Mostrando entradas con la etiqueta Kolb. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kolb. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de octubre de 2010

Jodido domingo, jodido lunes: jornada 6

Sí, he cambiado el título de la sección, porque los resultados y la situación de mis tres equipos es un desastre. No sé qué fue peor, si el empate en casa del Dépor contra un equipo en descenso que jugó la mayor parte del partido con uno menos (y que nos deja en el penúltimo lugar de la clasificación); la derrota del Estudiantes también en casa en un pésimo partido (tercer partido partido en otros tantos de liga); o la segunda derrota consecutiva de Green Bay en una prórroga, que realmente es de lo único que corresponde hablar en este blog. Pues eso, que en el plano deportivo, un jodido domingo de mierda.

Ninguna canción mejor para describir la tarde de ayer que Dissapointment Blues, de los Hellacopters. Temazo (los últimos minutos sobran, la canción no dura tanto como parece por la duración del clip):



La camiseta de moda en Carabanchel.

Qué pude ver

Maldita la hora en la que decidió la ACB poner partidos los domingos por la tarde. Como encima Vistalegre no está precisamente cerca de mi casa, llegamos cuando los partidos de la sesión de las 7 estaban en el descanso. Como anécdota, saliendo del pabellón (realmente plaza de toros cubierta) vi a un tío con una camiseta de los Detroit Lions con el número 88, de su ex-jugador Mike Williams. Ya es raro ver a gente con camisetas de equipos de la NFL por Madrid, pero más aún del equipo que según la reciente encuesta de Harris, sobre la que debéis leer en NFLhoy!, es el antepenúltimo equipo en popularidad de la NFL. Encima, la camiseta es de un jugador que fue un fiasco, elegido en el décimo lugar del draft de 2005 y que sólo aguantaron una temporada en Detroit. Pues eso, una anécdota, sin más. Volviendo al tema de lo que pude ver ayer, desde el inicio del tercer cuarto vi el Patriots-Ravens por la tele y la pantalla partida en cuatro en el ordenador, hasta el último drive de los Packers con el que empatan el partido a 20, cuando me centré en ver sólo ese partido a pantalla completa, prórroga incluida. Demasiada tensión. Después, ya jodido por la derrota de Green Bay, vi el principio de la sesión de las 22.15 con la pantalla partida en el ordenador (al haber solo 4 partidos, una vez más, podía seguir todos a la vez), aunque cuando en Sportmanía recuperaron el directo vi ese partido por la tele. Más escocido aún por la victoria de Minnesota, me fui a dormir y no me levanté a ver el Redskins-Colts, del que sólo leí crónicas y vi el vídeo resumen.

En relación las emisiones de los partidos de las 22.15 en Digital+, creo que sería mejor que en vez de emitir el partido completo en "semidirecto" e ir acortando tiempos muertos para llegar al directo, comenzasen el partido en directo, en el momento en el que se encuentre, aunque haya transcurrido casi un cuarto. La alternativa óptima, aunque dudo mucho que optasen por ella, sería comenzar la emisión a la hora programada en versión original (siempre que el segundo partido fuese por un canal diferente del primero, claro) hasta que pudiesen incorporarse Moi & Andrea. Abro encuesta para ver qué preferís vosotros, pero a mí me desespera ver que comienzan el partido en diferido. Que los que vemos la NFL en España somos unos freaks, y nos gusta seguir las estadísticas y los resultados de los demás partidos por Internet, y si hacen el "semidirecto" fastidian al aficionado que quiere estar pendiente del resto de partidos en su ordenador, porque en Internet ve lo que va a pasar en el partido de Sportmanía.

El vomitorio (lo más comentado de la jornada)

El partido más esperado de la jornada era el que enfrentaba a dos equipos con una sola victoria. Dos equipos por los que muchos a principio de temporada apostaban (apostábamos) como candidatos al anillo pero que hasta el momento no estaban funcionando. Se presentaba como una final: el perdedor perdería gran parte de las pocas opciones que le quedaban para llegar a la postemporada. Además, el partido enfrentaba a dos equipos muy mediáticos. Uno, el America's Team, el equipo favorito de los estadounidenses según la reciente encuesta de Harris; el otro, el circo de Favre, Moss y Peterson. Carnaza mediática de primera. Ese partido, el más esperado de la jornada, es también el que protagoniza hoy la mayoría de portadas deportivas en Estados Unidos. Como muchos comentaban ayer, a pesar de la emoción del resultado y de un nivel de anotación decente, el partido resultó aburrido. Ganó, por poco, el que menos errores cometió. Una horrible intercepción de Romo les costó el partido a los Cowboys. Ahora el debate se centra en si Dallas está a tiempo de conseguir plaza de playoffs o ya es demasiado tarde. La respuesta, también evidente, es que están a tiempo, pues podrían terminar hasta 12-4, pero no pueden permitirse más fallos. Es increíble que un equipazo puesto por puesto como los Dallas Cowboys esté 1-4. Wade Phillips, se te está agotando el poco crédito que te quedaba.

En el lado vikingo, casi todo son buenas noticias. Todos los equipos de la NFC Norte perdieron (menos ellos) y en estos momentos creo que son los favoritos para llevarse la división. Las únicas dudas las despierta el estado físico de Favre, al que se le ve muy renqueante. La semana que viene, decisivo partido en Lambeau Field, en el que creo que los Vikings parten con ventaja, tanto por su estado anímico como por jugadores disponibles. Si Clay Matthews no se recupera a tiempo, el pass rush de Green Bay no existirá (tal y como se probó ayer) y Favre tendrá tiempo más que suficiente para organizar un festín. Con Matthews, el panorama es distinto, aunque incluso en ese caso veo a los Vikings con ventaja, puesto que no veo cómo la diezmada defensa de los Packers puede parar a Adrian Peterson.

Aparte de lo anterior, tenemos el clásico de la temporada: quién debe ser el quarterback titular de los Eagles. Ayer Kevin Kolb, hasta que Reid diga lo contrario teórico suplente, echó un poco más de leña al fuego con un partidazo que destrozó a los Atlanta Falcons: 23/29 pases, 326 yardas, 3 touchdowns, 1 intercepción. Menudo papelón para el entrenador de Philadelphia: ¿sienta ahora a Kolb, su quarterback del futuro, que por fin rinde a un nivel excepcional? ¿vuelve a dar a un renqueante Michael Vick la titularidad, a pesar de que por su estado físico no podrá utilizar una de sus principales armas, la carrera? (creo que se me ve el plumero en cuanto a lo que creo que debe hacer Reid).

Finalmente, seguro que leeréis historias sobre ello, uno de los jugadores más mediáticos de la NFL (a pesar de que todavía no ha hecho prácticamente nada) ha conseguido su primer touchdown. Hablo de un jugador del que, a pesar de que no contaba apenas con minutos hasta ahora, aparece su camiseta entre las muy pocas que pondrán a la venta en Londres dentro de menos de dos semanas (¡yuju, no queda nada! -- por cierto, la semana que viene, en algún momento, publicaré una guía de viaje a tan magno evento). Tim Tebow, que ayer recibió bastantes snaps. Primer TD, de carrera:


Peperoni (la sorpresa)

Los carneros embistieron fuerte a San Diego.
La gran sorpresa tuvo lugar en el duelo de santos. Louis pudo con Diego. Por mucho que hubiesen empezado 2-3 (como siempre, por otro lado), sigo pensando que los Chargers son un equipo muy potente. Venía de perder en Oakland, sí, pero de peor resultado venían los Rams, que habían perdido de paliza en Detroit (campo que no veía una apabullante victoria local casi en lo que va de siglo). St. Louis contaba con la baja del mejor socio de Sam Bradford, Michael Clayton, para lo que queda de temporada. Además, podía pensarse que los Chargers llegarían enrabietados tras su última derrota y harían pagar a los Rams los platos rotos, como hicieron con Jaguars y Cardinals tras sus anteriores derrotas. De hecho, los Chargers eran claros favoritos en las apuestas. No se cumplieron los pronósticos. Pasó lo mismo que en los otros tres partidos que disputaron los Chargers lejos de su estadio. Sorprendente victoria de St. Louis con un gran Steven Jackson (109 yardas, 1 TD) y un Sam Bradford que no está jugando como un novato, sino como un quarterback titular de la NFL con todas las letras. Mucho mérito el de los Rams.

Sin salir de la NFC Oeste, los Seahawks protagonizaron otro resultado sorprendente. Aunque muchos decíamos que estos Bears iban de farol, por lo menos yo no esperaba que cayesen ante Seattle, que no había ganado lejos de Qwest Field. Primera victoria de un equipo de la NFC Oeste fuera de casa. Importantísimo resultado en la lucha por esta división, que esta jornada puede sacar pecho.

Podría incluir más resultados como sorpresas, sobre todo teniendo en cuenta que en la quiniela de esta jornada no di ni una, pero creo que aparte de los anteriores resultados, en una temporada tan igualada como esta, todo entraba dentro de lo esperable.

Premio Parménides de Elea (la vida sigue igual)

Como en sus tres derrotas anteriores, Green Bay volvió a perder por culpa de un field goal anotado por su rival en la última jugada del partido, y como en las cinco ocasiones anteriores en las que Aaron Rodgers jugó una prórroga, la perdió. Todo sigue igual. Mike McCarthy lleva una victoria y seis derrotas en partidos decididos en el periodo adicional. Y, en el otro lado, los Dolphins siguen ganando fuera de casa. Tres de tres lejos del sur de Florida, cero de dos en su casa. La vida sigue igual para ellos. Miami debería considerar hacer un "Palacio de los Deportes" con su estadio, para jugar siempre fuera.

También sigue igual la vida para los Lions, que siguen su racha de derrotas consecutivas fuera del Ford Field y van camino de superar su propio récord. Con la derrota de ayer lo igualaron, 24 seguidas ya. Su siguiente partido fuera es en Buffalo. Será complicado que superen la marca histórica. Y a pesar del 1-5, Detroit no es el mal equipo de otros años. Cuando vuelva BradStafford de su lesión, ojo con ellos que van a dar más de un susto. Sus aficionados ya muestran orgullosos sus símbolos, como pude comprobar ayer en Carabanchel.

Por último, igual sigue la igualdad. Otra jornada en la que la paridad fue la protagonista. Dos partidos decididos en la prórroga, y solo dos por más de una posesión de diferencia (los Giants ganaron por 8 a Detroit, pero eso es un TD con conversión de 2 puntos). Así es imposible hacer quinielas. Menudo desastre de jornada que llevo, sólo 6 aciertos. La jornada pasada me resistí a hacer el chiste mierda, pero esta no puedo: parece que la competición ha sido amañada por Bibiana Aído (sí, es una puta mierda de gracia que incluso puede provocar vergüenza ajena a quien lo lee, pero mi filtro de chistes malos es prácticamente inexistente).

Ah, otros que siguen igual son los Cowboys, en lo que a penalizaciones absurdas se refiere. ¿Que la semana pasada les penalizan por celebrar un touchdown en la end zone? Da igual, no escarmientan. Ayer, otra vez. Ahí lo tenéis, mirad cómo Miles Austin tropieza de nuevo con la misma piedra.


Dicho esto, creo que es más censurable (y no lo digo por ser aficionado del equipo que sufre la jugada) la actitud de Anthony Fasano en su amago de Lambeau leap. Mirad qué cabroncete (por cierto, la jugada es cojonuda).


De todos modos, creo que deberían eliminar todas las penalizaciones por celebrar touchdowns. No hay que ser como Tom Brady en el episodio de Padre de Familia en el que manda a Peter Griffin a las Niñeras Tontas de Londres. Alegría y buen humor, hombre. A ver si no de qué vamos a hablar luego.

Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia).

Primera victoria de la temporada para San Francisco. Ya era hora, menos mal. El equipo que veremos en Londres no estará desahuciado. La parte negativa para los 49ers es que sus rivales divisionales consiguieron sorprendentes victorias, como ya comentamos, ante equipos superiores. Balón de oxígeno (extraña expresión, ¿verdad? ¿alguna vez visteis un balón de oxígeno? una bombona sí, pero ¿un balón?) para Mike Singletary y Alex Smith, que desde que recibió gritos y amenazas de su head coach está muy inspirado.

Cambio de vida también para Big Ben, aunque no para los Steelers, que siguen ganando. Roethlisberger cambió el sofá de su casa por el campo de Heinz Field, y guió a su equipo a una victoria relativamente holgada ante los Browns. Big Ben tuvo un buen debut y lanzó 3 TD, aunque su primer pase fue interceptado. En el equipo rival, la vida también cambió para Colt McCoy. Tras especularse con su despido y ser el tercer quarterback de la plantilla de los Browns, fue titular e hizo un partido más que digno, dadas las circunstancias (se enfrentaba a la defensa más temible de la NFL y carecía de receptores fiables a quienes pasarle el balón). El antiguo cornudo tejano consiguió 23/33 281 yardas, 1 TD y 2 intercepciones. Lo dicho, un partido muy digno.

También reaccionaron los Saints, aunque en su caso no sé si estamos ante un cambio o ante una vuelta a la normalidad. Dadas las dudas que despertaron en los últimos partidos, digamos que estamos ante un cambio. Además, un jugador de Nueva Orleáns fue el líder de yardas de carrera de la jornada (sí, de carrera, no de pase, no me he equivocado). Eso sí que es un cambio. El running back novato Christopher Ivory consiguió 158 yardas. Gran noticia en un equipo al que le faltaban sus dos corredores de referencia, Reggie Bush y Pierre Thomas.

¿Qué debería hacer con los Patriots, los meto en los que han cambiado o en los que siguen igual? Por una parte, como los Saints, su victoria puede interpretarse como una vuelta a la normalidad, y además vienen de ganar en Miami, pero por otro lado, no deja de ser un cambio el de la vuelta de los mejores Patriots, de los que remontan el partido en el último cuarto, y en los que volvió Deion Branch a ser decisivo. Los meto en este apartado.

Trecet, enloquecido con el field goal de Gostkowski.
Al hilo de esto, no sé si seguís el twitter de Ramón Trecet, el veterano periodista deportivo, ahora en Marca. Este fin de semana hizo un par de cosas muy extrañas (a este tío siempre se le fue mucho la pinza, con la edad no ha cambiado sino que va a más). La primera fue destripar la película La red social, que iba contando según la iba viendo, a través de twitter. Esto lo hizo el viernes a primera hora de la tarde. Una cosa muy rara. La segunda fue comentar en directo el Patriots-Ravens, con reflexiones tan sorprendentes (ya que no acostumbra a hablar de fútbol americano) como "Brady lanzando pases muy tensos con poco arco, todos hacia su derecha, con los linebackers de Ravens muy cargado alli (sic). El partido es de aupa (sic)". ¿Será Trecet otro de los comentaristas habituales de la NFL? Aunque su blog comparado con el del As (Zona Roja) es una mierda pinchada en un palo (y mi blog, como el 99% de lo que se vomita en Internet, también), estoy seguro de que si incorporase la NFL a los asuntos de los que trata habitualmente, el seguimiento de la NFL en España aumentaría ostensiblemente, por el multitudinario seguimiento que tiene ese blog. Al hilo de esto, no entiendo como en el As tienen tan marginado su blog de la NFL. No exagero al decir que ese blog es lo mejor que se publica en As.com. Por eso no entiendo que esté oculto. Ellos sabrán. Qué manera de desaprovechar contenidos de calidad que, además, promocionan otros contenidos del grupo Prisa, como la NFL. En fin.

Como ahora veréis, he decidido cambiar los nombres a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Me harté de la corrección gramatical. Zambullámonos (a que no habéis visto esta palabra escrita muchas veces; seguro que no) en el mundo de la cerveza. Vayamos de la, a mi juicio, mejor cerveza, a la peor, pasando por lo regular.

Una caña de Alhambra en Granada con
unos amigos. De los mayores placeres
de los que se puede disfrutar.
Alhambra (lo mejor).

La Alhambra es cojonuda en todos los sentidos. Como monumento, es espectacular, sobre todo si vas cuando el calor todavía no aprieta demasiado. Preciosa. Como cerveza, y aunque me vi tentado a poner otras marcas (como Estrella Galicia, barriendo para casa; o Quilmes, barriendo para un poco más lejos), concedo este honor a esta cerveza para compensar a los andaluces el agravio que supone que en su tierra se elabore la peor mierda que existe en el mundo de la cerveza, a la que me refiero más adelante. El premio a lo mejor de la jornada, el premio Alhambra.

Ya que le he dado tanta cera a la división, hablando de lo floja que era y comentando jornada tras jornada que aún ninguno de sus equipos había ganado fuera de casa, debo hoy elogiar el rendimiento de los equipos de la NFC Oeste esta jornada. Los tres que jugaron ganaron, dos de ellos partidos complicados. Como ya hice referencia a las victorias de Seattle, St. Louis y San Francisco, no me repito. Malas noticias para los Cardinals, que se las prometían muy felices en su jornada de descanso tras haber derrotado a los actuales campeones de la Super Bowl.

Aunque el Vikings-Cowboys era el partido de la jornada desde un punto de vista mediático, el más atractivo en el terreno estrictamente deportivo era el Patriots-Ravens. Dos equipos en forma que se enfrentaban en la revancha del partido de wild card del pasado mes de enero. El partido no decepcionó. Alternativas en el marcador, remontada de New England en el último cuarto y victoria en la prórroga para los de Foxboro. Un partidazo. El hombre del partido fue el que volvía a su casa, Deion Branch: 9 recepciones, 98 yardas, 1 TD. ¿Quién echa de menos a Randy Moss?

En el plano individual, aparte del partido de Deion Branch, entre todas las actuaciones brillantes de la jornada hay que destacar a Cameron Wake. El linebacker de los Dolphins fue una pesadilla para la línea ofensiva de Green Bay. El novato Bryan Bulaga no pudo en ningún momento con él (aunque un poco de ayuda no le habría venido mal, como acertadamente apuntaban los comentaristas de este partido). 3 sacks, y mucha presión sobre Rodgers que le forzó a tomar decisiones apresuradas. Ay, la línea de los Packers, que cada jornada hace brillar a los pass rushers rivales.

Y en cuanto a la jugada de la jornada, por difícil, estética y decisiva, me quedo con la intercepción de Aaron Francisco. Ganaban los Colts por 3 puntos, Washington tenía el balón y faltaban 32 segundos para el final del partido. Mirad qué obra de arte:


Hay que decir que poco antes su compañero Pierre Garçon le había marcado el camino. Tampoco está mal:


Mixta (lo regulero).

Como veis, da nombre a lo regulero la cerveza Mixta, concepto en el que también englobo a Shandys y similares. Mariconadas disfrazadas de cerveza. Qué mejor ejemplo de algo regulero en el mundo de la cerveza que estos quiero y no puedo, estos sí pero no, estos bueno, si no hay otra cosa que son las claras con limón embotelladas. Que sí, que no son una mierda, que se dejan beber, pero son un mero sucedáneo edulcorado para los que o no pueden beber alcohol o realmente no les gusta la cerveza. Ya, stricto sensu esto no es cerveza, pero creo que se entiende la idea.

Dejemos el mundo cervecil, vayamos al footballístico. Esta temporada, y ya la anterior, nos ha dejado varias jugadas que hacen plantearse si la regla del pass interference resulta lo equitativa que debería. La verdad es que la solución al problema es complicada. Os comento por qué la regla está de actualidad. Ayer los Jets perdían por 3 puntos en Denver y estaban en 4.º down y largo. Tenían que jugársela y Sanchez rifó un pase profundo hacia Santonio Holmes. Les tocó la lotería. Mirad qué pasó.


La jugada está bien arbitrada. Es conforme al reglamento, porque el defensor agarra del casco a Holmes antes de que este contacte con el balón. Ahora bien, ¿está bien solucionada la falta en el reglamento? O dicho de otro modo, ¿resulta razonable que den una recepción y un primer down automático al equipo que sufre la interferencia defensiva en el lugar en el que se produce? Leía ayer que los equipos malos deberían tirar castañas profundas sin parar, porque en muchas ocasiones se producen estas interferencias y es como que te toque la lotería. Aunque el receptor sea un inepto, la norma asume que habría completado la recepción. Eso es mucho asumir, sobre todo con un tío encima. Es una sanción demasiado grave para el delito cometido. Desproporcionada.

La alternativa que proponen algunos es sancionar la infracción con 15 yardas de penalización como máximo (opción que toma la NCAA). Si la falta se produce más de 15 yardas por delante de la línea de scrimmage, se aplica el tope de 15 yardas. Esta solución tampoco es óptima: si un receptor avanza más de quince yardas y dirigen un pase hacia él, a poco que el defensor se vea en desventaja, cometerá la interferencia. Así evita males mayores y la defensa concede menos yardas de las que le concedería de producirse la recepción. ¿Que Moss te gana la carrera y tiene campo libre hacia la end zone? Le placas antes de que reciba y se acabó.

Complicada solución al problema, como digo. Pero creo que resulta muy regulero que un partido se decida por una jugada así. Todo el trabajo de Denver tirado por la borda por culpa de esa jugada. No parece lo más equitativo.

Aparte de lo anterior, sensaciones reguleras para Ravens, Falcons y Bears. Los he incluido de menor a mayor "culpabilidad" en función de lo asumible que resultaban sus derrotas y la forma en que se produjeron. Una derrota en casa de los Patriots y en la prórroga entra dentro de lo asumible para Baltimore, pero es un equipo que no termina de convencer (cuando gana lo hace sufriendo mucho) y que ve como se le complica la lucha por la AFC Norte. Pittsburgh está fuerte y con Big Ben de vuelta, así que deberán apretar para alcanzar a los Steelers. Con 10 puntos de ventaja no supieron cerrar el partido y lo terminaron pagando. Alarmas moderadas.

En Atlanta, las malas sensaciones no vienen tanto por perder en Philadelphia, que entra dentro de lo asumible, sino por cómo se produjo esta derrota. En el duelo de aves voladoras, los Falcons se desmoronaron ante los Eagles al inicio del partido, y luego ya no pudieron recuperarse. El ataque de Philadelphia es explosivo y se la puede liar a cualquiera, sí, pero de un supuesto aspirante al anillo debemos esperar algo más de resistencia. Blanditos ayer, los Falcons fueron por primera vez el equipo que me temía antes de empezar la regular season.

En cuanto a los Bears, resulta muy preocupante su derrota frente a los Seahawks, porque no es asumible ni la derrota ni la manera en la que se produjo. Caer frente a un equipo tan flojo cuando juega lejos de su casa como Seattle debe hacer saltar las alarmas en Chicago. Y más aún viendo que una de sus principales armas ofensivas están siendo los retornos de Hester, porque se puede desactivar con cierta facilidad. Los punts, se mandan fuera del campo, los kicks... bueno, estos son más complicados de desactivar, pero si tu anotación depende del retorno, mala cosa.

Termino: sé que doy mucho la chapa con los Packers, pero la temporada está siendo decepcionante, siendo generosos. Rodgers no está bien, no sé hasta qué punto su mejorable rendimiento se debe a su falta de protección, a que la carrera no existe y por tanto las defensas se centran en el pase o a otros factores como el mejorable (y vuelvo a ser generoso) playcalling de Mike McCarthy. La realidad es que ya lleva tantas intercepciones como en toda la temporada pasada y no es, ni mucho menos, el quarterback letal que muchos esperábamos. La parte fácil de la temporada se salda con 3-3. Ahora viene lo peor. Quiero ser optimista y pensar que toda la mala suerte que sufrieron los Packers hasta ahora (como decía antes, las tres derrotas por solo 3 puntos, en partidos que Green Bay pudo, y hasta mereció, ganar) cambiará, sobre todo cuando, o mejor dicho si, el número de bajas desciende, pero esto tiene mala pinta. Desconfiad de los campeones de la pretemporada. Pocas veces confirman su dominio a la hora de la verdad. Ahora que estamos abajo en los Power Rankings, esperemos resurgir.

Si ves este logo en la puerta de un bar, huye.
Cruzcampo (lo peor).

Qué asco me da la cerveza Cruzcampo. Hasta el punto de que evito los bares en los que veo su logo (esto en algunas localidades andaluzas es un problema). Qué mala está. Mis condolencias para los andaluces que residan en territorios dominados por Cruzcampo. De mis peores recuerdos en mis viajes por Andalucía. No todo iba a ser bueno por esas tierras, ya les di flores con la Alhambra, ahora tocan palos con la Cruzcampo. Mierda pura.

Corren malos tiempos para el fútbol californiano. Sus tres equipos, Chargers, Raiders y 49ers están de capa caída en lo deportivo: acumulan un balance de 5-13 (y dos de esas victorias son "a la fuerza", porque provienen de enfrentamientos entre estos equipos como el San Francisco-Oakland de ayer), 0-10 fuera de casa. Ah, la West Coast, otrora sinónimo de alegría, hoy de decepción. Bueno, démosles tiempo, que todavía pueden enderezar el rumbo. Por si fuera poco, los equipos californianos son de los que más sufren para llenar sus estadios. De los 9 blackouts (cortes locales de señal en las localidades de equipos que no consiguen vender todas las entradas para un partido) que llevamos en lo que va de temporada, 5 afectan a equipos californianos (los 3 de Oakland y los 2 de San Diego; los demás corresponden a Tampa Bay -3-, y Buffalo). Recuerdo que el corte de señal se produce si 72 horas antes del comienzo del partido no se han vendido todas las entradas, ya que su fin es estimular su venta. Curiosamente, el único equipo que se libra de los cortes de señal en California es el que hasta ayer peor iba, San Francisco. ¿Y quieren llevar otro equipo a ese estado, a Los Ángeles?

Cambiando de tema lamentable, hubo un momento en la tarde de ayer en el que parecía que James Harrison iba a reventar con su cabeza a todo el ataque de los Browns. Este tío es un guarro de cojones. Estas acciones son las que Goodell no debe tolerar, y dejarse de gilipolleces extradeportivas como las que provocaron la sanción de Roethlisberger o la que podría causar la sanción a Favre (aunque en este caso las bromas no están de más). Atención al cabrón del 92 de los Steelers:


Lo peor de todo es que ninguno de esos dos golpes fueron penalizados por los árbitros. Hay quien discute si el primero de ellos merece sanción, porque el corredor no es un jugador indefenso. A mí me parece una rudeza INnecesaria como un templo. La segunda es criminal. El premio Cruzcampo, en su apartado individual, va para James Harrison.

CaJugada imbécil de la semana.

Ya que todas las jornadas nos deja alguna jugada en la que sus protagonistas toman decisiones equivocadas, que muestran una falta de juicio elemental en sus autores, creo una sección aparte para destacar estos lamentables lances desde un punto de vista intelectual. Hace un par de jornadas fue Clements el que la cagó por no arrodillarse; la pasada jornada fueron los estrategas ofensivos de los Vikings, que diseñaron una jugada prohibida por el reglamento; esta semana el premio es para los entrenadores de los equipos especiales de los Packers, Mike McCarthy incluido. Hay que saberse bien las normas. Su ignorancia puede provocarte una derrota. Que se lo digan a Calvin Johnson. Y ayer a Mike McCarthy. La jugada es parecida a la de Johnson en el sentido de que la decisión arbitral es discutible, pero sin duda los protagonistas de la jugada pudieron evitar que los árbitros lanzasen el pañuelo amarillo. Miami estaba en 4.ª y 5. Iba a lanzar un punt. Los Packers estaban alineados como veis a continuación.


¿Veis algo raro? Yo, igual que en la recepción de Favre de la semana pasada, no me di cuenta de ninguna ilegalidad. Los árbitros sí. Una nueva norma implantada esta temporada dice que en formación de punt ningún jugador se puede situar en las narices del long snapper rival. La norma dice, literalmente, lo siguiente: "During a punt, field-goal attempt, or a Kick Try, a Team B player, who is within one yard of the line of scrimmage at the snap, must have his entire body outside the snapper’s shoulder pads". Esto es, ningún defensor a menos de una yarda de la línea de scrimmage puede tener ninguna parte de su cuerpo entre los hombros del long snapper. Se señala la falta, 5 yardas de penalización para Green Bay, que ponen a Miami en primer down. El partido estaba empatado a 13 puntos en el 4.º cuarto, y los Dolphins aprovecharon el regalito para anotar el touchdown de Fasano que pudisteis ver antes.

El entrenador de equipos especiales de Green Bay, fotografías en mano, argumenta que François, el jugador al que se señala la infracción, está yarda y media alejado de la línea y que, por tanto, no se estaría infringiendo la norma. Puede llevar razón, pero teniendo en cuenta que el papel de François en la jugada es nulo, que me cuente por favor el técnico a qué cojones viene el diseño de esa mierda de jugada, que entraña un alto riesgo de penalización para una rentabilidad esperada casi nula (empleo un vocabulario muy suave en comparación con el cabreo que me pillé ayer al ver esta acción). La semana pasada despidieron al entrenador de equipos especiales de los Dolphins tras su desastre contra los Patriots; esta jornada Miami gana en Lambeau Field porque los equipos especiales marcaron la diferencia. Por la parte de los Dolphins, chutando buenos punts y anotando field goals, incluido uno de 53 yardas que es récord personal del kicker Dan Carpenter; por la parte de los Packers, en el otro lado, los equipos especiales marcan la diferencia con graves cagadas. En esta jugada, por bobos. Luego está el punter de Green Bay, que tiene menos pierna que una foto de carnet, pero bueno, esa es otra historia.

* * *

Esta noche, uno de los Monday Nights menos atractivos de la temporada, por lo menos a priori. Duelo sureño: Tennessee-Jacksonville. Como no pienso levantarme a verlo, que esta semana se presenta complicada en el curro y tengo que aprovechar para descansar, seguro que será un partidazo. Mañana comento si en vista de las crónicas y resúmenes pasa algo destacable.

* * *
Actualización matutina del martes

El Monday Night fue el partido más soso de la jornada. 30-3 para Tennessee. Lo más destacable, las 111 yardas de Chris Johnson y las lesiones de los quarterbacks titulares de los dos equipos. Kerry Collins ganó a Trent Edwards la batalla de suplentes. Ni la lesión de Vince Young ni la de David Garrard parecen graves. Como veis, poco que contar. Menudo partido para el prime time.

lunes, 4 de octubre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 4

Las tres historias principales de las otras tantas sesiones en las que se divide la jornada de NFL de este domingo pasado eran, por orden de aparición: (i) ¿serán los Steelers capaces de completar su etapa sin Big Ben invictos ante sus archienemigos, los Baltimore Ravens?; (ii) ¿cómo recibirán a McNabb en su vuelta a Philadelphia?; y (iii) ¿nos creemos a los Bears como aspirantes a la NFC Norte?

Las respuestas fueron, respectivamente: (i) no; (ii) con aplausos; y (iii) no. Con esto tenéis información suficiente sobre lo más llamativo de la jornada. Si os habéis quedado con ganas de más, seguid leyendo. Muchos echaban de menos el naranja, hoy quedarán saciados.

Para todos aquellos cuyos equipos hayan caído este fin de semana, I Got Knocked Down But I'll Get Up.



Qué pude ver. Este fin de semana tocó viaje de placer a la Costa Daurada (sí, lo digo para dar envidia, que ya tuve que sufrir bastante con los resultados de mis equipos esta jornada; volveremos sobre ello más adelante), donde pudimos disfrutar de un tiempo cojonudo y de los últimos rayos de sol del año. Llegamos a Madrid, todavía con el bañador puesto, cuando estaba terminando el primer cuarto del Steelers-Ravens. Ese fue el partido que estuvo puesto en la tele, con una breve interrupción futbolística hasta que al Dépor le metieron el segundo (mi idea era ver el fútbol hasta que fuésemos perdiendo por dos, hecho que se produjo, por desgracia, muy pronto). En el ordenador, pantalla dividida en cuatro, con especial atención, por mi parte, al Packers-Lions. Los otros tres cuadrantes de la pantalla los ocupaban el RedZone, el Falcons-49ers y el Browns-Bengals. En la sesión de las 22.15, Canal+ Deportes HD en la tele y RedZone en el ordenador (cuando hay pocos partidos, por el RedZone se siguen bastante bien). Esta madrugada no me levanté a ver el Sunday Night. Menos mal, porque el Giants-Bears, según las crónicas y visto el resumen, es de esos partidos que no hacen afición.

El vomitorio. Qué sería de la prensa sin los Philadelphia Eagles. Son una fuente inagotable de noticias, de historias morbosas y de enconadas polémicas. Esta semana volvía a Philadelphia el que fue su quarterback titular durante las últimas 11 temporadas. Volvía después de que lo regalasen a un rival divisional y tras no haber sido capaz de conducir a los Eagles al anillo en todos los años que jugó en Philadelphia. Mucho morbo. Mucha expectación. ¿Le aplaudirán o le abuchearán? Como decía ayer Zanoni, no tienen motivos para abuchearle, ya que el hombre hizo lo que buenamente pudo y no se fue al rival divisional por voluntad propia, sino porque su equipo así lo quiso. No obstante, muchos pensaban que el recibimiento sería hostil. No fue así. El público ovacionó puesto en pie. Luego, evidentemente, intentó entorpecer el ataque de los Redskins con alaridos y abucheos.

Por si la presencia de McNabb en el Lincoln Financial Field fuese insuficiente, el partido nos dejó la lesión de Michael Vick y la vuelta de Kevin Kolb. Preveo mucha más literatura sobre la cuestión. Resulta que Vick, en una carrera que para colmo estaba invalidada por un holding, sufrió una fuerte cogida a manos de dos defensores de los Redskins. Kolb saltó al terreno de juego con el papelón de asumir el mando de un equipo que perdía 14-0, y no lo hizo nada mal. 22/35, 201 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción. Y de milagro no gana el partido con un Hail Mary perfectamente ejecutado y que Jason Avant tuvo en sus manos, pero se le escapó. Aunque se ha descartado la rotura, Vick sufre una lesión en sus costillas por culpa de la cual su participación en el próximo partido de los Eagles en San Francisco es dudosa. Si Kolb lo hace bien, tendremos lío de nuevo.

Terminamos con el tema Vick, que tanto da de sí, comentando que ayer se emitió en NFL Network una entrevista que le hizo Jim Mora, su antiguo entrenador en Atlanta. Dejó titulares como "toda mi vida era una mentira" o "lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque parezca una locura, es haber estado en la cárcel; si no no iba a cambiar". También explica cómo el dogfighting formaba parte de su vida desde temprana edad. Tradición (eso sí, no dice arte, la otra palabra mágica). Parece arrepentido. Aquí podéis ver un fragmento de la entrevista:


En cuanto a McNabb, su partido pasó de brillante, en una primera parte espectacular, a poco más que correcto tras una segunda parte en la que los Redskins fueron inoperantes en ataque. Partido parecido al de Rodgers, como veremos. Los números de McNabb, mediocres siendo generosos, fueron de 8/19, 125 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción.

Peperoni (la sorpresa). He de decir que la semana pasada me olvidé de escribir esta sección. No sé si alguien más se había dado cuenta de ello, pero al menos nadie manifestó haberla echado de menos. Volviendo al tema de las sorpresas. Este fin de semana creía tener suficiente con las derrotas de mis equipos favoritos contra mi equipo más odiado, que no por previsibles dejan de ser dolorosas. Ambas por la misma diferencia, 5 tantos, aunque en el caso del Estu poco más se puede pedir. ***ADVERTENCIA PARENTAL: el texto anaranjado siguiente contiene expresiones malsonantes (algunas de ellas tachadas, ya que ni un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria puede soportar tal zafiedad) insultos y exabruptos totalmente fuera de lugar, de mal gusto, plagados de rencor y que, además, nada tienen que ver con la NFL; indignante sin duda*** De no ser por el vikingo cornudo traidor les habríamos vuelto a ganar; hablando del cabronazo de Suárez, estoy deseando verle disfrutar de su mierda de afición en su mierda de pabellón situado en pleno centro de A Tomar Por Culo (mientras nosotros jugamos en la Calle Goya, las vueltas que da la vida, eh), escuchando a los cuatro gatos que se reúnan en la costosísima construcción de la periferia abuchear al equipo, a poco que las cosas les vayan mal --por a poco que las cosas les vayan mal quiero decir que pierdan un partido intrascendente cualquiera por 10 puntos, por ejemplo--. Ah, la sección deficitaria, que pese a tener uno de los presupuestos más altos del baloncesto europeo no juega una Final Four desde que Felipe González era Presidente del Gobierno (que no os engañen, la sección deficitaria lleva siendo una mierda pinchada en un palo mucho, mucho tiempo; eso sí, se trata de una mierda cara). Termino el exabrupto con dos reflexiones: la primera: Suárez, que te den por el culo, qué bien que nuestra plantilla esté libre de cornudos vikingos (sí, parecemos la Policía del Pensamiento, pero la identificación del jugador con la ideología de la afición nos importa, y somos felices así; tanto, que casi lo único que pedimos a un jugador de nuestro equipo de baloncesto es que no termine posando en un campo de fútbol --absurdo, sin duda-- con un despertador en el pecho); la segunda: si alguien está interesado en una camiseta de Carlos Suárez con publicidad de MMT en la parte delantera se la regalo; si nadie la quiere la tiraré a la basura (quedaba más poético escribir la quemaré pero sería mentira); y la tercera, que viene de propina: Suárez, que te den por el culo. ***FIN DEL TEXTO INAPROPIADO*** Lo del Dépor también era previsible (llevamos un partido ganado en todo 2010, espectacular), aunque no por ello menos humillante. Qué jornada. En fin. Por cierto, el sábado que viene, y volviendo al Estu, vamos a Pucela. Si alguien conoce algún restaurante o bar vallisoletano especialmente recomendable, que no se prive de comentarlo.

Johnson la coge, y no la tira al caer. TD.
Pues bien, los Packers hicieron todo lo posible por que tuviese un fin de semana completo. Vaya por delante que no quiero subestimar a los Lions. Creo que Detroit tiene un equipo joven y con mucho talento, que aunque esté 0-4 ha dado la cara en todos los partidos y que no está 2-2 por pura mala suerte (e ignorancia del reglamento por alguno de sus jugadores, pero dejémoslo estar por no reavivar la polémica). Pero en Lambeau Field, donde los Lions no ganan desde 1992, recién terminados los Juegos Olímpicos de Barcelona, frente a un teórico aspirante al anillo, y perdiendo 28-14 al inicio del tercer cuarto, Green Bay no puede tirar un partido de la manera que (casi) lo hizo ayer. Los Packers casi implosionan por segunda jornada consecutiva (el término implosión lo usan con cierta frecuencia los comentaristas estadounidenses para referirse a la autodestrucción repentina de un equipo; me gusta). Detroit mereció ganar. No tengo ninguna duda. Con su quarterback titular lesionado, los Lions dominaron en ataque durante todo el partido (aunque la defensa de los Packers fue muy oportunista, gracias Charles Woodson) y también en defensa durante la segunda parte. Los datos son demoledores: los Lions consiguieron 431 yardas de ataque; los Packers 261; 24 primeros downs Detroit, por 16 de Green Bay; y 37:37 minutos de posesión tuvieron los Lions por 22:13 de los Packers. Hasta Green Bay sufrió una pérdida de balón más (4) que Detroit (3). La mala suerte y 102 yardas de penalización han tenido la culpa de que los Lions no se llevasen el partido.

¿Qué por qué pongo esto en el apartado de las sorpresas, si ganó el favorito? Bueno, pues porque no deja de ser sorprendente que un equipo que en las apuestas parte con un spread en contra de más de 13 puntos (lo que significa que la predicción de consenso era que los Packers ganarían de más de 13) pierda por solo 2 y de ese modo.

Las otras sorpresas de la jornada fueron las victorias de Cleveland ante Cincinnati en el derbi del estado de Ohio (aunque, para desgracia de los Bengals, no resulta tan sorprendente) y, sobre todo, la derrota de los Colts en Jacksonville.

Sí, quizá esta sea la gran sorpresa. Al fin y al cabo, Green Bay terminó ganando. Indianápolis palmó ante un equipo que venía de humillantes derrotas ante San Diego y Philadelphia, con un quarterback cuestionado (tanto, que se contrató a Trent Edwards para tener un recambio si Garrard no espabilaba) y rumores de mudanza a Los Ángeles, rumores cuya intensidad es inversamente proporcional al éxito de la franquicia del norte del estado de Florida. En estas circunstancias los Jaguars ganaron a los Colts con un larguísimo field goal en el último segundo de Scobee. Lo recuperaremos en la sección dedicada a lo mejor de la jornada. En cualquier caso, y para terminar: transcurrido un cuarto de la temporada regular, Colts y Jaguars están empatados en la clasificación, 2-2, habiendo ganado los de Jacksonville el primer enfrentamiento particular. E Indianápolis va 0-2 en sus enfrentamientos intradivisionales, tras caer en Houston y Jacksonville. Para preocuparse.

Para terminar, y hablando de sorpresas: ¿cuántos apostaban por que tras cuatro semanas de competición los Chiefs serían el único equipo invicto? El fin de semana que viene, con emisión confirmada en Digital+, Colts-Chiefs. Durísima prueba fuera de casa para los del estado de Missouri.

Los griegos tienen a Parménides en un pedestal.
Premio Parménides de Elea, anteriormente conocido como Ana Blanco (la vida sigue igual). Ya me aburrí de los nombres de las secciones, y como creo que tampoco son el culmen del ingenio (algunos ya se quejaron, no sin razón), voy a cambiar algunos. El premio anteriormente conocido como Ana Blanco a la estabilidad pasa a llamarse Premio Parménides, en referencia a la cosmovisión de este filósofo griego, autor de frases como "lo que es es, y lo que no es, no es", para quien no existía el movimiento. Nada cambia en el mundo, todo permanece. Del mismo modo, el premio anteriormente conocido como Armin Tamzarian se designará, en adelante, como Heráclito de Éfeso, filósofo cuya concepción del mundo era opuesta a la del de Elea. Según Heráclito, todo fluye, todo cambia, nada permanece. Ambos filósofos podrían apoyarse en los ejemplos que ofrece la NFL cada semana para apoyar sus teorías (bueno, realmente no, pero quedaba bonito decirlo).

El Premio Parménides de la semana se lo otorgamos en el apartado colectivo a los Lions, a los 49ers, a los Bills y a los Panthers, equipos que todavía tienen su casillero de victorias a cero. Los Lions presentan una ligera variación este año en relación con temporadas anteriores, y consiste en que son capaces de plantar cara. Eso es un cambio interanual, pero en el apartado intersemanal, tomando como referencia únicamente esta temporada, la verdad es que nada cambia. Todas las semanas compiten, asustan a sus rivales, pero nunca consiguen la victoria. Esta semana, otra derrota a la saca.

San Francisco ha probado el amargo sabor de la derrota en dos de sus sabrosas variedades, las dos especialmente dolorosas: de paliza ante rivales teóricamente asequibles como Seattle y Kansas City; y en el último suspiro ante rivales teóricamente superiores como los Saints y los Falcons. Aunque seguramente muchos aficionados de los Niners ya contaban con la derrota en Atlanta, el cómo ha sido particularmente cabreante. Léase la nueva aunque vieja sección Premio en base al demérito.

Heráclito, todo movimiento.
Premio Heráclito de Éfeso, anteriormente conocido como Armin Tamzarian (la vida cambia). Primera victoria de la temporada para los Cleveland Browns. Comandados por el quarterback más bajito de la liga, con nombre además de pensador, Seneca Wallace, los Browns vencieron en un ajustado partido a los Bengals. De ese equipo hay que destacar a su running back, aunque para eso debéis seguir leyendo. Otros que echaban de menos el sabor de la victoria eran los Giants de New Jersey, que construyeron su victorias a base de palos al quarterback rival. 2-2 para ellos, que conservan intactas sus opciones de hacerse con una NFC Este en la que hay un cuádruple empate a 2 derrotas (los Chicos Vaca tienen un partido menos, en el que podrán lograr su segunda victoria).

En el apartado individual, qué me decís de Garret Hartley. Fue el héroe de los Saints en los pasados playoffs. Autor del field goal ganador en la final de la NFC. ¿Puesto asegurado? Nunca para un kicker. La primera jornada pasó de héroe a villano al fallar dos patadas contra Minnesota. La segunda jornada volvió a ser el héroe tras patear el field goal que daba la victoria a su equipo en el último suspiro en Candlestick Park. La tercera, falló un field goal relativamente fácil en la prórroga (y que generó alaridos en mi casa). Fin de la historia. Ayer ya no jugó. Lo hizo John Carney, jugador de (atención) 46 [cuarenta y seis] años. Cómo cambia la vida, Sr. Hartley. De héroe a villano en tan solo cinco partidos. Qué dura, y qué injusta, es la vida del kicker. ¿A que si fuera un quarterback no le habría sucedido esto? Urge la constitución de un sindicato de kickers que haga valer los derechos de tan apestado colectivo.

La vida también cambia hoy para Ben Roethlisberger, Santonio Holmes y Brian Cushing. Acaban de cumplir su condena. A sus equipos no les ha ido precisamente mal sin ellos. Si la Ley de Murphy sigue en vigor, a partir de ahora les irá peor.

Finalmente, y ya que le he dado tanta caña, justo y necesario es comentar que el rendimiento de Joe Flacco ha cambiado mucho, y para bien, durante los dos últimos partidos. No es fácil enfrentarse a la Steel Curtain, hasta ahora la mejor defensa de la liga (digo esto sin consultar las estadísticas, que no sé si respaldarán esta impresión). Ayer Flacco consiguió doblegarla en un frenético drive ganador contrarreloj.

Sigamos con los cambios de denominación a los galardones de la jornada. Por si las referencias filosóficas no hubiesen completado el cupo de pedantería de este artículo, cambiaremos el nombre de los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada, en vez de en función de trabajos musicales, en función de la corrección ortotipográfica. Sí, habéis leído bien, no os asustéis. Había pensado en principio sustituirlo por películas que me gustaban mucho, poco y nada; luego por jugadores del Dépor que hayan dado muy buen, regular y pésimo rendimiento, y lo mismo con los del Estu. Otra semana será, que quedan muchas.

El 1.º de su clase (lo mejor). ¿Qué tiene lo anterior de óptimo desde el punto de vista ortotipográfico? Es un poco difícil de pillar, porque la norma ortográfica a la que hace referencia este galardón, y que se aplica en su título, es poco conocida y menos utilizada: se trata de la norma que establece que antes de cada letra volada (superíndice, en vocabulario Microsoft Word) debe utilizarse un punto. Es decir, que lo correcto es escribir 1.º, y no ; D.ª, y no , o V.º B.º, y no Vº Bº. Pocas veces veréis un texto correctamente puntuado cuando aparece una letra volada. El culmen de la corrección ortotipográfica. Aprovecho para citar otra norma ortográfica poco conocida aunque igualmente vigente: los números de cuatro cifras nunca se separan (no solo cuando escribimos años), a partir de cinco cifras pueden establecerse separaciones, pero con un espacio en blanco, no usando puntos (es decir, lo correcto es 250 000 personas, 250.000 es incorrecto), aunque la norma tiene sus matices.

Durante la jornada de ayer, la NFL tiño sus campos de rosa, decisión que genera dudas desde un punto de vista estrictamente estético, pero fue por una buena causa: para concienciar a la población estadounidense sobre el cáncer de mama. Buena iniciativa, esperemos que haya servido de algo. Larry Fitzgerald, que perdió a su madre por culpa de esta enfermedad, donó 1000 dólares por cada recepción a la causa (consiguió 7), y prometía 5000 por touchdown.  El único que consiguió fue anulado por un holding, pero no podemos dejar de elogiar la iniciativa del wide receiver de los Cardinals. Pongamos nuestro granito de arena en tan loable causa pintando este párrafo de rosa. Color que, por cierto, me parece ridículo en el vestuario masculino (por muy de moda que esté). Uno que no se perdió el capítulo de los Simpsons en el que explicaban que un tío de rosa está para encerrarlo en un manicomio. Por si alguno carece de la formación necesaria, que vea el siguiente vídeo a partir del minuto 2:17.


Me parece muy positiva la igualdad que hemos vivido esta jornada. 9 de los 13 partidos disputados hasta ahora se han resuelto por una diferencia de un touchdown o menos. Hemos vivido finales trepidantes en todos estos partidos: (1) en Jacksonville, en el probablemente mejor partido de la jornada, con tres anotaciones que empataban o decantaban el partido en los últimos 2:09 minutos, incluido el field goal final con el segundero a cero; (2) en Philadelphia, donde, como ya comentamos, si Avant hubiese tenido un poco más de fortuna y de adherencia en sus manos, los Eagles habrían ganado el partido en el Hail Mary final; (3) en Atlanta, donde los Falcons ganan con un field goal de Bryant cuando el tiempo expiraba; (4) en Pittsburgh, donde Houshmandzadeh recibe libre de marcaje en la end zone a falta de poco más de 30 segundos para ganar el partido; (5) en Tennessee, donde los Broncos consiguen el touchdown que les pone por delante en el marcador a poco más de un minuto para terminar el partido; y (6) en Nueva Orleáns, donde los Panthers, que perdían de 2, rozaban la distancia de field goal cuando el partido finalizaba. También he de decir que sufrí de lo lindo viendo el final del partido de Lambeau Field, aunque en el último drive la carrera de Green Bay funcionó (principalmente gracias al fullback John Kuhn) y los Packers se comieron lo que restaba de función. Como dice la tópica expresión, emoción a raudales. Excelente.

Pues parece que los Jets están fuertes, ¿verdad? El de ayer no era el examen más exigente, pero el resultado fue brillante: excelente partido de sus dos corredores, un renacido LaDainian Tomlinson (133 yardas y 2 touchdowns y Shonn Greene (117 yardas); su quarterback casi novato va cogiendo confianza (sigue sin perder balones, ayer 14/24, 164 yardas y 2 touchdowns), y el equipo gana aplastando fuera de casa. Sin Santonio Holmes ni Darrelle Revis.

No obstante, parece que el equipo de moda es Baltimore. Sigo siendo escéptico con ellos. Cada una de sus victorias les ha costado dios y ayuda, pero ahí están, en el primer lugar de muchos de los Power Rankings que miden (creo, porque no está demasiado claro) el estado de forma de las franquicias de la NFL. Insisto en que un equipo que ha ganado su partido más holgado por solo un touchdown de diferencia ante los débiles Browns no me convence. Pero bueno, que les quiten lo bailao, que han pasado por New Jersey (Jets) y Heinz Field cosechando sendas victorias.

En el apartado individual, hoy es un día feliz para los defensores de Kyle Orton. Más madera para quienes dicen que es mejor que Cutler. Orton promedia 355 yardas de pase por partido. La estadística no es ni mucho menos suficiente para juzgar su rendimiento (curiosamente --o no-- que un quarterback se hinche a yardas de pase suele ser señal de que su equipo andaba con prisas, muy necesitado, y, en esos casos, muchas veces pierde; un par de datos: la jornada pasada los cinco primeros quarterbacks en cuanto a yardas de pase perdieron sus partidos; esta jornada, tres de los cuatro primeros quarterbacks han perdido, sólo Orton se salva de la quema). En cualquier caso, los números indican que este tío puede pasar, vaya si puede. Y este año, sin Brandon Marshall. Espectacular el final del partido en Tennessee. Cuando menos nos lo esperábamos, los Broncos pueden discutir el título de división a los Chargers, siempre que estos sigan jugando tan mal lejos de la frontera con México.

No nos olvidamos de los renacidos Jaguars y, en particular, de David Garrard, Maurice Jones-Drew y el kicker al que esta jornada le ha tocado el papel de héroe, Josh Scobee. Field goal de 59 yardas. Ojo a la mascota detrás de los palos, que realiza una recepción perfecta.


Pensé en ponerlo en el apartado siguiente dado que su equipo perdió, pero hagamos mención al espectacular partido de Terell Owens. 222 yardas en 10 recepciones, entre ellas 1 touchdown. Esta actuación le sirve para avanzar un paso más en su camino a Canton, sede del Pro Football Hall Of Fame. Owens es el segundo jugador con más yardas de recepción de la historia de la NFL.

En ese mismo partido el running back de los Browns Peyton Hillis repitió buena actuación. La semana pasada fueron 144 yardas, esta 102 y 1 touchdown. Agradable sorpresa en Cleveland. Un running back blanco, qué exótico (el único corredor titular blanco de la NFL, si no contamos a Kuhn, que también es titular, aunque fullback).

Finalmente, en cuanto a la defensa, resulta difícil imaginar un partido mejor que el que hizo ayer el linebacker de los Chargers Shaun Phillips: 4 sacks, 1 intercepción, 2 pases repelidos y 6 placajes. Ahora está por ver si los Chargers superan su agorafobia y son capaces de salir de casa sin miedo.

Premio al que ha hecho bien las cosas puntualmente (lo regulero). Explico el título: puntualmente no significa ocasionalmente. Puntual no es esporádico. Ninguna de las acepciones de puntual en el Diccionario de la RAE recoge tal significado. Puntual es el que llega a la hora acordada. No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas (que tiene valor normativo, esto es, constituye norma) señala que "no hay por qué censurar su empleo, muy extendido hoy, con el sentido de ‘aislado o concreto, limitado a un caso individual’". Vamos, que se trata de una expresión regulera. Peor que aislado u ocasional, pero tampoco incorrecta per se.

En el plano colectivo, las actuaciones de Packers, Eagles y Colts les hacen acreedores de este galardón. De Green Bay ya hablamos antes, así que no insistiremos en lo mismo. A los Eagles los meto por su primera parte. Su derrota entra dentro de lo lógico, pero les vi más empanados de la cuenta. El delay of game que cometen al final del segundo cuarto y que les priva de intentar el touchdown en cuarto down a una yarda de la end zone es buena prueba de ello.

¿Metemos a los Steelers en el lote? La verdad es que a este equipo no se le puede pedir mucho más. Estuvieron a poco menos de un minuto de completar la No Big Ben Era con cuatro victorias. Ante rivales complicados. Yo no les tengo nada que reprochar. Que sí, que cómo puedes permitir que Houshmandzadeh reciba como recibió libre de marcaje en la end zone, cuando sabías que a los Ravens solo les valía un touchdown. Terrible fallo defensivo, sin duda. Pero perder cuando solo has concedido 17 puntos (máximo de la temporada) es también, en buena parte, achacable a tu ataque. No se puede pedir mucho más de la defensa de Blitzburgh. Si Jeff Reed hubiese estado un poco más acertado, los Steelers seguirían invictos.

Ah, los equipos de la NFC Oeste siguen sin ganar un partido fuera de casa. No desesperéis, que algún día lo conseguirán. Cada vez parece más probable que ocho victorias sean suficientes para lograr el liderato en esa división. ¿Los Rams en playoffs? No parece tan descabellado, sobre todo si siguen mostrándose fuertes en casa. Y cada día Sam Bradford sabe más. Cuidado con ellos.

Premio en base al demérito (lo peor). Algún día se terminará por admitir, ya que la utiliza todo dios, pero la expresión en base a, aparte de pedante (estoy yo como para hablar de pedantes) es incorrecta. Es incorrecta. Repetimos, es incorrecta. No se debe utilizar en base a. Úsense otras expresiones equivalentes, pero correctas, como con base en o sobre la base de. Debido a es otra sugerencia que podría el lector considerar. Quien siga teniendo dudas que lea el apartado 3 de este texto académico.

Mirad a ese número 6, ¿a que dan ganas de abrazarlo?
La defensa de los Giants no se podía resistir.
Nadie se merece más este premio que Nate Clements. Una de las cualidades que más detesto en un deportista es la estupidez. Odio las jugadas estúpidas. Quienes me conocen saben que Popovic era un pívot que me desesperaba cuando jugaba en el Estu. También Blake Ahearn. Su, digamos, falta de picardía, resultaba exasperante. Hay otros jugadores que suplen sus carencias físicas con inteligencia. Germán Gabriel. Veréis a pocos pívots que saquen tanto rendimiento a tan lamentable estado físico (siento decir esto, pero Germán, macho, se nota que mucho, lo que se dice mucho, no te cuidas; o sí, depende de cómo se mire). Un jugadorazo, y además tan entrañable... Me molan los listos. Clements no es uno de ellos. Nate Clements protagonizó una acción sumamente estúpida que acabó costando la derrota de su equipo. Los Niners ganaban 14-13 en Atlanta. Faltaba 1:31 para que terminase el partido. Nate Clements intercepta el pase de Matt Ryan y, en vez de hincar su rodilla en el terreno de juego para asegurar la posesión y prácticamente dar por terminado el partido, corre como un poseso en busca del touchdown ¡Pero cómo se puede ser tan bobo, por favor! ¡Cómo se puede correr un riesgo tan innecesario! El resultado: Roddy White fuerza el fumble, los Falcons recuperan, llegan a distancia de field goal y ganan el partido. Aquí podéis ver la jugada (no la he podido incrustar porque NFL.com no lo permite y no he encontrado el vídeo en YouTube). Como aficionado neutral, la jugada me parece irritante. No me quiero ni imaginar la ira que sentirán los aficionados de San Francisco.

Bueno, démosle también un pedacito de este premio a la línea ofensiva de los Bears, a Mike Martz (el coordinador ofensivo) y a Jay Cutler. La primera mitad del partido de Chicago en New Jersey se saldó, atención (he dicho atención) con 9 sacks y una conmoción cerebral para el quarterback titular del hasta ayer invicto equipo de Illinois. Tremendo. Todos los citados tienen su parte de responsabilidad: la línea porque su trabajo es proteger a Cutler; Martz porque es el responsable del juego de ataque de Chicago, y parte de esos sacks se deben a la arriesgada estrategia que utiliza este coordinador ofensivo; y Cutler porque, en un sack, siempre parte de culpa la tiene el quarterback por no soltar el balón a tiempo (vale, si está en el pocket es intentional grounding). 9 sacks, la madre que los parió. A ese ritmo, 288 sacks en toda la temporada (qué divertido es calcular promedios irreales extrapolando un suceso extraordinario al día a día). Chicago, en una primera parte inolvidable, consiguió -16 yardas de ataque. Esta vez no tuvieron a unos amigos, como los Packers el pasado lunes, que les hiciesen regalitos en forma de pañuelos amarillos. Sonará ventajista, pero no me creo a estos Bears. Ese 3-0 que llevaban bien podría ser 1-2 (en estos momentos 1-3) si no hubiesen tenido altas dosis de suerte.

Termino: la NFL debería considerar establecer algún tipo de sanción para los jugadores que pierden sus cascos. Este hecho se está repitiendo con mucha frecuencia, no sé si más que otros años, pero que la NFL muestre su preocupación por prevenir las conmociones cerebrales y no tipifique como falta este tipo de incidentes no deja de ser contradictorio. Un día alguno se va a dar una buena hostia y lo lamentaremos.

Esta noche, Dolphins-Patriots. Habrá que poner la alarma, que el partido promete.

* * *
Actualización matutina del martes. Cuando me desperté esta noche y vi que los Patriots ganaban por 20 puntos, decidí volverme a la cama. Así que lo que escribo a continuación se basa en el resumen del partido y en las crónicas que he leído. Por segundo Monday Night consecutivo, los equipos especiales han sido decisivos para el resultado final. Si la semana pasada fueron los de los Bears, esta semana fueron los de los Patriots, con una actuación difícilmente mejorable. Sin duda, merecen un lugar en la sección ahora llamada El 1.º de su clase. Gracias a sus equipos especiales, New England consiguió un diferencial de puntos de +24, a saber: (i) otro retorno para touchdown de Brandon Tate, cuando su equipo perdía por 7-6 (+7); (ii) punt bloqueado en la red zone que sirve para que los Patriots consigan un touchdown en el siguiente ataque (aunque discutible, porque luego el ataque es el que lo anota, les doy el +7); y (iii) field goal bloqueado (+3, aunque quién sabe si iba dentro, pues era bastante lejano) y retornado para touchdown (+7). Aquí tenéis el espectacular retorno de 103 yardas de Tate, que cambió el momentum (la inercia, podríamos decir) del partido:


Con todo, el nombre propio, la gran estrella del partido, fue Patrick Chung. Fue el autor de los dos "tapones" a los pateadores de Miami, uno de ellos retornados para touchdown por su compañero Kyle Arrington, y, además, consiguió una intercepción en la que él mismo anotó un TD. No podría haberlo hecho mejor. Esta semana tocó la versión buena de New England, particularmente en la segunda parte (al descanso perdían por 7-6); por el lado de Miami, preocupantes noticias: tras haber iniciado la temporada con 2 victorias fuera de casa, pierden sus dos partidos en el sur de Florida con sus dos rivales directos para el título de la AFC Este. Se les complican bastante las cosas.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Seis cuartos, seis

El título de la entrada no es casual. Está inspirado en la expresión que se utiliza con frecuencia en un espectáculo público que consiste, grosso modo, en la burla y matanza de animales. De la variante española se lucra mucha gente legalmente. De la variante que organizaba el protagonista de esta historia, solo unos pocos, y de forma ilícita. Tanto es así, que Michael Vick pasó una temporada entre rejas.

Es imprescindible que le deis al play antes de seguir leyendo:



Cuando anticipaba el lunes que el vomitorio de la semana sería la polémica de quarterbacks de los Philadelphia Eagles no esperaba lo sucedido antes de ayer. Menuda sorpresa. Como apuntaba el lunes, el head coach de los Eagles, Andy Reid, había confirmado que Kevin Kolb recuperaría la titularidad que perdió por la lesión (conmoción cerebral) que sufrió en el primer partido de la temporada. Sin embargo, antes de ayer Reid daba la alternativa a Michael Vick. El matador será titular el próximo domingo. No como situación coyuntural. No porque el titular, Kolb, estuviese lesionado. No. Como solución estructural: Vick es el quarterback de los Eagles.

Vick ha conseguido su oportunidad toreando en plazas menores. Ante astados poco bravos. Ha sido suficiente con medio partido contra una defensa muy mermada (y preparada para luchar frente a un quarterback muy distinto) y otro partido contra la defensa de los Lions. Seis cuartos, seis.

Insisto: en el partido que abría la temporada la defensa de Green Bay contaba únicamente con tres defensive linemen (o dos y medio, porque uno estaba lesionado) y, aunque había preparado la defensa a Vick en situaciones esporádicas (de wildcat), no estaba preparada para enfrentarse de forma habitual a este jugador. Tan mermada estaba la defensa de Green Bay en ese partido, y en particular su línea, que el propio Dom Capers admitió que si los Eagles hubiesen utilizado formaciones con tres tight ends, se habría visto forzado a alinear a jugadores ofensivos en la defensa. Creo que esto habla bien a las claras de lo diezmada que estaba la defensa de los Packers contra Vick.

En cuanto a los cuatro cuartos restantes, la defensa de los Lions, con todos los respetos, está entre las mansas de la liga. Unas vaquillas, por mucha bravura que desprenda Suh, como saben algunos jugadores que han sufrido sus embestidas. Vick no se ha ganado la titularidad en plazas de primera, ni mucho menos.

Nótese que la decisión supone tirar por la borda la estrategia de la franquicia. Hablo de "estrategia" en el sentido de planificación a medio y largo plazo. Implica el reconocimiento del error de un plan que conllevó decisiones tan traumáticas como el traspaso, a cambio de poco más que nada, del jugador franquicia y emblema de los Eagles de la última década, Donovan McNabb.

Vick y Kolb se parecen lo que un huevo a una castaña. Cuando confeccionas tu plantilla en ataque, tienes que (o, al menos, deberías) tener en cuenta las cualidades de tu quarterback para que sus compañeros se complementen bien con su estilo de juego. También puede hacerse a la inversa si tus estrellas son los receptores o los corredores. No sé hasta qué punto el hecho de que Kolb fuese a ser el quarterback titular de Philadelphia ha influido en la selección del personal. Pero está claro que su selección no se ha realizado en función del maestro Vick. Seguro que no, porque el matador tuvo problemas con la justicia, de nuevo, la pasada offseason. El (nuevo) asunto turbio quedó sin castigo.

Recordemos el plan. Kolb era el quarterback al que se le había formado, a la sombra del maestro McNabb, como el West Coast Offense quarterback que necesitaba el sistema de Andy Reid. Con él, el juego explosivo de pase corto llegaría a su plenitud en Philadelphia. Seis cuartos, seis, después, parece que no será así. Vick es un jugador muy distinto. Es el paradigma del quarterback corredor. Tanto es así, que las defensas contrarias preparaban las defensas contra él como defensas de Wildcat Offense, esto es, jugadas en las que el snap se realiza directamente a un running back en vez de a un quarterback. La conclusión parece sencilla: la estrategia de Philadelphia ha dado un giro de 180 grados.

Hablaba el pasado lunes de lo rápido que se sacan conclusiones. Esta es otra muestra de ello. Unos pocos snaps son suficientes para coronar o repudiar a un jugador. Con todo, no deja de sorprenderme la rapidez con la que Reid ha cambiado sus ideas iniciales. Y es que creo que el proyecto Kolb ha quedado herido de muerte. Kolb era un joven todavía inexperto. Un proyecto a medio-largo plazo. Aún no le han dado la puntilla definitiva, pero la decisión de Reid muestra una desconfianza evidente en el joven jugador con cara de pringado y apellido cacofónico. Dicen los insiders que algunos equipos ya se han interesado por Kolb. A poco que les ofrezcan algo interesante, yo lo traspasaría. No tiene mucho sentido quedarte con un jugador por el que has mostrado una confianza mínima.

Vick ya ha toreado en muchas plazas. Tiene una edad. No le queda demasiado para cortarse la coleta. En cualquier caso, si hay una franquicia en la que los aficionados no tengan paciencia, esa es la de Philadelphia. Dicen que pocas ciudades viven con tanta intensidad los resultados de su equipo de football. Eso es bueno, pero también tiene una cara mala, y es que su pasión, su ansia, les hace ser demasiado exigentes. Si las cosas no van bien, llegan los abucheos. Los abucheos se escucharon tras dos cuartos contra Green Bay. En los dos siguientes, con el maestro Vick al mando, se dejaron de escuchar y Philadelphia estuvo cerca de remontar un partido que tenía perdido. Lejos de su estadio, en Detroit, Vick realizó una buena faena. Evidentemente, este es el motivo por el que ha sido nombrado titular. Si hay un sitio en el que la presión social puede llevarte a tomar decisiones, ese probablemente es Philadelphia. Una plaza muy exigente.

El próximo domingo, Vick tendrá que lidiar con la ganadería de Jacksonville. No son los morlacos más bravos del panorama nacional. Más adelante, en plazas de mayor categoría y contra astados más temibles, comprobaremos si, por lo menos a corto plazo, la solución ha sido acertada. Veremos si responde al desafío. En caso contrario, los impacientes aficionados de Philadelphia le cortarán las orejas y el rabo.

Si fracasa, siempre puede venirse a España. En vez de criminal, podría ser un ídolo. Aunque, eso sí, debería cambiar de tipo de animal con el que divertirse.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 1

Ayer por la tarde me decía un amigo que ahora que empezaba la temporada tendría que cambiar el tipo de artículos que escribía en el blog. Muy amablemente, le contesté que aquí publicaba lo que me daba la gana. Bueno, le he hecho caso. No estaba seguro de si tenía sentido que publicase un resumen de la jornada. Mucha gente lo hace, con lo que no sé si estaré aportando algo o repitiendo lo mismo que todos. Además, no me quería obligar a publicar algo todos los lunes, porque muchas veces no podré hacerlo (lamentablemente, no vivo de esto y, además, tengo una vida ajena a este blog, así que no siempre podré deleitaros con líneas como las que siguen). Por último, y este me parecía un escollo importante, tenía que pensar un título que me convenciese, más allá del típico "Resumen de la jornada" o similares alardes de imaginación.

Sin embargo, esta mañana me ha venido la inspiración para el título. Creo que Plácido domingo, jodido lunes es un buen título. No se acerca a Monday Morning Quarterback, o a su plagio (en lo que al título se refiere) Tuesday Morning Quarterback, pero me ha convencido. Sí, no está mal. Aunque sea un chiste más viejo que el mear, ilustra con bastante fidelidad el sentimiento del aficionado español a la NFL, más allá de los resultados de su equipo, que pueden convertir al domingo en también jodido. Qué bonito el domingo, pero qué jodido el lunes, cuando te levantas ojeroso por haberte acostado más tarde de la cuenta gracias a la NFL. En esta serie de artículos, que no prometo para todos los lunes, contaré mi Game Day Experience de cada domingo, normalmente limitada a las sesiones de las 19.00 y 22.15, hora peninsular española. Maldita la hora en la que se le ocurrió a la NBC la idea del Sunday Night. Ahí va el resumen de mi tarde-noche del domingo.

Qué pude ver. En un principio pensé en ver cuatro partidos a la vez más el programa NFL RedZone, que va conectando en directo o semi-directo con todos los campos en los que está pasando algo. Me convencieron de que era una locura y así no nos íbamos a enterar de nada. Lo de los cuatro partidos más uno lo pensaba hacer viendo el Patriots-Bengals por la tele y lo demás, con la pantalla partida en cuatro, en el ordenador, gracias al GamePass (una tentación demasiado fuerte como para resistirse a ella). Llegamos a la conclusión de que lo mejor era ver sólo una cosa en el ordenador. En otras palabras, no partir la pantalla. Como recibía presiones de diferentes lobbies para que el partido del ordenador fuera el de su equipo (y uno de los partidos por los que recibía más presión era el apasionante Tampa Bay-Cleveland) nos decidimos por dejar el programa NFL RedZone en el ordenador (sin apenas sonido), y el Pats-Bengals en la tele.

Fue una decisión más o menos sensata, dentro de la locura que supone que cuando alguien se ponía a gritar no sabíamos si era por lo de la pantalla del ordenador o la de la tele. Ante las múltiples confusiones creadas, acordamos que antes de hacer un comentario había que gritar ordenador o tele, porque si no era un sinvivir. La verdad es que pocas veces lo cumplimos.

La sesión de las 22.15, con el Eagles-Packers en la tele y el NFL RedZone en el ordenador. Más fácil de seguir. Solo había tres partidos a la vez, y uno de ellos, el Seahawks-49ers, se decidió sorpredentemente muy pronto a favor de los de Seattle.

Con esto, os podéis hacer una idea de cómo fue mi tarde noche de domingo, a lo que hay que unirle las correspondientes risas con los colegas, las cervezas, los Cheetos, las patatas, gominolas y la tortilla (un poco sosa). Planazo.

El vomitorio. Me encanta la palabra vomitorio. Es tan gráfica. Cuán bella metáfora. La primera acepción de vomitorio en el Diccionario de la RAE es vomitivo. Un graderío vomitando personas, espectacular. Esta sección, no obstante, se llama vomitorio para designar al acontecimiento de la semana sobre el que más se ha escrito o hablado. En otras palabras, y de ahí el uso de tal término, aquello que ha provocado mayores vómitos (figurados) de analistas y especialistas en la materia.

Esta semana, tenemos un ganador indiscutible. El no-touchdown de Calvin Johnson. Supongo que todos conoceréis la historia. Aquí lo podéis ver mientras YouTube no lo retire.



Dice el primer párrafo del artículo 6.1 del Código Civil que la ignorancia de las Leyes no excusa de su cumplimiento. Calvin Johnson parecía ignorar las Leyes de la NFL sobre recepción de pases (inciso aclaratorio evidente: el Código Civil español no se aplica en Estados Unidos, pero el mismo principio rige en tierras norteamericanas, supongo). Entre esas normas, está esta:

If a player goes to the ground in the act of catching a pass (with or without contact by an opponent), he must maintain control of the ball after he touches the ground, whether in the field of play or the end zone. If he loses control of the ball, and the ball touches the ground before he regains control, the pass is incomplete. If he regains control prior to the ball touching the ground, the pass is complete.

El párrafo transcrito viene a decir que si un jugador se va al suelo mientras recoge un pase debe mantener el control del balón después de que el jugador toque el suelo (da igual si se va al suelo porque lo tiran o no). Si pierde el control del balón, y el balón toca el suelo antes de que lo recupere, el pase es incompleto.

Johnson va al suelo y tira o, al menos, deja caer el balón. No lo puedo entender. Un tío con un sueldo multimillonario que desconoce una de las normas elementales de su profesión. No me cabe ninguna duda de que si hubiese querido, Johnson no habría dejado escapar ese pase. Podía haber hecho mucho más. Seguro. Parece que pensó "tengo posesión, toco con los dos pies, y punto final". Pues no. La broma les ha costado a los Lions el primer triunfo fuera de su estadio desde octubre de 2007, precisamente en el mismo escenario.

La norma es un tanto absurda, y seguro que tras el vomitorio causado será objeto de revisión. A muchos les ha recordado a la Tuck Rule. Es lo que hay. Pobres Lions, lo tenían. Dura lex, sed lex (estoy alcanzando cotas de pedantería considerables).

Ana Blanco, dentro de 80 años.
Premio Ana Blanco (la vida sigue igual). Esta sección debe su nombre a la presentadora del Telediario de Televisión Española, que en 20 años no ha cambiado absolutamente nada. Se desconoce si es humana o en realidad es un cyborg. Pasarán los años y ella seguirá igual, con el mismo aspecto, y haciendo lo mismo.

Raiders y Cowboys aspiraban tan distinguido premio a la estabilidad. Nada fluye, todo permanece. Creo que los de Oakland lo tienen más merecido. En el fondo, la pretemporada de Dallas no hacía presagiar nada demasiado bueno. Sí, como siempre, durante la offseason mucha gente los da de favoritos para la Super Bowl, pero ya en pretemporada el optimismo se había rebajado. Así que no puedo decir que, como cada año, grandes expectativas en Dallas y las mismas cagadas, ya que las expectativas no eran tan grandes como en otras ocasiones. En Oakland sí lo eran. Parecían respirarse vientos frescos, de cambio. Al menos, nadie esperaba el desastre de ayer, desastre que se une a los encadenados durante los últimos años por el equipo de Al Davis. Así que premio para Oakland.

Los Raiders, dándose de bruces contra la cruda realidad.
Los Raiders habían hecho una pretemporada notable, con tres victorias y una derrota. Parecía que las piezas funcionaban. Pues bien, ayer los Titans los arrasaron sin piedad. 38-13. Ni Jason Campbell solucionó los problemas de ataque ni la defensa pudo contener a los de Tennessee. El programa NFL RedZone lo monopolizaban los Titans. Un touchdown tras otro, sin parar. Ya no sabías si lo estaban repitiendo o estaban en (semi)directo. Qué tranquilos deben de andar por San Diego tras los resultados de ayer. Sólo es un partido, un mal partido, pero menuda imagen. Mal por los Malosos, que reciben el Premio Ana Blanco por poner la primera piedra para construir por séptima temporada consecutiva un balance con al menos once derrotas.

No debemos dejar de mencionar en esta sección a Peyton Manning. Sus Colts perdieron, pero él como siempre. No se puede decir que él no haya hecho todo lo que estaba en sus manos para evitar la derrota. Un Christian Vieri en Salamanca. 40/57 pases (y los Colts iban a correr este año) 433 yardas de pase, 3 touchdowns, ninguna intercepción. Su mejor partido en términos de yardas de pase desde 2004. Números monstruosos, pero nada nuevo bajo el Sol. La vida sigue igual para el quarterback de los Colts.

Otros para los que la vida sigue igual son Bob Sanders, el safety de los Colts que se ha lesionado por enésima vez (alimentando la horrible estadística según la cual se pierde más partidos de los que juega), los Detroit Lions (aunque esta vez fue un casi) y Wes Welker, que sigue igual de letal que antes de su lesión. Qué jugador.

Seymour Skinner es el de la izquierda, no el de la derecha.
Premio Armin Tamzarian. Esta es la sección opuesta a Ana Blanco. La del cambio. Como sabéis, Armin Tamzarian era el nombre auténtico de quien decía ser Seymour Skinner, director del colegio de Los Simpsons. Tamzarian era un delincuente callejero, un viva la vida, que tras volver de la guerra de Vietnam se hizo pasar por Skinner y recondujo su vida. De renegado a pringado. Cambio radical, en cualquier caso.

Esta semana, el ganador del Premio Armin Tamzarian es evidente: los Houston Texans. Por primera vez en su historia, los Texans han ganado a los Colts. Buen cambio. El equipo que lideró la NFL en yardas de pase, con Andre Johnson como receptor estrella, gana sin apenas participación de Johnson y con un corredor como estrella. Arian Foster, el jugador de segundo año que ni fue drafteado el pasado, consiguió 231 yardas de carrera (nunca nadie había corrido tanto contra los Colts) y 3 touchdowns. En un equipo que la temporada pasada apenas corría. Otro cambio: el kicker de los Texans no falla. La primera brecha en el marcador la abre Neil Rackers con dos field goals. 100% de aciertos para el vencedor del casting de kickers de Houston. Menudo cambio el de los Texans. Los Colts ven cómo todos sus rivales de división cuentan con una victoria y ellos ninguna.

También merecen una mención en este apartado Mason Crosby, los equipos especiales de Green Bay (en ambos casos, de los puntos débiles de la franquicia), Matt Forte (que ayer volvió a parecer el de su año de novato) y Michael Vick (que volvió a parecer el que organizaba combates caninos a muerte --porque era entonces cuando mejor jugaba, ¿no?--).

Peperoni. En esta sección comentaremos la sorpresa de la jornada. ¿Por qué este título? Ya lo comenté en su momento, lo repito. Todos los comedores habituales de pizza conocemos el pepperoni. Nombre muy italiano. El anterior verano, en mi primera visita a Italia, veo una pizza que, según la carta, llevaba peperoni. De puta madre, ñam ñam. La pido, aunque tenía el sospechoso nombre de "pizza vegetariana". Después de pedirla, pero antes de que me la trajesen pensé, "pues el nombre no es muy adecuado para la pizza"... Y no, no lo era. Peperoni en italiano significa "pimientos". Mi gozo en un pozo. El pepperoni que te ponen aquí es el embutido que inventaron en los Estados Unidos. Peperoni is not pepperoni.

Los Niners ayer, entrando en el matadero.
El peperoni de la jornada fue el Seahawks-49ers. Los de San Francisco eran los favoritos claros. Jugaban en el Qwest Field, fuera de casa, pero ante un equipo del que no se esperaba demasiada resistencia y que acababa de deshacerse de su receptor número 1. Lo que sin duda nadie esperaba es que los Seahawks aplastaran a los 49ers de la forma que lo hicieron. Al descanso, partido casi resuelto. Qué mal empezamos, Alex Smith.

Duro golpe para los ¿hasta ayer? favoritos indiscutibles de la NFC Oeste, que ven cómo Seattle les aplasta, Arizona gana en St. Louis y los Rams tienen mejor pinta de la que en principio parecía. Bradford no está tan verde y podrían sufrir algún que otro susto. El peperoni de la jornada, sin duda.

A continuación, valoremos a lo mejor, lo regular y lo peor del plácido domingo. Para ello, he recurrido a símiles musicales. La sección dedicada a lo mejor llevará por título The first Ramones album. El primer disco de los Ramones, el mejor que se ha hecho jamás bajo mi seguramente erróneo criterio. 14 canciones cojonudas y un género musical nuevo e imitado por tantos y tantos. ¿Por qué no lo digo en español? Porque suena peor, menos cool. La sección dedicada a lo regular o, dicho de otro modo, lo que generaba expectativas de excelencia posteriormente no confirmadas, Sandinista. El disco que saca The Clash después de London Calling. No es un desastre, tiene algunas canciones buenas, pero no es ni mucho menos lo que se esperaba. Y para terminar, lo peor de lo peor, Pignoise. Como si Hitler, Stalin y Pot Pol hubiesen unido toda su maldad y se hubiese materializado en una banda de música. Dejémoslo en una banda.

The first Ramones album (lo mejor). Lo mejor de la jornada es que la NFL ha vuelto. Volver a ver cómo Moisés Molina mira con ojos envidiosos a Andrea Zanoni porque tiene un ordenador y aquel no. Escuchar a Moisés pronunciando con perfecto acento de Vancouver los nombres de los jugadores, las posiciones, las decisiones arbitrales. Aunque llame Brandon Jacobs a Brandon Jackson, da igual, escuchar ese "Jacobs" no tiene precio. Cómo lo echábamos de menos. Y esas contestaciones de Andrea, pasando olímpicamente de las cuestiones y comentarios de Moi, encogiéndose de hombros cuando le pregunta por tal o cual cosa. Como dice el gordito barbudo de Resacón en Las Vegas (película titulada originalmente como The Hangover, la resaca), "Classic" (esto es lo que dice en la versión original de la peli). "Classic Moi&Andrea". Las mayores risas de la velada footballística de ayer, cuando Moisés levantó su papel y en él se transparentaban sus guarretes apuntes en diferentes colores. Pudimos descifrar "Mucho Ambiente!" (escrito en rojo) y "promo". Classic.

También merece ser parte de esta sección el GamePass. Es un sablazo que te cagas, pero la calidad de la imagen es insuperable. Ayer funcionó a la perfección, sin cortes (siempre que no tengas a algún colega al que se le ocurra apagar el router). Un vicio (el GamePass, me refiero; no apagar el router).

En el plano estrictamente deportivo, me quedo con los Patriots y la Steel Curtain. En uno de los partidos de la jornada, los de New England no dieron opción a los Bengals, que aunque al final maquillaron el resultado, tenían el partido perdido a poco de comenzar. Wes Welker sigue siendo el de siempre y Brady estuvo como se le supone. El Gillete Stadium volvió a ver cómo los de casa superaban con facilidad al visitante. Y ojo a Brandon Tate. El retorno, otra arma letal de New England.

La Steel Curtain, y en particular el hombre del pelo del millón de dólares, Troy Polamalu, estuvieron a la altura en un partido en el que el ataque estaba muy mermado por la ausencia de su quarterback. Dejaron a Atlanta en 9 puntos, pararon a Michael Turner y contuvieron a la perfección el juego de pase de los Falcons. La intercepción de Polamalu, digna del importe del seguro de su pelo. Cómo se nota en Pittsburgh cuándo está Polamalu y cuándo no. Ojo con los Steelers.



En el plano individual, el jugador ofensivo del día fue Arian Foster. Ya hemos comentado sus hazañas más arriba. Impacto total. En defensa, aparte de Polamalu, qué partido de Clay Matthews. El mejor de los Packers. A pesar de no estar físicamente al 100% y haberse perdido todos los partidos de la pretemporada, Matthews consiguió 2 sacks, forzó un fumble (eso sí, debería haberle dado un golpe más suave a Kolb para que no abandonase el partido) y decidió dar por terminado el partido al parar la carrera de Michael Vick en cuarto down al final del cuarto periodo. Qué jugador.

Sandinista (lo regulero). La pretemporada y la offseason son torticeras. Aunque quieres desoir sus cantos de sirena, terminan por convencerte de algunas cosas. Luego te topas de bruces con la realidad. Jugadores y equipos que no responden a las expectativas generadas en partidos que no valían para nada.

En el apartado colectivo, los Bengals se llevan la distinción Sandinista. ¿Tanto ruido para esto? Menuda decepción. Ni TOcho (T.O + Ocho) ni hostias. Ya, era un partido muy complicado, sí, pero los Bengals ni siquiera pudieron competir con los Patriots, mucho más enchufados. Cincinnati empieza la temporada igual que terminó la pasada, perdiendo de paliza. La semana que viene, contra Baltimore. Otro partido muy complicado. Deben espabilar ya o los egos empezarán a estallar.

Tres cuartos de lo mismo para los Falcons. Me consta que sus aficionados no están hoy muy contentos (desastre es la palabra que escuché de uno de ellos). Se empieza a cuestionar ya a Matt Ryan. Los Falcons no supieron aprovechar la oportunidad de jugar contra unos Steelers a los que les faltaba su quarterback titular y su suplente. Hasta Jeff Reed falló un field goal de los que no suele (sí, es difícil chutar a palos en Heinz Field, y no hacen nada por arreglarlo) y que habría evitado la prórroga.

En el apartado individual, Aaron Rodgers. Su actuación no fue desastrosa, pero no respondió a las expectativas generadas, que eran muy altas. Dos intercepciones en su primer partido, la segunda de ellas horrible, un pase directo al safety. Bastante más impreciso de lo que acostumbra. No hay que quitarle mérito a los pass rushers de los Eagles, pero esperaba otro partido del 12 de Green Bay. 19/31 pases, 188 yardas, 2 touchdowns y 2 intercepciones. 73,1 de QB rating. No creo que exagere al decir que bastante por debajo de lo esperado. A pesar de eso, los Packers ganaron.

Mención especial también para C.J. Spiller. El running back novato de los Bills se quedó en unas escalofriantes 6 yardas en 7 carreras y 8 yardas en 4 recepciones. Los Bills no estuvieron tan mal como se podría pensar. Dieron guerra hasta el último momento a los Dolphins. Pero no fue gracias a su novato estrella. Se queda en Sandinista, y no Pignoise, por su condición de novato.

Pignoise (lo peor). Ya te vale, Alex Barron. Qué puede haber peor que que tu equipo consiga un touchdown ganador con el tiempo cumplido y la jugada se invalide por culpa de un holding por otra parte innecesario. Algunos ya piden la cabeza de Barron. Es muy pronto, pero el entorno de los Cowboys no es el más paciente de la NFL. Barron sustituía al titular en el puesto, Marc Colombo. Cuánto dolor para los seguidores de los Chicos Vaca:



El Sr. Barron no es un primerizo en estas lides. Desde el año 2005 lidera la NFL en penalizaciones acumuladas. Setenta y cinco. Ayer, tres holdings. En Dallas tienen que estar encantados con este jugador procedente de St. Louis. Tanto, que la amenaza de despido pesa ya mismo sobre su cabeza. Se admiten apuestas. ¿Llegará a la siguiente jornada?

El debut soñado. En las peores pesadillas, claro.
Kevin Kolb también merece un hueco en esta sección. En su esperado debut como quarterback titular de los Eagles con plenos poderes, completó 5 de 10 pases para 24 yardas, aunque pudo haber sido mucho peor, porque algunos de ellos eran carne de intercepción. Los números no reflejan bien la mala impresión que transmitió Kolb, totalmente superado por la defensa de Green Bay. Kolb, al llevarse una hostiaca morrocotuda de Matthews que le obligó a comer césped, sufrió una conmoción que le impidió volver al partido en la segunda mitad. Por si su partido no hubiese sido lo suficientemente desastroso, luego llegó Michael Vick para iniciar la primera quarterback controversy (polémica de quarterbacks) de la temporada. El debate ya está aquí, y muchos están del lado del ex-convicto. Todo indica en estos momentos que el encantador de perros será el titular de Philadelphia la próxima semana. Kolb guardará reposo hasta el viernes. La pacientísima afición de Philadelphia no perdonará más errores. Qué mejor manera de comenzar tu carrera.

En el apartado colectivo, Pignoise para los Niners, protagonistas del Peperoni de la jornada. Seguramente los aficionados más desilusionados hoy con su equipo son los del de San Francisco. A ver si mejoran, no me gustaría ver en Londres un partido entre equipos desahuciados, algo que en estos momentos no podemos descartar.

* * *
La jornada se completará con un doble Monday Night Football. Especialmente atractivo el primero de los partidos, Jets-Ravens. Y a relativamente buena hora para los aficionados españoles, 1 de la madrugada, hora peninsular. Veré la primera parte y, si la cosa está interesante, pondré el despertador para no perderme el final. Ray Lewis, el malo de la película, ya se ha encargado de calentar (aún más) el partido. Choque de trenes en el estado de New Jersey. Esperemos que Nadal haya terminado su partido, a pocos kilómetros del New Meadowlands Stadium, antes de la 1. Si no, no podremos verlo por Canal+.

* * *

Actualización matutina del martes

Nadal no terminó el partido antes de la 1, no. Tampoco empezó el Jets-Ravens a su hora. Como dije en su momento, la decisión de que la Super Bowl se juegue en East Rutherford me parece una gran idea, pero si un partido se retrasa en septiembre, todavía en verano, por una tormenta, qué no pasará en febrero, en invierno. Una putada para quien sólo fuera abonado a Canal+, porque a la hora de empezar el partido estaban con [Rec]2. Como para cabrearse. Vale que luego siguieron con Nadal, que lo entiendo porque como siempre los seguidores del deporte minoritario se tienen que joder fastidiar, pero qué vergüenza que pongan esa película en vez del Monday Night Football, como inicialmente programado.

Aguanté únicamente la primera parte del partido. La defensa de los Jets dio todo un espectáculo, menos Antonio Cromartie, que a pesar de conseguir una intercepción, en buena medida por una mala decisión de Flacco, estuvo bastante mal. Pero qué espectáculo de defensa. Hostias a mansalva al quarterback de los Ravens. Para muestra, el primer snap de los Ravens en ataque (la defensa de los Jets es la prueba de que se puede dar mucho espectáculo defendiendo):



Sin embargo, el ataque no acompañó. Los Jets dominaron toda la primera mitad, pero se fueron perdiendo al descanso 7-6. Con Sanchez a los mandos del ataque, ese equipo no puede aspirar al anillo. Una nulidad. Con el quarterback que se mordía la lengua tendrían muchas más opciones. La segunda parte no la pude ver, sólo el resumen, pero más de lo mismo. Dominio de las defensas. Aunque es mucho mejor jugador que Sanchez, Flacco (y su línea) también deben espabilar si quieren aspirar a algo.

Por cierto, qué dolor es ver un partido de los Ravens. Siempre plagado de penalizaciones. En la línea del Monday Night Football del año pasado contra Green Bay.

Del segundo de los partidos vi únicamente el resumen y los números. Si antes digo que los Chargers pueden estar tranquilos, antes la cagan. Jugaban en Arrowhead, territorio enemigo (de los más enemigos), pero no deja de ser una sorpresa. Excelente noticia para los seguidores de los Chiefs la mejora de su defensa, que dejó a uno de los mejores ataques de la NFL en 14 puntos y supo parar a Rivers en el drive definitivo. Victoria importantísima gracias, fundamentalmente, a un par de big plays de Jamaal Charles, que consiguió un touchdown de carrera de 56 yardas, y de los equipos especiales, con el retorno para touchdown de 96 yardas de Dexter McCluster. Con McCluster y Javier Arenas los Chiefs tienen uno de los mejores equipos de retorno de toda la liga, qué peligro. Espectacular el retorno de ayer, aquí lo tenéis:

 

Cassel tuvo una actuación bastante pobre, 10/22 para 68 yardas y 1 touchdown. Siempre se puede ver el lado positivo: si ganan a un gran equipo sin un buen partido de su quarterback, qué harán cuando este esté bien.