En muchas ocasiones, cuando un equipo va ganando un partido por una diferencia humillante, de forma más o menos consciente afloja el ritmo. A veces se interpreta como un gesto de compasión con el rival, otras es simplemente fruto de la relajación por el deber cumplido. Hace un par de años, en la primera temporada de Guardiola al frente del Barça, cuando solía ir ganando por cinco goles de diferencia al descanso, el Barça levantaba el pie del acelerador en la segunda parte. Como seguidor de equipos que están más habitualmente en el lado del humillado que del humillador, es algo que agradezco.
Sin embargo, en ocasiones sucede lo contrario. Los equipos aprietan para inflar el resultado. Running up the score, lo llaman en inglés. A veces tiene sentido, ya que una clasificación puede depender de la diferencia de tantos con en rival. En otras, pura gula. Y no tengo claro qué es lo correcto. En el fondo, los equipos deben competir al máximo durante todo el partido. En Europa, además, donde el goal o basket average es importante, eso puede decidir un puesto en la clasificación. Un gol de más o de menos puede decidir un descenso. Un punto más o menos en un partido de football vale millones (por el dinero que se mueve en apuestas). En la NFL la diferencia de puntos no actúa como criterio de desempate (tiebreaker), por lo que no resulta tan decisivo desde un punto de vista deportivo (puntualizo: es el séptimo criterio de desempate, así que la probabilidad de que haya que llegar a él es remota).
Tras una jornada de palizas épicas, tanto en la NFL (recordemos las humillaciones de Denver a Kansas City y la de Philadelphia a Washington) como en el football universitario (la universidad de Wisconsin calzó 82 puntos a la de Indiana), la ESPN publicó un artículo que recordaba partidos en los que el equipo ganador se ensañaba con el rival ("ensañamiento", por lo menos desde un punto de vista penal, es aumentar deliberada e inhumanamente el sufrimiento de la víctima, causando a esta padecimientos innecesarios para la ejecución del delito; por eso si un cadáver tiene 40 puñaladas no quiere decir necesariamente que haya habido ensañamiento --quizá lo contrario, porque hace que muera antes--).
Leyendo el artículo de Patrick Hruby, me llamó especialmente la atención el tercero de los partidos enumerados: la final de la NFL de 1940. Eso es lo que iba a comentar, y ya llevo tres párrafos.
El resultado del partido ya resulta por sí solo asombroso. 73-0 [editado, inicialmente por error en todo el artículo se decía que fue 72-0]. Eran otros tiempos, quizá serían normales esas diferencias, puede uno pensar. No. Esos mismos equipos habían jugado poco antes y el resultado había sido 7-3. De hecho, en aquella época se anotaba bastante menos que ahora. Como podéis ver aquí, cada equipo anotaba 15,2 puntos de media por partido. Los líderes de la clasificación por puntos, los Washington Redskins.
Se enfrentaría uno muy bueno y otro muy malo, puede también uno pensar. No. Era la final de la NFL. Los dos mejores. Washington llegaba con el mejor registro de la temporada regular (9-2), mejor que el 8-3 de Chicago. En cualquier caso, los dos equipos habían sido campeones de sus respectivas conferencias (entonces, East y West), motivo por el que disputaban la final.
Ganaría el de casa ayudado por el factor campo, puedes también pensar. Tampoco. El estadio no era ni neutral, sino que el ganador jugaba en el estadio del perdedor. El partido se disputó en el Griffith Stadium de Washington, D.C.
Pero la historia tiene mucha más miga que todo lo que os estoy contando. A mí me ha dejado "turulato".
El partido era de una rivalidad feroz (que, en parte, explica el ensañamiento). Desde la final de la NFL de 1937, que ganó Washington por 28-21 en Chicago, estos dos equipos se llevaban a matar. Lo que leéis estos días en la prensa futbolera hispana (ergo, salvo contadísimas excepciones, basura infame) no es calentar los partidos, comparado con lo que hacían entonces estos equipos. Los propietarios de Bears y Redskins se odiaban. Ni educación, ni hostias. Después de una polémica derrota de los Bears frente a los Redskins esa misma temporada, que según Chicago se había debido a un pass interference no señalado (hola, Atlanta Falcons), el propietario de los Skins llamó cobardes y llorones a los Bears.
La provocación fue más allá. En un gesto de elegancia y prudencia sin par, George Preston Marshall, que así se llamaba el dueño de los Redskins, envió un telegrama a su homólogo de los Bears pocos días antes de la gran final. Transmitía su felicitación hacia los Bears por haber llegado a la final, ya que daría la oportunidad a Washington de vencer a Chicago dos veces. Los autores de las portadas los diarios deportivos españoles se inspiran en este estilo. De bocazas gafes.
Bueno, que venía bien calentita la cosa. Así quizá os explicáis por qué los Bears no tuvieron un ápice de compasión con su rival.
En vista del resultado, alguno podría pensar que los Redskins no tenían un equipo muy allá. Nada más lejos de la realidad. Su quarterback (y otras cosas, como veréis en el siguiente vídeo) era el mítico Sammy Baugh. En el reciente Top 100 de los mejores jugadores de la historia, producido por NFL Network, este jugador ocupaba el décimo cuarto lugar. Tiene el segundo mejor registro de la historia en porcentaje de pases completados en una temporada, en una época en la que ni dios pasaba, cuando el pase no era una opción frecuente en el ataque, era una rareza. Después de ver este vídeo sabréis mejor de qué categoría de jugador estamos hablando.
¿Qué hizo el gran Sammy Baugh, el mejor pasador de la época, un Payton Manning de los años 40? Pues un partido bastante deficiente. 2 intercepciones, con una serie de 10/17, para 102 yardas. En total, los Redskins lanzaron 8 intercepciones (no solo lanzaba Baugh, Frank Filchock lanzó 4 intercepciones). Un día duro para Sammy y los demás pasadores de Washington. Eso sí, en una ocasión la culpa la tuvo el receptor al que se le cayó un pase que empataría el partido a 7. Cuando a Sammy Baugh le preguntaron al terminar el partido cómo creía que habría acabado el partido si a su receptor no se le cae ese pase de las manos, Baugh contestó "73-7".
Hasta diez jugadores diferentes de los Bears anotaron un touchdown. Aquí tenéis las estadísticas completas del partido. Once touchdowns de diez jugadores distintos. Ningún field goal. Como curiosidad adicional, los Bears se vieron forzados a intentar conversiones de 2 puntos en sus dos últimos touchdowns. El motivo, que no quedaban más balones en el estadio. Como cada vez que chutaban un extra point se perdía un balón (se lo quedaba el público), terminaron jugando con un viejo balón de entrenamiento.
Este partido también fue el último que un jugador de football profesional disputaba sin casco (ese elemento que hoy se utiliza con frecuencia como arma en vez de como elemento de protección, y por eso pasa lo que pasa, pero sobre esto ya escribiré en otro momento --quizás--). El valiente o temerario, según se interprete, fue Dick Plasman, que encima jugaba de running back, la posición en la que más hostias se recibe.
Aparte de todas estas curiosidades, el partido pasará a la historia por la importancia de la estrategia del ganador. Dicen que la clave de la victoria fue el uso, por parte de Chicago, de la novedosa T-formation with a man in motion (formación en T con un hombre en movimiento). Gráficamente, esto:
Lo realmente novedoso no es la T-formation sino el hombre en movimiento. Esto último fue lo que volvió loca a la defensa de Washington. Hoy en día esta formación ofensiva, la formación en T, apenas se usa en la NFL. En la Era del Pase, la importancia de la carrera y los esquemas tan orientados a ella han decaído significativamente. Tanto, que recuerdo que en el Packers-Cowboys de hace un par de jornadas, en un snap en el que a Green Bay le faltaban un par de yardas para alcanzar el primer down, los Packers sacaron una T-formation y los comentaristas de la NBC, Cris Collinsworth y Al Michaels (qué buenos son, por cierto), exclamaron asombrados ante lo que estaban viendo, "that's 1940s football!! I haven't seen these kind of packages for 40 years" (hablo de memoria, así que seguramente el 90% del entrecomillado sea falso, pero la idea era esa).
De todos modos, por mucho que se recuerde este como el partido de la T-formation, creo que las 8 intercepciones sufridas por Washington devalúan bastante la importancia del ataque en ese partido. Vamos, que cuando la defensa rinde a ese nivel, muy mal lo tiene que hacer un ataque para no ganar el partido. Ya, si se juntan una excelente defensa con un excelente ataque, el resultado es 73-0
Como curiosidad final, el "The Pro Football Chronicle," dice que Marshall, dueño de los Redskins, se negó a renovar el abono de un aficionado que se pasó todo el partido dándole la chapa. Ese aficionado era el dueño de un edificio en el que Marshall tenía un negocio. Como venganza, el aficionado se negó a renovar el alquiler del negocio de Marshall. Ojo por ojo.
Pero para qué seguir escribiendo cuando existe un vídeo tan absolutamente cojonudo como este que te cuenta toda la historia. Una joya. Chicago son los blancos; Washington, los oscuros.
Qué historia. Qué paliza. Una paliza que los aficionados de los Bears nunca olvidarán, aunque sea de forma inconsciente. Digo esto porque el himno de los Bears (aunque en Estados Unidos no lo llaman "himno", sino canción de guerra, fight song), compuesto en 1941, poco después de esta gran paliza, contiene una referencia a este partido. Y esta canción no puede resultar desconocida para ningún aficionado Bear. Suena cada vez que Chicago anota en el Soldier Field.
We'll never forget the way you thrilled the Nation with your T-formation. Nunca olvidaremos cómo estremecisteis la nación con vuestra T-formation. Esa referencia a la T-formation con la que asombraron al país trae causa de este partido. De la humillación a sus archienemigos, los Washington Redskins, por 73 a 0 en la final de la NFL.
Aquí tenéis el himno, Bear down, Chicago Bears (bear down significa "vencer"; de ahí el juego de palabras). Está subtitulado en inglés. Es cojonudo, me encanta.
Desde que empecé a escribir este artículo hace tres de días no me puedo quitar de la cabeza el puto himno de los Bears. Es tan pegadizo. Mola. La versión punkarra que hacen estos mataos no está nada mal, por muy ridícula que resulte la gente que salta al escenario:
Bear down, Chicago Beeears...
jueves, 18 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
Plácido domingo, jodido lunes: jornada 10
Cómo no iba a continuar con esta sección después de los comentarios que me dejasteis la semana pasada. No creía yo que tuviese tanto éxito. Será culpa de los cabrones de mis amigos (y NO me refiero a que mis amigos tengan cabras), que cada vez que escribo un artículo de más de tres párrafos pasan de leerlo (por ejemplo, la semana pasada, dos días después de que lo publicase en el blog, me enviaron el vídeo que se ha hecho tan famoso del chaval que engaña a sus rivales andando tranquilamente con el football en sus manos y luego saliendo por patas hasta la end zone). En fin. No me leéis, cabrones (¡cuántas veces repito esto! bueno, aquí puedo insultarlos sin que se enteren; total, no me van a leer). Los tíos me hacen un Sofía Mazagatos a Vargas Llosa en toda regla ("Me encanta cómo escribe Vargas Llosa. No he leído nada sobre él pero le sigo").
Voy a innovar un poco esta semana. Aunque seguirá habiendo, en cuanto al fondo, las mismas subsecciones (lo más comentado; la sorpresa; lo que cambia; lo que no; lo mejor; lo regular; lo peor; y la cagada de la jornada) cambiaré el nombre de algunas, que ya me harté de los anteriores.
Esta es la primera de las "jornadas estiradas". Empiezan el jueves y terminan el lunes. Desde la pasada jornada y hasta la penúltima, habrá partido todos los jueves. No me gusta, un partido menos que puedo seguir en directo. El viernes se curra (aunque generalmente menos y con más alegría que cualquier otro día de la semana), lo que hace desaconsejable quedarse hasta las 6 de la mañana para ver un partido. La alternativa es aislarse del mundo para no enterarse del resultado y ver el partido al día siguiente. Por cierto, los Thursday Night están bastante mal organizados. Lo lógico sería que los disputasen equipos que vienen de su semana de descanso, para no tener que jugar tan seguido (domingo y jueves). No lo han hecho así. Aunque parece que hace ya una eternidad que Falcons y Ravens jugaron su partido, lo incluiré a los efectos de esta sección (porque, además, el partido tuvo mucha miga).
Para ambientarla, un grupo de Minneapolis, Minnesota. The Replacements. En una canción que seguramente refleja bien el sentimiento de los aficionados de esa ciudad. Unsatisfied.
Qué pude ver
Una bazofia de partido de baloncesto, pero con final muy feliz, me hizo aplazar el inicio de la sesión footballística hasta poco antes de las 8 de la tarde. El Estu ganó en Málaga (ACB, where amazing happens). Llegamos a la NFL cuando los primeros cuartos llegaban a su fin. Como es habitual, partido de Digital+ en la tele y pantalla partida en cuatro mitades [lamentable fallo de redacción, bien visto por Alberto] en el ordenador. Se pueden seguir varios partidos a la vez, aunque a veces el personal se pierde porque no sabe a qué partido se refieren los gritos. En la sesión de las 22.15 lo mismo. Era un partidazo, pero no tuve fuerzas para levantarme a ver el Steelers-Patriots. Hoy tocaba madrugar más de lo habitual para ir a currar. Lo que te hace pensar en la suerte que tiene la gente que se dedica profesionalmente a ver y comentar estos partidos. Cabronazos (primer insulto gratuito de la entrada de hoy; el anterior estaba justificado).
El vomitorio (lo más comentado)
La jugada con la que todos los medios abrían sus resúmenes, para algunos no solo la jugada del día sino de la temporada, es el surrealista hail mary (literalmente, Ave María, que además probablemente se corresponde con el pensamiento de David Garrard cuando ese balón iba por el aire) con el que los Jaguars se llevan el partido frente a Houston. Segundo final espectacular en Jacksonville. Qué pena que las gradas presenten un aspecto tan desolador. Mirad, impresionante:
Eh, perdón, que me he equivocado de vídeo. Aquí veréis mejor lo que pasó (en Estados Unidos se habla casi tanto de la jugada como de la épica narración de Gus Johnson, quien, dicen, tiene un imán para los partidos dramáticos --también en baloncesto--):
La verdad es que dudé un poco si incluir esta jugada en la sección de la cagada de la semana. Pobre Glover Quin. Realmente hace lo que dice el manual. No intentar interceptar, sino golpear el balón hacia el suelo. Ya, he dicho hacia el suelo, para que nadie lo pueda coger. Le da con tan mala suerte que cae en las manos de Mike Thomas. El colmo de la mala suerte.
Una jugada inolvidable para todos los implicados, y de la que se habla y se escribe mucho. Se comenta que los Jaguars ni la ensayaban en los entrenamientos. La tenían planificada, pero no llegaban a ejecutar el pase por temor a que se produjese una lesión (es una jugada de alto riesgo, una montonera de jugadores dándose de hostias y saltando a por un balón). Ni siquiera salió bien. La idea es que el palmeador sea Marcedes Lewis (no Mike Sims-Walker, que es el receptor más cercano). De coña.
Comentaba Garrard en la rueda de prensa posterior al partido que cuando lanzó el pase, rezó para que no fuese interceptado. Cuánto daño hacen en ocasiones las estadísticas y los fantasy games. No creo que sea una mera anécdota, estoy seguro de que en ocasiones estas tonterías se tienen en cuenta y provocan decisiones estúpidas. Como la de Nate Clements en Atlanta hace unas jornadas o la que veremos al final de este artículo.
Aparte de esta jugada, los otros dos temas del día son la resaca del partido de la joranda, el Patriots-Steelers, y el acercamiento del filo de la guillotina al cuello de Brad Childress.
El partido de Heinz Field fue, sobre todo en su segunda parte, un festín de Brady y los suyos. Los titulares dicen hoy que ha caído el telón de acero (steel curtain). En el primer partido de los últimos 25 años en el que se enfrentaban quarterbacks con más de un anillo, Brady destrozó a la temible defensa de Pittsburgh en su propio campo. La hasta entonces mejor defensa de la NFL en cuanto a puntos recibidos (15,37 por partido, sin contar el de ayer) recibió 39 puntos. Sobre Brady volveremos a hablar más adelante, lo merece.
Muy preocupante resulta el rendimiento de la defensa de los Steelers. Esa es la base de su éxito. Si está bien, los Steelers ganan. Sin ella, no son nadie. El ataque estuvo bien, a pesar de la nula protección recibida por Big Ben (con los protectores del lado ciego lesionados, los suplentes concedieron 5 sacks). Roethlisberger y Mike Wallace empiezan a desarrollar una conexión letal. Ayer completaron 8 pases, para 136 yardas y 2 TDs.
El otro tema, tan recurrente estas semanas, es el posible despido de Brad Childress. Ni después de ganar a Arizona tuvo una semana tranquila. Esta no será menos. Los constantes dimes y diretes sobre la falta de apoyo en el vestuario y la pésima situación del equipo, que por jugadores no debería estar 3-6, contribuyen a que cada vez sean más los que piden que Chilly se una al club de Wade Phillips. Espero que no sea antes del próximo fin de semana. Los Vikings tienen muchos problemas, Childress no es el único y quizá tampoco el principal. Podemos encontrar culpables desde los equipos especiales, desastrosos ayer en la cobertura de Devin Hester, pasando por una defensa que está lejos de ser la de la temporada pasada, y terminando por el quarterback líder en intercepciones de hoy y siempre. Con todo, Childress empieza a parecerse peligrosamente a Kenny.
Potencial vomitorio
Dice hoy Peter King que aumenta la probabilidad de que Los Ángeles cuente con una franquicia de la NFL. El motivo, la construcción de un estadio de football junto al Staples Center, el pabellón en el que Lakers y Clippers juegan como locales. La llegada de la NFL a L.A. se llevaría a cabo mediante el traslado de alguna franquicia ya existente a la ciudad (y no por la creación de un nuevo equipo; el reparto "perfecto" de 32 equipos en 8 divisiones de 4 equipos cada una supone un escollo para la creación de franquicias ex novo). Los principales candidatos para mudarse, según King, no son los Jacksonville Jaguars ni los Buffalo Bills, sino los dos equipos californianos sin estadio nuevo a la vista: los San Diego Chargers y los Oakland Raiders. Al Davis ya trasladó a sus Raiders en el pasado a L.A., y se los trajo de vuelta a la bahía; los Chargers, por su parte, se fundaron en la ciudad angelina pero tras solo un año en la tierra de Hollywood se fueron a San Diego. Puede que sea el enésimo rumor sobre la vuelta de la NFL a Los Ángeles que se queda en nada, no lo sé. Dicen que el equipo de football de esa ciudad son los USC Trojans y que es complicado que una franquicia profesional consiga su cuota de mercado. Al final, como siempre, será una cuestión de dinero. No es mal argumento para chantajear a los ayuntamiento de las actuales ciudades de Raiders, Chargers y (que nadie se olvide) Minnesota para que aprueben la construcción de nuevos estadios para sus equipos. Personalmente, si hay traslado, espero que no sea a costa de San Diego ni de Oakland. Otros equipos con menos tradición y afición (Jaguars, hablo de vos) lo merecen más. Pero bueno, los angelinos ya le arrebataron los Lakers a Minneapolis, veamos si hacen lo mismo con sus Vikings.
Monja en la cárcel (la sorpresa)
Es un chiste pésimo, lo sé. Pero ya me apetecía cambiar de nombre al premio peperoni. No se me ocurría nada convincente, así que de forma provisional la sor presa dará nombre al premio a la sorpresa de la jornada. Prometo cambiarlo la semana que viene.
Resulta sorprendente que la sorpresa de la jornada sea el resultado del partido entre Giants y Cowboys. Mucho nos habríamos sorprendido a principios de septiembre si nos dicen que nos sorprendería una victoria de Dallas. Mucho nos habríamos sorprendido también si nos lo dicen cuando solo habían transcurrido tres semanas de competición y los Giants transmitían malas sensaciones. Pero eran el equipo de moda. El que se decía más en forma de la NFC y de toda la NFL (tras la debacle de los Patriots en Cleveland). No nos engañemos, después de la humillación de Lambeau Field todos dábamos por hecho que los Giants iban a superar con facilidad a los Chicos Vaca. Sucedió justo lo contrario.
Wade Phillips debe de estar la mar de contento. Seguro que sí. Cómo no se va a alegrar de que sus chicos por fin reaccionen. Qué cabrones. Ahora parece que sí quieren jugar. A buenas horas. Anoche no dieron opción a los de New Jersey. Dez Bryant siguió a un nivel estelar (en solo 3 recepciones, 104 yardas y 1 TD, además de 86 yardas de retorno). Kitna lanzó 3 pases de touchdown (124,1 de rating) y la defensa de Dallas forzó tres pérdidas de balón, una de ellas retornada para touchdown.
A los Giants se les hizo de noche. Hablando de sorpresas, también resulta sorprendente que una instalación recién inaugurada, que costó 1.600 millones de dólares, se quede sin luz ni energía eléctrica. Al principio siguieron jugando en ese ambiente tan íntimo; más tarde nos quedamos sin retransmisión televisiva (la Fox se quedó sin equipo para transmitir la señal) y el partido se suspendió por unos momentos.
∫ex (la vida sigue igual)
¿Conocéis el chiste de la fiesta de las funciones matemáticas? Ahí andaban todas, desparramando por la discoteca. Estaban casi todas.(3x + 2)3 llevaba un pedo que no se tenía en pie. 4x2 y log 2xy2 no paraban de abrazarse diciendo "eres mi mejor amigo". Todas estaban pasándoselo de puta madre en la fiesta. ¿Todas? No, no todas. En una esquina estaba, marginada, sola, ex. La amable x2 se le acercó y le dijo, "ex, ¿por qué no intentas integrarte?" Ante esa pregunta, ex esbozó una sonrisa, una mezcla de desazón y amargura, y contestó "para qué, si me voy a quedar igual que estoy". [Nota para los que no saben matemáticas: la integral de ex es ex] Ahora ya comprendéis el nuevo título de la sección.
Los que me leéis con atención y tenéis buena memoria recordaréis que hace unas semanas comentaba que los Lions estaban a punto de superar su propio récord. El de derrotas consecutivas fuera de casa. Ayer fue la vigésimo quinta consecutiva. Veinticinco partidos seguidos perdidos lejos de Detroit. Juegan ocho por temporada. Es decir, que llevan más de tres años sin ganar fuera. Qué ejemplo de constancia. Qué ejemplo de regularidad. Pocos partidos más fáciles se les presentará que el de ayer, contra un equipo que llegaba 0-8. Bueno, esta temporada, los malos son muy buenos. Los Bills ya lo iban mereciendo. Me alegro por ellos. La semana que viene Detroit podrá prolongar su vergonzosa racha en Dallas.
Aparte de lo anterior, es complicado encontrar alguna constante esta temporada. Pero es que en una semana los equipos cambian por completo. Quizá los Bengals son de los pocos equipos constantes en lo malo. Ayer, nueva derrota. En Indianápolis. Por lo menos esta vez Ochocinco hizo un partido decente.
Sí que hay algo constante en el apartado positivo. La solidez de los Falcons de Matt Ryan en el Georgia Dome. Con la victoria del jueves, el balance de Atlanta en casa con Ryan de titular es un impresionante 18-1. Llevan una racha de 14 victorias seguidas. Como aficionado de un equipo de la NFC con ciertas esperanzas de que llegue lejos en postemporada, espero que los Falcons aflojen. Porque como tengan ventaja de campo en los playoffs (ahora son los mejores de la NFC) va a ser difícil que no terminen la temporada en Arlington. Lo dicho, un día más en la oficina para Matt Ryan y Roddy White.
Bueno, otra constante: la victoria de los Jets en la prórroga lejos de su estadio. Se convierten en el primer equipo que consigue victorias consecutivas fuera de casa en la prórroga. Raro récord, conseguido por los pelos, a 16 segundos del final. Eso sí, cuando te dicen los nombres de los equipos ante los que consiguieron la victoria, ya no impresiona tanto: Lions y Browns. Por nombre, digo. Porque los Cleveland Browns son este año un equipo muy respetable, como volvieron a demostrar ayer.
x (la vida cambia)
¿Cuál es la variable por excelencia? x. De ahí el nuevo nombre a la sección sobre lo que varía. La liga es una variable constante. Entre tanto cambio, ¿qué podemos destacar esta jornada?
En el apartado del por fin, ya era hora, Bills y Cowboys. Ya hablamos de ellos antes, así que no me extenderé ahora. Los Bills mucho más competitivos de lo que indica su clasificación y los Cowboys con unos jugadores con el talento suficiente como para ganarle a cualquiera. Siempre que le echen ganas, claro.
Precisamente, su rival, los New York Giants, han dejado de ser el mejor equipo de la liga. No perdían desde la tercera jornada de competición. Seguro que esta semana los analistas dejan de escribir que son el equipo más sólido de la liga. Caerán muchos puestos en los power rankings. Todo por un partido. Un pésimo partido, en el que dejaron de ser el equipo rocoso en defensa, con una carrera potente y un buen quarterback. Ayer nada de nada. Eli lanzó dos intercepciones. Ya le empezarán a caer palos. Por tener cara de pringado y ser hermano de. Sospechoso habitual.
Otro equipo en los puestos altos de los power rankings, los Steelers, cayeron estrepitosamente.
Y qué me decís de los Denver Broncos. Les ha sentado bien la resaca de Wembley a los dos equipos que disputaron las International Series. Los dos ganaron, pero los Broncos, además, realizaron un partido inverso al que protagonizaron frente a los Raiders en Mile High. Hace tres semanas, Oakland los humillaba gracias a un comienzo fulgurante, 24-0 tras solo un cuarto. Ayer, Denver hacía lo mismo en el mismo escenario, apabullando a Kansas City. Terminaron con 49 puntos, y provocando un tremendo cabreo a Todd Haley, que se negó a darle la mano a Josh McDaniels. El motivo, que Denver no dejase de apretar cuando todo el pescado estaba vendido. Decía Haley que él el año pasado retiró a Jamaal Charles cuando este estaba a punto de batir un récord de yardas de carrera por respeto al rival. Ya se le pasó el enfado al head coach de Kansas City y pidió perdón a McDaniels. Por cierto, otro cambio: ¡Tebow consiguió un touchdown de pase! Justo cuando los narradores del partido comentaban que en algún momento daría un pase, y que la defensa tenía que estar atenta, el 15 lo hizo. Ya tocaba, empezaba a no ser creíble la amenaza. McDaniels anuncia la ampliación del catálogo de jugadas para Tebow. Otra cosa no, pero los Broncos tienen profundidad en el puesto de quarterback. Claro que, en vista del rendimiento de Orton, a ver quién lo sienta. Y es relativamente joven, 28 años. Si todo sigue el curso normal (aunque el concepto de normal con McDaniels es difícilmente definible) a Tebow le quedan todavía años de chupar banquillo en Denver. Eso sí, siempre tendrá una legión de fanáticos dando la chapa para que juegue, como sufrimos algunos en Wembley.
A continuación, los premios a lo mejor, regulero y peor de la jornada. Cambiemos de tercio (nunca mejor dicho). Abandonemos el mundo de la cerveza. Toca cine. Quienes conocen mis gustos cinematográficos, saben que mis películas favoritas son las de Aterriza como puedas y Desafío total, con mención especial para Evasión o victoria. No me cuesta admitir que la calidad de estas pelis puede ser regulera para los entendidos. Me la suda. Son mis pelis favoritas. Por eso, la mejor de ellas, Desafío total, da nombre a lo mejor de la jornada. Kuato lives!!
Desafío total (lo mejor)
Lo más impresionante del partido de ayer, y lo más alentador para los aficionados de New England, no es la actuación de Tom Brady en el campo, sino lo que hizo fuera de él. Y eso que su partido fue espectacular, con 30/43, 350 yardas, 3 TD de pase y otro de carrera. A Brady no le estaba gustando la actitud de sus compañeros, y no dudó en dejárselo claro. A partir de entonces, ya sabéis lo que pasó.
¿Por qué digo que esa es la mejor noticia? Pues porque revela que este tío sigue teniendo hambre. No creo que se trate de una pose. Parece que va en serio. Belichick es un genio. Brady también. Tienen hambre. Malas noticias para el resto de la liga.
El Falcons-Ravens fue probablemente el mejor partido de la semana. Los Falcons ganaban por 13 puntos, pero los Ravens remontan a falta de un minuto y se ponen por delante. Tiempo suficiente para que Matt Ryan y Roddy White deshagan el entuerto. Partidazo de los dos. Elogios unánimes a Ryan, el chico de moda en la NFL. Que es mejor que su compañero de clase, Joe Flacco. Sí, bueno, seguramente. Pero calma, porque, primero, en esta liga el primero que saca pecho se pega una buena hostia a la semana siguiente y, segundo, como comentaré más adelante, si los árbitros son justos nadie estaría hablando de la maestría de Ryan. Pero sí, en estos momentos el jugador ofensivo del año, y probablemente MVP más justo sería Roddy White. Ya lo he dicho.
Aparte de la jugada del año, que ya comentamos antes, destaco el touchdouwn de LaGarrete Blount para Tampa, brutal (uno que tiene amigos de los Bucs, y les gusta que hable de ellos cuando ganan). Se marca un 360º. Por cierto, podría haber hablado de ello en la sección ∫ex: los Buccaneers siguen como siempre, ganando a los malos.
Avatar (lo regulero).
No volvería a ver Avatar. Creo que no me arrepiento de haberla visto en el cine, pero no volvería a verla. El argumento me parece una mierda. Maniqueísmo a mansalva, unos buenos muy buenos, y unos malos muy malos, que toman sus decisiones de forma irracional, parece que con el mero propósito de joder. Qué tontería de película. Pero bueno, está bien hecha y tal, así que, siendo generoso, la tacho de regulera. Y le concedo el honor de servir de denominación a lo regulero de la jornada.
Pobres Houston Texans. Su derrota de ayer les convierte en el único equipo de la AFC Sur con récord negativo. La diferencia no es ni mucho menos insalvable, pues están a solo dos victorias de los Colts, pero las sensaciones son bastante malas. Llevan tres derrotas consecutivas, y la de ayer fue especialmente dolorosa. El Hail Mary viene precedido de un fumble de Dreesen cuando los Texans rozaban field goal range. Mucha mala suerte.
Triste noche también para los Arizona Cardinals. Cuánto debe de echar de menos Larry Fitzgerald a Kurt Warner. Este equipo no tiene nada que ver con el del año pasado. Y la diferencia esencial la marca la baja de Kurt, que no tiene un sustituto ni medio de garantías. En estos momentos muchos se preguntan si los Cards cometieron un grave error al despedir a Matt Leinart. Muchas veces nos olvidamos de que los partidos de pretemporada no sirven para predecir el rendimiento de un jugador cuando comienza la temporada regular. Siempre pasa. Sin embargo, Ken Wisenhunt consideró que había visto suficiente Leinart y se deshizo de él. Derek Anderson y Max Hall han perpetrado varios desastres bajo el center de Arizona. Grave y holgada derrota ayer ante un rival directo, los Seattle Seahawks, que sin llegar a convencerme en absoluto son los principales candidatos a ganar la división.
Dicho esto, creo que San Francisco puede ser la alternativa. Troy Smith jugó ayer otro buen partido, aunque es un cabra loca. En Londres el pase a la desesperada le salió muy bien y cambió el partido. Ayer se le vio en un par de jugadas arriesgando más de la cuenta. Está teniendo mucha suerte, veremos por cuánto tiempo. Complicada semana para Mike Singletary, que tendrá que tomar una decisión: ¿con qué Smith nos la jugamos el resto de temporada? ¿con el número 1 del draft o con el Heisman Trophy?
Crepúsculo (lo peor)
Que no se ofenda ninguna fan de la saga. Digo ninguna porque si existe alguno tiene un serio problema. Mierda, esto me ha quedado homófobo y no era mi intención. Reformulo la frase inicial: que no se ofenda ninguna persona que sienta atracción por el sexo masculino y que sea fan de la saga. Crepúsculo es la mayor mierda que jamás se ha exhibido en una sala de cine. No solo los actores son pésimos (que también), sino que la historia es tan absolutamente ridícula que merece su lugar en el Olimpo de la infamia. Un bodrio en estado puro, y una afrenta al mito del vampiro. Termino con una reflexión más para que os deis cuenta del sinsentido: la película trata de una historia de amor. Llegados a un punto de la saga, los protagonistas mantienen relaciones sexuales. Bien, a los vampiros no les late el corazón. Su sangre no fluye. Hacia ningún lado. ¿Entendéis a donde quiero llegar, verdad? Es que es la polla. En fin.
Brett Favre no puede faltar a su cita semanal. Siempre hace algo para que hablemos de él de uno u otro modo. El 4 dice que tiene una rotura en su tobillo. ¿Creéis que con un tobillo roto se puede hacer esto?
Que no me cuenten milongas. Si este tío tiene el tobillo roto, no puede celebrar así el touchdown. O eso o es un gilipollas insensato. O ambas. Pero bueno, Favre no está en esta sección por esa celebración. Su reconocimiento se lo ganó a pulso provocando cuatro pérdidas de balón. Tres intercepciones y un fumble recuperado por la defensa de Chicago.
A estas alturas de temporada, solo tres quarterbacks llevan un passer rating peor que el de Favre. Dos de ellos son de Carolina (Matt Moore y Jimmy Clausen) así que si solo contásemos a uno por equipo, solo el de Carolina y Derek Anderson tienen un registro peor que el de Brett, que también es líder destacado en intercepciones, con 16. En su posición, es asimismo el que más fumbles con pérdida de balón ha sufrido (5). 21 pérdidas en 9 partidos, 2,33 por encuentro. El domingo que viene a las 19.00, Favre Bowl IV. Probablemente la última. A ver qué toca.
A otro tema. La AFC Norte era una de las divisiones más potentes de la NFL, ¿verdad? Cuatro equipos competitivos, a pesar del mal año de Cincinnati, dos de ellos favoritos a todo. Pues bien, la división hizo pleno esta jornada. Cuatro partidos, cuatro derrotas. Todos los partidos eran muy complicados, pues los rivales se las traían (Patriots, Colts, Jets y Falcons, la crême de la crême), pero el resultado es decepcionante para las potencias del norte.
Mal día para ser quarterback en el estadio de los Dolphins. Cinco jugadores recibieron snaps. Miento, seis, que los Dolphins jugaron el final del tercer cuarto en wildcat por si Henne podía volver (como comentaba Andrea Zanoni ilustrando al espectador, si sacas a un tercer quarterback antes de que termine el tercer cuarto, tienes que morir con él). Cayeron, uno tras otro, Collins, Pennington y Henne. Solo Vince Young y Tyler Thigpen aguantaron en pie. El día de Pennington no fue tan malo desde un punto de vista económico. Sí, se lesionó en su segundo snap, pero 400.000 dólares que cobrará de bonus por jugar. 200.000 dólares por snap, hay días en los que no gano eso.
Unos habituales de esta sección. Repito una máxima que a nadie se le debe olvidar: qué mierda es ser kicker. Qué auténtica mierda. Si lo haces bien, ni una palmadita en la espalda. En cuanto tienes un error, a la calle. Mal día de Nick Folk (3 field goals fallados para los Jets), peor para Jeff Reed. En la offseason los Steelers le nombraron franchise player. Ayer falló un field goal fácil y ya le buscan sustitutos. Mañana (técnicamente hoy) martes empieza el casting. Me parece fatal. Los Saints hicieron lo mismo con Garret Hartley y les salió el tiro por la culata. Peor el remedio que la enfermedad. Los kickers también son personas. Más comprensión hacia ellos, por favor.
Termino sembrando polémica. Un poco de cizaña. Como dicen los entrenadores de fútbol cada vez que van a quejarse del arbitraje, no me gusta hablar de los árbitros pero. No me gusta hablar de los árbitros, pero si el personal montó un buen pollo con la famosa jugada de Roethlisberger frente a los Dolphins, arbitrada por Gene Steratore, qué menos que hablar de lo sucedido el pasado jueves. Mucho peor que lo de Steratore en Miami (y desde luego, peor que el caso Calvin Johnson, bien arbitrado). Muchísimo peor. Por coherencia, los que entonces se rasgaban las vestiduras deberían hacerlo ahora. Lo haré yo por ellos, que por algo me pasé media mañana el viernes pasado picando (con éxito) y discutiendo con un aficionado de los Falcons.
Qué robo. En tres jugadas los árbitros perjudicaron gravemente a los Ravens. Sobre todo en dos. La tercera es una recepción más que dudosa en el drive final de Atlanta (para mí pase incompleto, pues el jugador no tenía el control del balón). Otras dos son mucho más claras. A saber:
1. Facemask señalado a Terrell Suggs cuando los Falcons eran incapaces de llegar al primer down. Esa falta permite a Atlanta continuar el ataque y, finalmente, anotar un touchdown. Siete puntos por una decisión injusta. Suggs agarra de la máscara a Jason Snelling. Sin duda. Pero Snelling hace lo propio con Suggs. Las faltas se compensan y los Falcons se verían obligados a chutar un field goal de más de 40 yardas. Mirad la foto, que no deja lugar a dudas:
2. Offensive pass interference clamoroso en la jugada en la que Roddy White anota el touchdown decisivo. Señores árbitros (que no colegiados, porque, que yo sepa, los de la NFL no pertenecen a ningún colegio): está bien (o no) que piten interferencias a los defensores con regularidad. Pero a los atacantes también se las pueden señalar. Sobre todo si empujan a su defensor y lo tiran al suelo pasadas las cinco yardas de rigor. Eso no vale. En la jugada en la que los árbitros cometen ese grave error, White anota el touchdown que da la victoria a Atlanta. Al más puro estilo del otro equipo del que es seguidor mi amigo de los Falcons (brutal lo de la Euroliga, por cierto). Mirad la repetición, porque en directo no se aprecia bien, como White se deshace de su defensor (obviad los lamentables comentarios de Joe Theismann, que ha cosechado pésimas críticas en Estados Unidos por sus lastimosas intervenciones):
Si se señala la falta a White, los Falcons retrocederían hasta la yarda 43 con 20 segundos por jugarse. Fuera de field goal range y sin apenas tiempo. No he palpado tanta indignación esta semana. Todo son elogios a Ryan y a los Falcons. Nadie sabe qué habría pasado si los árbitros no se equivocan. Eso es football ficción. Pero el mismo pollo que se montó por el touchdown-que-era-fumble-que-no-se-sabe-quién-lo-recupera de Roethlisberger, y con mucho más motivo, debería haberse montado esta semana. No fue así. Goodellato.
Decisión estúpida de la semana
Mirad esta jugada. ¿Quién se equivoca?
No, el quarterback (que, por cierto, es Kevin Kolb en sus años universitarios) no se equivoca. El bobo, muy bobo, es el que intercepta. En cuarto down, ante la falta de receptores, el QB lanza un pase profundo. Si es incompleto, el equipo rival recupera la posesión en el lugar del snap. Si es interceptado, en donde caiga el interceptor. Con ese pase, Kolb realiza un punt cojonudo. Y los otros imbéciles lo celebran.
Ayer se produjo una jugada parecida en el Browns-Jets. No era 4.º down, sino 3.º, pero en caso de no completar el pase, los Jets deberían chutar un punt. Un punt que sería difícil que dejase en una posición de campo tan mala a los Browns como la que consiguen por culpa de la intercepción. Por culpa de esto (vale, entre otras cosas, pero fue un factor importante), los Browns pierden el partido.
Queridos defensive backs: que las estadísticas no os cieguen. Interceptar un pase muy lejano en tercer o cuarto down al lado de tu propia end zone, salvo que tengas campo libre para retornar, es malo. Por mucho que al terminar el partido tengas una "INT" en tu estadística. Ah, la estadística, cuánto engaña a veces.
* * *
Tenía pensado escribir que en unos minutos comenzaría el juicio a Donovan McNabb, con extra de morbo por contra sus Philadelphia Eagles. Nada más lejos de la realidad. Los Redskins acaban de hacerle un Albert Oliver. Es decir, un contrato de 5 años a un jugador que pasa de los treinta y parece estar en el declive de su carrera. McNabb tiene 32. Su rendimiento, siendo generosos, está siendo mediocre. Shanahan lo sienta hace un par de jornadas durante los dos últimos minutos de partido porque no tiene "ritmo cardiovascular" adecuado para el two-minute drill (el ataque rápido de los dos últimos minutos). Y saca a Rex Grossman, nada menos. Cuando todos especulaban sobre el deterioro, quién sabe si irreversible, de la relación Shanahan-McNabb, la franquicia de borgoña y oro le cubre de ídem. 78 millones de dólares. Qué manera de pedirle perdón por sentarlo. A ver cómo responde el 5 frente a sus ex.
* * *
Actualización matutina del martes
Mi opinión no podía estar más equivocada. Michael Vick está demostrando, exhibición tras exhibición, a un nivel al que jamás había estado en toda su carrera, que él es el quarterback. La de ayer fue la mejor actuación individual de la temporada.
El partido no tuvo mucha historia, pero sí mucha Historia. Se batieron varios récords. Philadelphia infringió a Washington un Oakland en Denver en toda regla. Calcadito. 35-0 de inicio, 45 puntos al descanso, 59 al final y porque se relajaron. Si fuerzan, los Eagles terminan con marcador de baloncesto. En un par de minutos, esto es lo que pasó.
Por encima de todos, evidentemente, destaca Vick. 6 touchdowns, 2 de carrera, 4 de pase. Completó sus 10 primeros pases. La trascendencia de su actuación quedará todavía más magnificada por el récord de puntuación de fantasy que igualó. 52 puntos, como Jerry Rice en 1990. Con las pasiones que mueve el fantasy en Estados Unidos, este es posiblemente el registro que será más recordado de su actuación de anoche.
Con Vick a este nivel, no sé cómo se puede parar el ataque de Philadelphia. Es imposible. Te enfrentas a un running back letal con una capacidad de pase (y unos receptores) sin igual en la NFL. Vick lidera la liga en passer rating con 115,1 (el sorprendente segundo clasificado es David Garrard con 104,9). Lleva 11 touchdowns en 6 partidos, con ninguna intercepción (récord de la franquicia en cuanto a TDs sin intercepción consecutivos). Promedia la barbaridad de 56,8 yardas de carrera por partido (más 225 de pase). Números de indiscutible MVP. Ayer se comentaba que transcurrida media temporada no podía ser considerado aspirante al MVP, pues se había perdido la mitad de los partidos disputados hasta entonces. Hoy nadie duda que es el principal aspirante a ese premio.
Y, recordad, si Clay Matthews no aplasta a Kolb y le causa una conmoción cerebral, probablemente nada de esto habría sucedido.
Voy a innovar un poco esta semana. Aunque seguirá habiendo, en cuanto al fondo, las mismas subsecciones (lo más comentado; la sorpresa; lo que cambia; lo que no; lo mejor; lo regular; lo peor; y la cagada de la jornada) cambiaré el nombre de algunas, que ya me harté de los anteriores.
Esta es la primera de las "jornadas estiradas". Empiezan el jueves y terminan el lunes. Desde la pasada jornada y hasta la penúltima, habrá partido todos los jueves. No me gusta, un partido menos que puedo seguir en directo. El viernes se curra (aunque generalmente menos y con más alegría que cualquier otro día de la semana), lo que hace desaconsejable quedarse hasta las 6 de la mañana para ver un partido. La alternativa es aislarse del mundo para no enterarse del resultado y ver el partido al día siguiente. Por cierto, los Thursday Night están bastante mal organizados. Lo lógico sería que los disputasen equipos que vienen de su semana de descanso, para no tener que jugar tan seguido (domingo y jueves). No lo han hecho así. Aunque parece que hace ya una eternidad que Falcons y Ravens jugaron su partido, lo incluiré a los efectos de esta sección (porque, además, el partido tuvo mucha miga).
Para ambientarla, un grupo de Minneapolis, Minnesota. The Replacements. En una canción que seguramente refleja bien el sentimiento de los aficionados de esa ciudad. Unsatisfied.
Qué pude ver
Una bazofia de partido de baloncesto, pero con final muy feliz, me hizo aplazar el inicio de la sesión footballística hasta poco antes de las 8 de la tarde. El Estu ganó en Málaga (ACB, where amazing happens). Llegamos a la NFL cuando los primeros cuartos llegaban a su fin. Como es habitual, partido de Digital+ en la tele y pantalla partida en cuatro mitades [lamentable fallo de redacción, bien visto por Alberto] en el ordenador. Se pueden seguir varios partidos a la vez, aunque a veces el personal se pierde porque no sabe a qué partido se refieren los gritos. En la sesión de las 22.15 lo mismo. Era un partidazo, pero no tuve fuerzas para levantarme a ver el Steelers-Patriots. Hoy tocaba madrugar más de lo habitual para ir a currar. Lo que te hace pensar en la suerte que tiene la gente que se dedica profesionalmente a ver y comentar estos partidos. Cabronazos (primer insulto gratuito de la entrada de hoy; el anterior estaba justificado).
El vomitorio (lo más comentado)
La jugada con la que todos los medios abrían sus resúmenes, para algunos no solo la jugada del día sino de la temporada, es el surrealista hail mary (literalmente, Ave María, que además probablemente se corresponde con el pensamiento de David Garrard cuando ese balón iba por el aire) con el que los Jaguars se llevan el partido frente a Houston. Segundo final espectacular en Jacksonville. Qué pena que las gradas presenten un aspecto tan desolador. Mirad, impresionante:
Eh, perdón, que me he equivocado de vídeo. Aquí veréis mejor lo que pasó (en Estados Unidos se habla casi tanto de la jugada como de la épica narración de Gus Johnson, quien, dicen, tiene un imán para los partidos dramáticos --también en baloncesto--):
La verdad es que dudé un poco si incluir esta jugada en la sección de la cagada de la semana. Pobre Glover Quin. Realmente hace lo que dice el manual. No intentar interceptar, sino golpear el balón hacia el suelo. Ya, he dicho hacia el suelo, para que nadie lo pueda coger. Le da con tan mala suerte que cae en las manos de Mike Thomas. El colmo de la mala suerte.
Una jugada inolvidable para todos los implicados, y de la que se habla y se escribe mucho. Se comenta que los Jaguars ni la ensayaban en los entrenamientos. La tenían planificada, pero no llegaban a ejecutar el pase por temor a que se produjese una lesión (es una jugada de alto riesgo, una montonera de jugadores dándose de hostias y saltando a por un balón). Ni siquiera salió bien. La idea es que el palmeador sea Marcedes Lewis (no Mike Sims-Walker, que es el receptor más cercano). De coña.
Comentaba Garrard en la rueda de prensa posterior al partido que cuando lanzó el pase, rezó para que no fuese interceptado. Cuánto daño hacen en ocasiones las estadísticas y los fantasy games. No creo que sea una mera anécdota, estoy seguro de que en ocasiones estas tonterías se tienen en cuenta y provocan decisiones estúpidas. Como la de Nate Clements en Atlanta hace unas jornadas o la que veremos al final de este artículo.
Aparte de esta jugada, los otros dos temas del día son la resaca del partido de la joranda, el Patriots-Steelers, y el acercamiento del filo de la guillotina al cuello de Brad Childress.
El partido de Heinz Field fue, sobre todo en su segunda parte, un festín de Brady y los suyos. Los titulares dicen hoy que ha caído el telón de acero (steel curtain). En el primer partido de los últimos 25 años en el que se enfrentaban quarterbacks con más de un anillo, Brady destrozó a la temible defensa de Pittsburgh en su propio campo. La hasta entonces mejor defensa de la NFL en cuanto a puntos recibidos (15,37 por partido, sin contar el de ayer) recibió 39 puntos. Sobre Brady volveremos a hablar más adelante, lo merece.
Muy preocupante resulta el rendimiento de la defensa de los Steelers. Esa es la base de su éxito. Si está bien, los Steelers ganan. Sin ella, no son nadie. El ataque estuvo bien, a pesar de la nula protección recibida por Big Ben (con los protectores del lado ciego lesionados, los suplentes concedieron 5 sacks). Roethlisberger y Mike Wallace empiezan a desarrollar una conexión letal. Ayer completaron 8 pases, para 136 yardas y 2 TDs.
| Childress, bien abrigado, ayer en la banda del Soldier Field. |
Potencial vomitorio
Dice hoy Peter King que aumenta la probabilidad de que Los Ángeles cuente con una franquicia de la NFL. El motivo, la construcción de un estadio de football junto al Staples Center, el pabellón en el que Lakers y Clippers juegan como locales. La llegada de la NFL a L.A. se llevaría a cabo mediante el traslado de alguna franquicia ya existente a la ciudad (y no por la creación de un nuevo equipo; el reparto "perfecto" de 32 equipos en 8 divisiones de 4 equipos cada una supone un escollo para la creación de franquicias ex novo). Los principales candidatos para mudarse, según King, no son los Jacksonville Jaguars ni los Buffalo Bills, sino los dos equipos californianos sin estadio nuevo a la vista: los San Diego Chargers y los Oakland Raiders. Al Davis ya trasladó a sus Raiders en el pasado a L.A., y se los trajo de vuelta a la bahía; los Chargers, por su parte, se fundaron en la ciudad angelina pero tras solo un año en la tierra de Hollywood se fueron a San Diego. Puede que sea el enésimo rumor sobre la vuelta de la NFL a Los Ángeles que se queda en nada, no lo sé. Dicen que el equipo de football de esa ciudad son los USC Trojans y que es complicado que una franquicia profesional consiga su cuota de mercado. Al final, como siempre, será una cuestión de dinero. No es mal argumento para chantajear a los ayuntamiento de las actuales ciudades de Raiders, Chargers y (que nadie se olvide) Minnesota para que aprueben la construcción de nuevos estadios para sus equipos. Personalmente, si hay traslado, espero que no sea a costa de San Diego ni de Oakland. Otros equipos con menos tradición y afición (Jaguars, hablo de vos) lo merecen más. Pero bueno, los angelinos ya le arrebataron los Lakers a Minneapolis, veamos si hacen lo mismo con sus Vikings.
Monja en la cárcel (la sorpresa)
Es un chiste pésimo, lo sé. Pero ya me apetecía cambiar de nombre al premio peperoni. No se me ocurría nada convincente, así que de forma provisional la sor presa dará nombre al premio a la sorpresa de la jornada. Prometo cambiarlo la semana que viene.
Resulta sorprendente que la sorpresa de la jornada sea el resultado del partido entre Giants y Cowboys. Mucho nos habríamos sorprendido a principios de septiembre si nos dicen que nos sorprendería una victoria de Dallas. Mucho nos habríamos sorprendido también si nos lo dicen cuando solo habían transcurrido tres semanas de competición y los Giants transmitían malas sensaciones. Pero eran el equipo de moda. El que se decía más en forma de la NFC y de toda la NFL (tras la debacle de los Patriots en Cleveland). No nos engañemos, después de la humillación de Lambeau Field todos dábamos por hecho que los Giants iban a superar con facilidad a los Chicos Vaca. Sucedió justo lo contrario.
Wade Phillips debe de estar la mar de contento. Seguro que sí. Cómo no se va a alegrar de que sus chicos por fin reaccionen. Qué cabrones. Ahora parece que sí quieren jugar. A buenas horas. Anoche no dieron opción a los de New Jersey. Dez Bryant siguió a un nivel estelar (en solo 3 recepciones, 104 yardas y 1 TD, además de 86 yardas de retorno). Kitna lanzó 3 pases de touchdown (124,1 de rating) y la defensa de Dallas forzó tres pérdidas de balón, una de ellas retornada para touchdown.
A los Giants se les hizo de noche. Hablando de sorpresas, también resulta sorprendente que una instalación recién inaugurada, que costó 1.600 millones de dólares, se quede sin luz ni energía eléctrica. Al principio siguieron jugando en ese ambiente tan íntimo; más tarde nos quedamos sin retransmisión televisiva (la Fox se quedó sin equipo para transmitir la señal) y el partido se suspendió por unos momentos.
∫ex (la vida sigue igual)
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| El QB de los Lions lamentándose por una derrota fuera de casa. Una de las postales más típicas de la NFL. |
Los que me leéis con atención y tenéis buena memoria recordaréis que hace unas semanas comentaba que los Lions estaban a punto de superar su propio récord. El de derrotas consecutivas fuera de casa. Ayer fue la vigésimo quinta consecutiva. Veinticinco partidos seguidos perdidos lejos de Detroit. Juegan ocho por temporada. Es decir, que llevan más de tres años sin ganar fuera. Qué ejemplo de constancia. Qué ejemplo de regularidad. Pocos partidos más fáciles se les presentará que el de ayer, contra un equipo que llegaba 0-8. Bueno, esta temporada, los malos son muy buenos. Los Bills ya lo iban mereciendo. Me alegro por ellos. La semana que viene Detroit podrá prolongar su vergonzosa racha en Dallas.
Aparte de lo anterior, es complicado encontrar alguna constante esta temporada. Pero es que en una semana los equipos cambian por completo. Quizá los Bengals son de los pocos equipos constantes en lo malo. Ayer, nueva derrota. En Indianápolis. Por lo menos esta vez Ochocinco hizo un partido decente.
Sí que hay algo constante en el apartado positivo. La solidez de los Falcons de Matt Ryan en el Georgia Dome. Con la victoria del jueves, el balance de Atlanta en casa con Ryan de titular es un impresionante 18-1. Llevan una racha de 14 victorias seguidas. Como aficionado de un equipo de la NFC con ciertas esperanzas de que llegue lejos en postemporada, espero que los Falcons aflojen. Porque como tengan ventaja de campo en los playoffs (ahora son los mejores de la NFC) va a ser difícil que no terminen la temporada en Arlington. Lo dicho, un día más en la oficina para Matt Ryan y Roddy White.
Bueno, otra constante: la victoria de los Jets en la prórroga lejos de su estadio. Se convierten en el primer equipo que consigue victorias consecutivas fuera de casa en la prórroga. Raro récord, conseguido por los pelos, a 16 segundos del final. Eso sí, cuando te dicen los nombres de los equipos ante los que consiguieron la victoria, ya no impresiona tanto: Lions y Browns. Por nombre, digo. Porque los Cleveland Browns son este año un equipo muy respetable, como volvieron a demostrar ayer.
x (la vida cambia)
¿Cuál es la variable por excelencia? x. De ahí el nuevo nombre a la sección sobre lo que varía. La liga es una variable constante. Entre tanto cambio, ¿qué podemos destacar esta jornada?
En el apartado del por fin, ya era hora, Bills y Cowboys. Ya hablamos de ellos antes, así que no me extenderé ahora. Los Bills mucho más competitivos de lo que indica su clasificación y los Cowboys con unos jugadores con el talento suficiente como para ganarle a cualquiera. Siempre que le echen ganas, claro.
Precisamente, su rival, los New York Giants, han dejado de ser el mejor equipo de la liga. No perdían desde la tercera jornada de competición. Seguro que esta semana los analistas dejan de escribir que son el equipo más sólido de la liga. Caerán muchos puestos en los power rankings. Todo por un partido. Un pésimo partido, en el que dejaron de ser el equipo rocoso en defensa, con una carrera potente y un buen quarterback. Ayer nada de nada. Eli lanzó dos intercepciones. Ya le empezarán a caer palos. Por tener cara de pringado y ser hermano de. Sospechoso habitual.
Otro equipo en los puestos altos de los power rankings, los Steelers, cayeron estrepitosamente.
| Todd Haley, con muy mal perder. |
A continuación, los premios a lo mejor, regulero y peor de la jornada. Cambiemos de tercio (nunca mejor dicho). Abandonemos el mundo de la cerveza. Toca cine. Quienes conocen mis gustos cinematográficos, saben que mis películas favoritas son las de Aterriza como puedas y Desafío total, con mención especial para Evasión o victoria. No me cuesta admitir que la calidad de estas pelis puede ser regulera para los entendidos. Me la suda. Son mis pelis favoritas. Por eso, la mejor de ellas, Desafío total, da nombre a lo mejor de la jornada. Kuato lives!!
Desafío total (lo mejor)
Lo más impresionante del partido de ayer, y lo más alentador para los aficionados de New England, no es la actuación de Tom Brady en el campo, sino lo que hizo fuera de él. Y eso que su partido fue espectacular, con 30/43, 350 yardas, 3 TD de pase y otro de carrera. A Brady no le estaba gustando la actitud de sus compañeros, y no dudó en dejárselo claro. A partir de entonces, ya sabéis lo que pasó.
¿Por qué digo que esa es la mejor noticia? Pues porque revela que este tío sigue teniendo hambre. No creo que se trate de una pose. Parece que va en serio. Belichick es un genio. Brady también. Tienen hambre. Malas noticias para el resto de la liga.
El Falcons-Ravens fue probablemente el mejor partido de la semana. Los Falcons ganaban por 13 puntos, pero los Ravens remontan a falta de un minuto y se ponen por delante. Tiempo suficiente para que Matt Ryan y Roddy White deshagan el entuerto. Partidazo de los dos. Elogios unánimes a Ryan, el chico de moda en la NFL. Que es mejor que su compañero de clase, Joe Flacco. Sí, bueno, seguramente. Pero calma, porque, primero, en esta liga el primero que saca pecho se pega una buena hostia a la semana siguiente y, segundo, como comentaré más adelante, si los árbitros son justos nadie estaría hablando de la maestría de Ryan. Pero sí, en estos momentos el jugador ofensivo del año, y probablemente MVP más justo sería Roddy White. Ya lo he dicho.
Aparte de la jugada del año, que ya comentamos antes, destaco el touchdouwn de LaGarrete Blount para Tampa, brutal (uno que tiene amigos de los Bucs, y les gusta que hable de ellos cuando ganan). Se marca un 360º. Por cierto, podría haber hablado de ello en la sección ∫ex: los Buccaneers siguen como siempre, ganando a los malos.
Avatar (lo regulero).
No volvería a ver Avatar. Creo que no me arrepiento de haberla visto en el cine, pero no volvería a verla. El argumento me parece una mierda. Maniqueísmo a mansalva, unos buenos muy buenos, y unos malos muy malos, que toman sus decisiones de forma irracional, parece que con el mero propósito de joder. Qué tontería de película. Pero bueno, está bien hecha y tal, así que, siendo generoso, la tacho de regulera. Y le concedo el honor de servir de denominación a lo regulero de la jornada.
Pobres Houston Texans. Su derrota de ayer les convierte en el único equipo de la AFC Sur con récord negativo. La diferencia no es ni mucho menos insalvable, pues están a solo dos victorias de los Colts, pero las sensaciones son bastante malas. Llevan tres derrotas consecutivas, y la de ayer fue especialmente dolorosa. El Hail Mary viene precedido de un fumble de Dreesen cuando los Texans rozaban field goal range. Mucha mala suerte.
| No es Wembley, pero Candlestick Park no está nada mal. Poco le queda. |
Dicho esto, creo que San Francisco puede ser la alternativa. Troy Smith jugó ayer otro buen partido, aunque es un cabra loca. En Londres el pase a la desesperada le salió muy bien y cambió el partido. Ayer se le vio en un par de jugadas arriesgando más de la cuenta. Está teniendo mucha suerte, veremos por cuánto tiempo. Complicada semana para Mike Singletary, que tendrá que tomar una decisión: ¿con qué Smith nos la jugamos el resto de temporada? ¿con el número 1 del draft o con el Heisman Trophy?
Crepúsculo (lo peor)
Que no se ofenda ninguna fan de la saga. Digo ninguna porque si existe alguno tiene un serio problema. Mierda, esto me ha quedado homófobo y no era mi intención. Reformulo la frase inicial: que no se ofenda ninguna persona que sienta atracción por el sexo masculino y que sea fan de la saga. Crepúsculo es la mayor mierda que jamás se ha exhibido en una sala de cine. No solo los actores son pésimos (que también), sino que la historia es tan absolutamente ridícula que merece su lugar en el Olimpo de la infamia. Un bodrio en estado puro, y una afrenta al mito del vampiro. Termino con una reflexión más para que os deis cuenta del sinsentido: la película trata de una historia de amor. Llegados a un punto de la saga, los protagonistas mantienen relaciones sexuales. Bien, a los vampiros no les late el corazón. Su sangre no fluye. Hacia ningún lado. ¿Entendéis a donde quiero llegar, verdad? Es que es la polla. En fin.
Brett Favre no puede faltar a su cita semanal. Siempre hace algo para que hablemos de él de uno u otro modo. El 4 dice que tiene una rotura en su tobillo. ¿Creéis que con un tobillo roto se puede hacer esto?
Que no me cuenten milongas. Si este tío tiene el tobillo roto, no puede celebrar así el touchdown. O eso o es un gilipollas insensato. O ambas. Pero bueno, Favre no está en esta sección por esa celebración. Su reconocimiento se lo ganó a pulso provocando cuatro pérdidas de balón. Tres intercepciones y un fumble recuperado por la defensa de Chicago.
A estas alturas de temporada, solo tres quarterbacks llevan un passer rating peor que el de Favre. Dos de ellos son de Carolina (Matt Moore y Jimmy Clausen) así que si solo contásemos a uno por equipo, solo el de Carolina y Derek Anderson tienen un registro peor que el de Brett, que también es líder destacado en intercepciones, con 16. En su posición, es asimismo el que más fumbles con pérdida de balón ha sufrido (5). 21 pérdidas en 9 partidos, 2,33 por encuentro. El domingo que viene a las 19.00, Favre Bowl IV. Probablemente la última. A ver qué toca.
A otro tema. La AFC Norte era una de las divisiones más potentes de la NFL, ¿verdad? Cuatro equipos competitivos, a pesar del mal año de Cincinnati, dos de ellos favoritos a todo. Pues bien, la división hizo pleno esta jornada. Cuatro partidos, cuatro derrotas. Todos los partidos eran muy complicados, pues los rivales se las traían (Patriots, Colts, Jets y Falcons, la crême de la crême), pero el resultado es decepcionante para las potencias del norte.
Mal día para ser quarterback en el estadio de los Dolphins. Cinco jugadores recibieron snaps. Miento, seis, que los Dolphins jugaron el final del tercer cuarto en wildcat por si Henne podía volver (como comentaba Andrea Zanoni ilustrando al espectador, si sacas a un tercer quarterback antes de que termine el tercer cuarto, tienes que morir con él). Cayeron, uno tras otro, Collins, Pennington y Henne. Solo Vince Young y Tyler Thigpen aguantaron en pie. El día de Pennington no fue tan malo desde un punto de vista económico. Sí, se lesionó en su segundo snap, pero 400.000 dólares que cobrará de bonus por jugar. 200.000 dólares por snap, hay días en los que no gano eso.
Unos habituales de esta sección. Repito una máxima que a nadie se le debe olvidar: qué mierda es ser kicker. Qué auténtica mierda. Si lo haces bien, ni una palmadita en la espalda. En cuanto tienes un error, a la calle. Mal día de Nick Folk (3 field goals fallados para los Jets), peor para Jeff Reed. En la offseason los Steelers le nombraron franchise player. Ayer falló un field goal fácil y ya le buscan sustitutos. Mañana (técnicamente hoy) martes empieza el casting. Me parece fatal. Los Saints hicieron lo mismo con Garret Hartley y les salió el tiro por la culata. Peor el remedio que la enfermedad. Los kickers también son personas. Más comprensión hacia ellos, por favor.
Termino sembrando polémica. Un poco de cizaña. Como dicen los entrenadores de fútbol cada vez que van a quejarse del arbitraje, no me gusta hablar de los árbitros pero. No me gusta hablar de los árbitros, pero si el personal montó un buen pollo con la famosa jugada de Roethlisberger frente a los Dolphins, arbitrada por Gene Steratore, qué menos que hablar de lo sucedido el pasado jueves. Mucho peor que lo de Steratore en Miami (y desde luego, peor que el caso Calvin Johnson, bien arbitrado). Muchísimo peor. Por coherencia, los que entonces se rasgaban las vestiduras deberían hacerlo ahora. Lo haré yo por ellos, que por algo me pasé media mañana el viernes pasado picando (con éxito) y discutiendo con un aficionado de los Falcons.
Qué robo. En tres jugadas los árbitros perjudicaron gravemente a los Ravens. Sobre todo en dos. La tercera es una recepción más que dudosa en el drive final de Atlanta (para mí pase incompleto, pues el jugador no tenía el control del balón). Otras dos son mucho más claras. A saber:
1. Facemask señalado a Terrell Suggs cuando los Falcons eran incapaces de llegar al primer down. Esa falta permite a Atlanta continuar el ataque y, finalmente, anotar un touchdown. Siete puntos por una decisión injusta. Suggs agarra de la máscara a Jason Snelling. Sin duda. Pero Snelling hace lo propio con Suggs. Las faltas se compensan y los Falcons se verían obligados a chutar un field goal de más de 40 yardas. Mirad la foto, que no deja lugar a dudas:
2. Offensive pass interference clamoroso en la jugada en la que Roddy White anota el touchdown decisivo. Señores árbitros (que no colegiados, porque, que yo sepa, los de la NFL no pertenecen a ningún colegio): está bien (o no) que piten interferencias a los defensores con regularidad. Pero a los atacantes también se las pueden señalar. Sobre todo si empujan a su defensor y lo tiran al suelo pasadas las cinco yardas de rigor. Eso no vale. En la jugada en la que los árbitros cometen ese grave error, White anota el touchdown que da la victoria a Atlanta. Al más puro estilo del otro equipo del que es seguidor mi amigo de los Falcons (brutal lo de la Euroliga, por cierto). Mirad la repetición, porque en directo no se aprecia bien, como White se deshace de su defensor (obviad los lamentables comentarios de Joe Theismann, que ha cosechado pésimas críticas en Estados Unidos por sus lastimosas intervenciones):
Si se señala la falta a White, los Falcons retrocederían hasta la yarda 43 con 20 segundos por jugarse. Fuera de field goal range y sin apenas tiempo. No he palpado tanta indignación esta semana. Todo son elogios a Ryan y a los Falcons. Nadie sabe qué habría pasado si los árbitros no se equivocan. Eso es football ficción. Pero el mismo pollo que se montó por el touchdown-que-era-fumble-que-no-se-sabe-quién-lo-recupera de Roethlisberger, y con mucho más motivo, debería haberse montado esta semana. No fue así. Goodellato.
Decisión estúpida de la semana
Mirad esta jugada. ¿Quién se equivoca?
No, el quarterback (que, por cierto, es Kevin Kolb en sus años universitarios) no se equivoca. El bobo, muy bobo, es el que intercepta. En cuarto down, ante la falta de receptores, el QB lanza un pase profundo. Si es incompleto, el equipo rival recupera la posesión en el lugar del snap. Si es interceptado, en donde caiga el interceptor. Con ese pase, Kolb realiza un punt cojonudo. Y los otros imbéciles lo celebran.
Ayer se produjo una jugada parecida en el Browns-Jets. No era 4.º down, sino 3.º, pero en caso de no completar el pase, los Jets deberían chutar un punt. Un punt que sería difícil que dejase en una posición de campo tan mala a los Browns como la que consiguen por culpa de la intercepción. Por culpa de esto (vale, entre otras cosas, pero fue un factor importante), los Browns pierden el partido.
Queridos defensive backs: que las estadísticas no os cieguen. Interceptar un pase muy lejano en tercer o cuarto down al lado de tu propia end zone, salvo que tengas campo libre para retornar, es malo. Por mucho que al terminar el partido tengas una "INT" en tu estadística. Ah, la estadística, cuánto engaña a veces.
* * *
Tenía pensado escribir que en unos minutos comenzaría el juicio a Donovan McNabb, con extra de morbo por contra sus Philadelphia Eagles. Nada más lejos de la realidad. Los Redskins acaban de hacerle un Albert Oliver. Es decir, un contrato de 5 años a un jugador que pasa de los treinta y parece estar en el declive de su carrera. McNabb tiene 32. Su rendimiento, siendo generosos, está siendo mediocre. Shanahan lo sienta hace un par de jornadas durante los dos últimos minutos de partido porque no tiene "ritmo cardiovascular" adecuado para el two-minute drill (el ataque rápido de los dos últimos minutos). Y saca a Rex Grossman, nada menos. Cuando todos especulaban sobre el deterioro, quién sabe si irreversible, de la relación Shanahan-McNabb, la franquicia de borgoña y oro le cubre de ídem. 78 millones de dólares. Qué manera de pedirle perdón por sentarlo. A ver cómo responde el 5 frente a sus ex.
* * *
Actualización matutina del martes
Mi opinión no podía estar más equivocada. Michael Vick está demostrando, exhibición tras exhibición, a un nivel al que jamás había estado en toda su carrera, que él es el quarterback. La de ayer fue la mejor actuación individual de la temporada.
El partido no tuvo mucha historia, pero sí mucha Historia. Se batieron varios récords. Philadelphia infringió a Washington un Oakland en Denver en toda regla. Calcadito. 35-0 de inicio, 45 puntos al descanso, 59 al final y porque se relajaron. Si fuerzan, los Eagles terminan con marcador de baloncesto. En un par de minutos, esto es lo que pasó.
Por encima de todos, evidentemente, destaca Vick. 6 touchdowns, 2 de carrera, 4 de pase. Completó sus 10 primeros pases. La trascendencia de su actuación quedará todavía más magnificada por el récord de puntuación de fantasy que igualó. 52 puntos, como Jerry Rice en 1990. Con las pasiones que mueve el fantasy en Estados Unidos, este es posiblemente el registro que será más recordado de su actuación de anoche.
Con Vick a este nivel, no sé cómo se puede parar el ataque de Philadelphia. Es imposible. Te enfrentas a un running back letal con una capacidad de pase (y unos receptores) sin igual en la NFL. Vick lidera la liga en passer rating con 115,1 (el sorprendente segundo clasificado es David Garrard con 104,9). Lleva 11 touchdowns en 6 partidos, con ninguna intercepción (récord de la franquicia en cuanto a TDs sin intercepción consecutivos). Promedia la barbaridad de 56,8 yardas de carrera por partido (más 225 de pase). Números de indiscutible MVP. Ayer se comentaba que transcurrida media temporada no podía ser considerado aspirante al MVP, pues se había perdido la mitad de los partidos disputados hasta entonces. Hoy nadie duda que es el principal aspirante a ese premio.
Y, recordad, si Clay Matthews no aplasta a Kolb y le causa una conmoción cerebral, probablemente nada de esto habría sucedido.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Just DON'T do it (clasificación estética a continuación)
Este artículo va a ser largo, lo advierto. Hace unas semanas, cuando empecé a escribirlo, se anunció que Nike ([naic] en España, [náiki] en Estados Unidos, [niké] en griego, de donde procede; era el nombre de la diosa de la victoria) había llegado a un acuerdo para sustituir a Reebok (¿[ríbuc] o [ríboc]? creo que más bien lo segundo; el nombre está inspirado en el antílope africano rhebok; de hecho, el logo representa un antílope) como firma diseñadora y fabricante de las equipaciones de los equipos de la NFL a partir de 2012 [inciso reflexivo: en el fútbol español ni siquiera se negocian colectivamente los derechos televisivos; la negociación conjunta con las firmas de ropa deportiva ni se plantea. Por algo el fútbol español está en la ruina y la NFL da beneficios ingentes].
Me preocupa la noticia. Me preocupa porque Nike ha anunciado que va a cambiar "dramatically" (que más que por "dramáticamente" creo que habría que traducir por "drásticamente") el diseño de los uniformes de las franquicias. Esto es lo que dice uno de los peces gordos de la compañía:
"We plan on changing the NFL jersey dramatically just like we've done with the college programs, using new thinking and the greatest technology available. The NFL program hasn't had the same type of advancement in recent years".
Preocupante, preocupante. En college ya han perpetrado auténticos estropicios. Esperemos que no se les permita en la NFL. Y es que, con carácter general, los uniformes de los equipos de fútbol americano profesional están de puta madre. Son generalmente sobrios, muy clásicos, y en ello radica su (para mí) éxito. Cuanto más "retro", cuanto más simple, mejor. Por eso me preocupan las declaraciones de Nike.
Vamos a decirle a Nike por qué no puede tocar algunas, muchas equipaciones. Vamos a responderle a la pregunta de Why can't I touch it? (estupenda canción de ese gran e infravalorado grupo que son los Buzzcocks):
Llegados a este punto, es momento de analizar qué equipaciones deben ser declaradas intocables, cuáles son modificables y cuáles deben ser sometidas a un proceso de importante. Para ello, clasificaremos los uniformes de todos los equipos de mayor a menor belleza.
El primer problema que debemos solventar es ¿qué uniforme tenemos en cuenta? ¿el de color distinto del blanco, el blanco o el retro (throwback)? Pues me ceñiré al que cada equipo utiliza como local, es decir, el de color distinto del blanco en todos los equipos menos en los Dallas Cowboys, cuya equipación por defecto en casa es la blanca. También los Washington Redskins (desde el 81) y los Miami Dolphins utilizan habitualmente el jersey blanco como locales, pero creo que son más representativos, sobre todo en el caso de los Redskins, sus jerseys coloreados. En algunos casos incluiré el uniforme throwback, dado que esos uniformes son bastante mejores que los modernos.
Sin más dilación, vamos con la clasificación.
Los intocables (Nike, ni te atrevas)
El primer y más numeroso grupo de intocables está formado por los equipos cuyas equipaciones son más clásicas. Equipos con solera, con tradición, que apenas han variado sus uniformes a lo largo de su historia. Como veréis, los puestos altos de la clasificación los copan las franquicias que conservan sus pinturas de guerra casi intactas. Bueno, también los copan los que mejor me caen. Es algo que me cuesta evitar. Aunque las camisetas de mis equipos en un principio me parezcan feas de cojones, acaban por gustarme. Me pasaba con las del Dépor de Umbro de la década de los 90 (no soy capaz de imaginar unas camisetas mejores, aunque me pongo en el lugar de un observador imparcial y dudo mucho que diga esto) y con las del Estudiantes de los últimos años (la del año pasado era fea y la de este peor; esta última indigna de un equipo profesional, pero cada día me gusta más y me la terminaré comprando).
Lo siguiente no es moda, Nike. Porque, como bien decía nuestro profesor de derecho romano, moda es lo que pasa de moda.
1.- Green Bay Packers
Estaba cantado, ¿no? Lo decía en el párrafo anterior. Me he convencido de que no hay equipación mejor que la de mis cheeseheads. Admito críticas, e incluso que penséis que no se merece el primer puesto de la clasificación en términos estéticos. Pero, y aquí no admito discusión, creo que no hay uniforme más intocable que el de Green Bay. ¿Por qué? Pues porque es la franquicia que representa la tradición. Porque desde los tiempos de Ray Nitschke no se cambia casi en absolutamente nada. Mirad esta foto, a que casi parece una equipación de hoy en día.
Pues bien, la anterior foto tiene 50 años de antigüedad. Si nadie se ha atrevido a tocar tan sagrados ropajes, que Nike no venga con gilipolleces. Ni Starter, ni Reebok, ni la propia Nike en su etapa anterior intentaron innovar. Ni se atrevan.
Si quieren innovaciones, que sean en uniformes alternativos, en throwbacks. Con todo, el que se presentó este año me parece cojonudo y, si por mi fuese, seguiría igual para las próximas temporadas. Os habréis dado cuenta de que fui a Wembley con mi throwback de Clay Matthews. Mirad qué guapada.
2.- Pittsburgh Steelers
Venga, vale, aquí también he caído en filias personales. Como me gustan los Steelers, los pongo de segundos. Algo de eso hay, es verdad, pero la equipación Steeler también me parece sagrada. Black and gold. El casco, con su logo únicamente en uno de los costados, intocable. Y esta camiseta, la que llevaron en todas sus Super Bowls, desde la década de los 70 hasta la era de Big Ben...
Inmodificable, sin duda. E igual que en el caso de los Packers, la throwback me parece muy chula, así que si por mí fuese tampoco permitiría su modificación.
3.- Washington Redskins
Como adelantaba al principio, los Washington Redskins eran uno de los pocos equipos que habitualmente jugaba de blanco en su estadio. Lo hacían desde la década de los 80, cuando su head coach Joe Gibbs impuso esta costumbre. Curiosamente, en la NBA pasa justo lo contrario: el equipo de casa utiliza su equipación blanca (o más clara, en el caso de los Lakers) y el visitante la más oscura. Como podéis ver en la siguiente foto, el jugador de blanco, Santana Moss, no está en un ambiente precisamente hostil.
Sin embargo, y aunque la equipación blanca de los Redskins no está nada mal, lo que realmente representa a esta franquicia es el burgundy and gold (borgoña y oro). Precisamente, esta temporada los Redskins han decidido volver a utilizar esas pinturas de guerra como locales, poniendo fin a la costumbre impuesta desde la era Gibbs. El partido del que está tomada la siguiente foto supone el comienzo de una nueva etapa para la franquicia del D.C. Me parece un uniforme precioso, intocable.
4.- Indianapolis Colts
Este va a ser un poco polémico. Lo intuyo. ¿Por qué los Colts tan arriba? ¡Si no tienen nada de especial! No, no lo tienen, su uniforme es simple, sobrio y sencillo. Y está muy bien. Camiseta azul; casco y pantalones blancos. Apenas se aprecian diferencias entre estos dos (en todos los sentidos):
Los Colts no habían variado jamás su equipación desde que debutaron en 1953. Ni su mudanza de Baltimore a Indianápolis supuso cambio alguno. Sin embargo, el pasado fin de semana los Colts innovaron un poco. En su visita a Philadelphia, utilizaron un nuevo uniforme "actualizado" que pretende ser una especie de throwback, aunque no lo es, ya que la franquicia nunca vistió de este modo. No me termina de convencer lo de las herraduras en la parte trasera del casco.
5.- Kansas City Chiefs
Otra franquicia que jamás ha cambiado su estilo. Los Chiefs, además, conservan el mismo logo desde que la franquicia se trasladó de Dallas a Kansas City en 1963. Camiseta roja con ribetes amarillos y pantalón blanco. Muy sencillo, no hace falta más. Me encanta. Si nadie se ha atrevido a tocar este diseño desde que el equipo llega a Kansas City, que Nike no sea el primero.
6.- Oakland Raiders
Black and silver. Negro y plata. Los intimidantes colores de los oscuros Oakland Raiders. Sin embargo, en sus primeros tres años de existencia, desde 1960 hasta 1963, la franquicia de Oakland vistió detalles dorados. Mirad esta curiosa estampa de una camiseta Raider manchada con mostaza.
Mucho mejor el actual diseño, también inmaculable. Todo un clásico. Since 1963. Hasta a un orondo kicker le queda aparente.
7.- Cleveland Browns
Me repito más que los callos. Otro clásico inmune al paso del tiempo. Diseño sobrio, clásico. Marrón y naranja. Con el color del lodo, el color del football de la trinchera [qué lírico]. El único casco sin logo de ningún tipo. Desde los tiempos de Paul y Jim Brown el diseño sigue inalterado, así que para ilustrarlo, os dejo la foto del mítico corredor de la franquicia de Cleveland.
8.- Chicago Bears
Probablemente esta es la mayor injusticia de la clasificación. Situar a los Bears tan abajo. Chicago tiene una equipación elegante, clásica y moderna. Sofisticada, también. Aúna tradición y modernidad [la madre que me parió, la de gilipolleces que estoy escribiendo, quien me conozca tiene que estar partiéndose el culo]. Podrían ser los primeros en esta clasificación. No obstante, ese cierto look modernillo es lo que no me termina de convencer y es el motivo por el que caen hasta la octava posición. Y que conste que es un modernillo aparente, pues como podéis ver en su página web, donde detallan la historia de sus equipaciones, el diseño actual es sustancialmente igual al que se utilizaba en los años 50. Mirad a Jay, que también, como manda la tradición de esta temporada, va a ser golpeado por las zarpas de un defensor rival:
La versión throwback que utilizaron este año en el Monday Night contra Green Bay me gustó también bastante. Como casi siempre, lo "retro" mola (lo siento, no existen imágenes de Cutler en las que no esté a punto de ser aplastado por un defensor rival).
9.- Dallas Cowboys
Llegamos al equipo blanco. Estos son los únicos cuya camiseta más característica es la blanca. En su estadio, siempre la utilizan. También los Dolphins, pero no tanto, porque cuando pensamos en el equipo de la estrella solitaria, lo hacemos en su camiseta blanca con detalles azules y plateados. No me caen muy bien, pero debo superar mi aversión al blanco (fijándome en que, en cierto modo, es el equipo blanquiazul) y reconocer que el diseño de sus equipaciones mola. En todo caso, está dentro del grupo de los intocables.
10.- Philadelphia Eagles (kelly green)
Os habréis fijado que el título está cualificado. No hablo de los Philadelphia Eagles a secas, sino que me refiero a su uniforme de color kelly green. No es fácil traducir kelly. El traductor de Google no sabe hacerlo, y en los foros de Wordreference se dan algunas orientaciones, pero no hay una respuesta definitiva. Quizá verde chillón, o verde verdoso. Me dejo de tonterías, una imagen vale más que mil palabras. Este es el uniforme de los Eagles que mola que te cagas:
La franquicia de Philadelphia es el perfecto ejemplo de por qué no se deben modernizar las equipaciones cuando todo va bien. El anterior uniforme se sale. El siguiente, mucho más "moderno", es mediocre, siendo generosos. Vamos, que considerando únicamente su equipación actual, los Eagles estarían mucho más abajo en esta clasificación. Y es que la "metalización" de los colores de Philadelphia no le sienta nada bien. Temo que la evolución que pretende Nike suponga un giro de este tipo. Del kelly green a esto:
11.- New York Giants
Otro equipo que ha sabido preservar sustancialmente sus colores sin intentar introducir moderneces impertinentes. Los principales cambios en el uniforme de la franquicia de New Jersey (anteriormente, y todavía en cuanto al nombre, de New York) se produjeron en el logo que figura en el casco. Y el actual es seguramente el mejor. Que no lo toquen. Camiseta azul, pantalón gris, casco azul con raya roja. Muy neoyorkino.
12.- Houston Texans
Los Houston Texans son la excepción a la regla de que los equipos profesionales estadounidenses creados a partir de la década de los 90 tienen uniformes horribles. Desafiando la corriente hortera que asola las jóvenes franquicias, los Texans cuentan con unos uniformes de puta madre. Sobrios pero modernos y sofisticados. Que no los toquen, por favor.
13.- New Orleans Saints
Los uniformes de los Saints se quedan al borde de la delgada línea que separa lo original de lo hortera. Son aún más adecuados por ser de una ciudad tan festiva y alegre como Nueva Orleáns. Como en las mejores familias, los Saints apenas variaron sus equipaciones desde su fundación. Que así siga.
14.- New England Patriots (mejor en throwback)
Este es uno de los equipos cuyo uniforme principal, el moderno, no es nada de otro mundo, pero si adoptaran los throwbacks otro gallo cantaría. Su uniforme vintage es cojonudo, no me digáis que no, y si le pones nieve todavía más:
Sin embargo, igual que en el caso de los Buccaneers (ya llegaremos a ellos) el uniforme retro está asociado a la era perdedora de la franquicia. Los años dorados de los Patriots llegaron con el logo de Elvis Presley (por el tupé) y el diseño modenno, sin duda mucho más feo. Mirad a Vinatieri justo después de dar la patada con la que la franquicia de Boston consigue su primer anillo:
Los retocables (se admiten sugerencias)
Cambiamos de tercio. Pasamos al grupo de equipos que, sin ser horribles sus equipaciones, admiten retoques. Como veréis, predominan diseños más complejos, estilos menos clásicos; lo que podemos entender como modernos. En todo caso, más feos que los anteriores.
15.- Tennessee Titans
Los Titans son los Houston Oilers con otro nombre y en otra ciudad. En vez de, como los Colts, conservar su nombre y signos distintivos, en Tennessee decidieron crear una nueva identidad. Que conste, como he dicho en numerosas ocasiones, que esa me parece la mejor opción. Cuando un equipo se muda, se convierte en otro diferente. Permitan a la ciudad abandonada conservar la historia y el nombre del equipo por si en el futuro vuelve (como pasó con Cleveland). Los uniformes de los Titans, ni fu ni fa. La combinación del azul oscuro con el azul claro me gusta, pero el tipo de número que utilizan no me convence, ni esos cascos blancos.
La equipación y el escudo de los Oilers eran mucho mejores. Tanto, que estarían en la elite estética de la NFL. Sin embargo, en tanto que esa franquicia para mí ha muerto, no tomo en consideración sus uniformes para el caso de Tennessee, aunque es verdad que cuando los usan son la envidia del barrio. Mirad qué majos los throwbacks.
16.- San Francisco 49ers
Estoy seguro de que esta va a ser una de las posiciones más polémicas de la clasificación. ¿Por qué los Niners tan abajo? ¿Qué ha hecho esta histórica franquicia para no formar parte del grupo de intocables? Pues tocar, y varias veces, sus uniformes. Cuando San Francisco completó la transición de Joe Montana a Steve Young no solo cambiaron al quarterback titular. Este era el diseño de las camisetas durante la etapa del 16:
Y así cuando el 8 era el líder del equipo:
Me diréis que el cambio no es tan radical. Yo creo que sí. El diseño de la era Young es la versión actualizada del anterior. Con un tipo de número diferente, un casco diferente (en vez de una franja blanca rodeada por barras rojas, lo atraviesa una franja roja rodeada por barras negras). Todo más feo, aunque, eso sí, mas moderno. Los 49ers cayeron en la trampa. Posteriormente la corrigieron, y hoy las camisetas son más parecidas a las de la etapa de Joe Montana, pero por caer en la tentación de la modernidad, la franquicia de Santa Clara pierde fuerza moral para oponerse al cambio de uniforme.
Además, no termina de convencerme la combinación entre el dorado y el rojo Niner. Ese dorado es más feo que el de los Redskins, nada que ver.
17.- Tampa Bay Buccaneers (mejor en throwback)
El uniforme de los Bucs, versión moderna, es casi igual que el de San Francisco. La combinación de colores es la misma; varía el logo y poco más. Como estos fueron los copiones, y su estilo es ligeramente más feo, los pongo a continuación de SanFran.
A Tampa le pasa algo parecido a New England. Sus nuevos colores de guerra, más feos que los primitivos, los llevaron al éxito. Eso hace difícil que puedan volver al pasado, aunque deberían. Puede que no estéis de acuerdo, porque es una equipación, como poco, llamativa, pero me encantan los antiguos colores de los Buccaneers. El año pasado les dio suerte frente a Green Bay. Deberían usarlos más, y subirían puestos en la clasificación. El antiguo logo, con la cara del pirata, cojonudo.
18.- New York Jets (mejor en throwback)
La camiseta de los J-E-T-S es un poco F-E-A. Su verdiblanco no me convence en absoluto. Más que el verdiblanco, cómo están distribuidos el verde y el blanco. Sí, Darrelle, no me mires con esa cara.
Los uniformes inspirados en cuando este equipo se llamaba Titans of New York eran mucho mejores. Colores old school, casco sin logo, look cojonudo.
19.- Denver Broncos (mucho mejor en throwback)
Seguro que cuando leéis "mucho mejor en throwback" pensáis que me refiero a la camiseta naranja que durante años portaba John Elway cuando se quedaba a las puertas del anillo. No, no me refiero a esa. De hecho, esa equipación no me gusta demasiado. Me parece bastante cutre. El logo, feísimo.
Me refiero a las equipaciones que utilizaron la temporada pasada. Si encima se ponen los calcetines torcidos, les da un aire loco-psicodélico (pero guay) brutal. El número en el casco remata la jugada. Estremecedor (y encima les dio suerte).
La camiseta actual no me gusta. Moderna, y tal, pero mierdecilla. Si la cambian, nada pasa.
20.- Minnesota Vikings
Un tío con un disfraz lila y con cuernos no impone respeto. No, no hablo de un Teletubbie. Precisamente ese Teletubbie, el... bueno, dejémoslo ahí. Admito que la manía que le tengo al equipo ha influido en su clasificación. Pero no me gusta el lila. No, no queda bien en un equipo. Mirad cómo se estudia el playbook de Brad Childress su quarterback, Brett Favre (tiene pinta de que, efectivamente, el playbook de Chilly es bastante simple):
Venga, vale, pongo a otro jugador, que estoy harto del afán de protagonismo que tiene el anterior.
21.- Miami Dolphins
Nos adentramos en el terreno de los colores mustios, descoloridos. De los equipos que parece que han dejado sus equipaciones en el escaparate de un quiosco durante cinco años. Así es el verde de los Miami Dolphins. Feo. Ya, son colores tropicales, por aquello del calor de Miami, tusabe, pero inapropiados para la NFL.
22.- Baltimore Ravens
Otros lilas. Y modernos. Y con un pájaro feo en el casco. Y con un escudo feo. Esa ave carroñera. Un tanto repugnante. Demasiados defectos. Por eso están tan abajo y por eso no me importaría nada que Nike revolucionas e su indumentaria.
23.- Buffalo Bills (¡que vuelvan al throwback!)
A los Bills les salvan su throwback uniforms de no caer en el grupo de modificaciones obligatorias. Porque si los utilizan, tienen un pase. Sus innovaciones, con esos pegotes rojos en los laterales y las líneas de color azul más claro, lamentables.
Esa silueta de búfalo de verdad, reflexivo pero amenazante, mucho mejor. Así sí que molan.
Los que deben ser dramáticamente modificados
24.- San Diego Chargers
Qué bien les vendría un buen lavado de cara a los Bolts. No me gusta nada su uniforme. Lo siento, pero ese rayo cutre no pega ni con cola. El casco, amarillo sobre blanco. ¿No saben que eso vulnera las normas de la heráldica, trasladadas luego a la vexilología? Solo el Vaticano se permite combinar blanco y amarillo, y lo hace porque se cree (nunca mejor dicho) que su autoridad le viene dada por Dios en vez de por el hombre, y ninguna norma humana puede limitar su voluntad. Por eso en el diseño de su bandera combinó el amarillo y el blanco, violando de forma intencionada una norma de los hombres. O sea, que los Chargers y el Vaticano. No, no me convence (vale, estoy haciendo una pequeña trampa, estoy obviando que el amarillo y el blanco no se "tocan", sino que el rayo tiene un borde azul). Camiseta fea, en todo caso. Y sus números no me gustan nada.
25.- Carolina Panthers
Ejemplo prefecto de franquicia joven con estilo bastante deplorable. Toman nombre de un felino (mala señal, como veremos en más de una ocasión) y eligen un color inédito. Como todos los buenos están ya cogidos, seamos originales. Ese no es el camino. Que lo cambien.
26.- Seattle Seahawks
Los Seahawks tienen un grave problema de combinación de colores. Los colores metalizados pueden estar bien para los coches, pero no lo están para las camisetas de los equipos de football. Si encima lo combinan con detalles en verde chillón, la combinación es implosiva.
27.- St. Louis Rams
Otros cornudos. Estos con colores tristes. Eso sí, tienen los colores tristes desde hace poco, porque antes llevaban una indumentaria esperpéntica, de payaso, que parecía diseñada por alguien hasta arriba de lisérgicos. Pues eso, que ni la de ahora:
Ni, como excepción (porque suelen ser bonitas), la equipación antigua:
28.- Arizona Cardinals y Atlanta Falcons
Juguemos a encontrar las diferencias. ¿Hay alguna diferencia entre la camiseta de los Cardinals y la de los Falcons?
Joder, es que si por lo menos la camiseta fuera bonita, entendería la copia, pero es que ni siquiera. No me gusta el detalle blanco por el sobaco, ni el tipo de número. Feo. ¡¡Que lo cambien, por favor!!
(vale, los Falcons usan con cierta frecuencia su uniforme retro, precisamente esta madrugada contra Baltimore, pero entonces se me estropea el chiste)
30.- Detroit Lions
Nada mejor para acompañar a un equipo con un pasado reciente tan triste como una camiseta triste. Azul triste. Insulsa. Fea. La equipación de los Detroit Lions transmite sensación de hastío, de cansancio. Su azul-desilusión, combinado con ese gris plomizo son una combinación perfecta para la depresión. Urge revolución estética por Detroit.
31.- Jacksonville Jaguars
En Jacksonville se juntan tres factores que no pueden dar otro resultado que un desastre estético: (i) franquicia fundada en los 90; (ii) nombre felino; y (iii) color triste. El resultado, una equipación lamentable. Que las gentes de la ciudad del norte de Florida se den prisa en cambiarla, porque solo por la posibilidad de cambio de imagen que abre una mudanza, se hace más deseable el traslado de los Jaguars a otra ciudad.
32.- Cincinnati Bengals
Estaba cantado. Quién si no iba a ser el último en la clasificación, y, por tanto, más necesitado de un cambio radical en su uniforme. Cada vez que vemos un partido de los Bengals, afloran los comentarios sobre lo feas que son sus camisetas y su casco. Estos tigres son a la estética footballera, lo que la Tigresa del Oriente y sus amigos a la música. Por si no los conocéis, aquí los tenéis (advertencia: el siguiente vídeo puede herir seriamente su sensibilidad):
Como iba diciendo, el uniforme de los Bengals es a la estética lo que la Tigresa a la música. Bazofia pura. Urge un lavado de cara a fondo. Ya cuando les añaden detalles rosas, es el acabose.
Por mí, como si vuelven a sus orígenes, cuando eran una copia estricta de los Cleveland Browns. Los C.B. plagiando a los C.B.
* * *
¿Ya están todos, no? Ah, no, perdón, que me olvidaba de los árbitros, que también tienen sus fans. No sé si será por la novedad, pero me gustan más los throwbacks que utilizaron la temporada pasada en los partidos en los que se conmemoraba en 50.º aniversario de la AFL.
* * *
Bueno, mi conclusión es clara. Lo clásico es lo mejor. Si Nike pretende revolucionar la vestimenta de las franquicias de la NFL hacia estándares más "modernos" utilizando los mismos patrones que en fútbol universitario, mal vamos. Así que, por favor, just don't do it.
Me preocupa la noticia. Me preocupa porque Nike ha anunciado que va a cambiar "dramatically" (que más que por "dramáticamente" creo que habría que traducir por "drásticamente") el diseño de los uniformes de las franquicias. Esto es lo que dice uno de los peces gordos de la compañía:
"We plan on changing the NFL jersey dramatically just like we've done with the college programs, using new thinking and the greatest technology available. The NFL program hasn't had the same type of advancement in recent years".
Preocupante, preocupante. En college ya han perpetrado auténticos estropicios. Esperemos que no se les permita en la NFL. Y es que, con carácter general, los uniformes de los equipos de fútbol americano profesional están de puta madre. Son generalmente sobrios, muy clásicos, y en ello radica su (para mí) éxito. Cuanto más "retro", cuanto más simple, mejor. Por eso me preocupan las declaraciones de Nike.
Vamos a decirle a Nike por qué no puede tocar algunas, muchas equipaciones. Vamos a responderle a la pregunta de Why can't I touch it? (estupenda canción de ese gran e infravalorado grupo que son los Buzzcocks):
Llegados a este punto, es momento de analizar qué equipaciones deben ser declaradas intocables, cuáles son modificables y cuáles deben ser sometidas a un proceso de importante. Para ello, clasificaremos los uniformes de todos los equipos de mayor a menor belleza.
El primer problema que debemos solventar es ¿qué uniforme tenemos en cuenta? ¿el de color distinto del blanco, el blanco o el retro (throwback)? Pues me ceñiré al que cada equipo utiliza como local, es decir, el de color distinto del blanco en todos los equipos menos en los Dallas Cowboys, cuya equipación por defecto en casa es la blanca. También los Washington Redskins (desde el 81) y los Miami Dolphins utilizan habitualmente el jersey blanco como locales, pero creo que son más representativos, sobre todo en el caso de los Redskins, sus jerseys coloreados. En algunos casos incluiré el uniforme throwback, dado que esos uniformes son bastante mejores que los modernos.
Sin más dilación, vamos con la clasificación.
Los intocables (Nike, ni te atrevas)
El primer y más numeroso grupo de intocables está formado por los equipos cuyas equipaciones son más clásicas. Equipos con solera, con tradición, que apenas han variado sus uniformes a lo largo de su historia. Como veréis, los puestos altos de la clasificación los copan las franquicias que conservan sus pinturas de guerra casi intactas. Bueno, también los copan los que mejor me caen. Es algo que me cuesta evitar. Aunque las camisetas de mis equipos en un principio me parezcan feas de cojones, acaban por gustarme. Me pasaba con las del Dépor de Umbro de la década de los 90 (no soy capaz de imaginar unas camisetas mejores, aunque me pongo en el lugar de un observador imparcial y dudo mucho que diga esto) y con las del Estudiantes de los últimos años (la del año pasado era fea y la de este peor; esta última indigna de un equipo profesional, pero cada día me gusta más y me la terminaré comprando).
Lo siguiente no es moda, Nike. Porque, como bien decía nuestro profesor de derecho romano, moda es lo que pasa de moda.
1.- Green Bay Packers
Estaba cantado, ¿no? Lo decía en el párrafo anterior. Me he convencido de que no hay equipación mejor que la de mis cheeseheads. Admito críticas, e incluso que penséis que no se merece el primer puesto de la clasificación en términos estéticos. Pero, y aquí no admito discusión, creo que no hay uniforme más intocable que el de Green Bay. ¿Por qué? Pues porque es la franquicia que representa la tradición. Porque desde los tiempos de Ray Nitschke no se cambia casi en absolutamente nada. Mirad esta foto, a que casi parece una equipación de hoy en día.
Pues bien, la anterior foto tiene 50 años de antigüedad. Si nadie se ha atrevido a tocar tan sagrados ropajes, que Nike no venga con gilipolleces. Ni Starter, ni Reebok, ni la propia Nike en su etapa anterior intentaron innovar. Ni se atrevan.
Si quieren innovaciones, que sean en uniformes alternativos, en throwbacks. Con todo, el que se presentó este año me parece cojonudo y, si por mi fuese, seguiría igual para las próximas temporadas. Os habréis dado cuenta de que fui a Wembley con mi throwback de Clay Matthews. Mirad qué guapada.
2.- Pittsburgh Steelers
Venga, vale, aquí también he caído en filias personales. Como me gustan los Steelers, los pongo de segundos. Algo de eso hay, es verdad, pero la equipación Steeler también me parece sagrada. Black and gold. El casco, con su logo únicamente en uno de los costados, intocable. Y esta camiseta, la que llevaron en todas sus Super Bowls, desde la década de los 70 hasta la era de Big Ben...
Inmodificable, sin duda. E igual que en el caso de los Packers, la throwback me parece muy chula, así que si por mí fuese tampoco permitiría su modificación.
3.- Washington Redskins
Como adelantaba al principio, los Washington Redskins eran uno de los pocos equipos que habitualmente jugaba de blanco en su estadio. Lo hacían desde la década de los 80, cuando su head coach Joe Gibbs impuso esta costumbre. Curiosamente, en la NBA pasa justo lo contrario: el equipo de casa utiliza su equipación blanca (o más clara, en el caso de los Lakers) y el visitante la más oscura. Como podéis ver en la siguiente foto, el jugador de blanco, Santana Moss, no está en un ambiente precisamente hostil.
Este va a ser un poco polémico. Lo intuyo. ¿Por qué los Colts tan arriba? ¡Si no tienen nada de especial! No, no lo tienen, su uniforme es simple, sobrio y sencillo. Y está muy bien. Camiseta azul; casco y pantalones blancos. Apenas se aprecian diferencias entre estos dos (en todos los sentidos):
5.- Kansas City Chiefs
Otra franquicia que jamás ha cambiado su estilo. Los Chiefs, además, conservan el mismo logo desde que la franquicia se trasladó de Dallas a Kansas City en 1963. Camiseta roja con ribetes amarillos y pantalón blanco. Muy sencillo, no hace falta más. Me encanta. Si nadie se ha atrevido a tocar este diseño desde que el equipo llega a Kansas City, que Nike no sea el primero.
6.- Oakland Raiders
Black and silver. Negro y plata. Los intimidantes colores de los oscuros Oakland Raiders. Sin embargo, en sus primeros tres años de existencia, desde 1960 hasta 1963, la franquicia de Oakland vistió detalles dorados. Mirad esta curiosa estampa de una camiseta Raider manchada con mostaza.
Mucho mejor el actual diseño, también inmaculable. Todo un clásico. Since 1963. Hasta a un orondo kicker le queda aparente.
7.- Cleveland Browns
Me repito más que los callos. Otro clásico inmune al paso del tiempo. Diseño sobrio, clásico. Marrón y naranja. Con el color del lodo, el color del football de la trinchera [qué lírico]. El único casco sin logo de ningún tipo. Desde los tiempos de Paul y Jim Brown el diseño sigue inalterado, así que para ilustrarlo, os dejo la foto del mítico corredor de la franquicia de Cleveland.
8.- Chicago Bears
Probablemente esta es la mayor injusticia de la clasificación. Situar a los Bears tan abajo. Chicago tiene una equipación elegante, clásica y moderna. Sofisticada, también. Aúna tradición y modernidad [la madre que me parió, la de gilipolleces que estoy escribiendo, quien me conozca tiene que estar partiéndose el culo]. Podrían ser los primeros en esta clasificación. No obstante, ese cierto look modernillo es lo que no me termina de convencer y es el motivo por el que caen hasta la octava posición. Y que conste que es un modernillo aparente, pues como podéis ver en su página web, donde detallan la historia de sus equipaciones, el diseño actual es sustancialmente igual al que se utilizaba en los años 50. Mirad a Jay, que también, como manda la tradición de esta temporada, va a ser golpeado por las zarpas de un defensor rival:
La versión throwback que utilizaron este año en el Monday Night contra Green Bay me gustó también bastante. Como casi siempre, lo "retro" mola (lo siento, no existen imágenes de Cutler en las que no esté a punto de ser aplastado por un defensor rival).
9.- Dallas Cowboys
Llegamos al equipo blanco. Estos son los únicos cuya camiseta más característica es la blanca. En su estadio, siempre la utilizan. También los Dolphins, pero no tanto, porque cuando pensamos en el equipo de la estrella solitaria, lo hacemos en su camiseta blanca con detalles azules y plateados. No me caen muy bien, pero debo superar mi aversión al blanco (fijándome en que, en cierto modo, es el equipo blanquiazul) y reconocer que el diseño de sus equipaciones mola. En todo caso, está dentro del grupo de los intocables.
10.- Philadelphia Eagles (kelly green)
Os habréis fijado que el título está cualificado. No hablo de los Philadelphia Eagles a secas, sino que me refiero a su uniforme de color kelly green. No es fácil traducir kelly. El traductor de Google no sabe hacerlo, y en los foros de Wordreference se dan algunas orientaciones, pero no hay una respuesta definitiva. Quizá verde chillón, o verde verdoso. Me dejo de tonterías, una imagen vale más que mil palabras. Este es el uniforme de los Eagles que mola que te cagas:
La franquicia de Philadelphia es el perfecto ejemplo de por qué no se deben modernizar las equipaciones cuando todo va bien. El anterior uniforme se sale. El siguiente, mucho más "moderno", es mediocre, siendo generosos. Vamos, que considerando únicamente su equipación actual, los Eagles estarían mucho más abajo en esta clasificación. Y es que la "metalización" de los colores de Philadelphia no le sienta nada bien. Temo que la evolución que pretende Nike suponga un giro de este tipo. Del kelly green a esto:
11.- New York Giants
Otro equipo que ha sabido preservar sustancialmente sus colores sin intentar introducir moderneces impertinentes. Los principales cambios en el uniforme de la franquicia de New Jersey (anteriormente, y todavía en cuanto al nombre, de New York) se produjeron en el logo que figura en el casco. Y el actual es seguramente el mejor. Que no lo toquen. Camiseta azul, pantalón gris, casco azul con raya roja. Muy neoyorkino.
12.- Houston Texans
Los Houston Texans son la excepción a la regla de que los equipos profesionales estadounidenses creados a partir de la década de los 90 tienen uniformes horribles. Desafiando la corriente hortera que asola las jóvenes franquicias, los Texans cuentan con unos uniformes de puta madre. Sobrios pero modernos y sofisticados. Que no los toquen, por favor.
13.- New Orleans Saints
Los uniformes de los Saints se quedan al borde de la delgada línea que separa lo original de lo hortera. Son aún más adecuados por ser de una ciudad tan festiva y alegre como Nueva Orleáns. Como en las mejores familias, los Saints apenas variaron sus equipaciones desde su fundación. Que así siga.
14.- New England Patriots (mejor en throwback)
Este es uno de los equipos cuyo uniforme principal, el moderno, no es nada de otro mundo, pero si adoptaran los throwbacks otro gallo cantaría. Su uniforme vintage es cojonudo, no me digáis que no, y si le pones nieve todavía más:
Los retocables (se admiten sugerencias)
Cambiamos de tercio. Pasamos al grupo de equipos que, sin ser horribles sus equipaciones, admiten retoques. Como veréis, predominan diseños más complejos, estilos menos clásicos; lo que podemos entender como modernos. En todo caso, más feos que los anteriores.
15.- Tennessee Titans
Los Titans son los Houston Oilers con otro nombre y en otra ciudad. En vez de, como los Colts, conservar su nombre y signos distintivos, en Tennessee decidieron crear una nueva identidad. Que conste, como he dicho en numerosas ocasiones, que esa me parece la mejor opción. Cuando un equipo se muda, se convierte en otro diferente. Permitan a la ciudad abandonada conservar la historia y el nombre del equipo por si en el futuro vuelve (como pasó con Cleveland). Los uniformes de los Titans, ni fu ni fa. La combinación del azul oscuro con el azul claro me gusta, pero el tipo de número que utilizan no me convence, ni esos cascos blancos.
La equipación y el escudo de los Oilers eran mucho mejores. Tanto, que estarían en la elite estética de la NFL. Sin embargo, en tanto que esa franquicia para mí ha muerto, no tomo en consideración sus uniformes para el caso de Tennessee, aunque es verdad que cuando los usan son la envidia del barrio. Mirad qué majos los throwbacks.
16.- San Francisco 49ers
Estoy seguro de que esta va a ser una de las posiciones más polémicas de la clasificación. ¿Por qué los Niners tan abajo? ¿Qué ha hecho esta histórica franquicia para no formar parte del grupo de intocables? Pues tocar, y varias veces, sus uniformes. Cuando San Francisco completó la transición de Joe Montana a Steve Young no solo cambiaron al quarterback titular. Este era el diseño de las camisetas durante la etapa del 16:
Y así cuando el 8 era el líder del equipo:
Me diréis que el cambio no es tan radical. Yo creo que sí. El diseño de la era Young es la versión actualizada del anterior. Con un tipo de número diferente, un casco diferente (en vez de una franja blanca rodeada por barras rojas, lo atraviesa una franja roja rodeada por barras negras). Todo más feo, aunque, eso sí, mas moderno. Los 49ers cayeron en la trampa. Posteriormente la corrigieron, y hoy las camisetas son más parecidas a las de la etapa de Joe Montana, pero por caer en la tentación de la modernidad, la franquicia de Santa Clara pierde fuerza moral para oponerse al cambio de uniforme.
Además, no termina de convencerme la combinación entre el dorado y el rojo Niner. Ese dorado es más feo que el de los Redskins, nada que ver.
17.- Tampa Bay Buccaneers (mejor en throwback)
El uniforme de los Bucs, versión moderna, es casi igual que el de San Francisco. La combinación de colores es la misma; varía el logo y poco más. Como estos fueron los copiones, y su estilo es ligeramente más feo, los pongo a continuación de SanFran.
A Tampa le pasa algo parecido a New England. Sus nuevos colores de guerra, más feos que los primitivos, los llevaron al éxito. Eso hace difícil que puedan volver al pasado, aunque deberían. Puede que no estéis de acuerdo, porque es una equipación, como poco, llamativa, pero me encantan los antiguos colores de los Buccaneers. El año pasado les dio suerte frente a Green Bay. Deberían usarlos más, y subirían puestos en la clasificación. El antiguo logo, con la cara del pirata, cojonudo.
18.- New York Jets (mejor en throwback)
La camiseta de los J-E-T-S es un poco F-E-A. Su verdiblanco no me convence en absoluto. Más que el verdiblanco, cómo están distribuidos el verde y el blanco. Sí, Darrelle, no me mires con esa cara.
Los uniformes inspirados en cuando este equipo se llamaba Titans of New York eran mucho mejores. Colores old school, casco sin logo, look cojonudo.
19.- Denver Broncos (mucho mejor en throwback)
Seguro que cuando leéis "mucho mejor en throwback" pensáis que me refiero a la camiseta naranja que durante años portaba John Elway cuando se quedaba a las puertas del anillo. No, no me refiero a esa. De hecho, esa equipación no me gusta demasiado. Me parece bastante cutre. El logo, feísimo.
Me refiero a las equipaciones que utilizaron la temporada pasada. Si encima se ponen los calcetines torcidos, les da un aire loco-psicodélico (pero guay) brutal. El número en el casco remata la jugada. Estremecedor (y encima les dio suerte).
La camiseta actual no me gusta. Moderna, y tal, pero mierdecilla. Si la cambian, nada pasa.
20.- Minnesota Vikings
Un tío con un disfraz lila y con cuernos no impone respeto. No, no hablo de un Teletubbie. Precisamente ese Teletubbie, el... bueno, dejémoslo ahí. Admito que la manía que le tengo al equipo ha influido en su clasificación. Pero no me gusta el lila. No, no queda bien en un equipo. Mirad cómo se estudia el playbook de Brad Childress su quarterback, Brett Favre (tiene pinta de que, efectivamente, el playbook de Chilly es bastante simple):
Venga, vale, pongo a otro jugador, que estoy harto del afán de protagonismo que tiene el anterior.
21.- Miami Dolphins
Nos adentramos en el terreno de los colores mustios, descoloridos. De los equipos que parece que han dejado sus equipaciones en el escaparate de un quiosco durante cinco años. Así es el verde de los Miami Dolphins. Feo. Ya, son colores tropicales, por aquello del calor de Miami, tusabe, pero inapropiados para la NFL.
22.- Baltimore Ravens
Otros lilas. Y modernos. Y con un pájaro feo en el casco. Y con un escudo feo. Esa ave carroñera. Un tanto repugnante. Demasiados defectos. Por eso están tan abajo y por eso no me importaría nada que Nike revolucionas e su indumentaria.
23.- Buffalo Bills (¡que vuelvan al throwback!)
A los Bills les salvan su throwback uniforms de no caer en el grupo de modificaciones obligatorias. Porque si los utilizan, tienen un pase. Sus innovaciones, con esos pegotes rojos en los laterales y las líneas de color azul más claro, lamentables.
Esa silueta de búfalo de verdad, reflexivo pero amenazante, mucho mejor. Así sí que molan.
Los que deben ser dramáticamente modificados
24.- San Diego Chargers
Qué bien les vendría un buen lavado de cara a los Bolts. No me gusta nada su uniforme. Lo siento, pero ese rayo cutre no pega ni con cola. El casco, amarillo sobre blanco. ¿No saben que eso vulnera las normas de la heráldica, trasladadas luego a la vexilología? Solo el Vaticano se permite combinar blanco y amarillo, y lo hace porque se cree (nunca mejor dicho) que su autoridad le viene dada por Dios en vez de por el hombre, y ninguna norma humana puede limitar su voluntad. Por eso en el diseño de su bandera combinó el amarillo y el blanco, violando de forma intencionada una norma de los hombres. O sea, que los Chargers y el Vaticano. No, no me convence (vale, estoy haciendo una pequeña trampa, estoy obviando que el amarillo y el blanco no se "tocan", sino que el rayo tiene un borde azul). Camiseta fea, en todo caso. Y sus números no me gustan nada.
25.- Carolina Panthers
Ejemplo prefecto de franquicia joven con estilo bastante deplorable. Toman nombre de un felino (mala señal, como veremos en más de una ocasión) y eligen un color inédito. Como todos los buenos están ya cogidos, seamos originales. Ese no es el camino. Que lo cambien.
26.- Seattle Seahawks
Los Seahawks tienen un grave problema de combinación de colores. Los colores metalizados pueden estar bien para los coches, pero no lo están para las camisetas de los equipos de football. Si encima lo combinan con detalles en verde chillón, la combinación es implosiva.
27.- St. Louis Rams
Otros cornudos. Estos con colores tristes. Eso sí, tienen los colores tristes desde hace poco, porque antes llevaban una indumentaria esperpéntica, de payaso, que parecía diseñada por alguien hasta arriba de lisérgicos. Pues eso, que ni la de ahora:
Ni, como excepción (porque suelen ser bonitas), la equipación antigua:
28.- Arizona Cardinals y Atlanta Falcons
Juguemos a encontrar las diferencias. ¿Hay alguna diferencia entre la camiseta de los Cardinals y la de los Falcons?
Joder, es que si por lo menos la camiseta fuera bonita, entendería la copia, pero es que ni siquiera. No me gusta el detalle blanco por el sobaco, ni el tipo de número. Feo. ¡¡Que lo cambien, por favor!!
(vale, los Falcons usan con cierta frecuencia su uniforme retro, precisamente esta madrugada contra Baltimore, pero entonces se me estropea el chiste)
30.- Detroit Lions
Nada mejor para acompañar a un equipo con un pasado reciente tan triste como una camiseta triste. Azul triste. Insulsa. Fea. La equipación de los Detroit Lions transmite sensación de hastío, de cansancio. Su azul-desilusión, combinado con ese gris plomizo son una combinación perfecta para la depresión. Urge revolución estética por Detroit.
31.- Jacksonville Jaguars
En Jacksonville se juntan tres factores que no pueden dar otro resultado que un desastre estético: (i) franquicia fundada en los 90; (ii) nombre felino; y (iii) color triste. El resultado, una equipación lamentable. Que las gentes de la ciudad del norte de Florida se den prisa en cambiarla, porque solo por la posibilidad de cambio de imagen que abre una mudanza, se hace más deseable el traslado de los Jaguars a otra ciudad.
32.- Cincinnati Bengals
Estaba cantado. Quién si no iba a ser el último en la clasificación, y, por tanto, más necesitado de un cambio radical en su uniforme. Cada vez que vemos un partido de los Bengals, afloran los comentarios sobre lo feas que son sus camisetas y su casco. Estos tigres son a la estética footballera, lo que la Tigresa del Oriente y sus amigos a la música. Por si no los conocéis, aquí los tenéis (advertencia: el siguiente vídeo puede herir seriamente su sensibilidad):
Como iba diciendo, el uniforme de los Bengals es a la estética lo que la Tigresa a la música. Bazofia pura. Urge un lavado de cara a fondo. Ya cuando les añaden detalles rosas, es el acabose.
Por mí, como si vuelven a sus orígenes, cuando eran una copia estricta de los Cleveland Browns. Los C.B. plagiando a los C.B.
* * *
¿Ya están todos, no? Ah, no, perdón, que me olvidaba de los árbitros, que también tienen sus fans. No sé si será por la novedad, pero me gustan más los throwbacks que utilizaron la temporada pasada en los partidos en los que se conmemoraba en 50.º aniversario de la AFL.
* * *
Bueno, mi conclusión es clara. Lo clásico es lo mejor. Si Nike pretende revolucionar la vestimenta de las franquicias de la NFL hacia estándares más "modernos" utilizando los mismos patrones que en fútbol universitario, mal vamos. Así que, por favor, just don't do it.
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