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miércoles, 7 de marzo de 2012

Peyton Manning, despedido por los Colts: comienza el culebrón.

Esta vez sí, seré breve.

Ahí va solo Peyton Manning a buscarse la vida. Here I go again on my own, que dice Whitesnake.



Los Indianapolis Colts acaban de anunciar el despido de Peyton Manning. El equipo de Indianápolis (insisto, de Indianápolis, porque cuando estaban en Baltimore era otra cosa) siempre ha sido una mierda sin Manning. En su ausencia, un equipo perdedor. Con él, un equipo dominante, aunque en términos de anillos solo haya llegado uno.

Los Colts despiden a Manning por dinero. No solo por eso, pero el dinero es un factor de mucho peso. El propietario de los Colts lo negaba en la rueda de prensa de hoy, pero no es casualidad que Manning sea despedido el último día antes de que los Colts se tengan que comer su contrato (una parte sustancial de su sueldo). Si los Colts no hubiesen echado hoy a Manning, el quarterback tendría derecho a un pastizal.

Es, obviamente, una cuestión de dinero. Entre Manning y el Andrew Luck, el seguro nuevo quarterback de los Colts, podrían sumar 50 millones de dólares en salarios, una cifra totalmente inasumible. Nada quedaría para el resto de la plantilla.

Es también obvio que no solo el dinero es la causa. Hay otras dos: las dudas sobre la salud de Manning y la llegada de Luck. Si no existiesen dudas sobre la capacidad de Manning para seguir jugando a alto nivel y si los Colts no tuviesen derecho a elegir a la nueva gran esperanza de este deporte, la decisión habría sido probablemente distinta.

El resultado, el fin de una era. El sentimentalismo no ha influido en la decisión. No suele suceder en este deporte tan duro, también en los despachos.


No quiero ponerme a pensar en dónde terminará Manning. Entre otros motivos, porque no tengo ni idea. Por ahora no se retira. Si puede, seguirá. Su destino dependerá del draft y de Matt Flynn. Los equipos que tras el draft no vean cubierta la posición de quarterback satisfactoriamente y que no se decidan por Flynn, irán a por Manning.

Dos quarterbacks, dos riesgos. De Matt Flynn no sabemos si es realmente bueno. Dos partidos, por buenos que hayan sido, son insuficientes para evaluar la calidad de un jugador. De Peyton Manning no sabemos si su físico le permitirá seguir jugando a alto nivel.

Lo que más me asombra del asunto Manning es cómo ha caído.

Aquel sábado de la wild card round de hace un par de temporadas nadie podía pensar que sería su último partido como Colt. Jamás. Menos aún cuando, poco después, firma su renovación por la franquicia de Indianápolis por un salario récord.

Cuando empecé a escribir este blog, en la previa de la AFC Sur, auguraba diferentes resultados para los Colts con o sin Manning. Gogor me comentaba lo siguiente: Me gusta tu predicción de los dos escenarios. El único problema es que Manning no se ha perdido un partido en toda su carrera.

De repente, se descubre que el quarterback de salud de acero, recién renovado, está lesionado. ¿Cómo? Y encima, de gravedad. Sin haber jugado ningún partido entre medias. ¿Es que los Colts no lo sabían cuando firmaron el megacontrato en 2011? Con el grado de profesionalismo de las franquicias de NFL, resulta sorprendente. A la mínima duda sobre el estado físico del jugador, ese contrato no se debería de haber firmado. Insisto, esto es lo que más me asombra. Cómo el hombre de acero se ha convertido en el hombre de cristal.

A partir de ahora, ríos de tinta, impresa y cibernética, sobre su futuro. Un culebrón que no ha hecho más que empezar.

miércoles, 12 de enero de 2011

Plácido domingo, jodido lunes: wild card round

Nunca subestiméis el poder del nobody believes in us factor (el factor "nadie cree en nosotros"). Recordemos las palabras de Kurt Warner hace un par de años, después de ganar la final de la NFC.


When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.

No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.

No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.



Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.

Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.

Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.

Favre Watch (lo más comentado)

En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.

Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?

Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad.  ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.

Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.

El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning  no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.

Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).

El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.

Super Bowl III (la sorpresa)

Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.

Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.


Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.

Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.

Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.

Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.

El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...

La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.

Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.

Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.

En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.

Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.

La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)

De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.

Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.

El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.

Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:


La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)

Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.

¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.

El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.

Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.


Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.

Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.

Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.

Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.

Hall of Fame (lo mejor)

Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:

1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.

2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.

3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.

4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.

5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.

6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.

7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.

8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.

9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.

10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.

11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.

12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.

13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.

14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.

15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).

16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.

17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.

Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.

Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.

Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...

En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.

Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.

Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.

Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!



Partido de Pro Bowl (lo regulero)

Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.

Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.

En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.

Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.

No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.

Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.

Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.

La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.

Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.

Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.

Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).

Pick-six en la prórroga (lo peor)

La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.

Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.

En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.

Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.

Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.

Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)

Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.


La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.

Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.


Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.

Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?

Próxima ronda

Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:

Sábado:

- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):


- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.

Domingo:

- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.

- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.

viernes, 7 de enero de 2011

Nuevas normas para la prórroga y miniprevia del fin de semana salvaje

Diecisiete fines de semana después, comienza la postemporada. La fase más interesante de la competición, donde se disparan las emociones. Como estamos cerca del cierre, Closing time, de Semisonic.



No haré una previa exhaustiva sobre cada partido, sino que daré un par de ideas sobre cada uno que no quería dejar de anticipar. Pero antes, la novedad más importante en el reglamento en los playoffs: el nuevo criterio para determinar el ganador de un partido en la prórroga.

Hasta ahora, temporada regular incluida, el primer equipo en anotar ganaba el partido. Daba igual cuándo, cómo y cuánto anotase. Si en el primer drive ofensivo un equipo conseguía un field goal, ganaba el partido sin que el rival pudiese responder. la norma cambia a partir de ahora.

¿Por qué? Dicen que el motivo es que desde que se adoptaron las normas todavía vigentes en temporada regular ha aumentado significativamente la precisión y potencia de los kickers, que son capaces de anotar desde más lejos y con mayor acierto. Me parece increíble que vengan con estas después de lo que vimos durante los pasados playoffs. Justo después de ver fallar tantos y tantos field goals (por ejemplo, los 3 de Nate Kaeding contra los Jets o el de Neil Rackers en Arizona, de poco más de 30 yardas, contra los Packers) no sé cómo intentan justificar la reforma de esta manera.

La explicación creo que es más bien otra. Durante los pasados playoffs hubo dos prórrogas. La primera sucedió en el partido con más puntos de la historia de la postemporada. Nunca los ataques habían aplastado de ese modo a las defensas. Arizona-Green Bay. El festival anotador se decidió gracias a una acción defensiva. Dansby recupera el fumble forzado por Adams (no creo que el facemask sea suficiente como para ser penalizado, aunque en el snap anterior sí había una falta personal contra Rodgers que no se señaló) y anota un touchdown.


Evidentemente, por este partido no vino la modificación. Sin embargo, hubo otra prórroga durante esos playoffs. En la famosa final de la NFC. El equipo que atacó primero anotó un field goal y se clasificó para la Super Bowl. El equipo que defendía no pudo responder. ¡¡Injusticia!!, clamaron muchos. El quarterback del equipo perjudicado era Brett Favre. Por culpa de esa absurda norma se privaba al hombre de todos los récords (positivos y negativos) de disputar su tercera Super Bowl. ¿Por esa absurda norma? Bueno, no solo por eso. Los Vikings estaban en field goal range a falta de pocos segundos para terminar el partido, cuando saltaron 12 jugadores al huddle. Eso constituye una infracción penalizada con 5 yardas. Esas 5 yardas sacaban a los Vikings de field goal range. En la siguiente jugada, Brett Favre concluyó su temporada como suele: cagándola, con una lamentable intercepción. Una intercepción que terminó provocando un cambio de norma. Los Saints ganaron el sorteo, la moneda al aire cayó del lado que les convenía. Y anotaron en el primer drive ofensivo. ¿Estaban los Vikings indefensos? No, no lo estaban. Contaban con una de las mejores defensas de la NFL la pasada temporada. Pero no pudieron parar a los Saints (aunque hay que apuntar que el drive contó con polémicas penalizaciones contra la defensa) y Garrett Hartley acertó. De injusticia, nada. Por mucho que muchos lo vendiesen como tal. No es que los Vikings no tuvieran oportunidades de ganar, es que tuvieron el partido ganado y lo tiraron a la basura.

Durante esta temporada regular el criterio de desempate en la prórroga siguió siendo el mismo: el primero en anotar, gana. ¿Cuántas de estas supuestas injusticias se cometieron? Entendiendo por injusticias las anotaciones en el primer drive ofensivo, atención, en DOS DE LAS DIECINUEVE PRÓRROGAS disputadas. Lo pongo en grande y en párrafo aparte, para que nos demos cuenta de lo imperioso que resultaba el cambio y lo creíble que resulta que cada vez más partidos terminan en el primer drive ofensivo de la prórroga:

En 2 de las 19 prórrogas (10,5% de los casos) anotó el equipo que atacó primero.

Curiosamente, en las dos prórrogas en las que anotó el equipo que atacó primero los Lions estaban de por medio. En el primer caso, perdieron frente a los Jets; en el segundo, ganaron en Tampa. Pues bien, para corregir tan magna injusticia, para evitar que la moneda al aire decida el campeón, las normas cambian a partir de ahora. Explico cómo:

- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en el primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Parece que si te anotan un field goal el resultado era injusto pero si era un touchdown ya no. Curioso.

- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en el primer drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive. En caso de que la respuesta sea en forma de touchdown, gana el equipo que lo anotó.

Situaciones especiales:

- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "disfrutado" del primer drive ofensivo aunque nunca haya tenido el balón. Con esto quiero decir que si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón. Así que mucho cuidado cuando se recibe.

- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.

Evidentemente, el cambio de normas condicionará el modo de jugar la prórroga. Ahora no se tratará simplemente de llegar a field goal range en el primer drive, sino que se intentará forzar para conseguir un touchdown. No me parece mal sistema, en absoluto, pero el anterior tampoco me parecía injusto.

No hablo más de la prórroga. Un par de apuntes sobre cada uno de los partidos. Quien dice apuntes dice gilipolleces, pero hay que tenerlas en cuenta.

Seahawks-Saints (sábado, 22.30 hora peninsular española). En los últimos años, se ha revelado como sumamente importante el nobody believes in us factor. ¿Qué quiere decir esto? Que los equipos con los que inicialmente no se cuenta consiguen un extra de motivación que suele llevarlos al éxito. Muchos ejemplos recientes: hace tres temporadas, los Giants partían como cenicientas en cada uno de sus partidos. Terminaron ganando tres partidos fuera de casa y la Super Bowl a unos Patriots que caminaban invictos. Hace dos temporadas, algunos consideraban a los Cardinals como uno de los peores equipos que jamás había disputado unos playoffs. Llegaron a la Super Bowl sorprendiendo a propios y extraños. La temporada pasada, tras perder los últimos tres partidos de la temporada regular, y pese a ser el seed 1 de la NFC, muchos descartaron a los Saints como aspirantes. Ganaron el anillo. Este año, si hay un equipo que tiene el nobody believes in us factor a su favor es Seattle. Ya, sería un milagro que avanzasen una ronda, pero tened en cuenta también esto: aunque Seahawks y Saints ya se enfrentaron con victoria de los Saints por 15 puntos en Nueva Orleáns, los Saints han dado muestras de flaqueza en algunos partidos contra rivales más débiles, y concretamente de la NFC Oeste: perdieron en Arizona contra un equipo comandado por Max Hall. Y, si se produce el milagro y gana Seattle, los Seahawks podrían enfrentarse a los Bears en Chicago. Ese enfrentamiento ya se produjo en la regular season y ganó Seattle. Ni yo me creo que los Seahawks vayan a ganar a los Saints, pero ahí queda eso.

Colts-Jets (madrugada del sábado al domingo, 2.00 hora peninsular española). Revancha de la final de la AFC de la temporada pasada en el mismo escenario. Entonces ganaron los Colts, pero este año los Jets no llegan con un perfil tan bajo, de tapado (el año pasado contaban con el nobody believes in us factor). Los Colts llegan tras una gran remontada pero todavía con bajas. Difícil pronóstico. Apuesto por los Colts porque juegan en casa, pero sin mucha seguridad.

Chiefs-Ravens (domingo 19.00, hora peninsular española). No es por desilusionar a los aficionados de los Chiefs, pero los Ravens tienen un amplio historial de victorias en wild card fuera de casa. Los equipos que están de vuelta a los playoffs tras una temporada fuera de ellos son de sus presas favoritas. Hace un par de temporadas, unos ilusionados Dolphins habían pasado de últimos a primeros de su división. Jugaban en wild card contra Baltimore. Los Ravens los eliminaron. La temporada pasada, los Patriots volvían a la postemporada tras un año ausentes. En Foxboro, los Ravens los aplastaron. ¿No hay dos sin tres o a la tercera va la vencida? Me temo que lo primero, y digo me temo porque en este partido voy con los Chiefs.

Eagles-Packers (domingo 22.30, hora peninsular española). Como el año pasado, los Packers juegan en el último turno de la ronda de wild card. Como el año pasado, juegan frente a un equipo al que ya habían vencido en su estadio en la temporada regular. Como el año pasado, el quarterback que será titular en el partido de wild card se había perdido muchos snaps en el partido que ganaron los Packers en temporada regular. Sí, son gilipolleces, pero me dan un poco de miedo. Rodgers nunca ganó una prórroga, a ver si con las nuevas normas va mejor. El partido del fin de semana, por lo menos para mí. Con el corazón, apuesto por Green Bay. Aunque faltarán 8 de los 11 titulares en defensa de septiembre, estarán Clay Matthews, Cullen Jenkins y B.J. Raji. Partidazo a la vista.

* * *
El sábado no veré ningún partido en directo. A las 22.00 estaré en Riazor para ver el Dépor-Barça (que nos casquen menos de 5 sería todo un éxito) y después habrá que salir (hay que conservar la cordura, las noches de juerga no han de aplazarse por el football, salvo excepciones justificadas). Me aislaré del mundo (no es muy complicado) para no enterarme de cómo quedan los partidos. El domingo, en cuanto me levante, empiezo con el Seahawks-Saints, sigo con el Colts-Jets y a las 19.00 enlazo con el directo, Chiefs-Ravens y Eagles-Packers. Suerte para todos. Ojalá veamos partidos emocionantes, y no los coñazos de la temporada pasada (salvo el partido de Green Bay, con triste final para los cheeseheads).

martes, 30 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 12

Seguramente no era un gran actor, quizá ni siquiera era bueno, pero para los amantes del humor grueso era un ídolo. Hoy es un día triste para quienes cuando se enteran que se está emitiendo una película cuyo título termina por "como puedas", ponen el canal donde se emite y se pelean con sus compañeros de salón para arañar unos minutos de risas. ¿Qué tiene que ver esto con la NFL? Bueno, algo tiene que ver. Así volvían los Cincinnati Bengals al prime time de los lunes hace unos años:


En el plácido domingo, jodido lunes de hoy, en la semana de Acción de Gracias, daremos las gracias a Leslie Nielsen por tantos y tantos chistes malos con los que nos hemos partido el culo.

Ha ha, you're dead, de Green Day, dedicado a su memoria (sí, es una canción en la que en vez de homenajear a un muerto, se ríen de él, pero qué mejor manera de recordar a Leslie Nielsen que reírse).



Bueno, vamos con el football.

Qué pude ver

Ojalá todas las semanas fuesen como esta. Con los partidos tan repartidos (partidos repartidos, ¿doblemente partidos? qué gilipollez) entre jueves y domingo, puedes seguir casi toda la jornada en directo sin perderte detalle. ¿Se pueden seguir cinco partidos a la vez? Sí, el balón no suele estar simultáneamente en juego en todos ellos. Solo hace falta un poco de concentración. Ni siquiera hubo solapamiento con los partidos de fútbol y baloncesto que me interesan (por cierto, pleno de derrotas esta semana; aunque todos mis equipos jugaban fuera, que Dépor, Estu y Packers pierdan no deja de ser una putada). Al final, los únicos partidos que no pude seguir en directo fueron los de madrugada, el Jets-Bengals y el Colts-Chargers.

El vomitorio (lo más comentado).

Empezaré el vomitorio con algo contradictorio. En esta sección se comenta lo que acapara los titulares, pero creo que merece la pena hablar de la situación de un equipo del que muchos han escrito ya que es curioso que no se hable de ellos. ¿Cómo puede ser el tapado el vigente campeón de la Super Bowl? Ya lo apuntan varios analistas: nadie habla de los Saints, no acaparan titulares, pero sin que nadie se dé cuenta, están 8-3 y recuperando efectivos. No acapara titulares, pero con 8 victorias y 3 derrotas está a un solo partido de los Falcons (con un partido pendiente entre estos dos equipos) y poco a poco vuelve a la dinámica de la temporada pasada. Reggie Bush ha vuelto, Chris Ivory está aportando en la carrera, y la defensa empieza a ser tan oportunista como la pasada temporada (¿verdad, Roy Williams? volveremos sobre esto más adelante). Pocos hablan de Drew Brees, a pesar de que es el 4.º quarterback de la liga en yardas totales de pase, y los tres que le superan juegan en equipos peor clasificados. Sin embargo, Brees no está en los primeros lugares de las quinielas para MVP...

...lo que nos lleva a comentar otro tema que según se acerca el final de la temporada regular está cada vez más candente, el MVP. ¿Se puede declarar este premio como desierto? Hace un par de semanas, tras la exhibición de Michael Vick ante los Redskins, parecía impensable que el premio pudiese recaer en un jugador distinto del 7 de los Eagles. Dos partidos después, tras dos buenas actuaciones de Vick (aunque no estelares), el quarterback de los Eagles deja de ser el favorito a un galardón que parecía que ya tenía en el bolsillo. Qué poca memoria tenemos. La conclusión: que el MVP dependerá de lo que pase de aquí en adelante. En particular, en los dos o tres últimos partidos. En la era de la inmediatez, nuestra memoria llega poco más atrás de un par de partidos. Es tal el bombardeo de información y análisis que recibimos cada semana, que desechamos lo que habíamos aprendido antes.

Dicho esto, esta temporada ningún jugador ofensivo está a un nivel tan sobresaliente como para ser un claro candidato al premio. Es curioso, a principio de temporada todos esperábamos que los quarterbacks se pusiesen las botas. No está siendo así. Los que más yardas de pase consiguen, carecen de un registro de victorias decente para aspirar al MVP (que, aunque sea un premio individual, siempre está condicionado por el rendimiento colectivo). Así las cosas, Tom Brady es el mejor situado en la carrera por el MVP. Su temporada está siendo muy buena, aunque no esté entre los primeros en yardas de pase (es 12.º), aunque sí lo está en passer rating. Tras sus últimas buenas actuaciones, es segundo en esta categoría.

Otro tema muy comentado: la pelea. En un partido sin historia entre los dos peores equipos de la AFC Sur, cuando todo el pescado estaba vendido, Andre Johnson y Cortland Finnegan acudieron al rescate, y de qué manera. Esto es lo que pasó:


Curiosamente, y aunque en el vídeo parece que el malo es Andre Johnson, la reacción casi unánime es de apoyo a Johnson. Ya era hora de que diesen su merecido a ese cabrón, es la conclusión más frecuente. Y eso que Johnson da un par de puñetazos en la cabeza a un jugador que está debajo de él, prácticamente indefenso. Si lo pilla bien, lo desgracia. Los antecedentes no favorecían al cornerback de los Titans. Este es considerado como uno de los jugadores más sucios de la NFL (de hecho, es lo primero que se dice la narración en directo del partido). En cambio, Johnson es un jugador con un currículum intachable, que además de ser probablemente el mejor wide receiver de la NFL, es todo un ejemplo de prudencia y humildad en sus declaraciones. Todo este lío, después de muchas especulaciones sobre las posibles sanciones (algunos incluso se preguntaban si alguno de los jugadores sería suspendido para lo que queda de temporada) se ha saldado con 25.000 dólares de multa para cada púgil. Ningún partido de sanción.

Muchos titulares también para los Chicago Bears. Nadie se los tomaba realmente en serio. Ni yo mismo, la verdad. Ese equipo con tanta fortuna (véanse partidos contra Lions y Packers) y sin línea ofensiva parecía abocado, tarde o temprano, a ir cayendo en la clasificación. Ayer derrotaron con solvencia al enésimo equipo de moda de la NFL. Aunque no tengan línea ofensiva (siguen sin tenerla), su defensa está rindiendo a un nivel muy alto. Julius Peppers casi justifica su salario (digo "casi" porque esa millonada, 91,5 millones de dólares en 6 años, no puede estar justificada nunca en una persona que vive de placar a otras en un campo emparrillado). Además, en una temporada en la que los equipos especiales son un factor decisivo, cuentan con una de las mejores unidades de toda la NFL, liderada por ese renacido Devin Hester, que ha recuperado su mejor forma. Si a eso le unes un Matt Forté que empieza a recuperar la forma de su temporada de novato y a un Jake Cutler algo más calmado, tienes un equipo serio con todas las opciones para incluso conseguir un bye en la primera ronda de playoffs. Dicho esto, la semana que viene caerán en Detroit y habrá que tirar a la basura todo lo que se ha escrito ayer y hoy.

∫ex (todo sigue igual)

Un final demasiado previsible.
El "equipo de que nunca pierde en su casa (y menos contra rivales de la NFC, sobre todo cuando Matt Ryan está al mando de las operaciones) y gana de forma milagrosa" jugaba contra el "equipo que carece de juego de carrera y que siempre pierde los partidos igualados por un field goal en los últimos segundos". Y no os lo vais a creer, pero el "equipo de que nunca pierde en su casa (y menos contra rivales de la NFC, sobre todo cuando Matt Ryan está al mando de las operaciones) y gana de forma milagrosa" venció al "equipo que carece de juego de carrera y que siempre pierde los partidos igualados por un field goal en los últimos segundos con un field goal en los últimos instantes de forma milagrosa. Supongo que ante un final tan previsible, en Digital+ prefirieron el Texans-Titans, que ofrecía un atractivo combate sin casco.

Green Bay lleva cuatro derrotas. Todas iguales. Qué sería de ese equipo con un corredor decente. Probablemente, no conocería la derrota en estos momentos. Si hubiese alguien a quien entregarle el balón en el backfield, los Packers no tendrían que abusar de las formaciones con cinco receptores, de los scrambles de Rodgers y de los quarterback sneaks. Cuando tu único corredor fiable es tu quarterback, las cosas no van bien. Por eso Green Bay está sufriendo tanto este año para convertir terceros downs, sobre todo cuando son cortos.

En frente, los Falcons volvieron a salir vivos de milagro. Cuando algo sucede muchas veces, hay que pensar que no es suerte, sino saber. Al saber le llaman suerte. Pero qué suerte tienen estos cabrones. Qué suerte. Contra Nueva Orleáns, Hartley falla un field goal relativamente sencillo en la prórroga. Contra San Francisco, Nate Clements no se arrodilla cuando había conseguido la intercepción que prácticamente daba la victoria a su equipo. Contra Baltimore... bueno, contra Baltimore los árbitros algo tuvieron que ver. Y ayer, ese fumble en la 1, esa mierda de pabellón que carece de un sistema de televisión decente para que los rivales puedan pedir un challenge (sobre esto volveremos más adelante, qué vergüenza)...

Bueno, más allá de la suerte, los Falcons cuentan con una defensa aseada (ninguna maravilla, pero aseada y con suerte) y un ataque demoledor. Tienen la mejor línea ofensiva de la NFL (sobre esto también volveremos más adelante), uno de los mejores corredores de la NFL (Michael Turner), un quarterback a quien no le tiembla el pulso, sobre todo en los momentos decisivos, uno de los mejores receptores de toda la NFL (Roddy White) y a uno de los mejores tight ends (si no el mejor) de toda la historia, que aunque ya está mayor es un seguro de vida en momentos calientes (Tony Gonzalez). No parece probable que el panorama cambie por Atlanta. Los aficionados de los Falcons encantados, claro.

Otros animales de costumbres son los San Diego Chargers. Lo suyo es increíble. Con Norv Turner como head coach, siempre empiezan mal, siempre se recuperan en noviembre y diciembre, y siempre la terminan cagando en los playoffs. Este año intentarán que la historia de la postemporada de siempre no se repita. Aunque para eso tienen que ganar primero la AFC Oeste, algo que, en vista de cómo está Kansas City (e incluso Oakland), está por ver. El caso es que desde 2006, los Chargers tienen un balance de 33-5 a partir del mes de noviembre. Increíble.

Otra costumbre de San Diego es vencer a los Colts de Peyton Manning. Les tienen tomada la medida. Desde 2005, coincidiendo con los mejores años del 18 de Indianápolis, los Bolts presentan un balance de 5-2 frente a los Colts. Su coordinador defensivo ya va dando recetas sobre cómo parar a Manning. Pero una cosa es tenerle tomada la medida y otra es conseguir que este tío lance 4 intercepciones. Aunque, pensándolo bien, esto es algo que debo dejar para la siguiente sección.

Ah, que casi se me olvida. Fieles a su costumbre, los Buccaneers perdieron contra un equipo bueno. Todavía no han ganado ningún partido frente a un equipo con récord ganador. No hace falta. Las victorias cuentan lo mismo, con independencia del registro del equipo rival (bueno, esto en caso de empate puede no ser verdad). Regularidad.

x (todo cambia)

Peyton Manning ha lanzado siete intercepciones en los últimos dos partidos. De Eli se puede esperar, pero nunca de Peyton. Este domingo, cuatro pases del quarterback de los Colts terminaron en manos de defensores de San Diego. Algunos apostábamos por que los Chargers ganarían a los Colts, pero (por lo menos yo) nunca habríamos pensado que en un partido así. Sin que San Diego convirtiese ni uno solo de sus terceros downs, sin que Rivers consiguiese ni un solo touchdown de pase (ni llegase a las 200 yardas) y con cuatro intercepciones de Manning de por medio.

Una vez...


..y dos...


...y hasta cuatro veces. Bueno, tampoco es cuestión de ensañarse con Manning. No me gustaría estar en el lugar de la defensa de Dallas la semana que viene. Que pase esto dos jornadas seguidas es raro, muy improbable que se repita de nuevo.

En esta liga en la que las modas duran tan poco, los Eagles de Michael Vick caen de su pedestal tras la derrota de esta jornada. No son los primeros que caen, otros muchos lo hicieron cuando encabezaban Power Rankings (haciendo memoria, Giants, Steelers o Patriots --cuando cayeron en Cleveland--). Seguramente no serán los últimos. Primera intercepción de Vick en lo que llevamos de temporada, por cierto. Otra novedad.

Hay que proceder con más tacto que un ciego en una orgía (para no llevarte la sorpresa, que es de lo que trata esta sección)

Primera sección renombrada en homenaje a Leslie Nielsen. Cómo olvidar esa gran frase de Agárralo como puedas 33 1/3. Para quienes no la conozcan:


Esta semana ha habido varios sustos, pero ninguna sorpresa. Todos los favoritos han aplicado el consejo del teniente Frank Drebin. Los Steelers se llevaron un buen susto en Buffalo, pero salieron airosos, igual que los Browns, en su primer partido como claros favoritos en muchos años, frente a los Panthers.

Algunos considerarán sorprendente la victoria de San Diego en Indianápolis, pero por lo expuesto más arriba no creo que se pueda considerar como tal. Sí sorprende que Manning lance 4 intercepciones, pero vistos los antecedentes, un poquito menos.

No hacía falta que lo dejases caer, Stevie, no habría sido injusto

Ante la ausencia de sorpresas en los resultados de la jornada, comentaré otra cuestión que creo que merece reflexión en algún momento. Me refiero a las reglas sobre la prórroga. Como sabéis, ha cambiado la manera en que se deciden los partidos en el tiempo extra, pero solo para partidos de playoffs. En temporada regular, se siguen aplicando las normas de siempre: el primer equipo que anote, se lleva el partido. Sin embargo, cuando lleguen los playoffs, si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal, el otro tiene la oportunidad de empatar (con otro field goal) o ganar (con un touchdown). ¿El motivo? La polémica venía de lejos, pero el detonante fue la derrota en la final de la NFC de la Drama Queen de la NFL en el Superdome de Nueva Orleáns. El 4 no tuvo oportunidad de tocar el balón en la prórroga. Qué sinsentido, argumentaban los críticos, que un partido se decida por una moneda al aire. El equipo que reciba el balón tendrá demasiada ventaja, ya que lo normal es que anote. Ya. Como si las defensas no jugasen. Que se lo digan a los Packers. En el partido más dominado por los ataques de la historia reciente, la defensa de Arizona se llevó el partido. Daba igual. El cambio de norma era esencial para la equidad de la competición. El football vuelve a ser justo, clamaban algunos.

¿Seguro que antes era tan injusto? La injusticia consistía supuestamente en que el equipo que pierde el sorteo queda indefenso (qué irónico, si es justo el que defiende) ya que el ataque anota casi siempre a la primera. ¿El ataque anota siempre? Obviamente, no. Esta semana, hubo prórroga en el Bills-Steelers. Ambos equipos tuvieron la posesión del balón en varias ocasiones. No hubo injusticia. La semana pasada, otro partido se decidió en la prórroga. No hubo injusticia, tanto el ataque de Tennessee como el de Washington tuvo su oportunidad. 0/2 injusticias. ¿Semana anterior? Otras dos prórrogas. En una de ellas, el partido no terminó en empate por muy poco (Browns-Jets); en la otra (49ers-Rams), oportunidades para los dos equipos. 0/4 injusticias. Menos mal que cambiaron la norma, en aras de la justicia. Semana anterior, tres prórrogas: oh, injusticia, en uno de esos tres partidos (Lions-Jets), el ataque anota a la primera.

Me he molestado en mirar, jornada a jornada, cuántos partidos se decidían en la primera posesión ofensiva de la prórroga. Llevamos 15 prórrogas en 12 jornadas. ¿En cuántas se ha producido la intolerable injusticia de que el primer ataque anote y termine el partido? En UNA. Una de quince. 6,67% de los casos. Menos mal que la norma cambia para playoffs. Menuda injusticia. ¿Injusticia? Si las defensas no jugasen, lo sería. Como también juegan, no lo es.

¿Sorpresa? Para muchos sí, por eso lo incluyo en esta sección.

Vamos con los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Como no podía ser de otro modo, en el día en el que homenajeamos a Leslie Nielsen, las categorías llevarán nombres de películas de las que formaba parte. La mejor, la peor y una regulera.

Aterriza como puedas (lo mejor)

Aterriza como puedas fue el principio. La primera película de humor ZAZ (Zucker-Abrams-Zucker) y, probablemente, la mejor. Sí, esa fue la primera, no Top Secret!, como algunos creen (probablemente porque está ambientada en una época anterior). Airplane! (que así se llamaba en inglés), un clásico. Desde entonces, Nielsen no dejó de interpretar (más o menos) el mismo papel:


Todos los elogios se los llevan Matt Ryan y Michael Turner, pero creo que los que merecen mayores halagos (o, por lo menos, deben recibir muchos más de los que reciben), son los integrantes de la línea ofensiva de Falcons. Ryan hizo un muy buen partido, casi sin error, pero cuando tienes tiempo de reflexionar con tranquilidad a quién quieres pasar, la probabilidad de acierto aumenta ostensiblemente. Salvo en contadísimas ocasiones, la línea ofensiva de Atlanta le dio a Ryan tiempo más que suficiente para lanzar con comodidad a sus receptores. Michael Turner hizo un partidazo. Igualó el partido e hizo que la balanza se decantase del lado de Atlanta. Un equipo corría, el otro no podía. Es muy bueno, no cabe duda, pero con una línea ofensiva como la de los Falcons, todo es más fácil. Enorme partido de los offensive linemen de Atlanta, ante una de las defensas más temibles, de las que más agobia al quarterback y que también hace sufrir a la carrera. No sé si conocéis la web Cold, Hard Football Facts. Os la recomiendo. Contiene multitud de estadísticas "fabricadas" por los autores de la página que intentan medir la eficiencia de equipos y jugadores en diferentes aspectos del juego. Sí, una frikada. Para cuantificar el rendimiento de la línea ofensiva de cada equipo, se inventaron el offensive hog index. El ratio (realmente debería decir "la" ratio, ya que ratio, de donde procede la palabra española razón, es un sustantivo femenino, pero queda raro) tiene en cuenta tres factores: yardas por intento de carrera; % de jugadas negativas por intento de pase(intercepción o sack); y % de éxito en terceros downs. Como podéis ver aquí, la offensive line de Atlanta lidera la clasificación; la de Chicago es la peor. Tiene sentido.

Tanto en el plano individual como en el colectivo, el ataque de Kansas City ha hecho méritos más que sobrados para figurar en esta sección. El pase y la carrera, todo funcionó a la perfección. ¿Qué resulta más destacable, los 4 touchdowns de Matt Cassel, las 173 yardas de carrera de Jamaal Charles o las 170 yardas de recepción y 3 touchdowns de Dwayne Bowe?

En el apartado individual, otra vez, Peyton Hillis. El personal sigue haciendo sangre recordando que este jugador, que ayer solo fue capaz de conseguir 131 yardas de carrera, 3 touchdowns, 6 recepciones y 63 yardas de recepción (poca cosa, en resumidas cuentas), fue traspasado a Cleveland como parte del pack a cambio del que los Broncos se hacían con Brady Quinn. Por si Josh McDaniels no tuviese suficientes problemas (ahora se añade la cuestión del espionaje), encima esto. Una semana más, hay que insistir: a los Browns les ha tocado la lotería, y probablemente ni ellos mismos eran conscientes de ello. Un resumen de lo que consiguió ayer:


Bueno, ya que hablábamos antes del MVP, Tom Brady tiene a día de hoy bastantes números para llevárselo, aunque todo dependerá de su rendimiento en sus próximos partidos, muy exigentes: Jets, Bears (en Chicago) y Packers. En Detroit hizo lo que quiso: 341 yardas de pase, 4 touchdowns.

Después de méritos individuales y colectivos, vamos con los equipos a los que les fue mejor la jornada. No puede haber mejor resultado que una victoria acompañada de derrota de todos tus rivales de división. Ese gustazo se dieron los Houston Texans y los New York Giants. Alegría por unos lares en los que últimamente andaban de capa caída.

2001: Despega como puedas (lo regulero)

Tras Agárralo como puedas 33 1/3 (probablemente antes) la carrera de Leslie Nielsen entra en declive. Totalmente encasillado, perpetra bodrios como Mr. Magoo y una sucesión de películas cuyo título incorpora siempre en España la coletilla como puedas. Películas reguleras (siendo generosos) pero con gags del gusto de las hordas que veneramos a este exponente del humor zafio:


Detalles que cuestan un partido, versión ilustrada
Vamos con las franquicias que salen con sabor agridulce de esta jornada. Green Bay es una de ellas. Jugaba en el estadio más difícil de la NFL en estos momentos. Hizo un buen partido, como prueban los números: 418 yardas totales, por 294 de Atlanta, un partido casi perfecto de tu quarterback y un rendimiento más que aceptable de la defensa, que pese a conceder más de lo conveniente por tierra, contuvo bien al receptor estrella rival. Pero una derrota más. Cuatro derrotas por 3 puntos, que cuentan lo mismo que por 50. Green Bay lidera con bastante ventaja la liga en cuanto a diferencia de puntos (+103), pero eso no vale para nada. Para quedarse con una sensación regulera.

Igual estarán los aficionados de los Carolina Panthers. En una temporada nefasta, su equipo por fin dio la cara. Ayer, en Cleveland, los Panthers se cobraron algunas cuentas pendientes con Jake Delhomme, que tuvo la amabilidad de lanzar un par de intercepciones ante el equipo que tantas sufrió de él en sus últimos años. Tras un drive final heroico, y perdiendo por 1 punto, el otrora fiable John Kasay tenía un field goal relativamente asequible para dar la victoria a su equipo. Así se vivió en las gradas de Cleveland:


No os enfadéis con vuestro kicker, aficionados de los Panthers. Realmente este hombre vela por vuestro futuro. Gracias a él, Carolina conserva su primera posición provisional en el próximo draft.

Otro para el que la jornada habrá dejado un sabor regulero es Kyle Orton. Su equipo sigue esforzándose para que consiga ser el quarterback con más yardas de pase de la temporada (como venimos diciendo todos los lunes, para conseguir esto es fundamental que tu equipo vaya a remolque). Este domingo, otras 347 yardas (y 3 touchdowns) a la saca. Orton recupera el liderato de yardas de pase totales, con 3370, gracias a la nefasta defensa de Denver y a Peyton Manning, que impidió que Rivers jugase un partido más agresivo regalando intercepciones a tutiplén. Visto el panorama, que nadie descarte a Orton como aspirante a superar el récord de Dan Marino. La defensa de los Broncos deberá seguir colaborando. La mayor amenaza, Tim Tebow. Orton poco más puede hacer, pero cuando un equipo pierde constantemente, el público pide caras nuevas, y qué mejor que un jugador mediático como Tebow. Quienes estuvimos en Londres pudimos escuchar los machacones gritos pro-Tebow.

Spanish Movie (lo peor)

Una de las últimas apariciones de Leslie Nielsen en el cine se produjo en la versión patria de una mala idea americana. Una mierda. Por eso sirve de denominación a lo peor de la jornada. Leslie salió en este gag que parodia una escena de El orfanato:


Empezaré de nuevo dando cera a los responsables de programación de Digital+. Antes de los palos, un poquito de jabón. Me acostumbran al pata negra y me vienen ahora con mortadela de la chunga. Que critique a Digital+ por el partido que eligieron para ayer a las 19.00 puede interpretarse también como un elogio. Sí, es en cierto modo un halago que me cague en ellos por emitir el único bodrio que deparó la primera sesión de NFL del domingo, porque nos tienen tan mal acostumbrados a seleccionar los mejores partidos de cada jornada, y a darnos alguno en alta definición, que cuando dejan de hacerlo nos indignamos. Creo que hay motivos. Esta jornada, cinco partidos en directo. Cobertura espectacular, teniendo en cuenta el seguimiento que tiene la NFL en España. Pero teniendo la posibilidad de elegir el partido que quieren, como la tienen, y que elijan el Texans-Titans, clama al cielo.

Vamos con los palos. No, con los del pasado lunes no tuve suficiente. [EDITADO: lo siguiente que leeréis lo escribí sin saber lo que comenta Mariano Tovar al pie de este artículo. Creía (de forma equivocada) que Digital+ elige los partidos que quiere, con total libertad. Sin embargo, sus ámbito de elección se limita a dos partidos en cada franja horaria. Entre ellos, no figuraba el Falcons-Packers. Conclusión: merezco un golpe de remo, por bocazas. No borro lo que escribí para que conste la cagada.] ¿Cómo es posible que jugándose el partido entre los dos equipos más en forma de la NFC (Falcons-Packers) televisen el de los dos últimos de la AFC Sur? ¿Cómo es posible que, televisándose a 8 equipos cada jornada (esta 10 equipos, dado que emitieron 5 partidos), solo se haya televisado UNO del equipo que va líder en solitario de la NFC (los Falcons)? No lo entiendo, es incomprensible. O por la redacción del Plus hay un ultra de los Titans que mete mano en la selección de partidos, o no tiene sentido. Digital+ recibió su justo merecido en forma de bodrio de partido, el único que no tuvo emoción hasta el final de los seis que se disputaron a esa hora. Ni aposta, oiga. Los seguidores de los Falcons tienen motivos para estar muy enfadados. Aunque el titular de los derechos de la NFL para España los oculte, los mejores partidos de la temporada están siendo los de Atlanta. Una pena.

Para rematar la jugada, esta jornada nos quedamos sin partido en HD. La culpa, de la NBA, que tiene prioridad en C+Deportes. El Texans-Titans se emitió por el semiclandestino canal 181. Si no hay cambio de última hora, el próximo domingo sucederá lo mismo, ya que hay partido de NBA programado para las 19.00. Nos tendremos que aguantar. En este caso, es lógico que la NFL sea la última prioridad, ya que el seguimiento de la NBA es mucho mayor que el de la NFL.

Cambiando de tema: un cero para el Georgia Dome. Los Falcons están en 4.º down, se la juegan y consiguen el primer down gracias a Tony Gonzalez. Y a los árbitros. Y a la tecnología medieval de esa mierda de pabellón. La repetición muestra claramente que el pase era incompleto. Como dicen en Totalpackers, "no challenge because the Georgia Dome sucks". Las televisiones disponibles en el estadio iban con más retraso de la cuenta, lo que impidió que los técnicos de Green Bay pudiesen ver la repetición de la jugada a tiempo para pedir un challenge que habrían ganado. Ese ataque, que debería haber concluido en pérdida de balón de Atlanta, terminó en 7 puntos. Qué suerte tienen estos cabrones. En cualquier caso, no toda la culpa es de ese pabellón obsoleto. Más culpa quizá la tiene Mike McCarthy por no pedir el challenge. Aun sin repetición, hay que pedirlo. Que es 4.º down, por favor...

Día duro el de ayer para Stevie Johnson. De héroe a villano. Hasta cinco pases se le cayeron de sus manos. El más doloroso, este:


Sí, los Bills perdieron el partido por su culpa. Sin duda. Insisto, por SU culpa, no por culpa de ningún dios. Este tío, que se ve que de luces no anda sobrado, publicó esto al terminar el partido en su Twitter. De risa:

I PRAISE YOU 24/7!!!!!! AND THIS HOW YOU DO ME!!!!! YOU EXPECT ME TO LEARN FROM THIS??? HOW???!!! ILL NEVER FORGET THIS!! EVER!!! THX THO.. (Traducción libre: "TE REZO SIN PARAR!!!!!! Y ESTO ES LO QUE ME HACES!!!!! ESPERAS QUE APRENDA DE ESTO??? CÓMO???!!! NUNCA OLVIDARÉ ESTO!! JAMÁS!!! GCS, D TODOS MODOS").

El otro antihéroe de la jornada es Roy Williams. Los Cowboys ganaban por 27-23 a los Saints a falta de 3.20 para terminar el partido, y pasó esto:


Con haber asegurado la posesión habría bastado. Probablemente Dallas se habría llevado el partido. Pero entonces apareció la buena estrella (también conocida como suerte que te cagas) de la defensa de los Saints, cuyo jardín en el culo empieza a brotar. Como el año pasado, en el que las flores se mostraban en todo su esplendor. Ojito que vuelven.

Terminamos la sección, reconociendo la pésima labor de Indianapolis y Seattle, probablemente las dos franquicias más decepcionantes de la jornada. Las dos cayeron apalizadas en su estadio. Ánimo para esas aficiones, mal lo tienen que estar pasando.

Decisión Frank Drebin de la semana

Aunque todos los personajes de Leslie Nielsen se caracterizan por su torpeza (si había un actor encasillado, ese era Nielsen), probablemente Frank Drebin, el teniente de la saga Agárralo como puedas, sea el paradigma. Por eso la decisión estúpida de la semana lleva su nombre. Unos típicos momentos Drebin:


¡Salvemos el point average! ¡Cueste lo que cueste!
No sé si existe un entrenador que gestione peor el tiempo en un partido que Andy Reid. No se entera. ¿Qué sentido tiene el field goal que chuta Philadelphia cuando pierde por 31-16 a falta de 4.47? Era 4.º y largo, pero sin tiempos muertos, sin posibilidad de parar el reloj, ¿cómo no te la juegas? Esos 3 puntos no sirven para absolutamente nada, sigues estando a dos posesiones de diferencia (cuando los Eagles perdían por 15 puntos seguían estando a dos posesiones, un TD con conversión de 1 punto más otro con conversión de 2). Decisión estúpida. Sin tiempos muertos, estás muerto. Los dioses suelen recompensar a los valientes y castigar a los cobardes. Lo vimos varias veces ayer en el Atlanta-Green Bay: Atlanta se juega un 4.º down en la 1 de los Packers tras tres intentos fallidos de anotación, y terminan anotando un touchdown; se juegan un 4.º down con 3 yardas por recorrer, y aunque (realmente) no completan el pase, los árbitros lo dan como completo y los dioses se alían con ellos para que los técnicos de Green Bay no pidan el challenge. ¡¡Un poco más de valentía, por favor!! No es temeridad, es un poquito de osadía, que siempre es necesaria.

Perseguidores de Jano (la carrera por los playoffs)

Veamos cómo va la lucha por seguir luchando en enero. En todas las divisiones, al menos dos equipos dependen de sí mismos para ser campeones. Cinco de las ocho divisiones presentan empate en cabeza, y en las tres restantes, el segundo está a un partido con enfrentamiento con el primero pendiente.

Sin embargo, esta jornada ha aclarado algunas cosas. Atlanta ha casi descartado a Green Bay en la batalla por la ventaja de campo en la NFC. Si vuelven a encontrarse en postemporada, será en el Georgia Dome. Para verse en Lambeau Field, los Packers deberían ganar 3 partidos más que los Falcons en los 5 que restan. Casi imposible.

Poco más ha quedado claro en la NFC. Si acaso, los Redskins quedan definitivamente descartados (aunque nadie les quitará la ilusión de tener a un quarterback de futuro, que acaba de firmar por cinco temporadas, como Donovan McNabb) en la lucha por la postemporada tras su derrota frente a Minnesota.

En la AFC, parecen definirse con algo de claridad las posiciones de playoffs, que salvo que el panorama cambie drásticamente en los 5 partidos que restan para el final de temporada, ocuparán Jets, Patriots, Steelers, Ravens, campeón de AFC Oeste y campeón de AFC Sur.

Pocos motivos para la alegría de los Dolphins. Su victoria de ayer sirve más para fastidiar a Oakland (cuyo panorama, con lo bien que pintaba hace un par de jornadas, se complica sobremanera) que para provecho propio. No es imposible, pero tras las victorias de Jets, Patriots, Ravens y Steelers, sus posibilidades de playoffs comienzan a esfumarse. Necesitan un final de temporada perfecto.

La AFC Sur vuelve a ponerse al rojo vivo. Cuatro equipos separados por una victoria. A pelearse (esperemos que no literalmente, como Johnson y Finnegan) en las cinco jornadas que quedan. Parece que ganará el menos malo. No está claro qué equipo es ese, todos hacen lo posible por no ganar, aunque un equipo tiene a Peyton Manning como quarterback, lo cual, a pesar de lo sucedido en los dos últimos partidos, no deja de ser una ventaja considerable.

La NFL decidió dejar para los últimas jornadas muchos duelos divisionales con la esperanza de que fuesen partidos a vida o muerte. La jugada ha salido redonda. Ninguna división está decidida, todos esos duelos serán esenciales para determinar los campeones. A disfrutar (y a sufrir) todo el mundo.

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Gracias a todos los tuiteros que me dieron su bienvenida tras la incorporación del blog a los mundos de Twitter. También me sufriréis por ahí.

Termino con anuncio: la semana que viene, siempre que el curro me lo permita, me iré de puente. Eso significa que a lo peor no hay Plácido domingo, jodido lunes o, si lo hay, tendrá que ser una versión mucho más breve de lo habitual. En vez de ver cómo hombres provistos de mallas se parten la cara, me partiré la mía en mi primera experiencia con unos esquís.