Llegamos a una de las divisiones que más expectación crea todos los años. Es probablemente la más "mediática" de la NFL, ya que todos sus equipos son históricos de la liga, con una amplia masa social y cuenta con intensas rivalidades. Ese es el motivo, la rivalidad tradicional, por el que un equipo poco oriental como los Chicos Vaca de Dallas está encudrado en esta división. Porque se lleva a hostias con los Washington Redskins y hay que dejar que se peguen al menos un par de veces por temporada. También con los Eagles guardan especial simpatía. Además, el actual equipo de moda está en esta división. El que se ha llevado casi todo lo mejor de la agencia libre. Al que algunos ya le colocan el sambenito de dream team. Sin más preámbulos, vamos a analizarlos.
Philadelphia Eagles
Temporada pasada: 10-6. 1.º NFC Este, 3.º NFC. Playoffs: eliminados por los Green Bay Packers en wild card round.
Quiénes son. Los Philadelphia Eagles son los eternos aspirantes. Siempre tienen equipos competitivos, siempre se les exige el máximo, pero nunca lo consiguen. Esta franquicia se fundó en 1933, y cuenta con tres títulos de campeón de la NFL, pero ninguno desde 1960. Ha llovido. Eso sí en las dos últimas décadas casi siempre han llegado a playoffs. Pero luego la cagan. En los últimos treinta años pese a sus repetidas presencias en postemporada, solamente en 1980 y en 2004 llegaron al último partido. Lo perdieron.
A los aficionados de Philadelphia se les acusa de ser los peores de la NFL. También se dice que son los más apasionados. La ciudad vive para sus Eagles, se nota si han ganado o perdido el fin de semana anterior. Pero en cuanto se tuercen las cosas, empiezan los abucheos. Me recuerda en este sentido a la afición del Valencia. Este vídeo explica la idiosincrasia del football en Philadelphia.
Música. ¡Sonido Philadelphia! Qué mejor exponente de este género que TSOP (the sound of Philadelphia), de MFSB (mother, father, son, brother, todo abreviaturas).
Qué se espera de ellos. Estos Philadelphia Eagles recuerdan un poco a los Miami Heat del pasado verano. Quizá es algo exagerado, pero el símil es válido. Se han llevado todo lo mejor de la agencia libre: Nnamdi Asomugha, Cullen Jenkins, Vince Young, Cullen Jenkins... También vía traspasos llegó Dominique Rodgers-Cromartie. Se han reforzado con muchos nombres ilustres. Las expectativas son máximas y su afición muy exigente.
Qué espero de ellos y por qué. Es un equipazo, sí, pero creo que no es para tanto. Tiene puntos débiles bastante claros: su línea ofensiva, sus linebackers y su entrenador. Un equipo con tantas flaquezas está lejos de ser un dream team, como algunos venden. También dependen mucho del rendimiento (y la salud) de Vick. Por su estilo de juego, que nadie descarte que de una hostia lo dejen KO. Deberían usar más la carrera, pero dudo que con Reid se haga. La secundaria es acojonante, con Samuel, Asomugha y Rodgers-Cromartie, y Cullen Jenkins aportará pass rush, pero en el medio de la defensa se adivinan problemas.
Un equipo que se la puede liar a cualquiera, plagado de playmakers, como DeSean Jackson, pero también con altas dosis de locura (que ese mismo jugador ejemplifica), que en cualquier momento puede implosionar. Su paciente afición tampoco ayudará, más expectante que nunca.
Pronóstico. Demasiado talento como para no decir que ganan la división. Pero creo que, como los Miami Heat, tarde o temprano se la pegarán. No me fío de ellos.
Dallas Cowboys
Temporada pasada: 6-10. 3.º NFC Este, 13.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Se hacen llamar el America's Team. Uno de los equipos con más aficionados de los Estados Unidos y que mayor atención concita. También tiene a uno de los propietarios más payasos y megalómanos de la NFL (probablemente solo superado por un Hall of Famer como Al Davis). Este tipejo y otras cuestiones los convierte también en uno de los equipos más odiados de la liga. Constituido en 1960, es una de las franquicias más exitosas de la era Super Bowl. Cuentan con [mala rima] trofeos Vince Lombardi. Solo los superan los Steelers. Grandes dominadores a principios de los 90, llevan unos cuantos años cumpliendo lo de mucho ruido y pocas nueces. Esta es su historia.
Ah, que sí, que se llevan a matar con sus colegas de división, por eso están en la Este, cuando hay equipos de la NFC más al este (curiosamente, St. Louis está encuadrado en la NFC Oeste estando más al este que Dallas, que está en la NFC Este).
Tanto con los Eagles...
...como, especialmente, con los Redskins.
Música. Cambio radical de estilo. Del sonido Philadelphia al metal. Es que de donde juegan los Cowboys es Pantera, y qué mejor que Cowboys from hell para hablar de los Chicos Vaca.
Qué se espera de ellos. Este es un año relativamente relajado. No escuchamos los unánimes elogios al plantillón del America's Team, no leemos a todos los analistas que son los grandes favoritos al anillo. Sin ir más lejos, el año pasado estaban en el grupo de los gallitos (para mí también, no lo niego) y terminaron con un paupérrimo 6-10. Este año, el optimismo es moderado. No figuran en el grupo de cabeza
Qué espero de ellos y por qué. Creo que a los Cowboys les va a venir bien no haber levantado tanto revuelo este año. Siguen teniendo sustancialmente la misma plantilla que el año pasado, pero han soltado lastre (jugadores que no funcionaban en ese equipo, como Roy Williams) y, en el fondo, siguen contando con armas muy poderosas.
Igual algún día de estos Tony Romo confirma que es un quarterback de puta madre. Tiene a receptores acojonantes, como Miles Austin, Dez Bryant o Jason Witten. Su renovada línea suscita algo de dudas, y a ver qué tal corre Felix Jones. Pero es un ataque potente, no cabe duda.
Y en defensa tienen a esa bestia llamada DeMarcus Ware. El pichichi de los sacks la temporada pasada (aunque con trampa, porque la última jornada, en un partido intrascendente en el que su rival estaba con los suplentes, se puso las botas y por eso consiguió este honor) es un jugador que cuando está bien físicamente es casi imparable. El terror de las nenas (que es en lo que se convierten los pasadores contrarios cuando este tipo está cerca). El otro gordo Ryan (no Rex, Rob) llega para dirigir la defensa de los Chicos Vaca. Ojete con ellos.
Pronóstico. Van a pelear la división con los Eagles. Creo que son segundos, pero no me sorprendería nada que llegasen a playoffs y quién sabe...
New York Giants
Temporada pasada: 10-6. 2.º NFC Este, 6.º NFC (por balance victorias derrotas). No se clasificaron para playoffs dado que no estaban entre los dos mejores no campeones de división.
Quiénes son. A pesar de lo que indica su nombre, no son de Nueva York. Bueno, juegan en New Jersey, igual que el otro equipo que no es de Nueva York. Por número de aficionados e historia, podría decirse que los Giants son más grandes que los Jets (lógico, por otra parte, llamándose Giants). Se fundaron en 1925, y acumulan 7 títulos de la NFL relativamente bien repartidos en el tiempo, 3 de ellos Super Bowls. No se les puede considerar como un equipo dominante en ninguna época en particular. De hecho, el último anillo que ganaron fue contra todo pronóstico. Joder, qué último drive.
Música. Joder, hay tanto tan de puta madre en New York City. Es imposible enumerar bandas míticas (y cojonudas) sin olvidarse de alguna. Mis favoritos son Ramones y Dictators. Como a los Ramones los conoce todo dios, los Dictators, en una canción dedicada a una calle de NYC (a la que fui expresamente a hacerme una foto por esta puta canción, que es la hostia). Avenue A.
Qué se espera de ellos. El final de la pasada temporada de los Giants fue tan descorazonador que las expectativas a día de hoy no son las más optimistas. Tenían su plaza de playoffs casi asegurada, el first-round bye a tiro, pero desde el estrepitoso final de partido frente a los Eagles (que tenían ganado) entraron en barrena. Entonces lo que queda no es la sensación de equipo sólido que dieron mediada la temporada, con una defensa durísima y un juego de carrera demoledor. Lo que quedan son las sandías de Eli Manning, sus incontables errores, y una sensación de fragilidad preocupante. No, los Giants no están hoy entre los equipos que más ilusión suscitan, menos aún cuando a su quarterback le da por hacer declaraciones estúpidas sobre lo buenísimo que es.
Qué espero de ellos y por qué. Creo que Eli Manning ha perdido los estribos y que en cualquier momento Coughlin va a estallar. No hay mayor problema que no saber reconocer un problema, y al quarterback de los Giants creo que le falla justamente eso. Se cree mucho mejor de lo que es. Sí, los Giants tienen buen equipo, equipazo en algunos aspectos. Su defensa es potente cerca de la línea, pero su secundaria da pavor. Capaz de lo mejor y de lo peor. ¿Lo mejor? Su ataque terrestre. Cuanto más lo usen, mejor les irá. Porque tienen un tándem de corredores cojonudo (Brandon Jacobs y Ahmad Bradshaw) y darán menos oportunidades a Eli para que la cague. Más aún este año, que se han quedado sin Steve Smith y Kevin Boss.
Pronóstico. Son un peligro, darán muchos disgustos, pero creo que acabarán peor que Eagles y Cowboys. Último año de Coughlin, veréis.
Washington Redskins
Temporada pasada: 6-10. 4.º NFC Este, 14.º NFC. No se clasificaron para playoffs.
Quiénes son. Es curioso lo de los Redskins. Llevan el nombre de Washington (DC), pero su estadio está en Maryland y su sede en Virginia. ¿De qué estado decimos que son? Bueno, son un equipo casi tan antiguo como los genocidados pieles rojas de los que toman nombre. Este equipo y los Raiders me recuerdan al Atleti. ¿Cuál más? No sé, es complicado. Los 'Skins comparten pésima gestión y son indios. Bueno, estos son los cerdos.
Música. Mu rico es el D.C. en música. Quizá lo más suyo es la escena hardcoreta que surgió en los 80. Vamos con los straight edge. Minor Threat, Betray. Propina para quien entienda la letra (es decir, para nadie).
Qué se espera de ellos. Que sean los peores de su división. En la era del pase, cuando tu quarterback titular es Rex Grossman (y su suplente un tipo que ni conocen los empleados de la franquicia), las expectativas se relajan mucho. Cuando acumulas decepciones año tras año, se relajan más. Y cuando estás en una división con equipos fuertes, todavía más. Nadie espera que los Redskins no sean últimos, es así.
Qué espero de ellos y por qué. A pesar de los pesares, creo que los Redskins no han hecho mala offseason. Siguen su eterna reconstrucción, sí, pero por lo menos sin gilipolleces. Bien por no fichar otro McNabb (aunque admito que en su día no me pareció mala idea), bien por no fichar un nuevo Haynesworth (es decir, por no mega-sobre-pagar a un agente libre). Es verdad que se queda con un ataque regulero, con pasadores de clase baja y con corredores poco ilustres, pero puede quedar más o menos aseado. Creo que sus receptores son interesantes, especialmente su tight end Chris Cooley (jugadorazo). Su defensa me parece más que interesante. Cuenta con muy buenos jugadores como Orakpo, Fletcher y su pareja de safeties, Landry y Atogwe.
Equipo en reconstrucción, que se dice. Otro año más.
Pronóstico. Lo siento por sus seguidores, pero creo que les toca paciencia. Apostar por otra cosa que un último lugar de división sería temerario.
* * *
Es obvio que ni con predicciones exprés llego a cubrir toda la AFC, así que la próxima entrada no será exprés, sino telegráfica, y comprenderá todas las divisiones de esa conferencia. Lo que sea por dejar escritas mis equivocaciones.
Escasas horas quedan para el kickoff.
Mostrando entradas con la etiqueta Eagles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eagles. Mostrar todas las entradas
jueves, 8 de septiembre de 2011
miércoles, 12 de enero de 2011
Plácido domingo, jodido lunes: wild card round
Nunca subestiméis el poder del nobody believes in us factor (el factor "nadie cree en nosotros"). Recordemos las palabras de Kurt Warner hace un par de años, después de ganar la final de la NFC.
When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.
No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.
No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.
Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.
Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.
Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.
Favre Watch (lo más comentado)
En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.
Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?
Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.
Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.
El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.
Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).
El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.
Super Bowl III (la sorpresa)
Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.
Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.
Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.
Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.
Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.
Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.
El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...
La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.
Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.
Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.
En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.
Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.
Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.
El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.
Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:
La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)
Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.
¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.
El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.
Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.
Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.
Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.
Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.
Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.
Hall of Fame (lo mejor)
Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:
1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.
2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.
3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.
4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.
5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.
6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.
7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.
8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.
9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.
10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.
11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.
12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.
13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.
14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.
15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).
16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.
17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.
Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.
Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.
Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...
En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.
Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.
Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.
Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!
Partido de Pro Bowl (lo regulero)
Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.
Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.
En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.
Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.
No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.
Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.
Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.
La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.
Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.
Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.
Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).
Pick-six en la prórroga (lo peor)
La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.
Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.
En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.
Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.
Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.
La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.
Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.
Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.
Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?
Próxima ronda
Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:
Sábado:
- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):
- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.
Domingo:
- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.
- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.
When nobody else believed in us, when nobody else believed in me, you guys did. And we're going to the Super Bowl! Cuando nadie más creía en nosotros, cuando nadie más creía en mí, vosotros lo hicisteis. ¡Y vamos a la Super Bowl! Lo decía un veterano quarterback de un equipo de la NFC Oeste al que algunos incluso consideraban equipo indigno para clasificarse para los playoffs.
No es infalible, por supuesto, pero si vuestro equipo, o algunos de los jugadores de vuestro equipo pueden agarrarse a un nobody believes in us, no dudéis que un plus habrán ganado. Aaron Rodgers, según algún analista de prestigio, también actúa motivado por sed de venganza.
No se me ocurre nada más apropiado que Jesus of Suburbia, de Green Day, para acompañar este artículo. In the land of make believe they don't believe in me, dice en su letra.
Toca cambiar las denominaciones de las secciones del Plácido domingo, jodido lunes. No se me ocurría ningún tema en particular, y pensé que por qué no la propia NFL. Los nombres de las secciones esta semana harán referencia al fútbol americano profesional.
Veamos qué nos ha deparado este fin de semana de comienzo de playoffs.
Qué pude ver. Como había anticipado, el sábado por la noche tenía planes que me impedían seguir en directo los dos primeros partidos de wild card. Estuve en Riazor viendo cómo nos cascaban menos de cinco (probablemente porque tampoco forzaron demasiado) y luego tocaba salir un poco. No asistí en directo (por la tele en directo, se entiende) al que Peter King considera mejor día de wild card de la historia. Como tampoco me enteré de los resultados de los dos primeros partidos, en cuanto me levanté de la cama el domingo me vi los partidos íntegros: cómo los Seahawks sorprendían a los Saints y cómo los Jets por fin tumbaban a los Colts de Manning. Terminé justo a tiempo para empezar a ver en directo (por la tele) el Chiefs-Ravens. A continuación, cómo no, el Eagles-Packers. Por primera vez, escribo el Plácido domingo, jodido lunes habiendo visto íntegramente todos los partidos que comento.
Favre Watch (lo más comentado)
En Estados Unidos suelen unir la coletilla Watch con mucha frecuencia para referirse al seguimiento de muchos asuntos. El que más ha dado que hablar en los últimos años, hasta el punto de saturar al personal, es el Favre Watch. La búsqueda de "Favre Watch" en Google (entre comillas, para que busque lo que realmente queremos encontrar) ofrece 98.200 resultados. Durante las tres últimas offseasons e incluso durante la temporada regular hemos asistido a las continuas noticias y especulaciones sobre la retirada, la vuelta, las dudas, la nueva retirada, y así sin parar, hasta el hastío más absoluto.
Y al hilo de Favre, hablemos del jugador que sigue cargando con su fantasma a las espaldas. Mucho se escribe y comenta hoy sobre la primera victoria de Rodgers en playoffs. Antes del partido en Philadelphia ya leí que como perdiese Green Bay podrían saltar las alarmas en cuanto a la capacidad de Rodgers en los playoffs. Decían que, en ese caso, su récord en playoffs ya sería de 0-2. Espera, espera ¿es cierto que Aaron Rodgers, y por Aaron Rodgers quiero decir Aaron Rodgers, llevaría 0 victorias y 2 derrotas en playoffs?
Suscribo plenamente lo que se publicaba en el Shutdown Corner el pasado sábado: dejemos de hablar de que los quarterbacks ganan o pierden partidos. Ya está bien. No es verdad. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Rodgers hasta antes del partido de ayer en playoffs? En aquel partido, hasta este domingo su única experiencia en postemporada, consiguió 423 yardas de pase, 4 touchdowns y 1 intercepción para un passer rating de 121,3. ¿Tan mal estaba para ser su primera vez? Las 423 yardas de pase de aquel partido son el récord de la franquicia de Green Bay en playoffs. No está tan mal, si tenemos en cuenta que la franquicia se fundó en 1921 y por ahí pasaron antes quarterbacks como Bart Starr o Brett Favre. Da igual, hoy todos destacan que por fin Rodgers consigue una victoria en postemporada. Por cierto, con sus 3 touchdowns de pase de ayer bate el récord de touchdowns de pase en los dos primeros partidos de cualquier quarterback en postemporada, que estaba en 6 y desde este domingo en 7.
Pero las críticas no solo alcanzaban a Rodgers, después de este fin de semana les llega su turno a Peyton Manning y a Michael Vick. ¿Cómo se puede criticar el rendimiento de Peyton Manning en sus dos últimas derrotas en wild card, en los que apenas tuvo posesión del balón? Culpen del mismo modo (quizá más) a las respectivas defensas y equipos especiales, e incluso a los compañeros de ataque, según corresponda, pero en modo alguno se puede decir que Rodgers, Vick o Manning pierden ellos los partidos. Tampoco ganan, ojo.
El fútbol americano es un deporte colectivo (toma obviedad), si cabe, el deporte en el que cada jugador individualmente considerado menos incidencia puede tener en un resultado. Y me explico: en fútbol o en baloncesto, los jugadores atacan y defienden. En fútbol americano, no. Manning no puede hacer nada para que su defensa pare la carrera del ataque rival. Rivers o Vick no pueden hacer nada si su kicker no anota los field goals. Brees poco puede hacer si su defensa concede 41 puntos. Rodgers, tampoco.
Manning lleva un récord en playoffs de 9-10. Rodgers, por ahora, de 1-1. Joe Flacco o Mark Sanchez presentan balances mucho mejores. Brad Johnson ganó un anillo como quarterback titular, con los Buccaneers. Los mismos que lleva Manning y uno más que Dan Marino. Dejémonos de gilipolleces: los equipos ganan y pierden partidos; los quarterbacks, no, aunque se les puede juzgar por su contribución al resultado final. Pongámosles a parir si lo hacen mal y alabémosles si lo hacen bien, pero no dejemos de tener en cuenta que, más que en ningún otro deporte, las victorias y las derrotas dependen de las decisiones y ejecuciones de muchas personas, en este caso más de 50 por cada bando (si incluimos a entrenadores y asistentes).
El otro tema más comentado tras el fin de semana es la gran sorpresa de la jornada, pero como tal creo que es más adecuado que la comentemos en el siguiente apartado. Y de los rumores sobre fichajes de entrenadores y movimientos de jugadores (en particular, la declaración de Nnamdi Asomugha como agente libre) si acaso hablaremos en otro artículo, porque no tiene que ver con la wild card.
Super Bowl III (la sorpresa)
Lo que sucedió en la tercera Super Bowl se considera la mayor sorpresa de la historia de la NFL. Se enfrentaban los New York Jets de la American Football League (AFL) contra los Baltimore Colts de la National Football League. Era la tercera vez que AFL y NFL se enfrentaban en el gran partido, pero todavía nadie consideraba a la AFL como una alternativa mínimamente competitiva para la NFL. Nadie daba un duro por los Jets. Para que os hagáis una idea de hasta qué punto nadie confiaba en los Jets, las apuestas daban como favoritos a los Colts por 19 puntos. El pasado fin de semana, en el partido teóricamente más desequilibrado, los Saints eran favoritos por 10,5 puntos. Creo que en ningún partido de la temporada regular se ha llegado a 19 puntos de spread, ni siquiera cuando los Panthers se enfrentaban a los Falcons o a los Steelers.
Cómo iba a ganar ese equipo de chiste, de esa liga de chiste, a los míticos Colts. Pues, igual que sucedió el pasado fin de semana, ganaron los Jets. El equipo de la todavía emergente estrella Joe Namath se impuso al del mítico Johnny Unitas. NFL Network consideró ese resultado la mayor sorpresa jamás ocurrida en la historia. Aquí tenéis el vídeo.
Este fin de semana los Jets volvieron a sorprender a los Colts, aunque en este caso los Indianapolis Colts, que como ya comenté. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar como una sorpresa. Los Jets jugaban fuera, pero muchos apuntaban el viernes que lo más probable es que todos los equipos visitantes vencieran en sus partidos. Casi todos lo hicieron. Todos menos uno.
Os habréis cansado de leer críticas a la clasificación de los Seattle Seahawks para playoffs. Por primera vez en la historia se clasificaba un equipo con más derrotas que victorias. Algo que para prácticamente todos los analistas obligaba a replantearse el sistema de clasificación para playoffs. Para muchos no merecían.
Un nobody believes in us en toda regla. Una vez más, el equipo más despreciado de la postemporada comienza ganando. Al vigente campeón, nada menos. No quiero ser hipócrita: yo tampoco creía que los Seahawks tuviesen opciones frente a los Saints. Cuando New Orleans se puso 10-0 y 17-7 me planteaba hasta qué diferencia iba a seguir viendo el partido completo. Cuando vi a Hasselbeck lanzar su intercepción, pensé en los partidos en los que Pete Carroll terminaba sentándolo para darle su oportunidad a Charlie Whitehurst (que tampoco lo hacía mejor). Pensaba en el equipo que perdió 9 partidos por al menos 15 puntos.
Pero, para sorpresa de todos, tras el 17-7 el partido cambió completamente. El ataque de los Seahawks superó en todo momento a la defensa de los Saints y la defensa de Seattle, con la ayuda de the 12th man pudo parar en momentos claves al ataque de New Orleans, que se había vuelto ya unidimensional, sin juego de carrera. Carroll no sentó a Hasselbeck. El veterano quarterback jugó su mejor partido en muchos años, en el momento más adecuado. El juego de carrera de Seattle, el equipo con peor ataque terrestre de la NFL, se impuso a la defensa de los Saints gracias a un espectacular Marshawn Lynch. Y el campeón quedó eliminado a manos en un partido brillante.
El equipo indigno nos brindó un excelente partido. Y ganó. La semana que viene jugarán en Chicago en un partido de ronda divisional (algo por lo que todos apostábamos a principio de temporada, sin duda). Si ganan, incluso Qwest Field podría acoger la final de la NFC (lo hará si también gana Green Bay). Recordemos que Seattle ganó en Chicago en temporada regular...
La otra sorpresa del fin de semana se llama James Starks. Un jugador casi desconocido antes de este fin de semana, aunque los aficionados de los Packers ya nos habíamos ilusionado con él en la jornada 13. Entonces, cuando los Packers jugaron frente a San Francisco disfrazados de Acme, debutó este corredor con físico de receptor y consiguió 76 yardas de carrera. Era el mejor debut de un corredor novato de los Packers en los últimos años. A pesar de lo heterodoxo que resulta un corredor como él, con un físico más propio de wide receiver, Mike McCarthy elogiaba su capacidad para caer hacia adelante: la diferencia entre un 2.ª y 7 y un 2.ª y 3.
Después, tras conseguir solo 8 yardas en 6 intentos en el desastroso partido de Green Bay en Detroit (donde la línea ofensiva jugó un partido pésimo), Starks desapareció de las convocatorias. Mike McCarthy dijo el 27 de diciembre que debía entrenar mejor para ganarse un puesto en futuros partidos. La última jornada, frente a Chicago, volvió a estar entre el grupo de jugadores activos y consiguió 20 yardas en 5 intentos. Buenos números. La pasada semana Edgar Bennett, entrenador de running backs de los Packers, defendió el trabajo de Starks en los entrenamientos y señaló que no tenía ninguna queja sobre su comportamiento. Se especuló sobre la posibilidad de que aumentase su protagonismo en Philadelphia.
Y entonces, en el mismo escenario en el que el juego de carrera de Green Bay parecía haber desaparecido, resurgió. James Starks consiguió 123 yardas de carrera, récord para un novato de los Packers en playoffs. Para valorar la importancia de la marca, recordemos que cuando el entrenador de Green Bay era un tal Vince Lombardi, su filosofía de ataque se resumía en tres palabras: Run to daylight (correr hasta el amanecer). Precisamente el anterior récord lo tenía un jugador a las órdenes de Lombardi: Travis "Roadrunner" (correcaminos) Williams, que consiguió 88 yardas en 1967.
En caso de que Starks sea realmente un corredor de referencia, el ataque de Green Bay mejorará ostensiblemente. Brandon Jackson, que es un buen jugador en lo que sabe hacer pero no un feature back, podrá centrarse en bloquear y en recibir pases para jugadas de screen. Y John Kuhn, un fullback que puede bloquear, recibir y correr, podrá sorprender cuando sea actúe de corredor. Todo esto aparte de lo importante que resulta para la credibilidad de las jugadas de play action, para el propio juego de pase y el control del tiempo de posesión.
Con todo, hay que ser prudentes con Starks: es solo un partido, y ya se vio tras su primera aparición que la semana siguiente no pudo mantener el nivel. En el fondo, el corredor depende de su línea. Si funciona como ayer y le abre huecos (bastante importantes, por cierto), habrá carrera en Green Bay. Si la línea juega tan mal como en Detroit, será imposible que ni Starks ni nadie consiga nada. Y a los Falcons ya no los pillarán por sorpresa.
La maldición del anfitrión de la Super Bowl (la vida sigue igual)
De las muchas constantes en la NFL, la que jamás ha fallado, sin excepción, y esta temporada tampoco lo hará, es la maldición del anfitrión de la Super Bowl: nunca el equipo propietario del estadio llega a la Super Bowl. Algunos apostaban por que este año, que será en el Cowboys Stadium, la maldición se rompería. 45 ocasiones ya en las que el local no llega a la final, lo que habla muy bien de lo repartido que está el triunfo en la NFL. No como aquí, en Escocia, digo, en España.
Baltimore vuelve a ganar de manera contundente fuera de casa en la wild card round. De nuevo, aplasta en su propio estadio a un equipo que volvía a los playoffs. Lo hicieron hace un par de años en Miami, ante unos Dolphins que retornaban a playoffs tras haber sido últimos de su división la temporada anterior (como los Chiefs esta). Lo hicieron el año pasado en Foxborough contra unos Patriots que se habían perdido la postemporada anterior. Y lo hicieron, de nuevo, en la wild card round de este año. Durante la primera parte, aunque fundamentalmente gracias a un big play de Jamaal Charles, no parecía que los Ravens fuesen a ganar con comodidad. Tras el descanso, vimos lo que vimos el año pasado en New England y el pasado en Miami. Un partido sin emoción, feúcho, ganado por claridad por los Ravens. Una defensa inexpugnable, liderada por Ed Reed y Ray Lewis (bueno, y Haloti Ngata y Terrell Suggs), humilla al ataque rival, martiriza a su quarterback, y allana el terreno para la victoria. La misma historia de siempre.
El vigente campeón vuelve a ser incapaz de ganar un solo partido de playoffs. Ninguno lo consigue desde 2005. La resaca de la Super Bowl es complicada. Lo fue dos veces para los Steelers, que no llegaron a la postemporada, lo fue para los Giants, que perdieron en la ronda de wild card, y lo fue también para los Colts cuando cayeron en San Diego en la misma ronda. Este año les tocó a los Saints, a pesar de que jugaban frente al equipo teóricamente más flojo.
Los Jets vuelven a ganar milagrosamente en el último segundo. Son unos auténticos artistas de vivir en el alambre. Es increíble la cantidad de veces que han conseguido la remontada milagrosa esta temporada. Lo consiguieron en Denver, lo consiguieron en Detroit, lo consiguieron en Cleveland, lo consiguieron frente a los Texans y lo volvieron a conseguir este sábado en Indianápolis. Mark Sanchez no es uno de los mejores quarterbacks ni de los más fiables de la liga, pero cuando su equipo necesita desesperadamente anotar en los últimos segundos, no suele fallar. Incluso he leído ya alguna blasfemia en forma de comparación con John Elway. Ayer tuvo la gran ayuda de Antonio Cromartie, que consiguió un excelente retorno, y de uno de los habituales socios en momentos calientes: Braylon Edwards. También cumplió su parte Nick Folk, un kicker bastante criticado, pero que ante el clutch kicker por excelencia, Adam Vinatieri, también demostró que él la sabe meter en los momentos calientes. Así terminó este emocionante partido, como les gusta a los Jets:
La vida de Kurt Warner (que cómo cambia)
Supongo que la mayoría la conoceréis. El mejor ejemplo de cambio de vida, de reponedor de supermercado a las ligas menores y de las ligas menores al Hall of Fame (todavía no, aunque es seguro que llegará) es el caso de Kurt Warner. Uno de los mejores quarterbacks de la historia de la NFL, que surgió de la nada, guió a unos explosivos Rams al anillo y, cuando parecía estar enterrado (fue suplente de Eli Manning en los Giants y, al principio, de la estrella universitaria Matt Leinart en los Cardinals) resurgió y a punto estuvo de dar un anillo a una franquicia maldita como los Cardinals. Pero para qué voy a escribir más si aquí podéis leer su historia mucho mejor contada.
¿Quién se ríe ahora de los Seahawks? Cómo han cambiado las cosas para ellos en un par de fines de semana. Con 6 victorias y 9 derrotas, su temporada tenía pinta de terminar con el mediocre resultado que hasta entonces habían logrado. Un 6-10, creíamos la mahoría, típico registro de equipo del último tercio de la clasificación global de la NFL. Pero la mediocridad de la NFC Oeste y el duodécimo hombre en el campo, su afición, les dieron una oportunidad que no desaprovecharon. Tras dos victorias en su estadio, la temporada pasa de olvidable a memorable. Solo por el partido del pasado domingo merece ser recordada. Incluso, coml ya comenté, podrían jugar la final de la NFC en su estadio. Todo un cambio.
El jugador que personifica ese cambio de vida es Marshawn Lynch. Tras dos muy buenas primeras temporadas (2007 y 2008) en los Bills, equipo que lo seleccionó en el 12.º lugar del draft de 2007. En la offseason previa a la temporada 2009 todo empezó a torcerse. Aunque ya se había metido en líos con la justicia antes, esta vez fueron más serios. Lynch iba en un coche con unos colegas cuando la policía les detuvo y registró el vehículo, alertada por el olor a marihuana que desprendía. En él se encontraron un arma cargada, que pertenecía a Lynch. Finalmente no se le condenó a prisión, pero Goodell lo suspendió para los 3 primeros partidos de la temporada. Fred Jackson se hizo con la titularidad en detrimento de Lynch, que se quedó en 450 yardas de carrera, lejos de las más de 1000 que había conseguido las dos anteriores temporadas. Tras una lesión a principios de esta temporada, los Bills decidieron ponerle en el mercado. Se admitían ofertas. La ganadora fue la de Seattle. Se especuló con Green Bay y New Orleans (véase más abajo), equipos con lesiones graves en su backfield, pero se fue a los Seahawks a cambio de una 4.ª ronda del draft de 2011 y una elección condicionada para el de 2012.
Tras un año mediocre, comenzó a apuntar maneras en la última jornada de la regular season frente a St. Louis y explotó el pasado sábado. 131 yardas de carrera en 19 intentos. Lo mejor, este brutal touchdown con el que los Seahawks prácticamente cerraban el partido. Beast mode, como le gusta decir a Lynch. Dicen que el estruendo del estadio en esa jugada provocó un pequeño seísmo en la zona.
Irónicamente, se ha revelado que los Saints estaban dispuestos a dar más de lo que dieron los Seahawks por Lynch, pero los Bills ni siquiera preguntaron por Nueva Orleáns. Cosas del azar, si Lynch estuviese en los Saints a saber qué sería hoy de ambos equipos.
Por una vez, el field goal in extremis de Adam Vinatieri no fue suficiente para que su equipo lograse la victoria. Era su field goal más lejano de la temporada, y lo conseguía, como siempre, en el momento más importante. Parecía que de nuevo el equipo de Vinatieri se impondría gracias a una patada del kicker en el último minuto. Al Michaels y Cris Collinsworth ya comentaban que Vinatieri debe ser el segundo kicker puro en entrar en el Hall of Fame. Pero esta vez todo cambió. La gran patada de Vinatieri fue insuficiente. Todo un cambio.
Aunque para cambio, el del ataque de Kansas City tras el descanso. No es que en la primera parte estuviese funcionando con demasiada fluidez, pero por lo menos Jamaal Charles, a pesar de un fumble que posteriormente recuperaron los Ravens, estaba haciendo bastante daño. Cassel estaba casi inédito (solo 4 intentos de pase al descanso), pero la carrera, mal que bien, iba tirando frente a la gran defensa de Baltimore. Tras el descanso, todo cambió. Los Ravens ajustaron la defensa y humillaron a los Chiefs, que se toparon contra un muro. El cambio, para mal, lo personifica Dwayne Bowe. En un par de fines de semana irá a Hawaii a disputar la Pro Bowl, tras conseguir cero recepciones en su último partido. Completamente anulado por Chris Carr y Josh Wilson.
Finalmente, cómo cambian las cosas para los Colts de temporada regular a playoffs. Con Manning como titular, su récord en temporada regular es de 141-67; en playoffs, de 9-10. Todo un cambio.
Hall of Fame (lo mejor)
Lo mejor de la NFL o, mejor dicho, los mejores de la NFL, están dentro del Pro Football Hall of Fame de Canton, Ohio. Al contrario que en otros deportes, como el baloncesto, donde el Hall of Fame no se valora con mucha importancia, la inclusión o no de jugadores, entrenadores y otros "contribuyentes" al fútbol americano profesional en en Hall of Fame es una cuestión muy comentada, polémica y relevante. No diré tanto como un anillo, porque no, pero los integrantes del Hall of Fame valoran su inclusión en el selecto club casi como un título. Desde luego, más que un MVP de una temporada. Tener un busto en el Hall of Fame es el mayor reconocimiento individual que recibe un footballista profesional. Me permito enlazar este artículo en el que unos aficionados nos dan envidia comentando su visita al Hall of Fame. Por cierto, este mismo fin de acaba de anunciar quiénes son los 17 finalistas para entrar este año en tan selecto club. Esta es la lista, en la que destacan míticos jugadores como The Bus Bettis, Marshall Faulk o Primetime Sanders y un periodista, el fundador de NFL Films:
1. Jerome Bettis – Running Back – 1993-95 Los Angeles/St. Louis Rams, 1996-2005 Pittsburgh Steelers.
2. Tim Brown – Wide Receiver/Kick Returner – 1988-2003 Los Angeles/Oakland Raiders, 2004 Tampa Bay Buccaneers.
3. Cris Carter – Wide Receiver – 1987-89 Philadelphia Eagles, 1990-2001 Minnesota Vikings, 2002 Miami Dolphins.
4. Dermontti Dawson – Center – 1988-2000 Pittsburgh Steelers.
5. Richard Dent – Defensive End – 1983-1993, 1995 Chicago Bears, 1994 San Francisco 49ers, 1996 Indianapolis Colts, 1997 Philadelphia Eagles.
6. Chris Doleman– Defensive End/Linebacker – 1985-1993, 1999 Minnesota Vikings, 1994-95 Atlanta Falcons, 1996-98 San Francisco 49ers.
7. Marshall Faulk – Running Back – 1994-98 Indianapolis Colts, 1999-2005 St. Louis Rams.
8. Charles Haley – Defensive End/Linebacker – 1986-1991, 1999 San Francisco 49ers, 1992-96 Dallas Cowboys.
9. Chris Hanburger – Linebacker – 1965-1978 Washington Redskins.
10. Cortez Kennedy – Defensive Tackle – 1990-2000 Seattle Seahawks.
11. Curtis Martin – Running Back – 1995-97 New England Patriots, 1998-2005 New York Jets.
12. Andre Reed – Wide Receiver – 1985-1999 Buffalo Bills, 2000 Washington Redskins.
13. Les Richter – Linebacker – 1954-1962 Los Angeles Rams.
14. Willie Roaf – Tackle – 1993-2001 New Orleans Saints, 2002-05 Kansas City Chiefs.
15. Ed Sabol. Fundador y presidente de NFL Films (1964-1995).
16. Deion Sanders – Cornerback/Kick Returner/Punt Returner – 1989-1993 Atlanta Falcons, 1994 San Francisco 49ers, 1995-99 Dallas Cowboys, 2000 Washington Redskins, 2004-05 Baltimore Ravens.
17. Shannon Sharpe – Tight End – 1990-99, 2002-03 Denver Broncos, 2000-01 Baltimore Ravens.
Dejamos el Hall of Fame y nos centramos en lo mejor de la wild card round. Lo mejor de la jornada fue la calidad de tres de los cuatro partidos. No se puede pedir más. Mucha emoción hasta el final en todos los partidos menos en el Chiefs-Ravens. Sorpresas, anotaciones decisivas en el último minuto, tensión hasta el final... Ojalá veamos algo parecido el próximo fin de semana.
Dado que a título colectivo no creo que merezca la pena destacar a ningún ganador sobre los demás, destacaré a un jugador de cada partido.
Del Seahawks-Saints, a pesar del gran partido de Lynch, me quedo con Matt Hasselbeck. Y eso que todo empezó mal, con una intercepción en su primer drive, pero a partir de ahí hizo su mejor partido en los últimos cinco años. 272 yardas, 4 touchdowns de pase y un rating de 113,0. Dejó, además, lanzamientos espectaculares, como este pase a Cameron Morrah. Y pensar que a mediados de semana se dudaba si él o Whitehurst sería el quarterback titular de Seattle...
En el Colts-Jets, hay que destacar el partido de un jugador al que atizamos la pasada semana pero que comienza los playoffs como termino los del año pasado: Darrelle Revis. Gracias a él, Reggie Wayne terminó el partido echando pestes, comentando que podía haberse quedado en su casita. Total, 1 recepción para -1 yardas del enrachado receptor de los Colts. No consiguió intercepción alguna, no desvió ningún pase, pero anuló a Reggie Wayne. La mala noticia para los Jets es que el próximo fin de semana se enfrentan a un quarterback al que le gusta lanzar al receptor abierto, da igual quien sea, y que tiene demasiados receptores con los que asociarse.
Del partido de Kansas City, aunque la defensa de Baltimore fue la que construyó la victoria, hay que destacar a Todd Heap. Imparable para la defensa de los Chiefs y uno de los culpables del buen partido de Joe Flacco (aparte del propio Flacco). Sus 10 recepciones son el récord de la joven franquicia de los Ravens en playoffs. Consiguió un total de 108 yardas de recepción. El treintañero parece en plena forma. El enfrentamiento entre Polamalu y Heap será clave la próxima semana.
Finalmente, en cuanto al partido de Philadelphia, destacaré a la línea ofensiva de los Packers. El buen partido de Starks y Rodgers se debe, en buena medida, a que Green Bay ganó la batalla en las trincheras. Tanto en ataque como en defensa, la línea visitante se impuso a la local. Ya lo comenté en varias ocasiones: cuando la línea ofensiva de Green Bay funciona, los Packers ganan (o están a punto cuando el QB es el suplente, como pasó en Foxborough). Si no, sufren mucho. Si los Falcons se revisan el partido en Detroit tendrán una idea de cómo parar al ataque Packer. Chicago también lo contuvo bien, por el mismo motivo: la línea ofensiva sufrió mucho frente a los Bears. Pero como en Philadelphia estuvieron muy bien, para ellos el premio.
Y me quedo con esta jugada en lo mejor de la jornada. Todos alaban el brutal touchdown de Lynch, pero me quedo con el engaño de John Carlson a Roman Harper. Cómo se tira al suelo, haciendo creer a Harper que busca un bloqueo y que, en cualquier caso está fuera de la jugada, para luego levantarse y quedarse absolutamente solo en la end zone. ¡Bravo!
Partido de Pro Bowl (lo regulero)
Qué puede ser más regulero que un partido de Pro Bowl. Quizá un partido de pretemporada, pero esos partidos por lo menos los disputan jugadores motivados, que luchan por hacerse un hueco en la plantilla (del equipo en el que están o de otro que los vea). La Pro Bowl es peor. Todos quieren ser seleccionados para ella, pero nadie la quiere jugar. Arrecian las excusas. La temporada pasada David Garrard la jugó, a pesar de terminar el año con un rating de 83,5, el 9.º de entre los 16 quarterbacks titulares de la AFC. Que no os extrañe que este año la termine jugando más de un jugador mediocre. Y los que la juegan, juegan de mentira. La prioridad es no hacerse daño. Tampoco nadie va a hacer daño. Y eso no es football. Es una cosa regulera, en la que están jugadores famosos, pero que carece de interés. Regulero, regulero.
Para regulero, el partido que nos regalaron los Chiefs y los Ravens. Los partidos de los Ravens suelen ser así, feos. Creo que debo escribir con sinceridad, así que lo digo (otra vez): entre otros motivos, los Ravens me caen gordos porque sus partidos suelen ser un coñazo. Su estilo fomenta los partidos plomizos. Dicho esto, espero mucho (y mucha sangre) del próximo partido que disputarán en Heinz Field. Droga dura.
En esta sección solemos hacer referencia a jugadores que completan grandes actuaciones insuficientes para que sus equipos logren la victoria. Peyton Manning y Drew Brees, por tanto, deben incluirse en esta categoría. Manning terminó con 225 yardas de pase, en una serie de 18/26, 1 touchdown y un rating de 108,7. Si Sanchez no se viste de Elway (perdón por la blasfemia), los Colts habrían ganado, pero los Jets aplicaron la receta infalible para contener a Manning en playoffs: controlar la posesión del balón a base de carreras. Con esa línea y ese backfield, quién mejor de los Jets para hacerlo. En la primera parte la posesión estuvo repartida, pero en la segunda los Jets mantuvieron a Manning en la banda la mayor parte del tiempo. Manning hizo lo que pudo ante una potente defensa, pero fue insuficiente para que los Colts se llevasen el partido.
Brees hizo un partido aún mejor. En parte forzado por la pérdida de todos sus corredores, comandó con maestría el ataque unidimensional de los Saints. Hasta 60 pases lanzó, de los que completó 39, para 404 yardas con 2 touchdowns y ninguna intercepción. La derrota de los Saints se apuntará como "derrota de Brees", con independencia de cómo ha jugado. Pero no es lo mismo caer así que como lo hizo Cassel, por ejemplo.
No me olvido de Michael Vick. Vick debe estar en esta sección esta semana. Tengo ganas de hablar de ello. Vaya por delante, como todos sabéis si me habéis leído, que Vick no era un jugador excesivamente de mi agrado. Defendí la titularidad de Kolb, y me pareció un error la apuesta de Andy Reid por Vick tras solo 6 cuartos completos de juego. Los hechos han quitado la razón a quienes defendíamos esto.
Qué raro, tras la eliminación de los Eagles a las primeras de cambio en los playoffs, los más críticos con Vick asoman la cabeza tras meses de silencio para atizar al controvertido quarterback. Algunos le culpan de la eliminación de los Eagles. Desprecian la temporada (excepcional en términos individuales, y sobre eso no hay discusión posible) de Vick con base en que lo eliminan en la wild card round. Ya apunté al principio que, para empezar, los partidos ni los ganan ni los pierden los quarterbacks ellos solos.
Pero, analizando en particular el partido de Vick, ¿podemos considerarle como uno de los principales culpables de la derrota? La respuesta no puede ser otra que no. Salvo que consideremos que estaba obligado a liderar la remontada heroica en el último drive, y que todo resultado distinto de que terminase en touchdown es un fracaso. Y salvo que también obviemos que se enfrentaba a la mejor defensa de la NFC, la segunda de la NFL por escasa diferencia, con varios jugadores claves disponibles por primera vez en mucho tiempo (Raji, Mattews y Jenkins). Parece que las defensas no juegan, que no tienen ningún mérito. Todos pecamos en ocasiones, y yo el primero, de acusar a los ataques sin valorar lo que hacen las defensas. Si el ataque de Green Bay no anota frente a Chicago, digo "qué mal está el ataque de los Packers", sin valorar que el trabajo de la defensa de los Bears es excelente. Pues bien, Vick se enfrentaba a unos rivales de primera categoría.
La mayor crítica, incluso en su propio vestuario, viene por la intercepción que lanza en el último drive. Recordemos que a los Eagles no les valía con un field goal y que estaban sin tiempos muertos (una situación ideal). A falta de unos 40 segundos, Vick apura al ataque y ordena una jugada arriesgada: a la end zone que va a ir el pase. Hasta se le critica por que el destinatario fuese Riley Cooper (supongo que criticarán también que Rodgers se la pase a Tom Crabtree en uno de sus touchdowns). El punto de razón que tienen los críticos, que es precisamente el que apuntaba DeSean Jackson, es que Vick, en vez de realizar un spike (incompleto intencionado al suelo nada más realizarse el snap) para parar el reloj y acordar la jugada tranquilamente en el huddle, decide apurar para sorprender a la defensa. Se la jugó a la carta de la sorpresa y le salió mal. No pudo con uno de los mejores corners de la NFL (que injustamente no está en la Pro Bowl), como es Tramon Williams. Buen partido individual, no estelar. 20/36, 292 yardas, 1 touchdown de pase, 1 intercepción, 33 yardas de carrera y 1 touchdown de carrera son sus números.
Más culpa de la derrota tiene su defensa, su kicker, y sobre todo su entrenador. Todavía no me explico cómo se puede sacar tan poco partido de LeSean McCoy, pero el centro de las iras es Michael Vick. No tengo ninguna duda de que si en vez de "Michael Vick" su nombre fuese "Drew Brees", no se hablaría tanto del fracaso del 2.º QB en yardas de pase de este pasado fin de semana.
Comparto gran parte de lo que dice Mariano Tovar en su artículo Michael Vick: la polémica, con el matiz de que hay que valorar en su justa medida (grande) el mérito de la defensa de Green Bay. Eso sí, creo que si Philadelphia apuesta por Vick para las próximas temporadas, deben contar con un suplente de categoría. El estilo tan corredor de Vick lo expone a lesiones, por lo que en todo momento debe haber un backup preparado para saltar al campo.
Ah, no me olvido aquí de Mike McCarthy. La pasada semana lo alababa por su gestión de las bajas, pero hoy tocan palos. Los Packers ganaron, pero McCarthy debería replantearse algunas decisiones tomadas en este partido para no repetirlas. La primera, dejar terminar la primera mitad cuando estás casi en el medio del campo, tienes a un ataque en racha y 40 segundos por jugar. La segunda, y más importante, dedicarse a defender con el ataque en vez de atacar. El ataque de los Packers sabe atacar, no defiende bien. Cuando juega a que corra el reloj, es muy parable. Y predecible. Hasta Sócrates (¿qué "solo" sabía Sócrates?) sabía que el balón iba a ser para John Kuhn en el tercer down que puso fin al último drive ofensivo de los Packers (y eso que Sócrates lleva años en un pedestal).
Pick-six en la prórroga (lo peor)
La expresión pick-six no es tan conocida por aquí, creo yo. El palabro designa una intercepción (pick) retornada para touchdown (six, los puntos que supone). Lo peor que te puede pasar en ataque, peor aún si te pasa en una prórroga, porque pierdes el partido (con las nuevas normas y con las anteriores). Vamos con lo peor de cada partido.
Del primero, la defensa de los Saints al completo. Los Seattle Seahawks promediaban 19,4 puntos y 89 yardas de carrera por partido. El sábado anotaron 41 puntos y consiguieron 149 yardas de carrera. No hay más preguntas, señoría.
En el Jets-Colts, Reggie Wayne. Una recepción, una yarda negativa, y un pedazo de rajada.
Matt Cassel ha estropeado en los dos últimos partidos lo que estaba siendo una temporada brillante. Tras estas dos últimas actuaciones, arrecian las críticas e incluso las dudas sobre su aptitud. Un dato brutal, tomado del TMQ de Easterbrook, define su actuación: si todos los pases de un quarterback fuesen incompletos, su passer rating sería de 39,6; el rating de Cassel frente a los Ravens fue de 20,4. Y eso que se benefició de una nueva aplicación de la tuck rule, que si no habría cometido otra pérdida más.
Del partido final de la jornada, ¿Andy Reid o David Akers? El primero, por no haber preparado nada para combatir los amagos blitzes que le iban a caer a Vick. Se los llevan haciendo, con éxito, durante tres partidos seguidos. Reid parece que no hizo nada para combatirlos. Y también por no utilizar más a un playmaker como LeSean McCoy. La excelente defensa de Green Bay sufre más contra la carrera. ¿Por qué no utilizarla? Pregunten a Reid. David Akers falló dos field goals (6 puntos) y su equipo perdió por 5 puntos. Es evidente (pero no está de más recordarlo) que si Akers hubiese metido sus field goals el partido hubiese sido distinto y quizá los Packers lo hubiesen ganado igual, pero, con carácter general fallar field goals no ayuda. Complicado quedarse con uno. Quedémonos con los dos.
Leon Lett, baby! (decisión estúpida de la semana)
Los lectores habituales ya conoceréis a Leon Lett. El rey de la pifia en la NFL. Pifias por decisiones estúpidas. La primera, celebrar un touchdown antes de tiempo. En una Super Bowl, nada menos. La segunda, tocar un field goal bloqueado, provocando la recuperación del equipo rival y posibilitando un nuevo field goal en el último segundo. Recordémoslo.
La decisión más estúpida del fin de semana ha de ser el tiempo muerto de Jim Caldwell, entrenador de los Colts, a falta de 29 segundos para el final del partido. Los Colts ganaban por 2 puntos. Los Jets tenían el balón. Estaban en la 32 de Indianápolis, en 2.ª y 8. Les venía de perlas que el reloj se parase. Caldwell, quién sabe por qué, pidió tiempo muerto. La cara de Manning en la banda era un poema. ¿Para qué lo pides, mendrugo? Si los Colts consiguen parar a los Jets dentro del campo, estos podrían quedarse sin tiempo para chutar el field goal. Les quedaba un tiempo muerto, que podrían verse obligados a consumir, pero Caldwell consiguió que se lo ahorrasen. Una decisión inexplicable que permitió que los Jets se pensasen qué iban a hacer y que lo ejecutasen. Las malas lenguas dicen que Caldwell está ahí por imposición del antiguo entrenador de los Colts, Tony Dungy. Da la impresión de que aporta poco, pero más vale no sumar que restar.
Mención honorífica para Tramon Williams. En su decisiva intercepción, el cachondo sale de la end zone bailando.
Si estuviésemos en football universitario, estaría down by contact (fin de la jugada), pero en la NFL hasta que no te toque un rival con la rodilla, codo o espalda en el suelo no se termina la jugada. El cabrón de Williams, que casi provoca un infarto a muchos seguidores de los Packers, comete el error de salir de la end zone, donde debería quedarse para provocar un touchback y que los Packers partiesen de la yarda 20, y después de bailar con el balón. Menos mal que no tiró el balón al suelo como hacen muchos al celebrar recepciones o intercepciones, porque podría haber sido la mayor cagada de la historia de la NFL si los Eagles recuperan el balón. ¡Concentración, por favor! Mis vecinos creo que aún escuchan mis gritos.
Brandon Underwood (otro jugador de los Packers) se queda al borde de llegar a ser premiado en esta sección por tocar el balón con su pie en el punt que recuperan los Eagles. Cuando un jugador del equipo que recibe el balón lo toca, el que chuta puede recuperarlo. No consigue el premio porque no tengo del todo claro que los árbitros decidiesen correctamente que el balón era recuperable por Philadelphia, ya que Underwood toca el balón tras ser empujado por un jugador de los Eagles (y esta es una excepción a la norma, si el empujado desempeña un rol pasivo en la jugada). La próxima vez apártate lo que puedas, por favor. Dicho esto, la jugada recuerda bastante a Leon Lett contra Miami, ¿no?
Próxima ronda
Llega la "ronda divisional" de los playoffs. El nombre no puede ser más adecuado en la AFC, donde se enfrentan equipos que comparten división (y gran rivalidad). En la NFC, solo podría producirse un enfrentamiento divisional en la final (ojalá). Este es el menú que nos tienen preparado:
Sábado:
- 22.30 (hora peninsular española): Pittsburgh Steelers - Baltimore Ravens. Una previa rápida (y me temo que no se van a llevar bien):
- 2.00 (h.p.e.): Atlanta Falcons - Green Bay Packers. La revancha del partido de la jornada 12. Los Packers amenazan con llevar juego de carrera.
Domingo:
- 19.00 (h.p.e.): Chicago Bears - Seattle Seahawks. ¿Conocen a un equipo con más suerte que los Bears? Segundos de la NFC sin que ni ellos mismos se expliquen bien cómo y enfrentados frente a un equipo (todavía) con récord perdedor en la ronda divisional.
- 22.30 (h.p.e.): New England Patriots - New York Jets. Rex Ryan, agitador habitual, repite la misma fórmula de la primera ronda: dice que su enfrentamiento con Belichick es "algo personal". Un partido para cada uno en regular season, el segundo de paliza para los Pats.
viernes, 7 de enero de 2011
Nuevas normas para la prórroga y miniprevia del fin de semana salvaje
Diecisiete fines de semana después, comienza la postemporada. La fase más interesante de la competición, donde se disparan las emociones. Como estamos cerca del cierre, Closing time, de Semisonic.
No haré una previa exhaustiva sobre cada partido, sino que daré un par de ideas sobre cada uno que no quería dejar de anticipar. Pero antes, la novedad más importante en el reglamento en los playoffs: el nuevo criterio para determinar el ganador de un partido en la prórroga.
Hasta ahora, temporada regular incluida, el primer equipo en anotar ganaba el partido. Daba igual cuándo, cómo y cuánto anotase. Si en el primer drive ofensivo un equipo conseguía un field goal, ganaba el partido sin que el rival pudiese responder. la norma cambia a partir de ahora.
¿Por qué? Dicen que el motivo es que desde que se adoptaron las normas todavía vigentes en temporada regular ha aumentado significativamente la precisión y potencia de los kickers, que son capaces de anotar desde más lejos y con mayor acierto. Me parece increíble que vengan con estas después de lo que vimos durante los pasados playoffs. Justo después de ver fallar tantos y tantos field goals (por ejemplo, los 3 de Nate Kaeding contra los Jets o el de Neil Rackers en Arizona, de poco más de 30 yardas, contra los Packers) no sé cómo intentan justificar la reforma de esta manera.
La explicación creo que es más bien otra. Durante los pasados playoffs hubo dos prórrogas. La primera sucedió en el partido con más puntos de la historia de la postemporada. Nunca los ataques habían aplastado de ese modo a las defensas. Arizona-Green Bay. El festival anotador se decidió gracias a una acción defensiva. Dansby recupera el fumble forzado por Adams (no creo que el facemask sea suficiente como para ser penalizado, aunque en el snap anterior sí había una falta personal contra Rodgers que no se señaló) y anota un touchdown.
Evidentemente, por este partido no vino la modificación. Sin embargo, hubo otra prórroga durante esos playoffs. En la famosa final de la NFC. El equipo que atacó primero anotó un field goal y se clasificó para la Super Bowl. El equipo que defendía no pudo responder. ¡¡Injusticia!!, clamaron muchos. El quarterback del equipo perjudicado era Brett Favre. Por culpa de esa absurda norma se privaba al hombre de todos los récords (positivos y negativos) de disputar su tercera Super Bowl. ¿Por esa absurda norma? Bueno, no solo por eso. Los Vikings estaban en field goal range a falta de pocos segundos para terminar el partido, cuando saltaron 12 jugadores al huddle. Eso constituye una infracción penalizada con 5 yardas. Esas 5 yardas sacaban a los Vikings de field goal range. En la siguiente jugada, Brett Favre concluyó su temporada como suele: cagándola, con una lamentable intercepción. Una intercepción que terminó provocando un cambio de norma. Los Saints ganaron el sorteo, la moneda al aire cayó del lado que les convenía. Y anotaron en el primer drive ofensivo. ¿Estaban los Vikings indefensos? No, no lo estaban. Contaban con una de las mejores defensas de la NFL la pasada temporada. Pero no pudieron parar a los Saints (aunque hay que apuntar que el drive contó con polémicas penalizaciones contra la defensa) y Garrett Hartley acertó. De injusticia, nada. Por mucho que muchos lo vendiesen como tal. No es que los Vikings no tuvieran oportunidades de ganar, es que tuvieron el partido ganado y lo tiraron a la basura.
Durante esta temporada regular el criterio de desempate en la prórroga siguió siendo el mismo: el primero en anotar, gana. ¿Cuántas de estas supuestas injusticias se cometieron? Entendiendo por injusticias las anotaciones en el primer drive ofensivo, atención, en DOS DE LAS DIECINUEVE PRÓRROGAS disputadas. Lo pongo en grande y en párrafo aparte, para que nos demos cuenta de lo imperioso que resultaba el cambio y lo creíble que resulta que cada vez más partidos terminan en el primer drive ofensivo de la prórroga:
En 2 de las 19 prórrogas (10,5% de los casos) anotó el equipo que atacó primero.
Curiosamente, en las dos prórrogas en las que anotó el equipo que atacó primero los Lions estaban de por medio. En el primer caso, perdieron frente a los Jets; en el segundo, ganaron en Tampa. Pues bien, para corregir tan magna injusticia, para evitar que la moneda al aire decida el campeón, las normas cambian a partir de ahora. Explico cómo:
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en el primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Parece que si te anotan un field goal el resultado era injusto pero si era un touchdown ya no. Curioso.
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en el primer drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive. En caso de que la respuesta sea en forma de touchdown, gana el equipo que lo anotó.
Situaciones especiales:
- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "disfrutado" del primer drive ofensivo aunque nunca haya tenido el balón. Con esto quiero decir que si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón. Así que mucho cuidado cuando se recibe.
- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.
Evidentemente, el cambio de normas condicionará el modo de jugar la prórroga. Ahora no se tratará simplemente de llegar a field goal range en el primer drive, sino que se intentará forzar para conseguir un touchdown. No me parece mal sistema, en absoluto, pero el anterior tampoco me parecía injusto.
No hablo más de la prórroga. Un par de apuntes sobre cada uno de los partidos. Quien dice apuntes dice gilipolleces, pero hay que tenerlas en cuenta.
Seahawks-Saints (sábado, 22.30 hora peninsular española). En los últimos años, se ha revelado como sumamente importante el nobody believes in us factor. ¿Qué quiere decir esto? Que los equipos con los que inicialmente no se cuenta consiguen un extra de motivación que suele llevarlos al éxito. Muchos ejemplos recientes: hace tres temporadas, los Giants partían como cenicientas en cada uno de sus partidos. Terminaron ganando tres partidos fuera de casa y la Super Bowl a unos Patriots que caminaban invictos. Hace dos temporadas, algunos consideraban a los Cardinals como uno de los peores equipos que jamás había disputado unos playoffs. Llegaron a la Super Bowl sorprendiendo a propios y extraños. La temporada pasada, tras perder los últimos tres partidos de la temporada regular, y pese a ser el seed 1 de la NFC, muchos descartaron a los Saints como aspirantes. Ganaron el anillo. Este año, si hay un equipo que tiene el nobody believes in us factor a su favor es Seattle. Ya, sería un milagro que avanzasen una ronda, pero tened en cuenta también esto: aunque Seahawks y Saints ya se enfrentaron con victoria de los Saints por 15 puntos en Nueva Orleáns, los Saints han dado muestras de flaqueza en algunos partidos contra rivales más débiles, y concretamente de la NFC Oeste: perdieron en Arizona contra un equipo comandado por Max Hall. Y, si se produce el milagro y gana Seattle, los Seahawks podrían enfrentarse a los Bears en Chicago. Ese enfrentamiento ya se produjo en la regular season y ganó Seattle. Ni yo me creo que los Seahawks vayan a ganar a los Saints, pero ahí queda eso.
Colts-Jets (madrugada del sábado al domingo, 2.00 hora peninsular española). Revancha de la final de la AFC de la temporada pasada en el mismo escenario. Entonces ganaron los Colts, pero este año los Jets no llegan con un perfil tan bajo, de tapado (el año pasado contaban con el nobody believes in us factor). Los Colts llegan tras una gran remontada pero todavía con bajas. Difícil pronóstico. Apuesto por los Colts porque juegan en casa, pero sin mucha seguridad.
Chiefs-Ravens (domingo 19.00, hora peninsular española). No es por desilusionar a los aficionados de los Chiefs, pero los Ravens tienen un amplio historial de victorias en wild card fuera de casa. Los equipos que están de vuelta a los playoffs tras una temporada fuera de ellos son de sus presas favoritas. Hace un par de temporadas, unos ilusionados Dolphins habían pasado de últimos a primeros de su división. Jugaban en wild card contra Baltimore. Los Ravens los eliminaron. La temporada pasada, los Patriots volvían a la postemporada tras un año ausentes. En Foxboro, los Ravens los aplastaron. ¿No hay dos sin tres o a la tercera va la vencida? Me temo que lo primero, y digo me temo porque en este partido voy con los Chiefs.
Eagles-Packers (domingo 22.30, hora peninsular española). Como el año pasado, los Packers juegan en el último turno de la ronda de wild card. Como el año pasado, juegan frente a un equipo al que ya habían vencido en su estadio en la temporada regular. Como el año pasado, el quarterback que será titular en el partido de wild card se había perdido muchos snaps en el partido que ganaron los Packers en temporada regular. Sí, son gilipolleces, pero me dan un poco de miedo. Rodgers nunca ganó una prórroga, a ver si con las nuevas normas va mejor. El partido del fin de semana, por lo menos para mí. Con el corazón, apuesto por Green Bay. Aunque faltarán 8 de los 11 titulares en defensa de septiembre, estarán Clay Matthews, Cullen Jenkins y B.J. Raji. Partidazo a la vista.
* * *
El sábado no veré ningún partido en directo. A las 22.00 estaré en Riazor para ver el Dépor-Barça (que nos casquen menos de 5 sería todo un éxito) y después habrá que salir (hay que conservar la cordura, las noches de juerga no han de aplazarse por el football, salvo excepciones justificadas). Me aislaré del mundo (no es muy complicado) para no enterarme de cómo quedan los partidos. El domingo, en cuanto me levante, empiezo con el Seahawks-Saints, sigo con el Colts-Jets y a las 19.00 enlazo con el directo, Chiefs-Ravens y Eagles-Packers. Suerte para todos. Ojalá veamos partidos emocionantes, y no los coñazos de la temporada pasada (salvo el partido de Green Bay, con triste final para los cheeseheads).
No haré una previa exhaustiva sobre cada partido, sino que daré un par de ideas sobre cada uno que no quería dejar de anticipar. Pero antes, la novedad más importante en el reglamento en los playoffs: el nuevo criterio para determinar el ganador de un partido en la prórroga.
Hasta ahora, temporada regular incluida, el primer equipo en anotar ganaba el partido. Daba igual cuándo, cómo y cuánto anotase. Si en el primer drive ofensivo un equipo conseguía un field goal, ganaba el partido sin que el rival pudiese responder. la norma cambia a partir de ahora.
¿Por qué? Dicen que el motivo es que desde que se adoptaron las normas todavía vigentes en temporada regular ha aumentado significativamente la precisión y potencia de los kickers, que son capaces de anotar desde más lejos y con mayor acierto. Me parece increíble que vengan con estas después de lo que vimos durante los pasados playoffs. Justo después de ver fallar tantos y tantos field goals (por ejemplo, los 3 de Nate Kaeding contra los Jets o el de Neil Rackers en Arizona, de poco más de 30 yardas, contra los Packers) no sé cómo intentan justificar la reforma de esta manera.
La explicación creo que es más bien otra. Durante los pasados playoffs hubo dos prórrogas. La primera sucedió en el partido con más puntos de la historia de la postemporada. Nunca los ataques habían aplastado de ese modo a las defensas. Arizona-Green Bay. El festival anotador se decidió gracias a una acción defensiva. Dansby recupera el fumble forzado por Adams (no creo que el facemask sea suficiente como para ser penalizado, aunque en el snap anterior sí había una falta personal contra Rodgers que no se señaló) y anota un touchdown.
Evidentemente, por este partido no vino la modificación. Sin embargo, hubo otra prórroga durante esos playoffs. En la famosa final de la NFC. El equipo que atacó primero anotó un field goal y se clasificó para la Super Bowl. El equipo que defendía no pudo responder. ¡¡Injusticia!!, clamaron muchos. El quarterback del equipo perjudicado era Brett Favre. Por culpa de esa absurda norma se privaba al hombre de todos los récords (positivos y negativos) de disputar su tercera Super Bowl. ¿Por esa absurda norma? Bueno, no solo por eso. Los Vikings estaban en field goal range a falta de pocos segundos para terminar el partido, cuando saltaron 12 jugadores al huddle. Eso constituye una infracción penalizada con 5 yardas. Esas 5 yardas sacaban a los Vikings de field goal range. En la siguiente jugada, Brett Favre concluyó su temporada como suele: cagándola, con una lamentable intercepción. Una intercepción que terminó provocando un cambio de norma. Los Saints ganaron el sorteo, la moneda al aire cayó del lado que les convenía. Y anotaron en el primer drive ofensivo. ¿Estaban los Vikings indefensos? No, no lo estaban. Contaban con una de las mejores defensas de la NFL la pasada temporada. Pero no pudieron parar a los Saints (aunque hay que apuntar que el drive contó con polémicas penalizaciones contra la defensa) y Garrett Hartley acertó. De injusticia, nada. Por mucho que muchos lo vendiesen como tal. No es que los Vikings no tuvieran oportunidades de ganar, es que tuvieron el partido ganado y lo tiraron a la basura.
Durante esta temporada regular el criterio de desempate en la prórroga siguió siendo el mismo: el primero en anotar, gana. ¿Cuántas de estas supuestas injusticias se cometieron? Entendiendo por injusticias las anotaciones en el primer drive ofensivo, atención, en DOS DE LAS DIECINUEVE PRÓRROGAS disputadas. Lo pongo en grande y en párrafo aparte, para que nos demos cuenta de lo imperioso que resultaba el cambio y lo creíble que resulta que cada vez más partidos terminan en el primer drive ofensivo de la prórroga:
En 2 de las 19 prórrogas (10,5% de los casos) anotó el equipo que atacó primero.
Curiosamente, en las dos prórrogas en las que anotó el equipo que atacó primero los Lions estaban de por medio. En el primer caso, perdieron frente a los Jets; en el segundo, ganaron en Tampa. Pues bien, para corregir tan magna injusticia, para evitar que la moneda al aire decida el campeón, las normas cambian a partir de ahora. Explico cómo:
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un touchdown en el primer drive, gana el partido sin que quepa respuesta del rival. Parece que si te anotan un field goal el resultado era injusto pero si era un touchdown ya no. Curioso.
- Si el equipo que ataca en primer lugar anota un field goal en el primer drive, el rival tiene la posibilidad de empatar anotando otro field goal o de ganar con un touchdown. En el primer caso, el partido continúa, y el primer equipo en anotar gana. Da igual que sea un nuevo field goal en el siguiente drive. En caso de que la respuesta sea en forma de touchdown, gana el equipo que lo anotó.
Situaciones especiales:
- Se considera que el equipo que recibe el kick en primer lugar ha "disfrutado" del primer drive ofensivo aunque nunca haya tenido el balón. Con esto quiero decir que si, por cualquier motivo, el equipo que recibe el balón lo pierde, el otro equipo anotando un field goal gana el partido. Por ejemplo, si el equipo A ejecuta un onside kick y recupera el balón, a los efectos de las nuevas normas se considera que el equipo B ya tuvo su oportunidad, por lo que si el equipo A anota un field goal, gana el partido. Sucede lo mismo si por cualquier motivo (fumble o muff) el retornador pierde el balón. Así que mucho cuidado cuando se recibe.
- Si en el primer drive ofensivo el ataque concede un safety, se termina el partido con victoria del equipo que defendía.
Evidentemente, el cambio de normas condicionará el modo de jugar la prórroga. Ahora no se tratará simplemente de llegar a field goal range en el primer drive, sino que se intentará forzar para conseguir un touchdown. No me parece mal sistema, en absoluto, pero el anterior tampoco me parecía injusto.
No hablo más de la prórroga. Un par de apuntes sobre cada uno de los partidos. Quien dice apuntes dice gilipolleces, pero hay que tenerlas en cuenta.
Seahawks-Saints (sábado, 22.30 hora peninsular española). En los últimos años, se ha revelado como sumamente importante el nobody believes in us factor. ¿Qué quiere decir esto? Que los equipos con los que inicialmente no se cuenta consiguen un extra de motivación que suele llevarlos al éxito. Muchos ejemplos recientes: hace tres temporadas, los Giants partían como cenicientas en cada uno de sus partidos. Terminaron ganando tres partidos fuera de casa y la Super Bowl a unos Patriots que caminaban invictos. Hace dos temporadas, algunos consideraban a los Cardinals como uno de los peores equipos que jamás había disputado unos playoffs. Llegaron a la Super Bowl sorprendiendo a propios y extraños. La temporada pasada, tras perder los últimos tres partidos de la temporada regular, y pese a ser el seed 1 de la NFC, muchos descartaron a los Saints como aspirantes. Ganaron el anillo. Este año, si hay un equipo que tiene el nobody believes in us factor a su favor es Seattle. Ya, sería un milagro que avanzasen una ronda, pero tened en cuenta también esto: aunque Seahawks y Saints ya se enfrentaron con victoria de los Saints por 15 puntos en Nueva Orleáns, los Saints han dado muestras de flaqueza en algunos partidos contra rivales más débiles, y concretamente de la NFC Oeste: perdieron en Arizona contra un equipo comandado por Max Hall. Y, si se produce el milagro y gana Seattle, los Seahawks podrían enfrentarse a los Bears en Chicago. Ese enfrentamiento ya se produjo en la regular season y ganó Seattle. Ni yo me creo que los Seahawks vayan a ganar a los Saints, pero ahí queda eso.
Colts-Jets (madrugada del sábado al domingo, 2.00 hora peninsular española). Revancha de la final de la AFC de la temporada pasada en el mismo escenario. Entonces ganaron los Colts, pero este año los Jets no llegan con un perfil tan bajo, de tapado (el año pasado contaban con el nobody believes in us factor). Los Colts llegan tras una gran remontada pero todavía con bajas. Difícil pronóstico. Apuesto por los Colts porque juegan en casa, pero sin mucha seguridad.
Chiefs-Ravens (domingo 19.00, hora peninsular española). No es por desilusionar a los aficionados de los Chiefs, pero los Ravens tienen un amplio historial de victorias en wild card fuera de casa. Los equipos que están de vuelta a los playoffs tras una temporada fuera de ellos son de sus presas favoritas. Hace un par de temporadas, unos ilusionados Dolphins habían pasado de últimos a primeros de su división. Jugaban en wild card contra Baltimore. Los Ravens los eliminaron. La temporada pasada, los Patriots volvían a la postemporada tras un año ausentes. En Foxboro, los Ravens los aplastaron. ¿No hay dos sin tres o a la tercera va la vencida? Me temo que lo primero, y digo me temo porque en este partido voy con los Chiefs.
Eagles-Packers (domingo 22.30, hora peninsular española). Como el año pasado, los Packers juegan en el último turno de la ronda de wild card. Como el año pasado, juegan frente a un equipo al que ya habían vencido en su estadio en la temporada regular. Como el año pasado, el quarterback que será titular en el partido de wild card se había perdido muchos snaps en el partido que ganaron los Packers en temporada regular. Sí, son gilipolleces, pero me dan un poco de miedo. Rodgers nunca ganó una prórroga, a ver si con las nuevas normas va mejor. El partido del fin de semana, por lo menos para mí. Con el corazón, apuesto por Green Bay. Aunque faltarán 8 de los 11 titulares en defensa de septiembre, estarán Clay Matthews, Cullen Jenkins y B.J. Raji. Partidazo a la vista.
* * *
El sábado no veré ningún partido en directo. A las 22.00 estaré en Riazor para ver el Dépor-Barça (que nos casquen menos de 5 sería todo un éxito) y después habrá que salir (hay que conservar la cordura, las noches de juerga no han de aplazarse por el football, salvo excepciones justificadas). Me aislaré del mundo (no es muy complicado) para no enterarme de cómo quedan los partidos. El domingo, en cuanto me levante, empiezo con el Seahawks-Saints, sigo con el Colts-Jets y a las 19.00 enlazo con el directo, Chiefs-Ravens y Eagles-Packers. Suerte para todos. Ojalá veamos partidos emocionantes, y no los coñazos de la temporada pasada (salvo el partido de Green Bay, con triste final para los cheeseheads).
martes, 21 de diciembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 15
Esta jornada comenzaban los playoffs particulares de muchos equipos. Con solo tres partidos para terminar la temporada, casi nadie tenía su plaza de postemporada asegurada, y muchos equipos, algunos de ellos favoritos a todo en septiembre (Chargers, Colts, Packers) podían quedar matemáticamente eliminados. Comenzaban los partidazos para decidir quién gana cada división y quién consigue prolongar su temporada. Y no decepcionaron. Lo mejor de la temporada ha llegado. Y lo que queda.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
Fin a dos rachas que datan de tiempos inmemoriales. Ya no podemos decir que los Buccaneers ganan siempre a los malos (llevaban 8/8) ni que los Lions siempre pierden lejos de Detroit (llevaban 26 derrotas consecutivas, superando su propio récord). Leí hoy en Cold, Hard Football Facts que la probabilidad de que un equipo pierda 26 partidos seguidos frente a 24 rivales cualesquiera fuera de su estadio es de aproximadamente 1 entre 4 billones (1/4000.000.000.000). Ayer se rompió, contra todo pronóstico, tan inquebrantables rachas. Detroit sabe ya lo que es ganar lejos del Ford Field y los Bucs saben lo que es perder contra un equipo malo. Quizá ahora se valore más el mérito de Tampa Bay. En un año en el que los malos son mejores que nunca, tiene mucho mérito vencerlos. Los Lions son ya los aguafiestas oficiales de la NFL. La semana pasada, sin jugarse nada más que empeorar su elección del próximo draft, comprometieron seriamente el futuro de los Packers. Esta lo han hecho, si cabe más, con los Buccaneers, devolviendo el favor a Green Bay. Otra racha se rompió en ese partido: la de prórrogas que no se decidían en el primer drive ofensivo a favor del ataque. Detroit anotó a las primeras de cambio.
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,Joe Webb (¡que no, que juega Favre!), Rex Grossman, Tim Tebow, Jon Kitna, Colt McCoy y Joe Skelton serían titulares con sus equipos? Nota para la próxima vez que se analicen las plantillas de cada equipo en la offseason: echar un vistazo a la profundidad en el puesto de QB.
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
No, no voy a hablar del ridículo que hizo ayer el entrenador del equipo-que-no-debe-ser-nombrado y del que hacen día sí día también sus sucios esbirros del Marca y el As, las putas (en sentido figurado y puramente intelectual, que me parece el más peyorativo de la palabra) de Florentino. No hablaré de la mezcla entre vergüenza ajena y risa que provoca que un tonto del culo que tiene el culo relamido por un clon del King del Burger King se queje de un arbitraje por "trece errores graves" (sic) como "un minuto de descuento cuando había más pérdidas de tiempo" (cualquier periodista con un mínimo de dignidad y dos dedos de frente diría que tales declaraciones son impropias de un profesional que conserve un mínimo de decencia). No, no hablaré de ello, igual que no hablé del absoluto ridículo que hizo el entrenador invencible con el sueldo más alto de la historia y el equipo más caro del universo cuando le cayeron cinco en Barcelona. Y cinco fueron aunque debieron ser quince. No puede ser más ridículo cuando tienes más recursos que nadie, más recursos que todos (más que ninguna entidad deportiva de todo el mundo) y los empleas con no mejor resultado que el que obtendría un mono deficiente (el mono deficiente habría obtenido, como poco, los mismos títulos que Florentino en sus últimos cinco años como presidente y después de 500 millones de euros en fichajes --cero--, y por lo menos resultaría simpático). Por suerte esto no ha llegado a la NFL. Por suerte, si a alguien se le ocurre inventarse una miseria intelectual como el puto Villarato de los cojones, que ya está bien, o se le despide fulminantemente o se le condena al ostracismo absoluto. No sé qué es peor, que Relaño se lo crea (en cuyo caso habría que poner en seria duda su capacidad intelectual) o que lo haga deliberadamente para vender periódicos (en cuyo caso valora bien poco su dignidad como periodista, aunque hay que poner en duda que alguien que permite a Tomás Roncero y a Frédéric Hermel escribir en su medio --no solo eso, sino que incluso les paga-- tenga un mínimo de dignidad profesional). Y la nómina del diario en el que escribe Leticia Sabater es aún peor, pero no escribiré sobre nada de eso porque esta semana, si tengo tiempo, publicaré un artículo en el que, entre otras cosas, hablaré de esto. Porque cuando parece que no se pueden rebajar más, Marca y As lo hacen (la prensa ¿deportiva? de Barcelona es exactamente igual de miserable, pero estos llevan una larga trayectoria arrastrándose por el fango, lo que hace que sea menos destacable). Ya está bien, cojones. Telebasura y periodismo deportivo (?) basura es lo que triunfa (aunque, por lo menos en cuanto a resultados económicos, a quienes hacen periodismo deportivo basura no les va tan bien --de hecho, les va muy mal-- como a los que hacen telebasura, que sí que se forran). Pero aclaro: me consta que la mayoría de personas en esos medios son normales, y que disienten de lo que dictan sus directores. En esos medios hay personas brillantes. Este artículo, opuesto a la línea editorial del Marca, es un buen ejemplo de ello. Una delicia del periodista deportivo que, a mi juicio, mejor escribe y con mejor criterio. No es el único con dos dedos de frente. Por esas personas, entre otras muchas, es duro tener que decir esto, pero no deja de ser verdad: si pagas un euro por esas bazofias de panfletos, con contenidos más propios de fanzines de los Ultras Sur, estás diciendo "soy imbécil". O eso, o te gusta practicar la coprofagia. Lo siento pero sí: la portada, la opinión de un director o la editorial representan a un periódico. Y toman al lector por gilipollas.
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
* * *
Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
* * *
Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.
Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.
La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.
Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.
Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.
El vomitorio (lo más comentado)
La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.
La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.
Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.
Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.
El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.
Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.
Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.
Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.
Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.
Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:
Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...
No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.
La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:
El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.
El ascenso a Primera (la vida cambia)
![]() |
| Lo nunca visto esta temporada en la NFL. |
Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?
Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.
Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.
Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.
Fran (la vida sigue igual)
Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.
Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.
Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.
Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.
Centenariazo (la sorpresa)
Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:
La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.
Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.
¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton,
Djalminha (lo mejor)
No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.
Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.
Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.
El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).
Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:
Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.
Tristán en Mónaco (lo regulero)
Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.
Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.
Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.
El penalti de Đukić (lo peor)
![]() |
| El amo da de comer a sus esbirros. |
En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.
Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.
Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.
En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.
Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.
El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)
No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.
La carrera por los playoffs
Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.
Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.
* * *
Actualización matutina del martes
Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.
Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:
* * *
Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





