que el panorama cambie drásticamente en los 5 partidos que restan para el final de temporada, ocuparán Jets, Patriots, Steelers, Ravens, campeón de AFC Oeste y campeón de AFC Sur.
Pocos motivos para la alegría de los Dolphins. Su victoria de ayer sirve más para fastidiar a Oakland (cuyo panorama, con lo bien que pintaba hace un par de jornadas, se complica sobremanera) que para provecho propio. No es imposible, pero tras las victorias de Jets, Patriots, Ravens y Steelers, sus posibilidades de playoffs comienzan a esfumarse. Necesitan un final de temporada perfecto.
La AFC Sur vuelve a ponerse al rojo vivo. Cuatro equipos separados por una victoria. A pelearse (esperemos que no literalmente, como Johnson y Finnegan) en las cinco jornadas que quedan. Parece que ganará el menos malo. No está claro qué equipo es ese, todos hacen lo posible por no ganar, aunque un equipo tiene a Peyton Manning como quarterback, lo cual, a pesar de lo sucedido en los dos últimos partidos, no deja de ser una ventaja considerable.
La NFL decidió dejar para los últimas jornadas muchos duelos divisionales con la esperanza de que fuesen partidos a vida o muerte. La jugada ha salido redonda. Ninguna división está decidida, todos esos duelos serán esenciales para determinar los campeones. A disfrutar (y a sufrir) todo el mundo.
* * *
Gracias a todos los tuiteros que me dieron su bienvenida tras la incorporación del blog a los mundos de Twitter. También me sufriréis por ahí.
Termino con anuncio: la semana que viene, siempre que el curro me lo permita, me iré de puente. Eso significa que a lo peor no hay Plácido domingo, jodido lunes o, si lo hay, tendrá que ser una versión mucho más breve de lo habitual. En vez de ver cómo hombres provistos de mallas se parten la cara, me partiré la mía en mi primera experiencia con unos esquís.
En el plácido domingo, jodido lunes de hoy, en la semana de Acción de Gracias, daremos las gracias a Leslie Nielsen por tantos y tantos chistes malos con los que nos hemos partido el culo.
Ha ha, you're dead, de Green Day, dedicado a su memoria (sí, es una canción en la que en vez de homenajear a un muerto, se ríen de él, pero qué mejor manera de recordar a Leslie Nielsen que reírse).
Bueno, vamos con el football.
Qué pude ver
Ojalá todas las semanas fuesen como esta. Con los partidos tan repartidos (partidos repartidos, ¿doblemente partidos? qué gilipollez) entre jueves y domingo, puedes seguir casi toda la jornada en directo sin perderte detalle. ¿Se pueden seguir cinco partidos a la vez? Sí, el balón no suele estar simultáneamente en juego en todos ellos. Solo hace falta un poco de concentración. Ni siquiera hubo solapamiento con los partidos de fútbol y baloncesto que me interesan (por cierto, pleno de derrotas esta semana; aunque todos mis equipos jugaban fuera, que Dépor, Estu y Packers pierdan no deja de ser una putada). Al final, los únicos partidos que no pude seguir en directo fueron los de madrugada, el Jets-Bengals y el Colts-Chargers.
El vomitorio (lo más comentado).
Empezaré el vomitorio con algo contradictorio. En esta sección se comenta lo que acapara los titulares, pero creo que merece la pena hablar de la situación de un equipo del que muchos han escrito ya que es curioso que no se hable de ellos. ¿Cómo puede ser el tapado el vigente campeón de la Super Bowl? Ya lo apuntan varios analistas: nadie habla de los Saints, no acaparan titulares, pero sin que nadie se dé cuenta, están 8-3 y recuperando efectivos. No acapara titulares, pero con 8 victorias y 3 derrotas está a un solo partido de los Falcons (con un partido pendiente entre estos dos equipos) y poco a poco vuelve a la dinámica de la temporada pasada. Reggie Bush ha vuelto, Chris Ivory está aportando en la carrera, y la defensa empieza a ser tan oportunista como la pasada temporada (¿verdad, Roy Williams? volveremos sobre esto más adelante). Pocos hablan de Drew Brees, a pesar de que es el 4.º quarterback de la liga en yardas totales de pase, y los tres que le superan juegan en equipos peor clasificados. Sin embargo, Brees no está en los primeros lugares de las quinielas para MVP...
...lo que nos lleva a comentar otro tema que según se acerca el final de la temporada regular está cada vez más candente, el MVP. ¿Se puede declarar este premio como desierto? Hace un par de semanas, tras la exhibición de Michael Vick ante los Redskins, parecía impensable que el premio pudiese recaer en un jugador distinto del 7 de los Eagles. Dos partidos después, tras dos buenas actuaciones de Vick (aunque no estelares), el quarterback de los Eagles deja de ser el favorito a un galardón que parecía que ya tenía en el bolsillo. Qué poca memoria tenemos. La conclusión: que el MVP dependerá de lo que pase de aquí en adelante. En particular, en los dos o tres últimos partidos. En la era de la inmediatez, nuestra memoria llega poco más atrás de un par de partidos. Es tal el bombardeo de información y análisis que recibimos cada semana, que desechamos lo que habíamos aprendido antes.
Dicho esto, esta temporada ningún jugador ofensivo está a un nivel tan sobresaliente como para ser un claro candidato al premio. Es curioso, a principio de temporada todos esperábamos que los quarterbacks se pusiesen las botas. No está siendo así. Los que más yardas de pase consiguen, carecen de un registro de victorias decente para aspirar al MVP (que, aunque sea un premio individual, siempre está condicionado por el rendimiento colectivo). Así las cosas, Tom Brady es el mejor situado en la carrera por el MVP. Su temporada está siendo muy buena, aunque no esté entre los primeros en yardas de pase (es 12.º), aunque sí lo está en passer rating. Tras sus últimas buenas actuaciones, es segundo en esta categoría.
Otro tema muy comentado: la pelea. En un partido sin historia entre los dos peores equipos de la AFC Sur, cuando todo el pescado estaba vendido, Andre Johnson y Cortland Finnegan acudieron al rescate, y de qué manera. Esto es lo que pasó:
Curiosamente, y aunque en el vídeo parece que el malo es Andre Johnson, la reacción casi unánime es de apoyo a Johnson. Ya era hora de que diesen su merecido a ese cabrón, es la conclusión más frecuente. Y eso que Johnson da un par de puñetazos en la cabeza a un jugador que está debajo de él, prácticamente indefenso. Si lo pilla bien, lo desgracia. Los antecedentes no favorecían al cornerback de los Titans. Este es considerado como uno de los jugadores más sucios de la NFL (de hecho, es lo primero que se dice la narración en directo del partido). En cambio, Johnson es un jugador con un currículum intachable, que además de ser probablemente el mejor wide receiver de la NFL, es todo un ejemplo de prudencia y humildad en sus declaraciones. Todo este lío, después de muchas especulaciones sobre las posibles sanciones (algunos incluso se preguntaban si alguno de los jugadores sería suspendido para lo que queda de temporada) se ha saldado con 25.000 dólares de multa para cada púgil. Ningún partido de sanción.
Muchos titulares también para los Chicago Bears. Nadie se los tomaba realmente en serio. Ni yo mismo, la verdad. Ese equipo con tanta fortuna (véanse partidos contra Lions y Packers) y sin línea ofensiva parecía abocado, tarde o temprano, a ir cayendo en la clasificación. Ayer derrotaron con solvencia al enésimo equipo de moda de la NFL. Aunque no tengan línea ofensiva (siguen sin tenerla), su defensa está rindiendo a un nivel muy alto. Julius Peppers casi justifica su salario (digo "casi" porque esa millonada, 91,5 millones de dólares en 6 años, no puede estar justificada nunca en una persona que vive de placar a otras en un campo emparrillado). Además, en una temporada en la que los equipos especiales son un factor decisivo, cuentan con una de las mejores unidades de toda la NFL, liderada por ese renacido Devin Hester, que ha recuperado su mejor forma. Si a eso le unes un Matt Forté que empieza a recuperar la forma de su temporada de novato y a un Jake Cutler algo más calmado, tienes un equipo serio con todas las opciones para incluso conseguir un bye en la primera ronda de playoffs. Dicho esto, la semana que viene caerán en Detroit y habrá que tirar a la basura todo lo que se ha escrito ayer y hoy.
∫ex (todo sigue igual)
![]() |
| Un final demasiado previsible. |
Green Bay lleva cuatro derrotas. Todas iguales. Qué sería de ese equipo con un corredor decente. Probablemente, no conocería la derrota en estos momentos. Si hubiese alguien a quien entregarle el balón en el backfield, los Packers no tendrían que abusar de las formaciones con cinco receptores, de los scrambles de Rodgers y de los quarterback sneaks. Cuando tu único corredor fiable es tu quarterback, las cosas no van bien. Por eso Green Bay está sufriendo tanto este año para convertir terceros downs, sobre todo cuando son cortos.
En frente, los Falcons volvieron a salir vivos de milagro. Cuando algo sucede muchas veces, hay que pensar que no es suerte, sino saber. Al saber le llaman suerte. Pero qué suerte tienen estos cabrones. Qué suerte. Contra Nueva Orleáns, Hartley falla un field goal relativamente sencillo en la prórroga. Contra San Francisco, Nate Clements no se arrodilla cuando había conseguido la intercepción que prácticamente daba la victoria a su equipo. Contra Baltimore... bueno, contra Baltimore los árbitros algo tuvieron que ver. Y ayer, ese fumble en la 1, esa mierda de pabellón que carece de un sistema de televisión decente para que los rivales puedan pedir un challenge (sobre esto volveremos más adelante, qué vergüenza)...
Bueno, más allá de la suerte, los Falcons cuentan con una defensa aseada (ninguna maravilla, pero aseada y con suerte) y un ataque demoledor. Tienen la mejor línea ofensiva de la NFL (sobre esto también volveremos más adelante), uno de los mejores corredores de la NFL (Michael Turner), un quarterback a quien no le tiembla el pulso, sobre todo en los momentos decisivos, uno de los mejores receptores de toda la NFL (Roddy White) y a uno de los mejores tight ends (si no el mejor) de toda la historia, que aunque ya está mayor es un seguro de vida en momentos calientes (Tony Gonzalez). No parece probable que el panorama cambie por Atlanta. Los aficionados de los Falcons encantados, claro.
Otros animales de costumbres son los San Diego Chargers. Lo suyo es increíble. Con Norv Turner como head coach, siempre empiezan mal, siempre se recuperan en noviembre y diciembre, y siempre la terminan cagando en los playoffs. Este año intentarán que la historia de la postemporada de siempre no se repita. Aunque para eso tienen que ganar primero la AFC Oeste, algo que, en vista de cómo está Kansas City (e incluso Oakland), está por ver. El caso es que desde 2006, los Chargers tienen un balance de 33-5 a partir del mes de noviembre. Increíble.
Otra costumbre de San Diego es vencer a los Colts de Peyton Manning. Les tienen tomada la medida. Desde 2005, coincidiendo con los mejores años del 18 de Indianápolis, los Bolts presentan un balance de 5-2 frente a los Colts. Su coordinador defensivo ya va dando recetas sobre cómo parar a Manning. Pero una cosa es tenerle tomada la medida y otra es conseguir que este tío lance 4 intercepciones. Aunque, pensándolo bien, esto es algo que debo dejar para la siguiente sección.
Ah, que casi se me olvida. Fieles a su costumbre, los Buccaneers perdieron contra un equipo bueno. Todavía no han ganado ningún partido frente a un equipo con récord ganador. No hace falta. Las victorias cuentan lo mismo, con independencia del registro del equipo rival (bueno, esto en caso de empate puede no ser verdad). Regularidad.
x (todo cambia)
Peyton Manning ha lanzado siete intercepciones en los últimos dos partidos. De Eli se puede esperar, pero nunca de Peyton. Este domingo, cuatro pases del quarterback de los Colts terminaron en manos de defensores de San Diego. Algunos apostábamos por que los Chargers ganarían a los Colts, pero (por lo menos yo) nunca habríamos pensado que en un partido así. Sin que San Diego convirtiese ni uno solo de sus terceros downs, sin que Rivers consiguiese ni un solo touchdown de pase (ni llegase a las 200 yardas) y con cuatro intercepciones de Manning de por medio.
Una vez...
..y dos...
...y hasta cuatro veces. Bueno, tampoco es cuestión de ensañarse con Manning. No me gustaría estar en el lugar de la defensa de Dallas la semana que viene. Que pase esto dos jornadas seguidas es raro, muy improbable que se repita de nuevo.
En esta liga en la que las modas duran tan poco, los Eagles de Michael Vick caen de su pedestal tras la derrota de esta jornada. No son los primeros que caen, otros muchos lo hicieron cuando encabezaban Power Rankings (haciendo memoria, Giants, Steelers o Patriots --cuando cayeron en Cleveland--). Seguramente no serán los últimos. Primera intercepción de Vick en lo que llevamos de temporada, por cierto. Otra novedad.
Hay que proceder con más tacto que un ciego en una orgía (para no llevarte la sorpresa, que es de lo que trata esta sección)
Primera sección renombrada en homenaje a Leslie Nielsen. Cómo olvidar esa gran frase de Agárralo como puedas 33 1/3. Para quienes no la conozcan:
Esta semana ha habido varios sustos, pero ninguna sorpresa. Todos los favoritos han aplicado el consejo del teniente Frank Drebin. Los Steelers se llevaron un buen susto en Buffalo, pero salieron airosos, igual que los Browns, en su primer partido como claros favoritos en muchos años, frente a los Panthers.
Algunos considerarán sorprendente la victoria de San Diego en Indianápolis, pero por lo expuesto más arriba no creo que se pueda considerar como tal. Sí sorprende que Manning lance 4 intercepciones, pero vistos los antecedentes, un poquito menos.
![]() |
| No hacía falta que lo dejases caer, Stevie, no habría sido injusto |
Ante la ausencia de sorpresas en los resultados de la jornada, comentaré otra cuestión que creo que merece reflexión en algún momento. Me refiero a las reglas sobre la prórroga. Como sabéis, ha cambiado la manera en que se deciden los partidos en el tiempo extra, pero solo para partidos de playoffs. En temporada regular, se siguen aplicando las normas de siempre: el primer equipo que anote, se lleva el partido. Sin embargo, cuando lleguen los playoffs, si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal, el otro tiene la oportunidad de empatar (con otro field goal) o ganar (con un touchdown). ¿El motivo? La polémica venía de lejos, pero el detonante fue la derrota en la final de la NFC de la Drama Queen de la NFL en el Superdome de Nueva Orleáns. El 4 no tuvo oportunidad de tocar el balón en la prórroga. Qué sinsentido, argumentaban los críticos, que un partido se decida por una moneda al aire. El equipo que reciba el balón tendrá demasiada ventaja, ya que lo normal es que anote. Ya. Como si las defensas no jugasen. Que se lo digan a los Packers. En el partido más dominado por los ataques de la historia reciente, la defensa de Arizona se llevó el partido. Daba igual. El cambio de norma era esencial para la equidad de la competición. El football vuelve a ser justo, clamaban algunos.
¿Seguro que antes era tan injusto? La injusticia consistía supuestamente en que el equipo que pierde el sorteo queda indefenso (qué irónico, si es justo el que defiende) ya que el ataque anota casi siempre a la primera. ¿El ataque anota siempre? Obviamente, no. Esta semana, hubo prórroga en el Bills-Steelers. Ambos equipos tuvieron la posesión del balón en varias ocasiones. No hubo injusticia. La semana pasada, otro partido se decidió en la prórroga. No hubo injusticia, tanto el ataque de Tennessee como el de Washington tuvo su oportunidad. 0/2 injusticias. ¿Semana anterior? Otras dos prórrogas. En una de ellas, el partido no terminó en empate por muy poco (Browns-Jets); en la otra (49ers-Rams), oportunidades para los dos equipos. 0/4 injusticias. Menos mal que cambiaron la norma, en aras de la justicia. Semana anterior, tres prórrogas: oh, injusticia, en uno de esos tres partidos (Lions-Jets), el ataque anota a la primera.
Me he molestado en mirar, jornada a jornada, cuántos partidos se decidían en la primera posesión ofensiva de la prórroga. Llevamos 15 prórrogas en 12 jornadas. ¿En cuántas se ha producido la intolerable injusticia de que el primer ataque anote y termine el partido? En UNA. Una de quince. 6,67% de los casos. Menos mal que la norma cambia para playoffs. Menuda injusticia. ¿Injusticia? Si las defensas no jugasen, lo sería. Como también juegan, no lo es.
¿Sorpresa? Para muchos sí, por eso lo incluyo en esta sección.
Vamos con los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Como no podía ser de otro modo, en el día en el que homenajeamos a Leslie Nielsen, las categorías llevarán nombres de películas de las que formaba parte. La mejor, la peor y una regulera.
Aterriza como puedas (lo mejor)
Aterriza como puedas fue el principio. La primera película de humor ZAZ (Zucker-Abrams-Zucker) y, probablemente, la mejor. Sí, esa fue la primera, no Top Secret!, como algunos creen (probablemente porque está ambientada en una época anterior). Airplane! (que así se llamaba en inglés), un clásico. Desde entonces, Nielsen no dejó de interpretar (más o menos) el mismo papel:
Todos los elogios se los llevan Matt Ryan y Michael Turner, pero creo que los que merecen mayores halagos (o, por lo menos, deben recibir muchos más de los que reciben), son los integrantes de la línea ofensiva de Falcons. Ryan hizo un muy buen partido, casi sin error, pero cuando tienes tiempo de reflexionar con tranquilidad a quién quieres pasar, la probabilidad de acierto aumenta ostensiblemente. Salvo en contadísimas ocasiones, la línea ofensiva de Atlanta le dio a Ryan tiempo más que suficiente para lanzar con comodidad a sus receptores. Michael Turner hizo un partidazo. Igualó el partido e hizo que la balanza se decantase del lado de Atlanta. Un equipo corría, el otro no podía. Es muy bueno, no cabe duda, pero con una línea ofensiva como la de los Falcons, todo es más fácil. Enorme partido de los offensive linemen de Atlanta, ante una de las defensas más temibles, de las que más agobia al quarterback y que también hace sufrir a la carrera. No sé si conocéis la web Cold, Hard Football Facts. Os la recomiendo. Contiene multitud de estadísticas "fabricadas" por los autores de la página que intentan medir la eficiencia de equipos y jugadores en diferentes aspectos del juego. Sí, una frikada. Para cuantificar el rendimiento de la línea ofensiva de cada equipo, se inventaron el offensive hog index. El ratio (realmente debería decir "la" ratio, ya que ratio, de donde procede la palabra española razón, es un sustantivo femenino, pero queda raro) tiene en cuenta tres factores: yardas por intento de carrera; % de jugadas negativas por intento de pase(intercepción o sack); y % de éxito en terceros downs. Como podéis ver aquí, la offensive line de Atlanta lidera la clasificación; la de Chicago es la peor. Tiene sentido.
Tanto en el plano individual como en el colectivo, el ataque de Kansas City ha hecho méritos más que sobrados para figurar en esta sección. El pase y la carrera, todo funcionó a la perfección. ¿Qué resulta más destacable, los 4 touchdowns de Matt Cassel, las 173 yardas de carrera de Jamaal Charles o las 170 yardas de recepción y 3 touchdowns de Dwayne Bowe?
En el apartado individual, otra vez, Peyton Hillis. El personal sigue haciendo sangre recordando que este jugador, que ayer solo fue capaz de conseguir 131 yardas de carrera, 3 touchdowns, 6 recepciones y 63 yardas de recepción (poca cosa, en resumidas cuentas), fue traspasado a Cleveland como parte del pack a cambio del que los Broncos se hacían con Brady Quinn. Por si Josh McDaniels no tuviese suficientes problemas (ahora se añade la cuestión del espionaje), encima esto. Una semana más, hay que insistir: a los Browns les ha tocado la lotería, y probablemente ni ellos mismos eran conscientes de ello. Un resumen de lo que consiguió ayer:
Bueno, ya que hablábamos antes del MVP, Tom Brady tiene a día de hoy bastantes números para llevárselo, aunque todo dependerá de su rendimiento en sus próximos partidos, muy exigentes: Jets, Bears (en Chicago) y Packers. En Detroit hizo lo que quiso: 341 yardas de pase, 4 touchdowns.
Después de méritos individuales y colectivos, vamos con los equipos a los que les fue mejor la jornada. No puede haber mejor resultado que una victoria acompañada de derrota de todos tus rivales de división. Ese gustazo se dieron los Houston Texans y los New York Giants. Alegría por unos lares en los que últimamente andaban de capa caída.
2001: Despega como puedas (lo regulero)
Tras Agárralo como puedas 33 1/3 (probablemente antes) la carrera de Leslie Nielsen entra en declive. Totalmente encasillado, perpetra bodrios como Mr. Magoo y una sucesión de películas cuyo título incorpora siempre en España la coletilla como puedas. Películas reguleras (siendo generosos) pero con gags del gusto de las hordas que veneramos a este exponente del humor zafio:
![]() |
| Detalles que cuestan un partido, versión ilustrada |
Igual estarán los aficionados de los Carolina Panthers. En una temporada nefasta, su equipo por fin dio la cara. Ayer, en Cleveland, los Panthers se cobraron algunas cuentas pendientes con Jake Delhomme, que tuvo la amabilidad de lanzar un par de intercepciones ante el equipo que tantas sufrió de él en sus últimos años. Tras un drive final heroico, y perdiendo por 1 punto, el otrora fiable John Kasay tenía un field goal relativamente asequible para dar la victoria a su equipo. Así se vivió en las gradas de Cleveland:
No os enfadéis con vuestro kicker, aficionados de los Panthers. Realmente este hombre vela por vuestro futuro. Gracias a él, Carolina conserva su primera posición provisional en el próximo draft.
Otro para el que la jornada habrá dejado un sabor regulero es Kyle Orton. Su equipo sigue esforzándose para que consiga ser el quarterback con más yardas de pase de la temporada (como venimos diciendo todos los lunes, para conseguir esto es fundamental que tu equipo vaya a remolque). Este domingo, otras 347 yardas (y 3 touchdowns) a la saca. Orton recupera el liderato de yardas de pase totales, con 3370, gracias a la nefasta defensa de Denver y a Peyton Manning, que impidió que Rivers jugase un partido más agresivo regalando intercepciones a tutiplén. Visto el panorama, que nadie descarte a Orton como aspirante a superar el récord de Dan Marino. La defensa de los Broncos deberá seguir colaborando. La mayor amenaza, Tim Tebow. Orton poco más puede hacer, pero cuando un equipo pierde constantemente, el público pide caras nuevas, y qué mejor que un jugador mediático como Tebow. Quienes estuvimos en Londres pudimos escuchar los machacones gritos pro-Tebow.
Spanish Movie (lo peor)
Una de las últimas apariciones de Leslie Nielsen en el cine se produjo en la versión patria de una mala idea americana. Una mierda. Por eso sirve de denominación a lo peor de la jornada. Leslie salió en este gag que parodia una escena de El orfanato:
Empezaré de nuevo dando cera a los responsables de programación de Digital+. Antes de los palos, un poquito de jabón. Me acostumbran al pata negra y me vienen ahora con mortadela de la chunga. Que critique a Digital+ por el partido que eligieron para ayer a las 19.00 puede interpretarse también como un elogio. Sí, es en cierto modo un halago que me cague en ellos por emitir el único bodrio que deparó la primera sesión de NFL del domingo, porque nos tienen tan mal acostumbrados a seleccionar los mejores partidos de cada jornada, y a darnos alguno en alta definición, que cuando dejan de hacerlo nos indignamos. Creo que hay motivos. Esta jornada, cinco partidos en directo. Cobertura espectacular, teniendo en cuenta el seguimiento que tiene la NFL en España. Pero teniendo la posibilidad de elegir el partido que quieren, como la tienen, y que elijan el Texans-Titans, clama al cielo.
Vamos con los palos. No, con los del pasado lunes no tuve suficiente. [EDITADO: lo siguiente que leeréis lo escribí sin saber lo que comenta Mariano Tovar al pie de este artículo. Creía (de forma equivocada) que Digital+ elige los partidos que quiere, con total libertad. Sin embargo, sus ámbito de elección se limita a dos partidos en cada franja horaria. Entre ellos, no figuraba el Falcons-Packers. Conclusión: merezco un golpe de remo, por bocazas. No borro lo que escribí para que conste la cagada.] ¿Cómo es posible que jugándose el partido entre los dos equipos más en forma de la NFC (Falcons-Packers) televisen el de los dos últimos de la AFC Sur? ¿Cómo es posible que, televisándose a 8 equipos cada jornada (esta 10 equipos, dado que emitieron 5 partidos), solo se haya televisado UNO del equipo que va líder en solitario de la NFC (los Falcons)? No lo entiendo, es incomprensible. O por la redacción del Plus hay un ultra de los Titans que mete mano en la selección de partidos, o no tiene sentido. Digital+ recibió su justo merecido en forma de bodrio de partido, el único que no tuvo emoción hasta el final de los seis que se disputaron a esa hora. Ni aposta, oiga. Los seguidores de los Falcons tienen motivos para estar muy enfadados. Aunque el titular de los derechos de la NFL para España los oculte, los mejores partidos de la temporada están siendo los de Atlanta. Una pena.
Para rematar la jugada, esta jornada nos quedamos sin partido en HD. La culpa, de la NBA, que tiene prioridad en C+Deportes. El Texans-Titans se emitió por el semiclandestino canal 181. Si no hay cambio de última hora, el próximo domingo sucederá lo mismo, ya que hay partido de NBA programado para las 19.00. Nos tendremos que aguantar. En este caso, es lógico que la NFL sea la última prioridad, ya que el seguimiento de la NBA es mucho mayor que el de la NFL.
Cambiando de tema: un cero para el Georgia Dome. Los Falcons están en 4.º down, se la juegan y consiguen el primer down gracias a Tony Gonzalez. Y a los árbitros. Y a la tecnología medieval de esa mierda de pabellón. La repetición muestra claramente que el pase era incompleto. Como dicen en Totalpackers, "no challenge because the Georgia Dome sucks". Las televisiones disponibles en el estadio iban con más retraso de la cuenta, lo que impidió que los técnicos de Green Bay pudiesen ver la repetición de la jugada a tiempo para pedir un challenge que habrían ganado. Ese ataque, que debería haber concluido en pérdida de balón de Atlanta, terminó en 7 puntos. Qué suerte tienen estos cabrones. En cualquier caso, no toda la culpa es de ese pabellón obsoleto. Más culpa quizá la tiene Mike McCarthy por no pedir el challenge. Aun sin repetición, hay que pedirlo. Que es 4.º down, por favor...
Día duro el de ayer para Stevie Johnson. De héroe a villano. Hasta cinco pases se le cayeron de sus manos. El más doloroso, este:
Sí, los Bills perdieron el partido por su culpa. Sin duda. Insisto, por SU culpa, no por culpa de ningún dios. Este tío, que se ve que de luces no anda sobrado, publicó esto al terminar el partido en su Twitter. De risa:
I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").
El otro antihéroe de la jornada es Roy Williams. Los Cowboys ganaban por 27-23 a los Saints a falta de 3.20 para terminar el partido, y pasó esto:
Con haber asegurado la posesión habría bastado. Probablemente Dallas se habría llevado el partido. Pero entonces apareció la buena estrella (también conocida como suerte que te cagas) de la defensa de los Saints, cuyo jardín en el culo empieza a brotar. Como el año pasado, en el que las flores se mostraban en todo su esplendor. Ojito que vuelven.
Terminamos la sección, reconociendo la pésima labor de Indianapolis y Seattle, probablemente las dos franquicias más decepcionantes de la jornada. Las dos cayeron apalizadas en su estadio. Ánimo para esas aficiones, mal lo tienen que estar pasando.
Decisión Frank Drebin de la semana
Aunque todos los personajes de Leslie Nielsen se caracterizan por su torpeza (si había un actor encasillado, ese era Nielsen), probablemente Frank Drebin, el teniente de la saga Agárralo como puedas, sea el paradigma. Por eso la decisión estúpida de la semana lleva su nombre. Unos típicos momentos Drebin:
![]() |
| ¡Salvemos el point average! ¡Cueste lo que cueste! |
Perseguidores de Jano (la carrera por los playoffs)
Veamos cómo va la lucha por seguir luchando en enero. En todas las divisiones, al menos dos equipos dependen de sí mismos para ser campeones. Cinco de las ocho divisiones presentan empate en cabeza, y en las tres restantes, el segundo está a un partido con enfrentamiento con el primero pendiente.
Sin embargo, esta jornada ha aclarado algunas cosas. Atlanta ha casi descartado a Green Bay en la batalla por la ventaja de campo en la NFC. Si vuelven a encontrarse en postemporada, será en el Georgia Dome. Para verse en Lambeau Field, los Packers deberían ganar 3 partidos más que los Falcons en los 5 que restan. Casi imposible.
Poco más ha quedado claro en la NFC. Si acaso, los Redskins quedan definitivamente descartados (aunque nadie les quitará la ilusión de tener a un quarterback de futuro, que acaba de firmar por cinco temporadas, como Donovan McNabb) en la lucha por la postemporada tras su derrota frente a Minnesota.
En la AFC, parecen definirse con algo de claridad las posiciones de playoffs, que salvo que el panorama cambie drásticamente en los 5 partidos que restan para el final de temporada, ocuparán Jets, Patriots, Steelers, Ravens, campeón de AFC Oeste y campeón de AFC Sur.
Pocos motivos para la alegría de los Dolphins. Su victoria de ayer sirve más para fastidiar a Oakland (cuyo panorama, con lo bien que pintaba hace un par de jornadas, se complica sobremanera) que para provecho propio. No es imposible, pero tras las victorias de Jets, Patriots, Ravens y Steelers, sus posibilidades de playoffs comienzan a esfumarse. Necesitan un final de temporada perfecto.
La AFC Sur vuelve a ponerse al rojo vivo. Cuatro equipos separados por una victoria. A pelearse (esperemos que no literalmente, como Johnson y Finnegan) en las cinco jornadas que quedan. Parece que ganará el menos malo. No está claro qué equipo es ese, todos hacen lo posible por no ganar, aunque un equipo tiene a Peyton Manning como quarterback, lo cual, a pesar de lo sucedido en los dos últimos partidos, no deja de ser una ventaja considerable.
La NFL decidió dejar para los últimas jornadas muchos duelos divisionales con la esperanza de que fuesen partidos a vida o muerte. La jugada ha salido redonda. Ninguna división está decidida, todos esos duelos serán esenciales para determinar los campeones. A disfrutar (y a sufrir) todo el mundo.
* * *
Gracias a todos los tuiteros que me dieron su bienvenida tras la incorporación del blog a los mundos de Twitter. También me sufriréis por ahí.
Termino con anuncio: la semana que viene, siempre que el curro me lo permita, me iré de puente. Eso significa que a lo peor no hay Plácido domingo, jodido lunes o, si lo hay, tendrá que ser una versión mucho más breve de lo habitual. En vez de ver cómo hombres provistos de mallas se parten la cara, me partiré la mía en mi primera experiencia con unos esquís.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Mis absurdas predicciones: AFC Sur
Antes de empezar con las predicciones, si la semana pasada os recomendaba la web de NFL Media, esta os recomiendo un nuevo blog en español, The Hail Mary, que acabo de descubrir. Da gusto ver que cada día somos más y que, poco a poco (muy poco a poco, pero se hace lo que se puede), el football va siendo menos minoritario por estos lares.
Comienzo el penúltimo augurio divisional anunciando que por falta de tiempo me veo obligado a aligerar un poco el peso de las absurdas predicciones. Muchos pensarán que qué bien, que los tochos que escribía para predecir cada división se hacían demasiado indigestos. La verdad es que cuando empecé no pensaba que fuese a escribir tales mamotretos. Como decía, como ando un poco liado estos días, creo que voy a reducir un poco el detalle del análisis de cada uno de los equipos, y, así, hacer un poco más absurdas las predicciones (por falta de base).
Releyendo los augurios, la verdad es que me han quedado muy sosos. No digo nada sorprendente, todo se ajusta más o menos a la teoría. Me he propuesto arriesgar en las divisiones que me faltan, aunque no termino de ver cómo. En la AFC Sur, que es la que toca hoy, arriesgar sería decir que no ganan los Colts. La verdad es que me cuesta pensarlo. Si Manning no se lesiona, Indianápolis tiene todas las de ganar. Houston y Tennessee no son malos equipos, pero no están a la altura de la franquicia traída de Baltimore. Y si quiero sorprender en la AFC Este, tengo que decir que ganan los Bills, porque decir que ganan Patriots, Jets o Dolphins, dentro de lo que cabe, no resulta sorprendente. Los Bills no ganan la división ni de coña.
Si estamos hablando del sur habrá que poner algo de música sureña. Un topicazo, bueno, un clásico. No hace falta presentación.
Por si os ha parecido demasiado típico, también tenéis la adaptación galaica, que cuando estudiaba en el colegio tuve ocasión de traducir al latín ("Mea tellus gallaeca", que comenzaba "In illam Caribis / migraturus fuit / et laboraturus ut cubicularius / procul procul meo lare, meo lare". Hay que ver qué tonterías cuento). Está curiosa, sin más.
¿No es curioso que la AFC Sur la domine un equipo que no está en el sur? Cincinnati está en casi a la misma latitud que Indianápolis y sus Bengals están en la AFC Norte. No os fiéis de los nombres de las divisiones para saber dónde están las ciudades de cada equipo. Te vuelves "turulato".
El equipo del norte ha ganado esta división en seis de los ocho años de historia que acumula. Muy dura división, por cierto. La temporada pasada, hasta casi el último partido, todos sus equipos tenían opciones de obtener plaza de playoffs, aunque solo lo consiguieron los Colts. Es de las divisiones con menos tradición de toda la liga. Probablemente la que menos. Solo tiene a una franquicia histórica de la liga, aunque "con asterisco". Como muchos habréis adivinado, digo esto porque los Colts se mudaron de Baltimore a Indianápolis. Una mudanza implica siempre una nueva etapa que poco tiene que ver con la anterior. Como he dicho muchas veces, un equipo es su afición. Sin ella, no tiene razón de ser. Y seguro que la mayor parte de los aficionados de los Baltimore Colts no lo son hoy de los Indianapolis Colts, sino de los Baltimore Ravens. ¿Quién siente más suyo a Johnny Unitas, los aficionados de los Ravens o los de los actuales Colts? ¿Y a quién se siente más suyo, a los aficionados de Baltimore o a los de Indianápolis? Tiendo a creer que a la ciudad del pastel de cangrejo (para los que no hayáis visto Cecil B. Demented --tampoco os perdéis gran cosa--, esa ciudad es Baltimore).
Bueno, realmente la AFC Sur tiene dos equipos históricos, pero es que el segundo no solo se mudó a otra ciudad, sino que cambió su nombre, por lo que asimilarla a los históricos Houston Oilers no me parece de recibo. Hablo de los Tennessee Titans, clarostá. ¿Hay alguien que crea que los aficionados de los Oilers no son hoy de los Texans?
Por todo lo anterior, y me repito más que los callos, cuando un equipo se muda debería cambiar su nombre y hacer borrón y cuenta nueva en cuanto a su palmarés. Desvinculación total. Y que la ciudad "guarde" el nombre y palmarés. Como han hecho los Cleveland Browns. De ese modo, los Ravens de hoy seguirían siendo los Colts en vez de aves carroñeras, y los Texans seguirían siendo Oilers. Guau, "Tejanos de Houston", qué buen nombre, tan ridículo como un hipotético "Españoles de Madrid"... eh, bueno, creo que existe el "Espanyol de Barcelona", una especie de filial del equipo-que-no-debe-ser-nombrado (por cierto, el otro día leí en el Foro ACB una predicción sobre la próxima temporada del Espanyol que me hizo mucha gracia, la copio: El equipo pasará sin pena ni gloria y tendrá que volver a cambiar de estadio para cobrar protagonismo en la prensa. El cubregradas de Conservas Dani seguirá siendo el principal apoyo del equipo en las gradas. [me parto con el cubregradas de Conservas Dani]). Como veis aprovecho todos mis artículos para hacer amigos, hoy tocaba la afición del Espanyol.
Siguiendo con curiosidades nominales, Texans y Titans, dos de los nombres hoy empleados por equipos de la AFC Sur, fueron utilizados en el pasado por otras franquicias. Deberían estar vetados. Ya, fueron franquicias de corta vida o, mejor dicho, que durante poco tiempo utilizaron esa denominación, pero deberían ser más originales. Hablo de los Dallas Texans, hoy Kansas City Chiefs (gran nombre, con mucho gancho, me encanta) y de los Titans of New York, hoy New York Jets (molaba más Titans of New York, dónde va a parar).
Joder, anticipaba que iba a abreviar en esta entrada y me estoy enrollando como una persiana. Vamos a ver qué tenemos en la AFC Sur.
Indianapolis Colts. Mientras Peyton Manning sea quarterback de los Colts, será difícil que dejen de ser un equipo competitivo y ganador. Eso sí, me cuesta imaginar una franquicia más dependiente de un solo jugador que la de Indianápolis de Manning. Con él, aspiran a todo; sin él, son uno de los peores equipos de la liga. Con todo lo perfecto que Manning es, tiene algunos puntos débiles o "manchas" en su carrera. La evidente, es que "sólo" tiene un anillo. En otras palabras, que flojea a la hora de la verdad. Ese es el principal argumento de quienes defienden que el Jugador de la Década, con mayúsculas, es Tom Brady, que tiene tres anillos (cuatro con el que le impuso Gisele Bündchen). Obviamente esto no es únicamente culpa de Manning, ya que bastante hace con lo que hace, pero también es verdad que en su última y reciente oportunidad, si comparamos su partido con el del quarterback rival, Drew Brees, este sale ganando. En cualquier caso, estamos ante un jugador del que existen argumentos para defender que es el mejor de la historia, y que, hoy por hoy, es el mejor quarterback de la liga (en la actualidad, muy superior a Brady).
Esta temporada entra en vigor una nueva regla que va a crear problemas a los Colts. Ya se ha puesto de manifiesto en pretemporada y ha enfadado mucho a Manning y a Caldwell. Se trata de la norma que dice que el árbitro que deja el balón en la línea de scrimmage listo para el snap (el umpire) tiene que estar 12 yardas por detrás de la línea cuando se realiza el snap (en principio la norma decía que el número de yardas debía ser entre 14 y 17, pero tras el partido del Hall of Fame Weekend se redujo a 12 para agilizar el juego). Si el balón se pone en juego antes, se invalida la jugada y se sanciona al ataque con 5 yardas de penalización por illegal snap. La norma está pensada para proteger la seguridad de los árbitros, que no están físicamente preparados para recibir hostiacas y las reciben de vez en cuando (con la diversión que conlleva). En la práctica, la norma ralentiza el juego, dilatando el tiempo necesario para comenzar la jugada. Por ello, no se aplica durante los dos últimos minutos del segundo y último cuarto, cuando los ataques suelen tener más prisa y recurren más a la no-huddle offense. Sin embargo, si hay un equipo que utiliza la no-huddle, esos son los Colts. Leía hace tiempo en el Willybitorium la muy sarcástica infografía sobre Manning que os copio en el margen. Una de las maldades que dicen de él es que piensa que la línea de scrimmage es donde se ordenan las jugadas, y los huddles donde hablas sobre películas y otras movidas. Con todos los audibles (modificaciones sobre la jugada originalmente ordenada que hacen los quarterbacks en la línea de scrimmage en vista del posicionamiento de la defensa) que hace Manning en un partido, quién sabe hasta qué punto ese sarcasmo es verdadero. Volviendo al tema de la nueva norma, a los Colts les perjudica mucho porque usan muy frecuentemente el no-huddle, no solo cuando tienen que remontar y darse prisa en los últimos minutos de cada mitad, sino regularmente durante el partido para, por ejemplo, evitar que la defensa se organice o cuando se produce una jugada dudosa a su favor, para impedir que el entrenador rival pida un challenge. Precisamente esto les pasó en el último partido de pretemporada en Green Bay. Tras una recepción discutible que los árbitros habían dado como válida, se apresuraron para iniciar la siguiente jugada de modo que la anterior no fuese revisable. Se apuraron tanto que el árbitro no había llegado a las 12 yardas anteriores al punto donde estaba el balón y se les sancionó. El cabreo de Manning y de Caldwell era considerable. Ya se sabe, el que no llora no mama, y más les vale ir montando el pollo en pretemporada, cuando no se juegan nada, para que luego en los partidos de verdad el umpire se dé más prisa. Las quejas ya han surtido efecto: el asunto está en boca de todos. Peter King dedica la primera parte de su último Monday Morning Quarterback a esta cuestión, y en el Shutdown Corner ya hay dos artículos sobre el temita (este y este). Y parece que la NFL va a modificar la norma. Según los últimos rumores, bastará con que el umpire se sitúe por detrás del último jugador del ataque para que el snap pueda realizarse. ¿Se habría cambiado la norma si el principal perjudicado (o por lo menos, el que más se quejaba) fuese, pongamos, Jake Delhomme en vez de Peyton Manning?
Pues eso, que estando Manning al frente cómo vamos a apostar en contra de los Colts. Si es un psicópata del football, un obseso del ataque, que disecciona poco a poco a la defensa rival hasta aniquilarla en pedazos. Ah, pero cuando llegue el día en que Manning no esté, este equipo se va a la mierda. Estuve tentado a absurdamente predecir que Manning se lesiona gravemente y los Colts quedan últimos de división. Con todo lo excelente que es la gerencia de los Colts, no sé cómo pueden tener a un suplente tan inepto como Curtis Painter.
El cuerpo de receptores que tiene Manning a su disposición es espectacular. Y lo maneja a la perfección, como marionetas. Comentaba el pasado jueves Jon Gruden en el partido de pretemporada entre Packers y Colts (por cierto, qué gozada es escuchar los comentarios de este tío, aprendes una barbaridad) que pocas profesiones deben de ser más estresantes que la de receptor en los Colts. Si es que desde que te ordenan la jugada en el huddle, te la cambia catorce veces en la línea de scrimmage. Y es que todo (o al menos eso comentan sus receptores) lo que grita Manning significa algo. Como te despistes, la cagaste. Como adelantaba, los receptores de Indianápolis son excepcionales. Reggie Wayne, Pierre Garçon, Austin Collie, Anthony Gonzalez o el tight end Dallas Clark (principal objetivo de los pases de Peyton) son auténticos seguros de vida.
La línea ofensiva cumple. Manning recibió sólo 10 sacks la temporada pasada. Y eso es lo más importante, preservar la salud del líder. No sé hasta qué punto el bajo número de sacks se debe a al eficacia de la línea o a lo que se llama pocket awareness (¿conciencia en el pocket?), la capacidad de Manning para percibir cuándo llegan los problemas y reaccionar con rapidez. Este año habrá novedades. Tras las críticas del propietario de la franquicia al rendimiento de la línea en la Super Bowl, los Colts se han deshecho de Ryan Lilja. Aparte de Jeff Saturday, toda una garantía los Sundays, tampoco es que la línea sea excepcional, pero hace lo suficiente para que el ataque de los Colts funcione como Manning desea.
Terminaríamos el ataque hablando de algo que recuerda al vídeo de Ricky Martin: el juego de carrera de los Colts. Todo el mundo dice que conoce alguien que lo ha visto, pero nadie lo ha visto de verdad. ¿El equipo de Manning ataca por tierra? Si la respuesta es afirmativa, más que ante el vídeo de Ricky Martin estaremos ante el vídeo de Pedro Jota. Creo que es más este último caso: los Colts pueden correr, aunque el año pasado fueron el peor equipo de la liga en yardas de carrera. Total para qué, si no lo necesitan, ¿no? Joseph Addai, sin ser un running back de elite, es un jugador decente. Una primera ronda. También lo es su compañero de carreras, Donald Brown. Veremos si la temporada que comienza intentan percutir (bonito verbo) por tierra.
La defensa de los Colts me deja un poco frío. Puede que esté entre las diez mejores de la NFL, pero no me da sensación de seguridad. Vamos, que los equipos con un ataque potente (y hay muchos en la NFL) le pueden meter mano. Como el ataque, es bastante dependiente de que no haya lesiones, aunque en este caso de dos jugadores en vez de uno: Dwight Freeney y Robert Mathis, los defensive ends de la 4-3. Si Freeney no tiene problemas físicos en la Super Bowl, quién sabe lo que habría pasado. Sí, es deporte-ficción, pero probablemente Brees habría estado bastante más incómodo y quizá menos eficaz. En cualquier caso, la defensa no es una lacra.
Al par de jugadores citados, auténticos líderes de la defensa, puede unírseles Bob Sanders, un gran refuerzo para la secundaria. Sanders es un jugador que pega muy duro, aunque las lesiones le han pegado más duro a él. Decían el pasado jueves en el partido contra los Packers (donde, por cierto, jugó muy bien) que desde que es profesional se había perdido más partidos de los que había jugado. Con las dudas que genera su tendencia a lesionarse, podría ser una muy buena incorporación para una defensa aseada.
Cuando hablamos de equipos especiales muchas veces nos fijamos únicamente en sus cagadas. Digo esto porque al pensar en los equipos especiales de los Colts lo primero que me viene a la cabeza es el onside kick que les colaron en la Super Bowl. Vale que no es una cagada inexcusable, en el sentido de que fue algo totalmente inesperado en donde tiene más mérito el que lo hace bien (los Saints) que los que lo sufren, pero les cogieron totalmente desprevenidos. Este año deberán andar más espabilados. Comento esto por ponerles alguna pega, ya que en general los equipos especiales de Indianápolis son bastante correctos. Ahí está Adam Vinatieri a sus 37 años, y en cuanto al punter (Pat McAfee) y al juego de retorno... que estamos hablando del equipo de Peyton Manning, ¿eso realmente importa?
Finalmente, el calendario. Los equipos de la AFC Sur afrontan los calendarios teóricamente más duros de toda la NFL. El motivo es obvio: juegan seis veces entre ellos y todos acumularon muchas victorias la temporada pasada. Los que más, los Colts, que como no juegan contra sí mismos tienen el calendario en teoría más sencillo de la división y el décimo en dureza de la liga. Así pues, en este apartado, la ventaja teórica también es para los Colts. De todos modos, tres de sus cuatro primeros partidos serán fuera de casa, aunque no en estadios inexpugnables (Houston, Denver y Jacksonville).
Favoritos de división y candidatos, de nuevo, al anillo. Y qué largo me ha quedado su análisis, si decía que iba a abreviar. Lo intentaré con los otros tres.
Houston Texans. Cuando parece que por fin va a ser el año de los Texans, siempre terminan cagándola. Es un equipo que me gusta bastante, pero le faltan tablas. Son más tiernos que el Día de la Madre. Este equipo todavía no ha alcanzado su mayoría de edad. Y no lo hará hasta que no gane de una puñetera vez a los Colts. Nunca lo ha hecho, y ya es hora porque desde su fundación juegan dos veces por temporada. El año pasado lo tuvieron cerca en las dos ocasiones.
Lo mejor de los Texans, aparte de su logo y sus equipaciones, es su ataque aéreo. Que fue el mejor de la liga el año pasado, ahí es nada. Creo que el hecho de que estén en Houston hace que se infravalore, o no se tome en toda la consideración que debería, a algunos jugadores. No me refiero a Andre Johnson, que goza de una merecida excelente reputación, sino a Matt Schaub. Schaub no suele estar nunca en las discusiones sobre los mejores quarterbacks de la liga, sino en la "parte mediocre" de los rankings de la posición. En parte lo entiendo porque es un tío que no ha podido llevar a su equipo a playoffs hasta ahora, y cuenta con un socio de la categoría de Andre Johnson, para muchos el mejor receptor de la liga (a quien se atribuye la mayor parte del mérito) pero el año pasado fue el líder de la NFL en yardas de pase. Hay que valorarlo. Estamos, pues, ante un muy buen QB cuya asignatura pendiente es la postemporada, pero seguro que le llegará.
Schaub tiene unos socios de primera. Adelantaba el nombre de Andre Johnson, desde este verano el receptor mejor pagado de la liga, a iniciativa propia de los Texans. Aquí no hubo holdout. Ya pueden imponerle dobles coberturas, que el tío se las arregla para superar las 100 recepciones todas las temporadas. Además, libera espacio para otros receptores como Kevin Walter, David Anderson, Jacoby Jones o, sobre todo, el tight end Owen Daniels. Joel Dreessen será el suplente de Daniels, que últimamente ha tenido problemas de lesiones.
La línea, correcta pero no dominante, y con el juego de carrera pasa algo parecido a lo que hablábamos en el caso de los Colts. Los Texans tienen el mejor ataque aéreo de la NFL y el vigésimo noveno ataque terrestre. Arian Foster y Steve Slaton volverán a ser los corredores. No espero un cambio sustancial para el año que viene.
Si un equipo tiene un ataque tan bueno (el cuarto de la liga) y no llega a playoffs, los problemas deben de venir de la defensa. Sin embargo, la defensa de los Texans tampoco es un desastre. Es la décimo tercera de la NFL, aunque flojea más contra el pase (décimo séptima) que contra la carrera. La 4-3 de Houston tiene su punto fuerte en los linebackers, aunque deberán superar la baja durante los cuatro primeros partidos de Brian Cushing por sanción. El mejor novato en defensa de la temporada pasada dio una de las excusas más imaginativas para justificar su positivo en el control antidoping: que entrenaba muy duro. Toma ya. Afortunadamente Cushing no se gana la vida como abogado. Xavier Adibi sustituirá a Cushing durante su sanción. Junto a él, DeMeco Ryans y Zach Diles, dos buenos jugadores.
La contención de la carrera va bien, pero deben mejorar la defensa del pase. Mario Williams es un muy buen defensive end, lo mejor de la línea, que debe dar otro paso más para presionar más al pasador. La secundaria no pasa de correcta y debe mejorar. A ello debe contribuir el novato de primera ronda Kareem Jackson y el jugador de segundo año Glover Quin. En cualquier caso, necesitan mejorar.
Los Texans tienen un problema en los equipos especiales. Concretamente con su kicker. El año pasado Kris Brown completó una temporada lamentable: falló 11 field goals, algunos de ellos decisivos. Los fallos de Brown costaron partidos. Llega otro kicker que la cagó en un momento decisivo para competir con Brown por el puesto: Neil Rackers. La cagada de Rackers no tuvo consecuencias, ya que los Cardinals ganaron en la prórroga a los Packers, pero cómo olvidar la relativamente sencilla patada que falló, encima en un dome, y que permitió que el inolvidable partido de Wild Card llegase a la prórroga. Como no arreglen su problema con los kickers, los Texans volverán a tener disgustos. Por ahora, ninguno ha fallado en pretemporada, 8 de 8. Con el punter, Matt Turk, no tienen tantos problemas.
Por último, el calendario: el más duro de toda la liga, empatados con los Titans. Teórica desventaja en este apartado. Si quieren madurar, qué mejor ocasión que ante estos rivales. Los Steelers ya ganaron la Super Bowl hace un par de temporadas tras tener el calendario más complicado, quién sabe si los Texans podrán crecerse ante esta adversidad.
¿Será este el año en el que, por fin, los Texans alcancen la mayoría de edad? No lo descartemos. Si mantienen el nivel en ataque, mejora un poco su defensa y su kicker no la caga, puede que su temporada dure más de dieciséis partidos.
Tennessee Titans. Hasta ahora, el único equipo que ha discutido la supremacía de los Colts en el sur han sido los Titans. La temporada pasada les lastró su pésimo inicio, tan malo como bueno fue el de la temporada anterior. Este año me parecen un equipo muy peligroso. Ya no habrá dudas en el puesto de quarterback, aunque Vince seguirá disfrutando de juergas nocturnas (la noche es Young). Si los Colts y los Texans se caracterizan por su excelente ataque aéreo y flojo juego de carrera, a los otros dos equipos de la AFC Sur les pasa lo contrario: su fuerte es la carrera, el juego de trincheras.
No, no puedo hacerlo. Cómo voy a empezar el breve análisis de los Titans hablando del quarterback. Sería una falta de respeto a la estrella y alma de este equipo, Chris Johnson. CJ hace de todo. Prueba de ello, su récord en yardas totales la temporada pasada. No es sólo un corredor puro, sino también una amenaza como receptor (50 recepciones para más de 500 yardas son buena prueba de ello). Supongo que habréis leído las supuestas propuestas de carreras entre CJ y Usain Bolt. Buena campaña de publicidad para Johnson. Tras un aborto de holdout esta offseason, CJ comandará de nuevo el ataque de Tennessee.
A pesar de la expectación creada en torno a él, y de su voluntad de seguir batiendo récords, creo que los Titans deberían diversificar un poco su ataque. Nunca es bueno depender en exceso de un jugador, porque las lesiones en la NFL son muy frecuentes, pero cuando estamos ante running backs, los altibajos son más habituales que en otras posiciones. Que no lo quemen, porque aunque el chico es joven, puede acusar el sobreesfuerzo. Por eso, y como creo que Jeff Fisher es un tío inteligente, preveo menos carreras de CJ la temporada que viene. Con ello no quiero decir que no vaya a seguir siendo un jugador demoledor para las defensas, sino que sus números individuales no deben de ser tan estratosféricos como el año pasado. Javon Ringer debería asumir un mayor protagonismo en el juego de carrera para dar descanso a CJ.
Hay que reconocer también la buena labor de la línea ofensiva. ¿Hasta dónde llega el mérito del corredor y hasta dónde el de la línea cuando un equipo corre bien? Pues no lo sé, pero está claro que el mérito es compartido. Los Titans tienen una muy buena línea a la que se une en la labor de bloqueo el fullback Ahmard Hall. La línea sabe abrir camino a la carrera y proteger al quarterback. El año pasado concedieron 15 sacks, buena cifra.
Si el juego de carrera es estelar, el de pase tampoco me parece despreciable. Evidentemente, carece de una estrella de la talla de CJ, pero creo que Vince Young es un buen quarterback. De cabeza no anda sobrado, pero ahora que tendrá la confianza del entrenador desde principio de temporada creo que puede cumplir bien. Curiosamente otra de las virtudes de Young es su habilidad para correr. Es el sino de los Titans, Run To Daylight. Cuando está con confianza, Young es capaz de lo mejor. Me refiero a esto:
Nate Washington y Justin Gage, los receptores titulares, tienen ya el culo pelao (¿qué expresión es mejor para describir que una persona tiene experiencia, "tiene el culo pelao" o "tiene los huevos negros"? la segunda quizá resulta un tanto desagradable) de recibir balones, pero no son los wideouts más fiables de la NFL. Seguro que Kenny Britt, primera ronda el año pasado, tiene más oportunidades. El novato de tercera ronda Damian Williams aportará profundidad a la unidad. Los tight ends Bo Scaife y Jared Cook, también ayudarán a mejorar el pase.
En cuanto a la defensa, los Titans tienen un grave problema: son incapaces de defender el pase. Repitamos por enésima vez que hoy en día la clave del éxito de un equipo está en su juego de pase. Vamos, que es una guerra de "a ver quién pasa más", y ahí Tennessee sale perdiendo. Los Titans fueron el peor equipo de la AFC defendiendo el pase. Si no mejoran en este apartado, en una división con Colts y Texans, están abocados al fracaso.
Los malos resultados defendiendo el pase la temporada pasada resultan un tanto sorprendentes teniendo en cuenta que los safeties Chris Hope y Michael Griffin y el cornerback Cortland Finnegan fueron elegidos para la Pro Bowl en 2008. Si este año vuelven a un nivel parecido, los Titans lo agradecerán.
La línea no está para tirar cohetes. No cabe duda de que, por muy despreciable que sea como persona, ha notado mucho la baja de Haynesworth, y quién sabe si también notarán la de Kyle Vanden Bosch. La línea genera muchas dudas y el cuerpo de linebackers no pasa de mediocre. Menudo panorama defensivo.
Los equipos especiales no fallan en Tennessee, fieles a la tradición (lo digo por el Music City Miracle). Tienen un muy buen kicker en Rob Bironas y un punter que cumple en Brett Kern.
Adelantaba cuando hablábamos del calendario de Houston que Titans y Texans comparten el honor de tener los rivales más duros de toda la liga. Dentro de lo que cabe, los Titans tienen un comienzo algo más suave, ya que sus dos primeros partidos son en casa contra Oakland y Pittsburgh (sin Roethlisberger).
Jacksonville Jaguars. Si hay unos apestados en la NFL, esos son los Jaguars. Escoria maldita. Según Forbes, cuyas valoraciones de franquicias de la NFL están recién salidas del horno, el equipo menos valioso de la liga. El objetivo preferente, junto a los Vikings, de las ciudades que quieren robar una franquicia. ¿Los Angeles Jaguars? ¿Las Vegas Jaguars? ¡No, yo quiero una franquicia en Albuquerque!
Estadio vacío, mercado "pequeño", oscuro futuro el de los Jaguars en Jacksonville. Su plantilla tampoco es para tirar cohetes, pero a pesar de todo, el año pasado hicieron un papel más que digno.
Igual que en el caso de los Titans, el análisis de los Jaguars debe comenzar por su corredor estelar, Maurice Jones-Drew (MJD). No es CJ, pero MJD es uno de los grandes. A mí me encanta. Un tío bajito pero duro como una piedra, que va minando sin cesar a las defensas rivales. Él fue el principal artífice del relativo éxito de los Jaguars la temporada pasada. MJD también colabora con el juego de pase, tanto como receptor como de bloqueador. Un jugadorazo.
Al mando del ataque está David Garrard. Garrard es uno de los fieles exponentes de la mierda en la que se ha convertido la Pro Bowl en los últimos años. Que Garrard, un quarterback mediocre, esté en ese partido, es un auténtico fraude a lo que debería ser. Por no enumerar los QBs que son mejores que él, pensemos en QBs titulares de la AFC peores... Mark Sanchez, Trent Edwards, ¿Jake Delhomme? y ¿Chad Henne? Sanchez y Henne deberían mejorar a Garrard en el corto-medio plazo, y Delhomme no tengo tan claro que sea pero que el Jaguar (esta pretemporada, con todas las precauciones que hay que tomar en pretemporada, Delhomme parece volver a sus mejores tiempos). Madre mía, qué basura es la Pro Bowl. Creo que lo anterior es suficiente para que sepienso de Garrard.
En descargo de Garrard hay que decir también que los receptores de los Jaguars no son los mejores de la NFL. Tienen a Mike Sims-Walker, un muy buen jugador que explotó la temporada pasada, pero a su alrededor no hay mucho más. Mike Thomas puede ser el número 2, ya que parece que ha hecho buenas migas con Garrard durante el training camp y puede beneficiarse del exceso de atención que se preste a Sims-Walker. Del tight end titular, últimamente renqueante, me encanta su nombre: Marcedes Lewis. Lewis, una elección de primera ronda en 2006, es también un buen bloqueador, colaborando al éxito de las carreras de MJD.
La línea cumple, y cuenta con jóvenes en la posición de tackle que todavía deben mejorar, aunque los principales problemas vienen en la zona interior, donde la veteranía y la mediocridad son preocupantes.
En cuanto a la defensa, su principal problema venía siendo la presión al pasador. Llega un ex-Packer, el bueno de Aaron Kampman, que seguro que funcionará mejor en la 4-3 de Jacksonville que el año pasado, el primero de la 3-4 que Dom Capers implantó en Green Bay. Otra novedad destacable es el novato de primera ronda Tyson Alualu. Ellos dos, y un Derrick Harvey con más experiencia deben incrementar la eficiencia en la presión al pasador de los Jaguars. Terrance Knighton completa la línea titular.
Detrás de la línea, los Jaguars también obtuvieron refuerzos. En el día del draft, se hicieron con Kirk Morrison a cambio de una cuarta ronda. En los extremos, estarán Justin Durant y Daryl Smith, correctos pero ninguna maravilla.
La secundaria también debe mejorar. Por debajo de la media de la liga. Manning no ha tenido excesivos problemas para destrozarla. Reggie Nelson deberá centrarse y justificar su elección en primera ronda. Además, termina contrato, más le vale. Mathis y Cox, en los corners, simplemente cumplen. Mediocres.
En cuanto a los equipos especiales, el kicker, Josh Scobee estuvo muy fallón el año pasado, aunque muchos de los errores vinieron desde más allá de la yarda 50. El punter, Adam Podlesh, las deja un poco cortas, pero la cobertura es muy buena, la que menos yardas de retorno permite. Ah, MJD también retorna, aunque deben limitar su uso para no quemarlo.
Finalmente, el calendario de los Jaguars es teóricamente algo más fácil que el de Houston y Tennessee, aunque no demasiado. Afrontan el quinto más duro de la NFL. De los cuatro primeros, tres en casa.
Mi absurda predicción final. Dividamos la predicción en dos escenarios. Si no se lesiona el 18 de los Colts, gana Indianápolis la división, con Houston y Tennessee muy igualados por detrás; los Jaguars son últimos. Si se lesiona el 18 de los Colts (y por "se lesiona" quiero decir que se pierde al menos cinco partidos, Houston y Tennessee son primeros (quién sea primero dependerá de si se han enfrentado a los Colts con o sin el 18), los Jaguars terceros y, si Manning se pierde más de media temporada, los Colts últimos.
Ya solo queda la AFC Este y la recapitulación de la AFC. Entretanto, intentaré usurpar espacio en algún otro blog.
Comienzo el penúltimo augurio divisional anunciando que por falta de tiempo me veo obligado a aligerar un poco el peso de las absurdas predicciones. Muchos pensarán que qué bien, que los tochos que escribía para predecir cada división se hacían demasiado indigestos. La verdad es que cuando empecé no pensaba que fuese a escribir tales mamotretos. Como decía, como ando un poco liado estos días, creo que voy a reducir un poco el detalle del análisis de cada uno de los equipos, y, así, hacer un poco más absurdas las predicciones (por falta de base).
Releyendo los augurios, la verdad es que me han quedado muy sosos. No digo nada sorprendente, todo se ajusta más o menos a la teoría. Me he propuesto arriesgar en las divisiones que me faltan, aunque no termino de ver cómo. En la AFC Sur, que es la que toca hoy, arriesgar sería decir que no ganan los Colts. La verdad es que me cuesta pensarlo. Si Manning no se lesiona, Indianápolis tiene todas las de ganar. Houston y Tennessee no son malos equipos, pero no están a la altura de la franquicia traída de Baltimore. Y si quiero sorprender en la AFC Este, tengo que decir que ganan los Bills, porque decir que ganan Patriots, Jets o Dolphins, dentro de lo que cabe, no resulta sorprendente. Los Bills no ganan la división ni de coña.
Si estamos hablando del sur habrá que poner algo de música sureña. Un topicazo, bueno, un clásico. No hace falta presentación.
Por si os ha parecido demasiado típico, también tenéis la adaptación galaica, que cuando estudiaba en el colegio tuve ocasión de traducir al latín ("Mea tellus gallaeca", que comenzaba "In illam Caribis / migraturus fuit / et laboraturus ut cubicularius / procul procul meo lare, meo lare". Hay que ver qué tonterías cuento). Está curiosa, sin más.
¿No es curioso que la AFC Sur la domine un equipo que no está en el sur? Cincinnati está en casi a la misma latitud que Indianápolis y sus Bengals están en la AFC Norte. No os fiéis de los nombres de las divisiones para saber dónde están las ciudades de cada equipo. Te vuelves "turulato".
El equipo del norte ha ganado esta división en seis de los ocho años de historia que acumula. Muy dura división, por cierto. La temporada pasada, hasta casi el último partido, todos sus equipos tenían opciones de obtener plaza de playoffs, aunque solo lo consiguieron los Colts. Es de las divisiones con menos tradición de toda la liga. Probablemente la que menos. Solo tiene a una franquicia histórica de la liga, aunque "con asterisco". Como muchos habréis adivinado, digo esto porque los Colts se mudaron de Baltimore a Indianápolis. Una mudanza implica siempre una nueva etapa que poco tiene que ver con la anterior. Como he dicho muchas veces, un equipo es su afición. Sin ella, no tiene razón de ser. Y seguro que la mayor parte de los aficionados de los Baltimore Colts no lo son hoy de los Indianapolis Colts, sino de los Baltimore Ravens. ¿Quién siente más suyo a Johnny Unitas, los aficionados de los Ravens o los de los actuales Colts? ¿Y a quién se siente más suyo, a los aficionados de Baltimore o a los de Indianápolis? Tiendo a creer que a la ciudad del pastel de cangrejo (para los que no hayáis visto Cecil B. Demented --tampoco os perdéis gran cosa--, esa ciudad es Baltimore).
Bueno, realmente la AFC Sur tiene dos equipos históricos, pero es que el segundo no solo se mudó a otra ciudad, sino que cambió su nombre, por lo que asimilarla a los históricos Houston Oilers no me parece de recibo. Hablo de los Tennessee Titans, clarostá. ¿Hay alguien que crea que los aficionados de los Oilers no son hoy de los Texans?
Por todo lo anterior, y me repito más que los callos, cuando un equipo se muda debería cambiar su nombre y hacer borrón y cuenta nueva en cuanto a su palmarés. Desvinculación total. Y que la ciudad "guarde" el nombre y palmarés. Como han hecho los Cleveland Browns. De ese modo, los Ravens de hoy seguirían siendo los Colts en vez de aves carroñeras, y los Texans seguirían siendo Oilers. Guau, "Tejanos de Houston", qué buen nombre, tan ridículo como un hipotético "Españoles de Madrid"... eh, bueno, creo que existe el "Espanyol de Barcelona", una especie de filial del equipo-que-no-debe-ser-nombrado (por cierto, el otro día leí en el Foro ACB una predicción sobre la próxima temporada del Espanyol que me hizo mucha gracia, la copio: El equipo pasará sin pena ni gloria y tendrá que volver a cambiar de estadio para cobrar protagonismo en la prensa. El cubregradas de Conservas Dani seguirá siendo el principal apoyo del equipo en las gradas. [me parto con el cubregradas de Conservas Dani]). Como veis aprovecho todos mis artículos para hacer amigos, hoy tocaba la afición del Espanyol.
Siguiendo con curiosidades nominales, Texans y Titans, dos de los nombres hoy empleados por equipos de la AFC Sur, fueron utilizados en el pasado por otras franquicias. Deberían estar vetados. Ya, fueron franquicias de corta vida o, mejor dicho, que durante poco tiempo utilizaron esa denominación, pero deberían ser más originales. Hablo de los Dallas Texans, hoy Kansas City Chiefs (gran nombre, con mucho gancho, me encanta) y de los Titans of New York, hoy New York Jets (molaba más Titans of New York, dónde va a parar).
Joder, anticipaba que iba a abreviar en esta entrada y me estoy enrollando como una persiana. Vamos a ver qué tenemos en la AFC Sur.
Indianapolis Colts. Mientras Peyton Manning sea quarterback de los Colts, será difícil que dejen de ser un equipo competitivo y ganador. Eso sí, me cuesta imaginar una franquicia más dependiente de un solo jugador que la de Indianápolis de Manning. Con él, aspiran a todo; sin él, son uno de los peores equipos de la liga. Con todo lo perfecto que Manning es, tiene algunos puntos débiles o "manchas" en su carrera. La evidente, es que "sólo" tiene un anillo. En otras palabras, que flojea a la hora de la verdad. Ese es el principal argumento de quienes defienden que el Jugador de la Década, con mayúsculas, es Tom Brady, que tiene tres anillos (cuatro con el que le impuso Gisele Bündchen). Obviamente esto no es únicamente culpa de Manning, ya que bastante hace con lo que hace, pero también es verdad que en su última y reciente oportunidad, si comparamos su partido con el del quarterback rival, Drew Brees, este sale ganando. En cualquier caso, estamos ante un jugador del que existen argumentos para defender que es el mejor de la historia, y que, hoy por hoy, es el mejor quarterback de la liga (en la actualidad, muy superior a Brady).
Esta temporada entra en vigor una nueva regla que va a crear problemas a los Colts. Ya se ha puesto de manifiesto en pretemporada y ha enfadado mucho a Manning y a Caldwell. Se trata de la norma que dice que el árbitro que deja el balón en la línea de scrimmage listo para el snap (el umpire) tiene que estar 12 yardas por detrás de la línea cuando se realiza el snap (en principio la norma decía que el número de yardas debía ser entre 14 y 17, pero tras el partido del Hall of Fame Weekend se redujo a 12 para agilizar el juego). Si el balón se pone en juego antes, se invalida la jugada y se sanciona al ataque con 5 yardas de penalización por illegal snap. La norma está pensada para proteger la seguridad de los árbitros, que no están físicamente preparados para recibir hostiacas y las reciben de vez en cuando (con la diversión que conlleva). En la práctica, la norma ralentiza el juego, dilatando el tiempo necesario para comenzar la jugada. Por ello, no se aplica durante los dos últimos minutos del segundo y último cuarto, cuando los ataques suelen tener más prisa y recurren más a la no-huddle offense. Sin embargo, si hay un equipo que utiliza la no-huddle, esos son los Colts. Leía hace tiempo en el Willybitorium la muy sarcástica infografía sobre Manning que os copio en el margen. Una de las maldades que dicen de él es que piensa que la línea de scrimmage es donde se ordenan las jugadas, y los huddles donde hablas sobre películas y otras movidas. Con todos los audibles (modificaciones sobre la jugada originalmente ordenada que hacen los quarterbacks en la línea de scrimmage en vista del posicionamiento de la defensa) que hace Manning en un partido, quién sabe hasta qué punto ese sarcasmo es verdadero. Volviendo al tema de la nueva norma, a los Colts les perjudica mucho porque usan muy frecuentemente el no-huddle, no solo cuando tienen que remontar y darse prisa en los últimos minutos de cada mitad, sino regularmente durante el partido para, por ejemplo, evitar que la defensa se organice o cuando se produce una jugada dudosa a su favor, para impedir que el entrenador rival pida un challenge. Precisamente esto les pasó en el último partido de pretemporada en Green Bay. Tras una recepción discutible que los árbitros habían dado como válida, se apresuraron para iniciar la siguiente jugada de modo que la anterior no fuese revisable. Se apuraron tanto que el árbitro no había llegado a las 12 yardas anteriores al punto donde estaba el balón y se les sancionó. El cabreo de Manning y de Caldwell era considerable. Ya se sabe, el que no llora no mama, y más les vale ir montando el pollo en pretemporada, cuando no se juegan nada, para que luego en los partidos de verdad el umpire se dé más prisa. Las quejas ya han surtido efecto: el asunto está en boca de todos. Peter King dedica la primera parte de su último Monday Morning Quarterback a esta cuestión, y en el Shutdown Corner ya hay dos artículos sobre el temita (este y este). Y parece que la NFL va a modificar la norma. Según los últimos rumores, bastará con que el umpire se sitúe por detrás del último jugador del ataque para que el snap pueda realizarse. ¿Se habría cambiado la norma si el principal perjudicado (o por lo menos, el que más se quejaba) fuese, pongamos, Jake Delhomme en vez de Peyton Manning?
Pues eso, que estando Manning al frente cómo vamos a apostar en contra de los Colts. Si es un psicópata del football, un obseso del ataque, que disecciona poco a poco a la defensa rival hasta aniquilarla en pedazos. Ah, pero cuando llegue el día en que Manning no esté, este equipo se va a la mierda. Estuve tentado a absurdamente predecir que Manning se lesiona gravemente y los Colts quedan últimos de división. Con todo lo excelente que es la gerencia de los Colts, no sé cómo pueden tener a un suplente tan inepto como Curtis Painter.
El cuerpo de receptores que tiene Manning a su disposición es espectacular. Y lo maneja a la perfección, como marionetas. Comentaba el pasado jueves Jon Gruden en el partido de pretemporada entre Packers y Colts (por cierto, qué gozada es escuchar los comentarios de este tío, aprendes una barbaridad) que pocas profesiones deben de ser más estresantes que la de receptor en los Colts. Si es que desde que te ordenan la jugada en el huddle, te la cambia catorce veces en la línea de scrimmage. Y es que todo (o al menos eso comentan sus receptores) lo que grita Manning significa algo. Como te despistes, la cagaste. Como adelantaba, los receptores de Indianápolis son excepcionales. Reggie Wayne, Pierre Garçon, Austin Collie, Anthony Gonzalez o el tight end Dallas Clark (principal objetivo de los pases de Peyton) son auténticos seguros de vida.
La línea ofensiva cumple. Manning recibió sólo 10 sacks la temporada pasada. Y eso es lo más importante, preservar la salud del líder. No sé hasta qué punto el bajo número de sacks se debe a al eficacia de la línea o a lo que se llama pocket awareness (¿conciencia en el pocket?), la capacidad de Manning para percibir cuándo llegan los problemas y reaccionar con rapidez. Este año habrá novedades. Tras las críticas del propietario de la franquicia al rendimiento de la línea en la Super Bowl, los Colts se han deshecho de Ryan Lilja. Aparte de Jeff Saturday, toda una garantía los Sundays, tampoco es que la línea sea excepcional, pero hace lo suficiente para que el ataque de los Colts funcione como Manning desea.
Terminaríamos el ataque hablando de algo que recuerda al vídeo de Ricky Martin: el juego de carrera de los Colts. Todo el mundo dice que conoce alguien que lo ha visto, pero nadie lo ha visto de verdad. ¿El equipo de Manning ataca por tierra? Si la respuesta es afirmativa, más que ante el vídeo de Ricky Martin estaremos ante el vídeo de Pedro Jota. Creo que es más este último caso: los Colts pueden correr, aunque el año pasado fueron el peor equipo de la liga en yardas de carrera. Total para qué, si no lo necesitan, ¿no? Joseph Addai, sin ser un running back de elite, es un jugador decente. Una primera ronda. También lo es su compañero de carreras, Donald Brown. Veremos si la temporada que comienza intentan percutir (bonito verbo) por tierra.
La defensa de los Colts me deja un poco frío. Puede que esté entre las diez mejores de la NFL, pero no me da sensación de seguridad. Vamos, que los equipos con un ataque potente (y hay muchos en la NFL) le pueden meter mano. Como el ataque, es bastante dependiente de que no haya lesiones, aunque en este caso de dos jugadores en vez de uno: Dwight Freeney y Robert Mathis, los defensive ends de la 4-3. Si Freeney no tiene problemas físicos en la Super Bowl, quién sabe lo que habría pasado. Sí, es deporte-ficción, pero probablemente Brees habría estado bastante más incómodo y quizá menos eficaz. En cualquier caso, la defensa no es una lacra.
Al par de jugadores citados, auténticos líderes de la defensa, puede unírseles Bob Sanders, un gran refuerzo para la secundaria. Sanders es un jugador que pega muy duro, aunque las lesiones le han pegado más duro a él. Decían el pasado jueves en el partido contra los Packers (donde, por cierto, jugó muy bien) que desde que es profesional se había perdido más partidos de los que había jugado. Con las dudas que genera su tendencia a lesionarse, podría ser una muy buena incorporación para una defensa aseada.
Cuando hablamos de equipos especiales muchas veces nos fijamos únicamente en sus cagadas. Digo esto porque al pensar en los equipos especiales de los Colts lo primero que me viene a la cabeza es el onside kick que les colaron en la Super Bowl. Vale que no es una cagada inexcusable, en el sentido de que fue algo totalmente inesperado en donde tiene más mérito el que lo hace bien (los Saints) que los que lo sufren, pero les cogieron totalmente desprevenidos. Este año deberán andar más espabilados. Comento esto por ponerles alguna pega, ya que en general los equipos especiales de Indianápolis son bastante correctos. Ahí está Adam Vinatieri a sus 37 años, y en cuanto al punter (Pat McAfee) y al juego de retorno... que estamos hablando del equipo de Peyton Manning, ¿eso realmente importa?
Finalmente, el calendario. Los equipos de la AFC Sur afrontan los calendarios teóricamente más duros de toda la NFL. El motivo es obvio: juegan seis veces entre ellos y todos acumularon muchas victorias la temporada pasada. Los que más, los Colts, que como no juegan contra sí mismos tienen el calendario en teoría más sencillo de la división y el décimo en dureza de la liga. Así pues, en este apartado, la ventaja teórica también es para los Colts. De todos modos, tres de sus cuatro primeros partidos serán fuera de casa, aunque no en estadios inexpugnables (Houston, Denver y Jacksonville).
Favoritos de división y candidatos, de nuevo, al anillo. Y qué largo me ha quedado su análisis, si decía que iba a abreviar. Lo intentaré con los otros tres.
Houston Texans. Cuando parece que por fin va a ser el año de los Texans, siempre terminan cagándola. Es un equipo que me gusta bastante, pero le faltan tablas. Son más tiernos que el Día de la Madre. Este equipo todavía no ha alcanzado su mayoría de edad. Y no lo hará hasta que no gane de una puñetera vez a los Colts. Nunca lo ha hecho, y ya es hora porque desde su fundación juegan dos veces por temporada. El año pasado lo tuvieron cerca en las dos ocasiones.
Lo mejor de los Texans, aparte de su logo y sus equipaciones, es su ataque aéreo. Que fue el mejor de la liga el año pasado, ahí es nada. Creo que el hecho de que estén en Houston hace que se infravalore, o no se tome en toda la consideración que debería, a algunos jugadores. No me refiero a Andre Johnson, que goza de una merecida excelente reputación, sino a Matt Schaub. Schaub no suele estar nunca en las discusiones sobre los mejores quarterbacks de la liga, sino en la "parte mediocre" de los rankings de la posición. En parte lo entiendo porque es un tío que no ha podido llevar a su equipo a playoffs hasta ahora, y cuenta con un socio de la categoría de Andre Johnson, para muchos el mejor receptor de la liga (a quien se atribuye la mayor parte del mérito) pero el año pasado fue el líder de la NFL en yardas de pase. Hay que valorarlo. Estamos, pues, ante un muy buen QB cuya asignatura pendiente es la postemporada, pero seguro que le llegará.
Schaub tiene unos socios de primera. Adelantaba el nombre de Andre Johnson, desde este verano el receptor mejor pagado de la liga, a iniciativa propia de los Texans. Aquí no hubo holdout. Ya pueden imponerle dobles coberturas, que el tío se las arregla para superar las 100 recepciones todas las temporadas. Además, libera espacio para otros receptores como Kevin Walter, David Anderson, Jacoby Jones o, sobre todo, el tight end Owen Daniels. Joel Dreessen será el suplente de Daniels, que últimamente ha tenido problemas de lesiones.
La línea, correcta pero no dominante, y con el juego de carrera pasa algo parecido a lo que hablábamos en el caso de los Colts. Los Texans tienen el mejor ataque aéreo de la NFL y el vigésimo noveno ataque terrestre. Arian Foster y Steve Slaton volverán a ser los corredores. No espero un cambio sustancial para el año que viene.
Si un equipo tiene un ataque tan bueno (el cuarto de la liga) y no llega a playoffs, los problemas deben de venir de la defensa. Sin embargo, la defensa de los Texans tampoco es un desastre. Es la décimo tercera de la NFL, aunque flojea más contra el pase (décimo séptima) que contra la carrera. La 4-3 de Houston tiene su punto fuerte en los linebackers, aunque deberán superar la baja durante los cuatro primeros partidos de Brian Cushing por sanción. El mejor novato en defensa de la temporada pasada dio una de las excusas más imaginativas para justificar su positivo en el control antidoping: que entrenaba muy duro. Toma ya. Afortunadamente Cushing no se gana la vida como abogado. Xavier Adibi sustituirá a Cushing durante su sanción. Junto a él, DeMeco Ryans y Zach Diles, dos buenos jugadores.
La contención de la carrera va bien, pero deben mejorar la defensa del pase. Mario Williams es un muy buen defensive end, lo mejor de la línea, que debe dar otro paso más para presionar más al pasador. La secundaria no pasa de correcta y debe mejorar. A ello debe contribuir el novato de primera ronda Kareem Jackson y el jugador de segundo año Glover Quin. En cualquier caso, necesitan mejorar.
Los Texans tienen un problema en los equipos especiales. Concretamente con su kicker. El año pasado Kris Brown completó una temporada lamentable: falló 11 field goals, algunos de ellos decisivos. Los fallos de Brown costaron partidos. Llega otro kicker que la cagó en un momento decisivo para competir con Brown por el puesto: Neil Rackers. La cagada de Rackers no tuvo consecuencias, ya que los Cardinals ganaron en la prórroga a los Packers, pero cómo olvidar la relativamente sencilla patada que falló, encima en un dome, y que permitió que el inolvidable partido de Wild Card llegase a la prórroga. Como no arreglen su problema con los kickers, los Texans volverán a tener disgustos. Por ahora, ninguno ha fallado en pretemporada, 8 de 8. Con el punter, Matt Turk, no tienen tantos problemas.
Por último, el calendario: el más duro de toda la liga, empatados con los Titans. Teórica desventaja en este apartado. Si quieren madurar, qué mejor ocasión que ante estos rivales. Los Steelers ya ganaron la Super Bowl hace un par de temporadas tras tener el calendario más complicado, quién sabe si los Texans podrán crecerse ante esta adversidad.
¿Será este el año en el que, por fin, los Texans alcancen la mayoría de edad? No lo descartemos. Si mantienen el nivel en ataque, mejora un poco su defensa y su kicker no la caga, puede que su temporada dure más de dieciséis partidos.
Tennessee Titans. Hasta ahora, el único equipo que ha discutido la supremacía de los Colts en el sur han sido los Titans. La temporada pasada les lastró su pésimo inicio, tan malo como bueno fue el de la temporada anterior. Este año me parecen un equipo muy peligroso. Ya no habrá dudas en el puesto de quarterback, aunque Vince seguirá disfrutando de juergas nocturnas (la noche es Young). Si los Colts y los Texans se caracterizan por su excelente ataque aéreo y flojo juego de carrera, a los otros dos equipos de la AFC Sur les pasa lo contrario: su fuerte es la carrera, el juego de trincheras.
No, no puedo hacerlo. Cómo voy a empezar el breve análisis de los Titans hablando del quarterback. Sería una falta de respeto a la estrella y alma de este equipo, Chris Johnson. CJ hace de todo. Prueba de ello, su récord en yardas totales la temporada pasada. No es sólo un corredor puro, sino también una amenaza como receptor (50 recepciones para más de 500 yardas son buena prueba de ello). Supongo que habréis leído las supuestas propuestas de carreras entre CJ y Usain Bolt. Buena campaña de publicidad para Johnson. Tras un aborto de holdout esta offseason, CJ comandará de nuevo el ataque de Tennessee.
A pesar de la expectación creada en torno a él, y de su voluntad de seguir batiendo récords, creo que los Titans deberían diversificar un poco su ataque. Nunca es bueno depender en exceso de un jugador, porque las lesiones en la NFL son muy frecuentes, pero cuando estamos ante running backs, los altibajos son más habituales que en otras posiciones. Que no lo quemen, porque aunque el chico es joven, puede acusar el sobreesfuerzo. Por eso, y como creo que Jeff Fisher es un tío inteligente, preveo menos carreras de CJ la temporada que viene. Con ello no quiero decir que no vaya a seguir siendo un jugador demoledor para las defensas, sino que sus números individuales no deben de ser tan estratosféricos como el año pasado. Javon Ringer debería asumir un mayor protagonismo en el juego de carrera para dar descanso a CJ.
Hay que reconocer también la buena labor de la línea ofensiva. ¿Hasta dónde llega el mérito del corredor y hasta dónde el de la línea cuando un equipo corre bien? Pues no lo sé, pero está claro que el mérito es compartido. Los Titans tienen una muy buena línea a la que se une en la labor de bloqueo el fullback Ahmard Hall. La línea sabe abrir camino a la carrera y proteger al quarterback. El año pasado concedieron 15 sacks, buena cifra.
Si el juego de carrera es estelar, el de pase tampoco me parece despreciable. Evidentemente, carece de una estrella de la talla de CJ, pero creo que Vince Young es un buen quarterback. De cabeza no anda sobrado, pero ahora que tendrá la confianza del entrenador desde principio de temporada creo que puede cumplir bien. Curiosamente otra de las virtudes de Young es su habilidad para correr. Es el sino de los Titans, Run To Daylight. Cuando está con confianza, Young es capaz de lo mejor. Me refiero a esto:
Nate Washington y Justin Gage, los receptores titulares, tienen ya el culo pelao (¿qué expresión es mejor para describir que una persona tiene experiencia, "tiene el culo pelao" o "tiene los huevos negros"? la segunda quizá resulta un tanto desagradable) de recibir balones, pero no son los wideouts más fiables de la NFL. Seguro que Kenny Britt, primera ronda el año pasado, tiene más oportunidades. El novato de tercera ronda Damian Williams aportará profundidad a la unidad. Los tight ends Bo Scaife y Jared Cook, también ayudarán a mejorar el pase.
En cuanto a la defensa, los Titans tienen un grave problema: son incapaces de defender el pase. Repitamos por enésima vez que hoy en día la clave del éxito de un equipo está en su juego de pase. Vamos, que es una guerra de "a ver quién pasa más", y ahí Tennessee sale perdiendo. Los Titans fueron el peor equipo de la AFC defendiendo el pase. Si no mejoran en este apartado, en una división con Colts y Texans, están abocados al fracaso.
Los malos resultados defendiendo el pase la temporada pasada resultan un tanto sorprendentes teniendo en cuenta que los safeties Chris Hope y Michael Griffin y el cornerback Cortland Finnegan fueron elegidos para la Pro Bowl en 2008. Si este año vuelven a un nivel parecido, los Titans lo agradecerán.
La línea no está para tirar cohetes. No cabe duda de que, por muy despreciable que sea como persona, ha notado mucho la baja de Haynesworth, y quién sabe si también notarán la de Kyle Vanden Bosch. La línea genera muchas dudas y el cuerpo de linebackers no pasa de mediocre. Menudo panorama defensivo.
Los equipos especiales no fallan en Tennessee, fieles a la tradición (lo digo por el Music City Miracle). Tienen un muy buen kicker en Rob Bironas y un punter que cumple en Brett Kern.
Adelantaba cuando hablábamos del calendario de Houston que Titans y Texans comparten el honor de tener los rivales más duros de toda la liga. Dentro de lo que cabe, los Titans tienen un comienzo algo más suave, ya que sus dos primeros partidos son en casa contra Oakland y Pittsburgh (sin Roethlisberger).
Jacksonville Jaguars. Si hay unos apestados en la NFL, esos son los Jaguars. Escoria maldita. Según Forbes, cuyas valoraciones de franquicias de la NFL están recién salidas del horno, el equipo menos valioso de la liga. El objetivo preferente, junto a los Vikings, de las ciudades que quieren robar una franquicia. ¿Los Angeles Jaguars? ¿Las Vegas Jaguars? ¡No, yo quiero una franquicia en Albuquerque!
Estadio vacío, mercado "pequeño", oscuro futuro el de los Jaguars en Jacksonville. Su plantilla tampoco es para tirar cohetes, pero a pesar de todo, el año pasado hicieron un papel más que digno.
Igual que en el caso de los Titans, el análisis de los Jaguars debe comenzar por su corredor estelar, Maurice Jones-Drew (MJD). No es CJ, pero MJD es uno de los grandes. A mí me encanta. Un tío bajito pero duro como una piedra, que va minando sin cesar a las defensas rivales. Él fue el principal artífice del relativo éxito de los Jaguars la temporada pasada. MJD también colabora con el juego de pase, tanto como receptor como de bloqueador. Un jugadorazo.
Al mando del ataque está David Garrard. Garrard es uno de los fieles exponentes de la mierda en la que se ha convertido la Pro Bowl en los últimos años. Que Garrard, un quarterback mediocre, esté en ese partido, es un auténtico fraude a lo que debería ser. Por no enumerar los QBs que son mejores que él, pensemos en QBs titulares de la AFC peores... Mark Sanchez, Trent Edwards, ¿Jake Delhomme? y ¿Chad Henne? Sanchez y Henne deberían mejorar a Garrard en el corto-medio plazo, y Delhomme no tengo tan claro que sea pero que el Jaguar (esta pretemporada, con todas las precauciones que hay que tomar en pretemporada, Delhomme parece volver a sus mejores tiempos). Madre mía, qué basura es la Pro Bowl. Creo que lo anterior es suficiente para que sepienso de Garrard.
En descargo de Garrard hay que decir también que los receptores de los Jaguars no son los mejores de la NFL. Tienen a Mike Sims-Walker, un muy buen jugador que explotó la temporada pasada, pero a su alrededor no hay mucho más. Mike Thomas puede ser el número 2, ya que parece que ha hecho buenas migas con Garrard durante el training camp y puede beneficiarse del exceso de atención que se preste a Sims-Walker. Del tight end titular, últimamente renqueante, me encanta su nombre: Marcedes Lewis. Lewis, una elección de primera ronda en 2006, es también un buen bloqueador, colaborando al éxito de las carreras de MJD.
La línea cumple, y cuenta con jóvenes en la posición de tackle que todavía deben mejorar, aunque los principales problemas vienen en la zona interior, donde la veteranía y la mediocridad son preocupantes.
En cuanto a la defensa, su principal problema venía siendo la presión al pasador. Llega un ex-Packer, el bueno de Aaron Kampman, que seguro que funcionará mejor en la 4-3 de Jacksonville que el año pasado, el primero de la 3-4 que Dom Capers implantó en Green Bay. Otra novedad destacable es el novato de primera ronda Tyson Alualu. Ellos dos, y un Derrick Harvey con más experiencia deben incrementar la eficiencia en la presión al pasador de los Jaguars. Terrance Knighton completa la línea titular.
Detrás de la línea, los Jaguars también obtuvieron refuerzos. En el día del draft, se hicieron con Kirk Morrison a cambio de una cuarta ronda. En los extremos, estarán Justin Durant y Daryl Smith, correctos pero ninguna maravilla.
La secundaria también debe mejorar. Por debajo de la media de la liga. Manning no ha tenido excesivos problemas para destrozarla. Reggie Nelson deberá centrarse y justificar su elección en primera ronda. Además, termina contrato, más le vale. Mathis y Cox, en los corners, simplemente cumplen. Mediocres.
En cuanto a los equipos especiales, el kicker, Josh Scobee estuvo muy fallón el año pasado, aunque muchos de los errores vinieron desde más allá de la yarda 50. El punter, Adam Podlesh, las deja un poco cortas, pero la cobertura es muy buena, la que menos yardas de retorno permite. Ah, MJD también retorna, aunque deben limitar su uso para no quemarlo.
Finalmente, el calendario de los Jaguars es teóricamente algo más fácil que el de Houston y Tennessee, aunque no demasiado. Afrontan el quinto más duro de la NFL. De los cuatro primeros, tres en casa.
Mi absurda predicción final. Dividamos la predicción en dos escenarios. Si no se lesiona el 18 de los Colts, gana Indianápolis la división, con Houston y Tennessee muy igualados por detrás; los Jaguars son últimos. Si se lesiona el 18 de los Colts (y por "se lesiona" quiero decir que se pierde al menos cinco partidos, Houston y Tennessee son primeros (quién sea primero dependerá de si se han enfrentado a los Colts con o sin el 18), los Jaguars terceros y, si Manning se pierde más de media temporada, los Colts últimos.
Ya solo queda la AFC Este y la recapitulación de la AFC. Entretanto, intentaré usurpar espacio en algún otro blog.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









