lunes, 18 de octubre de 2010

Jodido domingo, jodido lunes: jornada 6

Sí, he cambiado el título de la sección, porque los resultados y la situación de mis tres equipos es un desastre. No sé qué fue peor, si el empate en casa del Dépor contra un equipo en descenso que jugó la mayor parte del partido con uno menos (y que nos deja en el penúltimo lugar de la clasificación); la derrota del Estudiantes también en casa en un pésimo partido (tercer partido partido en otros tantos de liga); o la segunda derrota consecutiva de Green Bay en una prórroga, que realmente es de lo único que corresponde hablar en este blog. Pues eso, que en el plano deportivo, un jodido domingo de mierda.

Ninguna canción mejor para describir la tarde de ayer que Dissapointment Blues, de los Hellacopters. Temazo (los últimos minutos sobran, la canción no dura tanto como parece por la duración del clip):



La camiseta de moda en Carabanchel.

Qué pude ver

Maldita la hora en la que decidió la ACB poner partidos los domingos por la tarde. Como encima Vistalegre no está precisamente cerca de mi casa, llegamos cuando los partidos de la sesión de las 7 estaban en el descanso. Como anécdota, saliendo del pabellón (realmente plaza de toros cubierta) vi a un tío con una camiseta de los Detroit Lions con el número 88, de su ex-jugador Mike Williams. Ya es raro ver a gente con camisetas de equipos de la NFL por Madrid, pero más aún del equipo que según la reciente encuesta de Harris, sobre la que debéis leer en NFLhoy!, es el antepenúltimo equipo en popularidad de la NFL. Encima, la camiseta es de un jugador que fue un fiasco, elegido en el décimo lugar del draft de 2005 y que sólo aguantaron una temporada en Detroit. Pues eso, una anécdota, sin más. Volviendo al tema de lo que pude ver ayer, desde el inicio del tercer cuarto vi el Patriots-Ravens por la tele y la pantalla partida en cuatro en el ordenador, hasta el último drive de los Packers con el que empatan el partido a 20, cuando me centré en ver sólo ese partido a pantalla completa, prórroga incluida. Demasiada tensión. Después, ya jodido por la derrota de Green Bay, vi el principio de la sesión de las 22.15 con la pantalla partida en el ordenador (al haber solo 4 partidos, una vez más, podía seguir todos a la vez), aunque cuando en Sportmanía recuperaron el directo vi ese partido por la tele. Más escocido aún por la victoria de Minnesota, me fui a dormir y no me levanté a ver el Redskins-Colts, del que sólo leí crónicas y vi el vídeo resumen.

En relación las emisiones de los partidos de las 22.15 en Digital+, creo que sería mejor que en vez de emitir el partido completo en "semidirecto" e ir acortando tiempos muertos para llegar al directo, comenzasen el partido en directo, en el momento en el que se encuentre, aunque haya transcurrido casi un cuarto. La alternativa óptima, aunque dudo mucho que optasen por ella, sería comenzar la emisión a la hora programada en versión original (siempre que el segundo partido fuese por un canal diferente del primero, claro) hasta que pudiesen incorporarse Moi & Andrea. Abro encuesta para ver qué preferís vosotros, pero a mí me desespera ver que comienzan el partido en diferido. Que los que vemos la NFL en España somos unos freaks, y nos gusta seguir las estadísticas y los resultados de los demás partidos por Internet, y si hacen el "semidirecto" fastidian al aficionado que quiere estar pendiente del resto de partidos en su ordenador, porque en Internet ve lo que va a pasar en el partido de Sportmanía.

El vomitorio (lo más comentado de la jornada)

El partido más esperado de la jornada era el que enfrentaba a dos equipos con una sola victoria. Dos equipos por los que muchos a principio de temporada apostaban (apostábamos) como candidatos al anillo pero que hasta el momento no estaban funcionando. Se presentaba como una final: el perdedor perdería gran parte de las pocas opciones que le quedaban para llegar a la postemporada. Además, el partido enfrentaba a dos equipos muy mediáticos. Uno, el America's Team, el equipo favorito de los estadounidenses según la reciente encuesta de Harris; el otro, el circo de Favre, Moss y Peterson. Carnaza mediática de primera. Ese partido, el más esperado de la jornada, es también el que protagoniza hoy la mayoría de portadas deportivas en Estados Unidos. Como muchos comentaban ayer, a pesar de la emoción del resultado y de un nivel de anotación decente, el partido resultó aburrido. Ganó, por poco, el que menos errores cometió. Una horrible intercepción de Romo les costó el partido a los Cowboys. Ahora el debate se centra en si Dallas está a tiempo de conseguir plaza de playoffs o ya es demasiado tarde. La respuesta, también evidente, es que están a tiempo, pues podrían terminar hasta 12-4, pero no pueden permitirse más fallos. Es increíble que un equipazo puesto por puesto como los Dallas Cowboys esté 1-4. Wade Phillips, se te está agotando el poco crédito que te quedaba.

En el lado vikingo, casi todo son buenas noticias. Todos los equipos de la NFC Norte perdieron (menos ellos) y en estos momentos creo que son los favoritos para llevarse la división. Las únicas dudas las despierta el estado físico de Favre, al que se le ve muy renqueante. La semana que viene, decisivo partido en Lambeau Field, en el que creo que los Vikings parten con ventaja, tanto por su estado anímico como por jugadores disponibles. Si Clay Matthews no se recupera a tiempo, el pass rush de Green Bay no existirá (tal y como se probó ayer) y Favre tendrá tiempo más que suficiente para organizar un festín. Con Matthews, el panorama es distinto, aunque incluso en ese caso veo a los Vikings con ventaja, puesto que no veo cómo la diezmada defensa de los Packers puede parar a Adrian Peterson.

Aparte de lo anterior, tenemos el clásico de la temporada: quién debe ser el quarterback titular de los Eagles. Ayer Kevin Kolb, hasta que Reid diga lo contrario teórico suplente, echó un poco más de leña al fuego con un partidazo que destrozó a los Atlanta Falcons: 23/29 pases, 326 yardas, 3 touchdowns, 1 intercepción. Menudo papelón para el entrenador de Philadelphia: ¿sienta ahora a Kolb, su quarterback del futuro, que por fin rinde a un nivel excepcional? ¿vuelve a dar a un renqueante Michael Vick la titularidad, a pesar de que por su estado físico no podrá utilizar una de sus principales armas, la carrera? (creo que se me ve el plumero en cuanto a lo que creo que debe hacer Reid).

Finalmente, seguro que leeréis historias sobre ello, uno de los jugadores más mediáticos de la NFL (a pesar de que todavía no ha hecho prácticamente nada) ha conseguido su primer touchdown. Hablo de un jugador del que, a pesar de que no contaba apenas con minutos hasta ahora, aparece su camiseta entre las muy pocas que pondrán a la venta en Londres dentro de menos de dos semanas (¡yuju, no queda nada! -- por cierto, la semana que viene, en algún momento, publicaré una guía de viaje a tan magno evento). Tim Tebow, que ayer recibió bastantes snaps. Primer TD, de carrera:


Peperoni (la sorpresa)

Los carneros embistieron fuerte a San Diego.
La gran sorpresa tuvo lugar en el duelo de santos. Louis pudo con Diego. Por mucho que hubiesen empezado 2-3 (como siempre, por otro lado), sigo pensando que los Chargers son un equipo muy potente. Venía de perder en Oakland, sí, pero de peor resultado venían los Rams, que habían perdido de paliza en Detroit (campo que no veía una apabullante victoria local casi en lo que va de siglo). St. Louis contaba con la baja del mejor socio de Sam Bradford, Michael Clayton, para lo que queda de temporada. Además, podía pensarse que los Chargers llegarían enrabietados tras su última derrota y harían pagar a los Rams los platos rotos, como hicieron con Jaguars y Cardinals tras sus anteriores derrotas. De hecho, los Chargers eran claros favoritos en las apuestas. No se cumplieron los pronósticos. Pasó lo mismo que en los otros tres partidos que disputaron los Chargers lejos de su estadio. Sorprendente victoria de St. Louis con un gran Steven Jackson (109 yardas, 1 TD) y un Sam Bradford que no está jugando como un novato, sino como un quarterback titular de la NFL con todas las letras. Mucho mérito el de los Rams.

Sin salir de la NFC Oeste, los Seahawks protagonizaron otro resultado sorprendente. Aunque muchos decíamos que estos Bears iban de farol, por lo menos yo no esperaba que cayesen ante Seattle, que no había ganado lejos de Qwest Field. Primera victoria de un equipo de la NFC Oeste fuera de casa. Importantísimo resultado en la lucha por esta división, que esta jornada puede sacar pecho.

Podría incluir más resultados como sorpresas, sobre todo teniendo en cuenta que en la quiniela de esta jornada no di ni una, pero creo que aparte de los anteriores resultados, en una temporada tan igualada como esta, todo entraba dentro de lo esperable.

Premio Parménides de Elea (la vida sigue igual)

Como en sus tres derrotas anteriores, Green Bay volvió a perder por culpa de un field goal anotado por su rival en la última jugada del partido, y como en las cinco ocasiones anteriores en las que Aaron Rodgers jugó una prórroga, la perdió. Todo sigue igual. Mike McCarthy lleva una victoria y seis derrotas en partidos decididos en el periodo adicional. Y, en el otro lado, los Dolphins siguen ganando fuera de casa. Tres de tres lejos del sur de Florida, cero de dos en su casa. La vida sigue igual para ellos. Miami debería considerar hacer un "Palacio de los Deportes" con su estadio, para jugar siempre fuera.

También sigue igual la vida para los Lions, que siguen su racha de derrotas consecutivas fuera del Ford Field y van camino de superar su propio récord. Con la derrota de ayer lo igualaron, 24 seguidas ya. Su siguiente partido fuera es en Buffalo. Será complicado que superen la marca histórica. Y a pesar del 1-5, Detroit no es el mal equipo de otros años. Cuando vuelva BradStafford de su lesión, ojo con ellos que van a dar más de un susto. Sus aficionados ya muestran orgullosos sus símbolos, como pude comprobar ayer en Carabanchel.

Por último, igual sigue la igualdad. Otra jornada en la que la paridad fue la protagonista. Dos partidos decididos en la prórroga, y solo dos por más de una posesión de diferencia (los Giants ganaron por 8 a Detroit, pero eso es un TD con conversión de 2 puntos). Así es imposible hacer quinielas. Menudo desastre de jornada que llevo, sólo 6 aciertos. La jornada pasada me resistí a hacer el chiste mierda, pero esta no puedo: parece que la competición ha sido amañada por Bibiana Aído (sí, es una puta mierda de gracia que incluso puede provocar vergüenza ajena a quien lo lee, pero mi filtro de chistes malos es prácticamente inexistente).

Ah, otros que siguen igual son los Cowboys, en lo que a penalizaciones absurdas se refiere. ¿Que la semana pasada les penalizan por celebrar un touchdown en la end zone? Da igual, no escarmientan. Ayer, otra vez. Ahí lo tenéis, mirad cómo Miles Austin tropieza de nuevo con la misma piedra.


Dicho esto, creo que es más censurable (y no lo digo por ser aficionado del equipo que sufre la jugada) la actitud de Anthony Fasano en su amago de Lambeau leap. Mirad qué cabroncete (por cierto, la jugada es cojonuda).


De todos modos, creo que deberían eliminar todas las penalizaciones por celebrar touchdowns. No hay que ser como Tom Brady en el episodio de Padre de Familia en el que manda a Peter Griffin a las Niñeras Tontas de Londres. Alegría y buen humor, hombre. A ver si no de qué vamos a hablar luego.

Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia).

Primera victoria de la temporada para San Francisco. Ya era hora, menos mal. El equipo que veremos en Londres no estará desahuciado. La parte negativa para los 49ers es que sus rivales divisionales consiguieron sorprendentes victorias, como ya comentamos, ante equipos superiores. Balón de oxígeno (extraña expresión, ¿verdad? ¿alguna vez visteis un balón de oxígeno? una bombona sí, pero ¿un balón?) para Mike Singletary y Alex Smith, que desde que recibió gritos y amenazas de su head coach está muy inspirado.

Cambio de vida también para Big Ben, aunque no para los Steelers, que siguen ganando. Roethlisberger cambió el sofá de su casa por el campo de Heinz Field, y guió a su equipo a una victoria relativamente holgada ante los Browns. Big Ben tuvo un buen debut y lanzó 3 TD, aunque su primer pase fue interceptado. En el equipo rival, la vida también cambió para Colt McCoy. Tras especularse con su despido y ser el tercer quarterback de la plantilla de los Browns, fue titular e hizo un partido más que digno, dadas las circunstancias (se enfrentaba a la defensa más temible de la NFL y carecía de receptores fiables a quienes pasarle el balón). El antiguo cornudo tejano consiguió 23/33 281 yardas, 1 TD y 2 intercepciones. Lo dicho, un partido muy digno.

También reaccionaron los Saints, aunque en su caso no sé si estamos ante un cambio o ante una vuelta a la normalidad. Dadas las dudas que despertaron en los últimos partidos, digamos que estamos ante un cambio. Además, un jugador de Nueva Orleáns fue el líder de yardas de carrera de la jornada (sí, de carrera, no de pase, no me he equivocado). Eso sí que es un cambio. El running back novato Christopher Ivory consiguió 158 yardas. Gran noticia en un equipo al que le faltaban sus dos corredores de referencia, Reggie Bush y Pierre Thomas.

¿Qué debería hacer con los Patriots, los meto en los que han cambiado o en los que siguen igual? Por una parte, como los Saints, su victoria puede interpretarse como una vuelta a la normalidad, y además vienen de ganar en Miami, pero por otro lado, no deja de ser un cambio el de la vuelta de los mejores Patriots, de los que remontan el partido en el último cuarto, y en los que volvió Deion Branch a ser decisivo. Los meto en este apartado.

Trecet, enloquecido con el field goal de Gostkowski.
Al hilo de esto, no sé si seguís el twitter de Ramón Trecet, el veterano periodista deportivo, ahora en Marca. Este fin de semana hizo un par de cosas muy extrañas (a este tío siempre se le fue mucho la pinza, con la edad no ha cambiado sino que va a más). La primera fue destripar la película La red social, que iba contando según la iba viendo, a través de twitter. Esto lo hizo el viernes a primera hora de la tarde. Una cosa muy rara. La segunda fue comentar en directo el Patriots-Ravens, con reflexiones tan sorprendentes (ya que no acostumbra a hablar de fútbol americano) como "Brady lanzando pases muy tensos con poco arco, todos hacia su derecha, con los linebackers de Ravens muy cargado alli (sic). El partido es de aupa (sic)". ¿Será Trecet otro de los comentaristas habituales de la NFL? Aunque su blog comparado con el del As (Zona Roja) es una mierda pinchada en un palo (y mi blog, como el 99% de lo que se vomita en Internet, también), estoy seguro de que si incorporase la NFL a los asuntos de los que trata habitualmente, el seguimiento de la NFL en España aumentaría ostensiblemente, por el multitudinario seguimiento que tiene ese blog. Al hilo de esto, no entiendo como en el As tienen tan marginado su blog de la NFL. No exagero al decir que ese blog es lo mejor que se publica en As.com. Por eso no entiendo que esté oculto. Ellos sabrán. Qué manera de desaprovechar contenidos de calidad que, además, promocionan otros contenidos del grupo Prisa, como la NFL. En fin.

Como ahora veréis, he decidido cambiar los nombres a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada. Me harté de la corrección gramatical. Zambullámonos (a que no habéis visto esta palabra escrita muchas veces; seguro que no) en el mundo de la cerveza. Vayamos de la, a mi juicio, mejor cerveza, a la peor, pasando por lo regular.

Una caña de Alhambra en Granada con
unos amigos. De los mayores placeres
de los que se puede disfrutar.
Alhambra (lo mejor).

La Alhambra es cojonuda en todos los sentidos. Como monumento, es espectacular, sobre todo si vas cuando el calor todavía no aprieta demasiado. Preciosa. Como cerveza, y aunque me vi tentado a poner otras marcas (como Estrella Galicia, barriendo para casa; o Quilmes, barriendo para un poco más lejos), concedo este honor a esta cerveza para compensar a los andaluces el agravio que supone que en su tierra se elabore la peor mierda que existe en el mundo de la cerveza, a la que me refiero más adelante. El premio a lo mejor de la jornada, el premio Alhambra.

Ya que le he dado tanta cera a la división, hablando de lo floja que era y comentando jornada tras jornada que aún ninguno de sus equipos había ganado fuera de casa, debo hoy elogiar el rendimiento de los equipos de la NFC Oeste esta jornada. Los tres que jugaron ganaron, dos de ellos partidos complicados. Como ya hice referencia a las victorias de Seattle, St. Louis y San Francisco, no me repito. Malas noticias para los Cardinals, que se las prometían muy felices en su jornada de descanso tras haber derrotado a los actuales campeones de la Super Bowl.

Aunque el Vikings-Cowboys era el partido de la jornada desde un punto de vista mediático, el más atractivo en el terreno estrictamente deportivo era el Patriots-Ravens. Dos equipos en forma que se enfrentaban en la revancha del partido de wild card del pasado mes de enero. El partido no decepcionó. Alternativas en el marcador, remontada de New England en el último cuarto y victoria en la prórroga para los de Foxboro. Un partidazo. El hombre del partido fue el que volvía a su casa, Deion Branch: 9 recepciones, 98 yardas, 1 TD. ¿Quién echa de menos a Randy Moss?

En el plano individual, aparte del partido de Deion Branch, entre todas las actuaciones brillantes de la jornada hay que destacar a Cameron Wake. El linebacker de los Dolphins fue una pesadilla para la línea ofensiva de Green Bay. El novato Bryan Bulaga no pudo en ningún momento con él (aunque un poco de ayuda no le habría venido mal, como acertadamente apuntaban los comentaristas de este partido). 3 sacks, y mucha presión sobre Rodgers que le forzó a tomar decisiones apresuradas. Ay, la línea de los Packers, que cada jornada hace brillar a los pass rushers rivales.

Y en cuanto a la jugada de la jornada, por difícil, estética y decisiva, me quedo con la intercepción de Aaron Francisco. Ganaban los Colts por 3 puntos, Washington tenía el balón y faltaban 32 segundos para el final del partido. Mirad qué obra de arte:


Hay que decir que poco antes su compañero Pierre Garçon le había marcado el camino. Tampoco está mal:


Mixta (lo regulero).

Como veis, da nombre a lo regulero la cerveza Mixta, concepto en el que también englobo a Shandys y similares. Mariconadas disfrazadas de cerveza. Qué mejor ejemplo de algo regulero en el mundo de la cerveza que estos quiero y no puedo, estos sí pero no, estos bueno, si no hay otra cosa que son las claras con limón embotelladas. Que sí, que no son una mierda, que se dejan beber, pero son un mero sucedáneo edulcorado para los que o no pueden beber alcohol o realmente no les gusta la cerveza. Ya, stricto sensu esto no es cerveza, pero creo que se entiende la idea.

Dejemos el mundo cervecil, vayamos al footballístico. Esta temporada, y ya la anterior, nos ha dejado varias jugadas que hacen plantearse si la regla del pass interference resulta lo equitativa que debería. La verdad es que la solución al problema es complicada. Os comento por qué la regla está de actualidad. Ayer los Jets perdían por 3 puntos en Denver y estaban en 4.º down y largo. Tenían que jugársela y Sanchez rifó un pase profundo hacia Santonio Holmes. Les tocó la lotería. Mirad qué pasó.


La jugada está bien arbitrada. Es conforme al reglamento, porque el defensor agarra del casco a Holmes antes de que este contacte con el balón. Ahora bien, ¿está bien solucionada la falta en el reglamento? O dicho de otro modo, ¿resulta razonable que den una recepción y un primer down automático al equipo que sufre la interferencia defensiva en el lugar en el que se produce? Leía ayer que los equipos malos deberían tirar castañas profundas sin parar, porque en muchas ocasiones se producen estas interferencias y es como que te toque la lotería. Aunque el receptor sea un inepto, la norma asume que habría completado la recepción. Eso es mucho asumir, sobre todo con un tío encima. Es una sanción demasiado grave para el delito cometido. Desproporcionada.

La alternativa que proponen algunos es sancionar la infracción con 15 yardas de penalización como máximo (opción que toma la NCAA). Si la falta se produce más de 15 yardas por delante de la línea de scrimmage, se aplica el tope de 15 yardas. Esta solución tampoco es óptima: si un receptor avanza más de quince yardas y dirigen un pase hacia él, a poco que el defensor se vea en desventaja, cometerá la interferencia. Así evita males mayores y la defensa concede menos yardas de las que le concedería de producirse la recepción. ¿Que Moss te gana la carrera y tiene campo libre hacia la end zone? Le placas antes de que reciba y se acabó.

Complicada solución al problema, como digo. Pero creo que resulta muy regulero que un partido se decida por una jugada así. Todo el trabajo de Denver tirado por la borda por culpa de esa jugada. No parece lo más equitativo.

Aparte de lo anterior, sensaciones reguleras para Ravens, Falcons y Bears. Los he incluido de menor a mayor "culpabilidad" en función de lo asumible que resultaban sus derrotas y la forma en que se produjeron. Una derrota en casa de los Patriots y en la prórroga entra dentro de lo asumible para Baltimore, pero es un equipo que no termina de convencer (cuando gana lo hace sufriendo mucho) y que ve como se le complica la lucha por la AFC Norte. Pittsburgh está fuerte y con Big Ben de vuelta, así que deberán apretar para alcanzar a los Steelers. Con 10 puntos de ventaja no supieron cerrar el partido y lo terminaron pagando. Alarmas moderadas.

En Atlanta, las malas sensaciones no vienen tanto por perder en Philadelphia, que entra dentro de lo asumible, sino por cómo se produjo esta derrota. En el duelo de aves voladoras, los Falcons se desmoronaron ante los Eagles al inicio del partido, y luego ya no pudieron recuperarse. El ataque de Philadelphia es explosivo y se la puede liar a cualquiera, sí, pero de un supuesto aspirante al anillo debemos esperar algo más de resistencia. Blanditos ayer, los Falcons fueron por primera vez el equipo que me temía antes de empezar la regular season.

En cuanto a los Bears, resulta muy preocupante su derrota frente a los Seahawks, porque no es asumible ni la derrota ni la manera en la que se produjo. Caer frente a un equipo tan flojo cuando juega lejos de su casa como Seattle debe hacer saltar las alarmas en Chicago. Y más aún viendo que una de sus principales armas ofensivas están siendo los retornos de Hester, porque se puede desactivar con cierta facilidad. Los punts, se mandan fuera del campo, los kicks... bueno, estos son más complicados de desactivar, pero si tu anotación depende del retorno, mala cosa.

Termino: sé que doy mucho la chapa con los Packers, pero la temporada está siendo decepcionante, siendo generosos. Rodgers no está bien, no sé hasta qué punto su mejorable rendimiento se debe a su falta de protección, a que la carrera no existe y por tanto las defensas se centran en el pase o a otros factores como el mejorable (y vuelvo a ser generoso) playcalling de Mike McCarthy. La realidad es que ya lleva tantas intercepciones como en toda la temporada pasada y no es, ni mucho menos, el quarterback letal que muchos esperábamos. La parte fácil de la temporada se salda con 3-3. Ahora viene lo peor. Quiero ser optimista y pensar que toda la mala suerte que sufrieron los Packers hasta ahora (como decía antes, las tres derrotas por solo 3 puntos, en partidos que Green Bay pudo, y hasta mereció, ganar) cambiará, sobre todo cuando, o mejor dicho si, el número de bajas desciende, pero esto tiene mala pinta. Desconfiad de los campeones de la pretemporada. Pocas veces confirman su dominio a la hora de la verdad. Ahora que estamos abajo en los Power Rankings, esperemos resurgir.

Si ves este logo en la puerta de un bar, huye.
Cruzcampo (lo peor).

Qué asco me da la cerveza Cruzcampo. Hasta el punto de que evito los bares en los que veo su logo (esto en algunas localidades andaluzas es un problema). Qué mala está. Mis condolencias para los andaluces que residan en territorios dominados por Cruzcampo. De mis peores recuerdos en mis viajes por Andalucía. No todo iba a ser bueno por esas tierras, ya les di flores con la Alhambra, ahora tocan palos con la Cruzcampo. Mierda pura.

Corren malos tiempos para el fútbol californiano. Sus tres equipos, Chargers, Raiders y 49ers están de capa caída en lo deportivo: acumulan un balance de 5-13 (y dos de esas victorias son "a la fuerza", porque provienen de enfrentamientos entre estos equipos como el San Francisco-Oakland de ayer), 0-10 fuera de casa. Ah, la West Coast, otrora sinónimo de alegría, hoy de decepción. Bueno, démosles tiempo, que todavía pueden enderezar el rumbo. Por si fuera poco, los equipos californianos son de los que más sufren para llenar sus estadios. De los 9 blackouts (cortes locales de señal en las localidades de equipos que no consiguen vender todas las entradas para un partido) que llevamos en lo que va de temporada, 5 afectan a equipos californianos (los 3 de Oakland y los 2 de San Diego; los demás corresponden a Tampa Bay -3-, y Buffalo). Recuerdo que el corte de señal se produce si 72 horas antes del comienzo del partido no se han vendido todas las entradas, ya que su fin es estimular su venta. Curiosamente, el único equipo que se libra de los cortes de señal en California es el que hasta ayer peor iba, San Francisco. ¿Y quieren llevar otro equipo a ese estado, a Los Ángeles?

Cambiando de tema lamentable, hubo un momento en la tarde de ayer en el que parecía que James Harrison iba a reventar con su cabeza a todo el ataque de los Browns. Este tío es un guarro de cojones. Estas acciones son las que Goodell no debe tolerar, y dejarse de gilipolleces extradeportivas como las que provocaron la sanción de Roethlisberger o la que podría causar la sanción a Favre (aunque en este caso las bromas no están de más). Atención al cabrón del 92 de los Steelers:


Lo peor de todo es que ninguno de esos dos golpes fueron penalizados por los árbitros. Hay quien discute si el primero de ellos merece sanción, porque el corredor no es un jugador indefenso. A mí me parece una rudeza INnecesaria como un templo. La segunda es criminal. El premio Cruzcampo, en su apartado individual, va para James Harrison.

CaJugada imbécil de la semana.

Ya que todas las jornadas nos deja alguna jugada en la que sus protagonistas toman decisiones equivocadas, que muestran una falta de juicio elemental en sus autores, creo una sección aparte para destacar estos lamentables lances desde un punto de vista intelectual. Hace un par de jornadas fue Clements el que la cagó por no arrodillarse; la pasada jornada fueron los estrategas ofensivos de los Vikings, que diseñaron una jugada prohibida por el reglamento; esta semana el premio es para los entrenadores de los equipos especiales de los Packers, Mike McCarthy incluido. Hay que saberse bien las normas. Su ignorancia puede provocarte una derrota. Que se lo digan a Calvin Johnson. Y ayer a Mike McCarthy. La jugada es parecida a la de Johnson en el sentido de que la decisión arbitral es discutible, pero sin duda los protagonistas de la jugada pudieron evitar que los árbitros lanzasen el pañuelo amarillo. Miami estaba en 4.ª y 5. Iba a lanzar un punt. Los Packers estaban alineados como veis a continuación.


¿Veis algo raro? Yo, igual que en la recepción de Favre de la semana pasada, no me di cuenta de ninguna ilegalidad. Los árbitros sí. Una nueva norma implantada esta temporada dice que en formación de punt ningún jugador se puede situar en las narices del long snapper rival. La norma dice, literalmente, lo siguiente: "During a punt, field-goal attempt, or a Kick Try, a Team B player, who is within one yard of the line of scrimmage at the snap, must have his entire body outside the snapper’s shoulder pads". Esto es, ningún defensor a menos de una yarda de la línea de scrimmage puede tener ninguna parte de su cuerpo entre los hombros del long snapper. Se señala la falta, 5 yardas de penalización para Green Bay, que ponen a Miami en primer down. El partido estaba empatado a 13 puntos en el 4.º cuarto, y los Dolphins aprovecharon el regalito para anotar el touchdown de Fasano que pudisteis ver antes.

El entrenador de equipos especiales de Green Bay, fotografías en mano, argumenta que François, el jugador al que se señala la infracción, está yarda y media alejado de la línea y que, por tanto, no se estaría infringiendo la norma. Puede llevar razón, pero teniendo en cuenta que el papel de François en la jugada es nulo, que me cuente por favor el técnico a qué cojones viene el diseño de esa mierda de jugada, que entraña un alto riesgo de penalización para una rentabilidad esperada casi nula (empleo un vocabulario muy suave en comparación con el cabreo que me pillé ayer al ver esta acción). La semana pasada despidieron al entrenador de equipos especiales de los Dolphins tras su desastre contra los Patriots; esta jornada Miami gana en Lambeau Field porque los equipos especiales marcaron la diferencia. Por la parte de los Dolphins, chutando buenos punts y anotando field goals, incluido uno de 53 yardas que es récord personal del kicker Dan Carpenter; por la parte de los Packers, en el otro lado, los equipos especiales marcan la diferencia con graves cagadas. En esta jugada, por bobos. Luego está el punter de Green Bay, que tiene menos pierna que una foto de carnet, pero bueno, esa es otra historia.

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Esta noche, uno de los Monday Nights menos atractivos de la temporada, por lo menos a priori. Duelo sureño: Tennessee-Jacksonville. Como no pienso levantarme a verlo, que esta semana se presenta complicada en el curro y tengo que aprovechar para descansar, seguro que será un partidazo. Mañana comento si en vista de las crónicas y resúmenes pasa algo destacable.

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Actualización matutina del martes

El Monday Night fue el partido más soso de la jornada. 30-3 para Tennessee. Lo más destacable, las 111 yardas de Chris Johnson y las lesiones de los quarterbacks titulares de los dos equipos. Kerry Collins ganó a Trent Edwards la batalla de suplentes. Ni la lesión de Vince Young ni la de David Garrard parecen graves. Como veis, poco que contar. Menudo partido para el prime time.

viernes, 15 de octubre de 2010

Apuntes bleves: la animada histolia de Blett Favle

Blutal, sin comentalios:

miércoles, 13 de octubre de 2010

Apuntes breves: a quienes no se sepan las normas, golpe de remo

El fútbol americano es un deporte muy complejo. No sé si existirá algún otro deporte con un conjunto de normas tan complicadas. Recuerdo haber escuchado alguna vez a Andrea Zanoni decir que ni los propios entrenadores se sabían todas las normas. Aunque pueda parecer una exageración, la realidad demuestra que es así.

El primer snap ofensivo de los Vikings en el partido del pasado lunes contra los Jets nos dejó una jugada bastante curiosa. Habría sido perfecta, pues Minnesota conseguía avanzar más de diez yardas, salvo por un pequeño detalle: era ilegal.

Se trataba de un reverse, en el que Favre, situado justo detrás del center, entrega el balón a Sidney RicePercy Harvin [corregido el error; gracias, Anónimo], que corre en paralelo a la línea de scrimmage, RiceHarvin se lo entrega a Moss, que corría en la misma dirección pero sentido contrario, y este, sorprendentemente, lanza un pase al propio Favre. Aquí podéis ver la jugada:


Pues bien, el pase a Favre no se trataba de algo improvisado, sino de una jugada ensayada. Sin entrar en si resulta mínimamente sensato lanzar un pase a un quarterback de 41 años y exponerle a un impacto que le retire del fútbol profesional definitivamente (riesgo que intentan minimizar situando al veterano receptor al lado de la banda, para que pueda salirse rápidamente), ni en si el único propósito de la jugada era publicitario, para el lucimiento personal del 4 (los dardos de algunos analistas señalan que el fin de la jugada es que Favre sumase una recepción, algo que no conseguía en su larga carrera profesional), no deja de resultar sorprendente que una jugada ensayada se vea frustrada por estar prohibida. Sí, amigos. La jugada diseñada por los Minnesota Vikings infringe una de las reglas del juego. Como si intentan dar un pase hacia delante habiendo avanzado más allá de la línea de scrimmage: eso no se puede hacer. Hay que leerse la letra pequeña para evitar que sucedan estas cosas.

La norma infringida, transcrita del Rulebook de la NFL, es la siguiente:

A forward pass may be touched or caught by any eligible receiver. All members of the defensive team are eligible. Eligible receivers on the offensive team are players on either end of line (other than center, guard, or tackle) or players at least one yard behind the line at the snap. A T-formation quarterback is not eligible to receive a forward pass during a play from scrimmage.

La norma dice que son posibles receptores de un pase hacia delante: los jugadores a ambos lados de la línea, distintos del center, del guard y del tackle (integrantes de la línea ofensiva) o los jugadores que estén al menos una yarda por detrás de la línea en el momento del snap. Es decir, que si Favre se hubiese situado en shotgun, o, simplemente, un par de yardas por detrás del jugador que realiza el snap, la jugada habría sido legal. Pero no lo es porque estaba pegadito al center.

Yo no conocía esta prohibición, como (supongo) la mayoría de los mortales, incluidos los comentaristas de la ESPN (entre los que se encontraba Jon Gruden), que jalean la jugada. Y sé que el uso del argumento del "con lo que cobran, cómo pueden no saber eso" resulta un tanto populista y falaz (que no demagogo, puesto que no estoy halagando a nadie), pero profesionales reputados como los que integran el equipo técnico de los Vikings o el propio quarterback deberían conocerse las reglas al dedillo. Resulta inconcebible que el responsable del diseño de jugadas no sepa qué puede hacer, pero es lo que hay. Para todos ellos (Favre, Childress, y demás miembros del equipo técnico de Minnesota), un golpe de remo:


Quienes me lean desde América, sustituyan "golpe de remo" por "hay tabla":


Por cierto, no sé por qué en la versión doblada en América dicen al final "si sacan menos de 9, sea quien sea" en vez de "remar en la canoa del colegio" porque en la versión original dicen "paddlin' the school canoe", como podéis ver a continuación:


Y si no os ha gustado este artículo, ¡golpe de remo!

martes, 12 de octubre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 5

La jornada de mala rima se presentaba con un solo equipo invicto. La semana pasada se hacían algunos chistes con los Chiefs. ¡No deis descanso a los suplentes, id a por el 19-0! decía uno de ellos. Otro hablaba de que Kansas City estaba todavía a tiempo de terminar la temporada 3-13. Su partido en Indianápolis era uno de los más atractivos de una jornada que no presentaba grandes partidos entre favoritos, excepto el Monday Night que podemos ver esta madrugada quienes vayamos a pasar la mañana del lunes durmiendo.

Dado que todos los equipos han llegado, por fin, a la derrota, debe sonar Losing End:



Qué pude ver. Ayer tuve que sufrir los partidos en soledad. Todo dios de puente o (lo que es peor) trabajando. Digo que tuve que sufrir los partidos porque el partido de Green Bay me hizo pasar un rato bastante malo, como comentaré más adelante. Hablando de la soledad, no me resisto a poner la foto que hice ayer en Valladolid (qué bien se come y se bebe ahí, por cierto) al pasar por delante de una funeraria de idéntico nombre. Qué tétrico, ¿verdad? Parece sacado de una peli de Tim Burton, hasta está en el número 13 de su calle. En soledad, vi el Colts-Chiefs en la tele y cuatro partidos en el ordenador, aunque mi atención se centraba en el Redskins-Packers. En los otros tres cuartos de la pantalla, el canal RedZone, el Panthers-Bears y el Browns-Falcons. En la segunda parte, quité el partido de Chicago, que veía ya decidido a pesar de los esfuerzos de Collins por darle emoción, y puse el Bills-Jaguars, que estaba muy entretenido, y cuando se fue Jacksonville en el marcador el Bengals-Bucs. Tantos partidos a las 19.00 y tan pocos a las 22.15. Eso tiene su parte buena, y es que en la segunda sesión puedes seguir perfectamente los tres partidos a la vez. En la tele el de Sportmanía y en el ordenador los otros dos. Sorpresas en todos ellos y, en general, sesión muy entretenida. No me levanté a ver el Sunday Night, el cansancio me pudo. Hoy vi el resumen y leí las crónicas.

El vomitorio

La igualdad es el tema de la semana. Lo habréis leído ya en muchos sitios: hay que remontarse hasta 1970 para encontrar una temporada en la que ningún equipo haya ganado sus cuatro primeros partidos. Si tenemos en cuenta que ahora hay 32 equipos en vez de 26, podríamos decir que la igualdad actual no tiene precedentes. Salvo los Bills y los Panthers, a quienes se puede descartar con seguridad de la carrera por su división, cualquier otro equipo conserva casi intactas sus opciones de postemporada. Bueno, si descartamos también a los Browns seguramente no nos equivocaremos. Hasta los 49ers, a pesar de su 0-5, conservan esperanzas fundadas. La AFC Sur presenta un cuádruple empate a 3-2; en la AFC Oeste, los tres últimos equipos están empatados a 2-3; todos los equipos de la NFC Norte presentan un diferencial acumulado de puntos positivo (el que menos, los Lions con +5); en la NFC Este, triple empate a 3-2 por el liderato (Eagles, Redskins y Giants); en la NFC Oeste, todos los equipos tienen diferencial negativo, y su líder, los Cardinals, están en -50, solo 4 puntos mejor que los 49ers. Estos son pequeños ejemplos de la extrema igualdad que presenta la liga. Colectivización de victorias y derrotas. A estas alturas no hay un primus inter pares, y es difícil que un partido se decida antes del two-minute warning final.

Esas manos, donde se puedan ver.
Aparte de esto, el tema del que más se ha escrito los últimos días tiene que ver con un jugador casi anónimo, a quien no le gusta el protagonismo y que pocos de vosotros conoceréis. No recuerdo cuándo fue la última vez que se escribió de él, si es que alguna vez se hizo. Hablo de Brett Favre. La historia es una patraña que poco tiene que ver con la NFL. Se trata de un rollo morboso-calentorro. Tan poco tiene que ver con el deporte, que la noticia ha sido publicada en Marca.com, que desde hace unos meses parece más una página de guarrillas que un portal de deportes. Las noticias más leídas de esa web son siempre las de tías en bolas. Parece que lo único que les interesa es aumentar las visitas, así que la cantidad de fotos de carne femenina aumenta día a día. La web deportiva más leída de España, y el diario más vendido del país. Tócate las pelotas, la altura intelectual del español medio. En fin, que volviendo al tema vomitorio, y hablo de él porque tiene trascendencia deportiva, el asunto consiste en que parece que Favre envió unas fotos de su pito a una periodista. Desde Rudeza Necesaria no podemos aprobar la actuación del 4, quien creíamos que era un fiel marido y ejemplar abuelo. Parece que está volviéndose un pornoabuelo. Sin embargo, igual que defendimos que no tenía sentido alguno que se sancionase a Roethlisberger por no cometer delito alguno, debemos decir que no tiene pies ni cabeza que se esté especulando con una posible suspensión al quarterback que no sabe deletrear su apellido (o, en su defecto, pronunciarlo). Vale que no es bonito que envíe instantáneas fálicas a una mujer distinta de su esposa, pero allá él. Roger Goodell empieza a parecer la Policía Moral. Si Farv (así se pronuncia su apellido, como sabréis si escucháis a Moisés Molina) ve interrumpida su racha récord de partidos consecutivos como titular por semejante gilipollez, Goodell tendrá un motivo más por el que avergonzarse.

Peperoni

Los Cardinals se enfrentaban a los actuales campeones de la NFL tras haber sido arrollados por los Chargers y haber perdido ya la confianza en dos quarterbacks. Ayer, su quarterback titular era un rookie no drafteado, Max Hall, que para ganar confianza lanzaba una intercepción en su segundo pase del partido. Y ganaron. No anotaron un solo touchdown ofensivo de pase o de carrera, pero no les hizo falta. Les bastó con una defensa espectacular y con un buen partido de Max Hall. Sorpresón. Tanto por el resultado final como por cómo se produjo. Hall venció en su duelo particular a Drew Brees, que estuvo desconocido. El mundo al revés: el novato fue interceptado una sola vez, en su segundo pase del partido, mientras que el MVP de la Super Bowl lanzó pases a la defensa rival tres veces. Aunque el passer rating de Brees (68,2) era algo mejor que el de Hall (65,0), todos contábamos con una actuación así del novato, pero no del líder de los Saints. Arizona es el estos momentos el menos malo de los equipos de la NFC Oeste. Tras cinco fines de semana de competición, los equipos de esta división siguen sin ganar un partido fuera de su campo (ayer solo podían conseguirlo los Rams), pero la victoria de ayer de los Cardinals frente a los Saints da un poco de lustre a la que muchos llaman NFC Worst.

La jornada dejó otros resultados sorprendentes, aunque no tanto, como la victoria de Oakland sobre San Diego, de la que hablamos más adelante, la derrota de Dallas bajo su enorme pantalla de alta definición ante los Titans o el triunfo de Tampa Bay en Cincinnati. Tal y como está la liga, pocos resultados deben sorprendernos.

Premio Parménides de Elea (la vida sigue igual)

Con tanta sorpresa y tanto cambio, resulta difícil otorgar este premio. Lo inestable es lo estable.

En la victoria, los Ravens parecen el equipo más estable, aunque pasaron sus apurillos frente a los Broncos de Kyle Orton y el sorprendente Brandon Lloyd (sin duda, el receptor revelación de lo que va de temporada, ayer 5 recepciones, 135 yardas y 2 touchdowns).

Sin embargo, el equipo más enrachado en el apartado victorioso son los Atlanta Falcons. Ayer sumaron su cuarta victoria seguida, mucho más holgada que sus dos últimos triunfos in extremis. Como reconoce su propio head coach Mike Smith, van 4-1, aunque podrían ir tanto 5-0 (su única derrota, en Heinz Field, se produce en la prórroga) como 2-3 (las victorias frente a Saints y 49ers las consiguieron milagrosamente gracias a errores poco frecuentes de sus rivales). Van muy bien, pero no pondría la mano en el fuego por ellos. Ayer sufrieron en Cleveland más de lo que indica el 20-10 final. Mediado el tercer cuarto, perdían por 10 a 6. Se les apareció la Virgen en forma de lesión de Seneca Wallace (que sin llegar a terminar el segundo cuarto, estaba en 11/15, 139 yardas y 1 touchdown). Salió Jake Delhomme para lanzar dos intercepciones y facilitar la labor a los Falcons. Para colmo, terminó lesionado. Iluso que es uno, esperaba mejor rendimiento de Delhomme. Está claro que la opción Seneca Wallace es mucho mejor en estos momentos para los Browns, aunque se rumorea que en estos momentos están buscando un quarterback, a falta de confirmación sobre la gravedad de las lesiones de los dos primeros en el depth chart. Todavía no le llegó la hora a Colt McCoy.

En la derrota, las constantes son los 49ers, los Panthers y los Bills. De lo Niners hablaré con algo de detenimiento un poco más abajo. En cuanto a los Panthers y los Bills, la sucesión de derrotas de los de Buffalo no creo que sorprenda a nadie. A pesar de todo, están cayendo con la cabeza bien alta. No es mucho consuelo, pero en una temporada en la que casi nadie da pena Buffalo tampoco desentona en exceso. De Carolina esperaba bastante más. Estoy acertando de pleno en mi absurda predicción en la que decía que este equipo me daba buena espina y al que colocaba en la segunda posición de la NFC Sur. Quizá sea la franquicia en peor estado de forma de toda la NFL. Cuando el quarterback del equipo rival lanza cuatro intercepciones, lo tienes que hacer muy mal para no tener ninguna opción de victoria. Los Panthers habían perdido el partido a los 10 minutos de comenzar. Un 17-3 no es una diferencia irremontable para casi nadie, pero sí para estos Panthers, que tienen problemas muy serios en la posición de quarterback (ni Jimmy Clausen, todavía muy verde, ni Matt Moore están a un nivel mínimo para que su equipo pueda competir). Ayer solo consiguieron 8 primeros downs.

En el apartado individual, Chris Johnson volvió ayer a su normalidad. Tras unos partidos flojetes, que frustran salvo milagro sus expectativas de lograr algún nuevo récord esta temporada, consiguió 131 yardas de carrera y 2 touchdowns en 19 intentos.

Por cierto, un dato que no cambia. Como en las dos anteriores jornadas, en las que hablamos de ello, los quarterbacks con más yardas de pase han perdido sus partidos. Esta semana, han caído 4 de los 5 primeros en esta clasificación. Sólo se salva, y de milagro, McNabb (357 yardas), que fue tercero en esta categoría. Rivers (431 yardas), Romo (406 yardas), Orton (314 yardas) y Alex Smith (309 yardas) vieron cómo sus equipos perdían a pesar de sus esfuerzos. Curiosamente, a la inversa, 4 de los 5 primeros corredores veían cómo sus equipos ganaban. Sólo falló, y de milagro, el de Cedric Benson (144 yardas). Forté (166 yardas), Turner (140 yardas), Ray Rice (133 yardas) y Chris Johnson llevaron a sus equipos a la victoria. A ver si ahora resulta que la clave para ganar partidos es ganar la batalla por tierra. Justo lo contrario de lo que creía.

Premio Heráclito de Éfeso (la vida cambia)

Los Oakland Raiders han ganado a los San Diego Chargers 13 partidos después. Hacía siete años, nada menos, que no se imponían a su rival divisional. Por eso, nadie merece más esta distinción semanal que la franquicia de Al Davis (y en el lado negativo, que la de San Diego). Curiosamente, la clasificación de la AFC Oeste presenta en estos momentos un aspecto desconocido. La lideran los Chiefs, a quienes también les ha cambiado la vida un poquito la vida(aunque todos lo esperábamos) tras su digna derrota en Indianápolis. Después hay un triple empate a 2-3, en el que los Chargers ocupan el último lugar porque según los criterios de desempate son los más perjudicados (han perdido los dos duelos divisionales que han disputado hasta el momento, en Oakland y Kansas City). ¿San Diego último de la AFC Oeste? ¿¡¿Pero esto qué es?!?

Exactamente lo mismo que a los Chargers les pasa a los Colts, que figuran en último lugar de la AFC Sur (lugar absolutamente desconocido para esta franquicia) por haber perdido sus dos duelos divisionales en Houston y Jacksonville. Eso sí, los Colts ayer volvieron a la senda de la victoria en su campo, aunque les costó más de lo habitual conseguir anotar un touchdown. Peyton Manning no está habituado a sufrir tanto para anotar. Casi terminan un partido sin anotación de seis puntos, algo que no les sucedía, como sabréis los que visteis el partido ayer por C+Deportes, desde el año 2003.

Otros que han cambiado bruscamente son los New York (aunque no son de New York, sino de New Jersey) Giants. Hace un par de jornadas estaban 1-2 tras caer estrepitosamente ante los Titans en New Meadowlands. Los dos últimos partidos los ganaron avasallando al rival. Si el lunes pasado conseguían 10 sacks ante los Bears, ayer limitaban a los Texans del todavía líder en yardas de carrera de la NFL a 24 tristes yardas.

Bueno, sería imperdonable que me olvidase de los Lions. ¿Alguno recuerda un partido en el que Detroit gana de paliza en los últimos años? Yo no, la verdad. Ayer pasaron por encima de los Rams, que en cuanto se alejan de St. Louis se convierten en un equipo muy flojo (este mal lo comparte la NFC Oeste al completo). Con un poquito (muy poquito) de suerte, los Lions podrían estar 3-2 luchando por ganar la NFC Norte. Bueno, todavía tienen posibilidades de terminar 12-4, ¿no?

El 1.º de su clase (lo mejor)

Me cuesta creer que tras la jornada de ayer haya aficionados más felices que los de los Buccaneers. Tras cuatro partidos disputados, su balance es de 3-1. Tienen un equipo jovencísimo que está consiguiendo victorias mucho antes de lo esperado. Josh Freeman tiene una pinta muy buena, y mira que yo no me lo creía, y sus "socios" receptores están haciendo un trabajo excepcional. Los Baby Bucs consiguen su segunda victoria fuera de Florida. Dicen que "Josh Freeman para Mike Williams" va a ser una de las frases más repetidas en la NFL los próximos años. No termino de creérmelo, pero a fuerza de victorias no me queda más remedio que convencerme.

Shaun Hill, el quarterback suplente que está siendo titular por la lesión de Stafford, personifica el éxito de los Lions. Ayer, Hill consiguió completar 21/32 pases, 227 yardas y 3 touchdowns. Ya me gustó mucho su actuación la semana pasada en Lambeau Field, a pesar de las intercepciones que concedió. Muy destacable también la actuación de Ndamukong Suh, número 2 del último draft, que se impuso en su duelo particular con el número 1, Sam Bradford. A continuación podéis ver su(h) espectacular intercepción y el cómico retorno.


En la NFC Norte, el otro equipo que protagoniza buenas noticias es Chicago. Quién lo iba a decir, en una división que se iban a disputar Green Bay y Minnesota. Un alto porcentaje del éxito de Chicago, y desde luego casi el 100% de la victoria de ayer, se debe a la vuelta de Matt Forté a su nivel de hace un par de años, en su temporada de novato. Ayer consiguió 166 yardas de carrera, que permitieron ganar el partido a Chicago a pesar del desastre del ataque aéreo (¿estas eran las señas de identidad de Mike Martz, no?). Los Bears están corriendo como se les supone por tradición. En el apartado defensivo, Julius Peppers, "Judas" Peppers para algunos aficionados de los Panthers, tuvo un retorno feliz en lo deportivo a Charlotte. Consiguió una intercepción y, como siempre, sembrar el pánico en el ataque rival. Su sueldo es obsceno, pero también su calidad.

Terminamos el paseo por la NFC Norte con uno de los jugadores que amargó el partido al otro equipo de esa división que jugó ayer: Brian Orakpo. Un peligro constante para Aaron Rodgers, al que infligió 2 sacks. Y de los que se salvó Rodgers. El novato Bulaga no podía con él, y tuvo que recurrir a más de un holding no señalado por los árbitros. Espectacular la defensa de los Redskins frente al pase de Green Bay, por mucho que dicho ataque estuviese seriamente diezmado, como comentaré más adelante.

Hace un par de jornadas fueron los de los Bears, la pasada los de los Patriots; esta les ha tocado a los equipos especiales de los Raiders. Decisivos para la victoria de Oakland. Dos punts taponados, uno para safety y el otro para touchdown. Si yo fuese entrenador de equipos especiales de los Chargers no estaría muy tranquilo. Aquí tenéis las dos jugadas:


Premio al que ha hecho bien las cosas puntualmente (lo regulero).

Si a principio de temporada me dicen que tras cinco jornadas los Saints habrían anotado menos puntos que los Lions, los Jaguars o los Raiders, habría pensado que eso solo se podía deber a una hecatombe, a una epidemia de lesiones, o a la aparición de una estrella desconocida en estos equipos. Pero no, no ha pasado nada de eso. Los Saints anotan 19,8 puntos por partido, por 25,2 de Detroit, 21,4 de Jacksonville o 22,2 de Oakland. Ayer la misma defensa que cayó aplastada en San Diego se impuso con rotundidad a Brees y sus chicos.

Hablando de San Diego, a pesar del excelente rendimiento de Philip Rivers (que lidera la NFL en yardas de pase), Antonio Gates (sobre este tío habría que escribir un artículo aparte, es increíble que un tío que no jugó al football en su etapa universitaria --era jugador de baloncesto-- sea el mejor tight end de la NFL) o Malcolm Floyd (213 yardas de recepción ayer), los Chargers han perdido más partidos de los que han ganado. Están 2-3 por cuarta temporada consecutiva (mierda, esto tenía que haberlo puesto en la sección Parménides). Regulero por definición.

También Houston tiene motivos para preocuparse. Lleva dos derrotas consecutivas en su estadio, ante Cowboys y Giants, que les hacen perder la ventaja que tenían al frente de la AFC Sur. Ayer su defensa apenas existió. En la primera mitad había concedido 24 puntos. Así es imposible ganar un partido. No estemos tan seguros de que este vaya a ser el año de Houston. Los Colts y los Titans vienen con fuerza.

En el apartado individual, una serie de jugadores que ven frustrados sus buenos partidos por derrotas: Terrell Owens y Ryan Fitzpatrick. El primero consiguió 102 yardas y 1 touchdown. Segunda gran actuación que no sirve para que los Bengals ganen su partido. Hillis continúa al gran nivel de los últimos partidos. En cuanto al quarterback de los Bills, completó un partidazo, que le da aire como titular en Buffalo: 20/30, 230 yardas, 3 touchdowns.

Apartado separado para Matt Cassel. No consiguió anotar ningún touchdown, y su 16/29 para 156 yardas no es para tirar cohetes. Ahora, cuánto cambiaría la cosa si Dwayne Bowe no deja caer los pases que tuvo en sus manos y con los que los Chiefs habrían anotado seis puntos.

Por cierto, ¿no os sorprendió ver las dos onside kicks con las que comenzaron sus partidos Kansas City y St. Louis? Ninguna de ellas tuvo éxito, y aunque es dudoso que hayan tenido algún impacto en el resultado final, son decisiones difíciles de entender. Tampoco dudo que si las jugadas se saldan con éxito para el equipo pateador estaríamos todos dando palmas, yo el primero. En el fondo, la onside kick que los Saints ejecutan en la Super Bowl no es muy diferente.

Premio en base al demérito (lo peor)

El equipo que sale peor parado de esta jornada son los Injury Bay Packers. El panorama es desolador. Es todavía muy pronto y pueden pasar muchas cosas de aquí a diciembre, pero la larga lista de lesiones no augura nada bueno. Lo peor de ayer no fue la derrota, sino el parte de guerra con el que se saldó el partido. No se puede tener peor suerte, y no lo digo por el field goal de Crosby con el que los Packers habrían ganado el partido (que dio en el palo y se fue fuera) sino por los lesionados. Tremendo. Aunque todavía no se conoce la gravedad de las lesiones, ayer tuvieron que abandonar el partido tres importantes jugadores ofensivos: el mejor receptor del equipo, el tight end Jermichael Finey, su (buen) suplente Donald Lee, e incluso Aaron Rodgers, que sufrió una conmoción en su último pase interceptado (no es excusa, pero por segunda prórroga consecutiva los Packers pierden tras un golpe helmet-to-helmet clamoroso a Rodgers que los árbitros no señalan --el anterior partido al que me refiero es el de wild card de la pasada temporada en Arizona--). De haber regresado el ataque de Green Bay al campo, Matt Flynn habría sido el quarterback. Si a eso le unimos las bajas de Ryan Grant, el running back titular, para toda la temporada, y la ausencia del offensive tackle Mark Tauscher, nos encontramos con un ataque bajo mínimos. Falta el corredor, el mejor receptor, su suplente, un jugador de línea, y (quizá) Rodgers, cuya ausencia el próximo domingo es muy probable. En defensa el panorama no es mucho mejor. Antes de comenzar el partido de ayer, eran baja por lesión los siguientes titulares: Al Harris (cornerback), Atari Bigby (safety), Morgan Burnett (safety), Nick Barnett (linebacker) y Brandon Chillar (linebacker). Burnett y Barnett probablemente serán baja para lo que queda de temporada. Nada más comenzar el partido, se lesiona el defensive end Ryan Pickett. A pesar de todo ello, la defensa de Green Bay se estaba comiendo a los Redskins, sobre todo gracias a esa bestia que es Clay Matthews. Pues bien, tras conseguir 1,5 sacks y agobiar incesantemente a McNabb, Matthews también se lesiona. Ahí se terminó el dominio de la defensa de los Packers, y los Redskins vieron la luz. Como digo, desolador panorama. A ver quién juega el próximo domingo contra unos descansados Dolphins. La temporada de Green Bay empieza a tener muy mala pinta. Dicho esto, hay que tener paciencia, porque como apuntaba antes, esto acaba de empezar y los Packers están 3-2. De aquí a diciembre puede pasar de todo.

En San Francisco no deben de estar mucho más contentos. 0-5 ya. Y a pesar de todo, creo que siguen teniendo muchas opciones de ganar su división y convertirse en el primer equipo en llegar a playoffs tras comenzar con cinco derrotas. Ayer se escucharon gritos de we want Carr! (el quarterback suplente) y se vio a Singletary dar un ultimátum a Alex Smith. Smith reaccionó, y consiguió tres touchdowns, insuficientes para completar la remontada ante Philadelphia (por cierto, ayer Kolb bien, ¿quién estará tocándole el culo al center Eagle la próxima jornada?). Bueno, pensaréis que en San Francisco no están para bromas. Su defensive tackle Isaac Sopoaga no parece tenerlo tan claro. Estad atentos a su presentación:


Otros equipos de capa caída son los Cincinnati Bengals y los Dallas Cowboys. Favoritos a todo antes de iniciarse la temporada, ya han perdido tres partidos. En el apardado individual, además, el premio a la peor actuación de la jornada tiene que ser para Carson Palmer. Se le acaba el crédito al quarterback de los Bengals. Ayer perdió el partido casi solito. Por lo menos fue el que dio opciones a Tampa Bay para poder disputarlo. A falta de 2:18 para terminar el partido, los Bengals ganaban por 7 puntos. En 3.ª y 13, deciden lanzar (bravo, Marvin Lewis), Talib intercepta y en el ataque posterior los Bucs empatan el partido. Quedaba poco tiempo, el suficiente para que los Bengals la cagasen de nuevo. Un nuevo pase de Palmer fue interceptado (el tercero del partido), esta vez por Sabby Piscitelli, y retornado hasta la 34 de Cincinatti. Los Bucs avanzaron hasta la 14 (tras espectacular recepción de Spurlock, también hay que decirlo) y se llevaron una increíble victoria.

Eso sí, por mucho que Palmer la cagase, que la cagó, ningún jugador es rival para Todd Collins, que va camino de batir todos los récords (negativos) que podamos imaginar. Que los Bears ganasen (y cómodamente) a su pesar es algo difícil de explicar. Tras un inolvidable primer medio partido en New Jersey en el que consiguió un rating de 8,1 (4/11, 36 yardas, 1 intercepción), ayer se superó. Tenía un partido completo para ello, y no lo desaprovechó: 6/16, 32 yardas y 4 intercepciones, para un passer rating final de 6,3. Brutal.

También ha sido una jornada complicada para Wade Phillips. No sé cuánto le durará la paciencia a Jerry Jones, que bastante ha tenido para que el bueno de Wade siga siendo el head coach de los Cowboys. Phillips agota el poco crédito que le queda con decisiones como su playcalling de ayer, en el que, parafraseando a Lombardi (pero al revés) se decantó por un Pass To Daylight (pasar hasta que salga el sol) de pésimo resultado. 46 intentos de pase, 21 carreras. Una victoria, tres derrotas. Dallas, apuesta bastante popular para conseguir el anillo en agosto, es último de la NFC Este.

Termino esta sección con un recuerdo para Dominique Rodgers-Cromartie, que cometió la misma gilipollez que Nate Clements la semana pasada. Esta vez terminó en touchdown, pero podría no haber sido así. Tras conseguir la intercepción que aseguraba el partido a favor de los Cardinals frente a los Saints, en vez de arrodillarse y asegurar la victoria, corrió para conseguir el touchdown. Una vez interceptado el pase de Brees, las escasas opciones de victoria de los Saints pasaban por que Rodgers-Cromartie no se arrodillase. No lo hizo, y su carrera no exenta de riesgo, ni mucho menos. ¿Qué adjetivo le viene mejor, egoísta o imbécil? Decidid vosotros. A mí estas tonterías me ponen enfermo. Así se vio desde la grada:


Qué bien que mañana es festivo. Podré ver un Monday Night entero en directo. Partidazo y con mucho morbo, además.

Actualización matutina del martes

El Monday Night no decepcionó. Fue un gran partido, como se esperaba. Tras una primera parte de dominio absoluto de la defensa de los Jets, que su ataque no pudo aprovechar para anotar de siete en siete (lo hicieron de tres en tres, 9-0 al descanso) el ataque de los Vikings reaccionó en la segunda mitad y estuvo muy cerca de empatar el partido. Interesante la estrategia defensiva de los Jets en tercer down y largo, que les costó dos touchdowns. Eran situaciones claras de pase. Normalmente, en esos casos se refuerza la cobertura de la secundaria con defensive backs adicionales (nickel y dime packages, que les llaman) y únicamente tres jugadores tratan de presionar al quarterback. Los blitzes son menos habituales. Pues bien, en 3.ª y 16 y en 3.ª y 18, los Jets decidieron ir a por Favre con todo. En ambas ocasiones, los Vikings anotaron un touchdown.

Ayer Favre batió un nuevo récord histórico: el de fumbles cometidos. Con los dos de anoche, ya es el jugador que más veces ha perdido la posesión del football en la historia de la NFL. ¿Cuántos partidos más tendrá que jugar para batir el récord de yardas de carrera? Bueno, en el lado positivo, con sus 3 touchdowns de pase, Favre acumula más de 500. Quién iba a decir hace unos años que su quingentésimo (500.º) touchdown lo iba a conseguir con unos cuernos en el casco y tras recepción de Randy Moss...

LT ha vuelto
En cuanto a los Jets, muchas noticias buenas. Van 4-1, su juego de carrera es probablemente el mejor de la liga (la resurrección de LaDainian Tomlinson tiene mucho que ver en esto), Santonio Holmes se incorpora para reforzar el pase y Cromartie va mejorando significativamente su rendimiento. Ya no comete tantas interferencias como al principio de temporada. Un equipazo, probablemente a estas alturas de competición el que mejor estado de forma presenta.

Por cierto, al final del partido se vio otra jugada imbécil. Con 1:30 por jugar, ventaja de 2 puntos para los Jets y habiendo agotado los Vikings sus tiempos muertos, Dwight Lowery intercepta a Favre (también líder histórico de la NFL en intercepciones). Si Lowery se arrodilla, el partido se termina y los Jets ganan. No lo hace. Corre hasta la end zone rival y anota el touchdown. Los Jets ganan por 9 puntos. Con esa jugada estúpida, concede a Minnesota una opción de ganar el partido. Tienen que anotar un touchdown y un field goal (lo que requiere ejecutar con éxito un onside kick). Muy difícil, sí, pero posible. Si Lowery se hubiese arrodillado, el partido habría terminado. Para darle una colleja.

viernes, 8 de octubre de 2010

Una vez en la vida

Con cierta frecuencia, cuando quiero justificar un gasto excesivo o innecesario, pongo como excusa que es por algo que sólo se tiene la oportunidad de hacer una vez en la vida. Recuerdo haber utilizado este pretexto bastantes veces en relación con eventos deportivos: cuando vine con mi padre a Madrid a ver la final de la Copa de 1995, la que se suspendió por la lluvia y en la que terminamos corriendo por la Castellana con el agua a la altura de las rodillas --no exagero, aunque era muy pequeño entonces-- (¿el Dépor jugando una final de Copa? una vez en la vida, hay que ir; por suerte hubo una segunda vez, y qué segunda vez); cuando fuimos a León a ver cómo el Estu se salvaba del descenso (ese viaje forma parte de mis mejores recuerdos deportivos, y mira que no suponía ganar ningún título); o cuando el año pasado fuimos a Londres a ver el Buccaneers-Patriots (este año repetimos). Una vez en la vida. No siempre. Por improbable que parezca, lo que puede parecer extraordinario suele repetirse más de una vez en la vida. Eso sí, no pienso dejar de utilizar la excusa según me convenga.

Sin embargo, a veces es verdad que suceden acontecimientos que no se repiten jamás. En ocasiones, a pesar de que pocos lo augurarían, hazañas maravillosas tienen lugar únicamente una vez en la vida. En Estados Unidos lo denominan one-shot wonders. Podríamos traducirlo como estrellas fugaces o, literalmente, maravillas que suceden una sola vez. Sé que lo echabais de menos. Vuelve la cuenta atrás. Vuelven las lecciones de historia footballística concentradas en cortos vídeos. Vuelve un artículo sobre un Top Ten de NFL Network. Una cojonuda sucesión de vídeos con su justa duración, de excelente factura, sobre diez cosas que son lo más en la NFL. Aquí tenéis las diez estrellas fugaces más importantes de la historia del fútbol americano profesional. Jugadores que protagonizaron inolvidables hazañas, pero que no las pudieron repetir. Fueron, por breves, dos veces buenos.

Espero que recordéis las instrucciones de lectura de los artículos sobre Top Ten: en el título de cada uno de los diez elementos del Top Ten está el enlace al vídeo correspondiente, alojado en NFL.com. Ya sabéis que la web oficial de la liga no permite a los blogueros incrustar vídeos en sus sites. Antes de leer el texto correspondiente a cada uno de los miembros de este Top Ten, pincháis en el enlace, veis el vídeo, y cuando hayáis terminado de verlo le dais a atrás en vuestro navegador para regresar a este blog y leer lo que cuento sobre cada estrella fugaz. Allá vamos: las diez maravillas que sucedieron una vez en la vida.

NFL Top Ten One-Shot Wonders In NFL History

10.- Mike Jones

En un diccionario ilustrado, si buscas la definición de
nadar para morir en la orilla, aparece esta foto.
No os voy a mentir. No vi en directo (por en directo quiero decir por la tele, en su momento) la mayoría de las fugaces maravillas de las que escribiré en este artículo. O no había nacido o no seguía la NFL. Esta es una de las pocas que sí viví. Y como tantos dramas deportivos, quien lo haya presenciado no lo puede olvidar. Los que no conozcáis esta historia seguro que tampoco la olvidaréis.

Esta entrada en el ranking no se refiere a la corta carrera de un jugador, ni a una temporada, o siquiera a un partido completo. Se reduce a una jugada. A una de las jugadas más dramáticas y célebres de la historia de la NFL. A una jugada que decidió el resultado de una Super Bowl. A la jugada gracias a la cual el Greatest Show on Turf no se recuerda como un equipo perdedor (una suerte de Bills de principios de los 90) sino como a un estilo muy vistoso que sorprendió a todos y consiguió un anillo. Esta maravilla consiste meramente en el famoso placaje de Mike Jones, con el tiempo cumplido, a una yarda de su propia end zone y gracias al cual los Rams se proclamaron campeones de la NFL (ellos dirían campeones del mundo, pero como lectores formados que sois sabéis que tal expresión es estúpida). Tennessee perdía por 7 puntos, necesitaba anotar un touchdown para empatar el partido, y gracias a Mike Jones no lo consiguió. El otro protagonista de la jugada era Kevin Dyson, quien ya había conseguido en esos mismos playoffs, con el tiempo cumplido, un touchdown que le daba la victoria a los Titans. Era el famoso Music City Miracle. Dyson no pudo conseguir un nuevo milagro, pero protagonizó otro momento agónico culminante. Este otro vídeo ilustra la jugada con mayor detalle:


Volviendo a Jones, como dicen en el vídeo que podéis ver en NFL.com, se trataba de un jugador casi anónimo. Con un nombre corriente, con una carrera hasta entonces corriente (aunque sus compañeros de vestuario, según dicen en el vídeo --quién sabe hasta que punto condicionados por esta jugada estelar-- elogian a Jones como compañero ejemplar y líder en el vestuario), saltó al estrellato efímero con este oportuno placaje en la Super Bowl. Jones ahogó la esperanza de la joven franquicia de Tennessee, liderada por el malogrado Steve McNair. Nadaron para morir en la orilla, ahogados por Mike Jones. Paradigma de maravilla fugaz.

9.- Jim O'Brien

Golazo (de campo).
Recomiendo encarecidamente a todos los que leen esto que vean el vídeo sobre la historia de Jim O'Brien. No era, pero sí era, un kicker. Me refiero a que no se dedicaba de forma exclusiva ni primordial a darle patadas al football. O'Brien era principalmente un wide receiver, en calidad de ello se le drafteó. Era uno de esos jugadores ajenos a la revolución de Pete Gogolak, que ya comentamos en este blog. Es curioso. Comenté más de una vez que ser kicker es una mierda, que son unos apestados. El vídeo que ilustra la historia de O'Brien contiene una prueba de esta concepción peyorativa del kicker. Bubba Smith, defensive end de los Baltimore Colts y compañero de O'Brien, dice lo siguiente "era un jugador de football, no sólo un kicker". Sobran los comentarios, ¿no?

La historia de O'Brien mola por lo peliculera que resulta. Por peliculera no quiero decir que O'Brien tuviese pelos en el culo (supongo que sabéis que quien tiene pelos en el culo es un peli-culero), aunque era un jugador cuyo pelo le distinguía del resto. El pelo y sus pintas. O'Brien era un jipi. Un beatnik. Esto generaba recelo entre sus veteranos compañeros de equipo. El novato piojoso, dónde vamos a parar. Resulta curioso que entonces los deportistas profesionales fuesen reacios a acoger las modas más, digamos, "modernas" de la época. Hoy los deportistas profesionales (tanto en Europa como en Estados Unidos) representan lo contrario: lo hortera, la moda llevada a sus extremos más ridículos. Parece que lo que se estila hoy es ser un macarra, qué le vamos a hacer. La NBA hace unos años tuvo que poner firmes a sus jugadores, que gustaban de ir de pandilleros (multimillonarios, eso sí). ¿Podemos considerar a O'Brien precursor de esta tendencia? No, O'Brien molaba. Los de hoy no. Gran diferencia.

Volviendo a O'Brien, su historia no resulta de película solo por sus pintas, sino también por su habilidad para chutar a palos. Como habréis visto, O'Brien era un wide receiver que actuaba de pateador, lo que no se le daba demasiado bien. Dicen en el vídeo que acertaba casi las mismas veces que erraba. Cómo ha cambiado el football, hoy es impensable que un equipo acepte tener a un kicker cuyo porcentaje de aciertos sea del 50%. El notas de O'Brien era el pateador novato de unos Baltimore Colts que viajaban a Miami a jugar la Super Bowl contra los Chicos Vaca de Dallas. Antes del partido ya confesaba a sus compañeros que esperaba que la victoria no dependiese de sus chuts. Comenzado el partido, O'Brien dio los primeros indicios que confirmaban sus temores iniciales fallando un extra point.

Pero en el momento de la verdad, con el partido empatado a 13 puntos, y a falta de 5 segundos, O'Brien no falló. Quizá sobraba decirlo, porque si no no estaríamos escribiendo sobre él, pero bueno. Si Mike Jones fue clave para que The Greatest Show On Turf ganase su único anillo, O'Brien lo fue para que Johnny Unitas ganase su única Super Bowl (aunque, en este caso, Johnny U ya había ganado dos títulos de campeón de la NFL en la era pre-Super Bowl). Incrustemos un vídeo de un escaso minuto de duración para recordar ese partido antes de ir a por la siguiente estrella efímera.


8.- Rob Johnson

Tras la segunda jornada de esta temporada comentábamos lo rápido que se sacan conclusiones por algunos analistas. Un partido es suficiente para encumbrar o denostar a equipos y jugadores. Ignoramos que un buen o mal día lo puede tener cualquiera. Los gestores de entidades deportivas lo hacen con cierta frecuencia, para suerte de algunos jugadores. Recuerdo el caso de Congo, a quien el equipo-que-no-debe-ser-nombrado fichó, según cuenta la leyenda, por un vídeo que le pasó un chaval. No creo equivocarme al pensar que bastantes equipos de fútbol y baloncesto fichan basándose en vídeos de YouTube. El protagonista de este salto al estrellato efímero es uno de esos afortunados que gracias a un buen partido se ganan el contrato de su vida.

No existen fotografías de Johnson sin un
defensor a punto de darle un achuchón.
La idea que transmite el vídeo es precisamente esa. Que Johnson jugó un buen partido con los Jaguars, gracias a él firmó el contrato de su vida con los Bills y entonces se reveló que era un paquete indigno del sueldo que cobraba. Bueno, creo que esa idea es bastante discutible. De hecho, no creo que Rob Johnson deba estar en esta lista. Cierto es que cumple la premisa de ganarse un sueldazo gracias a un mísero partido, pero su rendimiento posterior tampoco fue tan malo. Rob Johnson, y esto no se dice en el vídeo, tiene el mejor porcentaje de pases completados de la historia de los Buffalo Bills. También es el líder en otra categoría menos honrosa, como el ratio de sacks por dropback, esto es, es el tío que en términos relativos ha sufrido más veces un sack por cada vez que recibía un snap. Por eso le llamaban Robosack.

Precisamente el problema principal de Johnson fueron las lesiones, porque cuando estuvo sano su rendimiento no fue ni mucho menos malo. Vale que se lesionaba por su falta de pocket awareness y no soltar el balón a tiempo (culpa suya). La otra razón por la que probablemente este jugador está en esta clasificación es su rivalidad con Doug Flutie. Johnson era el jugador sobrepagado, el de los 25 millones de dólares, y Flutie era el que rendía por encima de su salario.

Como dato curioso, Rob Johnson era el quarterback titular el famoso día del Music City Miracle, protagonizado, entre otros, por el tío que en la Super Bowl se quedó a menos de una yarda de empatar el partido. Ese partido fue el culmen de la polémica entre Flutie y Johnson. Wade Phillips, ese maestro de la postemporada, decidió dar la titularidad a Johnson en vez de a Flutie, a pesar de que este fue el que lideró a los Bills hacia los playoffs. Phillips fue muy criticado, aunque Johnson hizo un buen partido y solo por culpa de un milagro los Bills cayeron eliminados. Desde entonces, en lo que se conoce como la maldición de Doug Flutie, los Buffalo Bills no han vuelto a disputar un partido de playoffs. A Robosack le dio tiempo para ganar un anillo, como suplente, en los Tampa Bay Buccaneers. Que le quiten lo bailao (y lo cobrao). La distinción de Johnson como one-shot wonder, en mi opinión, un tanto injusta.

7.- Ickey Woods

La historia de Ickey Woods es la de una estrella fugaz que brilló intensamente durante más tiempo que las anteriores. La de Woods es la historia de tantos y tantos running backs. Recordáis el dato de que la carrera de un jugador en esta posición dura 2,6 años de promedio, ¿verdad? Ickey Woods es uno de los corredores fieles a esta media.

Pero más allá de su buen rendimiento en el terreno de juego, a Woods le hizo famoso su ridículo baile con el que celebraba cada touchdown que conseguía. Es como los chistes malos. Para mi gusto, hay un límite a partir del cual, cuanto peor es un chiste más gracia me hace. Es tan malo que te ríes de la pena que da el que lo cuenta. Un par de ejemplos: cuando fuimos a Wembley el año pasado a ver la NFL, entré en una farmacia y pregunté "¿hay ampollas?" y me contestaron "hello, Mr. Pollas, what do you want?". Jaja. Este otro también me gusta mucho, os aconsejo utilizarlo en entrevistas de trabajo o en reuniones con vuestros jefes. Si te hacen la típica petición mierda de que contéis un chiste, le decís al que os lo pide: "van dos putas y se cae tu madre". Jaja (de nuevo). Con el baile de Ickey Woods sucede algo parecido. Dicen en NFL Network que ni la Macarena. Mirad, mirad, con comentarios en directo:


Este bailongo consumado fue el líder de la liga en yardas por carrera, y ayudó a los Bengals a llegar a la Super Bowl, que perdieron. Luego su carrera fue una sucesión de lesiones. Una one-shot wonder de libro. Entrañable.

6.- Percy Howard

Normalmente, las estrellas fugaces "de un partido" protagonizan jugadas gracias a las cuales sus equipos consiguen la victoria. No es el caso de este jugador, desconocido hoy incluso para muchos expertos. Lo singular de este chico es que la única recepción que consiguió en su vida, una vez en la vida, fue un touchdown. Y en la Super Bowl. No valió para nada, porque los Chicos Vaca perdieron contra los Steelers, pero ahí quedó eso.

Bah, anécdota curiosa, sin más. Intentan "vestir el muñeco" en el vídeo hablando de cómo Howard puteó a Mel Blount, menuda temeridad (teniendo en cuenta que Blount acababa de dejar fuera de juego a Goldie Richards), o de cómo estuvo cerca (tampoco demasiado, la verdad) de atrapar el Hail Mary con el que los Cowboys habrían ganado el partido. El hecho es que a pesar de haber conseguido ese touchdown, los Cowboys cortaron a Howard y este no volvió a jugar jamás en la NFL. Estos no se dejaron llevar por el esporádico momento de gloria. Una temporada, una recepción, un touchdown. Una pena que no consiguiese el anillo, habría sido la leche.

Para terminar con este personaje, Sports Illustrated publicó un artículo sobre su historia en enero de 1991, Catch of a lifetime. Algo más de lo que presumir.

5.- Tommy Maddox

La carrera de Maddox es el clavo ardiendo al que pueden agarrarse jugadores como JaMarcus Russell o Matt Leinart. Estos últimos están en la fase de "fiasco tras carrera universitaria prometedora". No sé si deberán atravesar el desierto de las ligas menores, como hizo Maddox, pero este es el ejemplo que justifica que mantengan la esperanza a pesar de los malos inicios (Leinart) o pésimos (Russell).

Tommy Maddox es un jugador que muchos conoceréis de su etapa de gloria efímera. Antes de llegar su buen año, 2002, estuvo penando por la NFL hasta que decidió, o no le quedó más remedio que, dejarlo. Sin embargo, no se resistió a probar en competiciones menores, como la Arena Football League (inolvidable competición para mí, ya que el balón de football que tengo en casa, que me trajo un amigo de Estados Unidos, es de la AFL) o la XFL.

Curiosa competición la XFL, que no es una sigla, sino el nombre completo de la competición. XFL significa XFL. Esta competición formalmente era una joint venture entre la cadena de televisión NBC y la World Wrestling Federation. Pretendía competir con la NFL y se posicionaba como una versión más cruda y ruda del football. Entre las innovaciones, estaba que la primera posesión del partido no la decidía una moneda al aire, sino una carrera entre un jugador de cada equipo por hacerse con el balón. Ya en la primera jornada esta idea provocó lesiones. Ahí tenéis un vídeo con el resumen de la primera jornada. No tiene pérdida.


Aparte de esta y otras peculiaridades de esta mezcla entre pressing catch y fútbol americano, el partido que decidía al campeón de la competición tenía el elegante nombre de Million Dollar Game, porque una olla con un millón de dólares se "derramaría" sobre los jugadores del equipo campeón. Una competición muy seria. Duró una temporada. Maddox fue el MVP de la regular season y su equipo consiguió la victoria final.

Gracias a ello, los Steelers le ofrecieron trabajo como suplente de Kordell Stewart, al que arrebató la titularidad en 2002. Su rendimiento durante esa temporada le valió su inclusión en la lista. Guió a Pittsburgh a los playoffs y fue nombrado NFL Comeback Player of the Year. Posteriormente, su rendimiento decayó y tras caer lesionado, el novato Big Ben Roethlisberger asumió su lugar consiguiendo 14 victorias consecutivas. Como Robosack, Maddox consiguió un anillo, como quarterback suplente. Bonita y peculiar historia.

4.- Clint Longley

"Muy bien, chaval, pero dame ese balón que se queda aquí".
Creo que este tío está en un puesto más alto del que merece. Su brillante actuación no se produjo en una Super Bowl, sino en un partido de temporada regular. Vale que no se redujo a una sola jugada sino que por lo menos fue un partido completo, y que sucedió en el Día de Acción de Gracias (entre cuyas tradiciones está ver el partido de los Lions y el de los Cowboys), lo que incrementa la visibilidad del partido, pero me sigue pareciendo exagerada tan alta consideración.

Bueno, hizo un Munúa con el mítico Roger Staubach, quizá por eso lo ponen tan arriba.

¿La historia? Pues la del quarterback suplente que se ve forzado a salir por la lesión del titular. Lo sorprendente es que su rendimiento es espectacular. Contra el eterno rival de Dallas, los Washington Redskins, consigue 11/20, 203 yardas y 2 touchdowns para un passer rating de 123,5. No hizo nada más reseñable durante esa y las dos siguientes temporadas que duró su carrera profesional. La verdad es que tampoco tuvo oportunidades, porque jamás en su vida jugó un partido como titular. Ni en Dallas ni en el siguiente equipo en el que estuvo tras darle la tunda a Staubach, los San Diego Chargers. Fallo del vídeo, por cierto, que da la idea de que Longley, tras agredir a Staubach fue inmediatamente borrado del mapa. No fue así. Se fue a San Diego, donde también fue suplente, y después jugó seis partidos para los Toronto Argonauts de la Canadian Football League. Sobrevalorado (en el ránking).

3.- Larry Brown

Sí, este es otro autor de big plays en una Super Bowl. Y también de los Cowboys, que se llevan la palma en este Top Ten con tres estrellas fugaces. Esta, la más brillante de todas. Ninguna de las dos anteriores había sido MVP de la Super Bowl. Eso es lo que sucedió con Larry Brown. Este tío con nombre de entrenador de baloncesto era un cornerback del montón y tuvo la fortuna de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Y de tener a Deion Sanders al otro lado de la defensa. A Brown le lanzaron dos pases en la Super Bowl, que completó para touchdown. Lo que pasa es que se los lanzó el quarterback rival. Suficiente para ser designado MVP y para que algunos mentecatos pagaran por él lo que no valía. Creo que ya hablé de la escala que mide la relación salario-rendimiento, de menor a mayor: infrapagado, equipagado (Federico Jiménez Losantos pronunciaría la anterior palabra igual que "equiparado"), sobrepagado y Al Davis-pagado. Los Raiders fueron los mentecatos que picaron. En sus dos temporadas en Oakland, fue una sola vez titular.

Eso sí, en cuanto a Brown, hay que decir que pocos jugadores pueden presumir de un palmarés como el suyo. Larry ha ganado tres Super Bowls, siendo siempre titular, y ha sido MVP en una de ellas. Toma ya. 14 intercepciones en toda su carrera, dos de ellas en el Partido.

Por último, aunque no se comenta en el vídeo de NFL Network, Brown vivió un duro drama personal el mismo año en el que consigue su hazaña particular: su hijo de dos meses, que había nacido prematuramente, murió.

2.- Timmy Smith

Al hablar de los salarios de las estrellas del deporte, muchas veces sale el comentario de "cobrará más en un año de lo que ganaremos todos nosotros en nuestras vidas". Sin dejar de ser cierto, también hay que tener en cuenta que con cierta frecuencia estos millonarios son pobres ignorantes (tanto en Estados Unidos como en España, como tuvimos ocasión de comprobar recientemente) que despilfarran sus fortunas o son víctimas de buitres, timadores y sanguijuelas de todo tipo, que les aconsejan mal y les llevan a la ruina. Ganan más que cualquiera, pero también, frecuentemente, se endeudan hasta límites insospechados. Y acaban muy mal.

Timmy Smith es uno de estos juguetes rotos (toma tópico). Tras una temporada en el banquillo, este rookie es el running back titular de los Redskins en la Super Bowl por lesión de George Rogers. No debían de fiarse mucho de la fortaleza mental de Smith cuando le ocultaron en los días previos al partido que iba a ser titular. No vaya a ser que se ponga nervioso y le dé un ataque. Jugó, e hizo el mejor partido que jamás realizó un running back en el Partido de los Partidos, por lo menos en yardas de carrera. 204 yardas, récord todavía vigente, y 2 touchdowns. Esas yardas representan más de un tercio del total que consiguió en su carrera profesional (602). Sólo anotó un touchdown más.

Creo que en el vídeo se ceban un poco con el pobre Timmy. Dicen que por los huecos que abría la excelente línea ofensiva de Washington podrían circular camiones. Qué cabrones. El problema es que Timmy se creyó un dios y acabó muy mal. Drogadicto y entre rejas. Una pena.

1.- Greg Cook

Como podéis ver, cuando Cook lanzaba,
sus súbditos se postraban ante él para adorarlo.
Este verano No disparen al quarterback publicó un excelente artículo sobre la historia de Greg Cook. Lectura más que recomendada. Habiendo visto el vídeo y leído el artículo anterior, queda poco por añadir, entre otras cosas porque lo poco que conozco de este jugador se lo debo a esas dos fuentes. Cook representa el proyecto de estrella frustrada por una lesión. Un adelantado a su tiempo, en el sentido de que se lesionó en un momento en el que la medicina no podía reparar el daño causado en su hombro. Daño que, como dicen en el vídeo, era similar al que sufrió Drew Brees en San Diego, y ya veis lo que pasó después. Una pena. Quizá Cook podría haber liderado una dinastía ganadora en Cincinnati.

De todos modos, y ejemplos hay a patadas en este artículo, parece un poco precipitado el juicio que muchos tienen de Greg Cook. No sé hasta qué punto las declaraciones de Bill Walsh (que entrenó a Joe Montana y a Steve Young) de que podría haber sido el mejor quarterback de toda la historia son más un intento de consuelo al bueno de Cook que declaraciones sinceras. Lo cierto es que sobre él solo podemos hacer historia ficción. En su única temporada en plenitud de condiciones, sus números fueron 106/197 pases completados, 1854 yardas, 15 tochdowns y 11 intercepciones, para un passer rating de 88,3. Fue el novato del año de la AFL. Conserva dos récords de novato: 9,411 yardas por intento de pase y 17,5 yardas por pase completado. Los Bengals, esa temporada, quedaron quintos en la Western Division de la AFL, con un registro de 4 victorias, 9 derrotas y 1 empate.

¿Es lo anterior suficiente como para nombrarlo la mayor estrella fugaz de la historia de la NFL (realmente AFL)? Pues tengo dudas. Porque creo que su nombramiento como tal está asociado a la creencia de que si no se hubiese lesionado, habría sido un quarterback legendario. Al hacer eso se cae, precisamente, en el error que hemos visto repetido tantas veces a lo largo de este artículo: pretender extrapolar el brillante rendimiento de una temporada (o menos) al resto de la carrera de un jugador. Y es que, de no asumir tal creencia, el caso Cook no sería tan impresionante. Gran estadística en una temporada, sí, pero no tan espectacular como para designarlo como the greatest one-shot wonder of all time. Creo que impresiona más lo que consiguió el número 2 de la lista, por ejemplo. Eso sí que es una estrella fugaz.

Abandonado el football, Cook decidió dedicarse a al arte de la pintura. Menos mal que no hizo lo mismo que otro deportista que, en España, tras destrozarse la rodilla decidió destrozar otro tipo de arte, la música.

* * *

Bueno, os habéis dado cuenta, ¿verdad? A ninguno de los integrantes de este Top Ten se les llama por su nombre de pila original, sino por hipocorísticos o motes. Por orden de aparición: Mike en vez de Michael, Jim en vez de James, Rob en vez de Robert, "Ickey" en vez de Elbert, Percy en vez de Percival, Tommy en vez de Thomas, Clint en vez de Clinton, Larry en vez de Lawrence, Timmy en vez de Timothy, y Greg en vez de Gregory. ¡Bien, a Rodgers le llaman Aaron, el nombre que le pusieron al nacer!

¿Se os ocurre alguna otra estrella fugaz? Yo no puedo evitar pensar en Matt Cassel. O se espabila en los Chiefs, o quedará marcado como otra one-shot wonder. Pero creo que la omisión más grave es la de David Tyree. A pesar de que fue un Pro-Bowler en 2005, lo fue por su aportación como jugador de equipos especiales, no como receptor. En sus siete años de carrera profesional, Tyree apenas consiguió nada destacable, excepto la (probablemente) recepción más espectacular de la historia de la NFL. Protagonizó LA JUGADA, con mayúsculas, de la NFL. La explicación a su ausencia de la lista puede ser que cuando se emitió por primera vez el programa, Tyree estaba aún en activo y resultaría bastante feo incluir a un tío que todavía estaba a tiempo de repetir buenas actuaciones (la otra explicación puede ser que a este jugador se le conoce por su nombre original, y no por hipocorísticos o motes). Ahora que está recién retirado, completemos la lista con el homenaje a esta estrella fugaz, la que más brilló de todas. Me despido con la célebre historia del balón de fútbol americano a un casco pegado, un casco superlativo, un casco sayón y escribo. Hasta pronto.