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martes, 21 de diciembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 15

Esta jornada comenzaban los playoffs particulares de muchos equipos. Con solo tres partidos para terminar la temporada, casi nadie tenía su plaza de postemporada asegurada, y muchos equipos, algunos de ellos favoritos a todo en septiembre (Chargers, Colts, Packers) podían quedar matemáticamente eliminados. Comenzaban los partidazos para decidir quién gana cada división y quién consigue prolongar su temporada. Y no decepcionaron. Lo mejor de la temporada ha llegado. Y lo que queda.

Queríamos diversión, y desde luego que la tuvimos. We want fun.



Qué pude ver. El partido del jueves, del que esperaba algo más de resistencia por parte de San Francisco, lo vi el viernes en diferido. El domingo, en casa de aficionados de Tampa, vivimos la emocionante primera sesión de partidos. Con el Giants-Eagles por la tele y el RedZone en el ordenador, temía lo peor cuando Giants y Bucs ganaban y los Saints empataban (los Packers tenían entonces un pie fuera de los playoffs). Poco después, vi la luz al final del túnel cuando todos esos partidos terminaron como quería, en increíbles finales, cada cual más ajustado. Cuando llegó el descanso del Jets-Steelers, dejamos a los amables anfitriones tranquilos, después de llevarles la contraria no pocas veces, y volvimos a casita para ver el final de aquel emocionante partido. Por cierto, desde aquí mi agradecimiento por habernos ofrecido su casa para gorronearles y llevarles la contraria.

La verdad es que nuestros amigos fueron un poco anfitriones en el sentido original de la palabra: Anfitrión era un personaje de una tragicomedia latina de Plauto. Mientras Anfitrión estaba en la guerra, el dios Júpiter, adoptando la forma del propio Anfitrión, se acostaba con la esposa de este, Alcmena, de forma que la mujer ignoraba estar acostándose con una persona distinta de su marido. Cuando Anfitrión vuelve de la guerra (instantes después de que el disfrazado Júpiter abandone la morada), se extraña del recibimiento de su esposa, sorprendida de que su marido haya vuelto a casa poco despues de salir de ella. Anfitrión al principio se muestra sorprendido, y cuando descubre el percal entra en cólera. Tras una fuerte discusión, Alcmena decide abandonar a su marido, pero Júpiter la detiene. Alcmena, de repente, da a luz a dos bebés: uno de ellos es Hércules, hijo de Júpiter; el otro es hijo de Anfitrión. Al final, Júpiter hace ver a Anfitrión el honor que supone compartir a su mujer con un dios. Pues eso, que digo lo de que "un poco anfitriones", porque encima que ponen la casa vamos (realmente, voy) a celebrar la dolorosa derrota de su equipo.

Volviendo a lo que vi, no esperaba nada bueno del Patriots-Packers. Puse el despertador coincidiendo con el descanso, y en vista del increíble resultado, me levanté y vi la segunda parte enterita.

Bueno, voy a mantener los deportivistas nombres de las secciones. Aunque sin los vídeos ya pierden gracia, siempre le doy a cada denominación un par de semanas. A ver si para la próxima se me ocurre algo nuevo potable.

El vomitorio (lo más comentado)

La jornada venía calentita desde el punto de vista informativo gracias a la decisión sobre la titularidad de dos quarterbacks, Donovan McNabb y Tim Tebow. En el primero de los casos estábamos ante una sorprendente suplencia, y en el segundo ante una sorprendente titularidad.

La temporada de los Washington Redskins parece escrita por (ojo, que viene pedantería) Ramón José Simón Valle Peña, más conocido conocido como Ramón María del Valle-Inclán y Montenegro. Un esperpento. No sé si Dan Snyder es Max Estrella y Mike Shanahan es don Latino de Hispalis o al revés. Max Estrella es un decadente escritor ciego, y la ceguera es uno de los principales rasgos de Snyder. Claro que tampoco se puede decir que Shanahan no haya pecado de ciego en algunas de sus decisiones al frente de la franquicia de borgoña y oro. Don Latino de Hispalis es un viejo asmático y golfo que vende mala literatura. Snyder suscribe contratos pésimos. Y Shanahan "dudosas" decisiones. Entre los dos están escribiendo otra mala temporada de los Washington Redskins. Nadie puede explicar, por muy mediocre que esté siendo (que lo estaba siendo) la temporada de Donovan McNabb, que el recién renovado por un pastizal quarterback de los Redskins se vea relegado a la suplencia por Rex Grossman. Sí, bueno, Grossman no es tan mayor (tiene 30 tacos) y ya ha sabido guiar a un equipo a la Super Bowl (los Bears de la 2006-2007), pero no parece que en él pueda descansar el futuro de la franquicia del D.C. con sede en el estado de Virginia y estadio en el de Maryland.

Para nota, por su oportunismo, la carta que acaban de recibir los abonados de los Redskins en la que se les invita a que renueven sus abonos y se unan en la temporada 2011 "al head coach Mike Shanahan y al quarterback Donovan Mc Nabb". Lo dicho, el don de la oportunidad.


Grossman hizo un buen partido en Dallas. No fue perfecto, ni mucho menos, pues lanzó 2 intercepciones, pero consiguió 4 touchdowns de pase en una serie de 25/43 para 322 yardas. 93,4 de passer rating, más que correcto.

El otro nombre era Tim Tebow. No soy sospechoso de ser miembro de la Iglesia Ortonista (eh, bueno, quizá el símil eclesiástico debería utilizarlo mejor con Tebow). Pero lo que han hecho con Kyle Orton es un pecado. La excusa fue una pequeña lesión de Orton. Una mala excusa, porque la lesión de Orton era muy leve. Todo indica a que estaba en condiciones de jugar. Sobre todo cuando hoy ya se dice que, aunque se recupere Orton, Tebow conservará la titularidad en los dos últimos partidos de Denver.

Orton no podía haber hecho más por ganarse el respeto de la liga. Era el cuarto mejor quarterback de la liga en yardas de pase. Ahora mismo es quinto, con 3653, más que Tom Brady, Matt Ryan y Aaron Rodgers, por ejemplo. 20 touchdowns y 9 intercepciones. Mejor ratio de TD por intercepción que Peyton Manning y Drew Brees. Muy buenos números. No es el MVP de la NFL, está claro, pero está muy por encima de la media. Su peor partido fue precisamente el último. 3 intercepciones y 1 fumble perdido. Yo intuía que podía ser el pretexto perfecto para sentarlo. No es fácil hacerlo bien cuando la grada pide constantemente que se alinee a tu suplente. Una lesión menor fue suficiente para relegar a Orton al banquillo.

Tebow no lo hizo mal. Como pasador, regular; pero como corredor muy bien. Sus 8 pases completados en 16 intentos no son como para presumir. Y menos si tenemos en cuenta que uno de los completados, precisamente para touchdown, fue más bien un milagro.


Venga, vale, que también pongo su touchdown de carrera. Pero porque la narración de Gus Johnson mola mucho, hay que ver cómo se emociona el tío.


Con Tebow al mando, los Broncos completaron 2/12 terceros downs. Perdieron por 16 puntos en Oakland. Da igual. Es suficiente. Es muy famoso y llevan pidiendo que juegue desde principio de temporada.

Pero el gran tema del fin de semana fue el milagro en New Meadowlands. Este era el milagro en Meadowlands. En un Giants-Eagles de 1978, el equipo de New Jersey ganaba por 17-12 a falta de menos de 30 segundos. Tenía la posesión del balón, y sucedió esto:


Este domingo, a falta de menos de siete minutos y medio para terminar el partido, los Eagles perdían contra los Giants por 31-10. El partido parecía terminado, pero un touchdown de Brent Celek y un onside kick perfectamente ejecutado por Philadelphia les daba la posesión con 14 abajo y 7 minutos por jugarse. Había partido. Y tanto. Los Eagles anotan y se ponen a 7 a falta de 5:30 minutos. En el drive siguiente, la defensa de Philadelphia para al ataque de los G-Men. Y a falta de poco más de un minuto los Eagles consiguen empatar el partido. Increíble. Habían remontado 21 puntos de desventaja en 6 minutos. Hasta entonces estaba haciendo un partido mediocre, pero en el 4.º cuarto Michael Vick consiguió 139 yardas de pase, 63 de carrera y 3 touchdowns (2 de pase, 1 de carrera). Pero eso no era todo...

No sé muy bien para qué escribo esto con un halo de cierto misterio, si todos conoceréis el desenlace. A falta de 14 segundos para el final del partido, cuando todos se preparaban para la prórroga, los Giants chutan un punt. DeSean Jackson se preparaba para recibir. Y sucedió lo siguiente.


La toma anterior era quizá un poco lejana, en esta lo apreciaréis mejor:


El partido del fin de semana, para algunos, del año. No tengo claro que podamos hablar de tanto como eso, sobre todo cuando un equipo comete tantos errores como los Giants en el último cuarto. Importante victoria de los Eagles en su carrera por el título de división, que rompe el desempate en cabeza. A los Giants todavía les queda mucha vida, pero les esperan dos finales, la primera de ellas en Lambeau Field. En invierno. En un partido a vida o muerte para ambos equipos. La última vez que pasó eso, en la final de la NFC, los Giants vencieron en la prórroga. Fue el último partido de Favre de verde y oro. El domingo que viene, la revancha.

El ascenso a Primera (la vida cambia)

Lo nunca visto esta temporada en la NFL.
Fin a dos rachas que datan de tiempos inmemoriales. Ya no podemos decir que los Buccaneers ganan siempre a los malos (llevaban 8/8) ni que los Lions siempre pierden lejos de Detroit (llevaban 26 derrotas consecutivas, superando su propio récord). Leí hoy en Cold, Hard Football Facts que la probabilidad de que un equipo pierda 26 partidos seguidos frente a 24 rivales cualesquiera fuera de su estadio es de aproximadamente 1 entre 4 billones (1/4000.000.000.000). Ayer se rompió, contra todo pronóstico, tan inquebrantables rachas. Detroit sabe ya lo que es ganar lejos del Ford Field y los Bucs saben lo que es perder contra un equipo malo. Quizá ahora se valore más el mérito de Tampa Bay. En un año en el que los malos son mejores que nunca, tiene mucho mérito vencerlos. Los Lions son ya los aguafiestas oficiales de la NFL. La semana pasada, sin jugarse nada más que empeorar su elección del próximo draft, comprometieron seriamente el futuro de los Packers. Esta lo han hecho, si cabe más, con los Buccaneers, devolviendo el favor a Green Bay. Otra racha se rompió en ese partido: la de prórrogas que no se decidían en el primer drive ofensivo a favor del ataque. Detroit anotó a las primeras de cambio.

Que a nadie le extrañe que a medio o incluso a corto plazo veamos este duelo en playoffs. Suh tiene 23 años; Stafford, 22; Calvin Johnson, 23; Josh Freeman, 22; LeGarrete Blount, 24; y Mike Williams, 23. Demás seguidores de equipos de la NFC, ¿os habéis asustado ya?

Otra racha negativa que duraba más de la cuenta: la de los Jets sin anotar un TD ofensivo. Acumulaban 12 cuartos consecutivos (tres partidos) sin hacerlo. Demasiado para un supuesto aspirante al anillo. Lo consiguieron en Pittsburgh, en cuarto down y con una carrera de Mark Sanchez. Un bootleg muy bien ejecutado. Todo perfecto menos, quizá, el bloqueo del offensive lineman Robert Turner. Atención al número 75 y su bloqueo mal calculado. Se pasa de frenada e intenta soltar una coz para frenar al defensor de Pittsburgh. La verdad es que algo sí que dificulta su movimiento.


Siguiendo con otras rachas negativas que llegan a su fin, los Cincinnati Bengals ganaron tras 10 partidos sin hacerlo, y Carolina Panthers ganaron tras 7 derrotas. Los equipos que se rifan el número 1 del draft, haciendo lo que está en sus manos por no conseguirlo.

Terminamos esta sección dedicada a los cambios de tendencia con uno negativo. Ya está bien de tanta alegría. Maurice Jones-Drew, después de más de un mes a un nivel estelar, de MVP (o, al menos de mejor corredor de la NFL) hizo un flojísimo partido cuando su equipo más lo necesitaba. Una victoria este domingo en Indianápolis habría significado el primer campeonato de la AFC Sur para los Jacksonville Jaguars, pero el pequeño corredor no pudo aportar apenas nada. 46 yardas en 15 intentos contra la 28.ª defensa contra la carrera es algo que pocos esperábamos.

Fran (la vida sigue igual)

Lo tuiteaba anoche. Jugamos como nunca, perdimos como siempre. Y era cierto. Green Bay jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, sobre todo teniendo en cuenta el rival, el mejor equipo de la NFL, que venía de aplastar a Jets y Bears. Y teniendo en cuenta las bajas: sin el jugador franquicia (Rodgers), sin el principal receptor (Finley), sin juego de carrera, con importantísimas bajas en defensa (la última la de Cullen Jenkins)... Un panorama desolador. Yo no daba un duro por los Packers. Pero ni por que plantasen cara. Y sí que la plantaron. Los Packers tuvieron más del doble de posesión del balón (40 minutos y pico por poco menos de 20 de los Patriots), consiguieron más primeros downs (26 por 14) yardas totales (369 por 249). ¡Hasta Matt Flynn superó en yardas de pase y en touchdowns a Tom Brady! Con estos números, ¿cómo es posible que no ganara Green Bay? Pues porque los Patriots no cometen errores. Cuando los entrenadores y analistas repiten hasta la saciedad lo importante que es cuidar el balón (take care of the football) es por algo. Con que Matt Flynn no hubiese lanzado su pick six (intercepción retornada para TD) al inicio del tercer cuarto, habría sido teóricamente suficiente. Los Pats tendrían 7 puntos menos al final del partido (caeteris paribus). Si Green Bay hubiese parado como se espera la carrera de un offensive lineman (véase más abajo) habría sido teóricamente suficiente. O con que los Packers hubiesen anotado un touchdown tras tres intentos en la goal line. O, quién sabe, con una gestión medianamente decente del reloj en los últimos minutos de partido.

Y eso que los Patriots cometieron algunos errores, pero la defensa de los Packers no los aprovechó. Hasta en tres ocasiones debió ser interceptado Tom Brady. Pero los defensores de Green Bay no atraparon en ninguna ocasión el balón. Eso fue suerte, la verdad. La suerte de los campeones. Les pasa a los Patriots, les pasa a los Falcons. No son primeros de sus respectivas conferencias por casualidad.

Se repitió la historia de siempre: Green Bay perdió su quinto partido igualado de la temporada (tres derrotas por 3 puntos, dos derrotas por 4 puntos) y New England ganó su 17.º partido consecutivo contra equipos de la NFC en el Gillete Stadium, 27.ª victoria consecutiva de Tom Brady en temporada regular en su estadio. La historia de siempre.

Tras el abandono de esta sección por parte de uno de sus fijos, los Tampa Bay Buccanneers, otro equipo de Florida también habitual sigue haciendo acto de presencia. Sí, los Miami Dolphins siguen con su temporada perfectamente simétrica (o asimétrica, dependiendo de cómo se interprete), tirando por la borda en casa todo lo que consiguen fuera. 7-1 fuera, 1-7 en casa. Da igual quién visite el sur de Florida. Este domingo eran los Bills, que comprobaron lo buenos anfitriones que son los Dolphins. A principio de temporada decían por Miami que tenían confianza en que Chad Henne se convirtiese en el mejor QB de la historia de la franquicia. Hoy suena a broma de mal gusto.

Centenariazo (la sorpresa)

Para quien no se explique de dónde viene el título de esta sección, un vídeo distinto del de la semana pasada:


La mayor sorpresa, a pesar de que terminaron ganando los favoritos, fue el Patriots-Packers. Ni en mis sueños más optimistas esperaba que Green Bay plantase cara hasta el final. Nunca habría esperado que Brandon Jackson llegase a las 99 yardas de carrera ni que, en general, la carrera de los Packers funcionase a buen nivel. Pero como ya he hablado de este partido en el apartado anterior, y siempre hablo mucho de los Packers, no diré más en esta sección.

Creo que lo decía hoy mismo Peter King. Hace tan solo dos temporadas, los Arizona Cardinals disputaban en Charlotte frente a los Carolina Panthers la ronda divisional de playoffs de la NFC. Los Panthers eran favoritos, tenían el segundo mejor registro de la conferencia, y los Cardinals terminarían llegando a la Super Bowl. Ayer se enfrentaban como dos de los peores equipos de la NFL. En esta ocasión, al contario que hace dos años, los Cardinals eran favoritos. Eran los menos malos y se jugaban algo. No era tan remota su posibilidad de llegar a playoffs, aunque debían ganar los tres partidos que les restaban. Como hace dos años, saltó la sorpresa. Los Carolina Panthers podrían haberse asegurado la primera elección del próximo draft (a saber en qué año), pero ayer consiguieron comprometer esta elección.

¿Alguna sorpresa más? Quizá los quarterbacks titulares a estas alturas de temporada. ¿Cuántos de Vds. habrían apostado por que Matt Flynn, Drew Stanton, Joe Webb (¡que no, que juega Favre!), Rex Grossman, Tim Tebow, Jon Kitna, Colt McCoy y Joe Skelton serían titulares con sus equipos? Nota para la próxima vez que se analicen las plantillas de cada equipo en la offseason: echar un vistazo a la profundidad en el puesto de QB.

Djalminha (lo mejor)

No, hoy no voy a otorgar este premio a los Patriots ni a Brady. Aunque este se ha asegurado el MVP tras el partido de ayer (un partido correcto en el que tuvo mucha suerte, pues pudo y debió haber sido interceptado en tres ocasiones), una pírrica victoria en casa ante un equipo sin su jugador franquicia y con importantísimas bajas en ataque y en defensa no es para presumir. Pero, mira por donde, sí que tengo que hablar de un jugador de los Patriots. De un jugador anónimo. Dan Connolly, offensive linemen de los New England Patriots. Si no es por su retorno, probablemente New England habría perdido. 10 puntos abajo a falta de 2:17 para el fin del segundo cuarto, y los Packers ejecutan un squib kick, para que el retornador sea un jugador poco acostumbrado a estas labores. El problema es que los defensores tampoco están acostumbrados a placar a jugadores tan grandes y gordos. Y que se muevan tan bien.


Lo habréis escuchado, retorno más largo de un offensive lineman en la historia de la NFL. Posteriormente, los Patriots anotaron un touchdown y se fueron solo 3 abajo al descanso. Vale que Belichick saque petróleo de donde nadie lo ve, pero esto ya es demasiado. Los cabrones de Collinsworth y Michael dicen que es el highlight de su carrera. Que el anterior era "holding, number 63, offense". Brutal.

Tras una semana de descanso, el ataque de Kansas City volvió por sus fueros. El apéndice de Matt Cassel les jugó una mala pasada en San Diego. Pocos dudamos ya de su fichaje por los Chiefs. No es un one-year wonder. En el derbi del estado de Missouri, los Chiefs vencieron en St. Louis gracias a su excepcional juego de carrera. 210 yardas terrestres, 126 de Jamaal Charles, que mantiene la media de más de 6 por intento de carrera (6,4 en estos momentos), con lo que puede pasar a la historia como comentamos hace un par de semanas. Cassel estuvo discreto, pero teniendo en cuenta su estado físico (lo increíble es que haya podido jugar semana y media después de que le extirparan el apéndice) y lo que Kansas City consiguió sin él, más les vale que no vuelva a faltar.

El mejor corredor de la jornada fue Ray Rice. En un partido grande, contra los actuales campeones, 153 yardas de carrera (y 1 TD) y 80 de recepción (y otro TD). La verdad es que el partido no les sirve finalmente a los Ravens. A pesar de la derrota de Pittsburgh, tienen muy complicado el campeonato de división. Sí les vale para casi asegurarse el 5.º lugar en la AFC. Lo que no sé si es lo mejor, porque en estos momentos implica un viaje a Indianápolis. El 6.º irá presumiblemente a Arrowhead (KC).

Otro jugador ofensivo que hay que destacar a título individual es Calvin Johnson. Qué jugadorazo. Da igual (bueno, casi) que le lance Matthew Stafford, Shaun Hill o Drew Stanton. En Tampa, 152 yardas. No anotó ningún TD, pero consiguió dos recepciones espectaculares que situaron a los Lions en posición de field goal, para forzar la prórroga primero y para ganarla después. La primera de ellas es la recepción número 5 de este top:


Ah, parece que la defensa de los Jets ha vuelto. La línea ofensiva de Pittsburgh nunca ha destacado por su fiabilidad. Pero el safety conseguido por Jason Taylor vale su peso en oro. Vale una victoria, esencial para seguir ocupando plaza de playoffs.


Tristán en Mónaco (lo regulero)

Ya lo apunté antes. Es lo más deportivo e íntegro, pero no tengo claro que las victorias de Carolina, Cincinnati, Detroit y Buffalo sean un motivo de gran alegría para sus aficionados. Va, para los de Detroit y Buffalo probablemente sí. Ya es tarde, pero tienen con qué construir algo para el futuro. Los dos receptores Johnson, Fitzpatrick, Suh... Pero ¿Carolina y Cincinnati? Dos equipos sumidos en una profunda depresión, con entrenadores más muertos que vivos, sin que se vislumbre nada realmente esperanzador de cara al futuro. Realmente elegir en primer o en segundo lugar en el draft no debería suponer una gran diferencia, por mucho que se diga que los Panthers necesitan a Andrew Luck.

Una vez más, cuatro de los cinco primeros pasadores (en yardas) ven como sus equipos caen derrotados. Matt Schaub (325 yardas), Rex Grossman (322), David Garrard (294) y Eli Manning (289) palmaron. El único que consiguió la victoria fue el ex de los Barcelona Dragons. Jon Kitna, tercer mayor pasador de la jornada (25/37, 305 yardas, 2 TD, ninguna intercepción). La excepción a la regla. Sin embargo, los cinco primeros corredores ganaron: Ray Rice (153 yardas), Cedric Benson (150), Jonathan Stewart (137), Chris Johnson (130) y Michael Vick (sí, Michael Vick, otras 130). No es la primera ni la segunda vez que pasa esta temporada. En la era del pase, si tu QB está entre los que más yardas de pase consigue en la jornada, es probable que hayas perdido; si tu RB está entre los mejores corredores, probablemente habrás ganado.

Por cierto, termino esta sección hablando de nuevo de DeSean Jackson. La gilipollez de marear la perdiz antes de entrar en la end zone sobró en su retorno para ganar el partido. Más allá de la falta de respeto al rival, les va a volver a costar un disgusto a los Eagles. Y se lo merecerán.

El penalti de Đukić (lo peor)

El amo da de comer a sus esbirros.
No, no voy a hablar del ridículo que hizo ayer el entrenador del equipo-que-no-debe-ser-nombrado y del que hacen día sí día también sus sucios esbirros del Marca y el As, las putas (en sentido figurado y puramente intelectual, que me parece el más peyorativo de la palabra) de Florentino. No hablaré de la mezcla entre vergüenza ajena y risa que provoca que un tonto del culo que tiene el culo relamido por un clon del King del Burger King se queje de un arbitraje por "trece errores graves" (sic) como "un minuto de descuento cuando había más pérdidas de tiempo" (cualquier periodista con un mínimo de dignidad y dos dedos de frente diría que tales declaraciones son impropias de un profesional que conserve un mínimo de decencia). No, no hablaré de ello, igual que no hablé del absoluto ridículo que hizo el entrenador invencible con el sueldo más alto de la historia y el equipo más caro del universo cuando le cayeron cinco en Barcelona. Y cinco fueron aunque debieron ser quince. No puede ser más ridículo cuando tienes más recursos que nadie, más recursos que todos (más que ninguna entidad deportiva de todo el mundo) y los empleas con no mejor resultado que el que obtendría un mono deficiente (el mono deficiente habría obtenido, como poco, los mismos títulos que Florentino en sus últimos cinco años como presidente y después de 500 millones de euros en fichajes --cero--, y por lo menos resultaría simpático). Por suerte esto no ha llegado a la NFL. Por suerte, si a alguien se le ocurre inventarse una miseria intelectual como el puto Villarato de los cojones, que ya está bien, o se le despide fulminantemente o se le condena al ostracismo absoluto. No sé qué es peor, que Relaño se lo crea (en cuyo caso habría que poner en seria duda su capacidad intelectual) o que lo haga deliberadamente para vender periódicos (en cuyo caso valora bien poco su dignidad como periodista, aunque hay que poner en duda que alguien que permite a Tomás Roncero y a Frédéric Hermel escribir en su medio --no solo eso, sino que incluso les paga-- tenga un mínimo de dignidad profesional). Y la nómina del diario en el que escribe Leticia Sabater es aún peor, pero no escribiré sobre nada de eso porque esta semana, si tengo tiempo, publicaré un artículo en el que, entre otras cosas, hablaré de esto. Porque cuando parece que no se pueden rebajar más, Marca y As lo hacen (la prensa ¿deportiva? de Barcelona es exactamente igual de miserable, pero estos llevan una larga trayectoria arrastrándose por el fango, lo que hace que sea menos destacable). Ya está bien, cojones. Telebasura y periodismo deportivo (?) basura es lo que triunfa (aunque, por lo menos en cuanto a resultados económicos, a quienes hacen periodismo deportivo basura no les va tan bien --de hecho, les va muy mal-- como a los que hacen telebasura, que sí que se forran). Pero aclaro: me consta que la mayoría de personas en esos medios son normales, y que disienten de lo que dictan sus directores. En esos medios hay personas brillantes. Este artículo, opuesto a la línea editorial del Marca, es un buen ejemplo de ello. Una delicia del periodista deportivo que, a mi juicio, mejor escribe y con mejor criterio. No es el único con dos dedos de frente. Por esas personas, entre otras muchas, es duro tener que decir esto, pero no deja de ser verdad: si pagas un euro por esas bazofias de panfletos, con contenidos más propios de fanzines de los Ultras Sur, estás diciendo  "soy imbécil". O eso, o te gusta practicar la coprofagia. Lo siento pero sí: la portada, la opinión de un director o la editorial representan a un periódico. Y toman al lector por gilipollas.

En Estados Unidos no suelen montar tales pollos ni se inventan conspiraciones cuando los árbitros se equivocan. Menos aún cuando no se equivocan (aquí también). Y mira que las potestades normativas y sancionadoras de Goodell, mucho más oscuras, darían pie para ello. Que conste que me parece bien que se critiquen los errores arbitrales. Forma parte del análisis del partido. Pero no puedo entender que se monten conspiraciones carentes de argumentos. Atención a lo que le hace el 94 al árbitro cuando termina la jugada. La sanción más desproporcionada que he visto en mucho tiempo, por mucho que la literalidad del reglamento permita aplicarla. Smith estaba siendo el mejor defensor de los 49ers.


Otro suceso extradeportivo forma parte de lo peor de la jornada. Si una pelea entre jugadores puede resultar triste, nada comparado con una pelea entre jugadores del mismo equipo. Los Titans-Texans de esta temporada han estado marcados por las peleas. Primero fue el combate Johnson-Finnegan, esta vez el de dos jugadores del mismo bando. Y 15 yardas de sanción para su equipo.


Pero lo peor de la jornada, una vez más, más aún que el anterior par de lances aislados, tiene que ser la NFC Oeste. No puede resultar más decepcionante. Y no por esperado deja de serlo. Aunque no sé si a principio de temporada esperábamos que fuesen tan malos sus equipos. No es que todos pierdan, que pierden, es que caen apalizados. Todos menos los Cardinals, pero claro, jugaban ante el peor equipo de la NFL, con lo que perder por 7 puntos (perdían por 16 avanzado el último cuarto) resulta bastante humillante. Ante un equipo que nada se jugaba, aparte de empeorar su elección del draft 2011 (si lo hay). Y jugándose seguir vivo en la batalla por los playoffs, a pesar de que iban 4-9. Pues sí. El líder de la NFC Oeste lleva en estos momentos un balance de 6-8. No sería nada extraño que el campeón terminase con 7-9. Y ese equipo jugará un partido de playoffs en su casa.

En vista del disparate que supone que un equipo que finaliza la temporada con 7 victorias tenga ventaja de campo ante otro que consigue unas 10 u 11, la NFL se plantea cambiar el sistema de asignación de posiciones para los playoffs. Seguirían clasificándose los mismos equipos (campeones de las cuatro divisiones y los dos mejores no campeones) pero la ordenación de las posiciones respetaría el balance global de victorias derrotas. Si se hubiese aplicado esta temporada, el ganador de la NFC Worst sería el sexto cabeza de serie. Es increíble que San Francisco, con un balance actual de 5-9, tenga muchas opciones de llegar a la postemporada. Si gana sus dos partidos restantes (en St. Louis y contra Arizona) y Seattle no lo hace (en Tampa y contra St. Louis) los Niners serán campeones. Los otros dos, Rams y Seahawks, dependen de sí mismos. Estremecedor. Creo que los menos malos hasta ahora son los Rams, aunque por plantilla me quedaría con los Niners. Dicho esto, terminarán ganando los Seahawks.

Por terminar con lo peor, pocas personas deben de sentirse tan mal en estos momentos como el punter novato de los Giants Matt Dodge. Solamente, quizás, este usuario de twitter cuyo nombre era, también, Matt Dodge. Bueno, creo que el affaire Dodge merece ser comentado en la siguiente sección.

El fichaje de Manteca Martínez (decisión estúpida de la semana)


No sé si es propio de este apartado, pero me cuesta creer que un punter, por muy novato que sea, ejecute tan mal una patada como para ser incapaz de enviarla fuera de banda, o siquiera cerca de la banda. No creo que se trate de un error de ejecución. Ese punt que chutó Matt Dodge iba muy centrado, perfecto para el retorno. Matt Dodge dijo al final del partido que tenía instrucciones de enviar el balón fuera de banda. Bueno, dijo que o hacía falta que le dijesen nada, que era evidente. Dejaba entrever que le dio mal al balón y por eso fue adonde fue. Que quede claro que los Giants no pierden por su culpa. Antes, Philadelphia había endosado a los G-Men un parcial de 21-0 en el que Dodge nada tuvo que ver. Como tampoco tiene la culpa de que los placajes a DeSean Jackson fallen estrepitosamente. Pero si es responsable de darle esa oportunidad de oro a uno de los retornadores más letales de la NFL, posiblemente el jugador más peligroso de toda la liga en campo abierto.

La carrera por los playoffs

Fotico actualizada tras la victoria de Chicago en el Monday Night, que hace a los Bears campeones de la NFC Norte pase lo que pase en los dos partidos que les restan.



Para hacer cuentas, pinchad en este enlace y empezad a predecir, queridos predictores.

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Actualización matutina del martes

Enhorabuena a los seguidores de los Chicago Bears. Nadie apostaba por ellos como campeones de la NFC Norte, y lo consiguen a falta de dos jornadas. De hecho, son el único equipo que tiene asegurado el campeonato de división. En el estadio de la universidad de Minnesota se impusieron gracias a las virtudes que les han hecho ganar partidos este año: una sólida defensa, con un potente front seven, el buen trabajo de sus equipos especiales (Devin Hester anotó de nuevo en retorno de punt, y yo que no me explico cómo le siguen dando oportunidades, el de ayer es su 14.º TD de retorno, récord histórico) y un sólido partido de Matt Forté.

Muy sorprendentemente, Favre fue titular y Adrian Peterson quedó fuera por lesión. El 4 duró cuarto y medio. Lo que tardó la defensa de Chicago en hacerle morder el duro terreno de juego de la universidad de Minnesota. Ahora sí, parece que fue su último partido. Se despide en un Monday Night con nieve y contra Chicago (un clásico en su carrera) con 5/7 pases completados, un último touchdown, un último fumble y una última intercepción. Su último pase como profesional ya no es una intercepción, sino un pase incompleto a Shiancoe. Y este, su último snap:


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Que tengáis suerte con la lotería de Navidad. Leí en algún sitio que la lotería es el impuesto que pagan los que no saben de matemáticas (de probabilidad, en particular). Como yo apenas sé de eso, me compré la del curro. No vaya a ser que toque. Pues eso, que suerte a todos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 10

Cómo no iba a continuar con esta sección después de los comentarios que me dejasteis la semana pasada. No creía yo que tuviese tanto éxito. Será culpa de los cabrones de mis amigos (y NO me refiero a que mis amigos tengan cabras), que cada vez que escribo un artículo de más de tres párrafos pasan de leerlo (por ejemplo, la semana pasada, dos días después de que lo publicase en el blog, me enviaron el vídeo que se ha hecho tan famoso del chaval que engaña a sus rivales andando tranquilamente con el football en sus manos y luego saliendo por patas hasta la end zone). En fin. No me leéis, cabrones (¡cuántas veces repito esto! bueno, aquí puedo insultarlos sin que se enteren; total, no me van a leer). Los tíos me hacen un Sofía Mazagatos a Vargas Llosa en toda regla ("Me encanta cómo escribe Vargas Llosa. No he leído nada sobre él pero le sigo").

Voy a innovar un poco esta semana. Aunque seguirá habiendo, en cuanto al fondo, las mismas subsecciones (lo más comentado; la sorpresa; lo que cambia; lo que no; lo mejor; lo regular; lo peor; y la cagada de la jornada) cambiaré el nombre de algunas, que ya me harté de los anteriores.

Esta es la primera de las "jornadas estiradas". Empiezan el jueves y terminan el lunes. Desde la pasada jornada y hasta la penúltima, habrá partido todos los jueves. No me gusta, un partido menos que puedo seguir en directo. El viernes se curra (aunque generalmente menos y con más alegría que cualquier otro día de la semana), lo que hace desaconsejable quedarse hasta las 6 de la mañana para ver un partido. La alternativa es aislarse del mundo para no enterarse del resultado y ver el partido al día siguiente. Por cierto, los Thursday Night están bastante mal organizados. Lo lógico sería que los disputasen equipos que vienen de su semana de descanso, para no tener que jugar tan seguido (domingo y jueves). No lo han hecho así. Aunque parece que hace ya una eternidad que Falcons y Ravens jugaron su partido, lo incluiré a los efectos de esta sección (porque, además, el partido tuvo mucha miga).

Para ambientarla, un grupo de Minneapolis, Minnesota. The Replacements. En una canción que seguramente refleja bien el sentimiento de los aficionados de esa ciudad. Unsatisfied.



Qué pude ver

Una bazofia de partido de baloncesto, pero con final muy feliz, me hizo aplazar el inicio de la sesión footballística hasta poco antes de las 8 de la tarde. El Estu ganó en Málaga (ACB, where amazing happens). Llegamos a la NFL cuando los primeros cuartos llegaban a su fin. Como es habitual, partido de Digital+ en la tele y pantalla partida en cuatro mitades [lamentable fallo de redacción, bien visto por Alberto] en el ordenador. Se pueden seguir varios partidos a la vez, aunque a veces el personal se pierde porque no sabe a qué partido se refieren los gritos. En la sesión de las 22.15 lo mismo. Era un partidazo, pero no tuve fuerzas para levantarme a ver el Steelers-Patriots. Hoy tocaba madrugar más de lo habitual para ir a currar. Lo que te hace pensar en la suerte que tiene la gente que se dedica profesionalmente a ver y comentar estos partidos. Cabronazos (primer insulto gratuito de la entrada de hoy; el anterior estaba justificado).

El vomitorio (lo más comentado)

La jugada con la que todos los medios abrían sus resúmenes, para algunos no solo la jugada del día sino de la temporada, es el surrealista hail mary (literalmente, Ave María, que además probablemente se corresponde con el pensamiento de David Garrard cuando ese balón iba por el aire) con el que los Jaguars se llevan el partido frente a Houston. Segundo final espectacular en Jacksonville. Qué pena que las gradas presenten un aspecto tan desolador. Mirad, impresionante:


Eh, perdón, que me he equivocado de vídeo. Aquí veréis mejor lo que pasó (en Estados Unidos se habla casi tanto de la jugada como de la épica narración de Gus Johnson, quien, dicen, tiene un imán para los partidos dramáticos --también en baloncesto--):


La verdad es que dudé un poco si incluir esta jugada en la sección de la cagada de la semana. Pobre Glover Quin. Realmente hace lo que dice el manual. No intentar interceptar, sino golpear el balón hacia el suelo. Ya, he dicho hacia el suelo, para que nadie lo pueda coger. Le da con tan mala suerte que cae en las manos de Mike Thomas. El colmo de la mala suerte.

Una jugada inolvidable para todos los implicados, y de la que se habla y se escribe mucho. Se comenta que los Jaguars ni la ensayaban en los entrenamientos. La tenían planificada, pero no llegaban a ejecutar el pase por temor a que se produjese una lesión (es una jugada de alto riesgo, una montonera de jugadores dándose de hostias y saltando a por un balón). Ni siquiera salió bien. La idea es que el palmeador sea Marcedes Lewis (no Mike Sims-Walker, que es el receptor más cercano). De coña.

Comentaba Garrard en la rueda de prensa posterior al partido que cuando lanzó el pase, rezó para que no fuese interceptado. Cuánto daño hacen en ocasiones las estadísticas y los fantasy games. No creo que sea una mera anécdota, estoy seguro de que en ocasiones estas tonterías se tienen en cuenta y provocan decisiones estúpidas. Como la de Nate Clements en Atlanta hace unas jornadas o la que veremos al final de este artículo.

Aparte de esta jugada, los otros dos temas del día son la resaca del partido de la joranda, el Patriots-Steelers, y el acercamiento del filo de la guillotina al cuello de Brad Childress.

El partido de Heinz Field fue, sobre todo en su segunda parte, un festín de Brady y los suyos. Los titulares dicen hoy que ha caído el telón de acero (steel curtain). En el primer partido de los últimos 25 años en el que se enfrentaban quarterbacks con más de un anillo, Brady destrozó a la temible defensa de Pittsburgh en su propio campo. La hasta entonces mejor defensa de la NFL en cuanto a puntos recibidos (15,37 por partido, sin contar el de ayer) recibió 39 puntos. Sobre Brady volveremos a hablar más adelante, lo merece.

Muy preocupante resulta el rendimiento de la defensa de los Steelers. Esa es la base de su éxito. Si está bien, los Steelers ganan. Sin ella, no son nadie. El ataque estuvo bien, a pesar de la nula protección recibida por Big Ben (con los protectores del lado ciego lesionados, los suplentes concedieron 5 sacks). Roethlisberger y Mike Wallace empiezan a desarrollar una conexión letal. Ayer completaron 8 pases, para 136 yardas y 2 TDs.

Childress, bien abrigado, ayer en la banda del
Soldier Field.
El otro tema, tan recurrente estas semanas, es el posible despido de Brad Childress. Ni después de ganar a Arizona tuvo una semana tranquila. Esta no será menos. Los constantes dimes y diretes sobre la falta de apoyo en el vestuario y la pésima situación del equipo, que por jugadores no debería estar 3-6, contribuyen a que cada vez sean más los que piden que Chilly se una al club de Wade Phillips. Espero que no sea antes del próximo fin de semana. Los Vikings tienen muchos problemas, Childress no es el único y quizá tampoco el principal. Podemos encontrar culpables desde los equipos especiales, desastrosos ayer en la cobertura de Devin Hester, pasando por una defensa que está lejos de ser la de la temporada pasada, y terminando por el quarterback líder en intercepciones de hoy y siempre. Con todo, Childress empieza a parecerse peligrosamente a Kenny.

Potencial vomitorio

Dice hoy Peter King que aumenta la probabilidad de que Los Ángeles cuente con una franquicia de la NFL. El motivo, la construcción de un estadio de football junto al Staples Center, el pabellón en el que Lakers y Clippers juegan como locales. La llegada de la NFL a L.A. se llevaría a cabo mediante el traslado de alguna franquicia ya existente a la ciudad (y no por la creación de un nuevo equipo; el reparto "perfecto" de 32 equipos en 8 divisiones de 4 equipos cada una supone un escollo para la creación de franquicias ex novo). Los principales candidatos para mudarse, según King, no son los Jacksonville Jaguars ni los Buffalo Bills, sino los dos equipos californianos sin estadio nuevo a la vista: los San Diego Chargers y los Oakland Raiders. Al Davis ya trasladó a sus Raiders en el pasado a L.A., y se los trajo de vuelta a la bahía; los Chargers, por su parte, se fundaron en la ciudad angelina pero tras solo un año en la tierra de Hollywood se fueron a San Diego. Puede que sea el enésimo rumor sobre la vuelta de la NFL a Los Ángeles que se queda en nada, no lo sé. Dicen que el equipo de football de esa ciudad son los USC Trojans y que es complicado que una franquicia profesional consiga su cuota de mercado. Al final, como siempre, será una cuestión de dinero. No es mal argumento para chantajear a los ayuntamiento de las actuales ciudades de Raiders, Chargers y (que nadie se olvide) Minnesota para que aprueben la construcción de nuevos estadios para sus equipos. Personalmente, si hay traslado, espero que no sea a costa de San Diego ni de Oakland. Otros equipos con menos tradición y afición (Jaguars, hablo de vos) lo merecen más. Pero bueno, los angelinos ya le arrebataron los Lakers a Minneapolis, veamos si hacen lo mismo con sus Vikings.

Monja en la cárcel (la sorpresa)

Es un chiste pésimo, lo sé. Pero ya me apetecía cambiar de nombre al premio peperoni. No se me ocurría nada convincente, así que de forma provisional la sor presa dará nombre al premio a la sorpresa de la jornada. Prometo cambiarlo la semana que viene.

Resulta sorprendente que la sorpresa de la jornada sea el resultado del partido entre Giants y Cowboys. Mucho nos habríamos sorprendido a principios de septiembre si nos dicen que nos sorprendería una victoria de Dallas. Mucho nos habríamos sorprendido también si nos lo dicen cuando solo habían transcurrido tres semanas de competición y los Giants transmitían malas sensaciones. Pero eran el equipo de moda. El que se decía más en forma de la NFC y de toda la NFL (tras la debacle de los Patriots en Cleveland). No nos engañemos, después de la humillación de Lambeau Field todos dábamos por hecho que los Giants iban a superar con facilidad a los Chicos Vaca. Sucedió justo lo contrario.

Wade Phillips debe de estar la mar de contento. Seguro que sí. Cómo no se va a alegrar de que sus chicos por fin reaccionen. Qué cabrones. Ahora parece que sí quieren jugar. A buenas horas. Anoche no dieron opción a los de New Jersey. Dez Bryant siguió a un nivel estelar (en solo 3 recepciones, 104 yardas y 1 TD, además de 86 yardas de retorno). Kitna lanzó 3 pases de touchdown (124,1 de rating) y la defensa de Dallas forzó tres pérdidas de balón, una de ellas retornada para touchdown.

A los Giants se les hizo de noche. Hablando de sorpresas, también resulta sorprendente que una instalación recién inaugurada, que costó 1.600 millones de dólares, se quede sin luz ni energía eléctrica. Al principio siguieron jugando en ese ambiente tan íntimo; más tarde nos quedamos sin retransmisión televisiva (la Fox se quedó sin equipo para transmitir la señal) y el partido se suspendió por unos momentos.


∫ex (la vida sigue igual)

El QB de los Lions lamentándose por una derrota fuera de casa.
Una de las postales más típicas de la NFL.
¿Conocéis el chiste de la fiesta de las funciones matemáticas? Ahí andaban todas, desparramando por la discoteca. Estaban casi todas.(3x + 2)3 llevaba un pedo que no se tenía en pie. 4x2 y log 2xy2 no paraban de abrazarse diciendo "eres mi mejor amigo". Todas estaban pasándoselo de puta madre en la fiesta. ¿Todas? No, no todas. En una esquina estaba, marginada, sola, ex. La amable x2 se le acercó y le dijo, "ex, ¿por qué no intentas integrarte?" Ante esa pregunta, ex esbozó una sonrisa, una mezcla de desazón y amargura, y contestó "para qué, si me voy a quedar igual que estoy". [Nota para los que no saben matemáticas: la integral de ex es ex] Ahora ya comprendéis el nuevo título de la sección.

Los que me leéis con atención y tenéis buena memoria recordaréis que hace unas semanas comentaba que los Lions estaban a punto de superar su propio récord. El de derrotas consecutivas fuera de casa. Ayer fue la vigésimo quinta consecutiva. Veinticinco partidos seguidos perdidos lejos de Detroit. Juegan ocho por temporada. Es decir, que llevan más de tres años sin ganar fuera. Qué ejemplo de constancia. Qué ejemplo de regularidad. Pocos partidos más fáciles se les presentará que el de ayer, contra un equipo que llegaba 0-8. Bueno, esta temporada, los malos son muy buenos. Los Bills ya lo iban mereciendo. Me alegro por ellos. La semana que viene Detroit podrá prolongar su vergonzosa racha en Dallas.

Aparte de lo anterior, es complicado encontrar alguna constante esta temporada. Pero es que en una semana los equipos cambian por completo. Quizá los Bengals son de los pocos equipos constantes en lo malo. Ayer, nueva derrota. En Indianápolis. Por lo menos esta vez Ochocinco hizo un partido decente.

Sí que hay algo constante en el apartado positivo. La solidez de los Falcons de Matt Ryan en el Georgia Dome. Con la victoria del jueves, el balance de Atlanta en casa con Ryan de titular es un impresionante 18-1. Llevan una racha de 14 victorias seguidas. Como aficionado de un equipo de la NFC con ciertas esperanzas de que llegue lejos en postemporada, espero que los Falcons aflojen. Porque como tengan ventaja de campo en los playoffs (ahora son los mejores de la NFC) va a ser difícil que no terminen la temporada en Arlington. Lo dicho, un día más en la oficina para Matt Ryan y Roddy White.

Bueno, otra constante: la victoria de los Jets en la prórroga lejos de su estadio. Se convierten en el primer equipo que consigue victorias consecutivas fuera de casa en la prórroga. Raro récord, conseguido por los pelos, a 16 segundos del final. Eso sí, cuando te dicen los nombres de los equipos ante los que consiguieron la victoria, ya no impresiona tanto: Lions y Browns. Por nombre, digo. Porque los Cleveland Browns son este año un equipo muy respetable, como volvieron a demostrar ayer.

x (la vida cambia)

¿Cuál es la variable por excelencia? x. De ahí el nuevo nombre a la sección sobre lo que varía. La liga es una variable constante. Entre tanto cambio, ¿qué podemos destacar esta jornada?

En el apartado del por fin, ya era hora, Bills y Cowboys. Ya hablamos de ellos antes, así que no me extenderé ahora. Los Bills mucho más competitivos de lo que indica su clasificación y los Cowboys con unos jugadores con el talento suficiente como para ganarle a cualquiera. Siempre que le echen ganas, claro.

Precisamente, su rival, los New York Giants, han dejado de ser el mejor equipo de la liga. No perdían desde la tercera jornada de competición. Seguro que esta semana los analistas dejan de escribir que son el equipo más sólido de la liga. Caerán muchos puestos en los power rankings. Todo por un partido. Un pésimo partido, en el que dejaron de ser el equipo rocoso en defensa, con una carrera potente y un buen quarterback. Ayer nada de nada. Eli lanzó dos intercepciones. Ya le empezarán a caer palos. Por tener cara de pringado y ser hermano de. Sospechoso habitual.

Otro equipo en los puestos altos de los power rankings, los Steelers, cayeron estrepitosamente.

Todd Haley, con muy mal perder.
Y qué me decís de los Denver Broncos. Les ha sentado bien la resaca de Wembley a los dos equipos que disputaron las International Series. Los dos ganaron, pero los Broncos, además, realizaron un partido inverso al que protagonizaron frente a los Raiders en Mile High. Hace tres semanas, Oakland los humillaba gracias a un comienzo fulgurante, 24-0 tras solo un cuarto. Ayer, Denver hacía lo mismo en el mismo escenario, apabullando a Kansas City. Terminaron con 49 puntos, y provocando un tremendo cabreo a Todd Haley, que se negó a darle la mano a Josh McDaniels. El motivo, que Denver no dejase de apretar cuando todo el pescado estaba vendido. Decía Haley que él el año pasado retiró a Jamaal Charles cuando este estaba a punto de batir un récord de yardas de carrera por respeto al rival. Ya se le pasó el enfado al head coach de Kansas City y pidió perdón a McDaniels. Por cierto, otro cambio: ¡Tebow consiguió un touchdown de pase! Justo cuando los narradores del partido comentaban que en algún momento daría un pase, y que la defensa tenía que estar atenta, el 15 lo hizo. Ya tocaba, empezaba a no ser creíble la amenaza. McDaniels anuncia la ampliación del catálogo de jugadas para Tebow. Otra cosa no, pero los Broncos tienen profundidad en el puesto de quarterback. Claro que, en vista del rendimiento de Orton, a ver quién lo sienta. Y es relativamente joven, 28 años. Si todo sigue el curso normal (aunque el concepto de normal con McDaniels es difícilmente definible) a Tebow le quedan todavía años de chupar banquillo en Denver. Eso sí, siempre tendrá una legión de fanáticos dando la chapa para que juegue, como sufrimos algunos en Wembley.

A continuación, los premios a lo mejor, regulero y peor de la jornada. Cambiemos de tercio (nunca mejor dicho). Abandonemos el mundo de la cerveza. Toca cine. Quienes conocen mis gustos cinematográficos, saben que mis películas favoritas son las de Aterriza como puedas Desafío total, con mención especial para Evasión o victoria. No me cuesta admitir que la calidad de estas pelis puede ser regulera para los entendidos. Me la suda. Son mis pelis favoritas. Por eso, la mejor de ellas, Desafío total, da nombre a lo mejor de la jornada. Kuato lives!!

Desafío total (lo mejor)

Lo más impresionante del partido de ayer, y lo más alentador para los aficionados de New England, no es la actuación de Tom Brady en el campo, sino lo que hizo fuera de él. Y eso que su partido fue espectacular, con 30/43, 350 yardas, 3 TD de pase y otro de carrera. A Brady no le estaba gustando la actitud de sus compañeros, y no dudó en dejárselo claro. A partir de entonces, ya sabéis lo que pasó.


¿Por qué digo que esa es la mejor noticia? Pues porque revela que este tío sigue teniendo hambre. No creo que se trate de una pose. Parece que va en serio. Belichick es un genio. Brady también. Tienen hambre. Malas noticias para el resto de la liga.

El Falcons-Ravens fue probablemente el mejor partido de la semana. Los Falcons ganaban por 13 puntos, pero los Ravens remontan a falta de un minuto y se ponen por delante. Tiempo suficiente para que Matt Ryan y Roddy White deshagan el entuerto. Partidazo de los dos. Elogios unánimes a Ryan, el chico de moda en la NFL. Que es mejor que su compañero de clase, Joe Flacco. Sí, bueno, seguramente. Pero calma, porque, primero, en esta liga el primero que saca pecho se pega una buena hostia a la semana siguiente y, segundo, como comentaré más adelante, si los árbitros son justos nadie estaría hablando de la maestría de Ryan. Pero sí, en estos momentos el jugador ofensivo del año, y probablemente MVP más justo sería Roddy White. Ya lo he dicho.

Aparte de la jugada del año, que ya comentamos antes, destaco el touchdouwn de LaGarrete Blount para Tampa, brutal (uno que tiene amigos de los Bucs, y les gusta que hable de ellos cuando ganan). Se marca un 360º. Por cierto, podría haber hablado de ello en la sección ∫ex: los Buccaneers siguen como siempre, ganando a los malos.


Avatar (lo regulero).

No volvería a ver Avatar. Creo que no me arrepiento de haberla visto en el cine, pero no volvería a verla. El argumento me parece una mierda. Maniqueísmo a mansalva, unos buenos muy buenos, y unos malos muy malos, que toman sus decisiones de forma irracional, parece que con el mero propósito de joder. Qué tontería de película. Pero bueno, está bien hecha y tal, así que, siendo generoso, la tacho de regulera. Y le concedo el honor de servir de denominación a lo regulero de la jornada.

Pobres Houston Texans. Su derrota de ayer les convierte en el único equipo de la AFC Sur con récord negativo. La diferencia no es ni mucho menos insalvable, pues están a solo dos victorias de los Colts, pero las sensaciones son bastante malas. Llevan tres derrotas consecutivas, y la de ayer fue especialmente dolorosa. El Hail Mary viene precedido de un fumble de Dreesen cuando los Texans rozaban field goal range. Mucha mala suerte.

No es Wembley, pero Candlestick Park no está nada mal. Poco le queda.
Triste noche también para los Arizona Cardinals. Cuánto debe de echar de menos Larry Fitzgerald a Kurt Warner. Este equipo no tiene nada que ver con el del año pasado. Y la diferencia esencial la marca la baja de Kurt, que no tiene un sustituto ni medio de garantías. En estos momentos muchos se preguntan si los Cards cometieron un grave error al despedir a Matt Leinart. Muchas veces nos olvidamos de que los partidos de pretemporada no sirven para predecir el rendimiento de un jugador cuando comienza la temporada regular. Siempre pasa. Sin embargo, Ken Wisenhunt consideró que había visto suficiente Leinart y se deshizo de él. Derek Anderson y Max Hall han perpetrado varios desastres bajo el center de Arizona. Grave y holgada derrota ayer ante un rival directo, los Seattle Seahawks, que sin llegar a convencerme en absoluto son los principales candidatos a ganar la división.

Dicho esto, creo que San Francisco puede ser la alternativa. Troy Smith jugó ayer otro buen partido, aunque es un cabra loca. En Londres el pase a la desesperada le salió muy bien y cambió el partido. Ayer se le vio en un par de jugadas arriesgando más de la cuenta. Está teniendo mucha suerte, veremos por cuánto tiempo. Complicada semana para Mike Singletary, que tendrá que tomar una decisión: ¿con qué Smith nos la jugamos el resto de temporada? ¿con el número 1 del draft o con el Heisman Trophy?

Crepúsculo (lo peor)

Que no se ofenda ninguna fan de la saga. Digo ninguna porque si existe alguno tiene un serio problema. Mierda, esto me ha quedado homófobo y no era mi intención. Reformulo la frase inicial: que no se ofenda ninguna persona que sienta atracción por el sexo masculino y que sea fan de la saga. Crepúsculo es la mayor mierda que jamás se ha exhibido en una sala de cine. No solo los actores son pésimos (que también), sino que la historia es tan absolutamente ridícula que merece su lugar en el Olimpo de la infamia. Un bodrio en estado puro, y una afrenta al mito del vampiro. Termino con una reflexión más para que os deis cuenta del sinsentido: la película trata de una historia de amor. Llegados a un punto de la saga, los protagonistas mantienen relaciones sexuales. Bien, a los vampiros no les late el corazón. Su sangre no fluye. Hacia ningún lado. ¿Entendéis a donde quiero llegar, verdad? Es que es la polla. En fin.

Brett Favre no puede faltar a su cita semanal. Siempre hace algo para que hablemos de él de uno u otro modo. El 4 dice que tiene una rotura en su tobillo. ¿Creéis que con un tobillo roto se puede hacer esto?


Que no me cuenten milongas. Si este tío tiene el tobillo roto, no puede celebrar así el touchdown. O eso o es un gilipollas insensato. O ambas. Pero bueno, Favre no está en esta sección por esa celebración. Su reconocimiento se lo ganó a pulso provocando cuatro pérdidas de balón. Tres intercepciones y un fumble recuperado por la defensa de Chicago.

A estas alturas de temporada, solo tres quarterbacks llevan un passer rating peor que el de Favre. Dos de ellos son de Carolina (Matt Moore y Jimmy Clausen) así que si solo contásemos a uno por equipo, solo el de Carolina y Derek Anderson tienen un registro peor que el de Brett, que también es líder destacado en intercepciones, con 16. En su posición, es asimismo el que más fumbles con pérdida de balón ha sufrido (5). 21 pérdidas en 9 partidos, 2,33 por encuentro. El domingo que viene a las 19.00, Favre Bowl IV. Probablemente la última. A ver qué toca.

A otro tema. La AFC Norte era una de las divisiones más potentes de la NFL, ¿verdad? Cuatro equipos competitivos, a pesar del mal año de Cincinnati, dos de ellos favoritos a todo. Pues bien, la división hizo pleno esta jornada. Cuatro partidos, cuatro derrotas. Todos los partidos eran muy complicados, pues los rivales se las traían (Patriots, Colts, Jets y Falcons, la crême de la crême), pero el resultado es decepcionante para las potencias del norte.

Mal día para ser quarterback en el estadio de los Dolphins. Cinco jugadores recibieron snaps. Miento, seis, que los Dolphins jugaron el final del tercer cuarto en wildcat por si Henne podía volver (como comentaba Andrea Zanoni ilustrando al espectador, si sacas a un tercer quarterback antes de que termine el tercer cuarto, tienes que morir con él). Cayeron, uno tras otro, Collins, Pennington y Henne. Solo Vince Young y Tyler Thigpen aguantaron en pie. El día de Pennington no fue tan malo desde un punto de vista económico. Sí, se lesionó en su segundo snap, pero 400.000 dólares que cobrará de bonus por jugar. 200.000 dólares por snap, hay días en los que no gano eso.

Unos habituales de esta sección. Repito una máxima que a nadie se le debe olvidar: qué mierda es ser kicker. Qué auténtica mierda. Si lo haces bien, ni una palmadita en la espalda. En cuanto tienes un error, a la calle. Mal día de Nick Folk (3 field goals fallados para los Jets), peor para Jeff Reed. En la offseason los Steelers le nombraron franchise player. Ayer falló un field goal fácil y ya le buscan sustitutos. Mañana (técnicamente hoy) martes empieza el casting. Me parece fatal. Los Saints hicieron lo mismo con Garret Hartley y les salió el tiro por la culata. Peor el remedio que la enfermedad. Los kickers también son personas. Más comprensión hacia ellos, por favor.

Termino sembrando polémica. Un poco de cizaña. Como dicen los entrenadores de fútbol cada vez que van a quejarse del arbitraje, no me gusta hablar de los árbitros pero. No me gusta hablar de los árbitros, pero si el personal montó un buen pollo con la famosa jugada de Roethlisberger frente a los Dolphins, arbitrada por Gene Steratore, qué menos que hablar de lo sucedido el pasado jueves. Mucho peor que lo de Steratore en Miami (y desde luego, peor que el caso Calvin Johnson, bien arbitrado). Muchísimo peor. Por coherencia, los que entonces se rasgaban las vestiduras deberían hacerlo ahora. Lo haré yo por ellos, que por algo me pasé media mañana el viernes pasado picando (con éxito) y discutiendo con un aficionado de los Falcons.

Qué robo. En tres jugadas los árbitros perjudicaron gravemente a los Ravens. Sobre todo en dos. La tercera es una recepción más que dudosa en el drive final de Atlanta (para mí pase incompleto, pues el jugador no tenía el control del balón). Otras dos son mucho más claras. A saber:

1. Facemask señalado a Terrell Suggs cuando los Falcons eran incapaces de llegar al primer down. Esa falta permite a Atlanta continuar el ataque y, finalmente, anotar un touchdown. Siete puntos por una decisión injusta. Suggs agarra de la máscara a Jason Snelling. Sin duda. Pero Snelling hace lo propio con Suggs. Las faltas se compensan y los Falcons se verían obligados a chutar un field goal de más de 40 yardas. Mirad la foto, que no deja lugar a dudas:



2. Offensive pass interference clamoroso en la jugada en la que Roddy White anota el touchdown decisivo.  Señores árbitros (que no colegiados, porque, que yo sepa, los de la NFL no pertenecen a ningún colegio): está bien (o no) que piten interferencias a los defensores con regularidad. Pero a los atacantes también se las pueden señalar. Sobre todo si empujan a su defensor y lo tiran al suelo pasadas las cinco yardas de rigor. Eso no vale. En la jugada en la que los árbitros cometen ese grave error, White anota el touchdown que da la victoria a Atlanta. Al más puro estilo del otro equipo del que es seguidor mi amigo de los Falcons (brutal lo de la Euroliga, por cierto). Mirad la repetición, porque en directo no se aprecia bien, como White se deshace de su defensor (obviad los lamentables comentarios de Joe Theismann, que ha cosechado pésimas críticas en Estados Unidos por sus lastimosas intervenciones):


Si se señala la falta a White, los Falcons retrocederían hasta la yarda 43 con 20 segundos por jugarse. Fuera de field goal range y sin apenas tiempo. No he palpado tanta indignación esta semana. Todo son elogios a Ryan y a los Falcons. Nadie sabe qué habría pasado si los árbitros no se equivocan. Eso es football ficción. Pero el mismo pollo que se montó por el touchdown-que-era-fumble-que-no-se-sabe-quién-lo-recupera de Roethlisberger, y con mucho más motivo, debería haberse montado esta semana. No fue así. Goodellato.

Decisión estúpida de la semana

Mirad esta jugada. ¿Quién se equivoca?


No, el quarterback (que, por cierto, es Kevin Kolb en sus años universitarios) no se equivoca. El bobo, muy bobo, es el que intercepta. En cuarto down, ante la falta de receptores, el QB lanza un pase profundo. Si es incompleto, el equipo rival recupera la posesión en el lugar del snap. Si es interceptado, en donde caiga el interceptor. Con ese pase, Kolb realiza un punt cojonudo. Y los otros imbéciles lo celebran.

Ayer se produjo una jugada parecida en el Browns-Jets. No era 4.º down, sino 3.º, pero en caso de no completar el pase, los Jets deberían chutar un punt. Un punt que sería difícil que dejase en una posición de campo tan mala a los Browns como la que consiguen por culpa de la intercepción. Por culpa de esto (vale, entre otras cosas, pero fue un factor importante), los Browns pierden el partido.


Queridos defensive backs: que las estadísticas no os cieguen. Interceptar un pase muy lejano en tercer o cuarto down al lado de tu propia end zone, salvo que tengas campo libre para retornar, es malo. Por mucho que al terminar el partido tengas una "INT" en tu estadística. Ah, la estadística, cuánto engaña a veces.

* * *

Tenía pensado escribir que en unos minutos comenzaría el juicio a Donovan McNabb, con extra de morbo por contra sus Philadelphia Eagles. Nada más lejos de la realidad. Los Redskins acaban de hacerle un Albert Oliver. Es decir, un contrato de 5 años a un jugador que pasa de los treinta y parece estar en el declive de su carrera. McNabb tiene 32. Su rendimiento, siendo generosos, está siendo mediocre. Shanahan lo sienta hace un par de jornadas durante los dos últimos minutos de partido porque no tiene "ritmo cardiovascular" adecuado para el two-minute drill (el ataque rápido de los dos últimos minutos). Y saca a Rex Grossman, nada menos. Cuando todos especulaban sobre el deterioro, quién sabe si irreversible, de la relación Shanahan-McNabb, la franquicia de borgoña y oro le cubre de ídem. 78 millones de dólares. Qué manera de pedirle perdón por sentarlo. A ver cómo responde el 5 frente a sus ex.

* * *

Actualización matutina del martes

Mi opinión no podía estar más equivocada. Michael Vick está demostrando, exhibición tras exhibición, a un nivel al que jamás había estado en toda su carrera, que él es el quarterback. La de ayer fue la mejor actuación individual de la temporada.

El partido no tuvo mucha historia, pero sí mucha Historia. Se batieron varios récords. Philadelphia infringió a Washington un Oakland en Denver en toda regla. Calcadito. 35-0 de inicio, 45 puntos al descanso, 59 al final y porque se relajaron. Si fuerzan, los Eagles terminan con marcador de baloncesto. En un par de minutos, esto es lo que pasó.


Por encima de todos, evidentemente, destaca Vick. 6 touchdowns, 2 de carrera, 4 de pase. Completó sus 10 primeros pases. La trascendencia de su actuación quedará todavía más magnificada por el récord de puntuación de fantasy que igualó. 52 puntos, como Jerry Rice en 1990. Con las pasiones que mueve el fantasy en Estados Unidos, este es posiblemente el registro que será más recordado de su actuación de anoche.

Con Vick a este nivel, no sé cómo se puede parar el ataque de Philadelphia. Es imposible. Te enfrentas a un running back letal con una capacidad de pase (y unos receptores) sin igual en la NFL. Vick lidera la liga en passer rating con 115,1 (el sorprendente segundo clasificado es David Garrard con 104,9). Lleva 11 touchdowns en 6 partidos, con ninguna intercepción (récord de la franquicia en cuanto a TDs sin intercepción consecutivos). Promedia la barbaridad de 56,8 yardas de carrera por partido (más 225 de pase). Números de indiscutible MVP. Ayer se comentaba que transcurrida media temporada no podía ser considerado aspirante al MVP, pues se había perdido la mitad de los partidos disputados hasta entonces. Hoy nadie duda que es el principal aspirante a ese premio.

Y, recordad, si Clay Matthews no aplasta a Kolb y le causa una conmoción cerebral, probablemente nada de esto habría sucedido.

lunes, 4 de octubre de 2010

Plácido domingo, jodido lunes: jornada 4

Las tres historias principales de las otras tantas sesiones en las que se divide la jornada de NFL de este domingo pasado eran, por orden de aparición: (i) ¿serán los Steelers capaces de completar su etapa sin Big Ben invictos ante sus archienemigos, los Baltimore Ravens?; (ii) ¿cómo recibirán a McNabb en su vuelta a Philadelphia?; y (iii) ¿nos creemos a los Bears como aspirantes a la NFC Norte?

Las respuestas fueron, respectivamente: (i) no; (ii) con aplausos; y (iii) no. Con esto tenéis información suficiente sobre lo más llamativo de la jornada. Si os habéis quedado con ganas de más, seguid leyendo. Muchos echaban de menos el naranja, hoy quedarán saciados.

Para todos aquellos cuyos equipos hayan caído este fin de semana, I Got Knocked Down But I'll Get Up.



Qué pude ver. Este fin de semana tocó viaje de placer a la Costa Daurada (sí, lo digo para dar envidia, que ya tuve que sufrir bastante con los resultados de mis equipos esta jornada; volveremos sobre ello más adelante), donde pudimos disfrutar de un tiempo cojonudo y de los últimos rayos de sol del año. Llegamos a Madrid, todavía con el bañador puesto, cuando estaba terminando el primer cuarto del Steelers-Ravens. Ese fue el partido que estuvo puesto en la tele, con una breve interrupción futbolística hasta que al Dépor le metieron el segundo (mi idea era ver el fútbol hasta que fuésemos perdiendo por dos, hecho que se produjo, por desgracia, muy pronto). En el ordenador, pantalla dividida en cuatro, con especial atención, por mi parte, al Packers-Lions. Los otros tres cuadrantes de la pantalla los ocupaban el RedZone, el Falcons-49ers y el Browns-Bengals. En la sesión de las 22.15, Canal+ Deportes HD en la tele y RedZone en el ordenador (cuando hay pocos partidos, por el RedZone se siguen bastante bien). Esta madrugada no me levanté a ver el Sunday Night. Menos mal, porque el Giants-Bears, según las crónicas y visto el resumen, es de esos partidos que no hacen afición.

El vomitorio. Qué sería de la prensa sin los Philadelphia Eagles. Son una fuente inagotable de noticias, de historias morbosas y de enconadas polémicas. Esta semana volvía a Philadelphia el que fue su quarterback titular durante las últimas 11 temporadas. Volvía después de que lo regalasen a un rival divisional y tras no haber sido capaz de conducir a los Eagles al anillo en todos los años que jugó en Philadelphia. Mucho morbo. Mucha expectación. ¿Le aplaudirán o le abuchearán? Como decía ayer Zanoni, no tienen motivos para abuchearle, ya que el hombre hizo lo que buenamente pudo y no se fue al rival divisional por voluntad propia, sino porque su equipo así lo quiso. No obstante, muchos pensaban que el recibimiento sería hostil. No fue así. El público ovacionó puesto en pie. Luego, evidentemente, intentó entorpecer el ataque de los Redskins con alaridos y abucheos.

Por si la presencia de McNabb en el Lincoln Financial Field fuese insuficiente, el partido nos dejó la lesión de Michael Vick y la vuelta de Kevin Kolb. Preveo mucha más literatura sobre la cuestión. Resulta que Vick, en una carrera que para colmo estaba invalidada por un holding, sufrió una fuerte cogida a manos de dos defensores de los Redskins. Kolb saltó al terreno de juego con el papelón de asumir el mando de un equipo que perdía 14-0, y no lo hizo nada mal. 22/35, 201 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción. Y de milagro no gana el partido con un Hail Mary perfectamente ejecutado y que Jason Avant tuvo en sus manos, pero se le escapó. Aunque se ha descartado la rotura, Vick sufre una lesión en sus costillas por culpa de la cual su participación en el próximo partido de los Eagles en San Francisco es dudosa. Si Kolb lo hace bien, tendremos lío de nuevo.

Terminamos con el tema Vick, que tanto da de sí, comentando que ayer se emitió en NFL Network una entrevista que le hizo Jim Mora, su antiguo entrenador en Atlanta. Dejó titulares como "toda mi vida era una mentira" o "lo mejor que me ha pasado en la vida, aunque parezca una locura, es haber estado en la cárcel; si no no iba a cambiar". También explica cómo el dogfighting formaba parte de su vida desde temprana edad. Tradición (eso sí, no dice arte, la otra palabra mágica). Parece arrepentido. Aquí podéis ver un fragmento de la entrevista:


En cuanto a McNabb, su partido pasó de brillante, en una primera parte espectacular, a poco más que correcto tras una segunda parte en la que los Redskins fueron inoperantes en ataque. Partido parecido al de Rodgers, como veremos. Los números de McNabb, mediocres siendo generosos, fueron de 8/19, 125 yardas, 1 touchdown y 1 intercepción.

Peperoni (la sorpresa). He de decir que la semana pasada me olvidé de escribir esta sección. No sé si alguien más se había dado cuenta de ello, pero al menos nadie manifestó haberla echado de menos. Volviendo al tema de las sorpresas. Este fin de semana creía tener suficiente con las derrotas de mis equipos favoritos contra mi equipo más odiado, que no por previsibles dejan de ser dolorosas. Ambas por la misma diferencia, 5 tantos, aunque en el caso del Estu poco más se puede pedir. ***ADVERTENCIA PARENTAL: el texto anaranjado siguiente contiene expresiones malsonantes (algunas de ellas tachadas, ya que ni un blog que lleva por nombre Rudeza Necesaria puede soportar tal zafiedad) insultos y exabruptos totalmente fuera de lugar, de mal gusto, plagados de rencor y que, además, nada tienen que ver con la NFL; indignante sin duda*** De no ser por el vikingo cornudo traidor les habríamos vuelto a ganar; hablando del cabronazo de Suárez, estoy deseando verle disfrutar de su mierda de afición en su mierda de pabellón situado en pleno centro de A Tomar Por Culo (mientras nosotros jugamos en la Calle Goya, las vueltas que da la vida, eh), escuchando a los cuatro gatos que se reúnan en la costosísima construcción de la periferia abuchear al equipo, a poco que las cosas les vayan mal --por a poco que las cosas les vayan mal quiero decir que pierdan un partido intrascendente cualquiera por 10 puntos, por ejemplo--. Ah, la sección deficitaria, que pese a tener uno de los presupuestos más altos del baloncesto europeo no juega una Final Four desde que Felipe González era Presidente del Gobierno (que no os engañen, la sección deficitaria lleva siendo una mierda pinchada en un palo mucho, mucho tiempo; eso sí, se trata de una mierda cara). Termino el exabrupto con dos reflexiones: la primera: Suárez, que te den por el culo, qué bien que nuestra plantilla esté libre de cornudos vikingos (sí, parecemos la Policía del Pensamiento, pero la identificación del jugador con la ideología de la afición nos importa, y somos felices así; tanto, que casi lo único que pedimos a un jugador de nuestro equipo de baloncesto es que no termine posando en un campo de fútbol --absurdo, sin duda-- con un despertador en el pecho); la segunda: si alguien está interesado en una camiseta de Carlos Suárez con publicidad de MMT en la parte delantera se la regalo; si nadie la quiere la tiraré a la basura (quedaba más poético escribir la quemaré pero sería mentira); y la tercera, que viene de propina: Suárez, que te den por el culo. ***FIN DEL TEXTO INAPROPIADO*** Lo del Dépor también era previsible (llevamos un partido ganado en todo 2010, espectacular), aunque no por ello menos humillante. Qué jornada. En fin. Por cierto, el sábado que viene, y volviendo al Estu, vamos a Pucela. Si alguien conoce algún restaurante o bar vallisoletano especialmente recomendable, que no se prive de comentarlo.

Johnson la coge, y no la tira al caer. TD.
Pues bien, los Packers hicieron todo lo posible por que tuviese un fin de semana completo. Vaya por delante que no quiero subestimar a los Lions. Creo que Detroit tiene un equipo joven y con mucho talento, que aunque esté 0-4 ha dado la cara en todos los partidos y que no está 2-2 por pura mala suerte (e ignorancia del reglamento por alguno de sus jugadores, pero dejémoslo estar por no reavivar la polémica). Pero en Lambeau Field, donde los Lions no ganan desde 1992, recién terminados los Juegos Olímpicos de Barcelona, frente a un teórico aspirante al anillo, y perdiendo 28-14 al inicio del tercer cuarto, Green Bay no puede tirar un partido de la manera que (casi) lo hizo ayer. Los Packers casi implosionan por segunda jornada consecutiva (el término implosión lo usan con cierta frecuencia los comentaristas estadounidenses para referirse a la autodestrucción repentina de un equipo; me gusta). Detroit mereció ganar. No tengo ninguna duda. Con su quarterback titular lesionado, los Lions dominaron en ataque durante todo el partido (aunque la defensa de los Packers fue muy oportunista, gracias Charles Woodson) y también en defensa durante la segunda parte. Los datos son demoledores: los Lions consiguieron 431 yardas de ataque; los Packers 261; 24 primeros downs Detroit, por 16 de Green Bay; y 37:37 minutos de posesión tuvieron los Lions por 22:13 de los Packers. Hasta Green Bay sufrió una pérdida de balón más (4) que Detroit (3). La mala suerte y 102 yardas de penalización han tenido la culpa de que los Lions no se llevasen el partido.

¿Qué por qué pongo esto en el apartado de las sorpresas, si ganó el favorito? Bueno, pues porque no deja de ser sorprendente que un equipo que en las apuestas parte con un spread en contra de más de 13 puntos (lo que significa que la predicción de consenso era que los Packers ganarían de más de 13) pierda por solo 2 y de ese modo.

Las otras sorpresas de la jornada fueron las victorias de Cleveland ante Cincinnati en el derbi del estado de Ohio (aunque, para desgracia de los Bengals, no resulta tan sorprendente) y, sobre todo, la derrota de los Colts en Jacksonville.

Sí, quizá esta sea la gran sorpresa. Al fin y al cabo, Green Bay terminó ganando. Indianápolis palmó ante un equipo que venía de humillantes derrotas ante San Diego y Philadelphia, con un quarterback cuestionado (tanto, que se contrató a Trent Edwards para tener un recambio si Garrard no espabilaba) y rumores de mudanza a Los Ángeles, rumores cuya intensidad es inversamente proporcional al éxito de la franquicia del norte del estado de Florida. En estas circunstancias los Jaguars ganaron a los Colts con un larguísimo field goal en el último segundo de Scobee. Lo recuperaremos en la sección dedicada a lo mejor de la jornada. En cualquier caso, y para terminar: transcurrido un cuarto de la temporada regular, Colts y Jaguars están empatados en la clasificación, 2-2, habiendo ganado los de Jacksonville el primer enfrentamiento particular. E Indianápolis va 0-2 en sus enfrentamientos intradivisionales, tras caer en Houston y Jacksonville. Para preocuparse.

Para terminar, y hablando de sorpresas: ¿cuántos apostaban por que tras cuatro semanas de competición los Chiefs serían el único equipo invicto? El fin de semana que viene, con emisión confirmada en Digital+, Colts-Chiefs. Durísima prueba fuera de casa para los del estado de Missouri.

Los griegos tienen a Parménides en un pedestal.
Premio Parménides de Elea, anteriormente conocido como Ana Blanco (la vida sigue igual). Ya me aburrí de los nombres de las secciones, y como creo que tampoco son el culmen del ingenio (algunos ya se quejaron, no sin razón), voy a cambiar algunos. El premio anteriormente conocido como Ana Blanco a la estabilidad pasa a llamarse Premio Parménides, en referencia a la cosmovisión de este filósofo griego, autor de frases como "lo que es es, y lo que no es, no es", para quien no existía el movimiento. Nada cambia en el mundo, todo permanece. Del mismo modo, el premio anteriormente conocido como Armin Tamzarian se designará, en adelante, como Heráclito de Éfeso, filósofo cuya concepción del mundo era opuesta a la del de Elea. Según Heráclito, todo fluye, todo cambia, nada permanece. Ambos filósofos podrían apoyarse en los ejemplos que ofrece la NFL cada semana para apoyar sus teorías (bueno, realmente no, pero quedaba bonito decirlo).

El Premio Parménides de la semana se lo otorgamos en el apartado colectivo a los Lions, a los 49ers, a los Bills y a los Panthers, equipos que todavía tienen su casillero de victorias a cero. Los Lions presentan una ligera variación este año en relación con temporadas anteriores, y consiste en que son capaces de plantar cara. Eso es un cambio interanual, pero en el apartado intersemanal, tomando como referencia únicamente esta temporada, la verdad es que nada cambia. Todas las semanas compiten, asustan a sus rivales, pero nunca consiguen la victoria. Esta semana, otra derrota a la saca.

San Francisco ha probado el amargo sabor de la derrota en dos de sus sabrosas variedades, las dos especialmente dolorosas: de paliza ante rivales teóricamente asequibles como Seattle y Kansas City; y en el último suspiro ante rivales teóricamente superiores como los Saints y los Falcons. Aunque seguramente muchos aficionados de los Niners ya contaban con la derrota en Atlanta, el cómo ha sido particularmente cabreante. Léase la nueva aunque vieja sección Premio en base al demérito.

Heráclito, todo movimiento.
Premio Heráclito de Éfeso, anteriormente conocido como Armin Tamzarian (la vida cambia). Primera victoria de la temporada para los Cleveland Browns. Comandados por el quarterback más bajito de la liga, con nombre además de pensador, Seneca Wallace, los Browns vencieron en un ajustado partido a los Bengals. De ese equipo hay que destacar a su running back, aunque para eso debéis seguir leyendo. Otros que echaban de menos el sabor de la victoria eran los Giants de New Jersey, que construyeron su victorias a base de palos al quarterback rival. 2-2 para ellos, que conservan intactas sus opciones de hacerse con una NFC Este en la que hay un cuádruple empate a 2 derrotas (los Chicos Vaca tienen un partido menos, en el que podrán lograr su segunda victoria).

En el apartado individual, qué me decís de Garret Hartley. Fue el héroe de los Saints en los pasados playoffs. Autor del field goal ganador en la final de la NFC. ¿Puesto asegurado? Nunca para un kicker. La primera jornada pasó de héroe a villano al fallar dos patadas contra Minnesota. La segunda jornada volvió a ser el héroe tras patear el field goal que daba la victoria a su equipo en el último suspiro en Candlestick Park. La tercera, falló un field goal relativamente fácil en la prórroga (y que generó alaridos en mi casa). Fin de la historia. Ayer ya no jugó. Lo hizo John Carney, jugador de (atención) 46 [cuarenta y seis] años. Cómo cambia la vida, Sr. Hartley. De héroe a villano en tan solo cinco partidos. Qué dura, y qué injusta, es la vida del kicker. ¿A que si fuera un quarterback no le habría sucedido esto? Urge la constitución de un sindicato de kickers que haga valer los derechos de tan apestado colectivo.

La vida también cambia hoy para Ben Roethlisberger, Santonio Holmes y Brian Cushing. Acaban de cumplir su condena. A sus equipos no les ha ido precisamente mal sin ellos. Si la Ley de Murphy sigue en vigor, a partir de ahora les irá peor.

Finalmente, y ya que le he dado tanta caña, justo y necesario es comentar que el rendimiento de Joe Flacco ha cambiado mucho, y para bien, durante los dos últimos partidos. No es fácil enfrentarse a la Steel Curtain, hasta ahora la mejor defensa de la liga (digo esto sin consultar las estadísticas, que no sé si respaldarán esta impresión). Ayer Flacco consiguió doblegarla en un frenético drive ganador contrarreloj.

Sigamos con los cambios de denominación a los galardones de la jornada. Por si las referencias filosóficas no hubiesen completado el cupo de pedantería de este artículo, cambiaremos el nombre de los premios a lo mejor, lo regulero y lo peor de la jornada, en vez de en función de trabajos musicales, en función de la corrección ortotipográfica. Sí, habéis leído bien, no os asustéis. Había pensado en principio sustituirlo por películas que me gustaban mucho, poco y nada; luego por jugadores del Dépor que hayan dado muy buen, regular y pésimo rendimiento, y lo mismo con los del Estu. Otra semana será, que quedan muchas.

El 1.º de su clase (lo mejor). ¿Qué tiene lo anterior de óptimo desde el punto de vista ortotipográfico? Es un poco difícil de pillar, porque la norma ortográfica a la que hace referencia este galardón, y que se aplica en su título, es poco conocida y menos utilizada: se trata de la norma que establece que antes de cada letra volada (superíndice, en vocabulario Microsoft Word) debe utilizarse un punto. Es decir, que lo correcto es escribir 1.º, y no ; D.ª, y no , o V.º B.º, y no Vº Bº. Pocas veces veréis un texto correctamente puntuado cuando aparece una letra volada. El culmen de la corrección ortotipográfica. Aprovecho para citar otra norma ortográfica poco conocida aunque igualmente vigente: los números de cuatro cifras nunca se separan (no solo cuando escribimos años), a partir de cinco cifras pueden establecerse separaciones, pero con un espacio en blanco, no usando puntos (es decir, lo correcto es 250 000 personas, 250.000 es incorrecto), aunque la norma tiene sus matices.

Durante la jornada de ayer, la NFL tiño sus campos de rosa, decisión que genera dudas desde un punto de vista estrictamente estético, pero fue por una buena causa: para concienciar a la población estadounidense sobre el cáncer de mama. Buena iniciativa, esperemos que haya servido de algo. Larry Fitzgerald, que perdió a su madre por culpa de esta enfermedad, donó 1000 dólares por cada recepción a la causa (consiguió 7), y prometía 5000 por touchdown.  El único que consiguió fue anulado por un holding, pero no podemos dejar de elogiar la iniciativa del wide receiver de los Cardinals. Pongamos nuestro granito de arena en tan loable causa pintando este párrafo de rosa. Color que, por cierto, me parece ridículo en el vestuario masculino (por muy de moda que esté). Uno que no se perdió el capítulo de los Simpsons en el que explicaban que un tío de rosa está para encerrarlo en un manicomio. Por si alguno carece de la formación necesaria, que vea el siguiente vídeo a partir del minuto 2:17.


Me parece muy positiva la igualdad que hemos vivido esta jornada. 9 de los 13 partidos disputados hasta ahora se han resuelto por una diferencia de un touchdown o menos. Hemos vivido finales trepidantes en todos estos partidos: (1) en Jacksonville, en el probablemente mejor partido de la jornada, con tres anotaciones que empataban o decantaban el partido en los últimos 2:09 minutos, incluido el field goal final con el segundero a cero; (2) en Philadelphia, donde, como ya comentamos, si Avant hubiese tenido un poco más de fortuna y de adherencia en sus manos, los Eagles habrían ganado el partido en el Hail Mary final; (3) en Atlanta, donde los Falcons ganan con un field goal de Bryant cuando el tiempo expiraba; (4) en Pittsburgh, donde Houshmandzadeh recibe libre de marcaje en la end zone a falta de poco más de 30 segundos para ganar el partido; (5) en Tennessee, donde los Broncos consiguen el touchdown que les pone por delante en el marcador a poco más de un minuto para terminar el partido; y (6) en Nueva Orleáns, donde los Panthers, que perdían de 2, rozaban la distancia de field goal cuando el partido finalizaba. También he de decir que sufrí de lo lindo viendo el final del partido de Lambeau Field, aunque en el último drive la carrera de Green Bay funcionó (principalmente gracias al fullback John Kuhn) y los Packers se comieron lo que restaba de función. Como dice la tópica expresión, emoción a raudales. Excelente.

Pues parece que los Jets están fuertes, ¿verdad? El de ayer no era el examen más exigente, pero el resultado fue brillante: excelente partido de sus dos corredores, un renacido LaDainian Tomlinson (133 yardas y 2 touchdowns y Shonn Greene (117 yardas); su quarterback casi novato va cogiendo confianza (sigue sin perder balones, ayer 14/24, 164 yardas y 2 touchdowns), y el equipo gana aplastando fuera de casa. Sin Santonio Holmes ni Darrelle Revis.

No obstante, parece que el equipo de moda es Baltimore. Sigo siendo escéptico con ellos. Cada una de sus victorias les ha costado dios y ayuda, pero ahí están, en el primer lugar de muchos de los Power Rankings que miden (creo, porque no está demasiado claro) el estado de forma de las franquicias de la NFL. Insisto en que un equipo que ha ganado su partido más holgado por solo un touchdown de diferencia ante los débiles Browns no me convence. Pero bueno, que les quiten lo bailao, que han pasado por New Jersey (Jets) y Heinz Field cosechando sendas victorias.

En el apartado individual, hoy es un día feliz para los defensores de Kyle Orton. Más madera para quienes dicen que es mejor que Cutler. Orton promedia 355 yardas de pase por partido. La estadística no es ni mucho menos suficiente para juzgar su rendimiento (curiosamente --o no-- que un quarterback se hinche a yardas de pase suele ser señal de que su equipo andaba con prisas, muy necesitado, y, en esos casos, muchas veces pierde; un par de datos: la jornada pasada los cinco primeros quarterbacks en cuanto a yardas de pase perdieron sus partidos; esta jornada, tres de los cuatro primeros quarterbacks han perdido, sólo Orton se salva de la quema). En cualquier caso, los números indican que este tío puede pasar, vaya si puede. Y este año, sin Brandon Marshall. Espectacular el final del partido en Tennessee. Cuando menos nos lo esperábamos, los Broncos pueden discutir el título de división a los Chargers, siempre que estos sigan jugando tan mal lejos de la frontera con México.

No nos olvidamos de los renacidos Jaguars y, en particular, de David Garrard, Maurice Jones-Drew y el kicker al que esta jornada le ha tocado el papel de héroe, Josh Scobee. Field goal de 59 yardas. Ojo a la mascota detrás de los palos, que realiza una recepción perfecta.


Pensé en ponerlo en el apartado siguiente dado que su equipo perdió, pero hagamos mención al espectacular partido de Terell Owens. 222 yardas en 10 recepciones, entre ellas 1 touchdown. Esta actuación le sirve para avanzar un paso más en su camino a Canton, sede del Pro Football Hall Of Fame. Owens es el segundo jugador con más yardas de recepción de la historia de la NFL.

En ese mismo partido el running back de los Browns Peyton Hillis repitió buena actuación. La semana pasada fueron 144 yardas, esta 102 y 1 touchdown. Agradable sorpresa en Cleveland. Un running back blanco, qué exótico (el único corredor titular blanco de la NFL, si no contamos a Kuhn, que también es titular, aunque fullback).

Finalmente, en cuanto a la defensa, resulta difícil imaginar un partido mejor que el que hizo ayer el linebacker de los Chargers Shaun Phillips: 4 sacks, 1 intercepción, 2 pases repelidos y 6 placajes. Ahora está por ver si los Chargers superan su agorafobia y son capaces de salir de casa sin miedo.

Premio al que ha hecho bien las cosas puntualmente (lo regulero). Explico el título: puntualmente no significa ocasionalmente. Puntual no es esporádico. Ninguna de las acepciones de puntual en el Diccionario de la RAE recoge tal significado. Puntual es el que llega a la hora acordada. No obstante, el Diccionario panhispánico de dudas (que tiene valor normativo, esto es, constituye norma) señala que "no hay por qué censurar su empleo, muy extendido hoy, con el sentido de ‘aislado o concreto, limitado a un caso individual’". Vamos, que se trata de una expresión regulera. Peor que aislado u ocasional, pero tampoco incorrecta per se.

En el plano colectivo, las actuaciones de Packers, Eagles y Colts les hacen acreedores de este galardón. De Green Bay ya hablamos antes, así que no insistiremos en lo mismo. A los Eagles los meto por su primera parte. Su derrota entra dentro de lo lógico, pero les vi más empanados de la cuenta. El delay of game que cometen al final del segundo cuarto y que les priva de intentar el touchdown en cuarto down a una yarda de la end zone es buena prueba de ello.

¿Metemos a los Steelers en el lote? La verdad es que a este equipo no se le puede pedir mucho más. Estuvieron a poco menos de un minuto de completar la No Big Ben Era con cuatro victorias. Ante rivales complicados. Yo no les tengo nada que reprochar. Que sí, que cómo puedes permitir que Houshmandzadeh reciba como recibió libre de marcaje en la end zone, cuando sabías que a los Ravens solo les valía un touchdown. Terrible fallo defensivo, sin duda. Pero perder cuando solo has concedido 17 puntos (máximo de la temporada) es también, en buena parte, achacable a tu ataque. No se puede pedir mucho más de la defensa de Blitzburgh. Si Jeff Reed hubiese estado un poco más acertado, los Steelers seguirían invictos.

Ah, los equipos de la NFC Oeste siguen sin ganar un partido fuera de casa. No desesperéis, que algún día lo conseguirán. Cada vez parece más probable que ocho victorias sean suficientes para lograr el liderato en esa división. ¿Los Rams en playoffs? No parece tan descabellado, sobre todo si siguen mostrándose fuertes en casa. Y cada día Sam Bradford sabe más. Cuidado con ellos.

Premio en base al demérito (lo peor). Algún día se terminará por admitir, ya que la utiliza todo dios, pero la expresión en base a, aparte de pedante (estoy yo como para hablar de pedantes) es incorrecta. Es incorrecta. Repetimos, es incorrecta. No se debe utilizar en base a. Úsense otras expresiones equivalentes, pero correctas, como con base en o sobre la base de. Debido a es otra sugerencia que podría el lector considerar. Quien siga teniendo dudas que lea el apartado 3 de este texto académico.

Mirad a ese número 6, ¿a que dan ganas de abrazarlo?
La defensa de los Giants no se podía resistir.
Nadie se merece más este premio que Nate Clements. Una de las cualidades que más detesto en un deportista es la estupidez. Odio las jugadas estúpidas. Quienes me conocen saben que Popovic era un pívot que me desesperaba cuando jugaba en el Estu. También Blake Ahearn. Su, digamos, falta de picardía, resultaba exasperante. Hay otros jugadores que suplen sus carencias físicas con inteligencia. Germán Gabriel. Veréis a pocos pívots que saquen tanto rendimiento a tan lamentable estado físico (siento decir esto, pero Germán, macho, se nota que mucho, lo que se dice mucho, no te cuidas; o sí, depende de cómo se mire). Un jugadorazo, y además tan entrañable... Me molan los listos. Clements no es uno de ellos. Nate Clements protagonizó una acción sumamente estúpida que acabó costando la derrota de su equipo. Los Niners ganaban 14-13 en Atlanta. Faltaba 1:31 para que terminase el partido. Nate Clements intercepta el pase de Matt Ryan y, en vez de hincar su rodilla en el terreno de juego para asegurar la posesión y prácticamente dar por terminado el partido, corre como un poseso en busca del touchdown ¡Pero cómo se puede ser tan bobo, por favor! ¡Cómo se puede correr un riesgo tan innecesario! El resultado: Roddy White fuerza el fumble, los Falcons recuperan, llegan a distancia de field goal y ganan el partido. Aquí podéis ver la jugada (no la he podido incrustar porque NFL.com no lo permite y no he encontrado el vídeo en YouTube). Como aficionado neutral, la jugada me parece irritante. No me quiero ni imaginar la ira que sentirán los aficionados de San Francisco.

Bueno, démosle también un pedacito de este premio a la línea ofensiva de los Bears, a Mike Martz (el coordinador ofensivo) y a Jay Cutler. La primera mitad del partido de Chicago en New Jersey se saldó, atención (he dicho atención) con 9 sacks y una conmoción cerebral para el quarterback titular del hasta ayer invicto equipo de Illinois. Tremendo. Todos los citados tienen su parte de responsabilidad: la línea porque su trabajo es proteger a Cutler; Martz porque es el responsable del juego de ataque de Chicago, y parte de esos sacks se deben a la arriesgada estrategia que utiliza este coordinador ofensivo; y Cutler porque, en un sack, siempre parte de culpa la tiene el quarterback por no soltar el balón a tiempo (vale, si está en el pocket es intentional grounding). 9 sacks, la madre que los parió. A ese ritmo, 288 sacks en toda la temporada (qué divertido es calcular promedios irreales extrapolando un suceso extraordinario al día a día). Chicago, en una primera parte inolvidable, consiguió -16 yardas de ataque. Esta vez no tuvieron a unos amigos, como los Packers el pasado lunes, que les hiciesen regalitos en forma de pañuelos amarillos. Sonará ventajista, pero no me creo a estos Bears. Ese 3-0 que llevaban bien podría ser 1-2 (en estos momentos 1-3) si no hubiesen tenido altas dosis de suerte.

Termino: la NFL debería considerar establecer algún tipo de sanción para los jugadores que pierden sus cascos. Este hecho se está repitiendo con mucha frecuencia, no sé si más que otros años, pero que la NFL muestre su preocupación por prevenir las conmociones cerebrales y no tipifique como falta este tipo de incidentes no deja de ser contradictorio. Un día alguno se va a dar una buena hostia y lo lamentaremos.

Esta noche, Dolphins-Patriots. Habrá que poner la alarma, que el partido promete.

* * *
Actualización matutina del martes. Cuando me desperté esta noche y vi que los Patriots ganaban por 20 puntos, decidí volverme a la cama. Así que lo que escribo a continuación se basa en el resumen del partido y en las crónicas que he leído. Por segundo Monday Night consecutivo, los equipos especiales han sido decisivos para el resultado final. Si la semana pasada fueron los de los Bears, esta semana fueron los de los Patriots, con una actuación difícilmente mejorable. Sin duda, merecen un lugar en la sección ahora llamada El 1.º de su clase. Gracias a sus equipos especiales, New England consiguió un diferencial de puntos de +24, a saber: (i) otro retorno para touchdown de Brandon Tate, cuando su equipo perdía por 7-6 (+7); (ii) punt bloqueado en la red zone que sirve para que los Patriots consigan un touchdown en el siguiente ataque (aunque discutible, porque luego el ataque es el que lo anota, les doy el +7); y (iii) field goal bloqueado (+3, aunque quién sabe si iba dentro, pues era bastante lejano) y retornado para touchdown (+7). Aquí tenéis el espectacular retorno de 103 yardas de Tate, que cambió el momentum (la inercia, podríamos decir) del partido:


Con todo, el nombre propio, la gran estrella del partido, fue Patrick Chung. Fue el autor de los dos "tapones" a los pateadores de Miami, uno de ellos retornados para touchdown por su compañero Kyle Arrington, y, además, consiguió una intercepción en la que él mismo anotó un TD. No podría haberlo hecho mejor. Esta semana tocó la versión buena de New England, particularmente en la segunda parte (al descanso perdían por 7-6); por el lado de Miami, preocupantes noticias: tras haber iniciado la temporada con 2 victorias fuera de casa, pierden sus dos partidos en el sur de Florida con sus dos rivales directos para el título de la AFC Este. Se les complican bastante las cosas.