viernes, 10 de septiembre de 2010

Enfrentamiento bloguero: 16 o 18

Hace una semana tuve la oportunidad de entrometerme en el blog de Jordi, Illegal Return. Creo que a esas colaboraciones interblogueras las llaman los entendidos crossover de blogs. Hoy tenemos la suerte de contar con su colaboración. Supongo que ya conoceréis el blog y a su autor. Lo contrario sería imperdonable, así que estáis tardando.

Como algunos habréis adivinado, no me gustan las ñoñerías. Este blog se llama Rudeza Necesaria, y debe hacer honor a su nombre. Por eso, y coincidiendo con el inicio de las hostilidades en la NFL, traemos a Jordi pero no para recibir flores, sino para un duro enfrentamiento dialéctico. Vaya por delante mi agradecimiento por su colaboración. La verdad es que ha sido muy flexible en las negociaciones y no se ha hecho de rogar tanto como uno de sus ídolos, el 4 de Minnesota. Tampoco ha recurrido a un holdout para mejorar la retribución por su aportación, a pesar de que su caché ha ido subiendo desde que llegamos al acuerdo inicial.

Sin más gilipolleces, planteo el debate: ampliación de la temporada regular a 18 partidos, ¿sí o no? Como sabéis, Roger Goodell, el jefe de la NFL, está decidido a incrementar el número de partidos de regular season de los 16 actuales a 18. 2 partidos más, y 2 partidos menos de pretemporada, que pasaría a constar de 2 encuentros en vez de los 4 actuales.

Como también nos interesa conocer vuestra opinión, se abre encuesta: ¿16 o 18? [Nota ortotipográfica: no pongo tilde en la o que separa ambas cifras porque aunque la RAE sigue recomendando su uso para evitar confusiones con el número 0, me parece del todo innecesario. Si alguien se confunde debe graduarse la vista. Esto es lo que dice el Panhispánico de dudas: Por razones de claridad, ha sido hasta ahora tradición ortográfica escribir la o con tilde cuando iba colocada entre números, para distinguirla del cero: 3 ó 4, 10 ó 12. La escritura mecanográfica hace cada vez menos necesaria esta norma, pues la letra o y el cero son tipográficamente muy diferentes. No obstante, se recomienda seguir tildando la o en estos casos para evitar toda posible confusión.]

Finalmente, debe saber el lector que cada uno de nosotros preparó su parte sin conocer la del otro. Vamos, que lo hicimos a ciegas.

El 18 por excelencia de la NFL
Comenzamos con la opinión de Jordi, que defiende la ampliación. Siguiendo sus instrucciones, para ambientar la lectura de sus alegaciones, 18 Days, de Saving Abel.



A partir del siguiente punto y aparte, todo cosecha de Jordi, como reconoceréis por su estilo (y letra Arial, típica de su blog).


Recogiendo el guante que en su día me lanzara 555, acepto el desafío y participo, todo un placer, en su magnífico blog, para disertar sobre la conveniencia o no de ampliar la temporada regular –o regular season-, hasta los dieciocho partidos (18-regular-game-season ó 18Rgs). Empezaré posicionándome claramente a favor de aceptar la propuesta aprobada por los dueños de las franquicias de la NFL. Es más, creo que, en la balanza de la consideración serena en la que dicho planteamiento debe ser sopesado, el fiel se inclinará hacia el platillo del grupo pro-ampliación. Este artículo rebatirá, uno por uno, los impedimentos de los que se oponen a la 18Rgs y al final de su lectura, no tengo duda alguna, su buen juicio les conducirá a la misma conclusión que defiendo.

LA NFL COMO NEGOCIO. Empezaré recordando una verdad universal que a menudo se olvida: la NFL es un negocio vehiculado a través del deporte y no al contrario. Como tal, los empresarios que se juegan sus buenos dineros, tienen el derecho de tomar todas aquellas medidas que tiendan a aumentar sus cuentas de ingresos y, al fin y al cabo, de beneficios. Evidentemente si quieren tener éxito en la 18Rgs, deberán compensar debidamente a todos y cada uno de los individuos o colectivos que hacen posible que este circo funcione pero, o mucho me equivoco o el tiempo acabará demostrando que la inicial oposición que la propuesta ha levantado entre algún grupo es, en realidad, una lógica toma de posiciones orientada a negociar esa justa retribución monetaria. Fue en este sentido que Matt Wilhelm, linebacker de los 49ers, ya apuntó que “obviamente, los jugadores quieren ser compensados por dos partidos más”. Blanco y en botella, leche.

LA PRETEMPORADA NECESITA UNA REFORMA. Como segundo argumento de peso escribiré una verdad que está en boca de todos: la pretemporada es una enorme pérdida de tiempo. Sí, los jugadores nos dirán que es un tiempo dedicado a la preparación física; los offensive/defensive coordinators afirmarán que deben preparar sus playbooks, los head coach de turno clamarán a favor de la preparación general del roster y a los tests necesarios para descartar o dar continuidad a algunos jugadores e incluso los assistants to special teams alzarán sus brazos a los cielos implorando más tiempo para practicar sus inútiles estrategias, etc… pero todo eso sencillamente es el botón de muestra de una forma de organizar la competición francamente mejorable. Para el espectador –quien siguiendo el razonamiento del punto anterior no olvidemos que es, en definitiva, el cliente-, la preseason no tiene ningún aliciente; de todos es sabido que los equipos apenas hacen jugar a sus estrellas más que algún cuarto de forma discontinua y que, por miedo a posibles lesiones, es imposible ver sobre el terreno de juego, durante la última jornada de pretemporada, a ningún titular. Así pues, asumiendo una pretemporada francamente mejorable, el modelo de organización de la NBA puede aún enseñar varias cosas a la NFL, como la D-league o el summer basketball camp, lugares donde dirimir qué piezas interesan y cuáles no, totalmente al margen de las formaciones titulares, etc. No será tan descabellada la idea de cargarse parte de la pretemporada cuando son los propios jugadores quienes opinan que “quitaría dos partidos de pretemporada” a juicio de Desmond Clark, el TE de los Chicago Bears.

UNA CLASIFICACIÓN MÁS JUSTA. Carson Palmer mostró su disconformidad con la propuesta al declarar, con una lógica cartesiana de las que sientan cátedra, que “con 18 partidos, cada uno de ellos pierde un poco. 16 está más compensado”. Según el QB de los Cincinnatti Bengals, las franquicias son conscientes de la importancia que supone ser derrotadas en un partido por la pérdida de posibilidades de llegar a los playoffs. Efectivamente, añadiría yo, una pérdida de 1/16 para ser exactos; pero por esa regla de tres, ¿por qué no aprobamos una reducción de la regular season a 14 partidos?, sin duda la carga de dramatismo en cada partido sería mayor!. Carson remató sus manifestaciones con un lacónico “a más partidos, menos emoción” pero lo cierto es que adoptar la 18Rgs significaría también hacer una competición más justa ya que de esta forma se contribuiría a evitar aquellos famosos dobles y triples empates en los que uno o varios equipos quedan fuera de los playoffs por diferencias no significativas. Quizá sería buena idea esperar a que la próxima regular season finalice, cuando los Bengals queden fuera de los wildcard en un cuádruple empate, para saber si Carson Palmer sigue creyendo que un par de partidos más no hubieran contribuido a que realmente el mejor equipo fuera el que se clasificara, ¿verdad?.

CUANDO EL CANSANCIO Y LAS LESIONES SOLO SON UNA EXCUSA. Uno de los argumentos de mayor peso que se utilizan para rebatir la 18Rgs es aquel que plantea dudas en cuanto a la capacidad de un deportista de élite, sólidamente entrenado durante un mínimo de diez años, fortalecido su cuerpo hasta límites difíciles de concebir, sometido a exhaustivos chequeos médicos, controlado por un régimen nutritivo ajustado a sus altas necesidades energéticas y con una mentalidad enfocada a triunfar en la NFL, sea capaz de soportar los perniciosos efectos del cansancio por… dos partidos de más. Empecemos dejando claro que, desde este punto de vista, la tan cacareada regular season consiste en jugar –en el término absoluto de la palabra-, 16 y no 17 partidos, con una periodicidad semanal. En la NBA, cada equipo disputa un mínimo de 82 partidos por temporada a menudo jugando tres veces por semana, desplazamientos, entrenamientos y tiempo de recuperación de golpes incluidos. También es necesario puntualizar que para la mayoría de las 32 franquicias, concretamente para 20 de ellas, la temporada acaba con esos 16 partidos pues quedan eliminados al llegar enero… y sólo un par de partidos más tarde únicamente quedan 4 equipos en competición!. Un finalista de la Super Bowl que proceda de los wildcard nunca llegará a superar los veinte partidos por temporada, pero estaremos hablando de cifras cercanas al centenar para un campeón de la NBA; son deportes diferentes con exigencias distintas, sí, pero de igual forma debemos tener en cuenta la carga física repercutida al deportista. Si consideramos que, de media y sumando los tiempos discontinuos, podemos conceder, siendo muy generosos, que un individuo juega 1 partido completo durante la pretemporada y si destaca lo suficiente puede llegar a participar en la Pro Bowl, más una temporada regular sin lesiones, las cifras están tan próximas a la propuesta de 18Rgs que casi parece una broma aducir riesgo de cansancio o lesiones.

Por cierto, añadir dos partidos más a una temporada vendría a ser, en el global de la vida deportiva de un jugador, como si éste hubiera prorrogado su carrera en poco más de un año. ¿Es preferible para ese profesional hacerlo de forma prorrateada, con capacidad física para superar cualquier lesión o hacerlo en el fin de sus días de gloria, con un ya cuerpo castigado?. ¿Cuál de las dos alternativas le interesará más a su equipo?. ¿Y al público?, ¿preferiremos ver una versión extendida de Jared Allen, Larry Fitzgerald o Chris Johnson ahora o dentro de 8 años?.

Por si no bastaran todos estos argumentos, debemos recordar en este punto que no es la primera vez que en la historia de la NFL se plantea ampliar la temporada regular. Hasta 1960 la regular season estaba compuesta por 12 partidos; se mantuvo en 14 hasta la incorporación en 1977 de las nuevas franquicias de Tampa Bay & Seattle alcanzando las actuales 17 jornadas. En todos y cada uno de los cambios siempre existió un riesgo de cansancio o lesión añadido pero, la historia se ha encargado de demostrar que es algo controlable.

Para concluir; la ampliación de la regular season a 18 partidos es una oportunidad para disfrutar de este deporte. No constituye un riesgo excesivo de perjuicio físico a los jugadores y de hecho, la realidad demostrará que todo será una cuestión de precio, de salario, de emolumentos, de pasta, vamos. La competición ganará en espectáculo sin correr el peligro de convertirse en interminable, tediosa o aburrida. La NFL tendrá la oportunidad de continuar adelante, como siempre lo ha hecho, mejorando aquello que revierta en beneficio, en este caso, ajustando la temporada a su debido cometido y tamaño. Y es que, al fin y al cabo, quien puede rechazar el caramelo de ver a nuestro equipo favorito un par de partidos más al año? Todos los sabemos en febrero, ¡esto acaba demasiado rápido!

Illegal Return

Jordi

* * *

Quién si no iba a ilustrar el 16
Terminada la exposición de Jordi, voy con mi turno. No se me ocurre una canción más adecuada para acompañar mis alegaciones que 16 Forever, de los Dictators.



He de admitir que cuando se empezó a comentar la propuesta de ampliación de la temporada regular me pareció una buena idea. Aparte de pensar qué bien, voy a poder disfrutar de más NFL, me pareció una vía de desatascar el conflicto entre clase obrera y capitalista. Creía que, como iba a crecer la tarta, tocaría más para repartir, y de ese modo se llegaría a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo de la NFL (como sabéis, si no se llega a un acuerdo para la próxima temporada, no tendremos liga). Lamentablemente, la clase propietaria no tenía pensado hacer concesiones. Sin perjuicio de que quizá en el futuro esta pueda ser una vía de solución al conflicto, a día de hoy no parece que lo sea.

Y así, con el paso del tiempo, mi postura a favor de la ampliación de la temporada regular a 18 partidos por equipo se tornó en contraria. Todo se puede resumir en un motivo, que se desglosará después en varios fundamentos diferentes, pero que todos tienden a él: el espectáculo va a ser peor. O dicho de otro modo, prefiero ver 17 jornadas buenas que 19 no tan buenas y unos playoffs peores. El nivel de juego muy probablemente bajaría. ¿En qué me baso para decir esto?

En primer lugar, las lesiones y el desgaste. Este es un argumento impopular. La primera vez que te lo dicen piensas "venga ya, hombre, que no son nenas". Ya, pero aunque también suene impopular decirlo, sobre todo teniendo en cuenta lo que cobran los susodichos, los jugadores no son máquinas. El football es un deporte salvaje, con un riesgo de lesión supremo. Es evidente: cuantos más partidos, más lesiones. Con ello, las bajas para playoffs, cuantitativa y cualitativamente serán superiores. Creo que eso es lo más grave: que cuando llega la parte más importante, emocionante e interesante de la temporada, falten estrellas o jugadores importantes. Además, los que no lleguen lesionados, llegarán más cansados. Prefiero menos partidos de temporada regular a cambio de que lleguen más jugadores y en mejores condiciones a la postemporada. Los partidos de Verdad, con mayúsculas, son los de los playoffs. No me negaréis que lo que todos esperáis con impaciencia es que lleguen las eliminatorias. ¿Queréis que se aplace su llegada un par de semanas, que los jugadores que lleguen lo hagan más cansados, y otros no puedan competir? Ni de coña, Sr. Goodell.

También se acortaría el ciclo de vida de los jugadores, tanto por las lesiones adicionales como por el desgaste superior. Sobre todo en algunas posiciones, como running back, donde la esperanza de vida es relativamente corta, el cambio sería muy perjudicial. Prefiero disfrutar de los Chris Johnson, Maurice Jones-Drew, Adrian Peterson y compañía durante más años que verlos un par de partidos más cada temporada.

En relación con lo anterior, las plantillas deberían estar compuestas por más jugadores. Más que 53, como ahora, y con más gente en el practice squad. Entrarían jugadores de menor nivel. Morralla, esta es vuestra oportunidad (iba a poner "con todos los respetos", pero llamándoles "morralla" creo que no cabe utilizar esa expresión). El problema sería parecido al que encontramos, en un nivel superior, con la "sobreexpansión de las ligas". Este es un mal que sufren, creo, todas las Grandes Ligas. Sobran equipos. No hay tantos jugadores buenos en el mercado como para confeccionar 32 plantillas competitivas. Siempre hay equipos pésimos. Con 20-24 equipos, no veas el nivelazo que habría. Económicamente no tiene sentido, pero deportivamente sí. Con la ampliación del calendario regular sucedería algo similar. Entraría mucho jugador mediocre.

En segundo lugar, la pretemporada. Sí, esa puta mierda. Esos partidos carentes de interés alguno para el aficionado. Esos cuatro partidos que Goodell dice que no son necesarios porque los aficionados no los quieren. Bueno, por una parte dice que los partidos de pretemporada no interesan a los aficionados, pero al mismo tiempo NFL.com promociona el Preseason Pass (sólo disponible en Estados Unidos) que por un precio de 40 dólares permitía ver todos los partidos de pretemporada: ¿si no interesa la pretemporada, por qué la intentas vender por el nada módico precio de 40 dólares? ¡viva la coherencia, Sr. Goodell! Dice Goodell que mejor dejamos la pretemporada en dos partidos. Ni de coña, vamos. La pretemporada es FUNDAMENTAL para poder ver a los mejores en la regular season. Es una parte esencial del "proceso de selección" de los empleados de cada equipo.

Como sabéis, el equipo titular, entre los cuatro partidos de pretemporada, disputa aproximadamente el equivalente a un partido completo. La mayor parte del tiempo la protagonizan segundas, terceras y enésimas unidades. Muchos jugadores desconocidos, no drafteados, intentan hacerse un hueco en las plantillas. Tienen tiempo: aproximadamente, el equivalente a tres partidos completos. Si la pretemporada es de dos partidos, los titulares volverán a disputar el equivalente a un partido completo. Solo queda un partido completo para el resto de la tropa. Tiempo sin duda insuficiente para que los desconocidos muestren su talento. Y si lo muestran, no podrán confirmarlo en otros partidos. Un ejemplo: Frank Zombo, linebacker no drafteado de los Packers. Hace un mes, un completo desconocido. Hoy es un jugador más de la plantilla de Green Bay, y quizá importante, gracias a su excepcional rendimiento en pretemporada. En particular, el tercer partido, contra los Colts, fue espectacular. Partido que no habría existido si se hubiese aprobadoya la reforma propuesta por Goodell. Como este, ejemplos a patadas. ¿Que los partidos de pretemporada son un tostón para el aficionado? De acuerdo, pero son muy útiles para el "proceso de selección" de las franquicias. Tanto, que esta cuestión fue la clave para que cambiase mi opinión acerca de la reforma de la regular season. Otra cuestión que contribuiría al descenso del nivel medio de la competición, sin duda, ya que muchos talentos se quedarían fuera de la liga por falta de oportunidades.

En tercer lugar, la pérdida de importancia de cada partido de la temporada regular. Este es un argumento que se escucha más en college football entre los que defienden la estructura de competición actual, sin playoffs, pero claramente es exportable al caso. Uno de los factores que hace de la temporada regular de la NFL la más interesante de las Grandes Ligas es que el margen de error es ínfimo. Sólo 16 partidos. Una mala racha, y estás fuera. Por eso cada partido es casi una final. Cuanto más se amplíe la regular season, menos importantes serán los partidos, más descafeinados.

En particular, los duelos divisionales perderán importancia. El sistema de clasificación para playoffs se basa en las divisiones. Si bien los balances de victorias-derrotas entre equipos de distintas divisiones no resultan comparables, pues juegan contra rivales diferentes, en el ámbito intradivisional sí lo son. 14 de los 16 partidos son comunes, y de esos 14 partidos, 6 son contra rivales de división. Por tanto, no cabe duda de que casi siempre el que queda campeón de división ha sido el mejor de los cuatro. Podemos discutir si el sistema es más o menos equitativo (ya lo hice en este este artículo), pero si se opta por el sistema de divisiones, más partidos implicará menor importancia de los enfrentamientos directos intradivisionales, y, por tanto, se puede dar el caso de que un equipo que pierde todos los enfrentamientos directos contra un rival de división queda por delante de este en la clasificación final, algo que aunque hoy es posible, resulta difícil. ¿Por qué Green Bay fue segundo de la NFC Norte y los Vikings primeros? Simplemente, porque Minnesota ganó los dos duelos divisionales. Con que los Packers hubiesen arañado una victoria contra Minnesota, habrían sido campeones de división. Creo que sería injusto que los Packers quedasen por delante de los Vikings habiendo perdido los dos enfrentamientos directos. Si ampliamos a 18, los duelos divisionales serán menos trascendentes, y la clasificación de cada división, menos representativa de qué equipo ha sido mejor entre los cuatro.

Finalmente, y aunque no tiene que ver con el nivel de juego, no me resisto a apuntarlo: los récords. ¿Es que nadie ha pensado en los niños, digo, los récords? ¿A que os gusta, os intriga, saber si Chris Johnson bate el récord de yardas de carrera de Eric Dickerson? Todos los años estamos pendientes de los récords. La estadística. Cómo nos gusta comparar. Y poder decir: supera el récord de yardas de pase de la franquicia. O, sin ser tan grandilocuentes, comparar el rendimiento de unos jugadores con otros. Desde 1978, la temporada regular es de 16 partidos. Por tanto, las estadísticas individuales y colectivas son comparables desde esa temporada. Todo eso lo perdemos si se amplía la temporada regular. Sin duda no es un argumento concluyente, pero bueno, sería una mierda. Ya no puedes comparar a Dickerson o a CJ con el nuevo fenómeno que supera sus récords. O aspirar a batir a Dan Marino. No, los datos ya no son comparables. Y no me vale con hacer promedios u otro tipo de ajustes, porque estarán siempre viciados. Amantes de la estadística, levantaos contra los reformistas.

En resumidas cuentas, quedémonos como estamos, que estamos muy bien. A ver si de tanto estirar la goma va a terminar por romperse.

Y que nadie se lleve a engaño: cuando Goodell dice que su propuesta es "por los fans" no miente, pero la frase está incompleta. Es una metonimia, el todo por la parte. Realmente es lo hace "por los bolsillos de los aficionados". De ahí quiere sacar más dinero. Que no tiene nada de malo, pero que diga toda la verdad. Menos hipocresía, por favor. No tengo ninguna duda de que de lo único que depende que la ampliación de la temporada regular salga adelante es del vil metal: si se llega a un acuerdo económico entre jugadores y propietarios, habrá más partidos. El deporte es lo que menos importa, como siempre.

* * *

Muchas gracias a Jordi por su colaboración, creo que esto ha quedado de puta madre. No es peloteo. Me encanta discutir, como bien saben los que sufren de mi compañía. Nada mejor para enterarse de un tema que conocer varios puntos de vista. Espero que este sea el primero de muchos enfrentamientos blogueros.

Ya conocéis nuestras opiniones. ¿Vosotros qué preferís, 16 o 18? Abro encuesta para que el ciberpueblo se pronuncie.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Apuntes breves: F*** you Favre!

¿Cansado de artículos densos e interminables? ¿A punto de abandonar la lectura de este blog por lo indigesto que resulta? ¿Hasta los huevos de tanta mierda? Tranquilo, dame una última oportunidad.

Comienzo la sección Apuntes breves, que consistirá en entradas cortas, fáciles de digerir. Como diría un pedante (y yo no estoy seguro de no serlo), píldoras informativas.

Hoy, a punto de celebrarse la revancha de la final de la NFC, os traigo lo que publicaba Bill Simmons hace unos días en un artículo que por otra parte me ha encantado sobre la reacción de Aaron Rodgers al finalizar la citada final de la NFC el pasado mes de enero:

Rodgers y sus amigos, justo después de que Garret Hartley
anote el field goal que da la victoria a los Saints
On a personal note, my affection for Rodgers increased exponentially at ESPN's Sundance party during the conference championships, when Rodgers and his buddies unabashedly rooted against nemesis Favre and the Vikings down the stretch and celebrated raucously when New Orleans pulled it out. Rodgers couldn't have been more delighted; he did everything but climb on the bar and start a "F--- YOU, FAVRE!" chant. I will always root for him after that. And yes, that story is 100 percent true.

Traducción libre: que Rodgers y su panda celebraron por todo lo alto la derrota del 4 de Minnesota, animando al equipo contrario, y que a Rodgers sólo le faltó subirse a la barra del bar y empezar a cantar/gritar ¡jódete, Favre! Dice Simmons que desde entonces Rodgers le tiene ganado.

A mí también me ha gustado el detalle. Y me habría gustado estar ahí, claro. Mira que ha tenido que aguantar mierda el chaval, cuyo comportamiento ha sido siempre impecable, algo que no se puede decir del preadolescente en cuerpo de hombre de 40 años. Me alegra ver que en privado siente lo mismo que muchos seguidores de los Packers. Nótese que se trata de una cuestión privada, no una manifestación pública. ¿Opinan Vds. lo mismo?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Mis absurdas predicciones: AFC Este y recapitulación AFC

Por fin terminó la pretemporada. Llega lo bueno. También terminan mis absurdas predicciones. Solo quedaba la de la AFC Este y hacer recapitulación de la AFC, para ver quiénes pueden conseguir las dos plazas salvajes de playoffs.

He hecho bien en esperar. La distancia temporal al elemento predicho es inversamente proporcional a la fiabilidad de la predicción. Digo esto porque ha habido novedades en los últimos días que varían la predicción que habría hecho hace un par de días, sin ir más lejos. También es cierto que en las pasadas semanas ha habido noticias que, de conocerlas en su momento, habrían variado lo que pienso sobre franquicias de otras divisiones. Es lo que tiene. La importante novedad relativa a la AFC Este es que Darrelle Revis ha llegado a un acuerdo con los Jets que pone punto final a su holdout. Tras semanas y semanas de culebrón en las que se daba como hipótesis nula (la hipótesis nula en estadística es la que se toma como evento más probable, la que se presume como verdadera) que Revis no iba a jugar esta temporada con los Jets, acaba de producirse la hipótesis alternativa. Excelente noticia para los Jets, muy mala para sus rivales. El receptor número uno de los equipos que jueguen contra los verdes de East Rutherford quedará fuera de juego, encerrado en Revis Island.

Las otras novedades a las que me refería en el párrafo anterior tienen que ver con que los equipos han dado a conocer quiénes serán los 53 jugadores que finalmente integren sus plantillas de cara a la próxima temporada. Los descartes más notorios, tanto en términos monetarios como deportivos, son los de Matt Leinart y T.J. Houshmandzadeh, a priori quarterback titular y receptor número uno, respectivamente, de sus franquicias. Estos descartes, o mejor dicho, el hecho de que estos jugadores no vayan a cumplir con las expectativas de rendimiento que en la offseason habían generado, debilita las aspiraciones de Cardinals y Seahawks en la NFC Oeste, que queda si cabe un poco más asequible para los 49ers, aunque también hay que decir que los Rams me han sorprendido muy positivamente en lo que va de pretemporada, especialmente Sam Bradford. Dicho esto, de los partidos de pretemporada no te puedes fiar ni un pelo. Otro descarte que me ha sorprendido mucho, y que me parece una cagada de Ted Thompson, es el del tight end (también jugador de equipos especiales y, ocasionalmente, linebacker) Spencer Havner por los Packers, que inmediatamente ha firmado por los Lions (encima, rival de división). Gran fichaje para Detroit. Havner es un tío que cumplía, muy útil. Si lo que quiere Thompson es un equipo de presente, hecho para ganar ya, no entiendo muy bien que haya cortado a Havner y se haya quedado con Tom Crabtree, un novato no drafteado de 2009 que firmó por los Chiefs, que fue cortado y posteriormente llegó al practice squad de Green Bay. Apuesta, parece, más de futuro que de presente. Si los Packers pretenden ser un equipo de presente, la decisión de cortar a Havner y retener a Crabtree resulta incomprensible.

Bueno, vamos con la división que toca hoy. La AFC Este una división de mucha tradición y rivalidad. Desde los 60 se llevan pegando estos cuatro. Odio, en las propias palabras de sus protagonistas. Hace poco, Tom Brady comentaba que ni veía ni pensaba ver Hard Knocks (documental de la HBO que se desarrolla cada año en el training camp de un equipo) porque odiaba a los Jets. Desde East Rutherford le respondieron en términos similares. La cosa se presenta calentita. Mucho mejor, más divertido. Soy de los que prefieren los enfrentamientos deportivos en los que los rivales destilan odio.

La AFC Este es otra de las divisiones sin un favorito claro, aunque la apuesta de moda son los Jets. Si cabe ahora más, con Revis. El pronóstico es complicado, pues tres equipos, los de East Rutherford, los de Boston y los de South Florida tienen opciones fundadas de hacerlo. El cuarto, los Bills, parece totalmente descartado.

Analicemos muy brevemente (esta vez espero que más brevemente que nunca) cada equipo para fundar el absurdo pronóstico final.


New England Patriots. Fijaos bien en la cara de psicópata que tenía Pat the Patriot, el personaje que constituía el logo de la franquicia de Boston en sus comienzos. Acojona. Qué pinta de depravado. Pues no creáis que vais muy desencaminados si creéis que lo es. El pasado noviembre detuvieron a la persona que hacía de mascota de los Patriots en una redada anti-prostitución. Si es que la cara es el espejo del alma. De todos modos, a Pat the Patriot le dieron un lavadito de cara (nunca mejor dicho), como podéis ver por aquí. Eso es otra cosa. Mucho mejor.

Curiosamente, cuando Pat formaba parte del logo de los Patriots, la franquicia era perdedora. En cuanto cambiaron su emblema y sus equipaciones, todo fue a mejor. Hoy nadie piensa en la franquicia de Massachusets como el equipo perdedor que fue. No, hoy nos vienen a la mente Tom Brady, Bill Belichick, y Peter Griffin, unos triunfadores. Ah, qué gran canción Shipoopi.

[aquí iba un vídeo de Padre de familia en el que Peter Griffin celebraba un touchdown que conseguía con los Patriots cantando una canción. Vaya usted a saber por qué, ahora en vez de ese vídeo sale otro, así que lo retiro]

Bueno, espero que hayáis terminado de ver el anterior vídeo, sin duda cojonudo. Siguiendo la sugerencia de Anónimo en las absurdas predicciones de la NFC Este, pongo algo del grupo bostoniano de straight edge Ten Yard Fight (su nombre no puede ser más footballero). Esto es 1st and Ten. Aviso: el tema es muy hardcore, te tiene que gustar el género para disfrutarlo.



Los Patriots son un equipazo. A mí me lo siguen pareciendo. Tienen a uno de los dos mejores quarterbacks de la última década, al mejor entrenador, a unos receptores notables, a una defensa que sin ser la mejor de la liga, cuando le respetan las lesiones es más que decente, y este año parece que incluso a un buen tight end. Pero a pesar de todo eso, veo a los Patriots y me recuerdan al obeso de El sentido de la vida. A este:



Me recuedan a ese hombre obeso en muchos sentidos. Por una parte, en el evidente: han comido tantos títulos, que aunque quieran más están tan llenos que no tienen sitio en el estómago ni para el postre. Aunque el vómito es catártico (mierda, he utilizado un término derivado de la palabra que de forma lastimosa repite el peor narrador deportivo de la actualidad y en mucho tiempo; esto es mucho decir, pero igual que los criterios de selección de presentadoras en la Sexta se basan única y exclusivamente en su físico, en cuanto a narradores de eventos deportivos buscan al que haga una narración más insufrible y ridícula, ¿creíais que nada podía empeorar a Antonio Esteva? pues ahí tenéis a Mel Otero), si sigues engullendo terminarás por explotar; hace falta una renovación total, con gente nueva para poder volver a disfrutar de la comida. Brady es cojonudo, pero cómo va a seguir teniendo las mismas ganas. No, no puede ser, no va a funcionar. Otro sentido en el que los Patriots me recuerdan a ese hombre (vamos a hacer amigos) es que me dan un poco de asquete. Vaya partidito que nos brindaron en Londres, menudo bodrio. Gracias, Belichick. Su afición tampoco me entusiasma. Van con unos aires de grandeza que no veas. Por lo menos los que se sentaron a mi lado en el estadio. Y creo que eran representativos, porque no eran aficionados europeos que aprovechan para ver a su equipo en Londres, no, eran abonados de los Patriots que se habían venido de Boston a ver el partido (esto es muy elogiable, no obstante). Cómo rajaban de su equipo aunque ganase. A Maroney lo ponían tibio. Por no hablar del desprecio con el que hablaban de los Buccaneers (vale, que entiendo que los Bucs no estaban haciendo su mejor partido, pero las burlas hacia el equipo que iba perdiendo te inclinaban, como aficionado neutral, a animar a Tampa Bay). Ya se sabe, el espíritu del nuevo rico.

Después de estos palos, tengo que decir que aunque estén obesos, como apuntaba al principio, la calidad del equipo me hace pensar que tiene mucho peligro. Ojo como vomiten todo lo que necesitan y tengan sitio para comer algo más. Dicen que la recuperación total de la lesión que sufrió Brady en 2008 lleva 2 años. Como vuelva al nivel de 2007, que tiemblen los rivales.

Los receptores también son muy buenos. Habrá que ver si Wes Welker está recuperado de su grave lesión que le impidió disputar los playoffs de la temporada pasada. De todos modos, se han sacado de la manga a un mini-Wes, a Julian Edelman. Este jugador, lo poco que le he podido ver, me encanta. Si sigue progresando, será otro conejo que se saca Belichick de su chistera. Séptima ronda del draft del 2009. Menudo ojo que tiene el head coach de los Patriots para estas cosas. También está Randy Moss, aunque a ver con qué actitud. Debería aplicarse, porque anda ya mayor y sin anillo, con grave riesgo de ser un solterón de por vida. Sin embargo, el año pasado dio muestras de pasotismo en algún partido (de eso le llegaron a acusar sus rivales). Si su actitud es la que debería, otra amenaza. Por si fuera poco, y aunque debería de partir como suplente, parece que los Patriots este año tendrán tight end. Uno de los aficionados bostonianos por excelencia, Bill Simmons, está entusiasmado con Rob Gronkowski, el tight end elegido por los Patriots en segunda ronda del draft. Las amenazas aéreas se multiplican.

La carrera no será tan brillante, aunque tampoco estamos ante unos Colts o Texans donde es inexistente. También pueden hacer daño por ahí. Laurence Maroney, el abucheado por su afición, es un jugador decente. Lo mejor es que hay profundidad. Tienen a Fred Taylor, Sammy Morris y Kevin Faulk para echar mano a la carrera.

Para terminar con el ataque, la línea es muy consistente. Por ahí no deberían venir vías de agua importantes. En resumen, un ataque temible.

En cuanto a la defensa, según los números está en la elite de la liga (quinta la temporada pasada), aunque la sensación es que es como los M&M's. No se derriten en los partidos fáciles (tu mano), sino en los de verdad (tu boca). Mal asunto si quieren aspirar a otro anillo.

El veterano aunque muy fiable Vince Wilfork ocupará el centro de la línea de tres, junto al fichado Gerard Warren y Mike Wright. Por detrás de la línea Banta-Cain y Jerrod Mayo lideran el cuerpo de linebackers. De esa unidad, las esperanzas están en que Mayo siga creciendo. De todos modos, se trata de un cuerpo en declive, no tan dominante como en temporadas anteriores. Finalmente, en la secundaria los Patriots no terminan de encontrar a jugadores con la calidad suficiente para darles la estabilidad necesaria. De las muchas elecciones del draft invertidas en reforzar esta posición, solo la de Brandon Meriweather parece dar resultados algo convincentes. Este año, se ha incorporado el corner Devin McCarty. En la otra esquina, otro joven, Darius Butler. Son jóvenes, por lo que el upside (crecimiento potencial) es importante, pero no son garantías. La secundaria, terriblemente verde.

Lo dicho, defensa M&M's. Cuando los coja Manning, sabemos todos lo que va a pasar, ¿no?

¿Los equipos especiales? Correctos. Stephen Gostkowski es un buen kicker y para las labores de punter incorporan al novato Zoltan Mesko, otro europeo en la NFL. Rumano, para más señas (por cierto, aunque sea de un poco más al sur, Συγχαρητήρια, Kosmas). No sorprende que, también en este caso, el jugador europeo se dedique a dar patadas al football.

El calendario de los Patriots es, con diferencia, el teóricamente más duro de la división. Con el sexto calendario más complicado de la liga, habrá emociones fuertes desde el principio. Debutan en Foxboro contra los Bengals, en un partido que televisará Digital+ en uno de los canales marginales que tienen para eventos deportivos sin el pedigrí suficiente para formar parte de la parrilla de un canal normal (vamos, que lo meterán en una de las ventanas que tienen a partir del dial 180, Multideporte, creo que le llaman).


Miami Dolphins. ¿Alguien me puede explicar por qué el delfín que aparece en el logo de los Dolphins no lleva el casco del equipo? He de reconocer que, al principio, cuando veía el logo creía que el delfín llevaba una gorra de lado, pero no, lleva un helmet, y no es, ni ha sido nunca, el de los Miami Dolphins. Ya, ya sé que si el delfín llevase en el casco el logo con el delfín, el delfín del casco debería llevar a su vez otro delfín y entraríamos así en un bucle infinito de imprevisibles consecuencias. Paradójico.

Los Dolphins, como casi todos los años a principio de temporada, me transmiten cierta sensación de ternura. No termino de verlos. A pesar de eso, ya me sorprendieron hace un par de años ganando su división, y eso que venían de un muy mal año. La pasada temporada, la mala suerte, en forma de lesiones, se cebó con ellos. Esta temporada llegan fichajes que invitan al optimismo. Además, sus jóvenes promesas tienen un año más de experiencia, por lo que su rendimiento debería mejorar.

Al mando de los operaciones estará, por primera vez como quarterback con todos los galones, Chad Henne. Digo que es la primera vez porque aunque la pasada temporada ya fue titular en muchos partidos, fue algo más bien coyuntural. Este año, se confía en él desde la offseason. Quizá con demasiado optimismo, aunque, quizá no "demasiado" porque como dicen en Cándido, o el optimismo, qué es el optimismo sino "la manía de sustentar que todo está bien cuando está uno muy mal". Pues eso, que el dueño de los Dolphins dice que Henne podría ser el mejor quarterback de la historia de la franquicia. Ahí jugó Dan Marino. Optimismo exagerado. A mí Henne, a día de hoy, no me parece un quarterback para luchar por algo importante. Eso sí, brazo no le falta. Me gusta que Chad Pennington sea el QB2, por el papel que puede hacer como mentor de Henne.

El fichaje de la temporada en South Florida es el de Brandon Marshall (ya, realmente no lo es, sino el del que ha dicho que is taking his talents to South Florida, pero ese juega en otra liga, en todos los sentidos de la expresión). Uno de los activos más cotizados del mercado se va a Miami en una decisión que no termino de entender. Vale que Henne puede ser en el futuro un gran QB, pero ¿estamos seguros de que a día de hoy lo es o que a corto plazo lo será? Quizá a Marshall le han vendido la burra. O, más bien, ha ido a donde le llamaba poderoso caballero. El caso es que los Dolphins tendrán a un receptor de primera categoría, a un tipo de jugador que necesitaban como el comer y que vendrá muy bien para la formación y el crecimiento de Henne. Más allá de Marshall, receptores mediocres que pueden beneficiarse de este foco de atención para las defensas.

Aunque el juego de pase dé mucho que hablar, la clave del buen rendimiento de los Dolphins las dos últimas temporadas está en la carrera. De hecho, la seña de identidad, o al menos de originalidad, de estos Dolphins es la Wildcat. Muchos equipos la utilizan en estos momentos en la NFL, pero hasta hace poco no lo hacía nadie. Hasta que los Dolphins se la sacaron de la manga. Snap directo al corredor, y a jugar.

Tiene mucho mérito que un jugador tan veterano como Ricky Williams (ya 33 tacos, senectud para un running back) haya hecho el temporadón que hizo en 2009, contra defensas que se centraban únicamente en parar la carrera, casi la única arma de los Dolphins. Con él, Ronnie Brown, un muy buen corredor que vuelve recuperado de la lesión que le hizo perderse casi media temporada el año pasado.

La línea de ataque es muy buena. Para algunos, la mejor de la liga para abrir huecos a la carrera. Una panda de tipos grandes y temibles que completan un ataque más que decente, aunque debe mejorar su rendimiento por el aire.

La defensa flojea en los siete de delante y tiene como principal fortaleza a los cuatro de la secundaria, sobre todo en los jóvenes y talentosos corners. La línea es floja y andan escasos de luces. Lo digo por Kendall Langford, que fue noticia la semana pasada al perder un pendiente de diamantes en un entrenamiento. Le está bien, por hortera. Aunque para hortera, este. En unos años, si no ya, la mayoría de jóvenes españoles serán unos canis. Con esos ídolos, no es de extrañar.

Para reforzar el cuerpo de linebackers, los Dolphins han hecho de Karlos Dansby el inside linebacker mejor pagado de la historia. A pesar de este buen fichaje, aunque no extraordinario, Miami seguirá careciendo de un pass rush de primera. Hoy en día, con la cantidad de criminales aéreos que hay en la NFL, resulta del todo necesario.

Los equipos especiales echarán de menos a Ted Ginn como retornador. El kicker Dan Carpenter y el punter Brandon Fields, fiables.

Los Dolphins tienen un calendario más suave que los Patriots pero igual de duro que el de los demás rivales de división. Es el décimo sexto en dureza de la liga. El inicio, salvo el primer partido contra los Bills, es bastante complicado: les esperan Vikings, Jets, Patriots y Packers.


New York Jets. Ya he comentado que me gustaba mucho más el nombre de Titans of New York. A pesar de que con la moda de los throwback uniforms los Jets recuperan ocasionalmente su estética, por New York no es demasiado conocida. Hace un mes paseaba por Nueva York con esta camiseta cuando me topé con un simpático vendedor ambulante de cuadros que me dice San Diego Chargers?, a lo que le contesté No, Titans of New York. El tío no sabía de qué le estaba hablando. Le repetí que eran los New York Titans, y el hombre me respondió Are those the Jets? Pues sí, son los Jets. El otro equipo de New Jersey, la franquicia que no gana un anillo desde que Joe Namath y sus secuaces sorprendieran a propios y extraños venciendo en la tercera edición de la Super Bowl a unos Baltimore Colts, campeones de la NFL (los Colts están en la AFC a pesar de que no eran una franquicia de AFL) a quienes todo el mundo daba por vencedores. Cómo iban a ganar los representantes de esa coña marinera que era la AFL al campeón de la liga de verdad, la NFL. Pues de la mano de Broadway Joe, los Jets lo consiguieron. Desde entonces no han ganado ni la AFC. Sin embargo, el año pasado estuvieron cerca, precisamente cayeron no sin dar mucha guerra, ante los Colts, esta vez de Indianápolis.

El papel de matagigantes que hicieron los Jets en los playoffs del año pasado ha generado muchas expectativas para este. Como adelantaba, son una de las apuestas de moda. Seguramente, si no se hubiesen clasificado de rebote para la postemporada pasada, nadie hablaría tanto de ellos. Seguro. Hasta el propio Rex Ryan los daba por muertos, sin opciones, tras perder con Atlanta en el Giants Stadium que ellos preferían llamar Meadowlands Stadium. Pero llegaron a playoffs. Y se cargaron al campeón de la AFC Norte. Y también a los poderosos Chargers del Oeste. Y de milagro no se cargan a los Colts. Todo ello, con un juego muy, digamos, tradicional. Defensa dura como una roca y run to daylight.

Pero ¿cuál es el nivel verdadero de los Jets? ¿El de la temporada, poco más que correcta (9-7) o el de los playoffs? Yo los veo más próximos a lo primero que a lo segundo, sinceramente. Como sin duda no los veo es como aspirantes al anillo. Mark Sanchez, fundamentalmente, tiene la culpa de ello.

Quién sabe si en el futuro Mark Sanchez se convierte en un quarterback de referencia en la NFL. Es un jugador muy joven, de solo 23 años, de quienes sus compañeros hablan maravillas. Dicen de él que tiene madera de líder. Seguro que sí. Ahora, en estos momentos, lo que no es, es un quarterback siquiera decente. No nos engañemos. En los playoffs Sanchez apenas la cagó. Los Jets se centraron en lo que sabían hacer bien y limitaron los pases de Sanchez. Eso sí, lo poco que pasó no lo hizo nada mal. A la antigua usanza: una carrera detrás de otra hasta que la defensa se "abre" y el pasador lo aprovecha. Pero Sanchez está más verde que el escudo de los Jets. De hecho, no tengo claro si para los Jets no sería mejor Mark Brunell (el QB que sacaba la lengua) que Sanchez. Peter King ya anda prediciendo que seguramente haga falta que Brunell eche una mano (bueno, también dice que los Steelers serán campeones y que los Panthers llegarán a playoffs, entre otras sorprendentes predicciones). 

Qué curioso, si Favre no hubiese dado la espantada de East Rutherford, es posible que los Jets fuesen los actuales campeones de la liga. Desde luego, con el 4 de quarterback hoy serían los máximos favoritos al anillo, pues lo tendrían casi todo: pase, carrera y defensa. Pero no es así, volvamos a la realidad.

Ahora el factor sorpresa ya no existe. Los Jets están en el grupo de favoritos. Los focos (Hard Knocks) están sobre el equipo. Rex Ryan y sus jugadores no se cansan de repetir las palabras "Super Bowl". Vamos, que este año sus rivales tienen puesta la cruz en el calendario el día que juegan contra los Jets. Serán, por lo menos al principio, unos de los rivales a batir. Aumentará la motivación de los rivales. Malo.

El fichaje estrella en el apartado aéreo es el de Santonio Holmes. Todo un MVP de la Super Bowl. Gran fichaje. Gracias a él, el cuerpo de receptores pasa a ser respetable. A partir de la jornada 5, eso sí, porque durante las 4 primeras no podrá participar por sanción, como su ex-compañero Big Ben. Entretanto, Jericho Cotchery y Braylon Edwards tendrán que apañárselas para recibir los pases que puedan.

Bueno, qué voy a decir de la carrera de los Jets. Su ataque se basó casi exclusivamente en ella cuando les fueron bien las cosas el año pasado. Si las cosas van bien para qué cambiarlas, algunos pensarán. No los Jets. Se deshicieron de Thomas Jones, que venía de hacer un temporadón, y ficharon a un ya-no-soy-lo-que-fui LaDainan Tomlinson. Dicho esto, en pretemporada (si es que vale de algo) LT lo ha hecho de maravilla. Aunque el famoso sea LT, creo que el bueno es Shonn Greene. Menuda postemporada que se marcó en su año de novato. Un jugadorazo en progresión, que figura por méritos propios como RB1 en el depth chart.

Buena parte del éxito de la carrera hay que atribuírsela a la seguramente mejor línea ofensiva de la NFL. Como en el backfield, los Jets se han arriesgado al cambiar algo que estaba funcionando a la perfección. Han largado a Alan Faneca, que aunque ya veterano y seguramente en declive, seguía siendo un gran jugador. El veterano Matt Slauson y el novato Vladimir Ducasse deberán cubrir su hueco, y no es pequeño.

Si la línea de ataque y la carrera demostraron ser excelentes, sobre todo en playoffs, la defensa no se queda corta. Tanto, que en la sección Page 2 de ESPN.com proponían un cambio de logo para los Jets. Sugerían el que veis en el margen siniestro. No es difícil adivinar por qué. La D de los Jets ha sido excepcional. Darrelle Revis es quizá el jugador más destacado, aunque después de apuntar sus excelencias al inicio de esta entrada debo también señalar los peros. Revis es sólo un cornerback. Sí, es el Shutdown Corner de la liga por excelencia, el jugador que inutiliza al receptor número uno de cada equipo. Y ya. No es poco, pero tampoco es la panacea. Vale, que secará a Ochocinco, a Andre Johnson, a Randy Moss y a quien se le ponga por delante, pero los ataques tienen muchas más armas. No inutiliza siquiera el juego de pase. Por ejemplo, cuando Green Bay juegue contra los Jets, lanzarán menos a Jennings y más (si cabe) a Finley. Problema solucionado. Bueno, sí, con Revis en el campo ni hacen falta las dobles coberturas sobre el mejor receptor contrario, puedes dedicar a defensores a otras labores. Lo bueno (para los Jets) del asunto es que han fichado a Antonio Cromartie. No sé a qué nivel rendirá, pero sabemos que puede hacerlo muy bien. Si eliminamos a dos receptores, la cosa cambia. El front seven (línea y linebackers) tampoco es manco. Los cuatro de detrás de la línea son muy buenos. Tienen talento y profundidad (Bart Scott, David Harris, Bryan Thomas y el ex-archienemigo Jason Taylor forman el linebacker corps titular). La línea, no tan dominante, cumple. El año pasado, a pesar de la baja por lesión del nose tackle titular, Kris Jenkins. Más madera para la defensa. Una defensa, en definitiva, que está entre las mejores de la NFL, si no la mejor. Con todo lo mal (o lo bien) que pueda caer Rex Ryan, hay que reconocer su mérito.

Los equipos especiales de los Jets, reguleros. Aunque en playoffs no fallaron tanto, deben hacerse mirar la cobertura de retornos. El año pasado Miami les cascó dos touchdowns en el mismo partido de esa manera. Para el puesto de kicker han fichado a Nick Folk, ex-Chico Vaca, que a pesar de haber sido Pro Bowler despierta bastantes dudas. El punter, Steve Weatherford, es también bastante irregular.

El calendario que les espera a los Jets es en teoría igual de duro que el de 'Fins y Bills, y más relajado que el de los Patriots. Eso sí, el inicio es muy exigente: reciben a Ravens y Patriots y viajan a Miami. Unos exámenes que servirán para calibrar el auténtico nivel de estos Jets.


Buffalo Bills. Pocos nombres de equipo suenan mejor que el de los Buffalo Bills. Y es curioso, porque "Buffalo Bill" Cody no tiene absolutamente nada que ver con Buffalo, New York. Simplemente aprovecharon que el nombre de la ciudad cuadraba con el del célebre cazador y showman. Si otras franquicias aplicasen los mismos criterios, podríamos encontrarnos con el equipo que adorarían los argentinos, San Diego Armando Maradona o el que sería el equipo de moda, Carolina Herrera.

Pocas alegrías parecen esperar a la sufridora afición de los Bills. Los tiempos en los que este equipo ganaba la AFC quedan lejos (cuatro años consecutivos a principio de los 90, aunque siempre con final infeliz perdiendo la Super Bowl). De hecho, en estos momentos son unos de los favoritos para conseguir el número uno del draft 2011.

Precisamente a través del draft de este año los Bills han conseguido uno de los pocos motivos para la esperanza de su afición. Cada fin de semana podrán disfrutar del juego de uno de los corredores más explosivos y prometedores de la liga, C.J. Spiller (las iniciales C.J., cuando hablamos de running backs, son sinónimo de calidad). Por lo visto en pretemporada, y aunque esto valga para poco, Spiller promete. Por lo menos los aficionados del equipo de Buffalo tendrán un motivo para ver los partidos de su equipo cada semana. Dicho esto, no estoy seguro de que la mayor necesidad de los Bills fuese un corredor, en vista de la buena temporada de Fred Jackson el año pasado, aunque entiendo que es difícil pasar de un talento así y que, por lo menos, le das a tu afición un motivo de ilusión.

Aparte de Spiller, poco que ver. El quarterback titular será Trent Edwards, que ha ganado la batalla por el puesto a Ryan Fitzpatrick y Brian Brohm. Como podéis ver (i) el trío de jugadores que lucharon por la titularidad es, siendo generosos, mediocre; y (ii) el hecho de que existiese alguna duda sobre la titularidad de Green ante tales competidores no habla muy bien de sus cualidades. Con todo, Edwards no me parece el peor quarterback de la liga. No es JaMarcus Russell. Ah, espera, que ese ya no forma parte de la NFL. Bueno, pues no es... a ver... no es Derek Anderson o Matt Hasselbeck (tampoco puedo poner la mano en el fuego por que estos sean peores que Edwards; dicho esto, el nivel medio de los QB de la NFL a día de hoy es supremo). Podría recurrir a Jake Delhomme, un jugador más desprestigiado en estos días que el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes (vale, he exagerado, no puede haber nada más desprestigiado que la mierda en que se han convertido esos premios, que no se sabe bien bajo qué criterios se otorgan, ¿a un deportista que consigue méritos extraordinarios? no, desde hace unos años al deportista español de moda, menuda bazofia infame).

En el cuerpo de receptores tampoco andan sobrados de talento. Se les ha ido Terrell Owens, que pasó por Buffalo sin pena ni gloria. Tienen a Lee Evans y no mucho más. No sería de extrañar que el backfield ayude bastante en labores de recepción.

Los Bills tienen una línea ofensiva vaticana. ¿Por qué hablo de línea vaticana? Por el siguiente ejemplo, en el que el quarterback de la Iglesia Católica no está lo suficientemente bien protegido por su línea y sufre un sack en toda regla. Eso sí, la linebacker es una pass rusher de primera.


Espero que nadie se ofenda por la comparación, cuando vi las imágenes de la "agresión" me recordó a un sack. Pues eso, que la línea de los Bills es vaticana.

La defensa es para echarse a correr. Me refiero a que los ataques contrarios optan por la carrera, ya que los Bills fueron el vigésimo octavo equipo de la NFL en la defensa contra la carrera y el segundo contra el pase. Pues eso, que a correr y punto. El front seven es bastante flojo y la secundaria notable. Terrence McGee y Drayton Florence son muy buenos corners, y el free safety Jaryus Byrd lideró en su temporada de novato la NFL en intercepciones.

En los equipos especiales, los pateadores son muy buenos, tanto el kicker, Rian Lindell, como el punter, Brian Moorman. Spiller se ocupará también de los retornos. No me gusta demasiado que jugadores importantes del ataque o la defensa se ocupen de estas cuestiones, pues aunque sin duda son importantes, el riesgo de desgracia es muy alto.

El calendario no ha sido benévolo con los Bills. Mirad cómo empiezan: Dolphins, Packers, Patriots y Jets. Ningún equipo de su liga.

En vista de las circunstancias, los Bills aspiran a poco más que dar alguna sorpresa, especialmente cuando el invierno arrecie sobre Buffalo y, quizás, algún equipo llegue reservando titulares de cara a los playoffs. Como el año pasado, cuando los Colts llegaron a un Buffalo nevado y su quarterback era Curtis Painter. Lo malo es que este año su final es Dolphins-Patriots-Jets, y me sorprendería que alguno de estos equipos no se jugase nada en las tres últimas jornadas.

Mi absurda predicción final. Pese a su obesidad, triunfa la tribu de Brady. Entre Dolphins y Jets no lo tengo tan claro. Veo a los Dolphins un poco tiernos, y a los Jets como el equipo que terminó 9-7 el año pasado, aunque sin factor sorpresa. Venga, creo que los Jets son segundos. Los Bills últimos, claro.

* * *

Recapitulación (breve) de la AFC

Igual que hicimos con la NFC, veamos qué no campeones de división pueden conseguir plaza de playoff por la vía salvaje. Seré breve, como Rick Pitino. El año pasado hubo una gran igualdad en la AFC, muchos equipos tuvieron opciones hasta la última jornada. Las victorias estuvieron tan repartidas, que viendo el número de triunfos necesarios para acceder a la postemporada uno podría pensar que la plaza de playoffs en la AFC estuvo barata, aunque creo que sucedía lo contrario (de hecho, cuando un campeón de una competición acumula un porcentaje alto de victorias, estamos ante el mejor indicio de que el nivel medio de la competición no fue muy alto; aprovechando esto, ¿sabéis qué equipo ganó la liga de fútbol con mayor nivel de la historia, no? sí, el año en el que el Atlético de Madrid con un equipazo bajó a Segunda y tres equipos españoles se plantaron en semifinales de la Champions). Hubo tanto equipo competitivo, tan poco equipo desastre, que se produjo la colectivización de la victoria en la AFC.

A priori nada indica que vaya a pasar lo contrario la temporada que viene. Pocos equipos de la AFC han bajado de nivel con respecto al año pasado. Si acaso los Broncos, que chuparán menos victorias, y poco más. También resulta difícil pensar que los Jaguars ganarán tanto como el año pasado, aunque eso dependerá de si Jones-Drew continúa al mismo nivel.

Por eso es complicado predecir quién obtendrá plaza de playoffs vía Wild Card. Descartaría la AFC Oeste, salvo que un segundo (Oakland o Kansas City) se destaque sobre los otros dos equipos. Pero vamos a descartarlo, que además la historia reciente nos muestra que aunque se le llame el salvaje oeste, sus equipos no consiguen tarjeta salvaje. En el norte encontramos tres equipos muy competitivos. De hecho, sería un fracaso absoluto para Ravens (a quienes di como ganadores de división, y con el fichaje de Houshmandzadeh me reafirmo) y Bengals no llegar a playoffs. Los Steelers tienen coartada por la baja de Big Ben. De ahí debería salir una plaza de Wild Card. La otra, entre el segundo del sur y del este. No sé si este será por fin el año de los Texans. Ya van unos cuantos. Y por otro lado, estará el segundo del este. ¿O quizá el segundo y el tercero del este? Es muy complicado mojarse.

Mi absurda predicción es que va a pasar algo similar al año pasado. Habrá muchos equipos implicados en la pelea y el número de victorias necesarias para acceder a playoffs será bajo. Todo quedará para el último día. Pero ya que me tengo que mojar, diré que Texans y Bengals son los agraciados (aunque me gustaría que fueran los Steelers . La elección de los Texans en detrimento de los Jets se basa en un fundamento tan racional como que Houston lleva tiempo quedándose a las puertas y los Jets tuvieron mucha suerte la temporada pasada. Mera justicia poética. Qué lírico.

* * *

Con esto pongo punto y final a las absurdas predicciones, que muy pocos, o quizá ninguno, os habréis leído enteras. La verdad es que cuando empecé con la idea no pensaba consumir tanto ciberespacio, pero había que terminar lo comenzado. Justo a tiempo para el inicio de la fiesta. A partir de ahora espero escribir más a menudo y artículos menos largos. Supongo que ya estaréis preparando comida, bebida y demás mandanga, invitando a vuestros seres queridos (o advirtiéndoles de la que se avecina) para que disfruten con vosotros (u os dejen disfrutar) de la jornada inaugural. ¡Que no falte de nada, no os privéis, que la fiesta está a punto de empezar! No hay excusa, el jueves por la noche espero que vuestro estado sea similar al de los fiesteros de la derecha (me gusta esta frase por la anfibología que implica), en plena etapa de exaltación de la amistad, cerca de iniciar la de cánticos regionales. Los que crean que mis consejos son irresponsables deberían leer lo que decía la revista Time hace poco más de una semana ¡A beber, que son dos días! Qué cierre más raro me ha quedado, todo porque me apetecía colar la foto de la derecha y no sabía bien cómo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Colaboración en Illegal Return

Cumpliendo la amenaza con la que terminaba mi última entrada, he perpetrado esto en Illegal Return. La invitación le será devuelta a Jordi, que hará subir el nivel de este blog, dando una versión diferente, y seguramente más acertada, de los asuntos que soléis leer por aquí. Próximamente...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Mis absurdas predicciones: AFC Sur

Antes de empezar con las predicciones, si la semana pasada os recomendaba la web de NFL Media, esta os recomiendo un nuevo blog en español, The Hail Mary, que acabo de descubrir. Da gusto ver que cada día somos más y que, poco a poco (muy poco a poco, pero se hace lo que se puede), el football va siendo menos minoritario por estos lares.

Comienzo el penúltimo augurio divisional anunciando que por falta de tiempo me veo obligado a aligerar un poco el peso de las absurdas predicciones. Muchos pensarán que qué bien, que los tochos que escribía para predecir cada división se hacían demasiado indigestos. La verdad es que cuando empecé no pensaba que fuese a escribir tales mamotretos. Como decía, como ando un poco liado estos días, creo que voy a reducir un poco el detalle del análisis de cada uno de los equipos, y, así, hacer un poco más absurdas las predicciones (por falta de base).

Releyendo los augurios, la verdad es que me han quedado muy sosos. No digo nada sorprendente, todo se ajusta más o menos a la teoría. Me he propuesto arriesgar en las divisiones que me faltan, aunque no termino de ver cómo. En la AFC Sur, que es la que toca hoy, arriesgar sería decir que no ganan los Colts. La verdad es que me cuesta pensarlo. Si Manning no se lesiona, Indianápolis tiene todas las de ganar. Houston y Tennessee no son malos equipos, pero no están a la altura de la franquicia traída de Baltimore. Y si quiero sorprender en la AFC Este, tengo que decir que ganan los Bills, porque decir que ganan Patriots, Jets o Dolphins, dentro de lo que cabe, no resulta sorprendente. Los Bills no ganan la división ni de coña.

Si estamos hablando del sur habrá que poner algo de música sureña. Un topicazo, bueno, un clásico. No hace falta presentación.



Por si os ha parecido demasiado típico, también tenéis la adaptación galaica, que cuando estudiaba en el colegio tuve ocasión de traducir al latín ("Mea tellus gallaeca", que comenzaba "In illam Caribis / migraturus fuit / et laboraturus ut cubicularius / procul procul meo lare, meo lare". Hay que ver qué tonterías cuento). Está curiosa, sin más.



¿No es curioso que la AFC Sur la domine un equipo que no está en el sur? Cincinnati está en casi a la misma latitud que Indianápolis y sus Bengals están en la AFC Norte. No os fiéis de los nombres de las divisiones para saber dónde están las ciudades de cada equipo. Te vuelves "turulato".

El equipo del norte ha ganado esta división en seis de los ocho años de historia que acumula. Muy dura división, por cierto. La temporada pasada, hasta casi el último partido, todos sus equipos tenían opciones de obtener plaza de playoffs, aunque solo lo consiguieron los Colts. Es de las divisiones con menos tradición de toda la liga. Probablemente la que menos. Solo tiene a una franquicia histórica de la liga, aunque "con asterisco". Como muchos habréis adivinado, digo esto porque los Colts se mudaron de Baltimore a Indianápolis. Una mudanza implica siempre una nueva etapa que poco tiene que ver con la anterior. Como he dicho muchas veces, un equipo es su afición. Sin ella, no tiene razón de ser. Y seguro que la mayor parte de los aficionados de los Baltimore Colts no lo son hoy de los Indianapolis Colts, sino de los Baltimore Ravens. ¿Quién siente más suyo a Johnny Unitas, los aficionados de los Ravens o los de los actuales Colts? ¿Y a quién se siente más suyo, a los aficionados de Baltimore o a los de Indianápolis? Tiendo a creer que a la ciudad del pastel de cangrejo (para los que no hayáis visto Cecil B. Demented --tampoco os perdéis gran cosa--, esa ciudad es Baltimore).

Bueno, realmente la AFC Sur tiene dos equipos históricos, pero es que el segundo no solo se mudó a otra ciudad, sino que cambió su nombre, por lo que asimilarla a los históricos Houston Oilers no me parece de recibo. Hablo de los Tennessee Titans, clarostá. ¿Hay alguien que crea que los aficionados de los Oilers no son hoy de los Texans?

Por todo lo anterior, y me repito más que los callos, cuando un equipo se muda debería cambiar su nombre y hacer borrón y cuenta nueva en cuanto a su palmarés. Desvinculación total. Y que la ciudad "guarde" el nombre y palmarés. Como han hecho los Cleveland Browns. De ese modo, los Ravens de hoy seguirían siendo los Colts en vez de aves carroñeras, y los Texans seguirían siendo Oilers. Guau, "Tejanos de Houston", qué buen nombre, tan ridículo como un hipotético "Españoles de Madrid"... eh, bueno, creo que existe el "Espanyol de Barcelona", una especie de filial del equipo-que-no-debe-ser-nombrado (por cierto, el otro día leí en el Foro ACB una predicción sobre la próxima temporada del Espanyol que me hizo mucha gracia, la copio: El equipo pasará sin pena ni gloria y tendrá que volver a cambiar de estadio para cobrar protagonismo en la prensa. El cubregradas de Conservas Dani seguirá siendo el principal apoyo del equipo en las gradas. [me parto con el cubregradas de Conservas Dani]). Como veis aprovecho todos mis artículos para hacer amigos, hoy tocaba la afición del Espanyol.

Siguiendo con curiosidades nominales, Texans y Titans, dos de los nombres hoy empleados por equipos de la AFC Sur, fueron utilizados en el pasado por otras franquicias. Deberían estar vetados. Ya, fueron franquicias de corta vida o, mejor dicho, que durante poco tiempo utilizaron esa denominación, pero deberían ser más originales. Hablo de los Dallas Texans, hoy Kansas City Chiefs (gran nombre, con mucho gancho, me encanta) y de los Titans of New York, hoy New York Jets (molaba más Titans of New York, dónde va a parar).

Joder, anticipaba que iba a abreviar en esta entrada y me estoy enrollando como una persiana. Vamos a ver qué tenemos en la AFC Sur.


Indianapolis Colts. Mientras Peyton Manning sea quarterback de los Colts, será difícil que dejen de ser un equipo competitivo y ganador. Eso sí, me cuesta imaginar una franquicia más dependiente de un solo jugador que la de Indianápolis de Manning. Con él, aspiran a todo; sin él, son uno de los peores equipos de la liga. Con todo lo perfecto que Manning es, tiene algunos puntos débiles o "manchas" en su carrera. La evidente, es que "sólo" tiene un anillo. En otras palabras, que flojea a la hora de la verdad. Ese es el principal argumento de quienes defienden que el Jugador de la Década, con mayúsculas, es Tom Brady, que tiene tres anillos (cuatro con el que le impuso Gisele Bündchen). Obviamente esto no es únicamente culpa de Manning, ya que bastante hace con lo que hace, pero también es verdad que en su última y reciente oportunidad, si comparamos su partido con el del quarterback rival, Drew Brees, este sale ganando. En cualquier caso, estamos ante un jugador del que existen argumentos para defender que es el mejor de la historia, y que, hoy por hoy, es el mejor quarterback de la liga (en la actualidad, muy superior a Brady).

Esta temporada entra en vigor una nueva regla que va a crear problemas a los Colts. Ya se ha puesto de manifiesto en pretemporada y ha enfadado mucho a Manning y a Caldwell. Se trata de la norma que dice que el árbitro que deja el balón en la línea de scrimmage listo para el snap (el umpire) tiene que estar 12 yardas por detrás de la línea cuando se realiza el snap (en principio la norma decía que el número de yardas debía ser entre 14 y 17, pero tras el partido del Hall of Fame Weekend se redujo a 12 para agilizar el juego). Si el balón se pone en juego antes, se invalida la jugada y se sanciona al ataque con 5 yardas de penalización por illegal snap. La norma está pensada para proteger la seguridad de los árbitros, que no están físicamente preparados para recibir hostiacas y las reciben de vez en cuando (con la diversión que conlleva). En la práctica, la norma ralentiza el juego, dilatando el tiempo necesario para comenzar la jugada. Por ello, no se aplica durante los dos últimos minutos del segundo y último cuarto, cuando los ataques suelen tener más prisa y recurren más a la no-huddle offense. Sin embargo, si hay un equipo que utiliza la no-huddle, esos son los Colts. Leía hace tiempo en el Willybitorium la muy sarcástica infografía sobre Manning que os copio en el margen. Una de las maldades que dicen de él es que piensa que la línea de scrimmage es donde se ordenan las jugadas, y los huddles donde hablas sobre películas y otras movidas. Con todos los audibles (modificaciones sobre la jugada originalmente ordenada que hacen los quarterbacks en la línea de scrimmage en vista del posicionamiento de la defensa) que hace Manning en un partido, quién sabe hasta qué punto ese sarcasmo es verdadero. Volviendo al tema de la nueva norma, a los Colts les perjudica mucho porque usan muy frecuentemente el no-huddle, no solo cuando tienen que remontar y darse prisa en los últimos minutos de cada mitad, sino regularmente durante el partido para, por ejemplo, evitar que la defensa se organice o cuando se produce una jugada dudosa a su favor, para impedir que el entrenador rival pida un challenge. Precisamente esto les pasó en el último partido de pretemporada en Green Bay. Tras una recepción discutible que los árbitros habían dado como válida, se apresuraron para iniciar la siguiente jugada de modo que la anterior no fuese revisable. Se apuraron tanto que el árbitro no había llegado a las 12 yardas anteriores al punto donde estaba el balón y se les sancionó. El cabreo de Manning y de Caldwell era considerable. Ya se sabe, el que no llora no mama, y más les vale ir montando el pollo en pretemporada, cuando no se juegan nada, para que luego en los partidos de verdad el umpire se dé más prisa. Las quejas ya han surtido efecto: el asunto está en boca de todos. Peter King dedica la primera parte de su último Monday Morning Quarterback a esta cuestión, y en el Shutdown Corner ya hay dos artículos sobre el temita (este y este). Y parece que la NFL va a modificar la norma. Según los últimos rumores, bastará con que el umpire se sitúe por detrás del último jugador del ataque para que el snap pueda realizarse. ¿Se habría cambiado la norma si el principal perjudicado (o por lo menos, el que más se quejaba) fuese, pongamos, Jake Delhomme en vez de Peyton Manning?

Pues eso, que estando Manning al frente cómo vamos a apostar en contra de los Colts. Si es un psicópata del football, un obseso del ataque, que disecciona poco a poco a la defensa rival hasta aniquilarla en pedazos. Ah, pero cuando llegue el día en que Manning no esté, este equipo se va a la mierda. Estuve tentado a absurdamente predecir que Manning se lesiona gravemente y los Colts quedan últimos de división. Con todo lo excelente que es la gerencia de los Colts, no sé cómo pueden tener a un suplente tan inepto como Curtis Painter.

El cuerpo de receptores que tiene Manning a su disposición es espectacular. Y lo maneja a la perfección, como marionetas. Comentaba el pasado jueves Jon Gruden en el partido de pretemporada entre Packers y Colts (por cierto, qué gozada es escuchar los comentarios de este tío, aprendes una barbaridad) que pocas profesiones deben de ser más estresantes que la de receptor en los Colts. Si es que desde que te ordenan la jugada en el huddle, te la cambia catorce veces en la línea de scrimmage. Y es que todo (o al menos eso comentan sus receptores) lo que grita Manning significa algo. Como te despistes, la cagaste. Como adelantaba, los receptores de Indianápolis son excepcionales. Reggie Wayne, Pierre Garçon, Austin Collie, Anthony Gonzalez o el tight end Dallas Clark (principal objetivo de los pases de Peyton) son auténticos seguros de vida.

La línea ofensiva cumple. Manning recibió sólo 10 sacks la temporada pasada. Y eso es lo más importante, preservar la salud del líder. No sé hasta qué punto el bajo número de sacks se debe a al eficacia de la línea o a lo que se llama pocket awareness (¿conciencia en el pocket?), la capacidad de Manning para percibir cuándo llegan los problemas y reaccionar con rapidez. Este año habrá novedades. Tras las críticas del propietario de la franquicia al rendimiento de la línea en la Super Bowl, los Colts se han deshecho de Ryan Lilja. Aparte de Jeff Saturday, toda una garantía los Sundays, tampoco es que la línea sea excepcional, pero hace lo suficiente para que el ataque de los Colts funcione como Manning desea.

Terminaríamos el ataque hablando de algo que recuerda al vídeo de Ricky Martin: el juego de carrera de los Colts. Todo el mundo dice que conoce alguien que lo ha visto, pero nadie lo ha visto de verdad. ¿El equipo de Manning ataca por tierra? Si la respuesta es afirmativa, más que ante el vídeo de Ricky Martin estaremos ante el vídeo de Pedro Jota. Creo que es más este último caso: los Colts pueden correr, aunque el año pasado fueron el peor equipo de la liga en yardas de carrera. Total para qué, si no lo necesitan, ¿no? Joseph Addai, sin ser un running back de elite, es un jugador decente. Una primera ronda. También lo es su compañero de carreras, Donald Brown. Veremos si la temporada que comienza intentan percutir (bonito verbo) por tierra.

La defensa de los Colts me deja un poco frío. Puede que esté entre las diez mejores de la NFL, pero no me da sensación de seguridad. Vamos, que los equipos con un ataque potente (y hay muchos en la NFL) le pueden meter mano. Como el ataque, es bastante dependiente de que no haya lesiones, aunque en este caso de dos jugadores en vez de uno: Dwight Freeney y Robert Mathis, los defensive ends de la 4-3. Si Freeney no tiene problemas físicos en la Super Bowl, quién sabe lo que habría pasado. Sí, es deporte-ficción, pero probablemente Brees habría estado bastante más incómodo y quizá menos eficaz. En cualquier caso, la defensa no es una lacra.

Al par de jugadores citados, auténticos líderes de la defensa, puede unírseles Bob Sanders, un gran refuerzo para la secundaria. Sanders es un jugador que pega muy duro, aunque las lesiones le han pegado más duro a él. Decían el pasado jueves en el partido contra los Packers (donde, por cierto, jugó muy bien) que desde que es profesional se había perdido más partidos de los que había jugado. Con las dudas que genera su tendencia a lesionarse, podría ser una muy buena incorporación para una defensa aseada.

Cuando hablamos de equipos especiales muchas veces nos fijamos únicamente en sus cagadas. Digo esto porque al pensar en los equipos especiales de los Colts lo primero que me viene a la cabeza es el onside kick que les colaron en la Super Bowl. Vale que no es una cagada inexcusable, en el sentido de que fue algo totalmente inesperado en donde tiene más mérito el que lo hace bien (los Saints) que los que lo sufren, pero les cogieron totalmente desprevenidos. Este año deberán andar más espabilados. Comento esto por ponerles alguna pega, ya que en general los equipos especiales de Indianápolis son bastante correctos. Ahí está Adam Vinatieri a sus 37 años, y en cuanto al punter (Pat McAfee) y al juego de retorno... que estamos hablando del equipo de Peyton Manning, ¿eso realmente importa?

Finalmente, el calendario. Los equipos de la AFC Sur afrontan los calendarios teóricamente más duros de toda la NFL. El motivo es obvio: juegan seis veces entre ellos y todos acumularon muchas victorias la temporada pasada. Los que más, los Colts, que como no juegan contra sí mismos tienen el calendario en teoría más sencillo de la división y el décimo en dureza de la liga. Así pues, en este apartado, la ventaja teórica también es para los Colts. De todos modos, tres de sus cuatro primeros partidos serán fuera de casa, aunque no en estadios inexpugnables (Houston, Denver y Jacksonville).

Favoritos de división y candidatos, de nuevo, al anillo. Y qué largo me ha quedado su análisis, si decía que iba a abreviar. Lo intentaré con los otros tres.


Houston Texans. Cuando parece que por fin va a ser el año de los Texans, siempre terminan cagándola. Es un equipo que me gusta bastante, pero le faltan tablas. Son más tiernos que el Día de la Madre. Este equipo todavía no ha alcanzado su mayoría de edad. Y no lo hará hasta que no gane de una puñetera vez a los Colts. Nunca lo ha hecho, y ya es hora porque desde su fundación juegan dos veces por temporada. El año pasado lo tuvieron cerca en las dos ocasiones.

Lo mejor de los Texans, aparte de su logo y sus equipaciones, es su ataque aéreo. Que fue el mejor de la liga el año pasado, ahí es nada. Creo que el hecho de que estén en Houston hace que se infravalore, o no se tome en toda la consideración que debería, a algunos jugadores. No me refiero a Andre Johnson, que goza de una merecida excelente reputación, sino a Matt Schaub. Schaub no suele estar nunca en las discusiones sobre los mejores quarterbacks de la liga, sino en la "parte mediocre" de los rankings de la posición. En parte lo entiendo porque es un tío que no ha podido llevar a su equipo a playoffs hasta ahora, y cuenta con un socio de la categoría de Andre Johnson, para muchos el mejor receptor de la liga (a quien se atribuye la mayor parte del mérito) pero el año pasado fue el líder de la NFL en yardas de pase. Hay que valorarlo. Estamos, pues, ante un muy buen QB cuya asignatura pendiente es la postemporada, pero seguro que le llegará.

Schaub tiene unos socios de primera. Adelantaba el nombre de Andre Johnson, desde este verano el receptor mejor pagado de la liga, a iniciativa propia de los Texans. Aquí no hubo holdout. Ya pueden imponerle dobles coberturas, que el tío se las arregla para superar las 100 recepciones todas las temporadas. Además, libera espacio para otros receptores como Kevin Walter, David Anderson, Jacoby Jones o, sobre todo, el tight end Owen Daniels. Joel Dreessen será el suplente de Daniels, que últimamente ha tenido problemas de lesiones.

La línea, correcta pero no dominante, y con el juego de carrera pasa algo parecido a lo que hablábamos en el caso de los Colts. Los Texans tienen el mejor ataque aéreo de la NFL y el vigésimo noveno ataque terrestre. Arian Foster y Steve Slaton volverán a ser los corredores. No espero un cambio sustancial para el año que viene.

Si un equipo tiene un ataque tan bueno (el cuarto de la liga) y no llega a playoffs, los problemas deben de venir de la defensa. Sin embargo, la defensa de los Texans tampoco es un desastre. Es la décimo tercera de la NFL, aunque flojea más contra el pase (décimo séptima) que contra la carrera. La 4-3 de Houston tiene su punto fuerte en los linebackers, aunque deberán superar la baja durante los cuatro primeros partidos de Brian Cushing por sanción. El mejor novato en defensa de la temporada pasada dio una de las excusas más imaginativas para justificar su positivo en el control antidoping: que entrenaba muy duro. Toma ya. Afortunadamente Cushing no se gana la vida como abogado. Xavier Adibi sustituirá a Cushing durante su sanción. Junto a él, DeMeco Ryans y Zach Diles, dos buenos jugadores.

La contención de la carrera va bien, pero deben mejorar la defensa del pase. Mario Williams es un muy buen defensive end, lo mejor de la línea, que debe dar otro paso más para presionar más al pasador. La secundaria no pasa de correcta y debe mejorar. A ello debe contribuir el novato de primera ronda Kareem Jackson y el jugador de segundo año Glover Quin. En cualquier caso, necesitan mejorar.

Los Texans tienen un problema en los equipos especiales. Concretamente con su kicker. El año pasado Kris Brown completó una temporada lamentable: falló 11 field goals, algunos de ellos decisivos. Los fallos de Brown costaron partidos. Llega otro kicker que la cagó en un momento decisivo para competir con Brown por el puesto: Neil Rackers. La cagada de Rackers no tuvo consecuencias, ya que los Cardinals ganaron en la prórroga a los Packers, pero cómo olvidar la relativamente sencilla patada que falló, encima en un dome, y que permitió que el inolvidable partido de Wild Card llegase a la prórroga. Como no arreglen su problema con los kickers, los Texans volverán a tener disgustos. Por ahora, ninguno ha fallado en pretemporada, 8 de 8. Con el punter, Matt Turk, no tienen tantos problemas.

Por último, el calendario: el más duro de toda la liga, empatados con los Titans. Teórica desventaja en este apartado. Si quieren madurar, qué mejor ocasión que ante estos rivales. Los Steelers ya ganaron la Super Bowl hace un par de temporadas tras tener el calendario más complicado, quién sabe si los Texans podrán crecerse ante esta adversidad.

¿Será este el año en el que, por fin, los Texans alcancen la mayoría de edad? No lo descartemos. Si mantienen el nivel en ataque, mejora un poco su defensa y su kicker no la caga, puede que su temporada dure más de dieciséis partidos.


Tennessee Titans. Hasta ahora, el único equipo que ha discutido la supremacía de los Colts en el sur han sido los Titans. La temporada pasada les lastró su pésimo inicio, tan malo como bueno fue el de la temporada anterior. Este año me parecen un equipo muy peligroso. Ya no habrá dudas en el puesto de quarterback, aunque Vince seguirá disfrutando de juergas nocturnas (la noche es Young). Si los Colts y los Texans se caracterizan por su excelente ataque aéreo y flojo juego de carrera, a los otros dos equipos de la AFC Sur les pasa lo contrario: su fuerte es la carrera, el juego de trincheras.

No, no puedo hacerlo. Cómo voy a empezar el breve análisis de los Titans hablando del quarterback. Sería una falta de respeto a la estrella y alma de este equipo, Chris Johnson. CJ hace de todo. Prueba de ello, su récord en yardas totales la temporada pasada. No es sólo un corredor puro, sino también una amenaza como receptor (50 recepciones para más de 500 yardas son buena prueba de ello). Supongo que habréis leído las supuestas propuestas de carreras entre CJ y Usain Bolt. Buena campaña de publicidad para Johnson. Tras un aborto de holdout esta offseason, CJ comandará de nuevo el ataque de Tennessee.

A pesar de la expectación creada en torno a él, y de su voluntad de seguir batiendo récords, creo que los Titans deberían diversificar un poco su ataque. Nunca es bueno depender en exceso de un jugador, porque las lesiones en la NFL son muy frecuentes, pero cuando estamos ante running backs, los altibajos son más habituales que en otras posiciones. Que no lo quemen, porque aunque el chico es joven, puede acusar el sobreesfuerzo. Por eso, y como creo que Jeff Fisher es un tío inteligente, preveo menos carreras de CJ la temporada que viene. Con ello no quiero decir que no vaya a seguir siendo un jugador demoledor para las defensas, sino que sus números individuales no deben de ser tan estratosféricos como el año pasado. Javon Ringer debería asumir un mayor protagonismo en el juego de carrera para dar descanso a CJ.

Hay que reconocer también la buena labor de la línea ofensiva. ¿Hasta dónde llega el mérito del corredor y hasta dónde el de la línea cuando un equipo corre bien? Pues no lo sé, pero está claro que el mérito es compartido. Los Titans tienen una muy buena línea a la que se une en la labor de bloqueo el fullback Ahmard Hall. La línea sabe abrir camino a la carrera y proteger al quarterback. El año pasado concedieron 15 sacks, buena cifra.

Si el juego de carrera es estelar, el de pase tampoco me parece despreciable. Evidentemente, carece de una estrella de la talla de CJ, pero creo que Vince Young es un buen quarterback. De cabeza no anda sobrado, pero ahora que tendrá la confianza del entrenador desde principio de temporada creo que puede cumplir bien. Curiosamente otra de las virtudes de Young es su habilidad para correr. Es el sino de los Titans, Run To Daylight. Cuando está con confianza, Young es capaz de lo mejor. Me refiero a esto:


Nate Washington y Justin Gage, los receptores titulares, tienen ya el culo pelao (¿qué expresión es mejor para describir que una persona tiene experiencia, "tiene el culo pelao" o "tiene los huevos negros"? la segunda quizá resulta un tanto desagradable) de recibir balones, pero no son los wideouts más fiables de la NFL. Seguro que Kenny Britt, primera ronda el año pasado, tiene más oportunidades. El novato de tercera ronda Damian Williams aportará profundidad a la unidad. Los tight ends Bo Scaife y Jared Cook, también ayudarán a mejorar el pase.

En cuanto a la defensa, los Titans tienen un grave problema: son incapaces de defender el pase. Repitamos por enésima vez que hoy en día la clave del éxito de un equipo está en su juego de pase. Vamos, que es una guerra de "a ver quién pasa más", y ahí Tennessee sale perdiendo. Los Titans fueron el peor equipo de la AFC defendiendo el pase. Si no mejoran en este apartado, en una división con Colts y Texans, están abocados al fracaso.

Los malos resultados defendiendo el pase la temporada pasada resultan un tanto sorprendentes teniendo en cuenta que los safeties Chris Hope y Michael Griffin y el cornerback Cortland Finnegan fueron elegidos para la Pro Bowl en 2008. Si este año vuelven a un nivel parecido, los Titans lo agradecerán.

La línea no está para tirar cohetes. No cabe duda de que, por muy despreciable que sea como persona, ha notado mucho la baja de Haynesworth, y quién sabe si también notarán la de Kyle Vanden Bosch. La línea genera muchas dudas y el cuerpo de linebackers no pasa de mediocre. Menudo panorama defensivo.

Los equipos especiales no fallan en Tennessee, fieles a la tradición (lo digo por el Music City Miracle). Tienen un muy buen kicker en Rob Bironas y un punter que cumple en Brett Kern.

Adelantaba cuando hablábamos del calendario de Houston que Titans y Texans comparten el honor de tener los rivales más duros de toda la liga. Dentro de lo que cabe, los Titans tienen un comienzo algo más suave, ya que sus dos primeros partidos son en casa contra Oakland y Pittsburgh (sin Roethlisberger).


Jacksonville Jaguars. Si hay unos apestados en la NFL, esos son los Jaguars. Escoria maldita. Según Forbes, cuyas valoraciones de franquicias de la NFL están recién salidas del horno, el equipo menos valioso de la liga. El objetivo preferente, junto a los Vikings, de las ciudades que quieren robar una franquicia. ¿Los Angeles Jaguars? ¿Las Vegas Jaguars? ¡No, yo quiero una franquicia en Albuquerque!


Estadio vacío, mercado "pequeño", oscuro futuro el de los Jaguars en Jacksonville. Su plantilla tampoco es para tirar cohetes, pero a pesar de todo, el año pasado hicieron un papel más que digno.

Igual que en el caso de los Titans, el análisis de los Jaguars debe comenzar por su corredor estelar, Maurice Jones-Drew (MJD). No es CJ, pero MJD es uno de los grandes. A mí me encanta. Un tío bajito pero duro como una piedra, que va minando sin cesar a las defensas rivales. Él fue el principal artífice del relativo éxito de los Jaguars la temporada pasada. MJD también colabora con el juego de pase, tanto como receptor como de bloqueador. Un jugadorazo.

Al mando del ataque está David Garrard. Garrard es uno de los fieles exponentes de la mierda en la que se ha convertido la Pro Bowl en los últimos años. Que Garrard, un quarterback mediocre, esté en ese partido, es un auténtico fraude a lo que debería ser. Por no enumerar los QBs que son mejores que él, pensemos en QBs titulares de la AFC peores... Mark Sanchez, Trent Edwards, ¿Jake Delhomme? y ¿Chad Henne? Sanchez y Henne deberían mejorar a Garrard en el corto-medio plazo, y Delhomme no tengo tan claro que sea pero que el Jaguar (esta pretemporada, con todas las precauciones que hay que tomar en pretemporada, Delhomme parece volver a sus mejores tiempos). Madre mía, qué basura es la Pro Bowl. Creo que lo anterior es suficiente para que sepienso de Garrard.

En descargo de Garrard hay que decir también que los receptores de los Jaguars no son los mejores de la NFL. Tienen a Mike Sims-Walker, un muy buen jugador que explotó la temporada pasada, pero a su alrededor no hay mucho más. Mike Thomas puede ser el número 2, ya que parece que ha hecho buenas migas con Garrard durante el training camp y puede beneficiarse del exceso de atención que se preste a Sims-Walker. Del tight end titular, últimamente renqueante, me encanta su nombre: Marcedes Lewis. Lewis, una elección de primera ronda en 2006, es también un buen bloqueador, colaborando al éxito de las carreras de MJD.

La línea cumple, y cuenta con jóvenes en la posición de tackle que todavía deben mejorar, aunque los principales problemas vienen en la zona interior, donde la veteranía y la mediocridad son preocupantes.

En cuanto a la defensa, su principal problema venía siendo la presión al pasador. Llega un ex-Packer, el bueno de Aaron Kampman, que seguro que funcionará mejor en la 4-3 de Jacksonville que el año pasado, el primero de la 3-4 que Dom Capers implantó en Green Bay. Otra novedad destacable es el novato de primera ronda Tyson Alualu. Ellos dos, y un Derrick Harvey con más experiencia deben incrementar la eficiencia en la presión al pasador de los Jaguars. Terrance Knighton completa la línea titular.

Detrás de la línea, los Jaguars también obtuvieron refuerzos. En el día del draft, se hicieron con Kirk Morrison a cambio de una cuarta ronda. En los extremos, estarán Justin Durant y Daryl Smith, correctos pero ninguna maravilla.

La secundaria también debe mejorar. Por debajo de la media de la liga. Manning no ha tenido excesivos problemas para destrozarla. Reggie Nelson deberá centrarse y justificar su elección en primera ronda. Además, termina contrato, más le vale. Mathis y Cox, en los corners, simplemente cumplen. Mediocres.

En cuanto a los equipos especiales, el kicker, Josh Scobee estuvo muy fallón el año pasado, aunque muchos de los errores vinieron desde más allá de la yarda 50. El punter, Adam Podlesh, las deja un poco cortas, pero la cobertura es muy buena, la que menos yardas de retorno permite. Ah, MJD también retorna, aunque deben limitar su uso para no quemarlo.

Finalmente, el calendario de los Jaguars es teóricamente algo más fácil que el de Houston y Tennessee, aunque no demasiado. Afrontan el quinto más duro de la NFL. De los cuatro primeros, tres en casa.

Mi absurda predicción final. Dividamos la predicción en dos escenarios. Si no se lesiona el 18 de los Colts, gana Indianápolis la división, con Houston y Tennessee muy igualados por detrás; los Jaguars son últimos. Si se lesiona el 18 de los Colts (y por "se lesiona" quiero decir que se pierde al menos cinco partidos, Houston y Tennessee son primeros (quién sea primero dependerá de si se han enfrentado a los Colts con o sin el 18), los Jaguars terceros y, si Manning se pierde más de media temporada, los Colts últimos.

Ya solo queda la AFC Este y la recapitulación de la AFC. Entretanto, intentaré usurpar espacio en algún otro blog.