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martes, 9 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes (y jodido martes para los que nos hacen trabajar en festivo): jornada 9

La novena jornada marca el inicio de la segunda mitad de la temporada regular. Esta semana proliferaron los Midseason Awards (premios de mitad de temporada) en los grandes medios norteamericanos. Los Patriots, en el apartado colectivo, y Tom Brady, en el individual, copaban esos premios. Después de lo sucedido esta jornada, seguro que muchos habrán cambiado sus votos.

Que suene Darkest Corners, de los Black Halos, en homenaje a los oscuros Oakland Raiders, que están de vuelta.



Qué pude ver. Otra vez partido del Estu el domingo a las 6 de la tarde, mierda de horario. Por culpa de eso me perdí la primera mitad de los partidos, aunque no me quejo, que este domingo sucedió el primer perfect de la temporada (y no sé si habrá muchos más): ganaron Packers, Dépor y Estu. En la tele se veía el derbi madrileño de fútbol, por lo que la NFL quedó relegada al ordenador. Pantalla dividida en cuatro, con el NFL RedZone en uno de los cuadrantes y varios partidos en los tres restantes. Para la sesión de las 22.15, en cuanto terminó el fútbol, vi el Eagles-Colts por la tele y el Raiders-Chiefs en el ordenador. El tercer partido de la sesión, el Seahawks-Giants se terminó al poco de comenzar. Y, finalmente, puse el despertador para ver el último cuarto de Green Bay. Pero cuando vi que el resultado era 35-7, decidí volverme a la cama con una alegría. De ese partido solo vi el resumen y las crónicas. Tampoco vi el Monday Night. Hoy martes, a pesar de ser festivo en Madrid, me toca currar. Qué mierda. De ese partido, solo leí las crónicas y los resúmenes.

El vomitorio (lo más comentado).

La cabeza de dos head coaches corría peligro esta jornada. De ambos se había hablado mucho la semana pasada. Como todos habréis adivinado, hablo de dos tipos con pinta de pringados y denostados por sus respectivas aficiones. Hablo de Wade Phillips y de Brad Childress. Comencemos por el último, que ha salvado el cuello después de una milagrosa remontada.

Childress protagonizó la semana pasada otro esperpento. Lleva una temporada de errores y autohumillaciones constantes. La operación Moss fue otra de tantas. Aunque es cierto que en vista de la pésima gestión de la offseason vikinga algunos ya auguraban un mal año en Minnesota, por nombres no se podía aventurar que los Vikings encarasen su octavo partido con un balance de 2-5. Y sin embargo, en comparación con su colega Wade, Chilly estaba en una posición envidiable. Jugaba en casa y contra un rival débil (sobre todo lejos de su estadio). A priori, ni una victoria holgada contra los Cardinals era para sacar mucho pecho. Pero por cómo se produjo, los vikingos pueden estar un poquito esperanzados. Todavía no están muertos. Tras ir perdiendo (sorprendentemente) por 24-10 a falta de menos de 4 minutos para terminar el partido, unos Vikings comandados por el Favre bueno (véase más abajo) consiguieron forzar la prórroga y llevarse el partido. Los próximos dos partidos, contra rivales divisionales marcarán el futuro de Minnesota y de Childress. Si ganan en Chicago y a Green Bay (y las lesiones los respetan) volverán a ser aspirantes en una NFC en la que casi nadie destaca.

Wade Phillips ya forma parte de la historia de los Dallas Cowboys. Entró a Lambeau Field como Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. La crónica de una muerte anunciada. Se veía venir. Desde antes de que comenzase la temporada comentaba que era el punto débil de los Cowboys (para ponerme las justas medallas, también he de recordar que daba a Dallas como favoritos de su división). En Lambeau Field se vieron signos inequívocos de que había perdido a sus jugadores. Esta jugada es una prueba de ello. Atención a la actuación del número 21, Mike Jenkins:



¿Qué entrenador tendrá ese número 21 que se permite dejar pasar al jugador rival, en una actitud vergonzosa, sin siquiera intentar placarle? Lo pongo en esta sección, aunque merece estar en el apartado Cruzcampo de la semana. Wade, si tus jugadores juegan con esa actitud, es que has perdido el vestuario por completo. Qué vergüenza.

Ahora llega el turno de la especulación. Hay quien cree que hasta que Jerry Jones se pire los Cowboys no tienen solución. Demasiadas injerencias en la parcela deportiva. Wade Phillips era un entrenador ideal para él. El entrenador que se deja manejar por el propietario. Seguramente por eso Jones aguantó tanto tiempo a Phillips, porque era una marioneta perfecta. Ahora llega el turno de las especulaciones. Mucho se hablará. Que si Cowher, que si Gruden. Que recuerde Jones, que desafió la maldición de que ningún equipo llega a la Super Bowl que se juega en su estadio, que ningún head coach ha conseguido ganar la Super Bowl con dos equipos diferentes.

Peperoni (la sorpresa).

¿Baño de Gatorade por ganar un partido de
temporada regular? ¡No hombre, no!

Por segunda ocasión consecutiva (la semana pasada no hubo Plácido domingo, jodido lunes) los Cleveland Browns protagonizan la sorpresa de la jornada. El equipo de moda eran los Patriots. Encabezaban todos los Power Rankings, Tom Brady era el MVP de lo que llevábamos de temporada. Pues bien, como hicieron con los Saints, los Browns ganaron cómodamente a los Patriots. Con holgura, sin sufrir. Como en el Superdome. Ya era hora de que los aficionados de Cleveland tuvieran alguna alegría. No tendrán opciones de llegar a playoffs (no las tienen, ni probablemente de no quedar últimos de su división), pero los Browns son un equipo joven y con futuro. Colt McCoy y Peyton Hillis, quién lo iba a decir a mediados de septiembre (sí, McCoy era una estrella en Texas, pero esta temporada partía de tercer QB y según Holmgren no iba a jugar nada). ¿Eric Mangini puteando a Bill Belichick? ¿El hazmerreír de la NFL humillando al sabio de los sabios? ¿Un quarterback novato dando lecciones a un ganador de tres anillos? Ver para creer. Peperoni del bueno.

Y esto me lleva a la siguiente reflexión: es que los malos este año son muy buenos. Los Lions son un equipo temible, juegue contra quien juegue y diga lo que diga su clasificación. Los Bills deben de ser el mejor equipo 0-8 de la historia. Siempre dan la cara, siempre ofrecen partidos vistosos. Ni te puedes fiar de absolutamente nadie. En la temporada de la paridad, en la que nadie sobresale por arriba, tampoco nadie destaca por abajo (quizá los Cowboys tienen algo que decir a este respecto).

Premio Parménides de Elea (todo sigue igual).

Los San Diego Chargers en general y Philip Rivers continúan a lo suyo. Los Chargers, después de su típico mal inicio, comienzan a espabilar. Como siempre. Rivers sigue lanzando como en este chiste:

Se abre el telón y se ve a un sacerdote dándole la comunión a José Tomás y, a continuación, a Marilyn Manson. Se cierra el telón. Adivinen la expresión.

(...)

(...)

(...)

Repartir hostias a diestro y siniestro.


¿No os recuerda a Sloth, el de los Goonies?
Pues eso, que Rivers continúa repartiendo pases a diestro y siniestro. Qué más le dan las ausencias. Sin Vincent Jackson, sin Antonio Gates, qué importa. 295 yardas y 4 TDs en Houston. Escribía ayer Peter King que en estos momentos era su favorito para el MVP, a pesar de haber perdido más partidos de los que ha ganado. Cuando vuelva V-Jax y si Gates se recupera de su fascitis plantar, a ver quién para al ataque de San Diego.

Misma historia de siempre para Bills y Lions. ¡Uy, casi! Fallar extra points no es el camino. Los Bills jugaban el segundo partido de la temporada fuera de Estados Unidos, aunque en su caso muy cerca de su ciudad. Jugaban en Toronto, ciudad a la que según algunas especulaciones podrían mudarse.

Y Tampa Bay confirma las sospechas. Que solo gana contra equipos malos. Cuando se enfrenta a equipos con récord ganador, la caga. Cierto es que dieron la cara hasta el final del partido, que tuvieron una posesión para ganarlo (y es raro que Josh Freeman no lo haya conseguido de nuevo) y que ganar en Atlanta es misión casi imposible. Pero cada vez que se enfrentan a un rival en condiciones, pierden. Su (muy) fácil calendario les permite conservar las esperanzas de playoffs. Quién sabe si caerá una wild card. Eso sí, que Raheem Morris intente engañar a otros. La NFC estará floja, pero los Bucs no son su mejor equipo; no lo son ni de su división; y si me apuras, ni de su estado. Eso sí, son el mejor equipo de Tampa Bay. Bueno, los Rays de la MLB seguramente sean mejores en su deporte. Son el mejor equipo de fútbol americano de Tampa Bay. Así, sí.

Premio Heráclito de Éfeso (todo cambia).

No hablé de ellos en el vomitorio, pero hoy los Oakland Raiders acaparan muchos titulares y portadas. Dicen que han vuelto. Dicen que desde 2002, el año en que disputaron la Super Bowl contra Tampa Bay, no eran tan importantes. Desde esa temporada no conseguían ganar tres partidos consecutivos. Cómo han cambiado las cosas para la franquicia de Al Davis. El domingo demostraron muchas tablas. Perdían al descanso contra los Chiefs en un partido en el que estaban siendo muy inferiores (mucho más de lo que decía el marcador de 10-0). Entonces apareció Jacoby Ford, el héroe de la jornada (hablaremos de él más adelante), Darren McFadden comenzó a correr y los Raiders se sobrepusieron a las adversidades (alguna de ellas arbitral) para vencer a su rival divisional.

¿Cuánto hacía que la Raider Nation no podía celebrar una victoria así?


Debemos hablar aquí también de Favre. Entiendo que estéis hartos de él, pero lo merece. Cuando lanzaba su segunda intercepción del partido y Arizona ganaba por 14 puntos de diferencia, me dio un poco de lástima (ya se me pasó). Me imaginaba lo que estaría pensando, cuánto se estaría arrepintiendo de no haberse retirado (también se me pasó cuando recordé lo mucho que le importa a este tío engordar su estadística). Menuda temporada de mierda que llevaba, entre los peores quarterbacks de la liga en passer rating, con amenaza de suplencia o lesión grave y con más derrotas que victorias en su casillero. Todo cambió en pocos minutos. La vida cambió para Favre. Con lo que le gustan los récords, el domingo tuvo que irse bien contento. El 4 batió su récord de pases completados y yardas de pase en un partido, lideró (con permiso de Allen, Peterson y Percy Harvin) la remontada vikinga y mejoró su passer rating. Ya es el 27.º de la NFL. El resumen de su carrera en poco más de 60 minutos. Capaz de lo mejor y de lo peor. El domingo hubo final feliz.

No hubo final feliz, en cambio, para Peyton Manning. Manning no fue el mejor Manning de la jornada. Peyton no fue ni el mejor Peyton de la jornada. No lideró su enésimo drive ganador en el último cuarto. Lanzó dos intercepciones. Cambio de rutina. Seguro que vuelve a ella la semana que viene.

Aunque no tanto como la temporada de Favre, la de su némesis, Aaron Rodgers, también estaba resultando decepcionante. El Sunday Night volvió a ser el de 2009. Volvió a ser un quarterback letal en terceros downs. Tres pases de TD, ninguna intercepción, sus típicos scrambles... Lo que esperábamos de él al comenzar la temporada. Ahora es la hora, que siga así.

Alhambra (lo mejor).

Comentaba en el anterior Plácido domingo que los equipos malos tienen que ser valientes e intentar cosas diferentes. Lo decía al hilo del punt fake de los Browns contra los Saints. Desde entonces, los fake punts han proliferado con escaso éxito. Sin embargo, el ataque de los Browns sigue innovando. No tanto como estos jóvenes jugadores...


...pero sí lo suficiente como para colársela a los Patriots. Quién nos iba a decir que el equipo liderado en la banda por Eric Mangini iba a ser un ejemplo de playcalling ofensivo. Pues sí. Ayer volvieron a sorprender, con jugadas como esta, jugada de Wildcat (snap directo a un corredor), en la que todos parecen confundidos, el quarterback se sitúa en la banda, y Cribbs entrega de forma disimulada el balón a un receptor, que consigue un touchdown de carrera.


En el apartado individual, los héroes son Jacoby Ford y Peyton Hillis. ¿Incluyo también de Clay Matthews? Dejadme hacerlo, anda.

Lo de Ford fue espectacular. Tremendo. Casi él solito ganó el partido para Oakland. Este novato cambió el momentum (la inercia) del partido con su touchdown de retorno de kickoff para comenzar el tercer cuarto. Evitó alguna intercepción arrebatando el balón a los defensores. Y consiguió la recepción decisiva en la prórroga. Lo dicho, casi solito ganó el partido. Los números no reflejan por si solos lo bien que jugó.

Mirad la intercepción que impide Flowers y que evita que los Chiefs se lleven el partido (no solo eso, sino que completa un pase decisivo):


Y qué decir de este retorno grabado desde la grada (joder, qué bueno es el vídeo):


El caso Peyton Hillis está demostrando lo gilis que fueron en Denver. La offseason de Josh McDaniels supera todos los límites. Cuántas cagadas en tan poco tiempo. Regalas a uno de los mejores receptores de la liga (Brandon Marshall). Eliges en primera ronda a un quarterback (?) que podrías tener disponible mucho después (Tebow) a pesar de que tienes dos jugadores solventes para ocupar ese puesto. Y para rematar la jugada, a pesar de carecer de un corredor consistente (Moreno no lo está siendo y Maroney... en fin, Maroney), te deshaces de Peyton Hillis y elecciones del draft a cambio de otro quarterback (Brady Quinn, en estos momentos el tercero de la rotación). Las operaciones no pueden resultar más ruinosas, viendo que el quarterback titular (Orton) juega a buen nivel (para qué quieres más) y cómo lo está haciendo Hillis en Cleveland. Una de las sensaciones de la temporada, sin duda. En Denver no tuvo oportunidades para demostrar su valía. El domingo destrozó a los Patriots. 184 yardas de carrera y 2 touchdowns. Impresionante. A Cleveland le ha tocado la lotería, ya era hora.

Se me olvidaba: Michael Vick. Lidera la NFL en passer rating. También corre como un demonio. Los que defendemos la titularidad de Kevin Kolb tenemos un buen día para quedarnos callados.

En cuanto a Clay Matthews, ya no sabía si hablar de él, porque me acusaréis de parcial. Ayer, otro día en la oficina. Una intercepción retornada para touchdown y otro sack a la buchaca. Pero sobre todo, la sensación de presión a la que somete siempre a los atacantes rivales. Da igual que esté renqueante. Ante la falta de jugadores ofensivos sobresalientes, ya se habla de él como candidato al MVP. No creo ni que lo sea, pero sirve para darse cuenta del temporadón que está haciendo.

Mixta (lo regulero).

La temporada de los Miami Dolphins corre serio peligro de irse al trastre de manera inminente. Que si Chad Henne era el nuevo Dan Marino. Ya. Esta jornada, tres intercepciones. Temporada regulera la de Henne, y de los Dolphins si empiezan a pierden fuera de casa.

Los que parecen no tener definitivamente solución son los Cincinnati Bengals. Decían los de la ESPN que el partido de anoche es un motivo para la esperanza, que T.O. se revela como un líder... A ver, que los Bengals están 2-6, últimos de su división, y T.O. puede ser un líder para esta temporada, no para mucho más tiempo. Como mucho, aspiran a ser terceros en la AFC Norte, y viendo lo fuerte que vienen la AFC Este (Patriots y Jets) y la AFC Sur, es muy improbable que el tercero de la AFC Norte pueda llegar a plaza de wild card. Agridulce noche para Terrell Owens, 10 recepciones, 141 yardas, 2 touchdowns. Con su 150.ª anotación se convirtió en el tercer jugador de la historia de la NFL en llegar a tal marca. Los otros dos, Jerry Rice y Randy Moss. La celebración fue digna de la ocasión (aunque, aplicando el reglamento, debería haber sido penalizado por ella).


Los Cardinals siguen dando una de cal y otra de arena. En una división en la que todos hacen lo posible por no ganarla, ayer desaprovecharon una oportunidad de oro. He de admitir que no daba un duro por ellos. Preveía otra clara derrota fuera de casa. Sin embargo, hicieron 55 minutos de partido bastante buenos. A partir de entonces, desaparecieron. Ea, no es para echarles a los leones. Regular, sin más.

Meto aquí a Jon Kitna. Pobre hombre. Menudo marrón se está comiendo. Con 38 años, el ex de los Barcelona Dragons tiene que responsabilizarse del ataque de un equipo desganado. Acumula intercepciones, algunas (la semana pasada) más por culpa de sus receptores que de él mismo. Triste final para su carrera. A ver si le da tiempo a desquitarse.

Cruzcampo (lo peor).

How 'bout 'em Cowwwboys! No hablemos más del America's Team, creo que ha sido suficiente.

El apartado de desastres colectivos de la semana lo completan los Seattle Seahawks, que cayeron estrepitosamente frente a los Giants en QWest Field (y yo que apostaba por ellos, anda que...), y los Carolina Panthers, que ayer dieron la oportunidad de hacer el ridículo a tres quarterbacks diferentes. Matt Moore, Jimmy Clausen y Tony Pike. Este último, el menos famoso, fue el mejor de los tres (6/12, 47 yardas, 60.1 de rating). Cómo lo harían los demás. Pues eso. Los Panthers son un equipo desquiciado y sin rumbo. Su entrenador termina contrato esta temporada, qué motivante resulta todo en Charlotte.

En el apartado individual creo que C.J. Spiller merece una mención. Muchos apuntaban que este novato sería la sensación ofensiva entre los rookies esta temporada. Uno de los únicos motivos que justificaría el pago de una entrada para los aficionados de los Bills. Por ahora, nada de nada. Contra los Bears, 20 yardas de carrera en 7 intentos. Cierto es que no está teniendo muchas oportunidades, pero sus 18,8 yardas de carrera por partido resultan demasiado decepcionantes. Si su carrera funcionase, los Bills dejarían de (simplemente) asustar a sus rivales. Incluso ganarían partidos. Quién iba a decir que Ryan Fitzpatrick y Steve Johnson formarían un tándem temible para las defensas rivales.

CaJugada estúpida de la semana

De no ser por gilipolleces varias, los Detroit Lions estarían peleando por ganar la NFC Norte. Ayer se les escapó un partido que tenían ganado contra los Jets. Por mala suerte y por decisiones estúpidas como esta. Los Lions se disponían a chutar un field goal en 4.º down cuando uno de los defensores de los Jets se tira encima del kicker después de que este (sin tilde, ahora y hace cinco años) hubiese efectuado la patada. Los árbitros señalan penalización correspondiente (running into the kicker) y lo que era un field goal se convierte después en un touchdown. Sin embargo, con su kicker lesionado, los Lions deciden que su flamante novato, el orondo defensive lineman Ndamukong Suh, chute el extra point. Esto es lo que sucede:


Dicen que Suh jugaba al fútbol (con ú) de joven y que sabía darle al balón. Ya se ve. Qué desastre. Por no haber anotado ese punto extra los Lions llegan a la prórroga y pierden. ¿No está más capacitado el punter para dar la patada? Suh no parece la mejor opción. Otra tontería que le cuesta una "W" al equipo de Detroit.

Pero este no fue el único extra point fallado de la jornada (los Bills también fallaron uno, que terminó siendo clave para el desenlace de su partido contra Chicago), ni tampoco el único que chuta un no habitual en estas lides. Pero Wes Welker no falló:


* * *

La próxima jornada comenzará el jueves de madrugada, con un duelo por todo lo alto, Falcons-Ravens. Que los jugadores de fantasy, quinielas y demás juegos relacionados con la NFL lo tengan presente.

Puede que este sea el último artículo de la serie Plácido domingo, jodido lunes. No sé si tienen mucho sentido y me lleva bastante tiempo escribirlos. En el fondo, tenéis los datos en Internet, y mucho mejor comentados. Entre todos, recomiendo el Monday Morning Quarterback (aunque no está en español).

lunes, 20 de septiembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 2

Llegaba la segunda jornada de NFL con urgencias inesperadas en muchos equipos. Solo había pasado una semana, pero algunas franquicias parecían haber tirado por la borda todas sus esperanzas. Los Jets ya eran una mentira, los Colts parecían haber llegado al manido fin de ciclo y el experimento T.Ocho perpetrado por los Bengals era un fracaso. Ah, los Patriots volvían a ser los de 2007. Una jornada nos resultaba más que suficiente para llegar a tales conclusiones.

Veamos si el plácido domingo ha refrendado tan concluyentes conclusiones.

Hacía tiempo que no ponía música. Desolate City, una canción que me gusta mucho. De Gluecifer:



Qué pude ver. Esta vez el fútbol se impuso al football en la tele grande. De 7 a 9 de la tarde, el Atleti-Barça en la tele y la NFL en el ordenador. Con todo, la verdad es que ayer pude seguir con mayor detalle más partidos que en la primera jornada. La pantalla del ordenador, dividida en cuatro ventanas: parte superior izquierda, Packers-Bills; superior derecha, NFL RedZone; inferior izquierda, Titans-Steelers; e inferior derecha, Vikings-Dolphins. En cuanto terminó el fútbol, el Titans-Steelers se fue a la tele y su lugar lo ocupó el Cowboys-Bears. En la sesión de las 22.15, Jets-Patriots en la tele y alternancia de RedZone y Redskins-Texans en el ordenador, sin pantalla partida. El Jets-Patriots comenzó en Sportmanía con un ligero diferido de unos 5 minutos, debido al intento infructuoso de Music City Miracle II de los Titans, lo que me obligó a cerrar el RedZone por unos momentos. El final del Washington-Houston, prórroga incluida, también lo vi entero. En cuanto al Sunday Night, me levanté a las 5 de la mañana para no perderme el final de la Manning Bowl, pero al ver el marcador, 38-7, volví rápidamente a la cama, que hoy tocaba madrugar. De la esperada Manning Bowl, solo highlights y crónicas.

El vomitorio. Esta semana no ha habido una polémica semejante a la no recepción de Calvin Johnson. De hecho, la jornada no nos deja ninguna historia o polémica especialmente vomitoria ajena a lo estrictamente deportivo. De lo que más se ha escrito hasta el momento es del Jets-Patriots. De la transformación del ataque de los Jets, de cómo Mark Sanchez, muy sorprendentemente para casi todos, superó a Tom Brady en su duelo particular y, en el otro lado, de cómo el ataque de los Patriots fue incapaz de superar a la defensa de los Jets en la segunda parte.

En general, creo que la historia de este fin de semana ha sido el "desmentido" de muchas de las prematuras conclusiones que habíamos alcanzado en la primera jornada: que estos Patriots no son los invencibles de 2007, que los Jets no están muertos y tienen ataque, que los Bengals también tienen intactas sus opciones, y que mientras Peyton Manning sea el quarterback de los Colts resulta temerario hablar de fin de ciclo. Ha sido, pues, la jornada de las anticonclusiones.

En cualquier caso, pensándolo fríamente, lo escrito y dicho tras tan solo un partido no dejaba de ser un poco absurdo. Un partido. ¿Cómo vas a llegar a conclusiones después de un mísero partido? Un día bueno o malo lo tiene cualquiera, hace falta más. Y por un partido, un primer partido, una temporada no se echa por la borda.

Admito que soy el primero que me creía algunas de las conclusiones. En el partido de New Meadowlands me parecía imposible una victoria de los Jets. Imposible. ¿Cómo iban a responder los Jets a los veintimuchos puntos que aseguraba el ataque de New England? No, no podían. Con ese amago de quarterback que tienen al mando del ataque, con suerte llegarían a la decena de puntos, pero por muy buena que fuese su defensa, jamás podrían plantar cara a los Brady, Moss o Welker. Y durante la primera parte pareció que iba a ser así. Pero en la segunda todo cambió. Toma ya. Zas, en toda la boca.

En cuanto al resto de las conclusiones, he de decir que no creía que los Colts hubiesen llegado ya al fin de ciclo ni que los Bengals estuviesen muertos (de hecho, apostaba por ellos en el duelo frente a los Ravens en las quinielas en las que participo).

Conclusión tras la segunda jornada: paciencia. Ni los Vikings están ya muertos (sobre todo teniendo en cuenta que sus rivales más duros son los del inicio de temporada; en el tramo final el calendario se suaviza considerablemente), ni la temporada de los Cowboys será necesariamente un nuevo fracaso (recordemos que el penúltimo anillo de los Chicos Vaca se produce en 1993 tras comenzar la regular season 0-2 --eso sí, les faltaba un tal Emmit Smith, que las dos primeras jornadas andaba de holdout--).

No, no voy a hacer ningún chiste sobre Vick y los perros.
El vomitorio para los días venideros, y que lo ha sido en cierta medida la semana pasada, será la polémica sobre el quarterback titular de Philadelphia. Kolb ya está recuperado de la conmoción que sufrió en el primer partido contra los Packers y Andy Reid ha anunciado que volverá a la titularidad el próximo fin de semana. Ello a pesar de que el rendimiento de Michael Vick ha sido más que notable. La mayoría de voces defienden la permanencia de Vick y el rendimiento del equipo mientras ha estado en el campo lo refrenda, pero parece que Reid no tiene pensado modificar los planes con los que comenzó la temporada. No le esperan pocos quebraderos de cabeza al orondo y entrañable head coach de los Eagles. Entre esto y lo que está haciendo McNabb en Washington, vomitorio asegurado en Philadelphia.

Premio Ana Blanco (la vida sigue igual). No sé, empiezo a plantearme si tiene sentido que este galardón se otorgue con periodicidad semanal. Siempre habrá cosas que no cambien, como que Troy Polamalu vale tanto o más que el seguro de su pelo o que Manning es Peyton y su hermano es el hermano. Además, esta sección se solapará muy frecuentemente con otras. Por ejemplo, Polamalu puede estar aquí, pero también debe estar en The first Ramones album.

¿Qué os parece si le damos el premio a las franquicias que tuvieron el honor de realizar las dos primeras elecciones del draft esta temporada? Sí, aunque sus equipos tienen bastante mejor pinta que el año pasado, y desde luego muchos de sus jóvenes dan motivos para la esperanza a medio plazo (qué me decis de Jahvid Best), Rams y Lions comienzan 0-2. Compitiendo, sí, pero con el habitual balance tras las dos primeras jornadas. Seguro que dan más de algún susto esta temporada, no pierdan la fe.

Premio Armin Tamzarian (la vida cambia). En menos de siete días, Mark Sanchez ha pasado de ser el quarterback mediocre de siempre (siendo generosos) a ser un quarterback competente. Pero no nos precipitemos otra vez. El de ayer fue un cambio radical, sí. Sanchez hizo el mejor partido de su corta carrera. 21/30, 220 yardas, 3 TD. Como decía ayer Bill Simmons en Twitter, "Tom Brady just got outplayed by Mark Sanchez. I feel like my whole life has been a lie". En efecto, menudo cambio. De todos modos, igual que hicimos mal en sacar conclusiones la semana pasada, tampoco debemos fiarnos de lo visto ayer.

La temporada pasada, este pase habría
sido interceptado.

No obstante, creo que debemos otorgar este premio a Jay Cutler. Cómo han cambiado las cosas de un inicio de temporada a otro. El Cutler de 2010 sí parece lo que los Bears habían comprado en 2009. La llegada de Mike Martz como coordinador ofensivo parece que le ha sentado muy bien. Los Bears están 2-0. Tras un primer triunfo muy polémico, dan la sorpresa en el rancho de Jerry Jones. No les faltó su dosis de suerte en forma de field goal fallado, pero, a lo que íbamos, nada ensombrece el partidazo de Cutler. 21/29, 277 yardas, 3 TD. Cuando los Bears enviaron a Orton y varias elecciones del draft a Denver, esperaban que Cutler rindiese a un nivel como este.  Mayor mérito tiene la actuación de Cutler si tenemos en cuenta que la línea ofensiva de los Bears no está al nivel que debería. La semana que viene, el partido más repetido en la historia del fútbol americano profesional. Chicago-Green Bay. Clay Matthews acecha.

En el apartado colectivo, la distinción iría destinada a dos equipos cuyas iniciales son dos y no tres y cuyo topónimo se compone de dos palabras. TB y KC. Me comentaba hoy un colega bucanero que la franquicia de Florida no comenzaba la temporada con dos victorias desde 2005. Y que el año pasado a Freeman le interceptaron 5 veces frente a Carolina. Ayer 102 puntos de rating y 43 yardas de carrera. No obstante, abundaremos en la idiosincrasia de estas escuadras en el apartado reservado al Peperoni. Eso sí, ¿cuántos apostabais por que el Bucs-Steelers de la semana que viene fuese a ser un duelo de invictos? No me perderé ese partido. Aficionados de ambos equipos se encargarán de amenizarlo en mi salón. Ya están preparadas la Terrible Towel y las banderas (un poco cutrillas, eso sí) de los Buccaneers para presidir tan magno evento.

Ah, sí, que no se me olvide. Si los Texans demostraron la semana pasada que ellos también podían correr, esta jornada lo hicieron los Colts. 92 yardas de carrera para Joseph Addai y 69 para Donald Brown. ¿Los Colts corriendo? ¿Qué será lo próximo, Telecinco emitiendo un documental?

Premio Javier Sotomayor (al salto de altura). Ni va a ser un premio que vaya a otorgar todas las semanas ni se lo otorgo a ningún jugador de la NFL, pero vi este vídeo el pasado viernes por el Interné y decidí meterlo como fuera en el blog. No os lo perdáis. Lo gracioso no es el error en el snap, sino la acción por la que comparo al protagonista con la persona que da nombre a este premio.


Peperoni (¡sorpresa!). No insistiré en la sorpresa que para mí ha sido el partido de los Jets y en particular la segunda parte. Pasemos de página. Démosle el premio, ex aequo, a dos equipos por los que muy pocos a estas alturas apostarían como invictos: Tampa Bay Buccaneers y Kansas City Chiefs. ¿Ex aequo? ¿Cómo que a los dos por igual? Venga, vale, decantémonos por uno: premio para Tampa. Porque por los Chiefs algunos ya apostaban como equipo revelación de la temporada y porque su victoria sorprendente se produjo en casa (y Arrowhead es mucha casa) y en unas condiciones meteorológicas excepcionales. Ambos equipos tienen en común la fortuna de jugar contra los Browns, aunque ninguno de los dos los derrotó con holgura. La victoria de los Bucs en Carolina, muy meritoria. Algunos augures, y Peter King en particular, predecían que los Buccaneers no conseguirían más de dos victorias en toda la temporada. "Tell Peter King we already got our two wins" decía ayer Ronde Barber. Pues eso. Que en el momento en el que escribo estas líneas los Buccaneers son los líderes de una de las divisiones más duras de la NFL, la NFC Sur, con 2 victorias y ninguna derrota. Los Saints pueden igualar el registro en pocas horas, eso sí.

Mención especial para los Bears. No optan al premio porque son un equipo con mucho talento y su primera victoria se produce gracias a la ignorancia de Calvin Johnson (cada día estoy más convencido de que, por muy absurda que sea la norma, que lo es, Johnson tiene buena parte de culpa), pero sus dos victorias me preocupan como aficionado de Green Bay.

Igual pero al revés, sorprende que Dallas esté 0-2. Redskins y Bears no son los rivales más duros que te puedes encontrar. Los otros teóricos gallitos con el casillero de victorias a cero tienen mayor coartada. Me refiero a Minnesota. Aparte de que su quarterback está de pretemporada (porque le ha dado la gana y se lo han consentido, eso sí), han sufrido las bajas de importantes receptores y sus rivales no eran peritas en dulce. Perder en Nueva Orleáns entra dentro de lo normal, y hacerlo contra los Dolphins, un equipo muy duro, entra dentro de lo posible.

The first Ramones album (lo mejor). En el plano colectivo, qué partidazo el Redskins-Texans. Los aficionados de los Skins estarán decepcionados por perder un partido que tuvieron tres veces prácticamente ganado. Incluso Moisés Molina llegó a decir que los Redskins tenían ya 2 victorias (bueno, Andrea le paró los pies rápidamente, ya que sólo ganaban por 10 puntos y quedaba casi toda la segunda mitad por jugar). Pero cuando ganaban por 17 puntos en el tercer cuarto; cuando los Texans estaban en 4.ª y 10 quedando menos de dos minutos (y Matt Schaub sometido a una intensa presión) y cuando su kicker pateó el field goal interruptus en la prórroga, pocos habrían apostado por la victoria tejana.

Aunque Matt Schaub y Andre Johnson son dignos acreedores de esta distinción en el plano individual, se la daré a su head coach, Gary Kubiak. Por pedir un tiempo muerto cuando más duele. Justo cuando ese manojo de nervios que es el kicker rival se dispone a patear el field goal decisivo. El primer intento fue invalidado por el tiempo muerto solicitado instantes antes del snap. Ese primer intento había tenido éxito. En el segundo, en el que valía, la patada fue wide right. Qué listo, Kubiak. O dicho de otro modo, qué cabrón. Aquí lo tenéis:


También McNabb merece una mención en esta sección. Qué gran idea, gerencia de los Eagles, traspasarlo a un rival divisional. En fin. Ni es la primera vez que pasa ni será la última. Los Redskins van a dar mucha guerra este año. Tienen quarterback. El rival de McNabb en la distancia, Matt Schaub, se quedó a 3 yardas de logar entrar en el club de las 500. 497 yardas. No está mal. Aclaro: digo rival en la distancia porque los quarterbacks nunca se enfrentan directamente. Por eso no logro entender por qué el hermano mayor de los Manning decía que no podía ver el Colts-Giants. Joder, si uno atacase y otro defiendese lo entendería, porque tiene que ser duro ver cómo un hermano atiza al otro (aunque, por otro lado, quién no se ha peleado alguna vez con sus hermanos), pero en un partido en el que no coinciden nunca en el campo no entiendo tal sentimiento. Si estuviese en su lugar, desearía que anotasen en todos los ataques. En fin.

En respuesta a las presiones recibidas por medios telemáticos, destaco también a Josh Freeman. Reconozco queno tenía mucha fe en él. De hecho, creo que salvo a Trent Edwards, habría elegido para mi equipo a cualquier otro QB titular de la NFL. Para este año, eso sí. 22 años Freeman, 23, 24 y 25 sus receptores. Si a tan tierna edad consiguen victorias, mucho cuidado con ellos cuando maduren. Bueno, no termino de creerme lo que escribo. Lo siento, pero Browns y Panthers no son los rivales más duros que uno puede tener (aunque esperaba mucho más de Carolina). Si ganan a los Steelers reconsideraré mi visión de estos Bucs.

No es Rafa Nadal. Se nota porque Clay no está tan moreno.
Al otro lado del campo, desde el punto de vista defensivo, dos son los acreedores del galardón. El mejor de la jornada, individualmente, Clay Matthews. Otra vez. 3 sacks. Con los 3 que consiguió en la primera jornada lleva 6. Menuda bestia. Matthews se ha convertido en la pieza clave de la defensa de Green Bay. Ni Woodson ni hostias, este tío es la leche. Como dije la semana pasada, a pesar de perderse toda la pretemporada y no estar en su mejor forma física (¿puedo decir esto en vista de la foto de la izquierda?) Matthews está a un nivel estelar.

En cuanto al colectivo, la defensa de los Steelers. Qué espectáculo. Pobres Titans. Pobre Vince Young. La Steel Curtain ha estado a la altura del desafío que supone competir sin quarterback. El ataque de los Steelers a día de hoy es prácticamente nulo. Ayer terminó jugando el cuarto quarterback. Con Big Ben sancionado, Leftwich lesionado (y cortado) y Dixon lesionado durante el partido ayer, Batch tuvo que ser el encargado de darle el balón al corredor. Así es difícil correr, cuando la amenaza de pase es casi inexistente. La defensa Steeler se creció y pese a conceder un par de oportunidades de remontada a Tennessee en los dos últimos minutos de partido, resistió y humilló al ataque de los Titans. ¿Chris Johnson? No me suena, ¿es bueno? Al frente del ataque, Polamalu. Big Ben no es el líder de este equipo. Los números son contundentes: el importante es Polamalu. Cuando está, los Steelers son casi invencibles. Si falta, puede pasar de todo. Los que se reían de Peter King cuando apostaba por los Steelers como ganadores del anillo seguro que ahora no ven tan descabellada esa apuesta.

La mejor jugada de la jornada desde un punto de vista meramente estético (digo "meramente estético" porque al final no sirvió de nada) fue la recepción a una mano para touchdown de Randy Moss. Una obra de arte. Algún malpensado me decía hoy que a lo mejor Revis se hizo el lesionado tras ver el desenlace de la jugada. Qué malpensado, ¿no?


Sandinista (lo regulero). Nunca he sido un gran fan de Joe Flacco. Dije en su día que es un quarterback que me deja muy frío. En sus dos primeras temporadas tenía doble coartada: que era novato (o casi, en la segunda) y que carecía de receptores de nivel. Eso, unido a que el juego de carrera de los Ravens era de los mejores de la NFL, servía de excusa para Flacco. Esta temporada sus coartadas ya no valen. Inicia su tercera temporada como titular de la franquicia de Baltimore. Ya no es un novato. Y cuenta con unos receptores de primera categoría: Boldin y Houshmandzadeh dan un salto de calidad importante al juego de pase. Por ahora, ni frío ni calor. No podemos hablar de fracaso (paciencia, recordemos) pero tras dos jornadas el ataque de los Ravens ha logrado anotar 20 puntos, 10 en cada partido. Un aspirante al anillo no puede permitirse esos guarismos. Contra los Jets les salvó la ineptitud ofensiva de Sanchez y sus secuaces; contra los Bengals ni el mediocre rendimiento del ataque de Cincinnati les salvó. Aplíquese, Flacco. A pesar de la victoria, también metería aquí a Palmer y a T.Ocho. Por ahora, mucho ruido y pocas nueces.

¿A la NFC Oeste, en bloque, la metemos aquí o en Pignoise? Venga, dejamos a esa tropa aquí, que los Niners todavía pueden defender el honor de la división. No tiene pinta de que los miembros de este selecto club vayan a ganar muchos partidos, aparte de los que les enfrentan entre sí. Por ahora, los Cardinals han caído estrepitosamente contra los Falcons y los Seahawks perdieron en Denver ante los poco temibles Broncos. No hace falta recordar lo que hizo San Francisco en Qwest Field la semana pasada para imaginarse lo que puede suceder esta madrugada. Dicho esto, San Francisco destrozará a los Saints.

Te creemos, Brett, te creemos. Un Wrangler guy.
Pignoise (lo peor). Decía Zanoni ayer que era un mal día para "las figuras". Se refería a Favre y a Brady. Pues sí. El mal día de Favre comenzó antes del inicio del partido contra los Dolphins. La gente, que es muy malvada. Como muchos sabréis, y si no os lo cuento, Favre es la imagen publicitaria de los pantalones vaqueros Wrangler. "I'm a Wrangler guy. Always have been, always will be. I was wearing Wrangler long before I went pro and I've stuck with them ever since ... I gotta say, nothing beats Wrangler comfort". Aunque todos sabemos que pocas personas tienen menos credibilidad que Brett Favre, no deja de sorprender que un tío que declara su amor eterno a esos jeans se deje ver con los de otra marca. Un poquito de cuidado, hombre. Que nadie se cree que las madres de Villa o Ronaldinho les diesen desde pequeños natillas Danone, perdón, Danet, pero no cuesta nada seguir un poco el paripé. Esta metedura de pata fue solo la primera de unas cuantas.

Quizá el training camp vale para algo. Quizá no se trata de un capricho de los entrenadores. Quién sabe. El año pasado el maestro de la elusión de los entrenamientos de no- y pre- temporada (ríanse de Romario) no acusó apenas esta falta de preparación. Esta temporada quizá le hubiese convenido lanzar pases a sus compañeros en los Vikings en vez de a los chicos del instituto de su pueblo. Nunca lo sabremos. Lo cierto es que el 4 perdió ídem balones en el partido de ayer (tres intercepciones y un fumble). Uno de esos turnovers (¿debería decír "esas turnovers"? probablemente, pero en el Plus hablan de turnovers en masculino y me gusta como queda) acabó costando el partido a Minnesota. Hablo del fumble en la propia end zone vikinga. Empiezan a afilarse los cuchillos por Minneapolis. Cierto corredor estrella reclama protagonismo. Comprensible el cabreo. El cuarentón le apartó del estrellato y mientras él recibía reprimendas por no ir a los entrenamientos de pretemporada, al 4 no le dedicaban más que mimos. En cualquier caso, como fichen a Vincent Jackson (como aficionado de los Packers he de decir: por favor, que no lo hagan), mucho ojito con los Vikings.

El ataque de Tennessee también merece su lugar en este apartado. Cómo han cambiado las cosas de una semana a otra. El principal damnificado de la masacre perpetrada por la defensa de los Steelers fue Vince Young. A su pésimo partido se le unió el decente rendimiento de Kerry Collins (aunque también fue víctima de las iras de la defensa Steeler consiguió un TD, la conversión de 2 puntos y envió un pase a la end zone que si no es por el buen trabajo de la secundaria de Pittsburgh habría terminado también en TD). Quarterback controversy en Tennessee. Chris Johnson completó uno de sus peores partidos en la NFL: 16 carreras, 34 yardas. Se rompió así su racha de partidos consecutivos de al menos 100 yardas.

Cerramos este apartado con otros quarterbacks en apuros: Matt Moore, que tuvo que dejar ya paso a Jimmy Clausen; Jason Campbell, que vio como los Raiders con Gradkowski al mando superaban a los Rams; y Trent Edwards, que no pudo hacer mucho ante la defensa de los Packers. En el caso de Edwards, el head coach de los Bills ya ha anunciado que la semana que viene el QB titular será Ryan Fitzpatrick. Semana difícil para todos ellos y para Kolb y Delhomme, que aunque no jugaron esta jornada ven también seriamente amenazada su titularidad.

Ah, se me olvidaba. No tiene nada que ver con la NFL, pero no podía dejar de hablar de esto. El viernes pasado fui a ver El Americano, la última de George Clooney. Quizá su factura técnica es impecable. No lo sé. De lo que estoy seguro es de que nunca me había aburrido tanto en un cine. Alguien hizo un amago de aplaudir cuando terminó la proyección. Los demás espectadores nos reímos. Quedáis avisados.

Esta madrugada, 49ers-Saints en Candlestick Park. Despertador puesto a las 5.00 para ver el final.

Actualización de madrugada del martes. Insistía Andrea Zanoni cuando los Niners empataban a falta de un minuto para el final del partido en que quizá habían logrado igualar el marcador demasiado pronto. Casi 30 segundos les sobraron a los actuales campeones para entrar en field goal range. Hartley hoy no falló, a pesar de que los Niners estuvieron a punto de bloquear su patada, y los Saints se llevaron la victoria con el segundero a cero. Muy mala suerte para San Francisco, cuya imagen fue mucho mejor que la de la semana pasada. Las pérdidas de balón, cuatro, les condenaron. A pesar del 0-2, creo que siguen siendo los principales favoritos para llevarse la NFC Oeste. Por parte de los Saints, Brees a lo suyo: 28/38, 254 yardas y 2 touchdowns, incluido un drive final perfecto para ganar el partido. Segunda victoria sufrida de New Orleans. Mereció la pena levantarse para ver el último cuarto. Me vuelvo a la cama que aún me quedan un par de horas para dormir.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 1

Ayer por la tarde me decía un amigo que ahora que empezaba la temporada tendría que cambiar el tipo de artículos que escribía en el blog. Muy amablemente, le contesté que aquí publicaba lo que me daba la gana. Bueno, le he hecho caso. No estaba seguro de si tenía sentido que publicase un resumen de la jornada. Mucha gente lo hace, con lo que no sé si estaré aportando algo o repitiendo lo mismo que todos. Además, no me quería obligar a publicar algo todos los lunes, porque muchas veces no podré hacerlo (lamentablemente, no vivo de esto y, además, tengo una vida ajena a este blog, así que no siempre podré deleitaros con líneas como las que siguen). Por último, y este me parecía un escollo importante, tenía que pensar un título que me convenciese, más allá del típico "Resumen de la jornada" o similares alardes de imaginación.

Sin embargo, esta mañana me ha venido la inspiración para el título. Creo que Plácido domingo, jodido lunes es un buen título. No se acerca a Monday Morning Quarterback, o a su plagio (en lo que al título se refiere) Tuesday Morning Quarterback, pero me ha convencido. Sí, no está mal. Aunque sea un chiste más viejo que el mear, ilustra con bastante fidelidad el sentimiento del aficionado español a la NFL, más allá de los resultados de su equipo, que pueden convertir al domingo en también jodido. Qué bonito el domingo, pero qué jodido el lunes, cuando te levantas ojeroso por haberte acostado más tarde de la cuenta gracias a la NFL. En esta serie de artículos, que no prometo para todos los lunes, contaré mi Game Day Experience de cada domingo, normalmente limitada a las sesiones de las 19.00 y 22.15, hora peninsular española. Maldita la hora en la que se le ocurrió a la NBC la idea del Sunday Night. Ahí va el resumen de mi tarde-noche del domingo.

Qué pude ver. En un principio pensé en ver cuatro partidos a la vez más el programa NFL RedZone, que va conectando en directo o semi-directo con todos los campos en los que está pasando algo. Me convencieron de que era una locura y así no nos íbamos a enterar de nada. Lo de los cuatro partidos más uno lo pensaba hacer viendo el Patriots-Bengals por la tele y lo demás, con la pantalla partida en cuatro, en el ordenador, gracias al GamePass (una tentación demasiado fuerte como para resistirse a ella). Llegamos a la conclusión de que lo mejor era ver sólo una cosa en el ordenador. En otras palabras, no partir la pantalla. Como recibía presiones de diferentes lobbies para que el partido del ordenador fuera el de su equipo (y uno de los partidos por los que recibía más presión era el apasionante Tampa Bay-Cleveland) nos decidimos por dejar el programa NFL RedZone en el ordenador (sin apenas sonido), y el Pats-Bengals en la tele.

Fue una decisión más o menos sensata, dentro de la locura que supone que cuando alguien se ponía a gritar no sabíamos si era por lo de la pantalla del ordenador o la de la tele. Ante las múltiples confusiones creadas, acordamos que antes de hacer un comentario había que gritar ordenador o tele, porque si no era un sinvivir. La verdad es que pocas veces lo cumplimos.

La sesión de las 22.15, con el Eagles-Packers en la tele y el NFL RedZone en el ordenador. Más fácil de seguir. Solo había tres partidos a la vez, y uno de ellos, el Seahawks-49ers, se decidió sorpredentemente muy pronto a favor de los de Seattle.

Con esto, os podéis hacer una idea de cómo fue mi tarde noche de domingo, a lo que hay que unirle las correspondientes risas con los colegas, las cervezas, los Cheetos, las patatas, gominolas y la tortilla (un poco sosa). Planazo.

El vomitorio. Me encanta la palabra vomitorio. Es tan gráfica. Cuán bella metáfora. La primera acepción de vomitorio en el Diccionario de la RAE es vomitivo. Un graderío vomitando personas, espectacular. Esta sección, no obstante, se llama vomitorio para designar al acontecimiento de la semana sobre el que más se ha escrito o hablado. En otras palabras, y de ahí el uso de tal término, aquello que ha provocado mayores vómitos (figurados) de analistas y especialistas en la materia.

Esta semana, tenemos un ganador indiscutible. El no-touchdown de Calvin Johnson. Supongo que todos conoceréis la historia. Aquí lo podéis ver mientras YouTube no lo retire.



Dice el primer párrafo del artículo 6.1 del Código Civil que la ignorancia de las Leyes no excusa de su cumplimiento. Calvin Johnson parecía ignorar las Leyes de la NFL sobre recepción de pases (inciso aclaratorio evidente: el Código Civil español no se aplica en Estados Unidos, pero el mismo principio rige en tierras norteamericanas, supongo). Entre esas normas, está esta:

If a player goes to the ground in the act of catching a pass (with or without contact by an opponent), he must maintain control of the ball after he touches the ground, whether in the field of play or the end zone. If he loses control of the ball, and the ball touches the ground before he regains control, the pass is incomplete. If he regains control prior to the ball touching the ground, the pass is complete.

El párrafo transcrito viene a decir que si un jugador se va al suelo mientras recoge un pase debe mantener el control del balón después de que el jugador toque el suelo (da igual si se va al suelo porque lo tiran o no). Si pierde el control del balón, y el balón toca el suelo antes de que lo recupere, el pase es incompleto.

Johnson va al suelo y tira o, al menos, deja caer el balón. No lo puedo entender. Un tío con un sueldo multimillonario que desconoce una de las normas elementales de su profesión. No me cabe ninguna duda de que si hubiese querido, Johnson no habría dejado escapar ese pase. Podía haber hecho mucho más. Seguro. Parece que pensó "tengo posesión, toco con los dos pies, y punto final". Pues no. La broma les ha costado a los Lions el primer triunfo fuera de su estadio desde octubre de 2007, precisamente en el mismo escenario.

La norma es un tanto absurda, y seguro que tras el vomitorio causado será objeto de revisión. A muchos les ha recordado a la Tuck Rule. Es lo que hay. Pobres Lions, lo tenían. Dura lex, sed lex (estoy alcanzando cotas de pedantería considerables).

Ana Blanco, dentro de 80 años.
Premio Ana Blanco (la vida sigue igual). Esta sección debe su nombre a la presentadora del Telediario de Televisión Española, que en 20 años no ha cambiado absolutamente nada. Se desconoce si es humana o en realidad es un cyborg. Pasarán los años y ella seguirá igual, con el mismo aspecto, y haciendo lo mismo.

Raiders y Cowboys aspiraban tan distinguido premio a la estabilidad. Nada fluye, todo permanece. Creo que los de Oakland lo tienen más merecido. En el fondo, la pretemporada de Dallas no hacía presagiar nada demasiado bueno. Sí, como siempre, durante la offseason mucha gente los da de favoritos para la Super Bowl, pero ya en pretemporada el optimismo se había rebajado. Así que no puedo decir que, como cada año, grandes expectativas en Dallas y las mismas cagadas, ya que las expectativas no eran tan grandes como en otras ocasiones. En Oakland sí lo eran. Parecían respirarse vientos frescos, de cambio. Al menos, nadie esperaba el desastre de ayer, desastre que se une a los encadenados durante los últimos años por el equipo de Al Davis. Así que premio para Oakland.

Los Raiders, dándose de bruces contra la cruda realidad.
Los Raiders habían hecho una pretemporada notable, con tres victorias y una derrota. Parecía que las piezas funcionaban. Pues bien, ayer los Titans los arrasaron sin piedad. 38-13. Ni Jason Campbell solucionó los problemas de ataque ni la defensa pudo contener a los de Tennessee. El programa NFL RedZone lo monopolizaban los Titans. Un touchdown tras otro, sin parar. Ya no sabías si lo estaban repitiendo o estaban en (semi)directo. Qué tranquilos deben de andar por San Diego tras los resultados de ayer. Sólo es un partido, un mal partido, pero menuda imagen. Mal por los Malosos, que reciben el Premio Ana Blanco por poner la primera piedra para construir por séptima temporada consecutiva un balance con al menos once derrotas.

No debemos dejar de mencionar en esta sección a Peyton Manning. Sus Colts perdieron, pero él como siempre. No se puede decir que él no haya hecho todo lo que estaba en sus manos para evitar la derrota. Un Christian Vieri en Salamanca. 40/57 pases (y los Colts iban a correr este año) 433 yardas de pase, 3 touchdowns, ninguna intercepción. Su mejor partido en términos de yardas de pase desde 2004. Números monstruosos, pero nada nuevo bajo el Sol. La vida sigue igual para el quarterback de los Colts.

Otros para los que la vida sigue igual son Bob Sanders, el safety de los Colts que se ha lesionado por enésima vez (alimentando la horrible estadística según la cual se pierde más partidos de los que juega), los Detroit Lions (aunque esta vez fue un casi) y Wes Welker, que sigue igual de letal que antes de su lesión. Qué jugador.

Seymour Skinner es el de la izquierda, no el de la derecha.
Premio Armin Tamzarian. Esta es la sección opuesta a Ana Blanco. La del cambio. Como sabéis, Armin Tamzarian era el nombre auténtico de quien decía ser Seymour Skinner, director del colegio de Los Simpsons. Tamzarian era un delincuente callejero, un viva la vida, que tras volver de la guerra de Vietnam se hizo pasar por Skinner y recondujo su vida. De renegado a pringado. Cambio radical, en cualquier caso.

Esta semana, el ganador del Premio Armin Tamzarian es evidente: los Houston Texans. Por primera vez en su historia, los Texans han ganado a los Colts. Buen cambio. El equipo que lideró la NFL en yardas de pase, con Andre Johnson como receptor estrella, gana sin apenas participación de Johnson y con un corredor como estrella. Arian Foster, el jugador de segundo año que ni fue drafteado el pasado, consiguió 231 yardas de carrera (nunca nadie había corrido tanto contra los Colts) y 3 touchdowns. En un equipo que la temporada pasada apenas corría. Otro cambio: el kicker de los Texans no falla. La primera brecha en el marcador la abre Neil Rackers con dos field goals. 100% de aciertos para el vencedor del casting de kickers de Houston. Menudo cambio el de los Texans. Los Colts ven cómo todos sus rivales de división cuentan con una victoria y ellos ninguna.

También merecen una mención en este apartado Mason Crosby, los equipos especiales de Green Bay (en ambos casos, de los puntos débiles de la franquicia), Matt Forte (que ayer volvió a parecer el de su año de novato) y Michael Vick (que volvió a parecer el que organizaba combates caninos a muerte --porque era entonces cuando mejor jugaba, ¿no?--).

Peperoni. En esta sección comentaremos la sorpresa de la jornada. ¿Por qué este título? Ya lo comenté en su momento, lo repito. Todos los comedores habituales de pizza conocemos el pepperoni. Nombre muy italiano. El anterior verano, en mi primera visita a Italia, veo una pizza que, según la carta, llevaba peperoni. De puta madre, ñam ñam. La pido, aunque tenía el sospechoso nombre de "pizza vegetariana". Después de pedirla, pero antes de que me la trajesen pensé, "pues el nombre no es muy adecuado para la pizza"... Y no, no lo era. Peperoni en italiano significa "pimientos". Mi gozo en un pozo. El pepperoni que te ponen aquí es el embutido que inventaron en los Estados Unidos. Peperoni is not pepperoni.

Los Niners ayer, entrando en el matadero.
El peperoni de la jornada fue el Seahawks-49ers. Los de San Francisco eran los favoritos claros. Jugaban en el Qwest Field, fuera de casa, pero ante un equipo del que no se esperaba demasiada resistencia y que acababa de deshacerse de su receptor número 1. Lo que sin duda nadie esperaba es que los Seahawks aplastaran a los 49ers de la forma que lo hicieron. Al descanso, partido casi resuelto. Qué mal empezamos, Alex Smith.

Duro golpe para los ¿hasta ayer? favoritos indiscutibles de la NFC Oeste, que ven cómo Seattle les aplasta, Arizona gana en St. Louis y los Rams tienen mejor pinta de la que en principio parecía. Bradford no está tan verde y podrían sufrir algún que otro susto. El peperoni de la jornada, sin duda.

A continuación, valoremos a lo mejor, lo regular y lo peor del plácido domingo. Para ello, he recurrido a símiles musicales. La sección dedicada a lo mejor llevará por título The first Ramones album. El primer disco de los Ramones, el mejor que se ha hecho jamás bajo mi seguramente erróneo criterio. 14 canciones cojonudas y un género musical nuevo e imitado por tantos y tantos. ¿Por qué no lo digo en español? Porque suena peor, menos cool. La sección dedicada a lo regular o, dicho de otro modo, lo que generaba expectativas de excelencia posteriormente no confirmadas, Sandinista. El disco que saca The Clash después de London Calling. No es un desastre, tiene algunas canciones buenas, pero no es ni mucho menos lo que se esperaba. Y para terminar, lo peor de lo peor, Pignoise. Como si Hitler, Stalin y Pot Pol hubiesen unido toda su maldad y se hubiese materializado en una banda de música. Dejémoslo en una banda.

The first Ramones album (lo mejor). Lo mejor de la jornada es que la NFL ha vuelto. Volver a ver cómo Moisés Molina mira con ojos envidiosos a Andrea Zanoni porque tiene un ordenador y aquel no. Escuchar a Moisés pronunciando con perfecto acento de Vancouver los nombres de los jugadores, las posiciones, las decisiones arbitrales. Aunque llame Brandon Jacobs a Brandon Jackson, da igual, escuchar ese "Jacobs" no tiene precio. Cómo lo echábamos de menos. Y esas contestaciones de Andrea, pasando olímpicamente de las cuestiones y comentarios de Moi, encogiéndose de hombros cuando le pregunta por tal o cual cosa. Como dice el gordito barbudo de Resacón en Las Vegas (película titulada originalmente como The Hangover, la resaca), "Classic" (esto es lo que dice en la versión original de la peli). "Classic Moi&Andrea". Las mayores risas de la velada footballística de ayer, cuando Moisés levantó su papel y en él se transparentaban sus guarretes apuntes en diferentes colores. Pudimos descifrar "Mucho Ambiente!" (escrito en rojo) y "promo". Classic.

También merece ser parte de esta sección el GamePass. Es un sablazo que te cagas, pero la calidad de la imagen es insuperable. Ayer funcionó a la perfección, sin cortes (siempre que no tengas a algún colega al que se le ocurra apagar el router). Un vicio (el GamePass, me refiero; no apagar el router).

En el plano estrictamente deportivo, me quedo con los Patriots y la Steel Curtain. En uno de los partidos de la jornada, los de New England no dieron opción a los Bengals, que aunque al final maquillaron el resultado, tenían el partido perdido a poco de comenzar. Wes Welker sigue siendo el de siempre y Brady estuvo como se le supone. El Gillete Stadium volvió a ver cómo los de casa superaban con facilidad al visitante. Y ojo a Brandon Tate. El retorno, otra arma letal de New England.

La Steel Curtain, y en particular el hombre del pelo del millón de dólares, Troy Polamalu, estuvieron a la altura en un partido en el que el ataque estaba muy mermado por la ausencia de su quarterback. Dejaron a Atlanta en 9 puntos, pararon a Michael Turner y contuvieron a la perfección el juego de pase de los Falcons. La intercepción de Polamalu, digna del importe del seguro de su pelo. Cómo se nota en Pittsburgh cuándo está Polamalu y cuándo no. Ojo con los Steelers.



En el plano individual, el jugador ofensivo del día fue Arian Foster. Ya hemos comentado sus hazañas más arriba. Impacto total. En defensa, aparte de Polamalu, qué partido de Clay Matthews. El mejor de los Packers. A pesar de no estar físicamente al 100% y haberse perdido todos los partidos de la pretemporada, Matthews consiguió 2 sacks, forzó un fumble (eso sí, debería haberle dado un golpe más suave a Kolb para que no abandonase el partido) y decidió dar por terminado el partido al parar la carrera de Michael Vick en cuarto down al final del cuarto periodo. Qué jugador.

Sandinista (lo regulero). La pretemporada y la offseason son torticeras. Aunque quieres desoir sus cantos de sirena, terminan por convencerte de algunas cosas. Luego te topas de bruces con la realidad. Jugadores y equipos que no responden a las expectativas generadas en partidos que no valían para nada.

En el apartado colectivo, los Bengals se llevan la distinción Sandinista. ¿Tanto ruido para esto? Menuda decepción. Ni TOcho (T.O + Ocho) ni hostias. Ya, era un partido muy complicado, sí, pero los Bengals ni siquiera pudieron competir con los Patriots, mucho más enchufados. Cincinnati empieza la temporada igual que terminó la pasada, perdiendo de paliza. La semana que viene, contra Baltimore. Otro partido muy complicado. Deben espabilar ya o los egos empezarán a estallar.

Tres cuartos de lo mismo para los Falcons. Me consta que sus aficionados no están hoy muy contentos (desastre es la palabra que escuché de uno de ellos). Se empieza a cuestionar ya a Matt Ryan. Los Falcons no supieron aprovechar la oportunidad de jugar contra unos Steelers a los que les faltaba su quarterback titular y su suplente. Hasta Jeff Reed falló un field goal de los que no suele (sí, es difícil chutar a palos en Heinz Field, y no hacen nada por arreglarlo) y que habría evitado la prórroga.

En el apartado individual, Aaron Rodgers. Su actuación no fue desastrosa, pero no respondió a las expectativas generadas, que eran muy altas. Dos intercepciones en su primer partido, la segunda de ellas horrible, un pase directo al safety. Bastante más impreciso de lo que acostumbra. No hay que quitarle mérito a los pass rushers de los Eagles, pero esperaba otro partido del 12 de Green Bay. 19/31 pases, 188 yardas, 2 touchdowns y 2 intercepciones. 73,1 de QB rating. No creo que exagere al decir que bastante por debajo de lo esperado. A pesar de eso, los Packers ganaron.

Mención especial también para C.J. Spiller. El running back novato de los Bills se quedó en unas escalofriantes 6 yardas en 7 carreras y 8 yardas en 4 recepciones. Los Bills no estuvieron tan mal como se podría pensar. Dieron guerra hasta el último momento a los Dolphins. Pero no fue gracias a su novato estrella. Se queda en Sandinista, y no Pignoise, por su condición de novato.

Pignoise (lo peor). Ya te vale, Alex Barron. Qué puede haber peor que que tu equipo consiga un touchdown ganador con el tiempo cumplido y la jugada se invalide por culpa de un holding por otra parte innecesario. Algunos ya piden la cabeza de Barron. Es muy pronto, pero el entorno de los Cowboys no es el más paciente de la NFL. Barron sustituía al titular en el puesto, Marc Colombo. Cuánto dolor para los seguidores de los Chicos Vaca:



El Sr. Barron no es un primerizo en estas lides. Desde el año 2005 lidera la NFL en penalizaciones acumuladas. Setenta y cinco. Ayer, tres holdings. En Dallas tienen que estar encantados con este jugador procedente de St. Louis. Tanto, que la amenaza de despido pesa ya mismo sobre su cabeza. Se admiten apuestas. ¿Llegará a la siguiente jornada?

El debut soñado. En las peores pesadillas, claro.
Kevin Kolb también merece un hueco en esta sección. En su esperado debut como quarterback titular de los Eagles con plenos poderes, completó 5 de 10 pases para 24 yardas, aunque pudo haber sido mucho peor, porque algunos de ellos eran carne de intercepción. Los números no reflejan bien la mala impresión que transmitió Kolb, totalmente superado por la defensa de Green Bay. Kolb, al llevarse una hostiaca morrocotuda de Matthews que le obligó a comer césped, sufrió una conmoción que le impidió volver al partido en la segunda mitad. Por si su partido no hubiese sido lo suficientemente desastroso, luego llegó Michael Vick para iniciar la primera quarterback controversy (polémica de quarterbacks) de la temporada. El debate ya está aquí, y muchos están del lado del ex-convicto. Todo indica en estos momentos que el encantador de perros será el titular de Philadelphia la próxima semana. Kolb guardará reposo hasta el viernes. La pacientísima afición de Philadelphia no perdonará más errores. Qué mejor manera de comenzar tu carrera.

En el apartado colectivo, Pignoise para los Niners, protagonistas del Peperoni de la jornada. Seguramente los aficionados más desilusionados hoy con su equipo son los del de San Francisco. A ver si mejoran, no me gustaría ver en Londres un partido entre equipos desahuciados, algo que en estos momentos no podemos descartar.

* * *
La jornada se completará con un doble Monday Night Football. Especialmente atractivo el primero de los partidos, Jets-Ravens. Y a relativamente buena hora para los aficionados españoles, 1 de la madrugada, hora peninsular. Veré la primera parte y, si la cosa está interesante, pondré el despertador para no perderme el final. Ray Lewis, el malo de la película, ya se ha encargado de calentar (aún más) el partido. Choque de trenes en el estado de New Jersey. Esperemos que Nadal haya terminado su partido, a pocos kilómetros del New Meadowlands Stadium, antes de la 1. Si no, no podremos verlo por Canal+.

* * *

Actualización matutina del martes

Nadal no terminó el partido antes de la 1, no. Tampoco empezó el Jets-Ravens a su hora. Como dije en su momento, la decisión de que la Super Bowl se juegue en East Rutherford me parece una gran idea, pero si un partido se retrasa en septiembre, todavía en verano, por una tormenta, qué no pasará en febrero, en invierno. Una putada para quien sólo fuera abonado a Canal+, porque a la hora de empezar el partido estaban con [Rec]2. Como para cabrearse. Vale que luego siguieron con Nadal, que lo entiendo porque como siempre los seguidores del deporte minoritario se tienen que joder fastidiar, pero qué vergüenza que pongan esa película en vez del Monday Night Football, como inicialmente programado.

Aguanté únicamente la primera parte del partido. La defensa de los Jets dio todo un espectáculo, menos Antonio Cromartie, que a pesar de conseguir una intercepción, en buena medida por una mala decisión de Flacco, estuvo bastante mal. Pero qué espectáculo de defensa. Hostias a mansalva al quarterback de los Ravens. Para muestra, el primer snap de los Ravens en ataque (la defensa de los Jets es la prueba de que se puede dar mucho espectáculo defendiendo):



Sin embargo, el ataque no acompañó. Los Jets dominaron toda la primera mitad, pero se fueron perdiendo al descanso 7-6. Con Sanchez a los mandos del ataque, ese equipo no puede aspirar al anillo. Una nulidad. Con el quarterback que se mordía la lengua tendrían muchas más opciones. La segunda parte no la pude ver, sólo el resumen, pero más de lo mismo. Dominio de las defensas. Aunque es mucho mejor jugador que Sanchez, Flacco (y su línea) también deben espabilar si quieren aspirar a algo.

Por cierto, qué dolor es ver un partido de los Ravens. Siempre plagado de penalizaciones. En la línea del Monday Night Football del año pasado contra Green Bay.

Del segundo de los partidos vi únicamente el resumen y los números. Si antes digo que los Chargers pueden estar tranquilos, antes la cagan. Jugaban en Arrowhead, territorio enemigo (de los más enemigos), pero no deja de ser una sorpresa. Excelente noticia para los seguidores de los Chiefs la mejora de su defensa, que dejó a uno de los mejores ataques de la NFL en 14 puntos y supo parar a Rivers en el drive definitivo. Victoria importantísima gracias, fundamentalmente, a un par de big plays de Jamaal Charles, que consiguió un touchdown de carrera de 56 yardas, y de los equipos especiales, con el retorno para touchdown de 96 yardas de Dexter McCluster. Con McCluster y Javier Arenas los Chiefs tienen uno de los mejores equipos de retorno de toda la liga, qué peligro. Espectacular el retorno de ayer, aquí lo tenéis:

 

Cassel tuvo una actuación bastante pobre, 10/22 para 68 yardas y 1 touchdown. Siempre se puede ver el lado positivo: si ganan a un gran equipo sin un buen partido de su quarterback, qué harán cuando este esté bien.