Este marzo, el del baloncesto universitario no es el único gran baile. La NFL se une a la danza. Esta offseason está deparando un baile de jugadores casi sin precedentes. El movimiento está siendo muy intenso. Un terremoto. El epicentro, el factor desencadenante, el despido de Manning. Menudo baile. Hasta quienes menos esperábamos responden que sí a la pregunta. Do you wanna dance?
La NFL no es solo el reino de la incertidumbre durante la temporada deportiva. No es solo la competición profesional más impredecible de cuantas se disputan en el planeta. Por eso despierta tanto interés. Es la mejor novela de misterio. Ni sus autores conocen el desenlace, siempre diferente, muchas veces sorprendente y plagado de momentos inolvidables. Esa es una de las principales claves de su éxito. Éxito deportivo y económico. Es la competición más rentable del mundo. Cada año más. Eso no sorprende.
Esta offseason también viene plagada de sorpresas. ¿Recordáis este momento?
Quién les iba a decir a los extasiados aficionados de los Broncos que ese pase es (probablemente) el último de Tim Tebow como local en Mile High. Igual que no daban crédito a lo que estaban entonces contemplando, no darían crédito a lo que estoy ahora mismo escribiendo.
Peyton Manning ha fichado por los Denver Broncos. Un auténtico sorpresón. Os lo decía cuando fue despedido de los Colts. Para qué vamos a hacer predicciones, si al final terminará donde menos sospechamos. No tengo ni idea, decía. Y tanto.
Pensaba en equipos sin un quarterback de confianza y con pocas opciones de cubrir la posición vía draft. Seattle, Miami, Arizona... Incluso, si me apuras, los Jets, de los que se habló mucho en principio. Nada, que no teníamos ni puta idea. Ninguno de esos teóricos favoritos de alzarse con el trofeo Manning llegaron siquiera a la final.
Los dos finalistas que se quedaron con la miel en los labios fueron Tennessee y San Francisco. Los Titans no eran una opción descabellada, pero tenían en plantilla a Jake Locker, a quien habían elegido en el 8.º puesto de la primera ronda del pasado draft. Y lo poco que se le vio la temporada pasada fue bastante prometedor. No era uno de los contendientes más claros por Manning. Y sin embargo fue el que apostó más fuerte por su fichaje. Básicamente, le dieron un cheque en blanco. Pide lo que quieras, que te lo damos. Después de tantos años sufriendo la tiranía de Peyton Manning, los Titans querían hacerse con sus servicios a toda costa. Claro que, me parece, daban por sentado algo sobre lo que todavía no existe certeza. Que el actual Peyton Manning es como aquel Peyton Manning. O parecido. Porque el actual es más viejo, más débil y más fragil que aquel.
El segundo soprendente finalista, que de hecho parecía el mejor postor por potencial de plantilla, era San Francisco. ¡Los 49ers! Con estos si que nadie contaba. Y conocimos su nombre al final del proceso. A toro pasado todos decían que tenía sentido, pero no nos engañemos, porque nadie contaba con ellos. Los 49ers contaban con un quarterback que había cumplido más que sobradamente esta temporada. Jim Harbaugh parecía haber recuperado para la causa a Alex Smith. Un jugador válido, que había demostrado tener lo que hay que tener en los momentos más importantes. Que se lo digan si no a los Saints. Pues bien, los 49ers han mostrado claramente que Alex Smith no les convence. Su comportamiento es más propio de un equipo desesperado que de un equipo que realmente confía en su quarterback. Smith ya estaba buscándose la vida lejos de San Francisco, así que con eso queda todo dicho. Harbaugh tiene el mismo trabajo que la temporada pasada: recuperar la confianza de un quarterback despreciado. Muy sorprendente. ¡Pero qué necesidad tenían los 49ers de meterse en este berenjenal! Después de encontrar una ruta hacia la victoria, deciden cambiar radicalmente su estilo. En fin.
Y llegamos al vencedor. ¡¡Los Denver Broncos!! Increíble. Sabéis que no soy de Tebow. No lo querría para mi equipo ni en pintura. Pero también resulta innegable que la gran mayoría de la afición de Denver lo adoraba. Y, aunque fuera ilusorio e injustificado, él había devuelto la ilusión a muchos aficionados por su equipo. Sigo pensando que él no fue el principal causante de las victorias de la segunda mitad de temporada en Denver, pero estaba ahí y muchos veían en él a un ganador. Un tipo con místicas cualidades que hacían a su equipo ganar. Sus compañeros, dicen los que le adoran, son mejores con él. Y sus rivales peores, también parecía. En cualquier caso, y aunque era notorio que no era santo de la devoción (nunca mejor dicho, aunque Tebow no crea en los santos) de John Elway, no podíamos esperar un movimiento de este calibre para dar la patada a Tebow.
Elway se la ha jugado. La apuesta no puede ser más arriesgada. Insisto, no sabemos cómo es este Peyton Manning. Este no es aquel. Este cumple 36 años el próximo sábado. Este viene de cuatro delicadas operaciones cervicales. Este ha tenido que someterse a las más innovadoras técnicas de curación para rehabilitar su dañado cuello. Este es de cristal. Aquel era de acero. Aquel no se había perdido ni un solo partido en toda su carrera por lesión. Aquel no tenía un cuello de cristal. Aquel tenía una franquicia entregada a él. Aquel tenía guardaespaldas y receptores de plena confianza. Aquel jugaba en un dome, en una atmósfera perfecta para un ataque aéreo. Este tendrá que enfrentarse a los elementos. Los Broncos juegan un solo partido a cubierto la temporada que viene, en Atlanta. Demasiadas incógnitas.
Hace un año, Denver contaba con tres quarterbacks que aspiraban a la titularidad. Kyle Orton, Tim Tebow y Brady Quinn. Os gustarán más o menos, pero Orton era un titular consolidado en la NFL y los otros dos habían sido elegidos en primera ronda del draft y habían completado carreras universitarias brillantes. Superávit de quarterbacks. Ahora, si (como parece) se confirma el traspaso de Tebow, los Broncos se verán en déficit de quarterbacks. Antes había una multitud de tres. De esos tres, en menos de un año, no quedará ni uno. Quedará solo un hombre de cristal. Como se lesione, veréis qué risas. En la vorágine por Manning, en el frenesí pujador, no eran los equipos los que entrevistaban al jugador para evaluar su fichaje. Nada de eso. Al contrario, era el jugador el que entrevistaba a los equipos. Las exigencias venían de Manning. Los que pujaban por él se rendían a sus pies. Y no sé si siendo plenamente conscientes de que Peyton Manning lleva una temporada completa sin jugar y con serias dudas sobre su rehabilitación. Unas dudas que no se han podido despejar todavía. ¿Resistirá el cuello de Peyton Manning a la embestida de las bestias? Aunque no estén primados por lesionar, os aseguro que para los Tamba Hali, Richard Seymour, Antonio Garay y demás cazadores, el trofeo Peyton Manning será muy apetecible. Es parte del fútbol americano. Tienes que estar listo para recibir.
Riesgo, mucho riesgo.
No solo se la ha jugado Elway. También el propio Peyton Manning. No creo que Denver sea la mejor opción. Para mí, era Arizona. Un equipo que juega en un dome. En la NFC Oeste, que a pesar de la espectacular pasada temporada de los 49ers sigue siendo una división flojilla. Con un tal Larry Fitzgerald para atrapar pases imposibles. Con promesas emergentes como Patrick Peterson que están revitalizando la franquicia. Con una presión mediática nula. En un destino que ya sirvió a un ilustre veterano como Kurt Warner para reeditar páginas brillantes. Pero los Cardinals no fueron ni finalistas. Ellos sabrán. Tampoco otros teóricos aspirantes como Seahawks o Dolphins.
En Denver, Manning se encontrará con la presión de ser el sustituto de Tebow. Este Manning es el que da la patada a Tebow. A poco que falle, se lo recordarán. Se lo recordará la prensa. Tebow es el fenómeno mediático más importante de la NFL en los últimos tiempos. Se lo recordará la afición. Recordemos que para que jugase Tebow los aficionados pagaban anuncios de su propio bolsillo. Denver viene de ser campeón de división. Sí, con 8-8, pero campeón de división. Y viene de ganar un partido de playoffs. Vamos, que los Broncos no están sumidos en una profunda depresión. No hay nada que perder. Además, el sistema ofensivo de Denver estaba basado casi exclusivamente en la carrera. Nada que ver con un Manningsistema. Completamente opuesto. Por eso se había prescindido de jugadores poco útiles para estos planteamientos como Brandon Lloyd. Ahora, además de adaptar la estrategia, de entrenar las nuevas jugadas, hay que fichar jugadores válidos para estos fines. Hacen falta receptores.
Como veis, mucha sorpresa y mucho riesgo. Hablando de riesgos y de sorpresas, el otro quarterback estrella de la agencia libre ha encontrado destino. Matt Flynn ha fichado por los Seattle Seahawks. Este jugador también presentaba un riesgo importante: solo había disputado dos partidos en su carrera profesional. Muy buenos, pero solo dos. Ante dos defensas muy flojas, como las de New England y Detroit. Y con un grupo de compañeros de ataque excepcional. Eso sí, el chico lo hizo de puta madre en esos dos partidos. Tanto, que le han dado un contratazo de 10 millones de dólares anuales. Matt Flynn va a ganar más dinero que Aaron Rodgers la próxima temporada. Sorprende.
Y hay otro tema que también sorprende mucho en el desenlace del tema Flynn. Una sorpresa que alimenta las sospechas sobre el grado de riesgo que conlleva el fichaje de este jugador: que los Miami Dolphins, entrenados por su antiguo coordinador ofensivo, no lo hayan fichado. Joe Philbin no ha echado el resto por el fichaje de Matt Flynn. Ni mucho menos. Y nadie conocía a Flynn mejor que Philbin. Él era el responsable del día a día de Flynn en Green Bay. Pero no lo quiso. O no lo quiso mucho. Dicho esto, también puede uno hacerse la pregunta inversa: ¿será tan bueno Joe Philbin si Matt Flynn, que tanto lo conocía, no ha querido irse con él? Otra sorpresa más. Eso sí, entre unas cosas y otras los Dolphins son los grandes perdedores de este gran baile. Ni Luck (esto lo sabíamos), ni Robert Griffin III, ni Manning, ni Flynn. Y si me apuras, ni Kyle Orton (fichado por Dallas), que visto el panorama parecería ahora una muy buena opción para Miami.
Ah, Miami. Equipo de Florida. Que necesita un quarterback. ¿Qué quarterback ahora en el mercado fue un ídolo en Florida? Bueno, hay otra franquicia de Florida, también necesitada de quarterback, que juega todavía más cerca de donde lo hacía ese afamado quarterback.
¿Veis? El baile no ha terminado, ni mucho menos.
Mostrando entradas con la etiqueta Dolphins. Mostrar todas las entradas
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martes, 20 de marzo de 2012
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Rico y con fundamento: Acción de Gracias 2011
Soy muy de repetirme, lo sé, pero en esta ocasión mejor me remito al pasado. Hace un año comenté los orígenes de esta fiesta y su estrecha relación con la NFL. No han cambiado. Este año prefiero centrarme en el menú de partidos que nos tiene preparado la NFL. A priori, el más suculento de los últimos tiempos. Tres partidos, seis equipos que vienen de ganar sus partidos en la última jornada. Entre ellos, los tres mejores de la NFL en cuanto a clasificación.
El jueves, día ideal para una TV Party. Subid el volumen, que este tema se sale. Un clásico de Black Flag, en la versión del disco en apoyo de los West Memphis Three. TV party tonight! TV party tonight!
El horario que indico en cada partido es el peninsular español.
18.30: Detroit Lions - Green Bay Packers. Digital+ en directo.
Uno de los partidos más esperados de la temporada. Los invictos Packers visitan la guarida de los Lions. Entre los dos acumulan 17 victorias y 3 derrotas. Desde hace casi dos meses los Packers no se enfrentan a un rival tan duro. Fue también en un dome, en Atlanta. Ahora en Detroit. Los Packers están 10-0, pero su calendario ha sido bastante benévolo. Si atendemos al balance de los rivales con los que ha jugado hasta ahora, Green Bay ha tenido el calendario más fácil de toda la NFL (41%). Eso sí, al empeoramiento del porcentaje de victorias de los rivales han contribuido los Packers ganándoles todos los partidos. En Acción de Gracias, partido de los grandes.
El precedente. Todos esperamos un festival de puntos. Yo el primero. Creo que al menos habrá que anotar 40 puntos para ganar este partido. Pero sus protagonistas serán sustancialmente los mismos que en el choque de 2011. El resultado de ese partido fue 7-3. Bueno, el quarterback de los Lions era Drew Stanton (el tercer QB). Ahora estará Matthew Stafford. Y en los Packers terminó el partido Matt Flynn. En cualquier caso, cuando Rodgers estuvo en el partido (medio partido, no poco), las cosas fueron igual de mal para Green Bay. Aaron Rodgers dispuso de 7 drives ofensivos, en los que consiguió solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas totales. Y terminó con una conmoción cerebral. Así fue ese partido:
Eso sí, los domes (pese a lo anterior) son el territorio favorito de Rodgers. Es que ahí se pone las zapatillas cómodas y la lía. Recordemos sus últimas actuaciones en el Georgia Dome, en el Metrodome o en la misma Super Bowl. Por cierto, acabo de darme cuenta de que Rodgers ya ha superado su récord personal de touchdowns de pase en una temporada. Y le quedan seis partidos.
El (más lejano) precedente. Esto lo vienen repitiendo hasta la saciedad en los medios, así que supongo que ya estaréis enterados. Los Packers están en su mejor racha histórica de victorias. La anterior, que data de 1962, se terminó en un partido de Acción de Gracias disputado en Detroit. Ahí los Lions aplastaron a los Packers de Lombardi y Starr. Once sacks, once, le cayeron al mítico quarterback. No sería muy sorprendente que se repitiese la historia, aunque con unos cuantos sacks menos. Ni el desenlace de la temporada: Green Bay no perdió más partidos en 1962.
El ogro. Ndamukong Suh. Un tipo que parece buen chico fuera del campo y un matón dentro de él. Sus bestialidades ya han provocado una reunión con el jefe de la NFL, en la que le dieron un toque de atención. Esta semana ya apunta que el modo de parar a Aaron Rodgers es golpeándolo una vez tras otra, sin parar. No se avergüenza en reconocer que el resultado del año pasado (la conmoción cerebral)
Los enfrentamientos. Creo que los matchups son bastante favorables para los Lions. La defensa de Green Bay las va a pasar canutas para parar a un ataque tan explosivo como el de Detroit. Especializada en conceder big plays, Calvin Johnson y compañía pueden hincharse. Creo que cuando ataquen los Lions veremos pocos punts. No serán todo anotaciones, porque la defensa de los Packers es muy oportunista, pero creo que los Lions aquí se impondrán. El cruce entre ataque de Green Bay y defensa de Detroit tampoco me gusta. Y me remito al precedente de la pasada temporada. Suh, Vandenbosch y compañía campaban a sus anchas por el backfield de los Packers. No veo muchos argumentos para pensar que esta vez será diferente. Al revés. La línea ofensiva de Green Bay parece más frágil esta temporada, en la que demasiado jugador inexperto (Bulaga, Newhouse y Sherrod) asume más protagonismo del debido. Y el front seven de Detroit es aún más potente. Con todo, los Packers tendrán muy presente lo sucedido el año pasado. Supongo que habrán aprendido la lección. Y Rodgers fuera del pocket es tanto o más peligroso que dentro de él.
El pronóstico. Veo mejor a Detroit para este partido. Mi pronóstico está viciado por mi condición de aficionado de los Packers. Soy demasiado pesimista con mis equipos, y probablemente exagero sus defectos y las virtudes del rival. Pero creo que los matchups favorecen a Detroit. Muchos puntos y, como decía, más de 40 puntos para quien quiera ganar es mi apuesta definitiva.
Por cierto, el partido es a las 11.30 de la mañana hora local. No sé si influirá algo, porque realmente es solo media hora antes de lo que suelen comenzar los partidos de la primera sesión del domingo, pero yo estaría completamente sobao. Horas indecentes para un día festivo.
22.15: Dallas Cowboys - Miami Dolphins
Hace apenas un mes, el partido tenía pinta de caca de la vaca (e implicados, los Chicos Vaca). Uno de los cabecillas de la carrera por Luck contra un equipo de capa caída. Pero desde entonces, estos equipos están en racha. Se plantan ambos con tres victorias consecutivas.
El precedente. Decía al principio que no me iba a repetir, pero en este caso me parece inevitable. Este jueves rememoraremos un clásico de Acción de Gracias. Los enfrentamientos entre Cowboys y Dolphins son muy poco infrecuentes, dado que pertenecen a conferencias diferentes. Cada cuatro años. Pero uno de esos enfrentamientos no se olvidará nunca. Leon Lett nos dejó uno de los errores más graves de la historia. Fue en 1993. Con el campo completamente nevado (algo extraño en Dallas y en estas fechas), a falta de 15 segundos, Dallas ganaba por 14-13. Miami se disponía a chutar un lejano field goal para ganar el partido, y sucedió esto:
En racha. Ambos equipos llegan en racha. Con tres victorias seguidas. Considerando solamente las últimas tres jornadas, Miami puede ser perfectamente el equipo más en forma de la NFL. No se enfrentaba a ningún coco (Chiefs, Redskins y Bills), pero ganaron con superioridad aplastante. Con Matt Moore pareciendo un gran quarterback, con Reggie Bush justificando (más o menos) su sueldo, una defensa dominante (tiene jugadores para ello) y receptores como Brandon Marshall o Anthony Fasano apareciendo de nuevo. Un buen equipo.
Pero los favoritos son los Cowboys. También acumulan tres victorias seguidas, aunque, como Miami, contra rivales de poco fuste. De hecho, contra los mismos que los Dolphins, pero cambiando a Chiefs por Seahawks. En cualquier caso, muchas señales para la esperanza en Dallas. Desde sus terribles cagadas contra los Lions, Romo acumula 12 pases de touchdown y solo 2 intercepciones. Y han encontrado en DeMarco Murray a un corredor potente. La defensa también ha venido mejorando, aunque el pasado domingo Sexy Rexy les hizo sufrir más de la cuenta.
No es el mejor partido posible, pero sí que promete. Y esas imágenes de Jerry Jones fuera de quicio al ver cómo Dez Bryant es ahostiado en un retorno...
El pronóstico. Mira que los Cowboys son muy de cagarla en prime time. Pero mucho, mucho, eh. Y Romo en particular. No lo descarto en absoluto. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo, creo que debe de ganar Dallas.
2.20: Baltimore Ravens - San Francisco 49ers
Más de lo mismo. Cuando conocimos que este sería el partido que completaría Acción de Gracias (recuerdo que Lions y Cowboys son fijos este día), creo que el entusiasmo fue escaso. Sí, se enfrentarían dos hermanos, los head coaches de cada equipo, pero el partido parecía muy desnivelado.
Ahora la Harbaugh Bowl parece otra cosa. Sí, la Harbaugh Bowl. Leía el otro día un tweet, creo que de Onion Sports, que decía que la NFL anda buscando a ver si queda algún Harbaugh libre para entrenar (si no lo conocéis, The Onion es una publicación de coñas marineras). Y no sería extraño. Porque lo de esta familia es para nota. El pasado mes de febrero se lió una gorda con Jim. Todo Estados Unidos lo quería. Su entonces universidad, Stanford, y los programas en apuros más prestigiosos. También la NFL. San Francisco se llevó el Harbaugh al agua y muchos pensaron que el entrenador se equivocaba. Que iba a flipar. En medio año iba a querer salir corriendo. Ni de lejos. Jim Harbaugh ha convertido a los Niners en una roca. El tirano de la NFC Oeste. Un equipo que hoy acumula dos victorias más que el campeón de esa división la temporada. Y que se lanza a por los rivales como un pelotón de jubilados a un camión de fruta gratuita.
A John lo conocemos más. Me quedo con ese discurso que tanto repiten el las promos de Digital+:
- Was it pretty?
- No.
- Was it fun?
- No.
- BUT IT WAS US!
Duelo entre hermanos. Entre el primero de la AFC y el segundo de la NFC. Poca cosa.
Duelo de gemelos. Como dicen en la web de los Niners, los vínculos no se quedan en los Harbaugh. Estos dos equipos se parecen mucho. La defensa de ambos la lidera un carismático y devastador linebacker con el número 52. Patrick Willis y Ray Lewis. El ataque de ambos depende en gran medida de pequeños y constantes taladros, Frank Gore y Ray Rice. Y los quarterbacks son de poco fiar. Ni Flacco ni Smith figuran entre los nobles de la liga, aunque como game managers (por mucho que esta expresión moleste al entrenador de San Francisco) cumplen bien. Entre los receptores, Anquan Boldin y Torrey Smith en un lado; Michael Crabtree y Braylon Edwards en otro. Bueno, los Niners tienen a Vernon Davis. Me temo que los Ravens no tienen nada ni remotamente parecido.
Presión para ambos. Los Niners sabrán qué han hecho los Packers en Detroit. Si ha perdido Green Bay, estarán ante su oportunidad para asaltar el liderato de la NFC en la carrera por ventaja de campo en los playoffs. Si ganan los Packers, estarán obligados a ganar para mantenerse en la pelea. En cuanto a Baltimore, necesitan la victoria si no quieren ceder el liderato de división a los Steelers. Pittsburgh tiene un partido relativamente sencillo el domingo ante los Chiefs de Kyle Orton. Los Ravens se la juegan aún más que los 49ers.
El pronóstico. Creo que será un partido con pocos puntos, en el que las defensas se impondrán a los ataques. Estamos ante dos de las mejores defensas de toda la NFL. Y ninguno de los dos ataques parece imparable. Con dos quarterbacks sospechosos, necesitarán que sus corredores liberen de presión a los . Creo que la defensa de Baltimore es algo mejor que la de San Francisco y que el ataque de los Ravens también es un poco menos malo que el de los 49ers. Además, juegan en Baltimore. Apuesto por los Ravens en un partido de abundantes colisiones.
* * *
Que aproveche. Los que curremos mañana por la tarde tendremos que ingeniárnoslas para seguir el primer partido. Bendito Game Pass para Android.
El jueves, día ideal para una TV Party. Subid el volumen, que este tema se sale. Un clásico de Black Flag, en la versión del disco en apoyo de los West Memphis Three. TV party tonight! TV party tonight!
El horario que indico en cada partido es el peninsular español.
18.30: Detroit Lions - Green Bay Packers. Digital+ en directo.
Uno de los partidos más esperados de la temporada. Los invictos Packers visitan la guarida de los Lions. Entre los dos acumulan 17 victorias y 3 derrotas. Desde hace casi dos meses los Packers no se enfrentan a un rival tan duro. Fue también en un dome, en Atlanta. Ahora en Detroit. Los Packers están 10-0, pero su calendario ha sido bastante benévolo. Si atendemos al balance de los rivales con los que ha jugado hasta ahora, Green Bay ha tenido el calendario más fácil de toda la NFL (41%). Eso sí, al empeoramiento del porcentaje de victorias de los rivales han contribuido los Packers ganándoles todos los partidos. En Acción de Gracias, partido de los grandes.
El precedente. Todos esperamos un festival de puntos. Yo el primero. Creo que al menos habrá que anotar 40 puntos para ganar este partido. Pero sus protagonistas serán sustancialmente los mismos que en el choque de 2011. El resultado de ese partido fue 7-3. Bueno, el quarterback de los Lions era Drew Stanton (el tercer QB). Ahora estará Matthew Stafford. Y en los Packers terminó el partido Matt Flynn. En cualquier caso, cuando Rodgers estuvo en el partido (medio partido, no poco), las cosas fueron igual de mal para Green Bay. Aaron Rodgers dispuso de 7 drives ofensivos, en los que consiguió solo 2 primeros downs y, en el mejor de ellos, 20 yardas totales. Y terminó con una conmoción cerebral. Así fue ese partido:
Eso sí, los domes (pese a lo anterior) son el territorio favorito de Rodgers. Es que ahí se pone las zapatillas cómodas y la lía. Recordemos sus últimas actuaciones en el Georgia Dome, en el Metrodome o en la misma Super Bowl. Por cierto, acabo de darme cuenta de que Rodgers ya ha superado su récord personal de touchdowns de pase en una temporada. Y le quedan seis partidos.
El (más lejano) precedente. Esto lo vienen repitiendo hasta la saciedad en los medios, así que supongo que ya estaréis enterados. Los Packers están en su mejor racha histórica de victorias. La anterior, que data de 1962, se terminó en un partido de Acción de Gracias disputado en Detroit. Ahí los Lions aplastaron a los Packers de Lombardi y Starr. Once sacks, once, le cayeron al mítico quarterback. No sería muy sorprendente que se repitiese la historia, aunque con unos cuantos sacks menos. Ni el desenlace de la temporada: Green Bay no perdió más partidos en 1962.
El ogro. Ndamukong Suh. Un tipo que parece buen chico fuera del campo y un matón dentro de él. Sus bestialidades ya han provocado una reunión con el jefe de la NFL, en la que le dieron un toque de atención. Esta semana ya apunta que el modo de parar a Aaron Rodgers es golpeándolo una vez tras otra, sin parar. No se avergüenza en reconocer que el resultado del año pasado (la conmoción cerebral)
Los enfrentamientos. Creo que los matchups son bastante favorables para los Lions. La defensa de Green Bay las va a pasar canutas para parar a un ataque tan explosivo como el de Detroit. Especializada en conceder big plays, Calvin Johnson y compañía pueden hincharse. Creo que cuando ataquen los Lions veremos pocos punts. No serán todo anotaciones, porque la defensa de los Packers es muy oportunista, pero creo que los Lions aquí se impondrán. El cruce entre ataque de Green Bay y defensa de Detroit tampoco me gusta. Y me remito al precedente de la pasada temporada. Suh, Vandenbosch y compañía campaban a sus anchas por el backfield de los Packers. No veo muchos argumentos para pensar que esta vez será diferente. Al revés. La línea ofensiva de Green Bay parece más frágil esta temporada, en la que demasiado jugador inexperto (Bulaga, Newhouse y Sherrod) asume más protagonismo del debido. Y el front seven de Detroit es aún más potente. Con todo, los Packers tendrán muy presente lo sucedido el año pasado. Supongo que habrán aprendido la lección. Y Rodgers fuera del pocket es tanto o más peligroso que dentro de él.
El pronóstico. Veo mejor a Detroit para este partido. Mi pronóstico está viciado por mi condición de aficionado de los Packers. Soy demasiado pesimista con mis equipos, y probablemente exagero sus defectos y las virtudes del rival. Pero creo que los matchups favorecen a Detroit. Muchos puntos y, como decía, más de 40 puntos para quien quiera ganar es mi apuesta definitiva.
Por cierto, el partido es a las 11.30 de la mañana hora local. No sé si influirá algo, porque realmente es solo media hora antes de lo que suelen comenzar los partidos de la primera sesión del domingo, pero yo estaría completamente sobao. Horas indecentes para un día festivo.
22.15: Dallas Cowboys - Miami Dolphins
Hace apenas un mes, el partido tenía pinta de caca de la vaca (e implicados, los Chicos Vaca). Uno de los cabecillas de la carrera por Luck contra un equipo de capa caída. Pero desde entonces, estos equipos están en racha. Se plantan ambos con tres victorias consecutivas.
El precedente. Decía al principio que no me iba a repetir, pero en este caso me parece inevitable. Este jueves rememoraremos un clásico de Acción de Gracias. Los enfrentamientos entre Cowboys y Dolphins son muy poco infrecuentes, dado que pertenecen a conferencias diferentes. Cada cuatro años. Pero uno de esos enfrentamientos no se olvidará nunca. Leon Lett nos dejó uno de los errores más graves de la historia. Fue en 1993. Con el campo completamente nevado (algo extraño en Dallas y en estas fechas), a falta de 15 segundos, Dallas ganaba por 14-13. Miami se disponía a chutar un lejano field goal para ganar el partido, y sucedió esto:
En racha. Ambos equipos llegan en racha. Con tres victorias seguidas. Considerando solamente las últimas tres jornadas, Miami puede ser perfectamente el equipo más en forma de la NFL. No se enfrentaba a ningún coco (Chiefs, Redskins y Bills), pero ganaron con superioridad aplastante. Con Matt Moore pareciendo un gran quarterback, con Reggie Bush justificando (más o menos) su sueldo, una defensa dominante (tiene jugadores para ello) y receptores como Brandon Marshall o Anthony Fasano apareciendo de nuevo. Un buen equipo.
Pero los favoritos son los Cowboys. También acumulan tres victorias seguidas, aunque, como Miami, contra rivales de poco fuste. De hecho, contra los mismos que los Dolphins, pero cambiando a Chiefs por Seahawks. En cualquier caso, muchas señales para la esperanza en Dallas. Desde sus terribles cagadas contra los Lions, Romo acumula 12 pases de touchdown y solo 2 intercepciones. Y han encontrado en DeMarco Murray a un corredor potente. La defensa también ha venido mejorando, aunque el pasado domingo Sexy Rexy les hizo sufrir más de la cuenta.
No es el mejor partido posible, pero sí que promete. Y esas imágenes de Jerry Jones fuera de quicio al ver cómo Dez Bryant es ahostiado en un retorno...
El pronóstico. Mira que los Cowboys son muy de cagarla en prime time. Pero mucho, mucho, eh. Y Romo en particular. No lo descarto en absoluto. Pero si nos ceñimos a lo estrictamente deportivo, creo que debe de ganar Dallas.
2.20: Baltimore Ravens - San Francisco 49ers
Más de lo mismo. Cuando conocimos que este sería el partido que completaría Acción de Gracias (recuerdo que Lions y Cowboys son fijos este día), creo que el entusiasmo fue escaso. Sí, se enfrentarían dos hermanos, los head coaches de cada equipo, pero el partido parecía muy desnivelado.
Ahora la Harbaugh Bowl parece otra cosa. Sí, la Harbaugh Bowl. Leía el otro día un tweet, creo que de Onion Sports, que decía que la NFL anda buscando a ver si queda algún Harbaugh libre para entrenar (si no lo conocéis, The Onion es una publicación de coñas marineras). Y no sería extraño. Porque lo de esta familia es para nota. El pasado mes de febrero se lió una gorda con Jim. Todo Estados Unidos lo quería. Su entonces universidad, Stanford, y los programas en apuros más prestigiosos. También la NFL. San Francisco se llevó el Harbaugh al agua y muchos pensaron que el entrenador se equivocaba. Que iba a flipar. En medio año iba a querer salir corriendo. Ni de lejos. Jim Harbaugh ha convertido a los Niners en una roca. El tirano de la NFC Oeste. Un equipo que hoy acumula dos victorias más que el campeón de esa división la temporada. Y que se lanza a por los rivales como un pelotón de jubilados a un camión de fruta gratuita.
A John lo conocemos más. Me quedo con ese discurso que tanto repiten el las promos de Digital+:
- Was it pretty?
- No.
- Was it fun?
- No.
- BUT IT WAS US!
Duelo entre hermanos. Entre el primero de la AFC y el segundo de la NFC. Poca cosa.
Duelo de gemelos. Como dicen en la web de los Niners, los vínculos no se quedan en los Harbaugh. Estos dos equipos se parecen mucho. La defensa de ambos la lidera un carismático y devastador linebacker con el número 52. Patrick Willis y Ray Lewis. El ataque de ambos depende en gran medida de pequeños y constantes taladros, Frank Gore y Ray Rice. Y los quarterbacks son de poco fiar. Ni Flacco ni Smith figuran entre los nobles de la liga, aunque como game managers (por mucho que esta expresión moleste al entrenador de San Francisco) cumplen bien. Entre los receptores, Anquan Boldin y Torrey Smith en un lado; Michael Crabtree y Braylon Edwards en otro. Bueno, los Niners tienen a Vernon Davis. Me temo que los Ravens no tienen nada ni remotamente parecido.
Presión para ambos. Los Niners sabrán qué han hecho los Packers en Detroit. Si ha perdido Green Bay, estarán ante su oportunidad para asaltar el liderato de la NFC en la carrera por ventaja de campo en los playoffs. Si ganan los Packers, estarán obligados a ganar para mantenerse en la pelea. En cuanto a Baltimore, necesitan la victoria si no quieren ceder el liderato de división a los Steelers. Pittsburgh tiene un partido relativamente sencillo el domingo ante los Chiefs de Kyle Orton. Los Ravens se la juegan aún más que los 49ers.
El pronóstico. Creo que será un partido con pocos puntos, en el que las defensas se impondrán a los ataques. Estamos ante dos de las mejores defensas de toda la NFL. Y ninguno de los dos ataques parece imparable. Con dos quarterbacks sospechosos, necesitarán que sus corredores liberen de presión a los . Creo que la defensa de Baltimore es algo mejor que la de San Francisco y que el ataque de los Ravens también es un poco menos malo que el de los 49ers. Además, juegan en Baltimore. Apuesto por los Ravens en un partido de abundantes colisiones.
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Que aproveche. Los que curremos mañana por la tarde tendremos que ingeniárnoslas para seguir el primer partido. Bendito Game Pass para Android.
lunes, 25 de octubre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 7
Entre todos los partidos de esta semana, destacaba el del morbo. No resultaba tan morboso como el del año pasado, cierto, pero quizá resultaba más importante dada la delicada situación de ambos equipos. Recuerdo haber leído con ocasión del partido que enfrentó en Lambeau Field a Packers y Vikings en 2009 que se trataba de la primera ocasión en la que una superestrella del deporte profesional norteamericano volvía a la ciudad de la que fue ídolo durante casi toda su carrera con la camiseta del eterno rival. Se habían producido otros retornos, como el de Jordan a Chicago con la camiseta de los Washington Wizards, o el de Alex Rodriguez a Texas, pero en ninguno de estos casos el equipo con el que volvía el ídolo local era el archienemigo. La vuelta de McNabb a Philadelphia con el uniforme de los Redskins es más parecida, dado que son rivales divisionales, aunque creo que el odio que se profesan Minnesota y Green Bay es mayor que el que existe entre Washington y Philadelphia. Este año, la previa (gráfica) que más me gustó de entre las que he podido leer es la de la delegación de ESPN en Minnesota (1500ESPN Twin Cities), que publicó el fotomontaje que podéis ver a continuación. Imita el cartel de la película La red social (por cierto, gran película, os la recomiendo).
En una jornada en la que tantos claman haber sido robados, y dado que entramos en la semana inglesa del football, ha de sonar Bankrobber, de The Clash.
Qué pude ver
Que el mejor partido de la jornada sea el Sunday Night es una gran putada. Siendo el partido que era, por mucho que me tuviese que levantar a las 8.30 para ir al curro, no me lo podía perder. Tendré más ojeras que un oso panda, pero el evento lo merecía. Intenté compensarlo con dos horas y media de siesta hasta las 7 de la tarde. Entonces, como ya es habitual, vi los partidos de Digital+ por la televisión y el resto de la jornada en el ordenador, con la pantalla partida en 4 en la sesión de las 7 (con el canal RedZone en uno de los cuadrantes y otros partidos igualados en los tres restantes) y en dos durante la sesión de las 10.15, aunque pronto puse el Seattle-Arizona a pantalla completa, ante la ausencia de emoción en la paliza de Oakland en Denver. Por cierto, ya veo que la mayoría está conforme con la política del Plus para los partidos de las 22.15 que comienzan con retraso.
El vomitorio
Semana de polémica arbitral en la NFL. Algunos dicen que los Stealers (redacción intencionada) ganaron a los Dolphins. La jugada polémica, la más comentada de la jornada, el touchdown anulado a Roethlisberger, en el que este pierde el balón antes de llegar a la end zone. Ningún árbitro, ni con vídeo de por medio, pudo determinar si la posesión la recuperan los Dolphins o los Steelers. Ante la duda, se mantiene a Pittsburgh en posesión del balón y estos anotan el field goal de la victoria. Aquí tenéis la jugada:
Transcribo lo que dice el árbitro tras revisar el vídeo: "After review it has been determined that prior to the ball crossing the goal line, the runner did lose possession of the ball. However, by rule in replay, two aspects of this play must be available to be viewed. Not only did we have to view the fumble being a fumble, we also have to have clear evidence of the team recovering the ball. After review, we do not have clear evidence of the defense recovering the fumble, therefore Pittsburgh will have the ball, fourth and goal at the half-yard line. Miami will not be charged with a timeout and the clock will start on the ready for play". El quid de la cuestión es que no saben quién tiene el balón tras el fumble. Al haber concedido en principio el touchdown, los árbitros ni se preocupan de ver quién tiene el balón en la montaña humana que se forma en la end zone. Grave negligencia arbitral. Todo indica que lo habían recuperado los Dolphins. El vídeo no lo prueba, pero mirad esta foto:
Parece que Miami recupera la posesión. El error no está en lo que dice el árbitro tras revisar el vídeo. Ahí toma la decisión correcta, porque no se ve quién consigue la posesión. El grave error lo cometen los árbitros al hacer caso omiso de lo que pasa en la end zone tras el fumble, como si no hubiese ninguna duda de que Roethlisberger había conseguido el touchdown. En ese momento, lo más prudente sería ver qué equipo se ha quedado con el balón, y después decidir si se da el touchdown. Para añadir más salsa a la cuestión, el árbitro que toma la decisión, Gene Steratore, es natural de Pittsburgh. La jugada de la semana, seguro que se seguirá comentando.
Aunque terminó costándoles a los Dolphins el partido, que no lloren tanto, que tuvieron tiempo suficiente para remontar el partido tras esa jugada (les valía con un field goal). Nadie sabe qué habría pasado si los Dolphins recuperan el balón. Por otro lado, la semana pasada se beneficiaron de errores arbitrales (en el drive en el que consiguen su último touchdown en Green Bay se benefician de una formación ilegal en punt más que dudosa y en la misma jugada del touchdown --esto no lo comenté la semana pasada, lo leí luego y es verdad-- hay un inellegible player downfield, un jugador de la línea que está haciendo un bloqueo por delante de la línea de scrimmage antes de que Fasano reciba el pase de Henne, por lo que el touchdown de Fasano no debió subir al marcador). No recuerdo tanto revuelo mediático la semana pasada.
Más polémica en el partido del morbo. Brad Childress, en un alarde de clase, dijo que fue el partido peor arbitrado que ha visto en su vida. Pobrecillo. Después de haberse arrastrado indignamente para que Favre volviese a enfundarse los cuernos (aunque a la que Favre quería plantárselos --los cuernos-- era a su esposa Deanna), ve cómo la solución a todos sus males lanza tres decisivas intercepciones por culpa de las cuales los Vikings pierden el partido. Pero volvamos a las quejas de Childress. "Chilly" se queja de dos jugadas en especial. La primera, uno de los tres touchdowns que se le anulan a los Vikings tras concedérseles inicialmente. Los otros dos TD anulados no admiten duda, ya que en ambos Harvin pisa claramente fuera del campo, pero en este creo que Minnesota tiene razón. Aquí tenéis la jugada (la calidad es pésima, pero no he encontrado nada mejor):
Cuánto juego está dando la regla que dice que el receptor debe conservar la posesión al caer. "If the ball touches the ground after the player secures control of it, it is a catch, provided that the player continues to maintain control". Pues yo lo que veo en la repetición es que Shiancoe cae con el balón controlado y mantiene el control una vez que este toca el suelo. Pase completo como una catedral. El árbitro dice que no, que Shiancoe utilizó el suelo para ayudarse a conseguir la recepción. Esta interpretación implica considerar que antes de que el balón toque el suelo el jugador vikingo no tiene todavía control del balón. Me parece un error terrible de los árbitros. Lo que tengo claro es que las imágenes no prueban de forma evidente que la decisión original (TD) fue errónea. El vídeo no prueba que Shiancoe se ayudase del suelo para controlar el balón.
Aparte de la anterior jugada, Childress se queja amargamente del facemask que le señalan a Phil Loadholt por agarrar el casco de Clay Matthews. Era el último drive del partido, Minnesota estaba en la 20 de Green Bay, y pasó a la 35. La explicación de Childress es tan ridícula como que se trataba de la primera penalización que señalaba el árbitro en todo el partido. Parece que el hecho de que fuese un facemask flagrante no importaba. Atención a la infantil explicación de Chilly: "The umpire standing on that side, they called a penalty. The guy hadn't called a penalty all night long and then I don't know if he got religion or what happened. But Bruce whatever his name is didn't make a fucking call all night long. Now we're going to get a face mask? I mean, come on now. Come on". Excusas de mal (aunque habitual) perdedor.
Que nadie se engañe: Minnesota no perdió ayer por culpa de los árbitros. Ni muchísimo menos. Quién sabe si esos 4 puntos de más con los que habría terminado la primera mitad habrían hecho que Minnesota se llevase el partido. Nadie sabe si en el posterior retorno y drive ofensivo los Packers habrían anotado siete puntos y, entonces, mejor les habría venido a los Vikings anotar el field goal. Todo esto es football ficción. También los Packers pueden quejarse de un primer down no concedido en una recepción de Jennings en el último cuarto que prácticamente aseguraba 3 puntos y quién sabe si 7. Pajas mentales, en cualquier caso. Cómo nos gusta dar por sentado que la variación de un acontecimiento en un partido no habría variado los posteriores. Caeteris paribus. Cambias una variable, el resto permanecen iguales. Eso puede sostenerse en un papel, pero la realidad es diferente.
Lo cierto es que Green Bay gana gracias a Brett Favre. Esto es un hecho. Gana gracias a que el 4 lanza tres intercepciones, una de ellas lamentable, retornada para touchdown por Desmond Bishop. Hasta el bobo de Childress (aposición, me refiero al propio Childress, no a otro bobo que pertenezca a Childress) señala a su quarterback como culpable de la derrota. Bueno, como cobarde que es, lo señala sin decir su nombre. Elegancia. Esto es lo que dijo el head coach vikingo: "It still goes back to taking care of the football. You can't throw it to them. They have to play within the confines of our system. You can't give seven points going the other way. Not in a game like this". Traducción: hay que cuidar el balón. No se le puede lanzar a los defensores y conceder siete puntos. Blanco y en botella. La semana que viene Minnesota viaja a Foxboro para jugar contra los Patriots. Partido complicadísimo. Si pierden los Vikings, la guillotina amenazará al entrenador que culpa al empedrado (cuyo despido, por otro lado, sería más que merecido).
Peperoni (la sorpresa)
Los Cleveland Browns habían derrotado a los vigentes campeones de la Super Bowl en las dos temporadas anteriores, por lo que a nadie debería sorprender que hiciesen lo mismo esta temporada, ¿no? Bueno, realmente no. La victoria de Cleveland en Nueva Orleáns fue el sorpresón de la jornada. Nadie esperaba el qué ni el cómo. Porque los Browns ganaron sobrados. No necesitaron un gran partido de su quarterback novato Colt McCoy, aunque estuvo correcto (9/16, 74 yardas, ninguna pérdida), ni de su flamante running back, Peyton Hillis (69 yardas, 1 touchdown). Sí necesitaron un partido extraordinariamente malo de Drew Brees. El MVP de la Super Bowl lanzó cuatro intercepciones, dos de ellas a David Bowens, ambas retornadas para touchdown. Curiosamente, uno de los hijos de Brees se llama Bowen. ¿Tendrá algo que ver? La jugada del partido, el fake punt que forma parte de lo Alhambra de la jornada. Cleveland se pone 2-5. Están haciendo una temporada muy digna, a pesar de que sus opciones de postemporada son remotas, por no decir nulas. Por lo menos, están construyendo un buen equipo, con jóvenes promesas como McCoy o Hillis, que les pueden dar muchas alegrías en el futuro. El efecto Mike Holmgren.
Los Buffalo Bills estuvieron a punto de dar otro sorpresón en un campo hasta ahora virgen, el de los Baltimore Ravens, pero cayeron muy dignamente en la prórroga tras ir ganando por hasta 17 puntos de diferencia. Nueva victoria in extremis de los Ravens. Esta vez ante un equipo muy inferior. Qué bien les va a venir la semana de descanso que tienen ahora. Este equipo no termina de convencerme, y mira que Flacco ha mejorado últimamente (ayer 16/31, 250 yardas 3 TD). Los Bills también fueron muy agresivos, se la jugaron constantemente y al final terminaron perdiendo, pero también hay que elogiar su planteamiento tan valiente.
Premio Parménides de Elea (todo sigue igual)
Últimos minutos del último cuarto. Los Patriots ganan por menos de un touchdown de diferencia ante un equipo que viene remontando una amplia desventaja. Cuarto down y una yarda. ¿Os suena la historia? Belichick se la juega, ¿os suena? Los Patriots no consiguen el primer down, ¿os suena? La vida sigue igual. Así se vivió en el estadio:
Bueno, la vida no sigue exactamente igual. Esta vez New England tuvo mucha suerte. La patada de Kris Brown con la que San Diego habría empatado el partido da en el palo y se va fuera. ¿Kris Brown fallando un field goal decisivo? La vida sigue igual. Victoria de los Patriots, que se ponen 5-1, como los Jets. Cómo está la AFC Este. Así se vivió el field goal en el estadio (se enteraron de poco; ver el balón es como encontrar a Wally --Waldo en Estados Unidos--):
Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia)
En una jornada en la que tantos claman haber sido robados, y dado que entramos en la semana inglesa del football, ha de sonar Bankrobber, de The Clash.
Qué pude ver
Que el mejor partido de la jornada sea el Sunday Night es una gran putada. Siendo el partido que era, por mucho que me tuviese que levantar a las 8.30 para ir al curro, no me lo podía perder. Tendré más ojeras que un oso panda, pero el evento lo merecía. Intenté compensarlo con dos horas y media de siesta hasta las 7 de la tarde. Entonces, como ya es habitual, vi los partidos de Digital+ por la televisión y el resto de la jornada en el ordenador, con la pantalla partida en 4 en la sesión de las 7 (con el canal RedZone en uno de los cuadrantes y otros partidos igualados en los tres restantes) y en dos durante la sesión de las 10.15, aunque pronto puse el Seattle-Arizona a pantalla completa, ante la ausencia de emoción en la paliza de Oakland en Denver. Por cierto, ya veo que la mayoría está conforme con la política del Plus para los partidos de las 22.15 que comienzan con retraso.
El vomitorio
Semana de polémica arbitral en la NFL. Algunos dicen que los Stealers (redacción intencionada) ganaron a los Dolphins. La jugada polémica, la más comentada de la jornada, el touchdown anulado a Roethlisberger, en el que este pierde el balón antes de llegar a la end zone. Ningún árbitro, ni con vídeo de por medio, pudo determinar si la posesión la recuperan los Dolphins o los Steelers. Ante la duda, se mantiene a Pittsburgh en posesión del balón y estos anotan el field goal de la victoria. Aquí tenéis la jugada:
Transcribo lo que dice el árbitro tras revisar el vídeo: "After review it has been determined that prior to the ball crossing the goal line, the runner did lose possession of the ball. However, by rule in replay, two aspects of this play must be available to be viewed. Not only did we have to view the fumble being a fumble, we also have to have clear evidence of the team recovering the ball. After review, we do not have clear evidence of the defense recovering the fumble, therefore Pittsburgh will have the ball, fourth and goal at the half-yard line. Miami will not be charged with a timeout and the clock will start on the ready for play". El quid de la cuestión es que no saben quién tiene el balón tras el fumble. Al haber concedido en principio el touchdown, los árbitros ni se preocupan de ver quién tiene el balón en la montaña humana que se forma en la end zone. Grave negligencia arbitral. Todo indica que lo habían recuperado los Dolphins. El vídeo no lo prueba, pero mirad esta foto:
Parece que Miami recupera la posesión. El error no está en lo que dice el árbitro tras revisar el vídeo. Ahí toma la decisión correcta, porque no se ve quién consigue la posesión. El grave error lo cometen los árbitros al hacer caso omiso de lo que pasa en la end zone tras el fumble, como si no hubiese ninguna duda de que Roethlisberger había conseguido el touchdown. En ese momento, lo más prudente sería ver qué equipo se ha quedado con el balón, y después decidir si se da el touchdown. Para añadir más salsa a la cuestión, el árbitro que toma la decisión, Gene Steratore, es natural de Pittsburgh. La jugada de la semana, seguro que se seguirá comentando.
Aunque terminó costándoles a los Dolphins el partido, que no lloren tanto, que tuvieron tiempo suficiente para remontar el partido tras esa jugada (les valía con un field goal). Nadie sabe qué habría pasado si los Dolphins recuperan el balón. Por otro lado, la semana pasada se beneficiaron de errores arbitrales (en el drive en el que consiguen su último touchdown en Green Bay se benefician de una formación ilegal en punt más que dudosa y en la misma jugada del touchdown --esto no lo comenté la semana pasada, lo leí luego y es verdad-- hay un inellegible player downfield, un jugador de la línea que está haciendo un bloqueo por delante de la línea de scrimmage antes de que Fasano reciba el pase de Henne, por lo que el touchdown de Fasano no debió subir al marcador). No recuerdo tanto revuelo mediático la semana pasada.
Más polémica en el partido del morbo. Brad Childress, en un alarde de clase, dijo que fue el partido peor arbitrado que ha visto en su vida. Pobrecillo. Después de haberse arrastrado indignamente para que Favre volviese a enfundarse los cuernos (aunque a la que Favre quería plantárselos --los cuernos-- era a su esposa Deanna), ve cómo la solución a todos sus males lanza tres decisivas intercepciones por culpa de las cuales los Vikings pierden el partido. Pero volvamos a las quejas de Childress. "Chilly" se queja de dos jugadas en especial. La primera, uno de los tres touchdowns que se le anulan a los Vikings tras concedérseles inicialmente. Los otros dos TD anulados no admiten duda, ya que en ambos Harvin pisa claramente fuera del campo, pero en este creo que Minnesota tiene razón. Aquí tenéis la jugada (la calidad es pésima, pero no he encontrado nada mejor):
Cuánto juego está dando la regla que dice que el receptor debe conservar la posesión al caer. "If the ball touches the ground after the player secures control of it, it is a catch, provided that the player continues to maintain control". Pues yo lo que veo en la repetición es que Shiancoe cae con el balón controlado y mantiene el control una vez que este toca el suelo. Pase completo como una catedral. El árbitro dice que no, que Shiancoe utilizó el suelo para ayudarse a conseguir la recepción. Esta interpretación implica considerar que antes de que el balón toque el suelo el jugador vikingo no tiene todavía control del balón. Me parece un error terrible de los árbitros. Lo que tengo claro es que las imágenes no prueban de forma evidente que la decisión original (TD) fue errónea. El vídeo no prueba que Shiancoe se ayudase del suelo para controlar el balón.
Aparte de la anterior jugada, Childress se queja amargamente del facemask que le señalan a Phil Loadholt por agarrar el casco de Clay Matthews. Era el último drive del partido, Minnesota estaba en la 20 de Green Bay, y pasó a la 35. La explicación de Childress es tan ridícula como que se trataba de la primera penalización que señalaba el árbitro en todo el partido. Parece que el hecho de que fuese un facemask flagrante no importaba. Atención a la infantil explicación de Chilly: "The umpire standing on that side, they called a penalty. The guy hadn't called a penalty all night long and then I don't know if he got religion or what happened. But Bruce whatever his name is didn't make a fucking call all night long. Now we're going to get a face mask? I mean, come on now. Come on". Excusas de mal (aunque habitual) perdedor.
Que nadie se engañe: Minnesota no perdió ayer por culpa de los árbitros. Ni muchísimo menos. Quién sabe si esos 4 puntos de más con los que habría terminado la primera mitad habrían hecho que Minnesota se llevase el partido. Nadie sabe si en el posterior retorno y drive ofensivo los Packers habrían anotado siete puntos y, entonces, mejor les habría venido a los Vikings anotar el field goal. Todo esto es football ficción. También los Packers pueden quejarse de un primer down no concedido en una recepción de Jennings en el último cuarto que prácticamente aseguraba 3 puntos y quién sabe si 7. Pajas mentales, en cualquier caso. Cómo nos gusta dar por sentado que la variación de un acontecimiento en un partido no habría variado los posteriores. Caeteris paribus. Cambias una variable, el resto permanecen iguales. Eso puede sostenerse en un papel, pero la realidad es diferente.
Lo cierto es que Green Bay gana gracias a Brett Favre. Esto es un hecho. Gana gracias a que el 4 lanza tres intercepciones, una de ellas lamentable, retornada para touchdown por Desmond Bishop. Hasta el bobo de Childress (aposición, me refiero al propio Childress, no a otro bobo que pertenezca a Childress) señala a su quarterback como culpable de la derrota. Bueno, como cobarde que es, lo señala sin decir su nombre. Elegancia. Esto es lo que dijo el head coach vikingo: "It still goes back to taking care of the football. You can't throw it to them. They have to play within the confines of our system. You can't give seven points going the other way. Not in a game like this". Traducción: hay que cuidar el balón. No se le puede lanzar a los defensores y conceder siete puntos. Blanco y en botella. La semana que viene Minnesota viaja a Foxboro para jugar contra los Patriots. Partido complicadísimo. Si pierden los Vikings, la guillotina amenazará al entrenador que culpa al empedrado (cuyo despido, por otro lado, sería más que merecido).
Peperoni (la sorpresa)
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| ¿Me estás diciendo que Mangini me va a ganar? |
Los Buffalo Bills estuvieron a punto de dar otro sorpresón en un campo hasta ahora virgen, el de los Baltimore Ravens, pero cayeron muy dignamente en la prórroga tras ir ganando por hasta 17 puntos de diferencia. Nueva victoria in extremis de los Ravens. Esta vez ante un equipo muy inferior. Qué bien les va a venir la semana de descanso que tienen ahora. Este equipo no termina de convencerme, y mira que Flacco ha mejorado últimamente (ayer 16/31, 250 yardas 3 TD). Los Bills también fueron muy agresivos, se la jugaron constantemente y al final terminaron perdiendo, pero también hay que elogiar su planteamiento tan valiente.
Premio Parménides de Elea (todo sigue igual)
Últimos minutos del último cuarto. Los Patriots ganan por menos de un touchdown de diferencia ante un equipo que viene remontando una amplia desventaja. Cuarto down y una yarda. ¿Os suena la historia? Belichick se la juega, ¿os suena? Los Patriots no consiguen el primer down, ¿os suena? La vida sigue igual. Así se vivió en el estadio:
Bueno, la vida no sigue exactamente igual. Esta vez New England tuvo mucha suerte. La patada de Kris Brown con la que San Diego habría empatado el partido da en el palo y se va fuera. ¿Kris Brown fallando un field goal decisivo? La vida sigue igual. Victoria de los Patriots, que se ponen 5-1, como los Jets. Cómo está la AFC Este. Así se vivió el field goal en el estadio (se enteraron de poco; ver el balón es como encontrar a Wally --Waldo en Estados Unidos--):
Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia)
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| Esta foto me recuerda a los comunistas nazis que salen en un capítulo de los Simpsons. |
Cuando se acercaba el final del partido en Lambeau Field, me temía mucho una nueva derrota por tres puntos en la última posesión del partido. Igual que en las tres derrotas anteriores de Green Bay. Estuvo a punto de ser así, pero Harvin pisó fuera de la end zone, los árbitros anularon el touchdown inicialmente concedido y los Packers se llevaron la victoria. Un cambio radical.
También esta vez la salida de Favre por el túnel de vestuarios de Lambeau Field fue diferente. No recibió el trato que solía. Transcribo lo que decía The Football Book de Sports Illustrated en su artículo dedicado a Favre (recomiendo --mucho-- este libro, plagado de fotos espectaculares y que podéis conseguir en Amazon UK por poco más de 16 libras; el libro es la rehostia, de verdad). Este texto es evidentemente anterior al fichaje de Favre por los Minnesota Vikings. Lo escribió Alan Shipnuck, y se titula An Iron Man And Everyman:
There is no happier place than Green Bay on a Sunday evening after the Packers have won. The beer tastes better, the girls are even prettier, and few seem to notice the bite in the air. In a town defined by its team, civic temperament can be quantified in a scoreboard. The epicenter of this game-day good cheer a few weeks ago, in the moment after the Packers had defeated Carolina, was adjacent to Lambeau Field, just across Holmgren Way, a block over from Lombardi Avenue: Brett Favre's Steakhouse, located at 1004 Brett Favre Pass. The restaurant is a 20,000-square-foot temple to the Packers' quarterback, and in this loud, lively gathering only one person was missing --the man for whom the restaurant and the street are named.
Traduciré el párrafo, aunque sea un pecado hacerlo, para quien no se maneje muy bien en inglés:
No existe ningún lugar más feliz que Green Bay en una tarde de domingo después de que los Packers hayan ganado. La cerveza sabe mejor, las chicas son aún más guapas, y pocos notan la rasca en el ambiente. En un pueblo que se define por su equipo, el temperamento de la ciudad se puede cuantificar en un marcador. El epicentro de esta alegría del día del partido hace unas semanas, estaba al lado de Lambeau Field, justo al otro lado del Paseo Holmgren, una manzana más allá de la avenida Lombardi: el restaurante Brett Favre, situado en el 1004 de Pase de Brett Favre. El restaurante es un templo de 20 000 metros cuadrados dedicado al quarterback de los Packers, y en este ruidoso encuentro festivo solo faltaba una persona --el hombre del que el restaurante y la calle toman su nombre.
Ese es solo el primer párrafo. Una nota a la tremenda foto que ilustra el artículo dice: "A GOD in Green Bay, Favre was worshipped as much for his human struggles as for his superhuman heroics while he was the leader of the Pack" (UN DIOS en Green Bay, Favre era adorado tanto por sus sufrimientos como persona, como por sus hazañas superhumanas cuando era el líder de the Pack).
Ayer el antiguo dios del norte de Wisconsin salió abucheado de Lambeau Field. La vida cambia, y mucho. Aquí podéis ver los últimos minutos del partido, incluído su último pase. A partir del minuto 2:30 podéis ver el momento de la salida. Un 4 abatido, derrotado, cascadísimo e increpado.
No puedo entender el intento de los periodistas de disfrazar la realidad. Por "periodistas" me refiero a las cámaras y a la realización de la NBC. A pesar de que Favre sale claramente abucheado (es obvio que el sentir mayoritario de la afición de Green Bay, entre los que me hallo, es de desprecio hacia el 4), la realización se esfuerza en buscar a los pocos aficionados que dedican aplausos o pancartas de agradecimiento a Favre. Qué cojones importa que todo dios esté abucheando e increpando al antiguo dios. Edulcoremos la realidad. Protejámosle, que vende mucho. A la mierda, hombre.
Ya es demasiado tarde, pero Favre debería haber reflexionado un poco (bastante) antes de haber dicho y hecho tantos desprecios, traiciones y faltas de respeto hacia su antigua afición. Es triste, muy triste, porque es posible que el de ayer fuese el último partido de la larguísima carrera de Favre. Mientras escribo estas líneas (qué pedante suena) me entero de que Childress informa de que Favre tiene dos fracturas en su tobillo. Que no necesita operarse, e incluso se especula sobre que pueda jugar el próximo domingo en New England. Si unimos esto a su lesión de hombro, y a las lesiones que puedan venir, no cabe descartar que el de ayer fuese su último partido en Green Bay.
Pero los abucheos muy merecidos. Sí, es una pena que después de dieciséis años al servicio de Green Bay tenga una despedida así. Aparte del dinero y de los récords, y para mí incluso con mayor importancia, lo que queda es el cariño y el respeto de tu afición (o aficiones). A Favre de eso apenas le queda. Su imagen en Green Bay y en Estados Unidos en general está por los suelos. Merecidamente, repito. Solo un milagro le puede salvar para lograr el anillo con los Vikings. Entonces sí tendría una retirada digna de su carrera (aunque, eso sí, se retiraría como leyenda vikinga, como el jugador que les llevó a su primer anillo). A ver quién le acompaña cuando le nombren miembro del Pro Football Hall Of Fame. Probablemente solo los periodistas que tanto echarán de menos sus historias.
Fin a la maldición de Favre, menudo peso se quita de encima Aaron Rodgers, que tampoco estuvo espectacular, pero mejor que el 4. Evidente, 12>4.
Dejando de lado lo sucedido en Lambeau Field, la vida cambió para Matt Moore y los Carolina Panthers. Estos ganaron su primer partido de la temporada, y aquel consiguió unos números espectaculares, muy diferentes de los que le llevaron a la suplencia a principio de temporada. Clausen no aprovechó su oportunidad, Moore volvió al mando del ataque de los Panthers y se lució con 28/41 308 yardas, 2 TD y 1 intercepción.
Alhambra (lo mejor)
Esta jornada es fácil otorgar este premio. Va para el equipo y el jugador que han batido e igualado, respectivamente, registros históricos: los Oakland Raiders y DeAngelo Hall.
Los Raiders aplastaron a los Broncos sin piedad en Mile High. No partían de favoritos en las apuestas, pero a los cinco minutos de partido ya ganaban por 21 puntos de diferencia. En menos de tres cuartos de partido ya habían batido su récord histórico de puntos. 59 puntos. Extraordinario, nunca mejor dicho. La figura de los Raiders fue Darren McFadden, que tuvo números propios del lugar en el que fue elegido en el draft: 165 yardas y 3 touchdowns. Oakland puede dar mucha guerra este año.
DeAngelo Hall igualó un récord que databa de 1943, de una época en la que un jugador podía jugar de quarterback, safety y punter a la vez, como comenta hoy Peter King. Ese hombre era Sammy Baugh. Había conseguido 4 intercepciones en un partido. Ayer Hall consiguió la misma hazaña gracias al amigo Cutler, al que algunos apodan Sandías, apodo más que merecido. No quitemos mérito a Hall, que "estaba ahí", como se suele decir cuando un delantero mete un gol a puerta vacía. Si no es por él, su equipo no gana. Su retorno para touchdown terminó siendo clave.
No tan espectaculares, aunque también dignos de mención en esta sección, los partidos de tres receptores: Roddy White (estadística espectacular: 11 recepciones, 201 yardas, 2TD), Kenny Britt (más espectacular: 225 yardas y 3 TD) y de un jugador del que de refilón y sólo para contar una gilipollez hablaba la semana pasada, el receptor de los Seattle Seahawks Mike Williams. Ya se habla de él como candidato a Comeback Player of the Year. Sus números no son tan extraordinarios como los de los dos anteriores jugadores, pero ayer fue esencial para la importante victoria de su equipo, que le permite empezar a creerse aspirante a jugar un partido de playoffs en casa: 11 recepciones, 87 yardas, 1 TD.
Bueno, y aunque me acuséis de barrer para casa, hay que destacar el papel de la línea ofensiva de Green Bay anoche. Ante bestias de la talla de Jared Allen, los Packers concedieron cero sacks. Además, frente un equipo contra el que es tan difícil correr, Brandon Jackson consiguió un partido decente. Mérito también de la línea.
En cuanto a la jugada de la semana, me quedo con el fake punt de los Browns. Los equipos con menos recursos de personal tienen que tirar de imaginación. Su vía para la victoria no puede ser la típica, tienen que hacer cosas diferentes, y muchas veces arriesgar más de la cuenta. Esta jugada es brutal. La jugada más larga del ataque de Cleveland en todo el partido (50 yardas más que la siguiente jugada más productiva), la carrera más larga del partido, la consiguió su punter, Reggie Hodges. Hodges se define en su twitter como "servant of Christ disguised as an NFL Punter for the Cleveland Browns". El sirviente de Cristo consiguió la jugada de la semana, atención al quiebro que le hace al (no) retornador del (no) punt, Lance Moore.
Ahora sí termino con la sección. Como tengo amigos de los Buccaneers que me recriminan si no hablo de ellos, os dejo la jugada con la que ganan el partido en el último suspiro, una gran jugada de Josh Freeman, que no pierde los nervios ante el acoso de varios defensores de St. Louis, y encuentra a Mike Williams en la end zone. Raheem Morris dijo que en estos momentos son el mejor equipo de la NFC. Todos sabemos que no se lo cree ni él, pero también es verdad que la NFC carece de dominador claro. Todos son más blandos que la mierda de pavo, como decían de Superñoño. Aquí tenéis el TD de TB tal y como se vio desde la grada:
Mixta (lo regulero)
¿Sabíais que Drew Brees, Brett Favre y Aaron Rodgers llevan, cada uno de ellos, más intercepciones en lo que va de temporada que en toda la temporada pasada? Parecía que este iba a ser de nuevo el año del pase, pero mira tú por dónde tres de las primeras espadas en ese apartado están cometiendo más errores que en toda la temporada pasada.
Siguiendo con el tema de la importancia del pase, y al hilo de lo que ya comentamos otras jornadas, esta semana los mejores pasadores en términos de yardas de pase han vuelto a ver cómo sus equipos perdían. Los cuatro primeros, Palmer (412 yardas), Fitzpatrick (374), Brees (356) y Rivers (336) fueron incapaces de llevar a sus equipos al triunfo. Por otro lado, cuatro de los cinco mejores corredores en yardas de carrera consiguieron la victoria: salvo el segundo, Adrian Peterson (131 yardas, dale las gracias a Favre), todos ganaron, McFadden (165 yardas), Torain (125), Thomas Jones (125) y Michael Turner (121).
Muchas veces hemos incluido en esta sección, en el apartado colectivo, a San Diego Chargers y Cincinnati Bengals. Premiémosles una vez más. Los Chargers perdieron un partido, el de ayer, que entra dentro de lo asumible, pero o ganan partidos de derrota asumible de aquí en adelante o no podrán remontar su mal inicio. Los Chiefs están 4-2, con tres derrotas menos, y me temo que en vista de cómo están los equipos en las demás divisones de la AFC, la única manera de que un equipo de la AFC Oeste se clasifique para los playoffs será como campeón de la división. Increíble, increíble, que el mejor equipo de la NFL en yardas de ataque y en yardas permitidas (es decir, los indicadores fundamentales del ataque y la defensa) esté 2-5. El mejor ataque y la mejor defensa. ¿Por qué? Por los equipos especiales y las pérdidas, como podéis ver en la sección que cierra este artículo.
Dígase casi lo mismo en el caso de los Bengals, aunque en su caso parece muy complicado que puedan remontar en su división hasta ganarla. Por delante de ellos tienen a Ravens y Steelers, que no aflojan mientras ellos pierden partidos de derrota más o menos asumible. Ayer lograron lo más difícil, remontar un partido que tenían perdido en Atlanta, pero acabaron cayendo. Salvo milagro, parece que T.O. ha perdido su última oportunidad para conseguir el ansiado anillo.
Cruzcampo (lo peor)
Como comentan en el Shutdown Corner, ayer twitter echaba humo con el Bears-Redskins. Todo el mundo comentaba la bazofia de partido que estaban disputando. Hablaban algunos del peor partido de la historia. ¿No decían que el Plus daba los mejores partidos de la jornada? (toma oportunismo) El de ayer, con toda probabilidad, será incorporado al diccionario en vídeo, para ilustrar la entrada correspondiente a la locución "cúmulo de despropósitos". Destacó, entre la pléyade de cagadas, la figura de Jay Cutler. Nadie duda de que a su línea ofensiva se le podría imputar en cualquier momento un delito de homicidio imprudente. En estos momentos ya llevan cometidos varios de lesiones imprudentes. Pero el bueno (?) de Sandías Cutler también tiene lo suyo. Inspirado por las actuaciones de su sustituto temporal, Todd Collins, Cutler lanzó cuatro intercepciones (todas a DeAngelo Hall) en un partido en el que Chicago perdió seis balones. Un partido de chiste.
Las alarmas se disparan en los New Orleans Saints. A la sorprendente derrota en Arizona ante un Max Hall que tan verde estaba que ya cedió de nuevo su lugar a Derek Anderson, le sucede otra no menos sorprendente ante los omnipotentes Cleveland Browns. Ya comentamos la actuación de Brees. Preocupante. Signos de desquicio por Louisiana. Con su kicker siempre en entredicho, con sus corredores titulares lesionados y con su entrenador reprochando a uno de ellos, a Pierre Thomas, que siga lesionado. Una cosa de locos. Que alguien le dé un chicle de los que le gustan a Sean Payton antes de que haya que encerrarlo.
Día triste también para Kevin Kolb. Reid ha anunciado que Vick será titular la semana que viene. Ayer Kolb, mal. 28/46, 231 yardas, 1 TD, 2 intercepciones y alguna más que le pudo caer de no ser por la pericia de sus receptores. Que conste que no me convence la decisión, pero Reid sabrá.
Termino con los internacionales. Llamo internacionales a los protagonistas de las International Series del domingo que viene. Broncos y 49ers llegan con un balance acumulado de 3-11. Lamentable. Los embajadores de la NFL en Europa no representan en estos momentos lo mejor de la competición. Y mira que hasta ayer los Broncos hicieron un papel más que digno, plantando cara a Colts y Jets en Denver y ganando en Tennessee. Su quarterback es el segundo de la NFL en yardas de pase, y Brandon Lloyd y Jabar Gaffney receptores revelación. Pero ayer sufrieron una de las mayores vergüenzas que se recuerdan. 59 puntos en tres cuartos. Toma ya.
Los otros internacionales, los 49ers, perdieron ante un equipo que había caído en todos sus partidos. Llegan a Londres 1-5, en estado de coma. Encima se lesionó el quarterback titular de San Francisco. Es duda para Londres. A pesar de que la lesión de Alex Smith es parecida a la que le hizo perderse la mayor parte de la temporada 2007, esta vez es en el brazo que no usa para lanzar. Posiblemente, un atractivo menos para las International Series (a mí Alex Smith me parece un buen jugador, desde luego peor de lo que debería por el lugar en el que se le eligió en el draft y viendo a quién eligieron después que él, pero un buen jugador al fin y al cabo). En fin. Que no cunda el pánico. Por lo menos, tendremos en principio un partido igualado y buenos jugadores en el campo (Kyle Orton, Brandon Lloyd y Jabari Gaffney por un lado; Frank Gore, Vernon Davis y Patrick Willis por otro). A mí no veáis cuánto me apetece, y lo digo totalmente en serio. Mañana o pasado (dependiendo del tiempo que tenga), atentos porque publicaré la guía definitiva para el evento, la guía ilustrada para las NFL International Series 2010. Información esencial para todo el que asista al partido en Wembley.
CaJugada estúpida de la semana
Semana a semana, algunos reputados profesionales del fútbol americano nos dan motivos para pensar que les falta un hervor (por decirlo suavemente, de manera más ruda podríamos decir que son imbéciles). Esta semana dos jugadores de los San Diego Chargers se llevan la palma. El primero es el receptor novato Richard Goodman, que suelta el balón antes de ser tocado en el suelo por los defensores contrarios. Ya resulta criticable su falta de picardía, porque tenía tiempo para ponerse de nuevo en pie y huir hacia adelante, pero regalar el balón a la defensa resulta imperdonable.
Además de esta jugada, los Chargers cometieron otra estupidez en un pase lateral (por lo menos no hacia delante) que el receptor, Jacob Hester, no atrapó. Como sabéis, siempre que el pase no sea hacia delante, el balón está vivo, y si el atacante no lo atrapa la defensa puede hacerse con la posesión. Por eso resulta sorprendente la falta de cuidado tanto de Rivers como de Jacob Hester en una jugada tan peligrosa, que resultó en fumble (sin que Hester fuera consciente de ello) y recuperación para New England. El defensor tuvo tiempo de tumbarse un ratito con el balón y, en vista de que no venía nadie a tocarle, avanzar unas cuantas yardas hasta la red zone de San Diego. Gracias a estas dos bobadas, y a que Kris Brown sigue tan acertado como la temporada pasada en los momentos calientes, los Chargers perdieron su quinto partido del año. Más que en toda la temporada pasada.
* * *
Esta noche, último tren para los Dallas Cowboys. Ni siquiera tengo claro de que estén a tiempo de remontar, pero en una NFC en la que no puedes poner la mano en el fuego por absolutamente ningún equipo, cualquier franquicia que coja una buena racha puede llegar a playoffs. El rival de los Chicos Vaca es el probablemente equipo más en forma de la NFC, aunque visto lo visto, quizá esta noche pongan su granito de arena en el fomento de la igualdad, ahora que se ha quedado sin ministerio.
* * *
Actualización matutina del martes. Cuando hablaba el otro día de maldiciones, se me olvidó la que consiste en que el equipo en cuyo estadio se disputa la Super Bowl, nunca llega a disputar ese partido. En ninguna de las 44 ediciones de la Super Bowl una franquicia la ha jugado en su estadio. La maldición está actuando con mano de hierro sobre los Dallas Cowboys. Lo peor que les pasó anoche no es perder. Es una pésima noticia, sí, porque con un balance de 1-5 hace falta un milagro para llegar a playoffs, aunque en una NFC tan igualada, que recuerda a la AFC del año pasado en la que los Titans a pesar de empezar 0-5 se quedaron a las puertas, todo es posible. Lo peor es que Tony Romo se rompió la clavícula y, dependiendo de lo cerca que la rotura esté del hombro, puede perderse lo que queda de temporada. Ahora el veterano Jon Kitna (38 tacos), antiguo jugador de los Barcelona Dragons, estará a los mandos del ataque vaquero. Vaya nochecita para los Chicos Vaca. En el otro lado, los Giants se confirman como lo mejor, o menos malo, de la NFC, con un Eli Manning capaz de lo mejor (4 TD) y de lo peor (3 intercepciones).
También esta vez la salida de Favre por el túnel de vestuarios de Lambeau Field fue diferente. No recibió el trato que solía. Transcribo lo que decía The Football Book de Sports Illustrated en su artículo dedicado a Favre (recomiendo --mucho-- este libro, plagado de fotos espectaculares y que podéis conseguir en Amazon UK por poco más de 16 libras; el libro es la rehostia, de verdad). Este texto es evidentemente anterior al fichaje de Favre por los Minnesota Vikings. Lo escribió Alan Shipnuck, y se titula An Iron Man And Everyman:
There is no happier place than Green Bay on a Sunday evening after the Packers have won. The beer tastes better, the girls are even prettier, and few seem to notice the bite in the air. In a town defined by its team, civic temperament can be quantified in a scoreboard. The epicenter of this game-day good cheer a few weeks ago, in the moment after the Packers had defeated Carolina, was adjacent to Lambeau Field, just across Holmgren Way, a block over from Lombardi Avenue: Brett Favre's Steakhouse, located at 1004 Brett Favre Pass. The restaurant is a 20,000-square-foot temple to the Packers' quarterback, and in this loud, lively gathering only one person was missing --the man for whom the restaurant and the street are named.
Traduciré el párrafo, aunque sea un pecado hacerlo, para quien no se maneje muy bien en inglés:
No existe ningún lugar más feliz que Green Bay en una tarde de domingo después de que los Packers hayan ganado. La cerveza sabe mejor, las chicas son aún más guapas, y pocos notan la rasca en el ambiente. En un pueblo que se define por su equipo, el temperamento de la ciudad se puede cuantificar en un marcador. El epicentro de esta alegría del día del partido hace unas semanas, estaba al lado de Lambeau Field, justo al otro lado del Paseo Holmgren, una manzana más allá de la avenida Lombardi: el restaurante Brett Favre, situado en el 1004 de Pase de Brett Favre. El restaurante es un templo de 20 000 metros cuadrados dedicado al quarterback de los Packers, y en este ruidoso encuentro festivo solo faltaba una persona --el hombre del que el restaurante y la calle toman su nombre.
Ese es solo el primer párrafo. Una nota a la tremenda foto que ilustra el artículo dice: "A GOD in Green Bay, Favre was worshipped as much for his human struggles as for his superhuman heroics while he was the leader of the Pack" (UN DIOS en Green Bay, Favre era adorado tanto por sus sufrimientos como persona, como por sus hazañas superhumanas cuando era el líder de the Pack).
Ayer el antiguo dios del norte de Wisconsin salió abucheado de Lambeau Field. La vida cambia, y mucho. Aquí podéis ver los últimos minutos del partido, incluído su último pase. A partir del minuto 2:30 podéis ver el momento de la salida. Un 4 abatido, derrotado, cascadísimo e increpado.
No puedo entender el intento de los periodistas de disfrazar la realidad. Por "periodistas" me refiero a las cámaras y a la realización de la NBC. A pesar de que Favre sale claramente abucheado (es obvio que el sentir mayoritario de la afición de Green Bay, entre los que me hallo, es de desprecio hacia el 4), la realización se esfuerza en buscar a los pocos aficionados que dedican aplausos o pancartas de agradecimiento a Favre. Qué cojones importa que todo dios esté abucheando e increpando al antiguo dios. Edulcoremos la realidad. Protejámosle, que vende mucho. A la mierda, hombre.
Ya es demasiado tarde, pero Favre debería haber reflexionado un poco (bastante) antes de haber dicho y hecho tantos desprecios, traiciones y faltas de respeto hacia su antigua afición. Es triste, muy triste, porque es posible que el de ayer fuese el último partido de la larguísima carrera de Favre. Mientras escribo estas líneas (qué pedante suena) me entero de que Childress informa de que Favre tiene dos fracturas en su tobillo. Que no necesita operarse, e incluso se especula sobre que pueda jugar el próximo domingo en New England. Si unimos esto a su lesión de hombro, y a las lesiones que puedan venir, no cabe descartar que el de ayer fuese su último partido en Green Bay.
Pero los abucheos muy merecidos. Sí, es una pena que después de dieciséis años al servicio de Green Bay tenga una despedida así. Aparte del dinero y de los récords, y para mí incluso con mayor importancia, lo que queda es el cariño y el respeto de tu afición (o aficiones). A Favre de eso apenas le queda. Su imagen en Green Bay y en Estados Unidos en general está por los suelos. Merecidamente, repito. Solo un milagro le puede salvar para lograr el anillo con los Vikings. Entonces sí tendría una retirada digna de su carrera (aunque, eso sí, se retiraría como leyenda vikinga, como el jugador que les llevó a su primer anillo). A ver quién le acompaña cuando le nombren miembro del Pro Football Hall Of Fame. Probablemente solo los periodistas que tanto echarán de menos sus historias.
Fin a la maldición de Favre, menudo peso se quita de encima Aaron Rodgers, que tampoco estuvo espectacular, pero mejor que el 4. Evidente, 12>4.
Dejando de lado lo sucedido en Lambeau Field, la vida cambió para Matt Moore y los Carolina Panthers. Estos ganaron su primer partido de la temporada, y aquel consiguió unos números espectaculares, muy diferentes de los que le llevaron a la suplencia a principio de temporada. Clausen no aprovechó su oportunidad, Moore volvió al mando del ataque de los Panthers y se lució con 28/41 308 yardas, 2 TD y 1 intercepción.
Alhambra (lo mejor)
Esta jornada es fácil otorgar este premio. Va para el equipo y el jugador que han batido e igualado, respectivamente, registros históricos: los Oakland Raiders y DeAngelo Hall.
Los Raiders aplastaron a los Broncos sin piedad en Mile High. No partían de favoritos en las apuestas, pero a los cinco minutos de partido ya ganaban por 21 puntos de diferencia. En menos de tres cuartos de partido ya habían batido su récord histórico de puntos. 59 puntos. Extraordinario, nunca mejor dicho. La figura de los Raiders fue Darren McFadden, que tuvo números propios del lugar en el que fue elegido en el draft: 165 yardas y 3 touchdowns. Oakland puede dar mucha guerra este año.
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| Hall, uno de los objetivos favoritos de Cutler. |
No tan espectaculares, aunque también dignos de mención en esta sección, los partidos de tres receptores: Roddy White (estadística espectacular: 11 recepciones, 201 yardas, 2TD), Kenny Britt (más espectacular: 225 yardas y 3 TD) y de un jugador del que de refilón y sólo para contar una gilipollez hablaba la semana pasada, el receptor de los Seattle Seahawks Mike Williams. Ya se habla de él como candidato a Comeback Player of the Year. Sus números no son tan extraordinarios como los de los dos anteriores jugadores, pero ayer fue esencial para la importante victoria de su equipo, que le permite empezar a creerse aspirante a jugar un partido de playoffs en casa: 11 recepciones, 87 yardas, 1 TD.
Bueno, y aunque me acuséis de barrer para casa, hay que destacar el papel de la línea ofensiva de Green Bay anoche. Ante bestias de la talla de Jared Allen, los Packers concedieron cero sacks. Además, frente un equipo contra el que es tan difícil correr, Brandon Jackson consiguió un partido decente. Mérito también de la línea.
En cuanto a la jugada de la semana, me quedo con el fake punt de los Browns. Los equipos con menos recursos de personal tienen que tirar de imaginación. Su vía para la victoria no puede ser la típica, tienen que hacer cosas diferentes, y muchas veces arriesgar más de la cuenta. Esta jugada es brutal. La jugada más larga del ataque de Cleveland en todo el partido (50 yardas más que la siguiente jugada más productiva), la carrera más larga del partido, la consiguió su punter, Reggie Hodges. Hodges se define en su twitter como "servant of Christ disguised as an NFL Punter for the Cleveland Browns". El sirviente de Cristo consiguió la jugada de la semana, atención al quiebro que le hace al (no) retornador del (no) punt, Lance Moore.
Ahora sí termino con la sección. Como tengo amigos de los Buccaneers que me recriminan si no hablo de ellos, os dejo la jugada con la que ganan el partido en el último suspiro, una gran jugada de Josh Freeman, que no pierde los nervios ante el acoso de varios defensores de St. Louis, y encuentra a Mike Williams en la end zone. Raheem Morris dijo que en estos momentos son el mejor equipo de la NFC. Todos sabemos que no se lo cree ni él, pero también es verdad que la NFC carece de dominador claro. Todos son más blandos que la mierda de pavo, como decían de Superñoño. Aquí tenéis el TD de TB tal y como se vio desde la grada:
Mixta (lo regulero)
¿Sabíais que Drew Brees, Brett Favre y Aaron Rodgers llevan, cada uno de ellos, más intercepciones en lo que va de temporada que en toda la temporada pasada? Parecía que este iba a ser de nuevo el año del pase, pero mira tú por dónde tres de las primeras espadas en ese apartado están cometiendo más errores que en toda la temporada pasada.
Siguiendo con el tema de la importancia del pase, y al hilo de lo que ya comentamos otras jornadas, esta semana los mejores pasadores en términos de yardas de pase han vuelto a ver cómo sus equipos perdían. Los cuatro primeros, Palmer (412 yardas), Fitzpatrick (374), Brees (356) y Rivers (336) fueron incapaces de llevar a sus equipos al triunfo. Por otro lado, cuatro de los cinco mejores corredores en yardas de carrera consiguieron la victoria: salvo el segundo, Adrian Peterson (131 yardas, dale las gracias a Favre), todos ganaron, McFadden (165 yardas), Torain (125), Thomas Jones (125) y Michael Turner (121).
Muchas veces hemos incluido en esta sección, en el apartado colectivo, a San Diego Chargers y Cincinnati Bengals. Premiémosles una vez más. Los Chargers perdieron un partido, el de ayer, que entra dentro de lo asumible, pero o ganan partidos de derrota asumible de aquí en adelante o no podrán remontar su mal inicio. Los Chiefs están 4-2, con tres derrotas menos, y me temo que en vista de cómo están los equipos en las demás divisones de la AFC, la única manera de que un equipo de la AFC Oeste se clasifique para los playoffs será como campeón de la división. Increíble, increíble, que el mejor equipo de la NFL en yardas de ataque y en yardas permitidas (es decir, los indicadores fundamentales del ataque y la defensa) esté 2-5. El mejor ataque y la mejor defensa. ¿Por qué? Por los equipos especiales y las pérdidas, como podéis ver en la sección que cierra este artículo.
Dígase casi lo mismo en el caso de los Bengals, aunque en su caso parece muy complicado que puedan remontar en su división hasta ganarla. Por delante de ellos tienen a Ravens y Steelers, que no aflojan mientras ellos pierden partidos de derrota más o menos asumible. Ayer lograron lo más difícil, remontar un partido que tenían perdido en Atlanta, pero acabaron cayendo. Salvo milagro, parece que T.O. ha perdido su última oportunidad para conseguir el ansiado anillo.
Cruzcampo (lo peor)
Como comentan en el Shutdown Corner, ayer twitter echaba humo con el Bears-Redskins. Todo el mundo comentaba la bazofia de partido que estaban disputando. Hablaban algunos del peor partido de la historia. ¿No decían que el Plus daba los mejores partidos de la jornada? (toma oportunismo) El de ayer, con toda probabilidad, será incorporado al diccionario en vídeo, para ilustrar la entrada correspondiente a la locución "cúmulo de despropósitos". Destacó, entre la pléyade de cagadas, la figura de Jay Cutler. Nadie duda de que a su línea ofensiva se le podría imputar en cualquier momento un delito de homicidio imprudente. En estos momentos ya llevan cometidos varios de lesiones imprudentes. Pero el bueno (?) de Sandías Cutler también tiene lo suyo. Inspirado por las actuaciones de su sustituto temporal, Todd Collins, Cutler lanzó cuatro intercepciones (todas a DeAngelo Hall) en un partido en el que Chicago perdió seis balones. Un partido de chiste.
Las alarmas se disparan en los New Orleans Saints. A la sorprendente derrota en Arizona ante un Max Hall que tan verde estaba que ya cedió de nuevo su lugar a Derek Anderson, le sucede otra no menos sorprendente ante los omnipotentes Cleveland Browns. Ya comentamos la actuación de Brees. Preocupante. Signos de desquicio por Louisiana. Con su kicker siempre en entredicho, con sus corredores titulares lesionados y con su entrenador reprochando a uno de ellos, a Pierre Thomas, que siga lesionado. Una cosa de locos. Que alguien le dé un chicle de los que le gustan a Sean Payton antes de que haya que encerrarlo.
Día triste también para Kevin Kolb. Reid ha anunciado que Vick será titular la semana que viene. Ayer Kolb, mal. 28/46, 231 yardas, 1 TD, 2 intercepciones y alguna más que le pudo caer de no ser por la pericia de sus receptores. Que conste que no me convence la decisión, pero Reid sabrá.
| We want Carr!! gritaban en Candlestick Park. Ya lo tenéis. |
Los otros internacionales, los 49ers, perdieron ante un equipo que había caído en todos sus partidos. Llegan a Londres 1-5, en estado de coma. Encima se lesionó el quarterback titular de San Francisco. Es duda para Londres. A pesar de que la lesión de Alex Smith es parecida a la que le hizo perderse la mayor parte de la temporada 2007, esta vez es en el brazo que no usa para lanzar. Posiblemente, un atractivo menos para las International Series (a mí Alex Smith me parece un buen jugador, desde luego peor de lo que debería por el lugar en el que se le eligió en el draft y viendo a quién eligieron después que él, pero un buen jugador al fin y al cabo). En fin. Que no cunda el pánico. Por lo menos, tendremos en principio un partido igualado y buenos jugadores en el campo (Kyle Orton, Brandon Lloyd y Jabari Gaffney por un lado; Frank Gore, Vernon Davis y Patrick Willis por otro). A mí no veáis cuánto me apetece, y lo digo totalmente en serio. Mañana o pasado (dependiendo del tiempo que tenga), atentos porque publicaré la guía definitiva para el evento, la guía ilustrada para las NFL International Series 2010. Información esencial para todo el que asista al partido en Wembley.
Semana a semana, algunos reputados profesionales del fútbol americano nos dan motivos para pensar que les falta un hervor (por decirlo suavemente, de manera más ruda podríamos decir que son imbéciles). Esta semana dos jugadores de los San Diego Chargers se llevan la palma. El primero es el receptor novato Richard Goodman, que suelta el balón antes de ser tocado en el suelo por los defensores contrarios. Ya resulta criticable su falta de picardía, porque tenía tiempo para ponerse de nuevo en pie y huir hacia adelante, pero regalar el balón a la defensa resulta imperdonable.
Además de esta jugada, los Chargers cometieron otra estupidez en un pase lateral (por lo menos no hacia delante) que el receptor, Jacob Hester, no atrapó. Como sabéis, siempre que el pase no sea hacia delante, el balón está vivo, y si el atacante no lo atrapa la defensa puede hacerse con la posesión. Por eso resulta sorprendente la falta de cuidado tanto de Rivers como de Jacob Hester en una jugada tan peligrosa, que resultó en fumble (sin que Hester fuera consciente de ello) y recuperación para New England. El defensor tuvo tiempo de tumbarse un ratito con el balón y, en vista de que no venía nadie a tocarle, avanzar unas cuantas yardas hasta la red zone de San Diego. Gracias a estas dos bobadas, y a que Kris Brown sigue tan acertado como la temporada pasada en los momentos calientes, los Chargers perdieron su quinto partido del año. Más que en toda la temporada pasada.
* * *
Esta noche, último tren para los Dallas Cowboys. Ni siquiera tengo claro de que estén a tiempo de remontar, pero en una NFC en la que no puedes poner la mano en el fuego por absolutamente ningún equipo, cualquier franquicia que coja una buena racha puede llegar a playoffs. El rival de los Chicos Vaca es el probablemente equipo más en forma de la NFC, aunque visto lo visto, quizá esta noche pongan su granito de arena en el fomento de la igualdad, ahora que se ha quedado sin ministerio.
* * *
Actualización matutina del martes. Cuando hablaba el otro día de maldiciones, se me olvidó la que consiste en que el equipo en cuyo estadio se disputa la Super Bowl, nunca llega a disputar ese partido. En ninguna de las 44 ediciones de la Super Bowl una franquicia la ha jugado en su estadio. La maldición está actuando con mano de hierro sobre los Dallas Cowboys. Lo peor que les pasó anoche no es perder. Es una pésima noticia, sí, porque con un balance de 1-5 hace falta un milagro para llegar a playoffs, aunque en una NFC tan igualada, que recuerda a la AFC del año pasado en la que los Titans a pesar de empezar 0-5 se quedaron a las puertas, todo es posible. Lo peor es que Tony Romo se rompió la clavícula y, dependiendo de lo cerca que la rotura esté del hombro, puede perderse lo que queda de temporada. Ahora el veterano Jon Kitna (38 tacos), antiguo jugador de los Barcelona Dragons, estará a los mandos del ataque vaquero. Vaya nochecita para los Chicos Vaca. En el otro lado, los Giants se confirman como lo mejor, o menos malo, de la NFC, con un Eli Manning capaz de lo mejor (4 TD) y de lo peor (3 intercepciones).
lunes, 4 de octubre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 4
Las tres historias principales de las otras tantas sesiones en las que se divide la jornada de NFL de este domingo pasado eran, por orden de aparición: (i) ¿serán los Steelers capaces de completar su etapa sin Big Ben invictos ante sus archienemigos, los Baltimore Ravens?; (ii) ¿cómo recibirán a McNabb en su vuelta a Philadelphia?; y (iii) ¿nos creemos a los Bears como aspirantes a la NFC Norte?
Las respuestas fueron, respectivamente: (i) no; (ii) con aplausos; y (iii) no. Con esto tenéis información suficiente sobre lo más llamativo de la jornada. Si os habéis quedado con ganas de más, seguid leyendo. Muchos echaban de menos el naranja, hoy quedarán saciados.
Para todos aquellos cuyos equipos hayan caído este fin de semana, I Got Knocked Down But I'll Get Up.
Qué pude ver. Este fin de semana tocó viaje de placer a la Costa Daurada (sí, lo digo para dar envidia, que ya tuve que sufrir bastante con los resultados de mis equipos esta jornada; volveremos sobre ello más adelante), donde pudimos disfrutar de un tiempo cojonudo y de los últimos rayos de sol del año. Llegamos a Madrid, todavía con el bañador puesto, cuando estaba terminando el primer cuarto del Steelers-Ravens. Ese fue el partido que estuvo puesto en la tele, con una breve interrupción futbolística hasta que al Dépor le metieron el segundo (mi idea era ver el fútbol hasta que fuésemos perdiendo por dos, hecho que se produjo, por desgracia, muy pronto). En el ordenador, pantalla dividida en cuatro, con especial atención, por mi parte, al Packers-Lions. Los otros tres cuadrantes de la pantalla los ocupaban el RedZone, el Falcons-49ers y el Browns-Bengals. En la sesión de las 22.15, Canal+ Deportes HD en la tele y RedZone en el ordenador (cuando hay pocos partidos, por el RedZone se siguen bastante bien). Esta madrugada no me levanté a ver el Sunday Night. Menos mal, porque el Giants-Bears, según las crónicas y visto el resumen, es de esos partidos que no hacen afición.
El vomitorio. Qué sería de la prensa sin los Philadelphia Eagles. Son una fuente inagotable de noticias, de historias morbosas y de enconadas polémicas. Esta semana volvía a Philadelphia el que fue su quarterback titular durante las últimas 11 temporadas. Volvía después de que lo regalasen a un rival divisional y tras no haber sido capaz de conducir a los Eagles al anillo en todos los años que jugó en Philadelphia. Mucho morbo. Mucha expectación. ¿Le aplaudirán o le abuchearán? Como decía ayer Zanoni, no tienen motivos para abuchearle, ya que el hombre hizo lo que buenamente pudo y no se fue al rival divisional por voluntad propia, sino porque su equipo así lo quiso. No obstante, muchos pensaban que el recibimiento sería hostil. No fue así. El público ovacionó puesto en pie. Luego, evidentemente, intentó entorpecer el ataque de los Redskins con alaridos y abucheos.
Por si la presencia de McNabb en el Lincoln Financial Field fuese insuficiente, el partido nos dejó la lesión de Michael Vick y la vuelta de Kevin Kolb. Preveo mucha más literatura sobre la cuestión. Resulta que Vick, en una carrera que para colmo estaba invalidada por un holding, sufrió una fuerte cogida a manos de dos defensores de los Redskins. Kolb saltó al terreno de juego con el papelón de asumir el mando de un equipo que perdía 14-0, y no lo hizo nada mal. 22/35, 201 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción. Y de milagro no gana el partido con un Hail Mary perfectamente ejecutado y que Jason Avant tuvo en sus manos, pero se le escapó. Aunque se ha descartado la rotura, Vick sufre una lesión en sus costillas por culpa de la cual su participación en el próximo partido de los Eagles en San Francisco es dudosa. Si Kolb lo hace bien, tendremos lío de nuevo.
Terminamos con el tema Vick, que tanto da de sí, comentando que ayer se emitió en NFL Network una entrevista que le hizo Jim Mora, su antiguo entrenador en Atlanta. Dejó titulares como "toda mi vida era una mentira" o "lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque parezca una locura, es haber estado en la cárcel; si no no iba a cambiar". También explica cómo el dogfighting formaba parte de su vida desde temprana edad. Tradición (eso sí, no dice arte, la otra palabra mágica). Parece arrepentido. Aquí podéis ver un fragmento de la entrevista:
En cuanto a McNabb, su partido pasó de brillante, en una primera parte espectacular, a poco más que correcto tras una segunda parte en la que los Redskins fueron inoperantes en ataque. Partido parecido al de Rodgers, como veremos. Los números de McNabb, mediocres siendo generosos, fueron de 8/19, 125 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción.
Peperoni (la sorpresa). He de decir que la semana pasada me olvidé de escribir esta sección. No sé si alguien más se había dado cuenta de ello, pero al menos nadie manifestó haberla echado de menos. Volviendo al tema de las sorpresas. Este fin de semana creía tener suficiente con las derrotas de mis equipos favoritos contra mi equipo más odiado, que no por previsibles dejan de ser dolorosas. Ambas por la misma diferencia, 5 tantos, aunque en el caso del Estu poco más se puede pedir. ***ADVERTENCIA PARENTAL: el texto anaranjado siguiente contiene expresiones malsonantes (algunas de ellas tachadas, ya que ni un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria puede soportar tal zafiedad) insultos y exabruptos totalmente fuera de lugar, de mal gusto, plagados de rencor y que, además, nada tienen que ver con la NFL; indignante sin duda*** De no ser por el vikingo cornudo traidor les habríamos vuelto a ganar; hablandodel cabronazo de Suárez, estoy deseando verle disfrutar de su mierda de afición en su mierda de pabellón situado en pleno centro de A Tomar Por Culo (mientras nosotros jugamos en la Calle Goya, las vueltas que da la vida, eh), escuchando a los cuatro gatos que se reúnan en la costosísima construcción de la periferia abuchear al equipo, a poco que las cosas les vayan mal --por a poco que las cosas les vayan mal quiero decir que pierdan un partido intrascendente cualquiera por 10 puntos, por ejemplo--. Ah, la sección deficitaria, que pese a tener uno de los presupuestos más altos del baloncesto europeo no juega una Final Four desde que Felipe González era Presidente del Gobierno (que no os engañen, la sección deficitaria lleva siendo una mierda pinchada en un palo mucho, mucho tiempo; eso sí, se trata de una mierda cara). Termino el exabrupto con dos reflexiones: la primera: Suárez, que te den por el culo, qué bien que nuestra plantilla esté libre de cornudos vikingos (sí, parecemos la Policía del Pensamiento, pero la identificación del jugador con la ideología de la afición nos importa, y somos felices así; tanto, que casi lo único que pedimos a un jugador de nuestro equipo de baloncesto es que no termine posando en un campo de fútbol --absurdo, sin duda-- con un despertador en el pecho); la segunda: si alguien está interesado en una camiseta de Carlos Suárez con publicidad de MMT en la parte delantera se la regalo; si nadie la quiere la tiraré a la basura (quedaba más poético escribir la quemaré pero sería mentira); y la tercera, que viene de propina: Suárez, que te den por el culo. ***FIN DEL TEXTO INAPROPIADO*** Lo del Dépor también era previsible (llevamos un partido ganado en todo 2010, espectacular), aunque no por ello menos humillante. Qué jornada. En fin. Por cierto, el sábado que viene, y volviendo al Estu, vamos a Pucela. Si alguien conoce algún restaurante o bar vallisoletano especialmente recomendable, que no se prive de comentarlo.
Pues bien, los Packers hicieron todo lo posible por que tuviese un fin de semana completo. Vaya por delante que no quiero subestimar a los Lions. Creo que Detroit tiene un equipo joven y con mucho talento, que aunque esté 0-4 ha dado la cara en todos los partidos y que no está 2-2 por pura mala suerte (e ignorancia del reglamento por alguno de sus jugadores, pero dejémoslo estar por no reavivar la polémica). Pero en Lambeau Field, donde los Lions no ganan desde 1992, recién terminados los Juegos Olímpicos de Barcelona, frente a un teórico aspirante al anillo, y perdiendo 28-14 al inicio del tercer cuarto, Green Bay no puede tirar un partido de la manera que (casi) lo hizo ayer. Los Packers casi implosionan por segunda jornada consecutiva (el término implosión lo usan con cierta frecuencia los comentaristas estadounidenses para referirse a la autodestrucción repentina de un equipo; me gusta). Detroit mereció ganar. No tengo ninguna duda. Con su quarterback titular lesionado, los Lions dominaron en ataque durante todo el partido (aunque la defensa de los Packers fue muy oportunista, gracias Charles Woodson) y también en defensa durante la segunda parte. Los datos son demoledores: los Lions consiguieron 431 yardas de ataque; los Packers 261; 24 primeros downs Detroit, por 16 de Green Bay; y 37:37 minutos de posesión tuvieron los Lions por 22:13 de los Packers. Hasta Green Bay sufrió una pérdida de balón más (4) que Detroit (3). La mala suerte y 102 yardas de penalización han tenido la culpa de que los Lions no se llevasen el partido.
¿Qué por qué pongo esto en el apartado de las sorpresas, si ganó el favorito? Bueno, pues porque no deja de ser sorprendente que un equipo que en las apuestas parte con un spread en contra de más de 13 puntos (lo que significa que la predicción de consenso era que los Packers ganarían de más de 13) pierda por solo 2 y de ese modo.
Las otras sorpresas de la jornada fueron las victorias de Cleveland ante Cincinnati en el derbi del estado de Ohio (aunque, para desgracia de los Bengals, no resulta tan sorprendente) y, sobre todo, la derrota de los Colts en Jacksonville.
Sí, quizá esta sea la gran sorpresa. Al fin y al cabo, Green Bay terminó ganando. Indianápolis palmó ante un equipo que venía de humillantes derrotas ante San Diego y Philadelphia, con un quarterback cuestionado (tanto, que se contrató a Trent Edwards para tener un recambio si Garrard no espabilaba) y rumores de mudanza a Los Ángeles, rumores cuya intensidad es inversamente proporcional al éxito de la franquicia del norte del estado de Florida. En estas circunstancias los Jaguars ganaron a los Colts con un larguísimo field goal en el último segundo de Scobee. Lo recuperaremos en la sección dedicada a lo mejor de la jornada. En cualquier caso, y para terminar: transcurrido un cuarto de la temporada regular, Colts y Jaguars están empatados en la clasificación, 2-2, habiendo ganado los de Jacksonville el primer enfrentamiento particular. E Indianápolis va 0-2 en sus enfrentamientos intradivisionales, tras caer en Houston y Jacksonville. Para preocuparse.
Para terminar, y hablando de sorpresas: ¿cuántos apostaban por que tras cuatro semanas de competición los Chiefs serían el único equipo invicto? El fin de semana que viene, con emisión confirmada en Digital+, Colts-Chiefs. Durísima prueba fuera de casa para los del estado de Missouri.
Premio Parménides de Elea, anteriormente conocido como Ana Blanco (la vida sigue igual). Ya me aburrí de los nombres de las secciones, y como creo que tampoco son el culmen del ingenio (algunos ya se quejaron, no sin razón), voy a cambiar algunos. El premio anteriormente conocido como Ana Blanco a la estabilidad pasa a llamarse Premio Parménides, en referencia a la cosmovisión de este filósofo griego, autor de frases como "lo que es es, y lo que no es, no es", para quien no existía el movimiento. Nada cambia en el mundo, todo permanece. Del mismo modo, el premio anteriormente conocido como Armin Tamzarian se designará, en adelante, como Heráclito de Éfeso, filósofo cuya concepción del mundo era opuesta a la del de Elea. Según Heráclito, todo fluye, todo cambia, nada permanece. Ambos filósofos podrían apoyarse en los ejemplos que ofrece la NFL cada semana para apoyar sus teorías (bueno, realmente no, pero quedaba bonito decirlo).
El Premio Parménides de la semana se lo otorgamos en el apartado colectivo a los Lions, a los 49ers, a los Bills y a los Panthers, equipos que todavía tienen su casillero de victorias a cero. Los Lions presentan una ligera variación este año en relación con temporadas anteriores, y consiste en que son capaces de plantar cara. Eso es un cambio interanual, pero en el apartado intersemanal, tomando como referencia únicamente esta temporada, la verdad es que nada cambia. Todas las semanas compiten, asustan a sus rivales, pero nunca consiguen la victoria. Esta semana, otra derrota a la saca.
San Francisco ha probado el amargo sabor de la derrota en dos de sus sabrosas variedades, las dos especialmente dolorosas: de paliza ante rivales teóricamente asequibles como Seattle y Kansas City; y en el último suspiro ante rivales teóricamente superiores como los Saints y los Falcons. Aunque seguramente muchos aficionados de los Niners ya contaban con la derrota en Atlanta, el cómo ha sido particularmente cabreante. Léase la nueva aunque vieja sección Premio en base al demérito.
Premio Heráclito de Éfeso, anteriormente conocido como Armin Tamzarian (la vida cambia). Primera victoria de la temporada para los Cleveland Browns. Comandados por el quarterback más bajito de la liga, con nombre además de pensador, Seneca Wallace, los Browns vencieron en un ajustado partido a los Bengals. De ese equipo hay que destacar a su running back, aunque para eso debéis seguir leyendo. Otros que echaban de menos el sabor de la victoria eran los Giants de New Jersey, que construyeron su victorias a base de palos al quarterback rival. 2-2 para ellos, que conservan intactas sus opciones de hacerse con una NFC Este en la que hay un cuádruple empate a 2 derrotas (los Chicos Vaca tienen un partido menos, en el que podrán lograr su segunda victoria).
En el apartado individual, qué me decís de Garret Hartley. Fue el héroe de los Saints en los pasados playoffs. Autor del field goal ganador en la final de la NFC. ¿Puesto asegurado? Nunca para un kicker. La primera jornada pasó de héroe a villano al fallar dos patadas contra Minnesota. La segunda jornada volvió a ser el héroe tras patear el field goal que daba la victoria a su equipo en el último suspiro en Candlestick Park. La tercera, falló un field goal relativamente fácil en la prórroga (y que generó alaridos en mi casa). Fin de la historia. Ayer ya no jugó. Lo hizo John Carney, jugador de (atención) 46 [cuarenta y seis] años. Cómo cambia la vida, Sr. Hartley. De héroe a villano en tan solo cinco partidos. Qué dura, y qué injusta, es la vida del kicker. ¿A que si fuera un quarterback no le habría sucedido esto? Urge la constitución de un sindicato de kickers que haga valer los derechos de tan apestado colectivo.
La vida también cambia hoy para Ben Roethlisberger, Santonio Holmes y Brian Cushing. Acaban de cumplir su condena. A sus equipos no les ha ido precisamente mal sin ellos. Si la Ley de Murphy sigue en vigor, a partir de ahora les irá peor.
Finalmente, y ya que le he dado tanta caña, justo y necesario es comentar que el rendimiento de Joe Flacco ha cambiado mucho, y para bien, durante los dos últimos partidos. No es fácil enfrentarse a la Steel Curtain, hasta ahora la mejor defensa de la liga (digo esto sin consultar las estadísticas, que no sé si respaldarán esta impresión). Ayer Flacco consiguió doblegarla en un frenético drive ganador contrarreloj.
Sigamos con los cambios de denominación a los galardones de la jornada. Por si las referencias filosóficas no hubiesen completado el cupo de pedantería de este artículo, cambiaremos el nombre de los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada, en vez de en función de trabajos musicales, en función de la corrección ortotipográfica. Sí, habéis leído bien, no os asustéis. Había pensado en principio sustituirlo por películas que me gustaban mucho, poco y nada; luego por jugadores del Dépor que hayan dado muy buen, regular y pésimo rendimiento, y lo mismo con los del Estu. Otra semana será, que quedan muchas.
El 1.º de su clase (lo mejor). ¿Qué tiene lo anterior de óptimo desde el punto de vista ortotipográfico? Es un poco difícil de pillar, porque la norma ortográfica a la que hace referencia este galardón, y que se aplica en su título, es poco conocida y menos utilizada: se trata de la norma que establece que antes de cada letra volada (superíndice, en vocabulario Microsoft Word) debe utilizarse un punto. Es decir, que lo correcto es escribir 1.º, y no 1º; D.ª, y no Dª, o V.º B.º, y no Vº Bº. Pocas veces veréis un texto correctamente puntuado cuando aparece una letra volada. El culmen de la corrección ortotipográfica. Aprovecho para citar otra norma ortográfica poco conocida aunque igualmente vigente: los números de cuatro cifras nunca se separan (no solo cuando escribimos años), a partir de cinco cifras pueden establecerse separaciones, pero con un espacio en blanco, no usando puntos (es decir, lo correcto es 250 000 personas, 250.000 es incorrecto), aunque la norma tiene sus matices.
Durante la jornada de ayer, la NFL tiño sus campos de rosa, decisión que genera dudas desde un punto de vista estrictamente estético, pero fue por una buena causa: para concienciar a la población estadounidense sobre el cáncer de mama. Buena iniciativa, esperemos que haya servido de algo. Larry Fitzgerald, que perdió a su madre por culpa de esta enfermedad, donó 1000 dólares por cada recepción a la causa (consiguió 7), y prometía 5000 por touchdown. El único que consiguió fue anulado por un holding, pero no podemos dejar de elogiar la iniciativa del wide receiver de los Cardinals. Pongamos nuestro granito de arena en tan loable causa pintando este párrafo de rosa. Color que, por cierto, me parece ridículo en el vestuario masculino (por muy de moda que esté). Uno que no se perdió el capítulo de los Simpsons en el que explicaban que un tío de rosa está para encerrarlo en un manicomio. Por si alguno carece de la formación necesaria, que vea el siguiente vídeo a partir del minuto 2:17.
Me parece muy positiva la igualdad que hemos vivido esta jornada. 9 de los 13 partidos disputados hasta ahora se han resuelto por una diferencia de un touchdown o menos. Hemos vivido finales trepidantes en todos estos partidos: (1) en Jacksonville, en el probablemente mejor partido de la jornada, con tres anotaciones que empataban o decantaban el partido en los últimos 2:09 minutos, incluido el field goal final con el segundero a cero; (2) en Philadelphia, donde, como ya comentamos, si Avant hubiese tenido un poco más de fortuna y de adherencia en sus manos, los Eagles habrían ganado el partido en el Hail Mary final; (3) en Atlanta, donde los Falcons ganan con un field goal de Bryant cuando el tiempo expiraba; (4) en Pittsburgh, donde Houshmandzadeh recibe libre de marcaje en la end zone a falta de poco más de 30 segundos para ganar el partido; (5) en Tennessee, donde los Broncos consiguen el touchdown que les pone por delante en el marcador a poco más de un minuto para terminar el partido; y (6) en Nueva Orleáns, donde los Panthers, que perdían de 2, rozaban la distancia de field goal cuando el partido finalizaba. También he de decir que sufrí de lo lindo viendo el final del partido de Lambeau Field, aunque en el último drive la carrera de Green Bay funcionó (principalmente gracias al fullback John Kuhn) y los Packers se comieron lo que restaba de función. Como dice la tópica expresión, emoción a raudales. Excelente.
Pues parece que los Jets están fuertes, ¿verdad? El de ayer no era el examen más exigente, pero el resultado fue brillante: excelente partido de sus dos corredores, un renacido LaDainian Tomlinson (133 yardas y 2 touchdowns y Shonn Greene (117 yardas); su quarterback casi novato va cogiendo confianza (sigue sin perder balones, ayer 14/24, 164 yardas y 2 touchdowns), y el equipo gana aplastando fuera de casa. Sin Santonio Holmes ni Darrelle Revis.
No obstante, parece que el equipo de moda es Baltimore. Sigo siendo escéptico con ellos. Cada una de sus victorias les ha costado dios y ayuda, pero ahí están, en el primer lugar de muchos de los Power Rankings que miden (creo, porque no está demasiado claro) el estado de forma de las franquicias de la NFL. Insisto en que un equipo que ha ganado su partido más holgado por solo un touchdown de diferencia ante los débiles Browns no me convence. Pero bueno, que les quiten lo bailao, que han pasado por New Jersey (Jets) y Heinz Field cosechando sendas victorias.
En el apartado individual, hoy es un día feliz para los defensores de Kyle Orton. Más madera para quienes dicen que es mejor que Cutler. Orton promedia 355 yardas de pase por partido. La estadística no es ni mucho menos suficiente para juzgar su rendimiento (curiosamente --o no-- que un quarterback se hinche a yardas de pase suele ser señal de que su equipo andaba con prisas, muy necesitado, y, en esos casos, muchas veces pierde; un par de datos: la jornada pasada los cinco primeros quarterbacks en cuanto a yardas de pase perdieron sus partidos; esta jornada, tres de los cuatro primeros quarterbacks han perdido, sólo Orton se salva de la quema). En cualquier caso, los números indican que este tío puede pasar, vaya si puede. Y este año, sin Brandon Marshall. Espectacular el final del partido en Tennessee. Cuando menos nos lo esperábamos, los Broncos pueden discutir el título de división a los Chargers, siempre que estos sigan jugando tan mal lejos de la frontera con México.
No nos olvidamos de los renacidos Jaguars y, en particular, de David Garrard, Maurice Jones-Drew y el kicker al que esta jornada le ha tocado el papel de héroe, Josh Scobee. Field goal de 59 yardas. Ojo a la mascota detrás de los palos, que realiza una recepción perfecta.
Pensé en ponerlo en el apartado siguiente dado que su equipo perdió, pero hagamos mención al espectacular partido de Terell Owens. 222 yardas en 10 recepciones, entre ellas 1 touchdown. Esta actuación le sirve para avanzar un paso más en su camino a Canton, sede del Pro Football Hall Of Fame. Owens es el segundo jugador con más yardas de recepción de la historia de la NFL.
En ese mismo partido el running back de los Browns Peyton Hillis repitió buena actuación. La semana pasada fueron 144 yardas, esta 102 y 1 touchdown. Agradable sorpresa en Cleveland. Un running back blanco, qué exótico (el único corredor titular blanco de la NFL, si no contamos a Kuhn, que también es titular, aunque fullback).
Finalmente, en cuanto a la defensa, resulta difícil imaginar un partido mejor que el que hizo ayer el linebacker de los Chargers Shaun Phillips: 4 sacks, 1 intercepción, 2 pases repelidos y 6 placajes. Ahora está por ver si los Chargers superan su agorafobia y son capaces de salir de casa sin miedo.
Premio al que ha hecho bien las cosas puntualmente (lo regulero). Explico el título: puntualmente no significa ocasionalmente. Puntual no es esporádico. Ninguna de las acepciones de puntual en el Diccionario de la RAE recoge tal significado. Puntual es el que llega a la hora acordada. No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas (que tiene valor normativo, esto es, constituye norma) señala que "no hay por qué censurar su empleo, muy extendido hoy, con el sentido de ‘aislado o concreto, limitado a un caso individual’". Vamos, que se trata de una expresión regulera. Peor que aislado u ocasional, pero tampoco incorrecta per se.
En el plano colectivo, las actuaciones de Packers, Eagles y Colts les hacen acreedores de este galardón. De Green Bay ya hablamos antes, así que no insistiremos en lo mismo. A los Eagles los meto por su primera parte. Su derrota entra dentro de lo lógico, pero les vi más empanados de la cuenta. El delay of game que cometen al final del segundo cuarto y que les priva de intentar el touchdown en cuarto down a una yarda de la end zone es buena prueba de ello.
¿Metemos a los Steelers en el lote? La verdad es que a este equipo no se le puede pedir mucho más. Estuvieron a poco menos de un minuto de completar la No Big Ben Era con cuatro victorias. Ante rivales complicados. Yo no les tengo nada que reprochar. Que sí, que cómo puedes permitir que Houshmandzadeh reciba como recibió libre de marcaje en la end zone, cuando sabías que a los Ravens solo les valía un touchdown. Terrible fallo defensivo, sin duda. Pero perder cuando solo has concedido 17 puntos (máximo de la temporada) es también, en buena parte, achacable a tu ataque. No se puede pedir mucho más de la defensa de Blitzburgh. Si Jeff Reed hubiese estado un poco más acertado, los Steelers seguirían invictos.
Ah, los equipos de la NFC Oeste siguen sin ganar un partido fuera de casa. No desesperéis, que algún día lo conseguirán. Cada vez parece más probable que ocho victorias sean suficientes para lograr el liderato en esa división. ¿Los Rams en playoffs? No parece tan descabellado, sobre todo si siguen mostrándose fuertes en casa. Y cada día Sam Bradford sabe más. Cuidado con ellos.
Premio en base al demérito (lo peor). Algún día se terminará por admitir, ya que la utiliza todo dios, pero la expresión en base a, aparte de pedante (estoy yo como para hablar de pedantes) es incorrecta. Es incorrecta. Repetimos, es incorrecta. No se debe utilizar en base a. Úsense otras expresiones equivalentes, pero correctas, como con base en o sobre la base de. Debido a es otra sugerencia que podría el lector considerar. Quien siga teniendo dudas que lea el apartado 3 de este texto académico.
Nadie se merece más este premio que Nate Clements. Una de las cualidades que más detesto en un deportista es la estupidez. Odio las jugadas estúpidas. Quienes me conocen saben que Popovic era un pívot que me desesperaba cuando jugaba en el Estu. También Blake Ahearn. Su, digamos, falta de picardía, resultaba exasperante. Hay otros jugadores que suplen sus carencias físicas con inteligencia. Germán Gabriel. Veréis a pocos pívots que saquen tanto rendimiento a tan lamentable estado físico (siento decir esto, pero Germán, macho, se nota que mucho, lo que se dice mucho, no te cuidas; o sí, depende de cómo se mire). Un jugadorazo, y además tan entrañable... Me molan los listos. Clements no es uno de ellos. Nate Clements protagonizó una acción sumamente estúpida que acabó costando la derrota de su equipo. Los Niners ganaban 14-13 en Atlanta. Faltaba 1:31 para que terminase el partido. Nate Clements intercepta el pase de Matt Ryan y, en vez de hincar su rodilla en el terreno de juego para asegurar la posesión y prácticamente dar por terminado el partido, corre como un poseso en busca del touchdown ¡Pero cómo se puede ser tan bobo, por favor! ¡Cómo se puede correr un riesgo tan innecesario! El resultado: Roddy White fuerza el fumble, los Falcons recuperan, llegan a distancia de field goal y ganan el partido. Aquí podéis ver la jugada (no la he podido incrustar porque NFL.com no lo permite y no he encontrado el vídeo en YouTube). Como aficionado neutral, la jugada me parece irritante. No me quiero ni imaginar la ira que sentirán los aficionados de San Francisco.
Bueno, démosle también un pedacito de este premio a la línea ofensiva de los Bears, a Mike Martz (el coordinador ofensivo) y a Jay Cutler. La primera mitad del partido de Chicago en New Jersey se saldó, atención (he dicho atención) con 9 sacks y una conmoción cerebral para el quarterback titular del hasta ayer invicto equipo de Illinois. Tremendo. Todos los citados tienen su parte de responsabilidad: la línea porque su trabajo es proteger a Cutler; Martz porque es el responsable del juego de ataque de Chicago, y parte de esos sacks se deben a la arriesgada estrategia que utiliza este coordinador ofensivo; y Cutler porque, en un sack, siempre parte de culpa la tiene el quarterback por no soltar el balón a tiempo (vale, si está en el pocket es intentional grounding). 9 sacks, la madre que los parió. A ese ritmo, 288 sacks en toda la temporada (qué divertido es calcular promedios irreales extrapolando un suceso extraordinario al día a día). Chicago, en una primera parte inolvidable, consiguió -16 yardas de ataque. Esta vez no tuvieron a unos amigos, como los Packers el pasado lunes, que les hiciesen regalitos en forma de pañuelos amarillos. Sonará ventajista, pero no me creo a estos Bears. Ese 3-0 que llevaban bien podría ser 1-2 (en estos momentos 1-3) si no hubiesen tenido altas dosis de suerte.
Termino: la NFL debería considerar establecer algún tipo de sanción para los jugadores que pierden sus cascos. Este hecho se está repitiendo con mucha frecuencia, no sé si más que otros años, pero que la NFL muestre su preocupación por prevenir las conmociones cerebrales y no tipifique como falta este tipo de incidentes no deja de ser contradictorio. Un día alguno se va a dar una buena hostia y lo lamentaremos.
Esta noche, Dolphins-Patriots. Habrá que poner la alarma, que el partido promete.
* * *
Actualización matutina del martes. Cuando me desperté esta noche y vi que los Patriots ganaban por 20 puntos, decidí volverme a la cama. Así que lo que escribo a continuación se basa en el resumen del partido y en las crónicas que he leído. Por segundo Monday Night consecutivo, los equipos especiales han sido decisivos para el resultado final. Si la semana pasada fueron los de los Bears, esta semana fueron los de los Patriots, con una actuación difícilmente mejorable. Sin duda, merecen un lugar en la sección ahora llamada El 1.º de su clase. Gracias a sus equipos especiales, New England consiguió un diferencial de puntos de +24, a saber: (i) otro retorno para touchdown de Brandon Tate, cuando su equipo perdía por 7-6 (+7); (ii) punt bloqueado en la red zone que sirve para que los Patriots consigan un touchdown en el siguiente ataque (aunque discutible, porque luego el ataque es el que lo anota, les doy el +7); y (iii) field goal bloqueado (+3, aunque quién sabe si iba dentro, pues era bastante lejano) y retornado para touchdown (+7). Aquí tenéis el espectacular retorno de 103 yardas de Tate, que cambió el momentum (la inercia, podríamos decir) del partido:
Con todo, el nombre propio, la gran estrella del partido, fue Patrick Chung. Fue el autor de los dos "tapones" a los pateadores de Miami, uno de ellos retornados para touchdown por su compañero Kyle Arrington, y, además, consiguió una intercepción en la que él mismo anotó un TD. No podría haberlo hecho mejor. Esta semana tocó la versión buena de New England, particularmente en la segunda parte (al descanso perdían por 7-6); por el lado de Miami, preocupantes noticias: tras haber iniciado la temporada con 2 victorias fuera de casa, pierden sus dos partidos en el sur de Florida con sus dos rivales directos para el título de la AFC Este. Se les complican bastante las cosas.
Las respuestas fueron, respectivamente: (i) no; (ii) con aplausos; y (iii) no. Con esto tenéis información suficiente sobre lo más llamativo de la jornada. Si os habéis quedado con ganas de más, seguid leyendo. Muchos echaban de menos el naranja, hoy quedarán saciados.
Para todos aquellos cuyos equipos hayan caído este fin de semana, I Got Knocked Down But I'll Get Up.
Qué pude ver. Este fin de semana tocó viaje de placer a la Costa Daurada (sí, lo digo para dar envidia, que ya tuve que sufrir bastante con los resultados de mis equipos esta jornada; volveremos sobre ello más adelante), donde pudimos disfrutar de un tiempo cojonudo y de los últimos rayos de sol del año. Llegamos a Madrid, todavía con el bañador puesto, cuando estaba terminando el primer cuarto del Steelers-Ravens. Ese fue el partido que estuvo puesto en la tele, con una breve interrupción futbolística hasta que al Dépor le metieron el segundo (mi idea era ver el fútbol hasta que fuésemos perdiendo por dos, hecho que se produjo, por desgracia, muy pronto). En el ordenador, pantalla dividida en cuatro, con especial atención, por mi parte, al Packers-Lions. Los otros tres cuadrantes de la pantalla los ocupaban el RedZone, el Falcons-49ers y el Browns-Bengals. En la sesión de las 22.15, Canal+ Deportes HD en la tele y RedZone en el ordenador (cuando hay pocos partidos, por el RedZone se siguen bastante bien). Esta madrugada no me levanté a ver el Sunday Night. Menos mal, porque el Giants-Bears, según las crónicas y visto el resumen, es de esos partidos que no hacen afición.
El vomitorio. Qué sería de la prensa sin los Philadelphia Eagles. Son una fuente inagotable de noticias, de historias morbosas y de enconadas polémicas. Esta semana volvía a Philadelphia el que fue su quarterback titular durante las últimas 11 temporadas. Volvía después de que lo regalasen a un rival divisional y tras no haber sido capaz de conducir a los Eagles al anillo en todos los años que jugó en Philadelphia. Mucho morbo. Mucha expectación. ¿Le aplaudirán o le abuchearán? Como decía ayer Zanoni, no tienen motivos para abuchearle, ya que el hombre hizo lo que buenamente pudo y no se fue al rival divisional por voluntad propia, sino porque su equipo así lo quiso. No obstante, muchos pensaban que el recibimiento sería hostil. No fue así. El público ovacionó puesto en pie. Luego, evidentemente, intentó entorpecer el ataque de los Redskins con alaridos y abucheos.
Por si la presencia de McNabb en el Lincoln Financial Field fuese insuficiente, el partido nos dejó la lesión de Michael Vick y la vuelta de Kevin Kolb. Preveo mucha más literatura sobre la cuestión. Resulta que Vick, en una carrera que para colmo estaba invalidada por un holding, sufrió una fuerte cogida a manos de dos defensores de los Redskins. Kolb saltó al terreno de juego con el papelón de asumir el mando de un equipo que perdía 14-0, y no lo hizo nada mal. 22/35, 201 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción. Y de milagro no gana el partido con un Hail Mary perfectamente ejecutado y que Jason Avant tuvo en sus manos, pero se le escapó. Aunque se ha descartado la rotura, Vick sufre una lesión en sus costillas por culpa de la cual su participación en el próximo partido de los Eagles en San Francisco es dudosa. Si Kolb lo hace bien, tendremos lío de nuevo.
Terminamos con el tema Vick, que tanto da de sí, comentando que ayer se emitió en NFL Network una entrevista que le hizo Jim Mora, su antiguo entrenador en Atlanta. Dejó titulares como "toda mi vida era una mentira" o "lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque parezca una locura, es haber estado en la cárcel; si no no iba a cambiar". También explica cómo el dogfighting formaba parte de su vida desde temprana edad. Tradición (eso sí, no dice arte, la otra palabra mágica). Parece arrepentido. Aquí podéis ver un fragmento de la entrevista:
En cuanto a McNabb, su partido pasó de brillante, en una primera parte espectacular, a poco más que correcto tras una segunda parte en la que los Redskins fueron inoperantes en ataque. Partido parecido al de Rodgers, como veremos. Los números de McNabb, mediocres siendo generosos, fueron de 8/19, 125 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción.
Peperoni (la sorpresa). He de decir que la semana pasada me olvidé de escribir esta sección. No sé si alguien más se había dado cuenta de ello, pero al menos nadie manifestó haberla echado de menos. Volviendo al tema de las sorpresas. Este fin de semana creía tener suficiente con las derrotas de mis equipos favoritos contra mi equipo más odiado, que no por previsibles dejan de ser dolorosas. Ambas por la misma diferencia, 5 tantos, aunque en el caso del Estu poco más se puede pedir. ***ADVERTENCIA PARENTAL: el texto anaranjado siguiente contiene expresiones malsonantes (algunas de ellas tachadas, ya que ni un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria puede soportar tal zafiedad) insultos y exabruptos totalmente fuera de lugar, de mal gusto, plagados de rencor y que, además, nada tienen que ver con la NFL; indignante sin duda*** De no ser por el vikingo cornudo traidor les habríamos vuelto a ganar; hablando
| Johnson la coge, y no la tira al caer. TD. |
¿Qué por qué pongo esto en el apartado de las sorpresas, si ganó el favorito? Bueno, pues porque no deja de ser sorprendente que un equipo que en las apuestas parte con un spread en contra de más de 13 puntos (lo que significa que la predicción de consenso era que los Packers ganarían de más de 13) pierda por solo 2 y de ese modo.
Las otras sorpresas de la jornada fueron las victorias de Cleveland ante Cincinnati en el derbi del estado de Ohio (aunque, para desgracia de los Bengals, no resulta tan sorprendente) y, sobre todo, la derrota de los Colts en Jacksonville.
Sí, quizá esta sea la gran sorpresa. Al fin y al cabo, Green Bay terminó ganando. Indianápolis palmó ante un equipo que venía de humillantes derrotas ante San Diego y Philadelphia, con un quarterback cuestionado (tanto, que se contrató a Trent Edwards para tener un recambio si Garrard no espabilaba) y rumores de mudanza a Los Ángeles, rumores cuya intensidad es inversamente proporcional al éxito de la franquicia del norte del estado de Florida. En estas circunstancias los Jaguars ganaron a los Colts con un larguísimo field goal en el último segundo de Scobee. Lo recuperaremos en la sección dedicada a lo mejor de la jornada. En cualquier caso, y para terminar: transcurrido un cuarto de la temporada regular, Colts y Jaguars están empatados en la clasificación, 2-2, habiendo ganado los de Jacksonville el primer enfrentamiento particular. E Indianápolis va 0-2 en sus enfrentamientos intradivisionales, tras caer en Houston y Jacksonville. Para preocuparse.
Para terminar, y hablando de sorpresas: ¿cuántos apostaban por que tras cuatro semanas de competición los Chiefs serían el único equipo invicto? El fin de semana que viene, con emisión confirmada en Digital+, Colts-Chiefs. Durísima prueba fuera de casa para los del estado de Missouri.
| Los griegos tienen a Parménides en un pedestal. |
El Premio Parménides de la semana se lo otorgamos en el apartado colectivo a los Lions, a los 49ers, a los Bills y a los Panthers, equipos que todavía tienen su casillero de victorias a cero. Los Lions presentan una ligera variación este año en relación con temporadas anteriores, y consiste en que son capaces de plantar cara. Eso es un cambio interanual, pero en el apartado intersemanal, tomando como referencia únicamente esta temporada, la verdad es que nada cambia. Todas las semanas compiten, asustan a sus rivales, pero nunca consiguen la victoria. Esta semana, otra derrota a la saca.
San Francisco ha probado el amargo sabor de la derrota en dos de sus sabrosas variedades, las dos especialmente dolorosas: de paliza ante rivales teóricamente asequibles como Seattle y Kansas City; y en el último suspiro ante rivales teóricamente superiores como los Saints y los Falcons. Aunque seguramente muchos aficionados de los Niners ya contaban con la derrota en Atlanta, el cómo ha sido particularmente cabreante. Léase la nueva aunque vieja sección Premio en base al demérito.
| Heráclito, todo movimiento. |
En el apartado individual, qué me decís de Garret Hartley. Fue el héroe de los Saints en los pasados playoffs. Autor del field goal ganador en la final de la NFC. ¿Puesto asegurado? Nunca para un kicker. La primera jornada pasó de héroe a villano al fallar dos patadas contra Minnesota. La segunda jornada volvió a ser el héroe tras patear el field goal que daba la victoria a su equipo en el último suspiro en Candlestick Park. La tercera, falló un field goal relativamente fácil en la prórroga (y que generó alaridos en mi casa). Fin de la historia. Ayer ya no jugó. Lo hizo John Carney, jugador de (atención) 46 [cuarenta y seis] años. Cómo cambia la vida, Sr. Hartley. De héroe a villano en tan solo cinco partidos. Qué dura, y qué injusta, es la vida del kicker. ¿A que si fuera un quarterback no le habría sucedido esto? Urge la constitución de un sindicato de kickers que haga valer los derechos de tan apestado colectivo.
La vida también cambia hoy para Ben Roethlisberger, Santonio Holmes y Brian Cushing. Acaban de cumplir su condena. A sus equipos no les ha ido precisamente mal sin ellos. Si la Ley de Murphy sigue en vigor, a partir de ahora les irá peor.
Finalmente, y ya que le he dado tanta caña, justo y necesario es comentar que el rendimiento de Joe Flacco ha cambiado mucho, y para bien, durante los dos últimos partidos. No es fácil enfrentarse a la Steel Curtain, hasta ahora la mejor defensa de la liga (digo esto sin consultar las estadísticas, que no sé si respaldarán esta impresión). Ayer Flacco consiguió doblegarla en un frenético drive ganador contrarreloj.
Sigamos con los cambios de denominación a los galardones de la jornada. Por si las referencias filosóficas no hubiesen completado el cupo de pedantería de este artículo, cambiaremos el nombre de los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada, en vez de en función de trabajos musicales, en función de la corrección ortotipográfica. Sí, habéis leído bien, no os asustéis. Había pensado en principio sustituirlo por películas que me gustaban mucho, poco y nada; luego por jugadores del Dépor que hayan dado muy buen, regular y pésimo rendimiento, y lo mismo con los del Estu. Otra semana será, que quedan muchas.
El 1.º de su clase (lo mejor). ¿Qué tiene lo anterior de óptimo desde el punto de vista ortotipográfico? Es un poco difícil de pillar, porque la norma ortográfica a la que hace referencia este galardón, y que se aplica en su título, es poco conocida y menos utilizada: se trata de la norma que establece que antes de cada letra volada (superíndice, en vocabulario Microsoft Word) debe utilizarse un punto. Es decir, que lo correcto es escribir 1.º, y no 1º; D.ª, y no Dª, o V.º B.º, y no Vº Bº. Pocas veces veréis un texto correctamente puntuado cuando aparece una letra volada. El culmen de la corrección ortotipográfica. Aprovecho para citar otra norma ortográfica poco conocida aunque igualmente vigente: los números de cuatro cifras nunca se separan (no solo cuando escribimos años), a partir de cinco cifras pueden establecerse separaciones, pero con un espacio en blanco, no usando puntos (es decir, lo correcto es 250 000 personas, 250.000 es incorrecto), aunque la norma tiene sus matices.
Durante la jornada de ayer, la NFL tiño sus campos de rosa, decisión que genera dudas desde un punto de vista estrictamente estético, pero fue por una buena causa: para concienciar a la población estadounidense sobre el cáncer de mama. Buena iniciativa, esperemos que haya servido de algo. Larry Fitzgerald, que perdió a su madre por culpa de esta enfermedad, donó 1000 dólares por cada recepción a la causa (consiguió 7), y prometía 5000 por touchdown. El único que consiguió fue anulado por un holding, pero no podemos dejar de elogiar la iniciativa del wide receiver de los Cardinals. Pongamos nuestro granito de arena en tan loable causa pintando este párrafo de rosa. Color que, por cierto, me parece ridículo en el vestuario masculino (por muy de moda que esté). Uno que no se perdió el capítulo de los Simpsons en el que explicaban que un tío de rosa está para encerrarlo en un manicomio. Por si alguno carece de la formación necesaria, que vea el siguiente vídeo a partir del minuto 2:17.
Me parece muy positiva la igualdad que hemos vivido esta jornada. 9 de los 13 partidos disputados hasta ahora se han resuelto por una diferencia de un touchdown o menos. Hemos vivido finales trepidantes en todos estos partidos: (1) en Jacksonville, en el probablemente mejor partido de la jornada, con tres anotaciones que empataban o decantaban el partido en los últimos 2:09 minutos, incluido el field goal final con el segundero a cero; (2) en Philadelphia, donde, como ya comentamos, si Avant hubiese tenido un poco más de fortuna y de adherencia en sus manos, los Eagles habrían ganado el partido en el Hail Mary final; (3) en Atlanta, donde los Falcons ganan con un field goal de Bryant cuando el tiempo expiraba; (4) en Pittsburgh, donde Houshmandzadeh recibe libre de marcaje en la end zone a falta de poco más de 30 segundos para ganar el partido; (5) en Tennessee, donde los Broncos consiguen el touchdown que les pone por delante en el marcador a poco más de un minuto para terminar el partido; y (6) en Nueva Orleáns, donde los Panthers, que perdían de 2, rozaban la distancia de field goal cuando el partido finalizaba. También he de decir que sufrí de lo lindo viendo el final del partido de Lambeau Field, aunque en el último drive la carrera de Green Bay funcionó (principalmente gracias al fullback John Kuhn) y los Packers se comieron lo que restaba de función. Como dice la tópica expresión, emoción a raudales. Excelente.
Pues parece que los Jets están fuertes, ¿verdad? El de ayer no era el examen más exigente, pero el resultado fue brillante: excelente partido de sus dos corredores, un renacido LaDainian Tomlinson (133 yardas y 2 touchdowns y Shonn Greene (117 yardas); su quarterback casi novato va cogiendo confianza (sigue sin perder balones, ayer 14/24, 164 yardas y 2 touchdowns), y el equipo gana aplastando fuera de casa. Sin Santonio Holmes ni Darrelle Revis.
No obstante, parece que el equipo de moda es Baltimore. Sigo siendo escéptico con ellos. Cada una de sus victorias les ha costado dios y ayuda, pero ahí están, en el primer lugar de muchos de los Power Rankings que miden (creo, porque no está demasiado claro) el estado de forma de las franquicias de la NFL. Insisto en que un equipo que ha ganado su partido más holgado por solo un touchdown de diferencia ante los débiles Browns no me convence. Pero bueno, que les quiten lo bailao, que han pasado por New Jersey (Jets) y Heinz Field cosechando sendas victorias.
En el apartado individual, hoy es un día feliz para los defensores de Kyle Orton. Más madera para quienes dicen que es mejor que Cutler. Orton promedia 355 yardas de pase por partido. La estadística no es ni mucho menos suficiente para juzgar su rendimiento (curiosamente --o no-- que un quarterback se hinche a yardas de pase suele ser señal de que su equipo andaba con prisas, muy necesitado, y, en esos casos, muchas veces pierde; un par de datos: la jornada pasada los cinco primeros quarterbacks en cuanto a yardas de pase perdieron sus partidos; esta jornada, tres de los cuatro primeros quarterbacks han perdido, sólo Orton se salva de la quema). En cualquier caso, los números indican que este tío puede pasar, vaya si puede. Y este año, sin Brandon Marshall. Espectacular el final del partido en Tennessee. Cuando menos nos lo esperábamos, los Broncos pueden discutir el título de división a los Chargers, siempre que estos sigan jugando tan mal lejos de la frontera con México.
No nos olvidamos de los renacidos Jaguars y, en particular, de David Garrard, Maurice Jones-Drew y el kicker al que esta jornada le ha tocado el papel de héroe, Josh Scobee. Field goal de 59 yardas. Ojo a la mascota detrás de los palos, que realiza una recepción perfecta.
Pensé en ponerlo en el apartado siguiente dado que su equipo perdió, pero hagamos mención al espectacular partido de Terell Owens. 222 yardas en 10 recepciones, entre ellas 1 touchdown. Esta actuación le sirve para avanzar un paso más en su camino a Canton, sede del Pro Football Hall Of Fame. Owens es el segundo jugador con más yardas de recepción de la historia de la NFL.
En ese mismo partido el running back de los Browns Peyton Hillis repitió buena actuación. La semana pasada fueron 144 yardas, esta 102 y 1 touchdown. Agradable sorpresa en Cleveland. Un running back blanco, qué exótico (el único corredor titular blanco de la NFL, si no contamos a Kuhn, que también es titular, aunque fullback).
Finalmente, en cuanto a la defensa, resulta difícil imaginar un partido mejor que el que hizo ayer el linebacker de los Chargers Shaun Phillips: 4 sacks, 1 intercepción, 2 pases repelidos y 6 placajes. Ahora está por ver si los Chargers superan su agorafobia y son capaces de salir de casa sin miedo.
Premio al que ha hecho bien las cosas puntualmente (lo regulero). Explico el título: puntualmente no significa ocasionalmente. Puntual no es esporádico. Ninguna de las acepciones de puntual en el Diccionario de la RAE recoge tal significado. Puntual es el que llega a la hora acordada. No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas (que tiene valor normativo, esto es, constituye norma) señala que "no hay por qué censurar su empleo, muy extendido hoy, con el sentido de ‘aislado o concreto, limitado a un caso individual’". Vamos, que se trata de una expresión regulera. Peor que aislado u ocasional, pero tampoco incorrecta per se.
En el plano colectivo, las actuaciones de Packers, Eagles y Colts les hacen acreedores de este galardón. De Green Bay ya hablamos antes, así que no insistiremos en lo mismo. A los Eagles los meto por su primera parte. Su derrota entra dentro de lo lógico, pero les vi más empanados de la cuenta. El delay of game que cometen al final del segundo cuarto y que les priva de intentar el touchdown en cuarto down a una yarda de la end zone es buena prueba de ello.
¿Metemos a los Steelers en el lote? La verdad es que a este equipo no se le puede pedir mucho más. Estuvieron a poco menos de un minuto de completar la No Big Ben Era con cuatro victorias. Ante rivales complicados. Yo no les tengo nada que reprochar. Que sí, que cómo puedes permitir que Houshmandzadeh reciba como recibió libre de marcaje en la end zone, cuando sabías que a los Ravens solo les valía un touchdown. Terrible fallo defensivo, sin duda. Pero perder cuando solo has concedido 17 puntos (máximo de la temporada) es también, en buena parte, achacable a tu ataque. No se puede pedir mucho más de la defensa de Blitzburgh. Si Jeff Reed hubiese estado un poco más acertado, los Steelers seguirían invictos.
Ah, los equipos de la NFC Oeste siguen sin ganar un partido fuera de casa. No desesperéis, que algún día lo conseguirán. Cada vez parece más probable que ocho victorias sean suficientes para lograr el liderato en esa división. ¿Los Rams en playoffs? No parece tan descabellado, sobre todo si siguen mostrándose fuertes en casa. Y cada día Sam Bradford sabe más. Cuidado con ellos.
Premio en base al demérito (lo peor). Algún día se terminará por admitir, ya que la utiliza todo dios, pero la expresión en base a, aparte de pedante (estoy yo como para hablar de pedantes) es incorrecta. Es incorrecta. Repetimos, es incorrecta. No se debe utilizar en base a. Úsense otras expresiones equivalentes, pero correctas, como con base en o sobre la base de. Debido a es otra sugerencia que podría el lector considerar. Quien siga teniendo dudas que lea el apartado 3 de este texto académico.
| Mirad a ese número 6, ¿a que dan ganas de abrazarlo? La defensa de los Giants no se podía resistir. |
Bueno, démosle también un pedacito de este premio a la línea ofensiva de los Bears, a Mike Martz (el coordinador ofensivo) y a Jay Cutler. La primera mitad del partido de Chicago en New Jersey se saldó, atención (he dicho atención) con 9 sacks y una conmoción cerebral para el quarterback titular del hasta ayer invicto equipo de Illinois. Tremendo. Todos los citados tienen su parte de responsabilidad: la línea porque su trabajo es proteger a Cutler; Martz porque es el responsable del juego de ataque de Chicago, y parte de esos sacks se deben a la arriesgada estrategia que utiliza este coordinador ofensivo; y Cutler porque, en un sack, siempre parte de culpa la tiene el quarterback por no soltar el balón a tiempo (vale, si está en el pocket es intentional grounding). 9 sacks, la madre que los parió. A ese ritmo, 288 sacks en toda la temporada (qué divertido es calcular promedios irreales extrapolando un suceso extraordinario al día a día). Chicago, en una primera parte inolvidable, consiguió -16 yardas de ataque. Esta vez no tuvieron a unos amigos, como los Packers el pasado lunes, que les hiciesen regalitos en forma de pañuelos amarillos. Sonará ventajista, pero no me creo a estos Bears. Ese 3-0 que llevaban bien podría ser 1-2 (en estos momentos 1-3) si no hubiesen tenido altas dosis de suerte.
Termino: la NFL debería considerar establecer algún tipo de sanción para los jugadores que pierden sus cascos. Este hecho se está repitiendo con mucha frecuencia, no sé si más que otros años, pero que la NFL muestre su preocupación por prevenir las conmociones cerebrales y no tipifique como falta este tipo de incidentes no deja de ser contradictorio. Un día alguno se va a dar una buena hostia y lo lamentaremos.
Esta noche, Dolphins-Patriots. Habrá que poner la alarma, que el partido promete.
* * *
Actualización matutina del martes. Cuando me desperté esta noche y vi que los Patriots ganaban por 20 puntos, decidí volverme a la cama. Así que lo que escribo a continuación se basa en el resumen del partido y en las crónicas que he leído. Por segundo Monday Night consecutivo, los equipos especiales han sido decisivos para el resultado final. Si la semana pasada fueron los de los Bears, esta semana fueron los de los Patriots, con una actuación difícilmente mejorable. Sin duda, merecen un lugar en la sección ahora llamada El 1.º de su clase. Gracias a sus equipos especiales, New England consiguió un diferencial de puntos de +24, a saber: (i) otro retorno para touchdown de Brandon Tate, cuando su equipo perdía por 7-6 (+7); (ii) punt bloqueado en la red zone que sirve para que los Patriots consigan un touchdown en el siguiente ataque (aunque discutible, porque luego el ataque es el que lo anota, les doy el +7); y (iii) field goal bloqueado (+3, aunque quién sabe si iba dentro, pues era bastante lejano) y retornado para touchdown (+7). Aquí tenéis el espectacular retorno de 103 yardas de Tate, que cambió el momentum (la inercia, podríamos decir) del partido:
Con todo, el nombre propio, la gran estrella del partido, fue Patrick Chung. Fue el autor de los dos "tapones" a los pateadores de Miami, uno de ellos retornados para touchdown por su compañero Kyle Arrington, y, además, consiguió una intercepción en la que él mismo anotó un TD. No podría haberlo hecho mejor. Esta semana tocó la versión buena de New England, particularmente en la segunda parte (al descanso perdían por 7-6); por el lado de Miami, preocupantes noticias: tras haber iniciado la temporada con 2 victorias fuera de casa, pierden sus dos partidos en el sur de Florida con sus dos rivales directos para el título de la AFC Este. Se les complican bastante las cosas.
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